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Un cuento para leer en voz alta / ¡Sigamos leyendo!

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Consejos para los padres de familia / Preguntas y respuestas / Edades y etapas El 9 de abril
Un cuento que los padres y niños pueden leer en voz alta
(Adaptado de "El 9 de abril," del episodio de ARTHUR en la cadena PBS)

El señor Ratburn devuelve unos exámenes. --Casi todos están bien, clase. Aunque algunos
estudiantes... --el señor Ratburn pausa y husmea el aire--. Huelo humo. --dice. Suena la
alarma contra humo. --Niños, rápido. Todos hagan fila aquí.

El señor Ratburn guía a los niños para que salgan del aula en orden y sigan por el pasillo.
--¡Olvidé mi diario! --exclama Sue Ellen. Comienza a regresar al aula a buscarlo.

--¡Regresa a la línea, Sue Ellen! --exclama el señor Ratburn--. Caminen de prisa, pero sin correr.

Binky se asoma al pasillo y ve que del cuarto de los maestros sale humo. Se detiene y mira. --¡Binky!
¡Adelante! --llama el señor Ratburn.

Los niños ven a los bomberos apagar el incendio. Arthur ve la camioneta


de su papá estacionada frente a la entrada de la cafetería. Empieza a
cruzar la calle.
--¡Para! --grita el jefe de bomberos--. Nadie puede acercarse al fuego.

--Pero mi padre está adentro. ¡Tengo que ayudarle! --dice Arthur.

--Tranquilízate --dice el bombero--. Nosotros lo sacaremos.

Los bomberos sacan morrales y libros quemados, entre ellos el diario de Sue Ellen. Un bombero
enciende una manguera. Sue Ellen ve cómo su diario queda empapado y dañado.

De repente, Arthur ve a un bombero dirigiendo a su papá hacia afuera de la escuela.


--¡Papá! --exclama y corre a abrazarlo.

Llega Buster.
--Oye, Francine --dice--. Se me pegaron las cobijas. ¿Qué pasa?

--Hubo un incendio en la escuela --explica Francine--. Fue horrible.

--No te creo --gime Buster--. El día del suceso más grande de todo el año ¡Y YO ME QUEDÉ DORMIDO!

La escuela primaria Mighty Mountain invita a los niños y los maestros a compartir sus salones mientras
reparan los daños en la escuela Lakewood.

--¿Papá? --pregunta Arthur mientras se alista para ir a la escuela al otro día--. ¿En dónde vas a trabajar
hoy?

--En el acuario --contesta Papá--. Voy a servir aperitivos en una recepción de pescadores de alta mar.

--Qué bien --comenta Arthur--. Estaba preocupado. Pensé que podría ser en otra escuela.

Papá se acerca a Arthur y le da un fuerte abrazo.


--Arthur, las escuelas son sitios seguros. El jefe de bomberos dijo que fue un problema de cables. Algo
que sucede muy raras veces. Y ya lo arreglaron.

--Lo sé --contesta Arthur y le da otro abrazo a su papá--. Pero aún así estoy feliz de que no vas a ir a
una escuela.
Sue Ellen está sentada en una banca en el parque. El incendio fue hace una semana y ella todavía se
siente muy mal. Muffy le regaló un diario nuevo pero a Sue Ellen no se le ocurre nada para escribir.
Observa a un señor que pinta un dibujo en el muro de un edificio. De repente, se le ocurre algo. Abre
su diario y escribe:

¿Qué tal si entre todos pintamos un gran mural en un muro


exterior de la escuela? Podríamos pintar todo lo que ha sucedido
desde el 9 de abril...

Sue Ellen se dirige a la casita en el árbol para contarles su idea


a sus amigos. Juntos hacen un plan. Hablan con el maestro
Ratburn, con el director Haney, y con sus padres. A todos les
parece una idea magnífica.

El día de pintar el mural, los niños traen pinturas y pinceles. Los


adultos traen las escaleras. D.W. pone un puesto para vender
limonada. El mural les queda ¡hermoso!

La escuela Lakewood reabre sus puertas. Francine entrevista a los maestros y alumnos para el periódico
de la escuela.
--Hola, Binky --saluda--. ¿Estás contento de estar de vuelta? ¿Quieres decirles algo a nuestros lectores?

Binky parece disgustado.


--¡No tengo nada que decir! --gruñe y se aleja enojado.

--Binky, ¿por qué no estás en la escuela?


Binky se da vuelta y ve al señor Frensky en su camión de basura. A Binky se le saltan las lágrimas.
--No puedo regresar allá -- exclama entre sollozos--. No puedo dejar de ver las llamas y el humo, y...

El señor Frensky se baja del camión y le pasa el brazo a Binky.


--Sé lo que sientes --dice--. Yo fui bombero voluntario. Después de mi primer incendio, tuve muchas
pesadillas.

--¿Qué hizo usted? --pregunta Binky, tratando de no llorar.

--Justo lo que estamos haciendo ahora --dice el señor Frensky sonriendo--. Hablé con mis amigos y les
conté cómo me sentía. Al cabo de un rato, mejoraron las cosas y ya no sentí tanto miedo.

El señor Frensky observa la cara triste de Binky.


--¿Sabes? --le dice--. Llamaré al director Haney y le preguntaré si puedes ayudarme a hacer mi
recorrido.

--¡Bravo! --dice Binky sonriendo mientras se sube al camión de basura--. ¿Puedo manejar la
compactadora?

--No, señor, ¡eso no! --ríe el señor Frensky--. Tienes que afiliarte al sindicato para hacer eso.

Al fin del día, Sue Ellen escribe en su diario, todo lo que ha acontecido.

Tanto ha pasado desde el 9 de abril. No quiero volver a ver un incendio... ¡nunca! Pero tampoco quiero
perder esta sensación de que cada día es especial y de que si mis amigos y yo seguimos unidos,
podemos hacerle frente a casi cualquier cosa.
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Los niños y la seguridad

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