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CUANDO “EL SONAR”

María José Muñoz Pellico


Sonando van

Porque “el sonar” se convierte en mi razón y él tiene su propia razón


de ser… mi sonar me lleva de ida y de regreso, soñándote. Él a veces
está en silencio y me habla todo el tiempo. Pero qué me dice? Qué
trata de decirme?... Y a ti? No lo escuches, solo siéntelo.

En un principio los latidos de mi corazón sonaban y se sentían tan fuertes, podía

sentirlos vivos dentro de mi pecho y podía escucharlos sonar tan alto hasta el punto de pensar

que todas las personas a mi alrededor eran consientes de ellos. De vez en cuando este sonar

me tomaba por sorpresa y no entendía muy bien que hacía ahí, ni como controlarlo, era un

intenso constante en mi vida y hacía que mi respiración se alterara sin yo estar muy

consciente de ello. Con el paso del tiempo, éste sonar desconcertante se volvió costumbre y

los latidos se volvieron parte de mi vida diaria. Todo tenía una razón, la razón que el corazón

conoce y reconoce inmediatamente y hace suyo desde el primer momento de tener contacto

con él. Ésa se convirtió en la constante diaria de mi corazón y creo que mi comprensión de

todo esto se limitaba únicamente al sonar, ese sonar incontrolable que crecía a mil latidos por

minuto y en menor tiempo que un segundo. Sólo me quedaba seguir respirando la vida, seguir

palpitando este cuerpo. El romper de estos momentos día a día me da un pensamiento más

claro del lugar a donde esto me conduce. El sentir se convierte en todo lo importante al tocar

mi mano dándole a mi vida la chispa recorriendo todo mi ser sacándome de mi cuerpo para

llevarme a ese lugar donde sentí el alma pertenecer. Ese lugar que creí reconocer y sin

embargo nunca había visitado antes y que ahora entiendo está aquí dentro de mí. Cuando el

sonar está, el alma es. Sin él, el alma se vuelve silenciosa, triste, quieta; no respira, llora y se

muere lentamente. Ahora éste es mi sonar y con él vivo, siento y respiro la vida. Se
compenetra con mí ser para convertirse en un solo latir con el mundo que me rodea, corre por

mis venas y se vuelve parte de mi y va conmigo empalmado con toda la respiración y el vibrar

de mi energía integrada en este mundo. Me llena de vida y me dice que aquí pertenezco. Es

un vibrar continuo y rápido, tanto, que se siente pero no se ve, solo se respira,

transformándome y queriéndote con el amor. Te quiero con éste amor sonante. Te abrazo

siempre que puedo, aunque mi alma y mi mente lo hacen sin siquiera avisarme, ellos te

encuentran y se encuentran con tus ojos y tu sonrisa… cuando “el sonar”.

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