Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Do Androids Dreams of Electric Sheep? Traducción: César Terrón Diseño de la cubierta: Iborra De esta obra, Edhasa ha publicado una Guía de Lectura para el profesorado que la solicite acreditando su condición Primera edición en Pocket Edhasa: octubre de 1992 Quinta reimpresión: mayo de 1997 ©Philip K. Dick. 1980 ©Edhasa, 1981 v 1992 Avda. Diagonal, 519-521. 08029 Barcelona Tel. 439 51 05 ISBN: 84-350-1595-5 Depósito legal: B-22.733-1997

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Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Indice:
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Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Auckland (REUTERS. tenía guardias especiales y hace pocos años había quedado ciega durante un incendio forestal. 1966). Radio Tonga anunció que los restos de Tu’Imalila serían enviados al museo de Auckland. Ayer murió una tortuga que el capitán Cook había regalado en 1777 al rey de Tonga. 4 . Tenía casi 200 años. Alofa. murió en el parque del palacio real de la capital tongana de Nuku. en Nueva Zelandia.Philip K. El pueblo de Tonga daba a la tortuga las consideraciones de un jefe. El animal. llamado Tu’Imalila.

Philip K.14 de junio de 1967. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? A Maren Augusta Bergrud 10 de agosto de 1923 . 5 .

Yeats 6 .Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y aún sueño que pisa la hierba caminando espectral entre el rocío atravesado por mi canto alegre.

cuando pasaron ese anuncio terrible que odio... —No toques mis controles —su voz tenía amarga dureza—. No quiero estar despierta. aunque percibí intelectualmente la soledad. no estaba dispuesto a comprometerse tontamente mientras su esposa no hubiese aceptado imitarlo.. gimió y volvió a cerrarlos.. ¿Quieres ver? Marca. dejó que la información le llegara de segunda mano. —En la vida he matado a un ser humano.. Su irritación había aumentado. Como la mayoría de la gente. no la sentí. —En ese momento —continuó Irán—. y se desperezó. ¿harás tú lo mismo? —esperó. o por lo menos eso había oído decir. acababa de marcarlo. cuando yo gano ahora lo que me ha costado años conseguir —en la consola vaciló entre marcar un inhibidor talámico (que suprimiría su furia). al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos. Pondré el máximo.) —Si aumentas el volumen de la ira —dijo Irán atenta. su esposa Irán abrió sus ojos grises nada alegres. —Has puesto tu Penfield demasiado bajo —le dijo él—. Un asesino contratado por la policía. —Eres peor —agregó su mujer.. Si le das bastante volumen te sentirás contenta de estar despierta. se puso en pie con su pijama multicolor. parpadeó. En lo que antes de la guerra habían sido los suburbios. —Aparta tu grosera mano de policía —dijo ella. derrotado por la amenaza. —Marcaré lo que tengo programado para hoy —examinó su agenda del 3 de enero de 1992: preveía una concienzuda actitud profesional—. —Los apartamentos vacíos —completó Rick. de este edificio. el del Protector Genital de Plomo Mountibank. el interés no le alcanzaba para comprobarla personalmente. Haz la prueba —se irguió velozmente y se inclinó sobre la consola de su propio órgano de ánimos mientras lo miraba vivamente.. mirando. a veces también él escuchaba cuando debía suponerse que dormía. se inclinó sobre ella y le explicó suavemente: —Precisamente de eso se trata. era posible encontrar edificios totalmente vacíos. Amistosamente. Y sin embargo en esa época. con los ojos todavía cerrados—. un edificio de apartamentos en comunidad ocupado a medias tenía una situación elevada en el plan de densidad de población. Y entonces oí los ruidos de la casa. No ahorras para que podamos comprar una oveja de verdad. naturalmente. pero 7 . en lugar de esa falsa que tenemos arriba. Sorprendido —siempre le sorprendía encontrarse despierto sin aviso previo— emergió de la cama. En el lecho.. Ni siquiera sabía que se pudiera marcar algo semejante —dijo con tristeza. El suspiró. El se sentó a su lado. —Mi programa de hoy incluye una depresión culposa de seis horas —respondió Irán. En C sobrepasa el umbral que apaga la conciencia. Un mero animal eléctrico. o un estimulante talámico (que la incrementaría lo suficiente para triunfar en una discusión. yo estaba en el ánimo 382. con los ojos abiertos— haré lo mismo. que hablaba de una gran noticia que iba a dar. La primera reacción fue de gratitud por poder disponer de un órgano de ánimos Penfield. —hizo un gesto. —¿Cómo? ¿Por qué has programado eso? —iba contra la finalidad misma del órgano de ánimos—. Por eso. porque estaba bien dispuesto hacia todo el mundo —su dial estaba en D— acarició el hombro pálido y desnudo de Irán. y escuché los. y ya era franca hostilidad. aunque no lo había discado. aguardando. ya sabes. y apagué el sonido por un instante. —Sólo a esos pobres andrillos —repuso Irán. mientras el sonido de la TV estaba apagado. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 1 Una alegre y suave oleada eléctrica silbada por el despertador automático del órgano de ánimos que tenía junto a la cama despertó a Rick Deckard. y tendremos una pelea que reducirá a la nada todas las discusiones que hemos tenido hasta ahora. —Una tarde yo estaba aquí —dijo Irán—. —He observado que jamás vacilas en gastar las bonificaciones que traigo a casa en cualquier cosa que atraiga momentáneamente tu atención —se puso de pie y se dirigió a la consola de su órgano de ánimos—. Si me atengo al programa —dijo cautelosamente—. —No soy un policía —se sentía irritable.Philip K. Lo ajustaré y cuando te despiertes.

y el 3 menos aún. ¿Qué diferencia hace. ésa era su actitud innata y habitual sin necesidad de estímulo cerebral artificial del Penfield. cuando toda la gente lista se ha marchado.. que olía suavemente a los cigarrillos de la noche anterior. hola. En la consola de Irán disco 594: reconocimiento satisfactorio de la sabiduría superior del marido en todos los temas. de quedarse aquí. Y después de un apresurado desayuno —había perdido tiempo a causa de la discusión— subió vestido para salir. y mirar el suelo —su voz se afiló con el acento de la desolación mientras dejaba de moverse y su alma se congelaba: el instintivo y ubicuo velo de la opresión. sin TV —dejó libres los dedos largos y finos de su mujer y atravesó el espacioso apartamento hasta el living. incluso con el cambio automático es peligroso sufrir una depresión de cualquier naturaleza.. Irán apareció a su lado. —Conozco el 481 —interrumpió él. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? luego comprendí qué poco sano era sentir la ausencia de vida. arrastrando levemente su largo camisón. Desde el dormitorio llegó la voz de Irán: —No puedo soportar la TV antes del desayuno.Philip K. —Hola. Ahí “pastaba” su oveja eléctrica. y luego tú te quedarás así mientras yo retorno a mi actitud profesional acostumbrada.. Lo único que quiero es quedarme aquí. haya lo que hubiere. —Está bien.? —Yo marcaré por los dos —dijo Rick. no sólo en esta casa sino en todas partes. —Entonces marca el 3 —sugirió él. 8 . —En este momento no quiero discar nada —dijo Irán.. por más que fuera un sofisticado objeto mecánico. amigos. Rick elevó el sonido del televisor. como si hubiese conseguido algo de valor—. dejé apagado el sonido de la TV y empecé a experimentar con el órgano de ánimos. sentada en la cama. ¿no crees? —Pero corres el riesgo de quedarte en un estado de ánimo como ése —objetó Rick—. y no reaccionar. No quiero discar nada. Oye —dijo. sin poder marcar la salida. Al diablo.. La desesperación por la realidad total puede perpetuarse a sí misma. Marcaremos juntos un 104.. porque entonces tendré el deseo de discar. —Dejo programado un cambio automático de controles para unas horas más tarde — respondió suavemente su esposa—.. Entonces. El satélite Mongoose informa que la radiación será especialmente intensa hacia el mediodía y que luego disminuirá. Olvida lo que has programado y yo haré lo mismo. sentándose en la cama y apoderándose de las manos de Irán. ¿Goce sexual extático? Me siento tan mal que hasta eso podría soportar. modelo Ayax. aunque en verdad no la necesitaba. Pero antes eso era una señal de enfermedad mental. Y en la propia pidió una actitud creativa y nueva hacia su trabajo. encerrada en ti misma. Allí se inclinó para encender la TV. Discaré lo que quieras de mí. me rindo. y la condujo al dormitorio. —Disca el 888 —respondió Rick mientras el receptor se calentaba—. Lo llamaban “ausencia de respuesta afectiva adecuada”. había discado muchas veces esa combinación. gozaremos juntos de él. y renovadas esperanzas de. y no puedo imaginar un deseo más descabellado. de una inercia casi absoluta. . Me parece razonable dedicar ese tiempo a sentir la desesperanza de todo. incluso con su Protector Genital de Plomo Mountibank. ramoneaba con simulada satisfacción y engañaba al resto de los ocupantes del edificio.. La he incluido dos veces por mes en mi programa. El 481: conciencia de las múltiples posibilidades que el futuro me ofrece. —No puedo pedir un número que estimula mi corteza cerebral para que desee discar otro. Eso me dará ganas de subir al terrado a ver la oveja y de partir enseguida al despacho. a la que atrajo a su lado—. y apagó el televisor. Ya es hora de un breve comentario sobre la temperatura de hoy. ¿Comprendes? Me figuro que no... y la voz del Amigo Buster estalló e inundó la habitación. de modo que quienes os aventuréis a salir. Y por fin logré encontrar un modo de marcar la desesperación —su carita oscura y alegre mostraba satisfacción. en la Tierra. Quiero ver la TV.. cayó sobre ella. a la pradera cubierta del terrado. Y sabré que no te quedas aquí.. en la que confiaba—.

por supuesto. se dijo. observó mientras se dirigía hacia el sector particular de césped que poseía juntamente con el inmenso apartamento situado más abajo. —Venda el potrillo. —¿No ha pensado en venderla? —preguntó Rick. Bueno. así como ellos no espiaban para descubrir el verdadero carácter de su oveja. ofendía su olfato. era socialmente necesario. el dueño de la planta procesadora de algas donde trabaja mi hermano. —Mi yegua está preñada —declaró Barbour encantado. los posters y los anuncios de TV vociferaban: "¡Emigra o degenera! ¡Elige!" Era verdad. Ya estaba al lado de su oveja. entonces el polvo. entonces. Irán se preocupaba. Igual que Rick. Esa basura del correo oficial. ¿Y quién la ha preñado? —le preguntó a Barbour—. Mantener una imitación era gradualmente desmoralizador. Hasta ahí. ¿El viento? —He comprando el plasma fertilizante de mayor calidad que se puede conseguir en California —informó Barbour—. La presunta oveja estaba equipada con un circuito sensible a la avena. progenie). o tres o cuatro y. 9 . Pero no puedo emigrar. Y sin embargo. De eso no había duda. ya más débil y con sobrevivientes más fuertes. Aunque él mismo no se preocupara por las apariencias. Pero cualquier mes el examen de los médicos del Departamento de Policía de San Francisco podía dictaminar lo contrario. Nada habría sido más descortés. Continuamente el polvo omnipresente convertía a los normales en especiales. que rumiaba con los ojos clavados en él por si le había traído avena arrollada. ¿No leyó ayer en el Chronicle el artículo acerca de su pato? Parece que es el moscovy más grande y pesado de toda la Costa Oeste —sus ojos se tornaron vidriosos al imaginar semejante riqueza. a causa de mi trabajo. Mucha gente posee dos animales. El hombre caía poco a poco en trance. —Puedo comprar un potrillo percherón en Sidney por cinco mil dólares —dijo en voz alta. pensó Rick mientras abría la puerta de su minúscula dehesa y se acercaba a su oveja eléctrica. La herencia de la Guerra Mundial Terminal había disminuido su poder. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto. de algún modo. Aspiró involuntariamente la corrupción de la muerte. como en el caso de Fred Washborne. —¿Cómo? —respondió Barbour. A pesar de su protector genital de plomo. porque ella es un animal incomparable —palmeó cariñosamente el cuello de la yegua. y halló el precio nacional vigente. Tener dos animales es más inmoral que no tener ninguno. era indudable que el polvo se filtraba y traía cada día —mientras no emigrara— su pequeña carga de inmundicia. Barbour respondió: —Sería inmoral. de modo que a la vista del cereal se mostraba convincentemente interesada y se acercaba—. también algunos de sus animales eran imitaciones electrónicas. y señaló el gran ejemplar de percherón que miraba el espacio con expresión vacía—. mucho deseaba poseer un caballo. hasta cinco. Por lo cual no le quedaba otra opción que seguir como hasta entonces. ¿Qué me dice? —Que pronto tendrá usted dos caballos —respondió Rick. jamás había curioseado al respecto. Explorando los bolsillos de su chaqueta. confundido—. lo saludó. Por medio de algunos contactos internos que poseo en la Junta Ganadera del Estado. y también se había detenido a ver cómo estaba su animal. lleno de partículas radiactivas que oscurecían el sol.Philip K. El aire gris de la mañana. el pelo o los órganos internos de una persona eran genuinos. ¿Recuerda que la semana pasada vino un inspector a examinar a Judy? Están impacientes por ver el potrillo. pero él. sólo podía alterar la mente y la capacidad genética. Buscó “potrillos” en el índice (véase Caballos. y mucho. que inclinó la cabeza. El propietario de la parcela adyacente. Rick halló su arrugado y muy leído ejemplar del suplemento de enero del Catálogo de Aves y Animales de Sidney. los exámenes médicos mensuales confirmaban su normalidad: podía procrear dentro de los márgenes de tolerancia que la ley establecía. eso era una descripción algo excesiva. o cualquier otro animal. Preguntar "¿Es auténtica su oveja?" era todavía peor que averiguar si los dientes. se había vestido para ir a trabajar. estaba su esposa. dada la ausencia de un animal verdadero. Los que no pudieron sobrevivir al polvo habían sido olvidados años antes. su vecino Bill Barbour.

El animal no se puede poner en pie y no se sabe si es sólo una torcedura. No podrá. gesticulando—. Oakes y su esposa son dueños de ese gran perro colorado que ladra por las noches —meditó—. Cualquiera comprende que se trata de un desperfecto mecánico. en la casa. Esa vez no arranqué todo el alambre del fardo.. Uno se siente igual. Naturalmente el camión del taller pone “Hospital de Animales 10 .. —Las ovejas tienen enfermedades extrañas —dijo Rick—.Philip K.. incluso los relativamente inferiores —se inclinó sobre la cerca común. si yo poseyera dos animales y usted ninguno. ¿Siempre ha sido así? —No —dijo Rick. las ovejas tienen una cantidad de enfermedades. —¿Ve? —le dijo a Barbour—. No son animales que pasen de mano en mano. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No —respondió Barbour—. y todo el mundo sabe. usted no entiende de caballos. Eso significa que no tienen existencias de potrillos. Pequeños inconvenientes. buscando algo entre la gruesa lana blanca (al menos los vellones eran auténticos). —Deckard —repuso compasivamente Barbour—.. ¿En el terrado? —El heno —explicó Rick—. por lo menos eso dice. aunque nadie lo ha visto nunca. —Pero si usted posee dos caballos y yo ninguno —interrumpió Rick—. hasta que lo encontró: el panel de control oculto. pero después de andar uno o dos minutos volvió a caer. —¿Qué le parecería si le pagara quinientos dólares mensuales durante diez meses? —dijo Rick—. le darán un golpe y se lo quitarán. eso viola toda la estructura moral y teológica del Mercerismo. Dejé un trozo y Groucho —ése era su nombre— sufrió un rasguño y contrajo el tétanos. Son demasiado raros. La cifra entera del catálogo. —¿Aquí? —preguntó Barbour—. que continuaba rumiando y aguardando. Hay una razón para que Sidney no tenga potrillos percherón. —No es lo mismo —concluyó Barbour. La llevé al veterinario. Y aquí está su obra —señaló al sucedáneo. y allí murió. vería alguna lógica en su posición. Si no tuviera usted esa vieja ovejita. que lo he llevado seis veces al taller de reparación. Veamos. Para comprarla tuve que volar a Canadá. Originalmente era una oveja verdadera —se enderezó. o si se va a morir de tétanos. demonios. alerta. Sí. De eso murió la mía.. algún indicio de avena—. Pero todas las familias de este edificio. consiguió levantarla. Todos nosotros tenemos un animal de alguna clase. —Usted la levantó —repuso Barbour. El padre de mi mujer nos la regaló cuando emigró.. le impediría fundirse verdaderamente con Mercer. unas cincuenta. Mientras Barbour miraba. Puede seguir la Ascensión en su vida individual y. Barbour respondió: —Lo siento mucho. cuando coge las dos asas de la empatía. Hace tres años que tengo a Judy: en todo ese tiempo no he visto una yegua percherón de su calidad. Graveson tiene esa gallina —señaló hacia el norte—. Quizá sea mentira. se volvió y enfrentó a su vecino—. se descompone. asintiendo—.. Por supuesto. y yo reflexioné y por fin fui a una de esas tiendas que fabrican animales artificiales y les mostré una foto de Groucho. —Usted tiene su oveja. Vuelva a mirar la lista: está en bastardilla. por lo menos al precio del catálogo. Creo que Ed Smith tiene un gato en su apartamento. Además. O mejor dicho. ¿Comprende ahora por que” quiero su potrillo? Después de una pausa. literalmente. Rick se inclinó sobre su oveja. pero los síntomas son siempre los mismos. calculo.. Pero. Pero hace un año la llevé al veterinario. cerrando nuevamente el panel de su oveja eléctrica—. centenares. Si anda usted con un animal como éste cerca de Wyoming o Colorado. pero si alguien los advierte. No se podía poner de pie. Es un trabajo excelente. Una por cada tres apartamentos. Hay que ocuparse del animal exactamente como si fuera de verdad. Y le dedico tanto tiempo y atención como a la verdadera. abrió el panel. ¿Sabe por qué? Porque antes de la Guerra Mundial Terminal había allí. puede también acercarse honorablemente. y la traje aquí personalmente para asegurarme de que no la robaran. Por ejemplo. —se encogió de hombros. —Es casi lo mismo. una vez la cinta de la voz se rompió o se atascó y balaba sin cesar. pero eso valdrían si las hubiera. ¿Recuerda? Usted estaba aquí esa mañana que subí y la encontré echada.

Usted sabe cómo piensa la gente de quien no cuida un animal.. Lo veré esta noche. —Por Dios —dijo Rick. y el decano de los cazadores de bonificaciones de zona. 11 . Cinco mil dólares. los cinco andrillos deberían llegar a la Tierra desde alguno de los planetas-colonia. Quiero lo que tenía al comienzo. cuando capturé cuatro andrillos en un mes. Mil dólares por cabeza. Quizá no haga ninguna diferencia. Así podría encontrar en alguna parte lo que deseo.. no puedo hacer que los cinco vengan. esta noche. un animal grande. estoy tratando de comprar uno. Barbour lo llamó. Cuando vuelva a su casa del trabajo. algunos. M. Rick se detuvo y empezó a darle las gracias. hay otros cazadores de bonificaciones pertenecientes a otras agencias policiales de todo el mundo.. —Compre un grillo —propuso ingeniosamente Barbour—. Rick respondió: —Su yegua podría morir sin aviso previo. No tenía nada más que decir a su vecino. como después de la G. Una oveja. No le diré nada a nadie de la casa. un buey. —y pensó: si tan sólo volviera a tener suerte en mi trabajo. Pero eso había sido antes del tétanos. Mientras se dirigía a su vehículo. Pero con mi salario... Si en ese momento hubiera sabido que Groucho iba a morir... como Groucho. Su mente estaba fija en su trabajo. gesticulando vanamente con las manos vacías—. en el día que le aguardaba. Como lo que usted ha dicho: un grillo —se alejó con la llave de su vehículo en la mano. Quiero decir. debería morir o retirarse. Y el conductor viste de blanco. Pero el sentimiento perdura. Y aun si pudiera. consideran que eso es inmoral y antiempático. No es un crimen. —Este. Rick respondió tranquilamente: —No quiero un animal doméstico. Dave Holden.. Los gatos no son caros. se dijo. Incluso si la mención del Animales y Aves de Sidney estuviera en bastardilla.Philip K. Debo ir a trabajar. Querría tener un animal. O una rata. pensó. Consulte su catálogo de Sidney. como hace dos años. podría encontrarla echada con las patas al aire. y si tengo dinero una vaca. o como usted. —Pero le tendrán en menos. No puedo controlar eso. un caballo —con la bonificación correspondiente al retiro de cinco andrillos alcanzaría. Pero un remanente de esa desesperación a que Irán se había referido le golpeó en el hombro y respondió: —No sé.. con lo que gana un funcionario municipal. aparte del salario. Por veinticinco dólares puede comprar una rata adulta. Pero antes. Rick Deckard abrió la puerta de su coche aéreo. —Podría comprar un gato —sugirió Barbour—. como un veterinario —miró de pronto su reloj— . antes de ese trozo de alambre puntiagudo de cinco centímetros en el fardo de heno. No todos. En silencio. T. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Algo” —agregó—. como un bicho. —No quería ofenderlo —dijo nerviosamente Barbour.. técnicamente. Los andrillos deberían establecerse específicamente en California del Norte.

de vida. Especialmente lo primero. Nadie extrañaba su ausencia. a muy poco tiempo por el monorriel rápido. Cesaba de pertenecer a la humanidad. Antes de la guerra había un pequeño programa de colonización. ni quién —si alguien— había ganado. En ese momento la lluvia de polvo era esporádica y variable. vacío y gigantesco. evidentemente para siempre. Quizás. y en 1990 la variedad de androides civiles excedía todo lo imaginable. pero los cuidadosos propietarios habían muerto ya o emigrado a un mundo colonia. la colonización entraba en una nueva fase. el androide orgánico— . que en efecto había tenido su sede cerca de ese lugar. Según las leyes de la ONU todo emigrante debía recibir un androide civil a su elección. El televisor gritaba: " ¡Nuevamente. Como no aparecían antes del crepúsculo. Del mismo modo se manifestaron las plagas medievales. esa plaga había descendido desde lo alto. los días felices de los estados sureños antes de la Guerra Civil! Ya sea como un criado personal. aunque aceptara la esterilización. el robot humanoide hecho a su medida. y difícil —cuando no imposible— quedarse. expresado con propiedad. Cuando el polvo llegó. los búhos pasaron inadvertidos. como había ocurrido con los coches americanos en la década de 1960. y otros habían quedado saturados. Y en relación con ella. algunos murieron y otros se marcharon. ni siquiera el enemigo durante la guerra. aquí y allá había personas que se negaban a emigrar: eso constituía una irracionalidad sorprendente incluso para los propios interesados. J. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 2 En un ruinoso edificio. había estado inicialmente limpia de polvo. por supuesto. agrupadas en su mayoría en zonas urbanas donde podían verse físicamente. algunos estados se habían visto casi libres de ella. Allí estaban antes los suburbios de San Francisco. al margen de la historia. Simplemente había vagabundeado hasta ahí en los días que siguieron a la guerra. pero además —una dudosa adición— había en los suburbios. La ONU hizo que emigrar fuera fácil.. R.Philip K. a pesar de su deformación. la Rand Corporation. y así había ocurrido cuando vivían. Sin embargo. La península. Como los propietarios de los edificios. Toda la península parloteaba como un árbol lleno de pájaros. Lógicamente. y la lluvia radiactiva el látigo. Estos parecían relativamente cuerdos. y mucha gente se había instalado allí. capaz de funcionar en un mundo extraño. Permanecer en la Tierra significaba la posibilidad de ser clasificado en cualquier momento como biológicamente inaceptable. miles de personas se habían quedado. El robot humanoide —o. y nadie lo había previsto. seres ocasionales y peculiares. de quejas y opiniones. diseñado SOLAMENTE PARA USTED Y PARA SUS EXCLUSIVAS NECESIDADES. Había sido una guerra costosa a pesar de las valientes predicciones del Pentágono y de su presumida criada científica. Una vez calificado especial. La gente desquiciada por la guerra. Además. pero para ese momento el misterio ya había sido comprendido. Esa ruina sin dueño había sido bien cuidada y mantenida antes de la Guerra Mundial Terminal. nadie recordaba hoy por qué había estallado la guerra.. un ciudadano quedaba. Primero habían muerto —era extraño— los búhos. un arma de guerra se modificó: el Luchador Sintético por la Libertad. una amenaza contra la herencia prístina de la estirpe humana. Uno de ellos era John Isidore. Y después de los búhos. Muchas ratas muertas. La población desplazada se movía con el polvo. El androide era la zanahoria. ahora que el sol había dejado de brillar sobre la Tierra. errante. caídas en los parques y las calles. Isidore se quedó. un solitario aparato de televisión pregonaba sus mercancías en un salón deshabitado. se convirtió en la máquina esencial del programa de colonización. al sur de San Francisco. De todos modos. En esa infortunada época nadie sabía. Eso había parecido entonces casi divertido: esas aves gruesas. se establecía primero en una región y luego en otra. todos los normales tenían que haber emigrado ya. y animarse mutuamente con su presencia. plumosas. la corporación se había marchado. 12 . Y sin embargo. virtualmente abandonados. qué estaba haciendo. Ese había sido el incentivo básico de la emigración. O quizá quienes permanecían imaginaban que la nube de polvo terminaría por caer. la Tierra seguía siendo familiar e interesante. que en su día había alojado a miles. blancas. que se afeitaba en el cuarto de baño mientras la televisión se quejaba en el living. o un campesino incansable. realmente. El polvo que había contaminado la mayor parte de la superficie del planeta no se había originado en ningún país particular. todas las demás aves.

En realidad. vacío y sin palabras. anteriormente. La señora Klugman acaba de llegar a Marte.. y no sólo por sus genes afectados. Y por supuesto. Por eso no solamente afectaba sus oídos sino también sus ojos: mientras contemplaba el aparato de televisión inerte sentía el silencio como algo visible y. que había oído muchas veces la expresión. como era habitual. en este mundo que da todas las posibilidades imaginables? Después de una pausa. Rezumaba de la inútil lámpara de pie del cuarto de estar. que sólo deseaba saber la hora—. Isidore. ¿no temía ser clasificada como. vivo. la voz seca y fatigada de una mujer de edad mediana respondió: —Lo que más nos ha llamado la atención a nosotros tres. cuyo jefe. Me pregunto si llegaré tarde al trabajo. el Hospital de Animales Van Ness. del cielorraso manchado por las moscas. que había terminado de afeitarse.Philip K. el principal establecimiento de Estados Unidos en Marte.. pero él sobrevivía a pesar de todo. cuando ya virtualmente había vencido. como especial? —Mi marido y yo nos moríamos de miedo. John Isidore pensó con amargura: y también para mí.. señora Klugman. roto en parte.. recluidos en lugares que recibían el extraño nombre de Institutos de Oficios Especiales de América donde. pero hoy debía ser el Día de los Horizontes Espaciales. el gótico y sombrío Hannibal Sloat. y se ha instalado en Nueva Nueva York donde contesta así a nuestras preguntas: Señora Klugman: ¿cuál es la principal diferencia entre su vida en la Tierra contaminada y su nueva vida aquí. como si él —el silencio— se propusiera reemplazar todos los objetos tangibles. apenas tenía una oscura noción de su significado. pensaba Isidore mientras se afeitaba. lo que hacía de él. señora Klugman. señora Klugman? —Sí —respondió la señora Klugman. de los utensilios total o parcialmente destrozados de la cocina. —Y en la Tierra. —Oigamos ahora a la señora Maggie Klugman —sugirió el comentarista a John Isidore. devuelve la seguridad. solía decir el señor Sloat. —¿La dignidad. Es difícil de explicar. ha de constituir. generalmente dependía de las señales horarias de la televisión. La TV afirmaba que era el quinto (o el sexto) aniversario de la fundación de la Nueva América. sin problemas. No tenía reloj. pero en ese punto Isidore.. No había logrado aprobar el test de facultades mentales mínimas. afortunadamente para siempre. sin necesidad de emigrar. Isidore estaba obligado a escuchar únicamente al gobierno de Washington con su programa de colonización. Y menos ahora. ¿se sentía seguro usando continuamente un costoso e incómodo protector genital a prueba de radiaciones? —Mi marido —empezó la señora Klugman. sólo cogía el canal que había sido nacionalizado durante la guerra y era todavía nacional. incapaces de trabajar. El señor Sloat reconoció la verdad de este aserto cuando lo escuchó. de Nueva Nueva York. en la mayor y más osada aventura humana de la historia moderna." Y seguía. una vez que emigramos ese temor desapareció. —Y su marido. Marte—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se le entrega a su llegada absolutamente gratis y completamente equipado. 13 . me parece. Y había cabezas de chorlito infinitamente más tontos que Isidore. Tenía un trabajo: conducía el camión de una empresa de reparación de animales de imitación. de las máquinas muertas que no habían funcionado en ningún momento desde que Isidore había llegado. lo aceptaba como un ser humano. evidentemente incapaz de esperar. Mors certa. ¡Vivo! Con frecuencia había percibido antes la severidad de su cercanía: cuando llegaba. de acuerdo con sus propias especificaciones formuladas antes de su partida. pero tener un criado de confianza en esta época tan turbulenta.. surgía de todos los objetos que tenía a la vista. según la expresión corriente. Tres planetas lo menospreciaban. se deslizaba de algún modo la palabra especial. combinándose con el que descendía. Y su aparato de televisión.. si un cabeza de chorlito pudiera aprender latín dejaría de serlo. Este compañero leal. a su modo. Era un especial desde el año anterior. Después de todo. entró en la habitación y apagó el televisor. Un silencio que emanaba del suelo y de las paredes y parecía generado por una vasta usina lo golpeó con tremenda energía. cosa que él apreciaba. El silencio del mundo no podía refrenar su codicia. vita incerta. irrumpía sin delicadeza. un cabeza de chorlito. es la dignidad. sin duda. Brotaba de la moqueta gris en jirones.

. Quizá fuera mejor encender de nuevo la televisión. Era imposible ver el final. Y atravesó el living hasta la caja negra de empatía. Y que los emigrantes se conviertan en especiales. nuevamente sintió el olor acre del cielo. No servía. kippel apilado hasta el cielorraso de cada apartamento. Se volvió a medias y otra piedra le erró y pasó a su lado: dio contra el suelo y el sonido le sorprendió. estaría muerto. Vivía solo en ese ruinoso edificio de mil apartamentos deshabitados que. el eco de la nada.. El. Y volvió a cerrar la puerta. Hoy estamos más arriba que ayer. Este era otro hecho que resultaba interesante prever mientras permanecía en esa lamentable habitación. acompañada por la identificación mental y espiritual con Wilbur Mercer.. Allí lo acechaba la fuerza que se empeñaba en penetrar en su casa. distante aunque inmediatamente alcanzable merced a la caja de empatía. de aspecto más o menos humano. El hombre. Wilbur Mercer. Y dejó de ver al hombre anciano que subía la cuesta. lo asustaban.. como siempre le ocurría. el ascenso. que hurgaban oblicuamente un cielo sombrío y sin sol. Los destrozados muebles y paredes se esfumaron. en aquel paisaje de sierra y cielo parduscos. Una sola figura. Finalmente. Como le estaría sucediendo a todo aquel que en ese momento estuviera aferrado a las asas. la necesidad de subir. pensó mientras las piedras rodaban hacia abajo. a solas con el silencio mundial que imperaba omnipresente y sin pulmones. subía penosamente. dejó de percibirlos. Luego el tubo de rayos catódicos brilló con una imagen de”bil de TV: se formó un dibujo de rasgos. como hechas de huesos. Sintió a los demás. Basta. que parecían arrancadas del hostil vacío del cielo. 14 . un especial. se derrumbaba de día en día en un deterioro entrópico creciente. y trató de ver a su atormentador. Le decían en una interminable procesión de maneras que él. La encendió y surgió el suave olor habitual de los iones negativos. preguntó entonces si las demás personas que se habían quedado experimentaban el vacío de la misma manera. Y después el edificio mismo perdería su forma y quedaría sepultado bajo el polvo ubicuo. la imagen compuesta de Wilbur Mercer. No podía emigrar aunque lo deseara. lo aspiró con avidez. había vuelto a producirse. Pero los anuncios. pero no el cielo de la Tierra sino el de un lugar extraño. Más alto. escuchó en su mente el rumor de sus existencias individuales y el parloteo de sus pensamientos. Paso a paso la elevación continuaba. naturalmente. Vio un famoso paisaje: la vieja cuesta oscura y desierta. aferrando las asas. Era un hombre anciano con ropas oscuras y sin formas. pensó. Sintió aquella antigua aspereza irregular debajo de sus pies. ¿para qué escucharlos?. Sintió dolor. esto podría deberse a su peculiar identidad biológica. reanimado. iba experimentando poco a poco el desvanecimiento del mundo real donde se encontraba.. Espero que allá también haya una guerra —después de todo era teóricamente posible— y que todo termine como en la Tierra. era indeseable. Al diablo con ellos y con su colonización. Eran ahora sus propios pies los que resbalaban y buscaban apoyo entre las familiares piedras desprendidas. y retrocedió al percibir la vacuidad del resto del edificio. con sus matas de hierbas secas. avanzaba con dificultad y John Isidore. O bien. tan lentamente que era casi imperceptible. colores y configuraciones aparentemente aleatorios que no se modificaba hasta que se empuñaban las asas gemelas. Ellos y él se preocupaban sólo de una cosa: la fusión de sus mentes orientaba su atención hacia la cuesta. La fusión física. sería idéntico e irreconocible. pensó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Se. y mañana. Una piedra que le arrojaron le golpeó el brazo. Buscó el picaporte para salir al pasillo a oscuras. todo lo que había en su interior se fundiría. Pero llegaría. me voy a trabajar. En ese momento él. dirigidos a los normales que quedaban. Pero real. El eco de sus pasos. como todos los demás. No estaba preparado para enfrentarse a las resonantes escaleras que conducían al terrado desierto donde no tenía un animal.. mero desecho amorfo. Se halló en cambio. se decía irritado. Es hora de empuñar las asas. miró hacia arriba. Apareció una imagen. Los viejos antagonistas aparecían en la periferia de su visión: ellos —o eso— lo perseguirían todo el camino hacia arriba hasta que en la cumbre. en la Tierra o en los planetas-colonia. Había llegado allí de un modo habitual y asombroso. se dijo. Entonces. Respiró profundamente para tranquilizarse.Philip K. Se preguntó quién sería. Estaba demasiado lejos. una degeneración determinada por su inepto aparato sensorial. Dios mío. y las cogió.

cerca del puerto de Tampico? No recordaba las circunstancias. Isidore retenía las dos asas. recordó. respondían las voces. el murmullo de los demás seres que participaban de la fusión rompió la impresión de soledad. parte de una mano. lo habían encontrado a flote en una balsa inflable salvavidas. Una vez. porque lo habían arrestado por anormal. pensó. ellos —los asesinos— bombardearon aquel nódulo único que se había formado en su cerebro. Algunas personas. Vivía rodeado dé bichos y conejos. De mala gana las soltó. como siempre. No era la primera que recibida durante las fusiones con Mercer. en las cuencas vacías aparecieron ojos que podían ver. y en especial el sapo. Avanzó. Sería mejor si viviera en la ciudad. Las leyes locales prohibían la facultad de invertir tiempo en devolver seres muertos a la vida. Frank y Cora Mercer. Con un kleenex se secó el brazo. donde cerca hubiera un médico con esas máquinas de chispas eléctricas. se lo dijeron claramente cuando tenía dieciséis años. habían desaparecido. había sido diferente. lo que había sentido y lo que eventualmente sentiría se fundían de modo que solamente quedaba ese momento de inmovilidad y reposo en que se tocaba la herida causada en el brazo por la piedra. Está bien. Ellos. ¿cómo es esto justo? ¿Por qué estoy aquí. quizás el nódulo extrasensorial de su cerebro había vuelto a crecer. De cualquier modo. Yo mismo no sé si podría volver a soportarlo. en alguna parte de la vida anterior y más feliz. ¿Cuántas veces lo había hecho ya? Las diversas experiencias se tornaban borrosas. ¿O había sido en México. era imposible medirla. Como la mayoría de la gente... ascendía. Había caído en el mundo-tumba. la ascensión terminaba y comenzaba la otra parte. le dolía y le sangraba el brazo donde la piedra lo había golpeado. Y entonces. y se dirigió. Antes de la maldición. Podía venir un paro cardíaco. Además. Será mejor empezar a moverse nuevamente. y no volvería a vivir mientras ellas no vivieran. una anciana a la que jamás había visto ni oído. Tenía que terminar. sus padres adoptivos. los sentía dentro de sí. vacilante. y en cierta época había sido capaz de traer de vuelta. Siempre lo había hecho antes. animales muertos. se dijo. Y sin el consentimiento de sus padres. pero hasta eso había olvidado. Quizás él lo había hecho. y todos los demás lo acompañaron de inmediato. Examinó la herida. se dijo mientras se curaba. en su interior. evidentemente. Dios mío. fatigado. En un lugar aislado como ése era demasiado peligroso. en los bosques que aún quedaban. Pero había continuado haciéndolo secretamente durante un año más. tal como habían sido. No podría salir mientras los huesos dispersos a su alrededor no volvieran a ser criaturas vivientes: él estaba unido al metabolismo de otras vidas. bien podía tratarse de un proceso natural. Era un pozo de huesos y cadáveres de donde había salido tras años de esfuerzo. sino que comenzaba a ascender con los demás. habló. ya no se estaba hundiendo. Amaba todas las cosas vivas y sobre todo a los animales. Sí. incluso ancianos físicamente frágiles. cerca de la costa de Nueva Inglaterra. al cuarto de baño para lavarse. y sentía que llevaba en su interior a todas las cosas vivas. habían muerto. Por fin un ave que había ido a morir allí le dijo dónde estaba. Como en general nada ocurría. por ser más especial que todos los demás especiales. Duele como el infierno. El burro. maullar. También tú participas. Hemos sido heridos en el brazo izquierdo. La infancia había sido maravillosa. Recordaba a los asesinos. Pero finalmente los huesos se recubrieron de carne. sobre todo ancianas. se habían extinguido. y probablemente no sería la última. Todavía lo acompañaban. La cuesta se nivelaba de repente. O tal vez no hubiese sido él. Sólo quedaban fragmentos podridos. las criaturas que más le importaban. una cabeza sin ojos. y las bocas y picos restaurados eran capaces de ladrar. Pero sabía que correría el riesgo. de cuya existencia jamás había sospechado. 15 . así como el pasado y el futuro. en la Tierra o en un mundo colonia. lo destrozaron con cobalto radiactivo y eso lo hundió en un mundo diferente. reflexionó. pensó. Pero ellos estaban allí. No sabía cuánto había durado esa parte del ciclo. Y debido a eso todo había cambiado. Hacía mucho que ya no los veía. dondequiera que fuese. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Recordó la cumbre. castigado por algo que ni siquiera puedo ver? Y luego. solo. cloquear.Philip K. cuando el tormento arreciaba en su rigor. casi siempre en la cumbre de la colina. solo.

No es mí TV. 16 .Philip K. Esto no le había ocurrido nunca allí.. Un vaso de agua. leche. pensó muy excitado. no la dejé encendida y sentiría la resonancia en el suelo. Y con él partió hacia abajo. Otra persona ha ocupado un apartamento abandonado. La gente se iba. emigraba. regalarle algo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y oyó. lejana y tenuemente. ¿Por qué será? Recorrió el pasillo deprisa.. bastante cerca para que pueda oír. ¿no es así? No podía recordar. Hay alguien más en esta casa. No tiene que saber que soy un cabeza de chorlito. con el corazón sobresaltado. ni en ningún otro lugar. Es más abajo. Buscó en la nevera. Tengo que mantener la calma. se decía. O mejor dicho. no más abajo. pensó rápidamente. Si llegara a saberlo no querrá hablarme. El compresor había dejado de funcionar hacía mucho. se dijo. excitado. Sí. incrédulo. la televisión. pero jamás venía nadie. ¿Qué se hace cuando llega un nuevo ocupante? Visitarlo. o mejor leche. Lleva algo. Debe ser en el segundo o el tercer piso.. Siempre pasa así. comprendió. o quizás un huevo... o harina. Ya no estoy solo aquí. Encontró un sospechoso paquete de margarina. Veamos. sus correspondientes sustitutos.. en otro piso.

—Habrá sido uno de esos nuevos andrillos superinteligentes que está fabricando la Rosen Association —dijo la señorita Marsten—. a su espalda. El día anterior el jefe de cazadores de bonificaciones del departamento estaba perfectamente. 17 . Todas las policías del hemisferio occidental gimieron que ningún test podía detectar su presencia en caso de entrada ilegal. Siempre ha ocurrido lo mismo con cada unidad cerebral mejorada. Tiene por lo menos para un mes. el Inspector de Policía Harry Bryant. El señor Bryant llamó a la WPO. —¿Que” ocurrió? —preguntó Rick. había logrado burlarlo. habían conseguido llegar a la Tierra de una u otra manera. hasta que consigan una de esas nuevas secciones plásticas de columna. y les preguntó si estaban dispuestos a enviar una protesta formal por escrito al representante en el este de la Rosen Association. Al terminar la jornada había partido en su coche aéreo. ¿No le han dicho nada de la llamada de esta mañana? La señorita Wild me contó: exactamente a las nueve. Era el único avestruz de la Costa Oeste. Rick permaneció unos minutos mirando el precio con expresión sombría. Después de contemplarlo. se detuvo un momento ante una de las mayores tiendas de animales de San Francisco. en Rusia. Mientras abría la puerta de su despacho. —¿Quiere saber lo que ha dicho la policía rusa? —preguntó la señorita Marsten—. sus ojos revelaban perspicacia y conciencia de casi todo lo que tenía importancia. la populosa zona de mayor prestigio de la ciudad. puesto que su casa matriz estaba en Marte—. de la Unión Soviética. y abandonó a Rick. legalmente. desde la presentación de sus características y estudios de rendimiento en agosto de 1991. creó un test de empatía de Voigt. encerrado y repleto. pasmado. y ningún androide T-14. —¿Sabe qué le ocurrió al señor Holden. También lo sé —su cara pecosa y anaranjada resplandecía. Y en verdad durante un tiempo fue así. —¿Alguien llamó aquí? —preguntó Rick. adonde llegó con un cuarto de hora de retraso. Más de cincuenta androides T-14. sin ser detectados durante un año entero. Según la placa-informe de la caja. —¿Todavía quiere Harry que retiren del mercado la unidad cerebral Nexus¿? —no le extrañaba. Luego se dirigió hacia la Corte de Justicia de la calle Lombard. como sabe Dios cuántas otras personas solían hacer. lo llamó. Bryant murmuró algo por encima del hombro acerca de las nueve y media en el despacho de Dave. —No —respondió la señorita Marsten—. Rick Deckard. ¿Ha leído el folleto de la compañía y el manual de instrucciones? El cerebro Nexus-6 que emplean tiene dos trillones de elementos y puede seleccionar diez millones de caminos neurales distintos —bajó la voz—. —Sí —respondió él. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 3 Camino de su trabajo. La policía soviética no puede hacer más que nosotros —dijo. Pero luego el Instituto Pavlov. había un avestruz dentro de una caja de plástico transparente y calentada. según recordaba. escuchó la voz de su secretaria. Tenía la cara roja. Holden está en el Horpital Mount Zion con una herida de láser en la columna. orejas salientes e iba vestido descuidadamente. ausente. —Lo espero a las nueve y media en el despacho de Dave Holden —el inspector hojeaba rápidamente los papeles de copia mecanografiados que llevaba sujetos a una tablilla—. a su piso situado en Nob Hill. Y cuando éste entró en el suyo. su jefe. y puso en marcha la unidad de filtrado del aire. señor Deckard? Le dispararon —siguió a su jefe al interior del despacho. En el centro del escaparate. los fabricantes del Nexus6 estaban amparados por las disposiciones coloniales. como de costumbre.Philip K. Recuerdo los aullidos de sufrimiento ciando la gente de Sudermann presentó el viejo T-14 en el 89. en algunos casos. la mayoría de las agencias policiales que se ocupaban de androides fugados estaba protestando—. por lo que se sabía. acababa de llegar del zoológico de Cleveland. Ann Marsten. a lo largo de toda la manzana. Mejor sería aceptar la nueva unidad como un hecho consumado.

Luego consultó su reloj y. en tanto que se podía hallar cierto grado de inteligencia en todas las especies. todos los animales de presa. un animal gregario como el hombre podía adquirir un factor de supervivencia más elevado. Para bien o para mal. y reflexionó. a medida que se desarrollaba hasta construir una teología completa. aunque de doble filo. esto parecía una especie de seguro biológico. En algunos casos los criados superaban a los amos. los androides con la nueva unidad cerebral Nexus-6 —desde un punto de vista pragmático y nada disparatado— sobrepasaban a una considerable porción de la humanidad. Un androide. tomó una pulgada de rapé del señor Siddon. Rick extrajo un viejo y arrugado sobre de papel de manila.Philip K. De este modo. Un momento de lectura justificó la afirmación de la señorita Marsten: el Nexus-6 poseía efectivamente los dos trillones de elementos. 18 . como casi todos en un momento u otro. Para Rick Deckard. como una araña. por dotado que estuviera en cuanto a capacidad intelectual pura. Se echó atrás en su sillón de estilo importante. Si retiraba —o sea. los Asesinos. Era obvio que la empatía sólo se encontraba en la comunidad humana. la empatía borraba las fronteras entre el cazador y la víctima. como los gatos. incluso los cabezas de chorlito subnormales. viendo que tenía tiempo. el vencedor y el derrotado. el concepto de los que matan. De otro modo. Evidentemente. En otras palabras. no violaba la regla vital establecida por Mercer. A un organismo solitario. En 45 centésimas de segundo un androide equipado con esa estructura cerebral podía asumir una cualquiera entre catorce actitudes de reacción. mataba— a un andrillo. de la calle Sutter. Y si algún ser humano sufría. Y en ese caso. por qué precisamente los androides se agitaban impotentes al afrontar el test de medida de la empatía. pero no se sabía quién ni qué era esa presencia maligna. irritado. que hubiera matado a su amo. por ejemplo el test de empatía de Voigt-Kampff. al tornarla consciente del deseo de vivir de su presa. no podía encontrar el menor sentido en la fusión que experimentaban rutinariamente los seguidores del Mercerismo. así como la posibilidad de optar entre diez millones de combinaciones de actividad cerebral. un merceriano era libre de situar la presencia nebulosa de los Asesinos donde le parecía más conveniente. de nada podía servirle. En el Mercerismo. que no tuviera consideración por los animales ni fuera capaz de sentir alegría empática por el éxito de otra forma de vida. ningún otro podía eludir enteramente el dolor. números 3 y 4. un mal absoluto tironeaba el deshilachado manto del anciano que subía. Se sentó ante su mesa y deliberadamente se puso a buscar algo en un cajón. y hurgó en su contenido hasta que encontró lo que buscaba: los datos existentes sobre el Nexus-6. juntos caían en el abismo del mundo-tumba. Pero había nuevos criterios. la condición de todas las demás incluía un fragmento de alegría. incluso los mamíferos muy desarrollados. todos ascendían juntos y una vez terminado el ciclo. Pensar en los animales le trajo el recuerdo del avestruz que había visto en la tienda. Los chismes le desagradaban porque siempre eran más precisos que la verdad. Curiosamente. Se había preguntado. aunque fueran los del nivel inferior. lograban sin dificultad. y que tanto él mismo como prácticamente todo el mundo. A Rick le gustaba pensar así: su trabajo se tornaba más aceptable. Apartó por el momento la información referente a la unidad cerebral Nexus-6. Probablemente la facultad empática exigía un instinto de grupo sin cortapisas. Sólo matarás a los Asesinos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se lo preguntaré a Harry Bryant —respondió Rick. Incluso podía limitar su capacidad de supervivencia. vacilante. En una ocasión había pensado que la empatía estaba reservada a los herbívoros o a los omnívoros capaces de prescindir de la carne. un robot humanoide fugitivo. hasta en los arácnidos. Si alguna criatura experimentaba alegría. morirían de hambre. Como en el caso de la fusión con Mercer. era la síntesis de los Asesinos. había crecido insidiosamente. Un merceriano sentía el mal sin comprenderlo. La señorita Marsten comprendió la insinuación y se retiró. ni dolor por su derrota. un búho o una cobra sólo podían destruirse. había dicho Mercer el año en que las cajas de empatía aparecieron en la Tierra. equipado con una inteligencia superior a la de muchos seres humanos. Y en el Mercerismo. cogió el videófono de su mesa y pidió a su secretaria: —Con la tienda de animales Happy Dog. el robot humanoide era un cazador solitario. En última instancia.

Puede llamar —se retiró del circuito y dejó que él enfrentara solo el mundo exterior. Hay quien tiene esas cantidades. y buscó Avestruz coma macho-hembra. lo natural habría sido que estuviese al menos secretamente complacido. y volveré a llamar. —Y su dirección. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Sí. —¿. ni él a ellas. que jugaba con su cenicero de cerámica—. nuestro precio está mil dólares por debajo del corriente. Abrió la puerta interior y saludó a su superior.. joven-viejo. En la pequeña pantalla apareció un hombre vestido de veterinario. buscando bloc y bolígrafo—. señorita Marsten. pensó. sano-enfermo. semejante a una aparición del mundo-tumba. Eso podría significar mucho. pensó. señor. pagaré en efectivo. Por lo tanto.. el seis por ciento mensual. con un pago inicial razonable. Se sentía deprimido. abriendo la agenda. Dios mío. con trenzas de pelo plateado hasta la cintura.... Se oían chillidos de animales. Por si no me encontrara cuando llame. Esperaré... —Sí. no tenemos muchos pedidos. se dijo Rick. Deseo que vea por usted mismo que el precio es el correcto. sano —informó el hombre—. señor —replicó la secretaria—. Y sin embargo. señor —respondió la señorita Marsten. —Doctor McRae. —Ese avestruz que está en el escaparate —empezó Rick. Si le quita dos mil no habrá pago a crédito.. Esperan que uno regatee. las cuotas serían de.. la gente los compra. su nombre.. Treinta mil dólares —también él tenía el Sidney a la vista—. un antiguo monstruo de las ciénagas jurásicas. Inventó una dirección y colgó el videófono. Se sentó. pensó Rick. En la pantalla apareció una diminuta cara feliz. —Señor —repuso el vendedor de animales—. Entonces. Y no escuche la conversación. con las informaciones sobre Nexus-6. ¿Cuándo lo quiere? Habrá que hacerlo especialmente. Cogió nuevamente el aparato y dijo con dureza: —Una línea exterior. ¿Puedo preguntarle. y a la secretaria del inspector. taimada y glacial. Consulte su Sidney. perfecto-con fallas. —Soy Deckard. Se mantiene firme. La tercera parte del total —reflexionó—. Rick llamó de memoria al número de la tienda de animales falsos donde había comprado su falsa oveja. es confidencial —la miró severamente. joven. macho. extrajo del bolsillo el Sidney plegado. —Perfecto. —Dave Holden está fuera de juego. Ninguna de las mujeres le habló. se puso en pie y muy pronto se hallaba ante la puerta del despacho del inspector Bryant. —Podríamos vender ese avestruz a treinta meses —dijo el comerciante—. que había llevado consigo. Pasó junto a la recepcionista. 19 . Rick respondió: —Aún no lo he decidido. señor? —preguntó el vendedor vivamente. Cuánto dinero. el pago inicial.Philip K. según la cantidad de misiones que aparezcan el mes próximo. que videofoneaba. —Lo pensaré —interrumpió Rick—. y examinó los precios. y al mirar su reloj descubrió que eran ya las nueve y media—. —Frank Merriwell —dijo Rick. señor Merriwell. No pueden pedir tanto por ese avestruz.... —Lo llamaré más tarde —repuso Rick. Sin embargo. como en los viejos tiempos. Y sin embargo. y las releyó. —Happy Dog —declaró una voz masculina. ¿Cuál debería ser el pago inicial? —Un segundo —dijo el vendedor de animales. si piensa ofrecer algún animal como parte de pago? Cautelosamente. Estamos exactamente mil dólares por debajo.. Hasta luego —colgó deprisa. por no dar su brazo a torcer. Con un interés muy bajo. —Baje el precio —dijo Rick—. atractiva.. ¿Cuánto vale un avestruz eléctrico? —Diría que algo menos de ochocientos dólares. dado el descanso forzoso de Dave.

mientras se pasaba la lengua por los labios. Al menos. yo me ocuparé. Un andrillo bastante inteligente para herirlo también a mí puede vencerme. Por fin gruñó. Y sin embargo. Todo lo que tenemos es la escala de Voigt. a los dos que Dave retiró y luego a Polokov. esquizoides y esquizofrénicos. —Veo que ha traído los datos de la nueva unidad cerebral —dijo el inspector Bryant. toda esta lista. Vuele a Seattle y hable con la gente de Rosen. Especialmente aquellos que revelan lo que se denomina un “achatamiento del afecto”. la WPO. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 4 Quizá me preocupa que pueda ocurrirme lo mismo que a Dave —conjeturó Rick Deckard—. Tiene años de experiencia. Luego miró en silencio a Rick.. me enteré por los rumores. la escala modificada de Voigt-Kampff sólo se le aplicó a los primeros tres.. Hasta ese momento no parecía dispuesto a entregarle las notas a Rick. medio para sus adentros. ése es el nombre que se da a sí mismo. Polokov no habría tenido ningún motivo. Bryant. específicamente. Tengo sus anotaciones. Y escuche —se puso en pie y encaró a Rick serenamente—.. Este disparó contra Dave mientras le hacía el test. Dave cogió a dos. Dave cree que sí. Yo había recibido un memorándum de la policía soviética. De otro modo. se mordió una uña. modificada por Kampff hace tres años —hizo una pausa meditativa—. Voy a estudiar con ellos la posibilidad de mezclar a los nuevos androides con seres humanos. no era eso. Usted comprende. continuaba hojeándolas. Max Polokov —Bryant hizo girar las notas para que Rick pudiera leer—. tenso. mientras usted está en camino — agregó Bryant. a un grupo cuidadosamente seleccionado de pacientes humanos. en California del Norte? —Por lo que sabemos. se funda en esa suposición. El siempre resolvía qué casos confiarle. que ha circulado en la Tierra y en las colonias. hace unas semanas. —Sí. Dice que aquí está todo lo que sabía —Bryant tocó una pila de papeles. para someterlos al Voigt-Kampff? —preguntó Rick. hablaba con él. Todo debería estar preparado para cuando usted llegue —señaló bruscamente a Rick. Dave la considera adecuada. Dave sabe mucho. Seguramente habrá oído hablar de eso. Ningún test lo es. —Ha tenido misiones encargadas por Dave.. Por alguna razón. Estoy listo para reemplazar a Dave. a las unidades cerebrales. Todo. Si cuando esté probando allí la escala Voigt-Kampff alguno de los humanos no logra pasar. ¿Cuántos son los andrillos. —¿. Un grupo de psiquiatras de Leningrado pidió a la WPO que aplicara el método de perfil de la personalidad más moderno y preciso para determinar la presencia de un androide. y uno de ellos disparó primero. con el ceño fruncido. —Lo que demuestra que Dave tenía razón —contestó Rick—. No hable primero.. —También yo —respondió Rick. y finalmente puso en orden su decisión—. pensativo. que este test no es aplicable. antes de que empiece a perseguir a esos seis —nuevamente golpeó los papeles— . específicamente —dijo Rick. colgando el videófono. Pero le sugeriría una cosa. —Es lo que mide la escala. —No tengo nada que hacer —dijo Rick—.Philip K. —Vaya a Seattle —ordenó Bryant—. con aire severo—. —Parece tan fácil —dijo Bryant. —¿Y los seis restantes están aquí. por ahora —dijo Bryant. y hasta dónde llegó Dave? —Ocho. replicó: —Dave utilizó la escala modificada de Voigt-Kampff para poner a prueba a los sospechosos. Tal vez lo sea. —Eso no puede ocurrir —respondió Rick. mirando sus notas—. Este. o sea la escala de Voigt-Kampff. Sin embargo. debe comprender. Pero ahora tiene en sus manos seis que él pensaba retirar. Suponiendo que Dave tuviera razón. 20 . —¿Cómo? —Creo que yo mismo hablaré con la organización Rosen. Es la primera vez que va a desempeñarse como un cazador de bonificaciones senior. —Un día. hablé con Dave de eso. Haga que le den una muestra representativa de los tipos de androide que emplean la nueva unidad Nexus-6. El pensaba lo mismo. estaban en su escritorio..

—No sé. —Los psiquiatras de Leningrado —interrumpió Bryant— creen que una pequeña proporción de seres humanos no podría pasar la prueba de Voigt-Kampff. Desde que por primera vez encontramos androides que se hacían pasar por humanos. No podrían moverse en el mundo exterior. Más tarde se descubriría el error. ¿Partirá ahora mismo? Utilice un coche del departamento y el combustible de nuestros surtidores. podemos permanecer inmóviles por tiempo indefinido. y nadie la hubiera observado todavía. en espera de la respuesta de Rick. Soy Rachael Rosen. —El problema ha existido siempre. —¿Ya está seleccionado el grupo? Me gustaría. una muchacha lo esperaba. Usted conoce el consenso de la opinión policial por el artículo de Lurie Kampff. 21 . es lo que nos dijo el inspector Bryant.. En realidad. —En instituciones —continuó Bryant—. Si los sometiera usted al test en el curso de una tarea policial. Como beneficio no es nuestro problema. —¿Puedo llevarme las notas de Dave Holden? —pidió Rick. La chica respondió oblicuamente. quedarían clasificados como robots humanoides. como usted sabe. no tenemos un instrumento de análisis confiable y jamás descubriremos a los que ya se han escapado. que usted es un cazador de bonificaciones? De mala gana. sabe por qué están preocupados. de rasgos bien definidos. aunque nadie. —Esperaremos hasta que haya probado el test en Seattle —respondió Bryant. —Una vez en un millón —objetó Rick. había una expresión de hosquedad. Usted es el señor Deckard. que él cogió reflexivamente—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Entonces. Cuando el coche aéreo del departamento de policía aparcó en el terrado del edificio de la Rosen Association en Seattle. señor Deckard. En su cara pequeña. —Un robot humanoide es como cualquier otra máquina —respondió Rick—. poniéndose en pie—. Les creímos.. Sería lamentable —Bryant lo miró con frialdad—. Rick advirtió que el tono de su voz era curiosamente despiadado. Querría leerlas por el camino. La organización Rosen nos había asegurado. Kampff distinguía entre la facultad empática disminuida del enfermo mental humano y la superficialmente similar. Puede oscilar entre el beneficio y el riesgo. como se acostumbra decir. pero ya estarían muertos —calló. con las nuevas y enormes gafas para filtrar el polvo. Pero oficialmente usted es el departamento de policía de San Francisco. Y si clasifica como androide a un sujeto humano. se acercó al coche con las manos hundidas en los bolsillos del largo abrigo a rayas de colores vivos. pero. No tiene importancia —le tendió la mano. —Pero sí como riesgo —dijo Rachael Rosen—. Salvo si su enfermedad se hubiera manifestado reciente y bruscamente. Algo que se puede “retirar”. Rick se encogió de hombros y asintió.... —Considera que un androide es una cosa inerte —continuó la chica—. y ciertamente se advertiría que son psicóticos graves. Pero había comprendido. de pelo negro. supongo. escrito hace ocho años: El bloqueo de la asunción de roles en el esquizofrénico no deteriorado. ¿verdad? —No ha sido idea mía.. Llegará un momento en que la cosa haga explosión.. aunque será necesario informar a la WPO. probablemente artificiales. Pero ahora debemos establecerlo por nuestra cuenta.. pero para entonces quizás hayamos desarrollado un test mejor —cogió el videófono—.Philip K. y ciertamente tampoco la Rosen Association. —Pero esas personas deberían estar en. publicaría la noticia. que a su vez avisará a Leningrado. ¿Es verdad. Esto podría ocurrir. —Bueno. La forma en que nos trataron. que era posible distinguir un Nexus-6 con el test corriente del perfil. Delgada. y no cree que nuestra actividad sea un servicio público —lo miró por debajo de sus largas pestañas oscuras. Ya comprende que esto puede salir mal de las dos maneras: si no es posible catalogar a todos los robots humanoides. Rick se interrumpió cuando de repente vio los animales. corno yo me imaginaba. —Lo que le preocupa a Dave —dijo Bryant— es este aspecto del tipo avanzado Nexus-6. Y eso es lo que hará usted en Seattle. —¿Qué ocurre? —preguntó Rick al descender.

Allá. carece de la capacidad de apreciar la existencia de otro ser. —Si Rosen vendiera ese búho —dijo—. Sidney jamás se equivoca. Cogió automáticamente su gastado ejemplar del Sidney y buscó el coatí. Bill. —Pero Sidney —objetó. nunca podría pagar el precio. Podía percibir los diversos olores de las criaturas que se movían o permanecían echadas. Como los androides. Durante largo tiempo contempló al búho. Jamás había pensado antes en la semejanza entre los animales eléctricos y los andrillos. O eso nos han dicho. Ella no sabe que yo existo. —Un fabricante de androides —observó. tenemos nuestros propios naturalistas. se dijo. el polvo había afectado a esa especie tanto como a las aves. —No —sonrió ella. para probar sus palabras. Además. pensó. Los periódicos anunciaban un día la desaparición de los zorros. ni a ningún vendedor de animales. ¿cuánto pediría? —Jamás venderíamos nuestro búho —Rachael lo contempló con una mezcla de placer y piedad. la menos eso le pareció a Rick—. que debía cuidar y atender como si estuviera viva. Conocía al animal por las películas 3-D que pasaba la televisión. Se apartó de la muchacha en silencio y se dirigió a los corrales.. Al menos. Nunca en su vida había visto un coatí. y Rick vio que sus dientes pequeños y parejos eran tan blancos como negros eran el pelo y los ojos. ¿Qué animal tiene en su casa? —Una oveja —respondió él—. 22 . En su centro había un árbol muerto. Rick vio entonces una compañía de guardias armados con pequeñas ametralladoras Skoda de tiro rápido. Llevan la E. un androide era una versión altamente desarrollada del seudoanimal. y de una que dormía. comprendió. —Se llama Bill —dijo la chica desde atrás—. hasta que la gente dejó por último de leer aquellos perpetuos obituarios. Y aunque así fuera. Lo voy a despertar —indicó una jaula a cierta distancia. ¿En qué otra cosa podemos confiar? —Es artificial —exclamó de pronto con certeza. comprobó que estaba en lo cierto. desde luego. Pero su decepción era intensa y aguda. lo bastante para animales pequeños y alguna que otra ave. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto que una poderosa corporación tenía que ser capaz de permitirse una cosa semejante. el coatí. Sidney los considera extinguidos en su catálogo. Estaba a punto de decir que no había más búhos. Excepto el suyo —se corrigió. Los precios estaban. El catálogo Sidney se limitaba a reproducir la cifra de la última venta. Recordó que en su infancia había alcanzado a comprobar la extinción de una especie tras otra.. de los días en que los búhos caían del cielo. —No le compramos a Sidney —respondió Rachael—. Y en el fondo. Una vez más se manifestaba el odio que le inspiraba su oveja eléctrica. un robot de menor calidad. La tiranía de los objetos. de las que casi no quedaban sobrevivientes. que dormitaba en su rama. Una Suffolk de cara negra. a cualquier precio. Mil pensamientos brotaron de su mente acerca de la guerra. tratando de mostrarle el catálogo. pensativo—invierte sus excedentes en animales vivos. Lo compramos el año pasado a una corporación subsidiaria —señaló algo un poco más lejos. Era astronómica. había previsto sin lugar a dudas esa colección: no sentía sorpresa sino más bien una especie de ansiedad.. Pero siempre he querido un búho. incluso antes de que todos murieran. Las dos ideas le resultaban repulsivas.. Pensó también en su necesidad de un animal verdadero. En este momento están trabajando en Canadá. en bastardilla: como en el caso de los caballos percherón.. Los ojos de los guardias estaban fijos en él. Mientras la muchacha se adelantaba. Y mi coche lleva bien a la vista las insignias de los vehículos policiales. y aparentemente era un coatí. Un animal eléctrico era una forma inferior. O a la inversa. Nuestras compras son privadas y no comunicamos el precio. —Mire el búho —dijo Rachael Rosen—. Por alguna razón. —Entonces debería sentirse satisfecho. pensó. el siguiente la de los tejones. no había ninguno en el mercado.Philip K... —Lo estoy —dijo él—. muertos. Allá todavía quedan bosques relativamente grandes. esa letra pequeña y precisa.

un funcionario de un pequeño departamento policial. Un hombre mayor.. que empezaba a ralear. para aparearlo con Scrappy —señaló al ave posada en su percha y que por un instante abrió los ojos. antes de seguirla. pensó con asombro. pensó Rick. tiene en este momento una situación única. —¿Qué tiene usted contra mí? —preguntó mientras descendían. —Pues bien —dijo—. —No hay motivo para preocuparse —dijo Rick mientras los dos Rosen lo guiaban por un amplio corredor muy iluminado. maliciosamente. divanes y mesas modernas donde estaban 23 . la manufactura de androides ha llegado a ligarse tanto con el desarrollo de la colonización que si aquella se derrumbara. he hecho todo lo posible —su mano izquierda. Apartándose de la imagen. rozó su pelo. tendremos que retirar del mercado todos los modelos de Nexus-6 —sus ojos negros ardían mientras se abrían las puertas del ascensor detenido—. se acercó a ellos. El pecho del búho subió y bajó conspicuamente. —Estoy seguro de que la escala Voigt-Kampff puede descubrirlos. Y todo porque la policía no puede resolver una cosa tan simple como la detección de una minúscula cantidad de Nexus-6 que. Podría decirse que parte de la responsabilidad recae sobre la Rosen Association. usted.. Me temen. Su empresa es considerada uno de los ejes del sistema industrial. Vamos —se dirigió al ascensor sin mirar atrás. No es que no nos propongamos o no queramos colaborar con ustedes. temblorosa. gracias —le indicaron una habitación elegante. como si todo hubiese empezado a desarrollarse con excesiva rapidez. probablemente su organización habría tratado de descubrir otro superior. —Soy Eldon Rosen —dijo mientras daba un apretón de manos a Rick—. Ella reflexionó. con lámparas.Philip K. y lo que no podía—. Si ustedes no tuvieran confianza en el test de Voigt-Kampff — observó—. Sí. Poseen un poder desmesurado.. la Rosen Association comprendía esto perfectamente. —¿Su tío? ¿Una corporación de estas dimensiones es un negocio familiar? Rachael continuó su frase: —. Rick vaciló un momento. Rick indicó su cartera y dijo: —Estoy listo para comenzar. y puede llegar a determinar el futuro de la Rosen Association aquí. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nuestro programa actual prevé la obtención de otro búho —agregó ella—. Escuche. un salón alfombrado. Incluso Rachael. Llevaba la mano extendida y una expresión de preocupación. en Rusia y en Marte. La nerviosidad de Rosen acrecentó su confianza en sí mismo. En realidad. unas hendiduras amarillas que se desvanecieron cuando reanudó su reposo. éste la seguiría a su vez. —Y si no es así. Probablemente podría obligarles a abandonar la producción de los modelos Nexus-6. como si el ave hubiese suspirado en su estado hipnagógico. ¿Comprende lo que quiero decir? —lo miró de costado. Deckard: usted sabe que no fabricamos nada aquí en la Tierra. Rick dijo: —Querría iniciar la prueba. como si no lo hubiera pensado antes.... La situación le agradaba más que cualquier otra que pudiera recordar. con fastidio. que había agregado amargura a su anterior reacción de sorpresa y anhelo. El mismo se sentía tranquilo. metiendo nuevamente las manos en los bolsillos de su abrigo. Naturalmente. Todos sabrían muy pronto lo que el método de prueba podía hacer. —¿Qué parte de la producción actual representan los androides equipados con el Nexus-6? —El total —respondió Rachael. pulcro y delgado. Los dos miembros de la familia Rosen lo miraron aprensivamente y Rick pudo sentir la duplicidad de sus maneras. en los Estados Unidos. ¿Podemos bajar? —Mi tío recibió la llamada de su jefe y probablemente ya. habrá reunido un grupo de androides y uno de control. Y Eldon Rosen tenía plena conciencia de ello desde que Harry Bryant había llamado. Lo que yo haga en las próximas horas afectará el carácter de sus operaciones. ¿verdad? Simplemente no podemos llamar al sector de producción y pedir una serie distinta de artículos. Con él habían entrado en la casa el vacío y la llamada al silencio de la ruina económica. Sea como fuere.

lo encendió y se quedó mirando fijamente. 24 . —Me gustaría mirar —dijo Rachael. sosteniendo en alto un disco chato.. la respiración o el ritmo cardíaco —le mostró el otro elemento. Y esto registra la tensión en los músculos oculares.Philip K. —¿Y eso no se verifica en los androides? —Aunque biológicamente podría llegar a darse. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? las últimas revistas e incluso. de donde partían varios cables—. que él aún no había visto. —Yo no soy un funcionario judicial —interrumpió Rick—. empezó a preparar el sencillo instrumento poligráfico—. ese suplemente sólo aparecería dentro de tres días. cogió la publicación. sentándose—. —Esto significa una violación de la confianza pública. lo que llamamos “vergüenza” o “rubor” ante un estímulo moralmente inquietante. como ocurre en cambio con la conductividad de la piel. sacó un cigarrillo. violaba una ley federal. Irritado. Eldon Rosen dijo con voz ronca: —La hemos elegido como primer sujeto. las preguntas-estímulo no generan estas respuestas. Nadie debe tener información anticipada de los cambios de precio. Pero en vano trató de recordarla. Esto no se puede controlar voluntariamente.. —Me lo llevaré conmigo —dijo. En realidad.. Eldon Rosen dijo con hastío: —Nuestra política jamás ha sido la de obtener anticipación de nada como. Soy un cazador de bonificaciones —de su cartera extrajo el equipo Voigt-Kampff. seguramente.. confundido. y sentándose junto a una mesa baja de palo de rosa. que parecía aún más inquieto. Era obvio que la Rosen Association tenía una relación especial con Sidney. —Hágame el test —dijo Rachael. mide la dilatación capilar en la región facial. Y también. Puede usted enviar al primer sujeto —le dijo a Eldon Rosen. Al mismo tiempo que se produce el fenómeno del rubor hay generalmente un pequeño desplazamiento de. —¿Por qué? —dijo Rick. y guardó el suplemento en su cartera. Esperamos que nos lo pueda decir —se sentó con varios movimientos torpes. Después de una pausa. Sabemos que ésta es una respuesta autónoma y primaria. ¿Qué mide este aparato? —Esto —dijo Rick. adhesivo. advirtió. Podría ser un androide. de donde brotaba un fino haz de luz—. el suplemento de febrero del catálogo Sidney. Nunca he visto realizar un test de empatía.

y Rick piensa: una respuesta de androide. si es que hay una cabeza de ciervo —interrumpió Rachael. —Ciertamente no se lo permitiría —dijo Rachael. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 5 El pequeño haz de luz blanca iluminaba el ojo izquierdo de Rachael Rosen. impaciente. Rick eligió la pregunta número tres. —Y también por supuesto. Sólo valdrá la reacción capilar y la del músculo ocular. y también el frasco donde las mata. y usted expresará su reacción lo más rápidamente que pueda.Philip K. pero menos. Y agregó—: La chica está tendida boca abajo sobre una enorme y bellísima piel de oso —los medidores no registraron cambios. —Sí —respondió Rachael.. Mediré el tiempo. —La mataría —respondió Rachael. Los personajes visitan el muelle de pescadores de San Francisco.. Uno de ellos pide langosta. Rick escribió su observación y eligió cuidadosamente la pregunta siguiente. Sienten hambre. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. señor Deckard. —A su marido le gusta la foto —continuó Rick. Quiero pasar por esto y. —Yo no. una langosta viva? Las agujas permanecieron inmóviles. —Está bien —asintió Rick—. —Dios mío —dijo Rachael—. De pronto advierte que una avispa avanza por su brazo. La respuesta era formalmente correcta. Adelante. —¿Es un test para saber si soy androide o si soy lesbiana? —preguntó ácidamente Rachael. grabados por Currier e Ives. Y denunciaría a la policía a la persona que me la regalara. El disco de malla metálica estaba adherido a su mejilla. 25 . —No la aceptaría —respondió Rachael—. Se concentra en otros factores—. Pero los medidores no han sobrepasado la zona verde. y luego regresaron. el chef arroja una langosta a una olla de agua hirviente a la vista de los personajes. —Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes. no hubo respuesta. —Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda —se detuvo. Pero eso es terrible. Entonces la reacción se manifestó. En la casa hay un gran hogar. Rick Deckard estaba sentado en una posición que le permitía leer los dos medidores del aparato Voigt-Kampff. Después de hacer una anotación. Nuevamente las agujas se movieron. ¿Cómo pueden hacer eso? ¿Quiere usted decir. —Describiré una serie de situaciones sociales. lo que yo diga no tendrá importancia. Rick pasó a la pregunta número ocho de la escala de perfiles del Voigt-Kampff. Su marido cuelga la foto en la pared de su estudio —concluyó. antes de la guerra. La zona es todavía exuberante. —Tiene usted un niño pequeño que le muestra su colección de mariposas. Las agujas no se movieron. Ahora está usted leyendo una novela escrita en los viejos tiempos. Rick hizo la correspondiente anotación y preguntó: —Está viendo la TV. no ha reparado en el elemento principal. —Le regalan una billetera de piel de becerro para su cumpleaños —inmediatamente las agujas saltaron a la zona roja. por supuesto. depravado. pero simulada. La muchacha parecía serena. esta vez las agujas apenas registran un débil y corto temblor. —Lo llevaría al médico —la voz de Rachael era baja pero firme.. y entran en un restaurante. La gente que la acompaña admira el ambiente y entre todos deciden. Pero igualmente responderé.. —Ha alquilado una casita de troncos de pino en la montaña —continuó Rick—. la piel del animal muerto.

—Ugh —dijo Rachael. que lo miraba con inquietud avasalladora. Este es el resultado del test —agregó. Y de todos modos. Una pregunta final.. —Ella no es androide —dijo Rosen. —¿Qué es un cartelón taurino? —interrumpió Rachael. Pero lo que dijo usted antes es verdad: éste es el fin del test —la muchacha se puso en pie. —Me pareció que hablaba usted por experiencia personal —Rick miró los medidores. de colores. —¿Por qué habría de mentir? —preguntó Rachael con vehemencia—.Philip K. Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. En todo caso mentiríamos al revés. por considerar que se trata de autoacusación. Que el test de Voigt-Kampff funcione bien es tan importante para ustedes como para mí. Es posible determinar orgánicamente si alguien es o no un androide. que mostraban intensas fluctuaciones—. ¿verdad? —no hubo respuesta de ninguno de los Rosen—. —Todo el mundo lo sabe —repuso Rachael. en dos partes — agregó—. Está bien: él cierra la puerta y me abraza. Los participantes en un banquete comen ostras crudas. Nuestros intereses no están en conflicto —agregó. relleno de arroz —continuó Rick. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ha quedado usted embarazada —dijo Rick— de un hombre que le ha prometido casamiento. Nació en él. no puedo ser obligada a sufrir un análisis de médula. La corte no lo permite. Usted aborta y. —¿Cómo lo sabe? ¿Cómo sabe que es difícil obtener autorización para abortar? —preguntó Rick. Usted ve una vieja película en la TV. no en el caso de un androide retirado.. pero. La cara del anciano se contraía plásticamente de furia. con su mejor amiga. dirigiéndose a “ella” y a Eldon Rosen. Rick prosiguió con su indagación: —Es así. lleva largo tiempo. Aprovechando que el gobierno debería ocuparse de esto. ¿Qué edad tiene usted? —podía ser un factor importante. Mientras está bebiendo. la rodea con el brazo y le dice. Una vez allí le ofrece una copa. El la sigue... —Quiero un análisis de médula ósea —contestó Rick—. —En términos legales —dijo Rachael—. no se puede. —Un dibujo. que apenas palpitaron con inquietud. y se acerca a mirar. anterior a la guerra. Pero él se marcha con otra. ¿Qué dice entonces? —¿Sabe usted cómo terminaban las corridas de toros? —Me figuro que alguien quedaba herido. observando las agujas. Una más. se apartó y se detuvo de espaldas a él. Y por otra parte. La condena es a perpetuidad y la policía vigila permanentemente. a los que hay que vigilar constantemente. —No lo creo —respondió Rick. Las dos agujas se desplazaron al rojo con violencia. cierra la puerta. al final —Rick esperó. Puedo explicarle por qué sus respuestas son las de un androide. y durante catorce de sus dieciocho años sólo supo de la Tierra lo que encontró en la videoteca y lo que el resto 26 . Sé que es largo y doloroso. apagó el haz de luz y le quitó de la mejilla el disco adhesivo—. —La cuestión no es la legalidad del análisis de médula ósea —dijo Eldon Rosen con voz ronca—. razonablemente—. que muestra a un torero con su capa y a un toro que intenta atacarlo —Rick dudó—. El desplazamiento de las agujas fue menor—.. la reacción había sido débil—. Usted puede aplicar ese maldito test de Voigt-Kampff a causa de los especiales. generalmente muy grande. Usted es una androide —dijo—. la policía ha logrado introducir el VoigtKampff. ve el dormitorio: está decorado con atractivos cartelones taurinos. —Siempre mataban al toro. en una persona viva. con las manos en las caderas. de pie. Rachael creció a bordo del Salader 3. ¿Para usted las otras son menos aceptables que la carne de perro? Evidentemente no —dejó su bolígrafo.... sino el fracaso del test de empatía en el caso de mi sobrina. —El entrante consiste en perro cocido. —Dieciocho años —contestó Rachael—. Las agujas se movieron vivazmente. —Jamás lo haría —respondió Rachael—. con curiosidad.

—Eso es asunto oficial —Rick empezó a guardar su equipo en la cartera. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de la tripulación. Pero. señor Deckard.. —Y la policía podría retirarme —agregó Rachael por encima del hombro—. —Le hemos ganado. es muy grave en términos morales. eso era lo que cabía esperar. El departamento policial a que usted pertenece. Su error. Nos habría bastado con dejarle seguir con las pruebas sin decir nada. Nadie obligó a su organización a desarrollar los robots humanoides hasta un punto en que. que asentía—. naturalmente. naturalmente. Y mi test ha sido derrotado. como recordará. no me concederá usted la posibilidad de aplicar el test a un solo Nexus-6. pensó. sonriendo. Se supone que debe ignorar la presencia de androides en la Tierra. De lo contrario. y es probable que lo haya hecho. por lo menos. Esta no es la primera vez que me aplican el Voigt-Kampff. inició el retorno. Pero no la habría obtenido. Nada nos obliga a admitir que el resultado ha sido incorrecto. Conocíamos los riesgos existentes cuando desarrollamos la unidad cerebral Nexus-6... pensó. —Y androides —terminó Eldon Rosen—. Todavía no lograba comprender cómo la Rosen Association había logrado engañarlo tan fácilmente. 27 . señor Deckard —dijo Rachael Rosen con voz serena y razonable. en sobre cerrado. Una corporación gigantesca como ésa atesoraba gran experiencia. —¿Cuáles son sus instrucciones en el caso de que el test clasifique como androide a un ser humano? —preguntó Eldon Rosen. tanto aquí como en la Unión Soviética. así como otros puede haber retirado. había consistido en considerarlos como meros individuos. hace cuatro años. y se volvió hacia él. Si nuestra empresa no hubiera construido modelos cada vez más humanos. eso no se le dice a la población. —En otras palabras —dijo agudamente Rick—. Pero d test de Voigt-Kampff era un fracaso antes de que distribuyéramos los nuevos androides. Rachael habría tenido que esperar hasta una edad muy mayor para conocer la Tierra.Philip K. O. Si hay un fracaso. —Yo habría insistido en que me dieran una lista previa. En una redada me matarían. Bryant tenía razón. debo cancelar toda prueba subsiguiente. Lo sé desde mi llegada. Pero ahora es demasiado tarde. le contó. Ahora la población es pequeña. rara vez salgo de casa. a verdaderos seres humanos de capacidad empática no desarrollada. Y tarde o temprano todo el mundo ha de pasar por los puntos de control establecidos al azar. Eldon y Rachael Rosen eran tan sólo los portavoces de esa entidad múltiple. como mi sobrina. Pero no es eso lo que ha ocurrido —su voz era dura y penetrante—. Hemos seguido un principio. evidentemente. de nada sirve continuar —cerró de un golpe su cartera.. si lo hubiese registrado como un ser humano. —Podríamos haberlo engañado —dijo Rachael—. Si usted hubiese fallado en clasificar a un androide Nexus-6 como androide. —También nosotros pensamos que lo haría —observó Eldon Rosen mirando a Rachael. a causa de los controles policiales y las pinzas voladoras para capturar especiales no clasificados. respetado por el tiempo. Habíamos estudiado esa posibilidad —reconoció. Aunque. —No creo que los haya —respondió Rick—. O el resultado obtenido con los otros nueve sujetos elegidos. Sin duda la policía los ha cogido a todos. Y después. Debí haberme negado. La nuestra no lo es. Para anticiparse a ella ha presentado en primer término a esta chica esquizoide. para comparar los resultados y obtener una confrontación concluyente. que ha justificado siempre el éxito comercial. —Nosotros producimos lo que desean los colonos —repuso Eldon Rosen—. otras lo habrían hecho. señor Rosen —dijo Rick—. En verdad. mientras ambos Rosen lo miraban en silencio—. nueve adultos. poseía en realidad una especie de mente colectiva. Era un error que no volvería a cometer. El peligro es enorme. Su posición. —Este problema procede de su forma de operar. Gracias a Dios que no he seguido cazando androides sobre la base del test. cuando la nave había recorrido la sexta parte del camino a Próxima.

Creo que no comprende. originariamente. hallará difícil comprender cómo sucedió que nos permitiera usted anular su método de prueba antes de comenzar el test —señaló el cielorraso. Sintió en su interior una tensión que no había experimentado hasta entonces.. tanto que Rick percibió una suave fragancia y quizá su calidez—. señor Deckard? —volvió a inclinarse sobre él. Estamos convencidos de que es apto para distinguir a los modelos equipados con el Nexus-6 y querríamos que. —¿Cuánto recibe por cada androide? —Según —respondió Rick. podríamos decir que el búho ya es suyo —y agregó. —Naturalmente. el test de Voigt-Kampff terminará por ser anticuado —dijo Rachael—. dirigiéndose a su tío—: Es un cazador de bonificaciones. El modelo de androide Nexus-6 es un hecho. balanceándose y con los brazos cruzados apretados. —Dile que puede quedarse con el búho —sugirió Eldon Rosen. y que explotaba suavemente en todas las zonas de su cuerpo. —Así es —dijo Rachael. y creo que también usted lo reconoce ahora. No por mí. Scrappy. —Eran ocho.. —Usted es un cazador de bonificaciones —dijo Rachael—. no tiene forma de identificar a los androides ni.. señor Deckard. Sabe con toda exactitud adonde lleva esto. ¿recuerdas? Por lo tanto. Es demasiado peligroso. y Eldon Rosen negó con la cabeza en señal de apoyo a su sobrina—. Podemos llegar a un acuerdo. encogiéndose de hombros. A su muerte. Pero si conseguimos un macho.. —Pero eso es precisamente lo que desea: un búho —dijo Eldon Rosen. en su peculiar tarea. ¿No es así. De modo que si abandona la escala de Voigt-Kampff.Philip K.. señor Deckard? Rick asintió. Creo que lo más conveniente para todos —agregó Eldon— será que nos sentemos y. volverá a manos de la Rosen Association. Rachael se inclinó sobre Rick. trataba de medir su reacción. y no sólo del sueldo. Pero todavía no. 28 . sin dejar de mirarlo—. por consiguiente. Si no es capaz de defenderse. De ese modo tendría usted derecho a la única familia de búhos hasta el fin de los tiempos. que miró interrogativamente a su sobrina—. En este preciso instante lleva una. ¿cómo piensa retirar a los seis andrillos Nexus-6 restantes? Son bastante más inteligentes que los viejos W-4 de la Gozzi Corporation. de cobrar sus bonificaciones. —¿Cuántos androides se han escapado esta vez? —preguntó Rachael. —¿Le gustaría ser dueño de un búho? —Creo que jamás lo seré —comprendía perfectamente lo que ella había querido insinuar. —Por supuesto que comprende —repuso ella—. Y que quede bien en claro que la descendencia será nuestra. sabía qué transacción se proponía realizar la Rosen Association. No puedo aceptar. Dos ya han sido retirados. el instrumento analítico más moderno. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Su jefe. vive de las bonificaciones que gana. Bonita forma de recuperar inmediatamente el búho. continuara usted trabajando sobre esta base —la chica lo miraba intensamente. El que ha visto en el terrado. La conciencia de lo que estaba ocurriendo se apoderó de él por completo. Rachael continuó: —Si no dispone de un test. el inspector Bryant —dijo Rosen—. —Dividiremos la nidada —propuso Rick. Pues prácticamente lo ha conseguido. y Rick vio la lente de una cámara: el error cometido con los Rosen había sido registrado—. Así lo reconocemos en la Rosen Association. —Otra nueva la reemplazará —dijo Rick—. señor Deckard —hizo un gesto afable—. ya estaba a su disposición. Ya ha ocurrido antes —exactamente. —No —repuso instantáneamente Rachael. tres veces. No hay motivo de preocupación. Pero esta vez era diferente. —Eso parece una invitación a que me maten —contestó Rick—. porque el nuevo test. Y hay otra condición: no puede cederlo en herencia. debe permitir que se aparee con ella. ¿No es así. Sabe usar un arma láser..

y los otros nueve? —El test ha funcionado adecuadamente en su caso —explicó Rick—. ¿eh? —respondió Rachael. —¿Se marcha? —preguntó Rachael. Lo recibirá en su casa cuando regrese del trabajo. —No —contestó Eldon Rosen—. En cambio. —¿Ya ha tomado su decisión? —preguntó Rachael. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero yo los persigo a ellos —replicó Rick—. —Es verdad —observó Rick—. Ellos ya habían hablado. Y luego búsquese otro trabajo.Philip K. señorita Rosen. y podrá legar el búho a sus descendientes. Cautelosamente. —Está bien —dijo Rachael—. al menos en la forma en que usted lo aplica. profesionalmente. Eso era todo —recogió de nuevo su equipo. Rachael estaba rígida. Le pondremos en la pata una cintila con su dirección y lo despacharemos a San Francisco. Rachael preguntó: —¿. Y además está ese maldito búho. que estaba inerte. Su expresión de extremo disgusto no había desaparecido. muy pálida. —Sí. —Es suyo. —Querría hacerle otra pregunta del Voigt-Kampff. no puede distinguir entre un andrillo y un ser humano. que te emplea como muestra para las ventas a futuros emigrantes —se acercó a la chica y apoyó la mano en su hombro. Sabía que no debía haber demora—. No la retiraré. Si no está de acuerdo con esto. De mala gana. Puede quedarse aquí. 29 . Eres propiedad de la Rosen Association. Es del departamento. en fracciones de segundo. Buenos días —empezó a avanzar hacia la puerta. Ahora le correspondía a él dar una respuesta. —Bonita cartera. con la errónea esperanza de que alterara las reacciones ante el test. acariciando la piel negra de la cartera—. como aclaración. —Media hora —agregó Eldon Rosen. Pero insistimos en conservar la nidada completa. Tienen la prueba de que me he equivocado con usted. Había visto el efecto que esto provocaba incluso en los androides. ausente. Deckard le habló con dureza: —Estoy perfectamente atrapado. Nuevamente dirigió el haz de luz al ojo derecho de la muchacha y puso el disco adhesivo en contacto con su mejilla. ¿El búho es real? Rachael dirigió una rápida mirada a su tío. deteniéndose en la puerta. —¿Para qué? —preguntó con las cejas elevadas por el desagrado y también por el temor. La reacción había llegado tarde. —Es de piel de bebé —agregó Rick. Ambos Rosen se dirigieron hacia la puerta. volvió a sentarse como antes. reconozca ante sus superiores que el test de Voigt-Kampff. El conocía el tiempo exacto de reaccionar. La hemos programado completamente. Gracias. y miró su reloj—. y se detuvo—. ¿recuerda? —dijo Rachael—. que asintió. junto a la puerta— : ¿Ella lo sabe? —a veces no era así: en muchas ocasiones se los dotaba de una falsa memoria. —Un momento —dijo Rick. No eres un androide escapado ilegalmente. —Sí. alguien me perseguiría a mí —no le gustaba la idea de que lo persiguieran. señorita Rosen. —Querría un poco de tiempo para decidir —dijo Rick. Puedo deducir de esto que evidentemente es aún efectivo —se dirigió a Eldon Rosen. vuelva a San Francisco. He terminado. pensó Rick. asintió. —No temas —le dijo Eldon Rosen—. Rachael miró a su tío. Pero creo que hacia el final ha empezado a sospechar —a la muchacha le dijo—: ¿No fue así. si acepto la cláusula de reversión. Rick advirtió. la tensión de su cuerpo. ¿verdad? —dijo Rick mientras buscaba los formularios impresos del test—. Saben que mi trabajo depende del test de Voigt-Kampff. Cederemos en ese punto.. Cuando Rachael se disponía a cerrar la puerta.. —Está bien —respondió Rachael. Cien por ciento genuina —vio que después de una pausa las agujas se pusieron a fluctuar con frenesí. Rachael se apartó del contacto. cuando él te pidió una nueva prueba? Rachael.

Nadie dijo nada más. Da lo mismo. De una manera sinuosa que jamás había observado anteriormente.Philip K. se dijo Rick. 30 . Rachael era un Nexus-6. No había nada que decir. —Hmmm —murmuró Rick. Casi lo habían logrado. sin duda alguna. Así operan los grandes fabricantes de androides. reflexionó Rick. compleja y extraña. para defender sus productos. La Rosen Association había hecho un buen trabajo. Y yo debo enfrentar a otros seis. Demostraban un tipo nuevo de personalidad. se dijo. Y poco había faltado para que los Rosen minaran nuestra confianza en el test de Voigt-Kampff. Se ganaría cada centavo de esas bonificaciones. No era difícil comprender que la justicia tuviera dificultades con el Nexus-6 El Nexus-6. mientras salía al pasillo. El primer androide de ese tipo que he visto. o al menos un buen intento. No quedan búhos. Suponiendo que llegara vivo a! final. único instrumento que permite descubrirlos. para terminar la tarea. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se marchará de todos modos —contestó Rosen—. El búho es artificial. Finalmente lo había conocido.

tratando de deponer su actitud rígida—. El advirtió que tenía una bonita silueta. y también el programa final. El tuvo esa intuición. Más atrás se veía una habitación en desorden. Deberíamos conocernos. Es decir. ¿De dónde ha venido usted? —preguntó. sólo tenía puestos los pantalones de un pijama.. Primero la Costa Este de los Estados Unidos. su ofrenda. distorsionaba las líneas de su cuerpo. la chica ni siquiera se había dado cuenta.? —empezó la chica. ni un movimiento. soy el único —respondió Isidore—. Se mordió el labio.Philip K. Era natural: acababa de llegar. O tal vez no sabía qué era un paquete de margarina. lo miraban fijamente mientras intentaba sonreír. detrás de la puerta cerrada. El viejo amigo Buster —agregó. yo no tenía ninguno —y eso no era nada divertido. En realidad. ¡Zip. enormes. que se apretujaba contra la pared opuesta para escapar de él. Isidore y trabajo para el conocido veterinario. Le he traído un paquete de margarina —agregó. ¿En todo el edificio. aterrorizada hasta la muerte por el golpe. gradualmente. sin duda habrá oído hablar de él. como buscando apoyo físico. La puerta se entreabrió y vio la figura fragmentaria. Mi nombre es J. Isidore comprendió de repente y dijo: —Usted creía que aquí no vivía nadie.. Hasta su llegada.. bien lo sabía. El miedo le daba el aire de una persona enferma. clip. o fabricaban. Sus ojos. había dejado de existir. Sus palabras no habían logrado tranquilizar al vecino—. —El Amigo Buster —explicó Isidore. Revelaré algo que os asombrará. en mi informe especial. Le parecía extraño que esa muchacha nunca hubiera oído hablar del cómico de TV más chistoso de la Tierra—. Pensó que la casa estaba abandonada. —Sí —susurró la muchacha. Decid a vuestros amigos que no se pierdan el programa. —Sí. Yo vivo arriba. —Pero es una suerte tener un vecino —respondió Isidore—. Cogida de sorpresa. el señor Hannibal Sloat. no había sido aceptada. como si alguien lo hubiese roto y luego lo hubiera armado deliberadamente en desorden. que tenía el carácter de un auténtico rito de preguerra. aparte de mí? —estaba perdiendo la timidez. ¿en? Y hablando de esperar. sobre todo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 6 El televisor atronaba. Soy una persona honorable. R. —Hola. que se dirigía eufórico a su audiencia de todo el sistema. Isidore golpeó la puerta y la voz cesó. ni un sonido. —¿Es usted el único? —preguntó la chica—. aunque pequeña. y tengo un trabajo: conduzco el camión del señor Sloat. lo veía antes de que se me rompiera el televisor. Sus sentidos alerta percibían. Había maletas abiertas aquí y allá. y se interrumpió. —Eh —dijo—. zip! Es la hora de nuestro breve comentario sobre el tiempo de mañana. torcida y encogida de una chica que al mismo tiempo trataba de alejarse y de mantenerse cogida de la puerta. hola. como de costumbre. evidentemente furiosísima con ella misma. con el contenido medio desparramado por el suelo cubierto de cosas. faltan sólo diez horas para el anuncio de una gran noticia. asombrada. cuando vuelvo a casa. He oído la TV. John Isidore distinguía la voz familiar y burbujeante del Amigo Buster. acercándose a la puerta para que le oyeran mejor—. La muchacha parecía.. su cuerpo se enderezó y se alisó el pelo con la mano. como si acabara de emerger de las profundidades y flotara ahora a la deriva entre el oleaje menguante del miedo—. el miedo silencioso y terrible de alguien que se alejaba. y bellos ojos subrayados por largas pestañas. No era meramente que hubiese callado. 31 . amigos.. —¿Quién. ¿no le parece? — esperó mientras escuchaba. la presencia de vida. De modo que todos los queridos amigos que deseen salir deberán esperar hasta la tarde. Mientras ceno. El satélite Mungoose comunica que la radiación aumentará hacia el mediodía y disminuirá luego. Mientras descendía las grandes escaleras desiertas y cubiertas de polvo hacia el nivel inferior. Quizás algunos conjeturen que. ¿Le gusta? Yo lo veo todas las mañanas y también a la noche. Isidore sintió.. Y no quiero molestarla —se sentía alicaído.

ropas. —¿Kippelizado? —ella no entendía. Dicen que eso ocurre a los cabezas de chorlito. Después me metí en mi casa y no volví a pensar en el resto. Cada vez hay más. si recorremos el edificio. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No me parece que eso tenga importancia —la chica alzó rápidamente la vista hacia él y vio algo que aparentemente le devolvió la serenidad pues su cuerpo se relajó—. Cruzó los brazos modestamente sobre sus senos altos y pequeños. no sabía si creer o no.. pensó. —De modo que se ha apoderado de todo —concluyó la muchacha—. Pero. me encantará su compañía. —Esa es la primera Ley de Kippel —dijo él—. cuando se despierta a la mañana siguiente hay dos veces más.. la alfombra.. como mi apartamento. —No tengo muebles —respondió ella. Y con sus muebles. Nadie había vivido en ese apartamento durante años. —Este lugar —continuó Isidore—. Pero. Apartamentos donde nadie vive. La idea lo entristeció aún más—. —¿Por qué no puede ser? —estaba sorprendido. era víctima de la fuerza despótica del tiempo. Aparte de mi piso. no puede ser. todo estaba deteriorado. la ruina era casi completa.. ahora mismo. ni siquiera si él hablaba en serio. Están llenos de cosas de la gente. Los que murieron no pudieron llevarse nada. Por ejemplo. —¿Por qué no? —la chica salió al pasillo cerrando la puerta tras de sí. Lo haré yo misma. el kippel se reproduce. ansiosa por comprender. Podemos rechazar el factor Kippel. Escuche —le dijo con seriedad—. El kippel expulsa al no-kippel.. señalando—: Todo eso ya estaba aquí. al menos por ahora. —Pues es la base del Mercerismo —nuevamente se sintió sorprendido—. —Nadie puede vencer al kippel —continuó—... salvo. —No veo qué tiene eso que ver. las mesas. Las sillas. y los que emigraban no querían. Ahora comprendo. podemos hacer lo que le dije.Philip K. la chica dijo cuidadosamente: —No la he traído. No podía imaginar cómo esa chica se proponía vivir allí—. Se interrumpió.. —Gracias —replicó ella—. y entonces el kippel volverá a dominarlo todo. Una lámpara en un piso.. Cuando esté más instalada. Como la ley de Gresham acerca de la mala moneda... Cuando no hay gente.. Y del abandono. si se va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa. amontonado. son centenares. —Comprendo —la chica lo miraba con duda. este edificio está completamente kippelizado. quizás. Se la notaba atenta. Y en estos apartamentos no hay nadie para compartir el kippel. una mesa en otro. 32 . o moriré. consciente de haberse equivocado. Quizás he vivido solo demasiado tiempo. está demasiado kippelizado para vivir en él. —Una vez lo hice —dijo Isidore—. —¿Por qué no? —volvió a estremecerse.. La muchacha lo miró. —¿Pero qué? —No podemos ganar. e hizo una mueca. Con la única excepción del ascenso del Wilbur Mercer. y agregó. las cajas de cerillas después de que se ha gastado la última. probablemente encontraremos cosas en mejor estado. buscar en los otros apartamentos. ¿No participa usted de la fusión? ¿No tiene una caja de empatía? Después de una pausa. Bastaba con una mirada. Pero algún día me iré. —No servirá —dijo Isidore. —¿Y va a entrar sola en los apartamentos? —no lo podía creer. donde he logrado una especie de equilibrio entre kippel y no-kippel. fotos de familia. La puerta estaba casi cerrada—. el envoltorio del periódico del día anterior. las cartas de propaganda.. —Kippel son los objetos inútiles. este apartamento que ha elegido. y enfrentó a Isidore. Pensé que encontraría una aquí. Podría ayudarle a desempacar —sugirió. y me he vuelto raro. Al menos eso le pareció a él. Es un principio básico: todo el universo avanza hacia una fase final de absoluta kippelización. Todo en ella le sorprendía.. en forma temporaria y en un punto determinado.

ése es un grave defecto del Mercerismo —su voz era clara y neutra... Y mi nombre es —lo miró sin calidez. No era lo que ella decía o hacía. de la Rosen Association? —preguntó él—. John Isidore y su caja de empatía privada. —Para mí —respondió ella—.. retrocediendo hacia la puerta de su apartamento. Su cuerpo desnudo de la cintura para arriba. sin haberlo comprendido. que en contacto con su mano se había puesto húmedo y blando. Me figuro que serán sólo fantasías de un cabeza de chorlito.. la forma de tocar a todos los demás seres humanos y dejar de estar solo.. —se interrumpió. sólo moderadamente. —¿Por qué —preguntó él. semejante al hálito del vacío entre los mundos habitados... era evidente que había comprendido—. Para buscar muebles adecuados. delgado. el que siempre uso. Pero a Mercer no le importa. como él pudo advertir. 33 . y empezó a alejarse. Es el mayor fabricante en todo el sistema. es la cosa más personal que alguien puede poseer —dijo él. —Ya me lo ha dicho —se detuvo junto a la puerta y la abrió—. empezaba a brotar de ella algo más. pero era demasiado tarde. Es una extensión del cuerpo. algo extraño. Nunca he oído hablar de ellos.. Casi pasé el test de CI — continuó en voz baja y temblorosa—. Una persona llamada Hannibal Sloat. en otros pisos. Pudo ver en la cara de la chica un destello de brusco rechazo.. porque en realidad no nos conocemos. No. —Lo necesito. y no como otros. John Isidore.. Será mejor que me llame señora Stratton. La chica lo miró con la misma expresión neutra. tartamudeando de excitación—. perfecto. sino más bien lo que no hacía ni decía—. algo venido de ninguna parte. todo el mundo lo sabe. pensó Isidore. —No —respondió ella—. Y deplorable. Usted lo sabe. Es mi nombre de casada. como usted dijo —avanzó hacia él. —¿No podría preparar usted la cena para los dos.. con su paquete de margarina. —Pero su nombre. pobre señor Isidore. Puede llamarme Pris —reflexionó—. ¿A qué hora vuelve a su casa del trabajo? Cuando regrese me ayudará.. —¿. sólo se proponía enunciar un hecho: cómo consideraba ella a los cabezas de chorlito. En alguna otra oportunidad —agregó la chica. —Mi nombre es Pris Stratton —dijo la chica—. de los robots humanoides que se emplean en nuestro programa de colonización —una complicada expresión pasó fugazmente por su rostro y desapareció enseguida. Al menos yo no lo conozco —la puerta se cerró e Isidore se encontró solo en el pasillo oscuro y cubierto de polvo. que no sé si existe fuera de su imaginación.. Trabajo para. —Creo que volveré arriba —dijo Isidore. ahora que el miedo había desaparecido. vacilando. No soy muy especial. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero una caja de empatía es. volviéndose. mientras entraba— Rachael Rosen. tengo mucho que hacer —la chica rechazó el pedido sin esfuerzo y.Philip K. Mercer permite que incluso gente como yo.. —¿Entendió mi nombre? —preguntó él—. —Espere. No sé nada de eso. Cierta frialdad. no tenía un solo gramo de grasa de más—. y luego lo llamó.. si yo traigo lo necesario? —No.

También era extraño que ella no hubiese podido ponerse de acuerdo acerca de su propio nombre. porque el mecanismo estaba a punto de detenerse. Si realmente es un cortocircuito. Y era un cliente nuevo. impresa en nuestra cultura por un troquel cósmico. fue a la parte posterior. Y allí estaba jadeando en forma extraña. Pero Mercer no era humano. ¿qué puede hacer? No puedo casarme. y tenía los ojos vidriosos. Y también acerca de la cena. esa pequeña empresa de nombre cuidadosamente simulado que apenas lograba sobrevivir en el duro y competitivo sector de la reparación de animales falsos. Siempre le habían sorprendido los circuitos de “enfermedad” que les ponían a los animales falsos: el aparato que tenía en el regazo había sido construido de tal manera que si un elemento esencial fallaba. El gato eléctrico. se preguntó. y abrió la caja plástica a prueba de polvo. a excepción. Te recargaré en el camino —Isidore. a la mayoría de las mujeres. Prepararé la cena para los dos. Por Dios. incluso las jóvenes como ella. por ejemplo. Milt volverá a cargarlo. no los encontró. Una hora más tarde. reflexionó. Está bien. pero yo puedo. El gato gemía. pero ¿qué importaba? Por ejemplo. que seguía jadeando—. recogía el primer animal averiado del día: un gato eléctrico. lo dejó con el motor en marcha. pensó J. ¿Podré ayudarla de alguna manera?. en el camión de la compañía. Bruscamente. con su blando paquete de margarina aferrado en la mano. El mismo habría podido confundirse. pensó mientras se ponía su blanco uniforme de trabajo. aparcó el camión aéreo en el primer terrado que vio. en la tienda. debería arrancar uno de los cables de la batería. Un trabajo importante: Milt Borogrove.. la cosa parecía no estar rota sino orgánicamente enferma. el momentáneo intercambio verbal había cesado. no había oído hablar del Amigo Buster. después de adoptar esta decisión. en su hermoso coche aéreo a la medida. cuando haya aprendido.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 7 Pues bien. Por lo que sé. Eso era imposible: Buster era la persona viva más importante. Y le enseñaré. —¿Puedes aguantar hasta que lleguemos? —le dijo al gato. Y yo no pude hacerle un presupuesto al propietario. Verdaderamente ella no sabe nada. así será. Aunque quizá cambie de idea y me permita que la llame Pris. que junto con su traje blanco y con el nombre del hospital impreso en el camión daban perfectamente la impresión de un verdadero veterinario que estaba curando a un verdadero animal. Quizá su batería de diez años ha sufrido un corto circuito y se le están quemando todas las conexiones. Y sin duda querrá. Lo había dejado en la parte posterior del camión. Y no podía perder mucho tiempo.. de último modelo. Un especial. preocupado. para que ella también pueda hacerlo en el futuro si lo desea. si puedo conseguir un bote de hortalizas de antes de la guerra.Philip K. un cabeza de chorlito. pensó. se dijo Isidore mientras regresaba al hospital de animales Van Ness. evidentemente se trataba de una entidad arquetípica de las estrellas. R. se dijo de pronto. Puede ser que no sepa cocinar. por supuesto de Wilbur Mercer. recordó Isidore. Subió las escaleras oscuras y regresó a su apartamento. Y luego. el encargado de reparaciones del hospital. El hombre simplemente me arrojó el animal: dijo que había empezado a fallar durante la noche. con su piel de estilo auténtico. Y Hannibal Sloat tenía que saberlo. Isidore. Quizá necesitaba ayuda. 34 . y luego se fue a trabajar. parece que se está muriendo. el dueño del gato había desaparecido en el cielo. se dijo Isidore. Se detendrá. Verdaderamente. le agrada cocinar. Es un instinto. al señor Sloat.. pero no seguirá deteriorándose. Incluso si se daba prisa llegaría tarde a su trabajo y el señor Sloat se enfadaría. una caja plástica a prueba de polvo. tendría mucho que hacer. Al menos eso es lo que he oído decir a algunas personas. y los terminales de carga rápida de la batería. Buscó en el estómago el panel oculto del control (muy pequeño en ese tipo de seudo-animal). Cualquiera pensaría que es real. echaba espuma por sus fauces metálicas apretadas.

llegaba también a los emigrantes en los planetas-colonia. los dientes brillantes. Tal vez ahora aprendería. Por otra parte. el de radio y el de TV? ¿Y cómo encontraba tiempo Amanda Werner para participar día por medio en el show. y otra señal religiosa que indicaba el comienzo del programa siguiente. Eso significaba dinero. de senos cónicos.. Las mujeres como Amanda Werner nunca aparecían en películas ni obras de teatro: vivían sus extrañas y alegres vidas como huéspedes del interminable show de Buster. en comparación con su estado presente. Es curioso. Isidore retornó al asiento del conductor. ridiculizaba a las cajas de empatía. como la versión de TV. eran más caros. 35 . lo mejor es no preocuparse por ese tipo de inquietudes. —. Se dio por vencido. Pero había algo de Buster que irritaba a Isidore.. La hora restante era ocupada por una señal religiosa de ajuste. Vuster —Amanda Werner soltó esa famosa risa. una imitación absolutamente perfecta. sus pasajeros habrían de encontrar ahí el Show del Amigo Buster. Debía de ser de Wheelright & Carpenter. que era esencial. elegantes. pensó. tan falsa como la del mismo Buster. yo estó por hacer una velga aier. pero con todo. El Show del Amigo Buster. tres veces por año. y lo estaba haciendo precisamente en ese momento. —Sí. transmitido y televisado a toda la Tierra vía satélite. querida? —Vien. Una obra maestra. a las siete “am”.. Si el Salander 3 hubiese llegado a su destino. no podían haber sido ensayadas. una cosa muy particular. ¿Has iniciado una huelga. por si la colonización humana se extendía hasta allá. Si no hubiera fracasado en el test del CI no estaría obligado a cumplir esta vergonzosa tarea. mes tras mes y año tras año? ¿Cómo hacían para hablar todo el tiempo? Porque jamás se repetían. pero ni siquiera tras un minucioso examen logró descubrirlos. Me gustaría conseguir otro empleo.Philip K. felices de que vuelva a estar con nosotros —decía el Amigo Buster—. Allí tendrían que estar los cables. se dijo John Isidore. llevó los mandos a la posición de ascenso y el aparato zumbó nuevamente hacia el cielo. según lo que una vez había calculado Isidore. Ya no tenía que oír el estertor del gato eléctrico. para continuar el viaje hasta la tienda de reparaciones. por las malas. se dirigían hacia el montoncito final de cenizas hasta convertirse en kippel viviente. ¿Cómo hacía el Amigo Buster para realizar sus dos shows. junto con unos pocos presuntos humoristas rurales. Nunca estaba decaída o cansada. así como miles de otros especiales que. en toda la Tierra. Amanda tenía el pelo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Pasó diestramente los dedos por la columna vertebral. y podía relajarse. los ojos. pensó. donde aparecían unas setenta horas semanales. duraba veintitrés horas continuadas por día... Se habían hecho transmisiones de prueba a Próxima. De un modo sutil. Tal vez. hermosas. Amanda: hace dos días que no vienes. pero me iamarron a las siete.. como yo he hecho. El falso gato había dejado de funcionar. cuando uno se hunde en el pantanoso mundo-tumba de ser un especial. casi imperceptiblemente. los sufrimientos sintéticos de los seudo-animales en nada afectan a Milt Borogrove ni a su jefe Hannibal Sloat. diez minutos de silencio. con todas sus secuelas emocionales. Pero el dueño evidentemente no había procedido al lavado y engrasado preventivo. Cada día era menos fuerte y sagaz. provenientes de países no especificados ni bien definidos. cuando uno retrocede en la escala de la evolución. Lo había hecho muchas veces. En busca de compañía. Así que quizá sea todo cosa mía. Sus réplicas. los ruidos que hace un animal eléctrico cuando se le quema el motor me producen un nudo en el estómago. —¿A las siete AM? —preguntó el Amigo Buster. sin duda el cortocircuito —si de eso se trataba— había agotado la reserva de energía y dañado el mecanismo básico. Amanda Werner y varias otras damas extranjeras. pero estaba a la vista la calidad del trabajo. siempre nuevas e ingeniosas.. constituían el perpetuo grupo del Amigo Buster. Y se alegrarían. sé racionalmente que es falso. Nada le deprimía más que las evocaciones de la capacidad mental que una vez había poseído. nunca dejaba de hallar una respuesta graciosa para el tiroteo de chistes y agudezas del Amigo Buster. encendió la radio y buscó el show del Amigo Buster que. Veamos.

Wilbur Mercer y él competían. Debo decirle esto a Hannibal Sloat y preguntarle si es cierto. A pesar de lo que había dicho. Nada de rocas para mí —le decía a Amanda Werner—. Sloat alzó la cabeza y lo miró fijamente.. era como si estuviese resignado: se había sometido al polvo que. pero finalmente perderá. —No sé —dijo Sloat—. el Secretario General de las Naciones Unidas. El ha de saberlo. Buster está ganando. Luchan por el control de nuestro yo psíquico. Pero. había repetido varias veces: "La humanidad necesita más empatía". depositando la caja sobre la mesa cubierta de papeles de su jefe. y durante los pocos años que le restaban corrompería sus otros sentidos hasta que sólo quedara su voz de pájaro. Veía el mundo a través de unas gafas literalmente cubiertas de polvo. 36 . y hablaba claramente. el señor Sloat despegó la vista de un catálogo de repuestos. querrido? —exclamó Amanda—. y luego. Eso sería una explicación. —Un gato con un cortocircuito en la batería —respondió Isidore. el polvo radiactivo lo había desgastado. Y por cierto que muy bien. se respondió Isidore. Pero es cierto. No hay ninguna diferencia. Su cara gris parecía ondulada como el mar. Normalmente. Quizá Buster esté celoso. y las demás mujeres? —También son inmortales. pensó Isidore. En la cima de la colina cae derribado. vuelve a elevarse. Y si tengo que trepar a una montaña. ¿por qué competían? Por nuestras mentes. jamás han dicho nada. Llévaselo abajo a Milt. —¿Qué es eso? —preguntó el señor Sloat. ¿Por qué el Amigo Buster siempre atacaba al Mercerismo? A nadie más parecía molestarle. —¿Y Amanda Werner. había emprendido la tarea de sepultarlo. Y nosotros con él. Es eterno. me llevaré un par de botellas de cerveza Budweiser —el público se rió y aplaudió—. revelaré una gran noticia cuidadosamente documentada. Por supuesto. —¿Por qué? —Porque Wilbur Mercer se renueva continuamente.Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —. Y allí en la cima.. Así que también nosotros somos eternos —se sentía bien. mucho antes. —Si es así —repuso Sloat mientras examinaba al gato—. —Por ahora sí —dijo Isidore—. Ya oscurecía su visión. Isidore dijo: —Se me ha ocurrido que el Amigo Buster y el Mercerismo están en pugna por el control de nuestro yo psíquico. pensó. Había tornado grises sus facciones y sus pensamientos. —Pero ¿cómo puede ser? Si es un hombre. como Mercer. Sloat respondió: —Buster es inmortal. se hunde en el mundo-tumba. —¿Y por qué me lo traes a mí? —preguntó Sloat—. por una parte la caja de empatía y por otra las burlas y risotadas del Amigo Buster. Titus Corning. Hannibal Sloat. y ella también terminaría por desaparecer. Apenas entró. En un tiempo se había ocupado de las reparaciones. Por alguna razón jamás las limpiaba. débiles sus piernas e incierto su andar. ¡Faltan exactamente diez horas para el informe especial! —¿Y yo. ¡Llévame consigo! Yo protejo ti si nos tirran piedra —el público volvió a aullar de risa y John Isidore sintió una furia sorda e impotente que le subía por la nuca. inevitablemente.. A lo largo de los años. Y eso que la policía soviética y la americana habían declarado públicamente que el Mercerismo reducía la delincuencia al tornar a los ciudadanos más conscientes de sus vecinos. Sloat abrió la caja y sacó el gato. en presencia del señor Sloat tartamudeaba.. era demasiado viejo para emigrar y estaba condenado a pasar el resto de su vida en la Tierra. —¿Será por eso entonces que Buster puede hacer cuarenta y seis horas de show por día? —Así es —respondió Sloat. Aparcó su camión en el terrado del hospital de animales Van Ness y llevó rápidamente la caja plástica con el seudo-gato inerte al despacho de Hannibal Sloat. Hasta las Naciones Unidas aprobaban. aunque no era un especial.

Pero me duele la pérdida. —No lo obligues —dijo Milt—. Y seguramente intentó salvarlo. Isidore. Luego soltó una maldición. con esos circuitos de enfermedad que les ponen a los últimos modelos. sólo miraba al frente. naturalmente. Y el señor Sloat. —Una maldita pérdida —insistió Sloat. incluso los seudo-animales. Quiero decir. Lo que sucede es que nosotros no estamos acostumbrados porque sólo nos ocupamos de los falsos. y hacer una llamada. Creo que me voy a morir. ¿Cuál es el número? —Lo he metido en alguna parte —replicó Isidore. o está despedido —Sloat no se dirigía a Milt ni a Isidore. sobre todo a un desconocido. Yo lo haré. No le falta razón: los seudo-animales están empezando a ser casi reales. —Si viviera —dijo Milt—. le resultaba virtualmente imposible. —No creo que Isidore pudiera ver la diferencia —dijo bonachonamente Milt—. Para él. —¿Qué ocurre? —preguntó. buscando en los bolsillos de su bata. No puedo hacer 37 . Milt sonrió y dijo: —Creo que si yo me sintiera así tampoco usaría el videófono. Porque soy feo.Philip K. —Eso se lo dirás al dueño del gato —repuso Sloat. agachado. Sin saber si su jefe hablaba seriamente. como lo he hecho de modo concluyente en el caso de Wilbur Mercer —se quitó las gafas cubiertas de polvo y miró sin ellas la boca entreabierta del gato. la pérdida de otra criatura viviente. —Sí —respondió finalmente Sloat—.. de piel granulada. corpulento. con la sucia bata de lona azul. Vamos. todos ascendemos con él... Y está muerto —miró el cadáver del gato y volvió a maldecir. Isidore dijo: —¿Quiere decir que yo debo hacerlo? Pero siempre se ocupa usted mismo del videófono —le tenía fobia al videófono. ceniciento y de dientes separados. pensó. Quiero decir. Aunque no en el cerebro. Han. como a mí —estoy despedido. y sentía que la habitación se tornaba castaño oscuro con manchitas verdes. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Son alguna forma superior de vida. Deja en paz a Isidore. —O llama el cabeza de chorlito. Y los animales de verdad se mueren: ése es el riesgo de tener uno. ¿No hay un ejemplar del Sidney? —¿Sss-ssu ss-sseg-gugugu seguro lo cucucucubre? —le preguntó Isidore al señor Sloat. que parecía vivo y que. —Pero no puedo usar el videófono —protestó Isidore. —Vamos —protestó Milt. Le temblaban las piernas. —Probablemente ya era tarde para salvarlo —agregó Milt—. ¿Qué hiciste? Trataste de recargar la batería. Y los animales tatambién cucumplen el ciclo. entró en el despacho y lo alzó. —Pero según Mmemercer —observó Isidore—. peludo.. que continuaba examinando al animal—. lo sabía. de otro sistema? —Nunca he podido determinarlo con seguridad —dijo el señor Sloat. to-toda vida retorna. Nunca había usado esa expresión en presencia de Isidore. Isidore? ¿No veías la diferencia? —Yo creí que era una imitación de primera —logró articular Isidore—. Y además me siento mal a causa de la radiación.. ¿verdad? —preguntó a Isidore—. ¿No te diste cuenta. —Nonono quiero queque me llame ca-cabeza de chor chorlito. tan buena que me engañó. si no me dices el número del dueño no podré llamar y tendrás que hacerlo tú. —Lo acaba de traer el cabeza de chorlito —respondió Sloat. Este gato no es falso —dijo finalmente—.. El pol polvo le ha hecho daño a us usted también. —Quiero que llame el cabeza de chorlito —ordenó Sloat. un minuto completo—. ¿O de localizar el cortocircuito? —Sí—admitió Isidore. morimos y. Me pregunto cuánto valdrá.. Siempre supe que podía ocurrir una cosa así. Al ver al gato. angustiado—. En la puerta del despacho apareció Milt Borogrove. ajuicio de Isidore. una larga retahíla de improperios que duró. todos están vivos. podríamos llevarlo a un verdadero veterinario...

Tanto el señor Sloat como Milt Borogrove lo miraban mientras continuaba—: Por favor. Nosotros lo llamaremos. —se interrumpió y se frotó el mentón para reprimir el tic—. Bue-bueno.. y ha tenido gatos desde su infancia. lo hace. ¿Era finalmente neumonitis? Eso es lo que pensaba el señor Pilsen. Milt dijo: —Podemos entregarle un talón por la cantidad estipulada en el catálogo de Sidney. con un mohín—. —Pero eso es terrible —protestó la señora Pilsen—. no. Amaba a Horace más que a cualquier otro gato de los que ha tenido.Philip K. el doctor Hannibal Sloat. con el receptor en la mano. expresó la opinión de que. ¿Quiere decirme el número de su despacho? —buscó papel y un bolígrafo. —¿Sí? —dijo. y que debía llegar hasta su propia conclusión. se ocupará personalmente de. —Horace ha muerto —dijo la señora Pilsen. Si tiene que hacerlo. dado su estado. o como ha sugerido el señor Isidore. Isidore llamó. Pero Ed no debería saberlo nunca. Estás casi ciego y dentro de un par de años no oirás nada. presa del pánico. —Oh.. —. con el pelo atado en un rodete alto. Sentado ante el videófono. de elegir un nuevo animal para usted —después de comenzar una conversación que no podía soportar. el animal tenía neumonitis. que parecía estar de acuerdo— . —Sí —respondió Milt—. la señora Pilsen respondió: —No hay otro gato como Horace. Tal vez debería pedir un sustituto eléctrico de Horace. No había previsto que el propietario del gato pudiera tener una esposa que estaba en su casa—. Pero entonces recordó que el dueño del gato se había marchado a trabajar... Usted se llevó a Horace —dijo la señora Pilsen—. Cuando era un gatito. que parecía más compuesta—. Cogiendo el videófono. de aire ansioso. sí. que es casi siempre fatal —su tono era profesional. eléctrico? Podríamos ofrecerle un magnífico trabajo artesanal de Wheelright & Carpenter en que cada detalle del animal desaparecido sea fielmente. solía pararse y miramos como si preguntara algo. Pero no deberías exigírselo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? esa llamada. —No me atreveré a contárselo a mi marido —respondió la señora Pilsen. sacando la tarjeta con el número. ¿Qué me dice usted? No se lo proponga a mi esposo. —Su gato se murió —dijo Isidore. Le hablo por el g-g-g-g-. Por el precio del catálogo de Sidney. —Padecía de neumonitis —dijo Isidore—. Tal vez el otro señor tuviera razón. ¿no es afortunado.. En la pantalla apareció una cara de mujer centroeuropea. que el señor Sloat le alcanzó. Y finalmente a todos nos ocurrirá lo mismo. ¿Es posible una reproducción tan fiel que mi marido no se dé cuenta? 38 . —¿Ss-señora Pilsen? —dijo Isidore. elegir un gato nuevo para usted. Nunca supimos cuál era la pregunta. Milt era el mejor cuando de llamadas videofónicas se trataba. llamaré —dijo. Lo que decía estaba dotado de una lógica intrínseca que no podía interrumpir. tampoco podía retroceder. El color. señor Hannibal Sloat. Pero. Murió durante el viaje al hospital. De los tres miembros del hospital de animales Van Ness. —Escuche —dijo la señora Pilsen.. —Ah. como persa. que lo podamos reemplazar? ¿No cree usted? Con lágrimas en los ojos. El director de nuestra firma. —¿No querría un duplicado exacto de su gato. el sexo. Le daremos un talón.. —No —objetó Sloat—. señora Pilsen.. señora —dijo Milt. por Dios. No habría nadie en la casa—. Por su gato. si Ed se enterara se enfurecería. Isidore tuvo una inspiración. Lamentamos mucho la muerte de su gato.. dígame que clase de gato desea. siamés. Tenemos seguro —miró al señor Sloat.. nada habría podido salvarlo.. pero como le ha dicho el señor Isidore. —Lo reemplazaremos. Y tiene razón: también a ti te ha afectado el polvo.. —¿Ves? —le dijo el señor Sloat a Milt—. el tipo. Quizás ahora sepa la respuesta —brotaron más lágrimas—. abisinio. —Muy bien. Nuestro médico jefe. —Y tu cara parece alimento para perros —le recordó Sloat.

Observadores casuales. Pero eso es lo que ella quiere. El empezó con este asunto. Creo que me gustaría hacer la prueba con un animal falso.. —Será mejor que llame Isidore —resolvió el señor Sloat—. Me alegro de no tener nada que ver con animales reales. aunque lo quería. llama a Wheelright & Carpenter y haz que venga el constructor a fotografiarlo y tomar las medidas. Lo llevaré abajo. los cuerpos muertos? Estaba feliz. 39 . quiero comparar personalmente el resultado. y luego le dijo al señor Sloat: —El marido se dará cuenta en cinco segundos. No quiero que mi esposo se entere. por Dios —recogió el cadáver de Horace—. Se despidió. Yo me he ocupado siempre de todas las necesidades materiales de Horace... Aunque Milt tuviera que intervenir. Han. cuando los quieren —observó sombríamente el señor Sloat— .. mientras su marido está en el trabajo. no podría soportarlo. Ha sido terrible. ¿Comprendéis que los veterinarios se vean obligados a hacer llamados como éste todo el tiempo? —miró a John Isidore—. dudando—. Si pudo arreglarse con la señora Pilsen podrá también tratar con Wheelright & Carpenter. Y cuando se enfermó. o algo así. Si eso no diera resultado. de neumonitis. quedan destrozados en estos casos. Y yo lo sabía. No les permitiré que se lo lleven a su taller. Quizá será mejor que llame ahora mismo. incluso de su caja de arena. pero si uno se acerca mucho a un animal falso. Le daba miedo. antes de que me llamaran. como los vecinos. Tendrás que ser firme. Has llevado el asunto bastante bien.. colgó. —Lo estaba haciendo muy bien —dijo Mil—.. Por eso esperamos tanto antes de llamar.. en algunos aspectos no eres tan estúpido. sí. —Los propietarios de animales. parpadeando—. —Ed nunca se acercaba físicamente a Horace. Después de todo. Simplemente. ¿Cuánto tiempo le llevaría? —Podríamos tenerlo listo en diez días —calculó Milt—. alzando a Horace—. Ed se aterrorizó.. el propietario del animal nunca se engaña.. Pero según nuestra experiencia. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Si usted lo desea —respondió Milt. no quería reconocer el hecho.Philip K. Se lo entregaremos de día. pediría un gato verdadero. como me han dicho. ¿No decaen. —Está bien —respondió Isidore. —Haz que no se lleven el cuerpo original —dijo Milt. antes de que empiece a decaer. Demasiado. Lo sabía —ahora sus lágrimas estaban dominadas—. Por eso no se acercaba nunca a Horace. Querrán hacerlo porque les facilitaría la tarea.

Como primer paso en su cacería del androide Polokov. Un policía soviético de la WPO viene hacia aquí. —¿Qué quiere? —los policías de la WPO no venían con frecuencia a San Francisco. el que disparó contra Dave. Creo que Polokov es tan parecido a un cabeza de chorlito que por eso Dave no lo tomó en consideración. 40 . le ayudará. Conviene hacerlo ahora mismo. Por supuesto. la fatiga había caído sobre él. —Polokov ha conseguido un empleo oficial como recolector de basuras. ya de regreso. entonces —aprobó Bryant—. se dijo. y en qué momento. el cazador de bonificaciones Rick Deckard. —¿Y la bonificación? —preguntó Rick.. la decisión es suya y haré lo que me diga. Yo ya le he dado permiso. ¿Está usted seguro del test de Voigt-Kampff? ¿Le consta absolutamente.. echándose atrás en su sillón y cogiendo una pizca de rapé Specific No. Su nombre es Sandor Kadalyi. ¿Cómo está Dave? ¿Podré hablar con él? Querría hacerlo antes de empezar con los andrillos.Philip K. si es que puede. —He logrado hacer lo que usted me ha pedido —Rick se sentó ante la mesa y en ella puso la cartera. irritado—. viaja en un cohete de Aeroflot que ha de llegar dentro de una hora. 1. Cogió la copia borrosa.. Podrá trabajar con Kadalyi en el caso siguiente. se dijo. —Adelante. —Ya he conocido uno —dijo Rick—. una borrosa tercera o cuarta copia. Pero no debe haber el menor error. Usted decidirá si acepta o no su ayuda. a visitar al señor Polokov. —¿Prefiere esperar al policía soviético antes de retirar a Polokov? —preguntó Bryant. que. Está bien. Además. —Vuelve usted muy pronto —dijo su jefe. Ahora. sin esperar a Kadalyi.”si contamos a Polokov. el informe sobre el androide Polokov. bajó al despacho de Harry Bryant. Rick guardó los papeles en su cartera. —Otra cosa —agregó Bryant—. —¿Antes de hablar con Dave? Bryant cogió una hoja de papel muy fino. —Como siempre en la caza de andrillos. Y Dave ya ha visto a dos. abandonó el despacho de su jefe y regresó al terrado. Este caso no es distinto. Tres. —El Nexus-6 es distinto. un tal Luba Luft. porque sabe que lo estamos siguiendo. —Acepto su palabra —dijo Bryant—. —No me parecería justo —Rick no tenía la menor intención de compartir sus ganancias con un bandido de la WPO. de Geary. Estudió el informe sobre Polokov: daba una descripción del hombre (del andrillo) y el nombre y dirección de la empresa en que trabajaba: la Bay Área Scavenger Company. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 8 Después de aparcar el veloz coche aéreo del departamento en el terrado de la Corte de Justicia de San Francisco. —Sí —respondió Rick. —No tendrá usted que dividirla —respondió Bryant. —Siempre he trabajado solo —respondió Rick. Se preguntó si podría recobrarse para afrontar la tarea que le aguardaba—. donde estaba aparcado su coche aéreo. Acarició su tubo láser y subió. y quizás esta noche o mañana hable con Dave. Retiraré hoy a Polokov. por lo ocurrido en Seattle. —¿Pero no son solamente los especiales quienes hacen ese tipo de trabajo? —Polokov imita a un especial muy deteriorado. con su cartera en la mano. Estoy cansado. con una sonrisa arrugada. tanto como para enviar un observador. Rick descendió en la Bay Scavengers Company. sin dar más explicaciones. Llamó mientras usted estaba en Seattle. en la calle Lombard. Pero me gustaría coger ahora mismo a Polokov. Aquí está el informe. —La WPO está bastante interesada en los nuevos modelos Nexus-6. —Antes tendrá que ocuparse de Polokov.. Eso engañó a Dave.

y no de polvo radiactivo. Todo el planeta había empezado a desintegrarse. El ascensor descendió hasta el piso de Polokov. A Polokov se le había hecho el test de Voigt-Kampff. y de arrojar los restos a la Bahía. Suponiendo. Solamente muebles semiarruinados.Philip K. desde luego. Qué lugar inmundo. Anoche mismo. resolvió. El edificio le impresionó: era grande. después de una breve consulta. y otro cazador de bonificaciones de otra agencia policial se ocuparía de retirarlo y de recibir el dinero. un seudo-animal. estirado. o bien. un lugar habitado por la decadencia y el kippel. que atendía la recepción.. Sin embargo. con su arma láser en la mano.. Los dos —Bryant y Holden— han perdido tiempo. halló el pasillo sin luz. cubiertos por una capa de polvo de meses. De regreso en el terrado. sacó un transmisor nodireccional de ondas Penfield. severa y de pelo gris. Corrales abandonados. En lugar de enviarme a Seattle. llamó desde el coche aéreo a Harry Bryant. por lo tanto. corno Luba Luft. se dijo mientras cerraba el transmisor. donde un individuo pequeño. ¿Qué ha hecho? —Si aparece —ordenó Rick—. Rick presentó al jefe de personal su carnet policial. Ahora deben estar todos congelados. lo cual no es probable. Bryant debió de haberme ordenado que persiguiera a Polokov. si lo había. como sería de esperar. Era obvio. como solía decir el Amigo Buster. Con una llave infinita. —el hombre consultó otro documento. En una jaula. Las gruesas alfombras y los costosos escritorios de auténtica madera le recordaron que la recogida y eliminación de basura era. Habrá que continuar con los androides que no estén sobre aviso. entró en el apartamento de Polokov. iluminó el lugar y releyó su copia al carbón. No había artículos personales: sólo los restos sin dueño heredados por Polokov al instalarse. Con el coche aéreo del departamento. de gafas. que esté en casa. todos los humanos y andrillos que se encuentren cerca. Utilizando su linterna policial sellada. se dijo. Entonces. después de la guerra. ni ha dado aviso.. una gallina que no funcionaba. y dirigiéndose a Rick.. y marcó el código de catalepsia protegiéndose contra la emanación de ánimo correspondiente por medio de una contra-transmisión dirigida a sí mismo. Lo mejor era atacar desde fuera. —¿Dónde se encuentra en este momento el empleado Polokov? ¿En su casa o en el trabajo? Después de consultar de mala gana sus registros. fuera de su jurisdicción. 41 . no está —dijo. una de las industrias más importantes. Nunca lo cogeremos. Abrió su equipo de armas. aparecía hundido entre pilas de papeles.. de energía A. Rick se dirigió luego a la casa de Polokov. pensó. Se ocupa de prensar viejos coches aéreos en nuestra desguazadora de Daly City. ¿Comprendido? —Sí —dijo Ackers. la Tierra desaparecería bajo una capa de kippel... La primera bonificación de mil dólares se había esfumado. Sólo debo entrar y atacar con el láser. Polokov no estaba. Polokov estaría ahora en el Círculo Antártico. no le diga que he estado aquí. cogió el videófono y llamó a otra persona del edificio—. y legados a su partida al próximo ocupante. —El señor Ackers es el jefe de personal —dijo la mujer de la recepción. y para mantenerlo habitable era preciso limpiarlo de vez en cuando. No corre el menor peligro. se dijo mientras se dirigía por el terrado hacia el ascensor. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy buscando a uno de sus empleados —dijo a la mujer. indicándole un impresionante escritorio de roble (aunque de imitación). capaz de analizar y abrir todas las cerraduras conocidas. el señor Ackers respondió: —Polokov debe de estar trabajando en este momento. agregó—: Polokov no ha venido hoy. como una galería subterránea. podía ahorrarse ese punto y abocarse directamente a la tarea de destruirlo. y en su interior trabajaba gran cantidad de personal administrativo de alta categoría. resentido porque sus profundos conocimientos en materia policial no eran demasiado apreciados. moderno. apenas Dave fue herido. en el Tenderloin.

—Se refiere usted a sí misma. En la pequeña pantalla apareció la cara de Rachael Rosen. 42 . no pienso estar mucho tiempo aquí. El señor Bryant me pidió que se la pasara. Es de la Rosen Association. —No me pase más comunicaciones de Seattle —ordenó. para haber conseguido una conexión tan rápida. se ha marchado después de atacar a Dave — consultó su reloj—. y colgó. gravemente. Sonó el videófono del coche y cogió la llamada.. ¿Quiere que busque a Kadalyi en el aeropuerto? Ganaré tiempo.. —Está bien —respondió Rick. —Buena idea —respondió Bryant—. lo cual le llamó la atención—. y estoy ansioso por comenzar con la señorita Luft —ya tenía el informe a la vista... Me presentaré como un amante de la ópera. Lotte Lehmann y Lisa della Casa. al parecer. Y será mejor que se dé prisa. En algún momento remoto e indeterminado. de los Rosen. ¿no? —Sí —asintió ella. resolvió Rick. Debe tener buena voz. según Kadalyi. La telefonista policial dijo: —Señor Deckard. Creemos que tendría usted mejores probabilidades si uno de nosotros. de lo que hicimos. creo que me necesita. —En la compañía hemos estado pensando en usted y en los modelos Nexus-6 fugitivos. Está bien. Eso es lo que me faltaba: Rachael Rosen brotando del polvo de cada paso. O quizá nunca.. —Adiós —dijo Rick. Usted solo no podrá. —¿Por qué? ¿Qué cambiaría con eso? —Un Nexus-6 se asustaría si un ser humano se acercara —dijo Rachael—. —Lo dudo. ¿Qué querrán? Hasta el momento. ¿Adonde hemos llegado? ¿Es posible que un androide le ofrezca ayuda a un cazador de bonificaciones? Llamó a la telefonista policial. —¿De qué manera? —Pues. —Está bien. Un momento —hubo un diálogo invisible—. Pero si fuera otro Nexus-6. abstraído en el informe—. Actualmente pertenece a la Opera de San Francisco —asintió reflexivamente. Probablemente. Me encantaría verla como Doña Ana en Don Giovanni. Lo pensaré y volveré a llamarla. Y nada hacía presumir que eso cambiaría en adelante. No me llamará. —Pero de verdad. procedente de Alemania. se dijo. si le acompañara durante la persecución. sólo malas noticias. trabajara con usted.. —Ya tengo suficiente ayuda. Usted sabe. y empezaba a estudiarlo. Y nosotros pensamos que se lo debemos a causa de. —Cantante de ópera. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No tuve suerte con Polokov. como de costumbre. Sólo que el señor Kadalyi ya está aquí.. Tengo en mi colección registros de antiguas divas como Elisabeth Schwarzkopf. El cohete de Aeroflot llegó temprano.Philip K. —Hola. —Tendré en cuenta el consejo —se dispuso a cortar. esperaré aquí a Kadalyi —dio su situación a Bryant y cortó. ¿Está ocupado o podemos hablar? —Continúe. hay una llamada de Seattle para usted. que los conocemos bien. —No piensa hacerlo — replicó Rachael—. uno de ellos se le adelantará. Y no comprende cuan eficiente es un Nexus-6 ilegal y fugitivo. sea como fuese lo que le propusieran. infórmese sobre la señorita Luft. señor Deckard. —Sin mí —agregó Rachael—. Mientras tanto. eso me dará tema mientras preparo el equipo Voigt-Kampff.. agente Deckard —el tono parecía conciliatorio. Dice que irá a buscarlo adonde usted se encuentra ahora —agregó Bryant cuando reapareció en la pantalla—.. ¿Ha llegado el señor Kadalyi? —Aún lo estoy esperando.

Una onda sinusoidal desfasa el rayo láser y lo convierte en luz ordinaria.Philip K. La unidad Nexus-6 voló hecha añicos. examínelo. Descendió un hombre de cara roja y angelical. —Esta la hacemos nosotros —dijo Kadalyi. —¿El señor Deckard? —preguntó con acento eslavo—. Interesante. Y además. causando una furiosa corriente de aire en el interior del coche: Rick se vio rodeado de un torbellino de minúsculos elementos y polvo radiactivo. dentro de ciertos límites. Rick cortó la comunicación. que se sacudía con movimientos espasmódicos. recapitulando. y no un hombre de la policía soviética — Rick oprimió con el pie el botón de emergencia que había en el suelo del coche. se dijo. Yo soy Sandor Kadalyi —se presentó. —¿Cuál es la diferencia? —preguntó Rick. rebotaron en la puerta. Sus glándulas adrenales dejaron gradualmente de secretar en el torrente sanguíneo. Por Dios. por la ventanilla. Lo tengo conmigo. Ante la advertencia de Rachael Rosen. Rick lo hizo. al tiempo que abría la puerta para sentarse al lado de Rick. —¿Por qué no funciona mi tubo láser? —preguntaba Kadalyi-Polokov mientras oprimía reiteradamente el aparato miniaturizado de disparo y puntería que tenía en la palma de la mano. Apuntando hacia afuera. ¿El cazador de bonificaciones del departamento de policía de San Francisco? —el taxi se elevó y el ruso lo miró partir. gruñendo. Avise a Harry Bryant que he retirado a Polokov. Tome.. y mientras continuaba su lectura del informe sobre Luba Luft. sus latidos ya retornaban a la normalidad. —Apriete el gatillo. con aire ausente—. con un pesado e imponente abrigo ruso. Le entregó el arma a Rick. —Ah. Lo conseguí en Marte. Tembloroso. Pero aún temblaba. Rick disparó desde la pistolera su revólver de reglamento de estilo antiguo. así como su respiración. —Pensé que ya conocía todas las armas cortas —se lamentó Rick—. Rick advirtió que el representante de la WPO llevaba un tipo de arma láser que jamás había visto hasta ese momento. —Quiero decir que usted es Polokov. No ocurrió nada. Incluso las fabricadas en las colonias. había faltado poco. el androide. —Por la onda sinusoidal —explicó Rick—. aunque el arma apunte a otro lado. —Entonces tendré que romperle el cuello —el androide soltó el aparato y se lanzó contra Rick. con un marcado interés. ¿verdad? —la extrajo de la funda—. —El señor Bryant sabrá de qué se trata.. pasé al otro extremo. 43 . sino Kadalyi —dijo Rick. Los restos del androide retirado cayeron hacia atrás. la bala de calibre 38 magnum atravesó la cabeza de Polokov y destrozó su caja cerebral. ¿esto? —dijo Kadalyi—. llamó por fin a la corte de Justicia. puedo dirigir el rayo. ¿Le gusta? La única diferencia funcional es que. ¿verdad? —Sí. —Usted no es Polokov. Me descuidé y el androide casi termina conmigo. de unos cincuenta y tantos años. Mientras las manos del androide buscaban su garganta. Pero he vencido... —¿No será al revés? Parece usted confundido. resplandeciente como un Santa Claus eslavo. un taxi aéreo descendió en el terrado a pocos metros. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Colgó. —El circuito disparador no está en el arma —explicó alegremente el ruso—. que la estudió con la pericia de años de experiencia. lo golpearon y Rick tuvo que luchar para quitarse de encima el cuerpo. Mientras ambos cambiaban un apretón de manos. miró a Kadalyi. Se acercó con la mano tendida. —Deseo elevar un informe. Sorprendido. ¿ve? —abrió la mano y dejó ver una minúscula unidad—. con su cara rubicunda llena de orgullo—.

Ya he retirado uno. “en apariencia”. a Irán. Ciertos androides femeninos no le disgustaban: en varios casos se había sentido atraído físicamente. decía el informe.. —Escucha —dijo—.. Te veré por la noche —concluyó amargamente Rick... Esa es otra ventaja que tengo sobre Dave.. apareció en la pantalla. debo admitirlo. agotada por las seis horas de depresión culposa que se había programado. —Aún no te lo he dicho —esta vez su depresión era tanta que ni siquiera podía oír. decidió. y dejó caer con violencia el receptor. La cara de su mujer. Rick veía el movimiento de los labios de Irán. lo que significa mil dólares para empezar. que en cualquier momento puedes ser víctima de un andrillo. reconocimiento satisfecho de. se recordó. cuando lo habíamos resuelto. Mientras descendía hacia el amplio y adornado terrado de la Opera cantó en voz alta un potpourri de arias con palabras seudo italianas improvisadas en el momento. recogió los papeles caídos. pero oía solamente la TV. Podía encontrar algo mejor. Estoy tan cansada. El encuentro con Kadalyi-Polokov había modificado decisivamente sus puntos de vista.. podía encontrar a esa hora a Luba Luft. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? De cualquier modo. estaba preparado por lo que le había ocurrido a él. Y todavía estoy a tiempo. Nuevamente cogió el videófono y llamó a su casa. se dijo. naturalmente.. No está bien desarrollada. que también agregaba como aclaración. No tengo apoyo. se derrumbarían uno tras otro.. Los demás.. que te ha disparado un andrillo? —en el fondo se oía. hola. Dave. donde. Logró encender un cigarrillo: el temblor había empezado a desvanecerse. acabo de ganar mil dólares. quizá podría aceptar su ofrecimiento. Si la señorita Luft resulta demasiado competente. borrando casi las palabras de Irán. sin saber que alguien los perseguía. sentir más interés por la cultura. Eso le hizo recordar a Rachael Rosen. según las notas de Dave Holden.. no tiene senos. Si no le interesaba la bonificación. La mayoría de los androides que he conocido tenían más deseo de vivir que mi esposa. ¿Me oyes? Tengo una misión: un nuevo tipo de androide que nadie más puede manejar. pensó. Rick encendió el motor del coche aéreo y se elevó rápidamente en dirección a la Opera. Y he reaccionado con mayor velocidad que Dave Holden. Habría sido mejor que nos separáramos hace dos años.. era como hablar en el vacío—. ¿Qué quieres decirme. lisa y suave. Probaré con otro andrillo antes de pedir ayuda a Rachael. ¿Y Rachael Rosen? No. ¿Sabes lo que nos compraremos? Irán lo miró sin verlo. ¿Qué quieres? —su voz se convirtió en un monótono ronroneo abatido—. construida en memoria de la guerra. Aunque. —Oh. y experimentar sin embargo reacciones emocionales. Su advertencia acerca de los Nexus-6 era justificada. incluido el informe sobre Luba Luft. ¿De qué sirve que arriesgue mi vida? No le importa que tengamos o no un avestruz. No me quedan esperanzas. Era una sensación curiosa la de saber intelectualmente que eran máquinas. Irán no tiene nada que ofrecerme. no había otra forma de juzgar a los androides. pensó. Rick. Es una suerte saber algo de ópera. Nada le interesa. Valía la pena. es demasiado delgada. Se inclinó.? —Volvía discar apenas te marchaste. ni en nuestro matrimonio ni en ti.. Se preguntó cómo sería. 44 .Philip K. Rick? ¿. Una figura como la de un chico.. no tuvo ningún aviso. —Ah —dijo. Pero tenía la intuición de que no sería así. la baraúnda del Amigo Buster. ¿Cuántos años tenía Luba Luft según el informe? Alzó los arrugados folios y buscó “edad”: veintiocho años. Maldito sea. El más peligroso era Polokov. —¿Qué ocurrió con el 594 que marqué antes de salir. de ávida y jubilosa anticipación. Incluso sin un órgano de ánimos Penfield a mano su espíritu estaba lleno de optimismo. reflexionó Rick.

Rick se inclinó hacia adelante y estudió a Pamina. los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro. Luba Luft cantaba. con su fantástica pelliza de plumas. Volvió a examinar el informe y se echó atrás. no hay campanillas mágicas como ésas para hacer que el enemigo desapareciera sin el menor esfuerzo. Papageno: Hija mía. pensaba Rick. Lo 45 . Si los androides se hubiesen mantenido en el nivel discreto del antiguo Q-40. cuanto mejor funcione. Tal vez soy tanto más necesario cuanto mejor cantante sea. Sólo podemos escapar por un rato. Quizá también yo lo haya hecho. Pero los alcanzaré. El sentimiento que exige su rol parece levemente irónico. No se podía negar que la Rosen Association la había construido maravillosamente. de Derain Associates. yo soy una parte del proceso de destrucción entrópica de las formas. Estaba a la altura de las mejores de su colección de antiguos registros. Este es el tercer androide Nexus-6 que veo. seine Feinde würden dann ohne Mühe schwinden. entonces no habría ningún problema ni sería necesaria mi habilidad. Un placer. observó. Papageno. y se marchó. se preguntó si Mozart habría tenido la intuición de que el futuro no existía. Y los andrillos pueden escapar de mí. es decir el coro. por ejemplo. resonante y no del todo logrado. de Mozart. de que ya había utilizado todo su breve tiempo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 9 En el inmenso vientre de ballena de piedra y metal que era el interior de la Opera. se dijo. cuando ella vuelva a su camarín. Los esclavos. Rick Deckard veía que se estaba desarrollando un ensayo ruidoso. Un androide fugitivo puede parecer una mujer vital. Un pesado manto la envolvía. Lo antes posible. Era una lástima. si no en este planeta en otro cualquiera. Y una vez más se vio a sí mismo sub especie aeternitatis como un destructor de formas obligado a actuar por lo que allí oía y veía. El director dijo en inglés. ¿qué debemos decir ahora? Pamina: La verdad. sin identificación. Los músicos abandonaron sus instrumentos y también salieron. Inmediatamente reconoció la música: La flauta mágica. Al final del ensayo. y a Rick le asombró la calidad de su voz. pensó: Luba Luft. Y había sido enterrado en la fosa común. Al recordarlo. satisfecho. Las últimas escenas del primer acto. y el velo que caía de su tocado cubría su cara y sus hombros. Papageno y Pamina dialogaban: interrumpió sus reflexiones para escuchar. O al menos. En la vida real. Könnte jeder brave Mann solche Glöckchen finden. En ese momento. Le encantaba La flauta mágica. Eso es lo que diremos. Este ensayo terminará. pero difícilmente puede decir la verdad acerca de sí mismo. francés y alemán que continuarían una hora y media más tarde. La Rosen Association crea y yo destruyo. El ensayo quedó interrumpido al final del primer acto. activa y hermosa. estropeando así el ritmo sencillo de las campanas milagrosas. En el escenario. En cierto modo. eso debe parecerle a los androides. Se sentó en una butaca de la platea (nadie parecía reparar en él) y se instaló allí cómodamente.Philip K. a causa de una enfermedad renal. Rick se puso de pie y se dirigió a los camarines por detrás del escenario. Mozart había muerto poco después de terminar La flauta mágica. siguiendo a los últimos miembros del elenco. la representación también. se unía a Pamina para cantar un dúo que a Rick le llenaba los ojos de lágrimas cada vez que lo evocaba. o lo hará algún otro cazador de bonificaciones. el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido. supongo. se habían adelantado un compás. y sobrevivir un rato más. pensó Rick mientras contemplaba el ensayo. y tomándose tiempo para reflexionar. Me pregunto cuándo atacaré.

—Pertenezco al departamento de policía de San Francisco —respondió. Golpeó. él advirtió que trataba de mostrarse tranquila—. Pero lo dudaba. La miró. —Un cazador de bonificaciones.. Un intelecto maravilloso. —¿Cree que soy una androide? ¿Es por eso? —su voz parecía desvanecida—. Y sus jefes no tendrían por qué saberlo —sonrió. técnicamente. se clavaron en él sin vacilar—. maquillado y vestido como un lancero egipcio. ¿se lo han hecho a usted? —Sí. ¿Ha recibido usted la información de que hay un androide en el elenco? Me gustaría ayudarle. Todavía conservaba su maquillaje y su ropa. —Entonces —dijo la Luft—. —A un androide no le importa lo que le ocurra a otro androide —respondió él—. Le mostraré algunas figura y le haré unas preguntas. Y esta luz — agregó. —Usted es superior a la Schwartkopf —dijo Rick. —Y el test que quiere aplicarme —dijo. colocada en una percha. PRÍVATE.Philip K. Rick se sentó en una silla y abrió su cartera. enormes. La muchacha estaba sentada ante su tocador. sin ella no le habría sido posible rastrearlos. —He venido a hacerle un test de perfil de personalidad. Estoy trabajando. se dijo. Mientras tanto. ajustó el disco adhesivo de malla metálica sensible a su mejilla—. Su sentido profesional le decía que estaba en lo cierto. ¿quién es? —su tono expresaba una fría reserva. —Y usted. Ojalá. y de algún modo usted lo mató y ocupó su lugar.. —Adelante. —Puesto que su trabajo consiste en matarlos. como usted puede ver —su inglés no tenía el menor acento extranjero. Apenas esté seguro. Pero no un androide. Y en los años que llevaba en el departamento jamás había cometido un error. a veces. Es obligatorio. • —Es necesario —Rick extrajo los instrumentos de Voigt-Kampff y empezó a prepararlos. ¿no es verdad? Es usted lo que llaman. —Tengo que ponerme las gafas —se movió para abrir una gaveta de su tocador. ajustando el ángulo del haz de luz—. falsas memorias en los androides? —Mis superiores conocen mi test —dijo Rick—. y ya está. castaños. como invitándolo a estar de acuerdo. —¿Sí? ¿Y qué desea aquí? —los intensos ojos no parpadearon en la respuesta. se acercó a ella e inclinándose. Me demoraré lo menos posible en hablar con ella y aplicarle el test. El hombre. —¿Es necesario? —señaló su partitura—. 46 . jamás he visto siquiera un androide —sus pestañas alargadas temblaron involuntariamente. —trató de recordar. —¿Un test de CI? —No. curiosamente. Hace mucho. Detuvo a un comparsa y le preguntó por el camarín de la señorita Luft. y también ese otro frío que había encontrado en tantos androides. Eso lo detuvo.. parecía cortés. pero también esa frialdad. —Podría ser una falsa memoria. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mejor es resolverlo de inmediato. Tengo mucho que hacer —comenzaba a mostrarse aprensiva. Dave podía haberse equivocado. ¿No se implantan. Cuando empecé a trabajar en el departamento. —Si puede anotar su partitura sin las gafas también puede hacer sin ellas el test. no podía estar seguro mientras no hiciera el test. con una usada partitura abierta sobre las rodillas haciendo señales aquí y allá con un bolígrafo. No lo soy... Si fuera una androide no querría hacerlo. —se puso de pie. la capacidad de hacer muchas cosas. —Pero quizás había una persona que se le parecía. mucho tiempo. La voz.. Lo lamentaba. Jamás he estado en Marte. Rick llegó a la puerta señalada y vio una tarjeta escrita con tinta que ponía MISS LUFT. se lo indicó. recuperando la voz—. excepto su toca.. Entró. Esa es una de las señales que buscamos. usted debe ser un androide. Y sin embargo. Siempre lo mismo. No llevará más de unos minutos. —¿Sí? —dijo ella. De empatía. Pero.. La pintura facial agrandaba sus ojos. alzando la vista.

un ersatz. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Continuemos con el test —dijo él. —Todavía crecen árboles y arbustos. Walton o Vaughan Williams. deseo que me conteste usted qué haría en ese caso. Las preguntas se refieren a situaciones sociales en que usted podría verse. si antes lo hace usted. emocional. no conozco el término. cuando la hay —eligió la pregunta inicial—. —Un bicho volador que pica. anterior a la guerra. Quiero su reacción social. El entrante -omitió la primera parte. —Haré el test —dijo Luba Luft—. Sólo una cosa recuerdo que haya ocurrido allá: la Marcha de Bataán.. La casita es de nudosos troncos de pino y hay un gran hogar. Estoy esperando. Nuevamente la miró. —Pero yo no había nacido. Usted ve una vieja película. Trató en vano de recordar la palabra. —Ach. —se estremeció y volvió a sonreír. —Wespe —recordó él. moral. —¿Cómo? —ahuecó la mano en torno del oído—... Recuerdo haberlo leído. en la TV. No sé. ¿cuál era la pregunta? —Probaremos con otra —era imposible obtener una respuesta significativa-. Pero sería un perro de imitación. sacando los folios de preguntas. usted nació cuando todavía había avispas. —¿Porqué? —¿A quién puede interesarle una vieja película filmada en las Filipinas? —dijo ella vivamente—. Cambiaría de programa y vería el del Amigo Buster. Valen una fortuna. Se detuvo en seco. y también los medidores gemelos. —¿A la película? —Luba reflexionó—. exige una experiencia considerable. de otro modo no podría cantar Purcell. Perdón.. Pero mi vocabulario no es muy extenso —miró a Rick con modestia.. —¿Esa estaba filmada en las Filipinas? —¿Por qué? —La gente comía perro cocido relleno de arroz en las Filipinas. con esperanza. y dijo irritado: —Su inglés es perfecto. ¿Vería usted eso? —lo miró irritada. —Mi acento es perfecto —corrigió ella—. — ¡Qué extraño! —sus ojos inmensos se llenaron de reconocimiento infantil. —Murieron a causa del polvo. Pero. —Antes de la guerra —subrayó él. sí. de repente. grabados por Currier e Ives. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. —Ha visto viejas películas en TV. sólo desaparecieron en. Continúe. Y que la respuesta sea lo más rápida posible. Me parece un hombre tan duro y extraño. Después de una pausa.consiste en perro cocido. Ahora escuche atentamente. 47 . —Dígame cómo se llaman en alemán. —Ja. ¿verdad? Aunque entonces estaría hecho de cables y motores y no se podría comer.Philip K.. ¿Todavía existen? Jamás he visto una. —¿Qué es una avispa? —preguntó Luba Luft. —Nadie mataría ni comería un perro -dijo Luba Luft—. —La zona es todavía exuberante. como si le hubieran revelado el misterio cardinal de la creación—. Uno de los factores que tenemos en cuenta es la demora. las agujas giraban en todas direcciones. realmente. —Pero su respuesta —insistió Rick—.. eine Wespe —se rió—. qué es una avispa? Sin embargo. Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes.. Así también yo estaría segura de usted. —¿No sería eso más justo? —preguntó ella—. él dijo cuidadosamente: —Ha alquilado una casita en la montaña. —No podría usted hacerme el test de Voigt-Kampff. relleno de arroz. La gente que la acompaña admira el ambiente y. Es necesario. ¿No sabe. Está usted mirando la TV y repentinamente descubre que una avispa trepa por su brazo — miró el reloj para contar los segundos.

¿Por qué no lo mataba directamente? Una vez que el policía de la patrulla estuviese allí. que parecía esforzarse por localizar las palabras—. que cayó al suelo. Jamás iría. se frotó la mejilla y arrancó el disco adhesivo. —Sus preguntas estaban empezando a referirse al sexo —dijo Luba Luft en voz frágil y formal—. Necesito que venga un agente. Sin dejar de apuntarle con el tubo láser. Rick dijo: —Soy cazador de bonificaciones del departamento. su mejor amiga. y por fin sus dedos encontraron el disco. ¿Qué ha ocurrido aquí? —le preguntó a ella.Philip K. nerviosa. no lo había visto en mi vida. que el policía examinó para ver si tenía carga—. Cuando se puso de pie. Voy a llamar a la policía. Pensé que era normal y le dije que sí. como el perro. cogió el videófono y pidió a la operadora: —Llame al departamento de policía de San Francisco. Unos minutos más tarde —Luba lo mantuvo cuidadosamente encañonado con el tubo láser— llegó un agente de policía. se dijo. inclinándose para recogerlo. "Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda". Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No comprendo “Currier”.. —Lo hará de todos modos —se preguntó qué habría ocurrido si hubiera esperado a que Rachael Rosen se reuniera con él. como cuando había enfrentado a Polokov.. y antes de que pudiera contestarle se volvió hacia Rick y le preguntó—: ¿Quién es usted? Luba Luft respondió: —Entró en mi camarín. Usted aborta." La intención de su cuestionario es obvia. y se arrodilló. Se oyó un ruido de tela rasgada. estaba frente a un tubo láser. Pero se dice curry en alemán. de mala gana. Dijo que venía a hacer una encuesta y que deseaba hacerme unas preguntas. Eso es fácil de responder.. "Ha quedado usted embarazada de un hombre que le ha prometido casamiento. le parecía extraño que Luba hubiera adoptado esa decisión. —Documentos —dijo el agente. —Si toca el bolsillo lo mataré —dijo Luba Luft. La ayudó a incorporarse. —Oh.. su elaborado traje. —Muy bien —dijo al llegar—. es un maniático sexual. Hurgaba a ciegas debajo del mueble. nein —estalló Luba—. Currier es lo que hace.. “Ives” ni “ambiente” —respondió Luba Luft. El hombre se marcha con otra mujer. atravesó la habitación. del arroz. Una vez allí. con la mano extendida. rodó y se metió debajo del tocador—. Un momento —alzó la mano. ella no tendría ninguna posibilidad y él triunfaría... con alivio. —Ha tenido usted una excelente idea —dijo Rick. Está bien claro. era una mano temblorosa. Era de gran corpulencia. —Conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el policía mientras examinaba los papeles de Rick—. Aparte eso —Luba depositó el tubo láser. —Yo lo buscaré —dijo Rick. con gravedad—. Rick no podía determinar si la niebla semántica de Luba Luft era deliberada. le alcanzó los folios—. Sin embargo. Y entonces empezó a hacerme preguntas obscenas. ¿Qué otra cosa podía hacer? —Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. Con arroz. Usted no es un policía. Después de consultarlo consigo mismo decidió intentar un nuevo punto del cuestionario. arroz con currier. Ya lo veía venir. —Puede mirar mi carnet —llevó la mano al bolsillo de la chaqueta. y llevaba el arcaico uniforme azul con la estrella y la pistola. —Quiero ver el resto del cuestionario —ella tendió la mano y él. Mientras extraía su carnet.. ¿Del departamento de San Francisco? 48 .. Ach Gott —murmuró. Debe creer que es humana. — ¡Pero no es ésa la pregunta! —¿Se ha equivocado de pregunta? ¡Si ésa yo la comprendía. Obviamente no sabía.! ¿Por qué cuando yo comprendo una pregunta dice usted que ésa no es? ¿Acaso se trata de que yo no comprenda? — agitada. Pero de nada valía pensar en eso ahora..

Deckard. El número es 842. Voy a llamar al departamento —se preguntaba hasta dónde llegaría antes de que los dos androides lo detuvieran. y pidió hablar con usted. pero que jamás ha oído hablar de mí. —Aquí tengo la declaración de la señorita Luft. y cogiendo el receptor de sus manos. No. —Conozco el número —interrumpió Rick. —¿Qué ocurre? —preguntó. —Permítame hacer la prueba —dijo el agente Crams—. —Agente Crams —dijo el hombre. He tomado a mi cargo la misión de Dave Holden. Por algún motivo se habrá cortado la conexión. —El inspector Bryant desea hablar con usted —Rick extendió el receptor del videófono al hombre. pidió—: Con el inspector Bryant. Sonó largamente. Me da miedo.. Yo hablé con él. —Usted es un androide —le dijo al agente—.. Rick comprendió bruscamente qué ocurría.. No puedo probarle quién soy. Debe de haber un desperfecto en el videófono. —La flauta mágica —contestó Rick. Perfecto. —¿Qué ópera está ensayando? —preguntó Crams. —Lo conozco —replicó Rick mientras llamaba. No hay nadie en la línea. dijo: —¿Señor Bryant? —escuchó y esperó. —¿No puedo hablar con él? —dijo Bryant. —El inspector estaba en la línea —dijo Rick—. dirigiéndose a Luba Luft—: Volveré dentro de un rato. que se acercó después de interrumpir su interrogatorio a Luba Luft.. ¿No hay ninguna duda? ¿No podría ser que hubiera ingresado hace poco? Ah. —Llame al inspector Bryant —pidió Rick. Rick comprobó que era cierto. —Hay algunas complicaciones —repuso Rick—. —El número es. está bien. conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el hombre—. Ninguno de ambos le prestaba atención. hubo una pausa—.Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Mi jefe es el inspector Bryant —respondió Rick—. Acompáñeme a la corte de justicia. Cuando apareció la telefonista.? La cara de Bryant apareció en la pantalla y luego desapareció —se sentía confundido. Gracias. aguardó y luego se volvió hacia Rick—. —¿Quién habla. dijo “hola” varias veces. no a usted —el policía lo miró con disgusto. Debe haber marcado mal. ahora que Dave está en el hospital. —Estoy ansioso por llegar a la corte de justicia —dijo Rick—. ¿Hola? —escuchó. Y tampoco de usted. —Es un obseso —le dijo Luba Luft al agente Crams—.. —Como le he dicho. está bajo mi control —el policía colgó y miró a Rick. —No hay ningún inspector Bryant —repuso el agente. Y jamás he oído hablar de usted —le devolvió el carnet. ¿No vio usted a. Después de una pausa apareció en la pantalla la cara de Harry Bryant. pero sin resultados—. —Está bien —respondió Rick. Volveré a llamar —colgó y luego marcó el número familiar. —dijo el policía. Uno de los que estaba en la lista de Dave logró llamar para que viniera un supuesto patrullero. Y agregó. por favor? —Rick Deckard —se quedó esperando mientras el policía le tomaba declaración a Luba Luft. La campanilla sonaba. pero nadie atendía. —Agente Crams —dijo el policía—. dice que conoce a todos los cazadores de bonificaciones del departamento. y porque este asunto se resuelva de una vez —se dirigió hacia la puerta del camarín con su cartera. Aún no he terminado con el test. —Se lo he preguntado a ella. Y tampoco en la pantalla —señaló.. ¿Y un cazador de bonificaciones llamado Rick Deckard? —otra pausa—. ¿Hay en el departamento un inspector Bryant? —una breve pausa—. Igual que la señorita Luft —se dirigió al videófono y cogió el receptor—. 49 .

—Nos llevará tres minutos —continuó Rick—. —Como le he dicho. Pero yo diría que está muy bien. Empujó con el codo a Rick y ambos se dirigieron al ascensor. a la calle Lombard —ahora lo comprendía todo. en la calle Lombard. como usted dice. Mientras los dos hombres salían del camarín. Por supuesto. no volverá —respondió Crams. Pues bien. —Entonces lléveme a la calle Lombard. Voy a trabajar allá todas las mañanas.. Rick se echó atrás en el asiento. Ese antiguo edificio se está desintegrando. ¿verdad. —La corte de justicia está hacia el norte —dijo—. A Dave casi le había ocurrido. 50 . se dijo. y esperó los acontecimientos. Vamos. —No volverá.Philip K. Me enviaron a abatirlo. Olió el caño del arma reglamentaria y afirmó—: Ha sido disparado hace poco. No sobreviviría a este viaje. ¿Tanto tiempo ha pasado desde la última vez que estuvo en la cárcel? —Lléveme allá —insistió Rick—. Rick advirtió que algo no marchaba como debía. y se apoderó del revólver y del tubo láser de Rick. Quiero ver la corte. Desde allí llamó para pedir que vinieran a recoger el cuerpo de Polokov-.. —Ya le tomarán declaración en la corte de justicia —interrumpió Crams. con una falsa memoria. la Luft los siguió hasta la puerta. —Esa chica no está mal —comentó Crams—.. Ha sido un acierto que nos llamara. —No veo por qué. Cualquiera que fuese el plan de los androides. —Si tiene en su coche el cadáver de un ser humano. Es una persona muy extraña. Y Dave mató a dos. —¿Por qué no reconoce que es usted un androide? —preguntó Rick. ¿Nunca se le ha ocurrido? —sonrió fríamente mientras continuaba rumbo al sur. Los restos se encuentran todavía en mi coche. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Antes lo voy a examinar —Crams procedió a hacerlo. con esa ropa no se puede apreciar su figura. Estuvo a punto de matarme. agente? Tengo verdaderamente miedo de él. Yo no soy un androide. Me gustaría ver si está abandonada hace años. Sobre la calle Mission. y probablemente terminaría por morir así. A Polokov. matando gente. que trabajaban conjuntamente. poniendo en marcha el coche—. el coche aéreo policial se preparó para el descenso. esto era obra de los androides. Pero he logrado matar a uno. en el terrado. El agente Crams abrió la puerta del coche de Rick e inspeccionó silenciosamente el cuerpo de Polokov. El patrullero aéreo se elevó del terrado y se dirigió al sur. como los hacen ahora. Pretendía ser.. Iremos a ver. —Quizá sea usted un androide —contestó Crams—. estaba físicamente en poder de ellos. ¿Así que usted anda por ahí. —Muy bien. Subieron al terrado de la Opera. Crams no llevaba la dirección correcta.. convencido de que son androides? Ya veo por qué estaba asustada la señorita Luft. nadie lo usa desde hace años. Deckard —dijo. y condujo a Rick a su propio coche policial. —Un androide —explicó Rick—.. Consciente de su derrota y su fracaso. diestramente. La nueva está en la calle Mission. —Esa era la vieja corte de justicia —repuso Crams—. —Acabo de retirar un andrillo —reconoció Rick—. Era el fin.

Puede aplicarme el test de Voigt-Kampff. impreso en.. O quizás haya sido así. moderna y compleja. Y también 612. llevando a Rick hasta una pequeña mesa blanca donde un técnico manipulaba un equipo conocido—. Encontramos un cuerpo en su coche. ¿Puedo telefonear a mi esposa?— Está autorizado para hacer una sola llamada. con cierto aire de aburrimiento. —406. Las preguntas que le hice a la señorita Luba Luft son el cuestionario corriente del test de Voigt-Kampff. cuando él era un mero agente. Quizá los conocerá aquí. El oficial de paisano le alcanzó una moneda de cincuenta céntimos y le indicó: —Ahí está el videófono —siguió a Rick con la mirada y continuó examinando el contenido de la cartera. se dijo. No era Irán. Rick metió la moneda y llamó a su casa.. ¿Es usted un androide. Para su identificación. —Venga aquí —ordenó Crams. llenando un formulario. Se hacía pasar por un policía. —Son los cazadores de bonificaciones de California del Norte. señor Deckard? —El equipo necesario para el test de personalidad de Voigt-Kampff —respondió Rick—. excepto por un detalle. examinando cada objeto—.Philip K. nariz fina y boca inexpresiva. está bien —el oficial de paisano tenía ojos azules. estaba coronado por una serie de ornamentadas y barrocas agujas. ¿cómo no sabíamos nada? ¿Y por qué ellos no nos conocen? Dos agencias policiales paralelas. Una vez obtenido el registro cefálico lo llevaron a una habitación igualmente familiar. Pero es difícil creer que eso no hubiera ocurrido antes. —Ya lo sé —respondió Rick. Aplicaba el test a una persona sospechosa cuando fui arrestado —miró cómo el oficial revisaba el contenido de la cartera.. miró a Rick y luego cogió su cartera—. —No —replicó Rick. El patrullero se posó.7 —dijo el sargento. Un hombre en traje de paisano se acercó a Rick Deckard con paso sereno y medido. —Sospechoso de homicidio —respondió el nombrado—. Y así logró penetrar en el camarín de una actriz para hacerle preguntas inmorales. en cuyo terrado se aprestaba a aterrizar. —¿Conoce usted a George Gleason y a Phil Resch? —preguntó el funcionario. La nuestra y esta otra. Colgó y retornó lentamente al lado del funcionario.. ¿Quién es esta gente? Y si este lugar ha existido siempre. Esperó lo que le pareció una eternidad. Jamás la había visto antes. —No soy un androide —dijo Rick—. Pocos minutos después le tomaban los datos. nada importante". veamos: hacerse pasar por policía. Con filosofía empezó a reunir los objetos de valor que llevaba para entregarlos. atrajo a Rick. se repetía. —¿Y éste? —preguntó a Crams. —Artículo 304 —dijo Crams al sargento sentado detrás del alto escritorio—. un cazador de bonificaciones.. Pero no a esta misma. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 10 El edificio de la corte de justicia de la calle Mission. Su expresión parecía decir "asunto de rutina. La hermosa estructura. El registro cefálico —explicó—. Ambos pertenecen a nuestro departamento. Hemos pedido el análisis de médula al laboratorio. Pero sé cuál será el resultado. En los viejos tiempos. Y por lo que sé. Ella sintió dudas y nos llamó —Crams retrocedió un paso y agregó—: ¿Quiere usted ocuparse de él. como pretende ser. había conducido a numerosos sospechosos a una mesa semejante. ¿Qué tiene usted aquí. Ella me conseguirá un abogado. No conocía ninguno de esos dos nombres. Ya me lo han hecho y no me importa repetirlo. señor? —Sí. y él afirma que es un androide. señor Deckard? Se lo pregunto porque en varias ocasiones hemos visto andrillos fugitivos que se hacían pasar por cazadores de bonificaciones de otro estado. ¿Prefiere hablar con ella y no con un abogado? —Llamaré a mi esposa —respondió Rick—. Decían haber venido aquí en busca de un sospechoso. —Hola —dijo una cara de mujer que apareció en la pantalla. No tiene sentido. Escribía lentamente. jamás han estado en contacto. Siempre que esto realmente sea una institución policial.. Hasta ahora. con brusquedad..4 y además. 51 . y no sea ésta la primera vez.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿No ha tenido suerte? —preguntó éste—. Garland carraspeó y tosió nerviosamente. Me gustaría hablar más con usted —se dirigió a un pasillo lateral. extendiéndosela—. Rick examinó la hoja. ¿verdad? —reflexionó. Rick lo miró y cogió su cartera. Mi nombre es Garland —le tendió la mano y cambiaron un apretón—. Mientras apretaba la mano de Rick. Venga a mi despacho. Garland había dicho la verdad. En un momento las copias estuvieron desplegadas ante sus ojos. con gafas de asta y una enmarañada barba a lo Van Dick. —No es una sensación agradable encontrar de repente que uno se cuenta entre las personas que debe retirar un cazador de bonificaciones. Ese informe —señaló la copia al carbón— no me cita como inspector de policía.. y Polokov. —Es posible. Se abrió la puerta y entró un hombre alto. El único que empleamos normalmente.. Sin embargo. habló durante un tiempo. los hábitos personales. Siéntese —dijo Garland. o al menos ni él ni Garland. Tenemos una política abierta en ese sentido. En otros aspectos la descripción física. señorita Luft. y el único que puede distinguir la nueva unidad cerebral Nexus-6... —Aquí está su cartera —dijo el oficial. ¿Recuerda a Polokov? Ahora está muerto. O lo que sea usted. Sus misiones como cazador.. el próximo soy yo. Finalmente. es mejor asegurarse y no dejar nada librado a la casualidad. En el despacho. También está Luba Luft. y el próximo caso que se le encomienda —alcanzó a Phil Resch el folio que Rick había estado examinando. como éste.. es correcto. la edad. Según esa lista.. 52 . porque su delito no es excarcelable. ¿es un instrumento analítico para detectar androides? —echó una bocanada. Y esas copias al carbón que tiene usted en la cartera —continuó Garland—. Mire las instrucciones que tiene. Puede hacer otra llamada. Está bien. dirigiéndose hacia el lado opuesto de un gran escritorio muy ordenado. y el material que trae —Garland indicó la cartera de Rick mientras llenaba y encendía una pipa—. —He hablado con Polokov —recordó Phil Resch—. Este cazador de bonificaciones o androide o lo que sea lo ha matado.Philip K. y en este momento están haciendo el análisis de médula en el laboratorio. Por ser ambos cazadores de bonificaciones. No puedo ofrecerle la oportunidad de llamar a un fiador. —Es nuestro método básico —respondió Rick—. En un asunto crítico. Phil Resch dijo: —¿En qué ciudad trabaja? Garland respondió por Rick: —En San Francisco. delgado. Rick se sentó. la cantante de ópera.. que lo cogió y lo leyó. ¿No ha oído hablar de él? —Conozco varios métodos de análisis de perfil aplicables a los androides. por ahora. Polokov. la dirección personal. Sin duda se trata de mí. se volvió—. Phil Resch estará aquí dentro de un momento. Es usted.. no me importa cuál. Garland se puso de pie y presentó a Rick. Estoy familiarizado con los procedimientos policiales. Pronto lo sabremos. Me gustaría ver su lista antes de proseguir. tironeando de su barba—. —Este test de Voigt-Kampff a que usted se refiere. cuando se inicie el proceso.. No me parece mala idea hacerle un análisis de médula. Deckard —oprimió una tecla en su intercomunicador y habló—: Envíeme a alguno de los cazadores de bonificaciones. —Pero ¿cómo Gar? —dijo Phil Resch—. gracias —soltó la tecla—. Su rostro inexpresivo no permitía que Rick adivinara sus pensamientos—. —¿Cree usted que yo podría figurar en la lista de él? —preguntó Rick. Rick Deckard. para ver si hay algún motivo de. Examínelo usted mismo —le extendió el folio a Rick. —Lo sé —dijo secamente Rick—. Ningún hombre. —Phil Resch. conviene que os conozcáis. Pero éste no continuó estudiando a Rick con interés. Es esa especie de Santa Claus de la policía soviética. —Y hay más —continuó Garland—. de rasgos duros. Erróneamente afirma que mi profesión es la de vendedor de pólizas de seguro. seguido por Rick.

para venir luego a olisquear a mi alrededor. —Este hombre —dijo Garland—. Extremadamente cerebral. —El análisis de médula revela que el señor Polokov era un robot humanoide —dijo la señorita French—. Poniéndose lentamente de pie. en silencio. distante. pero no pude obtener resultados concluyentes. —Hm —imitó Garland. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué quiere decir? —preguntó Garland. —¿Qué test emplea? —El de Voigt-Kampff. casi para sí mismo. El entrevistado oprime un botón y se mide el tiempo transcurrido. inexistente. pero no había un pretexto válido. en el que trazó un esbozo con un bolígrafo—. Ya ha matado a uno. Garland lo miró indignado.Philip K. con la cara contraída de indignación. o este androide. Rick Deckard. Desde que lo conocí. es suficiente —Garland se sentó en su sillón mirando hacia la pared opuesta. Y si la Luft no hubiese logrado adelantarse. Empezó a responder. Emplea un test del que nadie ha oído hablar. ¿Eso es todo lo que se le ocurre? Una voz de mujer dijo por el intercomunicador: —Inspector Garland: ha llegado el informe del laboratorio acerca del cadáver del señor Polokov. siempre quise aplicarle el test a Polokov. Utilizamos una señal sonora o un flash luminoso. ¿verdad? En la cara de Resch apareció una discreta sonrisa. ¿Le hizo el test? —preguntó a Rick. Garland encaró a Phil Resch. aunque muy distintas—. —Díganos. Llamó a un policía que me detuvo. Y jamás habría existido. Lo hacemos solamente para eliminar toda posible base legal del crimen. probablemente la habría matado. —Deberíamos enterarnos —dijo Resch. dice venir de una institución policial fantasmagórica.. podría afirmar que no ha matado a nadie. En su mayoría relacionadas con animales. señorita French. —A Luba Luft no la he visto nunca —continuó Resch—. a pesar de la evidente furia de Garland. —¿Y a Polokov? —No tuve la posibilidad. alucinatoria. —Por supuesto que no —exclamó Garland. luego se encogió de hombros y guardó silencio. que funciona en el viejo cuartel de la calle Lombard. ¿Desea usted el informe detallado? —No. sino de seres humanos. De otro modo este hombre. —Muchos policías soviéticos son así —repuso Garland con irritación. que se ha limitado a “retirar un androide”. Deckard. —Hm —dijo Resch. señor Deckard? —La respuesta empalica en varias situaciones sociales. visiblemente fastidiado—. No tiene una lista de androides. —No lo conozco —tanto Resch como Garland parecían sumidos en rápidas y profundas reflexiones profesionales. El arco reflejo que se produce en los ganglios superiores de la columna vertebral demora varios microsegundos más en el robot humanoide que en el sistema nervioso humano —se inclinó sobre el escritorio del inspector Garland y cogió un bloc de Papel. en tono amargo y cortante. Por 53 .. enfadado. Por eso digo que un lugar así sería ideal para un androide emprendedor. —Y ha pensado también en aplicarme el test a mí. —El nuestro es probablemente más sencillo —dijo Resch—. Resch preguntó: —¿Cuál es el fundamento del test de Voigt-Kampff. Parecía estar al borde de la apoplejía—. pero he oído sus grabaciones. calculador. —Había empezado —respondió éste—. —Y supongo que tampoco la ha tenido para hacerle el test al inspector Garland —dijo Resch. Pero siempre he creído que el lugar más seguro para un androide era una gran organización policial como la WPO. —Polokov me pareció un hombre muy frío —dijo Resch—. No parecía temer a su superior. Luego se inclinó y tocó la tecla.

Estoy listo. Y yo me he opuesto siempre por considerar que afectaría la moral del departamento. ¿No es así. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? supuesto. y de modo especial en el personal de alta graduación. Pero después de diez ensayos el resultado puede considerarse digno de confianza. me agradaría ponerlo a usted a prueba. en vista del informe de su laboratorio acerca de Polokov. hay que hacer varias medidas. —Pues se me ocurre que ahora debería usted reconsiderarlo —dijo Rick—. —Naturalmente —respondió Resch. mientras miraba a Garland—. si está de acuerdo. Durante años he sostenido que el test del Arco Reflejo de Boneli debería ser aplicado rutinariamente al personal policial. 54 . Y como le ha ocurrido a usted en el caso de Polokov. porque ese tiempo varía tanto en el andrillo como en el ser humano.Philip K. Hubo un intervalo de silencio. Luego. el análisis de médula confirma ese resultado. Y naturalmente. inspector? —Así es —reconoció Garland—. Rick dijo: —Puede aplicarme su test.

En otro grupo. Conocemos a los demás. y sacó un tubo láser que hizo girar hasta que apuntó a Rick. Señaló con el dedo al cazador de bonificaciones Phil Resch—. O tal vez ésta ha sido manipulada o mejorada. —¿Qué demostrarán los tests? —preguntó Rick. esa cosa— guardó silencio. para protegernos —señaló convulsivamente la puerta—. no para androides —Garland señaló la cartera de Rick—. el resultado era muy bueno. irritado. 55 . El —o mejor. Pero le advierto una cosa: no le gustará a usted el resultado del test. Especialmente desde que entró Crams con usted. la guardó nuevamente en el cajón. —Está bien. —Con absoluta seguridad —contestó el inspector Garland. sin el menor contacto con el nuestro. Conozco a todos los demás sospechosos a quienes usted debía someter al test y retirar —hizo una pausa y continuó—: Todos vinimos de Marte en la misma nave. Ya estaba cómodamente instalado en la WPO cuando nosotros llegamos. El tubo láser no cambió de posición. Crams cometió el mismo error. lo cerró y se puso la llave en el bolsillo. ¿no lo sabe? —No. o traemos a alguien. Se quedó allá una semana más. —¿Acaso sabe cuál será? —preguntó Resch. Y también venir a la Tierra. Usted se encontraría en mejor posición si Resch lograra aprobar el test. —Hoy ha sido un mal día —dijo Garland—. Desde luego. —¿Y qué hará cuando lo sepa? —preguntó Rick. —Realmente. —Pero usted está dispuesto a correr el riesgo. pero ellos no nos conocen. He oído decir que esas cosas ocurren cuando un androide posee una memoria sintética y cree que es un ser humano. no conseguí comunicación. El inspector Garland abrió el cajón derecho de su escritorio. visiblemente sorprendido y algo disgustado.Philip K. —Resch es un maldito idiota —dijo Garland. Tuve una intuición. o quizá lo mate a usted. por fin se encogió de hombros. Desapareció en el pasillo y la puerta se cerró. —No tengo la menor idea —respondió Garland—. Entonces el resultado sería predecible: para él yo sería un andrillo que es preciso retirar cuanto antes.. —Eso no cambiará las cosas —dijo Rick—. y están conectadas con varios despachos dentro del edificio. buscó algo. un sistema cerrado separado del resto de San Francisco. como hicimos con usted. y por eso intervine —bajó el arma poco a poco.. —Polokov estuvo a punto de liquidarme —observó Rick. ¿Cómo es que se llama? Test de Arco Reflejo de Boneli. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 11 —Supongo que sí —dijo Garland. Desde el punto de vista intelectual. Resch ordenará un análisis post-mortem de mi cuerpo. Puede matarme. donde un gusano es más deseable que todos nosotros juntos —Garland. Es una profesión para seres humanos. ¿Sabe usted por qué me equivoqué? No sabía que Polokov era un androide. matarse. Pero no será así. no lo sabe. Sea como fuere. tenía algo especial. A veces alguna persona aislada llega hasta aquí. Deckard. Aquí viene Phil Resch. —Sí. la abrió y dijo—: Volveré en unos minutos. Subiré a buscar el equipo del test de Boneli —se dirigió a la puerta. Resch no. Sin duda ha sido así. —Escapar ya era un riesgo. Casi demasiado bueno. muy contento con su equipo Boneli portátil. Debe de haber llegado antes. y usted correrá tanto peligro como yo.. donde ni siquiera se nos considera animales. de modo que era desconocida hasta para nosotros. De otro modo no podría trabajar corno un cazador de bonificaciones. como el que le han hecho a Polokov. humano o androide. tironeaba de su labio inferior—. mientras le ajustaban la memoria sintética. Y seguirá insistiendo en que usted y él mismo se sometan al. será interesante saberlo. No tiene la menor idea.. —Cuando llamé a mi casa —dijo Rick—. Esta es una empresa homeostática. Puede matar a cualquiera. Deckard. Y yo pedí un análisis que no tendría que haber pedido. No creo que hubiera poseído el mismo modelo de unidad cerebral que nosotros. ¿Por qué? —Todas las líneas de videófono son internas.

dirigido con una precisión que era fruto de años de adiestramiento. Vamos ahora. Resch disparó su tubo láser contra Garland. Y que usted —Rick se interrumpió. respiró hondo y abrió la puerta del despacho. ¿Qué le dijo mientras yo no estaba? —Que era un androide. quien junto con Rick Deckard se dejó caer. Está bien. mientras su mente calculaba. antes —respondió Rick—. y no yo. Naturalmente.Philip K. Por supuesto. —No tuvo en cuenta que éste es mi trabajo —dijo Resch. ¿Los considera usted objetos? —Lo hacía. Su láser miniaturizado rodó de su mano. En todas partes había policías uniformados. La mano derecha de Garland apuntó a Resch. Se abrió la puerta. Apretó la tecla correspondiente del intercomunicador y dijo—: El inspector Garland ordena que no se le pasen llamadas durante media hora. Cuando tenía problemas de conciencia con mi trabajo. seleccionaba posibilidades y resolvía decir otra cosa— se daría cuenta en unos minutos. Pero —se encogió de hombros— la alarma ya debería de haber sonado. Esas cosas no valen de nada. Y me sorprende que no lo haya matado a usted. —¿Nada más? —Que este edificio está infestado de androides. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? ¿No es un encanto? Y sólo conseguirá destruir su propia vida. El cuerpo resbaló del sillón y cayó de lado al suelo pesadamente. incluso llevando un prisionero —escuchó: no llegaba ningún ruido del exterior—. Iré directamente a la Opera. Phil Resch soltó la tecla y dijo: —Voy a esposarlo. A propósito. suponiendo que usted pueda sacarme de aquí. Es notable la capacidad psiónica que se desarrolla con este trabajo: yo sabía que estaba decidido a disparar antes de abrir la puerta. —Aquí está —dijo. —Estuvo a punto de hacerlo —dijo Rick—. —El androide huye cuando el cazador de bonificaciones persigue —dijo Resch sin el más leve humor—. como tendría que haber —rozó cuidadosamente el cuerpo caído con la punta del pie—. cerrando la puerta. Supongo que a usted también le ocurre —dejó su arma. usted debería volver a la Opera y sorprender a Luba Luft antes que nadie de aquí tenga la oportunidad de ponerla sobre aviso. yo tengo autoridad para salir cuando quiero. 56 . poniéndose de pie—. —Eso hará difícil que usted y yo podamos salir de aquí. Me apuntó con un gran tubo láser utilitario. El ascensor llegó: varios hombres y mujeres de aire vagamente policial descendieron y se dirigieron ruidosamente por los pasillos a sus diversas ocupaciones sin prestar atención a Rick ni a Resch. Pero ya no es necesario. Me preservaba pensando que eran objetos. ninguno prestó particular atención a Phil Resch ni a Rick mientras atravesaban el pasillo hacia el ascensor. partió la cabeza de Garland. pero era usted quien le preocupaba. Y no hay micrófonos ni monitores. se inclinó y examinó con curiosidad el cuerpo del inspector—. Luego se inclinó y conectó el aparato. y alzó el cuerpo. —Lo que temo es que Garland tenga en el cuello una de esas piezas que advierten de la muerte —dijo Resch mientras esperaban—. será sólo mientras estamos en el edificio: cuando estemos en el coche aéreo quedará libre —extrajo unas esposas y las cerró sobre la muñeca de Rick y sobre la propia—. Mientras lo hacía. El rayo láser. Tal vez debería decir ponerlo sobre aviso. —Deberíamos poner a Garland en su sillón —dijo Resch. la mía y posiblemente también la suya. Lo colocó ante el escritorio en una postura razonablemente natural. Puedo prever lo que se propone hacer un androide. Está realizando una tarea que no admite interrupciones. —Muy bien. señor Resch. Creo que nadie ha oído nada. Creo que se llama empatía. Apareció Phil Resch con un objeto del que pendían cables. —Tiene usted razón. Terminemos con esto —cuadró los hombros. Aparentemente carecemos de un don específico de los humanos... si no se miraba de cerca. —Los androides no parecen capaces de ampararse unos a otros en momentos difíciles. que cayó sobre su escritorio.

cuando vuelvo del trabajo. no un seudoanimal sino uno verdadero. y que mi idea de tres años con Garland es un recuerdo impreso —su cara estaba convulsionada por el creciente sufrimiento—. Después de retirar a Luba Luft querría que usted. —No logro recobrarme —dijo Phil Resch—. Durante tres años he estado trabajando a las órdenes de un androide. —Escuche. conducía impulsado por sus reflejos. Pienso que usted sabe cuál será el resultado.Philip K. Yo solo jamás podría. Sentado ante los mandos encendió el motor y un momento más tarde se elevaban con dirección al norte. Me saca de este lugar. —Han estado aquí todo el tiempo. algún hecho que yo ignoro. pero la ardilla siempre está en el mismo lugar. —Podemos ocuparnos de eso más tarde —respondió evasivamente Rick. en grupo. Con cautela. Deberíamos atender a eso antes que nada. —No quiere hacerlo. Y por la noche. llegaron juntos. hace ya tres años. preocupado. —No es solamente una falsa memoria —dijo Resch—. la dejo en libertad en mi piso y ella corre por todas partes. aunque ya tenemos dos cazadores de bonificaciones —y pensó que debería decírselo. me he quedado sin trabajo. Rick respondió: —No veo inconveniente. —Va a ser difícil incluso para los dos juntos resolver el caso de Luba Luft. —Por lo que él me dijo. Tiene una rueda en la jaula. debo pensar que me han colocado un sistema de falsa memoria. la esencia misma de lo que nos hemos comprometido a destruir. Deckard —dijo de repente—. Al frente se encontraba el mínimo aeropuerto del departamento policial. Tal vez se han infiltrado recientemente. Y quiero a esa ardilla. —Este es mi coche —dijo Phil Resch abriendo la puerta y urgiendo a Rick a entrar. Después de todo. Algo le ha dicho Garland. Todas las mañanas le doy de comer y limpio su jaula. Enterarse de que es usted lo que para nosotros dos es una abominación. La única presencia era la de los coches aéreos aparcados. Las puertas se abrieron. Su atención estaba centrada en una serie de reflexiones cada vez más sombrías.. 57 . a la Tierra. el método se ha revelado ineficaz en los seres humanos. que fue reemplazado —su rostro delgado se torció. Garland es mi jefe desde el comienzo. Tengo necesidad de saber. Usted sabe —su voz ronca y atormentada estalló—: Que me aplique el test de Boneli o el de empatía. Deckard. Señor Resch: usted es un androide. Oprimió el botón del terrado y el ascensor subió silenciosamente—. ¿Cómo no tuve una sospecha y no hice algo antes? —Quizá no haya sido tanto tiempo. —Entonces en algún momento existió un Garland auténtico —respondió Phil Resch—. ¿Alguna vez ha visto correr una ardilla dentro de una rueda? Corre y corre.. hacia la Opera. para decir lo menos. y ésta es su recompensa. Y sin embargo. Continuaron el viaje en silencio. esforzándose por comprender—. Pero sólo a los androides les ponen memorias sintéticas. a Buffy eso le gusta. Y eso no fue hace tres años. Yo tengo un animal. que no hacerlo era cruel y poco ético. una ardilla. Me parece imposible. sino unos pocos meses. El ascensor se detuvo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que su departamento policial me aceptaría? —preguntó Resch mientras las puertas del ascensor se cerraban y ambos quedaban aislados. En caso contrario. y la rueda gira. Resch. ¿verdad? —Phil Resch lo miró con perspicacia—. —Supongo que las ardillas no son muy inteligentes —dijo Rick.

Se cubría los oídos para protegerse de su propia voz. Phil Resch dijo: —¿Qué quiere usted apostar? Seguro que ha huido. y trazó en el aire los ecos. como si su vida se hubiese retirado a un recóndito lugar en su interior. que mantuvieran un aire trivial. un tramoyista. los androides tenían y cuidaban animales. La voz aguda de la maestra se escuchaba por todas las salas. los ecos del grito. No la encontraremos. con una cabeza semejante a una pera invertida. cuando lo reconoció. a los seres humanos inconscientes de la presencia de androides.. con la boca abierta en un vasto grito mudo. Llegaron al museo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 12 En la Opera les informaron que el ensayo había terminado. Las olas encrespadas de su dolor. Le expresaba así que se había apoderado de ella. lo examinó. Había que proteger a cualquier precio. Y no las de Rachael Rosen o Luba Luft. Del otro lado. como si nada. mostrando su carnet policial. Pero Luba Luft termina hoy. incluso un grupo de escolares. y que la señorita Luft se había marchado. después de lo sucedido con Garland. y Rick pensó: Esa es la voz. pensó Rick. O el hombre —o la cosa— que iba a su lado. Aislada por el grito o a pesar de él.Philip K. con las manos unidas y expresión de asombro y de un pánico nuevo y creciente. Resch no pensaba correr riesgos. tomándose su tiempo. ocupaban el espacio que la rodeaba. —También hay un grabado con este tema —observó Rick. —Tal vez —respondió Rick. que adoptó un tono cadavérico. La peino día por medio. Su mirada se torno opaca y los colores abandonaron su rostro. luego intensamente. o la mujer. Era vital. Mientras ambos caminaban por la acera hacia el museo. Muy pronto se encontraron vagando entre pinturas y grabados. y un chaleco dorado y pintado. leyendo la tarjeta colocada debajo de la pintura. Luba Luft sostenía un catálogo impreso. excepto los reptiles y los insectos. —¿Quiere que se la compre? —le preguntó Rick a Luba Luft. Quizás había empezado a prepararse para la tarea que le esperaba. Había mucha gente. —No está en venta —Luba Luft lo miró distraída. Phil Resch se detuvo ante un cuadro al óleo. como si ya hubiera empezado a pudrirse. estaba encerrado dentro de su propio aullido. dejando su cuerpo abandonado a la ruina. visibles en la pintura. por lo tanto quizá no sea un. cogiéndole suavemente el brazo. —Allí está Luba Luft —Rick la señaló. Se interrumpió porque varias personas se acercaban a ver el cuadro. —Fue al museo.. —Se me ocurre que así deben sentirse los androides —dijo Phil Resch. —¿Dijo adonde pensaba ir? —preguntó Phil Resch. Los animales exigen un ambiente de cariño. el dibujo de una jovencita sentada al borde de una cama. 58 . y la figura. mostraba a una criatura pelada y oprimida. Ambos avanzaron hacia ella a paso mesurado. Dijo que deseaba ver la exposición de Edvard Munch. en todo caso. —¿Y una ardilla necesita una atmósfera de amor? Porque Buffy está espléndida y lustrosa como una nutria. Phil Resch le apoyó en el hombro una mano en la que resaltaba el bulto de un tubo láser. El hombre. vestía unos brillantes pantalones que se afinaban hacia los tobillos. Por alguna razón oscura Rick sentía la necesidad de ser brutalmente sincero. que apretaba sus manos horrorizadas contra sus oídos. y que no le era preciso esforzarse para detenerla. Pero es muy raro. Phil Resch. Parecía absorta en un cuadro. del grito de la criatura—. averiguaron en qué piso estaba la exposición de Munch y subieron. El andrillo es incapaz de mantener al animal con vida. suele fallar. Por lo que sé. —En dos casos que he conocido. incluso el de perder la presa. Yo no me siento así. Gritaba a solas. que debería tener un andrillo. —¿Ha visto alguna vez un andrillo que tuviera un animal? —preguntó Phil Resch. y no había nadie más. El hombre. y Phil Resch abandonó sus oscuros pensamientos y defensas. que termina mañana. La criatura estaba de pie en un puente.

La verdad es que no me gustan los androides. —¿Usted? —dijo Luba Luft—. En algunos casos.. mientras Luba Luft. Retírela. Tal como él mismo había dicho. tratando de apoderarse del tubo láser. de Munch? —Sólo en el libro de la obra completa —respondió la vendedora. y una vez más parecía vivir. El rayo erró. Los androides tenían. giraba. al menos momentáneamente—. Luba Luft no se movía por su propia voluntad. había un pequeño puesto donde vendían copias y libros de arte. recordó Rick. Desde que llegué de Marte. —¿Tiene una reproducción de Pubertad. la de la chica sentada en la cama. pero tampoco se resistía de un modo activo. Después de una pausa. No tenemos por qué esperar. el deseo innato de pasar inadvertidos. cogiendo el hermoso volumen satinado—. ocurriría en el coche. como él sabía.. en situaciones graves. le presento a la célebre cantante de ópera Luba Luft. —Lo llevaré.. —Yo lo compraré —respondió Rick. —Se lo agradezco mucho —dijo Luba mientras entraban en el ascensor—. y con la atención concentrada exclusivamente en Luba Luft—. ¿Conocía usted al inspector Garland? Me dijo que habían venido juntos en la misma nave. en hacer lo que hacen las mujeres humanas. es aparentemente el centro orgánico que utiliza su grupo para mantenerse en contacto. Hay algo misterioso y conmovedor en los seres humanos. Trató de cogerle la mano. con la quijada prominente y el pelo gris sujeto por una redecilla.. No más que yo: también es un androide. señor.. El verdadero encuentro.Espere! Phil Resch disparó. A usted. Al final del pasillo. donde nadie pudiera verla. . —Mi sueldo no alcanza para. buscando algo en su abrigo. —El departamento policial adonde usted llamó —explicó Phil Resch— y que funciona en un edificio de la calle Mission. A él no se le habría ocurrido —su mirada era de verdadera hostilidad y aversión—. mi vida ha consistido en imitar a los seres humanos. —No —dijo Rick. tratando de asemejarme a lo que considero una forma de vida superior. Rick se dirigió a la vendedora. Déme eso mismo? ¿ dijo Rick. Phil Resch. pero Resch retrocedió y lo evitó. Parecía resignada. Llevémosla a mi coche. quien se desplazó en el pequeño ascensor para eludirlo. Veinticinco dólares.. —Un momento —le dijo a Rick. Luba Luft probablemente no intentaría nada. se dirigieron hacia el ascensor. El policía que me arrestó es un androide. junto a los ascensores. Es evidente. Demuéstrele así que ella ha dicho la verdad —se interrumpió al advertir que Resch pensaba realmente hacerlo—. —Ha admitido que es una androide —dijo Resch—.Philip K. trataba de apartarse. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Señorita Luft —respondió Rick—. El test de Boneli. ¿no le ocurre lo No trata de. Y hasta se sienten suficientemente confiados para contratar a un cazador de bonificaciones humano. Está bien —agregó—. En el museo. rodeada de gente. Rick se preparó. Pagó a la mujer y dio el libro a Luba—. Usted no es humano. con Luba en el centro. como su jefe. Cómpreme una reproducción de la obra que estaba mirando cuando me encontraron. —dijo Phil Resch. una mujer de mediana edad. en un gesto de frenético terror. Vamos. Resch. sin pensar por el momento en Phil Resch. Luba se detuvo. éste es el señor Resch. La energía artificial que los animaba declinaba cuando se les exigía demasiado. que siguió en la mano de Resch. —No puedo tolerarlo —dijo Phil Resch. Hubo una pausa y Phil Resch dijo en voz grave y controlada: —Ya nos ocuparemos de eso a su debido tiempo —luego se dirigió a Rick—... en parte. Un androide jamás habría hecho eso —miró glacialmente a Phil Resch—. caía. Los tres. ya habría que ocuparse de eso a su tiempo. mátela.. el color había retornado a su rostro. imaginando que tenía sus impulsos y pensamientos. pues en otros. Allí era posible que se liberara violentamente de sus inhibiciones. esa energía estallaba con furia... sin duda el último para ella. —Pero retirarla sólo porque lo ha agredido. Rick había visto esto en otros androides. en grupo. pero cuando Resch bajó su arma perforó silenciosamente un pequeño 59 .

Por eso me llamó Garland. aplíqueme el test de Boneli. Me había olvidado. Pero no era su don. todo el planeta podía disfrutar de sus dotes. Y usted tiene razón acerca de Luba Luft: no debí de haber perdido la serenidad. Mientras tanto. no usted —dijo Phil Resch—. en montón. su ardilla. con Luba —buscó una cabina. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? agujero en el estómago de la cantante. Llamaré a un patrullero para que lleven el cuerpo al laboratorio. —¿Está seguro de que soy un androide? ¿Es eso realmente lo que Garland le dijo? —Eso es lo que Garland me dijo. pensó Rick. y entonces veremos. O quizás. Yo ya no puedo. De cazadores de bonificaciones. Había sido una cantante maravillosa. viendo que Phil Resch lo miraba aún más asombrado y con la cabeza ladeada. Para que estuviéramos como ahora. una memoria falsa no puede ser tan buena. Luba empezó a gritar. y buscó en las arrugadas copias al carbón—. la gente que esperaba el ascensor se reunía curiosa en torno de Phil Resch y del cuerpo de Luba Luft.. como Garland. eso es natural en un cazador de bonificaciones.. Tal vez usted reacciona del mismo modo.. entró. boca abajo.. Pese a no estar incluido en mi lista —con manos templorosas abrió su cartera. se dijo después de llamar.. De modo que no puedo marcharme ahora. —Entonces quédesela —dijo Resch. —De policías —dijo Rick—. Sólo media hora. —Quizás acepte —respondió Rick. con un documento firmado. Ellos están en nuestro planeta. lo habrían matado. Así que legalmente no puedo perseguirlo. Debo ser demasiado sensitivo. Quizá Garland haya mentido. Le harán el análisis de médula. —Pero a Garland lo maté yo. agazapada contra la pared del ascensor. no está. por eso hizo que fuera a su despacho.Philip K.. —Si soy un andrillo y usted me mata —dijo Phil Resch—. Esto es una locura. —Es necesario. El ascensor había llegado a la planta baja y las puertas se abrieron—. son extranjeros ilegales. —Pueden emplear androides. qué? —Cualquier cosa.. concluyó Rick. Eso fue un despilfarro. he hecho demasiado. Yo creo que lo ha hecho. puede quedarse con mi ardilla. Cuando lleguemos a su coche le haré el test de Boneli o el de Voigt-Kampff. Y a Luba también le disparé. tendríamos que haber retirado a Luba Luft de todas maneras. era ella misma el riesgo. Quédese aquí. Y Polokov. O emigraré. El cuerpo cayó hacia adelante. Hoy he ganado tres mil dólares. No comprendo cómo un don semejante puede ser un riesgo para la sociedad. —Los andrillos no pueden dejar nada en herencia. ¿Y mi ardilla? —Sí. Seguros. y aún no he terminado. ¿no estuvo a punto de matarlo? ¿Y Luba Luft? Estamos actuando para defendernos.. —Pero no podrá cobrar el dinero. Y que no debió destruir. Luego continuó—: Puedo permitirme comprar ese libro. El representa la misma amenaza y por las mismas razones. Es una tontería permitir que algo nos distancie.. Y la remató con su propio tubo láser. Para separarnos. No. media hora más tarde. 60 . puso una moneda con las manos temblorosas y marcó el número. no es razonable.. No comprendo. —Pero alguien tiene que hacer esto. Me iré a Marte. según el informe. Sería mucho mejor. —Abandonaré este oficio —dijo Rick. —¿Para hacer.. Luba era una cantante maravillosa. ni en su departamento policial ni en el nuestro. Por otra parte. Sí —afirmó—. criminales que se disfrazan de. Recuerde que han matado a seres humanos para escapar. Como la chica del dibujo. Recuerde que si yo no lo hubiera sacado del departamento policial de la calle Mission. Ni siquiera se estremeció. —Pues. Se la dejaré en herencia. —Quizá mentía —observó Phil Resch—. No poseen cosa alguna. Como Phil Resch. —Podría haberse quedado con el libro —dijo Resch—. En todo caso reivindicaré el retiro de Garland y el de Luba Luft. Usted simplemente estaba allí. Y no habría tenido tiempo de mirar el libro que usted le regaló. Le ha costado. —¿Cree usted que los androides tienen alma? —interrumpió Rick.

sorprendido—. incapaz de hallar palabras. —¿Y cómo se mataría? —preguntó Rick.. —Espero de todo corazón que sea usted un androide —dijo Rick. Pero no podía—. en cuyo terrado se encontraba el coche aéreo. —Movimientos reflejos —dijo Resch—. vieron la multitud reunida y se abrieron camino. por ejemplo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Salió de la cabina.. ¿Cuántas preguntas tiene que hacer para obtener resultados? —Seis o siete —le dio el disco adhesivo a Phil Resch—. fumando vigorosamente un pequeño cigarro gris. nuestra tarea aquí está terminada. no tiene en cuenta la reacción a un estímulo físico. quien la aceptó. lo único que necesita es un pretexto. Era una situación extraña. Rick hizo un gesto vago. —No puedo. Y es ahora. Debe quedar enfocada en el ojo. Y eso estaba fuera de la cuestión. Trate de no mover la pupila. —Pero el otro. Uno de ellos reconoció y saludó a Rick. A mí no me interesa el realismo en el arte. Alguien la había cubierto con un abrigo. Sólo a las preguntas. Es lo que llamamos. —Porque realmente quiero saberlo. yo me encargaré de hacerlo —repuso Phil Resch—. donde estaban Phil y la figura caída de la muchacha. ya sentado ante los mandos. Pero usted no mide la dilatación. cerrando la puerta. En esa época sólo se conocía el realismo. Si tuviera un pretexto me mataría a mí. —Y además. —Me odia. —Conteniendo la respiración.. No sé cómo se hace el cómputo —en verdad. No es posible. —Por Dios —dijo Rick—. ¿me lo dirá? —Por supuesto. El estaba a un lado. 61 . Rick abrió su cartera y empezó a preparar su equipo. Subieron al terrado de la Opera y al coche aéreo de Phil Resch. —Le daré mi tubo láser —dijo Resch—. ¿Qué tiene de particular? —Es. —Complicado —observó Phil Resch—. Si soy un androide. no trata de —ya sé por qué—. Dos policías descendieron. Es decir. —Pubertad es una obra de 1894 —respondió brevemente Rick—. Usted no mata como yo. —Sí. Debo saberlo —Phil Resch volvió a encender su cigarro. No era el de Resch.Philip K.. Usted sólo tendrá que hacerme el test. cuando le salvé la vida.. Llegó un patrullero. ni por su seguridad personal —entregó el arma a Rick. ¿Se matará? A veces. Que quede firme. Y esta luz —dirigió el haz—. el nervio vago no puede actuar automáticamente. de verdad —dijo Phil Resch. ¿No se lo enseñaron durante su instrucción? Yo lo aprendí hace años. Por eso le gustó la posibilidad de que Garland fuera un androide: así podía matarlo. y cambió de posición en su asiento. pensó Rick. A usted le gusta matar. —¿Me dirá la verdad? —preguntó Phil Resch—. como en los seres humanos. los androides lo hacen. La manera en que mató a Garland. tratando de acomodarse... Volvió con Resch a la Opera. Me gusta Picasso y. tendría que confiar en él para interpretar los datos. ¿Le gustaba de verdad el dibujo de Munch que Luba Luft estaba mirando? —preguntó—. —Pero. —Veo una estructura. Finalmente. repentinamente. Póngaselo en la mejilla. Ese no es figurativo. manera —protestó Rick. morir de esa. —Es indolora. respuesta de titubeo. —Me gustaría que empleara el test de Boneli —dijo Resch. Ahora podemos irnos.. pensó él. no creo que lo necesite. el del hombre que se cubría las orejas y gritaba. se abrió paso entre la gente hasta el ascensor... no me odiaba en la calle Mission. —En los androides. Me pregunto qué hará si fracasa en el test de Boneli. la manera en que mató a Luba. conviene tenerlo en cuenta. Así no tendrá que preocuparse por mis reacciones.

—Tal vez deberíamos incluirlo —jamás había pensado en ello anteriormente. pero no hace al test. Pero como no lo creo. con la única excepción de las más exageradas. —Ya se imaginará usted el resultado —observó calmosamente Phil Resch—..0 respectivamente.. Y sin embargo. para su mente. —se interrumpió al advertir que Rick volvía a extraer su equipo—. —Ahora están en 4. Está bien. y sentía instintivamente que él tenía razón. No tendré en cuenta el tiempo transcurrido. Puede devolverme el arma —extendió la mano con la palma hacia arriba. recuperará usted la fe en la raza humana. —Muy bien. El tiempo de reacción es un factor. alguien lo mata. —Por supuesto que no hace al test. somos la barrera que los mantiene apartados.Philip K. En algún momento. sólo me interesa la magnitud. —Es bastante significativo —dijo Rick. —se interrumpió—. Si incluyéramos a los androides entre los objetos de identificación empalica. si eso le agrada.. Creí que el test había terminado. Aproximadamente la misma que muestran los seres humanos ante la mayoría de las preguntas. Perdone que hable demasiado.. Hasta la muerte.. con absoluto y crispado alivio—. sin aviso. un androide era una máquina inteligente. Luego reunió su equipo y lo metió de nuevo en la cartera.. así que conteste lo antes que pueda. Es obvio. las agujas de ambos medidores temblaban—. como usted dijo —se sentía física y psicológicamente agotado. Luba Luft parecía auténticamente viva. observaba una diferencia en Phil Resch. las que se refieren 62 . Los modelos Nexus-6. —Puedo leer el resultado en su cara —dijo Phil Resch. Es una respuesta claramente empática. —¿Qué indican las agujas? —La izquierda 2. —Es evidente que tenía usted razón acerca de los motivos de Garland —dijo Rick—. podría ser. Eligió de memoria una pregunta para comenzar. —No hay respuesta notable —dijo Phil Resch. Al concluir. Adelante. Usted. —La primera pregunta —dijo Rick. y dispuso el haz de luz de modo que cayera sobre su ojo—. le sugiero que empiece a definir una ideología capaz de justificar que. —Rick dijo en voz alta: —Desciendo en un ascensor con un androide que he capturado. Rick. A él no le importaba. Rick permaneció un momento en silencio. —Si soy un androide —continuó Phil Resch.8 y la derecha 3. Pero no la amplitud inicial: eso está fuera de control consciente. Además.. caerían sobre nosotros y nos aplastarían.0 y 6. ¿Está preparado? Mire los medidores. —No podríamos defendemos. De repente... ¿Empatía hacia un aparato artificial? ¿Hacia algo que meramente pretende estar vivo? Sin embargo.. Si no fuera así.. Nunca había sentido empatía hacia los androides que mataba. yo. se quitó el disco adhesivo y apagó el haz de luz—.. Todo estaba en orden. Sólo la medida. estoy nervioso. se dijo. yo puedo interpretarla —colocó el disco adhesivo en su mejilla. —¿Ha logrado establecer una ideología que me incluya como miembro de la especie humana? —preguntó Resch. —Hay un defecto en su capacidad empática —dijo Rick—. y todos los cazadores de bonificaciones estamos entre los Nexus-6 y la humanidad. como hacemos con los animales. No tenía aire de simulación. Deseaba distanciarnos. —Hable todo lo que quiera —repuso Rick. Suponía que. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que podría controlarla? —No. Se refiere a sus sentimientos hacia los androides.3 —Rick continuó: —Un androide hembra.. El test estaba en marcha. Igual que para su conciencia.. —Quiero formularme una pregunta a mí mismo —dijo Rick—. Usted me leerá el registro de las agujas.

Estaba en juego la diferencia entre los verdaderos seres humanos y los objetos humanoides. al menos conscientemente. Deckard —dijo Phil Resch. Trate de que sea al revés. 63 . —¿Y si se trata de amor.. El problema soy yo.. O de la voz de Luba. se dijo Rick. Me han enseñado que es un problema básico para los cazadores de bonificaciones. sino específicamente por. Lo cierto es que jamás le había ocurrido. —Por supuesto que no. desde luego. No hay nada de antinatural ni de inhumano en las reacciones de Phil Resch. Es un buen cazador de bonificaciones. No tendría que matarla. Y si Phil Resch hubiese sido un androide. o estar presente cuando la mataban. Yo también he sentido eso en cierta ocasión. Naturalmente. Pero en el ascensor del museo. Ni más ni menos. ¿qué significa? —Soy capaz de sentir empatía por ciertos androides —respondió—. Parecía divertido. Es posible que sea una anomalía vinculada con mis sentimientos. me he equivocado. se dijo Rick. En definitiva. Me pregunto si algún ser humano ha experimentado esto con un androide. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a pieles humanas usadas como adorno. —Si es amor a una mujer.. —Y eso. quizá no vuelva a ocurrir. Pero. a lo que estoy acostumbrado a experimentar. una humana y otra androide. por ejemplo. No se preocupe: curará. por ejemplo. Deckard. o de su profesión. Su actitud lo demuestra.. —Como el amor al país —insistió Rick—. —Y la mate después —dijo lacónicamente Phil Resch. —Está en un aprieto. ni con Garland. y no de sexo? —El amor es un nombre del sexo. Muchas variaciones de la sexualidad no lo son. se dijo. Y la gente las practica igual. y que exponen situaciones verdaderamente patológicas. habría podido matarlo sin la menor emoción. —¿Sexo? —Luba Luft era físicamente atractiva.. ¿No sabe. siempre con su sonrisa dura. Ni con Polokov. que los hombres de las colonias suelen tener amantes androides? —Eso no es legal —replicó Rick. cuando acababa de iniciarme en el oficio. Sólo que en esta ocasión ha invertido usted el orden. o a la música. ¿lo soy yo? Por primera vez en su vida empezaba a dudarlo.. yo estaba entre dos criaturas. acerca de La flauta mágica. Lo que quería era irse a la cama con un tipo femenino de androide.Philip K. Rick lo miró. o a una imitación androide. y sentirse físicamente atraído después. A lo que debo sentir. Deckard.. ¿Nunca le había ocurrido antes? —Phil Resch rió—. —Que me acueste con ella primero. por ejemplo. especialmente después de la muerte de Luba. Despierte y enfréntese con usted mismo.. —¿Qué es esto? —preguntó Rick. uno. —Sexo —respondió Phil Resch. es sexo. Y mis sentimientos eran exactamente opuestos a lo previsto. o dos —por Luba Luft. No por todos. que conocía las normas al respecto..

Pris examinó el oscuro pasillo. dejó la puerta suficientemente abierta para que él pudiera entrar. Y su tono asustado era sin embargo agudo como una navaja. arrastraba los pies y parecía agotada. había una botella de Chablis. Maldición. lleno de desperdicios. y pienso que podríamos organizar juntos una cena bastante razonable. En su rostro se encendió una traviesa y exuberante alegría que. Me pregunto si todavía estará allí. Había pasado por una tienda de mercado negro. debajo del asiento. mirando al Amigo Buster en la TV. ha sido usted muy amable. para no resbalar y precipitarse en un abismo económico. En ese viejo piso de kippel. como si sus reservas de energía se hubieran terminado. casi de inmediato. La puerta se entreabrió un poco. —He tenido que realizar algunos asuntos de rutina durante mis horas de trabajo. —Tengo amigos —en su voz surgió una súbita autoridad. melocotones maduros.. Era suficiente para empezar. pero ahora los cazadores de bonificaciones han tenido tiempo de iniciar su tarea. Sus facciones parecían vaciadas en concreto y la alegría se desvaneció. que se mecían cuando aceleraba o frenaba con su coche aéreo. Dejó bolsa y botella en la cocina y regresó deprisa al lado de la chica. pensó Isidore. dejó escapar una exclamación. John R. —No tiene amigos. su voz iba tornándose aún más gastada. —¿Sí? —abrió la puerta. 64 . y eso es porque. y temblando de miedo cada vez que creía oír pasos en el pasillo. Pris respondió: —No puedo apreciar esto. —¿Por qué? —Oh —se encogió de hombros. Y al ver lo que él traía. con la nueva autoridad que había adquirido recientemente merced al videófono del señor Sloat—. Más adulto. Isidore la había tenido guardada en un depósito de seguridad del Bank of América.. En tono monocorde. Y su coche recientemente reparado tosía y trastabillaba como antes de enviarlo a componer. Isidore —dijo. para concentrarse en los valiosos objetos que llevaba: la bolsa y la botella. Cuando el ascensor llegó. —¿Quién es? —a pesar de que la puerta la amortiguaba. El terrado de su edificio. conducía algo erráticamente. que había pedido adelantadas al señor Sloat. miró la oscuridad y las pocas luces diseminadas aquí y allá—. No había luces en el interior. Recobró la energía—. A su lado en el asiento había una bolsa llena de cosas deliciosas como queso de soja. Isidore atravesaba el cielo de la tarde mientras retornaba a su casa. seca y estéril. con las manos metidas en los bolsillos de su falda pesada y bastante anticuada—. Algún día se lo diré —alzó la mirada—. estarán muertos —fue hacia la ventana. queso blando y maloliente.. quizá todos. —Yo sé qué le ocurre —dijo él. desierto. Llamó a su puerta golpeando con el borde de la botella de vino. De cualquier modo. Lo normal. mientras su corazón latía locamente. crujiendo. no bajó hasta su piso sino al nivel inferior donde residía ahora la nueva ocupante. Traigo algunas cosas buenas. se dijo. De modo que algunos de ellos. Ahora me gustaría que se marchara. —Parece usted diferente —dijo—. Además. Siete. Si me permite usted pasar. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 13 Como un arco de puro fuego. —Quien le habla es J. Incluso los míos. Pris Stratton. —¿Qué ocurre? —preguntó Isidore. fue reemplazada por una letal amargura. El olor de los melocotones y el queso fluctuaba en el interior del coche y llenaba de placer su nariz. Mientras descendía y entraba en el ascensor limitó su visión periférica. la voz era clara. Como esa tarde estaba nervioso. no estoy de ánimos para ver a nadie —se movió hacia la puerta de la sala de modo casual. sin venderla pese a las ventajosas ofertas recibidas para el caso de que alguna vez apareciese una chica. R. donde no podía rodar ni romperse. O al menos los tenía.Philip K. Tal vez sea la única sobreviviente de nosotros ocho. —Igual puede hablar —sin embargo.. Está mucho peor que cuando la vi más temprano. En esos raros productos había invertido dos semanas de salario. Lo cual no había ocurrido hasta el momento. le deprimió como de costumbre.

le contaré. Obviamente era muy importante para ella tener alguien con quien conversar. como dijo Shakespeare una vez. vivíamos todos cerca de Nueva Nueva York. R. Empezó a lavarlos en el fregadero dejando correr el agua caliente coloreada por la herrumbre. Roy e Irmgard Baty.Philip K. apartándose de él y empezando a caminar lentamente. lo tiene. se detuvo a su lado y le pasó el brazo por la cintura sorpresivamente. Quiero un poco de melocotón —dijo. Mientras se la comía empezó a llorar. Pero si los cazadores de bonificaciones han cogido a los demás. a Luba... Por ejemplo. Se le paga una suma: tengo entendido que la tarifa corriente es de mil dólares por cada una. ya nada me importa. mostrando sus dientes suaves. hasta que se aclaró. el Amigo Buster nunca lo había mencionado—. "ningún hombre es una isla". En la cocina. No me extraña que tenga miedo y que no desee ver a nadie —pero pensó: debe ser una alucinada. vasos polvorientos. señalando.. a pasos medidos.. por la habitación. Isidore encontró fuentes. John Donne. —¿Está usted segura? —preguntó Isidore. a Hasking y a Roy Baty —se interrumpió—. ruborizado—. —Conseguiré una licencia para usar un rayo láser. Roy Baty e Irmgard tenían una farmacia. No concuerda con la actual ética merceriana —señaló—. ¿No puede llamar a la policía? —No. Nosotros vivíamos en Marte. Daño cerebral provocado por el polvo radiactivo. Como Isidore no sabía qué hacer. Se supone que la gente lo ignora. a Max Polokov. Al diablo con todo —agregó Pris. —¿Y la están siguiendo? ¿Alguien puede venir aquí. —Está hecho de soja. Quizá sea una especial—. —Nos conocíamos antes del viaje. él es farmacéutico y ella se ocupa de cremas y cosméticos. y repartió los melocotones. Todas las vidas son una. quiere decir. Y normalmente trabaja para el ayuntamiento. una psicótica con delirios de persecución. Jamás había oído hablar de una cosa semejante. Me gustaría tener un poco de. el tufu.. sí.. El abrió la botella de Chablis. Yo los atacaré primero — dijo. Por eso he podido conocer a los androides —su voz temblaba. Por eso se delatan —se acercó a Isidore. —Sí. Las 65 . donde no hay nadie. —se interrumpió. de modo que recibe también un salario. ¿. oprimiéndose contra él por un segundo—. a matarla? —estaba comprendiendo por qué la chica se mostraba tan reservada—. parejos. y cogió delicadamente con sus largos dedos una tajada mórbida y resbalosa de color entre naranja y rosado. —Eso no es posible —respondió Isidore. el queso. No es difícil cuando uno vive aquí. Un cazador de bonificaciones es un asesino profesional al que se le da una lista de personas que debe matar. Isidore hizo agitadamente un gesto. Isidore. —¿Y cuando esté en su trabajo? —Pediré vacaciones. pero logró continuar. boles. frías lágrimas bajaban por sus mejillas y caían sobre su pecho. J. Le gusta hacer lo que hace.. —Es lo peor que he oído decir.. —Y las únicas personas que usted conoce en la Tierra —dijo Isidore—. Antes se comía con salsa de carne. —¿Qué es eso? —dijo ella. que se mantiene bajo para que el hombre tenga un incentivo. Son mis mejores amigos. a Garland. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué es un cazador de bonificaciones? —Ah. de que tiene un incentivo? Pues sí. Si ellos han muerto. —Esos son los errores que cometen los androides —murmuró Pris—. Pris apareció y se acercó a la mesa. continuó en la repartición de los alimentos—. sin uso desde hacía largo tiempo. ¿Por qué no he recibido noticias de ellos1 —dejó escapar una furiosa maldición. blancos. —No. —¿Con qué? —la muchacha sonrió suavemente. son sus amigos inmigrantes. La policía no patrulla y se supone que todo el mundo debe defenderse solo. —Muchas gracias.

Espero que sí —sus ojos.. —No —respondió sencillamente Pris. —¿Le gusta el vino? —Es muy bueno —Pris apoyó el vaso sobre la mesa. las leemos antes de venderlas —cada vez le entusiasmaba más el tema—. como si le rogaran que convirtiera su deseo en realidad. De todos modos es un lugar horrible —con un gesto violento indicó sus habitaciones—.... que tenía una tienda de sellos.. es posible ganar fortunas con el contrabando de ficción pre-colonial. Al principio las necesitaba porque. —Es la primera botella que veo en tres años. Al principio.. uno siente esa terrible vejez en las mismas piedras. —¿Quiere decir. pero pequeña —continuó Pris—. Y otros cuentos hablan de seres infinitamente sabios. Los canales. la silenicina. al menos durante el último billón de años.. —¿Ha traído algún material de lectura pre-colonial? —pensó que podía leer algo. se roba en las bibliotecas de la Tierra y se envía por cohete automático a Marte. Y por supuesto. de viejos sellos de correo. Y de todas maneras. Usted piensa que yo sufro porque me siento sola. ¿no son una compañía? He oído un anuncio. Palideciendo. en nuestra época. —¿Canales? —Isidore recordaba oscuramente haber leído algo al respecto. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mujeres de Marte están obligadas a usar una cantidad de acondicionadores de la piel. ella alzó su vaso de vino y bebió inexpresivamente. Una fortuna. libros antiguos? —Narraciones de viajes espaciales.. Pues bien. sea como fuere. No hay cosa más excitante que leer historias de ciudades y empresas industriales inmensas o de una colonización verdaderamente lograda. Y Horst logró que yo me interesara por la ficción pre-colonial. no se mueva —intentó escuchar—. —Pero. escritas antes de los viajes espaciales.. libros y películas. Cuando ya no haya más polvo radiactivo. —Y leer eso. a Marte. muy grandes. ¿en qué se fundaban? —En la imaginación. contaban que Venus era una jungla paradisíaca con enormes monstruos y mujeres con corazas brillantes —Pris lo miró—. Me pregunto si cerré la puerta —dijo en voz casi inaudible—. de revistas. —Cruzaban el planeta en todas direcciones —siguió Pris—. y ve de improviso un destello. —Volvimos —continuó ella—. las bibliotecas están repletas. y más adelante.Philip K. Antiguamente se creía que había canales en Marte.. Y otros de la Tierra en el futuro.. de otras estrellas. Por ejemplo. y un cohete llega y se abre y de su interior se derraman las viejas revistas de ficción pre-colonial. Nosotros lo conseguimos así. no está de moda. tomaba las drogas que me daba Roy. No ha sido nunca un lugar habitable. Uno se imagina cómo podría haber sido todo. Yo lograba sobrevivir merced a un nuevo analgésico sintético. No haga ruido.. —Aquí no tiene valor. Un golpe en la puerta. Mucho peor. a la noche. —Los androides también se sienten solos —respondió Pris. Y una está vagando por el espacio. Y conocí entonces a Horst Hartman. —¿Y cómo podía haber narraciones antes de. Y de todas. algo que ocupe infinitamente la atención. se fijaron en él. porque nadie debería vivir allá. Hay mucho tiempo disponible y uno necesita un hobby. ¿no hace que uno se sienta peor? —preguntó Isidore. Es tan viejo.. Muchas veces se equivocaban.? —Los escritores sabían. Pero esto no es nada: todo Marte es un lugar solitario. —Y los androides. Cómo habría tenido que ser Marte. ¿No le gusta la idea? ¿Mujeres de largas trenzas rubias y refulgentes placas pectorales del tamaño de melones? —No —respondió Isidore. Y yo — vaciló—. —Irmgard es rubia. Roy me daba drogas. Pris susurró: —No puedo abrir. Yo creía que los androides ayudaban —Isidore se sentó y comió. Una voz distante dijo: 66 .

eran huidizos. pero sus ojos pequeños. ¿estás aquí? —Somos Irmgard y Roy —dijo una voz de hombre—. de ojos azules y pelo rubio claro. El hombre era más alto. Le sonrió a Isidore. Pasó velozmente al lado del hombre..Philip K.. ¿Cómo haré para saber si son ellos? Abrió la puerta. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pris. fue hasta el dormitorio. —Estamos buscando. y reapareció con papel y lápiz. con su sonrisa torcida e inexpresiva. 67 . y entró el sombrío y corpulento Roy Baty. brillantes. Las dos mujeres se abrazaban. Una mujer pequeña. sus ojos eran inteligentes pero sus achatados rasgos mongólicos le daban un aire brutal. Recibimos tu mensaje. Volvió a sentarse y rasguñó unas palabras: VAYA A LA PUERTA Isidore. Había dos personas. Isidore se dirigió a la sala. altas botas brillantes y pantalones. exclamando—: ¡Pris! ¿Cómo estás? Isidore se volvió. La mujer vestía un abrigo a la moda. —dijo la rubia pequeña. cogió el lápiz y escribió: ¿QUE LES DIGO? Pris respondió: VEA SI DE VERDAD SON ELLOS. Pris se puso de pie. el hombre llevaba una camisa arrugada y unos pantalones manchados. nerviosamente. Se hizo a un lado. como si buscara deliberadamente un aspecto vulgar. con un encanto que evocaba el de Greta Garbo. y en ese momento miró más allá de Isidore y su rostro se iluminó de felicidad.

—¿Y eso será lo mejor? —preguntó Isidore. ¿Veis? Me ha traído comida natural. No creía que pudieran sorprender a Luba. que ha estado cuidándome —las palabras estaban teñidas de una ironía casi maliciosa... abandonamos la partida —su voz subía y bajaba de tono. No sabemos qué. Lo sentía. más a gusto parecía sentirse. ¿no? —Sí. Este edificio es horrible. También ella parecía resignada a pesar de su agitación superficial. ¿verdad1? No hemos visto otras luces. R. Y después el nuevo cazador persiguió a Luba. Como si sus procesos mentales estuvieran afectados por un peculiar y maligno 68 . —Cogieron a Polokov —dijo Roy Baty con amargura. mientras cogía un bol y una cuchara. Luba nos llamó después de que el hombre de Garland se llevara al cazador. —Y ahora está en el hospital —continuó Irmgard—. —A punto —repitió Roy. señalando a Isidore. afligida. y estamos decididos a instalarnos en uno de los pisos abandonados de este inmundo edificio.. Su sonrisa era distinta de la de Pris. —Comida —repitió Irmgard Baty mientras trotaba ágilmente hacia la cocina para averiguar de qué se trataba—. perspicaces. y tal vez jamás lo sabremos. pensé que vivía con Pris —no había desaprobación en la voz de Irmgard Baty. —¿Ya alguien más? —A Garland —continuó Roy Baty—. —Lo más probable es que sí. vibrante de júbilo.. Pris. Pero no sabe dónde estamos. Estaba segura de que todo marcharía bien y de que Garland lo mataría. Pero es evidente que algo anduvo mal en Mission. pero no podía explicárselo. Os presento al señor Isidore —dijo Pris—. que hizo parpadear a Isidore—. Tenemos en el coche todo lo que pudimos meter. hace un rato. Esto lo sabemos porque ella logró comunicarse con Garland. Su sonrisa era inmensa. Luego los tres regresaron y se acercaron a J.. querida —respondió Irmgard—. Y a Anders y a Gitchel y hoy mismo. que se sentía incómodo y fuera de lugar—. Isidore la siguió a la cocina. atraído. han atrapado a todos los demás —dijo Irmgard. No vive nadie más. E inmediatamente en el rostro de Pris se desvaneció la alegría de haber encontrado a sus amigos. un cazador de bonificaciones llamado Dave Holden —dijo Irmgard. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 14 —¿Podemos hablar? —dijo Roy. Cuanto peor era la situación. reuniendo su valor—. Polokov estuvo a punto de matarlo.Philip K. pero la cosa terminó con la muerte de Polokov. Sólo enunciaba un hecho. voraces y animales. —Vivo arriba —dijo Isidore. Dedicó una sonrisa a Isidore y comió a pequeños bocados. Pero sin duda le dieron su lista a otro cazador de bonificaciones. y su boca parecía escupir veneno—. con serenidad. centelleaban—. ese Holden. Melocotones —dijo. sus ojos azules. —Ah. respondió: —Sí. a Luba —dejaba caer las noticias como si perversamente le complaciera hacerlo—. —Dios mío —respondió Pris. como de pájaro. ¿tiene nuestros nombres? —preguntó Pris. Isidore no comprendía por qué. ¿Estar todos en el mismo lu-lugar? —Bueno. pensó Isidore. a quien Polokov también atacó. Roy y yo no volveremos a nuestro apartamento. —Primero fue un investigador. —Viene de Marte. Isidore. Contenía una sencilla calidez y carecía de connotaciones veladas. ¿Recuerdas que te lo dije en la nave? —De modo que quedamos. Todos eran extraños. como urgida. Hasta cierto punto —luego se dirigió a Isidore—: Perdón —se apartó con los Baty para decirles algo en voz baja. pero sin dejar de sonreír. —Y por eso hemos venido —dijo Roy Baty en voz cálida y sonora. él envió a una persona que capturó al cazador de bonificaciones y lo llevó al edificio de la calle Mission. —Y el nuevo cazador de bonificaciones. —Sólo nosotros tres —agregó Irmgard..

Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

carácter abstracto. Excepto Pris, en todo caso, que estaba verdaderamente asustada. Pris parecía casi natural, pero... —¿Por qué no te quedas con él? —dijo Roy—. Podría darte alguna protección. —¿Un cabeza de chorlito? —exclamó Pris—. Yo no voy a vivir con un cabeza de chorlito. —Me parece una tontería que te pongas snob en un momento como éste —respondió rápidamente Irmgard—. Los cazadores de bonificaciones se mueven velozmente. Quizá trate de atacar esta noche, quizá le den un premio especial si termina con nosotros antes de... —Por Dios, cerremos la puerta —dijo Roy, al tiempo que lo hacía con un golpe de la mano. Luego dio vuelta la llave—. Pris, lo mejor es que te instales con Isidore, y que Irm y yo nos quedemos en el mismo edificio. Así podremos ayudarnos mutuamente. Tengo en el coche algún equipo electrónico que traje de la nave. Instalaré un par de micrófonos para que tú puedas oírnos, y nosotros a ti, y un sistema de alarma que cualquiera de los cuatro pueda poner en marcha. Es evidente que las identidades sintéticas no han funcionado, ni siquiera la de Garland. Desde luego, Garland metió la cabeza en el lazo cuando llevó a ese cazador de bonificaciones al edificio de la calle Mission. Fue un error. Y Polokov, en lugar de permanecer lo más lejos posible del cazador, fue a su encuentro. Nosotros no haremos nada de eso: nos quedaremos escondidos. Parecía que no sentía la menor preocupación. El angustioso aprieto sólo excitaba en él una crepitante energía casi maníaca. —Pienso... —continuó. Inspiró con fuerza, y atrajo la atención de todo el mundo, incluso de Isidore—. Pienso que si estamos vivos es por una razón. Porque si él tuviera alguna idea de dónde estamos, ya habría aparecido. Para cazar bonificaciones hay que trabajar rápido. En eso radica la eficacia. —Si se demora —continuó Irmgard, acordando—, podemos escapar, como hemos hecho ahora. Creo que Roy tiene razón. Debe saber nuestros nombres, pero no nuestra situación. Pobre Luba... En la Opera, totalmente en descubierto, no era difícil atraparla. —Ella lo quiso así —observó Roy—. Pensaba que estaría más segura si se convertía en una figura pública. —Tú le dijiste lo contrario. —Sí —reconoció Roy—. Y también le aconsejé a Polokov que no adoptara el rol de un hombre de la WPO. Y le dije a Garland que uno de sus cazadores de bonificaciones lo descubriría, como es muy probable que haya ocurrido —se mecía sobre sus talones; su rostro tenía expresión de profundidad. —Entiendo po-por lo que ha dicho, señor Baty —dijo Isidore—, que usted es el lí-líder natural del grupo. —Sí, es nuestro líder —dijo Irmgard. —El organizó el viaje de Marte a la Tierra —explicó Pris. —Entonces —continuó Isidore—, será mejor hacer lo que él sugiere —su voz estaba llena de tensión y de esperanza—. Sería espléndido, Pris, que viniera a vivir conmigo. Yo podría dejar de ir a trabajar durante un par de días, para estar seguro de que todo marcha bien —y tal vez Milt, que era muy hábil, podría construir un arma. Algo ingenioso, capaz de matar a los cazadores de bonificaciones, sean como fueran. El tenía una impresión distinta, oscuramente vislumbrada, de un ser despiadado que llevaba un arma y una lista impresa, y desempeñaba mecánica, burocráticamente la tarea de matar. Un ser sin emociones y ni siquiera un rostro. Y que cuando moría era inmediatamente reemplazado por otro similar. Y así sucesivamente, hasta que murieran todas las personas vivas y reales. Es increíble que la policía no pueda hacer nada, pensó. No puedo creerlo. Esta gente tiene que haber hecho algo. Quizás han regresado ilegalmente a la Tierra. La TV pide que denunciemos cualquier nave que aterrice fuera de los aeropuertos aprobados. Seguramente la policía los busca por algo como eso. Pero aún así, ya no se mataba deliberadamente a nadie. Era contrario al Mercerismo. —Creo que le gusto al cabeza de chorlito —dijo Pris.

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—No lo llames así, Pris —reprochó Irmgard, mirando compasivamente a Isidore—. Piensa cómo podría llamarte él a ti. Pris no respondió. Su expresión se tornó enigmática. —Empezaré a colocar los micrófonos —dijo Roy—. Irmgard V yo nos quedaremos aquí. Tú, Pris, te instalarás con... el señor Isidore —se dirigió a la puerta, con movimientos sorprendente— mente veloces para un hombre de tal corpulencia. La abrió con violencia y en ese instante Isidore tuvo una extraña y breve alucinación: vio una estructura de metal, una caja de poleas, circuitos, baterías, engranajes, y luego la desaliñada figura de Roy Baty reapareció. Isidore estuvo a punto de reír, sofocó nerviosamente el impulso y se sintió aturdido. —Un hombre de acción —observó Pris, abstraída—. Es una lástima que no tenga más habilidad manual con las cosas mecánicas. —Si nos salvamos —contestó Irmgard en tono severo—, será gracias a Roy. —¿Valdrá la pena? —dijo Pris para sí misma. Luego se encogió de hombros y se dirigió a Isidore—. Está bien, J. R. Me iré a su casa y podrá protegerme. —A todos vosotros —respondió Isidore de inmediato. En tono formal y solemne, Irmgard le dijo: —Quiero que sepa, señor Isidore, que se lo agradecemos mucho. Pienso que es usted el primer amigo que hemos encontrado en la Tierra. Su actitud es muy noble, y ojalá podamos pagarle algún día —se acercó a él y lo cogió del brazo. —¿No tiene alguna novela pre-colonial que pueda leer? —¿Eh? —Irmgard Baty miró inquisitivamente a Pris. —Esas revistas viejas —respondió Pris. Había reunido algunas cosas para llevarse e Isidore las cogió en sus brazos, con la peculiar alegría de haber alcanzado una meta. —No, J. R. No trajimos ninguna, por las razones que le expliqué . —Ma-mañana iré a una bi-bib lio teca —dijo, mientras salían al pasillo—. Y traeré algunas, para que tenga algo en qué entretenerse además de esperar. Condujo a Pris a su propio apartamento, escaleras arriba, oscuro, vacío, tibio y cerrado. Puso en el dormitorio las cosas de la muchacha, y encendió inmediatamente las luces, la calefacción y la TV con su único canal. —Me gusta —dijo Pris en el mismo tono distante mientras recorría el lugar con las manos metidas en los bolsillos de su falda y una expresión de desagrado que no concordaba. —¿Qué ocurre? —preguntó él. —Nada —se detuvo ante la ventana, descorrió las cortinas y miró hacia afuera. —Si piensa que la están buscando... —empezó Isidore. —Es todo un sueño —dijo Pris—. Provocado por las drogas que me dio Roy. —¿Cómo? —¿Usted cree realmente que los cazadores de bonificaciones existen? —El señor Baty dijo que habían matado a sus amigos. —Roy Baty es tan loco como yo —respondió Pris—. Nuestro viaje ha sido desde un hospital mental de la Costa Este hasta aquí. Somos todos esquizofrénicos, con vidas emocionales defectuosas. Achatamiento de los afectos, le llaman a eso. Y tenemos alucinaciones de grupo. —Ya me parecía que no era cierto —dijo él, con alivio. —¿Y por qué le parecía? Pris giró y lo miró intensamente. Su examen fue tan riguroso que Isidore enrojeció. —Po-porque esas cosas no pueden ocurrir. El go-gobierno nunca mata a nadie, por ningún crimen. Y el Mercerismo... —Pero si usted no es humano —dijo Pris—, todo es diferente. —No es cierto. Incluso los animales, incluso las anguilas y los topos y las arañas y las serpientes son sagrados. —Así que no puede ocurrir, ¿verdad? —dijo Pris, que continuaba mirándolo fijamente—. Como usted dice, incluso los animales están protegidos por la ley. Toda forma de vida. Cualquier

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cosa orgánica que repta o se agita o cava trincheras o vuela o pone huevos o... —se interrumpió cuando Roy Baty abrió bruscamente la puerta y entró arrastrando unos cables. —Los insectos son especialmente sagrados —dijo Roy, sin mostrarse incómodo por haberlos oído. Quitó un cuadro de la pared de la sala, puso en el clavo un pequeño objeto electrónico, retrocedió, lo miró y volvió a colocar el cuadro en su lugar—. Ahora la alarma —recogió el cable, que conducía a un complejo aparato. Con su sonrisa discordante lo mostró a Pris y a John Isidore—. La alarma. Estos cables quedarán ocultos debajo de la alfombra; son antenas que pueden registrar la presencia de —vaciló— una entidad mental que no sea ninguno de nosotros cuatro. —Entonces suena —dijo Pris—, ¿y qué? Tendrá un arma. No podemos caer sobre él y morderlo hasta que muera. —Esto contiene una unidad Penfield —continuó Roy—. Cuando la alarma entra en funcionamiento irradia un estado de ánimo, y en este caso el intruso sentirá pánico, salvo en el caso de que actúe con gran rapidez. Un pánico terrible. El volumen está en el punto máximo. Ningún ser humano podrá permanecer más de unos segundos. El terror conduce a una huida a ciegas, a movimientos circulares al azar, a espasmos musculares y neurales. Y esto nos dará la oportunidad de atacarlo. Tal vez. Todo depende de su capacidad... —Y la alarma, ¿no nos afectará? —preguntó Isidore. —Es verdad —dijo Pris a Roy Baty—. Afectará a Isidore. —Y con eso, ¿qué? —respondió Roy, mientras instalaba el sistema—. Los dos saldrán corriendo de aquí, aterrorizados. Eso nos dará igualmente tiempo para reaccionar. Y no matarán a Isidore, porque no está en su lista. Por eso podemos aprovechar su protección. —¿No puedes hacer nada mejor, Roy? —dijo bruscamente Pris. —No —contestó él—. No puedo. —Qui-quizá yo pueda co-conseguir un arma ma-mañana —dijo Isidore. —¿Estás seguro de que la presencia de Isidore no activará la alarma? —preguntó Pris—. Después de todo, él es..., sabes... —He compensado sus emanaciones mentales —explicó Roy—. La suma no alcanza para activar el sistema. Es necesaria la presencia de otro humano. Otra persona —rectificó con el seño fruncido, mirando a Isidore, consciente de lo que había dicho. —Ustedes son androides —dijo Isidore; no le importaba, le era igual—. Y ahora comprendo por qué los persiguen —agregó—. En realidad, no son seres vivos —todo tenía sentido para él: los cazadores de bonificaciones, la muerte de sus amigos, el viaje a la Tierra, todas aquellas precauciones... —Cuando usé la palabra “humano” —dijo Roy Baty—, me equivoqué. —Es verdad, señor Baty. Pero para mí es lo mismo. Quiero decir, yo soy un especial. A mí tampoco me tratan demasiado bien. Por ejemplo, no puedo emigrar —dijo Isidore, hablando muy deprisa—. Ustedes no pueden venir aquí, yo no... Después de una pausa, Roy Baty dijo lacónicamente: —No le gustaría Marte. No se pierde usted nada. —Me preguntaba cuánto tardaría usted en darse cuenta —le dijo Pris a Isidore—. Somos diferentes, ¿verdad? —Eso es lo que perdió a Garland y a Max Polokov —afirmó Roy Baty—. Estaban tan neciamente seguros de que podían pasar inadvertidos... Y Luba también. —Son intelectuales —dijo Isidore; había comprendido, y eso lo excitaba y envanecía—. Piensan de modo abstracto —gesticulaba y hablaba atropelladamente—, y no... Yo querría tener una inteligencia igual. Entonces podría pasar el test y no sería un cabeza de chorlito. Yo creo que son seres superiores. Podría aprender mucho de ustedes. Después de una pausa, Roy Baty dijo: —Terminaré de conectar la alarma. —Todavía no comprende cómo salimos de Marte —dijo Pris en voz aguda y sonora—. Ni lo que hicimos allá.

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El señor Isidore es un. Y no le importa lo que hemos hecho en Marte. no creo que encontremos otro ser humano que nos acoja y nos ayude. —Está bien —dijo Irmgard—. Irmgard Baty estaba en la puerta. —Votemos —sugirió Pris—. —buscó la palabra. acercándosele mucho y sin dejar de mirarlo—: Podría ganar mucho dinero si nos denuncia. —Yo no tengo miedo —declaró Irmgard. ¿Ves? Comprende perfectamente. Isidore —dijo Pris—. pero no dirá nada. —Usted es un gran hombre. Pero si dejamos esto. Se acercó a él y lo miró en la cara—. Un crédito para su raza. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Lo que no podíamos dejar de hacer —gruñó Roy.. como nos ha dicho. Y nosotros imaginábamos que éste era un mundo enemigo. por lo menos para Isidore—. Nos conoce. Estoy lleno de admiración —su tono era indescifrable. así es —y agregó para él.Philip K. ¿lo comprende? —se volvió y se dirigió a su marido—. A él tampoco lo tratan demasiado bien. 72 . y la aceptación emocional es todo para él. —Especial —completó Pris. No diré nada más. Sin embargo. nos denunciaría a eso de las diez de mañana. Para nosotros. —No creo que sea necesario preocuparse por el señor Isidore —dijo sinceramente. es difícil comprenderlo.. no le disgustamos. antes de ir a trabajar — dijo Roy—. un planeta de caras hostiles —su risa parecía un ladrido. Como hacíamos en la nave cuando no estábamos de acuerdo. Lo advirtieron cuando habló. —Si fuera un androide. —Pues tendrías que tener miedo hasta las suelas de tus zapatos —respondió Roy.

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Solemnemente procedieron a la votación. —Nos quedaremos aquí —afirmó Irmgard, resueltamente—. En este apartamento, en este edificio. —Yo voto porque matemos al señor Isidore y nos vayamos a otro lugar —dijo Roy Baty; su mujer, él mismo, y John Isidore, miraron tensos a Pris. —Yo voto porque nos quedemos —dijo en voz baja—. Creo que el valor de J. R. para nosotros supera el peligro de que sepa la verdad. Es evidente que no podemos vivir entre los humanos sin ser descubiertos. Eso fue lo que terminó con Polokov, con Garland, Luba, Anders. Con todos. —Tal vez ellos hicieron lo mismo que nosotros —sugirió Roy Baty—: confiar en algún ser humano que les parecía diferente. O como has dicho tú, especial. —No podemos saberlo —respondió Irmgard—. Eso es sólo una conjetura. Yo creo que ellos andaban por ahí —hizo un gesto—, o cantaban en un escenario..., como Luba. Nosotros confiamos... Te diré en qué cosa confiamos y nos traiciona, Roy. En nuestra maldita inteligencia superior —miró a su marido; sus senos altos y pequeños subían y bajaban con rapidez—. Somos tan inteligentes..., maldito sea, Roy. Tú estás cometiendo el mismo error... —Creo que Irm tiene razón —dijo Pris. —De modo que confiaremos nuestras vidas a un infradotado —Roy no terminó la frase, y luego cedió—. Estoy cansado. Ha sido un largo viaje, Isidore —dijo sencillamente—. Y no hemos estado mucho tiempo aquí, infortunadamente. —Espero contribuir a que vuestra estancia en la Tierra sea agradable —dijo Isidore, feliz. Estaba seguro de poder... Además, le parecía algo espléndido, la culminación de toda su vida. Y de la nueva autoridad que había asumido ese mismo día en su trabajo, ante el videófono... Apenas concluidas sus tareas de esa tarde, Rick Deckard voló al mercado de animales. Las tiendas de los grandes vendedores de animales, con sus enormes escaparates y sus fantásticos letreros, ocupaban varias manzanas. La novedosa y horrible depresión que había sufrido antes, temprano, no se había disipado aún. Pero ver lo animales y tratar con los vendedores podía perforar esa depresión, crear en ella una falla que le permitiría asirla y exorcizarla. En otros tiempos, ver animales y enterarse de las costosas ventas le había sido de gran ayuda. Quizá también ocurriera ahora. —Sí, señor —dijo un joven vendedor elegantemente vestido, mientras Rick miraba los animales expuestos con una especie de manso asombro—. ¿Ha visto algo que le agrade? —Muchos me agradan —respondió Rick—. Lo que me preocupa es el precio. —Usted puede elegir la forma de compra —dijo el vendedor—. Me indica qué quiere llevarse a casa y cómo quiere pagar. Yo le llevaré la propuesta al gerente de ventas y haré que la apruebe. —Tengo tres mil en efectivo —al final de la jornada, el departamento le había pagado su bonificación—. ¿Cuánto vale esa familia de conejos? —Señor, si usted puede hacer un pago inicial de tres mil, podría también ser propietario de algo bastante mejor que un par de conejos. ¿Qué le parece una cabra? —Nunca me han gustado mucho las cabras. —¿Puedo preguntarle si esto significa para usted, un nuevo punto de vista en materia de precios? —Bueno, normalmente no poseo tres mil dólares —respondió Rick. —Eso es lo que pensé, señor, cuando usted habló de conejos. Lo malo es que todo el mundo tiene un conejo. Y me gustaría que ascendiese usted a la clase de los poseedores de cabras, como considero justo. Con franqueza, usted me parece aun mucho más que un poseedor de cabras. —¿Qué ventajas tiene una cabra? El vendedor de animales dijo: —La ventaja específica de una cabra es que se le puede enseñar a embestir a cualquier persona que intente robarla. 73

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—Salvo que le disparen un hipnodardo y los ladrones desciendan por la escalinata de un coche aéreo suspendido... El vendedor, impertérrito, continuó: —La cabra es leal. Posee un alma libre que ninguna cárcel puede contener. Y hay además otra ventaja, que quizá no recuerde usted: con frecuencia, cuando se hace una inversión en un animal, se descubre cualquier mañana que ha comido algo radiactivo y ha muerto. A una cabra no le afectan los alimentos cuasi-contaminados; puede comer eclécticamente, incluso cosas que matarían a una vaca o un caballo, y más específicamente, a un gato. Consideramos que, puesto que se trata de una inversión a largo plazo, una cabra, y en particular una hembra, ofrece ventajas incomparables a todo propietario de animales verdaderamente serio. —¿Es una hembra? —Rick había visto una gran cabra negra en el centro de su jaula. Se dirigió hacia ella, seguido por el vendedor. —Sí, es una hembra. Una cabra negra, nubia, muy grande, como puede ver. Es una verdadera competidora en el mercado de este año, señor. Y la tenemos en oferta a un precio muy atractivo y muy, muy bajo. Rick extrajo su arrugado ejemplar del Sidney y buscó el precio de lista de la cabra nubia negra. —¿Pagará usted en efectivo? —preguntó el vendedor—. ¿O entrega como parte de pago un animal usado? —Efectivo —respondió Rick. El vendedor escribió un precio en un papel y se lo mostró casi furtivamente a Rick. —Es demasiado —dijo Rick, escribiendo en el mismo papel una cifra más modesta. —No podríamos vender una cabra por ese precio —protestó el vendedor mientras escribía otra cifra—. Esta cabra no tiene todavía un año. Su expectativa de vida es muy elevada —le mostró la cantidad a Rick. —Trato hecho. Firmó el contrato y los documentos aplazados, entregó sus tres mil dólares —todas las bonificaciones que había ganado— corno aporte inicial, y se encontró junto a su coche aéreo mientras los empleados de la tienda cargaban a bordo una gran cesta con la cabra. Ahora soy dueño de un animal, se dijo. Un animal vivo, no eléctrico... Por segunda vez en mi vida. Le estremecía el gasto, la deuda asumida. Pero tenía que hacerlo, se dijo. La experiencia con Phil Resch... Debo recuperar mi confianza, mi fe en mí mismo y en mi capacidad. De lo contrario, no podré conservar mi trabajo. Con manos temblorosas elevó su coche al cielo y se dirigió a su casa. Irán se enfadará, pensó. La responsabilidad la abrumará. Y como ella es la que está todo el día en casa, gran parte del mantenimiento quedará en sus manos. Nuevamente se sintió angustiado. Cuando aterrizó en el terrado de su casa se quedó un momento en su asiento, tratando de componer mentalmente una justificación verosímil. Es por mi trabajo, pensó, por el prestigio. No podíamos seguir con esa oveja eléctrica: minaba mi moral. Quizá pueda decirle eso a Irán. Descendió con esfuerzo, jadeando, bajó la cesta del asiento trasero al suelo. La cabra se movió y los miró con ojos brillantes, pero no emitió sonido alguno. Rick fue a su apartamento, y siguió el familiar camino por los pasillos hasta su puerta. —Hola —dijo Irán, atareada con la cena, desde la cocina—. ¿Por qué llegas tan tarde? —Ven al terrado —le dijo—. Quiero mostrarte una cosa. —Has comprado un animal —Irán se quitó el delantal, alisó su cabello en un gesto maquinal y salió con él. Ambos caminaban con pasos largos y alegres—. Deberías haberme llevado a comprarlo contigo —susurró—. Tengo derecho a participar en la decisión... Es la compra más grande que nunca... —Quería darte una sorpresa —respondió Rick. —Has ganado alguna bonificación —dijo ella. —Sí. He retirado tres andrillos —entraron en el ascensor y se acercaron un poco a Dios—. Tenía necesidad de comprar esto —explicó—. Hoy hubo algo que no marchó bien, me refiero al 74

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retiro de los andrillos. Y no podré continuar si no tengo un animal —el ascensor llegó al terrado y entonces guió a su mujer en la oscuridad de la noche hacia la pequeña dehesa. Encendió las luces que mantenían todos los ocupantes del edificio en comunidad, y silenciosamente señaló a la cabra mientras espiaba su reacción. —Oh, Dios mío —dijo suavemente Irán. Avanzó hacia la cesta, miró el interior, y luego giró en torno, para ver la cabra desde todos los ángulos—. ¿Es real? —preguntó—. ¿No es falsa? —Absolutamente real —respondió él—. Si no me han engañado —pero eso no solía suceder. La multa por falsificación era enorme: dos veces y media el valor total del animal auténtico—. No, no me han engañado. —Es una cabra —dijo Irán—. Una cabra nubia negra. —Y es hembra —observó Rick—. De modo que más adelante podremos cruzarla, tendremos leche y con ella haremos queso. —¿No podemos sacarla? ¿Ponerla junto a la oveja? —Tiene que estar atada, al menos por unos días. —Irán dijo, en voz baja y extraña: —"Mi vida es amor y placer". Es una canción vieja, muy vieja, de Josef Strauss. ¿Recuerdas? La primera vez que nos encontramos —le puso delicadamente una mano en el hombro, se apretó contra él y lo besó—. Mucho amor y placer. —Gracias —respondió Rick, abrazándola. —Bajemos a agradecerle a Mercer. Luego volveremos y le pondremos un nombre. Tiene que tener un nombre. Y quizá puedas encontrar una soga para atarla. Bill Barbour, el vecino, que estaba atendiendo y peinando a su yegua Judy, les dijo: —Es hermosa esa cabra, Deckard. Buenas noches, señora Deckard. Felicitaciones. Quizá tenga cabritos... Y cambiaría mi potrillo por un par de cabritos... —Gracias —contestó Rick. Siguió a Irán hacia el ascensor—. ¿Sirve esto para curar tu depresión? —preguntó—. Cura la mía. —Naturalmente. Ahora podemos reconocer que la oveja es . falsa. —No es indispensable —observó él, cautelosamente. —Pero podemos —insistió Irán—. Ahora no tenemos nada que ocultar. Lo que siempre hemos querido se ha hecho realidad. ¡Es un sueño! —una vez más se irguió en puntas de pie y lo besó; su respiración ansiosa le cosquilleaba en el cuello. Luego oprimió el botón del ascensor. Rick sintió una especie de advertencia. Algo le hizo decir: —No bajemos todavía. Quede”monos con la cabra. Podemos sentarnos y mirarla, y quizá darle algo de comer. Me dieron un saco de avena para comenzar. Y deberíamos leer el manual de cuidado de las cabras; lo incluyeron sin cargo... Podríamos llamarla Euphemia... El ascensor había llegado. Irán entró en él. —Espera, Irán —dijo Rick. —Sería inmoral no fundirse con Mercer en acto de gratitud —dijo Irán—. Hoy cogí las asas de la caja y vencí un poco mi depresión. Un poco, no como ahora. Pero de cualquier modo recibí una pedrada, aquí —alzó la muñeca y mostró a Rick un pequeño moretón oscuro—. Y recuerdo que pensé en cuánto mejor estamos cuando nos fundimos con Mercer. A pesar del dolor. Duele físicamente, pero estamos espiritualmente juntos. Sentí a todos los demás que, en todo el mundo, se fundían en ese momento —retuvo abierta la puerta del ascensor—. Ven Rick. Será sólo un momento. Casi nunca te fundes. Y hoy querría que transmitieras a todos los demás el ánimo en que te encuentras. Es algo que les debes; sería inmoral que te lo guardaras para ti. Tenía razón, por supuesto. De modo que entró en el ascensor, y ambos fueron a su piso. En el living, Irán encendió la caja de empatía con el rostro animado por una alegría creciente. Como una luna nueva. —Quiero que todos lo sepan —dijo—. Una vez me ocurrió: me fundí y alguien acababa de adquirir un animal. Y otro día —sus rasgos se oscurecieron por un instante; el placer se había disipado—, sentí a una persona cuyo animal había muerto. Otros tenían alegrías que compartir... Yo 75

pero nosotros cambiaremos lo que sentimos por lo que ellos sienten y la perderemos. Y no te importa sentirte mejor porque. —Podría pasar a otro despacho —dijo Rick—.. Irán cogió con fuerza las asas. Me encanta la cabra. —Es el departamento.. Irán se dirigió al videófono. está aquí —decía Irán—. Dios mío. tal vez esto había iniciado una reacción en cadena—.. Yo pensaba que te gustaba sentirte así. "Me hice el test. antes. Pero será una carga pesada —se había puesto triste. su experiencia con el cazador de bonificaciones Phil Resch había alterado alguna diminuta sinapsis de su cerebro. con la cabra. los empecé a ver de otra manera. quiero hablarte de lo que me ha ocurrido hoy —la condujo hasta un diván y le indicó que se sentara—. En la pantalla se había formado el rostro de Harry Bryant. conteniendo la respiración. no habríamos recibido esta llamada. lo que uno tiene.. Jamás lo había sentido antes. Lo necesitarnos. —Tanto. Tu trabajo. no importa. señor Bryant? —después de una pausa le entregó el receptor a Rick—. Probablemente. Irán —dijo enérgicamente. —Si no hubiéramos bajado —dijo Rick—. no para darme una sorpresa. El departamento se ocupa de unas diez actividades diferentes. y pude verificar que he empezado a empatizar con los androides. Diles que no he llegado —Rick se dirigió al dormitorio. Podría ser una depresión como las tuyas. —Pero el dinero de las bonificaciones. Sientes apatía. —¿Y tu trabajo? —la dureza del tono de Irán hizo parpadear a Rick—. y a quien aparentemente le gusta matar a los androides. Nos hemos comprado una cabra... se llevarán la cabra. se sentó ante ella y nuevamente aferró las asas gemelas. el interés —dijo ella—. Se acercó con los músculos de las piernas rígidos. De todos modos estoy contenta. Rick estaba pensando en los tres androides que debería estar persiguiendo en ese momento. Tiene algo urgente que decirte —luego retornó a la caja de empatía. lo que uno siente.Philip K. Pero por primera vez comprendía el bien que la gente como Irán recibía del Mercerismo. Puedo pedir que me transfieran a robos de animales. 76 . después de estar con él. ¿Cuándo vendrá a verla. en lugar de haber vuelto a casa. al menos con ayuda del órgano de ánimos.. ¿Comprendes lo que eso significa? Tú misma lo dijiste esta mañana. —Ellos recibirán nuestra alegría —replicó Rick—. si nos hubiésemos quedado en el terrado. Rick sacó el contrato que había firmado y se lo alcanzó. y que siempre podías salir de la depresión. Y por primera vez. Rick. Escucha. apartándola de la caja—. no te importa. Pero cuando la depresión es muy profunda. "esos pobres andrillos". Uno puede llegar hasta un suicida en potencia. Quiero decir que yo. porque has perdido toda sensación de valor. Ahora comprendo cómo sufres cuando estás deprimida. pero eso reanimó a esa persona.. —Hola —dijo Irán. había cerrado una conexión neural y abierto otra. ¿verdad. Conocí a otro cazador de bonificaciones. si lo tenemos claramente en el espíritu. como sabes. —No perderemos realmente lo que sentimos. puede. ¿De cuánto son las cuotas mensuales? Pensativo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? no tenía ninguna. —¿De qué tienes miedo? Todavía no vendrán a llevarse la cabra —cogió el receptor.. Y lo hiciste porque estabas deprimido. sólo el interés. La pantalla de la caja de empatía mostraba una corriente de vivos colores sin forma. —Llevaré el contrato de treinta y seis meses a cuarenta y ocho —cogió un bolígrafo e hizo un rápido cálculo en el dorso del contrato—. si no tienes valor. una pregunta. Así sólo tendremos cincuenta y dos con cincuenta dólares menos por mes. como me habías dicho —le devolvió el contrato—. con el receptor en la mano. —Sí. Así que sabes de qué estoy hablando. y su propia soledad. de lo contrario. de modo que era muy tarde para alejarse. Uno que no conocía. Y por eso compré la cabra. Rick? —Supongo que no —contestó. Sonó el videófono. Inmediatamente se concentró. los veía como él. Está bien. sintió el alejamiento mental de Irán.. Nunca has sentido del todo la fusión.

En la pantalla. Estoy aquí. Para salvar sus vidas. —Irán me contó que se ha comprado una cabra..Philip K. se dijo. Es evidente que sabían lo ocurrido. Rick permaneció a su lado un momento. Vaya allá tan pronto como pueda. Le apoyó una mano en el pecho. En sus ojos doloridos brillaba una luz piadosa. Era el desierto. —¿Por qué? —preguntó Rick—. le envía sus felicitaciones y le aconseja que sea más cuidadoso. —No tengo miedo —respondió Rick. Iré —se dispuso a cortar la comunicación. la figura de Mercer. Llamaba desde su despacho. sintió la vida que palpitaba en Irán.. lo sintió subir y bajar. aunque sepas que está mal. mi situación es peor. —¿Tiene miedo? ¿Por qué Polokov. Dice que los modelos Nexus-6 son más inteligentes de lo que había previsto. —No tan pronto. —Vaya esta misma noche. simplemente había sucedido. desprendió suavemente los dedos de Irán de las asas. completa. —Soy tu amigo —dijo el anciano—. Un momento —Bryant buscó y encontró la dirección. Necesito ayuda. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Hola —dijo. Tengo que descansar. Había un hombre. y colgó. Irán estaba agachada sobre la caja negra de empatía. No puedo comprender. 77 .. Luft y Polokov. Por eso se han fugado ilegalmente. como siempre le ocurría. pero ella no se dio cuenta. El aire olía a flores rústicas. cubierto de documentos y papeles—. —Tres son bastante por hoy. Ve y haz tu tarea. pero al menos no se le obliga a violar su propia identidad.. Apenas podía creer que usted hubiese despachado tres en un solo día.. Rick podía ver el escritorio conocido. subía trabajosamente. antes de que se preparen —insistió Bryant—... —Entonces. —Es eléctrica —respondió Rick. Por primera vez en semanas. Le hablé de las dificultades que había tenido usted. —Entonces. No esperarán que usted se mueva tan rápidamente. Estaré en mi despacho. —Mercer —dijo Rick. —Ilegalmente —repitió Rick. ¿Fue hoy mismo? ¿Después del trabajo? —Mientras regresaba a casa. me compraré una oveja. —¿Y cómo podré salvarte si no puedo salvarme? —sonrió—. —Me estarán esperando. mientras Rick. contigo. con su manto. en compensación.. Abandonaron la dirección que Dave nos dio y ahora están en. —Tenemos la pista de dos de los androides —informó Harry Bryant. donde jamás llueve. anciano. ¿Ves? No hay salvación. ¿Por qué debo hacerla? Dejaré mi trabajo. No puedo hacer más. automáticamente. sufre. la apartó y ocupó su lugar. Estaba entre malezas desoladas. Era un impulso. —Ya tiene una. —Mañana se habrán ido —señaló el inspector Bryant—.. no lo había planeado. extasiada. —No —repuso Rick—. Pero debes continuar tu camino como si yo no existiera. —Llámeme apenas tenga resultados.. ¿qué ocurre? —Está bien. Se marcharán de nuestra jurisdicción. De repente una piedra voló a su lado. Tengo que tener una. Debemos suponer que conocían el retiro de Garland. emigraré. Esta vez será una verdadera. —Iré a verla apenas haya retirado a los androides restantes. acabo de hablar con Dave. cogía el bolígrafo y el contrato de la cabra. Desde que lo conozco tiene una oveja. Mercer no debe hacer nada ajeno a él. Rick se dijo: Dios mío. ¿Puedes comprender? —abrió sus manos vacías. y aquí estaré siempre. Se inclinó. La fusión con Mercer era. Ah. —Edificio Conapt 3967”C” —dijo el inspector Bryant—. —Si los retiro. para qué sirve todo? ¿Para qué estás tú? —Para demostrarte que no estás solo —respondió Wilbur Mercer—.

Es un viaje de una hora. aunque me lo proponga. —¿La señorita Rosen espera. es solamente un anciano que trepa por una cuesta hasta su muerte. las enjugó. marcando un número. —¿Creía verdaderamente que no la llamaría. Una zona prácticamente desierta. Irán. junto a su esposa y a la caja de empatía.. Y después. —Y no es ésa la revelación? —Yo la conocía de antemano —dijo Rick. dijo para sus adentros. 78 . ¿Quiere que vaya a San Francisco? —Esta misma noche. leyendo la anotación en el dorso del contrato. señor Deckard. En algún momento. —¿Está ocupada ahora o podemos hablar? —preguntó—. Un cazador fototrópico. pero le golpeó el oído. excepto por el alumbrado nocturno. Se inclinó. Sólo que no sé si podré. Dos androides juntos no son un problema moral sino un problema práctico. Una generación debía de haber nacido y declinado desde su conversación con ella. toda criatura viviente debe hacerlo.. —Sin embargo. No puedo soportar las pedradas. tal vez pueda preverlo todo.. el defecto de la creación.. Lo más probable es que no pueda retirarlos. es demasiado tarde. —Me marcho —dijo Rick. —Oh. Dejó escapar las asas y nuevamente se encontró en el living de su casa. como la mariposa de la calavera. Estoy demasiado fatigado y hoy han ocurrido muchas cosas. Qué vergüenza. soportar que violen tu identidad. alguno de los Nexus-6 se le anticiparía. Iré mañana. —No he recibido nada de esa caja.Philip K.? —Naturalmente —respondió. como me dijo? —Le dije que sin mí. Mercer tiene razón: debo acabar con ellos. Se sentía agotado. que aún sangraba. —Buena suerte —dijo Irán. —Creo que me alegro de que me hayas apartado. A quien me la ha ofrecido antes. —¿Eso es todo lo que puedes decirme? Una piedra silbó en el aire. Hasta luego —salió y cerró. pensó. —Rachael Rosen. Llegó al terrado y un momento más tarde se encontraba en la cabina de su coche aéreo. No sabe más que yo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Adondequiera que vayas. —Rosen Association —dijo una recepcionista. Así como me dijo usted más temprano —no parecía el mismo día. se habían concentrado en su cuerpo. Es la sombra última. nunca más. —¿Cómo. Buen lugar para esconderse. Con el pañuelo secó su oreja. Estos tres serán los últimos. Gracias por recibir el golpe en mi lugar. con un pañuelo. Unos minutos después el rostro pequeño y oscuro de Rachael Rosen aparecía en la pantalla. Se sentía aún mareado y con náuseas. Pero yo sé a quién pedirle ayuda. a oscuras. Quizá fuera a causa de la piedra. en todas las regiones del universo. aunque yo la haya rehusado. te obligarán a hacer el mal —dijo el anciano—. Esa es la condición básica de la vida. y abrió la puerta—. me ganaré la vida de otra manera. —Tiene un corte en la oreja —dijo Rachael—. señor? —Quiero hablar con Rachael Rosen. me llama. Conapt 3967”C”. Y todo el peso. Haré otra cosa. —¿Un trabajo? —Tres trabajos —cogió el pañuelo de Irán y se dirigió a la puerta. Es en los suburbios. Quizá Mercer lo sabía. Le dolía la cabeza por el golpe. se tocó la cara y vio que le caían grandes gotas brillantes de sangre. Seguiré las luces.. la maldición que se alimenta de toda vida. Esperó.. toda la fatiga. —Pues estaba equivocada. —Hola. Mercer me habló pero no me ayudó.

Francis. ¿Dónde te encuentro? —En el St. Ven ya mismo a San Francisco y olvidaré por el momento a los tres fugitivos. Haremos otra cosa. Lo leí en el manual de instrucciones. de verdad? —Rachael tenía los ojos muy abiertos. Me gusta. Rick. o tal vez nunca. Francis. Su artista invitada en los últimos tres días ha sido Amanda Werner. ella también lo sabe. de verdad no entiendo —suspiró Rachael—. —Oh. Es el único hotel decente que hay a mitad de camino. Las cabras huelen mal. Estoy segura de que no quieres hacer ese trabajo esta noche. nada hay que pueda ser conmovido en su interior. pensó. —¿Porqué? —Por algo que he oído decir hoy —respondió Rick. Acerca de las relaciones entre hombres humanos y mujeres androides. No estás usando tu cabeza. —Piensas eso porque el modelo Nexus-6 es más inteligente que los seres humanos. —Lo siento. en la zona de la bahía. Ella lo miró y contestó bruscamente: —Está bien. —Tiene aspecto de haberlo pasado muy mal. —¿Crees eso. Rick. en Chicago. Lo sé. —¿Porqué? —Porque te sorprendí con el test de Voigt-Kampff. —Te necesito —dijo él. Tiene que ser mañana. Ocuparé una habitación en un hotel. en voz grave—.Philip K. —Venganza de androide. —No hagas nada hasta que llegue. Y es perder el tiempo pedirle nada a un androide. podría mirarla toda la vida. Hace más o menos un año. —No. —Oye —dijo Rachael rápidamente—. Por fin sintió frío. No puedo. obsoleta —recordó Rachael—. —Franklin Powers —respondió Rick—. Esto es otra cosa. —Adiós —dijo Rick. en la habitación.. —Los chivos solamente. Ni siquiera he cenado. Y fueron siete. 79 . pero esta noche no. Parece ofuscado. ¿No es una locura que ataque a otros tres Nexus-6 el mismo día? Nadie ha retirado seis androides en un día. con la mente en blanco. iré solo y no podré retirarlos. Si no vienes. voy a morir. —Está demasiado cansado —observó Rachael—. —Si no viene esta noche —dijo Rick—. puso el coche en marcha y voló hacia la parte baja de San Francisco. —La variedad McMillan Y-4. Hacia el St. —Sólo ver al Amigo Buster en la TV. Mercer lo sabía. Con las bonificaciones por los tres de hoy. ¿Quieres que te ayude a retirar a los tres restantes? ¿O que te convenza de no intentarlo? —Ven. Sus senos sonríen —colgó y permaneció inmóvil un momento.. Me acabo de comprar una cabra —agregó—. De los ocho quedan tres. los seres humanos —rió irónicamente Rachael—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Me han ordenado que los ataque esta noche —hizo una pausa—. y se dispuso a colgar.

leyó. Peor. Dotado de preocupaciones místicas. sin aliento. hoy mismo. tenía cierta cualidad repulsiva. a cantar Don Giovanni y Le nozze en lugar de labrar un campo árido y sembrado de rocas. Esta vez disponía de fotos telescópicas. Su aire inseguro y preocupado no se disipaba. A vivir una vida mejor. —Dime qué te preocupa. este androide indujo al grupo a intentar la fuga. borrosas copias 3-D en color que apenas permitían ver los detalles. Rick advirtió la rápida lucha interior.. exactamente? —recogió las copias y las estudió.Philip K.. de antes de la guerra. Era evidente: por eso de vez en cuando mataban a sus amos y venían a la Tierra. Había sido farmacéutico en Marte. uno acerca de Irmgard Baty. un campesino. Como no pudo. Como Luba Luft. Sin embargo. según declaró. —¿Lo has localizado? —preguntó. había logrado como resultado que del grupo original de ocho sólo quedaran tres. Rick leía las copias al carbón con los informes acerca de los androides Roy e Irmgard Baty. Menos de una hora. Según las notas de Dave." La descripción era patética. Roy Baty era otra cosa. en un mundo-colonia básicamente inhabitable. Esta habitación es hermosa —miró su reloj—. Es un lugar donde sólo puede haber algún especial deteriorado. es auténtico. fue hasta la ventana y contempló el panorama de San Francisco—. viviendo su versión de la vida. La mujer parecía atractiva. organizó la matanza de varios seres humanos y la fuga a la Tierra. con aspiraciones de algo mejor. y otro que se refería a un androide femenino llamado Pris Stratton. aspiraba a una experiencia que le resultaba inasequible a causa de un defecto deliberadamente incluido en su diseño. alguien lo lograría. Tú comprendes que vale una fortuna. —Abramos el whisky —Rachael fue con la bolsa de papel al cuarto de baño y regresó con dos vasos. O tal vez no. — ¡Qué vuelo! —dijo Rachael Rosen. —¿Qué quieres decir.. se dijo Rick. semejante al del cartero. un cabeza de chorlito. apoyando ideológicamente su propuesta con una presuntuosa ficción acerca del carácter sagrado de la supuesta Vida” de los androides. seguía siendo imposible para ellos. Traía su enorme bolso de piel. después de leer. se preguntó Rick. No es sintético. y una bolsa de papel—. he venido deprisa —le dio la bolsa a Rick—. sin servidumbre. El informe agregaba: "Roy Baty tiene un aire agresivo y decidido de autoridad ersatz. los miembros principales del grupo ilegal. robó diversos psicofármacos y experimentó con ellos. ¿Puedes abrirlo? —pidió—. El tiempo y la marea. ¿Sueñan los androides?. —El peor de los ocho está vivo. Pienso que ella podría derrotarte. —Oh —dijo Rachael al mirar el último. He traído una botella. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 16 En la enorme y suntuosa habitación del hotel. Rachael dejó la bolsa en el suelo y cogió el folio. Un androide frío. 80 . Arrojó lejos los folios.. —¿Y los demás? —Son dos mujeres —le dio los informes. El ciclo de la vida y. —Tengo la dirección de un edificio en los suburbios. sus veloces pensamientos: se veían en su ceño y en su expresión tensa—. Y éstos. El que los organizó —le alcanzó el informe sobre Roy Baty. tal vez no te importe —estaba pálida y su voz temblaba. Y ahora. Roy Baty no logró preocuparlo mucho. duro. Un microuniverso completo. Probablemente era en realidad un trabajador manual. Además. O al menos había usado esa cobertura. Baty había tratado de lograr la fusión. Vestía un largo abrigo sedoso y sostén y shorts de la misma tela. fue sorprendido y argumentó que esperaba obtener en los androides una experiencia de grupo similar a la del Mercerismo que. también estaban condenados. la abrió y sirvió el bourbon. Bourbon. Se preguntaba qué la habría turbado. De repente parecía curiosamente insegura. La puerta de la habitación se abrió violentamente. Rick cogió la botella. Si él fracasaba. al final. el último crepúsculo antes del silencio de la muerte.

Debajo de sus shorts las piernas delgadas tenían un carácter neutro. —Dime tú qué vamos a hacer en lugar de preocuparnos por esos tres Nexus-6 —se quitó el abrigo y lo llevó hasta el armario para colgarlo de una percha. Excepto por la mirada aguda e inquieta. pequeña. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rachael lo encaró con aire desafiante. Hasta puede que lleve una peluca. Rachael apuró tranquilamente su bourbon.. Las dos mujeres rodean a ese androide trastornado que se hace llamar Roy Baty. se instaló nuevamente en la cama.. Y Pris regresa a Seattle y vive mi vida. Nunca había sentido esto antes. Su expresión era melancólica. Anduvo por la habitación con los hombros caídos durante un momento. como si no le importara.. ellos no. sin demasiadas curvas. ahuecando la palma de la mano. personalmente. —¿Y por qué eso te molesta tanto? —Dios.. —Tal vez no.Philip K. O creerías que soy yo. Pero esta 81 . con cierto esfuerzo—. quizás un Cro-Magnon. Y se inclinó a besar los labios secos de Rachael. estaré contigo cuando la retires. No hubo reacción. trasero pequeño. —Los gemelos idénticos humanos. Los grandes ojos. la de una muchacha. y alzó suavemente su cabeza hasta que estuvo a su altura. Soy sólo un modelo de serie. —Conozco la psicología de los Nexus-6 —explicó Rachael—. alisaba el cobertor. no habría venido. Es una ilusión ésta de que existo realmente. Y sin embargo la impresión total era de belleza. autoritarios. Bebió un sorbo. no a ella. pensó. La cama cedió bajo su peso. ¿Sabes lo que siento por esa androide? ¿Por Pris? —Empatía —aventuró él. La raza de los cazadores esbeltos. poderosos. allí terminaba la adolescencia. sentada en la cama. Y sin embargo él sentía que no era así. Por eso puedo ayudarte. ¿No leíste la descripción? Podría ser la mía. He leído que tienen un lazo empalico especial —Rachael se puso de pie y trajo la botella de bourbon. Rick tuvo así la primera oportunidad de contemplarla detenidamente. estampadas como tapones de botella. Se apoderó de su mano. ausente. —Las hormigas no sienten. Rachael parecía tan morosamente sentimental. como si se hubiera deslizado allí por casualidad. En la confusión me retiras a mí. y son físicamente idénticas. Me estás pidiendo demasiado. ella quedó impasible. tenía aún el ceño oscuro y fruncido. Pero cuando la veas comprenderás lo que te digo —se rió sardónicamente—. O tal vez fuera solamente lo que habría querido. piensa en lo que podría ocurrir. Luego. Rick dejó su vaso en una mesilla y se sentó a su lado. y que prepara la defensa definitiva —sus labios se torcieron—. Se preguntaba cómo sería besar a una androide. El tipo céltico. es el mismo tipo que yo —cogió una hebra suelta del cobertor y empezó a formar una bolita—. —Algo parecido. y tragó con dificultad. Los últimos tres están juntos. Rachael se paraba levemente sobre la punta de los pies. Ahora. no la de una mujer. las largas pestañas eran sin embargo de mujer adulta. senos aún más exiguos. Somos máquinas. sus senos pequeños daban a su cuerpo un aspecto desgarbado y casi infantil. Menos mal que la asociación explicó que soy una androide. —No te entristezcas —dijo él. eso sí. Identificación. anacrónico y atractivo. estaba fría. te enfurecerías al ver a Pris Stratton. La pesada mata de pelo negro parecía agrandar su cabeza. fuertes. De otro modo. Quizá no la encuentre. volvió a llenar su vaso y a beber con rapidez. y Rachael cambió de posición. Dios mío. Ni el menor exceso: vientre liso.. —Pero se identifican mutuamente. se le habían tornado poco familiares. Las proporciones de Rachael eran extrañas. —Si lo hubiera sabido antes —dijo Rachael—. ¿Qué te ha turbado? —Esa última Nexus-6 —respondió Rachael. Tal vez vista y se peine de otra manera.. —¿Qué es? —preguntó él. Rick no pudo evitar cierta diversión. y sus brazos colgaban apenas doblados en la articulación: la actitud de un cazador alerta. Jesús —dijo. El sabor y el olor. asexuado. Cogió su barbilla aguda. En contraste. levemente húmeda—. Eso es todo. —Las hormigas no sienten lo mismo —dijo—.

Además. Yo soy solamente una observadora y no intervendré para salvarte. —No habrá ningún luego. cuando se hace la inspección de rutina de cada nuevo androide. y eso le hacía sonreír—. Había pasado imperceptiblemente de quejarse de su condición a zaherir a Rick por la propia. siento empatía por mí misma. para cazar a tres androides. Quiero estar yo misma a salvo —abrió mucho los ojos—. la dura. Se lo quitó. El tema tenía suficiente importancia para hacer temblar al mundo. y esa maldita Pris Stratton me destruirá y ocupará mi lugar. Dios mío. suspirando—. Debo retirar a esos tres andrillos para terminar mi tarea y volver a casa.. No me atrevo. también. —¿Conoces el test del Arco Reflejo de Boneli? —También piensan en los ganglios de la columna. Se sirvió cuidadosamente un segundo vaso. con lentos y fáciles movimientos giratorios empezó a desabotonarle la camisa—. irregular y resbalosa superficie de la realidad. —Me he comprado una cabra nubia negra —dijo—. No puedo acompañarte. si me muero —murmuró—. —hizo una mueca— dispositubo-dispositivo de seguridad de emergencia. Probablemente por la fatiga. Sus manos apenas temblaban. —O diferenciarse de algún modo. Algún día el test de Boneli desaparecerá bajo el manto venerable del olvido —sonreía con inocencia. Y cuando éste sea sorprendido. ahora que le había permitido acercarse a su mente consciente. Rachael había empezado el contraataque. El miedo creció y lo rodeó por completo. Y entonces tendremos el modelo Nexus-7. Después elevaré un informe y la Rosen Association modificará los elementos DNS del baño de cigotas. —No puedo ir sin ti —dijo—. buscó algo en su espalda y desprendió su sostén. ya conoces la verdad. Querría dormir —cerró los ojos—. Rachael se echó a reír. los humanos. Parece una ostra. querían que estuviera contigo? —Para observar —respondió él—. Hasta ese momento solamente había encontrado y retirado a sus reemplazantes: faltaba el propio Baty. Olvida a los tres andrillos —dijo en voz fatigada—. Polokov vino a enfrentarme. ¿Sabes realmente por qué he venido? ¿Por qué Eldon y los demás Rosen. dirigidos por el más temible. Y no quiero ir a ese derruido edificio suburbano —se estiró y cogió un botón de la camisa de Rick. De todos modos. Y todo lo que ha pasado hoy.Philip K. Rick no podía discernir acerca del grado de seriedad de Rachael. en contraste con sus palabras. —¿Para qué? —Para acostarte conmigo —respondió Rachael. Tal vez. lo modificarán. Para saber exactamente qué impide al Nexus-6 aprobar el test de Voigt-Kampff. No me importa que ganes tú o Roy Baty. en definitiva. Luego. apoyándose contra las grandes almohadas. 82 . Búscalo. —Vete al diablo —respondió él. Si te vas —hizo un gesto de despedida— me quedaré a dormir. En mi bolso tengo un objeto que nuestra fábrica automática de Marte produce como un. Ni siquiera salir de aquí. y finalmente la empresa tendrá un tipo imposible de distinguir. con mi esposa —se puso de pie y dio la vuelta a la cama hasta la botella de bourbon. todo había dependido de él desde el comienzo. —Estoy ebria. demasiado. Garland. volveré a nacer cuando la Rosen Association fabrique la próxima unidad de mi subserie —abrió los ojos y miró a Rick con ferocidad—. Sólo definiciones huecas. y luego me contarás qué ha ocurrido.. se incorporó. Tal vez. una característica androide: una carencia emocional. pero ella lo trataba alegremente. Estoy cansada. falta de sentimientos acerca del significado de lo que decía. formales. Los androides no sienten la menor lealtad recíproca. intelectuales. Todo dependía de Baty. ¿sabes? Quítate la chaqueta. de cada término. debe ser el viaje. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? vez alzó las piernas y se estiró. Los dos estamos cansados. —No te puedo ayudar porque he bebido demasiado. No lograba mantenerse erguida. Roy Baty me vencerá. observó. En ese instante comprendió que tenía un miedo manifiesto e invencible al androide principal. —¿Crees que Roy Baty vendrá? —Rachael dejó en la mesilla su vaso vacío.

Si lo piensas. No te pongas filosófico.. Si Roy Baty aparece. —¿Crees que retiraré a algún androide en tu lugar? —Creo que. el nervio vago de un androide. sin aire en la sangre. retrocediendo. Sólo una niña limpia. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick empezó a buscar en el bolso. virginal —dijo—. luego mátala. Es por Pris Stratton. me ayudarás en todo lo que puedas. —Gracias. con los ojos nuevamente cerrados. virginal. mientras sus células cerebrales se deterioran. —No es por ti... con los ojos cerrados—. Suspende la respiración.. sino de mí. no sale. y él revolvía interminablemente. con reflejos. ¿Es una pérdida grave? Rick la desnudó del todo. basta con apretar la palanquita. Primero acuéstate con ella. pese a lo que me has dicho. Recuerda: ven y no pienses. —Me han dicho que es bueno si no piensas demasiado. ¿Cómo es tener un hijo? ¿Y cómo es nacer? Nosotros no nacemos. miraba a Rick. Le temblaba la voz. Y mientras él se queda helado. Como cualquier chica humana. —Ya sé. Dios mío. y una vez más se puso de pie sin mucha estabilidad. Luego caía sobre la cama. No puedo saberlo. con el rostro hundido en la blanca sábana bajera. y por lo que debo hacerle. ¿quieres? ¿Alguna vez has hecho el amor con una androide? —No —respondió él mientras se quitaba la camisa y la corbata. Ahora. —Maldición —dijo. Para los dos. — reflexionó—.. Los androides no pueden usar un láser —Rachael bostezó. Durante unos segundos. pero los humanos pueden funcionar sin respirar ¿o transpirar? unos minutos. Pero esto sólo puede servir para cinco o seis segundos. Mientras tanto. al que accidentalmente derribó sobre la alfombra... —Yo quisiera —dijo Rachael. En cambio. Los androides no pueden tener niños. Como hormigas. eso es lo que somos. se balanceaba sobre un pie. hm. De otro modo no estarías ahora en esta cama. Y con cuidadosa deliberación.Philip K. Porque filosóficamente es aburrido. Rachael se echó y se retorció hasta quedar boca abajo. es lo que decía Phil Resch. Y necesitaré que me acompañes. Sé que el láser que tienes en tu bolso es. —Más tarde iré a buscar a Roy Baty —dijo él—. Máquinas quitinosas. —Bastante para salvarte la vida —murmuró Rachael. se metió dentro y se cubrió. —¿Es esto? —Rick alzaba una esfera metálica con una palanquita. El sistema nervioso autónomo de un androide no puede abrir y cerrar el paso con tanta flexibilidad como el nuestro. 83 . recogía con el otro la prenda caída y la arrojaba al otro extremo de la habitación.. No hablo de ti. En lugar de morir de vejez o enfermedad nos vamos desgastando. Esta noche retiraré a una androide Nexus-6 que es exactamente igual a esta chica desnuda. El la besó en el hombro desnudo.. pensó Rick mientras apagaba la luz. Rick —dijo suavemente—. ella se había sacudido las botas y corrido la cremallera de sus shorts. noble. —Me gustas —respondió Rachael—. —¿Es una pérdida? —repitió ella—. fisiológicas. Rick se acercó a la cama. abrió la cama. —No puedo —dijo. —En tu bolso hay uno. Si entrara en una habitación y viera un sillón tapizado con tu piel marcaría un punto muy alto en la escala de Voigt-Kampff. que se incorporó y se sentó en la cama—. noble. No te decepciones. que no viven de verdad — movió la cabeza de lado y dijo en voz sonora—: ¡No estoy viva! No te vas a acostar con una mujer. rodaba en busca de su vaso. Rachael tenía toda clase de objetos inconcebibles. —Eso provoca la catalepsia en los androides —dijo Rachael. Por razones. En bragas. atareado con su bolso. También la tuya. no crecemos. —Es una cama limpia. lo matas con tu láser.. —Una imitación de juguete. dejando expuestas sus nalgas claras y frescas.

Los androides pensaban y actuaban así. Ven. ¿quieres? No es posible estar tan cerca y que luego. A los Baty. sin duda. le hizo un nudo en la garganta. debido en parte al bourbon. jamás había visto nada igual.. El agradecimiento. ¿Lo haría Rachael? Evidentemente. Pronto —ordenó Rachael. Y sin embargo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No somos la misma. y yo me ocuparé de la Stratton. pensó. Sólo debo retirar a dos. 84 . Oye —Rachael giró y se incorporó: en la penumbra. Rick podía distinguir la figura elegante de pequeños senos—. Rick se metió en la cama. —Gracias —replicó Rick.Philip K. Dos. Y a mí no me importa Pris Stratton. —Ven a la cama..

el pelo atado con una banda de goma. También Rick se vistió. No eres un conjunto de circuitos transistorizados como un seudo-animal. alegre y ciertamente tan humana como cualquier chica que Rick hubiese conocido—. eres una entidad orgánica —y dentro de dos años te habrás gastado y morirás. recogió sus bragas. no importa. si pudiera casarme legalmente contigo. —¿Cómo es tu mujer? Rick no respondió. evita que los humanos se vayan a vivir con los androides. ¿tienes que perseguir a esos andrillos esta noche? —Sí —respondió Rick. tú a una. amable. Pero biológica y verdaderamente. sorbiendo el café y meditando en las próximas horas. —¿Es igual para los modelos Nexus-6? —El problema es el metabolismo. te miran. negras y doradas. Así que. Cuando las miras. —Al diablo —exclamó Rachael—. El la miró. los androides. se concedieron un lujo. empezó a vestirse. sí. No estés triste. Rick pidió que les subieran el café. Mientras se dirigían a los suburbios de San Francisco. humano. sin expresión en el rostro. Sólo que yo no estoy viva. —Nunca han podido resolver ese problema. —Sin duda. Porque no se ha podido resolver el problema de reemplazo de las células. quiero decir. tal vez. —Estás muy triste —dijo Rachael. Si fuera como tú. —No has hecho un mal trato —dijo ella cuando cerró la ducha. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 17 Más tarde. Así es. ¿Cuántos calculas que me quedan? —Un par de años. Realmente. pensó. lo haría. yo a dos. Perpetuo. Rick extendió la mano y le acarició la mejilla. Permaneció largo rato en un gran canapé de hojas verdes. por favor. subieron al terrado.. en la puerta del baño—. De cualquier modo. Hay animales que nunca duermen. no.? —Si no fueras una androide —interrumpió Rick—. Después de los Baty.. o al menos de larga duración. no podemos controlar nuestras pasiones físicas. —No podrás seguir cazando androides —dijo ella serenamente—. vestido de blanco. Nosotros.. donde el coche aéreo había sido aparcado por el encargado. Siento haber hablado de eso. Rachael empezó a secarse vigorosamente.. Rachael agregó: —¿Te gusto? —Sí. es el fin. Juntos. Rachael observó: —Es una hermosa noche. ninguno más. —También podríamos vivir en el pecado —repuso Rachael—. el reemplazo de las células. chillaba y chapoteaba debajo de la ducha caliente. sensuales. Esperan que les des algo de comer. de todos modos. y apareció desnuda.Philip K. canturreaba. Como cazador de bonificaciones. Probablemente lo sabías y te has aprovechado de mí —pero no parecía en modo alguno enfadada sino. hemos hecho un trato. Envolviéndose en un gigantesco toallón. Y se dijo: para mí. —Lo siento —dijo Rick. hablando apenas. 85 . no la unidad cerebral —anduvo unos pasos. Como acabas de confirmar. al menos yo no la he visto. en el cuarto de baño. como tú misma decías. —¿Sabes cuánto dura un robot humanoide como yo? He vivido dos años. —Legalmente. O tal vez las cabras sean nocturnas. goteando. mi cabra estará dormida —dijo él—. Rachael. Las ovejas no lo hacen jamás. —¿Volverías a acostarte con un androide? —Si fuera una chica. Después de esta noche. por el contrario. —¿Te has. se acabó.

exteriormente.. Eso es lo que busco. intelectual. cuando vivían. Ahora conozco a tres. ¿Los conoces a todos? —Los conocía. de algo que ningún organismo. Pero si te mato a ti. —¿Sí? —dijo Rick. podré matar a los demás. te voy a matar —agregó—. Pero el oscuro fuego había disminuido. Sí.. es lo que siento. ¿Qué te pareció? ¿Te gustaba? —Sí. Te prometo no pelear. supongo. antes de que comenzaras con la lista de Dave Holden. —Maldito bolso —dijo—. —Pero este viaje no será una pérdida de tiempo. 86 . Y este método parecía funcionar. Esa expresión en tu rostro. me ocuparé de Roy e Irmgard Baty y de Pris Stratton. No era cinismo. Y después tuve que esperar. entonces Phil te acompañó de vuelta a la Opera. La aceptación mecánica. por razones que yo no comprendo del todo. con aprensión—: Hay una multa. Simplemente. —Pero no como debía —Rachael parecía más compuesta. Quizá no a Irmgard Baty —y ciertamente. No soy como los otros. ocho. y pensábamos que tú la habías retirado. De modo que todo lo que sucedió en el hotel. —¿Cuántas veces has hecho esto? —No recuerdo. —Yo ya lo sé —dijo Rachael—. ¿Me matarás de modo que no duela? Quiero decir. Siete. ¿De acuerdo? —Ahora comprendo por qué Phil Resch dijo eso —repuso Rick—.. y no un androide escapado de Marte. justamente antes de que Polokov te atacara.. Cambió. —A que yo me derrumbara y te llamara. —Roy Baty —dijo Rick—. podía conciliar consigo mismo. —La mató Phil Resch. esa tristeza. —Sí. De repente. No lo sabíamos. Sabíamos que estaba muerta. —Veremos. sabía demasiado. Excepto uno. aquí y en la Unión Soviética. —¿Cómo? —dijo Rachael. Nuestras limitaciones. Las manos de Rachael se hundieron frenéticamente en su bolso repleto de cosas y de kippel. después de dos billones de años de vivir y evolucionar. Yo soy una propiedad legal de la Rosen Association. trabaja por su cuenta. nueve. —Es una idea antigua —observó Rick. hazlo con cuidado. Ese es el momento en que nos quedamos incomunicados. —A juzgar por las notas de Dave —dijo Rick—. abandonó el intento. Ni siquiera ahora. —La Rosen Association quería llegar a los cazadores de bonificaciones —explicó Rachael—. —Me pregunto si funcionará tan bien como dices.. Intentamos detenerte esta mañana. muy amigas durante casi dos años. aunque su tensión interior era frenética. —¿Por eso aterrizas? —respondió. tampoco a Pris Stratton. —Ah. un hombre muy cínico: Phil Resch. se comprende. Y luego. —Luba Luft y yo fuimos muy. Jamás puedo encontrar nada en él. —Al menos. como Rick había visto en tantos androides. Está loco. sabiendo lo que sé—. pienso que puedo retirar todavía a Roy Baty. —Pero la mataste. La resignación clásica. creo que nueve —asintió—.Philip K. Además. Finalmente. solo. sintió que todo su cuerpo se paralizaba. porque conocerás a un hombre espiritual y maravilloso. asombrada... Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ningún cazador de bonificaciones ha podido actuar después de estar conmigo —continuó Rachael—. la fuerza vital la abandonaba. no puedo reprocharle nada. Rick echó los mandos adelante para que el coche descendiera. Volví a intentarlo. no. Y después de pasar por esto. Si no peleo. —Contigo ha servido.

—No te mataré —Rick puso proa nuevamente a la parte baja de San Francisco—. me desprecias —respondió Rachael—. —Gracias por no matarme —dijo Rachael. —No puedo hacer lo que decía Phil Resch. Así que vuelve con tu cabra y descansa un poco —repentinamente sacudió con violencia el abrigo—. quería que el rayo penetrara sin que ella lo advirtiera. Tu coche quedó en el St. —Esa cabra —continuó Rachael—. Detuvo el motor y cogió el tubo láser. pero finalmente no podían. la brasa de su cigarrillo ardía como el trasero de una luciérnaga contenta. Falta poco. —¿Al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos? ¿A Amanda Werner y a Oscar Scruggs? Es hora de escuchar el informe sensacional de Buster. La quieres más que a mí. Primero la cabra. —Osear Scruggs —dijo—. y sólo quiero decir una cosa.. preparando al público para.Philip K. —se rió con alegría—. La voz del hombre inteligente. Y a mí cincuenta.. Sabes lo que eso significa. y la letanía de su voz ganaba ritmo—. —De cualquier modo.. Por favor —se dio vuelta para no ver el láser.. ¿Qué se puede hacer sino reír? El no respondió. —De verdad. Tuvo que aferrar el timón para evitar un choque. estoy aquí con el Amigo Buster. ni a los Baty. ¿verdad? Que yo tenía razón: no podrás retirar más androides. —Apaga —dijo Rick. Rick apagó la radio. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No puedo soportar la forma en que ceden los androides —dijo con furia. La voz estúpida continuó balbuceando. es la más importante de. 87 . No me hagas esperar. Volvió a poner el motor en marcha y se elevaron. Rachael volvió a encenderla. y la encendió. Era un claro indicio del éxito de Rachael Rosen: su victoria sobre él. La radio dijo. Instantáneamente. ¿verdad? Te llevaré allá. mientras esperamos cada segundo del reloj hasta que llegue una noticia que. para que puedas regresar a Seattle —no tenía más que decir. y condujo en silencio. Y probablemente más que a tu esposa. ¡una brasa del cigarrillo! Ya se apagó —se echó atrás en el asiento. ¿Sabes? Hace dos días que está hablando de esto.. —Si lo vas a hacer. y hemos estado hablando y pasándolo la mar de bien. y finalmente. relajada. y Rachael Rosen se instaló cómodamente. Has obrado como los demás. Oh. Por lo que hice —recuperaba la seguridad. en el hueso occipital —dijo Rachael—. Se ponían furiosos y hablaban de matarme. hazlo ahora —pidió Rachael—. Rick apartó el arma. Viviré veinticinco veces más que tú. El coche casi se precipitó al suelo.. que debe estar a punto de comenzar —se inclinó para ver su reloj a la luz de la radio—. ni a la Stratton. Rick no habló. Los otros cazadores de bonificaciones. En la oscuridad... —En la base del cráneo. amigos. Siguieron su camino en silencio un rato y luego Rachael buscó y halló la radio. según entiendo. Francis. ahora —encendió un cigarrillo y aspiró con deleite—. después tu esposa. Y pienso escuchar: lo que anunciará el Amigo Buster en su show de esta noche es muy importante. en voz caricaturesca: —. Como tú. sólo te quedan dos años de vida. —Quiero escuchar. Ni a mí. Frenó y logró un aterrizaje brusco y de lado.

En el piso inferior. se tornaba extrañamente parecido a la TV inerte que acababa de desconectar. podía vivir solo. en lugar de escucharlo por la radio del camión de la tienda. en la puerta de su apartamento.. —Sí. había cobrado definitivamente nuevo ímpetu. ahora todo había cambiado. Uno tiene que vivir con otras personas para vivir de verdad. amigos. Pero no me importa. Era una araña. Dejó caer las maletas y extrajo un frasco de plástico que.? Y de todos modos. Pris y los Baty miraban impasibles. Desde un ángulo del living. la empujó hacia el frasco y ajustó la tapa. un escalón más adelante vio que algo pequeño se movía entre el polvo. las metió en las maletas y volvió al pasillo y a las escaleras. para ver el informe especial de Buster. en cierta forma. Y hoy el Amigo Buster debe revelar su informe especial. como si estuviese alojado en el sillón. será bueno ver nuevamente al Amigo Buster en la TV. encantado. Entró en el antiguo apartamento de Pris. Antes de que llegaran. Arriba. Aquí el Amigo Buster. Isidore. —En este edificio se reciben bien las señales —dijo. De modo que merced a Pris y a Roy y a Irmgard podré ver la presentación de una noticia que es probablemente la más importante en mucho tiempo. Los tres androides lo miraron. R. —Callad cuando habla Buster —dijo Roy Baty. jadean te. y que he hecho verificar por un equipo de investigadores capacitados durante toda la semana pasada. a pesar de todo. pensó. gracias a Dios que se han quedado. Y además. —Está bien —respondió distraídamente Pris. Isidore—. En particular.. mientras enchufaba el cable y la antena—. Roy Baty observó con paciencia: —Queremos ver al Amigo Buster y a sus Amigos Amistosos. Con los dedos temblorosos. quiero la TV. Este es el momento. siempre para esto mismo. se detuvo para recobrar el aliento. Iz. Alzando el aparato decidió llevarlo antes que las maletas y las demás ropas. —He encontrado una araña —dijo John Isidore. pensó. la sensación de ser útil por primera vez en su oscura vida. —Mi aparato coge el canal del gobierno —dijo Isidore. con los ojos brillantes como los de un pájaro—. y sintió que sus brazos se debilitaban.Philip K. desviando por un instante su atención de la pantalla de TV. 88 . Aquí está. el calor de la presencia de ellos lo alimentaba. perforada con una aguja. como todo el mundo. ¿Qué tal? La vida. se dijo. extendiendo la mano. depositó la TV sobre una mesa baja de su living. El silencio era penetrante. vaya a buscar la otra TV. sentado en un sillón como si pensara quedarse allí permanentemente. En ausencia de Pris y de los Baty se desvanecía. Cuando podía oír al Amigo Buster y. ¿O prefiere que lo llame J. hay seres que dependen de mí. Pocos minutos después estaba arriba. De repente. —Un viaje más será suficiente —se demoraba. Se requerían dos viajes para subir todas las pertenencias de Pris. —Encienda la TV y no hable más —dijo Roy Baty. recogió las ropas de la chica. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 18 —Traiga aquí el resto de mis cosas —ordenó Pris a J. cuidadosamente documentado. Hace tiempo que esperamos ese anuncio y ahora falta poco. mientras bajaba los polvorientos escalones. Ahora. Es bueno tener amigos. quien espera y confía que todos estéis ansiosos por compartir un descubrimiento que he realizado. No se puede ir y volver entre la gente y la nogente. —Sí —agregó Irmgard Baty. R. llevaba. Con los dedos doloridos. y no había posibilidad de retroceso. amigos. Creo que se aprovechan de mí. para J. Isidore salió. ¿comprende? Entonces. —A ver —dijo Pris. Así lo hizo. y regresó a la puerta. se dijo: dependo de ellos. Con cierto temor. Todavía no se había desvanecido en él la potente fragancia de la felicidad. Necesitamos la TV. Isidore recorrió el pasillo solitario y resonante hasta las escaleras. R. desconectó la TV y la antena.

... aquí está Earl Parameter. —¿Ocho? —preguntó. Es muy posible en verdad que esas “piedras” sean de un plástico relativamente blando. —. ¿Y no podría andar con cuatro? Córtale cuatro y veamos —impulsivamente abrió su bolso y sacó unas tijerillas de uñas. es verdad —concluyó Irmgard. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nunca he visto una araña —respondió Pris.. Pris alzó la vista con curiosidad. Pris cortó una de las patas de la araña. Sonreía. —Con franqueza. Un momento.!. que explicará un descubrimiento que asombrará al mundo. —Grandes ampliaciones de las imágenes de video —dijo en la TV otra voz—. conteniendo a la araña con el canto de la otra mano. Y hay incluso pruebas de que las matas salvajes y el suelo triste y estéril son también trucadas —y quizá también las piedras que personas invisibles le arrojan a Mercer—. como todos pueden ver. señor Buster. Vio lo que ésta había empezado a hacer y agregó—: Puedes hacer eso más tarde. corriendo a la cocina en busca de Pris. —La “luna” está pintada —decía la TV—. Igual se morirá —se dispuso a usar las tijeras.. Quitó la tapa y dejó caer la araña. Tienen ocho patas. sobre el cual se mueve Mercer. El jefe del equipo de investigadores continuó: —Finalmente.? —Así están hechas las arañas —dijo Isidore. se distinguen las pinceladas. quien aseguró que la figura de Mercer bien podía ser la de un actor de segundo orden de un estudio de sonido. sometidas a un riguroso análisis en el laboratorio. un tal señor Wade Cortot. —En otras palabras —interrumpió el Amigo Buster—. revelan que ese fondo gris de cielo y luna diurna. Isidore.. su corazón latía fuertemente y respiraba con dificultad—. Tantas patas. Pris llevó a la cocina el frasco y se sentó ante la mesa de J. en las ampliaciones. J. Isidore. hemos logrado descubrir a un viejo especialista en efectos de Hollywood. Pris había amputado ya tres patas de la araña. —De modo que según Cortot —subrayó el Amigo Buster—. —¿Y qué se descubrió? —Escucha esto —dijo Roy Baty. —Silencio —dijo Roy Baty.. brillantes y afiladas.Philip K. 89 . —Probablemente no podrá correr tan rápido. Isidore experimentó un insondable terror. —Te lo estás perdiendo —dijo Irmgard. que se deslizaba penosamente por la mesa de la cocina buscando en vano un camino hacia la libertad. R. para no causar verdaderas heridas. Cogió el frasco y miró la criatura que había dentro—. En el living.. Lo que dicen es importantísimo. Cortot ha llegado a declarar que reconocía el estudio como uno perteneciente a un cineasta en pequeña escala con el que él tuvo tratos hace varias décadas. prueba que todo lo que creíamos. Irmgard miraba fijamente la TV y Pris había interrumpido la mutilación de la araña.. Este es el cielo que veis habitualmente. creímos lo que decía Cortot —afirmó la voz seca y pedante— y pasamos bastante tiempo examinando filmes publicitarios donde aparecían los actores antiguamente empleados por la hoy desaparecida industria cinematográfica de Hollywood. implorante. pero de todos modos aquí no tendría nada que cazar —dijo—. jefe de mi equipo de investigadores. Wilbur Mercer no padece ningún sufrimiento. R... ¿Para qué las necesita. que entregó a Pris. Irmgard Baty—. no sólo pertenece a la Tierra sino que es artificial. Buster decía: —Mirad esta ampliación de una parte del paisaje. —¿Vale algo? —No la mutile —dijo pesadamente. no hay prácticamente ninguna duda. R. —Por favor —dijo Isidore. Pris cortó otra pata.

no sabía entonces ni sabe ahora quién era su cliente. de East Harmony. Uno de ellos describirá ahora lo que encontró —silencio y luego una nueva voz. ¿Acaso no es la forma de demostrar que los humanos pueden hacer una cosa que nosotros no podemos? Sin la experiencia de Mercer. muy bien. el anciano había participado en una serie de filmaciones de quince minutos. contésteme —le golpeó el brazo insistentemente con un dedo. la experiencia funde..Philip K. —Yo haré que camine —Roy Baty sacó unas cerillas. No ha perdido nada. Basta pensar qué ocurriría si una especie de Hitler en potencia. como en disposición de saltar. —Es la empatía de los humanos —dijo Irmgard. con expresión de triunfo.. a los hombres y mujeres de todo el sistema solar. convertido en kippel hace muchos años. ¿No dije que podía caminar con cuatro patas? — miró con interés a Isidore—. El Mercerismo apareció. mientras estábamos en una sala húmeda. —Es un hecho. El mundo en que se desarrolla su ascensión es un estudio barato y corriente de Hollywood. ¿Cómo se llama? Sidney. tal vez proveniente de otra estrella. Y no podemos. Y bien. —Yo tenía razón —exclamó Irmgard—. llamado Al Jarry. y casi todos los seres humanos del sistema deben haberlo escuchado.. Una entidad controlada por la supuesta voz telepática de “Mercer”. La casa está en la Avenida Lark. Sólo su palabra de que sienten esa empatía. —Tal vez no lo sabremos nunca —murmuró Irmgard. respirando con fuerza. Indiana. Como habíamos previsto. —Era obvio. Es una casa sucia y medio derruida. —Descubrí que en realidad —continuó el técnico—. ¿quién es el autor de este fraude contra todo el sistema solar? Pensad en esto.. ¿Cómo está la araña? —se inclinó sobre el hombro de Pris. La “sangre” era ketchup y —el técnico rió—el único dolor del señor Jarry consistió en pasar un día entero sin beber whisky. en video. en una sola entidad. Wilbur Mercer no es humano. Roy Baty apareció en la puerta. cuyo rostro había retornado a la pantalla—. en cierto sentido. que trabajó en papeles menores en numerosos filmes anteriores a la guerra. con sentido político. Jarry nos invitó cordialmente a entrar y. débilmente. amigos. Enviamos un grupo de personas del laboratorio a casa de Jarry. —. las “rocas” eran de un plástico semejante a la goma. encendió una y la sostuvo más y más cerca de la araña. El Mercerismo es una superchería. sólo tenemos la palabra de los seres humanos.. amigos.. de grupo. superchería: el Mercerismo es pura superchería.. —Ahora tiene cuatro —empujó al animal—. excepto Al Jarry. —Al Jarry —dijo el Amigo Buster. Con los puños apretados se dirigió a la cocina y enfrentó a Isidore—. —No quiere andar —dijo Irmgard. —El problema está en la empatía —insistió vigorosamente Irmgard. Pero puede. Los partidarios del Mercerismo han dicho muchas veces que Wilbur Mercer no es un ser humano. y en realidad no existe. determinar cuál es el propósito de esta superchería. el insecto se apartó. Entonces. Un anciano que ni siquiera en su juventud había hecho nada que él o nosotros pudiéramos respetar. Toda la experiencia de la empatía es una superchería —miró con curiosidad a la araña. en un lugar de las afueras de la ciudad donde no habita nadie. Buster lo ha dicho claramente. esto se ha revelado exacto. brumosa y también repleta de residuos de Al Jarry. No quiere moverse. esa cosa compartida. que en verdad es una entidad arquetípica superior. 90 .. Según sus fíeles. Muy bien. maloliente y llena de kippel. ¿Por qué se ha puesto así? ¿Es por lo de Mercer? ¿Por lo que se ha descubierto? ¿Por esa investigación? Eh. exploré por medios telepáticos la mente confusa. ambicioso. que estaba terminando de cortar otra pata con sus tijeras. sentado en el borde del sillón.. tampoco. lo sabíamos —dijo Roy Baty—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Después de estudiar miles y miles de fotos y películas. en East Harmony. —Escuchad —urgió Roy Baty. ¿Qué le ocurre? —le tocó el brazo—. Al Jarry fue pues el actor de un oscuro y repetitivo serial. para un cliente a quien jamás conoció. —Tal vez no lo sabremos nunca —dijo el Amigo Buster.. le pagaremos lo que dice el catálogo de. —Pero conviene pensar qué produce el Mercerismo —continuó el Amigo Buster—. pudimos localizar a un hombre ahora muy anciano. Sí. igualmente pedestre—. hasta que por fin.

pensó. Estaré aquí largo tiempo. inmóvil pero aparentemente vivo. y ya no se detendrá. Pero antes de llegar al burro —una de las criaturas a la que más amaba— un brillante cuervo azul descendió y se posó en el hocico de la bestia. y las manchitas que habían dejado los bichos muertos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Está muy afectado —dijo Pris—. Quiero decir. Isidore vio el polvo y la ruina extendiéndose por el apartamento. unas manos momificadas que habían pertenecido a un mono. de hacer que volviera a su forma anterior. Su mano quebró la superficie.. cortó otra pata más a la araña. La última araña viva de la Tierra —reflexionó—.? También me perturba a mí que esté ahí.. detrás de Mercer. No me siento bien —dijo Isidore. para el Mercerismo —con las uñas recogió del fregadero el cadáver de la araña—. pensó. En ese caso. Isidore? Ya se le pasará —le dijo a Irmgard. dejó la taza y trató de componer la silla. en este momento debe haber una cantidad de humanos que se sienten infelices —se dirigió a Isidore—. John Isidore la hizo a un lado. la cabeza de un cuervo. en silencio. Todos lo hacen o al menos lo hacían. Allí la ahogó. cómo se extendía una fina red de líneas y caía un trozo y a la vista quedaba la materia interior. Y la araña. Se sentó junto a la mesa. que había ido a apagar la TV. —¿Que” hace? —dijo la voz de Irmgard Baty. La araña se había ido. Roy Baty miraba a Isidore con tranquila diversión. Pris. —No creo que esto acabe con el culto a Mercer —dijo Pris—. fragmentos de enlucido semejantes al polvo radiactivo del exterior. —No. Los armarios de la cocina crujieron y se partieron. Mercer se había ido. Siempre 91 . y pensó nuevamente en la araña muerta con sus tres patas. Tal vez ésta era la última araña —dijo—. Pero con seguridad. mientras estaba allí. Hace tiempo comenzó el derrumbe. J. para estar solo. de la ausencia triunfadora. Trozos grises se desprendieron y cayeron. dijo en voz alta. Los restos de la araña se han apoderado de todo. —El Mercerismo no se ha terminado —dijo Isidore. No ha dicho una palabra desde que encendimos la TV. se quebraban bajo sus pies. Se detuvo junto al diván y miró la pared. En el suelo hundido aparecían ahora partes de animales. A los androides les ocurría algo. ¡Está rompiendo todo! ¡Basta. las patas de la silla se torcieron como tubos huecos y podridos. Se puso de pie enseguida. porque tiene una caja de empatía en la otra habitación. Nadie lo sabe. —No es la TV —respondió Pris—. Se dirigió hacia él.. los humanos. Hemos esperado durante meses. Tal vez había sido realmente la última de la Tierra.. Cogió una taza del armario de la cocina. algo terrible. pero el cuervo picoteó rápidamente los ojos del burro. Quiero decir. sintiendo que débiles huesos. todo terminó también para las arañas. Se movió y tocó la pared. distante—. ¿es pintado? ¿No es real? —Ya ha visto las ampliaciones en la TV. J. pensó: me está ocurriendo otra vez. R. Por lo menos no había empezado a deteriorarse. Oyó la llegada del kippel. Bruscamente. que no era vítrea. ¿No es así. con la taza de cerámica vacía en la mano. con las tijeras. el suelo cedió bajo sus pies. R. del desorden final de todas las formas. y mientras tanto se ahogaban también su mente y sus esperanzas. Es la araña. Y luego preguntó a Roy Baty: —El cielo. cogió a la criatura mutilada y la llevó al fregadero.. Isidore! —No soy yo quien lo hace —respondió él. Otra vez. John R.. Pero se desarmó entre sus manos: los tornillos que habían sujetado sus partes estaban sueltos. secos como ramitas caídas. Muy cerca había un burro. las pinceladas. como antes. No lo hagas. Vio sobre la mesa cómo a la taza le aparecía una grieta. —Ya terminó todo Iz. Todo aquí es viejo. —Está realmente perturbado —observó nerviosamente Irmgard—. ¿Por qué no dice algo. Todos sabíamos lo que Buster estaba preparando —vaciló y agregó—: ¿Por qué no decirlo? Buster es uno de los nuestros. ¿La usa. —Un androide —explicó Irmgard—. Avanzó con pasos inciertos hacia el living.Philip K. tan rápidamente como la araña.? —Por supuesto que la usa. Tal vez ahora empiecen a pensarlo mejor. junto al fregadero. la sostuvo sin saber exactamente cuánto tiempo. de pie.

por qué nada ha cambiado. pensó. porque tú estás aquí. son ciertas. Vamos. todo.. Me han entrevistado en mi casa. se expandían y reventaban los corrompidos metales y trozos de concreto que antes habían sido las paredes. dijo en voz alta. llamado Al Jarry. Aparte de la figura leve y borrosa de Mercer. Hicieron un buen trabajo. Mercer debe estar cerca. que creían. y yo también —Mercer señaló con un gesto amplio la cuesta empinada y desierta. ¿Hay realmente pinceladas que se ven en las ampliaciones? —Sí —respondió Mercer. pensó. y luego se convertían en sus propias semillas. es verdad. y vio por qué se movía tan lentamente. y sintió la presencia de Mercer. En la palma estaba la araña. pero esta vez no estás tú aquí. La alzó y la sostuvo en la palma de la mano. Les costará comprender. porque yo nunca cesare” de buscarte. Inmediatamente antes de que el tiempo se acabe. Algo se movió junto a uno de sus pies. Yo no lo soy. En esta etapa.. Y gritó: " ¡Mercer!" Las hierbas salvajes avanzaban. Ellos tienen mejor perspectiva. yo soy un viejo actor jubilado. Son sinceros. La araña ha vuelto a vivir. y estoy en él de nuevo. Trepa por mis pies. Pero tendrás que dejar de buscarme. como hacen los androides. y desde su punto de vista. Los huesos se han invertido. la revelación del Amigo Buster ha sido convincente. Pronto. la desolación era lo único que quedaba. Oyó el susurro de un viento seco. Pero una vez desvanecidas las paredes. destruyendo y arrastrando los huesos restantes. la desolación continuaba. su investigación es verídica. cerrada. Llega un momento en que ni siquiera la podredumbre avanza. —¿Y lo del whisky también? Mercer sonrió. acabo de alzarte desde el mundo-tumba. —Gracias —dijo Isidore. con expresión plácida. Ven. le dijo. pensó.Philip K. porque aquí nada cambia nunca. cogiendo la araña. Desde su punto de vista. Y empezó a agregar algo. penetraban como tirabuzones en las paredes. es decir. y continuaré haciéndolo hasta que ya no te interese y desees marcharte. La araña mutilada avanzaba con gran dificultad con sus patas restantes. —No las veo. ¿quieres? Mercer. —Tú eres una persona de elevada moral. Ahora mismo. El anciano lo miró entonces. con sus patas restauradas. —Estás demasiado cerca —dijo Mercer—. No está bien. a su alrededor. observó. apagad todas las luces. Querría ser capaz de recordar cómo se sale de aquí.. Todo eso. Apartadlo de la caja de empatía. Y les dije todo lo que deseaban saber. eso sí. 92 . Se arrodilló para mirar. su puesto está en la puerta. y los huesecillos amontonados se partieron. —¿Y por eso dicen que eres un fraude? —Yo soy un fraude —repuso Mercer—. ni siquiera a mí mismo —Mercer alzó su mano. tengo aquí algo que es tuyo —abrió los dedos. Debes colocarte a más distancia. aquí. Sonó la campanilla de alarma.. Mercer. El viento sopló con fuerza. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es muy largo. como dicen. ¿Dónde estás? Este es el mundo-tumba. todas esas revelaciones. —No me gustó eso del whisky —dijo Isidore—. —Un cazador de bonificaciones en el edificio —rugió Roy Baty—. haced que se mueva. Hasta el viento los destruye. o busca algún otro modo de acercarte. Y antes de que lo olvide. —¿El cielo está pintado? —preguntó Isidore—. el paisaje familiar—. —Sí. No juzgo a nadie. Miró hacia arriba y no vio nada de qué asirse. con la palma hacia arriba—.

Llegó al extremo del pasillo. —susurraba ásperamente Irmgard mientras le cogía por el hombro y le clavaba las uñas. del otro lado. Tienes que ir a la puerta —susurró—. Isidore percibió el olor de su cuerpo. sobre una hoja de borde aserrado. ¿Sabes lo que haría aquí un cazador de bonificaciones? ¿Comprendes lo que nos haría? Isidore se apartó de las dos androides y se dirigió a la puerta. inclinándose. Pero estaba viva. de pie. resonante.Philip K. Deckard. con los ojos pequeños. —¿Oye algo? —preguntó Roy Baty. Según el Sidney de enero. rasgos suaves. Encontró sin dificultad. La luz de una linterna enfocó las hierbas. Para que pueda escapar. sin comprender cómo el hombre no la veía. cuando golpee. R. Rick Deckard — cerró su carnet y se lo metió en el bolsillo—. Metódico pero informal. —¿Y por qué no se la ha llevado a su apartamento? Debería guardarla en un frasco. olor a miedo. sus pies la recorrían con agrado y la siguieron. para que pudieran ver al Amigo Buster. un miedo que casi se materializaba en una niebla—. como Isidore esperaba. el picaporte. como de burócrata. descendió las escaleras y salió al exterior. ya está. 93 . Pris. ¿Están arriba? ¿Los tres? —La verdad es que yo los estaba cuidando —repuso Isidore—. A la escasa luz que se filtraba del exterior. aferradas a las asas gemelas de la caja de empatía. sin párpados—. Podía sentir que el pasillo estaba como siempre: vacío. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 19 John Isidore bajó la vista y vio sus manos. y el sendero estaba roto por todas partes. la araña parecía de mayor tamaño—. ¿Era realmente la misma que Pris había mutilado con las tijeras de uñas de Irmgard? Probablemente no. Era un metro cuadrado de hierbas cubiertas de polvo. pensó. huidizos. Miró su ondulante camino una vez que hubo abandonado su mano. Cara redonda. Salga a mirar. parecían severas y amenazantes. Las mandíbulas de las arañas pequeñas no pueden atravesar la piel humana. la mayoría de las arañas han aumentado un diez por ciento. para apagar la lámpara de la mesa. Mientras la miraba. para ver qué hace. hasta el único punto verde de los alrededores. Vio que Pris corría a la cocina. Pues bien. Y no tenía el aspecto de un semidiós. las luces del living de su casa se apagaron. Subí la TV de Pris desde su apartamento al mío. —Soy investigador del departamento de policía de San Francisco. y se detuvo a escuchar. el rostro de Irmgard se veía distorsionado. sin picarle. el resto ha muerto. Isidore abrió la puerta y contempló el pasillo. y que aquí no hay nadie más. el cazador de bonificaciones parecía un hombre corriente. Son los últimos del grupo. R. Pudo ver a la araña. Ahí depositó a la araña. lampiña. Sacó de su chaqueta algo que abrió y mostró a Isidore. En la penumbra. —Traje una araña —respondió. Hay dos mujeres. sin vida. absorto. —Oye. ella volvería a cortarla en pedazos —respondió Isidore—. junto al lado más largo del edificio. y nunca lo sabría. El aire parecía limpio. Parecía no tener conciencia de lo que hacía. Buster demostró sin lugar a dudas que Mercer no existe —Isidore se sentía excitado: sabía una cosa muy importante que el cazador de bonificaciones ignoraba. Se movía dentro de su mano cerrada. Podría conseguir algo más de cien dólares. Haz cualquier cosa para que no entre. a lo que había sido un sendero rodeado por un jardín. —Cosa de androides —dijo el hombre. Las hojas y ramitas. —¿Qué estaba haciendo? —preguntó el hombre de la linterna. Y pedirle que te muestre una orden judicial. Y se incorporó. —Si la llevara arriba. Todavía tenía en la mano la araña que Mercer le había dado. Una pata tras otra. a pesar del polvo. J. murmuró: —No lo dejes entrar. a oscuras. que apenas lograban sobrevivir. con el cuerpo arqueado. no peligroso. si golpea. Y debes mostrarle tu identificación. J. Pero Isidore conocía su superficie. El jardín había muerto con la guerra. A la luz amarillenta. y decirle que ésta es tu casa.

Rick Deckard la apagó. —Si se mueve lo retiro —dijo Rick. —¿No me quiere decir? ¿O indicarme el piso? Dígame sólo en qué piso es. —¿Quiere indicarme en qué apartamento están? Hay más de mil en el edificio. El más peligroso de los tres androides. El cuerpo se dispersó en añicos. Debe ser una experiencia maravillosa inclinarse y ver una cosa viva que se escabulle. Buscó a Mercer. Bajó el tubo. pensó Rick. era un detector giratorio con una pantalla de centelleo. ya te lo he dicho antes —alzó el brazo y señaló las escaleras. —No —respondió Isidore.. a espaldas de Rick—. el prototipo utilizado por la fábrica para proteger a las demás. No se veía nada en ella. en su propio coche? ¿Por qué?—. —Según la ley federal y del estado —empezó Deckard. Vuelve a Seattle. pensó. Por las escaleras subía una mujer. se alejó. Rick se cubrió la cara. Disparó su arma mientras ella. —Por todo lo que nos hemos dado el uno al otro —dijo la androide con los brazos extendidos.. Hannibal Sloat. Yo buscaré el apartamento. Quizás algún día me ocurra. Una figura acechaba en las sombras. abajo. Pero no comprende. Arriba. 94 . El ruido del tubo metálico resonó. Pero en sentido vertical el detector daba una pequeña señal. Mi nombre es Mercer —dio un paso y entró en una zona iluminada—. —Rachael —dijo. pero el anciano se había marchado. ¿verdad? Un cabeza de chorlito. Usted es un especial. según él. Con el aparato y su cartera subió las escaleras hacia el primer piso. nunca he encontrado un animal vivo. El especial de la araña. ¿comprendía? Uno de ellos es un duplicado de Rachael. En los escalones.. ¿Lo habría seguido hasta aquí. Lo encendió. Recorrió el pasillo a la escasa luz de las lamparillas embutidas. Tenía un tubo láser apuntado contra Isidore.. Estoy en este edificio a causa del señor Isidore. como para aferrarlo. lo desvió—. Vine a decirte que uno de ellos está detrás de ti. cada una con su nombre.. Había sido cogido de sorpresa. —Si los mata no podrá volver a fundirse con Mercer —dijo Isidore. El cabeza de chorlito sabe que son androides. Una vez dentro. Pero los ojos son los mismos ojos. ¿Quedaré fuera del Mercerismo si hago lo que debo hacer dentro de unos minutos? —El señor Isidore habló por él y no por mí —dijo Mercer—. En la planta baja no es. meditando. El hombre. había dicho Mercer. Lo que piensas hacer debe ser hecho. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Subamos —dijo Deckard. y el que debes retirar primero —la vieja voz cascada se tornó urgente—. de propiedad de. Deckard. —No soy un androide —dijo la figura—. luego miró y vio el tubo láser que ella traía. —Pero tengo un trabajo. pero ya no podía alcanzarlo ni apuntar. Me ocupo de conducir el camión de —con horror. con ademán suplicante.. Había traído un aparato para escuchar. Es el más peligroso de los tres. ¿Le gustaría? Tal vez fuera precisamente ella la que. descubrió que se le había olvidado el nombre— del hospital de animales. Rápido. y no en el apartamento. precedido por el sendero difuso y amarillento que esparcía su linterna. asombrado. Buenas noches —se alejó y entró en el edificio. Con el tubo láser en la mano. La ropa no es la misma.. Puede ahorrarme una buena cantidad de tiempo —su voz revelaba fatiga. Déjame tranquilo —dijo—. Tal vez el especial vivía con ella. El Hospital de Animales Van Ness. La conocía. se dijo. Podría volver a coger esa araña. Rick giró y se agachó. Lo sabía antes de que yo se lo dijera.. ¿quién comprende? ¿Acaso yo? Y antes. Mercer dice que debo hacerlo —advirtió entonces que no era exactamente Rachael. —¿Es verdad lo que dijo el cabeza de chorlito? —preguntó Rick—. Y hay más. pero inmediatamente interrumpió y abandonó el interrogatorio—. esperándolo. rebotando escalón por escalón. toda una legión. de. despedazaría a la araña.Philip K. se tornó más lento. has hablado unas palabras con e”l afuera. pero todas son Rachael Rosen. Y por otra parte.. Sentía en los dedos la dureza del tubo láser. se lanzaba contra él..

pensó. Esa había sido su defensa. la respuesta a su presencia en el edificio. lo dejó en el suelo y golpeó la puerta. Sabían lo que él había hecho. Lo siento. En la otra habitación. Y ahora todo ha terminado. lo que ocurra primero. Ahora que Mercer no existe es muy importante ver su pro-programa. Rachael —o mejor dicho. —Soy Isidore —respondió Rick—. Mercer me dijo que ella estaba en la escalera. Y por una vez tendremos un poco de dinero. —¿Por qué Pris no lo mató? —preguntó la señora Baty. Si Mercer no me hubiera avisado.. Pero ahora. de modo que estaba solo. Casi un récord. A Pris —el especial lloraba. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Quizá me persigan con copias de Rachael Rosen hasta matarme. Ya no necesitaba el aparato. Ahora todo ha terminado. La figura más alta intentó cerrar la puerta y poner en marcha algún aparato electrónico—. En la oscuridad vio dos formas indistintas. ni tampoco al cuerpo de Irmgard Baty. Era el último. en un instante. Probablemente estaban asustados. Voy a entrar —dijo Rick. abandonando el equipo electrónico. ellos habrían triunfado. —No se lo tome usted así —dijo Rick. —Debe hacernos el test —dijo la forma más pequeña. mareado—. y disparó. pensó Rick. Y sin la ayuda de Mercer. la mujer. o hasta que el modelo quede obsoleto. Pris Stratton— yacía diseminada. —No abriremos —dijo una voz femenina. señora Baty —dijo Rick. Yo los estoy cuidando. Abran. Se sentó en el diván. el especial. Ella sabía que yo no podía atacarla. ella me habría matado. y en medio del silencio apareció en la puerta el señor Isidore. Yo me ocupo de conducir el camión del Hospital de Animales Van Ness. —La vi en la escalera. Sólo Rachael Rosen. cuyo propietario es el señor Hannibal Sloat. Avanzó por el pasillo y de repente su detector registró la cercanía de la actividad cerebral. su gran cuerpo estalló y se desmoronó como una pila mal asentada de pequeños objetos separados y quebradizos. lo encontró y llamó al despacho de Harry Bryant. Rick lo ignoró. A los Baty los puedo atacar del modo corriente. y el especial amaba a la otra Rachael —avanzó y disparó contra Roy Baty. Estaba a solas en el pasillo. a usted y a las do-do-dos mumujeres. Serán difíciles. —Quiero ver al Amigo Buster en la TV de Pris —continuó Rick—. tratando de atraerlo al interior mientras ella lo atacaba por la espalda—. —Es mejor que no mire —dijo Rick. Pero en alguna parte del edificio los Baty lo esperaban. Había encontrado el apartamento. Mercer había terminado su obra y se había marchado. que para mí era imposible. No lo miró. —¿Quién es? —preguntó una voz de hombre. —Sí. Algunos circuitos reflejos hacían que partes del cuerpo caído se movieran.. la amaba usted —dijo Rick—. He hecho lo que no podía hacer. Ahora puedo ocuparme del resto.. Se puso de pie con esfuerzo. pero no de esta manera. Hay que proceder velozmente. Dejó que Roy Baty disparara primero. Deberían haberme obligado a aplicar el test de Voigt-Kampff. —No hay ninguna Pris —respondió Rick—.Philip K. Mercer me salvó. junto a la escalera.. en la penumbra: Roy Baty se lo había dado. pero estaba muerto. 95 . —Es demasiado tarde —repuso Rick. Seis en un día. una tras otra —vio el tubo láser en la mano de ella. Rick buscó el videófono. Esta es mi casa — aguardó y la puerta se abrió. Ahora han perdido sus derechos legales. los otros dos. Pero ya no tiene importancia —Roy Baty disparó de nuevo. puedo irme a casa. Cayó sobre la mesa de la cocina y arrastró platos y tazas en su caída. Pero para ellos había llegado el invierno. y eludió el rayo—. Y yo amaba a Rachael. ¿Dónde está el videófono? El especial no contestó. erró y desapareció en el interior del apartamento. quizás en otra habitación. Permanecía inmóvil. se dijo. Se manifestó y me ayudó. Roy Baty lanzó un grito angustioso. puedo regresar a Irán y a la cabra.

como las plagas. Soy un flagelo. le devolvió el beso—. dirigió a Irán un gesto cariñoso y se elevó en el cielo nocturno. Debo decirte algo. pelo negro. la sacó de su cesta y la llevó hasta el borde del terrado.. pensó. quería que la vieras. —No qui-qui-quiero vivir cerca de usted.. delgada. Si el animal enferma antes de los noventa días.. Rick? ¿Crees que pueda ser verdad? —Todo es verdad —dijo Rick—. para que yo supiera quién había sido —la besó—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 20 —Muy bien —dijo Harry Bryant cuando se enteró de las noticias—. Y tan inútil. Sin duda. abrió la puerta y se instaló ante los mandos.. —Me iré de esta casa —dijo Isidore—. Lo miró con una extraña angustia. —Váyase —aconsejó Rick—. A Rachael seguramente no le importaba que la vieras. Todo lo que las personas han pensado alguna vez —puso el motor en marcha. como de cartero. Todo lo que he hecho. —Creo que hay una cláusula de garantía —repuso Rick—. Rick retornó a su coche aéreo. —Los androides son estúpidos —dijo sin contemplaciones—. Fue hace media hora —Irán. —No se enfermó. con ternura. Lo siento. era una mera cantidad que se sumaba al peso que lo oprimía en todas partes.Philip K. Es horrible. Ella tenía una razón. —Ya se ha terminado todo —dijo. —¿Viste quién era? —Con toda claridad —respondió Irán—. La cabra ha muerto. —¿Adonde vas? ¿No quieres bajar y quedarte conmigo? La TV ha dado noticias tremendas. —¿Y la empujó? —Sí. y pensó: voy a morir. el vendedor. No se quede aquí. Roy Baty no podía diferenciarme de usted. se dijo Rick. en todos los años que había pasado con ella jamás la había visto así. Cerró la puerta. Estas dos cosas también son ciertas. no le importaba —dijo Rick—. Y he estado pensando: quizás Harry Bryant pueda transferirme a. Qué trabajo horrible. creyó que era usted quien estaba en la puerta. podré olvidar. un bolso grande. Una serie de expresiones mudas recorrió su rostro. Vaya a descansar un rato. ahora. como si no le importara. como el hambre. Dejó solo a Rick. ¿Y me has estado esperando aquí todo el tiempo? —Sólo media hora. Simplemente le hizo sentirse peor. pero el animal estaba muerto y ella se había marchado enseguida. Es hora de irse a casa. el Amigo Buster dijo que Mercer es un impostor. Y no hizo nada por ocultarse. Luego giró y se marchó. eso no lo sorprendió. —¿Estás bien? —Estoy bien —respondió Rick. Tenía un abrigo largo de seda. Rick colgó. Adonde voy llevo la vieja maldición. Irán lo esperaba en el terrado de su casa.. lo que le parecía una razón —una razón de androide. Era una muchacha de cara muy joven. ha sido siempre malo. Por alguna razón. Desde el comienzo. cuando vea a Irán. sin saber qué hacer. bajó conmigo y llamamos a la policía... ¿por qué no se queda en otro apartamento hasta que terminen? Supongo que no querrá quedarse aquí.. Barbour estaba aquí todavía. El especial titubeó. Buscaré un lugar en el centro. ojos negros grandes. y la abrazó—. ¿Qué piensas. Mercer lo dijo: estoy obligado a hacer el mal. —Creo que hay un piso vacío en mi edificio —dijo Rick... —No fue inútil —respondió—. La policía vendrá a limpiar esto. donde haya más gente. Quizá. Alguien vino —Irán carraspeó y continuó en tono grave—. 96 .. —Rick —dijo ella—. —No. Enviaré un patrullero a recoger los cuerpos.

97 . se dijo mientras el coche ganaba velocidad y altura. Pero ahora sólo está el polvo y nadie ve nunca una estrella.Philip K. pensó. y se alejaba de San Francisco hacia la deshabitada desolación del norte. al menos desde la Tierra. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En otros tiempos habría visto las estrellas. Hace años. Hacia un lugar adonde no iría ninguna criatura viva mientras no sintiera que el fin había llegado. Quizás allá donde voy se vean las estrellas.

—Hospital Mount Zion. de cajas que no significan nada en sí. sin calefacción. —¿Podría hablar con un paciente? Dave Holden. No debería continuar. planeó un momento. eso es ahora ajeno a mí. ¿Se encuentra suficientemente bien? —Un momento. Unos cantos rodados grandes como casas se habían detenido al chocar unos con otros. cubierto de escombros. aun cuando nadie lo viera. Me pregunto por qué no me mataron. por lo menos durante. hasta que el avance hacia arriba lo detuvo. Y tenía que proseguir. Hacía tanto frío ahora en la cabina. No podían esperarlo. No. Para Mercer todo es fácil. —Un segundo —la operadora se desvaneció nuevamente. la temperatura de la cabina. ni siquiera urgentes. Sólo quedan fragmentos de embalajes. Era evidente que había pasado el tiempo. porque lo acepta todo. que abrió la puerta y descendió. pensó: de alguna oscura manera. y volvió a subir el cristal. —Con el Hospital Mount Zion —dijo. También el aire olía mal. que ni siquiera Mercer debe comprender. No había comido en sabe Dios cuánto tiempo. ¿Qué diría de mí Dave Holden?. señor —la pantalla quedó en blanco. Enfadado consigo mismo escupió. sin duda. con todo el cuerpo dolorido. Bajó el cristal de la ventanilla y arrojó al suelo la pequeña caja de lata—. pensó. Rick volvió a aspirar el Rapé Dr. Sí.Philip K. Apareció en la pantalla otra mujer. había descendido—. En cierto sentido. Un viento nocivo e inesperado atravesó sus ropas. Mientras avanzaba. —Está bien —respondió Rick. eso es lo que ocurre. Johnson. Y probablemente nadie volverá a hacerlo. Estoy cansado. Una colina irregular se le acercó. Estaba demasiado fatigado para subir. pensó. Y además comprenderá la otra parte. Descendió un poco y siguió volando casi a ras del suelo.. Pasó el tiempo. y empezó a caminar restregándose las manos.. Rick cogió un poco de Rapé Dr. y luego aterrizó en una cuesta. Sin saber cómo estaba en un punto situado a un paso de un precipicio ciertamente fatal. En verdad todo en mí es ajeno. Se detuvo a secar el sudor que caía sobre sus ojos y las lágrimas saladas. y cortó la comunicación. Cogió el videófono del coche aéreo y llamó a la operadora de San Francisco. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 21 A la temprana luz de la mañana vio un suelo gris que parecía infinito. ¿Por haber matado a los androides? ¿Por Rachael. sobre el suelo yermo. aparte de él mismo. Nada estaba vivo allí. alejada de todo. Pero lo que yo he hecho. El doctor Costa piensa que el estado del señor Holden no permite que atienda llamadas. pensó. he sido derrotado. Era también notable elegir ese lugar para morir. desparramando piedras. quizá porque me moví con rapidez. Contra todos el mismo día. Cada paso le costaba más. brincando. elevó el coche a medida que el mundo se aproximaba. Una vez había habido allí cosechas y rebaños. que había matado a la cabra? No sabía. Nadie ha retirado seis modelos Nexus-6 en menos de veinticuatro horas. Era notable que los animales hubiesen pastado allí alguna vez. el mentol que le agregaban sabía mal a esta hora de la mañana. Y sentía hambre. con furia. —Es un asunto policial —repuso. Rick pensó: es como un almacén de cargas cuando ya han retirado todas las mercaderías. El doctor Costa dice que el señor Holden no puede recibir llamadas —dijo la operadora cuando reapareció. desdén y odio a sí mismo. Me he convertido en un ser ajeno. colocando su carnet junto a la pantalla. Ahora hacía calor. señor —dijo la operadora—. Harry Bryant tenía razón. Apagó el motor. Johnson y se estremeció. El aprobará lo que hice. El calor. se preguntó. No había nadie allí que registrara su degradación ni la de nadie. de una caída humillante y desesperada. El hambre y el calor se combinaban en un sabor venenoso que recordaba a la derrota. un manto vago y casi alucinante nubló su mente. soy el mejor cazador de bonificaciones que ha existido nunca. rechinando. Caminó por la cuesta. Debería llamar a Dave. Dave había quedado realmente fuera de combate. Luego siguió trepando por aquella elevación solitaria y poco familiar. y el orgullo o el valor que pudiera finalmente exhibir también pasaría 98 . Nada es ajeno a él. Habría sido gratificante hablar con Dave.

sin voluntad.Philip K. Nadie. Tengo que salir de aquí. Abrió la puerta y entró en la cabina. por haber retirado a esos seis. Quiere saber si se encuentra usted bien... como hacen todos. —Quiero hablar con el Inspector Bryant —le dijo a la señorita Wild. Miró el reloj. El inspector Bryant ha estado tratando de comunicarse con usted. ¿Wilbur Mercer? ¿Eres tú? —Dios mío.. corriendo. Y sin embargo. Poco después. se dijo. ¿por qué me importa tanto? Ya lo he sufrido antes. —No comprendo. durante la fusión. las agonizantes hierbas envenenadas por el polvo no lo verían ni recordarían. debería usted llamarla. la abrió y cogió una gran pulgada que aspiró mientras estaba mitad en la cabina y mitad fuera. esperando noticias. señor Deckard? ¿Ladrones de animales? Acabamos de recibir la denuncia de una nueva pandilla. pensó. he bajado de la colina. Esto no es nuevo. A rodar hacia arriba. mirándolo con atención—. —Ladrones de vida. Llamó por el videófono a la corte de justicia de la calle Lombard. Si tan sólo pudiera hablar con Dave. Señor Deckard. pensó.. No responde. mi carrera no está terminada. sacó de la guantera una lata nueva de rapé. Hago lo que hacen las piedras. —Mercer —dijo. Ahora se sentía demasiado cansado para regresar. la operadora. No debí venir aquí. Se detuvo. —Pero eso nunca había pasado antes. con los pies en suelo árido y polvoriento. señor Deckard. señor Deckard. —¿Sabe usted lo que le ocurrió a mi cabra? —No. se dijo. ¿Quién habrá arrojado la piedra?.. además.. tropezando en las piedras sueltas. porque lo he hecho solo. descender esta cuesta. Creo que ha propuesto su nombre al señor Cutter. que opera en. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? inadvertido. Todavía tengo mi trabajo y mi oveja eléctrica. como las piedras. mientras utilizo mi caja de empatía. me sentiría mejor.. temo que no haya más. Habrá otros andrillos que retirar.. —El inspector Bryant no está en su despacho. dormir. sin que esto tenga el menor sentido.. —Ya sé lo que he hecho —repuso Rick. Dios. lo indujo a continuar la ascención. ¿Está bien? Rick no respondió.. 99 .. llegó hasta él en su forma desnuda y verdadera.. Pero. Y el dolor. un impulso invisible pero real. inerte—. Temblando. Las nubes de polvo oscurecían el paisaje. Es el último lugar adonde ir. lo era. Trastabillando inició el retorno. —De todos modos —continuó la señorita Marsten—. Parece fatigado y. Ah. el jefe. Pero un impulso. la cara triangular y anaranjada de Ann Marsten aparecía en la pantalla.. se preguntó. para una mención especial. resbalando.. su mejilla está sangrando. irme a casa. Tal vez. pero en este momento no se encuentra en él. probablemente muy jóvenes. Podía distinguir al frente una figura borrosa. En un momento cayó. En ese momento la primera piedra —y no era de espuma de goma ni de plástico— lo golpeó en la región inguinal. es mi sombra. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. Salió en su coche. —¿No dijo adonde pensaba ir? —Era algo relacionado con los androides que retiró usted anoche. Ni siquiera sabía que tenía una. tiene usted muy mal aspecto. —Me la quitaron. Podría salir de aquí. pensó. señor Deckard: ha llamado su esposa. Tal vez se trate de eso. —Oh.. Las nueve y treinta. irresistible. Muy cerca estaba su coche aéreo.. el conocimiento esencial de la soledad y la pena. He vuelto. jadeando. —¿Quién. —Póngame con mi secretaria. quitó la banda protectora. Se detuvo. pensó.. no he retirado el último androide. Dijo que estaría en casa. Las piedras muertas. Se alejó del polvo.

—Vuelva a la zona de la bahía. seguramente. Una cosa que me dijiste era verdad. Lo que necesita es dormir bien. Temo que no podré dejar de ser Mercer. pensó. De eso y de acostarme contigo. Y llame a su esposa. Pero no del modo que tú habías previsto. No. —Mercer no es ningún impostor —contestó Rick—. a donde haya gente. —¿Quiere que le envíe a alguien? ¿Un coche del departamento? —No —dijo—. aquí y en los mundoscolonia. Una vez que se comienza. Pero no del modo en que se siente ante la caja de empatía. —Soy Wilbur Mercer —respondió Rick—.Philip K. Una cama. —¿Llamará a su mujer? ¿Me lo promete? —Sí. Me he fundido permanentemente con él y no puedo salir de la fusión. No tuve ninguna dificultad en retirarlos. después de lo que me ha ocurrido. con los demás Rosen. Y se quedó congelado. Querría poder hacerte lo que tú me has hecho. Si te hubiera matado anoche mi cabra estaría viva. No hay nada viviente cerca de Oregon. estaba solo. Porque allí es donde Mercer muere. usted es nuestro mejor cazador de bonificaciones. Ya no estoy en el departamento. pensó. en tono de reproche—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick se llevó una mano a la cara.. Rachael estaba equivocada. Cópula con androides. y el mejor que hemos tenido nunca. no me importa. No por los androides. reales y humanoides. La última vez que estuve en una cama fue con Rachael. He tenido la ilusión.. Señor Deckard. Gracias. ya es demasiado tarde para retroceder —¿tendré que subir nuevamente? Para siempre. el polvo. Una vez más cogió el videófono. —Es por la cabra —dijo Rick—. las piedras. Ese fue mi error. Sí. Y sin embargo. y de que me arrojaban piedras. Atrapado por la eternidad—. ni siquiera en diez mil años. como Mercer. Mercer es inmortal. Me pregunto qué habría pasado si hubiera seguido subiendo. al final del gran ciclo sideral.. cerca de la cumbre de la colina. Yo le avisaré cuando llegue. pensó. y donde su triunfo se manifiesta. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. Con la caja de empatía uno siente que está con Mercer. ¿verdad? ¿Está solo? —Es curioso —respondió Rick—. Adiós —dijo. La diferencia es que yo no estaba con nadie. aquí. He cambiado. todas diferentes—. 100 . Estoy esperando a que eso ocurra. Una piedra. pero no se puede. Le habían arrojado más de una. Y usted tampoco está bien. señor Deckard: está muy preocupada. Ann —colgó. Ya no me importa. —Se parece a Wilbur Mercer —dijo la señorita Marsten. señor Deckard. De otro modo peor. porque a los androides no les importa. —Ahora dicen que Mercer es un impostor. El único que estaba en lo cierto era Mercer. Váyase a su casa y a la cama. absolutamente ilegal. A menos que la realidad sea una impostura —la sierra. todo surgió de allí. para llamar a Irán. completamente real. Infracción al estatuto. Era evidente. Ahora debe estar de vuelta en Seattle. en algún lugar de la frontera de Oregon. Y en especial también se equivocó cuando dijo que no podría fundirme nuevamente con Mercer. Pero si soy Mercer no puedo morir. —Ayer ha trabajado demasiado. de que era Mercer..

ignoraba su existencia. inteligente. Y entre todas las posibilidades. Por supuesto. Cuando lo alzó sintió su peculiar frialdad. Depositó su caja en el asiento y se sentó ante los mandos. mil kilómetros al sur. Cuando Irán se entere. adulto. Una cosa en el suelo. hallar precisamente la criatura preferida por Mercer. y saltar. Giró. Lo que le pasó a él me pasa a mí. fue a la baulera y la abrió. Será una sorpresa. realmente. junto con el asno.. Yo sé qué es. Me pregunto dónde encuentra el agua para sus huevos. Rick pensó. no podía. sin separar de él la vista. un animal. Como al cabeza de chorlito Isidore con su araña. pero se detuvo. pensó. Soy un especial. había desaparecido aquella fatiga opresora y monumental. Pero no lo hacía girar. Yo lo he querido así. puso dentro de la caja las hojas de una enredadera que encontró. El sapo era la criatura más preciosa para Wilbur Mercer. con muchas vueltas de cordel. y pasó las páginas con dedos temblorosos. Capaz a su modo de sobrevivir en un mundo donde el hombre. Y sólo llevará treinta o cuarenta minutos volver a casa. Encendió el motor. Dios mío. SAPO (Bufonidae). Algo así como una estrella de honor de las Naciones Unidas y dinero. Es como volver a ser un muchacho. Había una caja de cartón que contenía una ampolla de combustible de repuesto. cavándose un hoyo. ¿Qué ocurre cuando se encuentra un animal al que se cree extinguido? Era muy raro. probablemente a mí también me ocurrirá. quizá de sed. He encontrado al sapo. Necesito una caja. Y después de haber visto a través de los ojos de Mercer. entre las piedras.Philip K. Están extinguidos. no puede ser. se había movido. La carga que había sentido se había disipado. provocado por la exposición a la radiactividad. Buscó su arrugado Sidney. remontó y puso rumbo a San Francisco. horrorizado: se ha muerto. la vida cuidadosamente enterrada hasta los ojos en un mundo muerto. Pero prefería el sapo.. sacó la ampolla. pensó. ¿Lo quiso así Mercer? Pero yo soy Mercer. porque veo a través de los ojos de Mercer. La vida que nosotros ya no podemos distinguir. Estaba como en trance. Pero no. pensó mientras cerraba cuidadosamente la caja. Se sentía demasiado angustiada. con sus débiles patas traseras intentaba liberarse instintivamente. que aparentemente no se oponía.. sin apartar la vista del punto donde había observado un movimiento. con el índice de la mano derecha apoyado en el dial numerado. se dijo. lejos del sol. Depositó la caja en el suelo y con gran cuidado tocó unas piedrecillas cerca del animal. De modo que esto es lo que ve Mercer. Sus ojos no revelaban lo que hubiese visto. y tan frío como si hubiera vivido siempre en una gruta a muchas millas de profundidad. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 22 Dejó el receptor en su lugar. demasiado cargado por el asombro. Irán Deckard estaba ante el órgano de ánimos Penfield. todas las variedades. E Extinguidos. El cuerpo parecía seco y arrugado. Cogió el videófono. fuera del coche. y se acercó lentamente al sapo. adaptándose al nuevo clima así como se había adaptado antes a todos los climas. una recompensa de millones de dólares. de modo que sólo se veían el cráneo y los ojos a ras del suelo. Le latió con fuerza el corazón. El sapo se combinaba perfectamente con la textura y el matiz del polvo omnipresente. como hicieron con la araña del cabeza de chorlito. Había apartado las piedrecillas con el trasero. en el asiento trasero de coche aéreo no había nada.. sin embargo no estaba a más de dos metros de distancia. Y ningún androide le cortará las patas a este sapo. Era un sapo grande. Nunca he visto uno.. Quizás había evolucionado. Saltó al exterior. Su inquietud 101 .. Ahora el animal se retorcía. Me ha ocurrido algo. Se puso en cuclillas al lado del sapo. pero lo sé por las viejas películas sobre la naturaleza que pasa la TV del gobierno. se dijo. Debe tratarse de un defecto cerebral mío. En cada ceniza del universo Mercer percibe seguramente la vida escondida. Si no se hubiera movido no lo habría visto. con su metabolismo disminuido al mínimo.

y tocaba su abdomen. prefiero saberlo. Quería tenerla perpetuamente en las manos. Entró sin soltarla. ah. ¿Los sapos saltan como las ranas? Quiero decir. ¿Muerde? —Cógelo. o quizás un 888: deseo de ver televisión sin reparar en el programa. ocultando su aversión. ¿saltará de repente? —Las patas de los sapos son débiles —respondió Rick—. —Un sapo. como júbilo incontenible. para sentirte mejor? Siempre te ha servido. —Voy a dormir —anunció Rick—. y la caja había vuelto. y no encuentro forma de explicarme por qué. —Hola —dijo él. me haría marcar el 3. —Oh —dijo Rick. Lo cogió en su mano. y todavía en ese momento parecía no comprender. el cambio que había provocado en él. Dejó a un lado el manual Penfield y se puso en pie de un salto. cerca de la frontera de Oregon.. Puede volver. Esa es la principal diferencia entre un sapo y una rana. Me alegro de saberlo. Pero Irán había descubierto algo: mientras lo sostenía. y también es posible que no vuelva. Parecía que hubiera estado jugando y que hubiera decidido volver a casa. Ella lo cogió. O mejor dicho. Las manos.. tienes razón —miraba en silencio al seudoanimal. y sin perder la mirada de asombrada alegría. y eso me infundiría el deseo de marcar algo importante.Philip K. ya veo. Se sentía culpable por el efecto. Corrió a la puerta y la abrió de par en par. —¿Puedo verlo? El desató la caja y alzó la tapa. —¿Qué hay en la caja? —preguntó. —Cuánto me alegro —dijo ella. —¿Quieres usar el órgano de ánimos. se asustó—. Todo el día. cabeza abajo. 102 . y jugó con sus patas. que ya era hora. la noche anterior. excepto en los ojos. Alguien tiene que haberlo puesto allí. abrió con la uña el diminuto panel de control. Las ranas viven cerca del agua. Tenía un tajo en la mejilla. Y pensaba: si Rick estuviera aquí. donde no hay nada vivo — estiró la mano para coger el animal. Y adonde habrá ido Rick. Eso y el agua. los sapos no tienen dientes —Rick alzó el sapo y se lo alcanzó. como ella quería. Me pregunto cómo habrá llegado a esa desolada región de California. si es Rick. hasta el pelo estaba saturado de polvo. Irán estaba sentada frente a Rick.. Me pregunto qué programa habrá. me dijo que me tomara el día libre. que brillaban como los de un chico. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? clausuraba el futuro y todas las posibilidades que contuviera. A descansar. Hablé con Harry Bryant. Le había ocurrido algo desde su partida. Lo encontré en el desierto. —Oh —dijo Irán al ver el sapo. mientras lo daba vuelta y miraba con curiosidad sus patas traseras: parecían casi inútiles—. pero los sapos pueden sobrevivir en el desierto. —No —respondió Rick—. —Te prepararé una taza de café —dijo Irán. demudado—. como si hubiera en ella algo muy frágil o valioso. le había visto esa expresión... Nunca. No muerde.. El se sentó sin separarse de su caja. pensando: No necesito marcar nada: Ya tengo todo lo que quiero. —Pensé que estaban extinguidos —dijo ella. y eso es exactamente lo que haré —con cuidado colocó la caja en la mesa y bebió el café. —He traído algo —sostuvo en alto la caja de cartón con ambas manos. por alguna razón. desde que lo conocía. y la caja había venido con él. —Quizá no debí haberte dicho que era eléctrico —Irán le tocó el brazo. Luego lo puso cuidadosamente en su caja—. mucho más que a mí.. Y ahora había vuelto. En la caja estaba lo que le había ocurrido. Oyó un golpe en la puerta. Apretó el botón de café de su cocina y en un instante tuvo una gran jarra. había polvo por todas partes. la cara... bañarse y contar los maravillosos sucesos del día. la ropa gris y arrugada.

Descanso reparador y merecido —se tendió en la cama. —¿Para una tortuga eléctrica. 103 .. como si una sucesión de batallas se lo hubiera disputado durante muchos años. ¿verdad? —Rick la miró con expresión de sorpresa. Rick se puso de pie. hasta que finalmente retiré a los Baty. qué tarea maratónica —dijo Rick—. y no tuve nada que hacer. siempre lo persiguen. e ir adonde ella va. Irán se quedó a su lado un rato. —Ha terminado —dijo Irán. La luz grisásea del día desapareció. y cuando la vendedora atendió. cuando dijiste que soy sólo un policía de manos groseras. por pequeña que ella sea. Así como a todos nosotros. —Entonces. casi tanto como antes. como si tratara de aclarar sus ideas. Las cosas eléctricas también tienen su vida.. que incluye. No se tornaban significativas mientras ella no las confirmara. Rick dormía.. Sentía duda ante sus propias palabras. dijo: —Quiero medio kilo de moscas artificiales que zumben y revoloteen. Después de terminar. el cabeza de chorlito. lo único que puede hacer es moverse al paso de la vida. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy bien —sacudió la cabeza. —Es la maldición que pesa sobre nosotros —respondió Irán—. Entonces.. Poco a poco. Luego regresó a la cocina y se sentó ante la mesa. —Ahora no lo creo —respondió Irán—. a tu lugar —lo besó. como si lo supiera. pensó. —Está bien —contestó—. El sapo eléctrico se movía en su caja. —¿El polvo? —Los asesinos que encontraron a Mercer cuando tenía dieciséis años y le dijeron que no podía invertir el tiempo ni traer de vuelta animales a la vida. —¿Te irás a la cama? ¿Quieres que te ponga el órgano de ánimos en 670? —¿Qué es eso? —Descanso reparador y merecido —dijo Irán. esta mañana. Abrió la guía telefónica y buscó en las páginas amarillas accesorios para animales eléctricos. como le pasaba a veces por las noches. también debía ser artificial. y eso pareció gustarle a Rick. asustado. no me podía detener porque no quedaría nada si me detenía.. Sólo estoy feliz de que hayas vuelto a casa. Los asesinos arrojan las piedras. Es extraño que a veces sea mejor hacer algo malo que bueno. Una vez empezada no había forma de concluir. Un instante después. señora? —Para un sapo. ahora. Tenías razón tú. le sugiero nuestro surtido mixto de bichos reptantes y voladores. Me llevaba adelante. Su cara se iluminó. hasta que tuvo la seguridad de que no despertaría ni se quedaría sentado. —Ve a la cama y duerme. Son ellos quienes lo hacen. Irán se preguntó qué “comería”. —Parece que hubieras caminado cien millas —dijo Irán. Parecía esperar a que ella se lo dijese. Como si oírselo a sí mismo no significara nada.. Mientras apretaba el botón que tornaba opacas las ventanas del dormitorio. —Ya ha terminado todo. dolorido. —Mercer dijo que estaba mal. —¿Crees que he hecho mal? Lo que hice hoy. Irán pensó que no sería necesario encender el órgano de ánimos. Y —vaciló. —Dios. La araña que Mercer le dio a Isidore. evidentemente asombrado por lo que había empezado a decir— esa parte fue la peor. con el rostro soñoliento y confuso. ¿Fue una piedra la que te hirió la mejilla? —Sí —respondió Rick débilmente. a la muerte. Pero no importa. Sus ropas y su pelo desprendieron polvo sobre las sábanas blancas. Llamó. y si necesitaba mantenimiento. avanzó en la ruta al dormitorio. A eso se refiere Mercer. pero que igual debía hacerlo. Moscas artificiales. antes de que ella le mostrara que el sapo era eléctrico.Philip K. ¿está mal? —No. aún sorprendido—. —Ha sido un día largo —respondió él.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Prefiero las moscas —respondió Irán—. Y si piensa usted alimentarlo regularmente. Y ya sintiéndose mejor. 104 . la lengua es vital. ¿Puede enviarlas? No quiero salir: mi marido duerme y no quiero dejarlo solo. A mi marido le encanta —dio su dirección y colgó. Quiero que funcione perfectamente. se sirvió por fin una taza de café negro y caliente. piedrecillas multicolores y seudo-desechos orgánicos. La vendedora agregó: —Le recomendaría nuestra charca perpetua. en cuyo caso tenemos un equipo completo de arena. salvo si se trata de un escuerzo. le sugiero que nuestro servicio de mantenimiento realice un ajuste periódico de la lengua. —Muy bien —contestó Irán—.Philip K. En un sapo.

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