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Universidad de Barcelona - La Apropiacion Del Espacio

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La apropiación del espacio: una propuesta teórica…

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Anuario de Psicología 2005, vol. 36, nº 3, 281-297 © 2005, Facultat de Psicologia Universitat de Barcelona

La apropiación del espacio: una propuesta teórica para comprender la vinculación entre las personas y los lugares
Tomeu Vidal Moranta Enric Pol Urrútia Universitat de Barcelona
Los vínculos que las personas establecen con los espacios han sido objeto de análisis desde múltiples perspectivas. El apego al lugar, la identidad de lugar, la identidad social urbana o el espacio simbólico urbano son algunos de los principales conceptos con que se abordan procesos que dan cuenta de la interacción de las personas con los entornos y sus principales efectos. El fenómeno de la apropiación del espacio supone una aproximación conceptual cuya naturaleza dialéctica permite concebir algunos de estos conceptos de manera integral. Este planteamiento teórico viene siendo útil, más allá de su incidencia en la comunidad científica, para el abordaje de cuestiones como la construcción social del espacio público, la ciudadanía, la sostenibilidad (ambiental, económico y social) y en suma para aportar elementos teóricos y empíricos que permitan investigar e intervenir modos de interacción social más eficaces, justos y adecuados a las demandas sociales actuales. Palabras clave: apropiación del espacio, apego al lugar, identidad de lugar, identidad social urbana, psicología ambiental. The links between people and places have been explained from several points of view in social science literature. Place-attachment, place-identity, social urban identity, and symbolic urban space are some of the main concepts used to describe the interaction between people and their environments. A dialectical approach to the appropriation of space may be able to address some of these concepts in a more comprehensive way. Besides its impact within the scientific community, the approach is useful in applied questions such as the social construction of public space, civic responsibility, citizenship, and economic, social, and environmental sustainability, and contributes theoretical and empirical elements for fairer and more effective methods of social interaction in accordance with new social demands. Keywords: appropriation of space, place-attachment, place-identity, social urban identity, environmental psychology.
Correspondencia: Tomeu Vidal Moranta. Departament de Psicologia Social. Facultat de Psicologia. Pg. de la Vall d’Hebron 171. 08035 Barcelona. Correo electrónico: tvidal@ub.edu

Anuario de Psicología, vol. 36, nº 3, diciembre 2005, pp. 281-297 © 2005, Universitat de Barcelona, Facultat de Psicologia

en lo interpsíquico para explicar lo intrapsíquico. 2002a. nº 3. Vidal. Valera y Pol. 2004). Para ello se abordará cómo se da cuenta. 1993. pautas y nociones que de éstas se derivan de forma conjunta y complementaria. ni incuestionables como parece aducirse en otras. 2002b. Guàrdia y Pol. centrado en el estudio y la intervención ambiental. Vidal. Valera. 2004). Anuario de Psicología. Vidal Moranta y E. cuyo objetivo es ofrecer una revisión del concepto efectuada en relación con otros cercanos. Pol Urrutia Entre los rasgos con que suele caracterizarse el actual periodo entre siglos es habitual la mención a la compresión del espacio y el tiempo. Universitat de Barcelona. pp. la apropiación es entendida como un mecanismo básico del desarrollo humano. Este objetivo se enmarca en una línea de investigación psicosocial de nuestro grupo de trabajo. 1976. 1994. Pol. de donde se destacan el espacio simbólico. en psicología ambiental y social. 36. 1998. y otros factores sociopolíticos relacionados con los modos de producción. se apoya en la idea de que la praxis humana es a la vez instrumental y social. Guàrdia y Peró. 1996. Pol. donde la cuestión de la exclusión o la inclusión de personas y grupos es otra clave en la forma de generar significados y vínculos con los entornos.282 T. y que de su interiorización surge la conciencia. 2002a. Pero esta lectura de la realidad social contiene elementos. ni tan nuevos como se apunta en ocasiones. Se trata de investigar la relación entre las experiencias cotidianas y las nociones de lugar que construyen las personas. Una línea de trabajo interesada en las peculiares formas de construir las relaciones de las personas con los espacios –con énfasis en la dimensión psicosocial–. enfatizándose las acciones que se desarrollan en el lugar y las emociones. vol. Este énfasis en la “construcción sociohistórica” de la realidad. lo que se concreta en los significados de la “realidad”. Un tipo de indagación en la que hemos podido desarrollar algunos resultados y nuevos interrogantes en diferentes contextos de investigación hasta la actualidad (Pol. Una posible aproximación a estas cuestiones es desde la óptica del concepto de apropiación del espacio (Korosec-Serfaty. de los vínculos entre las personas y los espacios. pueden acentuar una idea de “progreso” ciertamente discutible. e integrado en el centro de investigación CR Polis de la Universidad de Barcelona. Por último se defiende cómo estos conceptos pueden ser explicados desde la apropiación del espacio. iniciada ya en la era moderna. una propuesta que ha sido parcialmente contrastada de manera empírica. Vidal. 281-297 © 2005. lo que constituye la finalidad principal de este artículo. Guàrdia y Peró. la identidad y el apego al lugar como principales conceptos. favorecida por las nuevas tecnologías. 2002. Valera. con la consiguiente desaparición de la noción de distancia que. Desde este punto de vista. entendidos como construcción social de lugares. 1997. Pol. La apropiación como punto de partida El uso del concepto de apropiación en psicología se remonta a las visiones marxistas aportadas por la psicología soviética encabezada por Lev Semionovich Vigotski y continuada por Aleksei Nicolaevich Leontiev. diciembre 2005. junto a la idea de la no existencia de límites. Facultat de Psicologia . 1996. por el que la persona se “apropia” de la experiencia generalizada del ser humano.

Mediante la acción. La accióntransformación es prioritaria en estadios vitales tempranos como la juventud. Otro tanto ocurre en función del tipo de espacio. Facultat de Psicologia . 281-297 © 2005. 2002a). el año 1976. Moles en la década de 1960. ya que en el privado es más posible la transformación. –entendida como “interiorización” de la praxis humana. lo que significa considerar los cambios en la persona a lo largo del tiempo. Este proceso –cercano al de socialización–. mientras que en el público suele ser más habitual la identificación (Pol. A través de la apropiación. y mediante procesos de categorización del yo –en el sentido de Turner (1990)–. Las acciones dotan al espacio de significado individual y social. 1996. diciembre 2005. No es una adaptación sino más bien el dominio de una aptitud. la persona se hace a sí misma mediante las propias acciones. Es un fenómeno temporal. y que se resume en dos vías principales: la acción-transformación y la identificación simbólica. Universitat de Barcelona. 1997. especialmente desde el apego al lugar (place-attachment). vol. la persona y el grupo se reconocen en el entorno. La celebración de una conferencia internacional en esa misma ciudad. 2002a). a través de sus significados– a la apropiación del espacio se produjo desde las visiones fenomenológicas aportadas por la denominada psicología del espacio del núcleo académico de la ciudad francesa de Estrasburgo. además del menor predominio de los enfoques alejados de la modalidad positivista de la ciencia. A través de la acción sobre el entorno. La primera entronca con la territorialidad y el espacio personal en la línea apuntada por Irving Altman (1975). 36. Nuestra inclinación por la apropiación arranca de la conceptualización a partir de lo que hemos denominado modelo dual de la apropiación (Pol. señales y marcas cargadas simbólicamente. cuyo objeto de análisis ha sido más habitualmente acotado desde otros conceptos cercanos. 1996. La poca fortuna de la palabra ‘apropiación’. es decir. los grupos y las colectividades transforman el espacio. 1976). durante cierto tiempo entre la comunidad científica. pp. 1994). independientemente de su propiedad legal. las personas. promovida por Perla Korosec-Serfaty. las personas y los grupos se autoatribuyen las cualidades del entorno como definitorias de su identidad (Valera. cuyo sentido más habitual aparece asociado a la adquisición indebida de algún bien. 1996. son algunas de las posibles razones del poco desarrollo posterior del concepto. cognitivos e interactivos. encabezada por Abraham A. La identificación simbólica se vincula con procesos afectivos. Se trata de un proceso dinámico de interacción de la persona con el medio (Korosec-Serfaty. Valera y Pol. de la capacidad de apropiación. dejando en él su “huella”. Anuario de Psicología. mientras que en la vejez prepondera la identificación simbólica. la persona incorpora el entorno en sus procesos cognitivos y afectivos de manera activa y actualizada. 2002a). en un contexto sociocultural e histórico. lo que también es defendido por Sidney Brower (1980) al considerar la apropiación como un concepto “subsidiario” de la territorialidad. Mientras que por medio de la identificación simbólica. es también el del dominio de las significaciones del objeto o del espacio que es apropiado.La apropiación del espacio: una propuesta teórica… 283 El “salto” de la apropiación. a través de los procesos de interacción (Pol. hizo visible este concepto entre la comunidad científica. nº 3.

Estos procesos han sido explicados aludiendo a diversos conceptos (apropiación del espacio. Una línea de trabajo que de nuevo muestra sus posibilidades en la comprensión de lo que algunos han denominado el declive del espacio público. Todo esto supone entender el proceso de apropiación dentro de la conceptualización de la relación entre los seres humanos y los entornos. Anuario de Psicología. como también han expresado Jordi Borja y Zaida Muxí (2001). el entorno explica dimensiones del comportamiento más allá de lo que es meramente funcional. entre otros. sustituidos por espacios de creación privada destinados a ser objeto de consumo. 281-297 © 2005. Por último. generando lo que Trevor Boddy (2004) denomina “ciudad análoga”. 2002b). cuestión que se aborda en el siguiente apartado. diciembre 2005. la relación entre identidad y lugar. consecuencia de la dualización social generada por dicha globalización. categorización. Personas y espacios construyen lugares Preguntarse cómo los espacios devienen lugares supone profundizar en las relaciones y los vínculos que se establecen entre las personas y los espacios. como ha expuesto. alejando la posibilidad de la interacción con “otros” diferentes (por ejemplo. Por otro lado la apropiación del espacio es una forma de entender la generación de los vínculos con los “lugares”. el entorno “apropiado” deviene y desarrolla un papel fundamental en los procesos cognitivos (conocimiento. etc. espacios de discusión donde se genera el sentido y se negocian los significados. espacio simbólico urbano. etc. concretamos un modelo teórico de apropiación planteando su utilidad para abordar algunas cuestiones sociales actuales. y cuya característica principal en el último traspaso de siglo consiste en el desplazamiento de los asuntos públicos a la esfera privada y la “ocupación” de lo público por asuntos privados.). A continuación. de identidad y relacionales (implicación y corresponsabilización). en las denominadas “calles comerciales” en recintos privados). lo que facilita comportamientos ecológicamente responsables y la implicación y la participación en el propio entorno (Pol. Pol Urrutia Partiendo de estos planteamientos teóricos. Es decir. como ya apuntaba tempranamente el sociólogo Richard Sennett (1970. no es absurdo suponer que el espacio apropiado pase a ser considerado como un factor de continuidad y estabilidad del self. Para este autor. Entendido de esta forma. 1973). y el apego son expuestos en respectivos apartados. afectivos (atracción del lugar. que a unos hace locales y a otros globales. identidad social urbana e identidad de lugar. Facultat de Psicologia . autoestima. a la par que un factor de estabilidad de la identidad y la cohesión del grupo. Universitat de Barcelona. vol. el espacio simbólico. orientación. Esta segregación social se plasma en el espacio urbano a través de la segmentación de usos. pp.284 T. etc. se trata de un aspecto paralelo al tipo de globalización económica neoliberal dominante. nº 3. Zygmunt Bauman (2001).). 36. Vidal Moranta y E.). como un simulacro o analogía de la ciudad porque descuida la “civitas” y la “polis”. apego al lugar. y hace notar la desaparición de los espacios públicos tradicionales.

presagia la imposibilidad de apropiarse y domesticar la realidad. diciembre 2005.La apropiación del espacio: una propuesta teórica… 285 Estas tesis han sido interpretadas por Manuel Castells (1997) desde la doble lógica de los espacios –la de los flujos y la de los lugares– para comprender la sociedad urbana en la era postindustrial. 281-297 © 2005. aun aceptando que su “consistencia” no sea muy sólida. Sorkin. «para algunos. vol. usando la misma metáfora a la que el autor alude para calificar la época actual (Bauman. la interdependencia y las relaciones sociales. Bauman. en el ámbito académico. también pierden su sentido» (Bauman. es decir. En palabras de Bauman. nº 3. donde tal vez puede hallarse una orientación: la recuperación de la confianza en las relaciones sociales (Bauman. esta nueva concepción del tiempo y del espacio. Cuando las distancias ya no significan nada. Un aspecto nada ajeno. una posición que Roland Robertson (1995) ya puso de manifiesto al utilizar por primera vez. 1997. lo que provoca la ausencia de sentido del lugar o el incremento de “no-lugares” como Marc Augé (2000) denominó a los espacios sin marcas. 2003). 1997. Lo que no indica Zygmunt Bauman es cómo “re-construir” entonces esos sentidos y significados necesariamente compartidos. Es en otra obra suya. 2001. Pero de esta “acotación” disciplinar no debe considerarse que el interés por la construcción (psicosocial) de los lugares sea exclusiva (ni excluyente) de la psicología social. pp. las localidades. para “acotar” –de forma disciplinar– la comprensión del comportamiento humano. Los espacios de flujos donde tienen lugar la mayoría de los procesos dominantes. definida en ocasiones Anuario de Psicología. separadas precisamente por distancias. Facultat de Psicologia . donde se construye el sentido social. Mientras que otra postura sí considera que la globalización conlleva localización. o más bien “líquida”. a los énfasis que suelen utilizarse para definir el “objeto” de estudio de la psicología social: la interacción social. en este caso. En este último caso. 2001. etc. Universitat de Barcelona. 36. y los espacios de lugares. desde el eje que va (y vuelve) del individuo a la sociedad (y viceversa). p. Por un lado se halla la que apunta la irrelevancia del contexto local. Gustafson (2001a) resume en dos posturas el cambio en la concepción del espacio. se trata de precisar las formas en que las personas se relacionan con los lugares –movilidad y cosmopolitismo o inmovilidad y localismo–. ya que la experiencia y el sentido humano necesitan de esta base local. parte constituyente de lo que denominamos “social” –el espacio de lugares propuesto por Manuel Castells–. las cuales devienen una expresión importante de la estratificación social (Albrow. En esta línea. riqueza e información. que tampoco marcan a quien los habita. los que concentran poder. Para otros. por cierto. el espacio de la interacción social y la organización institucional. 2004). el término “glocalización”. es el augurio de una libertad sin precedentes respecto a los obstáculos físicos y de una habilidad desconocida para moverse y actuar desde la distancia. o de la psicología ambiental.. 2005). Castells. una localidad de la que tienen pocas posibilidades de liberarse para trasladarse a otro lugar. la interinfluencia entre los actores. gracias a las tecnologías de la información y la comunicación y la consiguiente inestabilidad de las relaciones entre las personas y los espacios. 54). para indicar la simultaneidad e interpenetración entre lo local y lo global.

2004). bien como tendencias a permanecer cerca de los lugares. preocupada en este caso también por la interacción social pero recuperando el énfasis en el entorno (sociofísico). 1976. un punto de reunión donde quedar con alguien a quien vamos a recoger o un enorme juguete al que se desea trepar para montar en su lomo. 1981). Desde otras disciplinas y desde diversas orientaciones teóricas cabe ubicar la profusión de conceptos y modelos teóricos que con mayor o menor medida pretenden dar cuenta de la relación entre las personas y los espacios: topophilia (Tuan. bien como “depósitos” de significados más o menos compartidos por diferentes grupos sociales. desde el cual consideramos que pueden entenderse mejor algunos de los mencionados anteriormente. nº 3. identidad urbana (Lalli. 1996. 1996) menciona dos vías principales y compatibles en la aproximación al simbolismo. Pol Urrutia como “psicología social ambiental” (Canter. En Anuario de Psicología. donde se enfatiza la percepción del entorno en cuanto a su posibilidad de uso. Universitat de Barcelona. espacio simbólico urbano (Valera. De todas estas propuestas nos proponemos destacar. De esta forma. es “percibido” como una escultura de Botero. diciembre 2005. Los procesos que implican el fenómeno de la apropiación del espacio suponen una forma de comprender y explicar cómo se generan los vínculos que las personas mantienen con los espacios. una referencia para indicar las escaleras a las zonas de embarque del aeropuerto. donde el significado puede derivar de las características físico-estructurales. La construcción de los lugares: el espacio simbólico Si la apropiación es el proceso por el que un espacio deviene para la persona (y el grupo) un lugar “propio”. vol. 1995. identidad de asentamiento (Feldman 1990). 1992). Fabian y Kaminoff. Vidal. 2002a. de la funcionalidad ligada a las prácticas sociales que en éstos se desarrollan o de las interacciones simbólicas entre los sujetos que ocupan dicho espacio. 1996. Sergi Valera (1993. Pol. identidad social urbana (Valera. Valera y Pol. bien como una categoría social más. Vidal Moranta y E. dependencia del lugar (Stokols. cabe atender a cómo se construye y se desarrolla este sentido. 1974). 1982). satisfacción residencial (Amérigo. identidad de lugar (Proshansky. como fuente de seguridad y satisfacción derivadas del apego al lugar. 1997. 2001) y apropiación del espacio (Korosec-Serfaty. 1998). 1988. Para ello dedicaremos los siguientes tres apartados a cada una de estas apreciaciones. 1992). Pol. Percibir el significado del entorno en forma de affordance o de oportunidad ambiental. 1994). Canter y Rees. 1993). el concepto de apropiación del espacio. supone percibir directamente lo que se puede hacer con él y/o en él. a partir de la cual se desarrollan aspectos de la identidad. evidentemente. 1992. 1983). de oportunidad ambiental. Guàrdia y Pol. satisfacción y sentido de comunidad (Hummon.286 T. Facultat de Psicologia . Pol. apego al lugar (Altman y Low. Hidalgo y Hernández. 281-297 © 2005. 1998). Guàrdia y Peró. Gibson (1979). 36. un enorme gato negro de piedra situado en el interior de un aeropuerto. En la primera se destaca el simbolismo como una propiedad inherente a la percepción de los espacios. pp. sentido de lugar (Hay. Cercano a esta aproximación se halla el concepto de affordance de James J.

281-297 © 2005.). por los que un espacio deviene lugar. p. de donde Valera elabora el concepto de identidad social urbana (Valera. diciembre 2005. según los mismos autores. por ejemplo. entendida como una categoría social que identifica a un determinado grupo asociado a este entorno. que Lynch (1985) denominó “imaginabilidad ambiental”. complejidad. heterogeneidad. analizable esta última. a partir de determinadas características del campo social percibido. los significados son activados en el contexto ecológico. vol. etc. Facultat de Psicologia . que es definido por la distribución de sus elementos (gato negro. se pretender “monumentalizar” un espacio público con un significado político determinado. Valera y Pol. más generales. capaz de simbolizar alguna o algunas de las dimensiones relevantes de esta categoría.) y las posibilidades de los objetos y/o espacios para interactuar con/en ellos (subir a su lomo.). escaleras de acceso. De esta forma el espacio (simbólico urbano) deviene una expresión de la identidad. o conjunto de significados socialmente elaborados y compartidos en relación con un determinado espacio (contenido. un determinado significado porque percibimos un determinado contexto ambiental en que éste y sus elementos muestran un determinado sentido de uso. pues. lo que nos induce al interés por la relación entre éste y los procesos. etc. embarcar. o bien desde la propia comunidad (simbolismo a posteriori). Percibimos. a través de una escultura. nuestras necesidades (recoger a una persona. esperar apoyados en su peana. distorsiones y contradicciones). de identidad social. 36. etc. nº 3. cuando. Valera (1997. claridad. jugar. 1994). En la segunda vía complementaria propuesta por Valera se trata de comprender cómo se carga de significado un espacio determinado. (Gibson.La apropiación del espacio: una propuesta teórica… 287 cualquier caso. A la configuración del espacio simbólico urbano contribuyen tanto la distintividad físico-arquitectónica. al transformar ese significado político inicial determinado en otro distinto o incluso contrario. pp. También aquí cabe añadir la doble fuente de referencia en la carga de simbolismo expuesta en Pol (1997): bien desde instancias con poder (simbolismo a priori). una determinada oportunidad –affordance–. Es aquí donde se incluye el proceso de apropiación del espacio. así como diferentes de los otros grupos en relación con el propio espacio o con las dimensiones categoriales simbolizadas por éste». donde la reelaboración del significado al pasar del primero al último se explica a través de los procesos de apropiación del espacio. y que permite a los individuos que configuran el grupo percibirse como iguales en tanto en cuanto se identifican con este espacio. Anuario de Psicología. Universitat de Barcelona. Estos conceptos se relacionan con los procesos de apropiación del espacio y de apego al lugar. 20) define el espacio simbólico urbano como «aquel elemento de una determinada estructura urbana. puertas. se carga de significado y es percibido como propio por la persona o el grupo. integrándose como elemento representativo de identidad. 1979). 1997. como el conjunto de significados socialmente elaborados y compartidos que Stokols y Shumaker (1981) denominaron “imaginabilidad social”. definidos como procesos dinámicos de interacción conductual y simbólica de las personas con su medio físico. al exponer su aproximación a los procesos de identidad social. Añadiendo que para que un espacio simbólico sea así considerado debe ser percibido por los individuos del grupo como prototípico en el sentido apuntado por Turner (1990).

Turner (1990) destaca los principios de metacontraste y los conceptos de saliencia y prototipicalidad para explicar la identidad social en los grupos. al destacar tres procesos que de manera dialéctica provocan la continuidad y el cambio en la identidad: identificar el entorno. como los llamó el francés Jean Paul Codol (1982. Posteriormente. Tajfel y Turner. 1984. 1978.288 T. 1977. al plantear tres polos alrededor de los cuales emerge el significado: el self. Valera. 1993). Valera (1996. categorización e identificación los que evidencian la relación intrínseca entre la identidad social y la individual o personal. 1994) entiende el espacio físico como una categorización del self. en la relación entre la identidad y los lugares es pertinente recoger la precisión de Graumann (1983) con respecto la identificación. económico y cultural (situación o dimensión geográfica). La experiencia emocional en los lugares implica que las acciones que se desarrollan en el lugar y las concepciones que del lugar se generan están imbricadas. y cuatro dimensiones principales: distinción. Valera y Pol. De esta premisa también parte Gustafson (2001a). 1993. lo que se traduce Anuario de Psicología. Si bien en algunos autores la cuestión del significado del lugar aparece también asociada a los procesos de identidad y de apego al lugar como veremos a continuación. 1997. 1975). Tajfel y Turner (Tajfel. 1976. Pol Urrutia El significado del espacio se deriva. en su teoría de la categorización del self. La construcción del simbolismo del espacio ha sido explicada a través de la apropiación (Pol. los otros y el entorno. proporcionando a los individuos un sentido de lugar. pp. se hallan ubicados geográficamente y a la vez relacionados con su trasfondo social. Desde estos planteamientos. en un estudio empírico. 281-297 © 2005. a través de la despersonalización del yo. 1984) – que llevan al efecto de la “conformidad superior del yo” según este autor (Codol. La acentuación de las diferencias intergrupales y las semejanzas intragrupales desemboca en una identidad social guiada por el refuerzo de la autoestima personal. 1996. Stefanou y Hatzopoulou. lo que incluye el aspecto emocional como ha destacado José Antonio Corraliza (1987. Universitat de Barcelona. 1986) propusieron la construcción de la identidad a partir de la identificación con los atributos más característicos de los grupos a los que uno desea pertenecer. de la experiencia que en éste se mantiene. 1997). 2000). Vidal Moranta y E. Cuando el espacio nos significa: identidad y lugar Son los procesos psicosociales de comparación. de igual manera que la creación del sentido de lugar (Canter. 2001a). Los lugares con significado emergen en un contexto social y a través de relaciones sociales (escenario o dimensión local). La identificación con los demás (identidad social y compartida) y la diferenciación con los otros. Facultat de Psicologia . vol. Por otro lado. 36. Mientras que las clásicas investigaciones de las relaciones intergrupales de Sherif y Sherif (1953) explicaban la identidad a partir de los procesos de cohesión social. continuidad y cambio. 1997. para considerarnos únicos (identidad personal) constituyen dos mecanismos –de asimilación y diferenciación. ser identificado por el entorno e identificarse con el entorno. evaluación. diciembre 2005. una “identidad territorial subjetiva” (Gustafson. en definitiva. nº 3.

añade en su modelo de identidad los principios de distintividad. en la mayoría de las aportaciones teóricas se destaca la continuidad temporal de la persona a través de los lugares como principio explicativo en cada una de las diferentes aproximaciones donde se vinculan las teorías de la identidad social y los lugares. como ya apuntaban en su momento Devine-Wright y Lyons (1997). Por el segundo se reequilibra el valor. quienes la entienden como una subestructura del self. psicosocial. a la vez que representa también una expresión de su identidad (exteriorización). De esta forma. Para esta autora británica. quien al de continuidad ya expuesto. en especial en aquellos aspectos más necesitados de teorización y contrastación según se desprende de la literatura científica. Valera añade la simbólica y social. y en la que el proceso de categorización espacial se fundamente según el autor en seis dimensiones: territorial. de manera que la identidad social puede derivarse del sentimiento de pertenencia a un entorno significativo. al olvidar el rol del entorno en la cohesión de los grupos y la influencia social. Sin olvidar otros planteamientos. cierta negligencia de los aspectos sociales en las aportaciones teóricas sobre la formación de la identidad en general. además de matizarlo en un doble sentido (de referencia y de congruencia con el lugar). pp. nº 3. 281-297 © 2005. Por el primero se incorpora nueva información al tiempo que se reestructura la identidad existente para acomodarla. La querencia por el lugar: el apego En la misma línea de los argumentos que hemos esgrimido para explicar la poca presencia del concepto de apropiación en la literatura científica en psicología ambiental. Ambos procesos son guiados por los cuatro principios apuntados. Más desarrollada es la aproximación basada en cuatro principios explicativos aportados por Breakwell (1992). 1996). el énfasis en el significado del entorno. los contenidos personales y sociales. De lo que se deduce la idoneidad del concepto de apropiación del espacio para abordar dichas ausencias. autoeficacia y autoestima. social e ideológica. como proveedor de un sentido de continuidad y diferenciación. conductual. Fried. y sus valores asociados que conforman la identidad. 1997. diciembre 2005. Universitat de Barcelona. como reconstrucción social constante y donde la memoria es entendida como los significados compartidos. Facultat de Psicologia . temporal. representa un conjunto de significados y símbolos con los que las personas pueden identificarse (interiorización). Irving Altman y Setha Low (1992) destacan cómo la Anuario de Psicología. se regulan mediante dos procesos: asimilación/acomodación y evaluación. vol. redistribuyéndolo entre la nueva información asimilada a la identidad. a través de la cual se expresa y se forma la identidad (Devine-Wright y Lyons. como una categorización social más. Fabian y Kaminoff (1983).La apropiación del espacio: una propuesta teórica… 289 en el sentido de pertenencia a determinados entornos que son significativos del grupo. ni referencias clásicas como la identidad de lugar de Proshansky. Twigger-Ross y Uzzell. Feldman. es una práctica social más (Vázquez. Pero también conviene recordar. A esta vertiente física. En suma y en relación también con el apartado anterior. 2001). 1996. la narración de los lugares. 36. 2000. además de autoestima y autoeficacia.

por entenderlo como un proceso. el apego al lugar puede ubicarse dentro del interés por el lugar mostrado desde diferentes disciplinas. pp. 281-297 © 2005. Sin lugar a dudas su carácter dialéctico. Relph (1976) mencionaba tres componentes de los lugares: el escenario físico. la orientación contextualista (Stokols. Se trata de una visión colindante con la propuesta elaborada a partir del concepto de la apropiación del espacio. etc. Robert Hay (1998) define el concepto de sentido de lugar de manera diferente al de apego. si bien atendiendo al desarrollo de la noción de espacio desde el ámbito de la geografía (Stea. las concepciones y los atributos físicos. pensamientos. el estadio vital y el tipo de vínculo o apego adulto. 36. su cercanía a la sensibilidad fenomenológica y su pretensión holística explican dicha proximidad. grupal. la escala de interacción y los aspectos del diseño. colectivo o cultural). acciones. las actividades y los significados. Apuestan por una aproximación cercana al punto de vista transaccional propuesto por Altman y Rogoff (1987). En el análisis del apego al lugar. 1969. David Canter (1977) ya destacaba el lugar como unidad de experiencia ambiental y resultado de las relaciones entre las acciones. emociones. que han sido propuestos en el ámbito de la psicología ambiental. creencias. los actores (en el sentido individual. conocimientos. a las que las personas se vinculan a través del lugar) y el tiempo (lineal como pasado. Universitat de Barcelona. fundamentalmente ha predominado el desarrollo de modelos para describir el vínculo de las personas con los lugares a partir de la evaluación de los vínculos afectivos con el lugar y desde un nivel Anuario de Psicología. recogen algunos puntos de vista epistemológicos de carácter similar aplicados en otros ámbitos de las ciencias sociales. nº 3. 1992). sugiriendo más tarde (Canter. atendiendo a planteamientos piagetianos. los objetivos (o concepciones del lugar). más que a la propuesta de Altman y Low (1992) cuando refieren su sensibilidad fenomenológica. vol. tangibilidad y especificidad). Dentro de la psicología ambiental. Pol Urrutia orientación positivista dominante en la investigación social dificulta también el interés por los vínculos de las personas y los espacios desde una aproximación fenomenológica. Josep Muntañola (1996. Para Altman y Low la complejidad del fenómeno desaconseja su abordaje de manera fragmentada. el lugar (variables en su escala. y que sin ánimo de profundizar en ellos. a otro tipo de aportaciones que resumimos a partir de este punto. de la comunidad o culturales. sentimientos. las relaciones sociales (interpersonales. con significados y actividades recurrentes). cuyo antecedente principal son las teorías sobre el apego materno-filial (Bowlby. diciembre 2005. Elguea y Blaut. como un desarrollo continuado de tres contextos interrelacionados: el estatus residencial. 1997). También desde esta última disciplina. Esta visión holística del apego al lugar considera como aspectos clave los diferentes patrones en que debe entenderse el apego (afectos. 1997) cuatro facetas interrelacionadas del lugar: la diferenciación funcional. 2000) aborda la noción de lugar desde la arquitectura. 1973. Sensible a este ámbito. 1987) y los enfoques fenomenológicos y de carácter holístico (Low y Altman.290 T.). presente y futuro además de cíclico. Aunque este énfasis diferencial debería atribuirse. un abordaje que pretenden “corregir” a través de su visión del concepto de apego al lugar. Facultat de Psicologia . 1980). mientras que David Stea hace lo propio. Vidal Moranta y E. conductas. Pero además de esta visión.

Facultat de Psicologia . se remarcan los patrones de apego. para Mari Carmen Hidalgo (1998. En primer lugar (figura 1). A esta contextualización histórica y teórica del sentimiento de comunidad cabe añadir la realizada por Alipio Sánchez (2001). en cuya base consideramos a la apropiación como proceso fundamental. vol. Vidal. 1992) y la identidad social urbana (Valera. entendemos que la apropiación del espacio es un proceso dialéctico por el cual se vinculan las personas y los espacios. olvidando el resto de patrones y niveles presentados en la propuesta explicativa de Altman y Low (1992). 281-297 © 2005. En cambio en el apego a la comunidad el interés se ha centrado en la inversión afectiva y emocional con los lugares. Parecido “desarrollo” podría atribuirse a otros conceptos cercanos como el sentido psicológico de comunidad (Sarason. Fabian y Kaminoff. su relación con la identidad y el apego. 1974) y el sentido psicológico de comunidad (Sarason. ya expuesta. 1997). Guàrdia y Peró. Hidalgo y Hernández. las relaciones sociales. Volviendo al apego al lugar y al ámbito de la psicología ambiental. nos queda por exponer algunas propuestas respecto al concepto de la apropiación y su utilidad en algunas de las cuestiones que parecen estar presentes en la agenda de la sociedad actual. Tras esta exposición en torno a los procesos relativos a la significación de los lugares. desarrollado desde tres enfoques principales: la satisfacción con la comunidad. 1988). además de los niveles (individual.) de los actores. etc. La investigación de la relación de la identidad con la vida comunitaria procede en cambio de perspectivas fenomenológicas y metodologías cualitativas (Vidal. y destaca su papel en la configuración de la identidad de lugar (Proshansky. quien destaca dos elementos principales en su aproximación empírica al concepto: el lugar (sentimiento de pertenencia a la comunidad o barrio) y la relación (la interacción vecinal y la interdependencia). 36. el apego a la comunidad y la relación de la identidad con la vida en la comunidad (Hay. Hidalgo sitúa el concepto en relación con otros cercanos como el ya mencionado apego a la comunidad (Kasarda y Janowitz. desde los niveles individual. 1995) –siendo el apego al lugar un buen predictor– y la apropiación del espacio. 2004). y en la que. 2001) la característica más destacada de este vínculo es la tendencia a lograr y mantener cierto grado de proximidad hacia lo que se siente apego. 1983). además de su relación con la satisfacción residencial (Amérigo. 1998). 2002). Amparada en la tradición de la investigación psicosocial de la calidad de vida. Pol. dentro de un contexto sociocultural. pp. 1974). Universitat de Barcelona. Anuario de Psicología. grupal. 1974).La apropiación del espacio: una propuesta teórica… 291 de análisis individual (Hay. diciembre 2005. explicada con frecuencia a partir del tiempo de residencia y la percepción de las características físicas del entorno y la implicación en la red social. el lugar y el tiempo. la identidad urbana (Lalli. La apropiación del espacio como propuesta teórica para la agenda social La visión que hemos desarrollado hasta aquí se concreta en una propuesta general (ver figura 1) y otra concreta (ver figura 2) que fue contrastada empíricamente en el barrio de Trinitat Nova de Barcelona (Vidal. nº 3. 2002. el enfoque de la satisfacción con la comunidad ha destacado el proceso evaluativo de la misma. entre los principales.

Este proceso se desarrolla a través de dos vías complementarias. 281-297 © 2005. comunidad. además de la identificación (Corraliza. Pol Urrutia grupal y comunitario hasta el de la sociedad. 2000.292 T. Vidal Moranta y E. Esquema de la apropiación del espacio (adaptado de Vidal. además de los procesos de identificación. la dimensión conductual operacionalizada principalmente Anuario de Psicología. desde las orientaciones preocupadas por la significación del espacio. Pol. pp. La acción y la identificación son dos dimensiones habituales en la mayoría de las conceptualizaciones revisadas. Mientras que desde las orientaciones interesadas por la relación entre identidad y lugar se destacan. vol. los aspectos de la identidad y el apego al lugar. Este planteamiento ha sido sometido a contrastación empírica.. en relación con el apego al lugar. en un contexto urbano (Vidal. Entre sus principales resultados se hallan el significado atribuido al espacio. En este sentido. Stokols y Shumaker. Vidal. Dimensió temporal Personas Resultados (productos) Acción (transformación) Apropiación (proceso) Individuo. social urbana). … Espacios Identificación (simbólica) Figura 1. a través de la identificación y la acción en el entorno (el barrio en este caso). explican el apego al mismo. El modelo teórico de análisis se compone de tres dimensiones con la relación indicada gráficamente: la acción y la identificación explican el apego al barrio. nº 3. 2004). Universitat de Barcelona. 2002. lo que constituye nuestra propuesta concreta resumida en la figura 2. Guàrdia y Peró.. grupo. Consideramos que la apropiación del espacio. 2002). diciembre 2005. 36. los cuales pueden entenderse como facilitadores de los comportamientos respetuosos con los entornos derivados de la implicación y la participación en éstos. sociedad. Contexto sociocultural Espacio simbólico urbano Apego al lugar Identidad (de lugar. la acción y la significación emocional se vinculan a través de la experiencia. 1981). la acción-transformación y la identificación simbólica. Facultat de Psicologia .

Esta división en tres componentes permite precisar la dimensión de la acción. Consideramos que ésta era la forma particular de recoger. 2001). Facultat de Psicologia . las prácticas y las actividades habituales y las menos habituales e incluso de carácter ritual. junto con las acciones de carácter cotidiano (como hacer la compra en el barrio y relacionarse con los vecinos) y las acciones orientadas hacia el barrio (como asistir a las actividades que se realizan en el barrio) fueron recogidas a través de diferentes indicadores en cuestionarios y entrevistas.La apropiación del espacio: una propuesta teórica… 293 a través las prácticas y las interacciones sociales que se mantienen en el espacio (Devine-Wright y Lyons. 281-297 © 2005. Modelo teórico de análisis de la apropiación en un barrio de Barcelona (Vidal. vol. 1994). 1992. ser identificado por el entorno e Anuario de Psicología. Pol. diciembre 2005. por un lado. Hidalgo y Hernández. Estas acciones. Universitat de Barcelona. que es destacada en la mayoría de aportaciones teóricas revisadas. Acciones cotidianas Acción Acciones orientadas hacia el barrio Apego al lugar Acciones relativas a los proyectos futuros del barrio Identificación Figura 2. 2004) El componente denominado acciones en torno a los proyectos de futuro del barrio estaba muy relacionado con la participación en el problema y las soluciones respecto a la reforma urbanística del barrio (Trinitat Nova). aquellas acciones que en una comunidad pueden articularse en torno a su carácter más colectivo y compartido. Incluso los principales puntos de vista sobre el apego al lugar (Altman y Low. 1996. 1997. En nuestro modelo de análisis (figura 2). también destacan las acciones y las identificaciones. Valera y Pol. los tres procesos implicados en la identificación mencionados por Graumann (1983) –identificar el entorno. Los indicadores que configuran el componente de identificación recogen. Twigger-Ross y Uzzell. acciones orientadas hacia el lugar y acciones en torno a los proyectos de futuro del lugar. pp. 36. nº 3. la dimensión de la acción se divide en tres componentes: acciones cotidianas en el lugar. en el caso analizado. al igual que el resto de dimensiones (identificación y apego al lugar). Guàrdia y Peró. en las que se señalan principalmente las interacciones sociales cotidianas.

Una propuesta. en suma. 36. producto de unos “modos” de apropiación en crisis y. ¿cómo devolverle su protagonismo?. y la desaparición de la noción de distancia y de límites. Unas tesis cercanas a los propósitos preocupados por la construcción de la ciudadanía a través de su “participación” en la esfera pública (Vidal. además de los principios que guían los procesos de identidad según el modelo de Breakwell (1992) –distintividad. cuya forma de apropiación del espacio es por exploración. Hidalgo y Hernández. A lo que suele añadirse habitualmente como síntomas del malestar de la sociedad. como mencionábamos al principio. 2001b) y que pueden ser destacables a la luz de las nuevas “realidades” de interacción con los entornos (global-local) caracterizadas por la movilidad. Vidal Moranta y E. 1990) situaba como resultado de la dialéctica entre dos “filosofías” del espacio: la centralidad y la extensión cartesiana. 2002b). En cuanto a los indicadores del apego al lugar (sentirse del barrio. que se halla cercana a muchos de los planteamientos de lo que se ha denominado ‘empoderamiento de la comunidad’. 281-297 © 2005. por ello. elementos a través de los cuales iniciar su “inversión”. Unos modos de apropiación que aquella psicología del espacio de la década de 1960 a la que ya hemos aludido (Moles y Rohmer. pero consideramos que la apropiación y fundamentalmente los “modos” de apropiación pueden aportar más elementos a esta discusión. por otro lado. Unos modos “revisitados” de nuevo por algunos autores (Gustafson. la fragmentación social y la desconfianza generalizada. ni en ocasiones preguntas adecuadas. como el tuareg o el bohemio (minoritario). Pol Urrutia identificarse con el entorno–. en un modo de apropiación por arraigo (dominante) y en un modo errático. vol. Universitat de Barcelona. pp. continuidad temporal. esos mismos indicios pueden leerse como indicadores del desapego por lo público. espoleado por el dominio de la aceleración o el instante favorecido por las nuevas tecnologías. En este sentido. 1995. Pero la vertebración social con frecuencia Anuario de Psicología. concepto central en la investigación-acción y la psicología comunitaria de corte latinoamericano. diciembre 2005. O en otras palabras. 2001. ¿Como “reconstruir” de nuevo la confianza que apunta Bauman? ¿Cómo garantizar el derecho a la ciudad que mencionaba Henri Lefebvre? Obviamente no hay respuestas claras. querer seguir viviendo en el barrio.294 T. Pero. etc. Si como dice Castells el espacio de flujos ha suplantado al espacio de lugares. consideramos que el fortalecimiento y la vertebración del tejido social –a partir de la apropiación del espacio– es una premisa indispensable para la sostenibilidad (Pol. en prensa) y fundamental también en las pretensiones de sostenibilidad. 1991) Tras esta exposición. asumiendo la premisa de la necesidad humana de esa base “local” en la génesis de los significados. nº 3.) se hallan en consonancia con los recogidos habitualmente en la literatura (Amérigo. Facultat de Psicologia . Ringel y Finkelstein. esperamos que puedan hallarse suficientes argumentos para aceptar nuestra consideración en torno a la apropiación del espacio como vía de aproximación teórica útil para comprender e intervenir en algunos de los “síntomas” habituales con que suelen caracterizarse las sociedades actuales. autoestima y autoeficacia– y los planteamientos clásicos de las teorías de la identidad social de Tajfel y Turner y recogidos por Valera (1997) en torno al concepto de identidad social urbana. Un panorama caracterizado por el declive del espacio público.

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