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LOS SÍMBOLOS PATRIOS EN LA

CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD NACIONAL

José Martín Hurtado Galves

LOS SÍMBOLOS PATRIOS EN LA
CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD NACIONAL

José Martín Hurtado Galves

Senado de la República

Lic. Francisco Garrido Patrón Gobernador Constitucional del Estado de Querétaro Lic. María Guadalupe Murguía Gutiérrez Secretaria de Educación en el Estado M. en C. José Carlos Arredondo Velásquez Director de Educación Profr. Óscar Covarrubias Rivera Director de la Escuela Normal Superior de Querétaro M. en F. José Martín Hurtado Galves Jefe del Departamento de Desarrollo Académico C. José Guadalupe Bocanegra Mejía Colaboración Técnica

Primera edición: Senado de la República, octubre de 2005.
© Escuela Normal Superior de Querétaro 15 de Mayo No. 2 Centro Histórico, 76 000 Querétaro, Qro. www.norsupqro.edu.mx Tel: (01 442) 2 14 47 41 2 14 49 41

ISBN: 970-727-064-0 Impreso y hecho en México. Printed and made in Mexico.

A los maestros y alumnos de nuestro país que a diario se esfuerzan por cultivar y acrecentar la identidad nacional.

ÍNDICE
PRESENTACIÓN ..................................................................................... 9 EL ESCUDO NACIONAL MEXICANO ..................................................... 15 LA BANDERA NACIONAL MEXICANA ................................................... 45 EL HIMNONACIONAL MEXICANO ........................................................ 71 Historia ........................................................................................ 71 Análisis del texto completo ......................................................... 107 DOCUMENTOS LEGALES Y ORGANIZATIVOS ........................................... 119 Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales .............. 121 Ceremonial a la Bandera (Reglamento) ....................................... 147 Del ceremonial y juramento a la Bandera .................................... 155 Ley del 29 de noviembre de 1983 .............................................. 155 ANEXOS ........................................................................................... 165 Anexo 1. Discurso leído en el Gran Teatro Santa-Anna la noche del 15 de septiembre de 1854, en celebridad del Aniversario de la Independencia Nacional ......................................................... 165 Anexo 2. Composición poética, leída en la alameda de Méjico, en el Aniversario de las víctimas de la Patria, el 28 de septiembre de 1850 .......................................................................................... 175 Anexo 3. Himno a Santa Anna ................................................... 185 Anexo 4. Himno a Miramón ....................................................... 187 Anexo 5. Himno ......................................................................... 191 Anexo 6. Himno Nacional ........................................................... 195 BIBLIOGRAFÍA ................................................................................... 199

PRESENTACIÓN

Ojalá llegues a ser lo que eres Epicuro1

Los seres humanos siempre estamos siendo, individual y socialmente. A diario nos construimos en cada una de nuestras posibilidades de ser quienes somos. Nos conocemos y reconocemos como sujetos históricos en un constante devenir inacabado, desde los días y el concepto que tenemos de nosotros mismos, en cada una de las circunstancias multiculturales que se nos presentan y que buscamos consciente o inconscientemente. Somos en tanto estamos siendo, siempre en relación con lo que hacemos y dejamos de hacer. El estar siendo de continuo se da en y desde diferentes paradigmas, uno de ellos es el simbolismo, el cual nos permite afirmarnos desde lo que imaginamos ser, construyéndonos desde imaginarios colectivos multiculturales. El ser humano es un constante estarse haciendo en y desde los demás, ya sea real o ficticiamente, pues cada sujeto es él y su lucha por seguir siendo el que cree que es.
1

Sobre la felicidad. Traducción de Carlos García Gual. Editorial DEBATE, Barcelona, p.12.

Este libro trata precisamente acerca de algunas formas de construirnos, específicamente desde los símbolos patrios de nuestro país. Los símbolos patrios, al igual que cualquier símbolo debe ser entendido -si es que se quiere descifrar su fuerza de cohesión- desde su contexto icónico y cultural. A diferencia de los signos, los símbolos no pueden ser constreñidos en una definición unívoca, pues son conceptuaciones que perviven en el tiempo, lo que les hace modificar su significado original. Esto no deja de ser en esencia un fenómeno sincrético, ya que al ser readaptados en diferentes culturas, cobran diferentes significados y conceptuaciones. Así, aunque en México tenemos tres símbolos patrios oficiales, éstos han cambiado su apariencia (no su simbolismo nacional) según la historia tanto diacrónica como sincrónica de nuestro país. En la medida en que conozcamos nuestros símbolos patrios estaremos en mejores condiciones de construirnos tanto social como individualmente, pues si en otros países no tienen el problema de la identidad nacional, en México es uno de los tópicos que soportan nuestro devenir sociocultural y, aunque el significado de los símbolos patrios no puede resumirse en uno solo, en nuestro caso, por ser símbolos oficiales, representativos de nuestra identidad nacional como mexicanos, nos permiten comprender una parte de nuestro ser histórico identitario. Esto porque “la Historia, como parte de las Ciencias Sociales, reviste una gran importancia, ya que ésta, en su carácter interpretativo responde más bien a una necesidad de formación, antes que de información. Y es aquí precisamente en donde el concepto que se tenga acerca de la Historia va a apuntalar a los subsecuentes conocimientos que tengamos de nosotros como personas, como también de nuestro entorno sociocultural”.2
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José Martín Hurtado Galves. La aprehensión de la historia en la educación, una deontología personal. UPN / Miguel Ángel Porrúa. México, 2001, p. 49.

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Los símbolos patrios representan en nuestro país el rito socializador por excelencia, por ello, nos interesa mostrar cuán importante es conocerlos para valorarlos desde un sentido patriótico consciente. En la medida en que los analicemos podremos estar en mejores condiciones de analizar nuestra propia perspectiva cívica e histórica, con un marco de referencia sustentada que nos permita entender que nuestro objetivo en las ceremonias oficiales va mucho más allá de la mera re-presentación cívica; también, que la deontología o deber ser de cada uno de nosotros, -de seres humanos a mexicanos y de éstos a profesores mexicanos-, no está desligada del colectivo al que pertenecemos, ya que no puede estar desvinculada de la propia práctica consciente que cada uno de nosotros hacemos con respecto no sólo al por qué de nuestra profesión, sino también al para qué de nuestro ejercicio profesional de manera individual. Presentamos datos contrastados con el fin de comprender la interpretación de lo que sucedió en la historia de nuestros símbolos patrios. No pretendemos establecer conclusiones reduccionistas que den por descontado futuros cuestionamientos o análisis, pues ello conduce a la pereza y muerte intelectual; antes bien, queremos, -con el presente ejercicio analítico-, aportar al sentido de pertenencia nacional, a través del conocimiento y aprehensión de nuestros símbolos patrios. Creemos que en la medida en que reflexionemos acerca de cómo hacemos nuestros los símbolos patrios y cómo los reproducimos en nuestro ser identitario individual, nos ayudará a construir y desarrollar más y mejor nuestra identidad nacional. Si como profesores realizamos una crítica seria y fundamentada sobre los símbolos patrios, podremos hacer lo propio con nuestros alumnos; pues sólo a partir de que nosotros,
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como docentes, ejerzamos la crítica y el análisis de lo que decimos y hacemos en nuestras escuelas, podremos fomentar dichas características analíticas propias y necesarias de todo ser humano, al menos desde la educación formal. Es importante aclarar que este libro es parte del proyecto editorial de la Escuela Normal Superior de Querétaro, siendo sólo un modesto intento por presentar –especialmente– a los maestros, sin ningún interés de lucro, un análisis acerca de la historia y el significado de los símbolos patrios, esto lo hacemos atendiendo al Art. 54 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales: “Las autoridades educativas dictarán las medidas para que en todas las instituciones del Sistema Educativo Nacional, se profundice en la enseñanza de la historia y significación de los símbolos patrios […]”. Con ello buscamos ayudar al fortalecimiento y desarrollo de la identidad nacional de los profesores. Además, tomando en consideración el Punto de Acuerdo de la Iniciativa por el que solicita se conmemore el año 2004 como “Año del Himno Nacional Mexicano”, -año en el que estamos-, propuesta por las Senadoras Yolanda Eugenia González Hernández y Arely Madrid Tovilla, del grupo parlamentario del Partido Revolucionario Institucional, en el que se dice: PRIMERO. El Congreso de la Unión por conducto de su comisión permanente decreta denominar al año 2004 como “Año del Himno Nacional Mexicano, Símbolo de Identidad y Soberanía”. SEGUNDO. Convocar a todas las instancias de gobierno y organismos públicos de la Federación, Estados y Municipios, a participar en la conmemoración del centésimo quincuagésimo aniversario del Himno Nacional Mexicano. TERCERO. Impulsar el homenaje Nacional al Himno Nacional Mexicano en el sistema de educación primaria,
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secundaria, normal y de estudios técnicos y tecnológicos, así como en las universidades del país. CUARTO. Proponer a las Cámaras de Diputados y Senadores, a las Legislaturas de los Estados y a los cabildos municipales la realización de sesiones solemnes el día 15 de septiembre del año 2004, para conmemorar el centésimo quincuagésimo aniversario del Himno Nacional Mexicano. Por lo anterior -y sobre todo- porque estamos convencidos de que el profesor debe desarrollar un sentido de pertenencia nacional para que pueda ayudar a sus alumnos para que hagan lo propio, presentamos este libro. Sólo nos queda agradecer a la Secretaría de la Defensa Nacional, a través del General de Brigada Diplomado de Estado Mayor Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, Comandante de la 17/a. Zona Militar, a la Dra. en Historia Ángela Moyano Pahisa, investigadora de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro y al M. en Antropología David Saavedra Vega, catedrático de la Escuela Normal Superior de Querétaro, por la lectura que realizaron de este libro así como por sus valiosas sugerencias y observaciones. También gracias al Departamento de Educación Física de Michoacán por su gentil aceptación y autorización para publicar como anexo el Reglamento Ceremonial a la Bandera. Por último, agradecemos a la Dirección de la Escuela Normal Superior de Querétaro y en especial a su Director, el maestro Óscar Covarrubias Rivera, por las orientaciones y facilidades que nos dieron para la elaboración de este trabajo; así como a la Comisión de Biblioteca y Asuntos Editoriales del Senado de la República, que preside el Senador Adalberto Arturo Madero Quiroga, por auspiciar la edición del presente libro. Esperamos que los lectores, en especial los maestros, puedan encontrar, en este texto los elementos necesarios que les ayuden a construir y desarrollar una identidad nacional ba13

sada en la comprensión y análisis de los símbolos patrios, para bien de ellos y -sobre todo-, de sus alumnos, pues son éstos la razón de nuestro quehacer y a quien nos debemos profesionalmente, por bien de cada uno de ellos y de nuestra Patria.

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EL ESCUDO NACIONAL MEXICANO

Este capítulo tiene por objetivo presentar, desde un enfoque analítico y sin caer en maniqueísmos, la historia del Escudo Nacional Mexicano. Seguiremos un hilo conductor cronológico, es decir, revisaremos su historia según el orden temporal en que fue apareciendo. Empecemos por su definición. El Escudo Nacional Mexicano “está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud, con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada, de modo que armonice con el frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional. Un modelo del Escudo Nacional, autenticado por los tres poderes de la Unión, permanecerá depositado en el Archivo General de la Na-

ción, uno en el Museo Nacional de Historia y otro en la Casa de Moneda”.3 La historia de dicho Escudo es, a su vez, parte de la historia de los aztecas4 en su largo peregrinar hasta convertirse en el pueblo mexica. Con el fin de comprender mejor su significado y simbolismo, revisaremos la historia de este gran pueblo nahuatlaca. La migración mexica puede considerarse distribuida en tres diferentes etapas.5 La primera de ellas cubre el recorrido desde Aztlán, en el actual estado de Nayarit, concretamente en la región de San Felipe Aztatán y hasta la región de Coatépec, cuando ese centro estaba ocupado por los toltecas. De esta primera etapa se cuenta con poca información, pues el Códice Mendocino sólo registra la salida de Aztlán en el año Ce Técpatl (uno cuchillo de pedernal) que según el Padre Tello corresponde al 1091. Siguen el curso del Río Santiago hasta llegar a la Laguna de Chapala de donde continúan hacia la zona norte de Tula. En este primer recorrido los mexicas van acompañados de otras ocho tribus, pero para la segunda etapa que comprende un itinerario desde Coatépec6 hasta Chapoltépec viajaron solos, pasan por Cuextecatlichocayan y siguen a Cóatl Icámac (lugar donde sale la serpiente) en donde permanecen 28 años y un año antes de abandonar el sitio encienden
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Artículo 2º de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. “El pueblo cuyo rostro nadie conocía”. Miguel León-Portilla. Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares. FCE. México. 1994. p. 37. Tomado del Códice Mendocino. Colección de documentos conmemorativos del DCL aniversario de la fundación de Tenochtitlán (Ciudad de México). SEP. México 1975. Al respecto, León-Portilla dice: “Formando parte de las célebres siete tribus, venidas del mítico Chicomóztoc, habían sido aventajados en el tiempo por otros grupos que, como los tlaxcaltecas y huexotzincas, habían atravesado las sierras, para ir a situarse más allá de los volcanes en las cercanías de Cholula, en el Valle de Puebla”. Miguel León-Portilla, Op. cit ., p. 37.

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su primer fuego nuevo, ceremonia con la que se daba por terminado el ciclo calendárico de 52 años. Posteriormente marcharon a Tula (lugar de tules) en donde permanecieron 19 años. Continuaron su peregrinaje hacia Atlitalaquián (donde se filtra o cuela el agua) ahí estuvieron diez años al cabo de los cuales se dirigieron a Tlemaco (donde está el sahumador), durando ahí cinco años. Continuaron a Atotonilco (lugar del agua caliente) radicando en este sitio por cinco años. Todos los sitios referidos anteriormente se localizan en el actual estado de Hidalgo. El siguiente punto que ocuparon por 12 años fue Apazco (lugar del lebrillo), en donde encendieron su segundo fuego nuevo. Habían transcurrido 52 años desde su salida de Cóatl Icámac. Siguieron a Tzompanco (lugar del muro de cráneos), ahí, estuvieron cuatro años y se trasladaron a Xoltocán (lugar de las arañas de arena), donde permanecieron el mismo lapso de tiempo de ahí se dirigieron a Acallan o Acalhuacán (donde se hacen las canoas), donde permanecieron otros cuatro años. Posteriormente se establecieron la misma cantidad de años en Ehecatépec (cerro del viento) de donde marcharon a Tolpétlac (donde se hacen las esteras de tules o petates), ahí estuvieron ocho años. Todos estos sitios se localizan en el actual Estado de México. Más tarde avanzaron a Coatitlán (lugar de serpientes) donde permanecieron por 20 años al cabo de los cuales se instalaron durante cuatro años en Huixachtitlán (lugar de las hierbas espinosas). Continuaron a Tecpayoacán (lugar de pedernales) hoy Cerro del Chiquihuite, en ese sitio encendieron su tercer fuego nuevo. Habían transcurrido 104 años desde su salida de Cóatl Icámac. Siguieron su camino a Pantitlán (lugar de banderas), estuvieron cuatro años y se trasladaron a Amalinalpan (lugar de las hierbas acuáticas) en donde solicitaron permiso a los tecpanecas de Azcapotzalco para aposentarse por ocho años, al cabo de los cuales regresaron a
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Pantitlán para una nueva estadía de cuatro años. Marcharon entonces a otras poblaciones donde permanecerián cuatro años en cada una de ellas: Acolnáhuac (donde hace recodo el agua), pasaron más tarde a Popotlán (lugar de los popotes) y siguieron a Techcatitlán (lugar de la piedra de sacrificios) y avanzaron a Atlacuihuayan (donde elaboraron el Átlat), y finalmente se instalaron en Chapoltépec (Cerro del chapulín) que es el último sitio referido por la tira de la peregrinación o Códice Mendocino, aunque cabe aclarar que estando en ese lugar quedaron bajo la dominación de Culhuacán y participaron de una guerra entre ese grupo y los de Xochimilco. En Chapoltépec encendieron un cuarto fuego nuevo que nos permite saber que para entonces habían transcurrido 156 años desde su paso por Cóatl Icámac. La tercera etapa de su recorrido la realizaron en la cuenca de México y comprendió desde su expulsión de Chapoltépec, hasta la fundación de su ciudad capital México Tenochtitlán. Para saber de esta parte de la peregrinación veamos lo que nos dice el Códice Ramírez. Expulsados de Chapoltépec regresaron a Atlacuihuayan, en ese lugar solicitaron tierras a los culhuas quienes conocedores de la belicosidad de los mexicas, pensaron perjudicarles entregándoles un sitio inhóspito. Tizapán (lugar de las aguas blancas), donde abundaban víboras y sabandijas, con la idea de que éstas acabaran con los aztecas.7 Poco tiempo después, el señor de Culhuacán envió mensajeros a Tizapán para ver qué había sido de los mexicanos; y grande fue su sorpresa al encontrar una población crecida y cuidada, que le solicitó permiso para comerciar con Culhuacán y para casarse con mujeres de ese pueblo. Posteriormente los mexicanos le solicitaron una hija, para
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“Los aztecas mucho se alegraron, / cuando vieron las culebras, / a todas las asaron, / las asaron para comérselas, / se las comieron los aztecas”. Crónica Mexicáyotl, escrita en náhuatl por Don Fernando Alvarado Tezozómoc. Instituto de Historia, Imprenta Universitaria, México, 1949. Citado por Miguel LeónPortilla, Op. cit. p. 41.

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hacerla su soberana, el señor de Culhuacán accedió; y cuando se le invitó para lo que él suponía habría de ser la coronación de su hija como señora de los mexicanos, se encontró con la sorpresa de que había sido sacrificada para convertirla en la Diosa Tosí (Nuestra Abuela). El señor de Culhuacán montó en cólera y desató la guerra contra los mexicanos hasta expulsarlos de Tizapán y obligarlos a recorrer otros sitios. Siguieron su camino entre pantanos, islotes y tulares, pasaron por Mexicaltzingo, Ixtacalco y finalmente Mixiutlán (lugar del parto) en donde se fueron introduciendo al lago para construir sobre chinampas la gran ciudad que asombró al cronista Bernal Díaz del Castillo, la gran Tenochtitlán,8 la cual se fundó en el mes de julio de 1325.9 Por su parte Miguel León-Portilla nos dice: “De este modo vivieron los aztecas hasta el año de 1323, año en el que su dios tutelar Huitzilopochtli les dio a conocer su designio, visto con ojos no-aztecas, siniestro. Huitzilopochtli ordenó que fueran a pedir al nuevo rey de Culhuacán, Achitómetl, les cediera a su hija doncella, para convertirla en su diosa Yaocíhuatl, la mujer guerrera. Quizás por temor, o tal vez pensando que su hija iba a convertirse realmente en la diosa viviente de los aztecas, el señor de Culhuacán accedió a la petición de éstos. Pero el designio de Huitzilopochtli no era precisamente conservar la vida de la doncella. El dios de la guerra ordenó que la joven culhuacana fuera sacrificada de inmediato. Con su piel se atavió luego un sacerdote que debía simbolizar a Yaocíhuatl, la mujer guerrera. La última parte de la orden de Huitzilopochtli, consistió en imponer a los aztecas que invitaran al anciano señor de Culhuacán, Achitómetl, para que viniera a dar culto a su hija convertida en diosa. Los culhuacanos vinieron a adorar a la nueva dio8

Del náhuatl tetl, piedra; nochtli, tunal; tenochtli, el tunal y la piedra; Tlán, lugar; Tenochtitlán, El lugar del tunal en la piedra. Según algunas tradiciones fue el 18 de junio de 1325.

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sa. Llegados ya frente al templo donde se hallaba el sacerdote vestido con la piel de la joven sacrificada, el humo del copal impidió al rey Achitómetl darse cuenta desde el primer momento de lo que allí sucedía. Comenzó a hacer sus sacrificios, degollando codornices, ante quien pensaba que era su hija, viviente diosa de los aztecas. Pero de pronto, al disiparse el humo del incienso, cayó en la cuenta el culhuacano del crimen cometido por quienes habían dado muerte a su hija. Su dolor de padre lo describe así el texto indígena: Se horrorizó grandemente el señor de Culhuacán, / dio gritos de espanto, / gritó a los señores, / a sus vasallos de Culhuacán, / les dijo: / -¿Quiénes sois vosotros, oh culhuacanos? / ¿No veis que han desollado a mi hija? / ¡Démosles muerte, / acabemos con ellos, / que mueran aquí los perversos! / Comenzó entonces la lucha, / pero luego se oyó que Huitzilopochtli decía: / -Sé lo que ha pasado, / salíos con tiento, / con cautela escapad de aquí. / Los de Culhuacán persiguieron a los aztecas, / los arrojaron al agua, / los aztecas se fueron a Acatzintitlán. / Todavía entonces los persiguieron los culhuacanos. / Pero los aztecas atravesaron hacia acá, / se vinieron con la flecha y el escudo, / y a quienes no podían vadear el agua, / les puso un puente, / una mujer vestida a la manera antigua, / nadie sabe de dónde vino. / Cuando los aztecas huyeron, / cuando salieron a combatir, / sus niños estaban durmiendo en las cunas, / otros cuantos gateaban. Tal fue el comportamiento de los aztecas con la gente de Culhuacán. Siguiendo el mandato de su dios, habían mostrado que su manera de pensar y vivir era distinta de la de los otros pueblos de origen tolteca”.10 Hay otras versiones respecto al lugar, origen y número de tribus que salieron: “se habla de Chicomóztoc, de Aztlán, Culhuacán, Hueiculhuacán, Quinehuayán, etc. En algunas de las fuentes puede encontrarse un nombre compuesto, por
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Crónica Mexicáyotl, Op. cit. p. 41.

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ejemplo, en la obra del historiador indígena Cristóbal del Castillo se dice que los mexicas salieron de AztlánChicomóztoc, el cual se muestra en las fuentes como la patria originaria de siete grupos humanos. Sus cuevas hacen referencia a ello. Pictográficamente, Chicomóztoc puede aparecer representada como una montaña provista de un conjunto de siete úteros que albergan sendos pueblos a punto de nacer, con lo que se descubre como la gran montaña madre, la paridora de los grupos humanos. Los relatos míticos corroboran esta representación. Por ejemplo, Fray Jerónimo de Mendieta, en su Historia eclesiástica indiana, consigna en un mito que los dioses crearon a los hombres en Chicomóztoc. Los Anales de Cuauhtitlán, por su parte, dicen que los primeros chichimecas salieron de Chicomóztoc. Lo anterior puede precavernos del vano intento de ubicar un Chicomóztoc histórico. No hay población alguna con capacidad suficiente para constituirse en el lugar de origen de todos los pueblos. Se repite en las fuentes que de Chicomóztoc salieron siete pueblos diferentes, pero no son siempre los mismo siete. En algunas narraciones de origen los mexicas no aparecen en la lista. Así, en el códice llamado Historia tolteca-chichimeca, los pueblos chichimecas que ocupan los siete úteros de Chicomóztoc son los malpantlacas, los texcaltecas, los cuauhtlinchantlacas, los totomihuaques, los zacatecas, los acolchichimecas y los tzauctecas […] Chicomóztoc, en conclusión, es un arquetipo de amplia distribución en Mesoamérica. Es un lugar mítico que responde a la necesidad de explicar que tras la creación genérica del hombre debió existir otra creación, específica, que dotara a cada pueblo de sus características étnicas y lingüísticas. No es una creación conjunta de la totalidad de los pueblos, sino la que deja salir a la luz del mundo, paulatinamente, a los distintos grupos humanos que van sucediéndose en la historia. ¿Por qué los relatos históricos empiezan por
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Chicomóztoc? Porque cada pueblo debe indicar cuál fue su momento de origen y quiénes sus hermanos de parto para marcar correctamente su presencia y su ubicación políticas”.11 La razón por la que los aztecas abandonaron Aztlán fue porque “hacia 1111 […] según la leyenda, la orden de partida la había dado el dios patrono, Huitzilopochtli, por medio del canto de un ave que parecía pronunciar tihui, tihui (nos vamos, nos vamos). El dios patrono guió a su pueblo. Cuatro sacerdotes se turnaban para cargar su imagen y oían en sueños sus mandatos”.12 Hay otras leyendas al respecto: “un pájaro se les apareció sobre un árbol muchas veces, el cual cantando repetía un chillido que ellos quisieron interpretar como diciendo tihui (ya vámonos). Como esta representación fue durante muchos días, y muchas veces, uno de los más sabios de aquel linaje y familia, llamado Huitziton reparó en ello, y considerando el caso quiso aprovecharse de este canto para fundar su intención, diciendo que era llamamiento que alguna deidad oculta hacía por medio del canto de aquel pájaro. Para tener un compañero y un ayudante en sus intenciones dio parte de ello a otro llamado Tecpátzin, diciéndole: ¿Por ventura, no advertiste aquello que el pájaro nos dice? Tecpátzin le respondió que no a lo cual Huitziton dijo: Lo que aquel pájaro nos manda es que nos vayamos con él, y así conviene que le obedezcamos y sigamos. Tecpátzin, que entendió lo mismo que Huitziton en el canto del pájaro, fue del mismo parecer. Los dos juntos lo dieron a entender al pueblo”.13 Posteriormente, al iniciar la peregrinación ocurrió, según las tradiciones, un acontecimiento extraordinario:
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Alfredo López Austin. “Mitos de una migración”, en: México antiguo. Antología de arqueología mexicana. SEP. Biblioteca para la actualización del maestro. México. 1995, pp. 223-224. Ibid., p. 223. Walter Krickeberg. Mitos y leyendas de los aztecas, incas, mayas y muiscas. FCE. México. 1995. p. 78.

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Huitzilopochtli, uno de cuyos nombres era Mexi, se apareció en forma de águila y les indicó a los aztecas que su nuevo nombre sería el de mexicas o mexitini. El dios o numen tutelar Huitzilopochtli fue su guía. “Yo os iré sirviendo de guía, / yo os mostraré el camino”. / En seguida, los aztecas comenzaron a venir hacia acá, / existen, están pintados, / se nombran en lengua azteca / los lugares por donde vinieron pasando los mexicas. / Y cuando vieron los mexicas, / ciertamente andaban sin rumbo, / vinieron a ser los últimos. / Al venir, / cuando fueron siguiendo su camino, / ya no fueron recibidos en ninguna parte. / Por todas partes eran reprendidos. / Nadie conocía su rostro. / Por todas partes les decían: / -“¿Quiénes sois vosotros? / ¿De dónde venís?” / Así en ninguna parte pudieron establecerse, / sólo eran arrojados, / por todas partes eran perseguidos. / Vinieron a pasar a Coatépec, / vinieron a pasar a Tollán, / vinieron a pasar a Ichpuchco, / vinieron a pasar a Ecatépec, / luego a Chiquiuhtepetitlán. / En seguida a Chapoltépec / donde vino a establecerse mucha gente. / Y ya existía señorío en Azcapotzalco, / en Coatlinchán, / en Culhuacán, / pero México no existía todavía. / Aún había tulares y carrizales, / donde ahora es México”.14 En lo que se refiere al mito del águila sobre el nopal devorando una serpiente, este lugar -como hemos visto- les había sido anunciado por su dios Huitzilopochtli, en la Crónica Mexicáyotl, León Portilla nos lo describe de la siguiente manera:
“Llegaron entonces Allá donde se yergue el nopal. Cerca de las piedras vieron con alegría cómo se erguía un águila sobre aquel nopal.
14

Crónica Mexicáyotl, Op. cit., p. 50.

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Allí estaba comiendo algo, lo desgarraba al comer. Cuando el águila vio a los aztecas, inclinó la cabeza. De lejos estuvieron mirando al águila, su nido de variadas plumas preciosas. Plumas de pájaro azul, plumas de pájaro rojo, todas plumas preciosas, también estaban esparcidas allí cabezas de diversos pájaros, garras y huesos de pájaros”.15

Compárese ahora con el texto literal de la Crónica Mexicáyotl: “Luego, cuando Huitzilopochtli vio y llamó a sí de noche al “teomama” cuando Cuauhtlequetzqui, o quizás Cuauhcóatl, le dijo: “¿Oh Cuauhcóatl? Habéis visto ya y os habéis maravillado con todo lo que hay allá dentro del carrizal. Oíd, empero, que hay algo más que no habéis visto todavía; idos contento a ver el “tenochtli” en el que veréis se posa alegremente el águila, la cual come y se asolea allí; por lo cual los satisfaseréis, ya que es el corazón de Copil que arrojaras cuando te pusiste en pie en Tlacocomocco, y que luego fue a caer a donde visteis, al borde del escondrijo de la cueva, en Acatzallán, en Toltzallán y donde germinó el corazón de Cópil, que ahora llamamos “tenochtli”; allí estaremos, dominaremos, esperaremos, nos encontraremos con las diversas gentes, pecho y cabeza nuestros; con nuestra flecha y escudo nos veremos con quienes nos rodean, a todos a los que conquistaremos, apresaremos; pues ahí estará nuestro
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Crónica Mexicáyotl, escrita en náhuatl por Don Fernando Alvarado Tezozómoc. Instituto de Historia, Imprenta Universitaria, México, 1949, p. 66. Citado por Miguel León-Portilla, Op. cit., p. 42.

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poblado, México Tenochtitlán, el lugar en que grita el águila, se despliega y come, el lugar en que nada el pez, el lugar en que es desagarrada la serpiente, México Tenochtitlán, y acaecerán muchas cosas”; e inmediatamente dijo Cuauhcóatl: “Está bien, ¡oh sacerdote! Ha otorgado tu corazón: óiganlo por tanto tus padres, y los ancianos todos”, y de inmediato reunió Cuauhcóatl a los mexicanos, y les notificó la plática de Huitzilopochtli, oyéndola ellos. Volvieron inmediatamente a Toltzallán, a Acatazallán, a Oztotempan y llegaron a Acatitla, donde se levanta el “tenochtli” (al borde de la cueva vieron cuando, erguida el águila sobre el nopal, come alegremente, desgarrando las cosas al comer, y así que el águila les vio agachó muy mucho la cabeza, aunque tan sólo de lejos la vieron ellos), y su nido o lecho, todo él de muy variadas plumas preciosas, de pluma de cotinga azul, de flamenco rojo, de “quetzal”, y vieron asimismo esparcidas las cabezas de muy variados pájaros, de las aves preciosas, que estaban ensartadas, así como algunas garras y huesos de pájaro”.16 Por su parte Fray Diego Durán, en Historia de las Indias de la Nueva España y islas de la Tierra Firme nos dice: “Y andando de una parte en otra divisaron el tunal, y encima del el águila con las alas extendidas hacia los rayos del sol, tomando el calor del y el frescor de la mañana, y en las uñas tenía un pájaro muy galano de plumas muy preciadas y resplandecientes[…]”.17 Eduardo Matos Moctezuma dice: “La ciudad mexica fue fundada, conforme a lo hasta ahora aceptado, en 1325 d.C. El asentamiento estuvo acompañado, como ocurre siempre con las ciudades de la antigüedad, de eventos mitológicos con los que los pueblos tratan de legitimar su ascendencia
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Fernando Alvarado Tezozómoc, “Crónica Mexicáyotl”. UNAM, México, 1998, pp. 64-66. En el artículo “Tenochtitlán”: México antiguo. Antología de arqueología mexicana. SEP. Biblioteca para la actualización del maestro. México. 1995, p. 173.

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divina. Los mexicas no fueron ajenos a esto. Es de sobra conocido el mito de la fundación de la ciudad tenochca, en donde está presente el símbolo de su dios Huitzilopochtli (el águila, símbolo solar, parada sobre el nopal).18 Con el tiempo (1427), ya establecidos en su ciudad llamaron a ésta México-Tenochtitlán. El significado y simbolismo del término México tiene varias interpretaciones. “La palabra moderna “México” (formada a partir de me, “luna”, y xicco, “ombligo”) significa [según Tibón y Caso y citado por Natividad Gutiérrez Chong] “centro de la Luna […] El águila (el Sol) está localizada en un lugar específico, un lago que se vincula con el Aztlán primitivo, pero la Luna se ve reflejada en las aguas del lago y, por tanto, este reflejo corresponde al ombligo (omphalos) del lago”.19 Existen otras etimologías de “México”. Algunas personas han propuesto definiciones místicas relacionadas ya sea con el mesías judío, o con deidades aztecas, dentro de las cuales la diosa de la luna, metztli, es la más socorrida. Otros autores han propuesto definiciones basadas en gentilicios, manantiales y plantas, especialmente con el maguey. Las dos etimologías más aceptadas son las provenientes de las raíces nahuas para “maguey” (Metl) o “luna” (Metztli). Las definiciones basadas en el maguey son generalmente relacionadas con las raíces nahuas para “liebre”, “centro u ombligo” (xictli) o “luna”, mientras que las definiciones basadas en la luna generalmente se sustentan por sí mismas o con la raíz náhuatl para “centro u ombligo” (xictli). También hay definiciones místicas o divinas. 1) Fray Gregorio García (1554-1627): “La ciudad del Mesías” de la raíz hebrea Mesi = Mesías; 2) Fray Martín del Castillo: “de
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Ibidem. Natividad Gutiérrez Chong. Mitos nacionalistas e identidades étnicas . CONACULTA. UNAM. Plaza y Valdez. México. 2001. p. 186.

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mi mesías”, misma raíz; 3) Fray Servando Teresa de Mier: “Mesías, Ungido o Cristo”, de la voz hebrea Mecsi, que significa precisamente eso; 4) Juan Orozco y Berra: “Ungido a Huitzilopochtli”, de la raíz náhuatl Mexitli (ungido). Orozco y Berra dijo que el nombre de México fue consecuencia de una orden del Dios Huitzilopochtli; 5) Francisco Javier Clavijero, Juan Orozco y Berra, Durán, Acosta y otros: “Lugar de Mexitli o del Dios Huitzilopochtli”; 6) Hanz Lenz: “En honor del Dios Huitzilopochtli o Mexihtzin”; 7) Motolinia: “de Mexitle, otro nombre del Dios Tezcatlipoca”; 8) Leyenda de los Soles: “Mecitli, Dios de la Tierra (también conocido como Tlaltecuhtli)” Algunas definiciones aisladas. 9) Hernán Cortés: “País de los Colhuas”; 10) Javier Rondero (1974, historiador) de las raíces Mexitli—>Mexi—>Mixi—>Micqui—>Mizquitli (muerte) Mizquitli (muerte) = Mitl (flecha) + Itztli (obsidiana) = MEXITLI = Aquel que mata (con flecha de obsidiana); 11) Galicia Chimalpopoca: “Lugar de los nobles” de Mexicatl, derivada de las contracciones gramaticales de anoxitl y tlacatl (persona, noble); 12) Ixtlixochitl: “Hijo del Ocite” de la raíz náhuatl Mexiti; 13) Francisco J. Santamaría: “de Mizquitl (Mezquite), que degeneró en Mexica”; 14) Códice Ramírez: “Lugar de los Mexicanos” de Mexicatl; 15) Torquemada: “de Mexitli o Mexica”. López de Gomara, Torquemada, Juan Francisco Sahagún Arévalo y Motolinía: “Manantial o fuente” de meye, manantial; 16) Tezozómoc “Lugar manantial de la uva”, de meye; 17) Manuel Gutiérrez Gracida: de Me(ye)Xic(tli)Co = Mexicco “En el centro del manantial”; 18) De la palabra otomí Mexi, que significa Araña; 19) Claro Picaso (filósofo vasco ): “Tierra Pequeña o Tierra Estrecha”, pues ese es el significado de México en lengua vasca. Definiciones con el maguey. Muchos autores piensan que la primera sílaba de la palabra México se origina de la pala27

bra náhuatl metl, maguey. La razón de que esta raíz haya seducido a muchos autores es que en el Códice Mendocino, el fundador mítico de México es representado como un maguey (metl), sobre la espalda Tzin(tli), esto es, Metzin o Mexitzin. Igualmente, por el hecho que la planta del maguey tiene relación con una agricultura estable. 20) Alfredo Chavero: “Quiote del maguey, Dios-planta”; 21) Barra y Valenzuela: “Magueyes en estado floral”, de mexi; 22) Tibón: “Origen divino de la planta del maguey”; 23) Cabrera: “Lugar del magueyal” o “En la cara del maguey”; 24) Martínez Gracida: Meixco, “Frontera del magueyal”; 25) Ignacio Borunda: “Bajo el infierno del Maguey”; 26) Francisco del Paso y Troncoso: de Me-ci-tli “Abuela del Maguey” de metl (maguey) y citli (liebre o abuela); 27) Fray Bernardino de Sahagún: “Liebre compuesta de Maguey” de Mecitli; 28) Byron Mc Afee: “Lugar de las liebres que corren dentro de las plantas de maguey”; 29) Silvia Rendón: “De donde la liebre magueyana es”; 30) Motolinía y Torquemada: de Mexitli (Metl-Xictli) “Lugar dentro del ombligo del maguey”; 31) Diversos autores: “Ombligo del Maguey”; 32) Dr. Ángel María Garibay: “Una visión de un maguey cósmico, cuyas hojas representan las montañas que circundan el valle de México”; 33) José María Arreola (sacerdote tapatío): Él dijo que el significado de México está relacionado tanto con el maguey (metl) como con la luna (metztli). Dijo que el aspecto del centro (xictli) de la planta del maguey es similar al de la luna cuando brotan borbotones del centro del maguey, además de que las fases de la luna deben haber influenciado probablemente el crecimiento de la planta del maguey. Definiciones con la luna. Todas basadas en la divinidad azteca para la luna, Metztli. En muchas de ellas se utiliza ixtli (cara), or xictli (ombligo, centro ), y co, lugar: 34) Cristóbal del Castillo: “El Dios adivino (Tetzauhtéotl) que les dijo a los aztecas que él era la luna (Metztli)”. Tetzauhtéotl es
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otro nombre del Dios del Sol, Huitzilopochtli; 35) Cristóbal del Castillo: “Lugar de los hijos de la luna”; 36) Martínez Gracida: “Metzco, lugar de la luna”; 37) Juan Luna “Gente de la Luna” de metz-i-ko; 38) Diego José Abad (Padre Jesuita): “Ciudad de la luna”, en su poema místico “Musa Americana”; 39) Fray Francisco de Ajofrín: “Vista de luna” de Metztli e ixico; 40) Hanz Lenz: “Cara de la luna” de metztli e ixtli. Con raíces Metztli (luna), xictli (ombligo, centro) y co, lugar; 41) Antonio del Rincón (padre jesuita, 1595): “Mexicco, ciudad de México, en medio de la luna”; 42) Marc Jost: “Lugar ombligo de la luna”, esto es, “La ciudad emergida del agua”; 43) Tibón Gutierre: “En el ombligo de la luna”; 44) Alfonso Caso: “El centro del lago de la luna”. Alfonso Caso estableció en algunas páginas acerca de la fundación de Tenochtitlán que “Los aztecas arribaron al lago de la Luna, donde al centro del mismo (Anepantla) había una isla cuyo nombre era México, de Metztli, luna; xictli, ombligo; y co, lugar: El centro del lago de la Luna”. Tibón Gutierre hace referencia a un pasaje del ensayo de Alfonso Caso “El águila y el nopal” :”Tenochtitlán es la ciudad fundada en el centro de Metzilapan, que recuerda a otro lago que circundaba a la isla de Aztlán [...] la isla llamada México se encontraba allí [...] de Metztli (luna), xictli (ombligo, centro), y co (lugar), dando en su composición “En el centro de la luna”, entonces “ El centro del lago de la luna” era el nombre del gran lago de México”.20 Volviendo al mito de México-Tenochtitlán, apenas electo su cuarto señor o tlatoani: Itzcóatl, entre los aztecas hubo un hombre que fue el creador de la nueva cosmología de este pueblo, se llamaba Tlacaélel. Sus reformas, afirma León-Portilla, tuvieron como meta crear en el pueblo azteca una nueva visión místico-guerrera del mundo y del hombre.21
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Cfr . página web http://www.public.iastate.edu/~rjsalvad/scmfaq/mexname.html del Dr. Ph. Arturo Tena Colunga. A este período León-Portilla le llama: “Los cien años del pueblo del Sol”, o sea, entre 1427 y 1521, Op. cit., pp. 44-45.

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Dice este mismo autor que “Tlacaélel decidió consolidar, por medio de una reforma ideológica, el poderío azteca. Ante todo le pareció necesario lo que hoy llamaríamos una “conciencia histórica”, de la que pudieran estar orgullosos los aztecas. Para esto, reunió Tlacaélel a los señores mexicas. De común acuerdo se determinó entonces quemar los antiguos códices y libros22 de pinturas de los pueblos vencidos y aun los propios de los mexicas, porque en ellos la figura del pueblo azteca carecía de importancia.23 Implícitamente se estaba concibiendo la historia como un instrumento de dominación […] quemados los viejos libros de pinturas, dan principio los aztecas a una nueva visión histórica y religiosa […] Concebidas para ser fundamento y raíz de la nueva grandeza, destacan la importancia del pueblo azteca, relacionándolo de diversas formas con los toltecas y con otros pueblos poderosos […] Por otra parte, los antiguos númenes tribales de los aztecas, como Huitzilopochtli y su madre Coatlicue,24 comienzan a situarse en un mismo plano con las divinidades

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“Herederos de milenios de cultura, los mexicas y otros contemporáneos suyos, también de lengua náhuatl, continuaron elaborando códices o libros. En ellos, con pinturas y signos glíficos, registraban la memoria de su pasado, los cómputos del calendario sagrado, sus rituales religiosos, matrículas de tributos, mapas, linderos de sus tierras y otras muchas cosas más. A sus libros les llamaban amoxtli. Miguel León Portilla. Op. cit., p. 218. En su lugar, fue rescrita la nueva historia de los mexicas, en donde ellos aparecían como un pueblo elegido, con una misión que cumplir, y por lo mismo, con una conciencia y sentido de pertenencia hacia su nación muy fuerte; siempre, ésta, desde la unión indisociable Religión-Estado. En el aspecto religioso conviene destacar que los ahora mexicas, se creían un pueblo con una misión, pues de ellos dependía que el Sol siguiera existiendo, alimentándose, para ello, de la sangre de los guerreros capturados en batalla. Y fue Tlacaélel quien ideó precisamente dichas guerras, las llamadas “guerras floridas”; así, por medio de esas guerras, los mexicas no sólo alimentaban al su dios el Sol, sino que acrecentaban su poderío militar y comercial. Cfr. Miguel León Portilla, Op. cit., pp. 76-113.

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creadoras de los tiempos de los toltecas […] Tal es el meollo de la concepción místico-guerrera infundida por Tlacaélel25 a los aztecas. Proclamándose y transmitiéndose por medio de sus libros de pinturas y de sus poemas, aprendidos de memoria en los centros de educación”.26 En los nuevos himnos sagrados se ensalza el poder de Huitzilopochtli y la grandeza del pueblo mexica:
Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad, irradiando rayos de luz cual pluma de quetzal está aquí México: junto a ella son llevados en barcas los príncipes: sobre ellos se extiende una florida niebla. ¡Es tu casa, Dador de la vida, reinas tú aquí: en Anáhuac se oyen tus cantos: sobre los hombres se extienden! Aquí están en México los sauces blancos, aquí las blancas espadañas: tú, cual garza azul extiendes tus alas volando, tú las abres y embelleces a tus siervos. Él revuelve la hoguera, da su palabra de mando hacia los cuatro rumbos del universo. ¡Hay aurora de guerra en la ciudad!27

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Tlacaélel, entre otras muchas cosas, también organizó la política y el comercio en México-Tenochtitlán, poniendo y quitando funcionarios públicos y creando y organizando mercados. Miguel León-Portilla, op. cit., pp. 90-93. Colección de Cantares Mexicanos, Biblioteca Nacional de México, folio 22 v., citado por Miguel León-Portilla Ibid., p. 93.

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Como hemos visto, el mito y el simbolismo eran parte de la identidad de los mexicas. “La visión de los mexicas (encontrar el nopal en medio de un pantano y un águila con una serpiente en las garras y las alas abiertas hacia el Sol en ascenso) es la manifestación de un profundo simbolismo religioso que ayudó a lograr la hegemonía azteca, el cual refleja el culto a las fuerzas naturales”.28 Enrique Florescano, dice al respecto que los símbolos de la identidad mexica fueron integrados en el relato que narraba la peregrinación desde el remoto Aztlán hasta la fundación de Tenochtitlán en 1325. Propone la posibilidad de que este mito haya sido inventado debido a la peligrosidad de los mexicas en el Valle de México, ya que en el monumento más antiguo que conocemos sobre la fundación de Tenochtitlán, se ve un águila real parada en un nopal, el árbol heráldico, lanzando el grito de guerra mexica, atl tlachinolli, que significa agua hirviendo o quemada. La piedra de la que brota el nopal simboliza el corazón sacrificado de Cópil, quien era hijo de Malinalxóchitl, la hermana mayor de Hutzilopochtli. Malinalxóchitl fue apartada de la tribu a causa de un conflicto que tuvo con su hermano, por ello se refugió en Malinalco, lugar en el que procreó a Cópil, al que inculcó un odio acendrado hacia Huitzilopochtli. Posteriormente, cuando los mexicas se asentaron en Chapultepec y comenzaron a ser hostigados por los pueblos vecinos, Cópil aprovechó la ocasión para sublevar a los pobladores del valle contra la tribu de recién llegados, comandados por Huitzilopochtli. Luego de instigarlos contra los invasores mexicas, Cópil subió a una colina para contemplar la destrucción de sus enemigos. Sin embargo, el poder clarividente de Huitzilopochtli se anticipó a esas intrigas. Con la ayuda de sus capitanes logró capturar a Cópil y él mismo decapitó
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Natividad Gutiérrez Chong, Op. cit., 2001. p. 186.

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al traidor. Le arrancó el corazón y se lo entregó a uno de sus sacerdotes, quien lo arrojó al centro de la laguna, donde se convirtió en la piedra de la que surge el nopal. De modo que el simbolismo de este episodio sugiere que Tenochtitlán se fundó sobre el corazón sacrificado de los enemigos de Huitzilopochtli y, por extensión, del pueblo mexica. El nopal que brota del corazón de Cópil evoca el árbol cósmico, un símbolo de uso general en Mesoamérica. Una de las características de este árbol son sus frutos: la tuna de pulpa jugosa que alimenta y calma la sed, esta fruta tiene un lugar destacado en la iconografía sacrifical de los mexicas, porque representa el corazón humano, y más precisamente, el corazón de los guerreros sacrificados. El mismo Florescano menciona que en el Códice Florentino, al referirse a este símbolo dice: “los corazones de los cautivos sacrificados los llamaban quauhnochtli tlazoti”, las preciosas tunas de águila. El monumento llamado “Teocalli de la guerra sagrada” y la primera lámina del Códice Mendocino confirma esa interpretación: en ambas imágenes el águila apresa la tuna, que tiene la forma de corazón humano. De modo que en la imagen y en los símbolos la fundación de Tenochtitlán aparece asociada con el sacrificio de corazones para alimentar el sol, Tonatiuh, la deidad nacional mexica. Esta obsesión por el sacrificio y la guerra culmina en la representación del águila, que es una imagen del sol. En la simbología de los mexicas el águila es el doble del sol: encarna su faz diurna y el movimiento ascendente hacia el cenit. Es el ave solar por excelencia, un depredador, un cazador. La imagen que representa el águila devorando pájaros u una serpiente alude a la victoria del sol sobre sus enemigos y expresa el triunfo de los guerreros sobre los antiguos pueblos agrícolas. Los mexicas tenían la creencia de que el Sol, representante de la luz y de la vida, se convertía en águila para salir a
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cazar estrellas. Esta majestuosa ave volaba diariamente de Oriente a Poniente combatiendo la noche y renaciendo victoriosa, sin embargo para lograrlo necesitaba alimentarse de la tuna, fruto del nopal, que representaba para ellos el corazón del hombre. Por este motivo aparece con frecuencia el águila con una tuna entre sus garras. Fueron los misioneros y conquistadores, quienes al evangelizar a los indígenas y convertirlos a la religión católica cambiaron el escudo, modificando la figura de la tuna por la de una serpiente, tratando de simbolizar la lucha entre el bien (el Sol) y el mal (la serpiente). Con el paso del tiempo, los indígenas adoptaron este nuevo escudo que tiene su aparición por primera vez en 1581 en el Atlas de la historia de los indios de la Nueva España e Islas de Tierra Firme, del fraile dominico Diego Durán”.29 El águila era un símbolo solar común entre los pueblos cazadores y aludía a la fuerza violenta. La serpiente, en cambio, fue un símbolo de la fertilidad entre los pueblos agricultores. Los aztecas atribuyeron ese mismo simbolismo a la oposición entre el águila y la serpiente, pues en su emblema el águila asumió la representación del pueblo mexica y de los guerreros, los vencedores de los agricultores tradicionales que poblaban el Valle de México. […] El emblema de Tenochtitlán es entonces una exaltación de la guerra que construyó el poder de la nación mexica. En sí, el mito de la fundación era muy importante entre los mexicas, veamos el caso que nos refiere Fernando Alvarado Tezozómoc en la ceremonia de la coronación de Moctezuma: “[…] en medio del gran patio un buhillo jacal, a donde estuviera el teponaztli y el tambor grande Tlapanhuéhuetl, con que hacían la consonancia de la música; encima del jacal estaba la divisa de las armas mexicanas con una pajuela pequeña, de papel pintada, naturalmente peña, tunal grande encima, y sobre el tunal una águila tenía
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Cfr. página web http://laescoleta.sytes.net/index2.html

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su corona de papel, doblada muy bien y dorada, y pedrería muy rica en torno a ella a la usanza mexicana que llamaban teocuitla amayxcuatzolli, y en los lados del jacal, en cada esquina, un ave grande, sus pelos y plumas de ella eran las mismas aves llamadas Tlauhquecho y Tzinitzcan, que relumbraba la plumería, que daba mucho contento […]”.30 Posteriormente “ese mito fundador fue incansablemente repetido en cantos, crónicas, pinturas y otros testimonios, y así llegó hasta nosotros”,31 pero, el mito no se representó siempre de la misma manera: “El tunal sobre la piedra es el verdadero símbolo, pero se encuentra de distinta manera en los diferentes jeroglíficos. 1) En el jeroglífico de Sigüenza, en el mapa Tlotzin, y en los códices Telleriano-Remense y el códice Vaticano: El tunal no tiene águila. 2) En la tira de Tepechpan, y códice Mendoza: Tiene águila, pero ésta se ve sola sin desgarrar pájaro ni culebra. 3) En la primera lámina del códice Ramírez: El águila tiene un pájaro en la garra. Por su parte, el padre Durán dibujó una estampa en la que el águila destroza el pájaro con su pico y, en otra estampa basada en el relato mal traducido de Fernando Alvarado Tezozómoc pone al águila devorando la serpiente”.32 Leamos a continuación el ejemplo del caso tres (Códice Ramírez): “En este lugar del tunal está nuestra bienaventuranza, quietud y descanso, aquí [en Tenochtitlán] ha de ser engrandecido y ensalzado el nombre de la nación mexicana, desde este lugar ha de ser conocida la fuerza de nuestro valeroso brazo y el ánimo de nuestro valeroso corazón con que hemos de rendir a todas las naciones y comarcas […]. Aquí hemos de ser señores de todas estas gentes”.33
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Fernando Alvarado Tezozómoc, Crónica Mexicana. México, Porrúa, 1981, p.592. Enrique Florescano. La bandera mexicana. Taurus. México. 2000. pp. 25-33. Atl-Tlachinolli 2012, http://www.geocities.com/atl_tlachinolli2012/chavero/ chavero-es.htm Cfr. Códice Ramírez.

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En siglos posteriores, los españoles le dieron una interpretación propia a la fundación de Tenochtitlán, así lo hizo Fray Juan de Torquemada: “[…] dicen las historias antiguas, que yo he visto y con suma diligencia examinado, que luego que llegaron los de la familia mexicana a estas riberas de la laguna, estuvieron como peregrinos y sin ciudad, vagueando de unas partes a otras más de cincuenta años hasta que, presos y cautivos de los Aculhuas de Colhuacán, se entraron en la laguna, y como tenían su oráculo y respuesta de su sitio, fueron buscando por entre los carrizos y la espesura de juncos y otras yerbas que en la dicha laguna dulce se criaban. Como en el Libro de su Peregrinación y venida se cuenta diciendo aquí solamente aquello que hace a este propósito, lo cual sucedió de esta manera: Para mejor acertar se juntaron los mexicanos, en un lugar, llamado Temazcaltitlán, que es muy metido en la laguna, y algo cerca del sitio que ahora tiene la Ciudad; y consultando su cuidado salió determinado, comprometer en dos de sus sacerdotes, llamado el uno Axolohua, y el otro, Cuauhcóatl, y encomendándoles el caso, les pidieron con muchos ruegos, que con mucha diligencia anduviesen, por todos aquellos carrizos y juncos y eligiesen lugar seguro y bueno donde poblar. Aceptaron los sacerdotes la petición del Pueblo; y tomando en sus manos unos bordones (en que poder hacer fuerza, para saltar pasos malos, y lugares divididos del agua) fueron por entre las cañas y juncos buscando camino y lugares menos espesos por donde pasar; y habiéndose apartado de su gente, un breve trecho, vieron en medio de los carrizos, o cañaverales, un lugar pequeño de tierra enjuta, y en medio de él, el Tenuchtl y al derredor del pequeño sitio de tierra, un agua muy verde, que cercaba el dicho lugar, y era tan viva si fineza, que parecían sus visos muy finas esmeraldas. Llegados a este lugar, y habiendo visto la particularidad de sus aguas, y contemplando la singular, y nunca vista visión, quedaron admirados, y suspensos, en la consideración del fin que podía tener. Luego repentinamente
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desapareció Axolohua, sumiéndose en lo hondo del agua verde, sin saber quien lo hubiese sumido. Viendo el compañero, que quedaba, lo que había pasado, lleno de temor y asombro, se fue a su gente a contarles lo que había pasado, y darles aviso del singular caso. Quedaron los mexicanos tristes y confusos cuando lo oyeron y cada cual hacia el sentimiento que más podía por lo sucedido, no sabiendo cosa cierta a qué atribuirlo; pero estando ellos en esta confusión y pasmo, echando juicios y dando suspiros de su desgracia, y muy cercados de tristeza, apareció Axolohua otro día después a la misma hora que le había sumido en el agua y fue a la presencia de sus mexicanos, los cuales viéndolo, quedaron más asombrados que antes lo habían estado, y con más admiración que tristes habían estado. Axolohua los saludó y aseguro de todo mal y daño, y recibiéndolo con amor y caricia los mexicanos, le dijeron: Seas bienvenido Axolohua, que te certificamos, que nos has puesto, y tenido harto confusos y cuidadosos, después que Cuauhcóatl, tu compañero, nos contó lo que a él y a ti les había pasado. No teman mexicanos de lo que habéis sabido, porque aunque es verdad, que yo me sumí en el agua, en presencia de Cuauhcóatl, fue con particular misterio, porque en el interior de ella vi a uno que dijo llamarse Tláloc y me habló de esta manera: Sea bien venido mi querido hijo Huitzilopochtli con su pueblo: diles a todos esos mexicanos, tus compañeros, que este es el lugar donde han de poblar, y hacer la cabeza de su señorío, y que aquí verán ensalzadas sus generaciones. Este lugar, es donde ahora esta edificada la Iglesia Mayor y Plaza de la Ciudad. Oyeron los confusos mexicanos, con atención, las alegres nuevas, y cercados de gozo, y alegría, se movieron todos a ver el prodigioso lugar, confesando, que ya había tenido fin su peregrinación, y que aquél era el lugar de su Tierra prometida. Habiendo visto el lugar, y estando certificados de que aquel era el de su población, y que ya no tenían que tener, ni que andar en busca de nuevos sitios, comenzaron a ranchearle a la redonda del tenuchtli, haciendo chozas y ramadas de juncos y cañas. Limpiaron aquel
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lugar, donde hallaron el tenuchtli, y juntamente lo ensancharon con céspedes, que de lo hondo del agua sacaron, y de allí en adelante lo tuvieron y estimaron por divino, y sobre todos los demás por más maravilloso, tomándolo por armas y memoria de su señorío y próspera fortuna. Este sitio duró muy honrado y venerado hasta la venida de los españoles, que con ella y haber henchido y llenado de tierra todos aquellos lugares perdió su nombre y estimación gentilicia. Puestos en este lugar, pasaban su vida pobre y miserablemente, comiendo de la enea o tule, y éste fue el origen de esta gran ciudad y el principio que tuvo, pareciéndose a la de Roma, en su población, en haber sido de familias descarriadas, agorada por la visión del tunal y piedra, como de Roma de los doce Buitres, fue poblada de gente descarriada, y que hacía su habitación en lo campos, en casillas humildes y pobres: que es lo mismo, que de esta hemos contado, de manera que si México comenzó con prodigiosos y humildes principios, lo mismo fue de Roma. De los primeros que llegaron a la fundación de esta ciudad, se halla haber sido cuatro muy señalados; el uno llamado, Aatzin, Ahueyotl, Tenuch, y Ozelopan. Esto hallé en unos cantares antiquísimos, que tratan de la fundación de esta ciudad, y no sabré dar razón, si fueron de las nueve cabezas o capitanes, que acaudillaban a las nueve familias, que llegaron al primer sitio de Chapoltépec, o hijos y descendientes de ellos; porque la confusión de las historias antiguas no dan más luz. Sólo puedo afirmar que el principio y origen de esta gran ciudad es lo que tengo referido, por la manera y modo que el capítulo lo ha contado”.34 Es interesante destacar que en textos de algunos historiadores de la Nueva España, no aparecen todos los símbolos del mito, incluso en algunos ni siquiera se da cuenta del mismo, veamos algunos ejemplos:
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Fray Juan de Torquemada. Monarquía Indiana. Porrúa, Tomo Primero. Libro Tercero. Cap. XXII “De la Ciudad de México, de su principio y fundación”, México, 1975. p. 288-291.

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Fray Toribio de Benavente, Motolinía, dice: ”Y de este Mexitli se llamaron mexiti al sitio y pueblo pusieron nombre Tenuchtitlán porque allí hallaron que salía de una piedra un árbol con su fruta nuchtli, y la piedra llaman tetl; así que se dirá fruta que sale de piedra”.35 Fray Diego Durán nos dice: “Otro día de mañana el sacerdote Cuahtloquetzqui, cuidadoso de dar a conocer la revelación y aviso de su dios y de dar cuenta al pueblo de lo que había visto y oído en sueños, mandó convocar todo el pueblo, grandes y chicos, hombres y mujeres, viejos y mozos, y puestos en pie les empezó a encarecer las grandes mercedes que de su dios cada día recibían, en particular la que de presente le había revelado, y era, que después de haberles referido cómo de su mano venían los misterios y prodigios que el día antes habían visto en las fuentes, de culebras blancas, ranas blancas, etc., que de nuevo le había revelado otra cosa de no menos admiración, para confirmación de que aquél era el lugar que su dios elegía para su descanso y consuelo y para aumento y excelencia de la nación mexicana y renombre de su grandeza; y refiriéndoles todo lo que le había dicho dijo de esta manera: Habéis de saber, hijos míos, que esta noche se me apareció nuestro dios Huitzilopochtli y me dijo que ya os acordareis como llegados que fuimos al cerro de Chapoltépec, estando ahí su sobrino Cópil, había inventado hacernos guerra y cómo por su mandado y persuasión las naciones nos cercaron y mataron a nuestro capitán y caudillo y a nuestro señor y rey Huitziliuitl, echándonos a de aquel lugar, al cual mandó le matásemos y le matamos y sacamos el corazón, y puestos en el lugar que él nos mandó le arroje yo entre las espadañas, el cual fue a caer encima de una peña, y según la revelación que esta noche me mostró, dice que de
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Fray Toribio de Benavente, Motolinía. Memoriales. Edición crítica, introducción, notas y apéndice de Nancy Joe Dyer. El Colegio de México, México, 1996, p. 299.

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este corazón ha nacido un tunal encima de esta piedra, tan lindo y coposo que encima de él hace su morada una hermosa águila: este lugar nos manda que busquemos y que hallado nos tengamos por dichosos y bienaventurados, porque éste es el lugar de nuestro descanso y de nuestra quietud y grandeza: aquí ha de ser ensalzado nuestro nombre y engrandecida la nación mexicana; ha de ser conocida la fuerza de nuestro poderoso brazo, y el ánimo de nuestro valeroso corazón, con que hemos de sujetar a todas las naciones, así cercanas como lejanas, sujetando de mar a mar todos los pueblos y ciudades, haciéndonos señores del oro y de la plata, de las joyas y piedras preciosas, plumas y devisas y haciéndonos señores de ellos y de sus haciendas y de sus hijos y de sus hijas, y nos han de servir y ser sujetos y tributarios. Este lugar manda se llame Tenochtitlán para que en él se edifique la ciudad que ha de ser Reina y Señora de todas las demás de la tierra y adonde ellos han de acudir como a suprema entre todas las demás; y así, hijos míos, vamos por entre estos tules y espadañas, carrizales y espesura, que pues nuestro dios lo dice, y en todo lo que nos a dicho y prometido hemos hallado verdad, también la halláramos ahora.” Oído lo que Cuahtloquetzqui les dijo, todos humillándose a su dios y haciendo gracias al Señor de todo lo criado, del día y de la noche y del aire y fuego, divididos por diversas partes, entraron por los carrizales y espadáñales buscando a una parte y a otra. Tornaron a topar con la fuente que el día antes habían visto, y vieron que el agua que el día antes salía clara y linda, aquel día salía bermeja, casi como sangre, la cual se dividía en dos arroyos, y el segundo arroyo, en el mismo que se dividía, salía tan azul y espesa, que era cosa de espanto. Ellos viendo que todo aquello no carecía de misterio pasaron adelante a buscar el pronóstico del águila, y andando de una parte en otra divisaron el tunal, y encima del águila con las alas extendidas hacia los rayos del sol, tomando el calor
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de él y el frescor de la mañana, y en las uñas tenía un pájaro muy galano de plumas muy preciadas y resplandecientes. Ellos, como la vieron, se le humillaron casi haciéndole reverencia como a cosa divina. El águila, como los vio, se les humilló bajando la cabeza a todas partes donde ellos estaban. Ellos viendo humillar al águila y como ya habían visto lo que deseaban, empezaron a llorar y hacer grandes exageraciones y ceremonias y visajes y meneos en señal de alegría y contento, y en agitamiento de gracias, diciendo: ¿Dónde merecimos nosotros tanto bien? ¿Quién nos hizo dignos de tanta gracia y grandeza y excelencia? Ya hemos visto lo que deseábamos, ya hemos alcanzado lo que buscábamos y hemos hallado nuestra ciudad y asiento: sean dadas las gracias al Señor de lo criado y a nuestro dios Huitzilopochtli”.36 Posteriormente, en el siglo XVIII, en 1779, Fray Joseph Joaquín Granados y Gálvez dice: “salieron los Aztecas de su Reino llamado Aztlán, tomando después el nombre de Mexicas por orden de su Ídolo. Acaudillaron los Huitziton y Tecpatzin, grandes idólatras y agoreros: algo más de cincuenta años vaguearon, sin asegurar pie en parte alguna, hasta que guiados de su Dios Huitzilopuchtli, se congregaron para de una vez en la Laguna, que toma el nombre de sus casi flotantes pobladores, y antes se llamaba Tenutitlán, que es lo mismo que piedra y luna. En este estrecho plan, y pantanoso recinto se avecindaron, dirigidos de Huitzilihuitl”.37 Francisco Javier Clavijero, por su parte, nos relata el mito de la siguiente manera: “[…] Se fueron [los mexicas] a
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Fray Diego Durán. Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), México, 1995. Joseph Joaquín Granados y Gálvez. Tardes Americanas. Gobierno Gentil y Católico: Breve y particular Noticia de toda la Historia Indiana: Sucesos, casos notables, y cosas ignoradas, desde la entrada de la Gran Nación Tulteca á esta tierra de Anáhuac, hasta los presentes tiempos. Centro de Estudios de Historia de México (CONDUMEX). Reimpresión de la edición facsimilar de México, México, 1983, p. 151.

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Acatzitzintlan, lugar situado entre ambas lagunas, llamado después por ellos Mexicaltzinco, cuyo nombre es lo mismo que el de México, y se lo pusieron sin duda por el mismo motivo a su capital; pero no encontrando en aquel sitio la comodidad que buscaban o queriendo alejarse más de los colhuas, pasaron a Iztacalco, acercándose siempre más al sitio donde hoy está México. En Iztacalco hicieron un montecillo de papel, en el cual verosímilmente representaban a Colhuacán, y pasaron una noche entera bailando al rededor de él, cantando su victoria sobre los xochimilcas y dando gracias a su dios de haberlos liberado de la dominación de los colhuas. Después de haber estado dos años en Iztacalco, pasaron finalmente a aquel sitio de la laguna donde iban a fundar su ciudad. Encontraron allí un nopal nacido de una piedra, y sobre él una águila. Por esto dieron a aquel lugar y después a su ciudad el nombre de Tenochtitlán. Dicen todos o casi todos los historiadores del reino de México, que esta fue puntualmente la señal que les había dado el oráculo para la fundación de la ciudad, sobre el cual cuentan algunos acontecimientos fuera del curso de la naturaleza, que omitimos porque son fabulosos, o al menos inciertos”.38 Como último ejemplo, en 1862 aparece el siguiente extracto en un catecismo39 escolar: “¿De qué modo fue fundada la ciudad de México? Doscientos años después de establecidos en Iztacalco, avanzaron los aztecas a un sitio del lago donde hallaron un nopal en cuyas hojas posaba una águila, teniendo presa en las garras una culebra. Dieron a aquél lugar y después a la ciudad el nombre de Tenochtitlán. […] el nopal y el águila eran las señas indicadas por el oráculo para el término de su peregrinación”.40
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Francisco Javier Clavijero. Historia Antigua de Méjico (sic), Editorial del Valle de México. México, 1981, p. 60. Catecismo en el sentido de que es un libro basado en preguntas y respuestas. José María Roa Bárcena. Catecismo elemental de la historia de México. INEHRM / INBA. Edición facsimilar. México, 1986, p. 33.

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¿Cuál es la razón de tan diversas interpretaciones? Veamos lo que nos dice al respecto la Enciclopedia de México: “Escudo Nacional. Tiene antecedentes muy remotos y varios de los elementos de que consta han ido cambiando de significado al paso del tiempo. La figura del águila posada sobre el nopal procede de la leyenda de la fundación de Tenochtitlán. Para los antiguos mexicanos, el águila, la más majestuosa de las aves, era el disfraz y el atavío zoomórfico41 del sol, dios dispensador de la luz y dador de la vida; y la tuna, el corazón del hombre, de cuyo líquido precioso, la sangre, se alimentaba el astro rey para emprender a diario su vuelo de oriente a poniente, combatir a la noche y renacer victorioso. El sol era un cazador de estrellas, como lo era del corazón del hombre mediante el sacrificio. Por ello lo representaba como el ave suprema. En los monolitos aztecas y en los códices puede verse el águila aprisionando una tuna entre sus garras. La serpiente se introdujo en el jeroglífico de la fundación de Tenochtitlán después de realizar la conquista. Los españoles, movidos por su celo evangelizador, le dieron al combate mitológico del sol contra los poderes tenebrosos de la oscuridad, el sentido catequístico y moralizante de una lucha entre el bien y el mal. En una audaz interpolación pictográfica, la serpiente apareció por vez primera sujetada por el águila, en 1581, en una lámina del Atlas de la Historia de los indios de la Nueva España e Islas de Tierra Firme del dominico Fray Diego Durán. De este modo el águila, de gran tradición romanesca, pasó a simbolizar el poder del Estado, la altura de miras, lo superior y vital; y la serpiente, el pecado, lo bajo, lo perverso y lo dañino. Durante el resto de la época virreinal42 el águila heráldica de México se representó con o sin serpiente.
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Con forma de animal. Como ejemplo, en las iglesias de San Francisco de Puebla (del siglo XVI) y, en el altar mayor de la iglesia de San Lorenzo Riotenco de Toluca (del siglo XVII), se aprecian el símbolo de la fundación de Tenochtitlán.

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Como hemos visto, existen diferentes interpretaciones de la fundación de Tenochtitlán y, aunque hay diferencias entre ellas, todas coinciden en el simbolismo que permitió a los aztecas (posteriormente mexicas) lograr una cohesión como grupo, dando como resultado la construcción de una fuerte identidad nacional. Con el paso del tiempo el mito de la fundación de Tenochtitlán cobraría fuertes lazos entre los mexicanos, lo cual les ayudaría para construir un sentido de pertenencia que les permitiría subsistir como Estado con proyecto de nación. Otro de los símbolos patrios mexicanos es la Bandera, su historia se presenta a continuación.

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LA BANDERA NACIONAL MEXICANA

En este segundo capítulo revisaremos la historia de la Bandera Nacional Mexicana. El objetivo es comprender que su historia es parte fundamental de nuestra vida nacional. Entre los diferentes pueblos prehispánicos existía la costumbre de usar banderas como parte de la identificación de sus naciones. Dos ejemplos de esto son la Bandera de Atzacoalco que era una especie de gran parasol de plumas amarillo oro que llevaba el general del ejército y el estandarte de Cuepopan que estaba formado de tres banderas blancas unidas y con penachos de Quetzal que pertenecían al Tlacohcálcatl. Las banderas eran usadas en las guerras floridas o xochiyaoyotl. En ellas los mexicas pudieron imponerse y dominar a los demás pueblos de la región. Su poder militar pudo, en poco más de un siglo, volverlos de un pueblo sojuzgado y tributario (1325-1428)43 a un poderoso estado hegemónico (1428-1521).44
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Los gobernantes o Hueytlatoanis en esta época fueron: Acamapichtli (13761396). “El que empuña la caña” fue el primer hueytlatoani mexica. Conformó la familia real, de la que fueron electos a través de los años, todos los gobernantes. Durante su reinado se construyó el primer Templo Mayor. Huitzilíhuitl (1396-1417). “Pluma de colibrí”, hijo de Acamapichtli, fue el segundo emperador de los mexicas. Se unió a su suegro Tezozómoc para atacar Texcoco. que fue

Cada escuadrón del ejército mexica tenía un jefe, éste era el tepuchtlato. Los guerreros de cada calpulli elegían el suyo,
incendiada y saqueada luego de tres años de guerra. La expansión de los mexicas se inició bajo su reinado. Participó en la conquista de Tultitlán, Cuautitlán, Chalco, Tollatzingo, Xaltocan, Acolman y Otompa. Chimalpopoca (1417-1427). “Escudo que humea”, hijo de Huitzilíhuitl y nieto de Acamapichtli. fue el tercer emperador mexica. Apoyó a Tezozómoc, señor de Azcapotzalco, cuando éste se apoderó de Texcoco y destronó a Nezahualcóyotl. Fue asesinado por Maxtla.
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Los gobernantes de esta segunda época fueron: Itzcóatl (1427-1440). “Serpiente de pedernal”, hijo de Acamapichtli, fue el cuarto emperador azteca. Se dedicó a someter los poblados del valle de México y avasalló Cuauhnáhuac (Cuernavaca). Formó una alianza con Tlacopan y Texcoco para luchar contra Maxtla, al que derrotó y dio muerte. Tenochtitlán se convierte en la principal potencia dentro del valle de México. Ordenó destruir los anales y códices que existían para que la historia de los tenochcas comenzara desde su reinado. Moctezuma Ilhuicamina (1440-1469). “El flechador de cielo” fue un rey guerrero que llevó las fronteras de su imperio hasta el golfo de México y por el sur hasta Oaxaca. Mandó construir el acueducto de Chapoltépec. Axayácatl (14691481). “Rostro en el agua”, hijo de Moctezuma Ilhuicamina, fue el sexto hueytlatoani mexica. Hizo la guerra a diversos pueblos de los ahora estados de México, Puebla, Veracruz y Michoacán y sus tropas llegaron hasta lo que hoy es Centroamérica. Durante su reinado se adoptó el calendario Tonalámatl, que quedó inscrito en la Piedra del Sol. Tízoc (1481-1486). “Pierna de esmeraldas”, hijo primogénito de Moctezuma Ilhuicamina, fue el séptimo emperador mexica. Mandó labrar la piedra de los sacrificios del Templo Mayor. Durante su reinado, desarrolló el primer sistema de correos del imperio. Ahuízotl (1486-1502). “Espinoso del agua”, hijo de Moctezuma Ilhuicamina, fue el octavo gobernante de México-Tenochtitlan. Durante su reinado se dio término a la construcción del Templo Mayor, en cuya inauguración se hicieron sacrificios humanos por miles a lo largo de cinco días. Fue hermano de Tízoc, tío de Moctezuma Xocoyotzin y padre de Cuauhtémoc. Moctezuma Xocoyotzin (1502-1520). “Señor sañudo y distinguido”, sobrino de Ahuízotl, fue el noveno emperador mexica. Adoptó un comportamiento despótico. Bajo su reinado Tenochtitlán vivió su máximo esplendor. No ofreció resistencia a los conquistadores españoles, a quienes se entregó ante la indignación de su pueblo, que lo apedreó cuando salió a pedir que no se combatiera a los invasores. Cuitláhuac (15201521). “Excremento seco” o “El centinela” fue el décimo y penúltimo emperador mexica. Comandante militar de Moctezuma Xocoyotzin. A la muerte de éste en 1520, propinó a los españoles la más severa derrota que sufrieron en tierra americana, en la batalla que los conquistadores llamaron de la Noche Triste (30 de junio de 1520). Cuauhtémoc (1521). “Águila que desciende”, hijo de Ahuízotl, señor de Tlatelolco y jefe de los ejércitos mexicas durante el reinado de Cuitláhuac, fue el undécimo y último hueytlatoani mexica. Le

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y para distinguirse en campañas dicho jefe llevaba en la espalda la bandera de su calpulli; además de la bandera o pantli, para distinguirse mejor, los ichcahuipilli se cubrían con plumas de diversos colores, de modo que si los de un escuadrón las usaban blancas y encarnadas, los de otros las tenían azules y amarillas o de diversas maneras. Los jefes del ejército mexica tenían su estandarte o bandera especial, con más o menos adornos según su superioridad. El simbolismo de la bandera de los mexicas sería puesto a prueba en su enfrentamiento con los españoles: “las huestes de Hernán Cortés; después de la Noche Triste, ya de retirada a Tlaxcala, llegaron a la llanura entre Otumba y Ajapuxco el 7 de julio de 1520; lugar donde se enfrentaron a cerca de 200,000 guerreros aztecas. La batalla fue encarnizada. Cerca del medio día los españoles y sus aliados Tlaxcaltecas empezaron a desbandarse y Cortés, que conocía por la Malinche muchas costumbres de los aztecas, se lanzó contra el jefe de la tropa, que era el que portaba el estandarte y dándole un empellón con su caballo, lo derribó y así Juan de Salamanca, uno de sus capitanes, le arrebató el lábaro. Los guerreros al ver caído a su jefe y arrebatada su bandera, consideraron perdida la batalla y emprendieron la retirada. Puede ser considerado ese lábaro azteca, como la primera bandera mexicana”.45 Ya en la Nueva España, distintas banderas llegaron a estas tierras: “el estandarte original de damasco colorado que el invicto Cortés dio al capitán general de los tlaxcaltecas en
correspondió encabezar la resistencia ante los frecuentes ataques que ordenaba Hernán Cortés desde Texcoco y, posteriormente, durante el sitio que los españoles pusieron a la capital azteca desde enero de 1521 hasta el 13 de agosto del mismo año, cuando cayó el último baluarte indígena. Su asesinato fue ordenado por Hernán Cortés. Cfr. http://es.geocities.com/ciudaddelaesperanza/ Los_gobernantes.html
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http://webdemexico.com.mx/politica/simbolospatrios/historia.html

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la segunda expedición que se hizo contra el emperador Moctezuma y demás reinos confederados. En la primera haz de dicho estandarte se ve pintada una hermosísima efigie de María Santísima coronada de oro y rodeada de doce estrellas también de oro, que tiene las manos juntas, como que ruega a su Hijo Santísimo proteja y se esfuerza a los españoles a subyugar el imperio idolátrico a la fe católica, y no deja de asemejarse en algunas cosas a las que después se apareció de Guadalupe. En la segunda haz se ven pintadas las armas reales de Castilla y León […] El tamaño es de una vara en cuadro”.46 Durante los primeros años de la Nueva España, “La sociedad novohispana conmemoraba con gran fasto la conquista de Tenochtitlán por los españoles […] la ceremonia que se realizaba era llamada Paseo del Pendón, y tuvo lugar, por primera vez, por acuerdo del Ayuntamiento el 31 de julio de 1528, en las fiestas de San Juan y Santiago e Santo Hipólito, e Nuestra Señora de Agosto, esto es, el 13 de agosto de 1528 […] El pendón fue blanco y rojo […] Hacia el año de 1540 el Cabildo de la ciudad de México mandó hacer otro pendón dominando ahora los colores verde y rojo, tratando de simbolizar el morado del Pendón de Castilla que no fue posible encontrar. Este pendón fue sustituido por otros en toda la gama de colores, sobre todo el rojo ante la imposibilidad de igualar el tono morado que iba del púrpura al pardo”.47 También tenían el Estandarte del Virreinato, el cual estaba confeccionado en seda de color pardo leonado, teniendo en el centro una gran Cruz de San Andrés con los brazos rematando cada uno en el escudo de la ciudad de México. Se colocaba durante las solemnidades de mayor envergadura,
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Texto de Lorenzo Boturini citado por Lucas Alamán, Disertaciones, T. I. Editorial Jus, México, 1969, pp. 345-346. María del Refugio González, Bandera de México. Porrúa, México, 1995, pp. 42 y 46.

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en el balcón central del entonces Palacio Virreinal (hoy Palacio Nacional en la ciudad de México). El pueblo de la nueva ciudad, por su parte, le solicitó al monarca el permiso para usar como escudo el mismo que se había usado en la antigüedad en estas tierras, pero, enmarcado con pencas de nopal, las cuales simbolizaban a los reyes indígenas vencidos en el transcurso de la conquista. En toda la época colonial se utilizó ese escudo ininterrumpidamente,48 sin que se desconociera su origen prehispánico. El primer estandarte que no correspondía a la Colonia, fue el que utilizó el cura Miguel Hidalgo y Costilla, éste era la imagen de la Virgen de Guadalupe, el cual estaba en el santuario de Atotonilco el Grande, Guanajuato. Al caer Hidalgo prisionero, en el juicio se le preguntó: “[…] qué armas o escudos ha señalado a las banderas y estandartes de sus llamadas tropas, contestó con entereza: que a su paso por Atotonilco tomó la imagen de Guadalupe de un lienzo, que puso en manos de uno, para que lo llevara delante de la gente que le acompañaba, y de ahí vino que los regimientos pasados y los que se fueron después formando simultáneamente igual que los pelotones de la plebe que se reunió, tomaron la misma imagen de Guadalupe por armas”.49 Para 1812, el periódico insurgente El Ilustrador Americano publicó al respecto lo siguiente: “En la memorable noche del 15 de septiembre de 1810 se proclamó la independencia americana en la congregación de los Dolores, y su piadoso
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Al respecto, Natividad Gutiérrez Chong afirma que: “El uso de este símbolo [el águila en el nopal] se difundió a tal grado que en 1642, el virrey Juan de Palafox y Mendoza ordenó que se retirara el “símbolo de índole idólatra” y que se remplazara con la imagen de “nuestra Señora”. En consecuencia, se destruyeron muchas de las águilas grabadas que decoraban los edificios coloniales, pero algunas pueden observarse hoy, por ejemplo en la catedral metropolitana”. Mitos nacionalistas e identidades étnicas. CONACULTA. UNAM. Plaza y Valdez. México. 2001. p. 187. Historia Documental de México, t. I. UNAM, México, 1984, p. 21.

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párroco, el inmortal Allende, los demás jefes de la empresa, y el pueblo todo apuntado para ejecutarla, juraron solemnemente el patronato de la poderosísima Virgen María en su advocación de GUADALUPE, bajo cuyos auspicios pusieron la santa causa, a cuya defensa consagraron sus esfuerzos. La junta suprema de la nación instalada en Zitácuaro sancionó este tributo de homenaje rendido a la celestial princesa, mandando se solemnizase cada año el día en que la Iglesia celebra la aparición de Guadalupe, habiendo desde entonces quedado más autorizado el uso de invocar su nombre al empezar los combates y de llevar su imagen en las banderas nacionales”.50 Esta bandera fue criticada y objeto de burla de los españoles, por ello, los insurgentes decían: “Mientras su santo nombre es el objeto del escarnio, y el blanco del furor se nuestros enemigos, los verdaderos americanos, el ejército que pelea por su gloria, todo piadoso católico, todo buen ciudadano consagran sus cultos y elevan sus votos al trono de sus misericordias para implorar sus gracias, y alcanzar el triunfo, la victoria y la paz”.51 Incluso se le compuso una Oda, la cual fue publicada en el mismo periódico insurgente El Ilustrador Americano; un fragmento de ella dice así:
“[…] ¿Qué será de la patria? y ¿sin moverte oirás ¡OH GUADALUPE! sus quejidos? Y tus hijos luchando con la muerte ¿siempre han de ser esclavos o vencidos? No, consternada patria; tu gloriosa bandera nacional es afianzada con acción vigorosa
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Documentos Históricos. Facsímiles. Tomo III. Obra Conmemorativa del Primer Centenario de la Independencia de México. Publicada por el Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología bajo la dirección de Genaro García, por acuerdo de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, México, 1910, p. 117. Ibid., pp. 117-118.

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por la diestra esforzada del insigne Rayón y su alta frente la circunda un laurel indeficiente. Salve, decidle pueblos; su grandeza de espíritu asombrosa, y su alma vida, es la prenda más grata de terneza que os tiene GUADALUPE concedida […]”.52

Con el tiempo, el estandarte de la Virgen de Guadalupe sufrió varias modificaciones: “Durante la primer etapa de la guerra de independencia no hubo uniformidad en las banderas enarboladas por los distintos grupos que se habían levantado en armas. Sin embargo, puede percibirse un uso reiterado de estandartes con la Virgen de Guadalupe plasmada en ellos de diversas maneras. Con el tiempo la imagen de la Virgen fue sustituida por distintivos de muy variada forma, muchos de ellos estampados en banderas en las que se utilizaban el blanco y el azul”.53 Quizá por ello, en 1811, para dar uniformidad a los insurgentes, la Suprema Junta Nacional de América establecida en Zitácuaro, la cual estuvo formada por don Ignacio López Rayón, don José Sixto Verduzco y don José María Liceaga, utilizó como sello en su documento oficial, el águila mexicana. De esta junta también salió la creación de una nueva bandera, misma que portaba el Batallón de la Muerte, la cual era un lienzo rojo con una cruz negra y una calavera en el centro, cruzada por dos tibias y en la parte superior la leyenda “El doliente de Hidalgo”. Posteriormente, el 19 de agosto de 1812, en Tehuacan, Puebla, José María Morelos y Pavón abandera a su ejército. “La insignia utilizada en este solemne acto tenía forma rectangular y estaba confeccionada en seda blanca, rodeada de pequeños cuadros azules y blancos. En la parte central se
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Ibid. , p. 120. María del Refugio González, Bandera de México. Porrúa, México, 1995, p. 55.

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había bordado una águila coronada, posando en un nopal que estaba sobre un puente de tres arcos. En su primera versión esta insignia llevaba las iniciales VVM /Viva la Virgen María); más tarde Morelos utilizó la leyenda Oculis et unguibus aeque victrix (Con los ojos y las uñas, igualmente victoriosa) en derredor del escudo y abajo la palabra latina UNUM. Esta bandera acompañó al ejército y presenció las gestas heroicas del Siervo de la Nación hasta 1814”.54 Para el año de 1815, el Supremo Congreso reunido en Michoacán decretó la creación de tres banderas: una de guerra, otra parlamentaria y una más de comercio. La bandera de guerra del ejército insurgente contenía cuadros blancos y azules como un tablero de ajedrez, enmarcada en rojo con una águila parada sobre un nopal. Esta bandera fue utilizada principalmente por Morelos en todas las batallas que sostuvo.55 Otros jefes insurgentes produjeron sus propias banderas, ejemplo de ello son la de Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, con los colores verde, blanco y rojo. Posteriormente, sería creado el Plan de Iguala, el cual fue publicado por el Diario Político Militar Mejicano el jueves 6 de septiembre de 1821 en San Donaciano Mártir, Tepotzotlán por la Imprenta de los ciudadanos militares independientes D. Joaquín y D. Bernardo de Miramón (hasta el Artículo 21), y el día viernes 7 de septiembre de 1821 en Sta. Regina V. y Mr. y S. Eutiquio. San Bartolomé Naucalpan por la misma imprenta (se concluyó). Comprendía los siguientes artículos: 1º La religión de la Nueva España, es y será la católica, apostólica, romana, sin soberanía de otra alguna; 2º La Nueva España es independiente de la antigua y de toda otra potencia, aun de nuestro continente; 3º Su gobierno será monarquía moderada, con arreglo á la constitución peculiar
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Ibid., p. 83. Cfr. la página web http://laescoleta.sytes.net/index2.html

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y adaptable del reino; 4º Será su emperador el señor don Fernando VII, y no presentándose personalmente en México dentro del término que las Cortes señalasen á prestar el juramento, serán llamados en su caso el serenísimo señor infante don Carlos, el señor don Francisco de Paula, el archiduque Carlos ú otro individuo de casa reinante que estime por conveniente el Congreso; 5º Interín las Cortes se reúnan, habrá una junta que tendrá por objeto tal reunión y hacer que se cumpla con el Plan en toda su extensión; 6º Dicha junta, que se denominará gubernativa, debe componerse de los vocales de que habla la carta oficial dirigida al excelentísimo señor virrey; 7º ínterin el señor don Fernando VII se presenta en México y hace el juramento, gobernará la junta á nombre de Su Majestad, en virtud del juramento de fidelidad que le tiene prestado la nación; sin embargo de que se suspenderán todas las órdenes que diese, ínterin no haya prestado dicho juramento; 8º Si el señor don Fernando VII no se dignare venir á México, ínterin se resuelve el emperador que debe coronarse, la junta ó la regencia mandará en nombre de la nación; 9º Este gobierno será sostenido por el ejército de las Tres Garantías, de que se hablará después; 10º Las Cortes resolverán la continuación de la junta ó si debe sustituirla una regencia, ínterin llega la persona que deba coronarse; 11º Las Cortes establecerán enseguida la Constitución del imperio mexicano; 12º Todos los habitantes de la Nueva España, sin distinción alguna de europeos, africanos ni indios, son ciudadanos de esta monarquía con opción á todo empleo, según su mérito y virtudes; 13º Las personas de todo ciudadano y sus propiedades serán respetadas y protegidas por el gobierno; 14º El clero secular y regular será conservado en todos sus fueros y preeminencias; 15º La junta cuidará de que todos los ramos del Estado queden sin alteración alguna, y todos los empleados políticos, eclesiásticos, civiles y militares, en el estado mismo en que existen en el día; 16º Se
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formará un ejército protector que se denominará de las Tres Garantías, porque bajo su protección toma, lo primero, la conservación de la religión católica, apostólica, romana, cooperando por todos los medios que estén á su alcance, para que no haya mezcla alguna de otra secta y se ataquen oportunamente los enemigos que puedan dañarla; lo segundo, la independencia bajo el sistema manifestado; lo tercero, la unión íntima de americanos y europeos; pues garantizando bases tan fundamentales de la felicidad de Nueva España, antes que consentir la infracción de ellas, se sacrificará dando la vida del primero al último de sus individuos; 17º Las tropas del ejército observarán la más exacta disciplina á la letra de las ordenanzas, y los jefes y oficialidad continuarán bajo el pie en que están hoy; es decir en sus respectivas clases con opción a los empleos vacantes y que vacasen por los que no quisieren seguir sus banderas ó cualquier otra causa, y con opción á los que se consideren de necesidad ó conveº niencia; 18 Las tropas de dicho ejército se considerarán como de línea; 19º Lo mismo sucederá con las que sigan luego este Plan. Las que no lo difieran, las del anterior sistema de la independencia que se unan inmediatamente á dicho ejército, y los paisanos que intenten alistarse, se considerarán como tropas de milicia nacional, y la forma de todas para la seguridad interior y exterior del reino lo dictarán las Cortes; 20º Los empleos se concederán al verdadero mérito, á virtud de informes de los respectivos jefes y en nombre de la nación provisionalmente; 21º Ínterin las Cortes se establecen, se procederá en los delitos con total arreglo á la Constitución española; 22º En el de conspiración contra la independencia, se procederá á prisión, sin pasar á otra cosa hasta que las Cortes decidan la pena al mayor de los delitos, después del de lesa Majestad divina; 23º Se vigilará sobre los que intenten fomentar la desunión, y se considerarán como conspiradores contra la independencia; 24º Como las Cortes que van
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á instalarse han de ser constituyentes, se hace necesario que reciban los diputados los poderes bastantes para el efecto; y como á mayor abundamiento es de mucha importancia que los electores sepan que sus representantes han de ser para el Congreso de México y no de Madrid, la junta prescribirá las reglas justas para las elecciones y señalará el tiempo necesario para ellas y para la apertura del Congreso. Ya que no puedan verificarse las elecciones en marzo, se estrechará cuanto sea posible el término.56 Con base en este Plan, el 24 de febrero de 1821 se mandó elaborar una bandera al sastre de esa población, señor José Magdaleno Ocampo, la bandera tenía en la franja central una corona imperial dorada y las palabras: “Religión, Independencia y Unión”. Al respecto Lucas Alamán dice: “El Plan que Iturbide acaba de proclamar contenía […] tres artículos ó ideas esenciales, que eran: la conservación de la religión católica, apostólica romana, sin tolerancia de otra alguna; la independencia bajo la forma de gobierno monárquico moderado y la unión entre americanos y europeos. Estas eran las tres garantías, de donde tomó el nombre el ejército que sostenía aquel plan, y á esto aluden los tres colores de la bandera que se adoptó y que ha venido á ser la bandera nacional, significándose por el blanco, la pureza de la religión; por el encarnado, la nación española, cuya cucarda es de aquel color y cuyos individuos debían ser considerados como mejicanos; y, el verde, se aplicaba á la independencia. Las fajas de estos diversos colores, fueron al principio horizontales: después se pusieron perpendiculares, por decreto del primer congreso, para que en la blanca del centro quedase mayor espacio para pintar el águila sobre el nopal, que con las modificaciones consiguientes á las variaciones de forma de gobierno, han sido desde entonces las armas de la nación”.57
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Documentos Históricos. Facsímiles. Tomo III., pp. 21-25. Lucas Alamán. Historia de México. (En la portadilla aparece Méjico). Jus, t. 5. México, 1942, última reimpresión 1990, pp. 78-79.

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Fue llamada “la bandera de las tres garantías”, y representó al ejército “trigarante”, siendo el general Vicente Guerrero uno de los primeros en aceptarla. La colocación de los colores de la bandera del Ejército Trigarante, después de su entrada triunfal a la ciudad de México, se empezaron a usar anárquicamente por lo que la Regencia, presidida por el señor Iturbide, consultó a la Soberana Junta Provisional Gubernativa los días 9 y 17 de octubre de 1821, para que le indicara la forma y Escudo de la Bandera Nacional. El día 2 de noviembre siguiente, la Soberana Junta emitió un decreto en el que ordenaba que las armas del imperio llevarían, para toda clase de sellos, la bandera tricolor, adoptándose los colores verde, blanco y encarnado, colocados en franjas verticales, y dibujándose en la blanca un águila coronada, según un diseño que se adjuntaba, en el que se veía un nopal nacido de una peña que, a su vez, emergía de una laguna, y sobre él, parada en el pie izquierdo, una águila con corona imperial. Concluido el Imperio de Iturbide, triunfante la República y restablecido el Soberano Congreso Constituyente Mexicano, el Supremo Poder Ejecutivo le consultó de inmediato, el 9 de abril de 1823, cuáles serían las variaciones que deberían hacerse al Pabellón Nacional, pasando el documento a una comisión especial, presidida por el Dr. Servando Teresa de Mier e integrada por los señores Horbegoso, Argüelles y don Carlos María de Bustamante. El dictamen presentado en la sesión del 12 de abril58 decía entre otras cosas: “Siendo las armas antiquísimas de la nación las que mandó usar la Junta Provisional Gubernativa, del águila sobre un nopal naciente de un islote en la laguna, el mismo sello corresponde seguirse usando, aunque quitando al águila la corona imperial al estilo europeo, porque considera la comisión que es impropia de la antigüedad,
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Decretado el 14 de abril del mismo año.

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de donde procede nuestra águila, y más impropia aún de las circunstancias en que se haya la nación […] Por tanto, opina la comisión: 1o. Que el escudo nacional sea el águila mexicana, parada en el pie izquierdo, sobre un nopal que nazca de una peña entre las aguas de la laguna y agarrando con el derecho una culebra en actitud de despedazarla con el pico y que orlen este blasón dos ramas, una de laurel y otra de encina, conforme al diseño que usaba el gobierno de los primeros defensores de la independencia. 2o. Que en cuanto al pabellón nacional, se esté el adoptado hasta aquí, con la única diferencia de colocar el águila sin corona, lo mismo que en el escudo”.59 La rama de laurel simbolizando la victoria, y la de enci60 na representando la fuerza, en forma de cuna, fueron propuestas por el entonces general y diputado Don José Joaquín de Herrera, quien más tarde fuera Presidente de la República; dichas ramas -se dijo-, simbolizaban también la memoria inmortal de los héroes. En lo referente al pabellón nacional se suscitó una fuerte discusión entre los diputados, ya que el Dr. Servando Teresa de Mier consideraba que deberían usarse los colores de Morelos, porque habían sido los de Moctezuma, y los tricolores ya que con anterioridad habían sido usados por las antiguas naciones prehispánicas. Entre otros opinantes, el diputado Fagoaga expresó que desde el principio se han creído simbolizadas las tres garantías en los tres colores de la bandera; y los enemigos del sistema representativo que calumnian al Congreso de que atenta a la independencia y aun a la religión, harán creer al vulgo que se intentan destruir éstas cuando se quitan aquellos colores. El dictamen final conclu59 60

Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, p. 16. Con el tiempo, esta rama sería sustituida por la de olivo.

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yó que los colores de la bandera serían para siempre el verde, blanco y rojo. A partir de 1825, posiblemente por desconocimiento del decreto, los artistas dibujaban el águila con las alas extendidas, de acuerdo con las modas europeas de aquél tiempo. Durante el gobierno de la Regencia imperial, el 20 de septiembre de 1863, ésta decretó: “[…] el uso de un nuevo escudo de armas nacional con extraña mezcla de símbolos y ornamentos prehispánicos: una diadema de oro con plumas y una macana, con motivos europeos muy heterogéneos y el águila nuevamente coronada, como en la época de Iturbide”;61 pero, con la llegada de Maximiliano a México, cuando no cumplía una semana en estas tierras “[…] decretó un nuevo escudo más sobrio y fuerte, en que el águila aparece sin la corona y con diseño similar al republicano. Una corona, sin embargo, timbra el escudo y difiere de la de Iturbide en que el remate no es la esfera y la cruz como se acostumbraba sino una piña y doble flor de lis que se atribuye a capricho de la emperatriz Carlota”.62 Posteriormente, el 10 de abril de 1865, el emperador de México Maximiliano de Habsburgo, dispuso que el águila fuera colocada de frente volviéndose a acomodar la corona imperial sobre la cabeza del águila. Dos años después,63 con la República restaurada, se ordenó que las franjas tricolores fueran colocadas en forma hori61 62 63

María del Refugio González, Op. cit., p. 105. Ibid., p. 106. Para 1867, en la ciudad de Querétaro, se publicó lo siguiente: “México, el país de los prodigios geológicos, el paraíso del mundo, tenía que ser también el de las excepciones en la historia de sus razas y de sus pueblos. Aquí todo es extraño, excéntrico, grande, inesperado. Desde su primitiva religión hasta su historia contemporánea, todos los sucesos de su vida social y política son indescifrables. Sus ritos aztecas impregnados profundamente con el sello egipcio, su cristianismo conservado hasta la mitad del siglo diez y nueve con todo el carácter fanático é intolerante de la edad media” La Sombra de Arteaga. Querétaro, domingo 14

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zontal, con la finalidad de modificar la postura del águila con las alas bien extendidas y casi de frente, como se usaba hasta los meses anteriores a la instalación del Congreso Constituyente en Querétaro; además, como era obvio, se regresó al águila sin la corona. A continuación -y sólo a manera de ejemplo- algunas de las banderas en las que el águila aparece con las alas extendidas: Bandera de Morelos. En 1812 el generalísimo Don José María Morelos y Pavón, creó una bandera en la que aparece por primera vez una águila posada en un nopal sobre un acueducto, con una corona imperial y una leyenda en latín. Esta bandera estuvo presente en la batalla de Morelia. Bandera del regimiento de Infantería de Iturbide. Durante el imperio de Iturbide, el Regimiento de Infantería de Línea Provisional de Puebla, fue dotado con una bandera muy similar a la de Iguala (Bandera Trigarante) con la diferencia que ésta tiene en el centro dentro de un óvalo, una Corona; con una inscripción en la parte superior que dice: “Religión, Independencia, Unión”, y otra en la parte inferior que dice: “Regimiento de Infantería”. Bandera del Imperio de Iturbide. El 2 de noviembre de 1821 siendo Agustín de Iturbide Presidente de la Junta Provisional de Gobierno, integrada por 38 personajes más; decretó: Que la Bandera Nacional, debería contener franjas verticales, con los colores; verde, blanco y rojo; agregándole en el blanco del centro una águila coronada, posada sobre el legendario nopal (Nahoa). Esta bandera
de julio de 1867. Archivo Histórico de Querétaro (AHQ). Como podemos ver, el sentimiento hacia los “ritos aztecas” no eran vistos como algo que les aportara identidad nacional, antes bien, eran asociados con “el sello egipcio”.

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rigió en todas las ceremonias durante la vigencia del imperio de Iturbide, desde su coronación el 21 de julio de 1822. Bandera del Batallón de Tres Villas. Siendo Guadalupe Victoria gobernador y jefe militar de Veracruz, ordenó la reorganización del Batallón de las Tres Villas. La bendición solemne de la bandera se efectuó en la ciudad de Orizaba. Esta bandera participó en muchos hechos de armas, entre otros: la guerra contra los Estados Unidos y la intervención francesa. Bandera del Batallón Guardia Nacional de Artillería Mina. Que participó en la Batalla de Molino del Rey el 8 de septiembre de 1847, fecha en la que aconteció el hecho heroico del defensor de la Patria, el abanderado Margarito Zuazo, quien viendo que la embestida del ejército norteamericano ponía en riesgo la Bandera de su Batallón, el Mina se envolvió en ella y, acribillado por el enemigo, arrastrándose por el campo de batalla, logró ponerla a salvo a cambio de su vida. La República reconoce este acto de heroísmo y la Bandera ensangrentada puede admirarse en el Castillo de Chapultepec. Bandera del Batallón Activo de San Blas. Esta bandera participó en varios hechos históricos, entre otros: en la defensa de Monterrey durante la invasión norteamericana en 1846, en la defensa del Castillo de Chapultepec en 1847, durante la intervención estadounidense, donde murieron casi todos sus soldados, incluyendo a su jefe el General Santiago F. Xicoténcatl; que estando herido de bala fue envuelto en la bandera y en esa forma, la bandera se salvó de caer en manos del enemigo.

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Bandera del Batallón Libres de Puebla. Este batallón, fue abanderado solemnemente a fines de 1846; saliendo a defender la Patria contra el invasor norteamericano en los primeros días de 1847. Contaba con pocos recursos pero su deseo, era pelear contra los invasores. Este lábaro es uno de los pocos que quedan de la defensa de Veracruz en 1847. Bandera del Segundo Batallón Guardia Nacional de Oaxaca. Con el águila de frente devorando la serpiente, durante la guerra de los tres años en 1857, en la época de la Reforma. Siendo gobernador de Oaxaca Benito Juárez, ordenó en 1857, la formación de un batallón al que se nombró “Segundo Batallón de la Guardia Nacional de Oaxaca”. El objeto de su nacimiento fue la “Defensa de la Constitución de 1857”; pues el partido conservador se preparaba para combatirla. Esta corporación se cubrió de gloria el 5 de mayo de 1862. Bandera del Batallón Ligeros de Toluca. Bandera que participó en la Batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862; esta enseña perteneció también a diversas corporaciones militares: al Cuarto Batallón de Cazadores y finalmente al 19 (Batallón de Línea). Bandera del Batallón Libres de Chihuahua. De los Defensores de la República contra las tropas francesas en 1862. Se destacó por su bravura y entrega en la lucha. Estandarte de los Cazadores de Galeana. De la población de Linares, Nuevo León, del cuerpo de Defensores de la Patria en el año de 1864 contra el Imperio, perteneció al Ejército Republicano del Norte. Se distinguió en muchos hechos de armas; en la toma de Matamoros, Tamaulipas,
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en el sitio de Querétaro; y más tarde dando apoyo a las fuerzas del general Porfirio Díaz. Batallón de Línea. Que en la ciudad de Puebla de Zaragoza, formando parte de la brigada a las órdenes del general Felipe Berriozábal, y por disposición del general en jefe Ignacio Zaragoza, marchó a reforzar la línea de defensa de los cerros de Loreto y Guadalupe, cubriéndose de gloria, llevando el águila de frente, devorando a la serpiente invasora 64 francesa de Napoleón III. El general Berriozábal en su parte rendido al general Zaragoza. se expresa en estos términos: Las águilas francesas65 atravesando los mares han venido a depositar al pie de la Bandera Mexicana sus laureles de Sebastopol, de Magenta y de Solferino. Bandera del Primer Batallón de Infantería (antes Supremos Poderes de la Federación). Que acompañó al Presidente de la República Benito Juárez por los caminos de la Patria en trances difíciles y peligrosos. Juárez dispuso que el Batallón del general Aureliano Rivera, a partir de esa fecha, se denominara Supremos Poderes de la Federación. La Bandera de este Batallón estuvo presente en el triunfo y restauración de la República el 15 de mayo de 1867 y el 19 de junio del mismo año, en el Cerro de las Campanas, rodó al pie del águila Republicana la corona del águila imperial. El Estandarte del Batallón Supremos Poderes fue el de Los Inmaculados. Bandera del Primer Batallón Ligeros de Coahuila de Zaragoza. Este Batallón integrado por la juventud saltillense,
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Esta “serpiente invasora francesa” es una alusión metafórica a los pueblos enemigos de la antigua Tenochtitlán. El águila también era símbolo de la Francia imperial.

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recibió el día 10 de enero de 1867 su estandarte por el gobernador de esa entidad. Han transcurrido ciento treinta años de aquel 6 de mayo de 1867 en que entraron en combate los hijos del Batallón Ligeros de Coahuila en el sitio de Querétaro. En ese día hoy olvidado, sucumbió inmortalizando su nombre Adrián Valdez, que cinco meses antes había recibido del Jefe efectivo de la Corporación, la Bandera por la que ofrendó su vida.66 Tratando de volver al diseño del águila dado por el Primer Congreso Constituyente, por decreto presidencial el 30 de diciembre de 1880, durante el gobierno del Gral. Porfirio Díaz, se comisionó al pintor Tomás de la Peña para que dibujara el águila de frente con las alas extendidas y sin corona, pero éste siguiendo la moda europea, especialmente la francesa de aquel entonces, dibujó “al águila majestuosa, con las alas extendidas hacia atrás, el pecho salido, la cabeza levantada con giro a la izquierda, sosteniendo con el pico y la garra derecha un crótalo que serpentea frente a su cuerpo, con la boca abierta y la lengua de fuera. Parada firmemente sobre frondoso nopal de diez artejos espinosos que brota de una peña rodeada por agua. Por lo bajo, las ramas tradicionales
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http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/1998/jul/980714.html Estas banderas se encuentran en resguardo por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) “[En] el Taller de Textiles, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, se han restaurado diversas banderas en las que el tiempo y el uso han dejado huellas y provocado que se decoloren y se deshilachen. Para que las sedas y algodones verdes, blancas y rojas recuperen su forma y color el equipo de restauradoras del INAH, ha intervenido diversos pendones como la Bandera Nacional Mexicana que resguarda el Museo Nacional de Historia, la cual fue intervenida en el año de 1991. Además se han restaurado la Bandera del Ejército de Oriente, utilizada en 1860 y la bandera del Ejército del Imperio Mexicano, en cuyo proceso de restauración se localizaron por debajo de su tela dos banderas más con los colores vede blanco y rojo y una variante del águila en el nopal, éstas pertenecieron a don Porfirio Díaz y actualmente forman parte del acervo del Museo Regional de Oaxaca” Cfr. http://www.conaculta.gob.mx/saladeprensa/2003/21feb/banderas.htm

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de encina y laurel. Este lienzo fue utilizado de 1881 a 1898, pues en 1899, Porfirio Díaz decide cambiarlo, aunque el lienzo de Tomás de la Peña se siguió usando hasta 1908”.67 Un cambio que se puede apreciar en el escudo que se usaba en 1893, es que las ramas eran de laurel y olivo. Tiempo después, al caer el gobierno de Francisco I. Madero, se elabora una nueva bandera, a ésta “se le puso un retrato del mártir, en el lugar del escudo, con dos ángeles sobre su cabeza sosteniendo una especie de aureola y abajo las ramas de laurel y encina unidas por un listón. En la parte superior e inferior de la franja central se imprimió la siguiente leyenda: El nueve de febrero de 1913 salió de Chapultepec con esta bandera el señor presidente don Francisco I. Madero en compañía de sus cadetes para defender nuestra legalidad”.68 Posteriormente, siendo presidente de la República Mexicana Venustiano Carranza, tratando de poner fin a las distintas formas en que se representaba el escudo nacional y buscando interpretar el sentir de la nación con respecto a sus raíces indígenas, restituyó la forma del águila azteca; así, por decreto presidencial del 20 de septiembre de 1916,69 se restituyó el dibujo a la forma originaria, “[…] se halla vigente el Decreto de 14 de abril de 1823 por el que dispuso el Soberano Congreso Constituyente que el escudo nacional sea el águila mexicana parada en el pie izquierdo sobre un nopal que nazca de una peña entre las aguas de la laguna, y agarrando con el derecho una culebra en actitud de despedazarla con el pico, y que orlen este blasón dos ramas, una de laurel y la otra de encina conforme al diseño que usaba el gobierno de los primeros defensores de la independencia; y
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Bandera de México, ..., pp. 112-113. Ibid, p. 116. En este decreto se declaraba vigente el decreto del 14 de abril de 1823, mismo que establecía que el águila debería tener la postura de perfil.

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Considerando: también que este Decreto se ha prestado a diferentes interpretaciones en su expresión gráfica, dando lugar a una infinita variedad en las figuras de las águilas usadas por las diversas autoridades de la República, faltando así una forma precisa de escudo nacional, He tenido a bien expedir el siguiente Decreto: Artículo único. El escudo nacional cuyo modelo se deposita y conserva en la Dirección General de Bellas Artes es el único que debe usarse por las autoridades civiles y militares de la República, y por los representantes diplomáticos y Cónsules acreditados en el extranjero. Se distribuirán copias 70 de este modelo a los gobernadores de las entidades federativas y a las oficinas públicas dependientes del Congreso Federal. Este Decreto comenzará a regir desde el día primero de octubre próximo. Por lo tanto mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento. Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo Federal, en México, a los […]”.71 Venustiano Carranza había encargado a los pintores Jorge Enciso (de Jalisco) y Antonio Gómez R. (de Michoacán), que presentaran proyectos a fin de unificar de una vez por todas el escudo nacional. “Gómez72 pintó el águila de perfil vuelta a la derecha, con las alas abiertas y levantadas, la cola baja y extendida, parada con la pata izquierda sobre un nopal que nace de una peña que emerge de las aguas de la laguna y agarra con la derecha una serpiente de cascabel en actitud de despedazarla con el pico, rodeada por lo bajo, de ramas de encina y laurel entrelazadas por una cinta”.73 De esta época
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El encargado de la difusión fue el licenciado Félix F. Palavicini, Subsecretario de Instrucción Pública y Bellas Artes. Bandera de México, ..., pp. 117-118. La inspiración se basó en el grabado de una moneda de plata del tiempo en que fue Presidente de la República don Guadalupe Victoria. De allí se obtuvo el dibujo del sello nacional que puede verse impreso en las monedas actuales. Ibid. , p. 118.

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data el que la bandera, en el escudo, lleve la leyenda ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, costumbre que se abandonó en el año de 1968. Para el 15 de septiembre de 1917, ondeaba en el asta del Palacio Nacional la bandera con el dibujo definitivo del Escudo Nacional. El 5 de febrero de 1934, debido a que seguía habiendo anarquía en las características del escudo utilizado, así como por el uso indiscriminado en la correspondencia, el entonces presidente de la República, Abelardo L. Rodríguez, determinó que el escudo sólo podría ser usado por las autoridades civiles, militares, y del Servicio Exterior, así como en monedas y medallas. Se autenticaron nuevamente los modelos de los símbolos nacionales, salvo el Himno Nacional, y se depositaron en el Archivo General de la Nación, el Museo Nacional de Arqueología, Historia, y la Casa de Moneda y se dispuso que las orlas de laurel y encina de nuestro emblema patrio, deberían cerrar en círculo al Escudo de Armas Nacionales, esto sólo para el pabellón que se izara en edificios de Gobierno y los que ocuparan las representaciones diplomáticas de la República en el extranjero. En el mismo año de 1934, a iniciativa del general Rafael E. Melgar, se creó el Día de la Bandera Mexicana, que se celebra el día 24 de cada año. Se celebra el 24 de febrero, porque también en un día 24 de febrero pero de 1821, Agustín de Iturbide proclamó el “Plan de Iguala” con el cual pretendía reconciliar a las partes en lucha: realistas e Insurgentes. Posteriormente, el gobierno de la República, siendo presidente Gustavo Díaz Ordaz, emitió el 23 de diciembre de 1967 la Ley sobre las características y el uso del Escudo, la Bandera74 y el Himno Nacionales, la cual fue publicada en
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En la actualidad, el significado oficial de estos colores son: Rojo: “la sangre de los héroes en batalla” (sacrificio). Verde: “la esperanza de la nación” (unidad, independencia, libertad). Blanco: “la pureza de la nación: la patria” (soberanía).

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el Diario Oficial de la Federación el 17 de agosto de 1968. el objetivo de esta ley “fue acabar con las representaciones anárquicas del emblema patrio y exigir el más estricto apego al diseño oficial, en los escasos usos que se permitía”.75 Se decretó que el Escudo Nacional debería estar constituido por el águila mexicana de perfil izquierdo, con las alas en actitud de combate, parada con su garra izquierda en un nopal florecido, naciendo en una peña que emergiera de un lago y sujetando a una serpiente con la garra derecha y con el pico, en actitud de devorarla. Una rama de encina y otra de laurel formando un semicírculo inferior y unidas por medio de un listón dividido en tres franjas, en los colores que corresponden a los de la Bandera Nacional. Este modelo de escudo fue dibujado por el pintor Francisco Eppens Helguera76 y, después de haber sido aprobado por los tres
Otros significados no oficiales son: Rojo: valentía, defensa, fuerza, libertad, “la carne de la sandía”. Verde: trabajo, fuerza, montaña, menta, laurel, bosque, campo, “la cáscara de la sandía”. Blanco: libertad, religión, honor, estrategia, sombras, nieve perpetua, paz, “la unión entre la carne de la sandía y la cáscara” Mitos nacionalistas e identidades étnicas, op. cit., p. 114. Nótese que algunos de estos significados, fueron utilizados al inicio, como es el caso de la religión.
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Alfonso García Macías. El Escudo Nacional en la Historia de México. Miguel Ángel Porrúa. México, 1984, p. 138. Francisco Eppens Helguera, nació en San Luis Potosí el 1 de febrero de 1913; a los 15 años ingresó a la Academia de Artes de San Carlos, en la ciudad de México, donde estudió pintura y escultura. Fue parte de la segunda generación de la Escuela Mexicana de Pintura. Ganó varias concesiones, tales como el primer premio en una competencia nacional para producir los murales exteriores para el edificio de la parte mexicana (PRI), en 1963. El Ministerio Ruso de la Cultura en 1986 le concedió el tercer premio en una competencia internacional con un tema sobre paz, “El Humanitarismo de Paz y en contra de la Amenaza de Guerra nuclear”. Recibió una mención honorífica en la competencia internacional “Un Hemisferio Unido”, organizado por el Museo del Arte Moderno de Nueva York, en los EUA, y fue presentado la concesión distinguida del servicio en el séptimo congreso de la federación de Aerophilatelic de las Américas, en 1973. Sus trabajos se han exhibido en muchas partes del mundo, entre otros: el Museo del Arte Moderno de Nueva York en 1930, el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en la Ciudad de México, así como en el Instituto Cultural Cabañas, en Guadalajara, México, ambos en 1987. Ha sido incluido en colecciones públicas por ejemplo en el museo de Skissernas en

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poderes de la Unión, se depositó en el Archivo General de la Nación, en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec y en la Casa de la Moneda. Siendo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Miguel de la Madrid Hurtado, expidió un Acuerdo el 24 de febrero de 1983, enviado posteriormente al H. Congreso de la Unión la iniciativa para adecuar a nuestro tiempo la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales publicada en el Diario Oficial el 8 de febrero de 1984, y la cual entró en vigor el 24 de febrero del mismo año. La última reforma hecha a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, fue realizada por el gobierno del entonces Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Ernesto Zedillo Ponce de León. En dicha reforma el Congreso de la Unión decreta que cuando el Escudo Nacional se reproduzca en el reverso de la Bandera Nacional, el águila mexicana se presentará posada en su garra derecha,

Lund, Suecia, el Museo del Arte Contemporáneo, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el edificio de PRI en la Ciudad de México, el edificio del Instituto Nacional de la Investigación Nuclear en el Estado de México, el cuadrado cívico del parque industrial de “Bruno Pagliai” en la ciudad de Veracruz, y el edificio del telégrafo en la ciudad de Zacatecas, México. Los trabajos del artista se refieren en varios libros por ejemplo: Bertelly, Carlo, “Mosaicos”, Libros de la Galería, New York City, los EUA, 1988.- Enciclopedia Británica, Décimo Quinta Edición, Volumen 12, Editor De Guillermo Benton, (1943-1973), Editor De Helen Hemingway Benton, Londres, 19731974.- Caña, Alma, “El Muralist Mexicano”, Editores Inc, Nueva York, 1960 De la Corona.- Rodríguez, Antonio, “Una historia de la pintura mexicana del mural”, Thames y Hudson, Londres, 1969.- Tibón Gutierre, “Enciclopedia de México”, volumen 3, Enciclopedia de México, 1968.- Tovar de Teresa, Guillermo, “Repertorio de Artistas de México”, Fundación Bancomer cultural, A. C., México, 1995.- Valdiosera Berman, Ramón, “Francisco Eppens”, Colección de Arte 42, Dirección General de Publicaciones, UNAM, México, 1988.el internacional quién es quién de los intelectuales, vol. 2-3, Center biográfico internacional, Cambridge, Inglaterra, 1981. En 1986 ganó el tercer premio del “Concurso Internacional de Cartel Político” convocado por el “Ministerio de Cultura de Rusia”. Falleció a los 77 años el 6 de septiembre de 1990 en la ciudad de México.

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sujetando con la izquierda y el pico la serpiente curvada.77 Además, establece que cuando se requiera destruir alguna réplica de la Bandera nacional,78 se hará mediante la incineración, en acto respetuoso y solemne, de conformidad con las especificaciones que el reglamento correspondiente determine.79 La iniciativa de modificaciones a los artículos de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales más reciente, fue realizada en el estado de San Luis Potosí, el 8 de julio de 1998.80 Es interesante notar que hasta la fecha no ha habido ninguna iniciativa para que se conozca el simbolismo que encierra el saludo a la bandera. Mismo que a continuación exponemos:
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Actualmente el Escudo Nacional sólo puede ser utilizado en monedas oficiales, sellos y papel oficial, y su reproducción debe ser copia fiel de la del modelo realizado por el pintor Francisco Eppens Helguera. Por su tamaño, las banderas cuya asta mide de 50 a 100 metros se catalogan como monumentales, y fueron creadas por el Gobierno Mexicano para enaltecer los Símbolos patrios. Las banderas monumentales, de acuerdo a un decreto presidencial del 1o de julio de 1999, quedan bajo la responsabilidad de Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), institución que otorga la autorización de la materialización de estas obras. El decreto además establece que la SEDENA será responsable de la construcción, establecimiento y custodia de las astas monumentales incluyendo los honores. Por el tamaño de que se trata, estas banderas que deben medir de largo la mitad de la dimensión del asta, deben ser más resistentes, por lo que su confección se lleva a cabo también en las fábricas, vestuario y equipo de la SEDENA. En información proporcionada a Semanario, la SEDENA dio a conocer que en la construcción de las astas monumentales que ha participado, tienen registradas 1 asta de 110 metros de altura, localizada en Iguala, Guerrero, la cuna de la bandera; 9 astas más de 100 metros de altura, de las cuales 3 se encuentran en la ciudad de México (1 en el Heroico Colegio Militar, otra en el Campo Militar Marte y la última en la Glorieta de San Jerónimo), y se tienen autorizadas 25 astas más de 50 metros de altura. Las banderas de las astas de 100 m. de altura tienen un peso aproximado de 200 kilos. Más adelante, en el apartado Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, se puede leer completo dicho decreto. Esta Iniciativa se puede leer en http://gaceta.diputados.gob.mx/Gaceta/1998/ jul/980714.html

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1) En el caso de los militares, éste es un saludo que viene de la Edad Media; cuando se encontraban dos caballeros (literalmente en caballo) y no querían pelear, se desnudaban la mano derecha (se despojaban del guante), y se levantaban la celada (parte delantera del casco) en son de paz; esto porque cuando traían la mano cubierta y el casco puesto con la celada baja, significaba que estaban listos para pelear. 2) En el caso de los civiles, debemos saludar “colocando la mano derecha extendida sobre el pecho, con la palma hacia abajo, a la altura del corazón” (con el pulgar en la misma posición que los demás dedos) porque con ello simbolizamos una espada lista para cortar el pecho (en donde según los antiguos griegos se encontraba el alma); es decir, estamos diciendo simbólicamente que preferimos cortarnos con una espada simbólica el alma antes que faltar al juramento que le hacemos a la Bandera Nacional, símbolo de nuestra Patria.

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EL HIMNONACIONAL MEXICANO

HISTORIA Después de obtener su independencia y lograr el establecimiento del régimen republicano, México requería de un canto patriótico que unificara las conciencias de los ciudadanos.81 Numerosos intentos82 se realizaron durante más de tres décadas para encontrar un himno de aceptación nacional, sin obtener el éxito deseado. Según J. Jesús Zamora83 la primera tentativa por escribir un himno nacional fue en 1820. La letra decía “Honor a los héroes / honor a los sabios / sus brazos, sus labios / susten81

Al menos esta era la intención del entonces Presidente de México Antonio López de Santa Anna (presidente 11 veces, de 1833 a 1855) pues buscaba mantenerse en el poder y seguir gobernando como Su Alteza Serenísima; pero, al huir en 1855, a consecuencia de la Revolución de Ayutla, los siguientes presidentes de México, ignoraron por completo el Himno González BocanegraNunó, pues lo consideraban una inaceptable herencia del santanismo, por eso los liberales tenían su propio himno. “Diez tentativas se habían hecho […] para que Méjico pudiera tener su propio himno; y diez fracasos fueron el resultado de esas tentativas” Joaquín Antonio Peñalosa, Francisco González Bocanegra. Su vida y su obra. Imprenta Universitaria, México, 1954, p. 44. Cfr. http://www.am.com.mx/sanfco/nota.asp?ID=24944

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tan la ley...” Este texto más bien ideal que formal presenta el deseo de unión y libertad, el reclamo de honor y veneración para los héroes. No tuvo trascendencia entre los mexicanos. El segundo intento por contar con un himno nacional fue el 28 de julio de 1821. José Torrescano escribió con un sentido claramente antiespañol “Viva América libre / Cortés, oh, nombre infame / Fuego, fuego”.84 Este himno no tuvo eco entre los mexicanos (que no acababan de conceptuarse como tales) pues, al parecer, obedecía más a la capitulación del Brigadier Luacés, sitiado por Iturbide el 28 de junio del mismo año en Querétaro. El tercer intento se dio en Tulancingo en donde Don José María Garmendia compuso una marcha, la cual tuvo el mismo destino que las anteriores. En 1844 se estrenó una composición que se distribuyó gratuitamente, con la letra de un poeta anónimo y la música de Eusebio Delgado, la cual hablaba fundamentalmente de las victorias de Antonio López de Santa Anna.85 Hasta ahora los intentos por contar con un himno nacional, no habían sido convocados por el gobierno de la República, por lo que en agosto de 1849, el pianista Henry Herz le propuso al gobierno mexicano la composición de un himno, esto lo hizo por medio de los periódicos. No tardó mucho para que la Academia de Letrán, invitada por la Junta Patriótica, convocara a un concurso literario, en éste figuraban como jueces José María Lacurriza, José Joaquin Pesado, Manuel Carpio, Andrés Quintana Roo y Alejandro Arango y Escandón. El 4 de septiembre de 1850, la Academia informaba el resultado del concurso en sesión pública. Se presentaron 30 composiciones eligiéndose dos solamente: una del joven Andrew Davis Bradburn (de origen estadounidense) y
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Ibidem. Cfr. http://www.edomexico.gob.mx/newweb/servicios/civica/pasajes/HimnoNacional.htm

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otra del poeta mexicano don Félix María Escalante. Ésta composición poética sirvió de base al pianista austriaco Henry Herz para musicalizarla y fue estrenada en el mes de noviembre de ese mismo año en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Las demás composiciones fueron quemadas para que se ignorara el nombre de sus autores. Los premios consistieron en libros; a Davis Bradburn se le entregó solamente una medalla de oro. Según J. Jesús Zamora, “en 1849 la Academia de Letrán consideraba que el poema de Andrés Davis Bradbum, entre las composiciones que concursaron, era el más digno de servir para himno nacional”. El mismo Jesús Zamora hace una comparación del coro de este himno con el posterior de González Bocanegra. A continuación tal comparación: Uno y otro invitan a la guerra y emplean tal cual palabra igual:
Truene, truene el cañón; que el acero en las olas de sangre se tiña. Al combate volemos; que ciña nuestras sienes laurel inmortal.

Aquel soberbio dilema de muerte o gloria que planteara Bocanegra, aquí ya dos veces sienta cátedra:
Nada importa morir, si con gloria una bala enemiga nos hiere; Que es inmenso placer al que muere ver su enseña triunfante ondear.

Y al final:
Claro brille el pendón mexicano, o sucumba con gloria y honor.
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Dice Jesús Zamora “La Bandera es ya para Davis, seis años antes de Bocanegra, símbolo patrio y motivo de canción. Ambos poemas emplean igual arte métrica: los decasílabos marciales ordenados según el esquema de la octava italiana”.86 Por esa misma época, el poeta cubano, Juan Miguel Lozada, y el compositor europeo, Karl Bochsa, crearon un nuevo himno nacional, dedicado al presidente de la República, en ese entonces, José Joaquín de Herrera. “Este poema, como el Himno definitivo, empieza con el grito imperante de Mexicanos, si bien luego se bifurcan. Uno los llama para alzar el canto; otro, para aprestar el bridón. He aquí, ya desde el primer verso, el diverso enfoque de los dos poemas. Todo el de Lozada es más bien el canto sereno de la paz, el alegre regreso del campo de batalla; tema cantado por Bocanegra, pero casi hasta el final del Himno”.87 Más adelante, cuando se vea el himno nacional escrito por González Bocanegra, se comparará parte de la letra de dichos himnos. Posteriormente se realizan cuatro intentos más por dar a México un himno nacional: dos del compositor italiano Antonio Barilli, estrenados uno el 8 de septiembre de 1850 y, el otro, el 26 de julio de 1851; otro himno fue compuesto por el húngaro Max Maretzek, el cual fue estrenado también el 26 de julio de 1851 y, finalmente, un himno de otro italiano, el compositor Ignacio Pellegrini, el cual fue entonado el 22 de abril de 1853. Con el tiempo, estos himnos nacionales quedaron en el olvido, sin embargo, el interés por contar con un Himno Nacional resurgiría durante el gobierno de Antonio López de Santa Anna. Es interesante hacer notar que, por aquellos tiempos, el poeta Francisco González Bocanegra llegó a fungir como
86 87

Cfr. http://www.am.com.mx/sanfco/nota.asp?ID=24944 Ibidem.

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jurado, así lo podemos constatar en la siguiente cita: “[…] la Junta Patriótica sometió al juicio de Bocanegra y de Francisco Granados Maldonado, un drama de don Severo María Sarriñana, titulado La entrada triunfal de don Agustín de Iturbide en México. Los censores publicaron un informe en que se declaraba que la obra pecaba contra las reglas de las composiciones dramáticas, por sus vulgares escenas y malos versos. Sariñana disgustado por tan severo juicio, envió a los periódicos un remitido diciendo a sus censores que, como no era necesario que hubieran publicado su informe, iba a proceder judicialmente contra ellos, por el delito de ataques a la vida privada. A pesar de todo, el drama se estrenó en el Teatro Nacional, el 27 de septiembre de 1850”.88 En el esa misma fecha, “en 1850 leyó e imprimió posteriormente una Composición Poética leída en la Alameda de Méjico, en el Aniversario de las víctimas de la Patria, el 28 de Septiembre de 1850, […] el Ciudadano Francisco González Bocanegra, individuo de la Academia Literaria de San Juan de Letrán y socio titular del Liceo Hidalgo. Evoca en ella a los héroes mejicanos –Hidalgo, Morelos, Allende, Abasolo, Iturbide-”.89 Como podemos constatar, González Bocanegra manifestaba un claro interés por escribir textos patrióticos. Es importante observar que dicho texto llevaba dos dedicatorias: “A la memoria de los mártires de la Patria”.- [y] “Al autor de la historia de la traslación a Méjico de las cenizas de D. Agustín de Iturbide […]”.90 Además, “como orador cívico, fue invitado varias veces, especialmente en las festividades patrióticas, conmemorativas de la Independencia […] en las fiestas de septiembre de 1851, fue nombrado

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Joaquín Antonio Peñalosa, Op. cit., p. 41. Ibid., p. 33. Ibidem.

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para integrar la Comisión Permanente, presidida por Don Valentín Gómez Farías”.91 “El Daguerrotipo, [periódico] que empezó a funcionar el 11 de mayo de 1850, publicó una que otra noticia sobre Bocanegra, pero ningún poema suyo […] hasta 1851 encontramos colaboración poética en las revistas; si bien en 1850 había publicado En el aniversario de las víctimas de la Patria y en 1849 el soneto dedicado A la Srta. Doña Guadalupe González del Pino en su Cumple Años (sic), por su cuenta”.92 Aún así, “entre 1851 y 1853, publicó quince poesías en la Ilustración Mejicana”.93 Bocanegra también colaboró en el “Presente Amistoso”, revista de cumplido.94 El 12 de noviembre del año de 1853,95 (siete meses después del estreno del himno de Pellegrini), el gobierno de la República, por medio del Ministerio de Fomento, Colonización, Industria y Comercio, cuya titularidad ocupaba Joa91 92 93 94

Ibid., p. 35. Ibid., p. 42. Ibidem . Ibidem , este tipo de revistas publicaba poemas y, en general, textos dedicados a lisonjear e los miembros de la alta sociedad de la época. Unos meses antes, el 11 de marzo de 1854, se había declarado el Plan de Ayutla reformado en Acapulco, en el que, dentro de los Considerandos, se establecía: “Que la permanencia del Excmo. Señor general don Antonio López de Santa Anna, en el poder, es un constante amago por la independencia y la libertad de la Nación, puesto que bajo su Gobierno se ha vendido sin necesidad una parte del territorio de la República, y se han hollado las garantías individuales, que se respetan aún en los pueblos menos civilizados […] Que bien distante de corresponder a tan honroso llamamiento [el de ser presidente de México], sólo se ha ocupado en oprimir y vejar a los pueblos recargándolos de contribuciones onerosas [como la de cobrar impuestos por puertas y ventanas], sin consideración a su pobreza general, y empleando los productos de ellas, como en otras ocasiones lo ha hecho, en gastos superfluos y en improvisar las escandalosas fortunas de sus favoritos […]”. Más adelante, ya en el Plan propiamente, el punto No 1 dice: “Cesan en el ejercicio del poder público, el Excmo. señor general Antonio López de Santa Anna y los demás funcionarios que como él hayan desmerecido la confianza de los pueblos, o se opusieran al presente plan” Antología de Historia de México. Documentos, narraciones y lecturas. SEP, México, 1993, pp. 27-29.

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quín Velásquez de León, convocó a un concurso96 dividido en dos partes consecutivas, la primera se refería al certamen literario para seleccionar el texto de la letra para el Himno Nacional, y la segunda trataba de la musicalización del poema triunfador. A partir del día 14 de dicho mes, y durante veinte días, se publicó la convocatoria en el Diario Oficial firmada por don Miguel Lerdo de Tejada, entonces Oficial Mayor de Fomento: “Deseando el Excmo. Señor Presidente que haya un encanto verdaderamente patriótico, que adoptado por el Supremo Gobierno sea constantemente el 'Himno Nacional', he tenido a bien acordar un premio, según su mérito, a la mejor composición poética que sirva a ese objeto, y que ha de ser calificada por una junta de literatos nombrada para este caso. En consecuencia, todos los que aspiren al premio remitirán sus composiciones a este Ministerio en el término de veinte días, contados desde el primero de la publicación de esta convocatoria, debiendo ser aquellas anónimas, pero con un epígrafe que corresponda a un pliego cerrado, con el que han de acompañar, y en el que constará el nombre de su autor, para que cuando se haga la calificación sólo se abra el pliego de la composición que salga premiada, quemándose las demás. Otro premio se destina en los mismos términos, a la composición musical para dicho Himno, extendiéndose, en consecuencia, esta convocatoria, a los profesores de este arte; advirtiendo que el término para éstos es el de un mes, después del día en que se publique oficialmente cual haya sido la poesía adoptada, para que a ella se arregle la música. México, noviembre 12 de 1853.- Miguel Lerdo de Tejada” .97
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La convocatoria a este concurso fue publicada hasta el día 14 de noviembre y durante 16 ocasiones en el Diario Oficial, Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit, p. 44. Celebración del grito de Independencia. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM). México. 1985. p. 161.

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Una semana después se informaba al público, por el mismo medio, que el jurado calificador para la parte literaria estaría integrada por don José Bernardo Couto 98 como presidente y don Manuel Carpio99 y José Joaquín Pesado100 como vocales. Al ser enterados del concurso, un grupo de amigos del joven poeta potosino Francisco González Bocanegra, lo animaron a participar en dicho evento,101 pero él se negaba reiteradamente explicando que no tenía confianza en obtener
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Durante su último gobierno, el presidente Santa Anna restableció la Academia Mexicana de la Lengua, que había sido creada en 1835. Al restablecerla, por decreto de 24 de enero de 1854, figuró entre sus miembros de número don José Bernardo Couto en calidad de presidente interino. Es importante señalar que Couto era del partido conservador y que, años antes, había participado en la venta de gran parte del territorio de México a los Estados Unidos. “[Manuel] Carpio fue un poeta religioso, sobre todo dedicado al culto de la Tierra Santa; su poesía giraba alrededor de la historia del pueblo judío, sin embargo es necesario reconstruir toda una poética o cultura católica que estaba muy presente y que determinó dramáticamente las letras nacionales. Su culto a lo religioso, al triunfo de la República, influyó para minimizarlo, además de que se le acusaba de imitador y que tenía defectos en sus versos”. http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/diarias/210898/alfilode.html

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“José Joaquín Pesado […] fue un autor importante dentro de la Academia de Letrán, […] fue conservador […] muchos de los escritores o los personajes del siglo XIX lo tacharon de traidor […] enfrentó al proyecto modernizador de los liberales; con gran habilidad trató de descubrir todo el entramado ideológico que subyace en esa modernidad que los liberales quisieron preservar. Su obra puede dividirse en tres aspectos: la poesía, que es religiosa y moral; la que recrea poemas prehispánicos; y su trabajo en prosa publicado en el periódico la Cruz, de la cual era director. A través de este medio buscaba salvaguardar la ortodoxia religiosa frente a todo el discurso moderno que los literales estaban propagando” http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/diarias/210898/alfilode.html “[El] fallo favoreció a un joven que no tenía más significación que el haber escrito algunas canciones patrióticas muy celebradas por sus amigos, y era, por lo mismo, familiarizado con esta suerte de trabajos. Cierto es que sus amigos lo habían animado para que se presentara aspirando al premio; pero también que sus competidores probables eran muy pocos, y eso lo obligaría a dejar a un lado su modestia de escritor hasta entonces sin renombre en los altos cenáculos. Era González Bocanegra, oriundo de San Luis Potosí, y por entonces frisaba los veintinueve años […]. Era autor de un drama, “Vasco Núñez de Balboa”, y de varias composiciones eróticas” Ibid., p. 161.

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el triunfo, porque participarían destacados e inspirados intelectuales. En esa época González Bocanegra era oficial archivista en la Administración de Caminos y Peajes, del Ministerio de Fomento. Mientras tanto, en 1854, el gobierno publicó un anexo a la Convocatoria: “Y habiéndose conformado S. A. S. (Su Alteza Serenísima) el general Presidente con el parecer de la Comisión Calificadora, se hace a la referida convocatoria, para que los compositores de música que deseen oponerse al premio ofrecido a la composición que obtenga la aprobación de la Junta que se nombre para el caso, dentro de setenta días, contados desde esta fecha; bajo el concepto de que dichas obras deberán venir anónimas y acompañadas de un pliego cerrado en que conste el nombre del autor, marcando en la cubierta alguna contraseña que dé a conocer, la obra que corresponda.- México, febrero 3 de 1854.- Miguel Lerdo de Tejada”.102 El señor González Bocanegra sostenía en esos días relaciones de noviazgo formal con la señorita Guadalupe González del Pino y Villalpando,103 quien de acuerdo con algunos amigos del poeta, en una ocasión en que se reunían en una tertulia en la casa de Santa Clara número 6104 (hoy Tacuba), se le ocurrió, -según cuenta la leyenda- encerrarlo en una de las habitaciones donde previamente había colocado tinta y papel, advirtiéndole que no lo libraría del encierro hasta que entregara una composición patriótica que fuera enviada al concurso.
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Celebración del grito de Independencia..., p. 162. Prima del poeta en tercer grado eclesiástico, hija de don José González del Pino y de doña Mariana Villalpando, prima hermana de la madre del poeta, y entenada de don José Ramón Pacheco. Murió doña Guadalupe el 19 de febrero de 1892, 31 años después que su esposo. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit, pp. 54 y 59. Ibid., p. 47.

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Nada valieron las excusas que argumentó el poeta, la novia insensible ante los reclamos, promesas y amenazas, no cedió en sus condiciones y Francisco, después de casi cuatro horas, a las seis de la tarde,105 concluyó el poema, mismo que pasó a su novia por debajo de la puerta, recuperando con ello su libertad. El poema fue del agrado de la “novia del poeta”,106 -como se le conoció durante mucho tiempo en la historia de nuestro país-, y con pocas modificaciones fue remitido al concurso al finalizar el mes de diciembre. “Posteriormente Bocanegra retocó el poema antes de ser entregado al jurado. No salió desde luego de manos de su autor del todo perfecto; antes bien, algunas posteriores correcciones sufrió, que no poco lo mejoraron”.107 Las modificaciones que sufrió el poema son las siguientes:108 En la estrofa IV, en sus versos 1, 2 y 5 decía:
Del Caudillo feliz de Zempoala Te defiende el acero terrible... El será de tus hijos, ¡oh patria!

El adjetivo “fiera” de la estrofa VIII fue sustituido por “ardiente”
Y que al golpe de ardiente metralla...

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Ibidem, p. 48. Bocanegra le llamaba Elisa. Al respecto es interesante observar que otros poetas de la época, también le cambiaban el nombre a sus musas, tal es el caso de Manuel José Otón que le llamaba Esther y, López Velarde que le decía Fuensanta. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit, p. 48. Ibid., pp. 48-49.

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En la estrofa VII, el poeta cambió “Estado” por “huestes”, que tiene mayor significación poética. Toda una estrofa fue suprimida por Bocanegra:
De soldados la turba violenta no profane los patrios hogares, que no venga con torpes cantares de la virgen la paz a turbar. Que no humillen ante ellos vencidos nuestros padres las frentes rugosas; muertas hallen las hijas y esposas los que piensen su honor mancillar.

Estas correcciones fueron publicadas, con la letra autógrafa del poeta, en El Imparcial en 1909. “El manuscrito del Himno estaba redactado en papel para carta de cuatro cuartillas; falta la página central. La tinta, empalidecida por el tiempo, no se ha borrado aún y permite leerlo con facilidad. La letra es elegante, pequeña, casi femenina, si no fuera por unos rasgos finales que le dan un sello de fuerza, de carácter”.109 Como mencionamos líneas antes, a continuación leeremos la comparación que realiza Jesús Zamora de parte del himno del poeta cubano Juan Miguel Lozada con el de González Bocanegra.
Nuestros campos bañados con sangre (Lozada) Tus campiñas con sangre se rieguen (Bocanegra) Guerra, guerra a los fieros tiranos (Lozada) Guerra, guerra sin tregua al que intente (Bocanegra)

Al respecto dice Jesús Zamora “Una simpatía más es el empleo de igual sistema métrico: el decasílabo y la octava italiana, que parecía obligada en las odas patrióticas de aquel
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Periódico Novedades , México, D. F., 10 de octubre de 1942, p. 13.

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tiempo. […] ¿Las semejanzas de Bocanegra respecto a los himnos precedentes son causales o deliberadas? ¿O bien, el Himno de Bocanegra y los himnos que le antecedieron tratan de seguir cierto tipo –arquetipo- de poesía civil? Sin duda Bocanegra debió conocerlos, puesto que participó tan de cerca en el movimiento literario y poético de su tiempo. La semejanza métrica débese a la moda, a la costumbre de entonces de adoptar tal esquema para tal tema. Así lo pedía la ortodoxia métrica”.110 Volviendo al veredicto del jurado, pasaba el tiempo y éste no anunciaba su fallo, hasta que el 3 de febrero de 1854, en el Diario Oficial111 apareció el siguiente documento: Ministerio de Fomento.- Sección Indiferente.- Sometidas al examen del Excelentísimo señor don José Bernardo Couto y de los señores don Manuel Carpio y don José Joaquín Pesado, las 26112 composiciones poéticas que se presentaron a esta Secretaría en virtud de la convocatoria publicada el 12 de noviembre último, ha sido calificada de mayor mérito la siguiente, de que resultó ser autor, al abrir el pliego cerrado que llevaba su epígrafe, el señor don Francisco González Boca-

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http://www.am.com.mx/sanfco/nota.asp?ID=24944 El 25 de abril de 1853, Santa Anna había decretado la Ley de Imprenta, o Ley Lares, en la que se señalaban “como escritos subversivos los impresos que atacaran o se dirigieran a destruir las bases para la administración pública o que atacaran al Supremo Gobierno, a sus facultades y a los actos que ejerciera en virtud de ellas; los que insultaran el decoro del Supremo Gobierno, del Consejo o de cualquier autoridad “superior o inferior” y, por supuesto, los contrarios a la religión católica” El liberalismo mexicano. Tomo II. Jesús Reyes Heroles. FCE. México. 1994. pp. 398 y 400-401. Nótese que después se supo que los participantes habían sido 25, y no 26 como se había dicho. La razón de ello es que se envió una composición del sacerdote don Andrés Davis Bradburn sin su consentimiento, éste así lo informó por medio de una carta que publicó el periódico “El Siglo XIX”, el 29 de diciembre de 1853. Es interesante hacer notar que dicha composición había sido enviada con “carácter de anónima”. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit, p. 45.

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negra.113 Y habiéndose conformado su Alteza Serenísima, el General Presidente con el parecer de la Comisión Calificadora, se hace saber al público, con arreglo a la referida convocatoria, para que los compositores de música que deseen oponerse al premio ofrecido a la composición que obtenga la aprobación de la Junta, que se nombre para el caso, dirigir sus obras a esta Secretaría dentro de sesenta días contados desde esta fecha; bajo el concepto de que dichas obras deberán venir anónimas y acompañadas de un pliego cerrado en que conste el nombre de su autor, marcando en la cubierta alguna contraseña que dé a conocer la obra a que corresponde. México: febrero 3 de 1854.- M. Lerdo de Tejada. De inmediato, el también poeta y la vez impresor don Vicente Segura Argüelles, gran amigo del triunfador, hizo la primera edición de la letra del canto cívico, la cual llevaba una dedicatoria y una carta escritas por el autor al Presidente de la República, Antonio López de Santa Anna;114 se distribuyó al público durante el transcurso de ese mismo mes. Los talleres donde se imprimió por primera vez el himno se encontraban instalados en la calle de la Cadena No. 10. No se sabe en dónde quedó el autógrafo del Himno, pues éste “[…] se envió a la imprenta sin restituirlo después a su
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“González Bocanegra se dio a la tarea con un empuje ardoroso, y es, el hecho que no tuvo dificultad para dar cima a su hazaña, dando un golpe magistral cuando incluyó este verso que halagaría a los señores miembros del Jurado Calificador: “Del guerrero inmortal de Zempoala te defiende la espada invencible”, o, en otros términos, el señor Presidente general Antonio López de Santa Anna, quien era el factótum de la situación, y claro, no se disgustaría, porque su nombre apareciera en tan honrosa forma aludido”. Celebración del grito de Independencia. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, p. 161. Además, en el Decreto del 12 de noviembre de 1853, Santa Anna había declarado “Libertador a don Agustín de Iturbide y a su descendiente [ordenó] se le hiciera miembro del Consejo de Estado”. Jesús Reyes Heroles Op. Cit., pp. 400-401, de ahí que también le haya gustado que en el Himno se dijera: “del bravo adalid”, para referirse a Agustín de Iturbide. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit, p. 50.

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expediente para conservarlo así y transmitirlo a la posteridad”.115 Algunos de los nombres de los demás participantes en el concurso116 son: José María Esteva, José María Monroy, Félix Romero, Félix María Escalante, Francisco Granados Maldonado, José Rivera y Rivera, Francisco Villalobos y José Rivera y Río.117 Llegó el miércoles 17 de mayo de 1854, día en que se celebraba el regreso de Santa Anna a la Capital, después de una infructuosa campaña contra los partidarios del Plan de Ayutla;118 las dos compañías de ópera, que en ese momento actuaban en la ciudad de México, quisieron homenajearlo. La Compañía en que cantaba Enriqueta Montoya le ofreció, en el Teatro Santa Anna,119 una brillante función en la que fue cantado un himno nacional musicalizado por Juan Bottesini,120 que en ese entonces era el director de la Compañía de Opera Italiana “René Masson”, basado en la composición de González Bocanegra; pero el efecto que tuvo no fue el que se esperaba. Para el siguiente día, pero ahora en el Teatro Oriente, el programa era: “obertura de la ópera Guillermo Tell, de Rossini; canto el Himno a Santa Anna con letra de González Bocanegra y música de José Nicolao; representación de los dos primeros actos de la ópera Lucrecia
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Ibid., p. 50. Como se puede apreciar, no se quemaron las identificaciones (plicas) de los demás concursantes. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit, p. 46. En la batalla de Acapulco. Este teatro fue inaugurado en febrero de 1844, en la calle de Bolívar, posteriormente se llamó Gran Teatro Nacional. Fue demolido en 1901 para prolongar la avenida Cinco de Mayo. Ibid., p. 50. También se ejecutó la obertura de la ópera Nabucodonosor, de Verdi, y la ópera La hija del Regimiento, de Gaetano Donizetti. Ibid., p. 35.

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Borgia, de Donizetti y algunos números sueltos”.121 Posteriormente, se programaron otras dos interpretaciones con música de Bottesini y Luis Barragán para los días 11 y 27 de septiembre respectivamente, fechas conmemorativas del triunfo contra la invasión de Barradas en Tampico, y la relativa a la entrada del Ejército Trigarante en la ciudad de México en 1821. Acto seguido, se procedió a llevar a efecto el certamen para musicalizar el poema, prolongándose su resultado por causas diversas hasta el día 12 de agosto,122 en que fue declarado triunfador123 por el jurado formado por don José Antonio Gómez, don Tomás León y don Agustín Balderas,124 el compositor identificado solamente con las iniciales J.N.125 y el epígrafe “Dios y Libertad”,126 por lo que al publicarse el resultado en el Diario Oficial, dos días después, se solicitaba la aclaración respectiva del autor: “No pudiéndose saber por las contraseñas quién sea el autor [se referían a la música] el Excmo. Ministro ha acordado que se publique este aviso para
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Ibid, p. 36. Aunque la fecha oficial fue hasta el día 13 de agosto de 1854, Ibid, p. 50. De un total de 15 participantes en el concurso, Ibidem. “José Antonio Gómez era un erudito compositor que había escrito dos misas y muchos motetes, además de una teoría musical que, por lo extenso de sus respuestas, fue relegado al olvido, y se le conocía como organista de la Catedral de México; respecto a Agustín Balderas, se trataba de un pianista de mérito y magnifico acompañante y fundó el Conservatorio de Música; y en cuanto a Tomás León, fue uno de los fundadores de la Sociedad Filarmónica, y en su casa se reunían más tarde los estudiosos que veían en él a un virtuoso del piano y a un selecto musicógrafo”, Ibid., pp. 162-163. El Jurado Calificador declaraba que se habían encontrado en dicho texto musical “más originalidad y energía, mejor gusto, y, por decirlo así, más popularidad, reuniendo a esta circunstancia la de su sencillez y buen gusto. Notamos con sentimiento añadir que no lo hayan instrumentado; pero esto, por supuesto que no ha sido requisito para su presentación, lo podrá hacer su mismo actor”., Ibid., p. 163. El pliego, o sobre, en el que estaba el escrito sólo tenía la contraseña número 10.

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que se presente en esta Secretaría la persona que haya compuesto dicho Himno, a manifestar su nombre, comprobando debidamente ser el verdadero autor.- México, agosto de 1854”. 127 El mismo día, 12 de agosto, se presentó el señor Jaime Nunó128 en la Secretaría de Fomento para acreditar su paternidad autoral de la composición premiada y como la Junta Patriótica deseaba que el Himno Nacional se estrenara el siguiente mes de septiembre (por motivo de las fiestas nacionales), se solicitó al autor que instrumentara y editara por su cuenta las primeras partituras, lo que realizó con oportunidad, entregando el día 6 de septiembre, los primeros ejemplares para las bandas militares,129 los cuales habían sido impresos por la casa Murguía, establecida en el edificio que ahora corresponde a la calle 16 de septiembre No. 54. Jaime Nunó entregó a la Plaza Mayor del Ejército, 260 ejemplares y 10 a la Dirección de Artillería, al precio de tres pesos cada uno. El mismo día 6 de septiembre de 1854, Don Leandro Estrada, presidente de la Junta Cívica, anunció el programa para las festividades de ese mes: “Día 15 a las 7 de la noche, la Junta Cívica se reunirá en el Gabinete del Gobierno del Distrito, se dirigirá al Teatro de Santa Anna, seguida de una
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Ibid., p. 162. De Jaime Nunó, el periódico El siglo XIX, en 1852, decía: “D. Jaime Nunó. Así se llama un músico español que ha venido en el último paquete, que toca instrumentos y que, según se dice, es una verdadera notabilidad” Ibidem , p. 163. Al respecto, nótese que “Fue designado triunfador del concurso musical el reaccionario compositor español, Jaime Nunó, a quien el propio gobernante [Antonio López de Santa Anna] había traído consigo tras su destierro en la isla de Cuba”. Enrique Ávila Camacho & Efraín Gracida Camacho. Calendario cívico escolar (y algunas fechas olvidadas). Ediciones Quinto Sol. México. 1990. p. 133. El 31 de agosto se le informó al Ministro de Guerra, se sirviera comunicar a todas las bandas militares sobre el Himno Nacional, remitiéndoseles un ejemplar, el precio de dichos ejemplares lo fijó Jaime Nunó por órdenes del mismo Ministro.

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compañía de granaderos de Infantería con música. Luego que lleguen SS. AA. SS. se cantará allí el Himno Nacional; se pronunciará la arenga cívica por el S. D. Francisco González Bocanegra, nombrado al efecto; se leerán algunas composiciones poéticas, alternándose con varias piezas de canto, que los artistas más distinguidos de la Compañía se han prestado voluntariamente a desempeñar. Vitoreada la Independencia en el mismo Teatro, la Junta volverá a las casas Consistoriales y al sonar las 11 de la noche el Primer titular presentará en el balcón principal de Palacio Municipal el Pabellón Nacional, que será saludado con salvas artillería, repiques, cohetes, fuegos artificiales, dianas y vítores”.130 Este programa, por razones que no se especificaron, no se pudo llevar a cabo, correspondiéndole entonces al himno de González Bocanegra-Nunó los días 15 y 16 de septiembre para conmemorar el grito libertario de don Miguel Hidalgo. Por fin, la noche del 15 de septiembre de 1854 se estrenó el Himno Nacional en el teatro Santa Anna,131 ocasión en
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Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit, p. 51. “Los palcos, de antepecho de hierro calado, que permitían la inspección íntegra de la toaleta, eran, en realidad, venturosos escaparates que exhibían la más deslumbrante belleza de la época. Gracia, juventud, frescura, opulencia... Todo se ponía a la vista de los espectadores como en una vitrina... sin cristales. Era aquello un museo de belleza y de elegancia. Las damas, con los aparatos arreos de entonces, penetrábanse íntimamente de su papel mundano. Revestíanse de dignidad majestuosa y eran maniquíes palpitantes que no aventuraban un movimiento brusco, ni un gesto aturdido, ni una postura negligente. Clavadas en la butaca mantenían, por educación o por temperamento, el armonioso ritmo de la línea. Sus discreteos discerníanse en la más estricta dignidad; sus comentarios, hechos como con pudor y casi sin moverse, reconocíanse sólo por el suave ondular de los labios. El único movimiento ostensible, en los palcos, era el leve vaivén de los abanicos. Entonces se lucían las finas manos, la flexible gracia de la muñeca, la elegancia de los dedos en el varillaje y en el cintillar de los brillantes en las sortijas. A veces los bustos se adelantaban para un decoroso aplauso, para un saludo de etiqueta, o bien para fijar, con el impertinente la aparición de una figura en el escenario. Así, con este leve desacomodo de la figura, incendiábanse las brasas de los “riviéres” o saltaban, en mil chispas los iris de los solitarios” Ibid., pp. 161-162. “Los mexicanos, selecta y solemnemente reunidos, conocieron su Himno el 15 de septiembre de 1854, cuando fue

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la que pronunció un discurso el señor González Bocanegra. sobre este discurso la prensa de la época dijo lo siguiente: “El discurso del Sr. Bocanegra nos parece bien escrito; pero creemos que en vez de detenerse tanto en los acontecimientos de Europa, hubiera hecho mejor narrar la guerra de Insurrección o en hacer conocer el sacrificio de nuestros héroes […] Al fin se cantó el himno nacional del Sr. Nunó […] Las estrofas son bonitas, nos parecieron bien escritas”.132 La orquesta, bajo la dirección del compositor maestro Bottesini, acompañó a la primera soprano, señora Claudia Fiorentini y al primer tenor Lorenzo Salvi, quienes entonaron las estrofas, participando el coro formado por toda la compañía. Esta es la crónica del evento: “El Presidente no asistió a la fiesta por hallarse indispuesto, la asistencia oficial fue muy reducida; pero, en cambio, el Teatro estaba completamente lleno […] Muy bien iluminado y adornado con muy buen gusto, tanto interior como exteriormente. Los patios estaban llenos de luces de colores, de espejos, de naranjos y de flores. En medio había una bonita fuente. En el interior, se formó un salón que abrazaba todas las lunetas y gran parte del palco escénico, en cuyo fondo había un dosel, debajo del cual tomaron asiento el señor Gobernador y los miembros del Ayuntamiento. Los palcos estaban adornados con las banderas nacionales, con flores y con unos bonitos candiles chinescos”. 133 Al día siguiente se volvió a cantar en el mismo lugar ahora por la soprano señora Steffenone, asistiendo el Presidente de la República, las autoridades nacionales y de la ciudad, tanto civiles como militares.
cantado en el Teatro Santa Anna de la Ciudad de México”. Enrique Ávila Camacho & Efraín Gracida Camacho. Op. cit., p. 134.
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Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit., pp. 51-52. Ibidem.

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Respecto al premio, “ni Bocanegra ni Nunó […] habían contendido por el atractivo premio material,134 que no llegaron a recibir a consecuencia de la penuria del tesoro, de la indiferencia burocrática o de las azarosas circunstancias de los gobiernos. El poco dinero que, con tantos trámites, se dio a Nunó, más que un premio era un acto comercial de venta; pues él mismo, por su cuenta, litografió la composición para que, según el acuerdo del Ministerio de Fomento del 31 de agosto de 1854, fuera vendida a las bandas militares de los Cuerpos del Ejército de la República”.135 El Himno fue bien recibido por el público, pero, quizá debido a los conflictos del país136 durante los siguientes años, pasó casi al olvido. De hecho, no se volvieron a editar las
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“El premio acordado en la convocatoria jamás llegó a fijarse ni mucho menos a darse” Sólo se sabe que “Bocanegra recibió algunos libros de premio”. Incluso los concursantes que no ganaron llegaron a obtener algo más que libros: “Lo que son las cosas en nuestro país; mi compadre [Bocanegra], cuya composición fue elegida, nada obtuvo; y los que fuimos desechados, sí recibimos medallas”, Ibid., pp. 52-53. Ibidem. Es importante hacer notar que la mayoría del pueblo no estaba de acuerdo con el gobierno de Santa Anna, un ejemplo de ello: “En 1838, durante la Guerra de los Pasteles, que Francia desató contra México, Antonio López de Santa Anna fue herido en la pierna izquierda por un cañón cargado con metralla. Tendido en una camilla, Santa Anna informó de lo sucedido al presidente de la República [Anastasio Bustamante 1837-1839], con desvergonzada exageración y tono heroico. Finalmente, los médicos amputaron debajo de la rodilla. El párroco de Veracruz, que había asistido para impartir sus auxilios al herido, se llevó la pierna a sepultarla en Manga de Clavo, lugar en el que Santa Anna tenía su hacienda. En septiembre de 1842 durante la sexta presidencia de Santa Anna [fue ocho veces presidente 1834-1835; 1839; 1841-1842; 1843; 1844; 1847; 1847 (dos veces en el mismo año, con interrupción de Pedro María Anaya); 1853-1855], su pierna fue desenterrada de Manga de Clavo y sepultada con gran boato en el cementerio de Santa Paula, por una comitiva integrada por todos los ministros, los militares, los niños de las escuelas y los curiosos de todas las clases sociales. Entonces, Santa Anna sustituyó su pata de palo por una pierna postiza, calzada con bota napoleónica de lustroso charol. Durante la Revolución de Ayutla, el pueblo exhumó y arrastró la pierna de Santa Anna, el cual había establecido una dictadura “vitalicia y hereditaria”, que fue derrotada”. J. de Jesús Nieto López. Historia recreativa. Ediciones Quinto Sol. México. 1999. pp. 61-62.

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partituras que había compuesto Jaime Nunó. Era el fin del régimen de Santa Anna como presidente de la República, estaba a punto de triunfar la revolución de Ayutla, iniciar la Guerra de Reforma y la lucha contra la intervención. Mientras tanto, González Bocanegra era invitado a participar en actos literarios: “Ese mismo año de 1855, participa González Bocanegra en la Distribución de premios hecha en el Colegio Nacional de San Juan de Letrán, bajo la presidencia del Excmo. señor ministro de Justicia, don Benito Juárez, la noche del 21 de noviembre de 1855”.137 En los tiempos del gobierno del Presidente Juárez y primer período siguiente, se tocaba oficialmente, casi como himno nacional, la llamada Marcha Nacional Zaragoza, calificada por Ignacio Manuel Altamirano como la Marsellesa de México, compuesta por el maestro Aniceto Ortega, la cual era ya considerada en el extranjero una de las más bellas composiciones de aire marcial. Posteriormente, en plena lucha entre liberales contra conservadores, “Al entrar el general Miguel Miramón a la capital de la República el 7 de enero de 1860, triunfador de la batalla de Colima, tras el Te Deum en la Villa de Guadalupe y el recorrido por las calles en carreta abierta, al final de un suntuoso desfile de vehículos, y al presenciar desde Palacio los fuegos de artificio, escuchó un himno en su honor, cuya letra fue escrita por Bocanegra […] Según la versión del Diario Oficial del Supremo Gobierno, donde se publicó este Himno, en su edición del lunes 9 de enero, afirmaba que se cantó en la noche del sábado en el Teatro Nacional, en la función de obsequio al Excmo. Sr. Presidente […] con esta dedicatoria: Al Excmo. Sr. Presidente de la República en su entrada a Méjico, después de la campaña de Colima”.138
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Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit., p. 38. Ibid., p. 40.

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Conozcamos ahora un poco más acerca de la vida de Francisco González Bocanegra: Poeta mexicano nacido en la ciudad de San Luis Potosí, el 8 de enero de 1824. Hijo de padre español (gaditano), Sr. José María González Yánez, y Doña Francisca Bocanegra y Villalpando, originaria de Real de Pino, Aguascalientes; sobrino en primer grado, por la rama materna de don José María Bocanegra, eminente diputado, político intelectual zacatecano, que fuera ministro de Relaciones Exteriores con varios presidentes, entre ellos Vicente Guerrero y Valentín Gómez Farías, inclusive Presidente interino. José María Bocanegra (tío de Francisco González Bocanegra) nació en la hacienda “Labor de la Troje”, en Aguascalientes, el 25 de Mayo de 1787. Cursó estudios de jurisprudencia y se graduó como abogado. Fue electo diputado al Congreso en dos ocasiones: en 1822 y en 1827, así como ministro de Hacienda. Vicente Guerrero lo llamó para que desempeñara la Cartera de Relaciones Interiores y Exteriores en 1829. José María Bocanegra atendió a los reclamos de las potencias europeas que pretendían una serie de indemnizaciones por supuestos daños sufridos en el llamado Motín de la Acordada. En política exterior, mostró una posición pacífica en el conflicto entre Guatemala y El Salvador. También abordó la cuestión de Texas con la Ley General de Colonización del 18 de agosto sobre las características de las familias que se introducirían en las nuevas Colonias. A finales de este año ocupó la presidencia de la República de forma Interina del 18 al 23 de diciembre, ya que fue desplazado por el triunvirato golpista integrado por Lucas Alamán, Quintanar y Vélez. Más tarde, el presidente Anastasio Bustamante lo designó nuevamente ministro de Relaciones Exteriores en 1837 y desde ahí le tocó afrontar el envío por parte de Francia de escuadras navales al Puerto de Veracruz. Posteriormente ocupó el Ministerio de Relaciones Exteriores e Interiores con Santa Anna de 1841 a 1842; en 1843, y
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en 1844. Cuando Nicolás Bravo ocupó la silla presidencial continuó en ese cargo de 1842 a 1843 y, finalmente con Valentín Canalizo fungió en ese puesto por última ocasión de 1843 a 1844. Abarcó también la literatura, escribió la obra Memorias para la Historia de México Independiente (18221846). Murió en Aguascalientes a los 75 años de edad.. Regresando a Francisco González Bocanegra, éste emigró hacia España en 1827, regresando a México en 1836. Radicado en la capital de la República, fue, entre otras cosas, Administrador General de Caminos, censor de teatros y director del Diario Oficial del Supremo Gobierno bajo la administración conservadora de Miguel Miramón.139 Le fueron publicados diversos trabajos poéticos140 (pertenecía a la Academia de Letrán y al Liceo Hidalgo, donde se reunían ilustres poetas de la época, además, publicaba en algunas revistas literarias, especialmente en dos de Ignacio Cumplido)141 antes de participar y ganar en el certamen convocado por el gobierno mexicano para escribir la letra del Himno Nacional Mexicano. Después de la batalla de Calpulalpan en la que fue derrocado el gobierno de Miramón, el 22 de diciembre de 1860, y

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De hecho, Francisco González Bocanegra estuvo “constantemente afiliado al partido conservador” Ibid., p. 62. Aunque le interesaban las letras, a Bocanegra “no le gustaba la música; por lo que su esposa, pianista notable, tuvo que abandonar su instrumento después del matrimonio. Se cuenta que cierta vez que Elisa [como él le decía] tocaba el piano mientras su marido regresaba del trabajo, fue sorprendida por el poeta quien, un tanto molesto, tomó la llave y cerró el piano, que cerrado quedó, sin que haya noticias de su reapertura. Ninguna de las hijas aprendió música, tan indispensable y tradicional en las jóvenes de entonces; y aún después de muerto don Francisco, cuando la admirable viuda tuvo que abrir un modesto colegio para enfrentarse a la educación y manutención de la familia, no quiso enseñar música, fiel al gusto y al recuerdo del poeta” Ibid., pp. 57-58. Ibid,, p. 41.

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creyendo que iba a ser perseguido por su filiación conservadora, además del puesto oficial que tenía a su cargo, Bocanegra se refugió el 25 de diciembre, fecha en que repicaron todo el día las campanas anunciando la entrada de los vencedores, en el sótano de la casa de un tío materno, el licenciado José María Bocanegra, “de donde salía por las noches, disfrazado nada menos que de indio, para visitar a su familia que vivía a media calle, en Santa Clara número 6, donde había escrito el Himno Nacional”.142 Al respecto, un descendiente suyo opinó: “La situación del escondite, la frecuencia de las salidas y sobre todo la transparencia de tal disfraz -un indio de calzón blanco que usa perilla rubia y melena romántica, y tiene ojos azules, y se mueve con elegancia de aristócrata, y sale de una residencia del corazón de la ciudad para entrar a otra, a media calle, la cual, ¡qué casualidad!, es la del poeta Bocanegra, ampliamente conocido-, me han hecho pensar siempre que la persecución en contra de mi bisabuelo no fue muy enconada”.143 La casa estaba situada en la esquina de San José el Real y Santa Clara, hoy Isabel la Católica y Tacuba, a corta distancia del lugar donde compuso el Himno, pues creía estar sentenciado a morir,144 en ese lugar enfermó gravemente de tifo, falleciendo el 11 de abril de 1861 a los 37 años de edad.
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Ibid., p. 65. Ibidem. La razón de ello, es que en 1860, González Bocanegra compuso un himno más, esta vez en honor de Miguel Miramón. “Al entrar a la República, en los festejos en su honor, se canta un himno cuya letra escribe Francisco González Bocanegra, el mismo poeta del Himno Nacional dedicado al “Excelentísimo señor Presidente de la República don Miguel Miramón, en su entrada a México, después de la batalla de Colima” ; he aquí un fragmento (en los anexos se puede leer completo): Gloria, gloria al invicto guerrero / de la Patria defensa y honor... / De Colima en las altas montañas / y en los campos también de la Estancia / de vil turbia la necia arrogancia / con su espada en el polvo la hundió... / ¡Miramón! De la Patria doliente eres tú la esperanza más bella como luz que apacible destella anunciando feliz porvenir... / Gloria, gloria al invicto guerrero..”. Islas García, Luis. Miramón caballero del infortunio. 2ª. edición. Figuras y episodios de la historia de México. Edi-

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Cuando falleció, los periódicos apenas si dedicaron alguna nota al respecto: El Movimiento: “El día 11 en la noche falleció, a consecuencia de la fiebre tifoidea, el Sr. D. Francisco González Bocanegra, escritor que fue del Diario Oficial en tiempos de Miramón. Séale la tierra leve”.145 El Amigo del Pueblo: “Escribió algunas obritas que le dieron lugar entre los literatos”.146 La Prensa: “Entendemos que el malogrado joven deja inéditos algunos trabajos de importancia, entre ellos, dos o tres comedias y un Canto a Colón”.147 El Siglo XIX (que tomó la nota de El Monitor Republicano): “Defunción. Leemos en El Monitor, ha fallecido en esta capital, el Sr. D. Francisco González Bocanegra, después de una corta enfermedad. Era uno de los jóvenes poetas que mayores esperanzas ofrecía para el porvenir. Algunas de sus composiciones eran muy elogiadas; y su
torial Jus. México. 1957. p. 87. Miguel Miramón fue presidente de México de 1859 a 1860, por parte de los conservadores, aunque, en ese mismo año, también gobernó México por parte del mismo partido, José Ignacio Pavón, reincorporándose de nuevo el general Miguel Miramón también en 1860; mientras que por parte de los liberales, era Benito Juárez quien gobernaba en ese entonces al país (de 1858 a 1872). Por eso el himno González Bocanegra-Nunó fue rescatado hasta las postrimerías del porfiriato, cuando en 1910, con motivo de las fiestas del Centenario de la Independencia, el himno se cantó en los actos oficiales, suprimiendo, según órdenes del gobierno, que se cantaran las estrofas IV y VII [hoy 7 y 13] porque en éstas se hacía alusión al “inmortal guerrero de Zempoala” (Antonio López de Santa Anna) y al bravo adalid (Agustín de Iturbide).
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Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit., p. 66. Nótese que no se anotaba que él era el autor del Himno Nacional Ibidem. Ibidem .

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primer drama fue bastante aplaudido en el teatro. Era un joven de muy finos modales y de bastante instrucción que, por circunstancias que nunca comprendimos, se filió en un partido al cual nunca debió pertenecer. Deja una viuda y algunos hijos de muy tierna edad, para quien pedimos al cielo consuelo en su inmenso dolor”.148 Fue sepultado en el panteón de San Fernando hasta que, en 1942,149 fueron removidas sus cenizas a la Rotonda de los Hombres Ilustres en la Ciudad de México. Es interesante observar que, con motivo del traslado de su cuerpo “el Secretario de Educación Pública, licenciado Octavio Véjar Vázquez acordó pagar los premios adeudados, desde hacía 88 años, a los descendientes de los ilustres artistas, en una sencilla ceremonia, el 13 de octubre de 1942, en el Salón de Acuerdos de la propia Secretaría de Educación Pública; al mismo tiempo que se determinó otorgar la nacionalidad de mejicanos a los hijos de Nunó, don Jaime y doña Cristina, y colocar una placa conmemorativa en la casa donde murió Bocanegra, en la calle de Tacuba número 36 de la ciudad de Méjico”.150 Por su parte, el señor Jaime Nunó, músico español, nació en San Juan de las Abadesas, Provincia de Gerona, España, el 8 de septiembre de 1824 (en algunas biografías aparece el año de 1825). Estudió composición en Barcelona y en Italia. En 1851 fue nombrado director de la Banda de Música de la Reina de España, en Cuba, donde vivió durante dos años, al cabo de los cuales se trasladó a México contratado por el gobierno como director de Bandas Militares por ser mag148

El Siglo XIX, Méjico, 13 de abril de 1861, p. 3, col 5, 6ª época, año 21, t. I, núm. 89. Cfr. Ibid., pp. 66-67. Ya en 1901, la escritora Emilia Beltrán, había publicado en El Tiempo que los restos de Francisco González Bocanegra debían ser honrados, por lo que deberían trasladarse a un mejor sitio. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit., p. 53.

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nífico compositor y especialista en instrumentos de latón, cuya introducción se estaba iniciando en México. En aquellos días, el señor Nunó había tenido serios conflictos por el excesivo apoyo que le daba el Presidente para imponerlo como director del conservatorio que pretendía fundar, además del nombramiento que le había otorgado en el Ejército Mexicano (director de Bandas Militares). Por esa razón, el señor Nunó que vivía en compañía del también catalán don Narciso Bassols, destacado guitarrista, en la calle de Zulueta No. 4, le pidió a su paisano que copiara la música y la entregara en el Ministerio de Guerra, para que de ahí la enviaran al jurado. Así participó y ganó el concurso de composición del Himno Nacional, antes de mudarse a los Estados Unidos. En los años de la década de los ochenta (siglo XIX), la casa editora de música H. Nagel Sucesores volvió a imprimir el Himno Nacional de González Bocanegra-Nunó para piano con lo que logró buenos resultados comerciales. En 1899 la casa Wagner y Lavien editó las instrumentaciones preparadas por el maestro Susano Robles, que ya incluían las partituras para banda y la de piano y canto. Unos mexicanos que visitaban la feria mundial de Búfalo, en Nueva York, se encontraron ante un anuncio que decía: “Jaime Nunó-Estudio”, gratamente sorprendidos penetraron al edificio y llamaron a la puerta indicada, la que abrió un anciano de cabeza blanca. Emocionados escucharon que era el maestro Jaime Nunó, autor de la música de nuestro Himno y de inmediato le manifestaron su reconocimiento el 2 de julio de 1901 en la casa No. 78 de la Avenida Delaware. Volvió a México en 1901, invitado por Porfirio Díaz, y en 1904, para el 50 aniversario del Himno Nacional. Murió en Bay City, Nueva York, (algunos autores dicen que murió en Aubuendale, barrio de Bayside, Municipio de Queen, lugar cercano a Manhatan, en los suburbios de Nueva York, y que su cuerpo embalsamado fue sepultado en Búfalo) Estados
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Unidos, el 8 (en algunas biografías aparece el día 18) de julio de 1908. En 1942, se trasladaron sus restos a la ciudad de México, al mismo tiempo que eran exhumados los de Francisco González Bocanegra. Las urnas que contenían sus restos fueron expuestas en la Plaza de la Constitución y de ahí se les trasladó hasta la Rotonda de los Hombres Ilustres, siendo sepultados uno al lado del otro. Días después de haberse realizado la ceremonia de homenaje a los restos de los señores González Bocanegra y Jaime Nunó, el Presidente de la República, General Manuel Ávila Camacho, emitió un acuerdo por el cual se declaraba de uso oficial el Himno Nacional, siendo obligatoria su difusión en la escuelas de todo el país, bien fueran del gobierno o particulares, sin importar el nivel académico que impartieran. Además se regulaba su canto y ejecución y, sobre todo, se prohibía que se tocara en sitios inadecuados o en actos en donde no se le diera un marco de respeto y solemnidad. Las características de los modelos utilizados se basaron en el dictamen preparado por los maestros Julián Carrillo y Manuel Barajas, así como el historiador, entonces teniente coronel, Manuel de J. Solís Andoaga. El maestro Carrillo, en el año de 1922, había efectuado una encuesta a nivel nacional con el fin de encontrar los documentos originales de las primera partituras del Himno preparadas por don Jaime Nunó, logrando encontrar en Saltillo, Coah. un ejemplar de la primera edición de la música impresa por la casa Murguía en 1854, la cual había sido litografiada por Iriarte. Dicho ejemplar fue donado al Museo Nacional de Historia donde se conserva.151

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Cfr. Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. Comisión nacional para las celebraciones del 175 aniversario de la Independencia Nacional y 75 aniversario de la Revolución Mexicana. México, 1985. pp. 22-34.

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A continuación, y con el fin de tener una idea acerca del recibimiento del Himno Nacional en los estados de la República, presentamos el caso de Querétaro. La primer vez que se cantó el Himno Nacional Mexicano en Querétaro en el Teatro Iturbide (hoy de la República)152 Fue enviado a Querétaro el texto del Himno y la partitura de su música, inmediatamente después de haber sido aprobada ésta, para que fuera estrenado en septiembre con motivo de las fiestas patrias. Faltaba poco tiempo para la celebración patriótica y el [entonces] Gobernador coronel Ángel Cabrera, quien había sustituido al anterior, dispuso que se encargase de la organización del magno acontecimiento Don Luciano Frías y Soto, notable periodista, amante de la poesía y con grandes facultades para la tarea teatral. Con inusitado entusiasmo preparó el estreno del Himno Nacional Don Luciano Frías y Soto, encomendando la ejecución del mismo a la orquesta que dirigía el maestro Don Bonifacio Sánchez, quien puso todo su empeño para que la ejecución de la marcial obra fuera todo un acontecimiento. Anunciado que fue el estreno un público entusiasmado por anticipado se apresuró a concurrir al acto y agotó totalmente las localidades del Teatro153. A tal grado que fue nece152

Con el fin de analizar la versión “oficial” (por haber sido Ramírez Álvarez cronista de la ciudad de Querétaro), es que tomamos el siguiente texto del libro Teatro de la República, de José Guadalupe Ramírez Álvarez. Ediciones del Gobierno del Estado, segunda edición. Querétaro. 1975. pp. 38-40. Es importante aclarar que “la gente humilde por lo regular sólo tenía cabida en el Teatro de la Media Luna [el cual se cerró en alrededor de 1880], que era donde se llevaban a cabo los bailes de carnaval, las posadas, y donde actuaban los artistas más modestos, sobre todo compañías de aficionados locales, lo que hacía accesibles los costos de entrada. Dicho recinto se encontraba en la calle de Arteaga (antigua de Huaracha), y fue el primero de esa naturaleza que hubo

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sario colocar sillas en los pasillos, que fueron traídas de las casas cercanas al Teatro154 para dar cabida a la mayor cantien la ciudad” Valentín F. Frías. Las calles de Querétaro. Gobierno del Estado de Querétaro/Presidencia Municipal. 1995. p. 64. “También se le llamó Coligallo debido a que se le utilizó para peleas de gallos y actos de acrobacia. Las funciones en la Media Luna se anunciaban mediante un letrero iluminado por una farola, que se colgaba al centro de la calle sostenido por una reata. En un callejón estrecho y obscuro que daba acceso al teatro se colocaba una mesa en donde se expendían los boletos; y al final del callejón había un pequeño mostrador con bebidas, ésta era la “cantina”. Algunos parroquianos solían tomar rompope antes de entrar al recinto; y durante los entreactos de las obras, salían a la puerta principal a fumar y a comer fiambres […] en un círculo rodeado de una valla de blanca madera de poca altura; indispensable para los careados a la balanza, como dicen los galleros. En contorno, dejando sólo la parte destinada al escenario, se levanta una gradería con toscas divisiones de tabla a cuyos departamentos se les da el pomposo título de palcos. En el círculo antes dicho se ponen hileras de pequeñas bancas, a cuyos asientos también se les llama con garbo lunetas. El techo es cónico, de madera, todo con enjarre de mezcla, teniendo en su remate una esfera con una media luna. El alumbrado en general es […] cazuelejas de barro alimentadas de grasa, y el cual no pocas veces ensucia los lindos trajes de la nata de las damas […] El telón de boca es un lienzo pintado (si así puede decirse) pésimamente, representando dos figuras: la Comedia y la Tragedia, cada una en un extremo”. Valentín F. Frías.Leyendas y tradiciones queretanas. Universidad Autónoma de Querétaro. 1990. Primera serie. pp. 124-125.
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“A diferencia del teatro de la Media Luna, el ambiente del Teatro Iturbide, actual Teatro de la República, era muy formal. A este recinto de dos mil localidades inaugurado en 1850, acudían las más reputadas familias de la ciudad de Querétaro. Los espectadores tenían su propio ritual de cortesía; a su llegada [al teatro], los caballeros asistentes, ataviados con elegantes trajes de color obscuro, se situaban en la puerta central formando una fila hasta la entrada a los palcos y plateas para recibir y saludar quitándose el sombrero a las señoras que iban entrando; acción que repetían al concluir el espectáculo. Parte integral del ambiente teatral era también la venta de bocadillos. A la orilla de la banqueta del frontispicio del teatro, se situaban unas tres o cuatro mesas en donde se vendían las entonces famosas frutas de horno, que consistían en pastelería, polvorones, etc., alumbradas con sendas lámparas humeantes alimentadas con petróleo y guarecidas del viento por llamémosle pantallas de papel” Documentos para la historia de Querétaro. Efemérides queretanas coleccionadas por... José Rodríguez Familiar. Tomo I. 1870-1887. Querétaro. Imprenta Salesiana. 1973, pp. 236-237. Citado por Lisette Griselda Rivera Reinaldos en: “Diversiones públicas y esparcimiento social en la ciudad de Querétaro durante el Porfiriato”, Querétaro interpretaciones de su historia. Cinco ensayos. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Instituto de Investigaciones Históri-

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dad posible de concurrentes.155 Por vez primera, el Teatro sería escenario de un acontecimiento cívico sin precedente. Y conscientes los organizadores del acto de lo que estaba ocurriendo, dispusieron el Teatro adecuadamente. Los colores nacionales cobraron vida en las coronas de flores que fueron distribuidas convenientemente para un mayor lucimiento; dieron al Teatro no sólo la hermosura de sus colores sino también un ambiente fresco que estallaba en aromas. Se prepararon hermosas banderas de seda que entrelazadas debidamente con las coronas de flores daban al Teatro un espléndido ornato que provocaba la emoción al contemplarlo. La iluminación no fue menos fastuosa, pues se distribuyeron en todo el Teatro lámparas especiales para que el oro y el carmesí predominantes en la decoración fuera marco suntuoso de los colores nacionales que en todo el Teatro refulgían. Conocidos los preparativos por el público, la espera del día conmemorativo de la iniciación de la Independencia de México se hacía más apremiante y todos querían ya vivir el emocionante momento de vitorear a la Patria, sobre todo de escuchar el que prometía ser un estruendoso, un estremecedor, un vibrante Himno Nacional. Por fin llegó la anhelada noche del 16 de septiembre de 1854. Acudió el público en cantidad muy superior a la capacidad del Teatro; se ocuparon todos los sitios disponibles y aún muchos concurrentes quedaron de pie.
cas. México, 1998, pp. 203-204. Se incluyó esta cita en el presente libro, porque aunque se refiere a la época del porfiriato, nos permite acercarnos un poco a cómo era la situación del Teatro Iturbide, en el siglo XIX.
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“El teatro se convertiría en punto de reunión de la sociedad queretana y de las familias acomodadas de otras poblaciones. Y también del pueblo en quien late con más vigor el sentimiento patriótico” Alberto Trueba Urbina. El Teatro de la República. Ediciones Botas. México. 1954. pp. 52-53.

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En el pórtico del Teatro fue esperado el Gobernador Don Antonio Cabrera, quien fue recibido por el organizador de la ceremonia y a quien acompañaba una distinguida representación del pueblo queretano. Introducido al vestíbulo, el Gobernador escuchó la marcha ejecutada por una banda ahí colocada con la que se le honraba.156 En llegado el Gobernador ocuparon sus asientos los titulares de los poderes del Estado, colocados en el foro. Comenzó así la velada histórica en que se iba a escuchar por primera vez en Querétaro, estremeciendo hasta lo más profundo de su ser a los que lo escucharan, el Himno Nacional. Alzáronse las sonoridades de los instrumentos musicales y formaron en su armonioso conjunto el magnífico obsequio artístico que fue la obertura con que realmente se daba principio a la velada. Dedicando una parte de la misma al arte lírico, se escucharon bellísimas composiciones poéticas de circunstancia y extraordinarias piezas oratorias que estremecieron a los concurrentes arrancándoles los más estruendosos y grandes aplausos.
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Como se ha visto hasta aquí, era costumbre durante el siglo XIX, componer y ofrecer poemas y marchas a los principales generales y presidentes. “En 1854, escritores conservadores y afectos a Santa Anna escriben elogios grandilocuentes al dictador: Del guerrero inmortal de Zempoala / te defiende la espada terrible, / y sostiene su brazo invencible / tu sagrado pendón tricolor [que formara parte del Himno González Bocanegra-Nunó]. Ese mismo año Guillermo Prieto publica en su libro Viajes de orden suprema, los primeros versos de la “Marcha de los cangrejos”, que sin duda alude a Santa Anna: De lo alto del palacio / soldado matasiete, / poniéndose un bonete / se le escuchó exclamar: / ¡Cangrejos para atrás. Esta marcha es un himno satírico que se canta durante décadas para molestar a los conservadores, y su éxito es tal que será la canción más difundida, copiada y parodiada del inmenso repertorio del cancionero liberal […]. He aquí, a manera de ejemplo, el coro: Cangrejos, al combate, / cangrejos, a compás; / un paso pa (sic) delante, / doscientos para atrás. Rafael Barajas (El Fisgón). La historia de un país en caricatura. Caricatura mexicana de combate 18291872. CONACULTA. FCE. México. 2000. pp. 357-358.

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De sorpresa en sorpresa fueron los concurrentes; ahora contemplaron un espectáculo maravilloso que evocaba la aventura existencial de pueblos hermanos que aunque alejados de nosotros por la geografía se encontraban muy cerca por razones del corazón: un lindo de lindas muchachas queretanas se presentó, cada una de ellas ataviada con el traje típico de la nación cuya bandera enarbolaban sus manos. En ágiles, rítmicos, juveniles movimientos formaron un círculo dejando al centro a la más linda de entre todas las abanderadas, vestida con el traje que se consideró más típico para representar la mexicana157 recibió el Gobernador la bandera nacional que tomándola, de las manos delicadas y representativas de la femineidad mexicana recibió el Gobernador la bandera nacional, que tomándola la levantó ante la multitud de pie; la tremoló vigorosa y acompasadamente, propiciando el que un rumoreo entusiasta ascendiera del patio del Teatro, bajara de las localidades altas para confundirse en una sola oblación a la patria. A una señal del Gobernador cesó el rumoreo y alzando la voz el mandatario vitoreó a la Independencia y a sus Héroes. ¡Viva la Independencia de México! ¡Viva la Corregidora de Querétaro! ¡Viva el Cura Hidalgo! ¡Viva Ignacio Allende! ¡Viva México!158
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Alberto Trueba Urbina le llama en dos ocasiones “nuestra Malinche”, op. cit., p. 53. Y, sobre este personaje, Margo Glantz (compiladora) afirma que: “La Malinche, para usar el nombre más común, ha sido llamada la “madre de la nación mestiza”. Mitos nacionalistas e identidades étnicas. CONACULTA. UNAM. Plaza y Valdez. México. 2001. p. 187; La Malinche: sus padres y sus hijos. Facultad de Filosofía y Letras. México. UNAM. 1994. Citado en: Natividad Gutiérrez Chong, Op. cit., p. 196. Es de notar que en otras partes del país, también se celebraba la Independencia de México, como es el caso de Guadalajara, pero a diferencia de Querétaro, en

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Cada invocación era seguida de estrepitosos vivas y calurosos y nutridos aplausos que al final crecieron, llegando a una ovación ensordecedora.
aquella no se ensalzaban las figuras de la Corregidora de Querétaro, ni la de Hidalgo, ni la de Allende, ni el recién creado Himno Nacional; antes bien, siguiendo la línea conservadora, se le daba todo el crédito a Agustín de Iturbide: “Impulsado irresistiblemente por un sagrado deber hacia mi país y en justa obediencia a la primera autoridad militar y civil, que tan dignamente rige a nuestro Departamento, me presento en este sitio sobrecogido de justísimo temor; porque estoy plenamente convencido, de que me escuchan personas de profundo saber y buen discernimiento […] día cuyo gratísimo recuerdo nos obliga en esta festividad a la par nacional y religiosa, con el alma inundada de alegría, de placer y gratitud, a postrarnos adorando la bondad y altísimos designios del Eterno, y a tributar a su instrumento, el ínclito Iturbide, todo nuestro respeto, todo nuestro amor. […] D. Agustín de Iturbide, aquel hombre verdaderamente providencial, no solamente llevó a cabo feliz nuestra emancipación de la antigua madre-patria, sino que con admirable previsión nos señaló la senda directa, fácil y segura que nos conduciría a ver realizadas las dulcísimas esperanzas de ventura y de grandeza que infundió en todos los corazones el acto solemne y majestuoso de nuestra instalación nacional. Oíd: Mejicanos, nos decía, “ya estáis en el caso de saludar a la Patria independiente como os anuncié en Iguala: ya recorrí el inmenso espacio que hay desde la esclavitud a la libertad... ya sabéis el modo de ser libres, a vosotros toca señalar el de ser felices... yo os exhorto a que olvidéis las palabras alarmantes y de exterminio, y sólo pronunciéis Unión y Amistad Íntima... la unión general es la única base sólida en que puede descansar nuestra común felicidad... no os pido otra cosa, que lo que vosotros mismos debéis pedir y apetecer; unión, fraternidad, orden, quietud interior, vigilancia y horror a cualquier movimiento turbulento. La naturaleza nada produce por vosotros, sino por grados intermedios. El mundo moral, sigue las reglas del mundo físico […]. Que este día, señores, solemne porque en él nació nuestro gran LIBERTADOR, y glorioso porque en él conquistó nuestra INDEPENDENCIA […]. Mario A. Aldana (Selección e introducción). Independencia y nación. Discursos jaliciences del siglo XIX. 1841-1871. Edición conmemorativa. 175 Aniversario de la Independencia Nacional. IES/Universidad de Guadalajara. Guadalajara. 1985. pp. 107-117. Años después, al morir Benito Juárez, “en la mañana del día 19 de julio de 1872, los habitantes de la ciudad de México despertaron ante el rugir de la artillería seguida de cañonazos cada cuarto de hora para señalar la muerte del Jefe de Estado”. Charles A. Weeks. El mito de Juárez en México. Traducción de Eugenio Sancho Riba . Editorial Jus. México. 1977. p. 31. Ante esto, “La prensa conservadora y católica reaccionó al interpretar el asunto como hostil hacia los católicos, es decir, -dijo un periódico, a la gran mayoría de la nación, y celebrar a Agustín de Iturbide, que había muerto el 19 de julio de 1824. El Nacional anunció que aunque aceptaba que Juárez era una figura de importancia debida a la clara naturaleza anticatólica de los procedimientos. ”La manifestación de Juárez”, El Nacional (10 de julio de 1887). La Voz de México, el diario católico de mayor importancia en la Capital, fue más allá al decir que los mexicanos deberían honrar a Iturbide, por haber

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En este ambiente de fervor patriótico un numeroso grupo de niños preparados para el efecto comenzó a cantar con voz dulce. Mexicanos al grito de guerra el acero aprestad y el bridón; y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón. Estas voces eran sostenidas hábilmente por la orquesta que las elevaba a los más alto de la realización estética de una obra tan perfectamente acabada como el Himno Nacional.159 Gritos de entusiasmo se escuchaban en el Teatro, los aplausos se confundían a los gritos y los corazones exaltados comenzaban a manifestarse por los ojos de los circunstantes en la forma tierna y cálida de las lágrimas160. Con mayor brío continuó el coro entonando el Himno Nacional hasta completarlo inacabablemente.
representado y sostenido un orden de cosas que tenía por base la constitución cristiana de la sociedad, y por programa, el programa benéfico seguido por el gobierno virreinal” “Triste aniversario” La Voz de México (19 de julio, 1887) Citado por Charles A. Weeks, Op. cit ., p. 43.
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Es interesante hacer notar que en Querétaro, en 1864, se escribiría un Himno en honor del Emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota (el cual se puede leer completo en la parte de los anexos). Aunque no había, en realidad, mucho que festejar, al menos en el aspecto judicial: “El Tribunal del Departamento de Querétaro dejó de funcionar en enero de 1854. en la recepción de los expedientes se hizo constar la entrega de 11 legajos de causas y expedientes concluidos en los meses de enero a diciembre de 1853, marcados con los números 116 a 126. no hay legajos correspondientes a 1854 ni siquiera de causas inconclusas. Con ello, Querétaro quedó como un mero distrito judicial, como en tiempos de la Colonia, solamente con baja justicia. En lo sucesivo, los recursos de apelación, súplica, denegada súplica y el recurso de nulidad correspondían a un tribunal ubicado fuera de los límites territoriales de Querétaro. Desde luego que no es posible hablar siquiera de violación de soberanía, porque los departamentos no estaban dotados de ese atributo, sino sólo la República como un todo. Pero si cabe hablar de una ruptura de la tradición regional probada durante casi tres décadas, en cuyo desarrollo había soportado sin alteración un cambio de sistema político”. Juan Ricardo Jiménez Gómez. El sistema judicial en Querétaro 1531-1872. Gobierno del Estado / UAQ / Porrúa. México. 1999. pp. 433-434.

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A medida que transcurría la ejecución del grandioso cántico, las banderas que representaban a las naciones amigas iban siendo inclinadas por sus portadores ante la de México, en un ademán de reconocimiento al grandioso pueblo que desde siglos ha luchado por realizarse y fue capaz de forjar una cultura admirable, manifiesta en la majestuosidad de las pirámides, en la delicada talla de sus dioses, en la forja admirable de su orfebrería y que después supo asimilar la cultura cristiano-europea para, con la propia constituir, el mestizaje, la mexicaneidad. Al terminar la ejecución del Himno Nacional, la ovación emocionante y estruendosa y prolongada que siguió es indescriptible.161 Es importante mencionar que para 1867, para festejar la independencia nacional, en Querétaro se realizó un festival, el cual fue organizado por la Junta Patriótica de Querétaro, en dicho festival se cantó el Himno Nacional, pero, en vez de ser el que había compuesto González Bocanegra, fue otro, uno escrito especialmente para honrar esa fecha.162
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“La solemne fiesta cívica terminó con imponentes “gallos” que recorrieron las calles de Querétaro derrochando alegría y entusiasmo patrióticos” Trueba Urbina, Op. cit., pp. 54-55 Se respetó la forma original en que está escrito el Himno Nacional. En el periódico La Sombra de Arteaga dice que el autor es Hilarión Frías y Soto. También, respecto a las festividades, menciona que “Terminó el acto oficial cuando iban á dar ya las once de la noche. Entonces salieron un grupo de 12 niñas y 12 niños, dos jóvenes y los SS. Pastor y Vallejo. Este último empuñó la bandera nacional y se colocó en el centro del grupo. La orquesta entonó el himno nacional. El teatro estaba pleno. Todo el mundo se puso en pié y un aplauso inmenso y prolongado resonó por todas partes: la gente se agolpaba por las puertas y no pudiendo contener el local aquella multitud, esta rebozaba invadiéndolo todo. El coro general entonó entonces su estrofa, la estrofa cuya letra conocen ya nuestros lectores [se había dado a conocer en el mismo periódico el 27 de agosto de 1867]. Era el himno compuesto expresamente para la presente solemnidad. Y después las voces principales cantaron sus octavas con tanta pureza con tanto sentimiento que el público electrizado aplaudía más y más. Pero lo sublime, lo arrebatador, fue el coro de niñas. Recordamos que en su estrofa dice así: Ave oh Patria! Tus hijas llegamos / Agrupadas al pié de tu altar / Y en la frente arrugada del mártir / Damos un beso de paz. Figuraos un grupo de

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Ya antes habíamos mencionado que el Himno Nacional de González Bocanegra-Nunó había pasado casi inadvertido durante el siglo XIX, y que en cambio los liberales tenían su propio himno163 con el cual afirmaban su ideología liberal. Recordemos que para 1867 en Querétaro se festejaba, igual que en otras partes de la república, el triunfo de la segunda república; es decir, el triunfo de Benito Juárez sobre Maximiliano de Habsburgo, por ello, los liberales no reconocían al Himno de González Bocanegra-Nunó, pues representaba al grupo conservador.164 Aún así, para los liberales, el himno que habían festejado y que representaba sus ideales, no era motivo de reconocimiento sagrado, pues el mismo periódico nos informa que, al siguiente día: “Allí hemos tenido el gusto de oír otra vez el himno nacional, y las magníficas piezas cantadas por los SS. Pérez, Sánchez y Vallejo. […] A todos damos las gracias en nombre del gobierno por la deferencia y buena voluntad con

ángeles vestidos de gasa blanquísima, de niñas, ceñidas por una banda tricolor, rizadas sus cabezas infantiles, risueñas, conmovidas levantaron esa voz dulce, de timbre argentino agudo y sonoro que sólo imita el cristal herido por el cristal. Y al pronunciar el último verso todas se levantaron a besar la bandera tricolor... era la misma que había ondeado en el fuerte de Loreto de Zaragoza el día 5 de Mayo de 1862. Y una de aquellas niñas, la más pequeña, profundamente enternecida se puso de rodillas para besar el pabellón nacional. Entonces el arrebato del público no tuvo límite. El pueblo no aplaudía sino que bramaba como la tempestad de los mares. Y en todos los ojos brotaron lágrimas de ternura: nadie podía contenerse” La Sombra de Arteaga. Jueves 19 de septiembre de 1867. Archivo Histórico del Estado. Como podemos ver, la descripción del evento es muy parecida a la que nos narra José Guadalupe Ramírez Álvarez, ello obedece, -creemos-, a que en Querétaro, al igual que en otras partes de la república, el fervor patriótico estaba a flor de piel, quizás por las constantes luchas intestinas que había desangrado y cansado a los hombres y mujeres de aquel entonces. (en los anexos se puede leer completo este himno).
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Igual que, -como se mostró anteriormente-, los pro-imperialistas queretanos le habían compuesto a Maximiliano de Habsburgo su propio himno. Recuérdese que González Bocanegra le había compuesto en 1862 un himno a Miguel Miramón.

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que amenizaron este acto”;165 como podemos ver, el himno no sólo se cantó en el recinto oficial, sino que, posteriormente, se volvió a escuchar a la par que otras piezas y cantos “para amenizar” a la concurrencia. ANÁLISIS DEL TEXTO COMPLETO Debido a la recién conquistada independencia, la nueva nación necesitaba confirmar su sentido de pertenencia. El país estaba dividido por muchos colectivos imaginarios que se acrecentaban en las distintas regiones geográficas y culturales. Trescientos años de colonización no habían logrado unificar al ahora inmenso territorio nacional. Por ello, por medio de un canto patriótico se buscaba sembrar en las mentes y corazones de los mexicanos un himno que fuera capaz de superar las diferencias que saltaban a la vista. En el Himno Nacional Mexicano aparece el pueblo que convoca a defender la Patria de los extranjeros que se atrevieran a mancillarla (tómese en cuenta que durante la primera mitad del siglo XIX las luchas fueron cruentas e incesantes). Los mexicanos responden al llamado demostrando y demostrándose a sí mismos que unidos son capaces de vencer a los enemigos comunes. La exaltación patriótica que se hace corresponde a la necesidad de unificar a los mexicanos. Hoy, a primera vista, parecería que la letra está fuera de contexto, pero al respecto podemos tomar en cuenta que como se dijo al inicio del libro-, es el símbolo lo que importa; es decir, aún cuando nuestro país ha dado muestras internacionales de respeto a la soberanía de los diferentes pueblos del mundo (doctrina Estrada), aún así, el belicismo que está presente en nuestro Himno Nacional, es sólo una muestra
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La Sombra de Arteaga. Jueves 19 de septiembre de 1867. Archivo Histórico del Estado.

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del coraje que como mexicanos tenemos y que podemos usar para mejorar en todos los ámbitos. Conocer el texto completo y su significado literal nos permite comprender su sentido histórico, así como valorar su simbolismo en la actualidad. De hecho, ya hubo una propuesta para que se cantara completo el Himno Nacional Mexicano, ésta la formuló el Senador Jorge Lozano Armengol quien a nombre del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional de la LVIII Legislatura del Congreso de la Unión, y con fundamento en los artículos 71, fracción II, 72 y 73, fracción XXIX-B, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sometió a la consideración de la asamblea la Iniciativa con proyecto de Decreto por medio del cual se reformaría el Articulo 41 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. En la exposición de motivos, el Senador Lozano Armengol argumentó que “La presente iniciativa tiene como objeto promover la difusión y conocimiento de nuestro Himno Nacional”. Con la propuesta se intentaba reformar el párrafo 1° del Art. 41 para quedar como sigue: Artículo 41 El día 12 de noviembre se establece solemnemente como Día del Himno Nacional. En este día se interpretará de manera completa el Himno Nacional y se deberán trasmitir programas especiales de radio y televisión, destinados a difundir la historia y significación del Himno Nacional. Es importante aclarar que dicha iniciativa no fue aprobada por el Senado de la República. La razón por la que se incluye en este libro obedece solamente a cuestiones históricas, ya que consideramos importante registrar dicha iniciativa como parte de la historia de nuestro Himno Nacional Mexicano, además de que compartimos la idea de que en tanto se conozca nuestro Himno completo, estaremos en mejores con108

diciones de no caer en maniqueísmos que sólo disfrazan y maquillan nuestra historia nacional, pues aún cuando no desconocemos que ésta no tendría sentido sin las diversas historias regionales y locales de los estados de la República, también creemos que en la medida en que conozcamos más acerca de nuestros símbolos patrios, podremos construir de manera más sólida nuestra identidad nacional. A continuación el texto completo del Himno Nacional Mexicano. Empecemos por el epígrafe, en el Himno que escribió Francisco González Bocanegra, aparece una dedicatoria: “Volemos al combate, a la venganza, / y el que niegue su pecho a la esperanza, / hunda en el polvo su cobarde frente” (atribuido a Quintana); además decía “Mejicano” (en el título) y “mejicanos” (en el transcurso del himno).166 El coro y las estrofas en negritas son las que se cantan actualmente en los actos oficiales.
Coro Mexicanos, al grito de guerra167el acero168 aprestad169 y el bridón,170y retiemble171 en sus centros172 la tierra al sonoro rugir del cañón.173
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Cfr. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit., p. 271. Es importante aclarar que González Bocanegra no escribió el coro como se usa actualmente, pues fue hasta “El 20 de octubre de 1942 [cuando], el gobierno de Manuel Ávila Camacho expidió un decreto, publicado el 4 de mayo de 1943, que estableció la letra y la música del Himno Nacional, que incluye las estrofas I, V, VI y X, intercalando en ellas cinco veces el coro. Así, noventa años después de haber sido compuesto, se oficializó el Himno Nacional Mexicano”. Diario Oficial de la Federación. Se le decía acero a la espada. Aprestad, agarrar, tomar. Caballo brioso y fuerte. Retiemble, volver a temblar. Se dice centros para referirse a la parte central del cuerpo de alguien; así, por ejemplo, se dice también las entrañas. Este es el coro del Himno Nacional Mexicano.

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Mexicanos, cuando escuchen que hay guerra, tomen su espada y su mejor caballo. Y que retumbe, en lo más profundo de la tierra el fuerte estruendo del cañón. Estrofa I Ciña174 ¡oh Patria!175 tus sienes176 de oliva177 de la paz el arcángel divino,178que en el cielo tu eterno179 destino por el dedo de Dios se escribió. Que se corone a la Patria con la planta de oliva (símbolo de la paz), del arcángel, pactando con ello, el eterno destino de la Patria. Mas si osare180 un extraño enemigo profanar con su planta181 tu suelo, piensa ¡oh Patria querida! que el cielo182 un soldado en cada hijo te dio.183 Pero si un extraño enemigo se atreviera a pisar el suelo mexicano, recuerda Patria que el cielo (destino) te dio un soldado en cada mexicano.
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En las antiguas Grecia y Roma se ceñía, es decir, se coronaba, a los guerreros que volvían triunfantes de la guerra, también a los atletas que vencían a su contrincante, y a los emperadores. Más tarde, en el siglo XIX, esta tradición fue retomada, coronando en las sienes a los militares, así como a algunos poetas, reconociendo con ello, su esfuerzo y obra. Patria, de pater, padre, el que engendró. Se le dice de manera coloquial sienes a lo que la fisiología denomina “temporales” y que están a los lados de la cabeza humana. La oliva era la planta con la que se ceñía a los triunfadores. Es una de las dos plantas que están en el Escudo Nacional Mexicano. En Grecia estuvo consagrada a Atenea y simbolizó la energía espiritual y la luz del conocimiento (porque proporcionaba el aceite para las lámparas), la purificación (por el poder depurativo del aceite), la fecundidad y la longevidad (es árbol muy resistente y capaz de vivir varios siglos), la victoria y también la paz y la reconciliación (por el efecto calmante de su aceite). En relación con la rama de olivo que lleva en el pico a su regreso la paloma enviada por Noé desde el arca, en el cristianismo el olivo y sus ramas son signos de la reconciliación con Dios y de la paz, recuérdese los santos oleos, de olivo. Udo Becker. Enciclopedia de los símbolos. Océano. 2000. pp. 240-241. En el Escudo Nacional Mexicano, el laurel va opuesto al pico del águila, pues al frente de ella, van unas hojas de encino. En la religión católica el arcángel divino es San Miguel. Los arcángeles tienen mayor jerarquía que los ángeles y serafines. Eterno, lo que no tiene principio ni final; a diferencia de éste, el sempiterno, sí tiene principio, pero no tiene final. Osare, atreverse.

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Estrofa II En sangrientos combates los viste,184por tu amor palpitando sus senos,185arrostrar186 la metralla serenos, y la muerte o la gloria buscar. La Patria que vio combatir a sus hijos en sangrientas batallas por el amor hacia ella; ahora los ve enfrentar serenos a la guerra con la metralla en la mano, buscando la gloria o la muerte. Si el recuerdo de antiguas hazañas, de tus hijos inflama la mente, los laureles del triunfo tu frente, volverán inmortales a ornar.187 Al recordar antiguas victorias en la guerra, hace que los mexicanos se llenen de orgullo, y que las coronas volverán a estar en sus cabezas como símbolo de victoria. Estrofa III Como al golpe del rayo la encina188se derrumba hasta el hondo torrentela discordia189 vencida impotentea los pies del arcángel cayó.190
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Al decir su planta se entiende que son los dos pies, es como cuando se pide la mano de la joven, se entiende que se pide toda. El cielo ha sido utilizado como sinónimo de destino; al respecto hay varias expresiones populares. Es decir, hay un “determinismo divino”, pues es el futuro de los mexicanos, en caso de que haya guerra. Durante el siglo XIX, en el país se vivieron diversas batallas, contra enemigos extranjeros (españoles, franceses y norteamericanos), así como entre los propios mexicanos (liberales contra conservadores). Aunque patria, viene del latín pater, padre, siempre se ha asociado a la patria desde el género femenino; así se dice “la patria” y no “el patria”. Arrostrar, hacer cara, enfrentarse al peligro. Ornar, de ornato, adornar. Árbol de la familia de las fagáceas, de madera muy dura. Se hace alusión a este árbol por la rivalidad tan “dura” que había entre liberales y conservadores. Discordia o diferencia entre mexicanos. Caer a los pies del arcángel es una metáfora con la que se hace alusión al destino divino de la Patria.

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Igual que la fuerza del rayo que cae sobre el encino, y al hacerlo lo derrumba hasta el fondo de un torrente, la discordia entre mexicanos191 caerá vencida, impotente, a los pies del arcángel. Ya no más de tus hijos la sangrese derrame en contienda de hermanos;192sólo encuentre el acero en sus manos;quien tu nombre sagrado insultó.193 Que ya no haya guerras entre mexicanos, y que sólo se luche en contra del que se ha atrevido a insultar a la Patria. Estrofa IV Del guerrero inmortal194 de Zempoala195te defiende la espada terrible,196y sostiene su brazo invencible,197tu sagrado pendón198 tricolor.199 Que el guerrero inmortal, Antonio López de Santa Anna200, defenderá con su espada a México, sosteniendo con la otra mano la bandera nacional.
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Es decir, Antonio López de Santa Anna Tómese en cuenta que era constante la lucha entre liberales contra conservadores. Es interesante hacer notar que en 1847, año en que los Estados Unidos de Norteamérica invadieron a nuestro país, fueron muy pocos los mexicanos que acudieron a defender la Patria. Al parecer estaban más ocupados en pelearse entre ellos mismos (liberales contra conservadores). Metáfora con la que se alude a un sentido religioso. Zempoala, municipio de Hidalgo. Ubicado al sur, limita con el estado de México. Región llana de clima frío. Producción: cultivo del maguey. Población (1990), 21.295 habitantes. La “espada terrible” de Antonio López de Santa Anna El héroe de Zempoala salió herido de la batala. Pendón, del latín penno, bandera antigua, más larga que ancha. Estandarte de dos picos usado en las procesiones. Actualmente es sinónimo de bandera. “Estas eran las tres garantías, de donde tomó el nombre el ejército que sostenía aquel plan, y á esto aluden los tres colores de la bandera que se adoptó y que ha venido á ser la bandera nacional, significándose por el blanco, la pureza de la religión; por el encarnado, la nación española, cuya cucarda es de aquel color y cuyos individuos debían ser considerados como mejicanos; y, el verde, se aplicaba á la independencia”. Lucas Alamán. Op. cit., p. 78. Durante el siglo XIX, Santa Anna fue solicitado tanto por liberales como por conservadores para que encausara sus respectivas luchas.

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Él será feliz mexicano201en la paz y en la guerra caudillo,202 porque él supo sus armas de brillo, circundar203 en los campos de honor.204 Santa Anna será feliz y, con él, el pueblo mexicano también lo será en la paz; pero cuando haya necesidad de pelear, será un caudillo, porque supo usar sus armas en el campo de batalla, y al hacerlo les dio brillo. Estrofa V ¡Guerra, guerra sin tregua al que intente de la Patria manchar los blasones!205¡guerra, guerra! Los patrios pendonesen las olas de sangre206 empapad. Declararle guerra a todo el que intente manchar la honra y gloria de México, y que se empapen de sangre, en la lucha, los escudos de armas del ejército mexicano. ¡Guerra, guerra! En el monte, en el valle,los cañones horrísonos truenen,y los ecos sonoros207 resuenencon las voces de ¡unión! ¡libertad!. Hacer la guerra en todas partes (el monte y el valle), que los cañones truenen al disparar sus balas, mientras se repita fuerte e incansablemente ¡unión! (entre los mexicanos) y ¡libertad!

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Será feliz Antonio López de Santa Anna (y con él, supuestamente, el pueblo mexicano). Caudillo, jefe, capitán; aunque en el Himno Nacional Mexicano se emplea como sinónimo de valeroso, intrépido. Circundar, cercar una cosa; es decir, rodear al enemigo, no dejarlo escapar. Los campos de honor son los campos en donde se realizan las batallas. Blasón, ciencia heráldica, cada pieza del escudo. Honor, gloria. Escudo de armas. “Olas de sangre” es una metáfora con la que se hace alusión a una batalla encarnizada. “Los ecos sonoros” es una metáfora de Eco, ninfa que habiendo disgustado a Hera, fue metamorfoseada en roca y condenada a repetir las últimas palabras de los que la interrogaban.

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Estrofa VI Antes Patria, que inermes208 tus hijosbajo el yugo209 su cuello dobleguentus campiñas con sangre se rieguen,sobre sangre se estampe su pie. Es preferible regar el campo con la sangre de los hijos de la Patria, antes que ser desarmados y sometidos. Y tus templos, palacios y torresse derrumben con hórrido estruendo,y sus ruinas existan diciendo:de mil héroes la Patria aquí fue. Y que tus templos, palacios y torres (es decir tus ciudades) se derrumben de manera estruendosa, y que ahí sólo queden las ruinas que digan en el futuro: esta fue la Patria de los mil héroes que pelea- ron hasta morir, antes que ser cobardes. Estrofa VII Si a la lid210 contra hueste enemiga211nos convoca212 la trompa guerrera.213De Iturbide214 la sacra215 bandera¡mexicanos! Valientes seguid. Si a la guerra contra los enemigos de México nos llama la corneta militar, la sagrada bandera que mandó hacer Iturbide será nuestra guía.
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Inermes, sin armas. Yugo, madero que se coloca en la cabeza a los bueyes para uncirlos. De manera figurativa representa dominación. “Lid”, guerra, batalla, pelea. “Hueste enemiga”, ejército enemigo. “Nos convoca”, nos llama. “La trompa guerrera”, la corneta militar con la que se llama a pelear. Fue en el imperio de Agustín de Iturbide, y por órdenes de éste, que se hizo la bandera trigarante, y aunque para 1854, año en que se escribió el Himno Nacional Mexicano, la bandera ya había cambiado, se hace alusión a la primer bandera a modo de resaltar su origen independiente. Sacra, sagrada. Enseña, insignia, como las insignias romanas. En este caso es sinónimo de bandera.

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Y a los fieros bridones les sirvanlas vencidas enseñas216 de alfombra,los laureles del triunfo den sombraa la frente del Bravo Adalid.217 Y que a los temibles caballos les sirvan las vencidas banderas de alfombra, y que los laureles del triunfo den sombra, es decir, estén en la cabeza de Iturbide (el Bravo Adalid) Estrofa VIII Vuelva altivo a los patrios hogares218el guerrero a contar su victoria.Ostentando219 las palmas de gloria220que supiera en la lid conquistar. Que vuelvan a sus casas los guerreros, de manera altiva, a contar sus hazañas victoriosas, enseñando con orgullo los trofeos que en la guerra supieron ganar. Tornáranse sus lauros sangrientos en guirnaldas221 de mirtos y rosas.Que el amor de las hijas y esposastambién sabe a los bravos premiar. Se convirtieron sus victorias sangrientas en coronas de flores, ya que el amor de las hijas y esposas también sabe a los valientes soldados premiar.

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El bravo adalid, el que peleó con fiereza o bravura en el campo de batalla. Los hogares no son sólo hogares, son “patrios hogares”; es decir, en cada hogar está representada la Patria misma. Ostentando, mostrando con orgullo, con vanagloria. “Las palmas de gloria” es una redundancia, pues ya palma significa, de manera figurada, victoria, gloria, triunfo. Guirnalda, corona, tira o cordón de ramas, flores o papel para ceñir la cabeza o como simple adorno. “Ardiente metralla”, está ardiente, caliente porque está usándose en contra del enemigo.

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Estrofa IX Y el que al golpe de ardiente metralla222 de la Patria en las aras 223 sucumba, 224 obtendrá en recompensa 225 una tumbadonde brille de gloria la luz.226 El que muera en combate, su premio será una tumba que brillará en recuerdo de su honor. Y de Iguala227 la enseña querida, a su espada228 sangrienta enlazada, del laurel229 inmortal coronada formará de su fosa la cruz. Y de Iguala la bandera querida, a su espada llena de sangre envuelta de manera orgullosa; pues del laurel se verá coronada la cruz en su tumba Estrofa X ¡Patria! ¡Patria! Tus hijos te juran exhalar en tus aras su aliento, si el clarín con el bélico acento los convoca a lidiar con valor. Patria, Patria tus hijos te juramos quitarle el último aliento al enemigo y llevarlo ante tu altar, si la corneta militar nos llama a pelear con valor.
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Ara en latín, en español es altar. Sucumba, se muera. La recompensa es por haber sido buen soldado, es decir, por no haberse arredrado en la batalla. “Donde brille de gloria la luz” es una metáfora para decir que por siempre se recordará al que murió peleando por la Patria; la luz es símbolo de lo que no se apaga, de lo que siempre está presente, como el recuerdo de los seres queridos. En Iguala, Guerrero, el sastre José Magdaleno Ocampo, por órdenes de Agustín de Iturbide, confeccionó la bandera trigarante, en 1821. Enrique Florescano. La bandera mexicana. Taurus. México. 2000. pp. 124-125. La espada, tal como la define el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, tiene su origen etimológico en el latín spatha, y éste a su vez proviene del griego spaoh. En su primera acepción se describe como un arma blanca, larga, recta, aguda y cortante, con guarnición y empuñadura. Es símbolo de poder y honor militar. Laurel, de manera figurada, la flor del laurel simboliza corona, recompensa, victoria.

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¡Para ti las guirnaldas de oliva!¡un recuerdo para ellos de gloria!¡un laurel para ti de victoria!¡un sepulcro para ellos de honor! Para ti, Patria, las coronas de oliva. No olvidaremos a los que pelearon por ti. Para la Patria la victoria. Una tumba de honor para los que murieron peleando por ella.

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DOCUMENTOS

LEGALES Y ORGANIZATIVOS

El objetivo de incluir la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales en este libro estriba en que consideramos que los maestros -a quien va dirigido principalmente este texto- desconocen dicha Ley, esto lo hemos podido constatar durante diecinueve años de ejercicio profesional y, aunque este desconocimiento no es general, sí se presenta de manera frecuentemente entre los docentes. No hacemos comentarios sobre la Ley, pues creemos que es suficientemente clara. Sólo añadimos al final la reforma que se hizo durante el gobierno del Presidente Hernesto Zedillo. Además de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, incluimos el Ceremonial a la Bandera, el cual es un Reglamento que fue escrito impreso por el Departamento de Educación Física de Michoacán, el cual -como se dijo en la presentación-, nos autorizó gentilmente su publicación.

LEY SOBRE EL ESCUDO, LA BANDERA Y EL HIMNO NACIONALES

Capítulo primero De los Símbolos Patrios
Artículo lo. El Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, son los Símbolos Patrios de los Estados Unidos Mexicanos. La presente Ley es de orden público y regula sus características y difusión, así como el uso del Escudo y de la Bandera, los honores a esta última y la ejecución del Himno.

Capítulo segundo De las características de los Símbolos Patrios
Artículo 2o. El Escudo Nacional está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate; con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su garra izquierda sobre un nopal

florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar a una serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto. Varias pencas del nopal se ramifican a los lados. Dos ramas, una de encina al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional. Cuando el Escudo Nacional se reproduzca en el reverso de la Bandera Nacional, el águila mexicana se presentará posada en su garra derecha, sujetando con la izquierda y el pico la serpiente curvada. Un modelo del Escudo Nacional, autenticado por los tres poderes de la Unión, permanecerá depositado en el Archivo General de la Nación, uno en el Museo Nacional de Historia y otro en la Casa de Moneda. Artículo 3o. La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro, tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja. La proporción entre anchura y longitud de la bandera es de cuatro a siete. Podrá llevar un lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra. Un modelo de la Bandera Nacional, autenticado por los tres poderes de la Unión, permanecerá depositado en el Archivo General de la Nación y otro en el Museo Nacional de Historia. Artículo 4o. La letra y música del Himno Nacional son las que aparecen en el capítulo especial de esta Ley. El texto y música del
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Himno Nacional, autenticados por los tres poderes de la Unión, permanecerán depositados en el Archivo General de la Nación, en la Biblioteca Nacional y en el Museo Nacional de Historia.

Capítulo tercero Del Uso y Difusión del Escudo Nacional
Artículo 5o. Toda reproducción del Escudo Nacional deberá corresponder fielmente al modelo a que se refiere el artículo 2o. de esta Ley. Artículo 6o. Con motivo de su uso en monedas, medallas oficiales, sellos, papel oficial y similares, en el Escudo Nacional sólo podrán figurar, por disposiciones de la Ley o de la autoridad, las palabras “Estados Unidos Mexicanos”, que formarán el semicírculo superior. El Escudo Nacional sólo podrá figurar en los vehículos que use el presidente de la República, en el papel de las dependencias de los poderes federales y estatales, así como de las municipalidades, pero queda prohibido utilizarlo para documentos particulares. El Escudo Nacional sólo podrá imprimirse y usarse en la papelería oficial, por acuerdo de la autoridad correspondiente.

Capítulo cuarto Del uso, difusión y honores de la Bandera Nacional
Artículo 7o. Previa autorización de la Secretaría de Gobernación, las autoridades, las instituciones o agrupaciones y los planteles
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educativos, podrán inscribir en la Bandera Nacional sus denominaciones, siempre que esto contribuya al culto del Símbolo Patrio. Queda prohibido hacer cualquiera otra inscripción en la Bandera Nacional. Artículo 8o. Corresponde a la Secretaría de Gobernación promover y regular el abanderamiento de las instituciones públicas y de las agrupaciones privadas legalmente constituidas. Artículo 9o. En festividades cívicas o ceremonias oficiales en que esté presente la Bandera Nacional, deberán rendírsele los honores que le corresponden en los términos previstos en esta Ley y los reglamentos aplicables; honores que, cuando menos, consistirán en el saludo civil simultáneo de todos los presentes, de acuerdo con el artículo 14 de esta misma Ley. Artículo 10. El día 24 de febrero se establece solemnemente como Día de la Bandera. En este día se deberán transmitir programas especiales de radio y televisión, destinados a difundir la historia y significación de la Bandera Nacional. Artículo 11. En las instituciones de las dependencias y entidades civiles de la Administración Pública Federal, de los Gobiernos de los Estados y de los Municipios, se rendirán honores a la Bandera Nacional en los términos de esta Ley y con carácter obligatorio los días 24 de febrero, 15 y 16 de septiembre y 20 de noviembre de cada año, independientemente del izamiento del lábaro patrio que marca el calendario del artículo 18, acto que podrá hacerse sin honores.
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Las instituciones públicas y agrupaciones legalmente constituidas, podrán rendir honores a la Bandera Nacional, observándose la solemnidad y el ritual que se describen en esta Ley. En estas ceremonias se deberá interpretar, además, el Himno Nacional. Artículo 12. Los honores a la Bandera Nacional se harán siempre con antelación a los que deban rendirse a personas. Artículo 13. La Bandera Nacional saludará, mediante ligera inclinación, sin tocar el suelo, solamente a otra Bandera, nacional o extranjera; en ceremonia especial, a los restos o símbolos de los héroes de la Patria; y para corresponder el saludo del presidente de la República o de un jefe de Estado extranjero en caso de reciprocidad internacional. Fuera de estos casos, no saludará a personas o símbolo alguno. Artículo 14. El saludo civil a la Bandera Nacional se hará en posición de firmes, colocando la mano derecha extendida sobre el pecho, con la palma hacia abajo, a la altura del corazón. Los varones saludarán, además con la cabeza descubierta. El presidente de la República, como jefe supremo de las fuerzas armadas, la saludará militarmente. Artículo 15. En las fechas declaradas solemnes para toda la nación, deberá izarse la Bandera Nacional, a toda o a media asta, según se trate de festividad o duelo, respectivamente, en escuelas, templos y demás edificios públicos, así como en la sede de las representaciones diplomáticas y consulares de México. Todas las naves aéreas y marítimas mexicanos portarán la
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Bandera Nacional y la usarán conforme a las leyes y reglamentos aplicables. Las autoridades educativas federales, estatales y municipales dispondrán que en las instituciones de enseñanza elemental, media y superior se rindan honores a la Bandera Nacional los lunes, al inicio de labores escolares o a una hora determinada en ese día durante la mañana, así como al inicio y fin de cursos. Artículo 16. La Bandera Nacional se izará diariamente en los edificios sede de los poderes de la Unión, en las oficinas de Migración, aduanas, capitanías de puerto, aeropuertos internacionales; en las representaciones diplomáticas y consulares en el extranjero y en el asta monumental de la Plaza de la Constitución de la capital de la República. Artículo 17. Las Banderas para los inmuebles a que se refieren los artículos anteriores, tendrán las dimensiones y la conservación adecuadas a su uso y dignidad, y se confiarán al cuidado del personal que para el efecto se designe, el cual vigilará que en las fechas correspondientes sean izadas y arriadas puntualmente con los honores relativos, en donde fuere posible. Artículo 18. En los términos del artículo 15 de esta Ley, la Bandera Nacional deberá izarse: a) A toda asta en las siguientes fechas y conmemoraciones: 21 de enero: Aniversario del nacimiento de Ignacio Allende en 1779. 5 de febrero: Aniversario de la promulgación de las Constituciones de 1857 y 1917. 19 de febrero: “Día del Ejército Mexicano”.
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24 de febrero: “Día de la Bandera”. lo. de marzo: Aniversario de la proclamación del Plan de Ayutla. 15 de marzo: Apertura del segundo periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión. 18 de marzo: Aniversario de la Expropiación Petrolera en 1938. 21 de marzo: Aniversario del nacimiento de Benito Juárez en 1806. 26 de marzo: Día de la promulgación del Plan de Guadalupe. 2 de abril: Aniversario de la toma de Puebla en 1867. 15 de abril: Derogado lo. de mayo: “Día del Trabajo”. 5 de mayo: Aniversario de la victoria sobre el ejército francés en Puebla, en 1862. 8 de mayo: Aniversario del nacimiento en 1753 de Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la Independencia de México. 15 de mayo: Aniversario de la toma de Querétaro por las Fuerzas de la República en 1867. lo. de junio: “Día de la Marina Nacional”. 21 de junio: Aniversario de la victoria de las armas nacionales sobre el Imperio en 1867. lo. de septiembre: Apertura del primer periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión. 14 de septiembre: Incorporación del estado de Chiapas al Pacto Federal. 15 de septiembre: Conmemoración del Grito de Independencia. 16 de septiembre: Aniversario del inicio de la Independencia de México en 1810. 27 de septiembre: Aniversario de la consumación de la Independencia en 1821. 30 de septiembre: Aniversario del nacimiento de José María Morelos y Pavón en 1765.
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12 de octubre: “Día de la Raza” y aniversario del Descubrimiento de América en 1492. 23 de octubre: “Día Nacional de la Aviación”. 24 de octubre: “Día de las Naciones Unidas”. 30 de octubre: Aniversario del nacimiento de Francisco 1. Madero en 1873. 1°. de noviembre. Derogado 6 de noviembre: Conmemoración de la promulgación del Acta de la Independencia Nacional por el Congreso de Chilpancingo en 1813. 20 de noviembre: Aniversario del inicio de la Revolución Mexicana en 1910. 23 de noviembre: “Día de la Armada de México”. 29 de diciembre: Aniversario del nacimiento de Venustiano Carranza en 1859. Diciembre: Los días de clausura de los periodos de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión. b) A media asta en las siguientes fechas y conmemoraciones: 14 de febrero: Aniversario de la muerte de Vicente Guerrero en 1831. 22 de febrero: Aniversario de la muerte de Francisco 1. Madero en 1913. 28 de febrero: Aniversario de la muerte de Cuauhtémoc en 1525. 10 de abril: Aniversario de la muerte de Emiliano Zapata en 1919. 21 de mayo: Aniversario de la muerte de Venustiano Carranza en 1920. 17 de julio: Aniversario de la muerte del general Álvaro Obregón en 1928. 18 de julio: Aniversario de la muerte de Benito Juárez en 1872. 30 de julio: Aniversario de la muerte de Miguel Hidalgo y Costilla en 1811.
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13 de septiembre: Aniversario del sacrificio de los Niños Héroes de Chapultepec en 1847. 7 de octubre: Conmemoración del sacrificio del senador Belisario Domínguez en 1913. 22 de diciembre: Aniversario de la muerte de José María Morelos y Pavón en 1815. Artículo 19. En acontecimientos de excepcional importancia para el país, el presidente de la República podrá acordar el izamiento de la Bandera Nacional en días distintos a los señalados en el artículo anterior. Igual facultad se establece para los gobernadores de las entidades federativas, en casos semejantes dentro de sus respectivas jurisdicciones. Artículo 20. En los casos a que se refieren los artículos anteriores, con la salvedad de lo dispuesto para instalaciones militares, planteles educativos y embarcaciones en el artículo 15, la Bandera Nacional será izada a las ocho horas y arriada a las dieciocho. Artículo 21. Es obligatorio para todos los planteles educativos del país, oficiales o particulares, poseer una Bandera Nacional, con objeto de utilizarla en actos cívicos y afirmar entre los alumnos el culto y respeto que a ella se le debe profesar. Artículo 22. Cuando una Bandera Nacional sea condecorada, la insignia respectiva se le prenderá en la corbata. Artículo 23. En los actos oficiales de carácter internacional que se efectúen en la República, sólo podrán izarse o concurrir las ban129

deras de los países con los que el gobierno mexicano sostenga relaciones diplomáticas, y se les tributarán los mismos honores que a la Bandera Nacional. En actos internacionales de carácter deportivo, cultural o de otra naturaleza, en que México sea país sede, podrán izarse o concurrir aun las banderas de los países con los que México no mantenga relaciones diplomáticas, con apego al ceremonial correspondiente. Artículo 24. Cuando a una ceremonia concurran la Bandera Nacional y una o más banderas de países extranjeros, se harán primero los honores a la nacional y, enseguida, a las demás, en el orden que corresponda. La Bandera Nacional ocupará el lugar de honor cuando estén presentes una o más banderas extranjeras. Artículo 25. En la entrega oficial de la Bandera a organizaciones o instituciones civiles, el personal de la corporación o de la institución que la reciba, tomará la formación adecuada al lugar donde se efectúe la ceremonia, y observará, según el caso, las siguientes reglas: I. Si la entrega tiene lugar a campo abierto, formará en línea de tres filas en orden de revista; si es grupo montado, en línea de secciones por tres, en el lugar que se ordene. II. Si la ceremonia se efectúa en un salón, patio o cualquier otro sitio que no reúna las condiciones necesarias para las formaciones antes indicadas, el personal de la organización o instituto podrá adaptarse a las características del lugar. III. Si hay banda de guerra, se mandará tocar “Atención”, a cuyo toque, el abanderado, escoltado por cuatro miembros designados con anterioridad, se colocará frente al encargado de entregar la Bandera, quien será recibido por una comi130

sión especial presidida por el director o representante de la organización o institución. Si no hubiere banda de guerra, los toques serán sustituidos por las órdenes de “Atención” y “Escolta”: “Paso Redoblado”; IV. Enseguida, el encargado tomará la Bandera de manos de uno de sus ayudantes, la desplegará y se dirigirá al personal de la organización o instituto, en los siguientes términos: “Ciudadanos (o jóvenes, niños, alumnos, o la indicación nominativa que corresponda de la organización o institución, sindicato, etcétera): Vengo, en nombre de México, a encomendar a vuestro patriotismo esta Bandera que simboliza su independencia, su honor, sus instituciones y la integridad de su territorio. ¿Protestáis honrarla y defenderla con lealtad y constancia?” Los componentes de la organización o institución contestarán: “Sí, protesto”. El encargado proseguirá: “Al concederos el honor de ponerla en vuestras manos, la Patria confía en que, como buenos y leales mexicanos, sabréis cumplir vuestra protesta”, y V. Finalmente entregará la Bandera al director o representante, quien la pasará al abanderado. Si hay banda de música y de guerra, tocarán simultáneamente el Himno Nacional y “Bandera”, a cuyos acordes el abanderado, con su escolta, pasará a colocarse al lugar más relevante del recinto o local. En caso de que no haya banda de guerra, solamente se tocará o cantará el Himno Nacional. Artículo 26. Si hubiere varias instituciones que deben recibir la Bandera en una misma ceremonia, se procederá de acuerdo con el artículo anterior y en orden alfabético de su denominación.
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Artículo 27. Cuando el personal de una organización o instituto desfile con su Bandera, el abanderado se colocará el portabandera, de modo que la ceja caiga sobre su cadera derecha; introducirá el regatón del asta en la cuja y con la mano derecha a la altura del hombro, mantendrá la Bandera y cuidará que quede ligeramente inclinada hacia adelante, evitando siempre que la Bandera toque el suelo. Artículo 28. Al hacer alto, se sacará el asta de la cuja y se bajará hasta que el regatón toque el suelo a diez centímetros, aproximadamente, a la derecha de la punta del pie de ese costado, sosteniéndola con la mano derecha a la altura del pecho, en posición vertical. Artículo 29. En ceremonias de duración prolongada, el abanderado y el personal de la escolta podrán ser sustituidos. Artículo 30. Cuando dos grupos que llevan la Bandera Nacional se encuentren sobre la marcha, los abanderados, al llegar a seis pasos de distancia uno de otro, subirán la mano derecha en el asta a la altura de los ojos; después de haber dado dos pasos inclinarán la Bandera con lentitud hacia el frente sin que toque el suelo, y la mantendrán en esta posición hasta que hayan rebasado cuatro pasos, momento en el cual volverán a levantarla del mismo modo, y cuando hayan avanzado dos pasos más, bajarán la mano a su puesto. Si uno de los grupos estuviera de pie firme, el abanderado sólo contestará el saludo en la forma prevista por el artículo 13.

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Artículo 31. El vehículo que use el presidente de la República podrá llevar la Bandera Nacional. En el extranjero, los jefes de misión diplomática podrán portar, en asta, la Bandera Nacional en el vehículo que utilicen. Artículo 32. Los particulares podrán usar la Bandera Nacional en sus vehículos, exhibirla en sus lugares de residencia o de trabajo. En estos casos la Bandera podrá ser de cualquier dimensión y con el escudo impreso en blanco y negro. El particular observará el respeto que corresponde al símbolo nacional y tendrá cuidado en su manejo y pulcritud. Artículo 33. Los ejemplares de la Bandera Nacional destinados al comercio, deberán satisfacer las características de diseño y proporcionalidad establecidas en el artículo 3°. Artículo 34. La Banda Presidencial constituye una forma de presentación de la Bandera Nacional y es emblema del Poder Ejecutivo Federal, por lo que sólo podrá ser portada por el presidente de la República, y tendrá los colores de la Bandera Nacional en franjas de igual anchura colocadas longitudinalmente, correspondiendo el color verde a la franja superior. Llevará el Escudo Nacional sobre los tres colores, bordado en hilo dorado, a la altura del pecho del portador, y los extremos de la Banda rematarán con un fleco dorado. Artículo 35. El presidente de la República portará la Banda Presidencial en las ceremonias oficiales de mayor solemnidad, pero tendrá obligación de llevarla:
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I. En la transmisión del Poder Ejecutivo Federal; II. Al rendir anualmente su informe ante el Congreso de la Unión; III. En la conmemoración del Grito de Dolores, la noche del 15 de septiembre, y IV Al recibir las cartas credenciales de los embajadores y ministros acreditados ante el gobierno mexicano. Artículo 36. La Banda Presidencial deberá colocarse del hombro derecho al costado izquierdo, debajo del saco y unida a nivel de la cintura, excepto en la ceremonia de transmisión del Poder Ejecutivo Federal, en la que sucesivamente la portarán, descubierta en su totalidad, el presidente saliente y el entrante. Artículo 37. En la ceremonia de transmisión del Poder Ejecutivo Federal, una vez que el presidente entrante haya rendido la protesta constitucional, el saliente entregará la Banda al Presidente del Congreso de la Unión, quien la pondrá en manos del presidente de la República para que éste se la coloque a sí mismo.

Capítulo quinto De la ejecución y Difusión del Himno Nacional
Artículo 38. El canto, ejecución, reproducción y circulación del Himno Nacional, se apegarán a la letra y música de la versión establecida en la presente Ley. La interpretación del Himno se hará siempre de manera respetuosa y en un ámbito que permita observar la debida solemnidad.

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Artículo 39. Queda estrictamente prohibido alterar la letra o música del Himno Nacional y ejecutarlo total o parcialmente en composiciones o arreglos. Asimismo, se prohíbe cantar o ejecutar el Himno Nacional con fines de publicidad comercial o de índole semejante. Se prohíbe cantar o ejecutar los himnos de otras naciones, salvo autorización expresa del representante diplomático respectivo y de la Secretaría de Gobernación. Artículo 40. Todas las ediciones o reproducciones del Himno Nacional requerirán autorización de las secretarías de Gobernación y Educación Pública. Los espectáculos de teatro, cine, radio y televisión, que versen sobre el Himno Nacional y sus autores, o que contengan motivos de aquél, necesitarán de la aprobación de las secretarías de Gobernación y de Educación Pública, según sus respectivas competencias. Las estaciones de radio y de televisión podrán transmitir el Himno Nacional íntegro o fragmentariamente, previa autorización de la Secretaría de Gobernación, salvo las transmisiones de ceremonias oficiales. Artículo 41. Del tiempo que por ley le corresponde al Estado en las frecuencias de la radio y en los canales de televisión, en los términos legales de la materia, se incluirá en su programación diaria al inicio y cierre de las transmisiones la ejecución del Himno Nacional y en el caso de la televisión, simultáneamente la imagen de la Bandera Nacional. El número de estrofas que deberán ser entonadas será definido por la Secretaría de Gobernación.

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Artículo 42. El Himno Nacional sólo se ejecutará, total o parcialmente, en actos solemnes de carácter oficial, cívico, cultural, escolar o deportivo, y para rendir honores tanto a la Bandera Nacional como al presidente de la República. En estos dos últimos casos, se ejecutará la música del coro, de la primera estrofa y se terminará con la repetición de la del coro. Artículo 43. En el caso de ejecución del Himno Nacional para hacer honores al presidente de la República, las bandas de guerra tocarán “Marcha de Honor”; cuando el Himno sea entonado, las bandas de guerra permanecerán en silencio, pero en el caso de honores a la Bandera, la banda de música ejecutará el Himno y las de guerra tocarán “Bandera” simultáneamente. En ninguna ceremonia se ejecutará el Himno Nacional más de dos veces para hacer honores a la Bandera ni más de dos veces para rendir honores al presidente de la República. Artículo 44. Durante solemnidades cívicas en que conjuntos corales entonen el Himno Nacional, las bandas de guerra guardarán silencio. Artículo 45. La demostración civil de respeto al Himno Nacional se hará en posición de firmes. Los varones, con la cabeza descubierta. Artículo 46. Es obligatoria la enseñanza del Himno Nacional en todos los planteles de educación primaria y secundaria. Cada año las autoridades educativas convocarán a un concurso de coros infantiles sobre la interpretación del Himno
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Nacional, donde participen los alumnos de enseñanza elemental y secundaria del Sistema Educativo Nacional. Artículo 47. Cuando en una ceremonia de carácter oficial deban tocarse el Himno Nacional y otro extranjero, se ejecutará el patrio en primer lugar. En actos de carácter internacional en los que México sea país sede, se estará a lo que establezca el ceremonial correspondiente. Artículo 48. Las embajadas o consulados de México procurarán que en conmemoraciones mexicanos de carácter solemne, sea ejecutado el Himno Nacional. Artículo 49. La Secretaría de Relaciones Exteriores, previa consulta con la Secretaría de Gobernación, autorizará a través de las representaciones diplomáticas de México acreditadas en el extranjero, la ejecución o canto del Himno Nacional Mexicano en espectáculos o reuniones sociales que no sean cívicas, que tengan lugar en el extranjero. Asimismo, la Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de dichas representaciones, solicitará del gobierno ante el cual se hallen acreditadas, que se prohíba la ejecución o canto del Himno Nacional Mexicano con fines comerciales.

Capítulo sexto Disposiciones generales
Artículo 50. El uso del Escudo y la Bandera Nacionales, así como la ejecución del Himno Patrio por las fuerzas armadas del país, se regirá por las leyes, reglamentos y disposiciones respectivas.
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Artículo 51. El Poder Ejecutivo Federal, los gobernadores de los estados y los ayuntamientos de la República, deberán promover, en el ámbito de sus respectivas esferas de competencia, el culto a los símbolos nacionales. Artículo 52. En casos de reciprocidad, el Ejecutivo Federal, por conducto de la Secretaría de Gobernación, podrá regular, en territorio nacional, el uso de la Bandera y la ejecución del Himno Nacional de un país extranjero. Artículo 53. La Secretaría de Relaciones Exteriores vigilará que en las embajadas o consulados de México sea ejecutado el Himno Nacional y cumplido el ceremonial de la Bandera Nacional, en las conmemoraciones de carácter solemne. Además, destinará un sitio destacado en cada embajada o consulado para ubicar la Bandera Nacional. Artículo 54. Las autoridades educativas dictarán las medidas para que en todas las instituciones del Sistema Educativo Nacional, se profundice en la enseñanza de la historia y significación de los Símbolos Patrios. Convocará y regulará, asimismo, en los términos del reglamento correspondiente, concursos nacionales sobre los Símbolos Patrios de los Estados Unidos Mexicanos. Artículo 54 bis. Cuando se requiera destruir alguna réplica de la Bandera Nacional, se hará mediante la incineración, en acto respetuoso y solemne, de conformidad con las especificaciones que el reglamento correspondiente determine.
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Capítulo séptimo Competencias y sanciones
Artículo 55. Compete a la Secretaría de Gobernación vigilar el cumplimiento de esta Ley; en esa función serán sus auxiliares todas las autoridades del país. Queda a cargo de las autoridades educativas vigilar su cumplimiento en los planteles educativos. Lo anterior se llevará a cabo de conformidad con los reglamentos correspondientes. Artículo 56. Las contravenciones a la presente Ley que no constituyan delito conforme a lo previsto en el Código Penal para el Distrito Federal en materia de fuero común, y para toda la República en materia de fuero federal, pero que impliquen desacato o falta de respeto a los Símbolos Patrios, se castigarán, según su gravedad y la condición del infractor, con multa hasta por el equivalente a doscientas cincuenta veces el salario mínimo, o con arresto hasta por treinta y seis horas. Si la infracción se comete con fines de lucro, la multa podrá imponerse hasta por el equivalente a mil veces el salario mínimo. Procederá la sanción de decomiso para los artículos que reproduzcan ilícitamente el Escudo, la Bandera o el Himno Nacionales.

Capítulo especial De la Letra y Música del Himno Nacional
Artículo 57. La letra oficial del Himno Nacional es la siguiente:

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CORO Mexicanos, al grito de guerra El acero aprestad y el bridón, Y retiemble en sus centros la tierra Al sonoro rugir del cañón. I Ciña ¡oh patria! tus sienes de oliva De la paz el arcángel divino, Que en el cielo tu eterno destino Por el dedo de Dios se escribió. Mas si osare un extraño enemigo Profanar con su planta tu suelo, Piensa ¡oh patria querida! que el cielo Un soldado en cada hijo te dio. CORO II ¡Guerra, guerra sin tregua al que intente de la patria manchar los blasones! ¡Guerra, guerra! Los patrios pendones En las olas de sangre empapad. ¡Guerra, guerra! En el monte, en el valle Los cañones horrísonos truenen, Y los ecos sonoros resuenen Con las voces de ¡Unión! ¡Libertad! CORO III Antes, patria, que inermes tus hijos Bajo el yugo su cuello dobleguen,
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Tus campiñas con sangre se rieguen, Sobre sangre se estampe su pie. Y tus templos, palacios y torres Se derrumben con hórrido estruendo, Y sus ruinas existan diciendo: De mil héroes la patria aquí fue. CORO IV ¡Patria! ¡Patria! Tus hijos te juran Exhalar en tus aras su aliento, Si el clarín con su bélico acento Los convoca a lidiar con valor. ¡Para ti las guirnaldas de oliva! ¡Un recuerdo para ellos de gloria! ¡Un laurel para ti de victoria! ¡Un sepulcro para ellos de honor! CORO Mexicanos, al grito de guerra El acero aprestad y el bridón, Y retiemble en sus centros la tierra Al sonoro rugir del cañón.

Artículo 59. En encuentros deportivos de cualquier índole, que se celebren dentro del territorio nacional, el abanderamiento y la ejecución del Himno Nacional, así como el uso de la propia Bandera, se ajustarán a las determinaciones del reglamento respectivo.

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Artículo 60. Los accesorios en que se reproduzcan, para efectos comerciales, la Bandera o el Himno Nacionales, deberán cumplir con los requisitos que determine el reglamento respectivo, con arreglo a los preceptos de este ordenamiento.

Transitorios
Primero. Se abroga la Ley sobre las Características y el uso del Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, de fecha 23 de diciembre de 1967, publicada en el Diario Oficial de la Federación de fecha al 17 de agosto de 1968. Segundo. En los términos del artículo 4° de esta Ley la letra y música del Himno Nacional, serán autenticadas con su firma, por los CC. Presidente de la República, presidentes de cada una de las cámaras del Congreso de la Unión y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y depositadas, en unión del Escudo y Bandera, en las instituciones señaladas por esta Ley, en ceremonia solemne que se llevará a cabo el día de entrada en vigor de la presente Ley. Tercero. La presente Ley entrara en vigor el 24 de febrero de 1984. México, D. F., a 29 de diciembre de 1983.- Raúl Salinas Lozano, S.P. - Luz Lajous, D.P.- Guillermo Mercado Romero, S.S.- Enrique León Martínez, D.S.:- Rúbricas. Publicada en el Diario Oficial de la Federación el 8 de febrero de 1984.

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Reformada por Decreto del Congreso de la Unión, el día 20 de diciembre de 1990 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 9 de enero de 1991. Reformada por Decreto del Congreso de la Unión, el día 20 de abril de 1995 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 9 de mayo de 1995.

Decreto
Por el que se reforman los artículos 2°, 18 y 55 y se adicionan los artículos 54 bis, 59 y 60 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. Al margen un sello con el Escudo Nacional, que dice: Estados Unidos Mexicanos.- Presidencia de la República. ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEÓN, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed: Que el Honorable Congreso de la Unión, se ha servido dirigirme el siguiente DECRETO “EL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, DECRETA: SE REFORMAN LOS ARTÍCULOS 20, 18 Y 55 Y SE ADICIONAN LOS ARTÍCULOS 54 BIS, 59 Y 60 DE LA LEY SOBRE EL ESCUDO, LA BANDERA Y EL HIMNO NACIONALES. Artículo Primero. Se modifican los artículos 2o., 18 y 55 de la ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, para quedar como sigue: Artículo 2.... Cuando el Escudo Nacional se reproduzca en el reverso de la Bandera Nacional, el águila mexicana se presentará posa143

da en su garra derecha, sujetando con la izquierda y el pico la serpiente curvada. Artículo 18.... 15 de marzo. Apertura del segundo periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión. 15 de abril.- Derogado. 1° de septiembre. Apertura del primer periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la Unión. 11 de noviembre.- Derogado. 23 de noviembre. “Día de la Armada de México”. Artículo 55. Compete a la Secretaría de Gobernación vigilar el cumplimiento de esta Ley; en esa función serán sus auxiliares todas las autoridades del país. Queda a cargo de las autoridades educativas vigilar su cumplimiento en los planteles educativos. Lo anterior se llevará a cabo de conformidad con los reglamentos correspondientes. Artículo Segundo.- Se adicionan los artículos 54 bis, 59 y 60, en los siguientes términos: Artículo 54 bis. Cuando se requiera destruir alguna réplica de la Bandera nacional, se hará mediante la incineración, en acto respetuoso y solemne, de conformidad con las especificaciones que el reglamento correspondiente determine. Artículo 59. En los encuentros deportivos de cualquier índole que se celebren dentro del territorio nacional, el abanderamiento y la ejecución del Himno Nacional, así como el uso de la propia
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Bandera, se ajustarán a las determinaciones del reglamento respectivo. Artículo 60. Los accesorios en que se reproduzcan, para efectos comerciales, la Bandera o el Himno Nacionales, deberán cumplir con los requisitos que determine el reglamento respectivo, con arreglo a los preceptos de este ordenamiento.

Transitorios
Primero. Las presentes reformas entrarán en vigor el día de su publicación en el Diario Oficial de la Federación. Segundo. Las réplicas de la Bandera Nacional que existan actualmente en las dependencias de los poderes federales, estatales, municipales, escuelas, institutos de educación públicos y privados, o en poder de particulares, que contengan el Escudo Nacional en forma distinta a lo preceptuado por el artículo 2º. de esta Ley, podrán seguir honrándose hasta que sea necesaria su destrucción, misma que deberá llevarse a cabo como lo indica el artículo 54 bis. A partir de la fecha en que entran en vigor las presentes reformas, la elaboración de réplicas de la Bandera Nacional se apegará fielmente a lo preceptuado en esta Ley. Tercero. El Ejecutivo Federal expedirá el reglamento de esta Ley, en el que determinará las atribuciones que corresponden a cada dependencia del gobierno federal y la coordinación entre éste
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y los gobiernos del Distrito Federal, los estados y los municipios. México, D.F., a 20 de abril de 1995.- Dip. Sofía Valencia Abundis, presidenta.- Sen. Martha Lara Alatorre, presidenta.- Dip. Fernando Flores Gómez González, secretario.- Sen. Juan Fernando Palomino Topete, secretario.- Rúbricas. En cumplimiento de lo dispuesto por la fracción 1 del artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y para su debida publicación y observancia, expido el presente Decreto en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en la Ciudad de México, Distrito Federal, a los tres días del mes de mayo de mil novecientos noventa y cinco.- Ernesto Zedillo Ponce de León.- Rúbrica.- El secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma Barragán.- Rúbrica.

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CEREMONIAL A LA BANDERA (REGLAMENTO)

Capítulo I230 Generalidades
Artículo 1o. Las Banderas Escolares son el emblema oficial de la Patria y por lo tanto todos los alumnos deben de tributarles las demostraciones de respeto y los honores que se detallan más adelante. Artículo 2o. Todas las prevenciones que se indican, deberán observarse con la mayor seriedad y respeto por parte de los alumnos, inculcándoles cada día, mayor veneración a la Bandera. Artículo 3o. Siempre que una escuela disponga de la Banda de Música, ejecutará el Himno Nacional, cuando la Banda de Guerra toque “BANDERA”, para rendir Honores a la misma.
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Tomado de la página web del Departamento de Educación Física de Michoacán, con su autorización para ser publicado en el presente libro. http://galeon.com/ ewducacion_fisica/Ceremonial.htm

Artículo 4o. La Bandera Oficial es de dos clases: una para las escuelas y otra para los edificios escolares; la primera tendrá dimensiones reglamentarias de las prevenidas para las corporaciones de infantería del Ejército Nacional y acompañará siempre a las escuelas en sus desfiles y actos cívicos. Las Banderas para los edificios serán proporcionales a la altura de éstos. Artículo 5o. La Bandera será izada en los días que señale el calendario oficial o cuando se ordene por el Secretario de Educación Pública. Artículo 6o. Cada semana antes de entrar a clases por la mañana, se formará toda la escuela para rendir Homenaje a la Bandera. El acto principiará por izar solemnemente la del edifico, que ondeará todo el día, para ser arriada también con los honores debidos, a la seis de la tarde. Enseguida la escolta nombrada traerá de la Dirección la de los desfiles, y ante ella se desarrollara un sencillo festival, exaltando algún hecho heroico de nuestra historia y cantándose el Himno Nacional. Los maestros acostumbrarán a los alumnos a guardar el respeto y compostura debidos ante el símbolo de la Patria. Artículo 7o. La bandera escolar se conservará siempre desplegada en su nicho que estará en la Dirección, cuidadosamente guardada y sin que nadie la toque. Artículo 8o. El director de cada escuela, llevará personalmente el historial de su bandera: fecha en que se dio al establecimiento,
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ceremonia que se hizo con ese motivo, desfiles en que tome parte, etc., es decir, anotará todos los datos. Artículo 9o. A las banderas pertenecientes a escuelas de naciones amigas, que por cualesquiera circunstancias se encuentren en el país, se les harán los mismos honores y demostración de respeto que a la Nacional, cuando se trate de ceremonias o actos cívicos.231

Capítulo II Modo de llevar la bandera
Artículo 11. Cuando una corporación civil o Escuela desfile pie a tierra con su bandera, el abanderado se colocará el porta bandera de modo que la cuja caiga sobre su cadera derecha; introducirá el regatón del asta en la cuja y mantendrá la Bandera con la mano derecha a la altura del hombro, procurando que quede ligeramente inclinada hacia adelante. Artículo 12. Cuando la escuela esté a pie firme, se sacará el asta de la cuja y se bajará hasta que el regatón toque el suelo a 10 cm. aproximadamente, a la derecha y a la altura del pie de ese costado sosteniéndola con la mano derecha a la altura del pecho, procurando que quede vertical. Artículo 13. En ceremonias cuya duración exceda a una hora, el abanderado y el personal de la escolta serán relevados.
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No aparece el Artículo 10.

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Artículo 14. Toda escuela que desfile con bandera desplegada, lo podrá hacer al toque de paso redoblado de camino. Artículo 15. El relevo de que se habla anteriormente, se hará en la siguiente forma: el abanderado por otro abanderado designado al efecto por la Dirección; los alumnos que forman la escolta, se alternarán en primera fila; estos y el abanderado permanecerán firmes y los de la segunda fila adoptarán la posición de “descanso”. Artículo 16. A fin de que al regreso de una ceremonia o acto cívico en que se ha desfilado con la Bandera, no sea cansado, se mandará previamente “enfundar” la Bandera. Artículo 17. Al enfundar la Bandera (desplegarla), si hay Banda de Guerra, el Director mandará tocar “BANDERA”. Los alumnos a este toque harán el saludo y al terminar, se mandará “FIRMES”.

Capítulo III Saludo con la bandera
Artículo 18. La bandera saludará solamente a otra bandera, nacional o extranjera; a los restos de los héroes de la Patria y a los militares muertos heroicamente en guerra con el extranjero. El saludo se hará en la forma que se indica.

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Artículo 19. Cuando dos Escuelas (o corporaciones) que lleven Bandera se encuentren sobre la marcha, los abanderados, al llegar a unos seis pasos de distancia uno de otro, correrán la mano derecha a lo largo del asta llevándola hasta la altura de los ojos y después de marchar dos pasos en esta posición, inclinarán ligeramente la bandera hacia el frente hasta donde lo permita la longitud del brazo, manteniéndose en esta posición hasta cruzarse y rebasarse unos cuatro pasos, en cuyo momento levantarán la Bandera sin correr la mano, marchando dos pasos en esta última posición, para después bajar la mano a su lugar y tomar la posición inicial.232 Artículo 24. Cuando una bandera pase a una Escuela que esté formada en línea, el Director de ésta, desde 50 pasos antes de que la Bandera llegue al costado de la fuerza formada, la pondrá “firmes” ordenándole tomar la posición del saludo, mandando enseguida tocar “Bandera”,233 cuyo toque concluirá cuando la Bandera haya rebasado unos 50 pasos al último hombre de la unidad que rinda honores. Al concluir el toque, el Director mandará tomar la posición de “firmes”. Artículo 25. Cuando se ize o arrié la Bandera y la Banda de Guerra toque “Bandera”, los alumnos que se encuentren en el recinto y estén presentes, tomará la posición de “firmes” mientras dure el toque. Artículo 26. Para efecto de lo anterior, se construirá un asta-bandera de 5 o más metros de altura que se colocará al frente, en la expla232 233

No aparecen los Artículos 20, 21, 22 y 23. Marcha Dragona

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nada del edificio ocupado por la escuela o si no existe un lugar adecuado, en el centro del patio principal, a condición de que tenga la amplitud suficiente. Artículo 27. Cuando a una ceremonia ocurran una o más Banderas de países extranjeros; se harán los honores a la Nacional y enseguida a las demás, en el orden que se determine en cada caso. Artículo 28. Todo alumno uniformado aislado (o profesor) que presencie la ceremonia de izar o arriar la Bandera en una escuela, tiene la obligación de hacer el saludo y mantenerse en esta posición mientras dure el acto. Si no está uniformado, se descubrirá permaneciendo así todo el tiempo que dure el acto.234

Capítulo VI Demostraciones de respeto a la bandera
Artículo 31. Si durante una ceremonia que tenga lugar en algún recinto o local o al aire libre en que los concurrentes estén descubiertos, se presenta la ENSEÑA DE LA PATRIA los alumnos deberán ponerse de pie y en posición de saludo, permaneciendo en esta posición hasta que aquella ocupe el lugar correspondiente; igual demostración harán cuando la bandera se retire. Artículo 32. Las demostraciones de respeto anteriores se hacen extensivas a las banderas de las Naciones Extranjeras.
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No aparecen los Artículos 29 y 30.

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Capítulo VII Formalidades para conducir o retirar la bandera
Artículo 33. Formada la Escuela en el patio, en línea, en dos o tres filas, en orden de revista, el director ordenará que el corneta de órdenes, toque: “Atención” y los primeros compases de “Bandera”. A este toque, el abanderado con la escolta de la bandera, emprenderá la marcha hacia la dirección (local); El ayudante-profesor, que deberá encontrarse previamente en el referido sitio, saldrá con la bandera y al entregarla al abanderado este mandará “saludo”. Después de recibirla, ordenará “firmes” y romperá la marcha para ocupar la colocación que le corresponde, desfilando por todo el frente de la escuela formada y a seis pasos de ella. Artículo 34. Al avistarse la bandera, el director, mandará “saludo” y tocar “Bandera” por toda la banda, dando él, media vuelta cuando el abanderado llegue a la altura del costado izquierdo de la Escuela (formación). Tan pronto como el abanderado haya ocupado su colocación con su escolta, el director, mandará cesar el toque y “firmes”. Artículo 35. Para retirar la Bandera, el director mandará que el corneta de ordenes toque “Atención” y los primeros compases de “bandera” a cuyo toque, el ayudante-profesor pasará a situarse al lugar en que deba recibir la bandera para depositarle en su nicho. Enseguida el mismo director mandará “saludo” y tocar “Bandera” por toda la banda; al iniciarse el toque el comandante mandará romper la marcha a la escolta y haciendo un recorrido inverso, se dirigirá al lugar en que le espera el ayudante-profesor. Al llegar ahí, ordenará “saludo” a su es153

colta y hará entrega de la enseña al ayudante, quien la depositará en el nicho. Cuando la bandera se pierda de vista, el director mandará cesar el toque, y “firmes”; el abanderado con su escolta pasará a ocupar su ubicación por el camino más corto.

Capítulo VIII Lo que deben tener siempre presente los alumnos
Artículo 36. Siendo la Bandera símbolo de la Patria, deberá siempre ocupar un lugar distinguido, por lo que: I. Nunca debe permitirse que se le falte al respeto que se le debe. II. Nunca debe colocarse alguna otra bandera o estandarte arriba de la Bandera Nacional, ni colocarse otra Bandera a su derecha, cuando estén al mismo nivel. III. Nunca debe permitirse que la Bandera toque el piso o algo que quede debajo de ella, ni tampoco que se deslice sobre el agua. IV. Nunca debe de colocarse algún objeto o emblema de cualquier clase sobre la Bandera. V. Nunca deben usarse los colores de la Bandera como distintivos atléticos o deportivos. Ni en la pintura de las casas, ni menos que puedan ser hollados. VI. La Bandera no debe de tejerse sobre cojines o pañuelos, ni estamparse sobre servilletas o cajas. VII. Nunca deben ponerse leyendas sobre la bandera si no han sido autorizadas por una autoridad militar competente. VIII. Nunca debe usarse la Bandera en alguna forma que signifique anuncio, ni tampoco debe tolerarse, que se coloquen anuncios sobre el mástil donde ondea la bandera. IX. Nunca debe desplegarse, usarse o guardarse la Bandera en tal forma que se ensucie o deteriore.
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DEL

CEREMONIAL Y JURAMENTO A LA BANDERA

(LEY DEL 29 DE NOVIEMBRE DE 1983)

Artículo 25. El encargado tomará la Bandera de manos de uno de sus ayudantes, la desplegará y dirigirá al personal de la organización o instituto, en los siguientes términos: “Ciudadanos (o jóvenes, niños, alumnos, o la indicación nominativa que corresponda de la organización o institución, sindicato, etc.,): Vengo, en nombre de México, a encomendar a vuestro Patriotismo, esta Bandera que simboliza su independencia, su honor, sus instituciones y la integridad de su territorio. ¿Protestáis honrarla y defenderla con lealtad y constancia?”. Los componentes de la organización o institución contestarán: “Si, protesto”. El encargado proseguirá: “Al concedernos el honor de ponerla en vuestras manos, la Patria confía en que, como buenos y leales Mexicanos, sabréis cumplir vuestra propuesta”. Finalmente entregará la Bandera al director o representante quien la pasara al abanderado. Si hay Banda de Música y de Guerra, tocarán, simultáneamente, el Himno Nacional y “Bandera” a cuyos acordes el abanderado, con su escolta,

pasará a colocarse al lugar más relevante del recinto o local. En este caso de que no haya Banda de Guerra, solamente se tocará o cantará el Himno Nacional.

Capítulo IX Complementarias, primera seccion
LA ESCOLTA DE BANDERA Es una fracción del personal escolar destinado a proporcionar protección al Lábaro Patrio. ORGANIZACIÓN - Estará formada por cuatro guardias, un abanderado y un sargento o comandante. A) MANDO UN SARGENTO O COMANDANTE B) UN ABANDERADO C) CUATRO GUARDIAS ESQUEMA DE LA ESCOLTA DE BANDERA - La distancia que deberá guardar los elementos del frente entre sí, será un intervalo gimnástico y tres pasos de los guardias de adelante hacia los de atrás. - Las escoltas pueden ser integradas por hombres, mujeres o mixtas. A) En primera fila se colocan de derecha a izquierda el sargento, un guardia, el abanderado y un guardia. B) En segunda fila, dos guardias atrás de los guardias de primera fila. La formación de la escolta de bandera es única y siempre mantendrá en primera fila a la Bandera y al costado derecho al sargento o comandante.

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DIFERENTES TIPOS DE PASOS - PASO REDOBLADO - PASO CORTO - PASO DE COSTADO - MARCAR EL PASO PASO REDOBLADO.- Es un paso normal de la marcha, partiendo de la posición de firmes, con una cadencia de 120 pasos por minuto. A la voz preventiva se flexionará la rodilla izquierda sobre la punta del pie y el talón levantado, el braceo deberá de realizarse a una altura comprendida entre el hombro y la cintura.

PASO CORTO.- Este paso será utilizado para rectificar distancias sobre la marcha, con una cadencia de 120 pasos por minuto.

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Se iniciará dando un desplante con el pie izquierdo al frente, los brazos irán unidos a los costados, continuando el paso, se levantará la rodilla derecha al frente y la punta del pie hacia abajo, iniciándose el braceo aproximadamente a la altura de la cintura. Los dedos de las manos irán unidos y las palmas hacia adentro. PASO DE COSTADO.- Este paso se realizará partiendo de la posición firmes, a una cadencia de 70 pasos por minuto aproximadamente. Se desplazará la pierna hacia un costado asentando la planta del píe que se ordenó, sin flexionar la pierna, quedando en punta el pie contrario, el movimiento para unir será un deslizamiento hasta quedar en posición de firmes, sin arrastrar ni golpear al unir los talones. El tronco deberá conservar la verticalidad de la posición de firmes y los brazos irán unidos a los costados. La distancia de separación del paso será igual a la que se obtiene en la posición de en descanso, 35 cm. aproximadamente.

MARCAR EL PASO.- En posición de firmes, a la voz preventiva se flexionará la rodilla izquierda y a la voz ejecutiva se lanzará el pie izquierdo con la pierna extendida, regresando a la posición inicial y en ese momento, se levantará el talón del pie derecho. Sobre la marcha se realizará un movimiento similar al de alto y se iniciará la orden. Los brazos irán unidos a los costado.
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MOVIMIENTOS FIRMES.- Los talones irán unidos, las puntas de los pies ligeramente separados, rodillas juntas, tronco erguido, hombros ligeramente atrás, cabeza recta, vista al frente, espalda recta y glúteos tensos. SALUDAR.- El saludo civil a la Bandera Nacional se hará en posición de firmes, colocando la mano derecha extendida sobre el pecho, con la palma hacia abajo, a la altura del corazón. Los varones saludarán, además con la cabeza descubierta. El presidente de la República, como jefe supremo de las fuerzas armadas, saludará militarmente. ALTO.- A la voz ejecutiva, se detendrá la marcha haciéndose un desplante con el pie izquierdo, uniendo el pie derecho con movimiento enérgico. ALTO DE UNA ESCOLTA.- Al hacer alto se sacará el asta de la cuja y se bajará hasta que el regatón toque el suelo a 10 cm. Aproximadamente a la derecha del pie de este costado, sosteniéndola a la altura del pecho, en posición vertical. DESCANSO. Partiendo de la posición de firmes, a la orden ejecutiva se desplazará la pierna izquierda a un costado (35cm aproximadamente) dependiendo de la estatura de los alumnos, quedando la espalda recta y el peso repartido en ambas piernas. Los brazos serán llevados simultáneamente abajo y
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atrás quedando la mano derecha empuñada y la mano izquierda envolviendo a la derecha. DESCANSO DE LA ESCOLTA.- A la voz ejecutiva de descanso, únicamente los guardias de atrás adoptarán la posición de descanso, según la descripción anterior.

COLUMNA POR UNO.- A la voz ejecutiva sobre la marcha, el comandante y el guardia derecho, alargarán el paso en forma diagonal hasta quedar delante del abanderado. El guardia izquierdo se integrará a la columna atrás del abanderado, los guardias de atrás harán lo mismo. ORDEN EN QUE DEBEN COLOCARSE Guardia delantero derecho Comandante Abanderado Guardia delantero izquierdo Guardia de atrás derecho Guardia de atrás izquierdo

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COLUMNA POR DOS.- A la voz ejecutiva, sobre la marcha el comandante y el guardia derecho alargarán el paso en forma diagonal, hasta quedar enfrente del abanderado y el guardia izquierdo, los guardias de atrás se integrarán posteriormente al abanderado y guardia izquierdo.

CAMBIAR DE FRENTE O DIRECCIÓN VOCES: VOZ DE ADVERTENCIA.- Tiene por objeto llamar la atención de la escolta. VOZ PREVENTIVA.- Indicará el movimiento a ejecutar, en forma clara y precisa. VOZ EJECUTIVA.- Será la voz que nos indique el momento para efectuar el movimiento ordenado. ESCOLTA A LA DERECHA O IZQUIERDA (90°).El guardia izquierdo o el comandante servirán de eje, dependiendo de la dirección que se vaya a ejecutar el movimiento. El eje hará una elevación de rodillas permaneciendo en su lugar y los demás realizarán un movimiento circular hasta alcanzar los noventa grados. Los guardias de atrás seguirán diagonalmente a los guardias de adelante. POR ESCOLTA A LA DERECHA E IZQUIERDA.Este movimiento se ejecutará partiendo de la posición de firmes siendo idéntico al anterior, únicamente que al tiempo nueve se romperá la marcha.
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CONVERSIÓN DERECHA E IZQUIERDA.- Este movimiento se realizará circular de más de 90°, el cual se suspenderá a la orden de: marcar el paso, paso corto, paso redoblado o alto.

RECEPCION DE BANDERA.- El abanderado no dará un paso al frente y esperará la siguiente orden, para que toda la escolta salude (saludo en dos tiempos). La autoridad correspondiente entregará la Bandera con un movimiento enérgico, colocando la mano izquierda arriba, dedos hacia la misma dirección y mano derecha abajo, dedos hacia el piso, entregándola diagonalmente, el abanderado la recibirá en forma inversa. El abanderado la llevará hacia el pecho con un movimiento enérgico colocándola en la cuja en tres tiempos. T.1 Jalón enérgico hacia el hombro T.2 entrada a la cuja T.3 Mano izquierda a su costado La autoridad que entregó la Bandera saludará en dos tiempos y se retirará por un costado.

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ENTREGA DE BANDERA.- La escolta al entregar la Bandera no desplazará a su abanderado, espera el saludo de la autoridad, realizándose la entrega y recepción según especificación anterior. Después de la entrega, la escolta permanecerá saludando hasta que la Bandera se pierda de vista. Por último la escolta puede desintegrarse en su lugar o avanzar por columnas, etc. MARCIALIDAD.- Garbo del integrante desde el inicio hasta el final de su participación en su recorrido. VOZ DE MANDO.- Deberá ser fuerte, clara y precisa. RELEVO DEL ABANDERADO.- El alumno que releva se coloca a tres pasos al frente de la Bandera y la saluda. A continuación marcha por el flanco derecho hasta rebasar ligeramente el frente de la escolta y cambia de dirección a la izquierda y se sitúa a retaguardia del abanderado y procede a su relevo y empuñando el asta de bandera a la altura del pecho. El abanderado relevado, marchará tres pasos al frente y hace alto por media vuelta, saluda a la bandera y se retira por cualquiera de los flancos.

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RELEVO DE LA PRIMERA FILA. VOCES: ADVERTENCIA: “ATENCION O ESCOLTA” PREVENTIVA: “RELEVAR” EJECUTIVA: “YA” A LA VOZ PREVENTIVA.- La primera fila realiza un paso de costado a derecha e izquierda, separándose del abanderado y se prepara para marchar con paso atrás excepto el comandante, la segunda fila se prepara para marchar de frente. A LA VOZ EJECUTIVA.- La segunda fila marcha al frente tres pasos y hace alto, simultáneamente la primera fila, excepto el comandante marchan con siete pasos atrás y hacen alto a continuación, efectúan un paso de costado a la derecha e izquierda para cubrirse con los guardias que integraron la primera fila; el comandante efectúa un paso de costado a la izquierda. DE LA ESCOLTA EN CEREMONIAS. SE REALIZA EN CEREMONIAS CON DURACIÓN DE MÁS DE UNA HORA. PREVIAMENTE SE RELEVA AL ABANDERADO. La escolta que relevará, saludará a la Bandera y a continuación, en forma similar al relevo del abanderado, se coloca a retaguardia de la escolta que será relevada, a la orden del comandante marchan 5 pasos al frente, simultáneamente la escolta relevada sale al frente con 7 pasos haciendo alto por media vuelta y después de saludar a la Bandera despejan al frente por cualquiera de los flancos.

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ANEXO 1
DISCURSO LEÍDO EN EL GRAN TEATRO SANTA-ANNA LA NOCHE DEL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1854, EN CELEBRIDAD DEL ANIVERSARIO DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL235

Grande, sublime es el espectáculo de un pueblo que se reúne el día de la Patria para consagrar de nuevo una flor a la memoria de sus héroes, para regar con el llanto del agradecimiento los laureles que adornan las frentes de los que le dieran INDEPENDENCIA y LIBERTAD. Noble, sagrada es la misión del que viene en medio de vosotros, compatriotas, a saludar a la Patria en vuestro nombre; del que viene, no a recordaros la noche del 15 de septiembre de 1810, porque ella no se aparta de la memoria de los libres, sino a entonar con vosotros un himno en sui alabanza. La mente retrocede a una época fecunda en acontecimientos; creo descubrir en ellos la invisible mano de la Providencia que rige los destinos de los pueblos, que prepara sus revoluciones y sus cataclismos, y mirando en la independencia de Méjico el cumplimiento de un decreto del Altísimo, me siento impelido a caer de rodillas exclamando con toda la efusión de un corazón agradecido: ¡Bendito seas! Inútilmente intentaríamos revestir esta solemnidad de toda su augusta magnificencia, si desconociéramos la influencia
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Escrito y leído por Francisco González Bocanegra, la primera vez que se cantó el Himno Nacional con música de Jaime Nunó, Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit., pp. 467-475.

de la religión en el suceso grande a cuyo recuerdo la consagramos. Obra de la civilización, la independencia de Méjico, tiene por origen al cristianismo, porque el cristianismo es el primer paso a la civilización y la civilización es el germen de la libertad. Si esta verdad universalmente reconocida no lo estuviera por los que me escuchan, el nombre de Méjico debería borrarse del catálogo de las naciones, y os pediría, compatriotas, en nombre de la Patria, que abandonarais este recinto, en donde nos habríamos reunido más que para profanar con una vana e inútil ceremonia el recuerdo de la más grande conquista alcanzada por esos dos elementos de la existencia y del adelantamiento de las sociedades modernas; elementos que establecen la relación entre dos sucesos separados por el espacio de tres siglos; pero que examinados a la luz de la filosofía, cuyas tendencias son a reunir todas las causas en una sola, nos presentan ligados como los eslabones de una gran cadena dos épocas y dos hombres al parecer contradictorios y enemigos: el siglo XVI y el siglo XIX; la conquista y la independencia de Méjico; Hernán Cortés y don Miguel Hidalgo. El 13 de agosto de 1521 la capital del antiguo Imperio Mejicano caía en poder de un conquistador tan atrevido como afortunado, no sin dar antes una prueba de que no siempre la victoria es el premio del valor denodado y del patriotismo heroico. Yo lloraría sobre las ruinas de la gran Tenochtitlan, como los cautivos de Sión lloran sobre las ruinas de la ciudad Santa, si no viera caer, al desplomarse el trono de Moctezuma y Cuahutemotzin, los altares que el paganismo levantara a Tonantzin y Huitzilopochtli, y alzarse sobre sus escombros la cruz del Gólgota, el altar del Dios de los cristianos; si no viera brillar al apagarse la rojiza luz de los incendios que redujeran a cenizas los templos y los palacios de los antiguos mejicanos, otra luz pura, apacible como la aurora de una feliz mañana, la luz de la civilización. Extraña civi166

lización, podrá decirse injustamente por algunos, la que se anuncia por el estruendo de las armas, la que viene precedida de la desolación y de la muerte. ¿Pero podíamos exigir otra cosa a los conquistadores del siglo XVI? ¿Habríamos de pretender que los hombres de aquella época, o los de otra cualquiera se adelantaran a su siglo? Por otra parte, ¿qué mayor beneficio pudo hacer en estas regiones la conquista, que difundir la religión del Crucificado? Esa religión que creó un pueblo de costumbres dulces donde existieran tribus que ofrecían a sus ídolos en sacrificio las entrañas de sus semejantes. Méjico comenzó desde luego a ser partícipe de la civilización que podía darle la España de Carlos V, de su religión, de su idioma, de sus costumbres y de su forma de gobierno. No creo que esta fuera la que más convenía a la nación conquistada, porque el sistema adoptado con relación a ella, no protegía cuanto era de desearse el desarrollo de la naciente sociedad. Pero la España no podía darnos más que lo que ella misma tenía, la Inquisición y el trono: echemos sino una rápida ojeada sobre su estado en aquella época, abramos esas páginas de su historia, y encontraremos predominando al elemento teocrático y al elemento monárquico después de deshechos sus elementos de libertad en los campos de Villalar. Reducidos los países conquistados al miserable estado de colonias, su legislación y su gobierno no podían haber sido otra cosa que lo que fueron: una emanación del poder absoluto. Existía, sin embargo, el germen de la verdadera civilización, el cristianismo, y los antiguos pobladores convertidos a él, y los conquistadores mismos, fueron los ascendientes de una generación que para salvar a su Patria debía grabar más tarde en sus banderas, RELIGIÓN, UNIÓN, INDEPENDENCIA. El pueblo que nacía alimentado con las máximas de la nueva creencia, de esa creencia que promete la igualdad a todos los individuos de la estirpe de Adán, caminaba casi sin
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saberlo a su propio destino. No podía ver con ojo indiferente las diferencias que una política, si no torpe a lo menos imprevisiva, estableciera entre americanos y europeos, y no eran bastantes a compensarlas las concesiones que algún monarca hiciera a favor de la raza indígena, ni los privilegios que le concediera, ni la protección con que la amparara; era necesario todavía más; era necesario elevar la inteligencia, ennoblecer el espíritu, poner al hombre a la altura de su propio destino. Y estas ideas que por el espacio de trescientos años habían germinado lentamente si se quiere, en el corazón de los habitantes de Nueva España, era la consecuencia del noble orgullo castellano que los conquistadores nos habían legado con su religión y sus costumbres. Los hijos de los que habían sacudido el ominoso yugo sarraceno, los hijos de los que habían hecho flamear en las torres de la Alhambra las enseñas de Castilla, sobre la vencida media luna, no podían vivir en el miserable estado de colonos. Moralizado el pueblo, dulcificadas sus costumbres por la benéfica influencia del cristianismo, los nobles sentimientos brotaban en los corazones de los hijos de esta parte del mundo nuevo, con la abundancia con que los frutos brotan en un terreno virgen. Nada más natural que el amor a la Patria y a la libertad fueran los primeros de esos sentimientos; nada más natural que esas sublimes virtudes fueran, aquí donde hasta la naturaleza parece que nos las inspira, la primera ilusión de los que como nosotros, nacieron bajo nuestro hermoso y apacible cielo, de aquellos cuyos sueños infantiles fueron, como los nuestros, arrullados por el murmullo de los arroyos de nuestras praderas, por el blando sonido de las brisas de nuestros campos. ¿No es verdad que al recorrer con la vista de ese inmenso que se extiende ante vosotros, encontramos algo que habla al corazón? ¿No es verdad que al ver el arroyo que se desliza, el torrente que se derrumba, el ave que cantando deja su nido, atraviesa el es168

pacio y se remonta al cielo, nos parece que el arroyo, el ave y el torrente, nos están diciendo: ¡Libertad!? ¿Y no habría de hallar un altar en nuestros corazones? ¿Y la generación que nos precedió no había de haber hecho un esfuerzo por conquistarla y legárnosla en herencia? Yo no haré a nuestros antecesores la ofensa de encontrar la causa de nuestra emancipación en el odio a la raza española, no; yo no puedo creer que sus corazones abrigaran una pasión ruin contra sus propios padres; yo los veo animados por un sentimiento que los ennoblece. La grandeza de sus almas se revela en lo grandioso de la empresa que acometieron. Los libertadores de los pueblos no abrigan ni odios, ni rencores, porque su causa es santa, es la causa de la humanidad; luchan por ella; vencidos, no los abate el infortunio; vencedores, tienden una mano amiga a los vencidos. Esos eran los hombres de 1810: educados en el cristianismo, la civilización había acabado de formarlos, comprendieron su misión y se lanzaron a cumplirla, escribiendo con su sangre una página de honor en nuestra historia, un nombre más en el catálogo de las naciones: MÉXICO.236 Obrábase para ello una gran revolución, las causas estaban en el corazón de sus autores, la situación política de la metrópoli favorecía la empresa. Apenas el hijo del honrado Carlos III pisaba la última grada del solio de su padre, cuando sobre la cabeza de Luis XVI rugía la tempestad que hizo retemblar la Europa entera. Comenzaba una revolución que, como ha dicho un historiador, era el prólogo de las revoluciones modernas y no era ciertamente España la nación que más lejos estaba de ser envuelta en sus consecuencias. Ligado el monarca español por los lazos de familia con el desgraciado Luis XVI, no podía ser simple espectador de la revolución que arrancando de las sienes de éste, la corona hacía rodar su cetro por el suelo;
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Nótese que aquí escribió MÉXICO con “X”

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pero todos los esfuerzos para negociar con los revolucionarios franceses un avenimiento que, cuando menos, garantizara la vida del monarca destronado, fueron inútiles y el golpe de la cuchilla bajo la cual cayó la regia cabeza, dio la señal de una guerra fatal para la monarquía española, y en la que Madrid había visto flamear sobre el palacio de los reyes de Castilla la bandera tricolor, a no haberse firmado la paz de Basilea. Siguióse a ella el tratado de San Ildefonso, origen de los grandes conflictos del reino en aquella época; por él se vio comprometido Carlos IV en las guerras con el Portugal y la Gran Bretaña; arruinada la marina española, y hecho por último el mismo rey instrumento y víctima de Napoleón al firmar el tratado de Fontainebleau. Tal estado de cosas, y la influencia que el príncipe de la Paz, generalmente aborrecido, tenía en los negocios públicos, no podían menos que hacer, como hicieron, un gran número de descontentos, que más tarde formaron el partido que tomó la denominación de Fernandista; la división se introdujo hasta el seno de la familia real, y de error en error, el trono cayó en una degradación verdaderamente ignominiosa. Despertóse la codicia del Capitán del siglo, quien en sus delirios de ambición quiso ver la España sujeta a su poder. Aprovechándose de la desunión que reinaba en la Península, se atrajo el partido del Príncipe de Asturias, introdújose traidoramente por Pamplona, y a la época de los memorables sucesos de Aranjuez, que terminaron con la abdicación de Carlos IV a favor de su hijo don Fernando, el ejército invasor estaba ya a las puertas de la capital de la monarquía española, y Madrid fue ocupado cuatro días después. Al mismo tiempo Fernando VII subía al trono; y el pueblo veía frustradas sus esperanzas desde los primeros actos del nuevo monarca, cuya necia credulidad le hacía ver un generoso aliado en el enemigo que iba a arrebatarle sus do170

minios; en el enemigo traidor que por boca de Savary debía intimarle en Bayona su resolución de cambiar la dinastía real de España, substituyéndola con la suya. El soldado del Sena había osado ya poner la mano sobre el cetro de San Fernando, cuyos sucesores no lo habrían vuelto a empuñar sin los heroicos esfuerzos del pueblo del 2 de Mayo. En ese día memorable para España, dio principio una lucha tanto más gloriosa para el pueblo que la sostuvo, cuanto que la situación política del país estaba muy lejos de ser favorable a los que se lanzaban con las armas en la mano a reconquistar su independencia. En medio de esa lucha se ve renacer el pensamiento de una representación nacional, y se discute la parte que en ella había de darse a las Américas. ¿Y en el drama sangriento que tenía lugar allende de los mares, cuál era el papel que le tocaba a la Nueva España? ¿Nada decía a nuestros padres el ejemplo mismo de la metrópoli lidiando heroicamente por su independencia? ¿Deberían haber sido simples espectadores de los sucesos, esperando seguir la suerte de la madre Patria, si la fortuna del conquistador la ataba a su carro? ¿O habríase aguardado a sufrir con la España vencedora las consecuencias de la reacción absolutista que se obrara en 1814? No; porque en el corazón de sus hijos estaba el germen de la libertad. No; porque el instinto de la propia conservación les hacía ver la independencia como una verdadera necesidad. No; porque así como el triunfo del cristianismo había sido en 1521 la aurora de la libertad. El sol del 15 de septiembre había lanzado sus últimos fulgores sobre las frentes inclinadas ante el regio trono de Castilla: los hijos de la Nueva España habíanse adormido todavía al confuso rumor de sus cadenas; pero la calma de esa noche solemne debía ser interrumpida por un grito de libertad, que repetido en todo el continente hiciera retem171

blar el trono del monarca, y los primeros destellos de la próxima aurora debían reflejarse en las armas de los libertadores. La gloria, la felicidad, el provenir entero de Méjico estaba en su emancipación; para alcanzarla faltaba sólo uno de esos hombres que sin calcular más que lo glorioso de una empresa se lanzan a ella, sin que las dificultades, ni el aspecto del cadalso y de la muerte los hagan retroceder en su camino... ¿Y quién era? ¿Dónde estaba ese caudillo para Méjico? ¿Será necesario, compatriotas, que salga de mis labios el nombre del anciano de Dolores, que lanzara, el primero, un grito de muerte contra la dominación de trescientos años? ¡Ah, no! Yo sé que ese nombre existe en vuestros corazones, que se lo enseñáis a repetir con veneración a vuestros tiernos e inocentes hijos, y oigo que a mi voz responde la de un pueblo libre, que en el día de la Patria exclama arrebatado de júbilo: ¡GLORIA A DON MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA! ¡Salve, padre de la Independencia! Tu patria te saluda: agrupados tus hijos en torno a tu sepulcro, vienen a ceñir tu frente con nuevas coronas de laurel; vienen a presentarte como digna ofrenda en esta noche los trofeos de la victoria alcanzada sobre los invasores de Sonora. ¡Salve a ti también, patria de HIDALGO, de ALLENDE y de ITURBIDE! Al saludarte independiente y libre, yo el primero te saludo vencedora en las ardorosas playas de Guaymas. ¡Salve otra vez, querida Patria mía! A la sombra de ese hermoso pabellón tricolor que hoy felizmente sostiene el brazo invencible del héroe de Tampico237, vienen tus hijos rompiendo las armas fratricidas, a jurarte ser dignos sucesores de los hombres de 1810. UNIÓN, RELIGIÓN e INDEPENDENCIA será constantemente nuestra divisa. Míranos abrazados como
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Antonio López de Santa Anna.

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hermanos, unidos al ilustre guerrero238 que hoy rige tus destinos para llevarte a la cima del poder y de la grandeza, y óyenos exclamar con la misma solemnidad y entusiasmo que el caudillo de Dolores la noche del 15 de septiembre de 1810: ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA LA INDEPENDENCIA NACIONAL!

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De nuevo Antonio López de Santa Anna.

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ANEXO 2
COMPOSICIÓN POÉTICA, LEÍDA EN LA ALAMEDA DE MÉJICO, EN EL ANIVERSARIO DE LAS VÍCTIMAS DE LA PATRIA, EL 28 DE SEPTIEMBRE DE 1850 239

A la memoria de los mártires de la Patria. Al Autor de la Historia de la Traslación a Méjico de las cenizas De D. Agustín de Iturbide: al señor D. José Ramón Pacheco, en testimonio De sincera amistad y cariño verdadero El Autor. El lúgubre gemir de las campanas interrumpe el silencio de la tumba; al eco que retumba en la anchurosa bóveda del cielo, un ¡ay! exhala el corazón doliente, y se inclina tristísima la frente, y se riega con lágrimas el suelo. Llanto es que vierte el hijo agradecido sobre el sepulcro de su padre amado; llanto a nuestros ojos arrancado
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Autor: Francisco González Bocanegra. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit.,, pp. 256-264.

por recuerdos purísimos de gloria, por la grata memoria de los invictos Héroes que murieron, y patria y nombre y libertad nos dieron. Venid, ¡oh pueblo!, a coronar de flores el lecho do reposa el inmortal caudillo de Dolores; venid sobre su losa a derramar conmigo vuestro llanto; escucharéis el canto, el fúnebre lamento, que al son de blanda lira doy al viento, venid entre las tumbas a recordar conmigo nuestra gloria, venid; los epitafios de los altos y bellos cenotafios páginas son de una brillante historia; historia que está escrita con sangre de los héroes que por la santa libertad lidiaron, y un ejemplo sublime nos dejaron arrostrando valientes en la feroz batalla, la muerte que sembraba la metralla en las filas de bravos combatientes. Ciñeron a sus frentes de la victoria el lauro inmarcesible, y en el orbe de la fama sus nobles hechos, su valor proclama. Ellos tus padres son, Patria querida, porque rompieron el innoble yugo que en un tiempo le plugo al español poner sobre tu cuello; borraron de tu frente
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de esclavitud el oprobioso sello, cuando con voz valiente te proclamaron, ¡Patria!, independiente. Tu acento lastimero resonará con el acento mío en la extensión inmensa del vacío, y el viento pasajero llevará presuroso entre sus alas los suspiros tristísimos que exhalas. Cual hija agradecida ven a quemar incienso en sus altares, depón ante ellos la triunfal corona que a tu frente ciñeron, y acompaña los fúnebres cantares que todo el pueblo agradecido entona; un pueblo que blasona de haber vencido osado peleando las enemigas huestes de Fernando. ¡Héroes invictos de mi Patria amada! si de las tumbas el silencio ahora me veis interrumpido, con temeraria mano removiendo la que os encubre funeraria losa; si el borde de la fosa atrevido profano con mi planta; vuestra memoria santa a este lugar me guía, y a la sombra del fúnebre ramaje os rendirá el poeta su homenaje. Descansad en los lechos mortuorios las frentes coronadas del inmortal laurel de la victoria, dormid; vuestra memoria respetarán los hijos de este suelo,
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y vendrán con anhelo a poner sobre la urna cineraria la ofrenda funeraria debida a los valientes, y a regar con su llanto vuestro sepulcro santo y el lauro que circunda vuestras frentes. ................................................... ¡Mirad!... Sobre las tumbas me parece que brilla una luz pura que apacible fulgura y los tiempos que fueron ilumina: inspiración divina a mi mente desciende, y en fuego sacro el corazón enciende: del tiempo que pasó rómpese el velo, de los héroes los hechos aparecen como la luz del sol que altivo sube allá en el horizonte, disipando la nube que velaba sus ráfagas al monte. A los fulgentes vívidos destellos del astro de Dolores, centellean las armas de los libres, altaneras flamean las rojas banderolas, muerte anunciando a huestes españolas. En medio de entusiasta muchedumbre descubro la cabeza de un anciano, en cuya frente del Señor la mano hacer apareciera, la señal verdadera del ser libertador del mejicano. Es un humilde sacerdote pío
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el que a su pueblo con amor convoca, a escuchar de su boca el celestial consuelo, cuando a la faz del cielo y del tirano mismo a la presencia, proclamó LIBERTAD E INDEPENDENCIA. Como el fragor del trueno cuyo eco se repite en la montaña sonó la voz de Hidalgo, y de la mar las olas la llevaron rugiendo hasta las mismas playas españolas: y temblando el monarca de Castilla sintió latir su corazón de encono, al mirar vacilante su poder y su trono, en la nación do tremoló altanera conquistador osado su bandera. Huyen del sol a los primeros rayos las sombras de la noche, disípanse las tinieblas, y la altura bella que en tinieblas dormida parecía, osténtase risueña si el luminar del día con sus fulgores baña el techo de la rústica cabaña. Así a la luz de libertad divina despierta un pueblo del antiguo sueño, a lidiar con empeño por conquistar sus sacrosantas leyes el poder destruyendo de los reyes. Y fue tu voz, Hidalgo, la que pudo hacer temblar el solio de Castilla,
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tu voz la que sonora libertad para Méjico proclama, y valiente a la lid a un pueblo llama. Siguen las huellas del caudillo invicto los que en sus pechos libertad abrigan, y Morelos, Allende y Abasolo, ante las aras de la Patria juran que en la demanda morirán primero, que sucumbir cobardes, al oprobioso yugo del ibero. Siembran doquier la muerte los tiranos, y oyen la maldición que el moribundo: sobre sus frentes lanza, su adiós postrero dirigiendo al mundo: de libertad el nombre expira entre los labios el soldado que muere en la campaña, gozoso de haber visto abatidas las huestes de la España. Fija los ojos por la vez postrera en la nueva bandera que con valor seguía, y aún de entusiasmo lleno busca la espada y empuñarla quiere; pero se esfuerza en vano, que al rudo golpe de soldado hispano en holocausto por la Patria muere. Tended, tended la vista por Puruarán y Aculco: mirad a Calderón, mirad las Cruces, todos testigos de sus glorias fueron; con sangre de los libres se tiñeron el llano, y la montaña y la colina; doquier la luz de libertad divina
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purísima brillaba, doquier del libre el pabellón ondeaba. A la sangrienta lucha que diez años sostuvieron opresos y opresores, pone fin el magnánimo Iturbide: a Méjico divide del viejo continente, lauro inmortal ciñéndose a su frente. Pero ¡ay! la misma tiranía al ver ondear el pabellón de Iguala a su postrera víctima señala, contempla el lauro que en su frente brilla, y... reina... reina, con rencor le dice, que ignoras infelice que por vengar mi afrenta y mi mancilla haré correr tu sangre en el estéril suelo de Padilla. ¡Iturbide! ¡perdón! ¡perdón te pido de tu pueblo en el nombre! no fueron, no, los hijos que salvaste los que tu pecho hirieron, los tiranos que altivo dominaste su víctima te hicieron, y en su encono traidores te quitaron la vida con el trono. ¡Y Méjico lloró! ¡lloró tu muerte como la muerte de su padre amado! ¡Cuántas veces tu losa se ha regado con el llanto del hijo agradecido! ¡Cuántas veces el viento ha repetido el ¡ay! Que el pueblo exhala, al pronunciar tu nombre, y al fijar sus miradas en Iguala!
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Si más allá de tu sepulcro llega la débil voz que con amor te llama; si a un pueblo ves que salvador te aclama con entusiasmo puro, no fue ese pueblo el que te dio la muerte, hoy con acento fuerte en su nombre, Iturbide, ¡te lo juro! sobre el antiguo trono derruido, el pueblo fija vencedora planta, y en tanto que vencido lanza el león su postrimer rugido, himnos de libertad el libre canta. El águila caudal lanzando el vuelo aún más allá de la elevada cumbre, anuncia al Viejo Mundo que ha roto sus cadenas el infeliz esclavo que lloraba, cuando su frente al yugo se inclinaba. ¿Y los héroes do están...? ¡Silencio, y nada más...! el eco solo a mis voces responde. ¿Do se encuentran Allende y Abasolo? ¿En dónde Hidalgo? ¿Galeana en dónde...? lúgubre el eco repitió sus nombres; en los ojos del pueblo llanto veo... ¡Silencio, mejicanos! la respuesta en vuestros rostros leo. A mi acento responden esas tumbas abrigo de la muerte; responde el llanto que la Patria vierte en la marmórea losa. Del fondo de la fosa paréceme que sale una voz santa y que al pueblo infelice
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“No llores en las tumbas, no, le dice: himnos de gloria por nosotros canta.” Es la voz de los héroes, ¡mejicanos! que desde el trono de esplendentes luces do les diera un asiento el supremo Hacedor del firmamento, os contemplan en la urna funeraria depositar fieles coronas de laureles; y en funeral plegaria pedir al alto cielo, que un rayo de consuelo penetrando hasta el alma, os devuelva la calma cesar haciendo el llanto para entonar la libertad el canto. En nombre de esos héroes que murieron por defender la libertad sagrada; en nombre de su sangre derramada por legarnos un nombre sin mancilla, ¡pueblo, venid! Humilde la rodilla doblad ante esas tumbas con respeto; nunca las profanéis; y cuando inquieto vuestro seno palpite por la gloria, pensad que esos varones ostentan por blasones las páginas de honor de nuestra historia.

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ANEXO 3
HIMNO
A

SANTA ANNA 240

¡Las espadas en las manos! ¡Un caballo y un lanza! ¡Al combate! ¡A la venganza! ¡Guerra y muerte a la traición! Ve, Santa Anna, y dondequiera que la discordia se esconda, a sus acentos responda el acento del cañón. Es la señal de guerra que suena en la montaña: ¿quién puede ya la saña del bravo, contener? Cual bajan de los montes los rápidos torrentes, mirad a los valientes con furia acometer. Mirad nuestros corceles hollar al moribundo,
240

Autor: Francisco González Bocanegra. Méjico, mayo de 1854. Juaquin Antonio Peñalosa, Op. cit., pp. 275-276.

que triste lanza al mundo su aliento postrimer. Y entre la espesa nube, de polvo y de metralla, cuando el cañón estalla, ved al héroe morir. La victoria sus alas despliega de Santa Anna cubriendo la frente; siempre triunfa quien sabe, valiente, por la Patria y la ley combatir. Del Anáhuac el bravo caudillo lleva en pos, por doquier, la victoria. ¡Salve al héroe, de Méjico gloria! ¡Por la Patria juremos morir!

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ANEXO 4
HIMNO
A

MIRAMÓN

241

Al Excmo. Sr. Presidente de la República, D. Miguel Miramón, en su entrada a Méjico, Después de la campaña de Colima.
Coro ¡Gloria! ¡gloria al invicto guerrero, de la Patria defensa y honor! ¡Gloria! ¡gloria! que Anáhuac entero lo proclama doquier vencedor. Estrofa I Bello lauro la Patria coloca en las sienes del joven caudillo, que sus armas cubiertas de brillo por doquiera triunfantes llevó. De Colima en las altas montañas y en los campos también de la Estancia,
241

Autor: Francisco González Bocanegra. Méjico, enero de 1860. Juaquin Antonio Peñalosa, Ibid., pp. 276-278.

de vil turba la necia arrogancia con su espada en el polvo la hundió. Coro Estrofa II De la esposa ha salvado el decoro y el honor de la prole adorada; fue de Dios bendecida la espada que defiende su templo y altar. Ahora torna del pueblo a los brazos, ya lo aguardan con tierno cariño el anciano, la joven, el niño, sus guirnaldas tejiendo en su hogar. Coro Estrofa III La bandera que alzara Iturbide la sostiene invencible su mano, y la muestra con fe al mejicano como emblema de paz y de unión. Al impulso del viento flamea y se escucha de júbilo un grito, al mirar en sus fajas escrito Orden, Patria y también Religión. Coro Estrofa IV ¡Miramón!, de la Patria doliente
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eres tú la esperanza, tan bella como luz que apacible destella anunciando feliz porvenir. Si mañana el clarín nos convoca a la lid contra extraño enemigo, a tu ejemplo juramos contigo en la lucha vencer o morir. Coro

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ANEXO 5
HIMNO
242

Coro Himnos mil, entonad Queretanos al Invicto Monarca y su Esposa que en unión fraternal, venturosa convirtieron los odios de hermanos ¿Con qué Méjico al fin orgulloso, de tus plantas la huella recibe? ¡Aura suave, de vida, percibe, á tu vista, esta triste región! Ya, nó, la Austria, la mente te ocupe, si de Europa recuerdas el suelo, piensa luego que en ti, puso el cielo, la corona del gran Septentrión. La corona que ciñe tu frente en bosquejo, es embrión de tu gloria:
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Querétaro, Junio 11 de 1864. Himno en honor del Emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota. Historia de Querétaro. Siglo XIX. T. II. Querétaro. Archivo Histórico del Estado de Querétaro.

la grandeza fugáz, transitoria de este mundo, no te hace ilusión. A otra dicha más sólida aspiras: lo rebelan tus nobles acciones, que lo digan, si nó, las naciones que felices te dieron mansión. No te arredra la lucha sangrienta, sostenida cruelmente entre hermanos; con proyectos de cuatro villanos, de insaciable infernal ambición. Es distinto el carácter azteca, pués si es bravo en el campo de Marte, lo verás en su hogár adorarte, con lealtad, sencillez, sumisión. No te asustan del mar los bramidos, con la espuelas de Méjico el llanto, es deber, para tí sacrosanto, restaurarnos la páz y la unión. Esto cubre tu Nombre de gloria: no intereses rastreros te llaman; los deseos de salvarla te inflaman, cual si fuera tu propia Nación. En ti vale de Ciro la Historia, ni del Rey Macedon las conquistas; si con sangre escribieron las listas de su imperio, en la vasta extensión. Tus victorias y hazañas gloriosas, mucho más que de aquellos han sido,
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allá, el cuerpo, la fuerza ha vencido, aquí, amor, nos venció el corazón. Y á la Augusta Carlota, al modelo de virtud, de saber y hermosura... ¿Habrá acaso en el mundo criatura que ose hacer su retrato? ¡¡¡Ilusión!!! No hay pincel: no hay un labio atrevido que lo intente, pues Dios que la crió en su mente, otro ángel ideó que adornara su Eterna mansión. Coro

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ANEXO 6
HIMNO NACIONAL 243

Coro general Con las manos teñidas en sangre De la Patria el Pendón empuñad, Y á la Europa decid, orgullosos, -“No mas reyes... ¡tiranos, atraz...!” Voz primera (Soprano) El laurel arrancó á la Francia Ofreced al anciano guerrero Que en Dolores lanzara el primero Ese grito que á España aterró. A torrentes la sangre vertida Consagró del anciano la idea, Y una huella de luz sentellea Donde Hidalgo su nombre escribió.

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Himno de los liberales. Querétaro de Arteaga, Agosto 27 de 1867.- Hilarión Frías y Soto. La Sombra de Arteaga. Archivo Histórico del Estado de Querétaro. Domingo 1º de septiembre de 1867, pp. 2-3.

Coro de niñas ¡Ave oh Patria! Tus hijas llegamos Agrupadas al pié de tu altar Y en la frente arrugada del mártir Damos todas un beso de paz. Voz segunda (Tenor) Gloria á Hidalgo, recuerdo bendito Que arrulló nuestro ensueño la cuna, Y de México al nombre se aduna Como emblema de honor, libertad. Hoy del mártir siguiendo el ejemplo Despreciando el furor de los reyes, De ese trono en que hollaron las leyes, Una tumba dejamos no mas. Coro de niños Saludando el recuerdo del triunfo Aun resuena el tronar del cañón: A sus ecos jurad, mexicanos, Paz, progreso, ventura y union. Voz tercera (Barítono) Si ya luce ese sol la victoria Tras la aurora brillante en Dolores, Y si al fin con laureles y flores De los héroes ceñimos la sien. Cese ya de correr nueva sangre:
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Recordemos que somos humanos, Agrupados, no mas, mexicanos Del pendón tricolor bajo el pié. Coro de niñas ¡Ave oh, Patria! tus hijas llegamos Agrupadas al pie de tu altar Y en la frente arrugada del mártir Damos todas un beso de paz. Voz cuarta (Bajo) Cara Patria, tu historia en la Europa La dejaron tus hijos gravada, Con la huella mortal que su espada En la frente dejó al invasor. Ya no más en infame mercado Venderán á tu raza y tu suelo, No mas sangre, miseria ni duelo En la Patria que Hidalgo salvó. Coro general Con las manos teñidas en sangre De la Patria el Pendón empuñad Y á la Europa decid orgullosos -“No mas reyes... ¡tiranos, atraz...!”

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Los Símbolos Patrios en la construcción de la identidad nacional de José Martín Hurtado Galves, se terminó de imprimir en octubre de 2005, en los talleres de Mexicana Digital de Impresión, S.A. de C.V., Av. de la República 145-A, Col. Tabacalera, México, D.F. Se tiraron 1,000 ejemplares en papel cultural de 45 kilogramos. Se usó tipografía Caslon Regular en 12 y 18 puntos. Cuidado de la edición: José Antonio Olvera Sandoval y José Martín Hurtado Galves Formación: María Luisa Soler Aguirre

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