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Números Infinitos

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La l´ ogica de los n´ umeros infinitos: un acercamiento hist´ orico

Luis Cornelio Recalde
Resumen Se abordan en este art´ ıculo dos nociones fundamentales en el desarrollo de las matem´ aticas como lo son n´ umero e infinito. Espec´ ıficamente, se intenta establecer el estatuto ontol´ ogico de los llamados n´ umeros infinitos: los infinitesimales y los transfinitos. ¿Merecen estos entes la categor´ ıa de n´ umeros? Para abordar este interrogante se hace una revisi´ on de los cambios conceptuales que hist´ oricamente se fueron dando en el concepto de n´ umero. Para ello se rememoran las definiciones de Euclides, se especifican los tratamientos infinitesimales en Newton y Leibniz, se describen los transfinitos de Cantor y, finalmente, se estudia la importancia hist´ orica del an´ alisis no est´ andar planteado por Abraham Robinson. El objetivo central del documento es mostrar que si bien la fundamentaci´ on de los n´ umeros reales, base de la fundamentaci´ on del an´ alisis cl´ asico, se dio a partir de la legalizaci´ on del concepto de l´ ımite, la fundamentaci´ on del an´ alisis no est´ andar se soporta sobre la l´ ogica de primer orden.

1.

El concepto de n´ umero para los antiguos

Desde la antig¨ uedad cl´ asica se discute reiteradamente el estatuto de los n´ umeros y la legitimidad del infinito actual, controversia en la cual Arist´ oteles constituye la primera autoridad hist´ orica. Para este fil´ osofo griego el infinito no es algo acabado, sino aquello por fuera de lo cual siempre hay algo: una especie de despensa inagotable de la que se pueda extraer sin cesar nuevas cosas. Es un infinito potencial. “Una cantidad es infinita si siempre se puede tomar una parte fuera de la que ya ha sido tomada”, dice Arist´ oteles en la F´ ısica ([2], p. 138), al mismo tiempo que plantea dos tipos de infinito: por adici´ on y por divisibilidad. El primero se presenta en el proceso de contar, pues aunque para ´ el no existe un conjunto infinito de n´ umeros como un todo, siempre se puede obtener un n´ umero m´ as grande que otro agreg´ andole una unidad. El segundo tipo de infinito aparece en el proceso de divisi´ on de magnitudes. Por ejemplo se puede dividir un segmento en subsegmentos que a su vez se pueden dividir en otros m´ as peque˜ nos y as´ ı sucesivamente. Euclides, plegado a la concepci´ on de Arist´ oteles, incorpora la definici´ on de n´ umero en el libro VII de los Elementos :

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la resoluci´ on de ecuaciones y la extensi´ on de la multiplicaci´ on a los segmentos iba imponiendo un acercamiento entre n´ umero y magnitud. las magnitudes cobraban sentido en el establecimiento de una teor´ ıa de la medida. 829) Definici´ on que no da lugar al conjunto infinito de los n´ umeros [naturales] tomado como un todo. N´ umero es una pluralidad compuesta de unidades. 861) 2 . para Euclides. quedar´ a una magnitud menor que la menor de las magnitud dadas. la multiplicaci´ on. Los objetos de cada una de estas teor´ ıas ten´ ıan diferencias ontol´ ogicas que imped´ ıan presentarlos unificadamente. las fracciones y las ra´ ıces inexactas empiezan a tener un comportamiento num´ erico. Por m´ as de veinte siglos los matem´ aticos intentaron eludir la autoridad de Euclides. Las transformaciones se dan no s´ olo atendiendo a la operatividad. Estos son los aspectos por los cuales. En el libro X de los Elementos Euclides presenta un versi´ on equivalente pero en forma de proposici´ on. Durante el per´ ıodo que va de Euclides a Cantor se dan cambios conceptuales que permiten extender cada vez m´ as el universo de los n´ umeros aunque de una manera informal. en su Geometr´ ıa. encontrar un cubo equivalente). especialmente en lo concerniente a las cuadraturas (dada una figura rectil´ ınea. ([13]. ([13]. p. Mientras el concepto de n´ umero se desarrollaba en el proceso de contar. pues habr´ ıa sido este matem´ atico de Cnido. Proposici´ on 1: dadas dos magnitudes desiguales. quien primero lo us´ o de manera similar en sus tratados. p. p. Los n´ umeros [naturales]. si de la mayor se resta una magnitud mayor que su mitad y de lo que queda otra magnitud mayor que su mitad y se repite continuamente este proceso. En este sentido es significativo el aporte de Descartes al definir. sino tambi´ en a la representaci´ on geom´ etrica. conjunci´ on que s´ olo fue posible hasta el siglo XIX con la construcci´ on del cuerpo de n´ umeros reales por parte de Cantor y Dedekind. la divisi´ on y la ra´ ız cuadrada de segmentos. ([13]. las cantidades negativas. Euclides excluye las magnitudes infinitamente grandes y las magnitudes infinitamente peque˜ nas. quien hab´ ıa establecido abismos insalvables entre los n´ umeros y las magnitudes. Las cantidades adquieren la categor´ ıa de n´ umero en la medida que se incorporen algoritmos que permitan sumarlas. 2. Sin embargo.1. Unidad es aquello en virtud de lo cual cada cosa que existe se llama uno. encontrar un cuadrado equivalente) y cubaturas (dada una figura volum´ etrica. 787) A trav´ es de este enunciado. multiplicar´ las y representarlas geom´ etricamente. Se conoce tambi´ en como “principio de Eudoxo”. son infinitos en el sentido potencial aristot´ elico. y que nosotros representamos por N. Pero estos procesos se aceptan a condici´ on de que respeten el principio regulador de las magnitudes incorporado por Euclides en el libro V de los Elementos : Definici´ on 4: se dice que dos magnitudes tienen raz´ on cuando se puede multiplicar una de ellas de modo que una supere la otra.

El m´ etodo exhaustivo se reconoce como una de las ra´ ıces del c´ alculo moderno. en la Acad´ emie des Sciences de Par´ ıs sobre la validez de los procesos del nuevo c´ alculo. Ninguna de estas dos salidas resolv´ ıa los problemas de fundamentaci´ on. 4 o. Contradicciones aparec´ ıan por doquier. 2.Enunciado incorporado por Arqu´ ımedes en De la cuadratura de la par´ abola como postulado y que constituye la base fundamental de su famoso m´ etodo exhaustivo. se conoce como el “principio de Arqu´ ımedes”. involucraban el infinito actual. un tratamiento infinitesimal. pero al final. El debate se torn´ o candente con la aparici´ on del libro An´ alisis de los in- 3 . Berkeley los denominaba jocosamente “los fantasmas de las cantidades evanescentes”. En su libro El Analista. La salida de Newton fue a trav´ es del m´ etodo de las primeras yu ´ltimas razones. A pesar de que las cantidades infinitamente peque˜ nas. Hist´ oricamente se le consider´ o como soporte ontol´ ogico de cualquier sistema n´ umerico. de manera soterrada. Leibniz. que expuso en su libro Elementos matem´ aticos de la filosof´ ıa natural. Al respecto. publicado en 1734. Berkeley desnudaba los problemas de rigor del c´ alculo. su equivalente. La contradicci´ on a la que se refiere Berkeley tiene relaci´ on con el “principio de Arqu´ ımedes”. La cr´ ıtica m´ as fuerte proven´ ıa de Berkeley. espec´ ıficamente al infinito en acto. Para Berkeley los matem´ aticos no eran coherentes. la proposici´ on X. pues al comienzo usaban los infinitesimales en los denominadores por ser diferentes de cero. Espec´ ıficamente se discut´ ıa el uso de las cantidades evanescentes por parte de Newton y el uso de los diferenciales por parte de Leibniz. constituy´ endose en el primer paso hacia la adopci´ on del infinito como concepto matem´ atico. cuando aparec´ ıan como sumandos. acaecidos entre 1700 y 1706. simplemente los hac´ ıan iguales a cero por tener un valor despreciable. La definici´ on V.1. se apelaba a este principio para no concederles el estatuto num´ erico a las cantidades infinitamente grandes y a los infinitesimales. a su vez. ellos buscaron ser congruentes con la tradici´ on del infinito aristot´ elico. Lo infinitamente peque˜ no en Newton y Leibniz Durante m´ as de 1500 a˜ nos los matem´ aticos trataron de fundamentar el uso de indivisibles. el cual no se cumple para los infinitesimales. son famosos los debates. usadas por parte de Newton y Leibniz. en ´ el se prefigura el concepto del l´ ımite como salida conceptual que permite encapsular los procesos infinitos para obtener resultados espec´ ıficos. Para Berkeley los infinitesimales y los infinitesimales de los infinitesimales llevaban a inconsistencia. todo lo contrario. En este texto plantea serios reparos al uso de aquellos aspectos ligados a la palabra infinito. El m´ etodo exhaustivo involucra. Justamente. ninguno de los dos intentaba revelarse. infinitesimales o de cantidades infinitamente peque˜ nas. retomado de los trabajos de Pascal. intenta una fundamentaci´ on te´ orica s´ olida a trav´ es de la noci´ on de tri´ angulo caracter´ ıstico.

(Tomado de [22]. escrito en septiembre de 1716. el aporte m´ as importante de Cauchy consisti´ o en haber escogido las definiciones y los procesos de demostraci´ on que libraran al an´ alisis de todo referente geom´ etrico. 263) De esta forma. poco antes de morir. mediante la institucionalizaci´ on del concepto de l´ ımite. l´ ımite y funci´ on. Tambi´ en M. me rogaron que no dijera nada. Cauchy cimenta su programa fundamentador sobre los conceptos de n´ umero. cantidad. Pero como el se˜ nor Marqu´ es de L’Hospital cre´ ıa que por ello yo traicionaba la causa. ni de otros amigos. para Leibniz los esfuerzos se deb´ ıan redoblar en asegurar la confiabilidad del uso de las cantidades infinitesimales y no en demostrar su existencia. se pondr´ ıa luego de presente en lo que se ha denominado el movimiento de aritmetizaci´ on del an´ alisis del siglo XIX. el padre Gouge y otros. En sus manuscritos se deja entrever sus esfuerzos por encontrar una salida: a veces trata los infinitesimales como magnitudes no arquimedianas. con placer acced´ ı a ese ruego. p. ¿Cu´ al era la posici´ on de Leibniz en torno a este debate? Sabemos que a pesar de la confianza que pon´ ıa en los resultados. en ocasiones los utiliza intuitivamente como entes potenciales. pues conforman el marco necesario para la completa rigorizaci´ on del an´ alisis por la escuela de Weierstrass. introduce nociones cercanas al concepto de l´ ımite incorporando una manera propia de ver lo continuo. Desde el punto de vista de la b´ usqueda de rigor. les manifest´ e que no cre´ ıa que hubiera magnitudes verdaderamente infinitas ni verdaderamente infinitesimales: que s´ olo eran ficciones. aparte de lo que hab´ ıa dicho en un lugar de las Actas de Lepzing. el concepto de funci´ on continua y la convergencia de series. en el cual el Marqu´ es de l’Hospital intentaba formalizar el concepto intuitivo y la operatividad de los infinitesimales. Su testamento intelectual. A trav´ es del l´ ımite incorpora las cantidades infinitamente peque˜ nas e infinitamente grandes. resume su posici´ on: En cuanto al c´ alculo de los infinitesimales yo no estoy del todo satisfecho con las expresiones del se˜ nor Herman en su respuesta al se˜ nor Nieuwentijt. pero ficciones u ´tiles para abreviar y hablar universalmente. alude reiteradamente al m´ etodo exhaustivo e intenta postular la sustituci´ on de las relaciones entre infinitesimales y cantidades finitas. 3. lo acertado de esta escogencia de lenguaje en el c´ alculo. En este sentido los trabajos de Cauchy son muy importantes. 4 .finitamente peque˜ nos para el estudio de las l´ ıneas curvas. dudaba de su rigurosidad. Naud´ e tiene raz´ on de hacer oposici´ on. Fue precisamente Cauchy el primero en introducir una definici´ on de l´ ımite que prefigura su tratamiento en t´ erminos de inecuaciones. Cuando discut´ ıa en Francia con el Abat Gallois. Cauchy y las cantidades infinitas La primera salida conceptual propiamente dicha a los infinitesimales aparece en el Curso de An´ alisis de August´ ın-Louis Cauchy de 1821.

las cuales fueron contrarrestadas en la escuela de Weierstrass con la definici´ on de l´ ımite que evitaba la noci´ on confusa 5 . En este sentido. de manera que desciende por debajo de cualquier n´ umero dado. de tal manera que acaban por diferir de ´ el tan poco como queramos. como referentes de la medida absoluta de las magnitudes. Cauchy aclara que tomar´ a los n´ umeros en el sentido empleado en aritm´ etica. Aplica el apelativo cantidad a los reales positivos o negativos. los cuales cumplen el “principio de Arqu´ ımedes”. se aproximan indefinidamente a un valor fijo. ([8]. entonces este u ´ltimo valor. El concepto de cantidad variable le permite introducir su definici´ on de l´ ımite: Cuando los valores que va tomando sucesivamente una variable particular. la cual toma entonces el nombre de variable independiente. para Cauchy. 77) En seguida. Cauchy inicia su Curso de An´ alisis presentando su definici´ on de funci´ on: Cuando las cantidades variables est´ an de tal modo relacionadas entre s´ ı que. Cauchy define cantidad variable. recibe el nombre de l´ ımite de todos los anteriores. p. p. el cap´ ıtulo 2 inicia con la incorporaci´ on de definiciones para lo infinitamente peque˜ no y lo infinitamente grande. esta variable deviene lo que suele llamar un infinitamente peque˜ no o una cantidad infinitamente peque˜ na. en otras palabras. A continuaci´ on. indicado por la notaci´ on −∞. si se trata de una variable negativa. En primer lugar. los n´ umeros precedidos de signos. uno de los conceptos para entonces m´ as problem´ aticos: una cantidad variable. Una variable de esta especie tiene al cero por l´ ımite. expresamos ordinariamente diversas cantidades por medio de una de ellas. 76) Al igual que Euler. 76) La aplicaci´ on de estos conceptos en la definici´ on de las funciones continuas produjeron algunas contradicciones. dado el valor de una de ellas. es aquella que recibe sucesivamente varios valores diferentes los unos de los otros. ([8]. 76) Cuando los valores num´ ericos sucesivos de una misma variable crecen m´ as y m´ as. es posible concluir los valores de todas las dem´ as. indicado por el signo ∞. de manera que ascienden por encima de cualquier n´ umero dado. p. Para ello su trabajo de fundamentaci´ on debe pasar por darle ciudadan´ ıa matem´ atica al infinito. p. y al infinito negativo. y a las otras cantidades expresadas por medio de la variable las llamamos funciones de esta variable ([8].En los preliminares del Curso de An´ alisis. si se trata de una variable positiva. Cauchy presenta los presupuestos te´ oricos que le servir´ an de base a su programa te´ orico. esta variable tiene por l´ ımite al infinito positivo. Cauchy entiende que debe relacionar las nociones de l´ ımite e infinito. establece diferencias entre n´ umero y cantidad. ([8]. Cuando los valores num´ ericos sucesivos de una misma variable decrecen indefinidamente.

Si α es un n´ umero cualquiera. 4. a trav´ es de ella se part´ ıa del presupuesto de que la constituci´ on ´ ıntima del continuo eran los indivisibles puntos sin la presencia de las cantidades infinitamente peque˜ nas. parte de un presupuesto conceptual que ri˜ ne con la tradici´ on aristot´ elica. la dificultad proven´ ıa de los irracionales. que son menores que α. La gran idea de Cantor y Dedekind fue formalizar y generalizar el proceso de aproximaci´ on de algunos irracionales t´ ıpicos a partir de los racionales. 3. Desde esta visi´ on no hay ning´ un problema. Dedekind entiende que para fundamentar el dominio de n´ umeros reales era menester producir una teor´ ıa rigurosa del continuo. Para Dedekind los n´ umeros reales forman un dominio de una sola dimensi´ on. Si α y τ son n´ umeros diferentes cualesquiera. La segunda U2 comprende todos los n´ umeros α2 6 . Para ello. al visualizar la recta como un agregado de puntos. Si α > β y β > τ . La fundamentaci´ on de los n´ umeros reales Tanto Cantor como Dedekind entendieron que los racionales constitu´ ıan la materia prima indispensable para la construcci´ on de la totalidad del conjunto de los n´ umeros reales. cuya identidad num´ erica estaba en entredicho. le permite a Dedekind identificar cualquier “cortadura” producida en ´ esta por un punto particular. pero si no se toma la recta formada por puntos como postulado primario. El hecho de tomar la l´ ınea recta como formada por puntos. no se puede realizar directamente esta “operaci´ on”. en este caso se dir´ a que el n´ umero β est´ a entre α y τ . como la conocemos actualmente: Definici´ on: la funci´ on f tiende al l´ ımite L en x0 si para todo > 0 existe alg´ un δ > 0 tal que. Los corrosivos infinitesimales parec´ ıan haber sido expulsados del reino de las matem´ aticas hacia los confines de la metaf´ ısica. para todo x. Dedekind lo hace a partir del concepto de cortadura. que cumple las siguientes leyes ([11]): 1. quien adopta el continuo weierstrassiano. entonces todos los n´ umeros del sistema R son de dos clases U1 y U2 . entonces existen infinitos n´ umeros entre α y τ .de “aproximaci´ on indefinida” a trav´ es del uso de los epsilon-delta ( − δ ). Dado que los racionales se pod´ ıan establecer rigurosamente a partir de los naturales. mientras Cantor hace lo propio a trav´ es de la noci´ on de sucesi´ on fundamental. al igual que Bolzano. entonces |f (x) − L| < . La primera clase U1 comprende los n´ umeros α1 . Esta definici´ on di´ o lugar a una nueva perspectiva respecto a la naturaleza del continuo que re˜ n´ ıa con la tradici´ on aristot´ elica. entonces α > τ . Justo de esta ´ epoca datan los primeros trabajos de Georg Cantor. cada una de las cuales contiene infinitos n´ umeros individuales. porque sencillamente tales entes (los puntos) no constituyen la naturaleza ´ ıntima de la recta. si 0 < |x − x0 | < δ . 2. el cual se anexa a una de las partes.

es tal que. entonces existe uno y s´ olo un n´ umero que puede producir esta separaci´ on. i. Para Cantor lo m´ as importante era desarrollar una teor´ ıa satisfactoria de los n´ umeros irracionales. Cantor se˜ nala de manera expl´ ıcita las objeciones a los intentos previos de definir n´ umeros irracionales en t´ erminos de series infinitas. Si el sistema R de todos los n´ umeros reales se divide en dos clases U1 y U2 tal que cada n´ umero α1 . {bn } asociada con b2 . En cada caso la separaci´ on del sistema R en dos clases U1 y U2 . . . para todo n ≥ N ii. Sean las sucesiones {an } asociada con b1 . sino u ´nicamente que cada una de tales sucesiones {an } ten´ ıa asociado un s´ ımbolo definido b. > 0 y un n´ umero natural N . Cantor empieza por definir una sucesi´ on fundamental: La sucesi´ on infinita a1. lo cual significa que cumple el siguiente teorema: 4. si para todo n´ umero racional > 0. Cantor dice que que la ´ “sucesi´ on infinita {an } tiene un l´ ımite definido b”. . para todo n ≥ M . . como se puede comparar esta sucesi´ on con cualquier otra sucesi´ on {an } la cual tiene asociada el s´ ımbolo b. no que la sucesi´ on alcanza el l´ ımite actual b. que al ser dotado de una estructura de cuerpo ordenado constituye el conjunto de los n´ umeros 7 . Si una sucesi´ on {an } satisface la anterior condici´ on. para todo m y todo n mayores que N . tal que |an − bn | < .que son mayores que α. se cumple que: |an +m − an | < . En este sentido. se tendr´ a que p = b. se propone desarrollar una teor´ ıa de los irracionales sin presuponer su existencia. existe un n´ umero natural N . . . si existe un n´ umero racional que an − bn > . tal Un n´ umero racional p se identifica con la sucesi´ on constante {p} y adem´ as. b1 = b2 . Esta era estrictamente una convenci´ on para significar. El n´ umero puede asignarse a la primera o a la segunda clase y es respectivamente el mayor o el menor. b1 > b2 . . El dominio R posee tambi´ en continuidad. Cantor fue bien expl´ ıcito en usar la palabra “s´ ımbolo” para describir el papel de b. an . p < b o ´ p > b. se llama una sucesi´ on fundamental si existe un entero N tal que para cualquier valor positivo real . de la clase U1 es menor que cada n´ umero α2 de la clase U2 . a2 . evitando caer en el c´ ırculo vicioso de definir los n´ umeros reales como l´ ımites de sucesiones convergentes sin haber definido de antemano un conjunto al cual pertenezcan dichos l´ ımites. o que se presum´ ıa que b fuese el l´ ımite. Luego defini´ o relaciones de orden entre sucesiones. Para ello toma como punto de partida los n´ umeros racionales. El conjunto de estos s´ ımbolos es un nuevo sistema B. La propiedad (4) es la que realmente caracteriza el dominio de los reales y muestra la diferencia fundamental entre este conjunto y el conjunto de los racionales que satisface las tres primeras propiedades pero no la u ´ltima. cada n´ umero de la primera clase U1 es menor que cada n´ umero de la segunda clase U2 y decimos que esta separaci´ on es producida por el n´ umero.

5. . Los n´ umeros infinitamente grandes: transfinitos Durante el per´ ıodo que va de 1879 a 1897. Ello no ofrece dificultades para los n´ umeros racionales. a2 . al tomar un conjunto infinito de puntos como un todo en un intervalo finito. De hecho. . Cantor aprovecha el teorema de Bolzano-Weierstrass para clasificar los conjuntos infinitos de puntos en intervalos acotados. Con base en ´ el. 238) Tomadas como conjuntos num´ ericos. Cantor sab´ ıa que dado un punto sobre la l´ ınea. 8 . . Se denomina P el conjunto de puntos de acumulaci´ on de P o primer derivado.. adem´ as cumplen con el “principio de Arqu´ ımedes”. se puede demostrar que las construcciones de Dedekind y Cantor son equivalentes. Para esto tuvo que invocar el siguiente axioma: A cada n´ umero le corresponde un punto en la l´ ınea recta. Cantor define los conjuntos derivados. En el caso de los irracionales. Cantor establece los elementos conceptuales b´ asicos que le permitir´ an la instauraci´ on de los ordinales y cardinales transfinitos. Cantor establece las siguientes convenciones: 1. Los s´ ımbolos de B s´ olo adquieren sentido num´ erico cuando son puestos en correspondencia uno a uno con los puntos de la l´ ınea recta A. cuya coordenada es igual al n´ umero. Estos aspectos giran alrededor de las nociones de conjunto derivado y de potencia. Dado que cada elemento de A tiene un u ´nico correspondiente en B . Dado un conjunto arbitrario P . Pero Cantor no pudo garantizar la correspondencia inversa: que a cada elemento b de B le correspondiera un punto de la recta. .reales. (tomado de [14].. Cantor expresaba esta condici´ on como sigue: “la distancia del punto a ser determinado al origen “o” es igual a b. . 2. el teorema como tal ya establece una aceptaci´ on del infinito actual. totalmente ordenado. si ´ este no tiene una relaci´ on racional con la unidad entonces podr´ ıa ser aproximado por una sucesi´ on de puntos racionales a1. Modernamente decimos que el conjunto de n´ umeros reales forman un campo arquimediano. El concepto de punto de acumulaci´ on constituye el soporte de la teor´ ıa de conjuntos de Cantor. . . p. y as´ ı sucesivamente . la unicidad de la representaci´ on de los puntos de la recta en B estaba garantizada. cada uno de los cuales corresponde a un elemento en A. donde b es el n´ umero correspondiente a la sucesi´ on {an }”. En primer lugar. La sucesi´ on {an } es una sucesi´ on fundamental que se aproxima tanto como se quiera al punto dado. an . Se denomina P el conjunto de puntos de acumulaci´ on de P o segundo derivado. .

. Los continuos. A continuaci´ on Cantor define el concepto de potencia como medio para comparar conjuntos de acuerdo con el n´ umero de elementos. p. como aquellos para los cuales existe un n tal que P n = ∅. no tard´ o mucho tiempo en comprender que la designaci´ on de los conjuntos a partir de P ∞ exig´ ıa la ampliaci´ on el universo de los n´ umeros de contar m´ as all´ a de los naturales. 247) Esa generaci´ on dial´ ectica part´ ıa de la propiedad de los conjuntos P de segunda especie mediante el siguiente planteamiento: ∞ Si P n = ∅. Los transfinitos con una identidad num´ erica aparecen por primera vez en 1882 en su manuscrito Grundlagen o Fundamentos de una teor´ ıa general de conjuntos. los denomin´ o de segunda especie. para todo n. Cantor define los conjuntos de puntos de primera especie. P n es el conjunto de puntos de acumulaci´ on de P n−1 o en´ esimo derivado. En seguida. . A estas alturas los s´ ımbolos infinitos eran tomados por Cantor s´ olo como “s´ ımbolos de referencia” que le serv´ ıan para el estudio de conjuntos de segunda especie. Sin embargo. En el caso que P n = ∅ para todo n. . ( tomada de [14]. Si P ∞ = ∅ es infinito se puede definir la cadena: P ∞ . a todo elemento de N corresponde un elemento de M . Sin embargo. p.. P ∞+∞ . Desde el comienzo Cantor plantea las diferencias entre el infinito actual y el infinito potencial. Cantor le diera carta de legitimidad a los n´ umeros transfinitos.. (Tomado de [14]. . se puede definir P ∞ = n=1 P n . y est´ a as´ ı libre de cualquier ambig¨ uedad. Cantor era consciente de que la incorporaci´ on pr´ actica del infinito actual en sus trabajos le permit´ ıa extender el concepto de n´ umero m´ as all´ a de los 9 . P ∞+1 . . All´ ı expresa que su teor´ ıa es: [. . Se dice que dos conjuntos M y N son de la misma potencia si a todo elemento de M corresponde un elemento de N. Los Grundlagen estructuraban la teor´ ıa sobre la noci´ on de infinito actual. 246) Cantor denomina conjuntos numerables a los conjuntos cuya potencia es igual a la potencia del conjunto N de los n´ umeros naturales.] una generaci´ on dial´ ectica de conceptos que continua siempre adelante. El terreno estaba preparado para que en 1882. en su manuscrito Grundlagen einer allgemeinen Mannigfaltigkeitslehre. P ∞+2 . conjuntos no numerables. La mesa estaba servida para la incorporaci´ on de los n´ umeros infinitos. .3. y rec´ ıprocamente. tendr´ ıan la potencia de los n´ umeros reales. los n´ umeros transfinitos aparecen por primera vez en un corto art´ ıculo de 1880 en el cual Cantor enuncia el transfondo de la construcci´ on de los n´ umeros infinitos a trav´ es de los conjuntos derivados de segunda especie.

Cantor se dio cuenta que deb´ ıa poner cierto tipo de cotas que permitieran diferenciar las distintas clases. ω + 1. . Cantor le plantea la necesidad del principio de limitaci´ on a trav´ es del concepto de potencia. . ω 2 + n. . . El segundo principio permite definir el n´ umero transfinito ω como el primer n´ umero que sigue a la sucesi´ on completa de los n´ umeros naturales {n}. Cantor entonces. . · · · . ω 2 + 2. · · · . Cantor prob´ o incluso no solo que las potencias de las clases de n´ umeros I y II son diferentes. Luego. En una extensa carta del 5 de noviembre de 1882 a Dedekind. . obtiene cadenas como: ω 2 + 1. ω + 1. que hab´ ıa llamado simplemente s´ ımbolos de infinidad. se define un nuevo n´ umero como el m´ ınimo n´ umero mayor que cualquier componente de la sucesi´ on. . define dos principios de generaci´ on Primer principio : Este principio consiste en producir nuevos ordinales mediante la adici´ on sucesiva de unidades. ω + 2. porque entre ellos se pod´ ıa establecer una cierta extensi´ on de los n´ umeros finitos. 251). Tomando los naturales como la primera clase de n´ umeros y a partir del transfinito ω la segunda clase. a los que me vi conducido durante los u ´ltimos a˜ nos sin caer en la cuenta de que eran n´ umeros concretos con un significado real” (tomado de [14]. ω 2 + 3. p. . α. el segundo principio le permite definir el elemento m´ aximo de esta sucesi´ on 2ω . (tomado de [14]. Adem´ as le explica algo que resulta muy importante para entender el procedimiento mental utilizado: ha decidido darle el tratamiento de n´ umeros reales de segunda especie a los objetos ω. sino que la potencia de los n´ umeros de clase II es precisamente la que sigue a la potencia de los n´ umeros de clase I. es el de potencia. Cantor aplica el primer principio y obtiene la secuencia: ω. . . Al continuar de esta forma combinando los dos principios. + υµ . Ahora se trataba de formalizarlos: “definir´ e a continuaci´ on los n´ umeros enteros reales infinitos. 253) El concepto fundamental empleado para diferenciar las clases. 10 . . . · · · . υ0 ω µ + υ1 ω µ−1 + . . . . . p. ω + 1. . Teniendo este n´ umero ω. Segundo principio : Cuando se tenga una sucesi´ on ilimitada de n´ umeros. A este respecto escribe: Definimos por tanto la segunda clase de n´ umeros (II) como la colecci´ on de todos los n´ umeros (en una sucesi´ on creciente determinada) que pueden formarse por medio de los dos principios de generaci´ on: ω.niveles existentes. con la condici´ on de que todos los n´ umeros que preceden a α (del 1 en adelante) constituyen un conjunto de potencia equivalente a la de la primera clase de n´ umeros (I). ω ω .

. b1 . mientras que en los transfinitos hay diferencias sustanciales. . . . an+1 . despu´ es de su bien conocida definici´ on. acerca del conjunto M cuando hacemos abstracci´ on de la naturaleza de sus diversos elementos m y del orden en el cual son dados. = (1. . . todo conjunto infinito numerable tiene la cardinalidad del conjunto N. . . .). . Partiendo de esta diferencia. Cantor relaciona los cardinales de acuerdo a su tama˜ no: Los conjuntos A y B tienen la misma cardinalidad o el mismo n´ umero cardinal. |A| < |B | si existe una inyecci´ on de A en B. En el apartado §1 de los Beitr¨ age. las dos barras denotan el doble proceso de abstracci´ on impl´ ıcito en los cardinales). . a2 . Para Cantor. 2ω diferente a la secuencia (a1 . . que Cantor denota como ℵ0 (alef cero). Esta distinci´ on proviene para Cantor de la diferencia conceptual entre “Zahl” y “Anzahl”. an . .) = (a1 . El hecho de que ω y ω + 1 fueran dos n´ umeros ordinales distintos. 86) En el apartado §2 de los Beitr¨ age. seg´ un la cual un conjunto (Menge) es una “colecci´ on cualquiera M de objetos definidos y distinguidos de nuestra percepci´ on o nuestro pensamiento” ([7]. .) = ω 2. . . an+1 . an . estos n´ umeros no cumpl´ ıan las mismas propiedades de los n´ umeros finitos. En este sentido. p. . por ejemplo no cumpl´ ıan la ley conmutativa: sea ω 1+ω diferente a la secuencia ω + 1 = (a1 . an . pero con igual cardinalidad llev´ o a Cantor a establecer una diferencia importante entre los n´ umeros finitos y los transfinitos. . que modernamente se designa como |A| = |B |. . 1). . . b1 .Sin embargo. a2 . En los n´ umeros finitos no hay diferencia entre su ordinal y su cardinal. . Cantor introduce la definici´ on de n´ umero cardinal: Damos el nombre de “potencia” o “n´ umero cardinal” de M a aquel concepto general. .) . pero no existe una 11 = (a1 . Anzahl toma en cuenta el orden. ([7]. 85). El t´ ermino Zahl se refiere a un conjunto sin importar el orden. . Los Beitr¨ age es un libro en el cual Cantor busca sistematizar y fundamentar su teor´ ıa de n´ umeros transfinitos. que surge de la facultad activa de nuestro pensamiento. a2 . a1 . . Cantor define en su trabajo Beitr¨ age zur Begr¨ undung der transfiniten Mengenlehre (Contribuciones a la fundamentaci´ on de la teor´ ıa de conjuntos transfinitos ). . . an . . . a2 . a2 . an+1 . . . b2 . . . . . . Es all´ ı donde introduce por primera vez el s´ ımbolo alef para la representaci´ on de los cardinales transfinitos. bn . de todos los ordinales de la primera clase (I). p. b2 . si existe una bisecci´ on de A a B (Cantor escribe A en lugar de |A|. los cardinales transfinitos.

. Versi´ on de 1883: 2ℵ0 = ℵ1 . de infinitas sucesiones de ceros y unos. Cantor se dio cuenta que su definici´ on de conjunto como una colecci´ on arbitraria de elementos discernibles por nuestra intuici´ on. Como Cantor ya ha demostrado antes que el conjunto de los n´ umeros reales no es numerable. En 1939. de manera independiente. Cantor conjetur´ o que correspond´ ıa a ℵ1 . P (C ). adem´ as Cantor ha demostrado que ℵ1 es el cardinal transfinito siguiente a ℵ0 . enunciado conocido como “teorema de Cantor-Schr¨ oder-Bernstein” pues fue demostrado tambi´ en. . Concretamente. Para probar que |A| = |B | se demuestra que |A| ≤ |B | y |B | ≤ |A|. . Si tomamos partes de C. Por otro lado. A partir del teorema de Cantor-Schr¨ oder-Bernstein no es complicado demostrar que el conjunto 2N . donde P (N) es el conjunto de partes de N. . es decir en la axiom´ atica de Zermelo-Fraenkel (ZF ) m´ as el axioma de elecci´ on. por 12 . ℵℵω . 6. Denotando por ℵ1 . se tiene la desigualdad: ℵ0 < 2ℵ0 . Aunque Cantor no lo desarrolla en los Beitr¨ age. . En este sentido enunci´ o dos versiones de la denominada Hip´ otesis del Continuo que se detallan a continuaci´ on. la Hip´ otesis del Continuo indica que si X ⊆ R. .inyecci´ on de B en A. Cohen muestra la existencia de un modelo para ZF E . ℵ1 . ℵω . . Schr¨ oder. ℵ2 . . demostr´ o la independencia de la Hip´ otesis del Continuo en ZF E . daba lugar a contradicciones. ℵω . Uno de los aspectos que m´ as atorment´ o a Cantor fue determinar el cardinal transfinito que correspond´ ıa a la potencia del continuo. Cantor y los n´ umeros infinitamente peque˜ nos Hacia 1891. entonces. . . . Ello significa que |R| = 2ℵ0 = |P (N)| . en el cual se puede admitir cualquier valor ℵ1 . ℵω+1 . a la potencia del conjunto de ordinales de la segunda clase (II) se tendr´ a que ℵ0 < ℵ1 . . ℵω+1 . tiene la misma cardinalidad |R| de los n´ umeros reales. En 1963. como se dijo antes) de que el conjunto de n´ umeros ordinales de la primera clase (I) tiene una potencia menor que el conjunto de ordinales de la segunda clase (II). . . Cantor retoma el hecho (demostrado por ´ el mismo en 1882. Paul Cohen. . Kurt G¨ odel demostr´ o que la Hip´ otesis del Continuo no puede ser refutada en ZF E. Versi´ on de 1878: todo conjunto no numerable de n´ umeros reales tiene cardinalidad 2ℵ0 . |X | es finito. ℵℵω para 2ℵ0 . . . La determinaci´ on de |R| corresponde al primero de los famosos problemas planteados en 1900 por David Hilbert a la comunidad matem´ atica del siglo XX. y asignarle un n´ umero cardinal α. o ´ |X | = |N| = ℵ0 o ´ |X | = |R| = 2ℵ0 . . ℵ2 . por Felix Bernstein y E. La principal paradoja aparec´ ıa al tomar el conjunto C de todos los conjuntos como un conjunto. Mediante el m´ etodo del “forcing”. y designamos por β a su respectivo cardinal. establece los elementos te´ oricos necesarios para el establecimiento de la secuencia inagotable de los cardinales transfinitos: ℵ0 . .

Empez´ o neg´ andole estatus de conjunto a colecciones arbitrariamente grandes como las anteriores. ellos contradicen el concepto de n´ umero lineal. acotados y continuos). planteando el siguiente razonamiento: Sea Ω la colecci´ on de todos los n´ umeros ordinales. Un aspecto que llama la atenci´ on de la teor´ ıa de Cantor es su rechazo a las cantidades infinitamente peque˜ nas. La colecci´ on de todos los conjuntos mostrar´ ıa que el apelativo de conjunto exig´ ıa una regulaci´ on especial. Cantor se anticipa a la paradoja de Burali-Forti. 13 . En este sentido. Su noci´ on de multitud inconsistente. δ < δ . En 1895. ligada al infinito absoluto era poco precisa y adem´ as. restringiendo la palabra conjunto para las consistentes. el cual debe ser mayor que cualquier ordinal en Ω. esto es. define una multitud consistente si no lleva a contradicciones. entonces: α ≥ β. ten´ ıa connotaciones m´ ısticas que nada ten´ ıan que ver con estructuras y teor´ ıas matem´ aticas rigurosas. pues parec´ ıa contradecir su concepci´ on misma del infinito actual. Para ello introdujo los dos siguientes teoremas: Teorema 1: El sistema de todos los n´ umeros ordinales es una colecci´ on absolutamente infinita e inconsistente. los cuales ser´ an m´ as peque˜ nos que cualquier n´ umero arbitrario no existen. por Cantor. Cantor intentaba eludir el impase diferenciando multitudes consistentes e inconsistentes. Cantor la llam´ o infinito absoluto o “colecci´ on inconsistente”. Cantor excluye aquellas agrupaciones portadoras de inconsistencia. Teorema 2: El sistema de los alephs es absolutamente infinito e inconsistente. en primera instancia. que contradice lo anterior.la inecuaci´ on fundamental de la teor´ ıa de conjuntos tenemos que α<β Por otro lado. n´ umeros los cuales pueden ser pensados como longitudes de una l´ ınea recta. pero δ ∈ Ω y por lo tanto. Las colecciones inconsistentes las caracterizaba de la siguiente manera: A una colecci´ on constituida de tal forma que la “unificaci´ on” de todos sus elementos en un todo lleva a contradicci´ on. P (C ) ⊆ C . El conjunto bien ordenado Ω tiene asociado un n´ umero ordinal δ . no cero (resumiendo. ¿Cu´ al era la raz´ on para aceptar la existencia matem´ atica del infinito actual en lo grande y rechazarla en lo peque˜ no? En carta a Weierstrass comenta: Los n´ umeros lineales. En primer lugar. Uno de los problemas centrales de la teor´ ıa de Cantor era demostrar que la potencia de cualquier conjunto ten´ ıa que ser un alef. Para evitar contradicciones. No bastaba la definici´ on ingenua incorporada. Estas inconsistencias obligaron a una revisi´ on conceptual por parte de Cantor.

Thoralf Skolem y Alfred Tarski incorporan dos teoremas b´ asicos. (Versi´ on tomada de [12]. Entonces Γ es satisfactible en alguna estructura de cardinalidad ≤ κ. Los primeros resultados en este sentido. Sea L un lenguaje en el cual hablaremos de N .Seg´ un Cantor. Sea Γ un conjunto satisfactible de f´ ormulas en un lenguaje de cardinalidad κ . En oto˜ no de 1960 se me ocurri´ o que los conceptos y m´ etodos de la L´ ogica Matem´ atica contempor´ anea eran capaces de proveer un marco adecuado para el desarrollo del C´ alculo Diferencial e Integral por medio de los n´ umeros infinitamente grandes e infinitamente peque˜ nos. En 1920. usando la teor´ ıa de modelos. Denominemos Teo N . poco despu´ es de mediados del siglo XX. es decir estructuras *N . fueron publicados por L¨ owenheim en 1915. p. la cual es falsa o verdadera. En particular. para el caso finito. vii) Sin embargo. ([22]. demostrar´ ıan otra cosa. El proceso seguido por Skolem se nos antoja hoy en d´ ıa natural: sea una teor´ ıa matem´ atica determinada. el matem´ atico Abraham Robinson. La l´ ogica de primer orden y los n´ umeros infinitos En 1960. tal que todo enunciado de Teo N . y que son modelos para Teo N . por ejemplo los n´ umeros naturales ordinarios y su aritm´ etica. al conjunto de todos los enunciados verdaderos en N . El asunto es que Skolem demostr´ o que existen otros modelos para Teo N . se necesita controlar el crecimiento y decrecimiento de los cardinales transfinitos. le abre paso a la fundamentaci´ on de los infinitesimales en lo que se ha llamado el an´ alisis no est´ andar. p. 197) La forma del teorema para cardinalidades ascendentes se debe a Tarski. denominado el teorema de L¨ owenheim–Skolem–Tarski (LST ): 14 . Se dice que N es un modelo para Teo N . esencialmente diferentes de N . Para ello Leopold L¨ owenheim. los infinitesimales no ten´ ıan mucha importancia te´ orica pues carec´ ıan de una estructura propia como cuerpo te´ orico matem´ atico. en los que se contituy´ o el teorema de L¨ owenheim–Skolem (LS ). Los trabajos de Abraham Robinson. El primero en introducir modelos no est´ andar fue el l´ ogico noruego Thoralf Skolem. al ser interpretado como una proposici´ on de N es verdadera. es decir N es una estructura matem´ atica. 7. son los llamados “modelos no est´ andar”. Cualquier enunciado en L es una proposici´ on concerniente a N . El primer teorema permite atrapar cardinalidades descendentes: Teorema 1. El transfondo de la constituci´ on de modelos no est´ andar tiene que ver con la domesticaci´ on del infinito. la teor´ ıa de modelos no est´ andar no es un invento de Robinson. Skolem lo extendi´ o para lo numerable. que llamaremos “universo est´ andar” y lo designaremos por N .

15 . (b) Si todo subconjunto Γ0 de Γ es satisfactible. existe n tal que 1 > n . en una versi´ on para lenguajes numerables. constituy´ endose en la salida l´ ogica al problema ontol´ ogico del infinito. Sea L un lenguaje del universo est´ andar de los n´ umeros reales. p. en el cual la colecci´ on entera es verdadera. ning´ un n´ umero real cumple con esta propiedad.Teorema 2. el cual. si un n´ umero a ∈∗ R puede suceder que sea un n´ umero finito. Cada uno de estos enunciados pueden ser expresado en el lenguaje L. Sea Γ un conjunto satisfactible de f´ ormulas en un lenguaje de cardinalidad κ . p. y sea el n´ umero i. (Versi´ on tomada de [12]. a es un infinitesimal si |a| < m. aparece como un corolario del “teorema de completitud” en la tesis doctoral de G¨ odel en 1930. sobre el cual se establece la siguientes colecci´ on infinita de enunciados: P1 P1 P1 = 0 < i < 1/2 = 0 < i < 1/3 = 0 < i < 1/4 . por el axioma de compacidad. Sin embargo. Por lo tanto. La herramienta l´ ogica usada por Robinson fue el teorema de “compacidad”. . por ejemplo es un infinitesimal). entonces Γ es satisfactible. Con referencia al universo est´ andar de los n´ umero reales. De esta manera. 2. pues para cualquier real > 0. para todo m perteneciente a los reales est´ andar positivos (cero. Lo profundo del teorema de compacidad es que si se tiene una colecci´ on de enunciados formulados en el lenguaje L. los teoremas de LS y LST . cada colecci´ on finita de los enunciados anteriores es verdadera. existe un universo no est´ andar. La aceptaci´ on de los infinitesimales y los transfinitos como n´ umeros propiamente dichos empezaba a hacerse efectiva. (Versi´ on tomada de [12]. Este universo contiene a los n´ umeros reales est´ andar y a los elementos infinitesimales i. capturan el infinito en todos sus o ´rdenes. a es un n´ umero finito si a ∈ R. El libro Non-Standard Analysis (1966) de Abraham Robinson constituye el punto culminante de este itinerario. . denominado universo no est´ andar de los reales. 190) El teorema de compacidad permite la entrada de los infinit´ esimos mediante procesos como el siguiente. M´ as a´ un. un infinitesimal o un n´ umero infinito: 1. por ∗ R. tambi´ en acoge a los n´ umeros infinitamente grandes. Entonces. ser´ a verdadera para todos los enunciados. el n´ umero i pertenece a un universo mucho m´ as amplio que R. y en el universo est´ andar toda subcolecci´ on finita es verdadera. En versi´ on moderna: Teorema 3. Robinson simboliza al nuevo campo num´ erico. 199) Desde la o ´ptica que nos interesa. Si Γ es satisfactible en alguna estructura de cardinalidad infinita. que pueden ser usados de manera consistente. Entonces para todo cardinal λ ≥ κ existe una estructura de cardinalidad λ en la que se satisface Γ.

. De esta forma el universo ∗ R del an´ alisis no est´ andar involucra a los n´ umeros finitos (pertenecientes a R). La idea fundamental se basaba en partir de los n´ umeros racionales y. Si a es un infinitesimal. las t´ ecnicas utilizadas y finalmente la axiom´ atica. tanto Cantor como Dedekind. Sin embargo sabemos que este paso result´ o ser una quimera. Tenemos un objetivo modesto.999999. la serie: 9 9 9 + + +. La demostraci´ on nos parece sencilla: tomemos x = 0. es una manera de expulsar los infinitesimales y los transfinitos por una v´ ıa jur´ ıdica. construir los irracionales. Cantor y Dedekind. todo esto en relaci´ on con el infinito..999999.. obteniendo x = 9/9 = 1. El universo num´ erico no est´ andar y el continuo No es nuestro prop´ osito aqu´ ı analizar a fondo el modelo no est´ andar de los n´ umeros reales. que es una noci´ on del continuo est´ andar. los presupuestos te´ oricos. 10x = 9. Como vemos. los n´ umeros infinitamente peque˜ nos y los n´ umeros infinitamente grandes (inversos de los infinitesimales). En este sentido. a = 0. prototipo de continuo. As´ ı lo entendieron matem´ aticos como Weierstrass. caracterizada como campo ordenado y completo. quienes se propusieron la construcci´ on del continuo aritm´ etico.. consiste en construir un conjunto num´ erico de tal suerte que sus elementos “llenen” completamente los puntos de la l´ ınea recta. es pertinente recordar que la estructura de los n´ umeros reales.. en el fondo..3. En el fondo para lograr el resultado estamos utilizando el concepto de convergencia de una serie... es decir. −0. Para entender un poco la extensi´ on de Robinson analicemos un ejemplo esclarecedor... debieron acudir a la autoridad de un axioma para establecer esta correspondencia. 8..999999.999999. coinciden. Es un hecho elemental para nosotros que el n´ umero 0. y el 1. a trav´ es de ellos. 9.999999. entonces... Hay que entender que esa necesidad se torna perentoria al comprobar que los infinitos racionales no llenan la totalidad de la recta geom´ etrica. Se trata de brindar una idea intuitiva de los cambios que se dar´ ıan a nivel de las concepciones del continuo y de los sistemas num´ ericos. es un producto moderno que nos permite visualizar el continuo geom´ etrico como un agregado de puntos. entonces a−1 es un n´ umero infinito. La idea general. 10 100 1000 16 . Pero ´ este es.. un acto discriminatorio.. y rest´ emolos 10x −x 9x = = = 9. llevan a un copamiento total de la recta por los elementos del conjunto num´ erico. al final.0000000000.

Basta que tengamos unas reglas que nos digan como aplicar al mundo emp´ ırico ciertas partes relevantes de nuestra teor´ ıa. para el cual ser´ an verdaderos los siguientes enunciados: P1 P1 P1 = 0 < i < 0.99 = 0 < i < 0.. lo cual significa que la sucesi´ on de sumas parciales „ 1− 1 10n «ff  9 (1 10 1 − 10 n) 1 1 − 10 ff = tiene como l´ ımite 1. pues contiene ´ los reales weierstrassianos. Los infinitesimales se incorporan a las matem´ aticas porque constituyen una herramienta u ´til que permite abreviar procesos abstrusos: Me siento totalmente incapaz de captar la idea de una totalidad infinita en acto. .. No hay ninguna raz´ on ontol´ ogica para ello. (tomado de [23]) De esta forma. el l´ ımite permite “ver” como “acabado” un proceso potencial.999 .99999. Este tambi´ en es el caso del continuo de Robinson. Pero esto es un ardid te´ orico. los infinitesimales y los infinitamente grandes.. Seg´ un Lakatos. Sin embargo. por una parte y estructuras infinitas por la otra. o si queremos ex- presarlo en lenguaje de inecuaciones: (∀ > 0)(∃N ∈ N)(∀n ≥ N ) 1 − 1 − 1 10n < . eran carentes de significado. A m´ ı me parece que hay un abismo insalvable entre conjuntos o estructuras de uno.. El continuo de Leibniz es m´ as “rico”. los resultados de Robinson tienen implicaciones filos´ oficas profundas en cuanto a la conceptualizaci´ on del continuo. la posici´ on de Robinson es radical frente al infinito actual. y el n´ umero 1. cuando n tiende a infinito. el mismo Robinson declara: Una vez m´ as..99999. que finalmente nos permite establecer la identificaci´ on del n´ umero 0. . y usar los infinitesimales sin un soporte ontol´ ogico. Usando el mismo argumento del apartado anterior tenemos que el teorema de compacidad le abre paso a la existencia de un n´ umero i. (tomado de [23]) 17 . Observemos que el paso fundamental. Para Imre Lakatos . para Robinson la totalidades infinitas s´ olo ten´ ıan un car´ acter referencial. dos o cinco elementos. y 1. su idea es aferrarse a la tradici´ on aristot´ elica. es la aplicaci´ on del l´ ımite. De la misma manera se podr´ ıan obtener infinitos t´ erminos que cumplen con la misma propiedad.9 = 0 < i < 0.. este criterio no implica que los t´ erminos de la teor´ ıa hayan de interpretarse directamente y en detalle. De esta forma i ser´ ıa tal que estar´ ıa entre 0. hist´ oricamente se pueden reconocer dos teor´ ıas rivales: el continuo Weierstrasiano y el continuo Leibniziano. Al respecto.converge al l´ ımite 1.

M´ exico. Metaf´ ısica. Madrid. De hecho. G. El Analista. comodidad o requerimientos t´ ecnicos. [7] Cantor. Grijalbo. demostr´ o que los modelos matem´ aticos no tienen naturaleza categ´ orica y que en u ´ltimas. madrid. B. G. La l´ ogica nos ha mostrado un universo. Curso de An´ alisis. colecci´ on MATHEMA. Al ampararse en la teor´ ıa de modelos de la l´ ogica matem´ atica para construir su modelo no est´ andar de los n´ umeros reales. 1994 (Primera versi´ on en franc´ es. seg´ un la cual el n´ umero era una colecci´ on de unidades. Cali. Servicios Editoriales de la Facultad de Ciencias. En: El Mundo de las Matem´ aticas. 1851). tradici´ on. Ediciones Rialp. [6] Bolzano. que con la construcci´ on de modelos no est´ andar. Gredos. 1994. 1991 (Primera versi´ on en alem´ an: Leipzig. Robinson est´ a siguiendo el juego de la legalidad matem´ atica. [2] Arist´ oteles. 1955 (primera versi´ on en alem´ an 1895) [8] Cauchy. [4] Becker. UNAM. Contributions to the founding of the theory of transfinite numbers. A. colecci´ on MATHEMA.Tenemos pues. pero eso no significa que sean absolutos. Nos est´ a insinuando que la forma de legislar en lo matem´ atico no es de ninguna manera absoluta. [5] Berkeley. Hoy nuestra conceptualizaci´ on sobre el n´ umero es mucho m´ as fina. Discurso dirigido a un matem´ atico infiel. la escogencia de tal o cual teor´ ıa es cuesti´ on de gustos. O. 1998. Las Paradojas del infinito. el mismo G¨ odel en 1973. F´ ısica. Tambi´ en hemos superado aquella definici´ on en la que muestra al n´ umero como una clase de equivalencia. eso es innegable. Barcelona. Colecci´ on Sigma. Skolem demostr´ o algo muy profundo epistemol´ ogica y filos´ oficamente hablando. le pronosticar´ ıa al an´ alisis no est´ andar un camino promisorio. Servicios Editoriales de la Facultad de Ciencias. 18 . Una aproximaci´ on hist´ orico-filos´ ofica a la demostraci´ on y el rigor matem´ atico. Vemos que hist´ oricamente esta noci´ on ha ido variando de acuerdo a los cambios conceptuales que se han ido dando hist´ oricamente. Dover Publications. 1966. donde los n´ umeros infinitos tienen sentido. Madrid. UNAM. G. L. Referencias [1] Arbel´ aez. Tesis de Maestr´ ıa. Por supuesto que existen modelos oficiales que los matem´ aticos nos esforzamos por resguardar. se˜ nal´ andolo como el an´ alisis del futuro. 1821). Nuestra exploraci´ on inici´ o con la pregunta sobre la ontolog´ ıa de los n´ umeros. New York. [3] Arist´ oteles. 1995. M´ exico. que a pesar de ser mucho m´ as rico respeta la tradici´ on y se muestra generoso con algunos objetos que en un momento hist´ orico fueron desechados como patolog´ ıas. Las magnitudes y l´ ımites del pensamiento matem´ atico. Universidad del Valle. que aquella de Euclides. 1998. Gredos.

Universidad del Valle. ciencia y epistemolog´ ıa. que no se detiene ante las cantidades fraccionarias o irracionales. Massachusetts. [24] Rucker. A. [14] Grattan-Guinness. 1994. Georg Cantor. [20] Pinter. Filosof´ ıa e Historia de las matem´ aticas. Madrid. G. London and New York. Las ideas matem´ aticas de George Berkeley. Del c´ alculo a la teor´ ıa de conjuntos 1630-1910. Non-Standard Analysis. Madrid. 19 . J. [11] Dedekind. Development. 1970. Elementos. Amsterdam.I. 1982. vol. 1982. Madrid. A. A. A. Harvard University Press. En: Mathesis. W. Set theory. Matem´ aticas. C. R. New York. 1998 (Primera versi´ on an´ onima: 1696) [18] Moore. Cambridge. as´ ı como para las tangentes. El papel del infinito en el surgimiento de la topolog´ ıa conjuntista. M´ exico. I. Cali. 1971. L. UNAM. H. Madrid. G. M´ exico. [19] Moore. el infinito. J. [15] Lakatos. Alianza editorial. S. Boston. Routledge. [13] Euclides. 1972). recopilaci´ on de Francisco Vera. New york. [21] Recalde. 1978. Aguilar. An´ alisis Infinitesimal: Un nuevo m´ etodo para los m´ aximos y los m´ ınimos. An´ alisis de los infinitamente peque˜ nos para el estudio de L´ ıneas curvas. North-Holland Publishing. Una introducci´ on hist´ orica. R. (primera edici´ on. 1979. Hermann. colecci´ on MATHEMA. H. Editorial Tecnos.. Universidad Aut´ onoma de M´ exico. [25] Weyl. agosto de 1985. Direcci´ on general de publicaciones. 1993. J. [22] Robinson. ¿Qu´ e son y para qu´ e sirven los n´ umeros?. Alianza editorial. En: Cient´ ıficos griegos. N´ umero y continuo. 1990. His mathematics and Philosophy on the infinite. 1987. Philosophie Math´ ematique. W. W. Infinity and the mind. [23] Robles. Zermelo’s Axiom of Choice. N◦ 3. Paris. 1987. 1974. The infinite. [12] Enderton. (traducci´ on del original: A Mathematical Introduction to Logic. y es un singular g´ enero de c´ alculo para estos problemas.[9] Cavailles. [17] Marqu´ es de L’Hospital. [16] Leibniz. 1966). Tesis de maestr´ ıa. Servicios Editoriales de la Facultad de Ciencias. Ch. Addison Wesley. Universidad Aut´ onoma de M´ exico. 1998 (Primera edici´ on en 1872). 1982. M´ exico. Una introducci´ on matem´ atica a la l´ ogica. its Origins. Alianza Editorial. and Influence. Springer-Verlag. I. 1962. Academic Press. M´ exico. [10] Dauben. Birkh¨ auser. H.

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