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La percepción de la imagen corporal en la anorexia.doc

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La

percepción

de

la

imagen

corporal

en

la

anorexia mental
Por Miguel Angel Cuquerella Benavent. En el presente capítulo vamos a tratar de situar los resultados de nuestra investigación en el contexto del conocimiento actual del tema. Como ya vimos en la introducción, el principal problema con el que nos vamos a tropezar es con la complejidad del tema de investigación, en sí mismo: la imagen corporal. Este es un concepto que partió de términos neurológicos, haciéndose más hincapié, en un principio, en el supuesto trastorno perceptivo de las anoréxicas (en esa época no estaban descritos el resto de trastornos alimentarios). De forma progresiva ha ido incorporando aspectos más ligados a los componentes emocionales del mismo que permiten su integración en el resto de la personalidad del sujeto (Garner & Garfinkel, 1997). En realidad, más que incorporar aspectos nuevos, lo que se ha hecho es ir captando la enorme riqueza de matices que componen la imagen corporal. Ello ha supuesto numerosos debates acerca de su importancia, la nomenclatura que se debe utilizar, si es útil investigar en ella, si va a ser relevante como elemento diagnóstico, taxonómico, terapéutico o pronóstico,… En toda esta situación, como en casi todas las polémicas, existen y han existido posturas extremas. Partiendo de la clásica aportación de Bruch (1962, 1973), mantenida luego por los organismos oficiales (APA y OMS en sus respectivos sistemas clasificatorios: DSM IV, CIE 10), que consideraba que la distorsión en la imagen corporal era el síntoma princeps de la anorexia nerviosa, que explicaba el cuadro clínico y, además era exclusivo de la misma; hasta posturas opuestas como las de Hsu (1989), Probst, et al (1998), o Fernández,

es mucho más compleja que lo puramente visual. por tanto. describen la importancia del olor en el aliento para conformar determinada “imagen corporal”. La necesidad de seguridad y bienestar juega un papel muy importante. et al. Martínez. lo que se ha venido en llamar la disconformidad normativa (Thompson. ni de los trastornos alimentarios en general. por su retirada de los criterios diagnósticos internacionales. La imagen corporal. que nosotros conozcamos. et .et al (1999).. se encuentran a disgusto con su figura. en particular. se ha detectado una cada vez mayor difusión del fenómeno alcanzando a culturas más alejadas de la nuestra (Caradas et al. es la presencia en nuestro medio de un malestar generalizado con el cuerpo. cinco casos descritos en la literatura) (Clifford. nos muestran que es mucho más negativa que en la población general (Neumark-Sztainer. Los estudios que investigan la imagen corporal de los niños y adolescentes enfermos. et al. Bergstrom et al. 2000. porque los ideales de belleza están cada vez más alejados del aspecto de la población general (Rosen. Un hecho destacable y que se confirma en todos los estudios epidemiológicos (Akan. 2001). Gupta et al. et al (2000). W. sería absurdo seguir considerando que la distorsión de la imagen corporal es básicamente perceptiva y/o privativa de los trastornos alimentarios (Slade. 2001. & Sharp. Se puede desarrollar una anorexia siendo ciego de nacimiento (existen. 2000). et al. y. En los últimos años. influyen en ella los otros sentidos y existen ejemplos radicales que avalan esta afirmación. Es evidente que en el estado actual de la cuestión. 1997). Las mujeres quieren adelgazar y los hombres quieren conseguir una mayor corpulencia. básicamente las mujeres. 1985). 1993). Eli. en el momento del estudio o que lo han estado previamente. que es como habitualmente se le llama. B. 1990). 1998. que abogan por su poca utilidad diagnóstica y pronóstica. Este concepto se refiere a que. pero cada vez más los hombres. probablemente mediado por la influencia de los medios de comunicación y la globalización. 1995. Rojo. Por supuesto que no es necesaria ni suficiente para el diagnóstico ni de la anorexia nerviosa.

… (Waller & Hogdson. 1992. pues en ese sentido será abordable. que es en muchos casos superior a la de la población general. en el que la distorsión tiene todas las características que describía Bruch: de ser claramente delirantes y no verse modificada por los distintos ensayos terapéuticos. Además cada método posee una sensibilidad y especificidad diferentes. También es cierto. 1985. y afirman que el problema no consiste en el ajuste de la percepción. sobrevalorada. por sí mismo. Kearney-Cooke & Striegel-Moore (1997). 1997). tratable y modificable. Se ha visto que el método elegido para medir la alteración en la imagen corporal. et al. con el consiguiente pronóstico . depresiva. 1997). como ya explicamos en la introducción (Slade.… Parece evidente que. no está relacionado simplemente con el peso. 1999). Otros autores señalan que el desacuerdo con el cuerpo en los trastornos alimentarios. 1993). Probst (1998). tanto en las enfermedades en las que hay que seguir dietas o se tiene algún defecto físico.al. Raich (2000). 1995). que tienen que ver con el ideal de belleza en general (Gupta & Jonson. no es una idea delirante. metodología utilizada en su investigación. que todos los clínicos conocemos algún caso especialmente severo. va a hacer que los resultados obtenidos difieran (Bowden et al. sensación de control. Otro aspecto del presente tema que es objeto de debate es si la distorsión de la imagen corporal es una idea delirante. Cash & Deagle. Esto tiene una tremenda importancia desde el punto de vista terapéutico. Fernández. como lo han señalado autores como Rosen (1990. como en las que no (Puukko. 1995). y que existen numerosos aspectos que influyen en la satisfacción con el mismo: estado de ánimo. sino que engloba a otras muchas partes. porque en realidad miden aspectos diferentes. 1998. 1996). en la inmensa mayoría de las ocasiones. Lo curioso es que eso es así. Phillips. obsesiva. sino en la vivencia que se tiene de esa percepción (Offman. 2000). et al. Hay autores que comparan la alteración de la imagen corporal de los trastornos alimentarios con la que sucede en la dismorfofobia.

que vamos a detallar antes de pasar a la discusión propia de los resultados obtenidos. 2000). los sentimientos y conductas que provoca dicha vivencia (Rosen. 2001). 1995. 1997. por consiguiente. al menos en una parte importante de ellos. Raich. et al. et al. indican la importancia de la satisfacción con la imagen corporal como uno de los pocos factores pronósticos claros (Ben Tovim et al. En cualquier caso. and Ostermeyer. Bowden. lo que más les diferencia de la población general es la vivencia del cuerpo. et al. 1996. nos hemos encontrado con algunas limitaciones. Hasta los autores más escépticos. 2001). N. 1997-). y.… mucho más influenciables por los factores culturales y las modas y. Rushford. 1997. 1995). 1985. que afirman que los tratamientos actuales no influyen en la evolución de la enfermedad. Striegel-More. como la “anorexia verdadera” permanece con una frecuencia similar y lo que se han añadido son las que ella definía como “anorexias atípicas”. 1989. 1999. 1999). a la hora de poner en marcha el estudio. 2001). 1997. 1997 -citados en Cash & Deagle. Fairbaburn. se ha ido constatando que. A. 1989. . el grupo de Thompson. más modificables (González Duro. por tanto. 1993. caracteropatías. Cash & Deagle. Rushford & Ostermeyer. 1989. con otras muchas pacientes afectas de trastornos neuróticos.infausto (Phillips. parece existir un grado razonable de acuerdo acerca del interés que sigue teniendo la alteración de la imagen corporal como un factor con gran importancia en la génesis (Phillips. et al. Al margen de todos los problemas conceptuales que acabamos de describir. Da la impresión de que dicha clase de anorexia descrita por Bruch (1962). 1998. Los trastornos alimentarios son un grupo muy heterogéneo de patologías en el que se mezclan las anorexias restrictivas clásicas. el desencadenamiento o en el mantenimiento de los trastornos alimentarios (Attie & Brooks-Gunn. 1995. 2000. trastornos del control de los impulsos. aunque parecen existir ciertas peculiaridades en la percepción corporal de los trastornos de la alimentación (Smeets. Garner & Garfinkel. A lo largo de los años.

Bergstrom. Por supuesto sí existen diferencias en el IMC y la presencia de patología alimentaria. El motivo de seleccionarla de esta forma no es otro que las dificultades inherentes a la técnica utilizada. estudiantes universitarias en prácticas sanitarias (Nótese que el tamaño de los grupos de casos y controles en . edad de presentación de la menarquia y talla. es escaso para poder dar significación a algunos datos. Si bien es mayor que el estrictamente necesario para el objetivo del estudio. más allá de la edad. y presentaran una muestra mayor que la nuestra. en 1987. Otra limitación que también encontramos es el tamaño muestral.La más importante es el método de selección del grupo control. Con ello el poder generalizar conclusiones. Slade. Evidentemente un grupo de estudiantes universitarias no es representativo de la población general ni se pueden equiparar en las variables sociodemográficas al grupo de pacientes. y el de Probst. que se ha visto influyen en los resultados de la percepción (Thompson. Stormer. En otras ocasiones no se menciona la procedencia del grupo y/o no se hace la comparación en las variables sociodemográficas. por no sesgar más la muestra. No quisimos excluir otra patología psiquiátrica que no fueran cuadros psicóticos activos. 60 obesas y 50 estudiantes de psicología. Esta dificultad no se encuentra cuando se utilizan cuestionarios o técnicas de medición parcial de la imagen. 1994. no hemos encontrado más que dos trabajos que efectuaran un estudio caso-control con técnicas de distorsión global de la imagen (ambos con videodistorsión). No obstante. resulta muy aventurado. Dichos estudio son: el de Collins. dejarse fotografiar semidesnuda. desde el punto de vista estadístico. en 1998 con 189 pacientes y 45 controles. pues estos otros tipos de técnicas son más sencillos y tienen un menor impacto emocional (Williamson 1993. Cuando se incluye un grupo control es frecuente que sean estudiantes (habitualmente de Psicología o Medicina). 1995. porque es precisamente esto lo que queríamos controlar. con 25 anorexias. lo que genera reparos evidentes en la mayoría de sujetos. 1999. En estudios anteriores recogidos en la bibliografía de medición de la distorsión de imagen corporal. la mayoría de sujetos son población clínica. 2000). 1985. Por ejemplo el grupo de bulimias y el de TCANE son muy pequeños. sobre esos diagnósticos en concreto. 1996). 7 y 6 sujetos respectivamente. vemos que no existen diferencias significativas en cuanto a la edad actual. Ello no es óbice para destacar que en la revisión bibliográfica que hemos realizado para la elaboración de la presente tesis doctoral.

En una revisión de 66 estudios caso-control efectuados sobre medida de la imagen corporal en trastornos alimentarios. utilizando una técnica de meta-análisis (Cash & Deagle. Suponemos que por los mismos problemas que hemos encontrado nosotros y señalamos anteriormente). independientemente del nombre que se le quiera dar: imagen.… sigue teniendo plena vigencia y es útil tanto desde el punto terapéutico. quizá sus contestaciones estén sesgadas. Otra cuestión a tener en cuenta a la hora de interpretar los resultados. esquema. con lo que aunque hayan concedido su consentimiento informado tanto ellas como los padres. desde hace 4 años. 1997). Por otra parte es habitual que los grupos clínicos estén compuestos de pacientes ingresadas. lo que conlleva una serie de características peculiares: mayor gravedad clínica. vivencia. alguna de las pacientes estaba ingresada de forma involuntaria (4 en total). Así pues pensamos que cumplimos holgadamente con el tamaño y extracción de la muestra que se utiliza habitualmente en esta clase de estudios. Pensamos que la utilización en la investigación de los tratornos alimentarios del concepto de la distorsión de la imagen corporal. sin poder saber el sentido en el que lo están. sigue siendo una patología de baja prevalencia si la comparamos por ejemplo con los trastornos afectivos. si por un aumento de la deseabilidad social o por una exageración de sus contestaciones negativas.ninguno de los dos estudios llega a equipararse. siendo en el segundo la proporción existente entre ambos sólo de 4 casos por cada control. A partir de ahora ya vamos a comentar los resultados obtenidos con el presente trabajo. en el caso de los pacientes. Sería conveniente elaborar definiciones operativas consensuadas . y 24 en el caso de los controles. para obtener una muestra clínica lo suficientemente grande es necesario acudir a una unidad de referencia para estos trastornos. Es importante decir que aunque se habla de un incremento de los trastornos alimentarios. como del diagnóstico y pronóstico. Por ello. como es la existente en el Hospital la Fe de Valencia. es que la muestra clínica está formada por pacientes ingresadas. con lo que los resultados puedan ser menos veraces. encuentran que la media del tamaño muestral era de 20. experiencia.

CONCLUSIONES 1. Riva 1998. 1999. es la existencia de un consenso acerca de la importancia de valorar los aspectos emocionales de la imagen corporal. No aparecen diferencias significativas si dividimos a las pacientes por diagnósticos. 4. 3. Cash & Deagle. de un modo significativo. Para medir el aspecto emocional de la imagen corporal es preferible utilizar índices que relacionen la silueta percibida con la ideal. Las pacientes restrictivas están más satisfechas con su silueta que las purgativas. Smeets. Estas poseen unas peculiaridades que precisarían ser estudiadas en ulteriores investigaciones. en contraste con lo que pensaban los trabajos pioneros en la materia (Slade & Brodie. 1997. . Raich.para evitar la confusión existente. 1997. Hemos detectado subpoblaciones de características atípicas: las que se perciben como más delgadas de lo que están y las que tienen una figura ideal más gruesa que la propia. 7. la valoración perceptiva no aporta información relevante. entre la mayoría de los autores actuales. Rosen. 5. Rushford. Lo que sí se ha logrado. Existen diferencias en la forma de percibir la imagen corporal si comparamos la población clínica con la control. La proyección de perfil es la que más información aporta al modelo. 1994. 1997. La distorsión en la imagen corporal no es privativa de los trastornos alimentarios y está presente en una parte importante de la de la población no clínica. 2. Las diferencias existentes en el componente perceptivo de la misma no alcanzan niveles de significación. 6. 2000).

8. De la tesis doctoral del autor: “ESTUDIO CASO-CONTROL. El presente método de siluetas es un instrumento válido y útil para evaluar la imagen corporal. EN PACIENTES INGRESADAS AFECTAS DE TRASTORNOS ALIMENTARIOS” . CON APLICACIÓN DE UN NUEVO MÉTODO DE SILUETAS. PARA LA MEDICIÓN DE LA DISTORSIÓN DE LA IMAGEN CORPORAL. en sus vertientes tanto perceptivas como emocionales. Se puede aplicar tanto a la población clínica como a la población general.

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