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BANCO TEMÁTICO DE ENCOFRADOS FIERRERÍA - TOMO I

BANCO TEMÁTICO DE ENCOFRADOS FIERRERÍA - TOMO I

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SERVICIO NACIONAL DE INVESTIGACIÓN, NORMALIZACIÓN Y

CAPACITACIÓN PARA LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN



GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL


PROYECTO D 36 – 2,001














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PRESENTACIÓN – TOMO I
REFERENCIA: SENCiCO – GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL – PROY D 36 – 2,001
S SE EN NC CI IC CO O BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001





CONSEJO DIRECTIVO NACIONAL DEL SENCICO


 CÉSAR ALVA DEXTRE
Presidente Ejecutivo

 LIC. OSCAR ALARCÓN DELGADO
Vicepresidente del Consejo Directivo
Representante de los Trabajadores de la Industria de la Construcción

 DR. ANTONIO MANZUR BARRIOS
Representante del Ministerio de Educación

 DRA. MANUELA GARCÍA COCHAGNE
Representante del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo

 INGº ANTONIO BLANCO BLÁSCO
Representante de la Universidad Peruana

 SR. VICENTE APONTE NUÑEZ
Representante de los Trabajadores de la Industria de la Construcción

 INGº LUÍS ISASI CAYO
Representante de las Empresas Aportantes; designado por CAPECO

 INGº JUAN SARMIENTO SOTO
Representante de las Empresas Aportantes; designado por CAPECO










PRESENTACIÓN – TOMO I
REFERENCIA: SENCiCO – GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL – PROY D 36 – 2,001
S SE EN NC CI IC CO O BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001

































GERENTE DE FORMACIÓN PROFESIONAL
 INGº

NICOLÁS VILLASECA CARRASCO


EQUIPO DE TRABAJO
 COORDINACIÓN
PROYECTO : Prof. JOSÉ ALBERTO MASÍAS CASTRO
 COORDINACIÓN
ELABORACIÓN : Prof. JOSÉ ANTONIO BARRENACHEA SALINAS
 ELABORACIÓN : Ingº. FERMÍN JIMÉNEZ MURILLO
Instr. GERMÁN ALBERTO PALOMINO GONZÁLES
 DIAGRAMACIÓN
FINAL : Prof. JOSÉ ANTONIO BARRENACHEA SALINAS




SAN BORJA, SEPTIEMBRE DEL 2,002



PRESENTACIÓN – TOMO I
REFERENCIA: SENCiCO – GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL – PROY D 36 – 2,001
S SE EN NC CI IC CO O BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001



PRESENTACIÓN



El presente documento denominado “BANCO TEMÁTICO DE ENCOFRADOS
FIERRERÍA”; contiene información bibliográfica adicional a las hojas de
información tecnológica del curso modular de encofrados fierrería.
El Banco Temático tiene como propósito la estandarización del aprendizaje de los
alumnos del nivel operativo y del nivel técnico; así como de instructores y
profesores, en el ámbito nacional y por ende el desempeño laboral de los
educandos o del desempeño docente de los segundos.
Permitirá que instructores, profesores y alumnos de los cursos de calificación
ocupacional del nivel operativo y de los institutos de educación superior, tengan
al alcance información escrita adicional de consulta, que les permita estar
actualizados o preparados. A instructores y profesores a diseños de cursos de
capacitación específica no previstos y a los alumnos a los retos de las nuevas
tecnologías, la solución de problemas y el aprender a aprender.
Las informaciones técnicas, que se presentan en siete (07) tomos, están
organizadas en 14 temas relacionados a un aspecto significativo de encofrados
fierrería, provienen de diversas fuentes, sean autores o instituciones, la misma
que consta en el documento.
Es necesario tener presente que la información que contiene el Banco Temático,
es únicamente para el uso en las Bibliotecas del SENCICO, como material de
estudio o de consulta, por lo que está terminantemente prohibida su reproducción
parcial o total por cualquier medio.
Cabe señalar que el Banco Temático, como todo documento educativo, será
motivo de reajustes permanentes, con la inclusión de temas complementarios a
los existentes o de nuevos; por lo que para que cumpla su cometido, será
permanentemente actualizado. En tal sentido los aportes y sugerencias de los
usuarios serán recibidos con el reconocimiento de la Gerencia de Formación
Profesional del SENCICO.


GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL






PRESENTACIÓN – TOMO I
REFERENCIA: SENCiCO – GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL – PROY D 36 – 2,001
S SE EN NC CI IC CO O BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
INDICE

TOMO I
A SUELOS
A 01 Formación y Propiedades de los Suelos para Cimentación de Estructuras – Tecnología de la Constr. –
J. Pacheco Z. - SENCICO 01 al 07
A 02 Construcción de Estructuras - Manual de Obra - H. Gallegos y otros - CAPECO 08 al 13
A 03 Tablas Técnicas - Agenda del Constructor 14 al 21
A 04 Mecánica de Suelos - Procedimientos Constructivos en Albañilería III - A. Odar C. - SENCICO 22 al 27
A 05 Suelos y Estabilización - La Construcción con Tierra - SENCICO 28 al 34
A 06 Características de Suelos y Rocas - Biblioteca del Ingeniero Civil - Tomo V - Fletcher / Smoots - Limusa 35 al 40
B MOVIMIENTO DE TIERRAS
B 01 Los Movimientos de Tierras - Tecnología de la Construcción - G.Baud 01 al 30
B 02 Excavaciones - Biblioteca del Ingeniero Civil - Tomo - Fletcher / Smoots - Limusa 31 al 37
B 03 Apuntalamientos y Arriostramientos - Biblioteca del Ingeniero Civil – Tomo - Fletcher / Smoots - Limusa 38 al 47
B 04 Rellenos - Biblioteca del Ingeniero Civil - Tomo - Fletcher / Smoots - Limusa 48 al 52
C TRAZADO Y REPLANTEO - NIVELACION
C 01 Trazado y Excavación de Cimientos – Cimientos - A. Hidalgo B. - CEAC 01 al 10
C 02 Trazado y Replanteo, Niveles de Obra - El maestro de obra - J. Pacheco Z. - SENCICO 11 al 23
D CIMENTACIONES
D 01 Construcción de los Cimientos – Cimientos - A. Hidalgo B. - CEAC 01 al 23
D 02 Cálculo de Dimensiones – Cimientos - A. Hidalgo B. - CEAC 24 al 29
D 03 Pilotes – Cimientos - A. Hidalgo B. - CEAC 30 al 38
D 04 Lesiones y Reparación de Cimientos – Cimientos - A. Hidalgo B.- CEA 39 al 53
D 05 Las Cimentaciones - Tecnología de la Construcción - G.Baud 54 al 89
D 06 Patología de las Cimentaciones - Cimentaciones. de Concreto Armado en Edificaciones –
C. Casabonne – ACI - Perú 90 al 102
D 07 Cimentaciones - Biblioteca del Ing. Civil - Tomo V - Fletcher – Smoots - Limusa 103 al 111
D 08 Asentamientos - Biblioteca del Ing. Civil - Tomo V - Fletcher – Smoots - Limusa 112 al 117
D 09 Cimentaciones en Pilotes - Biblioteca del Ing. Civil - Tomo V - Fletcher – Smoots - Limusa 118 al 129
D 10 Resistencia del Terreno – Generalidades sobre Cimentaciones. - Manual Básico del Ingeniero
Residente - R. Castillo A. - CAPECO 130 al 136
D 11 Cimentación o Fundación - Manual Básico del Ingeniero Residente - R. Castillo A. - CAPECO 137 al 144
TOMO II
D 12 Cimentación - Enciclopedia de la Construcción - H. Schmith - Limusa 145 al 185
D 13 Cimentaciones Profundas – Pilotes - Cimentaciones de Concreto .Armado en Edificaciones –
J. Alva H. - ACI - Perú 186 al 193
D 14 Diseño de Calzaduras - Cimentaciones de Concreto Armado en Edificaciones - C. Casabonne - ACI - Perú 194 al 198
D 15 Fundaciones - Manual del Arquitecto y del Constructor - Kidder – Parker - UTEHA 199 al 283
D 16 Cimentaciones Para Edificios Poco Pesados - Manual del Arquitecto y del Constructor –
Kidder – Parker - UTEHA 284 al 305
E CONCRETO
E 01 Concreto - Construcción de Estructuras - Manual de Obra - H. Gallegos y otros - CAPECO 01 al 13
E 02 Tecnología del Concreto - El Maestro de Obra - J. Pacheco Z. - SENCICO 14 al 23
E 03 La Naturaleza del Concreto y Materiales - Tecnología del Concreto - E. Rivva L. - ACI - Perú 24 al 42
E 04 Pisos y Losas - Tecnología de la Construcción - G.Baud 43 al 62
E 05 Probetas de Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico – ASOCEM 63 al 65
E 06 Curado del Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 66 al 68
E 07 El Ensayo de Consistencia del Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 69 al 72
E 08 Aditivos para el Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 73 al 75
E 09 Mezclado del Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico- ASOCEM 76 al 78
E 10 La Contaminación de los Agregados - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 79 al 82
E 11 Características físicas de los agregados - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 83 al 86


PRESENTACIÓN – TOMO I
REFERENCIA: SENCiCO – GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL – PROY D 36 – 2,001
S SE EN NC CI IC CO O BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
E 12 Testigos del Concreto Endurecido - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 87 al 88
E 13 El Concreto Pesado - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 89 al 90
E 14 Aplicaciones Diversas del Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 91 al 92
E 15 Agua de Amasado y Curado para Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 93 al 94
E 16 La vigencia de los pavimentos de Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 95
E 17 El Concreto Premezclado - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 96 al 98
E 18 El bloque de concreto en albañilería - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 99 al 101
E 19 El Cemento Pórtland y su Aplicación en Pavimentos - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 102 al 104
E 20 Muros de Contención con Bloques de Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 105 al 106
E 21 El Concreto Fast Track en Recuperación y Rehabilitación de Pavimentos – CEMENTO -
Boletín Técnico - ASOCEM 107 al 111
E 22 La Resistencia a la Tracción del Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 112 al 114
E 23 Evaluación del Concreto por el Esclerómetro - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 115 al 117
E 24 Pruebas de Carga de Estructuras - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 118 al 120
E 25 La Forma de los Agregados - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 121 al 122
E 26 El Fraguado en el Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 123 al 124
E 27 Súper Plastificantes - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 125 al 126
E 28 Tipos de Pavimentos de Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico – ASOCEM 127 al 129
E 29 Almacenamiento del Cemento y Agregados en Obra - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 130
E 30 Materiales (Para Concreto) - Diseño de Estructuras de Concreto - Nilson / Winter - McGraw Hill 131 al 148
E 31 Conceptos Generales del Concreto y los Materiales para su Elaboración - Tópicos de Tecnología
del Concreto - E. Pasquel C. 149 al 150
E 32 El Cemento Pórtland - Tópicos de Tecnología del Concreto - E. Pasquel C. 151 al 169
TOMO III
E 33 El Agua en el Concreto - Tópicos de Tecnología del Concreto - E. Pasquel C. 170 al 173
E 34 Los agregados para el Concreto - Tópicos de Tecnología del Concreto - E. Pasquel C. 174 al 194
E 35 Aditivos para el Concreto - Tópicos de Tecnología del Concreto – E .Pasquel C. 195 al 201
E 36 Propiedades Principales del Concreto - Tópicos de Tecnología del Concreto - E. Pasquel C. 202 al 207
E 37 La Durabilidad del Concreto - Tópicos de Tecnología del Concreto - E. Pasquel C. 208 al 220
E 38 Materiales (Para Concreto) - Diseño Simplificado de Concreto Reforzado - H. Parker - LIMUSA 221 al 224
E 39 Proporcionamiento y Mezclado - Diseño Simplificado de Concreto Reforzado -H. Parker - LIMUSA 225 al 233
E 40 Poliestireno expandido - Catálogo de Aislador 234 al 236
F ENCOFRADOS
F 01 Encofrados - El Maestro de Obra - J. Pacheco Z. - SENCICO 01 al 9
F 02 Encofrados - Construcción de Estructuras - Manual de Obra - H. Gallegos y otros - CAPECO 10 al 17
F 03 Encofrados - Construcción de Estructuras - Manual de Obra - H. Gallegos y otros - CAPECO 18 al 88
F 04 Construcción de Elementos para Encofrados de Madera – Varios - SENA 89 al 119
F 05 Economía del Encofrado – Propiedades del Hormigón – Encofrados para Estructuras de Hormigón –
R.L. Peurifoy - McGraw Hill 120 al 143
F 06 Propiedades de los Materiales para Encofrados. - Encofrados para Estructuras de Hormigón –
R.L. Peurifoy - McGraw Hill 144 al 157
F 07 Cálculo de Encofrados - Encofrados para Estructuras de Hormigón - R.L. Peurifoy - McGraw Hill 158 al 174
F 08 Puntales y Andamios - Encofrados para Estructuras de Hormigón - R.L. Peurifoy - McGraw Hill 175 al 189
F 09 Rotura de Encofrados – Cimentaciones – Encofrados para Estructuras de Hormigón –
R.L. Peurifoy - McGraw Hill 190 al 204
TOMO IV
F 10 Encofrados de Muros - Encofrados para Estructuras de Hormigón - R.L. Peurifoy - McGraw Hill 205 al 228
F 11 Encofrados de Pilares - Encofrados para Estructuras de Hormigón - R.L. Peurifoy - McGraw Hill 229 al 242
F 12 Encofrados de Vigas y Forjados - Encofrados para Estructuras de Hormigón - R.L. Peurifoy - McGraw Hill 243 al 259
F 13 Encofrados Prefabricados para Forjado de Hormigón – Encofrados para Estructuras de Hormigón –
R.L. Peurifoy - McGraw Hill 259 al 277
F 14 Encofrados de Cubiertas Laminares - Hormigón Ornamental - Encofrados para Estructuras de Hormigón –
R.L. Peurifoy - McGraw Hill 278 al 301
F 15 Encofrados Deslizantes - Encofrados para estructuras de Hormigón - R.L. Peurifoy - McGraw Hill 302 al 313
F 16 Los Encofrados Deslizantes, técnicas y Utilización - Manual de Obra - J. Gallegos C. - CAPECO 314 al 400
F 17 Encofrados Metálicos - Catálogo Uni Span - Uni Span 401 al 411


PRESENTACIÓN – TOMO I
REFERENCIA: SENCiCO – GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL – PROY D 36 – 2,001
S SE EN NC CI IC CO O BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
G ACERO ESTRUCTURAL
G 01 La Corrosión del Acero por Cloruros en el Concreto - CEMENTO - Boletín Técnico - ASOCEM 01 al 02
G 02 Vigas de Acero - Ingeniería Simplificada para Arquitectos y Constructores - H. Parker - LIMUSA 03 al 30
G 03 Columnas de Acero - Ingeniería Simplificada para Arquitectos y Constructores - H. Parker - LIMUSA 31 al 47
G 04 Manual de Aplicación - Barras de Construcción - Manual de Aplicación - Aceros Arequipa 48 al 57
TOMO V
H CONCRETO PRETENSADO
H 01 Concreto Pretensado - Concreto Pretensado - M. Paya - CEAC 1 al 7
H 02 Hormigón Pretensado - Enciclopedia de la Construcción - Edit.Tec.As. 8 al 23
H 03 Concreto Preesforzado - Diseño de Estructuras de Concreto - Nilson – Winter - McGraw Hill 24 al 34
H 04 Concreto Preesforzado - Diseño Simplificado de Concreto Reforzado - H. Parker - LIMUSA 35 al 43
I LA MADERA ESTRUCTURAL
I 01 Características y Clasificación de la Madera - Diseño Simplificado de Estructuras de Madera –
H. Parker - LIMUSA 01 al 04
I 02 Esfuerzos de trabajo para madera estructural - Diseño Simplificado de Estructuras de Madera –
H. Parker - LIMUSA 05 al 11
I 03 Pisos de tablones y laminados - Diseño Simplificado de Estructuras de Madera – H. Parker - LIMUSA 12 al 17
I 04 Conectores para madera - Diseño Simplificado de Estructuras de Madera – H. Parker - LIMUSA 18 al 34
I 05 Paredes de madera (entramados) - Diseño Simplificado de Estructuras de Madera – H. Parker - LIMUSA 35 al 39
I 06 Madera Laminada - Diseño Simplificado de Estructuras de Madera – H. Parker - LIMUSA 40 al 46
I 07 Construcciones de Trplay - Diseño Simplificado de Estructuras de Madera – H. Parker - LIMUSA 47 al 49
I 08 Características y Propiedades de la Madera - Manual de Diseño para Maderas del GRAN –
Junta de Acuerdo de Cartagena 50 al 70
I 09 Conversión, Secado y Protección de la Madera - Manual de Diseño para Maderas del GRAN –
Junta de Acuerdo de Cartagena 71 al 87
I 10 La Madera Material de Construcción - Manual de Diseño para Maderas del GRAN –
Junta de Acuerdo de Cartagena 88 al 107
I 11 Detalles Constructivos - Manual de Diseño para Maderas del GRAN – Junta de Acuerdo de Cartagena 108 al 138
I 12 A Detalles constructivos - Manual de Diseño para Maderas del GRAN – Junta de Acuerdo de Cartagena 139 al 153
I 12 B Detalles constructivos - Manual de Diseño para Maderas del GRAN – Junta de Acuerdo de Cartagena 154 al 173
I 13 A Protección por Diseño - Manual de Diseño para Maderas del GRAN – Junta de Acuerdo de Cartagena 174 al 189
I 13 B Protección por Diseño - Manual de Diseño para Maderas del GRAN – Junta de Acuerdo de Cartagena 190 al 201
I 13 C Protección por Diseño - Manual de Diseño para Maderas del GRAN – Junta de Acuerdo de Cartagena 202 al 216
I 14 Propiedades de la Madera - Cartilla de Construcción con Madera - Junta de Acuerdo de Cartagena 217 al 229
I 15 Secado de la madera - Cartilla de Construcción con Madera - Junta de Acuerdo de Cartagena 230 al 235
TOMO VI
I 16 Preservación de la Madera - Cartilla de Construcción con Madera - Junta de Acuerdo de Cartagena 236 al 244
I 17 Tableros a Base de Madera para Uso de la Construcción. - Cartilla de Construcción con Madera –
Junta de Acuerdo de Cartagena 245 al 250
I 18 Sistemas Estructurales - Cartilla de Construcción con Madera - Junta de Acuerdo de Cartagena 251 al 263
I 19 Uniones Estructurales - Cartilla de Construcción con Madera - Junta de Acuerdo de Cartagena 264 al 274
J ESCALERAS
J 01 Escaleras - Tecnología de la Construcción - G. Baud 01 al 13
K MAQUINARIA DE CONSTRUCCION
K 01 Equipo - El equipo y su Costos de Operación - J. Ramos S. - CAPECO 01 al 47
K 02 Equipos de Movimientos de Tierras - Tecnología de la Construcción - G. Baud 48 al 64
L VARIOS, TABLAS Y EQUIVALENCIAS
L 01 Fuerzas y Esfuerzos - Ingeniería Simplificada para Arquitectos y Constructores - H. Parker - LIMUSA 01 al 13
L 02 Momentos y Reacciones - Ingeniería Simplificada para Arquitectos y Constructores - H. Parker - LIMUSA 14 al 22
L 03 Cortante y Momento Flexionante - Ingeniería Simplificada para Arquitectos y Constructores –
H. Parker - LIMUSA 23 al 38
L 04 Teoría de la Flexión y Propiedades de las Secciones - Ingeniería Simplificada para Arquitectos y
Constructores – H. Parker - LIMUSA 39 al 58
L 05A Tablas Técnicas - Agenda del Constructor – Varios 59 al 91
L 05B Tablas Técnicas - Agenda del Constructor - Varios 92 al 128


PRESENTACIÓN – TOMO I
REFERENCIA: SENCiCO – GERENCIA DE FORMACIÓN PROFESIONAL – PROY D 36 – 2,001
S SE EN NC CI IC CO O BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
L 06 Simbología - Estructuras Metálica - Manual de Aplicación - Barras de Construcción - Aceros Arequipa 129 al 130
M SEGURIDAD, HIGIENE Y SALUD EN CONSTRUCCION
M 01 A Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad 01 AL 23
TOMO VII
M 01 B Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad 24 AL 55
M 01 C Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad 56 al 77
M 01 D Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad. 78 al 96
M 01 E Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad 97 al 110
M 01 F Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad 111 al 125
M 01 G Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad 126 al 148
M 01 H Manual de Prevención de Accidentes en la Construcción - Consejo Interamericano de Seguridad 149 al 168
M 02 Disposiciones Generales - Seguridad e Higiene en la Construcción Civil - OIT 169 al 173
M 03 Generalidades - Organización - Orden y Limpieza – SH en la Constr. Civil - Resumen Residente
Obra Edificaciones. SENCICO 174 al 178
M 04 Señalización - Seguridad e Higiene en la Construcción Civil - Resumen Residente Obra Edificaciones 179 al 187
M 05 Protección Personal - Riesgos Higiénicos SH en la Construcción Civil - Resumen Residente Obra
Edificaciones - SENCICO 188 al 192
M 06 Prevención de Accidentes en las Excavaciones para la Construcción. - La Positiva Seguros y Reaseguros 193 al 204
M 07 Prevención de Accidentes en Supervisión de Trabajo en Construcción de Edificios - La Positiva 205 al 224
M 08 Manejo Manual de Materiales en la Construcción - La Positiva 225 al 239
M 09 Manual de Investigación de Accidentes e Incidentes - La Positiva 240 al 244
M 10 Seguridad e Higiene Ocupacional en el Sector de la Industria de la Construcción - SENCICO 245 al 253
N. PREVENCION CONTRA SISMOS E INCENDIOS
N 01 Diseño Sísmico - Diseño de Estructuras de Concreto - Nilson – Winter - McGraw Hill 01 AL 09
N 02 Principios Básicos del Diseño y Construcción Antisísmica – Terremotos - F. Oshiro -UPSMP 10 AL 17
N 03 Prevención de Incendios - Prevención de Incendios - J. A. Barrenechea – Ministerio de Pesquería 18 AL 49
N 04 La Estructura del Edificio de Albañilería - Diseñando y Construyendo con Albañilería - H. Gallegos V. –
La Casa 50 AL 57




















1
TEMA: SUELOS
REFER: FORMAC. DE LOS SUELOS – TECNOLOG. DE LA CONST. – J. PACHECO. Z - SENCICO
SENCICO
BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA NOVIEMBRE 2001

FORMACIÓN DE LOS SUELOS Y PROPIEDADES DE LOS SUELOS
PARA CIMENTACIÓN DE ESTRUCTURAS


3.1. FORMACIÓN DE LOS SUELOS
La corteza de la tierra esta constituida por roca sólida. Esto no se percibe fácilmente, pero es
explicable porque el mantillo, la vegetación, los fragmentos de rocas, la arena y la grava están
esparcidos por doquier, mientras que los sedimentos cubren el fondo de los océanos. Las capas
de escombros tienen poca profundidad en contraste con el espesor kilométrico de la roca
subyacente.
Un hecho real, aunque inadvertido, es que el relieve de la tierra es modificado constantemente.
En efecto, nada de lo que vemos de la faz de la tierra es inmutable; todo se trasforma. Lo que
ocurre es que el cambio sucede a lo largo de muchísimo tiempo; una vida entera podría no
bastar para percatarse de ello.
Los suelos, tal como los apreciamos a simple vista, proceden de la disgregación de las rocas y
el subsiguiente transporte de los residuos a lugares. Los agentes causantes de la alteración del
relieve de la tierra y de formación de los suelos son:
 La erosión
 El intemperismo
La erosión es producida por la acción de diversas fuerzas de la naturaleza. Uno de los agentes
erosivos más espectaculares es el agua.
Gran parte de la humedad absorbida por la atmósfera cae sobre los continentes en forma de
lluvia, nieve, granizo y rocío. Un apreciable volumen de la precipitación penetra hasta el
subsuelo, pero otro mayor desemboca por gravedad de mar por los cauces de los ríos o en
forma de torrentes y manantiales, reponiendo de esta manera el nivel de los océanos (Fig. 3.1).
En su recorrido, el enorme caudal de agua, desempeñando el papel sorprendente escultor, va
año tras año en forma incesante, remodelando el relieve terrestre, arrastrando aguas debajo de
todo cuanto encuentra en su trayectoria. Los fragmentos de las rocas, por efecto de su arrastre
por el agua sobre el fondo de los lechos de los ríos, pierden su forma angulosa trasformándose
en cantos rodados.

Fig. 3.1. Gran parte del agua, producto de la precipitación, desemboca al mar
erosionando las montañas.

Al reducirse la pendiente por la cual transcurre el agua, disminuyen la velocidad y la fuerza del
caudal, depositándose sobre el suelo, primero las piedras grandes, luego las pequeñas y,
finalmente, el lodo.



2
TEMA: SUELOS
REFER: FORMAC. DE LOS SUELOS – TECNOLOG. DE LA CONST. – J. PACHECO. Z - SENCICO
SENCICO
BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA NOVIEMBRE 2001
Igualmente, cuando el cono de deyección se ensancha, la corriente de agua pierde velocidad y
los fragmentos pesados van quedando en el trayecto, mientras que los menudos son
arrastrados aguas abajo (Fig. 3.2).
También el hielo de las cordilleras es otro importante agente erosivo. Como sabemos, el glaciar
es una acumulación de nieve gradualmente comprimida y trasformada en hielo. Con el tiempo
su peso aumenta y por efecto de la gravedad empieza a desplazarse cordillera abajo,
remodelando en su lenta marcha el relieve terrestre.
Asimismo, los aludes, es decir las descomunales masas de hielo que desde la cordillera se
precipitan violentamente, son causantes de terribles desastres, además de efectivos agentes de
remodelación del paisaje terrestre. Para tener una idea de su inmenso poder destructivo
recordemos los aludes ocurridos en 1,962 y 1,970, caídos desde el Huascarán. El primero de
ellos arrasó prácticamente la localidad de Ranrahirca; y el de 1,970 (terremoto de Ancash),
producto de la desintegración de ventisquero de 5 millones de metros cúbicos, se abatió con
velocidad de desplazamiento de la masa aluvional de 300 Km. por hora sobre la ciudad de
Yungay, causando una de las mayores catástrofes que registra nuestra historia.


SECCION

Fig. 3.2. Típico ejemplo de depósito de materiales en un cono de deyección de un río.

También los huaycos ("Llakpanas" o Llocllas", en quechua), frecuentes en nuestro país, están
asociados con la acción de las lluvias y la falta de protección vegetal en las vertientes.
Originados por fuertes precipitaciones estacionales, alcanzan impresionantes velocidades y su
potencia es tan grande que transportan lodo y piedras de diversos tamaños, algunas de la
cuales pueden llegar a toneladas de peso. En el fondo de los valles frenan su velocidad
expandiéndose lateralmente, pero aún capaces de destruir las obras construidas por el hombre:
viviendas, puentes, caminos, etc. Ocurren generalmente en zonas bajas y medidas del relieve
andino que caracteriza la topografía del país.
El mar, igualmente, es otro efectivo agente erosivo. Permanentemente su acción se manifiesta
en las costas de los continentes. Así como destruye, también construye grandes bancos de
arena.
Aunque no tan contundente como el agua y el hielo, el viento es asimismo un importante agente
transformador de la topografía y causante de la formación de los suelos. Erosionando las rocas
y transportando materiales de un lugar a otro da origen a depósitos cólicos de arena,
generalmente de grano fino.
El intemperismo es, tal como ha sido señalado, la otra poderosa fuerza escultora del paisaje.
Ocasiona la desintegración inicial de las rocas, convirtiéndolas en fragmentos que son
acarreados posteriormente por acción del agua y el viento. También los cambios de temperatura


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TEMA: SUELOS
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originan en las rocas tensiones diferenciales en su masa, llegando a fracturarlas y
desintegrarlas.
Por su parte, el agua concentrada en las grietas y hendiduras de las rocas causa el
agrietamiento de las mismas, actuando con efecto de cuña al aumentar su volumen por
congelamiento.
Al respecto es interesante anotar que, probablemente, hay más agua bajo tierra que en todos
los lagos y ríos. El agua subterránea es agente de procesos químicos y origen de diversas
conformaciones geológicas. Desgasta las rocas formando cavernas y caprichosas estalactitas y
estalagmitas, constituidas por carbonato de calcio precipitado gota a gota.
Asimismo, a simple vista podemos observar el efecto del intemperismo en las particulares
coloraciones que adquieren las rocas debido a la descomposición química de los materiales,
producida por el ácido carbónico y el oxígeno atmosférico que trasforman los elementos
metálicos en sus respectivos carbonatos y óxidos.
Ahora bien, ya informados, aunque a grandes rasgos, de cómo actúan la erosión y el
intemperismo remodelando el relieve terrestre podríamos plantearnos la siguiente pregunta: ¿si
incesantemente aquellos poderosos agentes están desintegrando la superficie terrestre
trasladando hacia el mar gran parte de ella, no sería razonable pensar que, finalmente, los
continentes habrían de convertirse en superficies planas, de altura reducida y cubiertas por la
aguas? Ciertamente, ello podría ocurrir; aunque en millones de años. Lo que sucede es que,
felizmente, existe otra fuerza en pugna con aquello.
Esta fuerza, que confiere equilibrio, es el diastrofismo, denominación que se refiere al proceso
por el cual la capa exterior de la corteza terrestre, por efecto de la gradual contracción que sufre
producida por cambios de temperatura, constantemente es levantada, plegada, inclinada;
compensando así la desintegración, producto de la erosión y el intemperismo.
De manera sucinta hemos descrito los mecanismos por los cuales el relieve de la tierra es
modificado. Como ya ha sido señalado, los cambios son imperceptibles y se manifiestan a
través de lapsos muy grandes, pero el hecho real es que permanentemente están ocurriendo,
dando como resultado las diversas conformaciones geológicas y los múltiples tipos de suelos
que superpuestos en capas constituyen la superficie terrestre.

3.2. ESTUDIOS DE LOS SUELOS
El término suelo abarca genéricamente los diversos tipos de materiales, tales como la grava, la
arena, los limos, las arcillas, y las innumerables mezclas de ellos: arcilla limosa, arena limosa,
grava arenosa, limo arenoso, etc. Roca es la parte sólida de la corteza terrestre.
Generalmente los suelos se presentan en capas superpuestas (Fig. 3.3.) constituyendo el suelo,
son producto, de acuerdo a lo ya expuesto, de la erosión y el intemperismo. Cada capa de suelo
posee ciertas propiedades específicas que la caracterizan para cimentaciones de estructuras.
Fig. 3.3. Perfil constituido por diversos tipos de suelos superpuestos en capas.

A través de los cimientos son transferidos al suelo el peso de las estructuras, las fuerzas que
actúan sobre ellas y las sobrecargas correspondientes. Las estructuras serán estables si las
capas de suelo que las sustentan son suficientemente resistentes.



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TEMA: SUELOS
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De lo expuesto fluye la necesidad, especialmente en obras de importancia, de explorar el
subsuelo para informarnos cómo está constituido y conocer, mediante análisis y ensayos
especializados, las características y resistencia de las diversas capas de suelo. La exploración
se llevara a cabo excavando pozos (calicatas), convenientemente ubicados en las áreas
destinadas a las edificaciones.
Durante la excavación de los pozos exploratorios son expuestas, en espesores variables, las
diversas capas de suelos, de las que se toman muestras representativas para someterlas
posteriormente, a análisis y ensayos en laboratorios de mecánica de suelos.
Con los registros tomados en el campo, pruebas "in situ" y ensayos en laboratorios se procede
a elaborar perfiles estratigráficos, en los que se puede apreciar la naturaleza, profundidad y
espesor de las diversas capas descubiertas en la excavación de las calicatas (Fig. 3.4).

Fig. 3.4. Ejemplos de perfil estratigráficos del subsuelo.

Naturalmente, de detectarse - durante las excavaciones - agua subterránea, deberá
determinarse el nivel que alcanza.
Los estudios de los suelos son vertidos en informes que además de los perfiles estratigráficos
correspondientes, incluyen resultados de los análisis y ensayos, conclusiones concernientes a
la profundidad mínima de la cimentación, presiones admisibles y otras recomendaciones que se
juzgue necesarias, por ejemplo, sobre eventuales perturbaciones que pudieran originarse por
alteración del grado de humedecimiento del suelo.
Estos informes son utilizados por los ingenieros estructurales para diseñar los cimientos y las
estructuras.

3.3. CLASIFICACIÓN DE LOS SUELOS
De acuerdo al Reglamento Nacional de Construcciones de diversos tipos de suelos son
identificados según el Sistema Unificado de Clasificación (SUCS). Este sistema agrupa los
suelos en dos clases: suelos de partículas gruesas y suelos de partículas finas.
Se considera suelos de partículas gruesas cuando más de la mitad de la masa del suelo, al ser
sometida a tamizado, es retenida en la malla N° 200.
 A este tipo de suelo corresponden la grava y la arena.
Cuando más de la mitad de la masa del suelo pasa la malla N° 200 se le considera suelo de
partículas finas: limos y arcillas.
A su vez, a los suelos de partículas gruesas se les subclasifica en:
 Gravas: Más de la mitad de la fracción gruesa es retenida en la malla N° 4.
 Arenas: Más de la mitad de la fracción gruesa pasa la malla N° 4.
Aproximadamente puede considerarse que la abertura del tamiz N° 4 equivale a medio
centímetro.


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TEMA: SUELOS
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En los estudios del suelo, cada tipo de suelo es identificado mediante simbología convencional;
así, por ejemplo, la grava es identificada con la letra G (proveniente del idioma inglés, gravel); la
arena con la letra S (sand); la arcilla, C (clay); el limo, M; Pt identifica la turba y otros suelos con
alto contenido de materia orgánica.
 La abertura del tamiz N° 200 corresponde aproximadamente al tamaño de la menor
partícula apreciable a simple vista y equivale a 0.074 mm (74 micras).
Generalmente - según hemos visto - las capas del subsuelo están constituidas por diversos
tipos de materiales. En estos casos, se les designa de manera compuesta; por ejemplo, GM
significa grava limosa. Otros símbolos también son empleados para precisar importantes
propiedades de los suelos, que trascienden en su capacidad portante y comportamiento en
cimentaciones.

3.4. LOS SUELOS Y LAS CIMENTACIONES
3.4.1. Generalidades. En obras de importancia y características especiales, y sobre todo, cuando es
proyectada su construcción en terrenos cuyo subsuelo no es conocido, es obligatorio el estudio
del suelo para cada caso en particular. No es prudente deducir la resistencia y comportamiento
de un suelo a partir de las características de otro, aun cuando estén próximos entre sí.
A continuación se ofrece con propósito ilustrativo ciertas pautas indicativas del probable
comportamiento de algunos tipos de suelos. Desde luego, no eximen de la obligatoriedad de
contar, especialmente en los casos precedentemente indicados, con los correspondientes
estudios de suelos.
3.4.2. Grava. Con excepción de las gravas pizarrosas, la grava es material apropiado para
cimentaciones siempre y cuando subyacentes no existan estratos frágiles o blandos, ni esté
expuesta a socavación la cimentación.
La grava tiene reducida o casi nula capilaridad; por tanto, no es probable que la presencia de
agua subterránea, o su humedecimiento, sean causas de disminución de su resistencia ni
origen de asentamientos.
3.4.3. Arena. No es prudente generalizar respecto al probable comportamiento y resistencia de las
capas de arena, pues debido a causas ya expuestas, relacionadas con su formación, los suelos
de esta naturaleza se encuentran en diverso estado de compacidad, además de tener variada
granulometría. Si las arenas, medias y gruesas, son compactas y su granulometría es favorable
tienen apropiada resistencia para sustentar estructuras. No ocurre lo mismo con las arenas muy
finas, sobre todo si son sueltas, como es el caso de arenas cuyo origen es producto del
transporte del viento (arenas eólicas). Las capas de arena suelta son muy susceptibles a
densificarse por efecto de la vibración causada por movimientos sísmicos, pudiendo esperarse,
eventualmente, asentamiento de la cimentación e indeseables efectos de carácter estructural.
Cuando se trate de este tipo de suelo, es preciso profundizar las excavaciones para cimentos y
definitivamente limitar las presiones de contacto cimento - suelo. La razón de esta exigencia
podemos percibirla cuando caminamos por la playa, la arena fluye a cada lado hundiéndose los
pies; sin embargo, a cierta profundidad los pies no bajan ya más: la capacidad de carga ha
aumentado. Lo mismo pasa con cimentaciones construidas a mayor profundidad.
La presencia de agua en suelos arenosos, especialmente cuando se trate de arenas finas
sueltas, puede ser causa de marcada disminución de su resistencia en caso de ocurrencia de
sismos y, eventualmente, origen del fenómeno de liquefacción, tal como ocurriera en algunas
zonas de la ciudad de Chimbote en el terremoto de 1,970.
3.4.4. Limo. Es un suelo de partículas muy pequeñas, relativamente no es plástico y tiene capilaridad
elevada. Cuando se encuentra en estado suelto su resistencia es pequeña; su presencia debe
ser motivo de reserva por parte del diseñador y el constructor.
3.4.5. Arcilla. Es dura cuando está seca, pero su consolidación se produce lentamente. Cuando es
humedecida se torna plástica y deformable, modificando su consistencia según el grado de
humedecimiento que alcance; por lo tanto, en suelos arcillosos la alteración del contenido de
agua en su masa juega importante rol en su comportamiento y resistencia.


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TEMA: SUELOS
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El humedecimiento, que en algunos casos llega hasta la saturación, se produce de diversas
maneras. Causas potenciales de humedecimiento son las lluvias y el aumento del caudal de los
ríos y arroyos.
También los suelos pueden humedecerse por efecto de la capilaridad, es decir, por succión del
agua que pudiera encontrarse en capas inferiores.
La succión es pequeña o casi nula en suelos granulares (arenas y gravas), pero suele ser
grande en suelos arcillosos, ascendiendo el agua hasta alcanzar los cimientos de los edificios.
3.4.6. Suelos que contienen materia orgánica. Los suelos que contienen materia orgánica, la turba
y el fango, definitivamente no son apropiados para cimentaciones.
Estas capas deben ser eliminadas durante la excavación, la misma que debe profundizarse
hasta encontrar capas suficientemente resistentes. Los suelos de color marrón oscuro, gris
oscuro o negro, o tengan olor característico, estructura esponjosa o fibrosa, corresponden a
este inconveniente tipo de suelo. Desde luego, un suelo producto de rellenos tampoco es
apropiado para cimentaciones.
3.4.7. Homogeneidad del subsuelo. Otra característica que también debe tenerse en cuenta en
cimentaciones es la uniformidad del subsuelo. Cuando las capas subyacentes a la cimentación
son suficientemente resistentes la condición es favorable: sin embargo, cuando una capa de
comprobada resistencia para la cimentación prevista reposa sobre otra de menor resistencia la
situación cambia sustancialmente.
A modo ilustrativo, veamos el caso de una zapata cimentada sobre una capa de arena y que
debajo de esta se encuentre una de arcilla blanda (Fig. 3.5). La presión supuesta como
admisible para la arena es transferida a la capa de arcilla blanda, la misma que fluye hacia los
lados, lo probable es que se produzca el asentamiento de la zapata.

Fig. 3.5. A través de la masa de arena la presión ejercida por la zapata es transferida a la
capa de arcilla empujándola a los lados produciendo, eventualmente, el humedecimiento
de la zapata.
Por ello insistimos en que el aspecto de las capas superficiales no es suficiente para deducir
con certeza el comportamiento de un determinado suelo. Es indispensable la exploración de las
capas inferiores hasta la profundidad procede en cada caso.
3.4.8. Capacidad portante de los suelos. La capacidad portante o carga admisible de un
determinado tipo de suelo es la presión máxima que puede aplicársele sin que se produzca la
rotura de la masa situada debajo de cimientos.
Presión o intensidad de carga es la fuerza ejercida sobre la unidad de superficie de contacto
entre cimiento y suelo. La unidad que expresa la presión es el kg/cm
2
(kilogramo por centímetro
cuadrado). Por ejemplo, si la carga que transmite al suelo una zapata es 60 toneladas y el área
de la zapata es de 3 m
2
, entonces la presión transmitida a la superficie de contacto entre zapata
y suelo es:
Pues bien, la capa de suelo deberá ser capaz de soportar la presión aplicada (en este caso, 2
kg/cm
2
). Como podemos observar, la acción sobre el terreno no depende exclusivamente de
la carga absoluta aplicada, sino también del área de contacto entre el cimiento y el suelo.
2
2
/ 2
000 , 30
000 , 60
cm kg
cm
kg



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TEMA: SUELOS
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Las presiones admisibles varían sustancialmente según el suelo de que se trate. Es frecuente
especificar 4 kg/cm
2
para conglomerados compactos y bien graduados.
A las mezclas de canto rodado y arena ("hormigón") suele asignárseles valores de 3 a 4 kg/cm
2

como presiones admisibles.
La capacidad portante de las arenas gruesas y mezclas de arena y grava compactas es
aproximadamente 2 kg/cm
2
, mientras que para arenas finas la presión admisible es limitada a 1
kg/cm
2
.
Las presiones admisibles de los suelos predominantemente arcillosos dependen de su grado de
dureza. Sus valores fluctúan entre 1.5 kg/cm
2
en caso de arcillas inorgánicas duras y sin riesgo
de humedecimiento, hasta valores muy bajos, 0.5 kg/cm
2
, si se trata de arcillas inorgánicas
blandas.
Una arcilla es dura cuando se parte con dificultad en terrones que no se pueden pulverizar o
amasar fácilmente con los dedos. Una arcilla es firme o de consistencia media cuando se
puede amasar, aunque con bastante esfuerzo.
Las arcillas blandas se pueden amasar con relativa facilidad, pero no tienen consistencia
pastosa.
Arcillas de consistencia pastosa deben desecharse para cimentaciones. Otra manera práctica e
indicativa de la consistencia o dureza de los suelos es el grado de dificultad que presentan al
ser excavados. La lampa penetra con facilidad en suelos blandos, mientras que la excavación
de suelos de dureza media requiere de pico. En suelos duros el pico rebota; puede penetrar,
pero con esfuerzo.
Los valores de las presiones admisibles aquí expuestos son simplemente referenciales e
ilustrativos. Pueden variar sustancialmente en cada caso en particular; desde luego, no se
ofrecen para fines de diseño.











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TEMA: SUELOS
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SUELOS
1. GENERALIDADES
a) Toda estructura está en contacto con el suelo. Como consecuencia, es indispensable que la
interacción entre la estructura y el suelo, definida por los límites impuestos a las presiones de
contacto y a los asentamientos, sea claramente entendida.
b) La utilización de valores empíricos de la capacidad portante del suelo, podrá considerarse
adecuada y segura solamente cuando estos valores hayan sido establecidos mediante la
práctica local y experimentada satisfactoriamente en estructuras similares en esa misma
localidad.
c) De otra manera será necesario adoptar, para el caso de estructuras livianas o simples,
soluciones muy conservadoras o alternativamente, efectuar estudios elementales de suelos.
d) Para el caso de estructuras importantes siempre será necesario establecer la capacidad
portante en base a estudios de suelos, que contemplen una evaluación de la geología del
lugar, precisen que contemplen una evaluación de la geología del lugar, precisen niveles de
cimentación y presiones admisibles de carga, establecidas tanto en función de la seguridad
como de las deformaciones permisibles para el sistema estructural de que se trata.
2. EFECTOS DEL AGUA
a) El agua en el subsuelo es siempre causa de problemas y dificultades.
b) Algunos de los problemas causados por el agua son los siguientes:
 Dificultades constructivas, tanto en la excavación como en la colocación del concreto.
 Asentamientos debidos a saturación de suelos compresibles.
 Reducción en la capacidad portante del suelo al reducirse su resistencia al corte.
 Remoción del suelo debajo de las cimentaciones debido a acciones de bombeo.
 En climas muy fríos, fallas debidas a heladas.
 Problemas de licuefacción, en arenas sucitas, con los asentamientos consecuentes.
 Hinchazón o expansión en ciertos tipos de arcillas.
 Efectos de subpresión.
3. EFECTOS DE LA VIBRACIÓN
a) Las vibraciones de cualquier origen tienden a compactar los suelos causando, como
consecuencia, asentamientos.
b) En el caso de suelos arenosos o granulares sueltos puede presentarse densificación del
suelo a causa de los movimientos sísmicos. La densificación originará asentamientos,
intensificándose éstos cuanto mayor sea la presión de contracción. Es recomendable que en
este tipo de suelos sueltos se adopten cimentaciones profundas con presiones de contacto
bajas o tratamientos de compactación previos.
c) Para el caso de suelos arenosos, finos o granulares con presencia de agua debe de
considerarse la posibilidad de licuefacción del suelo al presentarse vibraciones causadas por
un movimiento sísmico. La licuefacción implica una reducción sustancial de la capacidad
portante del suelo. En estos casos debe contemplarse presiones de contacto muy reducido o
alternativamente, pilotaje.
d) En las arenas contempladas en los casos precedentes, debe tenerse especial cuidado con el
apoyo de los falsos pisos y otras losas superficiales (tales como veredas y pistas)
efectuándose, por lo menos, una enérgica compactación superficial por vibración.
e) Las cimentaciones deben aislarse de maquinarias que transmitan vibración.
4. ARENAS
a) Las arenas pueden presentarse en rangos de densidad muy variables.
b) La densificación de las arenas, cuando se aplica la debida energía de compactación, se
realiza con mucha rapidez; sin embargo, en los casos de arenas propensas a licuefacción o
muy sueltas, la densificación ocurrirá bajo la presencia de carga al ocurrir un movimiento
sísmico interno.


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TEMA: SUELOS
REFER: CONSTRUCCIÓN DE ESTRUCTURAS – MANUAL DE OBRA – H. GALLEGOS - CAPECO
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5. LIMOS
a) Los suelos limosos no son necesariamente suelos pobres para cimentaciones si están
compactos, sin embargo, puede ocurrir que se presenten como suelos en estado suelto.
Consecuentemente, es imprescindible que el constructor adquiera destreza en la
identificación de los limos.
b) En muchos casos los limos son suelos inestables que por ingreso del agua sufren cambios
súbitos de volumen.
6. ARCILLA
a) Las arcillas no se consolidan con rapidez normalmente el proceso de asentamiento toma un
tiempo muy largo.
b) Consecuentemente es imperativo, en cimentaciones sobre arcilla, salvo que exista
experiencia en la zona, que se efectúen estudios relacionados con la probabilidad de
asentamientos diferenciales por consolidación.
c) Muchas arcillas se expanden ante la presencia de agua; si no hay experiencia en la zona, es
necesario constatar esta posibilidad y tomar las medidas pertinentes, aún en rocas arcillosas.
7. TURBA Y MUSEO
a) No se debe cimentar en suelos constituidos por turba o musgo.
b) En ciertos casos, es necesario remover los bolsones de tuba y reemplazarlos por un relleno
compactado o por concreto pobre, lo que permitirá la construcción de la cimentación.
8. RELLENOS
a) No se debe cimentar sobre rellenos de características desconocidas o ejecutados sin control.
b) La cimentación sobre rellenos efectuados con materiales adecuados, compactados a una
densidad óptima, construidos bajo control permanente y con un adecuado estudio de drenaje,
es perfectamente posible. Sin embargo, este proceso requiere de especialistas en mecánica
de suelos.

SECCION VERTICAL



















A. Suelo o estrato superficial. La parte designada Ao es humus o deshecho orgánico.
Las demás zonas de transición pueden tener 60 cms. o más de espesor.
B. La configuración mas marcada bajo el suelo superficial. Varía entre 15 a 2.50 mts. de
profundidad. Puede dividirse en zonas de transición B1, B2 etc. como se muestra.
Corresponden a estratos formados por suelos alterados o transportados.
C. El material original del suelo que ha sufrido escasa o ninguna intemperización.
D. El estrato de base, tal como roca, conglomerado, arena o arcilla.


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TEMA: SUELOS
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 GRAVA: Piedras redondeadas o cantos rodados gastados por el agua o pedazos compactos de
roca. Sin cohesión ni plasticidad. Granular y cascajosa. Crujiente bajo el piso.
 ARENA: Granos sueltos, comprendidos entre 0.05 y 2mm de tamaño se ve y siente claramente
los granos individuales. Sin plasticidad ni cohesión. Cuando está seca no es posible moldearla
con las manos cuando se moldea húmeda se desmorona al tocarla. Los granos gruesos son
redondos, los finos son visibles y angulares.
 LIMO: Granos escasamente visibles, comprendidos entre 0.005 y 0.05mm de tamaño. Sin o con
muy escasa plasticidad. Puede tener cohesión. Un molde con las manos en seco es fácilmente
aplastado. El movimiento del agua a través de los vacíos ocurre fácilmente y es visible. Cuando
es mezclado los granos con agua se asientan en un lapso de 30 minutos a 1 hora. Se siente
arenoso con los dientes. No forma cintas al moldearlo. Debe de ponerse cuidado en distinguir
arena fina de limo y limo de arcilla.
 ARCILLA: Partículas invisibles con menos de 0.005 mm. de tamaño cohesivo. De alta plasticidad
cuando es mojada. Cuando es apretada entre los dedos forma una cinta larga, delgada y flexible.
Puede ser rolada prácticamente en un hilo. Cuando es mordida no se siente arenosa.
 Forma masas o terrones duros cuando está seca, difícil o imposible de romperlos con las manos.
Impermeable, sin movimientos de agua aparente a través de los vacíos. Permanece suspendida
en agua de 3 horas a tiempo indefinido.
 TURBA: Material orgánico descompuesto con considerable suelo mineral usualmente de color
negro con presencia de fibras. Tiene mal olor. Se encuentra como depósito en pantanos y
ciénegas. Fácilmente identificable. Puede contener algo de arena o limo.
 MUSGO: Material parcial de descomposición de plantas. Mayormente orgánico. Muy fibroso.
Con rastros visibles de vegetales.
La grava es muy estable. Adecuada para rellenos.
1. La arena gruesa es estable.
2. Las mezclas de grava y arena bien graduadas (con variedad de tamaños) son sumamente
estables.
3. La arena fina comienza a parecerse al limo: se vuelve inestable con humedad creciente.
4. El limo es inherentemente inestable, particularmente con humedad.
5. La arcilla es crecientemente cohesiva al reducirse la humedad su estabilidad depende de la
forma de sus partículas y de su composición química. Deben estudiarse detalladamente.
VALORES REFERENCIALES

TIPO DE SUELO
T
kg/cm
2

Roca, dura y sana (granito, basalto)
Roca, medio dura y sana (pizarras y esquistos)
Roca, blanda o fisurada
Conglomerado compacto bien graduado
Gravas. Mezcla de arena y grava
Arena gruesa. Mezcla de grava y arena
Arena fina a media. Arena media a gruesa, mezclada con limo o arcilla.
Arena fina. Arena media a fina mezclada con limo o arcilla.
Arcilla inorgánica, firme.
Arcilla inorgánica, blanda.
Limo inorgánico, con o sin arena.
40
20
7
4
2*
2*
1.5*
1.0*
1.5
0.5
0.25

* Reducir en 50% en el caso de estar bajo el nivel freático.

ATENCIÓN


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TEMA: SUELOS
REFER: CONSTRUCCIÓN DE ESTRUCTURAS – MANUAL DE OBRA – H. GALLEGOS - CAPECO
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No se proveen estos valores con fines de diseño ya que pueden variar sustancialmente para
condiciones locales.
Su propósito es permitir al constructor, conjuntamente con la identificación del suelo, precisar
situaciones en que pueda requerirse un estudio de suelos.

VALORES REFERENCIALES


TIPO DE SUELO V/H tg  ka
Arena limpia
Arena arcillosa o limosa
Arcilla seca
Arcilla húmeda
Grava limpia
1: 1.5
1: 1.33
1: 1.75
1: 3
1: 33
0.67
0.75
0.57
0.33
0.75
0.258
0.250
0.338
0.523
0.250
Grava y arcilla
Grava, arcilla y arena
Roca blanda y descompuesta
Roca dura descompuesta
1: 33
1: 1.5
1: 1
1: 1
0.75
0.67
1.00
1.00
0.250
0.285
0.171
0.171

PRESIONES ACTIVAS (aproximado)
El límite de la altura de la calzadura (H) sin puntales depende del tipo del terreno y la edificación a
calzar; el esquema a continuación es indicativo y debe adaptarse a cada situación específica.
1. Cuando no hay agua en el subsuelo los valores máximos de (H), para el sistema de calzadura
esquematizados son:
Conglomerado 8 m.
Arcilla 3 m.
Arena 2 m.
Para valores mayores de (H) deberá efectuarse el diseño específico de la calzadura.
ATENCIÓN

Pa = P
1
+ P
2

Pa = [9
s
H + ½ H
2
] Ka en Kg.



= Densidad del suelo, usar
conservadoramente 2000 kg/m
3

Ka = Coeficiente de presión activa


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TEMA: SUELOS
REFER: CONSTRUCCIÓN DE ESTRUCTURAS – MANUAL DE OBRA – H. GALLEGOS - CAPECO
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2. Cuando hay agua en el subsuelo el método de la calzadura debe acompañarse con tablestacados
o sistemas de apuntalamiento provisionales, externos.
3. El concreto de la calzadura debe tener poco cemento (aprox. 4 a 5 sacos / m
3
) y la menor
cantidad de agua posible compatible con una trabajabilidad adecuada.
4. El concreto de la calzadura se acortará aproximadamente 1/3 mm. por metro de altura en un
plazo del orden de 7 días, causando asentamientos el la construcción existentemente.
Consecuentemente para (H) mayor de 2 metros, es indispensable construir la calzadura por
franjas horizontales acuñando con mezcla muy seca cada nivel de llenado.

CALZADURA POR FRANJAS HORIZONTALES

1. Ver el ángulo de reposo () del terreno, en valores Referenciales.
2. Calcular H = B tg .
3. Comparar H con A.
I H ≥ A NO ES NECESARIO SUB-ZAPATA




13
TEMA: SUELOS
REFER: CONSTRUCCIÓN DE ESTRUCTURAS – MANUAL DE OBRA – H. GALLEGOS - CAPECO
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SI H ≤ a HACER SUB-ZAPATA




CAMBIO DE NIVEL CIMENTACIÓN





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TEMA: SUELOS
REFER: TABLAS TÉCNICAS – AGENDA DEL CONSTRUCTOR
S SE EN NC CI IC CO O
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SUELOS

3.1. Clasificación de los suelos por el tamaño de sus partículas

Nombre Tamaño en mm.
Gravas
Arena gruesa
Arena media
Arena fina
Limo grueso
Limo medio
Limo fino
Arcilla
100 -
2 -
0.6 -
0.2 -
0.06 -
0.02 -
0.006 -
menor que
2
0.6
0.2
0.06
0.02
0.006
0.002
0.002


3.2. Sistema unificado de clasificación de suelos
Suelos de grano grueso
(más de 50% del material no pasa por el tamiz # 200)


Arenas
(más del 50% de la fracción
gruesa es menor que el tamiz # 4)


Gravas
(más del 50% de la fracción
gruesa es mayor que el tamiz # 4)
Arena con finos
(cantidad apreciable
de finos)
Arenas limpias
(pocos o ningún
fino)
Gravas con finos
(cantidad apreciable
de finos)
Gravas limpias
(poco o ningún
fino)
SC SM SP SW GC GM GP GW
Arenas
Arcillosas
Arenas
limosas
Arenas
mal
gradadas
Arenas -
Gravosas
poco
fino
Arenas bien
gradadas
Arenas
gravosas
poco
fino
Gravas
arcillosas
Mezclas
gravo -
arenas
arcillosas
Gravas
limosas
Mezclas
grava
arenas
limo
Gravas
mal
gradadas
Gravas
arenosas
poco fino
Gravas
bien
gradadas
Mezclas
gravosas
poco fino
Ip > 7 I p < 4 Cu > 6
1 < Cc < 3
Ip >
1 < Cc < 3
Cc > 4


Use doble símbolo
4 = < Ip = < 7 (SC - SM)
Use doble símbolo
4 = < Ip = < (GC - GM)

G = Grava
S = Arena
W = Bien gradada
P = Pobremente gradada
Cc = Coeficiente de curvatura
Cu = Coeficiente de uniformidad



3.3. Sistema unificado de clasificación de suelos
Suelos de grano fino
(más del 50% del material pasa por el tamiz # 200)





15
TEMA: SUELOS
REFER: TABLAS TÉCNICAS – AGENDA DEL CONSTRUCTOR
S SE EN NC CI IC CO O
BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
Suelos
Altamente
Orgánicos
Limos y arcillas (límite
líquido > 50)
Limos y arcillas
(límite líquido < 50)
OH CH MH OL CL ML
Tablas y
otros suelos
altamente
orgánicos
Arcillas
orgánicas
de medida
alta
plasticidad
Limos
orgánicos
Arcillas
Inorgán.
de alta
plasticidad
Arcillas
grasas
Limos
Inorgán.
Suelos
limosos o
arenosos
finos
micáceos
suelos
elásticos
Linos
orgánicos
Arcillas
orgánicas
de baja
plasticidad
Arcilla
Inorgán.
de baja a
media
plasticidad
Arcillas
gravosas
Arcillas
arenosas
Arcillas
limosas
Arcillas
margas

Limos Inorgán.
y arena muy
fina Polvo de
roca Arenas
finas limosas o
arcillosas
Limos
arcillosos
1)
2)
Determinar el porcentaje de arenas y gravas de la curva granulométrica.
Dependiendo del porcentaje de fino (fracción menor que el tamiz # 200) los suelos
gruesos se clasifican como sigue: Menos de 5% - GW, GP, SW, SP Más del 12% GM,
GC, SM, SC de 5% a 12%- Casos de fronteras que requieren doble símbolo.
M = Limo
C = Arcilla
O = Suelos orgánicos
L = Si el límite líquido es menor que 50%
H = Si el límite líquido es mayor que 50%

3.4. Coeficientes de expansión de suelos excavados

Naturaleza
del terreno
Coeficiente de
expansión inicial
Coeficiente de
expansión residual
Tierra Vegetal
Arena
Arcilla
Margas
Tierra Gredosa
Tierra margosa
Arcilla compactas
Tierra dura
Roca partida
Tierra margosa muy
compacta y dura

Después de compactado y regado
1.10
1.15 a 1.20
1.20 a 1.25
1.25 a 1.30
1.20

1.50
1.55
1.60 a 1.65

1.70
0.01 a 0.05
0.01 a 0.03
0.03 a 0.05
0.05 a 0.08
0.10

0.30
0.30
0.40

0.40

3.5. Valores referenciales de cohesión en Kg/cm2
(DIN 1054)
Arcilla rígida
Arcilla semirigida
Arcilla blanda
Arcilla arenosa
Limo rígido o duro
0.25
0.10
0.01
0.05
0.02





16
TEMA: SUELOS
REFER: TABLAS TÉCNICAS – AGENDA DEL CONSTRUCTOR
S SE EN NC CI IC CO O
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ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001


3.6. Angulos de fricción interna y peso específico de suelos

Tipo de suelo Consistencia Angulo de fricción
interna C en grados
Peso específico
en kg/cm2
Arena gruesa
o arena con grava
Arena media

Arena limosa fina o
limo arenoso
Limo uniforme

Arcilla - limo
Arcilla limosa
Arcilla
Compacta
suelta
Compacta
suelta
Compacta
suelta
Compacta
suelta
Suave a mediana
Suave a mediana
Suave a mediana
40
35
40
30
30
25
30
25
20
15
0.10
2250
1450
2080
1450
2080
1365
2160
1365
1440 - 1920
1440 - 1920
1440 - 1920


3.7. Características de permeabilidad en suelos

Tipo de suelos Coeficiente de permeabilidad
aproximados K, cm/seg
Características
de drenaje
Grava limpia
Arena gruesa limpia
Arena media limpia
Arena fina limpia
Grava y arena limosa
Arena limosa
Arcilla arenosa
Arcilla limosa
Arcilla
Arcilla coloidal
5 - 10
0.4 - 3
0.05 - 0.15
0.004 - 0.02
10
5
– 0.01
10
5
- 10
4

10
6
- 10
5

10
6

10
7

10
9


Bueno
Bueno
Bueno
Bueno
Pobre a bueno
Pobre
Pobre
Pobre
Pobre
Pobre








17
TEMA: SUELOS
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3.8. Factores de seguridad en suelos

Parámetro del suelo F.S.
c (cohesión)
C (ángulo de fricción interna)
Cimentaciones
Construcción temporales
a) Datos del suelo y cargas razonablemente exactos
y definitivos
b) La carga accidental es descartada
c) Máxima combinación de cargas con viento o con
sismo
d) Cimentación con condiciones dudosas
Muros de contención
Seguridad contra el volteo
Seguridad contra el deslizamiento
Seguridad contra el aplastamiento
Terrenos granulares
Terrenos cohesivos
2.0 a 2.5
1.2 a 1.3

1.5

2.5
2.0

1.5
4.0

2.0
1.5

2
3



3.9. Valores referenciales del módulo de Poisson µ


Arcilla saturada
Arcilla sin saturar
Arcilla arenosa
Limo
Arena densa
Arena gruesa
Arena fina
Roca
Hielo
Concreto


0.4 - 0.50
0.1 - 0.30
0.2 - 0.40
0.3 - 0.35
0.2 - 0.40
0.15
0.25
0.1 - 0.40
0.36
0.15


3.10. Valores de cargas permisibles sobre suelos en Kg/cm2

Cama de roca sólida cristalina masiva en buenas condiciones
Roca foliada (esquitos, pizarras) en buenas condiciones
Roca sedimentaria en buenas condiciones
Gravas o arenas excepcionalmente compactas
Gravas compactas o mezcla de grava y arena
grava suelta; arena gruesa compacta
Arena gruesa suelta o mezclas de arena; grava, arena fina
compacta o arena gruesa confinada y húmeda
Arena fina suelta o húmeda, arena fina confinada
Arcilla rígida
Arcilla media rígida
Arcilla suave
100
40
15
10
6
4

3
2
4
2
1








18
TEMA: SUELOS
REFER: TABLAS TÉCNICAS – AGENDA DEL CONSTRUCTOR
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3.11. Asentamiento admisible (en pulgadas)

Tipo de movimiento Factor limitativo Asentamiento máximo
Asentamiento total





Inclinación o giro







Asentamiento diferencial
Drenaje
Acceso
posibilidad de asentamiento no uniforme
Estructuras muros de mampostería
Estructuras de reticulares
Chimeneas, silos y placas
Inclinación de chimeneas
Rodadura de camiones
Almacenamiento de mercaderías
Funcionamiento de maquinarias
Telares
Turbogeneradores
Carriles de grúas
Drenaje de techos
Muros de ladrillos continuos y
elevados, fábricas de una planta,
fisuración de muros de ladrillo
Fisuras en tarrajeo (yeso)
Pórticos de concreto armado
Pantallas de concreto armado
Pórticos metálicos continuos
Pórticos metálicos simples
6 a 12
12 a 24

1 a 2
2 a 4
3 a 12
0.004 L
0.01 L
0.01 L

0.003 L
0.0002 L
0.003 L
0.01 a 0.02 L


0.001 a 0.002 L
0.001 L
0.0025 a 0.004 L
0.003 L
0.002 L
0.005 L

L = Distancia entre columnas adyacentes con asentamientos diferentes o entre dos puntos
cualquiera. Los valores más elevados son para asentamientos homogéneos y estructuras
más tolerantes. Los valores interiores corresponden a asentamientos irregulares y
estructuras delicadas.


3.12. Ángulos de fricción o entre varios materiales y suelos o rocas.

Masas de concreto o albañilería con: °C
Roca sólida limpia
Grava, Grava-arena o arena gruesa
Arena fina limpia o arena arcillosa
Limo arenoso
Arcilla consolidada muy rígida
Arcilla medio rígida

35
29 a 31
24 a 19
17 a 19
22 a 26
17 a 19
Pilotes de acero con:
Grava limpia, mezcla de grava-arena
Arena limpia, arena-grava
Arena-limosa, arena limosa o arcillosa
Arena-limosa fina, limo no plástico

22
17
14
11
Concreto premoldeado-tablestaca con:
Grava limpia, mezcla de grava arena
Arena limpia, arena grava
Arena limosa, arena limosa y arcillosa
Arena-limosa fina, limo no plástico

22 a 26
17 a 22
17
14
Otros materiales:
Albañilería sobre madera (perpendicular al grano)
Acero a acero en tablaestacado
Madera sobre suelo
26
17
14 a 16





19
TEMA: SUELOS
REFER: TABLAS TÉCNICAS – AGENDA DEL CONSTRUCTOR
S SE EN NC CI IC CO O
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NOVIEMBRE 2001
3.13. Relación entre ensayos de laboratorio y compactación en campo.


Método


En laboratorio

En campo
Impacto


Acción de
amasamiento

Vibración


Compresión (Dinámica o
estática)

Práctica-Patrón
(Proctor, etc.)

Ensayo miniatura
Harvard

Mesa Vibratoria


Maquinaria de
compresión (CBR)
Nada comparable
(Compactación manual)

Rodillo de pata de cabra
Rueda balanceante

Rodillos vibradores y
compactadores

Rodillo de rueda lisa


3.14. Utilización de suelos en carreteras


CBR


Clasificación

Usos

Sistema Unificado
0 - 3
3 - 7
7 - 20
20 - 50
> 50
Muy pobre
Pobre a regular
Regular
Bueno
Excelente
Subrasante
Subrasante
Sub - base
Base, sub - base
Base
OH, CH, MH, OL
OH, CH, MH, OL
OL, CL, ML, SC, SM, SP
GM, GC, SW, SM, SP, GP
GW, GM



3.15. Relación aproximada entre la clasificación del suelo y los valores del
módulo de reacción de la subrasante K (kg/cm3) y el CBR


Sistema unificado


K

CBR
GW
GP
GM
GC y SW
SM
SP
SC
ML Y CL
OL Y MH
OH Y CH
> 16
8.3 - 1 6
> 7
7 - 12
5.5 - 12
5.5 - 8.3
5.5 - 7
4 - 6.5
< 5
< 4
> 60
25 - 60
> 20
20 - 40
10 - 40
10 - 25
10 - 20
5 - 15
< 8
< 5







20
TEMA: SUELOS
REFER: TABLAS TÉCNICAS – AGENDA DEL CONSTRUCTOR
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ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
3.16. Coeficiente Ka de empuje activo de suelos H


C


10

15

20

25

30

35

40



| = 0





| = 10





| = 20





| = 30

o = 0
o = 10
o = 20
o = 30
o = C

o = 0
o = 10
o = 20
o = 30
o = C

o = 0
o = 10
o = 20
o = 30
o = C

o = 0
o = 10
o = 20
o = 30
o = C


0.70
0.97
-
-
0.97

0.76
1.05
-
-
1.05

0.83
1.17
-
-
1.17

0.94
1.37
-
-
1.37


0.59
0.70
-
-
0.93

0.65
0.78
-
-
1.04

0.74
0.90
-
-
1.20

0.86
1.06
-
-
1.45

0.49
0.70
0.88
-
0.88

0.55
0.64
1.02
-
1.02

0.65
0.77
1.21
-
1.21

0.78
0.94
1.51
-
1.51


0.41
0.47
0.57
-
0.82

0.48
0.55
0.69
-
0.98

0.57
0.66
0.83
-
1.20

0.70
0.83
1.06
-
1.54


0.33
0.37
0.44
0.75
0.75

0.41
0.47
0.55
0.92
0.92

0.50
0.57
0.69
1.17
1.17

0.62
0.74
0.89
1.55
1.55

0.27
0.30
0.34
0.43
0.67

0.43
0.38
0.45
0.58
0.86

0.43
0.49
0.57
0.73
1.12

0.56
0.56
0.77
0.99
1.54

0.22
0.24
0.27
0.32
0.59

0.29
0.32
0.36
0.43
0.79

0.38
0.43
0.49
0.59
1.06

0.49
0.56
0.66
0.79
1.51


(H) ka = Cos
2
( C - | )
Cos
3
| ( 1 + (Sen C Sen (C - o ) / Cos (o - | ))
05
)
2


o = ángulo que forma el terraplén, encima del muro, con la horizontal
| = ángulo de la pared posterior, del muro de contención con la vertical
C = ángulo de fricción interna

Cuando o = | = 0 la expresión se reduce a:

Para suelo granulares

ka = ( 1 - Sen o ) / ( 1 + Sen o)
Kp = ( 1 + Sen o ) / ( 1 - Sen o )
Empuje total = ka ¸ H
2
/2
h altura a partir de la base = H/3

Para suelos cohesivos
Pa = ¸ H - 2c
Pp = ¸ H + 2c
E = ¸ ( H - 2c/¸ )
2
/ 2
h = ( h - 2c/¸)/3

En donde:
¸ es el peso unitario del suelo
H es la altura total del muro
c es la cohesión del material






21
TEMA: SUELOS
REFER: TABLAS TÉCNICAS – AGENDA DEL CONSTRUCTOR
S SE EN NC CI IC CO O
BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
Presión de tierras durante sismos:

E = (1 - Cv) (k ¸h

Donde:

K
ea
= Cos
2
(C - C
0
) / (cos
2
C) [1 + (sen C - C
0
) / Cos C
0
)
1/2
]
2


k
ea
es coeficiente de empuje activo durante sismos

C
0
= arc tg [ C
h
/(1 - C
v
)]

C
h
es coeficiente sísmico horizontal (parte 3 cargas dinámicas)

C
v
es el coeficiente sísmico vertical (El reglamento da los siguientes valores:

Cv = 0 - 30 para zona 1,0.20 para zona 2 y 0.00 par zona 3)


3.17. Predimensionamiento de muros de contención de concreto armado




22
TEMA: SUELOS
REFER: PROCEDIMIENTOS CONSTRUCTIVOS EN ALBAÑILERÍA III – A. ODAR C. - SENCICO
SENCICO
BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
MECÁNICA DE SUELOS

1.0. GENERALIDADES
La mayoría de Ingenieros y Maestros de Obra, tienen pocas dificultades para preparar y
vaciar concreto, colocar, hacer, dirigir la carpintería y otros trabajos sobre el terreno; sin
embargo, la primera etapa de la construcción incluye trabajos debajo del terreno natura,
tales como las excavaciones, el apuntalamiento, estabilidad de taludes, rellenos y
compactaciones; y la construcción de los cimientos. con frecuencia esta etapa presenta
muchos problemas cuando no se ha realizado el estudio de suelos y por tanto es necesario
conocer las características de los diferentes tipos de suelos:
1.1. EXAMEN DE LA SUPERFICIE
Al recorrer el terreno donde se va a construir y examinarlo es posible observar algunas
características, entre las que se encuentran:
- Evidencia que se usó como tierras de cultivo.
- Excavaciones o cortes previos.
- Pruebas que ha habido corrimientos o deslizamientos de tierra;
- Agrietamientos de la superficie del suelo si está seco. Esto iniciará contracciones de los
suelos. Por lo común, estos suelos son expansivos y pueden constituir un problema
durante la construcción, además que pueden crear dificultades en las estructuras
terminadas.
1.2. CLASIFICACIÓN DE LOS SUELOS
La tierra se origina de las rocas, las rocas se erosionan gradualmente, se descomponen y
se ablandan en el lugar en el que se encuentran. Esas rocas descompuestas y modificadas
se trasforman en tierra, que se conoce como suelo residual.
Cuando los materiales rocosos se deslavan, debido casi siempre a las lluvias y las
corrientes de agua, descienden a las zonas mas bajas, donde se depositan en el fondo de
los valles (aluvión).
En algunos casos, este tipo de suelo se erosiona con el viento. Los suelos arenosos forman
dunas, los suelos limosos se desplazan a grandes distancias, arrastrados por el viento,
formando capas de varios centenares de metros de espesor.
Cuando los arroyos de los ríos deslavan los suelos aluvionales y los llevan hasta el mar y
éstos se depositan en el fondo, se conocen como depósitos marinos, los depósitos del
fondo de los lagos se llaman depósitos lacustres. Por su parte, los depósitos marinos de
arena, limo o arcilla pueden llegar a tener gran espesor. Al contrario de los que algunos
creen, la arena no procede de los mares, sino que la llevan a él los ríos y arroyos.
Los suelos más comunes que se encuentran al efectuar trabajos normales de construcción,
son una mezcla de muchas partículas minerales, que en general proceden de varios tipos
de rocas, además de las partículas minerales, los suelos contienen agua, aire o quizá,
gases o materiales orgánicos, tales como raíces o humus y, en algunos casos compuestos
químicos.

a) Arena. Las arenas se clasifican de acuerdo con el tamaño de las partículas que los
forman; la gráfica muestra la clasificación según la sociedad Americana para ensayos y
materiales (ASTM):

2.0 0.25 0.05 0.005 0.001
Gruesa Fina
LIMO ARCILLA COLOIDES ARENA

Tamaño en mm,




23
TEMA: SUELOS
REFER: PROCEDIMIENTOS CONSTRUCTIVOS EN ALBAÑILERÍA III – A. ODAR C. - SENCICO
SENCICO
BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
Por la forma de las partículas, la arena se puede clasificar en angular, sub-angular y
redondeada.
En general, la arena se considera como un material conveniente para la construcción y,
por lo común, los suelos arenosos como adecuados para apoyar la cimentación. Las
arenas al contacto con el agua pueden plantear problemas y casi siempre debido al
agua; por ejemplo, los depósitos de arena cercanos al mar o al río, pueden deslavarse
de debajo de las cimentaciones de los edificios.
Por otra parte, el agua que asciende por un depósito arenoso, puede crear inestabilidad
en el suelo. En sitios "SECOS" la arena constituye un buen material de cimentación,
tiene mas probabilidades de que haya asentamiento inadecuados y puede decirse que
es un buen material de construcción.
En general, las excavaciones en arena son inestables, las excavaciones en seco se
desploman, por lo común en pendientes de 1-½ horizontal al vertical; sin embargo, la
arena mojada puede sostenerse en laderas mas pronunciadas, incluso verticales,
durante periodos breves. No obstante, las excavaciones en arena con mayor pendiente
que 1:1, tienden a desplomarse en unos cuantos días o en una semana, deslizándose
hasta llegar a una pendiente menos pronunciada que será de mas o menos 1 ½ a 1.
Este último se denomina ángulo de reposo.
b) Limo. Se compone de fragmentos de rocas finamente molidos y es inorgánico. Por lo
común una porción seca de limo se puede romper fácilmente con la mano, el material es
seco y polvoriento.
Con frecuencia se encuentra limo mezclado con arena fina o mediana. Muchas veces la
"arena sucia" es una mezcla de limo y arena. Por lo común el limo no es buen material
de construcción, en lo que se refiere a las cimentaciones a menos que se comprima y
endurezca como formación de rocas limosas o cuando se ha desecado por completo.
Hay limo en muchos valles y fondos de ríos, casi siempre está suelto y húmedo y en
general es fácil que se comprima bajo cargas ligeras de cimentación, provocando un
asentamiento de los edificios.
Resulta difícil usar el limo como material de construcción en terraplenes compactados;
no se mezcla bien con el agua. Así mismo tiende a desmenuzarse cuando se seca o
ceder bajo los equipos de compactación cuando está ligeramente húmedo.
C) Arcilla. La arcilla se compone de partículas rocosas extremadamente finas que pueden
ser redondas, planas, en forma de agujas o de otros tipos. Un trozo de arcilla seca es
duro y difícil de romper con la mano. La arcilla mojada puede amasarse y moldearse.
Por lo común, los suelos arcillosos contienen gran cantidad de agua, que va del 10% al
50%, por peso.
El agua tiende a mantener unidas las partículas de materiales y por otra parte, posee
tensión superficial, por lo que actúa como pegamento ligero cuando la capa de agua se
hace muy delgada aumenta la tensión superficial y se hace mayor el efecto de
adherencia. Los pedazos de arcilla casi seca se vuelve muy duro.
Los suelos arcillosos varían de muy blandos (y húmedos) a firmes (y relativamente
secos). Por lo común, la arcilla firme es un buen material de cimentación, sin embargo la
tendencia a absorber agua hace que la arcilla firme se dilate, lo cual puede hacer que se
eleven las cimentaciones y que el suelo imponga mayores presiones a los muros de
retención.
Las arcillas blandas (y húmedas) se desaguan lentamente y se comprimen cuando se
colocan cimentaciones sobre ellas; es difícil usarlas como material de construcción, por
que ceden y fluyen bajo los equipos de compactación, además de que se desecan con
mucha lentitud.
La excavaciones en arcilla pueden ser estables, en paredes altas y muy pendientes, las
arcillas firmes no se desploman. El exceso de altura o verticalidad provocan
deslizamientos de la tierra. Una de las primeras causas de esos deslizamientos es la
adición de agua a la arcilla y la reducción consiguiente de la tensión superficial en las
pequeñas partículas de arcilla.
D) Mezclas de arena, limo y arcilla. Por lo común los suelos son una mezcla de dos o
mas materiales: arena y limo, limo y arcilla o una mezcla de los tres, por lo tanto, las


24
TEMA: SUELOS
REFER: PROCEDIMIENTOS CONSTRUCTIVOS EN ALBAÑILERÍA III – A. ODAR C. - SENCICO
SENCICO
BANCO TEMÁTICO
ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001
características de esos suelos se modifican; por ejemplo, la arena con cierto porcentaje
de limo y arcilla puede compactarse bien y proporcionar un suelo muy firme así mismo, la
permeabilidad puede ser muy baja, lo cual hace que ese material sea apropiado para el
recubrimiento de depósitos de agua.
E) Otros compuestos químicos. Los suelos pueden contener diversas cantidades de
otros compuestos químicos, algunos tienen elevados contenidos de sulfuro y cloruros,
convirtiéndolos en "suelos calientes", que pueden causar la corrosión de líneas
subterráneas de servios públicos o provocar el deterioro del concreto y el acero de
refuerzo.
La calcita es un compuesto químico (sulfato de calcio) que se encuentra con frecuencia
en los suelos, es ligeramente soluble en el agua; pueden causar dificultades en casos en
que en una pesa o en un terraplén haya filtración continua de grandes volúmenes de
agua.
F) Suelos expansivos. Algunos suelos se dilatan o contraen debido a los cambios en los
contenidos de agua. Esto se debe a un tipo de arcilla que recibe el nombre de
montmorillonita. Los suelos que contienen minerales de montmorillonita se dilatan o
encogen según se añada o se extraiga agua. Una de las fuentes mas comunes de
montmorillonita es un material llamado bentonita.
1.3. CARACTERISTICAS DE LOS SUELOS
En general las muestras de suelos se describen de acuerdo con algunas de las
características siguientes:
- Tamaño aparente de las partículas
 Firmes o blandas
 Color
 Compactos o sueltos
 Húmedos o seco
 Uniformes o variables
 Estratificados
 Raíces o materiales orgánicos
 Compuestos químicos
La determinación de las características anteriores se hace en función de:
1. Tamaño de los granos. El tamaño de las partículas de tierra es portante para la
identificación de suelos. Las muestras de suelo se hacen pasar por tamices o Cedazos
de diversos tamaños para calcular los porcentajes de grava, arena, limo y arcilla que hay
en ellas. Los tamices suelen denominarse por números que se refieren a escalas
establecidas. Hay tamices de 4", 3", 2", 1 ½" y así hasta la número 200 (0.074 mm) de
acuerdo a la clasificación dada anteriormente para distinguir entre el limo y la arcilla es
necesario emplear la prueba del decímetro o hidrómetro.

Suelos seleccionados para rellenos compactados

Tamaño del tamiz % que pasa

2"
N° 4
N° 40
N° 200


100
50 - 85
20 - 50
5 - 15
Suelos aceptables para rellenos compactados.

Tamaño del tamiz % que pasa

3" 100
N° 200 20 - 30



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ENCOFRADOS FIERRERÍA
NOVIEMBRE 2001

Materiales de base para carreteras

Tamaño del tamiz % que pasa
2"
1 ½"
¾"
N° 4
N° 200
100
90 - 100
50 - 90
25 - 50
3 - 10

Arena para concreto

Tamaño del tamiz % que pasa
⅜"
N° 4
N° 8
N° 16
N° 30
N° 50
N° 100
100
95 - 100
80 - 100
50 - 85
25 - 60
10 - 30
2 - 10

2. Contenido de humedad. El contenido de agua de un suelo es un porcentaje, en el que
se compara el peso del agua con el del suelo seco.

En general el contenido de agua o humedad de diversos suelos varía aproximadamente
de 10 a 15% para la arena, de 15 a 30% para el limo, y de 30 a 50% para el arcilla.
Algunos suelos tales como los lodos pueden tener contenido de agua de 100 a 200%
3. Límites de consistencia. En general los suelos pueden ser divididos en dos grandes
grupos: friccionantes o pulverulentos y cohesivos.
El grado de cohesión de los segundos varían mucho, según varíe la humedad de los
mismos.
Un suelo puede estar en cualquiera de los estados de consistencia:
a) Estado líquido con las propiedades y apariencias de una suspensión.
b) En semilíquido, con las propiedades de un fluido vistoso.
c) Estado plástico, en el que el suelo se comporta plásticamente.
d) Estado semisólido, en el que el suelo tiene la apariencia de un sólido, pero aún
disminuye su volumen al estar sujeto a secado.
e) Estado sólido, en el que el volumen del suelo no varía con el secado.
Los anteriores estados son fases generales por las que pasa el suelo al irse secando y
no existen criterios estrictos para distinguir sus fronteras.
Atterberg, estableció los siguientes límites de consistencia:
 Límite líquido. Es la frontera entre los estados semilíquidos y plásticos.
 Límite plástico. Es la frontera entre los estados plásticos y semisólidos.
 Límite de contracción. Es la frontera entre los estados semisólidos y sólidos,
definido por el contenido de agua con el que el suelo no disminuye su volumen al
seguirse secando.
El límite liquido se determina haciendo ensayos con las copas de casa grande.
El límite plástico es el contenido de humedad de unos rollitos hechos con la mano
sobre un vidrio, hasta que la muestra pierda su agua y no pueda moldearse porque el
suelo se agrieta o desmorona.

10
sec
 
o suelo del peso
agua del peso
agua del Contenido


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El límite de contracción es el encogimiento de un suelo al secarse, este fenómeno en
un momento pesa aunque el suelo siga perdiendo agua. Al contenido de humedad en
ese momento, se llama límite de contracción.
Comentarios. El límite líquido nos da una idea si el suelo es orgánico o inorgánico,
considerando dos muestras, una seca y la otra en su estado natural; si en ambas
muestras el límite líquido es igual, el suelo es inorgánico; en caso contrario el suelo
es orgánico.
El límite de contracción nos da una idea de las arcillas expansivas, en efecto, para
límites de contracción menor que 10 las arcillas con expansivas, y para límites de
contracción mayor que 12, no.
Los límites de consistencia dan una base para clasificar al suelo y sus propiedades.
4. Resistencia. El conocimiento de la resistencia de un suelo es fundamental en todo
problema de estabilidad. El diseño de una estructura, sea esta una fundación, un
terraplén o un muro de contención, requiere de una evaluación de la resistencia de los
suelos involucrados en ella.
Los métodos de prueba están en función del tipo de suelos a ensayar y del grado de
apreciación que se quiera de las características esfuerzo deformación y resistencia:
- Compresión simple
- Corte directo
- Compresión triaxial
a) Corte directo. El ensayo es para suelos flexionantes, (arenas) el ensayo consiste
básicamente en colocar el suelo en una caja metálica compuesta de dos marcos
(superior e inferior), que no se encuentran en contacto y luego aplicar una carga
vertical y una horizontal (de corte) conforme se va aplicando esta última fuerza, se
trazan en una gráfica la cantidad de fuerza y la deformación; para así encontrar la
resistencia del suelo y utilizarlo en cálculos posteriores.






5. Consolidación. Las pruebas de consolidación se realizan para estimar la compresión o
la consolidación de las capas de suelo bajo las cargas. De este modo es posible estimar


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el asentamiento de las cimentaciones; así mismo se pueden estimar los asentamientos
debidos a la colocación de terraplenes o cargas pesadas sobre el suelo.
6. Permeabilidad. Las pruebas de permeabilidad del suelo se efectúan para medir la
rapidez con la que se puede drenar el agua a través del suelo. Los índices de
permeabilidad se utilizan para seleccionar métodos de desagüe para excavaciones por
debajo del nivel freático, así como también para otros fines.

Indices típicos de permeabilidad

Tipo de suelo cm/seg pies al día

Grava
Arena gruesa
Arena mediana
Arena fina
Arena muy fina
Limo
Arcilla limosa
Arcilla plástica

10
1
0.1
0.01
0.001
0.0001
0.000001
0.0000001

30,000
3,000
300
30
3
0.3
0.003
0.00003


7. Compactación. Las pruebas de compactación se efectúan en suelos que se intenta
utilizar como rellenos compactados.
Las demandas de pavimentación de carreteras y pistas de aterrizaje de aeropuertos, ha
incidido en que se creen compactadoras y apisonadoras más pesadas; igualmente los
procedimientos de pruebas de laboratorio han cambiado y utilizan martillos más pesados
y de mayor energía para compactar suelos. En una de las pruebas que más se utiliza se
emplea un martillo que pesa 10 libras (4.50 kg) y cae a lo largo de 18 pulgadas (45 cms),
para compactar el suelo en 5 capas.
8. Análisis químicos. Los análisis químicos de suelo pueden efectuarse para saber si
éstos son ácidos, alcalinos o neutros y para determinar si contienen sulfuro, cloruros u
otros compuestos químicos que puedan causar deterioro en las cimentaciones de
concreto o acero o en las tuberías tendidas en el suelo. También se pueden necesitar
análisis químicos sobre muestras de agua y muestras de materiales de filtración, para el
diseño de posos y drenajes.
Por lo común se comprueba primero el
P
H de las muestras del suelo. Cuando el suelo es
aproximadamente neutro (
P
H = 7), no suelen hacerse otros análisis.
Si el
P
H es alto o bajo, lo que indica condiciones alcalinas o ácidas se suelen efectuar
análisis adicionales para determinar el contenido de sodio, cloruro y sulfato de los
suelos.
Estos pueden indicar una necesidad de protección especial para las estructuras de
concreto o acero que se colocan sobre el terreno.





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SUELOS Y ESTABILIZACIÓN

1. ESTABILIZACION DE SUELOS - ANTECEDENTES
Se entiende por estabilización de suelos, el mejoramiento de una o más propiedades de un suelo
para cumplir determinado fin.
Con la adición de productos bituminosos se busca disminuir la absorción de agua y sus efectos
posteriores, lográndose muros durables, sin revestimiento y de mejor apariencia.
1.1. Teoría de la Estabilización de lo Suelos con Asfalto
La estabilización de bloques con asfalto se fundamenta en el hecho de que la arcilla es el
único componente del suelo que es inestable en presencia de humedad.
El asfalto emulsificado que se usa como estabilizador de suelos consiste de glóbulos
microscópicos de asfalto que están rodeados y suspendidos en medio acuoso.
Se recomienda mantener el estabilizador a una temperatura superior a 0° centígrado.
El estabilizador hace contacto con la parte arcillosa del suelo y a medida que se realiza la
evaporación del agua, los glóbulos de asfalto forman una fina película que rodea a las
partículas de arcilla, cuando está totalmente seca, la masa tratada con la emulsión de
asfalto mantiene aproximadamente la misma firmeza y resistencia a la compresión que un
suelo que ha sido mezclado solamente con agua.
Pese a que un contacto con el agua puede producir cierta absorción, las partículas de
arcilla no se expandirán o penderán cohesión.
1.2. Suelos Apropiados
Se recomienda suelos con una composición básica de arena y arcilla, la segunda actuará,
como un cementante de la primera. La fracción fina de un suelo debe contener suficiente
arcilla para formar una pasta delgada alrededor de las partículas más gruesas.
Suelos arcillosos ocasionan demasiado encogimiento y rajaduras, además el constante
aumento y disminución de volumen en presencia de agua producen adobes fácilmente
erosionables; suelos con excesiva arena no tienen suficiente ligazón entre partículas,
generando adobes de poca fuerza cohesiva que se desmoronan.
Suelos con excesivo contenido de materia orgánica no son aptos por su gran
encogimiento, baja resistencia y poca duración ante la humedad.
Las sales y álcalis aún en cantidades reducidas ocasionan deterioro en los adobes
expuestos a ciclos de humedecido y secado.
El problema principal radica en la identificación de los elementos nocivos y en los
porcentajes máximos admisibles.
1.2.1. Requisitos de Selección
Como la adición de asfalto no altera significativamente la resistencia mecánica,
el encogimiento, ni la trabajabilidad del barro se han tomado como
especificaciones de partida las usualmente empleadas para adobes comunes
secados al sol.
1.2.1.1. Granulometría: Según el sistema SUCS, las partículas que pasan la
malla ASTM N° 200 son clasificados como limos y arcillas. Los tipos de
suelos requeridos deben tener un contenido de 55% a 75% de arena
(retenidas en la N° 200) y de 25% a 45% de materiales finos (limos
más arcillas).
La proporción ideal de arcilla sería el 15%, según la "Clasificación
Internacional" arena (2 a 0.02 mm.), limo (0.02 a 0.002 mm.), arcilla
(0.002 a 0.0002 mm.)
1.2.1.2. Contenido de Sales Solubles en agua: El máximo porcentaje
permisible sería el 0.2%.
1.2.1.3. Resistencia Mecánica: Son las mismas que para suelo
estabilizado.


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1.2.1.4. Ensayos de Campo: Existe una serie de ensayos de campo, para
estimar la factibilidad de un suelo, dichos ensayos se especificarán
más adelante.
1.3. Estabilizadores Asfálticos Empleados:
1.3.1. Asfalto RC - 250
Llamado popularmente "Asfalto de Caminos", sustancia viscosa de color oscuro,
disponible en cilindros de 54 galones a granel, transportado en camiones
cisternas.
La temperatura ideal de mezclado varía de 27 °C a 66°C.
1.3.2. Otros:
La utilización de emulsiones asfálticas se ve limitada en nuestro medio por la
restringida producción, proyecciones de costos denotan un precio 2 veces mayor
que el asfalto RC - 250 y los ensayos realizados con emulsiones mostraron un
consumo requerido 3 veces mayor.
2. SELECCIÓN DE SUELOS - EVALUACIÓN PRELIMINAR
Se plantea inicialmente, el análisis del suelo solo (sin asfalto) con el fin práctico de excluir suelos
inapropiados en una etapa de evaluación preliminar y aliviar la etapa de selección definitiva.
2.1. En el campo
Tradicionalmente nuestros "adoberos" se guían por la consistencia y pegajosidad de un
barro. A continuación se mencionan una serie de ensayos que se pueden efectuar en el
campo para tener idea con que tipo de suelo se esta tratando.
2.1.1. Prueba de Color:
Debe realizarse cuando el suelo se encuentre en un estado húmedo el color
identifica el contenido orgánico, la composición química y asociado con otras
características indica la naturaleza erosiva del suelo.
 Color negro, verdoso aceituna y desde castaño claro hasta negro, pueden
significar materias orgánicas.
 Blando, blanco grisaceo, azul negro, café negro, materia orgánica activa.
 Gris claro en depósito de barro limoso o suelos con mucho carbonato cálcico
para cohesión.
 Colores claros y brillantes, propio de suelos inorgánicos.
 Color rojo, castaño oscuro, presencia de suelos de alta resistencia ya que
contiene óxido de hierro.
 Rojo y el café rojizo, presencia de hierro en forma de hierro deshidrato.
 Color amarillo y café amarillento, presencia de hierro en forma de hidratos de
hierro.
2.1.2. Prueba Dental
Tómese una pizca de la muestra y muélase ligeramente entre los dientes,
identifíquese los suelos como sigue:
 Suelo arenoso: las partículas rechinarán entre los dientes, causando una
sensación desagradable.
 Suelo limoso: aunque las partículas rechinan entre los dientes no causarán
una sensación desagradable.
 Suelo arcilloso: no rechinan en absoluto, como harina entre los dientes.
2.1.3. Lavado de manos en seco:
Tómese una muestra de suelo, colóquese en la palma de la mano y proceda
como si se fuera a lavar las manos, sacúdase y el residuo la dará una pauta de
la cantidad de finos presentes en el suelo (poco, regular y alto contenido de
finos)
2.1.4. Lavado de manos con agua:


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Después de lavarse las manos con el suelo; suelos arcillosos y húmedos se
notan jabonosos y resbaladizos, suelos limosos, se notan polvorientos como
harina y las arenosos se enjuagan fácilmente.
2.1.5. Prueba olfativa:
Los suelos orgánicos tienen un olor que ayuda a su identificación.
2.1.6. Prueba de brillo:
 Suelo arenoso: superficie opaca
 Suelo arcillosos: superficie brillante
 Suelo limoso y limos o arcillas de baja plasticidad: superficie mate.
2.1.7. Prueba de dilatancia:
Para identificar los suelos de gran proporción de finos se retiran aquellas
partículas que no pasan la malla N° 40, se preparará una pastilla de suelo
húmedo de aproximadamente 10 cm
3
.
Colóquese las pastillas en la palma de la mano y agítese horizontalmente
golpeando contra la otra mano.
 Reacción rápida: cuando sólo se necesiten de 5 a 10 golpes para hacer salir
agua a la superficie, es propio de arenas muy finas y limos.
 Reacción tardía; cuando se necesita de 20 a 30 golpes, regular o alta
cantidad de arcilla o bien suelo limoso.
 Reacción muy lenta: no reaccionan a la prueba del sacudimiento, cuanto más
tiempo necesiten para mostrar una reacción, más arcilla contendrán, este tipo
de suelo no podrá estabilizarse con asfalto.
2.1.8. Prueba de tenacidad:
Consiste en formar con un terrón de tierra del tamaño de una aceituna un
filamento de 3 mm. de diámetro, si se rompe antes de adelgazarlo es que estará
demasiado seco y se necesitará agregarle agua, este procedimiento adelgazante
se repetirá hasta lograr que se desmenuce al llegar al diámetro indicado, esta
prueba sirve para formar una idea respecto a la cantidad de arcilla que contenga
un suelo.
2.1.9. Prueba de la cinta:
Esta prueba proporcionará básicamente la misma información que la prueba
anterior y se beneficiarán recíprocamente.
Tómese suficiente tierra para formar un rollo del tamaño aproximado de un
cigarrillo, con dicho rollo se formará un filamento de 3 mm de diámetro, aplánese
en la palma de la mano entre el pulgar y el índice hasta formar una cinta de 3 a 6
mm de grosor, obsérvese que tanto puede alargarse la cinta sin romperse.
 De 20 a 25 cms, suelo con alta cantidad de arcilla, no sirve para estabilizar.
 De 5 a 10 cms, poca arcilla, se puede estabilizar.
 No se puede formar la cinta, suelos con poca arcilla o que carecen por
completo de arcilla, podrán ser estabilizados.
2.1.10. Prueba de resistencia seca: Es otra prueba que ayudará a determinar la
cantidad de arcilla. Prepárese 3 porciones de suelo previamente amasado con
agua de 12 mm de grosor por 50 mm, póngase después a secar al sol o en un
horno hasta que estén totalmente secos.
 Alta resistencia seca: los cuadritos que se imprimen en la muestra serán muy
difíciles de romper es posible que se puedan pulverizar un poco con los
dedos, estaremos ante la presencia de suelos con alta cantidad de arcilla, no
pueden ser estabilizados.
 Mediana resistencia seca: no será difícil romper los cuadritos y con regular
presión se pulverizarán, este suelo es bueno para estabilizarlo.
 Baja resistencia seca: un cuadrito con poca arcilla se romperá sin dificultad y
se pulverizarán fácilmente.
2.1.11. Prueba de adherencia:


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Cuando al arrojar una bola de ésta al suelo previamente amasada con agua, la
mano queda pegajosa y con agua.
 Alta adherencia: si queda la mano pegajosa y con pedacitos de suelo, el
suelo contendrá alta cantidad de arcilla.
 Mediana adherencia: si sólo queda sucia y no pegajosa y con pocos restos,
es un suelo con regular contenido de arcilla y podrá estabilizarse.
 Poca adherencia: estos suelos no dejan residuo tierras con poco contenido de
arcilla podrán estabilizarse satisfactoriamente.
2.1.12. Prueba de Pegacidad:
Esta prueba proporciona básicamente la misma información que la de la
adherencia y se comprueba recíprocamente. Tómase suficiente tierra para
formar una masa que no quede pegajosa, colóquese la espátula sobre la mezcla
e introdúzcase.
 Alta pegacidad: si la espátula requiere gran esfuerzo para introducirla y
levantar la muestra, suelo con alta cantidad de arcilla.
 Mediana pegacidad: la espátula se introducirá sin gran dificultad, pero al
retirarla tratará de levantar la muestra, contendrán regular cantidad de arcilla.
 Poca pegacidad: la espátula se puede introducir y retirar sin esfuerzo, poca
arcilla, se puede estabilizar.
2.1.13. Caída a partir de un metro:
Identifica el contenido de finos en el suelo. Prepárese tres bolas de 5 mm de la
muestra del suelo hasta el estado de masilla, déjese caer desde una altura de 1
metro.
 No aparecen grietas: suelos con alto contenido de finos, no se puede
estabilizar.
 Pocas grietas: suelo adecuado para la estabilización.
 Grietas pronunciadas: menos contenido de finos, no ofrece dificultad para la
estabilización.
2.1.14. Prueba de inmersión:
Ayudará a determinar la cantidad de arcilla, prepárese 3 porciones de suelo
previamente amasado con agua de 12 mm de espesor por 50 mm, de ancho de
tal manera que conserve su forma al dividirlo en cuadritos, póngase después a
secar al sol o en un horno introdúzcase a un recipiente con agua y obsérvese el
tiempo que toma en desintegrarse.
 Rápida desintegración: 5 minutos o menos, suelo arenoso con poco
contenido de arcilla.
 Desintegración tardía: 5 a 10 minutos, regular o alta cantidad de arcilla.
2.1.15. Índice de plasticidad:
El índice de plasticidad (deferencia numérica entre el L.L. y L. P.) se ha
correlacionado con el comportamiento de la tierra y es un indicador excelente del
comportamiento de ésta.
2.1.16. Prueba de gradación:
Llenar hasta la cuarta parte con tierra una botella delgada de 1/2 litro de
capacidad; llenar las 3/4 partes con agua, agitar vigorosamente la botella y su
contenido hacerla reposar y después de 5 horas realizar la lectura.
 Arena : Reposa inmediatamente
 Limo : Reposa a los pocos minutos
 Arcilla : Se mantiene en suspensión lo que obliga a esperar las 5 horas.
2.2. En el Laboratorio:
Consistirá en la determinación de algunas propiedades índices de un suelo de acuerdo a
ensayos normalizados.


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2.2.1. Granulometría:
No se cree conveniente definir la factibilidad de un suelo por los resultados de
análisis granulométricos.
2.2.2. Limites de Attenbeng:
Interesen los valores de límite líquido y el límite plástico según las normas ASTM
D - 423 y D - 424, se consideran convenientes los límites líquidos entre 20 y 40 e
índice plásticos menores que 20.
2.2.3. Resistencia a la compresión u módulo de rotura:
Los valores mínimos recomendables 20 kg/cm2 para compresión y 3.5 kg/cm2
para rotura.
2.2.4. Contenido de sales solubles en el suelo:
Como existe marcada influencia de la naturaleza de las sales y álcalis; fijar un
porcentaje máximo sería poco representativo. Resulta más práctico efectuar
ensayos de durabilidad (humedecido y secado) y comprobar si las sales álcalis u
otros componentes causa deterioros (en la etapa de selección definitiva).
3. ESTABILIZACION
Los resultados de esta etapa darán información concluyente de la factibilidad de un suelo y de
los porcentajes óptimos de asfalto.
3.1. Especimenes de Ensayo:
Para estudios de investigación en laboratorio las probetas serán moldeadas según el tipo
de ensayo que se realice.
Los testigos se tomarán en el adobe recién moldeado, mediante el dispositivo que se
adjunta en una lámina a continuación. No debe tomarse más de un testigo por adobe,
para cada ensayo.
3.2. Preparación de los Especímenes
3.2.1. Dosificación
El asfalto se dosifica como porcentaje en peso del suelo seco. Para ensayos de
campo y fabricación en obra podrán usarse dosificaciones en volumen. Para el
primer caso se ensayarán porcentajes de 1%, 2% y 3%, tomándose luego
valores intermedios hasta encontrar el contenido óptimo de asfalto. Para campo
y obra la variación puede hacerse de 3, 6, y 9 galones por m
3
tomándose
igualmente de valores intermedios. Si el óptimo contenido de asfalto es mayor
que 3% deberá estudiarse la factibilidad económica de utilizar otro suelo. La
cantidad de agua estará comprendida entre el límite líquido y el límite plástico del
suelo.
3.2.2. Mezclado:
Esta porción de suelo se dejará remojar un mínimo de 24 horas para lograr una
mejor hidratación del suelo, el asfalto se añadirá progresivamente terminando el
mezclado cuando no se noten manchas ni trazas de asfalto.
3.2.3. Secado:
Los testigos se dejarán en su posición original hasta que adquieran una
consistencia que permita su manipulación aproximadamente 3 días luego podrán
ser trasladados al secado, puede durar de 2 a 4 semanas dependiendo del clima.
3.3. Pruebas de estabilización en campo:
Los tamaños de adobes más usados para viviendas son de 0.28 mt. x 0.28 mt. x 0.08 mt.
a los "medios adobes" de 0.28 mt. x 0.13 mt. x 0.08 mt.
3.3.1. Ensayos de resistencia:
1. Seleccionar al azar 3 "medios adobes" secos, por cada contenido de asfalto
(incluyendo sin asfalto).
2. Apoyarlos 2 cms. en cada extremo sobre adobes todos de madera u otros
elementos.


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3. Una persona de peso promedio (aproximadamente 70 kgs.) descansará en un
pie al centro del adobe en prueba.
4. Luego de aproximadamente 1 minuto, el adobe deberá permanecer entero.
3.3.2. Ensayo de Inmersión:
1. Seleccionar al azar 3 "medios adobes " por cada contenido de asfalto.
2. Sumergirlos en agua hasta una altura de aproximadamente 5 cms. sobre la
cara superior, dejarlos 4 horas en inmersión.
3. A las 4 horas todos loa adobes podrán manipularse con facilidad, no
presentarán grietas y cumplirán con el ensayo de resistencia pero con la
mitad del peso (6 medios adobes).
4. Como verificación adicional se partirán algunos adobes y se observará la
penetración perimetral del agua, la cual no debe se mayor de 1 cm.
3.4. Ensayos de Estabilización en Laboratorio:
3.4.1. En especimenes pequeños:
3.4.1.1. Fuerza compresiva en las muestras e suelo:
Esta prueba es usada para medir la fuerza soportante estructural del
suelo solo o estabilizado con asfalto, cuya carga máxima será
expresada en los kg/cm2 que resistirá una probeta.
Arriba de 17.6 kg/cm2---------------------- Conveniente
de 14.1 a 17.6 " ---------------------- En el límite de la conveniencia
Debajo de 14.1 " ---------------------- No conveniente.
3.4.1.2. Absorción capilar de las muestras de suelo estabilizado
con asfalto:
Esta prueba se realiza para determinar el porcentaje de agua capilar
absorbida por las muestras curadas del suelo tratado con asfalto en un
periodo de 24 horas.
2% o menos de absorción --------- Excelente
2% a 3 % ------------------------------- Bueno
3% a 4% -------------------------------- Satisfactorio
4% o más ------------------------------- Pobre
3.4.1.3. Humedecido y secado de muestras de suelo estabilizado
con asfalto:
Esta prueba se realiza para determinar el desgaste de las muestras del
suelo estabilizado, sometidas a la acción de humedecido y secado
durante cinco ciclos. Se considerarán satisfactorias las muestras en
los cuales la pérdida de peso luego de 5 ciclos no exceda del 1%
3.4.2. En Especímenes Grandes:
3.4.2.1. Erosión en los bloques estabilizados con asfalto:
Es una prueba de aspersión que determina el desgaste de los bloques por efecto
de una lluvia continua durante 2 horas.
3.4.2.2. Módulo de Rotura:
Determinar la fuerza de tensión en el bloque, para distintos porcentajes
de asfalto.
3.5 kg/cm2 o más -------------------- Conveniente
3.5 kg/cm2 o menos ----------------- No conveniente
4. RECOMENDACIONES
a) Definir las propiedades de un suelo como materia prima de adobes estabilizados.
b) Tener elementos de juicio para escoger las fuentes de suelo más apropiadas para un
proyecto específico.
c) Controlar la calidad de los adobes una vez iniciada la producción.


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ESTABILIZACIÓN DE SUELOS
Muchas veces se ha tratado de mejorar la tierra echándola diferentes productos, como fibras, jugos
de ciertas plantas o productos industriales. La tradición popular es muy rica y hay muchas maneras
de hacerlo.
La tierra es inestable ante la presencia de humedad y la fundación de un producto estabilizado es
mejorar la resistencia a la humedad. Hay muchos estabilizantes.
Productos Naturales
Vegetales como jugos de ciertas plantas, ácidos, aceites y otros.
Animales como sangre o en base de la leche.
Productos Industriales
Como ácidos, resinas, sales y otros. Entre estos productos los más comunes son:
 El asfalto
 El cemento
 La cal
El asfalto:
Mezclado con tierra, el asfalto envuelve las partículas de arcilla con una capa delgada e impermeable.
El asfalto se utiliza en forma líquida. En nuestro medio se utiliza con éxito el asfalto de camino RC
250 es una mezcla de asfalto con un solvente: Nafta. Con el asfalto creamos estabilidad ante la
presencia de humedad, pero no aumentamos su dureza cuando está seco. Se utiliza una dosificación
en volumen de 1 - 3% de acuerdo a ensayos de laboratorios que respalden óptimas condiciones del
bloque con la menor cantidad de asfalto. Mas adelante tratamos en detalle la estabilización con este
producto y es sobre el que tratamos mayormente en este informe.






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CARACTERISTICAS DE SUELOS Y ROCAS

7.1. Lechos rocosos. La mayoría de las personas considera que el lecho rocoso es de
material duro y que no se puede excavar sin utilizar explosivos. En general, la roca más dura
son las ígneas y puede tratarse de granito, basalto, diorita, volcánicas u otros materiales
similares. Esas rocas se forman mediante el enfriamiento del material fundido que se
encuentra bajo el manto de tierra y las rocas más blandas que forman las superficies del
suelo. En general, esas rocas son excelentes para la construcción.
7.2. Formaciones sedimentarias. Muchas zonas están cubiertas de rocas
sedimentarias de diversos espesores. Por lo común, esas rocas son blandas; aunque
algunas pueden ser moderadamente duras o muy duras. Esas formaciones rocosas tienen
capas, puesto que se formaron con partículas de arena, limo o arcilla, depositadas en láminas
al fondo de los mares o los lagos. Las capas alternas del suelo se afirmaron con el
transcurso del tiempo y se clasifica como roca arenisca, pizarra, esquisto o arcilla esquistosa.
Si el material original consiste en conchas marinas y materiales marinos calcáreos, éste se
puede consolidar y modificar para formar roca caliza y arrecifes coralinos. La roca caliza
puede ser relativamente fuerte; pero es soluble y, aveces, tiene cavidades o sumideros. La
mayoría de las formaciones calcáreas están sueltas, se trituran con facilidad y pueden
resultar peligrosas.
7.3. Rocas metamórficas. Esas rocas pudieron ser originalmente ígneas o sedimentarias;
pero se modificaron para formar nuevas rocas con distintas características. Las rocas
comunes de este tipo son gneiss, la pizarra y el esquisto. La mayoría de esas rocas son
duras. Tienen planos de clivaje bien desarrollados y tienden a fraccionarse en pedazos
pequeños. Si se desea un análisis más detallado de las rocas, véase la referencia 8.
7.4. Suelos. La tierra se originó de varias rocas y consiste de fragmentos, pedazos, trozos y
partículas diminutas de rocas.
Las rocas se erosionan gradualmente, se descomponen y se ablandan en el lugar en que se
encuentran. Estas rocas descompuestas y modificadas se transforman en tierra, que se
conoce como suelo residual.
Cuando los materiales rocosos descompuestos se deslavan, debido casi siempre a las lluvias
y a las corrientes de agua, descienden a zonas más bajas, donde se depositan en el fondo de
los valles. Este suelo se conoce como aluvión.
En algunos casos, este tipo de suelo se erosiona con el viento. Los suelos arenosos forman
dunas. En la zona central oriente de los Estados Unidos y en otras regiones del mundo, los
suelos limosos se han desplazado grandes distancias, arrastrado por el viento en lo que se
conoce como "tormentas de polvo" o "polvaderas". Con frecuencia, esos materiales forman
capas de varios centenares de metros de espesor. Este tipo de suelo se denomina loess y
tiene características peculiares que requieren experiencias para trabajar con el (véase la
sección 7.18)
Cuando los arroyos y los ríos deslavan los suelos aluviales y los llevan hasta el mar, y estos
se depositan en el fondo, se conocen como depósitos marinos. Los depósitos del fondo de
los lagos se llaman depósitos lacustres. Por su parte los depósitos marinos, de arena, limo o
arcilla, pueden llegar a tener gran espesor. Al contrario de los que algunos creen, la arena no
procede de los mares sino que la llevan a el los ríos y arroyos. Aveces, el levantamiento de
los suelos marinos puede hacer que esas transformaciones se transformen en montañas o u
otras formas de tierras secas. En muchas regiones de Estados Unidos, esos depósitos
sedimentarios marinos constituyen las zonas rocosas y las superficies de los suelos. En
general, estos suelos son firmes o de rocas blandas.
Bajo la carga de glaciares que cubrían antiguamente gran parte de la mitad septentrional de
los Estados Unidos, algunos suelos se comprimen y endurecen. A estos se le denominan
tepetate.
En el pasado aparecieron volcanes en algunos estados occidentales y hubo grandes flujo de
lava que cubrió la superficie de la tierra en centenares de kilómetros cuadrados. Asimismo,


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las cenizas volcánicas han formado conos. Muchas montañas pequeñas se componen de
esas cenizas volcánicas. En Arizona y Nuevo México, este material se utiliza para la
construcción de carreteras.
Los suelos más comunes que se encuentran al efectuar trabajos normales de construcción,
son una mezcla de muchas partículas minerales que, en general, proceden de varios tipos de
rocas. Además de las partículas minerales, los suelos contienen agua, aire o, quizá, gases o
materiales orgánicos, tales como raíces o humus y, en algunos casos, compuestos químicos.
7.5. Arena. Los suelos de arena y de otras partículas más gruesas se clasifican de acuerdo con
el tamaño de partículas que los forman. Esto se indica en la tabla de graduación de tamaños
de partículas (Fig. 8.1).
Asimismo en función de la forma de sus partículas, la arena se puede clasificar en angular,
subangular o redondeada.
En general, la arena se considera como un material conveniente para la construcción y, por lo
común, los suelos arenosos como adecuados para apoyar cimentaciones. En la biblia se
critica injustamente a la arena, ya que solo en algunas circunstancias puede a llegar a
plantear problemas, y casi siempre debido al agua. Por ejemplo, los depósitos de arena
demasiado cercanos al mar o los ríos pueden deslavarse debajo de las cimentaciones de los
edificios. Por otra parte, el agua que asciende por un depósito arenoso, debido al flujo
artesiano o a otras causas, puede crear inestabilidad en el suelo. Con frecuencia, a este
depósito se le denomina "arenas movedizas". En los sitios "secos", la arena constituye un
buen material de cimentación, tiene menos probabilidades de que haya asentamientos
inadecuados y puede decirse que es un buen material de construcción.
El agua no se deposita en la arena, sino que circula libremente a través de ella. Cualquier
arena que retenga agua contiene mezcla de otros materiales de grano más fino que la
tapona. Cuando una capa de arena está cerrada en su parte inferior por suelo de limo o de
arcilla, el agua puede quedarse estancada en ella. Por lo común, esto se conoce como agua
endicada o aislada.
En general, las excavaciones en arenas son inestables. Las excavaciones en seco se
desploman, por lo común en pendientes de 1 - 1/2 horizontal a 1 vertical; sin embargo la
arena mojada puede sostenerse en laderas más pronunciadas, incluso verticales durante
periodos breves. No obstante las excavaciones en arena, con mayor pendiente que 1:1,
tienden a desplomarse en unos cuantos días o unas semanas, deslizándose hasta llegar a
una pendiente menos pronunciada que será de más o menos 1 - 1/2 a 1. Este último se
denomina ángulo de reposo.
7.6. Limo. En general el limo se encuentra en las llanuras en que hay inundaciones o entorno a
los lagos. Este lo depositan las tolvaneras o las corrientes de agua. Se componen en
fragmento de rocas finamente molidos y es inorgánico. A veces, se llama limo al material
inorgánico negro.
Por lo común, una porción seca de limo se puede romper fácilmente con la mano. El material
es seco y polvoriento.
El limo retiene bien el agua y, en general, es blando cuando está húmedo. Una porción de
limo húmedo, al sostenerlo en la mano y sacudirlo hacia delante y atrás, se aplana, como
masa de pastel, parece "movedizo". Brilla cuando el agua sale a la superficie.
Con frecuencia se encuentra limo mezclado con arena fina o mediana. Muchas veces, la
"arena sucia", es una mezcla de limo y arena.
Por lo común el limo no es muy buen material de construcción, en lo que se refiere a las
cimentaciones, a menos que se comprima y endurezca como formación de rocas limosas, o
cuando se ha deseado por completo. Hay limo en muchos valles y fondos de ríos. Casi
siempre está suelto y húmedo y, en general, es fácil que se comprima bajo cargas ligeras de
cimentación, provocando un asentamiento de los edificios.
Resulta difícil usar el limo material de construcción en terraplenes compactados; no se mezcla
bien con el agua. Asimismo, tiene a desmenuzarse cuando se seca o a ceder bajo los
equipos de compactación, cuando está ligeramente húmedo.
Algunos limos se componen de partículas en forma de agujas o plaquetas planas. Esos limos
se comportan de manera similar a la arcilla; sin embargo, otros tipos de limos se componen


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de partículas angulares, que se parecen a la arena de grano muy fino. Cuando se permite un
drenaje lento, sus características de resistencia pueden ser similares a las de arena fina.























Figura 7.1. Un pedazo de roca se corta un millón de veces, en láminas, en tres direcciones, lo
que da como resultado un suelo arcilloso. La superficie expuesta es de 3,870 m
2
(6 millones de
pulgadas cuadradas), o sea, 0.387 hectáreas.

7.7. Arcilla. La arcilla se compone de partículas rocosas extremadamente finas, que pueden
ser redondas, planas, en forma de agujas o de otros tipos. Otro tipo de arcilla seca es duro y
difícil de romper con la mano, la arcilla mojada puede amasarse y moldearse, como sucede
con la arcilla del alfarero.
Las características de la arcilla se pueden determinar en función del tamaño de las partículas.
En la figura 7.1, se corta un tubo de roca de una pulgada por lado (1 pulgada = 2.54 cms),
para formar tierra arcillosa. Cada placa tiene un espesor de una millonésima de pulgada. Si
se corta ese tubo en un millón de placas planas, la superficie total de las placas resultantes
será de 2 millones de pulgadas cuadradas (12.9 millones de cm2). Si se corta también el
cubo en los otros dos sentidos el resultado será una superficie de 6 millones de pulgadas
cuadradas (38.7 millones de cm2). Un dedal lleno de arcilla tiene la misma superficie que,
aproximadamente, cinco camiones cargados de grava.
Por lo común, los suelos arcillosos contienen cierta cantidad de agua que va del 10 al 50%,
por peso.
El agua tiende a mantener unidas las partículas de material y, por otra parte, posee tensión
superficial por lo que actúa como pegamento ligero. Cuando la capa de agua se hace muy
delgada, aumenta la tensión superficial y se hace mayor el efecto de adherencia. Los
pedazos de arcilla casi seca se vuelven muy dura.
Aunque la fuerza de tensión superficial del agua es pequeña, con relación a la arcilla resulta
grande debido a las enormes áreas superficiales que posee. Las partículas pequeñas se
mantienen literalmente unidas por el agua. Cuando el agua se retira por medio de la
desecación, la arcilla se contrae, se resquebraja y se hace muy dura.
Los suelos arcillosos varían de muy blandos (y húmedos) a firmes (y relativamente secos).
Por lo común, la arcilla firme es un buen material de cimentación. Sin embargo, la tendencia
a absorber agua hace que la arcilla firme se dilate, lo cual puede hacer que se eleven las
cimentaciones y que el suelo imponga mayores presiones a los muros de retención (véase la
sección 7.11).
Las arcillas blandas ( y húmedas) se desaguan lentamente y se comprimen, cuando se
colocan cimentaciones sobre ellas. Es difícil usarlas como material de construcción, porque


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ceden y fluyen bajo los equipos de compactación, además de que se desecan con mucha
lentitud.
Las excavaciones en arcilla suelen ser estables. En paredes altas y muy pendientes las
arcillas firmes no se desploman. El exceso de altura o verticalidad provoca deslizamiento de
tierras (véase el capítulo 25) una de las primeras causas de esos deslizamientos es la
adicción de agua a la arcilla y la reducción consiguiente de la tensión superficial en las
pequeñas partículas de arcilla.
7.8. Mezcla de arena, limo y arcilla. Por lo común, los suelos son una mezcla de dos o
más materiales: arena y limo, limo y arcilla o una mezcla de los tres. Por tanto, las
características de esos suelos se modifican. Por ejemplo, la arena con cierto porcentaje de
limo y arcilla puede compactarse bien y proporcionar un suelo muy firme. Asimismo, la
permeabilidad puede ser muy baja, lo cual hace que ese material sea apropiado para el
recubrimiento del depósito de agua.
Los suelos que contienen granos grandes, medianos y finos se dice que está bien graduado,
mientras que los suelos con partículas de un solo tamaño se dice que está mal graduado.
Estas características se muestran en la figura 8.1.
7.9. Lodo. En general, el lodo es limo, arcilla o una mezcla de los dos materiales, con una gran
cantidad de agua. Asimismo puede contener materiales orgánicas. Incluso la arena con
cierta cantidad de arcilla o limo puede denominarse "lodo", cuando está demasiado húmeda.
Cuando los lodos se secan, se contrae y se agrieta mucho.
7.10. Turba. En los bosques, pantanos, pastos densos y otros lugares de mucha vegetación, los
materiales orgánicos muertos se acumula en el terreno o bajo el agua, pudiendo formarse
gruesos lechos de materiales orgánicos en descomposición. Suele ser de color café o negro y
contiene cantidades diversas de tierra.
Los suelos de turba son muy compresibles; por tanto son inadecuados como apoyo para
terraplenes o estructuras. Además, las materias orgánicas en putrefacción producen metano
o "gas de los pantanos". Este gas puede ser peligroso si se acumula en los pozos de registro
o bajo las losas del suelo. Con frecuencia ese gas puede causar la muerte a quienes trabajan
en lugares confinados.
7.11. Adobe. Se llama adobe a ciertos tipos de arcillas "grasas" o pegajosas que absorben agua
o se hinchan. cuando se secan, se contraen y se agrietan. Estos suelos existen en muchas
zonas de los estados del sur oeste y el sur central de los Estados Unidos, generalmente en
climas secos. Los suelos de adobe han causado grandes daños a casas y otras estructuras,
así como también a los pavimentos y las aceras o banquetas. La acción de dilatación hace
que los cimientos y los pavimentos y eleven y desciendan en las diferentes estaciones del
año. Véase la sección 7.15, capítulo 8, sección 8.10 y el capítulo 14, sección 14.14.
7.12. Caliche. El caliche es un tipo de suelo que contiene ciertos compuestos químicos. Existe
en zonas con índices elevados de evaporación, casi siempre en regiones desérticas. La
evaporación del agua subsuperficial hace que se deposite productos químicos en las capas
superiores del suelo.
Algunos suelos de caliche son muy duros, como la piedra caliza blanda. Otros caliches son
más variables y solo moderadamente duros.
En algunas zonas en la que el caliche es duro, resulta difícil excavar.
7.13. Otros compuestos químicos. Los suelos pueden contener diversas cantidades de
otros compuestos químicos. Algunos suelos tienen contenidos elevados de sulfuros y
cloruros, convirtiéndolos en "suelos calientes", que puedan causar la corrosión de líneas
subterráneas de servicios públicos o provocar el deterioro del concreto y el acero de refuerzo.
Véase el capítulo 8, sección 8.10, y el capítulo 14, sección 14.11.
La calcita es un compuesto químico (sulfato de calcio) que se encuentra con frecuencia en los
suelos. Es ligeramente soluble en agua. Puede causar dificultades en casos en que en una
presa o un terraplén haya filtración continua de grandes volúmenes de agua. La lixiviación
prolongada puede causar un derrumbe.
7.14. Suelos sensibles al agua. En muchas zonas desérticas, sobretodo donde en el
pasado hubo inundaciones, se establecieron corrientes de lodo que constituyen suelos de


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muy baja densidad. En general esos suelos son duros, porque se secan en un clima árido.
Pueden tener densidades del orden de 60 lb/pie3 (250 kg/m3).
Muchos fraccionamientos residenciales se han construido en zonas desérticas. En muchos
casos, se han mantenido céspedes vigorosos y otras características del paisaje mediante el
empleo de agua traída de otras zonas.
Los suelos de baja densidad absorben el agua con rapidez. La reducción de la tensión
superficial y la lubricación permiten que las partículas del suelo se deslicen, para acercarse
más unas a otras, con una disminución substancial del volumen del suelo. El resultado es un
asentamiento rápido o un hundimiento del terreno, causando daños a las estructuras.
En varias zonas, como las zonas occidentales del valle de San Joaquín, en California, se ha
medido hundimientos de varios metros, debidos a la contracción del suelo.
7.15. Suelos expansivos. Como se dijo en la sección 7.11, algunos suelos se dilatan o
contraen debido a los cambios en el contenido de agua. Esto se debe a un tipo de arcilla que
recibe el nombre de montmorillonita. Los suelos que contienen minerales de montmorillonita
se dilatan o encogen, según se añada o se extraiga agua. Una de las fuentes más comunes
de montmorillonita es un material llamado bentonita.
7.16. Suelos sensibles a las heladas. Casi toda la mitad septentrional de los Estados
Unidos tiene un clima invernal continuo y frío, suficiente para hacer que los suelos se
congelen. La profundidad de congelación varía de 2.1 a 2.4 m. en Maine, de 0.9 a 1.2 m. en
Nueva York y Nueva Jersey, 0.6 a 0.9 m. en Kansas City y 0.3 a 0.46 m. en Seattle.
Durante la congelación, el agua del suelo se dilata ligeramente. Pero más importante aun es
el hecho de que, si existe una fuente de agua, los suelos pueden absorber más líquido, para
formar lentes de hielo, que provocan una expansión de los suelo. Este levantamiento puede
causar daños graves a las estructuras. En la primera, cuando los suelo se deshielan, el
exceso de hielo se trasforma en agua y la tierra se vuelve lodosa. Esto no sucede con los
suelos que se desaguan con rapidez, como los de grava o arena limpia. El limo se dilata
mucho durante la congelación y se convierte en lodo al deshielarse, los suelos arcillosos son
pocos permeables y limitan la absorción de agua. Por consiguiente, la expansión es mucho
menor que para el limo.
7.17. Suelos sensibles a las vibraciones. Los suelos limpios que no contengan
aglutinantes u otros materiales aglomerantes, pueden ser sensibles a los impactos o las
vibraciones. Esto sucede, sobre todo, con la arena suelta y limpia, situada por encima o por
debajo del nivel de agua.
Los impactos fuertes, como los que pueden provocar los terremotos, el hincado de pilotes o
las explosiones de dinamita, pueden hacer que las partículas de arena se reordenen y se
compacten aún más, lo que provoca un hundimiento del terreno.
Las arenas sueltas, bajo el agua, que se encuentran en proceso de densificación, pueden
perder resistencia temporalmente. Durante esos breves periodos, la arena no puede dar
apoyo a las estructuras. Esta condición se puede denominar licuefacción.
7.18. Arena y limo depositados por el viento. La localización azarosa de estos suelos
se debe a que el viento los transporta y los deposita. Es probable que el viento vuelva a
llevárselo a otro lado.
Con frecuencia, el viento o la lluvia erosionan los nuevos terraplenes de arena. Para evitar
que el viento siga erosionando la arena es necesario poner sobre ella un recubrimiento
superficial resistente al viento.
El loess es un limo depositado por el viento, de partículas de tamaño muy uniforme y baja
densidad natural. Casi siempre contiene tubos verticales o "huecos de raíces" y puede tener
cierta aglomeración. Los acantilados verticales son muy estables; sin embargo, las laderas
tienden a erosionarse y resquebrajarse, porque la lluvia ablanda la estructura del suelo
cuando el agua circula sobre él y permite que fluya como si fuera azúcar. si los acantilados
verticales llegan a tener nidos de aves o cuevas de topos que canalizan el agua, la erosión en
canales puede ser muy fuerte. Esos suelos son difíciles de compactar, excepto con un control
excepcionalmente estricto del contenido de agua. Cuando los suelos de loess se saturan de
agua las cimentaciones pueden asentarse.


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TEMA: SUELOS
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7.19. Suelos lateríticos. En las regiones tropicales, las fuertes lluvias provocan la
intemperización de las rocas ígneas o la lixiviación de los suelos arcillosos. Este continuo
deslavado puede disolver y retirar algunos de los minerales, lo que da como resultado un
suelo de color rojo y baja densidad. Estos suelos pueden parecer firmes y en ellos es posible
realizar cortes de fuerte pendiente; sin embargo, casi siempre contienen una gran cantidad de
agua. Cuando se utilizan como materiales de construcción, esos suelos pueden hacerse
blandos, inestables y muy poco aprovechables.
7.20. Depresiones calcáreas. En la zona central oriente y la del sudeste de los Estados
Unidos, sobre todo en Pensilvania, Virginia Occidental, Kentucky, Tennessee Florida, hay
depósitos gruesos de piedra caliza o suelos calcáreos. Las depresiones o los orificios
calcáreos son característicos en las formaciones de lechos rocosos. Cuando existen, tienen
efectos notables sobe los suelos superiores.
La piedra caliza es, hasta cierto punto, soluble en agua. Se puede disolver lentamente
mediante un flujo continuo de agua de lluvia, ya sea procedente de la superficie, que se filtra
por la piedra caliza o por las aguas subterráneas que ascienden hasta la superficie. El agua
puede estar ligeramente ácida, debido a los materiales orgánicos de la superficie o por los
ácidos que contienen las tierras. Al disolverse la piedra caliza, poco a poco se van creando
grandes cavidades o "canales de disolución". A veces, la tierra que se encuentra sobre la
piedra caliza se desploma. Las depresiones suelen ser redondas y, con frecuencia, se
encuentran llenas de agua. En ellas pueden crecer bosques densos.
7.21. Tepetate. En general, el tepetate es un suelo que se ha compactado y ha llegado a ser
muy duro, debido a la consolidación bajo cargas muy grandes. Esas cargas pudieron deberse
a algún glaciar antiguo. El tepetate puede compactarse también por otros procesos, tales
como el cementado natural de una capa de suelo. En general, es un buen material para
cimentaciones.
7.22. Vertederos. Los vertederos y los rellenos sanitarios se están haciendo cada vez más
frecuentes en y alrededor de muchas de las principales ciudades. La práctica consiste en
poner capas alternativas de basura y tierra.
En general, incluso los vertederos bien construidos, por encima del nivel freático se
consolidan bajo las cargas. El asentamiento puede continuar durante varios años. Además, la
descomposición de los materiales orgánicos puede producir gases, lo que constituye un
peligro potencial.
A menudo los vertederos se trasforman en parques o campos de golf, donde el hundimiento
no constituye un problema, como tampoco las fugas de gases. No obstante, algunos antiguos
vertederos se están utilizando para la construcción de viviendas o estructuras industriales o
comerciales. En general, siempre se presentan algunos problemas. Los pavimentos y las
nivelaciones superficiales quedan desalineados, debido al hundimiento o asentamiento
general. Los diferentes asentamientos locales afectan a las estructuras, las instalaciones de
servicios públicos y las losas de pisos.
7.23. Resumen. Los puntos principales presentados en este capítulo son
los siguientes:
Hechos : El comportamiento de los suelos varía mucho y no todos ellos son
buenos para la construcción. El limo parece crear mayores
problemas que la arena o la arcilla.
Observar si hay : Suelos limosos en zonas de congelación profunda. Suelos arenosos
o limosos de baja densidad. Suelos limosos en general. Suelos
arenosos, expuestos a la erosión. Suelos arcillosos, que se dilatan o
contraen debido a los cambios del contenido de agua.





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TEMA: MOVIMIENTO DE TIERRA
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LOS MOVIMIENTOS DE TIERRAS

1. INTRODUCCIÓN
Se denominan movimientos de tierras aquellos trabajos que se relacionan con la modificación
del relieve de un terreno. Esta modificación de niveles del suelo se realiza por la ejecución de
desmontes y terraplenes.
El desmonte consiste en rebajar el nivel del terreno por extracción de tierras; el terraplén, en
aporte de tierras para elevar aquel nivel. Desmonte y terraplén representan asimismo, en
términos del oficio, volúmenes de tierras extraídas o amontonadas a consecuencia de un
movimiento de tierras (Fig. 95).


Representación de los
desmontes y los
terraplenes
(Con indicación de los
colores convencionales
utilizados en los cortes y las
plantas.)
En planta, las dobles rayas
del sombreado indican
siempre la parte alta del
talud.

Los movimientos de tierras,
en términos generales, son
los que abarcan una gran
superficie y se ejecutan en
terrenos descubiertos (para
la realización de carreteras,
aeródromos, etc.).
La limpieza o de desmoche de tierras es un movimiento de tierras de muy escasa profundidad
(de unos 25 cm) y de gran superficie (se denomina también despeje de terrenos.
Las excavaciones son movimientos de tierras cuya profundidad, en relación con la superficie o
la anchura, es más importante. Las excavaciones sirven para la ejecución de los edificios.

Nomenclatura de las excavaciones
El talud es la pendiente o la
inclinación dada a las paredes de
las tierras para evitar su
desmoronamiento. Depende de la
naturaleza del terreno.
La expropiación de un movimiento
de tierras está limitada por la
intersección del talud (de desmonte
o de terraplén) con el terreno
natural.

2. EXCAVACIONES
Se denomina excavación a plena anchura el movimiento de tierras general de la superficie
construida, cuya profundidad está limitada, por ejemplo, al nivel del suelo de los sótanos o
bodegas de la construcción (Fig. 96).
La excavación en zanja o en regata es una trinchera cuya anchura mínima es de 0,40 m, y está
destinada a alojar los muros, las cimentaciones, las canalizaciones, etc. (en cuanto a su
profundidad, véase capítulo VI: Las Cimentaciones).
La excavación de pozo es un movimiento de tierras de pequeñas superficies y gran
profundidad. Este género de excavación se lleva a cabo para establecer las cimentaciones de


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TEMA: MOVIMIENTO DE TIERRA
REFER: TECNOLOGÍA DE LA CONSTRUCCIÓN – G. BAUD
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pilares aislados, por ejemplo. Las dimensiones mínimas de estas excavaciones dependen de
los medios de realización de que se dispone.
Se denomina excavación en galería aquella que se ejecuta bajo tierra y requiere el empleo de
entibaciones a medida que la excavación va avanzando (Fig. 97).



Movimiento de tierras en galería
La realización de los movimientos de tierras en galerías implica la ejecución de una entibación o
de un enmaderado.
2.1. AGOTAMIENTO DE EXCAVACIÓN
A fin de eliminar las aguas de lluvia o de infiltración se instala un sumidero en un punto
bajo de la excavación. El sumidero es un hueco de 1 m de profundidad poco más o
menos (medio tonel enterrado), hacia el cual convergen todas las aguas drenadas por las
excavaciones en grietas y hendiduras y mediante pequeños canalizos excavados al
efecto. Del sumidero el agua es evacuada por medio de bombas u otro medio de
agotamiento al exterior de la excavación. En las obras de importancia, se instala una
estación de agotamiento automática (Fig. 98).
Las bombas.
La altura manométrica de la
bomba es igual a la altura de
impulsión más la altura de
aspiración (1 a 6 m).
La altura manométrica varía
según el tipo, potencia y estado
de la bomba empleada, y puede
oscilar de 5 a 100 m.
Se denomina bombas sumergidas
a las que están cubiertas por el
agua en el interior del sumidero.
El rendimiento de estos aparatos
generalmente es excelente.
Durante las obras de movimiento
de tierras, las aguas que hay que
evacuar están generalmente
cargadas de materias sólidas:
tierra, arena, cemento,
desperdicios, etc. Las bombas
empleadas son de dos tipos: las
bombas de membrana y las
centrífugas.
Las bombas de membrana o de
diafragma son baratas y de fácil
manejo. Son accionadas a mano
o por medio de motores eléctricos
o de explosión.


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TEMA: MOVIMIENTO DE TIERRA
REFER: TECNOLOGÍA DE LA CONSTRUCCIÓN – G. BAUD
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Las bombas centrífugas tienen potencias y rendimiento muy superiores a los de las
precedentes. Algunas de ellas, accionadas por un motor eléctrico y protegida por una campana
sumergible, van colocadas bajo el agua a evacuar. Permiten la impulsión hasta de 1,000 m
3

por ahora a grandes alturas. Estas bombas no necesitan ser cebadas, y son muy fáciles de
instalar y manejar.
3. CLASIFICACIÓN SUMARIO DE LOS TERRENOS Y CARACTERÍSTICAS
NECESARIAS PARA LA VALORACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS DE TIERRAS
La tabla 10 indica la clasificación de los terrenos en función de las dificultades que presentan
para la ejecución de los movimientos de tierras (véase también el capítulo VI: las
cimentaciones, tabla 13, clasificación de los terrenos para la construcción).
Tabla 10. Clasificación de los terrenos establecida en función de las dificultades que presentan
durante la ejecución de los movimientos de tierras.
Designación Naturaleza Características
Tiempo necesario
para la realización
de 1 m
3
de
excavación
Terreno
ordinario
Arenas, tierras,
escombros
Tierra vegetal: mullir con el
zapapico o la azada; arenas,
cascote: fáciles de recoger con la
pala.
0,8 h, o sea 48 min.
Terreno
semicompacto
o medio
Pedregoso,
conguijarros,
arcilloso.
Fácilmente atacable con el
zapapico y con la azada, pero
difícil de recoger con la pala sola.
1,2 h, o sea 1 h 12
min.
Terreno duro
Greda pesada,
arcilla y marga
compacta.
Atacable con el martillo
neumático, difícil para la azada o
el pico.
1,55 h, o sea 1 h 33
min.
Terreno
compacto
Rocas calizas,
mamposterías
antiguas.
Atacable con el martillo neumático
y con el pico; empleo de cuñas y
de explosivos.
2,75 h, o sea 2 h 45
min.
La experiencia demuestra que un obrero, de fuerza normal, puede lanzar con la pala, por
término medio, de 1,6 a 2 m
3
de tierra a una distancia horizontal de 4 m o a una altura de 1, 60
m.
Tabla 11. Volúmenes medios de desmonte según las diversas clases de terrenos, cavados y
lanzados a 1,60 m de altura, que un obrero especializado desplaza en 10 horas de trabajo.

Naturaleza del suelo
Volumen removido y
lanzado en 10 h, en
m
3

Reparto de las horas excavación
carga o lanzamiento
Tierras vegetales, arenas. 7,7 6,2 h 3,8 h
Tierras de compacidad media,
angulosas.
6,0 6,7 3,3
Tierras compactas, duras. 5,2 7,1 2,9
Tierras saturadas de agua. 4,2 7,3 2,7
Rocas blandas, arrancadas
con pico y cuña.
2 8,8 1,2
3.2. ESPONJAMIENTO
El esponjamiento de las tierras es el aumento de volumen consecutivo al mullido provocado por
la extracción. En efecto, ordinariamente la tierra extraída de una excavación ocupa un volumen
superior al que ocupa el terreno antes de ser excavado. La importancia del esponjamiento
depende de la naturaleza del terreno; se atenúa y casi se anula con el tiempo, en el caso de
tierra vegetal, de arena y de gravilla fina. Un apisonado enérgico de los terraplenes y el rociado
o regado de las tierras disminuye considerablemente el esponjamiento.
3.3. TALUD NATURAL DE LAS TIERRAS
La inclinación natural de los taludes, con relación a un plano horizontal, es el ángulo de talud
natural de las tierras. Este ángulo varía con la naturaleza de las tierras (Fig. 99).


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En general, al hacer los movimientos de
tierras. En terraplén, se admite un talud de
3:2 (3 de base por 2 de altura), y en
desmonte de 1:1 (1 de base por 1 de altura)
(Fig. 100).

Ángulo de los taludes naturales

La tabla 12 indica el ángulo de talud natural de las tierras; el peso de 1 m
3
de tierra “sin mover”
(antes de desmontarla); el volumen de desmonte obtenido por un movimiento de 1 m
3
de tierras
en este terreno (volumen esponjado, pasajero). La última columna da el esponjamiento
permanente, el volumen de tierra extraído de una excavación de 1 m
3
utilizado como terraplén,
cuidadosamente apisonado y apelmazado al colocarlo en su sitio.
Tabla 12. Valores característicos de algunos terrenos.
Naturaleza de las tierras
Angulos de
talud
natural
Peso t/m
3

Esponjamiento
Pasajero dm
3

Permanente
dm
3
(l)
Arena fina, seca
Arena fina, mojada
Grava media, ligeramente
húmeda
Tierra vegetal, húmeda
Tierra muy compacta
Guijarros, escombros
Marga seca
Arcilla seca
Arcilla húmeda
Gres tierno, rocas diversas
10 a 20°
15 a 25°
30 a 40°
30 a 45°
40 a 50°
40 a 50°
30 a 45°
30 a 50°
0 a 20°
50 a 90°

1,4
1,6
1,9 a 2,1
1,6 a 1,7
1,6 a 1,8
1,5 a 1,7
1,5 a 1,6
1,6
1,8 a 1,2
2 a 2,5

1 100
1 200
1 250
1 100
1 650
1 500
1 500
1 500
1 250
1 500

1 030
1 040
1 040
1 030
1 100
1 150
1 080
1 150
1 080
1 100 a 1 200

Estos valores pueden ser influenciados considerablemente por el agua contenida en el terreno.
4.1. APUNTALAMIENTO (O REVESTIMIENTO) DE LAS EXCAVACIONES
Las excavaciones se ejecutan por desmontes sucesivos de capas de 0,40 m de profundidad.
Cuando la profundidad de una excavación es importante, a fin de prevenir los
desmoronamientos y los riesgos de accidentes, por una parte, y para disminuir la superficie
total ocupada, por parte, es conveniente y a veces necesario apuntalar o entibar las tierras.

La inclinación de los taludes
naturales, en un terreno
determinado, pueden ser
desfavorablemente
influenciada por ciertos
factores externos. Las
posibles infiltraciones de agua
en el interior o procedentes
de las lluvias, el efectos de
las trepidaciones provocadas
por las máquinas o los
vehículos, las cargas situadas
en la proximidad inmediata de
la excavación, son elementos
que modifican los planos de
rotura de los terrenos.

Fig. 100. Pendiente admitida generalmente para los taludes en los proyectos.

En cada caso particular de excavación, estos diferentes factores deben examinarse seriamente
antes de iniciar la ejecución.


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De una manera general, la pared de cualquier excavación debe ser apuntada o revestida
cuando la pendiente de talud excede de las relaciones siguientes:
1:1 en terrenos movedizos o desmoronables (Fig. 101a);
1:2 en terrenos blandos pero resistentes (Fig. 101b);
1:3 en terrenos muy compactos (Fig. 101c).


Pendientes máximas de los taludes admitidas en tres tipos de terrenos
a. Terrenos demoronables
b. Terrenos blandos pero resistentes
c. Terrenos muy compactos

CORTES TRANSVERSALES DE EXCAVACIONES EN ZANJA QUE OFRECEN GRARANTÍA
DE SEGURIDAD


Se conserva el talud natural del terreno

Se estivan las paredes para disminuir el terreno ocupado por la excavación

Se conservan los taludes naturales para la parte superior, pero se entiba la parte inferior


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Cuando las capas halladas son de diferente consistencia se efectúa los entibados con
tablas verticales u horizontales.

Este método de entibación presenta evidentes riesgos porque no es posible sostener
eficazmente el terreno con los puntales.
Es peligroso e incluso está prohibido en determinadas regiones establecer pendientes más
pronunciadas sin la correspondiente entibación o el revestimiento. El terreno natural helado no
permite en ningún caso anotar las citadas pendientes.
Los factores enunciados más arriba pueden desde luego modificar esos últimos valores
disminuyendo la inclinación.
Así, esquemáticamente, las excavaciones profundas pueden presentar perfiles transversales,
como los mencionados en las figuras 102 a 106.
La ejecución del apeo o entibación puede realizarse según las costumbres locales. Sin
embargo, ciertos puntos son objeto de una reglamentación establecida por los servicios de
seguridad y por las compañías de seguros. Entre tales condiciones merecen citarse:
a) La anchura de las excavaciones a entibar debe ser tal que la entibación pueda efectuarse
en las condiciones normales.
Como mínimo dicha anchura debe ser:
_ hasta 1,00 m de profundidad
0,65 m hasta 1,50 m de profundidad
0,75 m hasta 2,00 m de profundidad
0,80 m hasta 3,00 m de profundidad
0,90 m hasta 4,00 m de profundidad
1,00 m para más de 4,00 m de profundidad
b) Es necesario entibar a tiempo, y el material destinado al revestimiento de la excavación
debe estar a pie de obra con la suficiente antelación, en buen estado y en cantidad
suficiente (Fig. 107).
c) La entibación de las excavaciones debe comprender tablas de 4 a 5 cm de espesor y los
codales utilizados debe ser maderos, rollizos y de sección proporcionada a los esfuerzos
que han de soportar. El diámetro de dichos rollizos no deben ser inferior a 10 cm para las
excavaciones más estrechas de 80 cm. Debe tener, como mínimo, 12 cm para las
excavaciones más anchas. Los puntales metálicos y los de madera escuadrada se
autorizan siempre que su resistencia sea igual o superior a la de los rollizos. Las tablas
deben quedar aseguradas a lo menos por 3 apoyos, equidistantes aproximadamente.
d) La distancia libre entre las tablas depende de la naturaleza del terreno. En terreno
movedizo y fluyente (como las arenas, por ejemplo), las tablas deben estar a tope sin dejar
espacio libre entre ellas. En terreno resistente, es posible, si los reglamentos locales lo
autorizan, dejar un hueco entre las tablas; el fin perseguido con tal forma de entibación es
impedir la puesta en movimiento de grandes masas de materiales.


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e) La situación y número de los codales depende de la resistencia de las tablas utilizadas y
del empuje de las tierras, que debe presumirse el más desfavorable que pueda actuar
sobre las paredes de entibación. Este empuje aumenta con la profundidad.
f) Los codales deben disponerse perpendicularmente a la superficie de la tablazón. Los
montantes de apeo que sostienen las tablas de servicio deben estar sostenidos por grapas
o tacos que impidan todo deslizamientos verticales. Además, deben colocarse plintos o
rebordes en todos los lados de los tableros de servicio.
g) El pie del montón de las tierras o escombros sacados de las excavaciones deben estar, por
lo menos, a un metro de distancia de la madera de entibado o de la arista superior del talud.
La tablazón de revestimiento debe rebasar el nivel de terrenos en unos 5 a 10 cm a fin de
prevenir toda caída de materiales en la excavación (Fig. 108 y 109).
h) Toda excavación de más de dos metros de
profundidad debe estar provista de escalera
para facilitar el acceso de la misma. Esta
escalera debe rebasar el nivel del suelo, por lo
menos, en 75 cm (Fig. 110).
Las entibaciones pueden utilizar tablazones
horizontales como travesaños verticales, o
tablas verticales con travesaños horizontales.
Los croquis que siguen muestran las
disposiciones adoptadas comúnmente cuando
se ejecuta el revestimiento de las
excavaciones. Se hace mención de las cotas
y dimensiones para dar una idea de los
trabajos corrientes. Para la ejecución de
trabajos especiales, son necesarios cálculos
estáticos, y la dirección de las operaciones
deberá confiarse a especialistas (Ingenieros
Civiles).
Entibación de las excavaciones



Medidas de seguridad
Variante de entibación de tablas
verticales
Alturas máximas admisibles sin
entibación en terreno estable sin
sobrecargas sobre los bordes de la
excavación, sin vibraciones
particulares y sin afluencia de
agua.



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Entibaciones que no
están a tope
Entibaciones con tablazón
horizontal: en terreno
consistente, las tablas
pueden no estar a tope.
Sin embargo, la distancia
entre dos tablas debe ser
limitada.


Empuje de las tierras
Para simplificar, al
determinar el valor del
empuje contra la
entibación, admitiremos la
hipótesis siguientes:
Terreno horizontal
Parámetro de entibación
vertical
Ángulo de razonamiento nulo entre
pared y muro, o sea empuje
horizontal.
Determinación de los empujes
Según la teoría clásica, el empuje de
las tierras pueden ser representado
por una carga triangular que actúa
sobre la parte superior del
parámetro.
e = presión unitaria o específica del
terreno (en Kg/cm
2
, t/m
2
, etc.)
e = h.y.ג donde: h = altura
considerada en relación con el plano
superior
Y = densidad de las tierras
o ,avitca nóiserp ed etneicifeoc = ג
sea:

|
.
|

\
|
÷ °
2
45
2
|
tg

e
1
= presión en el nivel h1
e
2
= presión en el nivel h2
e
ג
= presión en el nivel h
E = empuje general contra la pared,
que actúa sobre el centro de
gravedad de la superficie que
representa a ese empuje .
ì
ì
. .
2 2
. , , sup
2
y
h
bien o
h
e sea o ASP triangulo de erficie E =
E
1
= empuje producido entre los niveles h
1
y h
2

.
3
.
2
: ; .
2
2 1
2 1 2 1
1
p
e e
e e
p en actúa que p
e e
E
+
+
=
+
=



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EMPUJE DE LAS TIERRAS CONTRA LAS PAREDES DE LA ENTIBACIÓN (FIG. 113 a 116)


























C





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CARGAS SOPORTADAS POR LOS TABLEROS DE ENTIBACIÓN (Fig. 120 a 123)
Cargas unitarias en t/m
2
soportadas por una entibación de 1 m de altura; en función de la
longitud y del espesor de la tablazón que forma horizontalmente la pared. Se ha admitido que
la anchura de los travesaños de apoyo es de 20 cm.


Carga que pueden admitir los codales o rollizos que sostienen los travesaños de una entibación
de tablas horizontales. Los codales metálicos regulables pueden facilitar en cierta medida el apeo de
las excavaciones. Conviene asegurarse de la equivalencia de carga con los rollizos. Por otra parte,
el recubrimiento de la barra y el tubo debe ser suficiente (como máximo el triple del diámetro de la
barra) para evitar el pandeo cuando el alargamiento es máximo.







Vista en alzado de los travesaños
Entibación con tablas horizontales. Según la longitud de los
travesaños debe preverse y distribuirse el número y la posición de
los codales; véase los croquis adjuntos. La sección de los
travesaños en las entibaciones corrientes es de 4 x 20, 5 x 25, 6 x
30; los rollizos de 14 de ø o de 16 de ø. En las excavaciones
profundas, los travesaños pueden estar constituidos por cables o
piezas de mayor sección.

Si se respectan las proporciones dadas para la puesta en obra de
los codales, con secciones corrientes es raro que puedan
sobrevenir roturas.







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Apoyo de los codales
Debe hacerse de manera que ofrezca el máximo de
resistencia y se evite el deterioro de las piezas de madera.


















ENTIBACIÓN DE LAS EXCAVACIONES


Entibación de tablas horizontales
En terrenos movedizos.

Puntal metálico


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4.2. MARCIVANTI (MARCHA AVANTE)
La entibación con tablas verticales permite obtener por hincadura progresiva y de modo
permanente una pared de tablas a tope con las tierras. Este método de ejecución llamado en
italiano “marciavanti” y que en castellano podríamos denominar “marcha avante” se emplea


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sobre todo en los terrenos muy fluyentes, para la realización de excavaciones muy profundas y
cuando se quiere evitar el más mínimo asiento. En cambio, la realización de ese revestimiento
es muy costosa.


Croquis esquemático de la profundización de una excavación realizada en terreno de arena y
grava movedizas bajo la protección de una entibación vertical, a) croquis, b)corte por AA, C)
corte por BB, d) corte por CC.
Los travesaños horizontales toman el nombre de largueros y se hacen con rollizos de 18 cm de
diámetro aproximadamente.
Los codales o puntales, también hechos con rollizos, son de n diámetro mínimo de unos 15 cm.



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Vista de una pared de excavación, cuyo revestimiento por el sistema de “marchas avante” se
halla en curso de ejecución. Los bastidores pueden estar suspendidos de un travesaño por
medio de cables o cadenas.

Las paredes del revestimiento de protección
Pueden establecerse empleando las tablas o
“marchas avante” en posición inclinada o en
posición vertical. En este último caso la anchura de
la excavación va disminuyendo en cada larguero.

a) “Marcha avante” inclinada
b) “Marcha avante” vertical.





Las tablas, que se hincan en el terreno y se
denominan “marchas avante”, tienen su extremidad
inferior cortada en bisel a fin de facilitar su
penetración en el terreno.
Para evitar el desplazamiento vertical de los codales
y de los largueros de la construcción emplea
también montantes o “candelas” de madera rolliza.
Todos los elementos estructurales, largueros,
c
o
dales y montantes, se enlazan entre sí con
grapas o garfios. Las tablas se apoyan
sobre esta armazón por intermedio de
calas o cuñas.
Las figuras 141, 143 y 144 indican los
dispositivos adoptados en tales
realizaciones.
Para las excavaciones de gran anchura, y
para reducir el estorbo de los codales, es
posible suprimir estos últimos y
reemplazarlos por postes verticales. Tales
postes, hincados en el suelo y anclados
sólidamente por su parte superior
mantienen unos tirantes horizontales que
soportan la tablazón (Fig. 142)






Revestimiento de protección por medio
de hierros laminados que apoyan a los
largueros
Este método ofrece la ventaja de librar a
los trabajos de movimiento de tierras del
engorro de lo codales.







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Entibación de las excavaciones
Bastidores suspendidos.



Entibación de las excavaciones
Bastidores apoyados





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5.1. REALIZACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS DE TIERRAS
Las herramientas y el material utilizado para la ejecución de los movimientos de tierras
dependen de la importancia de los trabajos, de las posibilidades de la empresa, de las
exigencias e imperativos impuestos por la propia obra y sus instalaciones; los plazos de
ejecución y la calidad del trabajo realizado dependen también de dichas circunstancias.
Las excavaciones pueden realizarse
con pala o con azadón si se trata de
tierras vegetal, arena, terrenos
fangosos, etc. Se utiliza el zapapico
para mullir la tierra, los
conglomerados, las arcillas y las
margas cuya cohesión no sea
excesiva.

El pico, los martillos neumáticos se
emplean para las rocas y las arcillas
compactas.



Paleo por banquetas
Consiste en lanzar la tierra por
etapas verticales sucesivas de 1,60
a 1,80 m de altura, aproximadamente.

Se efectúan a mano las excavaciones cuando se trata de movimientos de tierras de escaso
volumen o cuando lo exigen circunstancias especiales. Estas circunstancias pueden ser:
excavaciones llevadas a cabo entre el estorbo de los acodalamientos; las que se realizan
subterráneamente para recalce de construcciones o en las cercanías inmediatas de éstas. La
ejecución de pequeñas excavaciones, necesarias para las cimentaciones y para las
canalizaciones de los edificios, se hace generalmente a mano.

Los movimientos de tierras se efectúan por excavaciones de capas de 40 cm de profundidad.
La tierra, fluida y desmenuzada, se lanza fuera de la excavación pro medio de palas. El
aumento de la profundidad exige el lanzamiento de tierras por etapas sucesivas. Esta última
labor se llama paleo por banquetas. La altura entre dos banquetas sucesivas, en un trabajo
normal no debe exceder de 1,80 m. Estas banquetas pueden hacerse a base de escalones o
de andamios (Fig. 145 y 146).

Cuando el volumen de los movimientos de tierras
adquiere importancia, resulta más económico usar
aparatos mecánicos para efectuar dichos
movimientos. La capacidad de trabajo de tales
máquinas puede variar entre 25 a 400 m
3
por hora.
Las excavadoras pequeñas tienen una producción
de 25 a 0 m
3
por hora. Conviene, pues, conocer
las posibilidades de diversas máquinas utilizables
así como sus características de eficiencia a fin de
adoptar, en cada caso particular, el tipo más
apropiado a la clase de obra y al modo de llevarla a
cabo.

Paleo o lanzamiento por banquetas dentro de la
entibación
En las excavaciones entibadas, la banqueta se
realiza en la propia entibación, afianzando el codal
de apoyo mediante cuñas o grapas.

5.2. LA PALA MECÁNICA


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La pala mecánica es la máquina más antigua que utiliza un manantial de energía para su
funcionamiento. Entre todos los aparatos de excavación conocidos, es el que ofrece mayor
diversidad de formas de aplicación a loa terrenos más diversos.










Equipo de excavadora
de desmonte, con
cuchara de empuje
(cuchara alta).






La pala mecánica puede ir equipada con cuatro dispositivos diferentes que corresponden, cada
uno, a un tipo de trabajo bien determinado:

a) Excavadora para desmonte con cuchara de empuje (cuchara alta): este equipo, cuya
capacidad varía de 200 a 300l, permite excavar y cargar en terrenos blandos, arenas, etc.
así como recoger la piedra amontonada arrancada y desmenuzada con explosivos (Fig.
147).

Independientemente del hecho de que la capacidad de la cuchara debe estar en relación
con el aparato trasportador (pues la cabida de la vagoneta o del balde de transporte debe
ser de dos a cuatro veces la de la cuchara de la pala), hay que formular ciertas
observaciones.

Por término medio, los movimientos de giro, de trasporte de la máquina y de posición de los
brazos o plumas absorben aproximadamente el 60% de la duración del ciclo de trabajo.
Por consiguiente, es conveniente buscar las posiciones ideales que permitan reducir al
mínimo los movimientos inútiles. (Al final de la carrera de excavación, por ejemplo, la altura
de la cuchara deberá ser la de descarga sobre el elemento transportador, sin olvidar el
espacio necesario par que pueda abrirse la descarga de fondo de la cuchara).
Por razones de seguridad una pala con cuchara de empuje no debe trabajar contra taludes
cuya altura sobrepase
en más de 1 m la
máxima altura de corte
de la cuchara.

El esquema de trabajo
con un equipo de esta
clase se presenta tal
como está indicado en
la figura 148.

Esquema de trabajo
Los trabajos con
excavadora equipada
con cuchara de empuje
deben emprenderse
excavando primero en la parte superior del terreno a desmontar.


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Rendimiento por
hora de una
excavadora de
desmonte con
cuchara de empuje El
rendimiento está en
función del ángulo de
rotación necesario
para la carga y
vaciado de la cuchara,
y del contenido de
esta última (sin tener
en cuenta la altura de
la excavación).




Este equipo se utiliza preferentemente para trabajos en los que la excavación está por encima
de la superficie donde se asienta la máquina, y cuando la recogida de tierras se efectúa sobre
esa superficie.

Equipo con dragalina




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Rendimiento por hora de
una pala equipada con
dragalina
El rendimiento está en
función del ángulo de
rotación necesario y de la
capacidad de la cuchara (sin
tener en cuenta la
profundidad de la
excavación)

b) Con dragalina: el equipo con dragalina conviene para movimientos de tierras efectuados en
terrenos blandos, en arcilla o en rocas bien desmenuzadas con explosivos. Se emplea, por
ejemplo, para la explotación de graveras o de minas a cielo abierto, para el desmonte de
terrenos vírgenes y para trabajos que requieran un gran radio de acción (Fig 150).
Este equipo está perfectamente adaptado para sacar la tierra amontonada en los taludes
de la excavación. La carga de elementos de transporte, autocamiones, dumpers, etc., es
de escaso rendimiento, a causa de
las constantes oscilaciones de la
cuchara; por otra parte, no puede
exigírsele mucha precisión. La
utilización de elementos de
transporte de gran capacidad, con
una superficie importante de la
vagoneta o cubeta receptora, se
impone cuando hay que trabajar
conjuntamente con ese equipo. El
rendimiento disminuye mucho
cuando los movimientos de tierras
se ejecutan en terrenos pegajosos,
a causa de la importante masa que
suele adherirse a las paredes
internas de la cuchara. Cuando
hace frío, es recomendable
calentar la cuchara antes de
empezar a excavar, a fin de evitar
grietas o la rotura del acero.

Según la mayor o menor habilidad
del conductor es posible aumentar
el radio de acción de la máquina al
lanzar la cuchara. Tal aumento es
del orden de ½ a 2/3 de la altura
comprendida entre el nivel de
excavación y el nivel de vertido.

Se utiliza este equipo para excavar
por debajo del nivel de la máquina
o para la ejecución de
excavaciones inundadas o dentro
del agua, aunque siempre con la
máquina sobre terreno seco (la


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excavación en agua reduce el llenado de la cuchara de 1/3 a ½). La posibilidad de excavar
y depositar tierras a mucha distancia constituye una ventaja de este equipo. La dragalina
pude ser utilizada en la excavación de zanjas para canalizaciones; sin embargo, la
profundidad de éstas se limitará a 1,50 m si las paredes son verticales (como medida de
seguridad).

Equipo de pala mecánica con dragalina, para la excavación de zanjas de gran anchura.
La tracción sobre la cuchara se hace oblicuamente en relación con el eje de la máquina.

c) Con retroexcavadora: que este equipo es parecido al de la dragalina, salvo que, ahora, la
cuchara está sujeta al brazo. La operación de carga se efectúa por tracción hacia la
máquina en tanto que la extensión del brazo permite la descarga (Fig. 153).

Este equipo permite una
ejecución precisa, rápida, y la
dirección del trabajo está
constantemente controlada. La
fuerza de ataque de la cuchara
es mucho mayor que en la
dragalina, lo cual permite
utilizarla en terrenos
relativamente duros. Las tierras
no pueden depositarse más que
a una distancia limitada por el
alcance de los brazos y las
plumas.

Equipo de la pala mecánica
retroexcavadora

La apertura de zanjas destinadas
a las canalizaciones, a la
colocación de cables y de
drenajes, se facilita con ese
equipo; la anchura de la cuchara
es la que determina la de la
zanja. Esta máquina se utiliza
también para la colocación e instalación de los tubos y drenes de gran diámetro y para
efectuar el relleno de la excavación.

Cuando el sitio disponible lo permita se utilizará ese mismo equipo para efectuar las
excavaciones en zanja requeridas para las cimentaciones de edificios.






Equipo de pala mecánica
retroexcavadora para la
excavación de zanjas
Este equipo permite excavar
zanjas hasta de 20 cm de
anchura.








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Garfio
Utilizable para escolleras y cimentaciones bajo el
agua.


d) Con cuchara prensora: el equipo con esta
clase de cuchara permite la ejecución de movimiento de tierras de gran envergadura pero
presenta los mismos azares que el equipo con dragalina. No se le puede usar
racionalmente más que en terreno blando y con rocas desintegradas (Figuras 155 y 156)



5.3. LA PALA CARGADORA (TRAXCAVATOR)
Hay numerosos modelos de máquinas destinadas a efectuar movimientos de tierras, en
terrenos normales, con las que se puede cargar la tierra en una sola operación. Algunas de
esas máquinas están montadas sobre tractores con neumáticos pero la mayor parte van sobre
tractores de orugas. Si bien los neumáticos ofrecen una adherencia menos buena, en cambio
permiten una mayor facilidad para el transporte por carretera.

Se distinguen tres tipos característicos:


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a) con cuchara dotada de movimiento vertical;
b) con cuchara que descarga hacia atrás;
c) con cuchara dotada de movimientos combinados horizontales y verticales.


Algunas de esas paleadoras o
palas cargadoras poseen
movimiento de rotación; pero sólo
son utilizables en terrenos muy
blandos o tierras previamente
esponjadas.
(para excavaciones en buen
terreno, y para edificios)

Las máquinas de las categorías a
y c implican un desplazamiento
del tractor para verter la carga
(Fig. 159). El tipo b, por el
contrario, elimina esta maniobra.
Las máquina de los tipos a y b
necesitan un desplazamiento del tractor para atacar la carga, cosa innecesaria con la máquinas
de tipo c.


El número de la diversidad de las
maniobras necesarias influye
desfavorablemente en el rendimiento
de estas máquinas. El gráfico adjunto
indica el volumen de materiales que
los “tracavator” pueden cargar en una
hora sobre los camiones, teniendo en
cuenta las maniobras mencionadas en
el plano (Fig. 158 y 160).










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5.4. EL “BULLDOZER”
Esta máquina se compone de una lámina o delantal de acero de forma recta o ligeramente
curva, que va fija a la aparte delantera del tractor, en posición perpendicular al eje de la marcha
de la máquina. Sirve para desplazar empujando tanto la piedra troceada como las tierras, los
troncos de árboles, la maleza, etc.



Angledozer (visto en planta)
El escudo o delantal del
angledozer está inclinado con
relación al eje de la marcha del
tractor. De este modo permite
efectuar un desplazamiento lateral
de los escombros. Dicho escudo
puede ser orientable y permite
transformar la máquina en
bulldozer o en angledozer,








Niveladora (o grader)
Este aparato permite el acabado de
superficies tanto horizontales como
oblicuas. Se emplea para nivelar el
fondo de las excavaciones y para
rectificar y pulir los taludes.










Ripper
En general va montado en la parte
posterior de un bulldozer y permite el
desfonde le las capas duras.



Se la puede emplear ventajosamente para los trabajos de roturación, para amontonar y
desplazar los materiales procedentes de excavación y para extender e igualar los terraplenes
(Fig 161).
5.5. EL “ANGLEDOZER” (O “BULLDOZER” ANGULAR)
El angledozer es de una construcción parecida a la del bulldozer con la diferencia de que el
delantal de barrido pude orientarse según ángulos diversos con relación al eje de la marcha. El
angledozer se emplea principalmente para el movimiento y desplazamiento de tierras
dejándolas a un lado. En una operación es posible excavar el terraplenar simultáneamente
(Fig. 162).


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El escudo o delantal del angledozer está inclinado con relación al eje de la marcha del tractor.
De este modo permite efectuar un desplazamiento lateral de los escombros. Dicho escudo
puede ser orientable y permite transformar la máquina en bulldozer o en angledozer.
5.6. LA NIVELADORA (O “GRADER”)
La niveladora es también una máquina de empuje que, con motor propio o remolcada por un
tractor, sirve para excavar, desplazar e igualar una superficie de tierra. Su delantal, de perfil
curvado, puede adoptar cualquier inclinación, con relación al eje de marcha por una parte y
respecto del plano horizontal, por otra.
Esta máquina se emplea para desplazar lateralmente grandes cantidades de materiales y para
el arreglo de superficie y taludes (Fig. 163).
Niveladora (o grader): Este aparato permite el acabado de superficies tanto horizontales como
oblicuas. Se emplea para nivelar el fondo de las excavaciones y para rectificar y pulir los
taludes.
5.7. LA ESCARIFICADORA (O “RIPPER”)
La escarificadora es una especie de rastrillo o grada de grandes dimensiones, con dientes o
uñas espaciados e intercambiables, y destinado a roturar y desintegrar los terrenos por capas
sucesivas. Esta máquina va generalmente montada como complemento de los “traxcavators”,
los “granders” o los tractores de orugas (Fig. 164).
Ripper: En general va montado en la parte posterior de un bulldozer y permite el desfonde de
las capas duras.
5.8. LA DESMOCHADORA O ESCAPARPADORA (“SCRAPER”)
El “scraper”, aparato automotor, equipado con neumáticos o con orugas, o simplemente tirado
por un tractor de oruga, se utiliza para la extracción de tierras a pequeñas capas. Puede
remover las tierras y cargarlas en una sola operación, transportarlas y verterlas in interrumpir la
marcha. Con todo, en ciertos terrenos es necesaria la ayuda de un tractor de orugas u otro
medio de remolque suplementario. La eficiencia de esas máquinas es excelente, pues los
tiempos “muertos” son prácticamente nulos en una obra bien organizada. Importa, sin
embargo, para mejorar el rendimiento, que se eviten los transportes de recorrido demasiado
largo (máximo de 600 a 700 m).
En terreno de tipo medio, un “scraper” de 15 m
3
puede excavar y transportar, sobre un recorrido
de 500 m aproximadamente, 120 m
3
de tierra por hora (Fig. 165 y 168).













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6.1. TRANSPORTE DE LAS TIERRAS
Los vehículos más empleados para el transporte de tierras son: la carretilla, el volquete, las
vagonetas Decauville, el camión, el dumper, etc., que se escogen de acuerdo con la
importancia de la obra y la clase de trabajo que deba realizarse.
6.2. LA CARRETILLA
Instrumento utilizado en obras de poca importancia: tiene una cabida de 1/30 a 1/15 de metro
cúbico. La velocidad de desplazamiento es de 3 a 3,6 km/h. El transporte se efectúa por
relevos de 30 m en terreno horizontal (o de 30 m para una pendiente de 8%). Cuando la
distancia a franquear excede de 90 m, es preferible servirse de otro aparato. En una jornada de
10 horas es posible transportar 20 m
3
a 30 m de distancia.
6.3. EL VOLQUETE
Arrastrado por un caballo, contiene de 0,5 a 1 m
3
. Esta cabida pasa a ser de 1,5 m
3
cuando se
utilizan dos caballos. La velocidad media de los desplazamientos varía de 3 a 3,6 Km/h. Este
vehículo puede servir para transportes de 30 a 600 m. Las rampas fuertes requieren a veces el
enganche de tres o cuatro caballos en hilera.
6.4. LA VAGONETA DECAUVILLE
Está compuesta de una cubeta basculante montada sobre un “chasis” o bastidor; rueda sobre
vías férreas de escasa anchura colocadas directamente sobre el suelo.
Este medio de transporte sirve para la evacuación de tierras incluso sobre terrenos muy
mojados y es muy adecuado para obras de extensa superficie.
Los cambios de aguja, las placas giratorias demás material completan el sistema de vías. La
falta de movilidad y flexibilidad de este modo de transporte puede ser perjudicial para la
organización general del trabajo. La cabida de las vagonetas van de 0,250 m
3
(cuando se las


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empuja a brazo) 0,500 m
3
y aún más cuando dos desplazamientos se efectúan a base de una
pequeña locomotora (o caballos).
6.5. EL CAMION
El vehículo automóvil comprende una cubeta que bascula hacia atrás o lateralmente (en ambos
sentidos o en uno solo). La capacidad de la cubeta varía en función de la potencia del motor.
Un camión de 5 t puede transportar de 3 a 3,5 m
3
de escombro (sin asentar) por viaje. Las
mayores máquinas actuales tienen una capacidad de 18 m
3
, lo cual permite para ciertos
trabajos particulares (canteras, construcción de autopistas, etc.) realizar notables economías en
los tiempos de transporte y carga.
Existe en el mercado una gran diversidad de máquinas de esta clase. Se dará preferencia a
aquellas que, accionadas por motores Diesel, presenten las mejores características de
rendimiento y economía.


Por las relaciones que damos a continuación se puede determinar el número de camiones
necesarios para evacuar las tierras de una excavación dada:
Q = producción horaria de la excavadora;
C = cabina de la caja o cubeta de los camiones;
T = tiempo en horas, necesario para el transporte (ida, descarga y regreso);
N = número de camiones por hora;
X = número de camiones que hay que poner en servicio.
Se tiene:
Q = N.C
X = N.T + 1.
Ejemplo: ¿Cuántos camiones serán precisos para evacuar los escombros producidos por una
excavadora cuyo rendimiento es de 55 m
3
/h, sabiendo que la cabida de los camiones es de 3,5
m
3
y que el tiempo de transporte (a 30 km/h de promedio) dura 16 minutos?
Q = 55 m
3
/h
C = 3,5 m
3

hora de sea o T 267 , 0
60
16
min, 16 = =


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72 , 15
5 , 3
55
= = N
X = 15,72 . 0,267 + = 5,2 camiones.
Será necesario disponer de 5 ó 6 camiones según las posibilidades de la empresa.
El producto horario de la excavadora debe calcularse teniendo en cuenta las pérdidas de
tiempo inevitables, debidas a las maniobras de los camiones. Por ejemplo, el acceso a las
obras por una sola vía puede ser causa de esperar motivadas por los cruces de los vehículos,
etc.
Los camiones de cubeta múltiple ofrecen interesantes posibilidades en las obras de
movimientos de tierras, cuando es baja la producción de la excavadora. Permiten obtener un
rendimiento óptimo de la parte motriz reduciendo los tiempos de espera y de maniobra junto a
la excavadora (Fig. 170).
6.6. LOS DUMPERS Y LOS SEMIRREMOLQUES
Los dumpers llevan una caja o cubeta basculante hacia delante montada sobre un chasis
automotor. Las ruedas delanteras, de gran diámetro, son motrices y están colocadas debajo de
la cubeta; las ruedas de atrás son directrices.
La capacidad de estas máquinas varía entre 150 l y 18 m
3
. La potencia puede alcanzar los 400
CV. El movimiento basculante y el de retorno a la posición normal de la cubeta se obtienen
mediante un sencillo efecto de inercia. La velocidad de desplazamiento es de unos 20 a 25
Km/h. Esta clase de vehículos no es adecuada para un transporte regular por carretera. La
distancia máxima recorrida por estos vehículos no debería exceder de 1,200 m (Fig. 171 y 172).
7. LOS TERRAPLENES
Los terraplenes se hacen por superposición
de capas de 0,20 a 0,40 m de espesor, bien
apisonadas, con el propósito de reducir en
gran medida el esponjamiento del material
aportado.
La rodadura de los vehículos sobre las
capas ya colocadas constituye un excelente
apisonamiento.
Para obtener una compactación interesante
sobre grandes superficies, da buenos
resultados proceder a un cilindrado intensivo
de las diversas capas. A este efecto se
emplean rodillos o rulos compresores. Los
aparatos más eficaces son los rulos
vibrantes o los rodillos con pies de cabra
vibrantes. La acción de esos aparatos se
deja sentir en un espesor de 0,40 a 0,80 m
para una velocidad de desplazamiento de 3
a 6 km/h. Esos rodillos suelen ir remolcados
por tractores de orugas. El rodillo de pies
de cabra es muy apropiado para los
terrenos arcillosos (Fig. 173).

La utilización de chasis, montado sobre
trenes de ruedas con neumáticos, permite
también llevar a cabo la compactación de
los terrenos (Fig. 174).
Para compactar pequeñas superficies se
emplea el pisón de brazo, o bien, si se
quiere lograr mayor eficacia, el pisón
mecánico soltador o vibrante. Es
conveniente compactar cada capa por
separado (Fig. 175 a 177).


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Cuando el terraplén descansa sobre una superficie de terreno inclinada, es conveniente realizar
el asentado por escalones sucesivos, evitándose de esta forma eventuales deslizamientos. Por
otra parte, es preferible, antes de proceder a un terraplenado, limpiar e suelo subyacente de la
vegetación que lo cubre. Se evita así en buena parte los asientos ulteriores.























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De todos modos, después de la ejecución de un terraplenado, se producirá siempre algo de
asiento. Cuya importancia depende del material empleado y de la altura del terraplén. En
general se puede admitir, según Winkler (Fig. 178):
Terraplén gredoso o arcilloso h´ = h/12 b´ = h/8
Terraplén de tierra h´ = h/14 b´ = h/9
Terraplén arenoso h´ = h/23 b´ = h/15
Terraplén de tierra h´ = h/40 b´ = h/40




Asiento de los terraplenes
Cuando la pendiente del terreno
es fuerte se adopta para el
asiento horizontal b´D de la parte
de aguas abajo:



Teniendo en cuenta estos valores, se aumentará algo la altura de los terraplenes a fin de que
después del asiento sufrido se alcance el nivel previsto (Fig. 179).


Asiento de los terraplenes
Cuando se terraplenan excavacines en forma de
zanjas, es preciso prever el asiento que
experimentarán ulteriormente.

8. MEDICIÓN EN METROS DE LOS MOVIMIENTOS DE TIERRAS
Antes de emprender la ejecución de los movimientos de tierras, es preciso establecer, por
nivelación, un
levantamiento del
terreno primitivo.
Para efectuar el
cálculo de los
volúmenes de los
desmontes y de los
terraplenes realizados,
una vez concluidos los
movimientos de tierras
se realiza la nivelación
de las excavaciones y
taludes ejecutados.
Comparando el estado
de antes y después
del movimiento de
tierras es posible
calcular los volúmenes
desplazados.
Para facilitar las
comparaciones, se
elige un punto
determinado de
referencia general que se le pueda utilizar en las dos nivelaciones.
tabla la en h de valor al sustituye que
S
H " "
2
+


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Cuando se trata de excavaciones de gran longitud y escasa anchura (excavaciones para
canalizaciones, canales, carreteras, etc.), se procede a levantar perfiles transversales. El
volumen excavado se obtiene entonces aplicando las fórmulas dadas en el capítulo XIV:
Geometría; la superficie de las bases la proporciona el levantamiento, la distancia entre perfiles
es conocida (Fig. 180).
9. EXPLOSIVOS
El empleo de explosivos es a veces necesario para la ejecución de ciertos movimientos de
tierras. Los explosivos más empleados son: la dinamita goma, la gamsita y la cheddita, que
son explosivos de seguridad. La explosión se produce por medio de un disparador eléctrico o
bien por combustión de una mecha de seguridad. La mecha Bickford es la más empleada;
arde a una velocidad de unos 65 cm por minuto.
Esa mecha va fija a un detonador o cebo que provoca la explosión.
El explosivo debe ir colocado al fondo de un barreno, en íntimo contacto con el detonador
solidario de la mecha Bickford. A continuación se ataca el barreno (mediante un atacador de
madera) con arena sin comprimir y luego con salchichones o cilindros de arcilla. Algunos
mineros preconizan la interposición de un cierto espesor de papel entre la carga y el atacado a
fin de facilitar el desatacado en caso de falla. Mediante algunas precauciones de
impermeabilidad (mecha impermeable, recubrimientos de grasa o de pez sobre el detonador y
su enlace con la mecha), el atacado puede hacerse con agua lo cual facilita aun más el
desatacado (Fig. 181 y 182).


Observaciones: el almacenado y empleo de los explosivos está sometido a reglamentaciones
severas. Los usuarios han de conocerlas bien.
Por otra parte, los elementos necesarios para el cálculo de las cargas y para la disposición de
los barrenos se salen del marco de esta obra.





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EXCAVACIONES

La mayoría de los contratistas generales trabaja muy bien en construcción verticales, sobre el nivel
del terreno; sin embargo, bajo el nivel del terreno muchos de ellos tienen dificultades. Son números
los que pierden dinero en sus proyectos, debido a problemas en el subsuelo.
A menudo se escoge el gerente el proyecto por su capacidad ara levantar estructuras de acero, colar
concreto o efectuar otras construcciones verticales, pero con mucha frecuencia no entiende los
problemas que se presentan en el subsuelo por lo que pronto se encuentra con graves dificultades, y
tiene que pedir ayuda.
La construcción en el subsuelo es tan difícil y exigente como la que se realiza sobre el terreno.
11.1. Estabilidad de taludes
11.1.1. Angulo de inclinación
Muchas excavaciones se inician con un corte vertical. Algunos suelos se mantienen erectos
hasta profundidades considerables, cuando se cortan verticalmente; pero la mayoría se
desploma. Cuando los taludes verticales se desploman hasta un ángulo estable, grandes
bloques de material pueden caer al fondo de la excavación.
En general, en los suelos arenosos, la arna tenderá a deslizarse y desplomarse durante el
proceso de excavación. Por lo común, ésta se estabiliza a un determinado ángulo, sin
riesgos importantes.
No obstante, los suelos limosos, arcillosos o de arena cementada se excavan a veces hasta
profundidades considerables, antes de que los grandes bloques de material se deslicen hasta
el fondo.
Durante las excavaciones se puede calcular el ángulo al que puede esperarse que se
mantenga el suelo temporalmente. En la tabla 11.1. se presentan algunos ángulos
aproximados y empíricos.
Al iniciar una excavación, es más fácil comenzar el corte en el ángulo de inclinación
propuesto. Si el ángulo deseado del talud temporal tiene una relación de una horizontal a uno
vertical y la profundidad de la excavación es de 15 pies (4.5 m), la parte superior de la
excavación debe principiarse a 15 pies (4.5 m) fuera del fondo propuesto.
Tabla 11.1ª
Tipo de suelo Algunos ángulos típicos de inclinación temporal
1. Arena o arena
y grava

2. Arena cementada

3. Limo blando o
arcilla blanda

4. Limo o arcilla
moderadamente firme

5. Limo o arcilla firme
6. Lodo
45° para laderas mojadas; 35° o 1 ½ a 1 para laderas
secas; los taludes húmedos deben ser más tendidos.

Vertical a 10 pies (3 m); ½ a 1 a 20 pies (6m) o más; ¾ a 1
para taludes altos.
Vertical a 3 pies (0.90 m); ½ a 1 a 6 pies (1.80 m); ¾ a 1 a
10 pies (3 m); 1 ½ a 1 para laderas altas. Para taludes
húmedos, inclinaciones menores, de hasta 4 a 1.

Vertical a 6 pies (1.80 m); ½ a 1 a 10 pies más altos; pero
las inclinaciones deberán ser menores par laderas
mojadas.
Vertical a 10 pies (3 m) ½ a 1 a 20 pies (6 m); ¾ a 1 a 30
pies (9 m); la 1 para taludes más altos, excepto taludes
planos en suelo mojado.
a
Hay muchas excepciones. Los “valores típicos” anteriores no son para utilizarlos en el
diseño de taludes. La ley federal conocida como “Ocupational Sfety and Health Act”, así
como también los códigos industriales estatales, limitan la altura de los cortes verticales no
apuntalados, donde haya hombres trabajando. En la sección 22.2. del capítulo 22 se dan
ángulos típicos de inclinación para taludes permanentes.
11.1.2. Socavaciones
Después de cortar un talud, a veces es necesario socavarlo para introducir cimentaciones o
líneas de servicio público.





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Cuando es necesario socavar y no es posible lograr un ángulo estable para el talud, la
socavación deberá hacerse en secciones estrechas. La parte superior del talud deberá
descargarse todo lo que sea posible y no deberá dejarse encima ningún equipo de
construcción.
A veces, los taludes se socavan en el proceso de la excavación. El suelo se desploma y
corre hasta la máquina excavadora. Esto no es muy peligroso en arena limpia, que se
deslizará hasta su ángulo de reposo; no obstante, puede resultar peligroso en suelos
cementados, arenas mojadas, con aparente cohesión, o limos y arcillas que permanecerán
verticales temporalmente y, luego, un gran bloque se desprenderá y caerá como un
deslizamiento de tierras.
11.1.3. Erosión
Las laderas de excavación no tienen ningún recubrimiento y ninguna protección natural, por lo
que son muy susceptibles a la erosión por fuertes lluvias.
Es muy importante limitar la cantidad de agua que corre por las laderas de excavaciones.
Esto se puede hacer mediante la construcción de un dique o una barrera en la parte superior
de talud, que desvíe al agua de la excavación, en lugar de correr sobre el talud.
Antes de lluvias inminentes, el frente de la excavación también se puede proteger cubriéndolo
con láminas de materiales plásticos, o bien, rociándolo con varios materiales impermeables.
El silicato de sodio es uno de los materiales que se utilizan con este fin (una modificación del
proceso de Joostn). Este material se puede inyectar en una ladera, o bien, se puede rociar
sobre la superficie de un talud (véase la sección 30.1 de capítulo 30).
11.1.4. Agrietamiento
El agrietamiento de las laderas
excavadas en pendientes muy
inclinadas puede plantear un
problema grave, como resultado de
la desecación del suelo. El suelo
tenderá a desmoronarse y
desplomarse. Lo que es todavía
peor es que las grietas profundas
pueden hacer que se deslicen
grandes bloques de material. A
menudo, los taludes parecen
encontrarse en una pendiente
segura; pero puede caer algún
boque de material que se
desprenda de la pared de la
excavación, lo cual suele provocar
muchos daños y heridos.
Luego, cuando se completa el
relleno, el suelo puede volver a
mojarse. En esas condiciones, el
suelo puede dilatarse y, quizá,
resquebrajar muros o losas de
concreto situados sobre el talud.
Los agrietamientos se pueden
reducir con facilidad, limitando la
evaporación del agua. A veces esto
se lleva cabo rociando frecuentes o
“aspersiones atomizadas” de las
laderas.


Figura 11.1. Guía para establecer la distancia de seguridad desde el borde de los
taludes o las laderas, para le almacenamiento de materiales o la colocación de equipos.
También se puede lograr mediante un recubrimiento protector de la ladera. Los
recubrimientos de protección pueden ser láminas de material plástico, compuestos químicos





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rociados, materiales bituminosos rociados u otros materiales impermeables (véase la
referencia 19).
11.1.5. Cargas en la parte superior del talud.
Es natural que los contratistas depositen maquinaria en la parte superior de los taludes,
amontonen el exceso de materiales de excavación en el suelo, o bien, almacenen materiales
de construcción en la parte superior de las laderas. Además, la maquinaria pesada puede
causar vibraciones que aumenten los riesgos de desplome de las laderas.
La estabilidad de un talud con una sobrecarga agregada en el borde, se puede analizar, como
se describe en la sección 25.2. del capítulo 25. Por otra parte, los códigos de la construcción
o los estatales y federales de seguridad pueden establecer limitaciones de carga en los
bordes de las excavaciones. También es posible calcular una “distancia segura hacia atrás”
del borde, para colocar cargas.
La distancia hacia atrás del borde superior de una ladera puede estimarse como guía
aproximada, suponiendo que el talud podría considerarse seguro, si fuera más alto; pero se
situará en el ángulo de inclinación utilizado al efectuar la excavación. Si ese ángulo de
inclinación es de ¾ a 1, por ejemplo, y el peso sobre las bases de una unidad del equipo es
de 500 Lb/pie
2
(2,2400 kg/m
2
), esto equivaldría a hacer que la excavación tuviera 5 pies (1.5
m) más de profundidad. Esto se ilustra en la figura 11.1.a. Puesto que el equipó se puede
utilizar para levantar cargas, puede aumentar la presión máxima ejercida sobre la base más
cercana a la excavación. Al efectuar los cálculos, este aumento debe agregarse a la carga de
las bases. Por ejemplo, si al elevar alguna carga, de las bases se debe incrementar a 1,000
Lb/pie
2
(4,880 kg/m
2
), la altura equivalente de suelo nuevo es de 10 pies (3 m). Como se
muestra en la figura 11.1 b, los 10 pies (3 m) de suelo nuevo se pueden reemplazar con un
bloque de material. El borde del bloque se encuentra aproximadamente a 4 pies (1.20 m) de
distancia del borde de la ladera. La base de la grúa debe mantenerse también por lo menos a
4 pies (1.20 m) de distancia del borde de la excavación.
11.1.6. Detección de movimiento
Los deslizamientos de tierras y las fracturas de las laderas no se producen de pronto y sin
advertencias. Dan señales de la inminencia de la fractura, antes de que se produzca
realmente. El problema más importante consiste en que muchas veces no se observan o
toman en consideración esas indicaciones.
Durante el funcionamiento de equipos en posiciones precarias en la parte superior de
pendientes, debe darse a alguien la tarea específica de inspeccionar con frecuencia la parte
superior del talud. Se deberá observar si hay señales de agrietamientos a una distancia de
borde igual a la altura del talud. Asimismo, se deberán observar los hinchamientos en el
centro o al pie de la ladera y las partículas de tierra que se desprendan del talud por debajo
de la maquinaria.
Los movimientos ligeros de las ladras se pueden descubrir observando puntos fijos de
referencia. Un método más conveniente, pero también más costoso, consiste en instalar
recubrimientos especiales en orificios perforados. Esos casquillos o recubrimientos y los
instrumentos para medir sus movimientos se pueden obtener en varios lugares; sin embargo,
sería mejor trabajar con un ingeniero de suelos que esté familiarizado con el funcionamiento
de esos equipos (véase la sección 10.12 del capítulo 10).
11.1.7. Cortes verticales
En algunos casos se pueden hacer cortes verticales en suelos cementados o que se
componen de limos o arcillas de gran cohesión. También se pueden efectuar cortes
verticales en suelos arenosos que tienen una “cohesión temporal aparente”, debido a su
contenido de agua.
En general, los cortes verticales se deben considerar temporales y rellenarse o estabilizarse
en alguna otra forma, tan pronto como sea posible.
En general la máxima altura vertical a la que se puede mantener un suelo limoso o arcilloso
es igual a la expresión siguiente:

suelo del peso
cohesión x
altura
2







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La cohesión se mide mediante pruebas de laboratorio, como se describe en la sección 7.4 del
capítulo 7, y se debe incluir en los informes de suelos.
En un terreno arcilloso con una cohesión de 500 Lb/pie
2
(2,440 kg/m
2
) y un peso de 100
Lb/pie
3
(1,625 kg/m
3
), la altura temporal a la que se puede cortar un tlud vertical es de 10 pies
(3 m). Este cálculo no incluye ningún factor de seguridad. Con un factor de seguridad de 1.5,
latura permitida del corte sería de 6 ½ pies (1.95 m).
En general, se deben evitar los cortes verticales. Los operadores de equipos no deben
iniciarse ninguna excavación verticalmente para descubrir, cuando concluye el trabajo, que es
muy difícil volver atrás y tender el talud. Las excavaciones deben iniciarse de acuerdo con las
líneas de corte requeridas para la pendiente deseada.
Si una ladera es demasiado escarpada y comienza a desplomarse, el método más evidente
de estabilización consiste en disminuir su pendiente. Cuando no haya espacio para tender un
talud, se necesitará tomar alguna otra medida. Es conveniente que esas medidas se tomen
antes de iniciar una excavación o antes de que se haya avanzado demasiado.
Los métodos de estabilización incluyen:
Desagüe: En muchos casos la extracción de agua muy atrás de las pendientes, utilizando
pozos o “web points”, hace aumentar la estabilidad de las laderas.
Cubierta de gunite: Si la ladera no tiene una pendiente excesiva, una cubierta de gunite
retendrá a veces la humedad del suelo y agregará cierta resistencia.
Productos químicos: Cuando es necesario cortar laderas muy escarpadas en zonas con
grandes limitaciones de espacio, es posible estabilizar algunos suelos, inyectándoles
productos químicos. Véase la sección 30.4 del capítulo 30.
Apuntalamiento: Con frecuencia los taludes se estabilizan por medio de apuntalamientos,
como se describen en el capítulo 12.
11.2. Protección del fondo
11.2.1. Desecación y agrietamientos
Los suelos del fondo de una excavación pueden secarse excesivamente, agrietarse y
contraerse, si se dejan expuestos durante periodos prolongados a un cima seco y cálido. Si
los suelos se dilatan al recuperar su contenido normal de agua esto puede provocar un
problema después del colado de losas de pisos de edificios. Por consiguiente, puede resultar
necesario rociar el suelo o cubrirlo temporalmente con arena o láminas de plástico, para
limitar la evaporación del agua.
11.2.2. Saturación
Con mucha frecuencia, los suelos del fondo de una excavación pueden estar saturados. Aun
cuando el nivel freático del terreno puede estar por debajo del fondo de la excavación o el
sitio puede drenarse por medio de zanjas perimetrales, pozos o web points, es común
descubrir que el fondo de una excavación se vuelve inestable para el funcionamiento de
cargadores de extremo frontal, camiones de volteo y otros equipos pesados sobre ruedas.
Asimismo los suelos saturados y blando pueden ser poco convenientes para colar
cimentaciones corridas para apoyo de columnas de edificios. Esos suelos pueden haberse
hinchado o dilatado al retirarse la carga de los materiales de excavación que estaban sobre
ellos. Así, los suelos volverán a comprimirse al aplicarles la carga de los cimientos. En los
casos en que la subrasante está en suelos limosos o arcillosos húmedos, suele resultar
menos costoso excavar de 12 a 18 pulgadas más (30 a 45 cm) y rellenar ese espacio con
tierras selectas, de drenaje libre, para proporcionar una buena “base de trabajo”.
Algunas veces, la descompostura de equipos puede hacer que las operaciones de desagüe
se detengan durante varias horas o hasta días enteros. En este caso, el nivel del agua del
terreno asciende y puede llenar la excavación. Mientras si el agua asciende en la
excavación, los suelos del fondo pueden soltarse y alterarse mucho.
Cuando el sistema de drenaje vuelve a funcionar y se ha desaguado y desecado la
excavación, puede ser necesario retirar la tierra suelta. Las excavaciones pueden rellenarse
con materiales selectos. Si el suelo del fondo de una excavación es arenoso, similar a lo que
pudiera juzgarse como “tierra selecta”, es posible volver a compactarlo adecuadamente. Es
preciso volver a compactar todo el fondo de la excavación.






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Las heladas y las fuertes lluvias también pueden ablandar el suelo del fono de las
excavaciones. La protección contra las lluvias debe incluir diques o pequeñas barreras en
tono al perímetro de la excavación, para evitar que el sitio se convierta en un sumidero de
toda la zona adyacente. Asimismo, al menos en un caso, durante la temporada de lluvias un
contratista levantó una lona de circo sobre el sitio. Es más difícil la protección contra las
heladas. A los suelos arenosos no les afecta mucho, pero los limosos o arcillosos se pueden
dilatar cuando se congelan y convertirse en lodazales cuando se deshielan. Es muy poco
conveniente construir cimentaciones sobre terrenos congelados, porque durante la primavera
siguiente se asientan muchos cuando se produce el deshielo. Si no es posible evitar las
heladas, cubriendo el terreno con tierra o calentándolo, será necesario excavar todo el suelo
congelado bajo las zapatas y remplazarlo con grava o concreto delgado. Esos costos
deberán incluirse en la cotización.
11.2.3. evantamientos
Durante el hincado de pilotes, se ha descubierto muchas veces que las excavaciones para las
puntas de los pilotes se elevan. En la figura 11.2. se muestra la excavación para los
cimientos de una torre alta. Se hincaron aproximadamente 70 pilotes con un espaciamiento
de 3 ½ pies (1.05 cm) de centro a centro. Los pilotes eran de unos 60 pies (18 m) de
longitud, de conicidad escalonada, con un diámetro promedio de 12 pulgadas (30 cm).

Durante el hincado, se observó que el terreno se levantaba impulsando también hacia arriba a
los pilotes hincados anteriormente. Al concluir el hincado, se midió el levantamiento de los
pilotes, que variaba de 0 a 16
pulgadas (0 a 40 cm). El
levantamiento promedio fue de,
aproximadamente, 4 a 5 pulgadas
(10 a 12.5 cm).

En muchos casos, el orificio de
entrada de pilotes se excava en
exceso para dejar margen para el
levantamiento del terreno. Se
puede utilizar una perforación
previa en coda ubicación de
pilotes, para retirar el exceso de
tierra y, en esa forma, evitar el
levantamiento del terreno. El
levantamiento se describe con
más detalle en las secciones
16.8, 16.9 y 16.10, en el capítulo
16.

Figura 11.2. Cimentación de
chimenea alta, mostrando el levantamiento vertical de los pilotes
11.2.4. Excavaciones excesivas accidentales
A veces las excavaciones se hacen a demasiada profundidad, ya sea debido a errores de
medición o por equivocaciones de los operadores de las máquinas. También se pueden
contar las excavaciones a mayor profundidad, para poder recortar los rincones con
maquinaria de mayor tamaño.
Los operadores de equipos tienen tendencia a rellenar los sitios excavados en exceso,
haciendo pasar palas de excavadoras o cubetas vertederas por el fondo de las excavaciones
disfrazando en esa forma las zonas excavadas a demasiada profundidad. Esto se verá con
más detalle en la sección 14.11 de capítulo 14.
11.3. Selección de equipos
La selección de equipos para las excavaciones es importante para la economía del trabajo.
Las características de los suelos que influyen en la selección e equipos incluyen:
Dureza del suelo.





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Rigidez o cohesión del suelo.
Cantidad de agua presente en el suelo.
Capacidad del suelo para soportar equipos pesados, sin cubrirse de baches y convertirse en un
lodazal.
En los informes de investigación de suelos se pueden encontrar indicaciones sobre la dureza
de los suelos que se encontrarán en el curso de las excavaciones. Los indicadores suelen ser
los siguientes:
La descripción del suelo.
El conteo de golpes del suelo.
El valor de capacidad de carga de diseño del suelo.
El ángulo recomendado de inclinación para las excavaciones.
En algunos casos el método de excavación puede ser importante. En general el suelo está
formado de estratos. Puede ser conveniente excavar el suelo superficial y en seguida excavar
y conservar los materiales adecuados, que puedan utilizarse como rellenos selectos. Al
contrario, si se debe efectuar una operación de relleno general con el material excavado, tal
vez resulte conveniente cortar los estratos transversalmente, mezclando los materiales buenos
con los malos.
En la referencia 20 pueden encontrarse estudios más detallados sobre la selección de equipos.
11.4. Desagüe
11.4.1. Síntomas de dificultades.
Cuando una excavación llega al nivel freático del terreno, puede no ser evidente de inmediato
que se ha llegado a él; sin embargo, las excavadoras o los equipos de construcción o carga,
sobre ruedas, al fondo de la excavación, pueden encontrarse con problemas de baches,
ondulaciones y fallas del suelo. En algunos casos, puede parecer que los equipos de
construcción corren el peligro de hundirse, hasta perderse de vista, si se prosiguen las
excavaciones. A veces, al retirar los equipos de las excavaciones, el agua se filtrará a través
de la superficie, provocando un levantamiento del terreno. El agua parece “hervir” al salir del
terreno, formando pequeños conos que parecen volcanes. En la figura 11.3. se muestra
“arena hirviente”.
11.4.2. Métodos.
El método más común para desagua una excavación consiste en construir uno o varios
cárcamos al fondo de la excavación. Con frecuencia, los cárcamos se sitúan fuera de los
límites del edificio. Tal vez sea necesario excavar fosas (zanjas perimetrales) en torno al
perímetro de la excavación, para conducir el agua hasta los cárcamos. Cuando el agua llega
a los cárcamos, se elimina por medio de bombas, que deben estar diseñadas con ese fin.
Con frecuencia se utilizan bombas eléctricas sumergibles Flyght. En las referencias 21 y 22
se encuentra una exposición detallada sobre los métodos de desagüe. Otros métodos
pueden incluir coladeras, pozos, cubiertas de grava y drenajes franceses.
11.4.3. Depósitos subterráneos.
Para el almacenamiento de aceites, productos petroleros y otros líquidos se colocan grandes
depósitos bajo tierra. Con frecuencia esos depósitos se sitúan en zonas de gran humedad,
que requieren desagües. En esos casos, puede proseguirse el desagüe hasta poder efectuar
en seco el relleno de la excavación.
Ha habido casos en que los tanques se han salido del terreno al ejecutarse el relleno. En
muchos de esos casos, se utilizaron chorros de agua como medio para compactar la tierra de
relleno. En otros casos, durante la colocación del depósito se hizo descender el nivel del
agua por medio de bombeo, dejando que volviera a la excavación cuando se efectuaba el
relleno. Si el agua regresa a su nivel anterior, hará que el depósito se levante o flote. Si el
proceso de relleno no se ha completado todavía, se necesitarán cantidades de material de
relleno sobre los depósitos o un buen anclaje, para evitar que los depósitos se eleven y se
salgan del terreno cuando se vacíen.
11.4.4. Tuberías subterráneas.
Las excavaciones para el tendido de tuberías se estudian en la sección 13.4 del capítulo 13.
11.5. Excavaciones en rocas.





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Las excavaciones en rocas no se estudian en este libro, exceptuando algunos comentarios al
respecto.

Fig. 11.4. Ejemplo del deslizamiento
potencial de las rocas a lo largo de planos
de deposición.

Muchas excavaciones se harán a través de
planos débiles en las rocas. Esos planos
pueden ser de deposición, en el caso de
rocas sedimentarias, fracturas en rocas
duras o zonas de fallas en cualquier tipo de
rocas. Si el plano débil se encuentra en
ángulo, puede hacer que uno de lo lados de la excavación presente dificultades, como se
muestra en la figura 11.4.
11.6. Resumen.
Los puntos más importantes de este capítulo son los siguientes:

Hechos: Las excavaciones importantes requieren una planeación, tomando en cuenta la
seguridad y la economía. Pueden parecer fáciles y luego convertirse en
problemas graves y costosos.

Atención a: El agrietamiento de los taludes o las laderas, “se desprenden” bloques de
materiales, que caen a las zonas de trajo. Las cargas pesadas en la parte
superior de las excavaciones son peligrosas y deben situarse tan alejadas de los
bordes como sea posible. Debe tenerse cuidado de no excavar a demasiada
profundidad para las zapatas.

























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APUNTALAMIENTOS Y ARRIOSTRAMIENTOS

En general, el diseño de los apuntalamientos y los arriostramientos corresponde al contratista, o bien
a un subcontratista especializado en esos trabajos. El diseño siempre es responsabilidad del
contratista, tanto si lo hacen sus propios ingenieros como algún subcontratista especializado. En este
caso, el contratista contrata los servicios de ingenieros profesionales titulados, para que preparen el
diseño. Las leyes relativas a la responsabilidad por el diseño pueden variar de unos estados a otros.
A veces el propietario puede hacer que le diseñen el sistema de apuntalamiento y aceptar la
responsabilidad por su funcionamiento adecuado.
En algunos departamentos de construcción se han establecido normas para los sistemas de
apuntalamiento y para aprobar o rechazar diseños propuestos por los contratistas cuando éstos no
adquieren ninguna responsabilidad.
En algunos estados, la OSHA, el Departamento de Seguridad Industrial, o el departamento local de la
construcción pueden exigir la aprobación por sus ingenieros de seguridad de los sistemas propuestos
de apuntalamiento. Cualquiera de esas agencias puede hacer que se detenga una obra.}
En diseño de los sistemas de apuntalamiento se asa en la presión que se espera que ejerza una cuña
de suelos sobre la parte posterior del apuntalamiento. En la figura 12.1. se muestra una cuña
supuesta de ese tipo.


Fig. 12.1. Presión activa del suelo sobre el muro. Resistencia pasiva que restringe el anclaje
del atiesador.
12.1. Pilotes laminados.
Los pilotes laminados se construyen de acero, concreto reforzado o madera. Los de acero
tienen enclavamientos que sujetan a los pilotes entre sí. Los de concreto o madera tienen por
lo común conexiones de saliente y muescas que sujetan parcialmente los pilotes unos a otros.
Los pilotes laminados se hincan en torno al perímetro de una excavación. Por lo común se
instalan antes de comenzar la excavación, cuando la excavación ha llegado a algún punto
dado, o cuando se encuentra agua. Las tablestacas se suelen hincar con martillos similares a
los hincadores de pilotes normales, con la excepción de que son de menor tamaño y, por lo
común, de doble acción. Los pilotes laminados menores se pueden hincar con adaptación de
martillos perforadores.


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Casi siempre se fija en el suelo una guía
o plantilla, como ayuda para alinear las
láminas. El larguero permanente puede
fijarse como guía frontal, como se
muestra en la figura 12.2. Los pilotes de
las esquinas se suelen colocar al
principio y los demás parten de cada
extremo, hasta que se juntan en el
centro, Las láminas se deben hincar en
tiradas de no más de 5 pies (1.5 m) cana
una, para evitar que los pilotes se salgan
de sus enclavamientos. En los terrenos
más duros, las tiradas deberán ser más
cortas.

Los pilotes laminados se restringen
después de hincarlos y efectuar una
excavación hasta una profundidad de
aproximadamente una cuarta parte de la
excavación propuesta. La restricción se
puede hacer mediante arriostramientos
cruzados, puntales o anclajes con
atiesadores. En la figura 12.2. se
muestran varios ejemplos.

Fig. 12.2. Plantilla y larguero
permanente, utilizados para alinear
los pilotes laminados durante el hincado.

Casi siempre los ingenieros diseñadores son quienes trazan las líneas de pilotes laminados.
Las proporciones dependen mucho de los métodos de construcción, el tipo de suelo de que se
trate y las condiciones hidráulicas. Las proporciones indicadas en la figura 12.3 son un
promedio para suelos arenosos razonablemente buenos, pro encima del nivel freático.



Fig. 12.3. Muro de pilotes laminados con atiesadores y anclajes.

Es común poner “largueros” frente a los pilotes laminados, como parte del sistema de anclaje y
se utilizan varillas sujetadoras o ariostramientos internos que empujan a los largueros o se


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apoyan en ellos. Cuando se instalan varillas de anclaje, se someten a un tensado previo, por
medio de tensores o templadores o por otros métodos. El pretensado debe ser
aproximadamente igual a la fuerza que se espera que soportarán los atiesadores. Por
consiguiente, conforme prosigue la excavación, se puede esperar que la deflexión de los pilotes
laminados se limitará a plegar los pilotes y no estirará las varillas de anclaje. Esto tiende a
limitar la deflexión lateral, protegiendo las calles y los edificios adyacentes a la excavación. Es
inevitable cierta deflexión de los pilotes laminados; por tanto, este sistema nunca es tan efectivo
como el recalce de las estructuras adyacentes. Si el apuntalamiento se hace por medio de
puntales inclinados internos, es común utilizar gatos para preesforzar los puntales con el fin de
que opriman a los largueros o cepos con una fuerza igual a la fuerza de diseño esperada. De
este modo, se limitan las deflexiones, conforme prosigue la excavación.
12.2. Tablestacas
Las tablestacas resultan más económicas que los pilotes laminados y se utilizan en las
excavaciones para edificios.


Fig. 12.4. (a) Etapa 1 – Perforación del orificio. Se
coloca la tablestaca en el orificio. Se rellena con
concreto. En general el espaciamiento de los pilotes
es de 6 a 8 pies (1.80 a 2.40 m) de centro a centro (b)
Etapa 2 – Excavación para la primera hilera de
atiesadores. Se preesfuerzan los atiesadores. Se
pone un encostillado de madera entre las tablestacas.
(c) Etapa 3 – Excavación e instalación de la segunda
hilera de atiesadores.

Los tablestacas son vigas fuertes colocadas
verticalmente a lo largo del perímetro de la excavación.
El espaci8amiento entre tablestacas puede variar de 4 ó
5 pies a 10 ó 15 pies (1.20 ó 1.50 m a 3.00 a 4.5 m).

En la mayoría de los casos, se pone un encostillado entre
las tablestacas, que puede consistir de tablas; pero, otras
veces, es de placas de concreto precolado o de concreto
colado in situ. Si se utiliza concreto colado in situ, puede
ser el muro final permanente del edificio.

En algunos casos, el suelo es suficientemente firme para
el enlace entre los pilotes. En esos casos, puede no
utilizarse el encostillado. Si no se usa, el suelo que se encuentra entre los pilotes puede
protegerse contra la desecación. La protección puede consistir en una aspersión de
compuestos químicos o un recubrimiento con materiales plásticos o gunite. Además, es
conveniente protegerse contra la posibilidad de que alguna porción de tierra caiga del frente
vertical. Esto se evita colgando una malla de alambre o mediante material para cercas, a lo
largo del frente, sujeto a los pilotes. En orificio, por encima del nivel de cimentación, se puede
rellenar con tierra o con concreto delgado, de baja resistencia, que se pueda retirar con
facilidad, al colocar el encostillado.
A veces, se perforan orificios para cada pilote, utilizando una perforadora barrenadora; pero la
tierra no se saca del orificio. La perforación previa hace que resulte más fácil hincar los pilotes
verticalmente.
12.3. Recubrimientos.
El recubrimiento puede consistir en pilotes laminados, encostillados de madera entre
tablestacas o tablas mantenidas contra los bordes de zanjas. En recubrimiento impide que la
tierra se desplome de los cortes verticales y puede apoyarse contra el frente vertical con
suficiente fuerza para evitar una falla de deslizamiento o corrimiento. En la figura 12.1. se
muestra una de esas superficies de falla.


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Por lo común, el encostillado se pone detrás de los bordes de tablestacas. Al poner
encostillados y tablas de madera, es necesario que el recubrimiento esté apoyado firmemente
en el suelo. El suelo, en su lugar tiene cierta resistencia; sin embargo, muchos suelos, tales
como los arcillosos y los limosos, pierden resistencia cuando se les permite cierto deslizamiento
y se desarrolla un plano de fractura. Por lo tanto, el recubrimiento se debe presionar
firmemente contra el suelo para evitar que se inicie el deslizamiento. Entonces la resistencia
del suelo ayuda a resistir los corrimientos. No obstante, si el suelo se desliza, aunque sólo sea
una o dos pulgadas (2.54 ó 5.08 cm) en el hueco que se encuentra tras un recubrimiento flojo,
habrá perdido gran parte de su resistencia natural y ejercerá mayor presión contra el
recubrimiento. Cuando las excavaciones excesivas hacen que los recubrimientos queden
flojos, será preciso utilizar un relleno, concreto o bloques de madera, detrás de las tablas del
recubrimiento, para que éstas se apoyen firmemente contra el frente del suelo.
Si se produce algún ligero desplazamiento, aunque sólo sea de una pulgada (2.54 cm), los
bloques de material pueden estirarse, haciendo que se produzcan agrietamientos. Esto puede
causar daños a pavimentos o estructuras adyacentes. Lo que es todavía peor es que el suelo
agrietado actúa como una esponja durante las lluvias, absorbiendo agua con rapidez,
haciéndose más pesado e imponiendo mayores cargas al recubrimiento.
El encostillado se debe separar, con aberturas de ½ a 1 pulgada (1.27 a 2.54 cm) entre las
tablas, para que el agua pueda correr hacia el exterior. En las aberturas se puede meter tela de
saco o arpillera, para dejar pasar el agua, impidiendo que se desprenda la tierra (pérdida de
tierra).
A veces, se construyen en hilera, lado a lado, pilotes colados in situ en perforaciones verticales.
Estos actúan como una combinación de tablestacas y recubrimiento. En la figura 12.5. se
muestra una de estas instalaciones.
12.4. Arriostramientos
Por lo común, los puntales inclinados se colocan en un ángulo de 30 ó 40 grados en relación al
plano horizontal (véase la figura 12.6.). Si la excavación no es demasiado amplia, se puede
utilizar un apuntalamiento cruzado o transversal.
Las fuerzas que se deben aplicar en el diseño del arriostramiento deberá calcularlas un
ingeniero de diseño. En la referencia 17 se presenta un análisis de esos cálculos.
Los puntales deben apoyarse en una zapata o calza, como se muestra en la figura 12.6. El
diseño de esas zapatas se analiza en la sección 14.13 del capítulo 14.
12.5. Anclajes
Con frecuencia se colocan anclajes a varios pies por debajo de la superficie del terreno. Estos
pueden ser bloque individual o vigas continuas. En general, se pueden diseñar, suponiendo
que la resistencia pasiva del suelo sea aproximadamente igual al peso de la cuña del suelo que
se impulsaría hacia fuera si el suelo se fractura. Esta “cuña pasiva” se muestra en la figura
12.1. No obstante, para resolver las incógnitas en las variaciones de las condiciones de los
suelos, es práctica común utilizar un factor de seguridad, dentro de la gama de 1 ½ a 2, al
diseñar loa anclajes. Por consiguiente, la geometría del anclaje debe ser tal que tienda a
arrastrar hacia fuera una mayor cuña de tierra.

Fig. 12.6. La calza o zapata puede
ser de madera, acero y concreto,
pilotes, pilotes de escarpes o
pilotes laminados. Cuando es
posible, lo mejor es el
apuntalamiento contra una
cimentación interna permanente.

En las excavaciones profundas
resulta conveniente colocar anclajes
que se instalan con equipos perforadores. Estos anclajes empotrados pueden extenderse
hasta el hecho rocoso y afianzarse a él. Como alternativa, los anclajes empotrados pueden
extenderse mucho al interior del suelo y obtener su resistencia de la fricción entre el suelo y un


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cilindro de concreto. Esto se indica en la figura 12.7. Una tercera alternativa consiste en
acampanar un anclaje circular, utilizando una herramienta acampanadora especial. Este
método se muestra en la figura 12.7. y se describe en la página 375 de la referencia 17. El
tamaño o la longitud de los anclajes que se extienden al interior de las rocas o del suelo,
dependerá de la resistencia de las rocas o del suelo de que se trate. Todos los anclajes deben
extenderse por detrás de una línea que puede definirse como la “línea tras la cual no es
probable que ocurra una fractura”. Si se examina el dibujo de la figura 12.7, se verá que la
línea a lo largo de la cual es más probable que ocurra una fractura, puede ser la A. Un cálculo
de estabilidad indicaría que el factor de seguridad es 0.7.
Más atrás, en la línea B, la fractura es menos probable. En este punto, el factor de seguridad
puede ser de 1.0.
Todavía más atrás, en la línea C, las fracturas son muy improbables. En este punto, el factor
de seguridad puede ser de 1.5.

Fig. 12.7. Selección de profundidades de
empotramiento para sistemas perforados
de anclajes.

En relación con el factor o el grado de
seguridad que se desee, se escogería una
línea como la C como zona segura contra
los deslizamientos o como “la línea tras la
cual son improbables las fracturas”.

El anclaje debe obtener su resistencia del
suelo o la roca que se encuentra detrás de
la línea C.

La resistencia crítica de un cilindro de
concreto se puede estimar como el área
perimetral del cilindro por la resistencia al
corte del suelo, a lo largo del cilindro de
concreto. Como ejemplo, supóngase que se
tiene:

Resistencia del suelo = 1,000 lb/pie
2
(4,880
kg/m
2
) en promedio, a la profundidad del
anclaje.

Diámetro del anclaje = 1 pie (30 cm); área superficial = 3 pies (0.90 cm) por pie de longitud (30
cm).
Capacidad deseada = 50,000 lb (22,700 kg).
Factor de seguridad deseado = 1.5.
Longitud requerida = 25 pies (7.5 m).
En el caso de un anclaje acampanado, la profundidad por debajo el nivel del terreno influye
considerablemente en la capacidad de carga. Supóngase que a la profundidad de que se trata,
la capacidad de carga equivale a 20,000 lb/pie
2
(97,650 kg/m
2
). Entonces, el tamaño del
anclaje será de
Área = 3.75 pies2 (0.349 m
2
); diámetro = 27 pulg. (68 cm).
En la mayoría de los trabajos se realizan pruebas de extracción para verificar la capacidad de
los anclajes.
La construcción de anclajes requiere capacidad, experiencia y un suelo de tipo conveniente.
Las características del suelo que se requieren incluyen:
1. El suelo debe ser suficientemente firme para que un orificio se mantenga abierto, sin
desplomes.


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2. El orificio debe estar seco aunque con alguna modificación de los métodos de construcción
es posible desarrollar un anclaje satisfactorio, cuando el orificio se encuentre por debajo del
nivel freático.
3. Que no haya peñasco o bordes de rocas que dificulten la perforación o desvíen las
barrenas, haciendo que los orificios sean irregulares.
En la mayoría de los casos, se considera que los anclajes son temporales y útiles para
mantener las excavaciones abiertas durante las operaciones de construcción. No obstante, a
veces es conveniente que los anclajes sean permanentes. En este caso, lo primero que
necesita es que la varilla de acero esté bien cubierta de concreto o con alguna otra protección,
para resistir el deterioro.
Las varillas de anclajes llevan por lo común cargas del orden de 30,000 hasta 100,000 libras
(13,620 a 45,400 kg). Las cargas más comunes son del orden de 50,000 libras (22,700 kg).
Las varillas suelen tener 1 pulgada de diámetro y se hacen de acero de alta resistencia. Por lo
común, el espaciamiento horizontal entre varillas de anclaje suele ser de 8 a 15 pies (2.40 a 4.5
m). Cuando se requieren excavaciones profundas, los anclajes se pueden colocar en hileras,
unos debajo de otros. En general el espaciamiento vertical entre anclajes es dl orden de 6 a 8
pies (1.80 a 2.40 m). Véase las referencias 23 y 24.
La fórmula que sigue se puede utilizar para determinar la profundidad de empotramiento que se
requiere para resistir las cargas laterales cuando no hay en la superficie del terreno ninguna
limitación como, por ejemplo, un pavimento rígido. Véase la sección 12.6, que sigue.
12.6. Puntales de erección libre.
A veces se utilizan tablestacas para mantener el apuntalamiento como postes libres (véase la
figura 12.8). El puntal desarrolla resistencia contra las inclinaciones debidas a la resistencia
pasiva del suelo. Hay varios métodos para calcular la resistencia contra las inclinaciones.
Algunas de esas fórmulas se denominan de astabandera o mástil (véase la fórmula siguiente y
la figura 12.8).


Fig. 12.8. Fórmula de astabandera o mástil para calcular la resistencia a la torsión (del
Uniform Building Code).



EN DONDE A = 2.34 P/S1b.
P = Fuerza lateral aplicada, en libras.
S
1
= Presión lateral permisible de carga del suelo, basada en una
profundidad igual a un tercio de la profundidad de empotramiento.
b = Diámetro de zapata o poste redondo o dimensión diagonal de una
zapata o un poste cuadrado (en pies).
h = Distancia en pies de la superficie del terreno al punto de aplicación
de P.
d = Profundidad de empotramiento en pies; pero no por encima de 12
pies, para calcular la presión lateral.








  
A
h A
d
36 . 4
1 1
2


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12.7. Presiones geológicas
12.7.1. Tipos de suelos.
Las presiones geológicas ejercidas sobre los sistemas de apuntalamiento y arriostramiento
dependen mucho del tipo de suelo que se debe retener. En el caso de arena, las presiones
se pueden predecir con mucha exactitud y, por lo común, no sufren modificaciones debido a
los cambios meteorológicos, precipitaciones pluviales u otros condiciones. Por lo contrario,
los suelos arcillosos pueden ser impredecibles. Muchas veces puede hacerse una
excavación vertical, hasta la profundidad deseada, de tal modo que el suelo arcilloso se
mantenga sin desplomes, sin necesidad de apuntalamiento. Este último se necesita, sobre
todo, para evitar los riesgos, cuando la arcilla tiende a secarse y caen bloques de ella al fondo
de la excavación. No obstante, si una excavación en arcilla se deja abierta durante varios
meses, como es posible que se necesite hacer en un sitio de construcción, puede tener que
soportar una gran variedad de condiciones meteorológicas, tales como lluvias, nieves o
heladas.
Después de instalar el apuntalamiento, la principal preocupación es la lluvia y la saturación
del suelo, que puede hacer que el apuntalamiento pierda resistencia y se haga más pesado.
Esto hace aumentar mucho las presiones sobre el mismo.
Suponiendo que se diseñara un sistema de apuntalamiento para retener un talud de arcilla,
utilizando una presión líquida equivalente de 30 lb/pie
2
(146 kg/m
2
) por pie (30 cm) de
produndidad del suelo, esa misma arcilla, después de su saturación, puede perder la mayor
parte de su resistencia y pesar más de 100 lb/pie
2
(488 kg/m
2
). La presión combinada del
suelo y el agua puede llegar a ser del orden de 70 u 80 lb/pie
2
(341 ó 390 kg/m
2
) por pie (30
cm) de profundidad. Esto es más del doble de la presión de diseño original.
Pueden presentarse riesgos todavía mayores en el apuntalamiento de suelos expansivos,
tales como los adobes o las arcillas lodosas y pegajosas. Esos suelos se dilatan cuando se
mojan, ejercen presiones reales mayores y tienden a levantarse y extenderse lateralmente.
La presión lateral ejercida sobre el sistema de apuntalamiento puede aumentar en varios
centenares de libras por pie cuadrado (o kilogramo por metro cuadrado).
12.7.2. Métodos de construcción
Los suelos requieren cierta deformación para desarrollar su resistencia. Esta deformación
puede estar en la gama de 0.1 a 1.0% de altura de la excavación. Un sistema flexible, que
haga presión constante contra el talud de tierra, pero permita que se produzcan ciertas
deformaciones, puede hacer que se obtenga una condición óptima, llamada a veces de
presión “activa”. Para esta condición, el sistema de apuntalamiento puede tener la resistencia
mínima.
Por otra parte, si el sistema de apuntalamiento es muy rígido y no permite ninguna
deformación del suelo, éste permanece en una condición que se denomina “en reposo”. En
este caso, la presión ejercida por el suelo sobre el sistema de apuntalamiento puede ser de
un 50% a un 100% mayor. Con frecuencia se requieren apuntalamientos rígidos en zonas
urbanas congestionadas; de otro modo, la deformación rompería las líneas de servicio público
o agrietará los edificios cercanos a la excavación.
El suelo arenoso puede desecarse tras un sistema de apuntalamiento. Si se abren orificios o
grietas en el recubrimiento, la arena puede pasar por esas aberturas. La sangría continua del
suelo puede socavar grandes bloques que llegan a desarrollar una mayor inestabilidad y
ejercer una mayor fuerza sobre el sistema de recubrimiento.
Para los sistemas temporales o permanentes de retención es esencial el drenaje apropiado
del suelo retenido. Cuando el recubrimiento se extienda por debajo del nivel freático o
cuando se pueda producir una saturación debido a las lluvias, puede ser necesario construir
previamente filtros o aliviadores en la arena o la grava.
La construcción del recubrimiento o el encostillado, de tal modo que no esté en contacto
uniforme con el talud, es una causa potencial de cambios de la presión del suelo. Esto se
describió anteriormente.
12.7.3. Sobrecarga.
Las sobrecargas, que pueden aplicarse debida al amontonamiento de tierras excavada,
materiales de construcción apilados o equipos adyacentes al borde de la excavación, pueden
imponer cargas mucho mayores sobre el sistema de apuntalamiento. En la figura 12.9 se


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presenta una gráfica que indica los aumentos de la presión lateral, debido a una carga sobre
ruedas, colocada cerca de una excavación.
12.8. Zanja de lechada
El método de zanjas de inyección se ha utilizado durante muchos años en Europa. Se
introdujo a los Estados Unidos para importantes obras de construcción de presas y, más
recientemente, se ha utilizado con buenos resultados en varios grandes edificios comerciales
de Nueva York, San Francisco y otras ciudades.
En este sistema, se excava una zanja en secciones y cada una de éstas se mantiene siempre
llena de lechada, que es una mezcla de agua y arcilla o lodo. Con frecuencia, el “lodo” es
bentonita. Se puede hacer que la lechada sea más pesada, mediante algunos aditivos, como
por ejemplo el baroid. La presión hidrostática de la lechada es suficiente para sostener los
taludes y evitar que se produzcan fracturas. Además, la costra lodosa que se deposita sobre
las paredes de la excavación impide que el agua de la lechada penetre en el suelo y haga
que se ablande.

Fig. 12.9. Cargas en los muros, debido a cargas sobre ruedas o zapatas.
Después de excavar la zanja hasta la profundidad deseada, se hace descender al fondo de la
misma un tubo-embudo de concreto. Se vierte concreto en el fondo, lo cual hace que éste se
eleve gradualmente y llene la zanja, obligando a salir a la lechada. Este método se describe
con más detalle en la referencia 26. Uno de los inconvenientes de este método es que las
piedras, los antiguos pilotes de madera u otras construcciones crean problemas al efectuar
las excavaciones.


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12.9. Muros permanentes.
En algunos casos resulta conveniente, desde el punto de vista económico, hacer los
recubrimientos y los encostillados con concreto colado in situ. Posteriormente este concreto
se convierte en el muro permanente de los sótanos.
12.10. Excavaciones de zanjas
Cada vez se necesitan zanjas más profundas en más calles de las ciudades, para tender
líneas de servicio público, cada vez de mayores dimensiones. Muchas zanjas tienen 50 pies
(15 metros) de profundidad. Por lo común, las zanjas profundas se apuntalan
transversalmente conforme se van excavando.

Fig. 12.10. Nota: Diagrama de presión
horizontal para la excavación de zanjas en
suelos arcillosos. La forma de diagrama de
presión varía para suelos distintos. Asimismo,
los niveles freáticos más altos que el fondo de
la excavación imponen cargas adicionales.

Basándose en mediciones extensas para
excavaciones profundas en suelos arcillosos, se
elaboró un diagrama de presiones laterales que es
muy diferente del sistema común de “equivalencia
de líquidos”. Este diagrama se ilustra en la figura
12.10. En las referencias 17 y 18 se da una
descripción más detallada de este método.
Puesto que las zanjas pueden se de gran longitud, a veces de varios kilómetros, la cantidad
de apuntalamientos y ariostramientos constituye un gasto considerable. A veces los
contratistas inician una excavación de prueba y experimentan con varios métodos de
apuntalamiento y arriostramiento, con el fin de descubrir el sistema más viable y económico.
os principales problemas que se encuentran en los proyectos son:
1. Pérdida de tierra adyacente al sistema de apuntalamiento.
2. Torsión grave de los largueros, los puntales trasversales o los contrafuertes de zanjas.
3. Inestabilidad del fondo de la excavación, debido a lo inadecuado del desaguüe.
4. Ablandamiento del fondo de la excavación debido a lo inadecuado del subdrenaje, lo cual
hace que las tubería se asienten cuando se rellenan las zanjas.
5. Cimientos de edificios adyacentes, que requieren recalces, apuntalamiento adicional o la
estabilización del suelo por debajo de los cimientos.
6. El desagüe constante, durante mucho tiempo, puede hacer descender el nivel del agua
bajo estructuras cercanas sostenidas sobre pilotes de madera. Estos pilotes pueden
descomponerse durante el “periodo seco” y perder tanta resistencia que se produzcan
asentamiento de los edificios.
7. Socavación de planos de deposición, junturas o fracturas en rocas, permitiendo que un
bloque de material se deslice hacia abajo, sobre un plano de falla.
En un artículo apareció en la revista Civil Engineering Magazine apareció el siguiente párrafo:
Se considera que los desplomes son la causa principal de muertes entre los trabajadores de
la construcción. En una reunión reciente de la Sección de la Construcción del Congreso de
seguridad Nacional, se reveló que, en el curso de los últimos años, el desplome de zanjas fue
causa de la muerte de más de 125 trabajadores. Una investigación llevada a cabo por la L.B.
Foster Company, cuyos resultados se dieron a conocer en lar reunión, reveló que la mayoría
de los desplomes se deben a la falta de apuntalamiento, lo inadecuado de los
apuntalamientos y el amontonamiento de materiales de excavación demasiado cerca del
borde de las zanjas. Se descubrió que la mitad de las zanjas, en lugares donde se
produjeron accidentes, no tenían apuntalamientos en absoluto.
Y un boletín de noticias de la Civil Engineering-ASCE, de mayo de 1973, indica:
El año pasado se registraron más de 110 muertes en accidentes que tuvieron lugar en zanjas,
en sitios de construcción. Estas y otras estadísticas fueron citadas en una conferencia sobre


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el tema, celebrada a fines del mes de marzo por la Occupational Safety and Health
Administration, en Washington, D.C.
La conferencia duró medio día, y asistieron aproximadamente 200 contratistas de la
construcción, funcionarios de sindicatos laborales, arquitectos, ingenieros y funcionarios de la
OSHA, la conferencia fue acogida como el lanzamiento de una campaña a nivel nacional para
reducir el número de muertos y heridos, debido a los desplomes en excavaciones para la
construcción.
Como sucede con frecuencia en la construcción, las estadísticas sobre heridos, las cifras de
pérdidas de vidas y heridas en esos accidentes, son inadecuadas por muchas razones,
incluyendo la disparidad entre los sistemas de información de la mayoría de los estados. De
todos modos, Chaid Robbins, secretario adjunto del Trabajo de la OSHA, declaró que se
produjeron “más de 110” muertes en ese tipo de accidentes, en el último año, junto con
muchos heridos y accidentes casi fatales. Al igual que el Secretario del Trabajo Peter J.
Brennan Robbins declaró que “una de las tareas más importantes del Departamento de
Trabajo” es el hacer hincapié en lo serio de los accidentes debidos a desplomes y su
prevención.
Las exposiciones hechas por numerosos oradores, además de algunas diapositivas y una
película de la Associated General Contractors Labores Union, puso de manifiesto que se trata
de un problema respecto al que existe casi un completo acuerdo de todas las partes y para
cuya resolución se han hecho ya considerables esfuerzos. Leonar E. Dodson, presidente de
la Olson Construction Co., de Lincoln, Nebraska, hablando por cuenta de la AGC, indicó que
se habían establecido numerosos cursillos breves en todo el territorio de los Estados Unidos,
para dar “cursos” de un día a capataces de la construcción y otras personas, sobre el
apuntalamiento adecuado de las zanjas y los métodos de protección. W. Vernon Reed,
hablando en nombre del departamenteo AFLCIO Building Traders, respaldó con entusiasmo
los esfuerzos hechos en este sentido por los contratistas y la OSHA, y añadió que los
sindicatos respaldarán lo que denominó “pena capital” (pérdida del empleo) para los
miembros que no respeten las reglas de seguridad de sus patrones . “Los sindicatos no se
sienten entusiasmados al tener que proteger a quienes no siguen las órdenes relativas a la
seguridad “, declaró Reed, funcionario de la Laborers International Unión (Sindicato
Internacional de Trabajadores), agregó que las “acciones de trabajo” de sindicato
(manifestaciones y otras presiones) “no eran razonables, cuando las cuestiones relativas en
la seguridad no van de acuerdo con lo planeado”.
El representante de los trabajadores dijo que la mayoría de los accidentes en los trabajos de
construcción parecen afectar en los últimos años a trabajadores cada vez más jóvenes.
Lo que surgió como el tema principal en la reunión fue la necesidad de adiestramiento, sobre
todo para los pequeños contratistas, además de la necesidad de una planeación cuidadosa
de ingeniería en cualquier trabajo de excavación, incluyendo estudios de suelos para
determinar el tipo de tratamiento, apuntalamientos, arriostramientos, cálculo de pendientes de
taludes, etc., que puedan necesitarse para que las excavaciones resulten más seguras.
12.11. Resumen.
Los puntos principales de este capítulo son los siguientes:
HECHOS : Con frecuencia se producen desplomes. Los periódicos y las revistas
especializadas presentan muchos relatos sobre desplomes y fallas en los
apuntalamientos. Los sistemas de apuntalamientos deben construirse
mejor que en el pasado. El sistema de apuntalamiento debe ser un
trabajo de cooperación entre el constructor y el diseñador.
ATENCIÓN A : Apuntalamientos flojos, que permitan amplios movimientos de grandes
bloques de tierra. Es preciso observar la iniciación de los movimientos:
Las señales incluyen hundimientos cerca del sistema de apuntalamiento,
agrietamientos del terreno, ruidos frecuentes y la fractura del sistema.


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RELLENOS

Es probable que en la mayoría de los trabajos ordinarios de construcción, la operación de relleno sea
una de las más importantes del terraplenado a la que se presta menos atención. Esto incluye los
rellenos en torno a muros de sótanos y sobre líneas subterráneas de servicio público. Con frecuencia
esos rellenos adquieren importancia debido a que hay muchos que se hacen con poco cuidado y ello
causa la rotura de tubería de agua y, asimismo, asentamientos de losas de pisos, aceras o
banquetas, calles y carreteras, lo que produce muchas demandas judiciales en contra de los
contratistas.
Los rellenos se deben poner en espacios restringidos, lo que limita las posibilidades de selección de
equipos, y se deben compactar con equipos mecánicos, tales como pequeños compactadores de
pata de cabra, rodillos vibratorios o pequeñas aplanadoras de llantas de hule.
Cuando el espacio es aún más limitado, con frecuencia se utilizan pisones “simples” o “triples” de
Ingersoll-Rand, o bien, martinetes o pisones Barco o Wacker.
En circunstancias especiales, por ejemplo en suelos arenosos limpios, los rellenos se pueden
compactar por medio del chiflonado. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el anegamiento, el
chiflonado o la inundación producen rellenos e baja densidad que casi siempre se asientan
posteriormente.
13.1. Selección del material.
Los rellenos en torno a las estructuras tienen un volumen relativamente pequeño. Por
consiguiente, el costo del material parece pequeño en comparación con el tiempo de mano de
ora y equipo que se requiere para compactarlo en su lugar. A menudo, desde el punto de vista
económico, es más conveniente adquirir material de buena calidad, que pueda compactarse
con facilidad, en lugar de emplear materiales excavados en el sitio mismo, cuya compactación
resulte difícil.
13.2. Rellenos detrás de muros.
Los rellenos detrás de los muros se encuentran generalmente en zanjas profundas y angostas,
por lo que el problema principal consiste en lograr hacer descender a los hombres y el equipo
hasta el punto en que debe efectuar el trabajo. En general se utilizan pisones manuales, tales
como los “powder puff” de Ingersoll Rand, los Barco, los Wacker y otras máquinas similares.
En la mayoría de los casos los ingenieros especifican que el relleno debe hacerse por medio de
métodos mecánicos. Para realizar un relleno con palas en forma manual, dejando una buena
compactación se necesita energía y una gran cantidad de trabajo. La mayoría de las tierras no
se compactan al caer a un agujero, ni mediante la anegación o el chiflonado. Sólo muy de vez
en cuando las condiciones del suelo son “apropiadas” para que el chiflonado dé buenos
resultados (véase la sección 13.4.).
En algunos casos, la parte inferior de las excavaciones angostas se rellena dejando caer grava
menuda. En cuando el relleno esté o suficientemente alto para permitir el trabajo normal, se
apisona la grava y, a continuación, se van echando y compactando capas de tierra, hasta
completar el relleno.
Es importante que los rellenos de tierra se pongan en estratos o capas, de manera similar a
como se efectúan los terraplenados de nivelación de terrenos en general, como se describe en
el capítulo 23. En general, las capas deben ser del orden de 6 a 8 pulgadas (15 a 20 cm) de
espesor y se deben apisonar cada una de ellas individualmente, antes de aplicar la siguiente.
Cuando la zona de trabajo llega a tener 5 ó 6 pies (1.5 ó 1.8 m) de anchura, podrán utilizarse,
con mayor eficiencia, muchos tipos de pequeños compactadores o apisonadoras. Los equipos
típicos incluyen máquinas vibratorias del orden de 3 pies (0.90 cm) de anchura. Los fabricantes
de esos equipos aparecen en la lista que se da en la referencia 27.
Además, es posible utilizar una máquina en la parte superior del talud, con un aguilón que
descienda en el orificio o la zanja, con un pisón vibratorio fijo al aguilón. Esas máquinas
pueden llegar hasta profundidades de 20 pies (6 metros). Su empleo es más eficiente que la
compactación con pequeñas máquinas manuales, además de que aumentan la seguridad,
puesto que no es necesario que haya ningún trabajador en el fondo de la excavación.
Después de que los muros de un sótano se hayan colado y descimbrado, la zanja angosta
entre el muro y el frente de la ladera de la excavación puede ser peligrosa. En la mayoría de
los estados, una zona restringida por paredes de sótanos adyacentes a un talud se considera


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como una zanja y las leyes de seguridad se aplican a los hombres que trabajan en ella, en la
misma forma que a quienes trabajan en zanjas para tuberías.
Al colocar y compactar el relleno, se desarrollan presiones laterales sobre el muro del sótano.
Por lo común, el muro suele ceder un poco. Esa cedencia casi siempre es pequeña,
probablemente de menos de 1/10 del 1% de la altura del muro. En un muro de 20 pies de
profundidad (6 m), la cedencia del muro puede ser de ¼ de pulgada (0.6 cm). La compactación
del suelo, detrás de la pared, puede ejercer una presión muy fuerte sobre el muro. Por lo tanto,
con frecuencia suelen ponerse apuntalamientos para retener los muros, mientras se ponen los
rellenos. Una buena alternativa es poner en su lugar las losas internas de pisos, como
apuntalamientos transversales, antes de poner el relleno.
A veces, los ingenieros de suelos cometen el error de calcular las presiones laterales que se
ejercen sobre un muro de retención, tomando en consideración los suelos naturales que
existen antes de iniciar la construcción; sin embargo, al efectuar la construcción, se suele retirar
por completo el suelo original. Se levanta el muro y se pone como relleno compactado, detrás
de la pared, parte del suelo retirado o algún otro material. Las presiones laterales que este
relleno compactado ejerce sobre el muro son las más importantes. Por lo tanto, el muro no se
puede diseñar en forma adecuada en tanto el diseñador no sepa cómo será el relleno. En
general esto se resuelve exigiendo que se utilice como relleno el suelo original, o algún material
superior, y que s compacte hasta alcanzar una densidad especificada. Cuando el suelo natural
sea limoso o arcillosos, o cuando esté húmedo y resbaladizo, las especificaciones pueden
exigir que se usen otros materiales. En general los materiales de relleno se describen en las
especificaciones por medio de tamaños de mallas de tamices o utilizando las designaciones
propias de cada localidad. Las especificaciones típicas para materiales de rellenos importados
son como sigue:
De preferencia el material debe ser arena o arena y grava, sin que pase más del 20% por un
tamiz de malla 200.
El relleno estará libre de grumos, madera, desechos de mampostería u otros materiales
perjudiciales; se deberá compactar en capas que no sobrepasen 8 pulgadas (20 cm) de
espesor, a una densidad de 90% del máximo determinado por el Método AASHO Modificado de
Pruebas de Compactación (Modified AASHO Meted of Compaction Testing).
Muchos muros son impermeables y llevan drenes al pie, como se indica en la figura 13.1.

Fig. 13.1. Falla de un buen
sistema de drenaje, debido a un
relleno inadecuado.

El relleno se pone en capas y se
compacta; sin embargo, el relleno
compactado puede contener una
capa de suelo limosos y arcilloso
apisonado, como se muestra en la
figura 13.1. Esa capa detendrá el flujo natural del descenso del agua, que se quedará
estancada en el estrato de arcilla. Debido a esto, el agua se acumulará sobre la capa de arcilla
y puede encontrar alguna falla en la impermeabilización del muro, lo cual causaría que ésta se
filtrara por la pared.
En el caso de los sótanos que se extiendan por debajo del nivel freático del terreno, será
necesario utilizar drenajes durante la construcción. Por lo común, se instalan “web points”,
posos profundos, zanjas perimetrales y sumideros u otros sistemas, para hacer descender el
nivel del agua. La tendencia del agua a acumularse a los lados de las excavaciones será un
problema al tratar de colocar un relleno bien compactado. Por consiguiente, un buen método
para resolver esta dificultad consiste en utilizar grava menuda o arena limpia para rellenar los
primeros pies (metros). En caso necesario, se pueden instalar temporalmente pequeños
cárcamos, para poder bombear hacia fuera el exceso de agua.
13.3. Relleno para grandes alcantarillas.
A menudo se utilizan grandes alcantarillas de metal corrugado bajo las carreteras. El metal
corrugado es muy flexible y no tiene resistencia suficiente para actuar como puente. Por
consiguiente, su estabilidad depende, en gran parte, de la resistencia del relleno del suelo que


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lo rodea. Los procedimientos específicos de construcción para la colocación de esos rellenos
se dan en manuales, tales como el de la referencia 28.
13.4. Rellenos en zanjas de líneas de servicios públicos
Las zanjas para líneas de servicios públicos se abren en los sitios de construcción en las calles,
a través de éstas y en todo tipo de terreno. Hay muchas teorías relativas a la construcción y el
relleno de las zanjas para tuberías.
El lecho y el soporte de las tuberías son muy importantes. En la mayoría de los casos, las
tuberías mismas se diseñan estructuralmente para soportar sólo el peso del suelo bajo el que
se encuentran, con cierta ayuda del suelo de apoyo. En estos casos, la conformación del fondo
de la zanja para que se ajuste al contorno de la tubería u otros métodos para dar apoyo al
tercio o la mitad inferior de la tubería, son muy importantes para evitar que las tuberías se
hundan y fracturen. En la figura 13.2. se
dan varias secciones de corte transversal
de lechos para tuberías. En las
referencias 28 y 29, de los capítulos 24 y
25 se presentan estudios detallados de la
preparación de los lechos de zanjas para
recibir tuberías.
Desde el punto de vista económico, a
veces se considera más conveniente
invertir un poco más en la tubería misma,
que se fabrica para que tenga mayor
resistencia estructural, par soportar toda la
presión que ejercen los suelos que la
recubren, aún cuando se apoye sólo en
una superficie dura y plana. De este
modo, se pueden eliminar los
procedimientos especiales de preparación
de los lechos, los cuidados especiales y
los procedimientos para poner el relleno en
torno a las tuberías y por encima de ellas.
Fig. 13.2. Lechos para tuberías. Si se
desea más información al respecto,
véanse las referencias 28 y 29.
Las excavaciones para instalar tuberías se
pueden cortar verticalmente o con taludes. Las excavaciones verticales requieren que se
retiren cantidades menores de materiales y se pueden cortar con zanjadoras o excavadoras de
cangilones. No obstante, la mayoría de las zanjas, para no tener que apuntalarlas. La forma
de la excavación puede tener efectos importantes sobre la carga que impone el relleno a la
tubería y, a veces, las especificaciones exigen formas especiales.
El apuntalamiento de las zanjas se especifica, con diseños típicos, en los códigos federales
estatales de seguridad; sin embargo, hay cierto margen de libertad con respecto a dichos
códigos, porque no tienen definiciones muy específicas sobre las condiciones de los suelos.
Hay gran cantidad de suelos diferentes entre los “duros” y los “blandos”. Por ende, el
contratista tiene considerable libertad para escoger un sistema de apuntalamiento y debe tomar
varias decisiones al respecto.
Para las zanjas profundas, los datos proporcionados por ingenieros de suelos pueden ser muy
útiles al preparar los diseños de las zanjas. Como una alternativa, se pueden hacer
experimentos. Se excavan zanjas de prueba, apuntalándolas mediante algún diseño dado,
para ver si funcionan. Si se presentan dificultades, puede probarse algún diseño modificado.
Las presiones laterales sobre el apuntalamiento, en seco, pueden ser el orden de 20 a 30 lb/pie
de profundidad, No obstante, por debajo del nivel freático, esas presiones se pueden hacer
tres veces mayores, del orden de 70 a 80 lb/pie por pie de profundidad (32.23 a 36.83
kilográmetros por metro de profundidad).
En las tuberías, el relleno se pone tradicionalmente echado la tierra y anegando o chiflonando
el suelo para provocar su asentamiento; sin embargo, con los años, se ha descubierto que, en
general, esos rellenos se asientan y hunden. Cuando se encuentran bajo carreteras, el


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pavimento requiere reparaciones continuas y las superficies son irregulares y poco
satisfactorias para los automovilistas.
¿Cuándo se puede utilizar el anegado o el chiflonado? En general se ha descubierto que los
suelos de arena limpia se compactan relativamente bien mediante el anegado y el chiflonado.
Si el suelo del fondo de la zanja es de arena de drenaje libre y el nivel freático se encuentra por
debajo del fondo de la zanja, el agua del chiflonado fluirá hacia abajo, a través del material del
relleno y más allá del fondo de la zanja. En general el drenaje descendente compacta más o
menos bien los rellenos de arena. En esas condiciones, las pruebas hechas con rellenos de
arena suelen producir una compactación del 85 al 90% de la base del método AASHO
modificado. No obstante, el chiflonado no resulta muy eficiente para los rellenos de limo,
arcilla, o arena que contenga ciertas cantidades de limo o arcilla. Esos rellenos permanecen
blandos y húmedos durante cierto tiempo y las densidades de prueba suelen indicar una
compactación inferior al 85%.
En San Luis, un comité de la American Society of Civil Engineers realizó un estudio de las
prácticas de relleno, durante 5 años. El informe presentó las conclusiones siguientes:
1. El pisón mecánico (manual) es relativamente poco eficiente para obtener densidades
satisfactorias en seco, en rellenos con suelos cohesivos, para utilizarlo bajo aceras o
banquetas, pavimentos y estructuras ligeras.
2. El compactador móvil de zanjas (en ciertas condiciones y con algunas limitaciones) puede
producir densidades en seco satisfactoria en rellenos con suelos cohesivos que vayan a
utilizarse bajo pavimentos y estructuras ligeras.
3. El método de compactación por chiflonado de los suelos cohesivos y las zanjas no
produce densidades en seco que sean satisfactorias para utilizarlas bajo aceras o
banquetas, pavimentos y estructuras ligeras, durante un periodo razonable.
Para los rellenos en las calles, es común que varios pies (metros) del fondo se pongan en
capas bastante gruesas, de hasta 2 pies (0.60 m) de espesor, con una compactación ligera.
No obstante, los 2 ó 3 pies (0.60 ó 0.90 m) superiores, inmediatamente pro debajo del
pavimento, se deben compactar hasta el 90%. Es muy común considerar el pavimento como
provisional y será preciso efectuar repavimentaciones y reparaciones en el futuro, cuando se
produzcan asentamientos.
En los rellenos de zanjas para tuberías, en el campo abierto, el material de relleno se suele
echar suelto y se aplano la superficie; sin embargo, para los cruces de carreteras se requiere
compactación. En los creces de vías del ferrocarril, o autopistas, es común abrir túneles con
perforadoras barrenadoras.
Cuando las tuberías se encuentren bajo cimientos de estructuras u otras instalaciones que no
permitan que se produzcan asentamientos, es necesario poner el relleno en capas delgadas,
de 6 a 8 pulgadas (15 a 20 cm) de espesor, compactando todas y cada una de las con equipos
mecánicos. Esas condiciones, se requiere el empleo de equipos mecánicos, incluso en los
suelos arenosos. Por asegurarse de que la compactación sea adecuada.
13.5. Tuberías sumergidas
Es muy difícil construir líneas de tuberías en condiciones de inmersión. Además, puede
resultar difícil mantener las tuberías en el fondo. Con frecuencia, al estar vacías, las tuberías y
los depósitos enterrados se salen a la superficie, debido a un alto nivel freático del terreno. Por
esta razón se creó el sistema de web points, que es el que se emplea comúnmente. Este es el
mejor de todos los sistemas para desaguar líneas de tuberías en forma temporal, para
estabilizar las excavaciones y para permitir la colocación y la compactación de los rellenos.
A veces, se construyen líneas de tuberías, poniendo una base de grava bajo ellas y colocando
bombas sumergibles en la grava con el fin de extraer el agua. Esto da buenos resultados en
muchos suelos; pero, en algunos casos, el ascenso del agua a través del suelo puede azur un
ablandamiento del fondo de la zanja, lo que provoca ondulaciones y demandas judiciales.
Con frecuencia se colocan tuberías de gran tamaño, tales como los oleoductos, efectuando
amplias excavaciones, sujetando las tuberías en su lugar por medio de anclajes atornillados y
echándoles encima material suelto de relleno. A continuación, se llevan a cabo la renivelación
y el aplanado, para compensar los asentamientos del relleno. Este método da resultado en las
zanjas en campo abierto; pero no bajo los pavimentos.
Para compactar los rellenos en zanjas se utilizan muchos tipos distintos de equipos. En el
fondo de la zanja y en torno a la tubería, puede echarse el material de relleno a pala o


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TEMA: MOVIMIENTO DE TIERRA
REFER: BIBLIOTECA DEL ING. CIVIL – FLETCHER – SMOOTS - LIMUSA
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introducirlo con palos, o compactarse con pequeños vibradores o pisones manuales. Cuando
el relleno recubre la tubería por completo, se pueden usar pequeños vibradores. Cuando el
relleno esté ya a 1 ó 2 pies (0.30 ó 0.60 m) por encima de la tubería, se acostumbra utilizar
aplanadoras de ruedas de hule, pequeños tractores o apisonadoras de tambor vibratorio.
Cuando el relleno está a una distancia de la superficie de 2 ó 3 pies (0.60 ó 0.90 m), es común
el empleo de equipos más pesados, tales como los compactadores de pie de cabra o las
apisonadoras de redas de camión.
En las zanjas verticales, la porción inferior del relleno se compacta con pequeñas herramientas
manuales y sólo los últimos 2 ó 3 pies (0.60 ó 0.90 cm) se compactan con equipos mecánicos
pesados.
Es difícil humedecer o acondicionar en alguna otra forma el material de relleno “situado” al
fondo de una zanja. Por consiguiente, cuando se deba desecar el suelo, humedecerse, etc.,
esos cambios tendrán que hacerse en la superficie, antes de echar el material al fondo de la
zanja. En la superficie hay espacio para utilizar camiones con barras rociadoras para
humedecerlos suelos y herramientas escarificadores para mezclar los materiales.
Las rocas pueden causar dificultades en los rellenos, puesto que rompen las cubiertas
protectoras. Mientras la tierra excavada se encuentre en la superficie, se puede seleccionar
material libre de rocas, para ponerlo en torno a las tuberías. De otro modo, será preciso que la
cubierta de la tubería sea más gruesa o que tenga alguna otra protección.
13.6. Resumen.
Los puntos más importantes de este capítulo son los siguientes:
HECHOS : Los rellenos son un problema para los contratistas. En general no se
hacen en serie y resulta costoso mantener ociosos los equipos de
compactación, en espera de que se vuelva a hacer algún relleno. Con
frecuencia la lluvia cae en las zanjas cuando es preciso poner el relleno,
por lo tanto, los rellenos están casi siempre sueltos y se asientan, lo que
provoca desacuerdos con los propietarios.
ATENCIÓN A : 1. Contratos para terrenos con niveles freáticos elevados.
2. Taludes muy escarpados o paredes de zanjas con suelos que “se
desprenden” o con agrietamiento en la superficie, a poca distancia del
borde del talud.
3. El material de relleno demasiado húmedo o excesivamente seco, con el
que será difícil trabajar en una zanja.
4. Piedras grandes y cortantes en la tierra, pueden crear dificultades al
efectuar el relleno.



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TEMA: TRAZADO Y REPLANTEO - NIVELACIÓN
REFER: CIMIENTOS – A. HIDALGO B. – CEAC
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REPLANTEO DE CIMIENTOS

Replantear cimientos es trasladar al terreno los datos del plano de cimentación del proyecto. Para
ello hay varios sistemas, pero el que más cómodo y exacto nos ha parecido siempre, es el utilizado
por camillas.
Pero en el ejemplo que vamos a exponer, no nos limitaremos al edificio urbano de fácil solución, sino
a ese tipo de construcción actual donde las casas, al agruparse por cientos, la línea recta tiene una
importancia vital, ya que las fachadas, principalmente las que dan a la calle, tienen que pañear unas
con otras en forma correcta e impecable, siendo motivo de orgullo para el que lo realiza, cuando,
desde una esquina se ven todas las fachadas confundidas en una línea vertical perfectamente
aplomada.
Para realizar un buen replanteo, lo primero de que tendremos que proveernos es de una cinta
metálica, a ser posible de 50 metros. Esta tiene la ventaja sobre las demás de que su variación es
inapreciable a los cambios de temperatura y podemos trabajar aun cuando la lluvia humedezca el
suelo. También dispondremos de una docena de jalones de dos metros, estacas, listones de madera
para camillas, martillo, clavos y cuerdas de albañil en cantidad suficiente para lo que queremos
realizar.
EJEMPLO DE REPLANTEO
En posesión del plano de ordenación (fig. 33) observamos que representa una serie de casitas para
colonos con los anexos de
dependencias agrícolas y
un extenso corral, cuyas
parcelas o solares miden
entre ejes 18 x 40 metros.
Este grupo está situado a
30 metros del eje de la
carretera y paralelo al
mismo, teniendo su
arranque a partir del hito del
km 92.
Procederemos así:
1° Si la carretera es de 8 m,
escantillaremos 4 en los
puntos A y B.
2° Con una cuerda
uniremos A con B, con los que obtendremos el eje de la carretera.
3° En el punto C haremos una escuadra con el 3, 4, 5 o múltiplos de estos números, que no es más
que un triángulo cuyos catetos miden 3 y 4 metros respectivamente, teniendo 5 metros la
hipotenusa (Fig. 34).

4° Obteniendo el punto D, situaremos dos jalones, uno en C y
otro en D, con los que podremos tirar líneas hasta los puntos H y E (Fig. 35), los cuales fijaremos
exactamente midiendo 30 y 40 metros, respectivamente, según el acotado del plano.
5° Para obtener el punto F (Fig. 33) mediremos, a partir del C, los 144 metros que nos piden.


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6° También, y desde el punto F y para conseguir el I y el G, operaremos de igual forma que lo
descrito en el apartado 4°.
7° Con una cuerda uniremos los puntos E, G, H, I, cuyo resultado serpa un rectángulo.
8° Desplazándolas del eje una distancia suficiente para que luego no estorben al excavar las zanjas,
situaremos las camillas de replanteo cada 18 metros, los que, a su vez, nos servirán de
comprobación si el trabajo está bien realizado.
Para el replanteo de las casas de los diferentes tipos, recurriremos a los planos de cimentación, cuyo
replanteo no ofrecerá dificultad si nos limitamos a ejecutarlo tal y como lo hemos hecho para su
conjunto, máximo cuando tantos puntos y líneas tenemos ya como referencia.

Sea la figura 36 el plano de cimiento de una casa tipo A.
Inmediatamente observamos que su escuadra principal se
corresponde exactamente con la formada en el plano de
ordenación por el ángulo E, H, I, bastándonos, por lo tanto,
medir desde el punto H y hacia el E los 7´50 metros para
volver inmediatamente después al punto H y medir con
dirección al I los 7 y 4 metros respectivamente, donde
situaremos las camillas correspondientes, desde las cuales
realizaremos nuevas escuadras hasta conseguir el
conjunto de la figura 37.


Una vez clavadas
las camillas en el
terreno,
señalaremos en
las mismas el
ancho de la
cimentación (en
nuestro caso 0´70
m) y uniremos las
señales por medio
de cordeles. Una
vez realizado esto, con la punta de un pico o con cal, señalaremos en el terreno las zanjas de
cimentación. Quitaremos después las cuerdas y ya podemos dar la orden de comenzar la
excavación, no sin antes advertir al personal que respete las camillas, pues se da el caso, harto
frecuente, de que éstas, o son arrancadas o quedan enterradas con los productos de la excavación,
lo que significa, al poner miras para levantar muros, tener que volver a replantear, con la consiguiente
pérdida de tiempo, errores, etc., mientras que, con la camilla intacta, el oficial de miras tendrá
seguridad en su trabajo.
Una regla general y común para todos es la de cotejar los planos de cimientos con los de planta, pues
se nos ha dado frecuentes casos de que uno y otro no se correspondían entre sí, bien por error del
proyectista o bien por parte del delineante que los dibujó, lo que después da motivos a rectificaciones
que en materia de cimientos puede resultar peligroso por los añadidos y pegados que hay que
realizar sobre el hormigón ya fraguado y endurecido, cuando lo ideal es la continuidad monolítica de
la cimentación.
SISTEMA PRÁCTICO PARA EL REPLANTEO DE ESCUADRAS EN EL TERRENO
Anteriormente nos hemos referido varias veces a la realización de escuadras y éstas podrán parecer
complicadas para aquellos quienes se inicien en el oficio, por cuya circunstancia expondremos un
método mucho más sencillo que simplifica extraordinariamente esta operación.
Supongamos (Fig. 38) que tenemos ya clavadas en el terreno las camillas A y B y que en el punto C
tenemos que levantar una escuadra.
1° Con cuerda de albañil bien tensada uniremos los ejes de las camillas A y B.
2° A derecha e izquierda del punto C escantillaremos, con la cinta métrica, 4 metros, con lo que nos
habrán salido dos nuevos puntos: el D y el E. Estos puntos estarán representados por estacas
en cuya testa se habrá clavado un clavo sin terminar de embutir en la madera, cuando (de esto
depende el éxito de la operación) de que el referido clavo sea vertical y a efe de la cuerda AB.


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3° Tomando un número
cualquiera – por
ejemplo el 12,
situaremos la anilla
de la cinta en el
punto D y otro
operario hará
coincidir el número
12 con el clavo del
punto E.
4° Doblando la cinta por
la mitad del número
elegido, o sea 6, y
utilizando para ello
los dedos pulgar e
índice, nos
moveremos de forma
hasta que veamos
que la cinta ha
quedado tensa.
Entonces formará un
ángulo cuyo vértice
será el punto F,
donde situaremos otra estaca provista de su correspondiente clavo.
5° Invirtiendo las cosas volveremos a realizar estas operaciones hasta conseguir el punto G, con lo
cual quedará terminada la escuadra, y si hacemos pasar un cordel por los puntos F, C, G, esta
nueva líneas será la perpendicular a la recta AB.
Advirtiendo que, como puede suceder que al tensar la cinta se tense más de un lado que de otro, es
conveniente rectificar los puntos separadamente, es decir, que se medirán aisladamente partiendo
desde D y desde E hacia F, G, los metros haciendo las rectificaciones a que haya lugar.
Debe cuidarse el plano de las estacas y la verticalidad de los clavos ya que una variación nos
conduciría a errores.
SISTEMA PRÁCTICO PARA EL REPLANTEO DE ALINEACIONES
Si como es frecuente tenemos en obra un nivel corriente de anteojo (no es necesario que tenga
limbo) podremos trazar ejes de 200 a 300 metros con extraordinaria exactitud, con lo que queda
eliminado el pandeo de la cuerda, bien por su peso propio en largas distancias o bien por viento.

Sean los puntos A y B de la figura 39. En A colocaremos el aparato
perfecta y exactamente aplomado, de forma que estando en estación el
objetivo capte perfectamente el jalón situado en B, el cual aparecerá en
la forma que indica la Fig. 40, y después será tarea sencilla ir colocando
jalones con dirección al aparato sin más cuidado que el de ir observando
su verticalidad en relación con el anterior, ayudándonos del hilo del
retículo.
Quien haga esto, no pase cuidado que si uno de los jalones está mal
puesto, se verá perfectamente y con toda precisión. Debe tenerse en
cuenta que las imágenes se ven invertidas.


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EXCAVACIÓN DE ZANJAS
Dijimos en un principio que para cimentar sobre un terreno el ideal es la roca, pues para cimentar
sobre ella resultaría inútil dar base de sustentación a los muros e incluso se podría prescindir de las
zanjas, pero éstas tienen la ventaja de evitar que se descalcen los muros cuando se practican ciertos
trabajos en los sótanos, además de hacer más difícil todos los movimientos o deslizamientos que
pudiera producir una causa cualquiera.
Por tanto, y después del replanteo, la excavación en zanjas será la primera operación a realizar en
toda obra.
La excavación, pues, se realizará de acuerdo con el plano de
cimentación del proyecto y con el ancho exigido, así como la
profundidad que haya determinado el arquitecto o director de la
obra, evitando en lo posible (a no ser que específicamente así se
exija) la formación de taludes (Fig. 41), pues éstos perjudican la
obra, ya que un cimiento construido así, presionará en forma de
cuña sobre el terreno, produciéndose asientos difíciles de corregir
luego.
Todos los parámetros de la zanja deberán estar perfectamente
recortados, su fondo bien nivelado y completamente limpio de productos de excavación.
Al efectuar la excavación y ser arrancadas las tierras, éstas aumentan de volumen, produciéndose
entonces lo que se llama esponjamiento, el cual varía según la naturaleza del terreno, pero en la
práctica se admite un 25 por ciento de esponjamiento, o sea que, multiplicando la cubicación del
terreno a excavar por 1,25, nos dará el volumen total a trasportar. Este tanto por ciento es la medida
que resulta de los diferentes terrenos, pues como decimos antes, el esponjamiento varía con arreglo
a la naturaleza de las tierra, como seguidamente veremos por la tabla 6.
ESPONJAMIENTO DE LOS TERRENOS
TABLA 6
NATURALEZA DE LAS TIERRAS
Un metro cúbico de excavación produce
Sin compresión m
3
Comprimida todo lo posible m
3

Tierra vegetal (aluviones, arenas, etc.)...
Tierra franca muy grasa ... ... ... ... ... ...
Tierra margosa y arcillosa
medianamente compacta ... ... ... ... ... ...
... ... ... ... ... ... .
Tierra margosa y arcillosa muy compacta
Roca desmontada con barrenos y
reducida a trozos ... ... ... ... ... ... ... ... ...
1´10
1´20

1´50
1´70

1´66
1´05
1´07

1´30
1´40

1´40
ENTIBACIONES
Hay muchas clases de entibaciones, pero
ciñéndonos a lo meramente constructivo,
señalaremos tres tipos de entibaciones
para zanjas, vaciados y pozos.
Las entibaciones tienen como principal
misión la de proteger al obrero cuando
éste ejecuta una tarea bajo la rasante del
terreno. Mientras que las zanjas o pozos
son de poca profundidad y se tiene la
seguridad de que l terreno es coherente,
no es necesario tomar tal precaución;
pero si, por el contrario, se trata de
terrenos movedizo o poco consistente,
entonces es cuando se impone la
entibación, sin escatimar material alguno,
pues en estos casos un ahorro mal
entendido de madera puede conducir a
lamentables fracasos, muy difíciles de


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compensar por tratarse de vidas humanas que se ponen en juego.
Por lo tanto, entibación es la operación destinada a la contención de tierra, que se realiza de manera
transitoria (hasta el relleno de cimiento) mediante piezas de madera, cuyo sistema varía con arreglo a
la clase de excavación de que se trate así como de la calidad del terreno.
En el caso de que éste sea algo
consistente, bastarán unos tablones
adosados a la zanja y unos dales de
rollizo par impedir el desprendimiento de
tierras. Los codales no entran a presión,
sino que ésta se realiza mediante un par
de cuñas que se introducen entre la
testa del rollizo y la tabla o el tablón de
sujeción conforme se dispone en la
figura 42.
Para terrenos de menos cohesión y, por
lo tanto, más propensos al
desprendimiento, en las figuras 43, 44,
45 y 46 representamos varios sistemas
de acodalamientos, observando la
precaución, si ello es posible, de dejar,
entre codales, el espacio suficiente para
que de una forma más o menos cómoda
pueda pasar un obrero con su
herramienta.
A medida que se van rellenando las
zanjas, podrá irse quitando la madera en
pequeños trechos y mientras el
hormigón va fraguando, ya que de otro
modo sería muy difícil o costoso
recuperar la madera.



Cuando los terrenos no son consistentes, se realizan los entibados (Fig. 47 y 48) mediante un forro
de tablas que cubren totalmente las paredes de la zanja. Esta tabla, que puede ser la denominada
ripia, puede ir colocada tanto vertical como horizontalmente.
El sistema de acodalamiento de las figuras 47 y 48 se efectúa, en el primer caso (Fig. 47) mediante
unos codales sobre una alfarjía o tablón que distribuye la presión uniformemente por todas las tablas;
y en el segundo se realiza por tablones que sustituyen a los codales.
Las entibaciones de los vaciados difiere de los anteriores en que éstas no pueden realizarse por
presión contra los dos paramentos verticales, ya que sólo existe uno, por lo que debían realizarse
mediante tornapuntas



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La entibación en este caso se realiza
(Fig. 49) con un forro de tablas o
tablones disponiéndolas vertical u
horizontalmente, según se trate de
las primeras o de las segundas,
unidas por una alfarjía. A cierta
distancia se colocan unos tacos de
madera hincados en el suelo, y entre
éstos y las alfarjías se coloca el
tornapunta. En la citada Fig. 49 hay
dos tornapuntas que son los que en
realidad absorben el empuje de las
tierras.
Esta entibación se desarma a
medida que se va construyendo el
muro, siendo conveniente dejar
algunos huecos en el mismo para
mantener algunas tornapuntas,
hasta que el mismo tenga la altura y la rigidez necesaria para que su continuación no ofrezca peligro
alguno.
Seguidamente presentaremos los tipos que para entibación de pozos se utiliza más corrientemente.
Para pozos circulares se realiza un forrado de tablas de la pared del pozo mediante tablas verticales y
estrechas, las que permiten, más que las anchas, una mejor adaptación a la forma circular; estas
tablas se sostienen mediante unos anillos extensibles de hierro (Fig. 50).
Este sistema posee el inconveniente de que, como las tablas tendrán una longitud menor que la
profundidad del pozo, el entibado quedará cortado y, por lo tanto, formará dos zonas, existiendo el
peligro de que, ala ser
independiente una de otra,
haya derrumbamientos.
Esto puede evitarse no
emparejando tablas de
igual longitud, sino
alternando unas más
largas con otras más
cortas con el fin de
presentar un entibado de
superficie descontinúa y
que las zonas queden
enlazadas entre sí.
Las entibaciones de pozos
rectangulares son más
fáciles de realizar, ya que
todo se reduce a un
forrado de tablas, que se
pueden disponer de
manera horizontal o
vertical, aconsejándose
esta última por el ahorro de
tabla que supone el
aserrado que sería
necesario ejecutar en la
primera y un
acodalamiento de rollizo
que se fija mediante cuñas,
tal y como se indica en la
Fig. 51, que representan el
alzado y la sección.


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EXCAVACIÓN DE POSOS PARA CIMIENTOS DE PILARES
La excavación de pozos para pilares está sujeta a las mismas reglas que las preconizadas para la
excavación de zanjas.
Los pozos formarán, una vez rellenos, lo que en construcción se denomina cimentación aislada, de la
que ya hablaremos en el próximo capítulo, y es el lugar donde se exige más resistencia al terreno por
la razón de que la carga será más concentrada, pues en una cimentación corrida, aquélla se reparte
más uniformemente a todo su largo.
En una estructura de hormigón armado, el pozo para pilares adquiere una máxima importancia, ya
que de él dependerá la estabilidad de todo el conjunto. Por poco importante que sea el edificio,
tendrá como mínimo un metro de lado, siendo su profundidad la que de antemano hayan dictado los
ensayos sobre la resistencia del terreno.
AGOTAMIENTOS
Es frecuente que al hacer una excavación más o menos profunda haga su presencia el agua. Esto
sucede cuando se llega a una cota inferior del nivel freático, y es entonces cuando no sólo se hace
necesaria su extracción, sino que la misma debe ser continua hasta que los orificios por donde pase
el agua sea tapados convenientemente.
Uno de los procedimientos más utilizados es el
agotamiento mediante bombas en caso de que
las filtraciones sean pequeñas y fluyan de
forma regular, en cuyo caso el agotamiento
deberá ejecutarse sin interrupción alguna. Sin
embargo, este método no es aconsejable
cuando se trate de suelos de composición
arenosa, pues si ésta es fina existe el peligro
de que sea absorbida por la propia bomba,
produciéndose una subpresión hidráulica, lo
que puede dar lugar a la formación de arenas
movedizas.
Si antes de proceder a la excavación o vaciado
de un terreno para cimentación de los sondeos
preliminares sacamos la conclusión de que a
cierto nivel del subsuelo existe agua que
conviene extraer, se emplean los tubos sonda
a que nos referimos, los que en su parte
interior, llevan para la protección de los
orificios una tupida tela metálica que hace las
veces de filtro; y en la parte superior,
conectado al tubo de aspiración, una bomba
de agotamiento.
Toda operación de agotamiento deberá ser
vigilada, no sólo durante la construcción de la
cimentación propiamente dicha, sino algún
tiempo después.





Para sacar el
agua es muy recomendable hacer un pozo de toma o sumidero que se
irá profundamente a medida que se continúa con la excavación (Fig.
53), a cuyo lugar deberá se dirigida el agua mediante pendientes
apropiadas.


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Una cuestión importante es elegir bien la situación de los pozos de agotamiento. El número de éstos
variará con arreglo a la extensión e importancia de la obra y de las facilidades con que se cuente para
la evacuación del agua. En cuanto a su situación, una norma general (salvo excepciones que
teóricamente no son previsibles) son las esquinas o ángulos del edificio a construir. Los pozos
deberán tener una sección de unos dos metros en cuadro por 1´20 de profundidad,
aproximadamente, por debajo del nivel de los cimientos.
Para profundidades mayores de 7 metros, que es prácticamente la altura máxima de operación de
las bombas, se colocarán las mismas por debajo de la rasante del terreno y por encima de la capa
freática. De este modo el agua llegará hasta la boca de descarga por efectos de impulsión, en cuyo
punto se realiza el desagüe mediante zanjas o tuberías.
Las bombas más frecuentemente usadas son las de diafragma (Fig. 54), accionadas a mano o con
motor, y las bombas centrífugas (Fig. 55 y 56).
Indudablemente que la más aconsejable para esta clase de trabajo es la
bomba centrífuga, cuyas dimensiones dependerán del volumen de agua
a elevar. Suelen estar provistas de un tubo de succión extensible
mediante prensaestopas, y provisto de una válvula de pie. El
prensaestopas permite alargar el tubo de succión sin dificultad a medida
que se va profundizando el pozo. Hay que disponer de las cadenas o
cables necesarios para que, fijados estos amarres junto a la bomba, se
pueda trasladar con alguna comodidad. Debe tenerse especial cuidado
en que las juntas del tubo de succión sean perfectamente
impermeables, para lo que se utilizará anillos de goma.
Los codos deben tener un radio lo más amplio posible. Las bombas
centrífugas (como se ha dicho anteriormente) pueden elevar el agua
hasta los 8 metros de altura, pero cuando dan su máximo rendimiento es
en la comprendida entre los 2 y 2´50 metros.




MAQUINARIA PARA EXCAVAR ZANJAS
Azadón mecánico y zanjadoras
Aunque no es nuestra intención dar aquí noticias sobre la maquinaria empleada en construcción (1),
señalaremos, por su elevado rendimiento práctico, dos tipos: el azadón mecánico y la zanjadora,
cuyas descripciones hacemos seguidamente.
El azadón mecánico es una máquina para
trabajar en movimiento de tierras a nivel inferior
a su sustentación o ligeramente superior a ésta.
Tiene especial aplicación para hacer trincheras
y zanjas, pues su brazo y la cuchara de que va
provisto puede trabajar a 7 metros bajo su nivel
de sustentación, y por encima de éste, 3 metros.
En la figura 57 puede verse la construcción de
una zanja para tubería construida por un
azadón; en la figura 58, una máquina de este


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tipo con entera movilidad montada sobre camión, y en la 59, un azadón mecánico remolcado por
tractor, adecuado para pequeñas
excavaciones.
Las zanjadoras reciben también
el nombre de trincheradoras, y
son máquinas que arrancan tierra
de forma regular, abriendo zanjas
del ancho requerido para luego
disponer, dentro de las zanjas,
cimientos, conductos de tuberías
de desagües, de cables de
instalación eléctrica, etc.
Este tipo de máquina lo maneja
un solo operario (igual que la
anterior) y van excavando a la
vez que avanzando en el trabajo.
Su manejo es sencillo, como el
de un tractor.
Los anchos y profundidades a
realizar son variables, así las hay
que excavan trincheras desde 40
a 150 cm de ancho y hasta 3´80
m de profundidad.
Están formadas por un aparato
motor que actúa sobre una hilera
continua de cangilones metálicos,
los cuales pasan por un botalón
telescópico, pudiendo excavar a
razón de 2´50 metros
longitudinales por minuto.
A ese tipo corresponde la
zanjadora de la figura 60. Hay
también máquinas más pequeñas,
igualmente en forma de rosario
los cangilones, y montadas sobre
carriles.
Estas excavan en un ancho
máximo de 90 cm y una
profundidad de 2´50 metros.
Las zanjadoras gigantes
pueden excavar 2´60 m de
ancho a 5 m de profundidad.
El rosario va inclinado (aun
cuando también pueden
realizar cortes verticales),
transportando la tierra movida
hacia arriba, para descargar a
un lado sobre la orilla de la
zanja abierta e incluso
directamente, si el material no
va a ser aprovechado
nuevamente, sobre camiones
de trasporte (Fig. 61 y 62).




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REFER: EL MAESTRO DE OBRA – J. PACHECO. Z. - SENCICO
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TRAZADO Y REPLANTEO, NIVELES DE OBRA

2.1. VERIFICACIÓN DE LAS MEDIDAS DE LOS TERRENOS
2.1.1. Forma de los terrenos. Una porción de área limitada por determinado número de lados,
es un polígono. La forma de los terrenos corresponde a la de los polígonos.
Al contorno constituido por los lados del polígono se le denomina poligonal.
Ángulos de un polígono son los ángulos formados por los
lados consecutivos.
Vértices son los puntos de intersección de los dos lados
consecutivos.
Diagonales de un polígono son los segmentos de recta que
unen dos vértices no consecutivos.
La Fig. 2.1 es un polígono; los lados AB, BC, CD y AD
constituyen la poligonal.
El polígono que muestra la figura tiene cuatro ángulos
internos; uno de ellos, el ángulo ABC, está formado por los
lados consecutivos AB y BC.
Refiriéndonos a la misma figura, el polígono tiene dos
diagonales: AC y BD.
2.1.2. Verificación de la forma de los terrenos. Antes de proceder al trazado de cualquier
obra es indispensable comprobar si la forma de medidas del lote indicadas en los planos
corresponden a las reales obtenidas en el terreno.
exigencia señalada podría parecer innecesaria sino fuera porque en la práctica y con cierta
frecuencia se evidencian discrepancias entre lo indicado en los planos y la verdadera forma y
medidas de los terrenos. En todo caso, la constatación debe ser de rutina para evitar
problemas ulteriores, muchas veces insalvables. Ciertamente, la verificación de la forma y
medida de terrenos de gran extensión demanda la intervención de topógrafos y el empleo de
equipos de ingeniería; sin embargo, cuando se trata de lotes de reducida dimensión y más
aun si son cuadriláteros la constatación es posible efectuarla con implementos simples, tales
como huinchas, cordeles y estacas.
2.1.3. Verificación de un terreno que tiene cuatro lados. Frecuentemente los terrenos
tienen cuatro lados, es decir, son cuadriláteros (polígonos que tienen cuatro lados). Es
conveniente señalar que la forma exacta de un terreno de este tipo no es posible definirla
conociendo sólo las medidas de sus lados; es necesario conocer al menos uno de sus
ángulos internos o la medida de una de sus diagonales. La Fig. 2.2, pro ejemplo, muestra
dos cuadriláteros que tienen sus cuatro lados correspondientes iguales; sin embargo, los
cuadriláteros no son iguales.
El procedimiento que describiremos
a continuación consiste en medir los
lados y las dos diagonales. Desde
luego, las mediciones deben
realizarse con la mayor exactitud
posible, empleando preferentemente
huincha metálica.

Teniendo las medidas de los lados y
diagonales se procede al dibujo del
terreno, requiriéndose de un
compás, escalímetro y lápiz duro
afilado.
El procedimiento es el siguiente:
a) Dibujar el lado que corresponda al frente del lote, en la Fig. 2.3. el lado AB.


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b) Con el compás, tomando como
centro el vértice A, trazar un
arco de circunferencia cuyo
radio, en la escala escogida,
sea igual al lado AD (Fig. 2.4-a).
c) Repetir el procedimiento
indicado en b), pero tomando
ahora como centro el vértice B.
Con radio igual a la diagonal BD
interceptar el arco
anteriormente trazado,
determinando así el vértice D
(Fig. 2.4-b).
d) Uniendo los vértices A y D
definimos el lado AD (Fig. 2.4-
c).
e) Haciendo centro en el vértice D
trazar un arco de circunferencia
cuyo radio sea igual al lado CD
(Fig. 2.4-d).
f) Repetir lo señalado en e)
tomando como centro el vértice
B.
Con radio igual al lado BC
interceptar el arco
anteriormente trazado,
obteniendo así el vértice C (Fig.
2.4-e).
Uniendo el vértice C con los
vértices B y D queda definida la forma de terreno propuesto.
g) Comprobar con el escalímetro que la diagonal AC sea igual a la medida tomada en el terreno.
El procedimiento descrito puede ser aplicado a terrenos de más de cuatro lados, descomponiendo el
lote en triángulos.
2.2. METODOS AUXILIARES EMPLEADOS EN EL TRAZADO
2.2.1. Mediciones. El trazado de obras de gran extensión demanda, necesariamente, la
intervención de topógrafos y el empleo de instrumentos y equipos apropiados; sin embargo, el
trazado de obras de reducida a mediana extensión es posible realizarlo simplemente con
huincha y cordeles, siempre y cuando se lleve a cabo con apropiado esmero a efecto de
conseguir la exactitud deseada.
De preferencia la huincha será metálica, de longitud no menor de 25 m. Es necesario indicar
a los ayudantes cuál es el cero de la huincha, pues, como sabemos , las huinchas están
provistas de argollas que, en algunos tipos de huincha, no forman parte de la longitud real de
las mismas. También es indispensable que la huincha, al efectuar las mediciones, sea
fuertemente tensada.


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Las mediciones deben ser horizontales, pues como tales están indicadas en los planos.
Cuando las medidas son tomadas apoyando la huincha en terrenos de moderada pendiente
el error en que pueda
incurrirse no tiene mayor
significación. No sucede
lo mismo cuando el
terreno tiene pronunciada
pendiente; en este caso,
es preciso tomar medidas
horizontales
progresivamente por
tramos, a este método se
le denomina medición por
cultelación.

Por ejemplo, la longitud
entre los puntos A y B es
la suma de las medidas parciales I
1
, I
2
, I
3
(Fig. 2.5).

2.2.2. Empleo de escuadras. Las escuadras de
madera, similares a la que muestra la Fig. 2.6, son, sin
duda, útiles para trazos complementarios o de
reducida longitud; no es recomendable su empleo
para trazados de mayor extensión. Desde luego,
debe desecharse, por no proporcionar la necesaria
exactitud, la utilización de pequeñas escuadras de
fierro.
2.2.3. Trazar una perpendicular a un alineamiento
dado. Trazar una perpendicular a un alineamiento
equivale a trazar un ángulo recto, es decir, de 90°.

Procedimiento:
a) Tensamos un cordel entre las vallas A y B, definiendo así el alineamiento AB. Los
travesaños de las vallas deben estar al mismo nivel.
b) Tensamos un cordel entre las vallas C y D auxiliándonos con una escuadra de madera.
Aún no podemos asegurar que el alineamiento CD sea exactamente perpendicular al
alineamiento AB.
c) A partir de la intersección de los dos cordeles medimos 3 m sobre el cordel AB, esta
medida la marcamos en el cordel estableciendo el punto P. Una vez hecha la marca no
se debe modificar la tensión del cordel AB (Fig. 2.8-b).
d) Exactamente hacemos lo mismo sobre el cordel CD pero tomando en este caso una
medida de 4 m, definiendo el punto Q.
e) Verificamos con la huincha si la medida entre los puntos P y Q es 5 m. Si esto se
cumple, los alineamientos AB y CD son perpendiculares entre sí. Es preciso que la
comprobación se realice cuidadosamente.
f) De no cumplirse la condición indicada corregir el alineamiento CD, repitiendo el
procedimiento tantas veces cuantas sean necesarias hasta conseguir el triángulo 3,4,5.
El procedimiento para trazar un ángulo de 90° se
fundamenta en el principio siguiente: si los lados de un
triángulo miden 3,4 y 5 m el ángulo formado por los
lados que miden 3 y 4 m es un ángulo recto (Fig. 2-7).
Ejemplo: Se trata de trazar un alineamiento
perpendicular a un alineamiento o eje, AB (Fig. 2.8-a).




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Es indispensable, en cada corrección, tomar nuevamente las medidas 3 y 4 m sobre los
cordeles AB y CD respectivamente, no siendo válidas las marcas anteriores

2.2.4. Trazar una paralela a un alineamiento dado, separada una distancia “d” de
dicho alineamiento (Fig. 2.9).
Procedimiento:
a) Desde los puntos B y C,
convencionalmente escogidos sobre
el alineamiento AX, trazamos
perpendiculares a AX.
Si la distancia d es reducida se puede
emplear una escuadra de madera
para trazar las perpendiculares. Si la
distancia es grande procede aplicar el
método descrito en 2.2.3.
b) En las perpendiculares trazadas y a partir de los puntos B y C medimos la distancia
prevista “d”, estableciendo los puntos P y Q.
c) Uniendo los puntos P y Q obtenemos la paralela buscada.


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2.2.5. Dados un alineamiento base y un punto por el que debe pasar una paralela
a dicho alineamiento, trazar la paralela. En la Fig. 2.10-a, AX es un alineamiento
base y B es un punto por el que debe pasar una paralela a AX.





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Procedimiento:
a) Ubicamos en el alineamiento AX un punto cualquiera, tal como C. Tendemos un cordel
que una los puntos B y C (Fig. 2.10 b).
b) Dividimos por mitad el segmento de recta BC determinando el punto M (Fig. 2.10-c).
c) Desde un punto D, elegido arbitrariamente sobre AX, establecemos mediante cordel el
alineamiento DM (Fig. 2.10-d).
d) Sobre el alineamiento DM y a partir el punto M medimos una distancia igual a DM,
obteniendo así el punto Z (Fig. 2.10-e).
e) Uniendo los puntos B y Z trazamos la paralela buscada (Fig. 2.10-f).
2.2.6. Trazado de ángulos. El trazado de alineamientos que forman determinados ángulos con
un alineamiento dado es posible realizarlo empleando el método de la tangente
trigonométrica.
El procedimiento consiste en tomar sobre el alineamiento dado, digamos AX, a partir del
vértice previsto una distancia convencionalmente escogida, estableciendo, de esta manera, el
punto C. Al segmento de recta AC lo designamos base (Fig. 2-11).
Desde el punto C trazamos
una perpendicular al
alineamiento AX. Sobre
esta perpendicular y a partir
del punto C tomamos una
longitud igual al producto
de la longitud de la base,
AC, por la tangente del
ángulo propuesto,
definiendo así el punto B.
Uniendo los puntos A y B y
prolongando la recta
obtenemos el alineamiento
AZ que forma con el alineamiento AX el ángulo previsto.
Es recomendable que la longitud de la base sea de 2, 3, 4, 5 m. Cuanto más grande es la
base, mayor será la exactitud que cabe esperarse; aunque es pertinente advertir que cuando
se trata de ángulos grandes l longitud de la perpendicular resulta excesiva e inconveniente
para el trazado.
Aun cuando la tabla 2.1 está referida sólo a algunos ángulos es de utilidad práctica. Para
ángulos que no figuran en la Tabla, las tangentes pueden obtenerse de computadoras
provistas de funciones trigonométricas.
Desde luego, el grado de exactitud que se logre con el método descrito depende del esmero
con que se realice. Su empleo es aceptable en obras relativamente pequeñas, mas no en
proyectos que demanden mayor precisión, en los que, generalmente, se recurre a topógrafos
y equipos de ingeniería.
Tabla 2.1. Valores de “a” (m) para trazar ángulo (Ver Figura 2.11).
Ángulos Base (m) 2 3 4 5
10°
15°
20°
25°
30°
35°
40°
45°
50°
55°
60°
65°
70°
0.35
0.54
0.73
0.93
1.15
1.40
1.68
2.00
2.38
2.86
3.46
4.29
5.49
0.53
0.80
1.09
1.40
1.73
2.10
2.52
3.00
3.58
4.28
5.20
6.43
8.24
0.71
1.07
1.46
1.87
2.31
2.80
3.36
4.00
4.77
5.71
6.93
8.58
10.99
0.88
1.34
1.82
2.33
2.89
3.50
4.20
5.00
5.96
7.14
8.66
10.72
13.74


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Ejemplo: Trazar un alineamiento AZ que forme un ángulo de 20° con un alineamiento dado
AX (Fig. 2.12).
a) Sobre el alineamiento AX y a
partir del punto A tomamos una
longitud de 5 m, estableciendo
el punto C.
b) Desde el punto C trazamos una
perpendicular a AX.
Medimos en esta perpendicular a
partir del punto C una longitud igual
al producto de 5 m por la tangente
de 20°, determinando el punto B.
Como la tangente de 20° es
0.36397, la longitud a tomarse será 5 x 0.36397 = 1.82 m, coincidente con el valor que
figura en la tabla 2.1 para un ángulo de 20° y una base de 5 m.
c) Uniendo lo puntos A y B y prolongando la recta se obtiene el alineamiento AZ, que forma
un ángulo de 20° con el alineamiento AX.
2.2.7. Dividir un ángulo cualquiera. Se trata de dividir por la mitad el ángulo formado por los
alineamientos AX y AZ (Fig. 2.13).
Procedimiento:
a. En los alineamiento AX y AZ y a partir del vértice A tomamos una misma longitud
definiendo los puntos B y C (Fig. 2.13-a).
b. Tendemos un cordel que una los puntos B y C.
c. Dividimos n mitad el segmento de recta BC, marcando en el cordel el punto M.
d. Uniendo el vértice A con el punto M y prolongando la recta se obtiene el alineamiento AY,
que divide en la mitad el ángulo XAZ (Fig. 2.13-b).

2.3. TRAZADO Y REPLANTEO
2.3.1. Método de trazado. La ubicación y medidas de cimientos, muros y columnas son
indicadas en los planos y están referidas a sistemas de ejes y alineamientos, propuestos en
cada proyecto en particular.


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Los ejes y
alineamientos, perpendiculares entre sí, constituyen sistemas de coordenadas y son
identificados con números y letras a efecto de facilitar el trazado y replanteo.
La Fig. 2.14 muestra el plano de la cimentación de un edificio. Como se advertirá, la
ubicación de columnas, muros y sus respectivas zapatas está referida al sistema de ejes
propuestos en el plano de trazado. Los ejes y/o alineamientos son materializados en obra
mediante vallas o “tarjetas”, en las que se realizan apropiadas marcas. Cada eje o
alineamiento está definido por sus respectivos pares de vallas o “tarjetas” (Fig. 2.15 y 2.16).
Las vallas son ubicadas convenientemente en el contorno de la zona de trabajo. Deben ser
suficientemente sólidas, construidas con madera en buen estado y estar algo separadas de
las excavaciones para evitar su remoción durante los trabajos, asimismo deben estar
alineadas.
El primer paso del trazado es la definición de los ejes o alineamientos base. Refiriéndonos a
la Fig. 2.14 tomamos como tales el alineamiento A y el eje 1.
En el ejemplo propuesto, por tratarse de un edificio en esquina y con los frentes a la calle, hay
que tener extremo cuidado en respetar los retiros municipales correspondientes.
Trazado el alineamiento A se procede a la definición del eje 1, éste debe ser perpendicular al
alineamiento A; para ello, podemos emplear el método descrito en el acápite 2.2.3.


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Definidos el alineamiento A y el eje 1, se procede a establecer lo demás ejes y alineamientos
tomando las cotas que indiquen los planos, marcando su exacta ubicación en las vallas o
tarjetas.
Es preciso insistir en la necesidad de que los ejes base 1 y A sean perpendiculares entre sí,
porque de lo contrario el trazado de los otros ejes resultaría incorrecto ya que, como es fácil
advertir, el procedimiento consiste en trazar paralelas a dichos ejes base.
Como ha sido ya señalado, las medidas indicadas en los planos son consideradas
horizontales; por lo tanto, como tales deben ser reproducidas en el terreno.
Es conveniente, asimismo,
tomar las medidas por el
procedimiento de acumulación
de las mismas, tal como
muestra la Fig. 2.17; la
equivocación que,
eventualmente, pueda
cometerse al determinar una
medida parcial no altera la
correcta ubicación de lo demás
ejes.
Las marcas en los travesaños
en la vallas son hechas con
lápiz de carpintero. Un corte con serrucho, de poca profundidad, contribuye a la definición de
la marcas. Si fuera necesaria alguna corrección, las marcas anuladas deben ser totalmente
eliminadas para no incurrir en errores en la progresión de los trabajos.
Previendo que pueda producirse la remoción de las vallas es útil trasladar los trazos o marcas
a estacas de fierros ancladas en el suelo, de preferencia con concreto (Fig. 2.18).
Con el propósito de facilitar el trazado es conveniente distinguir entre ejes principales y ejes
de segundo orden. No es recomendable exagerar en el número de ejes, más vale referir el
trazado a ejes principales, y relacionar a éstos los
trazos complementarios.
Cuando la complejidad de un proyecto lo demande, el
trazado se simplifica dividiéndolo por sectores;
prácticamente, como si tratara de dos o más obras,
relacionando, desde luego, los ejes correspondientes.
2.3.2. Replanteo de la cimentación. El replanteo
consiste en trazar en el terreno la ubicación y las
medidas de los cimientos, que indiquen los planos
correspondientes. El procedimiento se realiza
mediante cordeles fuertemente tensados entre los
pares de vallas que definen cada uno de los ejes o
alineamientos.


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El replanteo de cimientos corridos para muros portantes no encierra mayormente dificultad
alguna. Trazos auxiliares en las vallas, por ejemplo los que corresponden a los anchos de los
cimientos, facilitan los procedimientos.
El replanteo de zapatas aisladas de concreto se ejecuta proyectando sobre el terreno los ejes
que definen su ubicación; la Fig. 2.19 ilustra el método de replanteo. Mediante escuadras,
reglas y huincha se procede al trazado de las zapatas, de acuerdo a las medidas que señale
el plano de cimentación. Es necesario advertir que no siempre las columnas y
consiguientemente las zapatas están referidas a ejes, es decir, que pasan por su centro, sino
que su ubicación pude estar definida por alineamientos; al respecto observar la Fig. 2.14.
2.4. ESTABLECIMIENTO Y CONTROL DE NIVELES DE OBRA
2.4.1. El proceso de establecer y controlar niveles. Al inicio de la construcción y durante
la progresión de los trabajos es necesario el establecimiento de los niveles previstos en los
planos. Los niveles corresponden a cimientos, pisos, techos, colectores de desagüe y demás
componentes de las edificaciones.
El proceso de establecimiento de niveles se facilita descomponiéndolo en las siguientes
etapas:
 Verificación del nivel del terreno
 Evaluación del plan de niveles
 Control de niveles en obra
2.4.2. Verificación del relieve del terreno. Así como la previa comprobación de la forma y
medidas del terreno es indispensable para el trazado de las obras, la verificación del relieve
del terreno debe ser de rutina. En caso de contarse con planos topográficos, como ocurre
generalmente en obras grandes, la labor se simplifica; pero aun cuando se trate de terrenos
relativamente pequeños, la constatación es ineludible.
Debe tenerse en cuenta que en no pocos casos, por no disponer oportunamente de la
información concerniente, los proyectistas desarrollan los proyectos refiriéndolos a terreno
plano y horizontal. Sin embargo, cuando el constructor se apresta a dar inicio a los trabajos
puede ocurrir que dicha suposición no concuerde con la realidad; que, inclusive, la
configuración altimétrica del terreno difiera sustancialmente de la suposición indicada. No
queda, pues, más remedio, si se quiere actuar responsablemente, que verificar, antes del
inicio de la obra, el relieve del terreno, a efecto de adoptar las previsiones pertinentes en cada
caso.
Cuando se trate de terrenos de poca extensión no es indispensable contar con planos de
curvas a nivel. Basta, en la mayoría de los casos, conocer los niveles correspondientes a los
vértices, los de algunos puntos interiores y los de la vereda. La información podemos
obtenerla con relativa facilidad mediante un nivel de ingeniero y una mira.
El primer paso del procedimiento es estacional el instrumento en cualquier punto dentro o
fuera del terreno, pero apropiado para tomar lecturas de mira correspondientes a los puntos
seleccionados.
Asegurando firmemente en el suelo las patas del trípode y luego de nivelar el anteojo del
instrumento, se toman y registran las respectivas lecturas de mira de los puntos escogidos.
Es conveniente numerar los puntos cuyos niveles se
desea obtener.
Ejemplo: Se trata de obtener información del relieve del
terreno que muestra la Fig. 2.20.
Procedimiento: En primer lugar debemos definir cuál
es el nivel referencial (Bench Mark, BM). En el ejemplo,
escogemos el punto P-1 como BM =  0.000.
Las lecturas de mira son:
P-1 (BM) 1.48
P-2 0.74
P-3 0.95
P-4 0.62
P-5 1.26


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Para referir los niveles de los puntos al nivel  0.000, correspondiente al BM escogido,
confeccionamos la siguiente tabla:

PUNTO LECTURA DE MIRA (M)

DIFERENCIA DE
ALTURAS
NIVEL REFERIDO AL
BM =  0.00
P-1
P-2
P-3
P-4
P-5
1.48
0.74
0.95
0.62
1.26
1.48 – 1.48
1.48 – 0.74
1.48 – 0.95
1.48 – 1.67
1.48 – 1.26
0.00
+0.74
+0.53
- 0.19
+0.22
Los niveles del terreno propuesto son mostrados en la Fig. 2.21



Adviértase que la diferencia de lecturas correspondientes a dos puntos es la diferencia del
nivel entre esos puntos (Fig. 2.22).
Debe observarse, también, que las
diferencias o restas obtenidas son
algebraicas: por eso es que el punto
P-4 tiene el nivel –0.19, es decir está
0.19 m debajo del nivel  0.00. Desde
luego, podríamos haber escogido
como BM cualquier otro punto, por
ejemplo el que indique el plano del
proyecto, o el nivel de vereda
coincidente con el ingreso de la
vivienda.
Para simplificar el ejemplo no hemos
tomado niveles correspondientes a la
vereda; sin embargo es imprescindible hacerlo para establecer la relación entre los niveles del
terreno y los de la vereda. Además con el fin de comprobar la factibilidad de conexión del
sistema de desagüe al colector público es indispensable determinar los niveles de los fondos
de los buzones y/o colectores de la red pública de desagüe.
Generalmente los proyectos de obra de mayor importancia y magnitud incluyen planos de
curvas a nivel. Si bien la elaboración de este tipo de planos escapa del alcance del presente
Capítulo, se estima de utilidad exponer algunas características de ellos.
Las curvas que figuran el los planos de curvas a nivel representan intersecciones del terreno
con virtuales planos horizontales, por lo tanto, todos los puntos que definen una curva están
en el mismo nivel. Las orillas de un lago ilustran el concepto expuesto.
Los virtuales o imaginarios planos son equidistantes entre sí, es decir, una misma distancia
los separa; por ello, a la distancia que los separa se le denomina equidistancia. Su magnitud
depende de la extensión y relieve de los terrenos, de la escala seleccionada y del grado de
precisión requerido.


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En los planos figuran las cotas o niveles de cada curva. Cuando una zona del terreno es muy
escarpada las curvas aparecen muy próximas entre sí. Por el contrario, si el terreno es
relativamente plano las curvas figurarán alejadas unas de otras.
2.4.3. Evaluación del plan de niveles. Esta etapa consiste en cotejar la información
correspondiente al relieve real del terreno con diversas consideraciones o exigencias de
carácter técnico, arquitectónico, o de costos. De la evaluación podría surgir la necesidad de
modificar el plan de niveles
propuesto en los planos.
Por ejemplo, una pendiente
pronunciada de la vereda en
el frente de la fachada
obligaría a modificar los
niveles de los pisos
terminados, previsto en el
proyecto, si es que desea que
ningún tramo de la fachada
quede debajo del nivel de la
vereda. Este caso es
mostrado en la Fig. 2.23.
Algunas veces la profundidad
de la red pública de desagüe resulta
insuficiente para satisfacer las
pendientes mínimas de colectores
de las instalaciones sanitarias
interiores. Cabe, en esta
circunstancia, proponer la
modificación de los niveles de los
pisos terminados indicados en los
planos (Fig. 2.24).
En los proyectos de conjunto
habitacionales debe ser práctica
usual el estudio de niveles en
relación con las pendientes de las
veredas en los frentes de fachadas.
Un escalonamiento ordenado
arquitectónicamente puede ser
propuesto (Fig. 2.25).
Asimismo, aspectos vinculados con la protección contra humedad merecen, ser tenidos en
cuenta en esta etapa de evaluación.
También es posible, como resultado del estudio del plan de niveles, lograr significativa
reducción de los costos de las partidas de movimiento de tierra, encofrados, etc. No
obstante, cualquier modificación que se proponga deberá estar sujeta a previa consulta y
aprobación de los proyectistas.
2.4.4. Control de niveles en obra. Como ha sido ya indicado, al inicio de la obra y durante la
progresión de los trabajos es necesario efectuar marcas de los niveles, a los que se referirán
los diversos componentes de la obra: excavaciones, cimientos, muros, vigas y techos, etc.,
previstos en los planos.
En obras de gran extensión será necesario
emplear métodos y equipo topográficos,
compatibles con la exactitud requerida.
En obras relativamente pequeñas es aceptable
adoptar procedimientos más simples; por
ejemplo, el empleo de mangueras de plástico
transparentes aprovechando el principio de
vasos comunicantes. El método es
ampliamente conocido en la práctica de obra.
Al comenzar la obra de niveles son establecidos


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en poyos de concreto o en otros elementos fácilmente identificables, suficientemente
estancos y convenientemente ubicados para evitar su remoción durante la progresión de los
trabajos. Conforme avanza la construcción, las marcas se trasladan a columnas, muros etc.
Es práctica común en construcciones de albañilería, “correr” nivel en el perímetro interior de
los diversos ambientes, marcando el nivel + 1.00 m del piso terminado; a este nivel se
referirán los diversos trabajaos y componentes de las edificaciones: altura e muros y de
columna, encofrado de vigas y techos, dinteles de puertas y ventanas, y, desde luego, los
niveles de los pisos terminados (Figs. 2.26, 2.27, y 2.28).







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TEMA : CIMENTACIONES
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CONSTRUCCIONES DE LOS CIMIENTOS

MATERIALES CON QUE SE PUEDEN CONSTRUIR LOS CIMIENTOS
Los materiales con que se pueden construir los cimientos dependen, en gran parte, del grado
higrométrico del terreno y la mayor o menor facilidad que el mismo tenga para absorber el agua
meteórica. Los tipos de cimentación hasta ahora conocidos, aparte del pilotaje que señalaremos o
estudiaremos en capítulo aparte, son:
a) de mampostería
b) de mampostería hormigonada
c) de hormigón ciclópeo
d) de hormigón en masa
e) de hormigón armado
f) de ladrillo
g) de piezas prefabricadas
CIMIENTOS DE MAMPOSTERÍA
La piedra, es le elemento más generalizado no solamente en el ambiente rural, sino también en el
urbano, donde es fácil observar cómo las fundaciones se resuelven con material pétreo.
Pero no toda la piedra es apta para la construcción de cimiento y es conveniente que antes de
elegirla se realice un ensayo previo, el que y en principio, nos dará a conocer si resiste bien a la
intemperie y no es heladiza, reconociéndose prácticamente estos extremos si ha aguantado bien el
aire libre, uno o dos inviernos.
Tampoco deben emplearse piedras que estén aglomeradas con óxido de manganeso o hierro, ya que
no resistiría al aire. Los esquisitos pizarrosos y piedras que al golpe se parte en lajas, no deben
emplearse, pues son piedras en que la humedad pude penetrar fácilmente. En cuanto a las piedras
que absorben agua o tienden a disgregarse por las heladas, deben desecharse por completo.
Una excelente piedra de construcción, es aquella que no tiene grietas ni oquedades y en cuya rugosa
superficie se adhiere mejor el material de agarre, cosa que no ocurre con las de superficie lisa, que
siempre estarán expuestas al deslizamiento.
En la tabla 7 puede verse algunas características técnicas de las piedras más utilizadas.

COEFICIENTE DE TRABAJO DE LA PIEDRA PARA CIMIENTOS TABLA 7

Piedras Peso específico Kg/m
3
Coeficiente de trabajo Kg/cm
2

Sillería de granito
Sillería de arenisca
Sillería de caliza dura
Sillería de caliza blanda
Mampostería de piedra molar
Mampostería de granito
Mampostería de caliza (húmeda)
Mampostería de caliza (seca)
Pizarra
Esquisto
2.600 a 2.900
1.800 a 2.500
2.000 a 2.500
1.600 a 2.000
1.200 a 1.500
2.200 a 2.500
2.300 a 2.500
2.200 a 2.400
2.600 a 2.900
2.700 a 2.900
40 a 50
20 a 25
12 a 15
5 a 8
6 a 8
10 a 15
6 a 8
6 a 10
Pero esto, que sería tan sencillo, en la práctica no se suele hacer, salvo en algún caso aislado. En el
mejor de los casos nos limitamos a reconocer la dureza de una piedra golpeándola con la maceta, de
cuyo sonido observamos que si es hueco, sordo, la piedra es blanda mientras que, si el sonido es
agudo, metálico, la piedra es dura. También reconoceremos la calidad de una piedra rompiéndola y
viendo sus fragmentos: si éstos se presentan con aristas vivas propicias al corte, es dura y si estas
aristas se presentan sin filo o con el canto romo, la piedra es blanda.
De todas formas cualquier procedimiento será dudoso si, como decíamos antes, no se recurre a un
laboratorio adecuado, que es quien en definitiva nos podrá dar la resistencia por centímetro cuadrado
de una piedra con arreglo a su naturaleza.



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TEMA : CIMENTACIONES
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MANERA DE CONSTRUIR LOS CIMIENTOS: DE MAMPOSTERÍA, DE
LADRILLO; CAPA DE ARENA EN EL FONDO
En principio, por ser buenos conductores de humedad, descontaremos para material de agarre los
morteros de yeso y cal, aunque este último sea discutible, y utilizaremos el de mortero de cemento
Pórtland y, sin inconveniente el de cemento natural y cal hidráulica cuya dosificación variará según la
humedad del terreno y su más o menos facilidad en absorber las aguas pluviales. Para terreno seco
impermeable bastará con la dosificación 1:6, pero si el terreno es húmedo o absorbe con facilidad, el
agua de lluvia y no se dispone barreras anticapilares, convendrá rebajar la arena para que el mortero
resulte más impermeable. Esto en cuanto a terrenos corrientes que de los anegados, ya trataremos
más adelante.
Construir una cimentación de mampostería, equivale, en todos sus aspectos, a construir una pared
por el mismo sistema, para la que se observará y aún se acentuará las reglas que para las mismas se
usan. En la figura 63
presentamos un relleno
defectuoso de mampostería
ordinaria donde con línea de
trazos hemos destacado la
posibilidad de dos juntas si la
piedra no es convenientemente
aparejada, llamándose aparejo
a la disposición en cuanto a
trabazón de las piedras o
mampuestos, procurando que
sus hilados monten una sobre
otra de manera que la superior mate la junta de la inferior (Fig. 64).
Si el terreno es sensiblemente horizontal, se rellenará el cimiento hasta su rasante. Pero si la
nivelación no está hecha, convendrá enrasar a unos 10 centímetros más bajo que el terreno con el fin
de que, al efectuar la nivelación del muro, no haya necesidad de demoler parte de la cimentación pro
haber quedado ésta más elevada y luego constituya un estorbo para aceras, calles, etc.
CAPA DE ARENA EN EL FONDO
Recordamos que, con frecuencia, y una vez excavada la zanja de cimentación, ha surgido siempre el
problema de cómo debería iniciarse esta cimentación. Queremos decir que si, por ejemplo, se
trataba de un cimiento de mampostería, que es lo que en contacto con el terreno deberá ir, si una
hilada de piedra en seco o un tendel de mortero. Las dos soluciones dejan que desear, pues al dejar
y precisamente en la base piedras sin recibir, éstas quedarían sueltas y por muy bien que se
macizaran con ripio siempre quedarían coqueras no muy interesantes desde el punto de vista
constructivo; la segunda solución parece más racional pero presenta el inconveniente de que el
tendel, al ser extendido con la paleta, ésta arrastraría tierra, que al confundirse con el mortero, le hará
perder mucho de su resistencia máxima.
CIMIENTOS DE MAMPOSTERÍA HORMIGONADA
La cimentación resulta con mampostería
hormigonada constituye una derivación de la
anterior con la diferencia de que, en vez de
utilizar el mortero como material de agarre, se
utiliza el hormigón.
La piedra se dispondrá en hiladas horizontales.
En cuanto al vertido del hormigón, podremos
decir que colocada la primera hilada de piedra
se recubrirá con una capa de hormigón que será
apisonada con todo vigor, a fin de que “la grasa”
se introduzca por todas la juntas que pudieran
quedar.
La mampostería hormigonada se realiza
mediante banquetas escalonada para dar lugar
(Fig. 65), a que la piedra sea colocada como si se tratara de mampostería.


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Este trabajo tiene 4 importantes fases:
1° Al comenzar la cimentación, s echará en el firme la primera togada de hormigón, que un peón,
calzado con botas de goma y provisto de un rastrillo repartirá a lo largo de la zanja de forma que
venga a quedar de unos 10 cm de espesor.
2° El oficial, provisto de paleta sentará la primera hilada de piedra, calzándola lo suficiente con el
mismo hormigón de la zanja, cuidando especialmente de que ninguna zona de su asiento quede
en falso o con alguna oquedad.
3° Posteriormente se volverá a echar otra tongada de hormigón equivalente a la primera, en cuanto
a espesor, que será igualmente repartida por el mismo procedimiento aprisionando después.
4° Volverá a ponerse otra hilada de piedra, pero esta vez retranqueada 50 ó 60 cm con el fin de
presentar un buen enlace cuando se continúe el trabajo; y así sucesivamente hasta su coronación
procurando hacerla coincidir con hormigón, cuya superficie se dejará a “paso regla” o sea sin
rematar, para que luego el mortero de arranque de los muros “haga clavo” en las rugosidades;
obteniéndose con esto una más íntima unión entre cimentaciones y paredes.
CIMIENTOS CON HORMIGÓN CICLÓPEO
También se utiliza, sobre todo en grandes macizos, el hormigón ciclópeo. Tiene la ventaja sobre los
anteriores de que resulta algo más barato al eliminar la mano de obra del oficial u oficiales, ya que
para la confección y puesta en obra el hormigón ciclópeo, no se requiere especialización alguna,
bastando, por tanto, los obreros con la categoría de peones.
El hormigón ciclópeo es muy parecido a la mampostería hormigonada y en rigor deben observarse
casi las mismas precauciones, con la sola diferencia de que en la primera debe colocarse la piedra
como si se tratara de una pared. En el hormigón ciclópeo, la piedra puede ser más pequeña y ser
tirada por el obrero desde lo alto de la zanja y siempre que las capas de piedra y hormigón, se lleven
alternadas, es decir, tongada de hormigón con tongada de piedra, procurando que no se amontone la
piedra ni roce con la pared de la zanja. Es decir que la piedra debe ir totalmente envuelta en
hormigón pues en caso contrario se produciría la coquera; la terrible coquera de la que hay que huir a
toda costa.
CIMIENTOS CON HORMIGÓN EN MASA
Este tipo de cimentación es el más generalizado cuando las condiciones del terreno lo permiten; es
también el que menos complicación tiene y el más rápido en su ejecución, máxime si se dispone de
una hormigonera corriente de 250 litros, accionada con motor eléctrico de 220 voltios o con motor de
gasolina.
RECONOCIMIENTO DE LOS ARIDOS QUE FORMAN EL HORMIGÓN
Loa áridos que intervienen en la formación de morteros y hormigones deben tener ciertas
características en cuanto a granulometría y limpieza de limos o arcillas.
En la obra se reconocen las arenas tomando un puñado y estrujándolo en la mano. Si mancha y no
cruje, será una arena deficiente; pero si ésta deja la mano limpia y cruje ásperamente, la admitiremos
sin más averiguaciones. También se puede echar un puñado de arena en agua limpia, que quedará
más o menos turbia según contenga más o menos impurezas.
Pero estos reconocimientos de tipo práctico, no
nos llevan al resultado final de conocer
exactamente cuando un árido es apto o no para
su empleo. Y ante la duda no nos quedará otro
remedio que investigar químicamente su
composición, lo que en la práctica, al no tratarse
de un caso especial, se pasa por alto, quizá por
el retraso que en la obra suponen todas estas
gestiones, de no haberlas previsto antes de su
comienzo.
En las normas españolas se prohíbe el empleo
de áridos con un contenido de arcilla superior al
3 por 100 en peso.
Vamos a describir primeramente un ensayo de arenas a pie de obra.


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Para ello se toma una probeta de cristal o de plástico de 250 centímetros cúbicos (Fig. 66).
De la muestra representativa de la arena a ensayar se toma una determinada porción que se pasa
por un tamiz y de la parte tamizada se echa en la probeta la cantidad necesaria para alcanzar en ella
la división 100. A continuación se agrega agua hasta la división 150 y tapando la probeta con la
mano, o mejor aún con un tapón de goma, se agita vigorosamente durante tres minutos.
Se deja sedimentar en reposo completo durante una hora y al cabo de este tiempo se observará en la
probeta tres zonas:
La inferior estará constituida por la arena que ya se habrá depositado. Una zona intermedia
constituida por la sedimentación de limos y arcillas; y
Una tercera zona de agua trasparente o ase trasparente.
Si la zona ocupada por la sedimentación de arcilla es decir, la intermedia, mide menos de 8 mm (Fig.
67) la arena es totalmente utilizable, siendo tanto más limpia cuanto menor sea esta zona.
Si esta zona tiene exactamente 8 mm, la arena tendrá el ya prohibido 3 por 100 de arcilla, por tanto
se deberá lavar, si ello es económicamente posible, o desechar en caso contrario.
No hay que decir que si la zona fuese superior a 8 mm (Fig. 68) es que pasa del 3 por 100, tanto más
cuanto más amplia sea esta zona.
Determinación de la materia orgánica existente en un árido
Uno de los principales enemigos de un mortero o de un hormigón es la materia orgánica, hasta tal
punto que ésta puede llegar a impedir que el hormigón fragüe o, en el mejor de los casos, reducirá su
resistencia mecánica haciéndole más atacable por los agentes atmosféricos y reduciendo en mayor o
menor cantidad su durabilidad.
El que una arena o un árido manche los dedos, no es prueba suficiente para desecharla, bien es
verdad que la mayor parte de las veces será así, pero es necesario cerciorarse bien, sobre todo,
cuando obtener una buena arena de miga o de río resulte caro.
Para analizar un árido desde este punto de vista, s sigue el procedimiento de Duff Abrams.
Primeramente disolveremos completamente 15 gramos de sosa (hidróxido sódico) de buena calidad,
en medio litro de agua. Conviene emplear una disolución recientemente hecha, ya que si lleva mucho
tiempo preparada podría estar impurificada y falsearnos los resultados.
A continuación pondremos en una probeta graduada de 300 centímetros cúbicos, árido hasta la
división 200. Seguidamente se tapa la probeta con tapón de goma o cristal y se agita vigorosamente
unos minutos, dejándola a continuación en reposo.
Transcurridas 24 horas de reposo, se observa el color del líquido existente encima de la arena de
acuerdo con las siguientes características:
Árido bueno para todo: líquido transparente o ligeramente amarillo.
Árido bueno sólo para trabajos que no sean delicados: líquido anaranjado.
Árido malo, pero utilizable en trabajos secundarios líquido de color parduzco.
Árido rechazable totalmente: líquido casi negruzco.
No demos, pues, más palos de ciego con respecto a la determinación de un árido y enfoquemos las
cosas, desde su principio con un punto de vista más objetivo y más eficiente, ya que, unas horas
perdidas (y que para estos ensayos se puede aprovechar la transición entre excavación y preparación
de hormigonado) no significan nada si ello nos puede reportar una gran tranquilidad eliminando, en un
principio, muchas preocupaciones con respecto al comportamiento de los áridos, material básico, por
el momento en la construcción de edificios.
Para las cimentaciones de hormigón en masa no es recomendable, económicamente, construirlas
con dosificaciones que pasen de los 200 kilos de cemento por m
3
de hormigón; en la práctica el más
utilizado es el de 150 y en algún caso, el aludido de 200.
CONFECCIÓN DEL HORMIGÓN A MANO
El hormigón, como todo el mundo, sabe, es una mezcla de cemento, grava y arena, cuya dosificación
varía según el fin a que se destine. Los cementos a utilizar son los de fraguado lento y, a ser posible,
los denominados cementos artificiales Pórtland, aunque en cimentaciones de no mucha envergadura,
pueden utilizarse los naturales. Pero lo que sí discutiremos son los de fraguado rápido por la razón
de que como todo hormigón necesita un apisonado y éste lleva algún tiempo, aquél fraguaría antes
de comenzar tal operación.


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A continuación presentamos en la tabla 8 las dosificaciones más comúnmente usadas en fundaciones
de edificios, indicando en las primeras columnas de proporción en volumen; y en la cuarta los kilos de
cemento que entran en tal proporción por m
3
de hormigón y la última, sus aplicaciones.

APLICACIONES DEL HORMIGÓN EN CIMIENTOS TABLA 8
Cemento Arena Grava Kg de cemento por m2 Aplicaciones

1
1
1

1


1´50
2
3

4

3
4
6

8

400
300
200

150

Hormigón armado
Cimentación de
máquinas
Cimientos de alguna
importancia
Cimientos ordinarios

Relación agua – cemento
En la confección del hormigón, la relación agua – cemento es de vital importancia, ya que un exceso
de aquélla resta un poco su resistencia mecánica, lo que hace necesario contratar a obreros y
capataces con cierta responsabilidad moral, pues hemos visto muchas veces cómo éstos, llevados de
su tendencia a reducir el trabajo, de apisonado, procuran añadir al hormigón la mayor cantidad de
agua posible y se impone la necesidad de que el hormigón sea trabajado convenientemente cuando
no son muy manejables por excesivamente secos.
Una prueba práctica de la relación agua – cemento, la obtendremos fácilmente de la manera
siguiente. Si al tomar un poco de hormigón y oprimirlo con la mano, se forma una bola y resume
ligeramente y conserva su forma al soltarla, puede admitirse que la cantidad de agua es la
conveniente.
A no se en obras pequeñas o de escasa importancia, en la actualidad no se hace el hormigón a
mano, pero como esta práctica se sigue utilizando especialmente en el ambiente rural, daremos aquí
algunas normas al efecto:
Sobre una pastera confeccionada con tablas o sobre una chapa, vamos volcando ordenadamente y
con arreglo a la dosificación del hormigón que queremos realizar, los áridos y el cemento en seco.
Este montón se volverá, como mínimo, tres veces al objeto de que el cemento se mezcle íntimamente
con los áridos, cosa que reconoceremos cuando el montón haya tomado un color gris uniforme.
Realizando esto se irá volteando, al mismo tiempo que otro obrero eche agua en pequeñas dosis;
hasta conseguir la pastosidad común del hormigón y que reconoceremos mediante la prueba ya
indicada.
Las normas alemanas prescriben que para el volteo en
seco, se mezclará separadamente la arena con el
cemento y luego al montón resultante se le adicionará la
grava, con lo que ya todo junto se procederá a nuevos
volteos. Esto es comprensible, pues si el secreto de un
buen hormigón es el que el cemento se confunda y
mezcle uniformemente cuando más volteos en seco se
den mayor será esta uniformidad.
CONFECCIÓN MANUAL DEL HORMIGÓN
EN CUBETAS ESPECIALES
Uno de los procedimientos que simplifica
extraordinariamente la puesta en obra o el volcado del
hormigón en zanjas, pozos de cimentación, etc., es la
confección del mismo en cubetas especiales (Fig. 69),
en donde puede hacerse el hormigón sin mas
operaciones auxiliares que, como decimos antes, su
puesta en obra, lo cual facilita la forma cóncava del
sistema que estudiamos. Mezclaos a mano todos los
elementos que integran el hormigón no es necesario
trasportarlo a lugar alguno, ya que con un simple
impulso, la cubeta bascula, pudiendo terminarse la
operación mediante una batidera de palo largo, si es que


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en el primer impulso no haya volcado todo y hubiera quedado dentro del aparato restos del material.
CONFECCIÓN MECÁNICA DEL HORMIGÓN
Pero hoy en día y debido también a las amplias facilidades que las casas constructoras del material
auxiliar para obras, conceden, es fácil que cualquier contratista de obras, por modesto que sea,
posea una hormigonera con la que, no sólo se consigue que el esfuerzo humano sea menor al
confeccionar el hormigón, sino que su rendimiento es mucho mayor.
Hay varios sistemas de hormigoneras: desde las más sencillas, hasta el complicado castillete; pero
las más usuales son los dos modelos que presentamos a continuación:
Hormigonera de bombo oscilante:
La figura 70 representa una
hormigonera de este tipo, que suele ser
de tamaño pequeño pero no más de
medio saco de cemento. Como
observará el lector en la figura, va
dispuesta para motor, hincándose la
plataforma del mismo, ya que a estas
hormigueras se las puede adoptar,
distintamente, bien un motor eléctrico o
uno de gasolina.
Las características técnicas de esta
hormigonera son:
 Capacidad del tambor, 160 litros.
 Rendimiento, 3 a 4 m
3
por hora.
 Potencia del motor, 2 CV.
Peso propio de la máquina, incluyendo
el carro de transporte, 450 Kg.
La mezcla del hormigón es debido a que el tambor donde van alojados los materiales lleva dispuesto
unas palas fijas, las que, al girar, mezclan los componentes del hormigón, mezcla que será más
completa cuando más rápidamente se consiga remover los materiales mediante el movimiento
reseñado.
El tiempo de amasado contado desde que ha terminado de cargarse el tambor hasta la descarga de
éste, viene determinando por la velocidad de la máquina y el volumen del material que interesa
mezclar. La velocidad del tambor (velocidad óptima, es inversamente proporcional a la raíz cuadrada
del diámetro del tambor), por ello, la duración del a mezcla debe ser, en hormigonera de eje vertical
(basculante del tambor) de 30 segundos en
un tambor de un metro de diámetro. Y en
hormigoneras de eje horizontal, 90
segundos con tambor también de un metro
de diámetro. En hormigoneras de eje
inclinado, 120 segundos con una cubeta de
un metro de diámetro.
Hormigoneras fijas de tambor giratorio:
Estas hormigoneras llevan una tabla junto a
la estructura de la máquina para recibir los
materiales, canal inclinable con doble
mando para descargar el depósito
dosificador de agua.
La figura 71 corresponde a una hormigonera
del tipo que describimos. Se construye de
diversos tamaños según capacidad del
tambor.
Estas máquinas son para obras de
importancia, por su capacidad y
rendimiento, proporcionado grande masas
de hormigón con regularidad.


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A continuación presentamos dos cuadros con las características de capacidad y rendimiento de las
hormigoneras de tambor basculante y fijo más corriente utilizadas en España.

HORMIGONERAS DE TAMBOR BASCULANTE TABLA 9

Fabricante Modelo Capacidad litros Rendimiento en 8 horas m
3


Ferrovías y
Siderúrgica


El Medrano

Guardiola, S.A.



El material industrial
C.A.



Huarte y Cía.
Gumersindo García
Luis Grasset



Metalúrgica San Martín

Florencio Gómez

22011
22014
22012
22013
160
300
H-1
H-2
H-3
G-2
Emira-10
“ 20
“ 40
“ 50
SHP.20
Jautor-250
27-C
27-SC
35-SC
35-C
Mipra
Mipra
OB

125
180
250
325
160
300
160
160
265
160
200
250
377
600
200
250
270
270
350
350
160
300
150

20
24
40
48
24
48
32
47
64
32
65



40
42
56
32
40
64
28
72
35


Es muy importante que para confeccionar el hormigón en la hormigonera, se echen en ella los
diferentes elementos siguiendo exactamente este orden:
1° Agua
2° Cemento
3° Arena
4° Grava








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HORMIGONERAS DE TAMBOR FIJO TABLA 10
Fabricante Modelo Capacidad litros Rendimiento en 8 horas m
2


El Medrano


Luis Grasset






Ferrovías y Siderurgia

Florencio Gómez







Metalúrgica San Martín






Universal 500
Universal 750
Universal 1000
50-T
50-C
80-T
80-T
100-T
150-T
150-C
22031
22032
0
T-1
T-2
T-3
T-4
T-5
C-1
C-2
Roll-100
Roll-200
Roll-300
Roll-750
Roll-100


500
750
1000
500
500
800
800
1000
1500
1500
1000
1500
130
200
350
700
1000
1350
200
350
100
200
300
750
1000


184
272
360
80
80
144
144
176
288
288
160
240
35
48
80
160
240
320
48
80
24
48
72
184
240

Ya que, de no hacerlo así, el hormigón no saldría homogéneo y habría zonas en las que sobraría de
un material y faltaría otro.
Sobre todo hay que tener especial cuidado en echar el agua primero y su medida exacta, pues se ha
dado el caso de que al adicionar agua, el hormigón ha salido bueno en su parte superior, quedando,
en el fondo, completamente seco.
Esto es fácil de comprender si se observa el trabajo de una hormigonera y la función de sus palas
interiores, las que tienen por objeto impeler hacia arriba los elementos menos pesados consiguiendo
confundir y mezclar todos los elementos uniformemente.
PUESTA EN OBRA DEL HORMIGÓN
El hormigonado o puesta en obra del hormigón, lo llamaremos
hablando de cimentación, relleno de zanjas. Consta de dos fases: El
transporte desde el lugar de su confección y el lanzamiento
propiamente dicho. El transporte puede hacerse mediante carretillas y,
si se trata de obras de mucha importancia, mediante trenes de
hormigonar, castilletes de distribución o cintas transportadoras. El
lanzamiento tiene como remate el apisonado del hormigón, que se
realiza mediante pistones, generalmente de hierro.
Nos ha dado siempre un resultado práctico, consiguiéndose notables
aumentos en el rendimiento del trabajo, volcar el hormigón
directamente en las zanjas mediante una tolva de madera o chapa
realizada al efecto (figura 72), y, sobre todo, para grandes extensiones
a hormigonar, si se dispone de hormigoneras accionadas con motor a gasolina porque permiten un
largo desplazamiento de los tendidos eléctricos.
MECHINALES
Pero antes de echar en las zanjas de primeras cargadas de hormigón, se replanteará con sumo
cuidado el lugar en que se hayan situado los conductos para aguas residuales, así como su altura.


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Esto tiene por objeto el prever antes del mezclado de cualquier tipo de cimentación, no la colocación
de los tubos, sino los huecos por donde han de introducirse los mismos, ya que, de otra manera,
sería forzoso perforar la cimentación, lo que significaría un costoso trabajo además de la forzosa
vibración producida por el mazo y el puntero, cosa no muy recomendable.
Estos mechinales pueden dejarse sin perjuicio para el cemento de las dos formas siguientes:
a) de madera
b) de yeso
Los de madera no son más que un pequeño encofrado realizado mediante cuatro tablas clavadas por
su extremo y fijados en la masa de hormigón mediante el mismo. Estos tienen el inconveniente de
que, si el cimiento o la situación de los mismos es profunda, costará trabajo recuperar las tablas, por
lo que nosotros siempre hemos preferido lo de yeso.
Con yeso corriente, se hace un macizo cilíndrico con diámetro un par de centímetros mayores que lo
que luego tenga el tubo y de igual longitud que el ancho del cemento. Una vez fraguado y endurecido
el yeso se coloca en sentido transversal a la zanja y en el lugar indicado por los planos, y se
hormigona tranquilamente, para después cuando convenga, perforar fácilmente, con cualquier
herramienta puntiaguda, este yeso. Lo que se conseguirá a los pocos momentos, teniendo el
conducto perfectamente logrado. El que recomendamos que se haga un par de centímetros mayor
que el tubo, es con el fin de contar con la holgura necesaria para introducir cómodamente después
los conductos.
UNIONES DE HORMIGÓN INTERRUMPIDAS
Ocurre diariamente que en el relleno de zanjas, bien por
terminación de jornada de trabajo, o bien por traslado de tajo, etc,
se interrumpe la construcción de un cimiento, que no obstante y
pasada esta circunstancia transitoria será necesario continuar.
Para ello, a fin de establecer en lo posible su continuidad
monolítica, esta interrupción no se dejará con el talud natural que
forma el hormigón ni mucho menos en su plano inclinado (figura
73), sino que se tomará ciertas precauciones que conviene
reseñar.Calculado el espacio en que acabaremos de hormigonar,
con unas tablas de encofrar haremos un encorado en forma de
línea quebrada (Fig. 74) o si se considera más fácil en forma de V
(Fig. 75), que fijaremos en las zanjas mediante unos pequeños
codales, cuyo encofrado se podrá retirar en el momento en que el
hormigón haya tomado algo de consistencia. Si al reanudar la cimentación consideramos que la cara
o caras con las que se mantuvo en contacto con el encofrado quedarán lisas o casi enlucidas, se
salvará, en parte, esta dificultad picando las superficies correspondientes y vaciándolas después con
abundante lechada de cemento puro. Caso de que su continuidad sea en sentido ascendente, se
anclarán unas piedras tal y como se indica en la figura 75; pero sin olvidar la lechada dicha
anteriormente, precaución a tomar no solamente en cimientos, sino también en cualquier estructura
en la que el hormigón sea el material preponderante de relleno.





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PROTECCIÓN CONTRA LA INTEMPERIE
Aparte de los agentes químicos (de los que haremos mención en el último capítulo de la presente
monografía) los enemigos del hormigón son las variaciones de temperatura y, más concretamente,
las heladas y el calor excesivos.
Las temperaturas muy bajas retrasan el fraguado, debiendo suspenderse esta operación cuando el
terremoto marque 4°. Algunos autores aconsejan que si a una temperatura de 0° es necesario
continuar hormigonando, se añada a la masa aditivos tales como el cloruro de calcio en una
proporción en peso del 4 al 5 por 100, o bien se calienta el agua de amasado; pero estos
procedimientos tienen el inconveniente de disminuir la resistencia mecánica del hormigón. No
obstante y si por la noche pueden preverse heladas deberá protegerse el cimiento mediante paja,
tierra, sacos, etc.
A los 7 días de endurecido un hormigón el peligro de heladas ha cesado por completo.
En las altas temperaturas de 35 a 40° es más práctico dejar de hormigonar, pero se insiste en ello,
convendrá resguardar el cimiento del sol por medio de sacos, ramas, etc., sobre los que
continuamente se tendrá un ambiente de humedad mediante riesgos continuos.
Como dato curioso diremos que tanto el aspecto de bufado (calor) como el de halada, no se
diferencian nada en absoluto.
HIERROS “EN ESPERA”
En un edificio de estructura de
hormigón armado, pero cuya
cimentación corrida se haya
resuelto con hormigón en masa,
la unión de ésta y los pilares se
resuelve mediante las
“esperas”, cuya definición
corresponde al argot de
albañilería.
Estos hierros, embutidos en la
cimentación y sobresaliendo por
encima de la rasante de la misma, tienen como misión la de unir toda la estructura, por lo que estos
hierros y aun respondiendo al cálculo deberán tener un par de diámetros más que el que le
corresponda al pilar.
La situación exacta de los mismos es como se presentan en la Fig. 77 (plata) y Fig. 78 (sección) o
sea la parte embutida en hormigón (no menos de 69 cm) deberá ser igual a la que se eleva por
encima del nivel del mismo.
Si el replanteo del edificio se ha realizado por el sistema de camillas la colocación de los esperas se
realizará fácilmente si efectuamos la colocación (cosa que de otro modo no sería posible) antes de
que el hormigón se endurezca, es decir que el momento justo de su colocación es cuando éste
comienza su fraguado.

De camilla a camilla
(Fig. 79) se tiran los
cordeles en cuyo centro
se formará un
cuadrilátero que será el
pilar, y para lo cual
habremos descontado
los gruesos de
recubrimiento. A más
los gruesos de los
hierros del pilar,
posteriormente será
fácil introducir los
hierros en el hormigón,
auxiliándose de una
maceta haciéndoles
pañear con los cordeles fijados anteriormente.


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CIMIENTOS CON HORMIGÓN ARMADO
En edificios muy cargados y en suelos movedizos a los que, por su constitución geológica, para dar
con el firme es preciso ir a grandes profundidades, se hace necesaria la utilización del hormigón
armado para la cimentación.
El hierro que se utiliza en hormigón armado, es el llamado acero dulce y también hierro siemens que
se presenta en forma de varilla de sección redonda suministrándose en los calibres de 5 a 40 mm,
aunque los más utilizados en la construcción son 5, 6, 7, 8, 12, 14, 18, 20, 22, 24, 25, y 30.
La prueba o ensayo del hierro en obra, puede hacerse mediante el doblado en frío sobre otra barra
de doble diámetro (Fig. 80) sin que aparezcan grietas ni señal alguna de rotura.
La característica primordial el hormigón armado es la perfecta
colaboración que existe entre los dos elementos para soportar
toda clase de fatigas, estándole reservada al hormigón los
esfuerzos de compresión mientras que el hierro absorbe los de
tracción.
Algunos autores aconsejan que las armaduras se introduzcan en
los encofrados libres de óxido o herrumbre, pero la práctica
diaria demuestra que puede ahorrarse este trabajo ya que, en
varias ocasiones que no se ha limpiado, al efectuar
demoliciones, las armaduras salieron completamente intactas y
casi pulidas.
Pero lo que sí es imprescindible es que la armadura esté lo
suficientemente envuelta en hormigón para que los agentes
exteriores no provoquen su oxidación. Este recubrimiento de unos 2´5 centímetros como mínimo,
debe preverse de antemano, pues en caso contrario puede venir la ruina (o al menos grietas
peligrosas) en la obra y precisamente por oxidación de la armadura. Es decir, que en rigor no importa
que la armadura se utilice oxidada, sino que, posteriormente debe evitarse su oxidación.
COLOCACIÓN DE LAS ARMADURAS
La colocación de la armadura de pilares, pude hacerse cuando el hormigón de la cimentación ya está
endurecido. Deberá encajar perfectamente en los cuatro hierros “en espera” a los que se asegurará
mediante ligaduras efectuadas con alambre de atar.
BANCO FERRALLISTA
Actualmente existen máquinas que con
un mínimo esfuerzo doblan el hierro
automáticamente, aunque éste sea de
gran calibre (Fig. 81).
Esta máquina va montada sobre chasis
de ruedas para facilitar su trasporte a
aquellos puntos de la obra en que
convenga situarla. Para su
accionamiento consta de un pedal y
dispositivos para su mando a mano.
Después de haber doblado un hierro
adquiere automáticamente su posición
inicial, y puede doblarse tanto hacia la
derecha como hacia la izquierda sin
necesidad de cambiar su dispositivo, lo
cual supone el ahorro de personal
especializado en el trabajo del hierro.
Se construye en tres tipos, SINDO la
mayor la que es capaz de doblar en frío
hasta redondos de 50 mm, siendo
accionada por un motor eléctrico de 4
CV, y tiene un peso propio de 1,500 kg.



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Otras máquinas de pocas pretensiones son
las dobladoras a mano, las qué, por ser de
sobra conocida no reseñamos y las que
también son sustituidas por el banco de
ferrallista, que es como si dijéramos lo más
elemental en esta clase de trabajos.
Con un par de tablones fijaremos mediante
puntas clavadas de oído a unas barraquetas
corrientes, de andamio, formaremos un buen
banco de ferrallista. Para el doblado del
hierro, en uno de los extremos clavaremos
unas puntas gruesas sin cabeza o mejor aún
unos recortes de hierro de calibre 5 u 8 en las
que se ha practicado una aguzadura, en
sentido diagonal a la barra y tal como se
dispones en la figura 82; para después y con
los grifos correspondientes se hará el doblado. Para que el hierro se mantenga rígido convendrá
situar espaciadamente y a lo largo de la varilla, unos hierros iguales a los descritos en forma de
tresbolillo (misma figura).
Para el doblado de los hierros de compresión bastará hacer una plantilla, aunque en realidad y tal es
la pericia de muchísimos ferrallistas que con sólo este artefacto hemos visto realizar obras de gran
envergadura.
LIGADURAS
Ya hemos enunciado antes que el atado o ligaduras se
efectuarán en las armaduras de hormigón armado mediante el
alambre de atar, que no es más que un alambre arrollado. Para
ello hay también atadores mecánicos (figura 83), los cuales
ahorran un 80 por 100 de mano de obra, efectuando de 3.000 a
1.500 atados por hora, según sea más o menos grande el
aparato.
Las ligaduras a mano, se realizan pasando el alambre de
manera que la ligadura presente la forma de cruz de San
Andrés, la cual se fijará mediante la tenaza, dando vueltas al
alambre y tensándolo mediante leve apoyo de la cabeza contar
el hierro de la armadura. La operación se termina cortando el
alambre sobrante, cuidando de que no sea al mismo tipo de la
armadura, ya que de esta forma se disminuirá el atado, todo lo
cual se muestra gráficamente en la figura 84.

CIMIENTOS CON FABRICA DE LADRILLO
Si por cualquier circunstancia, final de jornada,
etc., hubiera necesidad de interrumpir la
construcción del cimiento convendrá dejarlo en
superficie escalonada o mejor aún con entrantes y
salientes a modo de dientes, pues de este modo al
continuar los trabajos se conseguirá una más
perfecta trabazón y continuidad (Fig. 86).
Para terrenos eminentemente secos y para
edificios de tipos chalet o casita de campo, no hay
inconveniente en construir la cimentación con
ladrillo macizo o mejor aún con el ladrillo
denominado “gafa” que es el que tiene dos
agujeros en el centro en forma de óvalo. Este
ladrillo tiene la ventaja de que, al introducirse el
mortero por los referidos agujeros, éstos se
opondrán al deslizamiento con mucha más firmeza
que los corrientes.
El ladrillo deberá estar bien conocido, no tendrá


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caliches y sus superficies deberán presentar un
aspecto rugoso. Toda su masa será de
composición homogénea. La prueba práctica de la
calidad del ladrillo se hace frotando uno contra otro,
pues si está bien cocido sus superficies
permanecerán inalterables mientras que, en caso
contrario, su masa se desmoronará. Otra prueba
consiste en golpearle con un objeto duro, debiendo
el sonido resultante ser agudo, metálico.
La cimentación con ladrillo se ejecutará con arreglo
a las normas existentes para los muros previniendo
y dejando los pasos correspondientes a las tarjetas,
las que se construirán mediante pilastra haciendo, como dintel de las mismas, una cuantas vueltas a
modo de arco de descarga.
Antes de su puesta en obra, los ladrillos deberán ser regados con abundancia y puestos sobre las
hileras a restregar sobre buena pasta de mortero y, mejor aún, vaciando el cubo por entero y
extendiéndole con la paleta. El aparejo más indicado es “a la española”, o sea a tizón con juntas
encontradas. Si las paredes de las zanjas con respecto al grueso de la cimentación lo permiten, se
dispondrán las miras correspondientes y en todo caso se
verificará el nivel, pero nunca se hará en forma que éste
apoye directamente en las hiladas, sino en una regla larga,
tal como se enseña en la figura 85.
Durante el tiempo que dura el fraguado del mortero se
mantendrá la cimentación en un bien ambiente de humedad
mediante riesgos.
Los tendeles no deberán ser excesivos, procurándose un
grueso de juntas entre los 5 y los 12 milímetros.
En los cimientos escalonados de fábrica de ladrillo, el ancho
se aumentará siempre en medio ladrillo, de modo que cada
lado cuente con un sobrando de ¼ de ladrillos. En las
paredes medianeras se da todo el sobreancho, de ½
ladrillo, en el lado interior. De este modo los escalos
serán:
 Fábrica de ladrillo con cal y ensanche en ambos
lados, 2 hiladas.
 Fábrica de ladrillo con cal y en un solo lado, 4 hiladas.
 Fábrica de ladrillo recocido o de máquina, 1 a 2
hiladas.
El escalón inferior se construye, en general,
una o dos hiladas más alto, ya que en la hilada
inferir, por estar colocada sobre el terreno, a
veces eficiente, no se puede contar con la
misma resistencia y distribución de fuerzas que
en la hilada superiores.

Las figuras 87 y 88 ilustrarán estos conceptos.



CIMIENTOS CON PIEZAS PREFABRICADAS
En Bogotá, y en el Centro Interamericano de Viviendas se desarrollaron unos interesantes estudios,
con carácter de ensayo, al objeto de dotar las viviendas de un tipo de cimentación con piezas
prefabricadas.
Describimos este tipo de cimiento prefabricado en las figuras siguientes:
Fig. 89. Excavación realizada, a la manera tradicional.
Fig. 90. En el fondo de la zanja, relleno de arena de 10 cm de espesor y sobre la misma una barrera
capilar de asfalto.


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Fig. 91. Cimentación de bloques huecos, dirección en forma de trapecio que facilita la transmisión de
la carga al terreno.
Fig. 92. Sobre los bloques huecos de la cimentación se indica la construcción del muro, también de
bloque huecos.
Fig. 93. Con el relleno de tierra la cimentación queda terminada.
Otro tipo de cimentación prefabricada, es el realizado por los franceses, de cuya construcción dan
idea las figuras siguientes:
















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Fig. 94. El bloque hueco que constituye el cimiento
en mutua ligazón con el panel, también
prefabricado, es izado por una grúa y colocado en el
lugar correspondiente.
Fig. 95. Detalle constructivo del cimiento con la
pared incorporada al mismo, mostrando los mechinales por donde se inyecta el cemento y donde se
aprecia también la ubicación de la cubierta y el cielo
raso.
Fig. 96. Cimentación prefabricada continua de
cerámica precomprimida de Freyssinet.
ENCOFRADOS
Aunque a simple vista sea una paradoja muchas
veces nos hemos visto obligados a encontrar parte
o toda de una cimentación.
No siempre los terrenos son sensiblemente
horizontales, sino que, por el contrario, presentan
pequeñas ondulaciones, donde no merece la pena
realizar una cimentación escalonada, y es entonces
cuando, para continuar el nivel de la cimentación, se
impone el encofrado.
En las figuras 97 y 98 se muestra un ejemplo de lo
dicho, cuya orientación suele bastar con unos
cuantos tableros y, si acaso, algún tornapunta, ya
que el propio terreno hará las veces del mismo.
Como norma general para la preparación de los
tableros, diremos que los barrotes extremos de los
mismos no se disponen a ras de los extremos de las


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tablas, sino remitidos en un espesor de tabla. Todas las cruces de barrotes extremos y tablas se
aseguran con dos clavos, los de barrotes intermedios, con un solo clavo. Los clavos se colocarán de
modo que la distancia al borde de la tabla en dirección a la fibra, sea por lo menos de 10 diámetros
del clavo y transversalmente a la fibra de 5 diámetros. Con esto no solo trata de evitarse que se raje
la madera, sino que también se procura buen asiento a la cabeza de los clavos y, por lo tanto,
eficacia estática. Si un clavo se encuentra muy cerca de la testa de la tabla, un esfuerzo de tracción
en sentido de la fibra no encontraría resistencia delante del clavo y se abriría la madera. Por eso
dejando por lo menos 10 diámetros al final de la tabla, se tendrá madera suficiente para oponer
resistencia al esfuerzo de cortadura ejercido por el clavo. El consejo de situar el clavo a 5 diámetros
al borde de la tabla en sentido vertical a la fibra, lo justificamos porque un clavo es como una cuña
que tiende a separar la fibra de la madera y para que quede fuera es necesario que encuentre en la
tabla la resistencia suficiente. Tampoco los clavos deben clavarse muy próximos entre sí, pues cada
uno de ellos acentuará en este caso el efecto de cuña de su compañero corriendo el riesgo de hendir
la madera o de que los clavos no queden firmes y asegurados.
Dado el caso anterior de cimentación, con las indicaciones que acabamos de dar para la confección
de tableros, realizaremos las mismas, para uso repetido, con arreglo a la figura 90.
También puede suceder que para alcanzar la cota que nos indique el plano de cimentación, esta
“salga” fuera de la rasante del terreno y entonces el encofrado se hace un poco más complicado en
cuanto a su arriostramiento se refiere y que estudiaremos seguidamente.
Como las tablas de los tableros resultan fatigadas por flexión y los barrotes son los destinados a
recibir el empuje, es decir a impedir la flexión de las tablas, es preciso elegir la distancia del
embarrotado de acuerdo con los esfuerzos que se presente y cuya distancia limite debe ser la de 60
cm.
También en principio, obtendremos un
ahorro notable en la clavazón si disponemos
el embarrotado de los tableros de forma que
estos se hinquen en el terreno (Fig. 100). Se
aseguran solo con un clavo a la tabla
superior del tablero y, circunstancialmente,
alguna tabla que no siente bien para evitar
escapes de hormigón e imperfecciones en
los parámetros.
Hay muchas maneras de arriostrar los
encofrados, pero la que ha nuestro juicio es
la más conveniente, tanto en el orden técnico
como en el económico, es la
representada en la figura 101.
Las correas las haremos con
cuadrillo de 10 x 10 cm; estas tienen
por objeto absorber más aun el
empuje a flexión, ya que suponemos
una cimentación de alguna
importancia.
Cada 80 cm. longitudinales,
dispondremos de latiguillos con
hierro de  5 mm (estos latiguillos,
una vez desencofrados, se cortarán
a ras del hormigón, aunque hay
también quien acostumbra a doblar
el hierro sobrante con el que el
elemento adquiere algo más de
consistencia) que terminaremos de
tensar mediante cuñas.
A excepción de las carreras y
estacas, se puede utilizar tabla de
10´5 x 2´5 cm.
Los codales, que en realidad no son más que escotillones con el ancho exacto de lo que ha de ser la
cimentación y que hay que ir quitando a medida que avanza el relleno de cimientos, los fijaremos


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provisionalmente con clavos sin embutirlos totalmente en la madera para su fácil extracción. Dando a
las tablas un filo de cierra en su mitad obtendremos los codales.
La longitud de los tornapuntas depende de la altura de los cimientos y de la distancia de las estacas a
los tableros. El tornapunta debe quedar con inclinación de 45 a 60° y su pie clavado en un costado
de la estaca.
Para completar la rigidez o arriostramiento del tornapunta es preciso triangular la unión con una
solera o riostra. Esta es una pieza horizontal o muy inclinada que va del pie del tornapunta a la base
del barrote y va clavada a la estaca. Nunca se clavará el tornapunta y la solera al mismo lado de la
estaca, sino uno por la derecha y otro por la izquierda, con objeto de que la estaca trabe mejor.
Disponiendo los tornapuntas de este modo y colocando bien las carreras y latiguillos, se obtendrían
encofrados con estabilidad perfecta.
BÓVEDAS
Cuando para encontrar un terreno firme sobre el que asentar el edificio debe excavarse
profundidades superiores a los 2 m, desde el punto de vista económico no es aconsejable el cimiento
continuo y es entonces cuando se recurre a la cimentación llamada discontinua.
Cimentación discontinua es aquella que está formada por una base previa de pilares o bóvedas,
sobre la que se establece la obra de fábrica; o sea que en vez de efectuar la excavación en zanja, se
procede:
1° A la construcción de pozos de cimentación que estarán separados unos de otros, como máximo
de 3 a 4 m. El material de relleno de estos pozos, es el hormigón. También se puede utilizar el
ladrillo.
2° Construcción de arcos entre pozo y pozo de cimentación. Estos arcos son de obra de fábrica o de
hormigón, llamados usualmente arcos de descarga.
3° Cimentación continua sobre la base formada, con obra de fábrica corriente.
Los pozos se procurarán distribuir entre los puntos más cargados (ángulos, entre paños, etc.),
pueden tener sección rectangular. El relleno de los pozos con hormigón se efectúa por capas
sucesivas de 20 a 30 cm bien apisonadas.
Las cimbras de los arcos de cimentación las forman el terreno mismo, para lo cual se acondiciona el
terreno mediante riesgos y apisonado.
Los arcos pueden ser: de medio punto (véase figura 23), rebajados o elíptico, aplicándose estos
últimos cuando los pozos estén muy distanciados unos de otros, en cuyo caso es necesario unirlos en
los arranques con una varilla de hierro para compensar empujes, como puede verse en la figura 24
del primer capítulo.
BOVEDAS INVERTIDAS
Una forma de repartir la presión de pilares aislados al terreno, es la construcción de bóvedas
invertidas cuyos arranques están bajo los zócalos de los distintos pilares de cimentación, tal como se
indica en la figura 27 del primer capítulo.
Esta clase de tipo de cimentación sirve para sustituir a las lozas y vigas de hormigón armado, y hoy
en día casi no se emplean. No obstante, esta clase de bóvedas se pueden colocar como sostén
parcial de la obra o en toda la extensión de su superficie, en cuyo caso es necesario que se proyecte
para aguantar fatigas longitudinales que producen las bóvedas. Especialmente en sus arranques,
para lo cual se colocan (como anteriormente dijimos) tensores bien protegidos contra la oxidación.
Un caso concreto de construcción de bóveda invertida puede ser un puente de ferrocarril cuyas
sobrecargas de trenes, no es imposible transmitir al terreno solamente mediante las pilas y estribos,
sino que es necesario la superficie adicional de la bóvedas invertidas, cosa que también permitirá
reforzar las pilas y el arco superior.
Este sistema de cimentación que estudiamos, adolece del defecto que si los asientos son desiguales,
la propia acción de la bóveda no tiene lugar, pudiendo agrietarse, con el inconveniente de la falta de
ligazón de conjunto.
ZAPATAS
Se da el nombre de zapatas, a los zampeados escalonados que gradualmente pasan, del grueso del
muro, al nivel de mayor superficie de sustentación, lo que ya se estudió debidamente en el apartado
sección escalonado y a la cual remitimos al lector.


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ZAPATAS ARMADAS
Las zapatas armadas pueden construir un sustitutivo del emparrillado y tienen como finalidad repartir
la carga en una mayor superficie. En rigor no es más que una losa armada como puede verse en la
figura 102.

CIMENTACIÓN SOBRE ARENA
Cuando el terreno es arenoso el mejor sistema es el pilotaje, pero sus características ya las veremos
más adelante al tratar este tema. Ahora vamos a estudiar la arena como base de sustentación.
La arena se ha empleado bastante como cimentación: ejemplo: depósitos de palastro para gasolina.
Pero para ello es necesario que el terreno reúna 2 características esenciales: que no sea demasiado
blando (pues la arena se hundiría poco a poco en el mismo) y que esté al abrigo de corriente de agua
pues la arrastraría.
Para realizar una cimentación de arena se comienza efectuando una excavación de unos 75 cm.
Posteriormente, echaremos la arena por capas sucesivas que se irán apisonando con objeto de que
la misma se introduzca en las paredes laterales de la zanja.
La cimentación de arena presenta la ventaja
de lo reducido de su coste y la de que
reparte uniformemente la carga del edificio.
El procedimiento anterior indicado es muy
antiguo, usándose aun en la actualidad. Se
basa (Fig. 103) en que la presión del
cimiento sobre la arena se trasmite al suelo
según una pirámide truncada cuyas caras
están inclinadas a 45°, con lo que la
superficie del asiento del cimiento C se
amplía. La letra D corresponde a la altura
del relleno de la arena,, el cual se puede
mejorar mediante un apisonado mecánico.
CIMENTACIÓN SOBRE FANGO
La cimentación sobre terrenos fangosos, es de
especial interés, ya que muchas veces es
necesario afrontarlas en labores portuarias. Estos
terrenos tienen asientos enormes y a veces
verdaderos hundimientos, tales como un dique
que se construyó en La Spezia (Italia) el cual se
apoyaba en un lecho de fango y el que, al término
de 4 años, descendía 18 metros en algunos
puntos.
Estos hundimientos de fundaciones pueden
aminorarse interponiendo entre fango y el
cemento una gruesa capa de arena que oscile
entre los 2´50 y 3 m de altura. Sistema del que
quedó prácticamente demostrada la eficacia, pues
en el mismo terreno del puerto de la Spezia se
construyó después en esta forma y en los 16 años
de terminada la construcción sólo se nota un
asiento de 80 cm como máximo.


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Pero el sistema más generalizado, es el que se ejecuta mediante el emparrillado, el cual (Fig. 104) es
una construcción de largueros de madera de encina dispuestos en sentido horizontal y transversal
sobre las cuales se establece una plataforma del mismo material.
El emparrillado debería tener
una superficie algo mayor que
la del edificio pero en la práctica
se limita la construcción del
emparrillado a la superficie
ocupada por muros, aunque con
mucha más anchura para mejor
repartir su carga. Entre los
emparrillados se coloca tierra
apisonada, a la vez que se une
por medio de largueros.
Los travesaños van debajo y son de 20 a 30 cm de espesor. En la unión de cimientos de 2 alas
contiguas, los largueros de una de ellas se prolongan por encima de la otra (Fig. 105).
Cuando existe desigualdad en el asiento de las
cargas, es fácil la aparición de grietas por flexión
de los maderos, lo que se evita enlazando los
diferente cimientos con arcos de descarga y
ampliando los mismos con zapatas (Fig. 106).
Actualmente, en la construcción de los
emparrillados, se emplea, más que la madera, el
hormigón armado, en forma de losas ya
descritas, o formado por un grupo de vigas
metálicas paralelas entre sí y tubos intermedios
para su fijación y correcta distribución, tal y
como se ve en la Fig. 107, la que representa el
emparrillado de los apoyos de las columnas del
rascacielos Empire State de New York.



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CIMENTACIÓN EN EL AGUA
Como luego veremos, éstas se realizan mediante ataguías, tablestacas, etc., pero para aquellos
lugares en que las profundidades sean excesivas, la cimentación se realiza mediante cajones sin
tapa, llamados cajones flotantes, los que son construidos en tierra y botados al agua de forma
análoga como cualquier embarcación. Estos cajones pueden ser construidos de hormigón armado y
acero.
Emplazando el cajón que nos referimos en el lugar exacto, y utilizando arena como lastre, se va
sumergiendo mediante una guía de pilotes, con
el fin de que llegue al fondo en su posición
correcta, donde se le asegurará mediante
anclajes. El suelo que haya de soportar el cajón
deberá ser horizontal. Dicho terreno se prepara
con excavadoras, o bien haciendo un terraplano
con arena.
Los grandes cajones flotantes se dividen
interiormente en compartimientos, tanto en
sentido horizontal como transversal, con objeto
de dotarlos de mayor resistencia, de todo lo cual
da una idea las figuras 108 (alzado) y 109
(planta).
En las cimentaciones en el agua también se emplea el sistema denominado sobre escalera, el cual
consiste en que una vez realizada la superficie de asiento por medio de dragas, se lanzan al agua
bloques de piedras u hormigón, sobre los cuales se establecen las fundaciones (Fig. 110).
ATAGUÍAS


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Con objeto de que un terreno anegado se pueda construir una cimentación, se disponen ataguías
(también conocidas con el nombre de diques). El sistema consiste en formar un empalizado o recinto
cerrado lo suficientemente impermeable para que el agua, una vez sacada de este recinto, no pueda
penetrar otra vez y dificulte las faenas de excavación.
El sistema más elemental es el
formado por un terraplén de tierra
apisonada (Fig. 111) la que, para
la formación del recinto,
dependerá de su calidad, así como
de su espesor, de su apisonado y
del movimiento que tengan las
aguas.
A título de orientación podemos
indicar que para aguas tranquilas y
de profundidades no mayores a un
metro, si se emplean tierras
arcillosas dan buenos resultados
estas ataguías, construyéndose
con un ancho en la parte superior
igual a la profundidad del agua. El
ancho de la parte inferior depende
de talud natural de la tierra a
emplear.
Cuando la altura del agua sea
superior a un metro, será
necesario reforzar el sostén de
tierra con una pared de madera,
que puede situarse en el centro
como en la figura 111; de tras del
montón de tierras (Fig. 112),
apoyada a la pared por un
tornapuntas, o como en la figura
113, en que la pared de madera
está en contacto con el agua,
suprimiéndose el tornapuntas.
Las estacas acostumbran a ser de
0´18 a 0´25 m de diámetro colocadas a la distancia de 1 a 1´25 m y enlazadas por los tablones con
travesaños (Fig. 14).
La ataguía con doble pared de
madera forma un cajón que se
rellena de tierra. En la figura
115 puede verse un esquema de
las ataguías de este tipo. Como
se observará, está formada por
dos paredes continuas de
tablones, situados a 2´25 m de
distancia, con una serie de
estacas externas bien
incrustadas en la tierra.
La forma de colocar los tablones
depende de la finalidad que se
persiga; si se trata de conseguir
solamente el apoyo de la tierra,
se coloca uno al lado del otro
como en la figura 116.
Cuando a demás del apoyo
interesa la impermeabilidad se


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REFER: CIMIENTOS – A. HIDALGO B. - CEAC
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NOVIEMBRE 2001
ensamblan los tablones en la forma que se indican en las figuras 117 y 118. Este tipo de sostén es
muy utilizado para alturas de agua de 3 a 3´50 m.




Cuando la altura de agua es superior a 3´50 m el tipo de dique o sostén que se utiliza es el de
escalera que consiste en una serie de diques adosados de diferentes alturas. En la figura 119 pude
observarse un muro ataguía con dos escalones para una altura de 5 m, relleno de arena.


La arena se emplea en lugar de tierra, cuando
se teme que pueda haber infiltraciones de agua.

TABLESTACAS
También los tablestacados son paredes
formados por tablones unidos por travesaños y
terminados en punta que se hincan en el
terreno, tal como puede verse en la figura 120
en la que se observa que hay unos tablones que
se hincan más profundos haciendo las veces de
pilotes.
Para evitar el desplazamiento que los empujes
pueden ocasionar sobre el tablestacado se unen
mediante costillas de perfiles laminados o con
las puntas ensambladas como anteriormente
indicamos al referirnos a las ataguías.

El fin primordial de las tablestacas es asegurar


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las paredes contra los desprendimientos antes de iniciar la excavación, cuando, por alguna razón
exista agua subterránea en el lugar de la obra.
CAJONES INDIOS
El método indio se ejecuta mediante pozos de ladrillo u hormigón. Los de fábrica de ladrillo,
generalmente circulares, tienen la ventaja, dado su peso, de que su descenso puede hacerse sin
piezas suplementarias; simultáneamente puede efectuarse su prolongación con el descenso. Según
se va ejecutando, los muros de fábrica de ladrillo deberán sobresalir de la tierra lo necesario para
que, al descenso inmediato, puedan resistir la presión del terreno y el muro sobresalga algo de la
superficie. Con una corona triangular de madera o un corte de acero, quedará protegida la parte
inferior de la pared, que es la que se abrirá paso en el terreno durante su hinca.
Hay un inconveniente en la hinca de estos pozos y es que como son circulares, tienen la tendencia a
girar sobre su eje lo que produce desplazamiento de la dirección vertical que interesa dar.
La dimensión de los pozos es proporcionar a las cargas que deba soportar, así como a la resistencia
del suelo, aunque no se tengan en cuenta las fuerzas de razonamiento entre las cajas y la tierra.
Para la construcción de estos pozos se adoptarán grandes dimensiones, pues es preferible construir
pocos muros de este tipo a muchos de dimensiones más pequeñas.
Los muros serán construidos con fábricas de ladrillo prensado o recosido, recibida con mortero de
segmento de fraguado rápido. Su paramento exterior, en roce con la tierra, deberá ser enlucido a fin
de disminuir el rozamiento.
Con objeto de aumentar el peso se harán más gruesas las paredes por su parte interior siempre que
haya espacio suficiente.
Cuando el suelo esté formado por estratos de distinta naturaleza que oponga al rozamiento
resistencia variable puede armarse la pared sobre una columna en la que se ancla, evitándose con
ello que el pozo se destruya por disminución brusca de rozamiento.
En la actualidad y por sus inconvenientes y muchas dificultades no se usa este procedimiento,
prefiriéndose otros sistemas de cimentaciones tales como pilote, aire comprimido, etc., que lo ha
desplazado por completo, y es raro que cualquier tratado de técnica constructiva moderno, lo incluya
en su índice.


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REFER: CIMIENTOS – A. HIDALGO B. - CEAC
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CÁLCULO DE DIMENSIONES

CALCULO DE LA ARMADURA DE UN CIMIENTO: Dado el carácter eminentemente práctico
de la presente monografía, y con el deseo de que la misma llegue a aquellas personas que por razón
de su oficio no hayan penetrado nunca en los intricados laberintos de las fórmulas matemáticas, las
eludiremos en lo posible, resolviendo la mayoría de los casos, mediante sencillas operaciones
aritméticas, o mediante tablas, como las presentadas a continuación. Con las mismas resolveremos,
en un instante, la losa cuadrada que necesitamos, el mínimo hierro y el calibre de que está
compuesta la armadura; su espesor, y la carga admisible que la losa resistirá, teniendo en cuenta la
resistencia que por centímetro cuadrado tiene un terreno.
TABLAS PARA EL CÁLCULO DE LOSAS DE HORMIGÓN ARMADO PARA CIMIENTOS
Resistencia del terreno = 0´5 kg/cm
2
TABLA 11
Dimensiones de la
losa metros
Espesor de la losa cm. N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en kgs.
1´50
1´75
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_

x
x
x
x
x
x
x

1´50
1´75
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
25
25
28
30
30
32
38
5 de 12 Ø mm.
6 de 15 Ø mm.
7 de 18 Ø mm.
7 de 18 Ø mm.
9 de 18 Ø mm.
11 de 18 Ø mm.
10 de 22 Ø mm.
10.000
12.000
19.000
22.000
24.000
30.000
36.000
Resistencia del terreno = 1 Kg/cm
2
TABLA 12
Dimensiones de la
losa metros
Espesor de la losa cm. N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en Kgs.
0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´ _
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50
25
25
25
28
32
38
38
40
45
48
50
55
3 de 12 Ø mm.
4 de 12 Ø mm.
6 de 12 Ø mm.
7 de 15 Ø mm.
7 de 18 Ø mm.
9 de 18 Ø mm.
8 de 22 Ø mm.
9 de 22 Ø mm.
8 de 25 Ø mm.
11 de 25 Ø mm.
10 de 28 Ø mm.
11 de 28 Ø mm.
7.500
10.000
13.500
21.000
30.000
40.000
46.000
52.000
65.000
80.000
95.000
112.000
Resistencia del terreno = 1´50 Kg/cm
2
TABLA 13
Dimensiones de
la losa metros
Espesor de la losa cm. N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en Kgs.
0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´ _
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50


x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50
25
25
25
32
35
42
42
46
50
55
60
62
5 de 12 Ø mm.
7 de 12 Ø mm.
9 de 12 Ø mm.
9 de 12 Ø mm.
9 de 18 Ø mm.
8 de 22 Ø mm.
10 de 22 Ø mm.
11 de 22 Ø mm.
9 de 28 Ø mm.
10 de 28 Ø mm.
13 de 28 Ø mm.
14 de 28 Ø mm.
12.500
16.000
20.000
32.000
46.000
62.000
71.000
80.000
100.000
124.000
150.000
160.000


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Resistencia del terreno = 2 Kg/cm
2
TABLA 14
Dimensiones de
la losa metros
Espesor de la losa cm. N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en Kgs.
0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´ _
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50
25
25
28
35
40
45
47
50
55
62
68
72
6 de 12 Ø mm.
9 de 12 Ø mm.
11 de 12 Ø mm.
10 de 15 Ø mm.
10 de 18 Ø mm.
13 de 18 Ø mm.
11 de 22 Ø mm.
13 de 22 Ø mm.
10 de 28 Ø mm.
12 de 28 Ø mm.
15 de 28 Ø mm.
17 de 28 Ø mm.
16.000
21.000
28.000
43.000
62.000
84.000
95.000
109.000
137.000
168.000
200.000
238.000
Resistencia del terreno = 2´5 Kg/cm
2
TABLA 15

Dimensiones de
la losa metros

Espesor de la losa cm.
N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en Kgs.

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´ _
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

25
25
30
38
42
45
52
55
60
68
72
77

3 de 12 Ø mm.
11 de 12 Ø mm.
12 de 12 Ø mm.
11 de 15 Ø mm.
11 de 18 Ø mm.
13 de 18 Ø mm.
13 de 22 Ø mm.
15 de 22 Ø mm.
14 de 25 Ø mm.
14 de 28 Ø mm.
17 de 28 Ø mm.
16 de 30 Ø mm.

20.000
27.000
35.000
55.000
78.000
90.000
120.000
137.000
173.000
212.000
255.000
300.000
Resistencia del terreno = 3 Kg/ cm
2
TABLA 16
Dimensiones de
la losa metros

Espesor de la losa cm.
N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en Kgs.

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´ _
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

25
30
32
40
45
50
55
62
65
70
77
80

9 de 12 Ø mm.
11 de 12 Ø mm.
13 de 12 Ø mm.
12 de 15 Ø mm.
13 de 18 Ø mm.
13 de 18 Ø mm.
14 de 22 Ø mm.
14 de 25 Ø mm.
13 de 28 Ø mm.
15 de 28 Ø mm.
14 de 30 Ø mm.
16 de 30 Ø mm.

24.000
32.000
42.000
66.000
94.000
110.000
146.000
185.000
208.000
256.000
308.000
336.000



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Resistencia del terreno = 4 Kg/cm
2
TABLA 17
Dimensiones de
la losa metros

Espesor de la losa cm.
N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en Kgs.

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´ _
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

28
32
35
40
50
52
60
67
70
77
85
87

11 de 12 Ø mm.
12 de 12 Ø mm.
14 de 12 Ø mm.
16 de 15 Ø mm.
15 de 18 Ø mm.
14 de 22 Ø mm.
14 de 25 Ø mm.
16 de 25 Ø mm.
15 de 28 Ø mm.
18 de 28 Ø mm.
17 de 30 Ø mm.
18 de 30 Ø mm.

32.000
43.000
56.000
88.000
126.000
148.000
196.000
250.000
280.000
345.000
415.000
454.000
Resistencia del terreno = 5 Kg/cm
2
TABLA 18
Dimensiones de
la losa metros
Espesor de la losa cm. N° barras cruzadas,
cantidad y diámetro
Carga máxima
admisible en Kgs.

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´ _
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50


x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x
x

0´90
1´_
1´25
1´50
1´80
2´_
2´25
2´50
2´75
3´_
3´25
3´50

30
32
35
42
50
55
62
70
72
80
87
90

10 de 15 Ø mm.
12 de 15 Ø mm.
14 de 15 Ø mm.
18 de 15 Ø mm.
18 de 18 Ø mm.
16 de 22 Ø mm.
19 de 22 Ø mm.
17 de 28 Ø mm.
18 de 28 Ø mm.
20 de 28 Ø mm.
19 de 30 Ø mm.
20 de 30 Ø mm.

40.000
54.000
71.000
111.000
159.000
186.000
247.000
316.000
354.000
435.000
525.000
573.000
FÓRMULA RANKINE
Uno de los procedimientos sencillos para saber si una cimentación o, mejor dicho, el terreno,
soportará o no el edificio que pensamos construir y que nos determinará, por medio del cálculo, la
cantidad de kilos por cm
2
, es la fórmula de Rankine, cuya expresión es:
P = H x d x k
En la que:
P es la carga cifrada en kilos que un terreno puede soportar por cm
2
.
H la profundidad en metros de la cimentación.
d el peso de la tierra en toneladas por metro cúbico (también densidad).
k es un coeficiente constante hallado según el ángulo de rozamiento o talud natural del terreno.
La tabla número 19, en la que se expresan los valores d y k, ayudará al constructor en cuantos
problemas de cimentación le salgan al paso. Su manejo es sencillísimo, como se verá luego.






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COEFICIENTES PARA LA FÓRMULA RANKINE TABLA 19
Naturaleza de terreno Valor d T/m
3
Valor k
Tierra franca
Gravilla humedecida
Greda y arcilla compacta
Afirmado humedecido
Terrenos muy asentados
Agua
Tierra vegetal ligera y húmeda
Cieno fluido
Arena pura y seca
Arcilla humedecida
1´50
1´85
1´90
1´60
1´80
1´_
1´40
1´65
1´90
1´98
2´91
0´353
20´06
0´735 a 1´10
9´73
0´100
1´45 a 1´60
0´151
0´274
0´271 a 0´257
Téngase en cuenta que para cargas de seguridad sólo se admitirá la décima parte de la carga límite
que hemos calculado. Luego, si tenemos realizada una cimentación en tierra franca cuya profundidad
es de 0´70 m, tendremos: P = H x d x k
Y sustituyendo por cifras: P = 0´70 x 1´50 x 2´91 = Kg/cm
2

Y como la décima parte de 3´05 es 0´30, obtendremos que la resistencia del terreno por centímetro
cuadrado es 0.30 Kg.
CIMENTACIÓN ESCALONADA
Toda superficie de asiento de los
cimientos, o sea la cara inferior en que
se apoya sobre el terreno, deberá ser
siempre un plano perfectamente
perpendicular a la dirección de las
fuerzas que gravitan sobre él, ya que de
otra forma la cimentación estaría
expuesta al deslizamiento.
De acuerdo con este principio y en el
caso en que sea necesario cimentar en terrenos inclinados, el fondo de los mismos no será ni un
plano inclinado ni un plano horizontal, sino una serie de planos horizontales a distinta altura, tal como
se detalla en la figura 121.
SECCIÓN ESCALONADA
Uno de los factores más importantes
para la estabilidad de los edificios,
después de la consistencia del
terreno, es el zampeado, el cual tiene
como misión repartir la carga del
edificio sobre una base mayor,
disminuyendo con esto la compresión
vertical y permitiendo construir sobre
un terreno poco resistente.
Pero para construir un zampeado no
basta darle la superficie calculada, sino que es preciso llegar hasta ella (contando desde el muro sin
crear puntos débiles, lo que deberá hacerse de una forma gradual y seguir el procedimiento señalado
en la figura 122. Si se dispone de piedra dura y la cimentación se resuelve mediante sillería, la
superficie de asiento puede escalonadamente aumentarse, disponiendo en cada una rezapo
consistente en un tercio de la longitud de cada pieza (Fig. 123).
SECCION TRONCO – PIRAMIDAL Este sistema de cimentación aislada cumple la misma
misión que la anterior y generalmente es para elementos muy cargados y de una superficie reducida,
por lo que el cimiento debe disponerse de forma que la carga se reparta (igual que en el sistema
anterior) en la mayor superficie posible. Esto puede solucionarse dando al cimiento una sección
tronco – piramidal, como ya se vio en la figura 28 en la que el bloque B tenía por misión trasladar la
carga P que actúa sobre el pilar A a una placa C.




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CARGA EXCÉNTRICA
El sistema de cálculos de cimientos ordinarios de carga centrada (Fig.
124) se establece mediante la fórmula.
En la que
σ (letra griega sigma) es la resistencia que por
centímetro cuadrado tiene el terreno;
P la carga total que actúa sobre el mismo;
b el ancho del cimiento, y
l la longitud que, en el caso de cimientos continuos, se refiere a un
metro de pared.
Ahora bien, si la carga vertical P actúa fuera del centro del cimiento,
como por ejemplo en la figura 125, en que el eje del pilar está a una
distancia d del eje del cimiento, nos encontramos en el caso de una
carga excéntrica, por lo que la presión que el pilar ejerce sobre un lado
de la cimentación será mayor que sobre el otro. En este caso, el terreno
trabajará a dos coeficientes distintos que encontraremos por las
siguientes fórmulas:
Estas
fórmulas
son
válidas mientras la excentricidad d sea inferior a 1/6 del ancho del
cimiento, o sea d menor b: 6. Cuando esta excentricidad es mayor,
como en el caso de la figura 126, entonces la presión en el extremo que
apoya el muro o pilar debe calcularse por la siguiente fórmula:
En la que a es la distancia del eje del pilar al extremo en el que se calcula el coeficiente de trabajo
que se somete el terreno, tal como puede verse en la citada figura 126.
Cuando el lector se encuentre con algún caso
de carga excéntrica
para cimientos,
procederá a
calcularlo como si
se tratara de un cimiento ordinario y, una vez
determinadas sus dimensiones, calculará con
las fórmulas que acabamos de dar, a qué
coeficiente de trabajo queda sometido el
terreno según sean las condiciones de
excentricidad. Si resulta superior al que
puede soportar el terreno por su naturaleza,
se aumentarán las dimensiones del cimiento
hasta que el terreno esté sometido por el
cimiento a un coeficiente de trabajo adecuado
a su naturaleza.
CÁLCULO DEL POZOS
Generalmente van destinados a
cimentaciones para pilares, cuyo cálculo se
realiza de forma parecida a “la anchura y
profundidad de los cimientos” estudiados en
el capítulo I, teniendo en cuenta la diferencia que entre una y otra superficie existe.
Veamos un ejemplo:
Se desea saber el cimiento necesario para un pilar de ladrillo de 60 x 60 cms cargado con 35,000 Kg,
en un terreno cuyo coeficiente de trabajo es de 2 Kg por centímetro cuadrado.
Operaremos de la siguiente forma:
Carga del pilar 35.000 Kg
10 por 100 peso propio 3.500 Kg
38.500 Kg
l x b
P
= o
|
.
|

\
|
+ =
b
d
l x b
P
J
6
1
1
|
.
|

\
|
÷ =
b
d
l x b
P
J
6
1
2
l x a x
P
J
3
2
1
=


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NOVIEMBRE 2001
Por lo que la superficie necesitaría para el cimiento, teniendo en cuenta que el terreno resiste 2 Kg
por centímetro cuadrado, serán:



Como el cimiento es circular y sabemos que el área del círculo es π r
2
obtendremos:




Y como nos interesa saber el diámetro del cimiento
tendremos:



Al multiplicar r por 2 hallamos el diámetro y debemos
multiplicar la superficie por 4, porque al sacar la raíz
cuadrada queda 2, y así subsiste la igualdad.
Aplicando esta fórmula al ejemplo supuesto
tendremos:




156 509 . 24 = = centímetros, que
redondearemos por exceso, cifrando en 1´60 metros
de diámetro.
Su profundidad sería:
1´60 – 0´60 = 1 metro
Como puede verse en la figura 127.
Pero siguiendo el criterio anteriormente dicho, y con objeto de eliminar en lo posible todo proceso
matemático, presentamos a continuación la tabla número 20 para el cálculo e pozos de cimientos
para pilares.
Determinación del ancho del pozo (diámetro) teniendo en cuenta la resistencia del terreno en Kg/cm
2

y la carga en toneladas del pilar.
TABLA 20
Diámetro
del pozo
Carga en tonelada que soporta un terreno con resistencia expresada en Kg. Por cm
2

0,80
1,_
1,20
1,40
1,60
1,80
2,_
2,20
2,40

0´50 1,_ 1,50 2,_ 2,50 3,_ 3,50 4,_ 4,50 5,_
2,3
3,5
5,1
7,_
9,1
11,6
14,3
17,3
20,6
4,6
7,2
10,3
14,_
18,2
23,2
28,6
34,6
41,2
6,9
10,7
15,4
21,_
27,4
34,7
42,9
51,9
61,8
9,2
14,3
20,6
28,_
36,5
46,3
57,2
69,2
82,4
11,5
17,8
25,7
35,_
45,6
58,_
71,5
85,5
03,6
13,8
21,4
30,8
42,_
54,8
69,5
85,8
103,8
123,6
16,1
25,_
36,_
49,_
64,_
81,1
100,1
121,1
144,2
18,4
28,6
41,1
56,_
73,1
92,6
114,4
138,5
164,8
20,7
32,2
46,3
63,_
82,2
104,_
128,7
148,8
185,4
23,_
116,_
143,_
35,8
51,5
70,_
91,4
173,_
206,_



2
250 . 19
2
500 . 38
cm =
y
erficie
r
1416 ´ 3
sup
2
=
1416 ´ 3
superficie
r =
1416 ´ 3
4 sup x erficie
d =
= = =
1416 ´ 3
000 . 77
1416 ´ 3
4 250 . 19 x
d


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PILOTES

En terrenos de escasa resistencia, en los que la zona para recibir las cargas está a gran profundidad
o cuando el terreno está empapado de agua, se recurre al sistema de pilotaje. Tiene por misión
transmitir las cargas que gravitarían sobre un estrato del terreno a otro de mayor resistencia,
ahorrando la total excavación para la búsqueda del mismo y el mayor volumen de cimentación.
Los pilotes se clasifican como sigue:




tornillo de
punta de
madera de pilotes a ... .





tornillo de
punta de
disco de
metáli pilotes b ... .. cos .









s pretensado
situ in dos prefabrica
taller en dos prefabrica
armados
masa en
hormigón de pilotes c
" "
. .

PILOTES DE MADERA
Son árboles derechos, generalmente de encina, la que se escoge sin nudos, y con un diámetro de 20
a 30 cm. Para protegerlos d la humedad se les hace un revestimiento previo con hormigón, hierro o
sustancias alquitranadas, etc.
Su parte inferior termina en punta, cuya longitud varía desde su propio
diámetro al doble del mismo. A la misma se le adapta unas chapas de hierro
en la forma que puede verse en la Fig. 118. La parte superior es protegida
con una arandela de hierro con el fin de que cuando se procede a su
hincamiento, el martinete no desgaje la madera.
Los pilotes de madera provistos de tornillos se utilizan generalmente para el
pilotaje en sentido oblicuo.
PILOTES METÁLICOS
Como ya dijimos anteriormente, los pilotes metálicos, pueden ser de disco, de
punta o de tornillo.
Los de discos son muy utilizados en la construcción de las cimentaciones de
puentes ferroviarios. Su parte inferior está formada por una plancha circular
(disco) reforzada por medio de nervios, con un agujero en el centro (Fig. 129 y
130), por el que se inyecta agua a presión para hacer la abertura por la que se
introduce el piloto.
El de punta (Fig. 131), se clava por percusión o también por inyección o
presión por el agujero central de que está provisto.
Los pilotes de tornillos son muy utilizados en terrenos sujetos a cambio de humedad y sequedad; su
punta (Fig. 132, 133 y 134), va provista de 2 a 3 filetes en espiral de gran saliente, que al hacer girar
el pilote, lo introducen en el terreno.
Este tipo de pilote está en función con la dureza del terreno, disminuyendo el diámetro de la hélice
cuanto más aumenta aquella.




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PILOTES DE HORMIGÓN
En un principio se creyó que a la acción de los martinetes de hincamiento; el hormigón se
desintegraría. La práctica demostró lo contrario. Los pilotes de hormigón se utiliza solo en pequeñas
profundidades, existiendo infinidad de tipos, de cuya nomenclatura dimos cuenta a principio del
presente capítulo y de los cuales trataremos separadamente según marca o denominación.
Pilote “Vibro”: Son los formados mediante tubos de un largo máximo de 20 metros. Su hinca es
por medio de martinetes, llevando en su interior una armadura compuesta con 4 varillas de 20 mm Ø
son muy utilizados en Inlaterra (Fig. 135 y 136).




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Otro pilote similar al SIMPLEX es el “Strauss”, diferenciándose únicamente en que la introducción del
tubo se ejecuta mediante taladro
Pilote “Simplex”
Es muy utilizado en los Estados Unidos. Consiste en clavar un tubo de acero provisto, en su parte
inferior, de una punta resistente. La forma de operar es la siguiente: se va echando el hormigón al
mismo tiempo que se va extrayendo el pilote poco a poco y a medida que se va sucediendo las
tongadas, las que se apisonan mediante el pisón suspendido de una clave. En las Fig. 137, 138 y
139 puede verse el hincado, retirado y como queda finalmente el pilote.
A veces, a la base se le da mayor superficie, denominándose en este caso pilote “simplex prensado”.
Tiene el inconveniente de que la tarea de extraer el tubo se hace penosa y difícil y dificultándose,
caso de tener armadura, su apisonado hasta el punto de que pueda modificarse su posición.
Pilote “Wilhem”
Este es un sistema perfeccionado del “simplex”, en el sentido de darle más superficie a la base, para
lo que utiliza un explosivo que al estallar hace un cono esférico, por donde se introduce el hormigón
(Fig. 140, 141, 142, y 143).

Su proceso de construcción es el siguiente:
1° En el terreno se hinca un tubo de acero en cuyo seno inferior se deposita una carga de dinamita
protegida con un tablero de madera.
2° Se rellena el tubo con hormigón fluido.
3° Se extrae un poco de tubo y se provoca la explosión, a cuyo efecto el terreno se comprime,
produciéndose el vano esférico mencionado anteriormente, y que pasa a ocupar el hormigón
fluido.
4° Se rellena el tubo, que se va sacando poco a poco hasta la formación del pilote.
Pilote “Radio”
Es uno de los más usados en España. La perforación se efectúa como si se tratara de un sondeo de
gran diámetro, con diversos elementos, de forma que se van conociendo las diversas zonas de
terreno que se van atravesando, con lo que se adapta la longitud del pilote a la resistencia de estos.
Una vez perforado, se coloca la armadura y acto seguido se rellena con hormigón mediante una
cuchara especial, cerrada en un extremo inferior por una válvula automática que se abre cuando se
apoya en el fondo, con lo que se evita que el hormigón se mezcle con el agua que puede existir entre
el tubo y la forma. Se va rellenando por partes y lentamente se apisona a la vez y se va retirando el
tubo de forma, con lo que el pilote no sale cilíndrico sino con protuberancias que son como las
resultantes de su herencia en el terreno.
El diámetro de los tubos es entre 35 y 45 cm, lo que resulta para el pilote de 40 a 60 cm según el
terreno y sus características.
Para terrenos de poca consistencia son de gran aplicación.


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Pilote “Derquí”
Otro tipo de pilote de los más empleados en España es el “Derquí”. Sus características corresponde
al de tipo strauss, aunque más perfeccionado. El hormigonato se efectúa mediante una campana de
cierre estanco. Las tuberías de moldeo y perforación se recuperan por fases.
El vertido del hormigón en el interior del tubo se efectúa disponiendo una tolva o campana en su parte
superior con cierre totalmente estanco y el llenado se realiza sin disgregación del árido, con lo que se
logra una mayor homogeneidad del material.
Otro tipo de pilote de Derquí es el conocido con el nombre de “Con estroma “ y que es muy adecuado
para terrenos muy blandos, caracterizándose por tener la base ensanchada y una doble armadura, la
normal y otra de tela metálica cuya forma recuerda los antiguos corsés femeninos y que se coloca
después de vertido el hormigón en la base ampliada. Se emplean, como puede verse en las figuras
144, 145, y 146, dos tubos de diferente diámetro, el mayor para dar a la base el ensanche necesario
(Fig. 144), y una vez hormigonado éste y colocado el corsé de tela metálica se coloca el segundo
tubo (Fig. 145). A medida que
se va hormigonando se retiran
los dos tubos, realizando el
vertido del hormigón como en el
pilote descrito en primer lugar
por medio de la tolva o
campana Derquí.
Para cargar muy próximos entre
si y fuertemente concentradas,
se utiliza el pilote Derquí con
ensanche excavado, cuyo
procedimiento consiste,
mediante trépanos ya rotativos,
ya por percusión y con tubos,
llegar hasta la profundidad
conveniente a la del pilote, menos 2 m a fin de poder ensanchar la base.
DESMOCHADO DE PILOTES
El desmochado de los pilotes consiste en cortarlos a nivel de la rasante del terreno.
COLOCACIÓN DE PILOTES
Los pilotes se colocan al tresbolillo
o formando otras figuras
semejantes. De entre ellos se retira
la tierra removida, cuyo hueco se
rellena con hormigón.
Posteriormente se forma
(enmarcándolos a todos) un
emparrillado de madera chapada,
sobre la que se apoya toda la
construcción o edificio; algo similar
a lo que representado en la figura
147.

Para mayor facilidad de hincar el
pilotaje oblicuamente, se usan
pilotes de tornillo, que son los que,
en vez de una punta característica,
tienen un tornillo.

Si la longitud o la profundidad que
hay que alcanzar es tal que no es
posible contar con pilotes de
madera de una sola pieza, pueden empalmarse dos, uniéndolas primero sólidamente con varillas de
hierro y luego recubriéndolas con hormigón.


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EXTRACCIÓN DE PILOTES
La extracción de pilotes se
realiza generalmente solo en los
casos en que se han colocado
de forma transitoria, pudiéndose
realizar esta operación con un
trozo de palanca (Fig. 148) que,
como podrá observar el lector,
por uno de sus extremos tiene
dispuesta una tenaza, un anillo
de agarre o una cadena, según
expresa la citada figura.
Otro procedimiento, que para
pilotes de gran longitud es más eficaz, consiste en utilizar una prensa hidráulica (Fig. 149) que
colocada en forma fija permite un desarrollo de mayor fuerza extractora y de fácil manejo.

También, en ciertas ocasiones, se utilizan ciertos explosivos.
CÁLCULO DE PILOTES
El cálculo de pilotes se realiza teniendo en cuenta:
a) Su construcción.
b) El transporte del taller a la obra por las vibraciones que sufre el material.
c) Su levantamiento por grúa.
d) Su hinca.
e) Las cargas a soportar.
Como regla general se puede decir que el cálculo se basa, principalmente, en los esfuerzos que sufre
durante su transporte y la tensión producida al ser izado por la grúa para prepararlo a la hinca.
También, como es natural entra en juego la sección del hormigón y del hierro de que está compuesta
su armadura; así como también la transmisión de fuerzas por frotamiento con el terreno y presión de
la punta aunque estas circunstancias quedarán perfectamente determinadas con pilotes y cargas de
ensayo, empíricamente se puede tomar la de 1´ 2 toneladas por cada cm de longitud del pilote
enteramente embutido en el terreno.
Una vez determinado el numero de pilotes a colocar, será necesario determinar la forma de la losa
sobre la que irá la construcción cuya forma geométrica se habrá escogido, partiendo de colocar los
pilotes al tresbolillo, formar una figura (losa) cuadrada, rectangular o poligonal, según más interese en
cada caso.
Despreciando el peso propio de la losa y el de la tierra superpuesta, se determinarán, para el cálculo
de las mismas, los momentos y la reacción que el pilote ejerce en su eje, pues es necesario tener
muy en cuenta el esfuerzo portante a que está sometida la losa.
Seguidamente y por las tablas damos las diferentes medidas de las losas para cimentaciones con
pilotes de hormigón armado y de madera. La carga concentrada es de 30 toneladas para los primeros
y 15 para los segundos. La distancia entre ejes es de 0´ 90 y 0´ 75 respectivamente.





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PILOTES DE HORMIGÓN ARMADO TABLA 21
LOSA
Toneladas
carga
Altura
Útil
cm
Altura
Total
cm
Barras
N° de pilotes
a b
Rectangular
a = 1´50 m
b = 0´90 m
Columna 30 x 30
53
45
55
61
55
65
71
8 Ø 16
6  16
5  16
4 Ø 16
3  16
3  16
2
Triangular
a = b = c = 2´_ m
Columna 30 x 30
80
45
53
61
55
63
71
10 Ø 16
8  16
7  16
3
Cuadrada
a = b = 1´50
Columna 40 x 40
105
43
50
60
53
60
70
17 Ø 16
15  16
12  16
17 Ø 16
15  16
12  16
4
Cuadrada
a = b = 1´90 m
Columna 40 x 40
130
58
65
75
68
75
85
17 Ø 16
16  16
13  16
17 Ø 16
16  16
13  16
5
Rectangular
a = 2´40 m
b = 1´50 m
Columna 45 x 55
156
65
75
85
75
85
95
16 Ø 19
14  19
13  19
17 Ø 16
15  16
13  19
6
Exagonal
Distancia entre vértices
a = 2´54 m
Distancia entre bases
b = 2´20 m
Columna 50 x 50 m
181
70
80
85
80
90
95
13 Ø 19
11  19
10  19
15 Ø 19
13  19
12  19
7
Cuadrada
a = b = 2´40 m
Columna 55 x 55 cm
231
85
95
105
95
105
115
17 Ø 19
16  19
14  19
17 Ø 19
16  19
14  19
9
Rectangular
a = 3´30 m
b = 2´40 m
Columna 68 x 68 cm
308
304
301
87´5
105
120
100
117´5
132´5
19 Ø 22
16  22
14  22
11 Ø 25
9  25
10  22
12
Rectangular
a = 3´30 m
b = 3´10 m
Columna 60 cm Ø
355
351
348
92´5
107´5
120
105
120
132´5
22 Ø 22
18  22
16  22
22 Ø 22
19  22
10  28
14
Cuadrada
a = b = 3´30 m
Columna 66 cm Ø
405
401
397
104
116´5
121´5
116´5
129
134
20 Ø 25
23  19
12  28
20 Ø 25
23  19
12  28
16
Rectangular
a = 3´80 m
b = 3´20 m
Columna 66 cm Ø
450
446
441
116´5
121´5
136´5
129
134
149
24 Ø 25
16  28
18  25
17 Ø 25
15  25
18  22
18
Rectangular
a = 4´20 m
b = 3´30 m
Columna 70 cm Ø
500
495
490
120
137´5
152´5
132´5
150
165
28 Ø 25
25  25
12  28
20 Ø 25
18  25
16  25
20
Para el cálculo de la anterior tabla se han empleado:
Coeficiente de trabajo del hormigón = 20 kg/cm
2

Coeficiente de trabajo del acero = 400 kg/cm
2

Coeficiente de esfuerzo cortante = 5 kg/cm
2





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PILOTES DE MADERA TABLA 22
LOSA
Toneladas
carga
Altura
Útil
cm
Altura
Total
cm
Barras
N° de pilotes
a b
Rectangular
a = 1´37 m
b = 0´76 m
Columna 30 x 30 cm
26´5
33
30
37´5
33
40
47´5
6  16
8 Ø 16
5 Ø 16
4 Ø 16
4  16
4  16
2
Triangular
a = b = c = 1´80 m
Columna 30 x 30 cm
39
30
37´5
45
40
47´5
55
7 Ø 16
6  16
5  16
3
Cuadrada
a = b = 1´37 m
Columna 30 x 30 cm
52,5
33
37´5
45
43
47´5
55
12 Ø 16
10  16
8  16
12 Ø 16
10  16
8  16
4
Cuadrada
a = b = 1´72
Columna 40 x 40 cm
65
37´5
45
50
47´5
55
60
15 Ø 16
12  16
11  16
15 Ø 16
12  16
11  16
5
Rectangular
a = 2´10 m
b = 1´35 m
Columna 42 x 42 cm
78
45
50
57´5
55
60
67´5
11 Ø 19
10  19
9  19
12 Ø 16
11  16
10  16
6
Exagonal
Distancia entre vértices
a = 2´20 m
Distancia entre bases
b = 1´90 m
Columna 38 x 38 cm
90
47´5
53
60´5
57´5
63
70´5
15 Ø 16
13  16
11  16
15 Ø 16
13  16
11  16
7
Cuadrada
a = b = 2´10 m
Columna 43 x 43 cm
115
53
58
65´5
63
68
75´5
17 Ø 19
15  19
13  19
17 Ø 19
15  19
13  19
9
Rectangular
a = 2´85 m
b = 2´10 m
Columna 48 x 48 cm
152
63´5
71
81
76
83´5
93´5
14 Ø 22
12  22
11  19
14 Ø 19
13  19
14  16
12
Rectangular
a = 2´85 m
b = 2´65 m
Columna 50 x 50 cm
176
63´5
71
81
76
83´5
93´5
13 Ø 22
12  22
14  19
12 Ø 22
11  22
13  19
14
Cuadrada
a = b = 2´85 m
Columna 55 x 55 cm
202
68´5
76
86
81
88´5
98´5
15 Ø 22
14  22
12  22
15 Ø 22
14  22
12  22
16
Rectangular
a = 3´20 m
b = 2´85 m
Columna 55 x 55 cm
224
78´5
91
100
91
103´5
112´5
18 Ø 22
12  25
14  22
13 Ø 22
11  22
10  22
18
Rectangular
a = 3´60 m
b = 2´85 m
Columna 60 x 60 cm
248
81
91
101
93´5
103´5
113´5
13 Ø 28
15  25
18  22
15 Ø 22
18  19
16  19
20





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MAQUINARIA PARA LA HINCA DE PILOTES
Dará una idea bastante exacta de lo que es un martinete para
la hinca de pilotes, nuestras figuras 150 y 151 que, aunque
anticuado y rústico, es donde se basó la moderna maquinaria
que luego reseñaremos.
El martinete que describimos, es un aparato de madera cuya
misión es hacer subir y bajar un peso que al oficiar de maza
golpea la cabeza del pilote a cuyo esfuerzo el pilote se va
hincando en el terreno.
Como más tarde veremos hay muchos tipos de martinetes, de
trinquete de vapor, etc.; pero el que ahora nos ocupa es
accionado mediante cuerdas de las que tira el obrero para que
se eleve la masa, y luego soltarlas con lo que, la mayor, por
su propio peso golpea la cabeza del pilote, hasta que se produce el rechazo y el pilote no puede
entrar más, lo que quiere decir que se ha encontrado terreno firme.
En muchas ocasiones no se llega al verdadero rechazo, sino que se da una serie de golpes con un
peso determinado y no se avanza, o no tiene un avance limitado;
se considera que se ha encontrado un terreno lo suficientemente
firme para dar por terminada la operación. En toda esta
maquinaria, repetimos, hay muchos tipos que van desde el
casquillete doble de 25 m de altura hasta el que va montado
sobre camión, requiriéndose para su puesta a punto un corto
espacio de tiempo.
Los martinetes de estructura metálica están compuesto de
perfiles laminados con objeto de facilitar el montaje de las mismas
facilitándose así un cómodo desplazamiento y su situación exacta
en el punto o puntos de hincaduras es debido a uno sordillos que
llevan en su base.
La energía motriz que empele a los martinetes es el vapor,
merced a una caldera que lleva instalada en su base que genera
una máquina y dos cabrias: una para el martillo o masa y la otra
para el pilote. También, y además del vapor, puede utilizarse
petroleo, electricidad, etc., siendo esta última (si se dispone de
ella) la más recomendable, ya que evita humo y ruidos.
Una máquina de este tipo es el modelo XVII de la casa Franki.
Puede hincar pilotes de diámetro usual con tubo de 52 cm de
diámetro para las que se emplea una masa de 3.200 kilos en
peso. La longitud máxima es de 9 m con 70 cm, no obstante puede alcanzar los 18 m mediante
dispositivos de prolongación. El peso total de la máquina es de 15,000 kilos incluyendo la cabria con
sus tres tambores acmetros; cabrias de 5 tambores y potencia del motor 130 CV.
Para pilotes de gran longitud, la casa antes citada fabrica otro tipo que denomina XIII y que es capaz
para pilotes cualquiera que sea su diámetro. Las características de esta máquina son: longitud
máxima de pilotes = 30 m; cabria de 6 tambores y potencia del motor 130 CV.
Desde el año 1887 se viene empleando con éxito, en los Estados Unidos, el martillo Warrington –
Vulcan de simple efecto accionado por aire comprimido a media presión o vapor y cuya maza es un
peso equivalente al del total de la máquina. Su conjunto se mueve por medio del aire comprimido o
vapor, aunque en la caída de la maza sólo interviene la gravedad.
Siendo relativamente pequeña la altura desde donde cae el pisón, el pilote recibe el impacto sin que
su cabeza se agriete ni dañe y sin que se produzca excesivo rechazo o vibración.
Una pequeña válvula de distribución y un pequeño paso de vapor o aire comprimido, actúan de
reductores con lo que el gasto es el mínimo.
Los perfiles laminados de hierros en U constituyen la armazón de la máquina y disponiendo dos de
ellos a uno y otro costado de la misma, actuarán de guía para el martillo.
Como es natural existen muchos modelos, pero para determinar el más conveniente hay que
considerar las características del terreno y la relación entre peso del mazo y del pilote. Como regla
general se estima que el mazo debe tener la suficiente energía para sobreponerse a la inercia del


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pilote, la fricción peculiar y resistencia elástica y el suficiente peso para que, durante el impacto, se
reduzca al mínimo la inevitable pérdida de energía.
En las tablas 23 y 24 presentamos las características de los martillos a utilizar, según las condiciones
del terreno, martillos y pilote empleado. Los martillos son de la casa Warrington-Vulcan.
CARACTERÍSTICAS DE MARTILLOS PARA HINCAR PILOTES TABLA 23
Longitud
pilote metros
Penetración
TIPO DE MARTILLO
PILOTE DE MADERA
PILOTE DE HORMIGÓN
ARMADO
45 kg/ml 90kg/ml 225 kg/ml 590 kg/ml
7´50 {
15 {
22 {
½
total
½
total
½
total
m° _ 2
m° _ 2
m° _ 2-1
_
_
_

m° _ 2
m° _ 2
m° _ 2-1
m° _ 1
m° _ 1
m° _ 1-0

m° _ 2
m° 2 _ 1
m° 1
_
_
_

m° _ 1
m° _ 1
m° _ 0
m° _ 0
_
_
_

Este tipo de martillo es el indicado para atravesar tierras cuya composición sea la las arcillas duras,
gravas compactas y arena con gran resistencia, y el de la tabla 24 es para terrenos de arcillas y
gravas con resistencia normal.
CARACTERÍSTICA DE MARTILLOS PARA HINCAR PILOTES TABLA 24
Longitud
pilote metros
Penetración
TIPO DE MARTILLO
PILOTE DE MADERA
PILOTE DE HORMIGÓN
ARMADO
45 kg/ml 90kg/ml 225 kg/ml 590 kg/ml
7´50 {
15 {
22´50 {
½
total
½
total
½
total
m° _ 3
m° _ 3
m° 3 _ 2
m° 2



m° 3 _ 2
m° 3 _ 2
m° 2
m° 2 _ 1
m° 1
m° 1

m° _ 2
m° 2
m° 1
m° 1



m° 1
m° 1
m° 1 _ 0
m° 1 _ 0
m° 0
m° 0

Continuando con los martillos de la firma Warrington-Vulcan presentamos en la tabla 25 las
referencias de tipos seriados, correspondiendo las energías hincadas a las del choque estando
basadas en la carrera normal del martillo.
CARACTERÍSTICAS DE MARTILLOS PARA HINCAR PILOTES TABLA 25
Tipo de martillo n° 0 n° 1 n° 2 n° 3 n° 4

Impactos por minuto
Diámetro émbolo mm.
Carrera émbolo mm.
Presión vapor kg/cm
2

Longitud martillo mm.
Peso total kg.
Potencia CV
Volumen aire m
2
por mm.
Energía choque en kg.


50
420
1000
5´6
4500
8000
60
23´55
3412

60
340
900
5´6
3900
4300
40
15´82
2100

70
265
740
5´6
3450
3300
25
9´40
1016

80
200
600
5´6
2850
1850
18
6´12
508

80
100
535
5´6
2100
700
8
1
115

Otro tipo similar al anterior es el de doble efecto con la ventaja de que el número de impactos es
doble y su consumo de aire comprimido o vapor, mucho menor.


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LESIONES Y REPARACIÓN DE CIMIENTOS
PELIGROS A QUE ESTAN EXPUESTAS LAS CIMENTACIONES
ASIENTOS
Todo edificio hace su asiento y es muy fácil de observar como en muchos edificios recién construidos
aparecen fisuras y grietas que son fáciles de reparar y tapar. En construcción ocurre igual que en
mecánica. Un motor nuevo recién salido de la fábrica, no da el mismo rendimiento como cuando ya
lleva algún tiempo en movimiento; que es cuando por sí solo se ha terminado de ajustar y acoplar. Es
decir que todo el edificio se acopla, se ajusta, pues al fin y al cabo una casa no es más que una
máquina de vivir, y que no se asombre los legos si, una vez terminada la obra, observan alguna que
otra grieta por ahí.
Las grietas verdaderamente peligrosas y que reclaman con urgencia el maderamen espectacular del
apeo, son aquellas de trazado parabólico que aparecen en las distintas fábricas y macizos con una
inclinación aproximada de 45° (Fig. 152).

En las esquinas, la curvatura anterior se invierte en los parámetros, conservando sus características
en la vertical del encuentro de paredes (Fig. 153).

En las paredes con huecos o ventanales y puertas, las figuras llevan otra dirección a las apuntadas,
ya que estas siguen el curso de los elementos más débiles. Si las cargas actuantes son
concentradas en dos puntos, el caso es idéntico al de la viga simplemente apoyada y las grietas
siguen la trayectoria del esfuerzo constante máximo (Fig. 154).


Ejemplo:
Lo difícil que resulta averiguar la causa de un asiento lo puede comprobar no hace mucho tiempo.
Por un reconocimiento que se hicieron, jamás pudimos averiguar las causas que mediaron para que
los pilares de la fachada lateral de un edificio destinado a almacén, recién construido, se desplazara


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de su base un par de centímetros. Y sin embargo, todo estaba perfectamente: cimentación, terreno,
armaduras...pero la grieta resultante estaba allí (más ancha de abajo que de arriba).
El edificio en cuestión, de estructura de
hormigón armado, estaba construido
con pilares de 4´20 m de altura,
distribuidos cada 4 m eje, coronados
por una viga cadena para apoyo de la
cubierta (Fig. 155). La cimentación de
200 kg de cemento Pórtland, se
apoyaba directamente sobre un estrato
de roca dura, cuyo previo
reconocimiento nos dio un espesor de
2´50 m repartidos y sensiblemente
horizontales. De la construcción doy fe
que fue esmeradísima, pues
personalmente atendí el último detalle,
cosa que me fue posible dado lo
reducido de la obra. No cabía pensar
más que en un seísmo, pero en este caso, ¿cómo fue posible que este lateral lo acusara y el resto de
la construcción no?.
Pero la segunda parte fue más exasperante todavía. Parece lógico que si el parámetro afectado se
pica, se limpia, se riega abundantemente o mejor aún se enlecha como cemento puro, y se enfosca,
la grieta no vuelve a surgir; pero en nuestro caso las cosas sucedieron de otro modo. Por tres veces
se repitió la operación y por tres veces la grieta se manifestó aun sin tanta violencia como al principio.
Sospechando que los pilares continuarán en movimiento, se colocaron 2 ó 3 “chivatos” (testigos), los
que al cabo de cierto tiempo permanecieron intactos. Una prueba más y la grieta volvió a salir
culebreando por el muro.
Se consultaron textos, técnicos; todos daban el remedio conocido y hubo hasta quien dijo que, al
producirse la dilatación, la grieta no sería posible taparla nunca. Pero como aquello si pertenecía a
mi oficio, apuré el último recurso. De la capital de provincia hice traer una malla hexagonal, de las
que se utilizan para parque de gallinero; la que, después de picar el enfoscado en una zona de un
metro de ancho a uno y a otro lado de la grieta, coloqué bien tirante y sujetada por puntas:
posteriormente enfoqué de forma que el mortero se proyectara contra la grieta lo más violentamente
posible (Fig. 156). Después de
esto se fracasó, pintó y
esperamos. A los tres meses
no había ni huella de la grieta.
Hoy ha pasado mucho tiempo
de aquello y el almacén de
“pilares torcidos”, continúa en la
misma posición que lo dejamos,
y es que los edificios también
tienen derecho de salir
triunfantes con su misterio.
CORRIMIENTOS
Ante el desplazamiento del plano de asiento el compartimiento de un edificio de hormigón armado,
por la ligazón y la continuidad monolítica que significa el hierro de su estructura, sufre muy poco,
máxime, si su cimentación la compone una placa armada.
Corrientemente son escasos los fenómenos de este tipo. No obstante, tampoco hay que excluirlo del
cuadro de las posibilidades y aún así y caso de producirse los daños, serán insignificantes. En
cuanto a las de fábrica ordinaria, de ladrillo o bloques, no pueden producir más que fenómenos de
sedimento o rotación que reseñamos brevemente.
CEDIMIENTOS
Hay que señalar dos clases, los leves y los considerables. Leves: son los producidos por los
asientos eventuales del terreno donde se apoya la cimentación o por accidentes de índole
constructiva o casual, tales como inundaciones de sótanos, infiltraciones de agua, construcción de
calles contiguas, nuevos edificios adyacentes, etc. La duración de este fenómeno es breve y por lo


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general no llega a manifestarse en la estructura principal de la obra y
por lo tanto no merece una atención especial, ya que la estabilidad del
edificio no corre ningún peligro.
Otra cosa es cuando la superficie de asiento de la cimentación va
cediendo en forma gradual y rápida, circunstancia reconocible por los
“chivatos” rotos, pues entonces cuando se precisa un ingente
apuntalamiento. Para que este resulte eficaz se deben observar las
siguientes reglas:
1° Si el edificio es de varios pisos, el apuntalamiento deberá efectuarse
con dos ordenes de tablones de pino o abeto, en el que el primero
quede empotrado a la altura del forjado del piso de la segunda planta, y
el 2° puede muy bien acomodarse, en sentido paralelo, al forjado de la
planta primera. Los dos ordenes se enlazarán entre sí por tablas
cruzadas, de manera que se forme una viga celosía (Fig. 157). El
ángulo de los puntales con la horizontal del pavimento terreno exterior
no deberá ser menor de 60°.
2° Recercar con un cuadrillo de escuadra de 10 x 10 cm todos los
huecos (Fig. 158) o, si se prefiere, cercarlos con ladrillos macizos (Fig.
159).
Una vez dispuesto el apuntalamiento en la forma descrita, ya se puede
comenzar, con cierta seguridad, los trabajos de realce.

ROTACIÓN DE CIMIENTOS
Los fenómenos de rotación son idénticos a los anteriores; manifestándose en una deformación más o
menos acentuada de las armaduras de pilares (en edificios de hormigón armado) al que sigue un
despegue de la capa envolvente de hormigón.
Las reparaciones de este fenómeno son sencillas y elementales, pero a cambio de que se utilice un
buen material en áridos y un buen Pórtland en cementos.
Los trabajos consisten en:
1° Ensanche de la base de cimentación.
2° Colocación de encadenados de hierro que se oponga al deslizamiento de los muros.
3° Y en las grietas hacer un buen zurcido con mortero muy rico en cemento, no sin antes haber
despegado y picado el mortero viejo que se halle desprendido.
CIMENTACIÓN SOBRE TERRENOS INCLINADOS
Partiendo de la base de que la
cimentación de un edificio deberá ser
siempre horizontal y lo más nivelado
posible, es completamente
improcedente cimentar en un terreno
inclinado siguiendo la rasante del
terreno. Para salvar esta dificultad, la
excavación se hace escalonada (Fig.
160) al objeto de que el plano de
asiento sea también horizontal. Sabido
es que todo cimiento trabaja a la


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comprensión y si se cimentara siguiendo el plano inclinado, las fuerzas verticales intentaría seguir
esta pendiente y el peligro del deslizamiento estaría siempre presente.
FENÓMENO DEL BUJEO
Si el terreno donde se asienta un edificio está compuesto por tierras de origen sedimentario y
constituidas de sílice, aluminio y óxido de cal en íntima mezcla tiene la particularidad de absorber y
retener el agua; pero si sus estructuras moleculares tienen cierta porosidad, esta las hace
impermeables. No obstante, un terreno así formado se alterará si varía la porción de agua contenida
en la capa freática.
Las consecuencias del fenómeno del bujeo pueden ser muy importantes, pues un terreno en grado de
saturación se reblandece hasta formar masas modelables, de viscosidad variable. El terreno pierde
su principal contextura de firmeza y es incapaz de oponerse a los esfuerzos de deslizamiento y
corrimiento, provocando la ruina en los edificios afectados.
Las zonas más propias para el bujeo se hayan en las regiones donde con más frecuencia se suceden
los cambios atmosféricos de humedad y temperatura y que, además, estén situados en sitios altos y
en pendientes, donde la aportación de agua sea exclusivamente la de lluvia, pues está claro que la
violenta transmisión de humedad a
sequedad transforman estos
terrenos, sin propiedades
mecánicas, contrayéndose y
agrietándose en profundidades que
oscilan entre los 5 y los 12 m de
profundidad.
De allí la explicación de los efectos
del bujeo.
En el estado húmedo y cuando un
muro está presionado por un
empuje vertical igual a su peso,
permanecerá en equilibrio, si el
barro tuviera la fluidez del agua.
Pero como en la práctica no sucede así, se establecerá que cuando el peso del muro esté
contrarrestado por el de la masa desalojada, siempre menor, incrementada en el correspondiente a
las fuerzas de rozamiento, el muro descendería con el nivel freático hasta encontrar una nueva
superficie de apoyo (Fig. 161).
Pero no termina aquí la cosa, pues en el descenso es íntimamente ligado con el, es muy posible que
se inicie un movimiento de rotación alrededor del eje del plano de cimiento (Fig. 162) y en el sentido
de la zona más húmeda hacia la más seca.
En estado seco, la composición del suelo formado por los estratos aluminio – silicios referidos
anteriormente, libera fuerzas expansivas traducidas en empujes hacia las cimentaciones que
alcanzan0 valores del orden de los 15 kg/cm
2
(media normal de 8 kg) (Fig. 162).
Este defecto de fuerzas (digamos en libertad) son las que producen la explosión de la cimentación,
originándose fracturas y grietas en planos verticales; sin que hasta el presente se hayan definido con
exactitud la forma y distribución de las tensiones expansivas; sin embargo se ha ensayado con buen
resultado una ley parabólica para el peritaje de algunas cimentaciones explosionadas, por lo que
parece ser una aproximación aceptable.
Los remedios que para la supresión de los fenómenos del bujeo se han establecido, quedan
resumidos en los siguientes:
1° Anulando los movimientos verticales.
2° Suprimiendo los de giro.
3° Evitando los de flexión lateral.
4° Repartiendo las cargas de manera uniforme.
5° Favoreciendo la conservación de un estado de humedad constante.
ESTABILIZACIÓN DE TERRENOS MEDIANTE LA SILICATACIÓN
A veces surge la necesidad insoslayable de construir en terrenos que ya “a priori” sabemos no reúnen
las condiciones debidas por que se fisuran, son inconscientes, permeables, etc., lo que extraña unos
peligros de hundimiento y corrimientos del terreno y, en definitiva, resquebrajamientos en la obra.


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Esto es evitable “vigorizando” el terreno, procurándole artificialmente esa fortaleza, esa consistencia
que le falta, del mismo modo que se vigoriza al enfermo con inyecciones que le introducen en el
organismo los elementos biológicos que necesita y de los que está en un estado deficitario.
¿Cómo, pues, se vigoriza o estabiliza el suelo?
El procedimiento genérico es el de inyección de soluciones químicas que, al dar mayor dureza al
terreno, aumentan su resistencia. Hay varios procedimientos particulares que analizaremos a
continuación y que llevan el nombre de sus autores.
Procedimiento Jooten
El ingeniero berlinés Joosten preconiza la inyección de silicato sódico y que posteriormente otra de un
segundo líquido (ácido o sal ácida) que reaccione con silicato. Entonces tiene lugar la solidificación.
La inyección se hace introduciendo en el terreno tubos puntiagudos de acero de 25 mm de diámetro,
hasta una profundidad de 25 m y distanciados entre sí de 0,75 a 1,00 m. En su parte inferior llevan
unos agujeros por los que a una presión de 100 atmósferas se “riega” el terreno con la solución
primero, e inyecciones de 50 cm de espesor, partiendo de la parte superior de la capa que se quiere
mejorar hasta la profundidad necesaria, bajando el tubo 50 cm antes de cada inyección. Terminada
esta operación se inyecta una solución salina del mismo modo, pero levantado el tubo 50 cm por
cada inyección, hasta llegar a la superficie de la capa que se quiere endurecer. Este procedimiento
puede aplicarse también para terrenos situados debajo de
una obra, como se muestra en la Fig. 163.
La resistencia de los terrenos solidificados por este
procedimiento depende de su naturaleza: las arenas finas
varían entre 10 y 40 kg/cm
2
; en las gravas y guijarros, de 40 a
100 kg/cm
2
, y en las arenas movedizas, llega a los 190
kg/cm
2
. además, la resistencia crece con el tiempo, de tal
modo que probetas ensayadas a los 28 días, con una
resistencia de 22,5 a 24 kg/cm
2
, 6 meses después
alcanzaban los 40,5.
Este procedimiento se ha empleado con éxito para cortar las
vías de agua en trabajos de carreteras y hacer estancas las
obras de fábricas aún para grandes cargas de agua (hasta 75
m).
Las arenas de granos redondeados parecen aglomerarse
mejor formando una masa más dura y más cohesionada,
aunque también los granos angulosos dan buenos
resultados. Los suelos que mejor admiten la silicatación son
los de arenas movedizas no demasiado finas y silíceas.
En resumen, el método Joosten se ha empleado con éxito en
minas, impermeabilización de obras de fábrica y otras
aplicaciones.

Método Gayrard
El principio Gayrard no difiere esencialmente del método
Joosten y solamente discrepa en las mezclas a inyectar.
Según Gayrard (ingeniero Frances), en circunstancias
normales, una solución de silicato alcalino de comercio,
diluida en 9 veces su volumen de agua y llenando todos lo
poros de un terreno basta para hacerlo impermeable y
aumentar su resistencia. Pueden utilizarse
simultáneamente:
Bicarbonato de sodio potasio, 3,15 por 100.
Cloruro de sodio, 3,15 por 100.
Hipoclorito de sodio o potasio, 0,3 – 1 por 100
Estos porcentajes se refieren al peso de silicato empleado.
Procedimientos Francois
El contratista Belga A. Francois. Inyecta soluciones de


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silicato y una sal ácida que casi siempre es sulfato de alumina, aumentando la concentración de
varios cm de longitud. Se acaba la consolidación mediante inyecciones de cemento.
Se diferencia del Joosten en que las inyecciones de las dos soluciones son aplicadas
simultáneamente por los dos agujeros vecinos.
El sistema Francois equivale a la inyección de lechada de cemento a razón de 200 Kg/cm
2
.
En la figura 164 puede verse un aparato de inyección para silicatación de terrenos.
Hay una aplicación curiosa que podríamos llamar de tipo “preventivo” y es la silicatación de
terraplenes con exquisitos hulleros. Estos exquisitos suelen ir mezclado con una cierta cantidad de
carbón con los consiguientes perjuicios. Como el silicato sodio es un excelente ignifugo, formara una
cortina refractaria al fuego.
En Estados Unidos se esta empleando el silicato sódico para la estabilización de terrenos en
carreteras.
REPARACIONES Y RECALCES
Siendo este tema muy amplio, ya que por si solo significa todo un libro, como los seguidores de estas
monografías podrán comprobar en fecha próxima, dejaré la exposición en tipo general para reducirme
a una experiencia propia, pues aunque esto sea repetición de uno de los capítulos anteriores, creo
que el caso bien merece la pena de divulgarse ampliamente.
Las operaciones que voy a detallar son las consecuencias del ataque de aguas selenitosas descrito
anteriormente, cuya cimentación hubo que sustituir completamente.
El recalce de un edificio, como toda reparación importante, es siempre peligroso, difícil y caro. Hay
que trabajar en pésimas condiciones y por mucho que se estudie la operación, siempre habrá alguna
circunstancia adversa que nos haga dudar de sí el método elegido es bueno, además de la incógnita
de cómo se comportarán los muros si eliminamos, en parte su
punto de apoyo.
Para estar tranquilos sobre este particular, en un principio se
pensó quitar primero la parte exterior (Fig. 165, parte rallada),
rellenarla y luego la interior, con el fin de que cada mitad
soportará el peso de los muros; pensamiento que se desechó,
pues en todo el perímetro del edificio se hubiera establecido
una junta y aunque esta no amenazara seriamente la
estabilidad del edificio, la tenemos al menos para provocar el
desarrollo de las fuerzas capilares.
Posteriormente se pensó en el recalce por juntas el cual
consiste en cimentaciones corridas, en demoler
alternativamente cada metro de cimentación (Fig. 166); pero
el problema anterior se acentuaba, pues aparte de la
humedad precedente de la lluvia al filtrarse por la junta de la
obra con el muro, se perdía totalmente la continuidad
monolítica de la cimentación cosa que era necesario evitar en
lo posible.





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Aprovechando la circunstancia de que los muros estaban construidos por el sistema de paredes
armadas, se cayó en la cuenta de que los muros podían aguantar su propio peso y el de la cubierta,
durante el tiempo que durara la operación, ya que los hierros que longitudinalmente la atravesaban
podían trabajar a modo de vigas, y por lo tanto, dejar entre pilar y pilar – en los cuales estaban
anclados – el espacio necesario no solo para trabajar cómodamente, sino también para construir la
cimentación en forma escalonada para cuando se hormigonarán los pilares contar con una superficie
que nos diera ciertas garantías de seguridad. Es decir: que lo que exigimos al edificio era que los
pilares soportaran las paredes y estas – una vez recalzadas – que soportaran a las anteriores, pues
en manera alguna queríamos apeos ni apuntalamientos, ya que hubiera significado una nota
discordante apear un edificio que se acababa de construir.
Y así se hizo, francamente, el éxito coronó nuestros esfuerzos, pues demolida la parte de cimentación
correspondiente a las paredes, dispusimos la solera de carbonilla, ladrillo, etc., elevamos los muretes
de protección a toda velocidad y rellenamos la caja resultante con hormigón de 200 k de cemento,
quedando un conjunto tal y como se expresa en la Fig. 167.

Terminada esta operación de paredes, reanudamos el segundo ciclo de pilares con lo que de poco
tiempo y construida la acera, nada denotaba que la cimentación hubiera sido sustituida, coronando
nuestro éxito el que ni durante los trabajos, ni mucho después apareciera grieta alguna de asientos, lo
que demuestra que doto trabajo, si se pone interés en él, sale a la perfección aunque para ejecutarlo
no se disponga de un gran lujo de medios.
Como aplicación de este tema estudiamos a continuación un moderno sistema de realce de cimientos
mediante pilotes.
REALCE DE CIMENTACIÓN CON “PALI RADICE”
El recalce de cimientos por “pali radice” de origen Italiano se realiza a base de pilotes de hormigón
que se sitúan de bajo de las cimentaciones a realizar mediante perforaciones oblicuas.
El “pali radice” se efectúa perforando (no hincando), mediante dispositivos especiales, las estructuras
existentes que se deseen recalzar y continuando la perforación a rotación por el terreno, para formar
un tubo de unos 10 cm de diámetro, hasta alcanzar una profundidad adecuada, en relación con las
características del terreno.
El avance de la perforación se obtiene mediante aire comprimido, agua u otros dispositivos (según la
naturaleza del terreno).
Una vez ejecutada la perforación, se introduce en el tubo vaciado un alma metálica formada por una o
varias barras de acero con aletas.
Después se vierte en el tubo un hormigón rico en cemento, con ayuda de aire comprimido. El
hormigón llena la cavidad del pilote tanto en el terreno como en los cimientos, los que así quedan
automáticamente ligados al pilote.
El vertido del hormigón a presión hace que este penetre en todos los insterticios del terreno y crea en
este una zona de transición que hará colaborar todo el terreno en el sostenimiento de las cargas de la
obra recalzada.





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El diámetro del pilote “pali radice” terminado, resulta de 15 a 20 cm, y a veces más, en donde las
capas del terreno más débiles han cedido a la presión, con lo que el pilote compensa
automáticamente las diferencias de resistencia de las diversas capas del terreno, presentado mayor
diámetro allí donde su mayor diámetro es precisamente necesario.
La resistencia de estos pilotes es muy elevada. Contando con un amplio coeficiente de seguridad,
puede admitirse que un pilote de 10 cm de diámetro sostiene una carga de más de 10 toneladas
pueden perforarse con cualquier inclinación.
La mayor ventaja del sistema del “pali radice” consiste en que su construcción no produce vibraciones
en la obra existente y en que no necesita apenas espacio para su ejecución.
Como ejemplo de este sistema puede ver en la figura 168 y 169 el realce de la cimentación de un
muro; en la figura 170 recalce de la pila de un puente; y en la figura 171 el recalce de un muro de
sostenimiento. En este ejemplo (Fig. 171) los pilotes tipo A y D funcionan como tirantes y los B y C
cumplen la función de recalce.


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HUMEDADES
La principal característica de una cimentación, aparte de su condición resistente, es la de que sea
impermeable.
Todos los terrenos tienen agua, uno en más y otros en menos proporción según su capacidad
absorbente. Por lo que juzgamos útil conocer el estado de permeabilidad que tiene el terreno donde
pensamos erigir un edificio cualquiera. Para ello tomaremos una muestra de tierra en su estado
natural. La pesaremos en una balanza de precisión. Posteriormente la secaremos en un horno mufla
a la temperatura de 105° y por diferencia de peso obtendremos la cantidad en los pesos de la
muestra.
HUMEDAD DE OBRA
Toda obra efectuada según el sistema tradicional de construcción no sería posible sin su vehículo
acuoso; todos los morteros se amenazan con agua; gravas y arenas necesitan lavados previos; toda
obra cocida tiene que colocarse mojada; los hormigones necesitan riegos mediante sufragado, lo que
nos da un elevado porcentaje de humedad en el momento que el albañil termina su tarea, habiéndose
calculado que en 1 m
3
de fábrica de ladrillo recién terminado contiene de 130 a 230 litros de agua.
Por esta razón el material que ha de integrar el relleno de zanjas, lo hemos de estudiar y elegir con
cuidado. Descontando de antemano el yeso y, si es posible, también la cal, por ser buenos
conductores higrométricos, solo nos queda el cemento (y en casos muy concretos de sequedad el
ladrillo) y dentro de su gran variedad de clases, el cemento o supercemento artificial tipo Pórtland.



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IMPERMEABILIZACIÓN: BARRERAS ANTICAPILARES
Si antes de empezar una obra no se tuviera la precaución de proteger de humedades el edificio, es
muy posible que está absorbida por la cimentación comience su ascensión capilar por los muros,
cosa que es fácil de evitar dada la técnica y los materiales que, a tales efectos, existen en el
mercado.
Una solución sencilla sería construir los cimientos con piedras densas y duras que, al no ser porosas,
no dejarán ascender la humedad; pero como no siempre se tiene a mano esta clase de piedra, en la
práctica se sustituyen por la caliza, pero sin resultado alguno por la porosidad de la misma.
Otra solución más aconsejable es la de construir una verdugada formada por 3 ó 4 hiladas de ladrillo
recibidas con un mortero impermeable (1: 1) y que rodeen todo el perímetro del edificio, o bien hacer
una verdugada de hormigón
impermeable.
Pero la solución más racional
para evitar las humedades
capilares consiste en establecer
verdaderas barreras
anticapilares, en los muros,
formadas por capas de asfalto
fundido, chapas de plomo, o
bien capas de mortero
impermeables. Este último
sistema solo es recomendable
cuando el terreno en que se
apoyan los cimientos es muy
firme y no existe el peligro de
pequeños asientos que, aunque
no pongan en peligro la
estabilidad de la obra si
producieran fisura en la capa de
mortero impermeable, por
donde se introducirá la
humedad. En cambio las capas
de asfalto fundido o plomo,
gracias a su elasticidad o maleabilidad, no son afectadas por estos movimientos. En la figura 172 y
173 presentamos 2 formas sencillas de formar estas barreras, la primera mediante una capa de
plomo, un poco más alta que el nivel del terreno y la segunda con dos capas de betún asfáltico,
distanciadas una de otra un metro, para mayor seguridad al establecer una doble barrera.
La elección de uno y otro sistema dependerá de la importancia que pueda llegar adquirir la humedad
procedente del terreno. Los materiales más utilizados para formar estas barreras son el plomo y,
sobre todo, telas y fieltros bituminosos.
Otros sistemas de protección contra la humedad, consiste en confeccionar los cimientos con
hormigones y morteros hidrofugados, o sea, a los que se le ha añadido, en el agua de amasado,
aditivos impermeabilizantes.
Las figuras 174 y 175 son dos ejemplos de impermeabilización de cimientos.
En la figura 174 el orden de ejecución de trabajo sería (véanse números en la figura).
1. Hormigón hidrófugo en cimientos.
2. Muros de hormigón en masa, impermeabilizados hasta 30 cm sobre rasante del terreno.
3. Pedraplén anticapilar.
4. Losa de hormigón hidrofugado.
5. Muros sobre rasantes, muros interiores, pilares, tabiques, etc., sin impermeabilizar.


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TRATAMIENTO ELECTRO OSMOTICO
En la lucha que contra la humedad se viene practicando en todo el mundo cabe destacar los ensayos
realizados en Suiza y Holanda a tal respecto. El tratamiento electro-osmótico (patenteErnst) fue
ideado en Suiza y tiene la enorme ventaja de que se pueda instalar en un edificio completamente
terminado y que los gastos de su funcionamiento son complemente nulos.
El invento está basado en la electricidad, pues según los ensayos Suizos se ha comprobado que, en
el subsuelo donde se apoya los cimientos de un edificio cualquiera y los muros a nivel del suelo hay
una diferencia de potencia eléctrica de 10 a 100 milivoltios, diferencia que depende de su
constitución:
humedad,
elementos
químicos, etc.
El sistema Ernst
(Fig 176) consiste
en que dentro del
muro se introduce
un alambre de
cobre que actúa
como conductor
horizontal, el cual
por medio de tomas
de tierra de un
metal distinto
clavado en el suelo,
crea una polaridad
inversa a la anterior
(polo positivo en el
muro, polo negativo
en el terreno)
estableciéndose una dirección inversa de la humedad a las del efecto capilar. No es preciso, al
menos hasta el momento, una fuente de energía eléctrica, por lo que no hay que considerar gasto
alguno de funcionamiento.
La colocación de los alambre de cobre, de 4 a 5 mm de diámetro se hacen en muro en el que
previamente se han hecho una pequeñas rozas que penetran en el interior del mismo y a una
distancia, entre si de 50 cm. Todo el edificio pude rodearse con una tupida red, unida a profundas y
numerosas tomas de tierra.
En las líneas generales, este es el sistema electro-osmótico que actualmente es aplicado por un
número determinado de casas especiales.


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AGENTES QUÍMICOS QUE ATACAN LOS CIMIENTOS
Los componentes básicos del cemento artificial Pórtland, no son la cal, la sílice y la arcilla. Candat ha
complementado esta cifra con el óxido de hierro, magnesio y anhídrido sulfúrico. El cemento Pórtland
se vuelve más impermeable si fragua bajo el agua. De aquí que se recomienda llenar los dispositivos
de agua construidos en hormigón a los pocos días de terminada la construcción de los mismos. Esta
impermeabilidad no es debida a la ausencia de poros, como puede suponerse, sino al agua que al
filtrarse por los poros finísimos del hormigón, va depositando poco a poco pequeñas cantidades de
sales cálcicas insolubles, que terminan por llenarlas casi por completo. Este fenómeno, naturalmente
más acentuado con aguas muy calizas, tiene efecto, aún con las aguas tan puras de Madrid,
normalmente en un periodo de 15 a 20 días.
Por lo tanto y dada la característica principal del cemento, elegiremos a este como aglutinante único
en toda clase de cimentaciones expuestas a humedades, ya sea por sí mismo o pondrá resistencia a
las fuerzas capilares.
Pero como en toda composición química, el cemento en contacto con otras sustancias puede producir
reacciones tan violentas que, alterando totalmente sus propiedades lleguen incluso anularle por
completo. El suelo está lleno de sustancias que antes de edificar convendría analizar y ensayar.
Afortunadamente, son pocos frecuentes los casos que se dan de que un agente químico haya
atacado a una cimentación; pero como son perfectamente reconocibles, convendrá tenerlas
presentes cuando iniciemos la primera fase de una construcción.
A estos elementos, digamos precisos, los señaló Mazzocchi como “Los enemigos de Pórtland” y
aunque dejaremos a un lado los detalles técnicos, más propios de un tratado especializado
pasaremos a innumerarlos, ordenándolos como disolventes, disgregantes, destructores, nocivos o
simplemente como disminuidores de la resistencia mecánica de hormigones y morteros.
Las aguas dulces.
El agua químicamente pura.
Las aguas potables ordinarias que contengan bicarbonatos.
Las aguas selenitosas.
Las aguas marinas.
Las lejías de sosa.
Las aguas amoniacales.
Las aguas pantanosas.
Las salmueras.
Las soluciones azucaradas.
Los ácidos en general.
Las sales ácidas.
El humus.
Las materias grasas.
Los aceites minerales.
Los aceites vegetales.
Los aceites animales.
El cloruro de calcio.
Las sales de magnesia.
El hidrógeno sulfurado.
El gas del alumbrado.
Las aguas sulfuradas gaseosas.
Las aguas ricas en ácido carbónico.
Y en general los líquidos a alta temperatura.
Es muy posible que, ante tales agentes nocivos para el cemento, el entusiasmo de muchos decaiga
un poco o les haga tomar exageradas precauciones que solo encarecerían el costo ya elevado de
una cimentación. Si bien es cierto que no nos cansaremos de repetir que en España se descuida
bastante el acto de reconocer el terreno antes de echar en las zanjas la primera tongada de
hormigón, también es cierto que esto no sucede con frecuencia, pues en más de 20 años de práctica
constructiva solo conocemos un caso en el que por la acción de las aguas selenitosas toda la


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cimentación se descompuso, de tal forma que fue necesaria su inmediata sustitución. Caso que
creemos merece la pena mencionarlo. Fue como sigue:
Ya habíamos “cubierto aguas” y realizado el enfoscado de las fachadas de un importante edificio
cuando a los 5 o 6 días de haber sufrido una lluvia torrencial comenzaron a surgir grietas por todas
las paredes y manchas de humedad que ascendían por capilaridad, lo que dada la sólida y cuidada
estructura de la edificación, aquello era francamente imposible que así sucediera.
Anteriormente a esto, observamos que a unos 30 cm de la arrasante del terreno se había dado con
una roca de aspecto grisáceo, de la cual teníamos la sospecha de que fuera un yacimiento de yeso
(sulfato de cal). Consultado con el director de la obra sobre la piedra en cuestión, este aseguró que,
no obstante hallarse presente el sulfato de cal, ello no constituía peligro alguno, debido a su mínimo
tanto por ciento y que se podría continuar la obra tranquilamente, cosa que así se hizo hasta que
surgieron las grietas aludidas.
Realizadas unas cuantas calas, el hormigón de la cimentación no podía presentar aspecto más
desastroso. El hormigón se desmoronaba al tacto y su aspecto era el de la miga de pan mal cosido,
después de haberle sobado con exceso. Cemento y arena habían desaparecido y en su lugar había
una masa de igual valor a la de la piedra donde se apoyaba la cimentación, cuya desagradable olor
recordaba el yeso negro.
¿Orígenes?, muy sencillo. El agua de lluvia, al entrar al contacto con el terreno, francamente yesoso,
dio lugar a la formación de aguas selenitosas, las cuales tienen una acción disgragante notable sobre
los cementos Pórtland; penetrando en la masa de cemento, determina la formación del sulfato
cálcico, que se une a la alúmina para dar lugar, con aumento de volumen, a un compuesto cristalino.

¿Remedios? Cimentar con cemento Pórtland. Tipo V de U.S.A. metalúrgico de alto horno, aluminoso
y pusolánico, o sobresulfatado. Pero como estos cementos o son muy costosos o de débiles
adquisición, se ideó una protección acompañada de drenaje (“dren” en el argot constructivo) que, en
causando las aguas pluviales, las alejara de la cimentación. Todo lo cual (Fig. 177) consistió en:
1° Una solera de carbonilla y ladrillo en seco
2° Excavada la correspondiente zanja a un lado y otro de la cimentación, se chaparon con ladrillo
macizo los costados tanto de la cimentación como del terreno.
3° Esta especie de caja se enfoscó con tierra refractaria y cemento de dosificación 1:3.
4° Una vez seco el enfoscado, se le dio una mano de pintura asfáltica a la que siguió otra de otro
producto, también asfáltico, pero mucho más denso y el que, para poder hacerlo manejable, se
diluyó un poco en gas – oil.
5° Se rellenó con grava gruesa (morrillo) la caja anterior citada, cuidando de que las piedras tuvieran
todos los mismos tamaños, al objeto de obtener la mayor porción de huecos posible para que las
aguas se deslizaran con el menor impedimento.
6° En su parte superior se construyó una acera para evitar infiltraciones; y
7° A todo esto se le dio una estudiada pendiente de un 2 por 100 colocándose arquetas de salida en
los sitios estratégicos, con lo que se dio terminada la operación a satisfacción de todos.


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Y esto, amables lectores, que fue solo una experiencia, nos sirvió de tan buena lección que, en lo que
a nosotros respecta, jamás volvimos a tropezar con ningún otro caso, aunque si bien pusimos todos
los medios a nuestro alcance para saber con que clase de terrenos teníamos que vérnoslas cuando
nos encargaban la dirección de una obra cualquiera.
DRENAJES
En los terrenos ya construidos, es decir: en aquellos
solares o parcelas en las que al edificar no se tuvo
en cuenta la contingencia de humedades, la técnica
más aplicada al caso es la del avenamiento, la cual
consiste en dar salida a las aguas que se estancan
alrededor de la construcción.
Esta agua pueden tener (como ya hemos dicho) dos
procedencias: de aguas de lluvia que caen sobre
terreno y que debido a la poca pendiente de este,
fallos o permeabilidad, quedan estancadas
alrededor del edificio, o bien de aguas subterráneas
que existan en el terreno.
Tanto en un caso como en el otro, si el agua corre
sobre una capa impermeable (por ejemplo de
arcilla) y la construcción en su parte mas baja queda
un nivel inferior a esta capa (por existir sótanos) es
necesario que se canalicen esta aguas bien dando
pendiente natural al terreno, para que se alejen o
conduciéndolas hacia un pozo.
Puede ocurrir que la capa impermeable de terreno,
por donde se desliza el agua, sea horizontal (Fig. 178) o en ladera (Fig. 179) más alta que el asiento
del cimiento (Fig. 178), o bien más elevada por un lado y más baja por el otro (Fig. 179) debido a la
pendiente de la ladera.
En el caso de la citada Fig. 178, lo mas recomendable es
hacer un pozo absorbente a donde se conduzcan las
aguas mediante una tubería dren, cuyo colector de
recogida se coloca entre unas piedras que hacen de filtro,
como puede apreciarse en la Fig. 180.
En cambio, para el caso de la Fig. 179, las aguas pueden
recogerse mediante un canal en la parte alta de la ladera
y de forma que este canal sea parcialmente absorbente, y
con conductores laterales que conduzcan las aguas a
puntos del terreno más bajos que los cimientos, lo cual
sería fácil de realizar debido a que el terreno es en ladera.
En la Fig. 181 representamos gráficamente este sistema.
Si la construcción queda aislada o sea circundada por
parte del solar libre y asimismo en el interior del recinto de
la construcción, mientras no se haya cubierto la primera
planta, deberá disponerse el terreno de forma que existan
pendientes y puntos de circulación de agua con fácil
salida al exterior, en evitación de que se formen charcos.
Con respecto a los cimientos, se procurará que, en su
parte de contacto; con las tierras y en especial en el perímetro exterior, reúna las máximas garantías
de impermeabilidad. A este efecto, en el momento de abrir las zanjas estas se harán de anchura
superior a la del relleno y lo suficiente para que desciendan las aguas. La zanja que quedara libre
una vez construido el cimiento se rellenará con piedra y grava (Fig. 182) con el fin de que el agua
caiga fácilmente al canalillo de recogida evitándose así la humedad que con el contacto de las tierras
empapadas sería transmitida al cuerpo del cimiento. También puede colocarse este objeto
construyendo un tabiquillo vertical revocado y enlucido, algo separado del cimiento dejando así una
cámara de aire (Fig. 183).


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TERREMOTOS
También fenómenos endógenos, son los conocidos por sacudidas sísmicas, que según lo mas o
menos alejada que la construcción esté de su más epicentro, causan a la misma desde ligeras grietas
hasta la ruina total de la obra.
Pero los técnicos – y es especial ahora con las bombas atómicas y de hidrógeno - coinciden en
afirmar que es el hormigón armado quien más resiste a estas vibraciones telúricas; pues se sabe por
experiencia la diferencia y el comportamiento que hay entre un edificio de estructura de hormigón
armado y otro de fábrica de ladrillo, pues mientras el primero aguanta bien la sacudida, el otro se
derrumbó por completo.
En España, poca experiencia tenemos de edificios afectados por terremotos, y si algo hubo, fue tan
insignificante que en materia constructiva no mereció la pena ocuparse de ella, ya que, en todo caso
se reducirán a pequeñas grietas y fisuras fáciles de reparar con un mortero; y en el peor de los casos
en las que el subsuelo haya cedido algo, bastará con aumentar la base de la cimentación,
encadenando, si fuera menester, algún muro desplazado.
En España no tenemos, afortunadamente, experiencia sobre terremotos, pero valgan las presentes
líneas como grito de alerta caso de que contra las bombas atómicas y de hidrógeno, se descubra
algún material verdaderamente eficiente contra los poderosos estragos de las mismas.










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LAS CIMENTACIONES

5.1. PRINCIPIOS GENERALES
Las cimentaciones están destinadas a repartir sobre el terreno el peso de la obra.
Es pues conveniente, para determinar sus dimensiones, conocer, por una parte, el peso total de
la obra (enteramente acabada, incluidas las sobrecargas accidentales), y por otra, la actitud
portante del terreno sobre el cual descansa la construcción.

Tal reacción puede escribirse así:

terreno del te por Aptitud
terreno el sobre apoyo Superf
obra la de Peso
tan
.


La aptitud portante o de sustentación de un terreno destinado a construcción viene definida por
la carga unitaria (expresada en kg/cm
2
) bajo la cual, prácticamente, el asiento cesa de
aumentar. Esta característica puede ser modificada por la aparición de determinados
fenómenos exteriores, tales como las heladas, las venas de aguas superficiales o subterráneas,
etc.

Asimismo, para disminuir los peligros y azares enunciados, deberán respetarse algunas reglas.

.2. PROFUNDIDAD DE LAS CIMENTACIONES
Las cimentaciones deben establecerse en el terreno a una profundidad tal que su base esté
fuera del alcance de las heladas. Esta profundidad mínima se calcula a base de 5 a 8 cm por
grado de temperatura bajo cero. Teniendo en cuenta esos valores se obtiene, por ejemplo, una
profundidad mínima de:
0,90 m para las regiones de Rhin inferior,
0,80 m para Ginebra y las orillas del Lemán,
0,70 m para la región lionesa, el Maconés y la Borgoña,
0,60 m para el valle del Ródano,
0,40 a 0,25 m para el litoral del Atlántico y del Mediterráneo, etc.

Quede entendido que en el interior de dichas zonas hay puntos más expuestos al frío que
puedan exigir profundidades superiores
(Fig. 183).

Observación: estas mismas profundidades
deben respetarse en la colocación de
conducciones y canalizaciones dentro del
terreno.

En roca compacta, las cimentaciones se
situarán como mínimo a 20 cm por debajo
de la superficie de la capa rocosa, a fin de
proporcionar el debido anclaje (Fig. 184).

Profundidad mínima de cimentaciones
(caso general)




Cimentación en roca




.3. DRENAJE DEL TERRENO


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Para evitar, por una parte, los riesgos de que se modifique la naturaleza del terreno por la
irrupción de aguas, y por otra parte, una constante humedad en las cimentaciones y el ascenso
por capilaridad del agua en las paredes, es recomendable instalar drenajes. Esos drenajes
deben colocarse cerca de las cimentaciones. Pueden estar formados por drenes o tubos de
barro cosido, o por tubos escurrideros de hormigón perforados y colocados sin juntas, a tope.
El diámetro de tal drenaje está en relación con la cantidad de agua que deba captar, y la
pendiente que se le proporciona debe ser por lo menos de 3 mm por metro.



Una vez colocado en su sitio, los drenes se rodean y recubren con una camisa de drenaje.
Esta camisa está constituida por grava de 30 y 50 mm de diámetro y un lecho de gravas
filtrantes de pequeño diámetro hasta una altura de 40 a 50 cm. El terraplenado se completa
luego con tierra (Fig. 185).
A fin de aumentar la eficacia del drenaje es indispensable enlucir o revocar la cara de la pared
en contacto con la tierra, con un enlucido hidrófugo si es necesario (mortero mas producto
hidrófugo: Sika, Barra, Plastocrete, etc.) o alisar la superficie de la pared y pintarla con
productos bituminosos. Para evitar las infiltraciones posibles entre la zapata de base y el muro,
el enlucido se dispondrá en forma achaflanada, redondeada sobre el retallo de la cimentación.
.4. DISPOSICIÓN DE LAS CIMENTACIONES
Con la finalidad de evitar los posibles deslizamientos, el asiento de los cimientos debe ser
perpendicular a la dirección de los esfuerzos transmitidos. Esta observación afecta a las
cimentaciones normales sobre suelo inclinado, para las cuales se construirán escalones,
macizos bajo bóvedas, estribos de puente, macizos de anclaje,
etc. (Fig. 186).
.5. MATERIALES UTILIZADOS
Es posible realizar las cimentaciones con los materiales
tradicionales utilizados en construcción. Sin embargo, a causa
de su deficiente comportamiento en determinados medios, ni la
madera ni el hierro se usan más que raras veces.
La madera puede ser conveniente en los medios acuíferos, a
condición de que permanezca constantemente sumergida en tal
medio: las alternancias de humedad y sequedad conducen a su


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putrefacción.
El empleo del hierro ofrece un grave inconveniente: el de su rápida oxidación. Para ser
utilizado en tales obras, el hierro debe estar protegido en forma eficaz y duradera.
La mampostería se emplea corrientemente en establecimiento de las cimentaciones. Esa
mampostería pude ser de adoquines o mampuestos; puede emplearse también la fábrica de
ladrillo o el hormigón (armado o sin armar). Conviene que los materiales empleados no sean
sensibles al hielo ni susceptibles de deterioro por causa de la humedad.
.6. CÁLCULO DEL PESO DE LA CONSTRUCCIÓN
El peso total de una construcción se determina tomando como
base los planos exactos del proyecto.
El cálculo del volumen de los materiales puesto en obra y el
conocimiento de su peso por metro cúbico permiten determinar
el peso propio de los muros, de los pisos, de los entramados de
madera, de la cubierta, etc. el peso de las sobrecargas
permanentes, los embaldosados, con su mortero de colocación,
los techos, etc. deben entrar en dichos cálculos.


E
l

p
e
s
o

de los pisos y de su sobrecarga debe repartirse según las “reacciones de apoyo” sobre las
paredes. A este efecto se tendrán en cuenta los elementos citados en el capítulo XVI
(resistencia de los materiales) y las indicaciones mencionadas en la figuras 187, 188, y 189.
Las sobrecargas admitidas son las que figuran en el capítulo IX: pisos y losas. El párrafo 3.7 da
un ejemplo sobre el cálculo de las cimentaciones.
5.1. CLASIFICACIÓN DE LOS TERRENOS DE CONSTRUCCIÓN
La actitud portante o de sustentación de un terreno se puede determinar o bien por ensayos
directos efectuado sobre el terreno o bien por el ensayo, realizado en el laboratorio, de
muestras tomadas en el propio terreno.
Prácticamente, es posible establecer ciertos valores por comparación con obras similares.



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Los ensayos sobre el terreno consisten en medir el hundimiento de una superficie unitaria
conocida, bajo una carga que se aumenta progresivamente. Esos ensayos y el cuadro de los
resultados obtenidos están representados en las figuras 190 y 191: la figura 190 reproduce el
dispositivo de ensayo y la figura 191 indica la forma de enunciar los resultados obtenidos.
Estos ensayos deben efectuarse sobre el suelo de los cimientos y la carga se dispondrá
mediante sacos de peso conocido o bien
por medio de laminado de hierro.
La carga máxima soportada por el terreno
es el límite más allá del cual la relación
entre los hundimientos y el incremento de la
carga crece bruscamente. Esta carga, en
nuestro ejemplo, vale 18 kg/cm
2
.

Siendo esta una carga de rotura se adopta prácticamente 1/10 de dicho valor. Este importante
coeficiente de seguridad es debido a la incertidumbre que en cuanto a su homogeneidad
presenta el conjunto del terreno de cimentación.


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Deberán procederse siempre algunos ensayos antes de fijar definitivamente los valores que
haya que adquirir. Este número depende de la superficie que hay que explorar y de la
homogeneidad presumible de las capas del terreno.
Este método no es muy aplicable a los terrenos arcillosos, por ser estos muy compresibles.
Los ensayos realizados por especialistas, mediante el penetrómetro y los aparatos de presión
lateral, permiten determinar, con una precisión interesante, la actitud de sustentación de los
terrenos a diferentes niveles.
Cualquiera que sea el método empleado para la realización de los ensayos, importa conocer el
terreno no solamente a nivel de los cimientos sino también por debajo de los mismos. Siempre
es necesario buscar el espesor de la capa de asiento y asegurando de sí las capas
subyacentes son comprensibles o carecen de resistencia. En resumen, es útil explorar el
terreno en una profundidad definida por la figura 193 y 194.
Tabla 13. Clasificación sumaria de los terrenos de construcción según las solicitaciones
admisibles (fuerzas o aptitudes de sustentación).
Naturaleza del terreno
Solicitación
admisible en kg/cm
2

Observaciones
Limo, turba
Tierra vegetal, terraplenes


Arena muy fina



Arenas secas y gravas mezcladas

Arcilla acuífera


Greda arenosa, arcilla, tierra de
dureza media

Marga, arcilla o greda, tierra dura
Rocas blandas poco agrietadas,
sanas, en capas regulares
Rocas duras, de buena calidad,
sanas, en capas regulares
Granitos, gneis, etc.
0,000
0,500


0,000 a 2,000



3,000 a 5,000

0,300 a 1,000


1,500 a 3,000


3,000 a 5,500
7,000 a 10,000

10,000 a 20,000
Proyectar cimentaciones sobre pilotes
Valor variable en función de la calidad de los
materiales, de la compacidad y del espesor
de la capa
Terreno utilizable únicamente cuando está
encerrado en un recinto de tablestacas, a fin
de evitar que se escurra bajo la acción de
las cargas
Reducir estos valores en1/3 si hay peligro de
infiltración de agua
Susceptible de asientos lentos
proporcionales a las dosis de agua. Exige
un estudio detenido
Con la reserva de que esa tierra no pueda ni
desecarse ni saturarse de agua. En caso de
infiltración de agua, reducir los valores en
1/3
Como en el caso anterior
Estos valores pueden ser reducidos a mitad
para las rocas muy agrietadas
Como en el caso anterior
La carga unitaria de trabajo admisible queda
limitada a la correspondiente a la obra de
fábrica soportada


Para obras de importancia, en terrenos de capas diferentes y
de resistencia dudosa, es conveniente proceder a sondajes.
Los sondajes destinados a extracción de muestras
(denominadas en Francia y Suiza “carottes”, zanahorias) se
realiza con herramientas especiales. Las muestras extraídas
se mandan a laboratorio en donde, mediante experiencias y
análisis, se determinan las características del terreno. Este
método es costoso, pero permite obtener resultados
indiscutibles.
Prácticamente pueden considerarse como terrenos buenos
para cimientos los que son duros, sólidos, sin infiltración de
agua y los formados por capas casi horizontales. La
resistencia que presenta al pico y a la pala, al hundimiento de
un piquete de madera o de hierro, el sonido que producen al
ser golpeados, son indicios que permiten apreciar sus
cualidades.


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El examen de la estabilidad de la construcción sobre el terreno permite establecer una tabla o
cuadro de las solicitaciones prácticamente admisibles (Tabla 13).
Antes de iniciar una construcción es conveniente explorar toda la superficie del terreno con el
propósito de respetar la solicitaciones máximas admisibles en la diversas clases de suelo
halladas; todo ello con el fin de obtener un asiento regular y uniforme de todo el edificio, asiento
que, por otra parte, a de ser de un valor despreciable.
3.1. CIMENTACIONES SENCILLAS
Los basamentos continuos debajo de las paredes, de sección rectangular o trapezoidal y las
zapatas o zócalos aislados debajo de los pilares, en forma de tronco de pirámide, se
denominan cimentaciones sencillas o simples.
3.2. BASAMENTOS DEBAJO DE PAREDES
Las cimentaciones en formas de zapatas o basamentos continuos se acostumbran a
disponerlas directamente en zanjas abiertas en la tierra. Requieren encofrados laterales, salvo
en casos particulares.
Las paredes de las
zanjas sirven de
encofrado.
La anchura de las
zapatas o basamentos
no debe ser inferior a
35 cm, pues este valor
viene determinado por
la anchura de la pala
que se emplea en la
excavación.
En construcciones de
escasa importancia,
pabellones, casita de
recreo, garajes
particulares (de una
planta), cuyas cargas y
luces son normales, los
retallos de las
cimentaciones pueden
ser simplemente de 10
cm.
Este valor basta en la
mayoría de los casos
para distribuir en un terreno de buena clase las cargas transmitidas por las paredes de fachada
(Fig. 203).
En esas mismas construcciones los muros divisorios reciben cargas mayores procedentes de
los pisos y enlosados. En cambio no
soportan ninguna carga de la armazón de
cubierta. Sin embargo, debido a que
generalmente tienen menor espesor que
los muros contra tierra, conviene dar a las
cimentaciones de aquellas paredes unos
retallos mayores que a las cimentaciones
de fachada.
El material que se emplea generalmente
es el hormigón; hecho con buena
granulometría y con una consistencia de
tierra húmeda, debe apisonarse
concienzudamente al ser colocado. La dosificación es de 200 kg de cemento Pórtland (o de
cemento aluminoso) por metro cúbico de hormigón puesto en obra. Si bien estáticamente este
hormigón no exige armadura, unos ligeros hierros longitudinales permiten formar un
encadenamiento cuya eficacia suprime ciertas deformaciones creadas por la falta de


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homogeneidad de los terrenos. Los estribos, o marcos, permiten la colocación de una
armadura superior, hacen homogénea la sección y se oponen a posibles grietas.
Para construcciones más importantes, inmuebles de viviendas con varios pisos, construcciones
industriales, construcciones con grandes luces o que soportan fuertes cargas, la dimensión o
anchura de las zapatas de basamento se deduce del cálculo de las cargas.
) (
) / (
) (
* 100 . 2
cm en basamento ancho
cm kg en terreno el
en admi si bl e ón Sol i ci taci
kg en n ci mentaci o de m por Peso
cm

*longitud unitaria del basamento.

El aumento del retallo de las zapatas de basamento engendra sobre el asiento de las
cimentaciones solicitaciones por tracción. Estas últimas pueden ser absorbidas por medio de
armaduras, o bien, si son débiles, por la propia obra de fábrica. Es, pues, posible realizar tales
basamentos con mampostería, con obra
de ladrillo o con hormigón armado.
3.3. CON OBRA DE FÁBRICA:
LADRILLO, MAMPOSTERÍA U
HORMIGÓN
Es posible construir los basamentos con
obra de ladrillo, con mampostería
ordinaria o con hormigón. El empleo de
este último material tiende a
generalizarse, en razón de su rápida
puesta en obra y de su precio.
El esfuerzo máximo que se puede
atribuir, por tracción, a un hormigón es
de 3 kg/cm
2
. Para satisfacer esta
condición hay una regla sencilla que
consiste en repartir los esfuerzos a 30°
respecto a la dirección de su acción,
como se indica en la Fig. 204. La forma
de la zapata puede acomodarse a ese
trazado, o bien está constituida por
escalones o retallos circunscritos a
dicha forma (Fig. 205).



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En este caso, para un basamento de hormigón (Fig. 206) se reserva un retallo o dentellón de 5
cm aprox. para facilitar la colocación de encofrado de la pared; el espesor en la base será al
menos de 10 cm a fin de evitar las aristas demasiado frágiles (Fig. 206).
Esa pendiente de 30° (respecto de la vertical) puede ser asimilada aproximadamente a un valor
de 2/3. Esta fórmula empírica permite definir el espesor de una zapata de sección rectangular.
La altura de una zapata de hormigón sin armar tiene un valor 3 veces superior al del semi-
retallo (Fig. 207).
El hormigón utilizado para la realización de las cimentaciones se dosifica a 200 kg de cemento
Pórtland (o de cemento aluminoso) por metro
cúbico, su consistencia es de tierra húmeda, y
se le apisona fuertemente al ponerle en obra.
Además con el fin de evitar la contaminación
del hormigón blando o las suciedades del
fondo de las excavaciones, conviene extender
sobre dicho fondo una capa de hormigón
árido. Este hormigón, que se llama hormigón
de limpieza, lleva una dosis de 150 kg de
cemento Pórtland por metro cúbico.








3.4. CON HORMIGÓN ARMADO
Los esfuerzos de tracción, producidos en la parte baja de la zapata de basamento pueden ser
absorbidos por armaduras. Estos aceros, dispuestos transversalmente en la parte baja de la
zapata, deben, sin embargo, quedar suficientemente revestidos para estar al abrigo de la
corrosión. Semejante ejecución resulta en realidad económica cuando los retallos son ya de
importancia. La economía conseguida con la disminución del peso propio de las cimentaciones
no es despreciable.
La cantidad de armaduras que entra en los basamentos de cimentación puede estimarse entre
25 y 40 kg por m
3
de hormigón puesto en obra.
Por otra parte, la altura entre las armaduras inferiores y la parte superior de la zapata H puede
determinarse arbitrariamente por la expresión siguiente:
H = retallo de la zapata. 0,5
(Para el cálculo de la armadura de las zapatas, véase capítulo XVII: hormigón armado).
En cuanto a la ejecución de estas zapatas, el hormigón debe estar dosificado a 300 kg de
cemento Pórtland (o de cemento aluminoso) por metro cúbico puesto en obra, para satisfacer a
las condiciones de resistencia y para la protección suficiente de los aceros. La consistencia
tierra – húmeda – plástica debe permitir el apisonado o el pervibrado. A fin de que al
hormigonar se respete las características dimensiónales de los basamentos, se pueden prever
armaduras que se adapten al perfil proyectado. Así es posible efectuar un control de espesores
de hormigonados.



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Las armaduras longitudinales desempeñan el papel de barras de repartición y crean un
encadenamiento en forma de viga que asegura la homogeneidad y la rigidez de la base del
edificio.






3.5. ZAPATAS DEL BASAMENTO DESCENTRADAS DE BAJO DE LOS MUROS
Cuando las zapatas estás situadas debajo de paredes cuyo parámetro desnudo – exterior está
precisamente en la línea que limita en la propiedad, o bien cuando se levanta una pared junto a
otra ya existente, resulta obligado descentrar la zapata de basamento respecto de la pared que
soporta. Puesto que el retallo no esta equilibrado estáticamente, es conveniente ligar la zapata
con el nudo. Esta última observación afecta principalmente a las zapatas de hormigón armado.
Cuando el reparto de las cargas sigue la línea de presiones definida en el párrafo 3.3, los
peligros no son de importancia. El enlace recomendado (zapata – muro) puede realizarse
mediante la prolongación de las armaduras de la zapata hacia el muro: de una manera
continua o ciertamente en puntos característicos (pilares, por ejemplo) (Fig. 215 y 216).
Observación: si, por razones estáticas,
tiene que armarse la pared que carga
sobre los cimientos, deberá enlazarse
con las cimentaciones por medio de
armaduras de espera dispuestas en
las zapatas. Dichas armaduras se
unirán luego con los herrajes de la
propia pared.
En la ejecución de zapatas en forma
de escalones, las armaduras se
dispondrán de tal forma que se evite el
descantillado de las aristas. Conviene
proporcionar un enlace entre los
distintos escalones. Este enlace
puede realizarse con el empleo de mar
o de estribos.
3.6. ZAPATAS DE BASAMENTO, AISLADAS, DEBAJO DE PILARES
Estas zapatas, de forma piramidal, pueden establecerse indistintamente con obra de
fábrica o con hormigón armado o sin armar.


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3.6.1. CON OBRA DE FABRICA
Los razonamientos formulados por las zapatas de sustentación de paredes son aplicables a
estas obras. Sin embargo, en este caso no puede concederse un ángulo de repartición de las
presiones superiores a 25°. Esta pendiente puede ser asimilada aproximadamente a un valor
de 1/2 . Esta forma empírica permite determinar la altura de un mac de cimentación debajo de
un pilar, que, según acabamos de ver, vale dos veces el valor del retallo (Fig. 217 y 218).
El establecimiento de esta forma de zapata obra de fábrica es poco corriente en la actualidad la
utilización del hormigón armado conduce a soluciones más económicas y reduce la carga sobre
el terreno.
3.6.2. CON HORMIGÓN ARMADO
Los esfuerzos de tracción
que existen en la parte
inferior de la zapata se
manifiestas según las
direcciones de los ejes
principales. La absorción
de estos esfuerzos
implica la colocación de
armadura según los
citados ejes. Las
cimentaciones
comprenden, pues, dos
capas de armadura
superpuesta, cada capa
sirve a la vez de
armadura principal en
sentido y de repartición
en el otro.
El peso unitario de
armadura por metro
cúbico de hormigón varía
según las solicitaciones
admitidas sobre el suelo y
la altura dada. Se puede
estimar la cantidad de armadura entre 50 y 100 kg/m
3
.
La altura de la zapata puede definirse, en primera aproximación, por la expresión que
acompaña a la figura 219.
(El cálculo de la armadura aparece en el capítulo XVII: hormigón armado).
Conviene que la cara superior de la zapata, destinada a recibir el encofrado del fuste del pilar,
cuente con un retallo de 5 cm poco mas o menos. El borde de la zapata tiene una altura
comprendida entre 10 y 20 cm, según se indica en la figura 219. el enlace de la zapata con el


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pilar está asegurado por una armadura de espera comprendida en el hierro del armado de las
cimentaciones (Fig. 220).
Con el fin de conseguir la resistencia requerida
procurar a los aceros una protección contra la
corrosión, el hormigón se dosifica a razón de 300
kg de C.P. (o de C.A.) por metro cúbico de
hormigón puesto en obra. El hormigón debe
estar fuertemente apisonado o vibrado.
Generalmente se vierte sencillamente entre
paredes de tierra, preparadas al hacer a
excavación, y con las gotas requeridas. Con
anterioridad, se colocó el hierro de armadura
sobre una capa de unos 5 cm de espesor, hecha
con hormigón árido , hormigón de limpieza
(dosificado a razón de 150 kg/m
3
).



3.7. EJEMPLO DE CÁLCULO DE UN CONJUNTO DE CIMENTACIONES
Supongamos que hay que determinar las cimentaciones que deben tener las paredes y pilares
del local representando en los croquis de las figura 221, pág. 101; la actitud de sustentación del
terreno es, como máximo, de 1,3 kg/cm
2
.

a) ZAPATA DEBAJO DE LAS PAREDES
Se calcula las zapatas debajo de las paredes, considerando una longitud unitaria (por ejemplo:
1 m).
Los pesos por metro cúbico pueden establecerse como sigue:
Hormigón sin armar 2,4 t/m
3
colocación 1,7 t/m
3

Hormigón armado 2,5 t/m
3
ladrillos 1,25 t/m
3

Enlosado, incluido el mortero para su peso a considerar = volumen . peso
unitario.
Peso de la pared a la altura del sótano 1,00 . 0,30 . 2,60 . 2,4 = 1,872 t
Reacción de la losa sobre el sótano..........hormigón 1,00 . 4,95 . 0,18 . 2,5 . 0,375 = 0,835 t
Losetas 1,00 . 4,64 . 0,07 . 1,7 . 0,375 = 0,208 t
Sobre carga accidental 1,00 . 4,64 . 0,500 . 0,375 = 0,871 t
Antepechos, alféizares a la altura de la planta (piso) 1,00 . 1,00 . 0,16 . 1,25 = 0,200 t
Carga losa sobre la planta.........................hormigón 0,16 . 2,5 = 0,400 t/m
2

Hormigón dependiente 0,07 . 2,4 = 0,168 t/m
2

Aislamiento = 0,020 t/m
2

Nieve + = 0,100 t/m
2
admitida según las
normas 0,668


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Reacción de la losa 1,00 . 4,95 . 0,668 . 0,375 = 1,280 t
Alero 1,00 . 0,50 . 0,688 = 0,344 t
Cubierta (bajo la losa) 1,00 . 0,16 . 0,25 . 2,5 = 0,100 t
Vidrios 30 kg/m
2
1,00 . 1,60 . 0,030 = 0,048 t
cm admitir cm anchura cm Longitud
cm
cm kg
kg
m por zapata de erficie
50 , 48
100
800 . 4
, 100
800 . 4
/ * 2 , 1
758 . 5
sup
2
2
  


* Para limitar los tanteos, es preferible adoptar un valor ligeramente inferior a la solicitación
máxima admisible.
b) ZAPATAS BAJO PILARES (DISTANCIA ENTRE CENTROS DE APOYOS: 5,00 m)
Peso pilar 0,30 . 0,30 . 2,10 . 2,5 = 0,473 t

Peso viga maestra 0,30 . 0,50 . 5,00 . 2,5 = 1,875 t
Carga de la losa sobre el suelo de sótano. .hormigón 0,18 . 2,5 = 0,450 t/m
2

Losetas 0,07 . 1,7 = 0,120 t/m
2

Sobrecarga 0,500 t/m
2

1,070
Reacción losa sobre el suelo del sótano 1,00 . 4,95 . 1,070 . 1,25 . 5,00 = 3,310 t
Carga losa sobre la planta (piso)................hormigón 0,400 t/m
2

Hormigón dependiente 0,168 t/m
2

Aislamiento 0,020 t/m
2

Reacción losa sobre la planta (piso) 0,100 t/m
2

0,688
1,00 . 4,95 . 0,688 . 1,25 . 5,00 = 2,120 t
7,778 t
Carga total por pilar, al nivel de las cimentaciones 7.778 kg
2
475 . 6
2 , 1
778 . 7
cm zapata Superficie 
Si se admiten zapatas cuadradas, su lado será:
cm 5 , 80 475 . 6 
Admitir: 82 cm
La presión real sobre el terreno, teniendo en cuenta el peso de las zapatas, será, pues:
Zapata bajo pared, altura admitida de 30 cm 0,50 . 1,00 . 0,30 . 2,5 = 0,375 t
0,375 + 5,758 = 6,133 t




Zapata bajo pilar 0,80 . 0,80 . 0,25 . 2,5 = 0,400 t
0,400 + 7,778 = 8,178 t




Estas dos solicitaciones son inferiores al valor 1,3 kg/cm
2
máximo admisible sobre el terreno.
cm kg/ 225 , 1
50 . 100
133 . 6

2
/ 280 , 1
80 . 80
178 . 8
cm kg 


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3.8. ZAPATAS CONTINUAS BAJO PILARES
Cuando las zapatas tienen dimensiones tales que si se toca en un sentido, es preferible unirlas
para que lleguen a formar una zapata continua. Esta zapata, destinada a repartir la carga
recibida por el conjunto de los pilares, debe reforzarse con una viga en su parte superior. Esta
viga constituye un arriostramiento imborrable a la estabilidad de la obra. Pueden ir provista de
acartelamientos para satisfacer a sus requerimientos de los momentos o de los esfuerzos
importantes (véase el capítulo XVII: hormigón armado). La armadura, dispuesta
longitudinalmente, es perpendicular a la armadura de la zapata. La anchura de la zapata, que
puede ser variable, debe respetar los principios de la repartición de cargas sobre terreno (Fig.
224).

3.9. ZAMPEADO GENERAL
Si a consecuencia de la escasa
resistencia del terreno de cimentación, las zapatas de los pilares aislados tienden a juntarse, es
preferible establecer un zampeado general. El zampeado general presenta la disposición de
una plataforma o tablero de cimentación que transmite las cargas de la construcción al terreno
mediante una superficie igual o superior a la de la obra. Es una especie de piso invertido que
recibe la solicitación unitaria del terreno y descansa sobre los puntos de apoyo sobre de la
construcción (Figuras 225 y 226).




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Puede constar de una sencilla losa, gruesa, o de vigas longitudinales y transversales que
enlazan los apoyos portantes que sostienen una losa más delgada. Se recurre a una losa en
forma de z invertida cuando la disposición de los pilares excluye la solución del retesamiento
por medio de nervaduras.
Las ventajas de las cimentaciones sobre zampeado general son, por una parte, una cierta
disminución de los riesgos de asiento y, por otra, el excelente enlace que proporciona a las
bases de la obra. En cambio esta solución debe rechazarse cuando el terreno de cimentación
es de resistencia irregular, por que las diferencias en el asiento de una base semejante pueden
comprometer la estabilidad de la obra.

En general puede adoptarse esta solución:
a) Cuando el terreno es poco resistente pero homogéneo,
b) Cuando la superficie de la construcción es pequeña en relación con su volumen (silos,
rascacielos, etc.),
c) Cuando se quiere un sótano seco en una construcción asentada en una capa acuífera
subterránea (para realizar una entibación en forma de cubeta).
La ejecución de un zampeado va precedida de la formación de una capa de hormigón árido que
haga posible la colocación de la armadura sobre una superficie limpia. El zampeado se suele
hacer con hormigón armado dosificado a razón de 300 kg de cemento Pórtland por m
3
. la
ejecución de bóvedas múltiples con obra de fábrica permite también la misma solución (Figuras
227 y 228).
4.1. OBRAS EN TERRENO FUERTEMENTE ACUÍFEROS
Cuando las cimentaciones de una construcción se establece sobre un subsuelo gredoso que,
por ser impermeable, retiene naturalmente las aguas, es preciso tener en cuenta ciertos
trabajos que resultan necesarios para evitar la penetración del agua en los sótanos de la obra.
Los diversos métodos que cabe prever, depende de la importancia de la capa atravesada y del
nivel al cual pueden llegar las aguas. Por otra parte, es posible que el agua se presente de una
manera permanente o intermitente.
Cuando las aguas subterráneas de llegada intermitente no son de volumen importante, es
posible evacuarlas mediante un simple avenamiento o drenaje cubierto con una camisa de
grava gruesa, como queda descrito en el párrafo 1.3. Las aguas recogidas por el drenaje luego
se evacuan en el alcantarillado o, según el caso, en un poso negro. El diámetro de las tajeas o
drenes utilizados varía de 10 a 15 cm. Es importante contar con paredes y enlucidos
impermeables y herméticos e incluso con la aplicación de una pintura protectora, a fin de evitar
toda penetración de humedad en las paredes.
Si resulta posible evacuar las aguas del avenamiento en la alcantarilla (cuando la propia
alcantarilla está sumergida, o cuando se halla en un nivel superior al del avenamiento), el
avenamiento resulta perjudicial y esta solución debe rechazarse. Es preciso entonces construir


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una especie de cajón cerrado por sus paredes y sus zampados de fondo y sobre el mismo
edificar la construcción.
Esta última solución es la que prevalece, por ejemplo, cuando las cimentaciones están situadas
por debajo del nivel de una capa de agua subterránea o freática. Estos trabajos, cuyo estudio
requiere la competencia de especialista, exigen una ejecución minuciosa. En efecto, del
cuidado que se ponga en la realización depende el valor definitivo de la obra. Por otra parte,
después de la terminación de los trabajos las reparaciones resultan difíciles y costosas.
4.2. OBRAS SOMETIDAS A SUBPRESIONES
Cuando una obra se sitúa por debajo del plano de la capa de agua queda sometida al empuje
hidráulico. Este empuje que actúa perpendicularmente a las paredes, o de abajo arriba, bajo el
zampeado, se denomina subpresión.

La presión hidrostática depende de la altura del nivel del agua por encima del punto considerado.
Esto, independientemente del volumen del agua en contacto con la obra. La figura 231 pone de
manifiesto, comprobada ya en numerosos casos de accidentes. La supresión tiende a levantar la
obra y en consecuencia disminuye la solicitación ejercida sobre el terreno. Las cimentaciones (o más
exactamente, el zampeado construido en tales casos), deben estar calculados para poder resistir a
dicha supresión. El conjunto de las cimentaciones se presenta entonces como se indica en la figura
230.

Este conjunto, denominado entibación en forma de cubeta (cuvelaje) se realiza de la manera
siguiente: después de la ejecución de las excavaciones, que resulta desde luego difícil a causa


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de la consistencia plástica del terreno, se coloca un lecho de escollera, en el cual puede
incorporarse eventualmente un avenamiento perdido. Este avenamiento o drenaje, accesible en
determinados puntos, permite que con el empleo de bombas se rebaje el nivel de la capa de
agua subterránea (y una disminución de las subpresiones). Se extiende sobre la escollera una
capa de hormigón pobre.
La cubeta de entibación exterior, hecha con hormigón dosificado a razón de 300 kg de C.P. por
m
3
, está construida por encima de la capa de hormigón pobre o árido. Las paredes se ejecutan
después de la entibación descrita más arriba. Su cara exterior se deja enlucida y la unión o
enlace con la losa debe tener forma redondeada con el fin de permitir un desarrollo sin rotura
de la capa aislante. El especialista en aislamientos aplica, empezando por las paredes, su
complejo aislante, cuidando de manera especial el enlace con la losa, que se recubre así
mismo con la capa de impermeabilización (enlucidos asfálticos, telas embetunadas, yute o telas
de vidrio impregnadas). A fin de evitar el deterioro de esa capa aislante se la protege con un
mortero de dos a tres cm de espesor. Viene entonces la colocación de la armadura del
zampeado y de las paredes, seguida del hormigonado de estos elementos. La Fig.232 indica
una sección o corte de la obra descrita. Todo deterioro de la capa aislante puede acarrear
graves consecuencias. Así, pues, en consecuencia, cada cual viene obligado a tomar las
precauciones necesarias y en caso de averías señalarlas inmediatamente, con el objeto de que
la reparación se haga antes de que resulte casi irrealizable. La presión máxima soportada por
la capa aislante es de 4 kg/cm
2
.


Cuando la subpresión ejercida es igual a la solicitación transmitida por el zampeado, la presión
sobre el terreno se anula y la obra se apoya sobre el agua, es decir, flota.



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Si la subpresión aumenta, la obra corre el riesgo de ser levantada de su asiento. En general,
por razón de su elevado peso propio, este fenómeno ocurre raras veces en los edificios. Por el
contrario, en ciertas obras de reducido peso propio, el efecto de las subpresiones puede
presentar graves inconvenientes. Este es el caso, por ejemplo, de las piscinas, los depósitos,
las cisternas, establecidos en terrenos acuíferos que, sin precauciones particulares, pueden ser


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levantados por las subpresiones cuando están vacíos. Conviene que estas obras estén
sobrecargadas o ancladas fuertemente al terreno por medio de pilotes de ofrecer una
resistencia al empuje hidráulico. Observemos que el peso del lastre sumergido es menor y que
queda rebajado aproximadamente de uno t/m
3
respecto del que tendría en el aire. Las figuras
239 y 240 mencionan algunos dispositivos que muestran el modo de lastrar cisternas y
depósitos.













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5.1. EJECUCIÓN DE TRABAJOS POR DEBAJO DEL NIVEL DE LAS CAPAS DE AGUA
Para la ejecución de las excavaciones y las cimentaciones en una capa de agua o en terrenos
saturados de ella, pueden recurrirse a diversos dispositivos:
5.2. CORTINA DE TABLESTACAS
Las tablestacas con un tipo de pilotes (cuya solución permite un ensamblado para su unión)
que una vez hincados en el terreno ofrecen una pared herméticamente cerrada.
El procedimiento consiste en crear un recinto cerrado impermeable en cuyo interior se
desarrolla los trabajos una vez agotado el agua por medio de bombas.
Las tablestacas pueden ser de madera o de hormigón
armado cuando deben quedar definitivamente dentro del
suelo, o del hierro si se las retira al término de los
trabajos.
Dichos elementos se clavan en el suelo por medio de un
martinete que lleva una masa o pilón de martinada a
golpear la cabeza de las tablestacas mediante la
interposición de un sombrero o casco que hinca. El
extremo inferior clavado o hincado en el terreno está
cortado en bisel con objeto de provocar un autoapretado
de las tablestacas, una contra otra.
Si son de madera, las tablestacas pueden estar
compuestas de tablas ensambladas en forma de nura y
lengüeta. El extremo hincado en el terreno está provisto
de una punta o azuche mecánico que facilita la
penetración. La hinca por golpeo se actúa sujetando las
tablestacas entre dos cepos puestos horizontalmente y
que sirven de guía.








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Si son de hormigón armado, constituyen
generalmente uno de los elementos esenciales de
las citaciones, por lo que se las coloca de manera
dimensional. Sus secciones y dimensiones
dependen de las condiciones estáticas; su espesor
es de 10 a 25 cm su anchura de 40 a 80 cm.
Pueden contener en su perfil un tubo que conduce
hasta la punta agua a presión que por socavación
permite, en los terrenos blandos la hinca de
tablestacas bajo la acción de su propio peso.


Las tablestacas metálicas son las más utilizadas.
Son perfiles de formas y características variadas que permiten la construcción de paredes
provisionales de elevado momento de inercia. La hinca y el arranque que realizan mediante martillos
neumáticos que provocan sacudidas y la vibración de los terrenos que están en contacto con ellas. El
peso de un m
2
de pared varía entre 80 y 250 kg.


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Se denomina “ataguía” una construcción compuesta de dos tableros de tablestacas situadas algunos
metros de distancia y entre las cuales se coloca un relleno de terraplén. Estas construcciones se
emplean para crear presas o retenciones provisionales.









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5.3. REDUCCIÓN DE LA CAPA DE AGUA
SUBTERRÁNEA MEDIANTE
BOMBAS DE EXTRACCIÓN
El agotamiento de una capa subterránea de agua
requiere la construcción de posos distribuidos por
superficies de los terrenos excavados. La
aspiración del agua provoca el descenso del nivel
medio de la capa, permitiendo con ello la
ejecución de los trabajos. El espaciado de los
posos, dictado por el grado de permeabilidad del
terreno, excede raramente de 8 a 10 m. Esta
clase de trabajo debe estar presentada y realizada
por especialistas.



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5.4. PAREDES MOLDEADAS EN EL TERRENO. RECINTOS MOLDEADOS
La realización de las cimentaciones y de los desmontes con vistas a la construcción de un
inmueble puede emprenderse a gran profundidad, independientemente de la mala naturaleza
de los terrenos encontrados, gracias a la utilización de los barros tixotrópicos (Prof. Lorenz,
Berlín).
Una materia tixotrópica posee la siguiente particularidad: es semilíquida en reposo
(consistencia de una sala mahonesa) y líquida cuando está en movimiento.
La bentonita es una arcilla muy fina que, una vez dispersada en agua, constituye una especie
de barro tixotrópico de una densidad comprendida entre 1,5 y 1,8.


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Este barro, introducido en la excavación a medida que van avanzando los trabajos del
desmonte, apuntala las paredes de las zanjas, sustituyendo de este modo el efecto de las
tierras evacuadas. Por otra parte, se pone a la llegada de las aguas y colmata las grietas
naturales del terreno, gracias al sedimento que forma.



La realización de paredes moldeadas en el propio terreno (que finalmente vienen a constituir los
muros de los sótanos de la construcción) puede llevarse a cabo de diferentes maneras.
La primera operación consiste en construir dentro del suelo, según los métodos tradicionales,
dos muretes paralelos separados uno de otro por una distancia igual al espesor de la futura
pared.
Tales muretes , de una altura entre 0,50 y 1,50 m, están destinados a servir de guía a las
máquinas que realizan la excavación y, además, constituyen el depósito de bentonita (Figuras
258 a 268, páginas 112 a 115).

5.5. REALIZACIÓN DE LAS CIMENTACIONES BAJO LA PROTECCIÓN DE UNA
CONGELACIÓN ARTIFICIAL DEL TERRENO
La congelación de las capas saturadas de agua permite realizar un recinto resistente y
hermético, evita la conmoción de las tierras consiguiente a la hinca de pilotes o tablestacas y
suprime el uso de los arriostramientos interiores.




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El procedimiento de congelación de las capas mojadas o saturadas de agua, en la profundidad que
haya que atravesar, permite consolidar los terrenos por medio de un muro en cuyo interior el hielo
desempeña el papel de aglomerante.

Este sistema ofrece la ventaja de suprimir la trepidación y la conmoción provocadas por golpeo
(necesario en algunos de los otros sistemas empleados) y permite alcanzar profundidades
considerables. La forma del recinto, vista en planta, debe aproximarse a la de una corona a fin de
ofrecer mejor resistencia y evitar el empleo de arriostramientos o entibaciones internas. La pared es
rigurosamente impermeable y cierra herméticamente.

Los tubos que conducen la salmuera (a una temperatura de – 25° a – 30°C) tienen diámetros que
varían de 15 a 25 cm. Se les hunde dentro del suelo por perforación, inyección de agua a presión o
eventualmente por hincadura (si lo permiten las condiciones del lugar). En ciertas regiones nórdicas,
la salmuera se reemplaza por aire frío insuflado en tubos de gran diámetros (unos 50 cm
aproximadamente).




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5.6. CIMENTACIONES POR MEDIOS DE CAJONES
Este sistema consiste en prefabricar las
cimentaciones de una obra y en
introducirlas a continuación en el terreno.
Las cimentaciones sirven así para
estabilidad de la obra y para el
revestimiento y refuerzo de la cavidad
durante la excavación.

Se emplea este sistema en los trabajos
realizados en los ríos o en terrenos muy
malos. El cajón que constituye la
cimentación puede ser un simple recinto
(cámara de trabajo al aire libre) o una
especie de cajón sin fondo (cámara de
trabajo en aire comprimido, que
compensa las presiones exteriores).

5.7. CIMENTACIONES SOBRE
PILOTES
Cuando el terreno resistente, necesario
para el asiento de una construcción, se
haya a gran profundidad, no se pueden
aplicar los sistemas de cimentaciones
descritas en los párrafos procedentes.


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Conviene, en tal caso, emplear pilotes que transmitan las cargas del edificio al terreno
resistente.





5.7.1. PILOTES HINCADOS
Los pilotes pueden ser moldeados de antemano e hincados luego, o bien pueden moldearse
directamente en el terreno. No cabe pensar en los pilotes de madera a menos que estén
sumergidos en agua en toda su altura (por el riesgo de que se pudran si sufren alternativas de
aire y agua). Su longitud máxima es de unos 5 m.

Los pilotes de hormigón armado prefabricados pueden alcanzar hasta 30 m de longitud y de 30
a 40 cm de diámetro. Pueden ser hincados o bien pueden confeccionarse en el mismo terreno.
Estos problemas requieren la competencia de especialistas que, en cada caso particular,
precisaran la actitud de sustentación del terreno en función de la naturaleza geológica del
terreno.

5.7.2. PILOTES MOLDEADOS EN EL TERRENO
Estos pilotes pueden fabricarse según diferentes sistemas (Franki, Compressol, pilotes de
explosión, Simples, etc.) que son objeto de patentes y ofrecen excelentes medios para la
realización de tales cimentaciones.

El sistema Franki presenta una variedad de posibilidades que permite adaptar el instrumental al
tipo de terreno encontrado.

El terreno duro, la penetración de tubo se logra mediante percusión de una maza o pilón sobre
un tapón de hormigón blando.

El terreno acuífero, cuando el agua ofrece el peligro de deteriorar el tapón amortiguador de
hormigón blando, el sistema Franki utiliza una punta de hormigón endurecido que maza–pilón
golpea con interposición de piezas de madera destinadas a amortiguador el choque.



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El terreno saturado de agua, el tubo constituye una
cubierta en dicho interior se desliza un pilote de
hormigón armado. Por lo tanto, en este caso no se
trata ya de un pilote moldeado en el terreno, que
ofrece resistencia por rozamientos laterales.

Los puntos de referencia utilizados en el
hormigonado sirven para conocer, al nivel del plano
de trabajo, la altura de llenado de hormigón.

El pilón o masa sirve por una parte para la hinca y
por otra para el asentado del hormigón en el tubo y
contra el terreno.

El sistema compressol puede emplearse en suelos
de terraplén o de escasa consistencia, cuando las
aguas no abundan. Permite establecer
cimentaciones sobre posos flotantes. Gracias a la
adherencia del pilote al terreno, no es siempre
necesario alcanzar el terreno firme.

Este procedimiento consiste en perforar el terreno
mediante la caída de una maza – pilón y llenar el
poso así realizado con un hormigón dosificado a
razón de 400 kg de C.P. por metro cúbico,
fuertemente apisonado con la maza.



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En terrenos muy fangosos, ese sistema debe comprender, además, un blindaje logrado con un
tubo de palastro (cosa que complica la ejecución). Esto último no es necesario en otras clases
de terrenos.

Para obturar ciertas venas de aguas molestas, es
posible proceder a adiciones de arcilla que
colmata las paredes durante la perforación.

Este sistema no es adecuado para terrenos no
arcillosos.

El sistema Simples se parece al sistema Franki.
Sin embargo, la penetración se efectúa por
golpeo del tubo cuya extremidad lleva un azuche
de fundición de un diámetro ligeramente superior
al del tubo. El asentado del hormigón se ejecuta
por apisonado mediante una masa o pilón.

La longitud de esos pilotes no excede de 20 m.

El sistema Express permite la realización
de pilotes hasta de 20 m de longitud y de
un diámetro de 47,5 cm.
Hinca del pilote: introducción de un tubo
metálico cuya punta está constituida por
un azuche de hormigón armado (Fig.
275).
El hormigonado se practica luego de
quitado el émbolo que está unido al
casco o sombrero de golpeo: el
hormigón se introduce por la tolva o
canalón hasta el fondo de la obra. Esta
operación se hace ende por la abertura
de la válvula émbolo – corona (Fig. 276).
Por el descenso del émbolo que arrastra
la corona, el hormigón queda
fuertemente comprimido, y al mismo
tiempo se levanta el tubo. Esta elevación
debe ejecutarse en forma tal que la
extremidad del tubo se mantenga en
contacto con el hormigón puesto en obra
(Fig. 277).
El sistema Zeissl permite la realización
de pilotes de hormigón vibrado,
moldeados en el terreno. Comprende las
operaciones siguientes:

La hinca de los tubos hasta el terreno firme manteniendo cerrada la válvula o postiguillo de la
base. Para facilitar la penetración se puede poner debajo de éste un cono de hormigón armado
(Fig. 278).
Una vez llegado al terreno firme se hormigona el pilote. El pervibrador se introduce al iniciar la
operación (Fig. 279).
La extracción del tubo de revestimiento debe efectuarse mientras se acciona el pervibrador.
Bajo el efecto de dicha elevación se abre el postiguillo o tapa de base (Fig. 280).
El descenso del tubo, por golpeo o hinca, provoca el cierre de la tapa de base y apisonada
fuertemente el hormigón formando así el bulbo del pilote (el tubo se vuelve a introducir hasta su
primitivo nivel) (Fig. 281).




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Introducción del pervibrador y en todo caso de una armadura (soldada y zunchada); luego,
elevación del tubo y comprobación del nivel de hormigón dentro del tubo (Fig. 282).

Una vez acabado el pilote de un diámetro de 40 a 50 cm, puede recibir cargas hasta de 150 t
(Fig. 283).

El sistema Hochstrasser – Weise comprende las operaciones siguientes:

Colocación de un tubo de guía por medios tradicionales, excavación y, luego, acuñación. Esta
pieza está destinada asegurar la verticalidad del pilote que se desea construir (Fig. 284).

La colocación y la introducción por la excavación abierta de tubo de revestimiento (cuyo
diámetro tiene de 50 a 150 cm). Para facilitar el descenso del tubo en el terreno hay un
dispositivo antirrozamiento a base de rotaciones alternativas en uno y otro sentido. El vaciado
se efectúa mediante una cuchara prensora, un trepano o una bomba de grava, según la
consistencia del terreno (Fig. 285).

Después que la perforación ha llegado a la profundidad requerida, se introduce (eventualmente)
una armazón o jaula de hierros soldados que sirve de armadura de hormigón (Fig. 286).

El hormigonado se verifica, de acuerdo con la naturaleza del terreno con que se tropieza, por
medio de cuchara ordinaria, de cuchara especial para hormigonar bajo el agua o por medio de
conductos neumáticos (Fig. 287).

La extremidad libre del tubo de revestimiento está obturada con una tapa hermética; luego, por
inyección de aire comprimido por la parte superior del tubo, se extrae este, a la vez que se
apisona enérgicamente el hormigón. Durante esta operación, se acciona el tubo con un
movimiento rotatorio de sentido alternativo que disminuye las fuerzas de fricción. La
compresión del hormigón durante toda la operación de extracción del tubo de revestimiento
garantiza la continuidad del pilote así realizado.



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El pilote, una vez acabado, presenta asperezas que se amoldan al tercero y aumentan así la
fuerza de rozamiento. El pilote acabado puede soportar cargad hasta de 300 t. Es posible
construir un bulbo en la base del pilote (Figuras 288 y 289).
6. CIMENTACIONES EN TERRENOS MALOS
No es ya posible considerar los sistemas descritos procedentemente cuando se está en
presencia de terrenos muy malos y las capas mejores están a profundidades prácticamente
inaccesibles. Un terreno malo se caracteriza por su escasa cohesión y su débil actitud de
sustentación.
Los terrenos formados por arcillas o limos presentan inconvenientes.
La solución del problema de la construcción
sobre esos terrenos debe buscarse ya en la
fase de la concepción del proyecto. En
efecto, mientras sea posible, se recurrirá a
soluciones de estructuras ligeras (en tales
casos se adoptan frecuentemente
armazones metálicas que son más ligeras
que las de hormigón) a fin de reducir
considerablemente las solicitaciones
debidas al peso propio. Además, las
cimentaciones tendrán que asegurar una
repartición de las cargas en el terreno de la
manera más amplia y uniforme posible.
Se prestará especial atención a los peligros
de asientos ulteriores de la construcción; a
tal efecto, puede considerarse la posibilidad
del pretensado o de la mejora del terreno.

6.1. CIMENTACIONES DE SUPERFICIE


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Se recurrirá a las cimentaciones de superficie generalmente en forma de un zampeado de
hormigón armado cuando se encuentra en la superficie una capa de terreno de espesor y
naturaleza tal que pueda distribuidor sobre terreno subyacente.




6.2. CIMENTACIONES DESPUÉS DE ASIENTO PREVIO DEL TERRENO
Éste procedimiento consiste en reemplazar una parte del terreno compresible por un macizo de
gravilla o de arena. Esa masa, dispuesta en el emplazamiento de la futura construcción,
provoca un asiento y luego una estabilización del terreno. Para obtener una eficacia máxima,
es necesario que la sobrecarga provisional creada por el depósito de materiales sea superior a
la que impondrá la masa de la construcción futura.

Sobre el terreno así estabilizado se establece un zampeado general de hormigón armado.

6.3. CIMENTACIONES SOBRE PILOTES FLOTANTES
La asociación de pilotes flotantes con un zampado general permite repartir la carga de la
construcción no solo
sobre la superficie
edificada sino
además, gracias a
rozamientos de los
pilotes introducidos, a
la capa de terreno
malo. Esta
disposición, sin
embargo, da lugar a
asientos ulteriores
producidos, por
ejemplo, por
vibraciones.

6.4. CIMENTACIONES SOBRE PILOTES CÓNICOS
La forma cónica de los pilotes permite a estos últimos soportar fuertes cargas. En efecto, estas
pueden ser tres veces mayores con pilotes cónicos que con elementos cilíndricos cuyo


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diámetro fuese igual al de la base del cono.





6.5. CIMENTACIONES POR MEDIO DE CAJONES FLOTANTES
Este procedimiento consiste en descargar las capas del terreno subyacente de un peso igual o
superior al de la construcción futura.

Para ello se construye en el terreno un cajón estanco de hormigón armado tan ligero como sea
posible y cuyo volumen corresponda al de las tierras desalojadas. Cuando la obra está
edificada y en carga, la relación transmitida al terreno malo es igual a la que soportaban antes
las capas subyacentes.

La obra descansa sobre la cara superior del cajón, que “flota” así en el terreno bajo el efecto de
un empuje de tipo hidrostático.

6.6. MEJORA DE LOS TERRENOS PARA PREPARAR LAS
CIMENTACIONES
Además de los sistemas que acabamos de reseñar, pueden citarse:
Las inyecciones de cemento o de arcilla, que permiten consolidar ciertas capas de terrenos;
Los posos de arena, columnas de materiales de aporte, construidas en los terrenos que
transmiten las cargas recibidas a las capas profundas;
Los drenajes, constituidos por tubos o por capa filtrantes;
Las vibro-flotaciones, las consolidaciones electroquímicas o electro-físicas, que ya se salen del
marco de esta obra.

7. JUNTAS DE ASIENTO
Una obra cualquiera que se añada a una construcción existe que ha sufrido ya un asiento
puede construirse de dos maneras distintas:
Si el elemento añadido es de pequeñas dimensiones, es posible ligarlo a la obra principal
construyendo una ménsula en las paredes de la obra existente (Fig. 297 y 299).
En tal caso quedan eliminados los asientos.
En cambio, si el anexo a construir es de un volumen más importante (aplicación de una galería


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descubierta, de una caja de escalera o de una ampliación de gran superficie), deberá evitarse
liga las paredes nuevas con la construcción antigua. Las cimentaciones deben ser
independientes unas de otras. La interposición de Pavatex o de Isore permite evitar todo
enlace entre los elementos que ya han sufrido asiento y los elementos nuevos.

Por otra parte, a fin de que no se produzcan las grietas que siempre resultan desagradables a
la vista es preferible marcar la junta de una manera clara y precisa.
La nueva construcción anexa, apoyada sobre cimientos propios, podrá así “trabajar” sin que
aparezcan lesiones en los muros, en los cimientos o en las obras de enlace entre las dos
construcciones (Fig. 298).








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PATOLOGÍA DE LAS CIMENTACIONES

1. INTRODUCCIÓN
Este trabajo pretende presentar de manera sucinta los problemas de durabilidad, debidos a la
gravedad del medio, mas comunes que afectan a las estructuras de concreto en contacto con el
suelo y el agua.
2. DURABILIDAD DE LAS ESTRUCTURAS DE CONCRETO
El concreto ha probado a través de los siglos ser un material durable. Existen aún estructuras
construidas por los romanos, teles como edificios, cimentaciones, estructuras hidráulicas, que
han soportado por casi 2000 años la agresión del medio. Hay innumerables estructuras que no
han sobrevivido; muchas de ellas probablemente sufrieron degradación, perdieron sus
condiciones de servicio y fueron abandonadas y destruidas con el tiempo.
En el mundo moderno, nadie pretende que las estructuras sean “eternas”. La dinámica del
crecimiento las renovará o reemplazará probablemente en el lapso de 100 años, lo que si se
pretende es que las estructuras sena durables, es decir que mantengan las características de
servicio y resistencia, para las que fueron diseñada, por lo menos por el lapso de su vida útil
prevista.
Para lograr este propósito, es indispensable que las estructuras, además de ser diseñadas por
resistencia, se diseñen por durabilidad.
En muchos casos el deterioro se evita tomando medidas preventivas, que requieren para ser
adecuadas, del conocimiento de los agentes agresivos y de la interacción de los factores que
afecta la durabilidad. El deterioro, la generalidad de las veces e s “consecuencia de una
elección imperfecta, al casar al concreto elegido, para ser usado en un medio determinado, con
las características de ese medio”. Una de las ventajas del concreto es la posibilidad de poder
obtener propiedades determinadas con la selección apropiada de cemento, agregado y aditivos
y sus proporciones. La perfomance del concreto estará influenciada además, por el diseño y las
prácticas constructivas. Ver figura N° 1.


3. ¿QUÉ ATENTA CONTRA LA DURABIOIDAD?
La durabilidad de una estructura puede ser comprometida por varios factores reconocidos de
degradación del concreto que van desde los superficiales por desgaste, hasta los químicos que
afectan la masa misma del concreto y que se pueden agrupar en: (Ver Tabla 1).


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a. Agentes físico-mecánico como la abrasión – sea ésta por sólidos o líquidos el impacto, la
vibración, y los ciclos de congelamiento y deshielo.
b. Agresión química, tal es el caso de la corrosión del concreto por ataque de ácidos, de
sulfatos y otros elementos o compuestos presentes en el medio.
c. Agresión electro-química, que ocurre en estructuras de concreto armado cuando por la
presencia de sales, especialmente cloruros, se genera una celda galvánica con flujo de
electrones a través del electrolito – concreto contaminado con cloruros o húmedos - , y
corrosión del acero, con la consecuente expansión de los óxidos, producto de la corrosión,
que finalmente destruyen el concreto por las tracciones internas generadas.
d. Fisuramiento térmico que ocurre en la superficie de elementos estructurales masivos,
cuando se produce una gradiente térmica muy pronunciada entre la superficie y la masa
interior del concreto.
En la tabla 1 se muestra una relación de los mecanismos de deterioro del concreto.
En este trabajo se presentan las características del mecanismo de deterioro que más pérdidas
produce, la corrosión del concreto por ataque químico y la agresión electo química o corrosión
del refuerzo.
4. MECANISMOS DE ATAQUE AL CONCRETO
Los problemas de durabilidad más comunes en estructuras que están en contacto con el suelo
o con el agua, tales como las cimentaciones son debido al deterioro y destrucción de los
materiales – concreto y acero por agresividad del medio. Se describe seguidamente los
mecanismos de deterioro más comunes, clasificados en dos grupos según sea la agresión de
origen químico o de origen electro – químico, su conocimiento es indispensable para poder
hacerles frente y tener la posibilidad de construir cimentaciones resistentes a l agresión del
medio.
TABLA 1. MECANISMOS DE DETEIRIORO
Factores que pueden
producir deterioro
prematuro
Características del concreto Características del medio
Manifestaciones del
deterioro
1. Helada y
deshielo

Ausencia de aire incorporado en
la pasta de cemento o agregado
exc. Poroso o ambar en concreto
Humedad, heladas y
deshielo
Expansión interna
2. Ataque químico
agresivo
a. Sulfatos

b. B. (Leaching)
Excesiva cantidad de aluminatos
de calcio hidratados en la pasta
de cemento

Porosidad excesiva
Humedad con
concentración excesiva de
contenidos de sulf.
Disueltos solubles.
Humedad de pH bajo y
contenido bajo de cal
disuelta
Expansión int. Y
rajaduras Disolución
y pérdida de
componentes
3. Abrasión

Baja resistencia a la abrasión Abrasivo muchas veces en
cero bajo el agua
Desgaste de
superficie con
pérdida de materia
4. Corrosión del
refuerzo

Metal corrosivo y frecuente
presencia en el concreto de
agentes que inducen a la
corrosión
Humedad cero, humedad y
agentes que inducen a la
corrosión
Expansión interna y
rajaduras
5. Reacción alkali –
Sílice

Cantidad excesiva de sílice
sobuble en agregados y álcalis
den el cemento
Humead cero. Humead y
álcalis
Expansión
6. Otras
a. Cemento
b. Fisuración
Plástica
Cantidad exc. De CaO o MgO no
hidratados en el cemtno
Falta de contenido de humedad
sostenido en el período de curado
especificado.
Humedad

Indice alto de evaporación
de la humedad
Expansión interna y
rajaduras
Fisuración en edad
temprana
4.1. MECANISMO DEL ATAQUE QUÍMICO DE LA CORROSIÓN DEL CONCRETO
La corrosión del concreto puede darse por factores internos y por factores externos.
La corrosión por factores internos se da por las reacciones entre los componentes del concreto.
Entre ellas tenemos, la reacción álcali – agregado – es decir la reacción de los agregados o por


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reacción de los cementos. La reacción álcali – agregado no se ha dado en Perú o por lo menos
no esta documentada su ocurrencia; la reacción de los agregados se debe al ácido sulfúrico
que se forma por oxidación de sulfuros de fierro, esta reacción tampoco está documentada en
el Perú; la reacción del cemento se da por exceso de caída libre o por exceso de magnesio,
esta ocurrencia es cosa del pasado por que las normas de fabricación de cementos ponen
límites severos al contenido de ambos productos.
La corrosión del concreto por factores externos es un fenómeno químico que se produce por la
reacción de sustancias agresivas externas con los álcalis del concreto, producto de la
hidratación del cemento. En este tipo de corrosión la que nos interesa tratar en estas notas. La
corrosión por factores internos la mencionaremos muy sucintamente; si se desea ampliar sobre
este tema ver referencia (1).
4.2. SUSTANCIAS AGRESIVAS AL CONCRETO EN EL SUSELO Y EN EL AGUA
Las sustancias más dañinas a la estructura de concreto que están enterradas en el suelo y en
contacto con aguas subterráneas, y que dan origen a la corrosión del concreto, son los sulfatos
y los ácidos. A estos agentes se le suma los cloruros, por su acción destructiva cuando
penetran al interior de elementos de concreto armado. Los cloruros, si bien no son dañinos al
concreto, su penetración en éste origina, como veremos más adelante, la corrosión del
refuerzo.
Es importante notar que la actividad nociva de los sulfatos y de los ácidos sólo ocurre en
presencia de humedad. Por lo general solo las sustancias químicas que están en solución son
agresivas al concreto y su grado de agresividad dependerá de su concentración en la solución.
El nivel de concentración tolerable de sulfatos es sustancialmente mayor en suelos
relativamente seco y bien drenado que cuando los sulfatos están presentes en el agua
subterránea, es la concentración de sulfatos en el agua la que decide si es necesario tomar
medidas de prevención.
Las aguas subterráneas generalmente aguas de origen natural; su agresividad estará en
función al contendido de químicos que recoja en su pasos el subsuelo.
Debe tenerse encuentra también la ocurrencia de agua de desecho industrial; éstas por lo
general tienen concentraciones muy altas de ácidos y son difíciles de manejar. En la cercanía a
plantas industriales que procesan o producen sustancias químicas, se encuentra con frecuencia
suelos altamente contaminados son sustancias que pueden ser destructivas del concreto.
La vulnerabilidad del concreto será mayor cuando las soluciones agresivas se encuentran bajo
presión y son forzadas a penetrar en las porosidades y fisuras del concreto.
El agua de mar tiene un alto contenido de sales disueltas las principales son cloruros (alrededor
de 18000 ppm) y sulfatos (alrededor de 2000 ppm). A pesar del alto contenido de sulfatos, el
agua de mar, en condiciones normales, tiene agresividad moderada sobre el concreto de buena
calidad. Algunos investigadores piensan que la poca agresividad es debida al efecto inhibidor
de las otras sales en especial la de cloruros. Es importante notar que en algunos lugares, tales
como estuarios, radas de puerto y cuerpos de agua, donde existe obstrucción de las corrientes
de la marea, puede ocurrir mayor concentración de sales e incluso de compuestos orgánicos
agresivos, en particular cuando hay contaminación por desechos orgánicos, minerales u otros.
En el puerto del Callao tenemos ejemplos muy recientes de destrucción de pilotes de concreto
por severa agresión química y electo – química. La experiencia en estructuras marinas, en
aguas no contaminadas, muestra que la exposición atmosférica en las zonas de manera y de
salpicadura, es el ambiente más corrosivo. En aguas contaminadas el ataque químico ocurre
también en el cuerpo del pilote permanente sumergido.
4.3. ATAQUE QUÍMICO
El ataque químico de cemento Pórtland se manifiesta por:
4.3.1. Lixiviación
El paso del agua a través del concreto – por filtración o por presión – produce la disolución y
extracción de la cal libre con la consecuente pérdida de volumen y de resistencia. La disolución
de la cal del concreto ocurre también por contacto con aguas blandas debido al bajo contenido
de sales que tienen estas (2).
4.3.2. Degradación de los aglomerantes del cemento
Los ácidos fuertes y algunas sales pueden reaccionar con los hidratos e hidróxidos del
cemento.


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4.3.3. Expansión de los productos de la reacción
Los mecanismos de expansión se producen en el ataque por sulfatos, en el cristalización de
sales, y en la reacción álcali – agregado.
4.3.4. Cristalización de sales
La formación de cristales resulta en expansión interna que rompe por tracción el concreto. Este
mecanismo debe ser considerado cuando el concreto esta colocado en ambientes muy
contaminados y ocurre generalmente, cuando hay filtración de agua a través del concreto.
En este trabajo nos ocupamos sólo de la corrosión del concreto producida por sulfatos y por
aguas ácidas por ser las sustancias agresivas más comunes en los suelos.
4.4. ATAQUE POR SULFATOS
El ataque por sulfatos ocurre especialmente en concretos sumergidos en agua de mar y en
concretos enterrados o en contacto con el suelo cuando éstos tienen humedad. Su poder
destructivo dependerá de su concentración en solución en los suelos y aguas subterráneas.
Los sulfatos más comunes que se encuentran de manera natural en aguas subterráneas son:
a) el sulfato de calcio o yeso (CaSO4); b) el sulfato de magnesio (Mg SO4) y c) el sulfato de
sodio (Na SO4). Los sulfatos de sodio y magnesio son muy solubles en agua y por tanto
pueden encontrarse en concentraciones mucho mayores que con sulfato de calcio. A igualdad
de concentraciones en sulfato de magnesio es mucho más agresivo que los sulfatos de sodio,
calcio y potasio; su agresión tiene mayor alcance, ya que además de reaccionar con los
hidróxidos de calcio y los aluminatos, descompone los silicatos de calcio hidratados, es decir la
pasta de cemento.
Los sulfatos pueden producir la desintegración del concreto al reaccionar con los hidróxidos de
calcio (cal hidratada) liberados en el proceso de hidratación del cemento, y forman sulfato de
calcio (yeso). Este a su vez reacciona con el aluminato hidratado de calcio para formar el sulfo
aluminiato de calcio (etringita). Estas dos reacciones dan productos sólidos de mayor volumen
que el original y son causantes de las expansiones y rupturas del concreto.
La descomposición y desintegración del concreto es progresiva mientras éste está expuesto a
los agentes que la produce. De no ser detectada y controladas a tiempo, su avance
comprometerá el recubrimiento de las barras dejando expuestas la armadura a la acción
agresiva directa del medio.
El efecto será mas grave y destructivo cuando las sales penetran en la masa del concreto
arrastrada por la presión del líquido, como ocurre en las estructuras de contención de suelos o
de agua. El daño en estos casos se concentra en la superficie opuesta, en las fisuras por
donde ocurre la filtración por la acumulación de sales en las superficies.
Adicionalmente al fenómeno químico e independientemente a éste, se produce en muchos
casos, un fenómeno físico, que consiste en la cristalización de las sales de sulfatos en los poros
y en las fisuras del concreto. La destrucción del concreto se debe a la expansión de las sales al
cristalizarse.
4.5. EL ATAQUE POR ACIDOS
Por lo general el concreto de cemento Pórtland tiene poca resistencia al ataque de ácidos. La
agresividad de los ácidos en el subsuelo ocurre por su presencia en las aguas subterráneas.
Los ácidos mas comunes de encontrar en disolución en aguas subterráneas son los ácidos de
origen orgánico tales como el ácido úrico que se encuentra en depósitos de turba y el ácido
carbónico derivado del dióxido de carbono disuelto. Algunas veces las aguas de origen
pantanoso pueden contener ácido sulfúrico como resultado de la descomposición bacteriana de
los compuestos sulfurosos. Por lo general la presencia de sulfatos en solución en las aguas
subterráneas particularmente en suelos arcillosos, es más frecuente que la acidez (4).
La acidez, es decir la presencia o ausencia de compuestos ácidos se mide con la escala
logarítmica del indicador de iones de hidrógeno, pH. Cuando el pH del suelo o del agua
subterránea está debajo del punto neutro 7,0, el agua es ácida y por lo tanto capaz de atacar a
cualquier tipo de cemento Pórtland. La severidad del ataque dependerá de varios factores:



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a. Del tipo y concentración de ácido presente, los ácidos orgánicos como los inorgánicos,
excepción del ácido fosfórico, al descomponer la cal del cemento, forman sales de calcio
como cloruros, nitratos y sulfatos, que son solubles en agua.
b. De la posibilidad de renovación del suministro de la solución ácida. Cuando no hay f lujo de
agua ni cambios de humedad o de nivel de la napa, la reposición de las soluciones ácidas
es difícil y la acidez puede ser totalmente neutralizada, con relativo poco daño después del
ataque inicial al concreto, los ciclos de humedecimiento y secado puede ser muy dañinos;
las sustancias disueltas pueden migrar por las masas de concreto y depositarse en la
superficie puede ser de las mismas sustancias o de algún producto de la reacción formada
en el concreto.
c. Del contenido de cemento y de la impermeabilidad del concreto. Los concretos pobre y
permeables son mas susceptibles al ataque.
4.6. MECANISMO DEL ATAQUE ELECTO – QUÍMICO O DE LA CORROSIÓN DEL
REFUERZO
Las barras de refuerzo de concreto están sujetas a dos tipo de deterioro: oxidación directa en
presencia de humedad y oxigeno; y corrosión por acción electroquímica, que se produce por la
presencia de cloruros conjuntamente con humedad de oxígeno.
4.6.1. Protección del refuerzo
El acero de refuerzo está protegido de la corrosión por el recubrimiento de concreto que le
provee una barrera protectora y por el ambiente alcalino producto de una combinación de
reacciones químicas en la superficie del acero. Al fraguar, el cemento suelta álcalis, hidróxidos
de sodio, potasio y calcio, convirtiendo al medio alrededor de las barras en pasivo, con un pH
alto en el rango de 12.6 a 13.5. En este medio alcalino alto se produce una reacción química
en la superficie del concreto, formándose una película protectora que inhibe las reacciones
electroquímicas del proceso de corrosión. Ver fig. N° 2.



La superficie del acero embebida en el concreto permanecerá pasivamente mientras subsista
un pH alto y no haya presencia importante de cloruros aunque el oxigeno y la humedad lleguen
al acero.
4.6.2. Factores que destruyen la protección
Esta situación no es estática, la pasividad del acero se pierde cuando se reduce la alcalinidad
del concreto, esto ocurre bajo las siguientes condiciones: a) Por carbonatación del concreto, b)
Por presencia de concentraciones de cloruros en el concreto que rodea las barras, y c) Por
corrientes eléctricas que recorren la masa del concreto.
a. Carbonatación del concreto
Se produce por la reacción química de los álcalis del concreto, particularmente el hidróxido de
calcio, con el anhídrido carbónico del aire, que da como resultado el carbonato de calcio. En


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esta reacción, el pH del concreto cae a valores por debajo del nivel de protección, dejando a las
barras en unos ambientes neutros y expuestos a la oxidación directa en presencia de humedad
y oxígeno. La corrosión de las barras en estos casos es generalizada. El ritmo de avance de la
carbonatación depende, en gran medida, en la calidad del concreto, en particular en su
permeabilidad, y en el estado de fisuración de las superficies.
b. Cloruros en la cercanía de las barras de acero
Cuando están en presencia de humedad y oxígeno, convierten al concreto en un electrolito,
destruyen la película pasivamente que las rodea y protege, y reaccionan con el fierro,
generando un proceso electro-químico que produce corrosión del refuerzo de acero aun en
concreto no carbonatados. La corrosión debida a cloruros es generalmente localizada. Los
cloruros pueden ingresar al concreto, traídos por la brisa marina, por el agua de mar en las
zonas de salpicadura, por la atmósfera de ambientes industriales contaminados con cloruros,
por la aplicación de cloruros de sodio como agente contaminante en la superficie de los puentes
– como ocurre en países nórdicos – o por su presencia en el suelo ya sea por su origen marino
o por contaminación.
Los cloruros pueden también estar presentes en la masa del concreto, introducidos en el
proceso de preparación de la mezcla, con los agregados con el agua de mezcla o con los
aditivos del concreto.
La composición química del cemento es un factor importante en la neutralización de los sulfatos
del cemento y de los cloruros en el concreto. El aluminato tricálcico, C3A, reacciona con dichas
sales y forma compuestos insolubles. Será por tanto ventajoso el empleo de los cementos con
mayor contenido de C3A.
c. Las corrientes eléctricas directas
Pueden ingresar al concreto inducidas por equipos tales como motores eléctricos no aislados,
sistemas de puesta a tierra defectuosos, trenes eléctricos etc. Cuando dichas corrientes, al
recorrer el concreto, encuentran discontinuidad eléctrica en la armadura y esta no tiene una
descarga a directa a tierra, se produce corrosión localizada en los puntos de salida de la
corriente de cada barra.
El efecto de las corrientes vagabundas será mas grave en concretos de baja resistividad, tales
como concretos con contenidos altos de humedad o concretos contaminados con cloruros. La
corrosión por corrientes vagabundas es una ocurrencia muy frecuente en edificaciones
industriales con procesos húmedos y en los que los equipos no están aislados del concreto.
Ocurre también en estructuras enterradas en suelos de baja resistividad eléctrica – por lo
general suelos húmedos con alto contenido de sales – cuando hay sistemas de puesta a tierra
de equipos industriales o de sistemas eléctricos como son las centrales de trasformación
eléctrica.
4.6.3. Efectos de la corrosión
La corrosión del refuerzo genera óxidos de fierro en la superficie de las barras que producen
fuerzas expansivas muy altas, que eventualmente destruyen al concreto que forma el
recubrimiento y dejan a las barras expuestas directamente al medio y a la corrosión
atmosférica.
Las características de la destrucción dependerán del tipo de corrosión, de si éstas es localizada
o generalizada, de la disposición de la armadura y su ubicación en la sección del elemento, etc.
La corrosión lleva generalmente, la pérdida de la competencia estructural; por la destrucción del
concreto; por la corrosión del acero que, cuando es generalizada produce reducción de la
sección de la barra y pérdida de adherencia y cuando es localizada produce picaduras que
originan concentraciones de esfuerzos que puede llevar a la rotura de las barras con resultados
generalmente graves.
5. DISEÑO POR DURABILIDAD
Cuando se diseña o construye una estructura de concreto, es indispensable tomar en cuent una
serie de factores interrelacionados para asegurar su durabilidad, estos son:
- Las condiciones del medio
- Los mecanismo de ataque al concreto
- La medida de prevención



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5.1. CONDICIONES DEL MEDIO
Es esencial en primer lugar conocer las condiciones de exposición a las que estará sujeto el
elemento estructural en su vida útil prevista. La evaluación de las condiciones del suelo debe
realizarse en ase a una investigación del sitio ligada al conocimiento geológico del área. Dicha
evaluación no debe limitarse a establecer las condiciones de estabilidad y resistencia del suelo.
Debe establecer también, la presencia de sustancias dañinas al concreto, la humedad del suelo
y el origen de la misma, el nivel de la napa freática, y finalmente la resistividad electrice de los
suelos hasta la profunda comprometida por las estructuras enterradas.
La agresividad del suelo depende no sólo de la agresividad inherente de las sustancias químicas
presentes sino también de su disponibilidad en el tiempo. Por lo general habrá un balance entre
el ritmo de ataque y el ritmo en el que la sustancia agresiva se repone por migración en el suelo
y a medida que la reacción prosigue, a través del concreto atacado. Dado que las migraciones
de sustancias en el suelo solo se da cuando hay presencia de humedad, no sólo debe ponerse
atención en determinar que agentes agresivos están presentes, sino también evaluar la
permeabilidad del suelo, las variaciones de la napa freática y los efectos de los cambios
estacionales y climático en el movimiento del agua subterránea.
Una vez que se conoce el medio, debe identificarse a los agentes agresivos en base a la
experiencia propia o bibliográfica para luego establecer los mecanismos de deterioro a los que
podría estar sujeta la estructura y para definir las medidas de prevención más convenientes.
5.2. MECANISMO DE ATAQUE
El conocimiento de los mecanismos de ataque al concreto es indispensable para poder definir
las medidas de prevención mas convenientes para cada caso. Debe tenerse en cuenta que la
generalidad de las veces la destrucción del concreto se da por una combinación de factores que
se superponen y se suceden unos a consecuencia de los primeros. En el numeral 4.0 de este
trabajo se describen los mecanismos de ataque mas frecuentes que deben tenerse en cuenta.
5.3. MEDIDAS DE PREVENCIÓN
La prevención contra deterioro involucra a todas las actividades de un proyecto, desde el diseño
y detallado, selección de materiales, procesos constructivos, protección y mantenimiento.
Las medidas de prevención deben ser mas severas en estructuras en las que será difícil o
imposible su inspección periódica, tal es el caso de las cimentaciones, estructurales enterradas o
de las estructuras sumergidas.
Hay una serie de medidas de prevención contra la corrosión del concreto y corrosión del acero
que son comunes, hay otras que tiene un carácter más específico al tipo de agresión que se
desea combatir. Las medidas de prevención comunes están relacionadas con la calidad del
concreto y en especial con su permeabilidad.
En cimentaciones y otras estructuras en contacto con el suelo y el agua son más las medidas de
prevención comunes que las específicas. Porque en medios agresivos la corrosión del concreto,
al no poder ser controladas pro falta de inspección, llevará necesariamente a la corrosión del
refuerzo.
Debe tenerse presente que solamente las estructuras bien diseñadas por durabilidad,
construidas con materiales de la mas alta calidad, asociada con una ejecución rígidamente
controlada, pasarán la prueba del tiempo en medio agresivo.
La prevención comprende medidas relativas al diseño y medidas relativas a la calidad del
concreto, medidas de protección complementarias.
5.3.1. Medidas relativas al diseño y detallado
En la etapa de diseño y detallado se toman decisiones que influyen directamente en la
durabilidad de las estructuras. Las decisiones para ser correctas, tienen que basarse sobre el
conocimiento profundo de las características del medio donde estarán inmersas las estructuras
y de las características del uso al que estarán sometidas.
Es recomendable que en la etapa se tomen decisiones correctas sobre aspectos tales como:
a. Recubrimiento del refuerzo
El propósito del recubrimiento es de proveer una barrera semi – impermeable suficientemente
gruesa, para asegurar el concreto, en contacto con el acero, no esté carbonatado ni
contaminado por sales.


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El espesor del recubrimiento debe ser compatible con las características agresivas del medio.
La norma técnica nacional E – 060, Estructuras de Concreto Armado, establece los
recubrimientos mínimos y llama la atención sobre los ambientes corrosivos y otras condiciones
severas de exposición.
El recubrimiento debe mantenerse en todas las superficies, de ser posible incrementarlo en los
bordes y esquinas.
Las estructuras sujetas a presión hidrostática, deben recibir protección adicional y en lo posible
deben ser aisladas del agua mediante membranas impermeabilizantes. Es de notar que en
ciertos ambientes, tales como ambientes marinos, el recubrimiento de concreto puede ser
insuficiente como barrera contra la penetración de sales y será necesario recubrir a medidas
especiales para lograr mayor impermeabilidad – revestimiento selladores o concretos de muy
baja permeabilidad logrados con el empleo de aditivos densificadores.
b. Control de fisuración
Las fisuras en la superficie del concreto aumentan el riesgo de penetración de sales, oxígeno y
humedad, propiciando corrosión del concreto y del acero. La fisuraión generalmente se explica
por razones de trabajo estructural, tal como las fisuras por flexión, o, por tracciones debidas a la
contracción del concreto. Este último producto de la fragua del concreto, del proceso de secado
o de las gradientes térmicas – caso de elementos estructurales masivos. Para controlar los
efectos de la fisuración que tiene su origen en el comportamiento estructural, es necesario
limitar el ancho de fisuras, mediante una adecuada selección, dimensionamiento y distribución
del refuerzo.
La contracción del concreto debe controlarse principalmente mediante la selección de los
componentes del concreto y sus proporciones, con procesos de compactación y curado
adecuados y con juntas de control bien ubicadas.
La gradiente térmica debe controlarse limitando la temperatura del concreto cuando se lo
coloca. Para ello será necesario reducir la resistencia del concreto al mínimo posible para
reducir la cantidad del cemento; empelar aditivos apropiados y encofrados que minimicen
cambios de temperatura.
c. Sección de los elementos
Los agentes agresivos del medio penetran al concreto a través de las superficies. Cuando
menor sea la superficie expuesta menor será la contaminación del concreto. En consecuencia,
en el diseño debe buscarse secciones de perímetro mínimo. Será mejor, en este aspecto, las
secciones rectangulares que las secciones con patín, y una sección rectangular ancha que dos
angostas, etc. (ver figura N° 3).



Las estructuras masivas son menos vulnerables al ataque químico que las estructuras de
secciones pequeñas, por la menor relación del área superficial a volumen expuesto. Sin
embargo, problemas de otro tipo, ligados a la fisuración térmica, que pueden ocurrir en
estructuras masivas si no se tiene cuidado en la selección de los materiales y en el curado.
Los bordes y las esquinas son más susceptibles al ataque. Debe proveerse drenajes para la
excavación de aguas sean éstas de cualquier origen. El agua acumulada ingresa a la masa de
concreto y al hacerlo disminuye su resistividad, facilitando los procesos de corrosión galvánica.
El agua debe drenar sin grandes recorridos horizontales y sin humedecer innecesariamente las
superficies verticales. El diseño de los drenes debe evitar el humedecimiento del concreto por
capilaridad. Los drenes que atraviesan el concreto deben ser de materiales libre de corrosión
(fig. 4).


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Las aguas del subsuelo deben drenarse o desviarse de manera que las estructuras enterradas
no sirvan de elementos contenedores de su flujo. La presión de agua contra la superficie de
concreto forzará el ingreso del agua a la masa del concreto y con ella de las sales y soluciones
ácidas.


5.3.2. Medidas relativas a la calidad del concreto
En la generalidad de los casos en mas efectivo y económico lograr concretos de calidad que
brinden protección duradera al esfuerzo que recurrir a medidas de protección adicionales o
correctivas.
La observación de obras y la experimentación realizada en los últimos años, ha llevado a
establecer que la durabilidad de una estructura de concreto esta relacionada directamente con
la permeabilidad de sus concretos. Es posible decir que permeabilidad es sinónimo de
durabilidad. (9).
La permeabilidad no es única, dependerá del agente agresivo que trate de penetrar en el
concreto, así tenemos: permeabilidad a los líquidos (agua, agua ácida, agua de mar, soluciones
de sulfatos, aguas duras, etc.); permeabilidad a los gases (oxígeno, CO
2
, SO
3
etc) o
permeabilidad al ión – cloruro.
Las ventajas que se logran con concreto de permeabilidad baja son múltiples:
I. Ritmo de carbonatación más lento. En concretos densos, el ritmo de carbonatación
disminuye sustancialmente y puede detenerse totalmente a 10 ó 15 mm de la superficie.
En cambio en concretos permeables el ritmo de carbonatación es más rápido – por la
mayor superficie expuesta – y la penetración será incontrolada.
II. El ingreso de agua será restringido y en un determinado medio ambiente, menor cantidad
de agua penetrará y quedará retenida en la masa de concreto. En consecuencia dichos
concretos tendrán menor conductividad eléctrica, y se privará al proceso eléctrico de uno
de sus componentes esenciales: la humedad.
III. La penetración de sales – cloruros y sulfatos – y soluciones ácidas será restringida y mas
lenta.
IV. Mayor resistencia a la compresión, a la tracción y mayor módulo de elasticidad.
La permeabilidad es afectada por factores relacionadas con la selección y dosificación de los
materiales y por factores relacionados con la obra.
a.1. Relación agua / cemento (A/C)
La relación A/C, de acuerdo a experimentaciones realizadas (10), tiene influencia muy grande
en la permeabilidad del concreto. En ensayos reportados por Whiting (10), variando la relación
A/C de 0.26 a 0.75 la permeabilidad del agua a presión hidrostática aumento 4 veces, para la
misma variación, la penetración de soluciones de cloruros aumento 10 veces.
Diversas normas ponen límites a la relación A/C. La norma técnica E – 060 limita dicha relación
para el concreto expuesto a diversas concentraciones de sulfatos, ver tabal 2. El código ACI
318 – 89 limita la relación agua / cemento máximo a 0.40 y estipula la resistencia mínima a la
compresión en concreto expuesto a diversos tipos de agresividad. Así, para concretos
expuestos a corrosión fija como resistencia mínima 330 kg/ cm
2
con lo cual pretende fijar un
nivel mínimo de protección alcalina demás de asegurar un contendido de cemento que permita
la posibilidad de concretos densos.
Para reducir la relación agua / cemento, sin perder la trabajabilidad de la mezcla es conveniente
el uso de aditivos reductores de agua.


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a.2. Tipo de cemento
La composición química del cemento es un factor importante en la neutralización de los cloruros
en el concreto. El aluminato tricálcico, C3A, al reaccionar con dichas sales forma compuestos
insolubles. Será por tanto, más ventajoso cuando se trata de resistencia a la corrosión
galvánica por cloruros el empleo de cementos con mayor contenido de C3A.
Para atender el problema de la reacción química, por sulfatos, será necesario emplear
cementos resistentes a los sulfatos. El tipo de cemento recomendado dependerá de la
concentración de sulfatos en el medio, suelo o agua, en el contacto con el concreto.
Los cementos de producción nacional que ofrecen protección contra el ataque de sulfatos son
el cemento puzolánico IP. El cemento tipo II y el cemento tipo V. Estos se emplearán de
acuerdo a las recomendaciones dadas en la tabla 2.
a.3. Granulometría de los agregados
Es recomendable emplear agregados con granulometría continua, ya que permiten lograr
concreto mas densos.
a.4. Sustancia deletéreas
Previamente al empleo de los agregados y el agua es necesario hacer análisis químicos para
conocer su contenido de sales y otras sustancias deletéreas al concreto. En especial su
contenido de cloruros.
El contenido total de cloruros no debe exceder del límite dado en la norma E – 060 (ver tabla 4)
para cloruros solubles en agua de una muestra de concreto endurecido. En dicha tabla el
contenido de cloruros se expresa como porcentaje del cemento en la mezcla.
La evaluación de cloruros debe hacerse en función a las proporciones de la mezcla. Debe
tenerse en cuenta que una parte del total de cloruros reaccionará con el cemento, durante la
hidratación y se convertirán en insolubles y por tanto no dañinos.
En muchos lugares de la costa se ha reportado canteras de agregados con muy alto contenido
de cloruros solubles (Marcona, Chincha, Pisco u otros). En estos casos ante la dificultad de
abastecimiento alternativo, es indispensable lavar los agregados para bajar su contenido de
sales solubles. Luego del lavado los agregados deben analizarse por cloruros para establecer
si el contenido de cloruros ha disminuido, a niveles compatibles con los límites establecidos por
la norma.
Es recomendable ser conservador en los contenidos de cloruros que admitimos, ya que la
agresividad de estos puede aumentarse por presencia de otras sales despasivantes tales como
los sulfatos.
El agua en muchos casos puede ser un ingrediente que adiciona cantidades apreciables de
cloruros. En centros urbanos por efecto del tratamiento, el agua ya tiene cloruros y debe
establecerse su contenido. El agua de pozo debe también ser analizada. Cuando ésta está
cercana al mar, por lo general, el agua tiene salinidad alta y no es recomendable emplearla sin
un análisis que establezca el contenido de sales y en particular cloruros.
TABLA 2. CONCRETO EXPUESTO A SOLUCIONES DE SULFATOS
Exposición a
sulfatos
Sulfatos soluble en
agua, presente en
el suelo como SO4
(*) % en peso
Sulfato en
agua p.p.m.
Cemento
tipo
Relación
a/c
máxima (*)
Contenido
mínimo de
cemento
kg/m
3

(*****)
Despreciable 0.0 – 0.1 0 – 150 (***) (****) 275
Moderado (**) 0.1 – 0.2 150 – 1500 II 0.50 310
Severo 0.2 – 2.0
1500 –
10000
V 0.45 330
Muy severo  2.0  1000
V mas
puzolana
0.45 370
(*) Una relación agua cemento menor puede ser necesaria por razones de impermeabilidad, o
por protección contra la corrosión de elementos metálicos embebidos, o por congelación y
deshielo.
(**) Agua de mar


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(***) Debe haberse comprobado que la puzolana es adecuada para mejorar la resistencia del
concreto a la acción de los sulfatos, cuando ella es empleada en concretos que contienen
cemento Pórtland Tipo V.
(****) Para éste tipo de exposición no hay limitaciones
(******) Recomendaciones de las normas Británicas.
TABLA CONDICIONES ESPECIALES DE EXPOSICIÓN
Condiciones de exposición
Relación agua / cemento
máxima
Concreto de baja permeabilidad:
a. Expuesto a agua dulce
b. Expuesto a agua de mar o agua salobre
c. Expuesto a aguas cloacales (*)

Concreto expuesto a proceso de congelación y
deshielo en condición húmeda:

a. Sardineles, cunetas, secciones delgadas
b. Otros elementos

Protección contra la corrosión de concreto
Expuesto a la acción de agua de mar aguas,
Salobres, neblinas o rocío de esta agua

Si el recubrimiento mínimo se incrementa en 15 mm

0.50
0.45
0.45




0.45
0.50



0.40

0.45
(*) la resistencia f´c no deberá se menor de 245 kg/ cm2 por razones de durabilidad.
TABLA CONTENIDO MÁXIMO DE ION CLORURO
Tipo de elemento
Contenido máximo de ion cloruro soluble en
agua en el concreto
Expresado como % en peso del cemento
Concreto pretensado

Concreto armado expuesto a la acción de
cloruros

Concreto armado no protegido que puede estar
cometido a un ambiente húmedo pero no
expuesto a cloruro (incluye ubicaciones donde
el concreto puede estar ocasionalmente
húmedo tales como cocinas, garages,
estructuras ribereñas y áreas con humedad
potencial por condensación)
0.6

0.10




015


Concreto armado que deberá estar seco o
protegido de la humedad durante su vida por
medio de recubrimientos impermeables
0.80
a.5. Aditivos
En estructuras que estarán sujetas a ambientes especialmente corrosivos, es recomendable el
empleo de aditivos densificadores de la mezcla. Tal es el caso de la microsilica que reduce
sustancialmente la permeabilidad del concreto al ión – cloruro o de los concretos impregnados
con látex, que reducen drásticamente su permeabilidad a líquidos.



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En el empleo de aditivos en el concreto, como aceleradores u otros fines, debe tenerse especial
cuidado de no incluir cloruros en la mezcla. Para el efecto deberá analizarse la composición
química del aditivo propuesto y desechar en lo posible aquellos en cuya formulación haya
cloruros.
a.6. Empleo de barras protegidas contra la corrosión
El empleo de barras protegidas por resinas epóxicas es una práctica probada extensamente en
los países desarrollados del hemisferio norte. El recubrimiento epóxico no reduce
significativamente la adherencia. De preferencia las barras deben ser revestidas luego de
habilitado. El procedimiento que garantiza la uniformidad del revestimiento y la ausencia de
discontinuidades en éste.
b. Medidas relativas a la obra
El medio mas efectivo para lograr la durabilidad deseado en una estructura de concreto, es
asegurar que el concreto desarrolle su calidad potencial. Será de particular importancia no solo
el logro de la resistencia a la compresión, sino también, su densidad, su baja permeabilidad
entre otras propiedades. Para asegurar esto, los procesos constructivos de mezclado,
transporte y colocación, consolidación deben ceñirse a la buena práctica constructiva
establecida en norma como el ACI 318, ACI 301 y norma técnica nacional E – 060 y deben ser
controlados en todos sus aspectos.
De particular importancias será:
b.1. El almacenamiento de los materiales
Debe evitarse su contaminación sus sustancias deletéreas. En ambientes marinos es
necesario proteger las barras no solo para evitar su oxidación por humedad sino también para
evitar su contaminación por la brisa cargada de cloruros. En todo caso es recomendable lavar
las armaduras con agua potables inmediatamente antes del llenado del concreto.
b.2. Curado
Del curado del concreto dependerá no solo el logro de la resistencias del concreto sino también
la calidad de sus superficies, en gran medida su fisuración y su permeabilidad, (Whiting (10)
sostiene que si el concreto no es curado por la vía húmeda por lo menos 7 días, la
permeabilidad crecerá 4 veces).
El curado temprano y prolongado por vía húmeda es el mas efectivo.
Cuando el curado se hace con membranas es necesario certificar previamente la performance
de éstas.
En superficies horizontales, el aniego continuado es el mas efectivo. Las “arroceras” para este
propósito deben formarse con arena libre de contaminantes. En ciertos lugares las arenas que
se encuentran en el sitio provienen de zonas costeras y pueden tener contenidos elevados de
cloruros. Su empleo en las arroceras no es conveniente, porque producirán corrosión de
cualquier barra de acero que sobresalga y porque los cloruros de la arena lavados por el agua
serán introducidos en el concreto joven (12).
El curado con membranas no es tan efectivo como el curado por vía húmeda. Previamente su
empleo es conveniente certificar su performance mediante pruebas comparativas. Ensayos
realizados han demostrado que hay “curadores” que no sellan las superficies y la pérdida de
humedad es similar a la que ocurre en concreto expuesta al ambiente.

b.3. Limitar el revenimiento de la mezcla (slump)
Mezclas muy sueltas propician el asentamiento del concreto plástico, por debajo de la armadura
superior, generando vacíos en le concreto que debilitan la sección, lo hacen menos denso y
llevan a la fisuración del concreto superficial.
b.4. Encofrados
Los elementos de fijación de los encofrados que atraviesan el concreto deben ser removibles.
No debiendo quedar por ningún concepto elementos metálicos, alambres u otros, sin el
recubrimiento especificad. La práctica común de fijar los encofrados con alambre amarrado a la
armadura, para luego del desencofrado cortar dichos alambres picando el concreto localmente
y resanándolo, es tremendamente dañina. Además del daño estético y estructural que se
ocasiona con el picado, el resane, la generalidad de las veces, no tendrá la misma calidad del
concreto del origen. Se fisurará y será el camino para la corrosión del refuerzo.


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TEMA: CIMENTACIONES
REFER: CIMENTACIÓN DE CONCRETO ARMADO EN EDIFICACIONES – C. CASABONNE – ACI - PERÚ
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En elementos masivos, el encofrado debe evitar la pérdida de calor y aminorar la gradiente
térmica.
b.5. Consolidación de la mezcla
Tanto para lograr la resistencia y densidad potencial de la mezcla, es indispensable consolidar
el concreto por medio de vibradores. La energía de los vibradores debe ser compatible con las
características de la mezcla, la masa de concreto por vibrar, el tamaño de las secciones y la
congestión de su refuerzo.
b.6. Aislamiento del concreto
Cuando la concentración de sulfatos o de soluciones ácidas es muy alta, es recomendable, en
lo posible, aislar las estructuras del medio agresivo. El aislamiento puede hacerse
reemplazando el material contaminado que rodea al concreto, por material no contaminado.
Esta solución no es adecuada en terrenos saturados porque el relleno de material importado
tenderá a contaminarse muy rápidamente. En estos casos, lo mas adecuado es aislar la
estructura de concreto mediante recubrimientos resistentes a sulfatos. La emulsión asfáltica ha
probado dar buenos resultados. El aislamiento del fondo de las cimentaciones y las losas
pueden hacerse mediante el empleo de membranas plásticas con juntas selladas. Ver figura N°
2.
En este aspecto debe tenerse en cuenta que el aislamiento del concreto del medio agresivo, es
una solución temporal por cuando los revestimientos tienen vida limitada. Siempre será mejor
solución, especialmente en cimentaciones que son casi imposible de inspeccionar, buscar la
protección en el mismo concreto: haciéndolo denso y muy baja permeabilidad.


103
TEMA : CIMENTACIONES
REFER: BIBLIOTECA DEL ING. CIVIL – TOMO V – FLETCHER - SMMOTS - LIMUSA
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CIMENTACIONES

14.1 Zapatas aisladas.
Las zapatas aisladas consisten generalmente en un cuerpo regular de concreto colocado a
poca profundidad bajo el nivel superficial del terreno, y sirven para sostener una columna de
edificio. Las zapatas aisladas son el tipo más común de cimentaciones para edificios.
En la tabla 14.1 se dan valores promedio típico de carga, para usarlos en el diseño de zapatas
aisladas (véase la tabla de la pagina 156). Esto equivale a los valores de carga que se dan en
muchos códigos de la construcción. En general, se considera que esos valores de carga son
conservadores. Por lo común, las cargas superiores se pueden determinar después de haber
pruebas y muestreos de los suelos. La mayoría de los departamentos de la construcción
aceptará cargas más altas, basadas en pruebas de laboratorios y recomendaciones de los
ingenieros de suelos.
A veces los valores de capacidad de carga se presentan en forma gráfica. En la figura 14.1 se
presenta una gráfica típica de valores de capacidad de carga.
La superficie inferior de las zapatas debe ser tan firme como el mismo suelo en el que se
apoyan, hasta una oportunidad mínima de 1.5 veces la anchura de las zapatas. Asimismo, el
suelo de cimentación debe tener la misma clasificación que se especifica en los planos. Con
frecuencia, las condiciones del suelo cambian mucho de una zapata a la siguiente. En general,
una zapata debe apoyarse en un suelo uniforme. Si hay cambios notables, es preciso
discutirlos con los ingenieros de suelos.
Tabla 14.1 Valores típicos de capacidad de carga para el diseño de zapatas aisladas,
del Uniform Building Code, 1970
Clase de material
Profundidad
mínima de
zapata por
debajo del
terreno
virgen
adyacente
(pies)
Valor permisible
si la zapata está a
la profundidad
mínima Ib/pie
2

Aumento del valor por
cada pie de
profundidad a que se
encuentre la zapata,
por debajo de la
profundidad mínima
Ib/pie
2


Valor máximo
Ib/pie
2

1 2 3 4 5
Roca

Arena gruesa compactada
Arena fina compactada
Arena suelta
Arcilla dura o arenosa
Arcilla común o de rigidez media
Arcilla común o arenosa blanda
Suelos expansivos
Mezclas inorgánicas compactas de arena y limo.
Mezclas inorgánicas sueltas de arena y limo
Mezclas orgánicas sueltas de arena y limo es-
combros o lodo
0

1
1
2
1
1
2
1´6"
1
2

0
20% de la resistencia
final al aplastamiento
1,500
a

1,000
a

500
a

4,000
2,000
1,000
1,000
b

1,000
500

0
0

300
a
200
a
100
a
800
200
50
50
200
100

0
20% de la resistencia
final al aplastamiento
8,000
8,000
3,000
8,000
6,000
2,000

4,000
1,000

0

a
Estos valores son para zapatas de 1 pie (30 cm) de anchura y pueden incrementarse en proporción directa a la anchura de las
zapata, hasta un máximo de tres veces el valor designado.
b
Para profundidades

mayores de 8 pies (2.40 m), utilícense los valores dados para arcilla de consistencia comparable.



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14.2 Zapatas en terrenos inclinados.
Por lo común en terrenos inclinados las zapatas se escalonan a la manera de escaleras. A
veces, cuando la inclinación de la superficie del terreno es relativamente ligera, las
cimentaciones se cuelan de modo que se conformen a la inclinación de la ladera.
Cuando una zapata deba encontrarse cerca de otra y a mayor elevación, es común restringir
la colocación de tal modo que un plano trazado desde la parte inferior de la zapata más alta, a
un ángulo de 45 grados de horizontal, no intersecte a la zapata más baja. Este concepto se
ilustra en la figura 14.2. por supuesto, la zapata inferior se deberá construir y rellenar primero.
No obstante en algunos casos, será necesario excavar por debajo de una zapata adyacente
para instalar una nueva zapata a menor elevación. Puede ser que el ángulo del talud
superior no siempre sea seguro. Por ejemplo, si el suelo es de arena con ángulo de fricción de
30grados, el talud estable de 30 grados significará que la zapata superior puede fallar. Es
necesario pedir a los ingenieros de suelos métodos adecuados.
Si se hace necesario poner
zapata a menor distancia que la
línea de 45 grados, puede ser
necesario limitar el valor de
capacidad de carga para la
zapata superior y puede
esperarse que la zapata inferior
tenga asentamientos un poco
mayores, puesto que soportará
parte de la carga de la zapata
superior. Quizá sea mejor
poner la zapata superior a
mayor profundidad. Asimismo,
será posible modificar la
localización de la zapata
superior y hacer un diseño
especial para la conexión entre
la columna y la zapata.
Hay otro problema relacionado
con las cimentaciones en
suelos estratificados o rocas
sedimentarias. Esta condición
se muestra en la figura 14.2.
aunque el suelo o la roca sea
firme, cada plano de deposición situado a la derecha de la zanja en un plano posible de
corrimiento o deslizamiento. La cuña ABC no puede utilizarse para soporte de cimentaciones.
La zapata de la derecha deberá mantenerse más allá del punto C; por lo contrario, la zapata
de la izquierda puede situarse más cerca de la zanja.


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14.3 Cajones acampanados.
Se han fabricado perforadoras especiales para la instalación de cajones acampanados como
los que aparecen en la figura 14.3. el tipo de perforadora que se usa para instalar estos
cajones se en la figura 4.5. en general, se trata de un tipo muy económico de cimentación,
porque esos cajones no suelen estar reforzados. Se diseñan como columnas cortas, que no
requieren acero vertical de refuerzo.
Para fines de diseño, se considera que esos cajones son zapatas aisladas profundas y se
utilizan valores de capacidad de carga similares a
los que se emplean en el caso de las zapatas
aisladas. Debido a la profundidad considerable
de la base de los cajones, en general se usan
valores más altos de capacidad de carga. Al
calcular el peso del cajón, el peso de la tierra
extraída se resta del peso de concreto.
A veces se instala una forma modificada de cajón
acampanado, perforando un pozo abierto de gran
diámetro, colando una zapata circular en el fondo
y ascendiendo con un pedestal. Con frecuencia,
se emplean formas de cartón de sonotubo para
el colado de la columna.
También los cajones perforados se suelen
excavar como pozos rectos, hasta llegar a un
estrato duro o al lecho rocoso. Los cajones se
diseñan como zapatas aisladas, utilizando la
presión de carga permitida sobre la base de la
zapata (véase el capítulo 21).

14.4 Zapatas corridas.
Las zapatas corridas tales como las de muros y las continuas, así como las cimentaciones con
trabes, son zapatas aisladas alargadas, a la longitud suficiente para recibir un muro o una
hilera de varias columnas.
Con frecuencia las excavaciones para esas zapatas largas se pueden con excavadoras de
zanjas, lo que constituye un sistema rápido y económico. Esas excavaciones se pueden
recortar en forma manual hasta el tamaño exacto de las zapatas corridas que se vayan a
instalar colando el concreto sin necesidad de utilizar cimbras laterales. La eliminación del
trabajo de carpintería para el cimbrado puede ahorrar tiempo y dinero. Esas cimentaciones
siempre van reforzadas.
Las zapatas corridas tienen la ventaja de que sirven como “puentes” sobre las zonas blandas
locales. Por consiguiente ofrecerán un apoyo más uniforme para un muro o una hilera de
columna que las zapatas individuales.
14.5 Losas de cimentación.
Con frecuencia se utilizan losas de cimentación bajo las estructuras muy pesadas. Estas
losa son continuas en ambas direcciones y, por tanto, ocupan una superficie muy amplia. Por
lo común son gruesas, requieren de gran volumen de concreto y tienen un peso considerable
de acero de refuerzo, por lo que resulta costosas. Puede ser conveniente instalarlas donde
haya una presión hidrostática ascendente, debido a un alto nivel m freático.
Las losas de cimentación tienen ciertas ventajas ya que junto con los muros laterales de los
edificios actúan como barcazas. El peso de la tierra excavada antes del colado de la
cimentación se puede restar del peso total del edificio, lo que puede hacer que se reduzca
considerablemente el asentamiento. A veces las losas de cimentación se sitúan a tal
profundidad que el peso de la tierra retirada es igual al peso bruto del edificio. En este caso,
los asentamientos futuros de los edificios suelen ser muy pequeños, puesto que no se ejerce
ningún peso nuevo sobre el suelo que esta debajo de la cimentación.
Las losas de cimentación actúan como zapatas corridas, en ambas direcciones y, por
consiguiente, pueden servir como puentes sobre las zonas blandas, con lo que se obtiene un
apoyo más uniforme para las columnas de los edificios.


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14.6 Cimentaciones planas.
Con frecuencia se utilizan cimentaciones planas bajo estructuras ligeras de uno o dos pisos,
tales como las casas, los edificios escolares y los edificios ligeros industriales y comerciales.
Por lo común, el borde de la cimentación se hace más grueso para construir una zapata
perimetral. Además, se puede poner rellenos o encostillados como partes de refuerzo de la
cimentación, para recibir muros o zapatas. En la figura 14.4 se ilustra ese tipo de cimentación.
Este diseño se emplea, sobre todo, por razones económicas. No es adecuado en zonas de
congelación profunda, en
niveles freáticos altos o en
suelos expansivos.
En sus diseños, el Distrito
Escolar de la Ciudad de Los
Angeles utiliza frecuentemente
cimentaciones planas de este
tipo.
14.7 Cargas temporales.
Los valores de la capacidad de carga que se dan en l figura 14.1 se aplican a cargas muertas
estáticas, a cargas vivas estáticas y, con frecuencia, a las cargas vivas aplicadas.
También se pueden aplicar cargas temporales debido a la fuerza del viento, las presiones
sísmicas laterales, las fuerzas de impactos u otras cargas temporales de muy corta duración.
Para esas circunstancias, se acostumbra dejar margen para un aumento de las presiones de
carga que pesan sobre el suelo. Los márgenes varían del 10% hasta el 100% un incremento
del 33%.
Durante la construcción, se pueden aplicar cargas temporales a las zapatas. Por ejemplo, es
frecuente que se pongan muros de concreto inclinados sobre zapatas, en posiciones de
columnas y en seguida se cuela la zapata corrida bajo el muro inclinado.
En ese caso, cuando se termina la construcción del edificio, la zapata puede estar sujeta a una
presión de carga mucho mayor que la que debía resistir en el diseño.
En general hay cierta resistencia de reserva, que permite que se sobre carguen las
cimentaciones. A esto se le suele dar el nombre de factor de seguridad. Con frecuencia los
factores de seguridad van de 1.5 a 4.0
Si se planean cargas temporales que sobrepasen considerablemente el valor de capacidad de
carga de diseño, será preciso revisar los planos con el diseñador estructural del edificio, para
asegurarse de que no se sobrepasará la resistencia de reserva de la cimentación. A veces las
cimentaciones fallan, debido a las cargas temporales de construcción.
14.8 Cimientos de suelos compactados.
Muchos suelos se depositan en forma natural no compacta, de modo que no proporcionan un
buen apoyo para las cimentaciones corrida. Por tanto, a menudo se usan cimentaciones en
pilotes o de otros tipos igualmente costosos.
En muchos de esos casos, resulta más económico excavar los suelos blandos o sueltos. A
veces se pueden utilizar para rellenos compactados de construcción; en otras ocasiones es
necesario traer de otra parte materiales para lograr un relleno adecuado. Esos suelos se
utilizan para rellenar las excavaciones. Los rellenos se pueden usar mediante cálculo y
compactación para que soporten las cargas de cimentación. Esos rellenos se convierten en
partes del sistema de cimentación de una estructura y a veces se denominan “rellenos
estructurales”.
Es un caso como éste, la cimentación para una central eléctrica debería apoyarse sobre un
estrato de arena limosa fina y suelta, de 6 metros de espesor (20 pies). Desde el punto de vista
económico, se consideró conveniente retirar la tierra suelta. Después de retirarla, se volvió a
compactar el suelo al interior de la excavación. El espesor disminuyó de 6 a 4.5 metros (20 a
15 pies). Se trajeron materiales adicionales para compensar la pérdida, y los cimientos de la
central eléctrica se instalaron sobre ese “relleno estructural” (véase la referencia 30).
Con frecuencia los suelos se compactan en el lugar en que se encuentran, para incrementar
su capacidad de carga para poder soportar el peso de las cimentaciones. En el capítulo 23 se
analizan los métodos de compactación in situ.


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14.9 Tolerancias.
14.9.1 Ubicación de las zapatas.
En las primeras etapas de la construcción, la confusión que suele reinar puede hacer que una
o más cimentaciones se cuelen fuera de sus posiciones correctas. Entonces se presenta un
problema relativo a la posibilidad de utilizar las zapatas.
En algunos casos, las zapatas se levantan por medio de grúas y se colocan en los lugares
adecuados. En cierto caso, varias zapatas estaban fuera de la posición en una distancia de 2
pies (60 cm). Se perforan orificios en las zapatas, se fijaron pernos en ellos y se levantaron
las zapatas. Las bases de las zapatas se limpiaron con agua. Se hicieron nuevas
excavaciones de zapatas, que se extendían a una profundidad de 4 pulgadas (10 cm) más
que la original. Se vertieron 10 cm (4 pulgadas) de concreto nuevo y se instalaron las zapatas
sobre el concreto fresco.
En muchas ocasiones se ha considerado la posibilidad de desplazar lateralmente las zapatas,
unos cuantos centímetros, mediante el empleo de gatos hidráulicos o equipos pesados de
construcción; pero es poco probable que ese procedimiento se haya empleado alguna vez en
la práctica. Al parecer, esto implicaría ciertos riesgos, debido a que se aflojarían y se alterarían
los suelos debajo de las zapatas, propiciando los asentamientos.
Es posible que la conexión de la columna a la zapata pueda aceptar cierto momento de
inclinación, en cuyo caso, será todavía posible utilizar la zapata desviada, en posición
excéntrica. Esto deberá verificarse con el ingeniero de estructuras.
Cuando las excavaciones para zapatas se cortan limpiamente en el suelo y no se usan
cimbras laterales, las cimentaciones se suelen extender hacia los lados más de lo planeado;
esto parece hacer que la cimentación sea excéntrica; sin embargo, en tanto los cimientos
sean tan grandes o mayores que lo planeado en las otras tres direcciones, no se sabe de
ningún caso en el que esa excentricidad haya provocado algún problema.
14.10. Secado o saturación.
Los suelos situados al fondo de una excavación de cimentación se pueden alterar mucho
mediante el secado o la saturación.
El secado debe restringirse y se puede regular rociando con frecuencia los suelos o
cubriéndolos con láminas de plástico, lonas tierra suelta o paja.
Los suelos muy secos y que se contraen y agrietan mucho, pueden recuperar su contenido de
humedad después de que se hayan terminado los cimientos y el edificio. En esas
condiciones, la recuperación de la humedad puede hacer que los suelos se dilaten y eleven,
quizá levantando los cimientos o las losas de pisos.
Con frecuencia las excavaciones para cimentaciones se suelen saturar durante las lluvias
fuertes, debido a que el agua se acumula en esos puntos bajos. En general, la solución más
conveniente suele ser la de excavar a mayor profundidad, para retirar el suelo blando.
Si ya se colocó el acero de refuerzo, puede que valga la pena efectuar otros experimentos.
Pueden hacerse sondeos para determinar el espesor de los suelos ablandados y el aumento
probable de los asentamientos. Para las estructuras flexibles, el asentamiento adicional
esperado puede no constituir un problema muy grave.
En algunos casos, se han utilizado calentadores y sopladores para provocar la
desecación rápida de suelos saturados.
14.11. Excavaciones excesivas.
Muchas excavaciones de cimentación se hacen con grandes máquinas excavadoras, cuyo
control en zonas muy limitadas a veces resulta difícil, por lo que es frecuente que las
excavaciones sean excesivas.
En cierto caso, se hicieron las excavaciones de cimentación, se colocó al acero y el camión de
revolvedora estaba listo para verter el concreto. La inspección de los fondos de la excavación
incluyó el sondeo con una varilla de acero. En casi todas las excavaciones, la varilla se pudo
introducir con facilidad de 6 a 12 pulgadas (15 a 30 cm) en los suelos del fondo.
El fondo de las excavación estaba plano; pero se descubrió que el operador de la máquina
había excavado en exceso, hasta 12 pulgadas (30 cm) más de profundidad que lo indicado.
Luego, vertió tierra suelta a excavación, para nivelar el fondo.


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Se han observado muchos casos en los que los suelos situados al fondo de las excavaciones
excesivas accidentales. La tierra se reintegró apresuradamente, para ocultar la equivocación
cometida. En general, el relleno con concreto delgado se considera como parte de la
cimentación de suelos y no como una extensión de la cimentación de concreto propiamente
dicha.
En general, resulta más barato aceptar que se ha excavado en exceso, ya que el exceso se
puede resultar menos costoso que el tratar de compactar los suelos en zonas limitadas y
pequeñas. En general, el relleno con concreto delgado se considera como parte de la
cimentación de suelos y no como una extensión de la cimentación de concreto propiamente
dicha.
Con frecuencia los fondos de cimentación son irregulares, debido a problemas encontrados al
excavar el suelo. La tendencia natural consiste en “nivelar” el fondo de la excavación. Su
aspecto es mejor y resulta más fácil poner el acero. La nivelación se hace con tierra o grava y
el material empleado se compacta y se prueba, sin embargo la mayoría de los ingenieros de
suelos está de acuerdo en que es mejor dejar el fondo irregular, sin alterar el suelo, echando
un poco de concreto para rellenar las partes más bajas. El concreto de relleno puede colarse,
si esto facilita la instalación del acero de refuerzo.
14.12. Cargas excéntricas.
Las cargas de volteo que hacen que se ejerzan fuerzas excéntricas sobre los cimentos, son
muy comunes en las estructuras sujetas a cargas de vientos o sísmicas o para los muros de
contención.
El método que más se usa para analizar las presiones de cimentación consiste en convertir la
excentricidad en una presión de suelos de forma triangular. Esto se indica en la figura 14.5.
Se puede “recortar teóricamente” un extremo de la zapata, con el fin de que la parte restante
de la cimentación sea concéntrica. En este caso, la cimentación se puede diseñar para que
sea más pequeña, utilizando el total de las presiones de capacidad de carga de diseño, como
se indico antes.

14.13. Zapatas inclinadas.
Las zapatas inclinadas se suelen utilizar como bloques de apoyo para apuntalamientos, como
anclajes de atiesadores y como bloques de anclaje para codos de tuberías. Esas zapatas
tienen una capacidad de carga más baja que las zapatas cargadas verticalmente a la misma
profundidad promedio. A continuación en la figura 14.6 se presenta una guía
aproximadamente para estimar la reducción de la capacidad de carga.


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Inclinación de la carga
A partir de la vertical
(grados)

Para arcilla (%) Para arena (%)
0
30
45
60
90
100
80
70
60
50
100
40
25
15
10

14.14. Cimentación en suelos expansivos.
Varios constructores de residencias han sufrido pérdidas financieras, al construir numerosas
casa en suelos expansivos. Esos suelos se dilatan al humedecerse y se contraen al secarse.
Los cambios de volumen pueden ser del 5 al 10% o mayores (véase el capítulo 7, sección
7.11: el capítulo 8, sección 8.10 y la figura14.7).
El primer problema es el de identificar los suelos. A veces, se pueden encontrar indicaciones
mediante el examen del sitio. Los suelos expansivos suelen ser duros y agrietarse cuando se
secan. Las grietas del suelo son como ladrillos y no se pueden romper con facilidad. Cuando
está mojado, el suelo es plástico, como arcilla de alfarería:
1. Mantener constante el contenido de agua.
2. Situar los cimientos bajo el nivel de cambios de humedad.
3. Tratar los suelos expansivos con los compuestos químicos, como la cal, para
estabilizarlos.
4. Excavar y retirar los suelos expansivos en las zonas de construcción, reemplazándolos con
suelos estables (véase la figura 14.7 a y b).
14.15. Cimentaciones Franki.
Un tipo de cimentación popular en Europa y otras artes del mundo, y que se utiliza en algunas
regiones de los Estados Unidos, se conoce como cimentación Franki. Las cimentaciones
aisladas. Se instalan mediante el empleo de un equipo especial.



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En este método, se introduce en el suelo, al nivel de la cimentación, un bulbo de concreto de
bajo contenido de agua. Esto desplaza y compacta el suelo natural circundante. La
cimentación resultante actúa como una zapata aislada, pero se apoya en un suelo que se ha
compactado previamente hasta alcanzar una resistencia mucho mayor. Esta cimentación se
describe en forma más detallada en el capítulo 19, sección 19.6.3.
14.16. Cimentaciones en suelos corrosivos
Los compuestos químicos que hay en algunos suelos pueden corroer el acero y deteriorar el
concreto. A estos suelos se les llama corrosivos (véase el capítulo 7, sección 7.13; el capítulo
8, sección 8.9 y el capítulo 10, sección 10.10). si los análisis de laboratorio o las pruebas de
resistencia indican esas condiciones, pueden necesitarse precauciones espaciales para
proteger el concreto y el acero de refuerzo. Se han preparado tablas, basadas en la
experiencia, para indicar los porcentajes de compuestos químicos que pueden crear
problemas. En la página 170 se presenta una tabla abreviada.
Basada en la referencia 31, para mostrar las cantidades de compuestos químicos que pueden
causar dificultades.
Una solución común en los suelos de alto contenido de sulfatos o cloruros, consiste en utilizar
cementos más resistentes, tales como





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Porcentaje de SO
3
contenido en

Agua del terreno

Suelo arcilloso Gravedad Recomendaciones
0-0.3


0.03-0.1




Más de 0.1
0-0.2


0.2-0.5




Más de 0.5
No hay problemas
especiales

Algunos problemas,
sobre todo en paredes
delgadas de concreto


Problemas graves
No se necesita tomar
medidas especiales

Utilicese concreto de
cemnteo Pórtland (tipo
II), resistente a los
sulfatos

Utilícese cemento de
supersulfato o alto
contenido de óxido de
aluminio (tipo V)
El de tipo V, para que resistan la corrosión. Asimismo, el acero debe protegerse mediante cubiertas
más gruesas de concreto, que deben tener un espesor mínimo de 4 pulgadas (10 cm)
14.17. Resumen.
Los puntos más importantes de este capítulo son:
HECHOS: Con frecuencia los cimientos de edificios se cuelan sobre rellenos de suelos
sueltos, en los lugares inadecuados. El agua freática y algunos suelos
pueden corroer o causar deterioros en el concreto o el acero de refuerzo.
ATENCIÓN A: Las altas cargas temporales sobre las zapatas, que sobrepasen los valores
de capacidad de carga de diseño. La desecación del suelo, si la excavación
permanece abierta durante mucho tiempo. La acumulación de agua de
lluvia en el fondo de las excavaciones excesivas para zapatas, cuando se
empelan máquinas grandes. Las pensiones laterales de carga sobre las
zapatas, debido a los puntales inclinados. Los suelos agrietados o
expansivos.



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ASENTAMIENTOS
15.1. Generalidades
Durante la construcción de edificios, a medida que las cargas de columnas se sitúan sobre las
cimentaciones, éstas se asientan.
Si los cimentos se apoyan sobre roca o suelos muy duros, los asentamientos pueden ser muy
pequeños; sin embargo, si se trata de suelos ordinarios de valle, el asentamiento puede ser de
una fracción de pulgada o de varias pulgadas. Son comunes los asentamientos de ½ a 1
pulgada (1,27 a 2.54 cm).
Gran parte del asentamiento puede producirse durante la construcción. En otros casos, los
asentamientos se producen muy lentamente y prosiguen durante varios años, después de
concluida la construcción (véase la referencia 32).
15.2. Asentamientos calculados
Se ha establecido un sistema de pruebas y cálculos para estimar los asentamientos para una
cimentación dada.
En la sección 8.6 del capítulo 8 se
analizaron las pruebas de
consolidación. Estas pruebas
miden la comprensión del suelo
sometido a las cargas y la
velocidad con que se produce la
compresión.
Cuando una carga se sitúa sobre
una cimentación, dicha carga se
transfiere hacia abajo a cada uno
de los estratos del suelo en que se
apoyan los cimientos. En la figura
15.1 se ilustra esta distribución de
presiones. Inmediatamente debajo
de las zapatas, la presión del suelo aumenta hasta alcanzar casi la capacidad total de presión
de carga. A profundidades de 10 ó 20 pies (3 ó 6 metros) por debajo de la superficie del
terreno, la carga se distribuye entonces y el aumento de presión es pequeño.
Tabla 15.1 Valores típicos de asentamientos para una carga de columna de 300,000
libras (136,200 kg)
Tipo de suelo Presión De carga
(Ib/pie
2
)
Tamaño De
zapatas (pies)
Asentamientos
(pulgadas)
Arcilla dura
Arena compacta
Arcilla moderadamente firme
Arena moderadamente
compacta
Arcilla blanda
Arena suelta

10,000
10,000
3,000
3,000
1,500
1,500

51/2X51/2
51/2X51/2
10X10
10X10
14X14
14X14

0.5
0.3
1.5
0.8
3.0
1.5
Para calcular los asentamientos, se divide en estratos el suelo en que se apoyan una
cimentación. Para obtener el asentamiento total, se estima el asentamiento de cada estrato y
se suman los resultados parciales.
En la figura 15.1, la curva de presión natural del suelo indica que la presión del suelo, a una
profundidad de 5 pies (1.5m) es de aproximadamente 500 Ib/pie
2
(2,441 kg/m
2
), ya que el
suelo pesa cerca de 100 Ib/pie
3
(1,625 kg/m
3
). La nueva cimentación tendrá una presión de
carga de 3,000 Ib/pie
2
(14,647 kg/m
2
), debido a las cargas muertas y otras cargas estáticas
reales. Las cargas temporales debidas a los vientos, los movimientos sísmicos y otras cargas
poco frecuentes y de corta duración, casi siempre se deducen por que influyen poco sobre el
asentamiento. La presión del suelo se distribuye en éste y, por tanto, el aumento de presión a
una profundidad de 5 pies (1.5m) no es de 3,000 Ib/pie
2
(14,647 kg/m
2
), si no de
aproximadamente 2,100 Ib/pie
2
(10,253 kg/m
2
).


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Puesto que la presión normal a una profundidad de 5 pies es de 500 Ib/pie
2
(2,441 kg/m
2
), esta
presión aumentará a 2,600 Ib/pie
2
, debido al peso de la cimentación. Basándose en la prueba
de consolidación de laboratorio, se descubrió que una muestra obtenida a una profundidad de
5 pies (1.5 m) se consolidaba muy poco cuando se le aplicaba una carga de 500 Ib/pie
2

(10,253 kg/m
2
). Esto es razonable, puesto que el suelo se ha cargado ya a 500 Ib/pie
2
(2,441
kg/m
2
) y se ha consolidado. La pequeña consolidación se toma como punto de partida para las
mediciones. Al proseguir la prueba de consolidación mediante la aplicación de cargas más
pesadas, se descubrió que el suelo se consolida un 1% adicional, cuando se aplica a la
muestra de suelo la carga completa de 2,600 Ib/pie
2
(12,694 kg/m2).
Suponiendo que ese estrato tenga un espesor de 5 pies (1.5m), la comprensión total del
estrato será de 0.6 pulgadas (1.5 cm) (60 pulg. X 1% = 0.6 pulgadas). Se pueden hacer cálculo
similar para todos los demás estratos por debajo de la cimentación. El total es el asentamiento
esperado de las zapatas, que es probable que se encuentre en la gama de 1.5” (3.81 cm).
En la tabla 15.1 se dan varios valores típicos de asentamientos estimados para cimentaciones
en varias clases de suelos.
15.3. Asentamientos medidos.
Los asentamientos se miden con frecuencia. Dichas mediciones pueden hacerse con mayor
facilidad y presión, si se hacen marcas en las columnas, en las primeras fases de la
construcción. Si no se hacen esas marcas de referencia, las observaciones de asentamientos
se comparan de nuevo con las elevaciones “construidas” para las cimentaciones o las losas
de pisos apoyadas. Esos registros suelen ser muchos menos exactos.
15.4. Asentamientos durante la construcción
Algunos suelos, como las arenas Y los materiales de drenaje libre, se asientan con rapidez
cundo se someten a las cargas. Casi todo el asentamiento suele producirse durante el
periodo de construcción; por tanto, una vez concluida la construcción, prácticamente no se
producirá ningún asentamiento.
Al contrario, los suelos limosos y arcillosos tienen un drenaje lento. Por consiguiente, durante
la construcción se producirán asentamientos que proseguirán durante varios años, después de
que se ha terminado la construcción.
Durante las pruebas de consolidación el laboratorio, se puede medir la velocidad con que se
comprimen las muestras de suelos. Esto da una buena indicación del tiempo que puede tomar
el asentamiento de las cimentaciones.
Se ha establecido un método de calculo para estimar cuanto tiempo se requiera para que se
produzca la mayor parte de los asentamientos. El drenaje de un estrato de suelo depende de
su velocidad de drenaje y el espesor del estrato. Cuando sea analizado una muestra dado de
un estrato de suelo, se puede estimar el tiempo necesario para consolidación, comparado el
espesor de la muestra de prueba con el del estrato del suelo, en el terreno.
Muestra de prueba Estrato de suelo
Espesor = 1 pulgar (2.54cm)
Velocidad de asentamiento = 30 minutos
Nota: El drenaje del fondo y de la parte superior se
aplica a la muestra de prueba y, asimismo, al estrato de
suelo. Así, la trayectoria de drenaje es de la mitad del
espesor del estrato.
Espesor = 10
Mitad del espesor = 60 pulgadas
Tiempo para el asentamiento

2 1 2 1
60 60
min 30
x
 

= 30 días
En general, se considera que una capa de suelo está libre para drenarse, si hay capas de
arena por encima o por debajo de ella. Con frecuencia, los suelos arcillosos se entremezclan
con estratos de arena. En ese caso, los estratos de arena actúan como capas de drenaje,
haciendo que los asentamientos se produzcan con mayor rapidez que en el caso de un cuerpo
de limo o arcilla, sin estratos arenosos.
15.5. Asentamientos admisibles
El asentamiento de un edificio se puede medir como el asentamiento total de la estructura, o
bien, como el asentamiento diferencial entre zapatas adyacentes o entre el centro y las
esquinas de un edificio.
En general, si los asentamientos totales son uniformes se pueden tolerar sin grandes
dificultades. Si todas las cimentaciones de un edificio se asientan 3 pulgadas, el único


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problema será el de acomodo de las instalaciones de servicio público que llegan al edificio y el
nivel de las aceras o banquetas y las zonas de estacionamiento de vehículos.
Si el asentamiento de los cimientos es desigual, por ejemplo, en el caso de que la zapata de
una columna se asiente 1 pulgada (2.54 cm), mientras que una zapata adyacente se asiente 2
pulgadas (5 cm), esto puede hacer que el edificio se distorsione y que las paredes se agrien.
Este tipo de asentamiento es mucho más difícil de tolerar. Por consiguiente, los asentamientos
diferenciales tienen una importancia mucho mayor que los totales.
Algunos tipos de estructura, como las de almacenes grandes llegan a asentarse varios pies, y
a pesar de ello se ha tenido pocas dificultades para mantenerlos en funcionamiento. A
menudo, los grandes tanques de almacenamiento de petróleo se construyen suponiendo que
el asentamiento sea de un pie (30 cm). Lo más importante es que el casco del depósito se
asiente de manera uniforme en todas sus partes.
En las estructuras comerciales más importantes, es común limitar los asentamientos
diferenciales permisibles entre columnas adyacentes a 4 1 de pulgada o menos. Los
asentamientos entre columnas adyacentes pueden ser aceptables para estructuras de madera
o edificios industriales de estructura ligera de acero.
15.6. Método de ajuste de asentamiento
Los asentamientos pueden reducir mediante un cambio en el diseño de las cimentaciones, que
puede consistir en hacer cimientos más grandes o más profundos. Asimismo los
asentamientos se pueden reducir, si el sitio se carga previamente o se “sobrecarga” antes del
construir el edificio (véase la sección 15.7), o bien, efectuando una compactación previa del
suelo (véase el capítulo 23). Si durante la construcción y al aplicar las cargas iniciales las
asentamientos se producen con rapidez, estos se podrán corregir y no constituirán un
problema cuando se entregue el edificio al propietario. Es posible “acelerar” el asentamiento,
mejorando el drenaje de los suelos comprensibles.
En lo que se refiere al empleo de cimentaciones más anchas, se puede suponer, como guía
aproximada, que el asentamiento se reduce al aumentar el área de apoyo de las zapatas
cuadradas. Por ejemplo, para una carga de columna de 400 kips, supóngase que el tamaño de
la zapata es de 8x8 pies (2.40 X 2.40m) y que el asentamiento estimado es de 1 pulgada
(2.54cm). si el tamaño de la zapata se aumenta a 12X12 pies (3.6 X 3.6m), el asentamiento
será de 8 + 12 = 2/3 de pulgada (1.69). Si el tamaño de las zapatas aumentan a 16 X16 pies
(4.80 X 4.80 m), el asentamiento será de 8 + 16 = 1/2 pulgada (1.27 cm). Esta guía se aplica
mejor al suelo arcilloso y limoso que al arenoso.
Con frecuencia el ajuste de los asentamientos se efectúa cambiando el método para armar la
estructura y la construcción de los muros, con el fin de hacerla más flexible.
Los cimientos de edificios ligeros se pueden diseñar con pernos de anclaje largos y ángulos
sujetadores en la columna, que permitan que se inserten gatos y que de vez en cuando se
levanten las columnas, para renivelar la estructura del edificio.
En un edificio se pueden hacer separaciones estructurales a ciertos intervalos. Esto permitirá
que las distorsiones y los movimientos del edificio se lleven a cabo a lo largo de “brechas” pre-
establecidas.
Los tableros laterales que se sujeten a columnas de acero pueden absorber movimientos
diferenciales apreciables, sin distorsiones. Al contrario, los muros de concreto, los de ladrillo,
los de concreto colado in situ o los muros inclinados y continuos de concreto, son frágiles, se
agrietan con facilidad y sufren fracturas importantes, aun cuando los asentamientos
diferenciales sean pequeños. Es preciso recordar que los muros de concreto bien reforzados
pueden tener una considerable resistencia de trabe y pueden servir como puentes sobre las
cimentaciones que tienden a asentarse demasiado. A veces, los muros de los edificios se
diseñan para que actúen como trabes. Esto parece funcionar bien, siempre que el claro no sea
demasiado grande, ya que en estos muros se produce una redistribución de esfuerzos, que
no puede determinar.
15.7. Métodos de preconsolidación.
15.7.1 Relleno de sobrecarga
El asentamiento del suelo el que se va construir se puede forzar antes de edificar las
estructuras. Con es fin, a menudo se suelen utilizar rellenos de sobrecarga. En general el
relleno de sobrecarga que se pone en un sito tiene un peso igual o mayor que el edificio que se


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va a construir. Antes de iniciar la construcción debe dejarse que transcurra el tiempo
necesario para que se produzca el asentamiento.
Los rellenos de sobrecarga pueden ser del orden de 4 a 5 pies (1.20 a 1.5 m) para edificios
industriales de un piso, supermercados y edificios escolares. Los rellenos de sobrecarga
pueden ser de 30 a 40 pies (9 a 12 m) para edificios de concreto reforzado, los cuales son
relativamente pesados. A veces se constituyen rellenos de sobrecarga de 30 a 40 pies (9 a
12m) en los sitios en que se construirán tanques pesados de almacenamiento centrales
eléctricas u otras estructuras
sumamente pesadas.
En el fondo de los rellenos de
sobrecarga, se pueden poner
marcadores de asentamiento
para medir el asentamiento y el
término del asentamiento. En
la figura 15.2 se muestra un
relleno típico de sobrecarga.
15.7.2 Compactación o compresión
del suelo.
Existen varios para compactar
o comprimirlos suelos. Entre ellos: (a) vibroflotación; (b) disminución del nivel del agua,
mediante el empleo de sumideros o web points; (c) excavaciones del suelo para volverlo a
colocar como relleno compactado, y (d) inserción de drenes de arena, drenajes de mecha u
otros dispositivos, para permitir que el agua se drene del suelo con mayor rapidez. En estos
métodos se describen con más detalle en capítulo 23.
15.8 Corrección
Desde la antigüedad, el asentamiento de los cimientos ha constituido un problema; sin
embargo, muchas estructuras grandes y pesadas cuyos cimientos han sufrido asentamientos
importantes se han establecido o puesto de nuevo en sus posiciones originales. La técnica de
la construcción permite corregir problemas muy graves de esta naturaleza, con nosotros
razonables, en comparación con el costo de reemplazar la estructura. Esta técnica aplicada a
tiempo a la torre inclinada de pista estabilizar la estructura y tal vez nivelarla de nuevo.
Los promedios de corrección que más se utilizan son: (a) elevación de los cimientos,
inyectando cemento de suelos u otros materiales bajo la cimentaciones; (b) soporte de
columnas, mientras se pone una nueva cimentación bajo cimientos ya existentes: (c) extensión
de las zapatas a una elevación menor, de porción en porción; (d) inyección de compuestos
químicos o lechada en suelos porosos, bajo los cimentos y (e) instalación de pilotes, cajones
perforados u otros nuevos cimientos adyacentes a las zapatas existentes, transfiriendo el peso
de las columnas a esos nuevos cimientos, por medio de vigas “de aguja”, que se pueden
insertar por debajo o por encima de las zapatas, para conectarse directamente a las
columnas. Otro método menos común consiste en congelar el suelo, por debajo de una
cimentación, y mantenerlo permanentemente congelado.
15.9 Asentamientos de otros tipos de cimentaciones
En este capítulo se han estudiado los asentamientos de cimentaciones aisladas; sin embargo,
también se pueden producir asentamientos en otros tipos de cimentaciones, tales como los
pilotes fricción, los polotes de soporte en el extremo, grupo o conjuntos de pilotes, pilares
rectos, cajones perforados y acampanados y otras cimentaciones profundas.Las
cimentaciones profundas aplican sus cargas a estratos más firmes y profundos, o bien,
distribuyen su carga sobre un área a una mayor profundidad.
También esos cimientos se asientan al cargarse; pero, por lo común, los asentamientos son
mucho menos que los delas cimentaciones aisladas.
Si se utilizaran cimentaciones aisladas en una zona dada y se experimentaran asentamientos
del orden de 1 a2 pulgadas (2.54 a 5.08 cm), se podría esperar que los cimientos sobre pilotes
u otras cimentaciones profundas apropiadas sufrieran asentamientos de 1/4 a 1/2 pulgada
(0.6 a 1.27 cm). No obstante, si los cimientos llegan al apoyo final sobre rocas o suelos duros,
los asentamientos serán esencialmente los que se deban a la contracción elástica de los
pilotes, al situar las cargas. Supóngase que un edificio se apoya en pilotes de fricción, que se


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apoyan en todo el suelo a través del que se hinchan, sin llegar a tener una carga de extremo
final.
Si una columna del edificio tiene una
carga de 50 toneladas, puede sostener
en un pilote simple. Otra columna del
edificio puede tener una carga de 400
toneladas y requerirá ocho pilotes.
Aunque cada pilote se carga con una
cantidad igual, 50 toneladas por pilote,
se podrá esperar que el grupo de ocho
pilotes se asiente más que el pilote
simple. La diferencia de asentamiento
puede no ser grande; por ejemplo, el
pilote simple se puede asentar 1/4 pulg.,
y el grupo de pilotes 1/2 pulg. El
asentamiento diferencial resultante de
1/4 pulg. (0.6 cm) no constituirá un
problema desde el punto de vista
estructural y nunca se detectará, a
menos que se tomen medidas precisas.
El asentamiento de pilotes individuales o
de grupos de pilotes es más fácil de
estimar que el de las cimentaciones
aisladas. Se han creado métodos
simplificados para hacer estimados
aproximadas de los asentamientos.
Esos métodos son muy similares a los
que se usan para calcular los
asentamientos de cimentaciones aisladas.
Por lo común, se supone que la carga sobre los grupos de pilotes se distribuye de tal modo
que el grupo de pilotes es equivalente aproximadamente, a una cimentación aislada, situada a
cierta profundidad por debajo del
restante. Este concepto se ilustra
en la figura 15.3. después de
transformar el grupo de pilotes en
una cimentación aislada
equivalente, sobre el suelo, será
posible calcular la presión
adicional del suelo. Utilizando esta
presión del suelo, es posible
estimar la consolidación de los
diversos estratos de suelos bajo los
cimientos, como se describió antes,
y será posible calcular el
asentamiento total. Por lo
contrario, si los pilotes del grupo se
hincan en suelos blandos, y luego
hasta el rechazo sobre grava y
arena muy densa y profunda, la
“zapata equivalente” será más
profunda, como se muestra en la
figura 15.4.
Por lo común, los asentamientos
de estructuras apoyadas en pilotes
son relativamente pequeños y no
usan problemas. Sin embargo,
puede haber dificultades
importantes si una parte de una
estructura se apoya en pilotes,


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mientras que otras partes se apoyan sobre cimentaciones aisladas. En la figura 15.5 se
muestra una estructura de dos pisos, apoyada en cimentaciones de pilotes. Junto a ella, se
levanta una estructura más ligera, de un solo piso, sobre cimientos aislados, que se sujetó al
edificio original de dos pisos. En el edificio de un solo piso se produjeron grandes
asentamientos.
Por regla general, si una parte de una estructura se apoya sobre pilotes, las adiciones,
aunque sean ligeras, también deberán ponerse sobre pilotes. Sólo después de un estudio muy
cuidadoso de los asentamientos probables, se podrá considerar el uso de una combinación de
tipos de cimentaciones. Si se combinan los tipos, será mejor efectuar una separación, con
dobles columnas, entre las dos partes de la estructura.
Los asentamientos para cajones perforados y acampanados, pilares profundos o una forma
modificada de cimentaciones aisladas, se pueden calcular utilizando las mismas técnicas que
para las zapatas corridas. Esto se analiza en el capítulo 21.
La cimentación Franki se utiliza también como cajón. Sin embargo, el caso se compacta y
preconsolida. Por tanto, los asentamientos son apreciablemente menores que los que pudieran
calcularse para otros tipos de cajones apoyados en el suelo. En general esta cimentación se
emplea para apoyos en suelos arenosos (véase la sección 19.6.3 del capítulo 19).
Debe señalarse de nuevo que este análisis no indica con exactitud la manera de efectuar un
cálculo del asentamiento. Se pueden obtener más datos por medio de pruebas, como las que
se describen en la referencia 4; pero tampoco en esas referencias se indica el método, así
como tampoco lo indican los ingenieros de suelos.
15.10 Resumen. Los principales puntos de este capítulo son los siguientes:
HECHOS: Los cimientos de los edificios se asientan; lo importante es saber la medida
en que esto sucede. Las mayores dificultades se deben a los de
asentamientos desiguales de las columnas adyacentes. Los asentamientos
de zapata en la arena son rápidos y se producen durante la construcción.
Las zapatas sobre arcilla se asientan con lentitud. Además, se pueden
mejorar las condiciones de los sitios para reducir el asentamiento.
ATENCIÓN A: Un sitio de construcción que tiene suelos firmes en un lado y blando en el
otro. Zapatas muy cargadas, adyacentes a zapatas con cargas más ligeras.



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CIMENTACIONES EN PILOTES
En la práctica, es común que el contratista general confié los trabajos de cimentación en pilotes a
algún subcontratista especializado en el hincado de pilotes. En proyectos pequeños, los pilotes puede
instalarlos el contratista general; sin embargo, en este libro, el análisis de las cimentaciones sobre
pilotes se dirige principalmente a los proyectos grandes, en los que un subcontratista especializado
proporciona e hincha los pilotes.

16.1. Documentos que comprende el contrato
 Los documentos que comprende el contrato son:
 Condiciones generales.
 Forma de contrato.
 Especificaciones.
 Planos.
Condiciones del suelo (pueden no incluirse en los documentos del contrato).
El código local de la construcción y todos los reglamentos son obligaciones del contratista,
tales como los que rigen el uso de procedimientos mediante grúas y las disposiciones de
seguridad.
Mientras que al preparar las especificaciones para pilotes, los ingenieros son muy meticulosos
para ajustarse a los requerimientos del código de la construcción, el subcontratista debe
verificar la compatibilidad de las especificaciones y el código. Con frecuencia, las
especificaciones restringen la elección de tipos de pilotes y contienen requisitos para ajustarse
a las características del suelo, que pueden esperarse. Entre esos requisitos se incluyen los
criterios aceptables de hincado final, el chiflonado o la preexcavación de pilotes, que vayan
más allá de las disposiciones de los códigos.
La selección del o los tipos de pilotes apropiados para utilizarlos en un proyecto en muy
importante y se debe detallar con claridad en las especificaciones. A veces las
especificaciones se pueden ampliar, para incluir otros tipos de pilotes, sobre todo cuando es
posible ahorrar dinero. En los capítulos 17, 18, 19 y 20 se presentan y analizan varios tipos de
pilotes. Al final del capítulo 20 se presenta un resumen breve acerca de los mismos.
Las disposiciones de seguros requieren una revisión cuidadosa. Los límites de los que cubren
las pólizas de seguros pueden ser insuficientes para los riesgos potenciales. Esto resulta
particularmente cierto en lo que se refiere a los seguros por daños a propiedad. El
procedimiento que se presenta en la sección 27.2 del capítulo 27 brindará una base para
evaluar los riegos. Los daños a propiedades, debidas al hincado de pilotes, se deben
principalmente a lo siguiente: (a) rotura o desplazamiento de línea subterráneas de servicio
público; (b) daños a estructuras adyacentes y equipos, debido a las vibraciones y (c)
desplazamientos de línea subterránea de servicio público; (b) daños a estructuras adyacentes
y equipos, debido a las vibraciones y (c) desplazamiento de suelos. En el caso de que se
dañen líneas de servicio público, el contratista deberá demostrar que se hicieron todos los
esfuerzos razonables para no dañar las líneas situadas bajo los puntos de hincado los efectos
de las vibraciones sobre las estructuras adyacentes y los equipos (véase el capítulo 29). El
desplazamiento de los sueltos se analiza en la sección 16.7 del capítulo 16.
Es necesario obtener una cobertura completa de seguros para la totalidad de las operaciones,
ya que las reclamaciones por daños pueden no presentarse sino hasta mucho después de
que se hayan completado los trabajos de piloteado.
El cumplimiento para las demandas en muy importante cuando l os procedimientos para las
demandas de pagos extras requieren que se notifique la intención de hacer una reclamación.
La modificación de las órdenes, los trabajos adicionales o las reclamaciones basadas en
condiciones latentes exigen que se compilen datos detallados, sobre todo en los proyectos
grandes y complicados, cuando los trabajos imprevistos en una zona provocan una reacción
en cadena en otras. Es preciso asignar a personas competentes, lo antes posible, la tarea de
recoger y preparar los datos pertinentes para responder a las reclamaciones. Es conveniente
usar un “método de ruta crítica” (o un sistema similar) para el análisis, para demostrar cuáles
son los efectos generales de los trabajos adicionales, tanto en tiempo como en costo.
Las determinaciones que se deben hacerse al revisar los informes de suelos que acompañan a
los documentos del contrato, son las siguientes:


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Los documentos del contrato pueden especificar que se desconoce la información sobre
suelos se le ofrecen al contratista par que los use por su cuenta y riesgo, rechazando toda
responsabilidad relativa a su exactitud. A menudo, se invita al contratista a que lleve a cabo
sus propias investigaciones de suelos. En la referencia 33 se encuentran los aspectos legales
relativos a cualquier reclamación por condiciones modificadas o laterales.
Si la investigación de suelos para un sitio dado es adecuada, debe incluir el número de
perforación, su profundidad y los datos sobre las decisiones de los suelos. Cuando parezca
haber deficiencias, este hecho deberá determinar en gran medida la decisión de presentar o
no una cotización para realizar el trabajo. A veces los contratistas prefieren efectuar
perforaciones, por cuenta propia, antes de presentar cotizaciones.
Después de revisar las perforaciones efectuadas en el suelo, puede ser que no resulte posible
hincar pilotes por los métodos habituales; esto puede indicar que será necesario utilizar
métodos especiales, tales como el chiflonado.
16.2. Bases para la presentación de cotizaciones de piloteado
Existen varias formas para calcular cotizaciones para trabajos con pilotes. Las tres formas más
comunes son:
Las cotizaciones que se basan en un número fijo de pilotes de una longitud promedio dada. El
precio presentado se conoce como “suma principal”. Se presentan precios unitarios para el
ajuste de la suma principal, con el fin de tomar en consideración la adición o la omisión de
algún pilote de longitud promedio y un precio por pie lineal para los pilotes de longitud mayor
que la promedio y, por separado, un crédito por pie lineal para las longitudes omitidas en los
pilotes más cortos. En algunos casos, los contratistas incluyen sus propios precios unitarios; en
otros , son los ingenieros los que determinan cuáles deben ser dichos precios.
Pueden calcularse cotizaciones por una suma global para el desplazamiento y el retiro de
equipos, más un precio unitario por pie lineal, basándose en una longitud total para el trabajo.
Se obtienen cotizaciones de suma global para un proyecto, cualesquiera que sean las
longitudes reales de los pilotes hincados. Los únicos se harán en el caso de que se agreguen
u omitan pilotes; para esto se presentan precios unitarios.
De esas formas de cotización, la presentación de una suma principal con ajustes puede dar el
precio más bajo, puesto que el contratista que efectúa el piloteado puede suponer que serán
pequeños los riesgos debidos a la variación de las longitudes.
16.3. Estimación de la capacidad de carga de los pilotes
Las capacidades de los pilotes se estiman por medio de dos métodos básicos. En los libros de
ingeniería se tratan en detalle la deducción, la aplicación y las limitaciones del análisis estático
de la capacidad y de las fórmulas de hincado de pilotes (véase las referencias 34 y 35). Por
tanto, lo que sigue es sólo un bosquejo breve de las consideraciones generales.
En el método de análisis estático, la capacidad de carga de un pilote se estima a partir de la
evaluación de los suelos en que se apoyarán el pilote. El suelo proporciona soporte final de
extremo y apoyo de fricción. Ambos pueden calcularse.
El perfil del suelo se deberá explorar por medio de perforaciones, pozos u otros
procedimientos. La resistencia de los diversos estratos del perfil de suelos se puede medir por
medio de pruebas de laboratorio con muestras de suelo, o bien, mediante pruebas de
resistencia a la penetración. Por lo común, la resistencia a la penetración se mide
introduciendo o hincando en el suelo un muestreador de suelos, un cono o algún otro
dispositivo similar.
Para cada estrato de suelo se calcula la resistencia de fricción, a partir de los datos obtenidos
en las pruebas. La resistencia puede ajustarse para la presión lateral en torno a un pilote,
desarrollada cuando se hinca el pilote y desplaza al suelo hacia los lados. El apoyo en cada
estrato lo da la resistencia de fricción multiplicada por el área superficial del pilote. Se suman
los valores de capacidad de carga de los distintos estratos. Asimismo, se estima la capacidad
de carga del suelo a la profundidad propuesta de la punta del pilote, utilizando una fórmula
común de capacidad de carga, modificada, probablemente, para la gran profundidad a que se
encuentran las puntas de los pilotes. A continuación, se suman todas las capacidades
individuales, para obtener la capacidad final del pilote. Por lo común, este valor se reduce a la
mitad o las dos terceras partes, para obtener una “capacidad de diseño”.



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La fórmula de hincado de pilotes es producto de muchos años estudio basándose en la
comparación de la resistencia al hincado con los resultados de las pruebas de carga. En dicha
fórmula se toman en consideración el peso y la caída del martillo y el número de golpes
necesarios para hincar un pilote una pulgada (2.54 cm). Se puede obtener una mayor
exactitud, tomando en cuenta la eficiencia del procedimiento de hincado, el peso del pilote y
otros factores. Las fórmulas más simples, tales como la formula de Engineering News, son los
que se utilizan con mayor frecuencia.
Para dar un ejemplo del uso de la fórmula Engineering News. Se toman los datos siguientes:
Peso del martillo = 5,000 Ib
Caída del martillo = 3 pies
Velocidad del hincado = 1/4 de pulgada por golpe
Capacidad =
1 . 0
2

 
hincado de velocidad
caída peso
=
1 . 0 4 / 1
2 3 000 , 5

 
=
35 . 0
000 , 30
= 86,000 Ib
= 43 ton (factor de seguridad = aprox 2)
16.4. Pilotes de prueba y pruebas de carga de pilotes
En el diseño de cimentaciones de pilotos, los ingenieros determinan las capacidades de carga
y las longitudes aproximadas de los pilotes, antes de la construcción. A veces, esas
estimaciones se verifican hincando pilotes de prueba y efectuando pruebas de carga en
algunos de ellos. Mediante los pilotes de prueba se puede saber si resulta conveniente usar
pilotes de una sola pieza, tales como los pilotes de madera o de vigas H.
La necesidad de hincar pilotes de prueba para saber qué tipo de material se va a emplear es
independiente de las cargas que se espere aplicar. Casi todos los códigos de la construcción
eximen de las pruebas de carga a los pilotes con cargas ligeras (hasta 40 toneladas de carga
de trabajo). Se acepta la verificación de la capacidad de carga, determinada por la fórmula de
hincado de pilotes. En general, a veces la fórmula Engineering News se especifica con
modificaciones. En circunstancias especiales, los ingenieros solicitan pruebas de carga. Por
ejemplo, los pilotes se pueden hincar hasta una profundidad predeterminada y el hincado se
puede suspender antes de alcanzar la resistencia final al hincado que se requiere. A
continuación, se pueden llevar a cabo pruebas de carga, para satisfacer tanto a los ingenieros
como al departamento de la construcción.
Cuando se diseñan pilotes para cargas de trabajo de más de 40 toneladas, se puede aplicar un
programa de pilotes de prueba y pruebas de carga, antes del hincado de pilotes de producción.
De otro modo, se requieren métodos de análisis estáticos y pruebas de talladas de suelos,
para determinar la penetración de los pilotes, con el fin de desarrollar la capacidad de carga de
diseño.
El número de pilotes de prueba que se deben hincar depende de los requisitos del código, el
tamaño del área en que se va a construir y las condiciones de los suelos. Por lo común, los
pilotes de prueba se hincan por parejas y se deben colocar siempre cerca de los orificios de
prueba. Al menos un par de pilotes de prueba deben hincarse en la zona en que existen las
peores condiciones de suelos. Luego se efectúan pruebas de carga de pilotes una selección
de cierto número de pilotes de prueba. Por lo común, los procedimientos de prueba se ajustan
a un estándar aceptado, como el ASTM D 1143-63T.
Las pruebas de carga de pilotes pueden ser simples y directas, o bien se pueden convertir en
proyectos de investigación sobre el terreno, que utilicen dispositivos especiales para medir el
movimiento de la punta de los pilotes, así como el asentamiento de la parte superior. Es
preciso hacer que el personal de campo tenga conciencia de lo importante que es el mantener
registros con cuidado meticuloso incluyendo lecturas de temperatura que afecten a los
medidores. En trabajos importantes, las lecturas de asentamiento separadas, con
instrumentos de agrimensura, son un seguro contra las fallas de lectura o el mal
funcionamiento de algunos medidores. Al dejarse llevar por sus buenas intenciones, a veces el
personal de campo se siente impulsado a hincar a demasiada profundidad el pilote de prueba,
“para estar seguros”. Puesto que los pilotes deben hincarse hasta la misma resistencia y la
misma profundidad que el pilote de prueba, está práctica deberá prohibirse, puesto que puede
tener resultados perjudiciales para todos. En los libros de ingeniería se ha escrito mucho sobre
pruebas de carga de pilotes y la evaluación de los resultados (véase las frecuencias 34 y 35).


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Para que una prueba de carga se considere satisfactoria, deben cumplirse varios requisitos.
Las cargas se incrementan hasta un total del 200% de la carga de trabajo. Habitualmente se
requiere la descarga en incrementos. En general, el máximo asentamiento permitido bajo la
carga del 200% es de 0.01 pulg/ton de carga aplicada (asentamiento bruto). No obstante,
muchos códigos limitan asentamiento bruto a una pulgada o aplican algún otro factor limitante.
En muchos códigos, el asentamiento bruto no está limitado; pero se especifica el asentamiento
neto máximo (después de la descarga). Casi todos los códigos exigen que no haya
asentamientos con carga completa, durante periodos que van de 6 a 48 horas.
La experiencia ha demostrado que cumpliendo los requisitos de 1 pulgada (2.54 cm) neta y
0.01 pulg/ton de carga de asentamiento bruto casi siempre se obtiene buenas cimentaciones
sobre pilotes por lo común no se requieren disposiciones más restrictivas, a menos que haya
límites severos para el asentamiento o algún otro criterio de comportamiento.
16.5. Verificación de los valores de carga y las longitudes estimadas de los pilotes
Al preparar estimaciones para cimentaciones en pilotes, los contratistas deben revisar los
datos de suelos, las especificaciones de hincado y el programa de pilotes de prueba y pruebas
de carga de pilotes, para determinar por sí mismos la longitud promedio de los pilotes en
comparación con las longitudes en que se basa la cotización presentada, las dificultades que
pueden sugerir al satisfacer la especificaciones de hincado y cualquier riesgo de fallas en las
pruebas de carga de pilotes.
Al calcular las longitudes probables de los pilotes, algunos de los factores más importantes
son: la comparación del suelo, cuando haya grandes números de pilotes en grupos; la
presencia de mica o limo, que actúan como lubricantes en los suelos granulares, y la
reducción de las presiones de sobrecarga, debidas a la extracción de tierra de las
excavaciones profundas.
Los requisitos de hincado para los pilotes que actúan solo por fricción rara vez exigen algo más
que la satisfacción de una longitud fija, una resistencia final de hincado o ambas cosas.
Cuando sea preciso penetrar en un estrato de carga especificado, se pueden presentar
dificultades. La parte superior del estrato se puede definir claramente en cada punto de
perforación. No obstante, entre perforaciones, la suposición de una interpolación directa de su
superficie puede dar como resultado un exceso considerable d hincado, para alcanzar la
elevación supuesta del extremo. Cuando los pilotes de alta capacidad deban hincarse hasta
llegar a la roca y existan rocas en algún nivel superior a la elevación establecida, los esfuerzos
hechos para demostrar que ha llegado a la roca pueden implicar un hincado excesivo y daños
posible a los pilotes y los equipos. Asimismo, pueden ser necesarios tiempo y dinero para
efectuar perforaciones adicionales, con el fin de verificar la superficie rocosa.
Las pruebas de carga son críticamente altas para las condiciones del suelo. Será preciso
asumir las consecuencias, así como también las alternativas de que pueden disponer los
ingenieros. Es preciso tomar en cuenta la posibilidad de que se planteen esos problemas, no
sólo para estimar los costos, sino también para la selección de los equipos.
A menudo, las condiciones de los suelos de un sitio de construcción resultan diferentes de lo
esperado. Esto puede deberse a corrientes de agua serpenteantes con depósitos variables de
limo y arena, a una superficie irregular d rocas o materiales duros, recubiertos por materiales
blandos más resientes o a la presencia de sumideros en las rocas calizas más profundas.
Como resultado de todo esto, el hincado de pilotes crea muchas confusiones. Las longitudes
de los pilotes varían mucho de un pilote a otro. Asimismo, el registro de hincados puede variar
mucho de un pilote a otro. ¿Cómo puede el contratista especificar la capacidad de carga y la
longitud de carga y la longitud apropiada de los pilotes?
Estas dificultades causan retrasos y, además, elevan los costos debido a que algunos pilotes
deben ser más largos y, en algunos casos, será preciso no utilizar ciertos pilotes.
En esas ocasiones, las perforaciones en un sitio pudieron situarse de tal modo que
encontraran suelos más firmes o llegaran hasta materiales duros o lechos rocosos situados a
menor profundidad, mientras que, entre los citados sondeos, las rocas se encuentran a mayor
profundidad o los suelos son más blandos. Casi siempre, el único modo razonable de resolver
el problema es la obtención de información adicional. Es preciso hacer perforaciones
adicionales. En general, se hace un número considerable de perforaciones adicionales para
asegurarse de que se identifican claramente las condiciones.


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Cuándo se requieren pilotes de mayor longitud, ¿quién cubrirá su costo? Si desde el principio
se hubiera conocido las condiciones reales del terreno, desde entonces se hubieran tomado
en cuenta las longitudes adecuadas de los pilotes en las cotizaciones, y los costos los pagaría
el propietario. Las condiciones de los suelos no cambian, son una características del terreno
que pertenece al propietario quien paga el costo de las longitudes adicionales de los pilotes.
16.6. Equipos y martinetes o martillos para pilotes
En la tabla 16.1 se presentan las características de los martillos para hincar pilotes que en
general se utilizan en cimentaciones sobre pilotes y otros aspectos de la construcción. En la
lista se incluyen los tipos, las clasificaciones de capacidad y los fabricantes. Existen catálogos
de los fabricantes, que se pueden consultar para obtener detalles adicionales.
La Tabla 16.1 no es exhaustiva. También existen martillos más ligeros par el hincado de
tablestacas de madera y otros usos, así como también más pesados, para usos especiales,
tales como las construcciones marinas.
Tabla 16.1 Matillos para hincado de pilotes (lista parcial)
Martillos de acción simple
Potencia
(Ib/pie por
golpe)
a


Fabricante

Modelo
Peso del
ariete
(Ib)
Caída
(pulgadas)
Vapor/aire
(Ib/pulg
2
)
d
7,260
15,000
16,250
19,500
24,370
26,000
26,000
30,225
32,500
32,500
37,500
Vulca
b

Vulcan
McK-T
c

Vulcan
Vulcan
Vulcan
McK-T
Vulcan
Vulcan
McK-T
McK-T
2
1
S5
S6
0
08
S8
0
010
S10
S14
3,000
5,000
5,000
6,500
7,500
8,000
8,000
9,300
10,000
10,000
14,000
29
36
39
36
39
39
39
39
39
39
35

Martillos diferenciales
7,260
15,100
15,100
19,500
24,000
24,450
26,000
36,000
Vulcan
Vulcan
McK-T
Vulcan
McK-}T
Vulcan
McK-T
Vulcan
30C
50C
C5
65C
C826
80C
C8
140C
3,000
5,000
5,000
6,500
8,000
8,000
8,000
14,000
12.5
15.5
18.0
15.5
18.5
16.5
20.0
15.5
120
120
100
150
125
120
100
140
Martillos Diesel
8,100
6,600/9,900
9,100
15,000
12,000/18,800
16,800/30,100
22,800
26,300
24,000/43,000
39,700
Link belt
e

McK-}T
Delmag
g

Link belt
McK-}T
McK-}T
Delmag
Link belt
McK-}T
delmag
180
DE10
D5
312
DE20
DE30
D12
520
DE40
D22
1,725
1,100
1,100
3,857
2,000
2,800
2,750
5,070
4,000
4,850
37.6
108.0 máx.
n/a
h

30.89
113.0 máx.
129.0 máx.
n/a
43.17
129.0 máx.
n/a

a
Clasificaciones de los fabricantes.
b
Vulcan Irin Works, Chattanooga, Tenn.
c
Mckiernan-Terry Corp,, Dover, NJ.
d
Presión que actúa sobre el martillo.
e
Link Belt Div., FMC Corp., Nueva York, N.Y.
f
Potencia media de golpeo/potencia máxima de golpeo.
g
Fabricado en Alemania, consúltese los distribuidores de los Estados Unidos.
h
No se encuentra disponible.



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Los matillos con clasificaciones de capacidad de menos de 15, 000 Ib-pie se utilizan sobre todo
para hincar pilotes de láminas de acero y los postes guía en longitudes cortas [de menos de 25
pies (7.5 metros)] y cuando las condiciones facilitan el hincado. Los pilotes de madera con
carga ligera, de una capacidad de menos de 25 toneladas, se han hincado adecuadamente
on martillos de 12,000 Ib-pie de capacidad nominal, del tipo de acción simple o del de doble
acción.
La clasificación mínima de capacidad que permiten la mayoría de los códigos de construcción
para pilotes de carga, es de 15,000 Ib-pie. Durante muchos años, los martillos o martines
disponibles están limitados a capacidades máximas de 15,000 Ib-pie (existían sólo algunos
martillos más pesados). Durante esa época, las cargas aplicadas a los pilotes raras veces
sobrepasan las 60 toneladas. Al aumentar las cargas aplicadas, se fabricaron martinetes
mayores y, al mismo tiempo, se introdujo el martillo diferencial. Las prácticas de ingeniería y
los códigos más modernos exigen el empleo de martillos de mayor capacidad para las cargas
mayores de pilotes. Por ejemplo, el código de la ciudad de Nueva York acepta martillos de
15,000 Ib-pie para pilotes de hasta 60 toneladas y exige 19,000 Ib-pie para pilotes con cargas
de 70 a 90 toneladas. Por encima de la capacidad de 90 toneladas, los pilotes se deben hincar
con martillos de 24,000 Ib-pie.
Cuando el suelo ofrece una resistencia considerable al hincado, un martillo diferencial de alta
capacidad que descarga dos veces más golpes por minuto que un martillo o martinete de
acción simple, permitirá una mayor producción; sin embargo, cuando la resistencia final de
hincado es alta, los martillos más pesados pueden causar daños a las puntas y las partes
superiores de los pilotes. Este es un punto importante que se debe considerar al escoger
martillos.
Los martillos diesel, como su nombre lo indica utilizan diesel bombeado a la cámara de
combustión, que al mezclarse con aire comprimido a alta temperatura se enciende y produce la
energía para cada golpe del martillo. Se elimina la necesidad de quemadores o compresoras.
La gama de potencias que proporcionan los martillos diesel los hace adecuados para la
mayoría de los tipos de pilotes y las distintas capacidades.
Los martillos diesel de acción simple funcionan de modo un poco más lento que los martillos
de vapor de acción simple. Por otra parte, es preciso poner en marcha los martillos diesel por
medio de un revelador y, después, siguen funcionando automáticamente. Al penetrar en suelos
con pocos o ninguna resistencia, es posible que se tenga que usar el revelador hasta encontrar
cierta resistencia al hincado.
Los martillos vibratorios para pilotes se inventaron hace relativamente poco tiempo y reciben
ese nombre por la gran frecuencia de los golpes verticales que descarga el mecanismo
impulsor. Son útiles para el hincado y la extracción de pilotes de láminas de acero y postes
guía. También se han utilizando, hasta cierto punto, para el hincado de pilotes de baja a
mediana carga. Se ha dicho que los martillos vibratorios pueden hincar pilotes tubulares y de
madera en suelos en que existen obstrucciones y en los que no pueden penetrar los pilotes
hincados normalmente. Aunque esa suposición tiene ya cierta base, se necesitan más pruebas
que es posible que se consigan en el futuro.
Los hincadores resonantes (llamados también sónicos) imparten vibraciones verticales de alta
frecuencia a los pilotes, por medio de un “impulsor” montado en la parte frontal del hincador. La
vibración vertical del pilote reduce la resistencia a la fricción en un lado del pilote, de tal modo
que casi toda la energía se transmite a la punta del pilote. Esta energía es suficientes para
romper o desalojar pedruscos, penetrar en las obstrucciones y pulverizar los salientes rocosos.
Se elimine la mayor parte de la vibración que causa el hincado de pilotes a golpes. El ruido que
produce el hincado resonante es menos molesto que el del hincado a golpes. En la mayoría de
las condiciones de los suelos, el tiempo necesario para hincar un pilote es mucho menor que el
necesario para el procedimiento de golpes. Además, los pilotes quedan más rectos. Esas
unidades son más eficientes en los suelos arenosos, pero menos en los arcillosos.
El hincado resonante ha dado buenos resultados desde el punto de vista de los costos y la
ingeniería; sin embargo, se necesitan más investigaciones sobre el control de los costos de
reparaciones de esos martillos para este sistema tan prometedor resulte más competitivo.
La mayoría de los fabricantes de martillos o martinetes produce también extractores de pilotes,
que pueden ser de acción doble o simple y están equipados para la impulsión hacia arriba. Los
extractores vibratorios dan impulso hacia arriba o hacia abajo y depende la vibración para
vencer la fricción y reducir la energía necesaria para extraer los pilotes. Al parecer, el hincador-


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extractor vibratorio es el mejor para sacar pilotes de láminas de acero. Para otros pilotes, la
extracción dependen de la energía de tracción o arrastre de la grúa, ayudada por la acción del
extractor, que elimina o reduce la fricción. La tracción efectiva de línea de la grúa se limita a la
tensión que puede soportar el extractor y la fuerza con que sujeta el pilote. Siempre hay el
riesgo de que la sujeción del pilote se suelte. Deben tomarse precauciones para evitar que el
aguillón gire hacia atrás, en le caso de que se produzca una rotura.
Con frecuencia, si un pilote se hinca una o dos pulgadas más, se hará que se venza
temporalmente la fricción del suelo. En los suelos granulares, es posible que lo único que se
necesite para soltar un pilote sea un chorro de agua.
Los hincadores de pilotes actuales son del tipo de grúas montadas en orugas. Para proyectos
especiales, las grúas giratorias montadas en una solera inferior que a su vez, se desplaza
sobre rodillos, permite un radio de acción mucho mayor para el hincado, que los hincadores de
grúa fija. Los martillos para pilotes se manejan con un máximo de cuatro partes de alambre o
cable, que pasan por poleas situadas en la parte superior de la guía. Las guías se pueden
sujetar al aguillón mediante una conexión en la parte superior, en cuyo caso reposan en
bloques, sobre el terreno, durante el hincado o bien, se pueden conectar de tal modo que las
guías se extiendan muy por encima del extremo del aguillón de la grúa. Un marco o seguidor
se puede ajustar a lo largo, de tal modo que se puedan impulsar los pilotes con cierta
inclinación, ya sea hacia las guías con el fin de hincar lateralmente los pilotes inclinados.
16.7. Hincado de pilotes
El proceso de hincado de pilotes interesa, sobre todos, por la cantidad de fallas que puede
haber. Por ejemplo, los rellenos superficiales artificiales suelen contener chatarra, trozos de
concreto, madera, escombros, etc. Esas obstrucciones pueden romper los pilotes de madera,
desagarrar los encofrados de los pilotes colados in situ y hacer que los pilotes se desvíen de
sus lugares correspondientes. En el depósitos naturales, las obstrucciones consisten en
preduscos, fragmentos de rocas o guijarros, de 6 pulgadas (15 cm) o más grandes. Con
frecuencia se hacen excavaciones en los lugares en que van los pilotes, para asegurar un
buen hincado de pilotes a través de rellenos obstruidos poco profundos. Se pueden hacer
orificios con un retroexcavador. Después de eliminar las obstrucciones, el agujero puede
rellenarse con la tierra restante y será posible hincar el pilote. A veces se suele utilizar una
perforadora barrenadora móvil delante del hincador, para ver si hay o no obstrucciones.
Cuando hay tantos pilotes que sus cofias forman casi una rejilla, debe pensarse en la
posibilidad de excavar y rellenar toda la zona.
Con frecuencia, los machos se utilizan cuando hay obstrucciones por debajo del nivel freático o
cuando están a demasiada profundidad para poder extraerlas mediante excavaciones poco
costosas. Si la obstrucción se encuentra en el suelo blando o suelto, puede hacerse a un lado,
hincando algún tipo de macho. Este puede ser una viga H pesada, con la punta reforzada o un
tubo pesado de extremo cerrado. Con frecuencia es necesario meter el macho más de una vez
en un grupo de pilotes, puesto que al empujar la obstrucción fuera del lugar que debe ocupar
un pilote, puede hacer que se mueva hacia la ubicación de otro. Cuando no se pueden
desalojar las obstrucciones, el uso del macho puede necesitarse para localizar zonas no
obstruidas dentro de la cimentación, hincar los pilotes donde pueden penetrar, y rediseñar las
cofias de los pilotes a medida que se vayan hincado.
A menudo se necesitan perforaciones previas para atravesar obstrucciones o cargas firmes de
los suelos. En zonas acereras, con frecuencia hay rellenos de escorias de hasta 30 pies (9m)
de profundidad. Esos rellenos contienen trozos redondeados y endurecidos de hierro o
escorias del fondo de los moldes. Cuando no sea posible abrirse paso a través de las escorias,
suele ser necesario perforar orificios guía en los lugares en que deben ir en los pilotes y,
cuando se encuentran fragmentos de hierro, volarlos con dinamita.
El proceso de “revestido” puede usarse cuando haya fragmentos agudos que puedan
desgarrar el recubrimiento de los pilotes colados in situ. Primero se hinca y limpia un
recubrimiento de mayor tamaño, introduciendo el pilote en el redescubrimiento que protege la
cubierta del pilote. Luego se saca el revestimiento o casquillo. En algunas condiciones, el
recubrimiento se puede hincar con la placa suelta al fondo, que se debe retirar antes de hincar
el pilote a través del casquillo.
16.8. Levantamientos del terreno y desplazamientos
La mayoría de los tipos de pilotes son de “desplazamiento”, o sea, que desplazan un volumen de
tierra aproximadamente igual al volumen de pilote. Los pilotes de vigas H y los de extremo abierto no


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se consideran como pilotes de desplazamiento. En realidad, los pilotes de vigas H desplazan cierta
cantidad de tierra, porque se forma un tapón de tierra entre los brazos, que se desciende a medida
que se va hincando el pilote.

En los suelos granulares, el volumen de desplazamiento produce la compactación del suelo que
rodea al pilote. Cuado los suelos granulares son demasiado densos para una mayor compactación,
los pilotes pueden haber llegado a su capacidad de carga. De no ser así, tal vez se requiera un
chiflonado para permitir una mayor penetración.

En los suelos arcillosos, el hincado de pilotes de desplazamiento provoca grandes presiones en el
suelo. Esos suelos son relativamente incompresibles durante el hincado y sólo pueden aflojar
mediante el movimiento. La tierra se eleva y se desvía a los lados del pilote. El movimiento de la tierra
requiere tiempo, de modo que el hincado continuo de pilotes crea esfuerzos cada vez mayores en el
suelo. En un sitio de construcción al ras, donde la excavación general es poco profunda, la superficie
del terreno se elevará aproximadamente el volumen total de todos los pilotes hincados. Con 10 o más
pilotes en un grupo, con cofias de pilotes cerca unas de otras, y con pilotes largos, que desplacen 1
1/2 yardas
3
(aproximadamente 1.40 m
3
)o más, toda la zona se elevará verticalmente. El efecto puede
ser notable, al sobresalir por encima de los límites horizontales de la excavación. Las líneas de
servicio público bajo calles adyacentes pueden desplazarse y elevarse, afectando a los edificios
cercanos. La secuencia del hincado puede tener cierta influencia sobre la elevación de los pilotes. En
un grupo grande de pilotes, la secuencia del hincado de pilotes. Esto permite una mayor reducción
de los esfuerzos del suelo y del movimiento de los pilotes hincados. En el caso de que el sitio de la
obra se encuentre cerca de la parte superior de un talud profundo o la cuenta de un río, podrán
efectuarse movimientos tanto verticales como horizontales. En condiciones extremas, puede ponerse
en movimiento toda la masa de tierra, de tal modo que los grupos de pilotes ya hincados pueden
desplazarse horizontalmente varias pulgadas o hasta varios pies.

Cuando se hincan pilotes recubiertos, se deben tomar disposiciones para verificar la integridad de los
pilotes hincados. El procedimiento habitual consiste en colocar un trozo largo de tubo de 3 pulgadas
habitual consiste en colocar un trozo largo de tubo de 3 pulgadas (7.5 cm) en el primer pilote hincado
en cada grupo, con el fin de establecer la elevación de la punta del pilote y, asimismo de parte
superior. Cuando las partes superiores de los pilotes se elevan, pero no las puntas, y cuando no se
observan separaciones del recubrimiento en las juntas, los pilotes podrán colarse después de que
haya cesado todo movimiento de elevación. También deberán cesar todos los movimientos laterales.
Puede ser que se necesiten pilotes adicionales para corregir la excentricidad. En el caso de que la
tubería que sirve como testigo revele un movimiento ascendente de la punta del pilote, será necesario
rehincado (véase la sección 16.10). para no provocar movimientos horizontales, se ha descubierto
que es conveniente hincar todos los pilotes a partir de un nivel y hacer excavaciones para pozos y
sótanos parciales, después de terminar el trabajo con los pilotes. Un instrumento de corte puede
utilizarse para quitar los recubrimientos de pilotes por debajo del rasante.
16.9. Preexcavaciones y compactación mediante chiflonado
El desplazamiento lateral dentro de lechos profundos de suel9os cohesivos (tal como se
describen en la sección 16.8) se puede evitar retirando cierta cantidad de tierra en el lugar de
cada pilote, que represente el total o una parte del volumen del pilote hincado. El
procedimiento se denomina preexcavación o perforación. El primer intento para llevar a cabo
esto se hizo con un preexcavador de tubo simple, que consiste en un trozo largo de tubo de
14 a 16 pulgadas, abierto en el fondo y cerrado en la parte superior, con una conexión arriba
para admitir vapor o aire comprimido. El preexcavador se introduce en el suelo en el lugar de
cada pilote y luego se retira. Después, el tapón de tierra se expulsa del tubo por medio de
vapor o aire comprimido no se debe usar en suelos blandos porque al sacar el tubo, la tierra
volverá a caer al orificio. Se puede utilizar en suelos más firmes. Pero se limita a profundidades
de 30 pies (9 metros) como máximo. En suelos apropiados, la preexcavación se puede
efectuar con una barrera de tierra accionada mediante una perforadora móvil. El orificio
perforado deberá poder permanecer abierto, hasta que se lleve a cabo el hincado del pilote. La
efectividad de la preexcavación depende del control riguroso del volumen real de tierra
retirada. De modo ideal, la preexcavación debe conformarse a las dimensiones exteriores del
pilote y retirar del 90 al 95% del volumen del pilote, por encima del estrato de carga. De esta
manera, para pilotes de más de 60 pies (15 m) de longitud, la preexcavación de tubo en seco,


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hasta una profundidad de aproximadamente 30 pies (9m), reducirá el levantamiento, pero no
servirá en absoluto para evitar el esfuerzo y el movimiento resultante del suelo por debajo del
nivel de 9 metros (30 pies) de profundidad.
A veces, las condiciones del suelo son tales que se produce una reducción de la resistencia al
hincado de pilotes, después de detener el hincado. Cuando un pilote se ha hincado
inicialmente hasta una resistencia final especificada, por ejemplo, de ocho golpes para la
última pulgada y, al cabo de unos 15 minutos, se reanuda el hincado, la resistencia puede
disminuir a tres o cuatro golpes por pulgada. Parte de la resistencia final anterior se pierde. Es
posible que se necesite otro pie (30 cm) o más de penetración adicional, para volver a alcanzar
la resistencia especificada. Este fenómeno recibe el nombre de “relajamiento de la resistencia
al hincado de pilotes”.
La experiencia obtenida hasta ahora indica que las pizarras, las arenas o los limos densos y
finos son las formaciones en la que puede notarse este comportamiento de los pilotes. Se han
producido pérdidas de resistencia en pizarras desmenuzables, sobre todo cuando se
entremezclan con estrato blandos, y en arenas y limos finos y saturados donde el valor N haya
sido de 50 o mayor.
Una de las explicaciones avanzadas sostiene que el agua de los poros, al no poder
desplazarse con rapidez a través de suelos finos y densos, resiste una gran proporción d la
potencia del martillo, bajo golpes repetidos. La presión del agua de los poros vuelve a la
normalidad durante la pausa en el hincado, permitiendo una mejor penetración, al reanudarse
el hincado.
No hay ninguna solución sencilla para este problema. Uno de los métodos utilizados consiste
en hincar los pilotes hasta una resistencia 50% mayor que la especificada y, luego, mediante el
rehincado, determinar si se ha retenido la resistencia especificada. Este sistema requiere el
rehincado de todos y cada uno de los pilotes para comprobar su capacidad. Además, pueden
requerirse pruebas adicionales de cargas de pilotes (véase la referencia 36).
Para proporcionar un método controlado y seguro de preexcavar para pilotes de cualquier
longitud, sobre todo en los suelos blandos y cohesivos, se ideó la preexcavación “giratoria
húmeda”. En este sistema se perfora un orificio hasta la profundidad deseada, mediante
métodos de perforación giratoria. El orif9icio puede ser recto o “moldearse” por medio de
escariadores fijos en puntos escogidos del vástago de la barrenadora y sé recircula a un
sumidero. El orificio perforado se deja lleno la lechada, para evitar el desplome o la inclinación
de las paredes. Luego, el pilote se hinca en el orificio, desplazando la lechada y creando un
contacto estrecho con el suelo a lo largo de toda la longitud de la preexcavación.
En cierto sentido, el chiflonado de pilotes es también una preexcavación. Se utilizan chorros de
agua para crear un orificio en el que se hincan los pilotes o para eliminar la fricción de los
pilotes, mientras se hincan; este método es casi tan antiguo como el hincado de pilotes.
Aunque en los suelos arenosos es posible abrir orificios mediante el chiflonado, en los suelos
arcillosos no se logra gran cosa. En las arenas, suele utilizarse un tubo de chiflonado de 3
pulgadas, con un boquerel en un extremo, para deslavar un orificio en el que se puede hacer
descender al pilote hincarlo. Con frecuencia, la presencia de grava en una formación, limita la
eficiencia del chiflonado, ya que la grava tiene a acumularse al fondo del orificio abierto. Tal
vez sea más común el chiflonado a los lados de los pilotes. Es difícil mantener el pilote en su
lugar; con un solo chorro; por tanto, es más frecuente utilizar el chiflonado con chorros
gemelos, uno a cada lado del pilote, para lograr una mayor eficiencia y un mejor control.
16.10. Rehincado y martillero de pilotes
La elevación de los suelos cohesivos durante el hincado, a menudo causa un levantamiento de
los pilotes adyacentes, que se elevan junto con el suelo. Esto hace que las puntas se separen,
cuando las puntas estén ancladas en un estrato firme y resistente.
Los pilotes de una pieza, como los de madera, los de concreto precolado, los tubulares y los
de vigas H, deben elevarse como unidades. Pueden volver a martillarse hasta la elevación
original de la punta y la resistencia de hincado, utilizando de nuevo el martillo de pilotes.
En caso de pilotes tablestacados, un tubo testigo insertado en la cubierta, hasta la punta,
mostrará el desplazamiento relativo entre la parte superior del casquillo y la punta del pilote. Si
hay evidencia de un movimiento de la punta del pilote, esté exigirá un rehincado. El mandril
deberá reinsertarse en el casquillo, las patas de perro o lo pliegues de la cubierta pueden
impedir que vuelva a entrar el mandril. En ese caso, se suelen utilizar instrumentos de


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rehincado (que consisten en un tubo de paredes fuertes, más pequeño que el mandril y
ajustado al fondo para formarse a la punta del mandril), para rehincar los pilotes
distorsionados. Los pilotes colados in situ e hincados con mandriles, con casquillos o cubiertas
de lámina corrugada, se pueden estirar hasta cierto punto, sin separarse, antes de colar el
concreto.
Cuando el estrato de apoyo sea primordialmente arcilloso, puede elevarse, llevándose el pilote
completo hacia arriba. Se ha demostrado muchas veces que esto no afecta necesariamente a
la capacidad de carga. No obstante, es preciso probar esto en todos los casos. La secuencia
del hincado de pilotes en un grupo grande puede modificar la producción en que se levanta el
suelo. Lo mejor es iniciar el hincado hacia el centro del grupo y avanzar hacia las orillas.
Para asegurarse de que todos los pilotes de un grupo están bien colocados, puede necesitarse
más de una operación de martilleo o rehincado. Para los pilotes de un grupo están bien
colocados, puede necesitarse más de una operación de martilleo o rehincado. Para los pilotes
hasta que haya cesado todo el levantamiento y se hayan ajustando todos los pilotes. Los de
concreto se pueden rehincar; pero esto implica ciertos riesgos y no constituye una buena
práctica, debido a los daños que puede sufrir el concreto.
16.11. Fricción negativa en los pilotes
La preparación del área que se va a construir puede incluir la elevación del nivel del terreno,
por medio de rellenos. Cuando el relleno se pone sobre una formación arcillosa (con turba), el
peso del relleno consolida el lecho de arcilla. Toda el área se asienta, lo cual se puede efectuar
durante un periodo largo. Los pilotes hincados a través del relleno, la arcilla y, por último, el
estrato de poyo, se apoyan principalmente ene estrato de apoyo. La fricción en el relleno y la
arcilla da cierto apoyo temporal. Al proseguir el asentamiento del área, el relleno y la arcilla
tiran de los pilotes hacia abajo y les trasmiten cargas. Los pilotes se pueden asentar por el
peso de esta carga (véase la referencia 34). La fricción negativa se agrega a las cargas de los
edificios. La cantidad de la fricción negativa ejercicios sobre los pilotes se puede estimar en
función de la resistencia promedio del relleno y la arcilla. El análisis técnicos de los suelos es
indispensable para diseñar cimentaciones de pilotes en esas circunstancias.
16.12 Resistencia al levantamiento
En general, se supone la capacidad final de un pilote en tensión que se mide de la resistencia
de corte del suelo que lo rodea a la cantidad de adhesión entre la superficie del pilote y el
suelo, toándose siempre la magnitud menor. Sin embargo, hay pruebas de que, en algunos
suelos, por ejemplo en las arcillas moderadamente firmes, pueden producirse fallas por debajo
de esos valores. En consecuencia, se aconseja verificar las capacidades de levantamiento
mediante pruebas sobre el terreno. El procedimiento habitual consiste en hincar dos pilotes de
reacción a los lados del pilote de prueba. Luego, con gato de marco, el pilote de prueba. Luego
con un gato de marco, el pilote de prueba se eleva hasta que se prodúcela falla. Al reducir la
carga a cero, en tres o cuatro puntos durante la aplicación, se puede detectar al movimiento
del pilote en relación al suelo y la dilatación elástica del pilote. Los resultados se grafican en la
misma forma que en caso de las pruebas de cargas hacia. A partir de estos datos, utilizando
un factor apropiado de seguridad, se puede establecer la carga de levantamiento. En general,
para los pilotes de fricción, la carga de levantamiento se suele encontrar la gama de 50 a 75%
de la capacidad de carga hacia abajo. Para los pilotes de carga en la punta, la capacidad de
levantamiento puede ser menor.
16.13 Pilotes con franqueo superior limitado
Es condiciones de bajo franqueo, los pilotes tienen que hincarse y dividirse en secciones
cortas. Por lo común, los contratistas escogen para este fin pilotes tubulares de 10 3/4
pulgadas, con el extremo cerrado y paredes de 1/4 de pulgada de espesor ligeramente
mayores. El costo del empalme y las posibilidades de corrosión impiden el empleo de vigas H
en secciones cortas. Las condiciones en que se han hincado pilotes con franqueo limitados
son tan diversas que es más conveniente revisar los problemas de bajo franqueo por
categorías generales.
Cuando el franqueo sobrepase los 14 pies (4.20m), los pilotes suelen ponerse bajo una rampa
o una estructura superior, o bien en un edificio alto o un almacén. Los pilotes se puede hincar
con un hincador normar, con martillo corto, por ejemplo el McKiernan Terry 9B3 montado en
una extensión que sobresalga.



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Si el franqueo es de aproximadamente de 25 pies (7.5m), se pueden utilizar una grúa ligera de
aguillón corto, con guías oscilantes y un martillo ligero. Cuando el franqueo sea demasiado
bajo para poder utilizar una grúa, el mejor método para hincar más de 50 pilotes consiste en
construir una viga de asiento de madera, con guías de madera y un malacate de dos tambores.
Se puede proporcionar vapor o aire de alguna fuente separada.
Con un franqueo menor de 14 pies (4.20 metros), es adecuada una viga de asiento especial
con guías superiores abiertas, donde el área de trabajo no éste pavimentada y haya libertad
para desplazar el hincador por la zona. Donde haya un buen piso de losas de concreto, un
hincador que resulta eficaz es un elevador de horquilla con el martillo sujeto con pernos a la
parte frontal. El martillo debe sujetarse de tal modo que se pueda elevar hasta el techo. La
carga que pesa sobre las ruedas delanteras será considerable, por lo que tendrán que cortarse
orificios de pilones a través de las losas, en tamaño suficientes para permitir la instalación de
un apoyo de madera. Mediante el empleo de placas de piso rígidas, de acero, la carga de las
ruedas delanteras puede ser soportada por los apoyos de madera, en lugar del borde de la
losa.
Unos cuantos pilotes situados en un lugar confinado podrán hincarse con un martillo o
martinete manejado con una malacate de cadena, colocado en el techo, colgado de una viga
sujeta con puntales de madera en cada extremo. El aparejo del martillo reduce el espacio en
unos 3 pies (90 cm).
Las excavaciones para los pilotes deben ser suficientes profundas para poder agregar
secciones tubulares por debajo del nivel del piso y, durante el hincado, el martillo debe seguir
al pilote tubular al interior del agujero. Aunque este método es lento y costoso, se ha utilizado
mucho. Las operaciones en zonas confinadas requieren que el martillo vapor o aire se
conduzca desde el exterior. En las líneas de vapor se produce condensación, de modo que se
necesitará una válvula de apertura rápida con un accesorio de drenaje, cerca del martillo.
Las capacidades de carga de pilotes donde sólo se puedan utilizar martillos ligeros, deberán
mantenerse por debajo de 40 toneladas. Raras veces es posible efectuar pruebas de carga de
pilotes. Es muy importante planear el trabajo con el fin de agregar secciones de tubos, cuando
menos de 4 pies (1.20 m) de longitud. El empleo de un martillo McKiernan-Terry Nº. 7 ahorra
espacio. Para capacidades de pilotes de más de 20 toneladas, se necesita un martillo más
pesado. Esto puede hacerse hincando todos los pilotes en una zona, con la mayor separación
posible, utilizando un martillo Nº. 7 y cortando el pilote a 1 ó 2 pies (30 ó 60 cm) por encima de
la elevación de la parte superior del pilote, cambiando los martillos, para utilizar u 9B3, par
concluir el hincado.
16.14 Resistencia lateral de los pilotes
Se han creado varios métodos para estimar las cargas laterales que pueden colocarse sobre
los pilotes. En general, toman en cuenta la carga que se puede poner en un solo pilote. A
continuación, se presentan cuatro de los métodos que más se utilizan:
Fórmula del poste. Existen varias fórmulas para los postes, tomando en cuenta básicamente
la profundidad a la que se debe hincar un astabandera para impedir que se caiga. En la figura
12.8 se indican la presiones sobre las caras del poste. Para efectuar los cálculos, es necesario
conocer el vapor de la capacidad de carga lateral permisible del suelo. En algunos de la
construcción, tales como el uniforme, sedan algunas formulas para postes. En la figura 12.8 se
presentan una formula típica los valores permitidos de capacidad de carga lateral sedan en
algunos códigos de la constitución tales como el uniforme, o se pueden obtener de algunos
ingenieros de suelos.
Punto de fijación. En este método se supone que el poste esta fijo en algún punto de la tierra
y que es una viga envoladizo por encima de dicho punto. Los puntos de fijación se determinan
arbitrarialmente. Las profundidades de fijaciones que más se utilizan son de 5 pies (1.5 m) por
debajo de la superficie del terreno para suelos firmes o compactos y 10 pies (3 m) para sueltos
o blandos.
Análisis de elasticidad. En este método, se calcula la deformación del suelo, el resultado es
un diagrama de deflexión lateral de la cabeza del pilote para variar cargas laterales supuestas
puesto que la deflexión lateral no puede ser muy grande sin dañar la estructura, esto
establece la carga lateral admisible de diseño sobre el pilote. Para este método se requiere
pruebas y análisis de suelo.



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Prueba de carga. Un poste o pilote se puede hincar y probar mediante la aplicación de un
carga lateral sobre la cabeza del pilote. Por lo común, el máximo admisible es de 1/2 pulgada
(1.27 cm) de deflexión lateral, con una deflexión residual, después del retiro de la carga, de
1/4 de pulgar (1.6 cm) o menos. Asimismo, en general la carga de diseño es de 50 % o
algún otro porcentaje de la carga lateral de prueba.
En la referencia 30 se puede obtener información adicional sobre el diseño.
16.15 Resumen
Los puntos más importantes de este capítulo son:

HECHOS: Los riesgos de causar daños a la propiedad se deben evaluar en forma
realista y cubrirse por medio de seguros, incluyendo “protección adicional o
amplia”. La compilación de datos que respalden reclamaciones extras
puede ser una tarea importante. Es importante que sea adecuada la
información y su inclusión o su exclusión de los documentos del contrato.
Con frecuencia se plantean problemas, debido a:

1. Obstrucciones para el hincado de pilotes.
2. El hincado de pilotes de desplazamiento en suelos cohesivos.
3. La fricción negativa sobre los pilotes.
4. Las fuerzas laterales sobre los pilotes.
ATENCIÓN A: Daños a estructuras, debidos a l hincado de pilote. Información de suelos
que indique elevaciones irregulares de superficies rocosas o de estados de
apoyo. Negligencias al hincar pilotes de prueba y efectuar pruebas de
carga de pilotes. Fórmulas modificadas para el hincado de pilotes que daña
los martillos y pilotes.




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RESISTENCIA DEL TERRENO
GENERALIDADES SOBRE CIMENTACIÓN

La parte del edificio que constituye la base del mismo y está debajo de la tierra, se denomina
cimentación, que puede clasificarse en:
a) Cimentación normal, y
b) Cimentación artificial
Cimentación normal se dice cuando la base del muro o columna se asientan directamente sobre el
terreno resistente, considerándose conveniente una profundidad no mayor de 2 mts.
Cimentación no artificial se denomina cuando estando el terreno resistente a una profundidad mayor
de 2 mts. No es posible asentar directamente la cimentación sobre él, recurriéndose a algún sistema
especial o artificial para alcanzar y utilizar el terreno resistente.
Dentro de la cimentación normal llamamos: cimientos corridos a los que constituyen la base de muros
y cuya ejecución no se interrumpe caracterizándose por su uniformidad; y cimientos aislados a los
que constituyen las bases de columnas, llamándosele zapatas.
El ancho del cimiento corrido, llamado simplemente cimiento, depende del cálculo, aunque para el
suelo de grava de lima y trazándose de una vivienda hasta de dos pisos, hay valores empíricos, por
ejemplo, 0.40 m. Para base de muros de cabeza. En cuanto a la altura se muestra por el calculo que
es suficiente que sea igual al ancho, pero es necesario que el nivel de la cara inferior del cimiento
esté por lo menos a 1.00 m. Bajo el nivel del suelo para prevenir que las aguas superficiales como
aniegos, riegos, etc. Modifiquen las condiciones de resistencia del terreno; de la misma manera el
nivel de la cara superior del cimiento se llena hasta casi el nivel del suelo para evitar el mayor costo
de encofrado en los sobre cimientos. (Fig. 9).

El sobre cimiento es la parte de la cimentación que va entre el cimiento y el muro, de allí su nombre;
debe tener una altura tal que aleje la humedad del suelo, siendo a 0.30 m. Una altura conveniente
para no aumentar el costo de encofrado. Su nivel superior puede coincidir con el nivel del falso piso,
con el nivel del piso terminado o estar generalmente a unos 0.10 m. Del nivel del piso terminado; en
caso de terrenos muy húmedos es recomendable echar en la cara superior del sobre cimiento una
capa de asfalto para evitar que la humedad suba al muro, sobre todo si se teme la presencia del
salitre. El ancho es igual al ancho del muro que va a soportar y se trazará sobre los cimientos. (Fig.
8).
Las zapatas hemos dicho que constituyen la base de las columnas y son de concreto armado cuando
llevan una malla de fierro o parrilla; igualmente deben profundizarse hasta encontrar el terreno
resistente pero no a menos de 1.00 m. Del nivel del suelo. Para comodidad del trazo de la columna y
mantener la estabilidad de la parrilla se construye una sub-zapata con concreto pobre de 2” a 3” de
espesor. Se excavará cuidadosamente la zona de la zapata para evitar la ejecución de encofrado
lateral. (Fig. 10).


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TERRENO
Cimentación, propiamente dicha, es la obra que media entre el terreno y los muros o entre terreno y
estructura, según la naturaleza del edificio a construir. Prácticamente se puede cimentar en cualquier
terreno siempre que se observen los procedimientos recomendados por las investigaciones, para
dicha clase de terreno. Lo ideal, por lo rápido y económico, seria cimentar sobre roca, pero como la
mayoría de las veces esto no es posible, hay que adaptarse a las circunstancias del terreno,
debiendo analizarse el comportamiento del mismo antes de comenzar una edificación.
El objeto de toda cimentación es transmitir el terreno todas las cargas y sobrecargas de un edificio.
Esta claro que si el terreno fuese lo suficiente duro y firme, no harían falta cimientos, sino que sobre
la misma rasante del terreno se podrían construir las paredes o estructuras. Pero como esto no
sucede así generalmente, hay que buscar la manera de que estas cargas y sobrecargas asienten en
una mayor superficie del terreno a fin de que a cada porción del suelo le corresponda menos peso
que soportar, consiguiéndose, por tanto, una menor fatiga del terreno.
Efectivamente el terreno cede bajo la presión de una carga obligando a sus moléculas a que se
modifiquen sus distancias y posiciones, produciéndose entonces una deformación, la cual será menor
cuanto mayor sea la cohesión y dureza del terreno.
Cuando un cimiento se apoya, o mejor dicho, tiene como base un terreno compacto formado por
capas de reconocido espesor, resistencia y extensión no hay peligro alguno para la estabilidad del
edificio. Cuando el suelo no es compacto, pero está constituido por bancos de pequeña extensión y
pequeña potencia, mientras los estratos o capas tengan un espesor constante, entonces se podrá
cimentar con alguna tranquilidad; pero si por el contrario el terreno es comprensible y está formado
por capas de espesor variable, entonces toda la cimentación está expuesta a un verdadero peligro.
CLASIFICACION DE TERRENOS
En general el terreno estará formado por varias capas supuestas de naturaleza y resistencia
diferentes. Es el caso, pues, de averiguar si se dispone de una capa resistente, la profundidad a que
se encuentra y el espesor (potencia) de la misma. Teniendo conocimiento de esto cuando se adopta
tal o cual tipo de fundación más racional, segura y económica al mismo tiempo.
Los terrenos del punto de vista de fundación se dividen en dos grandes categorías:
Categoría A.- Terrenos incomprensibles o resistentes:
1) No socavables por el agua: piedra en general, tosca (formada por la mezcla de arcilla y caliza).
2) Socavables por el agua: arena, grava, arcilla, greda (formada por la mezcla de arcilla y arena).
Categoría B.- Terrenos compresibles:
Fango, tierra vegetal, de relleno, arenas de médanos (dunas) movibles por el viento, cieno, turba.
Los terrenos de la categoría A, incompresibles y no socavables por el agua, son terrenos excelentes
para las fundaciones de gran resistencia.
POZOS DE EXPLORACIÓN Y SONDEOS
Para cimentar convenientemente es necesario averiguar si se dispone de una capa resistente a qué
profundidad se encuentra a cuál es el espesor o potencia de la misma, es decir, que se debe efectuar
un estudio previo del terreno.
Cuando el terreno firme se supone a poca profundidad se puede efectuar excavaciones para el
conocimiento geológico del suelo. Esas excavaciones o pozos de exploración pueden hacerse de
forma que un obrero trabaje con comodidad bastando, si son de sección rectangular, un largo de 1 a
1.50m. por un ancho de 0.60 a 0.70 m., y si son circulares un diámetro de 1.00 a 1.50 m.
Los sondeos son otro aspecto del reconocimiento del subsuelo, cuado por circunstancias del terreno
hay que ir a ciertas profundidades. Operaciones en la cual con instrumentos apropiados se atraviesan
las diferentes capas del terreno permitiendo la extracción de muestras.
Para profundidades hasta 5 metros y tratándose de terrenos de consistencia corriente, se usa la
sonda de mano, que es manejada por un solo obrero. El equipo está formado por un trípode, el
barrero penetra en el terreno por simple rotación ejecutada a mano.
Para profundidades mayores de 5 metros se emplean barrenos accionados a motor. El extremo o
punta del barreno adopta diferentes formas apropiadas para la resistencia de diversos terrenos, es
decir, yendo desde suaves hasta compactos.
Las exploraciones y sondeos se harán preferentemente cerca de los lugares más cargados. Con la
investigación debe determinarse no solo la profundidad a que se halla la capa resistente, sino


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también su espesor (potencias). Se necesita un espesor mínimo para cada terreno según su
característica.
Para otra parte si tenemos un terreno de firmeza aparente pero que en su interior oculta bolsas como
las de la figura 13 forzosamente tendrá que producirse la catástrofe, o cuando menos grietas y
fisuras peligrosas que más tarde o más temprano darán al traste con la estabilidad de la construcción
sino se recurre a inyecciones y recalces, operaciones que generalmente podrán evitarse si desde el
principio se observan las precauciones necesarias.
Para prever esta posible circunstancia, proponemos un sistema que podemos asegurar dá en la
práctica óptimos resultados. El procedimiento se basa en una propiedad física que trataremos de
explicar:


Si un cuerpo pesado cae en tierra con alguna violencia, la zona inmediata al choque percibirá una
sacudida cuya será mayor cuanto menor sea la capacidad de resistencia del terreno a ensayar.
Basándonos en este principio, un cubo lleno de agua y un pisón corriente nos ayudará a saber que
con clase de terreno hemos de tratar, si el citado cubo lo depositamos en el suelo, una vez realizada
la excavación y su alrededor apisonamos en el terreno repetidas veces con golpes bruscos y secos.
Si se trata (Fig. 11) de terreno compacto y duro, éste permanecerá inalterable y, por lo tanto, el agua
continuará inmóvil; pero si por el contrario (Fig. 12), se trata de un terreno poco consistente y, más
aún, si contuviera concavidades, la onda expansiva se transmitirá al cubo, y el agua se pondría en
movimiento, al igual que cuando arrojamos una piedra a un estanque.
La siguiente tabla dá idea de la potencia conforme al terreno:

Clases de terrenos Resistencia
de trabajo
Kg/cm2.
Potencia mínima
de la
capa m.
Terrenos buenos y resistentes
Piedra
Tosca
Arcillas compactas y secas
Grava, arena, compactas y secas
Greda compacta y secas

De 20 a 30
Hasta 6
Hasta 3
Hasta 4
Hasta 3

1.0
1.0
1.5
1.5
1.5
Terrenos medianos
Terrenos húmedos
Arena (de aluvión)
Arcilla flojas

Hasta 1.5
Hasta 1.0
De 1.0 a 1.5

2.0
2.0
2.0
Terrenos malos y compresibles
Tierra vegetal
Tierra de relleno
Arena de médanos (dunas)

Hasta 0.70
Hasta 0.40
Hasta 0.50

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RECONOCIMIENTO DEL TERRENO
A veces, a la cimentación de un edificio no se le concede la importancia que merece. Una obra no
sólo se compone de materiales y la práctica diaria nos enseña que es posible ahorrarse una gran
parte de ellos si realizamos con esmero la cimentación del edificio encomendamos. Es necesario
estar alerta y reconocer el terreno en profundidad, especialmente en aquellos puntos en que se
concentran las mayores cargas, pues a menudo se presentan estratos de terrenos, firmes por su
naturaleza, pero de escaso espesor que cubren bolsas huecas o de resistencia nula, cuyo
desconocimiento nos puede conducir a lamentables fracasos (Fig. 13).
De lo que se deduce que incluso
cuando se va a cimentar sobre roca
es preciso identificar el terreno,
desenmascararlo para conseguir
seguridad y firmeza en la
construcción.
Reconocido el terreno es muy
conveniente saber su resistencia para
lo cual daremos oro procedimiento
práctico llamado el “método de la
mesa”
ENSAYO DE TERRENOS PARA FUNDACIONES
Método de la mesa.- Se cava un pozo de 1.80 m. Por 1.80 m. O más de lado y de profundidad
igual a la cota de fundación. Se aplana el piso del pozo, sin apisonarlo. En el fondo del mismo se cola
una mesa robusta de 1.40 por 1 m. Y de 60 cm de altura, de cuatro patas de 71 por 71 mm. Por lado
a fin de tener una superficie de contacto de 200 cm2. con el suelo. También se emplean mesas de
tres patas. (Fig. 14).
La mesa se nivela prolijamente, teniendo a mano chapitas de hierro de 71 por 71 mm. Y 1 mm. De
espesor que se colocan debajo de las patas para así conseguir la perfecta horizontalidad de la mesa.
Al costado de ella se clava una regla sobre al cual se marca con un lápiz la altura de la mesa.
Instalada así ella, se empieza a cargarla, con todo cuidado, con bolsas de cemento o bolsas de
arena, previamente pesadas, distribuidas uniformemente sobre toda la mesa.
Se carga con 200 Kg. Y se deja así
durante media hora. Si no se nota ningún
hundimiento se agregan otros 200 Kg. Y
se vuelve a esperar media hora. No
acusando aún la mesa ningún hundimiento,
se vuelve a cargarla con otros 200 Kg. Y
así sucesivamente hasta producir un
hundimiento de 2 a 3 mm. (que se observa
en regla).
Se divide la carga total por la superficie de
las patas, o sea 200 cm2. y este resultado
se vuelve a dividir por 8 a 10 coeficiente de
seguridad.
Si el terreno que ha de ocupar el edificio, es grande este ensayo se hará en 3 o4 puntos diferentes.
Para terrenos chicos sería conveniente hacer dos ensayos, en lugares distintos.
Ejemplo:
Carga total: P = 2400 Kg.
Resistencia del terreno por ensayo:
2 1
/ 12
200
2400
cm kg r  
Resistencia especifica del terreno (o carga de trabajo):
2 2
1
/ 2 . 1 / 12 cm kg cm kg
seguridad de e coeficient
r
r   




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Determinada la carga de trabajo del terreno se procede a investigar el espesor (potencia) de la carga
ensayada.
Esta no debe tener un espesor menor de lo indicado en la tabla para la resistencia y clase de terrenos
encontrados.
INFLUENCIA DEL AGUA EN LOS SUELOS
Las condiciones iniciales de un terreno pueden variar fundamentalmente en determinados casos,
debido a la presencia de agua superficial o subterránea. Por otra parte la reacción del subsuelo a la
acción sísmica, será en general, diferente, a igualdad de otras condiciones, según que esté sometido
a la influencia del agua en el momento de ocurrir el sismo o bien haya permanecido seco antes y
durante el desarrollo del fenómeno.
La formación del subsuelo se ha debido a la acción combinada sucesiva de diferentes fenómenos
geológicos. De allí que los terrenos se presentan en la naturaleza constituidos generalmente por
capas alternadas, más o menos horizontales, de diferente composición y permeabilidad.
Las aguas superficiales, que llegan a un terreno o caen sobre él, penetran en las capas permeables
del suelo. Este escurrimiento vertical se detendrá al llegar al agua sobre una capa de suelo fino
menos permeable o impermeable, especialmente sobre roca sana. El agua que se apoya en estas
capas impermeables del subsuelo constituye lo que se denomina “napa subterránea”.
El nivel superior de la napa subterránea fluctúa de acuerdo con el caudal que recibe o con su
permeabilidad. Durante las distintas estaciones del año pueden presentarse variaciones de dicho
nivel.
Esta circunstancia debe tenerse en cuenta para el sistema de la cimentación pues al bajar de dicho
nivel, se produce una compactación en el suelo que aún cuando es insignificante cada vez, con el
tiempo puede tener una gran influencia, especialmente en los casos de una estructura pesada sobre
el terreno.
Los “suelos orgánicos” deben su calidad de inestables, a la descomposición progresiva de las
sustancias de origen vegetal que contienen, oxigenada por los agentes químicos del agua. Es po esto
que la existencia de continuas variaciones facilita los procesos de descomposición y por consiguiente
los agrietamientos del terreno.
En el caso de los “rellenos artificiales” (aquellos que han sido colocados y compactados o
consolidados siguiendo procedimientos técnicos especiales), las variaciones de humedad posteriores
a su colocación influirán en sus propiedades más intensamente que en un terreno que en un terreno
natural semejante. La influencia del agua es notable en el caso de utilización de pilotes de madera.
Es bien sabido que muchas clases de madera tienen larga vida si se les conserva siempre en seco o
siempre sumergidas pues el que se hallen alternativamente en una u otra situación produce la
putrefacción. Muchos pilotes se clavan hasta el nivel del agua subterránea, por tanto, si varían ese
nivel los pilotes quedan alternativamente en seco o en agua y por consiguiente expuestos al
deterioro.
Son frecuentes los trastornos en las cimentaciones a causa de la desecación de suelos arcillosos,
ocurrido por descenso del nivel del agua subterránea. Parte de la ciudad de Montreal en Canadá es
buen ejemplo de lo dicho.
Del mismo modo la hinchazón de la arcilla puede provocar accidentes.
Por consiguiente es parte necesaria de la exploración subterránea del lugar donde se va a cimentar,
el tener en cuenta la posible acción del agua, ya exista o ya falte en el terreno donde se haya de
construir.
Lo esencial consiste en mantener el terreno al nivel de la cimentación en las condiciones en que ha
sido calculado, es decir, seco si la resistencia se calculó para terreno seco, ó húmedo si el cálculo de
resistencia se efectuó para terreno húmedo.
RELLENO Y APISONADO
Los rellenos se presentan en muchos casos de la obra cuando se necesita llevar el terreno a sus
niveles terminados según el proyecto.
El Reglamento General de Construcciones para la Provincia de Lima de las normas que transcribimos
a continuación para rellenos: (Art. E-I-14):
Se harán rellenos en todos los lugares que los necesiten, siempre y cuando el volumen de lo
rellenado, no sirva de base o apoyo a un elemento estructural que transmita cargas o presiones al
suelo y sea, por tanto susceptible de asentamiento.


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Así, deberán rellenarse los costados de zapatas, pero no sus bases, que en todo caso serán
rellenadas con un solado de concreto pobre. Como material de relleno podrá servir el excedente de
excavación, siempre que esté limpio, carezca de materias orgánicas y otras de descomposición.
El material de relleno no deberá ser compresible y en lo posible será homogéneo.
Podrá utilizarse tierra que reúna las cualidades antes mencionadas o tierra con arena, u hormigón de
río o canto rodado en caso que no haya material de relleno de excavación que cumpla con las
condiciones indicadas.
En todo caso el material de relleno no será más suave que la tierra adyacente y será bien graduado.
Mientras que los cimentos, tuberías o cualquier otro trabajo en excavaciones o bajo suelo no haya
sido aprobado, no deberá hacerse ningún relleno.
Se quitarán las plantas, se extirparán las raíces y otras materias, asimismo las piedras grandes que
no puedan ser fácilmente hundidas.
Para efectuar el trabajo, se verterá el material seleccionado hasta cubrir una capa de 30 cm. Como
máximo.
Vaciada esta primera capa se apisionará fuertemente y regará abundantemente, hasta lograr que no
se produzca hundimientos; se irá rellenando así en capas sucesivas de 30 cm. Dejando el volumen
bien consolidado.
Para la ejecución de terraplenes, que pueden recibir encima calzadas, se emplearán capas sucesivas
de no más de 20 cm, debidamente regadas y compactadas.
CUBICACIÓN DE CORTES Y RELLENOS
Con frecuencia se presenta la necesidad de cubicar (computar), de antemano el corte o relleno de un
terreno muy irregular del punto de vista altimétrico, afín de que una vez efectuado el corte o relleno,
presente un solo nivel en toda su superficie.
Para esto se puede recurrir al método rápido, de resultado aproximado.
Método rápido.- Vamos a suponer un terreno de 80 m. De frente por 120 m de fondo (véase fig. 15)
cuyas características altimétricas quedan indicadas en la figura por medio de cotas con respecto a un
plano de comparación cualquiera adoptado, por ej. El plano de sardinel de la vereda, al cual le
asignamos la cota (0.00).

Se entiende que las cotas indicadas en l figura, fueron previamente determinadas por una nivelación,
usando el nivel de anteojo o nivel de constructor (nivel de manguera) y miras, nivelando, desde luego,
aquellos puntos del terreno que más interés presenten por su brusca elevación o depresión en


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relación entre sí. La exactitud de la cubicación es tanto mayor cuanto más puntos del terreno se
nivelen, anotando en una libreta las cotas observadas.
Las cotas son positivas (+) para los puntos de terreno que están por encima (más altos) del plano de
comparación y son negativas (-) para aquellos que están de bajo de dicho plano. Las cotas negativas
indican que en esos puntos habrá que terraplenar, para lo cual se usará la tierra excavada,
obteniéndose así una compensación en la excavación y en la extracción de la tierra cavada.
Efectuada la velación, se suman las cotas positivas y las negativas. Se retan entre sí y el resultad se
divide entre el número total de puntos nivelados. Se obtendrá así una sola cota medida, que
multiplicada por la superficie del terreno, dará el volumen aproximado de tierra a excavar (si la resta
de la suma diera un resultado negativo significaría un relleno y no un corte).
En nuestro caso tenemos 51 puntos nivelados, de estos 43 puntos son más bajos. La suma de las 43
cotas positivas es igual a 28.06 m. Y de las 8 cotas negativas es igual a 2.93m la diferencia d ambas
sumas es de 25.13 m., que divida entre los 51 puntos nivelados, da una cuota media positiva de
altura 0.49274 m.
El volumen de tierra a cortar seria aproximadamente de 80 m x 120 m x 0.49274 m. = 4730.30 m3
para dejar el terreno al plano del nivel del sardinel de la vereda. Si la suma de las cotas negativas
fuera mayor que las cotas positivas, significaría que en vez de cortar habría que rellenar con tierra
traída de afuera.




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CIMENTACIÓN O FUNDACIÓN

TIPOS DE CIMENTACIÓN
Se consideran dos tipos principales de obras de cimentación, aquellas que se apoyan en las capas
superiores del terreno que denominamos “cimentación superficial” y las que se efectúan a cierta
profundidad del nivel superior del terreno llamándose “cimentación profunda”.
Además puede considerarse un tercer tipo que por sus características es adecuado llamarse
“cimentación especial”.
Otra manera de clasificar las obras de cimentación y que guarda cierta analogía con las anteriores es:
fundación normal u ordinaria y fundación artificial.
Se entiende por fundación normal cuando las obras de cimentación se asientan directamente sobre el
terreno resistente a una profundidad no mayor a 2m., pudiendo efectuarse por cimientos corridos,
zapatas, plateas o losas de cimentación, cascarones y otros medios.
Fundación artificial, se denomina, cuando el terreno resistente esta a una profundidad mayor de 2m.,y
hay que recurrir a cualquier artificio para fundar, como consolidación del terreno, pilotaje, etc.
También se clasifica la cimentación como “directa”, cuando las cargas de la construcción descansan
directamente sobre el plano de fundación e “indirecta” cuando las condiciones precarias del suelo
hacen que la carga se transmita al plano de apoyo a través de otros materiales o más bien dicho con
el empleo de ciertos artificios.
De todos los sistemas nombrados lo más usual es la construcción superficial, normal o directa,
mediante cimientos corridos y zapatas. Cimientos corridos son la base de muros, los que se apoyan
en las bases a través del sobrecimiento.
Zapatas, se denominan a las bases de las columnas o, dicha de otro modo el ensanche en el extremo
inferior de una columna que tiene por objeto transmitir adecuadamente al terreno las cargas de la
estructuras. Platea de cimentación se denomina al tipo de cimentación que transmite los esfuerzos al
terreno abarcando una gran área bajo la estructura y para ello se utiliza una losa de cimentación.
Pilotaje es el tipo de cimentación indirecta que transmite las cargas de las estructura a estratos
profundos por medio de pilotes.
Cimentación por cascarones, es el tipo de cimentación que utiliza la forma invertida y esbelta de las
estructuras laminadas para transmitir al terreno las cargas de la estructura.
ANCHO Y ALTURA DE LOS CIMIENTOS NORMALES
Una vez fijada la resistencia de trabajo del terreno o fatiga admisible, es simple deducir la superficie
necesaria para el apoyo de cimiento según la carga que transmite el muro que asienta sobre él.
Para el cálculo se determinara primero la carga que soporta el cimiento incluso el peso propio del
mismo. Para no hacer tan engorroso el calculo y como desconocemos las dimensiones del cimiento,
porque es precisamente lo que deseamos encontrar, se estima provisionalmente, dicho peso propio
en un 10% de la carga total que recibe el cimiento.
Por ejemplo tomando un metro lineal de muro de una casa de 2 pisos con losa aligerada de 0.20m.
de espesor y 4 m. De ancho y altura de muro de ladrillo de 2.5 m. Siendo su espesor de 0.25 m ¿qué
ancho tendrá el cimiento para una resistencia del terreno de 2.1 Kg/cm
2
.? (fig. 29).
Tomando del reglamento nacional de construcciones los datos para losa aligerada y peso del muro de
ladrillo, calculamos así:
Carga en los aligerados de 0.20 m. De espesor por m2.
300 Kg/m2. peso propio (de la losa)
100 Kg/m2. peso muerto (de los 5 cm. De piso acabado)
200 Kg/m2 sobre carga (peso de las personas, muebles, etc.)(F-II-02)
600 Kg/m2.
Carga sobre el cimiento
2 losas = 2x4 m. X 600 Kg./m2 = 4800
7550
2750
/ 550 . 5 . 2 2 2
2
  m kg m x muros
Peso propio cimiento 10% 755
Carga Total 8305 Kg.


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Como cada cm2. de terreno resiste 2.1 Kg./cm2, serán necesarios para los 8305 Kg.
2 4000
1 . 2
8305
cm 
como es por metro líneal de cimiento el ancho será:




Por otro lado teniendo en cuenta que la presión se transmite con una inclinación de 60º (fig. 29) con
ese dato y mediante una sencilla demostración matemática se llega a la conclusión que la altura del
cimiento es suficiente que sea igual al ancho.
En el caso del ejemplo la altura sería en consecuencia también de 40 cm.
Para los interesados mostramos la deducción de la altura, como sigue:
Si “e” es el espesor del muro, “c” el ancho del cimiento, “h” la altura buscada y recordando que por
definición la tangente de un ángulo es igual al cateto opuesto entre el cateto adyacente, se tiene:

577 . 0 2 º 30 2 2
º 30
x
e c
tg
e c
h donde de
h
e c
tg






Siendo aproximadamente 2 x 0.577 igual a 1 resulta que:
e c h  
Si la altura del cimiento puede ser igual o mayor que la diferencia entre su ancho y el espesor del
muro que sostiene, sin temor podemos tomar una altura igual al ancho.
La profundidad del cimiento con respecto al nivel del terreno, según
El Reglamento (IV-II-2) no debe ser menor de 0.50 m., sin embargo como es necesario protegerlo de
las filtraciones de agua superficial y variaciones fuertes de temperatura conviene llegar a 1.00 de
profundidad. Por otro lado a fin de tener menor altura de sobrecimiento y reducir en encofrado del
mismo, siempre se busca de elevar el nivel superior del cimiento.
Las circunstancias anotadas hacen que en la mayoría de los casos, la altura del cimiento sea muy
superior a su ancho.
Para el suelo de grava del la Gran Lima y en construcciones convencionales de uno a dos pisos, los
muros de 0.25 m. De espesor pueden llevar cimientos de 0.35 a 0.40 de ancho y los muros de 0.15 m
de espesor con cimientos de 0.25 a 0.30 de ancho, es decir, siempre con exceso sobre el espesor del
muro o del sobrecimiento.

. 40
100
4000
cm 


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CIMIENTOS CORRIDOS: MATERIALES
Los materiales con que se pueden construir los cimientos corridos dependen de la humedad del
suelo, la facilidad de obtenerlos en el lugar y las costumbres locales, los más conocidos son:
a) Piedra asentada don mortero.
b) Piedra asentada con concreto.
c) Concreto simple.
d) Concreto cíclope.
e) Concreto armado.
f) Ladrillo.
g) Pieza prefabricadas.
La piedra es el elemento más utilizado en el ambiente rural, pero no toda piedra es apta para la
construcción de cimiento, antes de elegir debe efectuarse un ensayo previo. En la práctica nos
limitamos a golpearla con una comba, si el sonido es agudo o metálico, la piedra es dura, si el sonido
es sordo, la piedra es blanda. En caso de duda lo más indicado será llevarla a un laboratorio de
ensayo de materiales, aunque probablemente por tradición de muchos años en el lugar de ejecución
de la obra ya están reconocidas las piedras aptas para cimentar y su comportamiento.
En áreas urbanas es más utilizado el cimiento de concreto ciclópeo; para llenar zanjas muy
pequeñas se usa solo concreto simple y en caso de terrenos de poca resistencia, el concreto armado.
Las piezas prefabricadas que generalmente son bloques huecos, rellenos con mezcla, se empleen en
casos especiales y el ladrillo para cimientos en algunos lugares donde falta la piedra, como por
ejemplo en la zona de la selva.
CIMIENTOS DE PIEDRA ASENTADA CON MORTERO
Construir cimentación de piedra equivale a construir una pared por el mismo sistema, es decir, se
observarán las mismas reglas.
Conviene usar piedra no menor de 30 cm. Asentada con juntas no mayores de 5 cm. En la colocación
se pueden utilizar morteros de cemento Pórtland proporción 1:5 y sin inconvenientes morteros cal-
arena en proporción 1:3 y 1:4, también cemento-cal-arena en proporción 1:2:10.
Las piedras se deberán colocar
con juntas alternadas, tanto
vertical como horizontalmente
para lograr un mejor amarre. En
la figura 30 presentamos un
asentado defectuoso, con la
posibilidad de dos juntas de
deslizamiento, la colocación
correcta se muestra en la figura
31 donde las hiladas montan
una sobre otra de manera que la
superior se alterna con la junta de la hilad inferior.
En el fondo de la zanja debe ir una capa de mortero que al ser extendida arrastrara tierra, para salvar
este inconveniente, el fondo puede llevar una capa de arena de unos 10 cm. Que recibiría el mortero
y luego la primera hilada de piedra.
CIMIENTOS DE PIEDRA ASENTADA CON CONCRETO
Este sistema resulta una derivación del
anterior con la diferencia que en vez de utilizar
mortero, se utiliza concreto para el asentado.
La piedra se dispone en hilada horizontal.
Al comenzar la cimentación, se echa en el
fondo de la zanja un a primera capa de
concreto que se extiende hasta quedar en
unos 10 cm. Aproximadamente, luego se
asienta la primera hilada de piedra cuidando
que quede firmemente apoyada sin dejar
vacíos. A continuación se vierte otra capa de
concreto que se extiende con la primera. Sigue la segunda hilada de piedra y así sucesivamente.


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Como el trabajo se efectúa por tramos, las hiladas quedarán con el extremo escalonado para permitir
la unión con el tramo siguiente como se muestra en la figura 32.
CIMIENTOS DE CONCRETO SIMPLE Y CONCRETO CICLÓPEO
Concreto simple, (Título VIII del Reglamento Nacional de Construcciones) es la mezcla de cemento
Pórtland, arena y agua. Sin embargo, en el léxico de construcción, a la mezcla anterior se le llama
especialmente “concreto” a secas; en cambio se conoce como “concreto simple” a la mezcla de
cemento Pórtland, hormigón y agua. El hormigón es la combinación natural de piedra y arena, es
decir, como se encuentra en los lechos de los ríos o canteras.
En los cimientos de concreto simple se usa la mezcla 1:24 ó 1:3:6 de cemento-arena-piedra, en forma
excepcional y más frecuentemente las proporciones 1:6, 1:8 o 1:10 de cemento-hormigón.
El cimiento de concreto ciclópeo es el más utilizado en edificación en general, consiste en la adición
de piedras grandes o echadas a granel en la masa de concreto simple, en una proporción no mayor
de 30% con relación al volumen total del cimiento y con dimensión máxima reglamentaria de 20 cm
(8”).
El procedimiento de construcción consiste en limpiar primeramente y humedecer el fondo de la zanja,
luego vaciar una capa de concreto con espesor mínimo de 5cm.
A continuación se echa una capa de piedra, encima otra de concreto siguiendo en forma alternada,
de manera que la piedra se encuentre siempre totalmente envuelta por el concreto. Por la razón
expuesta dentro de la misma capa horizontal, la separación que exista dimensión máxima aceptada
para ésta.
La capa superior del cimiento será rugosa superficie nivelada.
Por lo general no lleva encofrado, solo en forma excepcional para completar la parte superior que
queda al descubierto por desigualdades del terreno, pero que posteriormente será cubierta.
Se cuidará la verticalidad de las
zanjas, es decir, evitar la formación de
taludes porque el cimiento construido
en esta forma hace el efecto de cuña
trasmitiendo esfuerzos al talud, no
siendo este terreno resistente y
produciéndose posteriores
asentamientos.
Se nivelara el fondo de la zanja y las
caras laterales con inclinación de 45º
llegarán al fondo de la parte
excavada en exceso.
Después del endurecimiento inicial del
concreto se someterá el cimiento a
un proceso de curado.
En lugares donde o abunda la piedra
como en nuestra selva, se usa como
agregado grueso el cascote de
ladrillo, con mezcla 1:6 de cemento-arena
CIMIENTO DE CONCRETO ARMADO
Además de sus funciones normales los cimientos deben conectar toda la estructura de tal manera
que al sufrir la acción de un sismo todo vibre como un conjunto.
En terrenos blandos y húmedos, así como en terrenos no debidamente consolidados la cimentación
debe llevar refuerzo metálico.
En general se acostumbra reforzar los cimientos en suelos cuya capacidad de soporte sea inferior a
1Kg/cm
2
., porque en estos casos hay dudas de que esta capacidad sea homogénea.
CIMIENTOS DE LADRILLO
Para terrenos eminentes secos con edificaciones secos con edificaciones livianas, no hay
inconveniente en construir la cimentación con ladrillo macizo. El ladrillo debe estar bien cocido, sin
presencia de caliche; al golpearse con un objeto duro, el sonido resultante debe ser metálico.


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La cimentación con ladrillo se efectúa siguiendo las normas del asentado en muros. Cuando haya que
interrumpir la construcción del cimiento convendrá dejar la superficie en forma escalonada.
CIMIENTO CON PIEZAS PREFABRICADAS
Este tipo de cimiento se efectúa con bloques huecos de cemento, el sistema depende de las
recomendaciones de los fabricantes de las piezas y se aplica generalmente en construcción livianas.
Puede consistir en una excavación de poca altura, luego un relleno de 10 cm. De arena, sobre la
misma, una capa de asfalto para crear una barrera a la ascensión de la humedad, encima viene el
cimiento prefabricado propiamente dicho, consistente en un bloque trapezoidal y encima el muro con
bloques huecos (Fig. 34).

CIMENTACIÓN ESCALONADA
Toda superficie de asiento de los cimentos, o sea la cara inferior en que se apoya sobre el terreno,
deberá ser siempre un plano perfectamente
perpendicular a la dirección de las fuerzas
que gravitan sobre él, ya que de otra forma
la cimentación estaría expuesta al
deslizamiento.
De acuerdo con este principio y en el caso
que sea necesario cimentar en terrenos
inclinados el fondo de los mismos no será, ni
un plano inclinado, ni un solo plano
horizontal, sino una serie de planos
horizontales, a distinta altura, tal como se detalla en la figura 35.
UNIONES DE CIMIENTO INTERRUMPIDAS
Ocurre diariamente que en el vaciado de zanjas, bien por terminación de jornada de trabajo, o por
otras causas, se interrumpe la construcción de un cimiento, que no obstante y pasada esta
circunstancia transitoria será necesario continuar. Para ello, par establecer es lo posible su
continuidad monolítica, esta interrupción no se dejara con el talud natural que forma el concreto ni
mucho menos en un plano inclinado (figura 36), sino que se tomara ciertas precauciones que
conviene reseñar.
Calculada la zona en que acabaremos de vaciar, con unas
tablas de encofrar haremos un encofrado en forma de línea
quebrada (fig. 37) para cimientos de gran altura o en forma de
V (fig. 38) para cimientos de poca altura que fijaremos en la
zanja mediante unos pequeños puntales, cuyo encofrado se
podrá retirar en el momento en el que el concreto haya tomado
algo de consistencia. Si al reanudar la cimentación
consideramos que la cara o caras con las que se mantuvo en
contacto el encofrado quedaron lisas o casi enlucidas, ficies
correspondientes y aplicándoles después, abundante lechada de cemento puro momentos antes del
vaciado.


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En caso de que el corte sea en sentido horizontal y para asegurar la continuidad del vaciado se
dejaran embutidas unas piedras tal com9o muestra la figura 39; pero sin olvidar echar la lechada de
cemento al continuar el vaciado.

ZAPATA
Constituye la base de columnas o en otras palabras el ensanche en el extremo inferior de una
columna que tiene por objeto distribuir en la mayor superficie posible y transmitir adecuadamente al
terreno las cargas de la superestructura.
Se pueden establecer los siguientes tipos:
a) Zapatas aisladas, cuando cada una soporta una columna independiente.
b) Zapatas combinadas, cuando cada una soporta una o más columnas.
c) Zapatas conectadas, cuando están unidad por vigas que equilibran las cargas en las columnas.
Efectuada la excavación para las zapatas de concreto armado, se especifica la construcción de un
solado de concreto pobre, que puede ser de proporción 1:10 o 1:12 cemento-hormigón con un
espesor mínimo de 5cm (2”), dejando una superficie uniforme que sirve para replantear sobre ella los
ejes y dimensiones de las zapatas. El solado facilita además la ubicación y colocación del
emparrillado de acero, obteniéndose un recubrimiento homogéneo, mediante tacos de concreto que
se colocan bajo la parrilla.
Se humedece el terreno antes de vaciar el solado. Si es necesario se usan cuartones de 2” de
espesor mínimo por 3”, 4”, etc. De ancho colocado paralelamente a los lados de la excavación y al
nivel conveniente par correr sobre ellos una regla de madera logrando así la superficie plana
deseada.
PLATEA DE CIMENTACIÓN
Se recurre a este sistema de cimentación, cuando el terreno es flojo y de espesor de capa (potencia)
grande siendo que el terreno resistente se halla a gran profundidad, lo que presentaría a un elevado
costo par fundar sobre él o utilizando cualquier otro método, no representará la seguridad deseada.
También se emplea en terrenos constantemente números y donde existen además filtraciones de
agua.
Las plateas de cimentación abarcan toda la superficie de la planta del edificio, con el objeto de
repartir la carga sobre una gran superficie y tratando al mismo tiempo (al proyectar la obra) que sus
cargas de distribuyan lo más uniformemente posible.
Si algunos de las columnas soporta una carga considerable, puede aumentarse debajo de ella el
espesor de la platea.



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La platea puede construirse con madera, para obra relativamente liviana; con rieles recubiertos por
concreto, pero con el inconveniente de ser muy pesados; actualmente se prefieren casi
exclusivamente el concreto armado.
PILOTES
Se recurre a la fundación con los pilotes cuando el terreno resistente se halla a una profundidad
mayor de 6.00 m. Y además la presencia de agua subterránea dificulta la excavación. el pilote al
penetrar en terreno firme soportará la carga por dos causas: en parte por la resistencia que ofrece el
terreno firme, donde se asienta la punta del pilote, y en mayor parte por el razonamiento (flotamiento)
en toda su superficie con la tierra. (Fig.40).
En cambio, cuando el pilote no llega a penetrar en terreno firme, éste soporta la carga solamente por
razonamiento y ella se determina aplicando los siguientes valores de razonamiento expresados en
toneladas por metro cuadrado de superficie del pilote:
Fango Tierra blanda
De relleno
Arena suelta Arcilla firme Arcilla y greda
(húmedad y flojas)
Pilotes de
Madera 0.2
Pilotes de
concreto
armado 0.2

1.0


1.2

2.0


2.5

3.0


4.0


La resistencia que ofrece la punta del pilote en terreno firme es;
Ripio compacto (tosquilla), de 5 a 8 Kg/cm
2
.
Arcilla o greda, secas y compactas, de 4 a 6 Kg/cm
2
.
Ejemplo: pilote de hormigón armado de 30 x 30cm.y 8 m. De largo,
atraviesa un terreno de 1.50 m. de tierra de relleno: 2.50 m. de
arena suelta y 4 m. de arcilla húmeda y floja.
La superficie de razonamiento por cada metro lineal de pilote es:
S= 4x 0.30 m. x 1m. = 1.20 m
2

Resistencia, por razonamiento a la carga:
Si el pilote hubiera penetrado en terreno firme, por ej: arcilla seca y
compacta su resistencia a la carga aumentará en 30 cm x 30 cm. X
5 Kg/cm
2
= 4.5 toneladas.
P=(1.5 x 1.20 m
2
x 1.2 ton.) +( 2.5 x 1.20 m
2
x 2.5ton.)
+ (4 x 1.20 m
2
x 4 ton.) = 28.8 toneladas
CLASIFICACION DE PILOTES
Los pilotes se clasifica en:
a) Pilotes de madera.
b) Pilotes metálicos.
c) Pilotes de concreto.
Los pilotes de madera son árboles derechos y sanos con un diámetro de 20 a 30 cm.
Su parte inferior termina en punta a la que se adapta unas chapas de hierro para facilitar el hincado.
En la cabeza del pilote, para evitar que se abra bajo los golpes del martinete, se le hace un rebajo y
se coloca un aro de hierro ligeramente cónico.
Hay pilotes de madera con el extremo provisto de tornillos que se utilizan generalmente en pilotes en
sentido oblicuo.
El sistema de pilotaje con madera, resulta muy conveniente por su baratura, siendo por lo tanto, muy
utilizado en los terrenos de poca resistencia donde su hundido es de fácil ejecución. En estos casos
con un martillo liviano se pueden clavar sin dificultad, aún los de gran longitud. La duración de los
pilotes de, madera es prácticamente ilimitada cuando se hallan permanente sumergidas en agua. En
caso contrario, los pilotes están expuestos a la podredumbre.


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Los pilotes de hierro o acero son pocos usados en construcciones, están formados por rieles, tubos y
perfiles. El extremo del pilote puede ser de disco, punta y tornillo; los dos primeros entran por
percusión, el último está provisto de 2 o 3 filetes en espiral que al hacer girar el pilote, lo introducen
en el terreno los pilotes de concretos son actualmente los más utilizados debido a que son prácticos,
económicos y no se pudren.
Pueden clasificarse como sigue:
- en masas
- armados
- prefabricasdos en taller
- prefabircados “en situ”
- pretensados
PILOTES DE CONCRETO ARMADO (Fig. 41)
Cuando el terreno firme y resistente se encuentra a una profundidad mayor de 6.00 m con respecto
al nivel del terreno natural, se recurre al uso de pilotes para fundar los edificios.
Es forzoso recurrir a este sistema de fundación cuando el terreno consistente se halla a gran
profundidad, contándose así solamente con la resistencia que
ofrece el pilote por frotamiento (rozamiento) de su perímetro en
contacto con la tierra.
La construcción de pilotes se efectúa en la misma obra,
hormigenándolos en moldes horizontales de fácil construcción y
vigilancia.
Los pilotes de concreto armado presentan una gran resistencia a la
compresión y a la flexiona; la hinca de ellos comprime al mismo
tiempo el terreno consolidándolo. Antes de proceder al uso del
sistema de pilotes para la fundación del edificio es necesario
realizar un minucioso examen del terreno efectuando una
perforación por medio de sondas a fin de tener una idea exacta de
la longitud que deban tener los pilotes.
Para hincarlos se recurre al empleo de aparatos, llamados
martinetes, movidos a vapor, a electricidad o a mano. El pilote se
hinca perfectamente vertical gracias a unas guías que tiene el
castillejo del martinete. Ajustado bien el pilote, la hinca se efectúa
por medio de series de golpes (andanadas) que produce el pilón del
martinete, cuyo peso varia de 600 a 4000Kg. Cayendo de una
altura de 2 m. a 0.50 metros respectivamente. Es conveniente que
el peso del pilón sea aproximadamente igual al del pilote.
Al iniciarse la hinca se anota el peso del pilón, la altura de sus caída
y la penetración del pilote para cada andanada de 10 golpes. Se
prosiguen así hasta el rechazo absoluto, es decir que, después de
la última andanada de 10 golpes del pilón el pilote acuse una
pequeña penetración de 2 a 3 cm.
La longitud del pilote a construirse debe ser tal, que una vez
hundido sobresalga aún su cabeza unos 60 a 80 cm., lo que se
utiliza después, desnudados los hierros verticales de la parte
saliente del pilote para unirlos (entrelazarlos) con iguales hierros de
otro u otros pilotes a fin de formar la placa de asiento de la
columna a levantar o para aparear as cabezas de los pilotes de dos
en dos, sobre las cuales irá la plataforma de concreto armado para
recibir el muro de albañilería en elevación.
Para proteger las cabezas de los pilotes de los golpes del pilón del
martinete, se coloca sobre ellas un sombrete elástico formado de aserrín, plancha espesa de plomo y
gruesos tacos de madera dura (macacos)-fáciles de cambiar-cuya misión es recibir y repartir la fuerza
viva del choque producido por el pilón. La punta del pilote de concreto armado se elaboran en la obra
con anticipación de 45 días por lo menos, a la hinca. Su forma clásica es octogonal pero también los
hay con sección cuadrada y exagonal.

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