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EL PALADAR DE UNA EXCELENTE FINAL La final de la Champions 01/02 fue una exquisita cena futbolística , llena de lecturas tácticas a la carta

tan insospechadas como pensadas y desarrolladas hasta su último extremo con calidad, alternativas, pasión e incertidumbre. El Real Madrid ganó porqué mentalmente estaba convencido de ser superior en experiencia y oficio al Bayer Leverkusen. Y para ganar la novena hay que saber jugar una Final de la Champions. El Real Madrid supo explotar las debilidades iniciales defensivas de un Bayer valiente, hasta tal vez arrogante, pero que dejó en su desconfianza demasiados espacios entre la defensa y el portero. Asimismo los blancos sabían que con pocas ocasiones de gol, pero ricas de efectividad rematadora se consigue una barrera sicológica difícil de derrumbar. Los madridistas, además, supieron como nadie dosificar sus deficiencias físicas y su falta de concentración de marcaje en estrategia defensiva. Su posicionamiento demasiado denso pero aceptablemente articulado, les permitió soportar minutos finales de angustia. Y porqué no, la dosis exacta de suerte para ganar y la presencia de jugadores ilustres para desequilibrar. El Bayer Leverkusen fue el mejor finalista y mereció llegar a la prórroga. Y es que nos resistimos a dejar de ver la belleza de su fútbol-toque, su capacidad de reacción plasmada en el descaro y en su ambición. Desde su propio campo y hasta el borde del área rival, fueron desgranando sus perfectas evoluciones tácticas tanto por bandas como en asistencias a la espalda de la defensa blanca. Su segunda línea airea su libertad de movimientos y calidad técnica con soberbia latina. Pero la máquina teutona falló por la falta del futbolista-crack que decide en los metros finales. Los alemanes sabían que su vulnerabilidad defensiva les podría enterrar en el marcador, pero no les importó. Cuando hemos visto a un equipo, desesperado por un guarismo adverso, progresar con disciplina espartana desde la defensa hasta el 97’ ?. Propiciaron el repliegue asfixiado y sacrificado del rival en su propia área y no les importó?. Pero a pesar de mi aberración técnica, supliqué más balones verticales desde la defensa que estos finales 5’ que permitieron crear más ocasiones de gol (En 2ª jugadas) que en toda la 2ª parte. Y es que nos faltaron los postres para acabar saciados de buen fútbol.