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EL HORARIO DE “DIOSITO”

Por Juan Fernando Perdomo *


POLÍTICA ANALÍTICA
Recibí una llamada telefónica de una comunidad del Estado de Veracruz en la
que, algunos amigos, me pedían los acompañara un domingo para escuchar
sus inquietudes y hacerme propuestas.
-¿A que hora?, les dije.
- A las once, respondieron.
-Bueno, estaré ahí a las 10 para instalar mi equipo, pero también para revisar la
iluminación para que se vea bien la presentación que proyectaré.

Y así quedamos: El domingo salimos muy temprano en la mañana pensando


en llegar a verificar que las instalaciones fueran las adecuadas.

Al llegar, el salón estaba cerrado, por lo que decidimos ir a buscar en donde


tomarnos algo.

Amablemente en una casa nos ofrecieron unos ricos huevos con frijoles, con
unas tortillitas hechas a mano, y pan de dulce con nuestro café, que tomamos
con rapidez para estar a las 10 en el salón.

A esa hora, puntuales, nos presentamos en el sitio previsto y, para mi sorpresa,


la gente ya había llegado, pero no así los organizadores, lo cual me incomodó,
pues no podíamos apreciar si las condiciones del punto de reunión eran
adecuadas para nuestro evento. Pero, ¿Qué podíamos hacer?

Lo único que se nos ocurrió fue sentarnos en las bancas del parque central y
esperar, platicando con los lugareños, con la preocupación de que habían
llegado y no tendríamos listo el equipo a tiempo.

A las diez y media arribaron los anfitriones. No me atreví a manifestarles mi


incomodidad con la impuntualidad. Al fin y al cabo ellos nos habían invitado y
era una distinción para nosotros que nos consideraran para estar ahí.

Entonces pusimos manos a la obra con toda velocidad para oscurecer el salón,
poner la pantalla, acomodar el proyector y tener lista la mesa de registro.

Les pregunté a los invitados si todos eran tan puntuales como esta vez, pues
llegaron una hora antes de la cita, a lo que me respondieron…
-¡Nos citaron a las 11 de la mañana y ya van a dar las 12!
-No, apenas van a dar las 11, les dije…
-Ay, Perdomo, eso es en tu horario. Nosotros tenemos el horario de “Diosito”.

A pesar de que estábamos en verano, en el pueblo los habitantes seguían- y tal


vez siguen- usando el horario de invierno que, para ellos, es el único horario.

Pero no hay que remontarse a esas comunidades para encontrar personas que
no sólo no creen, sino dudan de los beneficios que el gobierno ha manifestado
tiene el cambio de horario. Aseguran que no hay ahorros; que afecta a la salud,
que no sirve,… no se notan los ahorros en nuestros recibos de la CFE.

La idea de establecer un Horario de Verano fue planteada desde el siglo XVIII


por Benjamín Franklin, quien propuso adelantar los relojes una hora para
aprovechar mejor la luz natural y consumir menos velas durante la noche.

Durante la Primera Guerra Mundial, los países en conflicto recurrieron al


Horario de Verano u Horario de Guerra, con el fin de ahorrar energéticos. La
medida fue tan eficiente que algunos países decidieron conservarla.

El horario de verano se aplica actualmente en 90 países, según la Comisión


Nacional para el uso eficiente de la energía (CONUEE), siendo que en México
se estableció a partir de 1996 y por decreto presidencial se debe aplicar a partir
del primer domingo de abril hasta el último domingo de octubre.

Según las autoridades “el objetivo del Horario de Verano es hacer uso racional
de la luz solar durante los meses de mayor insolación, para obtener una
reducción en el consumo de energía para iluminación, equivalente a una hora
de luz artificial por las noches, y tiene su mayor impacto en el sector doméstico.

Este horario “…contribuye a disminuir el consumo de energía eléctrica en un


promedio de 1,100 millones de kilowatts-hora anuales. La reducción en el
consumo de energía eléctrica que se ha acumulado durante los primeros trece
años de aplicación del Horario de Verano (1996- 2008) equivale a la
electricidad consumida por los 27.2 millones de hogares del país durante más
de diecisiete semanas. Gracias a la reducción de la demanda de energía
eléctrica durante las horas pico, se difieren inversiones por más de 9,350
millones de pesos. En esto se traduce el beneficio para la economía del país.

Esto, a la vez, genera beneficios al sincronizar nuestro horario con los


principales socios comerciales y por la disminución, desde 1996, de 20 millones
de toneladas de bióxido de Carbono; más de 61 millones de toneladas de
óxidos de Nitrógeno y 6 mil toneladas de monóxido de Carbono, entre otros.

La UNAM, por su parte, concluyó que: "El establecimiento del Horario de


Verano…no produce efectos perniciosos en la salud…”, y el Instituto Nacional
de Neurología y Neurocirugía indica que en países con amplia experiencia en
el cambio de horario de verano no se han encontrado alteraciones orgánicas
significativas y, por el contrario, sí se armoniza el funcionamiento del organismo
al aprovechar al máximo posible los tiempos de luz solar diaria.

Mientras son peras o son manzanas, este domingo 5 de abril iniciará el Horario
de Verano que concluirá el 25 de Octubre; Aunque para muchos, no sea el
horario que “Diosito” quiere.

*Juan Fernando Perdomo es egresado del TEC DE MONTERREY.


Servidor público, empresario y Político ( jperdomo@infosel.net.mx)
www.perdomo-blog.blogspot.com