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Algunas consideraciones sobre la relación literatura y política (1).pdf

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Lic. Francisco Javier Sainz Paz Algunas consideraciones sobre la relación literatura y política ¿Qué es arte?

¿Qué es política? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo tender un puente entre ellas, y más aún, porqué creemos que tenemos que construir algo que ya existe? No pretendo resolver todas las inquietudes ni mucho menos elaborar el texto definitivo al respecto, sino mostrar algunas vicisitudes en la relación que existe entre ambas actividades humanas, así como problemáticas de algunos conceptos que nos han ayudado a comprender estas relaciones. Tal vez una de las causas para esta discusión, que en ocasiones se torna bizantina, son las definiciones que usamos y que que están inmersas dentro del sentido común de la sociedad, por ello me gustaría ahondar a este respecto. En el siglo XXI, la idea que tenemos de la política es que es un juego sucio, lleno de traiciones, donde unos cuantos se ponen de acuerdo para la conquista de posiciones de poder que les permitan obtener riquezas. Esta idea se ha incrustado en el sentido común de la humanidad desde hace ya mucho tiempo, mucho antes del siglo XX, y un punto al cual tendríamos que regresar para entender el origen de esta concepción sería a la Italia de Nicolás Maquiavelo, pues fue este hombre el que fundó la teoría política moderna y también quien inspiró el término "maquiavélico" que se ha convertido en un calificativo obligado para referirse a la política desde entonces. Veamos primero lo que hasta la fecha aparece en el algunos diccionarios:
maquiavélico, -ca adj. 1 [persona] Que actúa con astucia y perfidía para conseguir sus propósitos: aparecía como un ser frío y maquiavélico, capaz de imaginar las mayores y más turbulentas venganzas y de ponerlas en práctica con eficacia. 2 Que es propio o característico de una persona maquiavélica: una sonrisa maquiavélica; un plan maquiavélico. 3 Del maquiavelismo (filosofía moral y política de Maquiavelo) o relacionado con él: una máxima maquiavélica dice: el fin justifica los medios.

Las tres acepciones, en diferente grado muestran lo que en la actualidad se considera como maquiavélico, pero también describen el sentido común de lo que la sociedad mexicana designa

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como política. Pero ¿De dónde proviene el calificativo de "maquiavélico”? Para ello evocaré a Lois Althusser:
Se sabe que nada más conocerse, El Príncipe provocó las más violentas condenas por parte de aquellos que Marx llama "los profesionales de la ideología", las gentes de religión y de moral, por razones que le han valido a Maquiavelo el raro privilegio de producir un adjetivo, el de maquiavélico. No es un adjetivo de pertenencia (bien por su obra, bien por su pensamiento, como se dice kantiano), sino de cualidad, y además "infamante": maquiavélico (como se dice platónico o dantesco), porque hace de la religión un medio para la política, subordina la moral a la práctica política y, por llevar la cosa al extremo, defiende el derecho del príncipe, en ciertas circunstancias, a la crueldad, a la artimaña, a la mala fe, etc. Los jesuitas se hicieron célebres al declarar que El Príncipe había sido escrito "Con el dedo del diablo", y que era "el artesano supremo de los pensamientos del diablo"1.

 

Maquiavelo, al escribir El Principe, está pensando en cuanto a la necesidades históricas de su país, en las tareas que debe llevar a cabo el principado italiano para la consolidación de un Estado nación y de esa forma iniciar el proceso de acumulación de capital, porque de lo contrario las posibilidades de que sea invadido por alguno de los estados nacionales, que ya se estaban formando, eran muy grandes, es por ello que la serie de instrumentos políticos que enumera Maquiavelo tienen un fin: la unidad del pueblo Italiano por medio del Estado nación, esto a su vez, para que Italia no quede rezagada de las nuevas formas de producción que empiezan a surgir en el mundo. Es decir, el fin es cubrir una tarea histórica:
Maquiavelo había hablado de un Príncipe Nuevo (...). El Príncipe de Maquiavelo es un soberano absoluto al que la historia "confía un tarea" decisiva: la de "dar forma" a una "materia" existente, materia que aspira a su forma, la de realizar las exigencias históricas "que están a la orden del día": la construcción de una nación.2
 

Con esto quiero mostrar que la máxima, que para el sentido común rige la política: "el fin justicia los medios", es un reduccionismo que no le hace justicia al pensamiento de este autor. La política es un instrumento por medio del cual se da forma a las necesidades históricas que nuestro tiempo nos demanda, es la reflexión acerca del hombre, de su tiempo, de sus circunstancias, de las forma concretas como reproduce su vida diariamente, pero también es acción transformadora de esas condiciones.
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Lois Althusser. Maquiavelo y nosotros. Trad. de Beñat Baltza Álvarez. Madrid, Akal, 2004. P. 65. (Col. “Cuestiones de antagonismo”…28).
2 !

Lois Althusser. Ibíd. p. 52.

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Aún así, la esfera de lo político, para la sociedad mexicana, se circunscribe a lo que ocurre en las Cámaras de diputados y senadores, la presidencia, en lo que realizan los partidos políticos, algunas Organizaciones No Gubernamentales, organizaciones sociales, y muchos otros sujetos organizados, pero no se tiene la idea de que la política está en todo lo que nos circunda, en la vida diaria, o al menos sus resultados más concretos. La forma como la gente percibe a los políticos es que son maquiavélicos, personas que viven de lo ajeno, que no trabajan y muchos otros calificativos que se podrían recoger pero que sería ocioso ¿Pero esta sociedad está en lo correcto? En parte si, porque la gran mayoría de las organizaciones políticas en México, es decir la gran mayoría de la sociedad civil (entendiéndola desde la concepción de Antonio Gramsci) está copada por el mismo bloque, la misma clase que dirige el estado mexicano, es decir que la abrumante mayoría de la política que se hace en México tiene el fin de preservar el régimen capitalista en su fase neoliberal y recrudecer las condiciones de explotación de los mexicanos. Pero también se podría decir que no, porque existe una pequeña minoría de esta sociedad civil que tiene como fin la transformación de estas condiciones, empero muchos de lo métodos que emplea tienden a alejar a la sociedad de la lucha social debido a sus tácticas y estrategias no van acorde a los fines que persigue, esto por decir algo. No es mi propósito hablar de la efectividad de cada uno de estos polos, que de forma reduccionista he presentado así debido a la problemática de ahondar, en tan poco espacio, acerca de las diferencia de existen dentro de cada uno, sólo diré lo evidente: la política que encadena el destino de los mexicanos a un régimen de explotación no sólo no se ha de debilitado, sino que ha encontrado nuevas formas de presentarse como la más óptima ante la sociedad; la dedicada a la transformación de la situaciones de vida actual ha tenido luchas heroicas, pero sólo eso, su efectividad se ha demostrado en dilatar los planes del adversario, que mas adelante acaba consolidando de otra forma. !3

La noción de política inmersa en el sentido común difiere mucho de lo que realmente es ¿de qué forma ha afectado esto a los estudios y teorías de la literatura? Uno de los aspectos más notorios es en tratar de definir qué es literario y qué no lo es, pues detrás de este razonamiento se encuentra la idea de que la literatura no está manchada por la lucha de clases, con lo cual niega la naturaleza del arte y la literatura como un fenómeno social, una actividad humana inserta en un sistema de actividades y fenómenos sociales que están conectados entre sí por un lazo de interdependencia con una interacción dialéctica. Si pensamos en la literatura como un producto cultural que es elaborado y consumido en momentos concretos y dejamos los reduccionismos, podemos ver que las relaciones entre literatura y política son una vena esencial para el estudio de la literatura, y podremos ver que, por ejemplo, la producción y consumo del arte están inmersos en el acontecer político. Con ello no quiero decir que la literatura sea un espejo de la realidad como lo argüía el realismo socialista o unos segmentos de la sociología de la literatura, sino que es un producto cultural como otros que influye de una manera particular en los sujetos. Como todo producto cultural tiene su lugar de realización e influencia en lo que se ha denominado como superestructura ideológica, campo de poder, institución cultural, por nombrar algunos conceptos; el primero de raigambre marxista y los otros dos de los estudios culturales, más concretamente de Pierre Bourdieu e Itamar Even-Zohar. Empero los tres no son iguales ni tienen el mismo alcance al presentar las relaciones entre política y cultura, examinemos estas tres concepciones. Iniciemos con Even-Zohar. Para él la literatura está inmersa en una serie de polisistemas, donde el sistema literario es "la red de relaciones hipotetizadas entre cierta cantidad de actividades llamadas ‘literarias’, y consiguientemente esas actividades mismas observadas a través de esta red3.
 

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Even-Zohar, Itamar. “El sistema literario” en Polisistemas de la cultura [en línea]. Israel, Universidad de Tel Aviv. 135 <http://www.tau.ac.il/~itamarez/works/papers/trabajos/EZ-sistema_literario.pdf> Consulta: 4 de noviembre de 2008].p. 1

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Este sistema literario se entrelaza con lo que sería otro sistema, el político, empero no explica la forma concreta como esto sucede, empero tiene la virtud de ampliar el espectro de lo que la crítica normalmente ha denominado como literario, pues ahora cualquier actividad que intervenga y afecte el sistema es considerada para el estudio. Bourdieu, por otra parte trabaja con el concepto de campo literario, el cual mantiene muchas similitudes con el concepto de sistema literario, veamos:
...un campo de fuerzas que actúan sobre todos los que entran en ese espacio y de maneras diferentes según la posición que ellos ocupan en él (sea, para tomar puntos muy distantes entre sí, la del autor de piezas de éxito o la del poeta de vanguardia), a la vez que un campo de luchas que procuran transformar ese campo de fuerzas4.

 

Pero la gran diferencia entre sus concepciones es que Bourdieu explica lo que es el campo de poder y la forma concreta como se relaciona con el campo literario:
Es el espacio de las relaciones de fuerza entre agentes o instituciones que tienen en común el poseer el capital necesario para ocupar posiciones dominantes en los diferentes campos (económico y cultural en especial). Es la sede de las luchas entre ostentadores de poderes (o de especies de capital) diferentes [...] por la transformación o la conservación del valor relativo de las diferentes especies de capital que determina, en cada momento, las fuerzas susceptibles de ser comprometidas en esas luchas5.

 

Así para el autor francés la relación que existe entre los dos campos puede estar regida por dos principios: el de jerarquización interna y el de jerarquización externa. Si el campo literario se rige por el principio de jerarquización externa, entonces el campo de poder controla al campo intelectual en una relación de dominación; si se rige por el principio de jerarquización interna, el campo literario tiene autonomía para dictar las directrices que lo harán funcionar. Sin embargo el campo de poder no es algo externo al campo literario, y viceversa, sino un elemento interno, pero no solo eso, sino que en realidad podría decirse que el campo literario es un elemento del campo de poder, por lo que la autonomía de los campos es una ilusión.
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Pierre Bourdieu. El campo literario. Prerrequisitos críticos y principios de método en Criterios, La Habana, no 25-28, enero 1989-diciembre 1990, p. 2. [en línea] <http://www.criterios.es/pdf/bourdieucampo.pdf> [Consulta: 20 de mayo del 2010].
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Pierre Bourdieu. “Fundamentos de un ciencia de las obras” en Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario. 3a ed. Trad. Por Thomas Kauf. Barcelona, Anagrama, 1995. pp. 319-320. (Col. “Argumentos”, 167).

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Toda la descripción de las relaciones entre arte y sociedad que describen las teorías de EvenZohar y Bourdieu, no llegan a mostrar el carácter dialéctico de la relación entre los dos sistemas, o campos, según su concepción, y esto es debido a que al fin de al cabo terminan delimitando qué es lo literario, lo político, lo histórico, etc. Es por ello que en este punto necesitamos de otra concepción que nos permita entender este vinculo y a mi parecer es la perspectiva de Antonio Gramsci la puede ayudar al respecto, sobre todo su visión de la superestructura ideológica, que en sus cuadernos de la cárcel, nos dice que es el lugar donde se reproduce la cultura y la ideología del bloque histórico en el poder, pero también es el espacio donde se desarrolla la política, es decir el lugar donde se desata la batalla por la destrucción o conservación de una determinada estructura económica. La superestructura está compuesta por la sociedad civil, la sociedad política y los intelectuales. La sociedad civil sería el conjunto de organismos dedicados a la producción y reproducción de la cultura e ideología; la sociedad política, o Estado, serían las instituciones dedicadas al "dominio directo" de la comunidad. Para Gramsci todos los hombres son intelectuales, empero, no todos tienen esa función en la sociedad. Asimismo ve que la actividad intelectual está jerarquizada, así como la actividad militar lo está: “…en el escalón más elevado habrá que poner a los creadores de las diversas ciencias, de la filosofía, del arte, etcétera; en el más bajo a los más humildes ʻadministradoresʼ y divulgadores de la riqueza intelectual ya existente, tradicional, acumulada6 . Los intelectuales son los administradores, funcionarios de la superestructura
 

ideológicas, células vivas de la sociedad civil y de la sociedad política, quienes elaboran la cultura e ideología de la clase dominante, dándole así conciencia de su rol y transformándola en una concepción del mundo que impregna todo el mundo social.

6 !

Antonio Gramsci. Cuaderno 12. “Apuntes y notas dispersas para un grupo de ensayos sobre la historia de los intelectuales” en Cuadernos de la cárcel. 1ª. Reimp. Ed. de Valentino Gerratana. Trad. por Ana María Palos. México, ERA, 2001. p. 358. Vol. 4.

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En particular, esta noción de intelectual podría ser muy benéfica para los estudios literarios, pues dentro de ella se encuentra la labor del escritor, la del crítico, la del difusor, incluso la del lector, pero cada una desde su ámbito y tarea. Podríamos armar esquemas realizar mapas que

muestren a los intelectuales según las tareas que desempeñan y ver la relevancia de cada uno del campo literario, situar ideológicamente a escritores a través del tiempo y muchas otras propuestas, pero todo sin perder el marco general, es decir, ver que la literatura "es un producto del hombre, históricamente condicionado y que lo universal humano que realiza, no es lo universal, abstracto e intemporal de que hablan las estéticas idealistas después de establecer un abismo entre el arte y la ideología, o entre el arte y la sociedad, sino lo universal humano que surge en y por lo particular"7.
 

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Sánchez Vásquez, Adolfo. Las ideas estéticas de Marx. (Ensayos de estética marxista). 11ª. Ed. México. Era, 1982. P. 28. (Col. “Ensayo”).

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Bibliografía. Althusser, Lois. Maquiavelo y nosotros. Trad. de Beñat Baltza Álvarez. Madrid, Akal, 2004. 128 pp. (Col. “Cuestiones de antagonismo”…28). Bourdieu, Pierre. El campo literario. Prerrequisitos críticos y principios de método. En Criterios, La Habana, nº 25-28, enero 1989-diciembre 1990, 26 pp. [en línea] <http:// www.criterios.es/pdf/bourdieucampo.pdf> [Consulta: 20 de mayo del 2010]. Bourdieu, Pierre. Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario. 3ª ed. Trad. Por Thomas Kauf. Barcelona, Anagrama, 1995. 518 pp. (Col. “Argumentos”…167). Even-Zohar, Itamar. “El sistema literario” en Polisistemas de la cultura [en línea]. Israel, Universidad de Tel Aviv. 135 <http://www.tau.ac.il/~itamarez/works/papers/trabajos/EZsistema_literario.pdf> Consulta: 4 de noviembre de 2008]. Gramsci, Antonio. Cuadernos de la cárcel. Vol 4. 1ª. Reimp. Ed. de Valentino Gerratana. Trad. por Ana María Palos. México, ERA, 2001. 630 p. Vol. 4. Sánchez Vásquez, Adolfo. Las ideas estéticas de Marx. (Ensayos de estética marxista). 11ª. Ed. México. Era, 1982. 396 pp. (Col. “Ensayo”).

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