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DUALISMO MENTE-CUERPO

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En relación al debate mente-cuerpo
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Published by: JOSE ANTONIO IPANAQUE CARMEN on Mar 26, 2009
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Universidad Nacional de Educación

Alma Máter del Magisterio Nacional

EL DUALISMO MENTE-CUERPO

El presente ensayo explica, en un principio, cómo surge la cuestión mente-cuerpo. Y las dos posiciones para explicarlos: el dualismo y monismo. A través de las líneas se observará, la manera en que los monistas, posición adoptada en la ciencia moderna, descartan el concepto de mente. Lo curioso es que es a partir de un dualista, quien sienta las bases hacia una explicación monista de la cuestión mente-cuerpo.

“René, un joven inteligente y solitario de 18 años, se recluyó en Saint-Germain, una villa al occidente de París. Hace poco sufrió un colapso nervioso y eligió el retiro para recuperarse, antes de llegar a Saint-Germain, había escuchado hablar de los fabulosos jardines reales construidos para Enrique IV y María de Médicis, y un día soleado decidió visitarlos,. El guardia lo detuvo en la puerta, pero cuando se identificó como estudiante de la King’s School en La Flèche, se le permitió entrar. Los jardines consistían en una serie de seis grandes terrazas que dominaban el Sena, plantados en la forma simétrica y ordenada que tanto gusta a los franceses. Se cavaron grutas en la colina al final de cada terraza; René entró una en una de ellas. Escuchó una agradable música, acompañada por el gorgoteo del agua, pero al principio era incapaz de ver en la oscuridad. A medida que sus ojos se acostumbraron a la penumbra, pudo distinguir una figura iluminada con una antorcha. Se acercó a dicha figura, que pronto reconoció como una joven mujer. Al acercarse más, vio que en realidad se trataba de una estatua de bronce de Diana bañándose en un estanque. De pronto, la diosa griega huyó y se escondió detrás de un rosal de bronce. Mientra René la perseguía, una imponente estatua de Neptuno se alzó frente a él, impidiéndole el paso con su tridente. René estaba fascinado. Había escuchado sobre los mecanismos hidráulicos para los órganos y las estatuas móviles, pero no esperaba tal realismo. Mientras regresaba a la entrada de la gruta, vio las placas enterradas en el suelo que controlaban la maquinaria. Pasó el resto de la tarde vagando por las grutas, escuchando la música y entreteniéndose con las estatuas. Durante su estancia en Saint-Germain, René visitó los jardines reales una y otra vez. Pensó en la relación entre los movimientos de los objetos animados e inanimados, que durante algún tiempo preocupó a los filósofos. Creyó encontrar en aquellos

Epistemología de la Psicología

José Antonio Ipanaqué Carmen

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aparentemente lleno de propósitos, pero obviamente inanimados, movimientos de las estatuas, una respuesta para algunas cuestiones importantes sobre la relación entre la mente y el cuerpo. Aún después de abandonar Saint-Germain, llevó las grutas en su memoria y llegó al extremo de dar a sus hijas el nombre de Francine, en honor de los diseñadores., los hermanos Francini de Florencia.” (Extraído de “Fundamentos de la Psicología Fisiológica” de Neil R. Carlson)

La curiosidad del hombre por querer saber los motivos que hacen ocurrir algún hecho. En la antigüedad, se creía que los fenómenos naturales se debían a los espíritus animados. Así, se creía que todos los objetos en movimiento, animales, viento y las mareas; el Sol, la Luna y las estrellas tenían espíritus que los hacían moverse. Por ejemplo, cuando arrojaban piedras, éstas caían porque su espíritu animado deseaba reunirse con la Madre Tierra. A medida que la vida de los antepasados se tornaba más compleja y aprendían nuevas cosas sobre la naturaleza, fueron abandonando este enfoque, conocido como animismo. Pero siguieron utilizando los espíritus para explicar la conducta humana. Desde los tiempos más antiguos, las personas creen tener un alma, lo cual surge del hecho de que cada quien está consciente de su propia existencia. Cuando alguien piensa o actúa, siente como si algo en su interior –la mente o el alma- pensara o decidiera actuar. Pero, tendríamos que preguntarnos: ¿cuál es la naturaleza de la mente humana? Existe un cuerpo físico, con músculos que lo mueven, y órganos sensoriales, como ojos y oídos, que perciben la información sobre el mundo que lo rodea. Dentro del cuerpo, el sistema nervioso desempeña un papel central, recibiendo información de los órganos sensoriales y controlando el movimiento de los músculos. Pero ¿qué papel desempeña la mente? ¿Controla el sistema nervioso? ¿o forma parte de dicho sistema? ¿Será física y tangible, como el resto del cuerpo, o es acaso un espíritu que siempre permanecerá oculto? Este es el problema considerado como la cuestión mente-cuerpo. Los filósofos se han ocupado del tema durante muchos siglos y, en tiempos más recientes, los científicos han asumido esta tarea. Durante la solución se ha seguido dos enfoques totalmente antagónicos:

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1. Dualismo, que es la creencia en la naturaleza dual de la realidad. La mente y el cuerpo están separados; el primero se forma de materia ordinaria, pero la mente no. 2. Monismo, que sostiene que todo en el universo consiste en materia y energía, y que la mente es un fenómeno producido por el funcionamiento del sistema nervioso. La mera especulación sobre la naturaleza de la mente es inútil. Si fuera posible responder la cuestión mente-cuerpo simplemente pensando en ella, los filósofos lo habrían hecho desde hace mucho tiempo. Esta afirmación deja sentada la posición de los piscofisiológos quienes asumen un enfoque empírico, práctico y monista para el estudio de la naturaleza humana. Creen que al comprender el funcionamiento del cuerpo humano, y en particular el sistema nervioso, se habrá resuelto el problema de la mente y el cuerpo. Será posible explicar la percepción, la memoria, el pensamiento y la conducta, Por supuesto, sólo el tiempo dirá si esta creencia se justifica. En esa comprensión de la conciencia humana de sí mismo, por lo tanto también hay un enfoque fisiológico. Veamos, se sabe que los cambios en la estructura o química del cerebro alteran la conciencia; por lo tanto, es posible formular la hipótesis de que la conciencia es una función fisiológica, al igual que la conducta. Aun es posible llegar a especular sobre los orígenes de la conciencia de sí mismo. Ésta y la capacidad de comunicarse parecen ir de la mano. La especie humana, con su compleja estructura social y su enorme capacidad de aprendizaje, tiene la gran ventaja de poseer la capacidad de comunicarse: de expresar intenciones y de pedir cosas a los demás. La comunicación verbal permite la cooperación y establecer costumbres y las leyes de la conducta. Quizá sea la evolución de esta capacidad la que dio origen al fenómeno de la conciencia. Es decir, la capacidad de enviar y recibir mensajes con otras personas permite enviar y recibir los propios: en pocas palabras, pensar y estar concientes de la propia existencia. Con dos ejemplos concretos se puede sustentar lo anteriormente dicho: la visión ciega y los efectos de la operación de cerebro escindido. La visión ciega es un fenómeno que se observa después de un daño parcial al sistema visual “mamífero” de un lado del cerebro. Si bien la persona está, en el sentido habitual de la palabra, ciega ante cualquier cosa que se presente en parte de su campo visual, es capaz, sin embargo, de alcanzar y señalar los objetos de cuya presencia no está conciente. En forma similar, cuando la información sensorial respecto de un objeto específico se presenta al hemisferio derecho de alguien a quien le fue practicada una

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operación de escisión cerebral, ésta no es consciente, no obstante, puede indicar con movimientos de la mano izquierda que percibió el objeto. Estos fenómenos sugieren que la conciencia puede ser, en gran parte, asunto de “hablar consigo mismo”. Por tanto, una vez que se comprendan las funciones del lenguaje del cerebro, se habrá recorrido un gran trecho en la comprensión de la conciencia del cerebro respecto de su propia existencia. Ambos ejemplos concretos evidencian que el daño cerebral, al afectar funciones cerebrales conscientes o al desconcertarlas de los mecanismos del habla en el hemisferio izquierdo, pueden revelar la presencia de otras funciones, de las que la persona no es conciente. René Descartes, el personaje de la introducción de este ensayo. Descartes supuso que el mundo era un entidad puramente mecánica que, una vez puesta en movimiento por Dios seguía su camino son intervención divina. Así, para comprender al mundo, sólo era preciso comprender su construcción. Para Descartes, los animales son instrumentos mecánicos; los estímulos del medio ambiente controlan su comportamiento En gran medida, su percepción del cuerpo humano era igual: una máquina. Como Descartes observó, algunos movimientos del cuerpo humano eran automáticos e involuntarios, de ejemplo tenemos los reflejos. Reacciones como retirar el brazo si es que la persona toca un objeto caliente, no requerían de la participación de la mente; ocurrían de manera automática. El sistema nervioso reflejaría la energía que surge de la fuente externa hacia los músculos, que se contraerían. Descartes era un dualista, creía que todas las personas poseían una mente: un atributo exclusivo de los seres humanos que no estaba sujeto a las leyes del universo. Pero su pensamiento difería del de sus predecesores en un aspecto importante: fue el primero en sugerir la existencia de un enlace entre la mente humana y su casa física, el cerebro. Descartes creía que el alma controlaba el movimiento de los músculos por medio de su influencia en el cuerpo pineal. La explicación tenía como modelo el mecanismo que animaba las estatuas en los jardines, El líquido bajo presión en los ventrículos reemplazó el agua a presión de las estatuas móviles; los nervios sustituyeron los tubos; los músculos, los cilindros, y, por último, el cuerpo pineal, las válvulas ocultas. El modelo fue útil porque pudo probarse desde el punto de vista experimental. Tiempo después, los resultados del experimento de Galvani con ranas, a la larga llevaron a comprender la naturaleza del mensaje trasmitido por los nervios entre el cerebro, los Epistemología de la Psicología José Antonio Ipanaqué Carmen

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órganos sensoriales y los músculos. La doctrina de Müller de las energías específicas preparó el camino para el estudio de las funciones de partes específicas del cerebro, por medio de los métodos de ablación experimental y estimulación eléctrica. La teoría de la evolución de Darwin, basado en el concepto de la selección natural, afirma que es preciso comprender las funciones desarrolladas por unos organismos o una parte del cuerpo, o por una conducta. Por medio de mutaciones aleatorias, los cambios en el material genético de una persona provocan la producción de distintas proteínas, lo que a su vez da como resultado la alteración de ciertas características físicas. Si los cambios confieren una ventaja selectiva al individuo, los nuevos genes se trasmitirán a más y más miembros de su especie, Aun pueden evolucionar las conductas por medio de la ventaja selectiva de alteraciones en la estructura del sistema nervioso. Esto ayuda a descubrir las relaciones entre mecanismos cerebrales, conductas y una adaptación del organismo a su entorno. Es pues, la ciencia quien está dando mayores luces sobre este debate sobre la relación mente-cerebro, ya que adoptado una posición monista, es decir, la creencia de que el mundo consiste en materia y energía, y que las entidades no materiales, como el alma, no son parte del universo. El estudio de las funciones del sistema nervioso humano tiende a apoyar esta postura.

BIBLIOGRAFÍA Carlson, Neil R. Fundamentos de la Psicología Fisiológica. 3era edición. Edit. PRENTICE-HALL HISPANOAMERICANA S.A. México, 1996.

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