P. 1
Definición, elementos y características de los eventos deportivos

Definición, elementos y características de los eventos deportivos

|Views: 1.309|Likes:
Publicado porpioloco327

More info:

Published by: pioloco327 on May 10, 2013
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOCX, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/11/2014

pdf

text

original

EVENTOS DEPORTIVOS.

Introducción En el horizonte de nuestra turbulenta y globalizada época, una de las actividades comerciales y culturales con las que con más frecuencia hoy en día se busca entretener, impactar, romper la cotidianidad, suscitar el fervor colectivo y estimular el consumo en diversos sectores de la población, son los grandes eventos deportivos (de escala internacional) creados instrumentalmente para satisfacer, “en vivo y en directo”, diferente tipo de necesidades psíquico-emotivas, socioculturales, económicas y políticas. Se trata de eventos espectaculares programados y estandarizados por los que cada vez compiten más ciudades y países que quieren mejorar su infraestructura, obtener visibilidad, atraer turistas y proyectar internacionalmente su “marca”. Eventos deportivos multitudinarios cuya costosa realización empuja con frecuencia a los políticos y organizadores implicados a exagerar y prometer, a diestra y siniestra, impactos positivos y jugosas ganancias. Eventos festivos e hiper-mediatizados que se gestionan y planifican durante años, que se ejecutan en un periodo corto de tiempo y que por su dinámica reúnen a una gran cantidad de actores sociales (léase: atletas, entrenadores, jueces y directivos de diferentes países, así como a un número considerable de periodistas, fotógrafos, camarógrafos, mercadólogos, sponsors y un conjunto aún mayormente diverso de espectadores, consumidores o paseantes). Hablamos de los magnos eventos deportivos: acontecimientos cuya realización involucra siempre grandes proyectos urbanos (de múltiples consecuencias para las ciudades y países sede); sucesos deportivos que por su dimensión, complejidad y por la enorme y creciente inversión que su organización supone, desatan expectativas, monopolizan buena parte de la atención mediática y despiertan el interés de muchos ciudadanos a la vez que suscitan diversos problemas colaterales (¿externalidades?) y variadas críticas de distintos sectores de la sociedad civil. De origen decimonónico y exclusivamente europeo, pero pulidos progresivamente y afinados todos (a lo largo y ancho del mundo) en las últimas cinco décadas del siglo XX, los grandes eventos

EVENTOS DEPORTIVOS.

deportivos por sus impactos y legados son hoy uno de los fenómenos festivo-comerciales más característicos del capitalismo tardo-moderno y su hedonista sociedad de hiper-consumo. Por lo que no cabe duda que para hacer un poco más inteligible el mundo social contemporáneo y comprender mucho mejor lo que nos está pasando, su estudio sistemático, riguroso, contextualizado, holístico, comparado y desde un enfoque multidisciplinario y crítico es más necesario que nunca. Definición, elementos y características de los eventos deportivos Los eventos deportivos son, ante todo, hechos sociales particulares que se distinguen tanto por su fuerte capital de marca, como por haber sido planeados y promocionados (por diferentes vías) con la idea de atraer la atención de diferentes grupos sociales. Según Ferrant et al (2007, p. 31), son acontecimientos atléticos que fundamentalmente se diferencian por tres cosas:
  

Por estar dotados “de una poderosa imagen específica” Por “generar emociones compartidas” Y porque su “desenlace es incierto”

De tal modo que cada vez que uno o varios sujetos realicen una práctica deportiva (del tipo que sea) que haya sido anunciada con antelación (al grado que cuando se efectúa puede ser identificada y diferenciada, cual marca, de otras prácticas o competencias paralelas), habrá que aceptar entonces que estamos en presencia de un evento deportivo (Ferrant et al 2007, p102). Las palabras identificada y diferenciada en esta última afirmación son claves, pues son las que sin duda le dan su especificidad a estos sucesos-producto organizados y promovidos siempre por una o varias instituciones pero elaborados y ofertados todos para generar expectativas, atraer la atención y suscitar experiencias de consumo y placer en públicos previamente considerados.

EVENTOS DEPORTIVOS.

Otra cosa fundamental que también debemos reconocer es que, como otros fenómenos sociales tangibles, los eventos deportivos no son acontecimientos que se produzcan de forma aislada pues todos se llevan a cabo en el marco de un sistema social compuesto por al menos tres grandes sistemas interdependientes de los cuales provienen los diferentes sujetos que, según Ferrant et al (2007, p10-12), le dan vida a este fenómeno: el sistema de eventos (conformado por todos los especialistas que producen el espectáculo y le transmiten su energía), el sistema deportivo (conformado por los actores propios del sistema deportivo asociativo conformado por miembros de federaciones internacionales, federaciones nacionales, ligas y clubes), y finalmente el sistema relativo al territorio en el que se desarrolla el evento (conformado por los gobiernos, estructuras ministeriales y entes territoriales locales donde éste se lleva a cabo). Pero justamente porque todos los eventos deportivos son producto de la sinergia entre los tres mencionados sistemas, una cosa que también es esencial subrayar es que, aunque estén semánticamente hermanados, los eventos deportivos no deben jamás confundirse con lo que se conoce simple y llanamente como deporte.9 Y no deben confundirse porque el deporte es un concepto que alude centralmente al universo de prácticas y técnicas corporales organizadas o no que (por su historia y anclaje sociocultural en muchas comunidades del mundo) legalmente no son propiedad de nadie (al punto que, si se quiere, puede incluso desarrollarse al margen de todo contexto institucional); mientras que los eventos deportivos, como manifestación tangible del fenómeno social denominado deporte , si son propiedad de alguien (un dueño concreto) y para realizarse requieren de un marco legal e institucional. De ahí que por manejarse hoy como un producto y marca y por admitir la puesta en marcha de un conjunto de estrategias de marketing y de comunicación, los eventos deportivos supongan necesariamente procesos de protección jurídica y derechos de propiedad que las prácticas deportivas por sí mismas no admiten. Es decir, que por ser históricamente producto de una creación colectiva y por ser algo que se practica (una acción corporal cuya ejecución tiene un valor biológico y cultural intrínseco, aunque no

EVENTOS DEPORTIVOS.

necesariamente tiene una repercusión comunicativa o una trascendencia social), el deporte como tal no tiene propietario ni está protegido jurídicamente, a diferencia de los grandes eventos deportivos que por ser productos singulares y únicos (concebidos y promovidos intencionalmente) sí tienen uno o varios patrones. Se trata de una situación que nos facilita comprender por qué… “desde el punto de vista sociológico, económico, de marketing, etcétera, solo aquellas actividades organizadas que tienen o pueden tener un fuerte impacto social deben ser consideradas auténticos eventos [deportivos]”. Es decir, que “solo se considera evento cuando realmente tiene una repercusión social notable. En caso contrario, desde este punto de vista, será [percibido como] una simple actividad organizada” (Ferrant et al 2007, p. 103). Considerando está diferencia nodal y asumiendo que “el deporte es el sustrato, la materia prima, y el evento es el producto o servicio” (Ferrant et al 2007, p. 144), vale la pena recordar que son tres los elementos clave que contribuyen a la definición jurídica de lo que hoy se conoce como evento deportivo: nos referimos a su identificación, su diferenciación y su organización (Ferrant et al, 2007, p. 102-113). Respecto a la identificación hay que decir que es un elemento imprescindible en todo evento deportivo (es algo que se procura dejar siempre claro), al grado que es algo que los titulares o dueños de los eventos protegen celosamente. Y se refiere al conjunto de elementos exclusivos aglutinados bajo el concepto de “marca” (como el nombre 10 del suceso, logotipo, color identificativo, eslogan, etcétera), a partir de los cuales los consumidores re-conocen de inmediato un evento deportivo específico y le garantizan no confundirlo con otros acontecimientos. Como en la sociedad de hiper-consumo no existen eventos deportivos espontáneos, la diferenciación (muy relacionada con la identificación) es el segundo gran elemento que se protege jurídicamente para garantizar que un evento exista. Y se refiere básicamente al conjunto de elementos y recursos

EVENTOS DEPORTIVOS.

que hacen singular (en mayor o menor medida) a un evento deportivo determinado (Ferrant et al 2007, p. 108). Elementos tales como la modalidad deportiva que se practica durante el evento; el tipo y naturaleza de la actividad deportiva que el evento implica (si es competitiva o no); los modelos de participación deportiva que se proponen (si es individual o por equipos, de hombres, mujeres o mixtos, por clubes, selecciones, escuderías o empresas); la repercusión o trascendencia que tienen los resultados deportivos del evento (campeón de…, clasificado para…, medalla de…); el lugar de la celebración del evento (continente, país, región, ciudad, instalación deportiva convencional o no convencional, espacio en medio urbano o medio natural, tipo de superficie deportiva); las fechas, horarios y tiempos de duración del evento (si es un suceso que durará horas, días, semanas o meses); y el tipo de ente que está a cargo del mismo (si es público, privado asociativo, privado no lucrativo o privado mercantil-lucrativo). En relación a esto último y debido a que los eventos deportivos son planificados y se realizan todos bajo un triple sistema y marco normativo (que como ya vimos es el que se auto-impone el propio evento, el del sistema deportivo bajo el cual se realiza y el del país o la ciudad donde territorialmente se lleva a cabo), el último elemento clave que ayuda a entender lo que son estos hechos sociales particulares es justamente la organización que los concibe, diseña, estructura y promueve. Nos referimos organizaciones específicas que pueden estar constituidas por una persona física (o un grupo de ellas) o una persona jurídica (o un conjunto de ellas); organizaciones que pueden ser entidades de naturaleza pública (como un estado nacional o un gobierno local), de naturaleza no lucrativa (como una Asociación o una Federación) o incluso de naturaleza lucrativa (como una Sociedad Mercantil) y que recursivamente son las responsables de identificar y diferenciar a los eventos pues son las que los soportan en términos de propiedad o titularidad, las que se encargan de llevarlos a cabo, de vigilarlos y de explotarlos comercial y políticamente. Por último y para profundizar en su comprensión, se hace imprescindible que antes cerrar este apartado apuntemos brevemente las cosas que caracterizan a este tipo de competiciones programadas de fuerte resonancia social que llamamos eventos deportivos.

EVENTOS DEPORTIVOS.

Y lo primero que se impone destacar, es que los grandes eventos deportivos se caracterizan por el tipo de atletas cuyos enfrentamientos hacen posible el espectáculo. Hablamos de atletas que en su gran mayoría (aunque no exclusivamente) suelen ser profesionales 11, esto es, deportistas en los que se invierte, a los que se les paga por trabajar, por entrenarse, competir y mostrarse mediatizadamente en pos de conseguir triunfos deportivos que otorguen ganancias (económicas y políticas) a los gestores-empresarios y de paso satisfagan las necesidades psíquicas de identificación, diversión y catarsis emocional de las audiencias. Atletas que por hacer de la práctica deportiva una actividad laboral regida por obligaciones y contratos, experimentan el alejamiento de la dimensión lúdica que subyace al juego. Atletas algunos de los cuales, por las presiones mediáticas, comerciales y políticas, por lo apretado de los calendarios, por el exceso de competencias, por la búsqueda de plusmarcas, por las ansías de triunfo y de promoción socia, y por buscar forjarse como íconos y verdaderos héroes, paradójicamente han extendido como nunca el problema del dopaje (la conversión de los cuerpos en farmacias ambulantes) y han acelerado la putrefacción del viejo ideal decimonónico del fair play. Asumiendo que en los eventos deportivos son centrales la inversión económica (vía el pago de salarios o los patrocinios) y la maximización de ganancias (vía la publicidad, los derechos de transmisión, el merchandising o las apuestas), la segunda cosa que sin lugar a dudas caracteriza a los eventos deportivos es que son acontecimientos en los que al mismo tiempo que participan deportistas, jueces, entrenadores y directivos, otros especialistas externos a la competición (ya sean productores, promotores, organizadores, sponsors, difusores y periodistas) se han vuelto indispensables para su producción y difusión, al grado que hoy cumplen un papel decisivo antes, durante y después del evento (situación que nos ayuda a entender por qué las empresas mediáticas y los periodistas, los mercadólogos y los sponsosrs, tienen tanta injerencia en los acontecimientos deportivos). La tercera cosa que caracteriza claramente a los eventos deportivos y los distingue de otros productos y servicios de entretenimiento, son los principios narrativo-dramáticos que lo vertebran y

EVENTOS DEPORTIVOS.

hacen atractivos frente a los aficionados o consumidores. Nos referimos no solo a la cuota de azar (que forma parte del deporte), a la incertidumbre respecto a los resultados finales o al suspenso y la dramaticidad inherente a las competencias deportivas, sino sobre todo al disfrute, a la excitación, a las oportunidades de socialización y a las adscripciones y “experiencias de identidad” (Ferrant et al 2007, p. 9) que los enfrentamientos programados entre atletas suscitan en las distintas comunidades afectivas que simbolizan y representan cada uno de los contendientes. Aunado a este fenómeno, la cuarta cosa que (por su vínculo con las identidades y estilos de vida de sus consumidores) distingue a los eventos deportivos, es su capacidad de ofrecerse (sin pudor alguno) abiertamente como un entretenimiento trascendente; esto es, como una forma negociada y contemplativo-hermenéutica de consumo (el espectadorismo catódico) a partir de la cual, sin ser necesariamente deportistas, millones de personas asumiéndose previamente como espectadores en busca de disfrute, alicientes cinéticos, esparcimientos dramáticos, emociones colectivas y rituales extáticos, se vinculan por la vía del consumo vicario (esa forma supuestamente “pasiva” de ocio) con el ámbito del deporte profesional: ese rentable producto cultural del subsistema del Deporte de Alto Rendimiento donde, como ya vimos, las distintas competiciones entre los atletas profesionales sacudiendo la historia emocional de los pueblos con sus victorias y records, se han transformado en un espectáculo homogéneo de masas (el sportainment) repleto de imágenes cinéticas, narraciones heroicas y re-presentaciones estandarizadas construidas todas bajo un mismo código: el establecido por los medios de comunicación en su simbiótico cruce con el discurso mercadológico-publicitario. La quinta cosa que caracteriza a los eventos deportivos es que se ofertan como espacio-tiempos legítimos para el descontrol controlado (o vigilado) de los ciudadanos. Es un hecho: en el marco de sociedades hiper-racionalizadas y cada vez más especializadas, los eventos deportivos se publicitan (frente a otro tipo de actividades de entretenimiento) como productos planificados para que los ciudadanos dejen fluir su pasión, carnavalicen sus experiencias, se desahoguen, expresen sentimientos y muestren públicamente comportamientos relajados y estados de ánimo desinhibidos que, por estar estrictamente controlados en la vida cotidiana, ahí sí pueden ser puestos en escena. Y

EVENTOS DEPORTIVOS.

de ahí que “desde hace décadas lo que se espera del público que acude al estadio es que salte de sus asientos, grite, gesticule y se mueva con las vicisitudes del juego” (Ehrenreich, 2008, p. 225). En otras palabras, al interior de la actual sociedad de hiper-consumo los eventos deportivos (junto con los conciertos) son quizá de los pocos espacios o fenómenos a través de los cuales los consumidores y habitantes de las urbes contemporáneas todavía pueden vivir experiencias extáticas de júbilo colectivo o brío comunal. En tanto sucesos que se organizan luego de un consenso relativo, otra cosa que caracteriza a los eventos deportivos (hechos sociales particulares que se desarrollan en un contexto social, territorial y siempre en un horario específico), es que inevitablemente son un “medio de diferenciación y un vehículo de valores y de representaciones sociales” (Ferrant et al 2007, p. 24) que se ofrecen en un momento dado a la elección de consumidores potenciales como un escenario en el que se condesa el deseo de auto-superación y se “expresan todas las diferencias sociológicamente pertinentes a ese momento: enfrentamiento de sexos, enfrentamiento de clases” (Bourdieu, 1979, p. 246). Como se puede colegir, los eventos deportivos son pues espectáculos públicos estandarizados, ritualizados y mediatizados cuya producción (en un territorio y tiempo previamente determinados) se da bajo el cobijo de tres diferentes sistemas (el de eventos, el deportivo y el del gobierno local); sucesos cuya fabricación implica la participación combinada de actores internos (deportistas, entidades deportivas, entrenadores, jueces y árbitros) y actores externos (sponsors, medios, periodistas, autoridades y consumidores-espectadores) que al cumplir cada uno con sus roles específicos garantizan cierta capacidad comunicativa y trascendencia social a los mismos; acontecimientos que ofrecen las condiciones óptimas para que se produzca un contagio emocional; productos comercializados y protegidos jurídicamente cuyo impacto dependerá del lugar y el momento en que se desarrollen, del número de personas que intervengan en su producción y consumo, de las características de la organización que lo diseñe y oferte, así como de la relevancia de sus resultados deportivos y del alcance de su difusión mediática.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->