30/11/2010 CÁBALA: La visión del origen Jorge Luis Borges Fragmento del cuento, "El Aleph" de J. L.

Borges, en el que se describe el sentido universal y misterioso de la primera letra del alfabeto hebreo, comparado con un grabado rosa-cruz.

Un aspecto destacado del artista que ve más allá de las apariencias exteriores es que es capaz de contemplar la completa manifestación en aquello que sólo esta en potencia; por ejemplo, viendo una semilla conoce al árbol en su esplendor final. En la tradición cabalística, la semilla es la primera letra del alfabeto hebreo, el Alef o Aleph, que contiene potencialmente todas las letras y las palabras. En 1948, Jorge Luis Borges publicó El Aleph, uno de sus cuentos más bellos y misteriosos. El juego literario le sirve a Borges para crear un mito que va más allá de la mera literatura y se acerca a las propuestas de los cabalistas. El cuento conduce al lector a una situación excepcional, el narrador, el propio Borges, contempla en el sótano oscuro de la casa de un amigo un Aleph. FRAGMENTO DE J. L. BORGES: “Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten; ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? Los místicos, en análogo trance prodigan los emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo centro está en todas partes y las circunferencia en ninguna; Ezequiel, de un ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente y al Occidente, al Norte y al Sur. (No en vano rememoro esas inconcebibles analogías; alguna relación tienen con el Aleph.) Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: La enumeración, si quiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré. En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo. Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra

vi en Inverness a una mujer que no olvidaré. porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural. marejadas y ejércitos. Equivalen a la semilla y al árbol. vi un cáncer de pecho. vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala. la de Philemont Holland. vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo. quienes hablaron de un Aleph tenebroso y un Aleph iluminado. vi la noche y el día contemporáneo. vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo. vi una quinta de Adrogué. vi un adorado monumento en la Chacarita. vi un laberinto roto (era Londres).” * Jorge Luis Borges quizá se inspiró en los cabalistas cristianos del Renacimiento. El grabado de Fludd que presentamos lo refleja perfectamente: . donde antes hubo un árbol. vi en el Aleph la tierra. y sentí vértigo y lloré. enviando tarjetas postales. vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas. vetas de metal. precisas. vi la circulación de mi propia sangre. increíbles. vi un círculo de tierra seca en una vereda. vi mi dormitorio sin nadie. vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena. tabaco. desde todos los puntos. vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo. nieve. bisontes. vi el Aleph. vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española. cuyo nombre usurpan los hombres. vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Frey Bentos. vi la violenta cabellera. émbolos. pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo. un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio. vi la delicada osadura de una mano. que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino. vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin. vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó. vi todas las hormigas que hay en la tierra. vapor de agua. vi tu cara. el altivo cuerpo. vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte. en una playa del Mar Caspio en el alba. vi racimos.pirámide. vi un astrolabio persa. vi a los sobrevivientes de una batalla. vi tigres. vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche). vi mi cara y mis vísceras. vi caballos de crin arremolinada.

Seu potentia divina (“Tierra desocupada y vacía o potencia divina”).En este grabado Robert Fludd (1574-1637). Así. se halla en el libro Medicina católica (Frankfurt. en potencia. está escrito en la filacteria grande: Terra inanis et vacua. que representa la medianoche. y en la pequeña: Deus latens seu. recoge las enseñanzas de los cabalistas cristianos. con la grafía hebrea del Aleph. Dios aún no se ha manifestado sino que está latente. la letra Aleph se halla situada en la oscuridad de la creación. 1629-31). . En la parte inferior. Aleph tenebrosum (“Dios oculto o Aleph tenebrosa”).

Aleph luminosa. Acción de la Sabiduría divina”). puesto que incluye el misterio de la creación y el núcleo de la experiencia mística. Los maestros de la cábala reflexionaron profundamente acerca del Aleph. después de la zona oscura aparece un proceso hacia la luz. en la franja más interior: Crepusculum Diei Creationis (“Albores de la creación del día”). Para más información ver el facebook de ArsGravis a partir del 30/11/2010 . donde comienza el día de Dios. HE. lo oculto se manifiesta en el orden denario. Así. en el que esta escrito. que es el Nombre de Dios. VAV. al aclararse. Sapientiae divinae actus (“Dios manifiesto. el Tetragrama: IOD. al que Fludd llama “sabiduría divina”. Así el Aleph seria primero como un espejo oscuro que. y en la más externa Deus Patens Aleph Lucidum. manifiesta la creación de Dios. Por sus comentarios parece deducirse que si el hombre no conoce el Aleph en tinieblas. tampoco podrá conocer el Aleph de la luz. HE.En el grabado de Fludd.

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