Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Do Androids Dreams of Electric Sheep? Traducción: César Terrón Diseño de la cubierta: Iborra De esta obra, Edhasa ha publicado una Guía de Lectura para el profesorado que la solicite acreditando su condición Primera edición en Pocket Edhasa: octubre de 1992 Quinta reimpresión: mayo de 1997 ©Philip K. Dick. 1980 ©Edhasa, 1981 v 1992 Avda. Diagonal, 519-521. 08029 Barcelona Tel. 439 51 05 ISBN: 84-350-1595-5 Depósito legal: B-22.733-1997

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Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Indice:
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1966). El pueblo de Tonga daba a la tortuga las consideraciones de un jefe. Ayer murió una tortuga que el capitán Cook había regalado en 1777 al rey de Tonga.Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Auckland (REUTERS. 4 . tenía guardias especiales y hace pocos años había quedado ciega durante un incendio forestal. llamado Tu’Imalila. en Nueva Zelandia. Tenía casi 200 años. El animal. Alofa. Radio Tonga anunció que los restos de Tu’Imalila serían enviados al museo de Auckland. murió en el parque del palacio real de la capital tongana de Nuku.

14 de junio de 1967. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? A Maren Augusta Bergrud 10 de agosto de 1923 .Philip K. 5 .

Yeats 6 . Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y aún sueño que pisa la hierba caminando espectral entre el rocío atravesado por mi canto alegre.Philip K.

. Y sin embargo en esa época. —Marcaré lo que tengo programado para hoy —examinó su agenda del 3 de enero de 1992: preveía una concienzuda actitud profesional—. dejó que la información le llegara de segunda mano. Si me atengo al programa —dijo cautelosamente—. No quiero estar despierta. y apagué el sonido por un instante. aunque no lo había discado. Ni siquiera sabía que se pudiera marcar algo semejante —dijo con tristeza. aguardando. Si le das bastante volumen te sentirás contenta de estar despierta. —He observado que jamás vacilas en gastar las bonificaciones que traigo a casa en cualquier cosa que atraiga momentáneamente tu atención —se puso de pie y se dirigió a la consola de su órgano de ánimos—. Haz la prueba —se irguió velozmente y se inclinó sobre la consola de su propio órgano de ánimos mientras lo miraba vivamente. no estaba dispuesto a comprometerse tontamente mientras su esposa no hubiese aceptado imitarlo. Amistosamente. que hablaba de una gran noticia que iba a dar. —Mi programa de hoy incluye una depresión culposa de seis horas —respondió Irán. Por eso. parpadeó.. —Una tarde yo estaba aquí —dijo Irán—. —En la vida he matado a un ser humano. porque estaba bien dispuesto hacia todo el mundo —su dial estaba en D— acarició el hombro pálido y desnudo de Irán. Un mero animal eléctrico. y ya era franca hostilidad. cuando yo gano ahora lo que me ha costado años conseguir —en la consola vaciló entre marcar un inhibidor talámico (que suprimiría su furia). mirando. —Aparta tu grosera mano de policía —dijo ella. ¿harás tú lo mismo? —esperó. y se desperezó.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 1 Una alegre y suave oleada eléctrica silbada por el despertador automático del órgano de ánimos que tenía junto a la cama despertó a Rick Deckard. de este edificio. No ahorras para que podamos comprar una oveja de verdad. Como la mayoría de la gente. o por lo menos eso había oído decir. y tendremos una pelea que reducirá a la nada todas las discusiones que hemos tenido hasta ahora. y escuché los. —¿Cómo? ¿Por qué has programado eso? —iba contra la finalidad misma del órgano de ánimos—. El suspiró. En lo que antes de la guerra habían sido los suburbios. no la sentí. se inclinó sobre ella y le explicó suavemente: —Precisamente de eso se trata. acababa de marcarlo. con los ojos abiertos— haré lo mismo... a veces también él escuchaba cuando debía suponerse que dormía.) —Si aumentas el volumen de la ira —dijo Irán atenta. pero 7 . En el lecho. naturalmente. —No soy un policía —se sentía irritable. derrotado por la amenaza.. ¿Quieres ver? Marca. Un asesino contratado por la policía. —Sólo a esos pobres andrillos —repuso Irán. Pondré el máximo. —En ese momento —continuó Irán—. —Los apartamentos vacíos —completó Rick. con los ojos todavía cerrados—. el del Protector Genital de Plomo Mountibank. aunque percibí intelectualmente la soledad.. su esposa Irán abrió sus ojos grises nada alegres. Lo ajustaré y cuando te despiertes. —Has puesto tu Penfield demasiado bajo —le dijo él—. el interés no le alcanzaba para comprobarla personalmente. un edificio de apartamentos en comunidad ocupado a medias tenía una situación elevada en el plan de densidad de población. —hizo un gesto. ya sabes. —Eres peor —agregó su mujer. yo estaba en el ánimo 382..Philip K. gimió y volvió a cerrarlos. era posible encontrar edificios totalmente vacíos. La primera reacción fue de gratitud por poder disponer de un órgano de ánimos Penfield. Su irritación había aumentado. o un estimulante talámico (que la incrementaría lo suficiente para triunfar en una discusión. Y entonces oí los ruidos de la casa. se puso en pie con su pijama multicolor. en lugar de esa falsa que tenemos arriba. Sorprendido —siempre le sorprendía encontrarse despierto sin aviso previo— emergió de la cama. —No toques mis controles —su voz tenía amarga dureza—. al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos. En C sobrepasa el umbral que apaga la conciencia. mientras el sonido de la TV estaba apagado. El se sentó a su lado. cuando pasaron ese anuncio terrible que odio.

Al diablo. Y sabré que no te quedas aquí. incluso con el cambio automático es peligroso sufrir una depresión de cualquier naturaleza.Philip K. 8 . Pero antes eso era una señal de enfermedad mental. aunque en verdad no la necesitaba. de modo que quienes os aventuréis a salir. no sólo en esta casa sino en todas partes. Marcaremos juntos un 104.. Entonces.. ¿Qué diferencia hace. Ahí “pastaba” su oveja eléctrica.. y el 3 menos aún. y apagó el televisor. y la condujo al dormitorio. incluso con su Protector Genital de Plomo Mountibank. y no puedo imaginar un deseo más descabellado.. arrastrando levemente su largo camisón.. en la que confiaba—. como si hubiese conseguido algo de valor—.. ¿no crees? —Pero corres el riesgo de quedarte en un estado de ánimo como ése —objetó Rick—. Eso me dará ganas de subir al terrado a ver la oveja y de partir enseguida al despacho. ramoneaba con simulada satisfacción y engañaba al resto de los ocupantes del edificio. Ya es hora de un breve comentario sobre la temperatura de hoy. En la consola de Irán disco 594: reconocimiento satisfactorio de la sabiduría superior del marido en todos los temas. —Hola. —Entonces marca el 3 —sugirió él.. dejé apagado el sonido de la TV y empecé a experimentar con el órgano de ánimos. me rindo. Y después de un apresurado desayuno —había perdido tiempo a causa de la discusión— subió vestido para salir. gozaremos juntos de él. —En este momento no quiero discar nada —dijo Irán. —Dejo programado un cambio automático de controles para unas horas más tarde — respondió suavemente su esposa—. cayó sobre ella. amigos. —Conozco el 481 —interrumpió él. y renovadas esperanzas de. sentándose en la cama y apoderándose de las manos de Irán. No quiero discar nada. sentada en la cama. Olvida lo que has programado y yo haré lo mismo. La he incluido dos veces por mes en mi programa. haya lo que hubiere. a la pradera cubierta del terrado.? —Yo marcaré por los dos —dijo Rick. El satélite Mongoose informa que la radiación será especialmente intensa hacia el mediodía y que luego disminuirá. que olía suavemente a los cigarrillos de la noche anterior. —No puedo pedir un número que estimula mi corteza cerebral para que desee discar otro. cuando toda la gente lista se ha marchado. Irán apareció a su lado. sin TV —dejó libres los dedos largos y finos de su mujer y atravesó el espacioso apartamento hasta el living. Discaré lo que quieras de mí. a la que atrajo a su lado—.. de quedarse aquí. La desesperación por la realidad total puede perpetuarse a sí misma. por más que fuera un sofisticado objeto mecánico. porque entonces tendré el deseo de discar. Quiero ver la TV. de una inercia casi absoluta. Y por fin logré encontrar un modo de marcar la desesperación —su carita oscura y alegre mostraba satisfacción. encerrada en ti misma. El 481: conciencia de las múltiples posibilidades que el futuro me ofrece. en la Tierra. ... ésa era su actitud innata y habitual sin necesidad de estímulo cerebral artificial del Penfield. y mirar el suelo —su voz se afiló con el acento de la desolación mientras dejaba de moverse y su alma se congelaba: el instintivo y ubicuo velo de la opresión. modelo Ayax. y no reaccionar. Desde el dormitorio llegó la voz de Irán: —No puedo soportar la TV antes del desayuno. —Disca el 888 —respondió Rick mientras el receptor se calentaba—. Y en la propia pidió una actitud creativa y nueva hacia su trabajo. Me parece razonable dedicar ese tiempo a sentir la desesperanza de todo. Lo único que quiero es quedarme aquí. Oye —dijo. y la voz del Amigo Buster estalló e inundó la habitación. había discado muchas veces esa combinación. ¿Goce sexual extático? Me siento tan mal que hasta eso podría soportar. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? luego comprendí qué poco sano era sentir la ausencia de vida. Allí se inclinó para encender la TV. Rick elevó el sonido del televisor. Lo llamaban “ausencia de respuesta afectiva adecuada”. y luego tú te quedarás así mientras yo retorno a mi actitud profesional acostumbrada.. —Está bien. ¿Comprendes? Me figuro que no. hola. sin poder marcar la salida..

sólo podía alterar la mente y la capacidad genética. Igual que Rick. observó mientras se dirigía hacia el sector particular de césped que poseía juntamente con el inmenso apartamento situado más abajo. 9 . Aspiró involuntariamente la corrupción de la muerte. y señaló el gran ejemplar de percherón que miraba el espacio con expresión vacía—. lo saludó. pensó Rick mientras abría la puerta de su minúscula dehesa y se acercaba a su oveja eléctrica. los posters y los anuncios de TV vociferaban: "¡Emigra o degenera! ¡Elige!" Era verdad. Barbour respondió: —Sería inmoral. Bueno. como en el caso de Fred Washborne. se había vestido para ir a trabajar. y mucho. A pesar de su protector genital de plomo. —Venda el potrillo. de algún modo. se dijo. entonces. dada la ausencia de un animal verdadero. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto. ya más débil y con sobrevivientes más fuertes. entonces el polvo. y halló el precio nacional vigente. Explorando los bolsillos de su chaqueta. ¿Y quién la ha preñado? —le preguntó a Barbour—. o cualquier otro animal. ¿Qué me dice? —Que pronto tendrá usted dos caballos —respondió Rick. su vecino Bill Barbour. El aire gris de la mañana.Philip K. Hasta ahí. ¿Recuerda que la semana pasada vino un inspector a examinar a Judy? Están impacientes por ver el potrillo. era indudable que el polvo se filtraba y traía cada día —mientras no emigrara— su pequeña carga de inmundicia. Preguntar "¿Es auténtica su oveja?" era todavía peor que averiguar si los dientes. El hombre caía poco a poco en trance. los exámenes médicos mensuales confirmaban su normalidad: podía procrear dentro de los márgenes de tolerancia que la ley establecía. y también se había detenido a ver cómo estaba su animal. Y sin embargo. —Puedo comprar un potrillo percherón en Sidney por cinco mil dólares —dijo en voz alta. el pelo o los órganos internos de una persona eran genuinos. estaba su esposa. era socialmente necesario. Mucha gente posee dos animales. ofendía su olfato. Rick halló su arrugado y muy leído ejemplar del suplemento de enero del Catálogo de Aves y Animales de Sidney. porque ella es un animal incomparable —palmeó cariñosamente el cuello de la yegua. La presunta oveja estaba equipada con un circuito sensible a la avena. Por medio de algunos contactos internos que poseo en la Junta Ganadera del Estado. Por lo cual no le quedaba otra opción que seguir como hasta entonces. Nada habría sido más descortés. jamás había curioseado al respecto. —¿No ha pensado en venderla? —preguntó Rick. progenie). que rumiaba con los ojos clavados en él por si le había traído avena arrollada. Continuamente el polvo omnipresente convertía a los normales en especiales. ¿No leyó ayer en el Chronicle el artículo acerca de su pato? Parece que es el moscovy más grande y pesado de toda la Costa Oeste —sus ojos se tornaron vidriosos al imaginar semejante riqueza. La herencia de la Guerra Mundial Terminal había disminuido su poder. Buscó “potrillos” en el índice (véase Caballos. de modo que a la vista del cereal se mostraba convincentemente interesada y se acercaba—. Aunque él mismo no se preocupara por las apariencias. Mantener una imitación era gradualmente desmoralizador. o tres o cuatro y. Tener dos animales es más inmoral que no tener ninguno. El propietario de la parcela adyacente. que inclinó la cabeza. Ya estaba al lado de su oveja. —¿Cómo? —respondió Barbour. Los que no pudieron sobrevivir al polvo habían sido olvidados años antes. De eso no había duda. confundido—. el dueño de la planta procesadora de algas donde trabaja mi hermano. pero él. Pero no puedo emigrar. también algunos de sus animales eran imitaciones electrónicas. lleno de partículas radiactivas que oscurecían el sol. así como ellos no espiaban para descubrir el verdadero carácter de su oveja. Pero cualquier mes el examen de los médicos del Departamento de Policía de San Francisco podía dictaminar lo contrario. Esa basura del correo oficial. ¿El viento? —He comprando el plasma fertilizante de mayor calidad que se puede conseguir en California —informó Barbour—. eso era una descripción algo excesiva. hasta cinco. a causa de mi trabajo. mucho deseaba poseer un caballo. por supuesto. Irán se preocupaba. —Mi yegua está preñada —declaró Barbour encantado.

No podrá. —No es lo mismo —concluyó Barbour. Pero todas las familias de este edificio. Rick se inclinó sobre su oveja. Uno se siente igual. No se podía poner de pie. —Es casi lo mismo. Todos nosotros tenemos un animal de alguna clase. —Usted la levantó —repuso Barbour. La cifra entera del catálogo. —Usted tiene su oveja. en la casa. Pero. si yo poseyera dos animales y usted ninguno. Hay que ocuparse del animal exactamente como si fuera de verdad. Para comprarla tuve que volar a Canadá. y la traje aquí personalmente para asegurarme de que no la robaran. las ovejas tienen una cantidad de enfermedades.. eso viola toda la estructura moral y teológica del Mercerismo. gesticulando—. abrió el panel. pero después de andar uno o dos minutos volvió a caer. Esa vez no arranqué todo el alambre del fardo. Hay una razón para que Sidney no tenga potrillos percherón. algún indicio de avena—. Si no tuviera usted esa vieja ovejita. Quizá sea mentira. Puede seguir la Ascensión en su vida individual y.. —¿Ve? —le dijo a Barbour—. Y aquí está su obra —señaló al sucedáneo. No son animales que pasen de mano en mano. Además. se volvió y enfrentó a su vecino—. y todo el mundo sabe. puede también acercarse honorablemente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No —respondió Barbour—. Mientras Barbour miraba. Cualquiera comprende que se trata de un desperfecto mecánico. Barbour respondió: —Lo siento mucho. hasta que lo encontró: el panel de control oculto. Es un trabajo excelente. Sí.. buscando algo entre la gruesa lana blanca (al menos los vellones eran auténticos). Pequeños inconvenientes. cerrando nuevamente el panel de su oveja eléctrica—. Si anda usted con un animal como éste cerca de Wyoming o Colorado. por lo menos al precio del catálogo. Originalmente era una oveja verdadera —se enderezó. ¿Comprende ahora por que” quiero su potrillo? Después de una pausa. usted no entiende de caballos. —¿Aquí? —preguntó Barbour—. unas cincuenta. —¿Qué le parecería si le pagara quinientos dólares mensuales durante diez meses? —dijo Rick—. Naturalmente el camión del taller pone “Hospital de Animales 10 . O mejor dicho.. Una por cada tres apartamentos. se descompone. Vuelva a mirar la lista: está en bastardilla. ¿Recuerda? Usted estaba aquí esa mañana que subí y la encontré echada. calculo. Son demasiado raros. ¿Siempre ha sido así? —No —dijo Rick. Por supuesto. asintiendo—. pero si alguien los advierte.Philip K. centenares. por lo menos eso dice. vería alguna lógica en su posición. —Pero si usted posee dos caballos y yo ninguno —interrumpió Rick—. —Deckard —repuso compasivamente Barbour—. El padre de mi mujer nos la regaló cuando emigró. ¿En el terrado? —El heno —explicó Rick—. El animal no se puede poner en pie y no se sabe si es sólo una torcedura. Oakes y su esposa son dueños de ese gran perro colorado que ladra por las noches —meditó—. —Las ovejas tienen enfermedades extrañas —dijo Rick—. que continuaba rumiando y aguardando. Por ejemplo. Veamos. Eso significa que no tienen existencias de potrillos. Pero hace un año la llevé al veterinario. incluso los relativamente inferiores —se inclinó sobre la cerca común. le impediría fundirse verdaderamente con Mercer. literalmente. alerta. pero eso valdrían si las hubiera. que lo he llevado seis veces al taller de reparación. Dejé un trozo y Groucho —ése era su nombre— sufrió un rasguño y contrajo el tétanos.. y yo reflexioné y por fin fui a una de esas tiendas que fabrican animales artificiales y les mostré una foto de Groucho. Y le dedico tanto tiempo y atención como a la verdadera. La llevé al veterinario. Creo que Ed Smith tiene un gato en su apartamento. —se encogió de hombros. aunque nadie lo ha visto nunca. De eso murió la mía. cuando coge las dos asas de la empatía. Hace tres años que tengo a Judy: en todo ese tiempo no he visto una yegua percherón de su calidad. ¿Sabe por qué? Porque antes de la Guerra Mundial Terminal había allí.. o si se va a morir de tétanos. pero los síntomas son siempre los mismos. le darán un golpe y se lo quitarán. consiguió levantarla. demonios... Graveson tiene esa gallina —señaló hacia el norte—. una vez la cinta de la voz se rompió o se atascó y balaba sin cesar. y allí murió.

Consulte su catálogo de Sidney. como después de la G.. No es un crimen.. como un bicho. un caballo —con la bonificación correspondiente al retiro de cinco andrillos alcanzaría. 11 . un animal grande. Una oveja. técnicamente. Dave Holden. no puedo hacer que los cinco vengan. Quizá no haga ninguna diferencia. con lo que gana un funcionario municipal. T. —Podría comprar un gato —sugirió Barbour—. Usted sabe cómo piensa la gente de quien no cuida un animal. Cinco mil dólares. como un veterinario —miró de pronto su reloj— . No puedo controlar eso. Si en ese momento hubiera sabido que Groucho iba a morir. Como lo que usted ha dicho: un grillo —se alejó con la llave de su vehículo en la mano. gesticulando vanamente con las manos vacías—. y si tengo dinero una vaca. —Pero le tendrán en menos. Lo veré esta noche. M. No tenía nada más que decir a su vecino. Rick respondió tranquilamente: —No quiero un animal doméstico.. o como usted. Rick se detuvo y empezó a darle las gracias. —Este.. Pero eso había sido antes del tétanos. los cinco andrillos deberían llegar a la Tierra desde alguno de los planetas-colonia.. Mil dólares por cabeza. consideran que eso es inmoral y antiempático.. podría encontrarla echada con las patas al aire. Pero antes. Incluso si la mención del Animales y Aves de Sidney estuviera en bastardilla.. esta noche. se dijo.. —No quería ofenderlo —dijo nerviosamente Barbour. Su mente estaba fija en su trabajo. Por veinticinco dólares puede comprar una rata adulta. No todos. Y el conductor viste de blanco. En silencio. Querría tener un animal.. —Compre un grillo —propuso ingeniosamente Barbour—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Algo” —agregó—. Rick Deckard abrió la puerta de su coche aéreo. pensó. Los andrillos deberían establecerse específicamente en California del Norte. Así podría encontrar en alguna parte lo que deseo. Mientras se dirigía a su vehículo.. hay otros cazadores de bonificaciones pertenecientes a otras agencias policiales de todo el mundo. un buey. Rick respondió: —Su yegua podría morir sin aviso previo. algunos. Los gatos no son caros. y el decano de los cazadores de bonificaciones de zona. Pero el sentimiento perdura. Pero con mi salario. —Por Dios —dijo Rick. cuando capturé cuatro andrillos en un mes.Philip K. O una rata. Debo ir a trabajar. Y aun si pudiera. Quiero lo que tenía al comienzo. Quiero decir. antes de ese trozo de alambre puntiagudo de cinco centímetros en el fardo de heno. como hace dos años. Pero un remanente de esa desesperación a que Irán se había referido le golpeó en el hombro y respondió: —No sé. No le diré nada a nadie de la casa. como Groucho. Cuando vuelva a su casa del trabajo. —y pensó: si tan sólo volviera a tener suerte en mi trabajo. debería morir o retirarse. Barbour lo llamó. estoy tratando de comprar uno. aparte del salario. en el día que le aguardaba.

y mucha gente se había instalado allí. y la lluvia radiactiva el látigo. Una vez calificado especial. como había ocurrido con los coches americanos en la década de 1960. plumosas. Y en relación con ella. el androide orgánico— . La población desplazada se movía con el polvo. a muy poco tiempo por el monorriel rápido. seres ocasionales y peculiares. algunos murieron y otros se marcharon. La gente desquiciada por la guerra. que se afeitaba en el cuarto de baño mientras la televisión se quejaba en el living. Como los propietarios de los edificios. El androide era la zanahoria. de quejas y opiniones. se convirtió en la máquina esencial del programa de colonización. a pesar de su deformación. Además. y nadie lo había previsto. y difícil —cuando no imposible— quedarse. El polvo que había contaminado la mayor parte de la superficie del planeta no se había originado en ningún país particular. la Rand Corporation. que en efecto había tenido su sede cerca de ese lugar. Quizás. Cuando el polvo llegó. Antes de la guerra había un pequeño programa de colonización. El robot humanoide —o. Esa ruina sin dueño había sido bien cuidada y mantenida antes de la Guerra Mundial Terminal. esa plaga había descendido desde lo alto. miles de personas se habían quedado. Cesaba de pertenecer a la humanidad. Y sin embargo. los días felices de los estados sureños antes de la Guerra Civil! Ya sea como un criado personal. aquí y allá había personas que se negaban a emigrar: eso constituía una irracionalidad sorprendente incluso para los propios interesados. El televisor gritaba: " ¡Nuevamente. pero además —una dudosa adición— había en los suburbios. que en su día había alojado a miles. pero los cuidadosos propietarios habían muerto ya o emigrado a un mundo colonia. un arma de guerra se modificó: el Luchador Sintético por la Libertad. ni siquiera el enemigo durante la guerra. todos los normales tenían que haber emigrado ya. Había sido una guerra costosa a pesar de las valientes predicciones del Pentágono y de su presumida criada científica. la corporación se había marchado. Primero habían muerto —era extraño— los búhos. expresado con propiedad. y animarse mutuamente con su presencia. virtualmente abandonados. un ciudadano quedaba. evidentemente para siempre. ni quién —si alguien— había ganado. de vida. y en 1990 la variedad de androides civiles excedía todo lo imaginable. y otros habían quedado saturados. Estos parecían relativamente cuerdos. una amenaza contra la herencia prístina de la estirpe humana. la colonización entraba en una nueva fase. Especialmente lo primero. Uno de ellos era John Isidore. el robot humanoide hecho a su medida. Nadie extrañaba su ausencia. R. algunos estados se habían visto casi libres de ella. errante. se establecía primero en una región y luego en otra. Simplemente había vagabundeado hasta ahí en los días que siguieron a la guerra. De todos modos. y así había ocurrido cuando vivían. O quizá quienes permanecían imaginaban que la nube de polvo terminaría por caer. La península. blancas.Philip K. diseñado SOLAMENTE PARA USTED Y PARA SUS EXCLUSIVAS NECESIDADES. vacío y gigantesco. Toda la península parloteaba como un árbol lleno de pájaros. Según las leyes de la ONU todo emigrante debía recibir un androide civil a su elección. Sin embargo. Lógicamente. La ONU hizo que emigrar fuera fácil. Eso había parecido entonces casi divertido: esas aves gruesas. Allí estaban antes los suburbios de San Francisco. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 2 En un ruinoso edificio. aunque aceptara la esterilización. Ese había sido el incentivo básico de la emigración. qué estaba haciendo. todas las demás aves. capaz de funcionar en un mundo extraño. En esa infortunada época nadie sabía. Como no aparecían antes del crepúsculo. al margen de la historia. al sur de San Francisco. En ese momento la lluvia de polvo era esporádica y variable. ahora que el sol había dejado de brillar sobre la Tierra. 12 . Del mismo modo se manifestaron las plagas medievales. nadie recordaba hoy por qué había estallado la guerra. realmente. Muchas ratas muertas. caídas en los parques y las calles. un solitario aparato de televisión pregonaba sus mercancías en un salón deshabitado. J. o un campesino incansable. pero para ese momento el misterio ya había sido comprendido. Isidore se quedó. los búhos pasaron inadvertidos. por supuesto. agrupadas en su mayoría en zonas urbanas donde podían verse físicamente. Permanecer en la Tierra significaba la posibilidad de ser clasificado en cualquier momento como biológicamente inaceptable. Y después de los búhos... la Tierra seguía siendo familiar e interesante. había estado inicialmente limpia de polvo.

lo que hacía de él. Tenía un trabajo: conducía el camión de una empresa de reparación de animales de imitación. Brotaba de la moqueta gris en jirones. vivo. —¿La dignidad. Mors certa. La TV afirmaba que era el quinto (o el sexto) aniversario de la fundación de la Nueva América. y se ha instalado en Nueva Nueva York donde contesta así a nuestras preguntas: Señora Klugman: ¿cuál es la principal diferencia entre su vida en la Tierra contaminada y su nueva vida aquí. en este mundo que da todas las posibilidades imaginables? Después de una pausa. sólo cogía el canal que había sido nacionalizado durante la guerra y era todavía nacional. de acuerdo con sus propias especificaciones formuladas antes de su partida. Por eso no solamente afectaba sus oídos sino también sus ojos: mientras contemplaba el aparato de televisión inerte sentía el silencio como algo visible y. ¿se sentía seguro usando continuamente un costoso e incómodo protector genital a prueba de radiaciones? —Mi marido —empezó la señora Klugman.. señora Klugman. de Nueva Nueva York. según la expresión corriente. lo aceptaba como un ser humano. Y por supuesto. —Y su marido. pero tener un criado de confianza en esta época tan turbulenta. el Hospital de Animales Van Ness. La señora Klugman acaba de llegar a Marte. se deslizaba de algún modo la palabra especial. que había terminado de afeitarse." Y seguía. pensaba Isidore mientras se afeitaba. pero él sobrevivía a pesar de todo. No tenía reloj. combinándose con el que descendía. En realidad.Philip K. Y había cabezas de chorlito infinitamente más tontos que Isidore. ¡Vivo! Con frecuencia había percibido antes la severidad de su cercanía: cuando llegaba. recluidos en lugares que recibían el extraño nombre de Institutos de Oficios Especiales de América donde. señora Klugman? —Sí —respondió la señora Klugman. sin duda. el gótico y sombrío Hannibal Sloat.. El silencio del mundo no podía refrenar su codicia.. en la mayor y más osada aventura humana de la historia moderna. generalmente dependía de las señales horarias de la televisión. El señor Sloat reconoció la verdad de este aserto cuando lo escuchó. que había oído muchas veces la expresión. surgía de todos los objetos que tenía a la vista. vacío y sin palabras. Me pregunto si llegaré tarde al trabajo. del cielorraso manchado por las moscas. 13 . cosa que él apreciaba. como si él —el silencio— se propusiera reemplazar todos los objetos tangibles. evidentemente incapaz de esperar. el principal establecimiento de Estados Unidos en Marte. es la dignidad. un cabeza de chorlito.. y no sólo por sus genes afectados. afortunadamente para siempre. ¿no temía ser clasificada como. si un cabeza de chorlito pudiera aprender latín dejaría de serlo. Tres planetas lo menospreciaban. Rezumaba de la inútil lámpara de pie del cuarto de estar. pero hoy debía ser el Día de los Horizontes Espaciales. apenas tenía una oscura noción de su significado. roto en parte. Este compañero leal. Y su aparato de televisión. Isidore estaba obligado a escuchar únicamente al gobierno de Washington con su programa de colonización. la voz seca y fatigada de una mujer de edad mediana respondió: —Lo que más nos ha llamado la atención a nosotros tres. Después de todo. Isidore. señora Klugman. sin problemas. Es difícil de explicar. una vez que emigramos ese temor desapareció. como era habitual.. a su modo. Era un especial desde el año anterior.. —Y en la Tierra. de los utensilios total o parcialmente destrozados de la cocina. incapaces de trabajar. me parece. anteriormente. devuelve la seguridad. cuyo jefe. No había logrado aprobar el test de facultades mentales mínimas. que sólo deseaba saber la hora—. —Oigamos ahora a la señora Maggie Klugman —sugirió el comentarista a John Isidore. John Isidore pensó con amargura: y también para mí. irrumpía sin delicadeza.. entró en la habitación y apagó el televisor. Marte—. Un silencio que emanaba del suelo y de las paredes y parecía generado por una vasta usina lo golpeó con tremenda energía. pero en ese punto Isidore. Y menos ahora. como especial? —Mi marido y yo nos moríamos de miedo. de las máquinas muertas que no habían funcionado en ningún momento desde que Isidore había llegado. ha de constituir. cuando ya virtualmente había vencido. sin necesidad de emigrar. solía decir el señor Sloat. vita incerta. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se le entrega a su llegada absolutamente gratis y completamente equipado.

como hechas de huesos. pero no el cielo de la Tierra sino el de un lugar extraño. me voy a trabajar. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Se. Los destrozados muebles y paredes se esfumaron. Y atravesó el living hasta la caja negra de empatía. Se halló en cambio. una degeneración determinada por su inepto aparato sensorial. Había llegado allí de un modo habitual y asombroso. era indeseable. Como le estaría sucediendo a todo aquel que en ese momento estuviera aferrado a las asas. Finalmente.. el ascenso. lo aspiró con avidez. la necesidad de subir. de aspecto más o menos humano. reanimado. distante aunque inmediatamente alcanzable merced a la caja de empatía. pensó. un especial. Luego el tubo de rayos catódicos brilló con una imagen de”bil de TV: se formó un dibujo de rasgos. Sintió aquella antigua aspereza irregular debajo de sus pies. que hurgaban oblicuamente un cielo sombrío y sin sol. en aquel paisaje de sierra y cielo parduscos. Respiró profundamente para tranquilizarse. escuchó en su mente el rumor de sus existencias individuales y el parloteo de sus pensamientos. Y volvió a cerrar la puerta.. Era un hombre anciano con ropas oscuras y sin formas. mero desecho amorfo. esto podría deberse a su peculiar identidad biológica. Eran ahora sus propios pies los que resbalaban y buscaban apoyo entre las familiares piedras desprendidas. Los viejos antagonistas aparecían en la periferia de su visión: ellos —o eso— lo perseguirían todo el camino hacia arriba hasta que en la cumbre. Buscó el picaporte para salir al pasillo a oscuras. estaría muerto. Entonces. y mañana. y retrocedió al percibir la vacuidad del resto del edificio. el eco de la nada. como todos los demás. El hombre. Allí lo acechaba la fuerza que se empeñaba en penetrar en su casa. Y que los emigrantes se conviertan en especiales. No servía. Vio un famoso paisaje: la vieja cuesta oscura y desierta. No estaba preparado para enfrentarse a las resonantes escaleras que conducían al terrado desierto donde no tenía un animal. Apareció una imagen. En ese momento él. en la Tierra o en los planetas-colonia. la imagen compuesta de Wilbur Mercer. dirigidos a los normales que quedaban. Basta. Más alto. El eco de sus pasos. 14 . lo asustaban. Sintió a los demás. Sintió dolor.. Vivía solo en ese ruinoso edificio de mil apartamentos deshabitados que. Se preguntó quién sería. nuevamente sintió el olor acre del cielo. Una sola figura. Quizá fuera mejor encender de nuevo la televisión. naturalmente. Pero real. colores y configuraciones aparentemente aleatorios que no se modificaba hasta que se empuñaban las asas gemelas. Ellos y él se preocupaban sólo de una cosa: la fusión de sus mentes orientaba su atención hacia la cuesta. Dios mío. subía penosamente. y las cogió. Es hora de empuñar las asas. Wilbur Mercer. se decía irritado. Pero llegaría. a solas con el silencio mundial que imperaba omnipresente y sin pulmones. ¿para qué escucharlos?. Espero que allá también haya una guerra —después de todo era teóricamente posible— y que todo termine como en la Tierra. avanzaba con dificultad y John Isidore.. kippel apilado hasta el cielorraso de cada apartamento. El. iba experimentando poco a poco el desvanecimiento del mundo real donde se encontraba. Al diablo con ellos y con su colonización. que parecían arrancadas del hostil vacío del cielo. acompañada por la identificación mental y espiritual con Wilbur Mercer. pensó mientras las piedras rodaban hacia abajo. Una piedra que le arrojaron le golpeó el brazo. Y después el edificio mismo perdería su forma y quedaría sepultado bajo el polvo ubicuo. dejó de percibirlos. Estaba demasiado lejos.Philip K. se dijo. preguntó entonces si las demás personas que se habían quedado experimentaban el vacío de la misma manera. todo lo que había en su interior se fundiría. No podía emigrar aunque lo deseara. sería idéntico e irreconocible.. La encendió y surgió el suave olor habitual de los iones negativos. Le decían en una interminable procesión de maneras que él. tan lentamente que era casi imperceptible. pensó. Y dejó de ver al hombre anciano que subía la cuesta. O bien. La fusión física. con sus matas de hierbas secas. miró hacia arriba. Era imposible ver el final. Hoy estamos más arriba que ayer. Este era otro hecho que resultaba interesante prever mientras permanecía en esa lamentable habitación. Paso a paso la elevación continuaba. Se volvió a medias y otra piedra le erró y pasó a su lado: dio contra el suelo y el sonido le sorprendió. Pero los anuncios. se derrumbaba de día en día en un deterioro entrópico creciente. aferrando las asas. había vuelto a producirse.. y trató de ver a su atormentador. como siempre le ocurría.

era imposible medirla. Pero sabía que correría el riesgo. cerca del puerto de Tampico? No recordaba las circunstancias. Antes de la maldición. Está bien. Quizás él lo había hecho. y en especial el sapo. animales muertos. O tal vez no hubiese sido él. Sólo quedaban fragmentos podridos. bien podía tratarse de un proceso natural. ascendía. castigado por algo que ni siquiera puedo ver? Y luego. Frank y Cora Mercer. Tenía que terminar. ¿Cuántas veces lo había hecho ya? Las diversas experiencias se tornaban borrosas. lo que había sentido y lo que eventualmente sentiría se fundían de modo que solamente quedaba ese momento de inmovilidad y reposo en que se tocaba la herida causada en el brazo por la piedra. maullar. solo. habló. Una vez. pensó. De mala gana las soltó. De cualquier modo. una anciana a la que jamás había visto ni oído.. en la Tierra o en un mundo colonia. habían muerto. en las cuencas vacías aparecieron ojos que podían ver. Yo mismo no sé si podría volver a soportarlo. y no volvería a vivir mientras ellas no vivieran. En un lugar aislado como ése era demasiado peligroso. Isidore retenía las dos asas. ya no se estaba hundiendo. Algunas personas. fatigado. Será mejor empezar a moverse nuevamente. sobre todo ancianas. solo.. quizás el nódulo extrasensorial de su cerebro había vuelto a crecer. parte de una mano. El burro. pero hasta eso había olvidado.Philip K. y en cierta época había sido capaz de traer de vuelta. cloquear. Como la mayoría de la gente. cerca de la costa de Nueva Inglaterra. La infancia había sido maravillosa. dondequiera que fuese. de cuya existencia jamás había sospechado. Hemos sido heridos en el brazo izquierdo. Podía venir un paro cardíaco. Sí. se habían extinguido. Hacía mucho que ya no los veía. Duele como el infierno. Las leyes locales prohibían la facultad de invertir tiempo en devolver seres muertos a la vida. No sabía cuánto había durado esa parte del ciclo. sino que comenzaba a ascender con los demás. lo destrozaron con cobalto radiactivo y eso lo hundió en un mundo diferente. pensó. se lo dijeron claramente cuando tenía dieciséis años. Todavía lo acompañaban. También tú participas. al cuarto de baño para lavarse. Por fin un ave que había ido a morir allí le dijo dónde estaba. casi siempre en la cumbre de la colina. ¿cómo es esto justo? ¿Por qué estoy aquí. Siempre lo había hecho antes. así como el pasado y el futuro. Amaba todas las cosas vivas y sobre todo a los animales. y se dirigió. sus padres adoptivos. vacilante. por ser más especial que todos los demás especiales. en los bosques que aún quedaban. Ellos. lo habían encontrado a flote en una balsa inflable salvavidas. habían desaparecido. Y entonces. respondían las voces. Pero había continuado haciéndolo secretamente durante un año más. No era la primera que recibida durante las fusiones con Mercer. Pero finalmente los huesos se recubrieron de carne. Con un kleenex se secó el brazo. las criaturas que más le importaban. incluso ancianos físicamente frágiles. en su interior. Pero ellos estaban allí. los sentía dentro de sí. ¿O había sido en México. Y sin el consentimiento de sus padres. Examinó la herida. reflexionó. Había caído en el mundo-tumba. Como en general nada ocurría. porque lo habían arrestado por anormal. como siempre. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Recordó la cumbre. se dijo mientras se curaba. cuando el tormento arreciaba en su rigor. y las bocas y picos restaurados eran capaces de ladrar. recordó. Y debido a eso todo había cambiado. No podría salir mientras los huesos dispersos a su alrededor no volvieran a ser criaturas vivientes: él estaba unido al metabolismo de otras vidas. se dijo. Sería mejor si viviera en la ciudad. Recordaba a los asesinos. Era un pozo de huesos y cadáveres de donde había salido tras años de esfuerzo. Dios mío. una cabeza sin ojos. y sentía que llevaba en su interior a todas las cosas vivas. y todos los demás lo acompañaron de inmediato. Además. evidentemente. donde cerca hubiera un médico con esas máquinas de chispas eléctricas. le dolía y le sangraba el brazo donde la piedra lo había golpeado. La cuesta se nivelaba de repente. ellos —los asesinos— bombardearon aquel nódulo único que se había formado en su cerebro. tal como habían sido. la ascensión terminaba y comenzaba la otra parte. 15 . el murmullo de los demás seres que participaban de la fusión rompió la impresión de soledad. en alguna parte de la vida anterior y más feliz. Avanzó. Vivía rodeado dé bichos y conejos. había sido diferente. y probablemente no sería la última.

se decía. Ya no estoy solo aquí. ni en ningún otro lugar. emigraba.. no más abajo. comprendió. Veamos. Esto no le había ocurrido nunca allí. Buscó en la nevera. Tengo que mantener la calma. O mejor dicho. El compresor había dejado de funcionar hacía mucho. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y oyó. se dijo. pensó muy excitado. lejana y tenuemente.. o mejor leche. 16 . bastante cerca para que pueda oír. ¿no es así? No podía recordar. con el corazón sobresaltado. Lleva algo.Philip K. Y con él partió hacia abajo. Encontró un sospechoso paquete de margarina.. en otro piso. Es más abajo. No tiene que saber que soy un cabeza de chorlito. no la dejé encendida y sentiría la resonancia en el suelo. Hay alguien más en esta casa. o quizás un huevo. pensó rápidamente.. excitado. Si llegara a saberlo no querrá hablarme. la televisión. sus correspondientes sustitutos. Un vaso de agua. o harina. Otra persona ha ocupado un apartamento abandonado. incrédulo. pero jamás venía nadie. leche. Sí. Siempre pasa así. ¿Por qué será? Recorrió el pasillo deprisa. regalarle algo. No es mí TV.. Debe ser en el segundo o el tercer piso.. ¿Qué se hace cuando llega un nuevo ocupante? Visitarlo. La gente se iba.

—Habrá sido uno de esos nuevos andrillos superinteligentes que está fabricando la Rosen Association —dijo la señorita Marsten—. Rick Deckard. en Rusia. —¿Alguien llamó aquí? —preguntó Rick. Rick permaneció unos minutos mirando el precio con expresión sombría. según recordaba. También lo sé —su cara pecosa y anaranjada resplandecía. sus ojos revelaban perspicacia y conciencia de casi todo lo que tenía importancia. 17 . Todas las policías del hemisferio occidental gimieron que ningún test podía detectar su presencia en caso de entrada ilegal. encerrado y repleto. Era el único avestruz de la Costa Oeste. Mientras abría la puerta de su despacho. acababa de llegar del zoológico de Cleveland. Después de contemplarlo. —No —respondió la señorita Marsten—. Ann Marsten. —¿Sabe qué le ocurrió al señor Holden. se detuvo un momento ante una de las mayores tiendas de animales de San Francisco. Recuerdo los aullidos de sufrimiento ciando la gente de Sudermann presentó el viejo T-14 en el 89. puesto que su casa matriz estaba en Marte—. sin ser detectados durante un año entero. había un avestruz dentro de una caja de plástico transparente y calentada.Philip K. Tenía la cara roja. habían conseguido llegar a la Tierra de una u otra manera. la mayoría de las agencias policiales que se ocupaban de androides fugados estaba protestando—. Pero luego el Instituto Pavlov. ¿No le han dicho nada de la llamada de esta mañana? La señorita Wild me contó: exactamente a las nueve. había logrado burlarlo. creó un test de empatía de Voigt. orejas salientes e iba vestido descuidadamente. El día anterior el jefe de cazadores de bonificaciones del departamento estaba perfectamente. desde la presentación de sus características y estudios de rendimiento en agosto de 1991. Holden está en el Horpital Mount Zion con una herida de láser en la columna. legalmente. —¿Quiere saber lo que ha dicho la policía rusa? —preguntó la señorita Marsten—. el Inspector de Policía Harry Bryant. y abandonó a Rick. como sabe Dios cuántas otras personas solían hacer. Bryant murmuró algo por encima del hombro acerca de las nueve y media en el despacho de Dave. —Lo espero a las nueve y media en el despacho de Dave Holden —el inspector hojeaba rápidamente los papeles de copia mecanografiados que llevaba sujetos a una tablilla—. Siempre ha ocurrido lo mismo con cada unidad cerebral mejorada. los fabricantes del Nexus6 estaban amparados por las disposiciones coloniales. Más de cincuenta androides T-14. —¿Todavía quiere Harry que retiren del mercado la unidad cerebral Nexus¿? —no le extrañaba. y puso en marcha la unidad de filtrado del aire. Y en verdad durante un tiempo fue así. lo llamó. en algunos casos. El señor Bryant llamó a la WPO. pasmado. Tiene por lo menos para un mes. a lo largo de toda la manzana. Al terminar la jornada había partido en su coche aéreo. La policía soviética no puede hacer más que nosotros —dijo. —¿Que” ocurrió? —preguntó Rick. su jefe. por lo que se sabía. y les preguntó si estaban dispuestos a enviar una protesta formal por escrito al representante en el este de la Rosen Association. Mejor sería aceptar la nueva unidad como un hecho consumado. En el centro del escaparate. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 3 Camino de su trabajo. ausente. señor Deckard? Le dispararon —siguió a su jefe al interior del despacho. ¿Ha leído el folleto de la compañía y el manual de instrucciones? El cerebro Nexus-6 que emplean tiene dos trillones de elementos y puede seleccionar diez millones de caminos neurales distintos —bajó la voz—. Luego se dirigió hacia la Corte de Justicia de la calle Lombard. Según la placa-informe de la caja. como de costumbre. a su espalda. y ningún androide T-14. a su piso situado en Nob Hill. —Sí —respondió él. adonde llegó con un cuarto de hora de retraso. hasta que consigan una de esas nuevas secciones plásticas de columna. de la Unión Soviética. Y cuando éste entró en el suyo. la populosa zona de mayor prestigio de la ciudad. escuchó la voz de su secretaria.

era la síntesis de los Asesinos. esto parecía una especie de seguro biológico. hasta en los arácnidos. los androides con la nueva unidad cerebral Nexus-6 —desde un punto de vista pragmático y nada disparatado— sobrepasaban a una considerable porción de la humanidad. juntos caían en el abismo del mundo-tumba. En otras palabras. En el Mercerismo. De este modo. todos los animales de presa. lograban sin dificultad. Probablemente la facultad empática exigía un instinto de grupo sin cortapisas. Apartó por el momento la información referente a la unidad cerebral Nexus-6. por dotado que estuviera en cuanto a capacidad intelectual pura. y reflexionó. al tornarla consciente del deseo de vivir de su presa. Evidentemente.Philip K. En una ocasión había pensado que la empatía estaba reservada a los herbívoros o a los omnívoros capaces de prescindir de la carne. Se sentó ante su mesa y deliberadamente se puso a buscar algo en un cajón. En algunos casos los criados superaban a los amos. la empatía borraba las fronteras entre el cazador y la víctima. En 45 centésimas de segundo un androide equipado con esa estructura cerebral podía asumir una cualquiera entre catorce actitudes de reacción. el robot humanoide era un cazador solitario. tomó una pulgada de rapé del señor Siddon. Incluso podía limitar su capacidad de supervivencia. por qué precisamente los androides se agitaban impotentes al afrontar el test de medida de la empatía. morirían de hambre. de la calle Sutter. Luego consultó su reloj y. el concepto de los que matan. Y en ese caso. en tanto que se podía hallar cierto grado de inteligencia en todas las especies. Se echó atrás en su sillón de estilo importante. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se lo preguntaré a Harry Bryant —respondió Rick. viendo que tenía tiempo. aunque fueran los del nivel inferior. un robot humanoide fugitivo. Un merceriano sentía el mal sin comprenderlo. así como la posibilidad de optar entre diez millones de combinaciones de actividad cerebral. y hurgó en su contenido hasta que encontró lo que buscaba: los datos existentes sobre el Nexus-6. equipado con una inteligencia superior a la de muchos seres humanos. todos ascendían juntos y una vez terminado el ciclo. irritado. a medida que se desarrollaba hasta construir una teología completa. incluso los mamíferos muy desarrollados. Si retiraba —o sea. Era obvio que la empatía sólo se encontraba en la comunidad humana. un merceriano era libre de situar la presencia nebulosa de los Asesinos donde le parecía más conveniente. Se había preguntado. De otro modo. Si alguna criatura experimentaba alegría. de nada podía servirle. ni dolor por su derrota. ningún otro podía eludir enteramente el dolor. que hubiera matado a su amo. no podía encontrar el menor sentido en la fusión que experimentaban rutinariamente los seguidores del Mercerismo. y que tanto él mismo como prácticamente todo el mundo. La señorita Marsten comprendió la insinuación y se retiró. mataba— a un andrillo. el vencedor y el derrotado. incluso los cabezas de chorlito subnormales. 18 . Curiosamente. aunque de doble filo. pero no se sabía quién ni qué era esa presencia maligna. Un androide. Para bien o para mal. cogió el videófono de su mesa y pidió a su secretaria: —Con la tienda de animales Happy Dog. había crecido insidiosamente. Y en el Mercerismo. un búho o una cobra sólo podían destruirse. no violaba la regla vital establecida por Mercer. que no tuviera consideración por los animales ni fuera capaz de sentir alegría empática por el éxito de otra forma de vida. Los chismes le desagradaban porque siempre eran más precisos que la verdad. Sólo matarás a los Asesinos. un animal gregario como el hombre podía adquirir un factor de supervivencia más elevado. como una araña. Un momento de lectura justificó la afirmación de la señorita Marsten: el Nexus-6 poseía efectivamente los dos trillones de elementos. números 3 y 4. En última instancia. Y si algún ser humano sufría. como casi todos en un momento u otro. había dicho Mercer el año en que las cajas de empatía aparecieron en la Tierra. Pero había nuevos criterios. Pensar en los animales le trajo el recuerdo del avestruz que había visto en la tienda. un mal absoluto tironeaba el deshilachado manto del anciano que subía. los Asesinos. Rick extrajo un viejo y arrugado sobre de papel de manila. Para Rick Deckard. A un organismo solitario. por ejemplo el test de empatía de Voigt-Kampff. la condición de todas las demás incluía un fragmento de alegría. A Rick le gustaba pensar así: su trabajo se tornaba más aceptable. vacilante. como los gatos. Como en el caso de la fusión con Mercer.

se dijo Rick. Se oían chillidos de animales. la gente los compra. pensó. señor —respondió la señorita Marsten. Ninguna de las mujeres le habló. —Dave Holden está fuera de juego... —¿. y a la secretaria del inspector. Entonces. Hay quien tiene esas cantidades. como en los viejos tiempos.Philip K. el seis por ciento mensual. señor? —preguntó el vendedor vivamente. —Podríamos vender ese avestruz a treinta meses —dijo el comerciante—. —Lo llamaré más tarde —repuso Rick. las cuotas serían de. Cuánto dinero.. pensó. macho.. 19 . Esperaré. ¿Puedo preguntarle. —Perfecto. —Frank Merriwell —dijo Rick. —Lo pensaré —interrumpió Rick—. sano —informó el hombre—. dado el descanso forzoso de Dave. y examinó los precios. ¿Cuál debería ser el pago inicial? —Un segundo —dijo el vendedor de animales. Dios mío. taimada y glacial. abriendo la agenda. Deseo que vea por usted mismo que el precio es el correcto. —Y su dirección.. buscando bloc y bolígrafo—. Esperan que uno regatee. Y sin embargo. un antiguo monstruo de las ciénagas jurásicas. Rick llamó de memoria al número de la tienda de animales falsos donde había comprado su falsa oveja. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Sí. que jugaba con su cenicero de cerámica—.. Por lo tanto. —Soy Deckard... joven. el pago inicial. Consulte su Sidney. con las informaciones sobre Nexus-6. si piensa ofrecer algún animal como parte de pago? Cautelosamente. que había llevado consigo.. No pueden pedir tanto por ese avestruz. Puede llamar —se retiró del circuito y dejó que él enfrentara solo el mundo exterior. se puso en pie y muy pronto se hallaba ante la puerta del despacho del inspector Bryant. Pasó junto a la recepcionista. nuestro precio está mil dólares por debajo del corriente. perfecto-con fallas. es confidencial —la miró severamente. En la pantalla apareció una diminuta cara feliz. Estamos exactamente mil dólares por debajo. Se sentía deprimido. Hasta luego —colgó deprisa. y volveré a llamar. ni él a ellas. Y sin embargo. Con un interés muy bajo.. —Doctor McRae. joven-viejo. pensó Rick. La tercera parte del total —reflexionó—. según la cantidad de misiones que aparezcan el mes próximo.. y buscó Avestruz coma macho-hembra. Eso podría significar mucho. sano-enfermo.. no tenemos muchos pedidos. —Happy Dog —declaró una voz masculina. ¿Cuánto vale un avestruz eléctrico? —Diría que algo menos de ochocientos dólares. señor. atractiva. señor —replicó la secretaria—. y las releyó. Abrió la puerta interior y saludó a su superior. Inventó una dirección y colgó el videófono. —Señor —repuso el vendedor de animales—. señor Merriwell. —Baje el precio —dijo Rick—. Se sentó. Rick respondió: —Aún no lo he decidido.. Se mantiene firme. semejante a una aparición del mundo-tumba. Cogió nuevamente el aparato y dijo con dureza: —Una línea exterior.. pagaré en efectivo. Por si no me encontrara cuando llame. Si le quita dos mil no habrá pago a crédito. Sin embargo. En la pequeña pantalla apareció un hombre vestido de veterinario. ¿Cuándo lo quiere? Habrá que hacerlo especialmente. con un pago inicial razonable. por no dar su brazo a torcer. lo natural habría sido que estuviese al menos secretamente complacido. Y no escuche la conversación.. extrajo del bolsillo el Sidney plegado. Treinta mil dólares —también él tenía el Sidney a la vista—. —Sí. señorita Marsten. su nombre. —Ese avestruz que está en el escaparate —empezó Rick. que videofoneaba. con trenzas de pelo plateado hasta la cintura. y al mirar su reloj descubrió que eran ya las nueve y media—.

—Sí. Es la primera vez que va a desempeñarse como un cazador de bonificaciones senior. Usted comprende. yo me ocuparé. hablaba con él. Luego miró en silencio a Rick. De otro modo. y hasta dónde llegó Dave? —Ocho.. no era eso. replicó: —Dave utilizó la escala modificada de Voigt-Kampff para poner a prueba a los sospechosos. —Parece tan fácil —dijo Bryant. —También yo —respondió Rick. medio para sus adentros. Un grupo de psiquiatras de Leningrado pidió a la WPO que aplicara el método de perfil de la personalidad más moderno y preciso para determinar la presencia de un androide. Tengo sus anotaciones. Suponiendo que Dave tuviera razón. Haga que le den una muestra representativa de los tipos de androide que emplean la nueva unidad Nexus-6. estaban en su escritorio. Yo había recibido un memorándum de la policía soviética. hace unas semanas. Dave la considera adecuada. Y escuche —se puso en pie y encaró a Rick serenamente—. Hasta ese momento no parecía dispuesto a entregarle las notas a Rick. continuaba hojeándolas. Sin embargo. —Eso no puede ocurrir —respondió Rick. Todo. Todo debería estar preparado para cuando usted llegue —señaló bruscamente a Rick. que ha circulado en la Tierra y en las colonias. hablé con Dave de eso. ¿Cuántos son los andrillos. tenso. específicamente. que este test no es aplicable. a los dos que Dave retiró y luego a Polokov. Polokov no habría tenido ningún motivo. —Vaya a Seattle —ordenó Bryant—. —Veo que ha traído los datos de la nueva unidad cerebral —dijo el inspector Bryant. Especialmente aquellos que revelan lo que se denomina un “achatamiento del afecto”. la WPO. Vuele a Seattle y hable con la gente de Rosen. se mordió una uña. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 4 Quizá me preocupa que pueda ocurrirme lo mismo que a Dave —conjeturó Rick Deckard—. Voy a estudiar con ellos la posibilidad de mezclar a los nuevos androides con seres humanos. —¿Cómo? —Creo que yo mismo hablaré con la organización Rosen. Dave cree que sí. Max Polokov —Bryant hizo girar las notas para que Rick pudiera leer—. Si cuando esté probando allí la escala Voigt-Kampff alguno de los humanos no logra pasar. —¿Y los seis restantes están aquí. Dave sabe mucho. Por fin gruñó. El pensaba lo mismo. Este disparó contra Dave mientras le hacía el test. debe comprender. en California del Norte? —Por lo que sabemos. por ahora —dijo Bryant. Estoy listo para reemplazar a Dave. Dave cogió a dos. específicamente —dijo Rick.. la escala modificada de Voigt-Kampff sólo se le aplicó a los primeros tres. a un grupo cuidadosamente seleccionado de pacientes humanos. Por alguna razón. Dice que aquí está todo lo que sabía —Bryant tocó una pila de papeles. Y sin embargo. mientras se pasaba la lengua por los labios. colgando el videófono. 20 . No hable primero. Tal vez lo sea. antes de que empiece a perseguir a esos seis —nuevamente golpeó los papeles— . y uno de ellos disparó primero. y finalmente puso en orden su decisión—. me enteré por los rumores.. —No tengo nada que hacer —dijo Rick—.. se funda en esa suposición. —Es lo que mide la escala.. ése es el nombre que se da a sí mismo.. Un andrillo bastante inteligente para herirlo también a mí puede vencerme. —¿. con aire severo—. toda esta lista. —Lo que demuestra que Dave tenía razón —contestó Rick—. a las unidades cerebrales. —Un día. Tiene años de experiencia. Ningún test lo es. Este. pensativo. Pero ahora tiene en sus manos seis que él pensaba retirar. para someterlos al Voigt-Kampff? —preguntó Rick.Philip K. —Ha tenido misiones encargadas por Dave. El siempre resolvía qué casos confiarle. Todo lo que tenemos es la escala de Voigt. esquizoides y esquizofrénicos. mirando sus notas—. con el ceño fruncido. Pero le sugeriría una cosa. modificada por Kampff hace tres años —hizo una pausa meditativa—. Bryant. Al menos. Seguramente habrá oído hablar de eso. mientras usted está en camino — agregó Bryant. o sea la escala de Voigt-Kampff.

y ciertamente se advertiría que son psicóticos graves. Rick se interrumpió cuando de repente vio los animales.. Desde que por primera vez encontramos androides que se hacían pasar por humanos. No tiene importancia —le tendió la mano.. que él cogió reflexivamente—.. en espera de la respuesta de Rick. pero ya estarían muertos —calló. Kampff distinguía entre la facultad empática disminuida del enfermo mental humano y la superficialmente similar.. ¿Partirá ahora mismo? Utilice un coche del departamento y el combustible de nuestros surtidores. —¿Puedo llevarme las notas de Dave Holden? —pidió Rick. Querría leerlas por el camino. Pero había comprendido. La forma en que nos trataron. sabe por qué están preocupados. Rick advirtió que el tono de su voz era curiosamente despiadado. —Pero sí como riesgo —dijo Rachael Rosen—. —Pero esas personas deberían estar en. pero para entonces quizás hayamos desarrollado un test mejor —cogió el videófono—. Puede oscilar entre el beneficio y el riesgo. Usted es el señor Deckard. probablemente artificiales. escrito hace ocho años: El bloqueo de la asunción de roles en el esquizofrénico no deteriorado. había una expresión de hosquedad. que usted es un cazador de bonificaciones? De mala gana. Más tarde se descubriría el error. ¿verdad? —No ha sido idea mía. —En instituciones —continuó Bryant—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Entonces. —Una vez en un millón —objetó Rick. Y eso es lo que hará usted en Seattle. —Considera que un androide es una cosa inerte —continuó la chica—. Si los sometiera usted al test en el curso de una tarea policial. que era posible distinguir un Nexus-6 con el test corriente del perfil. Soy Rachael Rosen. y no cree que nuestra actividad sea un servicio público —lo miró por debajo de sus largas pestañas oscuras. Pero oficialmente usted es el departamento de policía de San Francisco. No podrían moverse en el mundo exterior. —El problema ha existido siempre. como se acostumbra decir. Llegará un momento en que la cosa haga explosión. que a su vez avisará a Leningrado. y nadie la hubiera observado todavía. —Un robot humanoide es como cualquier otra máquina —respondió Rick—. quedarían clasificados como robots humanoides. Rick se encogió de hombros y asintió. —No sé. La chica respondió oblicuamente. poniéndose en pie—. —Los psiquiatras de Leningrado —interrumpió Bryant— creen que una pequeña proporción de seres humanos no podría pasar la prueba de Voigt-Kampff. y ciertamente tampoco la Rosen Association.. Usted conoce el consenso de la opinión policial por el artículo de Lurie Kampff. pero. —Lo que le preocupa a Dave —dijo Bryant— es este aspecto del tipo avanzado Nexus-6. aunque será necesario informar a la WPO. Pero ahora debemos establecerlo por nuestra cuenta. podemos permanecer inmóviles por tiempo indefinido. de rasgos bien definidos. En su cara pequeña. de pelo negro. —Bueno. corno yo me imaginaba. no tenemos un instrumento de análisis confiable y jamás descubriremos a los que ya se han escapado. —Esperaremos hasta que haya probado el test en Seattle —respondió Bryant. supongo. Cuando el coche aéreo del departamento de policía aparcó en el terrado del edificio de la Rosen Association en Seattle.. Y si clasifica como androide a un sujeto humano. una muchacha lo esperaba. como usted sabe. La organización Rosen nos había asegurado. publicaría la noticia.. es lo que nos dijo el inspector Bryant. —¿Ya está seleccionado el grupo? Me gustaría. aunque nadie. Esto podría ocurrir. Ya comprende que esto puede salir mal de las dos maneras: si no es posible catalogar a todos los robots humanoides. Algo que se puede “retirar”. Sería lamentable —Bryant lo miró con frialdad—. Como beneficio no es nuestro problema. En realidad. —¿Qué ocurre? —preguntó Rick al descender. con las nuevas y enormes gafas para filtrar el polvo. Les creímos.Philip K. señor Deckard. Delgada.. se acercó al coche con las manos hundidas en los bolsillos del largo abrigo a rayas de colores vivos. 21 . Salvo si su enfermedad se hubiera manifestado reciente y bruscamente. ¿Es verdad.

pensativo—invierte sus excedentes en animales vivos. Mil pensamientos brotaron de su mente acerca de la guerra. Una vez más se manifestaba el odio que le inspiraba su oveja eléctrica. incluso antes de que todos murieran. —No —sonrió ella. ¿En qué otra cosa podemos confiar? —Es artificial —exclamó de pronto con certeza. de las que casi no quedaban sobrevivientes. Excepto el suyo —se corrigió. Los periódicos anunciaban un día la desaparición de los zorros. había previsto sin lugar a dudas esa colección: no sentía sorpresa sino más bien una especie de ansiedad. —Un fabricante de androides —observó. O a la inversa. en bastardilla: como en el caso de los caballos percherón. Recordó que en su infancia había alcanzado a comprobar la extinción de una especie tras otra. Además.. Allá.. Rick vio entonces una compañía de guardias armados con pequeñas ametralladoras Skoda de tiro rápido. ¿cuánto pediría? —Jamás venderíamos nuestro búho —Rachael lo contempló con una mezcla de placer y piedad. Podía percibir los diversos olores de las criaturas que se movían o permanecían echadas. el siguiente la de los tejones. Por alguna razón. —Pero Sidney —objetó. nunca podría pagar el precio. comprobó que estaba en lo cierto. de los días en que los búhos caían del cielo. Una Suffolk de cara negra. Sidney jamás se equivoca. Jamás había pensado antes en la semejanza entre los animales eléctricos y los andrillos.. O eso nos han dicho. Las dos ideas le resultaban repulsivas. Se apartó de la muchacha en silencio y se dirigió a los corrales. tratando de mostrarle el catálogo. y aparentemente era un coatí. Y aunque así fuera. La tiranía de los objetos. pensó. —Si Rosen vendiera ese búho —dijo—. Como los androides. Bill. Estaba a punto de decir que no había más búhos. Lo compramos el año pasado a una corporación subsidiaria —señaló algo un poco más lejos. carece de la capacidad de apreciar la existencia de otro ser.. para probar sus palabras. 22 . Conocía al animal por las películas 3-D que pasaba la televisión. Nuestras compras son privadas y no comunicamos el precio. En este momento están trabajando en Canadá. Pensó también en su necesidad de un animal verdadero. lo bastante para animales pequeños y alguna que otra ave. —Entonces debería sentirse satisfecho. pensó. —Lo estoy —dijo él—. El catálogo Sidney se limitaba a reproducir la cifra de la última venta. —No le compramos a Sidney —respondió Rachael—. a cualquier precio. un androide era una versión altamente desarrollada del seudoanimal. Y en el fondo. —Mire el búho —dijo Rachael Rosen—. tenemos nuestros propios naturalistas. Lo voy a despertar —indicó una jaula a cierta distancia. y de una que dormía. hasta que la gente dejó por último de leer aquellos perpetuos obituarios. Pero siempre he querido un búho.. Los precios estaban.Philip K. Allá todavía quedan bosques relativamente grandes.. Era astronómica. esa letra pequeña y precisa. un robot de menor calidad. el coatí. y Rick vio que sus dientes pequeños y parejos eran tan blancos como negros eran el pelo y los ojos. ¿Qué animal tiene en su casa? —Una oveja —respondió él—. que debía cuidar y atender como si estuviera viva. Y mi coche lleva bien a la vista las insignias de los vehículos policiales. —Se llama Bill —dijo la chica desde atrás—. Al menos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto que una poderosa corporación tenía que ser capaz de permitirse una cosa semejante. la menos eso le pareció a Rick—. comprendió.. se dijo. ni a ningún vendedor de animales. Mientras la muchacha se adelantaba. desde luego. que dormitaba en su rama. Durante largo tiempo contempló al búho. el polvo había afectado a esa especie tanto como a las aves. Pero su decepción era intensa y aguda. Un animal eléctrico era una forma inferior. Sidney los considera extinguidos en su catálogo. Cogió automáticamente su gastado ejemplar del Sidney y buscó el coatí. muertos. Nunca en su vida había visto un coatí. Ella no sabe que yo existo. Llevan la E. En su centro había un árbol muerto. Los ojos de los guardias estaban fijos en él. no había ninguno en el mercado.

Naturalmente. Los dos miembros de la familia Rosen lo miraron aprensivamente y Rick pudo sentir la duplicidad de sus maneras. divanes y mesas modernas donde estaban 23 . Apartándose de la imagen. pulcro y delgado. con fastidio. No es que no nos propongamos o no queramos colaborar con ustedes. y puede llegar a determinar el futuro de la Rosen Association aquí. —¿Qué tiene usted contra mí? —preguntó mientras descendían. como si todo hubiese empezado a desarrollarse con excesiva rapidez. antes de seguirla. Podría decirse que parte de la responsabilidad recae sobre la Rosen Association. se acercó a ellos. El mismo se sentía tranquilo. pensó Rick. —¿Su tío? ¿Una corporación de estas dimensiones es un negocio familiar? Rachael continuó su frase: —. como si el ave hubiese suspirado en su estado hipnagógico. Escuche. Si ustedes no tuvieran confianza en el test de Voigt-Kampff — observó—. maliciosamente. tiene en este momento una situación única. éste la seguiría a su vez. ¿verdad? Simplemente no podemos llamar al sector de producción y pedir una serie distinta de artículos. Sea como fuere. Poseen un poder desmesurado... Rick dijo: —Querría iniciar la prueba. Llevaba la mano extendida y una expresión de preocupación. con lámparas. Probablemente podría obligarles a abandonar la producción de los modelos Nexus-6. Sí. Lo que yo haga en las próximas horas afectará el carácter de sus operaciones. temblorosa. Ella reflexionó. Todos sabrían muy pronto lo que el método de prueba podía hacer. Incluso Rachael. ¿Podemos bajar? —Mi tío recibió la llamada de su jefe y probablemente ya. Un hombre mayor. y lo que no podía—. la Rosen Association comprendía esto perfectamente. pensó con asombro. Me temen. unas hendiduras amarillas que se desvanecieron cuando reanudó su reposo. metiendo nuevamente las manos en los bolsillos de su abrigo. —Pues bien —dijo—. para aparearlo con Scrappy —señaló al ave posada en su percha y que por un instante abrió los ojos. Rick vaciló un momento. —No hay motivo para preocuparse —dijo Rick mientras los dos Rosen lo guiaban por un amplio corredor muy iluminado.. en Rusia y en Marte. La situación le agradaba más que cualquier otra que pudiera recordar. la manufactura de androides ha llegado a ligarse tanto con el desarrollo de la colonización que si aquella se derrumbara. —Soy Eldon Rosen —dijo mientras daba un apretón de manos a Rick—. Vamos —se dirigió al ascensor sin mirar atrás. que empezaba a ralear.. en los Estados Unidos. un funcionario de un pequeño departamento policial. Y todo porque la policía no puede resolver una cosa tan simple como la detección de una minúscula cantidad de Nexus-6 que. Deckard: usted sabe que no fabricamos nada aquí en la Tierra. he hecho todo lo posible —su mano izquierda. —Estoy seguro de que la escala Voigt-Kampff puede descubrirlos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nuestro programa actual prevé la obtención de otro búho —agregó ella—. El pecho del búho subió y bajó conspicuamente. probablemente su organización habría tratado de descubrir otro superior. —¿Qué parte de la producción actual representan los androides equipados con el Nexus-6? —El total —respondió Rachael. rozó su pelo. como si no lo hubiera pensado antes. Y Eldon Rosen tenía plena conciencia de ello desde que Harry Bryant había llamado.Philip K. habrá reunido un grupo de androides y uno de control. En realidad. Con él habían entrado en la casa el vacío y la llamada al silencio de la ruina económica.. que había agregado amargura a su anterior reacción de sorpresa y anhelo.. tendremos que retirar del mercado todos los modelos de Nexus-6 —sus ojos negros ardían mientras se abrían las puertas del ascensor detenido—. usted. Su empresa es considerada uno de los ejes del sistema industrial. Rick indicó su cartera y dijo: —Estoy listo para comenzar. La nerviosidad de Rosen acrecentó su confianza en sí mismo. gracias —le indicaron una habitación elegante. ¿Comprende lo que quiero decir? —lo miró de costado. un salón alfombrado. —Y si no es así.

Puede usted enviar al primer sujeto —le dijo a Eldon Rosen. que parecía aún más inquieto. las preguntas-estímulo no generan estas respuestas. Nadie debe tener información anticipada de los cambios de precio. —Esto significa una violación de la confianza pública. advirtió. que él aún no había visto.. Pero en vano trató de recordarla. cogió la publicación. empezó a preparar el sencillo instrumento poligráfico—. de donde brotaba un fino haz de luz—. y guardó el suplemento en su cartera... adhesivo. Podría ser un androide. lo que llamamos “vergüenza” o “rubor” ante un estímulo moralmente inquietante. —Me lo llevaré conmigo —dijo. ¿Qué mide este aparato? —Esto —dijo Rick. y sentándose junto a una mesa baja de palo de rosa. Eldon Rosen dijo con hastío: —Nuestra política jamás ha sido la de obtener anticipación de nada como. mide la dilatación capilar en la región facial. Después de una pausa. seguramente. Al mismo tiempo que se produce el fenómeno del rubor hay generalmente un pequeño desplazamiento de. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? las últimas revistas e incluso. —Hágame el test —dijo Rachael. violaba una ley federal. sentándose—. Nunca he visto realizar un test de empatía. Era obvio que la Rosen Association tenía una relación especial con Sidney. Eldon Rosen dijo con voz ronca: —La hemos elegido como primer sujeto. Sabemos que ésta es una respuesta autónoma y primaria. En realidad. sacó un cigarrillo. —Yo no soy un funcionario judicial —interrumpió Rick—. ese suplemente sólo aparecería dentro de tres días. —¿Por qué? —dijo Rick. sosteniendo en alto un disco chato. Esto no se puede controlar voluntariamente. como ocurre en cambio con la conductividad de la piel. —Me gustaría mirar —dijo Rachael. la respiración o el ritmo cardíaco —le mostró el otro elemento. Y también. el suplemento de febrero del catálogo Sidney. lo encendió y se quedó mirando fijamente. 24 .. —¿Y eso no se verifica en los androides? —Aunque biológicamente podría llegar a darse. de donde partían varios cables—. Soy un cazador de bonificaciones —de su cartera extrajo el equipo Voigt-Kampff. Irritado. Esperamos que nos lo pueda decir —se sentó con varios movimientos torpes. confundido. Y esto registra la tensión en los músculos oculares.Philip K.

—Ha alquilado una casita de troncos de pino en la montaña —continuó Rick—. si es que hay una cabeza de ciervo —interrumpió Rachael. El disco de malla metálica estaba adherido a su mejilla. Rick pasó a la pregunta número ocho de la escala de perfiles del Voigt-Kampff. Sienten hambre. Uno de ellos pide langosta. Se concentra en otros factores—. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. Adelante.. ¿Cómo pueden hacer eso? ¿Quiere usted decir. Ahora está usted leyendo una novela escrita en los viejos tiempos. no ha reparado en el elemento principal. no hubo respuesta. —Tiene usted un niño pequeño que le muestra su colección de mariposas. Quiero pasar por esto y. —Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes. Los personajes visitan el muelle de pescadores de San Francisco.Philip K. impaciente. y luego regresaron. y usted expresará su reacción lo más rápidamente que pueda. una langosta viva? Las agujas permanecieron inmóviles. —Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda —se detuvo. Rick escribió su observación y eligió cuidadosamente la pregunta siguiente. —Y también por supuesto. pero simulada. Y agregó—: La chica está tendida boca abajo sobre una enorme y bellísima piel de oso —los medidores no registraron cambios. Pero eso es terrible. Entonces la reacción se manifestó.. —No la aceptaría —respondió Rachael—. —A su marido le gusta la foto —continuó Rick. Nuevamente las agujas se movieron.. grabados por Currier e Ives. —Dios mío —dijo Rachael—.. La respuesta era formalmente correcta. Mediré el tiempo. La zona es todavía exuberante. y entran en un restaurante. y también el frasco donde las mata. —Sí —respondió Rachael. lo que yo diga no tendrá importancia. pero menos. Rick eligió la pregunta número tres. Rick Deckard estaba sentado en una posición que le permitía leer los dos medidores del aparato Voigt-Kampff. antes de la guerra. Pero los medidores no han sobrepasado la zona verde. depravado. La muchacha parecía serena. por supuesto. —Yo no. —La mataría —respondió Rachael. —Está bien —asintió Rick—. la piel del animal muerto. 25 . Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 5 El pequeño haz de luz blanca iluminaba el ojo izquierdo de Rachael Rosen. Rick hizo la correspondiente anotación y preguntó: —Está viendo la TV. Después de hacer una anotación. el chef arroja una langosta a una olla de agua hirviente a la vista de los personajes. Su marido cuelga la foto en la pared de su estudio —concluyó. esta vez las agujas apenas registran un débil y corto temblor. —Describiré una serie de situaciones sociales. Y denunciaría a la policía a la persona que me la regalara. En la casa hay un gran hogar. —Le regalan una billetera de piel de becerro para su cumpleaños —inmediatamente las agujas saltaron a la zona roja. De pronto advierte que una avispa avanza por su brazo. señor Deckard. Pero igualmente responderé. y Rick piensa: una respuesta de androide. —Lo llevaría al médico —la voz de Rachael era baja pero firme. La gente que la acompaña admira el ambiente y entre todos deciden. Sólo valdrá la reacción capilar y la del músculo ocular. Las agujas no se movieron. —Ciertamente no se lo permitiría —dijo Rachael. —¿Es un test para saber si soy androide o si soy lesbiana? —preguntó ácidamente Rachael.

La corte no lo permite. la policía ha logrado introducir el VoigtKampff. relleno de arroz —continuó Rick. —¿Qué es un cartelón taurino? —interrumpió Rachael. Usted es una androide —dijo—. ¿Qué dice entonces? —¿Sabe usted cómo terminaban las corridas de toros? —Me figuro que alguien quedaba herido. —¿Cómo lo sabe? ¿Cómo sabe que es difícil obtener autorización para abortar? —preguntó Rick. —No lo creo —respondió Rick. Puedo explicarle por qué sus respuestas son las de un androide. ve el dormitorio: está decorado con atractivos cartelones taurinos. anterior a la guerra. Una vez allí le ofrece una copa. Los participantes en un banquete comen ostras crudas. generalmente muy grande. —Quiero un análisis de médula ósea —contestó Rick—. y se acerca a mirar. Una más. de colores.. Que el test de Voigt-Kampff funcione bien es tan importante para ustedes como para mí. El desplazamiento de las agujas fue menor—. La condena es a perpetuidad y la policía vigila permanentemente. cierra la puerta.. no en el caso de un androide retirado. —Jamás lo haría —respondió Rachael—. Y de todos modos. no se puede. observando las agujas. ¿verdad? —no hubo respuesta de ninguno de los Rosen—. ¿Para usted las otras son menos aceptables que la carne de perro? Evidentemente no —dejó su bolígrafo. al final —Rick esperó. con su mejor amiga. Mientras está bebiendo. Pero lo que dijo usted antes es verdad: éste es el fin del test —la muchacha se puso en pie. que muestra a un torero con su capa y a un toro que intenta atacarlo —Rick dudó—. Usted puede aplicar ese maldito test de Voigt-Kampff a causa de los especiales. que mostraban intensas fluctuaciones—. Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. —Dieciocho años —contestó Rachael—. por considerar que se trata de autoacusación. se apartó y se detuvo de espaldas a él. Usted ve una vieja película en la TV.. que apenas palpitaron con inquietud. Sé que es largo y doloroso. El la sigue. —Siempre mataban al toro. —La cuestión no es la legalidad del análisis de médula ósea —dijo Eldon Rosen con voz ronca—. a los que hay que vigilar constantemente. la rodea con el brazo y le dice. —Ella no es androide —dijo Rosen.. que lo miraba con inquietud avasalladora. La cara del anciano se contraía plásticamente de furia.. Está bien: él cierra la puerta y me abraza. no puedo ser obligada a sufrir un análisis de médula. —Me pareció que hablaba usted por experiencia personal —Rick miró los medidores. y durante catorce de sus dieciocho años sólo supo de la Tierra lo que encontró en la videoteca y lo que el resto 26 . Pero él se marcha con otra. ¿Qué edad tiene usted? —podía ser un factor importante. —En términos legales —dijo Rachael—. en dos partes — agregó—.Philip K. Este es el resultado del test —agregó. Es posible determinar orgánicamente si alguien es o no un androide. con las manos en las caderas. Una pregunta final. razonablemente—. Las agujas se movieron vivazmente. en una persona viva. dirigiéndose a “ella” y a Eldon Rosen. lleva largo tiempo. —Ugh —dijo Rachael.. Nuestros intereses no están en conflicto —agregó. Las dos agujas se desplazaron al rojo con violencia. Aprovechando que el gobierno debería ocuparse de esto. con curiosidad. —Todo el mundo lo sabe —repuso Rachael. apagó el haz de luz y le quitó de la mejilla el disco adhesivo—. de pie. Rick prosiguió con su indagación: —Es así. Nació en él. Rachael creció a bordo del Salader 3. Y por otra parte. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ha quedado usted embarazada —dijo Rick— de un hombre que le ha prometido casamiento. —¿Por qué habría de mentir? —preguntó Rachael con vehemencia—. —El entrante consiste en perro cocido. sino el fracaso del test de empatía en el caso de mi sobrina. Usted aborta y. —Un dibujo.. la reacción había sido débil—. En todo caso mentiríamos al revés. pero..

—Eso es asunto oficial —Rick empezó a guardar su equipo en la cartera. Rachael habría tenido que esperar hasta una edad muy mayor para conocer la Tierra. O el resultado obtenido con los otros nueve sujetos elegidos. Pero no es eso lo que ha ocurrido —su voz era dura y penetrante—. Nos habría bastado con dejarle seguir con las pruebas sin decir nada. cuando la nave había recorrido la sexta parte del camino a Próxima. Nada nos obliga a admitir que el resultado ha sido incorrecto.. que asentía—. Y mi test ha sido derrotado. evidentemente. había consistido en considerarlos como meros individuos. señor Rosen —dijo Rick—. En una redada me matarían. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de la tripulación. de nada sirve continuar —cerró de un golpe su cartera. —Y la policía podría retirarme —agregó Rachael por encima del hombro—. no me concederá usted la posibilidad de aplicar el test a un solo Nexus-6. Lo sé desde mi llegada. La nuestra no lo es. poseía en realidad una especie de mente colectiva. Para anticiparse a ella ha presentado en primer término a esta chica esquizoide. a verdaderos seres humanos de capacidad empática no desarrollada. —No creo que los haya —respondió Rick—. Si nuestra empresa no hubiera construido modelos cada vez más humanos. y es probable que lo haya hecho. nueve adultos. como recordará. para comparar los resultados y obtener una confrontación concluyente. como mi sobrina. eso no se le dice a la población. Ahora la población es pequeña. tanto aquí como en la Unión Soviética.Philip K.. Su posición. naturalmente. por lo menos. es muy grave en términos morales. Conocíamos los riesgos existentes cuando desarrollamos la unidad cerebral Nexus-6. debo cancelar toda prueba subsiguiente. —Podríamos haberlo engañado —dijo Rachael—. —Le hemos ganado. señor Deckard —dijo Rachael Rosen con voz serena y razonable. —Yo habría insistido en que me dieran una lista previa. y se volvió hacia él. Pero no la habría obtenido. sonriendo. eso era lo que cabía esperar. —También nosotros pensamos que lo haría —observó Eldon Rosen mirando a Rachael. Una corporación gigantesca como ésa atesoraba gran experiencia. Esta no es la primera vez que me aplican el Voigt-Kampff. —En otras palabras —dijo agudamente Rick—. El peligro es enorme. —Y androides —terminó Eldon Rosen—. —Nosotros producimos lo que desean los colonos —repuso Eldon Rosen—. Era un error que no volvería a cometer. Si hay un fracaso. Pero ahora es demasiado tarde. En verdad. rara vez salgo de casa. si lo hubiese registrado como un ser humano. Su error. que ha justificado siempre el éxito comercial. —Este problema procede de su forma de operar. Eldon y Rachael Rosen eran tan sólo los portavoces de esa entidad múltiple. respetado por el tiempo. mientras ambos Rosen lo miraban en silencio—.. Aunque.. Y después. inició el retorno. Si usted hubiese fallado en clasificar a un androide Nexus-6 como androide. en sobre cerrado. Todavía no lograba comprender cómo la Rosen Association había logrado engañarlo tan fácilmente. Se supone que debe ignorar la presencia de androides en la Tierra. naturalmente. Nadie obligó a su organización a desarrollar los robots humanoides hasta un punto en que. Gracias a Dios que no he seguido cazando androides sobre la base del test. Bryant tenía razón. pensó. Sin duda la policía los ha cogido a todos. le contó. hace cuatro años. 27 . O. El departamento policial a que usted pertenece. otras lo habrían hecho. señor Deckard. Debí haberme negado. Hemos seguido un principio. —¿Cuáles son sus instrucciones en el caso de que el test clasifique como androide a un ser humano? —preguntó Eldon Rosen. Pero d test de Voigt-Kampff era un fracaso antes de que distribuyéramos los nuevos androides. a causa de los controles policiales y las pinzas voladoras para capturar especiales no clasificados. Habíamos estudiado esa posibilidad —reconoció. Pero. así como otros puede haber retirado. pensó. De lo contrario. Y tarde o temprano todo el mundo ha de pasar por los puntos de control establecidos al azar.

¿No es así. Pero esta vez era diferente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Su jefe. en su peculiar tarea. —Pero eso es precisamente lo que desea: un búho —dijo Eldon Rosen. —Usted es un cazador de bonificaciones —dijo Rachael—. Sabe usar un arma láser. —Así es —dijo Rachael. Así lo reconocemos en la Rosen Association. Pero si conseguimos un macho. señor Deckard? —volvió a inclinarse sobre él. La conciencia de lo que estaba ocurriendo se apoderó de él por completo. podríamos decir que el búho ya es suyo —y agregó. Ya ha ocurrido antes —exactamente. ¿recuerdas? Por lo tanto. Creo que lo más conveniente para todos —agregó Eldon— será que nos sentemos y. —Eran ocho. ¿cómo piensa retirar a los seis andrillos Nexus-6 restantes? Son bastante más inteligentes que los viejos W-4 de la Gozzi Corporation. debe permitir que se aparee con ella. —Por supuesto que comprende —repuso ella—. el test de Voigt-Kampff terminará por ser anticuado —dijo Rachael—. —Naturalmente. Pues prácticamente lo ha conseguido. Dos ya han sido retirados. A su muerte. hallará difícil comprender cómo sucedió que nos permitiera usted anular su método de prueba antes de comenzar el test —señaló el cielorraso. Si no es capaz de defenderse. Bonita forma de recuperar inmediatamente el búho. señor Deckard? Rick asintió. El que ha visto en el terrado. Creo que no comprende. y Rick vio la lente de una cámara: el error cometido con los Rosen había sido registrado—. El modelo de androide Nexus-6 es un hecho. de cobrar sus bonificaciones. —Dividiremos la nidada —propuso Rick. dirigiéndose a su tío—: Es un cazador de bonificaciones. tres veces. Y que quede bien en claro que la descendencia será nuestra. De ese modo tendría usted derecho a la única familia de búhos hasta el fin de los tiempos. No hay motivo de preocupación. Rachael se inclinó sobre Rick. —¿Cuánto recibe por cada androide? —Según —respondió Rick. y Eldon Rosen negó con la cabeza en señal de apoyo a su sobrina—. tanto que Rick percibió una suave fragancia y quizá su calidez—. Pero todavía no. sabía qué transacción se proponía realizar la Rosen Association. —Eso parece una invitación a que me maten —contestó Rick—. Rachael continuó: —Si no dispone de un test. No puedo aceptar. vive de las bonificaciones que gana. porque el nuevo test. por consiguiente.. —¿Le gustaría ser dueño de un búho? —Creo que jamás lo seré —comprendía perfectamente lo que ella había querido insinuar. Y hay otra condición: no puede cederlo en herencia. encogiéndose de hombros. —Otra nueva la reemplazará —dijo Rick—. No por mí. De modo que si abandona la escala de Voigt-Kampff.. Es demasiado peligroso. En este preciso instante lleva una. continuara usted trabajando sobre esta base —la chica lo miraba intensamente. sin dejar de mirarlo—. Sabe con toda exactitud adonde lleva esto. el instrumento analítico más moderno. balanceándose y con los brazos cruzados apretados... trataba de medir su reacción. señor Deckard. —No —repuso instantáneamente Rachael. señor Deckard —hizo un gesto afable—. —Dile que puede quedarse con el búho —sugirió Eldon Rosen. —¿Cuántos androides se han escapado esta vez? —preguntó Rachael. Sintió en su interior una tensión que no había experimentado hasta entonces. ya estaba a su disposición. el inspector Bryant —dijo Rosen—.. volverá a manos de la Rosen Association. Podemos llegar a un acuerdo. ¿No es así. y no sólo del sueldo. 28 ..Philip K. y que explotaba suavemente en todas las zonas de su cuerpo. no tiene forma de identificar a los androides ni. Estamos convencidos de que es apto para distinguir a los modelos equipados con el Nexus-6 y querríamos que. Scrappy. y creo que también usted lo reconoce ahora. que miró interrogativamente a su sobrina—. originariamente.

volvió a sentarse como antes. Saben que mi trabajo depende del test de Voigt-Kampff. Puedo deducir de esto que evidentemente es aún efectivo —se dirigió a Eldon Rosen. muy pálida. Ambos Rosen se dirigieron hacia la puerta. Tienen la prueba de que me he equivocado con usted. profesionalmente. Ahora le correspondía a él dar una respuesta. —Sí. —¿Para qué? —preguntó con las cejas elevadas por el desagrado y también por el temor. Rachael estaba rígida. cuando él te pidió una nueva prueba? Rachael. al menos en la forma en que usted lo aplica. —No —contestó Eldon Rosen—. —Media hora —agregó Eldon Rosen. Cuando Rachael se disponía a cerrar la puerta. —Un momento —dijo Rick. La reacción había llegado tarde. que estaba inerte. ¿eh? —respondió Rachael. No la retiraré.Philip K. —Es suyo. El conocía el tiempo exacto de reaccionar.. En cambio. Puede quedarse aquí. y los otros nueve? —El test ha funcionado adecuadamente en su caso —explicó Rick—. y miró su reloj—. deteniéndose en la puerta. Eres propiedad de la Rosen Association. pensó Rick. No eres un androide escapado ilegalmente. 29 . ¿verdad? —dijo Rick mientras buscaba los formularios impresos del test—. Deckard le habló con dureza: —Estoy perfectamente atrapado. Su expresión de extremo disgusto no había desaparecido. alguien me perseguiría a mí —no le gustaba la idea de que lo persiguieran. Lo recibirá en su casa cuando regrese del trabajo. Nuevamente dirigió el haz de luz al ojo derecho de la muchacha y puso el disco adhesivo en contacto con su mejilla. Cien por ciento genuina —vio que después de una pausa las agujas se pusieron a fluctuar con frenesí. —Querría hacerle otra pregunta del Voigt-Kampff. Eso era todo —recogió de nuevo su equipo. ¿El búho es real? Rachael dirigió una rápida mirada a su tío. que asintió. señorita Rosen. Buenos días —empezó a avanzar hacia la puerta. Rachael preguntó: —¿. —Querría un poco de tiempo para decidir —dijo Rick. —Es de piel de bebé —agregó Rick. asintió. Le pondremos en la pata una cintila con su dirección y lo despacharemos a San Francisco. Gracias. reconozca ante sus superiores que el test de Voigt-Kampff. —Está bien —respondió Rachael. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero yo los persigo a ellos —replicó Rick—.. junto a la puerta— : ¿Ella lo sabe? —a veces no era así: en muchas ocasiones se los dotaba de una falsa memoria. De mala gana. y se detuvo—. Si no está de acuerdo con esto. —¿Ya ha tomado su decisión? —preguntó Rachael. —Bonita cartera. Cautelosamente. la tensión de su cuerpo. señorita Rosen. que te emplea como muestra para las ventas a futuros emigrantes —se acercó a la chica y apoyó la mano en su hombro. ausente. Es del departamento. —No temas —le dijo Eldon Rosen—. y podrá legar el búho a sus descendientes. ¿recuerda? —dijo Rachael—. Pero insistimos en conservar la nidada completa. Ellos ya habían hablado. con la errónea esperanza de que alterara las reacciones ante el test. Rachael miró a su tío. Y además está ese maldito búho. —Es verdad —observó Rick—. acariciando la piel negra de la cartera—. He terminado. como aclaración. vuelva a San Francisco. Había visto el efecto que esto provocaba incluso en los androides. —Está bien —dijo Rachael—. Rick advirtió. Sabía que no debía haber demora—. Y luego búsquese otro trabajo. en fracciones de segundo. Cederemos en ese punto. La hemos programado completamente. —¿Se marcha? —preguntó Rachael. Pero creo que hacia el final ha empezado a sospechar —a la muchacha le dijo—: ¿No fue así. —Sí. Rachael se apartó del contacto. si acepto la cláusula de reversión. no puede distinguir entre un andrillo y un ser humano.

El primer androide de ese tipo que he visto. El búho es artificial. De una manera sinuosa que jamás había observado anteriormente. Finalmente lo había conocido. No era difícil comprender que la justicia tuviera dificultades con el Nexus-6 El Nexus-6. Se ganaría cada centavo de esas bonificaciones. No había nada que decir. reflexionó Rick.Philip K. se dijo Rick. Y yo debo enfrentar a otros seis. mientras salía al pasillo. Demostraban un tipo nuevo de personalidad. compleja y extraña. para defender sus productos. Casi lo habían logrado. 30 . Suponiendo que llegara vivo a! final. Así operan los grandes fabricantes de androides. Da lo mismo. Nadie dijo nada más. único instrumento que permite descubrirlos. sin duda alguna. o al menos un buen intento. La Rosen Association había hecho un buen trabajo. Y poco había faltado para que los Rosen minaran nuestra confianza en el test de Voigt-Kampff. Rachael era un Nexus-6. —Hmmm —murmuró Rick. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se marchará de todos modos —contestó Rosen—. para terminar la tarea. se dijo. No quedan búhos.

lo veía antes de que se me rompiera el televisor. John Isidore distinguía la voz familiar y burbujeante del Amigo Buster. tratando de deponer su actitud rígida—. Decid a vuestros amigos que no se pierdan el programa. Isidore comprendió de repente y dijo: —Usted creía que aquí no vivía nadie. y tengo un trabajo: conduzco el camión del señor Sloat. He oído la TV. Mientras descendía las grandes escaleras desiertas y cubiertas de polvo hacia el nivel inferior. sobre todo. su cuerpo se enderezó y se alisó el pelo con la mano. sin duda habrá oído hablar de él. Le he traído un paquete de margarina —agregó. —Sí —susurró la muchacha. Isidore sintió. ¿no le parece? — esperó mientras escuchaba. el señor Hannibal Sloat. Más atrás se veía una habitación en desorden. —Eh —dijo—. Era natural: acababa de llegar. Y no quiero molestarla —se sentía alicaído. asombrada. —Hola. como de costumbre. Había maletas abiertas aquí y allá. Sus ojos. detrás de la puerta cerrada. que se dirigía eufórico a su audiencia de todo el sistema. Isidore golpeó la puerta y la voz cesó. y bellos ojos subrayados por largas pestañas. gradualmente. en mi informe especial. con el contenido medio desparramado por el suelo cubierto de cosas. R. la chica ni siquiera se había dado cuenta. su ofrenda. ni un movimiento. como si acabara de emerger de las profundidades y flotara ahora a la deriva entre el oleaje menguante del miedo—. Es decir. sólo tenía puestos los pantalones de un pijama. aterrorizada hasta la muerte por el golpe. hola. El satélite Mungoose comunica que la radiación aumentará hacia el mediodía y disminuirá luego. ¿Le gusta? Yo lo veo todas las mañanas y también a la noche. Quizás algunos conjeturen que. Sus sentidos alerta percibían. Mientras ceno. Isidore y trabajo para el conocido veterinario. Primero la Costa Este de los Estados Unidos. torcida y encogida de una chica que al mismo tiempo trataba de alejarse y de mantenerse cogida de la puerta. o fabricaban. —¿Quién. De modo que todos los queridos amigos que deseen salir deberán esperar hasta la tarde. que tenía el carácter de un auténtico rito de preguerra.? —empezó la chica. y se interrumpió. Sus palabras no habían logrado tranquilizar al vecino—. que se apretujaba contra la pared opuesta para escapar de él.. zip! Es la hora de nuestro breve comentario sobre el tiempo de mañana. ni un sonido. Hasta su llegada. enormes. soy el único —respondió Isidore—. Pensó que la casa estaba abandonada. no había sido aceptada. —Pero es una suerte tener un vecino —respondió Isidore—. Revelaré algo que os asombrará. Soy una persona honorable. la presencia de vida. lo miraban fijamente mientras intentaba sonreír. aparte de mí? —estaba perdiendo la timidez.. —Sí. bien lo sabía. y también el programa final. aunque pequeña. El miedo le daba el aire de una persona enferma. —El Amigo Buster —explicó Isidore. Cogida de sorpresa. faltan sólo diez horas para el anuncio de una gran noticia. Deberíamos conocernos. acercándose a la puerta para que le oyeran mejor—. El tuvo esa intuición. El advirtió que tenía una bonita silueta. Mi nombre es J. ¿En todo el edificio. ¿en? Y hablando de esperar. La muchacha parecía. En realidad. Se mordió el labio.. 31 . cuando vuelvo a casa. distorsionaba las líneas de su cuerpo. amigos.. clip. yo no tenía ninguno —y eso no era nada divertido.. Yo vivo arriba. No era meramente que hubiese callado. O tal vez no sabía qué era un paquete de margarina. evidentemente furiosísima con ella misma. ¿De dónde ha venido usted? —preguntó.. ¡Zip. el miedo silencioso y terrible de alguien que se alejaba. La puerta se entreabrió y vio la figura fragmentaria. había dejado de existir.Philip K. como si alguien lo hubiese roto y luego lo hubiera armado deliberadamente en desorden. Le parecía extraño que esa muchacha nunca hubiera oído hablar del cómico de TV más chistoso de la Tierra—. como buscando apoyo físico. El viejo amigo Buster —agregó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 6 El televisor atronaba. —¿Es usted el único? —preguntó la chica—.

son centenares. La puerta estaba casi cerrada—. Aparte de mi piso.... Cuando no hay gente.. podemos hacer lo que le dije. —¿Y va a entrar sola en los apartamentos? —no lo podía creer.. —De modo que se ha apoderado de todo —concluyó la muchacha—. —Una vez lo hice —dijo Isidore—. 32 . Pero. al menos por ahora. era víctima de la fuerza despótica del tiempo. Por ejemplo. el kippel se reproduce.. —¿Por qué no? —volvió a estremecerse. Cada vez hay más.Philip K... —¿Pero qué? —No podemos ganar. probablemente encontraremos cosas en mejor estado. una mesa en otro. o moriré. —Comprendo —la chica lo miraba con duda. Se la notaba atenta. Una lámpara en un piso. cuando se despierta a la mañana siguiente hay dos veces más. Pero algún día me iré. Se interrumpió. la ruina era casi completa. Todo en ella le sorprendía. Con la única excepción del ascenso del Wilbur Mercer. Y del abandono. el envoltorio del periódico del día anterior. Apartamentos donde nadie vive. consciente de haberse equivocado. —Kippel son los objetos inútiles. —¿Por qué no? —la chica salió al pasillo cerrando la puerta tras de sí. Como la ley de Gresham acerca de la mala moneda. la alfombra.. Al menos eso le pareció a él. ni siquiera si él hablaba en serio. pensó. buscar en los otros apartamentos. Podemos rechazar el factor Kippel.. Las sillas. No podía imaginar cómo esa chica se proponía vivir allí—. la chica dijo cuidadosamente: —No la he traído. La muchacha lo miró. Están llenos de cosas de la gente. Ahora comprendo. Los que murieron no pudieron llevarse nada. El kippel expulsa al no-kippel. me encantará su compañía. ¿No participa usted de la fusión? ¿No tiene una caja de empatía? Después de una pausa. este apartamento que ha elegido. —Nadie puede vencer al kippel —continuó—. y los que emigraban no querían. Nadie había vivido en ese apartamento durante años. y entonces el kippel volverá a dominarlo todo. si recorremos el edificio. Pensé que encontraría una aquí. e hizo una mueca. —No veo qué tiene eso que ver. Cuando esté más instalada. ansiosa por comprender. —Este lugar —continuó Isidore—. está demasiado kippelizado para vivir en él. salvo. —Esa es la primera Ley de Kippel —dijo él—. este edificio está completamente kippelizado. las cajas de cerillas después de que se ha gastado la última. —Gracias —replicó ella—. Después me metí en mi casa y no volví a pensar en el resto. Quizás he vivido solo demasiado tiempo. Podría ayudarle a desempacar —sugirió. las cartas de propaganda. Y en estos apartamentos no hay nadie para compartir el kippel. Pero. —No servirá —dijo Isidore. quizás. Cruzó los brazos modestamente sobre sus senos altos y pequeños. —No tengo muebles —respondió ella. y agregó.. fotos de familia. Es un principio básico: todo el universo avanza hacia una fase final de absoluta kippelización. —¿Por qué no puede ser? —estaba sorprendido. Escuche —le dijo con seriedad—. donde he logrado una especie de equilibrio entre kippel y no-kippel.. todo estaba deteriorado. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No me parece que eso tenga importancia —la chica alzó rápidamente la vista hacia él y vio algo que aparentemente le devolvió la serenidad pues su cuerpo se relajó—. La idea lo entristeció aún más—. señalando—: Todo eso ya estaba aquí. amontonado. las mesas. —Pues es la base del Mercerismo —nuevamente se sintió sorprendido—. ahora mismo. Lo haré yo misma. no puede ser. Dicen que eso ocurre a los cabezas de chorlito. y me he vuelto raro. como mi apartamento. si se va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa. no sabía si creer o no. en forma temporaria y en un punto determinado. —¿Kippelizado? —ella no entendía. ropas. Y con sus muebles.... y enfrentó a Isidore. Bastaba con una mirada.

sin haberlo comprendido. John Isidore. sólo se proponía enunciar un hecho: cómo consideraba ella a los cabezas de chorlito.. —¿Por qué —preguntó él. Nunca he oído hablar de ellos. en otros pisos. No soy muy especial. En alguna otra oportunidad —agregó la chica. semejante al hálito del vacío entre los mundos habitados. —Lo necesito. No sé nada de eso. de la Rosen Association? —preguntó él—. Es una extensión del cuerpo. —¿. —¿Entendió mi nombre? —preguntó él—. Trabajo para. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero una caja de empatía es. —No —respondió ella—. y no como otros. sólo moderadamente. Mercer permite que incluso gente como yo. pero era demasiado tarde. algo venido de ninguna parte. retrocediendo hacia la puerta de su apartamento. con su paquete de margarina. No era lo que ella decía o hacía.. Es mi nombre de casada.. ¿A qué hora vuelve a su casa del trabajo? Cuando regrese me ayudará... —Para mí —respondió ella—. Para buscar muebles adecuados. —Ya me lo ha dicho —se detuvo junto a la puerta y la abrió—. —¿No podría preparar usted la cena para los dos. 33 . Y deplorable. empezaba a brotar de ella algo más. que en contacto con su mano se había puesto húmedo y blando.Philip K.. Me figuro que serán sólo fantasías de un cabeza de chorlito. No. el que siempre uso. volviéndose.. y empezó a alejarse. Es el mayor fabricante en todo el sistema. Pero a Mercer no le importa. vacilando.. —Pero su nombre. ése es un grave defecto del Mercerismo —su voz era clara y neutra. —se interrumpió. no tenía un solo gramo de grasa de más—. pobre señor Isidore. —Mi nombre es Pris Stratton —dijo la chica—. y luego lo llamó. Y mi nombre es —lo miró sin calidez. ahora que el miedo había desaparecido. como él pudo advertir. Puede llamarme Pris —reflexionó—. —Creo que volveré arriba —dijo Isidore. si yo traigo lo necesario? —No.. todo el mundo lo sabe.. que no sé si existe fuera de su imaginación. mientras entraba— Rachael Rosen. Una persona llamada Hannibal Sloat. como usted dijo —avanzó hacia él. Cierta frialdad. Será mejor que me llame señora Stratton. —Espere. delgado. John Isidore y su caja de empatía privada. tartamudeando de excitación—. de los robots humanoides que se emplean en nuestro programa de colonización —una complicada expresión pasó fugazmente por su rostro y desapareció enseguida. es la cosa más personal que alguien puede poseer —dijo él. perfecto. pensó Isidore... La chica lo miró con la misma expresión neutra. Pudo ver en la cara de la chica un destello de brusco rechazo. tengo mucho que hacer —la chica rechazó el pedido sin esfuerzo y. algo extraño. porque en realidad no nos conocemos. Su cuerpo desnudo de la cintura para arriba. Casi pasé el test de CI — continuó en voz baja y temblorosa—. era evidente que había comprendido—.. Al menos yo no lo conozco —la puerta se cerró e Isidore se encontró solo en el pasillo oscuro y cubierto de polvo.. la forma de tocar a todos los demás seres humanos y dejar de estar solo. Usted lo sabe.. sino más bien lo que no hacía ni decía—.

se dijo de pronto. incluso las jóvenes como ella. reflexionó. no había oído hablar del Amigo Buster. Puede ser que no sepa cocinar. Lo había dejado en la parte posterior del camión. Incluso si se daba prisa llegaría tarde a su trabajo y el señor Sloat se enfadaría. El hombre simplemente me arrojó el animal: dijo que había empezado a fallar durante la noche. pero ¿qué importaba? Por ejemplo. el momentáneo intercambio verbal había cesado. pensó. que junto con su traje blanco y con el nombre del hospital impreso en el camión daban perfectamente la impresión de un verdadero veterinario que estaba curando a un verdadero animal. tendría mucho que hacer. le agrada cocinar. lo dejó con el motor en marcha. porque el mecanismo estaba a punto de detenerse. Una hora más tarde. Y sin duda querrá. con su blando paquete de margarina aferrado en la mano. Eso era imposible: Buster era la persona viva más importante. 34 . Buscó en el estómago el panel oculto del control (muy pequeño en ese tipo de seudo-animal). Bruscamente. esa pequeña empresa de nombre cuidadosamente simulado que apenas lograba sobrevivir en el duro y competitivo sector de la reparación de animales falsos. se dijo Isidore. con su piel de estilo auténtico. Milt volverá a cargarlo. en su hermoso coche aéreo a la medida. debería arrancar uno de los cables de la batería. Y luego. preocupado. Siempre le habían sorprendido los circuitos de “enfermedad” que les ponían a los animales falsos: el aparato que tenía en el regazo había sido construido de tal manera que si un elemento esencial fallaba. Al menos eso es lo que he oído decir a algunas personas. Si realmente es un cortocircuito. en el camión de la compañía. Y también acerca de la cena. un cabeza de chorlito. que seguía jadeando—. Y no podía perder mucho tiempo. Quizá necesitaba ayuda. Un especial. Aunque quizá cambie de idea y me permita que la llame Pris. Cualquiera pensaría que es real. Y era un cliente nuevo. en la tienda. para que ella también pueda hacerlo en el futuro si lo desea. recogía el primer animal averiado del día: un gato eléctrico. R. parece que se está muriendo. evidentemente se trataba de una entidad arquetípica de las estrellas. el dueño del gato había desaparecido en el cielo. se preguntó. por supuesto de Wilbur Mercer. a excepción. así será.Philip K. ¿Podré ayudarla de alguna manera?. Te recargaré en el camino —Isidore. Subió las escaleras oscuras y regresó a su apartamento. Verdaderamente ella no sabe nada. Está bien. El mismo habría podido confundirse. Por Dios. pero yo puedo. Isidore. si puedo conseguir un bote de hortalizas de antes de la guerra. echaba espuma por sus fauces metálicas apretadas. aparcó el camión aéreo en el primer terrado que vio. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 7 Pues bien. a la mayoría de las mujeres. no los encontró.. Un trabajo importante: Milt Borogrove. También era extraño que ella no hubiese podido ponerse de acuerdo acerca de su propio nombre. pensó J. Verdaderamente. fue a la parte posterior. El gato eléctrico.. y los terminales de carga rápida de la batería. Quizá su batería de diez años ha sufrido un corto circuito y se le están quemando todas las conexiones. Y yo no pude hacerle un presupuesto al propietario. por ejemplo. El gato gemía. Y allí estaba jadeando en forma extraña. la cosa parecía no estar rota sino orgánicamente enferma. después de adoptar esta decisión. Se detendrá. ¿qué puede hacer? No puedo casarme. el encargado de reparaciones del hospital. de último modelo. pensó mientras se ponía su blanco uniforme de trabajo. pero no seguirá deteriorándose. Y Hannibal Sloat tenía que saberlo. —¿Puedes aguantar hasta que lleguemos? —le dijo al gato. Pero Mercer no era humano. Prepararé la cena para los dos. Y le enseñaré. y tenía los ojos vidriosos. al señor Sloat. y abrió la caja plástica a prueba de polvo. Es un instinto. impresa en nuestra cultura por un troquel cósmico. y luego se fue a trabajar.. Por lo que sé. una caja plástica a prueba de polvo. se dijo Isidore mientras regresaba al hospital de animales Van Ness. recordó Isidore. cuando haya aprendido..

duraba veintitrés horas continuadas por día. Así que quizá sea todo cosa mía. donde aparecían unas setenta horas semanales. Una obra maestra. Si no hubiera fracasado en el test del CI no estaría obligado a cumplir esta vergonzosa tarea. Eso significaba dinero. tres veces por año. Tal vez. Y se alegrarían. y otra señal religiosa que indicaba el comienzo del programa siguiente. pensó. —¿A las siete AM? —preguntó el Amigo Buster. para continuar el viaje hasta la tienda de reparaciones. llegaba también a los emigrantes en los planetas-colonia. cuando uno retrocede en la escala de la evolución. querida? —Vien. que era esencial. Sus réplicas. Se dio por vencido. Amanda Werner y varias otras damas extranjeras. mes tras mes y año tras año? ¿Cómo hacían para hablar todo el tiempo? Porque jamás se repetían. según lo que una vez había calculado Isidore. como la versión de TV. Pero el dueño evidentemente no había procedido al lavado y engrasado preventivo.. Cada día era menos fuerte y sagaz. De un modo sutil. cuando uno se hunde en el pantanoso mundo-tumba de ser un especial. ¿Cómo hacía el Amigo Buster para realizar sus dos shows. Pero había algo de Buster que irritaba a Isidore. provenientes de países no especificados ni bien definidos. Debía de ser de Wheelright & Carpenter. transmitido y televisado a toda la Tierra vía satélite. junto con unos pocos presuntos humoristas rurales. Isidore retornó al asiento del conductor. nunca dejaba de hallar una respuesta graciosa para el tiroteo de chistes y agudezas del Amigo Buster. los sufrimientos sintéticos de los seudo-animales en nada afectan a Milt Borogrove ni a su jefe Hannibal Sloat. en comparación con su estado presente.. por las malas. felices de que vuelva a estar con nosotros —decía el Amigo Buster—.. como yo he hecho. En busca de compañía. Ya no tenía que oír el estertor del gato eléctrico. Vuster —Amanda Werner soltó esa famosa risa. sus pasajeros habrían de encontrar ahí el Show del Amigo Buster. los dientes brillantes.. siempre nuevas e ingeniosas. yo estó por hacer una velga aier. y lo estaba haciendo precisamente en ese momento. Amanda: hace dos días que no vienes. pero ni siquiera tras un minucioso examen logró descubrirlos. lo mejor es no preocuparse por ese tipo de inquietudes. Si el Salander 3 hubiese llegado a su destino. en toda la Tierra. diez minutos de silencio. Nunca estaba decaída o cansada. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Pasó diestramente los dedos por la columna vertebral.. Tal vez ahora aprendería. llevó los mandos a la posición de ascenso y el aparato zumbó nuevamente hacia el cielo.. El falso gato había dejado de funcionar. Allí tendrían que estar los cables. 35 . sé racionalmente que es falso. una imitación absolutamente perfecta. Veamos. Lo había hecho muchas veces. se dijo John Isidore. a las siete “am”. con todas sus secuelas emocionales. El Show del Amigo Buster. pero estaba a la vista la calidad del trabajo. eran más caros.. —.Philip K. Es curioso. ridiculizaba a las cajas de empatía. por si la colonización humana se extendía hasta allá. no podían haber sido ensayadas. se dirigían hacia el montoncito final de cenizas hasta convertirse en kippel viviente. —Sí. Se habían hecho transmisiones de prueba a Próxima. encendió la radio y buscó el show del Amigo Buster que. los ojos. Por otra parte. sin duda el cortocircuito —si de eso se trataba— había agotado la reserva de energía y dañado el mecanismo básico. pero con todo. una cosa muy particular. los ruidos que hace un animal eléctrico cuando se le quema el motor me producen un nudo en el estómago. de senos cónicos. La hora restante era ocupada por una señal religiosa de ajuste. así como miles de otros especiales que. Amanda tenía el pelo. hermosas. constituían el perpetuo grupo del Amigo Buster. el de radio y el de TV? ¿Y cómo encontraba tiempo Amanda Werner para participar día por medio en el show. Nada le deprimía más que las evocaciones de la capacidad mental que una vez había poseído. tan falsa como la del mismo Buster. Las mujeres como Amanda Werner nunca aparecían en películas ni obras de teatro: vivían sus extrañas y alegres vidas como huéspedes del interminable show de Buster. pensó. y podía relajarse. Me gustaría conseguir otro empleo. ¿Has iniciado una huelga. elegantes. pero me iamarron a las siete. casi imperceptiblemente.

En la cima de la colina cae derribado. Debo decirle esto a Hannibal Sloat y preguntarle si es cierto. vuelve a elevarse. Y eso que la policía soviética y la americana habían declarado públicamente que el Mercerismo reducía la delincuencia al tornar a los ciudadanos más conscientes de sus vecinos. Sloat alzó la cabeza y lo miró fijamente. Wilbur Mercer y él competían. Buster está ganando. depositando la caja sobre la mesa cubierta de papeles de su jefe. ¿por qué competían? Por nuestras mentes. débiles sus piernas e incierto su andar. el señor Sloat despegó la vista de un catálogo de repuestos. —Pero ¿cómo puede ser? Si es un hombre.. Luchan por el control de nuestro yo psíquico. —Por ahora sí —dijo Isidore—. —¿Y Amanda Werner. Pero es cierto. como Mercer. Llévaselo abajo a Milt. pensó Isidore. No hay ninguna diferencia. se respondió Isidore.. —Un gato con un cortocircuito en la batería —respondió Isidore. Sloat abrió la caja y sacó el gato. Veía el mundo a través de unas gafas literalmente cubiertas de polvo. ¡Llévame consigo! Yo protejo ti si nos tirran piedra —el público volvió a aullar de risa y John Isidore sintió una furia sorda e impotente que le subía por la nuca. revelaré una gran noticia cuidadosamente documentada. Sloat respondió: —Buster es inmortal. Hannibal Sloat. —¿Será por eso entonces que Buster puede hacer cuarenta y seis horas de show por día? —Así es —respondió Sloat. mucho antes. Por supuesto. Y por cierto que muy bien.. En un tiempo se había ocupado de las reparaciones. Aparcó su camión en el terrado del hospital de animales Van Ness y llevó rápidamente la caja plástica con el seudo-gato inerte al despacho de Hannibal Sloat. Y si tengo que trepar a una montaña. era como si estuviese resignado: se había sometido al polvo que. por una parte la caja de empatía y por otra las burlas y risotadas del Amigo Buster. Y allí en la cima. —¿Por qué? —Porque Wilbur Mercer se renueva continuamente. aunque no era un especial. el polvo radiactivo lo había desgastado. Ya oscurecía su visión. el Secretario General de las Naciones Unidas. Isidore dijo: —Se me ha ocurrido que el Amigo Buster y el Mercerismo están en pugna por el control de nuestro yo psíquico. Eso sería una explicación. Quizá Buster esté celoso. —Si es así —repuso Sloat mientras examinaba al gato—. y hablaba claramente. El ha de saberlo. inevitablemente. ¿Por qué el Amigo Buster siempre atacaba al Mercerismo? A nadie más parecía molestarle. Normalmente. Hasta las Naciones Unidas aprobaban. —No sé —dijo Sloat—..Philip K. en presencia del señor Sloat tartamudeaba. Y nosotros con él. y luego. Su cara gris parecía ondulada como el mar. me llevaré un par de botellas de cerveza Budweiser —el público se rió y aplaudió—. —¿Y por qué me lo traes a mí? —preguntó Sloat—. Es eterno. Nada de rocas para mí —le decía a Amanda Werner—. ¡Faltan exactamente diez horas para el informe especial! —¿Y yo. Así que también nosotros somos eternos —se sentía bien. pero finalmente perderá. Había tornado grises sus facciones y sus pensamientos. y ella también terminaría por desaparecer. y durante los pocos años que le restaban corrompería sus otros sentidos hasta que sólo quedara su voz de pájaro. querrido? —exclamó Amanda—. Pero. —¿Qué es eso? —preguntó el señor Sloat. pensó. jamás han dicho nada. Titus Corning. se hunde en el mundo-tumba. A lo largo de los años. era demasiado viejo para emigrar y estaba condenado a pasar el resto de su vida en la Tierra. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —. Por alguna razón jamás las limpiaba. y las demás mujeres? —También son inmortales. había emprendido la tarea de sepultarlo. Apenas entró. 36 . A pesar de lo que había dicho. había repetido varias veces: "La humanidad necesita más empatía".

¿Cuál es el número? —Lo he metido en alguna parte —replicó Isidore. Este gato no es falso —dijo finalmente—.. —Vamos —protestó Milt. si no me dices el número del dueño no podré llamar y tendrás que hacerlo tú. y hacer una llamada.. Y los animales tatambién cucumplen el ciclo. —¿Qué ocurre? —preguntó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Son alguna forma superior de vida. un minuto completo—. Vamos. —Pero no puedo usar el videófono —protestó Isidore. peludo. y sentía que la habitación se tornaba castaño oscuro con manchitas verdes. Isidore? ¿No veías la diferencia? —Yo creí que era una imitación de primera —logró articular Isidore—. pensó. —O llama el cabeza de chorlito. —Una maldita pérdida —insistió Sloat. corpulento. Yo lo haré. ajuicio de Isidore. —No creo que Isidore pudiera ver la diferencia —dijo bonachonamente Milt—.. como lo he hecho de modo concluyente en el caso de Wilbur Mercer —se quitó las gafas cubiertas de polvo y miró sin ellas la boca entreabierta del gato. Isidore.. incluso los seudo-animales. con la sucia bata de lona azul. podríamos llevarlo a un verdadero veterinario. una larga retahíla de improperios que duró. lo sabía. Luego soltó una maldición.Philip K. Milt sonrió y dijo: —Creo que si yo me sintiera así tampoco usaría el videófono. que parecía vivo y que. Al ver al gato. de piel granulada. Quiero decir. ¿verdad? —preguntó a Isidore—. Y el señor Sloat. —Probablemente ya era tarde para salvarlo —agregó Milt—. Quiero decir. Aunque no en el cerebro. como a mí —estoy despedido. Y además me siento mal a causa de la radiación. —Eso se lo dirás al dueño del gato —repuso Sloat. Sin saber si su jefe hablaba seriamente.. —Pero según Mmemercer —observó Isidore—. —Quiero que llame el cabeza de chorlito —ordenó Sloat. to-toda vida retorna. ¿No hay un ejemplar del Sidney? —¿Sss-ssu ss-sseg-gugugu seguro lo cucucucubre? —le preguntó Isidore al señor Sloat. Nunca había usado esa expresión en presencia de Isidore. Lo que sucede es que nosotros no estamos acostumbrados porque sólo nos ocupamos de los falsos. Siempre supe que podía ocurrir una cosa así. sólo miraba al frente. ceniciento y de dientes separados. No puedo hacer 37 . morimos y. que continuaba examinando al animal—. En la puerta del despacho apareció Milt Borogrove. buscando en los bolsillos de su bata. con esos circuitos de enfermedad que les ponen a los últimos modelos. Para él. Porque soy feo.. angustiado—. Deja en paz a Isidore.. Creo que me voy a morir. naturalmente. entró en el despacho y lo alzó. sobre todo a un desconocido. todos ascendemos con él. ¿O de localizar el cortocircuito? —Sí—admitió Isidore. —Nonono quiero queque me llame ca-cabeza de chor chorlito. —Sí —respondió finalmente Sloat—. ¿No te diste cuenta. Y está muerto —miró el cadáver del gato y volvió a maldecir.. El pol polvo le ha hecho daño a us usted también. tan buena que me engañó. o está despedido —Sloat no se dirigía a Milt ni a Isidore. —Si viviera —dijo Milt—. Y los animales de verdad se mueren: ése es el riesgo de tener uno. No le falta razón: los seudo-animales están empezando a ser casi reales. agachado. de otro sistema? —Nunca he podido determinarlo con seguridad —dijo el señor Sloat.. Me pregunto cuánto valdrá. ¿Qué hiciste? Trataste de recargar la batería. Y seguramente intentó salvarlo. Han. todos están vivos. la pérdida de otra criatura viviente. Pero me duele la pérdida. Isidore dijo: —¿Quiere decir que yo debo hacerlo? Pero siempre se ocupa usted mismo del videófono —le tenía fobia al videófono. —Lo acaba de traer el cabeza de chorlito —respondió Sloat. Le temblaban las piernas. —No lo obligues —dijo Milt—. le resultaba virtualmente imposible.

Quizás ahora sepa la respuesta —brotaron más lágrimas—. Cuando era un gatito.. elegir un gato nuevo para usted. la señora Pilsen respondió: —No hay otro gato como Horace. Lamentamos mucho la muerte de su gato. Por el precio del catálogo de Sidney. tampoco podía retroceder. ¿no es afortunado. —se interrumpió y se frotó el mentón para reprimir el tic—. que parecía más compuesta—. o como ha sugerido el señor Isidore. con el pelo atado en un rodete alto.. Nuestro médico jefe. Cogiendo el videófono. Si tiene que hacerlo. señora Pilsen. Pero no deberías exigírselo. sacando la tarjeta con el número. —Sí —respondió Milt—.. Pero Ed no debería saberlo nunca. lo hace. expresó la opinión de que. ¿Era finalmente neumonitis? Eso es lo que pensaba el señor Pilsen. el tipo.. —No me atreveré a contárselo a mi marido —respondió la señora Pilsen. No habría nadie en la casa—. ¿Quiere decirme el número de su despacho? —buscó papel y un bolígrafo. Isidore tuvo una inspiración. señor Hannibal Sloat.. que es casi siempre fatal —su tono era profesional. —¿No querría un duplicado exacto de su gato. Tanto el señor Sloat como Milt Borogrove lo miraban mientras continuaba—: Por favor. Le hablo por el g-g-g-g-. —Padecía de neumonitis —dijo Isidore—. si Ed se enterara se enfurecería. como persa. el sexo. De los tres miembros del hospital de animales Van Ness. —Pero eso es terrible —protestó la señora Pilsen—.. nada habría podido salvarlo. Pero entonces recordó que el dueño del gato se había marchado a trabajar. —¿Ss-señora Pilsen? —dijo Isidore. Nunca supimos cuál era la pregunta. Le daremos un talón. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? esa llamada. siamés. sí. Pero. pero como le ha dicho el señor Isidore. Tal vez el otro señor tuviera razón. —Y tu cara parece alimento para perros —le recordó Sloat.... el doctor Hannibal Sloat. —¿Ves? —le dijo el señor Sloat a Milt—. —Oh. En la pantalla apareció una cara de mujer centroeuropea. de aire ansioso. eléctrico? Podríamos ofrecerle un magnífico trabajo artesanal de Wheelright & Carpenter en que cada detalle del animal desaparecido sea fielmente. solía pararse y miramos como si preguntara algo. Y tiene razón: también a ti te ha afectado el polvo. que el señor Sloat le alcanzó. Isidore llamó. —Horace ha muerto —dijo la señora Pilsen. Tal vez debería pedir un sustituto eléctrico de Horace. Y finalmente a todos nos ocurrirá lo mismo. por Dios. Por su gato. de elegir un nuevo animal para usted —después de comenzar una conversación que no podía soportar. Tenemos seguro —miró al señor Sloat.Philip K. Bue-bueno. llamaré —dijo.. —¿Sí? —dijo. Milt era el mejor cuando de llamadas videofónicas se trataba. Murió durante el viaje al hospital. —Su gato se murió —dijo Isidore. Estás casi ciego y dentro de un par de años no oirás nada. —. —Lo reemplazaremos. Sentado ante el videófono. Milt dijo: —Podemos entregarle un talón por la cantidad estipulada en el catálogo de Sidney. presa del pánico. No había previsto que el propietario del gato pudiera tener una esposa que estaba en su casa—. El director de nuestra firma. que parecía estar de acuerdo— .. dígame que clase de gato desea. señora —dijo Milt. —Escuche —dijo la señora Pilsen. y ha tenido gatos desde su infancia.. abisinio. con un mohín—. —No —objetó Sloat—. con el receptor en la mano. Amaba a Horace más que a cualquier otro gato de los que ha tenido. El color. ¿Qué me dice usted? No se lo proponga a mi esposo. ¿Es posible una reproducción tan fiel que mi marido no se dé cuenta? 38 . Usted se llevó a Horace —dijo la señora Pilsen—. Lo que decía estaba dotado de una lógica intrínseca que no podía interrumpir. —Muy bien. —Ah. Nosotros lo llamaremos. no. se ocupará personalmente de. dado su estado. que lo podamos reemplazar? ¿No cree usted? Con lágrimas en los ojos. y que debía llegar hasta su propia conclusión. el animal tenía neumonitis.

Si eso no diera resultado. —Lo estaba haciendo muy bien —dijo Mil—. antes de que me llamaran. Creo que me gustaría hacer la prueba con un animal falso. ¿Cuánto tiempo le llevaría? —Podríamos tenerlo listo en diez días —calculó Milt—. mientras su marido está en el trabajo. Ed se aterrorizó. Simplemente. No quiero que mi esposo se entere.. Se despidió. en algunos aspectos no eres tan estúpido. ¿Comprendéis que los veterinarios se vean obligados a hacer llamados como éste todo el tiempo? —miró a John Isidore—.. ¿No decaen. parpadeando—. Por eso no se acercaba nunca a Horace. Observadores casuales. Yo me he ocupado siempre de todas las necesidades materiales de Horace. sí.. Querrán hacerlo porque les facilitaría la tarea. Lo sabía —ahora sus lágrimas estaban dominadas—. los cuerpos muertos? Estaba feliz.. incluso de su caja de arena. de neumonitis. Pero eso es lo que ella quiere. quiero comparar personalmente el resultado. El empezó con este asunto. Aunque Milt tuviera que intervenir. Han. Se lo entregaremos de día. Y yo lo sabía. Me alegro de no tener nada que ver con animales reales. como los vecinos.. Has llevado el asunto bastante bien.. pero si uno se acerca mucho a un animal falso. cuando los quieren —observó sombríamente el señor Sloat— .. No les permitiré que se lo lleven a su taller. llama a Wheelright & Carpenter y haz que venga el constructor a fotografiarlo y tomar las medidas. Quizá será mejor que llame ahora mismo. Después de todo.Philip K. o algo así. no podría soportarlo. Ha sido terrible. alzando a Horace—. el propietario del animal nunca se engaña. Y cuando se enfermó. Tendrás que ser firme. —Haz que no se lleven el cuerpo original —dijo Milt. —Está bien —respondió Isidore. 39 . Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Si usted lo desea —respondió Milt. Lo llevaré abajo. Pero según nuestra experiencia. —Los propietarios de animales. no quería reconocer el hecho. Si pudo arreglarse con la señora Pilsen podrá también tratar con Wheelright & Carpenter. Demasiado. como me han dicho.. dudando—. aunque lo quería. por Dios —recogió el cadáver de Horace—. pediría un gato verdadero.. colgó. Le daba miedo. y luego le dijo al señor Sloat: —El marido se dará cuenta en cinco segundos. quedan destrozados en estos casos. —Será mejor que llame Isidore —resolvió el señor Sloat—. Por eso esperamos tanto antes de llamar. —Ed nunca se acercaba físicamente a Horace. antes de que empiece a decaer.

Llamó mientras usted estaba en Seattle. —No tendrá usted que dividirla —respondió Bryant. Un policía soviético de la WPO viene hacia aquí. Retiraré hoy a Polokov. un tal Luba Luft. —¿Prefiere esperar al policía soviético antes de retirar a Polokov? —preguntó Bryant. se dijo. porque sabe que lo estamos siguiendo. con una sonrisa arrugada.”si contamos a Polokov. —¿Qué quiere? —los policías de la WPO no venían con frecuencia a San Francisco. Podrá trabajar con Kadalyi en el caso siguiente. Está bien. —El Nexus-6 es distinto. —Ya he conocido uno —dijo Rick—. Se preguntó si podría recobrarse para afrontar la tarea que le aguardaba—. Yo ya le he dado permiso. —¿Antes de hablar con Dave? Bryant cogió una hoja de papel muy fino. una borrosa tercera o cuarta copia. Tres. —¿Y la bonificación? —preguntó Rick.. y quizás esta noche o mañana hable con Dave. bajó al despacho de Harry Bryant. —Adelante. Usted decidirá si acepta o no su ayuda. —Vuelve usted muy pronto —dijo su jefe. sin dar más explicaciones. se dijo. —¿Pero no son solamente los especiales quienes hacen ese tipo de trabajo? —Polokov imita a un especial muy deteriorado. Acarició su tubo láser y subió. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 8 Después de aparcar el veloz coche aéreo del departamento en el terrado de la Corte de Justicia de San Francisco. de Geary. 40 . irritado—. Cogió la copia borrosa. Pero me gustaría coger ahora mismo a Polokov. ¿Cómo está Dave? ¿Podré hablar con él? Querría hacerlo antes de empezar con los andrillos. que. por lo ocurrido en Seattle. le ayudará. Estoy cansado. —Otra cosa —agregó Bryant—. donde estaba aparcado su coche aéreo. Rick descendió en la Bay Scavengers Company. ¿Está usted seguro del test de Voigt-Kampff? ¿Le consta absolutamente. Como primer paso en su cacería del androide Polokov. sin esperar a Kadalyi. —Siempre he trabajado solo —respondió Rick... —He logrado hacer lo que usted me ha pedido —Rick se sentó ante la mesa y en ella puso la cartera. Además. a visitar al señor Polokov. con su cartera en la mano. Pero no debe haber el menor error. Y Dave ya ha visto a dos. —Polokov ha conseguido un empleo oficial como recolector de basuras. el cazador de bonificaciones Rick Deckard. y en qué momento. —La WPO está bastante interesada en los nuevos modelos Nexus-6. Creo que Polokov es tan parecido a un cabeza de chorlito que por eso Dave no lo tomó en consideración. ya de regreso. —Acepto su palabra —dijo Bryant—. Ahora. tanto como para enviar un observador.Philip K. —Antes tendrá que ocuparse de Polokov. Por supuesto. echándose atrás en su sillón y cogiendo una pizca de rapé Specific No. entonces —aprobó Bryant—. viaja en un cohete de Aeroflot que ha de llegar dentro de una hora. —Como siempre en la caza de andrillos. el que disparó contra Dave. —No me parecería justo —Rick no tenía la menor intención de compartir sus ganancias con un bandido de la WPO. Aquí está el informe. la decisión es suya y haré lo que me diga. Su nombre es Sandor Kadalyi. Este caso no es distinto. Rick guardó los papeles en su cartera. Estudió el informe sobre Polokov: daba una descripción del hombre (del andrillo) y el nombre y dirección de la empresa en que trabajaba: la Bay Área Scavenger Company. Eso engañó a Dave.. el informe sobre el androide Polokov. abandonó el despacho de su jefe y regresó al terrado. la fatiga había caído sobre él. 1. si es que puede. —Sí —respondió Rick. Conviene hacerlo ahora mismo. en la calle Lombard.

que atendía la recepción. como una galería subterránea. Las gruesas alfombras y los costosos escritorios de auténtica madera le recordaron que la recogida y eliminación de basura era. Habrá que continuar con los androides que no estén sobre aviso. como solía decir el Amigo Buster. Era obvio. pensó. aparecía hundido entre pilas de papeles. y para mantenerlo habitable era preciso limpiarlo de vez en cuando. sacó un transmisor nodireccional de ondas Penfield. iluminó el lugar y releyó su copia al carbón. Suponiendo. donde un individuo pequeño. y marcó el código de catalepsia protegiéndose contra la emanación de ánimo correspondiente por medio de una contra-transmisión dirigida a sí mismo. indicándole un impresionante escritorio de roble (aunque de imitación). desde luego. Sin embargo. resolvió.. el señor Ackers respondió: —Polokov debe de estar trabajando en este momento... Lo mejor era atacar desde fuera. Solamente muebles semiarruinados. Ahora deben estar todos congelados. —el hombre consultó otro documento. apenas Dave fue herido. Rick se dirigió luego a la casa de Polokov. capaz de analizar y abrir todas las cerraduras conocidas. de energía A. todos los humanos y andrillos que se encuentren cerca. El edificio le impresionó: era grande. No había artículos personales: sólo los restos sin dueño heredados por Polokov al instalarse. Nunca lo cogeremos. El ascensor descendió hasta el piso de Polokov. —¿Dónde se encuentra en este momento el empleado Polokov? ¿En su casa o en el trabajo? Después de consultar de mala gana sus registros.. En lugar de enviarme a Seattle. ¿Comprendido? —Sí —dijo Ackers. severa y de pelo gris. Abrió su equipo de armas. llamó desde el coche aéreo a Harry Bryant. y otro cazador de bonificaciones de otra agencia policial se ocuparía de retirarlo y de recibir el dinero. estirado. por lo tanto. cubiertos por una capa de polvo de meses. Polokov estaría ahora en el Círculo Antártico. como sería de esperar. entró en el apartamento de Polokov. Todo el planeta había empezado a desintegrarse. de gafas. se dijo mientras cerraba el transmisor. Sólo debo entrar y atacar con el láser. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy buscando a uno de sus empleados —dijo a la mujer. Rick presentó al jefe de personal su carnet policial. —El señor Ackers es el jefe de personal —dijo la mujer de la recepción. De regreso en el terrado. Qué lugar inmundo. cogió el videófono y llamó a otra persona del edificio—. no está —dijo. Entonces. Los dos —Bryant y Holden— han perdido tiempo. que esté en casa. Corrales abandonados. y en su interior trabajaba gran cantidad de personal administrativo de alta categoría. se dijo mientras se dirigía por el terrado hacia el ascensor. después de una breve consulta. y dirigiéndose a Rick. con su arma láser en la mano. La primera bonificación de mil dólares se había esfumado.. un lugar habitado por la decadencia y el kippel. moderno. resentido porque sus profundos conocimientos en materia policial no eran demasiado apreciados. no le diga que he estado aquí. Utilizando su linterna policial sellada. podía ahorrarse ese punto y abocarse directamente a la tarea de destruirlo. después de la guerra. Anoche mismo. y legados a su partida al próximo ocupante. una de las industrias más importantes. fuera de su jurisdicción. 41 . corno Luba Luft. No corre el menor peligro. ni ha dado aviso. Con una llave infinita.. halló el pasillo sin luz.Philip K. si lo había. un seudo-animal. en el Tenderloin. A Polokov se le había hecho el test de Voigt-Kampff. agregó—: Polokov no ha venido hoy.. una gallina que no funcionaba. En una jaula. y no de polvo radiactivo. Con el coche aéreo del departamento. ¿Qué ha hecho? —Si aparece —ordenó Rick—. Bryant debió de haberme ordenado que persiguiera a Polokov. Polokov no estaba. o bien. se dijo. Se ocupa de prensar viejos coches aéreos en nuestra desguazadora de Daly City. lo cual no es probable. la Tierra desaparecería bajo una capa de kippel. y de arrojar los restos a la Bahía.

Debe tener buena voz. La telefonista policial dijo: —Señor Deckard. Eso es lo que me faltaba: Rachael Rosen brotando del polvo de cada paso. —No piensa hacerlo — replicó Rachael—. 42 . El señor Bryant me pidió que se la pasara. Lotte Lehmann y Lisa della Casa. Mientras tanto. —Se refiere usted a sí misma.. Y no comprende cuan eficiente es un Nexus-6 ilegal y fugitivo. Tengo en mi colección registros de antiguas divas como Elisabeth Schwarzkopf. como de costumbre. de los Rosen. —Tendré en cuenta el consejo —se dispuso a cortar. si le acompañara durante la persecución. ¿no? —Sí —asintió ella. —Buena idea —respondió Bryant—. procedente de Alemania.. —¿Por qué? ¿Qué cambiaría con eso? —Un Nexus-6 se asustaría si un ser humano se acercara —dijo Rachael—. resolvió Rick. Dice que irá a buscarlo adonde usted se encuentra ahora —agregó Bryant cuando reapareció en la pantalla—. creo que me necesita. Actualmente pertenece a la Opera de San Francisco —asintió reflexivamente. Es de la Rosen Association. ¿Qué querrán? Hasta el momento. Sonó el videófono del coche y cogió la llamada. infórmese sobre la señorita Luft. uno de ellos se le adelantará.. —Ya tengo suficiente ayuda. En algún momento remoto e indeterminado. ¿Ha llegado el señor Kadalyi? —Aún lo estoy esperando. En la pequeña pantalla apareció la cara de Rachael Rosen. sea como fuese lo que le propusieran. Y será mejor que se dé prisa. Y nada hacía presumir que eso cambiaría en adelante. Y nosotros pensamos que se lo debemos a causa de. Probablemente. ¿Está ocupado o podemos hablar? —Continúe. abstraído en el informe—. Está bien. señor Deckard. no pienso estar mucho tiempo aquí.. trabajara con usted. —Sin mí —agregó Rachael—. —Pero de verdad. —Hola. No me llamará. Sólo que el señor Kadalyi ya está aquí. —No me pase más comunicaciones de Seattle —ordenó. O quizá nunca.. y estoy ansioso por comenzar con la señorita Luft —ya tenía el informe a la vista. eso me dará tema mientras preparo el equipo Voigt-Kampff. esperaré aquí a Kadalyi —dio su situación a Bryant y cortó. —Lo dudo. hay una llamada de Seattle para usted. que los conocemos bien.. gravemente. lo cual le llamó la atención—. Me encantaría verla como Doña Ana en Don Giovanni. y colgó. para haber conseguido una conexión tan rápida. —Está bien. de lo que hicimos. El cohete de Aeroflot llegó temprano.Philip K. ¿Adonde hemos llegado? ¿Es posible que un androide le ofrezca ayuda a un cazador de bonificaciones? Llamó a la telefonista policial. —Cantante de ópera. —Está bien —respondió Rick. Usted solo no podrá.. ¿Quiere que busque a Kadalyi en el aeropuerto? Ganaré tiempo. según Kadalyi. —Adiós —dijo Rick. sólo malas noticias. —En la compañía hemos estado pensando en usted y en los modelos Nexus-6 fugitivos. Creemos que tendría usted mejores probabilidades si uno de nosotros. Usted sabe. se dijo.. y empezaba a estudiarlo. se ha marchado después de atacar a Dave — consultó su reloj—. Lo pensaré y volveré a llamarla. agente Deckard —el tono parecía conciliatorio. Pero si fuera otro Nexus-6. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No tuve suerte con Polokov. al parecer. Me presentaré como un amante de la ópera. —¿De qué manera? —Pues.. Un momento —hubo un diálogo invisible—.

¿El cazador de bonificaciones del departamento de policía de San Francisco? —el taxi se elevó y el ruso lo miró partir. La unidad Nexus-6 voló hecha añicos. con su cara rubicunda llena de orgullo—.. así como su respiración. examínelo. Sorprendido. ¿Le gusta? La única diferencia funcional es que. Rick cortó la comunicación. —Quiero decir que usted es Polokov.Philip K. con un marcado interés. que la estudió con la pericia de años de experiencia. 43 . Apuntando hacia afuera. Los restos del androide retirado cayeron hacia atrás. sino Kadalyi —dijo Rick. Interesante. —Por la onda sinusoidal —explicó Rick—. —Usted no es Polokov. con un pesado e imponente abrigo ruso. Sus glándulas adrenales dejaron gradualmente de secretar en el torrente sanguíneo. un taxi aéreo descendió en el terrado a pocos metros. —Ah. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Colgó. Descendió un hombre de cara roja y angelical. ¿verdad? —la extrajo de la funda—. Mientras las manos del androide buscaban su garganta. de unos cincuenta y tantos años. se dijo. —Esta la hacemos nosotros —dijo Kadalyi. y mientras continuaba su lectura del informe sobre Luba Luft. Pero aún temblaba. aunque el arma apunte a otro lado. Se acercó con la mano tendida. Lo conseguí en Marte. Rick lo hizo. Rick disparó desde la pistolera su revólver de reglamento de estilo antiguo. —¿Por qué no funciona mi tubo láser? —preguntaba Kadalyi-Polokov mientras oprimía reiteradamente el aparato miniaturizado de disparo y puntería que tenía en la palma de la mano. —¿El señor Deckard? —preguntó con acento eslavo—. Yo soy Sandor Kadalyi —se presentó. —¿No será al revés? Parece usted confundido. No ocurrió nada. Incluso las fabricadas en las colonias. pasé al otro extremo.. —El señor Bryant sabrá de qué se trata. resplandeciente como un Santa Claus eslavo. puedo dirigir el rayo. rebotaron en la puerta. —¿Cuál es la diferencia? —preguntó Rick. Una onda sinusoidal desfasa el rayo láser y lo convierte en luz ordinaria. Tembloroso. al tiempo que abría la puerta para sentarse al lado de Rick. ¿verdad? —Sí. recapitulando. la bala de calibre 38 magnum atravesó la cabeza de Polokov y destrozó su caja cerebral. Le entregó el arma a Rick. llamó por fin a la corte de Justicia. gruñendo. Rick advirtió que el representante de la WPO llevaba un tipo de arma láser que jamás había visto hasta ese momento. Y además. sus latidos ya retornaban a la normalidad. Ante la advertencia de Rachael Rosen. —Apriete el gatillo. —Entonces tendré que romperle el cuello —el androide soltó el aparato y se lanzó contra Rick. por la ventanilla. que se sacudía con movimientos espasmódicos. dentro de ciertos límites. Avise a Harry Bryant que he retirado a Polokov. el androide. Por Dios.. y no un hombre de la policía soviética — Rick oprimió con el pie el botón de emergencia que había en el suelo del coche. miró a Kadalyi. —Pensé que ya conocía todas las armas cortas —se lamentó Rick—. —Deseo elevar un informe. ¿ve? —abrió la mano y dejó ver una minúscula unidad—. Tome. —El circuito disparador no está en el arma —explicó alegremente el ruso—. había faltado poco. Mientras ambos cambiaban un apretón de manos. Lo tengo conmigo. lo golpearon y Rick tuvo que luchar para quitarse de encima el cuerpo. ¿esto? —dijo Kadalyi—. Me descuidé y el androide casi termina conmigo.. causando una furiosa corriente de aire en el interior del coche: Rick se vio rodeado de un torbellino de minúsculos elementos y polvo radiactivo. Pero he vencido. con aire ausente—.

de ávida y jubilosa anticipación. debo admitirlo.. no tuvo ningún aviso. “en apariencia”.. Incluso sin un órgano de ánimos Penfield a mano su espíritu estaba lleno de optimismo. se dijo. pensó. Eso le hizo recordar a Rachael Rosen. Esa es otra ventaja que tengo sobre Dave. sentir más interés por la cultura. La mayoría de los androides que he conocido tenían más deseo de vivir que mi esposa. Nuevamente cogió el videófono y llamó a su casa. Rick? ¿.. Rick encendió el motor del coche aéreo y se elevó rápidamente en dirección a la Opera. naturalmente. Su advertencia acerca de los Nexus-6 era justificada. Mientras descendía hacia el amplio y adornado terrado de la Opera cantó en voz alta un potpourri de arias con palabras seudo italianas improvisadas en el momento. Aunque. Logró encender un cigarrillo: el temblor había empezado a desvanecerse. La cara de su mujer. El más peligroso era Polokov. 44 . sin saber que alguien los perseguía. ¿De qué sirve que arriesgue mi vida? No le importa que tengamos o no un avestruz. decidió. podía encontrar a esa hora a Luba Luft. ¿Qué quieres decirme. Es una suerte saber algo de ópera. Maldito sea. ¿Me oyes? Tengo una misión: un nuevo tipo de androide que nadie más puede manejar. pero oía solamente la TV. quizá podría aceptar su ofrecimiento. Era una sensación curiosa la de saber intelectualmente que eran máquinas. era como hablar en el vacío—. Probaré con otro andrillo antes de pedir ayuda a Rachael. se recordó. Se preguntó cómo sería. Te veré por la noche —concluyó amargamente Rick. Pero tenía la intuición de que no sería así. Ciertos androides femeninos no le disgustaban: en varios casos se había sentido atraído físicamente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? De cualquier modo. El encuentro con Kadalyi-Polokov había modificado decisivamente sus puntos de vista. hola. Rick. No me quedan esperanzas. ni en nuestro matrimonio ni en ti.Philip K. pensó. acabo de ganar mil dólares. Si no le interesaba la bonificación. ¿Y Rachael Rosen? No. la baraúnda del Amigo Buster. —Escucha —dijo—. según las notas de Dave Holden. Rick veía el movimiento de los labios de Irán.. Y todavía estoy a tiempo. reconocimiento satisfecho de. no había otra forma de juzgar a los androides. No tengo apoyo.. se derrumbarían uno tras otro.. agotada por las seis horas de depresión culposa que se había programado. reflexionó Rick. incluido el informe sobre Luba Luft.. —Oh. borrando casi las palabras de Irán. lo que significa mil dólares para empezar... Estoy tan cansada. —Ah —dijo. —Aún no te lo he dicho —esta vez su depresión era tanta que ni siquiera podía oír. que también agregaba como aclaración. Ya he retirado uno. Habría sido mejor que nos separáramos hace dos años. ¿Sabes lo que nos compraremos? Irán lo miró sin verlo. ¿Qué quieres? —su voz se convirtió en un monótono ronroneo abatido—. y dejó caer con violencia el receptor. cuando lo habíamos resuelto. estaba preparado por lo que le había ocurrido a él. y experimentar sin embargo reacciones emocionales. Irán no tiene nada que ofrecerme. Los demás. Dave.. Se inclinó. donde. que en cualquier momento puedes ser víctima de un andrillo. Valía la pena.? —Volvía discar apenas te marchaste. apareció en la pantalla. ¿Cuántos años tenía Luba Luft según el informe? Alzó los arrugados folios y buscó “edad”: veintiocho años. Podía encontrar algo mejor. que te ha disparado un andrillo? —en el fondo se oía. recogió los papeles caídos. lisa y suave. Y he reaccionado con mayor velocidad que Dave Holden. construida en memoria de la guerra. Si la señorita Luft resulta demasiado competente. Una figura como la de un chico. Nada le interesa. —¿Qué ocurrió con el 594 que marqué antes de salir... decía el informe. No está bien desarrollada.. no tiene senos. a Irán. es demasiado delgada.

de Derain Associates. pensó: Luba Luft. Quizá también yo lo haya hecho. Sólo podemos escapar por un rato. estropeando así el ritmo sencillo de las campanas milagrosas. Un placer. cuando ella vuelva a su camarín. se dijo. se preguntó si Mozart habría tenido la intuición de que el futuro no existía. Me pregunto cuándo atacaré. Volvió a examinar el informe y se echó atrás. Tal vez soy tanto más necesario cuanto mejor cantante sea. Un androide fugitivo puede parecer una mujer vital. eso debe parecerle a los androides. es decir el coro. Los esclavos. o lo hará algún otro cazador de bonificaciones. Al recordarlo. si no en este planeta en otro cualquiera. de que ya había utilizado todo su breve tiempo. resonante y no del todo logrado. pero difícilmente puede decir la verdad acerca de sí mismo. Era una lástima. Pero los alcanzaré. Y había sido enterrado en la fosa común. Eso es lo que diremos. sin identificación.Philip K. Könnte jeder brave Mann solche Glöckchen finden. y tomándose tiempo para reflexionar. El ensayo quedó interrumpido al final del primer acto. observó. Le encantaba La flauta mágica. Papageno y Pamina dialogaban: interrumpió sus reflexiones para escuchar. pensó Rick mientras contemplaba el ensayo. Rick se puso de pie y se dirigió a los camarines por detrás del escenario. supongo. Y una vez más se vio a sí mismo sub especie aeternitatis como un destructor de formas obligado a actuar por lo que allí oía y veía. Al final del ensayo. el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido. francés y alemán que continuarían una hora y media más tarde. a causa de una enfermedad renal. por ejemplo. Papageno. Y los andrillos pueden escapar de mí. Este es el tercer androide Nexus-6 que veo. Rick Deckard veía que se estaba desarrollando un ensayo ruidoso. En el escenario. pensaba Rick. El director dijo en inglés. siguiendo a los últimos miembros del elenco. Las últimas escenas del primer acto. satisfecho. Un pesado manto la envolvía. Estaba a la altura de las mejores de su colección de antiguos registros. la representación también. En la vida real. los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro. yo soy una parte del proceso de destrucción entrópica de las formas. y se marchó. Los músicos abandonaron sus instrumentos y también salieron. Lo antes posible. Rick se inclinó hacia adelante y estudió a Pamina. El sentimiento que exige su rol parece levemente irónico. se unía a Pamina para cantar un dúo que a Rick le llenaba los ojos de lágrimas cada vez que lo evocaba. Luba Luft cantaba. con su fantástica pelliza de plumas. cuanto mejor funcione. O al menos. se habían adelantado un compás. y a Rick le asombró la calidad de su voz. Lo 45 . entonces no habría ningún problema ni sería necesaria mi habilidad. En ese momento. activa y hermosa. En cierto modo. Este ensayo terminará. ¿qué debemos decir ahora? Pamina: La verdad. Papageno: Hija mía. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 9 En el inmenso vientre de ballena de piedra y metal que era el interior de la Opera. no hay campanillas mágicas como ésas para hacer que el enemigo desapareciera sin el menor esfuerzo. Mozart había muerto poco después de terminar La flauta mágica. y sobrevivir un rato más. La Rosen Association crea y yo destruyo. No se podía negar que la Rosen Association la había construido maravillosamente. de Mozart. seine Feinde würden dann ohne Mühe schwinden. Inmediatamente reconoció la música: La flauta mágica. y el velo que caía de su tocado cubría su cara y sus hombros. Si los androides se hubiesen mantenido en el nivel discreto del antiguo Q-40. Se sentó en una butaca de la platea (nadie parecía reparar en él) y se instaló allí cómodamente.

Mientras tanto. y ya está. enormes. falsas memorias en los androides? —Mis superiores conocen mi test —dijo Rick—. Pero. ¿se lo han hecho a usted? —Sí. ajustando el ángulo del haz de luz—. Rick se sentó en una silla y abrió su cartera. se dijo. No lo soy. sin ella no le habría sido posible rastrearlos. se lo indicó. Siempre lo mismo. El hombre. Si fuera una androide no querría hacerlo. Estoy trabajando. 46 . Ojalá. Dave podía haberse equivocado. Su sentido profesional le decía que estaba en lo cierto. —¿Cree que soy una androide? ¿Es por eso? —su voz parecía desvanecida—. parecía cortés. Detuvo a un comparsa y le preguntó por el camarín de la señorita Luft. Y en los años que llevaba en el departamento jamás había cometido un error. —¿Sí? ¿Y qué desea aquí? —los intensos ojos no parpadearon en la respuesta. Apenas esté seguro. no podía estar seguro mientras no hiciera el test. La muchacha estaba sentada ante su tocador. se acercó a ella e inclinándose. como invitándolo a estar de acuerdo. excepto su toca. Pero no un androide. jamás he visto siquiera un androide —sus pestañas alargadas temblaron involuntariamente. —Pero quizás había una persona que se le parecía. la capacidad de hacer muchas cosas.. —Adelante. —Usted es superior a la Schwartkopf —dijo Rick. Tengo mucho que hacer —comenzaba a mostrarse aprensiva. y también ese otro frío que había encontrado en tantos androides. • —Es necesario —Rick extrajo los instrumentos de Voigt-Kampff y empezó a prepararlos. —Pertenezco al departamento de policía de San Francisco —respondió. La voz. y de algún modo usted lo mató y ocupó su lugar. Me demoraré lo menos posible en hablar con ella y aplicarle el test. —Y el test que quiere aplicarme —dijo. —trató de recordar. se clavaron en él sin vacilar—. —Y usted. Y sus jefes no tendrían por qué saberlo —sonrió. —Si puede anotar su partitura sin las gafas también puede hacer sin ellas el test... maquillado y vestido como un lancero egipcio. La pintura facial agrandaba sus ojos. Un intelecto maravilloso. —He venido a hacerle un test de perfil de personalidad. castaños. él advirtió que trataba de mostrarse tranquila—. ¿Ha recibido usted la información de que hay un androide en el elenco? Me gustaría ayudarle. ajustó el disco adhesivo de malla metálica sensible a su mejilla—. Entró. —A un androide no le importa lo que le ocurra a otro androide —respondió él—. PRÍVATE. Y sin embargo. Golpeó.. —Un cazador de bonificaciones. ¿No se implantan. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mejor es resolverlo de inmediato. Esa es una de las señales que buscamos. —¿Un test de CI? —No. Es obligatorio. usted debe ser un androide. De empatía.. como usted puede ver —su inglés no tenía el menor acento extranjero. alzando la vista. Lo lamentaba. a veces. con una usada partitura abierta sobre las rodillas haciendo señales aquí y allá con un bolígrafo. —¿Sí? —dijo ella. Hace mucho.. Jamás he estado en Marte. Todavía conservaba su maquillaje y su ropa. Eso lo detuvo. mucho tiempo. curiosamente. —Puesto que su trabajo consiste en matarlos. No llevará más de unos minutos. —Tengo que ponerme las gafas —se movió para abrir una gaveta de su tocador. Cuando empecé a trabajar en el departamento. —¿Es necesario? —señaló su partitura—. recuperando la voz—. La miró. pero también esa frialdad. ¿quién es? —su tono expresaba una fría reserva... —se puso de pie. —Entonces —dijo la Luft—. colocada en una percha. Le mostraré algunas figura y le haré unas preguntas. Y esta luz — agregó.Philip K. —Podría ser una falsa memoria. ¿no es verdad? Es usted lo que llaman. Rick llegó a la puerta señalada y vio una tarjeta escrita con tinta que ponía MISS LUFT. técnicamente. Pero lo dudaba.

Trató en vano de recordar la palabra. —Mi acento es perfecto —corrigió ella—. —Pero yo no había nacido. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. Perdón. —Ja. —¿Porqué? —¿A quién puede interesarle una vieja película filmada en las Filipinas? —dijo ella vivamente—. No sé. sí. ¿Todavía existen? Jamás he visto una. Y que la respuesta sea lo más rápida posible.. Ahora escuche atentamente. Pero mi vocabulario no es muy extenso —miró a Rick con modestia. —La zona es todavía exuberante. La casita es de nudosos troncos de pino y hay un gran hogar. como si le hubieran revelado el misterio cardinal de la creación—. deseo que me conteste usted qué haría en ese caso. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Continuemos con el test —dijo él. ¿cuál era la pregunta? —Probaremos con otra —era imposible obtener una respuesta significativa-.. —se estremeció y volvió a sonreír.. Valen una fortuna. Walton o Vaughan Williams. Quiero su reacción social. —Pero su respuesta —insistió Rick—. de otro modo no podría cantar Purcell. Se detuvo en seco. ¿No sabe.. —Antes de la guerra —subrayó él. Usted ve una vieja película. cuando la hay —eligió la pregunta inicial—. Estoy esperando. Pero sería un perro de imitación. moral. grabados por Currier e Ives. emocional.. 47 . Está usted mirando la TV y repentinamente descubre que una avispa trepa por su brazo — miró el reloj para contar los segundos. exige una experiencia considerable. —¿A la película? —Luba reflexionó—. de repente. eine Wespe —se rió—.. Continúe. Después de una pausa. qué es una avispa? Sin embargo. realmente. El entrante -omitió la primera parte. —Ha visto viejas películas en TV. —Dígame cómo se llaman en alemán. las agujas giraban en todas direcciones. y también los medidores gemelos. ¿Vería usted eso? —lo miró irritada. — ¡Qué extraño! —sus ojos inmensos se llenaron de reconocimiento infantil. —Nadie mataría ni comería un perro -dijo Luba Luft—.Philip K. —Todavía crecen árboles y arbustos.. él dijo cuidadosamente: —Ha alquilado una casita en la montaña. ¿verdad? Aunque entonces estaría hecho de cables y motores y no se podría comer. Recuerdo haberlo leído. —¿No sería eso más justo? —preguntó ella—. anterior a la guerra. sacando los folios de preguntas. Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes. Uno de los factores que tenemos en cuenta es la demora. —¿Esa estaba filmada en las Filipinas? —¿Por qué? —La gente comía perro cocido relleno de arroz en las Filipinas. Nuevamente la miró. Pero. si antes lo hace usted. sólo desaparecieron en. La gente que la acompaña admira el ambiente y. —¿Cómo? —ahuecó la mano en torno del oído—. —Wespe —recordó él. un ersatz. usted nació cuando todavía había avispas. Las preguntas se refieren a situaciones sociales en que usted podría verse.. —Un bicho volador que pica. relleno de arroz. Sólo una cosa recuerdo que haya ocurrido allá: la Marcha de Bataán.consiste en perro cocido. no conozco el término. —No podría usted hacerme el test de Voigt-Kampff. y dijo irritado: —Su inglés es perfecto. Es necesario. Me parece un hombre tan duro y extraño. con esperanza. —Ach. Cambiaría de programa y vería el del Amigo Buster. en la TV. —Murieron a causa del polvo. —¿Qué es una avispa? —preguntó Luba Luft. Así también yo estaría segura de usted. —Haré el test —dijo Luba Luft—.

es un maniático sexual. su mejor amiga. Aparte eso —Luba depositó el tubo láser. Jamás iría. con alivio. —Puede mirar mi carnet —llevó la mano al bolsillo de la chaqueta.! ¿Por qué cuando yo comprendo una pregunta dice usted que ésa no es? ¿Acaso se trata de que yo no comprenda? — agitada. ella no tendría ninguna posibilidad y él triunfaría. su elaborado traje. Rick no podía determinar si la niebla semántica de Luba Luft era deliberada. que parecía esforzarse por localizar las palabras—. que cayó al suelo. Pero de nada valía pensar en eso ahora. Mientras extraía su carnet. —Documentos —dijo el agente. con la mano extendida. —Si toca el bolsillo lo mataré —dijo Luba Luft. —Ha tenido usted una excelente idea —dijo Rick. "Ha quedado usted embarazada de un hombre que le ha prometido casamiento. atravesó la habitación. nein —estalló Luba—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No comprendo “Currier”. Debe creer que es humana. El hombre se marcha con otra mujer. Hurgaba a ciegas debajo del mueble. Rick dijo: —Soy cazador de bonificaciones del departamento. —Lo hará de todos modos —se preguntó qué habría ocurrido si hubiera esperado a que Rachael Rosen se reuniera con él. y llevaba el arcaico uniforme azul con la estrella y la pistola. —Quiero ver el resto del cuestionario —ella tendió la mano y él. Usted aborta.. Y entonces empezó a hacerme preguntas obscenas. Cuando se puso de pie. y se arrodilló. —Conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el policía mientras examinaba los papeles de Rick—. rodó y se metió debajo del tocador—. se dijo. Ach Gott —murmuró. con gravedad—. Con arroz. le parecía extraño que Luba hubiera adoptado esa decisión. como cuando había enfrentado a Polokov. se frotó la mejilla y arrancó el disco adhesivo.. y antes de que pudiera contestarle se volvió hacia Rick y le preguntó—: ¿Quién es usted? Luba Luft respondió: —Entró en mi camarín.. era una mano temblorosa.. Sin embargo. Unos minutos más tarde —Luba lo mantuvo cuidadosamente encañonado con el tubo láser— llegó un agente de policía. que el policía examinó para ver si tenía carga—. — ¡Pero no es ésa la pregunta! —¿Se ha equivocado de pregunta? ¡Si ésa yo la comprendía. cogió el videófono y pidió a la operadora: —Llame al departamento de policía de San Francisco. ¿Qué ha ocurrido aquí? —le preguntó a ella.. Ya lo veía venir. Está bien claro.. Eso es fácil de responder. Necesito que venga un agente. como el perro. "Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda". y por fin sus dedos encontraron el disco. —Sus preguntas estaban empezando a referirse al sexo —dijo Luba Luft en voz frágil y formal—. Pensé que era normal y le dije que sí.. Voy a llamar a la policía. inclinándose para recogerlo. no lo había visto en mi vida... Currier es lo que hace. Usted no es un policía. estaba frente a un tubo láser. Después de consultarlo consigo mismo decidió intentar un nuevo punto del cuestionario. Dijo que venía a hacer una encuesta y que deseaba hacerme unas preguntas. Una vez allí. Obviamente no sabía. arroz con currier.. La ayudó a incorporarse. —Oh. nerviosa. Pero se dice curry en alemán. de mala gana. —Yo lo buscaré —dijo Rick. ¿Qué otra cosa podía hacer? —Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. Un momento —alzó la mano. ¿Por qué no lo mataba directamente? Una vez que el policía de la patrulla estuviese allí.Philip K. —Muy bien —dijo al llegar—." La intención de su cuestionario es obvia. Era de gran corpulencia. Se oyó un ruido de tela rasgada. Sin dejar de apuntarle con el tubo láser. del arroz. ¿Del departamento de San Francisco? 48 . “Ives” ni “ambiente” —respondió Luba Luft. le alcanzó los folios—.

—El número es. —¿No puedo hablar con él? —dijo Bryant. Sonó largamente. ahora que Dave está en el hospital. Yo hablé con él. pero nadie atendía.. por favor? —Rick Deckard —se quedó esperando mientras el policía le tomaba declaración a Luba Luft. —Aquí tengo la declaración de la señorita Luft. —La flauta mágica —contestó Rick. Ninguno de ambos le prestaba atención. no a usted —el policía lo miró con disgusto. —Usted es un androide —le dijo al agente—. —Agente Crams —dijo el policía—. Después de una pausa apareció en la pantalla la cara de Harry Bryant. Rick comprobó que era cierto. dice que conoce a todos los cazadores de bonificaciones del departamento. dirigiéndose a Luba Luft—: Volveré dentro de un rato. aguardó y luego se volvió hacia Rick—. dijo “hola” varias veces. Y jamás he oído hablar de usted —le devolvió el carnet. Debe haber marcado mal. ¿Hay en el departamento un inspector Bryant? —una breve pausa—. —Llame al inspector Bryant —pidió Rick. Voy a llamar al departamento —se preguntaba hasta dónde llegaría antes de que los dos androides lo detuvieran. ¿No vio usted a. —No hay ningún inspector Bryant —repuso el agente. No hay nadie en la línea. Perfecto. ¿No hay ninguna duda? ¿No podría ser que hubiera ingresado hace poco? Ah. Y tampoco en la pantalla —señaló. —Agente Crams —dijo el hombre. —Conozco el número —interrumpió Rick. conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el hombre—. Igual que la señorita Luft —se dirigió al videófono y cogió el receptor—. hubo una pausa—. dijo: —¿Señor Bryant? —escuchó y esperó. El número es 842. —dijo el policía. —Lo conozco —replicó Rick mientras llamaba. No puedo probarle quién soy. Deckard.. —Permítame hacer la prueba —dijo el agente Crams—. Cuando apareció la telefonista. está bien. —¿Qué ópera está ensayando? —preguntó Crams. Debe de haber un desperfecto en el videófono. 49 . —El inspector estaba en la línea —dijo Rick—. No. Y agregó. La campanilla sonaba. Me da miedo. —¿Quién habla. —¿Qué ocurre? —preguntó. pero que jamás ha oído hablar de mí. pidió—: Con el inspector Bryant. está bajo mi control —el policía colgó y miró a Rick. ¿Y un cazador de bonificaciones llamado Rick Deckard? —otra pausa—. —Se lo he preguntado a ella. que se acercó después de interrumpir su interrogatorio a Luba Luft. —Estoy ansioso por llegar a la corte de justicia —dijo Rick—. y cogiendo el receptor de sus manos. Uno de los que estaba en la lista de Dave logró llamar para que viniera un supuesto patrullero. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Mi jefe es el inspector Bryant —respondió Rick—. Acompáñeme a la corte de justicia. Rick comprendió bruscamente qué ocurría. Aún no he terminado con el test. y porque este asunto se resuelva de una vez —se dirigió hacia la puerta del camarín con su cartera.. —Es un obseso —le dijo Luba Luft al agente Crams—.. Gracias. —El inspector Bryant desea hablar con usted —Rick extendió el receptor del videófono al hombre.. He tomado a mi cargo la misión de Dave Holden. —Hay algunas complicaciones —repuso Rick—. —Está bien —respondió Rick.Philip K. Y tampoco de usted.? La cara de Bryant apareció en la pantalla y luego desapareció —se sentía confundido. Por algún motivo se habrá cortado la conexión. y pidió hablar con usted. —Como le he dicho.. pero sin resultados—. Volveré a llamar —colgó y luego marcó el número familiar. ¿Hola? —escuchó.

. en la calle Lombard. —Un androide —explicó Rick—. —No veo por qué. como los hacen ahora. se dijo. Ha sido un acierto que nos llamara. —Nos llevará tres minutos —continuó Rick—.. Rick se echó atrás en el asiento.. el coche aéreo policial se preparó para el descenso. Estuvo a punto de matarme. ¿Así que usted anda por ahí. —Como le he dicho. —Si tiene en su coche el cadáver de un ser humano. con una falsa memoria. como usted dice. —Muy bien. La nueva está en la calle Mission. Sobre la calle Mission. Era el fin. Pues bien. y esperó los acontecimientos. Consciente de su derrota y su fracaso. y se apoderó del revólver y del tubo láser de Rick. Ese antiguo edificio se está desintegrando. Y Dave mató a dos. a la calle Lombard —ahora lo comprendía todo. en el terrado.. convencido de que son androides? Ya veo por qué estaba asustada la señorita Luft. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Antes lo voy a examinar —Crams procedió a hacerlo. nadie lo usa desde hace años. Deckard —dijo. Vamos. poniendo en marcha el coche—. ¿verdad. —Ya le tomarán declaración en la corte de justicia —interrumpió Crams. Subieron al terrado de la Opera. —Acabo de retirar un andrillo —reconoció Rick—. Olió el caño del arma reglamentaria y afirmó—: Ha sido disparado hace poco. Por supuesto.. agente? Tengo verdaderamente miedo de él. diestramente. esto era obra de los androides. Crams no llevaba la dirección correcta. —Esa chica no está mal —comentó Crams—. Empujó con el codo a Rick y ambos se dirigieron al ascensor. y condujo a Rick a su propio coche policial. Rick advirtió que algo no marchaba como debía. El patrullero aéreo se elevó del terrado y se dirigió al sur. Es una persona muy extraña. A Polokov. Voy a trabajar allá todas las mañanas. que trabajaban conjuntamente. Cualquiera que fuese el plan de los androides. Mientras los dos hombres salían del camarín. Pretendía ser. —Quizá sea usted un androide —contestó Crams—.. ¿Tanto tiempo ha pasado desde la última vez que estuvo en la cárcel? —Lléveme allá —insistió Rick—. Me gustaría ver si está abandonada hace años. matando gente. Pero yo diría que está muy bien. —Entonces lléveme a la calle Lombard. No sobreviviría a este viaje. Desde allí llamó para pedir que vinieran a recoger el cuerpo de Polokov-. Los restos se encuentran todavía en mi coche. —¿Por qué no reconoce que es usted un androide? —preguntó Rick. la Luft los siguió hasta la puerta. —No volverá. no volverá —respondió Crams. con esa ropa no se puede apreciar su figura. —Esa era la vieja corte de justicia —repuso Crams—. estaba físicamente en poder de ellos.Philip K. 50 . Yo no soy un androide. —La corte de justicia está hacia el norte —dijo—. ¿Nunca se le ha ocurrido? —sonrió fríamente mientras continuaba rumbo al sur. Pero he logrado matar a uno. Iremos a ver. A Dave casi le había ocurrido. El agente Crams abrió la puerta del coche de Rick e inspeccionó silenciosamente el cuerpo de Polokov. Me enviaron a abatirlo. y probablemente terminaría por morir así. Quiero ver la corte.

Esperó lo que le pareció una eternidad. El patrullero se posó. impreso en. se dijo.. —Venga aquí —ordenó Crams. 51 . y no sea ésta la primera vez. O quizás haya sido así.4 y además. estaba coronado por una serie de ornamentadas y barrocas agujas. —Son los cazadores de bonificaciones de California del Norte. en cuyo terrado se aprestaba a aterrizar. con brusquedad. como pretende ser. señor Deckard? Se lo pregunto porque en varias ocasiones hemos visto andrillos fugitivos que se hacían pasar por cazadores de bonificaciones de otro estado. ¿Puedo telefonear a mi esposa?— Está autorizado para hacer una sola llamada. examinando cada objeto—. excepto por un detalle. —¿Y éste? —preguntó a Crams. había conducido a numerosos sospechosos a una mesa semejante. Un hombre en traje de paisano se acercó a Rick Deckard con paso sereno y medido. Pero no a esta misma. Escribía lentamente. —Sospechoso de homicidio —respondió el nombrado—. con cierto aire de aburrimiento. —Ya lo sé —respondió Rick. un cazador de bonificaciones. Colgó y retornó lentamente al lado del funcionario. —Artículo 304 —dijo Crams al sargento sentado detrás del alto escritorio—. En los viejos tiempos. Siempre que esto realmente sea una institución policial. Las preguntas que le hice a la señorita Luba Luft son el cuestionario corriente del test de Voigt-Kampff. No conocía ninguno de esos dos nombres. Quizá los conocerá aquí.. —No —replicó Rick. Una vez obtenido el registro cefálico lo llevaron a una habitación igualmente familiar. Hemos pedido el análisis de médula al laboratorio. Y así logró penetrar en el camarín de una actriz para hacerle preguntas inmorales... señor Deckard? —El equipo necesario para el test de personalidad de Voigt-Kampff —respondió Rick—. ¿Prefiere hablar con ella y no con un abogado? —Llamaré a mi esposa —respondió Rick—. —406. Hasta ahora. ¿Quién es esta gente? Y si este lugar ha existido siempre.Philip K. Para su identificación. Ambos pertenecen a nuestro departamento. ¿Es usted un androide. jamás han estado en contacto. nariz fina y boca inexpresiva. El registro cefálico —explicó—. Y también 612. La nuestra y esta otra. —Hola —dijo una cara de mujer que apareció en la pantalla. Aplicaba el test a una persona sospechosa cuando fui arrestado —miró cómo el oficial revisaba el contenido de la cartera. Su expresión parecía decir "asunto de rutina.. —¿Conoce usted a George Gleason y a Phil Resch? —preguntó el funcionario. ¿cómo no sabíamos nada? ¿Y por qué ellos no nos conocen? Dos agencias policiales paralelas. está bien —el oficial de paisano tenía ojos azules. señor? —Sí. Ella me conseguirá un abogado.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 10 El edificio de la corte de justicia de la calle Mission. El oficial de paisano le alcanzó una moneda de cincuenta céntimos y le indicó: —Ahí está el videófono —siguió a Rick con la mirada y continuó examinando el contenido de la cartera.. y él afirma que es un androide. No era Irán. moderna y compleja. Jamás la había visto antes. Pero sé cuál será el resultado. ¿Qué tiene usted aquí. Se hacía pasar por un policía. Con filosofía empezó a reunir los objetos de valor que llevaba para entregarlos. llenando un formulario. Decían haber venido aquí en busca de un sospechoso. Encontramos un cuerpo en su coche. Ya me lo han hecho y no me importa repetirlo.7 —dijo el sargento. Puede aplicarme el test de Voigt-Kampff. nada importante". Pocos minutos después le tomaban los datos. No tiene sentido. Ella sintió dudas y nos llamó —Crams retrocedió un paso y agregó—: ¿Quiere usted ocuparse de él. se repetía. La hermosa estructura. miró a Rick y luego cogió su cartera—. veamos: hacerse pasar por policía. llevando a Rick hasta una pequeña mesa blanca donde un técnico manipulaba un equipo conocido—. atrajo a Rick. Y por lo que sé. Rick metió la moneda y llamó a su casa. cuando él era un mero agente. Pero es difícil creer que eso no hubiera ocurrido antes. —No soy un androide —dijo Rick—.

y el único que puede distinguir la nueva unidad cerebral Nexus-6. que lo cogió y lo leyó.. Según esa lista. habló durante un tiempo. Garland se puso de pie y presentó a Rick. la cantante de ópera.. —He hablado con Polokov —recordó Phil Resch—. Rick examinó la hoja.. —¿Cree usted que yo podría figurar en la lista de él? —preguntó Rick. También está Luba Luft. —Lo sé —dijo secamente Rick—. 52 . y en este momento están haciendo el análisis de médula en el laboratorio. ¿Recuerda a Polokov? Ahora está muerto. Mientras apretaba la mano de Rick. de rasgos duros. los hábitos personales. para ver si hay algún motivo de. o al menos ni él ni Garland.. no me importa cuál. Phil Resch dijo: —¿En qué ciudad trabaja? Garland respondió por Rick: —En San Francisco. tironeando de su barba—.. —Es nuestro método básico —respondió Rick—. Es esa especie de Santa Claus de la policía soviética. Tenemos una política abierta en ese sentido. Sin embargo. y el próximo caso que se le encomienda —alcanzó a Phil Resch el folio que Rick había estado examinando. No me parece mala idea hacerle un análisis de médula. Ese informe —señaló la copia al carbón— no me cita como inspector de policía. con gafas de asta y una enmarañada barba a lo Van Dick. —Es posible. Puede hacer otra llamada. O lo que sea usted. —No es una sensación agradable encontrar de repente que uno se cuenta entre las personas que debe retirar un cazador de bonificaciones. porque su delito no es excarcelable. —Este test de Voigt-Kampff a que usted se refiere. señorita Luft. delgado. —Phil Resch. Pronto lo sabremos. Pero éste no continuó estudiando a Rick con interés. Sus misiones como cazador. Sin duda se trata de mí. Rick lo miró y cogió su cartera. Rick se sentó. extendiéndosela—. como éste.. Y esas copias al carbón que tiene usted en la cartera —continuó Garland—. ¿No ha oído hablar de él? —Conozco varios métodos de análisis de perfil aplicables a los androides. el próximo soy yo. Examínelo usted mismo —le extendió el folio a Rick. Ningún hombre. Venga a mi despacho. Me gustaría ver su lista antes de proseguir. Garland carraspeó y tosió nerviosamente. gracias —soltó la tecla—. Está bien. cuando se inicie el proceso. Por ser ambos cazadores de bonificaciones. por ahora. conviene que os conozcáis. y Polokov. la dirección personal. ¿es un instrumento analítico para detectar androides? —echó una bocanada. En un asunto crítico.. Se abrió la puerta y entró un hombre alto. ¿verdad? —reflexionó. y el material que trae —Garland indicó la cartera de Rick mientras llenaba y encendía una pipa—. En el despacho. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿No ha tenido suerte? —preguntó éste—. El único que empleamos normalmente. Rick Deckard. Erróneamente afirma que mi profesión es la de vendedor de pólizas de seguro. —Aquí está su cartera —dijo el oficial.. seguido por Rick. se volvió—. Finalmente. Me gustaría hablar más con usted —se dirigió a un pasillo lateral.Philip K. Deckard —oprimió una tecla en su intercomunicador y habló—: Envíeme a alguno de los cazadores de bonificaciones.. Garland había dicho la verdad. —Y hay más —continuó Garland—.. Estoy familiarizado con los procedimientos policiales. En un momento las copias estuvieron desplegadas ante sus ojos. Phil Resch estará aquí dentro de un momento. dirigiéndose hacia el lado opuesto de un gran escritorio muy ordenado. —Pero ¿cómo Gar? —dijo Phil Resch—. Mire las instrucciones que tiene. Mi nombre es Garland —le tendió la mano y cambiaron un apretón—. es mejor asegurarse y no dejar nada librado a la casualidad. Este cazador de bonificaciones o androide o lo que sea lo ha matado. Es usted. Polokov. No puedo ofrecerle la oportunidad de llamar a un fiador. Siéntese —dijo Garland. la edad. En otros aspectos la descripción física. es correcto. Su rostro inexpresivo no permitía que Rick adivinara sus pensamientos—.

—¿Qué test emplea? —El de Voigt-Kampff. casi para sí mismo. No parecía temer a su superior. probablemente la habría matado. pero he oído sus grabaciones. Lo hacemos solamente para eliminar toda posible base legal del crimen. en tono amargo y cortante. —Y ha pensado también en aplicarme el test a mí. Resch preguntó: —¿Cuál es el fundamento del test de Voigt-Kampff. —Deberíamos enterarnos —dijo Resch. ¿Eso es todo lo que se le ocurre? Una voz de mujer dijo por el intercomunicador: —Inspector Garland: ha llegado el informe del laboratorio acerca del cadáver del señor Polokov.. Extremadamente cerebral. Emplea un test del que nadie ha oído hablar. que se ha limitado a “retirar un androide”. De otro modo este hombre. —Díganos. señorita French. visiblemente fastidiado—. Poniéndose lentamente de pie. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué quiere decir? —preguntó Garland. ¿verdad? En la cara de Resch apareció una discreta sonrisa. El arco reflejo que se produce en los ganglios superiores de la columna vertebral demora varios microsegundos más en el robot humanoide que en el sistema nervioso humano —se inclinó sobre el escritorio del inspector Garland y cogió un bloc de Papel. distante. —Este hombre —dijo Garland—. Y jamás habría existido. Empezó a responder. —¿Y a Polokov? —No tuve la posibilidad. Garland lo miró indignado. siempre quise aplicarle el test a Polokov. es suficiente —Garland se sentó en su sillón mirando hacia la pared opuesta. calculador. —A Luba Luft no la he visto nunca —continuó Resch—. Y si la Luft no hubiese logrado adelantarse. Por eso digo que un lugar así sería ideal para un androide emprendedor. —Polokov me pareció un hombre muy frío —dijo Resch—. inexistente. que funciona en el viejo cuartel de la calle Lombard. señor Deckard? —La respuesta empalica en varias situaciones sociales. —Y supongo que tampoco la ha tenido para hacerle el test al inspector Garland —dijo Resch. Llamó a un policía que me detuvo. a pesar de la evidente furia de Garland. El entrevistado oprime un botón y se mide el tiempo transcurrido. —Hm —imitó Garland. Parecía estar al borde de la apoplejía—. pero no había un pretexto válido. —Muchos policías soviéticos son así —repuso Garland con irritación. enfadado.Philip K.. Utilizamos una señal sonora o un flash luminoso. dice venir de una institución policial fantasmagórica. pero no pude obtener resultados concluyentes. aunque muy distintas—. con la cara contraída de indignación. Ya ha matado a uno. ¿Le hizo el test? —preguntó a Rick. Pero siempre he creído que el lugar más seguro para un androide era una gran organización policial como la WPO. Deckard. Garland encaró a Phil Resch. Rick Deckard. para venir luego a olisquear a mi alrededor. —Por supuesto que no —exclamó Garland. Luego se inclinó y tocó la tecla. —No lo conozco —tanto Resch como Garland parecían sumidos en rápidas y profundas reflexiones profesionales. En su mayoría relacionadas con animales. —Había empezado —respondió éste—. sino de seres humanos. podría afirmar que no ha matado a nadie. No tiene una lista de androides. o este androide. en el que trazó un esbozo con un bolígrafo—. alucinatoria. ¿Desea usted el informe detallado? —No. —El análisis de médula revela que el señor Polokov era un robot humanoide —dijo la señorita French—. —Hm —dijo Resch. Por 53 . en silencio. —El nuestro es probablemente más sencillo —dijo Resch—. Desde que lo conocí. luego se encogió de hombros y guardó silencio.

Y naturalmente. Rick dijo: —Puede aplicarme su test. me agradaría ponerlo a usted a prueba. porque ese tiempo varía tanto en el andrillo como en el ser humano. inspector? —Así es —reconoció Garland—. —Pues se me ocurre que ahora debería usted reconsiderarlo —dijo Rick—. y de modo especial en el personal de alta graduación. mientras miraba a Garland—. 54 . en vista del informe de su laboratorio acerca de Polokov. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? supuesto. Luego. —Naturalmente —respondió Resch. ¿No es así. Durante años he sostenido que el test del Arco Reflejo de Boneli debería ser aplicado rutinariamente al personal policial. Hubo un intervalo de silencio. hay que hacer varias medidas. Pero después de diez ensayos el resultado puede considerarse digno de confianza.Philip K. el análisis de médula confirma ese resultado. si está de acuerdo. Y yo me he opuesto siempre por considerar que afectaría la moral del departamento. Estoy listo. Y como le ha ocurrido a usted en el caso de Polokov.

no lo sabe. Conocemos a los demás. buscó algo. Debe de haber llegado antes. para protegernos —señaló convulsivamente la puerta—. A veces alguna persona aislada llega hasta aquí. por fin se encogió de hombros. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 11 —Supongo que sí —dijo Garland. Desde luego. —¿Y qué hará cuando lo sepa? —preguntó Rick. será interesante saberlo. En otro grupo. Desapareció en el pasillo y la puerta se cerró. Conozco a todos los demás sospechosos a quienes usted debía someter al test y retirar —hizo una pausa y continuó—: Todos vinimos de Marte en la misma nave. tironeaba de su labio inferior—. El inspector Garland abrió el cajón derecho de su escritorio. De otro modo no podría trabajar corno un cazador de bonificaciones. —Realmente. Desde el punto de vista intelectual. —Está bien. pero ellos no nos conocen. la guardó nuevamente en el cajón. —Con absoluta seguridad —contestó el inspector Garland. Sin duda ha sido así. El tubo láser no cambió de posición. Puede matar a cualquiera. y están conectadas con varios despachos dentro del edificio. Aquí viene Phil Resch.. Entonces el resultado sería predecible: para él yo sería un andrillo que es preciso retirar cuanto antes. esa cosa— guardó silencio. Tuve una intuición. —Hoy ha sido un mal día —dijo Garland—. y usted correrá tanto peligro como yo. —Sí. No tiene la menor idea. Deckard. Señaló con el dedo al cazador de bonificaciones Phil Resch—. —No tengo la menor idea —respondió Garland—. —Resch es un maldito idiota —dijo Garland. ¿Cómo es que se llama? Test de Arco Reflejo de Boneli. y sacó un tubo láser que hizo girar hasta que apuntó a Rick. ¿no lo sabe? —No. de modo que era desconocida hasta para nosotros. No creo que hubiera poseído el mismo modelo de unidad cerebral que nosotros. ¿Sabe usted por qué me equivoqué? No sabía que Polokov era un androide. —Escapar ya era un riesgo. mientras le ajustaban la memoria sintética. —Cuando llamé a mi casa —dijo Rick—. Casi demasiado bueno. Ya estaba cómodamente instalado en la WPO cuando nosotros llegamos. Es una profesión para seres humanos. lo cerró y se puso la llave en el bolsillo. Usted se encontraría en mejor posición si Resch lograra aprobar el test. donde un gusano es más deseable que todos nosotros juntos —Garland. Resch no. Y seguirá insistiendo en que usted y él mismo se sometan al. Se quedó allá una semana más. Puede matarme. sin el menor contacto con el nuestro. ¿Por qué? —Todas las líneas de videófono son internas. humano o androide. Deckard. como el que le han hecho a Polokov. irritado. visiblemente sorprendido y algo disgustado. no conseguí comunicación. O tal vez ésta ha sido manipulada o mejorada. y por eso intervine —bajó el arma poco a poco. —¿Acaso sabe cuál será? —preguntó Resch. Sea como fuere. El —o mejor. la abrió y dijo—: Volveré en unos minutos. donde ni siquiera se nos considera animales. no para androides —Garland señaló la cartera de Rick—. —Polokov estuvo a punto de liquidarme —observó Rick. matarse. Esta es una empresa homeostática. Y yo pedí un análisis que no tendría que haber pedido. como hicimos con usted.Philip K. muy contento con su equipo Boneli portátil. o traemos a alguien. Y también venir a la Tierra. —Eso no cambiará las cosas —dijo Rick—. o quizá lo mate a usted. —¿Qué demostrarán los tests? —preguntó Rick. —Pero usted está dispuesto a correr el riesgo. Crams cometió el mismo error. Subiré a buscar el equipo del test de Boneli —se dirigió a la puerta. tenía algo especial. He oído decir que esas cosas ocurren cuando un androide posee una memoria sintética y cree que es un ser humano.. Pero no será así. Pero le advierto una cosa: no le gustará a usted el resultado del test. 55 . el resultado era muy bueno. Especialmente desde que entró Crams con usted.. un sistema cerrado separado del resto de San Francisco.. Resch ordenará un análisis post-mortem de mi cuerpo.

mientras su mente calculaba. ¿Los considera usted objetos? —Lo hacía. Mientras lo hacía. —Estuvo a punto de hacerlo —dijo Rick—. Es notable la capacidad psiónica que se desarrolla con este trabajo: yo sabía que estaba decidido a disparar antes de abrir la puerta. El rayo láser. Iré directamente a la Opera. poniéndose de pie—. quien junto con Rick Deckard se dejó caer. Naturalmente. Supongo que a usted también le ocurre —dejó su arma. Esas cosas no valen de nada. Vamos ahora. antes —respondió Rick—. señor Resch. Se abrió la puerta. y no yo.Philip K. usted debería volver a la Opera y sorprender a Luba Luft antes que nadie de aquí tenga la oportunidad de ponerla sobre aviso. incluso llevando un prisionero —escuchó: no llegaba ningún ruido del exterior—. Creo que nadie ha oído nada. Me apuntó con un gran tubo láser utilitario. —Aquí está —dijo. dirigido con una precisión que era fruto de años de adiestramiento. El cuerpo resbaló del sillón y cayó de lado al suelo pesadamente. —¿Nada más? —Que este edificio está infestado de androides. A propósito. Phil Resch soltó la tecla y dijo: —Voy a esposarlo. si no se miraba de cerca. Aparentemente carecemos de un don específico de los humanos. cerrando la puerta. Resch disparó su tubo láser contra Garland. Pero —se encogió de hombros— la alarma ya debería de haber sonado. Lo colocó ante el escritorio en una postura razonablemente natural. la mía y posiblemente también la suya. y alzó el cuerpo. Y me sorprende que no lo haya matado a usted. Y no hay micrófonos ni monitores. Está realizando una tarea que no admite interrupciones. Está bien. Apretó la tecla correspondiente del intercomunicador y dijo—: El inspector Garland ordena que no se le pasen llamadas durante media hora. Tal vez debería decir ponerlo sobre aviso. La mano derecha de Garland apuntó a Resch. Por supuesto. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? ¿No es un encanto? Y sólo conseguirá destruir su propia vida. ninguno prestó particular atención a Phil Resch ni a Rick mientras atravesaban el pasillo hacia el ascensor. —Tiene usted razón. Creo que se llama empatía. yo tengo autoridad para salir cuando quiero. Cuando tenía problemas de conciencia con mi trabajo. ¿Qué le dijo mientras yo no estaba? —Que era un androide. que cayó sobre su escritorio. —Los androides no parecen capaces de ampararse unos a otros en momentos difíciles. Su láser miniaturizado rodó de su mano. El ascensor llegó: varios hombres y mujeres de aire vagamente policial descendieron y se dirigieron ruidosamente por los pasillos a sus diversas ocupaciones sin prestar atención a Rick ni a Resch. como tendría que haber —rozó cuidadosamente el cuerpo caído con la punta del pie—.. —Lo que temo es que Garland tenga en el cuello una de esas piezas que advierten de la muerte —dijo Resch mientras esperaban—.. suponiendo que usted pueda sacarme de aquí. —El androide huye cuando el cazador de bonificaciones persigue —dijo Resch sin el más leve humor—. pero era usted quien le preocupaba. seleccionaba posibilidades y resolvía decir otra cosa— se daría cuenta en unos minutos. respiró hondo y abrió la puerta del despacho. En todas partes había policías uniformados. —Eso hará difícil que usted y yo podamos salir de aquí. Terminemos con esto —cuadró los hombros. Pero ya no es necesario. Apareció Phil Resch con un objeto del que pendían cables. Puedo prever lo que se propone hacer un androide. Luego se inclinó y conectó el aparato. será sólo mientras estamos en el edificio: cuando estemos en el coche aéreo quedará libre —extrajo unas esposas y las cerró sobre la muñeca de Rick y sobre la propia—. 56 . —Muy bien. se inclinó y examinó con curiosidad el cuerpo del inspector—. —No tuvo en cuenta que éste es mi trabajo —dijo Resch. Me preservaba pensando que eran objetos. —Deberíamos poner a Garland en su sillón —dijo Resch. partió la cabeza de Garland. Y que usted —Rick se interrumpió.

esforzándose por comprender—. —Escuche. La única presencia era la de los coches aéreos aparcados. Señor Resch: usted es un androide.. ¿Cómo no tuve una sospecha y no hice algo antes? —Quizá no haya sido tanto tiempo. Deberíamos atender a eso antes que nada. Tiene una rueda en la jaula. Tengo necesidad de saber. hace ya tres años. y ésta es su recompensa. Pero sólo a los androides les ponen memorias sintéticas. el método se ha revelado ineficaz en los seres humanos. aunque ya tenemos dos cazadores de bonificaciones —y pensó que debería decírselo. y que mi idea de tres años con Garland es un recuerdo impreso —su cara estaba convulsionada por el creciente sufrimiento—. Todas las mañanas le doy de comer y limpio su jaula. Su atención estaba centrada en una serie de reflexiones cada vez más sombrías. cuando vuelvo del trabajo. a la Tierra. —Han estado aquí todo el tiempo. Deckard —dijo de repente—. —Entonces en algún momento existió un Garland auténtico —respondió Phil Resch—. llegaron juntos. Durante tres años he estado trabajando a las órdenes de un androide. Al frente se encontraba el mínimo aeropuerto del departamento policial.. Continuaron el viaje en silencio. Yo solo jamás podría. Después de todo. —Podemos ocuparnos de eso más tarde —respondió evasivamente Rick. ¿verdad? —Phil Resch lo miró con perspicacia—. Y quiero a esa ardilla. la dejo en libertad en mi piso y ella corre por todas partes. y la rueda gira. algún hecho que yo ignoro. para decir lo menos. Deckard. Garland es mi jefe desde el comienzo. —Va a ser difícil incluso para los dos juntos resolver el caso de Luba Luft. pero la ardilla siempre está en el mismo lugar. Tal vez se han infiltrado recientemente. —No logro recobrarme —dijo Phil Resch—. a Buffy eso le gusta. Después de retirar a Luba Luft querría que usted. la esencia misma de lo que nos hemos comprometido a destruir. Rick respondió: —No veo inconveniente. me he quedado sin trabajo. que fue reemplazado —su rostro delgado se torció. en grupo. Con cautela. Sentado ante los mandos encendió el motor y un momento más tarde se elevaban con dirección al norte. ¿Alguna vez ha visto correr una ardilla dentro de una rueda? Corre y corre. sino unos pocos meses. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que su departamento policial me aceptaría? —preguntó Resch mientras las puertas del ascensor se cerraban y ambos quedaban aislados. Y por la noche. El ascensor se detuvo. Algo le ha dicho Garland. Y sin embargo. 57 . Yo tengo un animal. una ardilla. —No quiere hacerlo. Usted sabe —su voz ronca y atormentada estalló—: Que me aplique el test de Boneli o el de empatía. —Este es mi coche —dijo Phil Resch abriendo la puerta y urgiendo a Rick a entrar. preocupado. Y eso no fue hace tres años. hacia la Opera. Me parece imposible. Las puertas se abrieron. Me saca de este lugar. —No es solamente una falsa memoria —dijo Resch—. debo pensar que me han colocado un sistema de falsa memoria.Philip K. que no hacerlo era cruel y poco ético. Enterarse de que es usted lo que para nosotros dos es una abominación. Resch. Pienso que usted sabe cuál será el resultado. Oprimió el botón del terrado y el ascensor subió silenciosamente—. no un seudoanimal sino uno verdadero. conducía impulsado por sus reflejos. —Supongo que las ardillas no son muy inteligentes —dijo Rick. —Por lo que él me dijo. En caso contrario.

—¿Y una ardilla necesita una atmósfera de amor? Porque Buffy está espléndida y lustrosa como una nutria. lo examinó. en todo caso. y la figura. —¿Quiere que se la compre? —le preguntó Rick a Luba Luft. tomándose su tiempo. Del otro lado. Era vital. como si ya hubiera empezado a pudrirse. los ecos del grito. Parecía absorta en un cuadro. estaba encerrado dentro de su propio aullido.Philip K. O el hombre —o la cosa— que iba a su lado. —¿Ha visto alguna vez un andrillo que tuviera un animal? —preguntó Phil Resch. Muy pronto se encontraron vagando entre pinturas y grabados. que termina mañana. luego intensamente. averiguaron en qué piso estaba la exposición de Munch y subieron. Las olas encrespadas de su dolor. incluso el de perder la presa. Pero Luba Luft termina hoy. y no había nadie más. los androides tenían y cuidaban animales. —¿Dijo adonde pensaba ir? —preguntó Phil Resch. y Rick pensó: Esa es la voz. Phil Resch dijo: —¿Qué quiere usted apostar? Seguro que ha huido. La voz aguda de la maestra se escuchaba por todas las salas. suele fallar. y trazó en el aire los ecos. Quizás había empezado a prepararse para la tarea que le esperaba. Gritaba a solas. leyendo la tarjeta colocada debajo de la pintura.. con las manos unidas y expresión de asombro y de un pánico nuevo y creciente. Y no las de Rachael Rosen o Luba Luft. que debería tener un andrillo. que adoptó un tono cadavérico. cuando lo reconoció. con una cabeza semejante a una pera invertida. Se cubría los oídos para protegerse de su propia voz. Por alguna razón oscura Rick sentía la necesidad de ser brutalmente sincero. Llegaron al museo. Había mucha gente. incluso un grupo de escolares. Aislada por el grito o a pesar de él. Phil Resch le apoyó en el hombro una mano en la que resaltaba el bulto de un tubo láser. y que no le era preciso esforzarse para detenerla. El andrillo es incapaz de mantener al animal con vida. El hombre. Le expresaba así que se había apoderado de ella. el dibujo de una jovencita sentada al borde de una cama. cogiéndole suavemente el brazo. con la boca abierta en un vasto grito mudo. Luba Luft sostenía un catálogo impreso. y que la señorita Luft se había marchado. —También hay un grabado con este tema —observó Rick. Phil Resch se detuvo ante un cuadro al óleo. mostrando su carnet policial. Yo no me siento así. Phil Resch. —No está en venta —Luba Luft lo miró distraída. —Allí está Luba Luft —Rick la señaló. La criatura estaba de pie en un puente. Mientras ambos caminaban por la acera hacia el museo. —Fue al museo. después de lo sucedido con Garland. vestía unos brillantes pantalones que se afinaban hacia los tobillos. excepto los reptiles y los insectos. Ambos avanzaron hacia ella a paso mesurado. un tramoyista. mostraba a una criatura pelada y oprimida. 58 . visibles en la pintura. por lo tanto quizá no sea un. Pero es muy raro. como si su vida se hubiese retirado a un recóndito lugar en su interior. El hombre. que mantuvieran un aire trivial. Los animales exigen un ambiente de cariño. y un chaleco dorado y pintado. y Phil Resch abandonó sus oscuros pensamientos y defensas. —Tal vez —respondió Rick. —En dos casos que he conocido. La peino día por medio. Se interrumpió porque varias personas se acercaban a ver el cuadro. a los seres humanos inconscientes de la presencia de androides.. No la encontraremos. Dijo que deseaba ver la exposición de Edvard Munch. Por lo que sé. que apretaba sus manos horrorizadas contra sus oídos. —Se me ocurre que así deben sentirse los androides —dijo Phil Resch. como si nada. o la mujer. Había que proteger a cualquier precio. del grito de la criatura—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 12 En la Opera les informaron que el ensayo había terminado. dejando su cuerpo abandonado a la ruina. Su mirada se torno opaca y los colores abandonaron su rostro. ocupaban el espacio que la rodeaba. Resch no pensaba correr riesgos. pensó Rick.

Cómpreme una reproducción de la obra que estaba mirando cuando me encontraron. —No —dijo Rick. No tenemos por qué esperar. ¿Conocía usted al inspector Garland? Me dijo que habían venido juntos en la misma nave. quien se desplazó en el pequeño ascensor para eludirlo. como su jefe. pero cuando Resch bajó su arma perforó silenciosamente un pequeño 59 . Los androides tenían. señor.Espere! Phil Resch disparó. en un gesto de frenético terror. —Lo llevaré. Vamos. donde nadie pudiera verla. trataba de apartarse. en hacer lo que hacen las mujeres humanas. en grupo. ¿no le ocurre lo No trata de. Rick se preparó.. Pagó a la mujer y dio el libro a Luba—. Y hasta se sienten suficientemente confiados para contratar a un cazador de bonificaciones humano. con Luba en el centro. mátela. —dijo Phil Resch.. —Se lo agradezco mucho —dijo Luba mientras entraban en el ascensor—. en situaciones graves. Al final del pasillo.Philip K. Veinticinco dólares. como él sabía. La verdad es que no me gustan los androides. cogiendo el hermoso volumen satinado—. Parecía resignada. se dirigieron hacia el ascensor. —El departamento policial adonde usted llamó —explicó Phil Resch— y que funciona en un edificio de la calle Mission. Luba se detuvo. En algunos casos. recordó Rick.. Está bien —agregó—. Luba Luft no se movía por su propia voluntad. pero tampoco se resistía de un modo activo. una mujer de mediana edad. Rick había visto esto en otros androides. ya habría que ocuparse de eso a su tiempo. ocurriría en el coche. A él no se le habría ocurrido —su mirada era de verdadera hostilidad y aversión—. Trató de cogerle la mano. —¿Usted? —dijo Luba Luft—. Allí era posible que se liberara violentamente de sus inhibiciones. —Ha admitido que es una androide —dijo Resch—. El policía que me arrestó es un androide... Un androide jamás habría hecho eso —miró glacialmente a Phil Resch—. éste es el señor Resch. había un pequeño puesto donde vendían copias y libros de arte. Retírela. sin duda el último para ella. El test de Boneli. con la quijada prominente y el pelo gris sujeto por una redecilla. —Pero retirarla sólo porque lo ha agredido. El rayo erró. Hubo una pausa y Phil Resch dijo en voz grave y controlada: —Ya nos ocuparemos de eso a su debido tiempo —luego se dirigió a Rick—. —No puedo tolerarlo —dijo Phil Resch. Es evidente. Déme eso mismo? ¿ dijo Rick. caía.. tratando de asemejarme a lo que considero una forma de vida superior. Llevémosla a mi coche. Demuéstrele así que ella ha dicho la verdad —se interrumpió al advertir que Resch pensaba realmente hacerlo—. y una vez más parecía vivir. le presento a la célebre cantante de ópera Luba Luft. el color había retornado a su rostro. esa energía estallaba con furia. —¿Tiene una reproducción de Pubertad. rodeada de gente. buscando algo en su abrigo. Los tres. Después de una pausa. y con la atención concentrada exclusivamente en Luba Luft—. En el museo.. A usted. el deseo innato de pasar inadvertidos. Resch. Desde que llegué de Marte. imaginando que tenía sus impulsos y pensamientos. —Mi sueldo no alcanza para. pero Resch retrocedió y lo evitó.. —Un momento —le dijo a Rick. de Munch? —Sólo en el libro de la obra completa —respondió la vendedora. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Señorita Luft —respondió Rick—. . junto a los ascensores. La energía artificial que los animaba declinaba cuando se les exigía demasiado. Rick se dirigió a la vendedora. giraba. pues en otros. es aparentemente el centro orgánico que utiliza su grupo para mantenerse en contacto. que siguió en la mano de Resch. —Yo lo compraré —respondió Rick. la de la chica sentada en la cama. mientras Luba Luft.. Hay algo misterioso y conmovedor en los seres humanos. sin pensar por el momento en Phil Resch. al menos momentáneamente—. Tal como él mismo había dicho. tratando de apoderarse del tubo láser. Phil Resch. Usted no es humano. en parte.. Luba Luft probablemente no intentaría nada. El verdadero encuentro. mi vida ha consistido en imitar a los seres humanos.. No más que yo: también es un androide.

Usted simplemente estaba allí. y entonces veremos. Pese a no estar incluido en mi lista —con manos templorosas abrió su cartera. y aún no he terminado. no está. —Pues. ¿Y mi ardilla? —Sí. O quizás. por eso hizo que fuera a su despacho. —Pero alguien tiene que hacer esto. —De policías —dijo Rick—. Así que legalmente no puedo perseguirlo. era ella misma el riesgo. Quizá Garland haya mentido. Y la remató con su propio tubo láser. la gente que esperaba el ascensor se reunía curiosa en torno de Phil Resch y del cuerpo de Luba Luft. tendríamos que haber retirado a Luba Luft de todas maneras. Seguros. Sería mucho mejor. No poseen cosa alguna. boca abajo. Y Polokov. según el informe. entró. Por otra parte. Como Phil Resch. —Los andrillos no pueden dejar nada en herencia.. Quédese aquí. puso una moneda con las manos temblorosas y marcó el número. O emigraré.. —¿Para hacer. agazapada contra la pared del ascensor. Sí —afirmó—. Ellos están en nuestro planeta. Y a Luba también le disparé.. Hoy he ganado tres mil dólares. —Si soy un andrillo y usted me mata —dijo Phil Resch—. como Garland. Es una tontería permitir que algo nos distancie. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? agujero en el estómago de la cantante. ni en su departamento policial ni en el nuestro. aplíqueme el test de Boneli. —Pero a Garland lo maté yo. No comprendo cómo un don semejante puede ser un riesgo para la sociedad. Esto es una locura. criminales que se disfrazan de. Como la chica del dibujo. en montón. Y no habría tenido tiempo de mirar el libro que usted le regaló.. —Pero no podrá cobrar el dinero. media hora más tarde. Sólo media hora.. con un documento firmado. Yo ya no puedo. Me iré a Marte. Recuerde que si yo no lo hubiera sacado del departamento policial de la calle Mission. —¿Cree usted que los androides tienen alma? —interrumpió Rick. Pero no era su don. Cuando lleguemos a su coche le haré el test de Boneli o el de Voigt-Kampff. —Podría haberse quedado con el libro —dijo Resch—.. Llamaré a un patrullero para que lleven el cuerpo al laboratorio. lo habrían matado. Se la dejaré en herencia. se dijo después de llamar. Mientras tanto. Yo creo que lo ha hecho. Recuerde que han matado a seres humanos para escapar.Philip K. —Pueden emplear androides. El cuerpo cayó hacia adelante. concluyó Rick. Le ha costado. De modo que no puedo marcharme ahora. pensó Rick. Luba empezó a gritar. Me había olvidado. Luba era una cantante maravillosa. El representa la misma amenaza y por las mismas razones. son extranjeros ilegales. —Quizás acepte —respondió Rick... Para separarnos. ¿no estuvo a punto de matarlo? ¿Y Luba Luft? Estamos actuando para defendernos. una memoria falsa no puede ser tan buena. Debo ser demasiado sensitivo. todo el planeta podía disfrutar de sus dotes... Luego continuó—: Puedo permitirme comprar ese libro.. —Abandonaré este oficio —dijo Rick. 60 . Eso fue un despilfarro. —Es necesario. Y usted tiene razón acerca de Luba Luft: no debí de haber perdido la serenidad. puede quedarse con mi ardilla. —Quizá mentía —observó Phil Resch—. Tal vez usted reacciona del mismo modo. he hecho demasiado. Y que no debió destruir. El ascensor había llegado a la planta baja y las puertas se abrieron—. Para que estuviéramos como ahora. y buscó en las arrugadas copias al carbón—. su ardilla. No. Ni siquiera se estremeció. no usted —dijo Phil Resch—. con Luba —buscó una cabina. no es razonable. —Entonces quédesela —dijo Resch. —¿Está seguro de que soy un androide? ¿Es eso realmente lo que Garland le dijo? —Eso es lo que Garland me dijo. qué? —Cualquier cosa. Le harán el análisis de médula. eso es natural en un cazador de bonificaciones. Por eso me llamó Garland. viendo que Phil Resch lo miraba aún más asombrado y con la cabeza ladeada. De cazadores de bonificaciones. Había sido una cantante maravillosa. En todo caso reivindicaré el retiro de Garland y el de Luba Luft. No comprendo.

Si tuviera un pretexto me mataría a mí. No era el de Resch. de verdad —dijo Phil Resch.Philip K. Sólo a las preguntas.. —Pubertad es una obra de 1894 —respondió brevemente Rick—. Llegó un patrullero.. Uno de ellos reconoció y saludó a Rick. como en los seres humanos. En esa época sólo se conocía el realismo. La manera en que mató a Garland. nuestra tarea aquí está terminada. Por eso le gustó la posibilidad de que Garland fuera un androide: así podía matarlo. Así no tendrá que preocuparse por mis reacciones. conviene tenerlo en cuenta. Trate de no mover la pupila. Debo saberlo —Phil Resch volvió a encender su cigarro. yo me encargaré de hacerlo —repuso Phil Resch—. por ejemplo. tendría que confiar en él para interpretar los datos. Es lo que llamamos.. ¿No se lo enseñaron durante su instrucción? Yo lo aprendí hace años. ni por su seguridad personal —entregó el arma a Rick. Y esta luz —dirigió el haz—. El estaba a un lado. el del hombre que se cubría las orejas y gritaba. —Pero el otro. cerrando la puerta. A usted le gusta matar. en cuyo terrado se encontraba el coche aéreo. 61 . —Y además. A mí no me interesa el realismo en el arte. morir de esa. lo único que necesita es un pretexto. Dos policías descendieron. —Le daré mi tubo láser —dijo Resch—. —Conteniendo la respiración. Pero usted no mide la dilatación. Subieron al terrado de la Opera y al coche aéreo de Phil Resch. tratando de acomodarse. no me odiaba en la calle Mission. Ese no es figurativo. cuando le salvé la vida. —Me gustaría que empleara el test de Boneli —dijo Resch. ¿Cuántas preguntas tiene que hacer para obtener resultados? —Seis o siete —le dio el disco adhesivo a Phil Resch—. Pero no podía—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Salió de la cabina. Usted no mata como yo. Debe quedar enfocada en el ojo. no creo que lo necesite. —Porque realmente quiero saberlo. —Sí. ¿Se matará? A veces. y cambió de posición en su asiento. se abrió paso entre la gente hasta el ascensor. Es decir. —Me odia... Ahora podemos irnos. —Movimientos reflejos —dijo Resch—. —Es indolora. Que quede firme. pensó Rick. pensó él. quien la aceptó.. ¿Le gustaba de verdad el dibujo de Munch que Luba Luft estaba mirando? —preguntó—. Y es ahora.. —¿Me dirá la verdad? —preguntó Phil Resch—. el nervio vago no puede actuar automáticamente. sorprendido—. repentinamente. Si soy un androide. —Por Dios —dijo Rick—. Rick hizo un gesto vago.. Rick abrió su cartera y empezó a preparar su equipo. Póngaselo en la mejilla. Usted sólo tendrá que hacerme el test. manera —protestó Rick. donde estaban Phil y la figura caída de la muchacha. Alguien la había cubierto con un abrigo. —Complicado —observó Phil Resch—. Me pregunto qué hará si fracasa en el test de Boneli.. la manera en que mató a Luba. respuesta de titubeo. los androides lo hacen. —Pero. incapaz de hallar palabras. No es posible. Me gusta Picasso y. no tiene en cuenta la reacción a un estímulo físico. ¿Qué tiene de particular? —Es. Volvió con Resch a la Opera. vieron la multitud reunida y se abrieron camino.. —¿Y cómo se mataría? —preguntó Rick. —Espero de todo corazón que sea usted un androide —dijo Rick. fumando vigorosamente un pequeño cigarro gris. —En los androides. No sé cómo se hace el cómputo —en verdad. Y eso estaba fuera de la cuestión. ya sentado ante los mandos. —Veo una estructura. no trata de —ya sé por qué—. —No puedo. Era una situación extraña. Finalmente. ¿me lo dirá? —Por supuesto.

—Por supuesto que no hace al test. Aproximadamente la misma que muestran los seres humanos ante la mayoría de las preguntas. Luba Luft parecía auténticamente viva. —Tal vez deberíamos incluirlo —jamás había pensado en ello anteriormente.. Usted me leerá el registro de las agujas.Philip K.. —Hable todo lo que quiera —repuso Rick. —se interrumpió—. —Si soy un androide —continuó Phil Resch. Adelante. ¿Empatía hacia un aparato artificial? ¿Hacia algo que meramente pretende estar vivo? Sin embargo.. —Hay un defecto en su capacidad empática —dijo Rick—. El test estaba en marcha. Luego reunió su equipo y lo metió de nuevo en la cartera. Si incluyéramos a los androides entre los objetos de identificación empalica. El tiempo de reacción es un factor. Rick permaneció un momento en silencio. estoy nervioso. —¿Qué indican las agujas? —La izquierda 2.. —Ahora están en 4. se dijo. Es una respuesta claramente empática. —Ya se imaginará usted el resultado —observó calmosamente Phil Resch—. Creí que el test había terminado. las que se refieren 62 . Nunca había sentido empatía hacia los androides que mataba.. yo. —Quiero formularme una pregunta a mí mismo —dijo Rick—. De repente.0 y 6. observaba una diferencia en Phil Resch. —se interrumpió al advertir que Rick volvía a extraer su equipo—. podría ser.. ¿Está preparado? Mire los medidores. para su mente.. —No hay respuesta notable —dijo Phil Resch.0 respectivamente.. pero no hace al test. Es obvio. y dispuso el haz de luz de modo que cayera sobre su ojo—. le sugiero que empiece a definir una ideología capaz de justificar que. y todos los cazadores de bonificaciones estamos entre los Nexus-6 y la humanidad. y sentía instintivamente que él tenía razón.3 —Rick continuó: —Un androide hembra. caerían sobre nosotros y nos aplastarían. —Es evidente que tenía usted razón acerca de los motivos de Garland —dijo Rick—. Pero como no lo creo. —La primera pregunta —dijo Rick.. con absoluto y crispado alivio—. Perdone que hable demasiado.. Al concluir. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que podría controlarla? —No. No tendré en cuenta el tiempo transcurrido. Está bien. recuperará usted la fe en la raza humana. —Rick dijo en voz alta: —Desciendo en un ascensor con un androide que he capturado. como hacemos con los animales. así que conteste lo antes que pueda. Igual que para su conciencia. Sólo la medida.8 y la derecha 3. —No podríamos defendemos. Los modelos Nexus-6. yo puedo interpretarla —colocó el disco adhesivo en su mejilla. Se refiere a sus sentimientos hacia los androides.. Si no fuera así.. Además. Hasta la muerte. con la única excepción de las más exageradas. alguien lo mata. Puede devolverme el arma —extendió la mano con la palma hacia arriba. Pero no la amplitud inicial: eso está fuera de control consciente. Eligió de memoria una pregunta para comenzar. un androide era una máquina inteligente. Todo estaba en orden. No tenía aire de simulación. —Puedo leer el resultado en su cara —dijo Phil Resch. sin aviso. somos la barrera que los mantiene apartados. —Es bastante significativo —dijo Rick. sólo me interesa la magnitud.. como usted dijo —se sentía física y psicológicamente agotado. Usted.. A él no le importaba. Rick. En algún momento. Y sin embargo. si eso le agrada. —Muy bien. se quitó el disco adhesivo y apagó el haz de luz—. —¿Ha logrado establecer una ideología que me incluya como miembro de la especie humana? —preguntó Resch. las agujas de ambos medidores temblaban—. Suponía que. Deseaba distanciarnos.

—¿Sexo? —Luba Luft era físicamente atractiva. habría podido matarlo sin la menor emoción. ¿qué significa? —Soy capaz de sentir empatía por ciertos androides —respondió—. Rick lo miró. No tendría que matarla. 63 . Naturalmente.. por ejemplo. No se preocupe: curará. siempre con su sonrisa dura. ¿lo soy yo? Por primera vez en su vida empezaba a dudarlo. cuando acababa de iniciarme en el oficio. me he equivocado. No hay nada de antinatural ni de inhumano en las reacciones de Phil Resch. quizá no vuelva a ocurrir. Deckard —dijo Phil Resch. y no de sexo? —El amor es un nombre del sexo. Lo que quería era irse a la cama con un tipo femenino de androide. Deckard. Ni con Polokov. por ejemplo. y que exponen situaciones verdaderamente patológicas. yo estaba entre dos criaturas. No por todos. Su actitud lo demuestra. por ejemplo. Pero en el ascensor del museo. se dijo. o dos —por Luba Luft. Es un buen cazador de bonificaciones.. Muchas variaciones de la sexualidad no lo son. o estar presente cuando la mataban. Me han enseñado que es un problema básico para los cazadores de bonificaciones. Y la gente las practica igual. una humana y otra androide. o a la música. Sólo que en esta ocasión ha invertido usted el orden. que conocía las normas al respecto. Despierte y enfréntese con usted mismo. se dijo Rick. —Como el amor al país —insistió Rick—. Deckard.. —Y la mate después —dijo lacónicamente Phil Resch. —Y eso. Y mis sentimientos eran exactamente opuestos a lo previsto. o de su profesión.. sino específicamente por. Es posible que sea una anomalía vinculada con mis sentimientos. En definitiva. —Si es amor a una mujer. Ni más ni menos. Pero. —Que me acueste con ella primero. A lo que debo sentir. El problema soy yo. Parecía divertido.. y sentirse físicamente atraído después. Estaba en juego la diferencia entre los verdaderos seres humanos y los objetos humanoides. ni con Garland. Yo también he sentido eso en cierta ocasión. ¿Nunca le había ocurrido antes? —Phil Resch rió—. —¿Y si se trata de amor. ¿No sabe.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a pieles humanas usadas como adorno. Me pregunto si algún ser humano ha experimentado esto con un androide. que los hombres de las colonias suelen tener amantes androides? —Eso no es legal —replicó Rick. —¿Qué es esto? —preguntó Rick. Lo cierto es que jamás le había ocurrido. —Está en un aprieto.Philip K. al menos conscientemente.. uno. a lo que estoy acostumbrado a experimentar. —Sexo —respondió Phil Resch. acerca de La flauta mágica. especialmente después de la muerte de Luba. O de la voz de Luba.. Y si Phil Resch hubiese sido un androide. Trate de que sea al revés. es sexo. se dijo Rick. —Por supuesto que no.. desde luego. o a una imitación androide.

sin venderla pese a las ventajosas ofertas recibidas para el caso de que alguna vez apareciese una chica. conducía algo erráticamente. Había pasado por una tienda de mercado negro. No había luces en el interior. mirando al Amigo Buster en la TV. y pienso que podríamos organizar juntos una cena bastante razonable. dejó escapar una exclamación. para no resbalar y precipitarse en un abismo económico. estarán muertos —fue hacia la ventana. Era suficiente para empezar. como si sus reservas de energía se hubieran terminado. Y su coche recientemente reparado tosía y trastabillaba como antes de enviarlo a componer. Dejó bolsa y botella en la cocina y regresó deprisa al lado de la chica. En esos raros productos había invertido dos semanas de salario. seca y estéril. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 13 Como un arco de puro fuego. para concentrarse en los valiosos objetos que llevaba: la bolsa y la botella. Isidore atravesaba el cielo de la tarde mientras retornaba a su casa. La puerta se entreabrió un poco. melocotones maduros. —Igual puede hablar —sin embargo. dejó la puerta suficientemente abierta para que él pudiera entrar. Ahora me gustaría que se marchara. no bajó hasta su piso sino al nivel inferior donde residía ahora la nueva ocupante. que había pedido adelantadas al señor Sloat. fue reemplazada por una letal amargura. su voz iba tornándose aún más gastada. De modo que algunos de ellos.. quizá todos. desierto.. —Tengo amigos —en su voz surgió una súbita autoridad. —¿Sí? —abrió la puerta. Además. El terrado de su edificio. Recobró la energía—. Algún día se lo diré —alzó la mirada—. miró la oscuridad y las pocas luces diseminadas aquí y allá—. arrastraba los pies y parecía agotada. A su lado en el asiento había una bolsa llena de cosas deliciosas como queso de soja.. Pris examinó el oscuro pasillo. había una botella de Chablis. —¿Quién es? —a pesar de que la puerta la amortiguaba. pero ahora los cazadores de bonificaciones han tenido tiempo de iniciar su tarea. Y su tono asustado era sin embargo agudo como una navaja. mientras su corazón latía locamente. —Quien le habla es J. Lo cual no había ocurrido hasta el momento. Isidore —dijo. con la nueva autoridad que había adquirido recientemente merced al videófono del señor Sloat—. R. Más adulto. —No tiene amigos. Cuando el ascensor llegó. —Yo sé qué le ocurre —dijo él. Pris Stratton. y temblando de miedo cada vez que creía oír pasos en el pasillo. O al menos los tenía. Isidore la había tenido guardada en un depósito de seguridad del Bank of América. 64 . le deprimió como de costumbre. El olor de los melocotones y el queso fluctuaba en el interior del coche y llenaba de placer su nariz. casi de inmediato. queso blando y maloliente. Si me permite usted pasar. lleno de desperdicios. Mientras descendía y entraba en el ascensor limitó su visión periférica. Siete. —¿Qué ocurre? —preguntó Isidore. Traigo algunas cosas buenas. debajo del asiento. Incluso los míos. pensó Isidore. En su rostro se encendió una traviesa y exuberante alegría que. no estoy de ánimos para ver a nadie —se movió hacia la puerta de la sala de modo casual. —Parece usted diferente —dijo—. Me pregunto si todavía estará allí. con las manos metidas en los bolsillos de su falda pesada y bastante anticuada—. Y al ver lo que él traía. Está mucho peor que cuando la vi más temprano. —¿Por qué? —Oh —se encogió de hombros. que se mecían cuando aceleraba o frenaba con su coche aéreo. —He tenido que realizar algunos asuntos de rutina durante mis horas de trabajo. y eso es porque. De cualquier modo.. Llamó a su puerta golpeando con el borde de la botella de vino. Pris respondió: —No puedo apreciar esto.Philip K. Como esa tarde estaba nervioso. se dijo. ha sido usted muy amable. En tono monocorde. Tal vez sea la única sobreviviente de nosotros ocho. En ese viejo piso de kippel. donde no podía rodar ni romperse. Maldición. John R. crujiendo. Lo normal. Sus facciones parecían vaciadas en concreto y la alegría se desvaneció. la voz era clara.

Pero si los cazadores de bonificaciones han cogido a los demás. vasos polvorientos. Obviamente era muy importante para ella tener alguien con quien conversar. Pris apareció y se acercó a la mesa. vivíamos todos cerca de Nueva Nueva York. "ningún hombre es una isla". Jamás había oído hablar de una cosa semejante. Por eso se delatan —se acercó a Isidore. sí. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué es un cazador de bonificaciones? —Ah. —Está hecho de soja. Se supone que la gente lo ignora. son sus amigos inmigrantes. Antes se comía con salsa de carne. No es difícil cuando uno vive aquí. Quizá sea una especial—. ruborizado—. Mientras se la comía empezó a llorar. y cogió delicadamente con sus largos dedos una tajada mórbida y resbalosa de color entre naranja y rosado.. Roy Baty e Irmgard tenían una farmacia. Le gusta hacer lo que hace.. Empezó a lavarlos en el fregadero dejando correr el agua caliente coloreada por la herrumbre. No concuerda con la actual ética merceriana —señaló—. —Y las únicas personas que usted conoce en la Tierra —dijo Isidore—. —Nos conocíamos antes del viaje. ¿.. a Hasking y a Roy Baty —se interrumpió—. —Sí. frías lágrimas bajaban por sus mejillas y caían sobre su pecho. —Esos son los errores que cometen los androides —murmuró Pris—. —Conseguiré una licencia para usar un rayo láser. hasta que se aclaró. Isidore hizo agitadamente un gesto. Quiero un poco de melocotón —dijo.. el Amigo Buster nunca lo había mencionado—. señalando. —No. Como Isidore no sabía qué hacer. —¿Y la están siguiendo? ¿Alguien puede venir aquí. continuó en la repartición de los alimentos—. —¿Qué es eso? —dijo ella. —Es lo peor que he oído decir. él es farmacéutico y ella se ocupa de cremas y cosméticos. Un cazador de bonificaciones es un asesino profesional al que se le da una lista de personas que debe matar. Por eso he podido conocer a los androides —su voz temblaba. de que tiene un incentivo? Pues sí.. parejos. —¿Está usted segura? —preguntó Isidore. Nosotros vivíamos en Marte. —se interrumpió. a pasos medidos. de modo que recibe también un salario. No me extraña que tenga miedo y que no desee ver a nadie —pero pensó: debe ser una alucinada.. y repartió los melocotones. lo tiene. el queso. Por ejemplo. Las 65 . John Donne. Son mis mejores amigos. —Muchas gracias. sin uso desde hacía largo tiempo. Se le paga una suma: tengo entendido que la tarifa corriente es de mil dólares por cada una. a Max Polokov. Daño cerebral provocado por el polvo radiactivo. blancos. ya nada me importa. —Eso no es posible —respondió Isidore. En la cocina. a matarla? —estaba comprendiendo por qué la chica se mostraba tan reservada—.. ¿Por qué no he recibido noticias de ellos1 —dejó escapar una furiosa maldición. donde no hay nadie. Y normalmente trabaja para el ayuntamiento. La policía no patrulla y se supone que todo el mundo debe defenderse solo. Roy e Irmgard Baty. boles. Isidore encontró fuentes. Todas las vidas son una. Si ellos han muerto. —¿Con qué? —la muchacha sonrió suavemente. una psicótica con delirios de persecución. apartándose de él y empezando a caminar lentamente. Al diablo con todo —agregó Pris. se detuvo a su lado y le pasó el brazo por la cintura sorpresivamente. ¿No puede llamar a la policía? —No. quiere decir. mostrando sus dientes suaves. a Luba. Yo los atacaré primero — dijo. el tufu. oprimiéndose contra él por un segundo—. —¿Y cuando esté en su trabajo? —Pediré vacaciones. El abrió la botella de Chablis.Philip K. le contaré. Me gustaría tener un poco de. que se mantiene bajo para que el hombre tenga un incentivo. J. como dijo Shakespeare una vez. R. a Garland.. pero logró continuar. por la habitación. Isidore.

. Y Horst logró que yo me interesara por la ficción pre-colonial. ella alzó su vaso de vino y bebió inexpresivamente. ¿en qué se fundaban? —En la imaginación.. —Pero. No haga ruido. Por ejemplo. no está de moda. Y de todas. Muchas veces se equivocaban. Los canales. y más adelante. Al principio. ¿no hace que uno se sienta peor? —preguntó Isidore. Una voz distante dijo: 66 . Y por supuesto. Y de todas maneras. —Y los androides. ¿no son una compañía? He oído un anuncio. las bibliotecas están repletas. Y otros cuentos hablan de seres infinitamente sabios. Y otros de la Tierra en el futuro.. pero pequeña —continuó Pris—. —¿Canales? —Isidore recordaba oscuramente haber leído algo al respecto. —Cruzaban el planeta en todas direcciones —siguió Pris—. —Los androides también se sienten solos —respondió Pris. a la noche. Al principio las necesitaba porque. —Y leer eso. Roy me daba drogas. Y yo — vaciló—. —¿Y cómo podía haber narraciones antes de. Palideciendo. —No —respondió sencillamente Pris. algo que ocupe infinitamente la atención. escritas antes de los viajes espaciales. Cuando ya no haya más polvo radiactivo. Usted piensa que yo sufro porque me siento sola. las leemos antes de venderlas —cada vez le entusiasmaba más el tema—. libros antiguos? —Narraciones de viajes espaciales. no se mueva —intentó escuchar—. —Irmgard es rubia. Una fortuna.. de viejos sellos de correo. Yo creía que los androides ayudaban —Isidore se sentó y comió. como si le rogaran que convirtiera su deseo en realidad. Pues bien. Es tan viejo. De todos modos es un lugar horrible —con un gesto violento indicó sus habitaciones—.. y un cohete llega y se abre y de su interior se derraman las viejas revistas de ficción pre-colonial. —¿Le gusta el vino? —Es muy bueno —Pris apoyó el vaso sobre la mesa. —Volvimos —continuó ella—.. de revistas. Mucho peor. se fijaron en él. No ha sido nunca un lugar habitable.. al menos durante el último billón de años. ¿No le gusta la idea? ¿Mujeres de largas trenzas rubias y refulgentes placas pectorales del tamaño de melones? —No —respondió Isidore. Y una está vagando por el espacio. uno siente esa terrible vejez en las mismas piedras. Y conocí entonces a Horst Hartman.. se roba en las bibliotecas de la Tierra y se envía por cohete automático a Marte. contaban que Venus era una jungla paradisíaca con enormes monstruos y mujeres con corazas brillantes —Pris lo miró—. —Aquí no tiene valor. sea como fuere. es posible ganar fortunas con el contrabando de ficción pre-colonial. —¿Quiere decir. la silenicina. que tenía una tienda de sellos. y ve de improviso un destello. Antiguamente se creía que había canales en Marte.. tomaba las drogas que me daba Roy.. Nosotros lo conseguimos así. Uno se imagina cómo podría haber sido todo. Me pregunto si cerré la puerta —dijo en voz casi inaudible—. —Es la primera botella que veo en tres años. Espero que sí —sus ojos. No hay cosa más excitante que leer historias de ciudades y empresas industriales inmensas o de una colonización verdaderamente lograda..? —Los escritores sabían. Pris susurró: —No puedo abrir. muy grandes.. Hay mucho tiempo disponible y uno necesita un hobby. en nuestra época. porque nadie debería vivir allá. Yo lograba sobrevivir merced a un nuevo analgésico sintético.Philip K. libros y películas. —¿Ha traído algún material de lectura pre-colonial? —pensó que podía leer algo. Pero esto no es nada: todo Marte es un lugar solitario. Un golpe en la puerta. de otras estrellas.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mujeres de Marte están obligadas a usar una cantidad de acondicionadores de la piel. a Marte. Cómo habría tenido que ser Marte.

¿Cómo haré para saber si son ellos? Abrió la puerta. y reapareció con papel y lápiz. exclamando—: ¡Pris! ¿Cómo estás? Isidore se volvió. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pris. ¿estás aquí? —Somos Irmgard y Roy —dijo una voz de hombre—. brillantes. 67 .. Se hizo a un lado. con su sonrisa torcida e inexpresiva. de ojos azules y pelo rubio claro. cogió el lápiz y escribió: ¿QUE LES DIGO? Pris respondió: VEA SI DE VERDAD SON ELLOS.Philip K. El hombre era más alto. Volvió a sentarse y rasguñó unas palabras: VAYA A LA PUERTA Isidore. nerviosamente. —dijo la rubia pequeña. Isidore se dirigió a la sala. fue hasta el dormitorio. el hombre llevaba una camisa arrugada y unos pantalones manchados. Pasó velozmente al lado del hombre. pero sus ojos pequeños. con un encanto que evocaba el de Greta Garbo. Las dos mujeres se abrazaban. como si buscara deliberadamente un aspecto vulgar. eran huidizos. Una mujer pequeña.. y entró el sombrío y corpulento Roy Baty. Había dos personas. altas botas brillantes y pantalones. Le sonrió a Isidore. —Estamos buscando. sus ojos eran inteligentes pero sus achatados rasgos mongólicos le daban un aire brutal. La mujer vestía un abrigo a la moda. Pris se puso de pie. Recibimos tu mensaje. y en ese momento miró más allá de Isidore y su rostro se iluminó de felicidad.

a quien Polokov también atacó. como urgida. Esto lo sabemos porque ella logró comunicarse con Garland. Pero no sabe dónde estamos. Su sonrisa era inmensa. ese Holden. —Vivo arriba —dijo Isidore.. centelleaban—. Isidore. ¿verdad1? No hemos visto otras luces. Y a Anders y a Gitchel y hoy mismo. Todos eran extraños. —Lo más probable es que sí. —Y el nuevo cazador de bonificaciones. respondió: —Sí. hace un rato. También ella parecía resignada a pesar de su agitación superficial.Philip K. Este edificio es horrible. han atrapado a todos los demás —dijo Irmgard.. más a gusto parecía sentirse. pero no podía explicárselo. —Cogieron a Polokov —dijo Roy Baty con amargura. a Luba —dejaba caer las noticias como si perversamente le complaciera hacerlo—. ¿Estar todos en el mismo lu-lugar? —Bueno. —¿Y eso será lo mejor? —preguntó Isidore. Cuanto peor era la situación.. y su boca parecía escupir veneno—. Sólo enunciaba un hecho. pensó Isidore. señalando a Isidore. Dedicó una sonrisa a Isidore y comió a pequeños bocados. Pris. Y después el nuevo cazador persiguió a Luba. —Primero fue un investigador. él envió a una persona que capturó al cazador de bonificaciones y lo llevó al edificio de la calle Mission. —Viene de Marte. No creía que pudieran sorprender a Luba. No sabemos qué. vibrante de júbilo. reuniendo su valor—.. —A punto —repitió Roy. —Ah. mientras cogía un bol y una cuchara. ¿tiene nuestros nombres? —preguntó Pris. con serenidad. E inmediatamente en el rostro de Pris se desvaneció la alegría de haber encontrado a sus amigos. —Dios mío —respondió Pris. que hizo parpadear a Isidore—. sus ojos azules. Pero es evidente que algo anduvo mal en Mission. atraído. pensé que vivía con Pris —no había desaprobación en la voz de Irmgard Baty. afligida. pero sin dejar de sonreír. —Y por eso hemos venido —dijo Roy Baty en voz cálida y sonora. que se sentía incómodo y fuera de lugar—. Isidore no comprendía por qué. que ha estado cuidándome —las palabras estaban teñidas de una ironía casi maliciosa. voraces y animales. pero la cosa terminó con la muerte de Polokov. como de pájaro. Pero sin duda le dieron su lista a otro cazador de bonificaciones. No vive nadie más. Lo sentía. querida —respondió Irmgard—. Polokov estuvo a punto de matarlo.. —Y ahora está en el hospital —continuó Irmgard—. Como si sus procesos mentales estuvieran afectados por un peculiar y maligno 68 . Contenía una sencilla calidez y carecía de connotaciones veladas. R. Melocotones —dijo. ¿Veis? Me ha traído comida natural. ¿no? —Sí. Roy y yo no volveremos a nuestro apartamento.. Luego los tres regresaron y se acercaron a J. Os presento al señor Isidore —dijo Pris—. un cazador de bonificaciones llamado Dave Holden —dijo Irmgard. Estaba segura de que todo marcharía bien y de que Garland lo mataría. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 14 —¿Podemos hablar? —dijo Roy. —Comida —repitió Irmgard Baty mientras trotaba ágilmente hacia la cocina para averiguar de qué se trataba—. y estamos decididos a instalarnos en uno de los pisos abandonados de este inmundo edificio. —¿Ya alguien más? —A Garland —continuó Roy Baty—. —Sólo nosotros tres —agregó Irmgard. Su sonrisa era distinta de la de Pris. Tenemos en el coche todo lo que pudimos meter. y tal vez jamás lo sabremos. ¿Recuerdas que te lo dije en la nave? —De modo que quedamos. Isidore la siguió a la cocina. perspicaces. abandonamos la partida —su voz subía y bajaba de tono. Luba nos llamó después de que el hombre de Garland se llevara al cazador. Hasta cierto punto —luego se dirigió a Isidore—: Perdón —se apartó con los Baty para decirles algo en voz baja.

Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

carácter abstracto. Excepto Pris, en todo caso, que estaba verdaderamente asustada. Pris parecía casi natural, pero... —¿Por qué no te quedas con él? —dijo Roy—. Podría darte alguna protección. —¿Un cabeza de chorlito? —exclamó Pris—. Yo no voy a vivir con un cabeza de chorlito. —Me parece una tontería que te pongas snob en un momento como éste —respondió rápidamente Irmgard—. Los cazadores de bonificaciones se mueven velozmente. Quizá trate de atacar esta noche, quizá le den un premio especial si termina con nosotros antes de... —Por Dios, cerremos la puerta —dijo Roy, al tiempo que lo hacía con un golpe de la mano. Luego dio vuelta la llave—. Pris, lo mejor es que te instales con Isidore, y que Irm y yo nos quedemos en el mismo edificio. Así podremos ayudarnos mutuamente. Tengo en el coche algún equipo electrónico que traje de la nave. Instalaré un par de micrófonos para que tú puedas oírnos, y nosotros a ti, y un sistema de alarma que cualquiera de los cuatro pueda poner en marcha. Es evidente que las identidades sintéticas no han funcionado, ni siquiera la de Garland. Desde luego, Garland metió la cabeza en el lazo cuando llevó a ese cazador de bonificaciones al edificio de la calle Mission. Fue un error. Y Polokov, en lugar de permanecer lo más lejos posible del cazador, fue a su encuentro. Nosotros no haremos nada de eso: nos quedaremos escondidos. Parecía que no sentía la menor preocupación. El angustioso aprieto sólo excitaba en él una crepitante energía casi maníaca. —Pienso... —continuó. Inspiró con fuerza, y atrajo la atención de todo el mundo, incluso de Isidore—. Pienso que si estamos vivos es por una razón. Porque si él tuviera alguna idea de dónde estamos, ya habría aparecido. Para cazar bonificaciones hay que trabajar rápido. En eso radica la eficacia. —Si se demora —continuó Irmgard, acordando—, podemos escapar, como hemos hecho ahora. Creo que Roy tiene razón. Debe saber nuestros nombres, pero no nuestra situación. Pobre Luba... En la Opera, totalmente en descubierto, no era difícil atraparla. —Ella lo quiso así —observó Roy—. Pensaba que estaría más segura si se convertía en una figura pública. —Tú le dijiste lo contrario. —Sí —reconoció Roy—. Y también le aconsejé a Polokov que no adoptara el rol de un hombre de la WPO. Y le dije a Garland que uno de sus cazadores de bonificaciones lo descubriría, como es muy probable que haya ocurrido —se mecía sobre sus talones; su rostro tenía expresión de profundidad. —Entiendo po-por lo que ha dicho, señor Baty —dijo Isidore—, que usted es el lí-líder natural del grupo. —Sí, es nuestro líder —dijo Irmgard. —El organizó el viaje de Marte a la Tierra —explicó Pris. —Entonces —continuó Isidore—, será mejor hacer lo que él sugiere —su voz estaba llena de tensión y de esperanza—. Sería espléndido, Pris, que viniera a vivir conmigo. Yo podría dejar de ir a trabajar durante un par de días, para estar seguro de que todo marcha bien —y tal vez Milt, que era muy hábil, podría construir un arma. Algo ingenioso, capaz de matar a los cazadores de bonificaciones, sean como fueran. El tenía una impresión distinta, oscuramente vislumbrada, de un ser despiadado que llevaba un arma y una lista impresa, y desempeñaba mecánica, burocráticamente la tarea de matar. Un ser sin emociones y ni siquiera un rostro. Y que cuando moría era inmediatamente reemplazado por otro similar. Y así sucesivamente, hasta que murieran todas las personas vivas y reales. Es increíble que la policía no pueda hacer nada, pensó. No puedo creerlo. Esta gente tiene que haber hecho algo. Quizás han regresado ilegalmente a la Tierra. La TV pide que denunciemos cualquier nave que aterrice fuera de los aeropuertos aprobados. Seguramente la policía los busca por algo como eso. Pero aún así, ya no se mataba deliberadamente a nadie. Era contrario al Mercerismo. —Creo que le gusto al cabeza de chorlito —dijo Pris.

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—No lo llames así, Pris —reprochó Irmgard, mirando compasivamente a Isidore—. Piensa cómo podría llamarte él a ti. Pris no respondió. Su expresión se tornó enigmática. —Empezaré a colocar los micrófonos —dijo Roy—. Irmgard V yo nos quedaremos aquí. Tú, Pris, te instalarás con... el señor Isidore —se dirigió a la puerta, con movimientos sorprendente— mente veloces para un hombre de tal corpulencia. La abrió con violencia y en ese instante Isidore tuvo una extraña y breve alucinación: vio una estructura de metal, una caja de poleas, circuitos, baterías, engranajes, y luego la desaliñada figura de Roy Baty reapareció. Isidore estuvo a punto de reír, sofocó nerviosamente el impulso y se sintió aturdido. —Un hombre de acción —observó Pris, abstraída—. Es una lástima que no tenga más habilidad manual con las cosas mecánicas. —Si nos salvamos —contestó Irmgard en tono severo—, será gracias a Roy. —¿Valdrá la pena? —dijo Pris para sí misma. Luego se encogió de hombros y se dirigió a Isidore—. Está bien, J. R. Me iré a su casa y podrá protegerme. —A todos vosotros —respondió Isidore de inmediato. En tono formal y solemne, Irmgard le dijo: —Quiero que sepa, señor Isidore, que se lo agradecemos mucho. Pienso que es usted el primer amigo que hemos encontrado en la Tierra. Su actitud es muy noble, y ojalá podamos pagarle algún día —se acercó a él y lo cogió del brazo. —¿No tiene alguna novela pre-colonial que pueda leer? —¿Eh? —Irmgard Baty miró inquisitivamente a Pris. —Esas revistas viejas —respondió Pris. Había reunido algunas cosas para llevarse e Isidore las cogió en sus brazos, con la peculiar alegría de haber alcanzado una meta. —No, J. R. No trajimos ninguna, por las razones que le expliqué . —Ma-mañana iré a una bi-bib lio teca —dijo, mientras salían al pasillo—. Y traeré algunas, para que tenga algo en qué entretenerse además de esperar. Condujo a Pris a su propio apartamento, escaleras arriba, oscuro, vacío, tibio y cerrado. Puso en el dormitorio las cosas de la muchacha, y encendió inmediatamente las luces, la calefacción y la TV con su único canal. —Me gusta —dijo Pris en el mismo tono distante mientras recorría el lugar con las manos metidas en los bolsillos de su falda y una expresión de desagrado que no concordaba. —¿Qué ocurre? —preguntó él. —Nada —se detuvo ante la ventana, descorrió las cortinas y miró hacia afuera. —Si piensa que la están buscando... —empezó Isidore. —Es todo un sueño —dijo Pris—. Provocado por las drogas que me dio Roy. —¿Cómo? —¿Usted cree realmente que los cazadores de bonificaciones existen? —El señor Baty dijo que habían matado a sus amigos. —Roy Baty es tan loco como yo —respondió Pris—. Nuestro viaje ha sido desde un hospital mental de la Costa Este hasta aquí. Somos todos esquizofrénicos, con vidas emocionales defectuosas. Achatamiento de los afectos, le llaman a eso. Y tenemos alucinaciones de grupo. —Ya me parecía que no era cierto —dijo él, con alivio. —¿Y por qué le parecía? Pris giró y lo miró intensamente. Su examen fue tan riguroso que Isidore enrojeció. —Po-porque esas cosas no pueden ocurrir. El go-gobierno nunca mata a nadie, por ningún crimen. Y el Mercerismo... —Pero si usted no es humano —dijo Pris—, todo es diferente. —No es cierto. Incluso los animales, incluso las anguilas y los topos y las arañas y las serpientes son sagrados. —Así que no puede ocurrir, ¿verdad? —dijo Pris, que continuaba mirándolo fijamente—. Como usted dice, incluso los animales están protegidos por la ley. Toda forma de vida. Cualquier

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cosa orgánica que repta o se agita o cava trincheras o vuela o pone huevos o... —se interrumpió cuando Roy Baty abrió bruscamente la puerta y entró arrastrando unos cables. —Los insectos son especialmente sagrados —dijo Roy, sin mostrarse incómodo por haberlos oído. Quitó un cuadro de la pared de la sala, puso en el clavo un pequeño objeto electrónico, retrocedió, lo miró y volvió a colocar el cuadro en su lugar—. Ahora la alarma —recogió el cable, que conducía a un complejo aparato. Con su sonrisa discordante lo mostró a Pris y a John Isidore—. La alarma. Estos cables quedarán ocultos debajo de la alfombra; son antenas que pueden registrar la presencia de —vaciló— una entidad mental que no sea ninguno de nosotros cuatro. —Entonces suena —dijo Pris—, ¿y qué? Tendrá un arma. No podemos caer sobre él y morderlo hasta que muera. —Esto contiene una unidad Penfield —continuó Roy—. Cuando la alarma entra en funcionamiento irradia un estado de ánimo, y en este caso el intruso sentirá pánico, salvo en el caso de que actúe con gran rapidez. Un pánico terrible. El volumen está en el punto máximo. Ningún ser humano podrá permanecer más de unos segundos. El terror conduce a una huida a ciegas, a movimientos circulares al azar, a espasmos musculares y neurales. Y esto nos dará la oportunidad de atacarlo. Tal vez. Todo depende de su capacidad... —Y la alarma, ¿no nos afectará? —preguntó Isidore. —Es verdad —dijo Pris a Roy Baty—. Afectará a Isidore. —Y con eso, ¿qué? —respondió Roy, mientras instalaba el sistema—. Los dos saldrán corriendo de aquí, aterrorizados. Eso nos dará igualmente tiempo para reaccionar. Y no matarán a Isidore, porque no está en su lista. Por eso podemos aprovechar su protección. —¿No puedes hacer nada mejor, Roy? —dijo bruscamente Pris. —No —contestó él—. No puedo. —Qui-quizá yo pueda co-conseguir un arma ma-mañana —dijo Isidore. —¿Estás seguro de que la presencia de Isidore no activará la alarma? —preguntó Pris—. Después de todo, él es..., sabes... —He compensado sus emanaciones mentales —explicó Roy—. La suma no alcanza para activar el sistema. Es necesaria la presencia de otro humano. Otra persona —rectificó con el seño fruncido, mirando a Isidore, consciente de lo que había dicho. —Ustedes son androides —dijo Isidore; no le importaba, le era igual—. Y ahora comprendo por qué los persiguen —agregó—. En realidad, no son seres vivos —todo tenía sentido para él: los cazadores de bonificaciones, la muerte de sus amigos, el viaje a la Tierra, todas aquellas precauciones... —Cuando usé la palabra “humano” —dijo Roy Baty—, me equivoqué. —Es verdad, señor Baty. Pero para mí es lo mismo. Quiero decir, yo soy un especial. A mí tampoco me tratan demasiado bien. Por ejemplo, no puedo emigrar —dijo Isidore, hablando muy deprisa—. Ustedes no pueden venir aquí, yo no... Después de una pausa, Roy Baty dijo lacónicamente: —No le gustaría Marte. No se pierde usted nada. —Me preguntaba cuánto tardaría usted en darse cuenta —le dijo Pris a Isidore—. Somos diferentes, ¿verdad? —Eso es lo que perdió a Garland y a Max Polokov —afirmó Roy Baty—. Estaban tan neciamente seguros de que podían pasar inadvertidos... Y Luba también. —Son intelectuales —dijo Isidore; había comprendido, y eso lo excitaba y envanecía—. Piensan de modo abstracto —gesticulaba y hablaba atropelladamente—, y no... Yo querría tener una inteligencia igual. Entonces podría pasar el test y no sería un cabeza de chorlito. Yo creo que son seres superiores. Podría aprender mucho de ustedes. Después de una pausa, Roy Baty dijo: —Terminaré de conectar la alarma. —Todavía no comprende cómo salimos de Marte —dijo Pris en voz aguda y sonora—. Ni lo que hicimos allá.

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Para nosotros. no le disgustamos. Se acercó a él y lo miró en la cara—. pero no dirá nada.. —Si fuera un androide. —No creo que sea necesario preocuparse por el señor Isidore —dijo sinceramente. —buscó la palabra.Philip K. Sin embargo. El señor Isidore es un. por lo menos para Isidore—. Irmgard Baty estaba en la puerta. Y nosotros imaginábamos que éste era un mundo enemigo. antes de ir a trabajar — dijo Roy—. no creo que encontremos otro ser humano que nos acoja y nos ayude. Isidore —dijo Pris—. acercándosele mucho y sin dejar de mirarlo—: Podría ganar mucho dinero si nos denuncia. ¿lo comprende? —se volvió y se dirigió a su marido—. —Votemos —sugirió Pris—. —Usted es un gran hombre. A él tampoco lo tratan demasiado bien. Estoy lleno de admiración —su tono era indescifrable. Y no le importa lo que hemos hecho en Marte. ¿Ves? Comprende perfectamente. —Especial —completó Pris. —Pues tendrías que tener miedo hasta las suelas de tus zapatos —respondió Roy. como nos ha dicho. y la aceptación emocional es todo para él.. Lo advirtieron cuando habló. Nos conoce. —Está bien —dijo Irmgard—. un planeta de caras hostiles —su risa parecía un ladrido. nos denunciaría a eso de las diez de mañana. así es —y agregó para él. Pero si dejamos esto. 72 . —Yo no tengo miedo —declaró Irmgard. Como hacíamos en la nave cuando no estábamos de acuerdo. Un crédito para su raza. es difícil comprenderlo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Lo que no podíamos dejar de hacer —gruñó Roy. No diré nada más.

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Solemnemente procedieron a la votación. —Nos quedaremos aquí —afirmó Irmgard, resueltamente—. En este apartamento, en este edificio. —Yo voto porque matemos al señor Isidore y nos vayamos a otro lugar —dijo Roy Baty; su mujer, él mismo, y John Isidore, miraron tensos a Pris. —Yo voto porque nos quedemos —dijo en voz baja—. Creo que el valor de J. R. para nosotros supera el peligro de que sepa la verdad. Es evidente que no podemos vivir entre los humanos sin ser descubiertos. Eso fue lo que terminó con Polokov, con Garland, Luba, Anders. Con todos. —Tal vez ellos hicieron lo mismo que nosotros —sugirió Roy Baty—: confiar en algún ser humano que les parecía diferente. O como has dicho tú, especial. —No podemos saberlo —respondió Irmgard—. Eso es sólo una conjetura. Yo creo que ellos andaban por ahí —hizo un gesto—, o cantaban en un escenario..., como Luba. Nosotros confiamos... Te diré en qué cosa confiamos y nos traiciona, Roy. En nuestra maldita inteligencia superior —miró a su marido; sus senos altos y pequeños subían y bajaban con rapidez—. Somos tan inteligentes..., maldito sea, Roy. Tú estás cometiendo el mismo error... —Creo que Irm tiene razón —dijo Pris. —De modo que confiaremos nuestras vidas a un infradotado —Roy no terminó la frase, y luego cedió—. Estoy cansado. Ha sido un largo viaje, Isidore —dijo sencillamente—. Y no hemos estado mucho tiempo aquí, infortunadamente. —Espero contribuir a que vuestra estancia en la Tierra sea agradable —dijo Isidore, feliz. Estaba seguro de poder... Además, le parecía algo espléndido, la culminación de toda su vida. Y de la nueva autoridad que había asumido ese mismo día en su trabajo, ante el videófono... Apenas concluidas sus tareas de esa tarde, Rick Deckard voló al mercado de animales. Las tiendas de los grandes vendedores de animales, con sus enormes escaparates y sus fantásticos letreros, ocupaban varias manzanas. La novedosa y horrible depresión que había sufrido antes, temprano, no se había disipado aún. Pero ver lo animales y tratar con los vendedores podía perforar esa depresión, crear en ella una falla que le permitiría asirla y exorcizarla. En otros tiempos, ver animales y enterarse de las costosas ventas le había sido de gran ayuda. Quizá también ocurriera ahora. —Sí, señor —dijo un joven vendedor elegantemente vestido, mientras Rick miraba los animales expuestos con una especie de manso asombro—. ¿Ha visto algo que le agrade? —Muchos me agradan —respondió Rick—. Lo que me preocupa es el precio. —Usted puede elegir la forma de compra —dijo el vendedor—. Me indica qué quiere llevarse a casa y cómo quiere pagar. Yo le llevaré la propuesta al gerente de ventas y haré que la apruebe. —Tengo tres mil en efectivo —al final de la jornada, el departamento le había pagado su bonificación—. ¿Cuánto vale esa familia de conejos? —Señor, si usted puede hacer un pago inicial de tres mil, podría también ser propietario de algo bastante mejor que un par de conejos. ¿Qué le parece una cabra? —Nunca me han gustado mucho las cabras. —¿Puedo preguntarle si esto significa para usted, un nuevo punto de vista en materia de precios? —Bueno, normalmente no poseo tres mil dólares —respondió Rick. —Eso es lo que pensé, señor, cuando usted habló de conejos. Lo malo es que todo el mundo tiene un conejo. Y me gustaría que ascendiese usted a la clase de los poseedores de cabras, como considero justo. Con franqueza, usted me parece aun mucho más que un poseedor de cabras. —¿Qué ventajas tiene una cabra? El vendedor de animales dijo: —La ventaja específica de una cabra es que se le puede enseñar a embestir a cualquier persona que intente robarla. 73

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—Salvo que le disparen un hipnodardo y los ladrones desciendan por la escalinata de un coche aéreo suspendido... El vendedor, impertérrito, continuó: —La cabra es leal. Posee un alma libre que ninguna cárcel puede contener. Y hay además otra ventaja, que quizá no recuerde usted: con frecuencia, cuando se hace una inversión en un animal, se descubre cualquier mañana que ha comido algo radiactivo y ha muerto. A una cabra no le afectan los alimentos cuasi-contaminados; puede comer eclécticamente, incluso cosas que matarían a una vaca o un caballo, y más específicamente, a un gato. Consideramos que, puesto que se trata de una inversión a largo plazo, una cabra, y en particular una hembra, ofrece ventajas incomparables a todo propietario de animales verdaderamente serio. —¿Es una hembra? —Rick había visto una gran cabra negra en el centro de su jaula. Se dirigió hacia ella, seguido por el vendedor. —Sí, es una hembra. Una cabra negra, nubia, muy grande, como puede ver. Es una verdadera competidora en el mercado de este año, señor. Y la tenemos en oferta a un precio muy atractivo y muy, muy bajo. Rick extrajo su arrugado ejemplar del Sidney y buscó el precio de lista de la cabra nubia negra. —¿Pagará usted en efectivo? —preguntó el vendedor—. ¿O entrega como parte de pago un animal usado? —Efectivo —respondió Rick. El vendedor escribió un precio en un papel y se lo mostró casi furtivamente a Rick. —Es demasiado —dijo Rick, escribiendo en el mismo papel una cifra más modesta. —No podríamos vender una cabra por ese precio —protestó el vendedor mientras escribía otra cifra—. Esta cabra no tiene todavía un año. Su expectativa de vida es muy elevada —le mostró la cantidad a Rick. —Trato hecho. Firmó el contrato y los documentos aplazados, entregó sus tres mil dólares —todas las bonificaciones que había ganado— corno aporte inicial, y se encontró junto a su coche aéreo mientras los empleados de la tienda cargaban a bordo una gran cesta con la cabra. Ahora soy dueño de un animal, se dijo. Un animal vivo, no eléctrico... Por segunda vez en mi vida. Le estremecía el gasto, la deuda asumida. Pero tenía que hacerlo, se dijo. La experiencia con Phil Resch... Debo recuperar mi confianza, mi fe en mí mismo y en mi capacidad. De lo contrario, no podré conservar mi trabajo. Con manos temblorosas elevó su coche al cielo y se dirigió a su casa. Irán se enfadará, pensó. La responsabilidad la abrumará. Y como ella es la que está todo el día en casa, gran parte del mantenimiento quedará en sus manos. Nuevamente se sintió angustiado. Cuando aterrizó en el terrado de su casa se quedó un momento en su asiento, tratando de componer mentalmente una justificación verosímil. Es por mi trabajo, pensó, por el prestigio. No podíamos seguir con esa oveja eléctrica: minaba mi moral. Quizá pueda decirle eso a Irán. Descendió con esfuerzo, jadeando, bajó la cesta del asiento trasero al suelo. La cabra se movió y los miró con ojos brillantes, pero no emitió sonido alguno. Rick fue a su apartamento, y siguió el familiar camino por los pasillos hasta su puerta. —Hola —dijo Irán, atareada con la cena, desde la cocina—. ¿Por qué llegas tan tarde? —Ven al terrado —le dijo—. Quiero mostrarte una cosa. —Has comprado un animal —Irán se quitó el delantal, alisó su cabello en un gesto maquinal y salió con él. Ambos caminaban con pasos largos y alegres—. Deberías haberme llevado a comprarlo contigo —susurró—. Tengo derecho a participar en la decisión... Es la compra más grande que nunca... —Quería darte una sorpresa —respondió Rick. —Has ganado alguna bonificación —dijo ella. —Sí. He retirado tres andrillos —entraron en el ascensor y se acercaron un poco a Dios—. Tenía necesidad de comprar esto —explicó—. Hoy hubo algo que no marchó bien, me refiero al 74

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retiro de los andrillos. Y no podré continuar si no tengo un animal —el ascensor llegó al terrado y entonces guió a su mujer en la oscuridad de la noche hacia la pequeña dehesa. Encendió las luces que mantenían todos los ocupantes del edificio en comunidad, y silenciosamente señaló a la cabra mientras espiaba su reacción. —Oh, Dios mío —dijo suavemente Irán. Avanzó hacia la cesta, miró el interior, y luego giró en torno, para ver la cabra desde todos los ángulos—. ¿Es real? —preguntó—. ¿No es falsa? —Absolutamente real —respondió él—. Si no me han engañado —pero eso no solía suceder. La multa por falsificación era enorme: dos veces y media el valor total del animal auténtico—. No, no me han engañado. —Es una cabra —dijo Irán—. Una cabra nubia negra. —Y es hembra —observó Rick—. De modo que más adelante podremos cruzarla, tendremos leche y con ella haremos queso. —¿No podemos sacarla? ¿Ponerla junto a la oveja? —Tiene que estar atada, al menos por unos días. —Irán dijo, en voz baja y extraña: —"Mi vida es amor y placer". Es una canción vieja, muy vieja, de Josef Strauss. ¿Recuerdas? La primera vez que nos encontramos —le puso delicadamente una mano en el hombro, se apretó contra él y lo besó—. Mucho amor y placer. —Gracias —respondió Rick, abrazándola. —Bajemos a agradecerle a Mercer. Luego volveremos y le pondremos un nombre. Tiene que tener un nombre. Y quizá puedas encontrar una soga para atarla. Bill Barbour, el vecino, que estaba atendiendo y peinando a su yegua Judy, les dijo: —Es hermosa esa cabra, Deckard. Buenas noches, señora Deckard. Felicitaciones. Quizá tenga cabritos... Y cambiaría mi potrillo por un par de cabritos... —Gracias —contestó Rick. Siguió a Irán hacia el ascensor—. ¿Sirve esto para curar tu depresión? —preguntó—. Cura la mía. —Naturalmente. Ahora podemos reconocer que la oveja es . falsa. —No es indispensable —observó él, cautelosamente. —Pero podemos —insistió Irán—. Ahora no tenemos nada que ocultar. Lo que siempre hemos querido se ha hecho realidad. ¡Es un sueño! —una vez más se irguió en puntas de pie y lo besó; su respiración ansiosa le cosquilleaba en el cuello. Luego oprimió el botón del ascensor. Rick sintió una especie de advertencia. Algo le hizo decir: —No bajemos todavía. Quede”monos con la cabra. Podemos sentarnos y mirarla, y quizá darle algo de comer. Me dieron un saco de avena para comenzar. Y deberíamos leer el manual de cuidado de las cabras; lo incluyeron sin cargo... Podríamos llamarla Euphemia... El ascensor había llegado. Irán entró en él. —Espera, Irán —dijo Rick. —Sería inmoral no fundirse con Mercer en acto de gratitud —dijo Irán—. Hoy cogí las asas de la caja y vencí un poco mi depresión. Un poco, no como ahora. Pero de cualquier modo recibí una pedrada, aquí —alzó la muñeca y mostró a Rick un pequeño moretón oscuro—. Y recuerdo que pensé en cuánto mejor estamos cuando nos fundimos con Mercer. A pesar del dolor. Duele físicamente, pero estamos espiritualmente juntos. Sentí a todos los demás que, en todo el mundo, se fundían en ese momento —retuvo abierta la puerta del ascensor—. Ven Rick. Será sólo un momento. Casi nunca te fundes. Y hoy querría que transmitieras a todos los demás el ánimo en que te encuentras. Es algo que les debes; sería inmoral que te lo guardaras para ti. Tenía razón, por supuesto. De modo que entró en el ascensor, y ambos fueron a su piso. En el living, Irán encendió la caja de empatía con el rostro animado por una alegría creciente. Como una luna nueva. —Quiero que todos lo sepan —dijo—. Una vez me ocurrió: me fundí y alguien acababa de adquirir un animal. Y otro día —sus rasgos se oscurecieron por un instante; el placer se había disipado—, sentí a una persona cuyo animal había muerto. Otros tenían alegrías que compartir... Yo 75

Así que sabes de qué estoy hablando. —No perderemos realmente lo que sentimos.. Podría ser una depresión como las tuyas. Rick estaba pensando en los tres androides que debería estar persiguiendo en ese momento. Diles que no he llegado —Rick se dirigió al dormitorio. no para darme una sorpresa. en lugar de haber vuelto a casa. Se acercó con los músculos de las piernas rígidos.. señor Bryant? —después de una pausa le entregó el receptor a Rick—. Irán se dirigió al videófono. Pero será una carga pesada —se había puesto triste. Conocí a otro cazador de bonificaciones. porque has perdido toda sensación de valor. Irán —dijo enérgicamente. Escucha. Está bien. Ahora comprendo cómo sufres cuando estás deprimida. y a quien aparentemente le gusta matar a los androides. quiero hablarte de lo que me ha ocurrido hoy —la condujo hasta un diván y le indicó que se sentara—. —¿De qué tienes miedo? Todavía no vendrán a llevarse la cabra —cogió el receptor. el interés —dijo ella—. En la pantalla se había formado el rostro de Harry Bryant. su experiencia con el cazador de bonificaciones Phil Resch había alterado alguna diminuta sinapsis de su cerebro. Y no te importa sentirte mejor porque. después de estar con él. El departamento se ocupa de unas diez actividades diferentes. Y por eso compré la cabra. Yo pensaba que te gustaba sentirte así. y pude verificar que he empezado a empatizar con los androides. —¿Y tu trabajo? —la dureza del tono de Irán hizo parpadear a Rick—.Philip K. al menos con ayuda del órgano de ánimos. De todos modos estoy contenta.. —Ellos recibirán nuestra alegría —replicó Rick—. Probablemente. Quiero decir que yo. como me habías dicho —le devolvió el contrato—. de lo contrario. Rick. Y lo hiciste porque estabas deprimido. Y por primera vez. con la cabra. La pantalla de la caja de empatía mostraba una corriente de vivos colores sin forma. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? no tenía ninguna. con el receptor en la mano. no importa. Pero por primera vez comprendía el bien que la gente como Irán recibía del Mercerismo. lo que uno siente. y su propia soledad. una pregunta. "esos pobres andrillos". se llevarán la cabra. Nunca has sentido del todo la fusión. pero eso reanimó a esa persona. Puedo pedir que me transfieran a robos de animales.. —Llevaré el contrato de treinta y seis meses a cuarenta y ocho —cogió un bolígrafo e hizo un rápido cálculo en el dorso del contrato—. —Podría pasar a otro despacho —dijo Rick—. lo que uno tiene. Sientes apatía. conteniendo la respiración. —Tanto.. Dios mío. como sabes. tal vez esto había iniciado una reacción en cadena—. ¿verdad. puede.. y que siempre podías salir de la depresión. —Pero el dinero de las bonificaciones. Rick? —Supongo que no —contestó. 76 . Inmediatamente se concentró. Así sólo tendremos cincuenta y dos con cincuenta dólares menos por mes. pero nosotros cambiaremos lo que sentimos por lo que ellos sienten y la perderemos. Me encanta la cabra. no habríamos recibido esta llamada. antes. —Hola —dijo Irán. Uno puede llegar hasta un suicida en potencia.. los veía como él. ¿De cuánto son las cuotas mensuales? Pensativo. —Sí. los empecé a ver de otra manera. Lo necesitarnos. Uno que no conocía.. Sonó el videófono. Irán cogió con fuerza las asas. Tu trabajo. "Me hice el test. ¿Comprendes lo que eso significa? Tú misma lo dijiste esta mañana. Nos hemos comprado una cabra. —Es el departamento.. está aquí —decía Irán—.. sintió el alejamiento mental de Irán. si no tienes valor. Rick sacó el contrato que había firmado y se lo alcanzó. —Si no hubiéramos bajado —dijo Rick—. sólo el interés. no te importa. Tiene algo urgente que decirte —luego retornó a la caja de empatía. si lo tenemos claramente en el espíritu. si nos hubiésemos quedado en el terrado. apartándola de la caja—. Pero cuando la depresión es muy profunda. había cerrado una conexión neural y abierto otra. ¿Cuándo vendrá a verla. se sentó ante ella y nuevamente aferró las asas gemelas. Jamás lo había sentido antes. de modo que era muy tarde para alejarse.

aunque sepas que está mal.. sintió la vida que palpitaba en Irán. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Hola —dijo. en compensación. donde jamás llueve. El aire olía a flores rústicas. pero ella no se dio cuenta. Había un hombre. cogía el bolígrafo y el contrato de la cabra... Era el desierto. De repente una piedra voló a su lado. —Ilegalmente —repitió Rick. 77 . Rick permaneció a su lado un momento. —Edificio Conapt 3967”C” —dijo el inspector Bryant—.. Era un impulso. Ah. Dice que los modelos Nexus-6 son más inteligentes de lo que había previsto. Necesito ayuda. para qué sirve todo? ¿Para qué estás tú? —Para demostrarte que no estás solo —respondió Wilbur Mercer—. Para salvar sus vidas. Tengo que descansar. En sus ojos doloridos brillaba una luz piadosa. acabo de hablar con Dave. —Tenemos la pista de dos de los androides —informó Harry Bryant. simplemente había sucedido. Desde que lo conozco tiene una oveja.. sufre. Un momento —Bryant buscó y encontró la dirección.. Vaya allá tan pronto como pueda. —Ya tiene una. automáticamente. —Tres son bastante por hoy. —Es eléctrica —respondió Rick. Es evidente que sabían lo ocurrido. ¿Fue hoy mismo? ¿Después del trabajo? —Mientras regresaba a casa.. Se inclinó. emigraré.. y colgó. —Mercer —dijo Rick.. subía trabajosamente. Le hablé de las dificultades que había tenido usted. y aquí estaré siempre. —Me estarán esperando. Luft y Polokov. —No tan pronto. —Iré a verla apenas haya retirado a los androides restantes. extasiada. Esta vez será una verdadera. Se marcharán de nuestra jurisdicción. Rick se dijo: Dios mío.. En la pantalla. desprendió suavemente los dedos de Irán de las asas. —¿Por qué? —preguntó Rick—. Iré —se dispuso a cortar la comunicación. —¿Tiene miedo? ¿Por qué Polokov. Irán estaba agachada sobre la caja negra de empatía. Ve y haz tu tarea. —Vaya esta misma noche. —Irán me contó que se ha comprado una cabra. antes de que se preparen —insistió Bryant—. la apartó y ocupó su lugar. como siempre le ocurría. ¿Puedes comprender? —abrió sus manos vacías. Llamaba desde su despacho.Philip K. con su manto. no lo había planeado. —Mañana se habrán ido —señaló el inspector Bryant—. se dijo. contigo. lo sintió subir y bajar. le envía sus felicitaciones y le aconseja que sea más cuidadoso. La fusión con Mercer era. No puedo comprender. Debemos suponer que conocían el retiro de Garland. Apenas podía creer que usted hubiese despachado tres en un solo día. ¿Ves? No hay salvación. Pero debes continuar tu camino como si yo no existiera. No puedo hacer más. ¿qué ocurre? —Está bien. No esperarán que usted se mueva tan rápidamente. mi situación es peor. Estoy aquí. cubierto de documentos y papeles—. Estaba entre malezas desoladas. Tengo que tener una. Por eso se han fugado ilegalmente. me compraré una oveja. Abandonaron la dirección que Dave nos dio y ahora están en. completa. Por primera vez en semanas. —Si los retiro. —Entonces. pero al menos no se le obliga a violar su propia identidad. —No tengo miedo —respondió Rick. —No —repuso Rick—. —Entonces. Estaré en mi despacho. —¿Y cómo podré salvarte si no puedo salvarme? —sonrió—. la figura de Mercer. Rick podía ver el escritorio conocido. —Llámeme apenas tenga resultados. Mercer no debe hacer nada ajeno a él. anciano. ¿Por qué debo hacerla? Dejaré mi trabajo. —Soy tu amigo —dijo el anciano—. mientras Rick. Le apoyó una mano en el pecho.

. —¿Un trabajo? —Tres trabajos —cogió el pañuelo de Irán y se dirigió a la puerta. como me dijo? —Le dije que sin mí. excepto por el alumbrado nocturno. pensó. Dos androides juntos no son un problema moral sino un problema práctico. se tocó la cara y vio que le caían grandes gotas brillantes de sangre. las enjugó. —Creo que me alegro de que me hayas apartado. Sólo que no sé si podré. Con el pañuelo secó su oreja. —Oh. Se sentía aún mareado y con náuseas. Gracias por recibir el golpe en mi lugar. —Tiene un corte en la oreja —dijo Rachael—. No sabe más que yo. Así como me dijo usted más temprano —no parecía el mismo día. Y todo el peso. —¿La señorita Rosen espera. señor? —Quiero hablar con Rachael Rosen. es solamente un anciano que trepa por una cuesta hasta su muerte. Haré otra cosa. dijo para sus adentros. que aún sangraba. tal vez pueda preverlo todo. señor Deckard. —No he recibido nada de esa caja. En algún momento. con un pañuelo.. Quizá Mercer lo sabía. 78 . Pero yo sé a quién pedirle ayuda. es demasiado tarde. —¿Eso es todo lo que puedes decirme? Una piedra silbó en el aire. en todas las regiones del universo. —Hola. Buen lugar para esconderse. Se inclinó. Llegó al terrado y un momento más tarde se encontraba en la cabina de su coche aéreo. Conapt 3967”C”. junto a su esposa y a la caja de empatía. Esa es la condición básica de la vida. Es la sombra última. —Rachael Rosen. A quien me la ha ofrecido antes. Es en los suburbios. Se sentía agotado. Qué vergüenza. —Y no es ésa la revelación? —Yo la conocía de antemano —dijo Rick. ¿Quiere que vaya a San Francisco? —Esta misma noche. leyendo la anotación en el dorso del contrato. nunca más. —¿Está ocupada ahora o podemos hablar? —preguntó—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Adondequiera que vayas. Estoy demasiado fatigado y hoy han ocurrido muchas cosas. —Pues estaba equivocada. Iré mañana. me llama. marcando un número. Unos minutos después el rostro pequeño y oscuro de Rachael Rosen aparecía en la pantalla. soportar que violen tu identidad. Estos tres serán los últimos. —Buena suerte —dijo Irán. Dejó escapar las asas y nuevamente se encontró en el living de su casa. Irán. Mercer me habló pero no me ayudó. Y después. toda criatura viviente debe hacerlo. toda la fatiga. a oscuras.. la maldición que se alimenta de toda vida. el defecto de la creación. Un cazador fototrópico. —¿Creía verdaderamente que no la llamaría. Hasta luego —salió y cerró. aunque me lo proponga. alguno de los Nexus-6 se le anticiparía. Lo más probable es que no pueda retirarlos. Quizá fuera a causa de la piedra. Es un viaje de una hora. Una generación debía de haber nacido y declinado desde su conversación con ella. Le dolía la cabeza por el golpe. Mercer tiene razón: debo acabar con ellos.. y abrió la puerta—.. —Me marcho —dijo Rick. como la mariposa de la calavera. No puedo soportar las pedradas.? —Naturalmente —respondió. Esperó. —Rosen Association —dijo una recepcionista. pero le golpeó el oído. —¿Cómo.. Una zona prácticamente desierta. Seguiré las luces. se habían concentrado en su cuerpo. —Sin embargo. te obligarán a hacer el mal —dijo el anciano—. aunque yo la haya rehusado. me ganaré la vida de otra manera.Philip K.

Ella lo miró y contestó bruscamente: —Está bien. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Me han ordenado que los ataque esta noche —hizo una pausa—. o tal vez nunca. De los ocho quedan tres. Si no vienes. —Lo siento. —No hagas nada hasta que llegue. —La variedad McMillan Y-4.. ¿No es una locura que ataque a otros tres Nexus-6 el mismo día? Nadie ha retirado seis androides en un día. y se dispuso a colgar. obsoleta —recordó Rachael—. No puedo. Parece ofuscado. Haremos otra cosa. —¿Porqué? —Porque te sorprendí con el test de Voigt-Kampff. Y fueron siete. nada hay que pueda ser conmovido en su interior. Con las bonificaciones por los tres de hoy. pensó. —No. Esto es otra cosa.. Francis. en voz grave—. Me gusta. Ocuparé una habitación en un hotel. No estás usando tu cabeza. —Tiene aspecto de haberlo pasado muy mal. Lo leí en el manual de instrucciones. Ni siquiera he cenado. ¿Dónde te encuentro? —En el St. con la mente en blanco. Me acabo de comprar una cabra —agregó—. Hace más o menos un año. en la habitación. Su artista invitada en los últimos tres días ha sido Amanda Werner. Acerca de las relaciones entre hombres humanos y mujeres androides. Rick. —Franklin Powers —respondió Rick—. Las cabras huelen mal. Es el único hotel decente que hay a mitad de camino. —Piensas eso porque el modelo Nexus-6 es más inteligente que los seres humanos. —Oh. pero esta noche no. —Los chivos solamente. —Venganza de androide. en Chicago. voy a morir. —Sólo ver al Amigo Buster en la TV. —Si no viene esta noche —dijo Rick—. Rick. Sus senos sonríen —colgó y permaneció inmóvil un momento. Estoy segura de que no quieres hacer ese trabajo esta noche. Mercer lo sabía. Tiene que ser mañana. de verdad? —Rachael tenía los ojos muy abiertos. Hacia el St. —Oye —dijo Rachael rápidamente—. de verdad no entiendo —suspiró Rachael—. —Te necesito —dijo él. —¿Porqué? —Por algo que he oído decir hoy —respondió Rick. —¿Crees eso. —Adiós —dijo Rick. Ven ya mismo a San Francisco y olvidaré por el momento a los tres fugitivos. los seres humanos —rió irónicamente Rachael—. 79 . Francis. Lo sé. en la zona de la bahía. Y es perder el tiempo pedirle nada a un androide. Por fin sintió frío. podría mirarla toda la vida. puso el coche en marcha y voló hacia la parte baja de San Francisco. —Está demasiado cansado —observó Rachael—. ella también lo sabe.Philip K. iré solo y no podré retirarlos. ¿Quieres que te ayude a retirar a los tres restantes? ¿O que te convenza de no intentarlo? —Ven.

apoyando ideológicamente su propuesta con una presuntuosa ficción acerca del carácter sagrado de la supuesta Vida” de los androides. —Oh —dijo Rachael al mirar el último. Roy Baty era otra cosa. Traía su enorme bolso de piel. Un microuniverso completo. Rick leía las copias al carbón con los informes acerca de los androides Roy e Irmgard Baty. O al menos había usado esa cobertura. —Dime qué te preocupa. robó diversos psicofármacos y experimentó con ellos. tal vez no te importe —estaba pálida y su voz temblaba. Rick advirtió la rápida lucha interior. —Abramos el whisky —Rachael fue con la bolsa de papel al cuarto de baño y regresó con dos vasos. se preguntó Rick. Rick cogió la botella. El tiempo y la marea. Vestía un largo abrigo sedoso y sostén y shorts de la misma tela. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 16 En la enorme y suntuosa habitación del hotel. El que los organizó —le alcanzó el informe sobre Roy Baty. este androide indujo al grupo a intentar la fuga. Esta habitación es hermosa —miró su reloj—. al final. Su aire inseguro y preocupado no se disipaba. Según las notas de Dave. Bourbon. La puerta de la habitación se abrió violentamente.. Menos de una hora. Había sido farmacéutico en Marte. un cabeza de chorlito. aspiraba a una experiencia que le resultaba inasequible a causa de un defecto deliberadamente incluido en su diseño. organizó la matanza de varios seres humanos y la fuga a la Tierra. — ¡Qué vuelo! —dijo Rachael Rosen. Como Luba Luft.. y una bolsa de papel—.Philip K. Era evidente: por eso de vez en cuando mataban a sus amos y venían a la Tierra. sin servidumbre. tenía cierta cualidad repulsiva. semejante al del cartero. Rachael dejó la bolsa en el suelo y cogió el folio. seguía siendo imposible para ellos. a cantar Don Giovanni y Le nozze en lugar de labrar un campo árido y sembrado de rocas. he venido deprisa —le dio la bolsa a Rick—. fue hasta la ventana y contempló el panorama de San Francisco—. Baty había tratado de lograr la fusión. los miembros principales del grupo ilegal. es auténtico. uno acerca de Irmgard Baty. de antes de la guerra. Roy Baty no logró preocuparlo mucho. un campesino. borrosas copias 3-D en color que apenas permitían ver los detalles. en un mundo-colonia básicamente inhabitable. según declaró. hoy mismo. Peor. O tal vez no. Y éstos. había logrado como resultado que del grupo original de ocho sólo quedaran tres. Además. Un androide frío. Tú comprendes que vale una fortuna. Se preguntaba qué la habría turbado. —¿Y los demás? —Son dos mujeres —le dio los informes. leyó. el último crepúsculo antes del silencio de la muerte. Como no pudo. ¿Puedes abrirlo? —pidió—. He traído una botella. Si él fracasaba. —¿Qué quieres decir. sus veloces pensamientos: se veían en su ceño y en su expresión tensa—. No es sintético. sin aliento.. Arrojó lejos los folios. A vivir una vida mejor. también estaban condenados. Pienso que ella podría derrotarte. y otro que se refería a un androide femenino llamado Pris Stratton. De repente parecía curiosamente insegura. —El peor de los ocho está vivo. El informe agregaba: "Roy Baty tiene un aire agresivo y decidido de autoridad ersatz. Es un lugar donde sólo puede haber algún especial deteriorado." La descripción era patética. exactamente? —recogió las copias y las estudió. después de leer. La mujer parecía atractiva. duro. se dijo Rick. —Tengo la dirección de un edificio en los suburbios. la abrió y sirvió el bourbon. Sin embargo. viviendo su versión de la vida.. alguien lo lograría. ¿Sueñan los androides?. fue sorprendido y argumentó que esperaba obtener en los androides una experiencia de grupo similar a la del Mercerismo que. 80 . Y ahora. con aspiraciones de algo mejor. —¿Lo has localizado? —preguntó. El ciclo de la vida y. Esta vez disponía de fotos telescópicas. Probablemente era en realidad un trabajador manual. Dotado de preocupaciones místicas.

Quizá no la encuentre. La pesada mata de pelo negro parecía agrandar su cabeza. autoritarios. se le habían tornado poco familiares. Soy sólo un modelo de serie. Dios mío. se instaló nuevamente en la cama. Y se inclinó a besar los labios secos de Rachael. Me estás pidiendo demasiado. Se preguntaba cómo sería besar a una androide. poderosos. Ahora. no habría venido. piensa en lo que podría ocurrir. Rachael apuró tranquilamente su bourbon. como si se hubiera deslizado allí por casualidad. Las dos mujeres rodean a ese androide trastornado que se hace llamar Roy Baty. estaré contigo cuando la retires. ella quedó impasible. la de una muchacha. O creerías que soy yo. levemente húmeda—.. con cierto esfuerzo—. La raza de los cazadores esbeltos. Debajo de sus shorts las piernas delgadas tenían un carácter neutro. Cogió su barbilla aguda. estampadas como tapones de botella. y que prepara la defensa definitiva —sus labios se torcieron—. ellos no. Rachael se paraba levemente sobre la punta de los pies. De otro modo. ¿No leíste la descripción? Podría ser la mía. O tal vez fuera solamente lo que habría querido. no a ella. Por eso puedo ayudarte. —No te entristezcas —dijo él. asexuado. Rick tuvo así la primera oportunidad de contemplarla detenidamente. Los grandes ojos. trasero pequeño. He leído que tienen un lazo empalico especial —Rachael se puso de pie y trajo la botella de bourbon. —¿Qué es? —preguntó él. Pero esta 81 . Y sin embargo él sentía que no era así.. Luego. —Pero se identifican mutuamente. Excepto por la mirada aguda e inquieta. No hubo reacción. Pero cuando la veas comprenderás lo que te digo —se rió sardónicamente—. ¿Qué te ha turbado? —Esa última Nexus-6 —respondió Rachael. Menos mal que la asociación explicó que soy una androide. Se apoderó de su mano. —Las hormigas no sienten. ahuecando la palma de la mano. sus senos pequeños daban a su cuerpo un aspecto desgarbado y casi infantil. Rachael parecía tan morosamente sentimental. fuertes. Su expresión era melancólica. y sus brazos colgaban apenas doblados en la articulación: la actitud de un cazador alerta. y Rachael cambió de posición. y tragó con dificultad. quizás un Cro-Magnon. Rick dejó su vaso en una mesilla y se sentó a su lado. —¿Y por qué eso te molesta tanto? —Dios. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rachael lo encaró con aire desafiante. Y sin embargo la impresión total era de belleza. ausente. Es una ilusión ésta de que existo realmente. ¿Sabes lo que siento por esa androide? ¿Por Pris? —Empatía —aventuró él. Los últimos tres están juntos.. volvió a llenar su vaso y a beber con rapidez. te enfurecerías al ver a Pris Stratton. —Conozco la psicología de los Nexus-6 —explicó Rachael—. El tipo céltico. las largas pestañas eran sin embargo de mujer adulta. no la de una mujer. y son físicamente idénticas. La cama cedió bajo su peso. anacrónico y atractivo. Eso es todo. sin demasiadas curvas. Tal vez vista y se peine de otra manera. Bebió un sorbo. estaba fría. Jesús —dijo. En contraste. allí terminaba la adolescencia. —Dime tú qué vamos a hacer en lugar de preocuparnos por esos tres Nexus-6 —se quitó el abrigo y lo llevó hasta el armario para colgarlo de una percha. Anduvo por la habitación con los hombros caídos durante un momento. En la confusión me retiras a mí. y alzó suavemente su cabeza hasta que estuvo a su altura. Somos máquinas. alisaba el cobertor. pensó. Y Pris regresa a Seattle y vive mi vida. —Algo parecido. Las proporciones de Rachael eran extrañas. eso sí.. es el mismo tipo que yo —cogió una hebra suelta del cobertor y empezó a formar una bolita—. Nunca había sentido esto antes. Ni el menor exceso: vientre liso. personalmente. pequeña. —Las hormigas no sienten lo mismo —dijo—. sentada en la cama. —Los gemelos idénticos humanos. Identificación. como si no le importara. —Si lo hubiera sabido antes —dijo Rachael—. senos aún más exiguos. Hasta puede que lleve una peluca. —Tal vez no. tenía aún el ceño oscuro y fruncido. El sabor y el olor.Philip K... Rick no pudo evitar cierta diversión.

De todos modos. y finalmente la empresa tendrá un tipo imposible de distinguir. —Me he comprado una cabra nubia negra —dijo—. —No puedo ir sin ti —dijo—. demasiado. si me muero —murmuró—. Se sirvió cuidadosamente un segundo vaso. El miedo creció y lo rodeó por completo. No me atrevo. Rick no podía discernir acerca del grado de seriedad de Rachael. cuando se hace la inspección de rutina de cada nuevo androide. una característica androide: una carencia emocional. —Estoy ebria. siento empatía por mí misma. Luego. Y todo lo que ha pasado hoy. —hizo una mueca— dispositubo-dispositivo de seguridad de emergencia. Dios mío. todo había dependido de él desde el comienzo.Philip K. en contraste con sus palabras. ¿Sabes realmente por qué he venido? ¿Por qué Eldon y los demás Rosen. —No te puedo ayudar porque he bebido demasiado. volveré a nacer cuando la Rosen Association fabrique la próxima unidad de mi subserie —abrió los ojos y miró a Rick con ferocidad—. falta de sentimientos acerca del significado de lo que decía. Además. No me importa que ganes tú o Roy Baty. ya conoces la verdad. Algún día el test de Boneli desaparecerá bajo el manto venerable del olvido —sonreía con inocencia. —¿Crees que Roy Baty vendrá? —Rachael dejó en la mesilla su vaso vacío. formales. pero ella lo trataba alegremente. En mi bolso tengo un objeto que nuestra fábrica automática de Marte produce como un. Polokov vino a enfrentarme. Y cuando éste sea sorprendido. El tema tenía suficiente importancia para hacer temblar al mundo. observó. Después elevaré un informe y la Rosen Association modificará los elementos DNS del baño de cigotas. Rachael había empezado el contraataque. —Vete al diablo —respondió él. dirigidos por el más temible.. Para saber exactamente qué impide al Nexus-6 aprobar el test de Voigt-Kampff. Rachael se echó a reír. ahora que le había permitido acercarse a su mente consciente. Había pasado imperceptiblemente de quejarse de su condición a zaherir a Rick por la propia. Los androides no sienten la menor lealtad recíproca. Sólo definiciones huecas. Tal vez. de cada término. Olvida a los tres andrillos —dijo en voz fatigada—. Búscalo. y eso le hacía sonreír—. Si te vas —hizo un gesto de despedida— me quedaré a dormir. Parece una ostra. querían que estuviera contigo? —Para observar —respondió él—. Tal vez. y luego me contarás qué ha ocurrido. apoyándose contra las grandes almohadas. buscó algo en su espalda y desprendió su sostén. Sus manos apenas temblaban. Y no quiero ir a ese derruido edificio suburbano —se estiró y cogió un botón de la camisa de Rick. con lentos y fáciles movimientos giratorios empezó a desabotonarle la camisa—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? vez alzó las piernas y se estiró. para cazar a tres androides. Yo soy solamente una observadora y no intervendré para salvarte. —O diferenciarse de algún modo. Quiero estar yo misma a salvo —abrió mucho los ojos—. ¿sabes? Quítate la chaqueta. Ni siquiera salir de aquí. En ese instante comprendió que tenía un miedo manifiesto e invencible al androide principal. Hasta ese momento solamente había encontrado y retirado a sus reemplazantes: faltaba el propio Baty. —¿Conoces el test del Arco Reflejo de Boneli? —También piensan en los ganglios de la columna. en definitiva. Se lo quitó. lo modificarán. también. Los dos estamos cansados. debe ser el viaje. los humanos. —¿Para qué? —Para acostarte conmigo —respondió Rachael. Estoy cansada. No lograba mantenerse erguida. Debo retirar a esos tres andrillos para terminar mi tarea y volver a casa. intelectuales. con mi esposa —se puso de pie y dio la vuelta a la cama hasta la botella de bourbon. Probablemente por la fatiga. Y entonces tendremos el modelo Nexus-7. —No habrá ningún luego. Todo dependía de Baty. Roy Baty me vencerá. Querría dormir —cerró los ojos—. irregular y resbalosa superficie de la realidad. Garland. y esa maldita Pris Stratton me destruirá y ocupará mi lugar. No puedo acompañarte. suspirando—. la dura. 82 .. se incorporó.

. miraba a Rick. y por lo que debo hacerle. No te pongas filosófico. sino de mí. —Me han dicho que es bueno si no piensas demasiado.. También la tuya. —Una imitación de juguete. abrió la cama. dejando expuestas sus nalgas claras y frescas. Primero acuéstate con ella. —En tu bolso hay uno. atareado con su bolso. —Eso provoca la catalepsia en los androides —dijo Rachael.. Suspende la respiración. Por razones. es lo que decía Phil Resch. Es por Pris Stratton. Rachael tenía toda clase de objetos inconcebibles.. pero los humanos pueden funcionar sin respirar ¿o transpirar? unos minutos. Los androides no pueden usar un láser —Rachael bostezó. me ayudarás en todo lo que puedas. se balanceaba sobre un pie. Si Roy Baty aparece. El la besó en el hombro desnudo. No puedo saberlo. — reflexionó—. Como cualquier chica humana. no crecemos. —Gracias. Y con cuidadosa deliberación. —¿Es esto? —Rick alzaba una esfera metálica con una palanquita. —Me gustas —respondió Rachael—. Los androides no pueden tener niños. hm. ¿Cómo es tener un hijo? ¿Y cómo es nacer? Nosotros no nacemos. Y mientras él se queda helado. Dios mío. noble. En bragas. que no viven de verdad — movió la cabeza de lado y dijo en voz sonora—: ¡No estoy viva! No te vas a acostar con una mujer. y una vez más se puso de pie sin mucha estabilidad. sin aire en la sangre. Le temblaba la voz. pensó Rick mientras apagaba la luz. —¿Crees que retiraré a algún androide en tu lugar? —Creo que.. En lugar de morir de vejez o enfermedad nos vamos desgastando. —Bastante para salvarte la vida —murmuró Rachael. fisiológicas. que se incorporó y se sentó en la cama—. De otro modo no estarías ahora en esta cama. basta con apretar la palanquita. —No puedo —dijo. se metió dentro y se cubrió. Porque filosóficamente es aburrido.. eso es lo que somos. Para los dos. Sólo una niña limpia. Rick se acercó a la cama. al que accidentalmente derribó sobre la alfombra. Recuerda: ven y no pienses. Sé que el láser que tienes en tu bolso es. Rick —dijo suavemente—. —No es por ti. rodaba en busca de su vaso. —Es una cama limpia. y él revolvía interminablemente. con el rostro hundido en la blanca sábana bajera. con reflejos. con los ojos nuevamente cerrados. virginal —dijo—. Mientras tanto... Luego caía sobre la cama. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick empezó a buscar en el bolso. el nervio vago de un androide. Si entrara en una habitación y viera un sillón tapizado con tu piel marcaría un punto muy alto en la escala de Voigt-Kampff. ¿Es una pérdida grave? Rick la desnudó del todo. Y necesitaré que me acompañes. —Ya sé.Philip K. noble. Pero esto sólo puede servir para cinco o seis segundos. mientras sus células cerebrales se deterioran. 83 . ¿quieres? ¿Alguna vez has hecho el amor con una androide? —No —respondió él mientras se quitaba la camisa y la corbata. retrocediendo. El sistema nervioso autónomo de un androide no puede abrir y cerrar el paso con tanta flexibilidad como el nuestro. En cambio. recogía con el otro la prenda caída y la arrojaba al otro extremo de la habitación. —Maldición —dijo. Máquinas quitinosas. ella se había sacudido las botas y corrido la cremallera de sus shorts. pese a lo que me has dicho. luego mátala.. —Más tarde iré a buscar a Roy Baty —dijo él—. Si lo piensas. Como hormigas. Esta noche retiraré a una androide Nexus-6 que es exactamente igual a esta chica desnuda. Ahora. —Yo quisiera —dijo Rachael. No te decepciones. con los ojos cerrados—. Rachael se echó y se retorció hasta quedar boca abajo. —¿Es una pérdida? —repitió ella—. lo matas con tu láser. virginal.. no sale. Durante unos segundos. No hablo de ti.

. Pronto —ordenó Rachael. Los androides pensaban y actuaban así.Philip K. Rick se metió en la cama. sin duda. ¿quieres? No es posible estar tan cerca y que luego. Y a mí no me importa Pris Stratton.. 84 . A los Baty. debido en parte al bourbon. Y sin embargo. y yo me ocuparé de la Stratton. Ven. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No somos la misma. —Gracias —replicó Rick. Sólo debo retirar a dos. El agradecimiento. ¿Lo haría Rachael? Evidentemente. le hizo un nudo en la garganta. Oye —Rachael giró y se incorporó: en la penumbra. jamás había visto nada igual. —Ven a la cama. Dos. Rick podía distinguir la figura elegante de pequeños senos—. pensó.

Porque no se ha podido resolver el problema de reemplazo de las células. como tú misma decías. en la puerta del baño—. —Lo siento —dijo Rick. en el cuarto de baño. empezó a vestirse. chillaba y chapoteaba debajo de la ducha caliente. o al menos de larga duración. sorbiendo el café y meditando en las próximas horas.. También Rick se vistió. —También podríamos vivir en el pecado —repuso Rachael—. Esperan que les des algo de comer. tú a una. —No has hecho un mal trato —dijo ella cuando cerró la ducha. goteando. —No podrás seguir cazando androides —dijo ella serenamente—. Siento haber hablado de eso. Y se dijo: para mí. negras y doradas. y apareció desnuda. ¿Cuántos calculas que me quedan? —Un par de años. Después de los Baty. —¿Cómo es tu mujer? Rick no respondió. de todos modos. —Nunca han podido resolver ese problema. Rachael observó: —Es una hermosa noche. yo a dos. Cuando las miras. quiero decir. ¿tienes que perseguir a esos andrillos esta noche? —Sí —respondió Rick. Así que. sin expresión en el rostro. Sólo que yo no estoy viva. mi cabra estará dormida —dijo él—. canturreaba. amable. —Al diablo —exclamó Rachael—. De cualquier modo. —¿Sabes cuánto dura un robot humanoide como yo? He vivido dos años. Pero biológica y verdaderamente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 17 Más tarde. eres una entidad orgánica —y dentro de dos años te habrás gastado y morirás. sí. El la miró. no la unidad cerebral —anduvo unos pasos.? —Si no fueras una androide —interrumpió Rick—. no. Nosotros. No eres un conjunto de circuitos transistorizados como un seudo-animal. —Estás muy triste —dijo Rachael. Rachael empezó a secarse vigorosamente. te miran. Envolviéndose en un gigantesco toallón. por favor. —¿Te has. subieron al terrado. el reemplazo de las células. pensó. Las ovejas no lo hacen jamás. —¿Es igual para los modelos Nexus-6? —El problema es el metabolismo. Realmente. —¿Volverías a acostarte con un androide? —Si fuera una chica. si pudiera casarme legalmente contigo. Perpetuo. el pelo atado con una banda de goma. recogió sus bragas. vestido de blanco. Rick pidió que les subieran el café. Después de esta noche. Rachael. Juntos. Hay animales que nunca duermen. no podemos controlar nuestras pasiones físicas. los androides. evita que los humanos se vayan a vivir con los androides. alegre y ciertamente tan humana como cualquier chica que Rick hubiese conocido—. sensuales. O tal vez las cabras sean nocturnas. tal vez. es el fin. se acabó. Así es. ninguno más. —Legalmente.Philip K. se concedieron un lujo. lo haría. donde el coche aéreo había sido aparcado por el encargado.. Permaneció largo rato en un gran canapé de hojas verdes. al menos yo no la he visto. humano. no importa. por el contrario. Como cazador de bonificaciones.. Rachael agregó: —¿Te gusto? —Sí. hablando apenas. Rick extendió la mano y le acarició la mejilla. Si fuera como tú. hemos hecho un trato. Mientras se dirigían a los suburbios de San Francisco. Probablemente lo sabías y te has aprovechado de mí —pero no parecía en modo alguno enfadada sino. No estés triste. 85 . Como acabas de confirmar.. —Sin duda.

con aprensión—: Hay una multa. Sabíamos que estaba muerta. —La mató Phil Resch. —¿Por eso aterrizas? —respondió.. ¿Qué te pareció? ¿Te gustaba? —Sí. como Rick había visto en tantos androides. esa tristeza. —¿Sí? —dijo Rick. La resignación clásica. De repente. Siete. por razones que yo no comprendo del todo. Yo soy una propiedad legal de la Rosen Association. Volví a intentarlo. Quizá no a Irmgard Baty —y ciertamente. Nuestras limitaciones. creo que nueve —asintió—. abandonó el intento. 86 . solo. —Pero la mataste. ¿Me matarás de modo que no duela? Quiero decir. Y después tuve que esperar. Jamás puedo encontrar nada en él. intelectual. No era cinismo. De modo que todo lo que sucedió en el hotel. antes de que comenzaras con la lista de Dave Holden. Rick echó los mandos adelante para que el coche descendiera. —Veremos.. —Roy Baty —dijo Rick—.. podré matar a los demás. —Es una idea antigua —observó Rick. cuando vivían. Y este método parecía funcionar. —A que yo me derrumbara y te llamara. me ocuparé de Roy e Irmgard Baty y de Pris Stratton. entonces Phil te acompañó de vuelta a la Opera. muy amigas durante casi dos años. te voy a matar —agregó—. trabaja por su cuenta. hazlo con cuidado. sabiendo lo que sé—. de algo que ningún organismo. y pensábamos que tú la habías retirado. No soy como los otros. —Ah. sabía demasiado. —¿Cuántas veces has hecho esto? —No recuerdo. Excepto uno. —Maldito bolso —dijo—.. Y luego. —A juzgar por las notas de Dave —dijo Rick—. no puedo reprocharle nada. Ese es el momento en que nos quedamos incomunicados. un hombre muy cínico: Phil Resch. —Sí. pienso que puedo retirar todavía a Roy Baty. ¿Los conoces a todos? —Los conocía. no. Pero si te mato a ti. nueve.. la fuerza vital la abandonaba. —Pero no como debía —Rachael parecía más compuesta. —Yo ya lo sé —dijo Rachael—. Además. Simplemente. Eso es lo que busco. Cambió. después de dos billones de años de vivir y evolucionar. justamente antes de que Polokov te atacara. —La Rosen Association quería llegar a los cazadores de bonificaciones —explicó Rachael—. es lo que siento.. Ahora conozco a tres. y no un androide escapado de Marte. Te prometo no pelear. Pero el oscuro fuego había disminuido. supongo. Está loco.Philip K. podía conciliar consigo mismo. Ni siquiera ahora. ¿De acuerdo? —Ahora comprendo por qué Phil Resch dijo eso —repuso Rick—. —Me pregunto si funcionará tan bien como dices. La aceptación mecánica. Finalmente. aunque su tensión interior era frenética. —¿Cómo? —dijo Rachael.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ningún cazador de bonificaciones ha podido actuar después de estar conmigo —continuó Rachael—. porque conocerás a un hombre espiritual y maravilloso. —Al menos. Si no peleo. se comprende. aquí y en la Unión Soviética. asombrada. Sí. sintió que todo su cuerpo se paralizaba. tampoco a Pris Stratton. Esa expresión en tu rostro. Las manos de Rachael se hundieron frenéticamente en su bolso repleto de cosas y de kippel. —Pero este viaje no será una pérdida de tiempo. Y después de pasar por esto. —Luba Luft y yo fuimos muy. exteriormente. —Contigo ha servido. ocho. Intentamos detenerte esta mañana. No lo sabíamos.

La radio dijo. me desprecias —respondió Rachael—. Detuvo el motor y cogió el tubo láser. ni a la Stratton.. hazlo ahora —pidió Rachael—. para que puedas regresar a Seattle —no tenía más que decir. Instantáneamente. ¿Qué se puede hacer sino reír? El no respondió. Así que vuelve con tu cabra y descansa un poco —repentinamente sacudió con violencia el abrigo—. Como tú.. —De cualquier modo. según entiendo. —No te mataré —Rick puso proa nuevamente a la parte baja de San Francisco—. pero finalmente no podían. Has obrado como los demás. Y a mí cincuenta. 87 . Volvió a poner el motor en marcha y se elevaron. Los otros cazadores de bonificaciones. Se ponían furiosos y hablaban de matarme. ¿verdad? Te llevaré allá. Por lo que hice —recuperaba la seguridad. Y pienso escuchar: lo que anunciará el Amigo Buster en su show de esta noche es muy importante. Ni a mí. en el hueso occipital —dijo Rachael—. y la letanía de su voz ganaba ritmo—. Tu coche quedó en el St. Viviré veinticinco veces más que tú. ahora —encendió un cigarrillo y aspiró con deleite—. Rachael volvió a encenderla. amigos.. —se rió con alegría—. es la más importante de. preparando al público para.. mientras esperamos cada segundo del reloj hasta que llegue una noticia que. y finalmente. —No puedo hacer lo que decía Phil Resch. estoy aquí con el Amigo Buster. No me hagas esperar. —De verdad. Oh. Tuvo que aferrar el timón para evitar un choque.. Y probablemente más que a tu esposa. y hemos estado hablando y pasándolo la mar de bien. Sabes lo que eso significa. y sólo quiero decir una cosa. Era un claro indicio del éxito de Rachael Rosen: su victoria sobre él. ni a los Baty. —Apaga —dijo Rick. En la oscuridad.. —Si lo vas a hacer. Rick no habló. ¿Sabes? Hace dos días que está hablando de esto. en voz caricaturesca: —. Primero la cabra. —Quiero escuchar. —Gracias por no matarme —dijo Rachael. La voz estúpida continuó balbuceando. Frenó y logró un aterrizaje brusco y de lado. y la encendió. ¿verdad? Que yo tenía razón: no podrás retirar más androides. relajada..Philip K. Siguieron su camino en silencio un rato y luego Rachael buscó y halló la radio. sólo te quedan dos años de vida. Francis. Rick apartó el arma.. —¿Al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos? ¿A Amanda Werner y a Oscar Scruggs? Es hora de escuchar el informe sensacional de Buster. El coche casi se precipitó al suelo. —En la base del cráneo. quería que el rayo penetrara sin que ella lo advirtiera. y Rachael Rosen se instaló cómodamente. —Osear Scruggs —dijo—. Rick apagó la radio. que debe estar a punto de comenzar —se inclinó para ver su reloj a la luz de la radio—. la brasa de su cigarrillo ardía como el trasero de una luciérnaga contenta. La quieres más que a mí. Por favor —se dio vuelta para no ver el láser. Falta poco. —Esa cabra —continuó Rachael—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No puedo soportar la forma en que ceden los androides —dijo con furia. y condujo en silencio. La voz del hombre inteligente. después tu esposa. ¡una brasa del cigarrillo! Ya se apagó —se echó atrás en el asiento.

en cierta forma.Philip K. En ausencia de Pris y de los Baty se desvanecía. se tornaba extrañamente parecido a la TV inerte que acababa de desconectar. Alzando el aparato decidió llevarlo antes que las maletas y las demás ropas. se dijo: dependo de ellos. Arriba. De modo que merced a Pris y a Roy y a Irmgard podré ver la presentación de una noticia que es probablemente la más importante en mucho tiempo. las metió en las maletas y volvió al pasillo y a las escaleras. la empujó hacia el frasco y ajustó la tapa.? Y de todos modos. pensó. y regresó a la puerta. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 18 —Traiga aquí el resto de mis cosas —ordenó Pris a J. mientras enchufaba el cable y la antena—. amigos. Hace tiempo que esperamos ese anuncio y ahora falta poco. ¿comprende? Entonces. Con cierto temor. perforada con una aguja. —A ver —dijo Pris. —Sí —agregó Irmgard Baty. llevaba. Entró en el antiguo apartamento de Pris. sentado en un sillón como si pensara quedarse allí permanentemente. podía vivir solo. mientras bajaba los polvorientos escalones. cuidadosamente documentado. R. Dejó caer las maletas y extrajo un frasco de plástico que. se detuvo para recobrar el aliento. jadean te. ahora todo había cambiado. 88 . Antes de que llegaran. a pesar de todo. extendiendo la mano. depositó la TV sobre una mesa baja de su living. Roy Baty observó con paciencia: —Queremos ver al Amigo Buster y a sus Amigos Amistosos. desconectó la TV y la antena. R. y no había posibilidad de retroceso. como si estuviese alojado en el sillón. para ver el informe especial de Buster. amigos. hay seres que dependen de mí. Isidore. vaya a buscar la otra TV. se dijo. Es bueno tener amigos. Isidore—. encantado. De repente. un escalón más adelante vio que algo pequeño se movía entre el polvo. Así lo hizo. había cobrado definitivamente nuevo ímpetu. será bueno ver nuevamente al Amigo Buster en la TV. —Callad cuando habla Buster —dijo Roy Baty. Pero no me importa. Y además. El silencio era penetrante. Se requerían dos viajes para subir todas las pertenencias de Pris. quiero la TV. Todavía no se había desvanecido en él la potente fragancia de la felicidad.. —Mi aparato coge el canal del gobierno —dijo Isidore. No se puede ir y volver entre la gente y la nogente. Isidore salió. desviando por un instante su atención de la pantalla de TV. y que he hecho verificar por un equipo de investigadores capacitados durante toda la semana pasada. Ahora. Con los dedos temblorosos. Iz. Y hoy el Amigo Buster debe revelar su informe especial. Aquí está. En el piso inferior. siempre para esto mismo. en la puerta de su apartamento.. pensó. Creo que se aprovechan de mí. Pocos minutos después estaba arriba. —Un viaje más será suficiente —se demoraba. —Encienda la TV y no hable más —dijo Roy Baty. y sintió que sus brazos se debilitaban. —Está bien —respondió distraídamente Pris. la sensación de ser útil por primera vez en su oscura vida. —He encontrado una araña —dijo John Isidore. Este es el momento. Isidore recorrió el pasillo solitario y resonante hasta las escaleras. Uno tiene que vivir con otras personas para vivir de verdad. en lugar de escucharlo por la radio del camión de la tienda. Era una araña. Los tres androides lo miraron. recogió las ropas de la chica. —Sí. quien espera y confía que todos estéis ansiosos por compartir un descubrimiento que he realizado. para J. Necesitamos la TV. ¿O prefiere que lo llame J. —En este edificio se reciben bien las señales —dijo. Cuando podía oír al Amigo Buster y. Pris y los Baty miraban impasibles. el calor de la presencia de ellos lo alimentaba. como todo el mundo. gracias a Dios que se han quedado. Desde un ángulo del living. Con los dedos doloridos. con los ojos brillantes como los de un pájaro—. R. En particular. Aquí el Amigo Buster. ¿Qué tal? La vida.

pero de todos modos aquí no tendría nada que cazar —dijo—. Cogió el frasco y miró la criatura que había dentro—. J. Y hay incluso pruebas de que las matas salvajes y el suelo triste y estéril son también trucadas —y quizá también las piedras que personas invisibles le arrojan a Mercer—. Lo que dicen es importantísimo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nunca he visto una araña —respondió Pris.. Sonreía. quien aseguró que la figura de Mercer bien podía ser la de un actor de segundo orden de un estudio de sonido. en las ampliaciones. —¿Y qué se descubrió? —Escucha esto —dijo Roy Baty. ¿Para qué las necesita. R. 89 .!. jefe de mi equipo de investigadores. Es muy posible en verdad que esas “piedras” sean de un plástico relativamente blando.. Vio lo que ésta había empezado a hacer y agregó—: Puedes hacer eso más tarde. —De modo que según Cortot —subrayó el Amigo Buster—. que se deslizaba penosamente por la mesa de la cocina buscando en vano un camino hacia la libertad. —Con franqueza.? —Así están hechas las arañas —dijo Isidore. para no causar verdaderas heridas. —¿Ocho? —preguntó. Pris había amputado ya tres patas de la araña.. se distinguen las pinceladas. Tantas patas. sometidas a un riguroso análisis en el laboratorio. corriendo a la cocina en busca de Pris. un tal señor Wade Cortot. su corazón latía fuertemente y respiraba con dificultad—. Isidore experimentó un insondable terror. Igual se morirá —se dispuso a usar las tijeras.. conteniendo a la araña con el canto de la otra mano. En el living. Buster decía: —Mirad esta ampliación de una parte del paisaje. —Grandes ampliaciones de las imágenes de video —dijo en la TV otra voz—. Pris cortó otra pata. Este es el cielo que veis habitualmente.. El jefe del equipo de investigadores continuó: —Finalmente. —Silencio —dijo Roy Baty. Tienen ocho patas.. sobre el cual se mueve Mercer. Isidore. brillantes y afiladas. no sólo pertenece a la Tierra sino que es artificial. R.. no hay prácticamente ninguna duda. Pris llevó a la cocina el frasco y se sentó ante la mesa de J. —¿Vale algo? —No la mutile —dijo pesadamente.. que entregó a Pris.Philip K. ¿Y no podría andar con cuatro? Córtale cuatro y veamos —impulsivamente abrió su bolso y sacó unas tijerillas de uñas. que explicará un descubrimiento que asombrará al mundo. —. Wilbur Mercer no padece ningún sufrimiento. —Por favor —dijo Isidore. —Probablemente no podrá correr tan rápido. Irmgard miraba fijamente la TV y Pris había interrumpido la mutilación de la araña. como todos pueden ver. aquí está Earl Parameter. Pris alzó la vista con curiosidad. Cortot ha llegado a declarar que reconocía el estudio como uno perteneciente a un cineasta en pequeña escala con el que él tuvo tratos hace varias décadas.. prueba que todo lo que creíamos. revelan que ese fondo gris de cielo y luna diurna. implorante. Isidore. —La “luna” está pintada —decía la TV—. Irmgard Baty—. Quitó la tapa y dejó caer la araña. Un momento. creímos lo que decía Cortot —afirmó la voz seca y pedante— y pasamos bastante tiempo examinando filmes publicitarios donde aparecían los actores antiguamente empleados por la hoy desaparecida industria cinematográfica de Hollywood.. R. —Te lo estás perdiendo —dijo Irmgard. hemos logrado descubrir a un viejo especialista en efectos de Hollywood.. señor Buster. —En otras palabras —interrumpió el Amigo Buster—. Pris cortó una de las patas de la araña. es verdad —concluyó Irmgard.

en cierto sentido. que trabajó en papeles menores en numerosos filmes anteriores a la guerra. El mundo en que se desarrolla su ascensión es un estudio barato y corriente de Hollywood. Al Jarry fue pues el actor de un oscuro y repetitivo serial. igualmente pedestre—.. Muy bien. ¿Por qué se ha puesto así? ¿Es por lo de Mercer? ¿Por lo que se ha descubierto? ¿Por esa investigación? Eh. —Es la empatía de los humanos —dijo Irmgard. que estaba terminando de cortar otra pata con sus tijeras. cuyo rostro había retornado a la pantalla—. brumosa y también repleta de residuos de Al Jarry. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Después de estudiar miles y miles de fotos y películas. en una sola entidad. de grupo. le pagaremos lo que dice el catálogo de. —. que en verdad es una entidad arquetípica superior. amigos.. excepto Al Jarry.Philip K. Un anciano que ni siquiera en su juventud había hecho nada que él o nosotros pudiéramos respetar. La casa está en la Avenida Lark. esa cosa compartida. —Yo tenía razón —exclamó Irmgard—. débilmente. exploré por medios telepáticos la mente confusa.. —Tal vez no lo sabremos nunca —murmuró Irmgard. El Mercerismo es una superchería. Roy Baty apareció en la puerta. Basta pensar qué ocurriría si una especie de Hitler en potencia. Enviamos un grupo de personas del laboratorio a casa de Jarry. Toda la experiencia de la empatía es una superchería —miró con curiosidad a la araña. respirando con fuerza. Según sus fíeles. ¿Cómo se llama? Sidney. muy bien. mientras estábamos en una sala húmeda. Entonces. tal vez proveniente de otra estrella. ¿Qué le ocurre? —le tocó el brazo—. Y no podemos. convertido en kippel hace muchos años. Uno de ellos describirá ahora lo que encontró —silencio y luego una nueva voz. No ha perdido nada. para un cliente a quien jamás conoció. con expresión de triunfo. ¿quién es el autor de este fraude contra todo el sistema solar? Pensad en esto. en East Harmony. ambicioso. ¿Cómo está la araña? —se inclinó sobre el hombro de Pris. en video. —Ahora tiene cuatro —empujó al animal—. Los partidarios del Mercerismo han dicho muchas veces que Wilbur Mercer no es un ser humano. —Era obvio. Buster lo ha dicho claramente.. ¿No dije que podía caminar con cuatro patas? — miró con interés a Isidore—. Con los puños apretados se dirigió a la cocina y enfrentó a Isidore—. el anciano había participado en una serie de filmaciones de quince minutos. llamado Al Jarry. no sabía entonces ni sabe ahora quién era su cliente. sentado en el borde del sillón. No quiere moverse. en un lugar de las afueras de la ciudad donde no habita nadie. maloliente y llena de kippel. Una entidad controlada por la supuesta voz telepática de “Mercer”. a los hombres y mujeres de todo el sistema solar.. Jarry nos invitó cordialmente a entrar y. —Pero conviene pensar qué produce el Mercerismo —continuó el Amigo Buster—. —El problema está en la empatía —insistió vigorosamente Irmgard. —Es un hecho. esto se ha revelado exacto. Pero puede. Como habíamos previsto. determinar cuál es el propósito de esta superchería. —Tal vez no lo sabremos nunca —dijo el Amigo Buster. amigos. Es una casa sucia y medio derruida. como en disposición de saltar. las “rocas” eran de un plástico semejante a la goma.. 90 . lo sabíamos —dijo Roy Baty—. Sí. —Al Jarry —dijo el Amigo Buster. sólo tenemos la palabra de los seres humanos. el insecto se apartó. Wilbur Mercer no es humano. ¿Acaso no es la forma de demostrar que los humanos pueden hacer una cosa que nosotros no podemos? Sin la experiencia de Mercer. hasta que por fin. superchería: el Mercerismo es pura superchería. Sólo su palabra de que sienten esa empatía. encendió una y la sostuvo más y más cerca de la araña. —Descubrí que en realidad —continuó el técnico—. Indiana. La “sangre” era ketchup y —el técnico rió—el único dolor del señor Jarry consistió en pasar un día entero sin beber whisky. y en realidad no existe.. la experiencia funde.. —Escuchad —urgió Roy Baty. con sentido político. y casi todos los seres humanos del sistema deben haberlo escuchado. tampoco.. —Yo haré que camine —Roy Baty sacó unas cerillas. pudimos localizar a un hombre ahora muy anciano.. contésteme —le golpeó el brazo insistentemente con un dedo. El Mercerismo apareció. —No quiere andar —dijo Irmgard. Y bien. de East Harmony.

. con las tijeras. Hace tiempo comenzó el derrumbe. —Ya terminó todo Iz. distante—. Por lo menos no había empezado a deteriorarse. unas manos momificadas que habían pertenecido a un mono.? —Por supuesto que la usa. Mercer se había ido. del desorden final de todas las formas. para el Mercerismo —con las uñas recogió del fregadero el cadáver de la araña—. No me siento bien —dijo Isidore. En ese caso. Trozos grises se desprendieron y cayeron. la cabeza de un cuervo. cómo se extendía una fina red de líneas y caía un trozo y a la vista quedaba la materia interior. John Isidore la hizo a un lado. en silencio. Allí la ahogó. —No creo que esto acabe con el culto a Mercer —dijo Pris—. Es la araña. las patas de la silla se torcieron como tubos huecos y podridos. No lo hagas. Los restos de la araña se han apoderado de todo. cogió a la criatura mutilada y la llevó al fregadero. La araña se había ido.. J.. para estar solo. todo terminó también para las arañas. y ya no se detendrá. Tal vez ahora empiecen a pensarlo mejor. de pie. Tal vez había sido realmente la última de la Tierra. Isidore? Ya se le pasará —le dijo a Irmgard. tan rápidamente como la araña. Muy cerca había un burro. Nadie lo sabe. ¿Por qué no dice algo. —Está realmente perturbado —observó nerviosamente Irmgard—. ¿La usa.. como antes. pensó: me está ocurriendo otra vez. con la taza de cerámica vacía en la mano. Tal vez ésta era la última araña —dijo—. —No. Pero se desarmó entre sus manos: los tornillos que habían sujetado sus partes estaban sueltos. Pris. de hacer que volviera a su forma anterior. R. ¿No es así. y pensó nuevamente en la araña muerta con sus tres patas. sintiendo que débiles huesos. de la ausencia triunfadora. y las manchitas que habían dejado los bichos muertos. Quiero decir. Quiero decir. Todos sabíamos lo que Buster estaba preparando —vaciló y agregó—: ¿Por qué no decirlo? Buster es uno de los nuestros. La última araña viva de la Tierra —reflexionó—. Su mano quebró la superficie. Los armarios de la cocina crujieron y se partieron. Isidore vio el polvo y la ruina extendiéndose por el apartamento. Pero con seguridad. R. fragmentos de enlucido semejantes al polvo radiactivo del exterior. Todo aquí es viejo. Se puso de pie enseguida. A los androides les ocurría algo. pensó. secos como ramitas caídas. junto al fregadero. ¿es pintado? ¿No es real? —Ya ha visto las ampliaciones en la TV.Philip K. porque tiene una caja de empatía en la otra habitación. que no era vítrea. Se movió y tocó la pared. Todos lo hacen o al menos lo hacían. Bruscamente. pensó. mientras estaba allí.. —El Mercerismo no se ha terminado —dijo Isidore. Se detuvo junto al diván y miró la pared. Oyó la llegada del kippel. dejó la taza y trató de componer la silla. pero el cuervo picoteó rápidamente los ojos del burro. —No es la TV —respondió Pris—. Avanzó con pasos inciertos hacia el living. y mientras tanto se ahogaban también su mente y sus esperanzas. Siempre 91 . Pero antes de llegar al burro —una de las criaturas a la que más amaba— un brillante cuervo azul descendió y se posó en el hocico de la bestia.? También me perturba a mí que esté ahí. detrás de Mercer. —Un androide —explicó Irmgard—. dijo en voz alta. Roy Baty miraba a Isidore con tranquila diversión. John R. Se dirigió hacia él. Estaré aquí largo tiempo.. algo terrible. se quebraban bajo sus pies. Otra vez. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Está muy afectado —dijo Pris—. No ha dicho una palabra desde que encendimos la TV. Y la araña. inmóvil pero aparentemente vivo. cortó otra pata más a la araña. ¡Está rompiendo todo! ¡Basta. el suelo cedió bajo sus pies. Hemos esperado durante meses. En el suelo hundido aparecían ahora partes de animales. los humanos. J. —¿Que” hace? —dijo la voz de Irmgard Baty. Y luego preguntó a Roy Baty: —El cielo. Cogió una taza del armario de la cocina. Isidore! —No soy yo quien lo hace —respondió él. Se sentó junto a la mesa. la sostuvo sin saber exactamente cuánto tiempo. que había ido a apagar la TV. en este momento debe haber una cantidad de humanos que se sienten infelices —se dirigió a Isidore—. las pinceladas. Vio sobre la mesa cómo a la taza le aparecía una grieta.

Apartadlo de la caja de empatía.. a su alrededor. La araña ha vuelto a vivir. yo soy un viejo actor jubilado. con la palma hacia arriba—.. pero esta vez no estás tú aquí. Desde su punto de vista. con sus patas restauradas. —Gracias —dijo Isidore. penetraban como tirabuzones en las paredes. Llega un momento en que ni siquiera la podredumbre avanza. Ellos tienen mejor perspectiva. son ciertas. todas esas revelaciones. Los huesos se han invertido. —¿Y lo del whisky también? Mercer sonrió. su puesto está en la puerta. En esta etapa. —No me gustó eso del whisky —dijo Isidore—. Mercer debe estar cerca. Se arrodilló para mirar. la desolación era lo único que quedaba. En la palma estaba la araña. Ahora mismo. ¿Hay realmente pinceladas que se ven en las ampliaciones? —Sí —respondió Mercer. Oyó el susurro de un viento seco. Hicieron un buen trabajo. y continuaré haciéndolo hasta que ya no te interese y desees marcharte. su investigación es verídica. porque tú estás aquí. Me han entrevistado en mi casa. aquí. y yo también —Mercer señaló con un gesto amplio la cuesta empinada y desierta. El anciano lo miró entonces. dijo en voz alta. Sonó la campanilla de alarma. Vamos. es decir. eso sí. ¿quieres? Mercer. Todo eso. y sintió la presencia de Mercer. ni siquiera a mí mismo —Mercer alzó su mano. ¿Dónde estás? Este es el mundo-tumba.. —Un cazador de bonificaciones en el edificio —rugió Roy Baty—. —Estás demasiado cerca —dijo Mercer—. Miró hacia arriba y no vio nada de qué asirse. todo. Son sinceros. Pero una vez desvanecidas las paredes. Aparte de la figura leve y borrosa de Mercer. —¿Y por eso dicen que eres un fraude? —Yo soy un fraude —repuso Mercer—. Querría ser capaz de recordar cómo se sale de aquí.. La alzó y la sostuvo en la palma de la mano. Hasta el viento los destruye. es verdad. pensó. y los huesecillos amontonados se partieron. porque yo nunca cesare” de buscarte. observó. Inmediatamente antes de que el tiempo se acabe. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es muy largo. El viento sopló con fuerza. le dijo. y luego se convertían en sus propias semillas. —Sí.Philip K. No juzgo a nadie. La araña mutilada avanzaba con gran dificultad con sus patas restantes. porque aquí nada cambia nunca. 92 . haced que se mueva. apagad todas las luces. y estoy en él de nuevo. con expresión plácida. Mercer. —¿El cielo está pintado? —preguntó Isidore—. que creían. como hacen los androides. o busca algún otro modo de acercarte. por qué nada ha cambiado. y desde su punto de vista. se expandían y reventaban los corrompidos metales y trozos de concreto que antes habían sido las paredes. la desolación continuaba. la revelación del Amigo Buster ha sido convincente. pensó. —No las veo. el paisaje familiar—. Pronto. Y empezó a agregar algo. Y les dije todo lo que deseaban saber. Yo no lo soy. Algo se movió junto a uno de sus pies. pensó. Les costará comprender. Debes colocarte a más distancia. Pero tendrás que dejar de buscarme. Trepa por mis pies. destruyendo y arrastrando los huesos restantes. —Tú eres una persona de elevada moral. llamado Al Jarry. Y gritó: " ¡Mercer!" Las hierbas salvajes avanzaban. acabo de alzarte desde el mundo-tumba. como dicen. cerrada. tengo aquí algo que es tuyo —abrió los dedos. Ven. cogiendo la araña. y vio por qué se movía tan lentamente. Y antes de que lo olvide. No está bien.

Pudo ver a la araña. como Isidore esperaba. para que pudieran ver al Amigo Buster. —Soy investigador del departamento de policía de San Francisco. Todavía tenía en la mano la araña que Mercer le había dado. Pero Isidore conocía su superficie. J. a lo que había sido un sendero rodeado por un jardín. Pero estaba viva. pensó. Podía sentir que el pasillo estaba como siempre: vacío. Llegó al extremo del pasillo. ella volvería a cortarla en pedazos —respondió Isidore—. ¿Era realmente la misma que Pris había mutilado con las tijeras de uñas de Irmgard? Probablemente no. ¿Sabes lo que haría aquí un cazador de bonificaciones? ¿Comprendes lo que nos haría? Isidore se apartó de las dos androides y se dirigió a la puerta. La luz de una linterna enfocó las hierbas. y el sendero estaba roto por todas partes. —Oye.Philip K. Deckard. junto al lado más largo del edificio. —Cosa de androides —dijo el hombre. resonante. El aire parecía limpio. sin párpados—. —¿Y por qué no se la ha llevado a su apartamento? Debería guardarla en un frasco. absorto. Ahí depositó a la araña. la araña parecía de mayor tamaño—. aferradas a las asas gemelas de la caja de empatía. Isidore abrió la puerta y contempló el pasillo. —¿Qué estaba haciendo? —preguntó el hombre de la linterna. R. como de burócrata. Y debes mostrarle tu identificación. ya está. Metódico pero informal. rasgos suaves. —Traje una araña —respondió. Las mandíbulas de las arañas pequeñas no pueden atravesar la piel humana. Y pedirle que te muestre una orden judicial. hasta el único punto verde de los alrededores. para apagar la lámpara de la mesa. las luces del living de su casa se apagaron. Isidore percibió el olor de su cuerpo. no peligroso. Una pata tras otra. y nunca lo sabría. la mayoría de las arañas han aumentado un diez por ciento. descendió las escaleras y salió al exterior. Buster demostró sin lugar a dudas que Mercer no existe —Isidore se sentía excitado: sabía una cosa muy importante que el cazador de bonificaciones ignoraba. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 19 John Isidore bajó la vista y vio sus manos. parecían severas y amenazantes. el picaporte. Para que pueda escapar. ¿Están arriba? ¿Los tres? —La verdad es que yo los estaba cuidando —repuso Isidore—. Podría conseguir algo más de cien dólares. Miró su ondulante camino una vez que hubo abandonado su mano. Las hojas y ramitas. a pesar del polvo. Salga a mirar. Rick Deckard — cerró su carnet y se lo metió en el bolsillo—. con los ojos pequeños. Hay dos mujeres. En la penumbra. —¿Oye algo? —preguntó Roy Baty. El jardín había muerto con la guerra. J. Se movía dentro de su mano cerrada. Son los últimos del grupo. Encontró sin dificultad. olor a miedo. inclinándose. Mientras la miraba. Sacó de su chaqueta algo que abrió y mostró a Isidore. un miedo que casi se materializaba en una niebla—. el cazador de bonificaciones parecía un hombre corriente. Pris. R. sus pies la recorrían con agrado y la siguieron. si golpea. y que aquí no hay nadie más. 93 . de pie. —Si la llevara arriba. a oscuras. Era un metro cuadrado de hierbas cubiertas de polvo. sin vida. Subí la TV de Pris desde su apartamento al mío. lampiña. sobre una hoja de borde aserrado. y se detuvo a escuchar. Y se incorporó. —susurraba ásperamente Irmgard mientras le cogía por el hombro y le clavaba las uñas. Vio que Pris corría a la cocina. el rostro de Irmgard se veía distorsionado. Según el Sidney de enero. Parecía no tener conciencia de lo que hacía. cuando golpee. y decirle que ésta es tu casa. el resto ha muerto. A la escasa luz que se filtraba del exterior. A la luz amarillenta. Haz cualquier cosa para que no entre. Pues bien. Tienes que ir a la puerta —susurró—. para ver qué hace. con el cuerpo arqueado. sin comprender cómo el hombre no la veía. murmuró: —No lo dejes entrar. del otro lado. Y no tenía el aspecto de un semidiós. Cara redonda. huidizos. sin picarle. que apenas lograban sobrevivir.

Vine a decirte que uno de ellos está detrás de ti. y el que debes retirar primero —la vieja voz cascada se tornó urgente—. toda una legión. En los escalones. Una vez dentro.. Hannibal Sloat. según él. ¿comprendía? Uno de ellos es un duplicado de Rachael. Puede ahorrarme una buena cantidad de tiempo —su voz revelaba fatiga. Lo encendió. se dijo. pero ya no podía alcanzarlo ni apuntar. pero inmediatamente interrumpió y abandonó el interrogatorio—. Lo que piensas hacer debe ser hecho. —Si los mata no podrá volver a fundirse con Mercer —dijo Isidore.. ¿Quedaré fuera del Mercerismo si hago lo que debo hacer dentro de unos minutos? —El señor Isidore habló por él y no por mí —dijo Mercer—. como para aferrarlo. Usted es un especial.. Buenas noches —se alejó y entró en el edificio. Pero no comprende. lo desvió—. Mercer dice que debo hacerlo —advirtió entonces que no era exactamente Rachael. Con el aparato y su cartera subió las escaleras hacia el primer piso. El cuerpo se dispersó en añicos. era un detector giratorio con una pantalla de centelleo. a espaldas de Rick—. Por las escaleras subía una mujer. Buscó a Mercer. el prototipo utilizado por la fábrica para proteger a las demás. —Pero tengo un trabajo. No se veía nada en ella. Vuelve a Seattle.. se lanzaba contra él. abajo. Y hay más.. Rick Deckard la apagó. y no en el apartamento. rebotando escalón por escalón. despedazaría a la araña. de propiedad de. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Subamos —dijo Deckard. esperándolo. nunca he encontrado un animal vivo. Es el más peligroso de los tres. Deckard. meditando. ¿Le gustaría? Tal vez fuera precisamente ella la que. Disparó su arma mientras ella. Había traído un aparato para escuchar. Bajó el tubo. El cabeza de chorlito sabe que son androides. asombrado. El más peligroso de los tres androides. ¿Lo habría seguido hasta aquí. Podría volver a coger esa araña. Debe ser una experiencia maravillosa inclinarse y ver una cosa viva que se escabulle. Había sido cogido de sorpresa. —¿No me quiere decir? ¿O indicarme el piso? Dígame sólo en qué piso es. Una figura acechaba en las sombras. El especial de la araña. El hombre. Recorrió el pasillo a la escasa luz de las lamparillas embutidas. Lo sabía antes de que yo se lo dijera. Déjame tranquilo —dijo—.. La conocía.. En la planta baja no es.Philip K. —No soy un androide —dijo la figura—. —¿Es verdad lo que dijo el cabeza de chorlito? —preguntó Rick—. luego miró y vio el tubo láser que ella traía. Me ocupo de conducir el camión de —con horror. ¿verdad? Un cabeza de chorlito. en su propio coche? ¿Por qué?—. Pero en sentido vertical el detector daba una pequeña señal. Estoy en este edificio a causa del señor Isidore. ¿quién comprende? ¿Acaso yo? Y antes. Y por otra parte.. Arriba. pero todas son Rachael Rosen. —Si se mueve lo retiro —dijo Rick. ya te lo he dicho antes —alzó el brazo y señaló las escaleras. Tal vez el especial vivía con ella. —No —respondió Isidore. pero el anciano se había marchado. Pero los ojos son los mismos ojos. Tenía un tubo láser apuntado contra Isidore. —Según la ley federal y del estado —empezó Deckard. has hablado unas palabras con e”l afuera. se tornó más lento. pensó. 94 . —Rachael —dijo. había dicho Mercer. Rápido. Sentía en los dedos la dureza del tubo láser. precedido por el sendero difuso y amarillento que esparcía su linterna. El ruido del tubo metálico resonó. de.. —¿Quiere indicarme en qué apartamento están? Hay más de mil en el edificio. El Hospital de Animales Van Ness. se alejó. La ropa no es la misma. Quizás algún día me ocurra. Mi nombre es Mercer —dio un paso y entró en una zona iluminada—. pensó Rick. —Por todo lo que nos hemos dado el uno al otro —dijo la androide con los brazos extendidos. con ademán suplicante. cada una con su nombre. Rick se cubrió la cara. descubrió que se le había olvidado el nombre— del hospital de animales. Yo buscaré el apartamento.. Con el tubo láser en la mano. Rick giró y se agachó.

y eludió el rayo—. Sólo Rachael Rosen. ¿Dónde está el videófono? El especial no contestó. Dejó que Roy Baty disparara primero. Esta es mi casa — aguardó y la puerta se abrió. Ahora puedo ocuparme del resto. Ahora que Mercer no existe es muy importante ver su pro-programa. Casi un récord. Pris Stratton— yacía diseminada. Pero en alguna parte del edificio los Baty lo esperaban. cuyo propietario es el señor Hannibal Sloat. —No se lo tome usted así —dijo Rick. Mercer me salvó. —Sí. Deberían haberme obligado a aplicar el test de Voigt-Kampff. A Pris —el especial lloraba. —Es demasiado tarde —repuso Rick. Yo me ocupo de conducir el camión del Hospital de Animales Van Ness. Cayó sobre la mesa de la cocina y arrastró platos y tazas en su caída. que para mí era imposible. puedo regresar a Irán y a la cabra. Se puso de pie con esfuerzo. una tras otra —vio el tubo láser en la mano de ella. Ahora todo ha terminado. Serán difíciles. Rick buscó el videófono. se dijo. en un instante. —¿Quién es? —preguntó una voz de hombre. Ahora han perdido sus derechos legales. y en medio del silencio apareció en la puerta el señor Isidore. Y sin la ayuda de Mercer. Voy a entrar —dijo Rick. Si Mercer no me hubiera avisado. Ella sabía que yo no podía atacarla. En la oscuridad vio dos formas indistintas. Se manifestó y me ayudó. o hasta que el modelo quede obsoleto. —La vi en la escalera. pero no de esta manera. —Quiero ver al Amigo Buster en la TV de Pris —continuó Rick—. de modo que estaba solo. ella me habría matado. Pero ahora. los otros dos. Esa había sido su defensa. Pero para ellos había llegado el invierno. y el especial amaba a la otra Rachael —avanzó y disparó contra Roy Baty. a usted y a las do-do-dos mumujeres.. Abran. He hecho lo que no podía hacer. ni tampoco al cuerpo de Irmgard Baty. su gran cuerpo estalló y se desmoronó como una pila mal asentada de pequeños objetos separados y quebradizos. 95 . Mercer había terminado su obra y se había marchado. quizás en otra habitación. No lo miró. lo que ocurra primero. pensó. A los Baty los puedo atacar del modo corriente. la mujer. Se sentó en el diván. pensó Rick. mareado—. lo dejó en el suelo y golpeó la puerta. ellos habrían triunfado. Lo siento. puedo irme a casa. Rick lo ignoró. pero estaba muerto.. Pero ya no tiene importancia —Roy Baty disparó de nuevo. Hay que proceder velozmente. Y por una vez tendremos un poco de dinero. la amaba usted —dijo Rick—. junto a la escalera. Probablemente estaban asustados.. erró y desapareció en el interior del apartamento. Yo los estoy cuidando. Estaba a solas en el pasillo. Algunos circuitos reflejos hacían que partes del cuerpo caído se movieran. en la penumbra: Roy Baty se lo había dado. —No abriremos —dijo una voz femenina. La figura más alta intentó cerrar la puerta y poner en marcha algún aparato electrónico—. —No hay ninguna Pris —respondió Rick—. Mercer me dijo que ella estaba en la escalera. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Quizá me persigan con copias de Rachael Rosen hasta matarme. Permanecía inmóvil. Roy Baty lanzó un grito angustioso. abandonando el equipo electrónico. Seis en un día. Sabían lo que él había hecho. —Es mejor que no mire —dijo Rick. Y yo amaba a Rachael. la respuesta a su presencia en el edificio. y disparó. Rachael —o mejor dicho.Philip K. señora Baty —dijo Rick. En la otra habitación. Y ahora todo ha terminado. tratando de atraerlo al interior mientras ella lo atacaba por la espalda—. —¿Por qué Pris no lo mató? —preguntó la señora Baty. lo encontró y llamó al despacho de Harry Bryant.. Había encontrado el apartamento. —Soy Isidore —respondió Rick—. Ya no necesitaba el aparato. Era el último. Avanzó por el pasillo y de repente su detector registró la cercanía de la actividad cerebral. —Debe hacernos el test —dijo la forma más pequeña. el especial.

—Me iré de esta casa —dijo Isidore—.Philip K. —¿Adonde vas? ¿No quieres bajar y quedarte conmigo? La TV ha dado noticias tremendas. podré olvidar. Roy Baty no podía diferenciarme de usted. Estas dos cosas también son ciertas. donde haya más gente. Enviaré un patrullero a recoger los cuerpos. bajó conmigo y llamamos a la policía. —Ya se ha terminado todo —dijo. ahora. Y tan inútil. Lo siento. pelo negro. Luego giró y se marchó. con ternura.. Barbour estaba aquí todavía. Fue hace media hora —Irán. delgada. El especial titubeó. Cerró la puerta. el Amigo Buster dijo que Mercer es un impostor. —Rick —dijo ella—. —Váyase —aconsejó Rick—. Adonde voy llevo la vieja maldición. —No fue inútil —respondió—. Lo miró con una extraña angustia. sin saber qué hacer. un bolso grande. ha sido siempre malo. pero el animal estaba muerto y ella se había marchado enseguida. era una mera cantidad que se sumaba al peso que lo oprimía en todas partes. como de cartero. Y he estado pensando: quizás Harry Bryant pueda transferirme a.. No se quede aquí. Debo decirte algo.. y pensó: voy a morir. Quizá. Dejó solo a Rick. A Rachael seguramente no le importaba que la vieras. Tenía un abrigo largo de seda. no le importaba —dijo Rick—.. —No. —Creo que hay un piso vacío en mi edificio —dijo Rick. Es hora de irse a casa. —Los androides son estúpidos —dijo sin contemplaciones—. en todos los años que había pasado con ella jamás la había visto así. abrió la puerta y se instaló ante los mandos.. Sin duda.. —¿Y la empujó? —Sí. Una serie de expresiones mudas recorrió su rostro. creyó que era usted quien estaba en la puerta. Todo lo que he hecho. Es horrible. como las plagas. ¿Qué piensas. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 20 —Muy bien —dijo Harry Bryant cuando se enteró de las noticias—. Mercer lo dijo: estoy obligado a hacer el mal. La policía vendrá a limpiar esto. Vaya a descansar un rato. le devolvió el beso—. Irán lo esperaba en el terrado de su casa. eso no lo sorprendió. ¿por qué no se queda en otro apartamento hasta que terminen? Supongo que no querrá quedarse aquí. ¿Y me has estado esperando aquí todo el tiempo? —Sólo media hora. la sacó de su cesta y la llevó hasta el borde del terrado.. como el hambre. Rick colgó. Simplemente le hizo sentirse peor.. dirigió a Irán un gesto cariñoso y se elevó en el cielo nocturno. La cabra ha muerto. pensó. Era una muchacha de cara muy joven. Rick? ¿Crees que pueda ser verdad? —Todo es verdad —dijo Rick—.. como si no le importara. Todo lo que las personas han pensado alguna vez —puso el motor en marcha. Buscaré un lugar en el centro.. se dijo Rick. quería que la vieras. el vendedor. para que yo supiera quién había sido —la besó—. —No se enfermó. —No qui-qui-quiero vivir cerca de usted. Desde el comienzo. —¿Estás bien? —Estoy bien —respondió Rick. Si el animal enferma antes de los noventa días. Alguien vino —Irán carraspeó y continuó en tono grave—.. 96 . —Creo que hay una cláusula de garantía —repuso Rick—. ojos negros grandes. lo que le parecía una razón —una razón de androide. Soy un flagelo. cuando vea a Irán. Por alguna razón. Rick retornó a su coche aéreo. Qué trabajo horrible. Ella tenía una razón. Y no hizo nada por ocultarse. y la abrazó—. —¿Viste quién era? —Con toda claridad —respondió Irán—.

pensó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En otros tiempos habría visto las estrellas. se dijo mientras el coche ganaba velocidad y altura. 97 . Pero ahora sólo está el polvo y nadie ve nunca una estrella. Hacia un lugar adonde no iría ninguna criatura viva mientras no sintiera que el fin había llegado.Philip K. y se alejaba de San Francisco hacia la deshabitada desolación del norte. al menos desde la Tierra. Quizás allá donde voy se vean las estrellas. Hace años.

y cortó la comunicación. sin calefacción. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 21 A la temprana luz de la mañana vio un suelo gris que parecía infinito. porque lo acepta todo. Rick pensó: es como un almacén de cargas cuando ya han retirado todas las mercaderías. ni siquiera urgentes. Una colina irregular se le acercó. sobre el suelo yermo. y el orgullo o el valor que pudiera finalmente exhibir también pasaría 98 . —Hospital Mount Zion. de una caída humillante y desesperada. Luego siguió trepando por aquella elevación solitaria y poco familiar. Pasó el tiempo. Era evidente que había pasado el tiempo. No había nadie allí que registrara su degradación ni la de nadie. Era también notable elegir ese lugar para morir. Sí. aparte de él mismo. Nadie ha retirado seis modelos Nexus-6 en menos de veinticuatro horas. El doctor Costa piensa que el estado del señor Holden no permite que atienda llamadas. señor —la pantalla quedó en blanco. Una vez había habido allí cosechas y rebaños. alejada de todo. Me he convertido en un ser ajeno. Era notable que los animales hubiesen pastado allí alguna vez. hasta que el avance hacia arriba lo detuvo. rechinando. colocando su carnet junto a la pantalla. Johnson. Sólo quedan fragmentos de embalajes. ¿Qué diría de mí Dave Holden?. y luego aterrizó en una cuesta. Cada paso le costaba más. ¿Por haber matado a los androides? ¿Por Rachael. Estoy cansado. Y sentía hambre. Habría sido gratificante hablar con Dave.. Para Mercer todo es fácil. que abrió la puerta y descendió. El aprobará lo que hice. planeó un momento. Y además comprenderá la otra parte. Hacía tanto frío ahora en la cabina. aun cuando nadie lo viera. Se detuvo a secar el sudor que caía sobre sus ojos y las lágrimas saladas. Un viento nocivo e inesperado atravesó sus ropas. No había comido en sabe Dios cuánto tiempo. En verdad todo en mí es ajeno. Cogió el videófono del coche aéreo y llamó a la operadora de San Francisco.. Enfadado consigo mismo escupió. se preguntó. desdén y odio a sí mismo. Rick volvió a aspirar el Rapé Dr. con todo el cuerpo dolorido. pensó. Dave había quedado realmente fuera de combate. Harry Bryant tenía razón. señor —dijo la operadora—. pensó. Caminó por la cuesta. Descendió un poco y siguió volando casi a ras del suelo. cubierto de escombros. El hambre y el calor se combinaban en un sabor venenoso que recordaba a la derrota. ¿Se encuentra suficientemente bien? —Un momento. por lo menos durante. soy el mejor cazador de bonificaciones que ha existido nunca. No podían esperarlo. Unos cantos rodados grandes como casas se habían detenido al chocar unos con otros. —Con el Hospital Mount Zion —dijo. También el aire olía mal. En cierto sentido. —¿Podría hablar con un paciente? Dave Holden. con furia. Mientras avanzaba. Johnson y se estremeció. pensó. Y probablemente nadie volverá a hacerlo. pensó: de alguna oscura manera. desparramando piedras. el mentol que le agregaban sabía mal a esta hora de la mañana. que había matado a la cabra? No sabía. Me pregunto por qué no me mataron.Philip K. No. Contra todos el mismo día. Ahora hacía calor. Estaba demasiado fatigado para subir. El calor. No debería continuar. —Está bien —respondió Rick. Pero lo que yo he hecho. de cajas que no significan nada en sí. elevó el coche a medida que el mundo se aproximaba. brincando. Nada estaba vivo allí. Debería llamar a Dave. quizá porque me moví con rapidez. y volvió a subir el cristal. El doctor Costa dice que el señor Holden no puede recibir llamadas —dijo la operadora cuando reapareció. Y tenía que proseguir. he sido derrotado. Sin saber cómo estaba en un punto situado a un paso de un precipicio ciertamente fatal. sin duda. —Un segundo —la operadora se desvaneció nuevamente. eso es ahora ajeno a mí. Apagó el motor. eso es lo que ocurre. Rick cogió un poco de Rapé Dr. un manto vago y casi alucinante nubló su mente. Nada es ajeno a él. la temperatura de la cabina. y empezó a caminar restregándose las manos. —Es un asunto policial —repuso. Apareció en la pantalla otra mujer. Bajó el cristal de la ventanilla y arrojó al suelo la pequeña caja de lata—. que ni siquiera Mercer debe comprender. había descendido—.

resbalando. se dijo. Si tan sólo pudiera hablar con Dave.. Podría salir de aquí. Poco después... Señor Deckard. sin que esto tenga el menor sentido. pensó. no he retirado el último androide. Abrió la puerta y entró en la cabina. que opera en. Todavía tengo mi trabajo y mi oveja eléctrica. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? inadvertido. —El inspector Bryant no está en su despacho.. Muy cerca estaba su coche aéreo. pensó. como las piedras. la cara triangular y anaranjada de Ann Marsten aparecía en la pantalla. dormir. como hacen todos. llegó hasta él en su forma desnuda y verdadera. ¿Wilbur Mercer? ¿Eres tú? —Dios mío. es mi sombra. ¿por qué me importa tanto? Ya lo he sufrido antes. señor Deckard: ha llamado su esposa. Habrá otros andrillos que retirar. —Me la quitaron.. —Ya sé lo que he hecho —repuso Rick. la abrió y cogió una gran pulgada que aspiró mientras estaba mitad en la cabina y mitad fuera. En ese momento la primera piedra —y no era de espuma de goma ni de plástico— lo golpeó en la región inguinal. Y sin embargo. Ni siquiera sabía que tenía una. Quiere saber si se encuentra usted bien.. sacó de la guantera una lata nueva de rapé. lo indujo a continuar la ascención.Philip K. ¿Quién habrá arrojado la piedra?. Ah. He vuelto.. pensó... las agonizantes hierbas envenenadas por el polvo no lo verían ni recordarían. lo era. Se detuvo. Salió en su coche. me sentiría mejor. —Oh. ¿Está bien? Rick no respondió. Se detuvo.. descender esta cuesta. —Ladrones de vida. mirándolo con atención—. pero en este momento no se encuentra en él. Parece fatigado y. porque lo he hecho solo. Dijo que estaría en casa. tiene usted muy mal aspecto.. —De todos modos —continuó la señorita Marsten—.. Tal vez. Esto no es nuevo. para una mención especial.. Podía distinguir al frente una figura borrosa. se dijo. la operadora. 99 . mi carrera no está terminada.. Dios. señor Deckard? ¿Ladrones de animales? Acabamos de recibir la denuncia de una nueva pandilla. —¿Quién. señor Deckard. No responde. mientras utilizo mi caja de empatía. jadeando. se preguntó. Temblando. sin voluntad. Y el dolor. por haber retirado a esos seis. tropezando en las piedras sueltas. el jefe. A rodar hacia arriba. quitó la banda protectora. Ahora se sentía demasiado cansado para regresar. el conocimiento esencial de la soledad y la pena. Creo que ha propuesto su nombre al señor Cutter.. inerte—. —Mercer —dijo.. Trastabillando inició el retorno. —Póngame con mi secretaria. corriendo. con los pies en suelo árido y polvoriento. Se alejó del polvo. En un momento cayó. irme a casa. además. señor Deckard. —Pero eso nunca había pasado antes. Es el último lugar adonde ir. Las nubes de polvo oscurecían el paisaje. —Quiero hablar con el Inspector Bryant —le dijo a la señorita Wild. Hago lo que hacen las piedras.. durante la fusión. Miró el reloj. Nadie. Las piedras muertas. Tengo que salir de aquí. Llamó por el videófono a la corte de justicia de la calle Lombard. Tal vez se trate de eso. un impulso invisible pero real. su mejilla está sangrando. esperando noticias. No debí venir aquí. —No comprendo. Pero un impulso. Las nueve y treinta. —¿No dijo adonde pensaba ir? —Era algo relacionado con los androides que retiró usted anoche. he bajado de la colina. irresistible. —¿Sabe usted lo que le ocurrió a mi cabra? —No. Pero. temo que no haya más. pensó. El inspector Bryant ha estado tratando de comunicarse con usted. debería usted llamarla. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. probablemente muy jóvenes.

Sí. Y en especial también se equivocó cuando dijo que no podría fundirme nuevamente con Mercer. Me he fundido permanentemente con él y no puedo salir de la fusión. y donde su triunfo se manifiesta. Era evidente. no me importa. a donde haya gente. —Soy Wilbur Mercer —respondió Rick—. Querría poder hacerte lo que tú me has hecho. pensó. usted es nuestro mejor cazador de bonificaciones. aquí y en los mundoscolonia. —Ayer ha trabajado demasiado. pensó.. en algún lugar de la frontera de Oregon. No hay nada viviente cerca de Oregon. señor Deckard. de que era Mercer. ni siquiera en diez mil años. Ya no estoy en el departamento. Lo que necesita es dormir bien. Atrapado por la eternidad—. —Es por la cabra —dijo Rick—. Rachael estaba equivocada. el polvo. y el mejor que hemos tenido nunca. y de que me arrojaban piedras. Ya no me importa. absolutamente ilegal. —¿Quiere que le envíe a alguien? ¿Un coche del departamento? —No —dijo—. las piedras. Pero no del modo que tú habías previsto. La última vez que estuve en una cama fue con Rachael. ya es demasiado tarde para retroceder —¿tendré que subir nuevamente? Para siempre. Adiós —dijo. Una vez que se comienza. Ese fue mi error. Pero si soy Mercer no puedo morir. Váyase a su casa y a la cama. Ann —colgó. Porque allí es donde Mercer muere. He tenido la ilusión. Con la caja de empatía uno siente que está con Mercer. señor Deckard: está muy preocupada. El único que estaba en lo cierto era Mercer. No tuve ninguna dificultad en retirarlos. Le habían arrojado más de una. todas diferentes—. A menos que la realidad sea una impostura —la sierra. ¿verdad? ¿Está solo? —Es curioso —respondió Rick—. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. —Ahora dicen que Mercer es un impostor. estaba solo. —Mercer no es ningún impostor —contestó Rick—. Mercer es inmortal. Gracias. La diferencia es que yo no estaba con nadie. con los demás Rosen. Cópula con androides. Y llame a su esposa. De eso y de acostarme contigo. He cambiado. porque a los androides no les importa. Y sin embargo. reales y humanoides. completamente real.. No. todo surgió de allí.. Temo que no podré dejar de ser Mercer. Si te hubiera matado anoche mi cabra estaría viva. aquí. Una cama. De otro modo peor. Estoy esperando a que eso ocurra. Pero no del modo en que se siente ante la caja de empatía. Y usted tampoco está bien. pensó. —Se parece a Wilbur Mercer —dijo la señorita Marsten. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick se llevó una mano a la cara. en tono de reproche—. —Vuelva a la zona de la bahía. Una cosa que me dijiste era verdad. después de lo que me ha ocurrido. pero no se puede.. Y se quedó congelado. seguramente. Infracción al estatuto. No por los androides. Una vez más cogió el videófono. Señor Deckard. Una piedra.Philip K. Yo le avisaré cuando llegue. cerca de la cumbre de la colina. como Mercer. al final del gran ciclo sideral. para llamar a Irán. —¿Llamará a su mujer? ¿Me lo promete? —Sí. Me pregunto qué habría pasado si hubiera seguido subiendo. 100 . Ahora debe estar de vuelta en Seattle.

y saltar. La carga que había sentido se había disipado. se dijo. lejos del sol. se dijo. Y entre todas las posibilidades. ignoraba su existencia. pensó mientras cerraba cuidadosamente la caja. hallar precisamente la criatura preferida por Mercer. no podía. Depositó la caja en el suelo y con gran cuidado tocó unas piedrecillas cerca del animal. Estaba como en trance. Se sentía demasiado angustiada.. se había movido. pero lo sé por las viejas películas sobre la naturaleza que pasa la TV del gobierno. con sus débiles patas traseras intentaba liberarse instintivamente. El sapo se combinaba perfectamente con la textura y el matiz del polvo omnipresente. un animal. Le latió con fuerza el corazón. y se acercó lentamente al sapo. Será una sorpresa. ¿Lo quiso así Mercer? Pero yo soy Mercer. De modo que esto es lo que ve Mercer. no puede ser. Nunca he visto uno. Pero no lo hacía girar. Dios mío. y pasó las páginas con dedos temblorosos. había desaparecido aquella fatiga opresora y monumental. He encontrado al sapo. sin separar de él la vista. Debe tratarse de un defecto cerebral mío. porque veo a través de los ojos de Mercer.Philip K. Como al cabeza de chorlito Isidore con su araña. Se puso en cuclillas al lado del sapo. como hicieron con la araña del cabeza de chorlito. pero se detuvo. una recompensa de millones de dólares. pensó. Y ningún androide le cortará las patas a este sapo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 22 Dejó el receptor en su lugar.. demasiado cargado por el asombro. ¿Qué ocurre cuando se encuentra un animal al que se cree extinguido? Era muy raro. puso dentro de la caja las hojas de una enredadera que encontró. sin apartar la vista del punto donde había observado un movimiento. Algo así como una estrella de honor de las Naciones Unidas y dinero. Por supuesto. todas las variedades. Capaz a su modo de sobrevivir en un mundo donde el hombre. Pero prefería el sapo. Rick pensó. sin embargo no estaba a más de dos metros de distancia. Me pregunto dónde encuentra el agua para sus huevos. adulto.. sacó la ampolla. Cogió el videófono. en el asiento trasero de coche aéreo no había nada.. Su inquietud 101 . de modo que sólo se veían el cráneo y los ojos a ras del suelo. entre las piedras. Encendió el motor. Cuando lo alzó sintió su peculiar frialdad.. Y sólo llevará treinta o cuarenta minutos volver a casa. remontó y puso rumbo a San Francisco. Lo que le pasó a él me pasa a mí. Quizás había evolucionado. Pero no. la vida cuidadosamente enterrada hasta los ojos en un mundo muerto. provocado por la exposición a la radiactividad. junto con el asno. El sapo era la criatura más preciosa para Wilbur Mercer. con muchas vueltas de cordel. realmente. Es como volver a ser un muchacho. probablemente a mí también me ocurrirá. pensó. Y después de haber visto a través de los ojos de Mercer. Irán Deckard estaba ante el órgano de ánimos Penfield. Soy un especial. Están extinguidos. mil kilómetros al sur. inteligente. fue a la baulera y la abrió. con su metabolismo disminuido al mínimo. cavándose un hoyo. Había apartado las piedrecillas con el trasero. horrorizado: se ha muerto. que aparentemente no se oponía. Sus ojos no revelaban lo que hubiese visto. quizá de sed. Ahora el animal se retorcía. con el índice de la mano derecha apoyado en el dial numerado. Si no se hubiera movido no lo habría visto. E Extinguidos. En cada ceniza del universo Mercer percibe seguramente la vida escondida. La vida que nosotros ya no podemos distinguir. Había una caja de cartón que contenía una ampolla de combustible de repuesto. Yo lo he querido así. Buscó su arrugado Sidney. Necesito una caja. Depositó su caja en el asiento y se sentó ante los mandos. Giró. Yo sé qué es.. El cuerpo parecía seco y arrugado. Saltó al exterior. y tan frío como si hubiera vivido siempre en una gruta a muchas millas de profundidad. Una cosa en el suelo. Me ha ocurrido algo. SAPO (Bufonidae). fuera del coche. adaptándose al nuevo clima así como se había adaptado antes a todos los climas. Cuando Irán se entere. Era un sapo grande.

pero los sapos pueden sobrevivir en el desierto. —Un sapo. Y ahora había vuelto. Eso y el agua. abrió con la uña el diminuto panel de control. se asustó—. Apretó el botón de café de su cocina y en un instante tuvo una gran jarra. el cambio que había provocado en él. Me pregunto qué programa habrá..Philip K. —Oh —dijo Irán al ver el sapo. y eso es exactamente lo que haré —con cuidado colocó la caja en la mesa y bebió el café. Quería tenerla perpetuamente en las manos.. —Quizá no debí haberte dicho que era eléctrico —Irán le tocó el brazo. O mejor dicho. desde que lo conocía.. —Te prepararé una taza de café —dijo Irán. y la caja había venido con él. demudado—.. excepto en los ojos. —Oh —dijo Rick. que ya era hora.. No muerde. o quizás un 888: deseo de ver televisión sin reparar en el programa. Me alegro de saberlo. Oyó un golpe en la puerta. Pero Irán había descubierto algo: mientras lo sostenía. y la caja había vuelto. pensando: No necesito marcar nada: Ya tengo todo lo que quiero. como ella quería. si es Rick. Lo cogió en su mano. —Hola —dijo él. Me pregunto cómo habrá llegado a esa desolada región de California. y no encuentro forma de explicarme por qué.. ocultando su aversión. cerca de la frontera de Oregon. El se sentó sin separarse de su caja. para sentirte mejor? Siempre te ha servido. Ella lo cogió. como júbilo incontenible. mientras lo daba vuelta y miraba con curiosidad sus patas traseras: parecían casi inútiles—. Dejó a un lado el manual Penfield y se puso en pie de un salto. ¿saltará de repente? —Las patas de los sapos son débiles —respondió Rick—. 102 . ah. Le había ocurrido algo desde su partida. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? clausuraba el futuro y todas las posibilidades que contuviera. y jugó con sus patas.. la cara. A descansar. ¿Los sapos saltan como las ranas? Quiero decir. Y adonde habrá ido Rick. bañarse y contar los maravillosos sucesos del día. y sin perder la mirada de asombrada alegría. Tenía un tajo en la mejilla. Nunca.. —Pensé que estaban extinguidos —dijo ella. Esa es la principal diferencia entre un sapo y una rana. que brillaban como los de un chico. la ropa gris y arrugada. —Cuánto me alegro —dijo ella. donde no hay nada vivo — estiró la mano para coger el animal. Todo el día. mucho más que a mí. Hablé con Harry Bryant. y tocaba su abdomen. le había visto esa expresión. Corrió a la puerta y la abrió de par en par.. Lo encontré en el desierto. la noche anterior. —¿Qué hay en la caja? —preguntó. Irán estaba sentada frente a Rick. Las ranas viven cerca del agua. por alguna razón. Alguien tiene que haberlo puesto allí. —He traído algo —sostuvo en alto la caja de cartón con ambas manos. ¿Muerde? —Cógelo. me haría marcar el 3. —¿Puedo verlo? El desató la caja y alzó la tapa. En la caja estaba lo que le había ocurrido. tienes razón —miraba en silencio al seudoanimal. cabeza abajo. prefiero saberlo. había polvo por todas partes. —No —respondió Rick—. Y pensaba: si Rick estuviera aquí. los sapos no tienen dientes —Rick alzó el sapo y se lo alcanzó. como si hubiera en ella algo muy frágil o valioso. y eso me infundiría el deseo de marcar algo importante. —¿Quieres usar el órgano de ánimos. y también es posible que no vuelva. ya veo. Puede volver. —Voy a dormir —anunció Rick—. Luego lo puso cuidadosamente en su caja—. hasta el pelo estaba saturado de polvo. y todavía en ese momento parecía no comprender. Parecía que hubiera estado jugando y que hubiera decidido volver a casa. Entró sin soltarla. me dijo que me tomara el día libre. Las manos. Se sentía culpable por el efecto.

por pequeña que ella sea.. no me podía detener porque no quedaría nada si me detenía. el cabeza de chorlito. Los asesinos arrojan las piedras. —¿Crees que he hecho mal? Lo que hice hoy. ¿verdad? —Rick la miró con expresión de sorpresa. —Ahora no lo creo —respondió Irán—. Una vez empezada no había forma de concluir. pensó. le sugiero nuestro surtido mixto de bichos reptantes y voladores. como le pasaba a veces por las noches. —Ya ha terminado todo. y si necesitaba mantenimiento.. Tenías razón tú. Sólo estoy feliz de que hayas vuelto a casa. —¿El polvo? —Los asesinos que encontraron a Mercer cuando tenía dieciséis años y le dijeron que no podía invertir el tiempo ni traer de vuelta animales a la vida. hasta que tuvo la seguridad de que no despertaría ni se quedaría sentado. y cuando la vendedora atendió. pero que igual debía hacerlo. lo único que puede hacer es moverse al paso de la vida. Sus ropas y su pelo desprendieron polvo sobre las sábanas blancas. —¿Te irás a la cama? ¿Quieres que te ponga el órgano de ánimos en 670? —¿Qué es eso? —Descanso reparador y merecido —dijo Irán. La luz grisásea del día desapareció. ¿está mal? —No. A eso se refiere Mercer. y no tuve nada que hacer. aún sorprendido—. avanzó en la ruta al dormitorio. Así como a todos nosotros. No se tornaban significativas mientras ella no las confirmara.Philip K. Son ellos quienes lo hacen. a la muerte. Y —vaciló. Después de terminar. Las cosas eléctricas también tienen su vida. Llamó. —¿Para una tortuga eléctrica. hasta que finalmente retiré a los Baty. —Ve a la cama y duerme. ¿Fue una piedra la que te hirió la mejilla? —Sí —respondió Rick débilmente. —Ha terminado —dijo Irán. esta mañana. asustado. —Entonces. El sapo eléctrico se movía en su caja. —Es la maldición que pesa sobre nosotros —respondió Irán—. señora? —Para un sapo. casi tanto como antes. 103 . a tu lugar —lo besó. qué tarea maratónica —dijo Rick—. Su cara se iluminó. —Está bien —contestó—. cuando dijiste que soy sólo un policía de manos groseras. Entonces. como si una sucesión de batallas se lo hubiera disputado durante muchos años. Como si oírselo a sí mismo no significara nada. como si lo supiera. Es extraño que a veces sea mejor hacer algo malo que bueno. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy bien —sacudió la cabeza. antes de que ella le mostrara que el sapo era eléctrico. evidentemente asombrado por lo que había empezado a decir— esa parte fue la peor. Sentía duda ante sus propias palabras. siempre lo persiguen. Rick se puso de pie. Abrió la guía telefónica y buscó en las páginas amarillas accesorios para animales eléctricos. —Ha sido un día largo —respondió él.. como si tratara de aclarar sus ideas. —Dios. y eso pareció gustarle a Rick. que incluye. —Parece que hubieras caminado cien millas —dijo Irán. La araña que Mercer le dio a Isidore. Descanso reparador y merecido —se tendió en la cama. Rick dormía. Irán se quedó a su lado un rato. dolorido. Mientras apretaba el botón que tornaba opacas las ventanas del dormitorio.. Me llevaba adelante. Luego regresó a la cocina y se sentó ante la mesa. Poco a poco. con el rostro soñoliento y confuso. Irán pensó que no sería necesario encender el órgano de ánimos. Moscas artificiales. e ir adonde ella va.. Pero no importa. ahora. Parecía esperar a que ella se lo dijese. dijo: —Quiero medio kilo de moscas artificiales que zumben y revoloteen.. —Mercer dijo que estaba mal. Irán se preguntó qué “comería”. también debía ser artificial. Un instante después.

104 . Quiero que funcione perfectamente. ¿Puede enviarlas? No quiero salir: mi marido duerme y no quiero dejarlo solo. En un sapo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Prefiero las moscas —respondió Irán—. se sirvió por fin una taza de café negro y caliente. A mi marido le encanta —dio su dirección y colgó. Y si piensa usted alimentarlo regularmente. le sugiero que nuestro servicio de mantenimiento realice un ajuste periódico de la lengua. La vendedora agregó: —Le recomendaría nuestra charca perpetua. piedrecillas multicolores y seudo-desechos orgánicos.Philip K. en cuyo caso tenemos un equipo completo de arena. la lengua es vital. —Muy bien —contestó Irán—. Y ya sintiéndose mejor. salvo si se trata de un escuerzo.

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