LOS DIABLOS DE SAN MILLÁN

La manifestación de los Diablos danzantes de Corpus Christi en la comunidad de San Millán, en Puerto Cabello, estado Carabobo, ha tenido tres interrupciones que han eliminado la característica de continuidad tradicional en las cofradías de Aragua, Guárico, Vargas, Miranda y Cojedes. “La historia cuenta que las diabladas se manifestaron en tres avanzadas. La primera se conoció en 1827 cuando en el primer periódico del pueblo un cronista publicó que unos diablitos de diferente colorido se apostaron en la iglesia un jueves y de ahí salieron a desfilar por las calles del barrio”, recuerda el segundo capataz de la cofradía, David Bolívar. Sin embargo, con la muerte de esos primeros semilleros la tradición experimentó un receso hasta 1947 cuando “otros hermanos hicieron la rendición pero después se fueron a Patanemo (también en Carabobo) y a Turiamo (en el estado Aragua) y con eso murió la tradición otra vez”, agrega Bolívar. Fue en 1973 cuando la actual cofradía revivió la manifestación que busca rendir respeto y veneración al Santísimo Sacramento del altar.

expresa. “Acostados en cruz. El vestuario de la cofradía lo define como “colora’o” porque se caracteriza por la multiplicidad de matices. dice David. los diablos escuchan la misa mientras el cura hace su homilía”. Bolívar quiso agregarle la condición de promesero a su ritual de diablo. las máscaras eran elaboradas artesanalmente con taparas pero ahora se hacen con materiales más accesibles con alambre moldeable. El miércoles siguiente a la liturgia de la Santísima Trinidad los diablos entran en procesión al templo y aunque se quitan la máscara del rostro. quienes van vestidos de colores y accesorios similares. Para ser parte de la cofradía. las fiestas han adquirido rango de herencia familiar. los diablos repiten el ritual en la iglesia y para ellos la fecha es solemne porque “es la rendición del mal frente al bien”. Se baila el caracol o juego en círculo.Desde ese momento. que es el día central de la celebración. estar bautizado y bailar ininterrumpidamente durante siete años. amparados en danzas rimadas al sonido del cuatro. que consiste en enredar y desenredar una rueda al sonido del cuatro o también se danza la limosna. que consiste en cada año rendir un ofrecimiento al altar en señal de agradecimiento por los favores recibidos. . una suerte de burla al dinero que consiste en esconder una moneda o billete en el bolsillo y hacer muecas repulsivas con el rostro. Danza sin jerarquías La cofradía se organiza en tres capataces que. El jueves. aunque prestan servicios de guía espiritual. Por ser una comunidad costera. También. Terminada la liturgia inician el recorrido por la comunidad. “Mis abuelos fueron diablos danzantes en Turiamo y yo heredé esa condición de diablo promesero”. También lo hacían con la pepa del aguacate o con la tinta del onoto”. no tienen distinción frente a los otros diablos. Según las narraciones orales “los antepasados agarraban hojas de los árboles y las machacaban para pintar las camisas y pantalones de caqui. relata Bolívar. el hombre debe cumplir con tres requisitos: tener más de 10 años. un velo liviano cubre sus caras de las deidades ubicadas en la iglesia. papel periódico y tintas de colores. en tiempo pasado. el estilo de la danza conserva rasgos muy parecidos a los desarrollados en Vargas y en Aragua.

cuando la cantidad de diablos excede los 25 danzantes usuales se nombra a un perrero que cumple la función de organizar a los hombres mientras recorren el pueblo. El capataz mayor se encarga de preparar el ambiente antes de la fiesta. por eso al llegar habían una serie de oraciones que descubrían si lo tenías o no”. Guárico y Carabobo celebran las fiestas de Corpus Christi 60 días después del Domingo de Resurrección. Cojedes. Las personas se iban a las montañas a ponerse el traje y regresaban para unirse a la celebración. A las mujeres las llaman “sayonas” y son acompañantes del ritual. explica. “Ellas nos preparan el chocolate. Cuentan mis abuelos “Anteriormente nadie sabía quiénes eran los diablos. él coloca todas las protecciones para alejar al mal”. . Ellas llevan un morral con hilo y agujas para cualquier emergencia que se nos presente”.“Nosotros no nos jerarquizamos sino que se eligen a los capataces por años de dedicación o trayectoria en la cofradía. Hoy en día los diablos pueden hablar con su rostro descubierto y el traje puesto porque “ahora estamos de verdaíta protegidos por el Santísimo por tantos años de dedicación”. cada diablo hace oraciones secretas. En San Millán hay un rito secreto que tiene mucho significado para sus practicantes: “Antes de salir de las casas. destaca. que sólo él conoce. por sus siglas e inglés) que dé respuesta a una solicitud hecha por ellos para nombrar la tradición como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. En San Millán. y no las hace públicas porque son los símbolos que lo alejan de la maldad”. la Ciencia y la Cultura (Unesco. narra con total convencimiento. nos dan el agua o están pendientes de si se nos cae la máscara o algo del traje. En ningún momento se descubrían el rostro y cuentan los abuelos que cuando uno se iba pa’l monte había peligro de que a uno se le metiera el diablo. Los Diablos danzantes de San Millán son una de las 11 cofradías que al igual que las de Miranda. se espera el veredicto de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación. comenta. resume Bolívar. Aragua. y en el resto de los estados. Sin embargo.

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