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ORACIÓN DE VIERNES. “Tendréis vida en vosotros” • La imagen de la semana.

Como los enamorados que no tienen otra manera de explicar su amor que fundiéndose en un abrazo, porque a menudo las cosas más importantes no se pueden explicar con palabras y hay que encontrarse en el cruce de las miradas y la piel, así nuestro Dios se funde con nosotros. Nuestro Dios, que es Verbo, Palabra, se ve tan superado por lo que nos ama, lo que me ama, lo que te ama a ti, que no encuentra las palabras adecuadas para explicarse. O nos abraza, o se hace uno con nosotros, conmigo, contigo, o no sería capaz de transmitirnos, transmitirme, transmitirte lo que siente. Pero amarse implica compromiso. Quien dice amar está dispuesto a compartir la suerte y la desgracia de quien dice amar y debe ser humilde para compartir con él o ella su propia desgracia o su propia suerte. Los amantes no se abandonan en las dificultades, las atraviesan juntos. No huyen, no desaparecen, no cambian de sentimientos de la noche a la mañana ante la irrupción de cualquier circunstancia. Quien ama lo hace a las duras y a las maduras. Nuestro Dios se compromete a estar a nuestro lado, al mío, al tuyo, en cualquier circunstancia. Pero nos pide fidelidad a cambio: compartir su suerte haciendo nuestra la del necesitado. Para eso nació, murió y resucitó: “para liberar a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos”. HAY CAUSA, HAY TRABAJO Y HAY ESPERANZA.

Lectura

del

Evangelio

según

san

Juan

(6,52-59):

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad os digo: si no coméis mi carne, y no bebéis mi sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí». Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún. • Meditación. • ¿Cuál es mi forma de amar? • ¿Cómo se concreta mi compromiso con los más necesitados, los preferidos de Dios? • ¿Cuánto estoy dispuesto a arriesgar por llamarme cristiano? • ¿Hace cuánto no me paro a disfrutar de la compañía de Dios en mi vida? • Padrenuestro.

¡BUEN DÍA A TODOS!