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La Antigua Mitología de los Jakas PRIMER LIBRO

La Antigua Mitología de los Jakas PRIMER LIBRO

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Sobre las antiguas narraciones de los abuelos de los pueblos de Huarochirí.
Sobre las antiguas narraciones de los abuelos de los pueblos de Huarochirí.

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FONDO PARA LA EDUCACIÓN Y CULTURA ECOMLA

LA ANTIGUA MITOLÓGIA DE LOS JAKAS
LA HISTORIA DE LA CREACION DE LOS TRES MUNDOS
IVAN CARDENAS ALVA 04/07/2013

Cuentan los abuelos de las alturas de Huarochirí, que en aquellos tiempos cuando los hombres no le dedicaban tiempo ni esfuerzo alguno en averiguar, el porqué ocurría las cosas, y se limitaban a narrar los hechos conforme lo habían visto sus ojos. Se dieron estos Hechos y Hazañas, tal cual tratamos de narrar a continuación.

INTRODUCCIÓN

Esta es una serie de historias recopiladas, según se planteo desde el comienzo, de las narraciones orales de los mismos pobladores de las tierras altas de la Provincia de Huarochirí, en el Departamento de Lima. Se les ha añadido algún contexto para tratar de hacer más entendible y amena las respectivas historias. Los nombres de los personajes, en muchos casos solo pertenecen a la creación fantástica, más no a personajes históricos. Obedezco en gran parte a los requerimientos de mi familia, en un intento de explicar mi gran afición a viajar y recorrer los lugares por donde se llevaron a cabo mucho de estas historias, habiéndome topado en persona con los restos de muchos personajes y lugares que dieron pie a las mismas. Agradezco la hospitalidad de los comuneros que me recibieron durante el proceso de entrevista y en especial a los abuelos que me compartieron aquellas historias que de niños los fascinaron y que aun hoy en día tan solo su recuerdo les produce gran nostalgia. Les dedico estas humildes historias fantásticas en especial a todos los niños de Huarochirí.

PRIMER LIBRO

El COMIENZO DE LOS TRES MUNDOS Al comienzo todo era perfecto y el Universo estaba en Orden y Equilibrio, solo existían; la inmensidad de los Cielos y Los Señores Celestiales, que lo habitaban y se regocijaban de su propia existencia. Los Señores Celestiales tenían poderes supremos, los había con grandes poderes y pocos poderosos, muy bellos y poco bellos, algunos de estos se hacian llamar Yaya, Shian, Wari, Kon, Wacon, Ñan, An, Ticci, etc. Los Cielos se extendían en toda la grandiosidad del universo, pero un día se rompió el equilibrio Ticci que era un Señor Celestial joven, pues los había muy viejos (Como Yaya), cuando estaba recostado sobre una alfombra de estrellas, se quedo dormido y tuvo un sueño muy profundo, cuando se despertó, sus pies le habían crecido y eran inmensos, habiéndose colocado uno encima del otro, entonces al ser muy pesados para poder volar y subir al Hanan (Mundo celestial) se los arrancó y libre al quedarse sin ellos, volvió al Hanan en forma de un gran ave, de negras y enormes alas. Después le crecieron los pies de tamaño normal y se curaron sus heridas, cuando regreso al lugar donde habían quedado sus enormes pies, se puso sobre ellos y al que estaba encima lo llamo Kaypacha (Mundo Terrenal donde habitarían los seres creados para su regocijó) y al otro que estaba debajo Ukupacha (Inframundo lugar donde estarían los desterrados). Luego el Señor Ticci al ver que podía posarse y caminar sobre estos Mundos, se lleno de alegría y canto, abriendo la boca y conforme entonaba su canto, de su interior comenzó a surgir un polvo de colores y de este aliento; surgieron los Dioses y siguió cantando llenando los tres mundos con ellos, estos Dioses eran parte del interior mismo del Señor Ticci y cada Dios surgió con su propia forma y habilidad. Al saber de la creación de estos Dioses de Ticci, el Señor Yaya desde su Usno en el Koshko (el centro del Universo) muy molesto envió a Kon y Wacon, sus Waykis (hermanos mayores), quienes vinieron a ordenarle que se detenga, pues su creación rompía el Equilibrio de los Cielos, al hacer surgir estos seres inferiores; Ticci no los escucho y continúo con su Creación. El desobediente Ticci respondiéndoles a sus Hermanos; que Él no participaba en las celebraciones y competencias de los Señores Celestiales, para Ticci era mejor usar su poder en crear vida, despidiéndose de sus Hermanos. Luego el Señor Ticci regreso a ese lugar al que llamó, los Tres Mundos, sorprendido por su creación, ordenó que se presenten ante él esos Dioses, uno por uno estos desfilaron bailando Dioses y admirando sus cualidades se regocijó, los Dioses de los Tres Mundos, marcharon ante él, adorándolo, bailando y mostrándole sus especiales poderes, y haciendo este Raymi (Fiesta) transcurrió mucho tiempo de celebración El señor Ticci el Creador admiraba todo esto desde su Usno en el Hananpacha, habitaba en la cima de una montaña blanca, rodeado de toda su corte de Dioses y esta montaña descansaba sobre una gigantesca Nube.

LAFAMILIA CELESTIAL Después de esto Ticci convertido en Hombre recorrió La Kaypacha, admirando su inmensidad y solidez, El espíritu de la tierra (Pachamama) adopto la forma de una bella mujer y encontrándose con Ticci, se hicieron pareja recorriendo juntos por aquellos territorios. La Pachamama, quedo embarazada, luego se refugió en una cueva y trajo a la vida dos Willcas (Hijos Mellizos) estos eran, un niño llamado Inti y una niña que llamó Quilla. Pero un día funesto Ticci partió a los Cielos Superiores desapareciendo, Después de la partida de Ticci, la Pachamama y sus hijos abandonados a su suerte deambularon en la oscuridad de la Kaypacha, siendo asechados por los guardianes y bestias del Kaypacha; se escondieron de estos por mucho tiempo, esperando el retorno del señor Ticci. Estos Guardianes, habían sido creados por el Supay (Señor Guardián), Hurkaway (Señor de los Amarus) y Mallku (Señor de la ley) quienes eran los dioses del Ukopacha, para que cuidaran el acceso desde el Ukopacha hasta el Kaypacha y el Omapacha, dejando presos a sus habitantes y bestias pero ante la ausencia de sus amos, pues los Dioses habían viajado al Hananpacha a competir entre sí por el Usno (Trono Celestial), los guardianes se volvieron bestias soberbios, ambiciosos y desobedientes. El más grande y más furioso llamado Awayanu, alejado de sus otros hermanos, se mantuvo escondido en las profundidades del Mar. Durante la ausencia de Ticci la Familia quedo en el desamparo y carente del Camac de Ticci; la energía protectora de este, ante el descuido de los dioses, los persiguieron los guardianes transformados en seres abominables, provenientes del Ukopacha y que desobedeciendo a los Dioses que eran sus señores, ascendieron a la Kaypacha acosando a la Pachamama y a sus dos hijos, atraídos por su Camac (Energía de la vitalidad). La Pachamama con mucho valor se enfrento a estos seres, tratando de proteger a sus pequeños hijos, siendo en total Diez las bestias, una por una fueron petrificadas por el poderoso rayo que surgían de los ojos de la Madre, la Pachamama debilitada escapo luego a las alturas escalando la montaña más alta del Kaypacha llamada Wanga, aunque con todo este esfuerzo perdió todo su Camac. EL PRIMER CASTIGO, EL CHAMPAY Un día cuando Ticci se hallaba en la cumbre de la montaña Wanga; llegó ante él, Chaska (un mensajero Celestial que al final de la batalla de Iwisa, se quedo convertido en el planeta Venus) de enormes alas y armadura de plata, que andaba buscándolo cruzando el Cielo Superior y cuando por fin lo encontró, le hablo así: ¡Señor Ticci, me envía nuestro Padre Yaya, te he buscado por toda la inmensidad celestial; para avisarte de su decisión y los demás señores celestiales, una terrible amenaza viene sobre ti! ¡Los Señores Celestiales han enviado a un ser llamado el Champay (Destructor), a castigarte por tu vanidad y desobediencia, al seguir con tu creación! -Ticci sorprendido, le agradeció al guerrero Chaska y luego separándose de la Pachamama y de sus hijos, sin decirles nada, emprendió el viaje en búsqueda del Destructor. Luego a su retorno a los Cielos, Chaska fue interrogado por el Señor Yaya, para saber donde se hallaba El Señor Ticci, este Chaska le indico donde lo había encontrado; Sabiendo Yaya donde

estaba La Creación de Ticci, envió a los Dioses Kon y Wacon que eran hermanos, a destruir todo esto, descendieron a los Tres Mundos montados en Nubes de Fuego, Kon recorrió los Llanos y cayó en el Mar, donde se sumergió en sus profundidades, Wacon Cayó en la Cima de Wanga (la Montaña más alta de la Kaypacha) y en ese lugar encendió una gran fogata de piedras negras. Ambos Señores permanecieron un tiempo en los tres Mundos, cada uno tomo un destino diferente admirando todo lo que había creado el Señor Ticci. Los Ríos, Los Mares, Los Bosques, Las Cordilleras, Los Animales y por último a los Hombres. Wacon durante este viaje vio a la Pachamama luchando con los seres abominables de la oscuridad y en secreto la deseó. Creyendo que podría engañarla se ubico en la cima de la montaña Wanga, en donde tomo unas piedras negras e hizo una enorme fogata, alrededor de la cual bailo, esperando que llegue la Diosa Pachamama. LA TRAICIÓN DE LA QUILLA La familia Celestial permaneció mucho tiempo escondiéndose, Pero la pequeña Quilla; celosa del gran amor entre su madre y el Inti, ideo una trampa para separarlos, Cuando la Pachamama vio en la oscuridad una Luz, pensando que era su esposo fue a buscar a Ticci a lo alto de la montaña Wanga, desde donde se veía la presencia de un ser Celestial (Que en realidad era Wacon) la Quilla despertó al Inti; que dormía y diciéndole: ¡Nuestra Madre nos espera vallamos! -Salieron de la cueva en total oscuridad, ambos niños se extraviaron en los caminos del mundo. Por un tiempo deambularon juntos, cuando se internaron para dormir en una cueva en las alturas de Canta, el Inti se quedo profundamente dormido. La Pachamama había agotado su Camac, por haber destruido y petrificado a los Diez seres abominables, luego debilitada escaló los abismos, hasta la cumbre de la montaña Wanga; en donde había una gran fogata, ahí se encontró con Wacon, este trato de seducirla diciéndole que era Ticci que había vuelto, pero la Diosa se negó a sus requerimientos, Wacon enfurecido asesino a la Pachamama, la devoró y sus restos fueron arrojados a un abismo, estos habían sido luego devorados por un Chinchay (Jaguar) y los demás seres menores de la oscuridad. La Quilla luego de engañar y abandonar al Inti, salió a buscar a su madre la Pachamama, pero luego de mucho andar, con la ayuda de un Corekenke (Pájaro de oro conocedor del destino) encontró a su madre destrozada, en lo profundo de un abismo. Asustada la Quilla, retorno a la cueva en búsqueda de su hermano, pero el Inti ya no estaba. Y ambos niños caminaron separados y perdidos por los oscuros caminos de la Kaypacha, a merced de los peligros y los seres existentes en ella. El Korekenke viajo al Hananpacha y le suplico al Dios Punchao, que ayude a los hijos de Ticci, de mala gana Punchao envió a los animales sagrados conocidos como Añaz, Puma, Kuntur y Caimán a guiar a los Willcas en aquellos caminos. El señor Ticci a su retorno victorioso de la feroz lucha contra el Destructor, quedo herido y descanso en la Callanca del Hananpacha (Casa del cielo), desde donde envió a un grupo de guerreros Celestiales, a buscar a su Familia; Entre ellos estaba Uri Chaska que era su Sinchi (Capitán).

Estos Guerreros los buscaron por los caminos de la Kaypacha; luego de preguntarles a los animales sagrados si los habían visto, gracias a ellos, primero encontraron al Inti; escondido en unas grietas, debido al reflejo de su Luz, Ticci triste, al saber de la destrucción y transformación de la Pachamama, le ordeno a su hijo el Inti; que gobierne el Hananpacha y monte guardia sobre su madre eternamente, para lo cual le dio su poderosa Vara de Oro. Los Dioses luego encontraron a la Quilla, y la llevaron ante el señor Ticci. Este le impartió la misma orden que ha su hermano; aunque la Quilla lo hacía de mala gana y escondiéndose desaparecía de vez en cuando, faltando a su deber. Los Jakas a la guardia del Inti le llaman Día y la guardia de la Quilla le llaman Noche, aunque a la Quilla, tan solo la ven por unos días y otros no. Ambos fueron declarados Dioses Celestiales, y quedaron con esta misión eternamente, los Guerreros del Cielo, que los encontraron se convirtieron en su guardia; siendo Siete las estrellas que los acompañan agrupadas, en especial a la Quilla; pues esta abandonaba a veces sus funciones, no ocurriendo lo mismo con el Inti, que recorre el cielo permanente; iluminando y dando calor a los tres Mundos. LOS JAKAS Ahora vamos a contar acerca del origen de estos Jakas y como poblaron el mundo. Cuando El señor Ticci, se arranco sus enormes pies y formo los Tres Mundos, por un momento sangraron sus piernas, antes de levantar vuelo y subir al cielo convertido en ave, de sus heridas, cayeron gotas de sangre a la tierra, mezclándose con ella; la mayoría en un lugar llamado Wacchicancha, de las gotas del pie derecho surgieron los Hombres y de las gotas del izquierdo surgieron las Mujeres. Estos Hombres fueron llamados por Ticci, Jakas (Inocentes), pues era grande su inocencia, no tenían malicia alguna y eran como niños, estos Jakas se hicieron pareja Hombre y Mujer, llamaron Pacarinas a los lugares en donde se mezclo la sangre divina, la tierra y el agua; de ahí fue de donde surgieron y esas Pacarinas, fueron el origen y el fin de su existencia, luego en parejas, los Jakas partieron en diferentes direcciones recorriendo todo el Kaypacha. Un día llegaron hasta ellos dos seres alados y enormes, El Dios del Trueno y su Hermano el Dios del Relámpago y les entregaron el Fuego, para que puedan seguir viajando en la oscuridad, pero después de un tiempo de recorrer los caminos del mundo sintieron hambre, cansancio, sed y dolor, al no saber cómo satisfacer sus necesidades se lamentaron mucho, sufrieron y muchos murieron devorados por las Bestias de la Oscuridad. Algunos Jakas se internaron en las profundas cuevas de las altas cordilleras, otros se escondieron en los tupidos bosques y otros habitaron las extensas planicies y los llanos (las desérticas Costas) tapándose con ramas y hojas. Vivian adorando a la Pachamama, que los protegía por que los Jakas eran la sangre de su esposo desaparecido, eran seres muy temerosos e inútiles. En los tiempos antiguos los Hombres Jakas no tenían Curacas (Jefes) la Pachamama les enseño a enfrentarse entre sí, haciendo esta competencia en honor a Ticci, ganando aquel que demostraba una habilidad inigualable, este era declarado Atipax (vencedor) y se convertía en el centro del poder y quien guiaba al resto.

Cuando los Jakas eran serviles a los Dioses y competían entre sí, celebrando pruebas entre ellos cada cierto tiempo. Lo hacían adornados de hermosos trajes con plumas y pieles, grandes y brillantes sombreros, llevaban todo tipo de herramientas y sus armas de caza, había un cortejo que los acompañaba, entonando canticos sobre el origen y las habilidades de los competidores, de cómo eran estas competencias se dice, que se tomaba mucha chicha, había quienes tocaban y otros bailaban, también se comía diferentes potajes, unos recitaban historias y otros se burlaban de sus contrincantes. KON Y AWAYANU El Señor Celestial Kon viajo por toda la Kaypacha, viendo a los seres que la habitaban, por no tener coyunturas ni huesos, se desplazaba a grandiosa velocidad, y observo a los Jakas que habitaban los Llanos (las costas), en aquel lugar cuando estaba descansando, Kon se encontró con una Hermosa Diosa llamada Shin, que animaba a los seres del Mar, Celosa guardiana entre los límites del Ukopacha y el Omapacha, la Diosa al verlo le pregunto: ¿Qué hace un señor del Cielo en estas tierras? -Kon le respondió: ¡Admiró cuanto ha creado mi hermano Ticci! La diosa Shin volvió a preguntar: ¿No será que tú lo hagas mejor? Kon volvió a preguntar ¿Y cómo podría hacerlo? ¡Extrae las vísceras del Awayanu y dales vida! ¡Así superaras la creación de tu hermano! y diciéndole esto la diosa emplumada se alejó volando, sobre las olas del mar, en forma de ave. Luego Kon se introdujo en las violentas aguas de la Mar, llegando hasta el límite de sus profundidades, ahí en la total oscuridad, diviso una luz tenue, al acercarse vio que se trataba de una figura femenina, que serpenteante lo llamaba, Kon se acerco atraído por la hermosura de la criatura luminosa, pero cuando estuvo lo suficientemente cerca, unas enormes fauces se abrieron tratando de devorarlo, era el guardián del Omapacha (un Pez gigante con miembros humanos), este guardián de las profundidades y vigilante, fue creado para contener y devorar a todo aquel que llegara a sus dominios. Kon poseía una lanza dorada muy poderosa, en la cual depositaba todo su poder, y con la que hirió al gigantesco ser marino en uno de sus cuatro ojos, pero luego un torbellino de agua lo empujo hacia la superficie. Kon volvió a las profundidades persiguiendo al ser marino que herido escapaba, entre remolinos y corrientes submarinas, Cuando el Awayanu cayó en el fondo del Mar, quedo mal herido y agonizando, postrado en el lecho marino, se le acerco el Señor Kon y esté le pregunto: ¿Quién eres tú guerrero? -pues el guardián estaba seguro que no existía en el Omapacha nadie capaz de hacerle dañoNadie en los tres mundos tiene el poder para herirme. -nuevamente le hablo la bestia al Señor Celestial. ¿Quién eres tú? –nuevamente le Pregunto la bestia herida a su atacante-

Soy Kon el Señor de los Cielos -le explicó el cazadorSoy el hermano del Señor Ticci. He venido porque pronto los tres Mundos serán destruidos por su desobediencia. Kon le confesó al moribundo ser, que él quería ser Adorado y reemplazar a Ticci en su Usno y gobierno y así superarlo. El Awayanu agonizante, le indico: ¡El Señor Ticci tiene uno de los Camac más poderosos del Universo debido a que ha encontrado una fuerza que lo anima, luego le pidió que le abra la panza y le saque la Wira (Grasa), la mastique y luego lo escupa soplando en el Mar! ¡Haz lo que te pido, que de ahí surgirán los Hombres que quieres crear! -y diciéndole esto la bestia marina murió. El Señor Kon, con su lanza abrió las entrañas del Awayanu, y de su interior surgieron infinitos peces, que se dispersaron por el Omapacha poblándolo, cogió la Grasa y la mastico, la encontró de un sabor muy amargo; luego lo escupió entre sus manos y soplando les dio forma y vida, de ella surgieron Hombres, de tamaño enorme y piel blanca: con largos cabellos y barbas de colores como los del Arcoíris, y otros con las melenas del color de las plantas del fondo del mar, Kon los llamó Wiracochas. Pero estos Wiracochas (Hombres del Mar), aunque nadaban muy bien sobre las torrentosas aguas, necesitaban estar en el suelo para poder vivir, Kon los guió y animándolos convertido en Hombre pez y montado en un enorme ser marino de enorme cabeza, los llevo hasta el límite con la Kaypacha (Tierra), y luego soplando muy fuerte retiro el Mar, de este modo les facilito su permanencia en estos Llanos, los condujo hasta estas tierras, descansando primero en la isla de los Wallas, y luego les enseño el Mundo de los Llanos; iluminándolo con su poderoso Camac. De este modo Kon los animo a poblar los llanos y señorearse de su poder, pues este era un enorme territorio, para esto, el Señor Kon andaba adelante guiándolos con su rápido y ligero recorrido, disminuía las distancias aplanando las montañas y cortando los Valles, con solo el poder de sus palabras. Así el Dios Kon solamente hablando hacia nacer el Maíz, las Habas y las demás legumbres, Luego con solo arrojar una Pupuna (flor de totora) habría una enorme acequia, desde su fuente y cuando clavaba la punta de su lanza, salía el agua a borbotones de los orificios, Kon estuvo mucho tiempo con estos Wiracochas protegiéndolos y los animo en sus viajes y conquistas, en gratitud con su protector los Wiracochas levantaron Altares y fabricaron rostros de su creador y Dios. Los Wiracochas eran guerreros por excelencia y guerreando expulsaron a los Jakas de las Tierras Bajas, pero se quedaron con sus mujeres, eran diestros pescadores, construían enormes balsas para viajar por sobre las aguas, Dominaron el arte de cortar la piedra, Edificaron grandes Callancas, anduvieron por estas tierras bajas, cazando y persiguiendo a sus enemigos, (que habitaban estas tierras) avasallándolos, pues además de los Jakas, otros Hombres salvajes habitaban estos llanos; estos salvajes vivían comiendo mariscos, algas y pescado crudo. A estos Wiracochas, los Jakas les tuvieron miedo, y por esto huyeron a las tierras altas; a este tiempo le llamaron Purunpacha, que quiere decir tiempo sin Rey, los Wiracochas llamaron Yungas,

a su descendencia con las mujeres Jakas, y nombraron Uchuris entre ellos quienes eran los encargados de adorar al poderoso Dios Kon. Los Wiracochas no hacian otra cosa que guerrear y luchar entre sí, la fuerza era su ley y reconocían como sus curacas sólo a los más valientes, ricos y fuertes, a estos los llamaban Purunrunas. Después de todo esto, Kon un día que las neblinas cubrieron los llanos en su totalidad, retorno a los Cielos Superiores, recogiendo los restos de Wacon, quién había caído en un profundo abismo entre las montañas de Canta. Después de todos estos hechos, Los señores Kon y Wacon retornaron ante la Asamblea de los Seres Celestiales y ante el poderoso Señor Yaya, narraron todo lo que había hecho Ticci, ante el escándalo de los Señores Celestiales presentes en la Asamblea, Posteriormente llegó el mensajero Chaska y narró como el Señor Ticci, separándose en Cuatro Guerreros idénticos se enfrento al Destructor y luego de Titánica pelea, uno de sus dobles, empuñando una poderosa Chimpa (Hacha), le corto la cabeza al Destructor, mientras otro de ellos, le Clavaba una Vara de Oro entre los enormes Ojos de esta bestia.

EL SEGUNDO CASTIGO DE YAYA El Señor Yaya se dio cuenta, que el poder del Señor Ticci era grande, y aconsejado por los demás señores, decidió nuevamente castigarlo, por su rebeldía y su creación, cosa que estaba prohibida; entonces ordeno a los Señores Celestiales abrir las celdas del cielo y liberar el Chiqanchay (Corrección), que era un ejército de Amarus voladores; siendo cada uno como lagartos con enormes alas, grandes dientes y poderosas garras; estos Amarus viajaron a través de los Cielos, devorando y destruyendo cuanto ser se les cruzaba en su camino; en búsqueda del Señor Ticci y para luego devorar su Creación, que eran Los Tres Mundos. Mientras tanto la Quilla, codiciosa de la Vara de Oro que tenía su hermano ideo un plan para arrebatársela, Un día fue donde la Diosa Quiñua (La Diosa de los Alimentos y la curación) y le pidió que se presente ante su Hermano llevándole una estatuilla de Oro, imagen de la Pachamama como obsequio. La Quilla para que la Diosa Quiñua acepte, le obsequio una hermosa Tiara de Plata y gran cantidad de Doncellas Coyas para que la sirvieran. La Quiñua acepto y convertida en doncella, desde lo alto de la Montaña Wanga espero al Inti, Cuando paso este por el Cielo, la Quiñua lo llamo, el Inti al ver a la Diosa con la Tiara de Plata en su Cabeza, hechizado abandono su guardia y bajo a la cima de la montaña Wanga, convertido en Hombre, acepto la estatuilla y se acostó con ella, dejando la Vara de Oro a un lado, para hacer todo esto el Inti se oculto por un tiempo (Eclipse). Los Jakas asombrados por esta desaparición del Inti, pensaron que este había Muerto. Pero luego el Inti retorno a gobernar el Cielo, furioso al darse cuenta que le habían quitado la Poderosa vara de Oro, empezó a buscar a la Quiñua, preguntándole a los dioses si sabían dónde estaba; aunque hacer esto para el Hijo de Ticci era algo muy vergonzoso.

La Quilla se presento ante su Hermano y preguntándole donde estaba su poderosa Vara, el Inti le respondió que la había escondido y no recordaba donde, entonces la Quilla lo acuso de haber perdido tan preciado objeto, el Inti le pidió Ayuda y la Quilla le conto que había sido la Diosa Quiñua, la que había escondido la poderosa Vara, Mientras este se acostaba con ella. El Inti la buscó por los tres mundos, con ayuda del Korenkenke un ave mágica de fuego; Hallando a la Diosa Quiñua en las alturas de Huachicancha; la Diosa Quiñua estaba viendo su reflejo en una laguna; El Inti furioso la ataco elevándola hasta el Cielo, luego la arrojó hacia un abismo, la diosa herida por la ira del Dios, cayó en ese lugar llamado Huachicancha, en donde choco con la tierra, quedando la tierra quemada y de color oscuro, la Diosa continuó cayendo hasta lo profundo del Kaypacha (inframundo), perdiendo su Camac y quedando agónica, echada en una cavidad muy profunda de este horrendo lugar, de su cuerpo moribundo surgió una planta que fue creciendo hasta surgir en aquel lugar de Huachicancha, donde choco la Diosa, un tiempo después, brotó un gigantesco árbol de ancho tronco; que luego dio unos frutos enormes y de los cuales surgieron otros Hombres y otras Mujeres.

EL HIJO DE LA QUILLA El señor Ticci nuevamente advertido por Chaska y los guerreros celestiales, decidió viajar muy lejos a buscar un lugar donde poderse enfrentar con esta amenaza y muy lejos en los cielos lejanos; montado en una gigantesca Anka (Águila) de fuego y acompañado de un ejército de guerreros alados, empuñando su Chimpa Dorada se enfrento al Chiqanchay (grupo de Amarus voladores); pudiéndolos vencer con mucha dificultad y en una lucha colosal, junto a él estaban el Uri Chaska, El Dios del Trueno y el Dios del Rayo; entre otros leales. El Cielo se vio iluminado con el fuego que surgía de las chispas de la Chimpa de Ticci, para ello tuvo que concentrar su poder en su arma de color dorado; con la cual cortó en pedazos a muchos de ellos, con su aliento de fuego, quemó a otros tantos y con sus pies aplasto a los últimos que quedaron, luego con muchas heridas de batalla, escoltado por sus guardianes, y montado en su Anka gigante de fuego, retorno a los tres mundos. Durante la ausencia del Señor Ticci, la Quilla había conversado con los Dioses del Kaypacha y el Ukopacha, viajaba por los caminos antiguos convertida en una hermosa doncella de largos cabellos plateados, la Quilla se ofrecía como esposa de aquel Dios que destrone al Señor Ticci y que nuevamente los había abandonado, convenció a muchos Dioses a tentar el Usno (trono Sagrado) que se hallaba en el Hananpacha y entre estos estaban; El Dios Punchao (Vida), el Dios Yanpayec (Bosques),el Dios Aeyec (Edificaciones y Habilidades),el Dios Wari (Valor),el Dios Athoc (Sabiduría), etc. La Quilla sembró en ellos la adulación, la vanidad y la Codicia. Los Dioses valiéndose de todo su poder, fabricaron armas muy poderosas con este fin. Cada uno concentro su Camac en estas armas, otros dieron vida a numerosos ejércitos de gigantes, ocultándolos en el inframundo y alimentándolos del odio, la maldad y la ambición. La Quilla les prometió darles las riquezas existentes en el Hananpacha y que estaban dentro de las tres Colcas Sagradas (Almacenes), así como los ganados y animales sagrados del Señor Ticci, para que los devoren y de este modo se vuelvan muy poderosos.

Los Dioses convencidos de la huida de Ticci, decidieron realizar un Atipanakuy (Encuentro) y ver cuál de todos era el más fuerte, para esto se dieron cita en una pampa enorme y plana llamada Taricancha, lugar donde se libro esta prueba. El Señor Ticci de regreso con su ejército, encontró a los Dioses compitiendo entre si y habiendo confeccionado artefactos con gran poder, para dominarse unos a otros y ver quién de ellos podía reemplazarlo de su lugar en el Usno del Hananpacha. Muy molesto el Señor Ticci los castigo y quitándoles sus artefactos abrió con su Chimpa (Hacha) una enorme y profunda grieta que atravesó los tres Mundos, en donde arrojo los objetos de los dioses envueltos en una red de hilos de Oro, entre ellos estaban la lanza del Awqanaku (dios de la Guerra), la Waraka del Wayra (dios del viento), la Makana del Aucamac (dios de la fuerza), la Chakitaclla de Punchao (Dios de la Vida), etc. Estos artefactos cayeron en lo profundo del Ukopacha, quedándose flotando en un rio de ardiente lava; sin que nadie se atreva a usarlos, así los dioses que habían sido animados por la Quilla para reemplazar al señor Ticci, se arrepintieron algunos, otros huyeron y se escondieron en las profundidades del Ukopacha. Pero la Quilla temerosa de que se entere Ticci, que ella lo había querido derrocar se transformo nuevamente en una doncella, y aprovechando que Ticci descendió a la Kaypacha, convertido en Hombre a descansar y curarse las heridas; Ticci busco a la Diosa Quiñua para que lo cure, recorrió la Tierra de las cinco lagunas, pero no la encontró, en su lugar, se le presento la Quilla convertida en una hermosa mujer de cabellos Rubios, ojos del color del cielo, piel suave y tersa, y le dijo: Soy la sierva de la Diosa Quiñua pero ella no está, te curaré y seré tu Coya –viéndola muy hermosa Ticci- la recibió y se acostó con ella, quedando la Quilla embarazada. Luego Ticci se marcho a los Cielos no sin antes, obsequiarle una Corona de Plata adornada de estrellas; Diciéndole a la Quilla: ¡Con esta Corona, serás la Mujer más Bella que él había visto! -Con esto, la Vanidad de la Diosa creció tanto, como su barriga con su hijo. Después de cinco días llego la Quilla, hasta las tierras de los Collas, durante la noche y en un Puquial llamado Titicaca, se echo a descansar y peinarse el pelo, fue cuando surgieron de las profundidades, decenas de doncellas Aukimas de largos y coloridos vestidos, enormes cabellos y hermoso rostro, estas hicieron de parteras y sujetando a la Quilla; nació el hijo de Ticci, La Quilla al verlo lo alzó con sus dos brazos y le puso por nombre Cuniraya (el que sorprende), al que oculto en el Ukopacha (hasta que creciera) de los ojos de su padre. La Quilla a escondidas llevaba a Cuniraya a todas partes, este Cuniraya se había convertido en Zorro y a través de su viaje por el Hananpacha, la Quilla iba mostrándole las cosas del Cielo, hasta que Cuniraya creció y se hizo hombre, siendo su maestro el dios Athoc y la diosa Awqanaku. Después de mucho tiempo, Cuniraya convertido en un Hombre, de traje reluciente apareció en el Kaypacha en un lugar llamado Tiawananku, clavo la Vara de oro, que le había entregado la Quilla; muy profundo, casi hasta desaparecerla y al sacarla, broto del suelo abundante agua. Después la encauso y cavando nuevamente un gran hueco, formo la Laguna llamada por los Collas Titicaca, y haciendo un gran surco formo los Ríos y luego los Mares.

Todo lugar donde ponía la vara que llevaba, se llenaba de seres vivos; animales y plantas, Copiando Cuniraya todo cuanto había visto en el Hananpacha, en los corrales del Señor Ticci. Cuniraya un día llego a un valle donde habitaban hombres muy pequeños y les pidió que lo atiendan, pero estos hombrecitos eran rebeldes y no respetaban a los Dioses; ni siquiera le temían al Inti, Cuniraya furioso por la insolencia de estos los convirtió en aves y los espanto por todo el Kaypacha de ahí el cielo se pobló de estas aves, igual izo con los habitantes de una isla, los maldijo y el mar se pobló de peces, soplando las semillas de un fruto que llamo Chirimouya, los montes se llenaron de infinitos arboles y las alturas de pastos. Los ríos de peces pequeños, también este Cuniraya se presento ante los Hombres llamados Jakas y que nuestros abuelos les decían Gentiles. Los Jakas que lloraban escondidos entre las cuevas, Vieron a Cuniraya como un anciano andrajoso y de gran cabellera cana, Cuniraya al verlos los llamo hijos y preguntándoles por que se lamentaban, estos Jakas le respondieron haciéndole saber todas sus necesidades, Cuniraya les prometió ayudarlos y con el poder de la Vara de Oro, copiando las cosas que tenía el Señor Ticci en su Callanca Celestial, les dio; Sara para sembrar (granos de maíz), les dio y enseño los animales que podían cazar, y los peces de los Ríos que podían pescar, luego de esto les pidió que lo adoren como Dios y le entreguen, varias mujeres para que le hicieran compañía, pues este Curinaya gustaba de las mujeres, los Jakas le entregaron varias jóvenes y estas lo servían, pero Curinaya cambiando de forma se volvió joven y abuso de las doncellas, las cuales escaparon por temor a Curinaya. Una de ellas fue la Urpiwachay (la que pare palomas). Macahuisa, Cavillaca, Tamtañamca, etc. Cuniraya se hizo adorar como un poderoso dios (aunque su poder provenía de la Vara de Oro, que la Quilla le había robado al Inti) entre los Jakas y estos le tenían en gran estima, haciéndole pagos, ofrendas en mujeres y animales, el nombre de Cuniraya, lo repitieron y adoraron por las tierras Altas, las tierras Bajas, los montes y por todo el mundo de los Jakas. Con esto Cuniraya poseía un poderoso Camac. Los Dioses Punchao y Wayra convertidos en Hombres, cuando viajaban por el Capac Ñan, visitando el Kaypacha, se dieron cuenta de estos actos de Cuniraya y fueron a contárselo al señor Ticci, diciéndole así: -Señor Ticci, ese Cuniraya se ha presentado a los hombres y con ayuda de tu Vara de Oro, está dándoles muchas cosas, así se está haciendo querer y adorar. -Ticci furioso, al enterarse de esto botando por la boca humo de colores, dijo: Enviare a la Awqanaku (Diosa de la Guerra), para que castigue las acciones de Cuniraya y la traición de los Jakas. Y haciendo esto envió a la Awqanaku (Diosa de la Guerra) a realizar este castigo. Esta Diosa luego de consultarle al Dios Athoc (Sabiduría), como haría para capturar al escurridizo Cuniraya, descendió a la Kaypacha y haciéndose pasar por una joven muy bella, les pregunto a los Jakas donde podía hallar a este Cuniraya, pues quería servirle y adorarle. Los hombres al ver la belleza de esta joven, empezaron a pelearse por ver quién de ellos se acostaba con ella, para hacer esto establecieron un Atipanakuy (una competencia) Bailando hacian demostraciones de fuerza y habilidad, celebraron el Huichuc (tirando unas lanzas a unos muñecos

de paja), luego veían quien corría más rápido hasta un lugar que llamaban Marka, llevando unas enormes rocas en la espalda, pero luego de varios días de competencia, aun no había un ganador y estos Jakas comenzaron a pelearse entre sí. Cuniraya se presento como un anciano andrajoso y de larga cabellera cana, pidiendo una oportunidad para competir, los Jakas al verlo se reían y burlaban de él, pero aun así le permitieron participar. Cuniraya animado por el poder de la Vara de oro, atravesó la mayor cantidad de muñecos con la misma lanza y corrió llevando esas enormes rocas sobre su espalda, más que todos los hombres juntos. Luego Cuniraya se declaró Atipax (vencedor) triunfante quiso tomar a la joven, pero los Jakas se opusieron y lo quisieron matar, pues no sabían quién era, Cuniraya con la Vara de Oro, mató a todos los que lo atacaron, a pesar de ser muchos los ahí presentes, después de eso tomó a la joven y se la llevó a una cueva cercana. Fue allí que estando solos en esa Cueva, cuando Cuniraya quiso acostarse con la joven, dejo la Vara a un lado y se hecho en unos pellejos a descansar. El dios de la Guerra sujetándolo con una Chipana (cadena Sagrada) lo capturó, amarrándolo de sus cabellos a una roca hueca, dejándolo prisionero en ese lugar y sellando luego la entrada con una enorme piedra. Maldijo a aquel que se atreva a destruir la Chipana que estaba dejando, tomo la Vara de oro y ascendió al cielo en forma de una Urpiwanca (Paloma gigante de plumaje blanco). Después de un tiempo Cuniraya, con la ayuda de unos habitantes del Ukopacha, pudo escapar, e hiriendo el suelo de la cueva descendió a las profundidades donde se escondió de la mirada del Señor Ticci. La Diosa Awqanaku (Diosa de la Guerra) de regreso al Cielo le devolvió la Vara de Oro al señor Ticci, el cual en agradecimiento le concedió visitar la Kaypacha cada cierto tiempo y hacer con los Hombres su voluntad. Desde entonces la Awqanaku se haría presente entre los ejércitos de los Hombres y guiaría sus batallas, decidiría la vida y la muerte entre ellos. Al vencer al Destructor y los Amarus, El Señor Ticci, adquirió mucho poder causando gran temor entre los demás señores celestiales, unos se alejaron de su presencia. Pero otros que presenciaron las dos batallas del Señor Ticci, lo eligieron señor del Universo.

LOS AUKIS Al regreso del señor Ticci, hallo el caos y el desorden en los Tres Mundos, encontró a los Dioses compitiendo entre sí por ver quien se sentaría en el Sagrado Usno, Ticci acompañado de su ejército y algunos Dioses leales, se instalo en una planicie llamada Iwisa, en donde esperaba a los Dioses rebeldes y a sus huestes, el Cielo se enfrentaba a los Dos Mundos. Un poderoso ejército de gigantes marcho a enfrentarlo los Apumarus, seguidos de enormes Amarus, algunos Dioses y otros demonios conocidos como Mukis, también miles de Jakas que se habían corrompido pues eran devoradores de hombres, todos estos marchaban subiendo por una enorme escalera de piedra construida por el Dios Aucamac y Aeyec; luego de haberse quedado en la Tierra de las Cinco Lagunas, marcharon a los Campos cubiertos de blanco hielo de Iwisa.

El Dios Inti al ver esta rebelión, surgió de su interior, miles de bolas de fuego que cruzando el cielo cayeron a la Tierra, algunas en los Bosques, otras en las Lagunas, y por ultimo algunas en las aguas del Mar. De estas Bolas surgieron como nacidos de huevos, unos seres llamados Aukis de mayor tamaño que los Jakas, de cabellos dorados y perfecta hermosura; con ellos también llegaron las Aukimas, mujeres muy bellas. Estos Hijos del Inti, surgieron con relucientes trajes dorados, algunos provistos de lanzas y otros de Chimpas, algunas de las Aukimas estaban provistas de magníficos arcos y puntiagudas flechas. Poco a Poco la mayoría de Aukis se fue reuniendo en el Antiguo Camino de Piedra, y emprendiendo veloz viaje hacia la Tierra de las Cinco Lagunas; luego de un Día de veloz carrera se congregaron en la Escalerayoc, cerca de los campos de Iwisa, capitaneados por Aukis de mascara y corona doradas en forma del Inti; formaron en impresionante fila frente a frente a los rebeldes enemigos del Señor Ticci, Los dioses rebeldes y sus ejércitos estaban rodeados por estos inesperados rivales caídos del Cielo. Un último ejército se hizo presente antes de tan apoteósica batalla, gigantes de piedra llamados Apus, formaron algunos en las filas de Ticci y otros en la de los Rebeldes, también llegaron por ultimo los rubios y barbudos Wiracochas. Y ese día en Iwisa los seres de los Tres Mundos se enfrentaron en fiera batalla, la Diosa Awqanaku con poderoso Camac inicio el ataque de los ejércitos del Cielo, la Diosa de la Muerte fue liberada por Ticci tomando la existencia de Dioses, Demonios y Hombres. La sangre se mezclo con la tierra y los hielos de aquella planicie, las bestias devoraron a unos y otros combatientes, las resplandecientes armas de los Aukis, despedazaron a miles de Jakas y Mukis, Los gigantescos Apumarus fueron sujetados por Cadenas gigantes que los convertían en piedra, algunos Apus aplastaban formaciones enteras de los seguidores de los Dioses Rebeldes, muy pocos podían resistir las embestidas de los Dioses del Rayo y Del Trueno, al terminar el Día Ticci había vencido, sentado en un trono de piedra negra, determinaba el castigo para los Piñas, que derrotados se resignaban a su juicio, primero Dioses, luego Gigantes y Mukis, por último Los Jakas fueron desterrados y sentenciados a llevar una miserable existencia ya en las profundidades del Ukupacha, o en las tupidas selvas e inhóspitas cavernas. Los restos de miles de guerreros fueron por ultimo devorados por las Paracas hijas de la Diosa de la Muerte, pues eran las únicas capaces de alimentarse de esos sagrados restos. Los Aukis alimentaron el fuego con los cuerpos de sus hermanos divinos en una gigantesca hoguera, que ardió por mucho tiempo después de aquella colosal batalla. Después de esto El Señor Ticci fue escoltado por un grupo de Señores Celestiales que como mudos testigos habían presenciado semejante encuentro, siendo llevado a los Cielos Mayores a regentar el Universo, quedando los Tres Mundos a cargo del Victorioso Inti y de sus bellos Hijos.

DEL ORIGEN DE LOS YUNKAS Los Yuncas provienen del mar, cuentan los abuelos que un día este se puso muy bravo y de color rojo, los pocos viajeros que estaban cerca huyeron al ver esto, unos decían que estaba enfermo Kon el Dios de las aguas y esta era su enfermedad, pero otros más visionarios dijeron que se trataba de una gran batalla entre los seres marinos y los Dioses. Y que estos habían vencido, a esto se debía el color de las aguas, largos pedazos de seres arrojo el fuerte oleaje algunos se secaron en los llanos próximos pero de la espuma del Mar y estas grasas surgieron estos Yuncas, el primero de ellos se llamo Yuyoc; este Yuyoc tomo a su pueblo y habito en los llanos próximos a

las tierras de los Aucas, se escondían rápidamente cuando estos Gigantes bajaban desde las alturas a causar estragos, apaciguándolos con una gala de ofrendas y tributaciones. Con el Tiempo los Aucas quedaron habitando las alturas de las tierras de Shan Kay la señora de las neblinas y los vientos, esta Diosa deambulaba por el interior de estas brumas, con un gigantesco cuerpo de Amaru y grandes escamas; esta se refugiaba en las densas neblinas para devorar a cuanto ser se atreviera pasar por sus dominios. Cuentan los antiguos Yuncas que Shan Kay un día se enfrento a los gigantescos Aucas y en la cima de la cumbre en donde habitaban los convirtió en piedra; Tan solo con mirarlos a los ojos, de este modo ella quedo gobernando aquellos territorios, solo dos Aucas escaparon a la maldición estos eran dos hermanos Jera y Gaju. El Mayor era Jera y gobernaba sobre su hermano, más joven e inquieto, ambos poseían unos mazos enromes de piedra oscura, con los cuales se hacian respetar por sobre los hombres y siempre evitaban las neblinas en donde habitaba la temible Diosa. Los hombres recolectaban lo que los oleajes arrojaban fuera del mar, había gran cantidad de seres de los cuales se alimentaban y con ayuda de ingeniosas redes capturaban peces pequeños. Un día el cielo se ilumino con cientos de bolas de fuego que lo atravesaban, una de ellas cayó cerca de las aguas de Ank, los llanos en donde habitaban estos Yuncas, casi cerca de una laguna en medio del arenal de donde ellos tomaban el agua, la bola de fuego lentamente se fue enfriando y al final se termino por quebrar, de su interior para sorpresa de los Yuncas surgió la figura de una hermosa mujer, de cabellos dorados y brillantes, estos aterrados pues pensaron que era Shan Kay, huyeron despavoridos, solo una pareja de ancianos se acerco a ofrecerle agua a la extraña joven esta agradecida se fue a vivir con la pareja. Tranquilos, que no les hare daño; Soy la hija del Inti y me llaman Xixi, junto a mis hermanos hemos venido a poblar este mundo. Nada les hare. Luego de un tiempo los Yuncas se acostumbraron a la presencia de la bella joven Xixi, de ojos claros y larga cabellera, la cual alegremente habitaba con ellos, a lo lejos la presencia de la joven se había hecho notar pues uno de los Aucas el llamado Gaju la había estado observando y había quedado prendado de la belleza de la joven, un día los Aucas cuando devoraban un Antarka cazado en las tierras de Lachay el Dios de las Lomas, Gaju le pregunto a su Hermano él porque ellos no se desposaban con las mujeres, Jera muy molesto le contesto: Ya no quedan muchos de nosotros, la mayoría ha sucumbido al paso del tiempo, se nos está prohibido tener descendencia pues para ello debemos dejar nuestra existencia y tomar la forma de humanos, torpes y débiles, esto nos traerá la desgracia pues nuestros enemigos pueden aprovechar esa oportunidad para eliminarnos. Saca de tu cabeza esas ideas Hermano. No te llevan a nada bueno. Gaju mantuvo esa idea a pesar de haberle asegurado a su hermano que no seguiría pensando en eso. Un día Jera se dio cuenta que su hermano no estaba, juntos molían rocas en búsqueda de las Armas sagradas caídas del Hananpacha, y que el Dios Cuniraya les había encargado que busquen.

La mañana en el pueblo de los Yuncas parecía normal los jóvenes se apresuraban a recolectar los animalitos que correteaban entre las olas y la arena, cuando la joven Xixi levanto la mirada y ante ella tenía a un gigantesco hombre de rostro enfurecido y babeante, por la emoción de tenerla cerca; Xixi corrió para escapar pero el Auca enfurecido la capturo rápido, Serás mi mujer le decía mientras la miraba y sujetaba con una de sus manos casi asfixiándola, algunos hombres trataron de perseguirlo en vano pues rápidamente subió hacia la cumbre de la montaña próxima en donde Vivian, fue en esos momentos que se encontró con su hermano mayor y este muy molesto le replico el porqué traía a esa mujer, furioso embistió con su mazo a Gaju, para ser soltara a la joven Aukima y está lanzando un estridente grito por un momento confundió a los gigantes Aucas que no tuvieron otra que taparse los oídos de dolor. Fue así que la joven se arrojo corriendo por el desfiladero de arena y que la llevo a un sendero cerca de la playa corriendo se interno en las densas neblinas que lentamente se acercaban. Mientras a lo lejos se escuchaban los mazazos que se daban los Aucas, como tambores enormes daban eco entre las cumbres. La joven Xixi, a tientas penetro entre las neblinas gateando a veces pues no podía ver, tan solo escuchaba arrastrándose lentamente hacia donde estaba ella algo como un Amaru, la cual no podía contener su risa y la soltaba de rato en rato, cuando ya estaba próxima a ella un cabalgar furioso la hizo huir y abandonar sus intenciones. Entre las neblinas, la joven Xixi pudo ver el imponente cuerpo de un Antarka completamente de pelaje Blanco y grandes astas, este la miro fijamente y oliendo el aire cercano, rasco el suelo con sus pezuñas pidiéndole que la siga, la joven no veía maldad alguna en el imponente animal, y lentamente se internaron en las neblinas que ya solo cubrían el suelo sin disiparse en su totalidad, estas neblinas bajas cubren mis huellas pues los Hombres y los Aucas tiene la costumbre de devorarnos, antes nosotros hacíamos lo mismo, pero un día llego un Dios poderoso llamado Cuniraya y nos quito esa habilidad desde entonces somos presas y no cazadores, nos internaremos en las tierras donde me oculto y vivo en paz. ¿Cuál es tu nombre señor Antarka? Le pregunto la joven con su delicada y melodiosa voz. Yo soy Lachay, le contesto el imponente animal. Soy el Illa de todos los Antarkas, y todos son mis hijos. Luego de esto la pareja se fue internando entre las brumas escapando de la presencia de la Diosa Shan Kay, que reptante los olfateaba muy de cerca. Mientras esto ocurría a lo lejos se escuchaba el retumbar de los poderosos mazazos que se propinaban los Aucas recriminando uno la desobediencia del otro. Cuentan que hasta ahora en la actualidad se puede escuchar los ecos de esta batalla. El Antarka condujo a la joven a sus tierras cubiertas completamente de vegetación de todo tipo y en lo más profundo y alto un tupido bosque impenetrable gobernaba aquellas lomas, por un tiempo la pareja vivo en armonía y se podría decir felicidad, pues las Aukimas tenían el corazón de la Quilla en su interior e idealizaban toda unión con los seres, fue así que en el interior del corazón de Xixi, broto un amor posesivo al extremo, que le quemaba las entrañas y no la dejaba respirar, una noche cuando ambos descansaban la Aukima le confesó lo que sentía al illa, pero este muy molesto le reprocho por sus sentimientos, advirtiéndole que nunca debería buscarlo o verlo durante el amanecer, la Aukima Xixi, colérica abandono el refugio y se interno entre las tupidas lomas, que a pesar de estar llenas de plantas venenosas estas no le causaban daño alguno, perdiendo el conocimiento si por sus espinas.

Despertó nuevamente en el refugio pero esta vez pudo ver a un hermoso joven a su lado durmiendo, era el Antarka que la había llevado a su lecho, esta quedo maravillada por esto y al querer darle un beso, este despertó aterrado mirando a lo lejos el amanecer, salto de improviso y gritando se fue alejando corriendo y luego galopando pero esta vez lo cubrían cerdas oscuras, en lugar del magnífico pelaje blanco, sus orejas cortas y pegadas a su rostro y bigotes como espinas le brotaron de los lados de la cara sus ojos pequeños y oscuros terminaron por cambiar el cuerpo del Illa sus manos se volvieron anchas y de grandes uñas mientras desde un acantilado se arrojaba a las embravecidas aguas del mar. Un sequito surgió en ese momento y el Dios Kon gobernando el tumulto, miro desde lejos a la Aukima que desesperada había corrido detrás del joven, un ave llamado Korekenke la había ayudado a encontrarlo pero fue tarde pues este ya se había arrojado a las aguas. Aun así pudo verlo como su cuerpo completamente cubierto de pelaje oscuro desaparecía nadando hábilmente entre las furiosas olas. Kon señalándolo le ordeno a varias bestias marinas que sigan a su hijo ahora recuperado por fin. Mi hijo Tumec, ha vuelto a mí, será el señor de las costas y con gran sequito gobernara por fin. Diciendo esto una muchedumbre de lobos marinos empezaron a seguirlo. Gritando se alejaron entre las verdes aguas del mar de Ank. La Aukima retorno a su refugio pero para sorpresa de ella la gran vegetación se había secado casi toda lo único que quedaba era el bosquecillo tupido y seco, a donde ingreso para refugiarse de las densas neblinas que ahora empezaban a llegar a estas tierras cubriendo todo a su paso. Y con estas neblinas una mujer serpiente reptaba lentamente oliendo la carne fresca de dos seres muy poderosos una Aukima y su hijo. Un año paso para que naciera la criatura, que gestaba Xixi, y cuando nació este un niño muy hermoso y tranquilo, tan solo un defecto presentaba el pequeño sus pies habían salido con forma de Antarka gruesas pezuñas de pelaje blanco le daban una estabilidad para poder correr y saltar cosa que hizo desde el primer día de nacer, para la Aukima esto era natural viniendo a ser hijo de quien era el señor de los Antarkas. Luego de un tiempo y bajo la protección de la Poderosa Quilla Lachay abandono las aguas convertido nuevamente en hombre para visitar a su mujer e hijo, por esto las Aukimas adorarían por siempre a la Quilla pues esta era cómplice de sus amoríos imposibles, Lachay se hizo presente mirando fijamente lo que quedaba de sus pastizales, una neblina nuevamente gobernaba el suelo como queriendo ocultar las huellas de este, Xixi maravillada al ver esto levanto en lo alto a su hijo y se lo presento. Lachay maravillado al ver sus pies, se dio cuenta que entre los hombres no tendría oportunidad, se corto la palma de una de sus manos y echándole sangre los convirtió en pies normales, ocultando con esto la deformación. Vendré cada temporada cuando gobierne la Quilla, diciendo esto se alejo a las aguas en donde habitaba regentando el mundo de los lobos de mar. Xixi desde entonces espera impaciente en aquellas Lomas de Lachay la llegada de su amado y sabe cuando esto ocurre al ver la llegada de las primeras neblinas. Fue creciendo Jaki el hijo de Lachay y Xixi, fuerte como un tronco y de piernas y brazos descomunales, corría casi tan rápido como el viento y esto lo podía hacer incluso por encima de las olas del mar, tan solo mojándose la punta de los pies, con el agua.

Un día llegaron desde el camino del norte, que bordeaba los llanos de arena unos guerreros imponentes, de largas cabelleras; cubiertos de relucientes armaduras doradas y portando Porras y Lanzas de fabricación muy fina, el superior de todos ellos se le acerco preguntándole a Jaki por donde seguir para llegar al camino de los ríos. El joven Jaki emocionado ante la presencia de estos Aukis, se apresuro a indicarles el camino e incluso de buena gana se ofreció a acompañarlos, pero el líder de la partida un Auki adornado con una media luna dorada se lo impidió, diciéndole que no se guiarían de un salvaje como él. Jaki entro en cólera y muy molesto se abalanzo contra el líder de los Aukis, este esquivo el ataque sacando ágilmente el cuerpo y con su larga lanza lo contuvo en el suelo, Jaki nada podía hacer y si este ultimo hubiera deseado le habría clavado la lanza en el cuello. Pero el líder de los Aukis le perdono la vida diciéndole que si quería pelear no sería contra ellos, acompáñanos y no solo aprenderás a pelear sino tales te conviertas en un verdadero Auki. Extrañado ante esta invitación, Jaki se sacudió el polvo de sus trapos que usaba como vestidos, y empezó a seguir lentamente a los guerreros que ya para entonces habían continuado la carrera, en su mente se preguntaba a que se refería el Guerrero líder cuando le indico que se convertiría en un verdadero Auki? Muy pronto con el correr continuo el grupo compuesto por varios cientos de guerreros llego hasta los pantanos donde empezaba el camino de piedra de Entre ríos, un Aukichaca construido con piedra pulida y barios arcos de piedra que cruzaban el rio conocido como Llorón, al cruzarlo el camino continuaba bien definido y marcado, conociéndose de este modo las distancias y la lejanía entre los Tampus en donde podrían descansar los veloces guerreros, para cuando llegaron al Tampu de Collke, todos llevaban antorchas encendidas dando la sensación de ser una larga serpiente de fuego la que se aproximaba, uno de los habitantes del Tampu y que presuroso salió al encuentro de los recién llegados, gritaba a los demás pobladores que se apresuren en atender a los viajeros pues esa era la misión que se les había encomendado desde antaño, dicho esto todos los guerreros fueron atendidos y se dispusieron a reposar en las instalaciones del empedrado Tampu, Al día siguiente y siendo oscuro aun los guerreros ya estaban listos para partir fue cuando el anciano curaca del Tampu se acerco a Jaki y le entrego un paquete de prendas de cuero negro, explicándole que según sus abuelos un día llegaría un ejército de guerreros hijos del Inti y serian capitaneados por un poderoso guerrero de ropas raídas; hoy se cumplen estos dichos; el Auki líder boto al piso el bulto para poder ver que había en él y este al caer dejo ver prendas de cuero negro que imitaban las doradas armaduras de los Aukis, no pudiendo contener la risa seguida por sus hombres. Ve y ponte tu armadura Guerrero pordiosero, luego de ordenarle esto Jaki tomo las prendas y se las fue a poner dentro de una pequeña choza en las afueras del Tampu, sorprendidos quedaron los Aukis al ver la moldura de cuero, que parecía haber sido desollada de algún otro ser parecido a un hombre; y que verdaderamente le daba un aspecto diferente al Joven Jaki. Valla ahora pareces un guerrero solo te falta saber pelear, pero sin haber terminado de decir esto fue sujetado por el cuello por Jaki y el cual dando saltos muy rápidos sujeto y desarmo al segundo de los lideres Aukis, el Señor de todos ellos volteo pues estaba más adelantado, en el camino y señalándolo con su lanza; le ordeno que lo suelte, Jaki sorprendido por la habilidad que había adquirido al ponerse tan extraño atuendo, soltó al Auki, dejándolo caer al piso y lo que causo la risa de los demás guerreros, el Líder se le acerco y mirando de cerca el material del cual estaba hecho las corazas que vestían a Jaki, Hum moviendo la cabeza en forma afirmativa; ¡Ukumani Illa!

El que le haya arrancado la piel al señor de los Ukumanis debió haber visto el futuro para dejarte esta extraña herencia, y no solo eso sino que además has obtenido sus habilidades, pero ahora se acabo tu suerte. Diciendo esto se abalanzo sobre Jaki atacándolo con su lanza y chimpa al mismo tiempo veloces movimientos con ambos brazos trataban de herir al joven Jaki pero este de improviso empezó a girar y dar saltos tan veloces que escapaba de la vista de los Aukis. Estos se formaron en círculo alrededor de los dos guerreros y gritando al unisonó ¡Chakanun! Sabían que solo uno de los dos contrincantes saldría con vida de esa batalla, luego de varios ataques ya el auki se mostraba cansado y sin más armas que sus manos Jaki, doblego en varias oportunidades al Señor Auki, en un último intento el Auki, cruzo la lanza soltándola para que al ser esquivada por Jaki tenga oportunidad de clavarle la Chimpa, una maniobra muy practicada por los Aukis pero Jaki poseedor de tan preciosa coraza se adelanto al movimiento y sujeto la lanza y la Chimpa con ambas manos jalándola luego, lo que hizo caer al suelo al Auki, y clavo la Lanza en el piso cerca de su cuello, diciéndole en ese momento tu hiciste lo mismo y levantando la Chimpa, la arrojo cerca de su cabeza costándole el cabello, No tomare tu vida Auki, puedes levantarte, El señor Auki sorprendido se inclino ante Jaki, sin mirarlo de frente pronuncio; Tu habilidad y fuerza es para mí insuperable, tu fuerza es mucho mayos Guíanos Guerrero que hemos sido convocados a batallar en los campos de Iwisa entre el Hanan y el Kay pacha, tu serás quien nos gobierne. Y en ese momento todos los demás Aukis levantaron sus armas e inclinaron sus cuerpos en señal de respeto a quien momentos antes habían menospreciado y tildaron de mendigo y andrajoso. Jaki sin poderlo creer aun estaba al frente de ese poderoso ejército y viajando a donde no sabría que enfrentaría, pero el acelerado corazón le latía en el pecho su respiración rápida le fluía un calor interno, dándole una sensación de gran ansiedad, atrás quedaban los verdes campos de Lachay y las fogatas y el cálido lecho donde dormía y descansaba luego de recorrer los llanos en búsqueda de los peces que le servían de alimento, atrás quedaba el cuerpo inerte de la mujer serpiente luego que el joven Jaki le diera muerte y le arrancara el corazón, para aliviar la agonía de su querida madre. Las miles de flores que lo saludaban cada temporada y las increíbles historias que narraban los viejos Sachaukas, que hacian tertulia entre ellos y el joven acompañados de un manto de estrellas al disiparse las neblinas de su terruño. No volvería a ver a las muchachas bañar sus bronceados cuerpos en las aguas, ni a juguetear con los Tumis, que venían coronando las olas, Jaki se había puesto al frente de un poderoso ejército de Aukis sin saber cuál era el papel que desempeñaba en esta historia. Empezaron a vadear el Rio que Habla, y que al soltar suertes les indico que ya era tiempo que sigan su cauce hasta la naciente en donde encontrarían siete lagunas, de ahí continúan un camino hacia la Escalerayoc y subiendo por ella llegarían a la cumbre de la montaña de los cuatro pilares en donde descansa una doncella, ella les mostrara su destino, diciendo esto la figura de agua que había adoptado la forma de mujer se desvaneció entre la corriente, los guerreros Aukis soplaron sus manos en señal de respeto por la aparición que habían presenciado y con Jaki a la Cabeza continuaron su marcha, esta vez Cordillera arriba. Unas cumbres ocultas por nubes oscuras se les mostraba camino arriba, como un gigantesco hoyo negro que parecía ser el fin del mundo, entre esas cumbres se encontraba la montaña Wanga y sobre ella los cuatro pilares que delimitaban las tierras de los cuatro Dioses.

LOS POBLADORES DE LAS CINCO LAGUNAS Y de donde surgieron estos hombres y estos pueblos, los abuelos cuentan que después de la batalla de Iwisa, el Auki Jaki y la Aukima Xixo Umi; llegaron a estas tierras en donde se quedaron a vivir; tuvieron tres Hijos llamados; Jaka, Kauki y Aymar; el Auki Jaka y una mujer llamada Wisa Ocllo, tuvieron tres Hijos también; Zapite, Mariatani y Cunzaki; estos últimos vivían en una cueva, en las faldas del cerro Condorcoto, Kauki y una mujer llamada Mamma Yauyima habitaron las tierras del Sur llamadas Yauyos, además Aymar y su descendencia habitaron las tierras del Sur encontrando cobijo en las islas del Sillustany. A la muerte de Jaka y Wisa Ocllo, cada hijo heredó una vara de piedra, que la empleaban para herir el suelo y sembrar, el mayor de los tres hermanos era Zapite, el que sembraba los granos, el segundo en edad era Mariatani, el que cortaba la piedra, y el tercero más pequeño se llamaba Cunzaki, conocido como el que miraba muy lejos. Un día hubo una gran sequia y escaseaban los alimentos, la Diosa Quilla no aceptaba las ofrendas de los tres hermanos, entonces los hermanos se reunieron en un lugar llamado Taricancha, después de bailar honrando al padre Inti y competir entre sí; se dijeron, vayamos cada uno a buscar agua y donde la encontremos ahí viviremos, aceptaron los tres hermanos y cada uno se marchó, seguidos de sus mujeres y sirvientes en direcciones opuestas. Zapite, después de mucho andar se cruzo con un Wanchao, el ave le pregunto: ¿Qué andas buscando Auki? -Zapite le dio unos granos de Sara y le respondióSulka estoy buscando agua; -El Wanchao levantando una alita, le señalo una roca negra a lo lejos¡Busca ahí Auki, y llevándose en el pico los granos de Sara, se fue volando! Zapite siguió la dirección que le indico el Wanchao y encontró una gran planicie y en el medio de esta, había una enorme roca negra; con una grieta, de cuyo interior brotaban gotitas de agua, tomo su vara e hirió la piedra, saliendo de esa grieta abundante agua, se dijo así mismo: ¡Dejaré esta agua que salga, e iré por mis hermanos para que me ayuden a sembrar! -Y así lo hizo, pero después de mucho andar no los encontró. Mariatani subió a lo alto de una loma, desde donde se podía ver todo el territorio circundante, al norte Sisicaya y al sur Condorcoto, cuando caminaba pateó una piedrita, que se metió en un hueco; Mariatani empezó a escavar y vio que era enorme y profundo, en cuyo fondo le pereció que había agua, tejió una soga con su largo cabello y bajo un cántaro, el cual después de llenarse de agua, lo volvió a subir, cuando probo el agua que era pura y dulce, le dio de beber a su mujer; diciéndole haré un pozo y acá vendrán mis hermanos y les invitaré a beber. Cunzaki siguió caminando hasta que llego a una montaña en cuyas faldas había una total aridez, se dijo acá construiré una Paccha, en honor al señor Ticci, pero deberé encontrar agua, luego de amontonar las piedras para su obra, vio hacia las alturas y en las cumbres pudo distinguir un

enorme árbol, luego de pedirle al señor Ticci que le ayude a encontrar agua; trepó por el escarpado, hasta ese lugar haciendo gran esfuerzo y pudiéndose haber muerto con la caída, cuando llegó, vio ante sus ojos un extenso bosque de verdes arboles. Cunzaki se preguntaba: ¿de dónde sacaban agua estos árboles para vivir acá? -Pero como estaba muy cansado Cunzaki se quedo dormido, de noche la Quilla brillaba en plenitud, y Cunzaki se despertó pues tenía frio, fue cuando vio a numerosos hombrecillos pequeños llamados Chukillankis, que estaban cargando unos poronguitos de agua y regaban con esmero cada árbol, Cunzaki se les acerco y estos al verlo se asustaron mucho, pero no huyeron. Esperen Waykis, ¿Que están haciendo? -les pregunto el joven Cunzaki. Regamos el jardín de Pazokan, -respondieron en coro, sin detenerse- es un Sachauka que nos tiene cautivos y esclavizados, con esta tarea. ¿Y de dónde sacan el agua?, les preguntó: -estos se miraron las caras y sonriendo respondieron al mismo tiempo¡Pues de la caracola, que está en el centro de este campo! –respondieron alegremente-Cunzaki pidió que lo lleven a ese lugar y se quedo sorprendido, al ver que de un caracol brotaba un chorrito de agua, del cual llenaban interminables poronguitos, al acercarse a este, se dio cuenta que el hueco por donde surgía el liquido, estaba tapado con un tronquito por el cual solo goteaba, se le ocurrió sacar el tronquito, pero antes por si acaso cavo una larga zanja, desde el centro del bosque guiando el agua hasta la caída, por la ruta donde él había escalado el día anterior. Una vez terminada esta tarea, en la cual lo ayudaron los cientos de Chukillankis, esclavizados; saco el tronquito y el agua empezó a fluir a borbotones, llenando rápidamente la zanja por donde él había cavado. Los Chukis felices aclamaban al joven, este luego con su vara cavo canales para que todos los arboles tengan agua cerca, con esto los pequeños hombrecitos quedaron libres de su penosa esclavitud. Cuando Cunzaki descendió construyo una hermosa Paccha y una lagunita de agua cristalina, luego guio con otra zanja el agua por el desierto, cada vez tenía que ensanchar el cauce pues el agua fluía con más fuerza, pronto todas las tierras quedaron regadas y listas para la siembra. Cuando termino ante la Paccha dio gracias a la Pachamama y al Señor Ticci por mostrarle esas tierras. Zapite regreso a sus tierras y de la roca herida construyo un sistema de canales de riego, fue tanta la labor que para esto, trajo cientos de hombres de diferentes territorios, para que lo ayuden en esta tarea, estos hombres tenían semillas, que Cuniraya les había dado y a cambio del trabajo le pidieron tierras a Zapite, pues se dieron cuenta que eran buenas y se podía sembrar de todo, este los acomodo cada uno según sus labores, luego para que no se metan unos con otros separo las tierras con limites de piedras, unas encima de otras y a estas las llamo Pircas, estas tierras prosperaron y les llamaron las Productivas tierras de Zapite. Mariatani al ver a su hermano desde donde estaba, se decía para sí mismo: ¡Acá me quedare, para no molestarlo! y cortando la roca; cavo muy profundo, luego construyó un pozo, del cual sacaba agua en abundancia suficiente para sembrar sus tierras; luego unos viajeros que pasaban

le pidieron de beber, pues desde Sisicaya no había bebedero en el camino; a cambio Mariatani les pidió que le dejen algunos muchachos para el trabajo, así hicieron y cada caravana siempre dejaban jóvenes enfermos y desnutridos, que en este lugar se curaban, esto se volvió una costumbre. Años después Mariatani controlaba el paso, por el camino empedrado que construyó, para que las caravanas puedan llegar a intercambiar productos, al ahora prospero pueblo de Zapite. Con el tiempo los descendientes de estos hermanos hijos de los Aukis, nombraron a la formidable fortaleza de piedra Mariatani, A la esplendida ciudad de Piedra Tallada como Zapite y al pueblo en la caída de agua como Cunzak.

LA MALDICION DE ZAPITE Y Zapite tuvo como hijos a Yayacuti, Pachacuti y Oyaocuti, siendo estos los forjadores de las dinastías que habitaron la Ciudad de Piedra, la Panaca de los Pachacuti se impuso en el gobierno pues fueron los que siempre batallaron y mantuvieron poder sobre el recién formado ejercito de guerreros; los hijos de Pachacuti fueron Yananco, Aurama y Oxas; Aurama el más fuerte domino al resto, tuvo como hijos a Paracauti, Onancutec, Yawar y Paxaburqui, Onancutec gobernó sobre sus hermanos y los desterró a lejanas regiones; tuvo como hijos a Omatec y Aukasani, Aukasani vivió mucho tiempo y gobernó Zapite, batallando con los Contis, trajo maestros picapedreros Collas y edificó las grandes bases de la ciudad, canalizo el agua y sembró muchas variedades de cultivos, su hijo Sicayanku trajo la metalurgia de la Tierra de los Contis y fue gran cambiador con los Collas, el hijo de este Sicayanku; Pariararco viajó por el Capac Ñan recorriendo las cuatro tierras de los Dioses y dicen que recorrió este camino en su totalidad, retorno victorioso y siendo declarado Atipax Sinchi (Jefe Victorioso) murió de viejo, lo sucedió en el gobierno su sobrino Waro, quien guerreo con los Wankas, Cañas y Vilcas, venciéndolos; estableciendo Pucaras (fortificaciones) en las tierras fronterizas de las Cinco Lagunas, Waro tuvo muchos hijos con mujeres Yungas de los pueblos vecinos, a estos los llamaron Waros. Su nieto llamado Yanshe creció fuerte y capitaneo los disciplinados ejércitos de Zapite, ante las diferentes invasiones de los últimos tiempos. Fue durante el gobierno del guerrero Yanshe, que la dinastía de los Pachacutis se afianzo, estableció los caminos a las cuatro regiones fronterizas de Zapite, fortaleció la Ciudad de las Pirámides, construyendo Pucaras poderosas en las riberas del Rimac, Puruchunca, Hurín, Warangal, Azpitia, Waural, etc. termino de edificar la enorme muralla que protegían los territorios internos de Zapite, y en donde los campos de cultivo prosperaban, perfecciono el Capac Ñan, que era transitado por cientos de caravanas, de miles de Ayarmacas y Awarpacas, que iban y venían llenas de productos de intercambio, acompañados por cientos de peregrinos que viajaban a sus Wakas a rendir grandes tributos. Fue en esos tiempos que el ejercito de Zapite era el más poderoso de la región y Yanshe, lo comandaba realizando permanentes campañas para someter y apaciguar a sus vecinos, pocos eran los días que permanecía Yanshe, en sus cómodas habitaciones de la recién edificada Gran Ciudad de Piedra, aunque sus habitantes se esmeraban en rendirle honores y ofrendas; no pasaba mucho tiempo hasta que una nueva campaña militar lo alejaba de sus empedrados muros.

Entonces durante la última campaña en el Sur, a través de las áridas tierras de los Nazcas y Walpas, Yanshe trajo consigo a una doncella de singular belleza, rescatada de la Pucara de Ayamarca, la cual después del ataque termino convertido en cenizas, y esto hechos fueron así: Yanshe y sus tropas atacaron de noche a los Walpas, la enorme Pucara, dentro de la cual se encontraba la joven prisionera celosamente custodiada, no por guardias sino por una bandada de Paracas (Demonios mitad ave, mitad mujer), que sobrevolando la parte alta de la torre devoraban a todo aquel que osara acercarse al fortificado torreón. Fueron los Yapanatic (Invencibles), el grupo de guerreros de la elite de Zapíte que persiguiendo a unos Walpas, llegaron hasta las proximidades del torreón, en donde sin saberlo se encontraba la joven y sin amilanarse ante el ataque sorpresivo de las Paracas, insistieron en atacar la edificación, tratando de abrir la enorme y única puerta desde donde oían una melodía hipnotizarte, que los inducia a seguir atacando. Mientras que uno a uno desaparecían en la oscuridad, llevados entre las garras de las horribles Paracas voladoras, otro grupo de guerreros al ver esto, se había colocado grasa de Awarpaca en los oídos, para no quedar encantados por el canto de la Aukima prisionera y de este modo poder luchar con esos demonios, que ya habían dado cuenta de sus compañeros, incendiaron las bases de la torre y hábiles en el arco y la flecha acabaron con algunos de los demonios voladores, que se alejaron heridas y llevando clavadas en su cuerpo las flechas envenenadas de los guerreros de Zapite. Siendo el mismo Yanshe quien tuvo que ingresar a la torre envuelta en llamas; para sacar a la joven cubierta por un pellejo de Ukumani, pero a pesar del esfuerzo del general, un tronco en llamas les cayó muy cerca; hiriendo a la pareja, desfigurando a la Aukima parcialmente e hiriendo en el hombro al guerrero, el cual haciendo un último esfuerzo, salió de entre los restos de la construcción en fuego; con la joven herida en brazos, después Yanshe cayó en un profundo desmayo. Al recobrar la conciencia, se despertó en una tienda de campaña, mientras era auxiliado por Jakima y Punko, sus capitanes; estos ya habían terminado con las fuerzas de oposición y sometían a los restos de los Walpas rendidos, luego de esto retornaron a Zapite e ingresando victoriosos, entre flores y semillas, que les arronjaban los habitantes desde las murallas de la Gran ciudad de Piedra, llevando consigo a cientos de Piñas (prisioneros Walpas), y a una extraña doncella de rostro cubierto y convaleciente de sus heridas. Yanshe asombró a todos los Pachacutis (Familias Nobles) con su comportamiento, muy a pesar de los Sacerdotes y Familiares de su Panaca, que veían con malos ojos, su relación con la joven desfigurada; la cual una vez restablecida se cubría el rostro con sus largos cabellos y deambulaba por las habitaciones del Palacio de los Pachacutis alejándose de los sirvientes, los cuales también temerosos se apartaban de ella. Largos ratos de soledad y llanto acongojaron a la joven y más aun cuando apreciaba su rostro, en los espejos de agua tallados en la piedra oscura; a la luz de la Luna, de noche cuando salía a recorrer los pasadizos y plazas entre antorchas encendidas y hombres de guardia. A pesar de esto la Aukima cautivaba y entretenía al Guerrero Yanshe, el cual la hizo su mujer, pero sin poder obtener de ella ni una sola palabra de sus labios, la muda doncella solo compartía sus armoniosos cantos y su indiferencia.

En una oportunidad la Joven fue envenenada por otra doncella, que pretendía ser la Aclla de Yanshe, de la Panaca de Chayrapi, esta se llamaba Warmi Takani, y con un veneno traído de las tierras de los Antis, se lo proporciono entre las bebidas a la joven, pero esta no murió; tan solo le ocasiono un fuerte dolor en el estomago y un desmallo de tres días; luego del cual despertó tomo abundante agua y salió en busca de Warmi Takani; cuando llego a sus aposentos le clavo la mirada a todos cuantos estaban con ella y con una luz que deslumbrante salía de sus ojos, los convirtió a todos los presentes en pilares de Sal, luego furiosamente los derrumbo uno a uno, con sus manos y pies desparramando la Sal por todo el piso. A su regreso Yanshe se entero por sus parientes, que asustados le contaron lo sucedido este sorprendido por lo que había hecho la recrimino; pero luego, Yanshe al saber el motivo de su cólera, tan Solo se quedo callado apreciando a la tímida joven ante él. Días después Yanshe fue a visitar al oráculo de la Luna, pues la Quilla, conocía bien estas doncellas de origen antiguo, y este oráculo luego de cuantiosa ofrenda, le dio una revelación: “Guerrero vienes a mí y te diré lo que veo, En el vientre de esta joven hay un niño, veo para ti un terrible destino; será el final de los hombres de Zapite, el final de la Gran ciudad de Piedra, nada volverá a ser igual después de que nazca este niño, una gran furia será desatada en contra de Zapite y de sus habitantes” Luego el oráculo se arrojo al suelo y en actitud suplicante y con las manos juntas continúo diciendo: “Veo legiones de seres demoniacos atacando y devorando a los habitantes de la gran ciudad, siendo todos muertos, esta Ciudad caerá y caerán sus murallas, nadie volverá a habitar estas tierras, que se quedaran secas y abandonadas” Después de escuchar esto Yanshe salió pensativo, pues la única Solución era eliminar a la joven y al hijo que llevaba en su vientre, sabía desde siempre del encanto de las Aukimas, aunque jamás pensó conocer a una, no había poder alguno que lo obligará a ejecutarla. Durante la noche, completamente a oscuras, tomo a la joven y escapo saliendo presuroso por las vacías callejuelas empedradas de la Gran Ciudad, evitando a los guardias, fugo tomando el camino hacia el Collao, a esas lejanas tierras donde los Apus aun regentan la vida de los hombres y se pueden encontrar, a los más formidables seres, pasear en sus vastos campos y profundos abismos. La pareja viajo por un tiempo a escondidas, hasta llegar a un valle fecundo y oculto por una cadena de montañas, Yanshe pensó que en tales abismos podrían mantener el secreto de su identidad y llevar una vida tranquila. El sinchi Punko tomo el mando de la ciudad, como tantas veces lo había hecho en batalla ante la ausencia del máximo guerrero de Zapite. Su Panaca la Yayacuti era antigua, poderosa y ya habría hecho grandes ofrendas y alianzas con los sacerdotes y principales de la Gran Ciudad de Piedra, no sorprendió cuando se llevo a cabo la ceremonia de colocación de la corona de plumas del Ukamallo sobre su cabeza, una gran celebración se dio entre los habitantes de Zapite, llevándose la noticia por veloces mensajeros que volaban por los cuatro caminos hasta verlos cruzar el hito más lejano de Zapite.

No tuvo mucho tiempo para celebrar Punko su nombramiento, puesto que una nueva campaña se venía desde la tierra de los Antis; los señores de la Guerra habían cruzado la Cordillera y venían con un gran ejército a invadir las ricas tierras de Zapite. Luego de que Punko declare el exilio publico de Yanshe y el destierro de su familia, se puso al frente de los guerreros de Zapite, marchando por el Antiguo Camino de Piedra a enfrentar a los emplumados y salvajes Antis. Entre flameantes estandartes de cintas y banderolas multicolores, Canticos y tambores, acompañaban la marcha de los guerreros de Zapite, unos arengaban la valentía y otros entonaban tristes melodías, la melancolía de abandonar los campos y a las familias, incluso los Yapanatic cantaban una melodía sobre el amor de Yanshe y la Aukima: -Un enorme Kuntur volaba y cortaba con sus alas el cielo, -De sus garras afiladas, miles de flechas caían y sus plumas en lanzas se convertían, matando a los enemigos de Zapite. -Invencibles guerreros hijos de los Aukas. ¿Dónde estará el guerrero de las mil batallas? Sinchi Atipax noble y valiente. Aquel que venciera a los Horrendos Mukis del Ukupacha. Su mazo molía a los enemigos Y sus pies aplanaban el camino, ¿Dónde estará el Kuntur de Zapite? ¿Dónde estará su poderosa Porra? -Su corazón ha sido vencido O ¿estará dormido entre los campos de Iwisa?. Canto que repetían en coro los invencibles Yapanatic y confundido entre ellos el guerrero Punko también cantaba. Las tropas dirigidas por Punko señor de Zapite, llegaron hasta las cumbres de Xauxapata y en las tierras pantanosas, y ante la presencia de la Diosa Awqanaku fueron totalmente derrotadas, luego de escapar de los Antis, fueron pocos los sobrevivientes que llegaron a las afueras de las murallas de la Gran Ciudad de Piedra; entre ellos el guerrero Punko, luego los pobladores de la Ciudad vestidos de negro, fueron a visitar al oráculo de la muerte; el cual les indico que de esta maldición solo se librarían matando a la Aukima. Si Pensarlo Punko envió a un grupo de guerreros en persecución de la pareja prófuga, con la misión de eliminar al guerrero y a la joven Aukima. Mientras legiones de Antis y otros pueblos enemigos de los Waros penetraban las fronteras de las tierras de las cinco Lagunas.

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