Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Do Androids Dreams of Electric Sheep? Traducción: César Terrón Diseño de la cubierta: Iborra De esta obra, Edhasa ha publicado una Guía de Lectura para el profesorado que la solicite acreditando su condición Primera edición en Pocket Edhasa: octubre de 1992 Quinta reimpresión: mayo de 1997 ©Philip K. Dick. 1980 ©Edhasa, 1981 v 1992 Avda. Diagonal, 519-521. 08029 Barcelona Tel. 439 51 05 ISBN: 84-350-1595-5 Depósito legal: B-22.733-1997

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Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Indice:
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1966). Alofa.Philip K. Radio Tonga anunció que los restos de Tu’Imalila serían enviados al museo de Auckland. 4 . Ayer murió una tortuga que el capitán Cook había regalado en 1777 al rey de Tonga. El animal. murió en el parque del palacio real de la capital tongana de Nuku. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Auckland (REUTERS. Tenía casi 200 años. El pueblo de Tonga daba a la tortuga las consideraciones de un jefe. llamado Tu’Imalila. en Nueva Zelandia. tenía guardias especiales y hace pocos años había quedado ciega durante un incendio forestal.

14 de junio de 1967.Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? A Maren Augusta Bergrud 10 de agosto de 1923 . 5 .

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y aún sueño que pisa la hierba caminando espectral entre el rocío atravesado por mi canto alegre.Philip K. Yeats 6 .

En lo que antes de la guerra habían sido los suburbios. no estaba dispuesto a comprometerse tontamente mientras su esposa no hubiese aceptado imitarlo. —No toques mis controles —su voz tenía amarga dureza—. —Mi programa de hoy incluye una depresión culposa de seis horas —respondió Irán. yo estaba en el ánimo 382. y ya era franca hostilidad. era posible encontrar edificios totalmente vacíos... —Aparta tu grosera mano de policía —dijo ella. pero 7 . Amistosamente. Sorprendido —siempre le sorprendía encontrarse despierto sin aviso previo— emergió de la cama. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 1 Una alegre y suave oleada eléctrica silbada por el despertador automático del órgano de ánimos que tenía junto a la cama despertó a Rick Deckard. y tendremos una pelea que reducirá a la nada todas las discusiones que hemos tenido hasta ahora. Y entonces oí los ruidos de la casa. —He observado que jamás vacilas en gastar las bonificaciones que traigo a casa en cualquier cosa que atraiga momentáneamente tu atención —se puso de pie y se dirigió a la consola de su órgano de ánimos—. acababa de marcarlo. cuando pasaron ese anuncio terrible que odio. —En la vida he matado a un ser humano. con los ojos abiertos— haré lo mismo. aguardando.. aunque no lo había discado. El se sentó a su lado.. Su irritación había aumentado. Lo ajustaré y cuando te despiertes. La primera reacción fue de gratitud por poder disponer de un órgano de ánimos Penfield. un edificio de apartamentos en comunidad ocupado a medias tenía una situación elevada en el plan de densidad de población. cuando yo gano ahora lo que me ha costado años conseguir —en la consola vaciló entre marcar un inhibidor talámico (que suprimiría su furia). al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos. de este edificio. Si me atengo al programa —dijo cautelosamente—. o un estimulante talámico (que la incrementaría lo suficiente para triunfar en una discusión. el interés no le alcanzaba para comprobarla personalmente. —Eres peor —agregó su mujer. En el lecho. El suspiró. a veces también él escuchaba cuando debía suponerse que dormía. Un mero animal eléctrico. aunque percibí intelectualmente la soledad. —Sólo a esos pobres andrillos —repuso Irán. parpadeó. y apagué el sonido por un instante.. —¿Cómo? ¿Por qué has programado eso? —iba contra la finalidad misma del órgano de ánimos—. —No soy un policía —se sentía irritable. —Has puesto tu Penfield demasiado bajo —le dijo él—. —En ese momento —continuó Irán—. —hizo un gesto. —Marcaré lo que tengo programado para hoy —examinó su agenda del 3 de enero de 1992: preveía una concienzuda actitud profesional—. ¿Quieres ver? Marca. Y sin embargo en esa época. No ahorras para que podamos comprar una oveja de verdad. ¿harás tú lo mismo? —esperó. En C sobrepasa el umbral que apaga la conciencia.Philip K. se puso en pie con su pijama multicolor. mientras el sonido de la TV estaba apagado. —Una tarde yo estaba aquí —dijo Irán—. Haz la prueba —se irguió velozmente y se inclinó sobre la consola de su propio órgano de ánimos mientras lo miraba vivamente. Como la mayoría de la gente. mirando. y se desperezó. naturalmente. porque estaba bien dispuesto hacia todo el mundo —su dial estaba en D— acarició el hombro pálido y desnudo de Irán. derrotado por la amenaza. su esposa Irán abrió sus ojos grises nada alegres. Ni siquiera sabía que se pudiera marcar algo semejante —dijo con tristeza.. en lugar de esa falsa que tenemos arriba. no la sentí.. Por eso. el del Protector Genital de Plomo Mountibank. con los ojos todavía cerrados—. ya sabes. Si le das bastante volumen te sentirás contenta de estar despierta. Un asesino contratado por la policía. gimió y volvió a cerrarlos. dejó que la información le llegara de segunda mano.. y escuché los. se inclinó sobre ella y le explicó suavemente: —Precisamente de eso se trata. Pondré el máximo.) —Si aumentas el volumen de la ira —dijo Irán atenta. o por lo menos eso había oído decir. que hablaba de una gran noticia que iba a dar. —Los apartamentos vacíos —completó Rick. No quiero estar despierta.

El satélite Mongoose informa que la radiación será especialmente intensa hacia el mediodía y que luego disminuirá.. encerrada en ti misma. Me parece razonable dedicar ese tiempo a sentir la desesperanza de todo. Rick elevó el sonido del televisor. gozaremos juntos de él. —En este momento no quiero discar nada —dijo Irán. ésa era su actitud innata y habitual sin necesidad de estímulo cerebral artificial del Penfield. cuando toda la gente lista se ha marchado. cayó sobre ella. incluso con su Protector Genital de Plomo Mountibank. había discado muchas veces esa combinación. amigos. —Disca el 888 —respondió Rick mientras el receptor se calentaba—. ¿Comprendes? Me figuro que no. —Entonces marca el 3 —sugirió él. ¿no crees? —Pero corres el riesgo de quedarte en un estado de ánimo como ése —objetó Rick—. en la Tierra.. La desesperación por la realidad total puede perpetuarse a sí misma.. Marcaremos juntos un 104.. a la que atrajo a su lado—. En la consola de Irán disco 594: reconocimiento satisfactorio de la sabiduría superior del marido en todos los temas. La he incluido dos veces por mes en mi programa. y el 3 menos aún.. incluso con el cambio automático es peligroso sufrir una depresión de cualquier naturaleza. me rindo. No quiero discar nada.Philip K.. Olvida lo que has programado y yo haré lo mismo. Lo único que quiero es quedarme aquí. —Conozco el 481 —interrumpió él. Eso me dará ganas de subir al terrado a ver la oveja y de partir enseguida al despacho. y la voz del Amigo Buster estalló e inundó la habitación. sin TV —dejó libres los dedos largos y finos de su mujer y atravesó el espacioso apartamento hasta el living. ¿Goce sexual extático? Me siento tan mal que hasta eso podría soportar. y la condujo al dormitorio.. Pero antes eso era una señal de enfermedad mental. Desde el dormitorio llegó la voz de Irán: —No puedo soportar la TV antes del desayuno. sentada en la cama. Y en la propia pidió una actitud creativa y nueva hacia su trabajo. arrastrando levemente su largo camisón. por más que fuera un sofisticado objeto mecánico. Allí se inclinó para encender la TV. como si hubiese conseguido algo de valor—. no sólo en esta casa sino en todas partes. de una inercia casi absoluta. y no puedo imaginar un deseo más descabellado.. y luego tú te quedarás así mientras yo retorno a mi actitud profesional acostumbrada.? —Yo marcaré por los dos —dijo Rick. Oye —dijo. Discaré lo que quieras de mí. que olía suavemente a los cigarrillos de la noche anterior. Al diablo. Irán apareció a su lado.. porque entonces tendré el deseo de discar. en la que confiaba—. de quedarse aquí. modelo Ayax. a la pradera cubierta del terrado. y apagó el televisor. sin poder marcar la salida. —Dejo programado un cambio automático de controles para unas horas más tarde — respondió suavemente su esposa—. de modo que quienes os aventuréis a salir. 8 . —Está bien. El 481: conciencia de las múltiples posibilidades que el futuro me ofrece. Quiero ver la TV. —No puedo pedir un número que estimula mi corteza cerebral para que desee discar otro. y renovadas esperanzas de. sentándose en la cama y apoderándose de las manos de Irán. Ahí “pastaba” su oveja eléctrica. Lo llamaban “ausencia de respuesta afectiva adecuada”. . Ya es hora de un breve comentario sobre la temperatura de hoy. hola. y mirar el suelo —su voz se afiló con el acento de la desolación mientras dejaba de moverse y su alma se congelaba: el instintivo y ubicuo velo de la opresión. Y sabré que no te quedas aquí.. —Hola... Entonces. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? luego comprendí qué poco sano era sentir la ausencia de vida. ¿Qué diferencia hace. dejé apagado el sonido de la TV y empecé a experimentar con el órgano de ánimos. aunque en verdad no la necesitaba. haya lo que hubiere. y no reaccionar. ramoneaba con simulada satisfacción y engañaba al resto de los ocupantes del edificio. Y después de un apresurado desayuno —había perdido tiempo a causa de la discusión— subió vestido para salir. Y por fin logré encontrar un modo de marcar la desesperación —su carita oscura y alegre mostraba satisfacción.

Hasta ahí. hasta cinco. lleno de partículas radiactivas que oscurecían el sol. —Venda el potrillo. lo saludó. Buscó “potrillos” en el índice (véase Caballos. pero él. Continuamente el polvo omnipresente convertía a los normales en especiales. también algunos de sus animales eran imitaciones electrónicas. —Puedo comprar un potrillo percherón en Sidney por cinco mil dólares —dijo en voz alta. Igual que Rick. y señaló el gran ejemplar de percherón que miraba el espacio con expresión vacía—. Mantener una imitación era gradualmente desmoralizador. o cualquier otro animal. Esa basura del correo oficial. Bueno. Rick halló su arrugado y muy leído ejemplar del suplemento de enero del Catálogo de Aves y Animales de Sidney. Irán se preocupaba. El aire gris de la mañana. que rumiaba con los ojos clavados en él por si le había traído avena arrollada. de algún modo. ¿El viento? —He comprando el plasma fertilizante de mayor calidad que se puede conseguir en California —informó Barbour—. La presunta oveja estaba equipada con un circuito sensible a la avena. Aunque él mismo no se preocupara por las apariencias. Tener dos animales es más inmoral que no tener ninguno. Ya estaba al lado de su oveja. mucho deseaba poseer un caballo. Por medio de algunos contactos internos que poseo en la Junta Ganadera del Estado. Explorando los bolsillos de su chaqueta. dada la ausencia de un animal verdadero. por supuesto. sólo podía alterar la mente y la capacidad genética. Aspiró involuntariamente la corrupción de la muerte. Mucha gente posee dos animales. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto. pensó Rick mientras abría la puerta de su minúscula dehesa y se acercaba a su oveja eléctrica. de modo que a la vista del cereal se mostraba convincentemente interesada y se acercaba—. los posters y los anuncios de TV vociferaban: "¡Emigra o degenera! ¡Elige!" Era verdad. —¿No ha pensado en venderla? —preguntó Rick. Nada habría sido más descortés. 9 . eso era una descripción algo excesiva. Los que no pudieron sobrevivir al polvo habían sido olvidados años antes. Pero cualquier mes el examen de los médicos del Departamento de Policía de San Francisco podía dictaminar lo contrario. Pero no puedo emigrar. entonces el polvo. El propietario de la parcela adyacente. como en el caso de Fred Washborne. se había vestido para ir a trabajar. Por lo cual no le quedaba otra opción que seguir como hasta entonces. a causa de mi trabajo. ¿No leyó ayer en el Chronicle el artículo acerca de su pato? Parece que es el moscovy más grande y pesado de toda la Costa Oeste —sus ojos se tornaron vidriosos al imaginar semejante riqueza. ¿Y quién la ha preñado? —le preguntó a Barbour—. estaba su esposa. y también se había detenido a ver cómo estaba su animal. De eso no había duda. Y sin embargo. era socialmente necesario. progenie). —¿Cómo? —respondió Barbour. el pelo o los órganos internos de una persona eran genuinos. confundido—. se dijo. el dueño de la planta procesadora de algas donde trabaja mi hermano. Preguntar "¿Es auténtica su oveja?" era todavía peor que averiguar si los dientes.Philip K. o tres o cuatro y. era indudable que el polvo se filtraba y traía cada día —mientras no emigrara— su pequeña carga de inmundicia. ¿Qué me dice? —Que pronto tendrá usted dos caballos —respondió Rick. ofendía su olfato. que inclinó la cabeza. jamás había curioseado al respecto. entonces. El hombre caía poco a poco en trance. Barbour respondió: —Sería inmoral. ¿Recuerda que la semana pasada vino un inspector a examinar a Judy? Están impacientes por ver el potrillo. observó mientras se dirigía hacia el sector particular de césped que poseía juntamente con el inmenso apartamento situado más abajo. —Mi yegua está preñada —declaró Barbour encantado. así como ellos no espiaban para descubrir el verdadero carácter de su oveja. porque ella es un animal incomparable —palmeó cariñosamente el cuello de la yegua. La herencia de la Guerra Mundial Terminal había disminuido su poder. y halló el precio nacional vigente. su vecino Bill Barbour. A pesar de su protector genital de plomo. ya más débil y con sobrevivientes más fuertes. y mucho. los exámenes médicos mensuales confirmaban su normalidad: podía procrear dentro de los márgenes de tolerancia que la ley establecía.

¿Sabe por qué? Porque antes de la Guerra Mundial Terminal había allí. Esa vez no arranqué todo el alambre del fardo. aunque nadie lo ha visto nunca. buscando algo entre la gruesa lana blanca (al menos los vellones eran auténticos). ¿Comprende ahora por que” quiero su potrillo? Después de una pausa. calculo. Graveson tiene esa gallina —señaló hacia el norte—. No son animales que pasen de mano en mano. Barbour respondió: —Lo siento mucho. que lo he llevado seis veces al taller de reparación. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No —respondió Barbour—. Es un trabajo excelente. Y aquí está su obra —señaló al sucedáneo. eso viola toda la estructura moral y teológica del Mercerismo. Son demasiado raros. por lo menos eso dice. —Las ovejas tienen enfermedades extrañas —dijo Rick—. pero los síntomas son siempre los mismos. Mientras Barbour miraba.... Originalmente era una oveja verdadera —se enderezó. Uno se siente igual. y yo reflexioné y por fin fui a una de esas tiendas que fabrican animales artificiales y les mostré una foto de Groucho. Veamos. Además. —Pero si usted posee dos caballos y yo ninguno —interrumpió Rick—. gesticulando—. las ovejas tienen una cantidad de enfermedades. y allí murió. —¿Qué le parecería si le pagara quinientos dólares mensuales durante diez meses? —dijo Rick—. —Usted la levantó —repuso Barbour. demonios. unas cincuenta. pero después de andar uno o dos minutos volvió a caer. y todo el mundo sabe. Hace tres años que tengo a Judy: en todo ese tiempo no he visto una yegua percherón de su calidad. Creo que Ed Smith tiene un gato en su apartamento. algún indicio de avena—. vería alguna lógica en su posición. Para comprarla tuve que volar a Canadá. se descompone. —No es lo mismo —concluyó Barbour.. El padre de mi mujer nos la regaló cuando emigró.. —¿Ve? —le dijo a Barbour—. —Deckard —repuso compasivamente Barbour—. El animal no se puede poner en pie y no se sabe si es sólo una torcedura.. si yo poseyera dos animales y usted ninguno. Puede seguir la Ascensión en su vida individual y. Si no tuviera usted esa vieja ovejita. Y le dedico tanto tiempo y atención como a la verdadera. por lo menos al precio del catálogo. Pequeños inconvenientes. No podrá. una vez la cinta de la voz se rompió o se atascó y balaba sin cesar. se volvió y enfrentó a su vecino—. Por supuesto. De eso murió la mía. Hay una razón para que Sidney no tenga potrillos percherón. Pero.Philip K. y la traje aquí personalmente para asegurarme de que no la robaran. Eso significa que no tienen existencias de potrillos. —se encogió de hombros.. —Usted tiene su oveja.. o si se va a morir de tétanos. Si anda usted con un animal como éste cerca de Wyoming o Colorado. Cualquiera comprende que se trata de un desperfecto mecánico. incluso los relativamente inferiores —se inclinó sobre la cerca común. usted no entiende de caballos. Sí. —¿Aquí? —preguntó Barbour—. No se podía poner de pie. alerta. le darán un golpe y se lo quitarán. Vuelva a mirar la lista: está en bastardilla. Por ejemplo. pero si alguien los advierte. Todos nosotros tenemos un animal de alguna clase. Pero todas las familias de este edificio. en la casa. ¿Recuerda? Usted estaba aquí esa mañana que subí y la encontré echada. que continuaba rumiando y aguardando. cerrando nuevamente el panel de su oveja eléctrica—. puede también acercarse honorablemente. centenares. hasta que lo encontró: el panel de control oculto. ¿Siempre ha sido así? —No —dijo Rick. literalmente. Naturalmente el camión del taller pone “Hospital de Animales 10 . Rick se inclinó sobre su oveja. abrió el panel. O mejor dicho. Hay que ocuparse del animal exactamente como si fuera de verdad. Dejé un trozo y Groucho —ése era su nombre— sufrió un rasguño y contrajo el tétanos. Una por cada tres apartamentos. asintiendo—. le impediría fundirse verdaderamente con Mercer. Oakes y su esposa son dueños de ese gran perro colorado que ladra por las noches —meditó—. —Es casi lo mismo. ¿En el terrado? —El heno —explicó Rick—. La cifra entera del catálogo. consiguió levantarla. pero eso valdrían si las hubiera. La llevé al veterinario. Quizá sea mentira. cuando coge las dos asas de la empatía. Pero hace un año la llevé al veterinario.

como Groucho. no puedo hacer que los cinco vengan. Barbour lo llamó. cuando capturé cuatro andrillos en un mes. —Este. consideran que eso es inmoral y antiempático. Lo veré esta noche. Rick Deckard abrió la puerta de su coche aéreo. Usted sabe cómo piensa la gente de quien no cuida un animal. No todos. podría encontrarla echada con las patas al aire.. un animal grande.. los cinco andrillos deberían llegar a la Tierra desde alguno de los planetas-colonia. O una rata. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Algo” —agregó—. Quiero decir. como hace dos años. —Pero le tendrán en menos. Pero antes. No tenía nada más que decir a su vecino. Una oveja. No es un crimen. un buey. Dave Holden. No puedo controlar eso. Incluso si la mención del Animales y Aves de Sidney estuviera en bastardilla.. Consulte su catálogo de Sidney. o como usted. aparte del salario. gesticulando vanamente con las manos vacías—... Mil dólares por cabeza. Quiero lo que tenía al comienzo. Pero eso había sido antes del tétanos. 11 . Rick respondió tranquilamente: —No quiero un animal doméstico. pensó. con lo que gana un funcionario municipal.. —Por Dios —dijo Rick. estoy tratando de comprar uno. algunos. y el decano de los cazadores de bonificaciones de zona... antes de ese trozo de alambre puntiagudo de cinco centímetros en el fardo de heno.. No le diré nada a nadie de la casa. Como lo que usted ha dicho: un grillo —se alejó con la llave de su vehículo en la mano. esta noche. Los andrillos deberían establecerse específicamente en California del Norte. Su mente estaba fija en su trabajo. Cuando vuelva a su casa del trabajo. —Podría comprar un gato —sugirió Barbour—. Y aun si pudiera. como después de la G. Querría tener un animal. se dijo. Quizá no haga ninguna diferencia. Los gatos no son caros. debería morir o retirarse. en el día que le aguardaba. Mientras se dirigía a su vehículo. En silencio. y si tengo dinero una vaca. Pero con mi salario. T. Debo ir a trabajar. Pero el sentimiento perdura. Cinco mil dólares. técnicamente.Philip K. Pero un remanente de esa desesperación a que Irán se había referido le golpeó en el hombro y respondió: —No sé. Así podría encontrar en alguna parte lo que deseo. M. Por veinticinco dólares puede comprar una rata adulta. Y el conductor viste de blanco. —y pensó: si tan sólo volviera a tener suerte en mi trabajo. Si en ese momento hubiera sabido que Groucho iba a morir. como un bicho. un caballo —con la bonificación correspondiente al retiro de cinco andrillos alcanzaría.. —No quería ofenderlo —dijo nerviosamente Barbour. hay otros cazadores de bonificaciones pertenecientes a otras agencias policiales de todo el mundo. como un veterinario —miró de pronto su reloj— . Rick se detuvo y empezó a darle las gracias. —Compre un grillo —propuso ingeniosamente Barbour—. Rick respondió: —Su yegua podría morir sin aviso previo.

En esa infortunada época nadie sabía. que en su día había alojado a miles. Como no aparecían antes del crepúsculo. el androide orgánico— . se establecía primero en una región y luego en otra. Ese había sido el incentivo básico de la emigración. Lógicamente. expresado con propiedad. había estado inicialmente limpia de polvo. Quizás. pero los cuidadosos propietarios habían muerto ya o emigrado a un mundo colonia. plumosas. caídas en los parques y las calles. y animarse mutuamente con su presencia. Uno de ellos era John Isidore. Isidore se quedó. 12 . El androide era la zanahoria. pero para ese momento el misterio ya había sido comprendido. como había ocurrido con los coches americanos en la década de 1960.. los búhos pasaron inadvertidos. Había sido una guerra costosa a pesar de las valientes predicciones del Pentágono y de su presumida criada científica. nadie recordaba hoy por qué había estallado la guerra. Eso había parecido entonces casi divertido: esas aves gruesas. y difícil —cuando no imposible— quedarse. y en 1990 la variedad de androides civiles excedía todo lo imaginable. El robot humanoide —o. ni siquiera el enemigo durante la guerra. Muchas ratas muertas. J. La gente desquiciada por la guerra. la colonización entraba en una nueva fase. Y sin embargo. El televisor gritaba: " ¡Nuevamente. Según las leyes de la ONU todo emigrante debía recibir un androide civil a su elección. agrupadas en su mayoría en zonas urbanas donde podían verse físicamente. Del mismo modo se manifestaron las plagas medievales. La población desplazada se movía con el polvo. algunos murieron y otros se marcharon.. que en efecto había tenido su sede cerca de ese lugar. Primero habían muerto —era extraño— los búhos. R. un arma de guerra se modificó: el Luchador Sintético por la Libertad. Y en relación con ella. Y después de los búhos. errante. Toda la península parloteaba como un árbol lleno de pájaros. realmente. y así había ocurrido cuando vivían. En ese momento la lluvia de polvo era esporádica y variable. una amenaza contra la herencia prístina de la estirpe humana. un solitario aparato de televisión pregonaba sus mercancías en un salón deshabitado. a pesar de su deformación. ni quién —si alguien— había ganado. la corporación se había marchado. Como los propietarios de los edificios. por supuesto. o un campesino incansable. y la lluvia radiactiva el látigo. qué estaba haciendo. un ciudadano quedaba. diseñado SOLAMENTE PARA USTED Y PARA SUS EXCLUSIVAS NECESIDADES. que se afeitaba en el cuarto de baño mientras la televisión se quejaba en el living. Esa ruina sin dueño había sido bien cuidada y mantenida antes de la Guerra Mundial Terminal. virtualmente abandonados. O quizá quienes permanecían imaginaban que la nube de polvo terminaría por caer. vacío y gigantesco. Simplemente había vagabundeado hasta ahí en los días que siguieron a la guerra. los días felices de los estados sureños antes de la Guerra Civil! Ya sea como un criado personal. y otros habían quedado saturados. Allí estaban antes los suburbios de San Francisco. Una vez calificado especial. blancas. de vida. todas las demás aves. Cuando el polvo llegó. la Rand Corporation. Nadie extrañaba su ausencia. seres ocasionales y peculiares. y nadie lo había previsto. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 2 En un ruinoso edificio. algunos estados se habían visto casi libres de ella. se convirtió en la máquina esencial del programa de colonización. Cesaba de pertenecer a la humanidad. De todos modos. todos los normales tenían que haber emigrado ya. La península. al sur de San Francisco. evidentemente para siempre. aquí y allá había personas que se negaban a emigrar: eso constituía una irracionalidad sorprendente incluso para los propios interesados.Philip K. y mucha gente se había instalado allí. a muy poco tiempo por el monorriel rápido. pero además —una dudosa adición— había en los suburbios. Especialmente lo primero. Permanecer en la Tierra significaba la posibilidad de ser clasificado en cualquier momento como biológicamente inaceptable. Además. ahora que el sol había dejado de brillar sobre la Tierra. Estos parecían relativamente cuerdos. al margen de la historia. La ONU hizo que emigrar fuera fácil. aunque aceptara la esterilización. El polvo que había contaminado la mayor parte de la superficie del planeta no se había originado en ningún país particular. capaz de funcionar en un mundo extraño. esa plaga había descendido desde lo alto. la Tierra seguía siendo familiar e interesante. Sin embargo. Antes de la guerra había un pequeño programa de colonización. miles de personas se habían quedado. el robot humanoide hecho a su medida. de quejas y opiniones.

vivo. cuando ya virtualmente había vencido. combinándose con el que descendía. el gótico y sombrío Hannibal Sloat. Tres planetas lo menospreciaban. evidentemente incapaz de esperar. pensaba Isidore mientras se afeitaba. anteriormente. en este mundo que da todas las posibilidades imaginables? Después de una pausa. devuelve la seguridad. Después de todo. En realidad. Y su aparato de televisión. vacío y sin palabras. sin problemas. Este compañero leal. solía decir el señor Sloat. irrumpía sin delicadeza. John Isidore pensó con amargura: y también para mí. El señor Sloat reconoció la verdad de este aserto cuando lo escuchó. del cielorraso manchado por las moscas. Brotaba de la moqueta gris en jirones.. señora Klugman. surgía de todos los objetos que tenía a la vista. lo que hacía de él. No tenía reloj. ha de constituir. incapaces de trabajar. —Oigamos ahora a la señora Maggie Klugman —sugirió el comentarista a John Isidore. Es difícil de explicar. ¿se sentía seguro usando continuamente un costoso e incómodo protector genital a prueba de radiaciones? —Mi marido —empezó la señora Klugman. entró en la habitación y apagó el televisor. apenas tenía una oscura noción de su significado. Era un especial desde el año anterior. y se ha instalado en Nueva Nueva York donde contesta así a nuestras preguntas: Señora Klugman: ¿cuál es la principal diferencia entre su vida en la Tierra contaminada y su nueva vida aquí. como si él —el silencio— se propusiera reemplazar todos los objetos tangibles. de acuerdo con sus propias especificaciones formuladas antes de su partida. sin necesidad de emigrar. Marte—. a su modo. Por eso no solamente afectaba sus oídos sino también sus ojos: mientras contemplaba el aparato de televisión inerte sentía el silencio como algo visible y. Me pregunto si llegaré tarde al trabajo.. pero hoy debía ser el Día de los Horizontes Espaciales.. el Hospital de Animales Van Ness. generalmente dependía de las señales horarias de la televisión. según la expresión corriente. el principal establecimiento de Estados Unidos en Marte. —Y su marido." Y seguía. me parece. cuyo jefe. un cabeza de chorlito. 13 . que sólo deseaba saber la hora—. de las máquinas muertas que no habían funcionado en ningún momento desde que Isidore había llegado. sólo cogía el canal que había sido nacionalizado durante la guerra y era todavía nacional. en la mayor y más osada aventura humana de la historia moderna. Isidore. y no sólo por sus genes afectados. Tenía un trabajo: conducía el camión de una empresa de reparación de animales de imitación. que había terminado de afeitarse. Rezumaba de la inútil lámpara de pie del cuarto de estar. La TV afirmaba que era el quinto (o el sexto) aniversario de la fundación de la Nueva América.Philip K. Y menos ahora.. Mors certa. Y había cabezas de chorlito infinitamente más tontos que Isidore. —¿La dignidad. cosa que él apreciaba. se deslizaba de algún modo la palabra especial.. pero en ese punto Isidore. sin duda. recluidos en lugares que recibían el extraño nombre de Institutos de Oficios Especiales de América donde. señora Klugman? —Sí —respondió la señora Klugman. como era habitual. como especial? —Mi marido y yo nos moríamos de miedo. afortunadamente para siempre. pero tener un criado de confianza en esta época tan turbulenta. que había oído muchas veces la expresión. ¡Vivo! Con frecuencia había percibido antes la severidad de su cercanía: cuando llegaba. una vez que emigramos ese temor desapareció. lo aceptaba como un ser humano. No había logrado aprobar el test de facultades mentales mínimas. es la dignidad. de los utensilios total o parcialmente destrozados de la cocina. la voz seca y fatigada de una mujer de edad mediana respondió: —Lo que más nos ha llamado la atención a nosotros tres. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se le entrega a su llegada absolutamente gratis y completamente equipado. ¿no temía ser clasificada como. —Y en la Tierra. Y por supuesto. Un silencio que emanaba del suelo y de las paredes y parecía generado por una vasta usina lo golpeó con tremenda energía. señora Klugman. roto en parte. Isidore estaba obligado a escuchar únicamente al gobierno de Washington con su programa de colonización. El silencio del mundo no podía refrenar su codicia.. pero él sobrevivía a pesar de todo.. La señora Klugman acaba de llegar a Marte. si un cabeza de chorlito pudiera aprender latín dejaría de serlo. vita incerta. de Nueva Nueva York.

iba experimentando poco a poco el desvanecimiento del mundo real donde se encontraba. No servía. Entonces. lo asustaban. Y atravesó el living hasta la caja negra de empatía. Era imposible ver el final. Dios mío. Una sola figura. subía penosamente. Al diablo con ellos y con su colonización. preguntó entonces si las demás personas que se habían quedado experimentaban el vacío de la misma manera. Como le estaría sucediendo a todo aquel que en ese momento estuviera aferrado a las asas. Allí lo acechaba la fuerza que se empeñaba en penetrar en su casa. Y después el edificio mismo perdería su forma y quedaría sepultado bajo el polvo ubicuo. mero desecho amorfo. dejó de percibirlos. Luego el tubo de rayos catódicos brilló con una imagen de”bil de TV: se formó un dibujo de rasgos. Vio un famoso paisaje: la vieja cuesta oscura y desierta. como siempre le ocurría. a solas con el silencio mundial que imperaba omnipresente y sin pulmones. y mañana. aferrando las asas. pensó. Respiró profundamente para tranquilizarse. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Se. naturalmente. Eran ahora sus propios pies los que resbalaban y buscaban apoyo entre las familiares piedras desprendidas. era indeseable. Sintió a los demás. Vivía solo en ese ruinoso edificio de mil apartamentos deshabitados que. se dijo. había vuelto a producirse. Y volvió a cerrar la puerta. Este era otro hecho que resultaba interesante prever mientras permanecía en esa lamentable habitación. Espero que allá también haya una guerra —después de todo era teóricamente posible— y que todo termine como en la Tierra. escuchó en su mente el rumor de sus existencias individuales y el parloteo de sus pensamientos. acompañada por la identificación mental y espiritual con Wilbur Mercer.. O bien. Más alto. en aquel paisaje de sierra y cielo parduscos. la necesidad de subir. Es hora de empuñar las asas. estaría muerto. pensó. Pero llegaría. Basta. se derrumbaba de día en día en un deterioro entrópico creciente. Buscó el picaporte para salir al pasillo a oscuras. Quizá fuera mejor encender de nuevo la televisión.. 14 . de aspecto más o menos humano. Y dejó de ver al hombre anciano que subía la cuesta. La encendió y surgió el suave olor habitual de los iones negativos. No estaba preparado para enfrentarse a las resonantes escaleras que conducían al terrado desierto donde no tenía un animal. esto podría deberse a su peculiar identidad biológica. reanimado. distante aunque inmediatamente alcanzable merced a la caja de empatía. se decía irritado. la imagen compuesta de Wilbur Mercer. Se volvió a medias y otra piedra le erró y pasó a su lado: dio contra el suelo y el sonido le sorprendió... el ascenso. tan lentamente que era casi imperceptible. Se halló en cambio. Y que los emigrantes se conviertan en especiales. en la Tierra o en los planetas-colonia. ¿para qué escucharlos?. como hechas de huesos. colores y configuraciones aparentemente aleatorios que no se modificaba hasta que se empuñaban las asas gemelas. Estaba demasiado lejos. que hurgaban oblicuamente un cielo sombrío y sin sol. El hombre. Finalmente. nuevamente sintió el olor acre del cielo. Pero los anuncios. En ese momento él. una degeneración determinada por su inepto aparato sensorial. Era un hombre anciano con ropas oscuras y sin formas. y trató de ver a su atormentador. Ellos y él se preocupaban sólo de una cosa: la fusión de sus mentes orientaba su atención hacia la cuesta. como todos los demás. El.. pensó mientras las piedras rodaban hacia abajo. Apareció una imagen. el eco de la nada. No podía emigrar aunque lo deseara. La fusión física. avanzaba con dificultad y John Isidore. Pero real. me voy a trabajar. sería idéntico e irreconocible.Philip K. un especial. pero no el cielo de la Tierra sino el de un lugar extraño. que parecían arrancadas del hostil vacío del cielo. Le decían en una interminable procesión de maneras que él. Paso a paso la elevación continuaba. miró hacia arriba. todo lo que había en su interior se fundiría. El eco de sus pasos.. y las cogió. y retrocedió al percibir la vacuidad del resto del edificio. Había llegado allí de un modo habitual y asombroso. Sintió dolor. dirigidos a los normales que quedaban. Wilbur Mercer. Hoy estamos más arriba que ayer. Se preguntó quién sería. con sus matas de hierbas secas. Los viejos antagonistas aparecían en la periferia de su visión: ellos —o eso— lo perseguirían todo el camino hacia arriba hasta que en la cumbre. kippel apilado hasta el cielorraso de cada apartamento. Una piedra que le arrojaron le golpeó el brazo. Los destrozados muebles y paredes se esfumaron. lo aspiró con avidez. Sintió aquella antigua aspereza irregular debajo de sus pies.

en la Tierra o en un mundo colonia. Sólo quedaban fragmentos podridos. Sería mejor si viviera en la ciudad. en su interior. como siempre.. le dolía y le sangraba el brazo donde la piedra lo había golpeado. Isidore retenía las dos asas. Pero ellos estaban allí. ascendía. También tú participas. Vivía rodeado dé bichos y conejos. sobre todo ancianas. se dijo. No era la primera que recibida durante las fusiones con Mercer. Pero finalmente los huesos se recubrieron de carne. Duele como el infierno. dondequiera que fuese. se lo dijeron claramente cuando tenía dieciséis años. habían desaparecido. O tal vez no hubiese sido él. La cuesta se nivelaba de repente. Una vez. y no volvería a vivir mientras ellas no vivieran. donde cerca hubiera un médico con esas máquinas de chispas eléctricas. reflexionó. Con un kleenex se secó el brazo. Recordaba a los asesinos. maullar. Y debido a eso todo había cambiado. en las cuencas vacías aparecieron ojos que podían ver. lo que había sentido y lo que eventualmente sentiría se fundían de modo que solamente quedaba ese momento de inmovilidad y reposo en que se tocaba la herida causada en el brazo por la piedra. en alguna parte de la vida anterior y más feliz. Todavía lo acompañaban. una cabeza sin ojos. Antes de la maldición. y se dirigió. De mala gana las soltó. habían muerto. pero hasta eso había olvidado. Además. pensó. pensó. Como en general nada ocurría. tal como habían sido. Examinó la herida. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Recordó la cumbre. incluso ancianos físicamente frágiles. por ser más especial que todos los demás especiales. Hemos sido heridos en el brazo izquierdo. lo destrozaron con cobalto radiactivo y eso lo hundió en un mundo diferente. Quizás él lo había hecho. No podría salir mientras los huesos dispersos a su alrededor no volvieran a ser criaturas vivientes: él estaba unido al metabolismo de otras vidas. solo. cerca de la costa de Nueva Inglaterra. quizás el nódulo extrasensorial de su cerebro había vuelto a crecer. La infancia había sido maravillosa.. era imposible medirla. ellos —los asesinos— bombardearon aquel nódulo único que se había formado en su cerebro. Sí. animales muertos. ¿cómo es esto justo? ¿Por qué estoy aquí. Algunas personas. Yo mismo no sé si podría volver a soportarlo. recordó. casi siempre en la cumbre de la colina. No sabía cuánto había durado esa parte del ciclo. Y sin el consentimiento de sus padres. Amaba todas las cosas vivas y sobre todo a los animales. y en cierta época había sido capaz de traer de vuelta. parte de una mano. bien podía tratarse de un proceso natural. la ascensión terminaba y comenzaba la otra parte. Era un pozo de huesos y cadáveres de donde había salido tras años de esfuerzo. sus padres adoptivos. evidentemente. Avanzó. Había caído en el mundo-tumba. se habían extinguido. 15 . los sentía dentro de sí. El burro. Por fin un ave que había ido a morir allí le dijo dónde estaba. Hacía mucho que ya no los veía. ¿Cuántas veces lo había hecho ya? Las diversas experiencias se tornaban borrosas. Pero había continuado haciéndolo secretamente durante un año más. De cualquier modo. Frank y Cora Mercer. y probablemente no sería la última. al cuarto de baño para lavarse. ya no se estaba hundiendo. Las leyes locales prohibían la facultad de invertir tiempo en devolver seres muertos a la vida.Philip K. Y entonces. Está bien. Dios mío. había sido diferente. de cuya existencia jamás había sospechado. vacilante. respondían las voces. una anciana a la que jamás había visto ni oído. en los bosques que aún quedaban. cerca del puerto de Tampico? No recordaba las circunstancias. Tenía que terminar. así como el pasado y el futuro. Pero sabía que correría el riesgo. y en especial el sapo. y todos los demás lo acompañaron de inmediato. castigado por algo que ni siquiera puedo ver? Y luego. las criaturas que más le importaban. fatigado. Podía venir un paro cardíaco. ¿O había sido en México. En un lugar aislado como ése era demasiado peligroso. porque lo habían arrestado por anormal. cloquear. y las bocas y picos restaurados eran capaces de ladrar. sino que comenzaba a ascender con los demás. se dijo mientras se curaba. lo habían encontrado a flote en una balsa inflable salvavidas. Será mejor empezar a moverse nuevamente. habló. cuando el tormento arreciaba en su rigor. solo. Siempre lo había hecho antes. el murmullo de los demás seres que participaban de la fusión rompió la impresión de soledad. Ellos. y sentía que llevaba en su interior a todas las cosas vivas. Como la mayoría de la gente.

se decía. excitado. ¿Por qué será? Recorrió el pasillo deprisa. Esto no le había ocurrido nunca allí. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y oyó. pero jamás venía nadie.Philip K. Sí. pensó muy excitado. bastante cerca para que pueda oír. Buscó en la nevera. o mejor leche. o harina. Un vaso de agua. sus correspondientes sustitutos. no más abajo. O mejor dicho. lejana y tenuemente. en otro piso. comprendió. Si llegara a saberlo no querrá hablarme. Encontró un sospechoso paquete de margarina. ¿no es así? No podía recordar. Ya no estoy solo aquí. Y con él partió hacia abajo. Hay alguien más en esta casa. Debe ser en el segundo o el tercer piso. Es más abajo. Veamos. Lleva algo.. con el corazón sobresaltado. ni en ningún otro lugar. o quizás un huevo.. Otra persona ha ocupado un apartamento abandonado. 16 .. No es mí TV. No tiene que saber que soy un cabeza de chorlito.. la televisión. Siempre pasa así. incrédulo.. pensó rápidamente. emigraba. Tengo que mantener la calma. leche. La gente se iba. no la dejé encendida y sentiría la resonancia en el suelo. regalarle algo. ¿Qué se hace cuando llega un nuevo ocupante? Visitarlo. se dijo.. El compresor había dejado de funcionar hacía mucho.

en algunos casos. de la Unión Soviética. legalmente. Holden está en el Horpital Mount Zion con una herida de láser en la columna. Y en verdad durante un tiempo fue así. como de costumbre.Philip K. adonde llegó con un cuarto de hora de retraso. encerrado y repleto. —¿Sabe qué le ocurrió al señor Holden. También lo sé —su cara pecosa y anaranjada resplandecía. Todas las policías del hemisferio occidental gimieron que ningún test podía detectar su presencia en caso de entrada ilegal. señor Deckard? Le dispararon —siguió a su jefe al interior del despacho. —No —respondió la señorita Marsten—. —Lo espero a las nueve y media en el despacho de Dave Holden —el inspector hojeaba rápidamente los papeles de copia mecanografiados que llevaba sujetos a una tablilla—. la populosa zona de mayor prestigio de la ciudad. el Inspector de Policía Harry Bryant. su jefe. escuchó la voz de su secretaria. como sabe Dios cuántas otras personas solían hacer. los fabricantes del Nexus6 estaban amparados por las disposiciones coloniales. había logrado burlarlo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 3 Camino de su trabajo. Luego se dirigió hacia la Corte de Justicia de la calle Lombard. Según la placa-informe de la caja. Siempre ha ocurrido lo mismo con cada unidad cerebral mejorada. a lo largo de toda la manzana. En el centro del escaparate. creó un test de empatía de Voigt. había un avestruz dentro de una caja de plástico transparente y calentada. —¿Alguien llamó aquí? —preguntó Rick. Pero luego el Instituto Pavlov. ausente. Mejor sería aceptar la nueva unidad como un hecho consumado. Después de contemplarlo. Más de cincuenta androides T-14. puesto que su casa matriz estaba en Marte—. Y cuando éste entró en el suyo. orejas salientes e iba vestido descuidadamente. Mientras abría la puerta de su despacho. en Rusia. habían conseguido llegar a la Tierra de una u otra manera. Tiene por lo menos para un mes. Bryant murmuró algo por encima del hombro acerca de las nueve y media en el despacho de Dave. según recordaba. y les preguntó si estaban dispuestos a enviar una protesta formal por escrito al representante en el este de la Rosen Association. ¿Ha leído el folleto de la compañía y el manual de instrucciones? El cerebro Nexus-6 que emplean tiene dos trillones de elementos y puede seleccionar diez millones de caminos neurales distintos —bajó la voz—. por lo que se sabía. —Habrá sido uno de esos nuevos andrillos superinteligentes que está fabricando la Rosen Association —dijo la señorita Marsten—. Al terminar la jornada había partido en su coche aéreo. lo llamó. hasta que consigan una de esas nuevas secciones plásticas de columna. La policía soviética no puede hacer más que nosotros —dijo. a su espalda. Rick permaneció unos minutos mirando el precio con expresión sombría. y puso en marcha la unidad de filtrado del aire. Tenía la cara roja. Recuerdo los aullidos de sufrimiento ciando la gente de Sudermann presentó el viejo T-14 en el 89. Ann Marsten. —¿Quiere saber lo que ha dicho la policía rusa? —preguntó la señorita Marsten—. pasmado. Era el único avestruz de la Costa Oeste. El día anterior el jefe de cazadores de bonificaciones del departamento estaba perfectamente. —¿Todavía quiere Harry que retiren del mercado la unidad cerebral Nexus¿? —no le extrañaba. El señor Bryant llamó a la WPO. sin ser detectados durante un año entero. y ningún androide T-14. y abandonó a Rick. acababa de llegar del zoológico de Cleveland. a su piso situado en Nob Hill. sus ojos revelaban perspicacia y conciencia de casi todo lo que tenía importancia. —Sí —respondió él. ¿No le han dicho nada de la llamada de esta mañana? La señorita Wild me contó: exactamente a las nueve. la mayoría de las agencias policiales que se ocupaban de androides fugados estaba protestando—. 17 . —¿Que” ocurrió? —preguntó Rick. desde la presentación de sus características y estudios de rendimiento en agosto de 1991. Rick Deckard. se detuvo un momento ante una de las mayores tiendas de animales de San Francisco.

aunque fueran los del nivel inferior. no violaba la regla vital establecida por Mercer. viendo que tenía tiempo. que no tuviera consideración por los animales ni fuera capaz de sentir alegría empática por el éxito de otra forma de vida. números 3 y 4. Si alguna criatura experimentaba alegría. la condición de todas las demás incluía un fragmento de alegría. y reflexionó. a medida que se desarrollaba hasta construir una teología completa. un animal gregario como el hombre podía adquirir un factor de supervivencia más elevado. A un organismo solitario. esto parecía una especie de seguro biológico. La señorita Marsten comprendió la insinuación y se retiró. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se lo preguntaré a Harry Bryant —respondió Rick. tomó una pulgada de rapé del señor Siddon. A Rick le gustaba pensar así: su trabajo se tornaba más aceptable. por ejemplo el test de empatía de Voigt-Kampff. Como en el caso de la fusión con Mercer. un búho o una cobra sólo podían destruirse. no podía encontrar el menor sentido en la fusión que experimentaban rutinariamente los seguidores del Mercerismo. todos ascendían juntos y una vez terminado el ciclo. incluso los cabezas de chorlito subnormales. como casi todos en un momento u otro. En 45 centésimas de segundo un androide equipado con esa estructura cerebral podía asumir una cualquiera entre catorce actitudes de reacción. ningún otro podía eludir enteramente el dolor. mataba— a un andrillo. un robot humanoide fugitivo. Pero había nuevos criterios. Rick extrajo un viejo y arrugado sobre de papel de manila. por qué precisamente los androides se agitaban impotentes al afrontar el test de medida de la empatía. un merceriano era libre de situar la presencia nebulosa de los Asesinos donde le parecía más conveniente. En el Mercerismo. Y en ese caso. todos los animales de presa. de nada podía servirle. De otro modo. como los gatos. En otras palabras. Pensar en los animales le trajo el recuerdo del avestruz que había visto en la tienda. Y si algún ser humano sufría. juntos caían en el abismo del mundo-tumba. el concepto de los que matan. Un androide. el vencedor y el derrotado. Los chismes le desagradaban porque siempre eran más precisos que la verdad. de la calle Sutter. al tornarla consciente del deseo de vivir de su presa. 18 . Se sentó ante su mesa y deliberadamente se puso a buscar algo en un cajón. morirían de hambre. como una araña. hasta en los arácnidos. Para Rick Deckard. que hubiera matado a su amo. Luego consultó su reloj y. Se echó atrás en su sillón de estilo importante. y hurgó en su contenido hasta que encontró lo que buscaba: los datos existentes sobre el Nexus-6. equipado con una inteligencia superior a la de muchos seres humanos. pero no se sabía quién ni qué era esa presencia maligna. incluso los mamíferos muy desarrollados. ni dolor por su derrota. los androides con la nueva unidad cerebral Nexus-6 —desde un punto de vista pragmático y nada disparatado— sobrepasaban a una considerable porción de la humanidad. vacilante. Evidentemente. Incluso podía limitar su capacidad de supervivencia. Era obvio que la empatía sólo se encontraba en la comunidad humana. los Asesinos.Philip K. Si retiraba —o sea. por dotado que estuviera en cuanto a capacidad intelectual pura. el robot humanoide era un cazador solitario. había crecido insidiosamente. en tanto que se podía hallar cierto grado de inteligencia en todas las especies. Un momento de lectura justificó la afirmación de la señorita Marsten: el Nexus-6 poseía efectivamente los dos trillones de elementos. En algunos casos los criados superaban a los amos. era la síntesis de los Asesinos. un mal absoluto tironeaba el deshilachado manto del anciano que subía. Curiosamente. aunque de doble filo. Para bien o para mal. Y en el Mercerismo. así como la posibilidad de optar entre diez millones de combinaciones de actividad cerebral. Apartó por el momento la información referente a la unidad cerebral Nexus-6. cogió el videófono de su mesa y pidió a su secretaria: —Con la tienda de animales Happy Dog. Un merceriano sentía el mal sin comprenderlo. la empatía borraba las fronteras entre el cazador y la víctima. Sólo matarás a los Asesinos. y que tanto él mismo como prácticamente todo el mundo. De este modo. En última instancia. había dicho Mercer el año en que las cajas de empatía aparecieron en la Tierra. lograban sin dificultad. irritado. Se había preguntado. En una ocasión había pensado que la empatía estaba reservada a los herbívoros o a los omnívoros capaces de prescindir de la carne. Probablemente la facultad empática exigía un instinto de grupo sin cortapisas.

con trenzas de pelo plateado hasta la cintura. con un pago inicial razonable.. se dijo Rick. macho. sano-enfermo. un antiguo monstruo de las ciénagas jurásicas. —Señor —repuso el vendedor de animales—. Abrió la puerta interior y saludó a su superior. Y sin embargo. —Dave Holden está fuera de juego. pensó. se puso en pie y muy pronto se hallaba ante la puerta del despacho del inspector Bryant. ¿Cuánto vale un avestruz eléctrico? —Diría que algo menos de ochocientos dólares. y examinó los precios.. perfecto-con fallas.. que jugaba con su cenicero de cerámica—. atractiva. Rick llamó de memoria al número de la tienda de animales falsos donde había comprado su falsa oveja. Consulte su Sidney. si piensa ofrecer algún animal como parte de pago? Cautelosamente. ¿Cuándo lo quiere? Habrá que hacerlo especialmente. ¿Cuál debería ser el pago inicial? —Un segundo —dijo el vendedor de animales. —Ese avestruz que está en el escaparate —empezó Rick. el seis por ciento mensual. extrajo del bolsillo el Sidney plegado. señor —replicó la secretaria—. y al mirar su reloj descubrió que eran ya las nueve y media—.. —Soy Deckard. buscando bloc y bolígrafo—. Con un interés muy bajo. dado el descanso forzoso de Dave. es confidencial —la miró severamente. como en los viejos tiempos. joven-viejo. ¿Puedo preguntarle. Hasta luego —colgó deprisa. Treinta mil dólares —también él tenía el Sidney a la vista—. —Happy Dog —declaró una voz masculina. lo natural habría sido que estuviese al menos secretamente complacido. las cuotas serían de. Inventó una dirección y colgó el videófono. Se sentía deprimido. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Sí. —Sí.. —¿. y volveré a llamar. abriendo la agenda. semejante a una aparición del mundo-tumba. joven. taimada y glacial. Puede llamar —se retiró del circuito y dejó que él enfrentara solo el mundo exterior. nuestro precio está mil dólares por debajo del corriente. con las informaciones sobre Nexus-6. Si le quita dos mil no habrá pago a crédito. Dios mío. —Perfecto.. sano —informó el hombre—. No pueden pedir tanto por ese avestruz.. —Frank Merriwell —dijo Rick... En la pantalla apareció una diminuta cara feliz. En la pequeña pantalla apareció un hombre vestido de veterinario. y a la secretaria del inspector. no tenemos muchos pedidos. ni él a ellas. Pasó junto a la recepcionista. Hay quien tiene esas cantidades. que videofoneaba. —Baje el precio —dijo Rick—. Estamos exactamente mil dólares por debajo. —Lo llamaré más tarde —repuso Rick. Entonces. Se mantiene firme. según la cantidad de misiones que aparezcan el mes próximo. —Doctor McRae. señor. Esperaré. señor —respondió la señorita Marsten. Deseo que vea por usted mismo que el precio es el correcto.. su nombre. y las releyó. Rick respondió: —Aún no lo he decidido... señorita Marsten. 19 . Y no escuche la conversación.Philip K. Cogió nuevamente el aparato y dijo con dureza: —Una línea exterior.. Y sin embargo. por no dar su brazo a torcer.. Por lo tanto. que había llevado consigo. señor? —preguntó el vendedor vivamente. Sin embargo. Se sentó. —Y su dirección. pagaré en efectivo. Esperan que uno regatee. pensó Rick. señor Merriwell. —Podríamos vender ese avestruz a treinta meses —dijo el comerciante—. La tercera parte del total —reflexionó—.. y buscó Avestruz coma macho-hembra. Por si no me encontrara cuando llame. la gente los compra. el pago inicial. Ninguna de las mujeres le habló. Cuánto dinero. Eso podría significar mucho. —Lo pensaré —interrumpió Rick—. pensó. Se oían chillidos de animales.

Todo. tenso. Vuele a Seattle y hable con la gente de Rosen. toda esta lista. se funda en esa suposición. Este. mientras usted está en camino — agregó Bryant. Es la primera vez que va a desempeñarse como un cazador de bonificaciones senior. Dice que aquí está todo lo que sabía —Bryant tocó una pila de papeles.. que ha circulado en la Tierra y en las colonias. El siempre resolvía qué casos confiarle. con el ceño fruncido. Tal vez lo sea. Seguramente habrá oído hablar de eso. De otro modo. Yo había recibido un memorándum de la policía soviética. —Vaya a Seattle —ordenó Bryant—. Todo lo que tenemos es la escala de Voigt. la escala modificada de Voigt-Kampff sólo se le aplicó a los primeros tres. Especialmente aquellos que revelan lo que se denomina un “achatamiento del afecto”. Usted comprende. debe comprender. Suponiendo que Dave tuviera razón. para someterlos al Voigt-Kampff? —preguntó Rick.. Polokov no habría tenido ningún motivo. ése es el nombre que se da a sí mismo. Si cuando esté probando allí la escala Voigt-Kampff alguno de los humanos no logra pasar. en California del Norte? —Por lo que sabemos. se mordió una uña. y finalmente puso en orden su decisión—. y hasta dónde llegó Dave? —Ocho. Voy a estudiar con ellos la posibilidad de mezclar a los nuevos androides con seres humanos. Al menos. —Parece tan fácil —dijo Bryant. Ningún test lo es.Philip K. colgando el videófono. Todo debería estar preparado para cuando usted llegue —señaló bruscamente a Rick. Y sin embargo. específicamente.. esquizoides y esquizofrénicos. —También yo —respondió Rick. —Veo que ha traído los datos de la nueva unidad cerebral —dijo el inspector Bryant. Estoy listo para reemplazar a Dave. No hable primero. mirando sus notas—. pensativo. y uno de ellos disparó primero. —Eso no puede ocurrir —respondió Rick.. Pero le sugeriría una cosa. a los dos que Dave retiró y luego a Polokov. Este disparó contra Dave mientras le hacía el test. ¿Cuántos son los andrillos. Dave sabe mucho. —Ha tenido misiones encargadas por Dave. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 4 Quizá me preocupa que pueda ocurrirme lo mismo que a Dave —conjeturó Rick Deckard—. a las unidades cerebrales. antes de que empiece a perseguir a esos seis —nuevamente golpeó los papeles— . la WPO. Sin embargo. replicó: —Dave utilizó la escala modificada de Voigt-Kampff para poner a prueba a los sospechosos. que este test no es aplicable. Y escuche —se puso en pie y encaró a Rick serenamente—. Bryant. Hasta ese momento no parecía dispuesto a entregarle las notas a Rick. mientras se pasaba la lengua por los labios. Tiene años de experiencia. —Sí. 20 . me enteré por los rumores. Dave cree que sí. Max Polokov —Bryant hizo girar las notas para que Rick pudiera leer—. —Lo que demuestra que Dave tenía razón —contestó Rick—. —¿. —No tengo nada que hacer —dijo Rick—. Tengo sus anotaciones. modificada por Kampff hace tres años —hizo una pausa meditativa—. Dave la considera adecuada.. Luego miró en silencio a Rick. o sea la escala de Voigt-Kampff. El pensaba lo mismo. —¿Y los seis restantes están aquí. Dave cogió a dos.. hablé con Dave de eso. estaban en su escritorio. Un andrillo bastante inteligente para herirlo también a mí puede vencerme. por ahora —dijo Bryant. —¿Cómo? —Creo que yo mismo hablaré con la organización Rosen. Pero ahora tiene en sus manos seis que él pensaba retirar. Un grupo de psiquiatras de Leningrado pidió a la WPO que aplicara el método de perfil de la personalidad más moderno y preciso para determinar la presencia de un androide. hablaba con él. medio para sus adentros. hace unas semanas. a un grupo cuidadosamente seleccionado de pacientes humanos. con aire severo—. —Un día. yo me ocuparé. no era eso. —Es lo que mide la escala. Por fin gruñó. continuaba hojeándolas. específicamente —dijo Rick. Haga que le den una muestra representativa de los tipos de androide que emplean la nueva unidad Nexus-6. Por alguna razón.

Les creímos. había una expresión de hosquedad. 21 . —Una vez en un millón —objetó Rick. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Entonces. Y si clasifica como androide a un sujeto humano. Querría leerlas por el camino. Salvo si su enfermedad se hubiera manifestado reciente y bruscamente. se acercó al coche con las manos hundidas en los bolsillos del largo abrigo a rayas de colores vivos. Cuando el coche aéreo del departamento de policía aparcó en el terrado del edificio de la Rosen Association en Seattle. corno yo me imaginaba. no tenemos un instrumento de análisis confiable y jamás descubriremos a los que ya se han escapado. poniéndose en pie—. de pelo negro. La chica respondió oblicuamente. —Pero sí como riesgo —dijo Rachael Rosen—. en espera de la respuesta de Rick. ¿verdad? —No ha sido idea mía. de rasgos bien definidos. con las nuevas y enormes gafas para filtrar el polvo. Desde que por primera vez encontramos androides que se hacían pasar por humanos. Rick se interrumpió cuando de repente vio los animales. como usted sabe. aunque será necesario informar a la WPO.. —¿Puedo llevarme las notas de Dave Holden? —pidió Rick. quedarían clasificados como robots humanoides. Usted conoce el consenso de la opinión policial por el artículo de Lurie Kampff. Pero oficialmente usted es el departamento de policía de San Francisco. —Lo que le preocupa a Dave —dijo Bryant— es este aspecto del tipo avanzado Nexus-6. supongo... que a su vez avisará a Leningrado. Kampff distinguía entre la facultad empática disminuida del enfermo mental humano y la superficialmente similar. Pero ahora debemos establecerlo por nuestra cuenta. No tiene importancia —le tendió la mano. probablemente artificiales. En realidad. que usted es un cazador de bonificaciones? De mala gana. como se acostumbra decir... que era posible distinguir un Nexus-6 con el test corriente del perfil. La forma en que nos trataron. —Pero esas personas deberían estar en. sabe por qué están preocupados. —Un robot humanoide es como cualquier otra máquina —respondió Rick—.. Algo que se puede “retirar”.. Sería lamentable —Bryant lo miró con frialdad—. Pero había comprendido. Y eso es lo que hará usted en Seattle. Rick se encogió de hombros y asintió. No podrían moverse en el mundo exterior. aunque nadie. Si los sometiera usted al test en el curso de una tarea policial. —No sé. que él cogió reflexivamente—. Rick advirtió que el tono de su voz era curiosamente despiadado. En su cara pequeña. pero ya estarían muertos —calló. Usted es el señor Deckard. y no cree que nuestra actividad sea un servicio público —lo miró por debajo de sus largas pestañas oscuras.Philip K. pero. Llegará un momento en que la cosa haga explosión.. Delgada. publicaría la noticia. —En instituciones —continuó Bryant—. es lo que nos dijo el inspector Bryant. y ciertamente se advertiría que son psicóticos graves. pero para entonces quizás hayamos desarrollado un test mejor —cogió el videófono—. y nadie la hubiera observado todavía. ¿Es verdad. Más tarde se descubriría el error. Como beneficio no es nuestro problema. Soy Rachael Rosen. —Bueno. —¿Qué ocurre? —preguntó Rick al descender. La organización Rosen nos había asegurado. y ciertamente tampoco la Rosen Association. podemos permanecer inmóviles por tiempo indefinido. —Los psiquiatras de Leningrado —interrumpió Bryant— creen que una pequeña proporción de seres humanos no podría pasar la prueba de Voigt-Kampff. Puede oscilar entre el beneficio y el riesgo. —¿Ya está seleccionado el grupo? Me gustaría. —Considera que un androide es una cosa inerte —continuó la chica—. ¿Partirá ahora mismo? Utilice un coche del departamento y el combustible de nuestros surtidores. —El problema ha existido siempre. Esto podría ocurrir. señor Deckard. —Esperaremos hasta que haya probado el test en Seattle —respondió Bryant. escrito hace ocho años: El bloqueo de la asunción de roles en el esquizofrénico no deteriorado. Ya comprende que esto puede salir mal de las dos maneras: si no es posible catalogar a todos los robots humanoides. una muchacha lo esperaba.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto que una poderosa corporación tenía que ser capaz de permitirse una cosa semejante. carece de la capacidad de apreciar la existencia de otro ser. esa letra pequeña y precisa. Podía percibir los diversos olores de las criaturas que se movían o permanecían echadas.. un robot de menor calidad.Philip K. Era astronómica.. Allá. Excepto el suyo —se corrigió. —Mire el búho —dijo Rachael Rosen—. de las que casi no quedaban sobrevivientes. Rick vio entonces una compañía de guardias armados con pequeñas ametralladoras Skoda de tiro rápido. nunca podría pagar el precio. Pensó también en su necesidad de un animal verdadero. En su centro había un árbol muerto. Pero su decepción era intensa y aguda. se dijo. un androide era una versión altamente desarrollada del seudoanimal. —Entonces debería sentirse satisfecho. Un animal eléctrico era una forma inferior. comprobó que estaba en lo cierto. Y aunque así fuera. Se apartó de la muchacha en silencio y se dirigió a los corrales. O a la inversa. pensó. Cogió automáticamente su gastado ejemplar del Sidney y buscó el coatí. —Pero Sidney —objetó. —Lo estoy —dijo él—. Y en el fondo. en bastardilla: como en el caso de los caballos percherón. lo bastante para animales pequeños y alguna que otra ave. Jamás había pensado antes en la semejanza entre los animales eléctricos y los andrillos. la menos eso le pareció a Rick—. comprendió. ¿En qué otra cosa podemos confiar? —Es artificial —exclamó de pronto con certeza. Recordó que en su infancia había alcanzado a comprobar la extinción de una especie tras otra. Nunca en su vida había visto un coatí. Una vez más se manifestaba el odio que le inspiraba su oveja eléctrica. que debía cuidar y atender como si estuviera viva. O eso nos han dicho. hasta que la gente dejó por último de leer aquellos perpetuos obituarios. Como los androides. En este momento están trabajando en Canadá. La tiranía de los objetos. Llevan la E. ni a ningún vendedor de animales. Pero siempre he querido un búho. Los periódicos anunciaban un día la desaparición de los zorros.. Sidney jamás se equivoca. el polvo había afectado a esa especie tanto como a las aves. ¿cuánto pediría? —Jamás venderíamos nuestro búho —Rachael lo contempló con una mezcla de placer y piedad. a cualquier precio. Y mi coche lleva bien a la vista las insignias de los vehículos policiales. Conocía al animal por las películas 3-D que pasaba la televisión. El catálogo Sidney se limitaba a reproducir la cifra de la última venta. Una Suffolk de cara negra. de los días en que los búhos caían del cielo. —No —sonrió ella. y de una que dormía. Bill. desde luego. Lo voy a despertar —indicó una jaula a cierta distancia.. pensó. pensativo—invierte sus excedentes en animales vivos. que dormitaba en su rama. Allá todavía quedan bosques relativamente grandes. incluso antes de que todos murieran. muertos. había previsto sin lugar a dudas esa colección: no sentía sorpresa sino más bien una especie de ansiedad. Además. Por alguna razón. Lo compramos el año pasado a una corporación subsidiaria —señaló algo un poco más lejos. y aparentemente era un coatí. Mil pensamientos brotaron de su mente acerca de la guerra. ¿Qué animal tiene en su casa? —Una oveja —respondió él—. Estaba a punto de decir que no había más búhos. —Se llama Bill —dijo la chica desde atrás—. Ella no sabe que yo existo. tenemos nuestros propios naturalistas. —No le compramos a Sidney —respondió Rachael—. —Un fabricante de androides —observó. Al menos. el coatí. Mientras la muchacha se adelantaba. no había ninguno en el mercado. tratando de mostrarle el catálogo. —Si Rosen vendiera ese búho —dijo—. Sidney los considera extinguidos en su catálogo. Las dos ideas le resultaban repulsivas. el siguiente la de los tejones... Los precios estaban. 22 . Nuestras compras son privadas y no comunicamos el precio. Durante largo tiempo contempló al búho. Los ojos de los guardias estaban fijos en él.. para probar sus palabras. y Rick vio que sus dientes pequeños y parejos eran tan blancos como negros eran el pelo y los ojos.

—¿Qué parte de la producción actual representan los androides equipados con el Nexus-6? —El total —respondió Rachael. ¿Comprende lo que quiero decir? —lo miró de costado. Los dos miembros de la familia Rosen lo miraron aprensivamente y Rick pudo sentir la duplicidad de sus maneras. Apartándose de la imagen. la Rosen Association comprendía esto perfectamente.Philip K. metiendo nuevamente las manos en los bolsillos de su abrigo. ¿verdad? Simplemente no podemos llamar al sector de producción y pedir una serie distinta de artículos. ¿Podemos bajar? —Mi tío recibió la llamada de su jefe y probablemente ya. pensó Rick. Me temen. —¿Qué tiene usted contra mí? —preguntó mientras descendían. he hecho todo lo posible —su mano izquierda.. Naturalmente. usted. Podría decirse que parte de la responsabilidad recae sobre la Rosen Association. Rick dijo: —Querría iniciar la prueba. rozó su pelo. En realidad. —No hay motivo para preocuparse —dijo Rick mientras los dos Rosen lo guiaban por un amplio corredor muy iluminado. Sea como fuere. pulcro y delgado. La nerviosidad de Rosen acrecentó su confianza en sí mismo. divanes y mesas modernas donde estaban 23 . y puede llegar a determinar el futuro de la Rosen Association aquí. Con él habían entrado en la casa el vacío y la llamada al silencio de la ruina económica. —Pues bien —dijo—. como si el ave hubiese suspirado en su estado hipnagógico. éste la seguiría a su vez. Poseen un poder desmesurado. —¿Su tío? ¿Una corporación de estas dimensiones es un negocio familiar? Rachael continuó su frase: —. un salón alfombrado.. un funcionario de un pequeño departamento policial. para aparearlo con Scrappy —señaló al ave posada en su percha y que por un instante abrió los ojos. —Soy Eldon Rosen —dijo mientras daba un apretón de manos a Rick—. Todos sabrían muy pronto lo que el método de prueba podía hacer. como si todo hubiese empezado a desarrollarse con excesiva rapidez. tendremos que retirar del mercado todos los modelos de Nexus-6 —sus ojos negros ardían mientras se abrían las puertas del ascensor detenido—. se acercó a ellos. Si ustedes no tuvieran confianza en el test de Voigt-Kampff — observó—. —Y si no es así. Su empresa es considerada uno de los ejes del sistema industrial. con fastidio. Vamos —se dirigió al ascensor sin mirar atrás. El mismo se sentía tranquilo. y lo que no podía—.. La situación le agradaba más que cualquier otra que pudiera recordar. Lo que yo haga en las próximas horas afectará el carácter de sus operaciones. con lámparas. Deckard: usted sabe que no fabricamos nada aquí en la Tierra. Escuche. El pecho del búho subió y bajó conspicuamente. —Estoy seguro de que la escala Voigt-Kampff puede descubrirlos. unas hendiduras amarillas que se desvanecieron cuando reanudó su reposo. maliciosamente. que empezaba a ralear. que había agregado amargura a su anterior reacción de sorpresa y anhelo. como si no lo hubiera pensado antes.. habrá reunido un grupo de androides y uno de control. Ella reflexionó. Y todo porque la policía no puede resolver una cosa tan simple como la detección de una minúscula cantidad de Nexus-6 que. antes de seguirla. la manufactura de androides ha llegado a ligarse tanto con el desarrollo de la colonización que si aquella se derrumbara. gracias —le indicaron una habitación elegante. temblorosa. Probablemente podría obligarles a abandonar la producción de los modelos Nexus-6. Incluso Rachael. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nuestro programa actual prevé la obtención de otro búho —agregó ella—.. Y Eldon Rosen tenía plena conciencia de ello desde que Harry Bryant había llamado. Sí.. en Rusia y en Marte. Llevaba la mano extendida y una expresión de preocupación. Rick indicó su cartera y dijo: —Estoy listo para comenzar. probablemente su organización habría tratado de descubrir otro superior. Un hombre mayor. tiene en este momento una situación única. pensó con asombro. No es que no nos propongamos o no queramos colaborar con ustedes. en los Estados Unidos. Rick vaciló un momento.

—¿Y eso no se verifica en los androides? —Aunque biológicamente podría llegar a darse. Nadie debe tener información anticipada de los cambios de precio. Irritado. Después de una pausa. de donde partían varios cables—..Philip K. de donde brotaba un fino haz de luz—. Eldon Rosen dijo con voz ronca: —La hemos elegido como primer sujeto. las preguntas-estímulo no generan estas respuestas. y guardó el suplemento en su cartera. Eldon Rosen dijo con hastío: —Nuestra política jamás ha sido la de obtener anticipación de nada como. cogió la publicación. y sentándose junto a una mesa baja de palo de rosa. —Hágame el test —dijo Rachael. que él aún no había visto. que parecía aún más inquieto. En realidad. Puede usted enviar al primer sujeto —le dijo a Eldon Rosen. —¿Por qué? —dijo Rick. el suplemento de febrero del catálogo Sidney. lo que llamamos “vergüenza” o “rubor” ante un estímulo moralmente inquietante. violaba una ley federal. ¿Qué mide este aparato? —Esto —dijo Rick. sacó un cigarrillo. mide la dilatación capilar en la región facial. Sabemos que ésta es una respuesta autónoma y primaria. adhesivo. como ocurre en cambio con la conductividad de la piel.. Era obvio que la Rosen Association tenía una relación especial con Sidney. Y esto registra la tensión en los músculos oculares. advirtió. —Me gustaría mirar —dijo Rachael. lo encendió y se quedó mirando fijamente. 24 . seguramente... sentándose—. —Me lo llevaré conmigo —dijo. Nunca he visto realizar un test de empatía. sosteniendo en alto un disco chato. Esto no se puede controlar voluntariamente. Pero en vano trató de recordarla. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? las últimas revistas e incluso. —Esto significa una violación de la confianza pública. confundido. —Yo no soy un funcionario judicial —interrumpió Rick—. Esperamos que nos lo pueda decir —se sentó con varios movimientos torpes. Podría ser un androide. la respiración o el ritmo cardíaco —le mostró el otro elemento. Al mismo tiempo que se produce el fenómeno del rubor hay generalmente un pequeño desplazamiento de. empezó a preparar el sencillo instrumento poligráfico—. Soy un cazador de bonificaciones —de su cartera extrajo el equipo Voigt-Kampff. Y también. ese suplemente sólo aparecería dentro de tres días.

. En la casa hay un gran hogar. —Dios mío —dijo Rachael—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 5 El pequeño haz de luz blanca iluminaba el ojo izquierdo de Rachael Rosen. Pero eso es terrible. La muchacha parecía serena. Sienten hambre. —Está bien —asintió Rick—. —Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes. —Lo llevaría al médico —la voz de Rachael era baja pero firme. —Describiré una serie de situaciones sociales. Los personajes visitan el muelle de pescadores de San Francisco. —Tiene usted un niño pequeño que le muestra su colección de mariposas. —Ciertamente no se lo permitiría —dijo Rachael. Rick eligió la pregunta número tres. Y denunciaría a la policía a la persona que me la regalara. impaciente. —Yo no. Pero igualmente responderé. 25 . por supuesto. —Le regalan una billetera de piel de becerro para su cumpleaños —inmediatamente las agujas saltaron a la zona roja. Rick hizo la correspondiente anotación y preguntó: —Está viendo la TV. Rick Deckard estaba sentado en una posición que le permitía leer los dos medidores del aparato Voigt-Kampff. —Sí —respondió Rachael. una langosta viva? Las agujas permanecieron inmóviles. no hubo respuesta. La respuesta era formalmente correcta. Después de hacer una anotación.. depravado. Las agujas no se movieron. Se concentra en otros factores—. señor Deckard. y también el frasco donde las mata. Rick pasó a la pregunta número ocho de la escala de perfiles del Voigt-Kampff. —¿Es un test para saber si soy androide o si soy lesbiana? —preguntó ácidamente Rachael. y Rick piensa: una respuesta de androide. Ahora está usted leyendo una novela escrita en los viejos tiempos. Adelante. Entonces la reacción se manifestó. Sólo valdrá la reacción capilar y la del músculo ocular. y usted expresará su reacción lo más rápidamente que pueda. Uno de ellos pide langosta.. Pero los medidores no han sobrepasado la zona verde. Quiero pasar por esto y. el chef arroja una langosta a una olla de agua hirviente a la vista de los personajes. Mediré el tiempo.. y entran en un restaurante. —No la aceptaría —respondió Rachael—. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. pero simulada. —Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda —se detuvo. De pronto advierte que una avispa avanza por su brazo. —Ha alquilado una casita de troncos de pino en la montaña —continuó Rick—. grabados por Currier e Ives. antes de la guerra. ¿Cómo pueden hacer eso? ¿Quiere usted decir. —A su marido le gusta la foto —continuó Rick. no ha reparado en el elemento principal. El disco de malla metálica estaba adherido a su mejilla. La gente que la acompaña admira el ambiente y entre todos deciden. Y agregó—: La chica está tendida boca abajo sobre una enorme y bellísima piel de oso —los medidores no registraron cambios. —Y también por supuesto. La zona es todavía exuberante. si es que hay una cabeza de ciervo —interrumpió Rachael. la piel del animal muerto.Philip K. Su marido cuelga la foto en la pared de su estudio —concluyó. —La mataría —respondió Rachael. Rick escribió su observación y eligió cuidadosamente la pregunta siguiente. Nuevamente las agujas se movieron. pero menos. y luego regresaron. lo que yo diga no tendrá importancia. esta vez las agujas apenas registran un débil y corto temblor.

El desplazamiento de las agujas fue menor—. dirigiéndose a “ella” y a Eldon Rosen. que apenas palpitaron con inquietud. —La cuestión no es la legalidad del análisis de médula ósea —dijo Eldon Rosen con voz ronca—. Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. —Quiero un análisis de médula ósea —contestó Rick—. anterior a la guerra. —Ugh —dijo Rachael.. Este es el resultado del test —agregó. Los participantes en un banquete comen ostras crudas. En todo caso mentiríamos al revés. Una más.. razonablemente—. —El entrante consiste en perro cocido. —Un dibujo. con las manos en las caderas. —Ella no es androide —dijo Rosen. La cara del anciano se contraía plásticamente de furia. ¿Qué edad tiene usted? —podía ser un factor importante. Está bien: él cierra la puerta y me abraza. —Todo el mundo lo sabe —repuso Rachael. por considerar que se trata de autoacusación. Una vez allí le ofrece una copa. —Me pareció que hablaba usted por experiencia personal —Rick miró los medidores. se apartó y se detuvo de espaldas a él. sino el fracaso del test de empatía en el caso de mi sobrina.. Rick prosiguió con su indagación: —Es así. la reacción había sido débil—. Usted ve una vieja película en la TV. —No lo creo —respondió Rick. —Dieciocho años —contestó Rachael—. —Jamás lo haría —respondió Rachael—. lleva largo tiempo. Aprovechando que el gobierno debería ocuparse de esto. la rodea con el brazo y le dice. de colores. ¿Qué dice entonces? —¿Sabe usted cómo terminaban las corridas de toros? —Me figuro que alguien quedaba herido. que muestra a un torero con su capa y a un toro que intenta atacarlo —Rick dudó—. Pero lo que dijo usted antes es verdad: éste es el fin del test —la muchacha se puso en pie. Y de todos modos.. y durante catorce de sus dieciocho años sólo supo de la Tierra lo que encontró en la videoteca y lo que el resto 26 . La condena es a perpetuidad y la policía vigila permanentemente. a los que hay que vigilar constantemente. —En términos legales —dijo Rachael—. Es posible determinar orgánicamente si alguien es o no un androide. en una persona viva. —¿Por qué habría de mentir? —preguntó Rachael con vehemencia—. Mientras está bebiendo. relleno de arroz —continuó Rick. Las dos agujas se desplazaron al rojo con violencia. en dos partes — agregó—. no puedo ser obligada a sufrir un análisis de médula. de pie..Philip K. que mostraban intensas fluctuaciones—. Que el test de Voigt-Kampff funcione bien es tan importante para ustedes como para mí. El la sigue. con su mejor amiga. La corte no lo permite. ve el dormitorio: está decorado con atractivos cartelones taurinos. al final —Rick esperó.. Pero él se marcha con otra. —¿Cómo lo sabe? ¿Cómo sabe que es difícil obtener autorización para abortar? —preguntó Rick. Usted aborta y. pero. Las agujas se movieron vivazmente. Rachael creció a bordo del Salader 3. —¿Qué es un cartelón taurino? —interrumpió Rachael. con curiosidad. la policía ha logrado introducir el VoigtKampff. Nació en él. observando las agujas. Sé que es largo y doloroso. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ha quedado usted embarazada —dijo Rick— de un hombre que le ha prometido casamiento. ¿verdad? —no hubo respuesta de ninguno de los Rosen—. generalmente muy grande. no en el caso de un androide retirado. —Siempre mataban al toro. Y por otra parte. que lo miraba con inquietud avasalladora. Puedo explicarle por qué sus respuestas son las de un androide. Una pregunta final. cierra la puerta. y se acerca a mirar. Usted es una androide —dijo—. ¿Para usted las otras son menos aceptables que la carne de perro? Evidentemente no —dejó su bolígrafo. no se puede. Usted puede aplicar ese maldito test de Voigt-Kampff a causa de los especiales.. Nuestros intereses no están en conflicto —agregó. apagó el haz de luz y le quitó de la mejilla el disco adhesivo—..

Conocíamos los riesgos existentes cuando desarrollamos la unidad cerebral Nexus-6. Debí haberme negado. Ahora la población es pequeña. señor Deckard. Si nuestra empresa no hubiera construido modelos cada vez más humanos. —Le hemos ganado. Lo sé desde mi llegada. O el resultado obtenido con los otros nueve sujetos elegidos. Esta no es la primera vez que me aplican el Voigt-Kampff. Habíamos estudiado esa posibilidad —reconoció. Una corporación gigantesca como ésa atesoraba gran experiencia. hace cuatro años. De lo contrario. Gracias a Dios que no he seguido cazando androides sobre la base del test. Hemos seguido un principio. En una redada me matarían. —Nosotros producimos lo que desean los colonos —repuso Eldon Rosen—. Su posición. como recordará. Era un error que no volvería a cometer. En verdad.. mientras ambos Rosen lo miraban en silencio—. naturalmente. Pero ahora es demasiado tarde. Para anticiparse a ella ha presentado en primer término a esta chica esquizoide. Se supone que debe ignorar la presencia de androides en la Tierra. poseía en realidad una especie de mente colectiva. es muy grave en términos morales. Su error. por lo menos. así como otros puede haber retirado. otras lo habrían hecho. —¿Cuáles son sus instrucciones en el caso de que el test clasifique como androide a un ser humano? —preguntó Eldon Rosen. como mi sobrina. —Este problema procede de su forma de operar. Rachael habría tenido que esperar hasta una edad muy mayor para conocer la Tierra. no me concederá usted la posibilidad de aplicar el test a un solo Nexus-6. Si usted hubiese fallado en clasificar a un androide Nexus-6 como androide. pensó. que ha justificado siempre el éxito comercial. Sin duda la policía los ha cogido a todos. Y mi test ha sido derrotado. —Y la policía podría retirarme —agregó Rachael por encima del hombro—. que asentía—. nueve adultos.. Aunque. —Y androides —terminó Eldon Rosen—. si lo hubiese registrado como un ser humano. eso no se le dice a la población. Nos habría bastado con dejarle seguir con las pruebas sin decir nada. y es probable que lo haya hecho. a causa de los controles policiales y las pinzas voladoras para capturar especiales no clasificados. de nada sirve continuar —cerró de un golpe su cartera. Nada nos obliga a admitir que el resultado ha sido incorrecto. Pero no la habría obtenido. Eldon y Rachael Rosen eran tan sólo los portavoces de esa entidad múltiple. para comparar los resultados y obtener una confrontación concluyente. rara vez salgo de casa. —Yo habría insistido en que me dieran una lista previa. pensó. Todavía no lograba comprender cómo la Rosen Association había logrado engañarlo tan fácilmente.. Si hay un fracaso. inició el retorno. respetado por el tiempo. señor Rosen —dijo Rick—. —También nosotros pensamos que lo haría —observó Eldon Rosen mirando a Rachael. eso era lo que cabía esperar. evidentemente. había consistido en considerarlos como meros individuos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de la tripulación. y se volvió hacia él. cuando la nave había recorrido la sexta parte del camino a Próxima. —No creo que los haya —respondió Rick—. Y después. le contó. O.Philip K. debo cancelar toda prueba subsiguiente. tanto aquí como en la Unión Soviética. Pero d test de Voigt-Kampff era un fracaso antes de que distribuyéramos los nuevos androides. Pero. naturalmente. Pero no es eso lo que ha ocurrido —su voz era dura y penetrante—. —En otras palabras —dijo agudamente Rick—. La nuestra no lo es.. El departamento policial a que usted pertenece. sonriendo. Bryant tenía razón. —Eso es asunto oficial —Rick empezó a guardar su equipo en la cartera. —Podríamos haberlo engañado —dijo Rachael—. 27 . Y tarde o temprano todo el mundo ha de pasar por los puntos de control establecidos al azar. en sobre cerrado. El peligro es enorme. Nadie obligó a su organización a desarrollar los robots humanoides hasta un punto en que. señor Deckard —dijo Rachael Rosen con voz serena y razonable. a verdaderos seres humanos de capacidad empática no desarrollada.

el inspector Bryant —dijo Rosen—. en su peculiar tarea. Rachael se inclinó sobre Rick. El modelo de androide Nexus-6 es un hecho. trataba de medir su reacción. A su muerte. Pero todavía no. Creo que no comprende. originariamente. Rachael continuó: —Si no dispone de un test. —Eso parece una invitación a que me maten —contestó Rick—. tanto que Rick percibió una suave fragancia y quizá su calidez—. y creo que también usted lo reconoce ahora.. —Usted es un cazador de bonificaciones —dijo Rachael—. Scrappy. ya estaba a su disposición. El que ha visto en el terrado. por consiguiente. —Dile que puede quedarse con el búho —sugirió Eldon Rosen. Creo que lo más conveniente para todos —agregó Eldon— será que nos sentemos y. La conciencia de lo que estaba ocurriendo se apoderó de él por completo. encogiéndose de hombros.. el instrumento analítico más moderno. —Por supuesto que comprende —repuso ella—. continuara usted trabajando sobre esta base —la chica lo miraba intensamente.. debe permitir que se aparee con ella. —Dividiremos la nidada —propuso Rick. Sintió en su interior una tensión que no había experimentado hasta entonces. No hay motivo de preocupación. —Naturalmente. ¿No es así. Sabe usar un arma láser. Así lo reconocemos en la Rosen Association. —¿Le gustaría ser dueño de un búho? —Creo que jamás lo seré —comprendía perfectamente lo que ella había querido insinuar. sabía qué transacción se proponía realizar la Rosen Association. Sabe con toda exactitud adonde lleva esto. y no sólo del sueldo. 28 . dirigiéndose a su tío—: Es un cazador de bonificaciones. vive de las bonificaciones que gana. No puedo aceptar. —No —repuso instantáneamente Rachael. ¿No es así. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Su jefe. De ese modo tendría usted derecho a la única familia de búhos hasta el fin de los tiempos. señor Deckard? Rick asintió. Dos ya han sido retirados. Pero si conseguimos un macho.. no tiene forma de identificar a los androides ni. ¿recuerdas? Por lo tanto. —Eran ocho.. podríamos decir que el búho ya es suyo —y agregó. —¿Cuánto recibe por cada androide? —Según —respondió Rick. Y hay otra condición: no puede cederlo en herencia.. Pero esta vez era diferente. de cobrar sus bonificaciones. y Rick vio la lente de una cámara: el error cometido con los Rosen había sido registrado—. Estamos convencidos de que es apto para distinguir a los modelos equipados con el Nexus-6 y querríamos que. y Eldon Rosen negó con la cabeza en señal de apoyo a su sobrina—. ¿cómo piensa retirar a los seis andrillos Nexus-6 restantes? Son bastante más inteligentes que los viejos W-4 de la Gozzi Corporation. —Otra nueva la reemplazará —dijo Rick—. porque el nuevo test.Philip K. —Así es —dijo Rachael. Bonita forma de recuperar inmediatamente el búho. señor Deckard —hizo un gesto afable—. De modo que si abandona la escala de Voigt-Kampff. En este preciso instante lleva una. Podemos llegar a un acuerdo. Ya ha ocurrido antes —exactamente. sin dejar de mirarlo—. tres veces. No por mí. señor Deckard. balanceándose y con los brazos cruzados apretados. Pues prácticamente lo ha conseguido. y que explotaba suavemente en todas las zonas de su cuerpo. que miró interrogativamente a su sobrina—. volverá a manos de la Rosen Association. —¿Cuántos androides se han escapado esta vez? —preguntó Rachael. señor Deckard? —volvió a inclinarse sobre él. Si no es capaz de defenderse. —Pero eso es precisamente lo que desea: un búho —dijo Eldon Rosen. el test de Voigt-Kampff terminará por ser anticuado —dijo Rachael—. Y que quede bien en claro que la descendencia será nuestra. Es demasiado peligroso. hallará difícil comprender cómo sucedió que nos permitiera usted anular su método de prueba antes de comenzar el test —señaló el cielorraso.

vuelva a San Francisco. Puedo deducir de esto que evidentemente es aún efectivo —se dirigió a Eldon Rosen. Deckard le habló con dureza: —Estoy perfectamente atrapado. reconozca ante sus superiores que el test de Voigt-Kampff. volvió a sentarse como antes. En cambio. Nuevamente dirigió el haz de luz al ojo derecho de la muchacha y puso el disco adhesivo en contacto con su mejilla. —¿Ya ha tomado su decisión? —preguntó Rachael. La reacción había llegado tarde. —¿Se marcha? —preguntó Rachael. Eso era todo —recogió de nuevo su equipo. muy pálida. alguien me perseguiría a mí —no le gustaba la idea de que lo persiguieran. Ahora le correspondía a él dar una respuesta. Puede quedarse aquí. Le pondremos en la pata una cintila con su dirección y lo despacharemos a San Francisco.. No eres un androide escapado ilegalmente. Saben que mi trabajo depende del test de Voigt-Kampff. Lo recibirá en su casa cuando regrese del trabajo.. El conocía el tiempo exacto de reaccionar. asintió. Sabía que no debía haber demora—. Su expresión de extremo disgusto no había desaparecido. que asintió. con la errónea esperanza de que alterara las reacciones ante el test. Rachael estaba rígida. —Sí. Había visto el efecto que esto provocaba incluso en los androides. Ellos ya habían hablado. —¿Para qué? —preguntó con las cejas elevadas por el desagrado y también por el temor. señorita Rosen. Eres propiedad de la Rosen Association. como aclaración. —Está bien —respondió Rachael. No la retiraré. Si no está de acuerdo con esto. ausente. y se detuvo—. Rick advirtió. Cederemos en ese punto. acariciando la piel negra de la cartera—. —Sí. Buenos días —empezó a avanzar hacia la puerta. ¿El búho es real? Rachael dirigió una rápida mirada a su tío. pensó Rick. deteniéndose en la puerta. —Está bien —dijo Rachael—. ¿eh? —respondió Rachael. Rachael se apartó del contacto. Pero insistimos en conservar la nidada completa. ¿verdad? —dijo Rick mientras buscaba los formularios impresos del test—. Tienen la prueba de que me he equivocado con usted. —Querría hacerle otra pregunta del Voigt-Kampff. señorita Rosen. —Es de piel de bebé —agregó Rick. Y luego búsquese otro trabajo. y los otros nueve? —El test ha funcionado adecuadamente en su caso —explicó Rick—. —Un momento —dijo Rick. en fracciones de segundo. Cien por ciento genuina —vio que después de una pausa las agujas se pusieron a fluctuar con frenesí. junto a la puerta— : ¿Ella lo sabe? —a veces no era así: en muchas ocasiones se los dotaba de una falsa memoria. —Media hora —agregó Eldon Rosen. —Es verdad —observó Rick—. la tensión de su cuerpo. Cuando Rachael se disponía a cerrar la puerta. Gracias. Rachael miró a su tío. no puede distinguir entre un andrillo y un ser humano. que te emplea como muestra para las ventas a futuros emigrantes —se acercó a la chica y apoyó la mano en su hombro. que estaba inerte. Cautelosamente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero yo los persigo a ellos —replicó Rick—. Ambos Rosen se dirigieron hacia la puerta. He terminado.Philip K. Pero creo que hacia el final ha empezado a sospechar —a la muchacha le dijo—: ¿No fue así. Rachael preguntó: —¿. 29 . cuando él te pidió una nueva prueba? Rachael. al menos en la forma en que usted lo aplica. —Querría un poco de tiempo para decidir —dijo Rick. y miró su reloj—. —Bonita cartera. Es del departamento. De mala gana. La hemos programado completamente. y podrá legar el búho a sus descendientes. profesionalmente. —No temas —le dijo Eldon Rosen—. si acepto la cláusula de reversión. —No —contestó Eldon Rosen—. Y además está ese maldito búho. —Es suyo. ¿recuerda? —dijo Rachael—.

Y yo debo enfrentar a otros seis. compleja y extraña. Nadie dijo nada más.Philip K. Demostraban un tipo nuevo de personalidad. para defender sus productos. para terminar la tarea. Da lo mismo. No quedan búhos. La Rosen Association había hecho un buen trabajo. se dijo Rick. —Hmmm —murmuró Rick. se dijo. El primer androide de ese tipo que he visto. No había nada que decir. Rachael era un Nexus-6. sin duda alguna. No era difícil comprender que la justicia tuviera dificultades con el Nexus-6 El Nexus-6. De una manera sinuosa que jamás había observado anteriormente. o al menos un buen intento. Casi lo habían logrado. Y poco había faltado para que los Rosen minaran nuestra confianza en el test de Voigt-Kampff. El búho es artificial. Suponiendo que llegara vivo a! final. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se marchará de todos modos —contestó Rosen—. Se ganaría cada centavo de esas bonificaciones. Así operan los grandes fabricantes de androides. Finalmente lo había conocido. único instrumento que permite descubrirlos. reflexionó Rick. mientras salía al pasillo. 30 .

acercándose a la puerta para que le oyeran mejor—. El miedo le daba el aire de una persona enferma. —Sí —susurró la muchacha. —El Amigo Buster —explicó Isidore. Decid a vuestros amigos que no se pierdan el programa. ni un sonido. Le parecía extraño que esa muchacha nunca hubiera oído hablar del cómico de TV más chistoso de la Tierra—. ¿en? Y hablando de esperar.. y se interrumpió. no había sido aceptada. yo no tenía ninguno —y eso no era nada divertido. lo veía antes de que se me rompiera el televisor. la presencia de vida.. clip. Se mordió el labio. Sus sentidos alerta percibían. gradualmente. Le he traído un paquete de margarina —agregó. O tal vez no sabía qué era un paquete de margarina. Hasta su llegada. zip! Es la hora de nuestro breve comentario sobre el tiempo de mañana. Revelaré algo que os asombrará. De modo que todos los queridos amigos que deseen salir deberán esperar hasta la tarde. Más atrás se veía una habitación en desorden. y también el programa final. había dejado de existir. El tuvo esa intuición. ¿no le parece? — esperó mientras escuchaba.. ¡Zip. sólo tenía puestos los pantalones de un pijama. He oído la TV. aparte de mí? —estaba perdiendo la timidez. Cogida de sorpresa. aterrorizada hasta la muerte por el golpe. como buscando apoyo físico. El advirtió que tenía una bonita silueta.. detrás de la puerta cerrada. Isidore sintió. lo miraban fijamente mientras intentaba sonreír. su ofrenda. soy el único —respondió Isidore—. ¿Le gusta? Yo lo veo todas las mañanas y también a la noche. Mi nombre es J. o fabricaban. y tengo un trabajo: conduzco el camión del señor Sloat. Quizás algunos conjeturen que. tratando de deponer su actitud rígida—. como de costumbre. amigos. como si acabara de emerger de las profundidades y flotara ahora a la deriva entre el oleaje menguante del miedo—. ¿En todo el edificio. 31 . ¿De dónde ha venido usted? —preguntó. La muchacha parecía. Era natural: acababa de llegar. el miedo silencioso y terrible de alguien que se alejaba. distorsionaba las líneas de su cuerpo. su cuerpo se enderezó y se alisó el pelo con la mano. torcida y encogida de una chica que al mismo tiempo trataba de alejarse y de mantenerse cogida de la puerta. R. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 6 El televisor atronaba. Deberíamos conocernos.Philip K. Soy una persona honorable. en mi informe especial. Pensó que la casa estaba abandonada. que se apretujaba contra la pared opuesta para escapar de él. aunque pequeña. el señor Hannibal Sloat. El viejo amigo Buster —agregó. John Isidore distinguía la voz familiar y burbujeante del Amigo Buster. —Hola. —Eh —dijo—. Mientras ceno. bien lo sabía. cuando vuelvo a casa. y bellos ojos subrayados por largas pestañas. Isidore comprendió de repente y dijo: —Usted creía que aquí no vivía nadie. Yo vivo arriba. sin duda habrá oído hablar de él. Isidore golpeó la puerta y la voz cesó. asombrada. ni un movimiento. como si alguien lo hubiese roto y luego lo hubiera armado deliberadamente en desorden. que se dirigía eufórico a su audiencia de todo el sistema. que tenía el carácter de un auténtico rito de preguerra. El satélite Mungoose comunica que la radiación aumentará hacia el mediodía y disminuirá luego. En realidad.? —empezó la chica. No era meramente que hubiese callado. la chica ni siquiera se había dado cuenta. —¿Es usted el único? —preguntó la chica—. enormes. evidentemente furiosísima con ella misma. —¿Quién. —Pero es una suerte tener un vecino —respondió Isidore—. Y no quiero molestarla —se sentía alicaído. —Sí.. La puerta se entreabrió y vio la figura fragmentaria. Mientras descendía las grandes escaleras desiertas y cubiertas de polvo hacia el nivel inferior. Sus ojos. con el contenido medio desparramado por el suelo cubierto de cosas. sobre todo. faltan sólo diez horas para el anuncio de una gran noticia. Isidore y trabajo para el conocido veterinario. Es decir. Sus palabras no habían logrado tranquilizar al vecino—.. Primero la Costa Este de los Estados Unidos. Había maletas abiertas aquí y allá. hola.

—¿Por qué no? —volvió a estremecerse. o moriré. era víctima de la fuerza despótica del tiempo.. como mi apartamento. Y del abandono. está demasiado kippelizado para vivir en él. Cuando esté más instalada. Y en estos apartamentos no hay nadie para compartir el kippel. ahora mismo.. consciente de haberse equivocado. el kippel se reproduce. ni siquiera si él hablaba en serio. Podría ayudarle a desempacar —sugirió. —Esa es la primera Ley de Kippel —dijo él—. las cajas de cerillas después de que se ha gastado la última. Nadie había vivido en ese apartamento durante años. me encantará su compañía. Pero algún día me iré. 32 .. Pero. fotos de familia. Dicen que eso ocurre a los cabezas de chorlito.. —Gracias —replicó ella—. y enfrentó a Isidore. Al menos eso le pareció a él.. Aparte de mi piso. Las sillas. cuando se despierta a la mañana siguiente hay dos veces más. y entonces el kippel volverá a dominarlo todo. Como la ley de Gresham acerca de la mala moneda. son centenares. La muchacha lo miró. podemos hacer lo que le dije. Cruzó los brazos modestamente sobre sus senos altos y pequeños. —¿Por qué no? —la chica salió al pasillo cerrando la puerta tras de sí. Pero.. Todo en ella le sorprendía.. Lo haré yo misma. probablemente encontraremos cosas en mejor estado. Se interrumpió. pensó. —No servirá —dijo Isidore. La puerta estaba casi cerrada—. ropas. una mesa en otro. —¿Pero qué? —No podemos ganar. Por ejemplo. en forma temporaria y en un punto determinado. Bastaba con una mirada. si se va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa. La idea lo entristeció aún más—. este edificio está completamente kippelizado. la alfombra. Escuche —le dijo con seriedad—. —Comprendo —la chica lo miraba con duda. —Una vez lo hice —dijo Isidore—. —Nadie puede vencer al kippel —continuó—. —Este lugar —continuó Isidore—. Podemos rechazar el factor Kippel. y me he vuelto raro.. salvo. Se la notaba atenta.. al menos por ahora. —De modo que se ha apoderado de todo —concluyó la muchacha—. no sabía si creer o no. Después me metí en mi casa y no volví a pensar en el resto. Ahora comprendo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No me parece que eso tenga importancia —la chica alzó rápidamente la vista hacia él y vio algo que aparentemente le devolvió la serenidad pues su cuerpo se relajó—. —No veo qué tiene eso que ver. e hizo una mueca. buscar en los otros apartamentos. —¿Por qué no puede ser? —estaba sorprendido. Con la única excepción del ascenso del Wilbur Mercer. Apartamentos donde nadie vive. todo estaba deteriorado. Están llenos de cosas de la gente. —Kippel son los objetos inútiles. —¿Y va a entrar sola en los apartamentos? —no lo podía creer. no puede ser.. amontonado. y los que emigraban no querían. El kippel expulsa al no-kippel. este apartamento que ha elegido. Los que murieron no pudieron llevarse nada. Una lámpara en un piso. el envoltorio del periódico del día anterior. ¿No participa usted de la fusión? ¿No tiene una caja de empatía? Después de una pausa. si recorremos el edificio. Es un principio básico: todo el universo avanza hacia una fase final de absoluta kippelización.. quizás... Cada vez hay más. No podía imaginar cómo esa chica se proponía vivir allí—. señalando—: Todo eso ya estaba aquí. —¿Kippelizado? —ella no entendía.. Pensé que encontraría una aquí. las mesas.Philip K. las cartas de propaganda. donde he logrado una especie de equilibrio entre kippel y no-kippel. la chica dijo cuidadosamente: —No la he traído. —No tengo muebles —respondió ella. Y con sus muebles. ansiosa por comprender. —Pues es la base del Mercerismo —nuevamente se sintió sorprendido—. Cuando no hay gente. Quizás he vivido solo demasiado tiempo. y agregó. la ruina era casi completa..

Para buscar muebles adecuados. sin haberlo comprendido. —¿No podría preparar usted la cena para los dos. ahora que el miedo había desaparecido. algo venido de ninguna parte. No era lo que ella decía o hacía.. Nunca he oído hablar de ellos.Philip K.. No sé nada de eso. la forma de tocar a todos los demás seres humanos y dejar de estar solo... Trabajo para. vacilando. en otros pisos. —Para mí —respondió ella—. Es mi nombre de casada. de los robots humanoides que se emplean en nuestro programa de colonización —una complicada expresión pasó fugazmente por su rostro y desapareció enseguida. Puede llamarme Pris —reflexionó—. En alguna otra oportunidad —agregó la chica. —¿Por qué —preguntó él. volviéndose. Me figuro que serán sólo fantasías de un cabeza de chorlito.. como usted dijo —avanzó hacia él. es la cosa más personal que alguien puede poseer —dijo él. Es una extensión del cuerpo. Es el mayor fabricante en todo el sistema. Casi pasé el test de CI — continuó en voz baja y temblorosa—. John Isidore. el que siempre uso.. —No —respondió ella—. —se interrumpió. No soy muy especial. ése es un grave defecto del Mercerismo —su voz era clara y neutra. —¿. si yo traigo lo necesario? —No.. John Isidore y su caja de empatía privada. —¿Entendió mi nombre? —preguntó él—. todo el mundo lo sabe. Pudo ver en la cara de la chica un destello de brusco rechazo. Mercer permite que incluso gente como yo. —Creo que volveré arriba —dijo Isidore. No.. delgado.. pensó Isidore. tartamudeando de excitación—. y empezó a alejarse. sólo se proponía enunciar un hecho: cómo consideraba ella a los cabezas de chorlito. tengo mucho que hacer —la chica rechazó el pedido sin esfuerzo y.. empezaba a brotar de ella algo más. Al menos yo no lo conozco —la puerta se cerró e Isidore se encontró solo en el pasillo oscuro y cubierto de polvo. retrocediendo hacia la puerta de su apartamento.. —Mi nombre es Pris Stratton —dijo la chica—. de la Rosen Association? —preguntó él—. Su cuerpo desnudo de la cintura para arriba. —Espere. y luego lo llamó. ¿A qué hora vuelve a su casa del trabajo? Cuando regrese me ayudará. La chica lo miró con la misma expresión neutra. como él pudo advertir. sólo moderadamente. con su paquete de margarina. no tenía un solo gramo de grasa de más—. era evidente que había comprendido—. Y deplorable.. y no como otros. Será mejor que me llame señora Stratton. —Ya me lo ha dicho —se detuvo junto a la puerta y la abrió—. Y mi nombre es —lo miró sin calidez. Usted lo sabe. porque en realidad no nos conocemos. que en contacto con su mano se había puesto húmedo y blando. Cierta frialdad.. que no sé si existe fuera de su imaginación. perfecto. sino más bien lo que no hacía ni decía—. —Pero su nombre. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero una caja de empatía es. 33 . Una persona llamada Hannibal Sloat.. —Lo necesito. pobre señor Isidore. pero era demasiado tarde.. semejante al hálito del vacío entre los mundos habitados. mientras entraba— Rachael Rosen. algo extraño. Pero a Mercer no le importa.

El gato eléctrico.. Es un instinto. de último modelo. Siempre le habían sorprendido los circuitos de “enfermedad” que les ponían a los animales falsos: el aparato que tenía en el regazo había sido construido de tal manera que si un elemento esencial fallaba. R. Buscó en el estómago el panel oculto del control (muy pequeño en ese tipo de seudo-animal). El gato gemía.. El hombre simplemente me arrojó el animal: dijo que había empezado a fallar durante la noche. que seguía jadeando—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 7 Pues bien. Quizá necesitaba ayuda. 34 . También era extraño que ella no hubiese podido ponerse de acuerdo acerca de su propio nombre. Y también acerca de la cena. Y Hannibal Sloat tenía que saberlo. porque el mecanismo estaba a punto de detenerse. así será. el dueño del gato había desaparecido en el cielo. Quizá su batería de diez años ha sufrido un corto circuito y se le están quemando todas las conexiones. no los encontró. preocupado. después de adoptar esta decisión. pensó. Por lo que sé. Pero Mercer no era humano. en su hermoso coche aéreo a la medida. Cualquiera pensaría que es real. debería arrancar uno de los cables de la batería. Al menos eso es lo que he oído decir a algunas personas. Subió las escaleras oscuras y regresó a su apartamento. le agrada cocinar. recogía el primer animal averiado del día: un gato eléctrico. parece que se está muriendo. con su blando paquete de margarina aferrado en la mano. Y sin duda querrá. ¿qué puede hacer? No puedo casarme. se dijo Isidore. incluso las jóvenes como ella. echaba espuma por sus fauces metálicas apretadas. el encargado de reparaciones del hospital. Prepararé la cena para los dos. que junto con su traje blanco y con el nombre del hospital impreso en el camión daban perfectamente la impresión de un verdadero veterinario que estaba curando a un verdadero animal. Bruscamente. pensó mientras se ponía su blanco uniforme de trabajo. Por Dios. al señor Sloat. Verdaderamente. Una hora más tarde.. Y allí estaba jadeando en forma extraña. lo dejó con el motor en marcha. con su piel de estilo auténtico. se preguntó. en la tienda. y tenía los ojos vidriosos. Eso era imposible: Buster era la persona viva más importante. Isidore. Incluso si se daba prisa llegaría tarde a su trabajo y el señor Sloat se enfadaría. Y le enseñaré. Y luego. impresa en nuestra cultura por un troquel cósmico. la cosa parecía no estar rota sino orgánicamente enferma. aparcó el camión aéreo en el primer terrado que vio. tendría mucho que hacer. Está bien. por ejemplo. y luego se fue a trabajar. pero ¿qué importaba? Por ejemplo. Aunque quizá cambie de idea y me permita que la llame Pris. no había oído hablar del Amigo Buster. Milt volverá a cargarlo. una caja plástica a prueba de polvo. Puede ser que no sepa cocinar. Te recargaré en el camino —Isidore. reflexionó.. a la mayoría de las mujeres. Un trabajo importante: Milt Borogrove. esa pequeña empresa de nombre cuidadosamente simulado que apenas lograba sobrevivir en el duro y competitivo sector de la reparación de animales falsos. cuando haya aprendido. el momentáneo intercambio verbal había cesado. fue a la parte posterior. Y era un cliente nuevo. Se detendrá. Y yo no pude hacerle un presupuesto al propietario. pero yo puedo. si puedo conseguir un bote de hortalizas de antes de la guerra.Philip K. Y no podía perder mucho tiempo. Si realmente es un cortocircuito. Lo había dejado en la parte posterior del camión. Verdaderamente ella no sabe nada. y abrió la caja plástica a prueba de polvo. recordó Isidore. pero no seguirá deteriorándose. para que ella también pueda hacerlo en el futuro si lo desea. se dijo de pronto. y los terminales de carga rápida de la batería. —¿Puedes aguantar hasta que lleguemos? —le dijo al gato. a excepción. por supuesto de Wilbur Mercer. ¿Podré ayudarla de alguna manera?. El mismo habría podido confundirse. Un especial. evidentemente se trataba de una entidad arquetípica de las estrellas. en el camión de la compañía. pensó J. se dijo Isidore mientras regresaba al hospital de animales Van Ness. un cabeza de chorlito.

una imitación absolutamente perfecta. Amanda Werner y varias otras damas extranjeras. Así que quizá sea todo cosa mía. 35 . los sufrimientos sintéticos de los seudo-animales en nada afectan a Milt Borogrove ni a su jefe Hannibal Sloat. que era esencial. felices de que vuelva a estar con nosotros —decía el Amigo Buster—. ridiculizaba a las cajas de empatía.. los dientes brillantes. En busca de compañía. Se dio por vencido. constituían el perpetuo grupo del Amigo Buster. —. tan falsa como la del mismo Buster. encendió la radio y buscó el show del Amigo Buster que. Amanda tenía el pelo. como yo he hecho. Veamos. por las malas. Amanda: hace dos días que no vienes. querida? —Vien. cuando uno retrocede en la escala de la evolución.. y podía relajarse. Si el Salander 3 hubiese llegado a su destino. pero me iamarron a las siete. no podían haber sido ensayadas. Por otra parte. pero con todo. provenientes de países no especificados ni bien definidos. los ojos. llegaba también a los emigrantes en los planetas-colonia. Vuster —Amanda Werner soltó esa famosa risa. y lo estaba haciendo precisamente en ese momento. por si la colonización humana se extendía hasta allá. ¿Has iniciado una huelga. sin duda el cortocircuito —si de eso se trataba— había agotado la reserva de energía y dañado el mecanismo básico. sé racionalmente que es falso. el de radio y el de TV? ¿Y cómo encontraba tiempo Amanda Werner para participar día por medio en el show. siempre nuevas e ingeniosas. pensó. De un modo sutil. Me gustaría conseguir otro empleo. los ruidos que hace un animal eléctrico cuando se le quema el motor me producen un nudo en el estómago. de senos cónicos. Tal vez. El falso gato había dejado de funcionar. cuando uno se hunde en el pantanoso mundo-tumba de ser un especial. Se habían hecho transmisiones de prueba a Próxima. en comparación con su estado presente. junto con unos pocos presuntos humoristas rurales. ¿Cómo hacía el Amigo Buster para realizar sus dos shows. Nada le deprimía más que las evocaciones de la capacidad mental que una vez había poseído. Ya no tenía que oír el estertor del gato eléctrico. Isidore retornó al asiento del conductor. hermosas.. según lo que una vez había calculado Isidore. llevó los mandos a la posición de ascenso y el aparato zumbó nuevamente hacia el cielo. se dirigían hacia el montoncito final de cenizas hasta convertirse en kippel viviente. Nunca estaba decaída o cansada. diez minutos de silencio. en toda la Tierra. Lo había hecho muchas veces. a las siete “am”. El Show del Amigo Buster. una cosa muy particular. transmitido y televisado a toda la Tierra vía satélite. pensó. elegantes. Pero el dueño evidentemente no había procedido al lavado y engrasado preventivo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Pasó diestramente los dedos por la columna vertebral. Eso significaba dinero. como la versión de TV. mes tras mes y año tras año? ¿Cómo hacían para hablar todo el tiempo? Porque jamás se repetían. para continuar el viaje hasta la tienda de reparaciones. Es curioso. Las mujeres como Amanda Werner nunca aparecían en películas ni obras de teatro: vivían sus extrañas y alegres vidas como huéspedes del interminable show de Buster. —¿A las siete AM? —preguntó el Amigo Buster. con todas sus secuelas emocionales. Cada día era menos fuerte y sagaz. yo estó por hacer una velga aier. así como miles de otros especiales que. duraba veintitrés horas continuadas por día. casi imperceptiblemente. sus pasajeros habrían de encontrar ahí el Show del Amigo Buster. Pero había algo de Buster que irritaba a Isidore. —Sí. pero estaba a la vista la calidad del trabajo. y otra señal religiosa que indicaba el comienzo del programa siguiente.. Una obra maestra.. Y se alegrarían.. eran más caros. Si no hubiera fracasado en el test del CI no estaría obligado a cumplir esta vergonzosa tarea.. Tal vez ahora aprendería. tres veces por año. donde aparecían unas setenta horas semanales. Allí tendrían que estar los cables. pero ni siquiera tras un minucioso examen logró descubrirlos. Sus réplicas. Debía de ser de Wheelright & Carpenter. se dijo John Isidore. nunca dejaba de hallar una respuesta graciosa para el tiroteo de chistes y agudezas del Amigo Buster. lo mejor es no preocuparse por ese tipo de inquietudes.Philip K. La hora restante era ocupada por una señal religiosa de ajuste.

. Luchan por el control de nuestro yo psíquico. el polvo radiactivo lo había desgastado. era como si estuviese resignado: se había sometido al polvo que. por una parte la caja de empatía y por otra las burlas y risotadas del Amigo Buster. en presencia del señor Sloat tartamudeaba. Pero es cierto. —Un gato con un cortocircuito en la batería —respondió Isidore. revelaré una gran noticia cuidadosamente documentada. Sloat alzó la cabeza y lo miró fijamente. Por alguna razón jamás las limpiaba. Buster está ganando. mucho antes.. Normalmente. Titus Corning. ¡Faltan exactamente diez horas para el informe especial! —¿Y yo. como Mercer. había repetido varias veces: "La humanidad necesita más empatía". ¡Llévame consigo! Yo protejo ti si nos tirran piedra —el público volvió a aullar de risa y John Isidore sintió una furia sorda e impotente que le subía por la nuca. depositando la caja sobre la mesa cubierta de papeles de su jefe. Quizá Buster esté celoso. Ya oscurecía su visión. y las demás mujeres? —También son inmortales. 36 .. Y si tengo que trepar a una montaña. —¿Por qué? —Porque Wilbur Mercer se renueva continuamente. y ella también terminaría por desaparecer. era demasiado viejo para emigrar y estaba condenado a pasar el resto de su vida en la Tierra. Wilbur Mercer y él competían. Así que también nosotros somos eternos —se sentía bien. Sloat respondió: —Buster es inmortal. En la cima de la colina cae derribado. Apenas entró. No hay ninguna diferencia.. Pero. y durante los pocos años que le restaban corrompería sus otros sentidos hasta que sólo quedara su voz de pájaro. Había tornado grises sus facciones y sus pensamientos. Y nosotros con él. débiles sus piernas e incierto su andar. Hannibal Sloat. el Secretario General de las Naciones Unidas. vuelve a elevarse. ¿Por qué el Amigo Buster siempre atacaba al Mercerismo? A nadie más parecía molestarle. Isidore dijo: —Se me ha ocurrido que el Amigo Buster y el Mercerismo están en pugna por el control de nuestro yo psíquico. pensó. Y allí en la cima. Y por cierto que muy bien. Por supuesto. Veía el mundo a través de unas gafas literalmente cubiertas de polvo. pensó Isidore. había emprendido la tarea de sepultarlo. —¿Y por qué me lo traes a mí? —preguntó Sloat—. querrido? —exclamó Amanda—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —. se respondió Isidore. —Si es así —repuso Sloat mientras examinaba al gato—. —¿Qué es eso? —preguntó el señor Sloat. Debo decirle esto a Hannibal Sloat y preguntarle si es cierto. En un tiempo se había ocupado de las reparaciones. el señor Sloat despegó la vista de un catálogo de repuestos. Es eterno. —No sé —dijo Sloat—. —Por ahora sí —dijo Isidore—. Su cara gris parecía ondulada como el mar. —¿Será por eso entonces que Buster puede hacer cuarenta y seis horas de show por día? —Así es —respondió Sloat. jamás han dicho nada. Sloat abrió la caja y sacó el gato. inevitablemente.Philip K. ¿por qué competían? Por nuestras mentes. y luego. A lo largo de los años. Aparcó su camión en el terrado del hospital de animales Van Ness y llevó rápidamente la caja plástica con el seudo-gato inerte al despacho de Hannibal Sloat. me llevaré un par de botellas de cerveza Budweiser —el público se rió y aplaudió—. A pesar de lo que había dicho. y hablaba claramente. Llévaselo abajo a Milt. El ha de saberlo. Y eso que la policía soviética y la americana habían declarado públicamente que el Mercerismo reducía la delincuencia al tornar a los ciudadanos más conscientes de sus vecinos. aunque no era un especial. —¿Y Amanda Werner. pero finalmente perderá. se hunde en el mundo-tumba. Hasta las Naciones Unidas aprobaban. Nada de rocas para mí —le decía a Amanda Werner—. Eso sería una explicación. —Pero ¿cómo puede ser? Si es un hombre.

naturalmente. Este gato no es falso —dijo finalmente—. —Pero no puedo usar el videófono —protestó Isidore. Quiero decir. agachado. Deja en paz a Isidore. Vamos. ¿O de localizar el cortocircuito? —Sí—admitió Isidore. Lo que sucede es que nosotros no estamos acostumbrados porque sólo nos ocupamos de los falsos. —Nonono quiero queque me llame ca-cabeza de chor chorlito. Milt sonrió y dijo: —Creo que si yo me sintiera así tampoco usaría el videófono.. todos están vivos. No le falta razón: los seudo-animales están empezando a ser casi reales. Me pregunto cuánto valdrá. que parecía vivo y que.. la pérdida de otra criatura viviente. Y además me siento mal a causa de la radiación. —Sí —respondió finalmente Sloat—. ¿Qué hiciste? Trataste de recargar la batería. ¿Cuál es el número? —Lo he metido en alguna parte —replicó Isidore. peludo. pensó. Isidore. Creo que me voy a morir. En la puerta del despacho apareció Milt Borogrove. y sentía que la habitación se tornaba castaño oscuro con manchitas verdes. de piel granulada.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Son alguna forma superior de vida. Y seguramente intentó salvarlo. como lo he hecho de modo concluyente en el caso de Wilbur Mercer —se quitó las gafas cubiertas de polvo y miró sin ellas la boca entreabierta del gato. buscando en los bolsillos de su bata. ¿No hay un ejemplar del Sidney? —¿Sss-ssu ss-sseg-gugugu seguro lo cucucucubre? —le preguntó Isidore al señor Sloat. un minuto completo—. El pol polvo le ha hecho daño a us usted también. Y está muerto —miró el cadáver del gato y volvió a maldecir. ¿verdad? —preguntó a Isidore—. —Lo acaba de traer el cabeza de chorlito —respondió Sloat. podríamos llevarlo a un verdadero veterinario. —No lo obligues —dijo Milt—. —Vamos —protestó Milt. ¿No te diste cuenta. to-toda vida retorna.. Luego soltó una maldición. —Pero según Mmemercer —observó Isidore—. —Una maldita pérdida —insistió Sloat. Le temblaban las piernas.. Al ver al gato. —O llama el cabeza de chorlito.Philip K. sobre todo a un desconocido. Y los animales de verdad se mueren: ése es el riesgo de tener uno. incluso los seudo-animales.. entró en el despacho y lo alzó. Y los animales tatambién cucumplen el ciclo. angustiado—. si no me dices el número del dueño no podré llamar y tendrás que hacerlo tú. que continuaba examinando al animal—. —Quiero que llame el cabeza de chorlito —ordenó Sloat. Y el señor Sloat.. Quiero decir. Isidore dijo: —¿Quiere decir que yo debo hacerlo? Pero siempre se ocupa usted mismo del videófono —le tenía fobia al videófono. como a mí —estoy despedido. morimos y. le resultaba virtualmente imposible. tan buena que me engañó. Nunca había usado esa expresión en presencia de Isidore. Yo lo haré. —Probablemente ya era tarde para salvarlo —agregó Milt—. todos ascendemos con él. Han. y hacer una llamada. Porque soy feo.. con la sucia bata de lona azul. lo sabía.. Siempre supe que podía ocurrir una cosa así. corpulento. con esos circuitos de enfermedad que les ponen a los últimos modelos. Isidore? ¿No veías la diferencia? —Yo creí que era una imitación de primera —logró articular Isidore—. No puedo hacer 37 . una larga retahíla de improperios que duró. —¿Qué ocurre? —preguntó. ajuicio de Isidore. Aunque no en el cerebro. de otro sistema? —Nunca he podido determinarlo con seguridad —dijo el señor Sloat. Sin saber si su jefe hablaba seriamente. Para él. ceniciento y de dientes separados. —Eso se lo dirás al dueño del gato —repuso Sloat. —Si viviera —dijo Milt—. —No creo que Isidore pudiera ver la diferencia —dijo bonachonamente Milt—. o está despedido —Sloat no se dirigía a Milt ni a Isidore. sólo miraba al frente. Pero me duele la pérdida.

Murió durante el viaje al hospital. Y tiene razón: también a ti te ha afectado el polvo. —Su gato se murió —dijo Isidore. o como ha sugerido el señor Isidore.. sí. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? esa llamada.. nada habría podido salvarlo.. Bue-bueno. Y finalmente a todos nos ocurrirá lo mismo. No había previsto que el propietario del gato pudiera tener una esposa que estaba en su casa—. Milt era el mejor cuando de llamadas videofónicas se trataba. Pero entonces recordó que el dueño del gato se había marchado a trabajar. Le hablo por el g-g-g-g-. —Pero eso es terrible —protestó la señora Pilsen—. Isidore tuvo una inspiración. Pero no deberías exigírselo. Lamentamos mucho la muerte de su gato. ¿Quiere decirme el número de su despacho? —buscó papel y un bolígrafo. Nosotros lo llamaremos.. tampoco podía retroceder.. si Ed se enterara se enfurecería. y que debía llegar hasta su propia conclusión. expresó la opinión de que. con un mohín—. —Oh. Usted se llevó a Horace —dijo la señora Pilsen—. Isidore llamó. ¿Era finalmente neumonitis? Eso es lo que pensaba el señor Pilsen... que parecía más compuesta—. Quizás ahora sepa la respuesta —brotaron más lágrimas—. el doctor Hannibal Sloat. que el señor Sloat le alcanzó. que es casi siempre fatal —su tono era profesional. —Muy bien. señor Hannibal Sloat. llamaré —dijo. En la pantalla apareció una cara de mujer centroeuropea. el sexo. —¿Ss-señora Pilsen? —dijo Isidore. —Padecía de neumonitis —dijo Isidore—.. la señora Pilsen respondió: —No hay otro gato como Horace. que lo podamos reemplazar? ¿No cree usted? Con lágrimas en los ojos. sacando la tarjeta con el número. De los tres miembros del hospital de animales Van Ness. —¿Sí? —dijo. por Dios. —¿No querría un duplicado exacto de su gato. —Lo reemplazaremos.. que parecía estar de acuerdo— . pero como le ha dicho el señor Isidore. Tal vez el otro señor tuviera razón. se ocupará personalmente de. señora Pilsen. —Y tu cara parece alimento para perros —le recordó Sloat. Amaba a Horace más que a cualquier otro gato de los que ha tenido. Pero. —Sí —respondió Milt—. Tanto el señor Sloat como Milt Borogrove lo miraban mientras continuaba—: Por favor. No habría nadie en la casa—. presa del pánico. Sentado ante el videófono. Por el precio del catálogo de Sidney. Cogiendo el videófono. de aire ansioso. abisinio. El color. eléctrico? Podríamos ofrecerle un magnífico trabajo artesanal de Wheelright & Carpenter en que cada detalle del animal desaparecido sea fielmente. —No me atreveré a contárselo a mi marido —respondió la señora Pilsen. señora —dijo Milt. —.. dígame que clase de gato desea.. ¿no es afortunado.. y ha tenido gatos desde su infancia. Le daremos un talón. con el pelo atado en un rodete alto. ¿Qué me dice usted? No se lo proponga a mi esposo. con el receptor en la mano. Si tiene que hacerlo. —Horace ha muerto —dijo la señora Pilsen. siamés. Nuestro médico jefe. —No —objetó Sloat—. lo hace. de elegir un nuevo animal para usted —después de comenzar una conversación que no podía soportar. —Ah. Milt dijo: —Podemos entregarle un talón por la cantidad estipulada en el catálogo de Sidney. solía pararse y miramos como si preguntara algo. —Escuche —dijo la señora Pilsen. —¿Ves? —le dijo el señor Sloat a Milt—. Cuando era un gatito. dado su estado. no. —se interrumpió y se frotó el mentón para reprimir el tic—. El director de nuestra firma. Pero Ed no debería saberlo nunca. Lo que decía estaba dotado de una lógica intrínseca que no podía interrumpir. elegir un gato nuevo para usted. Por su gato. Nunca supimos cuál era la pregunta. el tipo. como persa.Philip K. Tenemos seguro —miró al señor Sloat. el animal tenía neumonitis. Tal vez debería pedir un sustituto eléctrico de Horace. Estás casi ciego y dentro de un par de años no oirás nada. ¿Es posible una reproducción tan fiel que mi marido no se dé cuenta? 38 .

no podría soportarlo. No quiero que mi esposo se entere. Aunque Milt tuviera que intervenir. Simplemente. Si eso no diera resultado. pediría un gato verdadero. llama a Wheelright & Carpenter y haz que venga el constructor a fotografiarlo y tomar las medidas. El empezó con este asunto. y luego le dijo al señor Sloat: —El marido se dará cuenta en cinco segundos. ¿Cuánto tiempo le llevaría? —Podríamos tenerlo listo en diez días —calculó Milt—. alzando a Horace—. Y cuando se enfermó. mientras su marido está en el trabajo. antes de que me llamaran. como me han dicho. los cuerpos muertos? Estaba feliz. Pero según nuestra experiencia. Se despidió. Y yo lo sabía. por Dios —recogió el cadáver de Horace—. pero si uno se acerca mucho a un animal falso. ¿No decaen. Lo llevaré abajo. Ed se aterrorizó. parpadeando—. quiero comparar personalmente el resultado.. —Está bien —respondió Isidore. Le daba miedo. Ha sido terrible. Se lo entregaremos de día. Por eso no se acercaba nunca a Horace. aunque lo quería. Han. Quizá será mejor que llame ahora mismo. colgó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Si usted lo desea —respondió Milt. Después de todo. el propietario del animal nunca se engaña. Me alegro de no tener nada que ver con animales reales. antes de que empiece a decaer. —Ed nunca se acercaba físicamente a Horace.. —Haz que no se lleven el cuerpo original —dijo Milt. Tendrás que ser firme.. cuando los quieren —observó sombríamente el señor Sloat— . 39 . quedan destrozados en estos casos.. Querrán hacerlo porque les facilitaría la tarea. Observadores casuales. Si pudo arreglarse con la señora Pilsen podrá también tratar con Wheelright & Carpenter.. incluso de su caja de arena.. —Los propietarios de animales. de neumonitis. Demasiado.. Yo me he ocupado siempre de todas las necesidades materiales de Horace. —Lo estaba haciendo muy bien —dijo Mil—. o algo así. ¿Comprendéis que los veterinarios se vean obligados a hacer llamados como éste todo el tiempo? —miró a John Isidore—. dudando—. no quería reconocer el hecho. Pero eso es lo que ella quiere. en algunos aspectos no eres tan estúpido.. Creo que me gustaría hacer la prueba con un animal falso. —Será mejor que llame Isidore —resolvió el señor Sloat—. Por eso esperamos tanto antes de llamar. Lo sabía —ahora sus lágrimas estaban dominadas—. No les permitiré que se lo lleven a su taller. Has llevado el asunto bastante bien.Philip K. como los vecinos.. sí.

Pero me gustaría coger ahora mismo a Polokov. —Siempre he trabajado solo —respondió Rick. Llamó mientras usted estaba en Seattle. Podrá trabajar con Kadalyi en el caso siguiente. Un policía soviético de la WPO viene hacia aquí. Como primer paso en su cacería del androide Polokov. —Acepto su palabra —dijo Bryant—. —Como siempre en la caza de andrillos. Rick guardó los papeles en su cartera. ¿Cómo está Dave? ¿Podré hablar con él? Querría hacerlo antes de empezar con los andrillos. un tal Luba Luft. le ayudará. Tres. con una sonrisa arrugada. Se preguntó si podría recobrarse para afrontar la tarea que le aguardaba—. —Sí —respondió Rick.Philip K. entonces —aprobó Bryant—. —Otra cosa —agregó Bryant—. Estudió el informe sobre Polokov: daba una descripción del hombre (del andrillo) y el nombre y dirección de la empresa en que trabajaba: la Bay Área Scavenger Company. bajó al despacho de Harry Bryant. y quizás esta noche o mañana hable con Dave. Este caso no es distinto. echándose atrás en su sillón y cogiendo una pizca de rapé Specific No. —Vuelve usted muy pronto —dijo su jefe. Usted decidirá si acepta o no su ayuda.”si contamos a Polokov.. ¿Está usted seguro del test de Voigt-Kampff? ¿Le consta absolutamente. de Geary. Y Dave ya ha visto a dos. el que disparó contra Dave. Acarició su tubo láser y subió.. sin esperar a Kadalyi. —El Nexus-6 es distinto. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 8 Después de aparcar el veloz coche aéreo del departamento en el terrado de la Corte de Justicia de San Francisco. sin dar más explicaciones. tanto como para enviar un observador. el cazador de bonificaciones Rick Deckard. que. viaja en un cohete de Aeroflot que ha de llegar dentro de una hora. Por supuesto. en la calle Lombard. Su nombre es Sandor Kadalyi. Estoy cansado. —La WPO está bastante interesada en los nuevos modelos Nexus-6. 1. —Polokov ha conseguido un empleo oficial como recolector de basuras. con su cartera en la mano. Cogió la copia borrosa. —¿Y la bonificación? —preguntó Rick. donde estaba aparcado su coche aéreo. 40 . —Adelante. Conviene hacerlo ahora mismo. —¿Qué quiere? —los policías de la WPO no venían con frecuencia a San Francisco. Además. Está bien. porque sabe que lo estamos siguiendo. ya de regreso. Pero no debe haber el menor error. —He logrado hacer lo que usted me ha pedido —Rick se sentó ante la mesa y en ella puso la cartera. una borrosa tercera o cuarta copia. Retiraré hoy a Polokov. se dijo. se dijo. —Antes tendrá que ocuparse de Polokov. si es que puede. por lo ocurrido en Seattle. irritado—. Aquí está el informe. —No me parecería justo —Rick no tenía la menor intención de compartir sus ganancias con un bandido de la WPO. Rick descendió en la Bay Scavengers Company. —Ya he conocido uno —dijo Rick—. Ahora. Yo ya le he dado permiso. y en qué momento.. Creo que Polokov es tan parecido a un cabeza de chorlito que por eso Dave no lo tomó en consideración. la fatiga había caído sobre él. la decisión es suya y haré lo que me diga. a visitar al señor Polokov. —¿Prefiere esperar al policía soviético antes de retirar a Polokov? —preguntó Bryant. el informe sobre el androide Polokov. abandonó el despacho de su jefe y regresó al terrado. —¿Pero no son solamente los especiales quienes hacen ese tipo de trabajo? —Polokov imita a un especial muy deteriorado. —¿Antes de hablar con Dave? Bryant cogió una hoja de papel muy fino.. —No tendrá usted que dividirla —respondió Bryant. Eso engañó a Dave.

Abrió su equipo de armas. fuera de su jurisdicción.. un lugar habitado por la decadencia y el kippel. La primera bonificación de mil dólares se había esfumado. 41 . donde un individuo pequeño. y para mantenerlo habitable era preciso limpiarlo de vez en cuando. iluminó el lugar y releyó su copia al carbón. una de las industrias más importantes. y no de polvo radiactivo. que esté en casa. sacó un transmisor nodireccional de ondas Penfield.. no le diga que he estado aquí. una gallina que no funcionaba. como sería de esperar. —el hombre consultó otro documento. cubiertos por una capa de polvo de meses. halló el pasillo sin luz. la Tierra desaparecería bajo una capa de kippel. A Polokov se le había hecho el test de Voigt-Kampff. Nunca lo cogeremos. Suponiendo. en el Tenderloin. ni ha dado aviso. Los dos —Bryant y Holden— han perdido tiempo. Lo mejor era atacar desde fuera. Ahora deben estar todos congelados. aparecía hundido entre pilas de papeles.. De regreso en el terrado. Todo el planeta había empezado a desintegrarse. Bryant debió de haberme ordenado que persiguiera a Polokov. severa y de pelo gris. después de la guerra. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy buscando a uno de sus empleados —dijo a la mujer. el señor Ackers respondió: —Polokov debe de estar trabajando en este momento. Era obvio.Philip K. entró en el apartamento de Polokov. Sólo debo entrar y atacar con el láser. Se ocupa de prensar viejos coches aéreos en nuestra desguazadora de Daly City. El edificio le impresionó: era grande.. si lo había. después de una breve consulta. En lugar de enviarme a Seattle. todos los humanos y andrillos que se encuentren cerca. pensó. ¿Comprendido? —Sí —dijo Ackers. Sin embargo. podía ahorrarse ese punto y abocarse directamente a la tarea de destruirlo. ¿Qué ha hecho? —Si aparece —ordenó Rick—. Con el coche aéreo del departamento. con su arma láser en la mano. se dijo mientras se dirigía por el terrado hacia el ascensor. y otro cazador de bonificaciones de otra agencia policial se ocuparía de retirarlo y de recibir el dinero. de energía A. y en su interior trabajaba gran cantidad de personal administrativo de alta categoría. por lo tanto. Polokov estaría ahora en el Círculo Antártico. Las gruesas alfombras y los costosos escritorios de auténtica madera le recordaron que la recogida y eliminación de basura era. Habrá que continuar con los androides que no estén sobre aviso. y dirigiéndose a Rick. moderno. corno Luba Luft. lo cual no es probable. agregó—: Polokov no ha venido hoy. no está —dijo.. como una galería subterránea.. Utilizando su linterna policial sellada. y legados a su partida al próximo ocupante. se dijo. No corre el menor peligro. se dijo mientras cerraba el transmisor. Corrales abandonados. cogió el videófono y llamó a otra persona del edificio—. estirado. y de arrojar los restos a la Bahía. Qué lugar inmundo. Rick se dirigió luego a la casa de Polokov. El ascensor descendió hasta el piso de Polokov. Entonces. Polokov no estaba. capaz de analizar y abrir todas las cerraduras conocidas. —El señor Ackers es el jefe de personal —dijo la mujer de la recepción. resolvió. y marcó el código de catalepsia protegiéndose contra la emanación de ánimo correspondiente por medio de una contra-transmisión dirigida a sí mismo. En una jaula. que atendía la recepción.. —¿Dónde se encuentra en este momento el empleado Polokov? ¿En su casa o en el trabajo? Después de consultar de mala gana sus registros. apenas Dave fue herido. llamó desde el coche aéreo a Harry Bryant. o bien. Solamente muebles semiarruinados. un seudo-animal. Anoche mismo. indicándole un impresionante escritorio de roble (aunque de imitación). desde luego. Con una llave infinita. resentido porque sus profundos conocimientos en materia policial no eran demasiado apreciados. de gafas. como solía decir el Amigo Buster. No había artículos personales: sólo los restos sin dueño heredados por Polokov al instalarse. Rick presentó al jefe de personal su carnet policial.

hay una llamada de Seattle para usted. —Ya tengo suficiente ayuda. Y nosotros pensamos que se lo debemos a causa de. y estoy ansioso por comenzar con la señorita Luft —ya tenía el informe a la vista. Creemos que tendría usted mejores probabilidades si uno de nosotros. Tengo en mi colección registros de antiguas divas como Elisabeth Schwarzkopf. —Está bien. —Está bien —respondió Rick. No me llamará.. ¿Ha llegado el señor Kadalyi? —Aún lo estoy esperando. Y será mejor que se dé prisa. Y no comprende cuan eficiente es un Nexus-6 ilegal y fugitivo. abstraído en el informe—. no pienso estar mucho tiempo aquí. Es de la Rosen Association. —Cantante de ópera. Usted sabe. —No me pase más comunicaciones de Seattle —ordenó.. —Pero de verdad. sólo malas noticias. gravemente. 42 . Sonó el videófono del coche y cogió la llamada. Eso es lo que me faltaba: Rachael Rosen brotando del polvo de cada paso.. como de costumbre. El señor Bryant me pidió que se la pasara. —Adiós —dijo Rick. trabajara con usted. ¿no? —Sí —asintió ella. La telefonista policial dijo: —Señor Deckard. —¿Por qué? ¿Qué cambiaría con eso? —Un Nexus-6 se asustaría si un ser humano se acercara —dijo Rachael—. Está bien. lo cual le llamó la atención—. ¿Adonde hemos llegado? ¿Es posible que un androide le ofrezca ayuda a un cazador de bonificaciones? Llamó a la telefonista policial. y empezaba a estudiarlo. Me presentaré como un amante de la ópera. creo que me necesita. esperaré aquí a Kadalyi —dio su situación a Bryant y cortó. y colgó. agente Deckard —el tono parecía conciliatorio. que los conocemos bien. para haber conseguido una conexión tan rápida. O quizá nunca.. —Se refiere usted a sí misma.. uno de ellos se le adelantará. —En la compañía hemos estado pensando en usted y en los modelos Nexus-6 fugitivos.. Usted solo no podrá. resolvió Rick. Mientras tanto. Me encantaría verla como Doña Ana en Don Giovanni. sea como fuese lo que le propusieran. Pero si fuera otro Nexus-6. infórmese sobre la señorita Luft. Lotte Lehmann y Lisa della Casa. ¿Está ocupado o podemos hablar? —Continúe. Sólo que el señor Kadalyi ya está aquí. —Hola... según Kadalyi. ¿Quiere que busque a Kadalyi en el aeropuerto? Ganaré tiempo. Dice que irá a buscarlo adonde usted se encuentra ahora —agregó Bryant cuando reapareció en la pantalla—. Debe tener buena voz. —No piensa hacerlo — replicó Rachael—. se dijo. eso me dará tema mientras preparo el equipo Voigt-Kampff. de lo que hicimos. Actualmente pertenece a la Opera de San Francisco —asintió reflexivamente. —Buena idea —respondió Bryant—. se ha marchado después de atacar a Dave — consultó su reloj—. —¿De qué manera? —Pues. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No tuve suerte con Polokov. En algún momento remoto e indeterminado. de los Rosen. Un momento —hubo un diálogo invisible—. Probablemente.. señor Deckard. —Sin mí —agregó Rachael—. Lo pensaré y volveré a llamarla. al parecer. si le acompañara durante la persecución. Y nada hacía presumir que eso cambiaría en adelante. ¿Qué querrán? Hasta el momento. En la pequeña pantalla apareció la cara de Rachael Rosen. —Tendré en cuenta el consejo —se dispuso a cortar.Philip K. procedente de Alemania. El cohete de Aeroflot llegó temprano. —Lo dudo.

Me descuidé y el androide casi termina conmigo. miró a Kadalyi. Rick disparó desde la pistolera su revólver de reglamento de estilo antiguo. —Deseo elevar un informe. examínelo. sus latidos ya retornaban a la normalidad. Los restos del androide retirado cayeron hacia atrás. que la estudió con la pericia de años de experiencia. de unos cincuenta y tantos años. Pero he vencido. Pero aún temblaba. pasé al otro extremo. Y además. al tiempo que abría la puerta para sentarse al lado de Rick. ¿esto? —dijo Kadalyi—. Tome. con un pesado e imponente abrigo ruso. Le entregó el arma a Rick. Descendió un hombre de cara roja y angelical.. Tembloroso. Rick lo hizo. Mientras ambos cambiaban un apretón de manos. había faltado poco. y mientras continuaba su lectura del informe sobre Luba Luft. —Entonces tendré que romperle el cuello —el androide soltó el aparato y se lanzó contra Rick. Rick advirtió que el representante de la WPO llevaba un tipo de arma láser que jamás había visto hasta ese momento. —¿No será al revés? Parece usted confundido. aunque el arma apunte a otro lado. —Pensé que ya conocía todas las armas cortas —se lamentó Rick—. —El señor Bryant sabrá de qué se trata.. —¿El señor Deckard? —preguntó con acento eslavo—. gruñendo. —El circuito disparador no está en el arma —explicó alegremente el ruso—. ¿verdad? —Sí. llamó por fin a la corte de Justicia.. 43 . con aire ausente—. lo golpearon y Rick tuvo que luchar para quitarse de encima el cuerpo. —Ah. se dijo. —Quiero decir que usted es Polokov. dentro de ciertos límites. Sorprendido. y no un hombre de la policía soviética — Rick oprimió con el pie el botón de emergencia que había en el suelo del coche. causando una furiosa corriente de aire en el interior del coche: Rick se vio rodeado de un torbellino de minúsculos elementos y polvo radiactivo. ¿ve? —abrió la mano y dejó ver una minúscula unidad—. el androide. por la ventanilla. así como su respiración. que se sacudía con movimientos espasmódicos. Incluso las fabricadas en las colonias. con un marcado interés. Se acercó con la mano tendida. ¿Le gusta? La única diferencia funcional es que. —¿Cuál es la diferencia? —preguntó Rick. Lo conseguí en Marte. con su cara rubicunda llena de orgullo—. —¿Por qué no funciona mi tubo láser? —preguntaba Kadalyi-Polokov mientras oprimía reiteradamente el aparato miniaturizado de disparo y puntería que tenía en la palma de la mano. sino Kadalyi —dijo Rick.Philip K. un taxi aéreo descendió en el terrado a pocos metros. —Por la onda sinusoidal —explicó Rick—. No ocurrió nada. ¿El cazador de bonificaciones del departamento de policía de San Francisco? —el taxi se elevó y el ruso lo miró partir. ¿verdad? —la extrajo de la funda—. —Esta la hacemos nosotros —dijo Kadalyi. Mientras las manos del androide buscaban su garganta. resplandeciente como un Santa Claus eslavo. Rick cortó la comunicación. puedo dirigir el rayo. Interesante. —Usted no es Polokov. Sus glándulas adrenales dejaron gradualmente de secretar en el torrente sanguíneo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Colgó. —Apriete el gatillo. Avise a Harry Bryant que he retirado a Polokov.. Yo soy Sandor Kadalyi —se presentó. rebotaron en la puerta. Apuntando hacia afuera. la bala de calibre 38 magnum atravesó la cabeza de Polokov y destrozó su caja cerebral. La unidad Nexus-6 voló hecha añicos. recapitulando. Una onda sinusoidal desfasa el rayo láser y lo convierte en luz ordinaria. Lo tengo conmigo. Ante la advertencia de Rachael Rosen. Por Dios.

Dave. construida en memoria de la guerra. según las notas de Dave Holden. La cara de su mujer. lisa y suave. donde. quizá podría aceptar su ofrecimiento. ¿Qué quieres decirme. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? De cualquier modo. no había otra forma de juzgar a los androides. Pero tenía la intuición de que no sería así. Si la señorita Luft resulta demasiado competente. lo que significa mil dólares para empezar. Probaré con otro andrillo antes de pedir ayuda a Rachael. a Irán.. que también agregaba como aclaración. No tengo apoyo. hola. El más peligroso era Polokov.. borrando casi las palabras de Irán. Nuevamente cogió el videófono y llamó a su casa. ¿De qué sirve que arriesgue mi vida? No le importa que tengamos o no un avestruz. debo admitirlo. recogió los papeles caídos.. Nada le interesa. cuando lo habíamos resuelto. apareció en la pantalla. Se inclinó. reflexionó Rick. sentir más interés por la cultura. agotada por las seis horas de depresión culposa que se había programado.. Incluso sin un órgano de ánimos Penfield a mano su espíritu estaba lleno de optimismo. Rick veía el movimiento de los labios de Irán. pensó. ¿Me oyes? Tengo una misión: un nuevo tipo de androide que nadie más puede manejar. reconocimiento satisfecho de.. se dijo. ¿Sabes lo que nos compraremos? Irán lo miró sin verlo. Podía encontrar algo mejor. Una figura como la de un chico. no tiene senos. No me quedan esperanzas. que te ha disparado un andrillo? —en el fondo se oía. Aunque. podía encontrar a esa hora a Luba Luft. Se preguntó cómo sería. —Aún no te lo he dicho —esta vez su depresión era tanta que ni siquiera podía oír. Estoy tan cansada. Te veré por la noche —concluyó amargamente Rick. El encuentro con Kadalyi-Polokov había modificado decisivamente sus puntos de vista.Philip K. Valía la pena. Y he reaccionado con mayor velocidad que Dave Holden. acabo de ganar mil dólares. Es una suerte saber algo de ópera. estaba preparado por lo que le había ocurrido a él. se recordó. decía el informe. ¿Qué quieres? —su voz se convirtió en un monótono ronroneo abatido—. 44 . pero oía solamente la TV. Eso le hizo recordar a Rachael Rosen. se derrumbarían uno tras otro. ¿Y Rachael Rosen? No. —Ah —dijo. y experimentar sin embargo reacciones emocionales. Si no le interesaba la bonificación. ni en nuestro matrimonio ni en ti. Mientras descendía hacia el amplio y adornado terrado de la Opera cantó en voz alta un potpourri de arias con palabras seudo italianas improvisadas en el momento. la baraúnda del Amigo Buster. de ávida y jubilosa anticipación. No está bien desarrollada. es demasiado delgada. Irán no tiene nada que ofrecerme. y dejó caer con violencia el receptor. “en apariencia”. no tuvo ningún aviso.. Rick. sin saber que alguien los perseguía. Logró encender un cigarrillo: el temblor había empezado a desvanecerse. Maldito sea. ¿Cuántos años tenía Luba Luft según el informe? Alzó los arrugados folios y buscó “edad”: veintiocho años... —Oh. Era una sensación curiosa la de saber intelectualmente que eran máquinas. Los demás. pensó... que en cualquier momento puedes ser víctima de un andrillo. incluido el informe sobre Luba Luft. Rick encendió el motor del coche aéreo y se elevó rápidamente en dirección a la Opera.. decidió. Ya he retirado uno..? —Volvía discar apenas te marchaste. Su advertencia acerca de los Nexus-6 era justificada. era como hablar en el vacío—. naturalmente. Y todavía estoy a tiempo. —Escucha —dijo—. Ciertos androides femeninos no le disgustaban: en varios casos se había sentido atraído físicamente. —¿Qué ocurrió con el 594 que marqué antes de salir. Habría sido mejor que nos separáramos hace dos años. Rick? ¿. Esa es otra ventaja que tengo sobre Dave.. La mayoría de los androides que he conocido tenían más deseo de vivir que mi esposa.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 9 En el inmenso vientre de ballena de piedra y metal que era el interior de la Opera. cuanto mejor funcione. O al menos. El director dijo en inglés. Quizá también yo lo haya hecho. Se sentó en una butaca de la platea (nadie parecía reparar en él) y se instaló allí cómodamente. de Derain Associates. Y los andrillos pueden escapar de mí. yo soy una parte del proceso de destrucción entrópica de las formas. Inmediatamente reconoció la música: La flauta mágica. Los músicos abandonaron sus instrumentos y también salieron. En cierto modo. Volvió a examinar el informe y se echó atrás. eso debe parecerle a los androides. y tomándose tiempo para reflexionar. Tal vez soy tanto más necesario cuanto mejor cantante sea. Papageno: Hija mía. Sólo podemos escapar por un rato. se habían adelantado un compás. se preguntó si Mozart habría tenido la intuición de que el futuro no existía. y el velo que caía de su tocado cubría su cara y sus hombros. Lo 45 . El sentimiento que exige su rol parece levemente irónico. No se podía negar que la Rosen Association la había construido maravillosamente. se dijo. observó. Este ensayo terminará. Rick se inclinó hacia adelante y estudió a Pamina. sin identificación. supongo. entonces no habría ningún problema ni sería necesaria mi habilidad. y a Rick le asombró la calidad de su voz. es decir el coro. Si los androides se hubiesen mantenido en el nivel discreto del antiguo Q-40. siguiendo a los últimos miembros del elenco. de que ya había utilizado todo su breve tiempo. Könnte jeder brave Mann solche Glöckchen finden. pensó Rick mientras contemplaba el ensayo. Un androide fugitivo puede parecer una mujer vital.Philip K. En la vida real. Papageno y Pamina dialogaban: interrumpió sus reflexiones para escuchar. estropeando así el ritmo sencillo de las campanas milagrosas. En ese momento. Lo antes posible. ¿qué debemos decir ahora? Pamina: La verdad. El ensayo quedó interrumpido al final del primer acto. Un pesado manto la envolvía. Mozart había muerto poco después de terminar La flauta mágica. pensó: Luba Luft. Un placer. a causa de una enfermedad renal. satisfecho. Era una lástima. Al recordarlo. o lo hará algún otro cazador de bonificaciones. pero difícilmente puede decir la verdad acerca de sí mismo. seine Feinde würden dann ohne Mühe schwinden. el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido. con su fantástica pelliza de plumas. Al final del ensayo. si no en este planeta en otro cualquiera. Papageno. Le encantaba La flauta mágica. y sobrevivir un rato más. Estaba a la altura de las mejores de su colección de antiguos registros. Me pregunto cuándo atacaré. En el escenario. La Rosen Association crea y yo destruyo. Los esclavos. por ejemplo. francés y alemán que continuarían una hora y media más tarde. resonante y no del todo logrado. Rick Deckard veía que se estaba desarrollando un ensayo ruidoso. de Mozart. Las últimas escenas del primer acto. Pero los alcanzaré. pensaba Rick. Y había sido enterrado en la fosa común. los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro. se unía a Pamina para cantar un dúo que a Rick le llenaba los ojos de lágrimas cada vez que lo evocaba. y se marchó. activa y hermosa. Eso es lo que diremos. cuando ella vuelva a su camarín. Rick se puso de pie y se dirigió a los camarines por detrás del escenario. la representación también. no hay campanillas mágicas como ésas para hacer que el enemigo desapareciera sin el menor esfuerzo. Luba Luft cantaba. Y una vez más se vio a sí mismo sub especie aeternitatis como un destructor de formas obligado a actuar por lo que allí oía y veía. Este es el tercer androide Nexus-6 que veo.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mejor es resolverlo de inmediato. se lo indicó. técnicamente. —trató de recordar. Jamás he estado en Marte.. Y en los años que llevaba en el departamento jamás había cometido un error. a veces. —¿Es necesario? —señaló su partitura—. él advirtió que trataba de mostrarse tranquila—.. mucho tiempo. y de algún modo usted lo mató y ocupó su lugar. parecía cortés.. PRÍVATE. —Adelante. como usted puede ver —su inglés no tenía el menor acento extranjero. Pero. Lo lamentaba. No llevará más de unos minutos. La muchacha estaba sentada ante su tocador. Y esta luz — agregó. y también ese otro frío que había encontrado en tantos androides. curiosamente. sin ella no le habría sido posible rastrearlos. —Puesto que su trabajo consiste en matarlos. Rick se sentó en una silla y abrió su cartera. castaños. ¿se lo han hecho a usted? —Sí. se dijo. jamás he visto siquiera un androide —sus pestañas alargadas temblaron involuntariamente. Ojalá. excepto su toca.. ¿No se implantan. Cuando empecé a trabajar en el departamento. Todavía conservaba su maquillaje y su ropa. usted debe ser un androide. alzando la vista. El hombre. Pero no un androide. —Pero quizás había una persona que se le parecía. —¿Sí? ¿Y qué desea aquí? —los intensos ojos no parpadearon en la respuesta. Un intelecto maravilloso. —¿Cree que soy una androide? ¿Es por eso? —su voz parecía desvanecida—. —Entonces —dijo la Luft—. Pero lo dudaba. Golpeó. colocada en una percha. —Y el test que quiere aplicarme —dijo. la capacidad de hacer muchas cosas. ajustando el ángulo del haz de luz—. Apenas esté seguro. —A un androide no le importa lo que le ocurra a otro androide —respondió él—. ajustó el disco adhesivo de malla metálica sensible a su mejilla—. enormes. • —Es necesario —Rick extrajo los instrumentos de Voigt-Kampff y empezó a prepararlos. ¿quién es? —su tono expresaba una fría reserva. —Usted es superior a la Schwartkopf —dijo Rick. —¿Sí? —dijo ella. La voz. Y sus jefes no tendrían por qué saberlo —sonrió. maquillado y vestido como un lancero egipcio.. ¿Ha recibido usted la información de que hay un androide en el elenco? Me gustaría ayudarle. recuperando la voz—. como invitándolo a estar de acuerdo.. Su sentido profesional le decía que estaba en lo cierto. Siempre lo mismo. Tengo mucho que hacer —comenzaba a mostrarse aprensiva.. —Tengo que ponerme las gafas —se movió para abrir una gaveta de su tocador. Hace mucho. De empatía. —He venido a hacerle un test de perfil de personalidad. y ya está. 46 . —Podría ser una falsa memoria. La pintura facial agrandaba sus ojos. Rick llegó a la puerta señalada y vio una tarjeta escrita con tinta que ponía MISS LUFT. —Si puede anotar su partitura sin las gafas también puede hacer sin ellas el test. Estoy trabajando. Esa es una de las señales que buscamos. —Pertenezco al departamento de policía de San Francisco —respondió. —Y usted. pero también esa frialdad. falsas memorias en los androides? —Mis superiores conocen mi test —dijo Rick—. ¿no es verdad? Es usted lo que llaman. con una usada partitura abierta sobre las rodillas haciendo señales aquí y allá con un bolígrafo. Entró.Philip K. —Un cazador de bonificaciones. —se puso de pie. Dave podía haberse equivocado. La miró. no podía estar seguro mientras no hiciera el test. —¿Un test de CI? —No. Si fuera una androide no querría hacerlo. Le mostraré algunas figura y le haré unas preguntas. Detuvo a un comparsa y le preguntó por el camarín de la señorita Luft. se clavaron en él sin vacilar—. No lo soy.. Eso lo detuvo. se acercó a ella e inclinándose. Me demoraré lo menos posible en hablar con ella y aplicarle el test. Es obligatorio. Mientras tanto. Y sin embargo.

—¿A la película? —Luba reflexionó—. eine Wespe —se rió—. con esperanza. grabados por Currier e Ives. Estoy esperando. Uno de los factores que tenemos en cuenta es la demora. sólo desaparecieron en. No sé. —La zona es todavía exuberante.. qué es una avispa? Sin embargo. cuando la hay —eligió la pregunta inicial—. Recuerdo haberlo leído. —Ja. —Haré el test —dijo Luba Luft—. realmente. —Antes de la guerra —subrayó él.. de repente. y dijo irritado: —Su inglés es perfecto. moral. Trató en vano de recordar la palabra. ¿verdad? Aunque entonces estaría hecho de cables y motores y no se podría comer. sacando los folios de preguntas. —Todavía crecen árboles y arbustos. si antes lo hace usted. —No podría usted hacerme el test de Voigt-Kampff.Philip K. Pero. las agujas giraban en todas direcciones.. Cambiaría de programa y vería el del Amigo Buster. Ahora escuche atentamente. —Ach. y también los medidores gemelos. ¿No sabe. Es necesario. Pero mi vocabulario no es muy extenso —miró a Rick con modestia. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Continuemos con el test —dijo él. Después de una pausa. exige una experiencia considerable. en la TV. Valen una fortuna. Se detuvo en seco.. no conozco el término. ¿cuál era la pregunta? —Probaremos con otra —era imposible obtener una respuesta significativa-. La casita es de nudosos troncos de pino y hay un gran hogar. —Mi acento es perfecto —corrigió ella—. —¿Cómo? —ahuecó la mano en torno del oído—. —Pero yo no había nacido. El entrante -omitió la primera parte. de otro modo no podría cantar Purcell. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. usted nació cuando todavía había avispas. Sólo una cosa recuerdo que haya ocurrido allá: la Marcha de Bataán. anterior a la guerra... —Nadie mataría ni comería un perro -dijo Luba Luft—. Nuevamente la miró. relleno de arroz. —¿Qué es una avispa? —preguntó Luba Luft. ¿Vería usted eso? —lo miró irritada. Walton o Vaughan Williams. Perdón. —Murieron a causa del polvo. Y que la respuesta sea lo más rápida posible. ¿Todavía existen? Jamás he visto una. Me parece un hombre tan duro y extraño. Está usted mirando la TV y repentinamente descubre que una avispa trepa por su brazo — miró el reloj para contar los segundos. Las preguntas se refieren a situaciones sociales en que usted podría verse.consiste en perro cocido. un ersatz. —Ha visto viejas películas en TV. —Wespe —recordó él. Usted ve una vieja película. Así también yo estaría segura de usted. —Un bicho volador que pica. —Dígame cómo se llaman en alemán. — ¡Qué extraño! —sus ojos inmensos se llenaron de reconocimiento infantil. Quiero su reacción social. —se estremeció y volvió a sonreír. —¿Porqué? —¿A quién puede interesarle una vieja película filmada en las Filipinas? —dijo ella vivamente—. Pero sería un perro de imitación. 47 . Continúe. como si le hubieran revelado el misterio cardinal de la creación—. —Pero su respuesta —insistió Rick—. deseo que me conteste usted qué haría en ese caso. —¿No sería eso más justo? —preguntó ella—. sí. él dijo cuidadosamente: —Ha alquilado una casita en la montaña. Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes. —¿Esa estaba filmada en las Filipinas? —¿Por qué? —La gente comía perro cocido relleno de arroz en las Filipinas.. emocional.. La gente que la acompaña admira el ambiente y.

no lo había visto en mi vida. Era de gran corpulencia. —Muy bien —dijo al llegar—. Unos minutos más tarde —Luba lo mantuvo cuidadosamente encañonado con el tubo láser— llegó un agente de policía. con alivio. —Puede mirar mi carnet —llevó la mano al bolsillo de la chaqueta. como el perro. le parecía extraño que Luba hubiera adoptado esa decisión. Después de consultarlo consigo mismo decidió intentar un nuevo punto del cuestionario. es un maniático sexual. inclinándose para recogerlo. Usted aborta. —Documentos —dijo el agente.! ¿Por qué cuando yo comprendo una pregunta dice usted que ésa no es? ¿Acaso se trata de que yo no comprenda? — agitada. su elaborado traje.Philip K... Pensé que era normal y le dije que sí. Ya lo veía venir. Está bien claro. Voy a llamar a la policía. "Ha quedado usted embarazada de un hombre que le ha prometido casamiento.. Una vez allí. Con arroz. Jamás iría. que parecía esforzarse por localizar las palabras—. Rick no podía determinar si la niebla semántica de Luba Luft era deliberada. nein —estalló Luba—. era una mano temblorosa. Aparte eso —Luba depositó el tubo láser.. “Ives” ni “ambiente” —respondió Luba Luft. ¿Qué ha ocurrido aquí? —le preguntó a ella. y se arrodilló. ¿Por qué no lo mataba directamente? Una vez que el policía de la patrulla estuviese allí. como cuando había enfrentado a Polokov. del arroz. con la mano extendida. con gravedad—. Debe creer que es humana. arroz con currier. y llevaba el arcaico uniforme azul con la estrella y la pistola. Sin dejar de apuntarle con el tubo láser. Usted no es un policía." La intención de su cuestionario es obvia. ella no tendría ninguna posibilidad y él triunfaría.. — ¡Pero no es ésa la pregunta! —¿Se ha equivocado de pregunta? ¡Si ésa yo la comprendía. estaba frente a un tubo láser. Currier es lo que hace. se frotó la mejilla y arrancó el disco adhesivo. ¿Del departamento de San Francisco? 48 . Sin embargo. y antes de que pudiera contestarle se volvió hacia Rick y le preguntó—: ¿Quién es usted? Luba Luft respondió: —Entró en mi camarín. cogió el videófono y pidió a la operadora: —Llame al departamento de policía de San Francisco. Ach Gott —murmuró. que el policía examinó para ver si tenía carga—. Un momento —alzó la mano. su mejor amiga. Dijo que venía a hacer una encuesta y que deseaba hacerme unas preguntas.. —Yo lo buscaré —dijo Rick. le alcanzó los folios—.. Se oyó un ruido de tela rasgada. —Conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el policía mientras examinaba los papeles de Rick—. Y entonces empezó a hacerme preguntas obscenas. nerviosa. y por fin sus dedos encontraron el disco. —Lo hará de todos modos —se preguntó qué habría ocurrido si hubiera esperado a que Rachael Rosen se reuniera con él. atravesó la habitación. Hurgaba a ciegas debajo del mueble. Pero se dice curry en alemán. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No comprendo “Currier”. —Si toca el bolsillo lo mataré —dijo Luba Luft. El hombre se marcha con otra mujer. Necesito que venga un agente.. Eso es fácil de responder. que cayó al suelo. Mientras extraía su carnet. —Sus preguntas estaban empezando a referirse al sexo —dijo Luba Luft en voz frágil y formal—. La ayudó a incorporarse.. Obviamente no sabía. ¿Qué otra cosa podía hacer? —Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. "Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda". —Ha tenido usted una excelente idea —dijo Rick. rodó y se metió debajo del tocador—. Cuando se puso de pie.. Pero de nada valía pensar en eso ahora. —Oh. Rick dijo: —Soy cazador de bonificaciones del departamento. se dijo. de mala gana. —Quiero ver el resto del cuestionario —ella tendió la mano y él.

que se acercó después de interrumpir su interrogatorio a Luba Luft. Igual que la señorita Luft —se dirigió al videófono y cogió el receptor—. Volveré a llamar —colgó y luego marcó el número familiar.. pero que jamás ha oído hablar de mí. está bien. —Agente Crams —dijo el policía—. Acompáñeme a la corte de justicia. —Permítame hacer la prueba —dijo el agente Crams—. —Hay algunas complicaciones —repuso Rick—. Rick comprendió bruscamente qué ocurría. —Como le he dicho. Rick comprobó que era cierto.? La cara de Bryant apareció en la pantalla y luego desapareció —se sentía confundido. pero sin resultados—. Y tampoco en la pantalla —señaló. No hay nadie en la línea. y pidió hablar con usted. y porque este asunto se resuelva de una vez —se dirigió hacia la puerta del camarín con su cartera. ¿Y un cazador de bonificaciones llamado Rick Deckard? —otra pausa—.. Gracias. No puedo probarle quién soy. La campanilla sonaba. Sonó largamente. Aún no he terminado con el test. dirigiéndose a Luba Luft—: Volveré dentro de un rato.. pero nadie atendía. ¿No vio usted a. está bajo mi control —el policía colgó y miró a Rick. Cuando apareció la telefonista. conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el hombre—. Uno de los que estaba en la lista de Dave logró llamar para que viniera un supuesto patrullero. y cogiendo el receptor de sus manos. —El número es. dice que conoce a todos los cazadores de bonificaciones del departamento. Voy a llamar al departamento —se preguntaba hasta dónde llegaría antes de que los dos androides lo detuvieran. Y jamás he oído hablar de usted —le devolvió el carnet. Me da miedo. Después de una pausa apareció en la pantalla la cara de Harry Bryant. —Lo conozco —replicó Rick mientras llamaba. aguardó y luego se volvió hacia Rick—. Ninguno de ambos le prestaba atención. Por algún motivo se habrá cortado la conexión.. —Estoy ansioso por llegar a la corte de justicia —dijo Rick—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Mi jefe es el inspector Bryant —respondió Rick—. ahora que Dave está en el hospital. —Está bien —respondió Rick. Debe de haber un desperfecto en el videófono. —¿Qué ópera está ensayando? —preguntó Crams. —No hay ningún inspector Bryant —repuso el agente. Perfecto..Philip K. —Aquí tengo la declaración de la señorita Luft. —Llame al inspector Bryant —pidió Rick. Debe haber marcado mal. dijo: —¿Señor Bryant? —escuchó y esperó. —Se lo he preguntado a ella. El número es 842. Y tampoco de usted. —dijo el policía. —Conozco el número —interrumpió Rick. no a usted —el policía lo miró con disgusto. por favor? —Rick Deckard —se quedó esperando mientras el policía le tomaba declaración a Luba Luft. —El inspector Bryant desea hablar con usted —Rick extendió el receptor del videófono al hombre. dijo “hola” varias veces. ¿Hola? —escuchó. ¿Hay en el departamento un inspector Bryant? —una breve pausa—. —Es un obseso —le dijo Luba Luft al agente Crams—. 49 .. —Usted es un androide —le dijo al agente—. Yo hablé con él. —¿Qué ocurre? —preguntó. hubo una pausa—. —Agente Crams —dijo el hombre. He tomado a mi cargo la misión de Dave Holden. —El inspector estaba en la línea —dijo Rick—. No. pidió—: Con el inspector Bryant. —¿No puedo hablar con él? —dijo Bryant. Y agregó. Deckard. ¿No hay ninguna duda? ¿No podría ser que hubiera ingresado hace poco? Ah. —¿Quién habla. —La flauta mágica —contestó Rick.

Pero he logrado matar a uno. a la calle Lombard —ahora lo comprendía todo. Empujó con el codo a Rick y ambos se dirigieron al ascensor. —Esa chica no está mal —comentó Crams—. Iremos a ver. ¿Tanto tiempo ha pasado desde la última vez que estuvo en la cárcel? —Lléveme allá —insistió Rick—. Subieron al terrado de la Opera. se dijo. la Luft los siguió hasta la puerta. esto era obra de los androides.. Desde allí llamó para pedir que vinieran a recoger el cuerpo de Polokov-. Yo no soy un androide. diestramente. en el terrado. agente? Tengo verdaderamente miedo de él. no volverá —respondió Crams. como los hacen ahora. Consciente de su derrota y su fracaso. —Esa era la vieja corte de justicia —repuso Crams—. estaba físicamente en poder de ellos. —Muy bien. —Entonces lléveme a la calle Lombard. Estuvo a punto de matarme.. Cualquiera que fuese el plan de los androides. poniendo en marcha el coche—. Me enviaron a abatirlo. —Como le he dicho. nadie lo usa desde hace años. Sobre la calle Mission. Pero yo diría que está muy bien. y esperó los acontecimientos. A Polokov. —No veo por qué. Ha sido un acierto que nos llamara. —Acabo de retirar un andrillo —reconoció Rick—. La nueva está en la calle Mission. El patrullero aéreo se elevó del terrado y se dirigió al sur.. y se apoderó del revólver y del tubo láser de Rick. ¿Así que usted anda por ahí. El agente Crams abrió la puerta del coche de Rick e inspeccionó silenciosamente el cuerpo de Polokov. Deckard —dijo. Quiero ver la corte. A Dave casi le había ocurrido. matando gente. Vamos. Pretendía ser. —No volverá. en la calle Lombard.. —La corte de justicia está hacia el norte —dijo—. —Un androide —explicó Rick—. —Nos llevará tres minutos —continuó Rick—.Philip K. Mientras los dos hombres salían del camarín. Pues bien. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Antes lo voy a examinar —Crams procedió a hacerlo. Voy a trabajar allá todas las mañanas. Olió el caño del arma reglamentaria y afirmó—: Ha sido disparado hace poco... el coche aéreo policial se preparó para el descenso. como usted dice. Era el fin. —Quizá sea usted un androide —contestó Crams—. 50 . Ese antiguo edificio se está desintegrando. Rick advirtió que algo no marchaba como debía. Y Dave mató a dos. Los restos se encuentran todavía en mi coche. y probablemente terminaría por morir así. No sobreviviría a este viaje. Me gustaría ver si está abandonada hace años. Por supuesto. con una falsa memoria. ¿Nunca se le ha ocurrido? —sonrió fríamente mientras continuaba rumbo al sur. Rick se echó atrás en el asiento. Es una persona muy extraña. convencido de que son androides? Ya veo por qué estaba asustada la señorita Luft. ¿verdad. con esa ropa no se puede apreciar su figura. —Si tiene en su coche el cadáver de un ser humano. Crams no llevaba la dirección correcta. que trabajaban conjuntamente. —Ya le tomarán declaración en la corte de justicia —interrumpió Crams. —¿Por qué no reconoce que es usted un androide? —preguntó Rick. y condujo a Rick a su propio coche policial.

Encontramos un cuerpo en su coche. En los viejos tiempos. ¿Qué tiene usted aquí. —Ya lo sé —respondió Rick. ¿Es usted un androide. un cazador de bonificaciones. Aplicaba el test a una persona sospechosa cuando fui arrestado —miró cómo el oficial revisaba el contenido de la cartera.Philip K. Ambos pertenecen a nuestro departamento. impreso en. No conocía ninguno de esos dos nombres. Se hacía pasar por un policía. había conducido a numerosos sospechosos a una mesa semejante. nada importante"... examinando cada objeto—. Hemos pedido el análisis de médula al laboratorio. en cuyo terrado se aprestaba a aterrizar. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 10 El edificio de la corte de justicia de la calle Mission. cuando él era un mero agente. está bien —el oficial de paisano tenía ojos azules. moderna y compleja. Hasta ahora.. Para su identificación.4 y además. Esperó lo que le pareció una eternidad. y él afirma que es un androide. Pocos minutos después le tomaban los datos. —Artículo 304 —dijo Crams al sargento sentado detrás del alto escritorio—. Jamás la había visto antes. —¿Y éste? —preguntó a Crams. Y así logró penetrar en el camarín de una actriz para hacerle preguntas inmorales. ¿Quién es esta gente? Y si este lugar ha existido siempre. Una vez obtenido el registro cefálico lo llevaron a una habitación igualmente familiar. y no sea ésta la primera vez. Ella me conseguirá un abogado. El patrullero se posó. Su expresión parecía decir "asunto de rutina. O quizás haya sido así. Decían haber venido aquí en busca de un sospechoso. Y por lo que sé. excepto por un detalle. —¿Conoce usted a George Gleason y a Phil Resch? —preguntó el funcionario. Pero no a esta misma. La hermosa estructura. señor Deckard? Se lo pregunto porque en varias ocasiones hemos visto andrillos fugitivos que se hacían pasar por cazadores de bonificaciones de otro estado. miró a Rick y luego cogió su cartera—. El registro cefálico —explicó—. estaba coronado por una serie de ornamentadas y barrocas agujas. —No —replicó Rick. No era Irán. Pero sé cuál será el resultado. con brusquedad. nariz fina y boca inexpresiva. El oficial de paisano le alcanzó una moneda de cincuenta céntimos y le indicó: —Ahí está el videófono —siguió a Rick con la mirada y continuó examinando el contenido de la cartera. Y también 612. señor? —Sí. ¿Prefiere hablar con ella y no con un abogado? —Llamaré a mi esposa —respondió Rick—.7 —dijo el sargento. Rick metió la moneda y llamó a su casa.. —Hola —dijo una cara de mujer que apareció en la pantalla. La nuestra y esta otra. atrajo a Rick. llenando un formulario... Pero es difícil creer que eso no hubiera ocurrido antes. 51 . Un hombre en traje de paisano se acercó a Rick Deckard con paso sereno y medido. veamos: hacerse pasar por policía. llevando a Rick hasta una pequeña mesa blanca donde un técnico manipulaba un equipo conocido—. —Sospechoso de homicidio —respondió el nombrado—.. ¿cómo no sabíamos nada? ¿Y por qué ellos no nos conocen? Dos agencias policiales paralelas. Siempre que esto realmente sea una institución policial. Escribía lentamente. con cierto aire de aburrimiento. No tiene sentido. jamás han estado en contacto. Ya me lo han hecho y no me importa repetirlo. —Son los cazadores de bonificaciones de California del Norte. Colgó y retornó lentamente al lado del funcionario. se dijo. se repetía. —No soy un androide —dijo Rick—. Puede aplicarme el test de Voigt-Kampff. Con filosofía empezó a reunir los objetos de valor que llevaba para entregarlos. ¿Puedo telefonear a mi esposa?— Está autorizado para hacer una sola llamada. —Venga aquí —ordenó Crams. Quizá los conocerá aquí. como pretende ser. Ella sintió dudas y nos llamó —Crams retrocedió un paso y agregó—: ¿Quiere usted ocuparse de él. señor Deckard? —El equipo necesario para el test de personalidad de Voigt-Kampff —respondió Rick—. Las preguntas que le hice a la señorita Luba Luft son el cuestionario corriente del test de Voigt-Kampff. —406.

. Pero éste no continuó estudiando a Rick con interés. Por ser ambos cazadores de bonificaciones. Estoy familiarizado con los procedimientos policiales. el próximo soy yo.. Rick Deckard. No puedo ofrecerle la oportunidad de llamar a un fiador. —No es una sensación agradable encontrar de repente que uno se cuenta entre las personas que debe retirar un cazador de bonificaciones. Su rostro inexpresivo no permitía que Rick adivinara sus pensamientos—. —Pero ¿cómo Gar? —dijo Phil Resch—. —Es nuestro método básico —respondió Rick—. ¿No ha oído hablar de él? —Conozco varios métodos de análisis de perfil aplicables a los androides.. —Lo sé —dijo secamente Rick—. Se abrió la puerta y entró un hombre alto. —Es posible. O lo que sea usted. También está Luba Luft. El único que empleamos normalmente.. y Polokov. ¿verdad? —reflexionó. los hábitos personales. En otros aspectos la descripción física. habló durante un tiempo. conviene que os conozcáis. Sin duda se trata de mí. o al menos ni él ni Garland.. Rick se sentó. Este cazador de bonificaciones o androide o lo que sea lo ha matado. Mientras apretaba la mano de Rick. señorita Luft. delgado. la dirección personal. Erróneamente afirma que mi profesión es la de vendedor de pólizas de seguro. para ver si hay algún motivo de. Garland carraspeó y tosió nerviosamente. porque su delito no es excarcelable. ¿Recuerda a Polokov? Ahora está muerto. Es usted. cuando se inicie el proceso. y el material que trae —Garland indicó la cartera de Rick mientras llenaba y encendía una pipa—. —Y hay más —continuó Garland—. gracias —soltó la tecla—.. como éste. la cantante de ópera. y el único que puede distinguir la nueva unidad cerebral Nexus-6. Y esas copias al carbón que tiene usted en la cartera —continuó Garland—. Según esa lista. Polokov. y el próximo caso que se le encomienda —alcanzó a Phil Resch el folio que Rick había estado examinando. 52 . es correcto. Finalmente. extendiéndosela—.. Siéntese —dijo Garland.. la edad. Me gustaría ver su lista antes de proseguir. dirigiéndose hacia el lado opuesto de un gran escritorio muy ordenado. por ahora. En el despacho. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿No ha tenido suerte? —preguntó éste—. Examínelo usted mismo —le extendió el folio a Rick. seguido por Rick. —¿Cree usted que yo podría figurar en la lista de él? —preguntó Rick. Garland había dicho la verdad. Rick lo miró y cogió su cartera..Philip K. Mi nombre es Garland —le tendió la mano y cambiaron un apretón—. Sus misiones como cazador. Me gustaría hablar más con usted —se dirigió a un pasillo lateral. Ese informe —señaló la copia al carbón— no me cita como inspector de policía. se volvió—. Ningún hombre. —Aquí está su cartera —dijo el oficial. —Phil Resch. que lo cogió y lo leyó. es mejor asegurarse y no dejar nada librado a la casualidad. no me importa cuál. Es esa especie de Santa Claus de la policía soviética. Pronto lo sabremos. y en este momento están haciendo el análisis de médula en el laboratorio. tironeando de su barba—. —He hablado con Polokov —recordó Phil Resch—. Puede hacer otra llamada.. Tenemos una política abierta en ese sentido. No me parece mala idea hacerle un análisis de médula. de rasgos duros. Mire las instrucciones que tiene. Rick examinó la hoja. Sin embargo. Venga a mi despacho. Phil Resch dijo: —¿En qué ciudad trabaja? Garland respondió por Rick: —En San Francisco. Phil Resch estará aquí dentro de un momento. ¿es un instrumento analítico para detectar androides? —echó una bocanada. —Este test de Voigt-Kampff a que usted se refiere. Deckard —oprimió una tecla en su intercomunicador y habló—: Envíeme a alguno de los cazadores de bonificaciones. con gafas de asta y una enmarañada barba a lo Van Dick. En un asunto crítico. Garland se puso de pie y presentó a Rick. En un momento las copias estuvieron desplegadas ante sus ojos. Está bien.

Desde que lo conocí. De otro modo este hombre. —Y ha pensado también en aplicarme el test a mí. Extremadamente cerebral. casi para sí mismo. Deckard. —Este hombre —dijo Garland—. —El análisis de médula revela que el señor Polokov era un robot humanoide —dijo la señorita French—. Luego se inclinó y tocó la tecla. Y si la Luft no hubiese logrado adelantarse. que funciona en el viejo cuartel de la calle Lombard. El arco reflejo que se produce en los ganglios superiores de la columna vertebral demora varios microsegundos más en el robot humanoide que en el sistema nervioso humano —se inclinó sobre el escritorio del inspector Garland y cogió un bloc de Papel. El entrevistado oprime un botón y se mide el tiempo transcurrido. calculador. ¿verdad? En la cara de Resch apareció una discreta sonrisa. en silencio. señor Deckard? —La respuesta empalica en varias situaciones sociales. es suficiente —Garland se sentó en su sillón mirando hacia la pared opuesta. Garland lo miró indignado. ¿Desea usted el informe detallado? —No. —Hm —imitó Garland. luego se encogió de hombros y guardó silencio. —A Luba Luft no la he visto nunca —continuó Resch—. Rick Deckard. aunque muy distintas—. en el que trazó un esbozo con un bolígrafo—.. podría afirmar que no ha matado a nadie. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué quiere decir? —preguntó Garland. en tono amargo y cortante. que se ha limitado a “retirar un androide”. Garland encaró a Phil Resch. —El nuestro es probablemente más sencillo —dijo Resch—. sino de seres humanos. No parecía temer a su superior. ¿Le hizo el test? —preguntó a Rick. Lo hacemos solamente para eliminar toda posible base legal del crimen. Por eso digo que un lugar así sería ideal para un androide emprendedor. —Hm —dijo Resch.. Por 53 . visiblemente fastidiado—. —Polokov me pareció un hombre muy frío —dijo Resch—. Resch preguntó: —¿Cuál es el fundamento del test de Voigt-Kampff. Y jamás habría existido. —¿Qué test emplea? —El de Voigt-Kampff. siempre quise aplicarle el test a Polokov. Pero siempre he creído que el lugar más seguro para un androide era una gran organización policial como la WPO. En su mayoría relacionadas con animales. No tiene una lista de androides. —¿Y a Polokov? —No tuve la posibilidad. Ya ha matado a uno. pero no pude obtener resultados concluyentes. enfadado. señorita French. Llamó a un policía que me detuvo. con la cara contraída de indignación. —Y supongo que tampoco la ha tenido para hacerle el test al inspector Garland —dijo Resch. Emplea un test del que nadie ha oído hablar. —Había empezado —respondió éste—. distante. alucinatoria. Parecía estar al borde de la apoplejía—. dice venir de una institución policial fantasmagórica.Philip K. —No lo conozco —tanto Resch como Garland parecían sumidos en rápidas y profundas reflexiones profesionales. ¿Eso es todo lo que se le ocurre? Una voz de mujer dijo por el intercomunicador: —Inspector Garland: ha llegado el informe del laboratorio acerca del cadáver del señor Polokov. probablemente la habría matado. Utilizamos una señal sonora o un flash luminoso. para venir luego a olisquear a mi alrededor. inexistente. o este androide. a pesar de la evidente furia de Garland. —Deberíamos enterarnos —dijo Resch. Empezó a responder. —Por supuesto que no —exclamó Garland. Poniéndose lentamente de pie. pero he oído sus grabaciones. —Díganos. pero no había un pretexto válido. —Muchos policías soviéticos son así —repuso Garland con irritación.

Estoy listo. 54 . —Pues se me ocurre que ahora debería usted reconsiderarlo —dijo Rick—. Rick dijo: —Puede aplicarme su test. ¿No es así. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? supuesto. me agradaría ponerlo a usted a prueba. Pero después de diez ensayos el resultado puede considerarse digno de confianza. Hubo un intervalo de silencio. inspector? —Así es —reconoció Garland—. si está de acuerdo. Y yo me he opuesto siempre por considerar que afectaría la moral del departamento. Luego. y de modo especial en el personal de alta graduación. hay que hacer varias medidas. Y como le ha ocurrido a usted en el caso de Polokov.Philip K. —Naturalmente —respondió Resch. mientras miraba a Garland—. el análisis de médula confirma ese resultado. Durante años he sostenido que el test del Arco Reflejo de Boneli debería ser aplicado rutinariamente al personal policial. Y naturalmente. porque ese tiempo varía tanto en el andrillo como en el ser humano. en vista del informe de su laboratorio acerca de Polokov.

—Escapar ya era un riesgo. tironeaba de su labio inferior—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 11 —Supongo que sí —dijo Garland. Pero no será así. esa cosa— guardó silencio. —Sí. Resch ordenará un análisis post-mortem de mi cuerpo. —Pero usted está dispuesto a correr el riesgo. y usted correrá tanto peligro como yo. Crams cometió el mismo error. —¿Y qué hará cuando lo sepa? —preguntó Rick. Deckard. Conocemos a los demás. —Está bien. un sistema cerrado separado del resto de San Francisco. ¿Cómo es que se llama? Test de Arco Reflejo de Boneli. donde ni siquiera se nos considera animales. no conseguí comunicación. Ya estaba cómodamente instalado en la WPO cuando nosotros llegamos. y por eso intervine —bajó el arma poco a poco. De otro modo no podría trabajar corno un cazador de bonificaciones. —Polokov estuvo a punto de liquidarme —observó Rick. Desde el punto de vista intelectual.. no lo sabe. —Cuando llamé a mi casa —dijo Rick—. matarse. —¿Acaso sabe cuál será? —preguntó Resch. Pero le advierto una cosa: no le gustará a usted el resultado del test. Y yo pedí un análisis que no tendría que haber pedido. —Resch es un maldito idiota —dijo Garland. Esta es una empresa homeostática. No creo que hubiera poseído el mismo modelo de unidad cerebral que nosotros. A veces alguna persona aislada llega hasta aquí. no para androides —Garland señaló la cartera de Rick—. pero ellos no nos conocen. buscó algo. Se quedó allá una semana más. Y también venir a la Tierra. la abrió y dijo—: Volveré en unos minutos. Sea como fuere. ¿Por qué? —Todas las líneas de videófono son internas. En otro grupo. como el que le han hecho a Polokov. Subiré a buscar el equipo del test de Boneli —se dirigió a la puerta. donde un gusano es más deseable que todos nosotros juntos —Garland. tenía algo especial. Aquí viene Phil Resch. o traemos a alguien. Señaló con el dedo al cazador de bonificaciones Phil Resch—. Tuve una intuición. Casi demasiado bueno. y sacó un tubo láser que hizo girar hasta que apuntó a Rick. El inspector Garland abrió el cajón derecho de su escritorio.Philip K. Sin duda ha sido así. por fin se encogió de hombros. y están conectadas con varios despachos dentro del edificio. Usted se encontraría en mejor posición si Resch lograra aprobar el test. Resch no. lo cerró y se puso la llave en el bolsillo. He oído decir que esas cosas ocurren cuando un androide posee una memoria sintética y cree que es un ser humano. Puede matar a cualquiera. Deckard. Especialmente desde que entró Crams con usted. humano o androide. Conozco a todos los demás sospechosos a quienes usted debía someter al test y retirar —hizo una pausa y continuó—: Todos vinimos de Marte en la misma nave. ¿no lo sabe? —No. El tubo láser no cambió de posición. —Hoy ha sido un mal día —dijo Garland—.. la guardó nuevamente en el cajón. sin el menor contacto con el nuestro. —No tengo la menor idea —respondió Garland—. —Realmente. Puede matarme. muy contento con su equipo Boneli portátil. O tal vez ésta ha sido manipulada o mejorada. Entonces el resultado sería predecible: para él yo sería un andrillo que es preciso retirar cuanto antes. —¿Qué demostrarán los tests? —preguntó Rick. 55 .. No tiene la menor idea. será interesante saberlo. de modo que era desconocida hasta para nosotros. mientras le ajustaban la memoria sintética. El —o mejor. ¿Sabe usted por qué me equivoqué? No sabía que Polokov era un androide. Debe de haber llegado antes. Desde luego. Y seguirá insistiendo en que usted y él mismo se sometan al. irritado.. como hicimos con usted. visiblemente sorprendido y algo disgustado. —Con absoluta seguridad —contestó el inspector Garland. Desapareció en el pasillo y la puerta se cerró. el resultado era muy bueno. Es una profesión para seres humanos. para protegernos —señaló convulsivamente la puerta—. —Eso no cambiará las cosas —dijo Rick—. o quizá lo mate a usted.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? ¿No es un encanto? Y sólo conseguirá destruir su propia vida. Cuando tenía problemas de conciencia con mi trabajo. —Lo que temo es que Garland tenga en el cuello una de esas piezas que advierten de la muerte —dijo Resch mientras esperaban—. ¿Qué le dijo mientras yo no estaba? —Que era un androide. Phil Resch soltó la tecla y dijo: —Voy a esposarlo. —El androide huye cuando el cazador de bonificaciones persigue —dijo Resch sin el más leve humor—. antes —respondió Rick—. Apareció Phil Resch con un objeto del que pendían cables. La mano derecha de Garland apuntó a Resch. Apretó la tecla correspondiente del intercomunicador y dijo—: El inspector Garland ordena que no se le pasen llamadas durante media hora. cerrando la puerta. En todas partes había policías uniformados. y alzó el cuerpo. poniéndose de pie—.. —Muy bien. Creo que se llama empatía. Tal vez debería decir ponerlo sobre aviso. la mía y posiblemente también la suya. —¿Nada más? —Que este edificio está infestado de androides. Y que usted —Rick se interrumpió. Supongo que a usted también le ocurre —dejó su arma. que cayó sobre su escritorio. será sólo mientras estamos en el edificio: cuando estemos en el coche aéreo quedará libre —extrajo unas esposas y las cerró sobre la muñeca de Rick y sobre la propia—. se inclinó y examinó con curiosidad el cuerpo del inspector—. Terminemos con esto —cuadró los hombros. Está realizando una tarea que no admite interrupciones. El ascensor llegó: varios hombres y mujeres de aire vagamente policial descendieron y se dirigieron ruidosamente por los pasillos a sus diversas ocupaciones sin prestar atención a Rick ni a Resch. —Tiene usted razón. si no se miraba de cerca. respiró hondo y abrió la puerta del despacho. Por supuesto. dirigido con una precisión que era fruto de años de adiestramiento. partió la cabeza de Garland. Iré directamente a la Opera.Philip K. Está bien. —Estuvo a punto de hacerlo —dijo Rick—. Me apuntó con un gran tubo láser utilitario. quien junto con Rick Deckard se dejó caer. —Deberíamos poner a Garland en su sillón —dijo Resch. 56 . yo tengo autoridad para salir cuando quiero. usted debería volver a la Opera y sorprender a Luba Luft antes que nadie de aquí tenga la oportunidad de ponerla sobre aviso. —No tuvo en cuenta que éste es mi trabajo —dijo Resch. Aparentemente carecemos de un don específico de los humanos. seleccionaba posibilidades y resolvía decir otra cosa— se daría cuenta en unos minutos. incluso llevando un prisionero —escuchó: no llegaba ningún ruido del exterior—. pero era usted quien le preocupaba. Y me sorprende que no lo haya matado a usted. y no yo. Puedo prever lo que se propone hacer un androide. Vamos ahora. ¿Los considera usted objetos? —Lo hacía. Mientras lo hacía. señor Resch. Esas cosas no valen de nada. —Los androides no parecen capaces de ampararse unos a otros en momentos difíciles. A propósito. —Eso hará difícil que usted y yo podamos salir de aquí. como tendría que haber —rozó cuidadosamente el cuerpo caído con la punta del pie—. El rayo láser. Resch disparó su tubo láser contra Garland. Creo que nadie ha oído nada.. Se abrió la puerta. —Aquí está —dijo. Su láser miniaturizado rodó de su mano. Pero —se encogió de hombros— la alarma ya debería de haber sonado. Y no hay micrófonos ni monitores. Naturalmente. ninguno prestó particular atención a Phil Resch ni a Rick mientras atravesaban el pasillo hacia el ascensor. mientras su mente calculaba. El cuerpo resbaló del sillón y cayó de lado al suelo pesadamente. Lo colocó ante el escritorio en una postura razonablemente natural. Me preservaba pensando que eran objetos. Luego se inclinó y conectó el aparato. suponiendo que usted pueda sacarme de aquí. Pero ya no es necesario. Es notable la capacidad psiónica que se desarrolla con este trabajo: yo sabía que estaba decidido a disparar antes de abrir la puerta.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que su departamento policial me aceptaría? —preguntó Resch mientras las puertas del ascensor se cerraban y ambos quedaban aislados. Con cautela. llegaron juntos. hace ya tres años. —Entonces en algún momento existió un Garland auténtico —respondió Phil Resch—.. cuando vuelvo del trabajo. Durante tres años he estado trabajando a las órdenes de un androide. Las puertas se abrieron. a la Tierra. algún hecho que yo ignoro. Y sin embargo. una ardilla.Philip K. Enterarse de que es usted lo que para nosotros dos es una abominación. debo pensar que me han colocado un sistema de falsa memoria. que fue reemplazado —su rostro delgado se torció. Garland es mi jefe desde el comienzo. —No logro recobrarme —dijo Phil Resch—. Señor Resch: usted es un androide. ¿Cómo no tuve una sospecha y no hice algo antes? —Quizá no haya sido tanto tiempo. sino unos pocos meses. el método se ha revelado ineficaz en los seres humanos. Deckard. —Podemos ocuparnos de eso más tarde —respondió evasivamente Rick. —No quiere hacerlo. Me parece imposible. —Por lo que él me dijo. Su atención estaba centrada en una serie de reflexiones cada vez más sombrías. —Supongo que las ardillas no son muy inteligentes —dijo Rick. pero la ardilla siempre está en el mismo lugar. Después de retirar a Luba Luft querría que usted. que no hacerlo era cruel y poco ético. 57 . Al frente se encontraba el mínimo aeropuerto del departamento policial. Continuaron el viaje en silencio. Deberíamos atender a eso antes que nada. la dejo en libertad en mi piso y ella corre por todas partes. conducía impulsado por sus reflejos. y que mi idea de tres años con Garland es un recuerdo impreso —su cara estaba convulsionada por el creciente sufrimiento—. no un seudoanimal sino uno verdadero. y ésta es su recompensa. Pero sólo a los androides les ponen memorias sintéticas. —No es solamente una falsa memoria —dijo Resch—. Después de todo. Y eso no fue hace tres años. Tiene una rueda en la jaula. ¿verdad? —Phil Resch lo miró con perspicacia—. preocupado. me he quedado sin trabajo. Oprimió el botón del terrado y el ascensor subió silenciosamente—. y la rueda gira. Yo solo jamás podría. la esencia misma de lo que nos hemos comprometido a destruir. Deckard —dijo de repente—. Tal vez se han infiltrado recientemente. Y por la noche. a Buffy eso le gusta. —Este es mi coche —dijo Phil Resch abriendo la puerta y urgiendo a Rick a entrar. Rick respondió: —No veo inconveniente. Usted sabe —su voz ronca y atormentada estalló—: Que me aplique el test de Boneli o el de empatía.. Yo tengo un animal. —Han estado aquí todo el tiempo. Sentado ante los mandos encendió el motor y un momento más tarde se elevaban con dirección al norte. El ascensor se detuvo. Pienso que usted sabe cuál será el resultado. Algo le ha dicho Garland. hacia la Opera. —Va a ser difícil incluso para los dos juntos resolver el caso de Luba Luft. en grupo. Me saca de este lugar. ¿Alguna vez ha visto correr una ardilla dentro de una rueda? Corre y corre. Y quiero a esa ardilla. Tengo necesidad de saber. para decir lo menos. Resch. esforzándose por comprender—. La única presencia era la de los coches aéreos aparcados. Todas las mañanas le doy de comer y limpio su jaula. aunque ya tenemos dos cazadores de bonificaciones —y pensó que debería decírselo. —Escuche. En caso contrario.

después de lo sucedido con Garland. Por lo que sé. —Se me ocurre que así deben sentirse los androides —dijo Phil Resch. como si ya hubiera empezado a pudrirse. Phil Resch. visibles en la pintura. O el hombre —o la cosa— que iba a su lado. suele fallar. un tramoyista. del grito de la criatura—. que apretaba sus manos horrorizadas contra sus oídos. El andrillo es incapaz de mantener al animal con vida. leyendo la tarjeta colocada debajo de la pintura. los ecos del grito. Ambos avanzaron hacia ella a paso mesurado. La voz aguda de la maestra se escuchaba por todas las salas. excepto los reptiles y los insectos. Yo no me siento así. La criatura estaba de pie en un puente. que mantuvieran un aire trivial. —También hay un grabado con este tema —observó Rick. y Phil Resch abandonó sus oscuros pensamientos y defensas. pensó Rick. mostrando su carnet policial. Muy pronto se encontraron vagando entre pinturas y grabados. Phil Resch dijo: —¿Qué quiere usted apostar? Seguro que ha huido. —Tal vez —respondió Rick.. Por alguna razón oscura Rick sentía la necesidad de ser brutalmente sincero. Le expresaba así que se había apoderado de ella. Luba Luft sostenía un catálogo impreso. Los animales exigen un ambiente de cariño. Llegaron al museo. y que no le era preciso esforzarse para detenerla. Del otro lado. 58 . —Allí está Luba Luft —Rick la señaló. El hombre. y que la señorita Luft se había marchado. cuando lo reconoció. estaba encerrado dentro de su propio aullido.. y no había nadie más. Se interrumpió porque varias personas se acercaban a ver el cuadro. Era vital. tomándose su tiempo. a los seres humanos inconscientes de la presencia de androides. lo examinó. Quizás había empezado a prepararse para la tarea que le esperaba. Pero Luba Luft termina hoy. —No está en venta —Luba Luft lo miró distraída. Phil Resch se detuvo ante un cuadro al óleo. Su mirada se torno opaca y los colores abandonaron su rostro. como si su vida se hubiese retirado a un recóndito lugar en su interior. como si nada. dejando su cuerpo abandonado a la ruina. y un chaleco dorado y pintado. los androides tenían y cuidaban animales. con las manos unidas y expresión de asombro y de un pánico nuevo y creciente. que debería tener un andrillo. Las olas encrespadas de su dolor. Pero es muy raro. con la boca abierta en un vasto grito mudo. Había que proteger a cualquier precio. —En dos casos que he conocido. ocupaban el espacio que la rodeaba. —¿Y una ardilla necesita una atmósfera de amor? Porque Buffy está espléndida y lustrosa como una nutria. —¿Quiere que se la compre? —le preguntó Rick a Luba Luft. mostraba a una criatura pelada y oprimida. cogiéndole suavemente el brazo. el dibujo de una jovencita sentada al borde de una cama. o la mujer. vestía unos brillantes pantalones que se afinaban hacia los tobillos. Mientras ambos caminaban por la acera hacia el museo. Dijo que deseaba ver la exposición de Edvard Munch. Parecía absorta en un cuadro. incluso el de perder la presa. y la figura. Aislada por el grito o a pesar de él. —¿Ha visto alguna vez un andrillo que tuviera un animal? —preguntó Phil Resch. y Rick pensó: Esa es la voz. averiguaron en qué piso estaba la exposición de Munch y subieron. luego intensamente. —¿Dijo adonde pensaba ir? —preguntó Phil Resch. Gritaba a solas. La peino día por medio. —Fue al museo. No la encontraremos.Philip K. Resch no pensaba correr riesgos. con una cabeza semejante a una pera invertida. El hombre. que adoptó un tono cadavérico. y trazó en el aire los ecos. por lo tanto quizá no sea un. incluso un grupo de escolares. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 12 En la Opera les informaron que el ensayo había terminado. Se cubría los oídos para protegerse de su propia voz. que termina mañana. Y no las de Rachael Rosen o Luba Luft. en todo caso. Había mucha gente. Phil Resch le apoyó en el hombro una mano en la que resaltaba el bulto de un tubo láser.

Tal como él mismo había dicho. la de la chica sentada en la cama.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Señorita Luft —respondió Rick—. Después de una pausa. rodeada de gente. pero cuando Resch bajó su arma perforó silenciosamente un pequeño 59 . caía. en grupo. Usted no es humano. mi vida ha consistido en imitar a los seres humanos. La verdad es que no me gustan los androides... —Yo lo compraré —respondió Rick. es aparentemente el centro orgánico que utiliza su grupo para mantenerse en contacto.. El verdadero encuentro. se dirigieron hacia el ascensor. mientras Luba Luft. pero tampoco se resistía de un modo activo. ocurriría en el coche. señor. Los tres. como su jefe.. Hay algo misterioso y conmovedor en los seres humanos. éste es el señor Resch. —El departamento policial adonde usted llamó —explicó Phil Resch— y que funciona en un edificio de la calle Mission. —dijo Phil Resch. en situaciones graves. La energía artificial que los animaba declinaba cuando se les exigía demasiado. Veinticinco dólares. Retírela. junto a los ascensores. Resch. —Ha admitido que es una androide —dijo Resch—.. que siguió en la mano de Resch. tratando de asemejarme a lo que considero una forma de vida superior. ¿Conocía usted al inspector Garland? Me dijo que habían venido juntos en la misma nave. Luba se detuvo. El test de Boneli. pero Resch retrocedió y lo evitó. Está bien —agregó—. sin pensar por el momento en Phil Resch. el deseo innato de pasar inadvertidos. Luba Luft no se movía por su propia voluntad. Rick se preparó. Vamos. quien se desplazó en el pequeño ascensor para eludirlo. Déme eso mismo? ¿ dijo Rick. imaginando que tenía sus impulsos y pensamientos. Trató de cogerle la mano. en hacer lo que hacen las mujeres humanas. Y hasta se sienten suficientemente confiados para contratar a un cazador de bonificaciones humano. Al final del pasillo. Luba Luft probablemente no intentaría nada. El rayo erró. buscando algo en su abrigo. —No puedo tolerarlo —dijo Phil Resch. tratando de apoderarse del tubo láser. Cómpreme una reproducción de la obra que estaba mirando cuando me encontraron. pues en otros. En el museo. Allí era posible que se liberara violentamente de sus inhibiciones. —Se lo agradezco mucho —dijo Luba mientras entraban en el ascensor—. y con la atención concentrada exclusivamente en Luba Luft—.. . y una vez más parecía vivir. Demuéstrele así que ella ha dicho la verdad —se interrumpió al advertir que Resch pensaba realmente hacerlo—. Los androides tenían. recordó Rick. ya habría que ocuparse de eso a su tiempo. El policía que me arrestó es un androide. sin duda el último para ella. con la quijada prominente y el pelo gris sujeto por una redecilla. —¿Tiene una reproducción de Pubertad. No tenemos por qué esperar.. No más que yo: también es un androide. —Mi sueldo no alcanza para. al menos momentáneamente—. cogiendo el hermoso volumen satinado—. A usted. En algunos casos. —Lo llevaré. —No —dijo Rick. donde nadie pudiera verla. en un gesto de frenético terror. ¿no le ocurre lo No trata de. mátela.. el color había retornado a su rostro. Es evidente. —¿Usted? —dijo Luba Luft—. Desde que llegué de Marte. giraba.. una mujer de mediana edad. trataba de apartarse. Hubo una pausa y Phil Resch dijo en voz grave y controlada: —Ya nos ocuparemos de eso a su debido tiempo —luego se dirigió a Rick—. Llevémosla a mi coche. había un pequeño puesto donde vendían copias y libros de arte. —Un momento —le dijo a Rick. Rick se dirigió a la vendedora. Rick había visto esto en otros androides.Philip K. en parte.. Pagó a la mujer y dio el libro a Luba—. esa energía estallaba con furia.Espere! Phil Resch disparó. Un androide jamás habría hecho eso —miró glacialmente a Phil Resch—. —Pero retirarla sólo porque lo ha agredido. le presento a la célebre cantante de ópera Luba Luft. A él no se le habría ocurrido —su mirada era de verdadera hostilidad y aversión—. Parecía resignada. de Munch? —Sólo en el libro de la obra completa —respondió la vendedora. Phil Resch. como él sabía. con Luba en el centro.

. Así que legalmente no puedo perseguirlo. viendo que Phil Resch lo miraba aún más asombrado y con la cabeza ladeada. Y la remató con su propio tubo láser. no es razonable. Quizá Garland haya mentido. Llamaré a un patrullero para que lleven el cuerpo al laboratorio. Me había olvidado. Sería mucho mejor. una memoria falsa no puede ser tan buena. ¿Y mi ardilla? —Sí. El cuerpo cayó hacia adelante. Cuando lleguemos a su coche le haré el test de Boneli o el de Voigt-Kampff. como Garland. Pese a no estar incluido en mi lista —con manos templorosas abrió su cartera. Ellos están en nuestro planeta. En todo caso reivindicaré el retiro de Garland y el de Luba Luft. Ni siquiera se estremeció. 60 . boca abajo. Para que estuviéramos como ahora. qué? —Cualquier cosa. criminales que se disfrazan de. —Pueden emplear androides. Y usted tiene razón acerca de Luba Luft: no debí de haber perdido la serenidad. No comprendo. El ascensor había llegado a la planta baja y las puertas se abrieron—. Y Polokov. con Luba —buscó una cabina. —Si soy un andrillo y usted me mata —dijo Phil Resch—. Es una tontería permitir que algo nos distancie. y aún no he terminado. Recuerde que si yo no lo hubiera sacado del departamento policial de la calle Mission. No poseen cosa alguna. eso es natural en un cazador de bonificaciones. No comprendo cómo un don semejante puede ser un riesgo para la sociedad. —Podría haberse quedado con el libro —dijo Resch—. tendríamos que haber retirado a Luba Luft de todas maneras. son extranjeros ilegales. no usted —dijo Phil Resch—. y entonces veremos. su ardilla. —Pues. Y a Luba también le disparé. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? agujero en el estómago de la cantante. —¿Está seguro de que soy un androide? ¿Es eso realmente lo que Garland le dijo? —Eso es lo que Garland me dijo. Tal vez usted reacciona del mismo modo. Yo creo que lo ha hecho. Pero no era su don.Philip K. puede quedarse con mi ardilla. entró.. Y no habría tenido tiempo de mirar el libro que usted le regaló. —Pero alguien tiene que hacer esto.. Me iré a Marte. De modo que no puedo marcharme ahora. con un documento firmado. Seguros. puso una moneda con las manos temblorosas y marcó el número. —¿Para hacer. aplíqueme el test de Boneli. Sí —afirmó—. —¿Cree usted que los androides tienen alma? —interrumpió Rick. pensó Rick. Luba empezó a gritar. Luba era una cantante maravillosa. Había sido una cantante maravillosa. Le harán el análisis de médula. Sólo media hora. según el informe.. no está. Eso fue un despilfarro. se dijo después de llamar. —Pero a Garland lo maté yo. Esto es una locura. Recuerde que han matado a seres humanos para escapar. No. agazapada contra la pared del ascensor. por eso hizo que fuera a su despacho... Y que no debió destruir. Luego continuó—: Puedo permitirme comprar ese libro. —Es necesario.. El representa la misma amenaza y por las mismas razones. O quizás.. todo el planeta podía disfrutar de sus dotes. O emigraré. en montón. la gente que esperaba el ascensor se reunía curiosa en torno de Phil Resch y del cuerpo de Luba Luft. lo habrían matado. —Quizá mentía —observó Phil Resch—. —De policías —dijo Rick—. Como la chica del dibujo. Debo ser demasiado sensitivo. he hecho demasiado. Hoy he ganado tres mil dólares. era ella misma el riesgo. Mientras tanto.. Por otra parte. De cazadores de bonificaciones. Usted simplemente estaba allí. y buscó en las arrugadas copias al carbón—.. Como Phil Resch. Por eso me llamó Garland. —Pero no podrá cobrar el dinero. Para separarnos. Le ha costado. Yo ya no puedo. Quédese aquí. —Los andrillos no pueden dejar nada en herencia. —Entonces quédesela —dijo Resch. —Abandonaré este oficio —dijo Rick. ni en su departamento policial ni en el nuestro. ¿no estuvo a punto de matarlo? ¿Y Luba Luft? Estamos actuando para defendernos. —Quizás acepte —respondió Rick.. concluyó Rick. media hora más tarde. Se la dejaré en herencia.

sorprendido—. —No puedo. incapaz de hallar palabras. Volvió con Resch a la Opera. se abrió paso entre la gente hasta el ascensor. los androides lo hacen. la manera en que mató a Luba. No es posible. —Es indolora. manera —protestó Rick. Alguien la había cubierto con un abrigo. —Le daré mi tubo láser —dijo Resch—. respuesta de titubeo. el nervio vago no puede actuar automáticamente. Y es ahora. —Pero. —Por Dios —dijo Rick—. El estaba a un lado. —¿Y cómo se mataría? —preguntó Rick. yo me encargaré de hacerlo —repuso Phil Resch—. Póngaselo en la mejilla. Trate de no mover la pupila. —Veo una estructura. ¿Cuántas preguntas tiene que hacer para obtener resultados? —Seis o siete —le dio el disco adhesivo a Phil Resch—. Debe quedar enfocada en el ojo. ¿Le gustaba de verdad el dibujo de Munch que Luba Luft estaba mirando? —preguntó—. Así no tendrá que preocuparse por mis reacciones. Ahora podemos irnos.. —Y además. Pero usted no mide la dilatación. morir de esa. —Espero de todo corazón que sea usted un androide —dijo Rick. —Pubertad es una obra de 1894 —respondió brevemente Rick—. Sólo a las preguntas. —¿Me dirá la verdad? —preguntó Phil Resch—. —En los androides. de verdad —dijo Phil Resch. Ese no es figurativo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Salió de la cabina. quien la aceptó... —Complicado —observó Phil Resch—. Es lo que llamamos. tratando de acomodarse. el del hombre que se cubría las orejas y gritaba. —Sí. ni por su seguridad personal —entregó el arma a Rick... no trata de —ya sé por qué—. Pero no podía—. conviene tenerlo en cuenta. Finalmente.. por ejemplo. tendría que confiar en él para interpretar los datos. pensó Rick. pensó él. Usted no mata como yo. ¿Se matará? A veces. En esa época sólo se conocía el realismo. Es decir. Usted sólo tendrá que hacerme el test. Dos policías descendieron. en cuyo terrado se encontraba el coche aéreo. Si tuviera un pretexto me mataría a mí. La manera en que mató a Garland. Subieron al terrado de la Opera y al coche aéreo de Phil Resch. —Movimientos reflejos —dijo Resch—.. vieron la multitud reunida y se abrieron camino. no creo que lo necesite. cuando le salvé la vida. ¿me lo dirá? —Por supuesto. Rick hizo un gesto vago. no tiene en cuenta la reacción a un estímulo físico. fumando vigorosamente un pequeño cigarro gris. repentinamente. No era el de Resch. No sé cómo se hace el cómputo —en verdad. Rick abrió su cartera y empezó a preparar su equipo. donde estaban Phil y la figura caída de la muchacha.. Llegó un patrullero.. lo único que necesita es un pretexto. como en los seres humanos. no me odiaba en la calle Mission. —Conteniendo la respiración. A mí no me interesa el realismo en el arte. Uno de ellos reconoció y saludó a Rick. y cambió de posición en su asiento. nuestra tarea aquí está terminada. Y esta luz —dirigió el haz—. ¿No se lo enseñaron durante su instrucción? Yo lo aprendí hace años. Y eso estaba fuera de la cuestión. Si soy un androide. —Porque realmente quiero saberlo. 61 . Debo saberlo —Phil Resch volvió a encender su cigarro. ya sentado ante los mandos. Me gusta Picasso y. —Me odia. A usted le gusta matar. cerrando la puerta. —Me gustaría que empleara el test de Boneli —dijo Resch. —Pero el otro.. Que quede firme. ¿Qué tiene de particular? —Es. Me pregunto qué hará si fracasa en el test de Boneli. Por eso le gustó la posibilidad de que Garland fuera un androide: así podía matarlo.Philip K. Era una situación extraña.

las agujas de ambos medidores temblaban—. un androide era una máquina inteligente. —Ya se imaginará usted el resultado —observó calmosamente Phil Resch—. Usted me leerá el registro de las agujas. y dispuso el haz de luz de modo que cayera sobre su ojo—... El test estaba en marcha. —Hable todo lo que quiera —repuso Rick. —se interrumpió—.. Hasta la muerte.. —Muy bien. Luego reunió su equipo y lo metió de nuevo en la cartera. pero no hace al test. No tendré en cuenta el tiempo transcurrido..Philip K. sólo me interesa la magnitud. Usted. Se refiere a sus sentimientos hacia los androides. —No hay respuesta notable —dijo Phil Resch. Eligió de memoria una pregunta para comenzar. Deseaba distanciarnos. si eso le agrada. —No podríamos defendemos. A él no le importaba. El tiempo de reacción es un factor. alguien lo mata.. Está bien. se quitó el disco adhesivo y apagó el haz de luz—. No tenía aire de simulación.0 respectivamente. Igual que para su conciencia..0 y 6. Aproximadamente la misma que muestran los seres humanos ante la mayoría de las preguntas. Los modelos Nexus-6. somos la barrera que los mantiene apartados. Perdone que hable demasiado. Sólo la medida. Puede devolverme el arma —extendió la mano con la palma hacia arriba. sin aviso. En algún momento. como usted dijo —se sentía física y psicológicamente agotado. —se interrumpió al advertir que Rick volvía a extraer su equipo—. Y sin embargo. —¿Ha logrado establecer una ideología que me incluya como miembro de la especie humana? —preguntó Resch. Es obvio. como hacemos con los animales. observaba una diferencia en Phil Resch. Pero como no lo creo. Luba Luft parecía auténticamente viva.. le sugiero que empiece a definir una ideología capaz de justificar que. —Rick dijo en voz alta: —Desciendo en un ascensor con un androide que he capturado. para su mente. Todo estaba en orden.. Si no fuera así. —Quiero formularme una pregunta a mí mismo —dijo Rick—. Rick permaneció un momento en silencio.3 —Rick continuó: —Un androide hembra. recuperará usted la fe en la raza humana. y todos los cazadores de bonificaciones estamos entre los Nexus-6 y la humanidad.8 y la derecha 3. —Por supuesto que no hace al test. Pero no la amplitud inicial: eso está fuera de control consciente. —Ahora están en 4. con absoluto y crispado alivio—. —La primera pregunta —dijo Rick.. Al concluir. Adelante. caerían sobre nosotros y nos aplastarían.. Es una respuesta claramente empática. —Si soy un androide —continuó Phil Resch. Creí que el test había terminado. se dijo. así que conteste lo antes que pueda. Además. ¿Empatía hacia un aparato artificial? ¿Hacia algo que meramente pretende estar vivo? Sin embargo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que podría controlarla? —No. estoy nervioso. Rick. De repente. yo.. —¿Qué indican las agujas? —La izquierda 2. y sentía instintivamente que él tenía razón. con la única excepción de las más exageradas. las que se refieren 62 . Nunca había sentido empatía hacia los androides que mataba. —Hay un defecto en su capacidad empática —dijo Rick—. Si incluyéramos a los androides entre los objetos de identificación empalica. —Es bastante significativo —dijo Rick.. podría ser. ¿Está preparado? Mire los medidores. —Puedo leer el resultado en su cara —dijo Phil Resch. Suponía que. —Es evidente que tenía usted razón acerca de los motivos de Garland —dijo Rick—. —Tal vez deberíamos incluirlo —jamás había pensado en ello anteriormente. yo puedo interpretarla —colocó el disco adhesivo en su mejilla..

yo estaba entre dos criaturas.Philip K. se dijo Rick. Deckard —dijo Phil Resch. Es un buen cazador de bonificaciones. No tendría que matarla. Me han enseñado que es un problema básico para los cazadores de bonificaciones. No se preocupe: curará. habría podido matarlo sin la menor emoción. Naturalmente. es sexo. Estaba en juego la diferencia entre los verdaderos seres humanos y los objetos humanoides.. Deckard. se dijo Rick. me he equivocado. una humana y otra androide. Lo cierto es que jamás le había ocurrido. Es posible que sea una anomalía vinculada con mis sentimientos. —Si es amor a una mujer. quizá no vuelva a ocurrir.. especialmente después de la muerte de Luba. y no de sexo? —El amor es un nombre del sexo. uno. No por todos. por ejemplo.. y sentirse físicamente atraído después. Ni con Polokov. o a una imitación androide. Yo también he sentido eso en cierta ocasión. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a pieles humanas usadas como adorno. Sólo que en esta ocasión ha invertido usted el orden. —¿Qué es esto? —preguntó Rick. —Que me acueste con ella primero. Pero en el ascensor del museo. siempre con su sonrisa dura. Y si Phil Resch hubiese sido un androide. o dos —por Luba Luft. Muchas variaciones de la sexualidad no lo son. Lo que quería era irse a la cama con un tipo femenino de androide. desde luego. o a la música. Rick lo miró. ¿No sabe. por ejemplo. sino específicamente por. al menos conscientemente.. Despierte y enfréntese con usted mismo. Su actitud lo demuestra. No hay nada de antinatural ni de inhumano en las reacciones de Phil Resch. Pero. o estar presente cuando la mataban. ni con Garland. A lo que debo sentir... —Sexo —respondió Phil Resch. O de la voz de Luba. y que exponen situaciones verdaderamente patológicas. Deckard. Y la gente las practica igual. que los hombres de las colonias suelen tener amantes androides? —Eso no es legal —replicó Rick. —¿Y si se trata de amor. por ejemplo. ¿Nunca le había ocurrido antes? —Phil Resch rió—. —¿Sexo? —Luba Luft era físicamente atractiva. Me pregunto si algún ser humano ha experimentado esto con un androide. —Está en un aprieto.. Ni más ni menos. —Y la mate después —dijo lacónicamente Phil Resch. Trate de que sea al revés. 63 . En definitiva. —Por supuesto que no. —Como el amor al país —insistió Rick—. a lo que estoy acostumbrado a experimentar. Y mis sentimientos eran exactamente opuestos a lo previsto. acerca de La flauta mágica. Parecía divertido. cuando acababa de iniciarme en el oficio. o de su profesión. ¿lo soy yo? Por primera vez en su vida empezaba a dudarlo. se dijo.. El problema soy yo. —Y eso.. ¿qué significa? —Soy capaz de sentir empatía por ciertos androides —respondió—. que conocía las normas al respecto.

La puerta se entreabrió un poco. lleno de desperdicios.. pero ahora los cazadores de bonificaciones han tenido tiempo de iniciar su tarea. Además. Incluso los míos. Sus facciones parecían vaciadas en concreto y la alegría se desvaneció. estarán muertos —fue hacia la ventana. —Tengo amigos —en su voz surgió una súbita autoridad. R. Isidore —dijo. Lo normal. Está mucho peor que cuando la vi más temprano. con las manos metidas en los bolsillos de su falda pesada y bastante anticuada—. —No tiene amigos. con la nueva autoridad que había adquirido recientemente merced al videófono del señor Sloat—. Algún día se lo diré —alzó la mirada—. En esos raros productos había invertido dos semanas de salario. Era suficiente para empezar. fue reemplazada por una letal amargura. crujiendo. que se mecían cuando aceleraba o frenaba con su coche aéreo. para concentrarse en los valiosos objetos que llevaba: la bolsa y la botella. Pris respondió: —No puedo apreciar esto. que había pedido adelantadas al señor Sloat. queso blando y maloliente. su voz iba tornándose aún más gastada. —Parece usted diferente —dijo—. como si sus reservas de energía se hubieran terminado. Cuando el ascensor llegó. mientras su corazón latía locamente. le deprimió como de costumbre. ha sido usted muy amable. quizá todos.Philip K. debajo del asiento. Me pregunto si todavía estará allí. —¿Por qué? —Oh —se encogió de hombros. —Igual puede hablar —sin embargo. Tal vez sea la única sobreviviente de nosotros ocho. Había pasado por una tienda de mercado negro. John R. Y al ver lo que él traía. la voz era clara. Maldición. sin venderla pese a las ventajosas ofertas recibidas para el caso de que alguna vez apareciese una chica.. Isidore atravesaba el cielo de la tarde mientras retornaba a su casa. 64 . —¿Qué ocurre? —preguntó Isidore. dejó escapar una exclamación. Ahora me gustaría que se marchara. pensó Isidore. Como esa tarde estaba nervioso. había una botella de Chablis. —Quien le habla es J. Recobró la energía—. no estoy de ánimos para ver a nadie —se movió hacia la puerta de la sala de modo casual. A su lado en el asiento había una bolsa llena de cosas deliciosas como queso de soja. —Yo sé qué le ocurre —dijo él. Y su tono asustado era sin embargo agudo como una navaja. y temblando de miedo cada vez que creía oír pasos en el pasillo. —¿Sí? —abrió la puerta. En tono monocorde. Llamó a su puerta golpeando con el borde de la botella de vino. y eso es porque. Más adulto. mirando al Amigo Buster en la TV. conducía algo erráticamente. y pienso que podríamos organizar juntos una cena bastante razonable. donde no podía rodar ni romperse. se dijo. seca y estéril. Traigo algunas cosas buenas. para no resbalar y precipitarse en un abismo económico. De modo que algunos de ellos. melocotones maduros. dejó la puerta suficientemente abierta para que él pudiera entrar. arrastraba los pies y parecía agotada. No había luces en el interior. El terrado de su edificio. miró la oscuridad y las pocas luces diseminadas aquí y allá—. Isidore la había tenido guardada en un depósito de seguridad del Bank of América. desierto. Lo cual no había ocurrido hasta el momento.. De cualquier modo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 13 Como un arco de puro fuego. —¿Quién es? —a pesar de que la puerta la amortiguaba. Pris examinó el oscuro pasillo. Pris Stratton.. Siete. Y su coche recientemente reparado tosía y trastabillaba como antes de enviarlo a componer. En ese viejo piso de kippel. Mientras descendía y entraba en el ascensor limitó su visión periférica. O al menos los tenía. Si me permite usted pasar. El olor de los melocotones y el queso fluctuaba en el interior del coche y llenaba de placer su nariz. no bajó hasta su piso sino al nivel inferior donde residía ahora la nueva ocupante. casi de inmediato. En su rostro se encendió una traviesa y exuberante alegría que. Dejó bolsa y botella en la cocina y regresó deprisa al lado de la chica. —He tenido que realizar algunos asuntos de rutina durante mis horas de trabajo.

boles. a Garland. Pero si los cazadores de bonificaciones han cogido a los demás. se detuvo a su lado y le pasó el brazo por la cintura sorpresivamente.Philip K. Al diablo con todo —agregó Pris. le contaré. Quizá sea una especial—. Antes se comía con salsa de carne. Un cazador de bonificaciones es un asesino profesional al que se le da una lista de personas que debe matar. a Hasking y a Roy Baty —se interrumpió—. lo tiene.. y repartió los melocotones. apartándose de él y empezando a caminar lentamente. Obviamente era muy importante para ella tener alguien con quien conversar. Isidore hizo agitadamente un gesto. el tufu. el queso. —Nos conocíamos antes del viaje. ¿No puede llamar a la policía? —No. sin uso desde hacía largo tiempo. —Sí. J. a matarla? —estaba comprendiendo por qué la chica se mostraba tan reservada—. y cogió delicadamente con sus largos dedos una tajada mórbida y resbalosa de color entre naranja y rosado. Por eso se delatan —se acercó a Isidore. Se supone que la gente lo ignora. —¿Y la están siguiendo? ¿Alguien puede venir aquí.. una psicótica con delirios de persecución. que se mantiene bajo para que el hombre tenga un incentivo. —Y las únicas personas que usted conoce en la Tierra —dijo Isidore—. Se le paga una suma: tengo entendido que la tarifa corriente es de mil dólares por cada una. Isidore. El abrió la botella de Chablis. ya nada me importa.. —Está hecho de soja. Por ejemplo. Por eso he podido conocer a los androides —su voz temblaba. Empezó a lavarlos en el fregadero dejando correr el agua caliente coloreada por la herrumbre.. Daño cerebral provocado por el polvo radiactivo. —¿Y cuando esté en su trabajo? —Pediré vacaciones. blancos. No concuerda con la actual ética merceriana —señaló—. quiere decir. hasta que se aclaró. John Donne. él es farmacéutico y ella se ocupa de cremas y cosméticos. Le gusta hacer lo que hace. R. —Muchas gracias. —¿Con qué? —la muchacha sonrió suavemente. continuó en la repartición de los alimentos—. Roy e Irmgard Baty. "ningún hombre es una isla". frías lágrimas bajaban por sus mejillas y caían sobre su pecho. pero logró continuar. Todas las vidas son una. —¿Está usted segura? —preguntó Isidore. como dijo Shakespeare una vez. ¿Por qué no he recibido noticias de ellos1 —dejó escapar una furiosa maldición. de modo que recibe también un salario... parejos. Yo los atacaré primero — dijo. mostrando sus dientes suaves. Y normalmente trabaja para el ayuntamiento.. —Eso no es posible —respondió Isidore. Me gustaría tener un poco de. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué es un cazador de bonificaciones? —Ah. Jamás había oído hablar de una cosa semejante. Quiero un poco de melocotón —dijo. donde no hay nadie. a pasos medidos. oprimiéndose contra él por un segundo—. Como Isidore no sabía qué hacer. Las 65 . de que tiene un incentivo? Pues sí. Si ellos han muerto. —¿Qué es eso? —dijo ella. ruborizado—. a Luba. a Max Polokov. Nosotros vivíamos en Marte. por la habitación. el Amigo Buster nunca lo había mencionado—. son sus amigos inmigrantes. sí. Roy Baty e Irmgard tenían una farmacia. No es difícil cuando uno vive aquí. Son mis mejores amigos. La policía no patrulla y se supone que todo el mundo debe defenderse solo. vasos polvorientos. En la cocina. —No. —se interrumpió. Pris apareció y se acercó a la mesa. —Es lo peor que he oído decir. —Esos son los errores que cometen los androides —murmuró Pris—. ¿. Mientras se la comía empezó a llorar. Isidore encontró fuentes. No me extraña que tenga miedo y que no desee ver a nadie —pero pensó: debe ser una alucinada. —Conseguiré una licencia para usar un rayo láser. señalando.. vivíamos todos cerca de Nueva Nueva York.

—Es la primera botella que veo en tres años. Pero esto no es nada: todo Marte es un lugar solitario. se roba en las bibliotecas de la Tierra y se envía por cohete automático a Marte. —Y leer eso.? —Los escritores sabían. Y conocí entonces a Horst Hartman. tomaba las drogas que me daba Roy.. ¿no son una compañía? He oído un anuncio. Usted piensa que yo sufro porque me siento sola. —Y los androides. uno siente esa terrible vejez en las mismas piedras. las leemos antes de venderlas —cada vez le entusiasmaba más el tema—. —Cruzaban el planeta en todas direcciones —siguió Pris—. Una fortuna. las bibliotecas están repletas. y más adelante. sea como fuere. a Marte. ¿no hace que uno se sienta peor? —preguntó Isidore.Philip K. que tenía una tienda de sellos. —¿Quiere decir. Uno se imagina cómo podría haber sido todo. Y yo — vaciló—. de otras estrellas.. Muchas veces se equivocaban. Y otros cuentos hablan de seres infinitamente sabios. Pris susurró: —No puedo abrir. —¿Canales? —Isidore recordaba oscuramente haber leído algo al respecto. Roy me daba drogas. Espero que sí —sus ojos. y ve de improviso un destello. Y Horst logró que yo me interesara por la ficción pre-colonial. —¿Le gusta el vino? —Es muy bueno —Pris apoyó el vaso sobre la mesa. Pues bien. Y de todas.. Y de todas maneras. Y otros de la Tierra en el futuro. de viejos sellos de correo. como si le rogaran que convirtiera su deseo en realidad. libros antiguos? —Narraciones de viajes espaciales.. Hay mucho tiempo disponible y uno necesita un hobby.. en nuestra época. es posible ganar fortunas con el contrabando de ficción pre-colonial. Cuando ya no haya más polvo radiactivo. no se mueva —intentó escuchar—. muy grandes. ¿en qué se fundaban? —En la imaginación. Cómo habría tenido que ser Marte. contaban que Venus era una jungla paradisíaca con enormes monstruos y mujeres con corazas brillantes —Pris lo miró—.. ¿No le gusta la idea? ¿Mujeres de largas trenzas rubias y refulgentes placas pectorales del tamaño de melones? —No —respondió Isidore. Y una está vagando por el espacio.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mujeres de Marte están obligadas a usar una cantidad de acondicionadores de la piel. Mucho peor. Por ejemplo.. ella alzó su vaso de vino y bebió inexpresivamente. Es tan viejo. porque nadie debería vivir allá. No hay cosa más excitante que leer historias de ciudades y empresas industriales inmensas o de una colonización verdaderamente lograda. Al principio. y un cohete llega y se abre y de su interior se derraman las viejas revistas de ficción pre-colonial. Antiguamente se creía que había canales en Marte. Un golpe en la puerta. la silenicina. —No —respondió sencillamente Pris. de revistas.. a la noche. —Pero. se fijaron en él. —Aquí no tiene valor. Me pregunto si cerré la puerta —dijo en voz casi inaudible—. escritas antes de los viajes espaciales. Una voz distante dijo: 66 . —Volvimos —continuó ella—. —Irmgard es rubia. Nosotros lo conseguimos así. No ha sido nunca un lugar habitable.. no está de moda. Los canales. Yo creía que los androides ayudaban —Isidore se sentó y comió. No haga ruido.. libros y películas. De todos modos es un lugar horrible —con un gesto violento indicó sus habitaciones—. Y por supuesto. pero pequeña —continuó Pris—. —¿Ha traído algún material de lectura pre-colonial? —pensó que podía leer algo.. —Los androides también se sienten solos —respondió Pris. Al principio las necesitaba porque. algo que ocupe infinitamente la atención. al menos durante el último billón de años. Yo lograba sobrevivir merced a un nuevo analgésico sintético. —¿Y cómo podía haber narraciones antes de.. Palideciendo.

nerviosamente. sus ojos eran inteligentes pero sus achatados rasgos mongólicos le daban un aire brutal. cogió el lápiz y escribió: ¿QUE LES DIGO? Pris respondió: VEA SI DE VERDAD SON ELLOS. Se hizo a un lado. fue hasta el dormitorio. Había dos personas. 67 . pero sus ojos pequeños. El hombre era más alto. Las dos mujeres se abrazaban... Una mujer pequeña. con su sonrisa torcida e inexpresiva. Recibimos tu mensaje. Le sonrió a Isidore. —Estamos buscando. Volvió a sentarse y rasguñó unas palabras: VAYA A LA PUERTA Isidore. Isidore se dirigió a la sala. Pris se puso de pie. como si buscara deliberadamente un aspecto vulgar. Pasó velozmente al lado del hombre. eran huidizos. —dijo la rubia pequeña. ¿estás aquí? —Somos Irmgard y Roy —dijo una voz de hombre—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pris. La mujer vestía un abrigo a la moda. altas botas brillantes y pantalones. de ojos azules y pelo rubio claro. brillantes. con un encanto que evocaba el de Greta Garbo.Philip K. ¿Cómo haré para saber si son ellos? Abrió la puerta. y en ese momento miró más allá de Isidore y su rostro se iluminó de felicidad. exclamando—: ¡Pris! ¿Cómo estás? Isidore se volvió. el hombre llevaba una camisa arrugada y unos pantalones manchados. y reapareció con papel y lápiz. y entró el sombrío y corpulento Roy Baty.

—¿Y eso será lo mejor? —preguntó Isidore. Pero no sabe dónde estamos. Melocotones —dijo. —Primero fue un investigador. a Luba —dejaba caer las noticias como si perversamente le complaciera hacerlo—. Cuanto peor era la situación. —Ah. y su boca parecía escupir veneno—. afligida. un cazador de bonificaciones llamado Dave Holden —dijo Irmgard.. Como si sus procesos mentales estuvieran afectados por un peculiar y maligno 68 . Y después el nuevo cazador persiguió a Luba. más a gusto parecía sentirse. como urgida.. —Vivo arriba —dijo Isidore. Contenía una sencilla calidez y carecía de connotaciones veladas. Pero es evidente que algo anduvo mal en Mission.. ¿Estar todos en el mismo lu-lugar? —Bueno. Polokov estuvo a punto de matarlo. —Sólo nosotros tres —agregó Irmgard. ¿tiene nuestros nombres? —preguntó Pris. No vive nadie más. Sólo enunciaba un hecho. —Comida —repitió Irmgard Baty mientras trotaba ágilmente hacia la cocina para averiguar de qué se trataba—. mientras cogía un bol y una cuchara. que hizo parpadear a Isidore—. centelleaban—. pensó Isidore. Estaba segura de que todo marcharía bien y de que Garland lo mataría. han atrapado a todos los demás —dijo Irmgard. que ha estado cuidándome —las palabras estaban teñidas de una ironía casi maliciosa. atraído. ¿Veis? Me ha traído comida natural. pensé que vivía con Pris —no había desaprobación en la voz de Irmgard Baty. sus ojos azules. Y a Anders y a Gitchel y hoy mismo. Os presento al señor Isidore —dijo Pris—. abandonamos la partida —su voz subía y bajaba de tono. También ella parecía resignada a pesar de su agitación superficial. Pris. Hasta cierto punto —luego se dirigió a Isidore—: Perdón —se apartó con los Baty para decirles algo en voz baja. Su sonrisa era inmensa. pero sin dejar de sonreír. —Y por eso hemos venido —dijo Roy Baty en voz cálida y sonora. —A punto —repitió Roy. Dedicó una sonrisa a Isidore y comió a pequeños bocados. Isidore. pero no podía explicárselo. No creía que pudieran sorprender a Luba. Tenemos en el coche todo lo que pudimos meter.. Isidore no comprendía por qué. reuniendo su valor—. que se sentía incómodo y fuera de lugar—. vibrante de júbilo. pero la cosa terminó con la muerte de Polokov. Lo sentía. voraces y animales. perspicaces. —Cogieron a Polokov —dijo Roy Baty con amargura.Philip K. ¿no? —Sí. respondió: —Sí. Este edificio es horrible. R. —Y ahora está en el hospital —continuó Irmgard—. Luba nos llamó después de que el hombre de Garland se llevara al cazador.. E inmediatamente en el rostro de Pris se desvaneció la alegría de haber encontrado a sus amigos. —Viene de Marte. señalando a Isidore.. —Dios mío —respondió Pris. —Y el nuevo cazador de bonificaciones. Su sonrisa era distinta de la de Pris. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 14 —¿Podemos hablar? —dijo Roy. Esto lo sabemos porque ella logró comunicarse con Garland. y tal vez jamás lo sabremos. a quien Polokov también atacó. ¿verdad1? No hemos visto otras luces. ¿Recuerdas que te lo dije en la nave? —De modo que quedamos. hace un rato. con serenidad. Roy y yo no volveremos a nuestro apartamento. Pero sin duda le dieron su lista a otro cazador de bonificaciones. Luego los tres regresaron y se acercaron a J. él envió a una persona que capturó al cazador de bonificaciones y lo llevó al edificio de la calle Mission. querida —respondió Irmgard—. No sabemos qué. —¿Ya alguien más? —A Garland —continuó Roy Baty—. Isidore la siguió a la cocina. ese Holden. —Lo más probable es que sí. como de pájaro. Todos eran extraños. y estamos decididos a instalarnos en uno de los pisos abandonados de este inmundo edificio.

Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

carácter abstracto. Excepto Pris, en todo caso, que estaba verdaderamente asustada. Pris parecía casi natural, pero... —¿Por qué no te quedas con él? —dijo Roy—. Podría darte alguna protección. —¿Un cabeza de chorlito? —exclamó Pris—. Yo no voy a vivir con un cabeza de chorlito. —Me parece una tontería que te pongas snob en un momento como éste —respondió rápidamente Irmgard—. Los cazadores de bonificaciones se mueven velozmente. Quizá trate de atacar esta noche, quizá le den un premio especial si termina con nosotros antes de... —Por Dios, cerremos la puerta —dijo Roy, al tiempo que lo hacía con un golpe de la mano. Luego dio vuelta la llave—. Pris, lo mejor es que te instales con Isidore, y que Irm y yo nos quedemos en el mismo edificio. Así podremos ayudarnos mutuamente. Tengo en el coche algún equipo electrónico que traje de la nave. Instalaré un par de micrófonos para que tú puedas oírnos, y nosotros a ti, y un sistema de alarma que cualquiera de los cuatro pueda poner en marcha. Es evidente que las identidades sintéticas no han funcionado, ni siquiera la de Garland. Desde luego, Garland metió la cabeza en el lazo cuando llevó a ese cazador de bonificaciones al edificio de la calle Mission. Fue un error. Y Polokov, en lugar de permanecer lo más lejos posible del cazador, fue a su encuentro. Nosotros no haremos nada de eso: nos quedaremos escondidos. Parecía que no sentía la menor preocupación. El angustioso aprieto sólo excitaba en él una crepitante energía casi maníaca. —Pienso... —continuó. Inspiró con fuerza, y atrajo la atención de todo el mundo, incluso de Isidore—. Pienso que si estamos vivos es por una razón. Porque si él tuviera alguna idea de dónde estamos, ya habría aparecido. Para cazar bonificaciones hay que trabajar rápido. En eso radica la eficacia. —Si se demora —continuó Irmgard, acordando—, podemos escapar, como hemos hecho ahora. Creo que Roy tiene razón. Debe saber nuestros nombres, pero no nuestra situación. Pobre Luba... En la Opera, totalmente en descubierto, no era difícil atraparla. —Ella lo quiso así —observó Roy—. Pensaba que estaría más segura si se convertía en una figura pública. —Tú le dijiste lo contrario. —Sí —reconoció Roy—. Y también le aconsejé a Polokov que no adoptara el rol de un hombre de la WPO. Y le dije a Garland que uno de sus cazadores de bonificaciones lo descubriría, como es muy probable que haya ocurrido —se mecía sobre sus talones; su rostro tenía expresión de profundidad. —Entiendo po-por lo que ha dicho, señor Baty —dijo Isidore—, que usted es el lí-líder natural del grupo. —Sí, es nuestro líder —dijo Irmgard. —El organizó el viaje de Marte a la Tierra —explicó Pris. —Entonces —continuó Isidore—, será mejor hacer lo que él sugiere —su voz estaba llena de tensión y de esperanza—. Sería espléndido, Pris, que viniera a vivir conmigo. Yo podría dejar de ir a trabajar durante un par de días, para estar seguro de que todo marcha bien —y tal vez Milt, que era muy hábil, podría construir un arma. Algo ingenioso, capaz de matar a los cazadores de bonificaciones, sean como fueran. El tenía una impresión distinta, oscuramente vislumbrada, de un ser despiadado que llevaba un arma y una lista impresa, y desempeñaba mecánica, burocráticamente la tarea de matar. Un ser sin emociones y ni siquiera un rostro. Y que cuando moría era inmediatamente reemplazado por otro similar. Y así sucesivamente, hasta que murieran todas las personas vivas y reales. Es increíble que la policía no pueda hacer nada, pensó. No puedo creerlo. Esta gente tiene que haber hecho algo. Quizás han regresado ilegalmente a la Tierra. La TV pide que denunciemos cualquier nave que aterrice fuera de los aeropuertos aprobados. Seguramente la policía los busca por algo como eso. Pero aún así, ya no se mataba deliberadamente a nadie. Era contrario al Mercerismo. —Creo que le gusto al cabeza de chorlito —dijo Pris.

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—No lo llames así, Pris —reprochó Irmgard, mirando compasivamente a Isidore—. Piensa cómo podría llamarte él a ti. Pris no respondió. Su expresión se tornó enigmática. —Empezaré a colocar los micrófonos —dijo Roy—. Irmgard V yo nos quedaremos aquí. Tú, Pris, te instalarás con... el señor Isidore —se dirigió a la puerta, con movimientos sorprendente— mente veloces para un hombre de tal corpulencia. La abrió con violencia y en ese instante Isidore tuvo una extraña y breve alucinación: vio una estructura de metal, una caja de poleas, circuitos, baterías, engranajes, y luego la desaliñada figura de Roy Baty reapareció. Isidore estuvo a punto de reír, sofocó nerviosamente el impulso y se sintió aturdido. —Un hombre de acción —observó Pris, abstraída—. Es una lástima que no tenga más habilidad manual con las cosas mecánicas. —Si nos salvamos —contestó Irmgard en tono severo—, será gracias a Roy. —¿Valdrá la pena? —dijo Pris para sí misma. Luego se encogió de hombros y se dirigió a Isidore—. Está bien, J. R. Me iré a su casa y podrá protegerme. —A todos vosotros —respondió Isidore de inmediato. En tono formal y solemne, Irmgard le dijo: —Quiero que sepa, señor Isidore, que se lo agradecemos mucho. Pienso que es usted el primer amigo que hemos encontrado en la Tierra. Su actitud es muy noble, y ojalá podamos pagarle algún día —se acercó a él y lo cogió del brazo. —¿No tiene alguna novela pre-colonial que pueda leer? —¿Eh? —Irmgard Baty miró inquisitivamente a Pris. —Esas revistas viejas —respondió Pris. Había reunido algunas cosas para llevarse e Isidore las cogió en sus brazos, con la peculiar alegría de haber alcanzado una meta. —No, J. R. No trajimos ninguna, por las razones que le expliqué . —Ma-mañana iré a una bi-bib lio teca —dijo, mientras salían al pasillo—. Y traeré algunas, para que tenga algo en qué entretenerse además de esperar. Condujo a Pris a su propio apartamento, escaleras arriba, oscuro, vacío, tibio y cerrado. Puso en el dormitorio las cosas de la muchacha, y encendió inmediatamente las luces, la calefacción y la TV con su único canal. —Me gusta —dijo Pris en el mismo tono distante mientras recorría el lugar con las manos metidas en los bolsillos de su falda y una expresión de desagrado que no concordaba. —¿Qué ocurre? —preguntó él. —Nada —se detuvo ante la ventana, descorrió las cortinas y miró hacia afuera. —Si piensa que la están buscando... —empezó Isidore. —Es todo un sueño —dijo Pris—. Provocado por las drogas que me dio Roy. —¿Cómo? —¿Usted cree realmente que los cazadores de bonificaciones existen? —El señor Baty dijo que habían matado a sus amigos. —Roy Baty es tan loco como yo —respondió Pris—. Nuestro viaje ha sido desde un hospital mental de la Costa Este hasta aquí. Somos todos esquizofrénicos, con vidas emocionales defectuosas. Achatamiento de los afectos, le llaman a eso. Y tenemos alucinaciones de grupo. —Ya me parecía que no era cierto —dijo él, con alivio. —¿Y por qué le parecía? Pris giró y lo miró intensamente. Su examen fue tan riguroso que Isidore enrojeció. —Po-porque esas cosas no pueden ocurrir. El go-gobierno nunca mata a nadie, por ningún crimen. Y el Mercerismo... —Pero si usted no es humano —dijo Pris—, todo es diferente. —No es cierto. Incluso los animales, incluso las anguilas y los topos y las arañas y las serpientes son sagrados. —Así que no puede ocurrir, ¿verdad? —dijo Pris, que continuaba mirándolo fijamente—. Como usted dice, incluso los animales están protegidos por la ley. Toda forma de vida. Cualquier

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cosa orgánica que repta o se agita o cava trincheras o vuela o pone huevos o... —se interrumpió cuando Roy Baty abrió bruscamente la puerta y entró arrastrando unos cables. —Los insectos son especialmente sagrados —dijo Roy, sin mostrarse incómodo por haberlos oído. Quitó un cuadro de la pared de la sala, puso en el clavo un pequeño objeto electrónico, retrocedió, lo miró y volvió a colocar el cuadro en su lugar—. Ahora la alarma —recogió el cable, que conducía a un complejo aparato. Con su sonrisa discordante lo mostró a Pris y a John Isidore—. La alarma. Estos cables quedarán ocultos debajo de la alfombra; son antenas que pueden registrar la presencia de —vaciló— una entidad mental que no sea ninguno de nosotros cuatro. —Entonces suena —dijo Pris—, ¿y qué? Tendrá un arma. No podemos caer sobre él y morderlo hasta que muera. —Esto contiene una unidad Penfield —continuó Roy—. Cuando la alarma entra en funcionamiento irradia un estado de ánimo, y en este caso el intruso sentirá pánico, salvo en el caso de que actúe con gran rapidez. Un pánico terrible. El volumen está en el punto máximo. Ningún ser humano podrá permanecer más de unos segundos. El terror conduce a una huida a ciegas, a movimientos circulares al azar, a espasmos musculares y neurales. Y esto nos dará la oportunidad de atacarlo. Tal vez. Todo depende de su capacidad... —Y la alarma, ¿no nos afectará? —preguntó Isidore. —Es verdad —dijo Pris a Roy Baty—. Afectará a Isidore. —Y con eso, ¿qué? —respondió Roy, mientras instalaba el sistema—. Los dos saldrán corriendo de aquí, aterrorizados. Eso nos dará igualmente tiempo para reaccionar. Y no matarán a Isidore, porque no está en su lista. Por eso podemos aprovechar su protección. —¿No puedes hacer nada mejor, Roy? —dijo bruscamente Pris. —No —contestó él—. No puedo. —Qui-quizá yo pueda co-conseguir un arma ma-mañana —dijo Isidore. —¿Estás seguro de que la presencia de Isidore no activará la alarma? —preguntó Pris—. Después de todo, él es..., sabes... —He compensado sus emanaciones mentales —explicó Roy—. La suma no alcanza para activar el sistema. Es necesaria la presencia de otro humano. Otra persona —rectificó con el seño fruncido, mirando a Isidore, consciente de lo que había dicho. —Ustedes son androides —dijo Isidore; no le importaba, le era igual—. Y ahora comprendo por qué los persiguen —agregó—. En realidad, no son seres vivos —todo tenía sentido para él: los cazadores de bonificaciones, la muerte de sus amigos, el viaje a la Tierra, todas aquellas precauciones... —Cuando usé la palabra “humano” —dijo Roy Baty—, me equivoqué. —Es verdad, señor Baty. Pero para mí es lo mismo. Quiero decir, yo soy un especial. A mí tampoco me tratan demasiado bien. Por ejemplo, no puedo emigrar —dijo Isidore, hablando muy deprisa—. Ustedes no pueden venir aquí, yo no... Después de una pausa, Roy Baty dijo lacónicamente: —No le gustaría Marte. No se pierde usted nada. —Me preguntaba cuánto tardaría usted en darse cuenta —le dijo Pris a Isidore—. Somos diferentes, ¿verdad? —Eso es lo que perdió a Garland y a Max Polokov —afirmó Roy Baty—. Estaban tan neciamente seguros de que podían pasar inadvertidos... Y Luba también. —Son intelectuales —dijo Isidore; había comprendido, y eso lo excitaba y envanecía—. Piensan de modo abstracto —gesticulaba y hablaba atropelladamente—, y no... Yo querría tener una inteligencia igual. Entonces podría pasar el test y no sería un cabeza de chorlito. Yo creo que son seres superiores. Podría aprender mucho de ustedes. Después de una pausa, Roy Baty dijo: —Terminaré de conectar la alarma. —Todavía no comprende cómo salimos de Marte —dijo Pris en voz aguda y sonora—. Ni lo que hicimos allá.

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no creo que encontremos otro ser humano que nos acoja y nos ayude. y la aceptación emocional es todo para él. Para nosotros. Nos conoce. —Usted es un gran hombre. antes de ir a trabajar — dijo Roy—. Un crédito para su raza. pero no dirá nada. como nos ha dicho. —Votemos —sugirió Pris—. es difícil comprenderlo. —Si fuera un androide. —Especial —completó Pris. nos denunciaría a eso de las diez de mañana. Y nosotros imaginábamos que éste era un mundo enemigo.. Lo advirtieron cuando habló. un planeta de caras hostiles —su risa parecía un ladrido. —No creo que sea necesario preocuparse por el señor Isidore —dijo sinceramente. Como hacíamos en la nave cuando no estábamos de acuerdo. El señor Isidore es un. A él tampoco lo tratan demasiado bien. Estoy lleno de admiración —su tono era indescifrable. Sin embargo. —Yo no tengo miedo —declaró Irmgard. por lo menos para Isidore—. ¿lo comprende? —se volvió y se dirigió a su marido—. Y no le importa lo que hemos hecho en Marte. así es —y agregó para él. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Lo que no podíamos dejar de hacer —gruñó Roy. acercándosele mucho y sin dejar de mirarlo—: Podría ganar mucho dinero si nos denuncia. —buscó la palabra. Se acercó a él y lo miró en la cara—.Philip K. No diré nada más. —Pues tendrías que tener miedo hasta las suelas de tus zapatos —respondió Roy. Irmgard Baty estaba en la puerta. —Está bien —dijo Irmgard—. 72 . Isidore —dijo Pris—. Pero si dejamos esto. ¿Ves? Comprende perfectamente. no le disgustamos..

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Solemnemente procedieron a la votación. —Nos quedaremos aquí —afirmó Irmgard, resueltamente—. En este apartamento, en este edificio. —Yo voto porque matemos al señor Isidore y nos vayamos a otro lugar —dijo Roy Baty; su mujer, él mismo, y John Isidore, miraron tensos a Pris. —Yo voto porque nos quedemos —dijo en voz baja—. Creo que el valor de J. R. para nosotros supera el peligro de que sepa la verdad. Es evidente que no podemos vivir entre los humanos sin ser descubiertos. Eso fue lo que terminó con Polokov, con Garland, Luba, Anders. Con todos. —Tal vez ellos hicieron lo mismo que nosotros —sugirió Roy Baty—: confiar en algún ser humano que les parecía diferente. O como has dicho tú, especial. —No podemos saberlo —respondió Irmgard—. Eso es sólo una conjetura. Yo creo que ellos andaban por ahí —hizo un gesto—, o cantaban en un escenario..., como Luba. Nosotros confiamos... Te diré en qué cosa confiamos y nos traiciona, Roy. En nuestra maldita inteligencia superior —miró a su marido; sus senos altos y pequeños subían y bajaban con rapidez—. Somos tan inteligentes..., maldito sea, Roy. Tú estás cometiendo el mismo error... —Creo que Irm tiene razón —dijo Pris. —De modo que confiaremos nuestras vidas a un infradotado —Roy no terminó la frase, y luego cedió—. Estoy cansado. Ha sido un largo viaje, Isidore —dijo sencillamente—. Y no hemos estado mucho tiempo aquí, infortunadamente. —Espero contribuir a que vuestra estancia en la Tierra sea agradable —dijo Isidore, feliz. Estaba seguro de poder... Además, le parecía algo espléndido, la culminación de toda su vida. Y de la nueva autoridad que había asumido ese mismo día en su trabajo, ante el videófono... Apenas concluidas sus tareas de esa tarde, Rick Deckard voló al mercado de animales. Las tiendas de los grandes vendedores de animales, con sus enormes escaparates y sus fantásticos letreros, ocupaban varias manzanas. La novedosa y horrible depresión que había sufrido antes, temprano, no se había disipado aún. Pero ver lo animales y tratar con los vendedores podía perforar esa depresión, crear en ella una falla que le permitiría asirla y exorcizarla. En otros tiempos, ver animales y enterarse de las costosas ventas le había sido de gran ayuda. Quizá también ocurriera ahora. —Sí, señor —dijo un joven vendedor elegantemente vestido, mientras Rick miraba los animales expuestos con una especie de manso asombro—. ¿Ha visto algo que le agrade? —Muchos me agradan —respondió Rick—. Lo que me preocupa es el precio. —Usted puede elegir la forma de compra —dijo el vendedor—. Me indica qué quiere llevarse a casa y cómo quiere pagar. Yo le llevaré la propuesta al gerente de ventas y haré que la apruebe. —Tengo tres mil en efectivo —al final de la jornada, el departamento le había pagado su bonificación—. ¿Cuánto vale esa familia de conejos? —Señor, si usted puede hacer un pago inicial de tres mil, podría también ser propietario de algo bastante mejor que un par de conejos. ¿Qué le parece una cabra? —Nunca me han gustado mucho las cabras. —¿Puedo preguntarle si esto significa para usted, un nuevo punto de vista en materia de precios? —Bueno, normalmente no poseo tres mil dólares —respondió Rick. —Eso es lo que pensé, señor, cuando usted habló de conejos. Lo malo es que todo el mundo tiene un conejo. Y me gustaría que ascendiese usted a la clase de los poseedores de cabras, como considero justo. Con franqueza, usted me parece aun mucho más que un poseedor de cabras. —¿Qué ventajas tiene una cabra? El vendedor de animales dijo: —La ventaja específica de una cabra es que se le puede enseñar a embestir a cualquier persona que intente robarla. 73

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—Salvo que le disparen un hipnodardo y los ladrones desciendan por la escalinata de un coche aéreo suspendido... El vendedor, impertérrito, continuó: —La cabra es leal. Posee un alma libre que ninguna cárcel puede contener. Y hay además otra ventaja, que quizá no recuerde usted: con frecuencia, cuando se hace una inversión en un animal, se descubre cualquier mañana que ha comido algo radiactivo y ha muerto. A una cabra no le afectan los alimentos cuasi-contaminados; puede comer eclécticamente, incluso cosas que matarían a una vaca o un caballo, y más específicamente, a un gato. Consideramos que, puesto que se trata de una inversión a largo plazo, una cabra, y en particular una hembra, ofrece ventajas incomparables a todo propietario de animales verdaderamente serio. —¿Es una hembra? —Rick había visto una gran cabra negra en el centro de su jaula. Se dirigió hacia ella, seguido por el vendedor. —Sí, es una hembra. Una cabra negra, nubia, muy grande, como puede ver. Es una verdadera competidora en el mercado de este año, señor. Y la tenemos en oferta a un precio muy atractivo y muy, muy bajo. Rick extrajo su arrugado ejemplar del Sidney y buscó el precio de lista de la cabra nubia negra. —¿Pagará usted en efectivo? —preguntó el vendedor—. ¿O entrega como parte de pago un animal usado? —Efectivo —respondió Rick. El vendedor escribió un precio en un papel y se lo mostró casi furtivamente a Rick. —Es demasiado —dijo Rick, escribiendo en el mismo papel una cifra más modesta. —No podríamos vender una cabra por ese precio —protestó el vendedor mientras escribía otra cifra—. Esta cabra no tiene todavía un año. Su expectativa de vida es muy elevada —le mostró la cantidad a Rick. —Trato hecho. Firmó el contrato y los documentos aplazados, entregó sus tres mil dólares —todas las bonificaciones que había ganado— corno aporte inicial, y se encontró junto a su coche aéreo mientras los empleados de la tienda cargaban a bordo una gran cesta con la cabra. Ahora soy dueño de un animal, se dijo. Un animal vivo, no eléctrico... Por segunda vez en mi vida. Le estremecía el gasto, la deuda asumida. Pero tenía que hacerlo, se dijo. La experiencia con Phil Resch... Debo recuperar mi confianza, mi fe en mí mismo y en mi capacidad. De lo contrario, no podré conservar mi trabajo. Con manos temblorosas elevó su coche al cielo y se dirigió a su casa. Irán se enfadará, pensó. La responsabilidad la abrumará. Y como ella es la que está todo el día en casa, gran parte del mantenimiento quedará en sus manos. Nuevamente se sintió angustiado. Cuando aterrizó en el terrado de su casa se quedó un momento en su asiento, tratando de componer mentalmente una justificación verosímil. Es por mi trabajo, pensó, por el prestigio. No podíamos seguir con esa oveja eléctrica: minaba mi moral. Quizá pueda decirle eso a Irán. Descendió con esfuerzo, jadeando, bajó la cesta del asiento trasero al suelo. La cabra se movió y los miró con ojos brillantes, pero no emitió sonido alguno. Rick fue a su apartamento, y siguió el familiar camino por los pasillos hasta su puerta. —Hola —dijo Irán, atareada con la cena, desde la cocina—. ¿Por qué llegas tan tarde? —Ven al terrado —le dijo—. Quiero mostrarte una cosa. —Has comprado un animal —Irán se quitó el delantal, alisó su cabello en un gesto maquinal y salió con él. Ambos caminaban con pasos largos y alegres—. Deberías haberme llevado a comprarlo contigo —susurró—. Tengo derecho a participar en la decisión... Es la compra más grande que nunca... —Quería darte una sorpresa —respondió Rick. —Has ganado alguna bonificación —dijo ella. —Sí. He retirado tres andrillos —entraron en el ascensor y se acercaron un poco a Dios—. Tenía necesidad de comprar esto —explicó—. Hoy hubo algo que no marchó bien, me refiero al 74

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retiro de los andrillos. Y no podré continuar si no tengo un animal —el ascensor llegó al terrado y entonces guió a su mujer en la oscuridad de la noche hacia la pequeña dehesa. Encendió las luces que mantenían todos los ocupantes del edificio en comunidad, y silenciosamente señaló a la cabra mientras espiaba su reacción. —Oh, Dios mío —dijo suavemente Irán. Avanzó hacia la cesta, miró el interior, y luego giró en torno, para ver la cabra desde todos los ángulos—. ¿Es real? —preguntó—. ¿No es falsa? —Absolutamente real —respondió él—. Si no me han engañado —pero eso no solía suceder. La multa por falsificación era enorme: dos veces y media el valor total del animal auténtico—. No, no me han engañado. —Es una cabra —dijo Irán—. Una cabra nubia negra. —Y es hembra —observó Rick—. De modo que más adelante podremos cruzarla, tendremos leche y con ella haremos queso. —¿No podemos sacarla? ¿Ponerla junto a la oveja? —Tiene que estar atada, al menos por unos días. —Irán dijo, en voz baja y extraña: —"Mi vida es amor y placer". Es una canción vieja, muy vieja, de Josef Strauss. ¿Recuerdas? La primera vez que nos encontramos —le puso delicadamente una mano en el hombro, se apretó contra él y lo besó—. Mucho amor y placer. —Gracias —respondió Rick, abrazándola. —Bajemos a agradecerle a Mercer. Luego volveremos y le pondremos un nombre. Tiene que tener un nombre. Y quizá puedas encontrar una soga para atarla. Bill Barbour, el vecino, que estaba atendiendo y peinando a su yegua Judy, les dijo: —Es hermosa esa cabra, Deckard. Buenas noches, señora Deckard. Felicitaciones. Quizá tenga cabritos... Y cambiaría mi potrillo por un par de cabritos... —Gracias —contestó Rick. Siguió a Irán hacia el ascensor—. ¿Sirve esto para curar tu depresión? —preguntó—. Cura la mía. —Naturalmente. Ahora podemos reconocer que la oveja es . falsa. —No es indispensable —observó él, cautelosamente. —Pero podemos —insistió Irán—. Ahora no tenemos nada que ocultar. Lo que siempre hemos querido se ha hecho realidad. ¡Es un sueño! —una vez más se irguió en puntas de pie y lo besó; su respiración ansiosa le cosquilleaba en el cuello. Luego oprimió el botón del ascensor. Rick sintió una especie de advertencia. Algo le hizo decir: —No bajemos todavía. Quede”monos con la cabra. Podemos sentarnos y mirarla, y quizá darle algo de comer. Me dieron un saco de avena para comenzar. Y deberíamos leer el manual de cuidado de las cabras; lo incluyeron sin cargo... Podríamos llamarla Euphemia... El ascensor había llegado. Irán entró en él. —Espera, Irán —dijo Rick. —Sería inmoral no fundirse con Mercer en acto de gratitud —dijo Irán—. Hoy cogí las asas de la caja y vencí un poco mi depresión. Un poco, no como ahora. Pero de cualquier modo recibí una pedrada, aquí —alzó la muñeca y mostró a Rick un pequeño moretón oscuro—. Y recuerdo que pensé en cuánto mejor estamos cuando nos fundimos con Mercer. A pesar del dolor. Duele físicamente, pero estamos espiritualmente juntos. Sentí a todos los demás que, en todo el mundo, se fundían en ese momento —retuvo abierta la puerta del ascensor—. Ven Rick. Será sólo un momento. Casi nunca te fundes. Y hoy querría que transmitieras a todos los demás el ánimo en que te encuentras. Es algo que les debes; sería inmoral que te lo guardaras para ti. Tenía razón, por supuesto. De modo que entró en el ascensor, y ambos fueron a su piso. En el living, Irán encendió la caja de empatía con el rostro animado por una alegría creciente. Como una luna nueva. —Quiero que todos lo sepan —dijo—. Una vez me ocurrió: me fundí y alguien acababa de adquirir un animal. Y otro día —sus rasgos se oscurecieron por un instante; el placer se había disipado—, sentí a una persona cuyo animal había muerto. Otros tenían alegrías que compartir... Yo 75

Quiero decir que yo. Rick estaba pensando en los tres androides que debería estar persiguiendo en ese momento. si no tienes valor. "esos pobres andrillos". —Hola —dijo Irán.. —Tanto. —¿De qué tienes miedo? Todavía no vendrán a llevarse la cabra —cogió el receptor. Y lo hiciste porque estabas deprimido. —Si no hubiéramos bajado —dijo Rick—. pero nosotros cambiaremos lo que sentimos por lo que ellos sienten y la perderemos. apartándola de la caja—. había cerrado una conexión neural y abierto otra. Jamás lo había sentido antes. Escucha. Uno puede llegar hasta un suicida en potencia. De todos modos estoy contenta. La pantalla de la caja de empatía mostraba una corriente de vivos colores sin forma... y que siempre podías salir de la depresión. ¿De cuánto son las cuotas mensuales? Pensativo. al menos con ayuda del órgano de ánimos. quiero hablarte de lo que me ha ocurrido hoy —la condujo hasta un diván y le indicó que se sentara—. Yo pensaba que te gustaba sentirte así. ¿verdad. Conocí a otro cazador de bonificaciones.. ¿Comprendes lo que eso significa? Tú misma lo dijiste esta mañana. como me habías dicho —le devolvió el contrato—.. se llevarán la cabra. antes... Pero por primera vez comprendía el bien que la gente como Irán recibía del Mercerismo. no para darme una sorpresa.. Me encanta la cabra. Ahora comprendo cómo sufres cuando estás deprimida. se sentó ante ella y nuevamente aferró las asas gemelas. Podría ser una depresión como las tuyas. el interés —dijo ella—. de modo que era muy tarde para alejarse. y su propia soledad. —Pero el dinero de las bonificaciones. una pregunta. conteniendo la respiración. Tiene algo urgente que decirte —luego retornó a la caja de empatía. si nos hubiésemos quedado en el terrado. Se acercó con los músculos de las piernas rígidos. —¿Y tu trabajo? —la dureza del tono de Irán hizo parpadear a Rick—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? no tenía ninguna. Diles que no he llegado —Rick se dirigió al dormitorio. sintió el alejamiento mental de Irán. Uno que no conocía. sólo el interés. Irán —dijo enérgicamente. ¿Cuándo vendrá a verla. Sientes apatía. Lo necesitarnos. puede. Así que sabes de qué estoy hablando. los empecé a ver de otra manera. 76 . Inmediatamente se concentró. señor Bryant? —después de una pausa le entregó el receptor a Rick—. Irán se dirigió al videófono. no habríamos recibido esta llamada. si lo tenemos claramente en el espíritu. —Podría pasar a otro despacho —dijo Rick—. lo que uno tiene. Rick. después de estar con él.Philip K. —Sí. Y por eso compré la cabra. pero eso reanimó a esa persona. Dios mío. Pero cuando la depresión es muy profunda.. "Me hice el test. en lugar de haber vuelto a casa. Probablemente. y pude verificar que he empezado a empatizar con los androides. Irán cogió con fuerza las asas. Nunca has sentido del todo la fusión. Y por primera vez. tal vez esto había iniciado una reacción en cadena—. Pero será una carga pesada —se había puesto triste. no importa. Nos hemos comprado una cabra. Está bien. porque has perdido toda sensación de valor. con el receptor en la mano. En la pantalla se había formado el rostro de Harry Bryant. su experiencia con el cazador de bonificaciones Phil Resch había alterado alguna diminuta sinapsis de su cerebro. —Ellos recibirán nuestra alegría —replicó Rick—. lo que uno siente. Sonó el videófono. —No perderemos realmente lo que sentimos. los veía como él. con la cabra. Así sólo tendremos cincuenta y dos con cincuenta dólares menos por mes. y a quien aparentemente le gusta matar a los androides. como sabes. Rick sacó el contrato que había firmado y se lo alcanzó. El departamento se ocupa de unas diez actividades diferentes. Y no te importa sentirte mejor porque. —Es el departamento. Puedo pedir que me transfieran a robos de animales. está aquí —decía Irán—. —Llevaré el contrato de treinta y seis meses a cuarenta y ocho —cogió un bolígrafo e hizo un rápido cálculo en el dorso del contrato—. de lo contrario.. no te importa. Tu trabajo. Rick? —Supongo que no —contestó.

Le hablé de las dificultades que había tenido usted. Estoy aquí.. —Entonces. sintió la vida que palpitaba en Irán. Era el desierto. —Si los retiro. Irán estaba agachada sobre la caja negra de empatía. —No tan pronto..Philip K. ¿Por qué debo hacerla? Dejaré mi trabajo. Mercer no debe hacer nada ajeno a él. mientras Rick. aunque sepas que está mal.. ¿qué ocurre? —Está bien. ¿Fue hoy mismo? ¿Después del trabajo? —Mientras regresaba a casa. automáticamente. Luft y Polokov. —Tenemos la pista de dos de los androides —informó Harry Bryant. —Tres son bastante por hoy. —Entonces. le envía sus felicitaciones y le aconseja que sea más cuidadoso. donde jamás llueve.. Estaba entre malezas desoladas. cogía el bolígrafo y el contrato de la cabra. mi situación es peor. —Es eléctrica —respondió Rick. —Vaya esta misma noche. Vaya allá tan pronto como pueda. En sus ojos doloridos brillaba una luz piadosa. para qué sirve todo? ¿Para qué estás tú? —Para demostrarte que no estás solo —respondió Wilbur Mercer—. Se marcharán de nuestra jurisdicción. —Edificio Conapt 3967”C” —dijo el inspector Bryant—. Se inclinó. Era un impulso. Es evidente que sabían lo ocurrido. —Mañana se habrán ido —señaló el inspector Bryant—. Dice que los modelos Nexus-6 son más inteligentes de lo que había previsto. y colgó. con su manto. desprendió suavemente los dedos de Irán de las asas. sufre. —Mercer —dijo Rick. 77 . pero ella no se dio cuenta. cubierto de documentos y papeles—. Necesito ayuda. Llamaba desde su despacho. Ah. se dijo.. —No —repuso Rick—. —Me estarán esperando. Para salvar sus vidas. Le apoyó una mano en el pecho. simplemente había sucedido. Iré —se dispuso a cortar la comunicación. lo sintió subir y bajar. me compraré una oveja. Pero debes continuar tu camino como si yo no existiera.. Desde que lo conozco tiene una oveja. Debemos suponer que conocían el retiro de Garland.. Apenas podía creer que usted hubiese despachado tres en un solo día. El aire olía a flores rústicas. Abandonaron la dirección que Dave nos dio y ahora están en. extasiada. Estaré en mi despacho. La fusión con Mercer era. ¿Puedes comprender? —abrió sus manos vacías. en compensación.. —¿Por qué? —preguntó Rick—. la figura de Mercer. Un momento —Bryant buscó y encontró la dirección. Por primera vez en semanas... completa. Por eso se han fugado ilegalmente. acabo de hablar con Dave. —Irán me contó que se ha comprado una cabra. subía trabajosamente. —Llámeme apenas tenga resultados. Rick se dijo: Dios mío. Rick permaneció a su lado un momento. Esta vez será una verdadera. la apartó y ocupó su lugar. De repente una piedra voló a su lado. —No tengo miedo —respondió Rick. —Ilegalmente —repitió Rick. Rick podía ver el escritorio conocido. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Hola —dijo. Tengo que descansar. —Soy tu amigo —dijo el anciano—. no lo había planeado. y aquí estaré siempre. —Ya tiene una. anciano. En la pantalla. Ve y haz tu tarea. No esperarán que usted se mueva tan rápidamente. No puedo comprender. No puedo hacer más. pero al menos no se le obliga a violar su propia identidad. —¿Tiene miedo? ¿Por qué Polokov. como siempre le ocurría. —¿Y cómo podré salvarte si no puedo salvarme? —sonrió—. emigraré. ¿Ves? No hay salvación. —Iré a verla apenas haya retirado a los androides restantes. Tengo que tener una. contigo. antes de que se preparen —insistió Bryant—. Había un hombre.

soportar que violen tu identidad. Unos minutos después el rostro pequeño y oscuro de Rachael Rosen aparecía en la pantalla. —¿Está ocupada ahora o podemos hablar? —preguntó—. ¿Quiere que vaya a San Francisco? —Esta misma noche. a oscuras. señor Deckard. Quizá fuera a causa de la piedra. como la mariposa de la calavera. —Y no es ésa la revelación? —Yo la conocía de antemano —dijo Rick. se tocó la cara y vio que le caían grandes gotas brillantes de sangre. —Sin embargo. —Creo que me alegro de que me hayas apartado. Y después. Una zona prácticamente desierta. Irán. No puedo soportar las pedradas. marcando un número. —Rachael Rosen. dijo para sus adentros..Philip K. Quizá Mercer lo sabía. pero le golpeó el oído. Qué vergüenza. —Me marcho —dijo Rick. pensó. Es la sombra última. te obligarán a hacer el mal —dijo el anciano—. —Tiene un corte en la oreja —dijo Rachael—. Una generación debía de haber nacido y declinado desde su conversación con ella. Iré mañana. Haré otra cosa.. Conapt 3967”C”. —¿Cómo. nunca más. —Rosen Association —dijo una recepcionista. Esa es la condición básica de la vida. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Adondequiera que vayas. Estoy demasiado fatigado y hoy han ocurrido muchas cosas. Pero yo sé a quién pedirle ayuda. me llama. excepto por el alumbrado nocturno. Se sentía aún mareado y con náuseas. que aún sangraba. Es en los suburbios. aunque me lo proponga. Le dolía la cabeza por el golpe. Y todo el peso. Así como me dijo usted más temprano —no parecía el mismo día. —¿Un trabajo? —Tres trabajos —cogió el pañuelo de Irán y se dirigió a la puerta. —Hola. toda la fatiga. A quien me la ha ofrecido antes. toda criatura viviente debe hacerlo. No sabe más que yo. el defecto de la creación. Dos androides juntos no son un problema moral sino un problema práctico. —Buena suerte —dijo Irán. Lo más probable es que no pueda retirarlos. señor? —Quiero hablar con Rachael Rosen. leyendo la anotación en el dorso del contrato. es demasiado tarde. junto a su esposa y a la caja de empatía. me ganaré la vida de otra manera. la maldición que se alimenta de toda vida.. Dejó escapar las asas y nuevamente se encontró en el living de su casa. Gracias por recibir el golpe en mi lugar. en todas las regiones del universo. se habían concentrado en su cuerpo. En algún momento. —Pues estaba equivocada. —¿La señorita Rosen espera. Se sentía agotado. —No he recibido nada de esa caja. Hasta luego —salió y cerró. Llegó al terrado y un momento más tarde se encontraba en la cabina de su coche aéreo. alguno de los Nexus-6 se le anticiparía. —Oh. Seguiré las luces. Mercer me habló pero no me ayudó. Esperó. Buen lugar para esconderse. Con el pañuelo secó su oreja...? —Naturalmente —respondió. 78 . Un cazador fototrópico. las enjugó. Mercer tiene razón: debo acabar con ellos. y abrió la puerta—. —¿Creía verdaderamente que no la llamaría. es solamente un anciano que trepa por una cuesta hasta su muerte. Se inclinó. Es un viaje de una hora.. tal vez pueda preverlo todo. Sólo que no sé si podré. Estos tres serán los últimos. aunque yo la haya rehusado. como me dijo? —Le dije que sin mí. —¿Eso es todo lo que puedes decirme? Una piedra silbó en el aire. con un pañuelo.

puso el coche en marcha y voló hacia la parte baja de San Francisco. en Chicago. No puedo. Me gusta.Philip K. de verdad no entiendo —suspiró Rachael—. con la mente en blanco.. o tal vez nunca. Ocuparé una habitación en un hotel. Acerca de las relaciones entre hombres humanos y mujeres androides. —Franklin Powers —respondió Rick—. Con las bonificaciones por los tres de hoy. en voz grave—. voy a morir. Ni siquiera he cenado. Rick. ¿No es una locura que ataque a otros tres Nexus-6 el mismo día? Nadie ha retirado seis androides en un día. —La variedad McMillan Y-4. 79 . Lo leí en el manual de instrucciones. Sus senos sonríen —colgó y permaneció inmóvil un momento. De los ocho quedan tres. —¿Crees eso. pero esta noche no. Hacia el St. ella también lo sabe. Su artista invitada en los últimos tres días ha sido Amanda Werner. ¿Quieres que te ayude a retirar a los tres restantes? ¿O que te convenza de no intentarlo? —Ven. Haremos otra cosa. Hace más o menos un año. Ven ya mismo a San Francisco y olvidaré por el momento a los tres fugitivos. —Sólo ver al Amigo Buster en la TV. Mercer lo sabía. Me acabo de comprar una cabra —agregó—. —Te necesito —dijo él.. obsoleta —recordó Rachael—. No estás usando tu cabeza. —¿Porqué? —Por algo que he oído decir hoy —respondió Rick. Y es perder el tiempo pedirle nada a un androide. Estoy segura de que no quieres hacer ese trabajo esta noche. los seres humanos —rió irónicamente Rachael—. Y fueron siete. pensó. —No. ¿Dónde te encuentro? —En el St. de verdad? —Rachael tenía los ojos muy abiertos. Tiene que ser mañana. en la habitación. nada hay que pueda ser conmovido en su interior. podría mirarla toda la vida. Si no vienes. —Si no viene esta noche —dijo Rick—. —Venganza de androide. Parece ofuscado. —Está demasiado cansado —observó Rachael—. Lo sé. —Lo siento. y se dispuso a colgar. —¿Porqué? —Porque te sorprendí con el test de Voigt-Kampff. en la zona de la bahía. —Los chivos solamente. iré solo y no podré retirarlos. —Adiós —dijo Rick. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Me han ordenado que los ataque esta noche —hizo una pausa—. Francis. Es el único hotel decente que hay a mitad de camino. Ella lo miró y contestó bruscamente: —Está bien. —No hagas nada hasta que llegue. Rick. Por fin sintió frío. —Oye —dijo Rachael rápidamente—. Esto es otra cosa. Las cabras huelen mal. —Tiene aspecto de haberlo pasado muy mal. —Oh. —Piensas eso porque el modelo Nexus-6 es más inteligente que los seres humanos. Francis.

Rachael dejó la bolsa en el suelo y cogió el folio. Un microuniverso completo. Sin embargo. semejante al del cartero. el último crepúsculo antes del silencio de la muerte. seguía siendo imposible para ellos. O tal vez no. De repente parecía curiosamente insegura. Esta vez disponía de fotos telescópicas. Como Luba Luft.. Había sido farmacéutico en Marte. Arrojó lejos los folios. los miembros principales del grupo ilegal. 80 . Si él fracasaba. Esta habitación es hermosa —miró su reloj—. No es sintético. Su aire inseguro y preocupado no se disipaba. —¿Qué quieres decir. Dotado de preocupaciones místicas. Baty había tratado de lograr la fusión. El que los organizó —le alcanzó el informe sobre Roy Baty. Traía su enorme bolso de piel. había logrado como resultado que del grupo original de ocho sólo quedaran tres. Según las notas de Dave. a cantar Don Giovanni y Le nozze en lugar de labrar un campo árido y sembrado de rocas. ¿Puedes abrirlo? —pidió—. uno acerca de Irmgard Baty. Y ahora. Pienso que ella podría derrotarte. —Tengo la dirección de un edificio en los suburbios. — ¡Qué vuelo! —dijo Rachael Rosen. sin aliento. Además. Un androide frío. se dijo Rick. he venido deprisa —le dio la bolsa a Rick—. Se preguntaba qué la habría turbado. se preguntó Rick.Philip K. —¿Lo has localizado? —preguntó. al final. es auténtico. Peor. la abrió y sirvió el bourbon. también estaban condenados.. este androide indujo al grupo a intentar la fuga. fue sorprendido y argumentó que esperaba obtener en los androides una experiencia de grupo similar a la del Mercerismo que. fue hasta la ventana y contempló el panorama de San Francisco—. —Oh —dijo Rachael al mirar el último. duro. viviendo su versión de la vida. Y éstos. tenía cierta cualidad repulsiva. alguien lo lograría. Vestía un largo abrigo sedoso y sostén y shorts de la misma tela. borrosas copias 3-D en color que apenas permitían ver los detalles. A vivir una vida mejor. de antes de la guerra. —El peor de los ocho está vivo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 16 En la enorme y suntuosa habitación del hotel. —¿Y los demás? —Son dos mujeres —le dio los informes. Roy Baty no logró preocuparlo mucho. y una bolsa de papel—. Roy Baty era otra cosa.. según declaró. —Abramos el whisky —Rachael fue con la bolsa de papel al cuarto de baño y regresó con dos vasos. Tú comprendes que vale una fortuna. robó diversos psicofármacos y experimentó con ellos. sus veloces pensamientos: se veían en su ceño y en su expresión tensa—. ¿Sueñan los androides?. He traído una botella. El tiempo y la marea. aspiraba a una experiencia que le resultaba inasequible a causa de un defecto deliberadamente incluido en su diseño. O al menos había usado esa cobertura. Rick advirtió la rápida lucha interior. Menos de una hora. El ciclo de la vida y. El informe agregaba: "Roy Baty tiene un aire agresivo y decidido de autoridad ersatz. un cabeza de chorlito. con aspiraciones de algo mejor. Rick cogió la botella. sin servidumbre. y otro que se refería a un androide femenino llamado Pris Stratton. exactamente? —recogió las copias y las estudió. un campesino. leyó. La mujer parecía atractiva. Rick leía las copias al carbón con los informes acerca de los androides Roy e Irmgard Baty. Era evidente: por eso de vez en cuando mataban a sus amos y venían a la Tierra. después de leer. Como no pudo. en un mundo-colonia básicamente inhabitable. —Dime qué te preocupa. organizó la matanza de varios seres humanos y la fuga a la Tierra.. tal vez no te importe —estaba pálida y su voz temblaba. Bourbon. La puerta de la habitación se abrió violentamente." La descripción era patética. Probablemente era en realidad un trabajador manual. hoy mismo. Es un lugar donde sólo puede haber algún especial deteriorado. apoyando ideológicamente su propuesta con una presuntuosa ficción acerca del carácter sagrado de la supuesta Vida” de los androides.

Pero esta 81 .. —No te entristezcas —dijo él. asexuado. Los grandes ojos. Se apoderó de su mano. En contraste. Menos mal que la asociación explicó que soy una androide. No hubo reacción. Dios mío. Tal vez vista y se peine de otra manera. —Las hormigas no sienten lo mismo —dijo—. La pesada mata de pelo negro parecía agrandar su cabeza. Las proporciones de Rachael eran extrañas. las largas pestañas eran sin embargo de mujer adulta. De otro modo. con cierto esfuerzo—. Hasta puede que lleve una peluca. la de una muchacha. La cama cedió bajo su peso. He leído que tienen un lazo empalico especial —Rachael se puso de pie y trajo la botella de bourbon. Su expresión era melancólica. —Los gemelos idénticos humanos. se instaló nuevamente en la cama. piensa en lo que podría ocurrir. Pero cuando la veas comprenderás lo que te digo —se rió sardónicamente—. autoritarios. El tipo céltico. Y sin embargo la impresión total era de belleza. sin demasiadas curvas. —Algo parecido. se le habían tornado poco familiares. senos aún más exiguos. y alzó suavemente su cabeza hasta que estuvo a su altura.. Es una ilusión ésta de que existo realmente. alisaba el cobertor. O creerías que soy yo. ausente. ¿Qué te ha turbado? —Esa última Nexus-6 —respondió Rachael. Somos máquinas. sus senos pequeños daban a su cuerpo un aspecto desgarbado y casi infantil. Quizá no la encuentre. como si no le importara. Excepto por la mirada aguda e inquieta.. Rick tuvo así la primera oportunidad de contemplarla detenidamente. tenía aún el ceño oscuro y fruncido. Se preguntaba cómo sería besar a una androide. y son físicamente idénticas. fuertes. —Dime tú qué vamos a hacer en lugar de preocuparnos por esos tres Nexus-6 —se quitó el abrigo y lo llevó hasta el armario para colgarlo de una percha. Cogió su barbilla aguda. y tragó con dificultad. —¿Qué es? —preguntó él. pequeña. no a ella. Las dos mujeres rodean a ese androide trastornado que se hace llamar Roy Baty. Por eso puedo ayudarte. —Las hormigas no sienten. Ni el menor exceso: vientre liso. quizás un Cro-Magnon. eso sí. estaba fría. poderosos. allí terminaba la adolescencia. y Rachael cambió de posición. —¿Y por qué eso te molesta tanto? —Dios. ahuecando la palma de la mano. Nunca había sentido esto antes. ella quedó impasible.. levemente húmeda—. sentada en la cama. Soy sólo un modelo de serie. Me estás pidiendo demasiado. pensó. O tal vez fuera solamente lo que habría querido.. estampadas como tapones de botella. En la confusión me retiras a mí. Rick no pudo evitar cierta diversión. Eso es todo. como si se hubiera deslizado allí por casualidad. Ahora. Bebió un sorbo. no habría venido. estaré contigo cuando la retires. Y Pris regresa a Seattle y vive mi vida. —Pero se identifican mutuamente. trasero pequeño. Anduvo por la habitación con los hombros caídos durante un momento. Los últimos tres están juntos. Jesús —dijo. Y sin embargo él sentía que no era así. Y se inclinó a besar los labios secos de Rachael. Rick dejó su vaso en una mesilla y se sentó a su lado. Rachael apuró tranquilamente su bourbon. volvió a llenar su vaso y a beber con rapidez.. —Tal vez no. El sabor y el olor. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rachael lo encaró con aire desafiante. no la de una mujer. y sus brazos colgaban apenas doblados en la articulación: la actitud de un cazador alerta. es el mismo tipo que yo —cogió una hebra suelta del cobertor y empezó a formar una bolita—. Luego. Identificación. Debajo de sus shorts las piernas delgadas tenían un carácter neutro. —Si lo hubiera sabido antes —dijo Rachael—. Rachael se paraba levemente sobre la punta de los pies. ellos no. te enfurecerías al ver a Pris Stratton. La raza de los cazadores esbeltos. personalmente. y que prepara la defensa definitiva —sus labios se torcieron—. ¿Sabes lo que siento por esa androide? ¿Por Pris? —Empatía —aventuró él. Rachael parecía tan morosamente sentimental. ¿No leíste la descripción? Podría ser la mía.Philip K. anacrónico y atractivo. —Conozco la psicología de los Nexus-6 —explicó Rachael—.

falta de sentimientos acerca del significado de lo que decía. —No puedo ir sin ti —dijo—. Dios mío. Y todo lo que ha pasado hoy. Los dos estamos cansados. Todo dependía de Baty. y eso le hacía sonreír—. Rick no podía discernir acerca del grado de seriedad de Rachael. en definitiva. —hizo una mueca— dispositubo-dispositivo de seguridad de emergencia. debe ser el viaje. —¿Crees que Roy Baty vendrá? —Rachael dejó en la mesilla su vaso vacío. querían que estuviera contigo? —Para observar —respondió él—. Y entonces tendremos el modelo Nexus-7. El tema tenía suficiente importancia para hacer temblar al mundo. Se sirvió cuidadosamente un segundo vaso. Se lo quitó. Además. No puedo acompañarte. Roy Baty me vencerá. Quiero estar yo misma a salvo —abrió mucho los ojos—. demasiado. Rachael se echó a reír. buscó algo en su espalda y desprendió su sostén. ya conoces la verdad. en contraste con sus palabras. ahora que le había permitido acercarse a su mente consciente. En mi bolso tengo un objeto que nuestra fábrica automática de Marte produce como un. —¿Conoces el test del Arco Reflejo de Boneli? —También piensan en los ganglios de la columna. y esa maldita Pris Stratton me destruirá y ocupará mi lugar. irregular y resbalosa superficie de la realidad. —O diferenciarse de algún modo. con lentos y fáciles movimientos giratorios empezó a desabotonarle la camisa—. con mi esposa —se puso de pie y dio la vuelta a la cama hasta la botella de bourbon. Sólo definiciones huecas. Después elevaré un informe y la Rosen Association modificará los elementos DNS del baño de cigotas. Polokov vino a enfrentarme. No me importa que ganes tú o Roy Baty. Algún día el test de Boneli desaparecerá bajo el manto venerable del olvido —sonreía con inocencia. Tal vez. —Me he comprado una cabra nubia negra —dijo—. pero ella lo trataba alegremente. la dura. Sus manos apenas temblaban. observó. Rachael había empezado el contraataque. de cada término. Si te vas —hizo un gesto de despedida— me quedaré a dormir. todo había dependido de él desde el comienzo. Y no quiero ir a ese derruido edificio suburbano —se estiró y cogió un botón de la camisa de Rick. —No te puedo ayudar porque he bebido demasiado. Hasta ese momento solamente había encontrado y retirado a sus reemplazantes: faltaba el propio Baty. —No habrá ningún luego. Yo soy solamente una observadora y no intervendré para salvarte. también. —Vete al diablo —respondió él. ¿Sabes realmente por qué he venido? ¿Por qué Eldon y los demás Rosen. los humanos. intelectuales. y luego me contarás qué ha ocurrido. Tal vez. No lograba mantenerse erguida. se incorporó. ¿sabes? Quítate la chaqueta. Y cuando éste sea sorprendido. El miedo creció y lo rodeó por completo. En ese instante comprendió que tenía un miedo manifiesto e invencible al androide principal. Probablemente por la fatiga. Garland. Querría dormir —cerró los ojos—. cuando se hace la inspección de rutina de cada nuevo androide. apoyándose contra las grandes almohadas. lo modificarán.. Luego. —¿Para qué? —Para acostarte conmigo —respondió Rachael. Había pasado imperceptiblemente de quejarse de su condición a zaherir a Rick por la propia. De todos modos. No me atrevo. siento empatía por mí misma.. Para saber exactamente qué impide al Nexus-6 aprobar el test de Voigt-Kampff. 82 . —Estoy ebria. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? vez alzó las piernas y se estiró. volveré a nacer cuando la Rosen Association fabrique la próxima unidad de mi subserie —abrió los ojos y miró a Rick con ferocidad—. Estoy cansada. Debo retirar a esos tres andrillos para terminar mi tarea y volver a casa. formales. una característica androide: una carencia emocional. Búscalo. Parece una ostra. Ni siquiera salir de aquí. dirigidos por el más temible.Philip K. para cazar a tres androides. Los androides no sienten la menor lealtad recíproca. suspirando—. Olvida a los tres andrillos —dijo en voz fatigada—. y finalmente la empresa tendrá un tipo imposible de distinguir. si me muero —murmuró—.

Dios mío. es lo que decía Phil Resch. Sólo una niña limpia. se metió dentro y se cubrió. noble. —¿Es una pérdida? —repitió ella—. Si Roy Baty aparece. No hablo de ti. En cambio. basta con apretar la palanquita. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick empezó a buscar en el bolso. ¿quieres? ¿Alguna vez has hecho el amor con una androide? —No —respondió él mientras se quitaba la camisa y la corbata.. El la besó en el hombro desnudo. eso es lo que somos. Los androides no pueden usar un láser —Rachael bostezó. No te decepciones. Si entrara en una habitación y viera un sillón tapizado con tu piel marcaría un punto muy alto en la escala de Voigt-Kampff. —Eso provoca la catalepsia en los androides —dijo Rachael. noble. Es por Pris Stratton. el nervio vago de un androide. Si lo piensas. No puedo saberlo. —Bastante para salvarte la vida —murmuró Rachael. En lugar de morir de vejez o enfermedad nos vamos desgastando. ¿Cómo es tener un hijo? ¿Y cómo es nacer? Nosotros no nacemos. No te pongas filosófico. —Es una cama limpia. Luego caía sobre la cama. que se incorporó y se sentó en la cama—. Para los dos. que no viven de verdad — movió la cabeza de lado y dijo en voz sonora—: ¡No estoy viva! No te vas a acostar con una mujer. Ahora. —Maldición —dijo. no crecemos. Y mientras él se queda helado. y él revolvía interminablemente. con los ojos nuevamente cerrados.. virginal —dijo—. —Yo quisiera —dijo Rachael. Los androides no pueden tener niños. recogía con el otro la prenda caída y la arrojaba al otro extremo de la habitación. pero los humanos pueden funcionar sin respirar ¿o transpirar? unos minutos. lo matas con tu láser. Suspende la respiración. —No es por ti. —Me han dicho que es bueno si no piensas demasiado. —¿Crees que retiraré a algún androide en tu lugar? —Creo que. Le temblaba la voz. En bragas.. — reflexionó—. Primero acuéstate con ella. no sale. ¿Es una pérdida grave? Rick la desnudó del todo. —Más tarde iré a buscar a Roy Baty —dijo él—.. con reflejos. luego mátala. virginal.Philip K. Rachael se echó y se retorció hasta quedar boca abajo. Recuerda: ven y no pienses. De otro modo no estarías ahora en esta cama. —En tu bolso hay uno. Sé que el láser que tienes en tu bolso es. El sistema nervioso autónomo de un androide no puede abrir y cerrar el paso con tanta flexibilidad como el nuestro. ella se había sacudido las botas y corrido la cremallera de sus shorts. Rachael tenía toda clase de objetos inconcebibles. retrocediendo. Durante unos segundos.. Mientras tanto. me ayudarás en todo lo que puedas. Como cualquier chica humana. pese a lo que me has dicho. Como hormigas. sino de mí.. —Una imitación de juguete. rodaba en busca de su vaso. pensó Rick mientras apagaba la luz. Pero esto sólo puede servir para cinco o seis segundos.. —Gracias. atareado con su bolso. Rick se acercó a la cama. con los ojos cerrados—.. Esta noche retiraré a una androide Nexus-6 que es exactamente igual a esta chica desnuda. 83 . al que accidentalmente derribó sobre la alfombra. hm. Rick —dijo suavemente—. y por lo que debo hacerle. —No puedo —dijo. Porque filosóficamente es aburrido. Máquinas quitinosas. Por razones. También la tuya. miraba a Rick. —¿Es esto? —Rick alzaba una esfera metálica con una palanquita. Y con cuidadosa deliberación. y una vez más se puso de pie sin mucha estabilidad. Y necesitaré que me acompañes. mientras sus células cerebrales se deterioran. abrió la cama. dejando expuestas sus nalgas claras y frescas. —Ya sé. con el rostro hundido en la blanca sábana bajera. —Me gustas —respondió Rachael—.. se balanceaba sobre un pie.. fisiológicas. sin aire en la sangre.

Y a mí no me importa Pris Stratton. —Ven a la cama. debido en parte al bourbon. Dos.. Rick podía distinguir la figura elegante de pequeños senos—. Oye —Rachael giró y se incorporó: en la penumbra. Los androides pensaban y actuaban así. Sólo debo retirar a dos.. jamás había visto nada igual. y yo me ocuparé de la Stratton. le hizo un nudo en la garganta. ¿quieres? No es posible estar tan cerca y que luego. ¿Lo haría Rachael? Evidentemente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No somos la misma. 84 . pensó. sin duda. El agradecimiento.Philip K. Rick se metió en la cama. Y sin embargo. Pronto —ordenó Rachael. A los Baty. Ven. —Gracias —replicó Rick.

Así que. donde el coche aéreo había sido aparcado por el encargado. —Sin duda. —Nunca han podido resolver ese problema. se concedieron un lujo. o al menos de larga duración. Las ovejas no lo hacen jamás. negras y doradas. Perpetuo. subieron al terrado. se acabó. ¿Cuántos calculas que me quedan? —Un par de años. evita que los humanos se vayan a vivir con los androides.. sensuales. Rachael empezó a secarse vigorosamente. si pudiera casarme legalmente contigo. sin expresión en el rostro. amable. Como cazador de bonificaciones. como tú misma decías. tú a una. y apareció desnuda. —Legalmente.? —Si no fueras una androide —interrumpió Rick—. quiero decir. el reemplazo de las células. —Estás muy triste —dijo Rachael. ninguno más. Esperan que les des algo de comer. Rachael agregó: —¿Te gusto? —Sí. Como acabas de confirmar. —También podríamos vivir en el pecado —repuso Rachael—. no la unidad cerebral —anduvo unos pasos. Nosotros. —Al diablo —exclamó Rachael—. humano. sorbiendo el café y meditando en las próximas horas. Permaneció largo rato en un gran canapé de hojas verdes. pensó. te miran. El la miró. tal vez. vestido de blanco. No estés triste. los androides. hablando apenas. Después de los Baty. Rick extendió la mano y le acarició la mejilla. Rachael. canturreaba. lo haría.. Siento haber hablado de eso. Mientras se dirigían a los suburbios de San Francisco. Pero biológica y verdaderamente. empezó a vestirse. Rick pidió que les subieran el café. —No podrás seguir cazando androides —dijo ella serenamente—. no podemos controlar nuestras pasiones físicas. mi cabra estará dormida —dijo él—. Envolviéndose en un gigantesco toallón. eres una entidad orgánica —y dentro de dos años te habrás gastado y morirás. Realmente. —Lo siento —dijo Rick. —¿Volverías a acostarte con un androide? —Si fuera una chica. 85 .. —No has hecho un mal trato —dijo ella cuando cerró la ducha. —¿Te has. sí. es el fin. Sólo que yo no estoy viva. hemos hecho un trato. yo a dos. en el cuarto de baño. —¿Es igual para los modelos Nexus-6? —El problema es el metabolismo. O tal vez las cabras sean nocturnas.. en la puerta del baño—. por el contrario. También Rick se vistió. De cualquier modo. Así es. —¿Sabes cuánto dura un robot humanoide como yo? He vivido dos años. Rachael observó: —Es una hermosa noche. Juntos. goteando. no. el pelo atado con una banda de goma. Probablemente lo sabías y te has aprovechado de mí —pero no parecía en modo alguno enfadada sino. Y se dijo: para mí. —¿Cómo es tu mujer? Rick no respondió. chillaba y chapoteaba debajo de la ducha caliente. Después de esta noche. No eres un conjunto de circuitos transistorizados como un seudo-animal. por favor. ¿tienes que perseguir a esos andrillos esta noche? —Sí —respondió Rick. Si fuera como tú. recogió sus bragas. de todos modos. al menos yo no la he visto.Philip K. Cuando las miras. no importa. Porque no se ha podido resolver el problema de reemplazo de las células. Hay animales que nunca duermen. alegre y ciertamente tan humana como cualquier chica que Rick hubiese conocido—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 17 Más tarde.

—Al menos. ¿Me matarás de modo que no duela? Quiero decir. Simplemente. ¿Los conoces a todos? —Los conocía. Y luego. No lo sabíamos. es lo que siento. —Ah. sintió que todo su cuerpo se paralizaba. Quizá no a Irmgard Baty —y ciertamente. —¿Cuántas veces has hecho esto? —No recuerdo. Y después tuve que esperar. antes de que comenzaras con la lista de Dave Holden. y no un androide escapado de Marte. con aprensión—: Hay una multa. —Yo ya lo sé —dijo Rachael—. no. Intentamos detenerte esta mañana. Si no peleo. Pero si te mato a ti. Ahora conozco a tres. Está loco. porque conocerás a un hombre espiritual y maravilloso. me ocuparé de Roy e Irmgard Baty y de Pris Stratton. Te prometo no pelear. —Sí. Jamás puedo encontrar nada en él. creo que nueve —asintió—. —Me pregunto si funcionará tan bien como dices. después de dos billones de años de vivir y evolucionar. Yo soy una propiedad legal de la Rosen Association. nueve. Sí. —Pero no como debía —Rachael parecía más compuesta. hazlo con cuidado. —La mató Phil Resch. Eso es lo que busco. y pensábamos que tú la habías retirado. No era cinismo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ningún cazador de bonificaciones ha podido actuar después de estar conmigo —continuó Rachael—. —Maldito bolso —dijo—. De repente. exteriormente. Excepto uno. trabaja por su cuenta. —Es una idea antigua —observó Rick. solo.. —Contigo ha servido. —La Rosen Association quería llegar a los cazadores de bonificaciones —explicó Rachael—. sabía demasiado. ocho.. —Roy Baty —dijo Rick—. Finalmente.. como Rick había visto en tantos androides. esa tristeza. pienso que puedo retirar todavía a Roy Baty. ¿De acuerdo? —Ahora comprendo por qué Phil Resch dijo eso —repuso Rick—. 86 . La resignación clásica. un hombre muy cínico: Phil Resch. se comprende. Volví a intentarlo. Pero el oscuro fuego había disminuido. —Veremos. —¿Cómo? —dijo Rachael. la fuerza vital la abandonaba. intelectual.. supongo. abandonó el intento. Cambió. Nuestras limitaciones. no puedo reprocharle nada. —A que yo me derrumbara y te llamara.. —¿Sí? —dijo Rick. aquí y en la Unión Soviética. sabiendo lo que sé—. No soy como los otros. Siete. Las manos de Rachael se hundieron frenéticamente en su bolso repleto de cosas y de kippel. Además. Y este método parecía funcionar.. aunque su tensión interior era frenética. te voy a matar —agregó—. asombrada. Y después de pasar por esto. —Pero este viaje no será una pérdida de tiempo. Rick echó los mandos adelante para que el coche descendiera. Esa expresión en tu rostro.. —Luba Luft y yo fuimos muy. Sabíamos que estaba muerta. justamente antes de que Polokov te atacara. —¿Por eso aterrizas? —respondió. podré matar a los demás. ¿Qué te pareció? ¿Te gustaba? —Sí. De modo que todo lo que sucedió en el hotel. —Pero la mataste. La aceptación mecánica. de algo que ningún organismo. Ni siquiera ahora. podía conciliar consigo mismo. por razones que yo no comprendo del todo. cuando vivían.Philip K. tampoco a Pris Stratton. entonces Phil te acompañó de vuelta a la Opera. muy amigas durante casi dos años. Ese es el momento en que nos quedamos incomunicados. —A juzgar por las notas de Dave —dijo Rick—.

y la letanía de su voz ganaba ritmo—. Rick no habló. estoy aquí con el Amigo Buster. No me hagas esperar. Francis. Instantáneamente. ¿verdad? Que yo tenía razón: no podrás retirar más androides.. —Osear Scruggs —dijo—. Has obrado como los demás. —De cualquier modo.. La voz estúpida continuó balbuceando. Tu coche quedó en el St. 87 . —Apaga —dijo Rick. ¿Sabes? Hace dos días que está hablando de esto.. Sabes lo que eso significa. Por lo que hice —recuperaba la seguridad. y condujo en silencio. en voz caricaturesca: —.. —De verdad. Falta poco. hazlo ahora —pidió Rachael—.. Siguieron su camino en silencio un rato y luego Rachael buscó y halló la radio. y hemos estado hablando y pasándolo la mar de bien. Como tú. es la más importante de. Oh. Y pienso escuchar: lo que anunciará el Amigo Buster en su show de esta noche es muy importante. ¿verdad? Te llevaré allá. la brasa de su cigarrillo ardía como el trasero de una luciérnaga contenta. que debe estar a punto de comenzar —se inclinó para ver su reloj a la luz de la radio—. —No te mataré —Rick puso proa nuevamente a la parte baja de San Francisco—.Philip K. Ni a mí. —¿Al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos? ¿A Amanda Werner y a Oscar Scruggs? Es hora de escuchar el informe sensacional de Buster. después tu esposa. —En la base del cráneo. preparando al público para. Así que vuelve con tu cabra y descansa un poco —repentinamente sacudió con violencia el abrigo—. —se rió con alegría—.. relajada. quería que el rayo penetrara sin que ella lo advirtiera. ni a los Baty.. Primero la cabra. Por favor —se dio vuelta para no ver el láser. me desprecias —respondió Rachael—. Rick apagó la radio. La quieres más que a mí. La voz del hombre inteligente. En la oscuridad. y sólo quiero decir una cosa. ahora —encendió un cigarrillo y aspiró con deleite—. —Gracias por no matarme —dijo Rachael. Viviré veinticinco veces más que tú. amigos. Era un claro indicio del éxito de Rachael Rosen: su victoria sobre él. según entiendo. mientras esperamos cada segundo del reloj hasta que llegue una noticia que. sólo te quedan dos años de vida. —No puedo hacer lo que decía Phil Resch. —Si lo vas a hacer. ¿Qué se puede hacer sino reír? El no respondió. Tuvo que aferrar el timón para evitar un choque. pero finalmente no podían. y finalmente. Los otros cazadores de bonificaciones. ni a la Stratton. —Esa cabra —continuó Rachael—. El coche casi se precipitó al suelo. y la encendió. para que puedas regresar a Seattle —no tenía más que decir. Rick apartó el arma. Rachael volvió a encenderla. —Quiero escuchar. Frenó y logró un aterrizaje brusco y de lado. Volvió a poner el motor en marcha y se elevaron. Y probablemente más que a tu esposa. Se ponían furiosos y hablaban de matarme. en el hueso occipital —dijo Rachael—. Detuvo el motor y cogió el tubo láser. y Rachael Rosen se instaló cómodamente. Y a mí cincuenta. La radio dijo. ¡una brasa del cigarrillo! Ya se apagó —se echó atrás en el asiento.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No puedo soportar la forma en que ceden los androides —dijo con furia.

Necesitamos la TV. mientras enchufaba el cable y la antena—. como si estuviese alojado en el sillón. 88 . R. Con los dedos doloridos. —Sí. Desde un ángulo del living. Dejó caer las maletas y extrajo un frasco de plástico que. quien espera y confía que todos estéis ansiosos por compartir un descubrimiento que he realizado. —Encienda la TV y no hable más —dijo Roy Baty. recogió las ropas de la chica. amigos. el calor de la presencia de ellos lo alimentaba. Pris y los Baty miraban impasibles. depositó la TV sobre una mesa baja de su living. Roy Baty observó con paciencia: —Queremos ver al Amigo Buster y a sus Amigos Amistosos.. desviando por un instante su atención de la pantalla de TV. en lugar de escucharlo por la radio del camión de la tienda. De modo que merced a Pris y a Roy y a Irmgard podré ver la presentación de una noticia que es probablemente la más importante en mucho tiempo. amigos. Aquí está. como todo el mundo. ¿O prefiere que lo llame J. En ausencia de Pris y de los Baty se desvanecía. sentado en un sillón como si pensara quedarse allí permanentemente. Todavía no se había desvanecido en él la potente fragancia de la felicidad. en la puerta de su apartamento. se tornaba extrañamente parecido a la TV inerte que acababa de desconectar. un escalón más adelante vio que algo pequeño se movía entre el polvo. ¿comprende? Entonces. siempre para esto mismo. Aquí el Amigo Buster. Se requerían dos viajes para subir todas las pertenencias de Pris. Y además. jadean te. para J. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 18 —Traiga aquí el resto de mis cosas —ordenó Pris a J. Ahora. se dijo.Philip K. Creo que se aprovechan de mí. extendiendo la mano. Así lo hizo. —Sí —agregó Irmgard Baty. pensó. Uno tiene que vivir con otras personas para vivir de verdad. cuidadosamente documentado. R. vaya a buscar la otra TV. —Mi aparato coge el canal del gobierno —dijo Isidore. mientras bajaba los polvorientos escalones. De repente.. la sensación de ser útil por primera vez en su oscura vida. ¿Qué tal? La vida. Isidore. Pocos minutos después estaba arriba. Entró en el antiguo apartamento de Pris. desconectó la TV y la antena. Isidore—. y que he hecho verificar por un equipo de investigadores capacitados durante toda la semana pasada. —Un viaje más será suficiente —se demoraba. Era una araña. con los ojos brillantes como los de un pájaro—. Iz. para ver el informe especial de Buster. En el piso inferior. Alzando el aparato decidió llevarlo antes que las maletas y las demás ropas. —Está bien —respondió distraídamente Pris. y regresó a la puerta. será bueno ver nuevamente al Amigo Buster en la TV. en cierta forma. Antes de que llegaran. había cobrado definitivamente nuevo ímpetu. —En este edificio se reciben bien las señales —dijo. las metió en las maletas y volvió al pasillo y a las escaleras. la empujó hacia el frasco y ajustó la tapa. —A ver —dijo Pris. R. Isidore salió. Pero no me importa. encantado. pensó. Los tres androides lo miraron. El silencio era penetrante. y no había posibilidad de retroceso. Es bueno tener amigos. se dijo: dependo de ellos. Con cierto temor. En particular. y sintió que sus brazos se debilitaban. Este es el momento. —Callad cuando habla Buster —dijo Roy Baty.? Y de todos modos. podía vivir solo. Con los dedos temblorosos. llevaba. Hace tiempo que esperamos ese anuncio y ahora falta poco. se detuvo para recobrar el aliento. —He encontrado una araña —dijo John Isidore. Cuando podía oír al Amigo Buster y. a pesar de todo. perforada con una aguja. No se puede ir y volver entre la gente y la nogente. quiero la TV. Isidore recorrió el pasillo solitario y resonante hasta las escaleras. gracias a Dios que se han quedado. hay seres que dependen de mí. ahora todo había cambiado. Arriba. Y hoy el Amigo Buster debe revelar su informe especial.

89 . para no causar verdaderas heridas. —¿Ocho? —preguntó. Pris cortó una de las patas de la araña. Igual se morirá —se dispuso a usar las tijeras. R. Isidore. —De modo que según Cortot —subrayó el Amigo Buster—. —Probablemente no podrá correr tan rápido. Irmgard Baty—. ¿Para qué las necesita. —¿Y qué se descubrió? —Escucha esto —dijo Roy Baty.. Lo que dicen es importantísimo.? —Así están hechas las arañas —dijo Isidore. corriendo a la cocina en busca de Pris. Un momento. ¿Y no podría andar con cuatro? Córtale cuatro y veamos —impulsivamente abrió su bolso y sacó unas tijerillas de uñas. Pris había amputado ya tres patas de la araña. sobre el cual se mueve Mercer. Este es el cielo que veis habitualmente.. —Te lo estás perdiendo —dijo Irmgard. no sólo pertenece a la Tierra sino que es artificial.. Y hay incluso pruebas de que las matas salvajes y el suelo triste y estéril son también trucadas —y quizá también las piedras que personas invisibles le arrojan a Mercer—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nunca he visto una araña —respondió Pris. Pris cortó otra pata.Philip K. revelan que ese fondo gris de cielo y luna diurna. Pris alzó la vista con curiosidad.. Sonreía.. se distinguen las pinceladas.. creímos lo que decía Cortot —afirmó la voz seca y pedante— y pasamos bastante tiempo examinando filmes publicitarios donde aparecían los actores antiguamente empleados por la hoy desaparecida industria cinematográfica de Hollywood. su corazón latía fuertemente y respiraba con dificultad—. quien aseguró que la figura de Mercer bien podía ser la de un actor de segundo orden de un estudio de sonido. como todos pueden ver. que se deslizaba penosamente por la mesa de la cocina buscando en vano un camino hacia la libertad. —¿Vale algo? —No la mutile —dijo pesadamente. R. hemos logrado descubrir a un viejo especialista en efectos de Hollywood. un tal señor Wade Cortot. Tienen ocho patas.. Quitó la tapa y dejó caer la araña. —Grandes ampliaciones de las imágenes de video —dijo en la TV otra voz—. Irmgard miraba fijamente la TV y Pris había interrumpido la mutilación de la araña. Cogió el frasco y miró la criatura que había dentro—. Isidore experimentó un insondable terror. pero de todos modos aquí no tendría nada que cazar —dijo—. es verdad —concluyó Irmgard. —Con franqueza. Wilbur Mercer no padece ningún sufrimiento.!. implorante. aquí está Earl Parameter. —En otras palabras —interrumpió el Amigo Buster—. sometidas a un riguroso análisis en el laboratorio.. —Por favor —dijo Isidore. —. que explicará un descubrimiento que asombrará al mundo. prueba que todo lo que creíamos. brillantes y afiladas. Vio lo que ésta había empezado a hacer y agregó—: Puedes hacer eso más tarde. en las ampliaciones. En el living. conteniendo a la araña con el canto de la otra mano. Es muy posible en verdad que esas “piedras” sean de un plástico relativamente blando. —La “luna” está pintada —decía la TV—. que entregó a Pris.. no hay prácticamente ninguna duda.. Pris llevó a la cocina el frasco y se sentó ante la mesa de J. Isidore. J. Buster decía: —Mirad esta ampliación de una parte del paisaje. Tantas patas. jefe de mi equipo de investigadores. El jefe del equipo de investigadores continuó: —Finalmente. señor Buster.. Cortot ha llegado a declarar que reconocía el estudio como uno perteneciente a un cineasta en pequeña escala con el que él tuvo tratos hace varias décadas. R. —Silencio —dijo Roy Baty.

cuyo rostro había retornado a la pantalla—. en East Harmony. que estaba terminando de cortar otra pata con sus tijeras. El Mercerismo apareció. la experiencia funde. esto se ha revelado exacto. ¿Cómo está la araña? —se inclinó sobre el hombro de Pris.. y casi todos los seres humanos del sistema deben haberlo escuchado. maloliente y llena de kippel. convertido en kippel hace muchos años.. tal vez proveniente de otra estrella. amigos. No ha perdido nada. sentado en el borde del sillón. Pero puede. débilmente. El mundo en que se desarrolla su ascensión es un estudio barato y corriente de Hollywood. que en verdad es una entidad arquetípica superior. con expresión de triunfo. —Era obvio. pudimos localizar a un hombre ahora muy anciano. Toda la experiencia de la empatía es una superchería —miró con curiosidad a la araña.. Una entidad controlada por la supuesta voz telepática de “Mercer”. determinar cuál es el propósito de esta superchería. Y bien. La casa está en la Avenida Lark. Roy Baty apareció en la puerta. 90 . le pagaremos lo que dice el catálogo de. Enviamos un grupo de personas del laboratorio a casa de Jarry. La “sangre” era ketchup y —el técnico rió—el único dolor del señor Jarry consistió en pasar un día entero sin beber whisky. Entonces. —Pero conviene pensar qué produce el Mercerismo —continuó el Amigo Buster—. ambicioso. —Es la empatía de los humanos —dijo Irmgard. no sabía entonces ni sabe ahora quién era su cliente. que trabajó en papeles menores en numerosos filmes anteriores a la guerra. El Mercerismo es una superchería.. Indiana.. —No quiere andar —dijo Irmgard. sólo tenemos la palabra de los seres humanos. lo sabíamos —dijo Roy Baty—. ¿No dije que podía caminar con cuatro patas? — miró con interés a Isidore—. Basta pensar qué ocurriría si una especie de Hitler en potencia. el anciano había participado en una serie de filmaciones de quince minutos.. Como habíamos previsto. tampoco. Los partidarios del Mercerismo han dicho muchas veces que Wilbur Mercer no es un ser humano. Es una casa sucia y medio derruida.. No quiere moverse. como en disposición de saltar. mientras estábamos en una sala húmeda. Sí. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Después de estudiar miles y miles de fotos y películas. ¿Acaso no es la forma de demostrar que los humanos pueden hacer una cosa que nosotros no podemos? Sin la experiencia de Mercer. —Es un hecho. —Descubrí que en realidad —continuó el técnico—. Según sus fíeles. Jarry nos invitó cordialmente a entrar y. muy bien. Con los puños apretados se dirigió a la cocina y enfrentó a Isidore—. respirando con fuerza.. hasta que por fin. Y no podemos. —Tal vez no lo sabremos nunca —murmuró Irmgard. —Al Jarry —dijo el Amigo Buster. exploré por medios telepáticos la mente confusa. —Tal vez no lo sabremos nunca —dijo el Amigo Buster. las “rocas” eran de un plástico semejante a la goma. de grupo. contésteme —le golpeó el brazo insistentemente con un dedo. en una sola entidad. Un anciano que ni siquiera en su juventud había hecho nada que él o nosotros pudiéramos respetar. para un cliente a quien jamás conoció. de East Harmony. Sólo su palabra de que sienten esa empatía. llamado Al Jarry. ¿Cómo se llama? Sidney. —El problema está en la empatía —insistió vigorosamente Irmgard. —Ahora tiene cuatro —empujó al animal—. Wilbur Mercer no es humano. esa cosa compartida. ¿Qué le ocurre? —le tocó el brazo—. amigos. Al Jarry fue pues el actor de un oscuro y repetitivo serial. —Yo haré que camine —Roy Baty sacó unas cerillas. y en realidad no existe. el insecto se apartó. brumosa y también repleta de residuos de Al Jarry. en un lugar de las afueras de la ciudad donde no habita nadie. —Escuchad —urgió Roy Baty. —. superchería: el Mercerismo es pura superchería. encendió una y la sostuvo más y más cerca de la araña. en cierto sentido. Muy bien. igualmente pedestre—. —Yo tenía razón —exclamó Irmgard—. ¿quién es el autor de este fraude contra todo el sistema solar? Pensad en esto. ¿Por qué se ha puesto así? ¿Es por lo de Mercer? ¿Por lo que se ha descubierto? ¿Por esa investigación? Eh.Philip K. Uno de ellos describirá ahora lo que encontró —silencio y luego una nueva voz. a los hombres y mujeres de todo el sistema solar. en video. excepto Al Jarry... Buster lo ha dicho claramente. con sentido político.

distante—. pensó: me está ocurriendo otra vez. Pris. Se dirigió hacia él. ¿es pintado? ¿No es real? —Ya ha visto las ampliaciones en la TV.? También me perturba a mí que esté ahí. todo terminó también para las arañas. para estar solo. sintiendo que débiles huesos. de la ausencia triunfadora.. —El Mercerismo no se ha terminado —dijo Isidore. mientras estaba allí. —Está realmente perturbado —observó nerviosamente Irmgard—. —Un androide —explicó Irmgard—. pero el cuervo picoteó rápidamente los ojos del burro. Tal vez había sido realmente la última de la Tierra. Pero antes de llegar al burro —una de las criaturas a la que más amaba— un brillante cuervo azul descendió y se posó en el hocico de la bestia. Isidore! —No soy yo quien lo hace —respondió él. ¿Por qué no dice algo. el suelo cedió bajo sus pies. como antes. J. se quebraban bajo sus pies. John R. las patas de la silla se torcieron como tubos huecos y podridos. Muy cerca había un burro. Y la araña. la cabeza de un cuervo. de hacer que volviera a su forma anterior. Hemos esperado durante meses. y pensó nuevamente en la araña muerta con sus tres patas. cómo se extendía una fina red de líneas y caía un trozo y a la vista quedaba la materia interior. porque tiene una caja de empatía en la otra habitación. y mientras tanto se ahogaban también su mente y sus esperanzas. No me siento bien —dijo Isidore. A los androides les ocurría algo. Se detuvo junto al diván y miró la pared. Allí la ahogó. Nadie lo sabe.. ¿No es así.. Trozos grises se desprendieron y cayeron. Avanzó con pasos inciertos hacia el living. Se movió y tocó la pared. No ha dicho una palabra desde que encendimos la TV. para el Mercerismo —con las uñas recogió del fregadero el cadáver de la araña—. —No. Quiero decir. de pie. La última araña viva de la Tierra —reflexionó—. con las tijeras. Los restos de la araña se han apoderado de todo.Philip K. Quiero decir. R. Se sentó junto a la mesa. John Isidore la hizo a un lado. —Ya terminó todo Iz. Tal vez ahora empiecen a pensarlo mejor. Es la araña. Se puso de pie enseguida. Todos lo hacen o al menos lo hacían. En ese caso. junto al fregadero. Hace tiempo comenzó el derrumbe. del desorden final de todas las formas. dijo en voz alta. Todo aquí es viejo. Tal vez ésta era la última araña —dijo—. Isidore vio el polvo y la ruina extendiéndose por el apartamento. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Está muy afectado —dijo Pris—. Y luego preguntó a Roy Baty: —El cielo..? —Por supuesto que la usa. Roy Baty miraba a Isidore con tranquila diversión. En el suelo hundido aparecían ahora partes de animales. pensó. Su mano quebró la superficie. Bruscamente. y ya no se detendrá. la sostuvo sin saber exactamente cuánto tiempo. unas manos momificadas que habían pertenecido a un mono. que había ido a apagar la TV. ¿La usa. tan rápidamente como la araña. en este momento debe haber una cantidad de humanos que se sienten infelices —se dirigió a Isidore—. Pero con seguridad. —No es la TV —respondió Pris—.. las pinceladas. que no era vítrea. detrás de Mercer. Isidore? Ya se le pasará —le dijo a Irmgard. Todos sabíamos lo que Buster estaba preparando —vaciló y agregó—: ¿Por qué no decirlo? Buster es uno de los nuestros. Vio sobre la mesa cómo a la taza le aparecía una grieta. —No creo que esto acabe con el culto a Mercer —dijo Pris—. No lo hagas. con la taza de cerámica vacía en la mano. R. Por lo menos no había empezado a deteriorarse. Oyó la llegada del kippel. los humanos. —¿Que” hace? —dijo la voz de Irmgard Baty. pensó. Siempre 91 . La araña se había ido. Los armarios de la cocina crujieron y se partieron. en silencio. fragmentos de enlucido semejantes al polvo radiactivo del exterior. Otra vez. ¡Está rompiendo todo! ¡Basta. Pero se desarmó entre sus manos: los tornillos que habían sujetado sus partes estaban sueltos.. secos como ramitas caídas. dejó la taza y trató de componer la silla. inmóvil pero aparentemente vivo. Estaré aquí largo tiempo. algo terrible. J. cogió a la criatura mutilada y la llevó al fregadero. y las manchitas que habían dejado los bichos muertos. Cogió una taza del armario de la cocina. cortó otra pata más a la araña. Mercer se había ido.

dijo en voz alta. a su alrededor. pero esta vez no estás tú aquí. Pero tendrás que dejar de buscarme. —¿Y por eso dicen que eres un fraude? —Yo soy un fraude —repuso Mercer—. Trepa por mis pies. porque aquí nada cambia nunca. Desde su punto de vista. penetraban como tirabuzones en las paredes. Y les dije todo lo que deseaban saber. son ciertas. como hacen los androides. —¿El cielo está pintado? —preguntó Isidore—. En esta etapa.Philip K. —No las veo. pensó. apagad todas las luces. La araña ha vuelto a vivir. y estoy en él de nuevo. y desde su punto de vista. Pronto. eso sí. llamado Al Jarry. y yo también —Mercer señaló con un gesto amplio la cuesta empinada y desierta. pensó. 92 . Sonó la campanilla de alarma. ¿Hay realmente pinceladas que se ven en las ampliaciones? —Sí —respondió Mercer. Pero una vez desvanecidas las paredes. y continuaré haciéndolo hasta que ya no te interese y desees marcharte. Apartadlo de la caja de empatía. Llega un momento en que ni siquiera la podredumbre avanza. la revelación del Amigo Buster ha sido convincente. Me han entrevistado en mi casa. —Un cazador de bonificaciones en el edificio —rugió Roy Baty—. Se arrodilló para mirar. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es muy largo. Hicieron un buen trabajo. Debes colocarte a más distancia. Algo se movió junto a uno de sus pies. todo.. —Sí. Les costará comprender. —Gracias —dijo Isidore. Yo no lo soy. que creían. o busca algún otro modo de acercarte. Hasta el viento los destruye. como dicen. el paisaje familiar—. Los huesos se han invertido. pensó. es decir. Y antes de que lo olvide. con sus patas restauradas. acabo de alzarte desde el mundo-tumba. su puesto está en la puerta. —¿Y lo del whisky también? Mercer sonrió. Y gritó: " ¡Mercer!" Las hierbas salvajes avanzaban. La araña mutilada avanzaba con gran dificultad con sus patas restantes. con la palma hacia arriba—. yo soy un viejo actor jubilado.. cerrada. Vamos. —Estás demasiado cerca —dijo Mercer—. aquí. No juzgo a nadie.. porque yo nunca cesare” de buscarte. El viento sopló con fuerza. Miró hacia arriba y no vio nada de qué asirse. le dijo. Mercer debe estar cerca. es verdad. —Tú eres una persona de elevada moral. Inmediatamente antes de que el tiempo se acabe. Mercer. ¿Dónde estás? Este es el mundo-tumba. ¿quieres? Mercer. La alzó y la sostuvo en la palma de la mano. observó. todas esas revelaciones. y sintió la presencia de Mercer. No está bien. y los huesecillos amontonados se partieron. la desolación continuaba. Oyó el susurro de un viento seco. —No me gustó eso del whisky —dijo Isidore—. ni siquiera a mí mismo —Mercer alzó su mano. Ahora mismo. cogiendo la araña. su investigación es verídica. y luego se convertían en sus propias semillas. por qué nada ha cambiado. Y empezó a agregar algo. destruyendo y arrastrando los huesos restantes. Ellos tienen mejor perspectiva. Todo eso. porque tú estás aquí. tengo aquí algo que es tuyo —abrió los dedos. la desolación era lo único que quedaba. Aparte de la figura leve y borrosa de Mercer. haced que se mueva. con expresión plácida. Querría ser capaz de recordar cómo se sale de aquí. Son sinceros.. En la palma estaba la araña. y vio por qué se movía tan lentamente. El anciano lo miró entonces. Ven. se expandían y reventaban los corrompidos metales y trozos de concreto que antes habían sido las paredes.

Las mandíbulas de las arañas pequeñas no pueden atravesar la piel humana. sin picarle. ¿Están arriba? ¿Los tres? —La verdad es que yo los estaba cuidando —repuso Isidore—. Para que pueda escapar. Buster demostró sin lugar a dudas que Mercer no existe —Isidore se sentía excitado: sabía una cosa muy importante que el cazador de bonificaciones ignoraba. huidizos. Y pedirle que te muestre una orden judicial. Isidore abrió la puerta y contempló el pasillo. Encontró sin dificultad. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 19 John Isidore bajó la vista y vio sus manos. para ver qué hace. la araña parecía de mayor tamaño—. Deckard. murmuró: —No lo dejes entrar. Era un metro cuadrado de hierbas cubiertas de polvo. rasgos suaves. Rick Deckard — cerró su carnet y se lo metió en el bolsillo—. Sacó de su chaqueta algo que abrió y mostró a Isidore. sus pies la recorrían con agrado y la siguieron. Isidore percibió el olor de su cuerpo. si golpea. para apagar la lámpara de la mesa. —¿Qué estaba haciendo? —preguntó el hombre de la linterna. —Cosa de androides —dijo el hombre. Salga a mirar. junto al lado más largo del edificio. J. las luces del living de su casa se apagaron. olor a miedo. sin comprender cómo el hombre no la veía. ¿Sabes lo que haría aquí un cazador de bonificaciones? ¿Comprendes lo que nos haría? Isidore se apartó de las dos androides y se dirigió a la puerta. el rostro de Irmgard se veía distorsionado. R. Llegó al extremo del pasillo. Mientras la miraba. Pero Isidore conocía su superficie. un miedo que casi se materializaba en una niebla—. ¿Era realmente la misma que Pris había mutilado con las tijeras de uñas de Irmgard? Probablemente no. sin vida. A la luz amarillenta. resonante. a lo que había sido un sendero rodeado por un jardín. Haz cualquier cosa para que no entre. a pesar del polvo. Y se incorporó. —Traje una araña —respondió. —¿Oye algo? —preguntó Roy Baty. —Si la llevara arriba. y el sendero estaba roto por todas partes. J. con el cuerpo arqueado. Podría conseguir algo más de cien dólares. Y debes mostrarle tu identificación. Cara redonda. —Soy investigador del departamento de policía de San Francisco. —¿Y por qué no se la ha llevado a su apartamento? Debería guardarla en un frasco. y decirle que ésta es tu casa. Ahí depositó a la araña. Subí la TV de Pris desde su apartamento al mío. Según el Sidney de enero. no peligroso. sobre una hoja de borde aserrado. inclinándose. de pie.Philip K. Hay dos mujeres. absorto. a oscuras. el picaporte. y que aquí no hay nadie más. Tienes que ir a la puerta —susurró—. pensó. Podía sentir que el pasillo estaba como siempre: vacío. Vio que Pris corría a la cocina. aferradas a las asas gemelas de la caja de empatía. Miró su ondulante camino una vez que hubo abandonado su mano. el cazador de bonificaciones parecía un hombre corriente. Parecía no tener conciencia de lo que hacía. La luz de una linterna enfocó las hierbas. Se movía dentro de su mano cerrada. la mayoría de las arañas han aumentado un diez por ciento. Y no tenía el aspecto de un semidiós. lampiña. A la escasa luz que se filtraba del exterior. El jardín había muerto con la guerra. y nunca lo sabría. parecían severas y amenazantes. Todavía tenía en la mano la araña que Mercer le había dado. descendió las escaleras y salió al exterior. 93 . —Oye. —susurraba ásperamente Irmgard mientras le cogía por el hombro y le clavaba las uñas. como Isidore esperaba. del otro lado. El aire parecía limpio. el resto ha muerto. sin párpados—. para que pudieran ver al Amigo Buster. cuando golpee. ya está. Pudo ver a la araña. como de burócrata. En la penumbra. ella volvería a cortarla en pedazos —respondió Isidore—. Metódico pero informal. que apenas lograban sobrevivir. y se detuvo a escuchar. Una pata tras otra. Son los últimos del grupo. Pues bien. R. hasta el único punto verde de los alrededores. Las hojas y ramitas. Pris. con los ojos pequeños. Pero estaba viva.

se lanzaba contra él. como para aferrarlo. —Según la ley federal y del estado —empezó Deckard.. El más peligroso de los tres androides. a espaldas de Rick—. pensó Rick. El cuerpo se dispersó en añicos. —Pero tengo un trabajo. el prototipo utilizado por la fábrica para proteger a las demás. con ademán suplicante. Pero en sentido vertical el detector daba una pequeña señal. Con el aparato y su cartera subió las escaleras hacia el primer piso. había dicho Mercer.. Y hay más. Tenía un tubo láser apuntado contra Isidore. ¿Lo habría seguido hasta aquí. Déjame tranquilo —dijo—. Una figura acechaba en las sombras... Deckard. No se veía nada en ella. y el que debes retirar primero —la vieja voz cascada se tornó urgente—. —Rachael —dijo. Usted es un especial. El ruido del tubo metálico resonó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Subamos —dijo Deckard. Bajó el tubo. Buscó a Mercer.. En los escalones. —Si se mueve lo retiro —dijo Rick. Había sido cogido de sorpresa. Vuelve a Seattle. toda una legión. Pero no comprende. Pero los ojos son los mismos ojos. Había traído un aparato para escuchar. Quizás algún día me ocurra. luego miró y vio el tubo láser que ella traía. se dijo. —Si los mata no podrá volver a fundirse con Mercer —dijo Isidore. La ropa no es la misma. Rápido. en su propio coche? ¿Por qué?—. ¿verdad? Un cabeza de chorlito. precedido por el sendero difuso y amarillento que esparcía su linterna. El Hospital de Animales Van Ness. —Por todo lo que nos hemos dado el uno al otro —dijo la androide con los brazos extendidos. —¿Quiere indicarme en qué apartamento están? Hay más de mil en el edificio. Tal vez el especial vivía con ella. Debe ser una experiencia maravillosa inclinarse y ver una cosa viva que se escabulle. Recorrió el pasillo a la escasa luz de las lamparillas embutidas. Puede ahorrarme una buena cantidad de tiempo —su voz revelaba fatiga. pero el anciano se había marchado. ¿Quedaré fuera del Mercerismo si hago lo que debo hacer dentro de unos minutos? —El señor Isidore habló por él y no por mí —dijo Mercer—. Es el más peligroso de los tres. pensó. descubrió que se le había olvidado el nombre— del hospital de animales. Vine a decirte que uno de ellos está detrás de ti. Lo sabía antes de que yo se lo dijera. Disparó su arma mientras ella. has hablado unas palabras con e”l afuera. pero ya no podía alcanzarlo ni apuntar.. y no en el apartamento. Me ocupo de conducir el camión de —con horror. Por las escaleras subía una mujer. Hannibal Sloat. Mercer dice que debo hacerlo —advirtió entonces que no era exactamente Rachael. Buenas noches —se alejó y entró en el edificio. se tornó más lento.. ¿Le gustaría? Tal vez fuera precisamente ella la que. meditando. Rick se cubrió la cara. de propiedad de. Podría volver a coger esa araña. cada una con su nombre. El hombre. Rick giró y se agachó. Mi nombre es Mercer —dio un paso y entró en una zona iluminada—. Rick Deckard la apagó. Lo encendió. ¿quién comprende? ¿Acaso yo? Y antes. Arriba. Con el tubo láser en la mano. Sentía en los dedos la dureza del tubo láser. Una vez dentro. abajo. La conocía. —¿No me quiere decir? ¿O indicarme el piso? Dígame sólo en qué piso es. —No soy un androide —dijo la figura—. El cabeza de chorlito sabe que son androides. Lo que piensas hacer debe ser hecho. pero todas son Rachael Rosen. era un detector giratorio con una pantalla de centelleo. se alejó. —¿Es verdad lo que dijo el cabeza de chorlito? —preguntó Rick—. lo desvió—.. rebotando escalón por escalón. ¿comprendía? Uno de ellos es un duplicado de Rachael. de. asombrado. Estoy en este edificio a causa del señor Isidore. según él.Philip K. ya te lo he dicho antes —alzó el brazo y señaló las escaleras. nunca he encontrado un animal vivo. Y por otra parte.. En la planta baja no es. El especial de la araña.. esperándolo. 94 . —No —respondió Isidore. Yo buscaré el apartamento. pero inmediatamente interrumpió y abandonó el interrogatorio—. despedazaría a la araña.

Ahora todo ha terminado. Y sin la ayuda de Mercer. una tras otra —vio el tubo láser en la mano de ella. Permanecía inmóvil. —Soy Isidore —respondió Rick—. Yo me ocupo de conducir el camión del Hospital de Animales Van Ness. pensó Rick. Esa había sido su defensa. Sólo Rachael Rosen. —No abriremos —dijo una voz femenina. pero estaba muerto. He hecho lo que no podía hacer. Mercer había terminado su obra y se había marchado. la amaba usted —dijo Rick—. y en medio del silencio apareció en la puerta el señor Isidore. Pris Stratton— yacía diseminada. Casi un récord. —Es mejor que no mire —dijo Rick.Philip K. Voy a entrar —dijo Rick. puedo regresar a Irán y a la cabra. Había encontrado el apartamento. y eludió el rayo—. Ahora puedo ocuparme del resto. de modo que estaba solo. Pero ahora. Dejó que Roy Baty disparara primero. En la oscuridad vio dos formas indistintas. Ella sabía que yo no podía atacarla. Esta es mi casa — aguardó y la puerta se abrió. Hay que proceder velozmente. No lo miró. Si Mercer no me hubiera avisado. erró y desapareció en el interior del apartamento. Serán difíciles. Se manifestó y me ayudó. Se sentó en el diván. La figura más alta intentó cerrar la puerta y poner en marcha algún aparato electrónico—. su gran cuerpo estalló y se desmoronó como una pila mal asentada de pequeños objetos separados y quebradizos. Ya no necesitaba el aparato. Era el último. junto a la escalera.. Y por una vez tendremos un poco de dinero. —Quiero ver al Amigo Buster en la TV de Pris —continuó Rick—. Y yo amaba a Rachael. en un instante. Cayó sobre la mesa de la cocina y arrastró platos y tazas en su caída. —¿Por qué Pris no lo mató? —preguntó la señora Baty. —Es demasiado tarde —repuso Rick. Algunos circuitos reflejos hacían que partes del cuerpo caído se movieran. En la otra habitación. —La vi en la escalera. —¿Quién es? —preguntó una voz de hombre. y el especial amaba a la otra Rachael —avanzó y disparó contra Roy Baty. ¿Dónde está el videófono? El especial no contestó. Ahora que Mercer no existe es muy importante ver su pro-programa. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Quizá me persigan con copias de Rachael Rosen hasta matarme. Deberían haberme obligado a aplicar el test de Voigt-Kampff. Roy Baty lanzó un grito angustioso. Mercer me dijo que ella estaba en la escalera. Seis en un día. Rick lo ignoró. 95 . —No hay ninguna Pris —respondió Rick—. Rick buscó el videófono. mareado—. —No se lo tome usted así —dijo Rick. pero no de esta manera. quizás en otra habitación.. ella me habría matado. tratando de atraerlo al interior mientras ella lo atacaba por la espalda—.. Probablemente estaban asustados. —Debe hacernos el test —dijo la forma más pequeña. ellos habrían triunfado. Rachael —o mejor dicho. que para mí era imposible. Mercer me salvó. Pero ya no tiene importancia —Roy Baty disparó de nuevo. y disparó. Estaba a solas en el pasillo. Lo siento. el especial. A los Baty los puedo atacar del modo corriente. abandonando el equipo electrónico. ni tampoco al cuerpo de Irmgard Baty. Yo los estoy cuidando. lo encontró y llamó al despacho de Harry Bryant. o hasta que el modelo quede obsoleto. cuyo propietario es el señor Hannibal Sloat. Y ahora todo ha terminado. los otros dos. puedo irme a casa. Ahora han perdido sus derechos legales. a usted y a las do-do-dos mumujeres. en la penumbra: Roy Baty se lo había dado.. pensó. —Sí. lo que ocurra primero. Sabían lo que él había hecho. Se puso de pie con esfuerzo. lo dejó en el suelo y golpeó la puerta. Pero para ellos había llegado el invierno. la mujer. Pero en alguna parte del edificio los Baty lo esperaban. Abran. la respuesta a su presencia en el edificio. Avanzó por el pasillo y de repente su detector registró la cercanía de la actividad cerebral. señora Baty —dijo Rick. se dijo. A Pris —el especial lloraba.

.. Irán lo esperaba en el terrado de su casa. Barbour estaba aquí todavía. Es horrible. delgada.Philip K. Vaya a descansar un rato. Soy un flagelo. Rick? ¿Crees que pueda ser verdad? —Todo es verdad —dijo Rick—.. el Amigo Buster dijo que Mercer es un impostor. Tenía un abrigo largo de seda. —No qui-qui-quiero vivir cerca de usted. ¿Qué piensas. A Rachael seguramente no le importaba que la vieras. Todo lo que las personas han pensado alguna vez —puso el motor en marcha. se dijo Rick. Rick colgó. un bolso grande. pero el animal estaba muerto y ella se había marchado enseguida. como las plagas. era una mera cantidad que se sumaba al peso que lo oprimía en todas partes. —No fue inútil —respondió—.. donde haya más gente. —No. Ella tenía una razón. El especial titubeó. y la abrazó—. Por alguna razón. en todos los años que había pasado con ella jamás la había visto así. —Rick —dijo ella—. con ternura. creyó que era usted quien estaba en la puerta. Qué trabajo horrible. —Creo que hay una cláusula de garantía —repuso Rick—. Todo lo que he hecho. Mercer lo dijo: estoy obligado a hacer el mal. la sacó de su cesta y la llevó hasta el borde del terrado. dirigió a Irán un gesto cariñoso y se elevó en el cielo nocturno. Y no hizo nada por ocultarse.. Buscaré un lugar en el centro. —¿Estás bien? —Estoy bien —respondió Rick. cuando vea a Irán. La policía vendrá a limpiar esto. eso no lo sorprendió. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 20 —Muy bien —dijo Harry Bryant cuando se enteró de las noticias—. pelo negro. Lo miró con una extraña angustia. Dejó solo a Rick. Fue hace media hora —Irán... ha sido siempre malo. para que yo supiera quién había sido —la besó—. —¿Y la empujó? —Sí. Lo siento. le devolvió el beso—. Y he estado pensando: quizás Harry Bryant pueda transferirme a. Debo decirte algo. quería que la vieras. Cerró la puerta. como el hambre. Alguien vino —Irán carraspeó y continuó en tono grave—. como de cartero. —Me iré de esta casa —dijo Isidore—. lo que le parecía una razón —una razón de androide. —Ya se ha terminado todo —dijo. Quizá. Enviaré un patrullero a recoger los cuerpos. Es hora de irse a casa. bajó conmigo y llamamos a la policía. ojos negros grandes. Sin duda. ¿Y me has estado esperando aquí todo el tiempo? —Sólo media hora. abrió la puerta y se instaló ante los mandos.. Adonde voy llevo la vieja maldición. La cabra ha muerto. —No se enfermó. Era una muchacha de cara muy joven. Roy Baty no podía diferenciarme de usted. Si el animal enferma antes de los noventa días. no le importaba —dijo Rick—. pensó. podré olvidar. ahora. Luego giró y se marchó. —Váyase —aconsejó Rick—. ¿por qué no se queda en otro apartamento hasta que terminen? Supongo que no querrá quedarse aquí. sin saber qué hacer. Desde el comienzo. Simplemente le hizo sentirse peor. 96 . como si no le importara. No se quede aquí. —Los androides son estúpidos —dijo sin contemplaciones—. Rick retornó a su coche aéreo. el vendedor. Una serie de expresiones mudas recorrió su rostro. Estas dos cosas también son ciertas.. —¿Viste quién era? —Con toda claridad —respondió Irán—. Y tan inútil. y pensó: voy a morir.. —¿Adonde vas? ¿No quieres bajar y quedarte conmigo? La TV ha dado noticias tremendas. —Creo que hay un piso vacío en mi edificio —dijo Rick..

Hace años. y se alejaba de San Francisco hacia la deshabitada desolación del norte. Quizás allá donde voy se vean las estrellas.Philip K. pensó. Hacia un lugar adonde no iría ninguna criatura viva mientras no sintiera que el fin había llegado. Pero ahora sólo está el polvo y nadie ve nunca una estrella. 97 . se dijo mientras el coche ganaba velocidad y altura. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En otros tiempos habría visto las estrellas. al menos desde la Tierra.

pensó. Enfadado consigo mismo escupió. quizá porque me moví con rapidez. Era también notable elegir ese lugar para morir. —Un segundo —la operadora se desvaneció nuevamente. sin duda. Harry Bryant tenía razón. colocando su carnet junto a la pantalla. Una vez había habido allí cosechas y rebaños. sobre el suelo yermo. señor —la pantalla quedó en blanco. Una colina irregular se le acercó. Y sentía hambre. Apareció en la pantalla otra mujer. se preguntó. Rick cogió un poco de Rapé Dr. —Es un asunto policial —repuso. El calor. El hambre y el calor se combinaban en un sabor venenoso que recordaba a la derrota. eso es lo que ocurre. No. que había matado a la cabra? No sabía. cubierto de escombros. Para Mercer todo es fácil.. y cortó la comunicación. Contra todos el mismo día. Me pregunto por qué no me mataron. Sólo quedan fragmentos de embalajes. elevó el coche a medida que el mundo se aproximaba. brincando. El doctor Costa dice que el señor Holden no puede recibir llamadas —dijo la operadora cuando reapareció. y volvió a subir el cristal. Sí. Pasó el tiempo. aparte de él mismo. aun cuando nadie lo viera.. ¿Qué diría de mí Dave Holden?. el mentol que le agregaban sabía mal a esta hora de la mañana. sin calefacción. Sin saber cómo estaba en un punto situado a un paso de un precipicio ciertamente fatal. ni siquiera urgentes. No había nadie allí que registrara su degradación ni la de nadie. porque lo acepta todo. El doctor Costa piensa que el estado del señor Holden no permite que atienda llamadas. ¿Por haber matado a los androides? ¿Por Rachael. Rick pensó: es como un almacén de cargas cuando ya han retirado todas las mercaderías. —Hospital Mount Zion. Ahora hacía calor. la temperatura de la cabina. Habría sido gratificante hablar con Dave. —Está bien —respondió Rick. Rick volvió a aspirar el Rapé Dr. Unos cantos rodados grandes como casas se habían detenido al chocar unos con otros. Estoy cansado. Descendió un poco y siguió volando casi a ras del suelo. Estaba demasiado fatigado para subir. un manto vago y casi alucinante nubló su mente. Y además comprenderá la otra parte. por lo menos durante. de una caída humillante y desesperada. pensó. que ni siquiera Mercer debe comprender. En cierto sentido. y empezó a caminar restregándose las manos. con todo el cuerpo dolorido. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 21 A la temprana luz de la mañana vio un suelo gris que parecía infinito. planeó un momento.Philip K. pensó. desparramando piedras. de cajas que no significan nada en sí. Caminó por la cuesta. Johnson y se estremeció. Cada paso le costaba más. En verdad todo en mí es ajeno. El aprobará lo que hice. Nada estaba vivo allí. Un viento nocivo e inesperado atravesó sus ropas. Pero lo que yo he hecho. soy el mejor cazador de bonificaciones que ha existido nunca. y el orgullo o el valor que pudiera finalmente exhibir también pasaría 98 . También el aire olía mal. ¿Se encuentra suficientemente bien? —Un momento. —¿Podría hablar con un paciente? Dave Holden. Me he convertido en un ser ajeno. Nadie ha retirado seis modelos Nexus-6 en menos de veinticuatro horas. No debería continuar. y luego aterrizó en una cuesta. Se detuvo a secar el sudor que caía sobre sus ojos y las lágrimas saladas. eso es ahora ajeno a mí. Mientras avanzaba. No había comido en sabe Dios cuánto tiempo. desdén y odio a sí mismo. Dave había quedado realmente fuera de combate. señor —dijo la operadora—. Era evidente que había pasado el tiempo. alejada de todo. he sido derrotado. con furia. Era notable que los animales hubiesen pastado allí alguna vez. Hacía tanto frío ahora en la cabina. No podían esperarlo. Luego siguió trepando por aquella elevación solitaria y poco familiar. Debería llamar a Dave. Bajó el cristal de la ventanilla y arrojó al suelo la pequeña caja de lata—. pensó: de alguna oscura manera. había descendido—. Johnson. —Con el Hospital Mount Zion —dijo. Apagó el motor. que abrió la puerta y descendió. Cogió el videófono del coche aéreo y llamó a la operadora de San Francisco. Y probablemente nadie volverá a hacerlo. Y tenía que proseguir. rechinando. hasta que el avance hacia arriba lo detuvo. Nada es ajeno a él.

no he retirado el último androide. irme a casa. Las nubes de polvo oscurecían el paisaje. lo era. —Póngame con mi secretaria. Y el dolor. Las piedras muertas. inerte—. durante la fusión. pensó. —Ladrones de vida. el conocimiento esencial de la soledad y la pena. señor Deckard: ha llamado su esposa.. No responde. —Mercer —dijo. —Pero eso nunca había pasado antes. además. Quiere saber si se encuentra usted bien. En un momento cayó. El inspector Bryant ha estado tratando de comunicarse con usted. Podía distinguir al frente una figura borrosa.Philip K. —No comprendo. Muy cerca estaba su coche aéreo. ¿por qué me importa tanto? Ya lo he sufrido antes. He vuelto. Señor Deckard. Pero. llegó hasta él en su forma desnuda y verdadera. señor Deckard. su mejilla está sangrando. he bajado de la colina. Trastabillando inició el retorno. —Oh. 99 . dormir. mi carrera no está terminada. sin que esto tenga el menor sentido. —¿Quién. me sentiría mejor. pensó. —Ya sé lo que he hecho —repuso Rick. se preguntó.. Todavía tengo mi trabajo y mi oveja eléctrica. se dijo. mientras utilizo mi caja de empatía. sin voluntad. —Quiero hablar con el Inspector Bryant —le dijo a la señorita Wild. —De todos modos —continuó la señorita Marsten—.. Esto no es nuevo. por haber retirado a esos seis.. probablemente muy jóvenes. Abrió la puerta y entró en la cabina. Nadie. con los pies en suelo árido y polvoriento.. resbalando. mirándolo con atención—. tropezando en las piedras sueltas. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? inadvertido. las agonizantes hierbas envenenadas por el polvo no lo verían ni recordarían. Habrá otros andrillos que retirar. la operadora. pero en este momento no se encuentra en él... Se detuvo. Es el último lugar adonde ir. Llamó por el videófono a la corte de justicia de la calle Lombard. No debí venir aquí. descender esta cuesta. ¿Wilbur Mercer? ¿Eres tú? —Dios mío. sacó de la guantera una lata nueva de rapé. Pero un impulso. lo indujo a continuar la ascención. Temblando. Y sin embargo. señor Deckard? ¿Ladrones de animales? Acabamos de recibir la denuncia de una nueva pandilla. Ah. el jefe. debería usted llamarla. —Me la quitaron. Se alejó del polvo. señor Deckard. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. pensó. Hago lo que hacen las piedras. es mi sombra. quitó la banda protectora. para una mención especial. porque lo he hecho solo. irresistible. como hacen todos. Salió en su coche. Parece fatigado y.. como las piedras. ¿Está bien? Rick no respondió. que opera en. —¿No dijo adonde pensaba ir? —Era algo relacionado con los androides que retiró usted anoche. temo que no haya más. A rodar hacia arriba.. Podría salir de aquí. un impulso invisible pero real. ¿Quién habrá arrojado la piedra?.. jadeando. Dijo que estaría en casa.. Tengo que salir de aquí.. Tal vez se trate de eso.. corriendo. Poco después. Tal vez. En ese momento la primera piedra —y no era de espuma de goma ni de plástico— lo golpeó en la región inguinal. pensó.. se dijo. Se detuvo.. Miró el reloj. —El inspector Bryant no está en su despacho. la abrió y cogió una gran pulgada que aspiró mientras estaba mitad en la cabina y mitad fuera. Si tan sólo pudiera hablar con Dave. esperando noticias. Dios. Ni siquiera sabía que tenía una. Las nueve y treinta. tiene usted muy mal aspecto. la cara triangular y anaranjada de Ann Marsten aparecía en la pantalla. Creo que ha propuesto su nombre al señor Cutter.. Ahora se sentía demasiado cansado para regresar.. —¿Sabe usted lo que le ocurrió a mi cabra? —No.

Una vez más cogió el videófono. estaba solo. He cambiado. —¿Llamará a su mujer? ¿Me lo promete? —Sí. Me pregunto qué habría pasado si hubiera seguido subiendo. Estoy esperando a que eso ocurra. —Es por la cabra —dijo Rick—. y donde su triunfo se manifiesta. Y sin embargo. aquí. No por los androides. Rachael estaba equivocada. el polvo. Sí. La diferencia es que yo no estaba con nadie.. No hay nada viviente cerca de Oregon. Una piedra. Y usted tampoco está bien. 100 . en algún lugar de la frontera de Oregon. Ahora debe estar de vuelta en Seattle. Váyase a su casa y a la cama. las piedras. aquí y en los mundoscolonia. He tenido la ilusión. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. Adiós —dijo. Pero no del modo que tú habías previsto. después de lo que me ha ocurrido. Gracias. Ya no me importa. Señor Deckard. —Ayer ha trabajado demasiado. y de que me arrojaban piedras. de que era Mercer.. y el mejor que hemos tenido nunca.. Le habían arrojado más de una. Yo le avisaré cuando llegue. Temo que no podré dejar de ser Mercer. Pero si soy Mercer no puedo morir. Lo que necesita es dormir bien. De eso y de acostarme contigo. —Ahora dicen que Mercer es un impostor. pero no se puede.. A menos que la realidad sea una impostura —la sierra. Infracción al estatuto. en tono de reproche—. Porque allí es donde Mercer muere. No. para llamar a Irán. al final del gran ciclo sideral. señor Deckard. todo surgió de allí. porque a los androides no les importa. pensó. Una vez que se comienza. De otro modo peor. completamente real. seguramente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick se llevó una mano a la cara. —Vuelva a la zona de la bahía. —¿Quiere que le envíe a alguien? ¿Un coche del departamento? —No —dijo—. Ann —colgó. —Mercer no es ningún impostor —contestó Rick—. pensó. Ese fue mi error. Con la caja de empatía uno siente que está con Mercer. ¿verdad? ¿Está solo? —Es curioso —respondió Rick—. Mercer es inmortal. Era evidente. Una cosa que me dijiste era verdad. La última vez que estuve en una cama fue con Rachael. con los demás Rosen. ya es demasiado tarde para retroceder —¿tendré que subir nuevamente? Para siempre. todas diferentes—. absolutamente ilegal. Y en especial también se equivocó cuando dijo que no podría fundirme nuevamente con Mercer. reales y humanoides. usted es nuestro mejor cazador de bonificaciones. Pero no del modo en que se siente ante la caja de empatía. Me he fundido permanentemente con él y no puedo salir de la fusión. El único que estaba en lo cierto era Mercer. —Se parece a Wilbur Mercer —dijo la señorita Marsten. ni siquiera en diez mil años. a donde haya gente. como Mercer. No tuve ninguna dificultad en retirarlos. Cópula con androides. señor Deckard: está muy preocupada. Y se quedó congelado. Atrapado por la eternidad—. Querría poder hacerte lo que tú me has hecho. Y llame a su esposa. Si te hubiera matado anoche mi cabra estaría viva. Una cama. pensó. cerca de la cumbre de la colina. Ya no estoy en el departamento. —Soy Wilbur Mercer —respondió Rick—.Philip K. no me importa.

con muchas vueltas de cordel. Su inquietud 101 . en el asiento trasero de coche aéreo no había nada. puso dentro de la caja las hojas de una enredadera que encontró. con su metabolismo disminuido al mínimo. Y sólo llevará treinta o cuarenta minutos volver a casa. mil kilómetros al sur. Pero no. Me pregunto dónde encuentra el agua para sus huevos. pensó. SAPO (Bufonidae). El cuerpo parecía seco y arrugado. inteligente. Me ha ocurrido algo. El sapo era la criatura más preciosa para Wilbur Mercer. Por supuesto. horrorizado: se ha muerto. lejos del sol. ¿Lo quiso así Mercer? Pero yo soy Mercer. Yo lo he querido así. Soy un especial. Era un sapo grande. adaptándose al nuevo clima así como se había adaptado antes a todos los climas. hallar precisamente la criatura preferida por Mercer. y se acercó lentamente al sapo. Se puso en cuclillas al lado del sapo. La vida que nosotros ya no podemos distinguir. de modo que sólo se veían el cráneo y los ojos a ras del suelo. quizá de sed. un animal. Si no se hubiera movido no lo habría visto. Y entre todas las posibilidades. ¿Qué ocurre cuando se encuentra un animal al que se cree extinguido? Era muy raro. fuera del coche. De modo que esto es lo que ve Mercer. demasiado cargado por el asombro. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 22 Dejó el receptor en su lugar. la vida cuidadosamente enterrada hasta los ojos en un mundo muerto. pero se detuvo. Había una caja de cartón que contenía una ampolla de combustible de repuesto. pero lo sé por las viejas películas sobre la naturaleza que pasa la TV del gobierno. En cada ceniza del universo Mercer percibe seguramente la vida escondida. se dijo. Algo así como una estrella de honor de las Naciones Unidas y dinero.. Había apartado las piedrecillas con el trasero. Será una sorpresa. y tan frío como si hubiera vivido siempre en una gruta a muchas millas de profundidad. se dijo. Saltó al exterior. Dios mío. Estaba como en trance. Irán Deckard estaba ante el órgano de ánimos Penfield. E Extinguidos. Yo sé qué es. Están extinguidos. He encontrado al sapo.. Lo que le pasó a él me pasa a mí. Depositó su caja en el asiento y se sentó ante los mandos..Philip K. con el índice de la mano derecha apoyado en el dial numerado. remontó y puso rumbo a San Francisco. Debe tratarse de un defecto cerebral mío. Cuando lo alzó sintió su peculiar frialdad. Una cosa en el suelo. Rick pensó. y saltar. Necesito una caja. que aparentemente no se oponía. Es como volver a ser un muchacho. entre las piedras.. porque veo a través de los ojos de Mercer. Buscó su arrugado Sidney. no puede ser. Cuando Irán se entere. Depositó la caja en el suelo y con gran cuidado tocó unas piedrecillas cerca del animal. Pero no lo hacía girar. una recompensa de millones de dólares. cavándose un hoyo. Le latió con fuerza el corazón. sacó la ampolla. no podía. sin separar de él la vista. Y ningún androide le cortará las patas a este sapo. provocado por la exposición a la radiactividad.. había desaparecido aquella fatiga opresora y monumental. Pero prefería el sapo. como hicieron con la araña del cabeza de chorlito. se había movido. fue a la baulera y la abrió. probablemente a mí también me ocurrirá. Encendió el motor. Nunca he visto uno. Quizás había evolucionado. Capaz a su modo de sobrevivir en un mundo donde el hombre. adulto. junto con el asno. con sus débiles patas traseras intentaba liberarse instintivamente. realmente. pensó mientras cerraba cuidadosamente la caja. pensó. Como al cabeza de chorlito Isidore con su araña. sin embargo no estaba a más de dos metros de distancia. Giró. todas las variedades. Y después de haber visto a través de los ojos de Mercer. Ahora el animal se retorcía. sin apartar la vista del punto donde había observado un movimiento. Sus ojos no revelaban lo que hubiese visto. Cogió el videófono. y pasó las páginas con dedos temblorosos. ignoraba su existencia. La carga que había sentido se había disipado. Se sentía demasiado angustiada.. El sapo se combinaba perfectamente con la textura y el matiz del polvo omnipresente.

demudado—. mucho más que a mí. y todavía en ese momento parecía no comprender. Me alegro de saberlo. como si hubiera en ella algo muy frágil o valioso.. Tenía un tajo en la mejilla. —Hola —dijo él. Me pregunto qué programa habrá. hasta el pelo estaba saturado de polvo. me haría marcar el 3. Se sentía culpable por el efecto. Todo el día. cabeza abajo. le había visto esa expresión. los sapos no tienen dientes —Rick alzó el sapo y se lo alcanzó. desde que lo conocía. Puede volver. O mejor dicho.. que ya era hora. Las ranas viven cerca del agua. ¿Muerde? —Cógelo. pero los sapos pueden sobrevivir en el desierto. Dejó a un lado el manual Penfield y se puso en pie de un salto. Alguien tiene que haberlo puesto allí. se asustó—. Esa es la principal diferencia entre un sapo y una rana. Y pensaba: si Rick estuviera aquí. ¿Los sapos saltan como las ranas? Quiero decir. Lo cogió en su mano. ocultando su aversión. o quizás un 888: deseo de ver televisión sin reparar en el programa. como júbilo incontenible. Apretó el botón de café de su cocina y en un instante tuvo una gran jarra. y eso es exactamente lo que haré —con cuidado colocó la caja en la mesa y bebió el café. donde no hay nada vivo — estiró la mano para coger el animal. Ella lo cogió. Nunca.. había polvo por todas partes. Parecía que hubiera estado jugando y que hubiera decidido volver a casa. la noche anterior. Hablé con Harry Bryant. mientras lo daba vuelta y miraba con curiosidad sus patas traseras: parecían casi inútiles—. Pero Irán había descubierto algo: mientras lo sostenía. Le había ocurrido algo desde su partida. —Pensé que estaban extinguidos —dijo ella. —Voy a dormir —anunció Rick—. y no encuentro forma de explicarme por qué. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? clausuraba el futuro y todas las posibilidades que contuviera. —Oh —dijo Irán al ver el sapo. que brillaban como los de un chico. —No —respondió Rick—. ah. —¿Puedo verlo? El desató la caja y alzó la tapa.. —Un sapo. el cambio que había provocado en él. abrió con la uña el diminuto panel de control. Corrió a la puerta y la abrió de par en par. tienes razón —miraba en silencio al seudoanimal. la ropa gris y arrugada. A descansar. me dijo que me tomara el día libre.. Irán estaba sentada frente a Rick. El se sentó sin separarse de su caja. No muerde. y la caja había venido con él. En la caja estaba lo que le había ocurrido. y jugó con sus patas... si es Rick. la cara. Quería tenerla perpetuamente en las manos. pensando: No necesito marcar nada: Ya tengo todo lo que quiero. —Oh —dijo Rick. —Quizá no debí haberte dicho que era eléctrico —Irán le tocó el brazo. Lo encontré en el desierto. —¿Quieres usar el órgano de ánimos. y la caja había vuelto. 102 . y tocaba su abdomen.. —He traído algo —sostuvo en alto la caja de cartón con ambas manos. por alguna razón. Entró sin soltarla. excepto en los ojos. como ella quería. Las manos. Me pregunto cómo habrá llegado a esa desolada región de California. cerca de la frontera de Oregon. Y ahora había vuelto. para sentirte mejor? Siempre te ha servido.Philip K. ¿saltará de repente? —Las patas de los sapos son débiles —respondió Rick—. Eso y el agua. ya veo. bañarse y contar los maravillosos sucesos del día. y eso me infundiría el deseo de marcar algo importante. Oyó un golpe en la puerta. prefiero saberlo. —Te prepararé una taza de café —dijo Irán. —Cuánto me alegro —dijo ella. y sin perder la mirada de asombrada alegría. Luego lo puso cuidadosamente en su caja—.. y también es posible que no vuelva. —¿Qué hay en la caja? —preguntó. Y adonde habrá ido Rick.

A eso se refiere Mercer. antes de que ella le mostrara que el sapo era eléctrico. le sugiero nuestro surtido mixto de bichos reptantes y voladores. que incluye. Parecía esperar a que ella se lo dijese. Llamó. ¿verdad? —Rick la miró con expresión de sorpresa. Entonces. Irán pensó que no sería necesario encender el órgano de ánimos. dijo: —Quiero medio kilo de moscas artificiales que zumben y revoloteen. Rick se puso de pie. y eso pareció gustarle a Rick. Rick dormía.. casi tanto como antes. Abrió la guía telefónica y buscó en las páginas amarillas accesorios para animales eléctricos. como si una sucesión de batallas se lo hubiera disputado durante muchos años. siempre lo persiguen. Son ellos quienes lo hacen. Descanso reparador y merecido —se tendió en la cama.. Los asesinos arrojan las piedras. El sapo eléctrico se movía en su caja. también debía ser artificial. hasta que tuvo la seguridad de que no despertaría ni se quedaría sentado. —Es la maldición que pesa sobre nosotros —respondió Irán—. evidentemente asombrado por lo que había empezado a decir— esa parte fue la peor.. Sus ropas y su pelo desprendieron polvo sobre las sábanas blancas. no me podía detener porque no quedaría nada si me detenía. como le pasaba a veces por las noches. como si tratara de aclarar sus ideas. el cabeza de chorlito.. —Mercer dijo que estaba mal. como si lo supiera. ¿está mal? —No. 103 . —Ha sido un día largo —respondió él. Sentía duda ante sus propias palabras.. Mientras apretaba el botón que tornaba opacas las ventanas del dormitorio. Poco a poco. a la muerte. por pequeña que ella sea. dolorido. —Dios. Una vez empezada no había forma de concluir. Irán se quedó a su lado un rato. Como si oírselo a sí mismo no significara nada.. asustado. qué tarea maratónica —dijo Rick—. Moscas artificiales. Es extraño que a veces sea mejor hacer algo malo que bueno. y si necesitaba mantenimiento. hasta que finalmente retiré a los Baty. ¿Fue una piedra la que te hirió la mejilla? —Sí —respondió Rick débilmente. pero que igual debía hacerlo. aún sorprendido—. Irán se preguntó qué “comería”. cuando dijiste que soy sólo un policía de manos groseras. —Ya ha terminado todo. Las cosas eléctricas también tienen su vida. y no tuve nada que hacer. Sólo estoy feliz de que hayas vuelto a casa. ahora. Luego regresó a la cocina y se sentó ante la mesa. e ir adonde ella va. —Ahora no lo creo —respondió Irán—. —Ve a la cama y duerme.Philip K. No se tornaban significativas mientras ella no las confirmara. Y —vaciló. esta mañana. a tu lugar —lo besó. —¿Te irás a la cama? ¿Quieres que te ponga el órgano de ánimos en 670? —¿Qué es eso? —Descanso reparador y merecido —dijo Irán. La luz grisásea del día desapareció. Un instante después. —¿El polvo? —Los asesinos que encontraron a Mercer cuando tenía dieciséis años y le dijeron que no podía invertir el tiempo ni traer de vuelta animales a la vida. avanzó en la ruta al dormitorio. Me llevaba adelante. —¿Para una tortuga eléctrica. Después de terminar. La araña que Mercer le dio a Isidore. —¿Crees que he hecho mal? Lo que hice hoy. con el rostro soñoliento y confuso. Así como a todos nosotros. —Entonces. pensó. —Ha terminado —dijo Irán. Pero no importa. y cuando la vendedora atendió. —Está bien —contestó—. —Parece que hubieras caminado cien millas —dijo Irán. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy bien —sacudió la cabeza. Su cara se iluminó. señora? —Para un sapo. lo único que puede hacer es moverse al paso de la vida. Tenías razón tú.

le sugiero que nuestro servicio de mantenimiento realice un ajuste periódico de la lengua. se sirvió por fin una taza de café negro y caliente. ¿Puede enviarlas? No quiero salir: mi marido duerme y no quiero dejarlo solo. En un sapo. la lengua es vital. Y ya sintiéndose mejor. piedrecillas multicolores y seudo-desechos orgánicos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Prefiero las moscas —respondió Irán—.Philip K. A mi marido le encanta —dio su dirección y colgó. salvo si se trata de un escuerzo. en cuyo caso tenemos un equipo completo de arena. La vendedora agregó: —Le recomendaría nuestra charca perpetua. Y si piensa usted alimentarlo regularmente. Quiero que funcione perfectamente. 104 . —Muy bien —contestó Irán—.

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