Asesinada la paloma de la inocencia, la escoba del tiempo barre los escombros fusilados de unas chozas antiguas, recoge las

cenizas de una Casas Viejas desvencijadas por unos desalmados que arrojaron sus colillas. Todavía colean las colillas del tiempo. Los disparos apuntan siempre al hambre, a la barriga. Los billetes están siempre blindados.. No busques ahora mi rostro en el escaparate de los mares. La juventud perdida con la arena sí se entretuvo. Un grito ronco que sobre el papel se desmaya, derrama todo su arsenal de belleza en un poema y huyen las tardes persiguiendo sombras que fueron luces antes. Cuando entren todos mis fantasmas, háganme el favor de cerrar la puerta. . INTROITO En la prehistoria del hombre, en los hogares de la cueva el sueño de la tiza duerme fiel bajo el fuego de la piedra. Mensaje de siglos. Se comunican las pinturas sin necesidad de palabras. Danzamos con el tiempo. El hambre se alimenta de zumo de amapolas que recoge del río la memoria.

Di treinta y tres, era la clave incierta para habitar el cementerio de la tragedia. El médico hace su diagnosis: Frenadol de olvido sin freno. El presente y el pasado se comportan como esas cajas chinas donde una caja encaja dentro de otra y todos, absolutamente todos, caben en una. Allí, en la historia de un pueblo late la poesía como un corazón en silencio.
EL VIAJERO A Juan

ENCUENTROS LITERARIOS

De jinetes antiguos fue cobijo, de la reinante sed de aquella vega. Son retales de sombra de la siega, de gañanes hambrientos, rumbo fijo. Sudor muerto a la boca de un botijo, un cíclope de arcilla que se entrega a la corriente muda, y también ciega, de un mesón convertido ya en cortijo. El viajero se bebe el polvo seco del camino y la vid a muerte sabe. Él vino a por su vino complaciente y el vino, sobrio, vino a por él: eco. La comida en estómago no cabe mientras corre el licor tan sonriente.

ANTOLOGÍA POÉTICA
Alejandro Pérez Guillén

1. BREVE ANTOLOGÍA POÉTICA
Primavera . Sueño con la melodía antigua de una canción que aún duerme en la memoria. Le doy vueltas a la noria del mundo y el mundo no despierta, no se despereza como un niño en los brazos de la cuna. Poco a poco la mañana entreabre sus hojas a los ojos de los versos. Parpadean las palabras en el fuego ciego de una guitarra, cuando unos dedos traviesos se entretienen en hacerle cosquillas a la dormida panza de unas cuerdas. Gime y gime el viento entre los acordes de la música y cada vez que suena se oye el ronquido sordo de un lamento. Se han roto las ramas del silencio, la rama verde de un alma en flor. . Atlas . ********************A Ana Belén Lozano León . Tu desnudez no se acota en los relieves de un atlas, sino en la memoria dactilar de mis dedos, en la sed de mi lengua trepadora, en el eco borracho de un beso. Si pudiera entretenerme con las horas del pasado, al abismo de tus ojos me habría lanzado, al abismo de mis miedos esperando a que me mate o abriendo una puerta donde de nuevo morir. Que ésta sea la última habitación en la que me encierro. Cansado estoy de tirar puertas y puertas al suelo. Déjame entrar en tu cuarto. Jamás salgas a la calle y me dejes con ese barato perfume que huele a recuerdo usado. Por favor cierra los ojos y quédate ya conmigo. .

La incomprensión . Era muy joven. La flor de la inocencia no había llegado a su otoño. Cuando aún racismo me sonaba a una manera cursi de decir racimo. Los hombres eran un conjunto de racimos que respondían al nombre moderno de sociedades y las sociedades una armonía conjuntada de hombros. Era demasiado joven para comprender que aún no había nacido y la muerte campaba a sus anchas en la alfombra ensangrentada de mi cuna. Todo presagiaba ese fin. Un mendigo deshojaba los pétalos crucificados de la muerte a los 33 años. Era el año 33. Me di cuenta de que los hombres eran abejas que acudían a un racimo de uvas para beber el licor ciego de la sangre. Un lobo republicano jamás debe ser el pastor de unas ovejas anarquistas. Ojalá la muerte se pudiera contar con los cinco dedos de la mano. La historia no supo cuantificar las víctimas. Había dos barajas. La mano derecha y la izquierda no se ponían de acuerdo. Unos contaban con cinco, y otros con Seisdedos.

Racismo Bajo la espuma borracha del mar se tira una rubia a la piscina. Se tiran a una rubia en la piscina. ¿Qué es? La cerveza de la risa. Sobre la telaraña gaseosa de la oscuridad se lanza una negra con gafas de sol. Se lanzan al sol unas gafas negras. ¿Qué es? La cocacola del dolor. Tras el cristal líquido del algodón se arroja una blanca al ombligo del mundo. Se arroja el mundo al ombligo de la blanca. ¿Qué es? La leche de la fiesta. Mala leche si uno es rubio. Café con leche. Mala leche si uno es negro. Café solo y cargado. Buena suerte de ser blanco. .