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Los buenos padres dan mucho de sí mismos, pueden educar a sus


hijos para que lleguen a ser adultos responsables y cariñosos.

Damos:

•
• Alma
• Mente y
Toda nuestra fuerza, no obstante, la Paternidad. Constantemente nos enfrenta con
nuestras propias deficiencias, haciéndonos reconocer que somos dependientes de Dios.

Lo necesitamos para ayudarnos, para guiarnos, así como para darnos los recursos para
poder hacer bien nuestro trabajo.

Ejemplo:
Karen asma, con
7 añitos
“Karen estás respirando, dí sí mami estoy bien, estoy respirando”

Al recordar ese tan eternamente largo viaje (18 minutos), lloro, pues no
puedo olvidar lo aterrada que me encontraba con la idea de que pudiera
perder a mi hija. Esa noche entendí verdaderamente lo que
significaba depender de la ayuda de Dios.

Dios siempre prepara un camino para enseñarnos la paternidad a través de las alegrías
y los temores “Karen, Barco Logos II”.

Nos enfocamos en 3 aspectos:


1. El origen y propósito de la paternidad.
2. Puntos clave que usted necesita para enseñar a sus hijos.
3. Principios universales para manejar las dificultades.

Comenzaremos donde todas las cosas buenas principian:

1. El primero y último padre:


La parte comienza con Dios, el Padre de todos nosotros.

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El es el Autor y Consumador del proceso de la paternidad, el primero y último padre. El


creó y dio origen a la raza humana. Nos llama hijos e hijas. Nos protege, nos cría, nos
disciplina y nos entrena.

El diseñó las cosas para poder ser siempre nuestro Padre,


y nosotros sus hijos.

¿No tenemos todos un mismo Padre?


¿No nos ha creado un mismo Dios?
Malaquìas 2:10

Todo esto tiene un propósito: Dios nos guía como Padre, de tal manera que seamos
transformados de niños a adultos.

El quiere que crezcamos en un mundo espiritual y personal, el término teológico que


describe este proceso es “Santificación” por medio del cual llegamos a ser adultos, no
niños.
Debemos crecer en nuestra salvación I Pedro 2:2.

Como padres, Dios nos usa para ayudar a completar sus propósitos. El delega el trabajo
a los padres.

Nosotros los padres llevamos la carga de representar a Dios y sus caminos ante nuestros
hijos.

Dios no espera que hagamos toda la


tarea solos, contamos con su guía, con
su ayuda. Debemos acudir a El para que
nos proporcione los recursos necesarios
para llevar a cabo la tarea de la
paternidad. Así que si es usted padre se
encuentra parado en el lugar de Dios,
representándolo ante su hijo(s) y
dependiendo de Él para que le
proporciones la guía para hacer esta labor.

Todo lo anterior es para decirte que la paternidad une a las áreas espiritual y personal.

Cada vez que usted como padre, ayuda a que sus hijos crezcan, de alguna manera los
está preparando para el camino con Dios mismo.

Como ya lo mencioné, el propósito de Dios es que nuestros hijos crezcan y esta es


también la meta de los padres.
Dios establece que nuestra meta es:

Crear adultos que funcionen independientemente, que puedan cumplir sus tareas,
deberes y responsabilidades en la vida por si mismos, sin tener que ser dependientes de

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los recursos de los padres. Los niños por naturaleza propia, son dependientes, no pueden
funcionar o sobrevivir por sí mismos.

El trabajo de la paternidad es proveer de la vida: amor, verdad, experiencia y más


cosas que puedan ayudar a que el niño desarrolle las habilidades que él y ella
necesitarán para llegar a ser independientes de los padres.

Nadie antes dijo que ser padre será fácil.


Uno de los aspectos más difíciles de la
paternidad es que el “trabajo” termina.
“La paternidad es un éxito, sino lo es,
deja de ser paternidad.

También sus hijos ya no lo necesitan y estén funcionando por sí mismos, es tiempo de


soltar la cuerda y cambiar de roles, en vez de ser el proveedor de los recursos que los
hijos necesitan para sobrevivir, usted confiadamente llega a ser un buen y cercano
amigo de ellos.

En pocas palabras, el designio de Dios para usted como padre es que se esfuerce por
dejar el “trabajo” de la paternidad.
Como padres necesitamos dejar ir a los hijos y esto implica un reto.
La paternidad es una relación de corazón ya que tenemos profundos sentimientos de
amor hacia nuestros hijos.

Mientras mas importancia y emoción invertidos en alguien, nos volvemos mas cercanos
a él, mientras mas lo cuidamos, mas queremos su amor y su presencia a cambio.

Todas las clases de relaciones como el matrimonio y la amistad, están diseñadas para
crecer en el amor, sin que se vea un final, la paternidad es
diferente, ya que su meta es la separación y la partida..

Es la razón de que si usted es un buen padre, está


programado para que se le rompa el corazón. Usted pasa
años amando (y no lo dejará de hacer) entrenando,
negándose a sí mismo y sacrificándose por sus hijos y
siempre se alejarán. Este es el costo de la paternidad, es
necesario que ellos tengan la fuerza de partir y de seguir a
Dios en los caminos que El les ha preparado.

Algunos padres pasan muy malos ratos, ya que no quieren


experimentar el dolor de que sus hijos los dejarán y es por
eso que sin saberlo se resisten a ayudar a que sus hijos
crezcan, los quieren dependientes y estar cerca de ellos.

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Algunos padres incluso culpan a sus hijos por dejarlos, provocando un sentimiento de
culpa y un conflicto por dejar el nido.

Diferencia bien estos dos términos:

Paternidad y Paternalismo.

Es importante que usted pueda aceptar la realidad y las metas de sus hijos, que usted
sienta todo el amor y la tristeza que tiene.

Pero que ayude a que parta con éxito y con bien, con toda su ayuda y apoyo .

Este es el gran cuadro de la paternidad.

Para entrenar exitosamente a sus hijos para que se hagan responsables, necesita darles
cuatro cosas:

1. amor
2. reglas
3. libertad
4. consecuencias

 Necesitan de su amor y cuidado para que sean capaces de tolerar el


dolor de aprender la responsabilidad.

 Necesitan reglas. Reglas de la casa, de conducta, sociales, de tal manera


que sepan lo que está bien y lo que está mal.

 Necesitan libertad para que ellos mismos elijan si obedecen o


desobedecen su reglas.

 Necesitan consecuencias para aprender que sus elecciones tienen un


efecto en sus vidas.

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