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Responsabilidad Del Abogado2

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I. 1.

INTRODUCCION RESPONSABILIDAD CIVIL EN GENERAL

La responsabilidad puede ser entendida en distintos sentidos. Así, podemos identificar como responsable, a todo aquel que debe cumplir, abarcando la conducta debida y la sanción por no ejecutarla; o bien como deudor a aquel que no ha cumplido y está sujeto a las acciones del acreedor. No desarrolló el comportamiento debido como prestación, dando derecho a la ejecución forzada del acreedor, es decir reclamar indemnización o hacerlo ejecutar por otro a su costa. En sentido estricto, se dice responsable a quien por no haber cumplido, se le reclama indemnización. Debe reparar el daño jurídicamente atribuible ocasionado por el incumplimiento. Una acción imputable a una persona no necesariamente implica responsabilidad por parte de esta. Puede haber una imputación moral si obra voluntariamente, pero sólo hay responsabilidad jurídica si hay violación del orden jurídico. En obligaciones, hay una responsabilidad civil generadora de indemnización, que consiste en una prestación que se impone al responsable de un daño injusto, establecida en función de la cuantía del daño, que es el tope; aún en el caso de agravamiento por dolo, se trata de una reparación del daño ocasionado. La responsabilidad jurídica tiene dos esferas: la penal y la civil. En la responsabilidad civil, la órbita contractual y extracontractual. Por el sólo hecho de vivir en sociedad, existe el deber genérico de no dañar. El deber preexistente genérico, e indeterminado en cuanto a los sujetos pasivos, es la órbita de la responsabilidad extracontractual. En cambio en la responsabilidad contractual, hay un deber preexistente que es específico y determinado, tanto en cuanto al objeto como al sujeto obligado. Los presupuestos para generar responsabilidad son: 1. Incumplimiento objetivo o material; 2. Factor de atribución de responsabilidad, subjetivo (culpa o dolo) u objetivo (riesgo, garantía, etc.); 3. El daño, es decir la lesión a un derecho subjetivo o interés de la victima del incumplimiento jurídicamente atribuible; 4. Relación de causalidad suficiente entre el hecho y el daño. 2. RESPONSABILIDADES PROFESIONALES

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Por lo general, hablar de profesión, nos remite al concepto de profesiones liberales. Esto, es correcto en un sentido estricto, por cuanto, en sentido lato también son profesionales, un chofer, un plomero, etc. Las características de la responsabilidad profesional, en sentido amplio son: a. Habitualidad, es decir ejercicio efectivo de la actividad; b. Pertenencia a un área del saber científico, técnico o práctico; c. Reglamentabilidad de la actividad por el Estado; d. Habilitabilidad por el Estado, en ejercicio de su poder de policía; e. Presunción de onerosidad. En sentido estricto, es decir para la profesionalidad liberal, debemos agregar además: a. Autonomía técnica, propia de la especialización; b. Sujeción a normas éticas relativas a su actividad, y su correlativo régimen disciplinario; c. Colegiación en órgano que lleva matrícula y aplica sanciones por inconducta. II. RESPONSABILIDAD CIVIL DEL ABOGADO
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NATURALEZA JURÍDICA DE LA RELACIÓN PROFESIONAL

Una de las llamadas responsabilidades profesionales es la responsabilidad civil del abogado, motivo del presente trabajo. Se trata de una responsabilidad que reconoce su origen en una conducta dolosa, culpable o negligente, derivada del ejercicio de la profesión de abogado. Todas las características definidas para las responsabilidades profesionales en sentido estricto, son aplicables a la profesión de los abogados. Tal como señalara Bustamante Alsina, el abogado en el ejercicio de su profesión, desempeña una actividad extrajudicial que se exterioriza en el asesoramiento jurídico, la intervención directa en la formulación jurídica de un negocio o en los arreglos y transacciones que ponen fin a cuestiones litigiosas y dudosas. En cuanto a su actividad judicial, se cumple mediante el patrocinio letrado en una causa o la defensa de un procesado o representando las partes en función de procurador. En cualquiera de los dos ámbitos en que se desarrolle la actividad, la relación jurídica entre el abogado y su cliente, en principio, será contractual. Excepcionalmente, la comisión de un delito viabilizaría la responsabilidad aquiliana (Art. 1107 CC)
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En lo atinente al carácter del mencionado vínculo contractual, existen diversas teorías: a. Locación de servicios: en esta teoría, se postula que el abogado presta a su cliente, servicios de asistencia profesional más o menos continuos, subordinado a las contingencias de todo pleito, pudiendo cesar el cliente la relación en cualquier momento, salvo pacto en contrario. A esta tesis se la objeta por cuanto no se cumple con la distinción que caracteriza a este tipo de contrato, que es la subordinación del locador al locatario, y la obligación de aquel de obedecer las órdenes impartidas por éste. b. Locación de obra: aquí se encuadrarían las profesiones liberales como la del abogado, interesando en este caso el resultado u opus, lo cual no implica que el profesional garantice el éxito de su gestión, salvo pacto expreso. c. Contrato de mandato (Inc. 6º Art. 1870 CC): aplicaría a los casos de apoderamiento especial o particular, para todos o algún pleito en particular. Posiciones doctrinarias hoy desestimadas, sostuvieron la figura del contrato de trabajo para el abogado de empresa (Deveali), y la de relación de derecho público para aquel abogado que ejercía su profesión mayormente en el ámbito de la función pública (Planiol y Ripert). El criterio predominante en la materia sostiene que las teorías existentes (locación de servicios, locación de obra y contrato de mandato) no son aplicables automáticamente y en forma genérica. Tal como lo expone Trigo Represas en su estudio de esta particular responsabilidad, se trata de relaciones jurídicas variables de carácter contractual, que serán calificadas de acuerdo a las circunstancias particulares de cada relación jurídica entre abogado y cliente. Esta postura ha sido receptada de manera expresa en un fallo de la Cámara Nacional en lo Civil Sala D del 12/12/1979 2.
ANALISIS DE LOS PRESUPUESTOS DE LA RESPONSABILIDAD DEL ABOGADO.

2.1 ANTIJURICIDAD O INCUMPLIMIENTO OBJETIVO

La antijuricidad o incumplimiento objetivo, definida como una contradicción entre la conducta y el ordenamiento jurídico íntegramente observado, no guarda diferencias sustanciales con aquella en la que puede incurrir un abogado. Los profesionales en general poseen ciertas reglas que competen exclusivamente al fuero al que ellos pertenecen, por lo que se podría afirmar que esta antijuricidad también puede derivar del hecho de que éstos violen
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algún principio propio de su actividad. En el particular analizado, al margen de las obligaciones contraídas entre abogado y cliente, el profesional tiene deberes jurídicos establecidos legalmente, que comprenden tanto comportamientos positivos como prohibiciones o deberes de conducta negativos. Los mencionados deberes están establecidos, sólo por nombrar dos ejemplos, en las leyes 23.187 (Ejercicio de la abogacía en Capital Federal) Art. 44º; ley 5.177 (Ejercicio de la abogacía en Pcia. de Bs. As.) Art. 58º y 60º entre otros, y regulan el patrocinio y defensa del cliente, estableciendo, entre otros deberes, que deben obrar con lealtad, buena fe y probidad, no abandonar intempestivamente los juicios, no patrocinar simultáneamente a ambos litigantes en un mismo juicio, guardar secreto profesional, etc. En definitiva, éstas son pautas que sólo el profesional puede contrariar. Esta antijuricidad puede ser atenuada por las llamadas causales de justificación, las que en el campo que estamos tratando sí posee ciertas particularidades, especialmente en lo que hace al consentimiento del damnificado. Por ejemplo, el abogado defensor en el juicio penal, queda vinculado por las decisiones de su defendido; si el cliente prefiere un cambio de calificación o apelar una decisión judicial, pese a que ello acarreará una demora en la excarcelación, por ejemplo, el daño por la privación de la libertad durante ese período no podría ser atribuido al profesional, quien no obstante, debe prevenirlo de tales problemas, en cumplimiento del deber de información.
2.2 DAÑO

El daño es la consecuencia del incumplimiento objetivo, que produce un menoscabo patrimonial o espiritual al cliente. Cuando aplican al daño ciertos requisitos, entre ellos, que sea significativo, cierto, subsistente, el mismo es calificado como jurídico, y por tanto, resarcible. Trigo Represas advierte, que “un supuesto peculiar de la responsabilidad del abogado lo constituye la determinación del daño indemnizable”. Tanto la frustración de un negocio jurídico debida a un deficiente asesoramiento atribuible a aquel, como la pérdida de un juicio por omisiones o errores que le sean imputables, configuran un daño cierto. No obstante, en aras de la equidad debe entenderse que el resarcimiento, no puede abarcar el importe de la operación frustrada o el monto de la suma reclamada en la demanda desestimada, por ser éstos resultados que de todas maneras dependían igualmente de otras circunstancias ajenas al profesional. Teniendo en cuenta lo antedicho entonces, ya se torna incierto conocer si en distintas condiciones el negocio se hubiera o
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no concluído; en consecuencia, en estos casos, el resarcimiento ha de abarcar la pérdida de la "chance" o posibilidad de éxito de las gestiones, cuyo mayor o menor grado de probabilidades habrá de depender de sus especiales circunstancias fácticas. Es decir, que el resultado de un pleito siempre es incierto, no obstante lo cual, en la concurrencia de factores pasados y futuros, contingentes y necesarios, hay una consecuencia actual y cierta, y que si debido al acto imputable se ha perdido una chance o probabilidad, debe reconocerse el derecho a reparación. El daño derivado de una defectuosa actuación del abogado puede ser tanto patrimonial como moral, en los términos de los Art. 1078 y 1099 CC., y 29 del Cód. Penal
2.3 FACTOR DE ATRIBUCION

El factor de atribución es el fundamento que permite imputar la obligación de responder. El abogado responde por el hecho propio o personal (conc. Art. 1109 CC), razón por la cual el factor de atribución será, en principio, subjetivo: la imputabilidad nacida por culpa o dolo del agente del daño. Es importante determinar el carácter de la deuda del abogado, a fin de establecer su eventual responsabilidad profesional. Al efecto, es acertado aplicar la distinción introducida por Demogue en la doctrina francesa moderna, entre obligaciones de medios y de resultados, modificada en su denominación por los hermanos Mazeaud, como obligaciones generales de prudencia y diligencia, y obligaciones determinadas, respectivamente. En las de prudencia y diligencia, basta con que el deudor se comporte de manera prudente y diligente, a los fines de obtener los resultados; cuando éste no ha sido logrado, habrá de analizarse para la atribución de responsabilidad, si el deudor ha observado el comportamiento debido, prueba ésta que se halla a cargo del acreedor. En cambio en las determinadas, el deudor se halla obligado a proveer un resultado determinado, que si no se cumpliera, s ólo demostrando la existencia de una causa extraña puede liberarse el mismo. En el particular caso objeto del presente, sostienen los hermanos Mazeaud que la obligación contractual asumida por el mismo hacia su cliente constituye una obligación de prudencia y diligencia (medios); se trataría entonces de factor de atribución subjetivo y por ende, la victima debe probar imprudencia o negligencia. Esto aplica perfectamente cuando la actividad del abogado es la desarrollada como letrado patrocinante, defensor, y asesor legal. En este caso el abogado despliega sus conocimientos, diligencia y
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prudencia, a fin de obtener un fallo favorable en la cuestión, sin poder garantizar el éxito del pleito. Ello no quita que en su gestión existan determinadas obligaciones de resultado, como por ejemplo presentar la contestación de demanda en el tribunal correspondiente y no en otro; aquí se despliega el factor de atribución objetivo. El abogado, “profesional del derecho” debe elaborar el material que le acerca su cliente a fin de presentarlo en el marco normativo correspondiente ya que la impericia, o la negligencia o imprudencia en su aplicación redundan en grandes fallas de servicio, que podrían derivar en el no acogimiento de las pretensiones del cliente, con la consecuente obligación de resarcir los daños y perjuicios ocasionados.
2.3.1 RESPONSABILIDAD POR CULPA

La culpa constituye otro de los presupuestos de la responsabilidad civil que deben acreditarse en los procesos de daños . Para realizar una correcta apreciación de la culpa, hay que partir de la noción de previsibilidad. En este supuesto, la doctrina moderna ha coincidido en concluir que esta noción debe ser apreciada en concreto, aunque ello no obsta para comparar en abstracto la conducta debida con la obrada, máxime en los juicios por mala praxis. Ejemplos de esa comparación serían diligencia común a todo ser humano, buen profesional, etc. Pero también se debe tener en cuenta que tal como reza el Art. 902 CC, “cuando mayor sea el deber de obrar, con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos", criterio que para la evaluación de la culpa médica ha sido aceptado por la Jurisprudencia. Este artículo, en armonía con el 512 CC, que define a la culpa, está íntimamente ligado con el concepto de "aptitud de conocimiento científico del abogado" Para determinar si el abogado incurre en culpa o no, tal como lo señalara en el parágrafo 2.3, lo primero que debemos determinar es si se trata de una obligación de medios o de resultados. Si la actuación del abogado es como letrado patrocinante, asesor jurídico, la obligación será de medios, y por ende no estará garantizando el éxito de la gestión, sino sólo asumiendo el compromiso de obrar con cuidado y diligencia. En este supuesto, incumbe al acreedor, probar que el abogado obró con culpa, es decir de manera negligente o con impericia o imprudencia. En cambio si el abogado actúa como procurador o apoderado, se presume la existencia de una obligación de resultado con relación a los actos procesales de su específica incumbencia., tales como
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suscribir y presentar los escritos correspondientes, asistir a las audiencias que se celebren, interponer los recursos legales contra sentencia desfavorable, etc. Aquí, sólo podría liberarse el abogado, demostrando causa ajena.
2.3.2 RESPONSABILIDAD POR DOLO

Si bien este tipo de responsabilidad es poco probable respecto de la inmediatamente anterior expuesta, puede suceder que el abogado dé consejos dolosos a sus clientes, pudiendo dañar a terceros. La figura esta contemplada por el Art. 1081 del CC, que menciona dentro de los responsables solidarios de un delito civil a los "consejeros", por cuanto éstos dan su parecer por el cual el aconsejado realiza un acto que ocasiona un daño a la persona o al patrimonio de un tercero. Es claro que la prueba del consejo doloso es de difícil obtención, pues es algo que se desarrolla en la intimidad de la persona, lo que torna imposible la producción de pruebas directas y concluyentes; razón por la cual se aceptó en general su comprobación mediante prueba indiciaria o de presunciones adecuadamente valoradas.
2.4 RELACION DE CAUSALIDAD ADECUADA

La teoría de la causalidad adecuada, seguida por nuestro Código a partir de la reforma de 1968 se mueve alrededor de la idea central que es que todo daño le es atribuible a una conducta, si normal y ordinariamente acontece así; no es una total abstracción, sino que el juez debe juzgar las circunstancias del caso, y de acuerdo a la razonable previsibilidad y experiencia, comprobar la relación entre el hecho y el daño. Es un criterio que surge de la necesidad de conectar esta situación objetiva con la culpa, eminentemente subjetiva, cuestionada hoy por la aparición de los factores de atribución objetivos. Esta teoría aplica también a las responsabilidades profesionales y entonces, si el abogado obró con culpa, deberá probarlo la victima; si el incumplimiento es de atribución objetivo, como obligación de resultado, solo se libera rompiendo el nexo de causalidad adecuado, demostrando causa ajena.
III. CONCLUSION

A lo largo de esta monografía, he desarrollado brevemente, lo relacionado con la responsabilidad del abogado, extrayendo las siguientes conclusiones: i. Sólo hay responsabilidad jurídica si hay violación del orden jurídico. En el ámbito civil hay una responsabilidad jurídica
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generadora de indemnización, que consiste en una prestación que se impone al responsable de un daño injusto ii. En el caso de los profesionales, debe reunir además los siguientes requisitos: ejercicio habitual, relacionada con un área del saber, reglamentable y fiscalizable por el Estado, presuntamente onerosa, con autonomía técnica, sujeta a normas éticas propias del ejercicio de la actividad, con su propio colegio y matrícula, y tribunal de disciplina. iii. Se trata de una responsabilidad que reconoce su origen en una conducta dolosa, culpable o negligente, derivada del ejercicio de la profesión de abogado. iv. La relación jurídica entre el abogado y su cliente, en principio, será variable de carácter contractual, calificada de acuerdo a las circunstancias particulares de cada relación jurídica entre abogado y cliente. Excepcionalmente, la comisión de un delito nos remite al Art. 1107, viabilizando la responsabilidad aquiliana. v. La antijuricidad o incumplimiento objetivo, definida como una contradicción entre la conducta y el ordenamiento jurídico íntegramente observado, no guarda diferencias sustanciales con aquella en la que puede incurrir un abogado. Integran el ordenamiento contemplado, las normas éticas que rigen la actividad, cuya infracción eventualmente admitiría como causal de justificación para la antijuricidad, el consentimiento del damnificado. Tanto la frustración de un negocio jurídico debida a un deficiente asesoramiento atribuible al abogado, como la pérdida de un juicio por omisiones o errores que le sean imputables, configuran un daño cierto que es la “pérdida de la chance”. La evaluación de la misma dependerá de las particulares circunstancias fácticas del pleito o gestión. El daño derivado de una defectuosa actuación del abogado puede ser tanto patrimonial como moral, en los términos de los Art. 1078 y 1099 CC., y 29 del Cód. Penal vi. El abogado responde por el hecho propio o personal, razón por la cual el factor de atribución será, en principio, subjetivo. En sentido estricto, si la obligación contraída es de medios, habrá culpa, por tanto imputabilidad subjetiva, debiendo probar el acreedor. Si es de resultados, habrá imputabilidad objetiva, por tanto sólo se liberará el abogado probando causa ajena y rompiendo así el nexo de causalidad adecuado. El derecho de daños ha evolucionado a través de los años, partiendo de un punto en donde la premisa era “no hay responsabilidad sin culpa”, para instalarse entre nosotros a partir de la década del 70 del siglo pasado, con una nueva mirada que apunta a la protección de la victima y al daño injusto.
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Dentro de esta protección a la víctima, el rol del abogado es de suma importancia. No importa cuan avanzadas o buenas sean las leyes para proteger los derechos, sin una correcta aplicación de las mismas por parte del profesional abogado. El abogado a lo largo de su ejercicio profesional, habrá de defender los bienes más preciados de las personas, libertad, honor, vida, bienes materiales, razón por la cual debe cuidar especialmente no cometer errores, ya que los mismos no sólo lo perjudican a él personalmente, sino que recae sobre aquellos profanos que depositan su confianza sobre él que es el experto. La responsabilidad del abogado puede ser juzgada, según la naturaleza de la norma incumplida, por el Poder Judicial en el fuero pertinente, o por el Colegio de Abogados. Pero esto es evitable, con sólo observar las normas de ética del ejercicio de la profesión, que exhiben las premisas para realizar UNA CONDUCTA ETICA E IRREPROCHABLE. Un abogado que se comporte de acuerdo a los valores que toda persona de bien e integra porta consigo, tiene en su haber las mejores armas para su propia defensa y de quienes en el confían.

IV. APENDICE JURISPRUDENCIAL Y DOCTRINARIO i. DOCTRINA. Aspectos de la responsabilidad civil de los abogados .

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"... no hay razones para distinguir entre aquellos episodios protagonizados por profesionales de aquellos actuados por el común de las personas. Los requisitos que excitarán la obligación de indemnizar son comunes, a saber: a) conducta antijurídica, b) factor de atribución, c) daño y d) relación de causalidad entre una, a) y otro, c)... Sostengo -sin embargo- que bastará la presencia de los dos últimos, únicos requisitos de aparición ineludible en la obligación de indemnizar ...(...) ... En la defensa de los intereses del cliente, la obligación que asumen los abogados es un simple deber de prudencia y diligencia;... Para cuestionar la labor profesional y obtener reparación patrimonial es preciso "recrear" el juicio original ... ... En esa oportunidad deberá probarse la existencia real y concreta de un daño cierto indemnizable...". (AROZA, José Manuel, Aspectos
de la responsabilidad civil de los abogados, Nota a fallo de la C.A.Civ.Com, 1ª, San Nicolás, 15-05-01, C., C. M. c/ L., S. N., La Ley Buenos Aires, T. 2003 (octubre), pág. 1103). Supervivencia de la culpa responsabilidad profesional. como factor de atribución de

"... Pertenecemos a un segmento doctrinario que afirma la supervivencia de la culpa como factor de atribución en el derecho moderno (LE TOURNEAU, Philippe ...; TRIGO REPRESAS-LÓPEZ MESA ...; PENA LÓPEZ, José M. ...; SANTOS BRIZ ...; BIANCA, Cesare Massimo ..., BUERES - KEMELMAJER DE CARLUCCI ...; SALERNO, Marcelo U. ...; RIPERT & BOULANGER ...; RADE, Christophe ... etc.) y como eje del sistema de responsabilidad en el derecho argentino, a tenor de los textos legales vigentes, cuya única interpretación razonable es esa ... Ricardo de Ángel Yágüez ha demostrado acabadamente que la desaparición de la culpa constituye una aspiración y un prejuicio, más que una realidad; el argumento de este autor ... se basa en que, aun la más crítica de las posiciones hacia la culpa, no puede soslayar que dicho factor atributivo conserva genuina importancia en diversos ámbitos: 1) la culpa de la víctima normalmente hace que ésta no pueda reclamar indemnización por el daño y 2) la culpa es el principio rector de atribución de responsabilidad a los profesionales (DE ÁNGEL YAGÜEZ, Ricardo, "Algunas previsiones sobre el futuro de la responsabilidad civil (con especial atención a la reparación del daño)", Cuadernos Civitas, Madrid, 1996, ps. 30/44). ... aun dentro de la órbita del riesgo creado, la culpa introduce una cuña, que no puede desconocerse.
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(...) Es dable aclarar que en el ámbito donde la culpa demuestra su mayor aptitud para reglar la materia es, precisamente, el de la responsabilidad profesional, donde por lo corriente se debaten supuestos de responsabilidad por el hecho propio o personal, arquetípico supuesto captado por la culpa. ... el factor de atribución de la responsabilidad civil de los profesionales en general y de los médicos en particular es subjetivo, siendo necesario entonces que quien con su obrar resultó autor del daño causado pueda ser tenido además como culpable del mismo, por haber mediado de su parte dolo o propiamente culpa o negligencia ... ... adherimos ... a un agudo juicio del Prof. Fernando Pantaleón: "contra el primado de la culpa como criterio de imputación de la responsabilidad extracontractual se han escrito muchas simplezas... (pero) cuando el problema de la responsabilidad extracontractual se contempla como un problema interindividual entre dañante y perjudicado, la primacía de la culpa como criterio de imputación subjetiva resulta algo evidente. Lo he escrito antes: indemnizar no borra el daño del mundo, simplemente lo cambia de bolsillo. Por tanto, hay que tener una buena razón para realizar ese cambio. y considerando la cuestión como una exclusivamente entre cada dañante y cada dañado, no es razonablemente discutible que la mejor de tales razones es que la conducta del dañante sobrepasó el límite del riesgo que nos permitimos los unos a los otros en la realización de ese tipo de conductas: que aquél incurrió en culpa "
(PANTALEON PRIETO, Fernando, "Cómo repensar la responsabilidad civil extracontractual", en "La responsabilidad en el derecho", Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, N° 4 (2000), p. 175) ...". (LÓPEZ MESA, Marcelo, Responsabilidad profesional. Su actualidad en el derecho europeo actual, La Ley, 23-06-04, págs. 1/2). ii. CITAS DE FALLOS Y SU JURISPRUDENCIA Expte. Nº 22.730 - Año 2008) - "P., L. J. c/ V., C. A. M. s/ daños y perjuicios" - CÁMARA DE APELACIONES DE TRELEW (CHUBUT) SALA A - 22/09/2008 RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL. Incumplimiento. RESPONSABILIDAD PROFESIONAL. ABOGADO. Culpa. Prescripción de una acción. Resarcimiento al cliente perjudicado. Alta probabilidad de que su demanda prospere. Pérdida de chance. Cuantificación

"En el caso que nos ocupa, el incumplimiento obligacional del demandado estribó no en la falta de obtención del resultado, sino
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en no desplegar en la causa una actuación diligente, escrupulosa, proactiva, cual es la obligación de un abogado patrocinante en una litis judicial. El dejar prescribir una acción civil, luego de haber tramitado una causa penal, sin que exista elemento alguno de descarga de tal responsabilidad en autos, implica que el abogado no se ha comportado con la diligencia exigible a un buen profesional, máxime cuando la relación abogado-cliente es una relación caracterizada por la confianza y que podría hasta considerarse intuitu personae, motivo por el cual la tríada de normas aplicables al caso son los arts. 512, 902 y 909 del Código Civil, que exigían al abogado demandado en autos una actuación diligente, incompatible con dejar prescribir una acción. La culpa caracterizada que se manifiesta en el comportamiento procesal del demandado de autos debe tener por justo correlato la imposición de una obligación resarcitoria que restañe en una medida adecuada los detrimentos sufridos por el cliente perjudicado por su accionar." "El cuestionamiento ensayado por la demandada a la sentencia de grado debe, entonces, rechazarse, lo que propongo al Acuerdo." "Debo dejar sentado que la chance que tenía el Sr. P. de que su demanda contra el Sr. C. prospere era una chance cierta, relevante, podría decirse que incluso alta. Ello, a tenor de la oferta de composición voluntaria que C. le hiciera a P. en oportunidad de solicitar la suspensión del juicio a prueba en sede penal (cfr. fs. 315/318 del expte. caratulado "C., Ricardo psa lesiones graves", que se encuentra acollarado al presente pleito). Además, la concepción de suspensión del juicio a prueba fue posible debido a la admisión del hecho por el demandado, así como al reconocimiento por éste de su responsabilidad. Ello implica que la demanda civil ante una admisión así tenía serias posibilidades de prosperar." "Además de ello la oportunidad de que la demanda prospere, de no haber mediado la prescripción de la acción, era alta, por cuanto el serio menoscabo físico sufrido por el Sr. P. a consecuencia de la golpiza que le propinara el Sr. C. estaba constatado en esos autos, siendo en todo caso lo indeterminado su cuantificación (cfr. fs. 1 a 13 del expediente civil apiolado, especialmente, fs. 4, tomografía computada realizada en el prestigioso instituto "Fleni" de la Capital Federal; fs. 5, dictamen de la Facultad de Medicina de Buenos Aires y fs. 8 certificación de minusvalía oftalmológica)." "La existencia o materialidad del hecho dañoso, así como la responsabilidad del Sr. C. en el mismo, son indiscutibles merced a su reconocimiento por el damnificado en sede penal y la propuesta de composición voluntaria formulada también allí por éste. Los daños sufridos por el actor de autos en su cuerpo, las secuelas incapacitantes que le han quedado, la larga convalecencia, los estudios y tratamientos a que debió someterse están probados en autos, a través de la constatación documental y mediante estudios
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médicos inobjetables existentes en el expediente prescripto, constancias que convencen de la muy probable procedencia de buena parte del reclamo del Sr. P. por el daño físico sufrido, así como de una parte del daño moral reclamado, vistas las serias secuelas incapacitantes que le quedaran y la penosa situación en que la golpiza lo sumiera." "Ello así, la chance de que esa demanda prosperara, de no mediar su prescripción era bastante alta, lo que aleja del reclamo de dicha chance en este proceso cualquier reproche de especulación a excesivo afán crematístico en el actor. La chance que aquí se reconoce no es el envase o cobertura de otro daño que no puede reconocerse como tal, sino que es el fruto de la la apreciación serena de cuál hubiera sido a mi juicio el desenlace normal del expediente apiolado, si no hubiese mediado la actuación antijurídica del aquí demandado, cuya incuria permitió transformar en obligación natural la que era una obligación exigible y de alta probabilidad de acogimiento." Citar: elDial AA4C04

L. 384551 - "Carbone, Julia Graciela c/F. D. M., D. V. s/daños y perjuicios" - CNCIV - SALA F - 28/05/2004 RESPONSABILIDAD PROFESIONAL. Abogados. Desistimiento del concurso preventivo (Art. 30 Ley 24522). Demora en la publicación de edictos imputable al cliente. Incumplimiento al deber de colaboración. Ausencia de responsabilidad del profesional. Rechazo de la demanda

"Aunque sea admisible reconocer la existencia de una mayor exigencia al abogado que al cliente lego, precisamente por el rol profesional que aquél asume dentro del proceso y dentro de la incumbencia específica de las tareas para el cual ha sido contratado, lo cierto es que el cliente no queda totalmente liberado de cumplir con las obligaciones asumidas en esa especial relación contractual, como ser el deber de colaboración, a fin de posibilitar el cumplimiento adecuado de la labor encomendada al abogado. Así, cuando se trata de plazos o períodos prolongados podría exigírsele al profesional la adopción de medidas que le permitan cumplir su cometido, como por ejemplo, requerir el otorgamiento de poder para actuar en juicio o en su caso optar por soluciones drásticas frente a la desidia o falta de respuesta del cliente, como renunciar al patrocinio." "Demostrado que la demora en la publicación sólo fue atribuible a la accionante, así como también, -tal como lo señalaron los testigos-, que le fueron explicitadas las consecuencias que dicha dilación podría acarrear, juzgo que ninguna responsabilidad puede imputársele a la profesional por las consecuencias dañosas que
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pudieron haberse producido a raíz del desistimiento del proceso concursal."
Citar: elDial - AA212D

"Sucesores de Alejandro Vicente Bermúdez c. / Antonio Miguel Burgos A.- Ordinario" - CAMARA 5ª DE APELACIONES EN LO CIVIL Y COMERCIAL DE CORDOBA - 06/11/2003 RESPONSABILIDAD DEL ABOGADO. OBLIGACIÓN DE MEDIOS. CONSENTIMIENTO DEL CLIENTE. EFECTOS.-

"La responsabilidad de los abogados debe valorarse conforme una obligación de medios: debe obrar con la diligencia y aptitud requeridas para cumplir con las medidas que normalmente conducen a un resultado, pero sin asegurar la obtención del mismo. El consentimiento del cliente nunca podría cubrir el dolo o la impericia, negligencia o imprudencia del profesional, para excluir totalmente su responsabilidad."
Citar: elDial - AA1CA1

L. 322380 - "Zuffo, Magdalena B. c/ Martínez P., D. H. s/ Daños y perjuicios" - CNCIV - SALA G - 16/08/2001 RESPONSABILIDAD PROFESIONAL. Abogados. MALA PRAXIS. Negligencia que derivó en una caducidad de la instancia. Obligación de Resultado. Pérdida de la "Chance"

"La dirección letrada de un proceso no es en todos los casos de medios, sino que en ciertas circunstancias la obligación que asume el letrado es de resultado, con inversión de la carga probatoria, toda vez que el letrado se obligó a un "opus" que no es otro que el de realizar todos los actos procesales de su específica incumbencia (v.gr. presentación de escritos y peticiones que urjan la instancia, dejar nota, ofrecer prueba en término, concurrir a Secretaría los días correspondientes, etc.). Resulta inadmisible (y hasta preocupante) que un letrado afirme que un juicio estaba "prácticamente" perimido sin estarlo, como si se tratara de un hecho fatal e inexorable, con caracteres de "fuerza mayor", frente a lo cual un profesional del derecho nada podía hacer. Por el contrario, frente a la realidad que exhibía el expediente, si el letrado aceptó seguir el caso no era para dejarlo fenecer y solicitar después regulación de honorarios, sino para poner todo el empeño que la situación exigía y obrar con diligencia y cuidado. Y aun cuando en modo alguno podía prever un resultado favorable a sus clientes, era ineludible que al contratar asumió la obligación de resultado mencionada anteriormente, una de cuyas facetas era el compromiso de impedir que opere la caducidad de la instancia."
Citar: elDial - AA9B7

V. BIBLIOGRAFIA
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ALTERINI-AMEAL-LOPEZ CABANA – Derecho de obligaciones civiles y comerciales – Abeledo Perrot, Bs. As., 2000 ALTERINI, Atilio, Responsabilidad civil; Abeledo Perrot; 2da edición. 1996 Alterini Atilio y López Cabana. - Derecho de Daños, La Ley 1992 Andorno – Derecho de Daños –– 1ª Parte “La responsabilidad del abogado”, Ediciones La Rocca 1991 Ghersi Carlos – Teoría general de la reparación de daños – Astrea 2003 Trigo Represas – La responsabilidad civil de los abogados – Astrea 1987 Código Civil de la República Argentina -Jurisprudencia, doctrina, comentarios – Legis 2007

VI. OTROS RECURSOS  El Dial.com - FALLOS Y JURISPRUDENCIA en línea  Código Civil de la República Argentina -Jurisprudencia, doctrina, comentarios – Legis 2007, en línea

INDICE

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I. INTRODUCCION 1. RESPONSABILIDAD CIVIL EN GENERAL 2. RESPONSABILIDADES PROFESIONALES

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II. RESPONSABILIDAD CIVIL DEL ABOGADO
1. NATURALEZA JURÍDICA DE LA RELACIÓN PROFESIONAL 2. ANALISIS DE LOS PRESUPUESTOS DE LA RESPONSABILIDAD DEL ABOGADO. 2.1 ANTIJURICIDAD O INCUMPLIMIENTO OBJETIVO 2.2 DAÑO 2.3 FACTOR DE ATRIBUCION
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2.3.1 RESPONSABILIDAD POR CULPA 2.3.2 RESPONSABILIDAD POR DOLO 2.4 RELACION DE CAUSALIDAD ADECUADA 5 6

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III. CONCLUSION IV APENDICE JURISPRUDENCIAL Y DOCTRINARIO i. DOCTRINA ii CITAS DE FALLOS Y SU JURISPRUDENCIA 8 8 9

6

V BIBLIOGRAFIA

11

VI OTROS RECURSOS

11

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