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Dick Philip K. - Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas

Dick Philip K. - Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas

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Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Do Androids Dreams of Electric Sheep? Traducción: César Terrón Diseño de la cubierta: Iborra De esta obra, Edhasa ha publicado una Guía de Lectura para el profesorado que la solicite acreditando su condición Primera edición en Pocket Edhasa: octubre de 1992 Quinta reimpresión: mayo de 1997 ©Philip K. Dick. 1980 ©Edhasa, 1981 v 1992 Avda. Diagonal, 519-521. 08029 Barcelona Tel. 439 51 05 ISBN: 84-350-1595-5 Depósito legal: B-22.733-1997

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Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Indice:
1 .................................................................7 2 ...............................................................12 3 ...............................................................17 4 ...............................................................20 5 ...............................................................25 6 ...............................................................31 7 ...............................................................34 8 ...............................................................40 9 ...............................................................45 10 .............................................................51 11 .............................................................55 12 .............................................................58 13 .............................................................64 14 .............................................................68 15 .............................................................73 16 .............................................................80 17 .............................................................85 18 .............................................................88 19 .............................................................93 20 .............................................................96 21 .............................................................98 22 ...........................................................101

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Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Auckland (REUTERS. El pueblo de Tonga daba a la tortuga las consideraciones de un jefe. Radio Tonga anunció que los restos de Tu’Imalila serían enviados al museo de Auckland. en Nueva Zelandia. murió en el parque del palacio real de la capital tongana de Nuku. El animal. Ayer murió una tortuga que el capitán Cook había regalado en 1777 al rey de Tonga. Tenía casi 200 años.Philip K. tenía guardias especiales y hace pocos años había quedado ciega durante un incendio forestal. Alofa. 4 . 1966). llamado Tu’Imalila.

Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? A Maren Augusta Bergrud 10 de agosto de 1923 . 5 .14 de junio de 1967.

Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y aún sueño que pisa la hierba caminando espectral entre el rocío atravesado por mi canto alegre. Yeats 6 .

—No toques mis controles —su voz tenía amarga dureza—. En el lecho. —Has puesto tu Penfield demasiado bajo —le dijo él—.. Si me atengo al programa —dijo cautelosamente—.Philip K. —Sólo a esos pobres andrillos —repuso Irán. —En la vida he matado a un ser humano. Sorprendido —siempre le sorprendía encontrarse despierto sin aviso previo— emergió de la cama. No quiero estar despierta. En C sobrepasa el umbral que apaga la conciencia. —No soy un policía —se sentía irritable. mirando. Por eso. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 1 Una alegre y suave oleada eléctrica silbada por el despertador automático del órgano de ánimos que tenía junto a la cama despertó a Rick Deckard. —Una tarde yo estaba aquí —dijo Irán—. aunque percibí intelectualmente la soledad. acababa de marcarlo. su esposa Irán abrió sus ojos grises nada alegres. derrotado por la amenaza. no la sentí. el del Protector Genital de Plomo Mountibank. —Marcaré lo que tengo programado para hoy —examinó su agenda del 3 de enero de 1992: preveía una concienzuda actitud profesional—. Y entonces oí los ruidos de la casa..) —Si aumentas el volumen de la ira —dijo Irán atenta. se inclinó sobre ella y le explicó suavemente: —Precisamente de eso se trata. a veces también él escuchaba cuando debía suponerse que dormía. —¿Cómo? ¿Por qué has programado eso? —iba contra la finalidad misma del órgano de ánimos—. con los ojos todavía cerrados—.. en lugar de esa falsa que tenemos arriba. Ni siquiera sabía que se pudiera marcar algo semejante —dijo con tristeza. —Eres peor —agregó su mujer. al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos. —Los apartamentos vacíos —completó Rick. ¿Quieres ver? Marca. Su irritación había aumentado. La primera reacción fue de gratitud por poder disponer de un órgano de ánimos Penfield. y escuché los. Lo ajustaré y cuando te despiertes. cuando pasaron ese anuncio terrible que odio. Pondré el máximo. El se sentó a su lado. aguardando. ya sabes. parpadeó. —Aparta tu grosera mano de policía —dijo ella. y ya era franca hostilidad. pero 7 . El suspiró. —Mi programa de hoy incluye una depresión culposa de seis horas —respondió Irán. un edificio de apartamentos en comunidad ocupado a medias tenía una situación elevada en el plan de densidad de población. aunque no lo había discado. y tendremos una pelea que reducirá a la nada todas las discusiones que hemos tenido hasta ahora. En lo que antes de la guerra habían sido los suburbios. no estaba dispuesto a comprometerse tontamente mientras su esposa no hubiese aceptado imitarlo. porque estaba bien dispuesto hacia todo el mundo —su dial estaba en D— acarició el hombro pálido y desnudo de Irán. —hizo un gesto. y apagué el sonido por un instante. Un mero animal eléctrico. cuando yo gano ahora lo que me ha costado años conseguir —en la consola vaciló entre marcar un inhibidor talámico (que suprimiría su furia). se puso en pie con su pijama multicolor. yo estaba en el ánimo 382. dejó que la información le llegara de segunda mano. de este edificio.. con los ojos abiertos— haré lo mismo. No ahorras para que podamos comprar una oveja de verdad. Como la mayoría de la gente. naturalmente. mientras el sonido de la TV estaba apagado. el interés no le alcanzaba para comprobarla personalmente. era posible encontrar edificios totalmente vacíos.. y se desperezó. —He observado que jamás vacilas en gastar las bonificaciones que traigo a casa en cualquier cosa que atraiga momentáneamente tu atención —se puso de pie y se dirigió a la consola de su órgano de ánimos—. Un asesino contratado por la policía. Amistosamente. Si le das bastante volumen te sentirás contenta de estar despierta. o un estimulante talámico (que la incrementaría lo suficiente para triunfar en una discusión... —En ese momento —continuó Irán—. Y sin embargo en esa época. Haz la prueba —se irguió velozmente y se inclinó sobre la consola de su propio órgano de ánimos mientras lo miraba vivamente. que hablaba de una gran noticia que iba a dar. o por lo menos eso había oído decir. gimió y volvió a cerrarlos.. ¿harás tú lo mismo? —esperó.

Entonces. por más que fuera un sofisticado objeto mecánico. Oye —dijo. y no puedo imaginar un deseo más descabellado. arrastrando levemente su largo camisón. ramoneaba con simulada satisfacción y engañaba al resto de los ocupantes del edificio. No quiero discar nada. Irán apareció a su lado. incluso con el cambio automático es peligroso sufrir una depresión de cualquier naturaleza. .? —Yo marcaré por los dos —dijo Rick. de quedarse aquí.. Al diablo. Lo llamaban “ausencia de respuesta afectiva adecuada”. —En este momento no quiero discar nada —dijo Irán.. amigos. —Está bien. a la pradera cubierta del terrado... Ahí “pastaba” su oveja eléctrica. aunque en verdad no la necesitaba.. Discaré lo que quieras de mí. cayó sobre ella. Desde el dormitorio llegó la voz de Irán: —No puedo soportar la TV antes del desayuno. había discado muchas veces esa combinación. y mirar el suelo —su voz se afiló con el acento de la desolación mientras dejaba de moverse y su alma se congelaba: el instintivo y ubicuo velo de la opresión. dejé apagado el sonido de la TV y empecé a experimentar con el órgano de ánimos. haya lo que hubiere. y el 3 menos aún. —No puedo pedir un número que estimula mi corteza cerebral para que desee discar otro. en la que confiaba—.. ¿Qué diferencia hace. y apagó el televisor. me rindo. ésa era su actitud innata y habitual sin necesidad de estímulo cerebral artificial del Penfield. a la que atrajo a su lado—. Allí se inclinó para encender la TV.. no sólo en esta casa sino en todas partes. La he incluido dos veces por mes en mi programa. —Entonces marca el 3 —sugirió él. Olvida lo que has programado y yo haré lo mismo. en la Tierra. Ya es hora de un breve comentario sobre la temperatura de hoy. que olía suavemente a los cigarrillos de la noche anterior.. El 481: conciencia de las múltiples posibilidades que el futuro me ofrece. Eso me dará ganas de subir al terrado a ver la oveja y de partir enseguida al despacho.. Rick elevó el sonido del televisor. —Conozco el 481 —interrumpió él. Lo único que quiero es quedarme aquí. —Disca el 888 —respondió Rick mientras el receptor se calentaba—. y no reaccionar. Me parece razonable dedicar ese tiempo a sentir la desesperanza de todo. Y sabré que no te quedas aquí. ¿Comprendes? Me figuro que no. sin poder marcar la salida. —Dejo programado un cambio automático de controles para unas horas más tarde — respondió suavemente su esposa—. sentándose en la cama y apoderándose de las manos de Irán. porque entonces tendré el deseo de discar. sin TV —dejó libres los dedos largos y finos de su mujer y atravesó el espacioso apartamento hasta el living. hola. 8 . de una inercia casi absoluta. modelo Ayax. Quiero ver la TV. y renovadas esperanzas de. ¿no crees? —Pero corres el riesgo de quedarte en un estado de ánimo como ése —objetó Rick—. como si hubiese conseguido algo de valor—. de modo que quienes os aventuréis a salir. La desesperación por la realidad total puede perpetuarse a sí misma. cuando toda la gente lista se ha marchado. Marcaremos juntos un 104. gozaremos juntos de él. y la condujo al dormitorio. encerrada en ti misma. Y en la propia pidió una actitud creativa y nueva hacia su trabajo. Y por fin logré encontrar un modo de marcar la desesperación —su carita oscura y alegre mostraba satisfacción. y luego tú te quedarás así mientras yo retorno a mi actitud profesional acostumbrada. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? luego comprendí qué poco sano era sentir la ausencia de vida. sentada en la cama.. —Hola. incluso con su Protector Genital de Plomo Mountibank. y la voz del Amigo Buster estalló e inundó la habitación. Pero antes eso era una señal de enfermedad mental. El satélite Mongoose informa que la radiación será especialmente intensa hacia el mediodía y que luego disminuirá.Philip K. En la consola de Irán disco 594: reconocimiento satisfactorio de la sabiduría superior del marido en todos los temas.. Y después de un apresurado desayuno —había perdido tiempo a causa de la discusión— subió vestido para salir. ¿Goce sexual extático? Me siento tan mal que hasta eso podría soportar..

Continuamente el polvo omnipresente convertía a los normales en especiales.Philip K. porque ella es un animal incomparable —palmeó cariñosamente el cuello de la yegua. Mucha gente posee dos animales. Rick halló su arrugado y muy leído ejemplar del suplemento de enero del Catálogo de Aves y Animales de Sidney. así como ellos no espiaban para descubrir el verdadero carácter de su oveja. también algunos de sus animales eran imitaciones electrónicas. Barbour respondió: —Sería inmoral. estaba su esposa. como en el caso de Fred Washborne. Hasta ahí. Aspiró involuntariamente la corrupción de la muerte. entonces. La herencia de la Guerra Mundial Terminal había disminuido su poder. eso era una descripción algo excesiva. progenie). El aire gris de la mañana. Y sin embargo. Aunque él mismo no se preocupara por las apariencias. lo saludó. Mantener una imitación era gradualmente desmoralizador. sólo podía alterar la mente y la capacidad genética. mucho deseaba poseer un caballo. Buscó “potrillos” en el índice (véase Caballos. ¿Qué me dice? —Que pronto tendrá usted dos caballos —respondió Rick. los posters y los anuncios de TV vociferaban: "¡Emigra o degenera! ¡Elige!" Era verdad. de algún modo. —Puedo comprar un potrillo percherón en Sidney por cinco mil dólares —dijo en voz alta. Irán se preocupaba. El hombre caía poco a poco en trance. confundido—. Los que no pudieron sobrevivir al polvo habían sido olvidados años antes. ya más débil y con sobrevivientes más fuertes. —¿No ha pensado en venderla? —preguntó Rick. Bueno. La presunta oveja estaba equipada con un circuito sensible a la avena. De eso no había duda. y mucho. ¿Y quién la ha preñado? —le preguntó a Barbour—. su vecino Bill Barbour. Ya estaba al lado de su oveja. Pero no puedo emigrar. El propietario de la parcela adyacente. a causa de mi trabajo. observó mientras se dirigía hacia el sector particular de césped que poseía juntamente con el inmenso apartamento situado más abajo. que inclinó la cabeza. y también se había detenido a ver cómo estaba su animal. Pero cualquier mes el examen de los médicos del Departamento de Policía de San Francisco podía dictaminar lo contrario. Por medio de algunos contactos internos que poseo en la Junta Ganadera del Estado. —¿Cómo? —respondió Barbour. lleno de partículas radiactivas que oscurecían el sol. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto. Tener dos animales es más inmoral que no tener ninguno. que rumiaba con los ojos clavados en él por si le había traído avena arrollada. Por lo cual no le quedaba otra opción que seguir como hasta entonces. —Venda el potrillo. Preguntar "¿Es auténtica su oveja?" era todavía peor que averiguar si los dientes. ¿El viento? —He comprando el plasma fertilizante de mayor calidad que se puede conseguir en California —informó Barbour—. y señaló el gran ejemplar de percherón que miraba el espacio con expresión vacía—. 9 . de modo que a la vista del cereal se mostraba convincentemente interesada y se acercaba—. ¿No leyó ayer en el Chronicle el artículo acerca de su pato? Parece que es el moscovy más grande y pesado de toda la Costa Oeste —sus ojos se tornaron vidriosos al imaginar semejante riqueza. por supuesto. dada la ausencia de un animal verdadero. y halló el precio nacional vigente. jamás había curioseado al respecto. Explorando los bolsillos de su chaqueta. o cualquier otro animal. A pesar de su protector genital de plomo. se dijo. el dueño de la planta procesadora de algas donde trabaja mi hermano. Igual que Rick. pensó Rick mientras abría la puerta de su minúscula dehesa y se acercaba a su oveja eléctrica. se había vestido para ir a trabajar. hasta cinco. ¿Recuerda que la semana pasada vino un inspector a examinar a Judy? Están impacientes por ver el potrillo. Nada habría sido más descortés. pero él. ofendía su olfato. entonces el polvo. los exámenes médicos mensuales confirmaban su normalidad: podía procrear dentro de los márgenes de tolerancia que la ley establecía. Esa basura del correo oficial. —Mi yegua está preñada —declaró Barbour encantado. o tres o cuatro y. era socialmente necesario. era indudable que el polvo se filtraba y traía cada día —mientras no emigrara— su pequeña carga de inmundicia. el pelo o los órganos internos de una persona eran genuinos.

¿Recuerda? Usted estaba aquí esa mañana que subí y la encontré echada. y la traje aquí personalmente para asegurarme de que no la robaran. las ovejas tienen una cantidad de enfermedades. vería alguna lógica en su posición. y allí murió. demonios. Por supuesto. asintiendo—. Y aquí está su obra —señaló al sucedáneo. por lo menos al precio del catálogo. Oakes y su esposa son dueños de ese gran perro colorado que ladra por las noches —meditó—. eso viola toda la estructura moral y teológica del Mercerismo. —Deckard —repuso compasivamente Barbour—. Originalmente era una oveja verdadera —se enderezó. pero después de andar uno o dos minutos volvió a caer. Pero.. La llevé al veterinario. No son animales que pasen de mano en mano. Una por cada tres apartamentos. y yo reflexioné y por fin fui a una de esas tiendas que fabrican animales artificiales y les mostré una foto de Groucho. Pero todas las familias de este edificio. Rick se inclinó sobre su oveja. Son demasiado raros.Philip K... Todos nosotros tenemos un animal de alguna clase. —Es casi lo mismo. en la casa. usted no entiende de caballos. Quizá sea mentira. Si no tuviera usted esa vieja ovejita. pero eso valdrían si las hubiera. —Las ovejas tienen enfermedades extrañas —dijo Rick—. Hay que ocuparse del animal exactamente como si fuera de verdad. Creo que Ed Smith tiene un gato en su apartamento. No podrá. —Usted tiene su oveja. De eso murió la mía. pero si alguien los advierte. o si se va a morir de tétanos. literalmente. le darán un golpe y se lo quitarán. Hay una razón para que Sidney no tenga potrillos percherón. O mejor dicho. ¿Siempre ha sido así? —No —dijo Rick.. incluso los relativamente inferiores —se inclinó sobre la cerca común. ¿Comprende ahora por que” quiero su potrillo? Después de una pausa.. Pequeños inconvenientes. algún indicio de avena—.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No —respondió Barbour—. le impediría fundirse verdaderamente con Mercer. —Usted la levantó —repuso Barbour. —¿Qué le parecería si le pagara quinientos dólares mensuales durante diez meses? —dijo Rick—. Esa vez no arranqué todo el alambre del fardo. Graveson tiene esa gallina —señaló hacia el norte—. —se encogió de hombros. una vez la cinta de la voz se rompió o se atascó y balaba sin cesar. Eso significa que no tienen existencias de potrillos. —No es lo mismo —concluyó Barbour. El animal no se puede poner en pie y no se sabe si es sólo una torcedura. se descompone. puede también acercarse honorablemente. Mientras Barbour miraba. Cualquiera comprende que se trata de un desperfecto mecánico.. Naturalmente el camión del taller pone “Hospital de Animales 10 . Para comprarla tuve que volar a Canadá. centenares. se volvió y enfrentó a su vecino—. gesticulando—. Es un trabajo excelente. Sí. por lo menos eso dice. Vuelva a mirar la lista: está en bastardilla. cerrando nuevamente el panel de su oveja eléctrica—. Y le dedico tanto tiempo y atención como a la verdadera. aunque nadie lo ha visto nunca. calculo. Hace tres años que tengo a Judy: en todo ese tiempo no he visto una yegua percherón de su calidad. —¿Aquí? —preguntó Barbour—. Además. ¿En el terrado? —El heno —explicó Rick—. Veamos. pero los síntomas son siempre los mismos. El padre de mi mujer nos la regaló cuando emigró. y todo el mundo sabe. alerta. Dejé un trozo y Groucho —ése era su nombre— sufrió un rasguño y contrajo el tétanos. Pero hace un año la llevé al veterinario. Uno se siente igual. —Pero si usted posee dos caballos y yo ninguno —interrumpió Rick—. Barbour respondió: —Lo siento mucho. que lo he llevado seis veces al taller de reparación. si yo poseyera dos animales y usted ninguno. ¿Sabe por qué? Porque antes de la Guerra Mundial Terminal había allí. La cifra entera del catálogo. Si anda usted con un animal como éste cerca de Wyoming o Colorado. unas cincuenta. —¿Ve? —le dijo a Barbour—. que continuaba rumiando y aguardando. abrió el panel. Por ejemplo. Puede seguir la Ascensión en su vida individual y. hasta que lo encontró: el panel de control oculto.. consiguió levantarla. cuando coge las dos asas de la empatía. No se podía poner de pie. buscando algo entre la gruesa lana blanca (al menos los vellones eran auténticos).

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Algo” —agregó—. M.. Dave Holden. algunos.. un caballo —con la bonificación correspondiente al retiro de cinco andrillos alcanzaría. —No quería ofenderlo —dijo nerviosamente Barbour. Si en ese momento hubiera sabido que Groucho iba a morir. o como usted. Y aun si pudiera. Los andrillos deberían establecerse específicamente en California del Norte. Pero el sentimiento perdura. No tenía nada más que decir a su vecino. Pero antes. —y pensó: si tan sólo volviera a tener suerte en mi trabajo. Consulte su catálogo de Sidney.. Lo veré esta noche. No le diré nada a nadie de la casa. como Groucho. con lo que gana un funcionario municipal. Incluso si la mención del Animales y Aves de Sidney estuviera en bastardilla. se dijo.. 11 . y el decano de los cazadores de bonificaciones de zona. Una oveja. gesticulando vanamente con las manos vacías—. no puedo hacer que los cinco vengan. T. Su mente estaba fija en su trabajo.. Quiero decir. No es un crimen. No puedo controlar eso. un buey. pensó. Mientras se dirigía a su vehículo. Rick Deckard abrió la puerta de su coche aéreo. y si tengo dinero una vaca. como después de la G.. podría encontrarla echada con las patas al aire. Mil dólares por cabeza. —Por Dios —dijo Rick.Philip K. Quiero lo que tenía al comienzo. Barbour lo llamó. —Este. técnicamente. Pero eso había sido antes del tétanos. —Pero le tendrán en menos. O una rata. Rick respondió tranquilamente: —No quiero un animal doméstico.. Así podría encontrar en alguna parte lo que deseo. —Podría comprar un gato —sugirió Barbour—. Usted sabe cómo piensa la gente de quien no cuida un animal. Los gatos no son caros. los cinco andrillos deberían llegar a la Tierra desde alguno de los planetas-colonia.. antes de ese trozo de alambre puntiagudo de cinco centímetros en el fardo de heno. Quizá no haga ninguna diferencia. Querría tener un animal. en el día que le aguardaba. —Compre un grillo —propuso ingeniosamente Barbour—. consideran que eso es inmoral y antiempático. esta noche. Debo ir a trabajar. como un veterinario —miró de pronto su reloj— . Como lo que usted ha dicho: un grillo —se alejó con la llave de su vehículo en la mano. Pero con mi salario. En silencio. Rick respondió: —Su yegua podría morir sin aviso previo. Cuando vuelva a su casa del trabajo. No todos. Rick se detuvo y empezó a darle las gracias. como un bicho. aparte del salario. Por veinticinco dólares puede comprar una rata adulta. Y el conductor viste de blanco. un animal grande. como hace dos años.. Pero un remanente de esa desesperación a que Irán se había referido le golpeó en el hombro y respondió: —No sé. debería morir o retirarse. estoy tratando de comprar uno. hay otros cazadores de bonificaciones pertenecientes a otras agencias policiales de todo el mundo. cuando capturé cuatro andrillos en un mes. Cinco mil dólares..

y animarse mutuamente con su presencia. la corporación se había marchado. la Rand Corporation. Allí estaban antes los suburbios de San Francisco. qué estaba haciendo. de quejas y opiniones. agrupadas en su mayoría en zonas urbanas donde podían verse físicamente. Esa ruina sin dueño había sido bien cuidada y mantenida antes de la Guerra Mundial Terminal. a pesar de su deformación. Sin embargo. blancas. y otros habían quedado saturados. La gente desquiciada por la guerra. Permanecer en la Tierra significaba la posibilidad de ser clasificado en cualquier momento como biológicamente inaceptable. caídas en los parques y las calles. seres ocasionales y peculiares. el robot humanoide hecho a su medida. el androide orgánico— . pero para ese momento el misterio ya había sido comprendido. nadie recordaba hoy por qué había estallado la guerra. un arma de guerra se modificó: el Luchador Sintético por la Libertad. Antes de la guerra había un pequeño programa de colonización. como había ocurrido con los coches americanos en la década de 1960. La población desplazada se movía con el polvo. Isidore se quedó. los días felices de los estados sureños antes de la Guerra Civil! Ya sea como un criado personal. pero además —una dudosa adición— había en los suburbios. vacío y gigantesco. Había sido una guerra costosa a pesar de las valientes predicciones del Pentágono y de su presumida criada científica. La ONU hizo que emigrar fuera fácil. El robot humanoide —o. Simplemente había vagabundeado hasta ahí en los días que siguieron a la guerra. de vida. Cuando el polvo llegó. 12 . todos los normales tenían que haber emigrado ya. ni quién —si alguien— había ganado. se convirtió en la máquina esencial del programa de colonización. En esa infortunada época nadie sabía. Nadie extrañaba su ausencia. a muy poco tiempo por el monorriel rápido. Eso había parecido entonces casi divertido: esas aves gruesas. El androide era la zanahoria. aquí y allá había personas que se negaban a emigrar: eso constituía una irracionalidad sorprendente incluso para los propios interesados. expresado con propiedad. Una vez calificado especial. Según las leyes de la ONU todo emigrante debía recibir un androide civil a su elección.Philip K. y así había ocurrido cuando vivían. virtualmente abandonados. J. al margen de la historia. Como los propietarios de los edificios. Especialmente lo primero. y difícil —cuando no imposible— quedarse. Toda la península parloteaba como un árbol lleno de pájaros. La península. y nadie lo había previsto. al sur de San Francisco. Uno de ellos era John Isidore. la colonización entraba en una nueva fase. plumosas. esa plaga había descendido desde lo alto. miles de personas se habían quedado. un ciudadano quedaba. todas las demás aves. los búhos pasaron inadvertidos. De todos modos. Además. diseñado SOLAMENTE PARA USTED Y PARA SUS EXCLUSIVAS NECESIDADES. errante. ni siquiera el enemigo durante la guerra. y en 1990 la variedad de androides civiles excedía todo lo imaginable. y la lluvia radiactiva el látigo. Primero habían muerto —era extraño— los búhos. Cesaba de pertenecer a la humanidad. ahora que el sol había dejado de brillar sobre la Tierra. Del mismo modo se manifestaron las plagas medievales. evidentemente para siempre. En ese momento la lluvia de polvo era esporádica y variable. algunos murieron y otros se marcharon. algunos estados se habían visto casi libres de ella. y mucha gente se había instalado allí. pero los cuidadosos propietarios habían muerto ya o emigrado a un mundo colonia. Y sin embargo. había estado inicialmente limpia de polvo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 2 En un ruinoso edificio. Estos parecían relativamente cuerdos. un solitario aparato de televisión pregonaba sus mercancías en un salón deshabitado. realmente. Y después de los búhos. Muchas ratas muertas. que en su día había alojado a miles. Ese había sido el incentivo básico de la emigración. Lógicamente. la Tierra seguía siendo familiar e interesante. Como no aparecían antes del crepúsculo. aunque aceptara la esterilización. O quizá quienes permanecían imaginaban que la nube de polvo terminaría por caer. R.. El polvo que había contaminado la mayor parte de la superficie del planeta no se había originado en ningún país particular. por supuesto. se establecía primero en una región y luego en otra. El televisor gritaba: " ¡Nuevamente. capaz de funcionar en un mundo extraño. que en efecto había tenido su sede cerca de ese lugar. Y en relación con ella. o un campesino incansable. Quizás.. que se afeitaba en el cuarto de baño mientras la televisión se quejaba en el living. una amenaza contra la herencia prístina de la estirpe humana.

Y menos ahora. sin duda. combinándose con el que descendía. cosa que él apreciaba. entró en la habitación y apagó el televisor. señora Klugman? —Sí —respondió la señora Klugman... recluidos en lugares que recibían el extraño nombre de Institutos de Oficios Especiales de América donde. me parece. Me pregunto si llegaré tarde al trabajo. sin necesidad de emigrar. incapaces de trabajar.. según la expresión corriente.. el principal establecimiento de Estados Unidos en Marte. en este mundo que da todas las posibilidades imaginables? Después de una pausa. señora Klugman. como era habitual. ¡Vivo! Con frecuencia había percibido antes la severidad de su cercanía: cuando llegaba. —¿La dignidad. Y su aparato de televisión. —Y en la Tierra. el gótico y sombrío Hannibal Sloat. roto en parte. como especial? —Mi marido y yo nos moríamos de miedo. Mors certa. No había logrado aprobar el test de facultades mentales mínimas. surgía de todos los objetos que tenía a la vista. de los utensilios total o parcialmente destrozados de la cocina. Tenía un trabajo: conducía el camión de una empresa de reparación de animales de imitación. Es difícil de explicar. del cielorraso manchado por las moscas. Marte—. como si él —el silencio— se propusiera reemplazar todos los objetos tangibles. que había oído muchas veces la expresión. 13 . y no sólo por sus genes afectados. Después de todo. —Oigamos ahora a la señora Maggie Klugman —sugirió el comentarista a John Isidore. Rezumaba de la inútil lámpara de pie del cuarto de estar. —Y su marido. evidentemente incapaz de esperar. que había terminado de afeitarse. lo que hacía de él. cuando ya virtualmente había vencido. de Nueva Nueva York. un cabeza de chorlito. El señor Sloat reconoció la verdad de este aserto cuando lo escuchó.Philip K. en la mayor y más osada aventura humana de la historia moderna. el Hospital de Animales Van Ness. pero tener un criado de confianza en esta época tan turbulenta. cuyo jefe. Y había cabezas de chorlito infinitamente más tontos que Isidore. irrumpía sin delicadeza. de acuerdo con sus propias especificaciones formuladas antes de su partida. Un silencio que emanaba del suelo y de las paredes y parecía generado por una vasta usina lo golpeó con tremenda energía. pero él sobrevivía a pesar de todo. ¿se sentía seguro usando continuamente un costoso e incómodo protector genital a prueba de radiaciones? —Mi marido —empezó la señora Klugman. solía decir el señor Sloat. ha de constituir. Isidore. Por eso no solamente afectaba sus oídos sino también sus ojos: mientras contemplaba el aparato de televisión inerte sentía el silencio como algo visible y.. y se ha instalado en Nueva Nueva York donde contesta así a nuestras preguntas: Señora Klugman: ¿cuál es la principal diferencia entre su vida en la Tierra contaminada y su nueva vida aquí. sin problemas. vivo. Isidore estaba obligado a escuchar únicamente al gobierno de Washington con su programa de colonización. señora Klugman. La señora Klugman acaba de llegar a Marte. ¿no temía ser clasificada como. sólo cogía el canal que había sido nacionalizado durante la guerra y era todavía nacional. pensaba Isidore mientras se afeitaba. de las máquinas muertas que no habían funcionado en ningún momento desde que Isidore había llegado. que sólo deseaba saber la hora—. generalmente dependía de las señales horarias de la televisión. si un cabeza de chorlito pudiera aprender latín dejaría de serlo. es la dignidad. Tres planetas lo menospreciaban. a su modo. lo aceptaba como un ser humano. Este compañero leal. No tenía reloj.. El silencio del mundo no podía refrenar su codicia. afortunadamente para siempre. La TV afirmaba que era el quinto (o el sexto) aniversario de la fundación de la Nueva América.. pero en ese punto Isidore. Brotaba de la moqueta gris en jirones. En realidad. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? se le entrega a su llegada absolutamente gratis y completamente equipado. John Isidore pensó con amargura: y también para mí. una vez que emigramos ese temor desapareció. pero hoy debía ser el Día de los Horizontes Espaciales. se deslizaba de algún modo la palabra especial. Era un especial desde el año anterior. vacío y sin palabras. devuelve la seguridad. Y por supuesto. la voz seca y fatigada de una mujer de edad mediana respondió: —Lo que más nos ha llamado la atención a nosotros tres. vita incerta. anteriormente. apenas tenía una oscura noción de su significado." Y seguía.

Y dejó de ver al hombre anciano que subía la cuesta. 14 . Dios mío.. y retrocedió al percibir la vacuidad del resto del edificio. La encendió y surgió el suave olor habitual de los iones negativos. Buscó el picaporte para salir al pasillo a oscuras. de aspecto más o menos humano. naturalmente. Una piedra que le arrojaron le golpeó el brazo. Se volvió a medias y otra piedra le erró y pasó a su lado: dio contra el suelo y el sonido le sorprendió. Y que los emigrantes se conviertan en especiales. Finalmente. Sintió a los demás. pensó mientras las piedras rodaban hacia abajo. colores y configuraciones aparentemente aleatorios que no se modificaba hasta que se empuñaban las asas gemelas. a solas con el silencio mundial que imperaba omnipresente y sin pulmones. Una sola figura. Pero llegaría. y mañana. distante aunque inmediatamente alcanzable merced a la caja de empatía. subía penosamente.. nuevamente sintió el olor acre del cielo. escuchó en su mente el rumor de sus existencias individuales y el parloteo de sus pensamientos. la necesidad de subir. No estaba preparado para enfrentarse a las resonantes escaleras que conducían al terrado desierto donde no tenía un animal. dejó de percibirlos. esto podría deberse a su peculiar identidad biológica. Pero los anuncios. se decía irritado. pensó. aferrando las asas. En ese momento él. Sintió aquella antigua aspereza irregular debajo de sus pies. Al diablo con ellos y con su colonización. se derrumbaba de día en día en un deterioro entrópico creciente. lo asustaban. Luego el tubo de rayos catódicos brilló con una imagen de”bil de TV: se formó un dibujo de rasgos. con sus matas de hierbas secas. Paso a paso la elevación continuaba. Se preguntó quién sería. El eco de sus pasos. El. estaría muerto. Era imposible ver el final.Philip K. iba experimentando poco a poco el desvanecimiento del mundo real donde se encontraba. Entonces.. Era un hombre anciano con ropas oscuras y sin formas. todo lo que había en su interior se fundiría. me voy a trabajar. kippel apilado hasta el cielorraso de cada apartamento. como todos los demás. se dijo. Como le estaría sucediendo a todo aquel que en ese momento estuviera aferrado a las asas. pero no el cielo de la Tierra sino el de un lugar extraño. Apareció una imagen. La fusión física. Y después el edificio mismo perdería su forma y quedaría sepultado bajo el polvo ubicuo. miró hacia arriba. Y atravesó el living hasta la caja negra de empatía. dirigidos a los normales que quedaban. y las cogió. sería idéntico e irreconocible. Espero que allá también haya una guerra —después de todo era teóricamente posible— y que todo termine como en la Tierra. Este era otro hecho que resultaba interesante prever mientras permanecía en esa lamentable habitación. era indeseable. tan lentamente que era casi imperceptible. preguntó entonces si las demás personas que se habían quedado experimentaban el vacío de la misma manera. El hombre. Quizá fuera mejor encender de nuevo la televisión. mero desecho amorfo. Había llegado allí de un modo habitual y asombroso. No podía emigrar aunque lo deseara. Respiró profundamente para tranquilizarse. el eco de la nada. como siempre le ocurría. como hechas de huesos.. lo aspiró con avidez.. Le decían en una interminable procesión de maneras que él. Ellos y él se preocupaban sólo de una cosa: la fusión de sus mentes orientaba su atención hacia la cuesta. Pero real. un especial. Wilbur Mercer. ¿para qué escucharlos?. No servía. Sintió dolor. Basta. acompañada por la identificación mental y espiritual con Wilbur Mercer. O bien. Vivía solo en ese ruinoso edificio de mil apartamentos deshabitados que. Hoy estamos más arriba que ayer.. el ascenso. en aquel paisaje de sierra y cielo parduscos. Es hora de empuñar las asas. Se halló en cambio. una degeneración determinada por su inepto aparato sensorial. Allí lo acechaba la fuerza que se empeñaba en penetrar en su casa. Los viejos antagonistas aparecían en la periferia de su visión: ellos —o eso— lo perseguirían todo el camino hacia arriba hasta que en la cumbre. en la Tierra o en los planetas-colonia. había vuelto a producirse. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Se. Los destrozados muebles y paredes se esfumaron. Vio un famoso paisaje: la vieja cuesta oscura y desierta. que hurgaban oblicuamente un cielo sombrío y sin sol. y trató de ver a su atormentador. pensó. que parecían arrancadas del hostil vacío del cielo. reanimado. la imagen compuesta de Wilbur Mercer. Estaba demasiado lejos. avanzaba con dificultad y John Isidore. Más alto. Y volvió a cerrar la puerta. Eran ahora sus propios pies los que resbalaban y buscaban apoyo entre las familiares piedras desprendidas.

cuando el tormento arreciaba en su rigor. porque lo habían arrestado por anormal. una anciana a la que jamás había visto ni oído. Sólo quedaban fragmentos podridos. como siempre. y las bocas y picos restaurados eran capaces de ladrar. Y debido a eso todo había cambiado. Por fin un ave que había ido a morir allí le dijo dónde estaba. pensó. Y sin el consentimiento de sus padres. No sabía cuánto había durado esa parte del ciclo. ya no se estaba hundiendo. donde cerca hubiera un médico con esas máquinas de chispas eléctricas. Había caído en el mundo-tumba. fatigado. evidentemente. por ser más especial que todos los demás especiales. Todavía lo acompañaban. una cabeza sin ojos. De cualquier modo. castigado por algo que ni siquiera puedo ver? Y luego. Será mejor empezar a moverse nuevamente. quizás el nódulo extrasensorial de su cerebro había vuelto a crecer. Ellos. Antes de la maldición. en la Tierra o en un mundo colonia. y no volvería a vivir mientras ellas no vivieran. Recordaba a los asesinos. Y entonces. Sería mejor si viviera en la ciudad. bien podía tratarse de un proceso natural. las criaturas que más le importaban. en las cuencas vacías aparecieron ojos que podían ver. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Recordó la cumbre. pero hasta eso había olvidado. ascendía. Como la mayoría de la gente. Pero sabía que correría el riesgo. Las leyes locales prohibían la facultad de invertir tiempo en devolver seres muertos a la vida. pensó. ellos —los asesinos— bombardearon aquel nódulo único que se había formado en su cerebro. ¿cómo es esto justo? ¿Por qué estoy aquí. parte de una mano. reflexionó. No podría salir mientras los huesos dispersos a su alrededor no volvieran a ser criaturas vivientes: él estaba unido al metabolismo de otras vidas. ¿Cuántas veces lo había hecho ya? Las diversas experiencias se tornaban borrosas. y en cierta época había sido capaz de traer de vuelta. Isidore retenía las dos asas. La infancia había sido maravillosa. incluso ancianos físicamente frágiles. de cuya existencia jamás había sospechado.Philip K. Yo mismo no sé si podría volver a soportarlo. Sí. O tal vez no hubiese sido él. Frank y Cora Mercer. recordó. era imposible medirla. sus padres adoptivos. casi siempre en la cumbre de la colina. así como el pasado y el futuro.. Siempre lo había hecho antes. se habían extinguido. había sido diferente. habían desaparecido. se lo dijeron claramente cuando tenía dieciséis años. 15 . respondían las voces. y se dirigió. en los bosques que aún quedaban. Tenía que terminar. sobre todo ancianas. cloquear. Pero ellos estaban allí. maullar. De mala gana las soltó. Hemos sido heridos en el brazo izquierdo. solo. dondequiera que fuese. Podía venir un paro cardíaco. Amaba todas las cosas vivas y sobre todo a los animales. sino que comenzaba a ascender con los demás. habló. se dijo mientras se curaba. Quizás él lo había hecho. lo que había sentido y lo que eventualmente sentiría se fundían de modo que solamente quedaba ese momento de inmovilidad y reposo en que se tocaba la herida causada en el brazo por la piedra. En un lugar aislado como ése era demasiado peligroso. Era un pozo de huesos y cadáveres de donde había salido tras años de esfuerzo. Una vez. tal como habían sido. y probablemente no sería la última. Pero había continuado haciéndolo secretamente durante un año más. Algunas personas. en alguna parte de la vida anterior y más feliz. la ascensión terminaba y comenzaba la otra parte. y en especial el sapo. cerca de la costa de Nueva Inglaterra. Además. animales muertos. al cuarto de baño para lavarse. Con un kleenex se secó el brazo. y todos los demás lo acompañaron de inmediato. en su interior. La cuesta se nivelaba de repente. lo destrozaron con cobalto radiactivo y eso lo hundió en un mundo diferente. Pero finalmente los huesos se recubrieron de carne. le dolía y le sangraba el brazo donde la piedra lo había golpeado. Vivía rodeado dé bichos y conejos. Está bien.. ¿O había sido en México. se dijo. el murmullo de los demás seres que participaban de la fusión rompió la impresión de soledad. habían muerto. vacilante. cerca del puerto de Tampico? No recordaba las circunstancias. Como en general nada ocurría. los sentía dentro de sí. No era la primera que recibida durante las fusiones con Mercer. Hacía mucho que ya no los veía. y sentía que llevaba en su interior a todas las cosas vivas. Avanzó. Examinó la herida. solo. Dios mío. lo habían encontrado a flote en una balsa inflable salvavidas. El burro. También tú participas. Duele como el infierno.

o mejor leche. Otra persona ha ocupado un apartamento abandonado. No tiene que saber que soy un cabeza de chorlito. Es más abajo. Veamos. se dijo. Sí. leche. La gente se iba.. con el corazón sobresaltado. Un vaso de agua. Debe ser en el segundo o el tercer piso. o quizás un huevo. no más abajo.. excitado. comprendió. pero jamás venía nadie. ¿Qué se hace cuando llega un nuevo ocupante? Visitarlo. emigraba.. bastante cerca para que pueda oír. Si llegara a saberlo no querrá hablarme. incrédulo. o harina. Esto no le había ocurrido nunca allí. no la dejé encendida y sentiría la resonancia en el suelo. Encontró un sospechoso paquete de margarina. se decía. Ya no estoy solo aquí. la televisión. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Y oyó. pensó muy excitado. Buscó en la nevera. ¿no es así? No podía recordar. El compresor había dejado de funcionar hacía mucho. Siempre pasa así... Lleva algo. 16 . regalarle algo. en otro piso. No es mí TV. sus correspondientes sustitutos. Y con él partió hacia abajo. ¿Por qué será? Recorrió el pasillo deprisa. ni en ningún otro lugar. lejana y tenuemente. O mejor dicho. Hay alguien más en esta casa.. pensó rápidamente.Philip K. Tengo que mantener la calma.

—¿Todavía quiere Harry que retiren del mercado la unidad cerebral Nexus¿? —no le extrañaba. a su espalda. escuchó la voz de su secretaria. Recuerdo los aullidos de sufrimiento ciando la gente de Sudermann presentó el viejo T-14 en el 89. Más de cincuenta androides T-14. Y cuando éste entró en el suyo. a lo largo de toda la manzana. y ningún androide T-14. Mientras abría la puerta de su despacho. sus ojos revelaban perspicacia y conciencia de casi todo lo que tenía importancia. había un avestruz dentro de una caja de plástico transparente y calentada. —Lo espero a las nueve y media en el despacho de Dave Holden —el inspector hojeaba rápidamente los papeles de copia mecanografiados que llevaba sujetos a una tablilla—. había logrado burlarlo. Era el único avestruz de la Costa Oeste. en algunos casos. Siempre ha ocurrido lo mismo con cada unidad cerebral mejorada. —¿Sabe qué le ocurrió al señor Holden. se detuvo un momento ante una de las mayores tiendas de animales de San Francisco. como de costumbre. Tiene por lo menos para un mes. la populosa zona de mayor prestigio de la ciudad.Philip K. legalmente. Rick permaneció unos minutos mirando el precio con expresión sombría. —¿Que” ocurrió? —preguntó Rick. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 3 Camino de su trabajo. la mayoría de las agencias policiales que se ocupaban de androides fugados estaba protestando—. —Sí —respondió él. su jefe. como sabe Dios cuántas otras personas solían hacer. lo llamó. Ann Marsten. ¿No le han dicho nada de la llamada de esta mañana? La señorita Wild me contó: exactamente a las nueve. sin ser detectados durante un año entero. El día anterior el jefe de cazadores de bonificaciones del departamento estaba perfectamente. en Rusia. —Habrá sido uno de esos nuevos andrillos superinteligentes que está fabricando la Rosen Association —dijo la señorita Marsten—. y abandonó a Rick. pasmado. orejas salientes e iba vestido descuidadamente. Y en verdad durante un tiempo fue así. creó un test de empatía de Voigt. adonde llegó con un cuarto de hora de retraso. de la Unión Soviética. habían conseguido llegar a la Tierra de una u otra manera. La policía soviética no puede hacer más que nosotros —dijo. y les preguntó si estaban dispuestos a enviar una protesta formal por escrito al representante en el este de la Rosen Association. señor Deckard? Le dispararon —siguió a su jefe al interior del despacho. desde la presentación de sus características y estudios de rendimiento en agosto de 1991. encerrado y repleto. —¿Quiere saber lo que ha dicho la policía rusa? —preguntó la señorita Marsten—. Al terminar la jornada había partido en su coche aéreo. y puso en marcha la unidad de filtrado del aire. a su piso situado en Nob Hill. puesto que su casa matriz estaba en Marte—. También lo sé —su cara pecosa y anaranjada resplandecía. el Inspector de Policía Harry Bryant. Según la placa-informe de la caja. Bryant murmuró algo por encima del hombro acerca de las nueve y media en el despacho de Dave. los fabricantes del Nexus6 estaban amparados por las disposiciones coloniales. hasta que consigan una de esas nuevas secciones plásticas de columna. ausente. —¿Alguien llamó aquí? —preguntó Rick. En el centro del escaparate. según recordaba. Pero luego el Instituto Pavlov. Rick Deckard. —No —respondió la señorita Marsten—. Mejor sería aceptar la nueva unidad como un hecho consumado. Holden está en el Horpital Mount Zion con una herida de láser en la columna. Luego se dirigió hacia la Corte de Justicia de la calle Lombard. acababa de llegar del zoológico de Cleveland. Tenía la cara roja. ¿Ha leído el folleto de la compañía y el manual de instrucciones? El cerebro Nexus-6 que emplean tiene dos trillones de elementos y puede seleccionar diez millones de caminos neurales distintos —bajó la voz—. Todas las policías del hemisferio occidental gimieron que ningún test podía detectar su presencia en caso de entrada ilegal. 17 . por lo que se sabía. El señor Bryant llamó a la WPO. Después de contemplarlo.

Un merceriano sentía el mal sin comprenderlo. En 45 centésimas de segundo un androide equipado con esa estructura cerebral podía asumir una cualquiera entre catorce actitudes de reacción. el robot humanoide era un cazador solitario. ni dolor por su derrota. Evidentemente. viendo que tenía tiempo. Rick extrajo un viejo y arrugado sobre de papel de manila. Un androide. A Rick le gustaba pensar así: su trabajo se tornaba más aceptable. Si alguna criatura experimentaba alegría. 18 . En algunos casos los criados superaban a los amos. En una ocasión había pensado que la empatía estaba reservada a los herbívoros o a los omnívoros capaces de prescindir de la carne. todos los animales de presa. había crecido insidiosamente. ningún otro podía eludir enteramente el dolor. juntos caían en el abismo del mundo-tumba. y reflexionó. que no tuviera consideración por los animales ni fuera capaz de sentir alegría empática por el éxito de otra forma de vida. aunque de doble filo. los androides con la nueva unidad cerebral Nexus-6 —desde un punto de vista pragmático y nada disparatado— sobrepasaban a una considerable porción de la humanidad. al tornarla consciente del deseo de vivir de su presa.Philip K. de la calle Sutter. por ejemplo el test de empatía de Voigt-Kampff. los Asesinos. Se había preguntado. pero no se sabía quién ni qué era esa presencia maligna. como los gatos. Era obvio que la empatía sólo se encontraba en la comunidad humana. Pero había nuevos criterios. Probablemente la facultad empática exigía un instinto de grupo sin cortapisas. Se sentó ante su mesa y deliberadamente se puso a buscar algo en un cajón. hasta en los arácnidos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se lo preguntaré a Harry Bryant —respondió Rick. era la síntesis de los Asesinos. Apartó por el momento la información referente a la unidad cerebral Nexus-6. un merceriano era libre de situar la presencia nebulosa de los Asesinos donde le parecía más conveniente. incluso los cabezas de chorlito subnormales. la condición de todas las demás incluía un fragmento de alegría. esto parecía una especie de seguro biológico. Y en el Mercerismo. Y si algún ser humano sufría. mataba— a un andrillo. como casi todos en un momento u otro. Si retiraba —o sea. un búho o una cobra sólo podían destruirse. equipado con una inteligencia superior a la de muchos seres humanos. Pensar en los animales le trajo el recuerdo del avestruz que había visto en la tienda. el concepto de los que matan. en tanto que se podía hallar cierto grado de inteligencia en todas las especies. irritado. un robot humanoide fugitivo. morirían de hambre. En última instancia. Incluso podía limitar su capacidad de supervivencia. aunque fueran los del nivel inferior. De este modo. Para Rick Deckard. la empatía borraba las fronteras entre el cazador y la víctima. incluso los mamíferos muy desarrollados. Y en ese caso. a medida que se desarrollaba hasta construir una teología completa. que hubiera matado a su amo. de nada podía servirle. La señorita Marsten comprendió la insinuación y se retiró. En otras palabras. lograban sin dificultad. Se echó atrás en su sillón de estilo importante. A un organismo solitario. todos ascendían juntos y una vez terminado el ciclo. Luego consultó su reloj y. Curiosamente. cogió el videófono de su mesa y pidió a su secretaria: —Con la tienda de animales Happy Dog. y hurgó en su contenido hasta que encontró lo que buscaba: los datos existentes sobre el Nexus-6. un animal gregario como el hombre podía adquirir un factor de supervivencia más elevado. un mal absoluto tironeaba el deshilachado manto del anciano que subía. el vencedor y el derrotado. así como la posibilidad de optar entre diez millones de combinaciones de actividad cerebral. no violaba la regla vital establecida por Mercer. no podía encontrar el menor sentido en la fusión que experimentaban rutinariamente los seguidores del Mercerismo. Como en el caso de la fusión con Mercer. había dicho Mercer el año en que las cajas de empatía aparecieron en la Tierra. Para bien o para mal. Un momento de lectura justificó la afirmación de la señorita Marsten: el Nexus-6 poseía efectivamente los dos trillones de elementos. Sólo matarás a los Asesinos. por qué precisamente los androides se agitaban impotentes al afrontar el test de medida de la empatía. por dotado que estuviera en cuanto a capacidad intelectual pura. como una araña. tomó una pulgada de rapé del señor Siddon. En el Mercerismo. y que tanto él mismo como prácticamente todo el mundo. De otro modo. vacilante. Los chismes le desagradaban porque siempre eran más precisos que la verdad. números 3 y 4.

y examinó los precios. y al mirar su reloj descubrió que eran ya las nueve y media—. taimada y glacial. —Perfecto. y las releyó. macho. Entonces. señor Merriwell. Hasta luego —colgó deprisa. Treinta mil dólares —también él tenía el Sidney a la vista—. Abrió la puerta interior y saludó a su superior. lo natural habría sido que estuviese al menos secretamente complacido. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Sí. ¿Puedo preguntarle. —Frank Merriwell —dijo Rick. En la pequeña pantalla apareció un hombre vestido de veterinario. ¿Cuánto vale un avestruz eléctrico? —Diría que algo menos de ochocientos dólares. señor. según la cantidad de misiones que aparezcan el mes próximo. Deseo que vea por usted mismo que el precio es el correcto.. Ninguna de las mujeres le habló. Esperan que uno regatee. —Doctor McRae. extrajo del bolsillo el Sidney plegado. ni él a ellas. Y no escuche la conversación. Consulte su Sidney. Cuánto dinero. con trenzas de pelo plateado hasta la cintura. —¿. atractiva.. como en los viejos tiempos. se dijo Rick. nuestro precio está mil dólares por debajo del corriente. que había llevado consigo.. —Señor —repuso el vendedor de animales—. sano-enfermo.. —Podríamos vender ese avestruz a treinta meses —dijo el comerciante—. y buscó Avestruz coma macho-hembra.. joven. pagaré en efectivo. Se sentía deprimido.. con un pago inicial razonable. pensó Rick. con las informaciones sobre Nexus-6. —Baje el precio —dijo Rick—. semejante a una aparición del mundo-tumba. abriendo la agenda. Hay quien tiene esas cantidades.. —Dave Holden está fuera de juego. Rick llamó de memoria al número de la tienda de animales falsos donde había comprado su falsa oveja. Se mantiene firme.. señorita Marsten. joven-viejo. 19 . que jugaba con su cenicero de cerámica—. Y sin embargo. perfecto-con fallas. Por lo tanto. Con un interés muy bajo. el seis por ciento mensual.. un antiguo monstruo de las ciénagas jurásicas. —Lo llamaré más tarde —repuso Rick. ¿Cuál debería ser el pago inicial? —Un segundo —dijo el vendedor de animales. Por si no me encontrara cuando llame.. por no dar su brazo a torcer. Cogió nuevamente el aparato y dijo con dureza: —Una línea exterior. señor —respondió la señorita Marsten.. —Ese avestruz que está en el escaparate —empezó Rick. las cuotas serían de. pensó. señor? —preguntó el vendedor vivamente. es confidencial —la miró severamente. y volveré a llamar. —Y su dirección. y a la secretaria del inspector. —Lo pensaré —interrumpió Rick—. Esperaré.. Rick respondió: —Aún no lo he decidido. Se oían chillidos de animales. pensó. Si le quita dos mil no habrá pago a crédito... No pueden pedir tanto por ese avestruz. ¿Cuándo lo quiere? Habrá que hacerlo especialmente. Puede llamar —se retiró del circuito y dejó que él enfrentara solo el mundo exterior. sano —informó el hombre—. si piensa ofrecer algún animal como parte de pago? Cautelosamente. su nombre. Eso podría significar mucho. no tenemos muchos pedidos. La tercera parte del total —reflexionó—. buscando bloc y bolígrafo—. la gente los compra. Dios mío. señor —replicó la secretaria—. Sin embargo. Se sentó. Estamos exactamente mil dólares por debajo. —Happy Dog —declaró una voz masculina.Philip K. En la pantalla apareció una diminuta cara feliz. Y sin embargo. el pago inicial. dado el descanso forzoso de Dave. —Soy Deckard.. Pasó junto a la recepcionista. Inventó una dirección y colgó el videófono. se puso en pie y muy pronto se hallaba ante la puerta del despacho del inspector Bryant. —Sí. que videofoneaba.

Este disparó contra Dave mientras le hacía el test. tenso. la WPO. Tiene años de experiencia. —Eso no puede ocurrir —respondió Rick. que este test no es aplicable. Polokov no habría tenido ningún motivo. Y sin embargo. —Un día. mirando sus notas—.. —¿. Dave cree que sí. —Sí. —Veo que ha traído los datos de la nueva unidad cerebral —dijo el inspector Bryant.. Al menos. Bryant... a los dos que Dave retiró y luego a Polokov. —Vaya a Seattle —ordenó Bryant—. esquizoides y esquizofrénicos. Sin embargo. Todo lo que tenemos es la escala de Voigt. me enteré por los rumores. —Lo que demuestra que Dave tenía razón —contestó Rick—. modificada por Kampff hace tres años —hizo una pausa meditativa—. y finalmente puso en orden su decisión—. hace unas semanas. —Parece tan fácil —dijo Bryant. Dice que aquí está todo lo que sabía —Bryant tocó una pila de papeles. específicamente —dijo Rick. en California del Norte? —Por lo que sabemos. —Ha tenido misiones encargadas por Dave. replicó: —Dave utilizó la escala modificada de Voigt-Kampff para poner a prueba a los sospechosos. Dave sabe mucho. Por fin gruñó. no era eso. Si cuando esté probando allí la escala Voigt-Kampff alguno de los humanos no logra pasar. —También yo —respondió Rick. con aire severo—. mientras se pasaba la lengua por los labios. toda esta lista. y uno de ellos disparó primero. El pensaba lo mismo. Max Polokov —Bryant hizo girar las notas para que Rick pudiera leer—. Especialmente aquellos que revelan lo que se denomina un “achatamiento del afecto”. yo me ocuparé. No hable primero. debe comprender. Dave cogió a dos. Suponiendo que Dave tuviera razón. Pero ahora tiene en sus manos seis que él pensaba retirar. para someterlos al Voigt-Kampff? —preguntó Rick. El siempre resolvía qué casos confiarle. 20 . se mordió una uña. antes de que empiece a perseguir a esos seis —nuevamente golpeó los papeles— . por ahora —dijo Bryant. Un grupo de psiquiatras de Leningrado pidió a la WPO que aplicara el método de perfil de la personalidad más moderno y preciso para determinar la presencia de un androide. colgando el videófono. Haga que le den una muestra representativa de los tipos de androide que emplean la nueva unidad Nexus-6. Seguramente habrá oído hablar de eso. —Es lo que mide la escala. mientras usted está en camino — agregó Bryant.. hablé con Dave de eso. específicamente. hablaba con él. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 4 Quizá me preocupa que pueda ocurrirme lo mismo que a Dave —conjeturó Rick Deckard—. Voy a estudiar con ellos la posibilidad de mezclar a los nuevos androides con seres humanos.. Tengo sus anotaciones.Philip K. Es la primera vez que va a desempeñarse como un cazador de bonificaciones senior. a un grupo cuidadosamente seleccionado de pacientes humanos. que ha circulado en la Tierra y en las colonias. Hasta ese momento no parecía dispuesto a entregarle las notas a Rick. —No tengo nada que hacer —dijo Rick—. Yo había recibido un memorándum de la policía soviética. con el ceño fruncido. Pero le sugeriría una cosa. De otro modo. Un andrillo bastante inteligente para herirlo también a mí puede vencerme. —¿Y los seis restantes están aquí. Luego miró en silencio a Rick. Tal vez lo sea. pensativo. Todo. Vuele a Seattle y hable con la gente de Rosen. la escala modificada de Voigt-Kampff sólo se le aplicó a los primeros tres. Estoy listo para reemplazar a Dave. Ningún test lo es. medio para sus adentros. Este. y hasta dónde llegó Dave? —Ocho. o sea la escala de Voigt-Kampff. Usted comprende. —¿Cómo? —Creo que yo mismo hablaré con la organización Rosen. estaban en su escritorio. se funda en esa suposición. Por alguna razón. Dave la considera adecuada. Y escuche —se puso en pie y encaró a Rick serenamente—. Todo debería estar preparado para cuando usted llegue —señaló bruscamente a Rick. a las unidades cerebrales. ¿Cuántos son los andrillos. ése es el nombre que se da a sí mismo. continuaba hojeándolas.

Pero había comprendido. —¿Puedo llevarme las notas de Dave Holden? —pidió Rick. pero.. ¿Es verdad. escrito hace ocho años: El bloqueo de la asunción de roles en el esquizofrénico no deteriorado. es lo que nos dijo el inspector Bryant. en espera de la respuesta de Rick.. quedarían clasificados como robots humanoides. sabe por qué están preocupados. Algo que se puede “retirar”. que a su vez avisará a Leningrado. como usted sabe. —No sé. —Pero esas personas deberían estar en. —¿Ya está seleccionado el grupo? Me gustaría. Puede oscilar entre el beneficio y el riesgo. La forma en que nos trataron. una muchacha lo esperaba. de rasgos bien definidos. Salvo si su enfermedad se hubiera manifestado reciente y bruscamente. y ciertamente se advertiría que son psicóticos graves. Si los sometiera usted al test en el curso de una tarea policial.. y ciertamente tampoco la Rosen Association. había una expresión de hosquedad.. como se acostumbra decir. ¿verdad? —No ha sido idea mía. y nadie la hubiera observado todavía. En su cara pequeña. —El problema ha existido siempre. Esto podría ocurrir. Les creímos. Delgada. Ya comprende que esto puede salir mal de las dos maneras: si no es posible catalogar a todos los robots humanoides.. Como beneficio no es nuestro problema. supongo. Rick se encogió de hombros y asintió. pero para entonces quizás hayamos desarrollado un test mejor —cogió el videófono—. ¿Partirá ahora mismo? Utilice un coche del departamento y el combustible de nuestros surtidores. Querría leerlas por el camino.. —Los psiquiatras de Leningrado —interrumpió Bryant— creen que una pequeña proporción de seres humanos no podría pasar la prueba de Voigt-Kampff. —Bueno. podemos permanecer inmóviles por tiempo indefinido. Soy Rachael Rosen. Usted es el señor Deckard. —En instituciones —continuó Bryant—. La organización Rosen nos había asegurado. Desde que por primera vez encontramos androides que se hacían pasar por humanos. poniéndose en pie—. Más tarde se descubriría el error. —Esperaremos hasta que haya probado el test en Seattle —respondió Bryant. probablemente artificiales. Rick advirtió que el tono de su voz era curiosamente despiadado. —Considera que un androide es una cosa inerte —continuó la chica—. aunque nadie.. —Pero sí como riesgo —dijo Rachael Rosen—. 21 . Sería lamentable —Bryant lo miró con frialdad—. se acercó al coche con las manos hundidas en los bolsillos del largo abrigo a rayas de colores vivos. La chica respondió oblicuamente. que era posible distinguir un Nexus-6 con el test corriente del perfil. señor Deckard. con las nuevas y enormes gafas para filtrar el polvo. aunque será necesario informar a la WPO.Philip K. Kampff distinguía entre la facultad empática disminuida del enfermo mental humano y la superficialmente similar. publicaría la noticia. Pero ahora debemos establecerlo por nuestra cuenta. No podrían moverse en el mundo exterior. no tenemos un instrumento de análisis confiable y jamás descubriremos a los que ya se han escapado. Usted conoce el consenso de la opinión policial por el artículo de Lurie Kampff. No tiene importancia —le tendió la mano.. y no cree que nuestra actividad sea un servicio público —lo miró por debajo de sus largas pestañas oscuras. Pero oficialmente usted es el departamento de policía de San Francisco. Rick se interrumpió cuando de repente vio los animales. En realidad. —Lo que le preocupa a Dave —dijo Bryant— es este aspecto del tipo avanzado Nexus-6. corno yo me imaginaba. —Una vez en un millón —objetó Rick. de pelo negro. pero ya estarían muertos —calló. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Entonces. Llegará un momento en que la cosa haga explosión. —¿Qué ocurre? —preguntó Rick al descender. Y si clasifica como androide a un sujeto humano. Cuando el coche aéreo del departamento de policía aparcó en el terrado del edificio de la Rosen Association en Seattle. que él cogió reflexivamente—. que usted es un cazador de bonificaciones? De mala gana. Y eso es lo que hará usted en Seattle. —Un robot humanoide es como cualquier otra máquina —respondió Rick—.

Un animal eléctrico era una forma inferior. el siguiente la de los tejones. en bastardilla: como en el caso de los caballos percherón. —Pero Sidney —objetó. Excepto el suyo —se corrigió. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Por supuesto que una poderosa corporación tenía que ser capaz de permitirse una cosa semejante. Jamás había pensado antes en la semejanza entre los animales eléctricos y los andrillos. incluso antes de que todos murieran. Bill. se dijo. el polvo había afectado a esa especie tanto como a las aves. Pero siempre he querido un búho. pensó. Sidney jamás se equivoca. muertos. Llevan la E. Los periódicos anunciaban un día la desaparición de los zorros. pensó. lo bastante para animales pequeños y alguna que otra ave. Una Suffolk de cara negra. ¿En qué otra cosa podemos confiar? —Es artificial —exclamó de pronto con certeza. no había ninguno en el mercado. Podía percibir los diversos olores de las criaturas que se movían o permanecían echadas. Y mi coche lleva bien a la vista las insignias de los vehículos policiales. Una vez más se manifestaba el odio que le inspiraba su oveja eléctrica. carece de la capacidad de apreciar la existencia de otro ser. Y aunque así fuera. Estaba a punto de decir que no había más búhos.. la menos eso le pareció a Rick—.. hasta que la gente dejó por último de leer aquellos perpetuos obituarios. un robot de menor calidad. —Lo estoy —dijo él—. ¿Qué animal tiene en su casa? —Una oveja —respondió él—. de los días en que los búhos caían del cielo. —No le compramos a Sidney —respondió Rachael—. comprendió. —Entonces debería sentirse satisfecho. esa letra pequeña y precisa. Se apartó de la muchacha en silencio y se dirigió a los corrales. —Mire el búho —dijo Rachael Rosen—. Era astronómica. Mientras la muchacha se adelantaba. Mil pensamientos brotaron de su mente acerca de la guerra. para probar sus palabras.Philip K. y aparentemente era un coatí.. Lo compramos el año pasado a una corporación subsidiaria —señaló algo un poco más lejos. —Un fabricante de androides —observó. Lo voy a despertar —indicó una jaula a cierta distancia. Conocía al animal por las películas 3-D que pasaba la televisión. En este momento están trabajando en Canadá.. había previsto sin lugar a dudas esa colección: no sentía sorpresa sino más bien una especie de ansiedad. Pero su decepción era intensa y aguda. Durante largo tiempo contempló al búho. Los ojos de los guardias estaban fijos en él. Y en el fondo. —Se llama Bill —dijo la chica desde atrás—. tratando de mostrarle el catálogo. Como los androides. un androide era una versión altamente desarrollada del seudoanimal. Los precios estaban. Por alguna razón. El catálogo Sidney se limitaba a reproducir la cifra de la última venta.. que debía cuidar y atender como si estuviera viva. Nuestras compras son privadas y no comunicamos el precio. En su centro había un árbol muerto. Sidney los considera extinguidos en su catálogo. a cualquier precio. Recordó que en su infancia había alcanzado a comprobar la extinción de una especie tras otra. Además. Cogió automáticamente su gastado ejemplar del Sidney y buscó el coatí. pensativo—invierte sus excedentes en animales vivos. comprobó que estaba en lo cierto. O a la inversa. Ella no sabe que yo existo. 22 . nunca podría pagar el precio. ni a ningún vendedor de animales. Nunca en su vida había visto un coatí. Allá todavía quedan bosques relativamente grandes. Pensó también en su necesidad de un animal verdadero. ¿cuánto pediría? —Jamás venderíamos nuestro búho —Rachael lo contempló con una mezcla de placer y piedad. el coatí. y Rick vio que sus dientes pequeños y parejos eran tan blancos como negros eran el pelo y los ojos. tenemos nuestros propios naturalistas. y de una que dormía.. —No —sonrió ella. desde luego. —Si Rosen vendiera ese búho —dijo—. Allá.. que dormitaba en su rama. La tiranía de los objetos. Al menos. O eso nos han dicho. de las que casi no quedaban sobrevivientes. Rick vio entonces una compañía de guardias armados con pequeñas ametralladoras Skoda de tiro rápido. Las dos ideas le resultaban repulsivas.

—¿Qué parte de la producción actual representan los androides equipados con el Nexus-6? —El total —respondió Rachael. ¿verdad? Simplemente no podemos llamar al sector de producción y pedir una serie distinta de artículos. Si ustedes no tuvieran confianza en el test de Voigt-Kampff — observó—. he hecho todo lo posible —su mano izquierda. la manufactura de androides ha llegado a ligarse tanto con el desarrollo de la colonización que si aquella se derrumbara. Llevaba la mano extendida y una expresión de preocupación. —No hay motivo para preocuparse —dijo Rick mientras los dos Rosen lo guiaban por un amplio corredor muy iluminado. —¿Su tío? ¿Una corporación de estas dimensiones es un negocio familiar? Rachael continuó su frase: —. gracias —le indicaron una habitación elegante. con fastidio. en los Estados Unidos. se acercó a ellos. metiendo nuevamente las manos en los bolsillos de su abrigo. Los dos miembros de la familia Rosen lo miraron aprensivamente y Rick pudo sentir la duplicidad de sus maneras. tiene en este momento una situación única. Rick dijo: —Querría iniciar la prueba. pensó con asombro. un salón alfombrado. Me temen. como si todo hubiese empezado a desarrollarse con excesiva rapidez. Y Eldon Rosen tenía plena conciencia de ello desde que Harry Bryant había llamado. con lámparas. Probablemente podría obligarles a abandonar la producción de los modelos Nexus-6. como si el ave hubiese suspirado en su estado hipnagógico. Poseen un poder desmesurado. —Estoy seguro de que la escala Voigt-Kampff puede descubrirlos. pulcro y delgado. rozó su pelo. En realidad. Rick indicó su cartera y dijo: —Estoy listo para comenzar.. antes de seguirla. probablemente su organización habría tratado de descubrir otro superior. —Soy Eldon Rosen —dijo mientras daba un apretón de manos a Rick—. ¿Comprende lo que quiero decir? —lo miró de costado. un funcionario de un pequeño departamento policial. Lo que yo haga en las próximas horas afectará el carácter de sus operaciones. La nerviosidad de Rosen acrecentó su confianza en sí mismo. éste la seguiría a su vez.. Sí.. que empezaba a ralear. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nuestro programa actual prevé la obtención de otro búho —agregó ella—. ¿Podemos bajar? —Mi tío recibió la llamada de su jefe y probablemente ya. usted. unas hendiduras amarillas que se desvanecieron cuando reanudó su reposo. Podría decirse que parte de la responsabilidad recae sobre la Rosen Association. La situación le agradaba más que cualquier otra que pudiera recordar. pensó Rick. —¿Qué tiene usted contra mí? —preguntó mientras descendían. en Rusia y en Marte.Philip K. Apartándose de la imagen. Rick vaciló un momento.. Todos sabrían muy pronto lo que el método de prueba podía hacer. El mismo se sentía tranquilo. como si no lo hubiera pensado antes. Deckard: usted sabe que no fabricamos nada aquí en la Tierra. maliciosamente. No es que no nos propongamos o no queramos colaborar con ustedes. Con él habían entrado en la casa el vacío y la llamada al silencio de la ruina económica. habrá reunido un grupo de androides y uno de control. y lo que no podía—. que había agregado amargura a su anterior reacción de sorpresa y anhelo. Naturalmente. y puede llegar a determinar el futuro de la Rosen Association aquí.. —Y si no es así. Y todo porque la policía no puede resolver una cosa tan simple como la detección de una minúscula cantidad de Nexus-6 que. tendremos que retirar del mercado todos los modelos de Nexus-6 —sus ojos negros ardían mientras se abrían las puertas del ascensor detenido—.. Un hombre mayor. divanes y mesas modernas donde estaban 23 . Incluso Rachael. Sea como fuere. Ella reflexionó. la Rosen Association comprendía esto perfectamente. —Pues bien —dijo—. El pecho del búho subió y bajó conspicuamente. Su empresa es considerada uno de los ejes del sistema industrial. para aparearlo con Scrappy —señaló al ave posada en su percha y que por un instante abrió los ojos. temblorosa. Vamos —se dirigió al ascensor sin mirar atrás. Escuche.

—Esto significa una violación de la confianza pública.. Podría ser un androide. Puede usted enviar al primer sujeto —le dijo a Eldon Rosen. que parecía aún más inquieto. Eldon Rosen dijo con hastío: —Nuestra política jamás ha sido la de obtener anticipación de nada como. confundido. advirtió.. Esto no se puede controlar voluntariamente. Nunca he visto realizar un test de empatía. la respiración o el ritmo cardíaco —le mostró el otro elemento. Después de una pausa. el suplemento de febrero del catálogo Sidney. Al mismo tiempo que se produce el fenómeno del rubor hay generalmente un pequeño desplazamiento de. sosteniendo en alto un disco chato. cogió la publicación. lo encendió y se quedó mirando fijamente. 24 . —¿Y eso no se verifica en los androides? —Aunque biológicamente podría llegar a darse. mide la dilatación capilar en la región facial. ese suplemente sólo aparecería dentro de tres días. violaba una ley federal. Irritado. Y también. En realidad. —Yo no soy un funcionario judicial —interrumpió Rick—. ¿Qué mide este aparato? —Esto —dijo Rick. Eldon Rosen dijo con voz ronca: —La hemos elegido como primer sujeto. lo que llamamos “vergüenza” o “rubor” ante un estímulo moralmente inquietante. y sentándose junto a una mesa baja de palo de rosa. Esperamos que nos lo pueda decir —se sentó con varios movimientos torpes. que él aún no había visto.. Sabemos que ésta es una respuesta autónoma y primaria. Nadie debe tener información anticipada de los cambios de precio. de donde brotaba un fino haz de luz—. —Me gustaría mirar —dijo Rachael. seguramente.Philip K. sacó un cigarrillo. y guardó el suplemento en su cartera. Soy un cazador de bonificaciones —de su cartera extrajo el equipo Voigt-Kampff. —Me lo llevaré conmigo —dijo. sentándose—. Era obvio que la Rosen Association tenía una relación especial con Sidney. como ocurre en cambio con la conductividad de la piel. —¿Por qué? —dijo Rick. de donde partían varios cables—.. Y esto registra la tensión en los músculos oculares. empezó a preparar el sencillo instrumento poligráfico—. Pero en vano trató de recordarla. las preguntas-estímulo no generan estas respuestas. —Hágame el test —dijo Rachael. adhesivo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? las últimas revistas e incluso.

Rick escribió su observación y eligió cuidadosamente la pregunta siguiente. —Le regalan una billetera de piel de becerro para su cumpleaños —inmediatamente las agujas saltaron a la zona roja. el chef arroja una langosta a una olla de agua hirviente a la vista de los personajes. Su marido cuelga la foto en la pared de su estudio —concluyó. depravado. Rick pasó a la pregunta número ocho de la escala de perfiles del Voigt-Kampff. Los personajes visitan el muelle de pescadores de San Francisco. no ha reparado en el elemento principal.Philip K. Pero los medidores no han sobrepasado la zona verde. —Sí —respondió Rachael. por supuesto. —Describiré una serie de situaciones sociales. La muchacha parecía serena. Rick hizo la correspondiente anotación y preguntó: —Está viendo la TV. —Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda —se detuvo. —Tiene usted un niño pequeño que le muestra su colección de mariposas. —Dios mío —dijo Rachael—. 25 . Sólo valdrá la reacción capilar y la del músculo ocular. lo que yo diga no tendrá importancia. y también el frasco donde las mata. Quiero pasar por esto y. La gente que la acompaña admira el ambiente y entre todos deciden.. Ahora está usted leyendo una novela escrita en los viejos tiempos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 5 El pequeño haz de luz blanca iluminaba el ojo izquierdo de Rachael Rosen. Pero igualmente responderé. Rick eligió la pregunta número tres. —Yo no. Y denunciaría a la policía a la persona que me la regalara. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. —Ciertamente no se lo permitiría —dijo Rachael. y Rick piensa: una respuesta de androide. una langosta viva? Las agujas permanecieron inmóviles. —A su marido le gusta la foto —continuó Rick. Sienten hambre. antes de la guerra. —No la aceptaría —respondió Rachael—. y entran en un restaurante. Después de hacer una anotación. y luego regresaron. Pero eso es terrible. De pronto advierte que una avispa avanza por su brazo. —Lo llevaría al médico —la voz de Rachael era baja pero firme. —¿Es un test para saber si soy androide o si soy lesbiana? —preguntó ácidamente Rachael. Se concentra en otros factores—.. En la casa hay un gran hogar. grabados por Currier e Ives. pero simulada. impaciente. Adelante.. Y agregó—: La chica está tendida boca abajo sobre una enorme y bellísima piel de oso —los medidores no registraron cambios. ¿Cómo pueden hacer eso? ¿Quiere usted decir. la piel del animal muerto. si es que hay una cabeza de ciervo —interrumpió Rachael. —Y también por supuesto. —La mataría —respondió Rachael. —Está bien —asintió Rick—. Mediré el tiempo. Rick Deckard estaba sentado en una posición que le permitía leer los dos medidores del aparato Voigt-Kampff.. no hubo respuesta. La respuesta era formalmente correcta. —Ha alquilado una casita de troncos de pino en la montaña —continuó Rick—. y usted expresará su reacción lo más rápidamente que pueda. esta vez las agujas apenas registran un débil y corto temblor. Uno de ellos pide langosta. Entonces la reacción se manifestó. señor Deckard. Nuevamente las agujas se movieron. pero menos. Las agujas no se movieron. La zona es todavía exuberante. El disco de malla metálica estaba adherido a su mejilla. —Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes.

Una más. Pero lo que dijo usted antes es verdad: éste es el fin del test —la muchacha se puso en pie.Philip K. —Siempre mataban al toro. con curiosidad. que apenas palpitaron con inquietud. —Me pareció que hablaba usted por experiencia personal —Rick miró los medidores. pero. que lo miraba con inquietud avasalladora. Puedo explicarle por qué sus respuestas son las de un androide. se apartó y se detuvo de espaldas a él. lleva largo tiempo. que muestra a un torero con su capa y a un toro que intenta atacarlo —Rick dudó—. Las dos agujas se desplazaron al rojo con violencia.. la policía ha logrado introducir el VoigtKampff. en dos partes — agregó—. Las agujas se movieron vivazmente. Está bien: él cierra la puerta y me abraza. La cara del anciano se contraía plásticamente de furia. cierra la puerta.. La corte no lo permite. Y por otra parte. Aprovechando que el gobierno debería ocuparse de esto. por considerar que se trata de autoacusación. ve el dormitorio: está decorado con atractivos cartelones taurinos. razonablemente—. —En términos legales —dijo Rachael—. con su mejor amiga. no se puede. sino el fracaso del test de empatía en el caso de mi sobrina. Que el test de Voigt-Kampff funcione bien es tan importante para ustedes como para mí. Rick prosiguió con su indagación: —Es así. Los participantes en un banquete comen ostras crudas. de pie. relleno de arroz —continuó Rick. —La cuestión no es la legalidad del análisis de médula ósea —dijo Eldon Rosen con voz ronca—. apagó el haz de luz y le quitó de la mejilla el disco adhesivo—. Usted puede aplicar ese maldito test de Voigt-Kampff a causa de los especiales.. —No lo creo —respondió Rick. Sé que es largo y doloroso. Y de todos modos. —Dieciocho años —contestó Rachael—. ¿Para usted las otras son menos aceptables que la carne de perro? Evidentemente no —dejó su bolígrafo. Nuestros intereses no están en conflicto —agregó. ¿Qué edad tiene usted? —podía ser un factor importante. y se acerca a mirar. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ha quedado usted embarazada —dijo Rick— de un hombre que le ha prometido casamiento. generalmente muy grande. Pero él se marcha con otra. En todo caso mentiríamos al revés. ¿Qué dice entonces? —¿Sabe usted cómo terminaban las corridas de toros? —Me figuro que alguien quedaba herido.. Usted es una androide —dijo—. La condena es a perpetuidad y la policía vigila permanentemente. —Quiero un análisis de médula ósea —contestó Rick—. —Jamás lo haría —respondió Rachael—. Es posible determinar orgánicamente si alguien es o no un androide. con las manos en las caderas. —¿Por qué habría de mentir? —preguntó Rachael con vehemencia—. en una persona viva. observando las agujas. a los que hay que vigilar constantemente. —Un dibujo. —¿Cómo lo sabe? ¿Cómo sabe que es difícil obtener autorización para abortar? —preguntó Rick. la reacción había sido débil—. dirigiéndose a “ella” y a Eldon Rosen.. no puedo ser obligada a sufrir un análisis de médula. Nació en él. al final —Rick esperó. —Todo el mundo lo sabe —repuso Rachael. la rodea con el brazo y le dice. no en el caso de un androide retirado. Una vez allí le ofrece una copa.. El desplazamiento de las agujas fue menor—. —Ella no es androide —dijo Rosen. y durante catorce de sus dieciocho años sólo supo de la Tierra lo que encontró en la videoteca y lo que el resto 26 . de colores. que mostraban intensas fluctuaciones—. Usted ve una vieja película en la TV. El la sigue. Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. ¿verdad? —no hubo respuesta de ninguno de los Rosen—. anterior a la guerra. —Ugh —dijo Rachael. Usted aborta y.. Mientras está bebiendo. —El entrante consiste en perro cocido. —¿Qué es un cartelón taurino? —interrumpió Rachael. Una pregunta final. Rachael creció a bordo del Salader 3. Este es el resultado del test —agregó..

rara vez salgo de casa. Era un error que no volvería a cometer. hace cuatro años. señor Deckard —dijo Rachael Rosen con voz serena y razonable. evidentemente. —Yo habría insistido en que me dieran una lista previa. debo cancelar toda prueba subsiguiente. —También nosotros pensamos que lo haría —observó Eldon Rosen mirando a Rachael. Ahora la población es pequeña. Conocíamos los riesgos existentes cuando desarrollamos la unidad cerebral Nexus-6. Si nuestra empresa no hubiera construido modelos cada vez más humanos. a causa de los controles policiales y las pinzas voladoras para capturar especiales no clasificados. Bryant tenía razón. y se volvió hacia él. si lo hubiese registrado como un ser humano. Nada nos obliga a admitir que el resultado ha sido incorrecto. O. es muy grave en términos morales. Pero no es eso lo que ha ocurrido —su voz era dura y penetrante—. inició el retorno. Su posición. Pero d test de Voigt-Kampff era un fracaso antes de que distribuyéramos los nuevos androides. O el resultado obtenido con los otros nueve sujetos elegidos. Pero. Gracias a Dios que no he seguido cazando androides sobre la base del test. —Este problema procede de su forma de operar. Eldon y Rachael Rosen eran tan sólo los portavoces de esa entidad múltiple. sonriendo. en sobre cerrado. no me concederá usted la posibilidad de aplicar el test a un solo Nexus-6. —Y la policía podría retirarme —agregó Rachael por encima del hombro—.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de la tripulación. —Y androides —terminó Eldon Rosen—. le contó. El departamento policial a que usted pertenece. Su error. naturalmente. cuando la nave había recorrido la sexta parte del camino a Próxima.. Habíamos estudiado esa posibilidad —reconoció. —No creo que los haya —respondió Rick—. Pero no la habría obtenido. Hemos seguido un principio. mientras ambos Rosen lo miraban en silencio—. tanto aquí como en la Unión Soviética. para comparar los resultados y obtener una confrontación concluyente. eso no se le dice a la población. como mi sobrina.. El peligro es enorme. Si usted hubiese fallado en clasificar a un androide Nexus-6 como androide. En verdad. Se supone que debe ignorar la presencia de androides en la Tierra. y es probable que lo haya hecho. Rachael habría tenido que esperar hasta una edad muy mayor para conocer la Tierra. Lo sé desde mi llegada. Aunque. —¿Cuáles son sus instrucciones en el caso de que el test clasifique como androide a un ser humano? —preguntó Eldon Rosen. —En otras palabras —dijo agudamente Rick—. Nadie obligó a su organización a desarrollar los robots humanoides hasta un punto en que. Una corporación gigantesca como ésa atesoraba gran experiencia. —Eso es asunto oficial —Rick empezó a guardar su equipo en la cartera.Philip K. como recordará. señor Rosen —dijo Rick—. 27 . Y mi test ha sido derrotado. Y tarde o temprano todo el mundo ha de pasar por los puntos de control establecidos al azar. de nada sirve continuar —cerró de un golpe su cartera. eso era lo que cabía esperar. Si hay un fracaso. respetado por el tiempo. Para anticiparse a ella ha presentado en primer término a esta chica esquizoide. señor Deckard. Nos habría bastado con dejarle seguir con las pruebas sin decir nada. De lo contrario. —Podríamos haberlo engañado —dijo Rachael—. Pero ahora es demasiado tarde. había consistido en considerarlos como meros individuos. Debí haberme negado. poseía en realidad una especie de mente colectiva. pensó. Y después. pensó. a verdaderos seres humanos de capacidad empática no desarrollada. —Nosotros producimos lo que desean los colonos —repuso Eldon Rosen—. por lo menos. que ha justificado siempre el éxito comercial. La nuestra no lo es. —Le hemos ganado. otras lo habrían hecho. En una redada me matarían.. Esta no es la primera vez que me aplican el Voigt-Kampff. naturalmente. Sin duda la policía los ha cogido a todos. Todavía no lograba comprender cómo la Rosen Association había logrado engañarlo tan fácilmente. así como otros puede haber retirado. que asentía—. nueve adultos.

Si no es capaz de defenderse... No puedo aceptar. —Naturalmente. señor Deckard —hizo un gesto afable—. y Rick vio la lente de una cámara: el error cometido con los Rosen había sido registrado—. tanto que Rick percibió una suave fragancia y quizá su calidez—. en su peculiar tarea. La conciencia de lo que estaba ocurriendo se apoderó de él por completo. que miró interrogativamente a su sobrina—. podríamos decir que el búho ya es suyo —y agregó. Creo que lo más conveniente para todos —agregó Eldon— será que nos sentemos y. vive de las bonificaciones que gana. —Dile que puede quedarse con el búho —sugirió Eldon Rosen. balanceándose y con los brazos cruzados apretados. sabía qué transacción se proponía realizar la Rosen Association. —¿Le gustaría ser dueño de un búho? —Creo que jamás lo seré —comprendía perfectamente lo que ella había querido insinuar. No por mí. el instrumento analítico más moderno. Así lo reconocemos en la Rosen Association. Ya ha ocurrido antes —exactamente.. Rachael continuó: —Si no dispone de un test. ya estaba a su disposición. Podemos llegar a un acuerdo. no tiene forma de identificar a los androides ni. —Pero eso es precisamente lo que desea: un búho —dijo Eldon Rosen. Dos ya han sido retirados. Es demasiado peligroso. Pero todavía no. porque el nuevo test. Creo que no comprende. —¿Cuánto recibe por cada androide? —Según —respondió Rick. —Otra nueva la reemplazará —dijo Rick—. Pero esta vez era diferente. —¿Cuántos androides se han escapado esta vez? —preguntó Rachael. De modo que si abandona la escala de Voigt-Kampff. Sabe usar un arma láser. hallará difícil comprender cómo sucedió que nos permitiera usted anular su método de prueba antes de comenzar el test —señaló el cielorraso. Pero si conseguimos un macho. Pues prácticamente lo ha conseguido. Estamos convencidos de que es apto para distinguir a los modelos equipados con el Nexus-6 y querríamos que. 28 . —Usted es un cazador de bonificaciones —dijo Rachael—. Y hay otra condición: no puede cederlo en herencia. tres veces. —Dividiremos la nidada —propuso Rick. dirigiéndose a su tío—: Es un cazador de bonificaciones. y creo que también usted lo reconoce ahora. —Eso parece una invitación a que me maten —contestó Rick—. debe permitir que se aparee con ella. El que ha visto en el terrado. continuara usted trabajando sobre esta base —la chica lo miraba intensamente. y que explotaba suavemente en todas las zonas de su cuerpo. ¿recuerdas? Por lo tanto. El modelo de androide Nexus-6 es un hecho. encogiéndose de hombros. Sintió en su interior una tensión que no había experimentado hasta entonces. Scrappy. ¿cómo piensa retirar a los seis andrillos Nexus-6 restantes? Son bastante más inteligentes que los viejos W-4 de la Gozzi Corporation. —Por supuesto que comprende —repuso ella—. A su muerte. el inspector Bryant —dijo Rosen—. De ese modo tendría usted derecho a la única familia de búhos hasta el fin de los tiempos. el test de Voigt-Kampff terminará por ser anticuado —dijo Rachael—. volverá a manos de la Rosen Association. No hay motivo de preocupación. de cobrar sus bonificaciones. ¿No es así. Bonita forma de recuperar inmediatamente el búho. —No —repuso instantáneamente Rachael. Rachael se inclinó sobre Rick. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Su jefe. —Eran ocho. trataba de medir su reacción. sin dejar de mirarlo—. señor Deckard? —volvió a inclinarse sobre él.. señor Deckard. y no sólo del sueldo. por consiguiente. señor Deckard? Rick asintió.Philip K. originariamente. En este preciso instante lleva una. ¿No es así... Sabe con toda exactitud adonde lleva esto. Y que quede bien en claro que la descendencia será nuestra. y Eldon Rosen negó con la cabeza en señal de apoyo a su sobrina—. —Así es —dijo Rachael.

He terminado. Eso era todo —recogió de nuevo su equipo. —Querría un poco de tiempo para decidir —dijo Rick. Es del departamento. Había visto el efecto que esto provocaba incluso en los androides. que estaba inerte. reconozca ante sus superiores que el test de Voigt-Kampff. ausente. ¿recuerda? —dijo Rachael—. Le pondremos en la pata una cintila con su dirección y lo despacharemos a San Francisco. Rachael estaba rígida. No eres un androide escapado ilegalmente. Gracias. Deckard le habló con dureza: —Estoy perfectamente atrapado. Ellos ya habían hablado. si acepto la cláusula de reversión. —¿Ya ha tomado su decisión? —preguntó Rachael. —Media hora —agregó Eldon Rosen. —Es de piel de bebé —agregó Rick. Saben que mi trabajo depende del test de Voigt-Kampff. Cien por ciento genuina —vio que después de una pausa las agujas se pusieron a fluctuar con frenesí. —Está bien —dijo Rachael—. que asintió. —Sí. Rachael preguntó: —¿. vuelva a San Francisco. Rachael miró a su tío. Puede quedarse aquí. Nuevamente dirigió el haz de luz al ojo derecho de la muchacha y puso el disco adhesivo en contacto con su mejilla. Ambos Rosen se dirigieron hacia la puerta. y podrá legar el búho a sus descendientes. No la retiraré. Cuando Rachael se disponía a cerrar la puerta. De mala gana. no puede distinguir entre un andrillo y un ser humano. El conocía el tiempo exacto de reaccionar. Pero insistimos en conservar la nidada completa. señorita Rosen. pensó Rick. que te emplea como muestra para las ventas a futuros emigrantes —se acercó a la chica y apoyó la mano en su hombro. —¿Se marcha? —preguntó Rachael. La reacción había llegado tarde.. señorita Rosen. Y además está ese maldito búho. con la errónea esperanza de que alterara las reacciones ante el test. volvió a sentarse como antes. —Es verdad —observó Rick—. —Sí. —Es suyo. —Querría hacerle otra pregunta del Voigt-Kampff. deteniéndose en la puerta. Cautelosamente. —No temas —le dijo Eldon Rosen—. y los otros nueve? —El test ha funcionado adecuadamente en su caso —explicó Rick—. 29 . en fracciones de segundo. y miró su reloj—. —Un momento —dijo Rick. En cambio.Philip K. cuando él te pidió una nueva prueba? Rachael. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero yo los persigo a ellos —replicó Rick—. Si no está de acuerdo con esto. asintió. profesionalmente. Rachael se apartó del contacto. Y luego búsquese otro trabajo. Pero creo que hacia el final ha empezado a sospechar —a la muchacha le dijo—: ¿No fue así. acariciando la piel negra de la cartera—. Cederemos en ese punto. ¿verdad? —dijo Rick mientras buscaba los formularios impresos del test—. —No —contestó Eldon Rosen—. Eres propiedad de la Rosen Association. Rick advirtió. —Bonita cartera. La hemos programado completamente. —Está bien —respondió Rachael. Buenos días —empezó a avanzar hacia la puerta.. Su expresión de extremo disgusto no había desaparecido. Ahora le correspondía a él dar una respuesta. muy pálida. junto a la puerta— : ¿Ella lo sabe? —a veces no era así: en muchas ocasiones se los dotaba de una falsa memoria. Puedo deducir de esto que evidentemente es aún efectivo —se dirigió a Eldon Rosen. la tensión de su cuerpo. como aclaración. —¿Para qué? —preguntó con las cejas elevadas por el desagrado y también por el temor. Tienen la prueba de que me he equivocado con usted. al menos en la forma en que usted lo aplica. ¿eh? —respondió Rachael. Lo recibirá en su casa cuando regrese del trabajo. ¿El búho es real? Rachael dirigió una rápida mirada a su tío. alguien me perseguiría a mí —no le gustaba la idea de que lo persiguieran. y se detuvo—. Sabía que no debía haber demora—.

De una manera sinuosa que jamás había observado anteriormente. se dijo Rick. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Se marchará de todos modos —contestó Rosen—. único instrumento que permite descubrirlos. Así operan los grandes fabricantes de androides. El primer androide de ese tipo que he visto. El búho es artificial. para defender sus productos. —Hmmm —murmuró Rick. Rachael era un Nexus-6. o al menos un buen intento. Demostraban un tipo nuevo de personalidad. compleja y extraña. No quedan búhos. La Rosen Association había hecho un buen trabajo. reflexionó Rick. Y poco había faltado para que los Rosen minaran nuestra confianza en el test de Voigt-Kampff. No había nada que decir. Suponiendo que llegara vivo a! final. Se ganaría cada centavo de esas bonificaciones. No era difícil comprender que la justicia tuviera dificultades con el Nexus-6 El Nexus-6.Philip K. para terminar la tarea. Casi lo habían logrado. sin duda alguna. 30 . mientras salía al pasillo. Finalmente lo había conocido. Y yo debo enfrentar a otros seis. Da lo mismo. Nadie dijo nada más. se dijo.

Había maletas abiertas aquí y allá. en mi informe especial. —Eh —dijo—. John Isidore distinguía la voz familiar y burbujeante del Amigo Buster.. y bellos ojos subrayados por largas pestañas. —El Amigo Buster —explicó Isidore. Mientras ceno. faltan sólo diez horas para el anuncio de una gran noticia. que tenía el carácter de un auténtico rito de preguerra. ¿Le gusta? Yo lo veo todas las mañanas y también a la noche. hola. y también el programa final. bien lo sabía. Cogida de sorpresa. —Sí. En realidad.. Y no quiero molestarla —se sentía alicaído. como si alguien lo hubiese roto y luego lo hubiera armado deliberadamente en desorden. Es decir.. o fabricaban. el miedo silencioso y terrible de alguien que se alejaba. Sus palabras no habían logrado tranquilizar al vecino—. ¿no le parece? — esperó mientras escuchaba. tratando de deponer su actitud rígida—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 6 El televisor atronaba.Philip K. Sus ojos. Le parecía extraño que esa muchacha nunca hubiera oído hablar del cómico de TV más chistoso de la Tierra—. su ofrenda. De modo que todos los queridos amigos que deseen salir deberán esperar hasta la tarde. aparte de mí? —estaba perdiendo la timidez. Primero la Costa Este de los Estados Unidos. Mi nombre es J. No era meramente que hubiese callado. como buscando apoyo físico. El tuvo esa intuición. Isidore sintió. Mientras descendía las grandes escaleras desiertas y cubiertas de polvo hacia el nivel inferior. Sus sentidos alerta percibían. Más atrás se veía una habitación en desorden. acercándose a la puerta para que le oyeran mejor—. la presencia de vida. sobre todo.. Deberíamos conocernos. Soy una persona honorable. ¿en? Y hablando de esperar. El advirtió que tenía una bonita silueta. Hasta su llegada.? —empezó la chica. O tal vez no sabía qué era un paquete de margarina. sólo tenía puestos los pantalones de un pijama. Quizás algunos conjeturen que. ni un movimiento. amigos. enormes. La muchacha parecía. Pensó que la casa estaba abandonada. ni un sonido. —¿Es usted el único? —preguntó la chica—. sin duda habrá oído hablar de él. yo no tenía ninguno —y eso no era nada divertido. que se dirigía eufórico a su audiencia de todo el sistema. 31 . la chica ni siquiera se había dado cuenta. Isidore golpeó la puerta y la voz cesó. cuando vuelvo a casa. clip. El satélite Mungoose comunica que la radiación aumentará hacia el mediodía y disminuirá luego.. ¡Zip. soy el único —respondió Isidore—. La puerta se entreabrió y vio la figura fragmentaria. Se mordió el labio. aunque pequeña. Revelaré algo que os asombrará. lo miraban fijamente mientras intentaba sonreír. El miedo le daba el aire de una persona enferma. Isidore comprendió de repente y dijo: —Usted creía que aquí no vivía nadie. con el contenido medio desparramado por el suelo cubierto de cosas. aterrorizada hasta la muerte por el golpe. distorsionaba las líneas de su cuerpo. como de costumbre. y se interrumpió. el señor Hannibal Sloat.. —Sí —susurró la muchacha. Yo vivo arriba. asombrada. y tengo un trabajo: conduzco el camión del señor Sloat. R. había dejado de existir. Era natural: acababa de llegar. —Pero es una suerte tener un vecino —respondió Isidore—. He oído la TV. su cuerpo se enderezó y se alisó el pelo con la mano. ¿En todo el edificio. como si acabara de emerger de las profundidades y flotara ahora a la deriva entre el oleaje menguante del miedo—. gradualmente. —¿Quién. lo veía antes de que se me rompiera el televisor. Isidore y trabajo para el conocido veterinario. ¿De dónde ha venido usted? —preguntó. Decid a vuestros amigos que no se pierdan el programa. zip! Es la hora de nuestro breve comentario sobre el tiempo de mañana. evidentemente furiosísima con ella misma. detrás de la puerta cerrada. no había sido aceptada. que se apretujaba contra la pared opuesta para escapar de él. El viejo amigo Buster —agregó. —Hola. torcida y encogida de una chica que al mismo tiempo trataba de alejarse y de mantenerse cogida de la puerta. Le he traído un paquete de margarina —agregó.

Bastaba con una mirada. si recorremos el edificio. —¿Por qué no puede ser? —estaba sorprendido. y los que emigraban no querían. donde he logrado una especie de equilibrio entre kippel y no-kippel. la chica dijo cuidadosamente: —No la he traído.. son centenares.. Y en estos apartamentos no hay nadie para compartir el kippel. como mi apartamento. —¿Por qué no? —la chica salió al pasillo cerrando la puerta tras de sí. Cuando esté más instalada. pensó.. Cruzó los brazos modestamente sobre sus senos altos y pequeños. Pero. todo estaba deteriorado. y me he vuelto raro. Al menos eso le pareció a él.. —¿Pero qué? —No podemos ganar. —Comprendo —la chica lo miraba con duda. señalando—: Todo eso ya estaba aquí. Por ejemplo. al menos por ahora. Ahora comprendo. me encantará su compañía. Todo en ella le sorprendía. este apartamento que ha elegido. si se va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa. Cada vez hay más. quizás. Después me metí en mi casa y no volví a pensar en el resto. La idea lo entristeció aún más—. —Pues es la base del Mercerismo —nuevamente se sintió sorprendido—. Quizás he vivido solo demasiado tiempo. no sabía si creer o no. Las sillas. Se la notaba atenta. Escuche —le dijo con seriedad—... —Este lugar —continuó Isidore—. Y del abandono.Philip K. ansiosa por comprender. Dicen que eso ocurre a los cabezas de chorlito.. ropas. —No servirá —dijo Isidore. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No me parece que eso tenga importancia —la chica alzó rápidamente la vista hacia él y vio algo que aparentemente le devolvió la serenidad pues su cuerpo se relajó—. el kippel se reproduce. —No tengo muebles —respondió ella. una mesa en otro. ahora mismo. y enfrentó a Isidore. Cuando no hay gente. en forma temporaria y en un punto determinado.. La muchacha lo miró. La puerta estaba casi cerrada—. —Kippel son los objetos inútiles.. salvo. Pero. Nadie había vivido en ese apartamento durante años. amontonado. No podía imaginar cómo esa chica se proponía vivir allí—. buscar en los otros apartamentos. Están llenos de cosas de la gente. 32 . —No veo qué tiene eso que ver. Con la única excepción del ascenso del Wilbur Mercer. consciente de haberse equivocado. e hizo una mueca. fotos de familia. la ruina era casi completa. Apartamentos donde nadie vive. era víctima de la fuerza despótica del tiempo. —¿Y va a entrar sola en los apartamentos? —no lo podía creer. ¿No participa usted de la fusión? ¿No tiene una caja de empatía? Después de una pausa. Pensé que encontraría una aquí. Pero algún día me iré. no puede ser. las cartas de propaganda. —¿Por qué no? —volvió a estremecerse. Los que murieron no pudieron llevarse nada. —De modo que se ha apoderado de todo —concluyó la muchacha—. —¿Kippelizado? —ella no entendía. la alfombra. Podría ayudarle a desempacar —sugirió.. el envoltorio del periódico del día anterior. —Nadie puede vencer al kippel —continuó—.. cuando se despierta a la mañana siguiente hay dos veces más. está demasiado kippelizado para vivir en él. podemos hacer lo que le dije. ni siquiera si él hablaba en serio. —Esa es la primera Ley de Kippel —dijo él—. las cajas de cerillas después de que se ha gastado la última. y agregó... Podemos rechazar el factor Kippel. Lo haré yo misma. o moriré. El kippel expulsa al no-kippel. Una lámpara en un piso.. —Una vez lo hice —dijo Isidore—. este edificio está completamente kippelizado. Como la ley de Gresham acerca de la mala moneda. —Gracias —replicó ella—. las mesas. Es un principio básico: todo el universo avanza hacia una fase final de absoluta kippelización. Se interrumpió. y entonces el kippel volverá a dominarlo todo. Y con sus muebles. Aparte de mi piso.. probablemente encontraremos cosas en mejor estado.

Puede llamarme Pris —reflexionó—. —¿. todo el mundo lo sabe. Casi pasé el test de CI — continuó en voz baja y temblorosa—. empezaba a brotar de ella algo más. Su cuerpo desnudo de la cintura para arriba. 33 . es la cosa más personal que alguien puede poseer —dijo él. de los robots humanoides que se emplean en nuestro programa de colonización —una complicada expresión pasó fugazmente por su rostro y desapareció enseguida. como usted dijo —avanzó hacia él. era evidente que había comprendido—. en otros pisos. John Isidore.. La chica lo miró con la misma expresión neutra. ése es un grave defecto del Mercerismo —su voz era clara y neutra. Y mi nombre es —lo miró sin calidez. Y deplorable. que en contacto con su mano se había puesto húmedo y blando. —Pero su nombre. delgado. y empezó a alejarse.. No era lo que ella decía o hacía.. ¿A qué hora vuelve a su casa del trabajo? Cuando regrese me ayudará. Al menos yo no lo conozco —la puerta se cerró e Isidore se encontró solo en el pasillo oscuro y cubierto de polvo. Nunca he oído hablar de ellos.. de la Rosen Association? —preguntó él—. volviéndose. —Lo necesito.. —¿No podría preparar usted la cena para los dos. tartamudeando de excitación—.Philip K. algo venido de ninguna parte.. como él pudo advertir. Cierta frialdad. pobre señor Isidore. con su paquete de margarina. —¿Por qué —preguntó él. no tenía un solo gramo de grasa de más—. Pudo ver en la cara de la chica un destello de brusco rechazo.. John Isidore y su caja de empatía privada. tengo mucho que hacer —la chica rechazó el pedido sin esfuerzo y. —Espere. sino más bien lo que no hacía ni decía—.. —Creo que volveré arriba —dijo Isidore. mientras entraba— Rachael Rosen. algo extraño. No sé nada de eso. sin haberlo comprendido. —Mi nombre es Pris Stratton —dijo la chica—. —se interrumpió. Es una extensión del cuerpo. En alguna otra oportunidad —agregó la chica. y no como otros. Para buscar muebles adecuados. semejante al hálito del vacío entre los mundos habitados.. Es mi nombre de casada. y luego lo llamó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pero una caja de empatía es.. sólo moderadamente. No. No soy muy especial. —Ya me lo ha dicho —se detuvo junto a la puerta y la abrió—.. la forma de tocar a todos los demás seres humanos y dejar de estar solo. vacilando. Me figuro que serán sólo fantasías de un cabeza de chorlito. que no sé si existe fuera de su imaginación. Trabajo para. el que siempre uso. pensó Isidore. Usted lo sabe. si yo traigo lo necesario? —No. retrocediendo hacia la puerta de su apartamento. ahora que el miedo había desaparecido. Será mejor que me llame señora Stratton.. Mercer permite que incluso gente como yo. sólo se proponía enunciar un hecho: cómo consideraba ella a los cabezas de chorlito. pero era demasiado tarde.... —¿Entendió mi nombre? —preguntó él—. Una persona llamada Hannibal Sloat. Pero a Mercer no le importa. Es el mayor fabricante en todo el sistema. —No —respondió ella—. perfecto. —Para mí —respondió ella—. porque en realidad no nos conocemos.

que seguía jadeando—. en el camión de la compañía. un cabeza de chorlito. pero no seguirá deteriorándose. al señor Sloat. se dijo de pronto. y los terminales de carga rápida de la batería. —¿Puedes aguantar hasta que lleguemos? —le dijo al gato. Verdaderamente. se preguntó.Philip K. Y luego. Siempre le habían sorprendido los circuitos de “enfermedad” que les ponían a los animales falsos: el aparato que tenía en el regazo había sido construido de tal manera que si un elemento esencial fallaba. El gato gemía. evidentemente se trataba de una entidad arquetípica de las estrellas. que junto con su traje blanco y con el nombre del hospital impreso en el camión daban perfectamente la impresión de un verdadero veterinario que estaba curando a un verdadero animal. impresa en nuestra cultura por un troquel cósmico. el encargado de reparaciones del hospital. por ejemplo. Un especial. y abrió la caja plástica a prueba de polvo. Isidore. Un trabajo importante: Milt Borogrove. Y también acerca de la cena. Y le enseñaré. Y no podía perder mucho tiempo. Eso era imposible: Buster era la persona viva más importante. Verdaderamente ella no sabe nada. así será. Aunque quizá cambie de idea y me permita que la llame Pris. Y sin duda querrá. ¿qué puede hacer? No puedo casarme.. con su piel de estilo auténtico. Buscó en el estómago el panel oculto del control (muy pequeño en ese tipo de seudo-animal). de último modelo. una caja plástica a prueba de polvo. Y Hannibal Sloat tenía que saberlo. la cosa parecía no estar rota sino orgánicamente enferma. le agrada cocinar. 34 . Quizá necesitaba ayuda.. ¿Podré ayudarla de alguna manera?. pensó. a excepción. no había oído hablar del Amigo Buster.. Si realmente es un cortocircuito. Subió las escaleras oscuras y regresó a su apartamento. Lo había dejado en la parte posterior del camión. Pero Mercer no era humano. Está bien. pensó mientras se ponía su blanco uniforme de trabajo. no los encontró. preocupado. Milt volverá a cargarlo. recordó Isidore. con su blando paquete de margarina aferrado en la mano. debería arrancar uno de los cables de la batería. parece que se está muriendo. se dijo Isidore. después de adoptar esta decisión. pero ¿qué importaba? Por ejemplo. El hombre simplemente me arrojó el animal: dijo que había empezado a fallar durante la noche. recogía el primer animal averiado del día: un gato eléctrico. reflexionó. Por lo que sé. en la tienda. Al menos eso es lo que he oído decir a algunas personas. Cualquiera pensaría que es real. el dueño del gato había desaparecido en el cielo. y luego se fue a trabajar. Se detendrá. Puede ser que no sepa cocinar. el momentáneo intercambio verbal había cesado. Prepararé la cena para los dos. a la mayoría de las mujeres. Una hora más tarde. esa pequeña empresa de nombre cuidadosamente simulado que apenas lograba sobrevivir en el duro y competitivo sector de la reparación de animales falsos. Quizá su batería de diez años ha sufrido un corto circuito y se le están quemando todas las conexiones. También era extraño que ella no hubiese podido ponerse de acuerdo acerca de su propio nombre. pero yo puedo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 7 Pues bien. y tenía los ojos vidriosos. Es un instinto. Y allí estaba jadeando en forma extraña. para que ella también pueda hacerlo en el futuro si lo desea. si puedo conseguir un bote de hortalizas de antes de la guerra. Te recargaré en el camino —Isidore. en su hermoso coche aéreo a la medida. porque el mecanismo estaba a punto de detenerse. Bruscamente. fue a la parte posterior. aparcó el camión aéreo en el primer terrado que vio. Y era un cliente nuevo. echaba espuma por sus fauces metálicas apretadas. El mismo habría podido confundirse.. Por Dios. R. incluso las jóvenes como ella. Y yo no pude hacerle un presupuesto al propietario. pensó J. El gato eléctrico. se dijo Isidore mientras regresaba al hospital de animales Van Ness. tendría mucho que hacer. cuando haya aprendido. lo dejó con el motor en marcha. por supuesto de Wilbur Mercer. Incluso si se daba prisa llegaría tarde a su trabajo y el señor Sloat se enfadaría.

. yo estó por hacer una velga aier. Se dio por vencido. Nunca estaba decaída o cansada. tres veces por año. Veamos. se dijo John Isidore. La hora restante era ocupada por una señal religiosa de ajuste. y otra señal religiosa que indicaba el comienzo del programa siguiente. cuando uno se hunde en el pantanoso mundo-tumba de ser un especial. Así que quizá sea todo cosa mía. Si no hubiera fracasado en el test del CI no estaría obligado a cumplir esta vergonzosa tarea. Pero había algo de Buster que irritaba a Isidore.. Amanda Werner y varias otras damas extranjeras. El falso gato había dejado de funcionar. nunca dejaba de hallar una respuesta graciosa para el tiroteo de chistes y agudezas del Amigo Buster.. sé racionalmente que es falso. pero con todo. llegaba también a los emigrantes en los planetas-colonia. Me gustaría conseguir otro empleo. Vuster —Amanda Werner soltó esa famosa risa. Una obra maestra.. Pero el dueño evidentemente no había procedido al lavado y engrasado preventivo. Y se alegrarían. ¿Has iniciado una huelga. casi imperceptiblemente. pero me iamarron a las siete. Sus réplicas. Ya no tenía que oír el estertor del gato eléctrico. ridiculizaba a las cajas de empatía.. Las mujeres como Amanda Werner nunca aparecían en películas ni obras de teatro: vivían sus extrañas y alegres vidas como huéspedes del interminable show de Buster. pero ni siquiera tras un minucioso examen logró descubrirlos. pensó. pero estaba a la vista la calidad del trabajo. en comparación con su estado presente. cuando uno retrocede en la escala de la evolución. una cosa muy particular. Si el Salander 3 hubiese llegado a su destino. tan falsa como la del mismo Buster. Nada le deprimía más que las evocaciones de la capacidad mental que una vez había poseído. de senos cónicos. Amanda: hace dos días que no vienes. sin duda el cortocircuito —si de eso se trataba— había agotado la reserva de energía y dañado el mecanismo básico. querida? —Vien. según lo que una vez había calculado Isidore. a las siete “am”. Allí tendrían que estar los cables. el de radio y el de TV? ¿Y cómo encontraba tiempo Amanda Werner para participar día por medio en el show. Eso significaba dinero. lo mejor es no preocuparse por ese tipo de inquietudes. no podían haber sido ensayadas. como la versión de TV. Tal vez ahora aprendería. donde aparecían unas setenta horas semanales. eran más caros. los ojos. Amanda tenía el pelo. en toda la Tierra. —. El Show del Amigo Buster. los dientes brillantes. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Pasó diestramente los dedos por la columna vertebral. así como miles de otros especiales que.Philip K. —Sí. Lo había hecho muchas veces. encendió la radio y buscó el show del Amigo Buster que. Debía de ser de Wheelright & Carpenter. Isidore retornó al asiento del conductor. transmitido y televisado a toda la Tierra vía satélite. felices de que vuelva a estar con nosotros —decía el Amigo Buster—. sus pasajeros habrían de encontrar ahí el Show del Amigo Buster. por si la colonización humana se extendía hasta allá. 35 . una imitación absolutamente perfecta. por las malas. Se habían hecho transmisiones de prueba a Próxima. constituían el perpetuo grupo del Amigo Buster. pensó. mes tras mes y año tras año? ¿Cómo hacían para hablar todo el tiempo? Porque jamás se repetían. con todas sus secuelas emocionales.. los sufrimientos sintéticos de los seudo-animales en nada afectan a Milt Borogrove ni a su jefe Hannibal Sloat. elegantes.. como yo he hecho. llevó los mandos a la posición de ascenso y el aparato zumbó nuevamente hacia el cielo. junto con unos pocos presuntos humoristas rurales. y podía relajarse. y lo estaba haciendo precisamente en ese momento. se dirigían hacia el montoncito final de cenizas hasta convertirse en kippel viviente. Tal vez. En busca de compañía. siempre nuevas e ingeniosas. ¿Cómo hacía el Amigo Buster para realizar sus dos shows. —¿A las siete AM? —preguntó el Amigo Buster. duraba veintitrés horas continuadas por día. provenientes de países no especificados ni bien definidos. hermosas. para continuar el viaje hasta la tienda de reparaciones. Es curioso. que era esencial. Por otra parte. De un modo sutil. diez minutos de silencio. los ruidos que hace un animal eléctrico cuando se le quema el motor me producen un nudo en el estómago. Cada día era menos fuerte y sagaz.

jamás han dicho nada. Veía el mundo a través de unas gafas literalmente cubiertas de polvo. Sloat abrió la caja y sacó el gato. como Mercer. Y allí en la cima.. había repetido varias veces: "La humanidad necesita más empatía". Nada de rocas para mí —le decía a Amanda Werner—. ¿por qué competían? Por nuestras mentes. Titus Corning. Apenas entró. —No sé —dijo Sloat—. No hay ninguna diferencia. Pero es cierto. —¿Por qué? —Porque Wilbur Mercer se renueva continuamente. Wilbur Mercer y él competían. ¡Llévame consigo! Yo protejo ti si nos tirran piedra —el público volvió a aullar de risa y John Isidore sintió una furia sorda e impotente que le subía por la nuca. Debo decirle esto a Hannibal Sloat y preguntarle si es cierto. y hablaba claramente. Pero. Luchan por el control de nuestro yo psíquico. Isidore dijo: —Se me ha ocurrido que el Amigo Buster y el Mercerismo están en pugna por el control de nuestro yo psíquico. Hasta las Naciones Unidas aprobaban. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —. se respondió Isidore. El ha de saberlo. mucho antes. Había tornado grises sus facciones y sus pensamientos. Y por cierto que muy bien. Hannibal Sloat. había emprendido la tarea de sepultarlo. Buster está ganando. —¿Qué es eso? —preguntó el señor Sloat. Sloat alzó la cabeza y lo miró fijamente. y ella también terminaría por desaparecer. pensó. Ya oscurecía su visión. querrido? —exclamó Amanda—. Y nosotros con él. inevitablemente. —Si es así —repuso Sloat mientras examinaba al gato—. Su cara gris parecía ondulada como el mar. Por supuesto. Normalmente. pero finalmente perderá. Eso sería una explicación. ¿Por qué el Amigo Buster siempre atacaba al Mercerismo? A nadie más parecía molestarle. 36 . —Un gato con un cortocircuito en la batería —respondió Isidore. —Por ahora sí —dijo Isidore—. vuelve a elevarse. Es eterno. y durante los pocos años que le restaban corrompería sus otros sentidos hasta que sólo quedara su voz de pájaro. y las demás mujeres? —También son inmortales. el señor Sloat despegó la vista de un catálogo de repuestos. En la cima de la colina cae derribado.. Aparcó su camión en el terrado del hospital de animales Van Ness y llevó rápidamente la caja plástica con el seudo-gato inerte al despacho de Hannibal Sloat. Por alguna razón jamás las limpiaba. —¿Será por eso entonces que Buster puede hacer cuarenta y seis horas de show por día? —Así es —respondió Sloat. por una parte la caja de empatía y por otra las burlas y risotadas del Amigo Buster. Y eso que la policía soviética y la americana habían declarado públicamente que el Mercerismo reducía la delincuencia al tornar a los ciudadanos más conscientes de sus vecinos. Quizá Buster esté celoso.Philip K. revelaré una gran noticia cuidadosamente documentada. era como si estuviese resignado: se había sometido al polvo que. se hunde en el mundo-tumba. Sloat respondió: —Buster es inmortal. el Secretario General de las Naciones Unidas. Así que también nosotros somos eternos —se sentía bien. y luego.. Y si tengo que trepar a una montaña. En un tiempo se había ocupado de las reparaciones. en presencia del señor Sloat tartamudeaba. Llévaselo abajo a Milt. era demasiado viejo para emigrar y estaba condenado a pasar el resto de su vida en la Tierra. depositando la caja sobre la mesa cubierta de papeles de su jefe. —Pero ¿cómo puede ser? Si es un hombre.. —¿Y Amanda Werner. el polvo radiactivo lo había desgastado. aunque no era un especial. débiles sus piernas e incierto su andar. —¿Y por qué me lo traes a mí? —preguntó Sloat—. ¡Faltan exactamente diez horas para el informe especial! —¿Y yo. pensó Isidore. A lo largo de los años. A pesar de lo que había dicho. me llevaré un par de botellas de cerveza Budweiser —el público se rió y aplaudió—.

No le falta razón: los seudo-animales están empezando a ser casi reales. todos están vivos. ceniciento y de dientes separados.. peludo.. buscando en los bolsillos de su bata. —¿Qué ocurre? —preguntó.Philip K. Y el señor Sloat. —No creo que Isidore pudiera ver la diferencia —dijo bonachonamente Milt—. Porque soy feo.. Isidore? ¿No veías la diferencia? —Yo creí que era una imitación de primera —logró articular Isidore—. como a mí —estoy despedido. to-toda vida retorna. Al ver al gato. —O llama el cabeza de chorlito. agachado. incluso los seudo-animales. ¿O de localizar el cortocircuito? —Sí—admitió Isidore. corpulento. sobre todo a un desconocido.. Y seguramente intentó salvarlo. Este gato no es falso —dijo finalmente—. podríamos llevarlo a un verdadero veterinario. que continuaba examinando al animal—. Yo lo haré. Deja en paz a Isidore. —Probablemente ya era tarde para salvarlo —agregó Milt—. de otro sistema? —Nunca he podido determinarlo con seguridad —dijo el señor Sloat. ¿verdad? —preguntó a Isidore—. ¿No hay un ejemplar del Sidney? —¿Sss-ssu ss-sseg-gugugu seguro lo cucucucubre? —le preguntó Isidore al señor Sloat. que parecía vivo y que. —Eso se lo dirás al dueño del gato —repuso Sloat.. —Pero según Mmemercer —observó Isidore—. Lo que sucede es que nosotros no estamos acostumbrados porque sólo nos ocupamos de los falsos. —No lo obligues —dijo Milt—. sólo miraba al frente. y hacer una llamada. No puedo hacer 37 . le resultaba virtualmente imposible.. Pero me duele la pérdida. con esos circuitos de enfermedad que les ponen a los últimos modelos. —Una maldita pérdida —insistió Sloat. Para él. angustiado—. y sentía que la habitación se tornaba castaño oscuro con manchitas verdes. como lo he hecho de modo concluyente en el caso de Wilbur Mercer —se quitó las gafas cubiertas de polvo y miró sin ellas la boca entreabierta del gato. Me pregunto cuánto valdrá. Y además me siento mal a causa de la radiación. entró en el despacho y lo alzó. Y está muerto —miró el cadáver del gato y volvió a maldecir. pensó. —Vamos —protestó Milt.. o está despedido —Sloat no se dirigía a Milt ni a Isidore. Creo que me voy a morir. Isidore dijo: —¿Quiere decir que yo debo hacerlo? Pero siempre se ocupa usted mismo del videófono —le tenía fobia al videófono. si no me dices el número del dueño no podré llamar y tendrás que hacerlo tú. con la sucia bata de lona azul.. En la puerta del despacho apareció Milt Borogrove. Isidore.. Han. ¿Qué hiciste? Trataste de recargar la batería. Milt sonrió y dijo: —Creo que si yo me sintiera así tampoco usaría el videófono. morimos y. todos ascendemos con él. lo sabía. una larga retahíla de improperios que duró. —Si viviera —dijo Milt—. un minuto completo—. de piel granulada. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Son alguna forma superior de vida. la pérdida de otra criatura viviente. Siempre supe que podía ocurrir una cosa así. —Lo acaba de traer el cabeza de chorlito —respondió Sloat. El pol polvo le ha hecho daño a us usted también. —Sí —respondió finalmente Sloat—. —Pero no puedo usar el videófono —protestó Isidore. Luego soltó una maldición. Nunca había usado esa expresión en presencia de Isidore. ¿No te diste cuenta. Aunque no en el cerebro. tan buena que me engañó. Quiero decir. Quiero decir. Le temblaban las piernas. ajuicio de Isidore. Vamos. —Nonono quiero queque me llame ca-cabeza de chor chorlito. Y los animales tatambién cucumplen el ciclo. Sin saber si su jefe hablaba seriamente. —Quiero que llame el cabeza de chorlito —ordenó Sloat. Y los animales de verdad se mueren: ése es el riesgo de tener uno. ¿Cuál es el número? —Lo he metido en alguna parte —replicó Isidore. naturalmente.

Pero Ed no debería saberlo nunca. siamés. No habría nadie en la casa—. el sexo.. —... que parecía más compuesta—. ¿Es posible una reproducción tan fiel que mi marido no se dé cuenta? 38 . dígame que clase de gato desea. Tal vez debería pedir un sustituto eléctrico de Horace. Milt era el mejor cuando de llamadas videofónicas se trataba. Amaba a Horace más que a cualquier otro gato de los que ha tenido... Isidore llamó. si Ed se enterara se enfurecería. Tanto el señor Sloat como Milt Borogrove lo miraban mientras continuaba—: Por favor. Pero. y ha tenido gatos desde su infancia. con el pelo atado en un rodete alto. Tenemos seguro —miró al señor Sloat.. Pero entonces recordó que el dueño del gato se había marchado a trabajar. El color. En la pantalla apareció una cara de mujer centroeuropea. Le daremos un talón. con el receptor en la mano.. que lo podamos reemplazar? ¿No cree usted? Con lágrimas en los ojos. Y finalmente a todos nos ocurrirá lo mismo. —Lo reemplazaremos. el tipo. ¿Era finalmente neumonitis? Eso es lo que pensaba el señor Pilsen. abisinio. —¿Ss-señora Pilsen? —dijo Isidore. ¿no es afortunado. señora Pilsen.. Isidore tuvo una inspiración. —Horace ha muerto —dijo la señora Pilsen.Philip K. Nosotros lo llamaremos. que es casi siempre fatal —su tono era profesional. ¿Quiere decirme el número de su despacho? —buscó papel y un bolígrafo. Si tiene que hacerlo. llamaré —dijo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? esa llamada. —Sí —respondió Milt—. ¿Qué me dice usted? No se lo proponga a mi esposo. tampoco podía retroceder. —Oh. elegir un gato nuevo para usted. el animal tenía neumonitis. señora —dijo Milt. o como ha sugerido el señor Isidore. —Padecía de neumonitis —dijo Isidore—.. no. Murió durante el viaje al hospital. —No —objetó Sloat—. —Y tu cara parece alimento para perros —le recordó Sloat. El director de nuestra firma. Bue-bueno. De los tres miembros del hospital de animales Van Ness. Nuestro médico jefe. Quizás ahora sepa la respuesta —brotaron más lágrimas—. el doctor Hannibal Sloat. Sentado ante el videófono. —Muy bien. —Ah. la señora Pilsen respondió: —No hay otro gato como Horace. —¿Sí? —dijo. que parecía estar de acuerdo— . sacando la tarjeta con el número. Pero no deberías exigírselo. Y tiene razón: también a ti te ha afectado el polvo. dado su estado. y que debía llegar hasta su propia conclusión. —Su gato se murió —dijo Isidore. presa del pánico. Le hablo por el g-g-g-g-. de elegir un nuevo animal para usted —después de comenzar una conversación que no podía soportar. No había previsto que el propietario del gato pudiera tener una esposa que estaba en su casa—. Cuando era un gatito. expresó la opinión de que. Usted se llevó a Horace —dijo la señora Pilsen—. Por el precio del catálogo de Sidney. pero como le ha dicho el señor Isidore. —Pero eso es terrible —protestó la señora Pilsen—. como persa. Tal vez el otro señor tuviera razón. —Escuche —dijo la señora Pilsen.. —se interrumpió y se frotó el mentón para reprimir el tic—. Lamentamos mucho la muerte de su gato. señor Hannibal Sloat. solía pararse y miramos como si preguntara algo. Por su gato. Milt dijo: —Podemos entregarle un talón por la cantidad estipulada en el catálogo de Sidney. sí.. Cogiendo el videófono. Nunca supimos cuál era la pregunta. se ocupará personalmente de. —¿Ves? —le dijo el señor Sloat a Milt—. nada habría podido salvarlo. Estás casi ciego y dentro de un par de años no oirás nada. Lo que decía estaba dotado de una lógica intrínseca que no podía interrumpir. —No me atreveré a contárselo a mi marido —respondió la señora Pilsen. de aire ansioso.. que el señor Sloat le alcanzó. lo hace. por Dios. con un mohín—. —¿No querría un duplicado exacto de su gato. eléctrico? Podríamos ofrecerle un magnífico trabajo artesanal de Wheelright & Carpenter en que cada detalle del animal desaparecido sea fielmente.

Me alegro de no tener nada que ver con animales reales.. Y cuando se enfermó. como los vecinos. ¿No decaen. Lo llevaré abajo. antes de que me llamaran. Ha sido terrible. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Si usted lo desea —respondió Milt. —Será mejor que llame Isidore —resolvió el señor Sloat—. quedan destrozados en estos casos. y luego le dijo al señor Sloat: —El marido se dará cuenta en cinco segundos. 39 . Simplemente. parpadeando—. No les permitiré que se lo lleven a su taller.. pero si uno se acerca mucho a un animal falso. El empezó con este asunto. Le daba miedo. Se lo entregaremos de día. mientras su marido está en el trabajo.. por Dios —recogió el cadáver de Horace—. Si pudo arreglarse con la señora Pilsen podrá también tratar con Wheelright & Carpenter.. incluso de su caja de arena. quiero comparar personalmente el resultado. Han. Pero según nuestra experiencia. el propietario del animal nunca se engaña. Creo que me gustaría hacer la prueba con un animal falso. No quiero que mi esposo se entere. ¿Cuánto tiempo le llevaría? —Podríamos tenerlo listo en diez días —calculó Milt—. Tendrás que ser firme. Quizá será mejor que llame ahora mismo. Si eso no diera resultado.. Yo me he ocupado siempre de todas las necesidades materiales de Horace. de neumonitis. colgó.. dudando—... Y yo lo sabía. los cuerpos muertos? Estaba feliz.. como me han dicho. Por eso esperamos tanto antes de llamar. sí. Querrán hacerlo porque les facilitaría la tarea. llama a Wheelright & Carpenter y haz que venga el constructor a fotografiarlo y tomar las medidas. —Ed nunca se acercaba físicamente a Horace. Después de todo. Demasiado. Se despidió. en algunos aspectos no eres tan estúpido. ¿Comprendéis que los veterinarios se vean obligados a hacer llamados como éste todo el tiempo? —miró a John Isidore—. Ed se aterrorizó. —Los propietarios de animales. alzando a Horace—. o algo así.Philip K. no podría soportarlo. —Haz que no se lleven el cuerpo original —dijo Milt. Por eso no se acercaba nunca a Horace. Aunque Milt tuviera que intervenir. Pero eso es lo que ella quiere. —Está bien —respondió Isidore. antes de que empiece a decaer. Observadores casuales. cuando los quieren —observó sombríamente el señor Sloat— . no quería reconocer el hecho. Has llevado el asunto bastante bien. Lo sabía —ahora sus lágrimas estaban dominadas—. —Lo estaba haciendo muy bien —dijo Mil—. pediría un gato verdadero. aunque lo quería.

un tal Luba Luft. —La WPO está bastante interesada en los nuevos modelos Nexus-6. con su cartera en la mano. Yo ya le he dado permiso. 1. de Geary. Y Dave ya ha visto a dos. viaja en un cohete de Aeroflot que ha de llegar dentro de una hora. —¿Y la bonificación? —preguntó Rick. con una sonrisa arrugada. Rick descendió en la Bay Scavengers Company. Acarició su tubo láser y subió. el cazador de bonificaciones Rick Deckard. —¿Prefiere esperar al policía soviético antes de retirar a Polokov? —preguntó Bryant. sin dar más explicaciones. le ayudará. Tres. Creo que Polokov es tan parecido a un cabeza de chorlito que por eso Dave no lo tomó en consideración. 40 . la fatiga había caído sobre él. Aquí está el informe. —No tendrá usted que dividirla —respondió Bryant. Estoy cansado. si es que puede. Pero me gustaría coger ahora mismo a Polokov. en la calle Lombard. abandonó el despacho de su jefe y regresó al terrado. y en qué momento. Un policía soviético de la WPO viene hacia aquí. Estudió el informe sobre Polokov: daba una descripción del hombre (del andrillo) y el nombre y dirección de la empresa en que trabajaba: la Bay Área Scavenger Company. y quizás esta noche o mañana hable con Dave.. —Polokov ha conseguido un empleo oficial como recolector de basuras.Philip K.. Podrá trabajar con Kadalyi en el caso siguiente. Se preguntó si podría recobrarse para afrontar la tarea que le aguardaba—. echándose atrás en su sillón y cogiendo una pizca de rapé Specific No. Este caso no es distinto. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 8 Después de aparcar el veloz coche aéreo del departamento en el terrado de la Corte de Justicia de San Francisco. —Otra cosa —agregó Bryant—. Cogió la copia borrosa.. —¿Qué quiere? —los policías de la WPO no venían con frecuencia a San Francisco. la decisión es suya y haré lo que me diga. —No me parecería justo —Rick no tenía la menor intención de compartir sus ganancias con un bandido de la WPO. Está bien. irritado—. Además. Como primer paso en su cacería del androide Polokov. Por supuesto. —Como siempre en la caza de andrillos. —Vuelve usted muy pronto —dijo su jefe. ya de regreso. —¿Pero no son solamente los especiales quienes hacen ese tipo de trabajo? —Polokov imita a un especial muy deteriorado. —Siempre he trabajado solo —respondió Rick. Usted decidirá si acepta o no su ayuda. —He logrado hacer lo que usted me ha pedido —Rick se sentó ante la mesa y en ella puso la cartera. se dijo. —¿Antes de hablar con Dave? Bryant cogió una hoja de papel muy fino.. ¿Está usted seguro del test de Voigt-Kampff? ¿Le consta absolutamente. Retiraré hoy a Polokov. tanto como para enviar un observador. —Adelante. —Antes tendrá que ocuparse de Polokov. —Sí —respondió Rick. —Acepto su palabra —dijo Bryant—. porque sabe que lo estamos siguiendo. —Ya he conocido uno —dijo Rick—. Su nombre es Sandor Kadalyi.”si contamos a Polokov. Ahora. se dijo. el informe sobre el androide Polokov. Rick guardó los papeles en su cartera. Llamó mientras usted estaba en Seattle. el que disparó contra Dave. donde estaba aparcado su coche aéreo. que. a visitar al señor Polokov. bajó al despacho de Harry Bryant. —El Nexus-6 es distinto. entonces —aprobó Bryant—. por lo ocurrido en Seattle. Conviene hacerlo ahora mismo. sin esperar a Kadalyi. Eso engañó a Dave. Pero no debe haber el menor error. ¿Cómo está Dave? ¿Podré hablar con él? Querría hacerlo antes de empezar con los andrillos. una borrosa tercera o cuarta copia.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy buscando a uno de sus empleados —dijo a la mujer. Se ocupa de prensar viejos coches aéreos en nuestra desguazadora de Daly City. Los dos —Bryant y Holden— han perdido tiempo. se dijo mientras se dirigía por el terrado hacia el ascensor. Lo mejor era atacar desde fuera. Con una llave infinita. Corrales abandonados. iluminó el lugar y releyó su copia al carbón. la Tierra desaparecería bajo una capa de kippel. que esté en casa. podía ahorrarse ese punto y abocarse directamente a la tarea de destruirlo. se dijo mientras cerraba el transmisor. llamó desde el coche aéreo a Harry Bryant. el señor Ackers respondió: —Polokov debe de estar trabajando en este momento. El edificio le impresionó: era grande. por lo tanto. con su arma láser en la mano. Utilizando su linterna policial sellada. Nunca lo cogeremos. severa y de pelo gris. cogió el videófono y llamó a otra persona del edificio—. Entonces. Rick se dirigió luego a la casa de Polokov. después de la guerra. sacó un transmisor nodireccional de ondas Penfield. resentido porque sus profundos conocimientos en materia policial no eran demasiado apreciados. Qué lugar inmundo.Philip K. como sería de esperar. apenas Dave fue herido. Sólo debo entrar y atacar con el láser. Todo el planeta había empezado a desintegrarse. La primera bonificación de mil dólares se había esfumado. y legados a su partida al próximo ocupante.. ¿Qué ha hecho? —Si aparece —ordenó Rick—. Sin embargo. halló el pasillo sin luz. de gafas.. después de una breve consulta. No había artículos personales: sólo los restos sin dueño heredados por Polokov al instalarse. y de arrojar los restos a la Bahía. cubiertos por una capa de polvo de meses. —¿Dónde se encuentra en este momento el empleado Polokov? ¿En su casa o en el trabajo? Después de consultar de mala gana sus registros. y dirigiéndose a Rick. Ahora deben estar todos congelados. desde luego. Las gruesas alfombras y los costosos escritorios de auténtica madera le recordaron que la recogida y eliminación de basura era. fuera de su jurisdicción. Suponiendo. Abrió su equipo de armas. y para mantenerlo habitable era preciso limpiarlo de vez en cuando. A Polokov se le había hecho el test de Voigt-Kampff. una de las industrias más importantes. un lugar habitado por la decadencia y el kippel. Polokov no estaba. pensó. No corre el menor peligro. aparecía hundido entre pilas de papeles. indicándole un impresionante escritorio de roble (aunque de imitación). como una galería subterránea. estirado. Solamente muebles semiarruinados. Con el coche aéreo del departamento. lo cual no es probable. no le diga que he estado aquí. un seudo-animal. —el hombre consultó otro documento. donde un individuo pequeño. de energía A. —El señor Ackers es el jefe de personal —dijo la mujer de la recepción. o bien. y en su interior trabajaba gran cantidad de personal administrativo de alta categoría. Bryant debió de haberme ordenado que persiguiera a Polokov. resolvió. agregó—: Polokov no ha venido hoy. entró en el apartamento de Polokov. Anoche mismo.. Polokov estaría ahora en el Círculo Antártico.. moderno. como solía decir el Amigo Buster. todos los humanos y andrillos que se encuentren cerca. ni ha dado aviso. En lugar de enviarme a Seattle. Rick presentó al jefe de personal su carnet policial. y otro cazador de bonificaciones de otra agencia policial se ocuparía de retirarlo y de recibir el dinero. El ascensor descendió hasta el piso de Polokov.. Era obvio. En una jaula. Habrá que continuar con los androides que no estén sobre aviso. en el Tenderloin. una gallina que no funcionaba. 41 . capaz de analizar y abrir todas las cerraduras conocidas. corno Luba Luft.. De regreso en el terrado. ¿Comprendido? —Sí —dijo Ackers. si lo había. no está —dijo. y no de polvo radiactivo. se dijo.. y marcó el código de catalepsia protegiéndose contra la emanación de ánimo correspondiente por medio de una contra-transmisión dirigida a sí mismo. que atendía la recepción.

Un momento —hubo un diálogo invisible—. —Adiós —dijo Rick. Pero si fuera otro Nexus-6.. No me llamará. Me encantaría verla como Doña Ana en Don Giovanni.. La telefonista policial dijo: —Señor Deckard. —En la compañía hemos estado pensando en usted y en los modelos Nexus-6 fugitivos.. lo cual le llamó la atención—. 42 . como de costumbre. En algún momento remoto e indeterminado. —Cantante de ópera.. se ha marchado después de atacar a Dave — consultó su reloj—.. El señor Bryant me pidió que se la pasara. El cohete de Aeroflot llegó temprano. ¿no? —Sí —asintió ella. sólo malas noticias. Me presentaré como un amante de la ópera. Dice que irá a buscarlo adonde usted se encuentra ahora —agregó Bryant cuando reapareció en la pantalla—. O quizá nunca. creo que me necesita. —Está bien —respondió Rick. Actualmente pertenece a la Opera de San Francisco —asintió reflexivamente. Tengo en mi colección registros de antiguas divas como Elisabeth Schwarzkopf. En la pequeña pantalla apareció la cara de Rachael Rosen. —Buena idea —respondió Bryant—. procedente de Alemania. Está bien. infórmese sobre la señorita Luft. ¿Adonde hemos llegado? ¿Es posible que un androide le ofrezca ayuda a un cazador de bonificaciones? Llamó a la telefonista policial. —Lo dudo. —No me pase más comunicaciones de Seattle —ordenó. —Sin mí —agregó Rachael—. y estoy ansioso por comenzar con la señorita Luft —ya tenía el informe a la vista. Lotte Lehmann y Lisa della Casa. Usted sabe. —Hola. uno de ellos se le adelantará. Y no comprende cuan eficiente es un Nexus-6 ilegal y fugitivo. resolvió Rick. señor Deckard. —Está bien. Sólo que el señor Kadalyi ya está aquí. Creemos que tendría usted mejores probabilidades si uno de nosotros. y empezaba a estudiarlo. no pienso estar mucho tiempo aquí. sea como fuese lo que le propusieran. ¿Está ocupado o podemos hablar? —Continúe. —¿De qué manera? —Pues.. de lo que hicimos. Y nosotros pensamos que se lo debemos a causa de. Probablemente. y colgó. Mientras tanto. esperaré aquí a Kadalyi —dio su situación a Bryant y cortó. Lo pensaré y volveré a llamarla. al parecer. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No tuve suerte con Polokov. Y nada hacía presumir que eso cambiaría en adelante. Es de la Rosen Association.. Usted solo no podrá.Philip K. ¿Quiere que busque a Kadalyi en el aeropuerto? Ganaré tiempo.. —¿Por qué? ¿Qué cambiaría con eso? —Un Nexus-6 se asustaría si un ser humano se acercara —dijo Rachael—. de los Rosen. —No piensa hacerlo — replicó Rachael—. para haber conseguido una conexión tan rápida. hay una llamada de Seattle para usted. —Ya tengo suficiente ayuda. Debe tener buena voz. —Pero de verdad. eso me dará tema mientras preparo el equipo Voigt-Kampff. abstraído en el informe—. agente Deckard —el tono parecía conciliatorio. Sonó el videófono del coche y cogió la llamada.. trabajara con usted. —Se refiere usted a sí misma. —Tendré en cuenta el consejo —se dispuso a cortar. ¿Ha llegado el señor Kadalyi? —Aún lo estoy esperando. si le acompañara durante la persecución. Y será mejor que se dé prisa. se dijo. que los conocemos bien. gravemente. ¿Qué querrán? Hasta el momento. Eso es lo que me faltaba: Rachael Rosen brotando del polvo de cada paso. según Kadalyi.

Ante la advertencia de Rachael Rosen. ¿El cazador de bonificaciones del departamento de policía de San Francisco? —el taxi se elevó y el ruso lo miró partir. —Deseo elevar un informe.. se dijo. ¿esto? —dijo Kadalyi—. —El circuito disparador no está en el arma —explicó alegremente el ruso—. gruñendo. Una onda sinusoidal desfasa el rayo láser y lo convierte en luz ordinaria. Yo soy Sandor Kadalyi —se presentó. Lo tengo conmigo. —El señor Bryant sabrá de qué se trata. Mientras ambos cambiaban un apretón de manos. con aire ausente—. miró a Kadalyi. No ocurrió nada. Lo conseguí en Marte. ¿ve? —abrió la mano y dejó ver una minúscula unidad—. —¿Por qué no funciona mi tubo láser? —preguntaba Kadalyi-Polokov mientras oprimía reiteradamente el aparato miniaturizado de disparo y puntería que tenía en la palma de la mano. recapitulando. Apuntando hacia afuera. Los restos del androide retirado cayeron hacia atrás. Pero aún temblaba. el androide. —¿El señor Deckard? —preguntó con acento eslavo—. —Quiero decir que usted es Polokov. —Apriete el gatillo. Sorprendido. Rick disparó desde la pistolera su revólver de reglamento de estilo antiguo. rebotaron en la puerta. de unos cincuenta y tantos años. con su cara rubicunda llena de orgullo—. al tiempo que abría la puerta para sentarse al lado de Rick. ¿verdad? —Sí. —Ah. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Colgó. sino Kadalyi —dijo Rick. Le entregó el arma a Rick. Mientras las manos del androide buscaban su garganta. que se sacudía con movimientos espasmódicos. Tome. Interesante. La unidad Nexus-6 voló hecha añicos. con un pesado e imponente abrigo ruso. Rick lo hizo. y mientras continuaba su lectura del informe sobre Luba Luft. la bala de calibre 38 magnum atravesó la cabeza de Polokov y destrozó su caja cerebral. puedo dirigir el rayo. Me descuidé y el androide casi termina conmigo. —Entonces tendré que romperle el cuello —el androide soltó el aparato y se lanzó contra Rick. un taxi aéreo descendió en el terrado a pocos metros.. Incluso las fabricadas en las colonias. dentro de ciertos límites. Sus glándulas adrenales dejaron gradualmente de secretar en el torrente sanguíneo.Philip K. —Esta la hacemos nosotros —dijo Kadalyi.. —¿No será al revés? Parece usted confundido. examínelo. —Usted no es Polokov. así como su respiración. 43 . pasé al otro extremo. —¿Cuál es la diferencia? —preguntó Rick. ¿verdad? —la extrajo de la funda—.. ¿Le gusta? La única diferencia funcional es que. Rick advirtió que el representante de la WPO llevaba un tipo de arma láser que jamás había visto hasta ese momento. Y además. había faltado poco. Avise a Harry Bryant que he retirado a Polokov. por la ventanilla. aunque el arma apunte a otro lado. Se acercó con la mano tendida. con un marcado interés. resplandeciente como un Santa Claus eslavo. Pero he vencido. causando una furiosa corriente de aire en el interior del coche: Rick se vio rodeado de un torbellino de minúsculos elementos y polvo radiactivo. lo golpearon y Rick tuvo que luchar para quitarse de encima el cuerpo. sus latidos ya retornaban a la normalidad. Rick cortó la comunicación. Descendió un hombre de cara roja y angelical. —Pensé que ya conocía todas las armas cortas —se lamentó Rick—. y no un hombre de la policía soviética — Rick oprimió con el pie el botón de emergencia que había en el suelo del coche. que la estudió con la pericia de años de experiencia. Por Dios. llamó por fin a la corte de Justicia. Tembloroso. —Por la onda sinusoidal —explicó Rick—.

—Ah —dijo. Ya he retirado uno. Irán no tiene nada que ofrecerme. Estoy tan cansada. Pero tenía la intuición de que no sería así. ¿Qué quieres? —su voz se convirtió en un monótono ronroneo abatido—. Se preguntó cómo sería. Te veré por la noche —concluyó amargamente Rick. es demasiado delgada. Aunque. incluido el informe sobre Luba Luft. no tiene senos. no tuvo ningún aviso. Esa es otra ventaja que tengo sobre Dave. pero oía solamente la TV. borrando casi las palabras de Irán. Valía la pena. Eso le hizo recordar a Rachael Rosen. pensó. Una figura como la de un chico. Y he reaccionado con mayor velocidad que Dave Holden.. según las notas de Dave Holden. —¿Qué ocurrió con el 594 que marqué antes de salir. y experimentar sin embargo reacciones emocionales. agotada por las seis horas de depresión culposa que se había programado.. quizá podría aceptar su ofrecimiento. Rick. sentir más interés por la cultura. y dejó caer con violencia el receptor. Si la señorita Luft resulta demasiado competente.. Mientras descendía hacia el amplio y adornado terrado de la Opera cantó en voz alta un potpourri de arias con palabras seudo italianas improvisadas en el momento. lo que significa mil dólares para empezar. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? De cualquier modo. que también agregaba como aclaración. Dave. que te ha disparado un andrillo? —en el fondo se oía.. No tengo apoyo.Philip K. de ávida y jubilosa anticipación. cuando lo habíamos resuelto.. podía encontrar a esa hora a Luba Luft. ¿Y Rachael Rosen? No. Era una sensación curiosa la de saber intelectualmente que eran máquinas. Se inclinó. reconocimiento satisfecho de. Rick veía el movimiento de los labios de Irán. lisa y suave. Es una suerte saber algo de ópera. Probaré con otro andrillo antes de pedir ayuda a Rachael. Si no le interesaba la bonificación. estaba preparado por lo que le había ocurrido a él. —Oh. ¿De qué sirve que arriesgue mi vida? No le importa que tengamos o no un avestruz. reflexionó Rick. La cara de su mujer. a Irán. El más peligroso era Polokov.. —Escucha —dijo—. ni en nuestro matrimonio ni en ti. ¿Qué quieres decirme. construida en memoria de la guerra. apareció en la pantalla. Incluso sin un órgano de ánimos Penfield a mano su espíritu estaba lleno de optimismo.. Su advertencia acerca de los Nexus-6 era justificada. recogió los papeles caídos. sin saber que alguien los perseguía. El encuentro con Kadalyi-Polokov había modificado decisivamente sus puntos de vista... Nuevamente cogió el videófono y llamó a su casa. Rick encendió el motor del coche aéreo y se elevó rápidamente en dirección a la Opera. no había otra forma de juzgar a los androides. se derrumbarían uno tras otro. que en cualquier momento puedes ser víctima de un andrillo. Ciertos androides femeninos no le disgustaban: en varios casos se había sentido atraído físicamente. pensó. hola. Podía encontrar algo mejor. Los demás. No está bien desarrollada. Habría sido mejor que nos separáramos hace dos años. donde. ¿Cuántos años tenía Luba Luft según el informe? Alzó los arrugados folios y buscó “edad”: veintiocho años. ¿Me oyes? Tengo una misión: un nuevo tipo de androide que nadie más puede manejar. acabo de ganar mil dólares. se dijo. ¿Sabes lo que nos compraremos? Irán lo miró sin verlo. decía el informe. decidió. —Aún no te lo he dicho —esta vez su depresión era tanta que ni siquiera podía oír. La mayoría de los androides que he conocido tenían más deseo de vivir que mi esposa. Logró encender un cigarrillo: el temblor había empezado a desvanecerse.. Y todavía estoy a tiempo. naturalmente. la baraúnda del Amigo Buster. Rick? ¿.. 44 . debo admitirlo.. Nada le interesa. No me quedan esperanzas. se recordó.. era como hablar en el vacío—.? —Volvía discar apenas te marchaste. Maldito sea. “en apariencia”.

Volvió a examinar el informe y se echó atrás. se preguntó si Mozart habría tenido la intuición de que el futuro no existía. Era una lástima. Rick Deckard veía que se estaba desarrollando un ensayo ruidoso. Al final del ensayo. Le encantaba La flauta mágica. Al recordarlo. entonces no habría ningún problema ni sería necesaria mi habilidad. eso debe parecerle a los androides. supongo. y se marchó. pensaba Rick. ¿qué debemos decir ahora? Pamina: La verdad. yo soy una parte del proceso de destrucción entrópica de las formas. y sobrevivir un rato más. En ese momento. de Derain Associates. No se podía negar que la Rosen Association la había construido maravillosamente. con su fantástica pelliza de plumas. si no en este planeta en otro cualquiera. de Mozart.Philip K. la representación también. seine Feinde würden dann ohne Mühe schwinden. se habían adelantado un compás. y el velo que caía de su tocado cubría su cara y sus hombros. Lo 45 . Rick se inclinó hacia adelante y estudió a Pamina. Könnte jeder brave Mann solche Glöckchen finden. Papageno: Hija mía. La Rosen Association crea y yo destruyo. El sentimiento que exige su rol parece levemente irónico. Lo antes posible. El ensayo quedó interrumpido al final del primer acto. Un androide fugitivo puede parecer una mujer vital. cuando ella vuelva a su camarín. Un placer. Luba Luft cantaba. Un pesado manto la envolvía. Sólo podemos escapar por un rato. pero difícilmente puede decir la verdad acerca de sí mismo. O al menos. de que ya había utilizado todo su breve tiempo. resonante y no del todo logrado. a causa de una enfermedad renal. Mozart había muerto poco después de terminar La flauta mágica. Eso es lo que diremos. Y una vez más se vio a sí mismo sub especie aeternitatis como un destructor de formas obligado a actuar por lo que allí oía y veía. Estaba a la altura de las mejores de su colección de antiguos registros. y a Rick le asombró la calidad de su voz. En el escenario. el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido. los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro. estropeando así el ritmo sencillo de las campanas milagrosas. Inmediatamente reconoció la música: La flauta mágica. sin identificación. siguiendo a los últimos miembros del elenco. pensó Rick mientras contemplaba el ensayo. Pero los alcanzaré. Y los andrillos pueden escapar de mí. o lo hará algún otro cazador de bonificaciones. El director dijo en inglés. y tomándose tiempo para reflexionar. Y había sido enterrado en la fosa común. Papageno. no hay campanillas mágicas como ésas para hacer que el enemigo desapareciera sin el menor esfuerzo. Rick se puso de pie y se dirigió a los camarines por detrás del escenario. pensó: Luba Luft. Los esclavos. francés y alemán que continuarían una hora y media más tarde. se dijo. Este es el tercer androide Nexus-6 que veo. Tal vez soy tanto más necesario cuanto mejor cantante sea. En cierto modo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 9 En el inmenso vientre de ballena de piedra y metal que era el interior de la Opera. Las últimas escenas del primer acto. Si los androides se hubiesen mantenido en el nivel discreto del antiguo Q-40. por ejemplo. cuanto mejor funcione. Papageno y Pamina dialogaban: interrumpió sus reflexiones para escuchar. observó. Me pregunto cuándo atacaré. Este ensayo terminará. En la vida real. se unía a Pamina para cantar un dúo que a Rick le llenaba los ojos de lágrimas cada vez que lo evocaba. Quizá también yo lo haya hecho. activa y hermosa. satisfecho. es decir el coro. Los músicos abandonaron sus instrumentos y también salieron. Se sentó en una butaca de la platea (nadie parecía reparar en él) y se instaló allí cómodamente.

Mientras tanto. excepto su toca. —trató de recordar. —He venido a hacerle un test de perfil de personalidad. Siempre lo mismo. Y en los años que llevaba en el departamento jamás había cometido un error.. Cuando empecé a trabajar en el departamento. castaños.Philip K. y ya está. Y sus jefes no tendrían por qué saberlo —sonrió. —Y usted. Le mostraré algunas figura y le haré unas preguntas. —Podría ser una falsa memoria. —Pero quizás había una persona que se le parecía. falsas memorias en los androides? —Mis superiores conocen mi test —dijo Rick—. —¿Sí? —dijo ella. Es obligatorio. ajustando el ángulo del haz de luz—. con una usada partitura abierta sobre las rodillas haciendo señales aquí y allá con un bolígrafo. se dijo. recuperando la voz—.. Y esta luz — agregó. pero también esa frialdad. no podía estar seguro mientras no hiciera el test. Su sentido profesional le decía que estaba en lo cierto.. 46 . alzando la vista. curiosamente. Rick llegó a la puerta señalada y vio una tarjeta escrita con tinta que ponía MISS LUFT.. enormes. De empatía. Hace mucho. ¿quién es? —su tono expresaba una fría reserva. —¿Sí? ¿Y qué desea aquí? —los intensos ojos no parpadearon en la respuesta. parecía cortés. Todavía conservaba su maquillaje y su ropa. sin ella no le habría sido posible rastrearlos. colocada en una percha. Pero. se acercó a ella e inclinándose. El hombre. —Entonces —dijo la Luft—. Eso lo detuvo. Jamás he estado en Marte. Tengo mucho que hacer —comenzaba a mostrarse aprensiva. ¿Ha recibido usted la información de que hay un androide en el elenco? Me gustaría ayudarle. usted debe ser un androide. como usted puede ver —su inglés no tenía el menor acento extranjero. se lo indicó. —Puesto que su trabajo consiste en matarlos. —Tengo que ponerme las gafas —se movió para abrir una gaveta de su tocador. como invitándolo a estar de acuerdo. —A un androide no le importa lo que le ocurra a otro androide —respondió él—. jamás he visto siquiera un androide —sus pestañas alargadas temblaron involuntariamente. —¿Un test de CI? —No. y de algún modo usted lo mató y ocupó su lugar. Ojalá. Pero lo dudaba. Apenas esté seguro. La voz. La pintura facial agrandaba sus ojos. —¿Es necesario? —señaló su partitura—. él advirtió que trataba de mostrarse tranquila—. Rick se sentó en una silla y abrió su cartera. —se puso de pie. —Y el test que quiere aplicarme —dijo. y también ese otro frío que había encontrado en tantos androides.. ¿No se implantan. No lo soy. Si fuera una androide no querría hacerlo.. —Adelante. La miró. No llevará más de unos minutos. PRÍVATE. Me demoraré lo menos posible en hablar con ella y aplicarle el test. —Si puede anotar su partitura sin las gafas también puede hacer sin ellas el test. ajustó el disco adhesivo de malla metálica sensible a su mejilla—.. la capacidad de hacer muchas cosas. Estoy trabajando. Dave podía haberse equivocado. Pero no un androide. maquillado y vestido como un lancero egipcio. —Usted es superior a la Schwartkopf —dijo Rick. técnicamente. —¿Cree que soy una androide? ¿Es por eso? —su voz parecía desvanecida—. —Un cazador de bonificaciones. Golpeó. mucho tiempo. ¿no es verdad? Es usted lo que llaman. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mejor es resolverlo de inmediato. —Pertenezco al departamento de policía de San Francisco —respondió.. Detuvo a un comparsa y le preguntó por el camarín de la señorita Luft. Entró. Un intelecto maravilloso. a veces. se clavaron en él sin vacilar—. La muchacha estaba sentada ante su tocador. Y sin embargo. Lo lamentaba. Esa es una de las señales que buscamos. ¿se lo han hecho a usted? —Sí. • —Es necesario —Rick extrajo los instrumentos de Voigt-Kampff y empezó a prepararlos.

—Dígame cómo se llaman en alemán. qué es una avispa? Sin embargo. Estoy esperando. La gente que la acompaña admira el ambiente y. —Murieron a causa del polvo. las agujas giraban en todas direcciones. Encima del hogar hay una cabeza de ciervo con grandes astas. Pero. Continúe. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Continuemos con el test —dijo él. Así también yo estaría segura de usted. 47 . no conozco el término. —se estremeció y volvió a sonreír. — ¡Qué extraño! —sus ojos inmensos se llenaron de reconocimiento infantil. No sé. La casita es de nudosos troncos de pino y hay un gran hogar. Usted ve una vieja película. anterior a la guerra. —Nadie mataría ni comería un perro -dijo Luba Luft—. y también los medidores gemelos. Valen una fortuna... grabados por Currier e Ives. —¿Cómo? —ahuecó la mano en torno del oído—. sacando los folios de preguntas. —Un bicho volador que pica. Uno de los factores que tenemos en cuenta es la demora. —Antes de la guerra —subrayó él. Me parece un hombre tan duro y extraño. relleno de arroz. Es necesario.Philip K. él dijo cuidadosamente: —Ha alquilado una casita en la montaña. Sólo una cosa recuerdo que haya ocurrido allá: la Marcha de Bataán. —No podría usted hacerme el test de Voigt-Kampff. emocional. Después de una pausa. —¿Porqué? —¿A quién puede interesarle una vieja película filmada en las Filipinas? —dijo ella vivamente—.. Ahora escuche atentamente. como si le hubieran revelado el misterio cardinal de la creación—. con esperanza. cuando la hay —eligió la pregunta inicial—. Perdón. —Ha visto viejas películas en TV. ¿cuál era la pregunta? —Probaremos con otra —era imposible obtener una respuesta significativa-. —Wespe —recordó él. de otro modo no podría cantar Purcell.. ¿Vería usted eso? —lo miró irritada. —Todavía crecen árboles y arbustos. sí. —Haré el test —dijo Luba Luft—. deseo que me conteste usted qué haría en ese caso. Pero sería un perro de imitación. si antes lo hace usted. eine Wespe —se rió—. El entrante -omitió la primera parte. Nuevamente la miró. —Mi acento es perfecto —corrigió ella—. ¿No sabe. sólo desaparecieron en. —Pero yo no había nacido. Pero mi vocabulario no es muy extenso —miró a Rick con modestia. —Pero su respuesta —insistió Rick—. Recuerdo haberlo leído. de repente. —¿No sería eso más justo? —preguntó ella—. usted nació cuando todavía había avispas. Y que la respuesta sea lo más rápida posible.. un ersatz. Alguien ha colgado viejos mapas en las paredes. —Ja. y dijo irritado: —Su inglés es perfecto. Se detuvo en seco. —¿A la película? —Luba reflexionó—.. Trató en vano de recordar la palabra. Las preguntas se refieren a situaciones sociales en que usted podría verse. —¿Esa estaba filmada en las Filipinas? —¿Por qué? —La gente comía perro cocido relleno de arroz en las Filipinas. moral. realmente. —¿Qué es una avispa? —preguntó Luba Luft. Walton o Vaughan Williams. ¿verdad? Aunque entonces estaría hecho de cables y motores y no se podría comer. en la TV.. —La zona es todavía exuberante. Está usted mirando la TV y repentinamente descubre que una avispa trepa por su brazo — miró el reloj para contar los segundos. Quiero su reacción social. —Ach..consiste en perro cocido. ¿Todavía existen? Jamás he visto una. Cambiaría de programa y vería el del Amigo Buster. exige una experiencia considerable.

ella no tendría ninguna posibilidad y él triunfaría. y por fin sus dedos encontraron el disco. —Lo hará de todos modos —se preguntó qué habría ocurrido si hubiera esperado a que Rachael Rosen se reuniera con él. —Sus preguntas estaban empezando a referirse al sexo —dijo Luba Luft en voz frágil y formal—. Eso es fácil de responder. Dijo que venía a hacer una encuesta y que deseaba hacerme unas preguntas.. —Documentos —dijo el agente.. Unos minutos más tarde —Luba lo mantuvo cuidadosamente encañonado con el tubo láser— llegó un agente de policía. Sin embargo. —Muy bien —dijo al llegar—.. estaba frente a un tubo láser. se dijo. nein —estalló Luba—. le parecía extraño que Luba hubiera adoptado esa decisión.. como el perro... atravesó la habitación. Una vez allí." La intención de su cuestionario es obvia. —Conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el policía mientras examinaba los papeles de Rick—. de mala gana. y se arrodilló. cogió el videófono y pidió a la operadora: —Llame al departamento de policía de San Francisco.. “Ives” ni “ambiente” —respondió Luba Luft. Usted aborta. ¿Por qué no lo mataba directamente? Una vez que el policía de la patrulla estuviese allí. con la mano extendida. Rick dijo: —Soy cazador de bonificaciones del departamento. "Ha quedado usted embarazada de un hombre que le ha prometido casamiento. Debe creer que es humana. ¿Qué otra cosa podía hacer? —Ha salido con un hombre que la invita a visitar su casa. Ach Gott —murmuró. Ya lo veía venir. La ayudó a incorporarse. Está bien claro.Philip K. Jamás iría. Pero se dice curry en alemán. — ¡Pero no es ésa la pregunta! —¿Se ha equivocado de pregunta? ¡Si ésa yo la comprendía. Mientras extraía su carnet. no lo había visto en mi vida. su elaborado traje. Usted no es un policía. —Yo lo buscaré —dijo Rick. arroz con currier. Obviamente no sabía. Necesito que venga un agente. Currier es lo que hace. El hombre se marcha con otra mujer. que parecía esforzarse por localizar las palabras—.. Era de gran corpulencia. —Oh. Un momento —alzó la mano. —Si toca el bolsillo lo mataré —dijo Luba Luft. Cuando se puso de pie. Y entonces empezó a hacerme preguntas obscenas. Pero de nada valía pensar en eso ahora. "Encuentra en una revista la foto a página entera y a todo color de una chica desnuda". como cuando había enfrentado a Polokov. ¿Del departamento de San Francisco? 48 . Con arroz. Rick no podía determinar si la niebla semántica de Luba Luft era deliberada. Sin dejar de apuntarle con el tubo láser. Después de consultarlo consigo mismo decidió intentar un nuevo punto del cuestionario. Aparte eso —Luba depositó el tubo láser. que cayó al suelo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No comprendo “Currier”. le alcanzó los folios—. Pensé que era normal y le dije que sí. era una mano temblorosa. con alivio. Se oyó un ruido de tela rasgada. nerviosa.! ¿Por qué cuando yo comprendo una pregunta dice usted que ésa no es? ¿Acaso se trata de que yo no comprenda? — agitada. —Puede mirar mi carnet —llevó la mano al bolsillo de la chaqueta. es un maniático sexual.. y antes de que pudiera contestarle se volvió hacia Rick y le preguntó—: ¿Quién es usted? Luba Luft respondió: —Entró en mi camarín. rodó y se metió debajo del tocador—. del arroz. su mejor amiga. con gravedad—. ¿Qué ha ocurrido aquí? —le preguntó a ella. Hurgaba a ciegas debajo del mueble. —Quiero ver el resto del cuestionario —ella tendió la mano y él.. y llevaba el arcaico uniforme azul con la estrella y la pistola. se frotó la mejilla y arrancó el disco adhesivo. Voy a llamar a la policía. inclinándose para recogerlo. que el policía examinó para ver si tenía carga—. —Ha tenido usted una excelente idea —dijo Rick.

? La cara de Bryant apareció en la pantalla y luego desapareció —se sentía confundido. Volveré a llamar —colgó y luego marcó el número familiar. —Está bien —respondió Rick. y porque este asunto se resuelva de una vez —se dirigió hacia la puerta del camarín con su cartera. —Hay algunas complicaciones —repuso Rick—. ahora que Dave está en el hospital.. —Usted es un androide —le dijo al agente—. Acompáñeme a la corte de justicia. —Conozco el número —interrumpió Rick. que se acercó después de interrumpir su interrogatorio a Luba Luft. Igual que la señorita Luft —se dirigió al videófono y cogió el receptor—. ¿No vio usted a. dice que conoce a todos los cazadores de bonificaciones del departamento. Y jamás he oído hablar de usted —le devolvió el carnet. Rick comprendió bruscamente qué ocurría. aguardó y luego se volvió hacia Rick—. Me da miedo. La campanilla sonaba. —Aquí tengo la declaración de la señorita Luft. Y tampoco de usted. No. —Como le he dicho. Rick comprobó que era cierto. ¿No hay ninguna duda? ¿No podría ser que hubiera ingresado hace poco? Ah. ¿Hay en el departamento un inspector Bryant? —una breve pausa—. He tomado a mi cargo la misión de Dave Holden. Y agregó. está bien. —¿Qué ocurre? —preguntó. Gracias. Deckard. dijo “hola” varias veces. Voy a llamar al departamento —se preguntaba hasta dónde llegaría antes de que los dos androides lo detuvieran. —Agente Crams —dijo el policía—. 49 .. Cuando apareció la telefonista. pero nadie atendía. —¿Quién habla.. Debe de haber un desperfecto en el videófono. No puedo probarle quién soy. pero que jamás ha oído hablar de mí. Perfecto. —Permítame hacer la prueba —dijo el agente Crams—.Philip K. —No hay ningún inspector Bryant —repuso el agente. Y tampoco en la pantalla —señaló. pidió—: Con el inspector Bryant. —El inspector Bryant desea hablar con usted —Rick extendió el receptor del videófono al hombre. conozco a todos los cazadores de bonificaciones —dijo el hombre—. —El inspector estaba en la línea —dijo Rick—. El número es 842. —Lo conozco —replicó Rick mientras llamaba. —Agente Crams —dijo el hombre. y cogiendo el receptor de sus manos. —Se lo he preguntado a ella. no a usted —el policía lo miró con disgusto... dirigiéndose a Luba Luft—: Volveré dentro de un rato. No hay nadie en la línea. Debe haber marcado mal. ¿Y un cazador de bonificaciones llamado Rick Deckard? —otra pausa—. —¿Qué ópera está ensayando? —preguntó Crams. está bajo mi control —el policía colgó y miró a Rick. pero sin resultados—. —El número es. hubo una pausa—. —La flauta mágica —contestó Rick. Uno de los que estaba en la lista de Dave logró llamar para que viniera un supuesto patrullero. —dijo el policía. Por algún motivo se habrá cortado la conexión. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Mi jefe es el inspector Bryant —respondió Rick—. dijo: —¿Señor Bryant? —escuchó y esperó. Yo hablé con él. —Estoy ansioso por llegar a la corte de justicia —dijo Rick—. Después de una pausa apareció en la pantalla la cara de Harry Bryant. por favor? —Rick Deckard —se quedó esperando mientras el policía le tomaba declaración a Luba Luft. y pidió hablar con usted. Sonó largamente. ¿Hola? —escuchó. Ninguno de ambos le prestaba atención. —¿No puedo hablar con él? —dijo Bryant. —Llame al inspector Bryant —pidió Rick.. Aún no he terminado con el test. —Es un obseso —le dijo Luba Luft al agente Crams—.

y esperó los acontecimientos. —Esa era la vieja corte de justicia —repuso Crams—. Ha sido un acierto que nos llamara. el coche aéreo policial se preparó para el descenso. Pues bien. que trabajaban conjuntamente. y se apoderó del revólver y del tubo láser de Rick. Me enviaron a abatirlo. Es una persona muy extraña. ¿verdad. Voy a trabajar allá todas las mañanas.. ¿Así que usted anda por ahí. a la calle Lombard —ahora lo comprendía todo. Yo no soy un androide. Quiero ver la corte. Vamos. —Ya le tomarán declaración en la corte de justicia —interrumpió Crams. matando gente. Estuvo a punto de matarme. —No veo por qué. esto era obra de los androides. —¿Por qué no reconoce que es usted un androide? —preguntó Rick.. Iremos a ver. —Esa chica no está mal —comentó Crams—. Cualquiera que fuese el plan de los androides. —Como le he dicho. convencido de que son androides? Ya veo por qué estaba asustada la señorita Luft. Y Dave mató a dos. —Quizá sea usted un androide —contestó Crams—. agente? Tengo verdaderamente miedo de él. con una falsa memoria. Pero he logrado matar a uno. La nueva está en la calle Mission. —Muy bien. ¿Nunca se le ha ocurrido? —sonrió fríamente mientras continuaba rumbo al sur. en la calle Lombard. A Polokov. —Nos llevará tres minutos —continuó Rick—. 50 . la Luft los siguió hasta la puerta. no volverá —respondió Crams. El patrullero aéreo se elevó del terrado y se dirigió al sur. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Antes lo voy a examinar —Crams procedió a hacerlo. Sobre la calle Mission.Philip K. Subieron al terrado de la Opera. nadie lo usa desde hace años. Me gustaría ver si está abandonada hace años. con esa ropa no se puede apreciar su figura.. —La corte de justicia está hacia el norte —dijo—. Crams no llevaba la dirección correcta. poniendo en marcha el coche—. como los hacen ahora.. y probablemente terminaría por morir así. —Un androide —explicó Rick—. estaba físicamente en poder de ellos. Los restos se encuentran todavía en mi coche. —No volverá. —Si tiene en su coche el cadáver de un ser humano. y condujo a Rick a su propio coche policial. Pretendía ser. en el terrado. Por supuesto. Era el fin... Olió el caño del arma reglamentaria y afirmó—: Ha sido disparado hace poco. Desde allí llamó para pedir que vinieran a recoger el cuerpo de Polokov-. A Dave casi le había ocurrido. No sobreviviría a este viaje. Empujó con el codo a Rick y ambos se dirigieron al ascensor. Pero yo diría que está muy bien. como usted dice. diestramente. —Entonces lléveme a la calle Lombard. Deckard —dijo. Consciente de su derrota y su fracaso. El agente Crams abrió la puerta del coche de Rick e inspeccionó silenciosamente el cuerpo de Polokov. ¿Tanto tiempo ha pasado desde la última vez que estuvo en la cárcel? —Lléveme allá —insistió Rick—. se dijo. Mientras los dos hombres salían del camarín. Rick advirtió que algo no marchaba como debía. Rick se echó atrás en el asiento. —Acabo de retirar un andrillo —reconoció Rick—. Ese antiguo edificio se está desintegrando.

. Y también 612. En los viejos tiempos.4 y además. nariz fina y boca inexpresiva. Colgó y retornó lentamente al lado del funcionario. —No —replicó Rick. como pretende ser. O quizás haya sido así. Una vez obtenido el registro cefálico lo llevaron a una habitación igualmente familiar. Encontramos un cuerpo en su coche. Se hacía pasar por un policía. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 10 El edificio de la corte de justicia de la calle Mission. No era Irán. —No soy un androide —dijo Rick—. Jamás la había visto antes. —406.. —Son los cazadores de bonificaciones de California del Norte. ¿Prefiere hablar con ella y no con un abogado? —Llamaré a mi esposa —respondió Rick—. Decían haber venido aquí en busca de un sospechoso. Y así logró penetrar en el camarín de una actriz para hacerle preguntas inmorales. Ella me conseguirá un abogado. jamás han estado en contacto. señor Deckard? Se lo pregunto porque en varias ocasiones hemos visto andrillos fugitivos que se hacían pasar por cazadores de bonificaciones de otro estado. Pocos minutos después le tomaban los datos.. señor? —Sí. en cuyo terrado se aprestaba a aterrizar. —Artículo 304 —dijo Crams al sargento sentado detrás del alto escritorio—. Rick metió la moneda y llamó a su casa. Esperó lo que le pareció una eternidad. ¿Es usted un androide.. había conducido a numerosos sospechosos a una mesa semejante. Su expresión parecía decir "asunto de rutina. Hasta ahora. El oficial de paisano le alcanzó una moneda de cincuenta céntimos y le indicó: —Ahí está el videófono —siguió a Rick con la mirada y continuó examinando el contenido de la cartera. se dijo.. Pero no a esta misma. ¿Quién es esta gente? Y si este lugar ha existido siempre.. No conocía ninguno de esos dos nombres. Y por lo que sé. un cazador de bonificaciones. ¿Puedo telefonear a mi esposa?— Está autorizado para hacer una sola llamada. está bien —el oficial de paisano tenía ojos azules. y él afirma que es un androide. llevando a Rick hasta una pequeña mesa blanca donde un técnico manipulaba un equipo conocido—. se repetía. Siempre que esto realmente sea una institución policial. —¿Y éste? —preguntó a Crams. veamos: hacerse pasar por policía. miró a Rick y luego cogió su cartera—. Escribía lentamente. ¿Qué tiene usted aquí. examinando cada objeto—. El patrullero se posó. Aplicaba el test a una persona sospechosa cuando fui arrestado —miró cómo el oficial revisaba el contenido de la cartera. moderna y compleja. atrajo a Rick. señor Deckard? —El equipo necesario para el test de personalidad de Voigt-Kampff —respondió Rick—. cuando él era un mero agente.7 —dijo el sargento. Ambos pertenecen a nuestro departamento. llenando un formulario. Quizá los conocerá aquí. —¿Conoce usted a George Gleason y a Phil Resch? —preguntó el funcionario. Hemos pedido el análisis de médula al laboratorio. Para su identificación. No tiene sentido. ¿cómo no sabíamos nada? ¿Y por qué ellos no nos conocen? Dos agencias policiales paralelas. excepto por un detalle.. con brusquedad. impreso en. Pero es difícil creer que eso no hubiera ocurrido antes. —Ya lo sé —respondió Rick. estaba coronado por una serie de ornamentadas y barrocas agujas. Ya me lo han hecho y no me importa repetirlo. nada importante".Philip K. y no sea ésta la primera vez. La nuestra y esta otra. con cierto aire de aburrimiento. Pero sé cuál será el resultado. Puede aplicarme el test de Voigt-Kampff. Un hombre en traje de paisano se acercó a Rick Deckard con paso sereno y medido. Con filosofía empezó a reunir los objetos de valor que llevaba para entregarlos. —Hola —dijo una cara de mujer que apareció en la pantalla. Ella sintió dudas y nos llamó —Crams retrocedió un paso y agregó—: ¿Quiere usted ocuparse de él. —Venga aquí —ordenó Crams. El registro cefálico —explicó—. 51 . Las preguntas que le hice a la señorita Luba Luft son el cuestionario corriente del test de Voigt-Kampff. La hermosa estructura. —Sospechoso de homicidio —respondió el nombrado—.

Sin duda se trata de mí. —Es nuestro método básico —respondió Rick—. Según esa lista. dirigiéndose hacia el lado opuesto de un gran escritorio muy ordenado. y el único que puede distinguir la nueva unidad cerebral Nexus-6. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿No ha tenido suerte? —preguntó éste—. Rick Deckard. que lo cogió y lo leyó. Pero éste no continuó estudiando a Rick con interés. En un momento las copias estuvieron desplegadas ante sus ojos. de rasgos duros. con gafas de asta y una enmarañada barba a lo Van Dick. tironeando de su barba—.. y Polokov. y el material que trae —Garland indicó la cartera de Rick mientras llenaba y encendía una pipa—. conviene que os conozcáis. En un asunto crítico.. Mire las instrucciones que tiene... Pronto lo sabremos. El único que empleamos normalmente. Puede hacer otra llamada. Examínelo usted mismo —le extendió el folio a Rick. señorita Luft. Rick se sentó.. Mientras apretaba la mano de Rick. Phil Resch estará aquí dentro de un momento. —Pero ¿cómo Gar? —dijo Phil Resch—. ¿Recuerda a Polokov? Ahora está muerto. Me gustaría hablar más con usted —se dirigió a un pasillo lateral. Sus misiones como cazador. O lo que sea usted. —Y hay más —continuó Garland—. 52 . Su rostro inexpresivo no permitía que Rick adivinara sus pensamientos—. Este cazador de bonificaciones o androide o lo que sea lo ha matado. los hábitos personales. —He hablado con Polokov —recordó Phil Resch—. Se abrió la puerta y entró un hombre alto. habló durante un tiempo. —No es una sensación agradable encontrar de repente que uno se cuenta entre las personas que debe retirar un cazador de bonificaciones. —Phil Resch. Sin embargo. como éste. Garland había dicho la verdad.. la dirección personal. se volvió—. ¿No ha oído hablar de él? —Conozco varios métodos de análisis de perfil aplicables a los androides. Ese informe —señaló la copia al carbón— no me cita como inspector de policía. También está Luba Luft. Garland carraspeó y tosió nerviosamente. Venga a mi despacho. Siéntese —dijo Garland.. Erróneamente afirma que mi profesión es la de vendedor de pólizas de seguro. el próximo soy yo. es mejor asegurarse y no dejar nada librado a la casualidad. En el despacho. Y esas copias al carbón que tiene usted en la cartera —continuó Garland—. gracias —soltó la tecla—. Deckard —oprimió una tecla en su intercomunicador y habló—: Envíeme a alguno de los cazadores de bonificaciones. En otros aspectos la descripción física. Ningún hombre.. Es esa especie de Santa Claus de la policía soviética. delgado.Philip K. —Este test de Voigt-Kampff a que usted se refiere. Estoy familiarizado con los procedimientos policiales. ¿verdad? —reflexionó.. —Aquí está su cartera —dijo el oficial. por ahora. Me gustaría ver su lista antes de proseguir. Rick lo miró y cogió su cartera. Por ser ambos cazadores de bonificaciones. Mi nombre es Garland —le tendió la mano y cambiaron un apretón—. Está bien. o al menos ni él ni Garland. seguido por Rick. es correcto. ¿es un instrumento analítico para detectar androides? —echó una bocanada. Garland se puso de pie y presentó a Rick. Tenemos una política abierta en ese sentido. Polokov. —¿Cree usted que yo podría figurar en la lista de él? —preguntó Rick. No me parece mala idea hacerle un análisis de médula. —Es posible.. —Lo sé —dijo secamente Rick—. cuando se inicie el proceso. Es usted. extendiéndosela—. no me importa cuál. No puedo ofrecerle la oportunidad de llamar a un fiador. la edad. y en este momento están haciendo el análisis de médula en el laboratorio. porque su delito no es excarcelable. y el próximo caso que se le encomienda —alcanzó a Phil Resch el folio que Rick había estado examinando. para ver si hay algún motivo de. la cantante de ópera. Rick examinó la hoja. Finalmente. Phil Resch dijo: —¿En qué ciudad trabaja? Garland respondió por Rick: —En San Francisco.

¿verdad? En la cara de Resch apareció una discreta sonrisa. aunque muy distintas—. Pero siempre he creído que el lugar más seguro para un androide era una gran organización policial como la WPO. —Hm —dijo Resch. enfadado. señorita French. En su mayoría relacionadas con animales. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué quiere decir? —preguntó Garland. —El nuestro es probablemente más sencillo —dijo Resch—. —¿Y a Polokov? —No tuve la posibilidad. visiblemente fastidiado—. inexistente. —Deberíamos enterarnos —dijo Resch. pero he oído sus grabaciones. pero no había un pretexto válido. a pesar de la evidente furia de Garland. Empezó a responder. Garland encaró a Phil Resch. No parecía temer a su superior. pero no pude obtener resultados concluyentes. Y jamás habría existido. alucinatoria. ¿Eso es todo lo que se le ocurre? Una voz de mujer dijo por el intercomunicador: —Inspector Garland: ha llegado el informe del laboratorio acerca del cadáver del señor Polokov. Poniéndose lentamente de pie. De otro modo este hombre. El arco reflejo que se produce en los ganglios superiores de la columna vertebral demora varios microsegundos más en el robot humanoide que en el sistema nervioso humano —se inclinó sobre el escritorio del inspector Garland y cogió un bloc de Papel. para venir luego a olisquear a mi alrededor. Luego se inclinó y tocó la tecla. Lo hacemos solamente para eliminar toda posible base legal del crimen. dice venir de una institución policial fantasmagórica. —A Luba Luft no la he visto nunca —continuó Resch—. con la cara contraída de indignación. Utilizamos una señal sonora o un flash luminoso. —El análisis de médula revela que el señor Polokov era un robot humanoide —dijo la señorita French—. —Polokov me pareció un hombre muy frío —dijo Resch—. —¿Qué test emplea? —El de Voigt-Kampff. Parecía estar al borde de la apoplejía—. Por eso digo que un lugar así sería ideal para un androide emprendedor. Resch preguntó: —¿Cuál es el fundamento del test de Voigt-Kampff. ¿Le hizo el test? —preguntó a Rick. Por 53 . Llamó a un policía que me detuvo. probablemente la habría matado. Desde que lo conocí. No tiene una lista de androides. —Y supongo que tampoco la ha tenido para hacerle el test al inspector Garland —dijo Resch. en tono amargo y cortante. —Por supuesto que no —exclamó Garland. que funciona en el viejo cuartel de la calle Lombard. casi para sí mismo.. —Díganos. Y si la Luft no hubiese logrado adelantarse. que se ha limitado a “retirar un androide”. ¿Desea usted el informe detallado? —No. distante. en silencio. podría afirmar que no ha matado a nadie. —Y ha pensado también en aplicarme el test a mí. o este androide.. señor Deckard? —La respuesta empalica en varias situaciones sociales. —Muchos policías soviéticos son así —repuso Garland con irritación. —No lo conozco —tanto Resch como Garland parecían sumidos en rápidas y profundas reflexiones profesionales. calculador. —Este hombre —dijo Garland—. Deckard. siempre quise aplicarle el test a Polokov.Philip K. —Había empezado —respondió éste—. Garland lo miró indignado. Rick Deckard. El entrevistado oprime un botón y se mide el tiempo transcurrido. es suficiente —Garland se sentó en su sillón mirando hacia la pared opuesta. Extremadamente cerebral. luego se encogió de hombros y guardó silencio. en el que trazó un esbozo con un bolígrafo—. Emplea un test del que nadie ha oído hablar. —Hm —imitó Garland. Ya ha matado a uno. sino de seres humanos.

Y naturalmente. Durante años he sostenido que el test del Arco Reflejo de Boneli debería ser aplicado rutinariamente al personal policial. inspector? —Así es —reconoció Garland—. y de modo especial en el personal de alta graduación. porque ese tiempo varía tanto en el andrillo como en el ser humano. si está de acuerdo. —Naturalmente —respondió Resch. Estoy listo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? supuesto. Hubo un intervalo de silencio. en vista del informe de su laboratorio acerca de Polokov. el análisis de médula confirma ese resultado. Pero después de diez ensayos el resultado puede considerarse digno de confianza. hay que hacer varias medidas. Rick dijo: —Puede aplicarme su test. Luego. 54 . mientras miraba a Garland—. Y yo me he opuesto siempre por considerar que afectaría la moral del departamento. Y como le ha ocurrido a usted en el caso de Polokov.Philip K. —Pues se me ocurre que ahora debería usted reconsiderarlo —dijo Rick—. ¿No es así. me agradaría ponerlo a usted a prueba.

como el que le han hecho a Polokov. Conocemos a los demás. Señaló con el dedo al cazador de bonificaciones Phil Resch—. Sin duda ha sido así. mientras le ajustaban la memoria sintética. un sistema cerrado separado del resto de San Francisco. Debe de haber llegado antes.Philip K. —¿Acaso sabe cuál será? —preguntó Resch.. —Está bien. 55 . y usted correrá tanto peligro como yo. tenía algo especial. muy contento con su equipo Boneli portátil.. o traemos a alguien. Desde luego. de modo que era desconocida hasta para nosotros. Y seguirá insistiendo en que usted y él mismo se sometan al. Ya estaba cómodamente instalado en la WPO cuando nosotros llegamos. Tuve una intuición. Subiré a buscar el equipo del test de Boneli —se dirigió a la puerta. Deckard. Y también venir a la Tierra. De otro modo no podría trabajar corno un cazador de bonificaciones. —Polokov estuvo a punto de liquidarme —observó Rick. Pero le advierto una cosa: no le gustará a usted el resultado del test. —Pero usted está dispuesto a correr el riesgo. Casi demasiado bueno. buscó algo. Desde el punto de vista intelectual. no lo sabe. —Eso no cambiará las cosas —dijo Rick—. He oído decir que esas cosas ocurren cuando un androide posee una memoria sintética y cree que es un ser humano. Resch no.. y sacó un tubo láser que hizo girar hasta que apuntó a Rick. Conozco a todos los demás sospechosos a quienes usted debía someter al test y retirar —hizo una pausa y continuó—: Todos vinimos de Marte en la misma nave. No tiene la menor idea. matarse. y están conectadas con varios despachos dentro del edificio. No creo que hubiera poseído el mismo modelo de unidad cerebral que nosotros. —Escapar ya era un riesgo. no para androides —Garland señaló la cartera de Rick—. Sea como fuere. Usted se encontraría en mejor posición si Resch lograra aprobar el test. Y yo pedí un análisis que no tendría que haber pedido. —Realmente. —No tengo la menor idea —respondió Garland—. y por eso intervine —bajó el arma poco a poco. para protegernos —señaló convulsivamente la puerta—. Puede matar a cualquiera. la abrió y dijo—: Volveré en unos minutos. ¿Sabe usted por qué me equivoqué? No sabía que Polokov era un androide. esa cosa— guardó silencio. Desapareció en el pasillo y la puerta se cerró. —Cuando llamé a mi casa —dijo Rick—. visiblemente sorprendido y algo disgustado. ¿Cómo es que se llama? Test de Arco Reflejo de Boneli. A veces alguna persona aislada llega hasta aquí. Se quedó allá una semana más. Resch ordenará un análisis post-mortem de mi cuerpo. —¿Qué demostrarán los tests? —preguntó Rick. Aquí viene Phil Resch. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 11 —Supongo que sí —dijo Garland. El tubo láser no cambió de posición. Puede matarme. no conseguí comunicación. como hicimos con usted. —Resch es un maldito idiota —dijo Garland. lo cerró y se puso la llave en el bolsillo. Es una profesión para seres humanos. ¿no lo sabe? —No. El inspector Garland abrió el cajón derecho de su escritorio. Pero no será así. tironeaba de su labio inferior—. O tal vez ésta ha sido manipulada o mejorada. será interesante saberlo. Crams cometió el mismo error. Esta es una empresa homeostática. la guardó nuevamente en el cajón. sin el menor contacto con el nuestro. —Sí. por fin se encogió de hombros. En otro grupo.. El —o mejor. donde ni siquiera se nos considera animales. Entonces el resultado sería predecible: para él yo sería un andrillo que es preciso retirar cuanto antes. —¿Y qué hará cuando lo sepa? —preguntó Rick. humano o androide. —Con absoluta seguridad —contestó el inspector Garland. o quizá lo mate a usted. Especialmente desde que entró Crams con usted. pero ellos no nos conocen. donde un gusano es más deseable que todos nosotros juntos —Garland. —Hoy ha sido un mal día —dijo Garland—. Deckard. ¿Por qué? —Todas las líneas de videófono son internas. el resultado era muy bueno. irritado.

—Aquí está —dijo. señor Resch. 56 . Y no hay micrófonos ni monitores. Pero —se encogió de hombros— la alarma ya debería de haber sonado. Y que usted —Rick se interrumpió. yo tengo autoridad para salir cuando quiero. la mía y posiblemente también la suya. ninguno prestó particular atención a Phil Resch ni a Rick mientras atravesaban el pasillo hacia el ascensor. ¿Qué le dijo mientras yo no estaba? —Que era un androide. Creo que se llama empatía. y alzó el cuerpo. suponiendo que usted pueda sacarme de aquí. En todas partes había policías uniformados. Mientras lo hacía. incluso llevando un prisionero —escuchó: no llegaba ningún ruido del exterior—. El rayo láser. cerrando la puerta. Es notable la capacidad psiónica que se desarrolla con este trabajo: yo sabía que estaba decidido a disparar antes de abrir la puerta. Apretó la tecla correspondiente del intercomunicador y dijo—: El inspector Garland ordena que no se le pasen llamadas durante media hora. Apareció Phil Resch con un objeto del que pendían cables. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? ¿No es un encanto? Y sólo conseguirá destruir su propia vida. pero era usted quien le preocupaba. —Lo que temo es que Garland tenga en el cuello una de esas piezas que advierten de la muerte —dijo Resch mientras esperaban—. será sólo mientras estamos en el edificio: cuando estemos en el coche aéreo quedará libre —extrajo unas esposas y las cerró sobre la muñeca de Rick y sobre la propia—. se inclinó y examinó con curiosidad el cuerpo del inspector—. dirigido con una precisión que era fruto de años de adiestramiento. Iré directamente a la Opera. Puedo prever lo que se propone hacer un androide. —Los androides no parecen capaces de ampararse unos a otros en momentos difíciles.. El ascensor llegó: varios hombres y mujeres de aire vagamente policial descendieron y se dirigieron ruidosamente por los pasillos a sus diversas ocupaciones sin prestar atención a Rick ni a Resch. quien junto con Rick Deckard se dejó caer. que cayó sobre su escritorio.. si no se miraba de cerca. Lo colocó ante el escritorio en una postura razonablemente natural. Está realizando una tarea que no admite interrupciones. Resch disparó su tubo láser contra Garland. —Estuvo a punto de hacerlo —dijo Rick—. poniéndose de pie—. seleccionaba posibilidades y resolvía decir otra cosa— se daría cuenta en unos minutos. —Tiene usted razón. Vamos ahora. Está bien. Me preservaba pensando que eran objetos. como tendría que haber —rozó cuidadosamente el cuerpo caído con la punta del pie—. Aparentemente carecemos de un don específico de los humanos. —El androide huye cuando el cazador de bonificaciones persigue —dijo Resch sin el más leve humor—. Tal vez debería decir ponerlo sobre aviso. partió la cabeza de Garland. antes —respondió Rick—. Y me sorprende que no lo haya matado a usted. La mano derecha de Garland apuntó a Resch. Me apuntó con un gran tubo láser utilitario. mientras su mente calculaba. Supongo que a usted también le ocurre —dejó su arma. —Muy bien. —Deberíamos poner a Garland en su sillón —dijo Resch. ¿Los considera usted objetos? —Lo hacía. Su láser miniaturizado rodó de su mano. A propósito. Se abrió la puerta. Creo que nadie ha oído nada. Por supuesto. y no yo. Luego se inclinó y conectó el aparato. Terminemos con esto —cuadró los hombros. Pero ya no es necesario. Cuando tenía problemas de conciencia con mi trabajo. Naturalmente. Phil Resch soltó la tecla y dijo: —Voy a esposarlo.Philip K. Esas cosas no valen de nada. —¿Nada más? —Que este edificio está infestado de androides. El cuerpo resbaló del sillón y cayó de lado al suelo pesadamente. —No tuvo en cuenta que éste es mi trabajo —dijo Resch. usted debería volver a la Opera y sorprender a Luba Luft antes que nadie de aquí tenga la oportunidad de ponerla sobre aviso. respiró hondo y abrió la puerta del despacho. —Eso hará difícil que usted y yo podamos salir de aquí.

—Por lo que él me dijo. 57 . Rick respondió: —No veo inconveniente. la dejo en libertad en mi piso y ella corre por todas partes. para decir lo menos. ¿Cómo no tuve una sospecha y no hice algo antes? —Quizá no haya sido tanto tiempo. —Han estado aquí todo el tiempo. Después de todo. Resch. y ésta es su recompensa. Señor Resch: usted es un androide. no un seudoanimal sino uno verdadero. y la rueda gira. a la Tierra. —Escuche. preocupado. ¿verdad? —Phil Resch lo miró con perspicacia—. pero la ardilla siempre está en el mismo lugar. Me parece imposible. la esencia misma de lo que nos hemos comprometido a destruir. Algo le ha dicho Garland. Oprimió el botón del terrado y el ascensor subió silenciosamente—. esforzándose por comprender—. —No es solamente una falsa memoria —dijo Resch—. Tal vez se han infiltrado recientemente. Tiene una rueda en la jaula. Continuaron el viaje en silencio. —Va a ser difícil incluso para los dos juntos resolver el caso de Luba Luft. me he quedado sin trabajo. El ascensor se detuvo. Pienso que usted sabe cuál será el resultado. Con cautela. en grupo. hace ya tres años. y que mi idea de tres años con Garland es un recuerdo impreso —su cara estaba convulsionada por el creciente sufrimiento—. el método se ha revelado ineficaz en los seres humanos. —Podemos ocuparnos de eso más tarde —respondió evasivamente Rick. algún hecho que yo ignoro. Su atención estaba centrada en una serie de reflexiones cada vez más sombrías. Usted sabe —su voz ronca y atormentada estalló—: Que me aplique el test de Boneli o el de empatía. Deckard —dijo de repente—. Yo tengo un animal. Las puertas se abrieron. —No logro recobrarme —dijo Phil Resch—. sino unos pocos meses. Todas las mañanas le doy de comer y limpio su jaula.. Y sin embargo. Me saca de este lugar. Garland es mi jefe desde el comienzo. La única presencia era la de los coches aéreos aparcados. debo pensar que me han colocado un sistema de falsa memoria. cuando vuelvo del trabajo. —Supongo que las ardillas no son muy inteligentes —dijo Rick. que fue reemplazado —su rostro delgado se torció. En caso contrario. Deberíamos atender a eso antes que nada. Y quiero a esa ardilla.. hacia la Opera. Al frente se encontraba el mínimo aeropuerto del departamento policial. llegaron juntos. Enterarse de que es usted lo que para nosotros dos es una abominación. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que su departamento policial me aceptaría? —preguntó Resch mientras las puertas del ascensor se cerraban y ambos quedaban aislados. a Buffy eso le gusta. Yo solo jamás podría. Y eso no fue hace tres años. Deckard. aunque ya tenemos dos cazadores de bonificaciones —y pensó que debería decírselo.Philip K. Pero sólo a los androides les ponen memorias sintéticas. Y por la noche. una ardilla. —Entonces en algún momento existió un Garland auténtico —respondió Phil Resch—. Durante tres años he estado trabajando a las órdenes de un androide. —No quiere hacerlo. que no hacerlo era cruel y poco ético. conducía impulsado por sus reflejos. Tengo necesidad de saber. Después de retirar a Luba Luft querría que usted. —Este es mi coche —dijo Phil Resch abriendo la puerta y urgiendo a Rick a entrar. ¿Alguna vez ha visto correr una ardilla dentro de una rueda? Corre y corre. Sentado ante los mandos encendió el motor y un momento más tarde se elevaban con dirección al norte.

mostrando su carnet policial. Se interrumpió porque varias personas se acercaban a ver el cuadro. Los animales exigen un ambiente de cariño. y que la señorita Luft se había marchado. —Fue al museo. Muy pronto se encontraron vagando entre pinturas y grabados. No la encontraremos. Dijo que deseaba ver la exposición de Edvard Munch. que mantuvieran un aire trivial. 58 . leyendo la tarjeta colocada debajo de la pintura. y un chaleco dorado y pintado. Gritaba a solas. —Tal vez —respondió Rick. Le expresaba así que se había apoderado de ella.. —¿Quiere que se la compre? —le preguntó Rick a Luba Luft. tomándose su tiempo. los ecos del grito. La voz aguda de la maestra se escuchaba por todas las salas. excepto los reptiles y los insectos. y trazó en el aire los ecos. El hombre. Del otro lado. La criatura estaba de pie en un puente. el dibujo de una jovencita sentada al borde de una cama. Se cubría los oídos para protegerse de su propia voz. Ambos avanzaron hacia ella a paso mesurado. que debería tener un andrillo. y Rick pensó: Esa es la voz. Las olas encrespadas de su dolor. con las manos unidas y expresión de asombro y de un pánico nuevo y creciente. —Allí está Luba Luft —Rick la señaló. Pero es muy raro. —¿Dijo adonde pensaba ir? —preguntó Phil Resch. ocupaban el espacio que la rodeaba. Mientras ambos caminaban por la acera hacia el museo. La peino día por medio.Philip K. que termina mañana. averiguaron en qué piso estaba la exposición de Munch y subieron. Aislada por el grito o a pesar de él. que apretaba sus manos horrorizadas contra sus oídos. Había que proteger a cualquier precio. Pero Luba Luft termina hoy. —Se me ocurre que así deben sentirse los androides —dijo Phil Resch. y la figura. Quizás había empezado a prepararse para la tarea que le esperaba. visibles en la pintura. del grito de la criatura—. pensó Rick. Luba Luft sostenía un catálogo impreso. un tramoyista. Phil Resch le apoyó en el hombro una mano en la que resaltaba el bulto de un tubo láser. Por alguna razón oscura Rick sentía la necesidad de ser brutalmente sincero. en todo caso. Phil Resch se detuvo ante un cuadro al óleo. cuando lo reconoció. o la mujer. Era vital. Phil Resch. por lo tanto quizá no sea un. Por lo que sé. cogiéndole suavemente el brazo. los androides tenían y cuidaban animales. después de lo sucedido con Garland. a los seres humanos inconscientes de la presencia de androides. como si ya hubiera empezado a pudrirse. El hombre.. Su mirada se torno opaca y los colores abandonaron su rostro. que adoptó un tono cadavérico. El andrillo es incapaz de mantener al animal con vida. O el hombre —o la cosa— que iba a su lado. con una cabeza semejante a una pera invertida. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 12 En la Opera les informaron que el ensayo había terminado. con la boca abierta en un vasto grito mudo. —¿Y una ardilla necesita una atmósfera de amor? Porque Buffy está espléndida y lustrosa como una nutria. suele fallar. y que no le era preciso esforzarse para detenerla. Y no las de Rachael Rosen o Luba Luft. mostraba a una criatura pelada y oprimida. —¿Ha visto alguna vez un andrillo que tuviera un animal? —preguntó Phil Resch. Parecía absorta en un cuadro. dejando su cuerpo abandonado a la ruina. —No está en venta —Luba Luft lo miró distraída. —También hay un grabado con este tema —observó Rick. y no había nadie más. —En dos casos que he conocido. incluso el de perder la presa. como si nada. Resch no pensaba correr riesgos. vestía unos brillantes pantalones que se afinaban hacia los tobillos. Phil Resch dijo: —¿Qué quiere usted apostar? Seguro que ha huido. y Phil Resch abandonó sus oscuros pensamientos y defensas. incluso un grupo de escolares. Había mucha gente. estaba encerrado dentro de su propio aullido. Llegaron al museo. luego intensamente. como si su vida se hubiese retirado a un recóndito lugar en su interior. Yo no me siento así. lo examinó.

giraba. como él sabía. en hacer lo que hacen las mujeres humanas. pero cuando Resch bajó su arma perforó silenciosamente un pequeño 59 . Los tres. sin duda el último para ella. Déme eso mismo? ¿ dijo Rick. se dirigieron hacia el ascensor. la de la chica sentada en la cama. A usted.. Llevémosla a mi coche. mi vida ha consistido en imitar a los seres humanos.Espere! Phil Resch disparó. —El departamento policial adonde usted llamó —explicó Phil Resch— y que funciona en un edificio de la calle Mission. ¿no le ocurre lo No trata de. Demuéstrele así que ella ha dicho la verdad —se interrumpió al advertir que Resch pensaba realmente hacerlo—.. —¿Tiene una reproducción de Pubertad. —No puedo tolerarlo —dijo Phil Resch. Luba se detuvo. El policía que me arrestó es un androide.Philip K. en grupo. ¿Conocía usted al inspector Garland? Me dijo que habían venido juntos en la misma nave. éste es el señor Resch. —Yo lo compraré —respondió Rick. con Luba en el centro. Retírela. No más que yo: también es un androide.. Desde que llegué de Marte. de Munch? —Sólo en el libro de la obra completa —respondió la vendedora. esa energía estallaba con furia. —¿Usted? —dijo Luba Luft—. y con la atención concentrada exclusivamente en Luba Luft—. —No —dijo Rick. En el museo. como su jefe. rodeada de gente. Rick se dirigió a la vendedora. al menos momentáneamente—.. recordó Rick. Resch. —Se lo agradezco mucho —dijo Luba mientras entraban en el ascensor—. Veinticinco dólares.. La energía artificial que los animaba declinaba cuando se les exigía demasiado. Hay algo misterioso y conmovedor en los seres humanos. le presento a la célebre cantante de ópera Luba Luft. pues en otros. imaginando que tenía sus impulsos y pensamientos. cogiendo el hermoso volumen satinado—. sin pensar por el momento en Phil Resch.. Y hasta se sienten suficientemente confiados para contratar a un cazador de bonificaciones humano.. el color había retornado a su rostro. A él no se le habría ocurrido —su mirada era de verdadera hostilidad y aversión—. Vamos. Al final del pasillo. Pagó a la mujer y dio el libro a Luba—. caía. había un pequeño puesto donde vendían copias y libros de arte. ya habría que ocuparse de eso a su tiempo. es aparentemente el centro orgánico que utiliza su grupo para mantenerse en contacto. —dijo Phil Resch. quien se desplazó en el pequeño ascensor para eludirlo. . tratando de apoderarse del tubo láser.. en situaciones graves. en parte. El test de Boneli. señor. Phil Resch. Rick había visto esto en otros androides. Está bien —agregó—.. ocurriría en el coche. Luba Luft probablemente no intentaría nada. Después de una pausa. Trató de cogerle la mano. La verdad es que no me gustan los androides. Allí era posible que se liberara violentamente de sus inhibiciones. —Pero retirarla sólo porque lo ha agredido. Los androides tenían. Luba Luft no se movía por su propia voluntad. —Lo llevaré.. —Ha admitido que es una androide —dijo Resch—. trataba de apartarse. Parecía resignada. pero Resch retrocedió y lo evitó. buscando algo en su abrigo. El rayo erró. Hubo una pausa y Phil Resch dijo en voz grave y controlada: —Ya nos ocuparemos de eso a su debido tiempo —luego se dirigió a Rick—. —Mi sueldo no alcanza para. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Señorita Luft —respondió Rick—. mientras Luba Luft. que siguió en la mano de Resch. Un androide jamás habría hecho eso —miró glacialmente a Phil Resch—. mátela. Usted no es humano. tratando de asemejarme a lo que considero una forma de vida superior. No tenemos por qué esperar. El verdadero encuentro. Cómpreme una reproducción de la obra que estaba mirando cuando me encontraron. una mujer de mediana edad. Es evidente. el deseo innato de pasar inadvertidos. con la quijada prominente y el pelo gris sujeto por una redecilla. en un gesto de frenético terror. donde nadie pudiera verla. y una vez más parecía vivir. pero tampoco se resistía de un modo activo. Rick se preparó. —Un momento —le dijo a Rick. Tal como él mismo había dicho. En algunos casos. junto a los ascensores..

—Pero no podrá cobrar el dinero. El representa la misma amenaza y por las mismas razones. —Pues. Yo creo que lo ha hecho. Pero no era su don. —Pero a Garland lo maté yo. Me iré a Marte. —Pueden emplear androides. En todo caso reivindicaré el retiro de Garland y el de Luba Luft. puede quedarse con mi ardilla. según el informe.. Mientras tanto. con un documento firmado. —¿Para hacer.. No comprendo. boca abajo. eso es natural en un cazador de bonificaciones.. Esto es una locura. la gente que esperaba el ascensor se reunía curiosa en torno de Phil Resch y del cuerpo de Luba Luft. Recuerde que si yo no lo hubiera sacado del departamento policial de la calle Mission. he hecho demasiado. —Entonces quédesela —dijo Resch. Pese a no estar incluido en mi lista —con manos templorosas abrió su cartera. agazapada contra la pared del ascensor. se dijo después de llamar. Y a Luba también le disparé. Me había olvidado. Como Phil Resch. O quizás. Para que estuviéramos como ahora. Debo ser demasiado sensitivo. concluyó Rick. Le harán el análisis de médula. Luba empezó a gritar. Usted simplemente estaba allí. puso una moneda con las manos temblorosas y marcó el número. Y que no debió destruir. No. Había sido una cantante maravillosa. ¿Y mi ardilla? —Sí. viendo que Phil Resch lo miraba aún más asombrado y con la cabeza ladeada. Por otra parte. Así que legalmente no puedo perseguirlo. —Si soy un andrillo y usted me mata —dijo Phil Resch—.. Y Polokov. El cuerpo cayó hacia adelante.. no está. todo el planeta podía disfrutar de sus dotes. media hora más tarde. —¿Está seguro de que soy un androide? ¿Es eso realmente lo que Garland le dijo? —Eso es lo que Garland me dijo. —Es necesario. Luba era una cantante maravillosa. y entonces veremos. una memoria falsa no puede ser tan buena. qué? —Cualquier cosa. Y usted tiene razón acerca de Luba Luft: no debí de haber perdido la serenidad. en montón. Quédese aquí.Philip K. No comprendo cómo un don semejante puede ser un riesgo para la sociedad. Yo ya no puedo. son extranjeros ilegales. Tal vez usted reacciona del mismo modo. Le ha costado.. Luego continuó—: Puedo permitirme comprar ese libro. Como la chica del dibujo. Hoy he ganado tres mil dólares. O emigraré.. y buscó en las arrugadas copias al carbón—. criminales que se disfrazan de. —Podría haberse quedado con el libro —dijo Resch—. no es razonable. aplíqueme el test de Boneli. No poseen cosa alguna. Quizá Garland haya mentido. —De policías —dijo Rick—. su ardilla. no usted —dijo Phil Resch—. ¿no estuvo a punto de matarlo? ¿Y Luba Luft? Estamos actuando para defendernos. Eso fue un despilfarro. —¿Cree usted que los androides tienen alma? —interrumpió Rick. —Pero alguien tiene que hacer esto. De modo que no puedo marcharme ahora. De cazadores de bonificaciones. era ella misma el riesgo. y aún no he terminado. Y no habría tenido tiempo de mirar el libro que usted le regaló. Y la remató con su propio tubo láser. Sería mucho mejor. ni en su departamento policial ni en el nuestro. Llamaré a un patrullero para que lleven el cuerpo al laboratorio. —Abandonaré este oficio —dijo Rick. —Los andrillos no pueden dejar nada en herencia. —Quizás acepte —respondió Rick. Cuando lleguemos a su coche le haré el test de Boneli o el de Voigt-Kampff. Ellos están en nuestro planeta. Es una tontería permitir que algo nos distancie. Ni siquiera se estremeció. como Garland. Sólo media hora. Se la dejaré en herencia. —Quizá mentía —observó Phil Resch—. Por eso me llamó Garland. Para separarnos. pensó Rick. Recuerde que han matado a seres humanos para escapar. entró. Sí —afirmó—.. tendríamos que haber retirado a Luba Luft de todas maneras. Seguros.. por eso hizo que fuera a su despacho.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? agujero en el estómago de la cantante. con Luba —buscó una cabina. 60 .. lo habrían matado. El ascensor había llegado a la planta baja y las puertas se abrieron—.

no creo que lo necesite. ni por su seguridad personal —entregó el arma a Rick. Debe quedar enfocada en el ojo. —Conteniendo la respiración. Alguien la había cubierto con un abrigo. fumando vigorosamente un pequeño cigarro gris. ¿Se matará? A veces. Es lo que llamamos. tratando de acomodarse. Por eso le gustó la posibilidad de que Garland fuera un androide: así podía matarlo. Debo saberlo —Phil Resch volvió a encender su cigarro. Trate de no mover la pupila. ¿Cuántas preguntas tiene que hacer para obtener resultados? —Seis o siete —le dio el disco adhesivo a Phil Resch—. —Me gustaría que empleara el test de Boneli —dijo Resch. —Le daré mi tubo láser —dijo Resch—. yo me encargaré de hacerlo —repuso Phil Resch—. Si tuviera un pretexto me mataría a mí. lo único que necesita es un pretexto. —Por Dios —dijo Rick—.. A usted le gusta matar. cuando le salvé la vida. —Me odia. vieron la multitud reunida y se abrieron camino. no me odiaba en la calle Mission. No es posible. cerrando la puerta. ¿Qué tiene de particular? —Es. —Pero. Y esta luz —dirigió el haz—. Usted no mata como yo. pensó él. Me gusta Picasso y. —Complicado —observó Phil Resch—. —Espero de todo corazón que sea usted un androide —dijo Rick. pensó Rick. Era una situación extraña.. En esa época sólo se conocía el realismo. La manera en que mató a Garland.. tendría que confiar en él para interpretar los datos. El estaba a un lado. ¿Le gustaba de verdad el dibujo de Munch que Luba Luft estaba mirando? —preguntó—. Rick abrió su cartera y empezó a preparar su equipo. Usted sólo tendrá que hacerme el test. ¿No se lo enseñaron durante su instrucción? Yo lo aprendí hace años. ya sentado ante los mandos. —¿Me dirá la verdad? —preguntó Phil Resch—. —Es indolora. incapaz de hallar palabras. ¿me lo dirá? —Por supuesto. —No puedo. el del hombre que se cubría las orejas y gritaba. los androides lo hacen. —Movimientos reflejos —dijo Resch—. y cambió de posición en su asiento. Ahora podemos irnos. Uno de ellos reconoció y saludó a Rick... —En los androides. Me pregunto qué hará si fracasa en el test de Boneli. Finalmente. conviene tenerlo en cuenta. se abrió paso entre la gente hasta el ascensor. no tiene en cuenta la reacción a un estímulo físico. morir de esa. no trata de —ya sé por qué—. Si soy un androide. nuestra tarea aquí está terminada. Dos policías descendieron. Que quede firme. repentinamente. Ese no es figurativo. Sólo a las preguntas. respuesta de titubeo. —Pero el otro. Pero usted no mide la dilatación. el nervio vago no puede actuar automáticamente.. —¿Y cómo se mataría? —preguntó Rick. —Sí. Rick hizo un gesto vago. No sé cómo se hace el cómputo —en verdad. manera —protestó Rick. —Y además.Philip K. Pero no podía—. Volvió con Resch a la Opera. quien la aceptó. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Salió de la cabina. A mí no me interesa el realismo en el arte. Es decir. sorprendido—. —Porque realmente quiero saberlo. Y es ahora. de verdad —dijo Phil Resch. por ejemplo. donde estaban Phil y la figura caída de la muchacha. como en los seres humanos. Así no tendrá que preocuparse por mis reacciones. 61 . No era el de Resch. la manera en que mató a Luba. Subieron al terrado de la Opera y al coche aéreo de Phil Resch. Llegó un patrullero. —Veo una estructura. Póngaselo en la mejilla. —Pubertad es una obra de 1894 —respondió brevemente Rick—... Y eso estaba fuera de la cuestión. en cuyo terrado se encontraba el coche aéreo...

Los modelos Nexus-6. —Si soy un androide —continuó Phil Resch. Usted me leerá el registro de las agujas. —Rick dijo en voz alta: —Desciendo en un ascensor con un androide que he capturado. con la única excepción de las más exageradas. —Hable todo lo que quiera —repuso Rick.. Si no fuera así.. Luba Luft parecía auténticamente viva. Si incluyéramos a los androides entre los objetos de identificación empalica.. se quitó el disco adhesivo y apagó el haz de luz—. pero no hace al test. Nunca había sentido empatía hacia los androides que mataba. No tenía aire de simulación. Y sin embargo. se dijo. —se interrumpió al advertir que Rick volvía a extraer su equipo—. —¿Ha logrado establecer una ideología que me incluya como miembro de la especie humana? —preguntó Resch. Deseaba distanciarnos. Suponía que. —Tal vez deberíamos incluirlo —jamás había pensado en ello anteriormente. —¿Qué indican las agujas? —La izquierda 2. y dispuso el haz de luz de modo que cayera sobre su ojo—. y todos los cazadores de bonificaciones estamos entre los Nexus-6 y la humanidad. —Por supuesto que no hace al test.. yo. Igual que para su conciencia. De repente. como usted dijo —se sentía física y psicológicamente agotado. estoy nervioso. —Hay un defecto en su capacidad empática —dijo Rick—. —Quiero formularme una pregunta a mí mismo —dijo Rick—. Perdone que hable demasiado. podría ser. Aproximadamente la misma que muestran los seres humanos ante la mayoría de las preguntas.. Puede devolverme el arma —extendió la mano con la palma hacia arriba. Luego reunió su equipo y lo metió de nuevo en la cartera. —Es bastante significativo —dijo Rick. —Muy bien. —La primera pregunta —dijo Rick. Sólo la medida. —Puedo leer el resultado en su cara —dijo Phil Resch. observaba una diferencia en Phil Resch. Todo estaba en orden. Pero no la amplitud inicial: eso está fuera de control consciente..3 —Rick continuó: —Un androide hembra. Es obvio. como hacemos con los animales. le sugiero que empiece a definir una ideología capaz de justificar que. No tendré en cuenta el tiempo transcurrido. alguien lo mata... ¿Está preparado? Mire los medidores. Eligió de memoria una pregunta para comenzar. —Ya se imaginará usted el resultado —observó calmosamente Phil Resch—. Rick. un androide era una máquina inteligente. con absoluto y crispado alivio—. —No hay respuesta notable —dijo Phil Resch. sólo me interesa la magnitud. Además.. Adelante. El tiempo de reacción es un factor.. para su mente.8 y la derecha 3.0 y 6.Philip K.. Usted. —Ahora están en 4. Pero como no lo creo. Está bien.. así que conteste lo antes que pueda. las que se refieren 62 .. Se refiere a sus sentimientos hacia los androides. si eso le agrada. Hasta la muerte. Rick permaneció un momento en silencio. yo puedo interpretarla —colocó el disco adhesivo en su mejilla. recuperará usted la fe en la raza humana. ¿Empatía hacia un aparato artificial? ¿Hacia algo que meramente pretende estar vivo? Sin embargo. somos la barrera que los mantiene apartados. A él no le importaba.. las agujas de ambos medidores temblaban—. Creí que el test había terminado. y sentía instintivamente que él tenía razón. El test estaba en marcha. caerían sobre nosotros y nos aplastarían. —se interrumpió—. —No podríamos defendemos.0 respectivamente. —Es evidente que tenía usted razón acerca de los motivos de Garland —dijo Rick—. En algún momento. Al concluir. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Cree que podría controlarla? —No. Es una respuesta claramente empática. sin aviso.

Deckard. por ejemplo. Sólo que en esta ocasión ha invertido usted el orden. quizá no vuelva a ocurrir. —Que me acueste con ella primero. Estaba en juego la diferencia entre los verdaderos seres humanos y los objetos humanoides. No por todos. siempre con su sonrisa dura. sino específicamente por. No hay nada de antinatural ni de inhumano en las reacciones de Phil Resch. que conocía las normas al respecto. Es posible que sea una anomalía vinculada con mis sentimientos. Pero en el ascensor del museo. Es un buen cazador de bonificaciones. y sentirse físicamente atraído después. uno. yo estaba entre dos criaturas. Y mis sentimientos eran exactamente opuestos a lo previsto. una humana y otra androide. —Y eso. ¿No sabe. cuando acababa de iniciarme en el oficio. —Sexo —respondió Phil Resch. o de su profesión. y no de sexo? —El amor es un nombre del sexo. se dijo Rick. ¿qué significa? —Soy capaz de sentir empatía por ciertos androides —respondió—. Me pregunto si algún ser humano ha experimentado esto con un androide. Su actitud lo demuestra. ¿lo soy yo? Por primera vez en su vida empezaba a dudarlo. me he equivocado. No tendría que matarla. Me han enseñado que es un problema básico para los cazadores de bonificaciones. Y si Phil Resch hubiese sido un androide. Pero. o estar presente cuando la mataban. que los hombres de las colonias suelen tener amantes androides? —Eso no es legal —replicó Rick. especialmente después de la muerte de Luba.. se dijo. ni con Garland.. Rick lo miró. A lo que debo sentir. desde luego. acerca de La flauta mágica. por ejemplo. 63 .. Ni con Polokov. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a pieles humanas usadas como adorno. o a una imitación androide.. Lo que quería era irse a la cama con un tipo femenino de androide. O de la voz de Luba. Yo también he sentido eso en cierta ocasión. a lo que estoy acostumbrado a experimentar. y que exponen situaciones verdaderamente patológicas. El problema soy yo. Ni más ni menos.. —¿Qué es esto? —preguntó Rick. o a la música. Despierte y enfréntese con usted mismo... Muchas variaciones de la sexualidad no lo son. se dijo Rick. es sexo.. Trate de que sea al revés. En definitiva. habría podido matarlo sin la menor emoción. Y la gente las practica igual. o dos —por Luba Luft. —¿Y si se trata de amor. Naturalmente. ¿Nunca le había ocurrido antes? —Phil Resch rió—. por ejemplo. —Está en un aprieto.Philip K. Parecía divertido. al menos conscientemente. Deckard. —Si es amor a una mujer. Lo cierto es que jamás le había ocurrido. No se preocupe: curará. —Y la mate después —dijo lacónicamente Phil Resch. —¿Sexo? —Luba Luft era físicamente atractiva. —Como el amor al país —insistió Rick—. —Por supuesto que no. Deckard —dijo Phil Resch..

En tono monocorde. para concentrarse en los valiosos objetos que llevaba: la bolsa y la botella. con la nueva autoridad que había adquirido recientemente merced al videófono del señor Sloat—. no bajó hasta su piso sino al nivel inferior donde residía ahora la nueva ocupante. Lo normal. 64 . la voz era clara.. De cualquier modo. Más adulto. Algún día se lo diré —alzó la mirada—. debajo del asiento. Dejó bolsa y botella en la cocina y regresó deprisa al lado de la chica. Y su coche recientemente reparado tosía y trastabillaba como antes de enviarlo a componer. Traigo algunas cosas buenas. melocotones maduros. O al menos los tenía. casi de inmediato. —He tenido que realizar algunos asuntos de rutina durante mis horas de trabajo. —Igual puede hablar —sin embargo. —¿Qué ocurre? —preguntó Isidore.Philip K. pensó Isidore. dejó la puerta suficientemente abierta para que él pudiera entrar. A su lado en el asiento había una bolsa llena de cosas deliciosas como queso de soja. Como esa tarde estaba nervioso. Y al ver lo que él traía. Siete. John R. —Quien le habla es J. Mientras descendía y entraba en el ascensor limitó su visión periférica. y eso es porque. mirando al Amigo Buster en la TV. En esos raros productos había invertido dos semanas de salario. El terrado de su edificio. su voz iba tornándose aún más gastada. Incluso los míos. para no resbalar y precipitarse en un abismo económico. seca y estéril. No había luces en el interior. Lo cual no había ocurrido hasta el momento. Ahora me gustaría que se marchara. Si me permite usted pasar. donde no podía rodar ni romperse. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 13 Como un arco de puro fuego. —Parece usted diferente —dijo—. Recobró la energía—. Maldición. y pienso que podríamos organizar juntos una cena bastante razonable. Sus facciones parecían vaciadas en concreto y la alegría se desvaneció. Isidore la había tenido guardada en un depósito de seguridad del Bank of América. Y su tono asustado era sin embargo agudo como una navaja. De modo que algunos de ellos. En su rostro se encendió una traviesa y exuberante alegría que. y temblando de miedo cada vez que creía oír pasos en el pasillo. miró la oscuridad y las pocas luces diseminadas aquí y allá—. mientras su corazón latía locamente. Me pregunto si todavía estará allí. En ese viejo piso de kippel. Pris respondió: —No puedo apreciar esto. El olor de los melocotones y el queso fluctuaba en el interior del coche y llenaba de placer su nariz. Pris examinó el oscuro pasillo. ha sido usted muy amable. quizá todos. desierto. Cuando el ascensor llegó. —Tengo amigos —en su voz surgió una súbita autoridad. Está mucho peor que cuando la vi más temprano. queso blando y maloliente. Además. le deprimió como de costumbre. conducía algo erráticamente. —¿Quién es? —a pesar de que la puerta la amortiguaba. que había pedido adelantadas al señor Sloat. arrastraba los pies y parecía agotada. Isidore atravesaba el cielo de la tarde mientras retornaba a su casa. se dijo. Tal vez sea la única sobreviviente de nosotros ocho. —Yo sé qué le ocurre —dijo él. lleno de desperdicios. Había pasado por una tienda de mercado negro. —¿Por qué? —Oh —se encogió de hombros. —No tiene amigos. Isidore —dijo. pero ahora los cazadores de bonificaciones han tenido tiempo de iniciar su tarea. había una botella de Chablis. —¿Sí? —abrió la puerta. dejó escapar una exclamación. fue reemplazada por una letal amargura. Llamó a su puerta golpeando con el borde de la botella de vino. no estoy de ánimos para ver a nadie —se movió hacia la puerta de la sala de modo casual. Era suficiente para empezar.. como si sus reservas de energía se hubieran terminado. sin venderla pese a las ventajosas ofertas recibidas para el caso de que alguna vez apareciese una chica. La puerta se entreabrió un poco. Pris Stratton. crujiendo. que se mecían cuando aceleraba o frenaba con su coche aéreo.. R. con las manos metidas en los bolsillos de su falda pesada y bastante anticuada—.. estarán muertos —fue hacia la ventana.

Daño cerebral provocado por el polvo radiactivo.. ruborizado—. Me gustaría tener un poco de. a Luba. de que tiene un incentivo? Pues sí. ¿. apartándose de él y empezando a caminar lentamente. Isidore hizo agitadamente un gesto. mostrando sus dientes suaves. blancos. Se le paga una suma: tengo entendido que la tarifa corriente es de mil dólares por cada una.. —¿Está usted segura? —preguntó Isidore. oprimiéndose contra él por un segundo—.. Quizá sea una especial—. pero logró continuar. Mientras se la comía empezó a llorar. —Esos son los errores que cometen los androides —murmuró Pris—. vivíamos todos cerca de Nueva Nueva York.. Empezó a lavarlos en el fregadero dejando correr el agua caliente coloreada por la herrumbre. ¿No puede llamar a la policía? —No. Antes se comía con salsa de carne. Le gusta hacer lo que hace.. el tufu. ¿Por qué no he recibido noticias de ellos1 —dejó escapar una furiosa maldición. Isidore encontró fuentes. el queso. Pero si los cazadores de bonificaciones han cogido a los demás. parejos. Pris apareció y se acercó a la mesa.. de modo que recibe también un salario.Philip K. —No. le contaré. Roy e Irmgard Baty. —¿Y la están siguiendo? ¿Alguien puede venir aquí. No es difícil cuando uno vive aquí. —¿Qué es eso? —dijo ella. Por eso he podido conocer a los androides —su voz temblaba. continuó en la repartición de los alimentos—. y cogió delicadamente con sus largos dedos una tajada mórbida y resbalosa de color entre naranja y rosado. —Sí. el Amigo Buster nunca lo había mencionado—. —Nos conocíamos antes del viaje. Obviamente era muy importante para ella tener alguien con quien conversar. quiere decir. sí. En la cocina. frías lágrimas bajaban por sus mejillas y caían sobre su pecho. Quiero un poco de melocotón —dijo. Si ellos han muerto. lo tiene. señalando. Roy Baty e Irmgard tenían una farmacia. Todas las vidas son una. Como Isidore no sabía qué hacer. a Garland. una psicótica con delirios de persecución. Al diablo con todo —agregó Pris. donde no hay nadie. —Es lo peor que he oído decir. por la habitación. No concuerda con la actual ética merceriana —señaló—. —Muchas gracias. vasos polvorientos. —Está hecho de soja.. —Conseguiré una licencia para usar un rayo láser. hasta que se aclaró. Yo los atacaré primero — dijo. Por ejemplo. Las 65 . son sus amigos inmigrantes. a matarla? —estaba comprendiendo por qué la chica se mostraba tan reservada—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —¿Qué es un cazador de bonificaciones? —Ah. J. ya nada me importa. Por eso se delatan —se acercó a Isidore. como dijo Shakespeare una vez. Jamás había oído hablar de una cosa semejante. —¿Y cuando esté en su trabajo? —Pediré vacaciones. "ningún hombre es una isla". —se interrumpió. El abrió la botella de Chablis. a pasos medidos. que se mantiene bajo para que el hombre tenga un incentivo. Isidore. boles. Y normalmente trabaja para el ayuntamiento. Son mis mejores amigos. sin uso desde hacía largo tiempo. y repartió los melocotones. él es farmacéutico y ella se ocupa de cremas y cosméticos. Un cazador de bonificaciones es un asesino profesional al que se le da una lista de personas que debe matar. No me extraña que tenga miedo y que no desee ver a nadie —pero pensó: debe ser una alucinada. a Hasking y a Roy Baty —se interrumpió—. a Max Polokov. —Y las únicas personas que usted conoce en la Tierra —dijo Isidore—. Nosotros vivíamos en Marte.. R. —¿Con qué? —la muchacha sonrió suavemente. se detuvo a su lado y le pasó el brazo por la cintura sorpresivamente. John Donne. La policía no patrulla y se supone que todo el mundo debe defenderse solo. Se supone que la gente lo ignora. —Eso no es posible —respondió Isidore.

Los canales. uno siente esa terrible vejez en las mismas piedras. ¿no hace que uno se sienta peor? —preguntó Isidore. porque nadie debería vivir allá. como si le rogaran que convirtiera su deseo en realidad. sea como fuere. Y una está vagando por el espacio. es posible ganar fortunas con el contrabando de ficción pre-colonial. Al principio las necesitaba porque. Espero que sí —sus ojos. las bibliotecas están repletas. No ha sido nunca un lugar habitable. ¿en qué se fundaban? —En la imaginación. Palideciendo. ¿No le gusta la idea? ¿Mujeres de largas trenzas rubias y refulgentes placas pectorales del tamaño de melones? —No —respondió Isidore. —¿Quiere decir. —Irmgard es rubia. Un golpe en la puerta. —Los androides también se sienten solos —respondió Pris.. —Y leer eso. Pero esto no es nada: todo Marte es un lugar solitario. libros y películas. de viejos sellos de correo. Antiguamente se creía que había canales en Marte.. Cuando ya no haya más polvo radiactivo. en nuestra época. Pues bien. Me pregunto si cerré la puerta —dijo en voz casi inaudible—. Uno se imagina cómo podría haber sido todo. la silenicina. a Marte... Y conocí entonces a Horst Hartman. Roy me daba drogas. —Cruzaban el planeta en todas direcciones —siguió Pris—. Muchas veces se equivocaban. Al principio. Hay mucho tiempo disponible y uno necesita un hobby. y más adelante. No haga ruido. Nosotros lo conseguimos así. Y por supuesto.. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? mujeres de Marte están obligadas a usar una cantidad de acondicionadores de la piel. y un cohete llega y se abre y de su interior se derraman las viejas revistas de ficción pre-colonial. escritas antes de los viajes espaciales. No hay cosa más excitante que leer historias de ciudades y empresas industriales inmensas o de una colonización verdaderamente lograda. —¿Canales? —Isidore recordaba oscuramente haber leído algo al respecto. Y de todas maneras.. tomaba las drogas que me daba Roy. Una voz distante dijo: 66 . —Volvimos —continuó ella—. al menos durante el último billón de años.... que tenía una tienda de sellos. Pris susurró: —No puedo abrir. las leemos antes de venderlas —cada vez le entusiasmaba más el tema—. libros antiguos? —Narraciones de viajes espaciales. no está de moda. Y otros cuentos hablan de seres infinitamente sabios. —¿Y cómo podía haber narraciones antes de. no se mueva —intentó escuchar—. Una fortuna. —¿Le gusta el vino? —Es muy bueno —Pris apoyó el vaso sobre la mesa...? —Los escritores sabían. Mucho peor. —Aquí no tiene valor. —No —respondió sencillamente Pris. —Pero. algo que ocupe infinitamente la atención. Y otros de la Tierra en el futuro.. Es tan viejo. contaban que Venus era una jungla paradisíaca con enormes monstruos y mujeres con corazas brillantes —Pris lo miró—. se roba en las bibliotecas de la Tierra y se envía por cohete automático a Marte. Usted piensa que yo sufro porque me siento sola. Y Horst logró que yo me interesara por la ficción pre-colonial. Yo lograba sobrevivir merced a un nuevo analgésico sintético. ella alzó su vaso de vino y bebió inexpresivamente. pero pequeña —continuó Pris—. De todos modos es un lugar horrible —con un gesto violento indicó sus habitaciones—. muy grandes. de revistas.. —Y los androides. Y de todas. a la noche. —¿Ha traído algún material de lectura pre-colonial? —pensó que podía leer algo. de otras estrellas. —Es la primera botella que veo en tres años. y ve de improviso un destello. Por ejemplo. Cómo habría tenido que ser Marte.Philip K. Y yo — vaciló—. se fijaron en él. Yo creía que los androides ayudaban —Isidore se sentó y comió. ¿no son una compañía? He oído un anuncio.

el hombre llevaba una camisa arrugada y unos pantalones manchados. 67 .. exclamando—: ¡Pris! ¿Cómo estás? Isidore se volvió. Recibimos tu mensaje. Las dos mujeres se abrazaban. eran huidizos. brillantes. con su sonrisa torcida e inexpresiva. Una mujer pequeña. cogió el lápiz y escribió: ¿QUE LES DIGO? Pris respondió: VEA SI DE VERDAD SON ELLOS.. y reapareció con papel y lápiz. —dijo la rubia pequeña. altas botas brillantes y pantalones. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Pris. sus ojos eran inteligentes pero sus achatados rasgos mongólicos le daban un aire brutal. y en ese momento miró más allá de Isidore y su rostro se iluminó de felicidad. de ojos azules y pelo rubio claro. nerviosamente. y entró el sombrío y corpulento Roy Baty. Pasó velozmente al lado del hombre. Pris se puso de pie. Se hizo a un lado. como si buscara deliberadamente un aspecto vulgar. Le sonrió a Isidore. Isidore se dirigió a la sala. El hombre era más alto. pero sus ojos pequeños. con un encanto que evocaba el de Greta Garbo. fue hasta el dormitorio. —Estamos buscando. Volvió a sentarse y rasguñó unas palabras: VAYA A LA PUERTA Isidore. Había dos personas. ¿estás aquí? —Somos Irmgard y Roy —dijo una voz de hombre—. ¿Cómo haré para saber si son ellos? Abrió la puerta. La mujer vestía un abrigo a la moda.Philip K.

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 14 —¿Podemos hablar? —dijo Roy. —A punto —repitió Roy. como de pájaro. Os presento al señor Isidore —dijo Pris—.. —¿Ya alguien más? —A Garland —continuó Roy Baty—. ¿no? —Sí.. Isidore no comprendía por qué.. Melocotones —dijo. Dedicó una sonrisa a Isidore y comió a pequeños bocados. a Luba —dejaba caer las noticias como si perversamente le complaciera hacerlo—. Hasta cierto punto —luego se dirigió a Isidore—: Perdón —se apartó con los Baty para decirles algo en voz baja. que ha estado cuidándome —las palabras estaban teñidas de una ironía casi maliciosa. que se sentía incómodo y fuera de lugar—. y tal vez jamás lo sabremos. pensé que vivía con Pris —no había desaprobación en la voz de Irmgard Baty. respondió: —Sí. querida —respondió Irmgard—. —Viene de Marte. Y después el nuevo cazador persiguió a Luba. abandonamos la partida —su voz subía y bajaba de tono. reuniendo su valor—. ¿Veis? Me ha traído comida natural. ese Holden. No creía que pudieran sorprender a Luba.. —Y ahora está en el hospital —continuó Irmgard—. más a gusto parecía sentirse. centelleaban—. señalando a Isidore. pero sin dejar de sonreír. No vive nadie más. ¿tiene nuestros nombres? —preguntó Pris. Pero sin duda le dieron su lista a otro cazador de bonificaciones. —Y por eso hemos venido —dijo Roy Baty en voz cálida y sonora. a quien Polokov también atacó. Todos eran extraños. mientras cogía un bol y una cuchara. E inmediatamente en el rostro de Pris se desvaneció la alegría de haber encontrado a sus amigos. voraces y animales. —Primero fue un investigador. —Lo más probable es que sí. Pero es evidente que algo anduvo mal en Mission. Luba nos llamó después de que el hombre de Garland se llevara al cazador. ¿verdad1? No hemos visto otras luces. han atrapado a todos los demás —dijo Irmgard. —Ah.. Cuanto peor era la situación. un cazador de bonificaciones llamado Dave Holden —dijo Irmgard. Y a Anders y a Gitchel y hoy mismo. —Vivo arriba —dijo Isidore. que hizo parpadear a Isidore—. pensó Isidore. Sólo enunciaba un hecho. Estaba segura de que todo marcharía bien y de que Garland lo mataría. No sabemos qué. Isidore la siguió a la cocina. pero no podía explicárselo. Su sonrisa era inmensa. Luego los tres regresaron y se acercaron a J. ¿Estar todos en el mismo lu-lugar? —Bueno. sus ojos azules. ¿Recuerdas que te lo dije en la nave? —De modo que quedamos. atraído. —Y el nuevo cazador de bonificaciones. pero la cosa terminó con la muerte de Polokov. y su boca parecía escupir veneno—. afligida. perspicaces. Este edificio es horrible. —Cogieron a Polokov —dijo Roy Baty con amargura. y estamos decididos a instalarnos en uno de los pisos abandonados de este inmundo edificio. con serenidad. hace un rato. Pris. R. Roy y yo no volveremos a nuestro apartamento. También ella parecía resignada a pesar de su agitación superficial. —Dios mío —respondió Pris. Tenemos en el coche todo lo que pudimos meter.Philip K. Esto lo sabemos porque ella logró comunicarse con Garland. Como si sus procesos mentales estuvieran afectados por un peculiar y maligno 68 . vibrante de júbilo.. Lo sentía. Su sonrisa era distinta de la de Pris. él envió a una persona que capturó al cazador de bonificaciones y lo llevó al edificio de la calle Mission. Isidore. como urgida. —Comida —repitió Irmgard Baty mientras trotaba ágilmente hacia la cocina para averiguar de qué se trataba—. Polokov estuvo a punto de matarlo. —¿Y eso será lo mejor? —preguntó Isidore. Pero no sabe dónde estamos. Contenía una sencilla calidez y carecía de connotaciones veladas. —Sólo nosotros tres —agregó Irmgard.

Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

carácter abstracto. Excepto Pris, en todo caso, que estaba verdaderamente asustada. Pris parecía casi natural, pero... —¿Por qué no te quedas con él? —dijo Roy—. Podría darte alguna protección. —¿Un cabeza de chorlito? —exclamó Pris—. Yo no voy a vivir con un cabeza de chorlito. —Me parece una tontería que te pongas snob en un momento como éste —respondió rápidamente Irmgard—. Los cazadores de bonificaciones se mueven velozmente. Quizá trate de atacar esta noche, quizá le den un premio especial si termina con nosotros antes de... —Por Dios, cerremos la puerta —dijo Roy, al tiempo que lo hacía con un golpe de la mano. Luego dio vuelta la llave—. Pris, lo mejor es que te instales con Isidore, y que Irm y yo nos quedemos en el mismo edificio. Así podremos ayudarnos mutuamente. Tengo en el coche algún equipo electrónico que traje de la nave. Instalaré un par de micrófonos para que tú puedas oírnos, y nosotros a ti, y un sistema de alarma que cualquiera de los cuatro pueda poner en marcha. Es evidente que las identidades sintéticas no han funcionado, ni siquiera la de Garland. Desde luego, Garland metió la cabeza en el lazo cuando llevó a ese cazador de bonificaciones al edificio de la calle Mission. Fue un error. Y Polokov, en lugar de permanecer lo más lejos posible del cazador, fue a su encuentro. Nosotros no haremos nada de eso: nos quedaremos escondidos. Parecía que no sentía la menor preocupación. El angustioso aprieto sólo excitaba en él una crepitante energía casi maníaca. —Pienso... —continuó. Inspiró con fuerza, y atrajo la atención de todo el mundo, incluso de Isidore—. Pienso que si estamos vivos es por una razón. Porque si él tuviera alguna idea de dónde estamos, ya habría aparecido. Para cazar bonificaciones hay que trabajar rápido. En eso radica la eficacia. —Si se demora —continuó Irmgard, acordando—, podemos escapar, como hemos hecho ahora. Creo que Roy tiene razón. Debe saber nuestros nombres, pero no nuestra situación. Pobre Luba... En la Opera, totalmente en descubierto, no era difícil atraparla. —Ella lo quiso así —observó Roy—. Pensaba que estaría más segura si se convertía en una figura pública. —Tú le dijiste lo contrario. —Sí —reconoció Roy—. Y también le aconsejé a Polokov que no adoptara el rol de un hombre de la WPO. Y le dije a Garland que uno de sus cazadores de bonificaciones lo descubriría, como es muy probable que haya ocurrido —se mecía sobre sus talones; su rostro tenía expresión de profundidad. —Entiendo po-por lo que ha dicho, señor Baty —dijo Isidore—, que usted es el lí-líder natural del grupo. —Sí, es nuestro líder —dijo Irmgard. —El organizó el viaje de Marte a la Tierra —explicó Pris. —Entonces —continuó Isidore—, será mejor hacer lo que él sugiere —su voz estaba llena de tensión y de esperanza—. Sería espléndido, Pris, que viniera a vivir conmigo. Yo podría dejar de ir a trabajar durante un par de días, para estar seguro de que todo marcha bien —y tal vez Milt, que era muy hábil, podría construir un arma. Algo ingenioso, capaz de matar a los cazadores de bonificaciones, sean como fueran. El tenía una impresión distinta, oscuramente vislumbrada, de un ser despiadado que llevaba un arma y una lista impresa, y desempeñaba mecánica, burocráticamente la tarea de matar. Un ser sin emociones y ni siquiera un rostro. Y que cuando moría era inmediatamente reemplazado por otro similar. Y así sucesivamente, hasta que murieran todas las personas vivas y reales. Es increíble que la policía no pueda hacer nada, pensó. No puedo creerlo. Esta gente tiene que haber hecho algo. Quizás han regresado ilegalmente a la Tierra. La TV pide que denunciemos cualquier nave que aterrice fuera de los aeropuertos aprobados. Seguramente la policía los busca por algo como eso. Pero aún así, ya no se mataba deliberadamente a nadie. Era contrario al Mercerismo. —Creo que le gusto al cabeza de chorlito —dijo Pris.

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—No lo llames así, Pris —reprochó Irmgard, mirando compasivamente a Isidore—. Piensa cómo podría llamarte él a ti. Pris no respondió. Su expresión se tornó enigmática. —Empezaré a colocar los micrófonos —dijo Roy—. Irmgard V yo nos quedaremos aquí. Tú, Pris, te instalarás con... el señor Isidore —se dirigió a la puerta, con movimientos sorprendente— mente veloces para un hombre de tal corpulencia. La abrió con violencia y en ese instante Isidore tuvo una extraña y breve alucinación: vio una estructura de metal, una caja de poleas, circuitos, baterías, engranajes, y luego la desaliñada figura de Roy Baty reapareció. Isidore estuvo a punto de reír, sofocó nerviosamente el impulso y se sintió aturdido. —Un hombre de acción —observó Pris, abstraída—. Es una lástima que no tenga más habilidad manual con las cosas mecánicas. —Si nos salvamos —contestó Irmgard en tono severo—, será gracias a Roy. —¿Valdrá la pena? —dijo Pris para sí misma. Luego se encogió de hombros y se dirigió a Isidore—. Está bien, J. R. Me iré a su casa y podrá protegerme. —A todos vosotros —respondió Isidore de inmediato. En tono formal y solemne, Irmgard le dijo: —Quiero que sepa, señor Isidore, que se lo agradecemos mucho. Pienso que es usted el primer amigo que hemos encontrado en la Tierra. Su actitud es muy noble, y ojalá podamos pagarle algún día —se acercó a él y lo cogió del brazo. —¿No tiene alguna novela pre-colonial que pueda leer? —¿Eh? —Irmgard Baty miró inquisitivamente a Pris. —Esas revistas viejas —respondió Pris. Había reunido algunas cosas para llevarse e Isidore las cogió en sus brazos, con la peculiar alegría de haber alcanzado una meta. —No, J. R. No trajimos ninguna, por las razones que le expliqué . —Ma-mañana iré a una bi-bib lio teca —dijo, mientras salían al pasillo—. Y traeré algunas, para que tenga algo en qué entretenerse además de esperar. Condujo a Pris a su propio apartamento, escaleras arriba, oscuro, vacío, tibio y cerrado. Puso en el dormitorio las cosas de la muchacha, y encendió inmediatamente las luces, la calefacción y la TV con su único canal. —Me gusta —dijo Pris en el mismo tono distante mientras recorría el lugar con las manos metidas en los bolsillos de su falda y una expresión de desagrado que no concordaba. —¿Qué ocurre? —preguntó él. —Nada —se detuvo ante la ventana, descorrió las cortinas y miró hacia afuera. —Si piensa que la están buscando... —empezó Isidore. —Es todo un sueño —dijo Pris—. Provocado por las drogas que me dio Roy. —¿Cómo? —¿Usted cree realmente que los cazadores de bonificaciones existen? —El señor Baty dijo que habían matado a sus amigos. —Roy Baty es tan loco como yo —respondió Pris—. Nuestro viaje ha sido desde un hospital mental de la Costa Este hasta aquí. Somos todos esquizofrénicos, con vidas emocionales defectuosas. Achatamiento de los afectos, le llaman a eso. Y tenemos alucinaciones de grupo. —Ya me parecía que no era cierto —dijo él, con alivio. —¿Y por qué le parecía? Pris giró y lo miró intensamente. Su examen fue tan riguroso que Isidore enrojeció. —Po-porque esas cosas no pueden ocurrir. El go-gobierno nunca mata a nadie, por ningún crimen. Y el Mercerismo... —Pero si usted no es humano —dijo Pris—, todo es diferente. —No es cierto. Incluso los animales, incluso las anguilas y los topos y las arañas y las serpientes son sagrados. —Así que no puede ocurrir, ¿verdad? —dijo Pris, que continuaba mirándolo fijamente—. Como usted dice, incluso los animales están protegidos por la ley. Toda forma de vida. Cualquier

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cosa orgánica que repta o se agita o cava trincheras o vuela o pone huevos o... —se interrumpió cuando Roy Baty abrió bruscamente la puerta y entró arrastrando unos cables. —Los insectos son especialmente sagrados —dijo Roy, sin mostrarse incómodo por haberlos oído. Quitó un cuadro de la pared de la sala, puso en el clavo un pequeño objeto electrónico, retrocedió, lo miró y volvió a colocar el cuadro en su lugar—. Ahora la alarma —recogió el cable, que conducía a un complejo aparato. Con su sonrisa discordante lo mostró a Pris y a John Isidore—. La alarma. Estos cables quedarán ocultos debajo de la alfombra; son antenas que pueden registrar la presencia de —vaciló— una entidad mental que no sea ninguno de nosotros cuatro. —Entonces suena —dijo Pris—, ¿y qué? Tendrá un arma. No podemos caer sobre él y morderlo hasta que muera. —Esto contiene una unidad Penfield —continuó Roy—. Cuando la alarma entra en funcionamiento irradia un estado de ánimo, y en este caso el intruso sentirá pánico, salvo en el caso de que actúe con gran rapidez. Un pánico terrible. El volumen está en el punto máximo. Ningún ser humano podrá permanecer más de unos segundos. El terror conduce a una huida a ciegas, a movimientos circulares al azar, a espasmos musculares y neurales. Y esto nos dará la oportunidad de atacarlo. Tal vez. Todo depende de su capacidad... —Y la alarma, ¿no nos afectará? —preguntó Isidore. —Es verdad —dijo Pris a Roy Baty—. Afectará a Isidore. —Y con eso, ¿qué? —respondió Roy, mientras instalaba el sistema—. Los dos saldrán corriendo de aquí, aterrorizados. Eso nos dará igualmente tiempo para reaccionar. Y no matarán a Isidore, porque no está en su lista. Por eso podemos aprovechar su protección. —¿No puedes hacer nada mejor, Roy? —dijo bruscamente Pris. —No —contestó él—. No puedo. —Qui-quizá yo pueda co-conseguir un arma ma-mañana —dijo Isidore. —¿Estás seguro de que la presencia de Isidore no activará la alarma? —preguntó Pris—. Después de todo, él es..., sabes... —He compensado sus emanaciones mentales —explicó Roy—. La suma no alcanza para activar el sistema. Es necesaria la presencia de otro humano. Otra persona —rectificó con el seño fruncido, mirando a Isidore, consciente de lo que había dicho. —Ustedes son androides —dijo Isidore; no le importaba, le era igual—. Y ahora comprendo por qué los persiguen —agregó—. En realidad, no son seres vivos —todo tenía sentido para él: los cazadores de bonificaciones, la muerte de sus amigos, el viaje a la Tierra, todas aquellas precauciones... —Cuando usé la palabra “humano” —dijo Roy Baty—, me equivoqué. —Es verdad, señor Baty. Pero para mí es lo mismo. Quiero decir, yo soy un especial. A mí tampoco me tratan demasiado bien. Por ejemplo, no puedo emigrar —dijo Isidore, hablando muy deprisa—. Ustedes no pueden venir aquí, yo no... Después de una pausa, Roy Baty dijo lacónicamente: —No le gustaría Marte. No se pierde usted nada. —Me preguntaba cuánto tardaría usted en darse cuenta —le dijo Pris a Isidore—. Somos diferentes, ¿verdad? —Eso es lo que perdió a Garland y a Max Polokov —afirmó Roy Baty—. Estaban tan neciamente seguros de que podían pasar inadvertidos... Y Luba también. —Son intelectuales —dijo Isidore; había comprendido, y eso lo excitaba y envanecía—. Piensan de modo abstracto —gesticulaba y hablaba atropelladamente—, y no... Yo querría tener una inteligencia igual. Entonces podría pasar el test y no sería un cabeza de chorlito. Yo creo que son seres superiores. Podría aprender mucho de ustedes. Después de una pausa, Roy Baty dijo: —Terminaré de conectar la alarma. —Todavía no comprende cómo salimos de Marte —dijo Pris en voz aguda y sonora—. Ni lo que hicimos allá.

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. A él tampoco lo tratan demasiado bien. Estoy lleno de admiración —su tono era indescifrable. nos denunciaría a eso de las diez de mañana. 72 . Pero si dejamos esto. —Usted es un gran hombre. Se acercó a él y lo miró en la cara—. acercándosele mucho y sin dejar de mirarlo—: Podría ganar mucho dinero si nos denuncia. No diré nada más. —Votemos —sugirió Pris—. ¿Ves? Comprende perfectamente. por lo menos para Isidore—. Sin embargo. —Está bien —dijo Irmgard—. El señor Isidore es un.Philip K. es difícil comprenderlo. Como hacíamos en la nave cuando no estábamos de acuerdo. Un crédito para su raza. Lo advirtieron cuando habló. Nos conoce. —No creo que sea necesario preocuparse por el señor Isidore —dijo sinceramente. como nos ha dicho. Para nosotros. no le disgustamos. no creo que encontremos otro ser humano que nos acoja y nos ayude. así es —y agregó para él. antes de ir a trabajar — dijo Roy—. pero no dirá nada. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Lo que no podíamos dejar de hacer —gruñó Roy. Y nosotros imaginábamos que éste era un mundo enemigo.. —Especial —completó Pris. y la aceptación emocional es todo para él. Y no le importa lo que hemos hecho en Marte. —Pues tendrías que tener miedo hasta las suelas de tus zapatos —respondió Roy. Irmgard Baty estaba en la puerta. —Yo no tengo miedo —declaró Irmgard. —buscó la palabra. ¿lo comprende? —se volvió y se dirigió a su marido—. un planeta de caras hostiles —su risa parecía un ladrido. —Si fuera un androide. Isidore —dijo Pris—.

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Solemnemente procedieron a la votación. —Nos quedaremos aquí —afirmó Irmgard, resueltamente—. En este apartamento, en este edificio. —Yo voto porque matemos al señor Isidore y nos vayamos a otro lugar —dijo Roy Baty; su mujer, él mismo, y John Isidore, miraron tensos a Pris. —Yo voto porque nos quedemos —dijo en voz baja—. Creo que el valor de J. R. para nosotros supera el peligro de que sepa la verdad. Es evidente que no podemos vivir entre los humanos sin ser descubiertos. Eso fue lo que terminó con Polokov, con Garland, Luba, Anders. Con todos. —Tal vez ellos hicieron lo mismo que nosotros —sugirió Roy Baty—: confiar en algún ser humano que les parecía diferente. O como has dicho tú, especial. —No podemos saberlo —respondió Irmgard—. Eso es sólo una conjetura. Yo creo que ellos andaban por ahí —hizo un gesto—, o cantaban en un escenario..., como Luba. Nosotros confiamos... Te diré en qué cosa confiamos y nos traiciona, Roy. En nuestra maldita inteligencia superior —miró a su marido; sus senos altos y pequeños subían y bajaban con rapidez—. Somos tan inteligentes..., maldito sea, Roy. Tú estás cometiendo el mismo error... —Creo que Irm tiene razón —dijo Pris. —De modo que confiaremos nuestras vidas a un infradotado —Roy no terminó la frase, y luego cedió—. Estoy cansado. Ha sido un largo viaje, Isidore —dijo sencillamente—. Y no hemos estado mucho tiempo aquí, infortunadamente. —Espero contribuir a que vuestra estancia en la Tierra sea agradable —dijo Isidore, feliz. Estaba seguro de poder... Además, le parecía algo espléndido, la culminación de toda su vida. Y de la nueva autoridad que había asumido ese mismo día en su trabajo, ante el videófono... Apenas concluidas sus tareas de esa tarde, Rick Deckard voló al mercado de animales. Las tiendas de los grandes vendedores de animales, con sus enormes escaparates y sus fantásticos letreros, ocupaban varias manzanas. La novedosa y horrible depresión que había sufrido antes, temprano, no se había disipado aún. Pero ver lo animales y tratar con los vendedores podía perforar esa depresión, crear en ella una falla que le permitiría asirla y exorcizarla. En otros tiempos, ver animales y enterarse de las costosas ventas le había sido de gran ayuda. Quizá también ocurriera ahora. —Sí, señor —dijo un joven vendedor elegantemente vestido, mientras Rick miraba los animales expuestos con una especie de manso asombro—. ¿Ha visto algo que le agrade? —Muchos me agradan —respondió Rick—. Lo que me preocupa es el precio. —Usted puede elegir la forma de compra —dijo el vendedor—. Me indica qué quiere llevarse a casa y cómo quiere pagar. Yo le llevaré la propuesta al gerente de ventas y haré que la apruebe. —Tengo tres mil en efectivo —al final de la jornada, el departamento le había pagado su bonificación—. ¿Cuánto vale esa familia de conejos? —Señor, si usted puede hacer un pago inicial de tres mil, podría también ser propietario de algo bastante mejor que un par de conejos. ¿Qué le parece una cabra? —Nunca me han gustado mucho las cabras. —¿Puedo preguntarle si esto significa para usted, un nuevo punto de vista en materia de precios? —Bueno, normalmente no poseo tres mil dólares —respondió Rick. —Eso es lo que pensé, señor, cuando usted habló de conejos. Lo malo es que todo el mundo tiene un conejo. Y me gustaría que ascendiese usted a la clase de los poseedores de cabras, como considero justo. Con franqueza, usted me parece aun mucho más que un poseedor de cabras. —¿Qué ventajas tiene una cabra? El vendedor de animales dijo: —La ventaja específica de una cabra es que se le puede enseñar a embestir a cualquier persona que intente robarla. 73

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—Salvo que le disparen un hipnodardo y los ladrones desciendan por la escalinata de un coche aéreo suspendido... El vendedor, impertérrito, continuó: —La cabra es leal. Posee un alma libre que ninguna cárcel puede contener. Y hay además otra ventaja, que quizá no recuerde usted: con frecuencia, cuando se hace una inversión en un animal, se descubre cualquier mañana que ha comido algo radiactivo y ha muerto. A una cabra no le afectan los alimentos cuasi-contaminados; puede comer eclécticamente, incluso cosas que matarían a una vaca o un caballo, y más específicamente, a un gato. Consideramos que, puesto que se trata de una inversión a largo plazo, una cabra, y en particular una hembra, ofrece ventajas incomparables a todo propietario de animales verdaderamente serio. —¿Es una hembra? —Rick había visto una gran cabra negra en el centro de su jaula. Se dirigió hacia ella, seguido por el vendedor. —Sí, es una hembra. Una cabra negra, nubia, muy grande, como puede ver. Es una verdadera competidora en el mercado de este año, señor. Y la tenemos en oferta a un precio muy atractivo y muy, muy bajo. Rick extrajo su arrugado ejemplar del Sidney y buscó el precio de lista de la cabra nubia negra. —¿Pagará usted en efectivo? —preguntó el vendedor—. ¿O entrega como parte de pago un animal usado? —Efectivo —respondió Rick. El vendedor escribió un precio en un papel y se lo mostró casi furtivamente a Rick. —Es demasiado —dijo Rick, escribiendo en el mismo papel una cifra más modesta. —No podríamos vender una cabra por ese precio —protestó el vendedor mientras escribía otra cifra—. Esta cabra no tiene todavía un año. Su expectativa de vida es muy elevada —le mostró la cantidad a Rick. —Trato hecho. Firmó el contrato y los documentos aplazados, entregó sus tres mil dólares —todas las bonificaciones que había ganado— corno aporte inicial, y se encontró junto a su coche aéreo mientras los empleados de la tienda cargaban a bordo una gran cesta con la cabra. Ahora soy dueño de un animal, se dijo. Un animal vivo, no eléctrico... Por segunda vez en mi vida. Le estremecía el gasto, la deuda asumida. Pero tenía que hacerlo, se dijo. La experiencia con Phil Resch... Debo recuperar mi confianza, mi fe en mí mismo y en mi capacidad. De lo contrario, no podré conservar mi trabajo. Con manos temblorosas elevó su coche al cielo y se dirigió a su casa. Irán se enfadará, pensó. La responsabilidad la abrumará. Y como ella es la que está todo el día en casa, gran parte del mantenimiento quedará en sus manos. Nuevamente se sintió angustiado. Cuando aterrizó en el terrado de su casa se quedó un momento en su asiento, tratando de componer mentalmente una justificación verosímil. Es por mi trabajo, pensó, por el prestigio. No podíamos seguir con esa oveja eléctrica: minaba mi moral. Quizá pueda decirle eso a Irán. Descendió con esfuerzo, jadeando, bajó la cesta del asiento trasero al suelo. La cabra se movió y los miró con ojos brillantes, pero no emitió sonido alguno. Rick fue a su apartamento, y siguió el familiar camino por los pasillos hasta su puerta. —Hola —dijo Irán, atareada con la cena, desde la cocina—. ¿Por qué llegas tan tarde? —Ven al terrado —le dijo—. Quiero mostrarte una cosa. —Has comprado un animal —Irán se quitó el delantal, alisó su cabello en un gesto maquinal y salió con él. Ambos caminaban con pasos largos y alegres—. Deberías haberme llevado a comprarlo contigo —susurró—. Tengo derecho a participar en la decisión... Es la compra más grande que nunca... —Quería darte una sorpresa —respondió Rick. —Has ganado alguna bonificación —dijo ella. —Sí. He retirado tres andrillos —entraron en el ascensor y se acercaron un poco a Dios—. Tenía necesidad de comprar esto —explicó—. Hoy hubo algo que no marchó bien, me refiero al 74

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retiro de los andrillos. Y no podré continuar si no tengo un animal —el ascensor llegó al terrado y entonces guió a su mujer en la oscuridad de la noche hacia la pequeña dehesa. Encendió las luces que mantenían todos los ocupantes del edificio en comunidad, y silenciosamente señaló a la cabra mientras espiaba su reacción. —Oh, Dios mío —dijo suavemente Irán. Avanzó hacia la cesta, miró el interior, y luego giró en torno, para ver la cabra desde todos los ángulos—. ¿Es real? —preguntó—. ¿No es falsa? —Absolutamente real —respondió él—. Si no me han engañado —pero eso no solía suceder. La multa por falsificación era enorme: dos veces y media el valor total del animal auténtico—. No, no me han engañado. —Es una cabra —dijo Irán—. Una cabra nubia negra. —Y es hembra —observó Rick—. De modo que más adelante podremos cruzarla, tendremos leche y con ella haremos queso. —¿No podemos sacarla? ¿Ponerla junto a la oveja? —Tiene que estar atada, al menos por unos días. —Irán dijo, en voz baja y extraña: —"Mi vida es amor y placer". Es una canción vieja, muy vieja, de Josef Strauss. ¿Recuerdas? La primera vez que nos encontramos —le puso delicadamente una mano en el hombro, se apretó contra él y lo besó—. Mucho amor y placer. —Gracias —respondió Rick, abrazándola. —Bajemos a agradecerle a Mercer. Luego volveremos y le pondremos un nombre. Tiene que tener un nombre. Y quizá puedas encontrar una soga para atarla. Bill Barbour, el vecino, que estaba atendiendo y peinando a su yegua Judy, les dijo: —Es hermosa esa cabra, Deckard. Buenas noches, señora Deckard. Felicitaciones. Quizá tenga cabritos... Y cambiaría mi potrillo por un par de cabritos... —Gracias —contestó Rick. Siguió a Irán hacia el ascensor—. ¿Sirve esto para curar tu depresión? —preguntó—. Cura la mía. —Naturalmente. Ahora podemos reconocer que la oveja es . falsa. —No es indispensable —observó él, cautelosamente. —Pero podemos —insistió Irán—. Ahora no tenemos nada que ocultar. Lo que siempre hemos querido se ha hecho realidad. ¡Es un sueño! —una vez más se irguió en puntas de pie y lo besó; su respiración ansiosa le cosquilleaba en el cuello. Luego oprimió el botón del ascensor. Rick sintió una especie de advertencia. Algo le hizo decir: —No bajemos todavía. Quede”monos con la cabra. Podemos sentarnos y mirarla, y quizá darle algo de comer. Me dieron un saco de avena para comenzar. Y deberíamos leer el manual de cuidado de las cabras; lo incluyeron sin cargo... Podríamos llamarla Euphemia... El ascensor había llegado. Irán entró en él. —Espera, Irán —dijo Rick. —Sería inmoral no fundirse con Mercer en acto de gratitud —dijo Irán—. Hoy cogí las asas de la caja y vencí un poco mi depresión. Un poco, no como ahora. Pero de cualquier modo recibí una pedrada, aquí —alzó la muñeca y mostró a Rick un pequeño moretón oscuro—. Y recuerdo que pensé en cuánto mejor estamos cuando nos fundimos con Mercer. A pesar del dolor. Duele físicamente, pero estamos espiritualmente juntos. Sentí a todos los demás que, en todo el mundo, se fundían en ese momento —retuvo abierta la puerta del ascensor—. Ven Rick. Será sólo un momento. Casi nunca te fundes. Y hoy querría que transmitieras a todos los demás el ánimo en que te encuentras. Es algo que les debes; sería inmoral que te lo guardaras para ti. Tenía razón, por supuesto. De modo que entró en el ascensor, y ambos fueron a su piso. En el living, Irán encendió la caja de empatía con el rostro animado por una alegría creciente. Como una luna nueva. —Quiero que todos lo sepan —dijo—. Una vez me ocurrió: me fundí y alguien acababa de adquirir un animal. Y otro día —sus rasgos se oscurecieron por un instante; el placer se había disipado—, sentí a una persona cuyo animal había muerto. Otros tenían alegrías que compartir... Yo 75

al menos con ayuda del órgano de ánimos. no importa. pero eso reanimó a esa persona. Pero por primera vez comprendía el bien que la gente como Irán recibía del Mercerismo. "esos pobres andrillos". Tu trabajo. antes. como sabes. no habríamos recibido esta llamada. Rick estaba pensando en los tres androides que debería estar persiguiendo en ese momento. Sientes apatía. después de estar con él. —Si no hubiéramos bajado —dijo Rick—. Escucha. Y por eso compré la cabra. Yo pensaba que te gustaba sentirte así. Conocí a otro cazador de bonificaciones. con el receptor en la mano. Y por primera vez. sólo el interés. —Sí. apartándola de la caja—.. porque has perdido toda sensación de valor. —Podría pasar a otro despacho —dijo Rick—. Dios mío. Pero será una carga pesada —se había puesto triste. Se acercó con los músculos de las piernas rígidos. Está bien.. Irán se dirigió al videófono. Quiero decir que yo.. no para darme una sorpresa. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? no tenía ninguna.. —No perderemos realmente lo que sentimos. lo que uno siente. sintió el alejamiento mental de Irán.Philip K. 76 . conteniendo la respiración. si no tienes valor. y pude verificar que he empezado a empatizar con los androides.. se sentó ante ella y nuevamente aferró las asas gemelas. el interés —dijo ella—. los empecé a ver de otra manera. Y no te importa sentirte mejor porque. Jamás lo había sentido antes. Me encanta la cabra. Irán —dijo enérgicamente.. —¿De qué tienes miedo? Todavía no vendrán a llevarse la cabra —cogió el receptor. —Hola —dijo Irán. Sonó el videófono. pero nosotros cambiaremos lo que sentimos por lo que ellos sienten y la perderemos. había cerrado una conexión neural y abierto otra. Rick sacó el contrato que había firmado y se lo alcanzó.. en lugar de haber vuelto a casa. y su propia soledad. está aquí —decía Irán—. ¿De cuánto son las cuotas mensuales? Pensativo. señor Bryant? —después de una pausa le entregó el receptor a Rick—. Tiene algo urgente que decirte —luego retornó a la caja de empatía. —Llevaré el contrato de treinta y seis meses a cuarenta y ocho —cogió un bolígrafo e hizo un rápido cálculo en el dorso del contrato—. de lo contrario. y que siempre podías salir de la depresión. si lo tenemos claramente en el espíritu.. su experiencia con el cazador de bonificaciones Phil Resch había alterado alguna diminuta sinapsis de su cerebro. Nos hemos comprado una cabra. En la pantalla se había formado el rostro de Harry Bryant. y a quien aparentemente le gusta matar a los androides.. Rick. Diles que no he llegado —Rick se dirigió al dormitorio. Y lo hiciste porque estabas deprimido. —¿Y tu trabajo? —la dureza del tono de Irán hizo parpadear a Rick—. Así que sabes de qué estoy hablando. de modo que era muy tarde para alejarse. —Es el departamento. De todos modos estoy contenta. "Me hice el test. una pregunta. Lo necesitarnos. —Ellos recibirán nuestra alegría —replicó Rick—. con la cabra. ¿verdad. Irán cogió con fuerza las asas. El departamento se ocupa de unas diez actividades diferentes. Uno que no conocía. Puedo pedir que me transfieran a robos de animales. ¿Comprendes lo que eso significa? Tú misma lo dijiste esta mañana.. quiero hablarte de lo que me ha ocurrido hoy —la condujo hasta un diván y le indicó que se sentara—. lo que uno tiene. Uno puede llegar hasta un suicida en potencia. como me habías dicho —le devolvió el contrato—. no te importa. Inmediatamente se concentró. puede. si nos hubiésemos quedado en el terrado. —Pero el dinero de las bonificaciones. Podría ser una depresión como las tuyas. Ahora comprendo cómo sufres cuando estás deprimida. Nunca has sentido del todo la fusión. Rick? —Supongo que no —contestó. ¿Cuándo vendrá a verla. La pantalla de la caja de empatía mostraba una corriente de vivos colores sin forma. tal vez esto había iniciado una reacción en cadena—. Así sólo tendremos cincuenta y dos con cincuenta dólares menos por mes. los veía como él. se llevarán la cabra. Pero cuando la depresión es muy profunda. —Tanto. Probablemente.

—Irán me contó que se ha comprado una cabra. Luft y Polokov. Abandonaron la dirección que Dave nos dio y ahora están en. Para salvar sus vidas. Tengo que tener una.Philip K. En la pantalla. —No tan pronto. automáticamente. Irán estaba agachada sobre la caja negra de empatía. Dice que los modelos Nexus-6 son más inteligentes de lo que había previsto. Mercer no debe hacer nada ajeno a él. Iré —se dispuso a cortar la comunicación.. Ah.. en compensación. Era el desierto. ¿qué ocurre? —Está bien. Pero debes continuar tu camino como si yo no existiera. extasiada. No esperarán que usted se mueva tan rápidamente. Por primera vez en semanas. —Vaya esta misma noche. lo sintió subir y bajar. como siempre le ocurría. —Llámeme apenas tenga resultados. —Ya tiene una. El aire olía a flores rústicas. —Entonces. Necesito ayuda. antes de que se preparen —insistió Bryant—. No puedo hacer más. y aquí estaré siempre. Vaya allá tan pronto como pueda. —¿Tiene miedo? ¿Por qué Polokov. Era un impulso. En sus ojos doloridos brillaba una luz piadosa. Se marcharán de nuestra jurisdicción. Estaré en mi despacho.. Ve y haz tu tarea. emigraré. Le hablé de las dificultades que había tenido usted.. pero al menos no se le obliga a violar su propia identidad. desprendió suavemente los dedos de Irán de las asas. —No —repuso Rick—. —Tenemos la pista de dos de los androides —informó Harry Bryant. Esta vez será una verdadera. acabo de hablar con Dave. la figura de Mercer. no lo había planeado. Un momento —Bryant buscó y encontró la dirección. para qué sirve todo? ¿Para qué estás tú? —Para demostrarte que no estás solo —respondió Wilbur Mercer—. cubierto de documentos y papeles—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Hola —dijo.. la apartó y ocupó su lugar. cogía el bolígrafo y el contrato de la cabra. Estaba entre malezas desoladas. —Edificio Conapt 3967”C” —dijo el inspector Bryant—. —Es eléctrica —respondió Rick. De repente una piedra voló a su lado. Estoy aquí. La fusión con Mercer era. me compraré una oveja. se dijo. donde jamás llueve. Le apoyó una mano en el pecho. con su manto. sufre. aunque sepas que está mal. mientras Rick. Debemos suponer que conocían el retiro de Garland. Se inclinó. —Me estarán esperando. No puedo comprender. Tengo que descansar. —Iré a verla apenas haya retirado a los androides restantes. —Si los retiro. mi situación es peor. Rick permaneció a su lado un momento.. ¿Ves? No hay salvación. simplemente había sucedido. sintió la vida que palpitaba en Irán. anciano. Rick se dijo: Dios mío. Apenas podía creer que usted hubiese despachado tres en un solo día.. —Soy tu amigo —dijo el anciano—. Desde que lo conozco tiene una oveja. y colgó. Es evidente que sabían lo ocurrido. —¿Y cómo podré salvarte si no puedo salvarme? —sonrió—. Por eso se han fugado ilegalmente. —Tres son bastante por hoy. subía trabajosamente. —¿Por qué? —preguntó Rick—. Rick podía ver el escritorio conocido. completa. —Entonces. pero ella no se dio cuenta. —Mercer —dijo Rick.. —Mañana se habrán ido —señaló el inspector Bryant—. 77 . ¿Puedes comprender? —abrió sus manos vacías. le envía sus felicitaciones y le aconseja que sea más cuidadoso. Había un hombre. Llamaba desde su despacho... —Ilegalmente —repitió Rick. —No tengo miedo —respondió Rick. ¿Fue hoy mismo? ¿Después del trabajo? —Mientras regresaba a casa. contigo. ¿Por qué debo hacerla? Dejaré mi trabajo.

Pero yo sé a quién pedirle ayuda. Unos minutos después el rostro pequeño y oscuro de Rachael Rosen aparecía en la pantalla. tal vez pueda preverlo todo. Y después. Conapt 3967”C”. Estos tres serán los últimos. como me dijo? —Le dije que sin mí. Se sentía agotado. con un pañuelo. aunque yo la haya rehusado. —¿Un trabajo? —Tres trabajos —cogió el pañuelo de Irán y se dirigió a la puerta. Sólo que no sé si podré. te obligarán a hacer el mal —dijo el anciano—. en todas las regiones del universo. Esperó. y abrió la puerta—.Philip K. me ganaré la vida de otra manera. Es en los suburbios. Es un viaje de una hora. dijo para sus adentros. —¿Cómo. Mercer tiene razón: debo acabar con ellos. —Rachael Rosen. es demasiado tarde. Con el pañuelo secó su oreja. señor? —Quiero hablar con Rachael Rosen. Haré otra cosa.? —Naturalmente —respondió. —Hola. Estoy demasiado fatigado y hoy han ocurrido muchas cosas. se tocó la cara y vio que le caían grandes gotas brillantes de sangre. la maldición que se alimenta de toda vida. el defecto de la creación.. marcando un número. —Oh. Mercer me habló pero no me ayudó. En algún momento. Dos androides juntos no son un problema moral sino un problema práctico. Gracias por recibir el golpe en mi lugar. —¿Eso es todo lo que puedes decirme? Una piedra silbó en el aire.. Hasta luego —salió y cerró. Qué vergüenza. —¿Creía verdaderamente que no la llamaría. toda criatura viviente debe hacerlo. —Creo que me alegro de que me hayas apartado. —Tiene un corte en la oreja —dijo Rachael—. Un cazador fototrópico. —Sin embargo. a oscuras. Irán. alguno de los Nexus-6 se le anticiparía. —¿Está ocupada ahora o podemos hablar? —preguntó—. junto a su esposa y a la caja de empatía. leyendo la anotación en el dorso del contrato. que aún sangraba. ¿Quiere que vaya a San Francisco? —Esta misma noche.. toda la fatiga. como la mariposa de la calavera. —¿La señorita Rosen espera. No puedo soportar las pedradas. Seguiré las luces. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Adondequiera que vayas. —Me marcho —dijo Rick. —Buena suerte —dijo Irán. me llama. Lo más probable es que no pueda retirarlos. nunca más. Es la sombra última. A quien me la ha ofrecido antes. señor Deckard. —Rosen Association —dijo una recepcionista. —No he recibido nada de esa caja.. soportar que violen tu identidad. pero le golpeó el oído. Una zona prácticamente desierta. Así como me dijo usted más temprano —no parecía el mismo día. 78 . aunque me lo proponga. Una generación debía de haber nacido y declinado desde su conversación con ella. las enjugó.. excepto por el alumbrado nocturno. —Pues estaba equivocada. Le dolía la cabeza por el golpe. es solamente un anciano que trepa por una cuesta hasta su muerte. Esa es la condición básica de la vida. Quizá fuera a causa de la piedra. se habían concentrado en su cuerpo. No sabe más que yo. pensó. Iré mañana. Y todo el peso. Se inclinó. Llegó al terrado y un momento más tarde se encontraba en la cabina de su coche aéreo. Dejó escapar las asas y nuevamente se encontró en el living de su casa. Quizá Mercer lo sabía. Se sentía aún mareado y con náuseas. Buen lugar para esconderse.. —Y no es ésa la revelación? —Yo la conocía de antemano —dijo Rick.

ella también lo sabe. los seres humanos —rió irónicamente Rachael—.Philip K. en Chicago. Esto es otra cosa. en voz grave—. iré solo y no podré retirarlos.. —Piensas eso porque el modelo Nexus-6 es más inteligente que los seres humanos. —Tiene aspecto de haberlo pasado muy mal. No puedo. ¿No es una locura que ataque a otros tres Nexus-6 el mismo día? Nadie ha retirado seis androides en un día. nada hay que pueda ser conmovido en su interior. Con las bonificaciones por los tres de hoy. o tal vez nunca. Lo sé. —Franklin Powers —respondió Rick—. —Oye —dijo Rachael rápidamente—. —Si no viene esta noche —dijo Rick—. Haremos otra cosa. Francis. Y fueron siete. —¿Porqué? —Por algo que he oído decir hoy —respondió Rick. —No. Me gusta. en la zona de la bahía. de verdad no entiendo —suspiró Rachael—. Acerca de las relaciones entre hombres humanos y mujeres androides. —No hagas nada hasta que llegue. Me acabo de comprar una cabra —agregó—. de verdad? —Rachael tenía los ojos muy abiertos. pensó. Y es perder el tiempo pedirle nada a un androide. Por fin sintió frío. —La variedad McMillan Y-4. —Lo siento. —Oh. y se dispuso a colgar. voy a morir. obsoleta —recordó Rachael—. —Los chivos solamente. —Está demasiado cansado —observó Rachael—. Rick. —Adiós —dijo Rick. Ven ya mismo a San Francisco y olvidaré por el momento a los tres fugitivos. De los ocho quedan tres. Si no vienes. Ni siquiera he cenado. Hacia el St. Sus senos sonríen —colgó y permaneció inmóvil un momento. Mercer lo sabía. —¿Crees eso. Hace más o menos un año. ¿Quieres que te ayude a retirar a los tres restantes? ¿O que te convenza de no intentarlo? —Ven. pero esta noche no. ¿Dónde te encuentro? —En el St. 79 . Las cabras huelen mal. Rick. —Te necesito —dijo él. Ella lo miró y contestó bruscamente: —Está bien.. puso el coche en marcha y voló hacia la parte baja de San Francisco. —¿Porqué? —Porque te sorprendí con el test de Voigt-Kampff. Ocuparé una habitación en un hotel. No estás usando tu cabeza. Francis. Lo leí en el manual de instrucciones. Es el único hotel decente que hay a mitad de camino. Su artista invitada en los últimos tres días ha sido Amanda Werner. Parece ofuscado. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Me han ordenado que los ataque esta noche —hizo una pausa—. en la habitación. Tiene que ser mañana. —Venganza de androide. Estoy segura de que no quieres hacer ese trabajo esta noche. —Sólo ver al Amigo Buster en la TV. podría mirarla toda la vida. con la mente en blanco.

" La descripción era patética. con aspiraciones de algo mejor. ¿Sueñan los androides?. ¿Puedes abrirlo? —pidió—. y una bolsa de papel—. El que los organizó —le alcanzó el informe sobre Roy Baty. Baty había tratado de lograr la fusión. 80 . tenía cierta cualidad repulsiva. Y éstos. uno acerca de Irmgard Baty. un campesino. Rick advirtió la rápida lucha interior. La mujer parecía atractiva. Menos de una hora. He traído una botella. fue hasta la ventana y contempló el panorama de San Francisco—. los miembros principales del grupo ilegal. Su aire inseguro y preocupado no se disipaba. fue sorprendido y argumentó que esperaba obtener en los androides una experiencia de grupo similar a la del Mercerismo que. hoy mismo. en un mundo-colonia básicamente inhabitable. después de leer. Arrojó lejos los folios. exactamente? —recogió las copias y las estudió.. Tú comprendes que vale una fortuna. a cantar Don Giovanni y Le nozze en lugar de labrar un campo árido y sembrado de rocas. al final. O tal vez no. leyó. —Abramos el whisky —Rachael fue con la bolsa de papel al cuarto de baño y regresó con dos vasos. se preguntó Rick. Dotado de preocupaciones místicas. Y ahora. Es un lugar donde sólo puede haber algún especial deteriorado. Rachael dejó la bolsa en el suelo y cogió el folio. — ¡Qué vuelo! —dijo Rachael Rosen. sin aliento. Roy Baty no logró preocuparlo mucho. sus veloces pensamientos: se veían en su ceño y en su expresión tensa—. —Tengo la dirección de un edificio en los suburbios. borrosas copias 3-D en color que apenas permitían ver los detalles. había logrado como resultado que del grupo original de ocho sólo quedaran tres. el último crepúsculo antes del silencio de la muerte. Peor. Bourbon. se dijo Rick. Vestía un largo abrigo sedoso y sostén y shorts de la misma tela. No es sintético. El informe agregaba: "Roy Baty tiene un aire agresivo y decidido de autoridad ersatz. seguía siendo imposible para ellos. sin servidumbre. organizó la matanza de varios seres humanos y la fuga a la Tierra. Como Luba Luft. Como no pudo. es auténtico. Pienso que ella podría derrotarte. Además. Un microuniverso completo. Probablemente era en realidad un trabajador manual. viviendo su versión de la vida. este androide indujo al grupo a intentar la fuga... Roy Baty era otra cosa. —Dime qué te preocupa. El ciclo de la vida y. duro. Esta habitación es hermosa —miró su reloj—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 16 En la enorme y suntuosa habitación del hotel. la abrió y sirvió el bourbon. según declaró. Sin embargo. Rick leía las copias al carbón con los informes acerca de los androides Roy e Irmgard Baty. Rick cogió la botella. Era evidente: por eso de vez en cuando mataban a sus amos y venían a la Tierra. robó diversos psicofármacos y experimentó con ellos. Un androide frío. Había sido farmacéutico en Marte. también estaban condenados. La puerta de la habitación se abrió violentamente. —¿Lo has localizado? —preguntó. De repente parecía curiosamente insegura. tal vez no te importe —estaba pálida y su voz temblaba. A vivir una vida mejor.Philip K. —¿Qué quieres decir. un cabeza de chorlito. Según las notas de Dave. de antes de la guerra. alguien lo lograría. semejante al del cartero. —Oh —dijo Rachael al mirar el último. Se preguntaba qué la habría turbado. aspiraba a una experiencia que le resultaba inasequible a causa de un defecto deliberadamente incluido en su diseño.. Esta vez disponía de fotos telescópicas. O al menos había usado esa cobertura. El tiempo y la marea. Traía su enorme bolso de piel. —El peor de los ocho está vivo. y otro que se refería a un androide femenino llamado Pris Stratton. he venido deprisa —le dio la bolsa a Rick—. —¿Y los demás? —Son dos mujeres —le dio los informes. Si él fracasaba. apoyando ideológicamente su propuesta con una presuntuosa ficción acerca del carácter sagrado de la supuesta Vida” de los androides.

ellos no. —¿Qué es? —preguntó él. O creerías que soy yo. y son físicamente idénticas.. levemente húmeda—. Las dos mujeres rodean a ese androide trastornado que se hace llamar Roy Baty. Rachael parecía tan morosamente sentimental. Me estás pidiendo demasiado. trasero pequeño. tenía aún el ceño oscuro y fruncido.. Debajo de sus shorts las piernas delgadas tenían un carácter neutro. Las proporciones de Rachael eran extrañas. ahuecando la palma de la mano. es el mismo tipo que yo —cogió una hebra suelta del cobertor y empezó a formar una bolita—. Menos mal que la asociación explicó que soy una androide. con cierto esfuerzo—. Dios mío. He leído que tienen un lazo empalico especial —Rachael se puso de pie y trajo la botella de bourbon. De otro modo. y sus brazos colgaban apenas doblados en la articulación: la actitud de un cazador alerta. fuertes. Se preguntaba cómo sería besar a una androide. ausente. Rick dejó su vaso en una mesilla y se sentó a su lado. La pesada mata de pelo negro parecía agrandar su cabeza. Identificación. La cama cedió bajo su peso. se instaló nuevamente en la cama. pequeña.. Excepto por la mirada aguda e inquieta. Anduvo por la habitación con los hombros caídos durante un momento. Rachael apuró tranquilamente su bourbon. sin demasiadas curvas. —¿Y por qué eso te molesta tanto? —Dios. piensa en lo que podría ocurrir. Quizá no la encuentre. y Rachael cambió de posición. te enfurecerías al ver a Pris Stratton. y que prepara la defensa definitiva —sus labios se torcieron—. En la confusión me retiras a mí. Y se inclinó a besar los labios secos de Rachael. ¿No leíste la descripción? Podría ser la mía.. y alzó suavemente su cabeza hasta que estuvo a su altura. Es una ilusión ésta de que existo realmente. Bebió un sorbo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rachael lo encaró con aire desafiante. Nunca había sentido esto antes. Su expresión era melancólica. Somos máquinas.. En contraste. —No te entristezcas —dijo él. eso sí. estaba fría. —Dime tú qué vamos a hacer en lugar de preocuparnos por esos tres Nexus-6 —se quitó el abrigo y lo llevó hasta el armario para colgarlo de una percha. Los últimos tres están juntos. Los grandes ojos. El sabor y el olor. —Si lo hubiera sabido antes —dijo Rachael—. Tal vez vista y se peine de otra manera. la de una muchacha. no a ella. asexuado. —Los gemelos idénticos humanos. Luego. Ahora. ella quedó impasible. Rick no pudo evitar cierta diversión.Philip K. Soy sólo un modelo de serie. Y sin embargo él sentía que no era así. Jesús —dijo. —Las hormigas no sienten lo mismo —dijo—. La raza de los cazadores esbeltos. Ni el menor exceso: vientre liso. Se apoderó de su mano. poderosos. quizás un Cro-Magnon. No hubo reacción. sentada en la cama. —Algo parecido. personalmente.. Por eso puedo ayudarte. volvió a llenar su vaso y a beber con rapidez. pensó. —Conozco la psicología de los Nexus-6 —explicó Rachael—. no la de una mujer. las largas pestañas eran sin embargo de mujer adulta. Pero esta 81 . Cogió su barbilla aguda. Y Pris regresa a Seattle y vive mi vida. senos aún más exiguos. Eso es todo. como si no le importara. no habría venido. anacrónico y atractivo. Hasta puede que lleve una peluca. allí terminaba la adolescencia. Pero cuando la veas comprenderás lo que te digo —se rió sardónicamente—. —Las hormigas no sienten. ¿Sabes lo que siento por esa androide? ¿Por Pris? —Empatía —aventuró él. alisaba el cobertor. Y sin embargo la impresión total era de belleza. ¿Qué te ha turbado? —Esa última Nexus-6 —respondió Rachael. Rachael se paraba levemente sobre la punta de los pies. sus senos pequeños daban a su cuerpo un aspecto desgarbado y casi infantil. Rick tuvo así la primera oportunidad de contemplarla detenidamente. y tragó con dificultad. —Tal vez no. estampadas como tapones de botella. El tipo céltico. O tal vez fuera solamente lo que habría querido. como si se hubiera deslizado allí por casualidad. estaré contigo cuando la retires. se le habían tornado poco familiares. —Pero se identifican mutuamente. autoritarios.

apoyándose contra las grandes almohadas. pero ella lo trataba alegremente. Rachael se echó a reír. Dios mío. ya conoces la verdad. 82 . ¿Sabes realmente por qué he venido? ¿Por qué Eldon y los demás Rosen. querían que estuviera contigo? —Para observar —respondió él—. Garland. Rick no podía discernir acerca del grado de seriedad de Rachael. Y entonces tendremos el modelo Nexus-7. con lentos y fáciles movimientos giratorios empezó a desabotonarle la camisa—. demasiado. en definitiva. suspirando—. No me importa que ganes tú o Roy Baty. formales. Querría dormir —cerró los ojos—.Philip K. Estoy cansada. intelectuales. —Vete al diablo —respondió él. En ese instante comprendió que tenía un miedo manifiesto e invencible al androide principal. ahora que le había permitido acercarse a su mente consciente. si me muero —murmuró—. Ni siquiera salir de aquí. Se sirvió cuidadosamente un segundo vaso. debe ser el viaje. y luego me contarás qué ha ocurrido. cuando se hace la inspección de rutina de cada nuevo androide. Luego. Los dos estamos cansados. Rachael había empezado el contraataque. los humanos. —¿Crees que Roy Baty vendrá? —Rachael dejó en la mesilla su vaso vacío. Tal vez. Y todo lo que ha pasado hoy. —hizo una mueca— dispositubo-dispositivo de seguridad de emergencia. —No puedo ir sin ti —dijo—. —No te puedo ayudar porque he bebido demasiado. Los androides no sienten la menor lealtad recíproca. Tal vez.. de cada término. buscó algo en su espalda y desprendió su sostén. Debo retirar a esos tres andrillos para terminar mi tarea y volver a casa. Polokov vino a enfrentarme. Para saber exactamente qué impide al Nexus-6 aprobar el test de Voigt-Kampff. En mi bolso tengo un objeto que nuestra fábrica automática de Marte produce como un. —Estoy ebria. una característica androide: una carencia emocional. ¿sabes? Quítate la chaqueta. también. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? vez alzó las piernas y se estiró. Sus manos apenas temblaban. irregular y resbalosa superficie de la realidad. Si te vas —hizo un gesto de despedida— me quedaré a dormir. y finalmente la empresa tendrá un tipo imposible de distinguir. Y cuando éste sea sorprendido. siento empatía por mí misma. volveré a nacer cuando la Rosen Association fabrique la próxima unidad de mi subserie —abrió los ojos y miró a Rick con ferocidad—. —¿Conoces el test del Arco Reflejo de Boneli? —También piensan en los ganglios de la columna. Había pasado imperceptiblemente de quejarse de su condición a zaherir a Rick por la propia. en contraste con sus palabras. observó. —Me he comprado una cabra nubia negra —dijo—. El tema tenía suficiente importancia para hacer temblar al mundo. se incorporó. Además. Olvida a los tres andrillos —dijo en voz fatigada—. Todo dependía de Baty. Yo soy solamente una observadora y no intervendré para salvarte. y esa maldita Pris Stratton me destruirá y ocupará mi lugar. Quiero estar yo misma a salvo —abrió mucho los ojos—. Parece una ostra. para cazar a tres androides. Algún día el test de Boneli desaparecerá bajo el manto venerable del olvido —sonreía con inocencia. con mi esposa —se puso de pie y dio la vuelta a la cama hasta la botella de bourbon. dirigidos por el más temible. lo modificarán. —No habrá ningún luego. El miedo creció y lo rodeó por completo. y eso le hacía sonreír—. todo había dependido de él desde el comienzo. la dura. De todos modos. Sólo definiciones huecas. No puedo acompañarte. —¿Para qué? —Para acostarte conmigo —respondió Rachael.. —O diferenciarse de algún modo. No me atrevo. No lograba mantenerse erguida. Probablemente por la fatiga. Roy Baty me vencerá. falta de sentimientos acerca del significado de lo que decía. Después elevaré un informe y la Rosen Association modificará los elementos DNS del baño de cigotas. Búscalo. Hasta ese momento solamente había encontrado y retirado a sus reemplazantes: faltaba el propio Baty. Se lo quitó. Y no quiero ir a ese derruido edificio suburbano —se estiró y cogió un botón de la camisa de Rick.

. luego mátala. El la besó en el hombro desnudo. —Ya sé. 83 . —Una imitación de juguete. y una vez más se puso de pie sin mucha estabilidad. ¿Es una pérdida grave? Rick la desnudó del todo. ¿quieres? ¿Alguna vez has hecho el amor con una androide? —No —respondió él mientras se quitaba la camisa y la corbata. De otro modo no estarías ahora en esta cama. Esta noche retiraré a una androide Nexus-6 que es exactamente igual a esta chica desnuda.. Si entrara en una habitación y viera un sillón tapizado con tu piel marcaría un punto muy alto en la escala de Voigt-Kampff. Rachael se echó y se retorció hasta quedar boca abajo. No te pongas filosófico. Los androides no pueden tener niños.Philip K. Si Roy Baty aparece. lo matas con tu láser. me ayudarás en todo lo que puedas. al que accidentalmente derribó sobre la alfombra. —Yo quisiera —dijo Rachael. no sale. con el rostro hundido en la blanca sábana bajera. No puedo saberlo. dejando expuestas sus nalgas claras y frescas. Rick se acercó a la cama.. sin aire en la sangre. con los ojos nuevamente cerrados. —Me gustas —respondió Rachael—. En lugar de morir de vejez o enfermedad nos vamos desgastando. Es por Pris Stratton. —Maldición —dijo. Durante unos segundos. Luego caía sobre la cama. rodaba en busca de su vaso. ella se había sacudido las botas y corrido la cremallera de sus shorts. noble. se balanceaba sobre un pie. —No puedo —dijo.. pero los humanos pueden funcionar sin respirar ¿o transpirar? unos minutos. —¿Es una pérdida? —repitió ella—. pensó Rick mientras apagaba la luz.. Y con cuidadosa deliberación. mientras sus células cerebrales se deterioran. También la tuya. — reflexionó—. sino de mí. Ahora. abrió la cama. atareado con su bolso. Porque filosóficamente es aburrido. El sistema nervioso autónomo de un androide no puede abrir y cerrar el paso con tanta flexibilidad como el nuestro. Primero acuéstate con ella.. Dios mío. se metió dentro y se cubrió. fisiológicas. que no viven de verdad — movió la cabeza de lado y dijo en voz sonora—: ¡No estoy viva! No te vas a acostar con una mujer. Por razones. Los androides no pueden usar un láser —Rachael bostezó. el nervio vago de un androide. No te decepciones. —¿Crees que retiraré a algún androide en tu lugar? —Creo que. eso es lo que somos. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick empezó a buscar en el bolso. Y mientras él se queda helado. hm. no crecemos.. virginal —dijo—.. —Más tarde iré a buscar a Roy Baty —dijo él—. basta con apretar la palanquita. que se incorporó y se sentó en la cama—. Para los dos. Pero esto sólo puede servir para cinco o seis segundos. Le temblaba la voz. miraba a Rick. Sé que el láser que tienes en tu bolso es. —¿Es esto? —Rick alzaba una esfera metálica con una palanquita. virginal. ¿Cómo es tener un hijo? ¿Y cómo es nacer? Nosotros no nacemos. En bragas. pese a lo que me has dicho. —Eso provoca la catalepsia en los androides —dijo Rachael. y por lo que debo hacerle. Mientras tanto. En cambio. —Me han dicho que es bueno si no piensas demasiado. recogía con el otro la prenda caída y la arrojaba al otro extremo de la habitación. noble. No hablo de ti. —No es por ti.. —Bastante para salvarte la vida —murmuró Rachael. —En tu bolso hay uno. Suspende la respiración. Sólo una niña limpia. Como hormigas. con los ojos cerrados—. Máquinas quitinosas. Recuerda: ven y no pienses. Como cualquier chica humana. con reflejos. retrocediendo.. —Gracias. Rachael tenía toda clase de objetos inconcebibles. Si lo piensas. y él revolvía interminablemente. Rick —dijo suavemente—. Y necesitaré que me acompañes. —Es una cama limpia. es lo que decía Phil Resch.

Ven. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No somos la misma.. —Gracias —replicó Rick. —Ven a la cama. Los androides pensaban y actuaban así.Philip K. Y a mí no me importa Pris Stratton. Pronto —ordenó Rachael. El agradecimiento. Sólo debo retirar a dos. jamás había visto nada igual. ¿Lo haría Rachael? Evidentemente. Rick se metió en la cama. A los Baty. sin duda.. Rick podía distinguir la figura elegante de pequeños senos—. pensó. y yo me ocuparé de la Stratton. Y sin embargo. le hizo un nudo en la garganta. Dos. 84 . Oye —Rachael giró y se incorporó: en la penumbra. ¿quieres? No es posible estar tan cerca y que luego. debido en parte al bourbon.

hemos hecho un trato. Rachael empezó a secarse vigorosamente. O tal vez las cabras sean nocturnas. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 17 Más tarde. Sólo que yo no estoy viva. negras y doradas. al menos yo no la he visto. humano. Probablemente lo sabías y te has aprovechado de mí —pero no parecía en modo alguno enfadada sino. Así es. Hay animales que nunca duermen. quiero decir. el reemplazo de las células. Como cazador de bonificaciones. 85 . vestido de blanco. Envolviéndose en un gigantesco toallón. por favor. Pero biológica y verdaderamente. Mientras se dirigían a los suburbios de San Francisco. eres una entidad orgánica —y dentro de dos años te habrás gastado y morirás. donde el coche aéreo había sido aparcado por el encargado. El la miró. —Estás muy triste —dijo Rachael. lo haría. alegre y ciertamente tan humana como cualquier chica que Rick hubiese conocido—. Esperan que les des algo de comer. sorbiendo el café y meditando en las próximas horas. se concedieron un lujo. Nosotros. Permaneció largo rato en un gran canapé de hojas verdes. empezó a vestirse. hablando apenas. Rick pidió que les subieran el café. pensó. —No has hecho un mal trato —dijo ella cuando cerró la ducha. yo a dos. subieron al terrado. No estés triste. —No podrás seguir cazando androides —dijo ella serenamente—. no podemos controlar nuestras pasiones físicas. —¿Volverías a acostarte con un androide? —Si fuera una chica. de todos modos. —Lo siento —dijo Rick. en la puerta del baño—. Y se dijo: para mí. Si fuera como tú. goteando. y apareció desnuda. Perpetuo.? —Si no fueras una androide —interrumpió Rick—. evita que los humanos se vayan a vivir con los androides. en el cuarto de baño. es el fin. se acabó. —¿Cómo es tu mujer? Rick no respondió. Después de esta noche. o al menos de larga duración. —Al diablo —exclamó Rachael—. ¿Cuántos calculas que me quedan? —Un par de años.. Después de los Baty. no la unidad cerebral —anduvo unos pasos. amable. sensuales. chillaba y chapoteaba debajo de la ducha caliente. También Rick se vistió. Las ovejas no lo hacen jamás. Realmente. Así que. ¿tienes que perseguir a esos andrillos esta noche? —Sí —respondió Rick. Siento haber hablado de eso. mi cabra estará dormida —dijo él—. el pelo atado con una banda de goma. no importa. Rachael. sin expresión en el rostro. si pudiera casarme legalmente contigo. —Nunca han podido resolver ese problema. canturreaba.. —¿Te has. ninguno más. como tú misma decías. —Sin duda. por el contrario. sí. no. Rick extendió la mano y le acarició la mejilla. Porque no se ha podido resolver el problema de reemplazo de las células. recogió sus bragas. —También podríamos vivir en el pecado —repuso Rachael—. —¿Sabes cuánto dura un robot humanoide como yo? He vivido dos años. Rachael agregó: —¿Te gusto? —Sí.Philip K. Juntos. —Legalmente. —¿Es igual para los modelos Nexus-6? —El problema es el metabolismo. Como acabas de confirmar. tal vez. Cuando las miras. No eres un conjunto de circuitos transistorizados como un seudo-animal.. De cualquier modo.. te miran. los androides. Rachael observó: —Es una hermosa noche. tú a una.

¿Me matarás de modo que no duela? Quiero decir.. —La Rosen Association quería llegar a los cazadores de bonificaciones —explicó Rachael—. con aprensión—: Hay una multa. podía conciliar consigo mismo. no puedo reprocharle nada.Philip K. —Pero este viaje no será una pérdida de tiempo. entonces Phil te acompañó de vuelta a la Opera. justamente antes de que Polokov te atacara. Ese es el momento en que nos quedamos incomunicados. No soy como los otros. y pensábamos que tú la habías retirado. ocho. como Rick había visto en tantos androides. —Luba Luft y yo fuimos muy. Sabíamos que estaba muerta. la fuerza vital la abandonaba. Finalmente. Y este método parecía funcionar. —A que yo me derrumbara y te llamara. Además.. Siete. Pero el oscuro fuego había disminuido. Y luego. Ni siquiera ahora. —Es una idea antigua —observó Rick. sintió que todo su cuerpo se paralizaba. Pero si te mato a ti. Las manos de Rachael se hundieron frenéticamente en su bolso repleto de cosas y de kippel. Y después de pasar por esto. exteriormente. —Ah. —Maldito bolso —dijo—. te voy a matar —agregó—. Excepto uno. —¿Cuántas veces has hecho esto? —No recuerdo. Está loco. se comprende. antes de que comenzaras con la lista de Dave Holden. De repente. Jamás puedo encontrar nada en él. un hombre muy cínico: Phil Resch. podré matar a los demás. asombrada. me ocuparé de Roy e Irmgard Baty y de Pris Stratton. y no un androide escapado de Marte. —¿Cómo? —dijo Rachael. —Roy Baty —dijo Rick—. Y después tuve que esperar. Volví a intentarlo. Esa expresión en tu rostro. —Yo ya lo sé —dijo Rachael—. —Al menos. sabía demasiado. Intentamos detenerte esta mañana. creo que nueve —asintió—. hazlo con cuidado. Yo soy una propiedad legal de la Rosen Association.. después de dos billones de años de vivir y evolucionar. De modo que todo lo que sucedió en el hotel. Rick echó los mandos adelante para que el coche descendiera. pienso que puedo retirar todavía a Roy Baty. cuando vivían. no. 86 . ¿De acuerdo? —Ahora comprendo por qué Phil Resch dijo eso —repuso Rick—. de algo que ningún organismo. Nuestras limitaciones. trabaja por su cuenta. —Pero no como debía —Rachael parecía más compuesta. No era cinismo. —¿Sí? —dijo Rick. solo. porque conocerás a un hombre espiritual y maravilloso. La resignación clásica. —Pero la mataste.. —A juzgar por las notas de Dave —dijo Rick—. La aceptación mecánica. es lo que siento. Sí. ¿Los conoces a todos? —Los conocía. nueve. Eso es lo que busco. aunque su tensión interior era frenética. Simplemente. por razones que yo no comprendo del todo. supongo.. ¿Qué te pareció? ¿Te gustaba? —Sí. —Me pregunto si funcionará tan bien como dices. aquí y en la Unión Soviética. intelectual. Te prometo no pelear.. —Sí. tampoco a Pris Stratton. sabiendo lo que sé—. Quizá no a Irmgard Baty —y ciertamente. Ahora conozco a tres. —Veremos. Cambió. No lo sabíamos. —¿Por eso aterrizas? —respondió.. Si no peleo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Ningún cazador de bonificaciones ha podido actuar después de estar conmigo —continuó Rachael—. —La mató Phil Resch. esa tristeza. —Contigo ha servido. muy amigas durante casi dos años. abandonó el intento.

la brasa de su cigarrillo ardía como el trasero de una luciérnaga contenta. Se ponían furiosos y hablaban de matarme. ¿Qué se puede hacer sino reír? El no respondió.. y la letanía de su voz ganaba ritmo—. y sólo quiero decir una cosa. ni a la Stratton. Francis. —En la base del cráneo. mientras esperamos cada segundo del reloj hasta que llegue una noticia que. después tu esposa. amigos. —Quiero escuchar. estoy aquí con el Amigo Buster. Rick no habló. Y pienso escuchar: lo que anunciará el Amigo Buster en su show de esta noche es muy importante. La radio dijo. No me hagas esperar. La voz del hombre inteligente. Tuvo que aferrar el timón para evitar un choque. hazlo ahora —pidió Rachael—. 87 . y hemos estado hablando y pasándolo la mar de bien. ¿verdad? Te llevaré allá. —De verdad. y la encendió. Así que vuelve con tu cabra y descansa un poco —repentinamente sacudió con violencia el abrigo—. Primero la cabra. —No te mataré —Rick puso proa nuevamente a la parte baja de San Francisco—. Como tú. —De cualquier modo. Era un claro indicio del éxito de Rachael Rosen: su victoria sobre él. —Gracias por no matarme —dijo Rachael. —No puedo hacer lo que decía Phil Resch. para que puedas regresar a Seattle —no tenía más que decir. Tu coche quedó en el St. Sabes lo que eso significa.. —Esa cabra —continuó Rachael—. Oh. Instantáneamente. según entiendo.. preparando al público para. Frenó y logró un aterrizaje brusco y de lado. —Osear Scruggs —dijo—. sólo te quedan dos años de vida. En la oscuridad. y finalmente. Viviré veinticinco veces más que tú. en voz caricaturesca: —. Y probablemente más que a tu esposa.. Por lo que hice —recuperaba la seguridad. La quieres más que a mí.. Volvió a poner el motor en marcha y se elevaron. La voz estúpida continuó balbuceando. en el hueso occipital —dijo Rachael—.. y condujo en silencio. Detuvo el motor y cogió el tubo láser. —Apaga —dijo Rick. Rick apagó la radio. ¿Sabes? Hace dos días que está hablando de esto. ¡una brasa del cigarrillo! Ya se apagó —se echó atrás en el asiento. Has obrado como los demás. y Rachael Rosen se instaló cómodamente. ahora —encendió un cigarrillo y aspiró con deleite—. quería que el rayo penetrara sin que ella lo advirtiera. Siguieron su camino en silencio un rato y luego Rachael buscó y halló la radio.Philip K. —Si lo vas a hacer. Ni a mí. pero finalmente no podían. ni a los Baty. Rick apartó el arma. relajada. ¿verdad? Que yo tenía razón: no podrás retirar más androides. Falta poco. que debe estar a punto de comenzar —se inclinó para ver su reloj a la luz de la radio—. El coche casi se precipitó al suelo.. Y a mí cincuenta. —se rió con alegría—. Los otros cazadores de bonificaciones. es la más importante de. me desprecias —respondió Rachael—. —¿Al Amigo Buster y sus Amigos Amistosos? ¿A Amanda Werner y a Oscar Scruggs? Es hora de escuchar el informe sensacional de Buster. Rachael volvió a encenderla. Por favor —se dio vuelta para no ver el láser. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —No puedo soportar la forma en que ceden los androides —dijo con furia..

Dejó caer las maletas y extrajo un frasco de plástico que. R. Pris y los Baty miraban impasibles. Este es el momento. encantado. amigos. pensó. como todo el mundo. siempre para esto mismo. Con los dedos temblorosos. Todavía no se había desvanecido en él la potente fragancia de la felicidad. Uno tiene que vivir con otras personas para vivir de verdad. Pocos minutos después estaba arriba. depositó la TV sobre una mesa baja de su living. la sensación de ser útil por primera vez en su oscura vida. en la puerta de su apartamento. quien espera y confía que todos estéis ansiosos por compartir un descubrimiento que he realizado. En el piso inferior.Philip K. recogió las ropas de la chica. —Mi aparato coge el canal del gobierno —dijo Isidore. No se puede ir y volver entre la gente y la nogente. quiero la TV. sentado en un sillón como si pensara quedarse allí permanentemente. Antes de que llegaran. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 18 —Traiga aquí el resto de mis cosas —ordenó Pris a J. —Sí. ahora todo había cambiado. —Sí —agregó Irmgard Baty. será bueno ver nuevamente al Amigo Buster en la TV.? Y de todos modos. para ver el informe especial de Buster. Cuando podía oír al Amigo Buster y. Necesitamos la TV. y sintió que sus brazos se debilitaban. Aquí está. pensó. amigos.. ¿Qué tal? La vida. —He encontrado una araña —dijo John Isidore. El silencio era penetrante. —En este edificio se reciben bien las señales —dijo. Isidore. ¿O prefiere que lo llame J. —Está bien —respondió distraídamente Pris. Se requerían dos viajes para subir todas las pertenencias de Pris. En ausencia de Pris y de los Baty se desvanecía. jadean te. y regresó a la puerta. la empujó hacia el frasco y ajustó la tapa. gracias a Dios que se han quedado. R. De modo que merced a Pris y a Roy y a Irmgard podré ver la presentación de una noticia que es probablemente la más importante en mucho tiempo. podía vivir solo. Ahora. con los ojos brillantes como los de un pájaro—. 88 . Y además. Y hoy el Amigo Buster debe revelar su informe especial. vaya a buscar la otra TV. Isidore—. Arriba. —Callad cuando habla Buster —dijo Roy Baty. llevaba. extendiendo la mano. las metió en las maletas y volvió al pasillo y a las escaleras. ¿comprende? Entonces. R. en cierta forma. para J. Con los dedos doloridos. mientras bajaba los polvorientos escalones. Era una araña. el calor de la presencia de ellos lo alimentaba. Es bueno tener amigos. en lugar de escucharlo por la radio del camión de la tienda. —Un viaje más será suficiente —se demoraba. Alzando el aparato decidió llevarlo antes que las maletas y las demás ropas. Isidore salió. Los tres androides lo miraron. Iz. Isidore recorrió el pasillo solitario y resonante hasta las escaleras. mientras enchufaba el cable y la antena—. Aquí el Amigo Buster. —Encienda la TV y no hable más —dijo Roy Baty. había cobrado definitivamente nuevo ímpetu. desconectó la TV y la antena. se detuvo para recobrar el aliento.. Creo que se aprovechan de mí. Roy Baty observó con paciencia: —Queremos ver al Amigo Buster y a sus Amigos Amistosos. se tornaba extrañamente parecido a la TV inerte que acababa de desconectar. como si estuviese alojado en el sillón. se dijo. desviando por un instante su atención de la pantalla de TV. se dijo: dependo de ellos. Desde un ángulo del living. —A ver —dijo Pris. Hace tiempo que esperamos ese anuncio y ahora falta poco. Con cierto temor. De repente. perforada con una aguja. En particular. y no había posibilidad de retroceso. Así lo hizo. cuidadosamente documentado. hay seres que dependen de mí. y que he hecho verificar por un equipo de investigadores capacitados durante toda la semana pasada. a pesar de todo. Entró en el antiguo apartamento de Pris. un escalón más adelante vio que algo pequeño se movía entre el polvo. Pero no me importa.

Lo que dicen es importantísimo. Pris cortó una de las patas de la araña. sobre el cual se mueve Mercer.? —Así están hechas las arañas —dijo Isidore. creímos lo que decía Cortot —afirmó la voz seca y pedante— y pasamos bastante tiempo examinando filmes publicitarios donde aparecían los actores antiguamente empleados por la hoy desaparecida industria cinematográfica de Hollywood. que explicará un descubrimiento que asombrará al mundo. revelan que ese fondo gris de cielo y luna diurna. Cortot ha llegado a declarar que reconocía el estudio como uno perteneciente a un cineasta en pequeña escala con el que él tuvo tratos hace varias décadas. quien aseguró que la figura de Mercer bien podía ser la de un actor de segundo orden de un estudio de sonido. corriendo a la cocina en busca de Pris. Isidore experimentó un insondable terror. que se deslizaba penosamente por la mesa de la cocina buscando en vano un camino hacia la libertad. —Con franqueza. Es muy posible en verdad que esas “piedras” sean de un plástico relativamente blando.. su corazón latía fuertemente y respiraba con dificultad—. para no causar verdaderas heridas. —. pero de todos modos aquí no tendría nada que cazar —dijo—. ¿Y no podría andar con cuatro? Córtale cuatro y veamos —impulsivamente abrió su bolso y sacó unas tijerillas de uñas. Irmgard Baty—. Tantas patas. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Nunca he visto una araña —respondió Pris. es verdad —concluyó Irmgard. hemos logrado descubrir a un viejo especialista en efectos de Hollywood. Pris llevó a la cocina el frasco y se sentó ante la mesa de J. Wilbur Mercer no padece ningún sufrimiento.. —Grandes ampliaciones de las imágenes de video —dijo en la TV otra voz—. J. —Silencio —dijo Roy Baty. conteniendo a la araña con el canto de la otra mano. Pris cortó otra pata.. señor Buster. El jefe del equipo de investigadores continuó: —Finalmente. R. —¿Ocho? —preguntó. jefe de mi equipo de investigadores. Y hay incluso pruebas de que las matas salvajes y el suelo triste y estéril son también trucadas —y quizá también las piedras que personas invisibles le arrojan a Mercer—.!. no hay prácticamente ninguna duda. un tal señor Wade Cortot. Irmgard miraba fijamente la TV y Pris había interrumpido la mutilación de la araña. Un momento. Tienen ocho patas. R. que entregó a Pris. como todos pueden ver. se distinguen las pinceladas. —¿Vale algo? —No la mutile —dijo pesadamente. Igual se morirá —se dispuso a usar las tijeras. Sonreía. Vio lo que ésta había empezado a hacer y agregó—: Puedes hacer eso más tarde. en las ampliaciones. Isidore. Buster decía: —Mirad esta ampliación de una parte del paisaje. ¿Para qué las necesita. —En otras palabras —interrumpió el Amigo Buster—. prueba que todo lo que creíamos. Cogió el frasco y miró la criatura que había dentro—. implorante.Philip K.... —La “luna” está pintada —decía la TV—. Este es el cielo que veis habitualmente. Isidore. no sólo pertenece a la Tierra sino que es artificial. R. brillantes y afiladas. —Te lo estás perdiendo —dijo Irmgard.. —¿Y qué se descubrió? —Escucha esto —dijo Roy Baty. aquí está Earl Parameter.. 89 . Pris alzó la vista con curiosidad. Quitó la tapa y dejó caer la araña... sometidas a un riguroso análisis en el laboratorio. —Probablemente no podrá correr tan rápido. —Por favor —dijo Isidore.. —De modo que según Cortot —subrayó el Amigo Buster—. Pris había amputado ya tres patas de la araña. En el living.

¿Acaso no es la forma de demostrar que los humanos pueden hacer una cosa que nosotros no podemos? Sin la experiencia de Mercer. con sentido político. 90 . hasta que por fin. El Mercerismo apareció. tampoco. —Es la empatía de los humanos —dijo Irmgard. brumosa y también repleta de residuos de Al Jarry. con expresión de triunfo.. Sí. y casi todos los seres humanos del sistema deben haberlo escuchado. sólo tenemos la palabra de los seres humanos. —Pero conviene pensar qué produce el Mercerismo —continuó el Amigo Buster—. No quiere moverse. pudimos localizar a un hombre ahora muy anciano. el insecto se apartó. Wilbur Mercer no es humano. en video. excepto Al Jarry. muy bien. No ha perdido nada. débilmente.. El mundo en que se desarrolla su ascensión es un estudio barato y corriente de Hollywood. el anciano había participado en una serie de filmaciones de quince minutos. Basta pensar qué ocurriría si una especie de Hitler en potencia.. superchería: el Mercerismo es pura superchería. Es una casa sucia y medio derruida. ¿Por qué se ha puesto así? ¿Es por lo de Mercer? ¿Por lo que se ha descubierto? ¿Por esa investigación? Eh. a los hombres y mujeres de todo el sistema solar. Roy Baty apareció en la puerta.. de East Harmony.. Sólo su palabra de que sienten esa empatía. ¿Cómo se llama? Sidney. Jarry nos invitó cordialmente a entrar y. —Al Jarry —dijo el Amigo Buster. para un cliente a quien jamás conoció. —Ahora tiene cuatro —empujó al animal—. Uno de ellos describirá ahora lo que encontró —silencio y luego una nueva voz. lo sabíamos —dijo Roy Baty—.. le pagaremos lo que dice el catálogo de. —Tal vez no lo sabremos nunca —dijo el Amigo Buster. ¿No dije que podía caminar con cuatro patas? — miró con interés a Isidore—. Enviamos un grupo de personas del laboratorio a casa de Jarry. Una entidad controlada por la supuesta voz telepática de “Mercer”.. Buster lo ha dicho claramente.. y en realidad no existe. El Mercerismo es una superchería. ¿Qué le ocurre? —le tocó el brazo—. amigos. Y no podemos. maloliente y llena de kippel. exploré por medios telepáticos la mente confusa.. Con los puños apretados se dirigió a la cocina y enfrentó a Isidore—. ¿quién es el autor de este fraude contra todo el sistema solar? Pensad en esto. Pero puede.Philip K. Los partidarios del Mercerismo han dicho muchas veces que Wilbur Mercer no es un ser humano. sentado en el borde del sillón. Indiana. —Descubrí que en realidad —continuó el técnico—. amigos. ambicioso. esto se ha revelado exacto. La casa está en la Avenida Lark. que estaba terminando de cortar otra pata con sus tijeras. —Escuchad —urgió Roy Baty. —Es un hecho. como en disposición de saltar. en un lugar de las afueras de la ciudad donde no habita nadie. llamado Al Jarry. convertido en kippel hace muchos años. de grupo. —Era obvio. La “sangre” era ketchup y —el técnico rió—el único dolor del señor Jarry consistió en pasar un día entero sin beber whisky. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Después de estudiar miles y miles de fotos y películas. en una sola entidad. Entonces. igualmente pedestre—. tal vez proveniente de otra estrella. Toda la experiencia de la empatía es una superchería —miró con curiosidad a la araña. las “rocas” eran de un plástico semejante a la goma. que trabajó en papeles menores en numerosos filmes anteriores a la guerra. respirando con fuerza. Al Jarry fue pues el actor de un oscuro y repetitivo serial. —El problema está en la empatía —insistió vigorosamente Irmgard. Según sus fíeles.. —Tal vez no lo sabremos nunca —murmuró Irmgard. en cierto sentido. esa cosa compartida. la experiencia funde. en East Harmony. contésteme —le golpeó el brazo insistentemente con un dedo. —. Muy bien. no sabía entonces ni sabe ahora quién era su cliente. Y bien. ¿Cómo está la araña? —se inclinó sobre el hombro de Pris. mientras estábamos en una sala húmeda. —Yo haré que camine —Roy Baty sacó unas cerillas. encendió una y la sostuvo más y más cerca de la araña. Un anciano que ni siquiera en su juventud había hecho nada que él o nosotros pudiéramos respetar. —No quiere andar —dijo Irmgard. Como habíamos previsto. determinar cuál es el propósito de esta superchería. —Yo tenía razón —exclamó Irmgard—. que en verdad es una entidad arquetípica superior. cuyo rostro había retornado a la pantalla—.

—No. y mientras tanto se ahogaban también su mente y sus esperanzas. No me siento bien —dijo Isidore. en este momento debe haber una cantidad de humanos que se sienten infelices —se dirigió a Isidore—. del desorden final de todas las formas. que no era vítrea. Mercer se había ido. fragmentos de enlucido semejantes al polvo radiactivo del exterior. cómo se extendía una fina red de líneas y caía un trozo y a la vista quedaba la materia interior. pensó. Siempre 91 . las patas de la silla se torcieron como tubos huecos y podridos. Otra vez. unas manos momificadas que habían pertenecido a un mono. mientras estaba allí. algo terrible. —¿Que” hace? —dijo la voz de Irmgard Baty. ¡Está rompiendo todo! ¡Basta. cogió a la criatura mutilada y la llevó al fregadero. Se sentó junto a la mesa. Hemos esperado durante meses. Tal vez había sido realmente la última de la Tierra. No lo hagas. Quiero decir. con la taza de cerámica vacía en la mano. la cabeza de un cuervo. Y luego preguntó a Roy Baty: —El cielo. detrás de Mercer. de hacer que volviera a su forma anterior.. Se movió y tocó la pared. Pris. las pinceladas. Se dirigió hacia él. en silencio. junto al fregadero. —Está realmente perturbado —observó nerviosamente Irmgard—. Pero con seguridad. con las tijeras.. distante—. —El Mercerismo no se ha terminado —dijo Isidore.. pero el cuervo picoteó rápidamente los ojos del burro. Quiero decir. secos como ramitas caídas. y ya no se detendrá. Isidore! —No soy yo quien lo hace —respondió él. pensó. Tal vez ahora empiecen a pensarlo mejor. Trozos grises se desprendieron y cayeron. inmóvil pero aparentemente vivo.. el suelo cedió bajo sus pies.? —Por supuesto que la usa. —No es la TV —respondió Pris—. Bruscamente. Pero se desarmó entre sus manos: los tornillos que habían sujetado sus partes estaban sueltos. R. Pero antes de llegar al burro —una de las criaturas a la que más amaba— un brillante cuervo azul descendió y se posó en el hocico de la bestia. En el suelo hundido aparecían ahora partes de animales. Se puso de pie enseguida. de pie. se quebraban bajo sus pies.. Los armarios de la cocina crujieron y se partieron. —No creo que esto acabe con el culto a Mercer —dijo Pris—. J. Por lo menos no había empezado a deteriorarse. Estaré aquí largo tiempo. para estar solo. Avanzó con pasos inciertos hacia el living. A los androides les ocurría algo. porque tiene una caja de empatía en la otra habitación. pensó: me está ocurriendo otra vez. y pensó nuevamente en la araña muerta con sus tres patas. Todos lo hacen o al menos lo hacían. Todos sabíamos lo que Buster estaba preparando —vaciló y agregó—: ¿Por qué no decirlo? Buster es uno de los nuestros. Cogió una taza del armario de la cocina. y las manchitas que habían dejado los bichos muertos. Tal vez ésta era la última araña —dijo—.. Isidore vio el polvo y la ruina extendiéndose por el apartamento. No ha dicho una palabra desde que encendimos la TV. cortó otra pata más a la araña. John Isidore la hizo a un lado. J. tan rápidamente como la araña. ¿es pintado? ¿No es real? —Ya ha visto las ampliaciones en la TV. Allí la ahogó. para el Mercerismo —con las uñas recogió del fregadero el cadáver de la araña—. ¿No es así. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Está muy afectado —dijo Pris—.Philip K. Oyó la llegada del kippel. dijo en voz alta. dejó la taza y trató de componer la silla. los humanos. John R. de la ausencia triunfadora. ¿La usa. Su mano quebró la superficie. sintiendo que débiles huesos.? También me perturba a mí que esté ahí. La araña se había ido. ¿Por qué no dice algo. Vio sobre la mesa cómo a la taza le aparecía una grieta. —Ya terminó todo Iz. Todo aquí es viejo. Isidore? Ya se le pasará —le dijo a Irmgard. Y la araña. —Un androide —explicó Irmgard—. R. Se detuvo junto al diván y miró la pared. como antes. Roy Baty miraba a Isidore con tranquila diversión. Hace tiempo comenzó el derrumbe. que había ido a apagar la TV. Muy cerca había un burro. Nadie lo sabe. la sostuvo sin saber exactamente cuánto tiempo. todo terminó también para las arañas. Es la araña. La última araña viva de la Tierra —reflexionó—. Los restos de la araña se han apoderado de todo. En ese caso.

La alzó y la sostuvo en la palma de la mano. pensó. —Sí. Y les dije todo lo que deseaban saber. Les costará comprender. —Un cazador de bonificaciones en el edificio —rugió Roy Baty—. Pero una vez desvanecidas las paredes. —No las veo. yo soy un viejo actor jubilado. porque yo nunca cesare” de buscarte. Trepa por mis pies. con sus patas restauradas. cerrada. En la palma estaba la araña. Vamos. Oyó el susurro de un viento seco. porque aquí nada cambia nunca. Aparte de la figura leve y borrosa de Mercer. la desolación continuaba. todo. Son sinceros. se expandían y reventaban los corrompidos metales y trozos de concreto que antes habían sido las paredes. El viento sopló con fuerza. es verdad. pero esta vez no estás tú aquí. observó. La araña mutilada avanzaba con gran dificultad con sus patas restantes. Y empezó a agregar algo. y sintió la presencia de Mercer. Me han entrevistado en mi casa. tengo aquí algo que es tuyo —abrió los dedos. ¿quieres? Mercer. Miró hacia arriba y no vio nada de qué asirse.. Ahora mismo. —¿Y por eso dicen que eres un fraude? —Yo soy un fraude —repuso Mercer—. —No me gustó eso del whisky —dijo Isidore—. Ven. y estoy en él de nuevo. —Estás demasiado cerca —dijo Mercer—. su investigación es verídica. son ciertas. con la palma hacia arriba—. Mercer debe estar cerca. Inmediatamente antes de que el tiempo se acabe. apagad todas las luces. aquí. pensó. Debes colocarte a más distancia. el paisaje familiar—. y los huesecillos amontonados se partieron. pensó. y yo también —Mercer señaló con un gesto amplio la cuesta empinada y desierta. cogiendo la araña. Mercer. destruyendo y arrastrando los huesos restantes. su puesto está en la puerta. —¿El cielo está pintado? —preguntó Isidore—. haced que se mueva. Yo no lo soy. Y antes de que lo olvide. Llega un momento en que ni siquiera la podredumbre avanza. —Tú eres una persona de elevada moral. por qué nada ha cambiado. la revelación del Amigo Buster ha sido convincente. y vio por qué se movía tan lentamente.. todas esas revelaciones. y luego se convertían en sus propias semillas. y continuaré haciéndolo hasta que ya no te interese y desees marcharte. penetraban como tirabuzones en las paredes. Todo eso. La araña ha vuelto a vivir.. Pero tendrás que dejar de buscarme. Apartadlo de la caja de empatía. Se arrodilló para mirar. ¿Hay realmente pinceladas que se ven en las ampliaciones? —Sí —respondió Mercer.. Los huesos se han invertido. Algo se movió junto a uno de sus pies. es decir. Pronto. acabo de alzarte desde el mundo-tumba. porque tú estás aquí. Ellos tienen mejor perspectiva. la desolación era lo único que quedaba. con expresión plácida. o busca algún otro modo de acercarte. Hicieron un buen trabajo.Philip K. El anciano lo miró entonces. como hacen los androides. llamado Al Jarry. que creían. Sonó la campanilla de alarma. Querría ser capaz de recordar cómo se sale de aquí. y desde su punto de vista. En esta etapa. dijo en voz alta. a su alrededor. Desde su punto de vista. Hasta el viento los destruye. 92 . No juzgo a nadie. Y gritó: " ¡Mercer!" Las hierbas salvajes avanzaban. —Gracias —dijo Isidore. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es muy largo. le dijo. ¿Dónde estás? Este es el mundo-tumba. —¿Y lo del whisky también? Mercer sonrió. como dicen. eso sí. ni siquiera a mí mismo —Mercer alzó su mano. No está bien.

Rick Deckard — cerró su carnet y se lo metió en el bolsillo—. A la escasa luz que se filtraba del exterior. Las hojas y ramitas. Todavía tenía en la mano la araña que Mercer le había dado. Encontró sin dificultad. como Isidore esperaba. Son los últimos del grupo. a oscuras. con los ojos pequeños. Buster demostró sin lugar a dudas que Mercer no existe —Isidore se sentía excitado: sabía una cosa muy importante que el cazador de bonificaciones ignoraba. la mayoría de las arañas han aumentado un diez por ciento. Subí la TV de Pris desde su apartamento al mío. R. —¿Oye algo? —preguntó Roy Baty. ya está. Sacó de su chaqueta algo que abrió y mostró a Isidore. y que aquí no hay nadie más. Llegó al extremo del pasillo. a lo que había sido un sendero rodeado por un jardín. Miró su ondulante camino una vez que hubo abandonado su mano. y nunca lo sabría. —Oye. sobre una hoja de borde aserrado. Isidore abrió la puerta y contempló el pasillo. Salga a mirar. Pudo ver a la araña. no peligroso. Parecía no tener conciencia de lo que hacía. Y pedirle que te muestre una orden judicial. aferradas a las asas gemelas de la caja de empatía. J. Pero Isidore conocía su superficie. si golpea. Podía sentir que el pasillo estaba como siempre: vacío. R. el resto ha muerto. Ahí depositó a la araña. pensó. absorto. el cazador de bonificaciones parecía un hombre corriente. sin párpados—. Pero estaba viva. Mientras la miraba. inclinándose. Pris. la araña parecía de mayor tamaño—. Deckard. Isidore percibió el olor de su cuerpo. Y no tenía el aspecto de un semidiós. sin vida. Se movía dentro de su mano cerrada. que apenas lograban sobrevivir. sin picarle. parecían severas y amenazantes. del otro lado. —Cosa de androides —dijo el hombre. resonante. olor a miedo. de pie. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 19 John Isidore bajó la vista y vio sus manos. —Si la llevara arriba. —Soy investigador del departamento de policía de San Francisco. A la luz amarillenta. El jardín había muerto con la guerra. las luces del living de su casa se apagaron. sus pies la recorrían con agrado y la siguieron. huidizos. Vio que Pris corría a la cocina. Cara redonda. Tienes que ir a la puerta —susurró—. El aire parecía limpio. junto al lado más largo del edificio. Metódico pero informal. ¿Era realmente la misma que Pris había mutilado con las tijeras de uñas de Irmgard? Probablemente no. Y debes mostrarle tu identificación. murmuró: —No lo dejes entrar. —Traje una araña —respondió. y se detuvo a escuchar. Una pata tras otra. rasgos suaves. lampiña. con el cuerpo arqueado. Hay dos mujeres. a pesar del polvo. cuando golpee. En la penumbra. J. sin comprender cómo el hombre no la veía. Pues bien. —susurraba ásperamente Irmgard mientras le cogía por el hombro y le clavaba las uñas. el rostro de Irmgard se veía distorsionado. Según el Sidney de enero. La luz de una linterna enfocó las hierbas. ¿Sabes lo que haría aquí un cazador de bonificaciones? ¿Comprendes lo que nos haría? Isidore se apartó de las dos androides y se dirigió a la puerta. hasta el único punto verde de los alrededores. ella volvería a cortarla en pedazos —respondió Isidore—. descendió las escaleras y salió al exterior. y el sendero estaba roto por todas partes. Las mandíbulas de las arañas pequeñas no pueden atravesar la piel humana. Y se incorporó. Podría conseguir algo más de cien dólares. el picaporte. —¿Qué estaba haciendo? —preguntó el hombre de la linterna. para apagar la lámpara de la mesa. —¿Y por qué no se la ha llevado a su apartamento? Debería guardarla en un frasco. y decirle que ésta es tu casa. ¿Están arriba? ¿Los tres? —La verdad es que yo los estaba cuidando —repuso Isidore—. para ver qué hace. Haz cualquier cosa para que no entre. un miedo que casi se materializaba en una niebla—. para que pudieran ver al Amigo Buster.Philip K. Para que pueda escapar. como de burócrata. Era un metro cuadrado de hierbas cubiertas de polvo. 93 .

Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Subamos —dijo Deckard. Lo que piensas hacer debe ser hecho. El ruido del tubo metálico resonó. El especial de la araña. Arriba.. asombrado. descubrió que se le había olvidado el nombre— del hospital de animales. —Rachael —dijo. Y hay más.. Por las escaleras subía una mujer. Recorrió el pasillo a la escasa luz de las lamparillas embutidas.. Puede ahorrarme una buena cantidad de tiempo —su voz revelaba fatiga.. En los escalones. pensó Rick. pero el anciano se había marchado. Tenía un tubo láser apuntado contra Isidore. Rick se cubrió la cara. Quizás algún día me ocurra. ¿Quedaré fuera del Mercerismo si hago lo que debo hacer dentro de unos minutos? —El señor Isidore habló por él y no por mí —dijo Mercer—. toda una legión. de.. Deckard. se alejó. Estoy en este edificio a causa del señor Isidore. se lanzaba contra él. Con el tubo láser en la mano. Me ocupo de conducir el camión de —con horror. —Si se mueve lo retiro —dijo Rick. ¿quién comprende? ¿Acaso yo? Y antes. según él... Bajó el tubo. Una vez dentro. has hablado unas palabras con e”l afuera. No se veía nada en ella.Philip K. —¿Quiere indicarme en qué apartamento están? Hay más de mil en el edificio. Usted es un especial. Pero los ojos son los mismos ojos. lo desvió—. El cuerpo se dispersó en añicos. El cabeza de chorlito sabe que son androides. El Hospital de Animales Van Ness. como para aferrarlo. Había sido cogido de sorpresa. Déjame tranquilo —dijo—. y no en el apartamento. Lo encendió. luego miró y vio el tubo láser que ella traía. pero ya no podía alcanzarlo ni apuntar. rebotando escalón por escalón. Es el más peligroso de los tres. a espaldas de Rick—. Rick giró y se agachó. precedido por el sendero difuso y amarillento que esparcía su linterna.. con ademán suplicante. meditando. —Por todo lo que nos hemos dado el uno al otro —dijo la androide con los brazos extendidos. Rick Deckard la apagó. Rápido. El hombre. ya te lo he dicho antes —alzó el brazo y señaló las escaleras. pensó. Vuelve a Seattle. despedazaría a la araña. 94 . Con el aparato y su cartera subió las escaleras hacia el primer piso. Buscó a Mercer. Había traído un aparato para escuchar. el prototipo utilizado por la fábrica para proteger a las demás. La conocía. Pero en sentido vertical el detector daba una pequeña señal. La ropa no es la misma. de propiedad de.. —No —respondió Isidore. Buenas noches —se alejó y entró en el edificio. Lo sabía antes de que yo se lo dijera. Tal vez el especial vivía con ella. Una figura acechaba en las sombras. nunca he encontrado un animal vivo. ¿verdad? Un cabeza de chorlito. cada una con su nombre. pero todas son Rachael Rosen. —Pero tengo un trabajo. se dijo. —No soy un androide —dijo la figura—. Debe ser una experiencia maravillosa inclinarse y ver una cosa viva que se escabulle. esperándolo. y el que debes retirar primero —la vieja voz cascada se tornó urgente—. pero inmediatamente interrumpió y abandonó el interrogatorio—. Hannibal Sloat. Mi nombre es Mercer —dio un paso y entró en una zona iluminada—. ¿comprendía? Uno de ellos es un duplicado de Rachael. Pero no comprende. Mercer dice que debo hacerlo —advirtió entonces que no era exactamente Rachael. —¿No me quiere decir? ¿O indicarme el piso? Dígame sólo en qué piso es. Disparó su arma mientras ella. —Según la ley federal y del estado —empezó Deckard. Yo buscaré el apartamento. Vine a decirte que uno de ellos está detrás de ti. ¿Lo habría seguido hasta aquí. El más peligroso de los tres androides. en su propio coche? ¿Por qué?—. era un detector giratorio con una pantalla de centelleo. —¿Es verdad lo que dijo el cabeza de chorlito? —preguntó Rick—. abajo. Podría volver a coger esa araña. —Si los mata no podrá volver a fundirse con Mercer —dijo Isidore. En la planta baja no es.. se tornó más lento. Sentía en los dedos la dureza del tubo láser. Y por otra parte. había dicho Mercer. ¿Le gustaría? Tal vez fuera precisamente ella la que.

Deberían haberme obligado a aplicar el test de Voigt-Kampff. lo dejó en el suelo y golpeó la puerta. Se manifestó y me ayudó. Era el último. Abran. —Es mejor que no mire —dijo Rick. —Es demasiado tarde —repuso Rick. señora Baty —dijo Rick. Cayó sobre la mesa de la cocina y arrastró platos y tazas en su caída. Ahora que Mercer no existe es muy importante ver su pro-programa. lo encontró y llamó al despacho de Harry Bryant. Lo siento. Ahora puedo ocuparme del resto. Seis en un día. Y yo amaba a Rachael. y eludió el rayo—. Ahora todo ha terminado. en la penumbra: Roy Baty se lo había dado. He hecho lo que no podía hacer. Voy a entrar —dijo Rick. No lo miró. ¿Dónde está el videófono? El especial no contestó. Pero ahora. pero estaba muerto. —¿Por qué Pris no lo mató? —preguntó la señora Baty. A Pris —el especial lloraba. Mercer me dijo que ella estaba en la escalera. —¿Quién es? —preguntó una voz de hombre. Yo los estoy cuidando. y el especial amaba a la otra Rachael —avanzó y disparó contra Roy Baty. quizás en otra habitación.. —La vi en la escalera. ellos habrían triunfado. abandonando el equipo electrónico. tratando de atraerlo al interior mientras ella lo atacaba por la espalda—. Serán difíciles. puedo regresar a Irán y a la cabra. Sabían lo que él había hecho. el especial. —No abriremos —dijo una voz femenina. la amaba usted —dijo Rick—.Philip K. de modo que estaba solo. Casi un récord.. A los Baty los puedo atacar del modo corriente. y en medio del silencio apareció en la puerta el señor Isidore. Pero para ellos había llegado el invierno. Hay que proceder velozmente. Se puso de pie con esfuerzo. Algunos circuitos reflejos hacían que partes del cuerpo caído se movieran. ella me habría matado. 95 . Y ahora todo ha terminado. en un instante. Ahora han perdido sus derechos legales. a usted y a las do-do-dos mumujeres. En la otra habitación. y disparó. —Soy Isidore —respondió Rick—. la respuesta a su presencia en el edificio. La figura más alta intentó cerrar la puerta y poner en marcha algún aparato electrónico—. pensó. Rachael —o mejor dicho. Mercer me salvó. Esta es mi casa — aguardó y la puerta se abrió. se dijo. —Sí. puedo irme a casa. junto a la escalera. Si Mercer no me hubiera avisado. —No hay ninguna Pris —respondió Rick—. su gran cuerpo estalló y se desmoronó como una pila mal asentada de pequeños objetos separados y quebradizos. lo que ocurra primero. cuyo propietario es el señor Hannibal Sloat. Se sentó en el diván. —Quiero ver al Amigo Buster en la TV de Pris —continuó Rick—. Probablemente estaban asustados. Pero ya no tiene importancia —Roy Baty disparó de nuevo. o hasta que el modelo quede obsoleto. Pero en alguna parte del edificio los Baty lo esperaban. Roy Baty lanzó un grito angustioso. los otros dos. Estaba a solas en el pasillo. Sólo Rachael Rosen. pero no de esta manera. pensó Rick. —Debe hacernos el test —dijo la forma más pequeña. Rick buscó el videófono. erró y desapareció en el interior del apartamento. Y por una vez tendremos un poco de dinero. Esa había sido su defensa. la mujer. Pris Stratton— yacía diseminada.. Había encontrado el apartamento. que para mí era imposible. Y sin la ayuda de Mercer. —No se lo tome usted así —dijo Rick. Mercer había terminado su obra y se había marchado. En la oscuridad vio dos formas indistintas. ni tampoco al cuerpo de Irmgard Baty. mareado—. Avanzó por el pasillo y de repente su detector registró la cercanía de la actividad cerebral. Permanecía inmóvil. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Quizá me persigan con copias de Rachael Rosen hasta matarme. Yo me ocupo de conducir el camión del Hospital de Animales Van Ness. Ella sabía que yo no podía atacarla. una tras otra —vio el tubo láser en la mano de ella.. Rick lo ignoró. Dejó que Roy Baty disparara primero. Ya no necesitaba el aparato.

Una serie de expresiones mudas recorrió su rostro. eso no lo sorprendió. Estas dos cosas también son ciertas. Alguien vino —Irán carraspeó y continuó en tono grave—. Ella tenía una razón. —Rick —dijo ella—. —No se enfermó. lo que le parecía una razón —una razón de androide.. —Váyase —aconsejó Rick—. Qué trabajo horrible. —Los androides son estúpidos —dijo sin contemplaciones—. se dijo Rick. la sacó de su cesta y la llevó hasta el borde del terrado. le devolvió el beso—. —¿Viste quién era? —Con toda claridad —respondió Irán—. Barbour estaba aquí todavía. Y tan inútil.Philip K.. el Amigo Buster dijo que Mercer es un impostor. y la abrazó—. como el hambre. —¿Y la empujó? —Sí. Simplemente le hizo sentirse peor. La policía vendrá a limpiar esto.. dirigió a Irán un gesto cariñoso y se elevó en el cielo nocturno. sin saber qué hacer. Es horrible. —¿Adonde vas? ¿No quieres bajar y quedarte conmigo? La TV ha dado noticias tremendas. —No qui-qui-quiero vivir cerca de usted. Todo lo que las personas han pensado alguna vez —puso el motor en marcha. en todos los años que había pasado con ella jamás la había visto así. creyó que era usted quien estaba en la puerta. —Ya se ha terminado todo —dijo. —No fue inútil —respondió—. Dejó solo a Rick. Quizá. Rick? ¿Crees que pueda ser verdad? —Todo es verdad —dijo Rick—. Luego giró y se marchó. quería que la vieras.. no le importaba —dijo Rick—. Y he estado pensando: quizás Harry Bryant pueda transferirme a... como de cartero. y pensó: voy a morir. Lo miró con una extraña angustia. A Rachael seguramente no le importaba que la vieras. —No.. No se quede aquí. Mercer lo dijo: estoy obligado a hacer el mal. pelo negro. Sin duda. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 20 —Muy bien —dijo Harry Bryant cuando se enteró de las noticias—.. como si no le importara. Es hora de irse a casa. pensó. como las plagas. Era una muchacha de cara muy joven. Buscaré un lugar en el centro. Fue hace media hora —Irán. Irán lo esperaba en el terrado de su casa. para que yo supiera quién había sido —la besó—. ¿Y me has estado esperando aquí todo el tiempo? —Sólo media hora. bajó conmigo y llamamos a la policía. con ternura. un bolso grande. Y no hizo nada por ocultarse. ahora. Lo siento. ha sido siempre malo. —Creo que hay un piso vacío en mi edificio —dijo Rick. donde haya más gente. Por alguna razón. —Creo que hay una cláusula de garantía —repuso Rick—. Tenía un abrigo largo de seda. Vaya a descansar un rato. El especial titubeó. Rick colgó. Soy un flagelo. pero el animal estaba muerto y ella se había marchado enseguida.. ojos negros grandes. ¿por qué no se queda en otro apartamento hasta que terminen? Supongo que no querrá quedarse aquí. Enviaré un patrullero a recoger los cuerpos. podré olvidar. cuando vea a Irán. el vendedor. Si el animal enferma antes de los noventa días. La cabra ha muerto. Roy Baty no podía diferenciarme de usted. Rick retornó a su coche aéreo.. era una mera cantidad que se sumaba al peso que lo oprimía en todas partes. Todo lo que he hecho. Cerró la puerta. Adonde voy llevo la vieja maldición. delgada. —Me iré de esta casa —dijo Isidore—. Desde el comienzo. abrió la puerta y se instaló ante los mandos. 96 . Debo decirte algo. —¿Estás bien? —Estoy bien —respondió Rick. ¿Qué piensas..

y se alejaba de San Francisco hacia la deshabitada desolación del norte. se dijo mientras el coche ganaba velocidad y altura.Philip K. al menos desde la Tierra. Pero ahora sólo está el polvo y nadie ve nunca una estrella. Hacia un lugar adonde no iría ninguna criatura viva mientras no sintiera que el fin había llegado. 97 . Quizás allá donde voy se vean las estrellas. pensó. Hace años. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? En otros tiempos habría visto las estrellas.

Me he convertido en un ser ajeno. Ahora hacía calor. que ni siquiera Mercer debe comprender. Luego siguió trepando por aquella elevación solitaria y poco familiar. Sí. No había nadie allí que registrara su degradación ni la de nadie. No debería continuar. se preguntó. con furia. ¿Qué diría de mí Dave Holden?. Descendió un poco y siguió volando casi a ras del suelo. el mentol que le agregaban sabía mal a esta hora de la mañana. rechinando. Cogió el videófono del coche aéreo y llamó a la operadora de San Francisco. Cada paso le costaba más. —¿Podría hablar con un paciente? Dave Holden. y cortó la comunicación. Unos cantos rodados grandes como casas se habían detenido al chocar unos con otros. brincando. con todo el cuerpo dolorido. pensó. ni siquiera urgentes. No había comido en sabe Dios cuánto tiempo. sin duda. un manto vago y casi alucinante nubló su mente. El doctor Costa dice que el señor Holden no puede recibir llamadas —dijo la operadora cuando reapareció. —Hospital Mount Zion. El calor. Para Mercer todo es fácil. Habría sido gratificante hablar con Dave. colocando su carnet junto a la pantalla. Nada estaba vivo allí. porque lo acepta todo. Harry Bryant tenía razón. Nadie ha retirado seis modelos Nexus-6 en menos de veinticuatro horas. señor —la pantalla quedó en blanco. Una vez había habido allí cosechas y rebaños. —Un segundo —la operadora se desvaneció nuevamente. El doctor Costa piensa que el estado del señor Holden no permite que atienda llamadas. Era también notable elegir ese lugar para morir. ¿Se encuentra suficientemente bien? —Un momento. El aprobará lo que hice. pensó: de alguna oscura manera. Una colina irregular se le acercó. Enfadado consigo mismo escupió. Y tenía que proseguir. Rick pensó: es como un almacén de cargas cuando ya han retirado todas las mercaderías. No. Sin saber cómo estaba en un punto situado a un paso de un precipicio ciertamente fatal. había descendido—. de cajas que no significan nada en sí. por lo menos durante. alejada de todo. y volvió a subir el cristal. cubierto de escombros. Y además comprenderá la otra parte. Pasó el tiempo. Contra todos el mismo día. Caminó por la cuesta.Philip K. —Está bien —respondió Rick. la temperatura de la cabina. Debería llamar a Dave. Estaba demasiado fatigado para subir. eso es lo que ocurre. —Con el Hospital Mount Zion —dijo. Estoy cansado. sobre el suelo yermo. Bajó el cristal de la ventanilla y arrojó al suelo la pequeña caja de lata—. y empezó a caminar restregándose las manos. Dave había quedado realmente fuera de combate.. eso es ahora ajeno a mí. Me pregunto por qué no me mataron. aun cuando nadie lo viera. —Es un asunto policial —repuso. En verdad todo en mí es ajeno. Apareció en la pantalla otra mujer. soy el mejor cazador de bonificaciones que ha existido nunca. he sido derrotado. señor —dijo la operadora—. Hacía tanto frío ahora en la cabina. aparte de él mismo. ¿Por haber matado a los androides? ¿Por Rachael. Sólo quedan fragmentos de embalajes. pensó. y el orgullo o el valor que pudiera finalmente exhibir también pasaría 98 . Johnson. hasta que el avance hacia arriba lo detuvo. No podían esperarlo. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 21 A la temprana luz de la mañana vio un suelo gris que parecía infinito. En cierto sentido. Era evidente que había pasado el tiempo. También el aire olía mal. planeó un momento. Mientras avanzaba. Se detuvo a secar el sudor que caía sobre sus ojos y las lágrimas saladas. Era notable que los animales hubiesen pastado allí alguna vez. elevó el coche a medida que el mundo se aproximaba. Rick cogió un poco de Rapé Dr. quizá porque me moví con rapidez. que había matado a la cabra? No sabía. desparramando piedras. Pero lo que yo he hecho.. Nada es ajeno a él. Rick volvió a aspirar el Rapé Dr. Johnson y se estremeció. que abrió la puerta y descendió. y luego aterrizó en una cuesta. Un viento nocivo e inesperado atravesó sus ropas. sin calefacción. Y probablemente nadie volverá a hacerlo. pensó. desdén y odio a sí mismo. de una caída humillante y desesperada. Apagó el motor. El hambre y el calor se combinaban en un sabor venenoso que recordaba a la derrota. Y sentía hambre.

—El inspector Bryant no está en su despacho. sin que esto tenga el menor sentido. señor Deckard? ¿Ladrones de animales? Acabamos de recibir la denuncia de una nueva pandilla.. Se alejó del polvo. señor Deckard. como hacen todos. He vuelto. quitó la banda protectora. sacó de la guantera una lata nueva de rapé. el conocimiento esencial de la soledad y la pena. se preguntó. mientras utilizo mi caja de empatía. lo era.. —¿Quién. —Ya sé lo que he hecho —repuso Rick.. lo indujo a continuar la ascención. sin voluntad. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. —De todos modos —continuó la señorita Marsten—. Temblando. Parece fatigado y. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? inadvertido. Señor Deckard. no he retirado el último androide.. En un momento cayó. la cara triangular y anaranjada de Ann Marsten aparecía en la pantalla.. Las nubes de polvo oscurecían el paisaje.. —Quiero hablar con el Inspector Bryant —le dijo a la señorita Wild. dormir.. ¿por qué me importa tanto? Ya lo he sufrido antes. —Me la quitaron.. mirándolo con atención—. Muy cerca estaba su coche aéreo. Nadie. Habrá otros andrillos que retirar. con los pies en suelo árido y polvoriento. pensó. se dijo. Se detuvo. En ese momento la primera piedra —y no era de espuma de goma ni de plástico— lo golpeó en la región inguinal. probablemente muy jóvenes. Pero un impulso. Esto no es nuevo. Todavía tengo mi trabajo y mi oveja eléctrica. Podía distinguir al frente una figura borrosa. ¿Wilbur Mercer? ¿Eres tú? —Dios mío. Y sin embargo. pensó.. —Mercer —dijo. Es el último lugar adonde ir. Si tan sólo pudiera hablar con Dave.. —Póngame con mi secretaria. corriendo. Pero. temo que no haya más. Tal vez. Poco después. Las piedras muertas. Ahora se sentía demasiado cansado para regresar. para una mención especial. Las nueve y treinta. irresistible. tiene usted muy mal aspecto. que opera en.Philip K. Trastabillando inició el retorno. El inspector Bryant ha estado tratando de comunicarse con usted. Tengo que salir de aquí. señor Deckard. Ni siquiera sabía que tenía una. Se detuvo. un impulso invisible pero real. su mejilla está sangrando. es mi sombra.. Ah.. —Oh. mi carrera no está terminada. No responde. debería usted llamarla. llegó hasta él en su forma desnuda y verdadera. —¿Sabe usted lo que le ocurrió a mi cabra? —No. pensó. además. Tal vez se trate de eso. resbalando. —¿No dijo adonde pensaba ir? —Era algo relacionado con los androides que retiró usted anoche. Salió en su coche. la operadora. porque lo he hecho solo. pero en este momento no se encuentra en él. descender esta cuesta.. ¿Quién habrá arrojado la piedra?. Llamó por el videófono a la corte de justicia de la calle Lombard.. me sentiría mejor. inerte—. —Ladrones de vida. Y el dolor. A rodar hacia arriba.. No debí venir aquí. —Pero eso nunca había pasado antes. por haber retirado a esos seis. como las piedras. Dios. el jefe. se dijo.. Creo que ha propuesto su nombre al señor Cutter. Quiere saber si se encuentra usted bien. ¿Está bien? Rick no respondió.. señor Deckard: ha llamado su esposa. —No comprendo. durante la fusión. jadeando. Miró el reloj. he bajado de la colina. Dijo que estaría en casa. tropezando en las piedras sueltas. las agonizantes hierbas envenenadas por el polvo no lo verían ni recordarían. Abrió la puerta y entró en la cabina. 99 . Podría salir de aquí. irme a casa. esperando noticias. Hago lo que hacen las piedras. pensó. la abrió y cogió una gran pulgada que aspiró mientras estaba mitad en la cabina y mitad fuera.

Temo que no podré dejar de ser Mercer. De otro modo peor. al final del gran ciclo sideral. aquí. señor Deckard. Una vez que se comienza.. Ya no me importa. ni siquiera en diez mil años. pensó. completamente real. Váyase a su casa y a la cama. —¿Quiere que le envíe a alguien? ¿Un coche del departamento? —No —dijo—. señor Deckard —dijo la señorita Marsten. Ya no estoy en el departamento. —Se parece a Wilbur Mercer —dijo la señorita Marsten. señor Deckard: está muy preocupada. como Mercer. Y se quedó congelado. —Mercer no es ningún impostor —contestó Rick—. Ese fue mi error. ¿verdad? ¿Está solo? —Es curioso —respondió Rick—. Pero si soy Mercer no puedo morir. Adiós —dijo. Y sin embargo. Querría poder hacerte lo que tú me has hecho.. —¿Llamará a su mujer? ¿Me lo promete? —Sí. Gracias.Philip K. las piedras. reales y humanoides. no me importa. para llamar a Irán. —Ayer ha trabajado demasiado. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Rick se llevó una mano a la cara. Cópula con androides. Pero no del modo en que se siente ante la caja de empatía. Y en especial también se equivocó cuando dijo que no podría fundirme nuevamente con Mercer. después de lo que me ha ocurrido. Le habían arrojado más de una. Una cama. La diferencia es que yo no estaba con nadie. A menos que la realidad sea una impostura —la sierra. No por los androides. No hay nada viviente cerca de Oregon. Pero no del modo que tú habías previsto. Atrapado por la eternidad—. Sí. seguramente. Y usted tampoco está bien. y donde su triunfo se manifiesta. Yo le avisaré cuando llegue. Y llame a su esposa. 100 . Me he fundido permanentemente con él y no puedo salir de la fusión. Rachael estaba equivocada. absolutamente ilegal. Mercer es inmortal. El único que estaba en lo cierto era Mercer. Ahora debe estar de vuelta en Seattle. Porque allí es donde Mercer muere. Con la caja de empatía uno siente que está con Mercer. Era evidente. Una vez más cogió el videófono. Infracción al estatuto. todo surgió de allí. —Vuelva a la zona de la bahía. con los demás Rosen. usted es nuestro mejor cazador de bonificaciones.. No tuve ninguna dificultad en retirarlos. Si te hubiera matado anoche mi cabra estaría viva. de que era Mercer. He tenido la ilusión. —Es por la cabra —dijo Rick—. estaba solo. Señor Deckard. porque a los androides no les importa. pero no se puede. Una piedra. pensó. y de que me arrojaban piedras. Una cosa que me dijiste era verdad. cerca de la cumbre de la colina. —Ahora dicen que Mercer es un impostor. No. el polvo. en algún lugar de la frontera de Oregon.. De eso y de acostarme contigo. He cambiado. pensó. La última vez que estuve en una cama fue con Rachael. Lo que necesita es dormir bien. aquí y en los mundoscolonia. todas diferentes—. —Soy Wilbur Mercer —respondió Rick—. Me pregunto qué habría pasado si hubiera seguido subiendo. ya es demasiado tarde para retroceder —¿tendré que subir nuevamente? Para siempre. Ann —colgó. Estoy esperando a que eso ocurra. a donde haya gente. y el mejor que hemos tenido nunca. en tono de reproche—.

lejos del sol.. Sus ojos no revelaban lo que hubiese visto. inteligente. hallar precisamente la criatura preferida por Mercer. y pasó las páginas con dedos temblorosos. Lo que le pasó a él me pasa a mí. Ahora el animal se retorcía. sacó la ampolla. En cada ceniza del universo Mercer percibe seguramente la vida escondida. Y después de haber visto a través de los ojos de Mercer. Se puso en cuclillas al lado del sapo. y tan frío como si hubiera vivido siempre en una gruta a muchas millas de profundidad. Están extinguidos. Soy un especial. He encontrado al sapo. E Extinguidos. con su metabolismo disminuido al mínimo. junto con el asno. remontó y puso rumbo a San Francisco.. Saltó al exterior. probablemente a mí también me ocurrirá. realmente. De modo que esto es lo que ve Mercer. se dijo. Es como volver a ser un muchacho.. Si no se hubiera movido no lo habría visto. Estaba como en trance. Había una caja de cartón que contenía una ampolla de combustible de repuesto. Cuando Irán se entere. Por supuesto. El sapo era la criatura más preciosa para Wilbur Mercer. y saltar. demasiado cargado por el asombro. pensó. pensó mientras cerraba cuidadosamente la caja.. La carga que había sentido se había disipado. adulto. Le latió con fuerza el corazón. ¿Lo quiso así Mercer? Pero yo soy Mercer. no podía.. sin embargo no estaba a más de dos metros de distancia. Cuando lo alzó sintió su peculiar frialdad. Depositó la caja en el suelo y con gran cuidado tocó unas piedrecillas cerca del animal. sin apartar la vista del punto donde había observado un movimiento.Philip K. La vida que nosotros ya no podemos distinguir. Será una sorpresa. puso dentro de la caja las hojas de una enredadera que encontró. Irán Deckard estaba ante el órgano de ánimos Penfield. Su inquietud 101 . entre las piedras. fuera del coche. se dijo. Debe tratarse de un defecto cerebral mío. en el asiento trasero de coche aéreo no había nada. Pero no. Me ha ocurrido algo. como hicieron con la araña del cabeza de chorlito. Era un sapo grande. Giró. Depositó su caja en el asiento y se sentó ante los mandos. fue a la baulera y la abrió. con el índice de la mano derecha apoyado en el dial numerado. Y entre todas las posibilidades. ignoraba su existencia. cavándose un hoyo. Yo lo he querido así. ¿Qué ocurre cuando se encuentra un animal al que se cree extinguido? Era muy raro. Yo sé qué es. porque veo a través de los ojos de Mercer. había desaparecido aquella fatiga opresora y monumental. Dios mío. mil kilómetros al sur. sin separar de él la vista. quizá de sed. pero lo sé por las viejas películas sobre la naturaleza que pasa la TV del gobierno. Necesito una caja. Cogió el videófono. todas las variedades. la vida cuidadosamente enterrada hasta los ojos en un mundo muerto. Pero no lo hacía girar. Quizás había evolucionado. Rick pensó. horrorizado: se ha muerto. Había apartado las piedrecillas con el trasero.. Pero prefería el sapo. Buscó su arrugado Sidney. Una cosa en el suelo. Y sólo llevará treinta o cuarenta minutos volver a casa. Se sentía demasiado angustiada. no puede ser. adaptándose al nuevo clima así como se había adaptado antes a todos los climas. Capaz a su modo de sobrevivir en un mundo donde el hombre. Como al cabeza de chorlito Isidore con su araña. Algo así como una estrella de honor de las Naciones Unidas y dinero. El sapo se combinaba perfectamente con la textura y el matiz del polvo omnipresente. SAPO (Bufonidae). de modo que sólo se veían el cráneo y los ojos a ras del suelo. y se acercó lentamente al sapo. El cuerpo parecía seco y arrugado. pensó. un animal. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? 22 Dejó el receptor en su lugar. Encendió el motor. se había movido. con muchas vueltas de cordel. provocado por la exposición a la radiactividad. que aparentemente no se oponía. Me pregunto dónde encuentra el agua para sus huevos. Y ningún androide le cortará las patas a este sapo. con sus débiles patas traseras intentaba liberarse instintivamente. pero se detuvo. Nunca he visto uno. una recompensa de millones de dólares.

bañarse y contar los maravillosos sucesos del día. —Voy a dormir —anunció Rick—. Me alegro de saberlo. No muerde. ¿Muerde? —Cógelo. —Un sapo. me dijo que me tomara el día libre. —¿Puedo verlo? El desató la caja y alzó la tapa. que ya era hora. —Pensé que estaban extinguidos —dijo ella. abrió con la uña el diminuto panel de control.. —Te prepararé una taza de café —dijo Irán.. le había visto esa expresión. como ella quería. O mejor dicho. cabeza abajo. Me pregunto qué programa habrá. prefiero saberlo. Apretó el botón de café de su cocina y en un instante tuvo una gran jarra. Eso y el agua. tienes razón —miraba en silencio al seudoanimal. y no encuentro forma de explicarme por qué. Esa es la principal diferencia entre un sapo y una rana. —Oh —dijo Irán al ver el sapo.. pensando: No necesito marcar nada: Ya tengo todo lo que quiero.. me haría marcar el 3. que brillaban como los de un chico. —Oh —dijo Rick. Tenía un tajo en la mejilla. Pero Irán había descubierto algo: mientras lo sostenía. y la caja había vuelto. donde no hay nada vivo — estiró la mano para coger el animal. ¿saltará de repente? —Las patas de los sapos son débiles —respondió Rick—. y todavía en ese momento parecía no comprender. Ella lo cogió. la ropa gris y arrugada. —He traído algo —sostuvo en alto la caja de cartón con ambas manos. Las ranas viven cerca del agua.. la noche anterior. el cambio que había provocado en él. Dejó a un lado el manual Penfield y se puso en pie de un salto. Y pensaba: si Rick estuviera aquí. pero los sapos pueden sobrevivir en el desierto. Alguien tiene que haberlo puesto allí. A descansar. —¿Qué hay en la caja? —preguntó. se asustó—. Lo cogió en su mano. Y adonde habrá ido Rick. Hablé con Harry Bryant. Puede volver. y jugó con sus patas. y sin perder la mirada de asombrada alegría. o quizás un 888: deseo de ver televisión sin reparar en el programa. y eso es exactamente lo que haré —con cuidado colocó la caja en la mesa y bebió el café.. mientras lo daba vuelta y miraba con curiosidad sus patas traseras: parecían casi inútiles—. Entró sin soltarla. Lo encontré en el desierto.. cerca de la frontera de Oregon. —Hola —dijo él. para sentirte mejor? Siempre te ha servido. ¿Los sapos saltan como las ranas? Quiero decir. hasta el pelo estaba saturado de polvo. Le había ocurrido algo desde su partida. Luego lo puso cuidadosamente en su caja—. Las manos.Philip K. —No —respondió Rick—. excepto en los ojos. la cara. había polvo por todas partes. Y ahora había vuelto. mucho más que a mí. y eso me infundiría el deseo de marcar algo importante. y también es posible que no vuelva. como júbilo incontenible. En la caja estaba lo que le había ocurrido. los sapos no tienen dientes —Rick alzó el sapo y se lo alcanzó. Corrió a la puerta y la abrió de par en par. Todo el día.. ya veo. si es Rick. Se sentía culpable por el efecto. ocultando su aversión. Nunca. —Quizá no debí haberte dicho que era eléctrico —Irán le tocó el brazo. por alguna razón. Quería tenerla perpetuamente en las manos. Irán estaba sentada frente a Rick. ah. Parecía que hubiera estado jugando y que hubiera decidido volver a casa.. El se sentó sin separarse de su caja. demudado—. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? clausuraba el futuro y todas las posibilidades que contuviera. Oyó un golpe en la puerta. —Cuánto me alegro —dijo ella. y tocaba su abdomen. 102 . desde que lo conocía. Me pregunto cómo habrá llegado a esa desolada región de California. y la caja había venido con él. como si hubiera en ella algo muy frágil o valioso. —¿Quieres usar el órgano de ánimos.

y cuando la vendedora atendió. e ir adonde ella va. Sus ropas y su pelo desprendieron polvo sobre las sábanas blancas. Los asesinos arrojan las piedras. como le pasaba a veces por las noches. —Ve a la cama y duerme. el cabeza de chorlito.. Luego regresó a la cocina y se sentó ante la mesa. a la muerte. Mientras apretaba el botón que tornaba opacas las ventanas del dormitorio. lo único que puede hacer es moverse al paso de la vida. Tenías razón tú. Parecía esperar a que ella se lo dijese. a tu lugar —lo besó. —Ahora no lo creo —respondió Irán—. ¿está mal? —No. La araña que Mercer le dio a Isidore. Rick se puso de pie. avanzó en la ruta al dormitorio. ¿Fue una piedra la que te hirió la mejilla? —Sí —respondió Rick débilmente. Irán pensó que no sería necesario encender el órgano de ánimos. Después de terminar.. A eso se refiere Mercer. —¿Te irás a la cama? ¿Quieres que te ponga el órgano de ánimos en 670? —¿Qué es eso? —Descanso reparador y merecido —dijo Irán. —¿Crees que he hecho mal? Lo que hice hoy. 103 . Su cara se iluminó. Es extraño que a veces sea mejor hacer algo malo que bueno. Un instante después. como si tratara de aclarar sus ideas. como si lo supiera. ¿verdad? —Rick la miró con expresión de sorpresa. Abrió la guía telefónica y buscó en las páginas amarillas accesorios para animales eléctricos. como si una sucesión de batallas se lo hubiera disputado durante muchos años.. por pequeña que ella sea. —Está bien —contestó—. Descanso reparador y merecido —se tendió en la cama. dijo: —Quiero medio kilo de moscas artificiales que zumben y revoloteen. no me podía detener porque no quedaría nada si me detenía. Entonces. Las cosas eléctricas también tienen su vida. —Ha sido un día largo —respondió él. siempre lo persiguen. Son ellos quienes lo hacen.Philip K. señora? —Para un sapo. —Ya ha terminado todo. y si necesitaba mantenimiento. Así como a todos nosotros. —Mercer dijo que estaba mal.. Irán se quedó a su lado un rato. Rick dormía. Sentía duda ante sus propias palabras. y eso pareció gustarle a Rick. aún sorprendido—. evidentemente asombrado por lo que había empezado a decir— esa parte fue la peor. también debía ser artificial. cuando dijiste que soy sólo un policía de manos groseras. con el rostro soñoliento y confuso. —Parece que hubieras caminado cien millas —dijo Irán. Irán se preguntó qué “comería”. Llamó. le sugiero nuestro surtido mixto de bichos reptantes y voladores. Una vez empezada no había forma de concluir.. No se tornaban significativas mientras ella no las confirmara. antes de que ella le mostrara que el sapo era eléctrico. —¿El polvo? —Los asesinos que encontraron a Mercer cuando tenía dieciséis años y le dijeron que no podía invertir el tiempo ni traer de vuelta animales a la vida. que incluye. dolorido. Poco a poco. qué tarea maratónica —dijo Rick—. —¿Para una tortuga eléctrica. La luz grisásea del día desapareció.. y no tuve nada que hacer. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Estoy bien —sacudió la cabeza. asustado. Moscas artificiales. —Ha terminado —dijo Irán. casi tanto como antes. Y —vaciló. Sólo estoy feliz de que hayas vuelto a casa. hasta que tuvo la seguridad de que no despertaría ni se quedaría sentado. —Es la maldición que pesa sobre nosotros —respondió Irán—. ahora. hasta que finalmente retiré a los Baty. El sapo eléctrico se movía en su caja. esta mañana. pero que igual debía hacerlo. —Dios. Pero no importa. pensó. Me llevaba adelante. Como si oírselo a sí mismo no significara nada. —Entonces.

¿Puede enviarlas? No quiero salir: mi marido duerme y no quiero dejarlo solo.Philip K. le sugiero que nuestro servicio de mantenimiento realice un ajuste periódico de la lengua. piedrecillas multicolores y seudo-desechos orgánicos. salvo si se trata de un escuerzo. —Muy bien —contestó Irán—. A mi marido le encanta —dio su dirección y colgó. La vendedora agregó: —Le recomendaría nuestra charca perpetua. se sirvió por fin una taza de café negro y caliente. 104 . En un sapo. en cuyo caso tenemos un equipo completo de arena. Y si piensa usted alimentarlo regularmente. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —Prefiero las moscas —respondió Irán—. Quiero que funcione perfectamente. la lengua es vital. Y ya sintiéndose mejor.

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