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No s si caminar o correr. No me encuentro. Siento que mi cuarto me encierra. Abro las ventas y las puertas las dejo abiertas. S, siento el vaco. Nada me tranquiliza. La casa en la que he pasado muchos aos, me queda pequea. No s si llamar. Hablar a mi casa. Escuchar la voz de mi madre, tal vez su misma voz de mi niez refresque el rostro de mi infancia. Ante el amor las cosas no valen nada. Me tomo un caf, tiene el mismo sabor de nada y su contenido no llena el vaco, tan negro y pierde su color al ser consumido. Dentro no hay color, no hay sabor, slo la luz del da, parece triste, es la misma luz, slo que lo estoy viento con el cristal de mi tristeza. Siento que lo que haga no me va a dar contenido. Salir, ver las calles, nada, tienen la misma luz del da, estoy viendo por el mismo cristal, todo est subsumido.

Me ha llegado y ha pasado el amor, una gota de eternidad. Como pasa la flor, as ha pasado el amor. La tempestad se la ha llevado, bella con su presencia, agradable con su fragancia. Al mar se ha ido. La tarde est cayendo, el sol se ha ido, que rpido llega la noche cuando uno no est tranquilo. No quema, tampoco est fro, las entraas estn all sin hacer mucho ruido. Como que quieren hablar, callan, el silencio es su mejor sonido. Ellas se sienten solas, tiradas como al olvido, por eso no dicen nada porque el amor ha partido. Aunque l sigue all, parece que se ha despedido. Perdname que sienta as, el cielo est dormido, los ngeles no cantan, no son sus vacaciones ni es la hora se su siesta, es que estn de luto conmigo. Al mar lleg, sinti que se perdi y se diluy en la inmensidad. Pues no, creci, tom la forma del mar y su tamao, tambin su contenido.

Martes 24 de Junio. Da de la cada.