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TESIS-INFECCION

TESIS-INFECCION

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Trabajo presentado por Javier González Rico y Mª Jsoé Morales Abad como tesina al finalizar los estudios de Naturopatía.
Trabajo presentado por Javier González Rico y Mª Jsoé Morales Abad como tesina al finalizar los estudios de Naturopatía.

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Antibacterianos

SELECCIÓN DEL FÁRMACO IDÓNEO

Antes de elegir un antibacteriano, el clínico debe tener en cuenta dos factores: el paciente y el
microorganismo causal conocido o probable. Los factores relacionados con el paciente, que
deben considerarse son los antecedentes de alergia, la función renal y hepática, la
susceptibilidad a las infecciones (como el estado de inmunodepresión), la capacidad de tolerar la
medicación por vía oral, la gravedad de la enfermedad, la etnia, la edad, la toma de otros
medicamentos y, si es una mujer, si está embarazada, la lactancia o la toma de anticonceptivos
orales.

El microorganismo conocido o sospechoso y la sensibilidad antibacteriana ayudan, junto con los
demás factores citados, a elegir uno o más antibacterianos, si bien la decisión final depende de
las propiedades microbiológicas, farmacológicas y toxicológicas.

El tratamiento de la infección urinaria de una paciente que presente náuseas en las primeras
fases del embarazo es un ejemplo del modo racional de elección del antibacteriano. Se conoce
que el microorganismo es resistente a la ampicilina pero sensible a la nitrofurantoína (puede
producir náuseas), la gentamicina (sólo se puede administrar en inyección y debe evitarse, en
principio, en el embarazo), la tetraciclina (tiñe los dientes), la trimetoprima (es un antagonista del
ácido fólico y, por tanto, conlleva un riesgo teórico de teratogenia) y la cefalexina. Los antibióticos
más seguros en el embarazo son las penicilinas y las cefalosporinas; así pues, la cefalexina
estaría indicada para esta paciente.

Los principios implicados en la selección de un antibacteriano deben tener en cuenta una serie
de variables como el cambio en la función renal y hepática, el aumento de las resistencias
bacterianas y las nuevas informaciones sobre efectos adversos. La duración del tratamiento, la
posología y la vía de administración dependen del foco, tipo y gravedad de la infección y de la
respuesta.

POLÍTICAS ANTIBACTERIANAS. Las políticas locales suelen limitar el uso de los
antibacterianos, con el objetivo de conseguir un coste razonable junto con una cobertura
adecuada y reducir la aparición de microorganismos resistentes. Cada política contiene una serie
de fármacos de uso general y permite la administración de otras previo consejo del microbiólogo
o del médico especialista en enfermedades infecciosas.

ANTES DE EMPEZAR EL TRATAMIENTO

Antes de empezar hay que considerar estos preceptos:

• Las infecciones víricas no deben tratarse con antibacterianos. No obstante, los
antibacterianos ayudan a veces a controlar las sobreinfecciones bacterianas (p. ej.,
gingivitis ulcerativa necrosante aguda secundaria a herpes simple).

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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• Se deben tomar muestras para la realización de un cultivo y un antibiograma; la
prescripción «a ciegas» de los antibacterianos ante una febrícula de origen desconocido
suele aumentar las dificultades diagnósticas.

• El conocimiento de los microorganismos prevalentes y de su sensibilidad actual ayuda
mucho a elegir un antibacteriano antes de obtener la confirmación bacteriológica.

• La dosis de un antibacteriano varía de acuerdo con una serie de factores, como la edad,
el peso, la función hepática, la función renal y la gravedad de la infección. La prescripción
de la denominada dosis «estándar» frente a infecciones graves puede ir seguida del
fracaso terapéutico o incluso de la muerte del paciente; por eso, hay que prescribir la
dosis idónea para cada estado. Una dosis insuficiente aumenta también la probabilidad de
resistencias antibacterianas. Por otro lado, conviene evitar las dosis excesivas de los
antibacterianos con un margen terapéutico estrecho entre la dosis tóxica y la terapéutica
(p. ej., los aminoglucósidos) y, a veces, hay que vigilar la concentración plasmática del
fármaco.

• La vía de administración del antibacteriano depende a menudo de la gravedad de la
infección. Las infecciones potencialmente mortales requieren tratamiento por vía
intravenosa. En la medida de lo posible, se evitarán las inyecciones intramusculares
dolorosas en la infancia.

• La duración del tratamiento depende de la naturaleza de la infección y de la respuesta.
No hay que prolongar indebidamente los ciclos porque, aparte de las consideraciones
económicas, fomentan la resistencia y, en ocasiones, los efectos adversos. No obstante,
algunas infecciones como la tuberculosis o la osteomielitis crónica requieren un
tratamiento prolongado. A la inversa, la administración de una dosis única de un
antibacteriano puede curar infecciones urinarias no complicadas.

IMPORTANCIA DE LA RESISTENCIA BACTERIANA FRENTE A LOS
ANTIMICROBIANOS EN ESPAÑA

En los últimos años la resistencia a los antibióticos se ha convertido en un problema de salud
pública. Cada vez hay menos antibióticos eficaces disponibles y más resistencias bacterianas a
los mismos. Se considera que una causa importante es el mal uso de los antibióticos,
particularmente en la comunidad. El problema es más importante en los países más
consumidores de antibióticos, como es el caso de los países del sur de Europa (Francia, España,
Grecia).

La actuación crítica y selectiva en la prescripción y dispensación de antimicrobianos, siguiendo
las recomendaciones de las guías y protocolos clínicos, así como la educación de la población
por parte de los profesionales sanitarios es clave para contener el grave problema de la
resistencia a los antibióticos.

INFECCIONES BACTERIANAS ORALES.

Los antibacterianos sólo deben prescribirse para tratar las infecciones orales cuando exista una
indicación clara. Se pueden utilizar conjuntamente con (pero nunca como alternativa a) otras
medidas idóneas, como el drenaje o la extracción de una pieza dental.

Las infecciones orales que precisan tratamiento antibacteriano son la pulpitis supurativa aguda, el
absceso periapical o periodontal agudos, la celulitis, la fístula oroantral (y la sinusitis aguda), la
pericoronitis grave, la osteítis localizada, la gingivitis ulcerativa necrosante aguda y las formas
destructivas de la enfermedad periodontal crónica. La mayoría de estas infecciones remiten

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enseguida con un drenaje precoz y eliminando la causa (casi siempre, una pulpa necrosada e
infectada). Los antibacterianos están indicados cuando se retrasa el tratamiento y son
imprescindibles para los pacientes inmunodeprimidos o con enfermedades como la diabetes o
una enfermedad de Paget. Otras infecciones más raras, como la sialadenitis bacteriana, la
osteomielitis, la actinomicosis y las infecciones de los compartimentos fasciales, por ejemplo la
angina de Ludwig, requieren antibióticos y el tratamiento hospitalario por un especialista.

Tras la cirugía dental, los antibacterianos pueden ayudar ante algunas infecciones diseminadas.
La infección puede extenderse a los ganglios linfáticos locales, los compartimentos fasciales
(produciendo una obstrucción de la vía respiratoria) o el torrente sanguíneo (causando una
trombosis del seno cavernoso y otras complicaciones graves). La propagación de la infección
también puede seguirse de sinusitis maxilar; la osteomielitis es una complicación que suele
originarse cuando disminuye la resistencia del huésped.

Si la infección oral no responde al tratamiento antibacteriano en las primeras 48 h, se cambiará el
fármaco, a ser posible, previo examen bacteriológico. La falta de respuesta también puede
indicar un diagnóstico incorrecto, la ausencia de otras medidas complementarias imprescindibles
(como el drenaje), una resistencia escasa del huésped o un mal cumplimiento terapéutico.

En ocasiones, la combinación de una penicilina (o eritromicina) y metronidazol ayudan al
tratamiento de las infecciones orales graves o resistentes.

SOBREINFECCIÓN. En general, los antibacterianos de amplio espectro, como las
cefalosporinas, se asocian más veces con reacciones adversas relacionadas con la selección de
los microorganismos resistentes, por ejemplo, infecciones micóticas o colitis asociada a los
antibióticos (colitis pseudomembranosa); otros problemas relacionados con la sobreinfección son
la vaginitis y el prurito anal.

Las penicilinas son bactericidas e interfieren en la síntesis de la pared
celular bacteriana. Se difunden correctamente en los tejidos y líquidos
corporales pero penetran poco en el líquido cefalorraquídeo, salvo cuando
se inflaman las meninges. Se eliminan por la orina en concentraciones
terapéuticas.

El efecto secundario más importante de las penicilinas es la hipersensibilidad, que se manifiesta
con erupción y anafilaxia y puede ser fatal. Las reacciones alérgicas a las penicilinas ocurren del
1 al 10 % de los sujetos expuestos; las reacciones anafilácticas afectan a menos del 0,05 % de
los pacientes tratados. Los pacientes con antecedentes de alergia atópica (p. ej., asma, eccema,
rinitis alérgica) tienen mayor riesgo de de sufrir reacciones anafilácticas a las penicilinas. Las
personas con antecedentes de anafilaxia, urticaria o erupción inmediatamente después de
administrar una penicilina tienen riesgo de hipersensibilidad inmediata a la penicilina; estos
sujetos no deben recibir penicilinas, cefalosporinas ni otros antibióticos β-lactámicos. Los
pacientes con alergia a una penicilina mostrarán alergia a todas las demás, puesto que la
hipersensibilidad se relaciona con la estructura penicilínica básica. Las personas con
antecedentes de erupción menor (es decir, erupción no confluyente, restringida a una pequeña
zona corporal) o de erupción aparecida más de 72 h después de administrar la penicilina
probablemente no sean alérgicos a la penicilina; no hay que retirar innecesariamente las
penicilinas a estos pacientes en caso de infección grave, porque probablemente no sean
alérgicos a la penicilina; de todas maneras, hay que recordar siempre la posibilidad de reacción
alérgica.

Penicilinas

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Un efecto tóxico grave, aunque infrecuente, de las penicilinas es la encefalopatía por irritación
cerebral, que ocurre cuando se administran dosis muy altas o a pacientes con insuficiencia renal
grave. Las penicilinas no deben administrarse por vía intratecal, puesto que podrían ocasionar
una encefalopatía que podría ser fatal.

Otro problema de las dosis altas de las penicilinas o de las dosis normales administradas a
pacientes con insuficiencia renal es la acumulación de electrolitos, ya que la mayoría de las
penicilinas inyectables contiene sodio o potasio.

La diarrea ocurre con frecuencia durante el tratamiento con penicilinas por vía oral. Es más
común con las penicilinas de amplio espectro, que además pueden causar colitis asociada a los
antibióticos.

Bencilpenicilina y fenoximetilpenicilina

La bencilpenicilina (penicilina G) sigue siendo un antibiótico importante y útil, pero se inactiva
por las β-lactamasas bacterianas. Actúa frente a muchas infecciones por estreptococos (incluidos
los neumococos), gonococos y meningococos y también frente al carbunco, difteria, gangrena
gaseosa, leptospirosis y enfermedad de Lyme en niños. Se han aislado neumococos,
meningococos y gonococos, con una menor sensibilidad a la penicilina; la bencilpenicilina ya no
constituye el fármaco de primera elección para la meningitis neumocócica. Aunque la
bencilpenicilina resulte eficaz frente al tétanos, se prefiere el metronidazol. La bencilpenicilina se
inactiva por el ácido gástrico y su absorción intestinal es reducida; por eso, lo mejor es su
administración por vía parenteral.

La bencilpenicilina procaína (penicilina procaína) se emplea para tratar la sífilis precoz y la
sífilis latente tardía; se administra intramuscularmente en una dosis diaria de 600 mg.

La fenoximetilpenicilina (penicilina V) tiene un espectro antibacteriano parecido al de la
bencilpenicilina, pero es menos activo. Es estable frente al ácido gástrico, por lo que se puede
administrar por vía oral. No debe administrarse en infecciones graves porque su absorción es
imprevisible y las concentraciones plasmáticas varían. Está indicada sobre todo en las
infecciones respiratorias en niños, para la amigdalitis estreptocócica y el tratamiento de
continuación cuando se ha obtenido una respuesta clínica con benzilpenicilina. No se debe
administrar en las infecciones meningocócicas o gonocócicas. La fenoximetilpenicilina se utiliza
en la profilaxis de las infecciones estreptocócicas que siguen a la fiebre reumática y para las
infecciones neumocócicas que siguen a la esplenectomía o a la anemia falciforme.

INFECCIONES ORALES. La fenoximetilpenicilina resulta eficaz frente a los abscesos
dentoalveolares.

Penicilinas resistentes a la β-lactamasa

La mayoría de los estafilococos presentan, actualmente, resistencia a la bencilpenicilina porque
producen β-lactamasas. Sin embargo, la flucloxacilina no se inactiva por estas enzimas y
muestra, pues, eficacia en las infecciones producidas por estafilococos resistentes a la penicilina,
que representa la única indicación para su uso. La flucloxacilina es estable en medio ácido y, por
eso, se puede administrar por vía oral y también en inyección.

La flucloxacilina se absorbe bien en el intestino. La advertencia del CSM del Reino Unido sobre la
insuficiencia hepática se encuentra descrita en el apartado de Flucloxacilina.

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SARM. Han surgido cepas de Staphylococcus aureus resistentes a meticilina [hoy suspendida]
(Staphylococcus aureus resistentes a meticilina, SARM) y a flucloxacilina; algunos de estos
microorganismos pueden mostrar sensibilidad a la vancomicina o la teicoplanina. Estas cepas
pueden ser sensibles a la rifampicina, fusidato sódico, tetraciclinas, aminoglucósidos, macrólidos
y clinadmicina. La rifampicina y el fusidato sódico no se deben utilizar solos, porque las
resistencias podrían aparecer enseguida. La trimetoprima sola puede utilizarse frente a las
infecciones urinarias causadas por algunas cepas de SARM. El linezolid y la combinación de los
antibióticos estreptogramínicos quinupristina y dalfopristina poseen actividad frente a SARM,
aunque estos antibacterianos deben reservarse para los microorganismos resistentes al
tratamiento con otros antibacterianos o para los pacientes que no toleren otros antibacterianos. El
tratamiento depende de la sensibilidad de la cepa infectante.

Penicilinas de amplio espectro

La ampicilina posee actividad frente a determinados microorganismos grampositivos y
gramnegativos, pero es inactivada por las β-lactamasas, incluidas las producidas por
Staphylococcus aureus y por bacilos gramnegativos comunes, como Escherichia coli. Casi todos
los estafilococos, el 50 % de las cepas de E. coli y el 15 % de las cepas de Haemophilus
influenzae manifiestan hoy resistencia. La probabilidad de resistencia debe considerarse, pues,
antes de utilizar la ampicilina para tratar «a ciegas» las infecciones; no debe administrarse a los
pacientes hospitalizados sin analizar su sensibilidad.

La ampicilina se excreta en la bilis y en la orina. Está indicada sobre todo para tratar las
reagudizaciones de la bronquitis crónica y las otitis medias, ambas pueden producirse por
Streptococcus pneumoniae y H. influenzae, así como las infecciones urinarias.

La ampicilina se puede administrar por vía oral, aunque se absorbe menos de la mitad de la
dosis; además, la absorción disminuye en presencia de los alimentos en el intestino.

Las erupciones maculopapulares son frecuentes con la ampicilina (y la amoxicilina) pero no se
relacionan, casi nunca, con una verdadera alergia a la penicilina. Suelen afectar a los pacientes
con mononucleosis infecciosa, por lo que las penicilinas de amplio espectro no deben
administrarse «a ciegas» ante una faringitis. Las erupciones también ocurren a menudo entre
pacientes con leucemia linfocítica aguda o crónica o en las infecciones por citomegalovirus.

La amoxicilina es un derivado de la ampicilina y posee un amplio espectro antibacteriano. Se
absorbe mejor que la ampicilina, cuando se administra por vía oral, y alcanza concentraciones
plasmáticas y tisulares más altas; a diferencia de la ampicilina, su absorción no se modifica con
la presencia de alimentos en el estómago. La amoxicilina se emplea para la profilaxis de la
endocarditis.

La amoxicilina-clavulánico se compone de amoxicilina y del inhibidor de la β-lactamasa ácido
clavulánico. El ácido clavulánico no posee por sí mismo actividad antibacteriana significativa
pero, al inactivar las β-lactamasas y en combinación con amoxicilina, amplía el espectro de la
actividad de la amoxicilina frente a bacterias productoras de β-lactamasas resistentes a la
amoxicilina. Entre éstas se encuentran las cepas resistentes de S. aureus, E. coli y H. influenzae
así como muchas especies de Bacteroides y Klebsiella. La amoxicilina-clavulánico debe
reservarse para infecciones causadas de una manera probable o conocida por cepas productoras
de β-lactamasas resistentes a la amoxicilina; véase advertencia de la Agencia Española de
Medicamentos sobre hepatotoxicidad asociada al uso de la amoxicilina-clavulánico.

Hay una combinación de ampicilina más flucloxacilina (co-fluampicil) con la que se tratan
infecciones por estreptococos o estafilococos (p. ej., celulitis).

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ENFERMEDAD DE LYME. La enfermedad de Lyme debe tratarse, en general, por expertos. La
doxiciclina es el antibiótico preferido para la enfermedad precoz de Lyme. La amoxicilina
[indicación no autorizada], la cefuroxima axetilo o la azitromicina [indicación no autorizada] son
alternativas cuando la doxiciclina está contraindicada. La administración intravenosa de
cefotaxima, ceftriaxona o bencilpenicilina se recomienda frente a la enfermedad de Lyme
asociada con anomalías cardíacas o neurológicas de carácter moderado o grave, enfermedad de
Lyme tardía o artritis de Lyme. El tratamiento suele durar de 2 a 4 sem; la artritis de Lyme
requiere un tratamiento más duradero con antibacterianos por vía oral.

INFECCIONES ORALES. La amoxicilina o la ampicilina son tan eficaces como la
fenoximetilpenicilina pero se absorben mejor; sin embargo, pueden propiciar la aparición de
microorganismos resistentes. Como la fenoximetilpenicilina, la amoxicilina y la ampicilina no
poseen eficacia frente a las bacterias productoras de β-lactamasas. La amoxicilina puede ser útil
en pautas cortas por vía oral. La amoxicilina también se emplea en la profilaxis de la endocarditis

Penicilinas antipseudomónicas

La carboxipenicilina, ticarcilina, está indicada sobre todo en las infecciones graves causadas por
Pseudomonas aeruginosa, aunque también muestra actividad frente a otros bacilos
gramnegativos, entre ellos especies de Proteus y Bacteroides fragilis.

La ticarcilina sólo se comercializa hoy en combinación con el ácido clavulánico; no
comercializada en España); la combinación (Timentin) posee actividad frente a las bacterias
productoras de β-lactamasas resistentes a la ticarcilina.

Tazocel contiene la ureidopenicilina piperacilina más el inhibidor de la β-lactamasa tazobactam.
La piperacilina es más activo que la ticarcilina frente a Ps. aeruginosa. El espectro de actividad
de Tazocel es comparable al de los carbapenems, imipenem y meropenem.

Para las septicemias por Pseudomonas (sobre todo para la neutropenia o endocarditis), estas
penicilinas antipseudomónicas deben administrarse con un aminoglucósido (p. ej., gentamicina o
netilmicina), puesto que poseen efecto sinérgico. Las penicilinas y los aminoglucósidos no deben
mezclarse, en una misma jeringa o perfusión.

Dado el contenido de sodio de muchos de estos antibióticos, las dosis altas pueden ocasionar
hipernatremia.

Mecilinams

El pivmecilinam muestra una actividad significativa frente a muchas bacterias gramnegativas,
entre otras Escherichia coli, Klebsiella, Enterobacter y Salmonella. Sin embargo, carece de
actividad contra Pseudomonas aeruginosa o los enterococos. El pivmecilinam se hidroliza a
mecilinam, que es el principio activo.

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Los antibióticos de esta sección comprenden las
cefalosporinas, como la cefotaxima, la ceftazidima, la
cefuroxima, la cefalexina y la cefradina; el monobactam,
aztreonam; y los carbapenems, imipenem (derivado de la
tienamicina) y el meropenem.

Cefalosporinas

Las cefalosporinas son antibióticos de amplio espectro utilizadas en el tratamiento de la
septicemia, neumonía, meningitis, infecciones de la vía biliar, peritonitis e infecciones urinarias.
La farmacología de las cefalosporinas se asemeja a la de las penicilinas y su excreción es
fundamentalmente renal. Las cefalosporinas penetran mal en el líquido cefalorraquídeo, salvo
que se inflamen las meninges; la cefotaxima es una cefalosporina adecuada para tratar las
infecciones del SNC (p. ej., meningitis).

El principal efecto secundario de las cefalosporinas es la hipersensibilidad y alrededor del 10 %
de los pacientes sensibles a la penicilina también manifiesta alergia a las cefalosporinas.

La cefradina ha sido reemplazada, en general, por las cefalosporinas más modernas.

La cefuroxima es una cefalosporina de «segunda generación», menos sensible que las
cefalosporinas primeras a la inactivación por las β-lactamasas. Así pues, posee actividad frente a
ciertas bacterias con resistencia a los demás medicamentos y tiene una mayor actividad frente a
Haemophilus influenzae y Neisseria gonorrhoeae.

La cefotaxima, la ceftazidima y la ceftriaxona son cefalosporinas de «tercera generación» con
más actividad que las de «segunda generación» frente a determinadas bacterias gramnegativas.
Sin embargo, muestran menos efecto que la cefuroxima contra las bacterias grampositivas, en
concreto Staphylococcus aureus. Su espectro antibacteriano amplio puede fomentar las
sobreinfecciones por bacterias u hongos resistentes.

La ceftazidima ofrece una actividad satisfactoria frente a las Pseudomonas. Además tiene
actividad frente a otras bacterias gramnegativas.

La ceftriaxona tiene una semivida más larga y sólo necesita administrarse una vez al día. Sus
indicaciones comprenden las infecciones graves, del tipo de la septicemia, neumonía o
meningitis. La sal cálcica de la ceftriaxona forma un precipitado en la vesícula biliar que rara vez
produce síntomas, aunque éstos habitualmente remiten una vez que se suspende el antibiótico.

La cefpiroma está autorizada para las infecciones urinarias, respiratorias bajas y cutáneas, la
bacteriemia y las infecciones asociadas con neutropenia.

CEFALOSPORINAS CON ACTIVIDAD POR VÍA ORAL. Las cefalosporinas de «primera
generación» con actividad por vía oral, cefalexina, cefradina y cefadroxilo, y las cefalosporinas
de «segunda generación», cefaclor y cefprozilo, muestran un espectro antimicrobiano parecido.
Se utilizan en las infecciones urinarias, que no responden a otros medicamentos o que ocurren
durante el embarazo, así como en infecciones respiratorias, otitis media, sinusitis e infecciones
de la piel y tejidos blandos. El cefaclor tiene una buena actividad frente a H. influenzae, pero se
asocia con reacciones cutáneas prolongadas, sobre todo en la infancia. El cefadroxilo es de
acción prolongada y se puede administrar dos veces al día; posee muy poca actividad frente a H.
influenzae. La cefuroxima axetilo, éster de la cefalosporina de «segunda generación»

Cefalosporinas y

otros β-lactámicos

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cefuroxima, posee el mismo efecto antibacteriano que el compuesto precursor y se absorbe
poco.

La cefixima tiene una duración mayor que otras cefalosporinas con actividad por vía oral. Sólo
está autorizada para las infecciones agudas.

La cefpodoxima proxetilo posee más actividad que las demás cefalosporinas por vía oral frente
a los patógenos bacterianos respiratorios y está autorizada en las infecciones respiratorias altas y
bajas.

INFECCIONES ORALES. Las cefalosporinas ofrecen mínimas ventajas sobre las penicilinas en
las infecciones dentales y su actividad contra los gérmenes anaerobios suele ser menor. Las
infecciones causadas por estreptococos orales (a menudo denominados estreptococos viridans),
que se vuelven resistentes a la penicilina, normalmente también son resistentes a las
cefalosporinas. Esto es importante si un paciente ha sufrido fiebre reumática y ha recibido
tratamiento prolongado con penicilina. La cefalexina y la cefradina se han empleado para tratar
las infecciones orales.

Otros antibióticos β-lactámicos

El aztreonam es un antibiótico β-lactámico monocíclico («monobactam») con un espectro
antibacteriano limitado a las bacterias aerobias gramnegativas, incluidos Pseudomonas
aeruginosa, Neisseria meningitidis y Haemophilus influenzae; no debe administrarse sólo para el
tratamiento «a ciegas», porque no tiene actividad frente a los microorganismos grampositivos. El
aztreonam también posee eficacia frente a Neisseria gonorrhoeae (pero no contra las infecciones
asociadas por clamidias). Los efectos adversos son similares a los de otros β-lactámicos, aunque
el aztreonam ocasiona, en principio, menos hipersensibilidad a los pacientes alérgicos a la
penicilina.

El imipenem, un carbapenem, posee un amplio espectro de actividad, que abarca muchas
bacterias aerobias y anaerobias, grampositivas y gramnegativas. El imipenem se inactiva
parcialmente en los riñones por efecto enzimático y, por eso, se administra en combinación con
la cilastatina, un inhibidor enzimático específico que bloquea su metabolismo renal. Los efectos
adversos son similares a los de otros antibióticos β-lactámicos; se ha observado neurotoxicidad
con dosis muy elevadas o en la insuficiencia renal.

El meropenem se parece al imipenem, pero se muestra estable frente a la enzima renal que
inactiva el imipenem y, por eso, se puede administrar sin cilastatina. El meropenem induce
menos crisis convulsivas y se puede utilizar para tratar las infecciones del sistema nervioso
central.

El ertapenem posee un amplio espectro de actividad que cubre los microorganismos
grampositivos y gramnegativos y anaerobios. Está autorizado para tratar las infecciones
abdominales y ginecológicas así como la neumonía adquirida en la comunidad, pero no tiene
actividad frente a los patógenos respiratorios atípicos y presenta una actividad limitada frente a
los neumococos resistentes a la penicilina. Contrariamente al imipenem y al meropenem, el
ertapenem no presenta actividad ni frente a Pseudomonas ni frente a las especies de
Acinetobacter.

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Las tetraciclinas son antibióticos de amplio espectro, cuyo valor ha
disminuido debido al incremento de las resistencias bacterianas. No
obstante, siguen constituyendo el tratamiento de elección para las
infecciones causadas por clamidias (tracoma, psitacosis, salpingitis,
uretritis y linfogranuloma venéreo), rickettsias (entre otras, la fiebre Q),
brucela (doxiciclina más estreptomicina o rifampicina) y la espiroqueta
Borrelia burgdorferi (enfermedad de Lyme). También se emplean frente a las infecciones
respiratorias y genitales por micoplasmas, el acné, la enfermedad periodontal destructiva
(refractaria), las reagudizaciones de la bronquitis crónica (por su actividad frente a Haemophilus
influenzae) y la leptospirosis en caso de hipersensibilidad a las penicilinas (como alternativa a la
eritromicina).

Desde el punto de vista microbiológico, no hay muchas alternativas entre las distintas
tetraciclinas y la única excepción es la minociclina, que posee un espectro más amplio; presenta
actividad contra Neisseria meningitidis y se ha utilizado en la profilaxis de la enfermedad
meningocócica pero ya no se recomienda porque entre sus efectos adversos se encuentran los
mareos y los vértigos, con las recomendaciones actuales). Deteclo (asociación de tetraciclina,
clortetraciclina y demeclociclina [no comercializado en España]) ya no ofrece ninguna ventaja
sobre las preparaciones que contienen una única tetraciclina.

INFECCIONES ORALES. Las tetraciclinas son eficaces contra los anaerobios orales de los
adultos, pero la aparición de resistencias (sobre todo, entre los estreptococos orales) ha reducido
su valor en el tratamiento de las infecciones orales agudas; aún se utilizan para tratar las formas
destructivas (refractarias) en la enfermedad periodontal. La doxiciclina posee una duración mayor
de sus efectos que la tetraciclina o la oxitetraciclina y sólo necesita administrarse una vez al día;
al parecer, muestra más actividad frente a los anaerobios que algunas otras tetraciclinas.

Sobre el uso de la doxiciclina en el tratamiento de la ulceración aftosa recidivante, el herpes oral
o como complemento del raspado gingival y el alisado radicular en la periodontitis.

PRECAUCIONES. Las tetraciclinas deben emplearse con precaución ante pacientes con
insuficiencia hepática o tratadas con fármacos potencialmente hepatotóxicos. Las tetraciclinas
pueden aumentar la debilidad muscular de los enfermos con miastenia grave y exacerbar el lupus
eritematoso sistémico. Los antiácidos y las sales de aluminio, calcio, hierro, magnesio y cinc
reducen la absorción de las tetraciclinas; la leche también disminuye la absorción de la
demeclociclina, oxitetraciclina y tetraciclina.

CONTRAINDICACIONES. El depósito de tetraciclinas en los huesos y dientes en fase de
crecimiento (por la unión al calcio) determina una tinción y, a veces, hipoplasia dental, por lo que
no deben aplicarse a los niños menores de 12 años ni a las mujeres embarazadas o madres
lactantes. No obstante, la doxiciclina la pueden utilizar los niños para el tratamiento y profilaxis
después de la exposición al carbunco, si no existe ninguna otra alternativa antibacteriana
[indicación no autorizada]. Con excepción de la doxiciclina y de la minociclina, las tetraciclinas
pueden exacerbar la insuficiencia renal y no deben administrarse a los pacientes con
enfermedades del riñón.

EFECTOS ADVERSOS. Los efectos adversos de las tetraciclinas consisten en náuseas, vómitos,
diarrea (colitis asociada a los antibióticos de forma ocasional), disfagia e irritación esofágica.
Otros efectos adversos raros son hepatotoxicidad, pancreatitis, trastornos hemáticos,
fotosensibilidad (sobre todo con la demeclociclina) y reacciones de hipersensibilidad (entre ellas,
rash, dermatitis exfoliativa, síndrome de Stevens-Johnson, urticaria, angioedema, anafilaxia,
pericarditis). La cefalea y los trastornos visuales pueden indicar una hipertensión intracraneal
benigna (suspender el tratamiento); se ha descrito la prominencia de las fontanelas entre los
lactantes.

Tetraciclinas

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Las tetraciclinas más utilizadas son:
Hidrocloruro de doxiciclina
Limeciclina
Minociclina
Oxitetraciclina
Tetraciclina

Entre éstos se encuentran la amikacina, la gentamicina, la
neomicina, la netilmicina, la estreptomicina y la tobramicina. Todos
ejercen efecto bactericida y poseen actividad frente a algunos
microorganismos grampositivos y muchos gramnegativos. La
amikacina, la gentamicina y la tobramicina también presentan
actividad contra Pseudomonas aeruginosa; la estreptomicina es
activa frente a Mycobacterium tuberculosis y hoy se reserva casi exclusivamente para la
tuberculosis.

Los aminoglucósidos no se absorben en el intestino (aunque cabe el riesgo de su absorción en la
enfermedad inflamatoria intestinal y en la insuficiencia hepática), por lo que deben administrarse
en inyección para tratar las infecciones sistémicas.

Se excretan principalmente por los riñones y se acumulan en caso de insuficiencia renal.

La mayoría de los efectos adversos del grupo de los antibióticos depende de la dosis, por lo que
requiere cuidado con la posología y se recomienda no administrarlos durante más de 7 días. Los
efectos adversos más importantes son ototoxicidad y nefrotoxicidad que afectan, más a menudo,
a los ancianos y pacientes con insuficiencia renal.

Cuando existen alteraciones de la función renal (o una concentración sérica elevada antes de la
dosis), se debe aumentar el intervalo posológico; si la insuficiencia renal es grave, se reducirá
también la dosis.

Los aminoglucósidos pueden alterar la transmisión neuromuscular y no se deben administrar a
pacientes con miastenia grave; las dosis altas aplicadas durante la cirugía se han asociado con
un síndrome miasténico transitorio entre pacientes con una función neuromuscular normal.

Los aminoglucósidos no debieran administrarse junto con diuréticos potencialmente ototóxicos (p.
ej., furosemida); cuando resulte inevitable el uso concomitante, la administración del
aminoglucósido se separará lo más posible de la del diurético.

CONCENTRACIONES SÉRICAS. La vigilancia de la concentración sérica evita las
concentraciones excesivas y subterapéuticas e impide la toxicidad además de asegurar la
eficacia. Entre los pacientes con una función renal conservada hay que medir las
concentraciones de aminoglucósidos después de aplicar 3 o 4 dosis de una pauta diaria múltiple;
los pacientes con insuficiencia renal precisan mediciones más tempranas y frecuentes de la
concentración de los aminoglucósidos.

En las pautas de dosificación diaria múltiple, las muestras de sangre se tomarán
aproximadamente 1 h después de la administración intramuscular o intravenosa (concentración
«máxima» o «pico») así como inmediatamente antes de aplicar la siguiente dosis (concentración
«mínima» o «valle»). Para las pautas de dosis diarias múltiples, consúltese la normativa local
sobre el control de las concentraciones séricas.

Aminoglucósidos

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

65

Las concentraciones séricas de los aminoglucósidos debieran medirse en todos los casos y
resultan obligadas entre los lactantes, ancianos, obesos, pacientes con fibrosis quística o
cuando se administran dosis altas o cuando existe insuficiencia renal.

DOSIS única DIARIA. Aunque los aminoglucósidos suelen administrarse en 2-3 tomas al día,
resulta más cómoda la administración de una sola toma diaria (siempre y cuando se obtengan
concentraciones plasmáticas suficientes). No obstante, se consultará la normativa sobre
dosificación y concentraciones séricas.

ENDOCARDITIS. La gentamicina se utiliza junto con otros antibióticos para tratar la endocarditis
bacteriana, a concentración sérica de gentamicina debe determinarse 2 veces por semana (o
más en caso de insuficiencia renal).

La estreptomicina es una alternativa en la endocarditis enterocócica resistente a la gentamicina.

La gentamicina es el aminoglucósido de primera elección en el Reino Unido ampliamente
utilizado para tratar las infecciones graves. Muestra un amplio espectro pero no posee actividad
frente a los anaerobios y su actividad frente a los estreptococos hemolíticos y los neumococos es
reducida. Si se emplea para el tratamiento «a ciegas» de infecciones graves no diagnosticadas,
suele combinarse con una penicilina o con el metronidazol (o con ambos). La gentamicina se
emplea junto con otro antibiótico para tratar la endocarditis.

Las dosis de saturación y mantenimiento de la gentamicina se pueden calcular según el peso y la
función renal del paciente (p. ej., con un nomograma); luego, se efectúan ajustes en función de la
concentración sérica de gentamicina. Las dosis altas pueden estar indicadas para las infecciones
graves, en particular de los neonatos o de los pacientes inmunodeprimidos. En la medida de lo
posible, el tratamiento no debe exceder de 7 días.

La amikacina es más estable a la inactivación enzimática que la gentamicina. La amikacina se
utiliza para tratar las infecciones graves causadas por bacilos gramnegativos resistentes a la
gentamicina.

La netilmicina tiene una actividad parecida a la gentamicina, pero produce menos ototoxicidad
entre los que requieren tratamiento durante más de 10 días. La netilmicina es activa frente a una
serie de bacilos gramnegativos resistentes a la gentamicina pero su actividad frente a P.
aeruginosa es menor que la de la gentamicina o la de la tobramicina.

La tobramicina tiene una actividad parecida a la gentamicina y es ligeramente más eficaz contra
P. aeruginosa, pero no tanto contra otras bacterias gramnegativas. La tobramicina se puede
administrar con un nebulizador de forma cíclica (28 días de tobramicina seguidos de una pausa
sin tobramicina de 28 días) como tratamiento de la infección pulmonar crónica por P. aeruginosa
en la fibrosis quística; no obstante, pueden aparecer resistencias y algunos pacientes no
responden al tratamiento.

La neomicina es demasiado tóxica para su administración parenteral y sólo se puede emplear
en infecciones de la piel o de las mucosas o para reducir la población bacteriana del colon antes
de la cirugía intestinal o en caso de insuficiencia hepática. Su administración oral causa
malabsorción. Los pacientes con insuficiencia hepática pueden absorber pequeñas cantidades de
neomicina por el intestino y, como estos pacientes también sufren uremia, la neomicina se
acumula pudiendo causar ototoxicidad.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

66

La eritromicina posee un espectro antibacteriano similar, pero no idéntico,
al de la penicilina; por eso, representa una alternativa a los pacientes con
alergia a la penicilina.

Las indicaciones de la eritromicina son las infecciones respiratorias, la tos
ferina, la enfermedad del legionario y la enteritis por Campylobacter. Tiene actividad frente a
muchos estafilococos resistentes a la penicilina pero algunos también manifiestan hoy resistencia
a la eritromicina; posee poca actividad frente a Haemophilus influenzae. La eritromicina también
presenta actividad contra clamidias y micoplasma.

La eritromicina produce náuseas, vómitos y diarrea en algunos pacientes; ésta se puede evitar en
las infecciones leves o moderadas administrando una dosis más baja (250 mg 4 veces al día),
pero si la infección es más grave, por ejemplo una neumonía por Legionella, se requieren dosis
más altas.

La azitromicina es un macrólido con una actividad ligeramente menor que la eritromicina frente a
las bacterias grampositivas pero mayor contra algunos microorganismos gramnegativos, entre
ellos H. influenzae. Las concentraciones plasmáticas son muy bajas pero las tisulares resultan
muy superiores. Posee una prolongada semivida tisular y se recomienda una sola toma diaria.
Para el tratamiento de la enfermedad de Lyme. La azitromicina también se utiliza para el
tratamiento del tracoma [indicación no autorizada].

La claritromicina es un derivado de la eritromicina con una actividad ligeramente mayor que el
compuesto precursor. Las concentraciones tisulares son mayores que las de la eritromicina. Se
administra dos veces al día.

La azitromicina y la claritromicina producen menos efectos adversos gastrointestinales que la
eritromicina.

La espiramicina también es un macrólido.

El ketólido telitromicina es un derivado de la eritromicina. El espectro antibacteriano de la
telitromicina se parece al de los macrólidos y también posee actividad frente al Streptococcus
pneumoniae resistente a penicilina y eritromicina.

INFECCIONES ORALES. La eritromicina es una alternativa para el tratamiento de las infecciones
orales de los pacientes con alergia a la penicilina o causadas por microorganismos productores
de β-lactamasas. No obstante, muchos microorganismos actualmente son resistentes a la
eritromicina o están desarrollando rápidamente resistencias; por eso, su uso debe limitarse a
ciclos cortos. El metronidazol se prefiere como alternativa a la penicilina.

Para la profilaxis de la endocarditis infecciosa de los pacientes alérgicos a la penicilina se utiliza
una sola dosis de clindamicina por vía oral. La azitromicina en dosis únicas se emplea en la
profilaxis de la endocarditis de los pacientes que no pueden tomar clindamicina [indicación no
autorizada].

Macrólidos

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Clindamicina

La clindamicina tiene un uso limitado por sus efectos adversos graves.
El efecto tóxico más grave es la colitis asociada a los antibióticos que
puede resultar fatal y es más común entre mujeres de edad intermedia y avanzada, sobre todo
después de la cirugía. Aunque la colitis asociada a los antibióticos pueda ocurrir con la mayoría
de los antibacterianos, suele ser más frecuente con la clindamicina. Por eso, los pacientes deben
interrumpir de inmediato el tratamiento en caso de diarrea.

La clindamicina posee eficacia contra los cocos grampositivos, incluidos los estafilococos
resistentes a la penicilina y contra muchos anaerobios, en particular Bacteroides fragilis. Se
concentra mucho en los huesos y se excreta en la bilis y en la orina.

La clindamicina se recomienda para las infecciones osteoarticulares por estafilococos, como la
osteomielitis, y para la septicemia intraabdominal.

INFECCIONES ORALES. La clindamicina no debe administrarse rutinariamente para tratar las
infecciones orales, porque no posee más eficacia que las penicilinas frente a los anaerobios y
puede haber resistencias cruzadas entre bacterias resistentes a la eritromicina. La clindamicina
puede utilizarse en el tratamiento del abceso dentoalveolar que no ha respondido a la penicilina
ni al metronidazol.

Los antibacterianos expuestos en esta sección comprenden
el cloranfenicol, el ácido fusídico, los antibióticos
glucopeptídicos (vancomicina y teicoplanina), linezolida, las
estreptograminas (quinopristina y dalfopristina) y la
polimixina, colistina.

Cloranfenicol

El cloranfenicol es un antibiótico potente de amplio espectro, pero se asocia con efectos
adversos hematológicos graves cuando se administra por vía sistémica, por lo que debe
reservarse para el tratamiento de infecciones que pueden comprometer la vida, sobre todo
causadas por Haemophilus influenzae y también para la fiebre tifoidea.

Se dispone también de colirio de cloranfenicol y de gotas óticas de cloranfenicol [presentación no
comercializada en España].

Ácido fusídico

El ácido fusídico y sus sales son antibióticos de espectro reducido, cuya única indicación es el
tratamiento de las infecciones producidas por estafilococos resistentes a la penicilina, en
particular la osteomielitis, ya que se concentran bien en los huesos; además, se utilizan para la
endocarditis estafilocócica. En general, se precisa un segundo antibiótico antiestafilocócico para
evitar la aparición de resistencias.

Lincosamidas

Otros antibacterianos

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Vancomicina y teicoplanina

Los antibióticos glucopeptídicos vancomicina y teicoplanina ejercen una actividad bactericida
frente a las bacterias grampositivas aerobias y anaerobias, incluido los estafilococos
multirresistentes. Sin embargo hay notificaciones de Staphylococcus aureus con una
susceptibilidad reducida a los glucopétidos. Cada vez existen más notificaciones de enterococos
resistentes a los glucopétidos.

La vancomicina se utiliza por vía intravenosa para la profilaxis y tratamiento de la endocarditis y
otras infecciones graves producidas por cocos grampositivos, en la profilaxis y el tratamiento de
la endocarditis y otras infecciones graves producidas por los cocos grampositivos. Posee una
duración de acción bastante larga y, en consecuencia, se puede administrar cada 12 h.

La vancomicina, por vía oral, resulta útil en la colitis asociada a los antibióticos (colitis
pseudomembranosa; se considera suficiente una dosis de 125 mg/6 h durante 7 a 10 días (se
puede considerar una dosis mayor si la infección no responde o si es grave). No debe
administrarse vancomicina por vía oral para tratar las infecciones sistémicas, puesto que no se
absorbe en grado significativo.

La teicoplanina es muy similar a la vancomicina, pero tiene una duración de acción
significativamente mayor, lo que permite la administración de una sola toma diaria. A diferencia
de la vancomicina, la teicoplanina se puede administrar en inyección intramuscular y también
intravenosa; no se administra por vía oral.

Linezolid

El linezolid, un antibacteriano perteneciente a las oxazolidinonas, es activa frente a las bacterias
grampositivas, incluidos los Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina (SARM) y los
enterococos resistentes a la vancomicina. Puede aparecer resistencia al linezolid con un
tratamiento prolongado o cuando la dosis es inferior a la recomendada. El linezolid debe
reservarse para las infecciones resistentes a los demás antibacterianos o para los casos de
intolerancia a éstos. El linezolid no presenta suficiente actividad frente a los microorganismos
gramnegativos comunes.

Quinupristina y dalfopristina

Se ha autorizado una combinación de antibióticos estreptogramínicos, quinupristina y
dalfopristina (Synercid), para las infecciones causadas por bacterias grampositivas. Esta
combinación debe reservarse para tratar las infecciones que no respondan a otros
antibacterianos (p. ej., Staphylococcus aureus resistentes a meticilina, SARM) o a pacientes que
no puedan recibir otros antibacterianos. La quinupristina y la dalfopristina no presentan actividad
frente a Enterococcus faecalis y deben combinarse con otros antibacterianos frente a las
infecciones mixtas en las que también intervienen microorganismos gramnegativos.

Polimixinas

El antibiótico polimixínico, colistina, muestra actividad frente a los microorganismos
gramnegativos, incluida Pseudomonas aeruginosa. No se absorbe por vía oral y, por eso, debe
inyectarse para alcanzar su efecto sistémico; no obstante, es tóxico y posee muy pocas o
ninguna indicación para su uso por vía sistémica.

La colistina se utiliza por vía oral en las pautas de esterilización intestinal de los pacientes con
neutropenia (en general, con la nistatina); no se recomienda para las infecciones

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gastrointestinales. Asimismo, se aplica en una solución nebulizada para inhalación como
complemento del tratamiento antibacteriano habitual de los pacientes con fibrosis quística.

Tanto la colistina como la polimixina B se incluyen en algunas preparaciones de uso tópico.

La importancia de las sulfamidas ha disminuido como
consecuencia del aumento de las resistencias
bacterianas y su reemplazo por antibacterianos con
una actividad, en general, mayor y una toxicidad
menor.

El sulfametoxazol y la trimetoprima se utilizan combinados (en forma de co-trimoxazol) debido a
su efecto sinérgico. No obstante, el co-trimoxazol se asocia con efectos adversos raros pero
graves (p. ej., síndrome de Stevens-Johnson y discrasias sanguíneas, especialmente
mielodepresión y agranulocitosis), principalmente en los ancianos (v. Recomendaciones del CSM
del Reino Unido a continuación).

Recomendaciones del CSM de Reino Unido. El co-trimoxazol debe limitarse exclusivamente
como fármaco de elección para la neumonía por Pneumocystis carinii (Pneumocystis jiroveci);
también está indicado en la toxoplasmosis y nocardiasis. Hoy sólo se plantea su uso en las
exacerbaciones de la bronquitis crónica y en las infecciones urinarias, si hay signos
bacteriológicos suficientes de la sensibilidad al co-trimoxazol y razones adecuadas para preferir
esta combinación a un solo antibacteriano; de la misma manera, sólo debe emplearse en las
otitis medias agudas de los niños cuando haya buenas razones para preferirlas.

La trimetoprima se puede utilizar sola en las infecciones urinarias y respiratorias y en las
prostatitis, shigelosis e infecciones invasivas por Salmonella. La trimetoprima muestra efectos
adversos parecidos a los del co-trimoxazol pero menos intensos y frecuentes.

Para las presentaciones de sulfamidas de uso tópico para las quemaduras

Metronidazol y tinidazol

El metronidazol es un antimicrobiano con gran actividad frente a las bacterias anaerobias y
protozoos; las indicaciones comprenden la vaginitis por tricomonas, la vaginosis bacteriana (en
particular, infecciones por Gardnerella vaginalis), infecciones por Entamoeba histolytica y Giardia
lamblia. También se utilizan frente a la septicemia quirúrgica y ginecológica, aprovechando su
actividad contra los anaerobios del colon, en especial Bacteroides fragilis. El metronidazol es
también efectivo en la colitis asociada a los antibióticos (colitis pseudomembranosa. El
metronidazol por vía rectal constituye una alternativa eficaz a la vía intravenosa cuando no se
puede utilizar la vía oral. El metronidazol por vía intravenosa sirve para tratar los casos conocidos
de tétanos; también se utilizan el diazepam y la inmunoglobulina antitetánica.

El metronidazol por vía tópica reduce el olor producido por las bacterias anaerobias de los
tumores malolientes fúngicos; asimismo, se emplea para tratar la rosácea.

El tinidazol ejerce un efecto parecido al metronidazol, pero sus efectos duran más tiempo.

INFECCIONES ORALES. El metronidazol es una alternativa a la penicilina para el tratamiento de
muchas infecciones orales, si el paciente es alérgico a la penicilina o la infección se debe a
anaerobios productores de β-lactamasa. Es el fármaco de primera elección para tratar la

Sulfamidas y trimetoprima

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gingivitis ulcerativa necrosante aguda (infección de Vicent) y la pericoronitis; otras alternativas
idóneas son la amoxicilina y la eritromicina. Para estos efectos, basta con una dosis de 200 mg
de metronidazol, 3 veces al día, durante 3 días, pero para la pericoronitis se requiere un
tratamiento más prolongado. El tinidazol está autorizado para tratar la gingivitis ulcerativa aguda.

El ácido nalidíxico y el norfloxacino son eficaces en las infecciones
urinarias no complicadas.

El ciprofloxacino actúa frente a las bacterias grampositivas y
gramnegativas y, en particular frente a las gramnegativas, entre otras Salmonella, Shigella,
Campylobacter, Neisseria y Pseudomonas. El ciprofloxacino sólo ejerce una actividad moderada
contra las bacterias grampositivas del tipo de Streptococcus pneumoniae y Enterococcus
faecalis; no debe usarse para la neumonía neumocócica. Actúa frente a las clamidias y algunas
micobacterias. Sin embargo, la mayoría de los microorganismos anaerobios no son sensibles.
Los usos del ciprofloxacino incluyen las infecciones respiratorias (pero no la neumonía
neumocócica) y urinarias, las del tubo digestivo (incluida la fiebre tifoidea) así como la gonorrea y
la septicemia causadas por microorganismos sensibles.

El ofloxacino se utiliza para las infecciones urinarias, las infecciones respiratorias bajas, la
gonorrea y la uretritis y cervicitis no gonocócicas.

El levofloxacino posee actividad frente a los microorganismos grampositivos y gramnegativos.
Presenta un mayor efecto contra los neumococos que el ciprofloxacino. El levofloxacino está
autorizado para el tratamiento de la neumonía adquirida en la comunidad, aunque se considera
un tratamiento de segunda línea para esta indicación.

Aunque el ciprofloxacino, el levofloxacino y el ofloxacino están autorizados para tratar las
infecciones de la piel y de los tejidos blandos, muchos estafilococos ofrecen resistencia a las
quinolonas y su uso debe evitarse en las infecciones por SARM.

El moxifloxacino debe administrarse para combatir las exacerbaciones de la bronquitis crónica,
sólo si está contraindicado el tratamiento convencional y como tratamiento de segunda línea
de la neumonía adquirida en la comunidad. El moxifloxacino posee actividad frente a los
microorganismos grampositivos y gramnegativos. Es más activo que el ciprofloxacino contra los
microorganismos grampositivos, entre ellos los neumococos. El moxifloxacino no actúa frente a
Pseudomonas aeruginosa ni Staphylococcus aureus resistentes a meticilina (SARM).

PRECAUCIONES. Las quinolonas deben administrarse con cautela a los pacientes con
antecedentes de epilepsia o con trastornos que predisponen a las crisis convulsivas, con
deficiencia de G6PD, miastenia grave (riesgo de exacerbación) o insuficiencia renal; durante el
embarazo o la lactancia y en niños o adolescentes (se ha descrito una artropatía en las
articulaciones con carga de los animales jóvenes; v. más adelante). Hay que evitar la exposición
a la luz solar excesiva (suspender si ocurre fotosensibilidad). El CSM del Reino Unido ha alertado
sobre la posible inducción, con las quinolonas, de convulsiones entre pacientes con
antecedentes de convulsiones o sin ellas; la toma de AINE puede inducirlas también en cualquier
momento. Otras interacciones: Quinolonas.

USO PEDIÁTRICO. Las quinolonas producen artropatía de las articulaciones en animales en
crecimiento y, por eso, no suelen recomendarse para los niños y adolescentes en fase de
crecimiento. Sin embargo, se ignora la repercusión de este efecto en humanos y, en
determinadas condiciones, la administración a corto plazo de quinolonas puede estar justificada
en niños. El ácido nalidíxico se utiliza para tratar las infecciones urinarias en los niños mayores

Quinolonas

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de 3 meses. El ciprofloxacino está autorizado para el tratamiento de las infecciones por
Pseudomonas en la fibrosis quística (de los niños mayores de 5 años) y para el tratamiento y
profilaxis del carbunco por inhalación.

Advertencia del CSM del Reino Unido (lesión tendinosa). La lesión tendinosa (incluida la
rotura) se ha notificado raramente entre pacientes tratados con quinolonas. La rotura tendinosa
puede suceder a las 48 h de iniciar el tratamiento. El CSM del Reino Unido recuerda que:

• Las quinolonas están contraindicadas para los pacientes con antecedentes de lesiones
tendinosas relacionadas con el uso de quinolonas.

• Los pacientes ancianos son más propensos a las tendinitis.

• El riesgo de rotura tendinosa aumenta con el uso concomitante de corticosteroides.

• Si se sospecha una tendinitis, hay que suspender de inmediato la quinolona.

EFECTOS ADVERSOS. Los efectos adversos de las quinolonas comprenden náuseas, vómitos,
dispepsia, dolor abdominal, diarrea (raramente, colitis asociada a los antibióticos), cefalea,
mareos, trastornos del sueño, erupción (raramente, síndrome de Stevens-Johnson y necrólisis
epidérmica tóxica) y prurito. Otros efectos adversos menos frecuentes son anorexia, aumento de
la urea y creatinina en sangre; mareos, agitación, astenia, depresión, confusión, alucinaciones,
convulsiones, temblor, parestesia e hipoestesia; fotosensibilidad, reacciones de hipersensibilidad
como fiebre, urticaria, angioedema, artralgias, mialgias y anafilaxia; trastornos hemáticos (como
eosinofilia, leucopenia, trombopenia); alteraciones de la visión, del gusto, de la audición y del
olfato. Asimismo, se han notificado casos aislados de inflamación y lesiones tendinosas (sobre
todo, entre ancianos o sujetos tratados con corticosteroides; v. también advertencia anterior del
CSM del Reino Unido). Otros efectos adversos comunicados incluyen la anemia hemolítica, la
insuficiencia renal, la nefritis intersticial y la disfunción hepática (incluyendo, hepatitis e ictericia
colestásica). Hay que suspender el fármaco si ocurren reacciones psiquiátricas, neurológicas o
de hipersensibilidad (entre ellas, la erupción grave).

El abuso de los antibióticos y la infección

El abuso de antibióticos puede agravar los problemas referidos a las infecciones por gérmenes. A
principios de siglo las enfermedades causadas por bacterias era una de las principales causas de
muerte: la neumonía y la tuberculosis diezmaban la población, gracias al descubrimiento de los
antibióticos pudieron salvarse muchas personas.
Actualmente, el abuso de esas mismas sustancias tanto en medicina, como en la agricultura, la
ganadería, la cría de aves, etc. está poniendo en peligro nuevamente la salud mundial.
La utilización excesiva de antibióticos está motivada muchas veces por demanda del propio
paciente y el profesional responde con una medicación que, en el 50% de los casos es
inadecuada.
Para que un Antibiótico sea realmente eficaz es aconsejable realizar previamente un análisis
denominado "antibiograma" donde se pone en contacto el germen con el antibiótico y se
determina cual es el más aconsejable. Pero esto no siempre se realiza debido al tiempo que
requiere; por eso se medica con el antibiótico de "última generación", el de último desarrollo, el
más potente, olvidándonos que el antibiótico actúa sobre todos los gérmenes tanto sobre los
culpables de la infección como sobre aquellos gérmenes "buenos" que defienden el organismo,
estos últimos también son atacados, sobre todo los del intestino grueso, que cumplen múltiples
funciones nutricionales.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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Pero no sólo en medicina asistimos a un abuso de antibiótico sino también en la alimentación de
aquellos animales que sirven en nuestros platos: la utilización de pequeñas cantidades de
antibiótico por los criadores de ganado, aves y porcinos es una práctica frecuente. Los
antibióticos como la penicilina, la eritromicina, la tetraciclina se pueden comprar sin necesidad de
indicación profesional: para el criador significa un ahorro ya que evita la presencia de epidemias
que diezmarían su producción, pero no tienen en cuenta la aparición de resistencia, no sólo para
esos antibióticos sino también para otros.
A ese fenómeno se llama Resistencia Cruzada, la resistencia a un antibiótico se generaliza hacia
los otros.

Antibióticos y efectos secundarios

Por otra parte, prácticamente todos los antibióticos pueden inducir efectos adversos que pueden
oscilar entre ligeros y severos. Entre los efectos secundarios más graves de los antibióticos
destacaremos la reacción anafiláctica a la penicilina presente en una de cada 200.000
inyecciones. Aparece inmediatamente después de la inyección de la misma. Las reacciones
alérgicas, puede aparecer ante cualquiera de los antimicrobianos ya anteriormente descritos.
Se pueden manifestar:

En la piel, en forma de urticaria.

En los bronquios, en forma de asma.

En el intestino, en forma de diarrea, colitis y colitis pseudomembranosa (muy grave).

La nefrotoxicidad (alteración renal) frecuente después de la utilización de la gentamicina,
kanamicina, neomicina, cefalosporinas, tetraciclinas, sulfamidas, vancomicina, polimixina,
rifampicina.

La ototoxicidad (alteración auditiva) muy frecuente después del empleo de la
estreptomicina, vancomicina, kanamicina, eritromicina.

La neurotoxicidad, en forma de psicosis, alucinaciones, temblores, somnolencia,
depresión, vértigos, convulsiones, ansiedad, alteración del sueño, neuritis, relativamente
frecuente después de la utilización de la penicilina, isoniacidas, quinolonas, ritromicina,
ácido nalidíxico, nitrofurantoína, cloranfenicol, tetraciclinas, aztreonam, imipenem.

Recientemente, los servicios españoles de farmacovigilancia, recibieron observaciones
referentes a cuadros de confusión tras la utilización de la grepafloxacina (grupo de las
fluoroquinolonas), comercializada en nuestro país en el mes de octubre del 98.

La depresión de la médula ósea con manifestaciones de disminución en el número de
plaquetas, hematíes y leucocitos, de presentación frecuente ante el uso de cloranfenicol,
cefalosporina, imipenem, septrim, nitrofurantoína.

La hepatoxicidad (alteración del hígado) frecuente con la utilización del septrim,
cefalosporinas, aztreonam, ácido clavulánico, eritromicina, tetraciclinas, antisépticos
urinarios.

Por último, entre los efectos adversos leves señalaremos ciertos trastornos digestivos,
alérgicos y de fotosensibilización (tetraciclinas, griseofulvina y antisépticos urinarios).

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73

Efectos adversos de la cortisona y los antiinflamatorios

Mejoran el dolor, la inflamación, la fiebre, pero no curan las causas y pueden producir graves
alteraciones en el organismo. Dichas alteraciones proceden de la incidencia en los mecanismos
que regulan la propia producción de corticoides según el siguiente esquema.

La administración de corticoides síntéticos en dosis de 10 a 100 veces superiores a las
fisiológicas produce una alteración del funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis.
La glándula suprarrenal deja de producir sus propios corticoides y puede llegar a atrofiarse.

Antibiótico e infección endógena

Diversos trabajos experimentales han demostrado la existencia de desplazamiento de bacterias
desde el tubo digestivo hacia la circulación general, favorecidas claramente por la alteración de la
capacidad inmunitaria de la flora intestinal. Este fenómeno no se da tan solo en salud, sino
también en ciertos estados patológicos. Cuando la presencia de ciertos gérmenes como las
pseudomonas, E.coli, estafilococos, sobrepasa los 10(8)grs. en las heces, frecuentemente tras el
tratamiento con antibióticos entre 5 y 28 días anteriores, alteran el equilibrio de la microflora y
extienden las bacterias más allá de sus fronteras, produciéndose la enfermedad infecciosa grave
nosocomial o complicándose una infección inicialmente benigna.

Actualmente es sabido que la yatrogenia antibiótica hospitalaria oscila entre un 15% y un 25%,
según las épocas. El presidente del Colegio de Médicos de Barcelona afirmaba, en el mes de
febrero de 1999, que este tipo de complicaciones infecciosas graves, era el precio a pagar por los
adelantos de la tecnología biomédica.

Sin embargo, todos estos datos no hacen sino convulsionar y destrozar el dogma de las
infecciones por contaminación exógena, confirmando, en la actualidad, el papel de los
antibióticos en la génesis de las infecciones endógenas.

Antibiótico y medio hospitalario

Como se ha podido observar, el empleo de los antibióticos puede generar tantas enfermedades
que se plantean serias dudas en cuanto a los beneficios en su utilización masiva e
indiscriminada. Se situaría, en el nuevo milenio, como un fármaco
útil ante las infecciones susodichas y de uso restrictivo, básicamente, en el medio hospitalario. Su
consumo masivo y empírico (sin realizar previo antibiograma) en el medio ambulatorio,
únicamente sirve para contaminar más las aguas, la tierra, los vegetales y los animales.

Estrés ► corteza cerebral ► hipotálamo ► hipófisis ► ACTH ► sangre ► glándulas
suprarrenales ► glucocorticoides ► cortisol.

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Indicación de los antibioticos por sistemas

Aparato digestivo

Gastroenteritis

No suele estar indicado ningún antibacteriano

En general, remite de forma espontánea y no siempre es debido a una

causa bacteriana.

Enteritis por Campylobacter

Ciprofloxacino o cefotaxima

Salmonelosis invasiva

Ciprofloxacino o cefotaxima.

Incluye infecciones graves y que pueden ser invasivas.

Shigelosis

Ciprofloxacino o cefotaxima.

No están indicados los antibacterianos para los casos leves. Se puede

usar el ciprofloxacino contra las cepas resistentes a la trimetoprima.

Fiebre tifoidea

Ciprofloxacino o cefotaxima.

Las infecciones en el subcontinente indio, Oriente Medio y sudeste de

Asia pueden ser causadas por microorganismos resistentes a varios

antibacterianos y requerir antibiogramas; la azitromicina [indicación no

autorizada] puede ser útil para enfermedades leves o moderadas

causadas por microorganismos multirresistentes.

Colitis asociada a los antibióticos

(colitis pseudomembranosa)

Metronidazol por vía oral o vancomicina por

vía oral.

Administrar metronidazol en perfusión intravenosa si no resulta

adecuado el tratamiento oral.

Infección de la vía biliar

Una cefalosporina o gentamicina.

Peritonitis

Una cefalosporina (o gentamicina) +

metronidazol (o clindamicina).

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

75

Peritonitis asociada a la diálisis

peritoneal

O bien vancomicina + ceftazidima agregada al

líquido de diálisis o bien vancomicina

agregada al líquido de diálisis + ciprofloxacino

por vía oral.

Tratar durante 14 días o más.

Sistema cardiovascular

Endocarditis: terapia inicial antes

de disponer de los resultados

del cultivo

Flucloxacilina (o bencilpenicilina

si los síntomas son menos

graves) + gentamicina.

Sustitúyase la flucloxacilina (o bencilpenicilina) por vancomicina + rifampicina si el paciente

lleva prótesis cardíaca, en caso de alergia a la penicilina, o si se sospecha de

Staphylococcus aureus resistentes a la meticilina.

Endocarditis por estafilococos

Flucloxacilina (o vancomicina +

rifampicina si es alérgico a la

penicilina o si hay

Staphylococcus aureus

resistentes a meticilina) +

gentamicina (o ácido fusídico).

Tratar, como mínimo, durante 4 sem; tratar la endocarditis de la válvula protésica durante

un mínimo de 6 sem y si se usa flucloxacilina añádase rifampicina durante 2 sem como

mínimo.

Endocarditis por estreptococos

(p. ej., estreptococos viridans).

Bencilpenicilina (o vancomicina

en caso de alergia o de alta

resistencia a la penicilina) +

gentamicina.

Tratar la endocarditis provocada por estreptococos completamente sensibles con

bencilpenicilina o vancomicina en monoterapia durante 4 sem o (si no se presentan

complicaciones cardíacas o embólicas) con bencilpenicilina + gentamicina durante 2 sem;

tratar las infecciones por organismos más resistentes durante 4-6 sem (retirando la

gentamicina tras 2 sem en caso de organismos moderadamente sensibles a la penicilina);

si no se puede utilizar aminoglicósidos y si los estreptococos son moderadamente

sensibles a la penicilina, tratar con bencilpenicilina en monoterapia durante 4 sem; tratar la

endocarditis de válvula protésica durante 6 sem por lo menos (retirar la gentamicina tras 2

sem si los organismos son completamente sensibles a la penicilina).

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

76

Endocarditis por enterococos (p.

ej., Enterococcus faecalis).

Amoxicilina (o vancomicina en

caso de alergia o resistencia a la

penicilina) + gentamicina en

dosis bajas.

Tratar durante 4 sem como máximo (al menos hasta 6 sem en caso de endocarditis

asociada a válvula protésica); si hay resistencia a la gentamicina, cambiarla por

estreptomicina.

Endocarditis por las especies de

Haemophilus, Actinobacillus,

Cardiobacterium, Eikenella y

Kingella (organismos «HACEK»)

La amoxicilina (o ceftriaxona en

caso de resistencia a la

amoxicilina) + gentamicina a

dosis bajas

Tratar durante 4 sem (6 sem en la endocarditis por válvula protésica), detener la

gentamicina tras 2 sem.

1. Cuando se proponga vancomicina, también se puede emplear teicoplanina.

2. Cuando se proponga amoxicilina, también se puede emplear ampicilina.

Sistema respiratorio

Epiglotitis por Haemophilus influenzae

Cefotaxima o cloranfenicol.

Administrar por vía intravenosa.

Exacerbaciones de la bronquitis crónica

Amoxicilina o tetraciclina (o eritromicina).

Algunos neumococos y cepas de Haemophilus

influenzae son resistentes a la tetraciclina; el 15 %

de las cepas de H. influenzae presentan resistencia

a la amoxicilina.

Neumonía no complicada adquirida en la

comunidad

Amoxicilina (o bencilpenicilina si no hay ningún

antecedente respiratorio o eritromicina en caso de

alergia a la penicilina).

Agregar flucloxacilina si se sospecha infección por

estafilococos, por ejemplo, en la gripe o sarampión

(o vancomicina si se cree que pueda haber

Staphylococcus aureus resistente a la meticilina);

tratar durante 7 días (14-21 días para las

infecciones causadas por estafilococos); los

neumococos tienen cada vez menos sensibilidad a

la penicilina, pero este hecho todavía no es muy

frecuente en el Reino Unido; agregar eritromicina si

se sospecha de patógenos atípicos.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

77

Neumonía grave adquirida en la comunidad de

origen desconocido

Cefuroxima (o cefotaxima) + eritromicina.

Agregar flucloxacilina si se sospecha la presencia

de estafilococos (o vancomicina si se cree que

pueda haber Staphylococcus aureus resistente a la

meticilina); tratar durante 10 días (14-21 días si se

sospechan estafilococos, Legionella o bacilos

entéricos gramnegativos).

Neumonía posiblemente causada por patógenos

atípicos

Eritromicina

Las infecciones graves por Legionella requieren la

adición de rifampicina; la tetraciclina es una

alternativa para las infecciones por clamidias y

micoplasmas; tratar durante al menos 14 días (14-

21 días para la legionelosis).

Neumonía nosocomial

Cefalosporina de amplio espectro (p. ej., cefotaxima

o ceftazidima) o penicilina antipseudomónica o

cualquier otro β-lactámico antipseudomónico.

Se puede añadir un aminoglucósido en caso de

enfermedad grave.

1. Cuando se proponga amoxicilina, también se

puede emplear ampicilina.

2. Cuando se proponga eritromicina, también se

puede utilizar otro macrólido (p. ej., azitromicina o

claritromicina).

3. Cuando se proponga vancomicina, también se

puede emplear teicoplanina.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

78

Sistema nervioso central

Meningitis: tratamiento inicial «a

ciegas»

• Trasladar de inmediato al paciente al hospital.

• Si se sospecha una meningitis bacteriana y, sobre todo, un origen meningocócico, el

médico general deberá administrar bencilpenicilina antes del traslado urgente al hospital;

la cefotaxima puede ser una alternativa en casos de alergia a la penicilina; se puede

utilizar cloranfenicol si hay antecedentes de anafilaxia con la penicilina o con las

cefalosporinas).

• Considérese el tratamiento complementario con dexametasona (en particular si se

sospecha meningitis neumocócica en adultos) empezar antes o con la primera dosis de

antibiótico; evitar la dexametasona en el shock séptico, enfermedad meningocócica o en

caso de ser inmunocomprometido o en la meningitis tras cirugía.

Meningitis meningocócica

Bencilpenicilina o cefotaxima.

Tratar durante al menos 5 días; cambiar al cloranfenicol si hay antecedentes de

anafilaxia con las penicilinas o con las cefalosporinas; para erradicación nasofaríngea

del meningococo, administrar rifampicina durante 2 días antes del alta hospitalaria a los

pacientes tratados con bencilpenicilina o cloranfenicol.

Meningitis neumocócica

Cefotaxima.

Tratar durante 10-14 días; cambiar a la bencilpenicilina si el microorganismo es sensible

a la penicilina; si el microorganismo es muy resistente a la penicilina y a las

cefalosporinas, añadir vancomicina y, si fuera necesario, rifampicina; considerar el

tratamiento complementario con dexametasona (aunque puede reducir la penetración de

la vancomicina en el líquido cefalorraquídeo).

Meningitis por Haemophilus

influenzae

Cefotaxima.

Tratar durante al menos 10 días; cambiar a cloranfenicol si hay antecedentes de

anafilaxia con las penicilinas o con las cefalosporinas o si el microorganismo es

resistente a la cefotaxima; considerar el tratamiento complementario precoz con

dexametasona; dar rifampicina para H. influenzae de tipo b durante 4 días antes del alta

hospitalaria.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

79

Meningitis por Listeria

Amoxicilina + gentamicina.

Tratar durante 10-14 días.

1. Cuando se proponga amoxicilina, también se puede emplear ampicilina.

Tracto urinario

Pielonefritis aguda

Cefalosporina de amplio espectro o quinolona.

Tratar durante 14 días; la pielonefritis complicada puede requerir un tratamiento

más largo.

Prostatitis aguda

Quinolona o trimetoprima.

Tratar durante 28 días; iniciar el tratamiento de las infecciones graves con una

dosis alta de una cefalosporina de amplio espectro (p. ej., cefuroxima o

cefotaxima) + gentamicina.

Infección urinaria «baja»

Trimetoprima o amoxicilina o nitrofurantoína o

cefalosporina por vía oral.

Tratar durante 7 días, aunque en las infecciones urinarias no complicadas en

mujeres suele ser adecuado con un ciclo corto (p. ej., de 3 días) con

trimetoprima o amoxicilina.

1. Cuando se proponga amoxicilina, también se puede emplear ampicilina.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

80

Aparato genital

Sífilis

Bencilpenicilina procaína o

doxiciclina o eritromicina.

Tratar la sífilis primaria durante 14 días (10 días con bencilpenicilina procaína); tratar

la sífilis latente tardía (infección asintomática durante más de 2 años) con

bencilpenicilina procaína durante 17 días (o con doxiciclina durante 28 días); tratar a

los contactos asintomáticos de los pacientes sifilíticos con doxiciclina durante 14 días

o con una sola dosis de azitromicina; se recomienda hacer un seguimiento de los

contactos.

Gonorrea no complicada

Cefixima [indicación no

autorizada] o ciprofloxacino.

Las infecciones no complicadas se tratan con una sola dosis; la elección depende del

lugar donde se contraiga la infección; la infección faríngea debe tratarse con

ceftriaxona; utilizar el ciprofloxacino sólo si el microorganismo es sensible; se

recomienda un seguimiento de los contactos; recuerde la clamidia.

Infección genital no complicada por

clamidias, uretritis no gonocócicas e

infecciones genitales inespecíficas

Doxiciclina o azitromicina.

Tratar con doxiciclina durante 7 días o con azitromicina, en una sola dosis;

alternativamente, tratar con eritromicina durante 14 días; se recomienda el

seguimiento de los contactos.

Enfermedad pélvica inflamatoria

Ofloxacino + metronidazol.

Tratar durante al menos 14 días; cambiar el tratamiento inicial de los pacientes muy

graves o doxiciclina + ceftriaxona y luego pasar al tratamiento con doxiciclina +

metronidazol por vía oral hasta completar 14 días de tratamiento; se recomienda el

seguimiento de los contactos; recuerde la gonorrea.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

81

Hematología

Septicemia adquirida en

la comunidad

Penicilina antipseudomónica de amplio espectro

(p. ej., Tazocel) o cefalosporina de amplio

espectro (p. ej., ceftazidima, cefotaxima).

Añadir un aminoglucósido si se sospecha de Pseudomonas o, en caso de sepsis

grave, si el paciente ha sido dado de alta del hospital recientemente; añadir

vancomicina si se sospecha de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina;

agregar metronidazol a la cefalosporina de amplio espectro si se sospecha una

infección por anaerobios.

Septicemia nosocomial

Un antibiótico β-lactámico antipseudomónico de

amplio espectro (p. ej., Ceftrazidima, Tazocel,

imipenem [con cilastatina como Tienam] o

meropenem).

Añadir un aminoglucósido si se sospecha de que hay Pseudomonas, organismos de

resistencia múltiple o sepsis grave; añadir vancomicina si se sospecha

Staphilococcus aureus resistente a la meticilina; añadir metrodinazol a la

cefalosporina de amplio espectro si hay sospechas de infección anaeróbica.

Septicemia relacionada

con catéteres

vasculares

Vancomicina.

Añadir un aminoglucósido más un β-lactámico antipseudomónico de amplio

espectro si sospecha una septicemia por gramnegativos, sobre todo entre personas

inmunodeprimidas; plantear la retirada del catéter vascular, en especial si la

infección está causada por Staphylococcus aureus, Pseudomonas o Candida.

Septicemia

meningocócica

Bencilpenicilina o cefotaxima.

Si un médico general sospecha una enfermedad meningocócica, debe administrar

una sola dosis de bencilpenicilina antes de trasladar urgentemente al enfermo al

hospital; la cefotaxima puede ser una alternativa en caso de alergia a la penicilina;

el cloranfenicol puede utilizarse si hay antecedentes de anafilaxia ante la penicilina

o las cefalosporinas; administrar rifampicina durante 2 días a los pacientes tratados

con bencilpenicilina o cloranfenicol.

1. Cuando se proponga vancomicina, también se puede emplear teicoplanina.

2. Cuando se proponga vancomicina, también se puede emplear teicoplanina.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

82

Aparato locomotor

Osteomielitis

Flucloxacilina o clindamicina en caso de alergia a la

penicilina (o vancomicina en caso de Staphylococcus

epidermidis resistentes o de S. aureus resistentes a

meticilina).

Tratar las infecciones agudas durante 4-6 sem y las infecciones crónicas

durante al menos 12 sem; combinar la vancomicina con el ácido fusídico o la

rifampicina si hay prótesis o enfermedades potencialmente mortales.

Artritis séptica

Flucloxacilina + ácido fusídico o clindamicina sola en caso

de alergia a la penicilina (o vancomicina en caso de

Staphylococcus epidermidis resistentes o de S. aureus

resistentes a meticilina) (o cefotaxima en caso de infección

por gramnegativos o artritis gonocócica).

Tratar durante 6-12 sem (2 semanas si es gonocócica); combinar la

vancomicina con el ácido fusídico o la rifampicina si hay prótesis o

enfermedades potencialmente mortales.

1. Cuando se proponga vancomicina, también se puede emplear teicoplanina.

Oftalmología, Estomatología y Otorrinolaringología

Conjuntivitis purulenta

Colirio de cloranfenicol o de

gentamicina.

Pericoronitis

Metronidazol o amoxiciclina.

Los antibacterianos son necesarios sólo en presencia de características generalizadas de

infección o de trismos, o tumefacción persistente a pesar del tratamiento local; tratar durante 3

días o hasta que desaparezcan los síntomas.

Gingivitis ulcerosa

necrotizada aguda

Metronidazol o amoxiciclina.

Los antibacterianos son necesarios sólo en presencia de características generalizadas de

infección; tratar durante 3 días o hasta que desaparezcan los síntomas.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

83

Abscesos periapical o

periodontal

Amoxiciclina o metronidazol.

Los antibacterianos son necesarios sólo en enfermedad grave con celulitis o características

generalizadas de infección; tratar durante 5 días.

Periodontitis

Metronidazol o doxiciclina.

Los antibacterianos son necesarios sólo en enfermedad grave o insensible al tratamiento local.

Infecciones faríngeas

Fenoximetilpenicilina (o

eritromicina en caso de

alergia a la penicilina) o cefal

osporina.

La mayoría de las infecciones faríngeas están causadas por virus y muchas no requieren

antibioticoterapia; prescribir un antibacteriano para la faringitis por estreptococos β-hemolíticos

(tratar durante 10 días), cuando existan antecedentes de valvulopatía, molestias sistémicas

intensas, celulitis periamigdalina o riesgo elevado de infección aguda (p. ej., inmunodepresión,

diabetes); evitar la amoxicilina si hay posibilidad de mononucleosis infecciosa tratamiento

parenteral inicial (de las infecciones graves) con bencilpenicilina y luego con fenoximetilpenicilina

o amoxicilina por vía oral.

Sinusitis

Amoxicilina o doxiciclina o

eritromicina.

El antibiótico debería utilizarse sólo cuando los síntomas persistan o se observe secreción

purulenta durante al menos 7 días o cuando existan síntomas graves; tratar durante 7-10 días.

Otitis externa

Flucloxacilina (o eritromicina

si existe alergia a la

penicilina).

Utilizar ciprofloxacino (o un aminoglucósido) si de sospecha la presencia de Pseudomonas.

Otitis media

Amoxicilina (o eritromicina en

caso de alergia a la

penicilina).

Muchas infecciones están causadas por virus; la mayoría de los casos no complicados remite sin

tratamiento antibacteriano; el tratamiento antibacteriano de los niños sin manifestaciones

sistémicas se puede empezar a las 72 h si no hay mejora (o antes en los pacientes

inmunodeprimidos, en niños menores de 2 años, en caso de deterioro); tratar durante 5 días (o

más si la otitis es grave); empezar el tratamiento parenteral en las infecciones graves; considerar

la amoxicilina-clavulánico o la ceftriaxona si no se aprecia mejora al cabo de 24-48 h.

1. Cuando se proponga eritromicina, también se puede utilizar otro macrólido (p. ej., azitromicina

o claritromicina).

2. Cuando se proponga amoxicilina, también se puede emplear ampicilina.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

84

Dermatología

Impétigo

Ácido fusídico por vía tópica (o

mupirocina si hay Staphylococcus

aureus resistentes a meticilina);

flucloxacilina o eritromicina por

vía oral si está extendido.

El tratamiento tópico durante 7 días suele ser suficiente; duración máxima del tratamiento

tópico: 10 días; solicite consejo del servicio local de microbiología antes de administrar

tratamiento tópico en el hospital; tratamiento por vía oral durante 7 días; agregue

fenoximetilpenicilina a la flucloxacilina si se sospecha una infección estreptocócica.

Erisipela

Fenoximetilpenicilina (o

eritromicina en caso de alergia a

la penicilina).

Tratar durante al menos 7 días; agregar flucloxacilina a la fenoximetilpenicilina si sospecha la

presencia de estafilococos; sustituir la bencilpenicilina por fenoximetilpenicilina si el

tratamiento parenteral es necesario.

Celulitis

Bencilpenicilina + flucloxacilina (o

eritromicina sola si hay alergia a

la penicilina).

Cambiar la bencilpenicilina por fenoximetilpenicilina si es adecuada la vía oral; suspender la

flucloxacilina si se confirma la infección estreptocócica; sustituir el tratamiento con

antibacterianos de amplio espectro si se sospecha de bacterias gramnegativas o gérmenes

anaerobios).

Mordeduras animales y

humanas

Amoxicilina clavulánico en

monoterapia (o doxiciclina +

metronidazol si hay alergia a la

penicilina).

Limpiar minuciosamente la herida; si hay posibilidad de tétanos, administrar la

inmunoglobulina antitetánica humana (con una vacuna contra el tétanos, si es necesario,

según los antecedentes de vacunación y el riesgo de infección), considerar la profilaxis

antirrábica para las mordeduras de animales en los países endémicos; considere la

posibilidad de virus de transmisión sanguínea.

Acné

Acné y rosácea

El peróxido de benzoilo es

efectivo en el acné leve o

moderado. Los comedones y las

lesiones inflamadas responden

adecuadamente al peróxido de

benzoilo.

El ácido azelaico tiene

propiedades antimicrobianas y

anticomedónicas

ACNÉ. El tratamiento del acné se iniciará de forma temprana para prevenir las cicatrices. Hay

que avisar a los pacientes de que la mejoría puede tardar un par de meses en apreciarse. El

tratamiento elegido depende de que el acné sea predominantemente inflamatorio o

comedónico, así como de su gravedad.

El acné leve o moderado suele tratarse con especialidades de uso tópico. El tratamiento

sistémico con antibióticos por vía oral se utiliza habitualmente en el acné moderado o intenso

o cuando no se toleran o resultan ineficaces las especialidades de uso tópico o la zona de

aplicación es de difícil acceso. El tratamiento hormonal con acetato de ciproterona más

etinilestradiol es otra especialidad antiacneica de uso oral utilizada sólo en mujeres.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

85

Antibacterianos de uso tópico;Las

especialidades de eritromicina y

clindamicina y las de tetraciclina.

Retinoides por vía tópica;

tretinoina, isotretinoina y

adapaleno.

Antiacneicos de uso oral:

oxitetraciclina o la tetraciclina,

doxiciclina y la minociclina,

eritromicina, y la trimetoprima

El acné grave, sin respuesta a ciclos prolongados de antibióticos por vía oral, con

cicatrización y el asociado con problemas psicológicos precisan remisión inmediata a un

especialista en dermatología que valore la prescripción de isotretinoína por vía oral.

ROSÁCEA. La rosácea no es comedónica (pero puede coexistir con un acné comedónico).

Las pústulas y pápulas de la rosácea responden al metronidazol por vía tópica o a la

administración oral de oxitetraciclina o de tetraciclina, en dosis de 500 mg 2 veces al día o de

eritromicina, en dosis de 500 mg 2 veces al día; los ciclos suelen durar de 6 a 12 sem y se

repiten de forma intermitente. Otra posibilidad es la doxiciclina, en dosis de 100 mg 1 vez al

día [indicación no autorizada], si la oxitetraciclina o la tetraciclina no están indicadas (p. ej.,

en la insuficiencia renal). La isotretinoína se administra ocasionalmente en casos refractarios

[indicación no autorizada]. A veces se requieren sustancias enmascarantes en caso de

enrojecimiento.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

86

Antivíricos

La mayoría de las infecciones víricas de los sujetos inmunocompetentes remite de manera
espontánea. Se dispone algunos tratamientos específicos de las infecciones víricas, sobre todo
entre los sujetos inmunodeprimidos. Esta sección contiene notas sobre los virus del herpes
simple y de la varicela zoster, el virus de la inmunodeficiencia humana, el citomegalovirus, el
virus respiratorio sincitial, los virus de la hepatitis y los de la gripe.

INFECCIÓN POR VIH

La infección causada por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no tiene cura pero
algunos medicamentos retrasan o frenan la progresión de la enfermedad. Los fármacos contra la
infección por el VIH (antirretrovíricos) aumentan mucho la esperanza de vida pero son tóxicos. El
tratamiento debe ser manejado por profesionales con experiencia.

PRINCIPIOS DEL TRATAMIENTO. El tratamiento persigue reducir la carga vírica plasmática con
la máxima intensidad y duración posibles; debe iniciarse antes de que el sistema inmunitario
sufra un daño irreversible. Sin embargo, la necesidad de tratamiento farmacológico precoz debe
valorarse frente a la aparición de toxicidad. Se requiere un compromiso terapéutico y una
observancia rigurosa durante muchos años; la pauta elegida tendrá en consideración la
conveniencia y tolerancia del paciente. La aparición de resistencias farmacológicas se reduce
empleando una combinación de medicamentos; estas combinaciones debieran mostrar actividad
sinérgica o aditiva y, al mismo tiempo, no fomentar ninguna toxicidad de carácter aditivo. Se
recomienda establecer la sensibilidad vírica a los fármacos antirretrovíricos antes de iniciar el
tratamiento o antes de cambiar de fármaco en los casos en que la infección no responde.

INICIO DEL TRATAMIENTO. El momento óptimo para iniciar el tratamiento antirretravírico
depende sobre todo del número de linfocitos CD4; la carga vírica plasmática y los síntomas
clínicos también ayudan. Los períodos y la elección del tratamiento deben tener también en
cuenta los posibles efectos de los fármacos antirretrovíricos sobre factores como el riesgo de
episodios cardiovasculares. Se recomienda empezar el tratamiento con una combinación
farmacológica (el «tratamiento antirretrovírico de gran actividad» incluye dos nucleósidos
inhibidores de la transcriptasa inversa más o bien un preparado no nucleósido inhibidor de la
transcriptasa inversa o bien un inhibidor potenciado de la proteasa).

CAMBIOS DEL TRATAMIENTO. El deterioro del estado (tanto clínico como virológico) puede
exigir un cambio del tratamiento o la adición de otro antirretrovírico. La elección de una pauta
alternativa depende de factores tales como la respuesta al tratamiento anterior, la tolerancia y la
posibilidad de resistencia cruzada.

EMBARAZO Y LACTANCIA. El objetivo del tratamiento de la infección por el VIH del embarazo
es reducir el riesgo de toxicidad para el feto (aunque se ignora el potencial teratógeno de la
mayoría de los retrovíricos), y minimizar la carga vírica y la progresión de la enfermedad de la
madre, así como evitar la transmisión de la infección al neonato. Un especialista debe
supervisar cuidadosamente todas las opciones de tratamiento.
La monoterapia con
zidovudina reduce la transmisión de la infección al neonato. Sin embargo, el tratamiento
antirretrovírico combinado aumenta al máximo las posibilidades de evitar la transmisión y
representa la medida óptima para la madre.

Las madres lactantes infectadas por el VIH pueden transmitir la infección por el VIH a los
lactantes, por lo que deben evitar la lactancia.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

87

PROFILAXIS DESPUÉS DE LA EXPOSICIÓN. La profilaxis con antirretrovíricos [indicación no
autorizada] puede estar indicada después de la exposición a material contaminado por el VIH. En
éstos se deberá solicitar el asesoramiento inmediato de los expertos; se han elaborado
directrices nacionales sobre la profilaxis después de la exposición de profesionales sanitarios
(por el Chief Medical Officer’s Expert Advisory Group on AIDS) y también existen normas locales.
Los antirretrovíricos para la profilaxis se escogen según su eficacia y posible toxicidad.

FÁRMACOS EMPLEADOS EN LA INFECCIÓN POR EL VIH. La zidovudina, un nucleósido
inhibidor de la transcriptasa inversa (o «análogo de los nucleósidos») fue el primer fármaco
antirretrovírico introducido en el mercado. Otros análogos inhibidores de la transcriptasa inversa
son el abacavir, la didanosina, la emtricitabina, la lamivudina, la estavudina, el tenofovir y la
zalcitabina. La estavudina, sobre todo con la didanosina, se asocia con un mayor riesgo de
lipodistrofia y acidosis láctica, y sólo debe utilizarse si las pautas alternativas no resultan
convenientes.

Los inhibidores de la proteasa son el amprenavir, el atazanavir, el fosamprenavir (un
profármaco del amprenavir), el indinavir, el lopinavir, el nelfinavir, el ritonavir, el saquinavir y
el tipranavir. El ritonavir en dosis bajas estimula la actividad del amprenavir, atazanavir,
indinavir, lopinavir, saquinavir y el tipranavir, fomentando la persistencia de las concentraciones
plasmáticas de estos fármacos; el ritonavir en una dosis baja carece de actividad antivírica
intrínseca. Se dispone de una asociación de lopinavir más ritonavir en dosis bajas. Los
inhibidores de la proteasa se metabolizan por los sistemas enzimáticos del citocromo P450 y, en
consecuencia, pueden causar interacciones farmacológicas importantes. Los inhibidores de la
proteasa se asocian con lipodistrofia y efectos metabólicos (v. más adelante).

Los inhibidores de la transcriptasa inversa no nucleósidos efavirenz y nevirapina actúan contra
el subtipo de VIH-1 pero no de VIH-2, subtipo que se encuentra sobre todo en África. Estos
fármacos pueden interaccionar con una serie de fármacos metabolizados en el hígado. La
nevirapina se asocia con una alta incidencia de erupción (incluido el síndrome de Stevens-
Johnson) y, a veces, produce una hepatitis mortal. La erupción también acompaña al efavirenz,
pero suele ser más leve. El tratamiento con efavirenz se ha asociado, igualmente, con una
elevación de la concentración plasmática del colesterol.

La enfuvirtida, que inhibe la fusión del VIH con la célula huésped, está autorizada para combatir
toda infección que no responda a una pauta con otros antirretrovíricos; la enfuvirtida debe
combinarse con otros antirretrovíricos potencialmente activos.

La mejoría de la función inmune como resultado de un tratamiento antirretrovírico puede producir
una reacción inflamatoria en los organismos oportunistas residuales.

SÍNDROME DE LIPODISTROFIA. Los efectos metabólicos asociados con el tratamiento
antirretrovírico incluyen la redistribución de grasa, la resistencia insulínica y la dislipidemia; en
conjunto, estos efectos se han agrupado bajo el término de síndrome de lipodistrofia.

La redistribución de la grasa (con pérdida del tejido subcutáneo, aumento de la grasa abdominal,
«joroba de búfalo» y aumento del tamaño de las glándulas mamarias) se asocia con pautas que
contienen inhibidores de la proteasa e inhibidores de la transcriptasa inversa nucleósidos.

La dislipidemia (más los efectos adversos sobre los lípidos orgánicos) se asocia con el
tratamiento antirretrovírico, en particular con los inhibidores de la proteasa que, a su vez, se
asocian a la resistencia a la insulina y a la hiperglucemia. Hay que tener en cuenta los lípidos
plasmáticos, la glucemia y los factores de riesgo habituales para la enfermedad aterosclerótica
antes de prescribir pautas que contengan un inhibidor de la proteasa; hay que vigilar los cambios

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

88

de los lípidos plasmáticos y de la glucemia de los pacientes tratados con inhibidores de la
proteasa.

PRECAUCIONES. Los inhibidores de la
transcriptasa inversa nucleósidos deben
utilizarse con precaución en pacientes con
hepatitis B o C crónicas (mayor riesgo de efectos
adversos hepáticos), en insuficiencia hepática,
en insuficiencia renal, y en el embarazo.

ACIDOSIS LÁCTICA. Se ha descrito una
acidosis láctica potencialmente mortal, asociada con hepatomegalia y esteatosis hepática, con
los inhibidores de la transcriptasa inversa nucleósidos. Por eso, deben administrarse con
precaución a los pacientes (sobre todo, a mujeres obesas) con hepatomegalia, hepatitis (en
particular la hepatitis C tratada con interferón-α y ribavirina), anomalías de las enzimas hepáticas
u otros factores de riesgo por hepatopatía y esteatosis hepática (incluido el abuso de alcohol). El
tratamiento con inhibidores de la transcriptasa inversa nucleósidos se suspenderá en caso de
hiperlactatemia sintomática, acidosis láctica, hepatomegalia progresiva o deterioro rápido de la
función hepática.

EFECTOS ADVERSOS. Los efectos adversos de los inhibidores de la transcriptasa inversa
nucleósidos comprenden alteraciones gastrointestinales (como náuseas, vómitos, dolor
abdominal, flatulencia y diarrea), anorexia, pancreatitis, lesión hepática (v. también Acidosis
láctica más arriba), disnea, tos, cefalea, insomnio, mareos, fatiga, trastornos hemáticos (entre
ellos, anemia, neutropenia y trombopenia), mialgias, artralgias, erupción, urticaria y fiebre.
Véanse notas anteriores sobre los efectos metabólicos y la lipodistrofia (síndrome de
lipodistrofia).

Información de la Agencia Española de Medicamentos (2005 y 2003). La Agencia informa
sobre la falta de respuesta virológica observada en varios estudios clínicos con las
combinaciones didanosina + tenofovir, didanosina + lamivudina + tenofovir y abacavir +
lamivudina + tenofovir (v. notas informativas de la Agencia en www.agemed.es/alertas).

Los más utilizados son:

Abacavir

Didanosina

Emtricitabina

Estavudina

Lamivudina

Tenofovir disoproxil

Zalcitabina

Zidovudina

PRECAUCIONES. Los inhibidores de la proteasa
provocan hiperglucemia, por lo que deben utilizarse
con precaución en la diabetes. También es necesaria
la precaución en pacientes con hemofilia, ya que
puede aumentar el riesgo de hemorragia. Los
inhibidores de la proteasa deben usarse con

Inhibidores de la transcriptasa

inversa nucleósidos

Inhibidores de la proteasa

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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precaución en la insuficiencia hepática. El riesgo de efectos adversos hepáticos aumenta en
pacientes con hepatitis B o C crónicas. El atazanavir, el frosamprenavir y el tipranavir pueden
usarse en dosis habituales en pacientes con insuficiencia renal, pero otros inhibidores de la
proteasa deben usarse con precaución en la insuficiencia renal. Los inhibidores de la proteasa
deben usarse también con precaución durante el embarazo.

EFECTOS ADVERSOS. Los efectos adversos de los inhibidores de la proteasa comprenden
trastornos gastrointestinales (como diarrea, náuseas, vómitos, dolor abdominal, flatulencia),
anorexia, disfunción hepática, pancreatitis; trastornos hemáticos como anemia, neutropenia y
trombopenia; alteraciones del sueño, fatiga, cefalea, mareos, parestesias, mialgias, miositis,
rabdomiólisis; alteraciones del gusto; rash, prurito, síndrome de Stevens-Johnson, reacciones de
hipersensibilidad incluida la anafilaxia.

Los más utilizados son:

Amprenavir

Atazanavir

Fosamprenavir

Indinavir

Lopinavir más ritonavir

Nelfinavir

Ritonavir

Saquinavir

Tipranavir

Efavirenz

Indicaciones: en combinación con otros antirretrovíricos en la infección por el VIH.

Precauciones: hepatitis B o C crónicas (mayor riesgo de efectos adversos hepáticos),
insuficiencia hepática (evitar si es grave; insuficiencia renal grave; embarazo; ancianos;
antecedentes de enfermedades mentales o de convulsiones.

RASH. El rash es el efecto secundario más común, casi siempre en las primeras 2 semanas;
suspender el tratamiento si el rash es intenso con aparición de vesículas, descamación, lesiones
de mucosa o fiebre; si el rash es leve o moderado, se puede proseguir el tratamiento, pues
remite, de ordinario, antes de un mes.

TRASTORNOS PSIQUIÁTRICOS. Hay que advertir a los pacientes o a sus cuidadores para que
soliciten la asistencia médica ante síntomas del tipo de depresión grave, psicosis o ideas de
suicidio.

Inhibidores de la transcriptasa inversa no nucleósidos

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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Contraindicaciones: Lactancia.

Efectos adversos: rash, incluido el síndrome de Stevens-Johnson (v. RASH más arriba); dolor
abdominal, diarrea, náuseas, vómitos; ansiedad, depresión, trastornos del sueño, pesadillas,
mareos, cefalea, fatiga, problemas de concentración (la administración al acostarse, sobre todo
en las primeras 2-4 semanas, reduce los efectos centrales); prurito; mas raramente, pancreatitis,
manía, ideación suicida, amnesia, ataxia, convulsiones y visión borrosa; asimismo, insuficiencia
hepática, aumento del colesterol sérico, ginecomastia, fotosensibilidad.

Nevirapina

Indicaciones:

En combinación con al menos otros dos antirretrovíricos en la infección por el VIH progresiva o
avanzada.

Precauciones:

Insuficiencia hepática, hepatitis B o C crónicas, recuentos elevados de CD4 y mujeres (todos
ellos con un mayor riesgo de efectos adversos hepáticos, el laboratorio aconseja evitar la
administración en mujeres con un recuento de CD4 superior a 250 células/mm3

o en hombres

con un recuento de CD4 superior a 400 células/mm3

, excepto si el posible beneficio supera los

riesgos); embarazo.

Interacciones:

Insuficiencia HEPÁTICA. Se ha descrito hepatotoxicidad potencialmente grave, incluida la
hepatitis fulminante mortal, casi siempre en las primeras 6 semanas; se precisa vigilar durante las
primeras 18 semanas; hay que supervisar la función hepática antes del tratamiento y luego cada
2 sem durante 2 meses, luego 1 mes más tarde y, por último, de forma periódica; retirar de forma
permanente si las anomalías de la función hepática se acompañan de reacción de
hipersensibilidad (rash, fiebre, artralgias, mialgias, linfadenopatía, hepatitis, insuficiencia renal,
eosinofilia, granulocitopenia); se debe suspender en caso de alteración grave de las pruebas
hepáticas pero sin reacción de hipersensibilidad: retirar definitivamente si recurre la alteración
significativa de las pruebas de la función hepática; vigilar estrechamente al paciente en caso de
anomalías leves o moderadas de la función hepática sin reacción de hipersensibilidad.

NOTA. Si el tratamiento se interrumpe durante más de 7 días, reanudarlo con 200 mg/día (niños:
4 mg/kg/día) y aumentar con precaución la dosis.

RASH. El rash representa el efecto secundario más frecuente, casi siempre en las primeras 6
semanas; su incidencia disminuye si se empieza con dosis bajas y éstas se aumentan
gradualmente; vigilar cuidadosamente las reacciones cutáneas durante las primeras 18 semanas;
suspender de forma permanente en caso de que el rash sea grave o se acompañe de vesículas,
lesiones orales, conjuntivitis, edema facial, malestar general o reacciones de hipersensibilidad; si
la erupción es leve o moderada, se puede continuar el tratamiento sin interrupción, pero la
posología no podrá incrementarse hasta que remita el rash.

CONSEJO AL PACIENTE. Hay que enseñar al paciente a reconocer las reacciones de
hipersensibilidad y aconsejarle que suspenda el tratamiento y que solicite la atención médica
inmediata si aparecen síntomas de hepatitis, reacciones cutáneas graves o reacciones de
hipersensibilidad.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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Contraindicaciones:

Lactancia; insuficiencia hepática grave; profilaxis después de la exposición.

Efectos adversos:

rash, incluido el síndrome de Stevens-Johnson y rara vez necrólisis epidérmica tóxica (v. también
Precauciones más arriba); náuseas, hepatitis (v. también Toxicidad hepática más arriba), cefalea;
más rara vez, vómitos, dolor abdominal, fatiga, fiebre y mialgia; rara vez diarrea, angioedema,
anafilaxia, reacciones de hipersensibilidad (pueden consistir en reacciones hepáticas y erupción,
v. Toxicidad hepática más arriba), artralgias, anemia y granulocitopenia (más frecuentes entre los
niños); excepcionalmente, reacciones neuropsiquiátricas.

Posología:

200 mg 1 vez al día durante los primeros 14 días y luego (si no hay erupción), 200 mg 2 veces al
día; niños de 2 meses a 8 años: 4 mg/kg 1 vez al día, durante los primeros 14 días y luego (si no
hay erupción) 7 mg/kg 2 veces al día (400 mg/día como máximo); de 8 a 16 años (pero menos de
50 kg): 4 mg/kg 1 vez al día durante los primeros 14 días y luego (si no hay erupción), 4 mg/kg 2
veces al día (400 mg/día como máx); niños con más de 50 kg: dosis del adulto.

Enfuvirtida

Indicaciones: en combinación con otros antirretrovíricos en
la infección por el VIH resistente o de pacientes con

intolerancia a otros antirretrovíricos.

Precauciones:

Hepatitis B o C crónicas (posiblemente mayor riesgo de efectos adversos hepáticos; insuficiencia
renal; embarazo.

REACCIONES DE HIPERSENSIBILIDAD. Se han notificado reacciones de hipersensibilidad del
tipo de erupción, fiebre, náuseas, vómitos, escalofríos, rigidez, disminución de la presión arterial,
dificultad respiratoria, glomerulonefritis y aumento de las enzimas hepáticas; suspender de
inmediato si aparecen signos y síntomas de hipersensibilidad generalizada y no reexponer al
paciente.

CONSEJO AL PACIENTE. Hay que enseñar al paciente a reconocer los signos de
hipersensibilidad y recomendarle que suspenda el tratamiento y solicite atención médica
inmediata si aparecen síntomas.

Contraindicaciones:

Lactancia.

Efectos adversos:

Reacciones en el lugar de inyección; pancreatitis, enfermedad de reflujo gastroesofágico,
anorexia, pérdida de peso; hipertrigliceridemia; neuropatía periférica, astenia, temblores,
ansiedad, pesadillas, irritabilidad, trastornos de concentración, vértigo; neumonía, sinusitis,

Otros antiretroviricos

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síndrome pseudogripal; diabetes mellitus; hematuria; cálculos renales, linfadenopatía; mialgia;
conjuntivitis; sequedad de piel, acné, eritema, papiloma cutáneo; rara vez, reacciones de
hipersensibilidad (v. Precauciones).

Posología:

En inyección subcutánea: adultos y adolescentes mayores de 16 años: 90 mg 2 veces al día;
niños de 6 a 15 años: 2 mg/kg 2 veces al día (dosis máx 90 mg 2 veces al día).

INFECCIONES POR HERPES SIMPLE Y VARICELA ZOSTER

Los dos patógenos de herpesvirus más importantes son el virus herpes simple (herpesvirus,
hominis) y el virus varicela zoster.

INFECCIONES POR HERPES SIMPLE.

En general las infecciones por herpes en la boca, labios y ojos están asociadas al virus herpes
simple serotipo 1 (HSV-1); también pueden infectarse otras áreas de la piel, sobre todo en la
inmunodeficiencia. La infección genital está asociada más frecuentemente al HSV-2 y al HSV-1.
El tratamiento de la infección por herpes simple debe iniciarse lo más pronto posible y, en
general, en los primeros 5 días desde su aparición.

En individuos con una buena función inmunitaria, la infección leve de los ojos (herpes ocular) y
de los labios (herpes labiales o aftas) se tratan con un fármaco antivírico tópico. La
gingivoestomatitis herpética primaria se trata con cambios en la dieta y con analgésicos. La
infección grave, infección por herpes neonatal o infección en individuos inmunodeprimidos
necesita tratarse con un fármaco antivírico sistémico. La infección por herpes simple primario o
genital periódico se trata con un fármaco antivírico administrado por vía oral. La persistencia de
una lesión o la reaparición en un paciente inmunodeprimido puede indicar el desarrollo de la
resistencia. Debe consultarse al especialista sobre cómo tratar sistémicamente la infección por
herpes simple durante el embarazo.

INFECCIONES POR HERPES VARICELA ZOSTER.

Sin tener en cuenta la función inmune y el uso de inmunoglobulinas, los neonatos con varicela
deben tratarse con un antivírico parenteral para reducir el riesgo de enfermedad grave. La
varicela en niños sanos entre 1 mes y 12 años de edad suele ser leve, por lo que el tratamiento
antivírico no es normalmente necesario.

La varicela es más grave en adolescentes y adultos que en los niños; el tratamiento antivírico
iniciado en las primeras 24 h desde que surge la erupción puede reducir la duración y gravedad
de los síntomas en adultos y adolescentes sanos. En general se recomienda el tratamiento
antivírico en pacientes inmunodeprimidos y en aquellos con riesgo especial (p. ej., debido a
enfermedad cardiovascular o respiratoria grave, o trastorno dérmico crónico); se administra un
antivírico durante 10 días con un mínimo de 7 días de tratamiento parenteral.

Las mujeres embarazadas que desarrollan varicela grave pueden presentar riesgo de
complicaciones, sobre todo con la varicela neumónica. Los especialistas recomiendan buscar
consejo para el tratamiento de la varicela durante el embarazo.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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En el herpes zoster (herpes) el tratamiento antivírico continuado puede reducir la gravedad y la
duración del dolor, las complicaciones, y las descamaciones. El tratamiento con un antivírico
debe iniciarse en las primeras 72 h desde que surge la erupción, y normalmente se continúa
durante 7-10 días.

Los pacientes inmunodeprimidos con un riesgo alto de infección diseminada o grave deben
tratarse con un fármaco antivírico parenteral. El dolor crónico que persiste después de que la
erupción se haya curado (neuralgia postherpética) necesita tratarse de manera específica.

Los pacientes expuestos a la varicela y que presentan un mayor riesgo de complicaciones
pueden requerir profilaxis con inmunoglobulina de la varicela zoster.

ELECCIÓN. El aciclovir posee actividad frente a los herpesvirus pero no los erradica. Los usos
del aciclovir comprenden el tratamiento sistémico de la varicela zoster y el tratamiento sistémico y
tópico del herpes simple de la piel y mucosas. El aciclovir se emplea por vía oral en las
estomatitis herpéticas graves. La pomada ocular de aciclovir se utiliza para las infecciones
oculares por herpes simple; se combina con un tratamiento continuado en el zoster oftálmico.

El famciclovir, un profármaco del penciclovir, se parece al aciclovir y está autorizado para el
herpes zoster así como para el herpes genital. El propio penciclovir se emplea en crema en el
herpes simple labial.

El valaciclovir es un éster del aciclovir autorizado para el herpes zoster y el herpes simple de la
piel y de las mucosas (incluido el herpes genital); también está autorizado para prevenir la
enfermedad por citomegalovirus después del trasplante renal. El famciclovir y el valaciclovir
constituyen alternativas adecuadas al aciclovir para las lesiones orales asociadas al herpes
zoster. El valaciclovir administrado 1 vez al día puede reducir el riesgo de transmisión del herpes
genital a parejas heterosexuales (debe buscarse el consejo de los especialistas).

La idoxuridina se ha utilizado por vía tópica en el herpes simple de la piel y de los genitales
externos, con un resultado variable; su uso por vía tópica en el tratamiento del herpes zoster
resulta dudoso.

La inosina pranobex se ha empleado por vía oral en los herpes simples; aún no se ha
demostrado su eficacia.

INFECCIÓN POR CITOMEGALOVIRUS

Las recomendaciones para el tratamiento óptimo de mantenimiento de las infecciones por el
citomegalovirus (CMV) y la duración del tratamiento están cambiando constantemente.

El ganciclovir se relaciona con el aciclovir pero muestra más actividad frente al citomegalovirus;
asimismo, es mucho más tóxico que el aciclovir y por consiguiente debe prescribirse sólo cuando
los beneficios superen los riesgos. El ganciclovir se administra en perfusión intravenosa para el
tratamiento inicial de las retinitis por CMV. El ganciclovir produce una mielodepresión profunda si
se administra con la zidovudina; en principio no deben combinarse estos dos preparados, sobre
todo durante la fase inicial del tratamiento con el ganciclovir. La probabilidad de resistencias al
ganciclovir aumenta entre los pacientes con una carga viral alta o que reciben el fármaco durante
mucho tiempo; es frecuente la resistencia cruzada al cidofovir.

El valaciclovir (v. más arriba) está autorizado para prevenir la enfermedad por citomegalovirus
después del trasplante renal.

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El valganciclovir es un éster del ganciclovir autorizado para el tratamiento inicial y el tratamiento
de mantenimiento de la retinitis por CMV en pacientes con sida. El valganciclovir también está
autorizado para prevenir la enfermedad por CMV después del trasplante de órganos sólidos de
un donante infectado por el citomegalovirus.

El foscarnet también posee actividad frente al citomegalovirus; es tóxico y puede causar
insuficiencia renal.

El cidofovir se administra junto con el probenecid para tratar la retinitis por CMV en pacientes
con sida cuando hay contraindicaciones para el ganciclovir y el foscarnet. El cidofovir es
nefrotóxico.

HEPATITIS VÍRICA

El tratamiento de la hepatitis vírica debe iniciarlo un especialista. El tratamiento de la hepatitis
vírica aguda no complicada es fundamentalmente sintomático. El tratamiento precoz de la
hepatitis C aguda con interferón alfa [indicación no autorizada] puede reducir el riesgo de
infección crónica. Los virus de las hepatitis B y C constituyen las causas principales de la
hepatitis crónica. Para más detalles sobre la vacunación contra las hepatitis A y B véanse las
secciones 14.4 (inmunización activa) y 14.5 (inmunización pasiva).

HEPATITIS B CRÓNICA.

El interferón alfa se utiliza para tratar la hepatitis B crónica pero su uso se encuentra limitado, ya
que la tasa de respuesta es inferior al 50 % y las recaídas son frecuentes. Si no ocurre ninguna
mejoría a los 3-4 meses de tratamiento, debe suspenderse el interferón alfa. El interferón alfa
está contraindicado en pacientes que reciben inmunodepresores (o que los han recibido hace
poco). Los laboratorios de interferón alfa contraindican su uso en la hepatopatía descompensada,
pero estos pacientes pueden recibir dosis bajas con mucha cautela. El peginterferón alfa-2a
también está autorizado para tratar la hepatitis B crónica y posiblemente es preferible al
interferón alfa.

La lamivudina se emplea para el tratamiento inicial de la hepatitis B crónica. Asimismo, se utiliza
entre los pacientes con hepatopatía descompensada. El tratamiento se continuará si la eficacia
no desaparece y hasta que se observe una seroconversión adecuada (consultar la ficha técnica
del producto); se debe mantener durante largo tiempo en la hepatopatía descompensada. Han
surgido virus de la hepatitis B con una menor sensibilidad a la lamivudina después de
tratamientos prolongados. Cuando el paciente está infectado por el VIH y el virus de la hepatitis
B, la lamivudina sólo debe administrarse como parte del tratamiento antirretrovírico de
combinación en una dosis suficiente para tratar el VIH; el uso aislado de la lamivudina
probablemente facilite la resistencia del VIH a este fármaco.

El adefovir dipivoxil está autorizado para tratar la hepatitis B crónica. Es efectivo en la hepatitis
B crónica, resistente a la lamivudina. Si no desaparece la eficacia, el tratamiento se mantendrá
hasta que ocurra una seroconversión adecuada (consultar la ficha técnica del producto); debe
aplicarse de forma prolongada a los pacientes con hepatopatía descompensada o cirrosis.

HEPATITIS C CRÓNICA.

Antes de iniciar el tratamiento hay que determinar el genotipo del virus infectante de la hepatitis C
así como la carga vírica, ya que ésta puede afectar a la elección de la pauta de tratamiento. La
combinación de ribavirina y el peginterferón alfa se emplea para tratar la hepatitis C crónica (v.
Directriz NICE a continuación). La asociación de ribavirina e interferón alfa es menos efectivo que

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la de peginterferón alfa y ribavirina. El peginterferón alfa debe usarse en monoterapia si la
ribavirina está contraindicada o no se tolera. La monoterapia con ribavirina es ineficaz.

Directriz NICE (peginterferón alfa, interferón alfa y ribavirina en la hepatitis C crónica).

NICE ha recomendado (enero de 2004) que se utilice la asociación de peginterferón alfa más
ribavirina para tratar la hepatitis C crónica moderada o grave de los pacientes mayores de 18
años:

• No tratados previamente con interferón alfa ni con peginterferón alfa.

• Tratados previamente con interferón alfa solo o en combinación con la ribavirina.

• Cuyo estado no haya respondido al peginterferón alfa en monoterapia o haya respondido pero
luego haya recidivado.

El peginterferón alfa sólo debe emplearse cuando la ribavirina esté contraindicada o no se tolere.
El interferón alfa tanto en monoterapia como en terapia combinada debe usarse sólo si hay un
riesgo especial de sufrir neutropenia y trombopenia. Los pacientes que toman interferón alfa
deben pasarse al peginterferón alfa.

La duración del tratamiento depende del genotipo y la carga vírica (hay disponible información
completa en www.nice.org.uk/TA075).

GRIPE

El oseltamivir y el zanamivir reducen la replicación de los virus de la gripe A y B al inhibir la
neuraminidasa vírica. Son más eficaces frente a la gripe si el tratamiento se inicia a las pocas
horas del comienzo de los síntomas; están autorizados para su uso en las primeras 48 h. En
personas sanas disminuyen el período sintomático en 1-1,5 días. El efecto del oseltamivir o del
zanamivir sobre la hospitalización o sobre la mortalidad no está claro entre los sujetos con riesgo
de padecer complicaciones graves de la gripe. El oseltamivir también está autorizado para la
profilaxis si se administra en las primeras 48 h de la exposición o cuando circule la gripe en la
comunidad; asimismo, su uso está autorizado en circunstancias excepcionales (p. ej., cuando la
vacunación no cubre la cepa infectante) para prevenir la gripe en una epidemia.En los casos en
los que sea necesaria la profilaxis frente a la gripe A o B y no se pueda utilizar el oseltamavir, la
alternativa es el zanamivir [indicación no autorizada] administrado 10 mg/día por vía inhalatoria.

La amantadina está autorizada para la profilaxis y tratamiento de la gripe A, pero ya no se
recomienda (v. la directriz NICE).

Directriz NICE (profilaxis y tratamiento de la gripe con oseltamivir, zanamivir y
amantadina).
NICE ha recomendado (febrero y septiembre de 2003) que estos fármacos no
constituyen ningún sustituto de la vacunación, que continúa siendo la vía más eficaz para
prevenir la gripe. Cuando circule la gripe A o B en la comunidad:

• Se desaconseja la amantadina para la profilaxis después de la exposición, la profilaxis
estacional o el tratamiento de la gripe.

• Se desaconsejan el oseltamivir y el zanamivir para la profilaxis estacional de la gripe.

• Se desaconsejan el oseltamivir y el zanamivir para la profilaxis después de la exposición, o
tratamiento de la gripe de personas sanas.

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• Se recomienda el oseltamivir para la profilaxis después de la exposición de adultos y
adolescentes mayores de 13 años con riesgo que no estén protegidos eficazmente por la vacuna
antigripal y que hayan podido empezar a tomar oseltamivir en las primeras 48 h después del
contacto cercano con una persona afectada por una enfermedad pseudogripal; la profilaxis
también se recomienda para los pacientes institucionalizados (con independencia de la
vacunación antigripal) que pueden empezar a tomar oseltamivir en las primeras 48 h desde que
se instaure la enfermedad pseudogripal en el centro.

• Se recomiendan el oseltamivir y el zanamivir (de acuerdo con la autorización británica) para
tratar a los adultos de riesgo que puedan iniciar el tratamiento en las primeras 48 h de los
síntomas; se aconseja el oseltamivir para tratar a los niños con riesgo que puedan iniciar el
tratamiento en las primeras 48 h.

Pacientes de riesgo, entre otros los mayores de 65 años o los que sufran uno o más de estos
trastornos:

• Enfermedad respiratoria crónica (incluida la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y el
asma) [no obstante, v. Precauciones, Zanamivir a continuación].

• Enfermedad cardiovascular importante (excluida la hipertensión).

• Enfermedad renal crónica.

• Inmunosupresión.

• Diabetes mellitus.

Las pautas de vigilancia virológica basadas en la comunidad, incluidas las de la Health Protection
Agency y las del Royal College of General Practitioners, se deberán usar para indicar cuándo
circula la gripe en la comunidad.

VIRUS RESPIRATORIO SINCITIAL

La ribavirina (tribavirina) inhibe una amplia gama de virus DNA y RNA. Está autorizada para su
administración por inhalación en el tratamiento de la bronquiolitis grave causada por el virus
respiratorio sincitial (VRS) de los lactantes, especialmente si existen otras enfermedades graves.
No obstante, no hay pruebas convincentes de que la ribavirina comporte efectos beneficiosos
clínicamente relevantes en la bronquiolitis por VRS. La ribavirina se administra por vía oral, junto
con el peginterferón alfa o el interferón alfa, para tratar la hepatitis C crónica. Asimismo, es
efectivo en la fiebre de Lassa [indicación no autorizada].

El palivizumab es un anticuerpo monoclonal indicado para prevenir la enfermedad respiratoria
grave seguida de la infección por el virus respiratorio sincitial de los lactantes con alto riesgo de
infección; debe prescribirse bajo supervisión del especialista y teniendo en cuenta la posibilidad
de que sea necesaria la hospitalización. Está autorizado para su uso mensual durante los
períodos de riesgo del VRS; la primera dosis debe administrarse antes de que empiece los
períodos de riesgo del VRS.

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Tratamiento de las infecciones fúngicas

Los antifúngicos poliénicos comprenden la
amfotericina y la nistatina; ninguno de ellos se
absorbe por vía oral. Se utilizan para tratar las
infecciones orales, orofaríngeas y periorales
mediante aplicación tópica en la boca.

La amfotericina en perfusión intravenosa se emplea en el tratamiento de las infecciones
fúngicas generalizadas y muestra actividad contra la mayoría de los hongos y levaduras. Se une
mucho a las proteínas y penetra mal en los líquidos y tejidos corporales. Cuando se administra
por vía parenteral, la amfotericina resulta tóxica y produce efectos adversos. Las formulaciones
lipídicas de amfotericina (Abelcet, AmBisome y Amphocil) son significativamente menos tóxicas y
se recomiendan cuando está contraindicada la formulación convencional de amfotericina debido
a los efectos tóxicos, en particular la nefrotoxicidad o si la respuesta a la amfotericina
convencional es inadecuada; las formulaciones lipídicas son más caras.

La nistatina se usa principalmente en las infecciones de la piel y mucosas por Candida albicans,
entre otras la candidiasis esofágica e intestinal.

ANTIFÚNGICOS IMIDAZÓLICOS. Entre los antifúngicos imidazólicos se encuentran el
clotrimazol, el econazol, el ketoconazol, el sulconazol y el tioconazol. Se emplean en el
tratamiento local de la candidiasis vaginal y de las dermatofitosis.

El ketoconazol se absorbe mejor por vía oral que otros imidazoles. Se ha asociado con
hepatotoxicidad mortal; el CSM del Reino Unido ha advertido a los prescriptores para que valoren
los posibles beneficios del ketoconazol frente al riesgo de hepatopatía y vigilen cuidadosamente
a los pacientes, tanto desde el punto de vista clínico como bioquímico. No debe administrarse por
vía oral para tratar las infecciones fúngicas superficiales.

El miconazol se puede emplear de forma local en las infecciones orales; también es efectivo en
las intestinales. El miconazol puede absorberse por vía sistémica después de su aplicación por
vía oral en gel, ocasionando interacciones farmacológicas importantes.

El fluconazol se absorbe en un elevado porcentaje
después de su administración oral. Además, penetra
adecuadamente en el líquido cefalorraquídeo y permite
tratar la meningitis fúngica.

El itraconazol presenta actividad contra multitud de dermatofitos. El itraconazol en cápsulas
precisa del medio ácido del estómago para su absorción óptima.

El itraconazol se ha asociado con lesiones hepáticas y debe evitarse o usarse con precaución en
pacientes con hepatopatías; el fluconazol se asocia menos veces con hepatotoxicidad.

El voriconazol es un antifúngico de amplio espectro, autorizado para su uso en las infecciones
potencialmente mortales.

ANTIFÚNGICOS POLIÉNICOS

Antifúngicos triazólicos

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La caspofungina presenta actividad frente a especies de
Aspergillus y de Candida. Se administra en perfusión intravenosa
para tratar las infecciones invasivas. La flucitosina suele
combinarse con la amfotericina, debido a su sinergia. Puede
ocurrir una mielodepresión que limite su uso, sobre todo entre los pacientes con sida. Si se
administra de forma prolongada se requiere un hemograma semanal. Durante el tratamiento
puede ocurrir resistencia a la flucitosina; el antibiograma resulta esencial antes y durante el
tratamiento.

La griseofulvina es efectiva en las dermatofitosis extendidas o intratables, pero ha sido
sustituida por los antifúngicos más recientes, sobre todo en las infecciones ungueales. Es el
fármaco elegido para tratar las infecciones por Trichophyton en niños. La duración del tratamiento
depende del foco de infección aunque a veces se requieran varios meses.

La terbinafina constituye el fármaco de elección para tratar las onicomicosis y también se utiliza
en las tiñas si se considera necesario el tratamiento por vía oral. El tratamiento sistémico de las
micosis habituales se expone a continuación; la mayoría de las micosis sistémicas o diseminadas
precisa el tratamiento por un especialista.

ASPERGILOSIS.

La aspergilosis suele afectar al tracto respiratorio pero las formas invasivas dañan los senos
paranasales, el corazón, el cerebro y la piel en pacientes severamente inmunodeprimidos. El
voriconazol es el fármaco de elección; la amfotericina (en formulación de liposomas se prefiere
si hay toxicidad o insuficiencia renal) y el itraconazol o el voriconazol constituyen alternativas
para los pacientes que no responden al tratamiento inicial. El itraconazol también se utiliza como
complemento en el tratamiento de la aspergilosis broncopulmonar alérgica [indicación no
autorizada]. La caspofungina está autorizada para la aspergilosis invasiva sin respuesta a la
amfotericina ni al itraconazol así como para los pacientes que no toleran la amfotericina ni el
itraconazol. El Consorcio Escocés del Medicamento (marzo de 2003) no recomienda el uso de la
caspofungina porque no hay datos sólidos sobre su eficacia y seguridad en el tratamiento de la
aspergilosis invasiva.

CANDIDIASIS.

Muchas infecciones superficiales por Candida, por ejemplo en las infecciones de la piel se tratan
de forma tópica, las infecciones extendidas o intratables requieren de un tratamiento antifúngico
sistémico. La candidiasis vaginal puede tratarse con antifúngicos que actúen localmente o con
fluconazol por vía oral; para los organismos resistentes, se puede administrar itraconazol por vía
oral.

La candidiasis bucofaríngea suele responder al tratamiento tópico; se administra fluconazol por
vía oral si la infección no responde; es eficaz y se absorbe de manera fiable. El itraconazol puede
utilizarse para las infecciones resistentes al fluconazol.

Para las candidiasis profundas y diseminadas se emplea amfotericina en perfusión intravenosa
sola o junto con la flucitosina en perfusión intravenosa; una alternativa es el fluconazol, que se
administra solo en las infecciones por Candida albicans, sobre todo de los pacientes con sida. El
voriconazol está autorizado para las infecciones causadas por especies de Candida resistentes
al fluconazol (incluida C. krusei). El uso de la caspofungina debe restringirse al tratamiento de
las infecciones por Candida resistentes al fluconazol que no respondan a la amfotericina o para
los pacientes que no toleren este último fármaco.

Otros antifúngicos

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

99

CRIPTOCOCOSIS.

La criptococosis es una infección rara de los pacientes inmunodeprimidos, sobre todo con sida,
que pueden comprometer la vida; la meningitis criptocócica es la forma más común de meningitis
fúngica. El tratamiento de elección en la meningitis criptocócica consiste en amfotericina en
perfusión intravenosa con o sin flucitosina en inyección intravenosa durante 2 sem seguida de
fluconazol por vía oral durante 8 sem. En la criptococosis el fluconazol, administrado en
monoterapia, supone una alternativa para los pacientes con sida sin alteraciones del
conocimiento. Si el paciente responde al fluconazol, éste se puede emplear para prevenir las
recaídas hasta que se recupere la inmunidad.

HISTOPLASMOSIS.

La histoplasmosis ocurre poco en los climas templados; puede poner en peligro la vida sobre
todo de las personas infectadas por el VIH. El itraconazol se utiliza para tratar a los pacientes
inmunocompetentes con infecciones no meníngeas indolentes, incluida la histoplasmosis
pulmonar crónica; el ketoconazol es una alternativa en pacientes inmunocompetente. La
amfotericina en perfusión intravenosa se prefiere para los pacientes con infecciones fulminantes
o graves. Tras un tratamiento efectivo, el itraconazol está indicado en caso de recaída.

INFECCIONES DE LA PIEL Y DE LAS UÑAS.

Las micosis cutáneas leves y localizadas (incluida la tiña corporal, la tiña crural y la tiña del pie)
responden al tratamiento tópico). El tratamiento por vía sistémica (itraconazol, fluconazol o
terbinafina) está indicado cuando fracasa en la vía tópica, cuando hay muchas zonas afectadas o
cuando resulta difícil tratar el foco de infección, por ejemplo en las infecciones ungueales
(onicomicosis) o del cuero cabelludo (tiña de la cabeza).

La griseofulvina se aplica para tratar la tiña de la cabeza de los adultos y niños; se ha utilizado
mucho en la tiña de otras localizaciones, pero ha sido prácticamente sustituida por los
antifúngicos más recientes. Los antifúngicos imidazólicos o triazólicos por vía oral (en particular el
itraconazol) y la terbinafina se emplean más frecuentemente porque poseen un espectro más
amplio de actividad y requieren un tratamiento más corto. Se desconoce la utilidad de la
terbinafina en el tratamiento de las especies de Microsporum (tiña del gato o del perro).

La pitiriasis versicolor se puede tratar con itraconazol por vía oral si el tratamiento tópico es
inefectivo; otra alternativa es el fluconazol por vía oral. La terbinafina por vía oral no es efectiva
en la pitiriasis versicolor.

La terbinafina y el itraconazol han sustituido prácticamente a la griseofulvina para el tratamiento
sistémico de las onicomicosis, sobre todo en los dedos del pie; la terbinafina se considera el
fármaco de elección. El itraconazol se puede administrar de forma intermitente en «pulsos».

PACIENTES INMUNODEPRIMIDOS.

Los pacientes inmunodeprimidos tienen especial riesgo de infecciones fúngicas y pueden recibir
antifúngicos de forma profiláctica; los antifúngicos imidazólicos o triazólicos por vía oral son los
más indicados para la profilaxis. El fluconazol se absorbe de manera más fiable que el
itraconazol y el ketoconazol y se considera menos tóxico que el ketoconazol cuando se utiliza de
forma prolongada.

La amfotericina en perfusión intravenosa se emplea como tratamiento «a ciegas» de las
infecciones micóticas graves. El fluconazol se utiliza para tratar las infecciones por Candida

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

100

albicans. La caspofungina está autorizada para el tratamiento «a ciegas» de las infecciones
fúngicas generalizadas (como las causadas por especies de Candida o Aspergillus) de los
pacientes con neutropenia.

Antiprotozoarios

PALUDISMO

Si no se conoce la especie contagiosa o se trata de una infección mixta, el tratamiento inicial se
dirigirá como si se tratara de un paludismo por P. falciparum con quinina, mefloquina, Malarone
(proguanil más atovacuona) o Riamet (artemeter más lumefantrina). El paludismo por P.
falciparum puede progresar rápidamente si el paciente está desprotegido y hay que plantear el
tratamiento antipalúdico de todos aquellos con manifestaciones de paludismo grave y posible
exposición aunque las pruebas iniciales en sangre sean negativas.

AMEBICIDAS

El metronidazol constituye el fármaco de elección para la disentería amebiana aguda invasiva
puesto que resulta muy útil frente a las formas vegetativas de Entamoeba histolytica de las
úlceras; en los adultos se administra en dosis de 800 mg 3 veces al día durante 5 días. El
tinidazol también posee eficacia. El metronidazol y el tinidazol presentan actividad frente las
amebas que han emigrado al hígado. El tratamiento con metronidazol (o tinidazol) se sigue de un
ciclo de 10 días con furoato de diloxanida.

El furoato de diloxanida es el fármaco de elección para los pacientes asintomáticos con quistes
de E. histolytica en las heces; el metronidazol y el tinidazol son relativamente ineficaces. El
furoato de diloxanida apenas presenta efectos tóxicos y se administra habitualmente en ciclos de
10 días, bien solo en caso de infección crónica o después del tratamiento con metronidazol o
tinidazol.

El metronidazol en dosis de 400 mg 3 veces al día durante 5-10 días es eficaz en los abscesos
amebianos; el tinidazol es una alternativa. Este ciclo se puede repetir a las 2 sem si es necesario.
La aspiración del absceso está indicada cuando se sospecha una rotura o no se aprecia mejoría
al cabo de 72 h de tratamiento con metronidazol; a veces, hay que repetir la aspiración; la
aspiración facilita la penetración del metronidazol y, si el absceso contiene más de 100 ml de
pus, puede reducir el período de discapacidad si se combina con la farmacoterapia.

El furoato de diloxanida no es eficaz en la amebiasis hepática pero debe administrarse un ciclo
de 10 días cuando termine el tratamiento con metronidazol o tinidazol para destruir las posibles
amebas intestinales.

TRICOMONICIDAS

El metronidazol es el tratamiento de elección en la infección por Trichomonas vaginalis. Se
recomienda el seguimiento y el tratamiento simultáneo de los contactos sexuales. Si el
metronidazol no da resultado, se puede intentar el tinidazol.

ANTIGIARDIÁSICOS

El metronidazol es el tratamiento de elección de las infecciones por Giardia lamblia y se
administra por vía oral en dosis de 2 g/día durante 3 días o de 400 mg/8 h durante 5 días.

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101

Otros tratamientos alternativos son el tinidazol, en dosis única de 2 g, el hidrocloruro de
mepacrina,
en dosis de 100 mg/8 h durante 5-7 días [indicación no autorizada].

LEISHMANICIDAS

La leishmaniasis cutánea suele curar espontáneamente pero si las lesiones son extensas o poco
estéticas, está indicado el tratamiento, al igual que en la leishmaniasis visceral (kala-azar).

El estibogluconato de sodio, un compuesto orgánico de antimonio pentavalente, constituye el
tratamiento de elección de la leishmaniasis visceral. La dosis es de 20 mg/kg/día (850 mg como
máx) durante al menos 20 días, en inyección intramuscular o intravenosa; la posología varía
según la región geográfica y hay que solicitar el asesoramiento de los expertos. Las lesiones
cutáneas se tratan durante 10 días.

La amfotericina se utiliza junto con un compuesto de antimonio, o después de éste, si las
leishmaniasis visceral no responde al compuesto de antimonio solo; los efectos adversos se
pueden reducir empleando amfotericina liposómica (AmBisome) en dosis de 1-3 mg/kg/día
durante 10-21 días hasta alcanzar una dosis acumulativa de 21-30 mg/kg. Las demás
formulaciones lipídicas de amfotericina (Abelcet y Amphocil) también parecen eficaces, pero se
dispone de menos información.

El isetionato de pentamidina se ha utilizado contra la leishmaniasis visceral resistente al
antimonio y, a pesar de una respuesta inicial generalmente buena, la tasa de recaída es elevada;
se asocia con efectos adversos graves. Otros tratamientos son la paromomicina.

TRIPANOCIDAS

La profilaxis y tratamiento de la tripanosomiasis es difícil y difiere según la cepa del
microorganismo. Por eso, hay que solicitar el asesoramiento de los expertos.

FÁRMACOS CONTRA EL TOXOPLASMA

La mayoría de las infecciones producida por Toxoplasma gondii son autolimitadas y no precisa
tratamiento. Entre las excepciones se encuentran los pacientes con lesión ocular (coriorretinitis
toxoplásmica) o con inmunodepresión. La encefalitis toxoplásmica es una complicación frecuente
del sida. El tratamiento de elección se basa en una combinación de pirimetamina y sulfadiazina
administradas durante varias semanas (es imprescindible el asesoramiento de un experto). La
pirimetamina es un antagonista del ácido fólico y son relativamente comunes las reacciones
adversas a esta asociación (se requieren suplementos de ácido fólico y hemogramas
semanales). Otras pautas comprenden las asociaciones de pirimetamina más clindamicina o
claritromicina o azitromicina. Se precisa una profilaxis secundaria prolongada después del
tratamiento de la toxoplasmosis del sida.

Si la toxoplasmosis se contrae durante el embarazo, la infección transplacentaria puede
ocasionar una grave enfermedad fetal. La espiramicina puede reducir la transmisión materna al
feto.

FÁRMACOS CONTRA LA NEUMONÍA POR PNEUMOCYSTIS

La neumonía causada por Pneumocystis carinii (Pneumocystis joroveci) afecta a paciente
inmunodeprimidos; es una causa frecuente de neumonía del sida. En general, la neumonía por
Pneumocystis debe tratarla un experto. Se requiere una gasometría arterial para evaluar la
gravedad del proceso.

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ENFERMEDAD LEVE O MODERADA. El co-trimoxazol en dosis altas es el fármaco de elección
para tratar la neumonía por Pneumocystis leve o moderada.

La atovacuona está autorizada para el tratamiento de la infección leve o moderada por
Pneumocystis de los pacientes que no toleran el co-trimoxazol. La asociación de dapsona en
dosis 100 mg/día más trimetoprima en dosis de 5 mg/kg/6-8 h se administra por vía oral para
tratar la enfermedad leve o moderada [indicación no autorizada].

La combinación de clindamicina, 600 mg, por vía oral cada 8 h más primaquina, 30 mg/día por
vía oral, se emplea en el tratamiento de la enfermedad leve o moderada [indicación no
autorizada]; esta asociación comporta una toxicidad importante.

El isetionato de pentamidina inhalado se emplea, en ocasiones, en la enfermedad leve. Se
tolera mejor que la pentamidina por vía parenteral, pero sigue acompañándose de una absorción
sistémica.

ENFERMEDAD GRAVE. El co-trimoxazol en dosis altas, por vía oral o en perfusión intravenosa,
es el fármaco de elección para tratar la neumonía grave por Pneumocystis. El isetionato de
pentamidina
en perfusión intravenosa supone una alternativa para los pacientes que no toleran
el co-trimoxazol o no han respondido a él. El isetionato de pentamidina es un fármaco
potencialmente tóxico que puede inducir una hipotensión grave durante o inmediatamente
después de la perfusión.

El tratamiento con corticosteroides puede salvar la vida de los pacientes con una neumonía grave
por Pneumocystis (v. Tratamiento complementario más adelante).

TRATAMIENTO ADYUVANTE. La prednisolona se administra por vía oral, en dosis de 50 a 80
mg/día durante 5 días (también se puede emplear hidrocortisona por vía parenteral) en las
infecciones moderadas o graves asociadas con la infección por el VIH; luego, se reduce la dosis
hasta completar 21 días de tratamiento. En principio, el tratamiento con corticosteroides debería
iniciarse al mismo tiempo que el tratamiento anti-Pneumocystis y, en cualquier caso, no más de
24-72 h después. Los corticosteroides se retirarán antes de finalizar el tratamiento anti-
Pneumocystis.

Antihelmínticos

FÁRMACOS CONTRA OXIUROS ENTEROBIUS VERMICULARIS

Los antihelmínticos son efectivos contra las infestaciones por oxiuros, pero su uso obliga a
combinarlos con medidas de higiene para romper el ciclo de autoinfestación. El tratamiento debe
aplicarse a todos los miembros de la familia.

Los oxiuros adultos no sobreviven más de 6 sem y para que se desarrolle el gusano hay que
ingerir los huevos y exponerlos a la acción de los jugos digestivos del tracto intestinal alto. La
multiplicación directa del gusano no tiene lugar en el intestino grueso. Las hembras adultas
depositan los huevos en la piel perianal, lo que causa el prurito; el rascado de la zona determina
que el huevo pase de los dedos a la boca, a menudo con los alimentos ingeridos sin lavarse las
manos. El lavado de las manos y el frote de las uñas antes de cada comida y después de cada
visita al aseo resultan imprescindibles. Si se toma un baño inmediatamente después de
levantarse, se eliminan los huevos depositados durante la noche.

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El mebendazol es el fármaco de elección para tratar la infestación por oxiuros de los pacientes
de cualquier edad (pero mayores de 2 años). Se administra en una sola dosis; como las
reinfestaciones son muy frecuentes, se puede administrar una segunda dosis a las 2-3 sem.

La piperazina se presenta asociada a los senósidos en una especialidad que permite una sola
toma.

ASCARICIDAS POR GUSANOS REDONDOS

El levamisol es muy eficaz contra Ascaris lumbricoides y suele considerarse el preparado de
elección. Se tolera muy bien; se han descrito náuseas o vómitos leves en un 1 % de los
pacientes tratados; se administra en una sola dosis de 120-150 mg a los adultos.

El mebendazol también actúa frente a los áscaris; la dosis habitual es de 100 mg 2 veces al día,
durante 3 días. La piperazina se puede administrar en una sola dosis de adulto, v. Piperazina
más arriba.

FÁRMACOS CONTRA CESTODOS

Tenicidas

La niclosamida es el fármaco más utilizado en las teniasis y sus efectos adversos se limitan a
molestias gastrointestinales ocasionales, mareo y prurito; no presenta efecto contra las larvas del
gusano. El temor a la cisticercosis en las infestaciones por Taenia solium es infundado. Aún así,
merece la pena prever esta posibilidad tomando un antiemético al despertar.

El prazicuantel es tan eficaz como la niclosamida y se administra en una sola dosis de 10-20
mg/kg tras un desayuno ligero (una dosis única de 25 mg/kg para Hymenolepis nana).

Hidatidosis

Los quistes causados por Echinococcus granulosus crecen lentamente y los pacientes
asintomáticos no siempre requieren tratamiento. El tratamiento quirúrgico continúa representando
el método preferido en muchos casos. El albendazol se utiliza junto con la cirugía para reducir el
riesgo de recidiva o como tratamiento primario de los casos inoperables. La equinococosis
alveolar por E. multilocularis suele causar la muerte si no se trata. La extracción quirúrgica bajo
cobertura con albendazol es el tratamiento de elección pero, cuando no se puede efectuar la
cirugía, los ciclos repetidos de albendazol (durante 1 año o más) pueden ayudar. El tratamiento
farmacológico requiere una vigilancia cuidadosa de la función hepática.

FÁRMACOS CONTRA ANQUILOSTOMAS NECATORIASIS

Los anquilostomas viven en la parte alta del intestino delgado y traen la sangre del punto sobre el
que se adhieren al huésped. Por eso, pueden ocasionar anemia ferropénica, en cuyo caso el
tratamiento eficaz de la infestación exige no sólo la expulsión del gusano sino también el
tratamiento de la anemia.

El mebendazol muestra una actividad valiosa de amplio espectro y posee eficacia contra los
anquilostomas; la dosis habitual es de 100 mg 2 veces al día, durante 3 días.

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Esquistosomicidas (bilharziasis)

Los gusanos adultos de Schistosoma haematobium viven en las zonas urogenitales y la fase
adulta de S. mansoni en las venas del colon y mesenterio. S. japonicum se distribuye más
ampliamente por las venas del tubo digestivo y del sistema portal.

El prazicuantel es eficaz contra todos los esquistosomas humanos. La dosis es de 40 mg/kg
repartidos en 2 tomas, con intervalos de 4 a 6 h, en un mismo día (60 mg/kg repartidos en 3
tomas en un mismo día, en las infestaciones por S. japonicum). No se ha descrito ningún efecto
tóxico grave. De todos los Esquistosomicidas conocidos, es el que posee una combinación más
atractiva de eficacia, actividad de amplio espectro y toxicidad baja.

Hoy, la hicantona, la lucantona, el niridazol, la oxamniquina y el estibocaptato de sodio han
quedado obsoletos.

Filaricidas

La dietilcarbamazina (no se encuentra en el mercado británico ni en el español) combate las
microfilarias y las fases adultas de Loa loa, Wuchereria bancrofti y Brugia malayi. Para minimizar
las reacciones, se inicia el tratamiento con una dosis de 1 mg/kg de citrato de dietilcarbamazina
en el primer día y se aumenta poco a poco a lo largo de 3 días hasta 6 mg/kg/día repartidos en
varias tomas; esta posología se mantiene durante 21 días y suele seguirse de una cura radical de
estas infestaciones. Se precisa una supervisión médica cuidadosa, sobre todo en la primera fase
del tratamiento.

En las infestaciones por una cantidad importante de parásitos, puede haber una reacción febril;
en el caso de Loa loa, hay un pequeño riesgo de encefalopatía. El tratamiento de estos casos
requiere una supervisión cuidadosa dentro del hospital y se suspenderá ante el primer signo de
lesión cerebral (se consultará enseguida al especialista).

La ivermectina es muy eficaz en la oncocerquiasis y constituye hoy el fármaco de elección. La
dosis única de 150 g/kg por vía oral reduce la cantidad de microfiliarias de forma prolongada.
Hay que repetir el tratamiento en intervalos de 6 a 12 meses, en función de los síntomas, hasta
que fallezcan los gusanos adultos. Las reacciones suelen ser leves y casi siempre adoptan la
forma de un deterioro transitorio del picor y del rash. La dietilcarbamazina y la suramina no deben
utilizarse más en la oncocerquiasis debido a su toxicidad.

FÁRMACOS CONTRA LA LARVA MIGRATORIA CUTÁNEA (ERUPCIÓN
SERPIGINOSA)

Las larvas del anquilostomas del perro y del gato pueden penetrar en la piel humana y producir
surcos pruriginosos, de extensión lenta, generalmente en el pie. Cada surco se puede tratar con
tiabendazol por vía tópica (no hay ningún preparado comercial). Las infestaciones múltiples
responden a la ivermectina, albendazol o tiabendazol por vía oral.

FÁRMACOS CONTRA LA ESTRONGILOIDIASIS

Las formas adultas de Strongyloides stercoralis viven en el intestino y producen larvas que
penetran en la pared intestinal e invaden los tejidos, estableciendo un ciclo de autoinfestación. El
tiabendazol es el fármaco de elección para los adultos (pero los efectos adversos son mucho
más acentuados entre los ancianos); se suministra en dosis de 25 mg/kg (1,5 g como máximo)
cada 12 h durante 3 días. El albendazol es una alternativa con menos efectos adversos; se
aplica en dosis de 400 mg 2 veces al día, durante 3 días y se repite, si es necesario, a las 3 sem.

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La ivermectina en dosis de 200 g/kg/día durante 2 días puede constituir el fármaco más eficaz
contra la infestación crónica por Strongyloides.

Bibliografía

Guía de Prescripción Terapéutica. Información de medicamentos autorizados en España.

www.imedicinas.com

www.wikipedia.org

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7.

LA INFECCIÓN DESDE LA

NATUROPATÍA

La toxemia interna como origen de la infección

Como punto de partida consideraremos que las inflamaciones representan unos procesos
agudos y rápidos que, por medio de la supuración eliminan toxinas del cuerpo. Si estos procesos
resolutivos se cortan frecuentemente por medio de antibióticos, las toxinas tienen que
almacenarse en el cuerpo (principalmente en los tejidos conjuntivos) lo cual determina la
enfermedad crónica y el incremento de posibilidades para el cáncer.

Es el efecto del cubo de basura: se puede vaciar el cubo con frecuencia (infección) o acumular
basura dejando que críe una vida propia que acabará por amenazar la casa (cáncer).

Los antibióticos son sustancias extrañas que el individuo no ha elaborado con su propio esfuerzo
y que le escamotean los frutos de la enfermedad, es decir la información (inmunidad específica) y
el fortalecimiento (inmunidad no específica).

Nosotros, desde la comprensión de los procesos infecciosos como resolución y evacuación de la
toxemia interna, favoreceremos con nuestra terapéutica la labor de los órganos emunctorios y
con un régimen de vida apropiado (dieta, ejercicio, respiración, etc.) el que esa toxemia nunca
alcance niveles peligrosos para nuestra salud.

El papel de los microorganismos

Desde la medicina alopática y, se podría decir, desde la concepción más generalizada de la
infección, los microorganismos son los enemigos que hay que combatir en todo proceso
infeccioso, de ahí que la industria química y farmacéutica haya dedicado tantos esfuerzos en los
últimos años para desarrollar la antibioterapia.

Sin embargo nosotros queremos recoger aquí algunas ideas que rompen un poco con el
concepto tradicional.

TEORÍA DEL PLEOMORFISMO

En primer lugar hablaremos del pleomorfismo. Como sabemos, la ciencia moderna se ha
basado en gran medida en los estudios de Louis Pasteur, uno de los considerados padres de la
Microbiología. Uno de los pilares de este pensamiento es el monomorfismo, teoría según la cual
cada germen es inmutable y da lugar a una enfermedad diferente y recíprocamente, cada
enfermedad es debida a un germen distinto que viene del exterior, ya que el interior de los tejidos
y la sangre son estériles. En esta teoría en el contexto agente-huésped-medio ambiente, lo más
importante es el agente, ignorando al huésped y el medio en que se desarrolla. Así, el estudio de
cualquier enfermedad se centra en descubrir un agente infeccioso externo y las terapias se
limitan a fármacos específicos que lo destruyen.

Coetáneo de Pasteur, otro investigador, Antoine Bechamp desarrolló otra teoría según la cual los
microorganismos podían desarrollarse a través de varias formas dentro de su ciclo de vida y,
además, en la sangre normalmente habitan microbios que el llamó microzimas, los cuales tienen

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

107

un papel importante en la fisiología. Estos organismos son llamados genéricamente
endobiontes. Ejemplos serían las mitocondrias, orgánulos responsables de la producción de
energía en la célula y que, según la teoría endosimbiótica de la bióloga Lynn Margullis, serían
antiguas bacterias muy parecidas a las clamidias y que establecieron una relación simbiótica con
su huésped, la célula eucariota. Las plaquetas también se derivarían de otros endobiontes.

Estos organismos cambian de forma para adaptarse a cambios del terreno y pueden volverse
patógenos. Para Bechamp esta sería la causa de enfermedad, es decir que la enfermedad viene
siempre de dentro. Esta es la teoría del pleomorfismo.

Claude Bernard argumentó que lo más importante en el proceso de enfermedad era el terreno del
paciente. Los microbios cambian y se desarrollan como resultado de cambios en este terreno en
el cual viven. Como proceso biológico la enfermedad se desarrolla dependiendo de este medio
interno, en el cual el determinante fundamental es el pH.

Después de Bechamp otros investigadores han continuado la labor entre ellos Gunter Enderlein,
Royal Rife, Virginia Livingstone y Gaston Naessens. Con sus estudios se ha ampliado el
panorama y hoy sabemos que los organismos pleomórficos cambian de virus a bacterias y luego
culminan su proceso como hongos. Este fenómeno ocurre en toda la naturaleza. Los endobiontes
siempre están presentes y no pueden ser removidos de las células, de modo que los síntomas de
una enfermedad dependen del estadio de su desarrollo:

• Las fases más primitivas viven en un pH fuertemente alcalino
• Las fases bacterianas viven en un pH moderadamente alcalino
• Las forma micóticas viven en pH ácido
• Los virus viven en pH fuertemente ácido.

Una de las funciones de los organismos pleomórficos es ayudar a limpiar y mantener el medio
interno, pero al adaptarse a este cambio en su ambiente, eventualmente llegan a volverse
patógenos. En toda enfermedad crónica o degenerativa se encuentran bacterias en los tejidos.
Pero aparecen como resultado final de los cambios que se operan por la forma de vida del
huésped y la dieta. La enfermedad degenerativa se inicia por una relativa acidificación de los
tejidos que de esta manera se oxidan y envejecen.

Experimentos hechos sobre muestras de sangre muestran cosas muy curiosas, por ejemplo en
pacientes con periodos de fatiga, sin diagnóstico específico, aparece un sinascito, un organismo
con forma de gusano asociado a enfermedades degenerativas, de la misma manera que en
pacientes de cáncer el plasma y las células rojas pueden estar llenas de gérmenes pleomórficos.

No podemos obviar que, aunque la toxemia interna es una de las causas fundamentales de que
nuestro terreno y nuestra inmunidad debilitada permitan el desarrollo de infecciones agudas,
también existe el factor etiológico, el contagio.

Desde el punto de vista del monomorfismo la pregunta sería ¿por qué es tan escaso el contagio?
Deepak Chopra cita una experiencia en la que se aplicó una solución del rinovirus de la influenza
(gripe) en la mucosa nasal de varios sujetos sanos. Sólo uno de cada ocho desarrolló la
infección, de modo que el contagio solo es posible si el terreno del huésped lo permite.
Según Robert Young, microbiólogo americano, “es la hiperacidificación del organismo debida a
nuestra forma equivocada de comer y de vivir lo que causa la proliferación del hongo entre
nosotros, el cual debilita el cuerpo y si no se corrige es la causa final de nuestra muerte”. Según
él, todas las enfermedades no son sino resultado de una enfermedad constitucional que causa la
micotoxicosis, o sea toxicidad causada por infección micótica, dado que los hongos son los
grandes recicladores de los organismos muertos.

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Gunter Enderlein, discípulo
de Bechamp, llevó a cabo
una

exhaustiva
clasificación y descripción
de los procesos de los
gérmenes

en

los
organismos superiores en
su libro Ciclogenia de las
bacterias. Para él, los
endobiontes son fases no
patógenas de dos hongos

Mucor

racemosus

y
Aspergillus Níger, que no
se ven en la sangre pero
se cultivan en laboratorio a
partir de los protistos que
aparecen

en

los

cadáveres.

Mientras
Enderlein pensaba que
estos gérmenes entraban a
las células como parásitos, Bechamp creía que siempre habían estado ahí y eran la esencia
misma de la vida. Para mantener el ambiente adecuado, cada microbio produce un ácido:

Mucor racemosus: ácido láctico
Aspergillus Níger: ácido cítrico

Para Enderlein protistos y condritos son completamente inocuos y tienen un importante papel
regulador al reducir formas virulentas a otras más primitivas al copular (unirse) a ellas. Para él no
es la célula la unidad más pequeña de vida, sino el protisto (o la microzima de Bechamp, o la
somátide o coloides de vida de Gaston Naessens).

El protisto sería una partícula de entre 0,01 y 0,0001 micras de diámetro. Varios protistos podrían
agruparse en forma de coágulos llamados simplastos los cuales pueden bloquear los vasos
sanguíneos con serias consecuencias. Los simplastos pueden formarse de coloides, trombocitos,
eritrocitos, leucocitos o una mezcla de ellos.

A medida que el medio interno se vuelve más ácido los protistos se juntan en forma de hilos de
los que brotan glóbulos o gránulos primitivos (simprotistos). Si el medio interno se ensucia aún
más, los condritos libres forman círculos cerrando el hilo que componen, y quedando las cabezas
de simprotistos juntas para formar el mich. Alrededor del mich se depositan varios protistos que
favorecen el desarrollo de esta célula primitiva.

Esta reserva viviente crece más y más rodeando la esfera y así nace la primera célula o bacteria
esférica llamada michito. A través de la división, la esfera bacteriana se convierte en el origen de
un micrococo con dos núcleos (diprotisto) de los que se derivan los bacilos. En estudios de
microscopía, la bacteria Leptotrichia buccalis, presente habitualmente en la boca e inofensiva, se
transforma en una forma bacilar.

Según esta teoría, tanto los gérmenes de tipo coco (estreptococo, estafilococo y similares) como
los bacilos (E. coli, pseudomonas) derivarían de las mismas células rojas y blancas de la sangre.
Existen fotos en las cuales se ven formas bacilares saliendo de eritrocitos de un paciente de
cáncer, lo que indicaría que el equilibrio ácidobase está comprometido y hay acidosis.

Nuestra civilización facilita esto con los fertilizantes artificiales, conservantes, colorantes, polución
y sobre todo nuestra dieta que literalmente engorda al endobionte por su alto contenido en

Ascito

Nombre para todas las fases del desarrollo
bacteriano

Condrito

Nombre para las fases más primitivas

Cistito

Michito con núcleo polidinámico

Diocotecito

Coloidetecito lleno de núcleos muy pequeños

Filum

Unificación linear de varios protistos

Coloidetecito Célula sin núcleo
Mich

Simprotisto en su función de núcleo en una célula

Michito

Primera célula bacteriana, con un solo núcleo

Protisto

Forma más primitiva de cada microbio

Espermia

Célula sexual

Simplasto

Unificación de todas las fases

Simprotisto

Unificación de varios protistos (forma esférica)

Sinascito

Todas las fases bacterianas con núcleo múltiple
Sistatogenia Tendencia de las unidades primitivas a juntarse y
crear una forma más estable

Tecito

Michito con más de ocho núcleos

Trombocito

Michito con dos a ocho núcleos

Clasificación de Enderlein

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

109

proteínas y azúcares. Tan pronto como el equilibrio sanguíneo se acidifica de forma continuada,
las formas endobiontes se agregan y se convierten en ladrones de proteínas, provocando la
alteración permanente del equilibrio. Los protistos normales y saludables son creados de proteína
vegetal.

Basándose en esta teoría Enderlein explicó la existencia de megacariocitos, megaloblastos en la
anemia perniciosa, macrocitos, reticulocitos, no como estadios en la formación de células
sanguíneas sino como células infestadas de colonias de endobiontes.

Royal R. Rife, por su parte indicó que sólo existen diez gérmenes distintos y que los demás son
adaptaciones de pleomórficos a la toxicidad o cambios de pH del terreno. Así es desarrollo de
Escherichia coli sería:

Escherichia coli
Salmonella typhi
Mycobacterium tuberculosum
Formas micóticas
BX (bacteria X)
BY (bacteria Y)

Rife aisló la BX de todos los tumores cancerosos y la BY de todos los sarcomas. El cambio de
una forma a otra se daba en unas 36 horas.

HAMER Y LOS MICROBIOS

Es interesante incluir aquí una pequeña parte de la medicina de Hamer para redundar en esta
otra visión del papel de los microbios en el organismo. Para él, todo cáncer o enfermedad
equivalente al cáncer es un programa biológico especial adecuado (SBS) y comienza por un DHS
(Dirk Hamer Syndrom) o lo que es lo mismo un choque conflictivo biológico extremadamente
brutal, vivido en soledad y se localiza en los tres niveles: psíquico, cerebral y orgánico.

Todas las enfermedades existentes son siempre una fase de conflicto (activo o solucionado). De
las 1000 enfermedades de la medicina, hay aproximadamente 500 enfermedades frías (cáncer,
angina de pecho, esclerosis en placa, depresión, trastornos mentales, etc.) y otras 500 que
llamaríamos calientes (infecciones, reumatismo, leucemia, osteosarcoma, Hodgkin, etc.). Las
enfermedades frías son una fase del SBS en simpaticotonía, mientras las enfermedades
calientes serían una fase de vagotonía (gripe u otra infección) o de resolución.

Para centrar nuestro tema revisemos dos de las cinco leyes biológicas:

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

110

La tercera ley biológica. El sistema ontogenético de las «enfermedades».

(Cáncer o equivalentes al cáncer) como SBS (programa biológico especial adecuado).

En el esquema, se disciernen dos zonas: una zona inferior amarilla y una zona superior roja.

La parte amarilla corresponde con el cerebro antiguo: formado por tronco cerebral (zona amarilla
del esquema del cerebro), y el cerebelo o mesodermo cerebeloso (zona amarilla con estrías
naranjas), que proviene de la hoja embrionaria media o mesodermo. La parte roja es cerebro
nuevo, formado por mesodermo cerebral y ectodermo.

Miremos otra vez el esquema: podemos ver que al nivel del cerebro antiguo, la fase activa del
conflicto se caracteriza por una multiplicación celular; luego, durante la fase de curación, después
de la solución del conflicto (CL), que llamamos también fase post-conflictolítica (o fase PCL), el
tumor se verá eliminado por micobacterias (tuberculosis).

En lo que concierne el cerebro (zona roja), es todo lo contrario: en fase activa del conflicto, hay
destrucción celular (necrosis y úlcera) y en fase PCL, aquellas necrosis y úlceras serán
rellenadas y curadas.

La restitución y la curación de las necrosis y de las úlceras en fase PCL fueron llamadas
cánceres y sarcomas, ya que entonces se notaba una multiplicación de células y núcleos gruesos
(mitosis). En realidad, aquello ocurría con el propósito de la curación, mas nadie lo sabía.

La llave del misterio es que tenemos también que tener en cuenta la hoja embrionaria y la
localización del relé cerebral específico al órgano. Así, ahora podemos muy claramente clasificar
todos los cánceres y las enfermedades equivalentes al cáncer (que no eran más que una de las
fases) y podemos encontrar del mismo modo, los síntomas y las relaciones de la fase
complementaria.

Con la tercera ley biológica, podemos comprender las causas, la base de todos los fenómenos
de la naturaleza en la medicina:

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

111

Podemos comprender que los SBS de cada hoja embrionaria son unos hechos que vuelven con
regularidad tanto en nosotros como en todas las criaturas, unos hechos programados en nuestro
cerebro desde hace millones de años, que se desarrollan más o menos del mismo modo,
igualmente desde hace millones de años.

Nos está dado comprender ahora por qué aquellos fenómenos adecuados fueron creados por la
naturaleza de distintos modos, ya que existen varias hojas embrionarias.

Podemos saber por qué no nos era posible comprender el cáncer, mientras no habíamos
entendido las causas y los efectos y, sobre todo, el mecanismo de creación de nuestra evolución
en relación con nuestros programas conflictivos biológicos. Es la razón por la que, en nuestra
ignorancia, siempre habíamos pretendido que el cáncer era inembargable, maligno, que se
trataba de un fenómeno totalmente incontrolable y que evolucionaba de una manera salvaje, que
nadie podía entender.

El cáncer y todas las demás supuestas enfermedades que comprendemos ahora como
programas biológicos adecuados (SBS) son de lo más sensato, lógico y comprensíble. Todo está
gobernado por las cinco leyes biológicas de la naturaleza.

La cuarta ley biológica. “El sistema ontogenético de los microbios”.

En este esquema, es fácil establecer la correlación entre la hoja embrionaria del órgano, el relé
cerebral y los microbios.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

112

Como podíamos esperar, unos sectores límites de las hojas embrionarias se superponen: por
ejemplo, los órganos gobernados por el cerebelo tal como el corion (dermis), el pericardio
(envoltura del corazón), la pleura (membrana envolviendo el pulmón) y el peritoneo (membrana
cubriendo el interior de la pared abdominal) son labrados por las micobacterias (tuberculosis)
pero también pueden ser ayudados por las bacterias que contribuirán a la caseificación bajo
forma de sobreinfección. Aquella ayuda parece sin embargo limitada, parece no afectar más que
el tejido conjuntivo (interno) intersticial al borde del coríon o del mesotelioma (nombre dado al
cáncer del peritoneo, de la pleura o del pericardio).

Consideramos los microbios como agentes perjudiciales que tenemos que destruir a toda
costa. Es insensato. Tenemos una necesidad urgente de microbios, de todos los
microbios presentes bajo nuestra latitud. Si por razones de higiene no tuviéramos ya
micobacterias, no podríamos en adelante evacuar nuestros tumores en fase de curación.
Aquello tiene consecuencias desastrosas para gran número de tumores.

Para un cáncer de la glándula tiroides por ejemplo, aquello quiere decir que, aún cuando el
conflicto esté solucionado, si no puede ser evacuado, una gran cantidad de tiroxina seguirá
siendo producida, lo que, desde un punto de vista biológico, es totalmente absurdo. La única
razón para que así sea es la ausencia de micobacterias que normalmente destruirían el tumor y
restablecerían el nivel de tiroxina hasta la vuelta a la normalidad.

Ocurre lo mismo con el cáncer del intestino grueso. Enormes complicaciones no pueden ser
evitadas más que por una intervención quirúrgica, en ausencia de micobacterias.

Las micobacterias

Existen desde casi tanto tiempo como los unicelulares, desde hace mucho más tiempo, pues,
que los animales o el ser humano. Tienen un papel bien determinado, deben caseificar y destruir
los tumores gobernados por el cerebelo y el tronco cerebral en cuanto empiece la fase de
curación (conflictolisis).

Pero, como los tumores que deben corroer cuando estas hayan cumplido con su función, las
micobacterias se desarrollan igualmente en la fase activa del conflicto (fase CA). Puede
parecernos extraño, porque pensamos casi siempre en las bacterias tales como el estafilococo o
el estreptococo, y cuando las cultivamos, necesitamos un terreno caliente.

Ahora entendemos por qué apenas podíamos cultivar bacterias in vitro. En un terreno vivo como
el embrión de un polluelo, su crecimiento es débil, casi nulo. Hemos dilucidado el misterio: las
micobacterias se desarrollan sólo cuando el bacteriólogo, durante sus manipulaciones, inflije al
embrión un conflicto biológico activo. Pero como no conoce la Nueva Medicina, no podía
imaginar que sus manipulaciones pudiesen herir al embrión y ser responsables de esta magra
cosecha. Las micobacteria serán consideradas, pues, como no cultivables.

Sabemos ahora que las micobacterias, llamadas también bacilos ácido-resistentes ya que los
ácidos gástricos no los pueden destruir, tienen que estar presentes a partir del DHS. Si las
recibimos una vez la fase PCL empezada, ya no nos sirven de nada para este preciso SBS, dado
que sólo se pueden multiplicar en fase activa del conflicto. Visiblemente, nuestro organismo, en
perfecta armonía con su aliada la micobacteria, no producirá más que bacilos ácido-resistentes
necesarios a la caseificación y a la evacuación del tumor.

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113

Las bacterias

Para las bacterias, es distinto. Pertenecen a los órganos gobernados por la médula cerebral
(zona roja): se trata del mesodermo (hoja embrionaria media). Como los órganos gobernados por
la médula cerebral, se caracterizan por una división celular en fase de curación, a saber: se
multiplican durante la fase PCL. Para esta multiplicación, privilegian los edemas, es decir un
entorno líquido y caliente.

Si llamábamos abscesos fríos los fenómenos de curación tuberculosos (caseificación de los
tumores), aunque tuviesen lugar en fase PCL, los fenómenos que se deben a las bacterias son
abscesos calientes.

Es decir, las micobacterias pertenecen al nivel del cerebro antiguo (zona amarilla) y se
comportan como todos los tumores: se dividen en fase de conflicto activo.

En cambio, las bacterias pertenecen al nivel del cerebro (zona roja) y actúan como todos los
órganos gobernados por éste, particularmente como los órganos gobernados por la médula
cerebral: hay multiplicación celular en fase de curación (fase PCL). Es la razón por la que las
bacterias se multiplican sólo en fase de conflictolisis (CL).

Los virus en relación con los órganos gobernados por el córtex cerebral se multiplican
exclusivamente en fase PCL, como veremos más adelante.

Vemos, pues, que los microbios se integran plenamente al proceso biológico de los SBS.
Crecieron como lo hicimos nosotros, y para nosotros. Son igualmente una parte del todo, un
anillo de la cadena, lo que ignorábamos. Por eso intentamos ciegamente destruir aquellos aliados
con antibióticos o sulfamidas.

No son los microbios los que nos matan sino el enorme edema que se forma en el cerebro
si el conflicto dura demasiado.

Nos queda una cosa por descubrir: las bacterias pueden hacer e igualmente, en cierta medida,
deshacer.

Los cirujanos utilizan este hecho, descubierto hace 50 años. Por ejemplo, abren una fractura
conminutiva por perforación con una serie de puntas permanentes y la dejan abierta, porque una
fractura abierta accesible a las bacterias se cura más rápidamente que cuando la llaga está
cerrada. Las bacterias, pues, facilitan la reconstitución, pero también quitan los fragmentos de
huesos inútiles que quedan. Su función principal es la reconstitución.

Los virus

No se trata de organismos vivos propiamente dicho, tales como las bacterias, más bien se trata
de moléculas proteínicas complejas que se multiplican exclusivamente en fase de curación
después de la solución del conflicto y que ayudan a la reconstrucción de la úlcera de la piel o de
las mucosas. Hablamos únicamente de los tejidos de las mucosas del epitelio pavimentoso de las
hojas embrionarias externas (ectodermo). Parecen ser unos catalizadores amicales, tales como
los conocemos en química: unas substancias que, por su presencia, producen un efecto sin
transformar el proceso químico. Los virus se verán rechazados una vez acabado el trabajo.

Toda fase de curación en la que unos virus deben intervenir cuando se trata de órganos
gobernados por el córtex cerebral se desarrolla mucho mejor en presencia de virus. Si durante un
período, creímos tener que alejar todo virus, ya no es igual hoy en día: hasta debemos procurar
que los virus correspondiendo a cierta fase de curación estén presentes.

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114

A pesar de que en nuestra sociedad hayamos desarrollado una cierta psicosis contra los
microbios y esterilicemos continuamente nuestros hogares y nuestros alimentos con productos
cada vez más agresivos, algunos gérmenes patógenos que habían sido eliminados comienzan a
volver desde países en los que el sistema de salud no está tan avanzado dando lugar a brotes de
enfermedades que parecían ya erradicadas. A esto se une que muchas especies de
microorganismos han creado resistencias frente a los antibióticos al uso, lo que complica el
tratamiento y crea las llamadas infecciones nosocomiales, por desgracia causa de graves
septicemias.

Este hecho hace que, a pesar de entender la enfermedad infecciosa como proceso de limpieza
orgánica, debamos tener en cuenta la gravedad de los síntomas y el alcance de los daños
tisulares producidos por un microbio o sus toxinas, y utilizar las herramientas, antibióticos
incluidos, que se requieran en cada caso, siempre trabajando a favor del terreno y nunca en
contra de él
.

El ayuno como método de desintoxicación

Desde las terapias naturales una de las formas más importantes de superar las infecciones,
sobre todo si son recurrentes y muestran un terreno con elevada predisposición a padecerlas, es
desintoxicar el cuerpo.

En diferentes medicinas tradicionales como el Naturismo, el Ayurveda, la Medicina Tradicional
China, se utiliza el ayuno como método curativo.

En la actualidad, en nuestro medio ambiente, existe una gran cantidad de productos tóxicos;
muchos de ellos, cuando son absorbidos por nuestro organismo, al ser sustancias lipófilas (que
tienen afinidad por las grasas), son almacenados por el tejido graso y con ello se evitan mayores
intoxicaciones. Pero, en situaciones de gasto de este tejido graso, esos tóxicos se ponen en
circulación y pueden causar problemas; por ello, debemos tener especiales cuidados durante el
ayuno. Los tóxicos lipófilos tienen facilidad para penetrar en nuestro organismo y almacenarse:

- Pasan bien a través de las membranas celulares (de naturaleza grasa)
- Pasan directamente por los vasos quilíferos a la linfa y de ésta, a la sangre, sin pasar por
el filtro desintoxicante del hígado.
- Si no son transportados en sangre en el seno de las lipoproteínas, van directamente a las
células grasas. Un ejemplo de esto son los anestésicos, que se acumulan en el tejido
adiposo.

Cuando no se eliminan por riñón o bilis, son reabsorbidos. La única vía es el hígado y éste tiene
una capacidad limitada de evitar esas toxinas. Si el hígado se sobrecarga, puede sobrevenir
alguna alteración hepática. Las funciones de asimilación y de producción energética (que son
también realizadas por las células hepáticas) se ven alteradas. Se sufre entonces fatiga,
hipoglucemia, acetonemia, enfriamiento, infecciones, envejecimiento.

Es importante vigilar el estado general durante y después de un ayuno o una pérdida de peso. Si
estas sustancias se han eliminado, habrá una mejoría posterior. Si es necesario algún tipo de
ayuda médica, podemos utilizar sin peligro productos homeopáticos. Büchinger dice que en
ciertos casos clínicos da buen resultado la ayuda de la Homeopatía para finalizar el ayuno, e
incluso ayuda a encauzar la eliminación producida por el ayuno.

También Büchinger propone la práctica durante el ayuno de masajes de drenaje linfático y la
realización del método Roeder, que consiste en una absorción mecánica de las secreciones de

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

115

las amígdalas; este procedimiento aligera el trabajo de desintoxicación y activa el sistema
linfático; además produce un estímulo reflejo de la hipófisis y regula e influye sobre procesos
hormonales.

En todo este proceso de eliminación vamos a estar muy atentos a:
La limpieza de la piel, asearla muy bien a lo largo del día.
La limpieza de la lengua y la boca, por la cual estamos eliminando abundante saburra

lingual.

En la mujer puede aumentar el flujo vaginal; hay que dejar que se limpie solo y se
autorregule la flora.
Mejorar la respiración, para eliminar más CO2.
Aumentar la cantidad de bebida, para eliminar más en orina.
Si pasan días sin defecar, podemos ayudar con alguna toma de cloruro de magnesio.
También se produce en ocasiones eliminación de impurezas anímicas, para lo cual
Utilizaremos el sueño. Dormir bien durante los días de ayuno.

INDICACIONES DEL AYUNO

A) Terapia inespecífica de aplicación general como estímulo de la vis natura medicatrix
B) Terapia específica en los siguientes procesos:
1. Metabólicos:

Obesidad

Hipertensión arterial
Hiperlipemia
Hiperglucemia
Poliglobulia
Hiperuricemia
Amiloidosis
2. Alteraciones cardiacas y arterioesclerosis
3. Infecciones agudas
4. Alteraciones reumáticas, agudas y crónicas
5. " dermatológicas
6. " alérgicas
7. " venosas
8. " gastrointestinales
9. " psíquicas y nerviosas
10. " renales
11. " oftálmicas
12. Neoplasias
13. Traumatismos
14. Recambio de pool proteíco

El ayuno está indicado en INFECCIONES AGUDAS.

Es una indicación relativa, siempre que el enfermo esté con anorexia (falta de apetito) unida a la
fiebre:

Se produce destrucción de bacterias. Son interesantes los casos recogidos por
BIDAURRÁZAGA en una epidemia de tifus.
Inhibe la diseminación y el crecimiento de virus.
Aumenta la capacidad defensiva de la sangre y celular, (linfocitos T y B).
MURRAY, 1.973 en Nigeria y 1.975 en Etiopía, con victimas del hambre, observó que
las poblaciones nómadas, durante los periodos de inanición, tenían una escasa

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116

incidencia de T.B.C. paludismo y brucelosis clínicamente manifiesta y estas
aumentaban al ser realimentados en los campos de refugiados. PALMBLED, 1.977,
en personal militar sometido a 10 días de ayuno y EDWARD J. WINS, en 1.986, con
pacientes obesos, comprobaron el estímulo de los mecanismos inmunitarios a través
del ayuno.
Acrecienta la eliminación de sustancias tóxicas y patológicas.
También hemos recogido en la literatura existente algún caso de Sida tratado con
éxito mediante el ayuno. (OWEWN 1993.)

El ayuno a veces, como la propia enfermedad, es una forma de recuperar el equilibrio, es
parte de un sistema de regulación amplio al servicio de la evolución.
Como preventivo para personas sabias, es una indicación de rutina, al igual que se cambia el
aceite del motor del coche, conviene al menos una vez al año hacer recambio de grasas.
En los mayores de 40 años habría una indicación especial, más vale prevenir que curar. Con el
ayuno provocamos la enfermedad antes de que venga, se insta al cuerpo a recuperar el
equilibrio.

El ayuno ayuda a explorar y ver los límites del propio cuerpo; destaca su capacidad de hacer
reacción junto a la sintomatología de la enfermedad para recuperar el equilibrio de la salud.
Lützner insiste que, si bien el ayuno es terapia y remedio de muchas enfermedades, sobre todo
durante su práctica, debemos insistir en la parte sana del paciente y estimular su salud, aplicando
la terapia según el paciente la pueda soportar y que así sienta cómo la salud crece en él a la vez
que se hace autorresponsable de su mejoría y se implica totalmente en su curación.

El ayuno ofrece una perspectiva más allá de lo cotidiano, demostrando capacidades latentes de
nuestro cuerpo que no ponemos en marcha habitualmente, pero que conociéndolas y
activándolas nos dan un mayor margen de reacción ante la enfermedad y ante la evolución de la
propia vida.

CONTRAINDICACIONES DEL AYUNO

Mala nutrición o desnutrición. Al no haber reservas, no se puede vivir de ellas durante el

ayuno.

En algún tipo de enfermedad con pérdida de reservas: cáncer, TBC.
En enfermedades en las que no se tiene control de la voluntad.
En alteraciones nerviosas o cansancio.
Señalar aquí las alteraciones cardiacas en ayunos modificados con proteínas; aunque no
se han referido muchos casos, éstos fueron bien descritos y sentaron las no
recomendaciones de dar proteínas tanto durante el ayuno como durante la realimentación
los primeros días (BROW, 1978).

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Obesidad, sistema inmune e infecciones

La indicación más precisa del ayuno será el exceso de peso y sobre este aspecto hay bastantes
estudios: (SÖRBIS R., NILSON; GRANDE COVIAN; BÜCHINGER; ANTZSCHEL VERMEULEN ).

Según un estudio realizado por M. Muñoz, R. A. Mazure y J. M. Culebras, de la Facultad de
Medicina. Universidad de Málaga y el Servicio de Cirugía del Hospital de León, respectivamente,
la obesidad influye negativamente sobre el sistema inmune. Según ellos junto al notable
aumento de la prevalencia de la obesidad en los países desarrollados, aparece un incremento
paralelo de las enfermedades crónicas asociadas. La morbilidad secundaria al sobrepeso y la
obesidad incluye, además de diabetes tipo 2, dislipemia, hipertensión, enfermedad coronaria,
enfermedad cerebro vascular, colelitiasis, osteoartritis, insuficiencia cardiaca, síndrome de apnea
del sueño, alteraciones menstruales, esterilidad y alteraciones psicológicas, una mayor
susceptibilidad a padecer algunos tipos de cáncer e infecciones, hay mayor riesgo de
bacteriemia
y una prolongación del tiempo de cicatrización de las heridas tras intervenciones
quirúrgicas. Todo ello indica que la obesidad ejerce efectos negativos sobre los componentes del
sistema inmune y su función.

La obesidad es un problema de salud pública. Algunos autores consideran que alcanza
actualmente la dimensión de pandemia en los Estados Unidos. En España, la prevalencia de
sobrepeso y obesidad -es decir índices de masa corporal (IMC) superiores a 24-, alcanzaría ya el
48,9% de los hombres y el 42% de las mujeres.

La obesidad es una enfermedad enormemente compleja en la que participan una serie de
factores fisiológicos, metabólicos, genéticos, económicos, culturales, emocionales, etc. Todos
estos factores se imbrican en el mecanismo etiopatogénico, aún no completamente esclarecido,
de una enfermedad que ha adquirido unas dimensiones epidémicas, y cuyas consecuencias
tienen quizá un alcance que todavía desconocemos.

Los cambios inmunológicos que se producen en la obesidad afectan tanto a la inmunidad
humoral, sobre todo a la secreción de anticuerpos, como a la inmunidad celular,
especialmente al recuento de leucocitos y subpoblaciones linfocitarias y a la proliferación
de linfocitos
en respuesta a mitógenos.

En la actualidad se sabe que el tejido adiposo, además de su función de almacenamiento de
reservas energéticas en forma de triglicéridos, tiene importantes funciones como órgano
endocrino, productor de diversas hormonas y otras moléculas de señalización. Algunas de dichas
moléculas secretadas por el tejido adiposo, como la leptina, están activamente implicadas en
la homeostasis energética y en la regulación de la función inmune
.

La leptina, principalmente secretada por los adipocitos, pertenece a la familia de las citocinas
(estructuralmente similar a IL-5, IL-6 e IL-15) y sus concentraciones plasmáticas se correlacionan
con la masa grasa y responden a los cambios en el balance energético. En este contexto, la
leptina tendría como principal efecto actuar sobre el sistema nervioso central e inhibir la ingesta
para regular los depósitos de energía. Adicionalmente, aumenta el metabolismo basal, estimula
la oxidación de ácidos grasos y modula la funcionalidad de la células ß del páncreas.

Por ello, se pensó que un déficit de leptina podría ser la causa de la obesidad; sin embargo, se
ha observado que la mayor parte de los obesos tienen niveles elevados de leptina. Lo que ocurre
es que estos individuos no tienen un déficit de producción de leptina, sino que en muchos casos
lo que existe es un fallo en el transportador de leptina desde la sangre al interior del SNC, a
través de la barrera hematoencefálica, y/o una resistencia periférica a la leptina (fallan los
receptores celulares).

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118

Por ello, inicialmente, la leptina fue considerada como una hormona anti-obesidad, pero las
evidencias experimentales han demostrado los efectos de esta molécula sobre la función
reproductora, la hematopoyesis, la angiogénesis, la homeostasis de los órganos linfoides y las
funciones de los linfocitos T. Dado que las acciones de la leptina están mediadas a través de
su unión a receptores específicos (estructuralmente similares a los receptores de citocinas
hematopoyéticas), estos datos indican que no sólo tenemos receptores de leptina a nivel de las
células del sistema nervioso, sino que éstos están presentes en otras muchas células de nuestro
organismo.

Más específicamente, la leptina:

estimula la proliferación y activación de células mononucleares periféricas
estimula la producción de citocinas proinflamatorias (IL-6, TNF-α) por los monocitos

circulantes

potencia la activación de linfocitos a agentes mitógenos como fitohemaglutinina o
concanavalina A
inhibe la producción de linfocitos T de memoria
aumenta la producción de linfocitos B
estimula la producción de citocinas tipo Th1 (IL-2, IFN-γ) por los linfocitos13
.

El posible mecanismo de acción de la leptina sobre las células del sistema inmune se
esquematiza en la figura 1. La leptina estimula a los monocitos haciendo que expresen más
receptores de leptina, y del mismo modo actúa sobre los linfocitos T haciendo que expresen más
receptores de leptina y activándolos.

Como consecuencia de ello, se va a producir una liberación de citocinas proinflamatorias por
parte de los monocitos; estas citocinas producen una estimulación de los linfocitos T los cuales
responden aumentando la producción de IL-2 y de IFN-γ, dos citocinas de la respuesta Th1 (fig.
1). La respuesta Th1 es inmunoprotectora, pero también es proinflamatoria y, por lo tanto, una
respuesta Th1 exagerada es perjudicial.

Por tanto, podríamos considerar la obesidad como una enfermedad inflamatoria en la cual
se observan frecuentemente niveles altos de leptina circulante.

Fig.

1.-Posible

mecanismo

de
activación de las
células mononucleares
por

la

leptina

(Modificado

de

Sánchez-Margalet

y

cols., 2003)12
.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

119

Como ya hemos indicado anteriormente, la leptina se produce fundamentalmente en el tejido
adiposo y, por tanto, en aquellos individuos que tienen escaso panículo adiposo los niveles
circulantes de leptina serán bajos
. De hecho se ha visto que los niños desnutridos tienen
niveles bajos de leptina y que esos niveles bajos se correlacionan con una disminución de la
respuesta linfoproliferativa ante una agresión. La hipoleptinemia conduciría a un aumento de
la susceptibilidad a la infección debido a una disminución de la activación de los linfocitos
T helper y a un efecto directo sobre el timo.
Además, cuando estos niños son realimentados y
ganan peso, los niveles de leptina se normalizan, y ello va en paralelo con un aumento en la
actividad Th1.

Por otra parte, se ha visto que el déficit congénito de leptina se asocia con una mayor
incidencia de infecciones y de mortalidad
. Sin embargo, en los pocos individuos que
presentan esta deficiencia genética, la administración de leptina exógena restaura la
funcionalidad de sus linfocitos T, lo que viene a demostrar la existencia de un efecto directo de la
leptina sobre las células T.

Por el contrario, un exceso de leptina, a través de la estimulación de respuestas Th1,
aumentaría la susceptibilidad a las enfermedades autoinmunes, como sugieren algunos
estudios experimentales. Dado que las mujeres son relativamente hiperleptinémicas (al presentar
una mayor masa grasa) y tienen una mayor propensión que los hombres a padecer
enfermedades autoinmunes, estas observaciones sugieren un papel de la leptina en una
susceptibilidad género-dependiente a la autoinmunidad. Al mismo tiempo, abren una posible vía
de tratamiento de las enfermedades inflamatorias y autoinmunes mediadas por células mediante
la utilización de anticuerpos anti-leptina.

De este modo, los niveles excesivos de leptina, en los individuos con sobrepeso, podrían
jugar un papel en el desarrollo de patologías mediadas por una exacerbación de la
respuesta inmune
. Así, la leptina, junto con otras citocinas como IL-6 o TNFα, podrían acelerar
el desarrollo de arteriosclerosis, diabetes mellitus tipo 2, o Síndrome X; todas ellas enfermedades
inflamatorias o inmunológicas.

Por último, pero no menos importante, la forma más común de obesidad humana,
caracterizada por una hiperleptinemia que origina una resistencia a la leptina a nivel
central y periférico, se asocia con una incidencia aumentada de infecciones.
En este
contexto, la desensibilización del receptor de leptina es percibida por las células T como un
estado de deficiencia de leptina, lo que conduce a una disfunción del sistema inmune similar a la
producida por la malnutrición y el déficit congénito de leptina.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

120

Fig. 2.-Equilibrio entre susceptibilidad a la infección y susceptibilidad a la
autoinmunidad: posible papel de la leptina (Modificado de Materese y cols., 20021

.

En conclusión, la respuesta inmune puede verse profundamente afectada por la obesidad,
jugando la leptina un importante papel, como se muestra en la figura 2. La leptina tendría varias
funciones:

Sería una señal clave en control de la ingesta. Esto hace que ingiramos alimentos en
función de las necesidades; de modo que cuando disminuye su producción o cuando no
puede ejercer esta función sobre el sistema nervioso central, por alteraciones en su
transporte a través de la barrera hematoencefálica, sobreviene la obesidad.
La leptina está muy relacionada con la patología inflamatoria y autoinmune, de
manera que aquellos individuos con IMC muy alto suelen fallecer de enfermedad
cardiovascular, cáncer, patología respiratoria, síndrome X, diabetes, mientras que los
individuos con IMC muy bajo mueren más por patologías digestivas o respiratorias, que
muchas veces son la causa de este bajo peso.

Finalmente, el déficit congénito o adquirido de leptina o la resistencia a la leptina por
déficit de receptores o de-sensibilización de los mismos conduce a un aumento de la
susceptibilidad a las enfermedades infecciosas
.

Después de todo lo visto de la relación entre obesidad e infecciones, conviene tener en cuenta si
se dirige un ayuno para equilibrar al sistema inmune una serie de cuestiones.

Existe experiencia clínica (Jacques Fradin, 1.992) según la cual, cuando se sobrepasa

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121

la pérdida de 500 gr. de grasa al día o se llega a 1 ó 2 kg, las posibilidades de metabolismo
hepático se ven desbordadas al tiempo que el desequilibrio en los niveles de leptina será
demasiado brusco. Para prevenir estas alteraciones es importante durante el ayuno:

No perder más de 300 gr. de grasa diarios.
Tomar zumo o vitamina C, al menos un vaso al día.
Tomar algo de miel o zumo dulce, con pocas calorías y natural.
Mantener un buen funcionamiento de los emuntorios: riñón, piel, intestino, etc.
Por supuesto, evitar herbicidas, pesticidas, productos del calentamiento de los aceites,
medicamentos, barbitúricos, benzodiacepinas, ni aditivos.

La infección desde la psicosomática

Todo lo anteriormente expuesto en este trabajo se refiere a los aspectos anatomo-fisiológicos de
la infección, es decir, al plano físico de la patología. Pero como naturópatas debemos superar
esta visión mecanicista, y contemplar al ser humano de la misma manera que lo vemos en la
medicina tradicional china, como un jardín, un sistema dinámico autorregulado que transforma la
luz del sol (yang) y el agua (yin) en tejido vivo, a partir de un equilibrio correcto que potencia una
capacidad de resistencia a la adversidad. Si el “ecosistema” es vigoroso podrá soportar un
periodo ocasional de sequía, una tormenta, una plaga de insectos o los hongos que crecen por
excesiva humedad; se adaptará y se recuperará una vez pasado el rigor.

Deberemos ver al ser humano globalmente como cuerpo físico, mente o psique y espíritu, e
intentar interpretar las señales que nos envía (los síntomas) para poder buscar la raíz del
desequilibrio, solventar el problema y restituir la salud integral.

La infección representa una de las causas más frecuentes de los procesos de enfermedad en el
cuerpo humano. La mayoría de los síntomas agudos son inflamaciones, desde el resfriado al
cólera y la viruela, pasando por la tuberculosis. En medicina, la terminación –itis define los
procesos inflamatorios por lo que a lo largo de nuestro trabajo veremos estrategias directamente
dirigidas al tratamiento de las mismas.

La medicina moderna alopática, tras el descubrimiento de los antibióticos, ha conseguido
notables éxitos en el campo de la infección. No podemos negar que antiguamente morían
muchas personas de este tipo de enfermedades mientras ahora, en una sociedad con una buena
sanidad, como la nuestra, es raro que esto se produzca (Deihlefsen y Dahlke, 2001: 117), lo que
no quiere decir que no se produzcan infecciones.

El proceso inflamatorio va a representar un “combate en el cuerpo” entre una fuerza de agentes
enemigos (bacterias, virus, toxinas) que adquiere dimensiones peligrosas y los componentes del
sistema defensivo del cuerpo, es decir, de nuestro sistema inmunológico. La batalla se traduce
en hinchazón, enrojecimiento, dolor y fiebre.

También podemos trasladar esto al plano psíquico: una persona puede explotar como reacción
emotiva por la que se libera de un conflicto interior que, de hecho, siempre está presente dado
que a lo largo de nuestra vida continuamente nos vemos obligados a elegir entre dos
posibilidades, entre dos polaridades. Para algunos autores estudiosos de la psicosomática, toda
infección es un conflicto materializado.
El enfrentamiento solapado en la mente (con todos
sus dolores y peligros) decide plantearse en el cuerpo en forma de inflamación.

Deihlefsen y Dahlke, en su libro La enfermedad como camino, distinguen varias fases:

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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1. Estímulo: penetración de los agentes. Bacilos, virus o venenos (toxinas) penetran en el
cuerpo dependiendo de la predisposición del cuerpo a admitirlos, algo que en medicina se
conoce como falta de inmunidad y que nosotros mencionamos repetidamente a lo largo
del trabajo refiriéndonos al terreno. Es decir que no es tan importante el que los gérmenes
vivan a nuestro alrededor como nuestra capacidad de convivir con ellos. Lo mismo ocurre
en el plano mental, dado que toda persona se ve acompañada de conflicto aunque los
afrontará de distinta manera.

La inmunidad está condicionada por la mente, esto ya se admite también en la alopatía,
por ello muchas terapias naturales se basarán en mejorar el estado mental, anímico, de la
persona para mejorar su sistema inmunológico y favorecer así su respuesta ante la infección.
La cuestión es que quien no quiera abrir la mente a un conflicto que le perturba tendrá que
abrir el cuerpo a los agentes infecciosos los cuales se instalarán en los puntos del cuerpo
menos resistentes según la constitución del individuo.

El cuerpo es la expresión visible de la conciencia y así, cada órgano y cada parte del cuerpo
es reflejo de una determinada zona psíquica, una emoción y una problemática (en esto se
basan la bioenergética, la fisionomía, las técnicas de psicomasaje, e incluso la terapia de
Hamer). A la inversa, determinados problemas mentales tienen su contrapartida corporal u
orgánica en una determinada predisposición. El punto débil es el órgano que siempre asume
el proceso de aprendizaje en el plano corporal.

Si nos centramos en el proceso inflamatorio en sí, la entrada de los agentes infecciosos
corresponde en el plano psíquico al reto que supone un problema, un impulso que no hemos
atendido penetra a través de las defensas de nuestra conciencia y nos ataca. Si las defensas
psíquicas funcionan somos inmunes al desafío y a la experiencia que nos mostraba. Si
decidimos renunciar a la defensa en la conciencia la inmunidad física se mantiene, pero si la
conciencia es inmune, el cuerpo quedará abierto a los atacantes. La cuestión es que todo
conflicto ha de resolverse en uno u otro plano. Si elegimos el plano físico, toda la energía se
dirige al foco de infección y pasamos a la segunda fase

2. Fase de exudación: los atacantes se han introducido y formado un foco de
inflamación.
Se experimenta ahora la inflamación de los tejidos y la tensión. En el plano
psíquico también aumenta la atención al problema, no podemos pensar en otra cosa, se
han inmovilizado todas nuestras fuerzas psíquicas.

3. Reacción defensiva: creación de anticuerpos específicos. Los linfocitos y granulocitos
construyen una pared alrededor de los atacantes que empiezan a ser devorados. En el
plano corporal la guerra está en su apogeo. Si el conflicto no se resuelve localmente,
pasa a ser sistémico y se produce

4. Fiebre. Las fuerzas defensivas destruyen a los atacantes y sus toxinas producen la fiebre.
Por cada grado que sube la temperatura se duplica el índice de actividad metabólica, es
decir que la fiebre es saludable de forma que a mayor fiebre menor duración de la
enfermedad (crisis aguda).

En el plano psíquico, el problema absorbe toda nuestra energía, es decir, afrontamos el
conflicto en busca de una solución.

5. Lisis (resolución). Ganan las defensas al fagocitar a los agentes extraños, con ello
mueren ambas y se crea el pus. Ahora el cuerpo posee información sobre el enemigo, es
decir, se ha creado inmunidad específica, las defensas se han entrenado y fortalecido
pudiendo reconocer al enemigo en un nuevo contacto y vencerlo más fácilmente.

6. Muerte. Vencen los invasores.

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7. Enfermedad crónica. Ninguna de las partes vence y hay una especie de compromiso
entre ambos, los gérmenes permanecen en el cuerpo sin matarlo pero sin dejarlo curarse
del todo. Esta enfermedad crónica se traduce en un aumento de linfocitos y granulocitos,
anticuerpos, mayor velocidad de sedimentación de la sangre y décimas de fiebre. En el
cuerpo se ha formado un foco que consume energía de modo constante, dejando al
paciente abatido, cansado. El compromiso significa estancamiento.

En lo mental la persona no tiene valor ni energía para tomar una decisión, su conflicto crónico le
consume produciendo pasividad o resignación.

Todo cuerpo sale de cada infección fortalecido, como la mente sale de cada conflicto más
despejada,
ya que ha aprendido algo, se ha hecho más consciente. La información o toma de
conciencia es análoga a la inmunidad específica y permite al individuo tratar en el futuro el
problema sin peligro. Igual que el niño tras las enfermedades de la infancia sale fortalecido, así el
ser humano sale más maduro de cada conflicto.

Vivimos en una época y un mundo en el que no queremos tener conflictos. En el plano físico los
evitamos mediante las vacunaciones, lo cual hace que nuestra inmunidad física no se desarrolle
en equilibrio, y los antibióticos (anti-vida). En el plano mental, esta huída de los conflictos supone
una falta de toma de conciencia que se desviarán a planos distintos.

La vacunación puede ser de dos tipos: con los sueros producidos por otros individuos
(inmunización pasiva) cuando la infección ya está declarada, por ejemplo, la antitetánica. En el
plano mental supondría aplicar normas de otros para resolver el conflicto de modo cómodo, pero
sin aprendizaje.

En segundo lugar, están aquellas en las que se inoculan agentes muertos o debilitados para
estimular al cuerpo a fabricar sus propias defensas (inmunización activa). Aquí están todas las
preventivas que en el terreno psíquico corresponden al ensayo de resolución de conflictos
hipotéticos, algo que se hace en ciertas terapias.

Para Deihlefsen y Dahlke, todo lo que experimentamos y sufrimos en un proceso de enfermedad
física ocurre sólo en nuestra mente, tan solo lo proyectamos en uno u otro plano, de modo que el
cuerpo representa un excelente auxiliar para un mejor discernimiento favoreciendo así el
aprendizaje.

Lo que haremos será alternar entre ambos planos. La experiencia que recoja el cuerpo en la
enfermedad pasará después a la conciencia y si no, volverá al cuerpo para que siga mostrando
experiencias prácticas para resolver de una vez por todas el conflicto.

En resumen: la persona propensa a infecciones es alguien que trata de rehuir los conflictos
y habrá que preguntarse qué conflicto se niega a reconocer y a afrontar.

El estudio de la zona corporal donde se manifiestan esas infecciones ayudará a entender su
proceso mental. Veamos el ejemplo de los resfriados y la gripe, que afectan fundamentalmente a
las vías respiratorias. Como proceso inflamatorio agudo representan la manipulación de un
conflicto.

El resfriado se produce siempre en situaciones críticas en las que el paciente diría “estoy hasta
las narices”, situaciones importantes para la mente, que agobian y exigen un distanciamiento del
motivo que las produce. Al no reconocer nuestra necesidad de huir de ello, somatizamos y
buscamos así la comprensión de la gente. El resfriado nos permite pensar en nosotros mismos
lejos de la situación molesta.

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La sensibilización generalizada que lo acompaña (cefalea, mialgias, congestión) nos permite
estar lejos de la gente, nos defiende, cosa que se acentúa si además estornudamos o estamos
afónicos. Las amígdalas se hinchan también, lo que simboliza el no tragar, el no admitir.

El enfermo intenta expulsar una porción de todo esto en forma de mucosidad purulenta y poco a
poco la congestión disminuye, algo empieza a moverse y a fluir. Es decir, que el resfriado supone
un gran proceso de limpieza por medio del cual se eliminan toxinas del cuerpo. En el plano
psíquico las toxinas representan los problemas que se resuelven y eliminan. Cuerpo y alma salen
fortalecidos.

El papel del estrés en la infección

Incluso la medicina oficial reconoce el papel
del estrés en una caída de nuestras
defensas. Antes de avanzar en esta
cuestión conviene distinguir entre el estrés
agudo y el estrés crónico, ya que el primero
de ellos no constituye una enfermedad sino
la puesta en marcha de mecanismos de
adaptación orgánicos.

Estrés agudo. Se produce cuando un
individuo experimenta una sensación de
peligro inminente, primero percibido a nivel
mental e instantes después a nivel físico
con aceleración del ritmo cardiaco,
sudoración, sequedad de boca, etc. Desde
el punto de vista psicológico es habitual
sentir miedo o angustia.
Muchos psicólogos afirman que el estrés
agudo constituye una parte normal de la
vida y, dado que se presenta
esporádicamente, no representa en ningún
caso una amenaza a largo plazo para la
salud.
La fisiología del estrés agudo tiene lugar en
una compleja cadena de alteraciones físicas
en las que intervienen cerebro y glándulas
suprarrenales. El cerebro evalúa una
situación y determina si es o no estresante.
A partir de ahí se liberan las hormonas del
estrés. La respuesta se esquematiza en el
siguiente cuadro.

Estrés crónico. Se prolonga durante un
largo periodo y puede aparecer como
resultado de la concatenación de diversos
sucesos estresantes (laborales, familiares,
etc.) o como consecuencia de una situación
que no se resuelve –y aquí hilamos con el
inicio del capítulo, donde mencionamos la

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

125

psicosomática de la infección como conflicto no resuelto que se pasa al plano físico-.

El estrés crónico puede causar múltiples problemas como cefaleas, palpitaciones, gastralgias,
dolores torácicos, temblores, sudoración excesiva. Desde el punto de vista psíquico se suele
tender a la irracionalidad, el pesimismo y la capacidad creativa e intelectual puede verse
mermada. El insomnio puede reducir los niveles de energía, llevando al descuido de la salud, de
la higiene, con anorexia o ingesta excesiva.

Hans Selye fue uno de los mayores estudiosos del estrés y en 1946 propuso la idea del
“síndrome general de activación” según la cual existen tres etapas en la reacción al estrés:

1. Respuesta aguda o fase de alarma, en la cual las glándulas suprarrenales liberan las
hormonas asociadas al estrés como parte de la reacción de lucha o huida.
2. Fase de resistencia, en la que a todas las respuestas físicas de la etapa anterior se suma
el desafío al que se ve sometido el sistema inmunitario.
3. Agotamiento o conjunto de respuestas físicas al que se hace referencia como “extinción”
en el que el bienestar total del individuo se ve comprometido.

En las últimas décadas se ha desarrollado una línea de investigación llamada
psiconeuroinmunología (PNI) que examina la relación entre el estrés y los sistemas nervioso,
inmunitario y hormonal. Según los estudios realizados el estrés crónico repercute
negativamente sobre el sistema inmunitario y por tanto influye en una mayor
vulnerabilidad frente a las infecciones y frente al cáncer.

Un estudio realizado en Gran Bretaña entre mujeres con cáncer de mana demostró que
las que gozaban de apoyo emocional experimentaban una mayor actividad inmunitaria y
vivían el doble de años a partir de la fecha del diagnóstico.

Estudios efectuados en EEUU demostraron que las personas al cuidado de enfermos de
Alzheimer eran más vulnerables a los resfriados severos y que, dos años después de
dejar de encargarse del enfermo, su sistema inmunitario seguía debilitado.

Investigaciones sobre los efectos del estrés académico en un grupo de estudiantes de
medicina demostraron que los individuos proclives a la ansiedad y con escaso apoyo
social presentaban menor respuesta de anticuerpos y de células inmunitarias cuando se
les exponía a una vacuna que simulaba una infección.

Un estudio publicado en The Lancet en 1995 afirmaba que el proceso de curación de una
herida era más lento en personas psíquicamente estresadas.

Aunque no se conoce con exactitud el modo en que lo hace, se sabe que hay alguna alteración
bioquímica. Al enfrentarse al estrés agudo el cuerpo secreta hormonas entre las cuales está el
cortisol que aumenta la energía y acelera las reacciones del cerebro, permitiendo hacer frente a
la situación de una forma más eficaz. No obstante el estrés crónico puede generar una secreción
excesiva de cortisol que puede ser perjudicial.

Algunos experimentos clínicos han demostrado que si el cuerpo está sometido a niveles elevados
de cortisol durante un cierto periodo de tiempo el sistema inmunitario se debilita, las reservas de
energía disminuyen y la memoria se ve afectada. Los niveles altos de cortisol están relacionados
también con problemas psicológicos y emocionales.

De todo ello se deriva que si una persona puede controlar el estrés podrá asimismo preservarse
de algunas enfermedades, así como recuperarse de una dolencia más prontamente, dado que su
sistema de defensas estará más capacitado. En este punto los naturópatas contamos con

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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herramientas de demostrada eficacia como la reflexología podal, la aromaterapia, las flores de
Bach, el masaje, la dietoterapia, la fitoterapia, las técnicas de control mental, etc.

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127

8. EL TRATAMIENTO DE LA INFECCIÓN DESDE
LAS TERAPIAS NATURALES

En este momento en que, como hemos comentado, la incapacidad curativa de los antibióticos es
cada vez mayor, muchos médicos se niegan a prescribirlos en casos tan comunes como la
rinofaringitis cuando es recidivante y el enfermo parece no responder a los tratamientos. Según la
medicina naturista la resistencia bacteriana a la acción antibiótica es resultado del mal uso de los
fármacos y de que, en la mayor parte de los casos, se desconoce una cuestión de fondo
fisiológico importante.

Las infecciones en las vías respiratorias, por ejemplo, expresan en primer lugar el fracaso de la
inmunidad
gestionada en los pulmones, en la calidad linfocitaria de cada individuo y en la
sensibilidad hipotalámica para regular con acierto la producción de anticuerpos frente a la
patogenicidad de la cepa bacteriana concreta.

Si esta lucha entre la inmunidad del individuo y la agresividad bacteriana se decanta a favor de la
última, la infección superará las barreras defensivas y dará origen a la enfermedad. Aquí los
antibióticos ayudarán al sujeto afectado, aunque nosotros dirigiríamos nuestros esfuerzos a
estimular las defensas pulmonares y sanguíneas para elevar el nivel de protección natural.

Pero también se puede producir otro hecho, sobre todo en infecciones ORL en pediatría, con
resfriados, otitis, faringitis, amigdalitis de repetición, pero no por insuficiencia inmunitaria sino por
el contrario, por exceso de respuesta linfocitaria e inmunoglobulínica. Tenemos casos de
hipersensibilidad defensiva frente a una acción bacteriana limitada. Aquí no tiene sentido alguno
usar antibióticos, sino inhibir, modular el exceso de respuesta que termina en la formación de
placas purulentas, ganglios hinchados, fiebres, etc. presentes en el 70 % de los afectados por
infecciones de vías respiratorias.

A veces incluso se producen los dos procesos, debilidad inmunológica pulmonar e
hipersensibilidad, con lo que habrá de combinar tratamientos para llevar al paciente al
equilibrio inmunitario.

Inmuno-modulación

Muchos productos naturales pueden estimular la inmunidad general. Sin embargo, muchos
estudiosos opinan que mientras no podamos estudiar científicamente el efecto de un solo
tratamiento sobre una sola enfermedad, de acuerdo al conocimiento actual, no hay forma en que
podamos afirmar que un tratamiento fortalece el sistema inmunológico en general.

Los científicos tienden a usar el término inmunomodulación en vez de inmuno-estimulación,
cuando se refieren a sustancias que provocan alteraciones cuantificables en el sistema
inmunológico. Esta terminología nota un cambio (modulación), pero no llega a conclusiones
respecto a si ese cambio es bueno, malo o indiferente.

Cientos o miles de hierbas tienen efectos inmunomodulatorios. En muchos casos, puede ser
que estos no representen nada más que la reacción del cuerpo a la hierba como una presencia
extraña - una reacción inmunológica a la hierba en sí, en otras palabras, sin beneficios
especiales. En algunos casos, los efectos inmunomodulatorios observados podrían indicar una
alteración en la función inmunológica con beneficios potenciales bajo ciertas condiciones, pero
aún es imposible saberlo.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

128

En teoría, es posible que algunas sustancias naturales pudieran estimular todos los aspectos de
la inmunidad. Sin embargo, de poder hacerlo, ¡sería una sustancia altamente peligrosa! El
sistema inmunológico está equilibrado de una manera muy sutil. Un sistema inmunológico que
está demasiado relajado falla en defendernos de las infecciones; un sistema inmunológico
que está demasiado activo ataca a los tejidos saludables, provocando enfermedades
autoinmunes
. Un estimulador inmunológico universal podría provocar lupus, enfermedad de
Crohn, asma, enfermedad de Graves, tiroiditis de Hashimoto, esclerosis múltiple o artritis
reumatoide, entre otros problemas.

En vez de un estimulador inmunológico, se debería buscar un tratamiento que de alguna forma
equilibre el sistema inmunológico.

Terapéutica de las infecciones

En la actualidad, la mayor parte de las infecciones que se presentan en la población española
precisan solamente tratamiento ambulatorio. Son infecciones benignas, tanto bacterianas, virales
como de hongos, de las vías respiratorias (sinusitis, bronquitis, neumonía, gripe, etc.), digestivas
(diarreas estivales y gripe), vías urinarias bajas, genitales (uretritis, vaginitis, bartholinitis),
cutáneas (erupciones) y sanguíneas (mononucleosis).

Cursan generalmente con manifestaciones de inflamación y de fiebre. Ante la puesta en marcha
de estos mecanismos propios de la infección, es importante cuidar nuestro cuerpo a base de:

descanso y reposo
ayuno y dieta hipocalórica
correcta ventilación, humidificación e insolación del espacio
aplicaciones oportunas de hidroterapia, de termoterapia, de arcilla
buen afecto y tranquilidad del espíritu,
empleo de fitoterapia y/o homeopatía.

Es importante, no utilizar fármacos ni supresores de la fiebre, ni de la inflamación ni de los
microorganismos y en su lugar potenciar a nuestras propias defensas para que nos ayuden a
restablecer la salud.

No hay duda de que una buena nutrición general es necesaria para tener una inmunidad fuerte,
sin embargo, el consumo excesivo de algunos nutrientes (el zinc, por ejemplo) podrían debilitar la
inmunidad. No obstante existen ciertas evidencias científicas de que los suplementos
multivitamínicos/multiminerales podrían ayudar a ciertas personas a estar bien.

Un número de hierbas y suplementos se han mostrado bastante prometedores para prevenir o
tratar ciertas infecciones específicas por lo que hablaremos de ellos más adelante.

Las inmunizaciones (vacunaciones) son un método ampliamente usado para fortalecer la
respuesta inmunológica a enfermedades específicas, tales como influenza (gripe). Sin embargo,
algunas personas (especialmente las mayores) podrían no responder adecuadamente a las
inmunizaciones, mientras ciertos productos naturales como el ginseng, la vitamina E y los
suplementos multivitamínicos/multiminerales podrían aumentar la respuesta.

La echinácea está siendo ampliamente promocionada como una hierba de fortalecimiento
inmunológico, y aunque la evidencia actual sugiere que el uso regular de esta planta no ayuda a
prevenir resfriados u otras infecciones, sí parece ser útil para los resfriados que ya se han
iniciado.

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Varias terapias alternativas, por tanto, pueden mejorar la salud total y, de esa forma, prevenir
enfermedades en general. Estas incluyen métodos como acupuntura, Ayurveda, manipulación
quiropráctica de la columna vertebral, naturopatía, Reiki, tai chi, Toque Terapéutico, medicina
herbal tradicional china y yoga. Sin embargo, hasta ahora casi no hay evidencia significativa
válida dentro del mundo “científico” (con protocolos estándar hechos con ensayos a doble ciego),
que indique que estos métodos tienen algún efecto positivo específico sobre la inmunidad.

Sólo la constatación empírica puede llevarnos a creer en ello, y es por eso por lo que hemos
abordado el estudio bibliográfico de cómo las distintas herramientas de la medicina natural
pueden contribuir a la prevención y tratamiento de las infecciones. En cada capítulo se hace una
pequeña introducción sobre los principios fundamentales de la terapia concreta y después se
recogen los elementos útiles para tratar este tipo de patologías. Al finalizar se apuntan las obras
consultadas sobre el tema específico.

No cabe duda de que quien se anime a leer este trabajo habrá constatado ya, por experiencia
propia o terapéutica, que algunos de los datos recogidos son ciertos pese a no aparecer en
revistas médicas de elevado prestigio internacional. Sírvase cada uno ir completando,
modificando, enriqueciendo y matizando esta información que esperamos sea de utilidad.

Bibliografía

DEIHLEFSEN, Thorward y Rüdiger DAHLKE. La enfermedad como camino. PLAZA &
JANÉS, DEBOLSILLO. 2001.
HILL, Clare y Ricki OSTROV. Guía práctica para superar el estrés. CÍRCULO DE
LECTORES. 2000.
M. MUÑOZ, R. A. MAZURE Y J. M. CULEBRAS. Obesidad y sistema inmune. Nutr Hosp

2004, 19:319-324.

URIARTE, Xavier. Hablemos de los antibióticos. La salud en tus manos nº 3, noviembre

2000
www.unizar.es/med-naturista
www.vacunacionlibre.org
www.medicinanaturista.com.ar
www.proyectosalonhogar.com/naturopatia
www.naturamedic.com
www.foroaps.org/hitalba
www.bioarmonia.com.ar

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130

9. ALIMENTOS PREVENTIVOS Y ALIMENTOS
EFICACES CONTRA LA INFECCIÓN

Contiene varios muy útiles componentes para luchar contra resfriados y gripes,
incluyendo la allicina, uno de los más potentes antibióticos de espectro amplio del
Reino de las plantas.

Uso histórico o tradicional (puede o no puede estar avalado por estudios científicos):

El ajo se menciona en la biblia y el Talmud. Hipócrates, Galeno, Plinio el viejo, y Dioscórides todos
mencionan el uso del ajo para una gran cantidad de condiciones, incluyendo parásitos, problemas
respiratorios, la digestión pobre, y la energía baja. Su uso en China primero fue mencionado por primera
vez el año 510 A.D. Louis Pasteur confirmó la acción anti-bacteriana del ajo en 1858.

Componentes activos:

El compuesto de sulfuro conocido como allicin producido machacando o masticando el ajo fresco,
alternativamente produce otros compuestos de sulfuro: ajoene, sulfuro alílico, y vinilditíinas. El aminoácido
sulfurado que contiene llamado aliína es el principal responsable de casi todas sus propiedades
beneficiosas, entre las que destaca su efecto equilibrador del sistema inmunitario, ya que aumenta la
actividad de linfocitos y macrófagos.

Acciones cardiovasculares

Muchas publicaciones han mostrado que el ajo apoya al sistema cardiovascular. Puede bajar suavemente
los niveles del colesterol y de triglicéridos en la sangre, inhibir la viscosidad de la plaqueta (agregación), y
aumentar el fibrinolisis -- que da lugar a retardo de la coagulación de la sangre. Es suavemente
antihipertensivo 3 y tiene actividad antioxidante.

El ajo mantiene solamente el control de coágulos, una ventaja para las personas con riesgo de enfermedad
cardiovascular. No puede substituir con eficacia drogas anticoagulantes más fuertes; su valor primario está
como preventivo.

Acciones antimicrobianas

El ajo tiene actividad antibacteriana, antivirus, y antihongos. Puede actuar contra algunos parásitos
intestinales.

El ajo parece tener aprox. un 1% la fuerza de la penicilina contra ciertos tipos de bacterias. Esto significa
que no es un substituto para los antibióticos sino que puede ser considerado como ayuda contra algunas
infecciones bacterianas.

El desarrollo de Candida albicans es inhibido por el ajo, y el ajo ha mostrado la ventaja a largo plazo para
las infecciones recurrentes de hongos. Sin embargo, los estudios controlados sobre humanos tienen
todavía por demostrar las ventajas del ajo para las infecciones de hongos.

Acciones anticáncer

Los estudios sobre la población humana muestran que comer ajo regularmente reduce el riesgo de cáncer
de esófago, de estómago, y de colon. Esto es en parte debido a la capacidad del ajo de reducir la
formación de compuestos carcinógenos. Los estudios en laboratorio y sobre animales también muestran
que el ajo y sus compuestos de sulfuro inhiben el crecimiento de diversos tipos de cáncer - los tumores
especialmente del pecho y de la piel.

AJO

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¿Cuánto debo tomar?

Alguna gente mastica un diente entero de ajo crudo por día. Una buena forma de tomarlo es triturado y
mezclado en el zumo de naranja matinal o rallado sobre una tostada.

Para los que lo prefieran, y para evitar el olor del ajo, las tabletas o las cápsulas con potencial
estandarizado de 400-500 mg. de allicin se pueden tomar una vez o dos veces por día (que proporciona
5.000 mcg. del potencial de allicin).

¿Hay efectos secundarios o interacciones?

La mayoría de la gente goza del ajo; sin embargo, algunos individuos que son sensibles a él pueden
experimentar acidez y flatulencia. Debido a las características anticoágulo del ajo, las personas que toman
drogas anticoagulantes deben preguntar a su médico antes de tomar el ajo. Los que deban ser
intervenidos con cirugía deben informar a su cirujano si están tomando suplementos del ajo. No hay
contraindicaciones conocidas al uso durante embarazo y lactancia. De hecho, dos estudios han mostrado
que los bebés prefieren la leche materna mejor de las madres que comen el ajo.

Conocida mundialmente, la cebolla es además de un
excelente alimento en toda cocina, un incomparable
remedio para muchos males que afectan a la humanidad.

Un fruto de la naturaleza curativo en todos sus usos. Los pueblos de la Antigüedad
conocían tanto su valor nutritivo como su apreciado valor curativo. Si bien la cebolla es
la causante de tantas lágrimas en la cocina, su uso trae más que alegría a quien la tenga en cuenta a la
hora de aliviar malestares y enfermedades cuando la situación lo requiera. Casi ninguna comida deja de
incorporar un bulbo tan rico y benéfico en ninguna parte del mundo.

La cebolla contiene muchas vitaminas y minerales en su estado crudo, su valor se aprecia desde muy
antiguo, ya en Egipto era considerada una formidable fuente de salud y poder para quien la consumiera.
Por lo general se comía en grandes cantidades y en estado crudo. La cebolla aportaba fortaleza y salud a
aquellos que debían llevar a cabo tareas que exigían fuerza y habilidad.

En la actualidad, no ha perdido su estimado valor, pues muchas personas saben de sus variados usos
aplicados en la medicina doméstica. Nuestros abuelos sabían muy bien de la buena salud que aportaba el
uso de cebollas en la dieta diaria.

Propiedades:

Las enfermedades en las que actúa eficazmente las cebollas son: Asma, catarros, ronquera, úlceras,
hinchazones de cualquier tipo,
enfermedades de la piel, problemas de garganta, es desinfectante,
actúa contra las impurezas de la sangre y la fortalece, es imprescindible en la buena formación y
mantenimiento de los huesos, excelente para el cansancio cerebral, ayuda al restablecimiento estomacal,
del intestino y riñones, en casos de reumatismo, gota, resfriados, tos, gripe, tisis, caídas, golpes,
torceduras, estreñimiento, caspa, crecimiento del cabello, lombrices, microbios, eccemas, cáncer,
insomnio, diarrea, verrugas en la cara y en manos, retención de orina, tos convulsa, y muchas más.

La cebolla contiene sustancias que ayudan al cuerpo a su buen estado aportando, azufre, fósforo, silicio,
hierro, calcio, magnesio, sodio, vitaminas A, B, C. Debido a su jugo purificador expulsa de la sangre toda
clase de toxinas y sustancias extrañas, por ello tiene, la cebolla un lugar de privilegio en las curas de tipo
caseras.

CEBOLLA

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En infecciones:

Es muy rica en quercitina, un flavonoide que estimula el sistema inmunológico, sobre todo en el tracto
gastrointestinal. Además contiene sustancias azufradas con acción bactericida y antibiótica.

Para hacer uso de gran poder curativo se puede hervir cebollas y el líquido resultante se toma luego como
té. Esto es efectivo en casos dolores estomacales, reúma, estreñimiento, y todos los problemas de origen
interno antes citados. Un té de cebollas en casos de gripe o resfriado es muy curativo.

También se puede exprimir una cebolla, extraer su jugo mediante un exprimidor o rallándola manualmente.
El jugo se mezcla con un poco de jugo de limón, se añade un poco de azúcar y se toma de a cucharadas
durante todo el día y la noche.

Además se puede tomar en cápsulas de cebolla, entre 3 y 6 al día.

En problemas del sistema nervioso:

Para combatir el insomnio se debe cortar una cebolla por la mitad y aspirar por la nariz su olor, de esta
manera actúa a través de los conductos nasales que informan al cerebro y pronto se manifestará una
sensación de sueño. También se puede hacer un té de cebollas con un poco de miel o azúcar y beberlo
antes de acostarse.

En problemas de piel:

Para expulsar el pus de los granos en la piel, se utiliza jugo de cebollas, mezclándolo con un poco de
barro y miel, se calienta y se aplica sobre la zona afectada, colocando luego una gasa para mantener el
calor. Se deja por espacio de unas horas y se retira lavando la piel con agua tibia. De esta forma ayudará
al organismo a expulsar esas sustancias extrañas que encapsuló en un antiestético granito.

También en casos de ulceraciones de la piel se puede aplicar el jugo de la cebolla en combinación con
aceite de oliva y friccionando suavemente la zona afectada. Asimismo, se pueden machacar algunas
cebollas, se calientan en un poco de aceite y se practican cataplasmas en casos de dolores reumáticos o
artríticos. Lo mismo es aplicable en casos de torceduras, golpes, dolores por caídas, etc.

Quien tenga problemas de caída del cabello, puede extraer el jugo de las cebollas y mezclándolo con un
poco de jugo de limón y jugo de ortigas, debe friccionarse el cuero cabelludo con la mezcla, esto es eficaz
tanto en caso de caspa, seborrea como pérdida de cabellos. Se deja por espacio de una hora actuar el
líquido en el cuero cabelludo y luego puede lavarse con un champú de ortigas.

Contra las verrugas ahuecar una cebolla extrayendo el centro de la misma, agregar una cierta cantidad de
sal. Luego tapar con la parte superior de la cebolla que se haya cortado antes, al momento de ahuecarla.
Dejar la cebolla en un recipiente que pueda contener el líquido que durante la noche se desprenderá,
puede ser un plato hondo, o una taza grande. Al día siguiente, con un pincel o hisopo aplicar sobre las
verrugas. Se puede hacer durante el día, si no tiene que salir o por la noche. Después de una hora lavarse
la piel.

La aplicación diaria del jugo resultante hará que en poco tiempo desaparezcan las verrugas del rostro o de
las manos. También pueden aplicarse rodajas de cebollas sobre las manos para aumentar su eficacia.

Finalmente, siempre puedes seguir el consejo de la abuela y tomar una taza de sopa de pollo. Sólo
asegurate de usar montones de ajo y cebollas, y junto a los vegetales, pon algo de jengibre y cayena.

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Planta (Curcuma longa) herbácea perenne de hojas
anchas, de la familia de las zingiberáceas, que crece
hasta casi un metro de altura, originaria del sudeste de
Asia y muy cultivada en India, China, Indonesia, Jamaica, Haití, Filipinas y otros
países tropicales. Introducida en regiones templadas de Europa, crece sobre suelos
húmedos, ricos y arcillosos.

En su composición destacan curcuminoides o colorantes, arabinogalactano,
polisacáridos, sales potásicas y aceite esencial rico en carburos terpénicos y cetonas sesquiterpénicas.

Propiedades

Se utiliza el tallo subterráneo o rizoma, seco y en polvo, con olor y sabor discretamente amargo, aromático
y cálido, al que tradicionalmente se atribuye efecto colerético, colagogo y estimulante del apetito. El
ayurveda, sistema curativo tradicional de India, recomienda cúrcuma como tónico general, los médicos
chinos para tratar problemas intestinales y hepáticos, y en occidente se utiliza más en trastornos
inflamatorios como artritis reumatoide.

Tras especificar sus acciones, antiinflamatoria (en inflamación aguda y crónica),
hepatoprotectora, antiulcerosa (reduce la secreción) y citoprotectora (protege la mucosa gastroduodenal
frente al jugo gástrico mediante un aumento de la secreción de mucina), de acuerdo con el Vademécum de
Fitoterapia son indicaciones de la cúrcuma dispepsia hiper o hiposecretora y meteorismo, úlcera péptica,
dolor e inflamación de artritis reumatoide, amenorrea, dismenorrea, diarrea, epilepsia y problemas
dermatológicos. Contraindicada si hay obstrucción de las vías biliares.

El Dr. Josep Lluis Berdonces considera a la cúrcuma una raíz caliente que abre las
obstrucciones, eficaz diurético en ictericia y contra las destemplanzas frías de hígado y
bazo, recomendada para tratar cálculos biliares por estimular la secreción biliar, con acción espasmolítica
útil en colecistitis y colelitiasis, a menudo devuelve el apetito y puede ser un complemento para tratar el
colesterol.

Sobre la actividad antiinflamatoria, los doctores Arthur Roberts y Mary O'Brien indican:
"Se cree que la cúrcuma reduce la inflamación disminuyendo los niveles de histamina y estimulando las
glándulas suprarrenales para aumentar la producción de cortisona, una hormona que reduce la
inflamación".

Afirman que es un fuerte antioxidante que protege ante el deterioro hepático, cuya actividad antiagregante
plaquetario puede mejorar la circulación y ofrecer cierta protección ante ataques cardíacos y apoplejía, y
que los compuestos amargos de la cúrcuma estimulan el flujo de bilis y otros jugos gástricos y alivian la
indigestión, gases y otros problemas intestinales.

Además: "En el tubo de ensayo la curcumina destruye algunos tipos de células cancerígenas. Se necesita
más investigación para determinar si la cúrcuma es un potente agente anticancerígeno".

Según el Dr. John Heinerman en Samoa se utiliza para trastornos de la piel como úlcera cutánea, aliviar
dolores y picazones causados por dermatitis, eccema y psoriasis (al respecto señala: "En irritaciones
producidas por pañales, el rizoma en polvo se espolvorea sobre las palmas de las manos y se frota con
delicadeza sobre la piel del bebé. En otros casos se mezcla con aceite de coco y se aplica suavemente
sobre las inflamaciones"), y en India para afecciones de ojos y oídos.

La cúrcuma alivia y detiene las hemorragias durante el embarazo, sus propiedades antiinflamatorias alivian
en artritis, torceduras, contusiones y fracturas, y es beneficiosa para reducir el nivel de colesterol y prevenir
la acumulación de grasa en el hígado. Consumida en las etapas iniciales de ciertas formas de cáncer
previene el desarrollo de mutaciones de células, es útil en diabetes e inhibe los gases estomacales:
"Tomar entre media y una cucharadita de cúrcuma en una taza de agua caliente para aliviar las molestias
provocadas por acidez estomacal e indigestión".

Cúrcuma

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En la infección

La Dra. Ana Ramírez Boscá concluye que la cúrcuma tiene actividad hepática (antioxidante, protege ante
toxicidad hepática y mejora los parámetros serológicos de hepatitis aguda y crónica) y digestiva (contribuye
al mantenimiento del ph gástrico y al reducir la secreción ácida protege la mucosa gástrica y previene
determinadas úlceras), inmunomoduladora (antiinflamatoria e inmunoestimulante, mejora la
detoxificación de carcinógenos e inhibe células tumorales y sustancias catalogadas como promotores
carcinogenéticos en cáncer oral y gástrico, tumores de piel y colon), y sobre el metabolismo lipídico y
glucídico (hipolipemiante, eleva el nivel de HDL colesterol y disminuye el número de triglicéridos, e
hipoglucemiante), antiinflamatoria (efecto analgésico en reumatismo, artritis reumatoidea y tendinitis) y
antiinfecciosa
.

Es útil asimismo en afecciones cutáneas como soriasis, y en uso externo para cicatrizar y desinfectar
heridas
y en reumatismo y esguinces.

Colorante culinario, la cúrcuma es uno de los principales condimentos del curry, integrado además por
pimienta, coriandro, canela, jengibre, clavo de olor, cardamomo, pimiento, comino y nuez moscada, que,
previene Ana Ramírez: "Debe tomarse con moderación pues puede provocar efectos irritativos sobre la
mucosa gástrica".

El té kombucha es una bebida aún no muy conocida en
nuestro país, originaria de China, en el 221 antes de
Cristo, con un peculiar sabor y textura y una gran
cantidad de propiedades beneficiosas para la salud que le

han hecho popular en Japón, Rusia, América y Europa.

Se consigue a partir de una infusión azucarada de hojas de té o de plantas adecuadas
a la que se incorpora el cultivo kombucha, una simbiosis de levaduras y bacterias cuya fermentación
transforma la infusión en una bebida sabrosa con numerosos elementos:

vitaminas B1, B2, B3, B6, B9, B12, C, D, E y K.
Enzimas: invertasa, amilasa, catalasa, sacarasa, proteasa, etc.
Ácidos orgánicos esenciales como el glucurónico, láctico, acético, glucónico, carbónico, úsnico,
tartárico, cítrico, etc.
Minerales: dependiendo del té o planta que se use.
Levaduras
Polisacáridos
Teína
Alcohol (0,5 % aprox.)

El ácido glucurónico es bien conocido por ser producido por el hígado, pero en quien sufre de
enfermedades de largo desarrollo no se produce en las cantidades necesariamente suficientes para asistir
al cuerpo en una rápida limpieza, que es a menudo el proceso importante en la recuperación de la
enfermedad. Su función es combinar con las toxinas en el cuerpo, para que no puedan ser reabsorbidas
por los intestinos. Por tanto el ácido glucurónico juega un papel considerable en el sistema de
desintoxicación.

Composición del hongo Kombucha

Las exploraciones científicas sobre el hongo comenzaron en los años 1950 en el Moscow Bacteriological
Institute (como parte de su proyecto de investigación sobre el cáncer en todo el país). Ellos descubrieron
que este no era, como se pensó inicialmente, un sólo organismo sino una simbiosis de bacterias y
levaduras de complejo y sofisticado proceso metabólico.

Se aislaron los siguientes organismos: Bacterium xylinum, 'Bacterium xylinoides", 'Bacterium
glucoSaccharomyces lugii," Saccharomyces apilculatus varieties', 'Schizosaccaromyces pombe",

Kombucha

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Acetobacter Ketogenum', 'Torula varieties", 'Pichia fermantans'. Este grupo de organismos muestra
distintos efectos antibióticos a través de la presencia de ácido úsnico, el cual está presente en
muchos líquenes. También hay evidencias que el ácido úsnico puede desactivar ciertos tipos de virus.

Propiedades

Normaliza el tránsito intestinal
Regula la flora intestinal
Tiene efectos antivíricos y antibacterianos
Activa las defensas del cuerpo
Desintoxica el organismo, elimina la urea en 3 meses tomándolo diariamente.
Reduce los niveles de colesterol
Equilibra la acidez del cuerpo
Mejora la digestión de las proteínas
Estimula la circulación
Ayuda a la regeneración de las paredes celulares contribuyendo a la eliminación de la
arteriosclerosis, paulatinamente baja los niveles de colesterol.
Evita la acumulación de grasas favoreciendo la pérdida de peso excesivo.
Previene las enfermedades coronarias, arteriales y paros cardíacos.
Facilita la absorción de minerales
Activa las funciones del páncreas
Equilibra la glucemia
Aumenta la secreción de azufre fisiológico, vitamina B12 y vitamina K
Mejora el rendimiento del oxígeno en las células
Aumenta el bienestar
Potencia la capacidad física
A veces puede eliminar la psoriasis por completo, cuando no, notará una mejora pronunciada.
Es excelente en los tratamientos contra el acné, pues mejora sensiblemente el aspecto y la
frescura de la piel.
Contribuye a mantener la piel fresca y tersa no formándose arrugas.

Preparación

Conviene utilizar una vasija o jarra de vidrio de 2 litros. Se prepara una infusión de té (negro, verde, rojo,
rooibos, yerba mate o frutas del bosque) en la proporción de 2 a 3 bolsitas por litro de agua y se deja
reposar 20 minutos.

Después se añaden 80 gramos de azúcar blanca por litro y se disuelve bien. Después se agrega el
kombucha (lámina blanquecina) cuando el té esté frío para no dañar al hongo.

Se añade también el líquido que viene con el primer hongo para ayudar a la fermentación. Se tapa la jarra
con un pañuelo o tela de algodón porosa y limpia y se sujeta con una goma para evitar mohos.

El hongo se reproduce con rapidez y forma una especie de tela transparente que se transforma en película
gelatinosa. Va ganando espesor poco a poco.

Conviene agotar el envase abierto en 6 a 10 días porque el proceso no se detiene.

Dosificación sugerida

Al principio la media normal de ingesta es de 2 a 3 pocillos por día. Se puede comenzar los primeros días
tomando un pocillo de los de café por la mañana y otro por la noche; con los días, se puede aumentar la
dosis bebiendo uno por la mañana, si se desea antes del desayuno, otro al mediodía y otro por la noche.
No debe excederse las dosis recomendadas pues podría aumentar la propiedad laxante del té en el
organismo.

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El kuzu o kudzu es el almidón extraído de Pueraria lobata (Radix puerariae) y tiene propiedades tan
dispares como mejorar una diarrea o colaborar en el abandono de la adicción al tabaco. Los problemas
digestivos son quizá “su fuerte”.

El Kudzu se utiliza para preparar bebidas medicinales y también en la cocina.
Crece especialmente en los bosques de China, Japón, India y del Sur de EE.U.U.

Sus raíces se recolectan en invierno y se separa el almidón del resto de la planta. Queda un polvo terroso
de color blanco que, protegido de la humedad, se conserva durante años.

Información nutricional del Kuzu o Kudzu

Aporta hidratos de carbono, fibra, minerales y flavonoides.

Propiedades del Kuzu o Kudzu

Esta planta ya viene siendo estudiada y aplicada por la Medicina Tradicional China, desde hace
unos 2.500 años, debido a sus múltiples aplicaciones:

Tradicionalmente se ha venido usando para las adicciones tanto al tabaco como al alcohol.

Tiende a regular el funcionamiento intestinal siendo válida tanto en estreñimiento como en caso de
diarrea, espasmos intestinales, intestinos perezosos, etc… Favorece a la vez un buen nivel de flora
intestinal.

Muchas personas sienten gran alivio al tomarla en casos de gastroenteritis o cuando su estómago
no tolera ningún líquido ni sólido.

Su contenido en fibra facilita que absorbamos menos grasas y azúcares.

Tiende a reducir la fiebre y los estados gripales, calmando a la vez los dolores causados por
esos estados gripales (dolor de cabeza, de espalda, etc…).

También puede ser de gran ayuda en caso de problemas respiratorios como bronquitis,
resfriados, tos, etc…

Alivia el cansancio crónico y potencia nuestro nivel de energía ya que tiende alcalinizar el

organismo.

En la cocina es ideal para preparar salsas, purés, sopas, sustituyendo a harinas y almidones.

El Kudzu o Kuzu

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La bebida medicinal el Kuzu o Kudzu

Se diluye en frío una cucharadita, de las de postre, en medio vaso de agua (o un poquito más). Luego se
pone todo a fuego lento durante un par de minutos hasta que nos queda una especie de crema
transparente. Se toma calentito y podemos tomarlo dos o tres tazas al día.

Aunque no tiene sabor alguno a los niños les gusta más preparado con zumo de manzana en lugar de
agua. La verdad es que en caso de diarrea o tos seca funciona muy bien preparado con el zumo de
manzana. Queda con un sabor dulcecito.

Cuando hay malestar digestivo (acidez, pesadez, estreñimiento o cansancio) suele funcionar mejor
preparado con agua y en la cual habremos añadido desde el principio (en frío) media Umeboshi grande o
una pequeña y una cucharadita (de las pequeñas) de Tamari. Su sabor es muy fuerte (entre ácido y un
poco salado).

Otra fórmula es hacer lo mismo (kuzu, umeboshi y tamari) pero en lugar de agua utilizar el Té de Tres años
o Kukicha, con lo que aumentaremos el efecto alcalinizante.

Estos ingredientes se consiguen en herbolarios o comercios de alimentos naturales.

El kuzu en la cocina

Su capacidad de espesar, su textura gelatinosa y su ausencia de sabor y de gluten lo hacen muy
recomendable para salsas, rellenos de tartas, estofados.

Hay que disolver el kuzu con un poco de agua o caldo (en frío) y luego añadirlo a la cocción (al menos un
par de minutos antes de apagar el fuego).

Como referencia podemos decir que una cucharadita de kuzu equivale a una cucharada de harina de maíz
o dos de trigo.

El Kuzu o Kudzu también se conoce en algunos países como Arrurrut, Arrurruz o Arrurrout. Esto puede
crear confusión ya que a veces se refieren a Kuzu y otras veces no, sólo es Arrurruz el que tiene valor
culinario (como espesante) pero no es medicinal.

El Arrurruz es muchísimo más barato y viene indicado con ese nombre pero ante la duda hay que
preguntar al vendedor para saber que estamos comprando realmente.

El limón es el cítrico por excelencia que ayuda a combatir más de
200 enfermedades. El espectro que abarca el limón es amplio y
aún queda mucho por investigar acerca de este fruto que tan bien
hace al organismo.

Por lo general utilizamos el jugo más que la fruta en su totalidad, además es más
agradable, aunque hay personas que disfrutan comiendo el limón entero.

Como dijimos más arriba el limón combate eficazmente muchísimas enfermedades de
modo natural, pero es conveniente observar que cuando se lleva a cabo una cura con limón se debe
mantener una vida sana e ingerir alimentos naturales. Entonces la cura será exitosa.

Limón

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Propiedades

Todas las sustancias extrañas y nocivas que se alojan en el cuerpo serán erradicas a través de la ingesta
de limón, pues el efecto que produce su jugo es totalmente desintoxicante y purificador. El limón
combate las impurezas de la sangre nivelando de modo natural e implacable el regular funcionamiento de
los órganos. Puede disolver sustancias duras alojadas en los órganos y que causan dolores y
enfermedades difíciles de curar.

La acumulación de sustancias extrañas en el organismo produce acidificación y corrompe el normal
funcionamiento del mismo, por lo que el limón es un excelente regulador en muchos casos de
enfermedades.

Además, el limón es terriblemente eficaz contra microbios y ciertos virus. Aún queda mucho por
descubrir acerca del jugo del limón para tratar enfermedades rebeldes, pues en combinación con otras
sustancias curativas, el limón podría ser de mucha ayuda.

Es conveniente e inteligente hacer una cura de limones una vez al año, para prevenir enfermedades. Lo
que es importante es que una vez que se hace una cura de limones, la persona se abstenga por un tiempo
de volver a consumirlos, pues su acción es muy poderosa y continua.

El limón destruye los microbios en pocos minutos, por lo que se reconoce en esta fruta un poder
bactericida muy alto
. En la actualidad el ácido ascórbico está presente en diversos medicamentos, por su
probada eficacia para mantener alto el sistema inmunológico. La gran cantidad de vitamina C del limón
resulta muy eficaz en épocas de frío contra resfriados y enfermedades reumáticas. Existen otras frutas que
contienen alto porcentaje de vitamina C, como por ejemplo el kiwi, pero el limón posee ciertas sustancias
que hacen de su jugo un complemento ideal y fantástico para el tratamiento de estas enfermedades.

Antiguamente, se utilizaba el limón para curar heridas producidas en la guerra, envolviendo a la herida con
gasas empapadas en jugo de limón, además el paciente debía consumir bastante jugo de limón para
ayudar a la cura. Por supuesto esto no es necesario en la actualidad, ya que esas son formas aisladas y
dolorosas, pero cabe ilustrar para demostrar la eficacia del jugo de limón.

Enfermedades que cura el limón

La lista de enfermedades que pueden tratarse con el limón favorablemente es grande, nunca está demás
hacer una cura con limones.

En esta lista se destacan las enfermedades que tratadas con el jugo de limón se ha visto a través de la
experiencia como han sido superadas o curadas con el uso intensivo y limitado del limón:

Problemas estomacales, obesidad, indigestión, gastritis, intoxicaciones producidas por comidas
abundantes, enfermedades del corazón, palpitaciones, dolores de cabeza, cáncer, problemas en los
riñones, uretritis, enfermedades del hígado, trastornos urinarios, hemorragias, tuberculosis, enfermedades
de la linfa, acné, catarros, resfriados, gripes, fiebres de todo tipo, problemas causados con
inyecciones, úlceras, afecciones de la piel, caspa, seborrea
, herpes, inflamaciones del estómago por
ventosidades, sarna, difteria, parásitos internos y externos, escarlatina, viruela, escorbuto, epilepsia,
insomnio, tifus, problemas de nervios, ansiedad, depresiones, hipocondría, melancolías, pólipos,
inapetencia, desgana, falta de concentración, hinchazones, enfermedades de los pulmones, tabaquismo,
adicciones varias (actúa favorablemente junto con Pasionaria), caída del cabello (se utiliza frotando el
cuero cabelludo con una mezcla de jugo de cebollas), mordeduras de animales, estreñimiento, diabetes,
actúa como reemplazante del yodo en casos de que se carezca del mismo en heridas (envolviendo a la
herida mojada en jugo de limón), malaria, apendicitis, diarrea, caída del estómago, enfermedades de la
matriz, problemas de la vejiga, cálculos, beriberi, calcificación arterial, abscesos en el estómago. También
es eficaz contra la picadura de insectos (aplicando su jugo en la piel y tomando el jugo de 30 a 50 limones).

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Es importante para la conservación de la salud. A parte
de consumirse cruda se pueden elaborar muchos
productos farmacológicos.

En los tratados de medicina China se le considera materia prima de primer orden.

La pulpa contiene vitamina C, vitamina B, ácido cítrico, azúcar reductora y
caroteno. Su piel tiene aceite volátil y glucósido y sus semillas, aceites grasos,
proteínas y sustancias amargas.

Propiedades

Tiene propiedades broncodilatadoras y antiinflamatorias adecuada en el tratamiento de úlceras, ayuda el
intestino y la digestión.

Resulta tan sencillo pelar y comer una mandarina que se ha convertido en una de las frutas predilectas de
los más pequeños, si bien, por su sabor dulce y refrescante y por las propiedades nutritivas que nos brinda,
se ha de potenciar el consumo en todas las edades. El grato dulzor, su escaso sabor ácido, junto a la
suavidad de su pulpa convierten a la mandarina en uno de los cítricos más populares del mundo.

Con la salvedad de que aporta menos cantidad de vitamina C que otros cítricos, sigue siendo una fuente
excelente de esta vitamina. Se sabe con seguridad que esta vitamina ejerce una clara acción
antiinfecciosa
, estimulando la formación de anticuerpos y la actividad de los fagocitos (célula capaz
de englobar microbios y células extrañas que son destruidos en su interior). El cáncer, el SIDA, las
enfermedades infecciosas y las inflamatorias crónicas, como el reumatismo, hacen disminuir la
concentración de esta vitamina en el plasma, por lo que es interesante en estos casos asegurar su aporte
por medio de la alimentación. Otras situaciones en las que están aumentados los requerimientos son:
tabaquismo, alcoholismo, empleo de ciertos medicamentos, embarazo y lactancia, estrés emocional o
ambiental y la práctica intensa de deporte.

En todos estos casos, está particularmente recomendado el consumo habitual de mandarinas. Y para el
resto de la población, comerlas puede reportar más beneficios durante los meses invernales y en los
cambios estacionales, cuando son frecuentes los altibajos en el sistema de defensas y se es
propenso a contraer catarros o infecciones
.

La mandarina es una de las frutas que más carotenoides presenta en su composición, aporta beta-
criptoxantina y beta-caroteno en cantidades sobresalientes. La actividad antioxidante de estos elementos
fitoquímicos y de la vitamina C, proporcionan al alimento propiedades fisiológicas que van más allá de las
nutricionales propiamente dichas. Los antioxidantes combaten la acción nociva de los radicales libres,
sustancias responsables del desarrollo de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer.

En caso de anemia ferropénica, es muy útil consumir mandarinas acompañando a los alimentos ricos en
hierro o a los suplementos de este mineral, ya que la vitamina C que aporta aumenta la absorción de hierro
y esto acelera la recuperación.

Para los deportistas, por su contenido en potasio, vitamina C, carotenoides y otros nutrientes, constituye
una buena alternativa para reponer los minerales y el líquido perdidos después de la actividad física y para
minimizar el riesgo de lesiones y potenciar las defensas. Su zumo mezclado con agua, bicarbonato y
azúcares puede hacer perfectamente las funciones de bebida rehidratante durante la competición en
deportes que tengan una duración mayor a 90 minutos, en los que las pérdidas de glucosa, agua y
electrolitos son más acusadas.

El elevado contenido en agua, potasio y ácido cítrico (alcaliniza la orina, ayuda a combatir las infecciones y
potencia la acción de la vitamina C), convierten a las mandarinas en frutas con efecto diurético, beneficioso
en caso de hiperuricemia o gota y litiasis renal (favorece la eliminación de ácido úrico y sus sales).

Mandarina

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Por su abundancia de ácido fólico o folatos, vitamina imprescindible en los procesos de división y
multiplicación celular que tienen lugar en los primeros meses de gestación, su consumo resulta adecuado o
interesante para las mujeres embarazadas para prevenir la espina bífida, alteración en el desarrollo del
sistema nervioso (tubo neural) del feto. Pero, además el ácido fólico interviene en la producción de
glóbulos rojos y blancos y la formación anticuerpos
del sistema inmunológico.

El mango es un árbol originario de países
tropicales, crece en muchos países de América
Central y es una fruta que se va integrando a la
variedad de muchos países aun cuando no se

cultive en otros climas.

Esta fruta es nutritiva y curativa, su valor vitamínico se basa
principalmente en vitamina B y C. Su alto valor curativo se ve en casos
que cura: Enfermedades de las encías, escorbuto, dolor de muelas, dientes, debilidad dental en general,
depura la sangre, combate los catarros, es muy eficaz en enfermedades de los bronquios, actúa muy
bien en casos de acidez estomacal, ayuda en casos de estreñimiento, combate las mucosidades de la
garganta evitando que se formen placas bacterianas que provocan infecciones, libera las vías
respiratorias colaborando en la mejor oxigenación de los órganos, combate ronqueras, fiebres, bronquitis,
y es un auxiliar para hacer fomentos en casos de golpes o torceduras aliviando la zona afectada.

Se puede preparar un té con las hojas del árbol de mango, colocando un puñado de hojas en agua y hervir
durante unos minutos, luego se filtra y se deja entibiar. Este té resultante puede utilizarse en forma externa
para hacer fomentos en casos de dolores por caídas o golpes. Se empapa un paño con el te y coloca en la
parte afectada durante unos minutos diarios.

Asimismo el té obtenido con las hojas de mango puede utilizarse para hacer lavados bucales en casos
de enfermedades de la boca y dolores de garganta
, se practican gárgaras durante unos minutos.

Puede beberse media taza de este te en casos de problemas relacionados con los bronquios.

Con el carozo de la fruta se hace también un té con el cual se combaten parásitos internos. En este caso
se hace hervir 1 carozo de la fruta en una taza y media de agua durante 20 minutos, luego se deja entibiar
y se toma 3 cucharadas por la mañana antes del desayuno.

La naranja es una fruta que pertenece a la familia de los cítricos y el
nombre con que la ciencia botánica la bautizó es Citrus aurantium.
Posee propiedades curativas que no todos conocen, salvo por su
ganada popularidad en ser portadora de gran cantidad de vitamina
C
, aunque esa no es su sola cualidad. En su jugo posee virtudes similares a otros cítricos
pero a su vez contiene elementos que los otros no tienen, por eso la naranja ocupa un lugar
específico dentro de los tratamientos de afecciones particulares.

Nunca deberíamos dejar de comer naranjas en el tiempo en que se da esta fruta, pues el aporte vitamínico
y mineral que nos otorga nos protegerá de enfermedades o estaremos más fuertes para enfrentarlas.

De sabor rico, agradable, fuerte y sano, la naranja puede ayudarnos en tratamientos como por
ejemplo:

Enfermedades de la boca - Reumatismo - Gota - Palidez - Insomnio - Difteria - Estreñimiento -
Tuberculosis - Catarros - Palpitaciones del corazón - Piedras o cálculos biliares - Jaquecas - Tifus -
Fiebres - Acné
- Mala digestión - Inapetencia - Intoxicaciones - Debilidad física - Epilepsia - Hemorroides -
Hipos recurrentes - Inflamaciones intestinales - Flatulencias - Enfermedades de la Próstata - Pancreatitis -

Naranja

MANGO

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Dolores estomacales - Enfermedades de la vejiga - Trastornos urinarios - Problemas de ovarios, matriz -
Cicatrizaciones - Obesidad.

Las naranjas no solo son ricas en vitaminas, también poseen sales minerales tan benéficas para nuestro
equilibrio físico y emocional, como hierro, potasio, magnesio, fósforo, calcio, etc.

Tomar su jugo en estado normal, es decir cuando no existe alguna enfermedad en el cuerpo, es
aconsejable y muy recomendable para quien quiera conservar su buen estado y vitalidad. Pero sucede a
veces que cuando ya existe una enfermedad, la cantidad de naranjas a tomar debe ser mayor para que
surta un efecto, ya que tomar solo de vez en cuando no hará demasiado. Debe tomarse en cantidades
grandes por espacio de 10 días para tener éxito.

La forma mas sencilla y a la vez agradable de tomar su jugo es mediante una extracción sea manual o con
exprimidores, agregando un poco de azúcar si se desea, si le resulta dulce de por si su jugo, no le agregue
nada, pues siempre es mejor tomarlo en estado natural. Cuando se exprime no debe guardarse en el
refrigerador, pues sus vitaminas y minerales se habrán perdido por una acción natural.

Es una fruta natural, cuyo nombre científico es
Morinda citrifolia. Contiene componentes que
pueden ayudar al cuerpo humano a regenerarse
celularmente y a incrementar las defensas del

mismo, de manera natural.

La mayoría de las personas no se sienten bien. Los efectos del
envejecimiento empiezan a surtir efecto a temprana edad.

Desde los simples dolores, la falta de energía y la inhabilidad de dormir, hasta los desafíos más serios
tales como la diabetes, la presión sanguínea elevada y la artritis, parece que nuestros cuerpos se
encuentran en un estado constante de degeneración

La búsqueda de un producto que nos ayude a sentirnos más jóvenes es tan antigua como el tiempo
mismo. El Noni puede ayudar a prevenir enfermedades y mejorar la salud.

La fruta causa efectos positivos únicamente por la sinergia de todos sus compuestos.
Es invaluable como hierba curativa por las siguientes funciones:

Propiedades:

• Reduce la hipertensión arterial.
• Interactúa con la melatonina y la serotonina para regular el sueño, la temperatura y los estados de

ánimo.
Aumenta la energía del organismo.
• Actúa como agente antiinflamatorio y antihistamínico. (ayuda a aminorar los efectos de la artritis)
• Alivia el dolor.
• Por su alto contenido en flavonoides, estimula el sistema inmunológico, incrementando
significativamente la cantidad de Células-T, macrófagos y linfocitos.
Posee propiedades antibacterianas que pueden proteger contra trastornos digestivos y lesiones

cardíacas.
• Inhibe la función precancerosa y el crecimiento de tumores cancerosos.
La sustancia más prometedora que se ha encontrado en el jugo de Noni es la PROXERONINA,
que es convertida por el organismo en XERONINA, compuesto químico fundamental que interviene
en una amplia variedad de reacciones bioquímicas normales del cuerpo humano. Debido a esto
actúa como un regenerador celular, lo que provoca el acelerar la curación de una serie de
enfermedades como diabetes, cáncer, artritis, asma, problemas digestivos, entre otras.

Noni

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Por carecer de contra indicaciones, es seguro en pacientes de cualquier edad incluyendo niños, ancianos,
mujeres embarazadas, y durante el periodo de lactancia.

Infecciones susceptibles al noni

Activo frente a infecciones de diversa etiología:

Pie de atleta. Vaginitis, aftas, -vías respiratorias altas, bajas, resfriado, etc.

Infecciones Virales:

Herpes-simple tipo I y II, síndrome post-viral.

Inmunodeficiencias:

Enfermedad viral de Epstein- Barr, enfermedad de VIH, por estrés o tensión nerviosa.

Aparato Cardiovascular:

Hipertensión, engrosamiento del músculo cardiaco.

Afecciones de la piel:

Quemaduras, heridas, ulceras, abscesos, celulitis, forúnculos, afecciones del cuero cabelludo, inclusive
caspa e inflamaciones.

Otras Afecciones:

Fracturas, cirrosis hepáticas, asma, pancreatitis, enfermedad inflamatoria de la pelvis, disentería, cólera,
tuberculosis, Colon Irritable, Gastritis, Ulcera, tiroiditis.

Acciones de la escopoletina

Normaliza la tensión arterial. Se ha descubierto que dilata los vasos sanguíneos contraídos, pero sin llevar
la tensión arterial a valores menores de lo normal ya que actúa sinérgicamente con otros componentes del
Noni.

Estudios recientes indican que puede inhibir la actividad del E-Coli, bacteria asociada a múltiples
infecciones.

El Noni además tiene otras sustancias importantes como:

Norepinefrina: Tipo de adrenalina que estimula el sistema nervioso simpático. Es un anti-histamínico que
neutraliza reacciones alérgicas. Da más energía al cuerpo.

Damnacanthal: Sustancia natural potente para combatir el cáncer, el damacanthal es el más poderoso. Se
ha descubierto que juega un papel importante en la inhibición de algunas células cancerigenas.

Oligosacáridos: Es un tipo de azúcar que estimula la producción de Serotonina, antidepresivo,
analgésico, somnífero, combate la migraña.

Flavonoides: El Noni tiene 10 Flavonoides diferentes. Son sustancias de pigmentación de las frutas y los
vegetales. Ayudan en la reparación de los capilares, son anti-inflamatorios y antivirales.

Quercitina: Flavonoide que repara las vasos sanguíneos y es anti-inflamatorio. Mejora condiciones de
varices y hemorroides.

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Enzimas: El Noni es una rica fuente de una proteasa llamada bromelaína que retarda el envejecimiento del
cuerpo. Ayuda en la digestión y absorción de nutrientes. Es también antiinflamatorio ayuda particularmente
a la inflamación de los órganos sexuales femeninos en condiciones como calambres, endometriosis, etc.

Noni es además un estabilizador del pH, neutraliza la acidez, lo que hace posible la estabilidad de la
función del páncreas, hígado, riñones, vejiga, sistema reproductor femenino, etc. Por lo tanto mejora
condiciones como la diabetes, colesterol, dolores menstruales, presión sanguínea alta o baja, gota, artritis,
etc.

Neutraliza el oxalato de calcio eliminando las piedras en el riñón.

Tiene efecto cicatrizante, ingerido y usado tópicamente (sobre la piel). El Noni reduce inflamaciones en la
piel, acné, erupciones, etc.

Es desintoxicante, elimina el envenenamiento por mercurio y otros venenos fuertes.

Combate infecciones. Combate todo tipo de parásitos.

Sugerencias:

Se recomienda tomarlo con el estomago vacío y en ayunas al levantarse.
Es mejor, beberlo en sorbos, tomar y dejar en la boca debajo de la lengua, el jugo unos 10 segundos antes
de tragarlo. Luego repetir la misma operación con el resto.

Una vez abierta la botella, debe conservarse en la refrigeradora para evitar su fermentación.

Importante:

El Noni se puede tomar conjuntamente con otros medicamentos - no se producen interacciones negativas.

Se sugiere evitar el consumo de alcohol y la ingesta de carnes rojas reducirla a dos veces por semana al
comienzo de beber Noni. Salvo expresa prescripción médica.

Las posibilidades de tomar el pomelo son dos: fresco,
aprovechamos su fibra rica en pectina, que se encuentra
principalmente en la capa blanca que hay justo debajo de la
piel y entre los gajos; y en zumo, una buena alternativa al de

naranja o limón, o combinado con los anteriores.

Un pomelo diario es la mejor garantía para lograr una vida saludable. Es ideal
como condimento, posee propiedades nutritivas que previenen contra el cáncer,
evitan los problemas de circulación y, por supuesto, alejan los resfriados y
gripes.

Gran portador de vitamina C, el pomelo, combinado con otros productos mediterráneos y el ejercicio
físico, constituyen un aval para mantener la salud y el estado anímico en su punto más álgido. Por su
riqueza en vitamina C, aunque menor que la naranja, resulta un alimento interesante a incluir en la dieta
durante los meses invernales. Un zumo elaborado con dos pomelos cubre el 100 por cien de las
recomendaciones de esta vitamina, que desempeña funciones tan importantes como favorecer el buen
funcionamiento del sistema de defensas
. Y en estos días de invierno, mantener en óptimas condiciones
el sistema inmunológico para prevenir infecciones y resfriados debe ser una de nuestras prioridades.

Si alguien busca la fórmula para llevar una vida saludable y evitar la aparición de graves enfermedades, la
respuesta está cerca y no es ningún secreto: un limón y un pomelo diarios en zumo o como condimento.

Pomelo

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Ejemplos máximos de la dieta mediterránea, el limón y pomelo son los principales portadores de la
vitamina C. Una vitamina que es el mejor escudo contra todo tipo de cánceres. Gracias a esta vitamina se
produce colágeno, importante en el crecimiento y reparación de las células de los tejidos, encías, vasos,
huesos y dientes, y para la metabolización de las grasas, por lo que se le atribuye el poder de reducir el
colesterol.

Además, el principal componente vitamínico del limón y pomelo permite una mejor cicatrización de las
heridas, aliviar las encías sangrantes, reducir el efecto de muchas sustancias productoras de alergias,
prevenir el resfriado común y, en general, fortalecer todas las defensas del organismo.

Aparte de la vitamina C, el limón y el pomelo portan la B y la E. Son, asimismo, ricos en potasio, magnesio,
calcio y fósforo, además de ser una fuente de cobre, cinc, hierro y manganeso, que son formidables para
reforzar el sistema inmunológico, ya que intensifican la actividad de los glóbulos blancos.

Son excelentes, asimismo, para aliviar los dolores reumáticos y artríticos, pues sus ácidos son
metabolizados en la digestión para producir carbonato potásico.

El pomelo protege, por si aún fuesen pocos sus efectos positivos, la membrana mucosa que recubre el
estómago, además de ser un estimulante para las funciones del páncreas y del hígado.

El único inconveniente es que la vitamina C, su principal componente, se elimina a las tres horas de
ingerirla, por lo que, lo mejor, es tomar no uno sino varios pomelos al día.

Propiedades del pomelo:

Fruta procedente del extremo Oriente, se cría en climas cálidos, de sabor ácido y amargo, por tanto y sólo
por su sabor posee propiedades sobre el hígado, vesícula biliar y corazón.

Indicado en los problemas pulmonares y respiratorios, cuando las defensas están bajas, en las
hemorragias o cuando se forman cardenales o hematomas con frecuencia, en intoxicaciones por
alimentos, en la artritis, anorexia, en el cansancio, cuando hay dificultad para digerir la comida y en la
obesidad.

Consejo: se puede tomar diluido con agua para rebajar su sabor amargo.

En resumen, el pomelo:

• Rico en vitamina C, betacaroteno y bioflavanoides. Contiene pequeñas cantidades de BI, B2,
B3, B5, B6 y E.
• Buen protector contra el cáncer.
• Su consumo se popularizó hace unos años en las dietas para la obesidad, con propiedades
diuréticas y depurativas.
• Favorece la eliminación de toxinas, activa las funciones renales, digestivas y hepáticas.
Activa las glándulas suprarrenales (muy importantes para mantener un buen nivel de

energía).
• Es antihemorrágica.
• Mejora la prostatitis o inflamación de la próstata.
Ayuda a eliminar los parásitos intestinales, es refrescante.
Estimula la formación adecuada de glóbulos blancos.
Ideal para prevenir las gripes y resfriados.
• Baja la tensión cuando está alta.
• Excelente contra los problemas circulatorios.
• Buen remedio contra las varices.
• Fortalece los vasos sanguíneos.
• Reduce el colesterol.

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Dieta del pomelo

La del pomelo se trata de una dieta de semiayuno, por lo que no se debe prolongar más allá de una
semana.

Se trata de consumir, durante tres días de la semana, sólo pomelo, en piezas o zumo. Los cuatro días
restantes ha de realizarse una alimentación variada, pero sin excesos ni fritos. Estos días el pomelo se
tomará como postre. Están prohibidos el alcohol, el azúcar y las bebidas carbónicas.

Las propiedades saciantes del pomelo encubren la sensación de hambre. Ha de tomarse mucho líquido, ya
que el pomelo es muy diurético.

Rica en antioxidantes, la uva es una gran ayuda en la
prevención de infecciones y enfermedades cardiovasculares.
Además en la cocina resulta sabrosa, refrescante y muy
versátil.

La uva tiene una gran cantidad de calorías y es muy rica en azúcares por lo que
es un excelente recuperador energético en casos de fatiga. Esta fruta contiene
además cantidades nada desdeñables de potasio, magnesio, selenio, cinc; y un
buen contenido en hierro (0,50 mg/100 g). Entre las vitaminas, destacan la B6,
B1 y C.

Otras sustancias de interés son los taninos (que dan el sabor amargo a las pepitas, los hollejos y los
tallos), sustancias antioxidantes.

La uva como prevención

El jugo de la uva, sobre todo el mosto de uva negra, tiene un efecto beneficioso sobre las infecciones
urinarias
y participa en la prevención cardiovascular, pues a su poder antioxidante se une una acción
fluidificadora de la sangre y se ha visto que tomando dos vasos de mosto al día se incrementan los niveles
de vitamina E en un 25 %, siendo ésta un poderoso antioxidante.

Las pepitas de la uva previenen de la oxidación de las células y por ello pueden tener alguna acción
preventiva no sólo del cáncer sino también de muchas enfermedades degenerativas, como por ejemplo el
reumatismo. Mejor pues comerlas que retirarlas.

En la cocina

La uva fresca se incluye en ensaladas, zumos, mueslis, tartas, salsas y, por supuesto, se toma como uva
de mesa ya sea sola o acompañada de queso.

No obstante, se suele emplear más la uva pasa o desecada. En el muesli es un ingrediente esencial y un
buen aliado del arroz, cuscús y platos de hortalizas.

Para conservar las uvas pasas deberán guardarse en recipientes cerrados herméticamente con un trozo
de corteza de limón en su interior.

Uvas

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Los hongos, un grupo interesante

Si hay hongos raros el hongo Cordyceps sinensis es el número uno. Crece dentro de una
oruga y solo a gran altura. La Medicina Tradicional China lo tiene como uno de sus

mejores remedios.

El hongo Cordyceps sinensis también se conoce como hongo Tochukaso, en japonés, o Dong Chong Xia
Cao que en chino significa "insecto de invierno y hierba de verano". Este nombre le viene bien ya que el
hongo Cordyceps sinensis invade una oruga (en invierno) y va parasitándola absorbiendo sus nutrientes
hasta que le causa la muerte (hacia el verano), y se encuentra entre los pastos. Los pastores de la meseta
de Qinghai en el Tibet observaban que los animales que comían este hongo tenían más vigor que el resto.
Se puede encontrar entre los 3,500 y 6,000 metros de altura y suelen ser muy escasos por lo que son muy
apreciados. Es un hongo muy especial ya que realmente es una "mezcla" de hongo y oruga.

Propiedades del hongo Cordyceps sinensis o Tochukas

La Medicina Tradicional China valora el hongo Cordyceps sinensis por sus propiedades medicinales más
que por su rareza.

Las propiedades que se le atribuyen son:

Es principalmente un buen tónico y por ello se suele recomendar para el cansancio o fatiga crónica,
sensación de debilidad extrema. También se empieza a usar para mejorar el rendimiento deportivo.

Otro de los usos que se le da es para tonificar la energía sexual y tradicionalmente se ha venido
usando para la impotencia, espermatorrea, frigidez, etc…

Fortalece el sistema inmune o inmunológico. Ayuda a nuestro organismo a combatir diferentes
bacterias ya que parece aumentar el número de macrófagos. Hace una función de antibiótico
natural
.

Puede ser de soporte en la lucha contra el cáncer ya que aumenta la resistencia del paciente a la
vez que fortalece su sistema inmune.

Se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y por ello suele estar muy indicado, en la Medicina
Tradicional China, en casos de reumatismos, artritis, lumbalgias.

Fortalece el sistema respiratorio a la vez que lo desinflama y a la vez hace la función de mucolítico y
antitusígeno. Ello lo hace válido para un sinfín de problemas: asma, bronquitis, insuficiencia
respiratoria, enfisemas, tuberculosis, etc…

Aliado con el sistema circulatorio. Favorece un buen riego sanguíneo periférico y cerebral en particular;
por lo que se recomienda en caso de falta de memoria, vértigos o acúfenos por falta de riego, pies
fríos, etc…

Es un buen diurético y en general mejora el funcionamiento del riñón. Según la Medicina Tradicional
China la causa de que sirva casi para todo es precisamente que tonifica mucho la energía del Riñón
que es para esta medicina la garantía de nuestra fortaleza física
.

El hongo Cordyceps sinensis o Tochukaso

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Información nutricional del hongo Cordyceps sinensis o Tochukas

El principio activo más destacable y que podría ser el "responsable" de sus grandes beneficios es la
Adenosina; un nucleósido responsable entre otras cosas de la transferencia de energía y que también
funciona como neuromodulador del sistema nervioso central.

Se suele encontrar en farmacias y herbolarios en forma de cápsulas.

No tiene valor culinario y tradicionalmente en Asia sólo se aprecian sus
propiedades medicinales que son las que hoy en día empiezan a estudiarse a fondo. Los estudios sobre su
aplicación en casos de cáncer y fatiga crónica demuestran su eficacia.

El Coriolus versicolor es un hongo conocido también con otros nombres: kawaratake (en japonés), yun zhi
(en chino), yesquero de color, hongo nube, cola de pavo, etc.

Suele crecer en troncos muertos o parasitar árboles y arbustos creando una especie de podredumbre
blanca (de ahí el nombre de hongo nube).

Propiedades del Coriolus versicolor

Puede ser indicado en casos de fibromialgia y fatiga crónica ya al mejorar el sistema inmunológico
el cuerpo lucha de un modo más eficaz contra el virus Epstein-Barr (parece ser uno de los
causantes).
Los pacientes tratados con Coriolus suelen experimentar una menor fatiga.

Precisamente esa mejora del sistema inmune parece ser el responsable de su efecto anticancerígeno,
antiviral y antimicrobiano.

Sus propiedades antioxidantes pueden ayudar al paciente a disminuir los efectos secundarios de la
quimio y radioterapia.

Se está estudiando su actividad antimetastásica al inhibir las metaloproteínasas y otras enzimas
relacionadas con la metástasis.

En Oriente se ha venido usando, tradicionalmente, para curar la hepatitis y otras dolencias hepáticas.

La Medicina tradicional China también la ha venido utilizando para diferentes trastornos
respiratorios.

En Japón se están haciendo muchos estudios con el principio activo Cresina (su nombre comercial es
Krestín).

Información nutricional del Coriolus versicolor

Destaca su contenido en dos polisacáridos: la cresina y el trametano que parece ser los que le confieren
sus propiedades medicinales. De todos modos la sinergia de todos sus ingredientes hacen más
aconsejable (como ocurre con todos los remedios naturales) el tomarlo en su totalidad.

El hongo Coriolus versicolor

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Aunque hoy en día se puede conseguir también en forma de cápsulas o comprimidos hasta hace bien poco
sólo se podía conseguir en polvo (secado al sol y molido) para tomarlo en forma de té.

La dosificación o la conveniencia de tomarlo dependerá de cada caso y será el médico o especialista el
que la dictamine.

El Maitake es un hongo de gran tamaño que crece en las montañas de Japón, en
Asia, Europa y la región este de Norte América. En los países asiáticos viene siendo
apreciado, desde hace más de dos mil años, tanto por su delicado sabor como por

sus propiedades medicinales.

El hongo Maitake se puede encontrar fresco o deshidratado en las tiendas de productos orientales o en
forma de cápsulas o extractos líquidos en las tiendas de productos naturales.

Propiedades del hongo Maitake

El hongo Maitake se ha utilizado tradicionalmente para la hipertensión, la diabetes y el colesterol.

La medicina oriental lo ha venido utilizando también en casos de fatiga crónica e infecciones
recurrentes. También ha venido siendo usado como parte del tratamiento en infecciones de
origen vírico.

Es más recientemente cuando en el Japón, especialmente, se vienen realizando muchos estudios
sobre su utilidad en casos de cáncer, tumores y Sida. Esa tendencia a modular el sistema
inmunológico puede ser de gran ayuda para fortalecer nuestro propio sistema de defensa.

Algunos pacientes observan que mejora su mayor tolerancia a la quimioterapia disminuyendo el
agotamiento y las náuseas.

Información nutricional del hongo Maitake

Según el especialista en hongos japonés Hiroaki Nanba de la Universidad Farmacéutica en Kobe, los
polisacáridos presentes en el Maitake, especialmente el Beta-D-glucano tienen la capacidad de actuar
como inmunomoduladores y, como tal, se investiga su papel potencial en cáncer y tratamiento del SIDA.

El hongo Maitake también se conoce como la "seta bailadora u hongo danzante".
Respecto a ese nombre hay varias teorías:

Unos dicen que quienes encontraban esta seta tan apreciada siempre bailaban de alegría.
Otras teorías dicen que el nombre viene dado por su forma que es parecida a las enaguas de las
bailarinas.

Por último hay quien dice que su forma se asemeja a mariposas bailando.

Maitake (Grifola frondosa)

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El Reishi es un hongo que no suele comerse habitualmente ya que es bastante
amargo.

Desde hace más de 20 años que vienen estudiándose científicamente sus propiedades, sobre todo en
Japón y China.

Propiedades del Reishi

Sus propiedades más destacables son:

Suele ser un ingrediente muy importante en las fórmulas herbales tradicionales chinas para casos de
fatiga crónica y siempre que necesitemos aumentar el sistema inmunológico.

Su acción antioxidante hace del Reishi un buen aliado en la lucha contra los radicales libres.

El Reishi ha sido recomendado tradicionalmente para los problemas de la "mente" como el insomnio, la
ansiedad y el estrés.

Puede ser un buen complemento ante enfermedades cardiovasculares ya que se le atribuyen
reductores del colesterol, de la hipertensión, antiagregantes plaquetarios, efectos anticoagulantes.
Investigadores en China encontraron que el Reishi mejora el flujo sanguíneo y baja el consumo de
oxígeno del músculo cardíaco.

En 1990, investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San
Antonio, encontraron que el Reishi también puede ser eficaz en inflamaciones osteoarticulares,
tortícolis y contracturas musculares.

El Reishi se suele usar en China para el tratamiento de problemas del hígado como las hepatitis y la

cirrosis.

Colabora en la lucha contra las enfermedades alérgicas incluyendo el asma y las dermatitis.

En Japón se han conducido extensos estudios del Reishi en la investigación contra el cáncer y se ha
comprobado científicamente que posee efectos anti-tumorales. Puede ser, pues, un buen aliado en la
prevención y tratamiento de procesos oncológicos. El Dr. Morishige afirma que eso es gracias a unos
polisacáridos llamados Beta-D-glucán que fortalecen nuestro sistema inmunológico. Su gran
experiencia con el Reishi también le han llevado a confirmar que altas dosis de vitamina C incrementan
la efectividad de este hongo (la dosis dependerá de cada caso y será nuestro médico quien la
recomiende).

Presentación del Reishi

La forma más habitual de comercializarlo, en Occidente, es en forma de cápsulas o tabletas y se suele
encontrar en herbolarios y farmacias.

La dosis depende de la presentación y concentración del producto. El médico o especialista nos
aconsejará la dosis y el modo de empleo según nuestro caso personal.

Información nutricional del Reishi

Contiene gran cantidad de ácidos grasos insaturados.

Reishi (Ganoderma lucidum)

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Abundantes polisacáridos y minerales como el Germanio y el Calcio.

A tener en cuenta sobre el Reishi

Tradicionalmente se ha recomendado en el tratamiento de la diabetes. En estos casos es imprescindible
un seguimiento médico si decidimos tomarlo ya que al principio pueden descompensarse los niveles de
glucosa. Normalmente en pocas semanas los niveles se corrigen.

Aunque ahora se estén realizando muchos estudios ya hace más de 2.000 años que la Medicina
Tradicional China viene observando sus propiedades. El doctor Shi-Jean Lee, un famoso doctor que vivió
durante la Dinastía Ming ya hablaba de la efectividad del Reishi en su libro "Ban Chao Gang Moo" ("La
Gran Farmacopea"). Según su experiencia tomar el Reishi ayudaba a conseguir una "larga y saludable
vida".

El hongo Shiitake ha sido cultivado desde hace siglos en las regiones montañosas de Asia (especialmente
en China, Japón y Corea). Hoy en día, con técnicas modernas, se cultiva en muchos países. Suele ser muy
apreciado tanto por su sabor como por sus propiedades medicinales.

Propiedades del hongo Shitake

La ventaja con el Shiitake es que ha sido uno de los alimentos mejor y más estudiado y por ello se ha
comprobado sus múltiples propiedades.

Una de sus propiedades más interesantes es su efecto fortalecedor del sistema inmunológico
por el lentinano. Por ello sus aplicaciones pueden ser muchas y muy diversas. Suele ser de gran
ayuda en problemas víricos y bacterianos ya que estimula nuestra producción de interferón,
linfocitos T y macrófagos
. Así puede ayudarnos en casos de herpes, gripes, resfriados.

Aliado en casos de cáncer y tumores ya que por un lado tiene un efecto antioxidante (contiene
Lentinano, Betaglucano, el enzima Super Óxido Dismutasa, vitaminas A, C, E y Selenio) y por otro,
como hemos dicho, fortalece el sistema inmunológico.

En enfermedades cardiovasculares ya que favorece el control de la hipertensión, reduce el
colesterol y disminuye la viscosidad de la sangre. Esto es posible gracias a que contiene la
Eritadenina y a un tipo de fibra llamada Chitin.

Favorece la digestión ya que tiene muchos enzimas, especialmente la pepsina y tripsina.

Alimento antienvejecimiento ya que por un lado contiene antioxidantes y por otro favorece niveles
adecuados de la hormona del crecimiento.

El Shiitake contiene Ergosterol que es un nutriente que se convierte en vitamina D cuando nos da
el sol. Muy importante para asimilar el Calcio y fósforo adecuadamente.
Su aporte de ácido Linoléico ayuda a fabricar diferentes tipos de prostaglandinas.

El hongo Shiitake (Lentinus edodes)

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Información nutricional del hongo Shitake

Alto contenido en Fibra (el doble que los champiñones). Este tipo de fibra se llama Chitin y reduce
el Colesterol.
Bajos en calorías (de 35 a 40 calorías por cada 100 gramos de Shiitakes frescos).
Alto nivel de proteínas 15-30 %, conteniendo además 9 aminoácidos esenciales (especialmente
Metionina y Arginina).
Contiene vitaminas del grupo B y D2 y minerales como el Hierro, Zinc y Magnesio.
Este hongo suele doblar su tamaño durante la noche lo cual nos da idea de su gran riqueza en
Enzimas (unos 50). Entre ellas destaca el Super Óxido Dismutasa que tiene un gran efecto
antioxidante.

El hongo Shiitake podemos encontrarlo en comercios de alimentación oriental y en herbolarios, tanto seco,
fresco o en cápsulas. Se suele tomar en cápsulas cuando buscamos un efecto medicinal rápido.

Para uso alimentario se suele conseguir deshidratado. Para que vuelva a tener una textura de Shiitake
fresco lo podemos dejar 30 minutos en remojo con agua tibia o cocinarlo unos 25 a 30 minutos a fuego
lento. Da un sabor increíble a las sopas y estofados. Con una seta u hongo por persona tenemos
suficiente.

J. González y Mª. J. Morales La Infección, una visión integradora

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