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MIPYME Urbnas de Nicaragua; Empresarios o Sobrevivientes

MIPYME Urbnas de Nicaragua; Empresarios o Sobrevivientes

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MIPYME urbanas de Nicaragua ¿Empresarios y Sobrevivientes?

i Welbin Romero Jirón Abril 2013

En Nicaragua al igual que en el resto de Centroamérica, Gobiernos, Instituciones Financieras Internacionales y organizaciones que representan a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYME) urbanas de Centroamérica, impulsan esfuerzos encaminados a redimensionar el papel de estos negocios en los esfuerzos nacionales de desarrollo. Se busca; i) acelerar el crecimiento de las MIPYME, en el marco de una creciente apertura económica y comercial, ii) ampliar la base empresarial con nuevos emprendimientos en actividades con mercados en expansión, que garanticen la generación de empleos de calidad, iii) fortalecer las estrategias nacionales de reducción de la pobreza. Ello constituye un avance respecto al marco de políticas públicas que ha enfatizado casi exclusivamente en la gran empresa privada, como único segmento con posibilidades de hacer avanzar la economía. Pero lo más importante es que implica incluir en las políticas de desarrollo, a sectores tradicionalmente excluidos y supone mayor atención a las condiciones locales y al funcionamiento de las cadenas de valor. Sin embargo, esa voluntad se limita al basarse en un supuesto equivocado; que las MIPYME son negocios que funcionan en base a principios empresariales, estos es; asumir riesgos y maximizar ganancias. En realidad las MIPYME son un heterogéneo, complejo y amplio mundo de unidades económicas con funcionamientos y racionalidades económicas muy disímiles, que dan cause a decisiones que no necesariamente responden a la lógica empresarial y en consecuencia a las políticas basadas en esta. El presente trabajo se enfoca en el caso de Nicaragua, en tanto un ejemplo que intenta aportar, en lo que cabe, al debate regional sobre este importante sector. ¿Quiénes son las MIPYME? Generalmente las MIPYME son definidas y clasificadas por el número de empleos del negocio, las ventas brutas, los activos totales o alguna de las combinaciones de estas. En el cuadro número 1 que recoge una muestra de 10 países, se puede observar que el criterio predominante es el empleo, seguido de ventas, cuatro países utilizan uno de los dos criterios como único indicador. En la mayoría de los países se incluye la producción de artesaníasii y en todos los casos, negocios de un solo trabajadoriii, y aquellos que funcionan a partir de fuerza de trabajo familiar. En Nicaragua la ley y su reglamento, mandan a realizar una clasificación basada en una combinación de esos tres indicadores, pero su aplicación requiere de una metodología y estudios que aún no se conocen, por lo que se continúan clasificando por el número de trabajadores que declaran emplear.

Mediante esta definición se reconocen diferencias en términos del volumen de actividad de los negocios, pero manteniendo la idea de que se trata de unidades económicas homogéneas de tipo empresarial. Este escenario supone que al dotarse a los negocios de los elementos que les permitan incrementar la escala de su actividad, se aceleraría el crecimiento o al menos superarían el estancamiento. En realidad la mayoría de las MIPYME priorizan la disponibilidad de fondos en el corto plazo más que la rentabilidad, es decir, se mantienen en el negocio aun cuando los ingresos generados por este, no alcance a remunerar los factores de producción involucrados en el proceso productivo. Por lo general las MIPYME no tienen opciones productivas alternativas, su decisión de entrada o salida de un sector de actividad económica no se basa en el costo de oportunidad del capital y si bien, los costos de entrada son bajos, los costos de salida también son elevados, ya que constituyen el total del capital de propietario del negocio.

CUADRO 1: TIPO DE CRITERIOS PARA LA DEFINICIÓN DE MICRO, PEQUEÑA Y MEDINA EMPRESA País Empleo Ventas Activos Otros
Argentina Bolivia Chile Colombia Costa Rica El Salvador Guatemala México Panamá Venezuela X X X X X X X X X X X X X X X X

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Fuente: Fundes, 2004. Citado por Mario torres en Microempresas, Pobreza y Empleo en América Latina y el Caribe, una propuesta de trabajo, Organización de Estados Americanos, junio 2006.

El Programa y la estrategia de apoyo a las MIPYME de Nicaragua, impulsa acciones dirigidas a cuatro clasificaciones de MIPYME, en una suerte de escalinata donde cada peldaño se corresponde con un estadio de las MIPYME, la intervención del programa, enfocado en la modernización de los negocios, explícitamente está dirigida a que quienes se encuentran ubicados en uno de los peldaños avancen al siguiente, algo así como la teoría de desarrollo de Rostow. El supuesto detrás, es que se trata de negocios homogéneos con problemas de escala. Ello es funcional para la formulación de políticas públicas (y para el discurso político), pero esta distante de la compleja realidad que pretende recoger. Lo que necesariamente tiene implicaciones negativas en la definición de políticas públicas y esta distante de garantizar que las metas propuestas se cumplan, que aunado a la escasez de información sobre el funcionamiento de estos negocios, pone en duda la efectividad de las mismas políticas. Adicionalmente con la información disponible se deduce que al menos en dos segmentos importantes de MIPYME, no se encontrará una lógica empresarial, aun cuando su producción pudiese eventualmente orientarse al mercado externo; La inmensa mayoría de los trabajadores por cuenta propia que según la misma institución reguladora, representan el 62% del total de MIPYME y los

negocios de producción de artesanías, que según el Presidente Nacional de la Cámara Nicaragüense de las MIPYME Turística (CANTUR), representan el 4.5% del total de MIPYME. Además aunque no se dispone de información sobre la cantidad de establecimientos que utilizan fuerza de trabajo familiar remunerada o no, se conoce que en Nicaragua su uso es generalizado. Definir e implementar políticas y programas que efectivamente apoyen a estas unidades económicas en Nicaragua, requiere de mejorar el conocimiento que se tiene de ellas al menos en tres áreas; (a) las racionalidades económicas existentes en el conjunto de negocios considerados en el concepto, (b) el funcionamiento de las cadenas de valor en las que se insertan, especialmente en términos de equidad en la distribución del nuevo valor que crean, de género y étnico, (c) las formas en las que se relacionan con los mercados. Mejorar el clima de negocios y la competitividad no alcanza para todos En Nicaragua el Programa de apoyo a las MIPYME tiene como ejes el mejoramiento del clima de negocios y el incremento de la competitividad, dos elementos que son claves solo para algunos segmentos de MIPYME. Según estadísticas del ente rector de las políticas estatales relacionadas con MIPYME, el 83% se ubican en el sector de servicios y comercio, por lo que en su mayoríaiv estas queden fuera de los planes de apoyo gubernamental, por su dificultad para orientarse el mercado externo. La concepción de desarrollo asumido en los planes nacionales considera irrelevante el papel del mercado interno, pese a que trasnacionales como Wal Mark y otras firmas centroamericanas, están enfocando sus negocios hacia ese mercado. El mejoramiento del clima de negocios en Nicaragua está orientado a corregir problemas en la relación de estos negocios con el Estado (marco regulatorio) a la innovación y al robustecimiento de ciertos mercados; fortalecimiento de servicios privados de apoyo, capacitación, certificación. Fuera de la discusión sobre las acciones que se proponen, el esquema de conjunto supone que estos negocios están formalizados o desean formalizarse y dispuestos a comprar servicios de apoyo empresarial. El programa de fortalecimiento de la competitividad impulsado por la Unión Europea y el Ministerio de finanzas de Nicaragua desde el 2011, reconoce estar particularmente orientado a productos exportables y potencialmente exportables, si bien la producción orientada al consumo doméstico en economías abierta, se supone debe ser competitiva a fin de limitar las necesidades de importación, en Nicaragua aún esta no es una prioridad. Sin pretender dar por agotado el tema, en el concepto MIPYME se ubican al menos cinco grandes estratos de lógicas de negocios, cada uno con sus propios tipos; Los que efectivamente son empresarios, normalmente cuentan con algún grado de integración adecuada a los mercados y constituyen el segmento que mejor podría aprovechar los programas gubernamentales de apoyo. Un segundo grupo son los negocios cuya única alternativa es el mercado interno (especialmente comercio y parte de los servicios). El tercer grupo esta

compuesto por los negocios de subsistencia, que incluye a aquellos que sus ingresos no logran remunerar los factores involucrados en el proceso productivo. El cuarto grupo está formado por los negocios orientados a la producción de artesanías, cuya lógica es una mescla entre el mercado y lo artístico. Y el último grupo son los trabajadores por cuenta propia, en su mayoría proclives a colocarse como empleados a la menor oportunidad. La falta de incorporación de las características de las MIPYME en las políticas de apoyo, puede provocar que el grueso de los beneficios del esfuerzo gubernamental se concentre en un número reducido de negocios o que las intervenciones al discriminar positivamente a los negocios menos capitalizados termine por constituirse en transferencias aisladas sin ningún efecto en el crecimiento y el desarrollo, lo que no necesariamente es malo pero no se corresponde con los objetivos propuestos. En busca de un enfoque alternativo Sin duda es justo y necesario impulsar un marco de políticas y acciones que efectivamente y al menor costo financiero y social, posibiliten los procesos de reinserción de las MIPYME en los circuitos comerciales, facilitándoles el proceso de transiciones a la lógica empresarial. En Nicaragua aún entre las empresas consideradas grandes, la cultura empresarialista es incipiente, lo que implica que el esfuerzo para las MIPYME es aún mayor, además uno de los problemas para el desarrollo de las MIPYME es la inequidad en el funcionamiento de las cadenas de valor, que coloca a las empresas de mayores dimensiones y a las MIPYME en una suerte de aceras opuestas lo que dificulta la posibilidad trasmisión del conocimiento por la vía de la imitación. Existen varios ejemplos en Nicaragua de situaciones en las que el Estado o la cooperación internacional, ha destinado recursos importantes a actividades de negocios, controladas por trabajadores por cuenta propia (caso de la pesca) o para Instituciones de orientación empresariales (movimiento cooperativo, empresas propiedad de los trabajadores) con poco impacto positivo, la razón aparente han sido las dificultades de estos sectores para dar el paso hacia una lógica empresarial. Sin duda que cada estrato requiere que se profundice en sus matices, pero desde una perspectiva que enfatice en las racionalidades económicas existente e incluya los elementos históricos, los patrones culturales, artísticos y educativos presentes en dichas lógicas. Por otro lado, si en realidad se pretende desarrollar políticas de apoyo a las MIPYME y no a un segmento de estas, es imprescindible que el país tenga una idea suficientemente clara del rumbo de la economía al menos en lo sectorial, que exista acceso a información relevante, oportuna y eficaz, que se fortalezcan los sistemas de formación técnica y vocacional, y de habilidades y capacidades empresariales. En los actuales programas se deben dedicar mayores esfuerzos al apoyo de nuevos emprendimientos, a las formas asociativas, la reconversión laboral y a la regulación efectiva de la competencia en los mercados nacionales un tema en el que Nicaragua aún está por deber a las MIPYME. Por lo pronto mejorar los encadenamientos hacia atrás de la industria nacional, incluida la maquila,

es un proceso que podría implicar una excelente ventana de oportunidad para la MIPYME en su totalidad, la pregunta es ¿están dispuestos los estados nacionales a jugar el rol que dicho proceso demanda?

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Preparado originalmente en febrero 2009 como un opinion paper para COPLA – ODI, la presente versión se amplió y corrigió. ii Las Leyes de promoción de MIPYME en Colombia de agosto 2004, y de Honduras de 1978 diferencian estas de la producción de artesanías, aunque le otorgan los mismos beneficios. iii Por lo general, se trata de población desempleada que organizan sus propios negocios y están dispuestos a aceptar ingresos inferiores a los que cabría en condiciones normales de mercado, aunque también de negocios con algún nivel de capitalización. iv Una parte de los establecimientos de servicios están orientados al turismo, que efectivamente está vinculado al mercado externo.

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