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Acompañamiento Psicosocial y en Salud Mental en Procesos de Rehabilitación a Víctimas de la Tortura y de otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en Colombia, Sur América

CRIS EIDHR/2008/170-209 Financiado por la Unión Europea

CRIS EIDHR/2008/170-209 Financiado por la Unión Europea La tortura en colombia, susurro incesante Impactos

La tortura en colombia, susurro incesante

Impactos psicosociales de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes en colombia

Prácticas significativas en atención y rehabilitación

degradantes en colombia Prácticas significativas en atención y rehabilitación Génica Mazzoldi Investigadora principal

Génica Mazzoldi

Investigadora principal

Directores Andrés Bastidas Beltrán Corporación AVRE Liz Arévalo Naranjo Corporación Vínculos

Coordinadora Proyecto Olga Lucía Acevedo Montoya (Psicóloga)

Investigadora principal Génica Mazzoldi Díaz

Coordinadora Investigación Andrea Liliana Guana Vásquez (Psicóloga)

Comité Editorial Corporación AVRE Olga Lucía Acevedo Montoya (Psicóloga) Andrea Liliana Guana Vásquez (Psicóloga) Adriana Bautista Quintero (Psicóloga) Corporación Vínculos Mariana Sáenz Uribe (Psicóloga) Ludivia Serrato Martínez (Trabajadora Social)

Diseño de Instrumentos Jesús Plata Pinilla (Corporación AVRE) Mariana Sáenz Uribe (Corporación Vínculos) Hernando Millán Motta (Corporación AVRE) Oscar Gómez Córdoba Alfonso Rodríguez González

Corrección de estilo ARFO, Editores e Impresores Ltda.

Diseño, diagramación e impresión ARFO, Editores e Impresores Ltda.

Equipo de trabajo Interinstitucional Corporación AVRE Nidia Montoya Escobar (Psicóloga) Ángela Fiorella Cruz Siachoque (Psicóloga) Andrea Liliana Guana Vásquez (Psicóloga) Mario Delgado Recalde (Psicólogo) Adriana Bautista Quintero (Psicóloga) Corporación Vínculos Ludivia Serrato Martínez (Trabajadora Social) Nathalie Antolín Tobos (Psicóloga) María Magdalena Osorio Mejía (Psicóloga) Mariana Sáenz Uribe (Psicóloga)

ISBN: 978-958-57136-1-1 Primera edición: 2011

La presente obra es el resultado del trabajo conjunto entre la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos que consistió en recoger los aprendizajes, reflexiones, y prácticas significativas en el proceso de acompaña- miento psicosocial a personas, familias y comunidades víctimas de la tortura y otros tratos o penas crueles inhumanos o degradantes en el marco del proyecto co- ejecutado: “Acompañamiento psicosocial y en salud mental en procesos de rehabilitación a víctimas de la tortura y de otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en Colombia, Sur América” CRIS EID- HR/2008/170-209, financiado por la Unión Europea.

EID- HR/2008/170-209, financiado por la Unión Europea. Financiado por: «El contenido de esta publicación es
EID- HR/2008/170-209, financiado por la Unión Europea. Financiado por: «El contenido de esta publicación es

Financiado por:

financiado por la Unión Europea. Financiado por: «El contenido de esta publicación es responsabilidad
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«El contenido de esta publicación es responsabilidad exclusiva de la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos y en ningún caso debe considerarse que refleja los puntos de vista de la Unión Europea»

Corporación AVRE

Teléfonos: 57+1-3474713, 3473617 Dirección: Calle 61f No 24-42 Bogotá - Colombia http://www.corporacionavre.org

Corporación Vínculos

Teléfonos: 57+1-2119149, 3492820 Dirección: Carrera 18 No 60-52 Bogotá - Colombia http://www.corporacionvinculos.org

Contenido INTRODUCCIÓN 5 I. ANÁLISIS DE LOS CONtEXtOS ASOCIADOS CON LA OCURRENCIA DE LA tORtURA

Contenido

INTRODUCCIÓN

5

I.

ANÁLISIS DE LOS CONtEXtOS ASOCIADOS CON LA OCURRENCIA DE LA tORtURA Y OtROS tRAtOS O PENAS CRUELES, INHUMANOS O DEGRADANtES EN COLOMBIA

11

1.

Aproximación al contexto desde el concepto jurídico de tortura y otros tratos crueles inhumanos y degradantes

15

1.1. Actores y escenarios de la tortura

15

1.2. ¿Para qué la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes en el contexto colombiano? Sobre los fines o intencionalidades

19

1.3. Relación con otros delitos, violaciones de derechos humanos o infracciones del DIH

25

2.

El contexto desde lo invisible

31

3.

Aproximación a la tortura desde otras categorías y narrativas

33

3.1. Tortura y seguridad: De la seguridad democrática a la seguridad para la prosperidad democrática

33

3.2. Tortura, cuerpo y terror

38

3.3. Dimensión social de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y de degradantes

43

4.

Análisis de contextos locales de ocurrencia de la tortura

48

4.1. Bogotá

48

4.2. Medellín

53

4.3. Pasto

57

4.4. Villavicencio

60

II.

SIGNIFICACIONES Y AFECtACIONES DE LA tORtURA Y OtROS tRAtOS CRUELES, INHUMANOS Y DEGRADANtES

65

1.

Complejidad de los impactos de la tortura: Análisis desde las órbitas del caleidoscopio

67

1.1. De los impactos y significaciones individuales

69

1.2. De los impactos y significaciones familiares - generacionales

72

1.3. De los impactos y significaciones sociales y culturales

78

2.

Los fragmentos

81

2.1. Las marcas de la violencia sexual

81

2.2. El lugar perdido

84

La tortura en Colombia, susurro incesante III. tRAYECtORIAS, PRÁCtICAS SIGNIFICAtIVAS Y APRENDIZAJES 87 1.

La tortura en Colombia, susurro incesante

III. tRAYECtORIAS, PRÁCtICAS SIGNIFICAtIVAS Y APRENDIZAJES

87

1. Agenciamiento y dignificación

89

1.1. Acogida y encuadre

91

1.2. El lugar de la palabra

95

1.3. No estar sólo

98

2. El proceso de rehabilitación hecho proyecto

102

2.1. Complementariedad para la integralidad

102

2.2. Actuar en contexto y las relaciones del proyecto

104

3. Trayectorias particulares desde modelos institucionales

111

3.1. Herramientas para el acompañamiento psicosocial con víctimas de tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes

111

3.2. Tortura, daños e impunidad: aprendizajes significativos desde el acompañamiento psicojurídico

123

REFLEXIONES FINALES

143

BIBLIOGRAFÍA

146

4

Introducción L a presente publicación hace parte de un conjunto de acciones y productos desarro-
Introducción L a presente publicación hace parte de un conjunto de acciones y productos desarro-

Introducción

Introducción L a presente publicación hace parte de un conjunto de acciones y productos desarro- llados

La presente publicación hace parte de un conjunto de acciones y productos desarro- llados por la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos en el marco del Proyecto “Acompañamiento Psicosocial y en Salud Mental en Procesos de Rehabilitación a Víctimas de la Tortura y de Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en Colombia”,

con los cuales desde un principio se tenía la intención de articular el acompañamiento

a las víctimas de tortura y tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en Colom-

bia con la comprensión de las características particulares del contexto de su ocurrencia en nuestro país, así como con las significaciones que construyen las víctimas.

En esa medida, el proyecto contempló la realización de una investigación aplicada concebida como un proceso de sistematización ligado a la reflexión sobre la experien- cia acumulada durante el mismo, de forma tal que contribuyera a la identificación de aprendizajes significativos y que a su vez retroalimentara nuestro “actuar” institucio- nal de cara a las características del contexto de nuestro país.

Y es que, actuar en contexto es inherente al acompañamiento psicosocial y se consti-

tuye en una de las características que permite diferenciarlo de otro tipo de acompaña- mientos y de apuestas frente a las víctimas, puesto que está directamente relacionado con la posición y la apuesta política que como organizaciones de derechos humanos tenemos frente a la violencia política y al conflicto armado; en particular la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos entendemos el contexto como el “conjunto de circuns- tancias en las cuales un hecho o un evento están inmersos y que determinan su sentido; es a la vez una lectura y una representación de la realidad (…) Este reconocimiento implica un cambio de perspectiva: no se trata ya de situar «los hechos de violencia» en su con- texto social, sino precisamente de hacer evidente el que las imágenes, los argumentos, los problemas que se definen en el proceso de estos acontecimientos, así como el vocabulario por el cual estos se formulan y los mundos posibles en que se consideren que deben ser abordados, solamente son posibles en la medida en que hacen parte de una forma parti- cular de entender su contexto1 .

una forma parti- cular de entender su contexto ” 1 . 1 Margarita Serje (2005) citada

1 Margarita Serje (2005) citada por Corporación AVRE y Corporación Vínculos. En: Análisis del contexto para el acompañamiento psicosocial y en salud mental. Módulo 1 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psicosocial a víctimas de violencia política. Bogotá. 2011. Pág. 2.

5

La tortura en Colombia, susurro incesante Desde la perspectiva psicosocial, actuar en contexto no es

La tortura en Colombia, susurro incesante

Desde la perspectiva psicosocial, actuar en contexto no es una acción aislada sino parte del proceso mismo de acompañamiento 2 , no es posible acompañar a las vícti- mas sino viéndolas en su contexto y en su carácter de sujetos de derechos 3 : “Conocer a las personas desde sus contextos permite reconocer… que su identidad es construida con los y las otras en un proceso social y que por eso es útil explorar las relaciones, experiencias y significados que han delineado su forma de mostrarse al mundo y su emocionalidad” 4 .

La comprensión política del contexto es una condición básica, mínima para que nues- tra actuación sea integral y respete el principio de acción sin daño, en relación con lo oportuno y pertinente que requiere una víctima en el aquí y el ahora, tanto de su mo- tivo de consulta como en la exigencia de sus derechos, incluida la apuesta por verdad, justicia y reparación.

incluida la apuesta por verdad, justicia y reparación. 6 2 Entendido así, el contexto se erigió

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2 Entendido así, el contexto se erigió como un elemento transversal para las distintas líneas de acción y resultados del proyecto. Por ejemplo, varias de las categorías del sistema de registro apuntan al análisis de los contextos locales. También se le dedicó uno de los Módulos del “Di- plomado en Herramientas de acompañamiento psicosocial a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes”, desarrollado tanto con integrantes de ONGs y líderes sociales (2010) como con funcionarios/as de entidades responsa- bles de la atención de víctimas y de las políticas de atención a ellas dirigidas (2011); además de haber sido incorporado en esta investigación así como en el “Protocolo para el acompañamiento psicosocial a víctimas de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en el marco de la violencia política en Colombia”.

3 En el texto se recurrirá permanentemente a la categoría de víctimas entendida como: “persona(s) de la población civil que, individual o colectivamente, como resultado de actos u omisiones que violan los Derechos Humanos o el Derecho Internacional Humanitario han sufrido daños físicos o mentales, sufrimiento emocional o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales y que cumplen a su vez un papel activo como sujetos políticos y sociales en la exigencia de sus derechos, en la reconstrucción y reivindicación de la memoria histórica y en su recuperación emocional” (Definición tomada de la Comisión de Derechos Humanos, 56º periodo de sesiones “El Derecho de restitución, indemnización y rehabilitación de las víctimas de violaciones graves de los dere- chos humanos y libertades fundamentales”, Informe del Relator Especial Cherif Bassiouni, 18 de Enero de 2002, Anexo, párrafos 8 y 9.) Se trata de una referencia directamente relacionada con nuestra apuesta política pues es en torno al concepto de víctima que reconocemos a las personas como sujetos activos, históricos, políticos y de derechos con funciones sociales y como testigos históricos; a sabiendas de que existen otros aspectos de las historias de vida y de las identidades de las personas que también reconocemos pues en ello radica el principio de no revictimizar. A lo cual se suma que con vícti- mas no sólo nos referimos a individuos, sino también a sujetos sociales, organizativos, étnicos o comunitarios. (Ver más sobre nuestra aproximación a la categoría de víctimas en “Herramientas para conversaciones de apoyo emocional”, Módulo 3 del Diplomado en Herramientas de acom- pañamiento psicosocial a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. 2010. Págs. 13 y subsiguientes).

4 Corporación Vínculos, citada en “Análisis del contexto para el acompañamiento psicosocial y en salud mental”. Módulo 1 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psicosocial a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degra- dantes. Bogotá. 2010. Pág. 4.

Introducción

Introducción “En este espacio se trabaja el tema de su salud, ya que él recibió toda

“En este espacio se trabaja el tema de su salud, ya que él recibió toda la atención en salud que se hace en casos de violación, por su perfil desconoce algunas de las pruebas que le realizaron, entre estas la del VIH, se le brinda una orientación sobre los exáme- nes practicados y sus posibles resultados. Igualmente se inicia un proceso de prepara- ción ante la denuncia del hecho y se acuerda como tarea que buscará información y la asesoría de la Defensoría al respecto5 .

Además, para AVRE y para Vínculos “actuar en contexto” implicó el reto de configu- rarnos como una opción que, sin dejar de ser crítica, pudiera dinamizar alternativas o recursos sociales, comunitarios o institucionales de acompañamiento a las víctimas, apuntando al vacío en las redes de atención así como en la formación de los posibles acompañantes.

“Tenemos varias dificultades sobre todo en los municipios, hemos identificado pro- cesos mal llevados, precisamente porque los tratamientos, los objetivos terapéuticos están totalmente desenfocados de la realidad que está viviendo la gente (…) por ejem- plo hay casos difíciles para los cuales la academia no nos prepara, la desaparición forzada (…) las agresiones sexuales (…) hay problemas en los diagnósticos (…) no conocen los riesgos frente a la seguridad de las víctimas (…)¿qué hacemos con remitir a la red pública si no existen las herramientas para atender ese tipo de situaciones?” 6 .

Fue nuestra lectura del contexto la que nos permitió anticiparnos y formular un pro- yecto desde una problemática tan invisibilizada como la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, que logró además sintonizarse con los requerimientos de las víctimas en el proceso de aplicación de la Ley de Justicia y Paz, en la búsqueda de desaparecidos y/o en el incremento de las denuncias de las ejecuciones extrajudiciales, entre otros; oportuno también por desarrollarse en los años de consolidación de la “seguridad democrática”, en medio de la circulación masiva y mediática de mensajes del gobierno que negaban el conflicto armado y la realidad de las víctimas.

Justamente, habernos planteado el reto de “actuar y comprender” desde la perspecti- va psicosocial se reflejó en que diseñáramos y desarrolláramos actividades específicas para cumplir con dicho fin, tales como: implementar una base de datos para el registro y monitoreo del proceso de atención clínica; construir una línea de base conceptual frente a la tortura y tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes; efectuar talle- res de modelización de nuestra intervención con integrantes de nuestros equipos de trabajo; realizar entrevistas a consultantes y funcionarios o entidades que derivaban

a consultantes y funcionarios o entidades que derivaban 5 Extractos de sesión con hombre de 59

5 Extractos de sesión con hombre de 59 años, voz del terapeuta.

6 Entrevistas con organizaciones e instituciones que derivaron personas, familias o grupos para que fueran atendidas en el marco del proyecto; las entrevistas se realizaron en septiembre de

2010.

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La tortura en Colombia, susurro incesante personas, familias o grupos para su atención; entre otras

La tortura en Colombia, susurro incesante

personas, familias o grupos para su atención; entre otras acciones, que finalmente se constituyeron en insumos de la presente investigación 7 , en tanto sistematización de aprendizajes y prácticas significativas en relación con tres grandes aspectos, que son los que estructuran esta publicación.

En primer lugar, presentamos un análisis del contexto de ocurrencia de la tortura y los tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, que recoge algunas generalidades del contexto colombiano y en el cual se hace una primera aproximación desde la pers-

pectiva de las intencionalidades reconocidas en la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Recorrido este sin duda interesante

y productivo, pero insuficiente de cara a la complejidad y particularidad de la tortura

en medio de la violencia política y del conflicto armado en nuestro país, de aquí que hayamos incluido otras aproximaciones en torno a: la doble invisibilidad de las vícti- mas, referida a la negación de su condición de sujetos políticos y de derechos, sumada

a la invisibilidad misma de la tortura; la relación entre la ocurrencia de la tortura y las

lógicas propias de las apuestas de “seguridad nacional”, más recientemente “seguridad democrática”; la dimensión de terror que acompaña a la tortura y a los tratos crue- les, inhumanos y degradantes, y el lugar del cuerpo a la hora a “torturar-aterrar”; la dimensión social de la tortura, en relación con los impactos que trascienden el plano individual y se extienden a familias, las comunidades y las relaciones sociales, así como de cara a la identificación de aspectos sociales explicativos, que hacen que el uso de la tortura sea prácticamente justificado, invisibilizando además a las víctimas y sus derechos.

Teniendo en cuenta que el proyecto se desarrolló en cuatro ciudades capitales (Bogotá, Medellín, Pasto y Villavicencio), también se hace un breve análisis de algunos aspectos de los contextos locales que resultan fundamentales para comprender las lógicas par- ticulares de ocurrencia de la tortura en estas cuatro regiones del país.

En segundo lugar, abordamos las afectaciones de las víctimas de tortura y tratos crue- les, inhumanos y degradantes, poniendo especial cuidado en sus propias significacio- nes y en sus recursos para afrontar, las cuales presentaremos valiéndonos de algunos elementos de la herramienta “Caleidoscopio” 8 , que en este caso resulta útil para orga-

8 , que en este caso resulta útil para orga- 8 7 Esta investigación también implicó

8

7 Esta investigación también implicó recolección de información complementaria a través de entrevistas a integrantes de los equipos responsables de las distintas líneas de acción y compo- nentes del proyecto, talleres grupales, revisión documental y de audios, reuniones de revisión y retroalimentación de resultados.

8 El “Caleidoscopio” es una herramienta para facilitar la caracterización psicosocial, la cual fue desarrollada por la Corporación Vínculos en el trabajo con niños, niñas y jóvenes desvincula- dos del conflicto armado en el marco del proyecto con la Organización Internacional para las Migraciones y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, y que ha sido adaptada para el acompañamiento psicosocial a víctimas de la violencia social y política.

Introducción

Introducción nizar la información y facilitar la comprensión de las dimensiones individual, familiar, comunitaria y

nizar la información y facilitar la comprensión de las dimensiones individual, familiar, comunitaria y social en que se evidencian las afectaciones de la tortura; esto en función de demostrar su carácter sistémico y desestructurante.

En tercer lugar, presentamos las trayectorias que recorrimos para darle vida al pro- yecto como una apuesta conjunta de la cual se derivan aprendizajes y experiencias significativas que queremos compartir con nuestros lectores. Dichas trayectorias las hemos agrupado en torno a tres ejes: por un lado, el recorrido que hicimos con y para las víctimas consultantes, haciendo énfasis en los aspectos del acompañamiento tera- péutico que tuvieron un carácter especialmente agenciante y dignificante para quienes acompañamos; por otro lado, abordamos el proceso mismo del proyecto y de cómo materializamos la apuesta de integralidad que nos propusimos, los retos que desde ahí se plantearon así como las redes que construimos o fortalecimos. Para terminar, tam- bién queremos dar cuenta de las trayectorias de AVRE y de Vínculos que recorrimos, en relación con nuestros modelos de trabajo y el sello que desde ahí cada organización le puso al proyecto. AVRE presenta aprendizajes y prácticas significativas derivadas del acompañamiento psicojurídico y Vínculos expone sus reflexiones en torno a algunas herramientas de acompañamiento psicosocial con víctimas de tortura, haciendo énfa- sis en la postura del facilitador.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos o
Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos o

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en Colombia

I.
I.

Presentar un análisis del contexto que cobre sentido y pertinencia para el proyecto “Acompañamiento psicosocial y en salud mental en procesos de rehabilitación a víc- timas de la tortura y de otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes en Colombia” (Proyecto RVT 1 ), implementado de manera conjunta por la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos, es sin duda un reto y una oportunidad para comple- mentar las lecturas de contexto que ya hemos realizado y/o compartido como ONGs de derechos humanos:

Históricamente, en Colombia ha existido un modelo de desarrollo y un Estado inequi- tativo económicamente y excluyente en lo político, social y cultural. Ahí, el ejercicio de la violencia ha servido para mantener y ampliar los privilegios de los sectores eco- nómicos dominantes en detrimento de las condiciones de vida de amplias capas de la población y en contra de las aspiraciones de grupos, movimientos y organizaciones que han reclamado su participación en los espacios de decisión en los ámbitos locales, regionales y nacionales de poder; también de quienes han optado por ejercer la opo- sición o simplemente de quienes han exigido la salvaguarda de sus derechos ante la voracidad de los intereses y los abusos de los poderosos. Las principales características que han ido configurando estructuralmente esta situación son las siguientes: depen- dencia y sumisión frente al interés del capital internacional, hegemonía bipartidista, conflictos territoriales, lucha insurgente y contrainsurgente, narcotráfico y globaliza- ción 2 .

Sabiendo que la violencia política y el conflicto armado en Colombia tienen caracte- rísticas estructurales e históricas, no puede considerarse como casual o eventual la ocurrencia de la tortura y de otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes. En este marco emergen preguntas como: ¿qué tiene de particular la ocurrencia de la tortura en nuestro país?, ¿la tortura se diluye y se confunde en el sin número de viola- ciones de derechos humanos que se presentan en Colombia?, ¿cómo abordar entonces

que se presentan en Colombia?, ¿cómo abordar entonces 1 Para facilitar la lectura, en adelante nos

1 Para facilitar la lectura, en adelante nos referiremos al proyecto “Acompañamiento psicosocial y en salud mental en procesos de rehabilitación a víctimas de la tortura y de otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes en Colombia” como Proyecto RVT.

2 Corporación AVRE y Corporación Vínculos. Análisis de contexto para el acompañamiento psi- cosocial y en salud mental. Módulo 2 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psi- cosocial a víctimas de violencia política. Bogotá. 2011. Pág. 7.

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La tortura en Colombia, susurro incesante preguntas específicas como quién tortura, para qué se tortura,

La tortura en Colombia, susurro incesante

preguntas específicas como quién tortura, para qué se tortura, a quiénes se tortura?, ¿en qué contextos sociales y políticos la tortura se abre camino y se mantiene?

Este capítulo pretende dar respuesta a algunas de estas preguntas y seguramente gene-

rar algunas nuevas; en todo caso, no conviene avanzar en el análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en Colombia, sin antes haber delimitado qué se entiende por «tortura», para lo cual tomaremos como punto de partida lo establecido en la Convención contra

la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en tanto violación

grave de los derechos humanos, sabiendo de antemano que el mismo análisis nos irá exigiendo recurrir a otras categorías y lecturas complementarias, incluso críticas frente

a una definición de carácter jurídico, que no contempla las particularidades de la ocu- rrencia de la tortura en los conflictos armados y las guerras.

Dice entonces la mencionada Convención que se entenderá por tortura: “todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inhe- rentes o incidentales a éstas” 3 .

De esta definición resultan 3 elementos claves, inherentes o propios de un acto de tortura, sobre los que vale la pena detenernos adelantando algunos comentarios y preguntas:

La tortura se caracteriza por el dolor o sufrimiento físico o psicológico que se le genera a una persona. Se trata entonces de un acto “político” basado en el uso de la “fuerza”, de un dispositivo de poder, pero no de cualquier poder, es un poder que se materializa cuando la víctima sufre, justo ahí, no antes pero si después, mucho después es posible que la víctima siga sufriendo en una prolongación del acto de poder que ya no requerirá de la presencia del victimario, sólo del sufri- miento de la víctima. De aquí la importancia de los procesos de rehabilitación y acompañamiento psicosocial, en tanto derecho de las víctimas de restarle fuerza

3 Art. 1 de la Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degra- dantes. Adoptada y abierta a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su resolución 39/46, de 10 de diciembre de 1984. Aprobada en Colombia con la Ley 70 de 1986 y ratificada el 8 de diciembre de 1987.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos a los actos de los que

a los actos de los que fueron objeto, resignificando al sufrimiento como única

connotación posible, esa a la que le obligan la tortura y otros tratos o penas

crueles, inhumanos y degradantes.

Al respecto, surgen preguntas tales como: ¿sólo es el sufrimiento y el dolor lo que se genera en las víctimas?, ¿cuándo es grave?, ¿es posible delimitar la diferencia entre lo físico y lo psicológico en muchos de los casos de tortura?, ¿cómo definir

o describir otros alcances de la tortura a nivel familiar o comunitario? Preguntas

que cobran aún mayor relevancia si se toma también como referente la “Con- vención Interamericana para prevenir y sancionar la tortura”, la cual contempla como tortura “la aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad física o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica4 .

El sufrimiento de las víctimas no es el fin último de los actos de tortura, su dolor es un medio para alcanzar otros propósitos claramente establecidos: obtener información o confesión, castigar, intimidar o coaccionar, incluso en función de cualquier tipo de discriminación. Es decir que la ocurrencia de la tortura no es casual, hay intencionalidades detrás de los actos de tortura que responden a lógicas de poder, que en el caso colombiano no son otras que las apuestas que han mantenido el conflicto armado y la violencia política.no causen dolor físico o angustia psíquica ” 4 . Justamente, esas características de nuestro contexto

Justamente, esas características de nuestro contexto obligan a que la lectura de las intencionalidades en torno de la tortura y otros tratos crueles inhumanos y degradantes, evidencie su complejidad. Así empezamos por señalar que existen otras intencionalidades que no quedan contempladas por dicha definición, por ejemplo la «investigación criminal», que sí es contemplada en la definición de la “Convención Interamericana para prevenir y sancionar la tortura”; por no hablar de la tortura cuando es usada en los contextos de guerra como medio para ani- quilar y combatir al bando contrario (o los “enemigos”) o de que es necesario hacer explícito que la tortura es una forma de someter a personas y a comunida- des enteras.

Frente a quién tortura, la Convención de las Naciones Unidas establece que se considerará tortura cuando sea un funcionario público u otra persona que a insti- gación suya, o con su anuencia, inflija los actos causantes de dolor. Delimitación de quien puede ser responsabilizado como victimario que en la mencionada de- finición resulta limitada y con evidentes vacíos frente a la responsabilidad como determinadores de otros sectores (políticos o económicos).una forma de someter a personas y a comunida- des enteras. 4 Artículo 2 de la

determinadores de otros sectores (políticos o económicos). 4 Artículo 2 de la Convención Interamericana para

4 Artículo 2 de la Convención Interamericana para prevenir y sancionar la tortura. El subrayado es nuestro.

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La tortura en Colombia, susurro incesante Incluso, en el caso del conflicto armado colombiano se

La tortura en Colombia, susurro incesante

Incluso, en el caso del conflicto armado colombiano se requiere de una referencia adicional a otros marcos jurídicos como el Código de Procedimiento Penal a nivel nacional, así como del Derecho Internacional Humanitario para dar cuenta de las particulares connotaciones que adquieren la tortura y otros tratos crueles, inhu- manos o degradantes en el marco de las dinámicas propias de los ejércitos y/o de los actores armados organizados y en confrontación, por ejemplo en relación con las cadenas de mando, y lo que implica en términos de responsabilidad penal la diferencia entre el victimario encargado directamente de la tortura y el determi- nador de la misma.

Aunque estos tres elementos han resultado fundamentales a la hora de identificar cuándo un acto se constituye o no en tortura, en un trato o pena cruel, inhumano

o degradante, también es cierto que hay otros aspectos que no son mencionados o

abordados explícitamente y que son fundamentales para comprender los contextos en los que ocurre la tortura, y a los cuales se alude en el siguiente apartado, producto de las reflexiones sobre la sistematización del Proyecto RVT:

“Para nosotros la tortura, como fenómeno, designa el conjunto de interacciones entre el contexto (social, económico, político, cultural, histórico), las intencionalidades y creencias ideológico-políticas de los victimarios, los hechos de violencia por ellos per- petrados, la subjetividad y condiciones materiales de las víctimas, y los efectos e im- pactos que pueden contribuir o corresponder al propósito de los victimarios, entre otros posibles elementos. De no ser así, un hecho de tortura se verificaría únicamente como un hecho de violencia (física o psicológica) y, por tanto, o todo hecho de violencia de esta naturaleza sería tortura, o la tortura no existiría como concepto” 5 .

El hecho de que en el mencionado proyecto se aborden la tortura y otros tratos o pe-

nas crueles, inhumanos y degradantes como un fenómeno relativo a un conjunto de interacciones, abre la puerta para que el análisis de la ocurrencia de la tortura abarque distintos niveles, entendidos como dimensiones superpuestas que no suelen ser evi- dentes cuando se reducen las violaciones de derechos humanos a actos. En esa medi- da, el análisis de contexto que a continuación presentaremos es un intento de explicar

la ocurrencia de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes

desde varias dimensiones que se superponen y que muestran perspectivas o ángulos distintos y complementarios entre sí.

En primer lugar, abordaremos los aspectos de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes que resultan centrales cuando se tiene como referente la

que resultan centrales cuando se tiene como referente la 5 Jesús Plata y Gloria Camilo. En:

5 Jesús Plata y Gloria Camilo. En: La actividad de sistematización desde el marco lógico del proyecto y el marco institucional de AVRE. Junio de 2009. Pág. 5. El subrayado es nuestro. Documento interno de trabajo, no publicado.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos definición de la Convención en relación

definición de la Convención en relación con actores, intencionalidades y delitos co- metidos.

El segundo apartado tiene como punto de partida la doble invisibilidad de las víctimas

de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, en la medida en que afrontan la invisibilidad que comparten con otras víctimas de la violencia sociopo-

lítica y del conflicto armado en nuestro país y, además, la invisibilidad que se le ha dado

a la ocurrencia de la tortura. Aunque son muchos los aspectos que pueden desarro-

llarse al respecto, se hará referencia particular a la Ley de Justicia y Paz 6 por tratarse de un escenario central en el contexto inmediato en el cual se desarrolló el Proyecto RVT. En tercer lugar, se ampliará el análisis recurriendo a tres categorías que son fundamen- tales para explicar y comprender la ocurrencia de la tortura en nuestro país: seguridad, cuerpo y terror, y la dimensión social de la tortura.

En cuarto lugar, nos detendremos en algunas características particulares de la ocurren- cia de la tortura en las 4 regiones (Bogotá, Medellín, Pasto y Villavicencio), donde se desarrolló el Proyecto RVT y que son producto del análisis de la información recopilada

y analizada con y por los equipos de la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos.

equipos de la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos. 1. Aproximación al contexto desde el concepto

1. Aproximación al contexto desde el concepto jurídico de tortura y otros tratos crueles inhumanos y degradantes

1.1. Actores y escenarios de la tortura

Olga Alicia Paz describe algunas de las características centrales de las torturas ocurri- das en Guatemala. En particular, cuando aborda a los sujetos y escenarios involucrados recurre a un esquema explicativo que traemos a colación con algunas adaptaciones.

que traemos a colación con algunas adaptaciones. 6 Para dar respaldo legal a la negociación entre

6 Para dar respaldo legal a la negociación entre el gobierno de Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el Congreso Nacional aprobó la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005). Luego de las precisiones que le hizo la Corte Constitucional, la ley contempló penas alternativas de máximo 8 años de cárcel para aquellos paramilitares que confesaran sus críme- nes, ayudaran a esclarecer la verdad de lo sucedido, devolvieran los bienes robados o adquiridos ilegalmente, que contribuyeran a la reparación de las víctimas y que no hubieran cometido delitos de lesa humanidad (Tomado el 10 de septiembre de 2011 de Verdad Abierta – www. verdadabierta.com). La Ley de Justicia y Paz llegó a ser presentada como un modelo de justicia transicional a pesar de las limitaciones que su origen mismo le significaba al derecho a la justi- cia de las víctimas, así como al surgimiento de nuevas limitaciones como la extradición de los comandantes de las AUC y la “mutación” de los grupos paramilitares en lo que hoy en día se conoce como Bandas Criminales o BACRIM.

15

La tortura en Colombia, susurro incesante Estado/Poder Estructura Operadores Familia Víctima Grupos Sociedad/

La tortura en Colombia, susurro incesante

Estado/Poder Estructura Operadores
Estado/Poder
Estructura
Operadores
Familia Víctima Grupos Sociedad/ organizados Comunidad
Familia
Víctima
Grupos
Sociedad/
organizados
Comunidad

Figura 1. Sujetos y escenarios 7 .

Con base en la Figura 1, conviene empezar resaltando que el “victimario directo o in- mediato” no está solo, hace parte de una estructura funcional conformada por quienes están interesados en mantener o expandir sus privilegios, su poder político, económico y/o social. En esa medida, cuando se alude a los grupos paramilitares, a la guerrilla o a la fuerza pública como responsables de los actos de tortura y otros tratos y penas crueles, inhumanos y degradantes se tiene en cuenta que en su interior están tanto los victimarios que han actuado como perpetradores directos, como quienes han sido determinadores, y que unos y otros a su vez hacen parte de una estructura organizada para materializar intereses políticos, ideológicos, sociales y económicos enmarcados en un momento de la historia y en un territorio determinado.

En términos generales, los actos de tortura no son hechos aislados sino parte de un conjunto de dispositivos intencionados y funcionales propios de contextos de la vio- lencia política, que en nuestro país, además, son mantenidos y reforzados como parte del conflicto armado. Precisamente la apuesta por vencer al enemigo ha sido utilizada

la apuesta por vencer al enemigo ha sido utilizada 7 Adaptado de Olga Alicia Paz. La

7 Adaptado de Olga Alicia Paz. La tortura, efectos y afrontamiento: Estudio psicosocial. ECAP. Guatemala. 2004. Pág. 17.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos como uno de los argumentos para

como uno de los argumentos para justificar el uso que los distintos actores armados hacen de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes:

El resultado es una «acción recíproca», una continua escalada (…) porque en estas circunstancias todo acto puede denominarse, y lo es casi con toda certeza, preventi- vo. «La guerra tiende a exigir el más extremado empleo de la fuerza», lo que significa que exige un comportamiento crecientemente despiadado, puesto que quien utiliza la fuerza de forma implacable y no se arredra ante ningún derramamiento de sangre, debe por fuerza obtener una ventaja si su oponente no es capaz de hacer lo mismo” 8 .

Estamos frente a la compatibilidad entre el “comportamiento crecientemente despia- dado” propio de las guerras y el uso de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhu- manos y degradantes; de forma tal que éstas no son sólo son una estrategia o práctica más de guerra, son también una estrategia para escalar el conflicto. Por ejemplo, en la década de los 90 las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) combinaron masacres y tortura para demostrar lo que eran capaces de hacer para combatir a sus “enemigos”, dando intencionalmente muestras de extrema crueldad como una estrategia para ocu- par y expandir sus zonas de control en varias regiones:

“El grupo de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU) que en la noche del pasado sábado asesinó a más de cincuenta personas en distintos corregi- mientos de Tibú dejó un mensaje muy claro en La Gabarra: después de su recorrido de sangre y muerte, los paramilitares advirtieron: «Esto es apenas el comienzo»” 9 .

Hay un mapa de fuerzas y de estructura de poder (nacional y local) que se evidencia en las cifras de autores de tortura como las siguientes: paramilitares 43%, guerrilla 24%, fuerza pública 18%, otros autores 7% y no identificados 7% 10 . Ese mismo mapa visto desde una perspectiva histórica relativamente reciente, muestra que durante la desmovilización de los grupos paramilitares disminuyó el número de hechos de tortura cometidos por estos, mientras que aumentó el número de hechos en los que la fuerza pública fue responsable.

de hechos en los que la fuerza pública fue responsable. 8 Karl von Clausewitz (1962) citado

8 Karl von Clausewitz (1962) citado por Michael Walzer. En: Guerras justas e injustas, un razona- miento moral con ejemplos históricos. Barcelona. Ediciones Paidós Ibérica. 2001. Pág. 54.

9 En: ¿Y la próxima masacre? La Opinión, Sección Judicial. Cúcuta, 25 de agosto de 1999. El subrayado es nuestro. 10 Porcentajes calculados con base en un universo de 414 delitos y vulneraciones de derechos reportados por 530 personas atendidas de manera individual, familiar o grupal por los equipos de la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos durante la ejecución del Proyecto RVT, du- rante los años 2009, 2010 y el primer semestre del 2011, en las ciudades de Bogotá, Medellín, Pasto y Villavicencio.

17

La tortura en Colombia, susurro incesante Gráfico 1. Porcentaje de tortura por presuntos autores: julio

La tortura en Colombia, susurro incesante

Gráfico 1. Porcentaje de tortura por presuntos autores: julio 1998 - junio 2003.

Fuerza pública Paramilitares
Fuerza pública
Paramilitares

Guerrilla

12% 17% 71%
12%
17%
71%

Gráfico 2. Porcentaje de tortura por presuntos autores: julio 2003 - junio 2008.

Fuerza pública Paramilitares Guerrilla 7% 51% 42%

Fuerza pública

Fuerza pública Paramilitares Guerrilla 7% 51% 42%

Paramilitares

Fuerza pública Paramilitares Guerrilla 7% 51% 42%

Guerrilla

7% 51% 42%
7%
51%
42%

Fuente: Coalición Colombiana contra la Tortura. Informe alternativo, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Colombia 2003-2009.

Esta perspectiva desde los autores, retomando la propuesta de Alicia Paz (ver figura

1), no puede perder de vista que los contextos donde es posible la tortura y los tratos

o penas crueles, inhumanos y degradantes se caracterizan por la circulación cotidiana

de discursos y prácticas dominantes de control social con pocas garantías para la par- ticipación democrática, incluso donde se privilegia una apuesta de seguridad nacional

a costa de los derechos individuales (asunto sobre el que se ahondará más adelante).

Desde la perspectiva de los efectos, también conviene ampliar el panorama para enfa- tizar en que los efectos de la tortura empiezan por la víctima pero no se limitan a su sufrimiento, en la medida en que las víctimas hacen parte de sistemas (familiares, co- munitarios, laborales, culturales, etc.) que también se ven afectados; de forma tal, que

18

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos el control social que se espera

el control social que se espera de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes será directamente proporcional al grado de afectación de esos sistemas 11 .

1.2. ¿Para qué la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes en el contexto colombiano? Sobre los fines o intencionalidades

Como ya se mencionó, la Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes identifica 4 fines o intencionalidades y es desde ahí desde donde se ahondará en algunas de las características de los hechos de violencia reseña- dos por las víctimas atendidas en el marco del Proyecto RVT.

De la información relativa a las intencionalidades asociadas con los delitos y hechos de violencia que aparecen reportados en el Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT, surgen dos elementos importantes para este análisis: en primer lugar, que la coacción predomina como intencionalidad, seguida por el castigo; y en segundo lugar, que poco más de la tercera parte de los de- litos y hechos de violencia suponen mayor complejidad en su intencionalidad, es decir, hay más de una intencionalidad en ellos.

Coacción y sometimiento

Son múltiples las descripciones y análisis que se han realizado de la tortura como forma de sometimiento encaminada a reducir la capacidad de resistencia frente a re- gímenes autoritarios, dictatoriales, así como en contextos sociopolíticos ajenos a un Estado de derecho; es decir que intimidación y coacción en realidad se constituyen en ejercicios de sometimiento y, en tanto tales, tienen tres características básicas:

Son ataques contra la voluntad de las personas, de grupos organizados y/o co- munidades.y, en tanto tales, tienen tres características básicas: Su resultado depende del grado de presión ejercido

Su resultado depende del grado de presión ejercido sobre las víctimas, lo cual deriva en que los victimarios recurran a todo tipo de dispositivos para aumentar dicha presión, de forma tal que el uso de la fuerza y la violencia física son parte de las estrategias utilizadas pero no las únicas.de las personas, de grupos organizados y/o co- munidades. Tienen como condición relaciones asimétricas de uno

Tienen como condición relaciones asimétricas de uno sobre otro, son ejercicios de poder donde no hay lugar a confusión entre quién es víctima y quién es victimario.son parte de las estrategias utilizadas pero no las únicas. 1 1 Los efectos de la

confusión entre quién es víctima y quién es victimario. 1 1 Los efectos de la tortura

11 Los efectos de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes serán abordados con detalle en el capítulo “Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes”.

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La tortura en Colombia, susurro incesante Son estas tres características las que configuran la tortura

La tortura en Colombia, susurro incesante

Son estas tres características las que configuran la tortura como sometimiento, como afán de someter al otro; “otro” que, además, en el marco del conflicto armado colom- biano es calificado como enemigo, lo cual justifica para los actores armados el uso de la tortura en tanto ataque a un supuesto “enemigo”. En esa lógica, las AUC justificaron la masacre ocurrida en El Salado en los siguientes términos:

“De acuerdo con los testimonios, los paramilitares afirmaban que «el combate era con los civiles, con guerrilleros civiles», así decían (…) Según los medios de información, el comandante del Batallón de Fusileros de Infantería de Marina, Bafim 5, adscrito a la Brigada 1, con sede en el municipio de Corozal (Sucre), Teniente Coronel Harold Man- tilla, dijo que: «los muertos son el resultado de combates entre guerrilla y autodefensas:

las autodefensas detuvieron en un comienzo a guerrilleros y ex guerrilleros de las FARC para que les señalaran a las personas que posteriormente serían asesinadas por sus presuntos nexos con la guerrilla». (…) En un comunicado, los paramilitares afirmaron que: «Hubo combates con las FARC en la zona y que los subversivos se vistieron de labriegos». Daban un parte de “47 guerrilleros muertos y 12 capturados” 12 .

De aquí el uso extendido de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes por parte de los actores armados en dos grandes momentos/escenarios propios de las guerras:

Primero, como parte de actos de ataque o defensa que permiten a un determinado grupo fortalecer o mantener su posición frente a otro adversario. En este escenario, la tortura es considerada como una estrategia para aniquilar al “enemigo”. En esa medida el lugar del torturado es la muerte misma, de forma tal que donde termina su vida comienza el terror de quienes han sobrevivido, su muerte será entonces prolongada buscando aumentar los efectos de poder que produce, es decir de so- metimiento:

“Destrozaron los cuerpos, hicieron exhibición de ellos en algunos casos pero nunca asumieron la responsabilidad de estos actos. (…) La exhibición de un poder arbitrario y total en la administración de la vida y la muerte, pero al mismo tiempo negado y subterráneo, emitía un mensaje: toda la población estaba expuesta (…) nadie podía escapar a él (…) El poder de vida y muerte es uno con el poder disciplinario, norma- lizador y regulador” 13 .

disciplinario, norma- lizador y regulador” 1 3 . 1 2 Comisión Intereclesial de Justicia y Paz.

12 Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. “La danza de la muerte paramilitar en El Salado”: 15 al 19 de febrero de 2000. Memoria y Justicia”. Publicado el 18 de febrero de 2006. Disponible en:

http://justiciaypazcolombia.com/La-Danza-de-la-Muerte-paramilitar,240.

13 Mónica Cerutti. La memoria de las víctimas, testimonios para una reflexión ética. En: La ética ante las víctimas. José Mardones y Reyes Mate (Eds). Barcelona. Anthropos. 2003. Págs. 256 y 257.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos En este marco la tortura supone

En este marco la tortura supone dos roles para las víctimas, por un lado el rol de quien es torturado hasta morir, y por otro, el de quienes son obligados a observar su supli- cio. Durante años, los grupos paramilitares en nuestro país repitieron masacres que no eran sino “eso”, el ensañamiento con poblaciones enteras sometidas a varios días de tortura, obligadas a ser testigos de empalamientos, violaciones, descuartizamientos y de todo tipo de prácticas crueles de muerte que se convirtieron en símbolo del terror que buscaban generalizar.

“Solo fueron posibles dos papeles: O ser testigos forzados, y testimoniar la danza de la muerte, o ser las víctimas tomadas al azar. Al frente de la iglesia, cada uno de los elegidos en esa muerte indigna, hasta completar casi 49 personas, fueron sometidas al asesinato, al trato cruel, a la tortura, al escarnio. A la mayoría de las víctimas las degollaron, a otras las ahorcaron o fueron asesinadas a golpes, algunas mujeres fueron sometidas a violencia sexual, a una de ellas, inclusive, la obligaron a comer cactus. Música de acordeón, vallenatos, se escucharon durante la orgía criminal de tipo para- militar, ellos animaron la danza de la muerte” 14 .

Segundo, la tortura y tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes destinados al control social y territorial, a fortalecer en lo cotidiano lo ya ganado militarmente, cons- tituyéndose en un medio para transformar y/o “amoldar” a personas y comunidades enteras a las reglas de juego, intereses y conveniencia de cada grupo armado.

Castigo

Para dar cuenta del sentido de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en tanto castigo, un referente obligado es Foucault cuando describe con detalle las características de un suplicio aplicado como castigo, como pena:

El suplicio es una técnica (…) Una pena para ser un suplicio debe responder a tres criterios principales: en primer lugar, ha de producir cierta cantidad de sufrimiento que se puede ya que no medir con exactitud al menos apreciar, comparar y jerarquizar

(…) El suplicio descansa sobre todo un arte cuantitativo del sufrimiento (

exceso de las violencias infligidas es uno de los elementos de su gloria: el hecho de que el culpable gima y grite bajo los golpes no es un accidente vergonzoso, es el ceremonial mismo de la justicia manifestándose en su fuerza. De ahí, sin duda, esos suplicios que siguen desarrollándose aun después de la muerte (…) En los excesos de los suplicios se manifiesta toda una economía del poder 15 .

) el mismo

toda una economía del poder 1 5 . ) el mismo 1 4 Comisión Intereclesial de

14 Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. “La danza de la muerte paramilitar en El Salado”: 15 al 19 de febrero de 2000. Memoria y Justicia”. Publicado el 18 de febrero de 2006. Disponible en:

http://justiciaypazcolombia.com/La-Danza-de-la-Muerte-paramilitar,240.

15 Michel Foucault. Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. México. Siglo Veintiuno Editores. 1976. Pág. 40.

21

La tortura en Colombia, susurro incesante Estas características del castigo, en Colombia no son ajenas

La tortura en Colombia, susurro incesante

Estas características del castigo, en Colombia no son ajenas a los patrones sociales y culturales que circulan en varias regiones justificándolo en por lo menos dos escena- rios: por un lado, como justicia por la propia mano, en una versión del castigo bastante generalizada en nuestra sociedad que también es una expresión de la venganza, del ojo por ojo, de forma tal que el violador debería ser violado, el ladrón golpeado; en una lógica que supone que el daño causado sólo puede ser compensado con el dolor, con el suplicio mismo.

Por otra parte, el castigo ha sido utilizado por varias generaciones como medio de enseñanza y corrección de comportamientos inadecuados, así que la lectura que pre- domina es que cuando alguien es castigado lo es porque “algo hizo”, “en algo andaba”.

No es de extrañar, entonces, que los actores armados también hagan uso de la tortura y de otros tratos crueles, inhumanos y degradantes a la hora de sancio- nar de forma “ejemplarizante” a quienes consideran han violado las normas que han impuesto en las zonas bajo su control; muestras de este tipo de sanciones ejemplarizantes son la desnudez forzada y los trabajos forzados. Y por supuesto, también castigan a quienes ellos mismos han señalado como enemigos, o como sus colaboradores.

“Estábamos en la casa cuando llegaron dos hombres en una moto, entraron al ran- cho, mataron a mi hijo a bala, a mi esposo lo golpearon y recibió un tiro en la cabeza, de mí abusaron sexualmente, decían que mi hijo y mi esposo colaboraban con las AUC” 16 .

Bajo determinadas condiciones, los actos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes tienen como intencionalidad el castigo, y además respon- den a la intencionalidad de intimidar y someter; la complejidad de las características del conflicto armado en nuestro país hacen crucial reconocer las proximidades entre las intencionalidades de los actos de tortura y otros tratos o penas crueles inhuma- nos o degradantes, tal y como se refleja en la información del Sistema de Registro y Monitoreo del Proyecto RVT ejecutado por AVRE y Vínculos, y en testimonios como el siguiente:

por AVRE y Vínculos, y en testimonios como el siguiente: 1 6 Defensoría del Pueblo. Promoción

16 Defensoría del Pueblo. Promoción y monitoreo de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres víctimas de desplazamiento forzado con énfasis en violencia intrafamiliar y sexual. Bo- gotá. 2008. Pág. 330.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos “Llegaron y empezaron a circular panfletos

“Llegaron y empezaron a circular panfletos con unas supuestas normas de conviven- cia. Allí mencionaban que uno no podía usar ropa camuflada y decían que las mu- jeres teníamos que vestir con ropa que no fuera insinuante, que los castigos variaban de acuerdo con las personas y que iban desde el decomiso de lo que uno vestía y la detención por parte de los miembros de las AUC, hasta la expulsión del barrio. Se estaba más que advertido. Un día una muchacha salió a la calle en una bermuda, cuando iba de regreso la detuvieron dos hombres y en plena calle le quitaron la ropa, la amarraron y le colocaron un letrero que no recuerdo bien lo que decía. Luego la lle- varon por todo el barrio y con un megáfono empezaban a decir que si no querían estar en el lugar de la muchacha tenían que cumplir con las advertencias que ellos habían distribuido a su llegada” 17 .

Obtener información

La Coalición Colombiana contra la Tortura ha señalado que uno de los patrones más reconocidos de la práctica de la tortura corresponde a su uso como mecanismo para obtener confesión o información en el marco de investigaciones de hechos criminales; y en esa medida ha denunciado que miembros de la fuerza pública han infligido tor- turas en contra de presuntos sospechosos o personas que podrían tener información relacionada con la comisión de un delito 18 ,

Efectivamente existe una relación entre tortura e información, que suele asociarse a la búsqueda de información o delación, en particular en torno a cómo se obtiene dicha información, quién la obtiene y de quién la obtiene; análisis que debe ser complemen- tado con preguntas tales como “para qué” se obtiene información y “para qué” es utilizada, pues es desde dichos interrogantes desde donde es posible evidenciar que la “información” de lo personal y familiar ha sido utilizada para “irrumpir” de manera amenazante en la intimidad de las víctimas, intromisión que es propia de la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes.

Dicho en otras palabras, hay que considerar que se cometen actos de tortura con la intención de búsqueda de información; pero igualmente, la información es utilizada para torturar, para amenazar y perseguir a quienes son calificados como opositores,

y perseguir a quienes son calificados como opositores, 1 7 Testimonio citado por la Corporación Humanas,

17 Testimonio citado por la Corporación Humanas, Centro Regional de Derechos Humanos y Justicia de Género. En: Guía para llevar casos de violencia sexual. Bogotá. 2009. Pág. 29.

18 Coalición Colombiana contra la Tortura. Informe alternativo, tratos crueles, inhumanos o degradantes. Colombia 2003-2009. Disponible en: http://www.corporacionavre.org/files/pdf/

informetortura09.pdf

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La tortura en Colombia, susurro incesante tal y como fue denunciado al evidenciar los actos

La tortura en Colombia, susurro incesante

tal y como fue denunciado al evidenciar los actos de espionaje, seguimiento y hosti- gamiento que durante varios años adelantó el Departamento Administrativo de Segu- ridad (DAS):

El ‘manual’ aparece detallado en una de las 103 carpetas que la actual administra-

ción del DAS le entregó a la Fiscalía y que fueron elaboradas por el Grupo de Inteli- gencia G-3, creado durante la administración de Jorge Noguera y coordinado por su entonces asesor José Miguel Narváez. (…) ‘Todo indica que fueron ellos quienes le enviaron a Soraya Gutiérrez, directiva del Colectivo de Abogados José Alvear, una muñeca salpicada con sangre y la nota: «Usted tiene una hija muy linda. No la sacri-

fique

apenas cumplía siete años(…) En abril del 2005, un memorando del G-3 estableció el modus operandi y se explayó en instrucciones sobre Gustavo Gallón, presidente de

la Comisión Andina de Juristas, y del abogado Alirio Uribe, miembro del Colectivo de

Abogados Alvear Restrepo. “( Verificar lugar de residencia y si tiene seguridad pa-

ralela; establecer identidad de familia cercana; seguimientos para conocer su rutina; obtener información de su esposa e hijos; establecer si hay un apartamento cercano desde donde se puedan realizar labores de inteligencia”, dice la orden contra Gallón. En cuanto a Uribe, aparecen varias carpetas con fotografías, extractos bancarios, va- loraciones de “hábitos, debilidades y fortalezas”, reportes de lugares frecuentados y de la estructura familiar, nombres de los hijos, amigas, relación de propiedades, contac- tos en el exterior y registros migratorios 19 .

El mensaje llegó a su oficina a mediados de mayo del 2005, cuando su hija

».

)

Son las características del contexto de violencia política que vive nuestro país las que obligan a que ampliemos el alcance de esta intencionalidad, para darle su real dimen- sión, en torno a la concentración y el monopolio de la información, de forma tal que sea posible abarcar tanto la tortura para obtener información, como para el control de la circulación de información (quién dice, cuándo y dónde dice, qué se puede y qué no se puede decir), para garantizar dinámicas sociales de silenciamiento y censura, para

fortalecer a las redes de “informantes”, incluso para perseguir a quienes logran acceder

a información catalogada como “privilegiada” o que abren opciones alternativas frente

a las versiones dominantes impuestas por los actores armados; en otras palabras, la comunicación misma es razón de la tortura.

Justamente, a nivel local el monopolio de la información va de la mano con el control territorial y poblacional de los actores armados, constituyéndose entonces en una expresión del sometimiento y la coacción. En esa medida el uso de la tortura y otros tratos crueles inhumanos y degradantes cobra distintas expresiones dependiendo del interés del actor armado: torturar para que las víctimas delaten o señalen a otros, tor-

para que las víctimas delaten o señalen a otros, tor- 1 9 Artículo publicado en El

19 Artículo publicado en El Tiempo, sección Justicia. “Un «manual» para seguir y acosar a per- sonas calificadas como opositores tenía el DAS”. 13 de junio de 2009. El subrayado es nuestro.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos turar para confirmar información, torturar para

turar para confirmar información, torturar para silenciar a un testigo o para evitar una denuncia, ¡torturar para presionar el olvido de la verdad!

1.3. Relación con otros delitos, violaciones de derechos humanos o infracciones del DIH

El hecho de que en más del 70% de los casos atendidos por la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos en el marco del Proyecto RVT se haya identificado más de un delito como parte de la historia individual, familiar o grupal, resulta altamente signifi- cativo no sólo por lo que implican en tanto procesos prolongados de victimización (a lo cual nos referiremos en el capítulo dedicado a las afectaciones y significaciones de las víctimas) sino de cara a su comprensión como tortura.

Es decir que se trata de personas, familias o grupos que han estado expuestos en varios momentos de su vida, a varios hechos violentos, cuyas características dependen de la región y del momento histórico. Se trata de historias de vida marcadas por hechos tales como homicidio o desaparición forzada de familiares, desplazamiento forzado, violen- cia sexual, violencia física, amenazas, detenciones o retenciones, reclutamientos de menores, entre otros; incluso en más de la mitad de dichas historias, se han reportado más de 4 hechos violentos cometidos por el mismo actor armado, o por varios de ellos en momentos distintos.

Con el ánimo de no confundir categorías de delitos o violaciones de derechos huma- nos, por ejemplo, no buscamos describir cuándo el desplazamiento forzado es a su vez tortura o viceversa. El desplazamiento por sí mismo no es tortura; pero… cuando hace parte de varias acciones cometidas contra una misma persona, familia o grupo de ma- nera permanente y reiterada por varios años o cuando ha ido de la mano con violencia sexual, homicidio y/o desaparición forzada de familiares en esos casos ese conjunto de delitos ¿no se constituyen en tortura, en tratos crueles, inhumanos y degradantes?

De aquí la importancia de abordar la comisión de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes como un conjunto de interacciones (o fenómeno), y apartarnos del análisis de la ocurrencia de actos. En este sentido, el esquema utilizado por Carlos Sluzki para describir varios campos experienciales frente a la violencia 20 resulta pertinente.

frente a la violencia 2 0 resulta pertinente. 2 0 Carlos Sluzki. Violencia familiar y violencia

20 Carlos Sluzki. Violencia familiar y violencia política: implicaciones terapéuticas de un modelo general. En: Dora Fried Schnitman (Comp.) Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Paidós. Buenos Aires. 1994. Págs. 351-370.

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La tortura en Colombia, susurro incesante Experiencia abrupta Bajo nivel de amenaza Disonancia Socialización

La tortura en Colombia, susurro incesante

Experiencia

abrupta

Bajo nivel de amenaza Disonancia Socialización cognitiva cotidiana Inundación/ Embotamiento/ Parálisis
Bajo nivel de
amenaza
Disonancia
Socialización
cognitiva
cotidiana
Inundación/
Embotamiento/
Parálisis
Sumisión
Alto nivel de
amenaza

Figura 2. Campos experienciales frente a la violencia.

Experiencia

repetitiva

Plantea Sluzki que en los contextos donde se presentan amenazas o coerciones in- tensas y persistentes con el tiempo deja de ser necesario desplegar actos de violencia intensa, ya que la conformidad se ha obtenido mediante una opresión pertinaz, per- sistente y sin salida, que se mantiene con muestras ocasionales de fuerza, por ejemplo con violencia física. Se instala así un efecto de distorsión cognitiva 21 , de forma tal que los valores de los victimarios/opresores son incorporados de manera no crítica por las víctimas, los puntos de vista alternativos son negados o descartados, y las ideas o propuestas críticas son autocensuradas.

En contextos totalitarios, se suma la difusión permanente de mensajes que ilustran las formas de comportamiento adecuadas, llegando a que poblaciones enteras puedan negar un genocidio o transformarlo en una dinámica natural o normal de su vida co- tidiana. Si además se presentan experiencias de terror extremas y reiteradas, el efecto será de embotamiento y sumisión.

Al utilizar el esquema sugerido por Sluzki (ver figura 2) para analizar los casos regis- trados por los equipos de la Corporación AVRE y la Corporación Vínculos, fue posible

Corporación AVRE y la Corporación Vínculos, fue posible 2 1 Las distorsiones cognitivas pueden ser explicadas

21 Las distorsiones cognitivas pueden ser explicadas de manera sencilla como “engaños” cogni- tivos, es decir como ideas o pensamientos que ocultan, ignoran, trastocan o disfrazan aspectos de la realidad, en esa medida pueden llegar a afectar la forma cómo las personas se ven a sí mismas, a su entorno así como sus emociones al respecto, sus narrativas y sus interacciones.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos identificar tres características de los conjuntos

identificar tres características de los conjuntos o de cadenas de delitos cometidos con- tra la misma víctima o grupo de víctimas que hacen que funcionen como dispositivos que se perfeccionan entre sí, adquiriendo un sentido equivalente al de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes:

•

Ocurrencia repetitiva y frecuente: Una de las características de los efectos de lo que tradicionalmente se cataloga como actos de tortura, es la percepción de las víctimas de que están totalmente bajo el control del victimario, de forma tal que en cualquier momento pueden ser atacadas, insultadas, humilladas, que es el victimario quien decide que le pasa y cuando le pasa.

Dicha percepción en poco cambia cuando las víctimas han sufrido varios hechos de violencia a lo largo de su vida, con los cuales también se materializaron inte- reses de los victimarios en momentos significativos de la historia de la violencia política y el conflicto armado en nuestro país: el genocidio de la Unión Patriótica, la operación Orión en Medellín, la zona de distensión con las FARC, ejecuciones arbitrarias conocidas como “falsos positivos”, los procesos de desmovilización de los grupos paramilitares, entre muchos otros.

En la información que nos fue aportada, se evidencia que hay una intencionali- dad en los victimarios de seguir incidiendo en las vidas de las víctimas, de forma tal que la frecuente interrupción en sus proyectos de vida se traduce en que las víctimas no pueden predecir qué o cuándo va a pasar, pero saben que algo va a pasar, quedando como única certeza que su futuro ya no depende de su propia voluntad sino de la irrupción del victimario; se reduce a la/s víctima/s disminu- yendo progresivamente sus capacidades de afrontamiento y resistencia: son días, meses, incluso años de estar expuestos al poder de los actores armados, año tras año, de un lugar a otro, un hecho violento detrás de otro, que hacen que los im- pactos en las víctimas no sean transitorios y se instalen en ellos y ellas de forma permanente.

Esta intencionalidad de los actores armados en nuestro país, se materializa en la ocurrencia repetitiva y frecuente de violaciones de los derechos humanos di- rectamente relacionados con la integridad y la dignidad de las víctimas y de sus familiares, se trata de actos aparentemente aislados entre sí que también cobran sentido de tortura en tanto conjunto sistemático e intencionado.

Por ejemplo, para el caso de familiares de víctimas de desapariciones y ejecucio- nes extrajudiciales, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha planteado que existen factores causantes de sufrimiento y angustia intensos: “la falta de información acerca del paradero de éstas, la obstrucción de la labor de la justi- cia y la falta de una investigación adecuada y de sanciones a los responsables;

27

La tortura en Colombia, susurro incesante (…) estos factores causaron a la familia una constante

La tortura en Colombia, susurro incesante

(…) estos factores causaron a la familia una constante angustia, sentimientos de frustración e impotencia y un temor profundo de verse expuestos al mismo patrón de violencia” 22 , angustia que para muchas de las familias atendidas en el marco del proyecto se convirtió en una realidad.

Resulta entonces que la ocurrencia de la tortura y otros tratos crueles inhumanos

y degradantes también puede ir de la mano con la intencionalidad de los victima-

rios de perseguir a las víctimas y de seguir interrumpiendo la reconstrucción de sus proyectos de vida, intencionalidad muchas veces invisible que se reproduce y fortalece en medio de la impunidad y de la ausencia de la garantía del derecho de no repetición.

•

Fluctuación en el nivel de amenaza: Hay distintos niveles de amenaza de forma tal que las víctimas han vivido en contextos donde hay una percepción de ame- naza generalizada producto de la presencia y control de actores armados en la zona, como escenarios de riesgos inminentes derivados de confrontar a un actor armado en búsqueda de la verdad de la desaparición u homicidio de un familiar, o negarse al reclutamiento de hijos/as. Incluso con períodos de tiempo que podrían ser descritos como de latencia, en términos de la disminución transitoria del nivel de amenaza.

A continuación, la primera parte de un testimonio que describe justamente cómo

se ha vivido en varias regiones de Colombia el incremento fluctuante o progresivo en los niveles de amenaza asociados con las acciones de uno o varios actores armados.

Vivía con mis tíos y mis hermanos en San Juan, Chocó, y teníamos una vida normal. De pronto empezaron a llegar hombres que no sabíamos de dónde venían. Los llama- ban la chusma o los “chusmeros”. Pasaban en grupos cerca de nuestro pueblo pero no se quedaban. Uno o dos años después empezaron a llegar otros grupos más numerosos y mejor armados. Eran paramilitares que iban a confrontar con la ‘chusma’. Vinieron los enfrentamientos y ahí empezó a caer la población civil.

Las mujeres afroindígenas andaban, de acuerdo con sus costumbres y cultura, con sus senos descubiertos o con maquillaje. De la cintura hacia abajo usaban prendas pequeñas. Los hombres de la comunidad no veían nada de raro en eso. Pero en cuanto llegaron los grupos armados, las mujeres empezaron a ser violadas. Paradójicamente

las mujeres empezaron a ser violadas. Paradójicamente 2 2 Claudia Martin y Diego Rodríguez. La prohibición

22 Claudia Martin y Diego Rodríguez. La prohibición de la tortura y los malos tratos en el Sistema Interamericano: Manual para víctimas y defensores. Serie de Manuales de la OMCT, Vol. 2. Gine- bra. 2006. Pág. 116.

28

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos ellas no se sentían abusadas sino

ellas no se sentían abusadas sino culpables de la violación porque los victimarios les decían que se lo habían buscado por andar descubiertas. Un impulso espontáneo me llevó a hablar con las víctimas de violación. Todavía no entiendo por qué lo hice. Un día me senté a conversar con ellas. Me oían y poco a poco se fueron convenciendo de que tenían derecho a que nadie las tocara. De pronto ellas mismas empezaron a dialo- gar y a pasarse la voz unas a otras. Así terminé siendo líder femenina, sin pensarlo ni pretenderlo.

Violaban a cualquiera y en cualquier lugar. Entraban a las casas empujando puertas, dando patadas, en el día o tarde de la noche, para sacar a la hija o a la mamá. Nin- guno de los de la familia que estuviera allí podía gritar porque el grito era la sentencia de muerte para cualquiera que estuviera presente. Violaban en la misma casa o afuera de la vivienda; cometían abuso sexual en los ríos y en las playas que tienen mucha vegetación.

Supimos que esos grupos no solo querían doblegarnos sino que se iban a quedar con nuestras propiedades. Tratamos de mandar denuncias a las autoridades y escribimos cartas a Bogotá. Pero los sobres fueron interceptados y nos los devolvieron mostrándo- los para que supiéramos que ellos los tenían. Así fue como terminé convirtiéndome en víctima de aquello que había combatido (…) de violencia sexual 23 .

Hechos de violencia intensos: En medio de lo que las víctimas son capaces de llegar a tolerar como el accionar frecuente de los victimarios, “se presentan he- chos especialmente abruptos de extrema violencia que destruyen la capacidad de construir historia, en tanto exceden los parámetros de lo previsible, no es posible imaginar una experiencia de terror como una violación” 24 , o una masacre. Las víctimas no pueden dejar de sorprenderse con lo que los victimarios son capaces de hacer a la hora de generarles dolor o temor, en el momento de demostrarles su poder, incluso más allá de los límites de la muerte, de lo que es soportable para un ser humano.

La segunda parte del testimonio, evidencia cómo una misma persona puede ser víctima en momentos distintos de su vida de varios hechos de violencia que se caracterizan por su intensidad:

23 Síntesis del testimonio de María Eugenia Urrutia publicado por El Espectador, 16 de julio de 2011: “Fui abusada frente a mi hija y mi compañero” (Primera parte).

24 Carlos Sluzki. Violencia familiar y violencia política: implicaciones terapéuticas de un modelo general. En: Dora Fried Schnitman (Comp.) Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad. Paidós. Buenos Aires. 1994. Págs. 351-370.

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La tortura en Colombia, susurro incesante También fui obligada a salir del pueblo. Los hombres

La tortura en Colombia, susurro incesante

También fui obligada a salir del pueblo. Los hombres que me hicieron daño me dieron 24 horas para irme. Me dijeron que todos aquellos que tuvieran conversaciones con la guerrilla o que hubieran denunciado lo que pasaba en el pueblo, tenían que irse. Como ellos sabían que yo hacía denuncias y mandaba cartas me insultaron de una forma que no quiero repetir; me insistieron en que yo estaba poniendo a la población en contra de ellos y me advirtieron que me fuera con mis hijos. A la noche siguiente tuve que salir. Tenía unos 28 años y tres hijos muy pequeños. Encima de todo, estaba embarazada. Yo vivía con mi compañero y mis hijos. Fui abusada frente a mi hija y frente a mi compañero. A él se lo llevaron esa misma noche con ellos.

Recogí lo que pude y tuve que salir por una vía muy difícil porque la única manera de irme rápido era en canoa y yo no sabía manejarla bien. La necesidad me obligó a salir de noche con mis niños y no tenía ni un canalete o palanca para avanzar. Me tocó impulsar la canoa con las manos.

Hemos sobrevivido pero hoy ha vuelto a ser difícil porque las persecuciones por exigir los derechos de la organización que ahora represento, me han puesto otra vez en la mira. Porque en las reclamaciones que hemos presentado a veces contra el mismo Esta- do, pusimos unas denuncias y a los tres días, unos tipos armados llegaron a preguntar qué estaba denunciando. Ellos tuvieron inmediatamente copia de la denuncia.

No solamente me han amenazado. Volví a ser violentada sexualmente junto con otra compañera de Afromupaz en la población de Mosquera. Estábamos en la oficina de Afromupaz, y cuando salimos a la calle con mi compañera, secretaria de la Asocia- ción, fuimos obligadas a subir a un carro. Al principio parecía un robo. Un hombre le rapó el bolso a mi compañera. Otro que estaba cerca, le puso el pie al ladrón y no- sotras creímos que nos estaba ayudando a detenerlo. Pero él hacía parte de la banda. Nos obligaron a subir al vehículo y nos llevaron a Mosquera. Allí nos metieron a una casa aparentemente desocupada y nos violaron y torturaron. Mientras nos torturaban, nos mostraban las denuncias que habíamos hecho y los nombres de las personas que habíamos denunciado 25 .

En síntesis, son estas tres características juntas (frecuencia, intensidad y fluctuación del nivel de amenaza) las que evidencian que en el contexto colombiano es posible identificar conjuntos de hechos violentos que cumplen con varios de los parámetros con los cuales se suelen describir los actos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes en relación también con intencionalidades bien delimitadas y complejas.

también con intencionalidades bien delimitadas y complejas. 2 5 Síntesis del testimonio de María Eugenia Urrutia

25 Síntesis del testimonio de María Eugenia Urrutia publicado por El Espectador, 16 de julio de 2011: “Fui abusada frente a mi hija y mi compañero” (Segunda parte).

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos 2. El contexto desde lo invisible

2. El contexto desde lo invisible

la tortura y otros tratos 2. El contexto desde lo invisible La posibilidad de realización o

La posibilidad de realización o de concreción de los derechos de verdad, justicia y repa- ración de las víctimas, se ha visto afectada por varias situaciones:

En primer lugar, el hecho de que el sistema de justicia transicional haya sido concebido como un mecanismo de superación del conflicto armado centrado en los victimarios, incluso de respuesta a sus peticiones y expectativas de inclusión, generó de entrada un desbalance entre la prioridad que se le dio a los intereses de los victimarios y el ejercicio de los derechos de las víctimas.

Así, en la Ley de Justicia y Paz, se priorizó a los victimarios tanto desde la perspectiva de la pena, como de cara a una obligación de confesión que nunca se dio. Mientras tanto lo que se exige a los “postulados” (no imputados ni sindicados) en el proceso de Justicia y Paz es que relaten lo sucedido; son ellos quienes hacen las declaraciones partiendo de sus respectivos intereses al respecto. Por ejemplo, la posibilidad de que los postulados sean excluidos por delitos de lesa humanidad ha ido en detrimento de que incluyan en su testimonio los actos que podrían llegar a tener dicho carácter como la violencia sexual, la tortura.

Sentí rabia cuando le escuché decir a Juancho Dique que no se había dado tortura, que la orden era sólo dar un tiro de gracia o degollar. ¿Acaso no es tortura cuando a una persona la toman por la fuerza y un perro le come la cara viva? ¿No es tortura cuando introducen un arma detrás del oído y luego le cortan la oreja? ¿No es tortura cuando con un cavador le dan golpes a una persona hasta acabar con su vida? ¿No es tortura cuando a algunas mujeres viven directamente los hechos? ¿No es tortura cuando a la persona le cortan el tendón de Aquiles, el tabique de la nariz, el pecho? Entonces ¿Qué es, para ese señor, tortura? 26 .

Como resultado, los actos cometidos por los victimarios no han tenido la misma cali- dad o peso en el relato ni en su valoración, de forma tal que delitos como homicidios, masacres y desaparición forzada resultan de mayor interés y se consideran más tipifica- bles que las violaciones y la tortura, muchas veces no relatadas o surgidas en el relato como los detalles de los delitos “más graves” o como conductas individuales. Todo lo

“más graves” o como conductas individuales. Todo lo 2 6 Carta de una víctima conocida en

26 Carta de una víctima conocida en la Semana de la Verdad en los Montes de María y publicada en Verdad Abierta con el título “Mi verdad sobre Mampujan”. 22 de julio de 2010. Disponible en: http://www.verdadabierta.com/nunca-mas/229-perfiles/2582-mi-verdad-sobre-mampujan

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La tortura en Colombia, susurro incesante anterior ha implicado nuevos y mayores sacrificios para las

La tortura en Colombia, susurro incesante

anterior ha implicado nuevos y mayores sacrificios para las víctimas, en la medida en que la realización de su derecho a la justicia tiene como escenario los acuerdos previos entre los victimarios y el gobierno.

En segundo lugar, en relación con el derecho a la reparación, lo que han venido en- frentando las víctimas es una reparación administrativa que cuantifica y tasa el valor

a indemnizar desde un único referente económico, desde parámetros monetarios, que

dejan en un segundo plano otros aspectos inherentes al daño e ignoran los procesos de

rehabilitación y acompañamiento psicosocial que dichos daños suponen.

Se trata de un discurso institucionalizado con el que se encuentran las víctimas que acuden al Sistema Nacional de Atención Integral a Población Desplazada, donde la información es equívoca y/o parcial contribuyendo a que confundan la indemnización

con la reparación integral o la atención humanitaria de emergencia con la restitución. Son también los efectos perversos de la “indemnización” cuando no va articulada con

la efectiva garantía de los derechos a la justicia, verdad y no repetición, a lo cual se su-

man precarias condiciones de vida de muchas de las víctimas que hacen materialmente imposible que no entren en la dinámica asistencialista institucional.

No en vano algunos sectores insisten en que se acuda al concepto “reparación o jus- ticia transformadora” a la hora de debatir la definición y alcances habituales de la restitución, entendida como la realización de medidas para el restablecimiento de la situación anterior a las violaciones de los derechos humanos o a infracciones al dere- cho internacional humanitario:

“Un enfoque transformador implica asumir las reparaciones desde un punto de vista al- ternativo y concebirlas con una doble dimensión: como la respuesta específica al daño ocasionado por la violación, y como una herramienta que pretende hacer frente a las condiciones de discriminación, violencia y exclusión que dieron origen o facilitaron la comisión de la violación, y transformarlas democráticamente (Saffón y Uprimny, 2008). En esa medida, además de constituir la respuesta específica a un daño sufrido por una per- sona con ocasión de una violación a sus derechos, sería una herramienta que puede des- encadenar un proceso que lleve a la superación de las discriminaciones y exclusiones” 27 .

En otras palabras, desde la perspectiva de algunas organizaciones no tendría sentido que se restablezcan condiciones de discriminación o exclusión previas a los hechos de violencia y por tanto la reparación debe dirigirse a las condiciones estructurales, históricas y políticas que han sostenido la violencia.

históricas y políticas que han sostenido la violencia. 2 7 Diana Guzmán. “Reparaciones con enfoque de

27 Diana Guzmán. “Reparaciones con enfoque de género, el potencial para transformar la discri- minación y la exclusión”. En: ¿Justicia desigual? Género y derechos de las víctimas en Colombia. UNIFEM. Bogotá. 2009. Pág. 185.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos En tercer lugar, la falta de

En tercer lugar, la falta de investigación, judicialización y sanción de los responsables directos e indirectos de los actos de tortura por parte de las autoridades competentes. Esta impunidad 28 no sólo implica la ausencia de justicia para las víctimas; además no se suspende la intencionalidad de los delitos cometidos por los victimarios, sino que por el contrario resultan apuntalados desde el derecho mismo:

El camino para esto fue el de analizar casos concretos en los que se invoca una situa- ción extrema que justificaría ciertas acciones, sea de tortura o la alianza con crimina- les, para combatir un mal mayor, sea el terrorismo o la subversión. Pero los que serían casos aislados, cuyo juzgamiento correspondería a los jueces, se ha convertido en decisiones democráticas que elevan a norma general el uso de la violencia o su perdón como medios para enfrentar amenazas mayores. La Ley Patriota en Estados Unidos, la Ley de Justicia y Paz en Colombia o las propuestas de reforma constitucional que pro- mueven el perdón y el olvido, son ejemplos de esta tendencia a anteponer la política al derecho, las razones de conveniencia a las razones de principio 29 .

de conveniencia a las razones de principio 2 9 . 3. Aproximación a la tortura desde

3. Aproximación a la tortura desde otras categorías y narrativas

3.1. tortura y seguridad: De la seguridad democrática a la seguridad para la prosperidad democrática

Las llamadas doctrinas de “seguridad nacional” tienen un origen común: A media- dos del siglo XX, en ciertas áreas del gobierno estadounidense existía la convicción de que el bloque comunista tenía como principal objetivo el convertirse en la única potencia mundial y así expandir su modelo social y económico, lo cual a su vez obligaba a EEUU a implementar una estrategia encaminada a frenar el avance del co- munismo en Latinoamérica, que finalmente se concretó durante años de interven-

que finalmente se concretó durante años de interven- 2 8 Entendemos que hay impunidad “ cuando

28 Entendemos que hay impunidad cuando frente a un acto antijurídico y atentatorio de los

derechos humanos y/o del Derecho Internacional Humanitario, no se realizan los procesos judi- ciales o estos resultan amañados; de tal manera que los perpetradores de estos actos no resultan responsabilizados de los mismos y no reciben un castigo justo y apropiado según el daño causado

a las víctimas. En el caso del Estado, se entiende por impunidad, cuando éste no emprende las

investigaciones serias con el fin de buscar, detener, procesar, juzgar y condenar apropiadamente al

o a los culpables de las violaciones, por acción u omisión, de los derechos humanos”. Corporación

AVRE. Efectos psicosociales de la impunidad. Proceso de formación de terapeutas populares y mul- tiplicadores en acciones psicosociales en un contexto de violencia sociopolítica. MAP 4. Bogotá. Agosto de 2002. Pág. 13.

29 Rodolfo Arango. Derechos humanos como límite a la democracia, análisis de la Ley de Justicia y Paz. Universidad de los Andes, Grupo Editorial Norma. Bogotá. 2008. Pág. 62.

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La tortura en Colombia, susurro incesante ción con lógicas tales como: primero, responder a conceptos

La tortura en Colombia, susurro incesante

ción con lógicas tales como: primero, responder a conceptos de defensa y seguridad nacional, incluido el mercado de capitales; segundo, la validación de violaciones de derechos humanos como acciones necesarias para evitar la temida instauración del comunismo, siendo presentadas como un daño colateral o un sacrificio menor; en tercer lugar, se propagó una visión amplia del “enemigo”, de forma tal que no sólo se señalaban como “enemigos” a personas o grupos rebeldes frente a un gobierno/ régimen determinado (siempre aliado de EEUU), sino también a quienes podían llegar a constituirse en una alternativa civil de cara al ya mencionado concepto de seguridad nacional, lo cual con el tiempo llevó a que se instauraran en nuestros paí- ses discursos saturados de términos para catalogar a los supuestos enemigos como “amenaza de seguridad”, “subversivos”, “terroristas”, “traidores de la patria”, entre otros.

Este breve recuento histórico resulta fundamental para enmarcar la relación que desde entonces existe entre las llamadas doctrinas de seguridad nacional y la tortura, en la medida en que la primera ha servido de argumento para justificar y promover el uso de métodos atroces diseñados para eliminar y neutralizar al enemigo, incluida por supuesto la tortura.

Colombia no ha sido la excepción dentro de los países latinoamericanos a la hora de adoptar una doctrina de seguridad nacional. El gobierno de Julio Cesar Turbay (1978- 1982) instauró el Estatuto de Seguridad para contrarrestar a los grupos rebeldes sur- gidos en la década anterior. Uno de los aspectos más controvertidos de este estatuto fue el que estableció que los acusados por delitos de extorsión y alzamiento de armas, entre otros, serían juzgados por la justicia penal militar, en consejos verbales de guerra. Fue bajo ese esquema de combatir al enemigo propio de la seguridad nacional que a finales de los ochenta se dieron todas las condiciones para el genocidio de la Unión Patriótica, pues en ellos/as se materializaba un liderazgo de izquierda que no podía prosperar:

“Tres rasgos centrales configuran la especificidad de esta persecución sistemática. En primer lugar, la intencionalidad de los autores de la cadena de acciones criminales ha sido acabar con el grupo político o, al menos, expulsar de la vida pública a sus sobre- vivientes y a las bases sociales que han resistido la ola de violencia (…) En segunda instancia, la perpetración del genocidio en sí misma pone en duda tal condición demo- crática, y cuestiona seriamente esa institucionalidad toda vez que las modalidades de persecución utilizadas han conjugado tanto formas legales –a través de disposiciones de carácter jurídico y administrativo– como medidas ilegales –“guerra sucia”, opera- ciones encubiertas, campañas de estigmatización oficial, acción paramilitar, etc.–. En tercer lugar, cabe destacar que los graves hechos de persecución se han llevado a cabo durante un prolongado período que abarca dos décadas y seis gobiernos de diferente filiación política, lo que demuestra que la intencionalidad persecutoria ha perdurado

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos en el tiempo, y ha tenido

en el tiempo, y ha tenido unas consecuencias determinadas para el grupo político y para la convivencia social en Colombia” 30 .

Quizás el ejemplo más contundente de aplicación de la doctrina de seguridad nacio- nal en nuestro país corresponde a la propuesta de seguridad democrática de Álvaro Uribe, tal y como se evidencia en su texto de presentación: “Hay que trazar una línea nítida entre el derecho a disentir y la conducta criminal. Sólo cuando el Estado castiga implacablemente el crimen y combate la impunidad hay plenas garantías para ejercer la oposición y la crítica. La antípoda de la política democrática es el terrorismo, que preten- de imponer por la violencia su voluntad sobre los otros, al costo de la vida de miles de civiles. (…) Frente al terrorismo sólo puede haber una respuesta: derrotarlo. Los colom- bianos no cederemos ante esa amenaza. La vamos a derrotar con la colaboración de toda la ciudadanía. El concepto clave aquí es solidaridad. Solidaridad entre los ciudadanos y solidaridad con la Fuerza Pública31 .

La política de “Seguridad Democrática” combinó dos grandes doctrinas de defensa: por un lado, el fortalecimiento de la fuerza militar con acciones y presencia de los órganos de seguridad a lo largo del territorio nacional en función de una “guerra total” que de- rivó en despliegues masivos de capacidad artillera, armamento blindado, grandes con- centraciones de tropas, la creación de unidades de soldados campesinos, y el aumento del presupuesto asignado a la defensa nacional, entre otros; y por otra parte, una doctrina de guerra de baja intensidad en lo social basada en que la sociedad civil debe colaborar para obtener éxitos militares; de aquí la creación de redes de cooperantes, el ofrecimiento de recompensas a informantes, la realización de jornadas cívico militares, caravanas turísticas acompañadas por la fuerza pública, entre otras estrategias de con- trol social basadas en la militarización de la vida cotidiana.

Fueron 8 años de implementación de la política de Seguridad Democrática a lo largo de los cuales fueron cobrando fuerza como parte del discurso dominante:

•

La figura infaltable del Presidente Álvaro Uribe como el salvador de la crisis na- cional, con un perfil mediático que destacaba sus grandes capacidades y valores morales individuales (imagen masculina tipo superhéroe), al mismo tiempo que se mostraba su estilo sencillo, trabajador, venido de abajo, campesino de poncho y sombrero.

30 Iván Cepeda. “Genocidio político: el caso de la Unión Patriótica en Colombia”. http://www. desaparecidos.org/colombia/fmcepeda/genocidio-up/cepeda.html. Citado en las fichas de análi- sis de contexto que hacen parte del Sistema de Registro y Monitoreo de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

31 Carta del Presidente de la República Álvaro Uribe Vélez. En: Política de Defensa y Seguridad Democrática. Presidencia de la República y Ministerio de Defensa Nacional. 2003.

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La tortura en Colombia, susurro incesante La permanente lucha contra el terrorismo, sin reconocer, siquiera

La tortura en Colombia, susurro incesante

La permanente lucha contra el terrorismo, sin reconocer, siquiera mencionar, la existencia de un conflicto armado.La tortura en Colombia, susurro incesante Generalización de prácticas tales como “todo se vale” y “el

Generalización de prácticas tales como “todo se vale” y “el fin justifica los me- dios”, asociadas implícitamente con otros contenidos en torno al sacrificio de los derechos individuales o a que resultaba imperioso que “las reglas de juego” (es decir los derechos) se acomodaran a las circunstancias e intereses coyunturales.siquiera mencionar, la existencia de un conflicto armado. La identidad nacional como el bien mayor, el

La identidad nacional como el bien mayor, el patriotismo vestido de amarillo, azul y rojo.se acomodaran a las circunstancias e intereses coyunturales. Al respecto Rodolfo Arango afirma que “La visión

Al respecto Rodolfo Arango afirma que “La visión neoconservadora es representada por personas como Bush y Uribe, quienes están dispuestos a ofrendar los derechos individuales en el altar de un pretendido bien común. Tal pensamiento religioso, basado en el sacrificio del individuo a favor de la colectividad, retrocede cientos de años en la historia y desco- noce la experiencia ganada dolorosamente por la humanidad como consecuencia de dos guerras mundiales y el exterminio del pueblo judío” 32 .

No es casual que durante los años de implementación de la política de Seguridad Democrática se haya deteriorado la situación de las víctimas en la medida en que el mandato, no sólo de combatir al enemigo terrorista, sino de vencerlo, se configuró en un escenario de mayor sometimiento, mayor presión, control social y político que favoreció prácticas de violaciones de derechos humanos y de infracciones al DIH así como su mimetización como acciones legítimas de defensa; claro ejemplo fueron las ejecuciones extrajudiciales que fueron presentadas como exitosas bajas en combate, y que hoy en día se conocen como “falsos positivos” gracias a las denuncias de los/as familiares y organizaciones de derechos humanos. Esta dinámica también involucró a la

tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, tal y como lo plantea

la Coalición Colombiana contra la Tortura cuando señala que entre julio de 1998 y

junio de 2003 se registraron por lo menos 187 hechos de tortura atribuidos a la fuerza pública, mientras que entre julio de 2003 y junio de 2008 esa cifra llegó a 337 casos, evidenciando un aumento del 80,2% 33 .

A lo cual se suma que, durante el mismo, período también se incrementó la estigma-

tización e invisibilidad de las víctimas, en relación con dos dinámicas superpuestas 34 :

en relación con dos dinámicas superpuestas 3 4 : 3 2 Rodolfo Arango. Derechos humanos como

32 Rodolfo Arango. Derechos humanos como límite a la democracia, análisis de la Ley de Justicia y Paz. Universidad de los Andes, Grupo Editorial Norma. Bogotá. 2008. Pág. 17.

33 Coalición Colombiana contra la Tortura. Informe alternativo, tratos crueles, inhumanos o degra- dantes. Colombia 2003-2009. Pág. 11.

34 Se integran aspectos del análisis de contexto realizado con el equipo de la Corporación Víncu- los, los cuales serán retomados con mayor detalle en el capítulo dedicado a cómo significan las víctimas los hechos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos • Al “no existir conflicto armado”
•

Al “no existir conflicto armado” y dados los procesos de desmovilización de los grupos paramilitares así como las sonadas victorias frente a las FARC, se dedu- jo que no habría víctimas recientes… ¿Víctimas de quién? ha sido la pregunta, como si el problema fuera la credibilidad de las víctimas y no la negación del evidente conflicto armado.

•

El

hecho de exigir la garantía de los derechos reivindicándose como víctima resul-

tó como una acción contraria al bien común, producto de una imagen pública de

las víctimas que combinó cuestionamientos por las ventajas de las que se bene- fician en detrimento del presupuesto y la atención de otros grupos vulnerables,

y por otro, que las señala como sospechosas, “no se es víctima porque sí… algo hizo, en algo andaba”.

El nuevo gobierno tiene su propia versión de seguridad, que en poco se diferencia de la apuesta anterior; prueba de ello son valoraciones como las que aparecen en el Plan de Desarrollo:

Después de 8 años de implementación de la política de seguridad democrática, hoy

el país disfruta de mejores niveles de seguridad con respecto a aquellos existentes una

década atrás. El fortalecimiento de la Fuerza Pública –primordialmente en lo relacionado con el pie de fuerza, la movilidad, la inteligencia–, orientado por una política de segu- ridad y defensa con objetivos claros e impulsada con la voluntad política del gobierno

nacional, permitió crear las condiciones necesarias para fortalecer la presencia estatal y avanzar en el desarrollo social y económico y en la reducción del desplazamiento forzoso en el país. Como resultado de estos esfuerzos, el Estado recuperó para sus ciudadanos la mayor parte del territorio nacional que se encontraba bajo la influencia violenta de los Grupos Armados al Margen de la Ley (GAML), que comprenden a las FARC, el ELN

y las Bandas Criminales (BACRIM). (…) No obstante estos significativos avances, las

amenazas no han desaparecido e intentan transformarse para aguantar la acción de la Fuerza Pública y mantener su postura desafiante al Estado y a la democracia” 35 .

Visto así, el reciente reconocimiento de la existencia del conflicto armado o la sanción de la Ley de Víctimas pueden llegar a constituirse en un escenario menos adverso, pero no se traducen en el cuestionamiento de la apuesta de seguridad y defensa que viene de atrás. No en vano en el Plan de Desarrollo presentado por el gobierno Santos se destinó alrededor del 14% del presupuesto a su consolidación en varias regiones del país, valor que es más del doble de lo que se dedicará para atender los efectos de la ola invernal 36 .

para atender los efectos de la ola invernal 3 6 . 3 5 Plan Nacional de

35 Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014, Capítulo V “Consolidación de la paz”, pág. 392. El subrayado es nuestro.

36 La temporada de invierno en los últimos meses del 2010 produjo fuertes aguaceros que causa- ron inundaciones y deslizamientos en diferentes zonas de Colombia. El gobierno del Presidente

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La tortura en Colombia, susurro incesante El presidente Juan Manuel Santos ha sido claro en

La tortura en Colombia, susurro incesante

El presidente Juan Manuel Santos ha sido claro en torno a por qué y para qué Co- lombia requiere seguridad y lo ha sintetizado como “Seguridad para la prosperidad”, cuyo sentido final está directamente relacionado con la prosperidad económica, de forma tal que lo que se espera no es otra cosa que garantizar las condiciones de se- guridad para que inversionistas (nacionales y extranjeros) respalden lo que ha llama- do las 5 locomotoras del desarrollo: vivienda, infraestructura, industria agropecuaria, minería e innovación.

3.2. tortura, cuerpo y terror

Resulta imposible abordar a la tortura sin referirse al cuerpo, no sólo por el uso que hacen del cuerpo los victimarios para infligir la tortura física y/o psicológica, sino por- que sin el cuerpo la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes no serían lo que son, no llegarían a tener el efecto de terror que tienen tanto en las personas, como en sus familias y comunidades.

Siguiendo los planteamientos de algunas organizaciones de mujeres, cuando hablamos

de “cuerpo”, nos referimos a que “el cuerpo constituye la prueba más contundente de nuestra existencia, es nuestra realidad categórica (…) En este sentido, se puede pensar que el primer suelo sobre el cual se configuran signos y símbolos, sentido común, es el cuerpo humano. El cuerpo es el texto en el que se lee el trayecto que define cada vida; en el que quedan plasmados el amor y el odio, las alegrías y tristezas, la memoria y el olvido (…) El cuerpo, en tanto localización inmediata que conforma el lugar y el campo perceptivo,

implica una materialidad inmersa en un proceso histórico (

el carácter construido del

cuerpo como sexuado. (…) Por ello es también el escenario del despojo, es víctima de una utopía que está hecha para borrar los cuerpos” 37 .

)

Qué mejor, entonces, para atacar la dignidad e integralidad de las personas que utilizar su cuerpo, lugar de máxima eficiencia de los dispositivos de control y sometimiento perfeccionados a partir del terror que se produce al hacer de los cuerpos territorios conquistables. Roberto Manero Brito, en “Cuerpo, terror, abyección”, identifica por qué las prácticas para generar terror requieren de los cuerpos de las víctimas para materia- lizarse y ser “efectivas”:

las víctimas para materia- lizarse y ser “efectivas”: Santos declaró el 7 de diciembre la “emergencia

Santos declaró el 7 de diciembre la “emergencia económica, social y ecológica” y la “situación de desastre”, para afrontar la grave emergencia que para ese momento afectaba a 599 municipios de los 1100 existentes en Colombia y dejaba alrededor de 1.300.000 personas damnificadas. 37 Casa de la Mujer y Ruta Pacífica de Mujeres. Cuerpo y militarización: el despojo de nuestro primer territorio. En: X Informe sobre violencia sociopolítica contra mujeres, jóvenes y niñas en Colombia. Mesa de Trabajo Mujer y Conflicto Armado. 2010. Pág. 21.

38

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos “El cuerpo victimizado puede ser, en

“El cuerpo victimizado puede ser, en su momento, el cuerpo del terror, el cuerpo que es testigo impotente de un horror que lo invade, que se sabe objeto de una serie de estrategias inescapables, cuyo resultado será su anonadamiento, su reducción animal y mineral. Es un cuerpo que sufre el terror (…) El cuerpo se constituye como un signo, como una palabra o como un eslabón de una cadena siniestra. Las posturas, la cons- tatación de la violencia sexual, la reducción de la víctima no sólo al signo, sino a la horrible metáfora (zorra, perra…) muestra parte de este cuerpo del terror. La vista del cuerpo exánime, de un cuerpo dócil que no puede resistir más, un cuerpo yaciente, es ya un eje del terror.

Hablo aquí del terror y no del miedo. El miedo es una emoción, colectiva o individual, que se trata de superar mediante una especie de operación mágica (…) El terror co- mienza cuando el cuerpo humano se convierte en objeto-objeto mutilado, alcanzado por los efectos de una cruel metamorfosis” 38 .

Al respecto plantean Lira, Weinstein y Doerr que el cuerpo es transformado por la tortura 39 , la relación de la víctima con su cuerpo es trastocada, de forma tal que el sen- tido de lo propio y de lo íntimo que tiene en el cuerpo límites y fronteras usualmente conocidas, se diluye entre el dolor, el miedo, el asco, la vergüenza, o la posibilidad de dejarse ir, de abandonarse “para no sentir más”.

“Me quita el esparadrapo de la boca y me dice «por cada grito que des, te voy a dar un coñazo”», y empieza a quitarme la ropa, hacía mucha fuerza con las pocas fuerzas que tenía para que no me quitara la ropa, yo hacía mucha fuerza para que no me quitará el pantalón, me quitaron los zapatos, cuando sentí que no tenía la ropa yo le pedí mucho a Dios que me diera fuerzas para cualquier cosa que fuera a pasar porque yo sabía de la brutalidad de los hombres armados (…) todos estaban mirando, había muchos hombres mirando (…) después dijo «el que sigue» y vino el otro (…) yo cerra- ba los ojos y este otro hombre me seguía golpeando y me decía «abra los ojos, ábralos» (… ) yo lo único que pensaba en ese momento era que quería que me dispararán, me quería morir (…) sentía que todo se me estaba yendo (…) no tengo las palabras para describir cómo queda el cuerpo de una mujer después de una violación (…) ni siquiera me podía mirar, además porque no quería hacerlo, quería morirme (…) yo ya no tenía fuerzas, no quería tenerlas, de alguna manera desfallecí” 40 .

quería tenerlas, de alguna manera desfallecí” 4 0 . 3 8 Roberto Manero Brito. Cuerpo, terror,

38 Roberto Manero Brito. Cuerpo, terror, abyección. Ide@s CONCYTEG, Año 3, Núm. 36, 5 de junio de 2008.

39 Elizabeth Lira, Otto Doerr y Eugenia Weinstein. Intento de una fenomenología de la situación de tortura. Revista de Neuropsiquiatría, No. 3. Perú, 1987.

40 Testimonio de Jineth Bedoya en el Programa de televisión “Séptimo día”, emisión del domingo 17 de julio de 2011.

39

La tortura en Colombia, susurro incesante Para complementar esta aproximación, vamos a remitirnos a las

La tortura en Colombia, susurro incesante

Para complementar esta aproximación, vamos a remitirnos a las tres figuras del terror moderno descritas por Manero Brito para analizar el sustrato corporal que existe detrás de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como de algunas de sus respectivas intencionalidades 41 :

“La imposibilidad de la resistencia: el muerto es el cuerpo yacente, el cuerpo que ya puede dar la espalda, el cuerpo que está a merced de su victimario… en su inmovilidad, en su docilidad obligada, el cuerpo se encuentra sin posibilidad alguna de resistir. Ha sido vencido, derrotado. (…) Muestran el poder absoluto del victimario… el victimario no está saciado con su muerte, con la ausencia de resistencia, a partir de ese momento juega con los cuerpos” 4 2 . 42 .

Es justamente esta aproximación a la tortura la que permite enfatizar en la intencionalidad de la tortura directamente relacionada con la muerte, con la intención de matar, de aniquilar a la víctima como una forma de demostrar el poder del victimario sobre quién vive, quién muere y cómo muere.

La tortura puede extenderse más allá de la muerte, resultando devastado- ra en contextos culturales y étnicos específicos: “Así eran las muertes que ellos hacían. Entonces cogían, mataban a una persona y a los cinco minutos mataban a otra; entonces tocaban el tambor y un acordeón para festejar los muertos, tomaban trago y mataban y al fin, así, hicieron todas sus muertes. Apartaron a los adultos que no quisieron matar porque no tenían derecho a

mirar ni llorar a sus muertos. Nadie iba a ver a los muertos hasta que ellos no

dieron la orden

entonces, todo el mundo pasó y nadie lloraba” 43 .

Incluso, cómo probar el éxito militar sino a través de los cuerpos vencidos, dóciles de quienes han sido declarados enemigos; no en vano hemos te- nido que ver una y otra vez las imágenes publicadas masivamente por los medios de los cuerpos de los “subversivos” derrotados y destrozados como única prueba de quién está ganando y quién está perdiendo.

“La pérdida de voluntad: Se le solicita en tanto cuerpo dominado, susceptible de ser controlado, de controlar su voluntad, a través de la humillación y laprueba de quién está ganando y quién está perdiendo. 4 1 Roberto Manero Brito. Cuerpo, terror,

de controlar su voluntad, a través de la humillación y la 4 1 Roberto Manero Brito.

41 Roberto Manero Brito. Cuerpo, terror, abyección. Ide@s CONCYTEG, Año 3, Núm. 36, 5 de junio de 2008.

42 Ibídem.

43 Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. “La danza de la muerte paramilitar en el Salado”: 15 al 19 de febrero de 2000 Memoria y Justicia”. Publicado el 18 de febrero de 2006. Disponible en:

http://justiciaypazcolombia.com/La-Danza-de-la-Muerte-paramilitar,240.

40

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos apropiación del cuerpo, de su colonización

apropiación del cuerpo, de su colonización (…) la víctima aparece nueva- mente como ese “muñeco” de la voluntad de su amo, de su victimario” 44 .

Como ya se ha mencionado, la tortura hace del cuerpo uno de los disposi- tivos privilegiados por los victimarios a la hora de minar la voluntad de las víctimas, ¿puede haber mayor impotencia que la de no tener control sobre acciones cotidianas directamente relacionadas con el cuidado del cuerpo como alimentarse, limpiarse, dormir o la eliminación de excretas? A lo cual se suma el ámbito de la sexualidad como fuente de humillación para las víctimas y de poder para los victimarios.

“Sometimiento al lugar asignado: La idea de ser instrumentos pasivos muestra precisamente esa articulación entre la pérdida de voluntad y el sometimiento. Los diferentes testimonios sobre las atrocidades en los campos de concentra- ción indican que no se solicitaba únicamente la anulación de la resistencia de la víctima, sino su participación entusiasta en el propio proceso de victimiza- ción, en su degradación de su calidad humana, en su colocación en un estatus inferior respecto de sus victimarios dominadores” 45 .

La degradación de las víctimas va de mano con la intención de castigar- las y/o de reducir sus capacidades (individuales, familiares, organizativas

o comunitarias), tal y como se plantea en el Artículo 2 de la Convención Interamericana para prevenir y sancionar la tortura.

Al respecto plantea Emmanuel Levinas que “La violencia no consiste tanto

en herir y aniquilar como en interrumpir la continuidad de las personas, en hacerlas desempeñar papeles en los que ya no se encuentran, en hacerlas trai- cionar no sólo sus compromisos, sino su propia sustancia: en la obligación de hacerles llevar a cabo actos que destruirán toda posibilidad de acto” 46 . He aquí un testimonio que ilustra cómo la tortura somete a las víctimas

a realizar acciones que las llevan al extremo de lo “soportable” desde la

impotencia:

Algunas mujeres fueron obligadas a cocinar, lo que representa una doble humillación para ellas, pues no sólo deben proveer el alimento a quienes están matando a su pue- blo, sino que además deben “servir” a sus verdugos.

44 Roberto Manero Brito. Cuerpo, terror, abyección. Ide@s CONCYTEG, Año 3, Núm. 36, 5 de junio de 2008.

45 Ibidem.

46 Emmanuel Levinas. Totalidad e Infinito. Ensayos sobre la exterioridad. Salamanca: Ediciones Sígueme. 2 Ed. 1987. Pág. 47 y 48.

41

La tortura en Colombia, susurro incesante La victimización de los hombres fue diferente a la

La tortura en Colombia, susurro incesante

La victimización de los hombres fue diferente a la de las mujeres. A ellos los obligaron

a ser el “público” del espectáculo de sangre que se escenificó en la cancha. Los hombres fueron obligados a padecer primero los tormentos y los suplicios de una destrucción que el victimario procuró prolongar y cargar de un sufrimiento excesivo 47 .

Con cuerpo también nos referimos al cuerpo social, al territorio, dada su relevancia como medio para torturar a las víctimas pero también como fin y razón misma de poder por parte de los victimarios. En palabras de Harvey Suárez: “En el espacio social se entrecruzan distintos entornos de significado que son compartidos por personas, grupos y sectores (…) en el caso de las cul- turas territoriales la relación entre vida cotidiana y espacio local es absoluta:

priman las relaciones cara a cara, las relaciones de mayor encuentro y proxi- midad, en gran parte mediante encuentros previstos y relaciones ampliamente inclusivas de larga duración, los mecanismos de control social difuso operan con bastante eficiencia, los mecanismos y espacios de comunicación operan como espacios de definición de las interpretaciones compartidas; los procesos de negociación social son frecuentes” 48 .

De forma tal que el lugar dónde ocurre la tortura no es casual, hace parte de la misma intencionalidad de dañar ya no sólo a las víctimas sino a los vínculos que comparten entre sí y con el territorio que los/as significa y que han significado colectivamente, generando una marca en el lugar que dis- torsiona el sentido identitario que construimos los seres humanos alrede- dor del “espacio vivido”; es la pérdida del lugar propio de una comunidad:

“El terror cambia de sentido cuando se escenifica en un lugar público. El parque prin- cipal y la plaza eran espacios socialmente construidos para el desarrollo de la vida pública de la comunidad de El Salado, los espacios de sociabilidad comunitaria; en el primero están ubicadas la Iglesia y la cancha de microfútbol, allí la comunidad se con- gregaba para los oficios religiosos, las fiestas populares, los juegos, los actos públicos y las asambleas donde se deliberaba sobre los problemas de la comunidad; pero también allí se realizaban las reuniones periódicas que con mensajes coactivos convocaba la guerrilla.

El castigo ejemplarizante es más eficaz si reproduce una situación en la que la víctima

se ha conectado con el enemigo. Si la guerrilla reunía en el parque para arengar, los

Si la guerrilla reunía en el parque para arengar, los 4 7 Comisión Nacional de Reparación

47 Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestra. Grupo de Memoria Histórica. Bogotá. 2009. Taurus y Revista Semana. Pág. 72.

48 Harvey Suárez. Aplazados y desplazados: Violencia, guerra y desplazamiento, el trasfondo cultural del destierro y la exclusión. En: Destierros y desarraigos, Memorias del II Seminario In- ternacional Desplazamiento, implicaciones y retos para la gobernabilidad, la democracia y los derechos humanos. CODHES y OIM. Bogotá. 2003. Págs. 81-120.

42

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos paramilitares reúnen en el parque para

paramilitares reúnen en el parque para matar. Lo que el victimario busca es cambiar el significado del acto y el espacio público vinculado con aquella; pero no sólo eso: La elección del espacio público es deliberada porque con ello lo que se busca es destruirlo, estallarlo e inutilizarlo; borrar su historicidad y agotar la representación de lo público en el horror. Se trata de humillar, crear en unos un sentido de soberanía y potencia ilimitada, y en los otros impotencia y subyugación total. Todo lo que se desenvuelve en el espacio público, el juego, la fiesta y la reunión, quedó re-significado por el terror; se operó una confiscación del espacio público” 49 .

3.3. Dimensión social de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y de degradantes

Aunque ya se han hecho varias alusiones al respecto, queremos dedicar un apartado

particular a una aproximación de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos

y degradantes desde una dimensión social, dada la relevancia de las reflexiones que desde aquí ya se han planteado.

Han sido varias las categorías utilizadas para nombrar y describir cómo y por qué se trasladan o articulan los impactos en las víctimas con lógicas particulares de interac-

ción social y cultural: sociedad traumada, cultura del terror, naturalización o normali- zación de la violencia, entre otros. Unas y otras aproximaciones describen dos lados de

la moneda sobre los que queremos detenernos brevemente:

Por un lado, “para algunos el impacto psicosocial de la violencia política es intangible, pero resulta evidente al ver el miedo con el que viven las personas en campos y ciudades, la desconfianza a partir de la cual se construyen las relaciones, al ver que las personas se mueven permanentemente en la lógica amigo-enemigo; se evidencia también en el dolor, tristeza, angustia y zozobra con la que conviven los familiares de los desparecidos y secuestrados, en la rabia y los deseos de venganza con los que crecen niños y jóvenes que han visto morir a sus padres, madres, hermanos o amigos, en la desesperanza de las madres que han enterrado a sus hijos, en las voces que permanecen silenciadas por las amenazas o las armas, en la dificultad para denunciar y contar con garantías para el ejercicio pleno de sus derechos, en la confusión generalizada frente a los valores so- ciales” 50 .

generalizada frente a los valores so- ciales” 5 0 . 4 9 Comisión Nacional de Reparación

49 Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. La masacre de El Salado: esa guerra no era nuestra. Grupo de Memoria Histórica. Bogotá. 2009. Taurus y Revista Semana. Pág. 62.

50 Corporación AVRE y Corporación Vínculos. Herramientas para conversaciones de apoyo emo- cional. Módulo 3 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psicosocial a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. Bogotá. 2010. Pág. 2.

43

La tortura en Colombia, susurro incesante El impacto de la tortura y otros tratos crueles,

La tortura en Colombia, susurro incesante

El impacto de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes supone la afectación de varios sistemas, tal y como se deduce de la figura retomada de los plan- teamientos de Alicia Paz (ver figura 1, pág. 16), no sólo porque el impacto en las perso- nas se irradia en impactos en los distintos sistemas en los que dicha persona interviene (familiar, escolar, laboral, organizativo, comunitario, cultural, etc.), sino también por- que la intención de los victimarios es tener un efecto de carácter sistémico, generando una reacción en cadena: a medida que disminuyen las capacidades de las víctimas y de los sistemas de los cuales hacen parte, aumenta el control de los victimarios y de las estructuras de poder a las cuales están vinculados.

¿Y el resultado? Una sociedad amortajada en un orden tan ordenado que su caos era mucho más intenso que todo cuanto lo había precedido –un espacio de muerte en la tierra de los vivos donde la incertidumbre de la tortura alimentaba la gran maquinaria de la arbitrariedad del poder, del poder desaforado (…) El espacio de muerte es impor- tante en la creación de significado y de conciencia, y en ninguna parte tanto como en las sociedades donde la tortura es endémica y donde florece la cultura del terror. Está también claro que el victimario necesita a la víctima para crear la verdad, objetivan- do la fantasía en el discurso del otro. Claro está que el deseo del torturador es prosaico:

adquirir información, actuar de concierto con estrategias económicas a gran escala elaboradas por maestros de las finanzas y por las exigencias de la producción. Pero existe también la necesidad de controlar poblaciones masivas, clases sociales enteras, incluso naciones, mediante la elaboración cultural del miedo” 51 .

Veamos dos ejemplos que muestran cómo el grado de afectación y daño se expande, para lo cual retomamos dos apartes del informe del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) sobre la masacre de Bojayá, ocurrida en mayo de 2002 52 :

la masacre de Bojayá, ocurrida en mayo de 2002 5 2 : 5 1 Michael Taussig.

51 Michael Taussig. Chamanismo, colonialismo y el hombre salvaje: Un estudio sobre el terror y la curación. Grupo Editorial Norma. Bogotá. 2002. Págs. 25, 26 y 30.

52 Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. Bojayá: La guerra sin límite. Grupo de Memoria Histórica. Taurus y Revista Semana. Bogotá. 2010. Págs. 121-122.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos Los impactos en los procesos organizativos

Los impactos en los procesos organizativos

La masacre de Bojayá y los eventos de violencia descritos, previos y posteriores a ella, han marcado la historia de la orga- nización comunitaria de las poblaciones afros e indígenas. Su poder de destrucción y vulneración del territorio y de la cultura ha implicado transformaciones significa- tivas, las cuales han sido experimentadas como daños socioculturales, en las formas tradicionales de liderazgo, en los proyectos que orientan sus acciones y en las diná- micas organizativas internas. La presencia constante de la violencia en la región, en- tre cuyas expresiones nefastas se incluye la desaparición de figuras con roles sociales significativos, interrumpe procesos de for- mación y transmisión de saberes propios de cada étnia, lesionando de manera grave la identidad cultural. La muerte de los ancianos y ancianas portadores de la sabiduría, de las matronas y de las muje- res que guían los rituales de nacimiento, celebración y muerte implica la agresión a los procesos de transmisión de saberes de las comunidades negras e indígenas.

Impactos del confinamiento y los controles a la movilidad

La incertidumbre que produce el escena-

rio de la guerra y ciertas medidas como la

restricción de las horas de pesca alteran

fuertemente las dinámicas productivas

y acarrean serias dudas: ¿Para qué sem-

brar si tenemos que volver a salir huyen- do? ¿Para qué sembrar si otros se lo van

a comer? ¿Cómo adelantar las tareas

selva adentro, si podemos ser objeto de acciones armadas? ¿Cómo pescar en el río, si las horas de la buena pesca están restringidas por la autoridades? Dejar de

hacer las tareas cotidianas, perder la ca- pacidad de proveer al hogar del alimento

y del recurso para la sobrevivencia diaria

acarrea un deterioro económico y de la autoestima, una afectación severa a la identidad, pues los saberes y las capa- cidades son parte de los atributos que les permitían a hombres y mujeres sen- tirse útiles, capaces, responsables. Dejar de hacer es sinónimo de incapacidad, inactividad, minusvalía, y también de convertirse en objeto de señalamientos y estigmatizaciones.

Por otra parte, no puede pasarse por alto que no es en cualquier contexto social que la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes llegan a constituirse en una práctica posible y generalizada, es decir que se trata de comunidades y grupos sociales expuestos a un discurso dominante que ha naturalizado y normalizado las violaciones de los derechos humanos, es el caso por ejemplo de las llamadas acciones de “limpieza social” o asesinatos selectivos, que pueden llegar a ser justificados por los habitantes de los sectores donde ocurren como contribuciones a su seguridad.

Antonio Martínez 53 describe 4 expresiones propias de los discursos dominantes en los cuales se valida explícita e implícitamente la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes:

la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes: 5 3 Antonio Martínez. “Modelo de solidaridad

53 Antonio Martínez. “Modelo de solidaridad en la asistencia psicosocial a los sobrevivientes de tortura y de abusos de derechos humanos”. En: Enfoques y metodologías de atención psico-

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La tortura en Colombia, susurro incesante Prácticas de estigmatización y exclusión: La rigidez y absolutización

La tortura en Colombia, susurro incesante

Prácticas de estigmatización y exclusión: La rigidez y absolutización de criterios valorativos y de los esquemas de interpretación de la realidad se traducen en la instauración de patrones de comportamiento homogenizantes que facilitan la identificación de aquellas personas percibidas como diferentes y en esa medida señaladas como potencialmente peligrosas; no es otra cosa que la discriminaciónLa tortura en Colombia, susurro incesante y la exclusión puestas en función de la violencia política.

y la exclusión puestas en función de la violencia política.

Desconfianza: La generalización de que es mejor no confiar en nadie se incre- menta ante estrategias como las redes de informantes, el pago de recompensasla exclusión puestas en función de la violencia política. y otros mecanismos para el manejo de

y otros mecanismos para el manejo de la información y de la comunicación, lo

que se refuerza por ejemplo con la evidencia en el “escándalo de las chuzadas” de que instituciones estatales y gubernamentales desconfiaban de instituciones clave como la Corte Suprema de Justicia, dejando en el ambiente mediático la impresión de que la manera de protegerse es desconfiar, espiar, vigilar, callar.

Desesperanza: La degradación de las condiciones de vida sumadas a la impunidad se traducen en que buena parte de la población se concentre en resolver lo urgen- te del día a día, no hay tiempo ni energía para preocuparse por los problemas de los demás o para desgastarse ante un sistema que no funciona, que es corrupto; esto en parte puede explicar que se haya incrementado el nivel de abstencionis- mo en las elecciones y que la falta de denuncia se siga imponiendo: “dejé así”, “no se complique”, “eso no lleva a ninguna parte” son expresiones habituales que escuchan quienes contemplan la posibilidad de acceder a la justicia. En un escenario así las exigencias de las víctimas se constituyen en un exceso, en una complicación que pocos están dispuestos a respaldar.manera de protegerse es desconfiar, espiar, vigilar, callar. El fin justifica los medios: Se trata de

El fin justifica los medios: Se trata de un mensaje que tiene como supuesto la existencia de un desorden tal a nivel social y económico, que se requiere de me- didas extremas para evitar un daño mayor. En una sociedad como la nuestra, no es de extrañar que cobren fuerza explicativa planteamientos recurrentes en torno de posibles catástrofes que sólo pueden prevenirse con sacrificios y/o gracias al protagonismo de quienes están dispuestos a hacer “cualquier cosa”, lo que sea necesario, validando abierta y oficialmente que “el fin justifica los medios”, de manera que poco se indaga sobre cuáles son esos medios y mucho menos cuáles son los costos a largo y mediano plazo de su implementación.una complicación que pocos están dispuestos a respaldar. Ahora que, frente a las violaciones de derechos

Ahora que, frente a las violaciones de derechos humanos y al conflicto armado, existe un aspecto adicional que hace parte de la lógica social dominante en nuestro país des- de hace varias décadas: hacer a un lado el derecho a la verdad y el deber de memoria.

a un lado el derecho a la verdad y el deber de memoria. social en el

social en el contexto del conflicto sociopolítico colombiano. Terre des Hommes – Italia. Bogotá.

2004.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos “No se trata solamente del derecho

“No se trata solamente del derecho individual que toda víctima, o sus parientes o amigos, tiene a saber qué pasó en tanto que derecho a la verdad. El derecho de saber es también un derecho colectivo que tiene su origen en la historia para evitar que en el futuro las violaciones se reproduzcan. Por contrapartida tiene, a cargo del Estado, el “deber de la memoria” a fin de prevenir contra las deformaciones de la historia que tienen por nombre el revisionismo y el negacionismo; en efecto, el conocimiento, para un pueblo, de la historia de su opresión pertenece a su patrimonio y como tal debe ser preservado. Tales son las finalidades principales del derecho de saber en tanto que derecho colectivo54 .

Negación de la violencia política, directamente relacionada con la invisibilidad de de- litos como la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes así como de sus víctimas, que no es producto de los últimos años, sino que, por el contrario son décadas completas de violencia que han sido silenciadas y censuradas; prueba de ello fue el acuerdo realizado entre 33 periódicos escritos en 1962 para evitar toda polémica sobre las responsabilidades que en la violencia hubieran tenido los partidos políticos:

Sobre el período conocido como “la Violencia”, en el que cientos fueron desplaza- dos y doscientos mil fueron asesinados, se hablaba siempre en pretérito. De acuerdo con los arquitectos del pacto de coalición, para que éste siguiese funcionando era fundamental compartir las cargas del pasado, no evocarlas, obviarlas y, en últimas, dejarlas atrás. Por ello, en discusiones públicas sobre responsabilidades individuales o partidistas en lo ocurrido se recurría a frases sentimentales que evaporaban la culpa haciéndola colectiva.

Los medios escritos no eran ajenos al debate sobre paz y culpas compartidas. Habían participado directamente del conflicto, algunos con editoriales incendiarios que recru- decieron confrontaciones, otros como víctimas de una férrea censura que los limitó durante casi una década a hablar sobre extraterrestres, deporte e historias de amor.

En este contexto, los directores de los cuatro diarios editados en Bogotá deciden que es hora de tomar parte en la estrategia gubernamental; resuelven que es el momento de “movilizar a la opinión frente al fenómeno de la violencia”. Para ello, Guillermo Cano, director de El Espectador, Arturo Abella Rodríguez, director de El Siglo, Roberto García-Peña, director de El Tiempo, y Silvio Villegas, director de La República, citaron

y Silvio Villegas, director de La República, citaron 5 4 En: La cuestión de la impunidad

54 En: La cuestión de la impunidad de los autores de violaciones de los derechos humanos (ci-

viles y políticos). Informe final elaborado y revisado por M. Joinet en aplicación de la decisión 1996/119 de la Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y protección de las minorías de

la Comisión de Derechos Humanos. El subrayado es nuestro.

En la actualización de los principios de Joinet, el derecho a saber es desagregado a su vez en 4

principios: el derecho inalienable a la verdad, el derecho de recordar, el derecho de las víctimas

a saber, garantías para hacer efectivo el derecho a saber. (Informe de Diane Orentlicher, experta independiente encargada de actualizar el conjunto de principios para la lucha contra la impuni- dad, Comisión de derechos humanos, 8 de febrero de 2005).

47

La tortura en Colombia, susurro incesante a un evento magno: una gran reunión con los

La tortura en Colombia, susurro incesante

a un evento magno: una gran reunión con los directores de los 34 periódicos más im-

portantes de todo el país (…) Se comprometieron a “calificar a los autores de violencia simplemente como malhechores y asesinos”, a “no asignarles ningún título político

a los victimarios ni a las víctimas”, a “abstenerse de mencionar los nombres de los

forajidos que continúan asolando campos y aldeas” 55 .

que continúan asolando campos y aldeas” 5 5 . 4. Análisis de contextos locales de ocurrencia

4. Análisis de contextos locales de ocurrencia de la tortura

El siguiente análisis presenta algunas de las características de la tortura y otros tratos

crueles, inhumanos y degradantes en las 4 regiones donde se desarrolló el Proyecto RVT. Se retoman aspectos ya analizados de manera general sobre la tortura, bien por- que explican lo ocurrido a nivel local, bien porque desde lo territorial es posible ahon- dar en algunas de las particularidades de la ocurrencia de la tortura en nuestro país. En todo caso, lo aquí presentado se centra en algunos de los elementos más significativos en relación con las características de la tortura, pero no pretende constituirse en un ejercicio exhaustivo de análisis de contextos locales.

4.1. Bogotá

Tortura e invisibilidad

Bogotá no es ajena a la violencia política y al conflicto armado, no sólo porque es la ciudad que más recibe víctimas, sino porque es uno de los “centros” de poder y con- centración de intereses en torno a la guerra en nuestro país, y en tanto “centro” de poder los actores armados hacen “presencia” en la capital como signo de su poderío, de su capacidad de combate y de control.

De aquí también que en Bogotá se hayan instaurado discursos y prácticas dominantes para naturalizar y normalizar las violaciones de derechos humanos, incluida la tortura

y los tratos crueles, inhumanos y degradantes. Es así que en Bogotá no sólo se repro-

ducen dichos esquemas, sino que ella se constituye en uno de los lugares estratégicos

para originarlos y masificarlos; después de todo, fue “centro” de emisión, divulgación

y legitimación de la apuesta de Seguridad Democrática, tal y como fue abordada pre- viamente.

Democrática, tal y como fue abordada pre- viamente. 5 5 Apartes de artículo de prensa publicado

55 Apartes de artículo de prensa publicado en “El Espectador”: A la espera de una generación menos angustiada. Julio 19 de 2011. El subrayado es nuestro.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos “Los casos de los “falsos positivos”,

“Los casos de los “falsos positivos”, la red de reclutadores de jóvenes en los barrios pobres y las ejecuciones extrajudiciales son un ejemplo extremo de la combinación de esa ilegalidad con los incentivos para “eliminar guerrilleros”, ofrecidos a las Fuerzas Militares por el gobierno en el marco de la política de recompensas. El intercambio entre permisividad para las operaciones del narcotráfico y la oferta de jóvenes que luego van a ser asesinados presumiblemente para cobrar recompensas o conseguir permisos de descanso del servicio, es una muestra de los extremos a los que puede llevar la corrupción y la distorsión de referentes morales, tal y como lo sostuvo el Fiscal General Mario Iguarán” 56 .

No es casual tampoco que en Bogotá coexistan diferentes dinámicas de asimilación y/o invisibilización de las víctimas, de sus derechos, de los hechos violentos y de sus impactos, facilitando que las historias individuales y familiares se diluyan en medio de la gran dinámica urbana. Veamos algunas de dichas prácticas dominantes que contri- buyen a la invisibilidad de las víctimas, y desde ahí a que la ocurrencia de la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes siga presentándose:

Predomina la convicción de que no hay conflicto o de que alcanzamos el tan anhelado postconflicto gracias a la “victoria” militar sobre los actores armados o a la eficacia de los procesos de desmovilización.tratos crueles, inhumanos y degradantes siga presentándose: Asesinatos selectivos y ejecuciones extrajudiciales en

Asesinatos selectivos y ejecuciones extrajudiciales en varias localidades de Bo- gotá son calificadas como acciones de “limpieza social” necesarias para el “bien común”, reproduciendo el esquema de que el “fin justifica los medios”.armados o a la eficacia de los procesos de desmovilización. Involucramiento de las víctimas en las

Involucramiento de las víctimas en las dinámicas de la violencia urbana, en las redes de explotación sexual, narcotráfico, sicariato, cobro de vacunas, robos, etc. Violencia urbana que se ha constituido en el escenario ideal para la mimetización del control territorial y poblacional por parte de los actores armados.el esquema de que el “fin justifica los medios”. “Todo el problema parece reducirse a una

“Todo el problema parece reducirse a una guerra por el control del narcomenudeo al sur de la capital.

En Soacha, un municipio de Cundinamarca que limita con las localidades de Bosa

y Ciudad Bolívar y está cerca a Kennedy y Tunjuelito, la situación de violencia ha

empeorado en los últimos años, pues esquemas de grupos delincuenciales se han tras- ladado allí desde el Pacífico y los Llanos Orientales, transformándose muchos de ellos en “bandas criminales”.

Estas bandas delincuenciales, que tienen diversos orígenes (guerrillero, narcotraficante

o paramilitar), han intentado quedarse con el negocio de la droga en Bogotá y los

grupos artísticos supondrían un obstáculo. En primer lugar, porque son potencialmente

un obstáculo . En primer lugar, porque son potencialmente 5 6 Mauricio Romero y Angélica Arias.

56 Mauricio Romero y Angélica Arias. “Bandas criminales, seguridad democrática y corrup- ción”. En: Observatorio del Conflicto Armado de www.nuevoarcoiris.org.co. Diciembre de 2008. Pág. 41.

49

La tortura en Colombia, susurro incesante centros de unión de la comunidad que podría juntarse

La tortura en Colombia, susurro incesante

centros de unión de la comunidad que podría juntarse para repudiar el expendio de droga. En segundo lugar, porque le dan una alternativa para ocuparse a los jóvenes de esas localidades, que se convierten entonces en objetivos más difíciles de un posible reclutamiento57 .

Lógica urbana donde, además, las víctimas se encuentran con que la diversidad que viene con ellas también es fuente de nuevos riesgos. Ser negra o ser negro, indígena, artista, joven, homosexual, campesino, o venir de otra región, les ubica en la periferia, en los límites entre ser aceptados, muchas veces utilizados, y otras tantas, excluidos, margina- lizados o declarados ajenos, extranjeros, invasores, nuevos peligros para la ciudad.

Bogotá a pesar de ser la expresión masiva del discurso dominante, también ha cons- truido alternativas y “líneas de fuga”, de forma tal que existe y persiste una confluen- cia de movimientos sociales, organizativos, sindicales, barriales/comunitarios, incluso académicos, que tienen otras apuestas y opciones frente al conflicto armado, la violen- cia política, las víctimas y sus derechos a la verdad, la justicia y reparación, así como al deber de memoria; claro que en tanto opciones alternativas también han sido estigma- tizadas, señaladas y perseguidas, tal como se deja ver en la cita anterior.

La persecución llega a Bogotá

Pero al llegar a Bogotá la persecución no cesa. Según funcionarios de la Alcaldía consultados por CODHES, “otra de las causas del enorme subregistro que se presenta en la capital se debe a que muchas familias se están negando a declarar porque saben que hay gente de los grupos ilegales en la ciudad y temen que al quedar incluidas en el registro sus agresores los encuentren y los asesinen” 58 .

Panorama de la persecución de las víctimas que llegan a Bogotá, que se constituyó en el punto de partida del proyecto, de la oferta de acompañamiento psicosocial en varias localidades de Bogotá y que confirmamos cuando encontramos que el 60% de las per- sonas atendidas en Bogotá ha sido víctima de 2 ó 3 violaciones de derechos humanos, incluso el 20% reportaron más de cuatro violaciones; además, a pesar de que para la gran mayoría de las víctimas atendidas han pasado más de 3 años de la ocurrencia del último hecho de violencia, se mantiene la percepción de amenaza y persecución.

La amenaza es una realidad para las víctimas en Bogotá que no puede desligarse de da- tos en torno a los victimarios o al tipo de delitos cometidos; por ejemplo, al identificar

o al tipo de delitos cometidos; por ejemplo, al identificar 5 7 Pablo Medina. “La amenaza

57 Pablo Medina. “La amenaza del conflicto armado llegó hasta el teatro en Bogotá”. En: La Silla vacía. 27 de agosto de 2011. El subrayado es nuestro.

58 Tomado de: Desplazamiento al límite. Nota de prensa publicada por CODHES el 9 de septiem- bre de 2008.

50

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos que, de las cuatro regiones atendidas,

que, de las cuatro regiones atendidas, es la ciudad con el porcentaje más alto de vícti- mas de la Fuerza Pública (28%), sumado al 32% de victimizaciones cometidas por los grupos paramilitares, lo que nos permitiría inferir que el 60% de los delitos reportados en Bogotá en el Proyecto RVT corresponden a hechos ocurridos por acción directa de integrantes de la fuerza pública o con su anuencia.

Gráfico 3. Presuntos autores reportados por víctimas atendidas en Bogotá.

Fuerza pública Paramilitares Guerrilla No identificado
Fuerza pública
Paramilitares
Guerrilla
No identificado

3%

Otros

15% 28% 22% 32%
15%
28%
22%
32%

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

En cuanto al tipo de delitos cometidos, Bogotá históricamente es un centro urbano receptor de víctimas de violencia política de otras regiones del país, es decir de quienes fueron victimizados en otras regiones y huyen a Bogotá; en particular ha sido visible al interior del proyecto, el incremento de familiares de víctimas de ejecuciones extrajudi- ciales 59 para quienes es claro que la intencionalidad de los actores armados ni siquiera

que la intencionalidad de los actores armados ni siquiera 5 9 Las ejecuciones extrajudiciales son consideradas

59 Las ejecuciones extrajudiciales son consideradas como violaciones conexas con la tortura (Ver Informe de Seguimiento a las Recomendaciones del Comité contra la tortura y otras penas o tra- tos crueles, inhumanos o degradantes, Colombia 2009-2011). Desde hace varios años, familiares de víctimas, ONGs de derechos humanos y la Defensoría del Pueblo vienen denunciando el incre- mento de ejecuciones extrajudiciales en nuestro país con las siguientes características o patrones:

“1) Selección de las víctimas entre los sectores más marginados de diferentes ciudades, especialmente entre jóvenes sin alternativas, propensos a aceptar ofertas de traslado “voluntario” a cambio de propuestas económicas diversas (legales o ilegales). 2. El traslado de las víctimas a lugares en donde su ejecución no despierte reclamos por parte de la población y en donde una vez ejecutados no puedan ser reconocidos ni reclamados por nadie. 3. La presencia de reclutadores profesionales (a veces militares o policías, según se ha denunciado) encargados de atraer a las futuras víctimas. 4. La presentación de las víctimas, ya no tanto como miembros de organizaciones guerrilleras, sino como extorsionistas, delincuentes comunes o miembros de las “bandas criminales emergentes”. 5. Persisten- cia de personal uniformado en realizar las primeras diligencias, la inspección de la escena del crimen y el levantamiento de los cadáveres, y de la jurisdicción penal militar en mantener la competencia en la investigación de estos hechos. Se han vuelto frecuentes los “dobles procedimientos” en casos en

51

La tortura en Colombia, susurro incesante puede clasificarse como sometimiento, castigo o búsqueda de información;

La tortura en Colombia, susurro incesante

puede clasificarse como sometimiento, castigo o búsqueda de información; de aquí que la categoría “otras” sea mayor para Bogotá.

Gráfico 4. Distribución por intencionalidades de tortura / Bogotá.

50% 40% Someter 30% Castigar 20% Obtener información 10% Otras 0%
50%
40%
Someter
30%
Castigar
20%
Obtener información
10%
Otras
0%

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

Justamente, llegar a un contexto urbano como el de Bogotá (con las características que

ya fueron mencionadas) expone a las víctimas a una combinación de persecución/ame-

naza y estigmatización que lleva a muchas personas y familias a asumir el anonimato como estrategia de sobrevivencia, es decir a ocultar su carácter de víctimas y a silenciar parte de su historia.

A lo anterior se suma que las lógicas y estructura del sistema de atención, la poca ca-

lidad de la misma, así como los requisitos y trámites contemplados como parte de los servicios de atención dirigidos a las víctimas, suelen constituirse en barreras de acceso

y permanencia que las apartan de las medidas a las que tienen derecho aumentando

las vulnerabilidades y riesgos a los que pueden llegar a estar expuestas y prolongando

la posibilidad de una solución efectiva, incluidos aquí los programas de protección y

seguridad. Prueba de ello son los altos índices de subregistro en el número de víctimas que llegan a la ciudad y donde las diferencias entre las cifras reportadas por las distin- tas instituciones son una clara muestra de la problemática que enfrentan las víctimas:

Un consolidado publicado en la página Web de la Personería de Bogotá esta semana, ase- gura que luego de haber depurado la base de datos de esa entidad, los desplazados atendi-

la base de datos de esa entidad, los desplazados atendi- que aparentemente se permite que los

que aparentemente se permite que los casos sean llevados por la justicia ordinaria pero continúan simultáneamente llevándose en la jurisdicción penal con otro procedimiento, ubicado muchas veces en ciudades alejadas uno de otro, impidiendo el derecho de defensa y propiciando así la impunidad” (Tomado de “Ejecuciones extrajudiciales: realidad inocultable 2007-2008” del Observatorio de Derechos Humanos y derecho humanitario de la Coordinación Colombia, Europa, Estados Uni- dos, disponible en: www.colectivodeabogados.org/IMG/pdf/Informe_EE.pdf)

52

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos dos por sus diferentes oficinas este

dos por sus diferentes oficinas este año son 47.000, incluyendo el mes de agosto. Esta cifra le da la razón al alcalde Moreno, cuya cifra estimada se aproxima mucho a estas cuentas, pues 200 personas por los 220 días que han corrido del año hasta hoy suman 44.000.

El tema del subregistro en la capital supera el 25% de la población, es decir que por cada 50 familias que declaran, 15 no son reconocidas como desplazadas por Acción Social. Este alto nivel de subregistro explicaría la diferencia entre las cifras que maneja la Alcaldía, alrededor de 40.000 nuevos desplazados entre enero y julio de 2008, y el número reportado por Acción Social, 20.000 en ese mismo período 60 .

4.2. Medellín

La ocurrencia de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes en Mede-

llín no es ajena a la historia del departamento de Antioquia en el surgimiento de las Autodefensas Unidas de Colombia (mediados de la década del ochenta), su expansión

y consolidación tanto en Medellín como en otras regiones del país (1997-2002), así como las características del proceso de desmovilización (2003-2006).

El hecho de que Medellín haya funcionado como sede inaugural del proceso de des- movilización a nivel urbano no evitó que con el tiempo el resultado fuera una mayor degradación de la situación de derechos humanos en la ciudad 61 , de forma tal que hoy

en día las comunas siguen siendo escenario de disputas por el control territorial, ahora entre las llamadas bandas emergentes o BACRIM, las cuales han mantenido la crueldad

y el poderío propio de los grupos paramilitares.

Evidencia de dicha relación, es que los grupos paramilitares han sido identificados como presuntos autores del 46% de los delitos y violaciones de derechos humanos reportados por las víctimas atendidas en Medellín en el marco del Proyecto RVT, si bien no todos los hechos han ocurrido en Medellín, sí en Antioquia y en áreas cercanas de influencia paramilitar.

en Antioquia y en áreas cercanas de influencia paramilitar. 6 0 Tomado de: Desplazamiento al límite.

60 Tomado de: Desplazamiento al límite. Nota de prensa publicada por CODHES el 9 de septiem- bre de 2008. El subrayado es nuestro.

61 La primera desmovilización fue la del Bloque Cacique Nutibara (antes Bloque Metro) en Me- dellín, el 9 de diciembre de 2003, con 868 combatientes y 497 armas. Sobre dicho proceso se ha denunciado que “desde el primer momento quedó en evidencia que hubo mucho de farsa en esta desmovilización. Dos semanas antes habían recogido a simples muchachos de los barrios, o colaboradores, y los habían presentado como miembros de las autodefensas. Pero los verdaderos pistoleros de las temidas bandas, como la Oficina de Envigado, siguieron activos, hasta casi dos años después cuando aparentaron una desmovilización con el Bloque Héroes de Granada. En reali- dad, la Oficina de Envigado siguió activa, y su desarticulación ha sido una tarea difícil. Este doble juego puso en riesgo el proceso de desmovilización en Medellín donde ha crecido la reincidencia de los desmovilizados, así como sus muertes, y su reclutamiento para bandas emergentes” (En Verdad Abierta, Victimarios – Bloque Cacique Nutibara, http://www.verdadabierta.com/victimarios/los-

bloques/415-bloque-cacique-nutibara-)

53

La tortura en Colombia, susurro incesante Gráfico 5. Presuntos autores reportados por víctimas atendidas en

La tortura en Colombia, susurro incesante

Gráfico 5. Presuntos autores reportados por víctimas atendidas en Medellín.

Fuerza pública Paramilitares Guerrilla No identificado Otros 13% 11% 16% 14% 46%
Fuerza pública
Paramilitares
Guerrilla
No identificado
Otros
13%
11%
16%
14%
46%

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

Antes de describir algunas de las características más relevantes de la ocurrencia de la tortura en Medellín, conviene precisar que, si bien los paramilitares son responsables

de la mayoría de los delitos reportados, también la Fuerza Pública y la guerrilla son pre-

suntos autores de un porcentaje representativo de los delitos y violaciones de derechos humanos identificados por las víctimas atendidas. No en vano en el Informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos sobre la situación de derechos humanos en Colombia se plantea:

“Preocupa en particular la situación en Medellín, donde varias personas, incluyendo presuntos delincuentes, habrían sido víctimas de tortura y malos tratos de forma rei- terada. Varias personas bajo custodia policial sufrieron castigos físicos y psicológicos, en ocasiones acompañados de insultos racistas. Los maltratos consistieron, entre otros, en golpes en varias partes del cuerpo, mediante puñetazos y patadas o con armas de dotación, así como descargas eléctricas, quemaduras, aspersión con gas pimienta y asfixia con bolsas de plástico” 62 .

•

Del sometimiento como intencionalidad a nivel urbano

A diferencia de las otras 3 regiones, donde la intencionalidad de sometimiento está

también asociada con otras intencionalidades, en Medellín el sometimiento y la coac- ción priman como finalidad, lo cual cobra sentido en medio de la confrontación por el control territorial y poblacional entre actores armados.

el control territorial y poblacional entre actores armados. 6 2 Informe de la Alta Comisionada para

62 Informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos sobre la situación de derechos humanos en Colombia, presentado el 3 de febrero de 2011. Pág. 17.

54

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos Gráfico 6. Distribución por intencionalidades de

Gráfico 6. Distribución por intencionalidades de tortura / Medellín.

80%

60%

40%

20%

0%

80% 60% 40% 20% 0% Someter Castigar Obtener información Otras

Someter

Castigar

Obtener información

Otras

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

La tortura y los tratos crueles inhumanos y degradantes hacen parte de un modelo de control urbano en el cual confluyen por lo menos 4 formas se sometimiento y coac- ción 63 :

Control social: se trata de un conjunto de medidas que van desde la imposición de códigos de conducta, multas o extorsiones hasta el castigo y/o asesinato de quienes incumplan las reglas así impuestas.

Control político: basado en la captación y regulación tanto de las y los líderes como de los procesos organizativos y políticos, tales como Juntas de Acción Comunal, grupos juveniles, eclesiales, organizaciones de base y otras expresiones comunitarias urbanas. A lo cual se suman las presiones propias de los períodos electorales, así como la perse- cución de quienes se resisten a ser involucrados en dichas dinámicas.

Control económico: concentrado en el manejo de negocios como venta de drogas de uso ilícito y/o armas, robo y comercialización de gasolina, extorsión de trans- portadores, juegos de azar, explotación sexual o ventas ambulantes, así como ge- nerando microdinámicas económicas en torno de préstamos con intereses diarios muy altos que luego derivan en cobros violentos y castigos por el incumplimiento en los pagos.

Control militar: los grupos armados o bandas están organizados de forma tal que en cada barrio o comuna existe una estructura con una unidad de mando claramente establecida, así como jerarquías alrededor de las diferentes responsabilidades y tareas

alrededor de las diferentes responsabilidades y tareas 6 3 Se presenta una breve síntesis del análisis

63 Se presenta una breve síntesis del análisis realizado en las fichas de contexto elaboradas por el equipo zonal y que hacen parte de la Base de datos del proyecto.

55

La tortura en Colombia, susurro incesante por cumplir (vigilancia y patrullaje, cobros, transporte de drogas

La tortura en Colombia, susurro incesante

por cumplir (vigilancia y patrullaje, cobros, transporte de drogas y armas, asesinatos, protección de los comandantes, etc.)

La edad de la torturay armas, asesinatos, protección de los comandantes, etc.) El involucramiento y reclutamiento de adolescentes y

El involucramiento y reclutamiento de adolescentes y jóvenes en las dinámicas de los actores armados con presencia en las comunas de Medellín no es nuevo, ha sido parte de su estrategia no sólo para aumentar el número de personas bajo su mando, sino también para la realización de delitos específicos y como parte de su accionar con los habitantes de la zona. Se trata de una presión permanente sobre jóvenes y adolescen- tes, tanto hombres como mujeres, que combina distintos elementos en medio de la ausencia de oportunidades y del deterioro de las condiciones de vida familiares:

Humillaciones públicas.y del deterioro de las condiciones de vida familiares: Persecución de quienes han intentado mantenerse al

Persecución de quienes han intentado mantenerse al margen o que han liderado alternativas culturales y deportivas.las condiciones de vida familiares: Humillaciones públicas. Control sobre las actividades cotidianas (escolares, de

Control sobre las actividades cotidianas (escolares, de pareja, recreativas, etc.).o que han liderado alternativas culturales y deportivas. Muestras del poder y de los recursos adquiridos

Muestras del poder y de los recursos adquiridos por los/as jóvenes que ya hacen parte de los grupos armados.cotidianas (escolares, de pareja, recreativas, etc.). Discriminación y señalamiento, ser joven es de por sí un

Discriminación y señalamiento, ser joven es de por sí un motivo de sospecha en las comunas.los/as jóvenes que ya hacen parte de los grupos armados. Así las cosas, en medio de

Así las cosas, en medio de la confrontación territorial entre actores armados han sido los y las jóvenes quienes se han convertido en objeto “privilegiado” (no único) de asesinatos, desapariciones y persecuciones. En dicho contexto la tortura y los tratos crueles, inhuma- nos y degradantes que enfrentan los jóvenes responden a una o varias intencionalidades:

Tortura para castigar a quienes son acusados de hacer parte del “bando contra- rio” o por ser sus familiares.los jóvenes responden a una o varias intencionalidades: Tortura para someter a quienes se han resistido

Tortura para someter a quienes se han resistido a involucrarse con los actores armados.parte del “bando contra- rio” o por ser sus familiares. Tortura para obtener información sobre el

Tortura para obtener información sobre el movimiento de un actor armado en un determinado momento o lugar.se han resistido a involucrarse con los actores armados. Tortura para callar a testigos y/o jóvenes

Tortura para callar a testigos y/o jóvenes que han accedido a información clave para uno de los actores armados.de un actor armado en un determinado momento o lugar. Los lugares de la tortura Los

Los lugares de la torturaa información clave para uno de los actores armados. Los lugares donde los actores armados cometen

Los lugares donde los actores armados cometen los actos de tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes hacen parte del dispositivo mismo constituyéndose en formas de marcar los espacios públicos y privados.

56

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos En las comunas de Medellín, las

En las comunas de Medellín, las calles son utilizadas como escenario “ideal” para hu- millar y castigar, así la desnudez forzada no sería tan degradante si no ocurriera en el parque o en una vía principal. No, aquí la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes no sólo ocurren en un lugar de confinamiento oculto, también se le con- vierte en un “espectáculo” público que tiene como condición la presencia de muchos testigos. Sólo así las vejaciones pueden llegar a ser más efectivas socialmente hablando pues se constituyen en prueba cierta de que lo que está ocurriendo en la vecindad está bajo el control y el mandato de un determinado actor.

Lo cual tampoco excluye que a la hora de torturar y matar opten por hacerlo en la casa de las víctimas, ocupando ya no sólo su cuerpo durante varias horas para cometer todo tipo de atrocidades sino también invadiendo el espacio doméstico y la mirada familiar, haciendo suyo cada rincón, instalando símbolos de su poder en los lugares más íntimos. No hay huida posible, del cuerpo torturado, del hogar invadido, de la comunidad vigilada.

En otras palabras, se trata de actores armados que, en tanto estructuras organizadas, no quieren ocultar su carácter de torturadores; por el contrario tienen un marcado inte- rés en que se sepa de su crueldad, pues en ello radica buena parte de su control social y de su estrategia para confrontar a otros bandos en las zonas urbanas.

4.3. Pasto

En Nariño, el conflicto armado se ha caracterizado por la permanente confrontación de la guerrilla y los grupos paramilitares; a diferencia de otras regiones del país, en los últimos años no sólo se presentó un aumento del nivel de confrontación, sino que se expandió geográfica y territorialmente.

Gráfico 7. Presuntos autores reportados por víctimas atendidas en Pasto.

Fuerza pública Paramilitares Guerrilla
Fuerza pública
Paramilitares
Guerrilla

Otros

4%

6%

34% 56%
34%
56%

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

57

La tortura en Colombia, susurro incesante • La tortura confina y desplaza El hecho de

La tortura en Colombia, susurro incesante

•

La tortura confina y desplaza

El hecho de que un número importante de víctimas atendidas en el municipio de Pasto corresponda a población afrocolombiana expulsada por los actores armados de sus territorios ancestrales evidencia de manera contundente los intereses que existen en los diferentes actores armados con presencia en el departamento de Nariño alrededor de dichos territorios étnicos. Intereses ligados con su ubicación geoestratégica en re- lación con las rutas para el narcotráfico y el tráfico de armas, así como por su inmensa biodiversidad y por su riqueza en recursos minerales (aún sin explotar de forma gene- ralizada).

En esa lógica no es casual que las formas que adoptan la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes apunten a romper los vínculos de las comuni- dades afrocolombianas e indígenas con su territorio, generando su posterior des- plazamiento:

“A 17 personas se incrementó el asesinato de indígenas Awá en el resguardo Tortugal Telembí, en la localidad selvática de Nariño. Entre las víctimas se hallan hombres, mu- jeres y tres menores de edad, quienes fueron ultimados con armas de fuego y machete.

La Unidad Indígena del Pueblo Awá (UNIPA) señala que desde 2008 se reactivó la presencia de grupos paramilitares en la región, se radicalizó el accionar de la insurgen- cia, y se incrementó la militarización del Estado.

Toda esta situación ha generado el incremento de la violación de los derechos huma- nos y la profundización de la crisis humanitaria en todo el territorio Awá.

La comunidad Awá ha denunciado continuas amenazas de muerte por parte de las FARC, que los acusa de solicitar la presencia del Ejército en la zona, donde se mueven grupos de las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la banda Los Rastrojos.

La ONIC y la UNIPA en un comunicado denunciaron que a consecuencia del conflicto armado en los últimos 10 años se han cometido «cuatro masacres, aproximadamente 200 asesinatos y 50 afectados por minas antipersonales».

Además, hubo cinco desplazamientos masivos, migración transfronteriza, secuestros, detenciones arbitrarias, reclutamiento forzado, bloqueo de alimentos y medicamentos, utilización de bienes civiles, presión a la población para que sirvan de informantes entre otras formas de agresión” 64 .

de informantes entre otras formas de agresión” 6 4 . 6 4 Apartes del comunicado a

64 Apartes del comunicado a la opinión pública de la Organización Nacional Indígena de Colom- bia (ONIC) y la Unidad Indígena del Pueblo Awá (UNIPA), publicado el 12 de febrero de 2009 por Servicios en Comunicación Intercultural SERVINDI.

58

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos En otras regiones de Nariño, los

En otras regiones de Nariño, los grupos armados se han valido de variadas estrate- gias para garantizar el control territorial tales como el uso de minas antipersonales (municipio de Samaniego), el confinamiento y máximo control de la movilidad por ríos que funcionan como únicas vías de acceso (zona de la Costa Pacífica y norte de Nariño); regulación y/o interferencia en las tradiciones y costumbres de los grupos étnicos o campesinos afectando distintas dimensiones de su vida cotidiana que, además, hacen parte de su identidad colectiva (seguridad alimentaria, formas tra- dicionales de caza y siembra, cuidado del medio ambiente, vestidos tradicionales, ritos, etc.).

De aquí que no sea para nada casual que las intencionalidades que primen en Nariño sean las de sometimiento y castigo, pues como ya se ha mencionado funcionan de manera complementaria en los contextos de confrontación armada y de lucha por el control territorial.

Gráfico 8. Distribución por intencionalidades de tortura / Pasto.

50% 40% Someter 30% Castigar 20% Obtener información 10% Otras 0%
50%
40%
Someter
30%
Castigar
20%
Obtener información
10%
Otras
0%

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

Esta lógica en Nariño tiene una connotación adicional: si bien la tortura y los tratos crueles inhumanos y degradantes se cometen contra personas, las intencionalidades que están detrás de dichos actos apuntan a la conquista de territorios y al exterminio/ expulsión de sus poseedores históricos: sólo en el 2009, el desplazamiento en Nariño afectó a 25.772 personas, de las cuales 10.683 fueron desplazadas en 20 eventos masivos, haciendo de Nariño el departamento con mayor cantidad de población expul- sada de forma masiva para ese año 65 .

expul- sada de forma masiva para ese año 6 5 . 6 5 Datos tomados del

65 Datos tomados del Boletín informativo de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Des- plazamiento Forzado, No. 76, Bogotá, 17 de enero de 2010.

59

La tortura en Colombia, susurro incesante Víctimas sin organizaciones La dimensión social que pueden llegar

La tortura en Colombia, susurro incesante

Víctimas sin organizacionesLa tortura en Colombia, susurro incesante La dimensión social que pueden llegar a tener la tortura

La dimensión social que pueden llegar a tener la tortura y otros tratos crueles, inhu- manos y degradantes se evidencia cuando la presión ejercida sobre líderes sociales se traduce en el debilitamiento de los procesos organizativos y/o comunitarios de los cuales hacen parte.

Dinámica que no es exclusiva de Nariño, pero que encuentra en dicho departamento una de sus expresiones más significativas, no sólo por la sistematicidad de la persecu- ción a líderes de procesos sociales y comunitarios, sino también porque se ha buscado bloquear el apoyo que reciben las victimas por parte de organizaciones de la sociedad civil, del Sistema de Naciones Unidas, la Iglesia, incluso de organizaciones de víctimas.

No se puede negar que las reiteradas amenazas, seguimientos, circulación de panfle- tos, llamadas, han sido formas de tortura psicológica que sumadas a las retenciones, desapariciones y asesinatos, cumplieron con uno de sus objetivos: debilitar el otrora movimiento social nariñense, llenarlo de desconfianza, hacerlo objeto de señalamien- tos generalizados y evitar que nuevas alternativas organizativas se constituyeran en ejemplos a seguir (casos como las organizaciones de mujeres, LGBTI y de población desplazada son un claro ejemplo de renovación organizativa que desde su origen han sido perseguidas por los actores armados).

En síntesis, en Nariño el uso de la tortura, en especial de la tortura psicológica, ha servido para aislar a las víctimas de violaciones de derechos humanos y obstaculizar los procesos organizativos.

4.4. Villavicencio

La tortura tiene historiaobstaculizar los procesos organizativos. 4.4. Villavicencio La fecha de ocurrencia de los delitos y violaciones de

La fecha de ocurrencia de los delitos y violaciones de derechos humanos reportados por las víctimas atendidas en Villavicencio y otros municipios del Meta en el marco el Proyecto RVT, evidencia los diferentes períodos históricos en que las víctimas y sus familias han estado más expuestas al incremento del conflicto y al uso de la tortura y otros tratos crueles inhumanos y degradantes como parte del mismo:

Desde finales de los ochenta, el Meta fue uno de los departamentos asolados por el genocidio de la Unión Patriótica (UP), “esa violencia se hizo sentir especialmente en aquellos municipios y ciudades donde el grupo político obtuvo poder local y comenzó a desarrollar programas de gobierno que incluían la construcción de obras públicas, hos- pitales y escuelas. Un caso ejemplar de esta situación fue el del municipio de El Castillo,

60

Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos Meta. Allí, uno tras otro, fueron

Meta. Allí, uno tras otro, fueron destituidos o asesinados cuatro alcaldes de la UP junto con otros funcionarios de la administración local de la misma filiación” 66 .

Entre 1997 y 1999, período correspondiente a la expansión de los grupos paramilitares que se tradujo en que la población civil fuera objeto de distintas acciones propias de la disputa por el control territorial entre la guerrilla de las FARC con presencia histórica en

la zona y las recién constituidas Autodefensas (del Meta y Vichada, Bloque Centauros,

Bloque Central Bolívar y Autodefensas Campesinas del Casanare), durante este perío-

do se cometieron masacres como las de Mapiripán, Puerto Alvira, San Carlos de Guaroa

y Puerto Gaitán, se incrementó el reclutamiento de menores, la desaparición forzada, los asesinatos, el desplazamiento forzado, entre otros delitos.

“En el Meta, las alianzas de militares con paramilitares para destruir las bases sociales de la subversión, para aniquilar a los competidores en el control del comercio de la coca, las alianzas temporales entre paramilitares y FARC, hacen obligatorio pensar que en este departamento lo que se desarrolló fue un proyecto señorial bajo los ava- tares de las particulares personalidades y capacidades de quienes lograron erigirse en señores de la guerra” 67 .

Después de la zona de distensión (1999-2002) el Meta y otros departamentos próxi- mos a la misma han sido objeto de una constante estrategia de recuperación del con- trol del territorio por parte de la Fuerza Pública y de los grupos paramilitares, con la cual nuevamente la población civil fue víctima de múltiples violaciones de derechos humanos cometidos con la justificación de la lucha contrainsurgente, incluso en fun- ción de la realización de operativos militares y de “inteligencia” encaminados a la “libe- ración de los secuestrados”. Tampoco ha sido casual el alto porcentaje de ejecuciones extrajudiciales que se han presentado en el departamento:

“El Meta es el segundo departamento con mayor número de investigaciones por casos de ejecuciones extrajudiciales atribuidas a la fuerza pública. Hasta el 15 de marzo de 2010, la Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional Huma- nitario de la Fiscalía General de la Nación tenía a su cargo la investigación de 1.354 casos de presuntas ejecuciones extrajudiciales, de los cuales, 114 pertenecen a hechos ocurridos en el Meta” 68 .

114 pertenecen a hechos ocurridos en el Meta” 6 8 . 6 6 Iván Cepeda. “Genocidio

66 Iván Cepeda. “Genocidio político: el caso de la Unión Patriótica en Colombia”. http://www. desaparecidos.org/colombia/fmcepeda/genocidio-up/cepeda.html. Información retomada de las fichas de análisis de contexto que hacen parte del Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

67 Cecilia Barraza y Luz Piedad Caicedo. Mujeres entre mafiosos y señores de la guerra: Impacto del proceso de desarme, desmovilización y reintegración en la vida y seguridad de las mujeres en comunidades en pugna. Caso Villavicencio. Bogotá. Corporación Humanas. 2007. Pág. 33.

68 Tomado de: http://www.dhcolombia.info/spip.php?article916. Citado en las fichas de análisis de contexto que hacen parte del Sistema de Registro y Monitoreo de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

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La tortura en Colombia, susurro incesante Meta también fue escenario del proceso de desmovilización de

La tortura en Colombia, susurro incesante

Meta también fue escenario del proceso de desmovilización de los grupos paramilita- res, de forma tal que entre 2005 y 2007 fueron 5 los grupos que se desmovilizaron en la región (Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada, Bloque Centauros, Frente Vichada del Bloque Central Bolívar, Héroes del Llano y Héroes del Guaviare), en lo que, hoy en día sabemos, fue una transición hacia otras formas de control poblacional y te- rritorial que en el caso del Meta no han dejado de estar mayoritariamente relacionadas con los circuitos económicos propios del narcotráfico.

En esa lógica de confrontación por el control territorial, la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes fueron utilizados como parte de la estrategia para enfrentar

a

los supuestos “enemigos”, constituyéndose en uno de los medios de aniquilamiento

y

de persecución:

“Uno de los perseguidos fue Antonio María Barrera, apodado ‘Catumare’, un comercian- te de víveres conocido como fundador del pueblo. Un habitante recuerda que luego de apagar la planta escucharon como lo martirizaban: «¡Ay! vea no me martiricen de esa manera, mátenme, si me van a matar, pero no me hagan todo esto», decía. El sábado todo el pueblo amaneció callado. Unos muchachos curiosos que pasaron cerca del Río Guaviare, vieron el cuerpo sin vida de ‘Catumare’. Le habían arrancado los testículos, lo habían vuelto pedazos, ahí estaba todo acunado. Pero igual, no pudieron hacer nada porque corrió la orden de que si lo tocaban, los mataban, relata un sobreviviente” 69 .

Panorama que visto desde el cuadro de presuntos autores identificados por víctimas atendidas en la zona en el marco del proyecto muestra no sólo un alto porcentaje de delitos cometidos por los grupos paramilitares (41%), sino también de la guerrilla (32%) y de la fuerza pública (20%).

Gráfico 9. Presuntos autores reportados por víctimas atendidas en Meta.

Fuerza pública Paramilitares Guerrilla No identificado Otros 2% 5% 20% 32% 41%
Fuerza pública
Paramilitares
Guerrilla
No identificado
Otros
2%
5%
20%
32%
41%

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT. 6 9 Testimonios sobre la masacre de Mapiripán

69 Testimonios sobre la masacre de Mapiripán (1997) publicados en Verdad Abierta.com.

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Análisis de los contextos asociados con la ocurrencia de la tortura y otros tratos

•

Entre el sometimiento y el castigo

y otros tratos • Entre el sometimiento y el castigo En el contexto de la lucha

En el contexto de la lucha insurgente y contrainsurgente que ha caracterizado a la zona, el uso que han hecho de la tortura y de otros tratos crueles, inhumanos y de- gradantes los diferentes actores armados ha tenido dos grandes intencionalidades:

sometimiento y castigo.

En el caso del Meta, queremos referirnos expresamente a la relación entre sometimien- to y castigo, pues justamente es una zona donde el castigo ha sido especialmente utilizado como forma de sometimiento de quienes han intentado ser contestatarios frente a un Estado que no tolera tener oposición y/o de quienes de una u otra manera han cuestionado el poder de los actores armados; incluso llegaron a ser castigados quienes buscaron reiteradamente información de sus familiares secuestrados, recluta- dos o desaparecidos.

Gráfico 10. Distribución por intencionalidades de tortura / Meta.

50% 40% Someter 30% Castigar 20% Obtener información 10% Otras 0%
50%
40%
Someter
30%
Castigar
20%
Obtener información
10%
Otras
0%

Fuente: Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT.

Adicionalmente, la relación entre sometimiento y castigo tuvo connotaciones claramen- te basadas en el género y el control de los cuerpos, de las relaciones de pareja y la sexua- lidad, tal y como se dio en Puerto Gaitán con la anuencia de autoridades municipales:

“Los paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Meta y Vichada (Acmv) tenían castigos para las mujeres a las que ellos consideraban como prostitutas, chismosas o “rebeldes”. Decenas de ellas fueron secuestradas, obligadas a trabajar en fincas y carreteras y muchas veces «calveadas», o sea que les rapaban el pelo.

‘Guillermo Torres’ contó que tomaron la decisión por quejas de la comunidad por el comportamiento de las jóvenes. Ellas eran acusadas de llegar tarde a la casa, de hacer escándalo o de «no respetar las leyes de la organización». Lo peor es que los ‘paras’ tenían el visto bueno del personero municipal, el comandante de la policía y la fiscal de Puerto Gaitán.

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La tortura en Colombia, susurro incesante «Los citamos y los hice responsables por las menores.

La tortura en Colombia, susurro incesante

«Los citamos y los hice responsables por las menores. En el colegio había niñas con en- fermedades venéreas, abortos. Les dijimos que ellos eran los culpables. Fueron llevadas, pero no todas calveadas», dijo el ex jefe ‘para’ ante los magistrados.

Los ‘paras’ obligaron a estas mujeres a descargar piedras de camiones, a arreglar ca- rreteras, hacer puentes, tapar huecos y limpiar caseríos. El castigo, que podía durar hasta un mes, era público, estaban expuestas a los ojos de toda la comunidad y así eran estigmatizadas y señaladas.

Todas las mujeres entrevistadas por la Fiscalía dicen que el trauma físico y psicológico todavía no se ha ido. Siete años después, ya mayores de edad, estas mujeres siguen marcadas” 70 .

Una vez más, se evidencia la instrumentalización de las mujeres, de su cuerpo, para someter a una comunidad, para romper sus lazos de confianza y cohesión: invasión del cuerpo de la mujer, de la identidad femenina, que se expande dañando a sus familias y comunidades, doblegando voluntades y capacidad de resistencia; justamente es una zona donde la disputa histórica por el control territorial está directamente relacionada con los circuitos económicos propios del narcotráfico, incluyó los cuerpos de las muje- res como territorios de la guerra, como objetos del control y del intercambio entre los guerreros-narcotraficantes; han sido entonces utilizadas como medios para materia- lizar las intencionalidades que configuraron el mapa del conflicto armado en la zona.

Con el proceso de desmovilización las cosas no cambiaron para las mujeres:

“En ese contexto, la seguridad para las mujeres se encuentra en jaque. Las mujeres en medio de mafiosos y señores de la guerra, enfrentan diversas formas de violencia que vulneran sus derechos humanos al estar inmersas en una realidad que naturaliza la violencia, profundiza la discriminación y circunscribe sus opciones de sobrevivencia

a

las condiciones que genera la división sexual del trabajo propias de la guerra y de

la

mafia” 71 .

propias de la guerra y de la mafia” 7 1 . 7 0 Informe publicado el

70 Informe publicado el 14 de febrero de 2011 en la sección Justicia y Paz de Verdad Abierta: “Las calvas de Puerto Gaitán”.

71 Cecilia Barraza y Luz Piedad Caicedo. Mujeres entre mafiosos y señores de la guerra: Impacto del proceso de desarme, desmovilización y reintegración en la vida y seguridad de las mujeres en comunidades en pugna. Caso Villavicencio. Corporación Humanas. Bogotá. 2007.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes II. E
Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes II. E

Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

II.
II.

En el capítulo anterior se planteó que algunos conjuntos de delitos cometidos contra una misma persona o familia, aunque no responden a las características habitualmente asociadas con las dinámicas de la tortura y los tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes, llegan a tener un sentido equivalente debido a la combinación de la fre- cuencia, la intensidad y la fluctuación en el nivel de amenaza. Ahora comprender cómo funciona o actúa dicha combinación desde la perspectiva de las víctimas requiere dejar

en segundo plano los detalles de cómo se tortura 1 y detenerse en lo que se busca ge- nerar en las víctimas y en cómo ellas lo significan; de aquí que en las páginas siguientes

la voz de las víctimas sea el centro de nuestro análisis.

Por supuesto que no todo ataque contra un ser humano se constituye en un acto de

tortura o en un trato cruel, inhumano y degradante. ¿Pero cuando sí? Cuando se atacan intencionalmente dimensiones de las persona directamente relacionadas con la noción

de sí mismo, con sus recursos y memorias para ser y estar en el mundo, para interac-

tuar con los otros, incluso para buscar la felicidad/placer/goce propio y/o de quienes le rodean. Tal y como lo precisa Sartre:

“El objeto de la tortura no es solamente obligar a hablar, a traicionar. Es necesario que la víctima se reconozca a sí misma, por sus gritos y su sumisión como una bestia hu- mana a los ojos de todos y a los suyos propios. Es necesario que la traición lo aniquile, lo destituya para siempre de su ser (…) se le ha reducido para siempre a un estado: el infrahumano” 2 .

A lo cual se suma que no en pocas ocasiones, los “nexos” vitales son utilizados para

causarle daño a la víctimas, de forma tal que la fuente de su sufrimiento proviene del po- der ejercido sobre su cuerpo, de su proyecto de vida, de su familia y/o de su comunidad.

El hecho de que la tortura se constituya en un ataque que instrumentaliza “lo propio”

para menoscabar a la víctima se traduce en un universo de impactos en distintas es-

se traduce en un universo de impactos en distintas es- 1 En adelante, al utilizar el

1 En adelante, al utilizar el término “tortura” también estaremos haciendo referencia a “otros tratos crueles, inhumanos o degradantes”

2 Jean Paul Sartre citado por Ignacio Dobles en: Apuntes sobre psicología de la tortura. Psicología social de la guerra: trauma y terapia. UCA Editores. San Salvador. 1990. Págs. 197-209.

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La tortura en Colombia, susurro incesante tructuras o sistemas de la persona, su familia, su

La tortura en Colombia, susurro incesante

tructuras o sistemas de la persona, su familia, su comunidad, trabajo, etc. Tal y como se evidencia en la información sobre las afectaciones reportadas por las víctimas aten- didas en el marco del Proyecto RVT; información que al ser consolidada y agrupada evi- dencia que hay grupos de afectaciones que suelen ser mencionados con más frecuencia por las víctimas (afectivo 19%, intrafamiliar 16% y somático 16%), al mismo tiempo encontramos que el 100% de las víctimas reporta simultáneamente afectaciones en varios niveles, de forma tal que además de referirse a lo afectivo, familiar y somático, también mencionan cambios a nivel cognitivo, conductual, cultural, interpersonal, la- boral y territorial; es decir evidenciando el efecto desestructurante que tiene la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes en sus víctimas.

Pero, ¿por qué decimos que es un efecto desestructurante? Porque lo que se deses- tructura son las distintas dimensiones de la vida humana, se fragmenta el conjunto de características que nos hace sentir “vivos”, y ante todo “humanos”; estamos entonces ante un efecto de carácter sistémico de la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes que tiene las siguientes propiedades:

Impacto simultáneo y masivo a nivel individual, familiar, escolar, laboral, orga- nizativo, comunitario, cultural, etc.; y que además, en el contexto de violencia política y conflicto armado en nuestro país, puede mantenerse o incrementarse por la ocurrencia de nuevos hechos violentos.y degradantes que tiene las siguientes propiedades: Desorganización progresiva de la interacción entre dichos

Desorganización progresiva de la interacción entre dichos sistemas: por tratarse de un conjunto correlacionado, los impactos que afectan directamente a un sis- tema inciden en otro indirectamente, afectando además las relaciones habituales entre ellos. Por ejemplo, una afectación a nivel cognitivo de una persona afecta su capacidad de trabajo y desde ahí su rol a nivel familiar.incrementarse por la ocurrencia de nuevos hechos violentos. En una relación inversamente proporcional, la pérdida de

En una relación inversamente proporcional, la pérdida de voluntad y control de la/s víctima/s así como la disminución de sus capacidades y las de los sistemas de los cuales hace parte, aumenta el control de los victimarios y de las estructuras de poder a las cuales están vinculados.capacidad de trabajo y desde ahí su rol a nivel familiar. Para explicar con detenimiento la

Para explicar con detenimiento la complejidad de estas afectaciones puede resultar útil esquematizar el análisis valiéndonos de la estructura del “caleidoscopio” 3 , por tratarse de una herramienta comprensiva que ubica en el centro las significaciones, afectacio-

que ubica en el centro las significaciones, afectacio- 3 La herramienta “Caleidoscopio” fue diseñada por la

3 La herramienta “Caleidoscopio” fue diseñada por la Corporación Vínculos en el 2004 y ha sido adaptada para el acompañamiento psicosocial a víctimas de la violencia social y política. Con base en el funcionamiento del caleidoscopio se proponen varias órbitas para describir y analizar conjuntamente con las víctimas consultantes cuál es la “situación actual” (de afectaciones, afrontamientos, significaciones) y el panorama por venir, por construir.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes nes y afrontamientos de las víctimas, recurriremos

nes y afrontamientos de las víctimas, recurriremos entonces a las órbitas individual, familiar, social y cultural para dar cuenta de las distintas narrativas que se superponen en torno a la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

Este análisis será nutrido con algunos fragmentos narrativos surgidos entre víctimas y equipo del Proyecto RVT y que hacen parte de la Base de datos para el Registro y Moni- toreo del proceso de atención clínica 4 , a lo cual se suman reflexiones realizadas con el equipo de profesionales y los aportes tomados de autores y fuentes complementarias. Si bien la siguiente parte del análisis está basada en hallazgos producto de trabajo de acompañamiento terapéutico (psicosocial) realizado por la Corporación AVRE y la Cor- poración Vínculos en 4 regiones del país durante los últimos 3 años (Bogotá, Medellín, Pasto y Villavicencio), conviene precisar que, aunque es posible identificar algunas tendencias en la afectación que genera la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como las dinámicas de afrontamiento de las víctimas, cada experiencia es singular y está mediada por aspectos tales como:

Historia de vida personal, familiar y/u organizativa.es singular y está mediada por aspectos tales como: Características de género, edad, etnia o diversidad

Características de género, edad, etnia o diversidad sexual.como: Historia de vida personal, familiar y/u organizativa. Grado de deterioro de la salud y acceso

Grado de deterioro de la salud y acceso a atención en salud.de género, edad, etnia o diversidad sexual. Condiciones de vida. Entorno geográfico, cultural,

Condiciones de vida.de deterioro de la salud y acceso a atención en salud. Entorno geográfico, cultural, religioso. Redes

Entorno geográfico, cultural, religioso.la salud y acceso a atención en salud. Condiciones de vida. Redes de apoyo. Ocurrencia de

Redes de apoyo.de vida. Entorno geográfico, cultural, religioso. Ocurrencia de nuevas violaciones de derechos. Barreras de

Ocurrencia de nuevas violaciones de derechos.Entorno geográfico, cultural, religioso. Redes de apoyo. Barreras de acceso y ejercicio de los derechos a

Barreras de acceso y ejercicio de los derechos a la verdad, justica, reparación y garantía de no repetición.de apoyo. Ocurrencia de nuevas violaciones de derechos. 1. Complejidad de los impactos de la tortura:

verdad, justica, reparación y garantía de no repetición. 1. Complejidad de los impactos de la tortura:

1. Complejidad de los impactos de la tortura:

Análisis desde las órbitas del caleidoscopio

La significación que hacen las víctimas consultantes atendidas en el marco del proyec- to en torno a la explicación de por qué sucedieron los hechos de la tortura y los tratos crueles inhumanos y degradantes, puede agruparse en tres grandes tendencias:

Quienes asumen una lectura explícitamente política frente a la tortura, es decir que tienen alguna elaboración en torno de las intencionalidades de los agresoresy degradantes, puede agruparse en tres grandes tendencias: 4 En aras de preservar la confidencialidad que

en torno de las intencionalidades de los agresores 4 En aras de preservar la confidencialidad que

4 En aras de preservar la confidencialidad que suponen los procesos de acompañamiento se mencionarán aspectos de los casos estudiados sin aludir a detalles específicos de los mismos, y habiendo solicitado los respectivos consentimientos.

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La tortura en Colombia, susurro incesante incluso previamente al encuentro terapéutico o que resulta de

La tortura en Colombia, susurro incesante

incluso previamente al encuentro terapéutico o que resulta de éste. En este grupo también se incluye a las víctimas consultantes cuyo motivo de consulta está en parte relacionado con procesos de reivindicación de derechos a la verdad, la justicia y la reparación integral, la búsqueda de familiares desaparecidos, asesinados, etc.

“Logra expresar su propia versión de la muerte de sus familiares, y se corrobora su deseo y persistencia para establecer la verdad de los hechos; se le invita a reflexionar sobre la necesidad de acompañarse en el proceso por un/a abogado/a y poder asistir a las audiencias en compañía de alguien, con el fin de sentirse acompañada y apoyada frente a una situación que emocionalmente le demanda bastante” 5 .

Quienes se plantean preguntas al respecto, parte de lo que les genera malestar es tratar de comprender lo que les sucedió. La incógnita al respecto surge como pregunta por Dios, la locura, haber sobrevivido o simplemente “por qué”, sin que dichas preguntas de entrada tengan una connotación jurídica o política, se cons- tituyen en un posible camino hacia una lectura del contexto con las víctimas:situación que emocionalmente le demanda bastante” 5 . “Hay momentos en los que ha perdido la

“Hay momentos en los que ha perdido la fe en Dios pues no logra entender por qué tuvo que vivir eso si era inocente” 6 .

“Expresa aspectos que permiten observar que desea darle una explicación desde una mirada de culpabilizar a alguna persona cercana para quedarse con sus tierras, ya que no encuentra otra explicación” 7 .

Quienes centran su proceso terapéutico en preocupaciones vitales asociadas con los efectos de los hechos violentos en sus condiciones de vida, de salud, en sus relaciones familiares, en lo que se ha perdido, entre otros; su malestar está cen- trado en lo que vino con y después de la tortura, de forma tal que sus narrativas están mediadas por dichas preocupaciones vitales (muchas veces urgentes) sin que haya lugar a la elaboración en torno de lo que implica ser víctima de tortura, pero sí en torno a ser sujeto de derechos y a la dignidad que le es consustancial.tierras, ya que no encuentra otra explicación” 7 . Se trata, también de un efecto perverso

Se trata, también de un efecto perverso de las lógicas de atención y de invisibili- zación, que atrapa a las víctimas en el aquí y el ahora, que las restringe a narra- tivas de tipo asistencialista y revictimizante, en la medida en que las fuentes de reconocimiento y sobrevivencia así se lo imponen.

“Una señora del barrio que me vio muy mal, me llevó a un comedor comunitario, allí me dieron un almuerzo, pero me lo dieron de mala gana, nos sentimos humilladas por un plato de comida.

mala gana, nos sentimos humilladas por un plato de comida. 5 Extracto de sesión con mujer

5 Extracto de sesión con mujer consultante de 42 años, voz del terapeuta.

6 Extracto de sesión con hombre consultante de 30 años, voz de la víctima.

7 Extracto de sesión con hombre consultante de 59 años, voz del terapeuta.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes Como me veía muy mal, las señora

Como me veía muy mal, las señora me dijo que tenía que consultar un psicólogo y me acompañó al hospital, pero allá lo que me dijo la persona que me atendió fue «usted qué va a necesitar un psicólogo, uno tiene que ser psicólogo para uno mismo».

La vecina me llevaba cosas, me charlaba, (…) me decía que educara a mis hijas, ella me ayudó a conseguir cupo a las niñas. En el colegio me atendieron muy bien, me dieron facilidades, allá tenía charlas con la psicóloga, porque mi hija estaba mal” 8 .

Estas tres tendencias tienen matices, varían, hasta se entrecruzan en distintos mo- mentos del relato de la persona, y sobre todo van de la mano con cuáles han sido los hechos violentos, sus afectaciones y sus mecanismos de afrontamiento.

1.1. De los impactos y significaciones individuales

En el “caleidoscopio” se describe la órbita individual en los siguientes términos: “Rela- ción de la persona consigo misma, es decir la percepción sobre su mundo emocional y las motivaciones personales que movilizan sus decisiones. Tiene que ver con los significados que le han dado sentido a la historia que nos contamos de nosotros/as mismos/as, de nuestros sueños, valores y de todas aquellas características que nos atribuimos como propias y que nos diferencian de los/as demás” 9 .

Como ya se mencionó, mediante el Sistema de Registro y Monitoreo del Proceso de Atención Clínica Terapéutica del Proyecto RVT, es posible identificar cuantitativa y cualitativamente las características de las afectaciones reportadas por las víctimas así como de los motivos de consulta expresados por las víctimas con las personas y orga- nizaciones que actúan como remitentes o directamente con los terapeutas. Por ejem- plo, se encontró que los motivos de consulta están centrados en aquellas afectaciones que generan mayor malestar, que más interfieren en su vida cotidiana y/o que se vuel- ven a presentar con intensidad después de un período de latencia.

También encontramos que prima la mención de los impactos asociados con lo emo- cional, no sólo porque tradicionalmente es lo se espera que manifieste una víctima en un contexto terapéutico (llanto, rabia, tristeza, miedo, etc.), sino por la carga que se provoca con la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes a este nivel: una de las puertas de entrada de los victimarios en la subjetividad de las víctimas son sus sentimientos, sus afectos, sus amores, sus temores.

son sus sentimientos, sus afectos, sus amores, sus temores. 8 Extracto de entrevistas grupales realizadas con

8 Extracto de entrevistas grupales realizadas con consultantes en septiembre de 2010.

9 Corporación Vínculos. “Acompañamiento psicosocial en contextos de violencia sociopolítica”. Bogotá. 2009. Pág. 44. También aparece en Análisis de contexto para el acompañamiento psico- social y en salud mental. Módulo 1 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psico- social a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. Bogotá. 2011. Pág. 19.

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La tortura en Colombia, susurro incesante “Hay varios momentos en los que está tan deprimido

La tortura en Colombia, susurro incesante

“Hay varios momentos en los que está tan deprimido que «no le encuentra gracia a la vida». Y todos los desplazamientos que ha vivido en la zozobra y el miedo han sido por salvaguardar la vida, por un temor «real, no infundido»” 10 .

Las víctimas son sometidas a “elecciones” imposibles con un inmenso sustrato de crueldad: los hijos/as pequeños o los más grandes, la esposa o la hija, sufrir en cuerpo propio o ver sufrir a los demás, hablar o callar, olvidar o recordar, huir sin nada o morir con todo… vivir o amar.

“A partir de tal situación, su hijo el día anterior mientras lloraba le indicó que se de- clararía culpable a fin de salvaguardar su propia vida y la de ella; siendo así agrega «prefiero que esté en la cárcel a que lo maten». Cuando visitó a su hijo, se dio cuenta de otros quienes están en la misma situación de su hijo, se han tenido que declarar culpa- bles por amenazas; «a ellos los necesitan adentro, para que los otros sigan matando»” 11 .

A esto se suma que una vez la víctima es empujada en esta trampa de la que no puede escapar, enseguida viene la culpa, por haber “decidido” mal, por haber traicionado, por abandonar, por sobrevivir… por haber sido dominado. Se instala entonces un tránsito tortuoso entre la impotencia y la culpa, que ya no requerirá de la fuerza amenazante del victimario para ir y venir como un lamento permanente lleno de explicaciones, conjeturas culpando a otros/as o autoculpándose: “Estaba en el lugar equivocado, si no hubiera sido por haber ido a rumbear, eso nunca habría pasado” 12 .

Hemos planteado al respecto que “pueden sentirse culpables por haber sobrevivido o caer en una gran dificultad para disfrutar de las actividades presentes, incluso entrar en una especie de «anestesia emocional»” 13 .

“«Superé todo a la mitad… una vez traté de cortarme las venas, ¡cómo hacer para vivir con esa tortura!». Señala que hay días en que se siente mal, más deprimida, más aún cuando sueña con sus padres, a los que se agrega el sentimiento de rabia e impo- tencia. Agrega que antes lloraba, pero desde hace un año no es capaz” 14 .

Pero los victimarios quieren más de las víctimas y tienen en el miedo una fórmula de ataque efectivo, conocedores de su potencial destructor a la hora de quebrantarles, para romper sus vínculos de confianza/apoyo en sí mismo/a y en los demás.

vínculos de confianza/apoyo en sí mismo/a y en los demás. 1 0 Extracto de sesión con

10 Extracto de sesión con hombre consultante de 30 años, voz del consultante.

11 Extracto de sesión con mujer consultante de 42 años, voz de la consultante.

12 Extracto de sesión con mujer consultante de 37 años, voz de la consultante.

13 Corporación AVRE y Corporación Vínculos. Herramientas para el acompañamiento psicosocial en situaciones especiales. Módulo 4. Diplomado en Herramientas de acompañamiento psicoso- cial a víctimas de violencia política con énfasis en tortura y otras tratos crueles, inhumanos y degradantes. Inédito, Bogotá, 2010. Págs. 6-7.

14 Extracto de sesión con mujer consultante de 42 años, voz de la consultante.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes “Cuando me sucedió no pude hablar ni

“Cuando me sucedió no pude hablar ni decir nada. Estaba en peligro mi vida, la vida de mis hijos. (…) cuando me perdonaron la vida (…) Tenía que permanecer callada (…) y ver todos los días a esos señores” 15 .

Nadie puede tener el control cuando está aterrado, ni siquiera el organismo humano está preparado para soportar los límites del terror, perder el control de esfínteres es sólo el principio y puede haber mucho más cuando se entra en los terrenos del miedo, terrenos que las víctimas suelen recorrer en soledad, siempre alerta: “Frente a ello las mismas víctimas refieren permanecer con angustia incapacitante, estar hipervigilantes y presentar pesadillas acerca de lo ocurrido, o quedan con una sensación de amenaza constante ante el temor de que los hechos se repitan. Otras personas desarrollan manifes- taciones crónicas o tardías con ansiedad crónica, depresión, desconfianza o inseguridad constante” 16 .

“Tiene sueños recurrentes y «se mantiene pensando en eso» (lo ocurrido), que la forma de dispersar esos sueños –que a veces ocurren incluso un poco despierta– es recordán- dose que es sólo un sueño y que no está pasando de verdad: «esto tiene que ser un sueño, ya no estoy allá»” 17 .

Incluso a nivel cognitivo, la memoria falla, la concentración no es la misma de antes, estudiar es más difícil, la percepción de sí mismo se diluye en las trampas cognitivas que se instalan con la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, se pre- sentan “pensamientos recurrentes aminorantes de su identidad” 18 , no es sólo la minus- valía, es que “ya no soy el mismo”.

“Su memoria se vio fuertemente afectada, quizás por lo doloroso del evento o quizás por la medicación tomada. Al punto de llevarla a renunciar a su trabajo, única fuente de ingreso familiar y afectarle seriamente la memoria, lo cual está teniendo repercu- siones en varios desempeños vitales… «Yo tenía buena memoria, era sobresaliente». Ahora hay que llamar a su hijo previamente para recordarle la cita” 19 .

No es casual entonces que se presenten otras afectaciones a nivel conductual e inter- personal que radican en la dificultad para interactuar con los otros: “se crea la sensación de no poder volver a ser el que se era, se altera la personalidad y se crea un patrón de fun-

era, se altera la personalidad y se crea un patrón de fun- 1 5 Extracto de

15 Extracto de sesión con mujer consultante de 37 años, voz de la consultante.

16 Corporación AVRE y Corporación Vínculos. Módulo 4. Herramientas para el acompañamiento psicosocial en situaciones especiales. Diplomado en Herramientas de acompañamiento psicoso- cial a víctimas de violencia política con énfasis en tortura y otras tratos crueles, inhumanos y degradantes. Inédito, Bogotá, 2010. Págs. 6-7.

17 Extracto de sesión con mujer de 37 años, voz de la consultante.

18 Extracto de sesión con mujer consultante de 23 años, voz de terapeuta.

19 Extracto de sesión con mujer de 32 años, voz de la consultante.

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La tortura en Colombia, susurro incesante cionamiento interpersonal marcado por la desconfianza, las dificultades para

La tortura en Colombia, susurro incesante

cionamiento interpersonal marcado por la desconfianza, las dificultades para desarrollar afectos, para pensar y para atender a otras cosas del presente” 20 .

Al mismo tiempo, las afectaciones circulan por otro nivel que no es sólo verbal u oral, donde ya no son las palabras las que hablan de lo afectivo, o lo conductual… es el cuerpo el que aparece dolido, sufriente, cansado. De aquí que las víctimas se quejen de dolor de cabeza, de espalda, de problemas cardíacos, respiratorios o del sistema digestivo, entre muchos otros síntomas.

Ahora bien, las afectaciones a nivel somático requieren diferenciar a quienes han sido víctimas de tortura de sus familiares, pues los primeros no pueden desligar sus me- morias de lo ocurrido en su cuerpo, su memoria se ha alojado justo allí, en sus cicatri- ces, heridas, deformaciones, mutilaciones, enfermedades (infecciones de transmisión sexual por ejemplo) o en lo que ya no pueden hacer (oír, ver, caminar, tener relaciones sexuales, etc.). La vida se les ha ido por ahí y ahora se cansan con facilidad, algunos/ as tienen su pelo blanco, se sienten y se ven más “viejos/as” aunque su edad diga otra cosa.

“Desde hace algunos años pierde mucho el cabello, dice que se debe a las preocupa- ciones que ha tenido y dice sentirse envejecido antes de tiempo; en efecto este señor de 30 años aparenta fácilmente unos 40” 21 .

Mientras tanto para los familiares de quienes han sido torturados, su cuerpo se cons- tituye en un medio para dialogar con lo que creen ha sido su sufrimiento al intuir el dolor de sus familiares sobrevivientes, muertos, o desaparecidos… y entonces a ellos y a ellas también hay algo que les duele; aparece la queja, se sienten enfermos, la visita frecuente al médico se vuelve una tarea (no siempre cumplida), pierden el apetito, algo sube (la tensión arterial) o baja (el peso); en síntesis, el cuerpo habla de aquello de lo que no se habla en familia: la tortura.

1.2. De los impactos y significaciones familiares - generacionales

El 30% de los casos atendidos corresponde a grupos familiares, bien porque desde un principio fueron remitidos como tal, bien porque del acompañamiento terapéutico individual se derivó a una intervención de carácter familiar; además, en la atención te-

de carácter familiar; además, en la atención te- 2 0 Corporación AVRE y Corporación Vínculos. Módulo

20 Corporación AVRE y Corporación Vínculos. Módulo 4. Herramientas para el acompañamiento psicosocial en situaciones especiales. Diplomado en Herramientas de acompañamiento psicoso- cial a víctimas de violencia política con énfasis en tortura y otras tratos crueles, inhumanos y degradantes. Bogotá, 2010. Pág. 9.

21 Extracto de sesión con hombre de 30 años, voz de la terapeuta.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes rapéutica individual también se identificaron afectaciones

rapéutica individual también se identificaron afectaciones en las relaciones intrafamilia- res. Justamente, la órbita familiar integra “los significados construidos en las relaciones de familiaridad: puede ser con los padres, abuelos, hermanos, tíos, hijos, compañeros/as afectivos/as o con otras personas que sin ser de la familia, cumplan su papel. Incluye ade- más aquellos valores, mitos, creencias y patrones familiares que son referentes de sentido de las experiencias, decisiones y emociones que expresan las personas” 22 .

Y es que las características mismas de la tortura se traducen en lo familiar al menos

en dos direcciones: por un lado, porque parte de lo que se ataca es el nexo familiar, los sentimientos y referentes que los unen, en los que la víctima encuentra razones de

vivir y de resistir; por otro, porque la carga de la tortura es tan intensa que desordena

el sistema familiar, sus recursos y prácticas previas para tramitar conflictos o solucio-

nar problemas pueden quedarse cortos a la hora de enfrentar la persecución, incluso las recriminaciones y culpas que vienen del interior de la familia, y/o los retos de los cambios en las condiciones de vida, así como la inminencia de transformar los hábitos familiares en función de la seguridad.

La dinámica y los roles familiares

La familia funciona como una estructura basada en el parentesco de la cual se derivan funciones y/o roles, jerarquías de autoridad y responsabilidad directamente relaciona-

das con la toma de decisiones, con reglas de juego, con prácticas y hábitos enmarcados

a su vez en tradiciones sociales y culturales.

Y es esa estructura, con sus respectivas fortalezas y debilidades, la que resulta alterada por la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes, obligando a sus miem- bros a reacomodar su cotidianidad tanto en lo privado-doméstico como en su interac- ción con lo público (laboral, escolar, comunitario). En esto hay evidentes diferencias entre las tensiones que surgen en las relaciones de pareja, y aquellas que se dan entre padres/madres e hijos/as, entre hermanos/as, así como de cara a otros integrantes de

la familia:

“Mi pareja dice que soy muy fría, que aún estoy enamorada de él, que me metí con él para olvidarlo. Yo trataba de buscar con él lo que había perdido con mi esposo, pero no… es muy diferente. Yo siento como si estuviera traicionando a mi esposo, eso me apaga (…)

si estuviera traicionando a mi esposo, eso me apaga (…) 2 2 Corporación Vínculos. Acompañamiento psicosocial

22 Corporación Vínculos. Acompañamiento psicosocial en contextos de violencia sociopolítica. Bogotá. 2009. Pág. 45. También aparece en Análisis de contexto para el acompañamiento psico- social y en salud mental. Módulo 1 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psico- social a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes. Bogotá. 2010. Pág. 19.

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La tortura en Colombia, susurro incesante Los vi como con tanta vida (a sus hijos)

La tortura en Colombia, susurro incesante

Los vi como con tanta vida (a sus hijos) como cuando alguien está apagado y le quie- ren dar una lucecita, esa luz son mis hijos” 23 .

Pero, ¿qué es lo que se altera en la dinámica familiar debido a la tortura? Se genera un vacío en la estructura familiar producto de la ausencia del torturado/a o de que no está en capacidad de asumir su rol habitual.

“Realizamos una especie de homenaje a su hermano, en el sentido en que él lo re- cuerda, lo valora, aprecia las enseñanzas que le dejó, dice querer actuar como lo hacía él, haciendo el bien: «Él toda la vida ha vivido con nosotros, todos los días pienso en él»24 .

Por ejemplo, la ausencia del padre en un núcleo familiar, tradicionalmente patriarcal, se constituye en un cambio radical para los/as demás integrantes del grupo habituados a su papel de proveedor, autoridad y algunas veces protector, de forma tal que se sienten a la deriva, transitoriamente se rotan algunas de sus funciones directamente relaciona- das con su sobrevivencia, pero otros asuntos familiares quedan a la espera.

“Sobre su relación con sus hijos dice: «soy agresiva». Y también dice que ellos son desagradecidos de todo lo que ella hace por ellos, la tratan mal: «Ellos me manipu- lan». Con relación al tema de la crianza de los hijos, comprendemos que se puede ser estricta sin por lo tanto ser agresiva, el ser amorosa no pelea con poner límites claros, y posicionarse como madres, como las adultas de la relación. Y hacemos énfasis en la utilidad de poner límites con los chicos y chicas jóvenes y pequeños” 25 .

En medio de la “emergencia” que desata la tortura, se dan cambios funcionales que no están exentos de generar malestar con el tiempo o de ser insuficientes frente a nuevos hechos de violencia. Es el caso de integrantes de la familia que terminan asumiendo cada vez más funciones y tareas, o sobre quienes recaen cada vez más “deudas” aso- ciadas con las víctimas, lo que además suele implicar el estancamiento de su propio proyecto de vida; es el caso de hijos/as que a pesar de su minoría de edad resultan a cargo del cuidado familiar:

“Al tener que venirse buscando salvaguardar su vida, se ven en aprietos económicos y comienzan a sentirse solos, las personas que creían cercanas los rechazan, mermando su red social. Deben recurrir a ellos únicamente. Es así como surgen posicionamientos de responsabilidad, como el de su hijo de 16 años quien decide dejar el internado para buscar trabajo y ayudar económicamente a la familia” 26 .

trabajo y ayudar económicamente a la familia” 2 6 . 2 3 Extracto de sesión con

23 Extracto de sesión con mujer consultante de 32 años, voz de la consultante.

24 Extracto de sesión con hombre consultante de 30 años, voz de la terapeuta.

25 Extracto de sesión con mujer d 37 años, diálogo entre voz de la consultante y de la terapeuta.

26 Extracto de sesión con mujer de 32 años, voz de la terapeuta.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

Las fronteras familiares

crueles, inhumanos y degradantes Las fronteras familiares El sistema familiar no está aislado, tiene fronteras o

El sistema familiar no está aislado, tiene fronteras o límites con otros subsistemas o macrosistemas, a veces rígidos, en otras ocasiones más flexibles, pero siempre en mo- vimiento; los eventos de tortura funcionan como un detonante externo que les obliga

a una reacomodación interna y a afrontar dificultades adicionales derivadas de la inte- racción con esos otros sistemas que tampoco son ajenos a las dinámicas sociales que acompañan a la tortura en contextos de violencia política y conflicto armado.

Es en las fronteras familiares donde se materializa uno de los efectos más habituales de la tortura: la desconfianza en los otros, en el vecino, en el rostro de un desconocido que le recuerda al del victimario; el entorno hasta entonces conocido se torna amena- zante debido a que a la presencia real del victimario se le suman los señalamientos y recriminaciones. No sin razón, la víctima y su familia reaccionan como si fueran un sis- tema cerrado, en una dinámica que puede calificarse como defensiva se aíslan, toman distancia, huyen, se esconden y guardan estricto silencio.

“La familia permaneció unida, quizás incluso más, a raíz del evento vivido. Al punto que la niña pequeña e incluso el chico grande, extrañaban mucho a su madre cuando debía irse a trabajar, no querían que se fuera. Después, aunque el desempleo preocupa e implica aguantar hambre, la niña prefiere ver más a su madre” 27 .

“La relación con su esposo, a raíz de lo vivido, se deteriora enormemente, el maltrato aumenta y se le suma la discriminación. Finamente ella finaliza esta relación.

En cuanto a sus hijos, la relación se altera también, por la inestabilidad emocional, por lo vivido; el joven, parece amalgamarse en la relación madre-hijo” 28 .

Las emociones y memorias familiares

Uno de los problemas más grandes que enfrentan las familias atendidas es el manejo de

los sentimientos de amor, tristeza, temor, rabia y culpa. Justamente por tratarse de una irrupción que les obliga a procesar cognoscitiva y afectivamente algo tan desconocido

y sorpresivo como la tortura, emergen entonces como alternativas algunos “acuerdos”

familiares de silencio y de negación, o la imposición de la versión de uno de sus miem- bros como relato dominante.

Esta dinámica familiar puede sostenerse de manera indefinida y marca la biografía fa- miliar dejando que ciertos fragmentos sean contados y que otros sean “resguardados”,

sean contados y que otros sean “resguardados”, 2 7 Extracto de sesión con mujer de 32

27 Extracto de sesión con mujer de 32 años, voz de la terapeuta.

28 Extracto de sesión con mujer de 37 años, voz de la terapeuta.

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La tortura en Colombia, susurro incesante tal y como ha sido descrito en el Cono

La tortura en Colombia, susurro incesante

tal y como ha sido descrito en el Cono Sur de América en relación con la transmisión transgeneracional del trauma psicosocial:

“El trauma puede ser transmitido transgeneracionalmente y su efecto puede atravesar

a varias generaciones. En la primera generación, los contenidos incluidos, enquistados

en el yo, se encuentran condenados al secreto, sin plantear conflicto mediante la repre- sión conservadora. El acontecimiento se convertirá en un indecible. Nunca debe ser re- velado, no se puede hablar sobre ello debido al dolor y culpa que evoca. En la segunda generación, el secreto no puede ser objeto de representación verbal. El suceso se vuelve inmencionable ya que el portador del secreto tiene un conocimiento intuitivo de este, pero ignora el contenido. Por último, en la tercera generación se convierte en impen- sable, algo que existe pero es inaccesible mentalmente, nadie se lo puede imaginar” 29 .

Este análisis resulta fundamental en relación con características concretas de nuestro contexto: por un lado, también en nuestro país el mandato de silencio no ha sido sólo familiar, se inserta en dinámicas sociales de invisibilización que se han venido reprodu- ciendo históricamente frente a la violencia política y al conflicto armado, y que siguen haciendo posible la ocurrencia de la tortura y la impunidad que la reviste.

Por otro, la persecución de la cual han sido objeto varias familias se traduce en que el límite entre víctimas y familiares de víctimas sea difuso y muchas veces ni siquiera aplique, en la medida en que son por lo menos tres las generaciones de una misma familia que han sido atacadas sistemáticamente:

“Agrega: lo más extraño es que cuando amenazaron a su hijo trajeron a colación todos

los sucesos violentos vividos por la familia: tortura y asesinato de los padres de ésta,

el asesinato de un hermano y la desaparición de otro, la violación a su hija mayor, el

desplazamiento del barrio” 30 .

De forma tal que la dinámica familiar a nivel emocional tiene un aquí y un ahora que tiende a prolongarse, convirtiendo su “forma de construir memoria biográfica y emocional” en un mecanismo de sobrevivencia del núcleo familiar y de sus integrantes en distintos mo- mentos. Biografía familiar que también dará cuenta de cómo la familia tramita, nombra, las intencionalidades de la tortura, así como la reivindicación de derechos, si hacen parte de una misión individual, si es parte o no de la dinámica familiar:

“Actualmente es la única persona de la familia que se ha preocupado por adelantar acciones legales, para que se haga justicia y saber la verdad frente al asesinato de sus

haga justicia y saber la verdad frente al asesinato de sus 2 9 Ximena Faundez y

29 Ximena Faundez y Marcela Cornejo. En: Aproximaciones al estudio de la transmisión transge- neracional del trauma psicosocial. Revista de Psicología, Vol. 19, No. 2 de 2010. Pág. 40.

30 Extracto de sesión con mujer consultante de 42 años, voz de la consultante.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes padres y su hermano, junto con la

padres y su hermano, junto con la desaparición de su otro hermano. Igualmente, reco- noce que adelanta dichas acciones ante la posibilidad de una indemnización, pues sus condiciones socioeconómicas son precarias” 31 .

Los ciclos familiares y generacionales

Si la tortura cambia a la familia, si ya nada es igual, si cada uno/a ha cambiado, los momentos claves de los ciclos familiares sólo van a evidenciar que así es, haciéndolos dolorosos, incluso insoportables para quienes se resisten al cambio o para quienes resultan más frágiles. Incluso para quienes han sido torturados pueden llegar a cons- tituirse en momentos que reactivan síntomas que la víctima había logrado controlar o que llevaban un período de latencia, en la medida en que le confirman que no ha po- dido sustraerse del mandato ejercido por el victimario en su vida y en la de su familia.

“Cada etapa del desarrollo familiar se da dentro de un contexto cultural, cada etapa tiene eventos claves y esperados, que plantean roles específicos, orientaciones de va- lores, tradiciones culturales y ritos. Todas estas dinámicas requieren acomodaciones mutuas entre los miembros de las familias y con los contextos más grandes de la comunidad. La tortura, las violaciones de los derechos humanos, el exilio, el tener que enfrentar a nuevas culturas en situaciones de gran desventaja y dolor como lo tienen que hacer los refugiados, producen dislocaciones y dolor en cada una de las etapas del ciclo familiar” 32 .

Por ejemplo, la relación de padre y/o madre con hijos/as que han definido sus opciones sexuales, de pareja o frente a la posibilidad de que a su vez se constituyan en padres, se convierten en un punto difícil de sortear, pues evidencian los temores latentes, las afectaciones que se les imponen:

“Cuando mi hija quedó embarazada yo creía que no iba a querer a ese niño, la gente me decía que regalara el niño, y mi hija quería regalarlo, pero míreme ahora” 33 .

“Estaba especialmente preocupada por las mayores, que ya eran jovencitas y bonitas y temía que les hicieran lo mismo que le hicieron a ella” 34 .

les hicieran lo mismo que le hicieron a ella” 3 4 . 3 1 Extracto de

31 Extracto de sesión con mujer consultante de 42 años, voz de la consultante.

32 Antonio Martínez. “Modelo de solidaridad en la asistencia psicosocial a los sobrevivientes de tortura y de abusos de derechos humanos”. En: Enfoques y metodologías de atención psicosocial en el contexto del conflicto socio político colombiano. Terre des Hommes – Italia. Bogotá. 2004. Pág. 112.

33 Equipo Corporación Vínculos, Informe del primer encuentro de mujeres víctimas de violencia sexual. 2011. Documento interno de trabajo, no publicado.

34 Extracto de sesión con mujer consultante de 45 años, voz de la consultante.

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La tortura en Colombia, susurro incesante 1.3. De los impactos y significaciones sociales y culturales

La tortura en Colombia, susurro incesante

1.3. De los impactos y significaciones sociales y culturales

En la órbita social se hace referencia “al entorno: las instituciones, los vecinos, el grupo de amigos, el colegio, la comunidad. Hace referencia a los significados que construimos sobre nuestro lugar en el mundo, lo que se espera en nuestras relaciones sociales y sobre el papel de los otros/as (instituciones, vecinos, amigos) en nuestra vida35 .

Por ejemplo, para las víctimas atendidas en el marco del Proyecto RVT, los impactos a nivel laboral ocupan buena parte sus preocupaciones, tanto por estar inmersos en un contexto más adverso o totalmente novedoso, por ejemplo para quienes pasan de lo rural a lo urbano, como por su incertidumbre sobre su capacidad de trabajo, sobre el reconocimiento que pueden llegar a alcanzar, sobre las limitaciones asociadas con su edad o sus secuelas físicas, asunto que no sería muy distinto de lo que suelen enfrentar las personas desplazadas cuando buscan trabajo, si de por medio no estuvieran los contenidos de minusvalía que vienen con la degradación de la que fueron “objeto” .

“Vivía en una finca que producía lo suficiente para su subsistencia y comercio. Al vivir estos tratos crueles por parte de un actor armado y una vez huyendo no puede regresar por miedo a que tengan nuevamente represalias contra él y debe empezar a buscar trabajo en otras áreas. Es así como se inicia en la construcción, pero son trabajos ocasionales, situaciones laborales precarias que lo han llevado a estar en situaciones económicas precarias” 36 .

Por su parte, con órbita cultural se alude a los “significados sobre cómo ser hombre o

mujer, sobre el valor de la labor social que desempeña cada cual, sobre los significados de

la

familia e instituciones, y los que históricamente construimos del mundo que nos rodea

y

le da sentido a nuestra vida. Se relaciona con las transiciones o cambios del devenir

humano, como los rituales, y con el sistema de creencias espirituales que guían la relación de las personas con el mundo” 37 .

“El cambio en este caso se da por el brusco contraste entre campo y ciudad. Esta mujer estuvo en su infancia en una zona más bien rural o en un casco urbano de poca den-

una zona más bien rural o en un casco urbano de poca den- 3 5 Corporación

35 Corporación Vínculos. Acompañamiento psicosocial en contextos de violencia sociopolítica. Bogotá. 2009. Pág. 46. También aparece en Análisis de contexto para el acompañamiento psico- social y en salud mental. Módulo 1 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psico-

social a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos

o degradantes. Bogotá. 2011. Pág. 20.

36 Extracto de sesión con hombre de 30 años, voz del consultante.

37 Corporación Vínculos. Acompañamiento psicosocial en contextos de violencia sociopolítica. Bogotá. 2009. Pág. 46. También aparece en Análisis de contexto para el acompañamiento psico- social y en salud mental. Módulo 1 del Diplomado en Herramientas de acompañamiento psico-

social a víctimas de violencia política, con énfasis en tortura y otros tratos crueles, inhumanos

o degradantes. Bogotá. 2010. Pág. 20.

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Significaciones y afectaciones de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes

la tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes sidad. Luego estuvo en la selva y

sidad. Luego estuvo en la selva y luego de nuevo en cascos urbanos de poca densidad

poblacional. El contraste se da estando en la ciudad, lo que narra sobre sus primeros encuentros con la ciudad: «Uno cuando es criado en un pueblo, en la ciudad se le hace

todo raro, todo, los aviones, los carros

La primera vez que vine era embobada viendo