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La trama edípica y la constitución de la novela familiar

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La trama edípica y la constitución de la novela familiar La cuestión del fantasma

Comenzaré esta clase recordando aquello que dice Freud acerca de que "la elección de objeto se consuma primero en la esfera de la representación, y es difícil que la vida sexual del joven que madura pueda desplegarse en otro espacio de juego que el de las fantasías, o sea representaciones no destinadas a ejecutarse". Del valor estructural que la fantasía ocupa en la teorización freudiana, da cabida cuenta el que le adjudicara el estatus de realidad, es decir la fantasía es la realidad en tanto psíquica y es de la que se va a ocupar el Psicoanálisis. En otros términos: si al Psicoanálisis hay una realidad que le compete, es ésa la realidad psíquica. De esta manera se desarma en cierto modo la supuesta oposición entre fantasía y realidad, aunque no se agoten discusiones que permanecen y que prolongan posiciones teóricas muchas veces divergentes. Para evitar malos entendidos (cuestión imposible por otra parte) quiero dejar en claro que nos vamos a referir a la fantasía en tanto inconsciente, cuando no sea así, lo aclararemos, como por ejemplo cuando nos referimos a los "ensue ños diurnos". Lacan habla de fantasma, término que corresponde no sólo a la traducción francesa, sino que dicho término se haya contextuado dentro de una determinada lógica. No obstante, aún con el riesgo de cierta imprecisión, podré recurrir al uso del término fantasma, cuando considere que por su proximidad conceptual (con el de fantasía inconsciente) y por tratarse de ubicar la singular forma en que el sujeto se relaciona con el objeto de su deseo (mejor dicho objeto causa), este uso no dificulte la comprensión del tema. Cuando me referí a la angustia en la adolescencia, mencioné que la fantasía le pone un velo a aquello de lo real que por hacerse presente desataría precisamente dicha angustia. También mencioné que la formación sintomática la utiliza como materia prima con la que constituye. Cito a Freud: "La retirada de la libido a la fantasía es un estado intermedio del camino hacia la formación de síntoma", "la libido no tiene más que volver a las fantasías para hallar expedito desde ellas el camino a cada fijación reprimida". Fantasías o fantasma que operan como suelo sobre el que se elevará el sí ntoma. Haré ahora otra puntuación que puede traer alguna dificultad. Cuando hablamos de las fantasías (como productos concientes – preconcientes) o hablamos de alguien que fantasea, ubicamos dicha actividad como producida por ese alguien. En esta instancia deberíamos diferenciar al sujeto en la fantasía o mejor dicho aquí, en el fantasma de la persona que "ensueña", fantasea, etc. Citaré aquí un trabajo de Jaime Szpilka, "En torno a un niño espegado" (Revista de Psicoanálisis, Tomo XII, Nº 6, año 1984), donde el autor lo dice en forma muy clara. Cito: "La fantasía no es invento del sujeto, organización caprichosa de su mente, sino por el contrario es la fantas ía la que inventa al sujeto mismo y lo instala en un mundo. El sujeto es su efecto ... " etc. En otros términos, allí se aloja. Volvamos ahora a la primera cita y a esa casi enigmática referencia "representaciones no destinadas a ejecutarse". Podríamos decir, es de su esencia no realizarse.

¿cómo acercarse . el varón a una mujer.. el Edipo implica la consideración de dos vectores. ¿Pero qué es lo destinado a no realizarse? Y. sorteando al menos momentáneamente lo doloroso de la confrontación al que el Otro en su alteridad lo coloca. allí donde dichas fantasías tienden a ser puestas en escena. pero no. en el caso de las neurosis. Menciono aquí tan sólo rápidamente el otro vector en juego en torno al Edipo y es el que implica ubicarse dentro de la cadena generacional (orden filiatorio). hay un no a la idea de completud que tan sólo la pregnancia imaginaria del amor intentará suturar. allí donde algo de la operatoria muestra su falencia. y lo digo de esta manera para ubicarla en términos de un "tema" que se torna insoslayable. Sirva de recordatorio por otra parte que las fantasías son perversas (en el sentido freudiano del término). Tramitar la cuestión edípica es precisamente poder acercarse a ese lugar en el que irremediablemente habr á que reconocerse en relación a la falta. Sabemos que ésta no es una tarea sencilla ni acabada. No hay relación sexual. no só lo para nosotros sino para poder pensar qué le ocurre al adolescente. Si bien en la concepción freudiana se habla del sepultamiento del Complejo de Edipo. tan sólo habrá algunas recetas pre-fabricadas o consejos sentimentales que generalmente apuntan más. ésto no es sin resto. ¿Cómo responder entonces en el encuentro con el Otro como Otro sexo. dado que en el inconsciente no hay representación que responda a la pregunta acerca de qué es ser hombre o qué es ser mujer.Podríamos agregar. Esto implica que algo de esa operatoria quedará inacabada. la causa de su deseo. a la cuestión del amor que a la del deseo. será una suerte de sentencia lacaniana que sintetiza la cuestión. Esto será en la vertiente masculina o femenina. Si es en tanto "castrados" que tanto el varón como la mujer podrán hacer del Otro.. lo que tampoco implica necesariamente su realización. Tan sólo puede decirse en términos de fálicocastrado. Otra cuestión se plantearía si nos acercamos al terreno de las perversiones. aquel que ordena las relaciones que determinarán el posicionamiento del sujeto en términos de una (valga la redundancia) posición sexual. En tanto entramada en el orden simbólico. sin duda el deseo en tanto deseo incestuoso.. Retomo ahora lo del posicionamiento sexual. En el tiempo que llamamos de la adolescencia la cuestión edípica alcanza su acmé. Será entonces en torno a los juegos amorosos y del enamoramiento. Cuando nos referimos a la novela familiar del neurótico. en estos tiempos adolescentes sino con la batería fantasmática construida (y en permanente construcción) en los tiempos de la infancia? La premisa fálico-castrado cobrará primacía. aunque ésto no de respuesta (dado que no hay un saber de eso) en ese encuentro. Uno. . la (una) mujer hacia el varón? No es una cuestión menor. a los que el adolescente se prestará. Pérdida narcisística que cabalga sobre la igualmente dolorosa caída de la imagen idealizada del Otro (particularmente del Otro encarnado en las figuras parentales). veremos que se la define como intento de apoderarse del "tema" de las relaciones familiares. Se quiere creer que puede haber un saber acerca de "eso".. la neurosis habla de su eventual fracaso y el síntoma vendrá a ocupar su lugar. Será ese resto quizás lo que no deje de interrogar. ésta no es una operación sencilla.

perverso en relación en oposición a lo familiar) se ponga en juego. qué sabés!). Asesinato simbólico que marca la vigencia de la ley de la sucesión generacional. retorna ahora como adolescente para decirle al padre(s) . Ya que aún a riesgo de "exagerar". Si recordamos que la puesta en juego de la sexualidad. Volvamos ahora a la novela familiar y al por qué del insistir sobre el valor fundante que puede ocupar en la subjetividad adolescente. que no sólo lo es para quienes familiarmente dejan de "reconocerlo". aquel que podrí amos decir "cae en desgracia" ante la conmocionante revuelta adolescente. es también un extraño para sí mismo. todo será entonces posible. Es decir lo que se presenta como extraño no dejando de tener un aire familiar. Freud nos ofrece una versión o algunas versiones de la así llamada novela familiar. De ahí que algo de lo "unheimlich"(siniestro.. más "fashion") que el padre de la realidad. se trata de una configuración estructuralmente necesaria. vos . ¿Es acaso infrecuente encontrar que para cualquier adolescente. Versión también del doble. ¿no sería dable pensar que es a través de estas construcciones. algo de la desubjetivización está en juego. convoca una y otra vez.. novela-construcción fantasmática. Ese extraño. tiene en algún sentido cualidad traumática para el joven. Podríamos decir que la posibilidad de un sujeto de alojarse en el fantasma de escena primaria.. más allá de lo contingente de sus contenidos. más rico.Este Otro parental pasará también a ser la representación misma del Adulto. "ya fuiste". la pregunta por el origen. la retomaremos en una próxima clase. podría afirmar que en el proceso o trabajo de la adolescencia. y que desaloja toda posible idea de autoengendramiento. ésto es poder constituirse en relación a un deseo que lo causa. cae. En otros términos qué deseo o el deseo de quién antecedió a mi existencia. Si mi padre no es mi padre.. derramando su contenido en forma de des-creencia y desautorización (vos. es decir bajo la forma del velamiento fantasmático que algo de lo traumático (es decir de lo real) quedaría atenuado? . Esto será lo que tematizará la novela familiar (aunque intente en alguna de sus versiones restituir la exaltación infantil). Modo también de enaltecimiento de ese padre que siempre será mejor (más noble. en tanto aquel niño-hijo concebido como proyección narcisista de padres que delegaron en él su deseo de inmortalidad o proyectaron la realización de sus ideales incumplidos. pero es importante reconocer que más allá de su contenido manifiesto. como acto posible.. al servicio de recrear imaginariamente esas relaciones "peligrosas" a las que el deseo incestuoso siempre acechante. oscuro. marca el camino de su subjetivización. en esa presencia despersonalizante en que suele encontrarse el adolescente y que hace bisagra con la figura del doble como mensajero de la muerte tal como lo señala Otto Rank. la familia de su/s amigo/s es tanto mejor que la propia? La novela familiar es una construcción fantasmática que en última instancia intenta acoger en su seno. Respecto a esta cuestión. Allí donde estaba ubicada la fuente de todo saber y creencia. cuando nos dediquemos al tema de la filiación y transmisión generacional.. y mi madre puede ser esa mujer prostituída (por lo tanto no-madre).

apunta a la pregunta por el deseo. contribuirían a la conformación de una relación al Otro sostenida sobre las marcas impresas por la castración (y la aceptación de la castración en el Otro). apuntaría a esa tramitación. podríamos decir que la construcción fantasmática de la novela familiar. enseña que sirven al cumplimiento de deseos. De ahí que conviene diferenciar entre el texto que alimenta los "ensueños diurnos" de los adolescentes (o aún de los niños y púberes). ¿Qué me quiso? Pregunta que podría o no tener eco en alguna actualizaci ón del "qué me quiere"?". que es desde allí que Freud plantea la idea del desasimiento. En tal sentido estos ensueños cumplen quizás la función de "adormecimiento" que habilita al joven a discurrir por el mundo con menos angustia que la que podría emerger en la confrontación con el deseo que siempre le viene del Otro. Freud afirma que una observación exacta de los sueños diurnos. entre esta actividad conciente-preconciente. la de la ambición (haciendo la salvedad que Freud le supone también finalidades eróticas). ¿Qué relación habría por otra parte. de escena primaria. . Podríamos preguntarnos cuál es la mayor ambición para un joven adolescente. Otra cuestión que pone a trabajar Freud en el texto de la novela familiar.La constitución de ciertas escenas que a su vez ponen en juego la caída necesaria de idealizaciones y creencias. como ya lo señalamos insistentemente. éste no deja de hundir sus raíces en el deseo inconsciente. y quisiera referirme a esta otra. como deseo del Otro. de esta fase a ser construida y que hace pie en lo que en otros textos freudianos aparece como fantasía primordial (o primitiva). Ahora bien. Dado que. si la construcción fantasmática de "Pegan a un niño" nos dice de la versión "perversa" del amor al padre. Respecto a la primera nos hemos estado ocupando. todo eso está sosteniendo la interrogación. para poder pensar el papel que ocupan (estos sueños diurnos) en la conformación de un proyecto de vida que también se pone en juego en este tiempo adolescente. es una referencia acerca de la función de cumplimiento de deseo y "rectificación de la vida" por parte de los sueños diurnos y que conocen dos tipos de meta: la erótica y la de ambición. Y recordamos una vez más. El notodo del Otro permitiría entonces poder confrontarse al deseo y al goce de una otra forma. o versión que apunta no a lo concientemente expresado o recordado. cuando se pone a prueba la cuestión de una elección vocacional o elección de actividades futuras. Esto es que si lo dado a la conciencia es el ensueño. La mayor ambición para un niño es el querer ser grande (dice Freud). definida por su cualidad de ensueño y un proyecto donde se jugaría seguramente algo del Ideal? ¿Cómo se intrincaría la estructura fantasmática portadora del deseo como lugar de causa? Digo esto porque en mi experiencia. sino a eso a ser construido en análisis. Al igual que en "Pegan a un niño" debemos recordar que lo que nos ocupa es aquella fase o frase. de lo que se trata es de la reinstalación en el marco simbólico del Edipo desde una nueva posición. la novela familiar como construcción simbólico-imaginaria.

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