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los ríos profundos

Clásicos

Antología negra
(mitos, leyendas y cuentos africanos)

Bl a ise C e n d r a r s

Antología negra
(mitos, leyendas y cuentos africanos)

Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1980

© Blaise Cendrars © Fundación Editorial el perro y la rana, 2007
Av. Panteón, Foro Libertador, Edif. Archivo General de la Nación, P.B. Caracas-Venezuela 1010 telefs.: (58-0212) 5642469 - 8084492/4986/4165 telefax: 5641411

correo electrónico: elperroylaranaediciones@gmail.com

Edición al cuidado de

Coral Pérez
Transcripción

María Dolores Cervantes
Corrección

Ybory Bermúdez
Diagramación

Mónica Piscitelli
Montaje de portada

Francisco Contreras

Diseño de portada

Carlos Zerpa
Imagen de portada

Pinturas rupestres de España y África, Enciclopedia de signos y símbolos John Laing y Davis Wire, 2001
isbn 980-396-441-0 lf 4022007800275

La Colección Los ríos profundos, haciendo homenaje a la emblemática obra del peruano José María Arguedas, supone un viaje hacia lo mítico, se concentra en esa fuerza mágica que lleva al hombre a perpetuar sus historias y dejar huella de su imaginario, compartiéndolo con sus iguales. Detrás de toda narración está un misterio que se nos revela y que permite ahondar en la búsqueda de arquetipos que definen nuestra naturaleza. Esta colección abre su espacio a los grandes representantes de la palabra latinoamericana y universal, al canto que nos resume. Cada cultura es un río navegable a través de la memoria, sus aguas arrastran las voces que suenan como piedras ancestrales, y vienen contando cosas, susurrando hechos que el olvido jamás podrá tocar. Esta colección se bifurca en dos cauces: la serie Clásicos concentra las obras que al pasar del tiempo se han mantenido como íconos claros de la narrativa universal, y Contemporáneos reúne las propuestas más frescas, textos de escritores que apuntan hacia visiones diferentes del mundo y que precisan los últimos siglos desde ángulos diversos.

Fundación Editorial

elperroy larana

Capítulo I
Leyendas cosmogónicas

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El árbol. Ngofio.Nzamé. el jefe de los hombres. La vida y la muerte. El canto del fuego. El elefante. Leyenda de la separación (cuento fan). El ojo. el trueno. El camaleón. 1. Bingo. El Ototoiane. el cuerpo. El largato. 4. 3. El fuego. La estrella de la noche. El misterio. Mebere y Nkwa. La separación. el primer hechicero. Gnul. el alma. Fam. la araña. Nzalam. la primera mujer. 2. El animal. hijo de Dios. el tigre. Leyenda de los orígenes (cuento fan). La sangre. el mono. Leyenda de Bingo (cuento fan). Mbola. Nkoure. El hombre. hijo del cielo y de la noche. los tres hermanos. Nsissim. el primer hombre. Otoyom. el segundo hombre. El sueño. Leyenda de la creación (cuento fan). El sacrificio. La virtud. El signo. Ndun. el jefe de la raza. Segunda Creación: Sekumé. . el pájaro de la muerte. Mbongwé. Mefere. Alianza. Bekalé. El cocodrilo. la serpiente. Canto de la muerte. La piedra. El cráneo de los antepasados. diluvio de fuego. El eleli. Expiación.

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Siete días: estuvo dentro siete días. 13 . hizo al hombre con tierra de arcilla. Así dio comienzo este hombre. Tomó la arcilla y modeló un hombre. y asómbrate que ya está fuera. Y dice al Creador: —Gracias. Al octavo. Mebere lo colocó en una alberca de agua de mar. Resulta que es un hombre.1. y lo sumergió dentro. Cinco días. y asómbrate que el lagarto sale. Mebere. Al lagarto. Leyenda de la creación Cuando las cosas no existían aún. el Creador. y comenzó como lagarto. y aquí tienen: cinco días pasó con él en la alberca de las aguas. Mebere fue a verlo.

al mono por su malicia y agilidad. y se llamaba Nzamé. llamó a Mebere y Nkwa y les mostró su obra.. nada. Dios ya existía. ni cielo. y se reservó el cielo para sí. Vemos muchas plantas. nada. nada. ni sol. la Luna. al tigre. los animales. el tercero. mucho tiempo. al elefante. por su sensatez. lo has hecho bien —fue la respuesta. sopló sobre la tierra. ni animales. Leyenda de los orígenes —¡Verán lo que me contó mi padre. pero no vemos a su amo. Luego. ni hombres. todo. y por la acción del soplo nacieron la tierra y el agua. el otro. Pero Nzamé quiso hacer algo aún mejor. y lo sabía desde hace mucho tiempo. Y para dar un amo a todas las cosas. —¿Queda aún alguna otra cosa por hacer? Y Mebere y Nkwa le respondieron: —Vemos muchos animales. y entre ellos tres hicieron una criatura casi a su semejanza: el uno le dio la fuerza. los tres: . cuando no existía nada. cada una por su lado. ni plantas. Y cuando hubo acabado todo lo que nosotros vemos ahora. el poderío. Nzamé hizo todas las cosas: el Cielo. la hermosura. las estrellas. —Sí. pero no vemos a su jefe. por su fuerza y astucia. desde el principio! En el origen de las cosas. el cual lo sabía por el suyo.. entre las criaturas. Entonces. las plantas. ni tierra. Mebere y Nkwa.colección los ríos profundos 14 2. —¿Está bien todo lo que he hecho? —les preguntó. designaron. Y a los tres que son Nzamé nosotros les llamamos Nzamé. en el origen mismo. Y en el comienzo Nzamé hizo el cielo y la tierra.

y la nueva criatura se quedó sola aquí abajo. la. ¡Fií. muy colérico. tienes la vida. el Trueno. Comparado con tal fuego. Como nosotros. Ufano de su poder. busca! —respondió Fan. Dios es Dios. Cada uno en casa. yeyé. esta primera criatura se echó a perder: se convirtió en un ser vanidoso. 15 . pues? —¡Eh! ¡Soy yo! —gritó Fan. el hombre en la tierra. porque aventajaba en estas tres cualidades al elefante. la. Mebere y Nkwa regresaron a su morada en lo alto. —¡Nzalan. leyendas y cuentos africanos) —Toma la tierra —le dijeron—. Dios. —¿Quién canta? —Yeyé. oh. —¿Quién canta. Dios oyó el cántico. que quiere decir: la fuerza. el tigre ocupó el segundo puesto y el mono el tercero. Pero entre todos los animales el elefante siguió siendo el primero. Nzamé. Yeyé. de su fuerza y de su hermosura. El hombre es el hombre. oh. Dios en lo alto. porque ellos eran los que Mebere y Nkwa habían elegido al principio. no quiso adorar a Nzamé y lo despreciaba: Yeyé. orgulloso de vencer a todos los animales. fií. el incendio de una plantación es la llama de una astilla. Tú eres el dueño. yeyé. oh.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. buu. De ahora en adelante eres dueño de todo lo que existe. y todo le obedecía. Nzamé. cada cual en su casa. yeyé. la. todas las cosas se te someten. buu! Y el fuego del cielo abrasó el bosque. y prestó oídos: —¿Quién canta? —¡Busca. llamó a Nzalan. ven! Y acudió Nzalan haciendo gran ruido: ¡Buu. al tigre y al mono. Mebere y Nkwa llamaron al primer hombre Fan.

encima. toda negra. La tierra volvió a ser lo que había sido. todo fue destruido. echaron una nueva capa de tierra. un mujol. todos. todo estaba muerto. encontrarán una piedra dura. Capítulo I s Leyendas cosmogónicas . Gracias al elefante. lo que es hoy todavía. pero. sin nada de nada. el cacahuete. empezaba a caminar. ociosa. no lo sé. Nzamé. Esto lo saben perfectamente: El silbato resonó. cuando una hoja se desprendía. al crear al primer hombre. hace falta uno —dijo Nkwa. pájaros. era un animal. y la piedra arde. ¿dónde? Mis antepasados no me han dicho lo que fue de él. hijos míos. La tierra estaba. por desgracia. Pero Dios vio la tierra. nacía un árbol nuevo. esperen un poco. Mientras tanto. de que mis palabras son ciertas es que si cavan en ciertos sitios la tierra. —Pues sí. el elefante vino. pero. creció. un cangrejo. todo se secaba. peces. lo que fue de él.» El primer hombre se quemó. brotó un árbol. los árboles ardían. bestias. una tortuga. échenla a la lumbre. y era un pez. como hoy. y cuando una de sus semillas caía al suelo. todo llameaba. creció más. Lo que Dios da no lo quita. cubierta de carbón. Vivo está. no sé nada. le dio vergüenza y quiso hacer algo mejor. Cuando una hoja caía al agua. Mebere y Nkwa celebraban consejo: —Hace falta un jefe para mandar a los animales —dijo Mebere. un tigre. negra. crecía. Estas piedras son los restos de los antiguos bosques quemados. y a veces. crecía. incluso. Nzamé. pero que se rompe. los bananeros. las plantas. un antílope. una sardina. todos. Mebere y Nkwa tuvieron consejo en su cabaña e hicieron así: sobre la tierra negra. Y la prueba. un elefante. una almeja. todos. una ostra. Dios le había dicho: «No morirás.colección los ríos profundos 16 fií!. el manioc. todos. nadaba. cubierta de bosques.

Nube. los de las demás. humo y muerte. Sí. los otros. pero Dios no quiso dejarlo solo. un hombre como Fam: las mismas piernas. y la llamó Mbongwé. pero le volveremos la cabeza y verá la muerte. Nsissim va a pasearse de noche cuando dormimos. es Nsissim. Nkure (el tonto. leyendas y cuentos africanos) —Verdaderamente —repuso Nzamé—. amigos míos. y este llevó a cuestas a Mefere. ¡Ah!. y otra que vive dentro del Gnul y que todos llamamos Nsissim. cuerpo. A todo esto. es Nsissim quien hace vivir a Gnul. ¿Saben dónde se aloja mientras está en el Gnul? En el ojo. los mismos brazos. el malo). otros hijos. mucho tiempo. Nzamé lo llamó Sekumé. ¿cuántas?. Sekumé se hizo una mujer. A este hombre. ¿Quién había 17 . Al fabricar a Sekumé y a Mbongwé.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Bekalé. Y así se hizo. pero el pícaro Fam escarbó durante mucho tiempo. yo no sé. Nzamé los compuso de dos partes: una exterior. la que llaman Gnul. la sombra y Nsissim son la misma cosa. el capaz. Mefere es el padre de nuestra tribu. y estos. el bueno. el alma en el ojo. Nsissim es lo que produce la sombra. pero Nsissim no muere. Dios había encerrado bajo tierra a Fan. Nsissim se va cuando el hombre muere. Le dijo: hazte una mujer con un árbol. reharemos un hombre. Aquel hombre. La estrella en lo alto.) Tuvieron también hijas. y con una peña de tamaño descomunal tapó el boquete. habita en el ojo: ese puntico brillante que ven en medio. El ascua en el hornillo. que echó a andar. padre de todos nosotros. el tercero (o sea. que llamaron: al primero. el fuego abajo. el primer hombre. era como ustedes y como yo. a su vez. y ellos tres tuvieron también hijos. Sekumé y Mbongwé vivían aquí felices y tuvieron tres hijos. y un buen día salió fuera. al segundo (el que no piensa en nada). que fue aquí abajo el primer hombre.

pero de nada sirve.. quizás esté por ahí escuchando: Permanezcan en silencio. van a saberlo: Después de muertos. sobre una piedra grande y lisa: sienten frío. escuchan a Ngofio. ¿Quién trata siempre de hacerles daño? Fan. Cómo castiga Dios a los que no lo escuchan. y cuando las tinieblas envuelven la tierra. mucho tiempo. Mbongwé y sus hijos. y les hacen todo el daño que pueden. »Es todo cuanto les pido. vivan en paz en sus aldeas. comen y ríen. Y cuando se han muerto todos sus conocidos. Llamó a Sekumé. ¡Silencio! No hablemos tan alto. a los otros los castigaré. chicos y grandes. hijos míos? Ustedes lo saben igual que yo: antes de pasar el gran río.. ¿Quién se encolerizó contra ellos? Fan. entran en las aldeas. enseguida se ponen muy flacos. los mejores platos. En su honor se baila la danza fúnebre kedzam-kedzam. Así. matan o hieren a los que encuentran. el famoso Fan. Les llevan. Después. fan nos escucha. muy flacos. a los hombres que había creado. entonces y sólo entonces. ¡y al fin mueren! ¿Que adónde van. mucho frío. el pájaro de la muerte. Dios les dio una ley. Permanezcan callados. »No mataréis a los que no os hayan hecho mal. ¿Quién se esconde en la selva para matarlos. Los que sigan mis mandamientos serán recompensados. o bajo el agua para hacer zozobrar su piragua? Fan. grandes y chicos: —Estas son las leyes que les doy para el porvenir. permanecen mucho tiempo.colección los ríos profundos ocupado su puesto? Los otros hombres. los llamó a todos. padeciendo y gritando. pero de nada sirve. »No iréis a comeros a otros por las noches. andan errantes de noche. Para dañar al hombre. y que obedecerán: »No robareis dentro de vuestra tribu. ¡brrr!. a la hora del miedo. sobre un di. Capítulo I s Leyendas cosmogónicas 18 . yo les daré su paga.

Dios se los lleva a lo alto y los coloca con él en la estrella de la tarde. tener muchos hijos y matar numerosos animales en las cacerías. oyen a Ngofio. les dicen lo que hay que hacer para vivir mucho. y lo que hace a la estrella tan brillante son los ojos de todos esos muertos. alegra su corazón. y enseguida se ponen muy gordos. Nzamé los encierra durante mucho tiempo. vuelven a las aldeas. Por las noches vuelven junto a los que han conocido y amado. 19 . en el Ototolán. Aquí tienen lo que mis mayores me enseñaron. ¡oh. ponen ante sus ojos sueños agradables. ustedes. El frío y la muerte. nos ven. y a mí. En cuanto a los buenos. Y cuando todos sus conocidos han muerto. leyendas y cuentos africanos) El frío y la muerte. la mansión mala. la fiesta de los funerales. la danza del duelo. y el primero yo no sé de dónde lo aprendió. la llegada del último elefante que maté. donde se ven miserias y miserias. los de la puerta?). se alegran cuando festejamos su recuerdo. Fue de este modo que supe yo. muy gordos. Quiero cerrar la oreja. tener mujeres fieles (¿están oyendo bien.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. después de muertos. se sabe que. madre mía! Y cuando todos los desgraciados Bekun han pasado. mucho tiempo. la muerte y el frío. adquirir grandes riquezas. Desde allí nos miran. incluso demasiado gordos. ¡y al fin mueren! ¿Que adónde van. el cual lo aprendió de su padre. yo no estaba allí. el pájaro de la muerte. fue mi padre Mba quien me lo enseñó.. la muerte y el frío. amigos míos. entonces y sólo entonces. hijos míos? Ustedes lo saben al igual que yo. pero están bien con los hombres. Ndumenba. Miserias..

y todos vivían juntos en la misma aldea grande. después. A menudo. después al mono. al gorila. lanzaba su canto desde lo alto de un techo. Leyenda de la separación En aquel tiempo. Cuando surgía un altercado. Cuando el anciano jefe salía de su choza. ¡El trabajo es para las mujeres. Las viejas cargaban a las jóvenes y estas se quejaban. comparecían ante Ndun. desplegadas las plumas. sea entre los hombres. y después a los enanos de la selva. y Ndun los mandaba a todos. todas las mujeres. hace ya mucho. no abundaban. el Creador descendía a la aldea. y las jóvenes tenían que seguirlas. La paz reinaba en la aldea. la paz reinaba entre ellos.colección los ríos profundos 20 3. porque era viejo y prudente. sea entre los animales. según el orden que tenían. quien juzgaba con sensatez. y se entrevistaba con Ndun. las viejas caminaban aprisa. y el Creador estaba contento. El sol es cosa buena. para todas las mujeres! Pero por las mañanas no ocurría lo mismo. El Creador había hecho a los hombres. que recalentaba su cuerpo viejo. le tributaban los honores debidos. cuando el gallo. Al llegar a las plantaciones había que trabajar. ¡Buenas son las palabras de los ancianos! Pero la discordia sobrevino pronto. porque Ndun había establecido la aldea en lo alto de la colina para estar más cerca del sol. y todas las familias de la tribu habitaban en una aldea grande. Cuando iban al campo. y después a los otros animales. No. no abundaban los hombres en la tierra. aprisa. trabajar duro. tomaban los cántaros y se dirigían a la fuente en busca de agua. . pero sus maridos no les daban la razón y Ndun tampoco. y sus hermanos lo ayudaban. La fuente estaba en el fondo del valle. Vino cuando entre las mujeres hubo muchas viejas y hubo también muchas jóvenes.

las jóvenes se dieron más prisa que de costumbre. no! Las viejas no tenían ganas de risa. viene al mundo el elefante! Todas las mujeres iban a buscar agua. ¡Date prisa! Apúrate! Las coyunturas chirrían: Kwark. tenían que coger el agua con tierra. porque había llovido mucho aquella noche y el suelo estaba resbaladizo. Después entraban en el agua y se bañaban y bailaban dentro del agua. Cuando llegaban las viejas. iban despacio. el marido gritaba muy fuerte. el agua de la fuente estaba turbia. despacio. Por mucho que las viejas dijesen.) En cuanto llegaban a la fuente. despacio. la primera. kwark. subieron a la aldea: 21 . he! ¡Las frutas están maduras! Se burlaban de las otras. Cuando el marido quería beber sólo hallaba agua fangosa. las jóvenes y las viejas. ¡Ah. Las jóvenes iban aprisa.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. y las más viejas. y este tampoco la inventó: viene de mucho más atrás. y las jóvenes peores aún de mañana. porque tenían miedo de caerse (habría en la aldea diez y diez y diez. ¡Ah. y. Y cantaban: Vamos. En vano se habían dado prisa. entonces las jóvenes se pusieron a cantar para burlarse de ellas. leyendas y cuentos africanos) ¡El sol brilla. una vez más llegaban las últimas. Ahora bien: una mañana. despacio. ya las jóvenes habían tomado el agua y habían terminado de bañarse. Las viejas eran malvadas de tarde. pero como tenían prisa por regresar arriba. vamos. que mire a la que viene en la cola. yo no estaba allí y no las he contado. y con algunos reproches a las jóvenes todo seguía como antes. aprisa. y el agua estaba fangosa. mi padre sabe esta historia por su abuelo. ohé. las viejas. De modo que cuando las viejas llegaron a la fuente. bowa! Las viejas estaban furiosas. las mujeres jóvenes y las muchachas se apresuraban a llenar de agua los cántaros. y aún muchas más. ya las jóvenes se habían marchado. Entonces. por su parte. cuando al fin pudieron descender a tomar agua. y gritaba fuerte. y cantaban: ¡Bowa.

cada día nuevos golpes. oh! Las matronas se sentían incapaces de soportar tamaña afrenta. otras cojeaban. yi kwas. fii! ¡Ah! ¡Qué vieja soy. naturalmente. gastaban ahora el tiempo en fabricar ollas nuevas. pues. Todos los guerreros fueron de la misma opinión. las jóvenes. sin aliento. Tal situación no podía continuar así. otros. llamando a los hombres.. se mofaban. El tañedor toma la trompa de marfil y recorre toda la aldea. y escuchan. Y pronto. los hombres terciaron en el asunto. he! ¡Las frutas están maduras! ¡Ah. fii! ¡El sol calienta. de las jóvenes. ¡Aquello no podía continuar! Tanto más cuanto que las mujeres. Capítulo I s Leyendas cosmogónicas 22 . el trecho era largo. cantándoles el irónico estribillo: ¡Ah. El anciano jefe de la aldea llamó. unos de parte de las viejas. Para ir a buscar tierra de alfarería. Las mujeres acuden también. como es ley. y las mujeres aún más. jóvenes y viejas. El jefe de la aldea dijo: —Esto no puede continuar. y miran por las rejillas de los bambúes. ohé. al tañedor de trompa: —Toma tu trompa —le dijo— y recorre la aldea llamando a los hombres. Vienen todos a la cabaña del gran jefe y ocupan puesto en las esteras. los viejos se pusieron. la sangre corría. pero las dejan afuera.colección los ríos profundos ¡Oh! ¡Ya! ¡Oh! ¡Ya! ¡Oh! ¡Ya! ¡Fii! ¡Fii! ¡Alza la carga! ¡Dura es la colina. largo. yi.. jadeantes. Los jóvenes se pusieron de parte de las jóvenes. de sufrir diariamente semejantes ultrajes. fii! Y cuando las pobres viejas llegaron a lo alto. ohé. sentadas en el umbral de las cabañas. Los hombres estaban disgustados. Unas lloraban. yi. kwas. Cada día nuevas riñas. yi! Y los cántaros volaban. de tantas como rompían. y pronto empezaron a llover los golpes: ¡Y.

Nzalan. El anciano jefe sube la gran colina. a su mujer.. descendería el primero a buscar agua. El sol ha rebasado el centro del cielo.. el turno de las viejas. los envuelve en hojas de amomo. Nzalan. luego las viejas. Y Nzamé responde: —Mbola. y nadie quería ya pasar por vieja. escucha favorablemente las plegarias y acoge las peticiones! He comido el melan estoy iniciado. a la gran caverna del trueno.. para exponerle el altercado. y en marcha. Pero se presenta otra cuestión. recoge el tonelete. anda. Tanto. cada cual toma partido por los suyos. sube con mucho trabajo.. el anciano jefe resolvió ir a la aldea del jefe de la Raza. Finalmente se decidió esto: cada grupo. pues. las jóvenes primero. con los cántaros al hombro. ¿has venido? 23 . A la mañana siguiente. añade un pedazo de jabalí. El primer día.. por fin... el pájaro mbve cantó a su derecha. Trueno padre y señor. Y he sido consagrado a los sacerdotes de la noche. las jóvenes. y al mismo tiempo entona el cántico sagrado. el segundo día. porque el camino es duro. el cántico que pone a cubierto a los furores del espíritu Nzalan: ¡Oh. En la mano lleva el fetiche protector. Bvé. señor.. por turno. esperaban. del Creador universal.. bvé.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. bvé. —Aquí tienes a Mbola —le dice. ¡Escucha. Y con esto. Nzalan! El anciano jefe deja atrás la caverna. oh. leyendas y cuentos africanos) La deliberación es larga. Al salir.. Ordena. no pudiendo arreglar las cosas. que le cueza unos plátanos. anda mucho tiempo. bvé. que. después las jóvenes. oh señor: Padre.. y helo aquí en su presencia. Las jóvenes esperaban.. esperaban impacientemente. oh. llega a la aldea del Dios creador. y las cigarras fifé le saludaron al paso. Llega. Las disputas retoñaron. jefe de los hombres. bajarían primero las viejas. Primero. se separaron. Trueno. Su corazón está contento porque los presagios han sido favorables. oh Padre: oh.

he venido. ¡Mujer y puercoespín son una sola y misma cosa! Y Nzamé le responde: —Te la devolveré. donde todo el mundo dormía. te toca devolvernos la paz. A ti. y eso está bien! ¡Tú has creado a los hombres. que también es bueno!. A la mañana siguiente. —Bien —repuso el jefe—. llegan de noche a la aldea de los hombres. no anuncies a nadie mi presencia: mañana quiero juzgar por mí mismo la disputa de las mujeres. los hombres ya no escuchan mi voz. además. Y durmieron.. y.. Ese día les tocaba a las jóvenes bajar las primeras. pero con las mujeres no hay manera. Mucho tiempo van bajando. Y este: —Voy contigo. yo no estaba allí. las mujeres no quieren ya obedecer. las mujeres bajaron al río a buscar agua. Dios. al fin. que nos ha creado. se ponen en camino. pero sin eso. dueño de todo: tú me has hecho jefe de la aldea de los hombres. porque eres el Todopoderoso. ¿Qué hacer? Y Nzamé le pregunta: —¿Por qué no quieren obedecer las mujeres? ¿Por qué los hombres no escuchan tu voz? Y el anciano jefe. bajando.colección los ríos profundos 24 —Sí. creador. y oye mi pretensión: en mi aldea la paz ha huido. apoyado en su báculo. y eso ya no es bueno. y las riñas no Capítulo I s Leyendas cosmogónicas . pero has creado a las mujeres. se suelta la barba trenzada y comienza su discurso: —¡Oh. Los hombres cuidan la paz entre sí. Y tal como Nzamé le ordenara. Por la mañana. así lo hizo el anciano jefe. el anciano jefe de los hombres fue a decirle a Nzamé: —Me voy. y... tú puedes hacerlo. Y aquel día Nzamé y el anciano jefe de los hombres lo pasaron juntos. Lo que se dijeron sería muy largo para contarlo esta noche. Y Nzamé dice al jefe: —No despiertes a nadie. Y juntos.

sí! ¡Tú eres el ordenador de todas las cosas. Llama también a todas las mujeres y hazlas presentarse también ante mí. sí. Nzamé manda llamar al tañedor de trompa: —Recorre la aldea —le dice— y haz que comparezcan ante mí todos los hombres. Los hombres lo interrumpen. —¡He aquí.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. y asimismo todas las mujeres.» No me han obedecido. pues a separarse: unos irán por 25 . gritando: —¡Son las mujeres las que han desobedecido! Pero Nzamé les impone silencio: —Hagan silencio. Nzamé toma la palabra. lo que van a hacer. sí. pues. leyendas y cuentos africanos) se hicieron esperar. Y cuando aparece Nzamé de improviso en medio de la reunión. sí! —He aquí. Van. Todos sienten mucho miedo. sí! —Está bien —dice Nzamé—. cae el viento. ¡El huevo no hace advertencias a la gallina! Y cuando las mujeres regresan a la aldea. —Soy el orientador de todas las cosas. ustedes son los amos. Y la reunión entera repite: —¡Tú eres el ordenador de todas las cosas. sí! ¡Tú eres el ordenador de todas las cosas. y cada cual siente en su corazón el frío de la muerte. y me han desobedecido. Y el anciano jefe le pregunta: —¿Qué vas a hacer? Pero Nzamé responde: —Soy el único ordenador de todas las cosas. Y todos los hombres acuden. pues. El hombre es el hombre: la mujer es la mujer. lo que vamos a hacer. sí! —Son ya demasiada gente para vivir en la misma colina. Desde lo alto de la colina Nzamé observa el espectáculo. —¡Has venido a poner paz entre tus hijos. y he venido a restablecer la paz entre mis hijos. Yo les había dicho: «Vivirán en paz y sin mover discordia.

por la izquierda. otros. Pero el anciano Ndun. por la izquierda. sí. Y escogen el perro y la gallina. Pero el Creador responde: —Vayan a dormir a sus cabañas. Mañana verán «las cosas». al oír estas palabras. La primera. pero Nzamé dice: —He tomado para mí a Ndun. sí! Pero el Creador: —Ndun vive todavía. otros. siente mucha pena en su corazón. Y el perro y la gallina se quedan con ellos. Los unos hacia adelante. Pero ¿qué harán los animales? ¿Se quedarán en la aldea? Y el Creador: —Tomen para ustedes los que quieran. padre de la raza. cae de espaldas y se queda como muerto. Los unos irán derecho hacia delante. porque iba a separarse de su pueblo. ¡Sí. Y los hombres le responden: —Bien está. Sus mujeres se ponen a gritar y comienzan las lamentaciones fúnebres. y esto será la separación. es esta: al volver a su cabaña. pero no puede quedarse así con ustedes. Y todos repiten: —Tú eres el Dueño de la vida. Yo soy el Dueño de la vida y de la muerte. Eran dos. Debe permanecer con nosotros. porque es vuestro padre. y quedarán en paz. En cuanto a los otros. que la noche ya ha llegado. El Creador repite: —Unos se irán por la derecha. sintió frío en el corazón.colección los ríos profundos 26 la derecha. los otros hacia atrás. Los hombres no comprenden. Los hombres protestan: —Nos causarán daño. Ndun. los otros irán hacia atrás. El Creador dice: —Voy a enviarlos a las selvas. jefe de la raza. y quedarán en paz. Tú eres el Dueño de la muerte. Y al día siguiente vieron «las cosas». y dejar a su mujer predilecta: Capítulo I s Leyendas cosmogónicas .

oh padre? El cielo se esclareció. abandonas tu hogar? Un hombre te ha matado. el Creador ordena: —Tomen dos mujeres: una vieja y otra joven. Rocíen por el costado izquierdo. Tras el cántico de muerte. El Dueño de la vida soy yo. Hagan los funerales. ¡Oh.. Hacen correr su sangre. Sieguen las hierbas funerarias. padre. Las mujeres comenzaron las lamentaciones y el cántico de muerte.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. y las mujeres dijeron: —Está muerto. Un hombre ve ahora las cosas invisibles. el Creador dice: —Caven una fosa grande Cavan una fosa grande. Al día siguiente todo él estaba frío. padre! ¿Por qué. la rata salió de su madriguera. padre! ¿Por qué abandonas tu hogar. Después ordena el Creador: . Vean. El cántico de muerte ustedes lo conocen. El Dueño de la muerte soy yo. rocíen por el derecho. Me llevo a Ndun. ¡oh padre! Procuren la venganza de su muerte… Tu sombra va a pasar a la otra orilla. Hicieron los funerales.. Nzamé dijo: —Lo sé. y ambas mueren. esta es la casa del padre. los ojos se oscurecieron. Y cuando han muerto. 27 Cántico de la Muerte ¡Ay! ¡Ay. Y el Creador dice: —Hagan que corra su sangre. lo hemos conservado. porque el Dueño soy yo. Se acostó en su cama. leyendas y cuentos africanos) —Muerto soy. Las toman. El agua cayó del árbol gota a gota.

cuando aún no existía nada. tomen las cenizas y guárdenlas. y criaturas mías? Vuestro padre fue el lagarto que yo hice en el comienzo de las cosas. Pero los hijos de Ndun protestan: —¿Por qué nosotros no tenemos también un animal? El Creador responde: —Tienen la cabeza huera.colección los ríos profundos 28 —Pongan a Ndun en el fondo. además: —Bien está. Y cuando lo dejan allí tendido: —Ahora quemen a las dos mujeres. Es el signo del misterio. ¿Qué reclaman? ¡Estoy cansado! Capítulo I s Leyendas cosmogónicas . Y lo harán así siempre que yo lo ordene: soy el Dueño. fluye y cubre la colina. el Creador dice: —Esto es el sacrificio. como cada uno lo había soñado. Nzamé lo había querido así. ¿qué animal han visto en sueños? Cada uno había visto un animal. El Creador dice: —Que corra la sangre. como cada hombre lo había soñado. Yo los protegeré. Cada animal vino a ponerse al lado de cada hombre. Así lo hacen. Cada hombre toma el cuchillo de sacrificio y corta el cuello del animal. —Ahora ejecuten las danzas fúnebres. Y las queman. Tomen lo que queda de las mujeres y échenlo sobre el cuerpo de Ndun. Y cada hombre nombra a un animal. y Nzamé dice: —Está bien —alza el dedo y dice solamente—: ¡Yo lo quiero! Y los animales acuden. y había de ellos gran cantidad. ¿No son hijos de Ndun. ¡Sí! Nzamé dice. La sangre fluye. uno de cada especie. el Creador dice aún: —La noche que murió Ndun. Todos responden: —Tú eres el Dueño. Y cuando las han quemado. Cuando acaban de bailarlas.

el relámpago brilla. estrella que chispea en la noche. de pronto. No resuellan. Y amontonaron toda aquella leña. en efecto. y enseguida se ve alzarse una gran llama y la leña arde. Van a cortarlos y regresan con la leña. El Creador les dice: —Está bien. pero habían visto árboles. fluye y cubre toda la colina. Se hace como lo manda. La sangre de los animales fluye. Y el Dueño dice: —Este es el fuego. estrella errante.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. cada uno un árbol. Y allí estaban los otros animales. no habían visto en sueños ningún animal. un árbol encima de otro. porque el Creador se enfurece y porque tienen las cenizas de su padre Ndun. muchos. llegados de todas las aldeas. El fuego es bueno. . el que todos ustedes conocen. Y el primogénito de Ndun entona el cántico del fuego. Vayan a cortar los árboles que han visto en sueños. 29 Cántico del Fuego Fuego. Pero allí estaban unos hombres que no habían obtenido animal alguno. estalla. el Dueño de la vida dijo aún: —Pongan los animales encima de la leña. fuego del hogar de abajo. y había muchos. un árbol encima de otro. fuego. el trueno viene. el Creador hace una seña. luz que brilla en el sol. y. leyendas y cuentos africanos) Y los hijos de Ndun se callan. estrella que hiende la luz. —Los hombres dicen: —Sí. fuego del hogar de arriba. Entonces. y el relámpago viene también. verán cómo: cuando todos los animales están ya colocados encima de la leña. El Creador dice: —Está bien. luz que brilla en la luna. un árbol encima de otro. eso que ahora llamamos «fuego» se levanta. está bien. cada uno un árbol. Aquellos hombres. Fue el hijo mayor de Ndun el primero que cantó al fuego.

ojo brillante de la tempestad. los árboles ardieron. Y el Creador les dice: —Esto es la alianza de la unión. los guardaron con las cenizas de Ndun. Cuando. y todos son vencidos. las ponen sobre la tosa y las piedras suben muy alto. Todos los hombres dicen: —Así nos gusta. cuando se llena la fosa. el Creador añade: —Vayan a buscar piedras. fuego amigo de los hombres. en medio de un viaje. fuego. después de reducirlos a polvo. fuego. yo te llamo. Van a buscar piedras. te llamo para la expiación. cada cual su parte. los hombres. Consumidos todos los animales. Las yerbas crecieron. y todo vive en pos de ti. recogieron los huesos calcinados y. fuego del hogar. Después de esto echan las cenizas sobre el cuerpo de Ndun. Fuego. Somos hermanos de raza. y todo muere en tus huellas. según la orden recibida. muy alto. Fuego que pasa. echarán una piedra o una rama o una hoja: lo harán así. pasas. para la expiación. El Creador dice: —Este es el signo. te llamo para la expiación. Fuego que pasa.colección los ríos profundos 30 Espíritu del trueno. nadie te aventaja. cada cual su parte. y. cenizas y cenizas. yo te llamo fuego protector del hogar. vean el lugar donde reposa un hombre. ¡Sí! Y cuando las piedras forman un montón muy alto. Los hombres responden: —Así lo haremos. Fuego del sol que nos brinda la luz. Capítulo I s Leyendas cosmogónicas . las yerbas fructificaron. el Creador dice a los hombres: —Ha llegado la hora de la separación y es menester separarse. muy alto. fuego.

Y esta es la primera cosa. otros hacia la izquierda. él los cuidará. unos van hacia adelante. Responden: —Perdón. No me ocuparé más de ustedes. leyendas y cuentos africanos) Los hombres se van. La segunda. Todos dicen: —Pero ya ha llegado la noche. Todos los hombres se dirigen a sus cabañas y duermen. Pero el Creador les replicó: —El espíritu de la raza permanecerá con ustedes fuerte y poderoso. El Creador dice: —Tomen sus cuchillos de sacrificio y hagan que corra vuestra propia sangre. pues: El Creador dice a los hombres: —Esto se acabó. Los demás animales se quedan en sus aldeas. Y el Creador pregunta: —¿Qué animal han visto en sueños? Y cada hombre había visto el mismo animal que había inmolado a Ndum. y el Creador les pregunta: —¿Han tenido sueños? Responden: —Hemos tenido sueños. 31 . otros vuelven atrás. pues. La segunda cosa hela aquí. ¡Oh! perdón. El Creador lo había querido así. a sus cabañas y dormirán. pues dijo: —Está bien. y no queda ninguno. —Irán. hela aquí: ocurrió en el momento en que los hombres iban a separarse. Salen. unos hacia la derecha.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. soy el Señor de la vida y el Señor de la muerte. cada uno al lado de cada hombre. pues. como cada cual lo había soñado. y he aquí que los animales acuden también. Salgan a la plaza de la aldea. Al siguiente día. pues. Eres nuestro Padre y nuestro Guardián. regresan a la cabaña común. de mañana.

Cada hombre parte. Todos querían al tigre por hermano de sangre. y nadie queda en la aldea. en él penetra. Así lo hacen.colección los ríos profundos 32 Cada uno toma el cuchillo de sacrificio y hace correr su propia sangre. Pero muchos no quedan satisfechos. y cada familia posee su animal. Los otros animales se van a la selva. Y al día siguiente. los Ndun. cada cual con su animal particular. todos se separan. —Ahora tomen la sangre del animal y mézclenla con la vuestra. Y ya saben por qué nosotros. Y así se hizo. abandonan la aldea donde habían vivido todos juntos y cada uno funda su propia familia. Y dice además: —Tomen sus cuchillos de sacrificio y hagan que corra la sangre del animal. Se acabó. Yo soy vuestro Padre. la virtud de la raza. Así lo hacen. Capítulo I s Leyendas cosmogónicas . Entonces el Creador añade: —No tomen en consideración la envoltura. cada cosa tiene su virtud particular. después de la muerte. llevando consigo a su familia. tenemos al cocodrilo.

Leyenda de Bingo Un día sucedió que Nzamé bajó a la tierra. Cuando le llegó su tiempo. en la naricita le pasaba una cadeneta de perlas. con la intención de subir a interrogar a los hombres. Bingo cayó. 33 . yo no lo sé. Mboya tuvo un hijo y lo llamó Bingo. Nzamé sintió por esto gran cólera. El nombre del viejo era Otoyom. y Mboya lo quería más que a nada en el mundo. en una canoa que andaba sola. cayó durante mucho tiempo. Pero en esto. al país de donde nadie regresa. crecía por día. y le adornaba cuello y brazos con ajorcas de cobre esmeradamente bruñidas todos los días. Bingo crecía. Nzamé le hizo un hijo y se la llevó consigo muy lejos. muy lejos. Abordó cerca de una aldea grande. y un día. nadie me lo ha dicho. sola. Le ponía en los cabellos un Eleli. Bingo crecía. echó mano a Bingo y lo precipitó desde lo alto. y que un pescador que se hallaba en su barca. era el nombre de la jovencita: Mboya no volvió nunca de aquel país. Mboya. la flor amada de los pájaros. una jovencita llega a la fuente a buscar agua. las olas de las grandes aguas allende la montaña se entreabrieron bajo su cuerpo. Nzamé no remaba. Nzamé la quiso en cuanto la vio. crecía sin cesar.4. ató a Mboya en la cabaña. debe ser un nombre de por allá. Se paseaba arrimado a la orilla del río. con las redes echadas para atrapar peces. porque era tan bonita como buena trabajadora y aplicada a sus tareas. pero cuando ya estaba casi muerto. y Mboya lo quería más que a nada en el mundo. irritado porque el niño Bingo había robado un pez de su criadero. recogió a Bingo y se lo llevó a su cabaña. afortunadamente para él. Mejor aún: resultó que no estaba lejos de la orilla. ¿por qué?.

Mboya que nunca lo ha encontrado. Mboya se precipitó en su auxilio. mientras busca aquí y allá las huellas de Bingo. Bingo dice en su corazón: «Aquí estoy seguro. ¿has visto a Bingo? Pero el camaleón. —¿Hace mucho tiempo de eso? —Los días son largos. en medio de la selva. Lo busca en el mar: ¡Mar. acaso. no queriendo entregarlo. ¿No han visto ustedes. Otoyom. había adivinado la alta alcurnia de Bingo. hace mucho tiempo.» Y allí mora mucho tiempo Nzamé. huida Mboya. sí. de noche. Nzamé se aleja. bajo las ramas? ¡No teman! Es Mboya que busca a su hijo. lo había escondido con cuidado. no. agitándose? ¿No han oído una voz de mujer que se aleja llamando. tierra! ¿Tienes a Bingo? Tierra y mar responden: No. Su aldea está al otro lado de la selva. llamando. dónde está su aldea? —Tan pronto iba para un lado como para otro. Imposible encontrarlo. que no quiere comprometerse responde: —Sí que he visto pasar un hombre. molesto y. en el bosque. pero ¿quién iba a decirme cómo se llama? —¿Y adónde iba. Nzamé llega a la selva. Bingo y la araña Bingo se refugió en el fondo de una caverna: y como la caverna es profunda y negra. mar! ¿Tienes a Bingo? Lo busca en la tierra: ¡Tierra. encuentra al camaleón. entretando. Caído Bingo. Nzamé se precipita a su vez: quiere a toda costa recuperar a su hijo. una llama errante que va de aquí para allá. continuaba su encarnizada persecución.colección los ríos profundos 34 En cuanto Nzamé arrojó a Bingo. cada día es mucho tiempo. y a diario se decía: «Encontraré a Bingo y me comeré su corazón. Una madre no se cansa nunca. —Camaleón. el camaleón corre a la caverna: Capítulo I s Leyendas cosmogónicas . y.» Pero Bingo permanecía en la caverna. hechicero astuto.

—Efectivamente. —Viere. te has portado bien. Nzamé apresura el paso. las moscas presas en ella— ¡Ahí no puede haber un hombre! —se dice. ten cuidado. ¿has visto a Bingo? Viere responde: —Sí. el camaleón se apresura a echar moscas e insectos. Bingo. ¿Huellas de pasos que se alejan? —Ve la telaraña. encuentra a Viere. —Buenos días. ¿Es en esta caverna donde has visto a Bingo? —Sí. muy lejos. prevenido. y. lejos. mucho tiempo. —¿Qué es esto? —dice—. cuando Bingo sale de la caverna: —Camaleón. Y el Camaleón dice: —Está bien. Camaleón. Ndanabo. y por él regresa a la caverna. —¡Ah! ¿Has venido hasta aquí? Buenos días. en los hilos de la tela. leyendas y cuentos africanos) —Bingo: tu padre te busca. así podrás escapar de tus enemigos. de suelo duro. sí. te has portado bien. la araña. una tela espesa y fuerte. Y el camaleón. llega cerca de la gruta. y ya se fue. creo que todavía se ven en el suelo las huellas de sus pasos. Ya está lejos.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. hacia lo alto del peñasco. Voy a recompensarte: desde ahora tendrás el poder de cambiar de color a voluntad. —¿Está en la caverna de la selva? —Sí. 35 . Y se aleja un poco más. avanzando de espaldas. desde lo alto del peñasco. Pero cuida de andar a reculones. Llega a la caverna y se oculta en el fondo: al momento. borra cuidadosamente las huellas de sus pasos en el suelo. Camaleón. pero de eso hace mucho tiempo. tiende su tela a la entrada. Y Nzamé continúa su persecución. sí. Nzamé ha continuado su persecución. la serpiente. después toma un sendero frecuentado. aquí están —dice Nzamé— Voy a seguirlas.

que Nzamé. para honrar y conservar su espíritu con nosotros. Sucedió. En el camino encuentra a Viere. te has portado bien. el primer día que la vio. porque Bingo era bueno. al fin lo sorprendieron un día. y de un taconazo le aplasta la cabeza. visitó a todos los hombres. Y entonces Bingo quiso ir muy lejos. Y.colección los ríos profundos 36 Y Bingo se dirige a la araña: —Ndanabo. Mboya. guardarlo en su casa y frotarlo con almagre y aceite los días de fiesta solemne. Por esto. Este había heredado la ciencia de su padre adoptivo. tu presencia traerá la buena suerte. se remontó a lo alto y dejó tranquilo a Bingo. ¿Qué puedo hacer por ti? —Nada —responde Ndanabo—. muy lejos. ya de adulto. Amaba a los hombres negros. ¡Menguado sea quien no respete las cabezas de los antepasados! Bingo. a su vez. Mboya había dado la piedra verde a su hijo Bingo. en el Evara. Y Capítulo I s Leyendas cosmogónicas . al fin. y todos los tesoros de la tierra le pertenecían. En aquella piedra. Realizaba toda clase de prodigios con una piedra verde que llevaba pendiente del cuello. al ver que Bingo abría la tierra y descubría sus tesoros. Bingo salía de su cuerpo. el espíritu de Otoyom mora en Bingo. Hacían cuanto él les ordenaba. a practicar el bien. —Está bien —dice Bingo—. se fue al país que hay al otro lado de las montañas (quiero creer que sería el país de los blancos). Al fin —porque Bingo sabía que eran malos y se escondía de ellos—. Bingo nos ha enseñado a guardar con nosotros. recorrió el mundo. las lombrices envenenadas no le perforaban el pie desnudo. cansado de una persecución inútil. era bueno y enseñaba a los hombres a ser buenos. con la piedra verde en la mano. los cráneos de los antepasados. Y se va. le lavó el cuerpo. Cuando murió Otoyom. y los hombres negros lo amaban. Nzamé había marcado su nombre y se la había dado a su madre. las hachas no lo herían. pero primero le quitó el cráneo para honrarlo. siempre que quería. Y. y los hombres de por allá. mi corazón está satisfecho. y bien estaba así. las flechas no lo tocaban. lo sepultó con cuidado. lo espiaron noche y día. todas las tribus.

son las buenas. He dicho. conserven las costumbres de sus antepasados. leyendas y cuentos africanos) para arrebatarle sus tesoros y poseer su secreto. lo mataron y le quitaron la piedra verde.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. 37 . los hombres de allende las montañas poseen las riquezas de la tierra. la piedra verde que nos había legado a nosotros. Hijos míos. pero nosotros hemos conservado las leyes de Bingo. Desde entonces.

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Capítulo II Fetichismo. Personificaciones panteísticas .

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. Urezhwa. Por qué fue poblado el Mundo (cuento ifik). El origen de la Muerte (cuento hotentote). Alá. Utenu Los Malakas. 6. 8. la araña y la Muerte (cuento agni). 9. Uendé. El muerto y la Luna (cuento sandé).Dios. Diablos. Suala. mensajeros de los dioses. El Cielo. Abasi y Altai. Nuala. Maniputa. 5. 7. El género humano (cuento mossi). Blissi o Iblis. Demonios.

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habitaban con Abasi en su aldea. pero.5. los pájaros que vemos en el aire y otros muchos seres que no es necesario enumerar. el río. tal como está. tú posees el cielo que ellos comparten con nosotros. la selva. si no colocas en él a los hombres. Altai llamó. Pero el hombre no existía en el bajo Mundo. Por qué fue poblado el Mundo Abasi se levantó. Todos los hombres estaban en el destierro. tomó asiento. Todos los hombres habitaban en lo alto. Por fin. los peces que están en el agua. estará mal hecho. Pero no creó al hombre. porque ahora hace aquí un frío considerable. las fuentes. En ese momento no existía ningún hombre en este bajo Mundo: sólo existían los animales de la selva. no es buena. Abasi respondió. creó todas las cosas superiores. debido a que no hay fuego en la tierra. 43 . creó infinidad de cosas en el Mundo entero. los animales de la selva. Cuando Abasi se sentaba y comía. se juntaban a él y a Altai. Busca un medio de colocar a los hombres en la tierra para que moren en ella y enciendan fuego de modo que el cielo se caliente. tú has creado un sitio a propósito para estar en él. con Abasi. todas las cosas inferiores: el agua. Tú posees la tierra que existe ahí. y ella le dijo: —La situación.

colección los ríos profundos 44 6. ¿eso has dicho? —y. Y dice a la liebre: —Ve en busca de los hombres y diles: «Así como yo muero y retorno a la vida. . que se hiende. ustedes habrán de morir y resucitar» La liebre va en busca de los hombres y les dice: —Así como yo muero y no retorno a la vida. tomando un palo la golpea en la boca. ustedes habrán de morir para no resucitar.» —¡Cómo! —grita la Luna—. la Luna le pregunta: —¿Qué mensaje has dado a los hombres? —Les he dicho: «Así como yo muero y no retorno a la vida. ustedes habrán de morir para no resucitar. La liebre echa a correr y huye. Cuando la liebre regresa. El origen de la Muerte La Luna muere y retorna a la vida.

7. 45 . El muerto y la Luna Un anciano ve un muerto sobre el que caía la claridad de la Luna. Reúne gran número de animales y les dice: —¿Cuál de ustedes. valientes. la otra. que tiene las patas cortas. que tiene las patas largas. carga con el muerto y se ahoga. quiere encargarse de pasar el muerto o la Luna a la otra orilla del río? Dos tortugas se presentan: la primera. y el hombre que muere no regresa nunca. carga con la Luna y llega sana y salva con ella a la orilla opuesta. Por eso la Luna muerta reaparece todos los días.

La mujer hizo comida para los tres. la que Uendé había dado a uno de ellos. Pero sobrevienen lluvias que les obligan a permanecer tres días encerrados en los matorrales. El género humano Tres hombres comparecieron seguidamente delante de Uendé a exponerle sus necesidades.» Y Uendé les dio todo: al primero. Entonces todos le piden mujeres. las mujeres cambiadas por los perros. una mujer. al segundo. Los hombres se van. El primero dijo: «Quiero un caballo. es buena: es la madre del Género humano. Los hombres dicen: «Volvamos ante Uendé. y al tercero.» Llegan allá. los perros. su caballo. son malas.» El otro dijo: «Quiero perros para cazar en la espesura.colección los ríos profundos 46 8. . y sólo la primera mujer. y los perros también por mujeres. Los tres hombres se van. Pero la mujer cambiada por el caballo.» El tercero dijo: «Quiero una mujer para regocijarme. es glotona. Y Uendé accede a cambiar el caballo por una mujer.

toma una hoz y comienza a desbrozar. Llama a todos los animales salvajes. La araña dijo: —Este buey es mío. Dijo que daría a su hija en matrimonio a quien desbrozara la selva. no obtendría la mano de su hija. pero los hijos del Cielo no fueron a decir a su padre que la araña estaba rascándose. al desbrozar la selva. Así pudo la araña terminar de desbrozar la selva. se rasque. El Cielo. pero enseguida se rasca. se pone a desbrozar la selva. Entonces llega el elefante. al contrario. y dice a Uré. Pero el Cielo declara que quien. la hija del Cielo. —¿Sabes cuál es el buey que van a coger para que me lo hagan de comida? Uno que “por salva sea la parte” es negro. con el objetivo de matar al buey y comérselo. que acuden en gran número. Y el Cielo le dio a su hija en casamiento y. Entonces los hijos del Cielo van a decirle: —El elefante se rascó.9. la araña se rascaba. la araña y la Muerte El Cielo tenía una selva llena de ortigas. se rasca. —No sabe desbrozar la selva —dice el Cielo. por esta otra colorado y por esta otra blanco. Y mientras decía esto. pues. Y se va a un sitio en que no hay moscas. un buey. de regalo. el que desbrozase la selva sin rascarse se casaría con la jovencita. pero no consiguen desbrozar la selva sin rascarse. no quiero que las moscas se le posen encima para comérselo. Se fue muy lejos. El elefante empieza. a desbrozar la selva. Entonces la araña dice que también ella desea probar. Cuando llegó se le 47 . Y quita a su hija de entre las manos del elefante.

que se llamaba Aba-kan: —Aba. y no quedaba nada para la araña. —Dame una paleta —dice la Muerte. Aba-kan vio un ano rojo. Se acabó. Personificaciones panteísticas . Aba fue allá: era la Muerte. Y entonces dice a su niñito. que me envía a decirte que vengas para comernos el buey. la Muerte se despierta y pregunta: —¿Quién va? Aba-kan responde: —Es papá. tomó una astilla y la acercó al ano de la Muerte para encenderla. y la Muerte. sin moverse de su sitio. que dormía. pues aquí estoy —dice la Muerte—. —Bueno. Matemos al buey y comamos. ve a que te den un poco de aquella lumbre que ves allá para que nos comamos el buey. La araña se lo da. se lo traga entero. y.colección los ríos profundos 48 había apagado el fuego. y dice a la Araña: —Dame el buey entero. Capítulo II s Fetichismo. Al sentirlo. Pero ya la Muerte se lo habiá comido entero. Y la Muerte va. Y mataron al buey. La araña toma una paleta y se la da a la Muerte. que la engulle de un bocado. En cuanto la araña ve a la Muerte dice: —Sí. La araña había dicho bien: —No quiero que las moscas me toquen el buey. le había dicho a Aba-kan que te llamase. creyendo que era la lumbre.

Capítulo III Fetichismo. Los guinnés .

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10. belu. bari. Arikunua. dyini. Guinnés del fuego: Tologuina. faro. Bulané. djinn. Costumbres y hábitos de los guinnés. Guinnés del agua: Guiloguina. b) Guinnés enanos: uokolo. Munu. a) Guinnés gigantes: guinna. Guinnés del aire: Onokolo. siga. Bulané y Senkepeng (cuento basuto). Diandian. 11. gotteré. odyigu. nyama. Los espíritus en la madriguera de la rata (cuento gan). genio pájaro.Genios. Faro. La estación húmeda y la estación seca (cuento kama). Guinnés de la tierra y las profundidades subterráneas: guiné. Guinné. Arondo-Jenu (cuento achira). la Sombra. yebem. 12. Arondo-Jenu. el Ser. guinnaru. la Cosa. 13. pori. Efectos producidos por la vista de un guinné. tigirka. la Criatura de la selva. Sanu (el oro). . El Hombre del agua. dizinna. Mutané-Ruha. utakunua. Hafritt. Corambé. degué-degué.

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cargaron harina en los bueyes de carga. pero el dueño de las aguas le golpea en la boca y le impide beber. Si rehúsa concedérmela. Mapapo. al fin. dijo a Mapapo: —Vete a buscar agua. ya no llovía nunca. y todas las fuentes estaban secas. Bulané y Senkepeng Había una vez una hija de jefe llamada Senkepeng. Las gentes probaron a matar los bueyes y a prensar la hierba contenida en su estómago para sacar un poco de agua. que continuaba invisible: —Señor. Se agacha para beber. con todo el ganado. Entonces descendió de la montaña y caminó en la dirección de aquella agua hasta dar con ella. en ninguna parte se encontraba ya una gota de agua. vio brillar el agua. si me prometes persuadir a Rasenkepeng para que me conceda a Senkepeng en matrimonio. toda clase de víveres y gran cantidad de calabazas para sacar agua. 53 . Prepararon una gran expedición. en el fondo de una cañada. toda su tribu morirá de sed. Mapapo subió a una elevada montaña. a ver si la encuentras en alguna parte. Mapapo se levanta muy asombrado y dice al dueño de las aguas.10. Rasenkepeng. muy lejos. y lejos. Mapapo y sus compañeros estuvieron viajando mucho tiempo sin encontrarla. su padre tenía un servidor llamado Mapapo. Un día el padre de Senkepeng. pero ni aun allí pudieron encontrarla. ¿por qué me impides beber? El dueño de las aguas dice: —Te permitiré que bebas. y otra vez el dueño de las aguas le impide beber. Bulané envió una gran sequía sobre todo el país. trata de tomarla en el hueco de las manos.

Los compañeros de Senkepeng permanecieron mucho tiempo con ella sin ver a nadie. él era el encargado de llevar a Senkepeng a casa de su marido. Entonces se echa las calabazas a cuestas y camina toda la noche para llegar a casa de su amo. matan ganado en cantidad. El pueblo consiente en todo. El dueño de las aguas se lo permite. por causa tuya perece mi pueblo. Rasenkepeng convoca al pueblo entero y le cuenta lo que Mapapo le ha referido. por fin: —Ahora tenemos que marcharnos y regresar a nuestra casa. Entonces Mapapo se pone a beber. Enseguida llena de agua las calabazas que había traído. jefe —y añade—: el dueño de las aguas te manda decir que quiere casarse con Senkepeng. el pueblo no perecerá por mi culpa. mi pueblo perecerá por tu culpa. Al atardecer le dicen. Toda aquella gente se pone en camino guiada por Mapapo. no quedará alma viviente. en cuanto empieza a clarear. bebe. Los guinnés . pueden llevarme al dueño de las aguas. Su padre le dice: —Por causa tuya carecemos de agua. si me niego a enviarte con él. Senkepeng responde: —No. Cuando llegan al sitio fijado descargan los bueyes y depositan en tierra los víveres que traen. tu pueblo entero perecerá con todo el ganado. Si rehúsas concedérsela. hasta que sacia la sed. muelen masas de harina. Entonces llaman a Senkepeng. pero permíteme ahora que saque agua. cargan la carne y la harina en los bueyes y escogen a los mozos y mozas que han de acompañar a Senkepeng. después tira el tabaco que había en la tabaquera y llena esta también de agua. Llega antes que el día. y enseguida se presenta ante Rasenkepeng y le dice: —Aquí tienes agua. bebe. Al día siguiente.colección los ríos profundos 54 Mapapo le responde: —Se lo diré. ni siquiera una triste choza. después reúnen los bueyes de carga. No había nada en aquel sitio. Mapapo me ha comunicado que el dueño de las aguas quiere casarse contigo. Senkepeng les responde: Capítulo III s Fetichismo.

Pregunta: —Llueve. Cuando el niño hubo crecido un poco. dejando a su nuera sola como antes. Senkepeng no veía a nadie. Entonces Senkepeng parió un niño. Senkepeng pregunta: —¿Aquí mismo? ¿Dónde? La voz repite: —Aquí mismo. Senkepeng permanece mucho tiempo callada. leyendas y cuentos africanos) —Está bien. seguía invisible. Se despierta y ve que va a llover. su suegra Mabulané vino para asistirla. pueden marcharse. después pregunta de nuevo: —¿Dónde he de acostarme? —Aquí mismo. Al fin. Mabulané regresó a su casa. Entonces pregunta en voz alta: —¿Dónde he de acostarme? Una voz responde: —Aquí mismo. y duerme hasta la mañana. se queda sola. Pero el amo de la cabaña. se duerme. Recibe siempre la misma respuesta. Todos se van. alimentos. Tenía ropas. Al despertarse ve que está acostada en una cabaña. —¿Aquí mismo? ¿Dónde? —Aquí mismo. Duerme profundamente. vencida por el sueño. Bulané (el-que-abreuna-cabaña-llena-de-polvo). quedó encinta sin haber visto nunca un hombre a su lado. la única cosa que veía era la choza y los objetos que en ella se encontraban Vivió mucho tiempo en la cabaña sin ver a nadie. hasta que. ¿Dónde he de acostarme? La voz responde: —Aquí mismo. —¿Aquí mismo? ¿Dónde? —Aquí mismo. Un día Senkepeng dice: 55 . completamente sola. De nuevo se duerme.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. nada le faltaba. El mes en que debía dar a luz.

en efecto. e incluso tiene un niño. Capítulo III s Fetichismo. Al día siguiente se pone en camino y va a casa de sus padres. es ella. abre la puerta y ve a un hombre sentado en el fondo. sin duda. quiere salir y tropieza con la pared de la choza. El hombre le dice: —Tráeme a mi hijo. sale y huye a toda prisa. Senkepeng le responde: —Está bien. ¿Por qué lo estás regañando siempre. El niño llora: Senkepenyana le pega y le dice: —¡Vaya con el niño! ¡Sin padre conocido! Nadie sabe siquiera dónde está. Y de la misma manera regañó al niño varias veces. al marcharse. que le cegaba. Al día siguiente la hermana mayor dice a la menor que se quede al cuidado del niño. Otro día Senkepeng vuelve a decir a su hermana: —Quédate con el niño mientras voy a la fuente. El padre del niño oía cuanto hablaba Senkepenyana. mientras ella va al campo.colección los ríos profundos 56 —¿Podré acaso ir a visitar a mis padres? Tengo muchos deseos de verlos. Entonces al querer entrar en la cabaña. diciéndole que nadie sabe quién es su padre? Yo soy su padre. vámonos juntas. Llegan a la cabaña de Senkepeng y allí pasan la noche. estoy muy sola. La voz responde: —Puedes ir. luego. Pasa en la casa unos cuantos días. En cuanto llega gritan por todas partes: —Aquí está Senkepeng. en cuanto se repone un poco. El niño llora. Senkepenyana ve que Bulané está cubierto de una armadura de hierro de tanto brillo. su hermanita Senkepenyana le dice: —Quiero ir contigo. Los guinnés . Sekepenyana le pega y le dice: —¡Vaya con el niño! ¡Sin padre conocido! Nadie sabe siquiera dónde está.

vacas. toma una escoba y se pone a barrer el lapa. A partir de aquel día. no lo conozco. Bulané tomó un cobertor de hierro y revistió con él a su hijo. todo ello salió de la tierra. está riñendo siempre a mi niño y le dice que nadie conoce a su padre: yo soy su padre. Bulané permaneció al lado de su mujer y ya no volvió a desaparecer. que-abre-una-cabaña-llena-de-polvo). yo soy Bulané (el-que-rehúsa-casarse-. ¿quién es tu marido? Ella responde: —Señor. Senkepeng. cubierto de hierro. ¿quién es tu marido? Ella responde: —Señor. Bulané pregunta: —Senkepeng. Bulané la llama: —Senkepeng. con cantidad de bueyes. Al entrar en la choza se asusta y grita: —¿De dónde sale este hombre tan brillante. Aquel día Senkepeng vio por primera vez a su marido. carneros y grandes canastos llenos de sorgo. que tiene a mi niño en brazos? Se sienta en el suelo. Ahora Senkepeng comprende que es realmente mujer de un gran jefe y que reina sobre un gran pueblo. Bulané pregunta por segunda vez: —Senkepeng. El mismo día surgió en aquel sitio una aldea grande. 57 . yo soy tu marido. deposita el cántaro de agua. leyendas y cuentos africanos) Senkepeng llega. Entonces él dice: —Tu marido soy yo. no lo conozco.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. que has traído aquí. Tu hermana.

Y lo hizo como lo dijo. que llevaba consigo un fetiche poderoso. salió vivo del cuerpo de Atungulu. Corambé. Uno tras otro se comió a todos sus enemigos. Por fin llega Reninga. exclama: —¿Cómo te las has arreglado para salir? Después se embadurna con greda mágica y dice: —Reninga. Entonces se casó con la bella Arondo-Jenu. Reninga. pero el rey apareció de pronto y se lo comió. que duró desde la salida del sol hasta el mediodía. el tercer hermano. Estaba en el poder por derecho hereditario y había mandado construir ocho casas nuevas. hasta quedarse solo en sus dominios. Njalé. Pero antes de ahogarse declaró que si Arondo-Jenu volvía a casarse. Pero Atungulu había jurado comerse a todos los que provocasen discordias. Hecho esto se arroja al agua. llévate a tu hermana. porque la viuda se casó con otro y murió al poco tiempo.colección los ríos profundos 58 11. vino a sacar a su hermana de las garras de Atungulu Shimba. tenía tres hijos). El segundo hermano se presentó enseguida y corrió la misma suerte. moriría. desolado . y de dejar a su mujer en la aldea. Un día. Entonces Reninga. Entre él y Atungulu se entabló una gran batalla. y su adversario se lo come. Sin embargo. al igual que sus dos hermanos. El rey. Arondo-Jenu Atungulu-Shimba era rey. Al fin Reninga es vencido. y la predicción se cumplió. al volver a verlo. Antungulu tomó la costumbre de pasar el día en la selva tendiendo lazos a las fieras. Una vez casado. hermano mayor de Arondo-Jenu (porque su padre. hija de un rey vecino. rey de los Aires.

Entonces fue cuando el agua adquirió la propiedad de reflejar los objetos y tomó el nombre de Arondo-Jenu. En el sitio donde se arrojó Atungulu. Cada cual puede ver su propia imagen en el agua. yacentes el uno al lado del otro. 59 . los cuerpos de Atungulu y de su mujer. leyendas y cuentos africanos) por la pérdida de su hermana. debido a la transparencia que le comunicaron al precioso líquido las uñas de Arondo-Jenu. el viajero puede ver mirando al fondo del agua. y se ahogó también.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. se arrojó al agua. en el mismo sitio en que había perecido Atungulu. Las uñas de esta linda criatura están pulidas y relucientes como un espejo.

en verdad. la estación húmeda. luego es menor que yo. Nchanga comenzó diciendo: —Cuando voy a alguna parte. Los espíritus del aire escucharon sus razones y. la estación seca.colección los ríos profundos 60 12. la sequía viene tras de mí. es necesario que sean las dos de la misma edad. tuvieron gran disputa sobre quién de las dos era la mayor. y llegaron hasta hacer una apuesta. Enomo respondió: —En todas partes donde me presento. luego yo soy la mayor. y Enomo. cuando las dos rivales acabaron de hablar. no podemos decir cuál de ustedes es la mayor. exclamaron: —En verdad. La estación húmeda y la estación seca Un día. . Nchanga. la lluvia me sucede. remitiendo la decisión del punto a una asamblea de los espíritus del aire y de los cielos.

para buscar nueces al pie de una antigua muralla. y desciende a la madriguera de la rata en busca de la nuez perdida. prepara las mondaduras y sucede que se transforman en yams enormes. La araña joven permanece allí tres días y se pone muy gorda. La araña joven obedece. diciendo: —Descorteza estos yams. Entonces la araña salió del matorral. 61 . al fin. Pasaron muchas semanas sin encontrar nada. pero no tires lo bueno. Entonces se le presentan tres espíritus: uno blanco. coce las mondaduras. no se han rasurado nunca la barba. la araña joven encontró una nuez. uno colorado y uno negro. Y le dicen: —¿Adónde vas? ¿Qué buscas? Entonces la araña joven les cuenta su desgracia y les dice que ha venido a la madriguera de la rata en busca de la nuez perdida.. tres espíritus que desde la creación del mundo no se han lavado. Llena de alegría. Los tres espíritus le dicen: —¡Y te expones tanto por una nuez! Entonces desentierran unos yams y le dan cantidad de ellos. Al cuarto día pide permiso a los espíritus para llevar algunos de aquellos preciosos yams a sus compañeros de infortunio. Los espíritus se lo consienten y la despiden con un gran canasto lleno de yams. pero ocurre que se le cae de la mano y rueda hasta la madriguera de una rata.. la parte. con su cría. La araña joven no quiere perder el botín.13. Los espíritus en la madriguera de la rata Una vez hubo mucha hambre en todo el país.

ve tú. Los guinnés 62 . y todos se ponen muy gordos. —Y entonces comienzan—: ¡Espíritu blanco. persiste en su propósito. Muy bien. y por eso vamos a comunicarte una cosa. mientras la araña joven duerme. Queremos enseñarte una máxima. tira el pie. en la madriguera de la rata. Has ofendido al gran fetiche. su padre sigue secretamente el camino señalado por la ceniza. habitada por los espíritus que nunca se han lavado. Cuando a la mañana siguiente emprende el viaje con el canasto agujereado. veo que quieres ir en mi lugar. hoho! ¡Espíritu rojo. padre. le hace un agujero en el canasto y lo llena de ceniza. La alcanzó delante de la ciudad. el padre de la araña joven desea acompañarla. Entonces la araña joven vuelve a menudo a la madriguera de la rata. Capítulo III s Fetichismo. y renueva sin cesar la provisión de yams. De noche. Pero cuídate. yo regreso. Pero ella no quiere ni oír hablar de eso. Todos comen con gran placer de los yams recién traídos. después se separan de la araña. pero no se la reveles a nadie. Cuando esta llega a su casa y enseña los yams. Su padre. sin más rodeos. Pero su padre le grita: —¡Que la pases bien! Y entra. ¿qué me sucedería? Tira la cabeza. le dicen: —Tú eres ahora amiga nuestra. Así cantan los espíritus. Un día. tira la cabeza. Entonces la araña joven se va. de hablar demasiado y no te las des de listo. antes de separarse.colección los ríos profundos La acompañan una parte del camino y. su padre convoca a todos los amigos. hoho! Si me pisoteasen la cabeza. nada juicioso. y cada cual manifiesta su alegría. hoho! ¡Espíritu negro. —Bueno —dice la araña joven—.

hoho! ¡Espíritu rojo.» Pone los yams a la lumbre. ¿qué buscas aquí? Entonces el padre de la araña les dice que ha venido en busca de yams para sí y sus compañeros. antes de separarse. Pero enseguida el padre de la araña se pone a cantar a grito pelado. el padre rompe a reír y exclama: —¡Oh. ¿Quieren que les recorte maleza de las barbas? —¿Pretendes enseñarnos a vivir? —exclamaron los espíritus—. ¿qué me sucedería? Tira la cabeza. sigue el consejo de los espíritus y pone a la lumbre. tira la cabeza. Los espíritus se los traen y le dicen: —Pélalos y coce las mondaduras. hoho! ¡Espíritu negro. pero no dan nada. le enseñan la máxima que ya habían enseñado a la araña joven. como los espíritus permanecen callados. lo acompañan una parte del camino y. 63 .Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Al fin. Pasado algún tiempo. y piensa: «Sería una verdadera tontería. Ante todo. y. Entonces los espíritus le dan un gran cesto lleno de yams. el padre de la araña dice: —Quiero marcharme. no los yams. tira el pie. Al verlos. pero recomendándole que no la cante nunca. leyendas y cuentos africanos) Entonces los espíritus salen a su encuentro y le preguntan qué desea. hoho! Si me pisoteasen la cabeza. estos locos no se han lavado nunca! Vengan acá. El padre de la araña se echa a reír. que se transforman al punto en magníficos frutos. Apenas sale de la madriguera vuelve a cantar en voz alta: ¡Espíritu blanco. se imagina que no han hecho más que murmurar alguna antigua canción de su patria. Has ofendido al gran fetiche. sino las mondaduras.

cuando comienza por tercera vez la canción prohibida. la expulsaron. al enterarse de su aventura. Al principio. Los espíritus lo despiertan de nuevo. Pero. los habitantes de la ciudad se regocijaron mucho. le pegan. Los guinnés . irritados. cuando la araña regresó. Pero prosigue la canción. Llenos de compasión.colección los ríos profundos 64 Al punto le acomete un dolor violeto. los espíritus le quitan los yams y le pegan. lo despiertan de aquella pesadilla. Entonces cae con ese ensueño aterrador ante los ojos. las piernas y las manos. El padre de la araña se derrumba como si le hubieran cortado la cabeza. Capítulo III s Fetichismo. Pero él se pone otra vez a cantar. los espíritus. pero.

Capítulo IV Fetichismo. Animales guinnés .

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Niabardi-dallo. Minimini. Moselantja (cuento basuto). 14. 15. Historia del pájaro que daba leche (cuento ba-kalong). la Serpiente. Kammapa y Litaolané (cuento sesuto). etcétera. Kammapa. el Caimán. Ninguinanga. 18. 16. 17. Murkwé-leza (cuento subirja). Seedimwé (cuento sunirja). que se come al mundo. que se come a los hombres. Bybumbuni. Uarasa. el Boa. . El pájaro de la lluvia.

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En la tierra sólo quedó una mujer. que llaman Kammapa. el Divino. Litaolané toma un cuchillo y. Al volver al establo por poco muere de sorpresa y de espanto: el niño había alcanzado ya la estatura de un hombre y profería discursos henchidos de sabiduría. y había una distancia tan grande. no hace mucho tiempo.14. Un animal prodigioso. —En vista de esto —dijo— le pondré por nombre Litaolané. La mujer concibió y parió un hijo en un antiguo establo de terneros. pero la bestia que estremece con su voz las rocas. Permanecía cuidadosamente oculta. desde una extremidad de su cuerpo a la otra. 69 . tan grande. muy cerca de nosotros. los ha devorado a todos. —Madre mía —dice—. se sorprendió mucho al encontrarle en el cuello amuletos adivinatorios. que los ojos del más lince apenas podían abarcarlo entero. Kammapa y Litaolané Cuentan que en otro tiempo todos los hombres perecieron. que se libró de la ferocidad de Kammapa. Era una bestia horrible. los hombres cubrían valles y montañas. ¿dónde están los hombres? ¿Estamos tú y yo solos en la tierra? —Hijo mío —responde la madre temblando—. sordo a los ruegos de su madre. Mirándolo de cerca. —¿Dónde está la bestia? —Ahí la tienes. Enseguida sale del establo y se maravilla de la soledad que reina en torno. devoró a grandes y chicos. ataca al devorador del mundo. ¡Pobre niño! ¡En qué tiempos ha nacido! ¿Cómo podrá escapar de Kammapa? ¿De qué le servirán los amuletos? Así hablaba mientras recogía afuera algunas briznas de estiércol que sirviesen de lecho al recién nacido.

después un mensajero corre en busca de Litaolané y le dice: —Los ancianos de tu pueblo se han reunido y desean que vayas a sentarte en medio de ellos. se dicen unos a otros: —¿Quién es ese. había entrado armado de su cuchillo en el estómago del monstruo. Kammapa suelta un mugido horrible y cae. Esta asechanza no salió mejor que la primera. al pasar junto a la trampa. Su enemigo. no un hombre. Litaolané no ignoraba nada. nos desgarras. Algunos. sorprendió de no encontrarlo. llegó al borde de un río profundo y se metamorfoseó en piedra. Sin embargo. queriendo arrojarlo en una gran hoguera. Dicho esto cavan un foso profundo. pero el hijo de la mujer no ha muerto. a uno de sus adversarios. vivas. Innumerables voces se alzan por todas partes y gritan: —Ten cuidado.colección los ríos profundos 70 Kammapa abre sus pavorosas fauce y se lo engulle. Nada de común tiene con nosotros. encerradas. lo cubren con césped y ponen un asiento encima. hagámosle desaparecer de la tierra. de un empujón. Capítulo IV s Fetichismo. Animales guinnés . ocultemos entre las cañas un guerrero armado. Los hombres. cerca de un montón de cañas. pero la punta de su cuchillo arranca alaridos a miles y miles de criaturas humanas. como él. Un día que se vio vivamente perseguido. consigue abrir un boquete por el cual las naciones de la tierra salen con él del vientre de Kammapa. Los hombres se dicen de nuevo: —Litaolané acostumbra reposar al sol. diciendo: —Así le rompería la cabeza si lo viera en la otra orilla. agarró la piedra y la lanzó a la orilla opuesta. El hijo de la mujer va: pero. cayeron ellos dentro. hace caer en ella. y su prudencia confundía siempre la malicia de sus perseguidores. que no ha conocido jamás los juegos de la infancia? ¿De dónde viene? Es un prodigio. nacido de la mujer solitaria. Litaolané empieza enseguida a abrirse paso. liberados de la muerte. que desaparece para siempre. y le desgarró las entrañas.

que. 71 . desfogó su furor con gritos y ademanes amenazadores. leyendas y cuentos africanos) La piedra se convirtió de nuevo en hombre.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. no pudiendo ya alcanzarlo. y Litaolané sonrió sin miedo a su adversario.

como se morían de sed. Y el pájaro de la lluvia dice: —Está bien.» Entonces llena de arena las calabazas. Murkwé-Leza Cuentan que el pájaro de la lluvia tenía mujer. dicen al yerno: —Ve a traernos agua. Entonces la mujer del pájaro de la lluvia dice: —Échame agua en mi taza. toma un poquito de agua y la vierte sobre la arena. se la da a los suegros. Después llevan las calabazas a la choza y exclaman: —Te lo agradecemos.» Su mujer le pregunta: —¿Dónde está el agua? —Se la he llevado a mis suegros. cuando concluye de beber se dice: «¿Qué jugarreta puedo hacerles?» Entonces se dice: «Pondré arena en las calabazas. En cuanto llega. llega junto al agua y bebe. Y dicen: —Hoy tendremos mucha agua para beber. Entonces el pájaro de la lluvia se casó con aquella mujer. —Cásate. . Entonces el pájaro de la lluvia se dice: «Les he hecho una buena jugarreta. que se ponen muy contentos al ver unas calabazas tan grandes llenas. El yerno va. Dijo a un hombre: —Me caso con tu hija. Y los suegros.colección los ríos profundos 72 15. Después lleva el agua a la aldea.

no hay más que arena. leyendas y cuentos africanos) La suegra inclina la calabaza. —Y expulsándolo. tan sólo agua del rocío y de lluvia.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. por eso ha entrado en la calabaza. ve que cae en la taza la poca agua que hay. El suegro dice: —La verdad es que nos has hecho una mala partida. Aquí se acaba la historia del pájaro de la lluvia. El suegro llama al yerno y le dice: —¿Por qué nos has traído arena en lugar de agua? El pájaro de la lluvia responde: —He querido sacar agua. Entonces dice a su marido: —No hay agua. le advierte —: Vete del lado de mi hija —y añade—: En adelante no beberás más agua del río. pero había mucha arena. no hay agua. que es muy poca. 73 .

tío materno! Seedimwé siente miedo y se vuelve a acostar. Entonces dicen a Seedimwé: —Vamos a comer. menos la liebre. mientras todos duermen. Al salir el sol resulta que Seedimwé se había tragado hasta las cazuelas. la liebre empieza a decir: —¡Que te veo. quería comérselo todo solo. A la mañana siguiente ven que Seedimwé se ha tragado también todas las cazuelas. Por la noche. los llevaron a la aldea y los pusieron a cocer en las cazuelas. Pero Seedimwé responde: —Estoy harto. tío materno! . durante la noche. Los traen a la aldea y los cocinan. esta grita: —¡Que te veo.. en cuanto Seedimwé se levanta para comerse la carne. Enseguida se levanta de nuevo. Esta vez la liebre se esconde y dice: —Hoy veré si es nuestro jefe quien nos come la carne. Un día los hombres fueron a poner trampas a los animales. cogieron muchos en las trampas. Al otro día traen más carne y la cuecen. Los hombres se duermen. mientras todos duermen. Los hombres preguntan: —¿Quién se ha comido nuestra carne? Enseguida van a ver las trampas y encuentran en ellas algunos animales..» Así. Seedimwé Seedimwé era un animal de gran talla. que causaba mucho daño a los hombres. la liebre se echa cerca del hogar y dice: «Lo veré muy bien. Era mentira. Y al estornudar Seedimwé.colección los ríos profundos 74 16.

Entonces se traga las cazuelas vacías y a los hombres con ellas. Seedimwé está enfermo. Entonces la liebre reúne a todos los animales para darle caza y matarlo. Estos aciertan a encontrar a Seedimwé. el ante y la cebra. se le rompe el pico. el que me dio Samokunga. El chacal empieza a gritar: —¡Eh. A continuación van el antílope y la gacela. Las gentes comen carne. Entonces se levanta Seedimwé y se encuentra con que ya no hay nada. ntjo. la hiena también lo atraviesa con una flecha. ntjo. El Martín pescador viene enseguida y dice: Tjolo. acostado. Seedimwé muere. El águila llega la primera y dice: Tjolo. leyendas y cuentos africanos) Y esto dura hasta el amanecer. se me ha roto el pico.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Pero la liebre se había escondido en la hierba. se la comen toda. ntjo. Detrás salen el chacal y la hiena. tampoco ellos pueden darle alcance. Y responde: —No quiero. Entonces el chacal y la hiena van en busca de los otros animales y los traen allí. 75 . ntjo. ntjo. Regresan y dicen: —No lo hemos visto. antílope. búfalo. reúnen también a todas las aves. se me ha roto el pico. Corren. Le gritan: —Levántate y comeremos carne. me siento mal. hiena y leopardo: ustedes son los que lo han perseguido en vano! Entonces el chacal atraviesa a Seedimwé con una flecha. Cuando Seedimwé termina de comerse a la gente. Todos vuelven sin haber visto nada. Samokunga de Leza. ntjo. al decir esto. ustedes. pero no ven más que polvo. Salen los primeros. Enseguida salen el león y el leopardo. ntjo. ntjo. se traga las casas y se va. Al salir el sol. Y. ante.

Samokunga de Leza. ntjo. Samokunga de Leza. Los animales dicen: —Tiene el pico demasiado pequeño. Entonces abre un agujero diminuto. Samokunga de Leza. Llega enseguida la garza y también canta: Tjolo. Animales guinnés 76 . el que me dio Samokunga. Y también se le rompe el pico. ntjo. ntjo. ntjo.colección los ríos profundos el que me dio Samokunga. que me lo dio Samokunga. los animales dicen al Katuituí: —Vete. Y se le rompe el pico. Entonces llega la grulla y se pone a cantar: Capítulo IV s Fetichismo. el que me dio Samokunga. ntjo. ntjo. Cuando ven el agujerito. se me ha roto el pico. También se le rompe el pico. diestro en despedazar animales. Viene enseguida el buitre. Samokunga de Leza. Y canta: Tjolo. Entonces llega un pajarillo muy pequeño. El pajarillo se pone a cantar: ¡Tueré! ¡Tuentué! ¡Ntuentué! se me ha roto el pico. ntjo. el Katuituí. se me ha roto el pico. Que venga un pájaro mayor. ntjo.

leyendas y cuentos africanos) Tjolo. Entonces los animales llaman al pajarillo. Entonces. utjo. cazuelas. Y el pajarillo sigue cantando: ¡Tueré! ¡Tuentué! ¡Ntuentué! Y abre el vientre de Seedimwé. de él sale cuanto tenía dentro: casas. Al mismo tiempo. el agujerillo hecho por el katuituí se cierra. estos reconstruyen la aldea. Se le rompe el pico. Y así. 77 . ganado y hombres. El Katuituí vuelve y se pone a cantar: ¡Tueré! ¡Tuentué! Ntuentué! Y entonces hace un rasgón mayor en el cadáver de Seedimwé.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. utjo. utjo.

. mi madre. ven a comerme. que trabajas lejos. Koyoko salía del agua y lo perseguía. la madre del niño dice a su hija: —Vete corriendo a casa y tráeme semillas. que trabajas lejos. madre. koyoko sale del agua rápidamente y se apodera del niño. todo el mundo había salido para cavar la tierra del jefe. Entretanto. sólo queda con los padres la menor. Moselantja Había una vez un jefe: su aldea era muy grande.colección los ríos profundos 78 17. muy de prisa. que trabajas lejos. mi madre. Una vez. mi madre. La joven. Fenyafenyané. como salían a trabajar al campo. el niño se quedaba solo en casa. date prisa. ven a comerme. descubre la cabeza de su hermanito. Esta vez. La hija mayor se casa. y el hermanito. Entonces exclama llorando: —¡Ay! ¡A mi hermano lo ha devorado koyoko! Se sube a una pequeña altura y llama a su madre a voces. Koyoko ha devorado a mi hermano Solo. cantando así: Madre. mi madre. madre. y gritaba: —Koyoko. Un año. El niño se va al río. y deja sólo la cabeza. Madre. Así jugaba todos los días. el niño se precipitaba en la cabaña. y se pone a gritar: —Koyoko. que trabajas lejos. Koyoko ha devorado al hijo de mi madre Solo. al llegar a la aldea. y muy de prisa. y se iba a jugar a la orilla del río. date prisa. lo devora. según costumbre. pero él solo tenía tres hijos: un varón y dos hembras.

mi madre. La joven vuelve a cantar: Madre. y los pone a un lado. que trabajas lejos. no deja ni uno vivo. Koyoko ha devorado a mi hermano Solo. Luego echa a andar. mi madre. mi madre. Después sale de la 79 . Entonces su madre vuelve a golpear con el azadón los cuerpos de sus compañeros. La joven continúa cantando: Madre. Sueltan los azadones y se paran. Koyoko ha devorado a mi hermano Solo. mi madre. entra y se pone a revolver en su ajuar. Coloca delante de la choza el saco lleno de escorpiones e insectos venenosos. hormigas y arañas venenosas. cortapicos. que trabajas lejos. Koyoko ha devorado a mi hermano Solo. madre. madre. Su madre la oye cantar y dice a los que trabajan con ella: —Cállense. que trabajas lejos. madre. mi madre. leyendas y cuentos africanos) Koyoko ha devorado a mi hermano Solo.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. después. y regresa a la aldea: por el camino recoge escorpiones. reúne sus collares de perlas más hermosos y sus anillos de metal. Entonces la madre toma el azadón. Koyoko ha devorado al hijo de mi madre Solo. que trabajas lejos. a ver si entiendo lo que dice. mi madre. mi madre. mi madre. Koyoko ha devorado a mi hermano Solo. y las guarda en un saco. muertos. madre. que trabajas lejos. madre. que trabajas lejos. ciempiés. Cuando llega a su casa encuentra a Koyoko tan ahíto. que trabajas lejos. que no puede ni moverse. mi madre. madre. madre. Koyoko ha devorado al hijo de mi madre Solo. golpea a todos sus compañeros y los deja tendidos en el suelo. que trabajas lejos. que trabajas lejos.

la joven dice: —Ahora. La joven se despoja de sus vestidos y se los da a Moselantja. Entonces. recoge hierba seca. Capítulo IV s Fetichismo. mujer de Masilo. mi madre ha prendido fuego a la cabaña y se quema viva. cuídate de mirar atrás. hija mía. Entones dice a Koyoko: —Ven. devuélveme la ropa. para que te rasque la cabeza. después desata el saco. y lo muerden y lo pican hasta que muere. te los devolveré cuando lleguemos al ejido.colección los ríos profundos 80 cabaña. tomando los collares de perlas y los anillos de metal.» Muy cerca de ella oye una voz que repite: «¡Ay!. anda mucho tiempo.» Entonces ve un animal muy extraño. suceda lo que suceda. Moselantja se los pone y da a la joven los harapos que la cubrían. mucho tiempo.» Se vuelve. después le dice: —Ahora. entonces exclama: «¡Ay!. sobre todo. y los amontona contra las paredes de la cabaña. cuando Koyoko se acerca. —Todavía no. La joven se pone en camino. la adorna con ellos. Quizás se propone prender fuego a la cabaña y perecer en ella. Entonces llama a su hija y le dice: —Ven aquí. se pone a desgarrarle las carnes de la cabeza. Animales guinnés . Toma una lanceta y. y anda. Cuando llegan cerca de la aldea. vete con tu hermana Hlakatsabalé. atados con cuerda de hierbas. y se pregunta con asombro: «¿De dónde habrá salido este animal?» La voz continúa: —Préstame un ratico tus collares de perlas y tus ropas. y se introducen en las orejas. Los escorpiones y los insectos venenosos salen de él a puñados. prosigue tu camino en derechura. mi madre ha prendido fuego a la cabaña y se quema viva. y ve una gran humareda que sube al cielo. con la que forma grandes haces. Y. se dice: «Quisiera yo saber por qué mi madre me ha prohibido que vuelva la vista atrás. a ver cómo me sientan. tengo que saber la razón. la boca y los ojos de Koyoko.

y conserva a Moselantja a su lado. leyendas y cuentos africanos) Cuando llegan al sitio donde pace el ganado. Entonces Moselantja prosigue. designando a Fenyafenyané: —Este ser es Moselantja. Al siguiente día. Pero. Koyoko ha devorado a nuestro hermano. socórreme. y mi madre ha prendido fuego a la cabaña y se ha quemado con ella. es una ladrona. durante la noche. Entonces Moselantja se apresura a decir (Fenyafenyané. De esta manera. —¡Que no! ¿Quieres que digan que las mujeres de Masilo disputan por tan poca cosa en medio de la calle? Así llegan a la casa de Hlakatsabalé. 81 . la joven insiste: —Dame ahora mis vestidos. Anochecido. es un dolor cruel. por persuadirse de que era su hermana. Masilo exclama: —¡Oh.» Concluyó. se calla): —Mi madre me ha dicho que venga a tu casa. pero sus vestidos y sus adornos son los de casa. en cuanto amanece. Hlakatsabalé dice a Fenyafenyané que vaya a dormir a la cabaña de una vieja. Hlakatsabalé se dice: «¿Quién ha podido cambiar tanto a mi hermana? No la reconozco. La he encontrado en el camino. la cola de Moselantja se alarga y va a buscar por los rincones de la cabaña los víveres almacenados. no hace más que robar. hermana mayor de Fenyafenyané.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Masilo exclama: —¿Qué es eso? Moselantja exclama con premura: —Masilo. oh! ¿Quién se ha llevado nuestras provisiones? ¿Quién habrá hecho esto? Moselantja responde: —Sin duda ha sido Moselantja. Moselantja se hizo pasar por Fenyafenyané. y estaba empeñada en que me quitase estas ropas tan buenas para dárselas. tengo un cólico muy fuerte. no obstante. muy avergonzada.

tan sucia que no puede ni tocarla. El campo lindaba con el de la vieja que había recogido a Fenyafenyané. Al mediodía. Se yergue cuanto puede y rompe a cantar: ¡Vete. ¿No te das cuenta que hoy me veo reducida a comer en escudillas sucias y desportilladas? Como si Hlakatsabalé no fuese mi hermana. junto a otro en que está la vieja que la ha recogido. Entonces descubre a la vieja quién es y le dice: —Un día. vete. Moselantja sin embargo come en un plato muy bueno y nuevo. ¡vete. paloma. irme con mi padre y mi madre. caña. le dice: —¿Qué haces ahí durmiendo. mi hermanito se fue al río a burlarse de Koyoko. Animales guinnés . perezosa? ¿No ves que los pájaros se comen el sorgo de mi marido. dan el alimento a Fenyafenyané en una escudilla desportillada. Hlakatsabalé ordena entonces a su hermana. y me recomendó mucho que no volviese la vista atrás. paloma! ¡Vete. vete. hermana de Hlakatsabalé. ¡vete. Pero la vieja acude y la sujeta. paloma! Antes. paloma! Hoy me dan de comer en una escudilla sucia. paloma! Hoy. me llaman Moselantja. Fenyafenyané se sube de nuevo a un montón de terrones. para ver lo que Capítulo IV s Fetichismo. paloma. Cuando llega al campo donde está Fenyafenyané. después llega el tiempo de espantar los pájaros. Hlakastsabalé envía a Moselantja con la comida para Fenyafenyané. mi madre me dijo que viniese aquí. yo era Fenyafenyané. a la que sigue tomando por tal. el sorgo de Masilo? Cuando Moselantja se va. Pero me volví. que salió y lo devoró. que vaya a su campo para espantar los pájaros. vete. pero Moselantja se lo come todo por el camino. toda la gente de casa había salido al campo. cuando menos. ¡vete. Pasa la primavera. paloma.colección los ríos profundos 82 A la hora de comer. y llévame junto a mi padre y mi madre! Entonces la caña carga con ella y la levanta para llevársela por los aires. paloma! ¡Vuela. Entonces. escardan los campos. Fenyafenyané le dice: —Déjame.

y ella es la que ha contado que mi madre se había quemado en su cabaña. dan a Fenyafenyané el alimento en una escudilla vieja. en una escudilla vieja. De esta manera llegamos aquí. La vieja pregunta: —¿Y cómo es que tu hermana. a nadie habla de lo que ha visto y oído. como siempre. paloma. esta vez su propia hermana. sucia y desportillada. Fenyafenyané la pone a un lado. a mis pies. socórreme. Masilo lo oye y dice: —¿Quién hace ese ruido en las ollas de carne? Se levanta para mirar. Ese día la vieja no dice nada a Masilo ni a Hlakatsabalé. Por la noche. la cola de Moselantja se alarga y empieza a comerse toda la carne. se pone a cantar: ¡Vete paloma! ¡Vete. según costumbre. que Moselantja decía: «¡Ay. sucia y desportillada. no reconoce quién eres? Fenyafenyané responde: —No lo sé. estirándose cuanto puede. sin más palabras. y apenas exclamé: «¡Ay. Fenyafenyané sube a un montón de terrones y. paloma! Hoy. y yo accedí. vete.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. no puedo más. mi madre ha prendido fuego a la cabaña y se quema viva!». Cuando Hlakatsabalé se aleja. Durante la noche. La vieja. mi madre ha prendido fuego a la cabaña y se quema viva!» Después. va en busca de su comida y la comparte con Fenyafenyané. En casa de Masilo habían matado un buey y cocido la carne. Masilo. porque me dijo que me la devolvería. Fenyafenyané vuelve al campo de su hermana. me llaman Moselantja. Moselantja me pidió que le prestase mi ropa. Al día siguiente. pero Moselantja exclama apresuradamente: —Masilo. socórreme. leyendas y cuentos africanos) sucedía. al verte la cara. ni siquiera la toca. sin tocarla. la vieja seguía sin decir nada. se la da. Hlakatsabalé le trae la comida. tengo un cólico muy fuerte. paloma! 83 . ¡vete. se ha hecho pasar por mí. cuando oí muy cerca de mí.

paloma. ¡vete. y llévame junto a mi padre y mi madre! Entonces la caña se agita.colección los ríos profundos Antes. yo era Fenyafenyané. hermana de Hlakatsabalé. Fenyafenyané le dice: —Déjame. me llaman Moselantja. Allá va Fenyafenyané: se sube a un montón de terrones y se pone a cantar: ¡Vete paloma! ¡Vete. cuando menos. la vieja va a casa de Masilo y le dice: —Mañana. Esa misma tarde. paloma! ¡Vuela. perezosa? ¿No ves que los pájaros se comen todo el sorgo de mi marido? Luego regresa a la aldea. Masilo va al campo en secreto y se esconde como la vieja le había dicho. hermana de Hlakatsabalé. caña. Cuando llega junto a Fenyafenyané le dice: —¿Qué haces ahí durmiendo. Entonces la vieja dice a Fenyafenyané: —¿No ves unas palomas en tu campo? Ve a espantarlas. sal al campo y verás lo que yo vi ayer. paloma! Hoy me dan de comer en una escudilla sucia. caña. paloma! Antes. paloma! Hoy. vete. ¡vete. vete. vete. paloma. vete. paloma. ¡vete. Al día siguiente. Animales guinnés 84 . paloma. yo era Fenyafenyané. ¡vete. que me vaya con mi padre y mi madre. y llévame junto a mi padre y mi madre! Capítulo IV s Fetichismo. Masilo pregunta: —¿Qué cosa? La vieja le responde: —Tú mismo lo verás. paloma! Hoy me dan de comer en una escudilla sucia. Pero la vieja acude y la sujeta. paloma. pero Moselantja se sienta al borde del camino y se come todo lo que le han dado. ¡vete. Hlakatsabalé envía de nuevo a Moselantja a llevar la comida de Fenyafenyané. vete. carga con ella y la levanta para llevársela por los aires. paloma! ¡Vuela.

sopas de sorgo en leche. caza cangrejos con la cola y los devora ávidamente. Y tú. Pero Moselantja está ociosa. se apresura a juntar unos cuantos tallos verdes y formar un haz. pobre hermana mía! ¡Ay. las jóvenes de la aldea recogen leña en el bosque. esto es lo que yo te decía que vinieses a ver. dicen las jóvenes: —Regresemos a la aldea. Entonces la vieja dice a Masilo: —Ya lo estás viendo. Cuando Moselantja las ve venir. el de Fenyafenyané era mayor que los de sus compañeras. ir con mi padre y mi madre. Traen también gran cantidad de ollas de cuajada. Sacrifican algún ganado: carneros y cabras. mientras otros cavan un hoyo profundo. 85 . ¿dónde te has escondido mientras trabajábamos? Vamos al pueblo. las ponen en el fondo del hoyo que han abierto y las cubren con tallos de maíz y ramaje ligero. Una de ellas pregunta: —¿Dónde está la mujer del jefe? ¿Dónde está la mujer de Masilo? Cada una llevaba un haz de leña seca. Cuando concluyen. fríen costrones de pan en grasa. aunque somos hermanas y aunque me he refugiado en su casa. luego dice a Fenyafenyané: —Moselantja. Tu mujer me ha tratado muy mal. —¡Ay —exclama—. devuélvemelo. leyendas y cuentos africanos) La caña se mueve con un ruido y la levanta para llevársela por los aires. hija de mi padre! Al día siguiente Masilo ordena que toda su gente vaya a recoger mucha leña. Después se dirige a la aldea y se lo cuenta todo a su mujer.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. preparan una fiesta grande. En tanto. Fenyafenyané le dice: —Déjame. Masilo se queda con Fenyafenyané durante largo rato. y los dos permanecen llorando juntos. acurrucada cerca del arroyo. cuecen pan. ella misma lo ha hecho. me has quitado el haz de leña. Pero las otras mujeres intervienen: —¿Qué dices? Es suyo. Acude Masilo y la retiene. cuando menos.

la calabaza silvestre se despega del tallo y va rodando hacia la cabaña de Fenyafenyané. en el sitio donde la han matado crece una calabaza silvestre. Un día. pi-ti-ki. ¿Qué querrá hacer con eso? Entonces Masilo dice a todas las mujeres: —Salten por encima de ese hoyo. y Fenyafenyané como todas. una tras otra. saltan. Animales guinnés . Les muestra el hoyo profundo. Todas. la calabaza vuelve al lugar de donde ha salido y se coloca en su tallo. Fenyafenyané pone al niño en tierra. pasado algún tiempo. Cuando le llega el turno a la mujer del jefe y quiere saltar. la rodean por todas partes y allí la matan. un día.» A llegar junto a Fenyafenyané. las gentes se dicen unas a otras: —Miren. sin darle descanso. cuando todos están en el campo. su cola se alarga en dirección de la cuajada y se pone a comer. la calabaza se echa de nuevo a rodar en dirección de la cabaña de Fenyafenyané. cuando se cansa de pegarle se va. Al día siguiente. la calabaza le dice: —Pon a mi lado al hijo de mi marido. decía: «Pi-ti-ki. le pega mucho. La calabaza persigue así todos los días a Fenyafenyané. Cuando termina de pegarle. como la víspera. Las gentes del jefe llegan a la carrera. entonces Moselantja cae al fondo del hoyo. cuando todos estaban en el campo y Fenyafenyané sola en su casa. la mujer de Ma-si-lo. mu-jer de Ma-si-lo. le pega mucho. Luego se arroja sobre Fenyafenyané y le pega. nos co-me-re-mos la so-pa de la pa-ri-da gor-da. Masilo la hace su mujer. Pero no muere del todo. en el cual han puesto la cuajada. la mujer del jefe solo trae ramas verdes. iba diciendo: «Pi-ti-ki.colección los ríos profundos 86 Al verlas llegar. En fin. da a luz un niño.» Y dice a Fenyafenyané: —Pon a mi lado al hijo de mi marido. A nadie refiere Fenyafenyané lo que le ha sucedido. según rodaba. entonces la calabaza se arroja con furia sobre Fenyafenyané. Según iba rodando. pi-ti-ki. y le pega. En cuanto a Fenyafenyané. nos co-me-re-mos la so-pa de la pa-ri-da gor-da. Masilo pregunta a su mujer: —¿Qué te pasa que estás adelgazando tanto? Capítulo IV s Fetichismo.

y acaba por echar simiente. diciendo: «Pi-ti-ki.» Después. pi-ti-ki. En el sitio donde han quemado la calabaza crece una mata de cardo. la corta en pedacitos y enseguida la quema. mu-jer de Ma-si-lo. diciendo: «Pi-ti-ki. Masilo logra apoderarse de esta simiente de calabaza. pi-ti-ki. Con la azagaya traspasa a la calabaza. El cardo crece. nos co-me-re-mos la so-pa de la pa-ri-da gor-da. Al siguiente día.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. la reduce a polvo y la tira a la lumbre. la machaca y la tira a la lumbre. Por mucho que las persigan siempre queda una que no logran atrapar. Al fin. leyendas y cuentos africanos) Fenyafenyané responde: —Hay una calabaza silvestre que cuando estás en el campo viene a mí. me dice: «Pon a mi lado al hijo de mi marido. 87 . Las simientes lastiman al niño. escondiéndose después en las cañas de la choza. pero se convierte en simiente de calabaza. Se arroja sobre el niño cuando duerme y lo muerde. le pican en los pies. cuando Fenyafenyané deja a su niño en tierra. Después la coge y la lleva delante de la puerta de la cabaña. Así acabó Moselantja. como de costumbre. la aplasta cuidadosamente contra una piedra de molino. sin que nadie se fije en él.» Y con la misma se arroja sobre mí y me pega con furia. La calabaza llega. de la que brota. con el mayor cuidado posible. Masilo arma una emboscada y consigue cogerla. Entonces Masilo sale de su escondite armado de hacha y azagaya. mu-jer de Ma-si-lo. cuando sale a correr. la calabaza se precipita sobre ella y empieza a golpearla con rabia. y cuando han salido todos dice a su mujer que lo esconda entre las ropas del niño. una oleada de sangre.» Después. nos co-me-re-mos la sopa de la pa-ri-da gor-da. Masilo no sale al campo. Al fin.

Entonces la mujer se va. vuélvete! La tierra hace lo que dice el pájaro. Entonces llega un pájaro que se para en la choza. Masilo dice a su mujer: —Vete a casa. regresan a su casa como los demás. efectivamente. Masilo se tiende en la linde de la tierra. cavan de sol a sol. también ellos regresan. todo el día. Hubo un año de mucha hambre. el pájaro se va. Historia del pájaro que daba leche Cuentan que en otro tiempo había en cierto lugar una ciudad grande. se creen embrujados. al extremo de la tierra de Masilo. Más a la tarde. cuando la gente regresa. y hallan que la tierra se ha vuelto otra vez. en la misma choza sobre la que el pájaro venía habitualmente .colección los ríos profundos 88 18. Entonces llega el pájaro y repite la operación. La gente comienza a reírse y a burlarse de ellos diciendo: «Es que son unos holgazanes. Se alimentaban únicamente de granos. En la ciudad había un pobre hombre. Cuando a la mañana siguiente tornan. llamado Masilo. yo me quedo para vigilar la tierra y descubrir al que nos destruye el trabajo. cuando la masa de gente que trabajaba en el campo regresa a casa. Pero de nuevo se ponen a cavar todo el día. Anochecido. y. donde vivía mucha gente. se quedan dudosos y dicen: «¿Fue aquí. de tarde. Después. y cavan. Al día siguiente. y comienza a silbar. y su mujer. diciendo: —¡Tierra labrada por Masilo. Un día van a cavar su tierra. donde cavamos ayer?» Por las gentes que trabajaban al lado se convencen de que el sitio es el mismo. cuando Masilo y su mujer llegan a la tierra.» Cavan y cavan otra vez el día entero.

89 . Y he aquí que inmediatamente da leche espesa. Preparados los jarros. Los niños juran que no dirán nada. El hombre lo examina con admiración. haz lo que te encargo y ya verás. cuando concluyen. Entonces el pájaro llena de leche todos los jarros de cerveza. leyendas y cuentos africanos) a posarse. pregunta: —¿Tienes algo que poner en tantos jarros grandes? Masilo le dice: —Tú oye y calla. Te daré leche abundante para el sustento.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. El pájaro dice: —¡Tierra labrada por Masilo. no me mates. dice a su mujer: —Lava los jarros de cerveza más grandes que haya en la casa. Masilo extrae el pájaro del saco. Masilo replica: —Lo primero que hace falta es que restaures la obra de mis manos. ¡lávalos todos! Pero la mujer. Era un hermoso pájaro. vuélvete!» Entonces Masilo le echa mano y dice: —¡Ah! ¡Eres tú quien destruye nuestro trabajo! Desenvaina el cuchillo y se dispone a descabezar al pájaro. Masilo hace a sus hijos esta advertencia: —Mucho cuidado con decir nada de esto a nadie. Comienza a hablar y dice: «¡Tierra labrada por Masilo. que Masilo comienza a apurar. ni a ningún compañero siquiera. lleva el pájaro a casa. dame leche. dice Masilo: —Ahora. Comienzan a tomarla y. Estando en sus reflexiones llega el pájaro. Una vez en la casa. malhumorada a causa del hambre. y dice: —Da leche para el sustento de mis hijos. pero este le suplica: —Por favor. Entonces. reaparece! —Y el cultivo reaparece. Cuando se harta. Y al acercarse lo mete en un saco.

él y sus hijos están muy gordos. Una mañana. A lo que los otros respondieron: —Hagan el favor de enseñárnoslo. Se reúnen justamente delante de la casa de Masilo y juegan con sus hijos. Masilo y su mujer fueron a trabajar en su huerto. Las gentes. Los hijos de Masilo decían: Capítulo IV s Fetichismo. que todos beben. ahora. Y decidieron ponerse al acecho para descubrir lo que comían pero no lograron descubrir nada. De manera que lo llevan fuera de la casa. Entonces los hijos de Masilo dijeron: —En casa de nuestro padre hay un pájaro que da leche. y el pájaro empieza a bailar dentro de la casa. Tenían mucha hambre. pero los otros continúan apurándolos y dicen: —No se lo diremos a nadie. Pero uno de ellos dice: —Esto es muy estrecho. desde que tiene labrada la tierra. No quieren decir la razón. Entonces entran en la casa y sacan al pájaro de su escondite. cuando están regocijados y riéndose.colección los ríos profundos 90 Masilo y su familia vivieron entonces gracias al pájaro. Lo colocan como Masilo tenían costumbre de colocarlo. y el pájaro da la leche grasosa. decían: —¿Cómo es posible que estén tan gordos en casa de Masilo? ¡Si es tan pobre! Pero. y. Animales guinnés . Luego que han bebido. y al mediodía los chicos del pueblo se juntaron para jugar. Lo desatan. sorprendidas al verlos. dicen al pájaro: —Baila para nosotros. mientras los demás estamos flacos? Responden: —¿Estamos gordos? Creíamos estar tan flacos como ustedes. el pájaro levanta el vuelo y los deja despavoridos. —¿Por qué están tan gordos.

que los anima diciendo: —No teman. desparraman más raíces por el suelo y. llamado Masemanyamatug. mientras las recoge y se las come. El chico dice: «Casa. porque cada vez que estaban ya a cierta distancia del pájaro. Pero cuando Masilo entra en casa y no encuentra el pájaro. Pero con ellos iba un chico valiente. corramos en busca del pájaro. cuando llega un caníbal enorme. Mientras el caníbal se las come tranquilamente. y cuando se acercaban volaba más lejos. Por la noche. leyendas y cuentos africanos) —Hoy nuestro padre nos mata. y también leña para la lumbre. Se asustaron mucho. porque sabe que ha perdido el sustento. porque no sabían qué había sido de ellos. —Pues ordénaselo. pero les sorprende una tormenta y truenos y se asustan mucho. Cuando la gente que cavaba en los campos regresó del trabajo. Asándolas estaban. muy alegres. pero no dice nada a los padres. dame unas pocas de esas raíces silvestres que tienen. 91 . Acabadas las raíces. Entonces los niños entran en la casa. los niños se deciden a regresar a sus casas. adivina dónde están los chicos. le sacan mucha ventaja. los del pueblo llamaron a sus hijos. por favor.» La casa aparece. Yo puedo ordenar a una casa que se haga sola. pero el muchacho valiente dice a las chicas y a los chicos: —Denme las raíces que tengan. que decía: —Masemanyamatug. este permanecía quieto un rato. Se las dan y las arroja fuera. aparece. Cuando lo sienten muy cerca. Se entristece mucho a causa del pájaro. el caníbal se lanza a perseguirlos. Caminaron todo el día. encienden una buena lumbre y se ponen a asar unas raíces silvestres que habían desenterrado.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. los niños salen y huyen. y oye su voz.

sé fuerte. Cuando quisimos asar las raíces silvestres cayó sobre nosotros una gran oscuridad. diciendo: —Ordena a todo tu pueblo que cubra de esterillas los senderos. Como los chicos están ya muy cansados. llegan a las montañas donde crecen los árboles. Por la mañana.» Y comienza a cantar: Es locura. Cantando está cuando llega un pájaro enorme. Los niños se sujetan fuertemente. Entonces el pájaro trae a todos los niños.» Al mediodía. ponerse en viaje llevando alguno sangre de niña. árbol. El jefe manda que se haga. Era ya media noche cuando llegaron. cuando la mujer sale de la cabaña. sé fuerte. trepan todos a un árbol muy grande. Llega el caníbal y trata de cortar el árbol con la uña larga y afilada que tiene. El Pájaro desciende ante la puerta de la madre de Masemanyamatug. y el pueblo se pone muy contento. Capítulo IV s Fetichismo. que revolotea sobre sus cabezas y dice: —Agarrénse bien de mí. el pájaro envía un recado al jefe. Animales guinnés . No eran las tinieblas oscuridad pavorosa. toma unas cenizas y se las arroja al pájaro diciendo: «Este pájaro sabe dónde están nuestros hijos. locura meterse a viajero. se remonta con ellos y los lleva a su pueblo. Entonces el muchacho valiente dice a sus compañeros: —Mientras yo canto.colección los ríos profundos 92 Al fin. no dejen de repetir: «Árbol.

Hombres guinnés .Capítulo V Fetichismo.

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Gulias.Ladrones. herreros. . Kaskapaleza (cuento chwabo). 21. vampiros. 20. mal de ojo. 19. apicultores. duendes. cadáveres ambulantes. criadores de gallinas. antibrujos. Marandenboné (cuento soniké). brujos. griots. El antepasado de los griots (cuento peul). magnetismo.

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la sed se apoderó del más joven. y mis descendientes obedecerán a los tuyos. Prosigue tu camino y déjame morir aquí. Después echa yescas. a qué se deben las manchas de sangre que te he visto en la pierna. enciende lumbre y asa el pedazo de carne. de donde me he cortado el pedazo de carne que te di de comer. Allí saca su cuchillo y se corta un pedazo de carne del muslo. El antepasado de los griots Dos hermanos iban de viaje. En adelante me llamaré «Dieli». sin ocurrírsele siquiera preguntarle dónde ha adquirido la carne. el menor dice a su hermano: —Ahora me dirás. el nombre de «Dieli». como me lo prometiste. El mayor se aleja sin contestarle. El mayor aplaza la explicación pedida. Dice a su hermano mayor: —Tengo tanta hambre y tanta sed que no puedo continuar andando.19. desprovisto de agua. Luego se lo lleva al hermano. 97 . en efecto. percibe manchas de sangre en la pierna de su hermano y lo interroga sobre el caso. adoptado por su antepasado. Ya en el pueblo. —Esta sangre —responde el mayor— me ha salido del muslo. El hermano menor fue padre de los griots. prometiendo informarle en cuanto lleguen a un pueblo. y si no te hubiese visto la pierna manchada de sangre no habría sospechado tu abnegación por mí. que llevan. Cuando ha terminado de comer. Estaré a tus órdenes. Un día que atravesaban un desierto. —Me has alimentado con tu carne —responde el menor—. También tenía mucha hambre. Este devora ávidamente lo que le ha traído el mayor. Va a esconderse detrás de una palmera.

» La mujer parte en busca del agua. se esconde en el hormiguero. Ndindi sobre el hormiguero. se esconde en el hormiguero. ponme a asar. El niño dice: —Cuando me oigas hacer ¡pom!. collares y pañuelos. en cuanto ve al animal dueño del pozo. Anda y anda. Al fin. quiere sacar agua. rwerwé.» Al cabo llega al verdadero pozo en que no canta ningún sapo. . El niño dice: —Mamá. a quien da el nombre de Kaskapaleza. rwerwé. sácame. La convierte en su esposa y le hace un hijo. encuentra un pozo. que advierte que la mujer quiere sacar agua.» Ve otro pozo. El nandindi. Kaskapaleza Verán lo que hicieron en cierta ocasión un hombre y una mujer: El hombre estornuda haciendo ¡atchís! La mujer dice: «¡Viva!» La mujer dice: «Necesito una falda. y empieza a sacar agua.» El hombre dice: «Necesito agua de un pozo en que no canten los sapos.colección los ríos profundos 98 20. Se esconde en un hormiguero. ve a la mujer que saca agua y se apodera de ella. Pero cuando va a echar el cubo oye: «Rwerwé. Allí estaba un pájaro nandindi. La madre lo pone en la cazuela de asar. y enseguida: «Rwerwé. se pone a cantar: Ndindi sobre el hormiguero. El animal acude al sitio.

judías rojas de la especie llamada uyemba. El animal los sigue desde lejos. y llega. guisantes. Cuando grita. judías. por fin. la azuela. Otra vez hace: —¡Nyé! Preguntan: —¿Qué quiere el niño? Responden: —Quiere un cuchillo. Al punto el niño se pone a correr y a andar. 99 . Su padre va a trabajar al campo. El marido se muere inmediatamente. Entonces el cajón regresa. a casa de ese hombre. corre. La mujer se adelanta y dice: —Marido: mi hijo y yo queríamos morir. corre. El niño repite: —¡Nyé! Preguntan: —¿Qué quiere el niño? Responden: —Quiere una azuela. judías verdes de la especie llamada soloko.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. hace ¡nyé! Y dicen: —¿Qué pide el niño con ese grito? Responden: —Pide un hacha. Corre. Hecho esto se mete con su madre en el cajón y huye por los aires en dirección a la morada del primer marido de su madre. leyendas y cuentos africanos) La madre lo saca. En él mete arroz. agua. el hacha y el banco de carpintero. De nuevo hace: —¡Nyé! Preguntan: —¿Qué quiere el niño? Responden: —Quiere un banco de carpintero. y llegan a su casa. Entonces su padre le da el cuchillo. Y ellos regresan también. Kaskapaleza se queda en casa y fabrica un cajón.

Cuando le ha afeitado la cabeza. Kaskapaleza. durante la noche. como si el nombre les fuese común. Y le corta el pelo. Kaskapaleza hace la trampa. sopla esa paja. Entonces él llama a sus amigos y les dice: —Córtense el pelo. se ha de cerrar tres veces. —¡Uwi! —exclama ella. Kaskapaleza se despierta. Cuando llega el leopardo. y. afeita la cabeza a su madre y le pone color en el cráneo. para que esta vez el tigre lo distinga de los demás. La bruja dice: —Déjalo. Hombres guinnés . Kaskapaleza dice: Capítulo V s Fetichismo. Su verdadero nombre es Tintiwene. Quería que el leopardo lo cogiese. todos. Kaskapaleza! Y le hacen huir. todos gritan: ¡Kaskapaleza!. lo coges y lo matas. En cuanto el horizonte empieza a clarear. El tigre llega y se apodera de la madre. La madre dice: —Escucha. El tigre hace caer la trampa. Cuando. haz una trampa para matar ratas. Kaskapaleza se duerme. Kaskapaleza llama a sus amigos. dice el tigre: —Tuve miedo de matar al hijo de mi amante. ve a buscar lumbre. Responde: —La trampa que pone al niño esforzado no cae dos veces. Entonces lo coloca a su espalda. La madre dice: —Kaskapaleza. después haré que duerma detrás de mí. las echaremos en el arroz. Cuando se han rapado todos llega el tigre. hoy le afeito la cabeza.colección los ríos profundos 100 La madre de Kaskapaleza era bruja y dice: —Kaskapaleza. Su madre llama entonces al leopardo y le dice: —Haz caer la trampa. cuando salga Kaskapaleza a ver lo que hay. todos comienzan a gritar: ¡Kaskapaleza. la mujer dice: —Kaskapaleza. A su regreso. aviva la lumbre. la trampa se ha cerrado.

Se casa y vive con su mujer. 101 . Kaskapaleza va en busca de sus compañeros y mata al tigre. Y la entierra diciendo: —Me quería matar a mí.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. leyendas y cuentos africanos) —Mi madre ha muerto.

abuela. Maran grita: —¡Eh! Mamá. quien pasaba la noche con una. Así lo hacen. comido por la bruja. —¿Pero ignoras —le replican— que nunca se ha visto regresar a ninguno de los efímeros amantes de esas mujeres? —Sigan mi consejo —afirma Maran— y no tengan miedo. el niño no dice nada ni se mueve. Marandenboné aconseja a sus hermanos que vayan a acostarse con las hijas de la bruja. ¿he de dormir contigo? —Sí —dice la vieja. el menor de los cuales. porque el rasgo característico de las brujas es alimentarse de carne humana. que apenas contaba unos meses. Maran. la vieja y Maran entran en otra y se acuestan juntos. Un día. La vieja se levanta. desaparecía. a quien no han ofrecido nada. que los recibe muy bien y les sirve una cena abundante. después de la cual les dice: —Vayan a descansar cada uno en una de esas siete cabañas y encontrarán compañía agradable para esta noche. A medianoche. Había en el país de la bruja ocho hermanos. entonces. Los ocho hermanos llegan a casa de la bruja.colección los ríos profundos 102 21. se llamaba Marandenboné (el hijo del mal). niño? . y. ¿adónde vas? —¡Cómo! ¿No te has dormido. Cuando los jóvenes han desaparecido en sus cabañas correspondientes. Decíase que. exclama: —Y yo. Marandenboné Érase una bruja que tenía siete hijas muy hermosas. la vieja finge una tosecilla para comprobar si Maran duerme.

ya lo creo! —dice Maran. los jóvenes vuelven a dormir con las jóvenes y Maran con la vieja. y Maran aprovecha la ocasión para decir a sus hermanos: —Salgan corriendo. se rebulle. y al cabo se pasa la noche entera queriendo resolver el insoluble problema de transportar agua en un canasto. La vieja insiste. sale. pero Maran no se mueve. Al disponerse a comerla. Rendida de sueño.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. la bruja se duerme profundamente. Maran vuelve y dice: 103 . y cuando se convence de ello. y tápala con tus ropas. Maran grita: —Yo también quiero. —Espera —dice la vieja. a causa del insomnio de la noche precedente. A eso de las once. A medianoche la vieja se despierta. Cuando llega la noche. Toma un canasto y va a llenarlo en el pozo. finge una tosecilla. lo que es yo. para cerciorarse de que está dormido. ¿quieres comer sangre humana? —¡Ya lo creo. mamá. la vieja dice a Maran: —Ve a ver si se han despertado tus hermanos. porque en cuanto la vieja se dé cuenta de su desgracia no los perdonará. La vieja se duerme. se le aproxima. en tu lugar. no me duermo hasta que mi madre me echa un canasto de agua por la cabeza. sin mostrar emoción—. Por la mañana. Va de cabaña en cabaña degollando a la persona que está al borde de la cama. Después de tomar estas precauciones. Después Maran regresa a su sitio. Maran vuelve a acostarse. y vuelve luego a su casa y prepara una salsa con la sangre de las víctimas. —¡Cómo! Maran. Maran se levanta sin ruido y va de cabaña en cabaña diciendo a sus hermanos: —Pon a la hija de la bruja al borde de la cama. El nuevo día transcurre sin incidentes. se levanta. pero en el trayecto del pozo a la cabaña el canasto se vacía. leyendas y cuentos africanos) —¡Oh!. ¡Es tan rica! Concluído el refrigerio vuelven a acostarse.

y luego. Un día. Poco después la vieja dice a Maran: —¿Qué hacen tus hermanos? —¡Oh! —responde—. La vieja hechicera se transformó en un soberbio baobab. Como todas las brujas. Y se puso a salvo. lo más que pudieron. pero tus hijas. los chicuelos encontraron un asno suelto. hace mucho que se fueron. todavía están durmiendo. un baobab que habla y que tiende las ramas no es natural. me quedo aquí. por cierto —dice el baobab—. La vieja. desapareció con todos los imprudentes niños que cortaban las hojas. El baobab se estremeció de rabia. alargó enseguida el espinazo.colección los ríos profundos 104 —No. muy complaciente. como una seta? —Sí. presintiendo una desdicha. detrás de la aldea de Maran. Pero Maran no fue. La aldea no tiene ni un solo baobab. y les faltó tiempo para cogerlo y montar en él. Capítulo V s Fetichismo. lo que obliga a los habitantes a ir muy lejos en busca de hojas para las salsas. dijo: —¡Cómo! ¿Un baobab tan gordo puede brotar del suelo en una noche. Pero Maran. Si quieren. lo que es yo. ya no quedaba sitio en el lomo del asno. —¡Oh. dormidas están para siempre. y de antemano saboreaba la venganza. al que se apresuraron a trepar todos los chicuelos de la aldea. sin dejar de regalarse comiéndose un niño cada día. tenía poder de cambiar de forma. el cual. oh! —dijo el niño—. Entonces una rama se inclinó hacia Maran para incitarlo a subir. que jugaba con ellos. y si quieres cortarme hojas serás muy bien recibido. Jura vengarse del pícaro Maran. viendo que Maran se mantenía apartado. La bruja pensaba que los habitantes de la aldea enviarían a Maran a rescatar a los niños. Se va a la aldea de Maran. Cuando llegó Maran. suban ustedes a cortar hojas. va a la cabaña de sus hijas y reconoce la estratagema de que ha sido víctima. Hombres guinnés .

Sin embargo. Todo ello. la vieja perdió el recelo: pero Maran. Se fue llevando consigo una piel de buco. Encerró al prisionero en una piel de buco. Maran lo prometió. le preguntó: —¿Tienes provisiones. brincaba y corría. El ternerillo resultó blanco. la vieja se apoderó de él. El asno desapareció con los niños que lo montaban. En tanto. como vivía siempre temerosa de Maran. será que Maran está en el vientre del ternerillo. llorando. Poseía también una vaca preñada. Maran? —¡Oh! Mejor que provisiones. en el momento de parir la vaca dijo: —Si la vaca tiene un ternerillo colorado. sea que tal fuese la intención de Maran. para gran desesperación de la vieja. dijeron a Maran: —Ya que eres lo bastante perspicaz para no caer en las trampas de los brujos. rellenándolo con leña y hierbas. para custodiarlo mientras ella abría un hoyo en el corral de su casa. Como todos los ternerillos. y. y los llevaré de regreso a nuestra aldea. Así hizo. leyendas y cuentos africanos) —¡Oh. estaba en el vientre del ternerillo. si tiene un ternerillo blanco. con un pedazo de cecina y niebés. por donde puedan. y las madres. y al pasar junto a los niños les dijo: —En cuanto la vieja me deje suelto en medio de ustedes. que cerró lo mismo. y. Este asno debe de ser de la misma familia que el baobab —y se alejó. la niñita. y la puso dentro de otra piel de buco. me agarran por la cola. que ató con esmero. más astuto que ella. La vieja puso a su niña junto al prisionero. fue encerrado en una tercera piel de buco muy fuerte y reciamente atada. sea que procediese más hábilmente. será que Maran no está. desde entonces. a las que prendió fuego. en fin. tengo golosinas.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. oyendo que Maran roía algo. te suplicamos que emplees todos tus recursos en buscar a nuestros hijos. oh! —dijo Maran—. 105 . La bruja tenía una niña de la edad de Maran. por las orejas.

acabas de matar a la hija que te quedaba —y se puso a salvo. Maran me ha puesto en lugar suyo. surgiendo enfrente de la vieja. cerró las pieles y desapareció. Poco después. Te conozco. —Sí. si estoy atado? Suéltame. desolada y se puso a discurrir el medio de vengarse de Maran. Capítulo V s Fetichismo. Hombres guinnés . que eso de nada te vale. el cuerpo de la niña reventaba. Maran. Dicen que aún no lo ha encontrado. la puso en lugar suyo con las ropas que él llevaba. y Maran. Cuando la vieja tomó la piel de buco. —¿Eh? ¿Cómo quieres que te dé. sí —dijo la vieja—. vestido con las ropas de la niña. ten cuidado. y vas a matar a tu hijita. Maran salió. Maran. La vieja se sentó. la desnudó. ya puedes imitar la voz de mi hijita. Y sin vacilar arrojó el bulto a la hoguera. una vocecita le dijo: —Madre. le gritó: —¡Bueno! Vieja hechicera.colección los ríos profundos 106 —¡Oh! Dame un poco. y veremos. La imprudente niña abrió las pieles de buco.

Capítulo VI Fetichismo. Vegetales y minerales guinnés .

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El arroz. 23. La hiena y su mujer (cuento kimadjamé). 22. Habitáculos de los guinnés. La calabaza que habla (cuento chambala). . Kumongoé (cuento basuto). El guijarro. La calabaza. El Tall. 24. El Siengu. El baobab.

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su hermana se llamaba Thakané. socórreme! El árbol de nuestros padres se derrite completamente. Hlabakoané cuidaba el ganado. Al cabo de un momento. que la rehusó. Entonces. Thakané se quedaba sola en casa. Entonces. diciendo que era poca para saciar el hambre. Este era el nombre de un árbol del que comían el padre y la madre. —¿No sabes que no nos permiten comer de ese árbol? Solamente padre y madre pueden comer de él. —Pues si es así. Thakané llamó a gritos a su hermano. se pasará el día en el kraal. A los niños les estaba prohibido tocarlo. Thakané tomó un vasito de barro y un hacha y la descargó contra el kumongoé.22. dijo ella: —¿Cuándo vas a llevar el ganado a pacer? Respondió él: —Hoy no pace en todo el día. dame kumongoé. Kumongoé Había un mancebo llamado Hlabakoané. Salió un poco de leche. Thakané descargó de nuevo el hacha. quiso dársela a su hermano. Thakané no contestó. hoy no llevo el ganado a pastar. diciéndole: —¡Pronto. Mientras el padre y la madre trabajaban en el campo. Un día dijo a su hermana: —Thakané. y su hermano permaneció sentado en el lapa. daba leche. haciéndole una hendidura con el hacha. 111 . la cabaña ya está llena. que fluía como un arroyo en la choza. por su parte. esta vez manó leche en abundancia.

Entonces el padre tomó las pieles que habían preparado y la vistió con ellas. Al pasar cerca de unos campos cultivados salió un conejo y preguntó: —Rahlabakoané. el marido tomó las dos pieles de carnero y les untó de grasa y de ocre rojo. enseguida mandó venir al herrero para que forjase unos anillos de hierro. escogió dos. Entonces se fue con ella al país de los caníbales para que la devorasen. Tiraron los azadones y se lanzaron al encuentro del Kumongoé. Se negaba a sacar el ganado de kraal y llevarlo a pastar si no le daba leche del kumongoé. mira como el Kumongoé se ha caído de lado. ¿adónde llevas a esta niña tan hermosa. sino de Hlabakoané. Rahlabakoané lo vio desde lejos y dijo a su mujer: —Mahlabakoané. la mujer la tomó y se la bebió del mismo modo. En cuanto llegaron. tratándose de tu hija única? —Porque ha comido del árbol prohibido —respondió. le puso también túnica de pieles con flecos. tan hermosa? Respondió él: Capítulo VI s Fetichismo. sin duda. Entonces el kumongoé se replegó sobre sí mismo hasta entrar en la cabaña. Entonces su padre mandó que trajesen los carneros.colección los ríos profundos 112 En vano quisieron contener la leche. el marido tomó leche con las manos y se puso a beberla. por eso se la he dado. alguna tontería. Thakané? ¿Por qué se derramaba por el campo el árbol del que sólo nosotros tenemos derecho de comer? Respondió la hija: —La culpa no es mía. los hijos han hecho. las piernas y el cuello de Thakané. —¿Cómo puedes decir eso ni hacer semejante cosa. los degolló y los puso a cocer. los padres preguntaron a su hija: —¿Qué has hecho. Después. llamó gente y dijo: —Quiero deshacerme de Thakané. que fluía cada vez más abundante y salía de la cabaña como un arroyo y corría en dirección del campo de los padres. El herrero colocó los anillos en los brazos. la mujer molió sorgo y amasó harina. Vegetales y minerales guinnés . Dispuesto ya todo.

Rahlabakoané. Entonces la joven comenzó a cantar: He dado Kumongoé a Hlabakoané. que preguntaron a Rahlabakoane: —¿Adónde llevas a esta niña tan hermosa. Kumongoé al pastor de nuestro ganado para que el ganado no se estuviese todo el día en el krall. Le he dado kumongoé de mi padre. tan hermosa? Respondió él: —Pregúntaselo a ella. Un poco más lejos encontraron unos antílopes. tan hermosa? Respondió él: 113 . Entonces Thakané comenzó a cantar: He dado Kumongoé a Hlabakoané. Entonces el conejo exclamó: —Así te devoren a ti los caníbales. kumongoé. y no ella. que no se pudriese en el krall. Le he dado Kumongoé de mi padre. Kumongoé. Al día siguiente.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Rahlabakoané. kumongoé. ya es lo bastante mayorcita para contestarte. Kumongoé al pastor de nuestro ganado para que el ganado no se estuviese todo el día en el kraal. Kumongoé. que no se pudriese en el kraal. ya es bastante mayorcita para responderles. y no a esta niña. leyendas y cuentos africanos) —Puedes preguntárselo a ella. Entonces los antílopes exclamaron: —Así perezcas tú. que preguntaron: —¿Adónde llevas a esta niña tan hermosa. Rahlabakoané y su hija encontraron unas gacelas.

el padre tuvo que sentarse en el suelo. Kumongoé al pastor de nuestro ganado para que el ganado no se estuviese todo el día en el krall. Hicieron entrar a Rahlabakoané y a su hija en el khotla. Le he dado kumongoé de mi padre. De esta manera confesó públicamente su culpa. Sólo su padre era caníbal. Kumongoé. hijo del jefe de los caníbales. Kumongoé. Entonces la hija comenzó a cantar: He dado Kumongoé a Hlabakoané. Masilo no comía carne humana. ya es bastante mayorcita para contestarte. que no se pudriese en el krall. Rahlabakoané. Vegetales y minerales guinnés 114 . que no se pudriese en el krall. Entonces las gacelas exclamaron: —Así te devoren los caníbales. ya es bastante mayorcita para responderles.colección los ríos profundos —Pregúntaselo a ella. Masilo preguntó a Rahlabakoané: —¿Adónde llevas a esta niña tan hermosa. estaba lleno de gente. el khotla de Masilo. tan hermosa? Rahlabakoané respondió: —Puedes preguntárselo. llamó a uno de sus servidores y le dijo: Capítulo VI s Fetichismo. kumongoé. Le he dado Kumongoé de mi padre. Entonces. llegaron al pueblo de los caníbales. kumongoé. y no a tu hija. hijo del jefe. Kumongoé al pastor de nuestro ganado para que el ganado no se estuviese todo el día en el krall. trajeron para Thakané una piel de buey curtida. Por fin. sobre la que se sentó. Entonces Masilo. Entonces la hija comenzó a cantar: He dado Kumongoé a Hlabakoané.

cuando nacía una niña. Thakané era la única que le había gustado. el sirviente fue. En efecto: en aquella aldea. Su suegra le respondió: —Aquí no hay que parir hijas. que la devoraba. Pero Thakané exclamó: —No. hasta entonces. cuando Rahlabakoané estuvo a punto. Thakané quedó encinta y dio a luz una niña. y. el caníbal se hartó de su carne. no. dile que retenga a la joven en su lapa y que envíe a este hombre a saludar a mi padre. se les entierra. el sirviente de Masilo regresó junto a su amo. Pero su mujer se negó a dejarse convencer y respondió: —Yo misma la enterraré. Thakané. se la llevaban al caníbal. leyendas y cuentos africanos) —Lleva a este hombre y a esta joven a casa de mi madre. El jefe de los caníbales se apoderó de Rahlabakoané. En cuanto a la joven. hija mía! Has padecido en vano los dolores del parto. Fueron a decir a Masilo: —Tu mujer ha parido una niña. que ya devoró al mío. Masilo se dirige a su mujer y le dice: —Vamos. cuando se mueren. En mi país no se come a los niños. Respondió: —Está bien. Su suegra exclamó: —¡Ay. no quiero que me quiten a mi hija. Entonces tomó a la criatura en brazos y bajó al río. Concluido todo. rodeado de 115 . todos han de ser varones. nunca había querido casarse. La madre de Masilo ordenó al sirviente que condujese a Rahlabakoané a presencia de su marido. llévenla a mi padre para que la cuide. y dijo al jefe de los caníbales: —Masilo me dice que traiga a este hombre para que te salude. no quiero que el caníbal de tu padre. lo precipitó dentro. llegó a un sitio en que el río formaba un remanso profundo. permite que mi padre cuide de tu hija. Masilo la tomó por mujer. vivo y todo. se coma también a mi hija. y había rehusado cuantas jóvenes le propusieron. Pasado algún tiempo. poniendo a la lumbre un barreño viejo.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos.

hija mía? Thakané respondió: —Lloro porque he de ahogar a mi hija en el río. vio que ya era núbil. ¿no está muerta en el fondo del río? El hombre respondió: —No. yo me encargo de ella. Dilahloané. que ya es mujer y acaba de pasar por los ritos de la nubilidad. además. Entonces apareció la vieja con la niña. y siempre la vieja le traía a Dilahloané. su padre. salió del agua una vieja y apareció en medio de las cañas. ya bastante crecida. en este remanso. La niña creció tan de prisa que en un año se hizo mujer. El día señalado volvió al remanso para verla. la vieja preguntó: —¿Por qué lloras. Capítulo VI s Fetichismo. Thakané le entregó la niña y regresó a su casa. y te diré. Dame la criatura. debajo del agua. le dijo: —Acabo de descubrir a la orilla del río a tu mujer en compañía de tu hija. se asombró de su parecido con Masilo. La madre se regocijó de ello y estuvo mucho tiempo sentada a la orilla del agua con su hija. que Masilo. Entonces regresó a la aldea y. Thakané iba a ver a su hija cada cierto tiempo. rechaza. Masilo preguntó: —Entonces. en tu aldea no hay que tener hijas. un hombre de la aldea de Masilo había ido a cortar ramas al borde del río. Vegetales y minerales guinnés . la misma que tu mujer se decía resuelta a enterrar. la vieja volvió a tomarla y desapareció con ella en el seno de las aguas. Al caer la tarde. Se sentó en el suelo y estuvo llorando durante mucho tiempo. al ver a la joven. La vieja le hizo pasar. De pronto. llamando aparte a Masilo. Aquel día. que yo la vea.colección los ríos profundos 116 cañas altas. por los ritos de la nubilidad. Cuando su madre fue a visitarla. En cuanto llegó a la orilla comenzó a cantar: Tráeme a Dilahloané. todos han de ser varones. sin poder decidirse a sepultar a su hija. Entonces la vieja dijo: —Es verdad. Dime tan sólo cuándo quieres venir a verla aquí.

Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. su padre. era su hija. Cuando este llegó. cuando tu mujer llegue. La mujer respondió: —No sé de qué hablas. adelántate sin que lo sepa. en efecto. Masilo le preguntó: —¿Por qué lloras. Masilo suplicó mucho a su mujer que accediese a contárselo todo y que le devolviese su hija. por otro camino. Thakané llegó un momento después. al verla. Entonces la vieja salió del agua con Dilahloané. no sabrá que estás allí. Tú la arrojaste en el estanque. la que su mujer había dicho que iba a enterrar. puedes ir. mi hija está enterrada en la arena. La vieja dijo a Thakané: —Tengo miedo. Al cabo de unos días. y escóndete en la maleza. leyendas y cuentos africanos) Entonces Masilo pregunto: —¿Qué haremos? El hombre respondió: —El día que tu mujer te diga que va a bañarse al río. de pie en la orilla. Se echó a llorar. me duele mucho. Su marido le dijo: —Está bien. Por la noche dijo a su mujer: —He visto a mi hija en el sitio donde tú dijiste que ibas a enterrarla. La mujer respondió: 117 . Thakané dijo a Masilo: —Hoy iré a bañarme al río. Entonces corrió al río y se escondió en la maleza. comenzó a cantar: Tráeme a Dilahloané. y ahora es ya una jovencita. se sentó en el lapa de su madre y estuvo mucho tiempo llorando. viendo ya crecida a su hija. que Masilo. y. y también Masilo. hijo mío? Masilo respondió: —Porque me duele mucho la cabeza. que yo la vea. Masilo comprendió que. Entonces tomó a Dilahloané y regresó con ella al fondo del agua. Dilahloané. Thakané volvió a la aldea. siento como si alguien estuviese espíandonos. rechaza.

Llegó el ganado. pero. es muy poco. brilló de nuevo. ordenando a su pueblo que le llevase el ganado que tuviera. Masilo respondió: —Si no pide más que un millar de cabezas. Entonces el ganado de la vieja se arrojó al río.colección los ríos profundos 118 —Si te la devuelvo. ahora que ya es mayor. no había agua más que en la parte alta. sin ella. Dilahloané. Vegetales y minerales guinnés . que mandó llevar al remanso del río. que Masilo. porque. una vez que pusieron el pie en la orilla. porque debajo se hallaba un extenso país habitado por un pueblo numeroso y gobernado por la vieja que había salvado a Dilahloané. en realidad. y hoy me envía a suplicarte que le devuelvas su hija. Al día siguiente despachó mensajeros a todas las aldeas. Thakané volvió junto a su marido y le dijo: —La vieja pide mil cabezas de ganado. el pueblo entero vio a la hija de su jefe. pero. Entonces la vieja salió del agua con Dilahloané. Cuando estuvo junto todo el ganado. Capítulo VI s Fetichismo. La vieja respondió: —Pues que me dé mil cabezas de ganado. estoy segura de que se la llevarás a tu padre para que la devore. se oscureció el sol y dejó de brillar. Al siguiente día. que yo la vea. la madre de Masilo le dijo: —Ahora hay que llevar a Thakané a su casa para que vea a su madre y a sus hermanos. y Thakané se puso a cantar: Tráeme a Dilahloané. también se las daría. Thakané fue a buscar a la vieja y le dijo: —Masilo nos vio ayer. Masilo respondió: —Te prometo que no lo haré. mi hija habría muerto. en cuanto aparecieron. Masilo vio a su hija. escogió un millar de bueyes y vacas. Cuando estuvieron de regreso en la aldea. si pidiese dos. la que su abuelo quiso devorar y que Thakané salvó de la muerte. su padre rechaza.

primero a ti. que vas delante. ordenando a todos que trajesen el ganado con que el jefe quería dotar a Thakané. cómete hasta los bueyes. leyendas y cuentos africanos) Despacharon mensajeros por toda la tribu. hija mía. esta roca no estaba aquí. la roca se puso a cantar: Rué le. que abrió las fauces y se los tragó de un bocado. el desfiladero estaba abierto. le rué. voy a devorarte. Después Rahlabakoané volvió a catar: Rué le. Llegados al desfiladero. Después dijo a Masilo: —Es mi padre. Thakané le respondió: —Si quieres.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Entonces apartaron cierto número de bueyes y los echaron hacia la roca. después a cuantos te acompañan. Cuando llegaron a un desfiladero estrecho por donde Thakané había pasado antaño con su padre. Hablando así. que ha venido a esperarnos en el camino. su corazón se había cambiado en roca. a pocos pasos de la roca. porque era la única que conocía el camino de casa de sus padres. Thakané iba delante. voy a devorarte. hija mía. después a cuantos te acompañan. después de morir. Thakané. La roca era el propio Rahlabakoané. le rué. continuaban su camino con el ganado que llevaban. Thakané preguntó a su marido: —¿Qué roca es esta. primero a ti. vieron que un peñasco muy grande lo cerraba casi por completo. Thakané. que vas delante. que nos corta el camino? Masilo le dijo: —¿No la viste al pasar por aquí con tu padre? Respondió ella: —No. Masilo se puso en camino con todo aquel ganado y multitud de jóvenes. 119 .

El interior de Rahlabakoané era como una vasta caverna. Thakané. Del interior salió una muchedumbre de gente. después a cuantos te acompañan. que al instante devoró. luego. después a cuantos te acompañan. le rué. Entonces murió Rahlabakoané y la roca se desmoronó con gran estrépito. se puso a cantar: Rué le. Thakané. los que acababan de Capítulo VI s Fetichismo. y así llegaron al vientre. la roca se los tragó vivos de un bocado. solamente quedaron dentro los que. consiguió abrir una brecha muy grande. Entonces Thakané le entregó a todos los que quedaban del séquito. si quieres. para hacer una salida. cantando otra vez: Rué le. que vas delante. al disponerse a continuar el viaje. primero a ti.colección los ríos profundos Entonces le echaron el resto del ganado. después a cuantos te acompañan. Entonces Thakané dejó que su padre se apoderase de ella y la devorase. puedes devorar a mi gente. voy a devorarte. devorados hacía mucho tiempo. primero a ti. que vas delante. que vas delante. sin dejar uno. le rué. hija mía. le rué. Ya no quedaban más que ella y Masilo. voy a devorarte. primero a ti. Vegetales y minerales guinnés . hija mía. así como a su marido y sus dos hijos. Su padre se comió a algunos de los acompañantes. Un joven se ocupaba de cortar el vientre de Rahlabakoané con un cuchillo. y los devoró. voy a devorarte. al fin. con los dos hijos: Dilahloané y su hermanito. y detuvo a Thakané y su marido. hija mía. estaban ya podridos. 120 Thakané le dijo: —Ahora. la roca se detuvo y se puso a cantar: Rué le. Thakané. que querían seguir su camino.

Masilo y su mujer siguieron su camino y llegaron a la aldea de Rahlabakoané.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. leyendas y cuentos africanos) ser engullidos. con sus ganados. Rieron y lloraron al mismo tiempo. fue como un milagro. 121 . porque desde hacía mucho tiempo la daban por muerta. salieron todos. después sacrificaron cantidad de cabezas de ganado para recibir dignamente a Thakané y su marido. tan sanos como antes. Para la madre y el hermano de Thakané.

La calabaza no contesta nada. Sólo queda una vieja. Entonces dijo de pronto la calabaza: —Cógeme. se pone tan gorda como una casa y se apodera de todos los hombres. Vieron una vez una calabaza y dijeron: —La calabaza está engordando. La madre les dijo: —Niños. Los niños volvieron a sus casas y dijeron: —Madre. pero la calabaza no profirió palabra. los pequeñuelos salían a jugar al campo. permanece quieta y no deja escapar sonido alguno. y. que no habían ido con ellos. La calabaza . la calabaza ha hablado otra vez. La calabaza que habla Había una vez una aldea muy grande.colección los ríos profundos 122 23. Las muchachas regresan a casa y dicen: —¿Por qué nos han engañado? Los chicos se rieron y contestaron: —Dejen que vayamos nosotros a ver. en el campo hay una calabaza que habla. esta les respondió: —Cógeme. La calabaza crece. las chicas dijeron: —La calabaza está engordando. eso es mentira Las chicas. Las muchachas se dirigieron allá de nuevo. Fueron allá. en cuanto dijeron: «la calabaza engorda». les pidieron: —Llévennos adonde está la calabaza. y te cogeré. Cuando llegaron. y te cogeré. Entonces regresaron a casa y repitieron: —Madre.

Entonces toma unas flechas del carcaj. sal! ¡Calabaza. sal! Por fin sale la calabaza a perseguir al que gritaba. pregunta a su madre: —¿Dónde está mi padre? La vieja responde: —A tu padre se lo tragó una calabaza que se ha ido al mar. queda muerta. tú serás nuestro jefe y te veneraremos como a tal. —Vamos a buscar a mi padre —dice.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. que. al ser mayor. 123 . Tira seis flechas. Pero él trepa a otro árbol. va a casa de su madre y dice: —Dame el carcaj para matarla.La calabaza ruge de tal modo que se le oye hasta en Vuga. que se había quedado sola. Fue reconocido jefe y recibió su patrimonio de jefe. La vieja. —Entonces. Desde allí continúa gritando: —¡Calabaza. Al fin. Sale. La gente sale. leyendas y cuentos africanos) se ha tragado a todos los habitantes de la aldea. sal! ¡Calabaza.sal! Pero nada se ve. siente miedo y trepa a un árbol. Con el cuchillo la despedaza. y. sal! Entonces ve asomar la oreja de la calabaza. al llegar a un lago. tira y hiere a la calabaza. grita: —¡Calabaza. Entonces se mete en el mar. sal! ¡Calabaza. da a luz un hijo. Entonces va al otro lago y grita: —¡Calabaza. El joven dice a su madre: —Tráeme el cuchillo. diciendo: —¿Quién nos ha liberado? —Yo.

. —A un hombre valiente. te ayudaré. Había muchas piedras. Entonces la niña se agarra a la cola de la hiena. Entonces da un salto por encima del río. pero cuando llega la última. la hiena dice: —Agárrate bien a mi cola. que llega la última. se van al bosque a recoger leña. y la cola se rompe. Enseguida llegan a un río. sólo tienes que agarrarte con fuerza a mi cola. a un hombre animoso —dice la hiena—.colección los ríos profundos 124 24. Dos de las niñas vuelven cargadas de leña y pasan delante de la piedra. Encuentran una piedra y dicen: —Esta piedra es tan bonita como la que usa nuestro padre para moler el tabaco. La joven pregunta: —¿Dónde estamos? —En casa de un hombre valiente. que recogían leña para quemar. La hiena abre su casa. que la hace pasar por encima de la piedra. de un hombre animoso —responde la hiena. que dice: —Si me prometes ser mi mujer. Entonces llega una hiena macho. no quiere hacerlo así. van y comen unos tubérculos silvestres. pero agárrate bien. Recoge una medicina y se cura la cola. la piedra engorda tanto que la niña no puede pasar. la que no había querido darle los tubérculos. Enseguida. La hiena y su mujer Tres niñas. no se le rompe nada. pero ten cuidado de que no se rompa. Pero una de ellas. Cortan un tubérculo en pedazos y ponen las rajas en la piedra. Llegan al matorral.

Le lleva una cabra. Va a la orilla del río y parte leña con los dientes. El joven recoge leña y la lleva a la casa. Va en busca de un cadáver y lo pone delante de los bueyes. Entonces la hiena conduce a su mujer a casa. cállate. Un día. y va a buscar para sí un cadáver. transfórmense en carne. Al sacar la aguja salió un poco de manteca. La hiena dice: —Cuando vuelvas. En estas. no encuentra nada y dice: —No veo el hacha. Allá va la joven. de un hombre animoso. que te calles! Pero el muchacho vuelve a gritar: —¡Aquí hay una hiena! Entonces ella se arroja sobre él. había rellenado las campanillas para que no sonasen. Cuando la hiena vuelve a casa. como la jovencita era ya mayor. Ve venir a un joven y grita a su mujer: —Tu hermanito Machegu viene bailando y trae campanillas en los pies —y añade—: Pelos. pone las ropas en un palo y devora al chico. De pronto ve los pelos de la hiena y grita: —¡Ay. es invisible. el muchacho regresa. los pelos se transforman en carne y la hiena se convierte en hombre. —Y escupiendo encima. La mujer come de la cabra y la hiena se come el cadáver. Al siguiente día. llama a su mujer: —¡Masawé! Esta le pregunta: —¿Dónde está Machegu? 125 . leyendas y cuentos africanos) Después sale. La hiena replica: —El hacha de un hombre valiente. se apodera de una cabra y se la da a la mujer. la hiena la lleva a un terreno despejado y la pincha con una aguja para ver si tenía buenas mantecas. una hiena! —¡Cállate —dice la hiena—. pero sin bailar. La hiena hace como que busca por el suelo. le dice a su mujer: —Busca un hacha donde están los cabritos y parte leña. y sale.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Y dice a Machegu —: Trae leña. le arranca los vestidos y las campanillas. has de venir bailando.

sin encontrar. muy alegres. y grita de nuevo: —Mujer. Se la da.colección los ríos profundos 126 —Recogiendo leña —responde la hiena. vamos a asar carne. y una dice: —Masangya. mujer de rey. mujer. no se parece a nada. la mujer añade: —Aún no lo veo. Masawé. ¡Mujer. La cría de una hiena vecina llega y le dice: —Dame un poco de lumbre. mujer de rey. ¿a qué se parece tu mujer? Responde: —La mujer de un hombre valiente. Entonces la cría prosigue: —Todavía no estoy harto. leña. Las hienas. y las crías recogen leña en las malezas y cantan: «Leña. Las otras hienas se ponen en camino. y después te diré una cosa. al cabo de un momento. bailan. —Vuelve a llamar la mujer—: Masawé. ¡Leña!» Masangya entra en la casa y dice: —Mujer. se embadurna con heces. dame un poco de carne. Y. no ve nada y llama: —Mujer. responde. después toma unas bayas de solanácea y coloca una con los perros. dame un poco de carne. y la cría dice: —Hoy van a devorarte. mujer. La cría repite: —Mujer. La hiena busca entre los bueyes. de un hombre animoso. mujer. mujer: tus cuñados llegan. otra con los bueyes y otra en el terreno raso. Escupe encima y dice: —Cuando me llamen. La mujer huye. dame más carne. La cría le regala una medicina que la purga enteramente. ¿dónde estás? Capítulo VI s Fetichismo. mujer: Masawé. La hiena busca. Contéstame. La mujer no se la da. Vegetales y minerales guinnés . ¿dónde estás? —Estoy con los bueyes. Se la da. —Mujer. mujer! ¿Dónde estás? —Estoy con las cabras. —No tengo.

la degollaremos y nos la comeremos. las hienas la persiguen. 127 . Y dicen las otras: —¿Arrancar un poco? Nos la comeremos toda. Dejan un poco de carne y dicen a las crías: —Guarden un pedazo de la piel. Y las hienas la devoran. buscan y dicen: —Masangya es invisible. las hienas le gritan: —Espera. Pero la cría que la custodiaba arranca un pedazo. mujer de rey. tráela! Masangya busca y no ve nada. leyendas y cuentos africanos) —Estoy en el campo raso. las otras hienas le dan miedo. Cuando vuelven lo registran todo. Va a tirarse al agua. La mujer escupe en el agua. otra hacia abajo. se esconde en la ceniza y se tapa con tierra.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Después se van. se comen la cola. Las hienas también quieren pasar. que se habían quedado en la casa. Llaman a las hienas mayores. la golpea con un palo. las aguas se separan: una parte hacia arriba. ¡Tráela. pero cuando llegan en medio del cauce las aguas se juntan copiosas y las sumergen. Llegan las otras hienas. Las crías de las hienas. ¿qué haces? Responde: —Una cosa fácil de arreglar. Las otras hienas llaman: —Masangya. llega a un gran río. La mujer seguía huyendo. ven la puntica de una cola asomar entre la ceniza. entran en la casa. —Llegan las otras hienas: —Tráenos a tu mujer.

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Capítulo VII Fetichismo. Grigris .

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Remedios maravillosos. 29. 28. El espejo maravilloso (cuento chwabo). 30. 26. 25. Ntotoatsana (cuento basuto). 27.Objetos diversos. Huevo (cuento basuto). Armas mágicas. La cola de Ibumbuni (cuento gurmantié). Takisé (cuento haussa). Talismanes. Una canasta llena de hijos (cuento chwabo). .

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El sartyi envió al carnicero. miji salado y yerba. Takisé Una vaca del rebaño de un peul se escapó en el momento preciso del parto y fue a parir en un lugan viejo. Los toros. que sólo tú eres digno de comértelo. El carnicero. tan hermoso. no encontraron nada. pero ella se negó terminantemente. El ternero creció y se hizo un toro grande y gordo. 133 . diciéndose que. vio al ternero echado al pie de un arbusto. —No puedo oponerme a la voluntad del rey —respondió la vieja—. pero registraron en vano la maleza. se pusieron a buscar la cría. Se lo llevó a su casa y lo cebó con salvado. al verla ya enjuta. Cuando el pelotón llegó a casa de Zeynebú. al mando de uno de sus mensajeros. enojado por la negativa. Sólo les pido que no me quiten a Takisé hasta mañana por la mañana. Enseguida se volvió al cercado de su amo. el mensajero del jefe dijo: —El sartyi nos envía en busca del toro para sacrificarlo mañana mismo. que en el lugan abandonado buscaba hojas de acedera para aliñar el alcuzcuz.25. —Takisé —dijo la vieja (tal era el nombre que había dado a su cría) —no se vende. con otros seis. Un día llegó un carnicero a pedir a la vieja que le vendiese el toro. a buscar el toro de la vieja. sin duda. Una vieja. se fue en busca del rey y le dijo: —La vieja Zeynebú tiene un toro cebado. y volvieron tristemente al cercado. el ternero había sido devorado por las fieras.

el dansama y los siete carniceros se presentaron en casa de la vieja y se dirigieron a la estaca en que estaba amarrado Takisé. que seguía atado y tendido de costado. le ligaron los cuatro remos. y se arreglaba ella misma con la casa. y uno de ellos. La vieja colocó todo en un canasto viejo y se lo llevó a su casa. cuando amanecía. pero el cuchillo no cortó ni un pelo del animal. Todo por el sartyi. La vieja no tenía hijos ni esclavos. mandaré que te corten el cuello. déjate degollar. Entonces el mayoral de los carniceros degolló a Takisé sin impedimento alguno. intranquilos. La vieja se acercó al toro: —Takisé. la cornamenta baja. Los carniceros desollaron la res. porque Takisé tenía el poder de impedir que el cuchillo penetrase en su carne. déjales echarte la cuerda al pescuezo. le dijo: —¡Eh! Vieja: dile al toro que se deje echar una cuerda al pescuezo. llamando a la vieja. Una vez en ella depositó grasa y tripas en una tinaja grande. y le dijo: —Takisé. Takisé mío. Los ocho hombres. Takisé mío. El toro salió a su encuentro resoplando. Entonces el toro les deja hacerlo así. que debía tener un grigri contra el hierro. Le pusieron el cabestro y le ataron una cuerda a una pata. Cuando llegaron ante el rey. retrocedieron. El jefe de los carniceros rogó al sartyi que hiciese venir a la vieja. La vieja se acercó al toro. la descuartizaron y llevaron toda la carne al sartyi. se le acercó para degollarlo. desde que depositó los restos de Takisé en Capítulo VII s Fetichismo. armado de un cuchillo. y el dansama. los carniceros tumbaron al toro de costado. Declaró que sin ella sería imposible degollar a Takisé. para llevarlo a casa del sartyi. Grigris . pero ocurrió que.colección los ríos profundos 134 Al día siguiente. Este les ordenó que entregasen a la vieja. El sartyi llamó a la vieja y le dijo: —Si no se consigue degollar al toro sin más tardanza. porque no se sentía con ánimos para comerse al animal que había criado y a quien tanto quería. por la parte que le correspondía. la grasa y las tripas.

ocultándose tras él. porque nunca salían. Era que la grasa y las tripas se transformaban todas las mañanas en dos jovencitas. que le era funesto. Esta impuso a la más bonita el nombre de Takisé. que cuidaban de la casa. leyendas y cuentos africanos) la tinaja. —Sartyi —dijo la vieja—: consiento en dártela por esposa. se sentó y espió por los intersticios del cañizo lo que iba a suceder en el interior. y llamó a la otra Aissa. todos los días se encontraba la cabaña barrida y las tinajas llenas de agua hasta el borde. El ruido provenía del frote de unas escobas contra el suelo. —Tu hija es prodigiosamente bella —dijo el sartyi—. Quiero tomarla por esposa. Takisé le sirvió el agua. Apenas se había sentado oyó ruido en la cabaña. que corrían a meterse en la tina. El sartyi prometió a la vieja que Takisé no saldría nunca en las horas de sol ni se ocuparía de cocina. cerró la entrada con un seko y. —¡No se escondan! —les gritó—. en compañía del diula. Yo no tengo hijas. porque se derretiría como manteca. De esta manera no había miedo de que se expusiese al calor. y vio a las dos jovencitas. Y así ocurría en cuanto se ausentaba un momento. a buscar a la joven. sin que nadie advirtiese su presencia.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Estuvieron mucho tiempo con la vieja. el gambari le contó que en casa de una vieja de la aldea había visto una joven de belleza sin par. Una mañana la pobre mujer se dijo: «Hoy mismo he de saber quién me barre la casa y me llena las tinas. —Es una joven —concluyó— que sólo puede casarse con un sartyi. Cuando cumplimentó al rey. Entonces derribó bruscamente el seko.» Salió de la cabaña. seguida de la vieja. ya lo saben: viviremos aquí las tres en familia. Takisé se presentó. 135 . Un día se presentó un gambari a pedir de beber. El sartyi ordenó en el acto a un griot que fuese. Las jovencitas dejaron de huir y fueron al encuentro de la vieja. pero que nunca salga al sol ni se acerque a la lumbre. pero el forastero se quedó tan prendado de su hermosura que no pudo beber.

empezó a derretirse como manteca al sol y a transformarse en una grasa fluida. Takisé. las niñas (así llamaba a las coesposas) han hecho trabajar a Takisé junto a la lumbre. el sartyi volvió de su viaje. Seguramente no nos perdonará haber obligado a su favorita a trabajar junto a la lumbre hasta que se ha derretido por completo. y. Hasta el retorno de su marido las mujeres vivieron bajo el temor de una muerte inevitable. La ex favorita. que dio origen a un gran río. esta metamorfosis. ténganlo por cierto. Al cabo de siete meses. según estaba vigilando la torrefacción. Takisé! Entonces la antigua favorita se acercó y le dijo: —Sartyi y marido. se ha formado aquel río nuevo que ves allí lejos. hará que nos corten la cabeza. Algunos días después. sin conmoverse. La que antes ostentaba ese rango cayó en la situación de las mujeres ordinarias. por no separarse del sartyi. que le concedió el puesto de mujer predilecta. que no deben acercarse al marido. Sin beber siquiera el agua que le brindaban. seguido de la antigua favorita. En tu ausencia. porque el sartyi. ¡Que me den a Takisé! Tal era la idea del sartyi. terminado todo. a menos que él se lo ordene expresamente. el sartyi se fue de viaje. Y la primera que decapiten seré yo. al derretirse. y. te mataremos y arrojaremos tu cuerpo en las letrinas. Se ha derretido como manteca. estamos perdidas sin remedio. en cuanto regrese del viaje.colección los ríos profundos 136 Takisé se casó con el rey. que amaba sinceramente a su marido. Capítulo VII s Fetichismo. tomó la forma de un caimán y se echó también al agua. Echó a correr en dirección al río. el rey se transformó en hipopótamo y se sumergió en busca de Takisé. Las otras mujeres del rey presenciaban. no puedo ocultarte nada. Si ahora mismo no nos tuestas estos granos de sésamo. asustada por la amenaza. Grigris . se acercó a la lumbre para tostar los granos de sésamo en un lebrillo. llamó a su favorita: —¡Takisé. Al día siguiente las mujeres del sartyi se reunieron y dijeron a Takisé: —Eres la favorita del jefe y nunca trabajas. la antigua favorita les dijo esto: —Ahora. Cuando llegaron a la orilla.

Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. 137 . hipopótamos y caimanes no han dejado de vivir en los esteros. leyendas y cuentos africanos) Desde entonces.

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26. Ntotoatsana
Había una vez una hija de jefe llamada Ntotoatsana; su padre no tenía más hijos que ella y un hermanito. Ella guardaba el ganado, e incluso lo llevaba a los pastizales de estío. Un día mientras cuidaba el ganado, muy lejos de la aldea, sobrevino un tornado que la arrebató y se la llevó muy lejos a través del espacio. La condujo a una tribu de ma-tebeles, que no tenían más que una pierna, un brazo, un ojo y una oreja. Vivió con ellos y se casó con el hijo del jefe de la tribu. Su marido tomó unos cuernos de animales y los enterró en el suelo de su choza. Un día que Ntotoatsana intentó fugarse, los cuernos empezaron a gritar: ¡U-u-é-é! Ahí va Ntotoatsana, arrebatada por un tornado cuando cuidaba el ganado de su padre, el ganado de Sekoaé. Entonces los ma-tebeles llegaron corriendo y la recondujeron a casa del marido. Allí permaneció mucho tiempo y dio a luz dos niñas gemelas que se le parecían mucho. Las dos niñas crecieron, se desarrollaron y se convirtieron en dos hermosas jóvenes. Un día, que habían ido a la fuente a buscar agua, descubrieron unos hombres escondidos en un cañaveral: eran su tío materno y sus servidores. Aquél les pregunto: —¿De quién son hijas?

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—De Selo-se-ma-qoma1 . —¿Cómo se llama vuestra madre? —Ntotoatsana. —¿De quién es hija? —Nos han contado que un tornado la arrebató cuando apacentaba el ganado de su padre. Entonces el hombre exclamó: —Son, en efecto, las hijas de mi hermana. Dicho esto él y sus compañeros cortaron cierto número de cañas, con las que hicieron un haz, y se lo entregaron a las jóvenes diciendo: —En cuanto lleguen a vuestra casa, escondan estas cañas debajo de la piel de buey en que vuestra madre acostumbra sentarse, échense a llorar y díganle que vaya a buscarles de comer. Las jóvenes hicieron todo lo que su tío les había ordenado; mientras su madre iba a buscarles de comer, escondieron a toda prisa las cañas debajo de la piel de buey. Cuando volvió su madre y se sentó en la piel, las cañas se partieron; las dos jóvenes se deshicieron en lágrimas. La madre trató de consolarlas, prometiéndoles enviar un joven a buscar otras cañas; pero ellas no dejaban de llorar, diciendo que era de todo punto necesario que su misma madre fuese a buscarlas. Ntotoatsana se encaminó, pues, a la fuente para traer las cañas; allí encontró a su hermano y lo reconoció. Lloró de alegría. Su hermano le pregunto: —¿Cuándo regresas a casa? ¿Por qué has de estar con los ma-tebeles, en casa de Selo-se-ma-qoma? Contestó ella: —No puedo marcharme de aquí. En cuanto intento fugarme, los cuernos dan la voz de alarma. Preguntó él: —¿De qué cuernos hablas? ¿Cómo pueden hablar? Ntotoatsana respondió:

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1. Literalmente: cosa rugosa, cubierta de escamas. (N. de la ed. franc.)

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—Son cuernos mágicos que mi marido ha enterrado en el suelo de mi choza. Entonces su hermano le dijo: —Verás lo que has de hacer: pon agua a calentar, viértela en los cuernos y los atrampas bien con moroko2 ; después les colocas unas piedras grandes encima. Cuando todos estén durmiendo, escápate con tus dos hijas y ven aquí a buscarnos. Ntotoatsana volvió a su casa y dijo a sus dos hijas que pusiesen agua a calentar; por la noche vertió el agua en los cuernos, después tomó unas piedras grandes y las puso encima de los mismos. Cuando toda la aldea estuvo sumida en el sueño, despertó a sus dos hijas y fue a la fuente a juntarse con su hermano y sus dos compañeros. Huyeron todos juntos. Los cuernos trataron de dar la alarma, pero no podían gritar más que: ¡U-u-u! Las gentes de la aldea dijeron: «Es que ladran los perros.» En tanto, Ntotoatsana y su gente se alejaban con rapidez; caminaron hasta la mañana sin detenerse. Cuando ya iban muy lejos, los cuernos dieron la alarma gritando: ¡U-u-é-é! Ahí va Ntotoatsana, arrebatada por un tornado cuando cuidaba el ganado de su padre, el ganado de Sekoaé.

Los ma-tebeles se lanzaron a perseguirlos, dando grandes saltos con su única pierna. Cuando ya se acercaban a Ntotoatsana y sus compañeros, e iban a alcanzarlos, percibieron que los fugitivos llevaban atraillado un carnero negro. Entonces el carnero se puso a cantar: Hasé fuhlaelé fu, ha o na, tema fu3 .

2.

Moroko: Residuo de la harina de sorgo fermentado, después de preparar la cerveza indígena. Tiene más o menos la consistencia del serrín de madera. (N. de la ed. franc.) 3. Sonidos que carecen de significación. (N. de la ed. franc.)

Capítulo VII s Fetichismo. Grigris

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Los ma-tebeles se detuvieron maravillados, en tanto que Ntotoatsana y sus compañeros continuaban su camino. Después el carnero levantó el rabo y se puso a bailar, escarbando el suelo con las pezuñas. Cuando advirtió que Ntotoatsana y sus compañeros estaban ya muy lejos, el carnero desapareció de repente y fue a juntarse con ellos. Los ma-tebeles se precipitaron de nuevo en su persecución: cada cual intentaba adelantar a los demás; la llanura se hallaba cubierta de ma-tebeles, que corrían. Muy pronto avistaron de nuevo a Ntotoatsana. Entonces el carnero volvió a cantar y bailar, y los ma-tebeles se detuvieron maravillados. Cuando Ntotoatsana y sus compañeros tomaron mucha delantera, el carnero desapareció de repente y fue a juntarse con ellos de nuevo. Los ma-tebeles renovaron la persecución diciendo: «¡Por Magoma! Esta vez llegaremos hasta Ntotoatsana, sin dejarnos detener por ese carnerito, aunque cante y baile maravillosamente.» Cuando estaban a punto de alcanzar a Ntotoatsana, el carnero volvió a cantar y a bailar todavía mejor que antes, y los ma-tebeles una vez más se detuvieron a mirarlo maravillados. Después desapareció de su vista. Entonces los ma-tebeles se desanimaron y volvieron a su lugar muy avergonzados, diciendo: «Esta vez la mujer de nuestro jefe se nos ha escapado sin remedio.» Ntotoatsana y su hermano llegaron a su casa; los recibieron con gran júbilo. Durante su luto, la madre de Ntotoatsana se había dejado crecer tanto el pelo que lo tenía casi tan largo como la cola de un ave. Ahora se lo cortó. Después invitó a sus amigos y parientes y celebró con gran fiesta el retorno de Ntotoatsana.

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27. Huevo
Había una vez un jefe cuyas mujeres sólo parían hijas; un día una de ellas parió un huevo, gordo como el de un avestruz. El padre tomó el huevo y lo escondió. Un día, mucho tiempo después, fue a una fiesta de canto en casa de otro jefe. Allí vió a una hija de este, que le agradó en extremo; entonces dijo al padre de la joven: —Tu hija me agrada mucho, es menester que me la des para casarla con mi hijo. Fue a su casa en busca en busca del ganado con que había de dotar a la joven; después se la llevó consigo. Le construyó una cabaña y la instaló en ella, en compañía de sus propias hijas. Pasaron años sin que la joven viese nunca a su marido; continuaba viviendo sola con las hijas de su suegro. Un año, labrando el campo para sembrar, faltó la semilla; el jefe envió a una de sus hijas a casa, para que las trajera. Al entrar en el lapa vio que el huevo había salido de la choza y daba vueltas alrededor del lapa diciendo: —¡Ja, ja! Mi padre me ha dado mujer. Su hermana lo recogió y lo volvió a su escondite, en el fondo de la choza; después se fue al campo con las semillas. Al siguiente día faltó otra semilla; el padre envió de nuevo a su hija a buscarla. Esta vez también encontró que el huevo había salido de la choza y que rondaba en torno del lapa diciendo: —¡Ja, ja! Mi padre me ha dado mujer Su hermana lo recogió y lo escondió en la cabaña; después volvió al campo con la semilla. Al siguiente día faltó de nuevo la semilla cuando estaban en el campo. El padre dijo otra vez a su hija: —Ve a buscar la semilla.

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Pero la nuera exclamó: —No; hoy iré yo. Fue allá, y, cuando entró en el lapa, halló al huevo, que rondaba como siempre, diciendo: —¡Ja, ja! Mi padre me ha dado mujer. Muy espantada, la mujer le dijo: —¡Cómo! ¿Esta cosa redonda es mi marido? Tomó el huevo y, en lugar de llevarlo a la choza de su suegro, lo guardó en la suya; después regresó al campo con la semilla. A nadie dijo lo que había hecho; el padre y la madre no advirtieron que el huevo no estaba ya en su cabaña. Por la noche, la nuera dijo: —Quiero dormir sola en mi cabaña; que no entre nadie. Su suegro le preguntó: —¿Por qué quieres hacer eso? Ella le respondió: —Estoy enferma, me duele la cabeza; temo que mis compañeras hagan ruido. Se acostó, pues, sola en su cabaña; pero a medianoche se levantó sin hacer ruido y huyó a casa de sus padres. Llegó antes de amanecer y dijo a su padre: —Padre mío, has renegado de mí. Su padre le respondió: —No, hija mía; no he renegado de ti, te he dado en casamiento. Replicó ella: —Mi marido no es un hombre. Mi marido es un huevo de avestruz. —Y añadió—: Padre mío, es menester que devuelvas el ganado de mi dote, porque yo no vuelvo a casa de mi marido. El padre dijo: —Debes volver. Respondió ella: —Nunca. Entonces su padre dijo: —Te daré una medicina con la cual metamorfosearás al huevo en hombre.

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Y así el padre le dio un hechizo y le advirtió: —Toma esta medicina, hija mía, y regresa a casa de tu marido. En cuanto llegues toma un puchero viejo, llénalo de agua, haz fuego y pon el agua a hervir. La joven regresó a su casa antes de rayar el día. Hizo cuanto su padre le había ordenado; después tomó el huevo y lo depositó en una esterilla de cañas, tomó el agua hervida y la vertió sobre el huevo, después lo untó de grasa y lo cubrió con mantas. Entonces se tendió en el suelo y, al cabo de un momento, oyó una voz que decía: —¡Me sale una pierna..., me sale la otra pierna; me sale un brazo..., me sale el otro; ahora asoma mi cabeza..., la nariz..., un ojo..., el otro ojo..., una oreja..., la otra oreja...! Luego, en fin, dijo la voz: —Ahora tengo todos los miembros completos. Al mismo tiempo la mujer oyó romperse la cáscara del huevo y caer con ruido los pedazos al suelo. Entonces ella se levantó y quitó las envolturas; descubrió que el huevo se había trocado en un hombre muy guapo, perfectamente conformado, sin que le faltase nada. Calentó agua, vertió en ella la medicina que le había dado su padre, con la que frotó a su marido de pies a cabeza, y lo untó de grasa. Enseguida recogió cuidadosamente todos los cascarones del huevo y los guardó en un tarro. Cuando amaneció salió de la cabaña, dejando encerrado en ella a su marido, y se sentó delante de la puerta. Su suegra se acercó a preguntarle: —¿Cómo va tu cabeza? Respondió ella: —Sigue doliéndome mucho. La suegra le preguntó: —¿No quieres comer un poco de sopa? La mujer respondió: —Sí, tráigamela. La suegra se la llevó y dijo: —Ahora nos vamos al campo; quédate aquí tranquila, hija mía.
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Cuando todos salieron al campo, la joven se levantó y se encaminó de prisa a casa de sus padres. Dijo a su padre: —He hecho todo lo que me ordenaste; el huevo es ya un hombre. Su padre le dijo: —Ya ves, hija mía, ya ves. Ahora te daré ropas de hombre para tu marido. Le dio un capotillo de piel de buey y un cinturón de piel; le dio también un broquel, con un airón, una azagaya y un sombrero de juncos entretejidos. La mujer regreso veloz a su casa con tales objetos, y se los entregó a su marido diciendo: —Huevo, esta es tu ropa. Huevo tomó el cinturón y se lo ciñó; el capotillo, y se lo puso; el sombrero, y se cubrió. De tarde, cuando volvían del campo, la mujer dejó al marido solo en la cabaña y cerró la puerta diciendo: —Huevo, quédate aquí y cuídate de que no te vean. Después salió, y como siempre se sentó delante de la cabaña. Vino la suegra y le preguntó: —¿Cómo te encuentras, hija mía? Respondió ella: —Sigue doliéndome la cabeza. La suegra preguntó: —¿Quieres que te traiga más sopa? Respondió la nuera: —Sí, tráigamela. —Tomó sopa y añadió—: Tráigame también estiércol para hacer lumbre. Entró en su casa, encendió lumbre y compartió con su marido la sopa que le habían traído. Al siguiente día, cuando amaneció, despertó a su marido: —Huevo, levántate pronto, sal de la cabaña y ve a sentarte en el khotla, en el sitial de tu padre. Huevo se vistió, se caló el sombrero, tomó el broquel adornado de su airón y la azagaya, salió de la cabaña y fue a sentarse en el khotla, en el sitial de su padre; nadie se había levantado

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aún en la aldea. Cuando los pastores salieron de sus chozas para ordeñar las vacas, se preguntaban unos a otros: —¿Quién es aquel hombre sentado en el sitial del jefe? —No sabemos quién podrá ser; quizá sea un extranjero. —Un extranjero sentado en el sitial del jefe. Huevo llamó a uno de ellos y le dijo: —Tráeme la leche, para que yo la vea. El hombre se la llevó. Huevo le dijo: —Está bien, llévala al lapa. Entonces el hombre fue en busca del jefe y le dijo: —Mi amo, hay un extranjero sentado en el khotla, en tu mismo sitial, y nos ha dicho que le llevemos la leche para verla. El jefe preguntó: —¿De dónde viene? Respondió el hombre: —No lo sé, mi amo. Entonces salió el jefe y se dirigió al encuentro del extranjero: —Salud —le dijo. Respondió el otro: —A ti te la deseo. —¿De dónde vienes? —Soy tu huésped, vengo a visitarte. —Y Huevo añadió—: ¿No me conoces? Respondió el jefe: —No teconozco, dime tu nombre —Huevo —le dijo—. Yo soy Huevo, tu hijo. Entonces el jefe llamó a todas sus gentes y, mostrándoles al hombre, les dijo: —Aquí tienen a mi hijo, que nació en forma de huevo; hoy se ha metamorfoseado en hombre. El jefe se sentía lleno de júbilo; la aldea entera se regocijó: sacrificaron bueyes, hicieron grandes fiestas en honor del hijo del jefe. Después, el jefe preguntó a la mujer de Huevo. —¿Cómo te has arreglado para metamorfosearlo? Respondió ella:
Capítulo VII s Fetichismo. Grigris

Después regresó a su cabaña. fue a buscarlos. no entró ya nunca más en su casa ni siquiera una vez. la primera mujer de Huevo esparció los cascarones cerca del sitio en que su marido debía reposar la cabeza.. la primera mujer se acordó de los cascarones de huevo que había guardado. sosténme. Entonces. los puso en su envoltura y se acercó a la cabaña donde Huevo había entrado. Huevo dice que ahora el jefe es él. un día la mujer perdió ánimo. se me encoge un brazo.. tengo sed. Insistió ella: —Dadme de beber. 147 . pero inútilmente. leyendas y cuentos africanos) —Mi padre me ha dado una medicina con la que le he hecho salir del huevo. Huevo tomó segunda mujer y se alejó de la primera.. también la otra. ¿por qué me abandona Huevo de este modo? El suegro respondió: —He hecho cuanto he podido. —Yo te recompensaré. Pero Huevo la reprendió y dijo: —Vamos. La segunda mujer de Huevo respondió: —No queda agua. mucho tiempo. En fin. Huevo respondió: —Ya no tengo tabaco. da un poco de agua a esa pobre mujer. hija mía. Le devolvieron el saludo y añadió: —Dadme un poco de tabaco. lloró mucho tiempo. Entonces. Se acurrucó junto a la puerta y dijo: —Salud. Al cabo de algún tiempo.. Huevo entró en la cabaña de la mujer que amaba. La segunda mujer de Huevo le oyó decir: —Sosténme. hasta le quitó las ropas y la privó de todo auxilio. A la caída del sol. y fue luego a buscar a su suegro.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. y reinó en lugar de su padre. para pasar allí la noche. Entonces le dio mucho ganado en señal de gratitud. jefe. siento que una pierna se me mete hacia dentro. Huevo fue reconocido jefe.. diciéndole: —Padre mío.

. La mujer. que se cercioró de lo que ocurría. la espalda. Entonces salió de la cabaña y huyó despavorida. Su madre fue a la cabaña y gritó: —¡Huevo! ¡Huevo! No obtuvo respuesta. podrás separarte de él para siempre. Por fin... no lo haré nunca más. Si vuelve a las andadas. pero no lo vieron. ¿cuándo volveremos a verte? ¿Qué podemos hacer? Entonces el jefe se dirigió a casa de los padres de su nuera. Le suplicó mucho que se apiadase de él. y Huevo continuaba sin aparecer. donde esta se había refugiado. toma esta medicina y ve a casa de tu marido. Grigris . Huevo salió del cascarón y se convirtió en hombre. y le decía: Capítulo VII s Fetichismo. persistía en negarse a hacer algo. mujer mía. no voy. hija mía. repitiendo: —No. Ambos lloraron amargamente y decían: —¡Ay! Pobre hijo nuestro. Preguntaron a su padre: —¿Dónde está Huevo? Este respondió: —No lo sé. sosténme. palpándolo. Ya hacía mucho que habían terminado de ordeñar. pero la nuera se negaba obstinadamente.. Entonces entró y levantó las sábanas: vio que su hijo había vuelto a convertirse en huevo. En vano el padre de Huevo trataba de enternecerla. La mujer tomó la medicina. se dio cuenta de que no era más que un huevo. saliese de la cabaña.colección los ríos profundos 148 el otro también. Huevo. estará durmiendo. su padre le dijo: —Vamos. Llamó a su marido.. la cabeza se me entra dentro. Entonces dijo a su mujer: —Ahora me arrepiento de todo lo que te he hecho. Al siguiente día la gente de la aldea aguardó mucho tiempo a que su jefe. Regresó a su casa y operó como la vez primera. tu hijo me ha hecho padecer mucho. Repudió a su segunda mujer y permaneció unido a la que lo había metamorfoseado. Al cabo de un instante había vuelto a ser huevo de avestruz.

leyendas y cuentos africanos) —Si yo muero. y sólo entonces. 149 . me casaré con otra.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. si te mueres tú la primera. entonces. podrás casarte con otro. entonces y sólo entonces.

Su madre le dijo: —Ve a cortar leña —y añade—. Tembo. la trae y dice: —Después de todo. no te mataré. y corta esta cabeza. Ve a cortar leña donde quieras. bajar. Tembo creció. Salir. no podía. Le pusieron por nombre Tembo. El boa dice: —Ven aquí.colección los ríos profundos 150 28. menos en aquel bosque de allá. Y dicen: —Oye. El espejo maravilloso Un hombre y su mujer tenían un solo hijo. El boa dice: . ¿por qué será que no procreamos? El adivino dice: —Vayan a pescar dos peces. Tembo va a cortar leña a otro bosque. no soy más que un hombre. tampoco. Penetra en aquel bosque y encuentra una boa que se había tragado a una gacela grande. Pero la cabeza se le había quedado en la boca. El boa dice: —Ven aquí. de los que llaman pendé. Pescaron dos. Tembo se acerca y corta la cabeza. poco importa. un macho y una hembra —y añade—: cómanselo. Van y dicen: —Oye. si muero. Tembo dice: —Me matarás. ¿por qué será que no tenemos más hijos? —Y añaden—: Vamos a consultar al adivino. se los comieron y tuvieron un hijo.

espejo. Deseo una casa cubierta de tejas. el sombrero. Toma su casaca. pican. dos pantalones. viejo y desgarrado. y Tembo toma el espejo. y camina. Sube a la terraza. tres días. leyendas y cuentos africanos) —Vamos de aquí para que recibas la recompensa —y añade—: Agárrate bien a mi cola. lo pierdes todo —y agrega—: Cuando pase por entre espinos. el que quieras. Allí duerme Tembo dos.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. es un espejo que obra maravillas. Llegan a la guarida del boa. la mosca se posa. haciendo gwfé. pican. El hijo del boa dice: —Escoge el espejo sobre el que veas posarse una mosca. El gobernador sale y le pregunta: —¿Qué deseas? Tembo dice: 151 . una corbata de hoja de bananero. La casa se alza en seguida. Tembo regresa a su lugar. quiero la hija del gobernador. El boa dice: —¿Prefieres ese? Tembo dice: —Este quiero. también de hojas de bananero. desgarrados. también hechos de un saco. El boa dice: —Tembo. se hace amigo del hijo del boa. Aparece una mosca. Tembo se agarra a la cola y se van. ¿es verdad lo que ha dicho tu amo? —Y añade—: Quiero saberlo al momento. que va y viene volando. y en la mano un bastón roto. llevándose el espejo. no te sueltes. un paraguas. en casa de su madre. van. cuando mañana saque mis espejos fuera. corre. Tembo corre tras ella. hecha de un saco. sin detenerse en ninguna parte. con paso lento. Cuando pasan por entre espinos. Al día siguiente sacan los espejos fuera y los exponen en un espacio tan grande como de aquí a allá. Entonces dice: —Espejo. los zapatos. gwfé. escoge uno. corre. y Tembo dice: —Madre mía. si te sueltas.

De nuevo sobreviene la guerra. —Necesito un gallo. no quiero ver la guerra que se nos viene encima.colección los ríos profundos 152 —Quiero casarme con su hija. Tembo dice: —Espejo. El gallo canta en seguida: —¡Todo se hunde! Tembo regresa con premura y dice: —Espejo. cabras. sale a una orilla y hace una visita a su madre. gallinas. Tembo se va otra vez de paseo. patos de diversas especies —dice él. Al día siguiente. El gallo cantó al momento: —¡Todo se derrumba! Tembo regresa con premura y dice: —Espejo. Tembo recibe a su mujer. haz una casa en medio del río. Se marcha y vuelve a ir de paseo. el gobernador mira y dice: —¡Ay!. —Necesito criados —y añade—: Necesito una mesa. quiero una casa grande y linda en medio del río. Entonces viene una vieja. Entonces todos los guerreros mueren. El gobernador había madrugado para enterarse. una silla. comestibles. La casa surge al momento. y que sea una casa de un piso. Va de paseo. cama. espejo. unos tras otro. Se va a vivir en su hermosa casa. El gobernador le responde: —¿Tendrías el descaro de casarte con mi hija? El gobernador llama a su mujer y le dice: —Ese patán desea casarse con nuestra hija. no quiero ver esa guerra que se nos viene encima. mueren. espejo. espejo. nos quedamos sin hija. Todos los guerreros. La mujer dice: —Si quieres casarte con mi hija. vacas. Sobreviene una guerra. habla a la mujer de Tembo y le dice: Capítulo VII s Fetichismo. Grigris .

se apoderan de Tembo. Pero la guerra había llegado ya. quiero salir de aquí.. La vieja lo mira. que ha ido a casa del gobernador. no quiero ver la guerra. a poco. leyendas y cuentos africanos) —Déjame ver el espejo de las maravillas. —Quiero cama. Llegan. Tembo dice: —No es ese. Tembo repite: —Espejo. vuelve con un espejo. Se va con el espejo a casa del gobernador. mesa. espejo. 153 . el gato las muerde. La suelta y. lo mira. y te traeré el espejo. yo continúo mi camino. criados. la rata. que dice: —Este es —y agrega—: Espejo. espejo. Pero el gato atrapó a una de las más grandes. Y aquí se acaba. Dice entonces—: Espejo. El gobernador lo esconde bajo una caja volcada.. Una muchedumbre de guerreros entra por el río. La mujer de Tembo había regresado a casa de su padre. El gallo canta entonces: —¡Todo se derrumba! Tembo vuelve con premura y dice: —Espejo. La rata va a buscar el que estaba debajo de la caja volcada y se lo entrega a Tembo. y lo cambia por otro y luego dice: —Ahí tienes tu espejo. Una rata dice: —Suéltame. Lo encierran en un local y destruyen su casa Tembo estaba encerrado con su gato. Querían morder a Tembo. Llegan sus compañeras. La casa se presenta. La mujer lo saca. espejo. criadas —y añade—: Quiero que regrese mi mujer. Enseguida la mujer vuelve.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. espejo. —Y sale. Llega la guerra. En el local había ratas con un hierro en los labios. no quiero ver la guerra que se nos viene encima. quiero una casa como la que tenía.

Sucesivamente el padre le da un arco con cuerda de piel de lobo. Cuando el arco queda provisto de la cuerda perdida. En el momento de ponerse en camino.colección los ríos profundos 154 29. Se sirve de la cola para paralizar los movimientos de los animales a que da caza. Su padre le da uno cuya cuerda era de piel de corzo trenzada. Cuando está a punto de alcanzar al animal perseguido. La cola es larga y espesa. Tangari: —Dame un arco con cuerda muy resistente. como la de un caballo. Lo bastante fuerte para llevar a cuestas cien elefantes. La cola de ibumbuni A los tres días de nacer. en fin. . ninguna otra cosa será bastante resistente. Diandia sale de caza. El ibumbuni es el animal más hermoso de todos y de gran talla. uno con cuerda de piel de elefante. sólo me ofrecerás la del ibumbuni. Tangari satisface el deseo de su hijo. y adornada de cauris blancos y perlas de oro. como las anteriores. después otro con cuerda de piel de toro y. Esta cuerda se rompió. su padre le dice: —Cuando quieras regalarme la cola de un animal muerto por ti. El niño lo prueba y. al tensarlo. el niño Diandia dijo a su padre. Diandia dice entonces a su padre: —Es menester que te arranques el nervio de la pantorrilla para ponerle cuerda a mi arco. la cuerda se rompe. bruscamente da media vuelta y las cerdas de la cola se enredan en los miembros de su presa y la inmovilizan.

el mayor empieza a cantar: Voy a ver si mi cola caza-bueyes se conserva.La mía lo está. La mía no lo está. leyendas y cuentos africanos) El niño Diandia anduvo setecientos años en dirección a Levante. Cada uno repite la canción. por fin. este se vuelve y los ve. por tanto. Figuilan dianyeu1 . uno tras otro. al despertar cantaban.de la ed. Los jóvenes habían salido de caza cuando él llegó. que. A medianoche. su madre le corta la cola al más joven y se la entrega a Dianda. Todas las mañanas los ibumbunis jóvenes. y la madre de los ibumbunis le pone en camino. donde podía encontrar a los ibumbunis. Al despertarse. porque es de allí de donde vienen las cosas extraordinarias y. si no. Voy a esconderte en la orza de la carne en cecina. Cuando iban a alcanzar al niño. mis hijos te descubrirán y no tardarían en devorarte. Onomatopeya del ruido de la cola azotando el aire (N. termina así el canto: Figuilan dianyeu. al no hallar su cola.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Encuentra a la madre de los ibumbunis enteramente sola. franc. Llega. Entonces siguen todos la pista de Diandia olfateando el suelo. Expone el objeto de su visita a la madre de los ibumbunis. Si mi cola caza-elefantes sigue entera. El niño sale entonces de la orza.) . Entonces canta: 155 1. Y se va corriendo. —¡Tendrás lo que deseas! —le contestó—. hasta el último. al bosque donde habitaban. No hagas el menor ruido porque. una canción. cuando los ibumbunis duermen.

Diandia huía a todo correr. no! La canción agradó mucho a los ibumbunis. —Vamos en busca de nuestra madre —dijeron— para que oiga cantar a un ser humano. no. padre! El ibumbuni me va a comer. 156 Capítulo VII s Fetichismo. los ibumbunis le cuentan lo que han visto. Porque en lugar de su cola no me has pedido la del toro bravo. ¡no. Desde entonces los viejos tomaron la costumbre de usar colas de animales para usarlas como espantamoscas. cuando esta los envía otra vez en persecución de Diandia. repitió la canción: ¡Oh. Los ibumbunis retornan a su persecución. a quien regaló la cola de ibumbuni. Entonces Tangari toca con ella la herida de la pierna. Mientras volvían sobre sus pasos. padre! ¡Oh. no!. al verlos venir. ¡no. Conserva la cola como valioso talismán. Los ibumbunis se vuelven de nuevo a contar a su madre lo que han oído. padre! El ibumbuni me va a comer. no!. llegaba casi a su aldea. padre! ¡Oh. quien. ¡no. y se cura.colección los ríos profundos ¡Oh. cuando. la del koba. no. —Vayan a buscar a esa criatura y tráiganmela aquí. la del elefante. no. Grigris . por su parte. Cuando llegaron a casa de su madre. pero. el niño estaba ya a salvo en casa de su padre. que el tiempo no había podido cicatrizar aún. Estaban ya muy cerca de Diandia.

llora. a comer. Dame a comer un niño. el pájaro dice: Llora. udeyandeya. udeyandeya. llora. Y dice: Llora. el pájaro se lo come. El hombre dice: —Mujer mía. Llora. udeyandeya. se pone en camino. udeyandeya. Su mujer. llora. se lo come. llora. y va a esconderse más adelante en el camino. 157 . udeyandeya. udeyandeya. Anda. y va a esconderse más lejos. Y dice: Llora. anda. entonces. hasta que encuentra un pájaro grande que la aguardaba escondido. Llega la mujer. Una canasta llena de hijos Un hombre y una mujer. Le da otro hijo. ya no me convienes. una canasta llena.30. Ella da a luz unos cuantos niños. Ella le da un niño. para aguardarla. anda. a comer. Dame a comer un niño. udeyandeya. llora. udeyandeya. udeyandeya. llora.

udeyandeya. Todos los niños corren la misma suerte. ¿adónde vas? ¿Adónde vas. udeyandeya. Ven aquí que te coma. La canasta sale. Ella dice: —Tómalo tú mismo y cómelo. Se acabó. udeyandeya. también. la canasta sigue su camino por sí sola. Llora. Llora. 158 Capítulo VII s Fetichismo. Se apodera de ella y se la come. udeyandeya? Llora. Grigris . udeyandeya? Llora. echa a correr y llega a la aldea. El pájaro lo toma y se lo come. udeyandeya. udeyandeya. los niños. udeyandeya. mujer? ¿Adónde vas. Muerta la mujer. El Pájaro va a esconderse más adelante y dice: ¿Adónde vas tú. udeyandeya. Ven aquí que te coma. a comer. Entonces dice: —La mujer ha muerto. Se apodera de ella y se la come. Y dice: Canasta.colección los ríos profundos Dame a comer un niño. La canasta le desgarra las entrañas. El pájaro se esconde más adelante para esperarla.

Abstracciones .Capítulo VIII Fetichismo.

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malinké). La mentira.El hambre. 32. . etcétera. La Mentira y la Muerte (cuento chwabo). 31. La verdad. La Mentira y la Verdad (cuento.

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que para ello bastaba encerrar en una caja una paloma torcaz y una mosca albañila. y. —Yo no he dicho —intercaló la Mentira— que la Verdad necesite alimento alguno. la Mentira mandó abrir el sepulcro y. algunos 163 . dio libertad a la paloma y a la mosca. —¡Atención! —dijo la Mentira—.31. Otra vez en camino. Reconocerás a tu padre por su flaca voz. y a tu abuelo por su voz gruesa. Y dejaron pasar a la Mentira. detenlos. y al punto el padre ordenó que ofreciesen agua a la Verdad. Enseguida el pájaro se puso a arrullar y el insecto a zumbar. una tras otra. después invitó al hijo del jefe fallecido a que se procurase un asno y treinta mil cauris para dárselos. La Mentira afirmó que podía devolver la vida al naba. La Mentira y la Muerte Había una vez dos hombres: la Mentira y la Verdad. penetrando en él. cuando encontraron unas gentes que cavaban. que se fue con el asno y los treinta mil cauris. Al anochecer. Llegó a una cabaña. al borde del camino. pero le respondieron que no querían venderla. donde supo que el jefe de la aldea había muerto. una chicuela que recogía arenilla para frotarse el pecho. Y dejaron pasar a la Mentira. La Verdad se acercó a la niña. Pero la madre declaró que quien diese agua a la Verdad perecería con ella de la misma muerte. Tu padre y tu abuelo van a salir. La Mentira solicitó comprarla. La Verdad invitó a la Mentira a ir juntas en busca de sustento. le dio un golpe. Caminando iban. Escucha bien. la Mentira se encontró con la Muerte. que acababa de morirse. Sin embargo.

la estrangula. La venta se hizo. Cobró los cien mil cauris y se dirigió a casa de un hombre rico. Entonces los hijos se apoderaron del padre. Volvió al anochecer. y que la enterrasen. le hizo dar una vuelta a la aldea. pero la mentira declaró que la había comprado y que exigía cien mil cauris para cedérsela. Dijo a la mujer del hombre rico: —Voy a llamarte. Capítulo VIII s Fetichismo. Al punto. Después se metió en casa. Y la mujer se levantó. y me contestarás tonterías. le pegó. tomó nueces de bearité y dijo a su mujer que les sacase el aceite para dárselo a la gente que trabajaba en el campo. y la Mentira les entregó treinta mil cauris bien contados. hizo el aceite y preparó la comida. le da de golpes y. con la Muerte a rastras. Sumergió en una calabaza llena de agua una cola de buey. El jefe salió de la cabaña: —¿Qué has hecho? —dijo a la Mentira—. Lo que acabas de hacer está muy mal. Y habiéndola derribado. después le aplicó en torno del cuello una tripa de buey llena de sangre. te encargo que prepares la comida para los que me trabajan en el lugan. después. que le sirvió para dar aire a la cabeza de la mujer y viento al trasero. Abstracciones . Pero la mujer no se levantó. llevándose toda su fortuna para devorarla. —¡Cómo —le dice el marido—. Cortó entonces la tripa y anunció que la mujer había muerto. La mujer molió las nueces. Pero la Mentira replicó que eso era cosa suya y que la dejasen operar. entonces reclamaron la Muerte para enterrarla. En tanto. y te presentas aquí de noche! Arroja a su mujer al suelo. golpeándola.colección los ríos profundos 164 dijeron que harían el trato si les declaraba con qué propósito quería hacer la compra. lo golpearon y lo mataron. al fin. la Mentira se ponía a salvo. el jefe de la cabaña regaló bueyes a la Mentira para adquirir su talismán. Enseguida toma la cola y la calabaza llena de agua y se pone a darle aire a su mujer. Las gentes de la aldea.

Entonces la mujer del amo. diciéndole: —Esta es tu parte. les preguntó: —¿Les parece que esto es propio de una buena ama de casa? La Mentira guardó silencio prudentemente. Ahora bien. hallaron a los chicos que acababan de entregar al jefe la cabeza y los miembros de la vaca. los recibió la mujer del amo. La Mentira y la Verdad Un día. dijo con sinceridad que una buena ama de casa debería tenerlo todo preparado para el regreso de su marido. obligado a responder. 165 . tú llevarás la palabra. recién sacrificada. había preparado comida para dos y escondido la mitad. Todos saben que el jefe hace siempre las raciones en un reparto de esa naturaleza. el amo llegó al caer la noche. En la primera casa en que entraron. a mediodía. a pesar de que no sabía nada. y pidió enseguida de comer. pero la Verdad. La mentira dijo cortésmente a la verdad: —Dónde quiera que nos presentemos. —Aún no he preparado nada —dijo su mujer. la Mentira y la Verdad emprendieron juntas un viaje. El marido. la Mentira y la Verdad encontraron a los chicos ocupados en descuartizar una vaca estéril. Volviéndose a los forasteros. porque.32. Cuando los viajeros entraron en casa del jefe de la aldea. se encolerizó porque llegaba hambriento del campo. En la segunda aldea a que llegaron. muy gorda. irritada violentamente contra unos forasteros que se atrevían a mezclarse en las cosas del hogar. los arrojó de la casa. si me reconocen nadie querrá recibirnos.

Capítulo VIII s Fetichismo. y mandó a decir a la Mentira que tuviese paciencia. se instalaron debajo de un árbol. la mujer preferida del rey. el jefe se encolerizó e hizo expulsar inmediatamente a los forasteros. al día siguiente. Abstracciones . El rey envió un hermoso carnero a los viajeros. un ciento de cada una de las cosas que poseía. La Mentira rehusó diciendo: —Quiero la mitad de lo que posees. que acababan de presenciar estos detalles. vino en busca de agua. yo me ocuparé de todo. dijo: —¿Qué desgracia ha ocurrido para que llores así y toda la aldea se lamente? —Es que nuestra buena ama. acercándose. y no tardaron en saber que había muerto la favorita del rey. Al siguiente día. el rey envió también un hermoso carnero y mandó a decir a la Mentira las mismas palabras. En la aldea a la que llegaron poco después. en fin. El rey aceptó delante de testigos. en señal de bienvenida. porque yo puedo devolver la vida incluso a personas muertas ya desde hace años. mandan los niños. tan impertinentes. nos matarías de hambre. A la hora señalada. Este comenzó por enterarse del precio de sus servicios y ofreció. A estas palabras. cerca de un pozo. y al otro. les preguntó: —¿Quién les parece que manda aquí? —Al parecer —dijo la Verdad—. De la aldea salían grandes gritos. dejarte gobernar más tiempo nuestros asuntos. Esta fingió perder la paciencia e hizo advertir al rey que estaba resuelta a marcharse si. El rey convocó a la Mentira para el día siguiente. —¡Cómo! ¿Tanto ruido por tan poca cosa? —dijo la Mentira— Anda a decir al rey que no se aflija más. La Mentira dijo entonces a la Verdad. no le mandaba ir. ha muerto. Desde ahora. La Mentira. la Mentira se presentó en casa del rey.colección los ríos profundos 166 El jefe. que utilizaría su habilidad cuando estimase oportuno. verdaderamente. dirigiéndose a los forasteros. muy llorosa. —No puedo. Una sirviente.

a menos que tú me des por hacerlo desaparecer lo que te habías comprometido a entregarme por resucitar a tu mujer.. que volvió a casarse para olvidar a la difunta. porque en cuanto he resucitado a tu mujer. ¿Qué falta hace en la tierra? ¿Qué puede hacer por ti? En cambio. Construida la cabaña y cubierta.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. viendo al rey aterrorizado—. 167 . sino los tres cuartos de los bienes de mi hijo. tu padre la ha agarrado por los pies y me ha dicho: «Deja aquí a esta mujer. y ya no sé a cuál atender. —Seguramente eso es lo mejor —dijeron a coro los morabitos. Pero. por no haber resucitado a nadie. exactamente encima del sitio en que habían inhumado a la favorita. la Mentira entró en ella. lo rechazó y me ofreció por su cuenta todo lo que posees. leyendas y cuentos africanos) Entonces la Mentira mandó construir una cabaña. como si disputase con varias personas. después salió. te daré.» Apenas lo había dicho. Al cabo de mucho tiempo de trabajo. Porque la sola idea de que reapareciese el terrible viejo que lo había tenido en tutela tanto tiempo lo hacía temblar. se oyó a la Mentira hablar en alta voz. la mitad de las riquezas del rey. a su vez fue rechazado por su padre. que se adivinaba encarnizado. a no ser que —dijo la Mentira. —¡Bueno! —dijo la Mentira—. no la mitad. se presentó su padre. porque yo era más rico que él. —Pues bien —dijo el rey exhalando un gran suspiro—. dime solamente si he de resucitar a tu padre o a tu mujer. pero tu padre me ofrece mucho más que tú. De modo y manera que todos tus abuelos están ahí. y la Mentira recibió. que mi padre y mi mujer se queden donde están. si me devuelves la luz. Así se hizo. con herramientas de cavador.. y dijo al rey: —El asunto se complica.. que habían contribuido al asesinato del difunto rey. y se cercioró de que todas las salidas estaban cerradas. y no puedo perder tan bonita ocasión de enriquecerme. sola. El rey no vaciló un instante: —A mi mujer —dijo. que ofreció todavía más. a fin de no complicar tus dudas.

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Capítulo IX El Totemismo .

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Khoedi-Sefubeng (cuento basuto). de la tribu. ni comido. de la raza. que no debe ser matado. 35. Historia de Tangalimilingo (cuento nyassa). Leyenda del elefante (cuento fan). 36. El Retozón de la llanura (cuento ronga). 33.Le téné: Animal tabú. del clan. . 34. Blasones de la familia.

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Nunca. pero. pero su buen sentido permanecía. el elefante padre. que. cuando había discordia. era necesario dar con la aldea. Los animales iban a quejarse al elefante. ante todo. iré yo a su aldea. por fin. Hubo tantas quejas contra los hombres. y los elefantes estaban así dispersos. pero a menudo mataban animales para comerse la carne. y es tiempo muy remoto. retirados en la selva. Hizo provisiones de viaje y se encaminó a la aldea de los hombres. pero creo que las gallinas estaban también con las otras aves.33. no cabe imaginárselo más remoto. entregaba su seso al sucesor. habitaba solo en la selva. Los hombres habitaban aparte. cada cual en su aldea. y desaparecía. todos comparecían ante él y juzgaba con acierto. Leyenda del elefante En aquel tiempo. y entonces se producían discordias sin fin. Pero. mandando cada familia de elefantes en una aldea distinta: el jefe de todos ellos. según la casta: los antílopes con los antílopes. los hombres vivían todos juntos en una aldea grande. los monos con los monos. y lo mismo hacían los animales. Respecto de las gallinas no estoy enterado. pero no comparecían y continuaban matando animales. y ni un animal vivía con ellos. los tigres con los tigres. nunca se le volvía a ver. ni uno. Cuando el elefante padre pensaba que su hora era llegada. cosa 173 . Pero en cada aldea había un elefante para mandarlos. los jabalíes con los jabalíes. dijo el elefante: —Puesto que no pueden venir. ni siquiera el perro. Los hombres vivían aparte: comían los frutos de la selva. este ordenaba a los hombres que compareciesen.

y llega a la aldea de los antílopes: también allí le festejan mucho. hacía mucho tiempo que sabía el viaje del elefante y por qué quería ir a la aldea de los hombres. Y así. se asustarían mucho. irás solo. al menos. iremos contigo. se habría estado. y permaneció dos días enteros en la aldea de los tigres. el jefe de los hombres. pero ya no quedaba nada de comer y tenía hambre. pero. padre elefante. El elefante decía eso porque sabía muy bien que Nzamé ha creado a los hombres y que el jefe de los hombres era hijo de Nzamé. los maten a ustedes. padre elefante? —Voy a la aldea de los hombres. Prefiero ir solo. que consultaba a menudo su fetiche (un antílope con un espejo engastado en un extremo). el elefante seguía su camino. Y el jefe no quería Capítulo IX s El Totemismo .colección los ríos profundos 174 difícil. —¡Bien. porque los hombres la habían escondido mucho. —¿Adónde vas. descansa dos días con nosotros. pues. Tres días. y aún más. porque puede ser que durante la noche. —¿Y adónde vas así. y permaneció dos días enteros en su aldea. prefiero ir solo. —No. Se habría demorado hasta tres días. —No. y aún más. Padre elefante se dirige. Continúa. —Es buena idea. porque lo recibían bien. porque estoy cansado «con» ellos. Iremos contigo. como él. en el camino encuentra primero la aldea de los tigres. Y padre elefante aceptó de buen grado. —Es muy buena idea. pues. a dirimir sus discordias. Sin embargo. pero descansa un día en nuestra aldea! El elefante aceptó. de aldea en aldea. para dirimir su discordia con ustedes. a la aldea de los jabalíes. El elefante seguía su marcha. padre elefante? —Voy a la aldea de los hombres. su camino. Y los antílopes respondieron: —Está bien. porque los antílopes eran muy buenos con él. pero ya no quedaba nada de comer.

con ayuda de todos los hombres y de las mujeres. desconfiará porque es astuto. come otro poco y luego todo el montón. cuatro. los revuelve con la trompa una vez y otra. que me han puesto comida en el camino. que retoñaron a los pocos días. A eso fueron. «Es un regalo de mis hijos —dice para sí—. y más lejos. Las había a todo lo largo del camino. Y eso no es todo. con estacas puntiagudas en el fondo. pues. leyendas y cuentos africanos) que fuese. y padre elefante estaba 175 . Mandó abrir en el sendero cinco hoyos diferentes. el jefe de los hombres mandó abrir otro hoyo y dijo a los hombres: —Vayan a buscarme matas de papas. dos y tres horas de marcha. en cuatro o cinco sitios diferentes.» Y en el sendero. Los hombres dispusieron bien los tallos. no había mucho. Las colocaron bien. Concluido el hoyo más alejado. y regresaron con muchas matas de papas. dijo a los hombres: —Vayan a cortarme tallos de manioc. abrió grandes hoyos. cinco trampas se sucedían a una. Era muy rico. mandó poner también manioc. Y en otro sitio del sendero. —Cubran el hoyo con los tallos. y luego matas de papas y luego las otras plantas. pero no descubre nada sospechoso. y no se veía el palo.» Y como aún estaba receloso. después del primer hoyo. andando para ir a la aldea de los hombres. cada uno con una planta diferente. muy lejos. Y he aquí que en el camino encuentra un montón de manioc. mandó poner manioc. lejos. Y en cada sendero de los que conducían a la aldea mandó abrir cinco hoyos. desde muy lejos. hay más. son muy buenos. pero debajo no había hoyo. tres. se come un pedacito de manioic. ¡El jefe de los hombres era listo! Había discurrido así: «Si el elefante ve un montón de manioc en el camino. Padre elefante seguía.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Y el jefe les dijo: —Colóquenlas sobre el hoyo. De modo que en todos los senderos que conducían a la aldea. Los hombres fueron a cortar manioc. nada más. porque era muy astuto. a una hora de marcha. lejos. de modo que el hoyo no se veía.

las serpientes. la estaca le habría perforado el vientre y habría muerto. habiendo invocado sus grandes fetiches y a todos los demás elefantes. ¡Crac! Era efectivamente el boquete del hoyo. Y como padre elefante corría veloz se cae de cabeza sobre la estaca puntiaguda. el jefe de los hombres. nada anormal. les muerden. pero le dolía mucho la cabeza.colección los ríos profundos 176 muy gordo. y el montón era pequeño. todos los animales se ponen en campaña con encargo de traer a los hombres. Los hombres estaban. entre las hierbas. delante de padre elefante. de modo que tienen que volver y someterse a juicio. padre elefante logra salir del hoyo. ¡Y fue mucha suerte! Porque. —¡Anda! ¿Qué es esto? —dice—. Y toda la noche padre elefante permaneció en el fondo del hoyo gritando y gimiendo: —¡Muerto soy! De mañana. se precipita sobre él. Llegaba la noche cuando ve en el sendero otro montón de manioc. En tanto. otro montón de manioc. cuando lo ve casi colmado y que el elefante va a salir. después come un poquito. Padre elefante se acerca con precaución. porque padre elefante era gordo. los pájaros denuncian sus escondites. que estaba cerca con sus guerreros. que hijos tan buenos. y tenía los ojos llenos de tierra y le costaba trabajo andar. mucho más gordo que los elefantes de ahora. Los monos los persiguen en los árboles. después de muchas aventuras. pues. pero. como tenía mucha hambre. y continúa el viaje. Pero con la cabeza rompió la estaca. «¡Ah! —dice—. En fin. Y padre elefante había andado mucho. porque ¿quién ha visto lo Capítulo IX s El Totemismo . Un poco más lejos. ¡Cómo! ¡Es padre elefante! ¡Oh! ¿Quién le ha hecho caer aquí? Prontamente echa en el hoyo tierra y ramas. vence todos los obstáculos y llega a la aldea de los hombres. muy arañado y lastimado. padre elefante. de lo contrario. se esquiva a toda prisa con su gente. «Sentía frío». los jabalíes y los tigres en la selva. mucho. fue al borde del hoyo. porque veía la muerte. Llega a la plaza grande pero no había nadie. y el jefe de los hombres sentía en su corazón pavor muy grande. Por orden suya.» Y se come todo el montón.

leyendas y cuentos africanos) que hay detrás de la muerte? La muerte es como la luna. y padre de los 177 . mataron un gran cabri macho. Padre elefante conoció los fetiches de padre de los hombres. El jefe de los hombres llamó a su hermano y le dijo: —Haz el cambio de sangre con el tigre. y el tigre hizo el cambio de sangre. y padre elefante y padre de los hombres hicieron hermandad. Los hombres han matado a mi hermano. Quiero venganza. yo soy fuerte. El jefe de los hombres respondió: —Gracias. pero Nzamé te ha creado jefe. y el jefe de los jabalíes. Pero el jefe de las águilas se adelantó a su vez y propuso el mismo pleito. pues. yo soy pequeño. Y el jefe de los tigres dijo a su hermano: —Haz el cambio de sangre con el hombre. pero hicieron el cambio de sangre y la disputa se acabó. Mataron. el jefe elefante dijo a su vez: —Quiero hacer hermandad con el jefe de los hombres. no hablas bien.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. porque no había hecho hermandad: era esclavo del hombre. ¿Quién ha visto el otro lado? El jefe de los hombres tenía frío. Te perdono. Pero padre elefante dijo: —¿Confiesas tu pecado? El jefe de los hombres respondió: —Lo confieso. Pero el jefe de los tigres se adelantó. y tú débil. —Entonces. Y sintió alegrársele el corazón. furioso: —Padre elefante. Perdón. Y el elefante dijo entonces: —Ahora van a hacer «hermandad» y concluirá la discordia. Arregladas todas las discordias. ¡oh! Y padre elefante respondió: —Es verdad. y tú eres fuerte. pues un cabri. y muchos otros. El hombre hizo el cambio de sangre. ¿ves ahora la muerte? —¡Oh! Padre elefante. y el de los gorilas. y permanecieron hermanos en la misma aldea. Y el hombre pagó los regalos al tigre.

Aquí se acaba. y por eso le honran mucho. Y. Los que no lo hacen así son «salvajes». Amana.colección los ríos profundos hombres conoció los fetiches de padre elefante. desde aquel entonces. 178 Capítulo IX s El Totemismo . padre elefante vino a ser ototor de los hombres.

Bulané tenía en el pecho la imagen de la luna llena. Un día que la segunda mujer cruzaba por delante de la cabaña de Morongoé. Unos ratones lo recogieron y lo alimentaron. Morongoé ha dado a luz un perrito. o simplemente de las estrellas. El hijo de Morongoé se llamará como yo: Khoedi-Sefubeng. que tenía en el pecho la imagen muy exacta de la luna llena: unos ratones jugaban con él. De noche dijo a su marido: 179 . la segunda mujer dijo a la vieja que iba a partear a Morongoé: —Si adviertes que el hijo de Morongoé lleva en el pecho la imagen de la luna llena. vio en ella un niño muy hermoso. entre los cacharros. Cuando el hijo de Morongoé nació. por eso la apodaban KhoediSefubeng (luna en el pecho). que llevará la imagen de la luna llena. su favorita se llamaba Morongoé. Cierto año. El día que las mujeres de Khoedi-Sefubeng habían de parir. que tenía diez mujeres. mátalo y pon en su lugar un perrillo. Morongoé pasó a ser su criada. Entonces el jefe se separó de la primera mujer y se aficionó a la segunda. el jefe dijo a sus mujeres: —La reina parirá un hijo semejante a mí. El jefe se informó de los niños que le habían nacido de sus mujeres. la vieja lo tomó sin que lo advirtiese su madre y lo echó al fondo de la cabaña. las otras tendrán hijos con la imagen de los cuartos de luna.34. Khoedi-Sefubeng Había una vez un jefe llamado Bulané. Le respondieron: —Una ha dado a luz un cuarto de luna. las otras unas estrellas.

Un día. ya crecido. Entonces Thamaha se dirigió a los cangrejos y les dijo: —Cuiden de este niño. la mujer del jefe dijo a las otras mujeres: —Vamos a buscar junco para tejer estera. y vio al niño. El jefe dijo: —Está bien.colección los ríos profundos 180 —Estoy enferma. El jefe respondió: —Lo matarán mañana. Al día siguiente. —Cuida mucho de este niño —le dijeron—. porque van a matarme mañana. porque mañana nos matan. Un día. y todos los ratones perecieron. volvamos a casa. para que perezcan todos los ratones que allí hay. El jefe respondió: —Mañana se hará lo que deseas. un buey grande. Entonces los cangrejos lo llevaron a los mercaderes diciéndoles: —Cuiden de él. dicen las tabas que para curarme hay que quemar la cabaña de Morongoé. que jugaba con los cangrejos. —Los cangrejos lo cuidaron y lo alimentaron durante mucho tiempo. dijo a su marido: —Estoy enferma. colorado y listón. la que acaba de parir un perrito. Entonces vio en la laguna al niño. Ya de regreso. la cabaña de Morongoé ardió. mañana se quemará. Thamaha consintió en encargarse del niño de Morongoé. La mujer dijo a las otras: —Estoy enferma. porque mañana nos matan. La mujer buscó al marido y le dijo: —Estoy mala. la mujer del jefe fua a buscar estiércol fresco en el corral del ganado. pero dicen las tabas que me curaré si mandas matar a Thamaha. pero dicen las tabas que me curaré si mandas desecar la laguna para que perezcan todos los cangrejos y mandas cortar todos los juncos. Entonces los ratones llevaron al niño a Thamaha. seguía teniendo en el pecho la imagen de la luna llena. Capítulo IX s El Totemismo . que jugaba con Thamaha.

fue expulsada con todos sus hijos y tuvo que refugiarse en un país lejano. 181 . Se preparó una gran fiesta. hasta el día en que se refugió en casa de los mercaderes. Los ratones me recogieron y cuidaron de mí. Uno de ellos observó que el joven tenía en el pecho una cosa que brillaba. después Thamaha. Entonces Bulané hizo tender esteras de paja delante de la cabaña en que había escondido a su hijo Khoedi-Sefubeng. el jefe mandó desecar la laguna y cortar todos los papiros. donde lo ocultó en una cabaña. cómo los ratones habían cuidado de él. comprendió que era su hijo. Bulané se apresuró a ir a verlo. después explicó cómo su segunda mujer había estado engañándole mucho tiempo. Oído esto. Lo tomó consigo y lo llevó a su aldea. Después convocó a toda su tribu en asamblea pública. hicieron mucho yoala. En cuanto a la mujer que lo había perseguido y había querido matarlo. la imagen de la luna llena. Khoedi-Sefubeng reemplazó a su padre en el puesto de jefe. Reunidos todos. la segunda mujer de mi padre mandó echarme en un rincón de la cabaña. gentes de la casa de Bulané vinieron a hacer un trato en aquella cabaña.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Bulané miró atentamente al joven y recordó que su segunda mujer había dicho que la primera había parido un perrito. leyendas y cuentos africanos) Al día siguiente. en efecto. la segunda mujer de mi padre me puso en mi lugar un perrito. El niño creció en la cabaña de los mercaderes. Le preguntó: —¿De quién eres hijo? ¿Quién te ha traído aquí? Entonces el joven le contó cuanto le había sucedido. después los cangrejos. sosteniendo que era el hijo de mi madre. Un día. entonces volvió a casa de Bulané y dijo: —He visto un joven muy hermoso que tiene en el pecho la imagen de la luna llena. le quitaron los harapos que llevaba y la vistieron con buena ropa nueva. Entonces el joven continuó relatando cuanto le había sucedido. hizo salir a su hijo y lo presentó a su pueblo. La madre de Khoedi-Sefubeng fue repuesta en todos sus derechos. Entonces el padre descubrió el pecho del joven y vio que tenía. sacrificaron bueyes. le dijo: —Cuando mi madre me dio a luz. entre cacharros.

no nos eches la culpa. mediante una dote. Conducidas todas a su presencia.colección los ríos profundos 182 35. Cuando la hija fue comprada en casamiento. Si he de casarme. los padres dijeron al hijo: —Ahora tenemos un rebaño a tu disposición. vio a unas jóvenes que machacaban maíz y otras que lo cocían. . Pero él se negó en redondo: —No —dijo—. y traerán la dote —dijeron los padres de la muchacha. joven. es el momento de que tomes mujer.» Después se dirigió a los hombres de la aldea: —Buenos días. Eligió una. te las enseñaremos y elegirás. —Buenos días. hija de gentes honradas. bien. no se tomen ese trabajo. —Bien. Partió. —Tus padres vendrán a vernos. —Haz como gustes —le dijeron los padres—. ella también. para sus adentros. No me gustan las muchachas de por aquí. muy lejos a tierra desconocida. si el día de mañana te ocurre una desgracia. ¿Qué deseas? —He venido a ver vuestras jóvenes. El Retozón de la llanura I Un hombre y una mujer tuvieron primero un hijo. y se dijo: «Aquella me conviene. dejó su país. iré yo mismo a buscar la que quiero. Vamos a buscarte una esposa bonita. Consintieron todos. fue lejos. pero. designó la que quería. Llegando a una aldea. padres míos. después una hija. porque quiero tomar mujer. ¿no es eso?.

Yo mismo traigo la dote. bien cuidado. pero sólo era visible para ella. Aquí la tienen. Pero en el camino dijo: 183 . un cuerno para poner ventosas. El búfalo la seguía. tómenla. toda la familia los acogió con exclamaciones de gozo. El hombre no lo veía. Él me servirá. un cuchillito para incisiones y una calabaza llena de grasa. No tenía la menor idea de que el búfalo acompañaba a su mujer como sirviente. vendrán más tarde a buscar a tu esposa y llevársela a su casa. pero. nuestro búfalo. Tomó nota de todo y volvió con él a la aldea. —¡Que no! —respondió ella—. cuida a tu marido. Bien está. Has hecho tu gusto. Los padres de la recién casada consintieron. le hicieron las advertencias usuales: sé buena con tus suegros. para que escogiese. tomó consigo una marmita pequeña con un paquete de raíces medicinales y. Le ofrecieron una chicuela para que la ayudase en los quehaceres domésticos. Se fue con su marido. pero no le hace. —¡Hoyo. has encontrado mujer! No quisiste a las que te propusimos nosotros. se morirá y moriremos con él. II De regreso en la aldea del marido. Si te va mal no te quejes. ¿Qué va a ser de él en otro país? Pasará hambre. Hoyo-hoyo! ¡Anda —le dijeron los viejos—. Lo cuidaré bien. han de darme el búfalo del país. Le ofrecieron dos. llevándola aparte en una cabaña. Pero rehusó.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Aquí está bien alimentado. leyendas y cuentos africanos) —De ningún modo —respondió—. el Retozón de la llanura. temo que exhorten con dureza a mi esposa y los agravien. El marido acompañó a su mujer a los campos y le enseñó cuáles eran suyos y cuáles de su madre. —¡No! —dijo—. Permítanme que me la lleve enseguida. además. —¡Cómo! Tú sabes que nuestra vida depende de la suya. pasaron revista a todas las jóvenes. —Entonces —añadieron—. para proponerle una. —No. diez. no. veinte. Antes de separarse de sus padres.

En la noche. El búfalo fue por ella. Era para ir a ver al búfalo. el búfalo se metía en lo espeso. En un abrir y cerrar de ojos recoge un haz de leña. haciendo las veces de criado. y lo alimentaban con cuidado. el cual corría a sacar agua del lago y traía a su ama la vasija llena. allá otra. No salgas de ella. Ven a mi campo. Cuando la mujer quería traer agua. Luego te vas más lejos. Y le dijo: —Ya ves la linde de los campos. Enseguida vuelve del pozo. ¿No me traes nada de comer? No podré trabajar. en su país. Tuvo hambre. También puedes esconderte en aquel bosque que hay allí. había un plato destinado al búfalo. —Respondió: —Así lo haré. voy a buscarlas. —¡Qué maña se da! —decía todo el mundo —. Cuando la mujer necesitaba leña. arrancas aquí una mata. el búfalo tomó la azada y labró un campo enorme. pero sentía el angustioso dolor del hambre. La mujer llegó con el cántaro y le envío por agua. Quizá los propietarios no se den mucha cuenta y no se les romperá de espanto el espinazo. roba.colección los ríos profundos 184 —Se me han caído las perlas en el campo. —¡Ay! —respondió ella—. el búfalo dijo a su ama: —Tengo hambre. No hagas mucho daño en un mismo sitio. La gente de la aldea se maravillaba: —¡Qué fuerza tiene! —decían—. En tanto que allá. no hacía más que atravesar los campos cultivados y dejar el cántaro allí donde estaba el búfalo. porque no tenía nada más que un plato para ella y su marido. Pues bien. a la tarde. Pero el caso era que la mujer no le llevaba comida. ¡Qué de prisa labra! Pero. tronchaba árboles con los cuernos y traía todo lo necesario. La mujer le indicó un trozo de monte para desbrozar. ¿Qué voy a hacer? En casa no hay más que un plato. Capítulo IX s El Totemismo . Tenían razón nuestras gentes cuando dijeron que tendrías que robar. Nadie sospechaba que la secundaba un búfalo.

no querían creer lo que veían sus ojos: —¡Eh. Le dieron una medicina. se pueden seguir sus huellas. Ella se fingía enferma. pensando que estarían al acecho en los campos que había robado la víspera volvió a comerse las judías de su ama en el mismo sitio que el primer día. Es cosa rara. los hombres con sus armas. Disparó. en la sien. arrambló aquí una judía. De tarde. El Retozón de la llanura dio un brinco y cayó muerto. La mujer se 185 . III Todos se levantaron: las mujeres con sus canastas. Esta noche vete a robar más lejos. Un animal fiero destroza las plantaciones. para ir a descuartizar el búfalo. ¡Oh! ¡Desdichado país! Y se fueron a contar el caso en la aldea. a retorcerse: —¡Ay! ¡Ay! ¡Me duele el vientre! —¡Cálmate! —le decían. pero no tanto que les haya roto el espinazo. Rogaron a los hombres que se pusieran de guardia con sus fusiles. cuando las mujeres salieron al campo. Así lo hizo. —¡Anda! —dijo el hombre—. leyendas y cuentos africanos) El búfalo llegó por la noche. El búfalo. y salió por el otro lado. allá otra. en el sitio correspondiente. la mujer fue a decir al búfalo: —Se han asombrado. eeeh! ¿Qué es esto? Nunca se ha visto cosa igual. es un búfalo. y fue a contarlo a la aldea.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. saltó de un sitio a otro. Al punto la mujer comenzó a gemir. Los propietarios de los campos destrozados ponían el grito en el cielo. La bala entró cerca del conducto del oído. eh. pero la tiró sin que la viesen. después se escondió. Se dirigió a su campo y esperó. —Buen tiro —exclamó el cazador—. Nunca los habíamos visto por aquí. pero lo que buscaba era un pretexto para sus lágrimas y su espanto al oír que habían matado al Búfalo. De mañana. El marido de la joven era buen tirador.

Enseguida expuso el sitio mismo al vapor de agua que salía de la marmita. Estás enferma. Si estás enferma. — No. aspiró con toda su fuerza. pero no dormía: escuchaba. después. Llegó la noche. ¿No quieren dejarme dormir un poco? Le llevaron alimentos y los apartó de sí. donde la bala había herido al animal. se metió en el cuchitril de las marmitas. y allí se quedó. Cargó con la cabeza y partió. déjenme —replicó. La mujer fue a buscar lumbre. Su suegra la reprendió. Su marido fue a buscarla para que volviera a la cabaña donde se encontraría mejor. —¿Por qué me fastidias? —respondió con acritud—. Cuando llegó a la aldea. no. la herida se alivió. no quiero quedarme sola en la aldea. gimiendo y gritando. apretándose la cintura. —No. Consiguió extraer cuajarones de sangre. la mujer dijo: —Dejen que lleve yo la cabeza. Después tomó la cabeza del búfalo y le abrió con el cuchillo unas incisiones delante del oído en la sien. Bien me lo dijeron. —¿A qué vienes aquí? —le dijo el marido—. —No me molestes —respondió ella duramente.colección los ríos profundos 186 quedó sola en la aldea. sangre líquida. Es mucho peso para ti. pero no tardó en ir a reunirse con todos. quédate en casa. —No. Hecho esto. le dijo que no sabía lo que se hacía y que iba a matarse conduciéndose de aquel modo. Su marido se acostó. bien me lo dijeron. luego de untarlo con la grasa guardada en la calabaza. en lugar de ir a su casita. Me dijeron: Tú. Su suegra fue también y le habló con dulzura. Cuando llenaron de carne las canastas. que vas por la oscuridad profunda y Capítulo IX s El Totemismo . Aplicó en el sitio el cuerno de hacer ventosas y aspiró. Entonces la mujer canturreó lo que sigue: ¡Oh! ¡Padre mío! Retozón de la llanura. tercamente. allí depositó la cabeza. puso agua a hervir en una marmita pequeña y echó en ella el paquete de medicina que había traído de su país.

la herida se corrompió. Salió el sol. La cabeza cayó de nuevo a tierra. El búfalo comenzó a sentirse revivir. que muere antes de tiempo. leyendas y cuentos africanos) deambulas durante la noche. Le respondieron: 187 . El marido regresó a su cabaña sin comprender nada de aquello ni haber visto nada. El búfalo se enderezó de nuevo. La mujer recogió la lumbre. Tú eres la planta tierna de ricino que crece en las ruinas. La mujer responde con acento de cólera: —Déjame. Pero en esto el marido. Llegaba la aurora. Sus miembros renacieron. inquieto. La mujer se enfadó con él. los cuernos. movió la orejas. y por la tercera vez se puso a resucitar el búfalo. que no dormía. se irguió. Y la cabeza del búfalo se cae al suelo. aplicó las ventosas. sale de su cabaña diciendo: —¿Qué le sucede a mi esposa. sacudió los cuernos. Una vez concluido el sortilegio. para lavarme. Pero el marido. Entonces la mujer tomó de nuevo la marmita. la marmita y los demás utensilios y salió fuera. la cabeza se movió. muerto. se estiró. Comenzó a sentirse revivir. Tú derribas en tu carrera flores y frutos. Entra en el cuchitril de las marmitas y la llama. coció la medicina. perforada como lo estuvo antes. para ver lo que ocurría. vuelve a ver lo que hacía su mujer. La mujer dijo: —Déjeme ir sola al lago. y en esto apareció la suegra. movió la orejas. expuso la herida al vapor de agua y cantó como antes. devorada por el gusano roedor. abrió las incisiones.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. estiró los miembros. Los miembros reaparecieron. que no se cansa de llorar? He de ver por qué da esos gemidos. Después arrancó yerba para hacer una hoguera. Entonces el marido se dirigió al cuchitril de las marmitas.

Las gentes se agolpaban a su paso y la acompañaban hasta la aldea. como le ofrecerían de comer. criminal. que me voy. Allí les hizo saber que el búfalo ya no existía. El marido maravillado les dijo: —¿Y por qué no se me dijo antes? No lo habría matado. bien te lo dijimos. seguramente se retrasaría. porque. pero ese búfalo era el que ayudaba a tu mujer: iba por agua. Apoyó la frente en el tronco de un árbol y se sentó. Capítulo IX s El Totemismo . Enviaron emisarios en todas direcciones para reunir a todos los habitantes del país. Todo ello era mentira.colección los ríos profundos 188 —¿Cómo podrás llegar si estás enferma? Con todo. no sea que mi madre se muera antes de mi llegada. Entonces todos lo saludaron diciendo: —Salud. —Todo lo que he hecho ha sido matar un búfalo. Le he dicho que viniera a la aldea. adiós. Había tenido la ocurrencia de ir al lago para armar esa historia y tener pretexto para ir a comunicar a los suyos la muerte de su búfalo. —Nuestra vida —añadieron— dependía de la suya. El marido no entendía y se preguntaba por qué le llamarían criminal. cortaba leña. Nos has matado a todos. diciéndole: —Ya lo ves. IV Con la canasta en la cabeza la mujer se fue. En esto estaban cuando entró en la aldea el marido en pos de su mujer. A todos nos has matado. Y ahora. labraba la tierra. Al instante se ha marchado. muy mala. diciéndome que vaya a toda prisa. salud. cantando por esos caminos el estribillo del Retozón de la llanura. la mujer fue allí y volvió diciendo: —En el camino he encontrado a un hombre de mi país. Hicieron muchos reproches a la mujer. pero se ha negado. Me ha dicho que mi madre está muy mala. Rechazabas todas las jovencitas que te ofrecíamos y te empeñaste en llevarte el búfalo. —Sí.

Retozón de la llanura! Después sus padres. la primera mujer gritando: —¡Oh. Todos se cortaron el cuello y sacrificaron incluso a los niños que llevaban colgados a la espalda. Sus padres le dijeron: —Ya ves. ¿Quién va a devolvértela. leyendas y cuentos africanos) Entonces empezaron a degollarse todos. que deambulas durante la noche! Y otro: Tú derribas en tu carrera flores y frutas. 189 . ¿no te habíamos dicho que te ocurriría una desgracia? Cuando te ofrecíamos una joven formal y proporcionada para ti. padre mío. ¿Para qué dejarlos vivir. preferiste hacer tu capricho. sus hermanos.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. en cuévanos de piel. uno dijo: Tú que vas por la oscuridad profunda Otro repuso: ¡Tú. sus hermanas. —¿Por qué? —decían—. hicieron lo mismo. si de todos modos habrían de enloquecer? El marido volvió a su casa y contó cómo había venido a dar muerte a todos disparando al búfalo. si han muerto los padres de tu mujer a quien diste tu dinero? Aquí se acaba. uno tras otro. Ahora has perdido toda tu hacienda.

gallinas de Guinea. Llegaron y se sentaron. Permanecieron todos juntos. Y. regresaron y hallaron que el joven había desaparecido.colección los ríos profundos 190 36. Encontráronla abundante en el bosque. Algunos hombres se lanzaron a dar caza al leopardo. a saber: conejos. Un joven se había rezagado. perdices y antílopes de monte. decidieron regresar. El joven llevaba en el brazo un cuchillo envainado. llegados al lugar donde acampaban. llega un alce que se come todas las piezas. pero no encontraron a nadie. no habiendo logrado encontrar al que se había comido la caza. mientras buscaban las piezas desaparecidas. Cazaron y mataron muchas piezas. Hicieron averiguaciones minuciosas. Cuando advirtieron su desaparición se pusieron a buscarlo. Y ocurrió que. La gente. —¿Quién se ha comido la carne? —se preguntaron. cortaron palos y encendieron fuego. Dijeron: —Vamos a la choza y preparemos la carne. llegó un alce y se comió al joven. Vinieron otras gentes al mismo lugar: cazadores también. En tanto. pero no lo encontraron. Cuando los hombres hubieron perseguido en vano al leopardo. Entonces dijeron: . Entonces llegó el leopardo. que arrebató al antílope que habían preparado. encontraron que habían desaparecido todas las piezas. Historia de Tangalimilingo Unos jóvenes salieron a levantar caza. antílopes de cañaveral.

eres una gallina. que una vez ha sido Tangalimilingo. las gentes no dan muerte al alce. Hablaremos de Tangalimilingo. componiendo una canción que decía: Hablaremos de Tangalimilingo: Lo han robado robado por las gentes del agua. Entonces llegó a su casa. simple gallina. simple gallina. leyendas y cuentos africanos) —Vamos a casa.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. muertos somos. Así se escapó. Cantaron canciones y sacrificaron ganado en honor del numen que había restituido al joven. Se detiene a la puerta. las mujeres se pusieron contentas y se regocijaron. eres una gallina. 191 . robado por las gentes del agua. de consiguiente. Llegaron a su casa. Gallo. No hemos visto al joven ni a quien lo ha raptado. puesto que ese joven se ha perdido y unas gentes nos han quitado las piezas cobradas. Gallo. ¿Qué había sido de Tangalimilingo? Cuando se vio en el estómago del alce desenvainó el cuchillo y partió en dos el estómago. Lo han robado. Entonces Tangalimilingo compuso una canción que decía: ¿Lo créeis? ¿Lo creéis? El desaparecido se bebió la leche de los niños. Entonces se marcharon camino a su casa. sin que muriese el alce. Tangalimilingo. Ya cerca de la aldea gritaron mucho. Pasea los senderos.

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Capítulo X Leyendas históricas .

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Los bachoengs (cuento betchuana).Héroes. 38. 40. Conquistas. La gesta de Samba Gueladio Diegui (cuento torodo). Devoción de un hombre a su raza. 39. Migraciones. La leyenda de Ngurangurane (el hijo del cocodrilo. cuento fan). 37. Sacrificio de una virgen a un monstruo. Daura (cuento luganda). .

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197 . Toma el primer caballo que encuentres en el Futa. cada uno recibió su parte. La gesta de Samba Gueladio Diegui Esta es la historia de Samba Gueladio Diegui. príncipe peul del Futa. Samba Gueladio Diegui. Samba se levantó al punto. Lo que necesito es la parte que me corresponde. ha repartido el Futa entre sus hijos. Iba llorando.37. El hermano del rey difunto. en efecto. rey del Futa. Samba estaba con su madre. —¿Por qué lloras? —le preguntó Samba —Por esto —respondió el griot—. —Papá —le dice—. Konkobo tenía ocho hijos. Fue en busca de su tío y le dijo: —Bueno. papá. El griot Sevi fue en busca de Samba. tomó el mando del país. Al ser mayores anunció que iba a repartirles el Futa. ¿cuál será mi parte? —También a ti voy a darte algo —responde Konkobo—. y. Y. Knonkobo Mussa. No pido otra cosa. Samba se retiró. era hijo de Gueladio. Y el griot: —¡Eso es darte nada! Se porta muy mal contigo. Konkobo no te ha reservado parte alguna. no me hace falta tu regalo. un griot llamado Sevi Malallaya y un cautivo que se llamaba Dunguru. como tu padre ya no existe. tuyo es. Konko. murió su padre. Samba regresó a buscar a Konkobo. Al llegar Samba a la adolescencia. Va en busca del griot y le dice: —¡Mi papá me ha dado también mi parte! —¿Qué te ha dado? —Me ha dado permiso de apoderarme del primer caballo bueno que encuentre. Tu tío.

ya casada. y te apoderas de ella. Si no. Samba se dirigió otra vez a Sevi. Y dijo: —Ahora me voy del Futa. su madre y los cautivos destinados a su mujer. dales buenas cabañas. quien en cuanto vio a Samba exclamó. —Si te corresponde —contestó Konko—. el griot. Es menester que satisfagas sus necesidades y las de mis gentes hasta que yo regrese. Lo que yo quiero es la parte del Futa que me corresponde. te cortaré la cabeza. Dicho esto. También he visto una mujer bonita. —¡Ea! Mi papá me ha dado una mujer bonita del Futa y un toro. Si encuentras una mujer bonita. muy próxima a Bakel. su tío. Viene a ser como lo que te había dado antes. Quédate con los dos. Seguramente es hijo de rey. Caminaron durante cuarenta y cinco días por la selva antes de llegar al país de los peules. diciéndole: Capítulo X s Leyendas históricas . —¡Eso no es nada! —respondió el griot—. e hizo llamar al rey del país: —Tunka —le dijo—. Puedo apropiármelos cuando quiera. lo que me regalas no me hace falta. Alójalos bien. su cautivo Dunguru. He olvidado el nombre del rey de este país. Te los doy. Fue hasta una aldea llamada Tiabo. te entrego a mi madre y a la madre de mi griot. En aquel entonces aún no se había casado. cuando yo vuelva y me entere de que han carecido de víveres y ropas. Ensilló su yegua Umullatoma. Eres un chiquillo y no entiendes nada. Se puso en camino con su griot Sevi Malallaya. Samba vuelve a las andadas: —Mira. papá. Procúrales sustento y ropas. arréglatelas para conquistarla. el marido te matará. cuyo rey se llamaba Ellel Bildikry. Samba y su griot pasaron el río sin tardanza y se dirigieron a un país. Si no. Samba se fue. —Guapo joven. para pedirle guerreros y atacar a Konkobo Mussa. peor para ti.colección los ríos profundos 198 —He visto —respondió Konkobo— un toro soberbio en el Futa. Mandó sacrificar unos toros y degollar unos carneros y se los regaló a Samba.

el collar de oro. —Te daré una calabaza llena de oro —le dijo— si me vendes el avestruz. —¿Crees que lo ha tomado él? —preguntó el rey. Tuyo es. Un avestruz entró en la cabaña mientras Samba dormía y se tragó el collar de oro. Solamente invitó a su hija a volver junto a Samba. Samba se acostó para dormir. diciéndole: —Hace mucho calor. Samba llamó enseguida a unos hombres y les ordenó que mataran el avestruz. —No lo sé. Cuando las jóvenes se marcharon. Entonces fue en busca del rey. Después lo dejaron. En tanto. ¿Dónde está? Lo buscaron y no encontraron nada. —Estoy conforme. El rey no dijo lo que pensaba del caso. Una de ellas se había quitado el collar de oro y se le olvidó recogerlo antes de marcharse. 199 . hace un momento. Las jóvenes regresaron y despertaron a Samba: —He olvidado aquí.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. dejando a la joven en la cabaña. ¿Piensas que te he robado el collar? —No —responde la joven—. La joven fue en busca de su padre. Advirtió las huellas de las patas del avestruz. que se marcha mañana. vamos a bañarnos. Samba había examinado el piso. pero. Las jóvenes hicieron compañía a Samba y se divirtieron con él. Llamó a sus hijas y les dijo: —Vayan a buscar a Samba. yo fui la última en salir. Conversen con él y distráiganlo. —¡Oh! —dijo Samba—. Estábamos los dos solos. y en la cabaña sólo estábamos tú y yo. —He olvidado el collar de oro en casa del forastero y ahora no aparece por ninguna parte. en fin. —Está bien —murmuró Samba. leyendas y cuentos africanos) —Todo esto es para ti.

Capítulo X s Leyendas históricas . y al día siguiente se puso en camino hacia el reino de Ellel Bildikry. Te bastará sacarlo de la funda para que tu adversario caiga muerto. Allí vio un guinnaru de gran talla. Bueno: voy a regalarte una cosa —y le tiende un fusil—. —¿A qué viene eso? —le pregunta tranquilamente Samba—. lo mira cara a cara. destrípenlo y tráiganme lo que encuentren dentro de su cuerpo. —Samba —dijo el griot—. Samba no se asusta. —Me has acusado del robo del collar —dijo Samba a la joven—. En el estómago del avestruz estaba el collar de oro. continuó el camino dos horas más y llegó.Voy a hacer que te aten. Samba condujo a Sevi a la sombra de un árbol y le dijo. ¿sabes el nombre de este fusil? —No —respondió Samba—. por fin. Samba. Samba siguió el consejo del griot.colección los ríos profundos 200 —Una vez muerto —les encargó—. bañándose. El guinnaru se vuelve hacia Samba. voy a morir. y no somos más que cinco. ¿Quieres atemorizarme? El guinnaru se encogió: —No he visto hombre tan valiente como tú. Y el rey lo dejó en libertad de obrar como le pluguiera. a una charca. su yegua. y de todas las partes de su cuerpo brota fuego. Los hombres obedecieron y se dirigieron a Samba. no lo sé. Hemos salido de nuestro país para venir a este. Pero Sevi. Deja a la hija del rey y guárdate bien de hacerla atar. —Su nombre es Bussalarbi —aclaró el guinnaru—. Y cabalgando en Umullatoma. así como a Dunguru su cautivo: —Espérenme aquí. no puedo seguir adelante. en presencia de la hija del rey. Entonces el guinnaru creció hasta tocar el cielo con la cabeza. el griot. Samba. Si quieres obrar a tu antojo nos pesará. intervino: —No procedes bien. Caminaron quince días en plena selva y llegó a faltarles el agua.

y en el Futa hay muchos hijos de rey. lo puso en la yegua. Soy el único poseedor de esta maravilla. Samba. Nadie tendrá un fusil como el mío. Le dio de beber. y el guinnaru cae muerto. cantando las alabanzas de Samba. El griot. y mañana habría hecho a otro un regalo parecido. El caimán era muy exigente y. Cada año le entregaban una doncella bien vestida. si no la encontraba bastante bien vestida. Yo no soy el único hijo de rey. Samba regresó al lugar donde había dejado a su gente. Hecho esto. ¿qué ha sido ese disparo que he oído a lo lejos? —He disparado yo —respondió Samba. Llenó el odre. el griot. situado en medio del río. le dijo: —Bueno. como una hija de rey.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. y también al cautivo. ¡A quien te hace un regalo lo matas! Te has portado injustamente. voy a comprobar si el guinnaru me ha dicho la verdad.» Saca el fusil de la funda. entonces. Pasados unos días llegan a la capital del país de Ellel Bildikry. leyendas y cuentos africanos) Samba se quitó la piel de cabra que llevaba al hombro y entró en la charca a tomar agua. —Muy mal —respondió el griot—. Como yo he pasado por aquí. has procedido muy mal. y muchos de ellos son valientes. en una palabra. otros pueden pasar. Es una ciudad más grande que San Luis. —He hecho bien —replicó Samba—. rehusaba la ofrenda y les prohibía renovar la provisión de agua anual. Un caimán muy grande. Al llegar Samba estaban en el último día del año y los habitantes se disponían a entregar al día siguiente una doncella al caimán Niabardi Dallo. con zarcillos de oro y ajorcas en las muñecas y en las piernas. y encontró a su padre. Con esto resuelven ir más lejos. Todos son tan intrépidos como yo. Ya ha concluido de hacer regalos. «Bueno —se dijo—. Hacía cerca de un año que no había agua fresca. tan engalanada. impedía que los habitantes sacasen agua. Y le contó la aventura del guinnaru y lo que había hecho de él. El guinnaru me ha dado hoy este fusil. 201 .

llevando del ronzal a la yegua. ve delante. Dunguru. Y tú. los interpeló: —¿Quién va? —gritó. En un lebrillo tenía agua. Capítulo X s Leyendas históricas . ¿qué buscas aquí. Llamó a la cautiva que estaba en la cabaña y le dijo: —Dame agua. El cautivo se puso en marcha. desde en medio del río. —¡Cómo! —exclamó—. La cautiva se espantó: —Me da miedo ir al río —dijo—. llegarán al río. Samba toma el agua. no hay otra en el país. —Bueno. mueres a mis manos. ¡Te pido agua y me traes esta suciedad! —¡Oh. Mañana. Samba caminó hasta llegar al río.colección los ríos profundos 202 A la medianoche. que cae al suelo. a pocos pasos de distancia. recién llegado? —Vengo a beber. Voy a dar agua a la yegua ahora mismo. Niabardi Dallo. golpea a la mujer. Y al punto. y échaselo a Umulatoma. Para tener agua fresca hemos de sacrificar una hija del rey. anda —ordenó Samba—. teniéndolo yo prohibido? Samba se enfadó: —Si te niegas a guiarme. el rey vería la huella de mis pasos y me preguntaría: ¿por qué has ido al río. Ordenó a su cautivo que se desnudara y que entrara en el río con la yegua para bañarla. que tengo sed. mujer. —Bueno. Samba se compadece de su terror. La cautiva entró a la cabaña. —Un recién llegado —respondió Samba. se la ofreció a Samba. La mujer les mostró el camino: —Siguiendo derecho. Con todo. el caimán. Samba se detuvo delante de una cabaña de cautivos que se encontraba un poco separada de la aldea. que apenas bastaba para llenar un vaso. Enséñame el camino del río. amigo mío! —respondió la mujer—. El cautivo se despojó de la ropa y entró en el agua. Toma el cabestro. le da las gracias y le permite regresar. al hallarle mal olor. la olfatea y. y el agua estaba corrompida.

Todos los griots la siguen. el río se puso de color de sangre. Dan agua a la cautiva. te mato al mismo tiempo que al caimán Tras estas palabras. Si te dan agua.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Entonces el caimán se dirigió hacia él. Ya muy cerca. Samba disparó sobre él. en cuya casa se detuvieron. Beberá él y su cautivo. cantando: 203 . Muerto el caimán. También dejó en el lugar del combate sus ajorcas y sus sandalias. Al día siguiente. el cautivo sujetó con fuerza a la yegua. Dunguru! El cautivo obedeció. Samba tenía los pies muy pequeños. Samba toma agua en el odre de piel de cabra. leyendas y cuentos africanos) —Si vienes a beber. recién llegado. La cautiva se asombra: —¿Cómo han podido procurarse tanta agua? —les preguntó. que estás irritándome. Samba le cortó un pedazo. ¡Vuelve al río. que se llevó consigo. y que no beba tu caballo. bebe solo. Pone el odre en el caballo y regresan a la cabaña para acomodarse en ella y descansar. La yegua arañó el agua con el casco. Van en busca de la virgen y la montan en un caballo. conténtame con beberla. Niabardi se irguió en medio del río. Después de matar al caimán. la otra hacia arriba. Y Samba: —Tienes la lengua muy larga. abiertas de par en par las quijadas. la una hacia abajo. Después de haber dado muerte al caimán. que permitiría a los habitantes renovar la provisión de agua. el rey Ellel Bildikry convocó a todos los griots para salir de la aldea y llevar la doncella al caimán. El caimán dijo: —Has de saber. y de las fauces le brotó fuego abundante. porque sabía bien que nadie podría calzarse con ellas o adornarse los tobillos ni las muñecas. y toda el agua brilló como fuego: —Si te asustas de lo que ves y sueltas a la yegua. sin preocuparte de dónde viene. —El recién llegado va a dar agua a la yegua —respondió Samba—.

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—¡Ah, joven!, llena eres de valor. El caimán se ha comido a tu hermana mayor. Se ha comido a tu otra hermana, y no tienes miedo. Tendremos agua. Así cantan los griots. Nombran las cien víctimas que el caimán ha devorado. Ya están al borde del río. La virgen se apea. Otras veces, la virgen entraba río adentro, y el caimán venía a tragársela. Esta vez, la virgen entra en el río hasta que el agua le llega al pecho, trepa la cabeza del caimán y en ella se mantiene erguida: —Aquí está el caimán —dice—; estoy sobre su cabeza. Las gentes dicen: —El caimán esta enojado. Has tenido relaciones con un hombre. Ya no eres virgen. ¡Oh, qué desgracia! Este día es maldito para nosotros. Eres una joven indigna. Al punto salen en busca de otra doncella. La primera, en tanto, se defiende con indignación: —¡Mienten! —dice—. Desde que nací no me ha tocado ningún hombre. No he compartido nunca el lecho de un hombre. Otra doncella ha consentido en dejarse sacrificar al caimán: —¡Voy allá! Llega. Sube también junto a la otra. Ahora se hallan las dos sobre la cabeza del caimán. Y su padre exclama: —El caimán está muerto. —Que todo el mundo se eche al río —permite entonces el rey—. Veremos si es verdad o no. Todo el mundo se echó al río y se convencieron de que el caimán estaba muerto. —Bueno —dijo el rey—. El primero que diga que ha matado al caimán, si puede probarlo, obtendrá de mí todo lo que pida. Un pelotón de embusteros gritó: —Yo lo maté. Yo vine aquí anoche. El caimán quería comerme, y lo maté. Cada uno relató un cuento para demostrar al rey que había dado muerte al caimán y cobrar la recompensa. Un cautivo que allí estaba recogió las ajorcas y las sandalias.
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—Estas son las ajorcas del vencedor —dijo—, y esta es su sandalia. El dueño de todo esto es el que ha matado al caimán. —Bien está —dijo el rey— Quien pueda ponerse estas ajorcas y calzarse esa sandalia, si no le están demasiado grandes ni demasiado pequeñas ese es el que ha matado al caimán. Ese recibirá la recompensa. Todos intentaron la prueba. Pero a todos les salió mal. Entonces se adelantó la cautiva: —Ayer llegó el forastero —dijo—. Se apeó en mi cabaña. Al llegar me pidió agua. Le di agua corrompida, la única que tenía. Al dársela, me pegó. Luego se fue y estuvo fuera como unas tres horas, y al volver me dio agua fresca. No hay más que llamarlo para ver. Por mi parte, estoy segura de que es él quien ha matado al caimán. El rey envió gente a buscar al recién llegado: —Que me traigan al forastero. Díganle que el rey lo llama. Los enviados del almany se dirigieron a la cabaña. Hallaron a Samba acostado. Le dieron un golpe para despertarlo. Samba, furioso de que le interrumpieran su sueño, les descargó un puntapié. Entonces el rey envió otro hombre para probar a despertarlo. —Déjame dormir hasta que me harte —le gritó Samba—. Si viene alguno más, lo mataré. El emisario regresó, y contó el caso al rey. —Está bien —decidió el rey—. Esperaré hasta que acabe de dormir. Aguardan dos horas. Samba se despertó al fin. Fue al río. Saludó al rey, y el rey respondió a su saludo. Después le ofreció un sitio a su lado y lo invitó a descansar. Luego, tomando las ajorcas y la sandalia, y mostrándoselas, le preguntó: —¿Es tuyo esto? Samba sacó del bolsillo la otra sandalia y se calzó los dos pies. —Bueno —dijo el rey—, vendrás a hospedarte en mi casa. El rey le dio una gran cabaña muy alta, un verdadero palacio. Luego envió gente a buscar la impedimenta de Samba

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y trajo sus cautivos y su yegua. Todos se instalaron en el cercado del rey. Sacrificaron cantidad de carneros. Samba permaneció dos meses con el rey, y durante toda su estada Samba tuvo unas jóvenes a su disposición. Al cabo de ese tiempo, el rey llamó a su huésped. —¿Con qué propósito has venido a este país? ¿Qué necesitas? Y Samba respondió: —Sólo necesito guerreros. Ellel Bildikry convocó a los notables y les dijo: —El vencedor del caimán pide que le prestemos nuestros guerreros. —¡Ir hasta el Futa! —protestaron los notables—. ¿Cómo puede ser eso? —Este hombre —replicó el rey— ha sabido venir aquí desde el Futa. Hasta aquí ha llegado. Hacía un año que no podíamos renovar la provisión de agua. Ha dado muerte al que nos impedía beber, y en recompensa sólo pide nuestros guerreros. No hay manera de negárselos. —Bueno —declararon los notables—, lo que vamos a hacer es esto: existe un rey llamado Birama N’Gurori. Enviemos contra él a Samba Guenadio Diegui para que le quite los ganados y nos los regale. Entonces le prestaremos nuestros guerreros a iremos con él a combatir en su país. El consejo no tenía otro propósito que el de deshacerse de Samba con promesas falsas. Contaban con que perdiese la vida en su lucha contra Birama N’Gurori, porque este rey era muy poderoso. Para llegar al lejano país de Birama N’Gurori, necesitaba Samba atravesar por lo menos diez y ocho esteros, y entre cada dos esteros hay ocho días de camino y aún más. Cuidaban el ganado de Birama trescientos pastores vestidos unos y otros de albornoces y de pantalones rojos, tocados de gorros encarnados, calzados también de rojo y montados en caballos de jefe, en caballos blancos. Luego de atravesar los esteros, Samba llegó a los pastores:
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—Vengo a quitarles los toros —les dijo. —Estás loco —le respondieron—. Antes de quitárnoslos, habrías de matarnos a todos. —Vamos —ordenó Samba—, echen delante de mí y conduzcan el ganado donde yo les indique. Los pastores se negaron a obedecer. Se precipitaron sobre Samba, empuñando la lanza. Le tiraron lanzazos que no le penetran porque tiene buenos talismanes. Y Samba los mató a todos, con excepción de uno solo. Samba hizo prisionero al que quiso dejar vivo. Le cortó las orejas y le dijo: —Ve a contar a Birama N’Gurori que le he quitado sus rebaños. El hombre se fue. Llegó a la gran cabaña de Birama. El primero a quien pidió que fuera a comunicar al rey la degollina de los pastores y el robo del ganado le respondió rotundamente: —No, no quiero ir. Aquel día Birama estaba aún durmiendo. Una de sus mujeres, que estaba arreglándose la cabeza al estilo de los peules, dijo: —¿Cómo van a dar a Birama una noticia así? Las demás aconsejan que se llame a los griots con sus r’halems. Las mujeres se reunieron con la primera y con su hermana. Prepararon el mafelalo con hojas de árbol. Ya preparado, lo depositan suavemente junto a Birama, que duerme. Después recogieron «hamond» en los arbustos. El «hamond» es una goma perfumada que los wolofs llaman homunguené o tiuraye.El humo envolvió a Birama, y este se despertó. Vio a los griots, todos con sus violines, tocando. —¿Qué hay? ¿Qué significa esto? —Tales fueron sus primeras palabras al despertar. Un hombre se adelantó tembloroso: —Un peul ha acometido a tus pastores. Quería robarte el ganado... Sin dejarlo concluir, Birama lo mata:

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—¡El mismo Allah —gritó colérico—, el mismo Allah no podría quitármelos! Otro hombre se acercó y relató lo ocurrido, Birama también lo mató. De este modo mato a tres. Los otros huyeron. Entonces entró la hermana de Birama llevándole leche cuajada. Se la puso delante y le dijo: —A esto se reduce tu comida a partir de ahora desde que el peul ha robado tus rebaños. No hay otra cosa que darte. El rey Birama se montó en su caballo Golo, el alazán. Cabalgó lleno de furia y alcanzó a Samba Gueladio detrás de la aldea. Samba detuvo el rebaño y esperó tranquilamente a Birama. —¿Fuiste tú quien vino a robarme el ganado? —Sí, yo soy. Pero te dejaré una parte, si eso te contenta. Lo demás lo guardo para mí. —Quizás puedas hacerlo —dijo Birama—, pero antes habrás de matarme. Samba saca una pipa. Echa yesca, enciende y fuma una cuantas chupadas. Hecho esto, dice a Birama: —Como gustes. Decide lo que te plazca —De este modo habló el rey. El Birama descarga un recio lanzazo contra Samba. La lanza se quiebra en dos pedazos. Toma rápidamente otra lanza y golpea de nuevo. Golpea con todas sus lanzas, hasta que no le queda ninguna intacta. Entonces Samba golpea a su vez. La lanza también se rompe. Entonces salta sobre su yegua y los dos pelean a caballo, y las cabalgaduras se destrozan y riñen furiosamente. Al fin, Samba vence, y Birama huye. Helos en el tata de Birama. El tata comprende lo menos ocho recintos cada uno con su puerta. Cuando Birama se presenta ante la primera, sus gentes lo dejan pasar y hacen fuego sobre Samba. Mientras no se disipa el humo de los disparos, los hombres creen que Samba ha perecido. Pero no es así, y ven que continúa persiguiendo al rey. Y, ante cada puerta, el mismo hecho se repite, hasta que Birama y Samba llegan al centro de las cabañas.
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Entonces Samba deja de perseguirlo: —Si no fuese porque tu hermana te protege, te mataría —dice al jefe—: pero yo soy su naulé (con génere) y no puedo desoír la súplica de quien no me ha ofendido. Entonces volvió al rebaño, separó trescientas cabezas y se las envió al rey, diciendo: —Es un regalo que hago a Birama y a su hermana. Aún le quedaba otro tanto, como premio de la victoria sobre Birama N’Gurori. —Tú eres un peul como yo —dijo al rey—. Por eso no quiero que te veas reducido a alimentarte de leche cuajada. Y se fue, con el resto del ganado. Llegó al pueblo de Ellel Bildikry: —Este es el ganado de Birama N’Gurori —dijo. —Está bien —respondió el rey. Los notables vinieron a hablar con el rey. —Ese hombre —le dicen— ha venido aquí, ha matado a Niabardi Dallo y, además, ha conseguido apoderarse de los rebaños de Birama. Nuestras abuelas decían que nadie había podido apropiárselos, y él lo ha logrado. Si vamos con él a la guerra, nos hará perecer a todos. —Ahora están obligados a proporcionarme guerreros —les dijo Samba. Y las mujeres del país gritaron: —Puesto que nuestros maridos tienen miedo de acompañarte, nosotras las mujeres iremos contigo. Ellel Bildikry llamó a Samba y le prometió los guerreros para dentro de unos días. La aldea tiene cuatro puertas. Ellel Bildikry manda cortar gruesos troncos de árbol. Se emplearán a manera de peldaños. El número de jinetes se tendrá por suficiente, cuando los cascos de los caballos hayan machacado la madera. Por cada salida, Samba ha visto desfilar durante varios días caballos y jinetes. En fin, se da por satisfecho. —Ahora, que salgan los peones —dijo. Y durante otros cuantos días asiste a la salida de los peones.

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—Esto basta —dijo—. Sólo nos queda partir. Entonces Samba se pone en camino hacia el Futa. Ya muy cerca, ordena a sus columnas que sigan marchando y se dirijan hacia la parte de N’Guiguilone, siguiendo la margen del río. Samba va a ver a su madre, que dejó al cuidado del Tunka. La columna consta de muchos caballos. El mismo día que Samba se separó de ella para ir a Tiyábo, en el Futa, Tunka se dijo: «Seguramente Samba se ha perdido en la selva.» Y, perdiendo el miedo, expulsó de la aldea a la madre y a los cautivos de Samba. Los cautivos tomaron unos paños e hicieron una especie de techado, como en las tiendas de los moros, y la madre de Samba se metió debajo para resguardarse del sol. Después se dispersaron en la selva para buscar un poco de mijo, y, cada vez que veían a un hombre que transportaba su cosecha, lo seguían para recoger lo que pudiera caérsele. Regresaron con lo poco que hallaron; prepararon con ellos un mal alcuzcuz y se lo dieron a la madre de su amo para alimentarla, después de añadir unas hojas de árbol cocidas. Serían las dos, aproximadamente. Algunos cautivos permanecieron con la madre de Samba. De pronto oyen a un griot que vocifera: —¡Uldu Gueladio Diegui! —que quiere decir—: Temo a Samba, lo respeto como a mi amo. La voz es aguda y clara. Es la de Sevi. De seguro, es Samba que llega. Los cautivos exclaman: —Es la voz de un bambado. ¡Samba viene! Y la madre de Sevi dice: —Sí, sí; me parece que el que canta es mi hijo. Pero la madre de Samba responde tristemente: —El griot está loco para cantar así, porque mi hijo se ha perdido. Ya no lo veré nunca más. Pero de repente la yegua de Samba llega al río, y Samba atraviesa el agua montado en Umullatoma. Y el Tunka dice a sus gentes:
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—Cuando Samba pregunte por mí, díganle que hace mucho tiempo que he muerto. Samba está ahora al lado de su madre. La encuentra apartada del lugar: —¿Qué significa esto? —le pregunta. Y su madre le responde: —Ya vez, hijo mío, como nos ha tratado el Tunka desde que te fuiste. —Está bien —dice Samba por toda respuesta. Va a la casa del Tunka. Pregunta a la gente: —¿Dónde está el Tunka? Que me lo busquen. —El Tunka murió hace mucho tiempo. —Lléveme a su sepultura. Muerto y todo, encenderé una hoguera para quemarlo. Lo llevan un poco más lejos: —Aquí está enterrado el Tunka. Samba llama a unos hombres, les manda cavar en el sitio indicado y no encuentra nada. —Sáquenlo de su cabaña —ordena—. Lo necesito. Arrastra al Tunka hasta el centro de la aldea. Samba permanecía a caballo. Toma una rama y extiende el brazo: —Amontonen —dice— las joyas, el oro, los pendientes y las monedas, hasta que el montón llegue a la altura de mi mano. Empezaron a amontonar el oro, los pendientes y las monedas. Cuando el montón alcanzó un metro de altura, Sevi saltó de su caballo sobre el montón. Lo aplastó con su peso y dijo: —No es bastante alto. Pongan más. Siguen amontonando, y Sevi lo aplasta, hasta que Samba dice: —Ya es bastante. Enseguida Samba se dirige al Tunka: —Para que otra vez que deje a mi madre en tu casa, te acuerdes de lo que he hecho o no te extrañe que vuelva a empezar. Tomó consigo las telas, el oro, y se los dio a su madre y a su gente. Luego reanudó su camino. Fue hasta Uahuldé, en el Futa. Pasó de largo y continuó hasta encontrar a sus columnas en N’Guiguilone. Desde allí

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envió un mensajero a su tío Konkobo para decirle que se preparase, que iban a combatir en Bilbaci. Y avanzó en persona, desde N’Guiguilone. En ese momento, su tío estaba en Sadel, cerca de Kayaedi. Samba se dirige a su encuentro y ve que Konkobo lo espera con su ejército. En aquel tiempo, antes de dar batalla, se hacía un gran tam-tam, y el tema de guerra que servía a los griots se llamaba Alamari, y la danza que danzaban sólo estaba permitida a los jóvenes valientes que no sentían miedo. La danza se llamaba también Alamari y se bailaba con la lanza empuñada. El tambor de que hablo estaba cubierto con la piel de una doncella. Desde su puesto, Samba oyó el bullicio del tam-tam: —Bueno —dijo—: yo también voy allá. Quiero bailar el Alamari. Su griot, que se llamaba Sevi Malallaya, le pregunta: —¿Estás loco? Debes permanecer aquí hasta mañana. Samba responde: —Di lo que quieras; no te hago caso. Iré. Samba cruzó el río. Fue hasta el tam-tam y entró en la rueda de los circunstantes. Se cubrió la cabeza con el tonelete, se veló el rostro. Bailó con la lanza en el puño. Y cada uno se dijo: —¡Ese es Samba Gueladio Diegui! Pero él no dice palabra. Véanlo en el tam-tam. Llama a sus primos, los hijos de Konkobo Mussa, y les dice: —Vengan. Entremos en la cabaña de vuestro padre. Tenemos que hablar. Allí hay un cautivo llamado Mahundé Galé, que tiene un ojo malo. Su hijo le pregunta: —Papá, ¿cómo quieres combatir mañana estando así? —Tráeme un kilo de pimentón —responde el padre. Se aplica el pimentón al ojo enfermo, sujetándolo con una venda. Luego se acuesta y, cuando se quita la venda, tiene el ojo de color de fuego y dice: —Cuando la columna de Samba vea a un hombre con un ojo tan colorado, se dará a la fuga, llena de terror.
Capítulo X s Leyendas históricas

leyendas y cuentos africanos) A las seis de la mañana. Penetra en las columnas de Konkobo. Muerto su caballo. Véanlo ya en medio de ellas. abandonan a su jefe. Samba acude de nuevo: —¡Vaya. Atraviesa las columnas de Konkobo Mussa. El segundo caballo cae muerto. Samba corre tras un jinete de Konkobo. Si quisiera escapar. en cuanto empezara la batalla.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Se monta y sale al galope. porque la tierra pesa mucho. y. —¡Papá —le dice—. Véanlo frente a Konkobo que permanece de pie junto a su caballo muerto: —¿Qué hay. Samba da muerte a cuanto se le pone delante. las columnas de Samba y las de Konkobo comenzaron la batalla. Entonces. Samba había permanecido acostado en la cabaña de Konkobo Mussa. desalentados. —¡Cómo! —se dicen los soldados de Konkobo—. Encuentra su yegua donde la dejó. me han matado el caballo. papá? ¿Qué le sucede? —Ya ves —responde Konkobo—. Todo esto lo dice delante de mucha gente. papá! ¿Te han matado de nuevo el caballo? Entonces mata a otro jinete de Konkobo. Se precipita sobre las columnas de Samba. monta en este caballo y sigue combatiendo! Konkobo se pone en la silla. En ese momento les dijo: —Tráiganme agua para lavarme. Luego toma su lanza y sale del lugar. Véanlo que se dirige a sus columnas. ¡Hay que verlos cómo huyen! Pero Konkobo no es de los que huyen. Creíamos que. lejos de eso. resisten todavía. Había pasado la noche bromeando con sus primos hasta la salida del sol. 213 . y su cautivo la ensilla. no podría. Lo mata y trae el caballo. atada a una estaquilla. toma puñados de tierra y se rellena su serualla (pantalón). Saca de la funda el fusil Bussalarbi y de cada disparo mata lo menos cincuenta guerreros. las columnas de Samba emprenderían la fuga. Ordena que la ensillen.

él es quien mató al peul. Ocho veces por lo menos ha reemplazado Samba los caballos de su tío. El bastón se rompió y una astilla le entró por un ojo al peul y le causó la muerte. Tomó el bastón y golpeó la cabeza. Mata a los hijos de Konkobo. un peul que pasaba cerca de la sepultura vio la cabeza del antiguo rey del Futa que sobresalía del suelo. Lleva a su tío fuera de la aldea y le dice: —Quédate aquí para siempre. —¡Ah! —dijo—: esta cabeza de cochino se figura que no ha muerto. Pedirás limosnas. Cuando Samba murió y fue enterrado. aquí tienes otra montura. Capítulo X s Leyendas históricas . Los bambados del Futa dijeron: —Samba no puede morir. los destroza a todos.colección los ríos profundos 214 —Papá —dice a su tío—. Véanlo ahora dueño del Futa.

Pero no entraban en el río. es la primera cosa que verán. las recordaría? Cómo nació. y era Ngurangurane. Un día fue a la aldea de Ngurangurane. el dardo rebotaba. En el río vivía un cocodrilo enorme.38. el cual no había nacido aún. Contar todas sus acciones es imposible. Como nació. por otra parte. El jefe acude enseguida. grande. el hijo del cocodrilo Había una vez. Y el jefe cocodrilo dice al jefe hombre: 215 . Y el que mandaba a los fan era un gran jefe y mandaba a muchos hombres. quien les enseñó fue Ngurangurane. Era un animal terrible. lo que hizo y cómo murió. sus dientes partían un hombre en dos pedazos como yo parto una banana. nadie les había enseñado aún a abrir canoas. Mandaba a los fan y a los muchos otros. ya podía ser el hombre más robusto: pfut. es la primera cosa: En aquella época los fan vivían al borde de un río grande. Ngurangurane enseñó este arte a los hombres de su familia. el amo de los cocodrilos. ¿ni quién. es la segunda. yo te llamo. un muy grande hacedor de fetiches. tan grande que no se podía ver la otra orilla. un día a la aldea de los fan y llama al jefe: —Jefe. La leyenda de Ngurangurane. un hombre le disparaba unos dardos: to to. pues. pescaban desde la margen. eran los fan. y su familia eran los hombres. hijo del cocodrilo. hace mucho tiempo. el dardo rebotaba. Ngan Esa fue. su cabeza era más larga que esta cabaña. pero pfut. sus ojos más gordos que un cabri entero. mucho tiempo. ¡criss! Estaba cubierto de escamas enormes.

Tengo hambre todos los días. Cuando la conversación terminó. es decir.colección los ríos profundos 216 —Escucha atentamente. Ya no le quedaba caudal. Si te atreves a desobedecer. y estaba muy contento. Se hizo cuanto el cocodrilo jefe había ordenado. estoy escuchando. un día un hombre. los cocodrilos. cuando sale el sol. sin añadir palabra. y en buena amistad con los fan. mucho tiempo. y el primero de cada luna una doncella ornada de rojo y de aceite. era jefe del agua. Cada cual lo dijo: el jefe. los otros guerreros hablaron también mucho tiempo. Al siguiente día. era jefe de la selva. ¡Wah! ¡Wah! Sus fauces enormes eran más largas que esta cabaña. reluciente de grasa. Así lo harás. las selvas obedecían a Ombure. Cállate. ¡Los cocodrilos que hoy se ven. Y el jefe de los fan reunió a todos sus hombres en la cabaña común. sobre todo. Todos los días amarrarás un esclavo y me lo traerás a la orilla del río. Cada día devoraba un hombre. sus «hombres» estaban en todas partes. y después. pero. las mujeres. ni un colmillo de elefante. Pero estos habían acabado por dar todos sus esclavos. —Esto es lo que has de hacer desde hoy. Y tenía que dar un hombre. En la aldea comenzaron las lamentaciones fúnebres. los hombres. una mujer al siguiente. me comeré toda la aldea. una mujer al día siguiente. de mañana. y nadie se atrevió a desobedecer. sus ojos. y pienso que la carne de hombre me sienta mejor que la carne de peces. Cada cual dijo: —Muerto soy. y el jefe había entregado todas sus riquezas por comprar más. gordos como un cabri entero. Y se acabó. se volvió al río. una joven bien pintada con el baza y reluciente de grasa. les habló mucho tiempo. y el primer día de cada luna. o una mujer. un hombre fan. Y el jefe cocodrilo. ya no son cocodrilos! Y se dieron prisa a llevar al cocodrilo jefe lo que había pedido: un día un hombre. El jefe hombre contesta: —Orejas. las aguas obedecian a Ombure. porque tenía en todas partes sus guerreros. Y el nombre de este cocodrilo era Ombure. todos estaban de acuerdo y Capítulo X s Leyendas históricas . el cocodrilo jefe estaba al borde del río.

cuando están bajas las aguas y es agradable viajar. y las mujeres callaban y los niños lloraban. allende las montañas. Así se hizo. había cazado mucho. 217 . lejos de aquí. llevaban el manioc que habían secado. allende las montañas. monteros. Al comenzar la estación seca. El primer día. y seremos felices. tan deprisa como les fue posible. el primer día salió del agua el cocodrilo jefe. y las mujeres. y el que iba en la cola sentía enfriársele el corazón. muy lejos del río. y los que no podían andar. pero las madres les decían: —Callen. Los hombres callaban. Cuando estemos lejos. canastas. la caminata fue la misma. en efecto. El gran jefe iba delante. En tanto. platos. Ombure no podrá alcanzarnos. El segundo día. dirigía la marcha. sables y azadas. ¿Qué es esto? Enseguida toma el camino de la aldea. y no se oyó nada. los más pequeños que no sabían andar. Carga pesada. Llega: ¡Wah! ¡Wah! Nada. leyendas y cuentos africanos) sentían con un sólo corazón que era necesario partir. la tribu se pone en marcha. y carga muy pesada. Resolvieron no renovar la sementera. toda la tribu abandonaría las orillas del río. y llevaba al cuello un collar de dientes de mono grande. muchos miraban atrás. cada mujer llevaba su carga. y que al acabar la estación. caminaban en silencio. y no se oyó nada. Pero no se oía nada. porque era el que conocía mejor el país. según costumbre. un gran cazador. Cada hombre apresuraba a sus mujeres. Iremos lejos. deprisa. además de todo eso. Era.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. El jefe dijo entonces: —Esta cuestión está zanjada. creyendo oír al cocodrilo: ¡Wah! ¡Wah!. porque se lo llevaban todo: marmitas. para ir al sitio donde solían poner el esclavo que le destinaban. Carga pesada porque tenían también que llevar a los hijos. doblegadas bajo el peso de las provisiones y los utensilios de casa. Y era menester guardar silencio. El tercer día. apretando el paso. y los que no podían andar mucho tiempo. la caminata fue la misma. porque. El primer día fueron deprisa.

vosotros que estáis a mi mandar.colección los ríos profundos 218 —Jefe de los hombres. Vosotros todos que me obedecéis. pidiéndoles que permanecieran mudos. indicadme el camino. Ombure. responded. enviaré el viento de la tempestad que al pasar arranca los bananeros. ¿Qué había sucedido? Esto. yo os llamo. todas las cabañas están abandonadas: va a las plantaciones. enviaré el trueno que al pasar lo rompe todo. responded sin tardanza. Espíritus de las aguas. las plantaciones están abandonadas: ¡Wah! ¡Wah! Recorre todas las aldeas. Había ofrecido un gran sacrificio a los espíritus de las aguas. los espíritus de las aguas no responden. venid a la voz de vuestro jefe. Enviaré el relámpago que al pasar quiebra los cielos. Y todos responderán a la voz de su jefe. Vosotros que estáis a mi mandar. yo te llamo. espíritus de las aguas. Ombure comienza un conjuro todavía más fuerte. dominado por un furor espantoso. ¡Nada! No oye ruido alguno. venid. Pero con gran sorpresa suya. todas las plantaciones están abandonadas. el camino que han tomado los fugitivos. espíritus de las aguas. Habían prometido: Nada diremos. se sumerge en el río para consultar al fetiche. ni uno solo responde. todas las aldeas están abandonadas: recorre todas las plantaciones. yo os llamo. Vosotros que mandáis en las aguas. responded al punto. el jefe de los hombres había ofrecido grandes sacrificios. y habían prometido. Antes de salir de su aldea. Capítulo X s Leyendas históricas . enviaré la tormenta que cae de la nube y lo barre todo. y canta: Vosotros que mandáis en las aguas. entra.

Enviaré el viento de la tempestad que al pasar arranca los bananeros. comparecen ante Ombure: —¿Dónde están los hombres. Pero con gran sorpresa suya. ni uno responde. yo os llamo. pidiéndoles que permanecieran mudos. todos se callan. venid. Ombure comienza un conjuro más fuerte: 219 . Había ofrecido un gran sacrificio a los espíritus de las selvas. responded. Y llama a los espíritus de las selvas: Vosotros que mandáis en las selvas. el camino que han tomado los fugitivos. forzados a obedecer. vosotros que estáis a mi mandar. y habían prometido: Nada diremos. han pasado por vuestros caminos? —No hemos visto nada. espíritus de las selvas. Vosotros todos que me obedecéis. Y todos responderán a la voz de su jefe. responded al punto. los espíritus de las aguas no pueden desobedecerme. el jefe de los hombres había ofrecido grandes sacrificios. leyendas y cuentos africanos) Y los espíritus de las aguas. Espíritus de las selvas. Enviaré el relámpago que al pasar quiebra los cielos. ¿Qué había pasado? Esto.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. venid a la voz de vuestro jefe. Y Ombure dice: —No han pasado por los caminos del agua. no han pasado por nuestros caminos. Responded sin tardanza. enviaré la lluvia de tormenta que cae de la nube y lo barre todo. de todos los espíritus de las selvas. enviaré el trueno que al pasar lo rompe todo. indicadme el camino. Antes de salir de su aldea.

delante de un inmenso lago que cerraba el paso. desde el primer día. el viento. al fin. mucho tiempo. forzados a obedecer. a los espíritus de la noche. la tempestad se lo habían enseñado. averigua por dónde han pasado los fan. y gracias a ellos. respondió: —Más lejos aún. obedecía las órdenes de Ombure (sin que el jefe lo supiese). al fin. que obedecía a Ombure. Ombure llama a los espíritus del día. Los fan continuaron su camino mucho tiempo. Llegaron. a una vasta llanura. el viento. las montañas. Y sucesivamente. ¿Quién se lo había dicho? El relámpago. y el gran jefe consultó al fetiche: —¿Nos detendremos aquí? Y el fetiche.. Ombure conocía su camino. ¡Le han dado la noticia! Y cuando Ombure terminó sus conjuros. la tempestad se lo habían dicho: el relámpago. han pasado por vuestros caminos? Y los espíritus de las selvas responden: —Han pasado por nuestros caminos. Franquearon las llanuras y cuando las hubieron franqueado y encontraron la gran selva. que desde hacía tiempo. no se detengan aquí. respondió: —No. respondió: Capítulo X s Leyendas históricas 220 . comparecen ante Ombure: —¿Dónde están los hombres. el gran jefe consultó al fetiche: —¿Nos detendremos aquí? Y el fetiche. En vano habían disimulado el rastro. una vez más.colección los ríos profundos Vosotros que mandáis en las selvas.. Franquearon. espíritus de las selvas. la selva que no acaba nunca. conocía el camino que habían tomado los fan fugitivos. yo os llamo. Vosotros que estáis a mi mandar. no es buen sitio. Y los espíritus de las selvas. y el gran jefe consultó al fetiche: —¿Nos detendremos aquí? Y el fetiche.

y los guerreros jóvenes. y al día siguiente me llevarán dos mujeres: una por la mañana y otra por la tarde. Pero en la tarde. otro por la tarde. yu. Todos los días me llevarán dos hombres: uno por la mañana. 221 . volvió a la aldea y llamó al jefe: —¡Jefe. yo soy Ombure. kwas! —Esto es Akurengan —se limitó a decir: Y regresó al lago. bien engalanadas. fue la primera presa. respondió: —Escucho. Pues bien. Todos salen. Se detuvieron a orillas del lago. deténganse aquí. hicieron las plantaciones. eligieron enseguida otro jefe. y adornadas de rojo y relucientes de aceite. se oyó un gran ruido y una voz grita: —¡Oh!. Los guerreros. hermano del anterior.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. dos doncellas. yo te llamo! El jefe. leyendas y cuentos africanos) —Sí. como ofrenda a Ombure. Construyeron las nuevas aldeas. rey de las aguas. temblando. los adolescentes eran ya jóvenes guerreros. Ombure. según la ley. Y el primer día de cada lunación. y la llamaron: Akurengan (liberación del cocodrilo). De una dentellada Ombure lo partió en dos pedazos. vengan. ¡Ombure estaba en medio de la aldea! Estaba delante de la cabaña del gran jefe: ¿Qué hacer? ¿A dónde huir? ¿Dónde esconderse? Nadie se atrevía a pensarlo. al mediar aquella misma noche. Váyanse. kro. rey de la selva. la mujer lloraba. Y los fan habían caminado muchos días y muchas lunas. hombres maduros. —Esto es lo que yo. y de mañana tomaron a la mujer del jefe anterior y la dejaron atada a orilla del lago. El jefe reunió entonces a sus hombres para dar nombre a la aldea. y lo que han de hacer. ¿Qué ven? (porque la luna alumbraba mucho). temblorosos. yo soy Ombure. ¡Kro. Llegó Ombure. kro! Se la comió. vengan aquí. muy asustados. los niños eran ya adolescentes. ¡kro. Habían caminado muchos días y muchas lunaciones. les ordeno. Y cuando el gran jefe salió de la cabaña para ver lo que ocurría. y por todas partes el maíz dio un grano nuevo.

todas las tardes. Llega a la aldea. ya no oyen hablar de ellas sus madres. Nada. Y estaban muy cansados de Ombure. Los caminos se cierran ante los fan. rompe los árboles ante su paso. la oscuridad lo invade todo. Vayan que Ombure lo manda. Todas las mañanas. Y los fan tuvieron que obedecer. Pero los años pasaron. porque Ombure. el jefe cocodrilo. exige ahora: —Me darán cada día dos doncellas en sacrificio. están en vuestros dominios. Pero Ombure es viejo. el uno derribando al otro. busca. y cada día llevar a Ombure dos doncellas. por la mañana no lloran ni se lamentan. Habían olvidado. lloran y se lamentan: es la fiesta de sus tristes bodas.colección los ríos profundos 222 Y así lo hicieron durante largos años. en vez de dos hombres. lejos. Para pagar a Ombure. y siempre vencían. los protegía. Desesperados. Lloran y se lamentan de noche. están en el Capítulo X s Leyendas históricas . en busca. Y los jóvenes decían: —Estamos cansados. Mira. Y los fan habían renovado muchas veces las plantaciones. los grandes árboles se derrumban. espíritu del relámpago cierra sus ojos. espíritu del trueno. los fan hacían la guerra. Vámonos. vuestro jefe —les dice—. Y así. dos doncellas pintadas de rojo. como de costumbre. dos mujeres al siguiente. que todo camino se cierre ante su paso. y las mujeres llevaban los bagajes detrás de los guerreros. siguieron los guerreros. durante mucho tiempo. y Ombure los aguarda en el lugar. Las hijas de los fan lloran. Obedecen. lejos. de su pitanza cotidiana. y dos doncellas el primero de cada mes. Mis esclavos han huido. Y estaban cansados de Ombure. Se habían olvidado de cómo los había alcanzado en la fuga. Ombure tenía su comida: dos hombres un día. y se convirtieron en grandes guerreros. tienen que volver al lago. Tal es su fiesta de bodas. frotadas con aceite. Ombure llega al día siguiente por la mañana al borde del lago. se lamentan. Viento de la tempestad. Nada ¿Qué hace? Toma el fetiche y llama enseguida a los espíritus de la selva. Y los jóvenes partieron de avanzada. —Esto les ordena Ombure. relucientes.

hijo de Ombure. leyendas y cuentos africanos) fondo del lago. Es un jefe poderoso. Ombure la había perdonado. Pues bien. Se lo enseñó Ngurangurane y el primero que bebió el dzan fue Ombure. y. Corten una palmera: la savia fluye. si la guardan dos o tres días encerrada en vasijas de barro. y el árbol se llama palmera. al renacer la luz. Ngurangurane era. Nosotros sabemos ahora esto. mancebo. Veamos ahora la segunda historia: la muerte de Ombure. pero nuestros padres no lo sabían. Era joven y bella. ¿Quién había dado a conocer a Ngurangurane. era Alena Kiri. Ngurangurane hizo esto: —Preparen todas las vasijas de barro que posean y llévenlas a mi cabaña. creció. la joven a quien tocaba el turno. helo aquí: En la selva se halla un árbol sagrado. siguiendo el consejo de Ngonomane. Ngurangurane había nacido así. creció día por día. y de la hija del jefe. 223 . el hijo del cocodrilo. La compañera no volvió. el dzan? Fue Ngonomane. ellas le sirven. y exonerar a su pueblo del tributo que pagaba el cocodrilo. pero al día siguiente. la hija del jefe aún estaba allí. en la gruta donde mora Ombure. creció. el niño fue llamado Ngurangurane. Entonces adivine a su jefe de su pueblo. Así fue que la llamaron: la aurora ha venido. Pero un día ocurrió esto: la joven que había de ser expuesta por la tarde en la orilla del río. la piedra fetiche que le dio su madre. fluye con abundancia. la hija del jefe tuvo un hijo. hija del jefe. Y lo que hizo a este propósito. el cocodrilo jefe: esta es la primera historia. y él se alimenta de ellas. Y por la tarde. y muy sabio hacedor de fetiches. la dejaron atada con su compañera en la orilla del lago. de niño se hizo adolescente. el hijo del cocodrilo Ombure. eso ya lo saben ustedes. bebida que pone júbilo en el corazón. el cocodrilo jefe. tendrán el dzan . del padre de su madre.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. En memoria de su nacimiento. un varón. pues. Ngurangurane. Pero nueve meses después. En su corazón alentaba dos deseos: vengar la muerte del jefe de su raza. de adolescente.

de las heridas del hacha. carguen con las vasijas y vengan conmigo a la orilla del lago. y hagan más vasijas. sin dejar gota. construyeron dos balsas grandes. pero en secreto. Llegados a la orilla del lago. y eran muchas. Y así lo hicieron. y cortaron los árboles que les mostró Ngurangurane. Y fueron todos juntos. muchas. Ngurangurane se fue a él y lo mató de un tiro. atan a las Capítulo X s Leyendas históricas . beberé yo. Ngurangurane comienza un gran fetiche. pero se los prohibió mediante un gran eki. hombres y mujeres. Trajeron las vasijas (esto lo hicieron las mujeres) nuevas y viejas. Un hombre dijo: «Puesto que Ngurangurane bebe. y. vamos.» Y bebió. cuando las tuvieron todas. cuidadosamente alisadas con la palma de la mano. cerca del arroyo de las adoberas. Tres días después. Ngurangurane ordenó esto a los hombres: —Traigan a la orilla todas las vasijas. y les dijo: —Este es el momento.colección los ríos profundos 224 Así dijo a las mujeres. Esos árboles eran palmeras. —Vamos a la selva —dijo a los hombres—. recogieron la savia que fluía. enseguida rompen todas las vasijas y las echan al lago. las llenaron de dzan. con hachas y cuchillos. Ngurangurane reunió a su gente. con arcilla fresca. sin sepultura. Y así lo hicieron. los hombres quisieron imitarlo. Cortados todos. Y dice a las mujeres: —Traigan la arcilla que les he enviado a buscar. cuidadosamente apisonadas con los pies. Fueron al arroyo de las adoberas e hicieron muchas vasijas. muchas. y las mujeres las transportaban a la aldea. y cortarán los árboles que yo les indique. Todos los días Ngurangurane probaba el licor. Arrojaron el cuerpo. Y en la orilla del lago. que llevaron todas las vasijas de barro que poseían. Cargaron con las vasijas y se fueron con él. abundante. Entonces vierten en las dos balsas todo el dzan contenido en las vasijas. por haber infringido la prohibición y despreciado el eki. —Vayan todas a la selva —les dijo aun—. y al punto perdió la cabeza.

sin despertarse. El dardo rebota en las gruesas escamas. y ayudado por las cautivas. yo soy el jefe a quien obedecen todos. y exclama en voz alta—: Es bueno esto. ante todo: —¿Qué es esto? —dice al acercarse a las balsas—. Se dirige a las cautivas. ¿Qué es esto? —Prueba un poco del líquido. Ombure es dueño de las selvas. olvidándose de las cautivas. He bebido el dzan. se rebulle diciendo: «¿Qué es esto? Me ha picado un mosquito. yo.» 225 . Ngurangurane se queda solo. sin acordarse ya de las cautivas. cantó: He bebido el dzan. Y el cocodrilo Ombure bebió el dzan. blandiendo con fuerza el dardo. A la hora acostumbrada. escondido cerca de las balsas. Al terminar. sin penetrar en el cocodrilo. Yo soy el jefe. mi corazón jubila. Lo bebió hasta la última gota. Ombure. he bebido el dzan. el cocodrilo sale del agua.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. mañana ordenaré a los fan que me lo traigan todos los días. con una cuerda recia. soy el gran jefe. pero. He bebido el dzan. Ngurangurane se acerca a Ombure dormido. Yo soy el jefe a quien obedecen todos. Canta y. después. se queda dormido en la playa. He bebido el dzan. Al punto. He bebido el dzan. jubiloso el corazón. lo ata a un poste. el cual. bebida que alegra el corazón. leyendas y cuentos africanos) dos cautivas cerca de las balsas. Ombure es dueño de las aguas. He bebido el dzan. mi corazón jubila. bebida que alegra el corazón. hiere al animal dormido. El licor le parece bueno. y todo el mundo se retira de la aldea. He bebido el dzan. que tiemblan de pavor.

Allí está Ombure.» Y el trueno acude. Tráeme tus flechas. retumbando. Y en nombre de Ngonomane. inmenso. su fuerte hacha de piedra. yo. Ngurangurane hace un fetiche poderoso: «Trueno —dice— trueno. Ngurangurane. entre los ojos. y Ombure queda en el sitio. he vengado al jefe de mi raza. —Hombres de esta aldea —dice— vengan todos. Ngurangurane. bailaron el fanki. los he libertado. la gran danza fúnebre. Ngurangurane dice: «Relámpago. te mando que lo hieras. porque no podía desobedecer. y trae la piedra hadada. hiere a Ombure. yo te conjuro. y en torno del cadáver bailaron el fanki. que comienza a agitarse. muerto. yo. Entonces. el hacha rebota sin herir al animal. Y el fin de esta historia. Y este es el fin de Ombure. véanlo en la aldea. descarga sobre el animal dormido un golpe formidable. Pero Alemkiri viene en auxilio de su hijo. Ngonomane. muerto. Acuden al borde del lago. Las dos cautivas huyen despavoridas. fulminado. Capítulo X s Leyendas históricas . Pero al saber que ha de matar a Ombure. para apaciguar el espíritu de Ombure. es mi amo. Ngurangurane es el que ha matado a Ombure. En la cabeza. exclama: «Es tu padre. yacente.colección los ríos profundos 226 Ngurangurane toma el hacha. pero lo ha matado gracias al auxilio de Ngonomane. —Yo he matado al cocodirlo Ombure.» Y huye despavorido.» Y el relámpago lo hiere. Todos se regocijaron.

no reveles a nadie que estoy en la selva. Daura se quedó en la selva. —Amigo mío —dijo el rey—. déjenme —dijo Daura. No la aguanto más. Se levantó y se fue a casa del mukopi. partamos a escondernos. entrado en años y envejeciendo les dijo: —Estoy viejo. si no has muerto? ¿Cómo vamos a sucederte en vida? Rehusaron. Llamó a Seroganga el mukopi y le dijo: —Ven . Dijo a uno de sus esclavos y a tres de sus mujeres: —Vengan. Respondieron: —Padre. voy a contártelo todo. No te delataré. te esconderé. 227 . Ven esta noche. sean dueños de nuestro reino. Seroganga lo condujo a la selva. La realeza me fastidia. —Bueno —dice el rey—. ¿Cómo tomar posesión del Buganda. somos jóvenes. —No. —Puesto que no quieren posesionarse de la realeza. Daura Daura tenía hijos. Daura le dijo: —¿Me llevarás a tu casa y me esconderás? —Señor. Márchate.39. Nos iremos juntos y me esconderás. señor. construyó una casa y la terminó. La mujer que lo había parido preguntó a los grandes: —¿Dónde ha ido el rey? —Ha desaparecido —respondieron. no puedo ya gobernar el Buganda. Tomen posesión de él.

voy a un festín. No obedeciste. querían matarme. no lo he visto. los precedió en el camino. Seroganga repitió: —Anoche he visto a Daura. —Señor. pero tú lo has visto anoche. La reina madre dijo a los grandes: —Apodérense de él y mátenlo. ¿Quién los ha traído aquí? —Señor —respondió—. ese es el que esconde al rey. Delante de todos los grandes y jefes. Seroganga dijo a Daura: —Señor.» Namasa le dice: —¡Seroganga! Y juró de nuevo: —Anoche he visto a Daura. a casa del rey. La reina madre lo llamó: —Seroganga. apodérense de él y les revelará dónde se halla el rey. jura y dime esto: «Anoche he visto a Daura. —No me delates. —Qué bien vestido estás. El que esté mejor vestido. —Señor —dijo Seroganga—. Cuando vieron al rey se arrodillaron. no. Capítulo X s Leyendas históricas . quien les dijo: —Vengan mañana temprano todos los de Buganda. Entonces Seroganga dice: —No me maten. Fue a Rusaka. llegaron a la selva.colección los ríos profundos 228 —Consulten con un hechicero —dijo la reina madre. —Daura ha desaparecido hace tiempo. Cuando vean al que sobresale por el vestir. Déjenme y los conduciré a la selva. a casa del rey. —Dejen a Seroganga —dice la reina madre— que los lleve a la selva. Daura dijo a Seroganga: —Te había dicho que no me delataras a los hombres. señores. Se apoderaron de él. a Hanyaya. Fueron en busca de un brujo. no he hecho más que jurar.

y los grandes fueron a saludarlo. Daura lo mató. recobró la realeza. 229 . Enseguida salió de la selva. volvió al Buganda.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. leyendas y cuentos africanos) —Puesto que me has delatado. que te maten.

—¿Cuándo llegaron aquí? —Cuando éramos niños. parecían montañas. los encontraron y les preguntaron: —¿Quiénes son y de dónde vienen? Respondieron: —Somos bachoengs. Corrían los de delante. Jugaban fuera del pueblo. Cuando los batlhoaros fueron de caza. en mayor número. no estaban en el interior. En el país no había agua: la sed les impidió ir a verlos. Pero fueron los batlhoaros quienes los encontraron. Jugando se hallaban. no emplean el melón silvestre. los seguía y corría tras ellos. seguían otros detrás. nunca volvían atrás. mucho tiempo. En cuanto a los batlhapings. Entonces los batlhoaros fueron a casa de los bachoengs para decírselo a sus padres. los montones de sus detritus eran altísimos. morirían si bebiesen el zumo. muchachas y muchachos estaban una tarde jugando. porque se refrescaban con melón silvestre. corrían hacia adelante. y el último de todos. pero el sol se lo impidió: no pudieron verlos. . cuando uno de ellos dice: —¡Pulunguane! ¡Pulunguane! —balando como Pulunguane: ¡Ao-o-o-o-o!. Se enriquecieron mucho. Así corrían mucho. y haciéndoles huir. el que hacía el Pulunguane. en Molhoare.colección los ríos profundos 230 40. Fueron a vivir en Chaengane y levantaron un pueblo de cara al Oeste. Los bachoengs Hace mucho tiempo.

Capítulo XI Evolución y civilización .

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La conquista del dunu (cuento bambara). 41. ropas. 42. 43. Los cuatro jóvenes y la mujer (cuento basuto). 44. . etcétera. Origen de los toneletes o taparrabos (cuento peul). 45. Culturas. Leyenda de la plantación del maíz (cuento yoruba).Origen de ciertos instrumentos de trabajo o de placer. Descubrimiento del vino de palma (cuento tchwi).

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Las fieras se apoderaron de él y lo amarraron para impedir que se escapase. se apoderó del dunu y huyó con él. De manera que resolvió apropiarse el instrumento que producía tal sonido. La conquista del dunu En otro tiempo sólo había dunu en el país de las hienas. Siramaka acertó a desgastar las ligaduras que le paralizaban los brazos. Antes que las hienas se percatasen del robo.41. ya estaba de regreso en su pueblo y comenzó a batir el dunu. Se dirigió al lugar donde había oído resonar el dunu. Durante la noche. Resolvieron ofrecerlo en sacrificio a su dunu. 235 . cuyo sonido atrajo una muchedumbre de curiosos. y así llegó al pueblo de las hienas. que emitía un sonido tan potente como para oírlo desde Bamako cuando lo batían en Bogandé. cuyo uso se ha perpetuado. y los hombres ignoraban su uso. Un día un hombre llamado Siramaka oyó un sonido de tamtam agradable a sus oídos. Desde entonces los hombres han poseído dunus.

y. se arrojó sobre el infortunado cazador y lo mató. hasta caer borracho perdido. que lo creían muerto. por sí era veneno. Este hombre siempre iba acompañado de un perro. y los fantú tuvieron que abrirse camino. que se tragó cuanta pudo. bebió un poco de savia. Ansah observó que la savia fluía del agujero. le describió sus efectos y la manera como lo habían obtenido. derribada por un elefante que había abierto un agujero en el tronco con los colmillos para beber la savia. Al recobrar el sentido llenó un jarro de licor y. Cuando el rey se despertó y supo lo ocurrido se entristeció mucho y mandó dar muerte inmediatamente a los que habían matado a Ansah. dio un poco al perro.colección los ríos profundos 236 42. Encontró tan agradable la bebida. Estuvo sin conocimiento un día entero. Al siguiente día. En recuerdo suyo ordenó que el vino de palma se llamase en adelante Ansah. . Los exploradores que les precedían en la marcha iban guiados por un cazador famoso. el perro lo llevó hasta una palmera. Descubrimiento del vino de palma Cuando los fantú se dirigían desde el interior a la costa marítima. ofreciéndoselo al rey. con gran espanto de los fantú y de su rey. en vista de que el perro no tenía novedad. que bebió hasta caer sin conocimiento. Un día. Al verlo. y le gustó tanto. estando de guardia. llamado Ansah. su pueblo lo creyó envenenado. las gentes que moraban en las selvas intentaron detenerlos. temiendo probarla en su persona. El rey probó el vino de palma. sin darle tiempo para explicarse.

Después. Consultados los hados. Dos días después envió a decir a su padre que le enviase tres pollos. envió a decir a su padre con el emisario que los matase. Entonces le proclamaron rey. Leyenda de la plantación del maíz Cuentan las crónicas que las primeras ciudades fundadas en la selva de Egba fueron Kesí. por el amor que te profeso. designaron un hombre llamado Odjoko. y quien infringe la prohibición incurre en pena de muerte. pero no dijo nada a nadie hasta que la planta echó espigas y maduró. 237 . pero. En aquella época los géneros comestibles no eran muy variados en las otras ciudades. Por ella supieron los otros egbas la astucia de que eran víctimas. y se asombró de ver que los granos germinaban en sus tierras. reuniese los granos que tenían en el buche y los plantase. como hija tuya. y en las otras ciudades no lo había. aunque puede costarme la vida. Así lo hizo el padre. El rey Odjoko había dicho a sus gentes que no vendiesen grano a los otros egbas sin sumergirlo previamente en agua caliente. el maíz se daba únicamente en Kesí. el Alaka preguntó a su hija cómo lograría plantar en sus tierras buen grano de maíz. Entonces comenzó a pensar cómo se las arreglaría para conseguir su intento. amigo del jefe de los habitantes de Kesí. los cebó con buen grano. La hija le respondió: —Padre.43. pensaron en nombrar un rey de su seno. bien sabes que está expresamente prohibido entregar grano bueno. Como vivían en paz. otras ciudades se apresuraron a poner sus cimientos. haré una prueba. Poco después el jefe de Aké dio a su hija Adechiku en casamiento al rey Odjoko. Se le ocurrió la idea siguiente. Un día. Kesuta y Aké. Cuando los tuvo en su poder.

resolvieron mover guerra a Idjoko.colección los ríos profundos Después que el Alaka desgranó el maíz envió grano a todos los egbas para sembrar. donde vivía Odjoko. y se maravillaron de ver que el maíz se daba en sus tierras lo mismo que en Kesí. lo cosecharon. Lo sembraron. Tuvieron asamblea. 238 Capítulo XI s Evolución y civilización . coléricos. para vengarse a causa del grano. y. lo comieron. destruyeron la ciudad y mataron a muchos habitantes.

La mujer no sabía cazar. como nosotros. pies y cabeza. Los cuatro jóvenes vivían en otra colina. ¿Por qué no ha de ir también de caza? Otro dijo: —Voy a ir a ver qué clase de persona es: La encontró sentada. Esta mujer vivía en la vertiente de una colina pequeña.44. Le preguntó: —¿Cómo eres tú? Ella respondió: —No como nada. Uno de ellos dijo: —Allí hay un ser semejante a nosotros. Es un ser que no puede cazar animales como nosotros cazamos. es de una especie muy diferente. me alimento de agua. es un ser que no puede ir de caza. —¿De veras? —Sí. como siempre. y se dedicaban a cazar animales fieros. ¿Quién caza para él. Le preguntaron: 239 . puesto que se pasa el día sentado? Otro respondió: —No es un semejante. sin hacer nada. Volvió donde sus compañeros y les dijo: —No es un ser de nuestra especie. sin tener qué comer. Había también una mujer. Los jóvenes cazaban animales fieros y se alimentaban de su carne. Replicó el primero: —Tiene manos. Los cuatro jóvenes y la mujer Cuenta que había en otro tiempo cuatro jóvenes. permanecía sentada.

Empezó a hacer otra vasija de arcilla. reunió estiércol seco y encendió lumbre para cocer las Capítulo XI s Evolución y civilización . Convinieron en ello. maravillada. Los otros jóvenes se maravillaron. después otra. fue a beber. diciendo: —Toma y come. echó lumbre. la puso al sol para secarla. vive sin lumbre. Al día siguiente el joven volvió a visitar a la mujer y le llevó carne. Cuando la mujer se hartó de carne tuvo sed. la secó al sol. Después regresó junto a sus compañeros y les relató: —Esa persona ha comido carne igual que nosotros. Llevaban las flechas enredadas en la cabellera. no sabían curtirlas ni conservarlas. se durmieron. manos. en lo demás no se nos parece. Los otros dijeron: —Si vas a estar cazando para esa persona. a ver si la come. tomó lumbre. —¿Qué come? —Bebe agua. pero ellos se cubrían con pieles frescas de los animales que mataban. La mujer. reunió estiércol seco y se fue donde estaba la mujer. después de acostarse. entonces tomó arcilla y formó una vasija pequeña. La mujer tomó la carne y se la comió. y enseguida fue a tomar agua en la vasija. de bruces en el agua. Al día siguiente fueron de caza y volvieron con las piezas cobradas. Entonces uno de ellos dijo: —Compañeros. voy a dar un pedazo de carne a esa persona. Entonces le dio otro pedazo de carne y le dijo: —Toma y ásalo tú misma.colección los ríos profundos 240 —¿Qué forma tiene? —Tiene. Cortó un pedazo de carne. como nosotros. como siempre. también los jóvenes. pero no es de nuestra especie. porque no puede matar caza. no come absolutamente nada. —¿Enciende lumbre? —No. asó la carne y se la ofreció. pero esta se rajó. La mujer estaba desnuda. pies y cabeza. no te daremos ya parte en nuestras presas. Y. El joven la vio comer y se maravilló.

De este modo vivieron juntos. Los otros tres se fueron. Cocida la carne. y se quedó estupefacto al ver los recipientes de arcilla que había moldeado. Cuando estuvo de nuevo junto a sus compañeros les dijo: —Es un ser de otra especie. se la preparaba lo mejor que podía. El joven comió la carne. Puso en una de ellas agua y carne y la arrimó a la lumbre. la puso en una piedra lisa y se la comió. Entonces. pero dejó un pedazo en el recipiente. la miró. Maravillados. Seguramente. bebió el caldo. El hombre llegó. con la caza que acababa de matar. y le llevaba todos los día la caza que mataba. la sacó de la vasija. ella. esa persona no es de nuestra misma especie. y les dijo: —Compañeros: aquella persona moldea la arcilla. permaneció con la mujer. 241 . el joven que se había ocupado primero de ella. prueben la carne que ha cocinado. fue a buscar agua y vio que el agua no las destruía. verás lo bueno que está. dejando a su compañero con la mujer. comió la carne. fue otro de ellos en busca de la mujer. en otra cuece la carne. leyendas y cuentos africanos) vasijas.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Ella le dijo: —Come un poco de esto. cuando estuvieron terminadas. toma agua en una vasija. bebió el caldo y quedó agradablemente sorprendido. Después regresó junto a sus compañeros. por su parte.

—Bueno —respondió ella— . Y se fue con la muchacha. Regresaron a la casa y el joven cayó enfermo. el hermano se sentó a cierta distancia. morirá seguramente.. poco es. —Si no se acuesta contigo —dijo el padre—. y el deseo lo llenó de vergüenza. y se cura.colección los ríos profundos 242 45. —¿Es sólo eso? —exclamó el padre—. de resultas del esfuerzo que hacía para resistir el deseo. Llamó a su hija: —Tu hermano —le dijo— está enfermo de ganas de acostarse contigo. Su padre inquirió la causa del mal. El hermano posee a la hermana. . Origen de los toneletes o taparrabos Un joven tenía una hermana. La joven objetó que el deseo de su hermano le daba vergüenza.. la deseé. —Bueno —respondió. mientras la hermana lavaba. Como se había quedado totalmente desnuda. —Acompaña a tu hermana —dijo la madre al joven. a donde iba para lavar la ropa. En tal caso. —El daño está en el vientre —dijo—. Cierran la puerta de la cabaña. Le daba miedo ir sola. el hermano sintió deseos de acostarse con ella. y siento gran vergüenza. Un día la hermana pidió que la acompañase a un estero. Estuvo a punto de morir. Consiento. Llegados al estero. El día que acompañé a mi hermana al estero.

todo el mundo va vestido. Para evitarlo. sentirá deseo de acostarse con ella. una mujer no debe dejarse ver desnuda de ningún hombre.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Quien la viese. 243 . leyendas y cuentos africanos) Por eso.

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Capítulo XII Ciencia de fantasía .

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El cultivador (cuento gurmantié). costumbres y orígenes de ciertos animales. 52. 54. 47. Leyenda de los monos (cuento fan). La codorniz y el cangrejo (cuento atakpame). 46. Por qué los monos viven en los árboles (cuento ewhe). 48. El elefante y la musaraña (cuento sandeh). El gallo y el elefante (cuento dinca). El leopardo y el perro (cuento ounioro). . Por qué el rinoceronte desparrama su estiércol (cuento uahehe). Por qué el cocodrilo no se come a la gallina (cuento tjort).Particularidades físicas. 50. 49. 53. 51.

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¿Cómo hemos de ser hermanos? Ella vive en tierra y yo en agua. resuelto a comerse la gallina. —Mbambi —le dice—. y ponen huevos. me asusta llamándome hermano. No puedo continuar así más tiempo. Todos los días. hermano! ¡No hagas tal! El cocodrilo se sorprendió y se turbó tanto de ese grito. saldrías perdiendo y descubrirías tu ignorancia. Por qué el cocodrilo no se come a la gallina Había una gallina que tenía la costumbre de bajar diariamente a la orilla del río a recoger desperdicios de comida. La gallina los pone. 249 . estoy muy preocupado. idiota —dice Mbambi—. Volvió otro día a la orilla. Pero esta gritó de nuevo: —¡Oh. todos nosotros somos hermanos. que la dejó marcharse otra vez—. cuando quiero apoderarme de ella y llevarla a mi escondrijo para comérmela. Entonces la gallina grita: —¡Oh. No se había alejado mucho cuando se encontró a su amigo el lagarto. creyendo que podían muy bien ser hermanos. Un día. y voy en busca de Nzambé para que hablemos. y que lo mismo hacen las tortugas? Yo también pongo huevos. que se retiró. hermano! ¡No hagas tal! —¡Maldita gallina! —gruñe el cocodrilo. y tú también. mi estúpido amigo. Entonces el cocodrilo decidió ir a ver a Nzambé para interrogarlo y resolver la cuestión. un cocodrilo se le acerca y la amenaza con comérsela. Por esta razón el cocodrilo no se come a la gallina. muy gorda. Todos los días. una hermosa gallina.46. ¿No sabes que los patos viven en el agua. no hagas eso. llega a la orilla del río para comer. —Tonto. Se pone en camino. En ese sentido.

cerca del Tanganyika. Vencidos los primeros.colección los ríos profundos 250 47. estalló una guerra violenta entre los rinocerontes y los elefantes. . Por qué el rinoceronte desparrama su estiércol Cuentan que en las colinas de Fipa. alcanzaron merced de la vida a condición de que no irían ya a manchar los senderos de los elefantes y desparramarían su estiércol.

—Te ruego que me desates la cola —grita el gato montés al verla. Al quinto día. Pasó una tortuga. y mientras lo despulga. Por eso. y ahí se queda. por favor. Entonces el mono ata la cola del gato montés a un árbol y huye. jadeante. Está cansado. Trabaja mucho por soltarse. 251 . pero no lo consigue. sin cobrar pieza. El gato montés se despierta. el gato montés se duerme. pero se encuentra con la cola atada a un árbol. —No. el mono vive en los árboles y no baja a tierra. el gato montés se tumba de espaldas. se yergue y se precipita sobre el mono. Llegan todos los animales y bailan en torno del gato. quiere marcharse. pero las pulgas no lo dejan tranquilo. lo llama: —Mono. Tiene mucho miedo al gato montés. La tortuga lo desata. Una vez el gato montés pasa el día entero de caza. anuncien que he muerto y que van a venir todos al entierro. —¿Me matarás si te desato? —preguntó la tortuga.48. Ve pasar un mono. y sácame las pulgas. no te haré nada —responde el gato montés. ven. haciéndose el muerto. El gato montés regresa a su casa. Pero este brinca a un árbol y huye. De pronto. Va a sentarse y reposar. Dice a todos los animales: —Dentro de cinco días. El mono consiente. Por qué los monos viven en los árboles Escuchen el cuento del gato montés.

sucesivamente. que el perro no tendría que roer más huesos. tal cantidad de carne. a condición de que el perro no abandone nunca la cabaña. El leopardo y el perro Un día. Pero el perro cede una vez más a la tentación y una astilla del hueso que estaba royendo mata a una de las crías. pero poco tiempo después descubre un montón de huesos a cierta distancia de su albergue. dos. y le da los otros dos a amamantar. salta sobre él y lo devora. prometiéndole. Desde entonces el leopardo no cesa de hacer guerra a los perros y de comérselos. Las cosas marcharon bien durante algún tiempo. el leopardo entrega sus tres crías al perro. El hombre consiente. que lo buscaba por todas partes para vengar la muerte de sus crías. Entonces el perro se da a la fuga. a cambio de que las cuide. tres. y se lanza sobre ellos. El perro acepta el trato.colección los ríos profundos 252 49. El mismo percance le ocurre una segunda vez. a pesar de la palabra empeñada. . El leopardo. Sin dificultad engaña a la madre. y pide auxilio y protección al hombre. uno.

ahíto. dejando a su antagonista picotear a más y mejor entre las hierbas. se duerme. pasadas unas horas. Vuelve a pastar el elefante. Eso mismo hace todavía hoy. se retira. —Nada —responde este—. el elefante se da a la fuga. que ya dormitaba.50. se sorprende mucho al ver que el gallo no cesa de comer. exasperado por el picoteo que no deja de atormentarlo. —¿Qué haces ahí? —pregunta el gallo. 253 . El gallo y el elefante Un día. el gallo se encarama en el lomo del elefante. desde el alba. Espantado de tal voracidad. Al siguiente día. El elefante se despierta. siempre que canta el gallo. los dos adversarios se reúnen en el sitio fijado. el gallo y el elefante apostaron sobre cuál de los dos sería más comilón. al despertarse. Al ponerse el sol. Me como los insectos que encuentro en tu piel. pero no tarda en hartarse. el elefante. Al mediodía.

—Yo soy el más grande. El elefante y la musaraña Un día. despachurrándola con su ancha pezuña. el elefante se hiere cuando corre por las hierbas altas. el elefante encuentra en su camino a la musaraña —¡Ten cuidado! —grita la musaraña. y la musaraña encuentra la muerte al cruzar los caminos. y tú eres quien ha de tener cuidado —replica el coloso. Capítulo XII s Ciencia de fantasía . Pero se han cumplido las dos maldiciones.colección los ríos profundos 254 51. cuando cruces un camino! —replica el otro. Desde aquel día. —¡Maldito seas! —responde con furor la musaraña—. ¡Qué las hierbas altas te rajen las patas! —¡Y así te mueras tú.

y que entonces tendrán su respuesta. —Y añade—: Anda. brazo quemado. la codorniz. el hijo del cangrejo. —Si vas allá. ¿está a la izquierda de la mano? Los hijos del cangrejo regresan a su casa y dicen a su padre: —Padre. Angbala? —Soy yo. gran joroba! El ojo. 255 . la codorniz dice al cangrejo que le envíe a sus hijos para que le traigan alimentos. ¡pata quemada. Un día. Los cangrejitos van y la llaman: —¡Buena ama. La codorniz y el cangrejo La codorniz era propietaria de la tierra firme. va a buscar al cangrejo.52. la codorniz te insulta. Angbala! La codorniz pregunta: —¿Quién llama: buena ama. Después. y ella les recomienda que antes de llegar la llamen buena ama. y le dice: —Dame agua para beber. enfermo! ¡Angbala. dile a tu padre: Angbala. yo no te he injuriado. muerta de sed. y bebe. el cangrejo era dueño del agua. El cangrejo se los envía. El cangrejo se la da. enfermo. Al ser de día la codorniz vuelve para beber. tráeme agua. El cangrejo le pregunta: ¿Me has injuriado ayer? —Mientes. —¿Qué quieres? —Una palabra antigua para ir a Angbala.

devuélvesela. El cangrejo le dice que se acerque a beber. —Suelten el cuello. el cangrejo se esconde y le dice que llamen a la codorniz. vomita el agua.colección los ríos profundos 256 Después de beber. Capítulo XII s Ciencia de fantasía . vomita el agua. el cuello es mi vida. devuélvesela. agarren la cola —dice la codorniz—. que se le quedan en la mano. Por su lado. para que volvamos a casa. Se acerca. sujétela bien. Entonces los cangrejos regresan a su casa. la cola es mi muerte. Por eso la codorniz no tiene plumas en la cola y desde entonces no bebe en el río. los hijos del cangrejo cantan: —Padre. Entonces el cangrejo suelta el cuello y agarra las plumas de la cola. sujétela bien. Los hijos de la codorniz repiten: —Madre. pero el cangrejo la coge. Los cangrejitos van. —¿Qué agua bebes? —Bebo agua clara. Los hijos de la codorniz cantan: —Madre. sujétela bien. para que volvamos a casa. le dice que debería enviar a sus hijos a buscar de comer en su casa. La llaman. e insulta a su padre. A la mañana siguiente se presenta la codorniz y dice que quiere beber.

y todos reían a carcajadas. El vino de palma corría abundante. y todo el mundo había bebido. y aún más. había bebido más que nadie. Y tenía mucha razón. pero él. —Desde este día. y su corazón reía. y verán lo que pasó. los hombres celebraban gran fiesta. ¡Y hubo entonces gran jolgorio! En torno suyo. pero él no quiso ir y llegó a la aldea de los monos. en el centro de la aldea. ya viejo. habían bailado otro tanto. después una noche. El Jefe. tú y tus hijos servirán a los hombres. —Ven acá: ¿por qué tus gentes han insultado a tu padre? Y el jefe no supo que contestar. Un día. Porque temía que le pegasen. los monos habitaban en la aldea de los hombres.53. se marchó muy irritado. cuando el anciano jefe le dijo que fuera a trabajar. le respondió: —Lo que es yo. las piernas le temblaban como dos palmeras nuevas. todos se apretujaban. el jefe de la aldea de los hombres había mandado poner cien tinajas. Fue así que. 257 . pero mucho. Se marcharon. hablaban como ellos. y bebido mucho. aquél le volvía la espalda. al salir el sol. de mañana. y ellos te castigarán. Pero el jefe de los monos. a ellos te entrego. este le sacaba la lengua. riendo y saltando a más y mejor: el uno le tiraba del taparrabos. Sus mujeres trataron de llevarlo a su cabaña. como corresponde a un jefe. Leyenda de los monos Hace de esto mucho tiempo. y se quejó ante el Creador. habían tocado el tam-tam un día entero. no. Anda. el otro del gorro. Este mandó comparecer al jefe de los monos. Nzamé. sus ojos veían «por dentro». pero no eran sus servidores.

machos. ja! —dijo el jefe. los marcó con un hierro candente y los obligó enseguida a realizar los trabajos más duros. El anciano jefe mandó sujetarlo uno a uno. y ahora. ¡qué remedio! Pero un día. temerosos de que los cacen otra vez. hup! Los monos ya no dormían. —Con esto —dijo— se acabaron las reclamaciones. hop. los monos buscaban el pelo por tierra. y. Capítulo XII s Ciencia de fantasía . Los monos obedecieron al instante. ¡Ah! Ahí se armó. y después ordenó que les cortasen la lengua a todos. para enseñarlos a no burlarse de él. ¡Hip. Y entonces empezó a sonar el cuero. invitó a los monos a venir y a beber. Habían huido a la selva. hembras y crías. Y Mandó que sus guerreros los sujetasen.colección los ríos profundos 258 De regreso en la aldea. y tras de recomendar mucho a los suyos que bebiesen solamente de las tinajas que tenían una señal. y después de dormir bien. a los monos les ha retoñado la lengua. pero. ni han vuelto a trabajar nunca. pero había echado dentro la hierba que hace dormir. fueron y bebieron. van todos a reclamar ante el anciano jefe. Primero. el anciano jefe mandó que atasen a todos. pero en cuanto hubieron bebido. verán lo que hizo el anciano jefe para vengarse de los monos. Los monos sólo podían emitir un: —¡Bou. En la fiesta siguiente mandó poner en medio de la aldea muchas tinajas de vino de palma. bou! Pero dos días después. De entonces acá. en la aldea de los monos no quedaba ni uno. los azotaran otra vez. Los monos no podían rehusar un honor tan grande. cansados. todos querían dormir. ¡y qué ágiles de piernas! Lo más gracioso fue que. no han vuelto a hablar. terminado el vapuleo. —¡Ja. a trabajar.

y les preguntó: —¿Por qué despluman a mi marido? —Deja que lo hagan —respondió el macho. Antes. Empezaron a desplumar al pájaro. al echarlo a cocer. entonces. diciéndoles que le cortasen el cuello. 259 . En cuanto se lo comieron. la hembra preguntó por qué hacían aquello. todos los niños se convirtieron en pajarillos de la misma especie. sólo habitaban en la tierra los dos cuya historia acabo de contar. Y cada vez el macho le aconsejaba que lo dejase y se resignara. Se pusieron a descañonarlo: —¿Por qué lo descañonan? —Amiga mía. Con crines de caballo fabricó unos lazos de nudo corredizo y los ató a los tallos del mijo. les gritó: —¿Por qué quieren cortar el pescuezo a mi marido? Los niños no respondieron. ya maduro. volvió. Uno de los pajarillos —el macho— quedó prendido en el lazo. y revoloteando en torno. deja que lo hagan. para que no volase. y al comérselo. Después se lo dio a sus hijos. Pero antes de que cumpliesen la orden de su padre. El propio macho gritaba: —Amiga mías. dos pajarillos venían a comerle el grano. Estos son los que ahora vemos. El cultivador Un cultivador tenía un lugan sembrado de mijo. La hembra. Los niños tomaron un cuchillo. Todos los días. déjalos. El hombre le arrancó las plumas de la punta de las alas.54. la hembra del prisionero se presentó. Al partirlo.

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Capítulo XIII Cuentos maravillosos .

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56. 55. El pájaro maravilloso del caníbal (cuento xosa). Amaavukutu (cuento zulú). 57. 59. Caníbales. Enanos. Sikulumé (cuento ronga). 61. Nuahungukuri (cuento ronga). Seetetelané (cuento basuto). Mujeres avestruces. Niños precoces. el padre envidioso (cuento ronga). Niños de guinné. Al fin del mundo (cuento haussa). Longoloka.Personajes fabulosos. 58. 60. Ogros. .

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Ciérralo por abajo. Entonces. destápalo. el coágulo tenía un niño al lado. Entonces la primera paloma dice: —Toma una espina y aráñate. La otra insiste: —¿Por qué dices Vukutu? Esto ocurría en presencia de la mujer. llegan seis palomas. Amaavukutu Sucedió en el comienzo. que unas palomas montaraces fueron a una casa. Recoge un coágulo de sangre. Allí encontraron a una mujer. Han desparramado las cenizas.55. tenlo apartado ocho meses. y dispersaron las cenizas por la casa. han visto que no tengo hijos. sentada afuera. Entraron. La paloma dice a la mujer: 265 . La otra repite: —Vukutu. y al octavo mes. La otra pregunta: —¿Por qué dices Vukutu? La primera repite: —Vukutu. Era casada. Y dice: —Han venido a burlarse de mí. no tenía hijos. en la primera aparición de la fuente de la vida. Ciérralo por abajo. La mujer lo destapa y encuentra un niño. continúa: —Toma una espina y aráñate. ponlo en un cacharro. La mujer grita. En el cacharro. La segunda. Una dice: —Vukutu.

de manera que crezca inmediatamente. llega el marido. el niño creció inmediatamente. se sienta. y dice: —Hoy me siento feliz y contento. Entonces. dale de comer en abundancia. que no lo vean las demás mujeres. el hijo de las palomas que me han comunicado la sabiduría. le da las gracias. lo trae a la parte delantera de la casa. Come un poco. Llega otra y dice: —Envuélvelo en sus pañales y ponlo detrás de la casa. De noche. acuéstalo. asombrado pregunta: —¿De dónde has sacado este niño? ¿Qué niño es este? La mujer responde: —Es mi hijo. El marido. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . y que se convertiría en un niño. Está muy bien. el marido se regocija. Entonces. el hijo de un coágulo de mi sangre. se lo pone delante. Ahora ya tienes un hijo. y dice: —Esta es tu comida. Toma el alimento del niño. La mujer enciende buena lumbre. que tomara un coágulo y lo pusiese en un cacharro. el niño era solamente el hijo del coágulo. y lo coloca ante sí. hijo mío. Me dijeron que me arañase y cortase yo misma. El marido no sabía nada del niño.colección los ríos profundos 266 —Toma el niño. La mujer va a buscarlo. ponlo en un saco y dale de comer.

y toman sitio en ella. Se come una parte de la carne. cielo. ya lo has visto Ha matado a su mujer.56.. Cuando el hombre llega. canta sin cesar. 267 . Nuahungukuri Un hombre llamado Nuahungukuri toma mujer.. después lo atrapa y lo mata. un pájaro comienza a cantar: ¡Toto-hi! ¡Toto-hi! ¡Ay. y despedazado su carne. cielo. el pájaro va con él.» Cuando esta aún en camino. pero no ha construido una choza junto a las de la otra gente.. ¡oh cielo! Dice que es carne de alce. madre mía! Nuahunguruki ha embrujado el cielo. madre mía! Nuahunguruki ha embrujado el cielo. Pájaro. y deja guardada una pierna. y dice: «Voy a ir a casa de los padres de mi mujer.» Le hacen entrar en la choza. las gentes se dicen: «Vengan.. Ya lo has visto. ya los has visto. en lo alto de la choza. Un día mata a su mujer. El hombre prosigue su camino. aparte. Nuahungukuri persigue al pájaro. Pues bien: este hombre era caníbal. Pero el pájaro resucita. hasta el momento en que llega al pueblo de la mujer. y vuelve a cantar: ¡Toto-hi! ¡Toto-hi! ¡Ay. Pájaro. hoy nos regalaremos con carne. Ya lo has visto. El pájaro se encarama sobre la corona de paja. Se la lleva a su casa. y canta. Al oírlo. después se pone en camino.

Ya lo has visto. entonces. ya los has visto. Los suegros.colección los ríos profundos Ha matado a su mujer. sale. Lo persiguen. Pero el pájaro vuelve a resucitar. Los parientes se dicen: —¡Escuchen. y se dicen: —Nuestra hija ya no existe. y lo mata otra vez. Pájaro. ¡Oh cielo! Dice que es carne de alce. da caza al pájaro. escuchen lo que se oye ahí afuera! Nuahungukuri no se azora. pero no dan con él. y canta de nuevo. cielo. Lo encierran en la choza. Nuahungukuri la ha matado. y despedazado su carne. dejándolos muy atrás. pero se escapa. Aquí se acaba. 268 Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . Y huye veloz. se ponen a pensar.

nuestro jefe. Al ponerse en camino. La mujer quedó encinta. Longoloka se calla. Su madre le pone buenas ropas y le da tabaco en polvo. y espera a que el niño sea mayor. sucedió que Longoloka se casó. Longoloka dice a sus servidores: 269 . voy a ir de caza. Llegados a la manigua. Un día dice a su mujer: —Prepárame cerveza. Longoloka llama a su hijo y le da una calabaza de cerveza para que la lleve. eres feo. La mujer pare un varón. señor. porque tiene una estrella en la frente. Longoloka invita a toda su gente para que lo acompañen en la cacería. Longoloka se lava de nuevo mira al espejo y pregunta a los súbditos: —¿Quién es más hermoso: el niño o yo? Responden: —El niño. porque tiene una estrella en la frente. porque el joven gustaba de sorber polvo de tabaco. No puedes compararte con el niño que está en el seno de su madre. El niño es muy hermoso. —Y se callaba. A los súbditos que estaban sentados en la plaza les preguntaba: —¿Quién es más hermoso: yo. Longoloka se lavaba todos los días y se contemplaba en un espejo. o el niño que está todavía en el seno de la madre? Los súbditos respondían: —Tú.57. Su mujer prepara la cerveza. Longoloka. el padre envidioso Pues. Longoloka respondía: —Está bien.

o el niño que está todavía en el seno de su madre? Le responden: —El niño. porque podría matarme. o el niño que está todavía en el seno de su madre? Los súbditos le decían: —El niño. en su corazón. ella vuelve a su casa. porque es más hermoso que yo. Entonces. se calla. Longoloka vuelve a lavarse y a mirarse al espejo. mi propósito es cazar a este hijo mío que aquí ven. en efecto. la madre del joven pregunta a su marido: —¿Qué es de mi hijo? Longoloka responde: —Se ha quedado en casa de sus tíos maternos.colección los ríos profundos 270 —Mi propósito no era cazar animales fieros. Pero no vayas a decir a mi hermano esto que te cuento. y guardó el caso para sí. Longoloka se calla. Todos los días se lavaba y se miraba al espejo. sus gentes se apoderan del hijo y lo matan. Cuando llegan. Regresan todos a casa. y preguntaba a sus servidores: —¿Quién es más hermoso: yo. diciéndoles: —¿Quién es más hermoso: mi hijo o yo? Le responden: —El hijo. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . Entonces. La mujer. que soy su padre. La madre lo espera hasta la puesta del sol. y pregunta a la gente: —¿Quién es más hermoso: yo. Otra vez la mujer queda encinta. Al día siguiente va a buscarlo a casa de sus tíos maternos. El hermano de Longoloka dice a su cuñada: —A tu hijo te lo han matado. La mujer pare otro varón. que contestan: —No está aquí. el hijo no regresa. Longoloka interroga de nuevo a sus servidores.

El hijo pregunta a su madre: —Mamá. Longoloka reúne a su gente para la cacería. estará por llegar. 271 . Cierto día. todos los demás se les adelantan. Longoloka le pregunta: —¿Dónde se ha quedado mi hijo? —No lo sé —responde—. sencillamente. huye. Se pone en camino. Estará rezagado. y tu padre lo mató. Al llegar. te matarán en la cacería. su esposa se la prepara. Entonces. voy a ir de caza. no lo hemos visto. que te hayan matado? Su madre responde: —Sí. El hijo añade: —Poco importa. la llevaba yo por él.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Lo principal es que sea nuestro padre quien nos mate. Longoloka da a su hijo una calabaza de cerveza para que la lleve. Tuve otro hijo. y no vuelvas sobre tus pasos. No sé dónde puede estar. porque tu padre te va a matar. Regresan sin encontrarlo y dicen: —Señor. y lleva la calabaza hasta reunirse con los cazadores. vete lejos. y guarda a que el niño sea mayor. Envían gente a buscarlo por el camino. el hermano de su padre le dice: —Vete. leyendas y cuentos africanos) Longoloka se calla. el joven se detiene con el hermano de su padre. El joven emprende la fuga. Este queda solo. dice a su mujer: —Prepárame cerveza. pero al mismo tiempo dice a su hijo: —Hijo mío. En efecto. le deja la calabaza de cerveza a su tío. Tu propio padre te matará. Longoloka prosigue: —¿Qué calabaza es ésa? ¿Dónde estaba mi hijo cuando tú la cogiste? Responde: —¡Oh!. y no otro. al marcharse. En el camino. ¿has tenido ya otro hijo.

padre mío! Mi corazón no es mejor que el de otro cualquiera. padre mío. Y el joven come en la choza. pero no ve a nadie. Se sienta. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . porque has tenido ánimo para entrar en esta casa y sentarte. y para hablar conmigo. Al regreso. Se acerca a ella. siendo así que nadie quiere entrar. el joven fugitivo se detuvo en un lugar y se sentó. Después. —Toma tu comida. ¿tú tío te ha salvado? —Sí. —¿Es cierto que tu padre quería matarte? —Sí. —¿Padre? —responde el muchacho. Cuando acaba de comer.colección los ríos profundos 272 Vuelven todos a casa. Entonces. el joven vuelve a caminar. padre mío. aquel ser oculto comienza a hacerle preguntas: —¿Llegas aquí huyendo del sitio de donde vienes? —Sí. he llegado huyendo. aunque no me ves. padre mío. padre mío. El muchacho responde: —Sí. y ve una choza en la que no había nadie. para sacarse las espinas que se le habían clavado en la carne. —Le dice luego—: Sal. el personaje agrega: —Hijo mío. De pronto. El joven se levanta y entra en la choza. Quitadas las espinas. la voz le dice: —Sal. está vivo. el hermano de Longoloka dice a la madre del niño: —No te preocupes por tu hijo. el personaje que estaba en la choza lo llama por su nombre. —Entonces. —El joven sale. —¡Oh. El personaje prosigue: —Digo que es bueno. En tanto. y se sienta enfrente. El sol iba a ponerse. porque has tenido ánimo para llegar a esta casa y penetrar en ella. Le trae comida y le dice de nuevo—: Hijo mío. él me ha salvado. tu corazón es bueno. quería matarme. Le dije que huyera. La madre responde: —Está bien.

que penetra en la choza. Sal. El ser le pregunta entonces por qué su padre quiere matarlo. Lo llama de nuevo: —Sí. Cuando el sol calienta. De tarde. —Está bien. Y cuando el joven sale. los coloca en su sitio. y busca a los pastores y las cabras. padre mío —responde el joven. y habla así. —Quiere matarme porque dice que soy más hermoso que él. A la gente que encuentres en la aldea le dirás cuando llegues: «Me manda a buscar un buey. padre mío. toma una cabra y me la traes. El joven se echa a dormir. el invisible lo llama para comer. Cuando ha comido. la suelta en la plaza. hijo mío —dice el otro—. Responde: —Sí. leyendas y cuentos africanos) Y sale. y lo ata en la plaza. De mañana. Cuando ha salido. porque ya se ha puesto el sol. sal —responde el otro. prepara la cama y lo llama. Responde: —Sí. acabada la comida. padre mío. —Está bien. cuando los encuentres. que toma los utensilios. Se va en busca de la cabra y se la trae. el personaje lo llama para comer. el joven sale. Entra en la choza y se echa a dormir. Toman un buey.» El joven va a la aldea. El personaje lo llama. Después. regresa con él. padre mío. se lo dan. llegado a la aldea. y come. he comido. El joven responde: —Sí. Responde: —Sí. —Y va a comer. A la mañana siguiente. 273 . el personaje lo llama y quiere darle un encargo: —Ve al campo. dice—: Padre mío. llega. el ser prepara las ropas y lo llama. el muchacho se apresura a salir. padre mío. hijo mío. he comido. A la mañana siguiente le da esta orden: —Ve a la aldea a buscar un buey que me pertenece. el otro coloca los utensilios en su sitio. dice—: Padre mío. Al verlo de regreso. —Entra. y se sienta.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. después.

Responde: —Quiero ir a matar a toda la gente de mi país. di a las gentes de la aldea que reúnan cuantas doncellas haya. menos a tu tío y a tu madre. y toma dos doncellas. sale con él. que me ha salvado. Eligió dos y regresó con ellas. hemos comido. te daré un ejército para ir a matar a tu padre y a todos los habitantes del país. incluido su padre. y dice al muchacho: —Acompáñala a su casa. Le dice: —Escoge lo que prefieras. para matar a todas las gentes. más animosa. y eliges a tu gusto. y el otro no le envía ya a ninguna parte. Sólo deja con vida a Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . El otro lo llama. y toma otra en su lugar. El personaje invisible le procura un ejército. El personaje invisible la oye. y le dice: —Dáselas a tus esposas. Llega a la choza y se sientan los tres fuera. salgan. Cuando acaban. La otra. Permanece allí. Hicieron como estaba ordenado. Al llegar. decide quedarse. Respondió: —Sí. elige otra y vuelve con ella. si quieres. propone al joven que elija. diciendo: —Hijo mío. le da esta orden: —Ve a la aldea donde estuviste ayer. y dice: —No estoy acostumbrada a vivir en casa de un ser invisible. una de las jóvenes siente miedo. incluso a mi padre. Entonces la joven medrosa discute con su hermana. Llegado a la aldea. le traen muchas jovencitas. y dice: —Yo no quiero quedarme. El dueño de la choza le da ropas.colección los ríos profundos 274 Entonces. pero no a mi madre. Entonces. —Bien. cumple el encargo que lleva. —¿Estás de vuelta? —Sí. La acompaña. En fin. el joven dice: —Padre mío. ni a mi tío. padre mío. El personaje llama a las jóvenes para comer.

el ser invisible le dio una aldea en la que vivió con su tío y su madre. 275 . Aquí se acaba.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Cuando volvió. que le ha salvado. leyendas y cuentos africanos) su madre y a su tío. El joven ha continuado en la aldea de aquel ser. Regresa con ellos.

Le da unas habas. hijo de mis entrañas. La paloma le dice: —¿Deseas tener un hijo? —Sí. La paloma le pregunta: —¿Por qué lloras. madre mía? —Lloro porque me persiguen. Si no los tengo. Sikulumé Sucedió. Se fue al campo y encontró una paloma. y las otras mujeres la pusieron en ridículo. pero la principal no los tuvo. la mujer hizo todo cuanto le habían mandado. —Regresa a tu casa. su mismo marido se burlaba de ella y no le guardaba ninguna consideración. ve a dar vuelta a la marmita. Cuando esté a punto. se burlan de mí porque no tengo hijos. no hables. ¡Como si estuviera en la mano de alguien el no tener hijos! Nadie puede impedirlo. Cuando acabes. pues. la culpa no es mía. y verás lo que pasa.» El niño no debía hablar hasta que llegase su hora. Entonces ve que se halla encinta. y le dice: —Al llegar a tu casa. También le habían dicho que. la madre debía repetir lo mismo.colección los ríos profundos 276 58. cuece todo esto. Por eso decía: . todas tuvieron hijos. al pie de la pared de la cabaña. maíz y guisantes. lo viertes en el cesto redondo. que Macinga fue a casarse con unas mujeres. cuando estuviese encinta. pues. E incluso después de nacido. debía repetir todos los días: «Tú. todos los días se ríen de mí: dicen que no soy mujer. Le da también un paquetico de espinas. después perforas los granos con una espina y te los comes uno por uno. Una vez en su casa. la mujer lloraba.

y en llegando. Sikulumé andaba. dijo a sus hermanos que se pusieran en camino. y al siguiente día salieron a labrar. volvieron atrás y le golpearon la calabaza llena de cerveza. Entonces Sikulumé habló a su servidor y le dijo: —Veremos qué hacen ahora. Sikulumé y su criado los seguían. Pero el trueno comenzó a retumbar con fuerza. habría perseguido a esos pájaros. 277 . porque se hicieron esta cuenta: «Aunque sea mudo. Preparadas que fueron. dijeron a sus madres: —Prepárennos comida para el camino. Partieron. Cuando llegaron. de joven.. dijo a sus hijos: —Lo que es yo. habría perseguido a esos pájaros. y le pidió que le preparase cerveza y le cociese un pan. hijo que andas. los panes. El criado brincó de alegría al oír que su mano empezaba a hablar. de noche. Entonces su padre dijo: —¡Cómo! ¿Te figuras acaso que eres ya bastante mayor para viajar? El mozo designado para jefe de los jóvenes.. Makumana. Macinga. le daremos un servidor. salieron y los desplumaron. pero las cervezas se vertían. Sikulumé tocó a su madre. de joven. leyendas y cuentos africanos) —Tú. y le mostró las provisiones. iba también con el criado que le habían puesto. Regresaron a la casa. continuaba diciéndole: —Tú.» El criado le estaba muy sumiso. porque van a preguntarte que por qué bailas de alegría. Sus hermanos. el mancebo se fue con las gentes que iban a labrar. el padre. no hables. Cuando fue mayor iba con su padre al trabajo. Volvieron a la casa. Su madre le preparó la cerveza y le hizo un pan. pasaron unos pájaros volando. Cierto día. Pasaron de nuevo unos pájaros. se metieron en los cañaverales y mataron los pájaros. hijo de mis entrañas. enojados. La calabaza se rajó. Y cuando nació. Pero Sikulumé le dijo: —¡Cállate! No seas causa de mi muerte. Mientras cavaban. Macinga dijo: —Lo que es yo. no hables.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos.

Entonces. dejaron al jefe con quien habían venido. Sikulumé les dice: —Corten las cabezas de los pájaros y déjenlas aquí. lo disparó.colección los ríos profundos 278 Cayó un fuerte aguacero. se calentaron. Tomó una caña. Tomó una bola de arcilla. si su jefe no les construye siquiera una casa? —El criado de nuevo se puso a saltar y bailar de alegría. Tomó una liana. la arrojó en la cabaña. y el junco se convirtió en cantidad de esteras. y la liana se convirtió en techumbre. y quedó guarnecida toda la pared. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . Pero no pudo impedir que se pasaran a él. respondió: —¿Por qué bailo? Amigos míos. Entonces uno de los servidores exclamó: —Me hago de Sikulumé. Tomó un junco. Entonces comenzó a edificar una cabaña. Y otro dijo: —Me hago de Sikulumé. matador de gorriones. Sikulumé le ordenó—: Estate quieto. y me basta. Los servidores de Makumana se guarecieron bajó un árbol. Entraron. porque allí no llovía. —Y le sacaron la espina. y la caña se convirtió en una empalizada. la arrojó. los otros se dirigieron hacia donde estaba Sikulumé. Lo mejor que pueden hacer es sacármela. Entonces. pero no veo lumbre. Pero Sikulumé dijo: —No necesito servidores. y prosiguieron desplumando pájaros. Sikulumé fue hacia su hermano Makumana y le preguntó: —¿Dónde va a dormir esta gente? Los pájaros están desplumados. en el cual habían tenido confianza. lo arrojó en la cabaña. Tengo uno. porque me he clavado una espina en el pie. Sikulumé dijo: —¿Cómo van a resistir. Tomó un carbón. cazador de gorriones. la lanzó. amigo! ¿Por qué bailas así? Se había perforado un pie con una espina y cuando le preguntaron. y se encendió lumbre. e interrogaron al criado: —¡Eh. mírenla. Todos dijeron lo mismo.

fabricados los airones de pluma que habían venido a buscar. Cuando dormían Sikulumé tomó las cabezas de los pájaros y las colocó alrededor de la cabaña. ¿De dónde iba a sacarlas? Yo no se las he dado. ¡Anda que anda! Vamos a buscarla. Con el alba salieron a cazar pájaros y regresaron. ¡Uf! Ya puedo regresar. un ogro vino a traerles comida. Sikulumé les dijo durante la noche: . dijo —: ¡Uf! Ya puedo regresar. ¡Anda que anda! Pronto se irá la carne humana. Ido el ogro. y dijeron: —Volvámonos a casa. Ustedes verán. ¡Anda que anda! 279 Cuando llegó a la choza se comió las cabezas de pájaro. Durante la noche. y oyeron al ogro cantar las mismas palabras que la víspera: —¡Cuando me haya comido a Makumana. Pero él les dijo: —¿Qué temen? No tengan miedo. cuando me haya comido además a Sikulumé. leyendas y cuentos africanos) Así lo hicieron. engordaré.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. cazador de gorriones. Se despertaron. cuando Sikulumé sintió llegar al ogro —les había atado un bramante a los dedos de los pies—. hasta los artejos! Entonces empezaron a tener miedo. Después. Cuando me haya comido a Makumana. Por la noche. Quédense aquí hasta concluir lo que han venido a hacer. cazador de gorriones. pero él les dijo—: Bien está. haciendo: —¡Pfotio! ¡Me como una cabeza! ¡Crac! Me como un pájaro. engordaré hasta los artejos. —Se negaron a creerlo. Sikulumé interrogó a sus servidores: —¿Quién les ha dado las provisiones que están comiendo? —¡Tú! —De ningún modo. —Al acabar de engullírselos. tiró del bramante. cuando me haya comido además a Sikulumé. engordaré. cantando: El hombre tiene una pierna. el ogro los sustenta.

Entonces dijo a sus servidores: —He olvidado el airón. Volvieron atrás. Y otro: —Te daré a mi hermana. Iré contigo. en la selva. Sikulumé había dejado el airón de plumas en la puerta de la choza. Entonces comenzaron a temer y decían: —Es lo que Sikulumé nos había dicho. Partieron.. muy de madrugada. o tienes miedo? Su servidor le respondió: —¿Tendría yo el descaro de abandonarte aquí. Lo había dejado adrede en el momento de salir. —Y otro: —Te daré todas las cabras que hay en casa. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . hasta el sitio en que se habían separado de Sikulumé. y así que caminaron un poco. Entonces Sikulumé les dice: —Puesto que se niegan a venir conmigo. Sikulumé preguntó a su servidor: —¿Vendrás conmigo.colección los ríos profundos 280 —Prepárense a huir y volvamos a casa. ¿Con cuál de ustedes puedo regresar a buscarlo? Todos exclaman: —Nos da miedo volver. escuchen: cuando se pongan en camino sigan el de la izquierda. Desandemos el camino. tomaron el de la derecha y llegaron a la vista de una aldea grande. En tanto.. Y otro: —Puedes quedarte con mi mujer. Partieron. habiéndote servido siempre en casa? Desde que naciste te he servido. pues. pues. Uno de ellos dice: —Te regalaré un buey que tengo en casa. no tomen el de la derecha. ciertamente. verán que van a dar a una aldea grande. Si toman el camino de la derecha.

sentada al pie de la pared de la choza. Corramos en pos de nuestro pedacito de carne. Acabaron por dárselo. y huyó. Entonces los otros preguntaron a la vieja: —¿Dónde está el airón? Ella respondió: —¡Hizo zut! Le preguntaron de nuevo: —¡Hizo zut! —Pretende que se lo han robado. . Lo ogros se entretenían en pasarse de mano en mano el airón olvidado. que se había escondido detrás de la empalizada. una ogresa vieja. porque los había convocado el mismo que llevó las provisiones a los jóvenes. Sukulumé halló en la choza gran número de ogros. entre otros. leyendas y cuentos africanos) Cuando llegaron.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. 281 Los ogros pequeños decían (con voz infantil): ¡Tutchi! ¡Tutchi! Dámelo. y decían: ¡Tutchi! ¡Tutchi! Dámelo. Había. Y otros (los viejos) decían (con voz cascada): ¡Tutchi! ¡Tutchi! Dámelo. porque era muy vieja. Unos dijeron: —No se lo den Y otros: —Dénselo. arrancó el airón de manos de la ogresa sin que ella lo notara. Sikulumé. La vieja decía también: ¡Tutchi! ¡Tutchi! Dámelo.

alcanzaron a Sikulumé. porque en adelante la cantaremos al comer. Todas las gentes del lugar fueron a saludarlos. Los ogros los perseguían cantando: 282 ¡Se nos fue la carne! ¡Anda que anda! ¡Vamos a su alcance! ¡Anda que anda! En efecto. Ellos no contestaron.colección los ríos profundos En tanto. los jóvenes se marcharon también y llegaron a la aldea grande. puesto que hemos aprendido esta canción. Este les dijo: —Bueno. en este país no acostumbramos comernos a la gente! Unos exclamaron. Se pusieron en hilera. eso basta. Entonces comenzó a cantar esta canción: ¡Oh! ¡En este país. Cuando los ogros se fueron. Entonces una vieja dijo: —¡Salud. pónganse en hilera. no obstante: —¿Vamos a consentir que nuestro pedacito de carne regrese a su casa? Otros respondieron: —Dejemos que se vaya. señores míos! Respondieron ellos: —¡Ji-jí! Los otros exclamaron: —¡Anda! Sólo responden cuando les saluda una vieja. en este país no acostumbramos comernos a la gente! Los ogros cantaban también: ¡Oh! ¡En este país. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . Sikulumé llegó junto a sus compañeros y les preguntó: —¿Por qué han abandonado el camino que les recomendé tomar? ¿Que han encontrado? —No hemos visto nada —respondieron.

abuela. Entonces comieron ellos también. Y esta es para ti— y se la dio al nieto. el jefe de la aldea había convocado a sus gentes para ir a labrar el campo al siguiente día. el perro se negó a comerlo. pero no se dieron cuenta de ello. En tanto. durante la noche. leyendas y cuentos africanos) Intentaron darles de nuevo la bienvenida. coció la masa y se la dio. abuela. Y fueron a dormir con ellos en la choza. Cuando llegó la noche. La vieja añadió —: Mira cómo lo devoran y se regalan y a mí no me dejan nada. Sikulumé dijo a la vieja: —¿Quieres un pastel? La vieja le respondió: —Sí.. La vieja les molió mijo. Hallándose todos en la labranza. que se lo comió. resultó que mataron a su propia joven. quisieron matar a los jóvenes y buscaron a Sikulumé para asesinarlo. Sikulumé tomó un pedazo y se lo ofreció al perro. Mientras comía. La vieja lo repitió y dijo: —¡Salud. Cuando las gentes de la aldea. Sikulumé tomó un poco de cada cosa y se lo ofreció al perro que lo acompañaba.. se negaron a entrar. Pero ellos se callaron. Entonces molieron harina y la mezclaron con tabaco. Entonces Sikulumé tomó el cobertor de una de las jóvenes y se tapó con él. Les llevaron a casa de la vieja y consintieron en quedarse allí. la vieja dijo: —Esta es tu ración —y se la dio a su hijo—. Respondieron ellos: —Come y calla. Las gentes del lugar dijeron a la vieja: —Repítelo. Entonces desparramaron por el suelo aquella comida.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. cáñamo y otras drogas. las gentes del lugar dijeron a sus hijas: —Vayan a divertirse con esos pretendientes que han venido. señores míos! Y ellos hicieron: —¡Ji-jí! Al ponerse el sol les mostraron una choza grande para que durmieran en ella. y se lo dieron. Por la noche las gentes se concertaron para llevarles de comer. 283 .

Cogió un puñado de tierra y la tiró al aire. Es la polvareda que levantan los labradores. y en el camino encontró a la vieja.colección los ríos profundos 284 Cuando hubo comido perdió la cabeza. reunieron los ganados del país y se fueron. el jefe dijo al criado: —Vete a ver. Monombela. y acabamos. en efecto. Pero como seguía sosteniendo la misma cosa. Tenía las rodillas desolladas. nuestro pedacito de carne se fue. Y se lanzaron a la persecución. y regresaron todos. La interrogó: —¿Adónde vas? Pero ella no pudo responder nada. el criado del jefe le dijo: —Cualquiera diría que aquella polvareda la levantan los bueyes. Entonces el jefe les dijo: —Gentes de Monombela. Cuando el criado llegó a la aldea ya no estaba el ganado: fue a decírselo a sus gentes. Las gentes insitieron: —¡Que no! Los bueyes están en la aldea con las gentes para las que estamos aquí labrando. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . Sikulumé dijo a sus servidores: —Métanse debajo de los bueyes. no haces más que molestar mientras trabajamos. El jefe. Cuando las gentes de la aldea se hallaban labrando el campo. Las gentes respondieron: —No es polvareda de ganado. Provéanse de canastas y cuchillos. hizo estallar una tormenta para detener a los fugitivos. El criado repitió: —Cualquiera diría que es la polvareda de los bueyes. El criado fue a ver. Entonces Sikulumé dijo a sus servidores: —¿Y si nos apoderásemos de los bueyes y nos los llevásemos? En efecto.

Pero él respondió: —No me den nada. Cuando llegaron los perseguidores gritaron a los fugitivos: —¿Cómo han atravesado el río? Sikulumé respondió: —Por aquí. 285 . y la cebra partió a la carrera y llegó a la plaza de la aldea. sus ganados y fue a vivir en casa de sus tíos maternos. Y entonces dijeron: —Pronto habremos muerto todos. ahora. una vez que se transformó en cebra. Se la echó al animal. El servidor dijo a su madre: —Pon agua a cocer hasta que hierva. en efecto. Es lo más natural que los haya salvado. Cuando los vio en medio del río soltó la cuerda. Otra vez repitieron la prueba. En cuanto a Sikulumé. ni en búfalo. las gentes de Monombela hallaron a la joven muerta y se la comieron. Sikulumé tomó. transfórmate en cebra. ni en otro animal. y se los llevó la corriente.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Pero Monombela gritó a Sikulumé: —Si no quieres convertirte en elefante. Sikulumé es quien nos ha salvado. Les lanzó la cuerda. se convirtió en cebra y salió galopando: ¡Hua-huá! ¡Hua-huá! Cuando regresaron a la aldea. pues. como hijos de mi padre. su servidor se ciñó la cola. Sikulumé reunió los bueyes y se fue con su ganado a casa de su tío materno. leyendas y cuentos africanos) Reanudaron la fuga. y cuando las gentes de Monombela llegaron a aquellos sitios se encontraron con que Sikulumé y sus servidores los habían ya abandonado. Volvamos atrás. —¡Ah! Han estado aquí. valiéndonos de esta cuerda. y ellos la agarraron. Entonces sus hermanos fueron a decir a su padre: —Para nosotros. que volvió a ser hombre. Siguieron corriendo tras ellos. Sikulumé. Los servidores le dijeron: —Te dijimos que al regreso te pagaríamos. Sikulumé hizo aparecer un río y los pasó con sus servidores y el ganado.

Sin embargo.» A él también lo pusieron al frente de una pequeña comarca. Sikulumé consintió en vivir con él. lo mismo sucedió con Makumana. cuando le dieron excusas y su padre le explicó que desconocía que él fuese como los demás. aquel que había dicho: «Este es el jefe. dieron a Sikulumé la realeza de la comarca. Su servidor recibió también su parte. Sus hermanos se marcharon y fueron establecidos de jefes de otras tantas pequeñas comarcas. Aquí se acaba. que daba cuenta a su padre sólo después de resolverlos. sino un imbécil? No quiero vivir contigo. Su padre ya no se ocupaba de negocios. los examinaba Sikulumé. A su llegada. pero Sikulumé le dijo: —¿No decías tú que no habías engendrado un hijo normal.colección los ríos profundos 286 Su padre quiso seguirlo. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos .

y cuando se lo daban. cuando una de ellas propuso que se bañaran en una balsa grande que allí había. pensaron regresar a casa. Mató un buey muy grande y dijo al pueblo que iban a comérselo. y entonces. pero todas se negaron a desandar el camino. 287 . la agarró y la metió en un saco. Recogida la arcilla. para que no se supiese qué clase de pájaro tenía. Cuando llevaban recorrida cierta distancia. decía: «Canta. Se dirigió a otra de las muchachas. pájaro.59. mientras las otras regresaban a la casa. El pájaro maravilloso del caníbal Una vez varias jóvenes salieron de su casa muy de mañana con el propósito de recoger arcilla roja. un caníbal gigantesco y pavoroso. el jefe creyó lo que le dijeron. haciéndola cantar por su cuenta. Entre ellas iba la hija de un jefe: muchacha muy linda. la joven se estuvo quieta. se acercó a ella. Y la llamaba su pájaro. se metieron en el agua y se divirtieron un buen rato. Cuando las jóvenes regresaron a la casa dijeron al jefe que su hija había entrado en la pubertad. la hija del jefe advirtió que se le había olvidado uno de los adornos que se había quitado para bañarse. La prima se negó. Los mozos tomaron la carne y salieron del pueblo para comer. Aquel día las gentes comieron buey cebado y estuvieron muy alegres. De puro espanto. A todas les gustó.» Pero nunca quería abrir el saco. Entonces pidió a su prima que volviese con ella a buscarlo. después a otra. Al llegar a una aldea pedía de comer. Se vio obligada a volver sola a la balsa. como vio que elegían una para llevarla a una choza. Al llegar a la balsa. que tenía un solo pie. Entonces el caníbal la llevó por diferentes lugares. Al fin se vistieron y se encaminaron a su casa.

y llegaron. pero el caníbal rehusó la oferta. Al acercarse a su casa gritó a su mujer: —Date prisa a cocer esto. Para traer el agua le dieron un jarro rajado. El jefe deseó mucho verlo. pero sólo encontró sapos y culebras. Entonces metieron en el saco sapos y culebras y lo cerraron. Le dieron de su comida y dijo: «Canta pájaro. esperando encontrar un majar agradable. pero el caníbal se negó a abrir el saco. Pero al saber que las otras muchachas lo habían engañado. Entonces le aconsejó que fuese a la aldea donde estaba la gente.colección los ríos profundos 288 El caníbal llegó en aquel mismo momento. El caníbal dijo que iría. y le dijo que le daría muchos bueyes cuando volviese. Tomó el saco y se fue. Entonces el jefe creó un plan. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . Pidió al caníbal que fuese a buscar un poco de agua. Los hizo esperar un poco para que tuviesen buen apetito. El jefe le ofreció un buey por el pájaro. el jefe abrió el saco y extrajo a su hija. Entonces abrió el saco. y las mataron. y le dijo que en tal día abundaba la carne. porque suponía que estaba observando la reclusión impuesta a las muchachas cuando llegan a la pubertad. de modo que estuviese ausente mucho tiempo. Al pronto no podía creer que fuese ella. ignorando que el padre de la joven fuese jefe del lugar. Cuando el caníbal regresó se quejó del jarro rajado. Entonces el caníbal fue a la aldea e hizo cantar al pájaro. pero le dio miedo pedir al caníbal que se lo enseñase. Todos le prometieron no tocarlo. y pensó que el pájaro cantaba como su hermana. Dijo a los jóvenes que si le daban de comer haría que el pájaro cantase para ellos. Envió en busca de los otros caníbales para que acudiesen al festín. creyendo sacar a la joven. declaró que debían morir todas. si le prometían no abrir el saco en su ausencia. Los otros caníbales se enfurecieron tanto que lo mataron y se deleitaron con su carne. le dieron mucha carne para contentarlo. En cuanto se perdió de vista.» Entre los jóvenes se hallaba el hermano de la muchacha. Ignoraba lo ocurrido en su ausencia.

no siendo tu mujer. Y así le ocurrió varios días seguidos. no me llames nunca hija de un huevo de avestruz. a cazar ratones. Y se decía: «Seetetelané. habría podido cocerte el pan y prepararte el yoala?» En fin. Entonces la mujer salió y empezó a golpear con un palo en el sitio donde estaban las cenizas. ¿es que realmente no tienes mujer? ¿Quién. Seetetelané Había un hombre sumamente pobre llamado Seetetelané. Al siguiente día salió. La capa y el pantalón estaban hechos de pieles de dichos insectos. jefe! ¡Salud. Las gentes acudieron a él muy solicitas. según costumbre. Se alimentaba de ratones del campo. Se había transformado en jefe y se adornaba con hermosas pieles de chacal. jefe! 289 . Desde ese mismo momento aquella mujer se convirtió en la compañera de Seetetelané. cuando se despertó. Seetetelané oyó gran ruido como de muchedumbre de gentes. de todas partes le gritaban: —¡Salud. me gustaría. cierto día una mujer joven salió del huevo y le dijo: —Seetetelané. Ni siquiera tenía una mujer. se encontró con un pan recién cocido y yoala recién preparado. Un día le dijo: —¿Te gustaría tener gente a tu mando? Respondió él: —Sí. De regreso. incluso cuando estés borracho de yoala. Un día que salió a cazar ratones encuentra un huevo de avestruz y dice: «Me comeré este huevo cuando el viento sople de aquella parte.» Y lo escondió en el fondo de su choza.60. Al día siguiente.

colección los ríos profundos 290 Todo el mundo lo saludaba así con respeto. Así envejeció. Entonces lo recordó todo y exclamó: —¡Ay! ¿Qué va a ser de mí? ¿Por qué he dicho a mi mujer: eres hija de un huevo de avestruz? Volvió a ser un hombre sumamente pobre. sin mujer ni hijo. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . Seetetelané. hasta que murió. Dondequiera se oían balidos de animales. borracho de yoala hasta el punto de no poder moverse. Un día. soy yo. bien abrigado en las pieles de chacal. gritó a su mujer: —¡Hija de un huevo de avestruz! Su mujer le preguntó: —¿Eres tú. y se durmió profundamente. Ahora despreciaba los pellejos de ratón. eres hija de un huevo de avestruz. al palpar a su alrededor. que apenas le llegaban a las rodillas. Por la noche se acostó. estaba terriblemente transido. y de noche dormía en buenas frazadas. Seetetelané era jefe de una aldea inmensa. teniendo por único sustento la carne de ratones de monte y vistiéndose con sus pieles. A medianoche se despertó y. advirtió que estaba acostado en el duro suelo y que se cubría con los antiguos pellejos de ratón. se vestía únicamente con pieles de chacal. Advirtió también que su mujer no se hallaba a su lado y que toda la aldea había desaparecido. Hasta los perros se mezclaban en la manifestación. quien me llama hija de un huevo de avestruz? — Sí.

porque el propietario del caballo dice: —Yo no vendo mi caballo por dinero. Dice: —¿Cuánto? El dueño del caballo contesta: —Se vende por tetas de mujer. La venta es difícil. y está vendido. tráemelas. Llega un compañero del joven. pues no puedo comprarle el caballo. Sabía que su madre le otorgaría cuanto le pidiese. ¿Quién lo comprará? Llega un joven y pregunta por el dueño del caballo. Le dice: —¿Cuánto dinero pides por tu caballo? El propietario le contesta: —Si puedes cortarme las tetas de tu madre. Pregunta por el dueño del caballo. Desean venderlo. vale muy caro.61. denme tetas de mujer. El joven dice: 291 . La gente dice: —Tu caballo tiene un precio difícil. Preguntan por el propietaio del caballo. Al fin del Mundo Las gentes de Asbon trajeron un caballo. y el caballo es tuyo. El joven responde: —Bueno. Se va. Le dicen: —¿Cuánto por el caballo? Responde: —No quiero dinero por mi caballo. Acude gente. lo vendo por tetas de mujer. hijo de Asbon.

ando. El muchacho regresa. Va a entregárselas al dueño del caballo. pero ella no los ve llegar. —Y dice más—: Anda. Madre mía. —Se va. Parte. ella les responde. Un día encuentra a una araña. bien. El joven va. Ven allí a una mujer. la saludan. quiero ver el fin del Mundo. joven! ¿Adónde vas? Responde él: —Ando. Llévame al fin del Mundo. Y su padre. vamos a mi casa. hijos míos? Contestan: —Sí. Ella dice: —Bien. corta las tetas de su madre. Anda.colección los ríos profundos 292 —Bien. pone la silla. mírame. este le da el caballo. Ha comprado el caballo. La vieja dice: —Vengan. Esta le dice: —¡Eh. Viaja. Llama a su madre y le pide—. y que Dios te guíe. viajan. y dice: —¿Están bien. el sitio en que la Tierra se acaba. La araña le dice: —Te seguiré. Pasados tres días dice a su madre: —Me voy. y todos. El joven y la araña llegan. El muchacho se prepara. Es una bruja. Viajan. Está haciendo algo que no es decente. El joven dice al caballo: —Caballo. cómprame el caballo con tus tetas. Y él le responde: —Sígueme. hasta el fin del Mundo. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . hasta que llegan al lugar en que no hay suelo. dicen: —Bien. trae un cuchillo. Su madre le responde: —Bien. La araña se hace una silla con la hoja de un árbol. te he comprado con la tetas de mi madre. corta. la ven de lejos. trae un cuchillo.

Se sientan. Ellos responden: —Bien. Es de noche. se esconde en la hierba. lo busca. la bruja toma un cuchillo y lo afila. Llegan a casa de la bruja. La araña dice: —No tiene nada. La araña posee una varilla de hierro. ella lo busca. se van a dormir. lo mata. no lo encuentra. mete la mano. El gallo gritó tres veces hasta el alba. tan sólo sobre el viento. Entonces la vieja va a saludarlos. coman. sin árboles. Después de comer. comamos. Pero el joven dice: —No quiero esta comida. no lo encuentra.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Les dice: —Aquí tienen la comida. tan sólo en oscuro lugar. Entonces viajan sin tierra. Mira debajo de la cama. leyendas y cuentos africanos) Responden: —Bien. La bruja va en busca de un gallo. 293 . se lo lleva al joven y a la araña. —¿Han dormido bien? ¿Han dormido bien? —les pregunta la bruja y añade—: Ayer me vieron hacer algo no decente. Y se sienta. ya viene! La bruja escucha las palabras del gallo. El gallo grita: —¡Cuidado. La vieja cocina el alimento. De nuevo toma el cuchillo y lo afila. El gallo corre. palpa. tan sólo sobre el agua. La bruja dice: —¿Dónde está ese gallo? Todo el día ando buscándolo y no lo encuentro. A medianoche. que viene! ¡Prepárense! Y el joven comprende la llamada del gallo. Dice: —¡Come carne! ¡Come carne! De nuevo grita el gallo: —¡Mírenla. comen.

quiere matar al joven y a la araña. la noche entera. Se lo comen. se lame la sangre que le chorrea por el cuerpo. la vieja y la araña se baten de ese modo. y comérselos. toma la varilla y va a sentarse cerca del hueco de la puerta. se lame la sangre por todo el cuerpo. La araña la espera. Toma la varilla de hierro y se sienta junto al hueco de la puerta. Por la noche. La araña toma la varilla de hierro y la pone a su lado. Van a dormir. El joven dice: —¿De veras? Responde ella: Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . de nuevo le rompe la cabeza con la varilla de hierro. Espera un poco. Se va. lo mata. La araña dice a su amigo: —Mira. Y él dice: —Está bien. la araña le aplasta la cabeza con la varilla de hierro. La bruja se avergüenza. diciendo: —¡Come. la mujer se prepara.» Afila de nuevo el cuchillo. llevarán la noticia a su país —se dice. se lo lleva a la araña y al joven. Por la noche. La araña toma la varilla de hierro. la araña se levanta. en cuanto mete la cabeza en el aposento. Busca al gallo. hasta el alba. La araña dice al muchacho: —Ten cuidado esta noche. Afila el cuchillo. lo coge. carne! —Mírala. se acerca sin ruido. busca al gallo.colección los ríos profundos 294 La araña le dice: —La he visto. Cuando la vieja se asoma en el aposento. La vieja vuelve a su choza. carne! ¡Come. y viene. La vieja regresa a su choza. esa mujer ha venido esta noche y le he roto la cabeza. —Si no mato a este joven y a la araña. Dice: «Ahora se han dormido. La bruja avanza sin hacer ruido. Tres veces. Dormido el muchacho. lo cuece.

Las ata a la cola del caballo. Las navajas le cortan la mano. El joven toma unas navajas. 295 . Ambos la saludan y dicen: —Hoy nos vamos de viaje. La araña dice: —Está bien. La bruja les dice: —¡Deténganse ahí! Les daré alcance y me los comeré. Dice la mujer: —Está bien. si los atrapo. El joven y la araña corren. La mujer se transforma en bruja.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. que te he comprado por las tetas de mi madre. Y dice: —Deténganse. Las navajas le cortan la mano. Dice al caballo: —Líbrame del agua hirviente. es verdad. Llegan a un fuego. Regresaremos a nuestro país. y salva el lago hirviente. El caballo brinca. leyendas y cuentos africanos) —Sí. El joven se vuelve rápido y la salva. El jinete dice a su caballo. De nuevo llega como el viento. Lame su sangre. agarra la cola del caballo. La araña sube. Quiere apoderarse del joven. Suelta la cola y se detiene. Luego pone la silla. con su montura. Regresaremos a nuestro país. La araña monta en la hoja de árbol que le sirve de cabalgadura. me los comeré en una boca de fuego. El joven y la araña corren. araña? Dice la araña: —Muy bien. La mujer viene a su encuentro: —¿Han dormido bien? ¿Has dormido bien. se prepara y salta al caballo. Llegan al borde de un lago hirviente. y se cae en el agua caliente. Dice el joven: —Preparémonos para esta mañana. Se agarra de la cola. que fluye como un río. Se detiene. y lame la sangre. La bruja llega cerca del agua hirviente. la cola está llena de navajas. Parten. La cruza.

Salvan el río. va derecho a casa de su madre. llegan cerca de un gran lago de agua fría. Vuelven a su aldea. Se lleva consigo a la araña. Aquí concluye la historia del caballo hijo de Asbon. La araña vio los lugares que deseaba ver. De nuevo las navajas le cortan la mano. El joven y la araña vencen todavía uno. que te he comprado por las tetas de mi madre. tres obstáculos. La bruja dice: —Estoy molestándome por gusto. Capítulo XIII s Cuentos maravillosos . El joven también. Se detiene. Agarra de nuevo la cola del caballo. El jinete dice de nuevo al caballo: —Líbrame de esta agua fría. Cuando regresa a su pueblo. Y su madre y su padre y sus hermanos y hermanas le ven y se regocijan mucho. Y del joven y la araña. Fustiga al caballo. Van demasiado aprisa. Alcanza al joven y a la araña. Se acabó. y llegan al sitio donde comienza la tierra. traspone el fuego. y también de la bruja. La bruja llega como el viento.colección los ríos profundos 296 —Líbrame del fuego. No los alcanzaré nunca. Voy a regresar a casa. Pasa el río de fuego. Y fustiga al caballo con su látigo. Su hijo volvía del fin del Mundo. Al fin caminan por la tierra. salta. lame su sangre. toma consigo a la araña y trasponen el lago. El caballo galopa. dos. El joven y la araña galopan.

novelescos y de aventuras .Capítulo XIV Cuentos anecdóticos.

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62 . La mujer y la hiena (cuento barí). . 64. Los cambios (cuento waissou-kouma). Observaciones de un hijo a su padre (cuento mossí). Tyaratyondyorondyondyo (cuento herero). 65. 63.

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el hijo invitó al padre a que bebiese. Después. —Y como el hijo viese una corza rogó al padre que fuese a ver una cosa mucho mejor. Observaciones de un hijo a su padre Un hombre tenía un hijo. después cogía otra y la hacinaba. la dejaba caer. Pero el padre declaró que era una corza—: No —dijo el joven—. es cosa mejor. y el padre consintió en ello. Y el hijo rogó al padre que lo acompañase a la selva. Al marcharse. Prosiguiendo el camino llegaron a la orilla del agua. el hijo hizo notar a su padre que si un hombre no quisiera comer y se contentase con llorar. por ahora —dijo el joven. fuéronse a ver una termitera donde zumbaban las abejas. Pero el hijo hizo notar a su padre que el caso se parecía al de una mujer ya encinta y que sigue persiguiendo a los hombres. y recogía otra y la ataba. El padre dijo al hijo que reparase en aquella mujer.62. —Ven a ver —dijo el padre al hijo— las abejas que hay en este agujero. que llevaba más leña de cuanto podía. El muchacho salió andando. el cual dijo a su padre que iba a hacerle unas observaciones. encontraron a una mujer que intentaba transportar leña. encontró un coba muerto y llamó a su padre para que lo viese. se le caía. son bichos que revolotean. pero como no podía con ella. —Padre mío —replicó el hijo— ¿no te he dicho que iba a hacerte observaciones? No son abejas. 301 . —Esto es todo. El padre declaró que era un coba. y que bebiese solo. Uno detrás del otro. pero este hizo notar al hijo que no había agua bastante para dos. El hijo se empeñó en que su padre bebiese. no haría lo que es debido.

y les preguntaron: —Bien sabemos que somos todas hermosas. pero. la muy hermosa. y había en él muchas jóvenes. ¿cuál de nosotras lo es más? Respondieron: —Ciertamente. también hermosas. ¿cuál de nosotras lo es más? Respondieron: —Ciertamente. Todas las miradas se posaban en ella. .colección los ríos profundos 302 63. Tyaratyondyorondyondyo. Iban todas juntas a apacentar las ovejas. pero Tyaratyondyorondyondyo es más hermosa que Mbazuwa y Rutagarandua. todas son hermosas. El lugar donde vivía era grande. Tyaratyondyorondyondyo Había una vez una mujer que tenía una hija de extraordinaria hermosura. Un día. todas son hermosas. Entonces fueron a ver a los boyeros. y recibieron la misma respuesta. pero la hermosura de Tyaratyondyorondyondyo sobresale entre todas. Las jóvenes hicieron igual pregunta a los colectores de bayas que encontraron. Fueron juntas a ver a los pastores. y entre ellas. pero. decían: —¿Quién es esa tan linda? Los que pasaban ardían en deseos de conocerla y de conquistar su favor. y les dijeron: —Bien sabemos que somos todas hermosas. como el dedo de en medio entre los demás. y cuantos veían a la hermosa joven. y todo el mundo la mimaba. Así estaba ella de orgullosa. todas las jóvenes del lugar estaban reunidas.

vamos a jugar al escondite. —Aquí no ha llegado —dijeron las gentes. no puedo ir. dijo: —¿No oyes lo que dicen tus amigas? No te hará daño levantarte. La otra no hizo caso. Se tendió en el suelo. Cuando llegaron al pueblo. Las jóvenes se hicieron señas a hurtadillas. fueron a su encuentro. vamos a jugar. Al día siguiente se reunieron de nuevo. Su madre. Respondieron: —Hace mucho rato que regresó. porque le dolía la cabeza. las jóvenes dijeron: —Escóndete. —Me matas —gritó ella.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Bajaron al río. Las otras insistieron: —Haznos el favor. las gentes preguntaron por Tyaratyondyorondyondyo. y en eso una joven se le subió encima del estómago. Tyaratyondyorondyondyo se dio cuenta de que tenían alguna intención secreta. que lo oía. y Tyaratyondyorondyondyo llevaba consigo una criada. pero la hermana menor estaba en el trabajo. y dijeron: —Déjenla hasta mañana por la mañana. Entonces. queremos jugar contigo. leyendas y cuentos africanos) Tyaratyondyorondyondyo se puso cada vez más orgullosa. y dijeron: —Juguemos al escondite. Tyaratyondyorondyondyo tenía una hermana más joven y una amiga. me duele la cabeza. 303 . Las otras las amenzaron diciéndoles: —Mucho cuidado con decirlo. Ella respondió: —Dispénsenme. La amiga y la criada gritaban: —¿Qué ocurre? ¿No oyes? ¿Lo haces adrede? La otra permaneció así encima de la joven y le oprimió el corazón hasta que murió. la llamaron y le dijeron: —Ven. La criada y la amiga la depositaron en tierra y lloraron. Entonces se fue con las otras.

su madre fue llorando todo el camino hasta que dieron con la muerta. que no dijo nada.colección los ríos profundos 304 La buscaron en vano e interrogaron a la criada. cerca del río hemos visto el cadáver de una joven muy hermosa. llorando se lo llevó a su casa y lo enterró. novelescos y de aventuras . Fueron allá. Un día. preguntaron a unos viajeros: —¿No han visto algún cadáver? —Sí. Levantó el cadáver. Capítulo XIV s Cuentos anecdóticos.

entre hienas. la una mansa y solícita. y cuando llegó la hiena. porque desde ese día fue la alegría y el contento de los suyos. la otra tan parlanchina. que a menudo lo hacía encolerizarse. a quien halló tranquilamente sentado en el umbral de la cabaña. finalmente. después corrió. la mujer tuvo la desdichada idea de agarrar a las crías y echarlas en el agua hirviendo. del todo temblorosa. tomó la resolución de relegarla en un bosque. en la cual vino tranquilamente a instalarse como dueña una hiena. lanza en mano. echando espuma. 305 . Ni las advertencias ni los golpes la corregían. y. a refugiarse en casa del marido. La mujer se construyó una choza pequeña.64. La lección no resultó vana para la mujer. Se arrojó a los pies del esposo para pedir ayuda y protección. La mujer quiso protestar. la obligó también a cuidar de sus crías. no contenta con beberse y comerse todo lo que preparaba la mujer. La mujer y la hiena Un hombre tenía dos mujeres. pero la hiena. el marido la tendió muerta de un lanzazo. Pues bien: un día que la hiena ordenó a la mujer que hirviese agua mientras volvía.

Se lo comen todo. Se va. y les dice: —¿Ustedes dicen: «somos muy fuertes»? —Sí —le responden. El joven reclama. —Entonces. páguenmelo. Se la dan. Los cambios Un joven tenía miel. Y le dan un cuchillo. —Se rompió. Les entrega el huevo. hallan el grano. Él se lo llevó. . rompan estas varas. —Páguenme mis varas —les dice. Las varas quedan rotas. Y les dice: —Juegan mal. Se la da a su abuela. Les dice: —Devuélvanme mi huevo. bótenlas. la cual se la comió.colección los ríos profundos 306 65. que me voy. —Entonces. y encuentra unos elefantes. lo ponen en montón. A su regreso el joven la reclama. diciendo: —Denle fuerte a mi pelota. Le dan al huevo y lo rompen. Les dice: —Déjenme ver la pelota. y encuentra a unos pastores que jugaban a la pelota. —Tú eres quien se ha burlado de nuestra fuerza. Vienen unos pollos. en cambio. El joven dice: —¿Ustedes dicen: «somos muy tragones»? Les da el grano. un huevo. y le dan. La abuela se la había comido. Tuvo que darle grano. Se va. Le dan unas varas. Las otras.

Le dan mucho ganado. leyendas y cuentos africanos) Se va. Las gentes acuden y lo encuentran allí.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Él lo esconde. Les dice: —Sáquenme el ganado. y les dice: —Devuélvanme mi cuchillo. Les dice: —Me han despedazado el rebaño. y no sale más que el rabo. desuellan el buey y ponen el cuchillo junto a la piel. páguenmelo. Le dan el rabo del buey y se va. Las gentes eran cien. Tuvo cien bueyes y se convirtió en jefecillo. Les dice: —Eso no sirve. Llega al borde de un tremedal. Les da el cuchillo. tiran. y encuentra a unas gentes que desollaban un buey. se ha hundido en el fango. bótenlo. Lo buscan entre la carne. hinca el rabo en el suelo y pide socorro. 307 . El joven les dice: —Páguenmelo. todos pagaron. se valían de astillas de caña. Tiran.

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Capítulo XV Cuentos morales .

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67. El caimán. La araña (cuento vei). Ingratitud (cuento haussa).66. 68. 69. . Por qué la mujer está sometida al hombre (cuento taveta). el hombre y el chacal (cuento haussa).

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Llevó al hombre aparte.66. Y la mujer también se retira.» Arroja el cuchillo al río. —Está bien. a mi hermana! Es imposible. cuando se duerma. cuando Dios reaparece: —¡Miserable! —le dice—. proponiéndose decir que lo ha perdido. 313 . pensando: «¡Cortar el cuello a mi mujer. no volverás a tocar hierro en la vida. córtale el cuello a tu hombre. Dios quiso probar el corazón del hombre y el de la mujer. Llevó también a la mujer aparte. cuando se duerma. por ser bueno. No lo haré nunca. has merecido ser el amo y manejar las armas. Entonces el hombre se retira muy triste. córtale el cuello a tu mujer. Y tú —dice al hombre—. Por qué la mujer está sometida al hombre En el comienzo. le entregó un cuchillo y le dijo: —Escucha: esta noche. Puesto que tienes tan mal corazón. le entregó un cuchillo y le dijo: —Escucha: esta noche. Tu sitio está en el campo y en el hogar. toma el cuchillo y va a matar al hombre que dormía. Llegada la noche.

escóndeme. . no —exclamó el hombre—. pero no la vieron.colección los ríos profundos 314 67. entra en él y escondete. vete a ese árbol. que se han marchado. sea —dice el labrador—. —No. Abre la boca y la serpiente entra. refúgiate en esa termitera. —No. y le dice: —A ti acudo. Pero la serpiente: —Tampoco ahí estaría escondida. cuyas gentes se echaron a buscarla para darle muerte. —¡En el árbol! —exclamó la serpiente—. Apenas entró. lo registraron todo. La fugitiva encuentra a un hombre que desbrozaba un campo. porque me devolverías mal por bien. y regresaron a su casa. —Bueno —dice entonces el hombre—. Entra en mi boca y escóndete. pero la serpiente huyó en demanda de un escondite. no. me meteré en ella y así estaré bien escondida. ya puedes salir. Ingratitud Una serpiente mordió a un hombre. —Bueno —dice el hombre—. llegaron sus perseguidores. —Entonces —dice el hombre—. —Entonces. ningún daño te haré. ¿dónde ponerte? —Abre la boca —dice la serpiente—. no. ¡Eso no sería esconderme! —Entonces —dice el hombre —.

cuando una garza que pasaba por allí se posa a su lado y les pregunta: —¿Por qué lloran? Las mujeres responden: —Llorando porque nuestro marido lleva una serpiente en el estómago. —¡No. abre la boca. piensa: «Sin duda es el alcuzcuz. y dice al hombre: —Recompénsame con dos pollos. El hombre dice: 315 . me devuelve el mal. —Y añade—: No. El remedio es fácil. no! —dice el hombre—. La garza tira suavemente. el hombre se lamenta y comienza a hinchársele el vientre. leyendas y cuentos africanos) —¿Salir yo? —responde la serpiente—. a tiempo que se remonta en el aire. Oído esto. que se mata del golpe. —Bueno —dice la garza—. no salgo. —¿No es más que eso? —dice la garza—.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos.» Abre la boca. cuando ha subido bastante. sus mujeres y sus hijos lo rodean. pero me comeré el alcuzcuz que tú comas y me beberé el agua que bebas. al sentir rebullirse una cosa. la garza desciende. Llorando estaban. Tú estás loco. Vuelve llorando a su casa. La serpiente. y preveo que si les presto un servicio me lo pagarán con ingratitud. Pero —añade— el agradecimiento es carga pesada. consiento en no tocarte el corazón ni los intestinos. El hombre abre la boca y la garza introduce en ella una pata. infeliz. y le preguntan: —¿Qué te ha ocurrido? Les responde: —Llevo una serpiente en el vientre. Te aseguro que no seré ingrato. Entonces todos empiezan a lamentarse. pero lo que penetra en ella es la pata de la garza. ¡Cómo! ¿He de salir para que tú comas a gusto el alcuzcuz y bebas agua? En pago del bien que me has hecho. por el bien que le he hecho. deja caer la serpiente. Eso me basta. Entonces.

el hombre o la garza? Los tres han contribuido por igual al infortunio de la mujer. añadiendo—: Sólo me falta buscar el otro. pero. Capítulo XV s Cuentos morales . y remonta el vuelo. Se ha terminado. abre la puerta del gallinero. y cuando lo tenga. le salta los ojos a la mujer. Y abre el gallinero. La garza dice: —Lo había previsto. La mujer dice entonces: —No puedo admitir esta ingratitud. les cortaré el pescuezo a los dos. antes de marcharse. Se levanta. ¿Quién fue más ingrato: la serpiente. mete dentro a la garza y cierra la puerta. diciendo—: Voy a buscar el segundo pollo. y dice al pájaro: —¡Vuela! La garza sale del gallinero. —¡Qué me importa! —responde el hombre.colección los ríos profundos 316 —¡Ya tengo uno! —y echa mano a la garza. Y salió.

El hombre lo lleva al agua. Se retira. y habiendo encontrado una estera arrollada. las gentes van a caza de caimanes. un hombre sale de la aldea con objeto de coger leña y hierba seca para encender fuego y cocer su parte en el producto de la cacería. Oído esto. A la mañana siguiente. carga con él. metiéndose en ella hasta la rodilla. me he ocultado y no he vuelto al agua. en el que mete al caimán. después regresan a sus casas. Por la noche. que le dice: —No me delates. se mete en ella. Llévame a mi casa. luego. lo coloca en la orilla. El hombre dice al caimán: —¿Por qué estás ahí? Responde el caimán: —He venido esta noche en busca de comida. y vuelve con un saco. he oído a la gente decir que iban a cazar caimanes al día siguiente. toma el saco y va al agua. no quiere volver al agua. en el agua. cosida la abertura. después. lo lleva a su casa. Pero el caimán le dice: —Éntrame en el agua. El hombre dice: —Bueno. El caimán. el hombre y el chacal Un caimán que había ido a buscar comida en la aldea oye decir a las gentes: —Mañana iremos al río a cazar caimanes. se agazapa y se oculta. Ve al caimán.68. 317 . En ello. donde lo deposita.

llega a refrescarse. de pie en medio del agua. El chacal dice: —¿Es verdad. Así lo hace. caimán. y me lo paga de este modo. Entra hasta que te llegue el agua al pecho. Ve al hombre en el agua que se lamenta. Tú. El caimán dice: —Déjame aquí. caimán? El caimán responde: —Sí. el caimán lo agarra por una pierna. hijos del hombre. y le pregunta: —¿Por qué lloras ahí en el agua? Responde: —He hecho bien a un caimán. Así lo hace el hombre. Los animales fieros dicen: —Así tratan ustedes. El hombre estaba allí de pie. a su vez. no sueltes lo que te pertenece. El hombre comienza a llorar. El chacal. Capítulo XV s Cuentos morales . soy un hombre. Responde: —Sí. —No te suelto —contesta el caimán. sujétalo bien. y me lo paga de este modo.colección los ríos profundos 318 El caimán le dice: —Más lejos. Y el hombre entra en el agua hasta la cintura. a todos los que les hacen bien. he hecho bien a un caimán. pero cuando lo ha sacado. El caimán añade: —Adelántate un poco más. Dicen: —Eso es un hombre. cuando llegan unos animales fieros a beber agua. El hombre exclama: —¡Ah! ¿Qué es esto? El caimán responde: —¡Sí! ¿Qué hay? —Suéltame —dice el hombre. y sácame del saco.

El chacal dice: —Caimán. El chacal dice: —Caimán. El caimán se mete en el saco. ve a tu casa y cómete lo que es tuyo. Dice el chacal: —Métete en él. 319 . quiero juzgar el caso. este hombre yerra. El caimán responde: —Bien. en cambio. Dice al hombre: —¿Cómo lo has traído aquí? Responde el hombre: —Lo metí en este saco para traerlo. para que yo lo vea. leyendas y cuentos africanos) El chacal les dice: —Salgan los dos. ¿cómo se ha portado contigo este hombre? —Iban a matarme —dice el caimán—. y se sientan ante él. dice la verdad. razón tienes. Una vez hecho esto. Dice el chacal: —Mientes.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. —Cose el saco para que yo lo vea. y el chacal dice al hombre. para venir junto al chacal. me ha hecho bien y yo. porque soy morabito. Nadie puede desobedecer la ley. Salen. para que yo me haga cargo. me ha traído en este saco. él me ha restituido a mi elemento. ¿Cómo ibas a traerlo en este saco? Dice el caimán: —No miente. —Levántate —dice el chacal— y póntelo en la cabeza. Suelta al hombre. hombre. Cuando el hombre va a ponerse el saco en la cabeza. —Entonces —dice el chacal—. el chacal le pregunta: —¿Comen en tu casa carne de caimán? —La comemos —responde. Entonces el hombre dice al chacal. el chacal le dice: —¿Cómo lo llevabas? —En la cabeza —responde el hombre. le hago mal.

salgan con los perros. tenemos un chacal al alcance de la mano. el hombre dice: —Chacal. Y echan a andar juntos. Entra en su casa. y pronto lo vio cercado de perros y gente. dónde están los perros? Hijos. oyó decir al hombre: —Aquí lo dejé. acechaba el sitio que había abandonado. el chacal decía: —¡Je! Conozco bien a los hombres. Ha terminado.colección los ríos profundos 320 —Acabas de prestarme un gran servicio. . tomen unos palos. rodeen el sitio para que no se escape. hijos del hombre. lleno de recelo. y él se había ido al Este. De modo que. quédate aquí. vamos juntos a casa. al mismo tiempo. voy a casa y te traeré los pollos. y que corre prisa buscar una. vamos a matar un chacal y a traerlo aquí. el chacal no había tenido confianza. enferma de dolor de vientre. y le dicen que sólo podrá curarse con la piel de chacal. Mientras tanto. Dice: —No hagan ruido. Pero. Al llegar a la aldea. quiero darte cuatro pollos en recompensa. al Este. halla a su mujer acostada. ¿Dónde están los hijos. en cuanto a lo primero. ¡huyamos! No merecen confianza. y no se había quedado en el sitio donde el hombre le dijo: lo había dejado al Oeste de la aldea. desde donde.

321 . camina. Durante mucho tiempo. No la dejaron donde estaba. de modo que no había arroz. la araña sale del hoyo y se va por el país adelante. No había en el país qué darles de comer. Aún estaba viva: la araña no había muerto. te la daré. La mujer era estéril. Cuando llega la noche. sino que la metieron en el hoyo. y dijo a su mujer: —Voy a morir. La araña Érase una araña. ni carne. Una hambruna había caído sobre el país. una mujer jefe. ni col. ni otro alimento. La mujer dijo a sus hijos: —Abran un hoyo. la araña y su mujer habían tenido hijos. La araña se fingió enferma. Abrieron un hoyo y pusieron en él a la araña. ¿y tus hijos? —No tengo —respondió. trabajaremos.69. —No —dijo la araña—. la beberás. no me dejes aquí. —No te mueras —dijo la mujer—. ponme en un hoyo. La araña se murió. tenía mucho arroz y casabe en su hacienda. La araña le pregunta: —Madre mía. cientos de hijos. y luego lo cubrieron con tablas. —Tengo una medicina —dice la araña—. de manera que podrás quedar encinta y parir. y encuentra a una mujer importante. no tenía hijos. Camina. y una hambruna cayó sobre el país. voy a morir. La mujer convino en ello. tenía mucho en su almacén. —Y añade—: Cuando me muera. ni casabe. ni plátanos. cúbrelo con tablas y encima amontonas tierra. La mujer poseía mucho arroz.

Y dice: —Voy a ver al hijo de la mujer. —Era la araña. La mujer da a luz un niño. cuece arroz excelente y se lo da a comer. La mujer le da de beber. no era un niño. y dice: —Madre. y tengo un hijo. Va en busca de la medicina y regresa a la ciudad. ha comido del arroz de la mujer. El niño se suelta y huye. El gamo lo mira. La mujer no lo sabía. te daré un cobertizo lleno de arroz. es muy astuto. Entonces pone la medicina en un jarro. La mujer se lo entrega. La araña había estado en la mujer. La mujer consiente. y le dice: —Araña. vengo a ver a tu hijo. y Capítulo XV s Cuentos morales . La araña se arroja en la vasija y la mujer se la traga. La mujer molía arroz. La mujer había matado un cabrito y cocido arroz para la araña. dos plantaciones de casabe y gran cantidad de plátanos. Dice a la mujer: —Trae una tira de tela. el arroz de su mujer había madurado. me iré muy lejos. la araña era el hijo. Después de beberla no me verás más. y ve que es la araña. era la araña. aquí tienes arroz. tenía muchas gallinas. La araña acepta. y dice: —¡Cuidado! Bebe la medicina. vista la hambruna. Hay en la selva un animal llamado gamo. y vendré para que me entregues el arroz y los demás víveres. Toma la vasija y bebe la medicina. regresa y levanta las ropitas al niño y lo azota fuertemente. Tapa con ella los ojos a la mujer. Se lo devuelve a la mujer. si paro. La araña está en el vientre de la mujer. El gamo dice a la mujer. hasta quedar satisfecha. Dentro de seis meses darás a luz un hijo varón. toma una vara. El gamo se va a la ciudad.colección los ríos profundos 322 —Dame la medicina —dice la mujer—. Esta lo toma y le pone unas ropitas. durante seis meses. ¡La araña es una impostora! La araña va en busca de su primer mujer. lo llena de agua y revuelve la medicina. La araña come. El gamo llega.

y dice: —Yo soy la araña —La araña ha muerto hace mucho tiempo. La mujer no responde. cocía carne. 323 . y se detiene. La araña le tira del brazo. La araña llega una tarde y encuentra a su mujer comiendo arroz.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Se acabó. tu padre ha muerto hace mucho tiempo. y dice: —He muerto hace mucho tiempo. y ahora reaparezco. leyendas y cuentos africanos) sus hijos mataban reses. La toca en la mano. pasa. La mujer cocía arroz. —No —responde ella—. ponía arroz en un plato y carne en el arroz. La araña es una impostora. La mujer mete la mano en el arroz. La araña vuelve a donde la otra mujer. Su hijo dice: —Madre. es mi padre.

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Capítulo XVI Cuentos de amor .

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Desventuras de los amantes sorprendidos en postura «deshonesta». La bengala. Masilo y Thakané (cuento basuto). El marido celoso. Lanseni y Maryama (cuento mossi). Polo y Khoahlakhubedu (cuento basuto). Historia de dos mozos y cuatro mozas (cuento haussa). 70. Pruebas de paternidad. 72. Hammat y Mandiaye (cuento wolof). Adulterio. 74.Astucias. Escatología. Pruebas extravagantes para resultar agradable. 73. 71. .

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hablando en un «rezzu» que intentaba sorprender a la aldea al rayar el día. Los guerreros dieron vuelta y retornaron a sus casas. en honor del joven. tumbó mucha gente. dijo: —Mañana no monto a caballo para combatir al «rezzu». hasta por encima del cuello. Su novia respondió: —No te creo. Una noche. su camarada. Mientras dormían. pero si lo dijese tu amigo. batieron un tam-tam golpeando en los tambores y soplando en las trompetas.70. —¡Oh! —respondió el amigo—. Mandó traer albornoces y se los puso en los hombros. y pasaban las veladas divirtiéndose. como dicen por ahí. El amigo. Y los habitantes de la aldea dijeron al jefe: —¿Qué piensas hacer en favor de ese joven. lo creería. Historia de dos mozos y cuatro mozas Se amaban. y se los dio. Mandó traer un millón de cauris y se los regaló. llegó el «rezzu». Entonces. le preguntó: 329 . que huyó con la lanza clavada en el cuerpo. el joven salió con la lanza de su amigo. para recompensar su brillante valentía? El rey respondió: —Yo sé muy bien lo que voy a hacer. y el joven se fue a su casa. viene mañana el «rezzu». a su vez. entonces. —Entonces —dijo el otro—. movido de envidia. préstame tu lanza. el galán dijo: —Sí. mataré al jefe. te la doy. poca cosa es una lanza. y atravesó al jefe. Mandó traer cien bueyes.

Entonces el joven puso en el suelo a la que había ido con él. repartiremos los bueyes y te daré la mitad. que huyó. te daré la lanza. Los cortesanos dijeron: —¿De dónde viene este extranjero? Capítulo XVI s Cuentos de amor . quiero que me devuelvas mi lanza. —¡Bah! —dijo el amigo—. sólo te pido la lanza. hallaron cantidad de jovencitas que se bañaban en un estanque y eran las hijas del jefe. se pretende empañar tu reputación. La mayor de todas. —¿Qué me importan los cien mil cauris? —respondió el otro—. le traeré la lanza. y la dejó fuera de la aldea. salió muy de madrugada para que su novia no lo siguiese. Al rayar el día.colección los ríos profundos 330 —¿Dónde está mi lanza? —Tu lanza está en el cuerpo del jefe. La joven contestó: —Iremos juntos: puesto que. y vengo a buscar mi lanza. quiero que vayamos juntos. quiero que muramos juntos. Muy cerca de la aldea. exclamó: —Detente. con ayuda de Dios. porque si has de morir. Ponme a la grupa para ir contigo. —No te envidió la riqueza. que lo había visto y seguido. siguió a la hija del jefe y fueron juntos hasta la puerta de la casa del rey. dijo: —Joven. El joven dijo: —¿No me conoces? Yo soy quien atravesó a tu padre. Pero ella. ¿de dónde eres? Respondió él: —Y tú. Entonces. —Bueno. ¿de quién eres hija? —Soy la hija del rey. Lo que quiero es la lanza. particularmente amada de su padre. el joven dijo a su novia: —Mañana. Ella respondió: —Sígueme. —Te daré cien mil cauris —dijo el joven. Y así fueron ambos hasta la aldea enemiga. ya estaba en camino. a causa de una lanza.

tampoco ella habló. llévame contigo. pronto. pronto. Entonces. Los rechazó. dijo ella: —Espera a que las coloque en su sitio. 331 . y vuelvo. y trajo otras. me lleva en ancas. nos iremos juntos. Volvieron y los rechazó de nuevo. pronto.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. La joven se las llevó. Cuando regresó. que viene ahora a raptarme. dijo: —Te quiero. El joven salió de la aldea. Respondió él: —No está. y la puso delante de sí. —¡Ihu! ¡Ihu! Este es el que atravesó a mi padre. sino que entró en la casa. lo persiguieron y lo alcanzaron. el joven vio la lanza. Volvieron otra vez. —Y añadió—: vámonos. y diré: «Este es el que atravesó a mi padre. para cogerlo al borde del río.» ¡Pronto. me lleva en ancas. y por salvarte he matado a mi padre. recogió a la que había ido con él. Entonces dijo al barquero: —Pronto. Entonces las gentes de la aldea montaron a caballo. después dijo: —Te quiero. Te quiero. pero cuando me pongas en el caballo empezaré a gritar: «¡Ihu! ¡Ihu!». y le dijo: —Ahí está. A la tercera vez. ponme a salvo. y ella empezó a gritar. y le dijo: —Mira si está la lanza con que atravesaste a mi padre. Pero la hija del barquero mató a su padre y puso a salvo al joven y a sus dos amigas. llévame contigo. ponme a salvo. Enseguida el joven se puso bajo un árbol frondoso y se acostó. donde tomó muchas lanzas. a caballo! La puso en la grupa. así le habían puesto las tres jóvenes. pronto. le entró sueño y murió. Y el barquero respondió: —Te pondré a salvo si me das una de estas jóvenes. y así hizo hasta tres veces. Y la tomó. leyendas y cuentos africanos) El joven no respondió.

y el joven se levantó. ¿cuál escogerías como primera mujer. —Sepamos: de estas cuatro mujeres. Capítulo XVI s Cuentos de amor . Ella les dijo: —Si resucita.colección los ríos profundos 332 Las jóvenes comenzaron a llorarlo. como favorita? Desde entonces andan allí discutiendo el punto. Se nos ha muerto el marido. y hasta ahora no ha podido saberse cuál debe ser la favorita. ¿será para nosotras cuatro juntas? Ellas respondieron: —Aceptamos que nuestro marido sea para las cuatro. Entonces apareció un hada joven y dijo: —¿Por qué lloran? Ellas respondieron: —Mira. Entonces ella lo humedeció con saliva.

71. como señal aun más evidente de riqueza. que facilitaba su entrada en el serrallo de Bakary. llamada Maryama. Era negra profunda. y. Poseía inmensos rebaños. Para moler más fácilmente. un medio de entrar en el tata. Lanseni era un joven guapo. declaró a su madre que si no le procuraba. Muy celoso. campos bien cultivados y muchos esclavos. y su hijo Lanseni. se mataría. para ese mismo día. Por eso gozaba de gran consideración. de torso fino. Cerca del tata de las mujeres de Bakary vivía una vieja. Un día que pasaba por delante de la entrada del tata. en el que. Naima conocía las hierbas de la manigua. en la aldea de Birko. Al verla. a una de las mujeres de Bakary. a los hombres les estaba prohibido entrar. moliendo maíz. lo cerró cuidadosamente. fuerte y ágil. vivía un jefe poderoso y rico llamado Bakary. del país Fullah. Naima. vio. Metió a su hijo en el baúl. Mandó fabricar al herrero del pueblo un baúl inmenso. yendo al encuentro de Bakary. asustada. La vieja Naima. Lanseni y Maryama Hace mucho tiempo. vaciado en el tronco de un árbol. Lanseni se sintió herido en el fondo del corazón. se había quitado el tonelete y sólo llevaba el ceñidor. se dirigió al punto en busca de Maryama. tenía —como hacía todo el mundo en aquella época— encerradas a sus mujeres en un elevado tata. Vuelto a su casa. y tras una larga conversación con ella. le dijo: 333 . regresó muy risueña. tenía un serrallo compuesto de veintiuna mujeres. cuidaba a los enfermos y predecía el porvenir en la arena mediante los kolas. que se entregaba con pasión a la caza. en fin. bajo pena de muerte. de facciones regulares.

Naima fue a anunciarle el regreso de su hijo y a reclamar el baúl dado en depósito. su secreto fue sorprendido por otra mujer. sin embargo. las mieles de sus audaces amores. Mandó sacrificar un buey y tres carneros. viviendo de noche. en honor del que creía ser su hijo. Maryama fue madre. y al que había puesto por nombre Moriba. Como soy una pobre vieja sin fuerza. y durante dos días. Bakary. Tras consultar a los sabios del lugar. En tanto. y pronto el rumor llegó a oídos de Bakary. advertida a tiempo. Pasados nueve meses. acompañado de dos notables. ni Maryama se cansaron el uno del otro. Bakary se dirigió a casa de Maryama para hacer abrir el baúl. Satama. concedió sin dificultad el permiso. Una noche. a todos los hombres válidos del país. hombre venerable: Mi hijo acaba de emprender un largo viaje al N’Dara. y como el baúl no estaría muy seguro en casa. Bakary. durmiendo de día. enagüillas y samaras. Lanseni seguía en su escondite. logró que su hijo se evadiese. Bakary. a son de trompa y tambor.colección los ríos profundos 334 —Salud. no se dio por vencido. Esa misma noche. con Lanseni. la cual dejo sola muchas veces. a la hora en que se interrumpen los cuentos y la hiena comienza a himplar en la selva. otras. Maryama abrió la caja y pudo gustar. Pero la vieja Naima. Maryama me ha ofrecido guardarlo en su cabaña hasta que mi hijo regrese. Cuando. de cerveza y vino de palma. Una vez reunidos. ni él. convocó. y me ha dejado un baúl lleno de cosas. cada cual con su niño en Capítulo XVI s Cuentos de amor . Enfrente colocó a sus veintiuna mujeres. Bakary los colocó en semicírculo en torno suyo. que no supo callarse. vengo a pedirte autorización para depositarlo en el tata de tus mujeres. naturalmente cortés. y. En estas. las calabazas se colmaban sin cesar de arroz humeante. no halló más que albornoces. y durante tres años. aunque no había hallado ningún indicio. dio grandes fiestas. a las cuales fueron invitados todos los jefes de familia del lugar.

llorando. después de dar algunos pasos. y dirigiéndose a Bakary: —Si. Las mayores precauciones y los tatas más espesos no pueden impedir que nos engañen. es inútil que en lo sucesivo encerremos a las mujeres. abraza a tu padre. En cierto momento. guárdatelo. las mujeres negras no están celosamente encerradas en los serrallos. Desde aquel día. este niño es mío. y ese fue mi viaje a N’Dara. Lanseni. porque eres hombre animoso y altivo. se volvió a su madre. se dirigió a Lanseni. Moriba salió andando. jefe de la aldea. he entrado en el tata. los ancianos del lugar dijeron a Bakary: —Verdaderamente. he vivido en él tres años. a Bakary. eres dueño de castigarme. volviéndose a los notables. añadió: —En cuanto a nosotros. leyendas y cuentos africanos) brazos. me habría matado. respondió: —No. derechos. Hoy lo sabes todo. Lanseni. consérvala. te doy una vaca preñada y tres carneros. conmovido. no te haré ningún daño. Entonces. Tan sólo Moriba. si están decididas a hacerlo. viéndose desenmascarado. tomó a su hijo. 335 . Habló con tanta nobleza.» Las madres repitieron la frase. ordenó a las madres: «Digan todas a sus hijos que abracen a su padre. Lo he hecho porque amaba a Maryama. no es hijo tuyo. y veinte niños se dirigieron. ya no tengo miedo a la muerte. Ese niño es tuyo. Además. que Bakary. y si no hubiera podido acercarme a ella. no vaciló más. Después. lo besó. A pesar de tus órdenes y de tus precauciones. hijo mío. La mujer que has hecho tuya mediante tan gran sacrificio. y tras unos minutos de vacilación. perdido entre la gente. Maryama repitió entonces a Moriba: —Anda.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos.

El jefe mandó que todas sus hijas se reunieran para que Masilo pudiera elegir la que prefiriese. esta fue a parir a casa de sus padres y dio a luz una niña. Entonces su madre volvió a casa del marido. Allí se crió Polo y se hizo mujer. exclamaron: —Bajemos al arroyo. Al día siguiente Mapolo envió a buscar a su hija. Por fin. Polo y la suyas. diciendo: —Lo que es nosotras. Llegado el momento de ir al encuentro de Masilo. desnudémonos y nos bañaremos. Cuando las jóvenes llegaron a un riachuelo. Khoahlakhubedu y sus compañeras se negaron a ir con Polo y las suyas. La otra mujer del jefe tenía también una hija. Cuando Polo creció. quiero casarme. no vamos en compañía de una serpiente. Masilo llegó a casa del padre de Khoahlakhubedu y le dijo: —Vengo a buscar mujeres. que se llamó Khoahlakhubedu. los dos grupos de jóvenes fueron a distancia el uno del otro.colección los ríos profundos 336 72. una de las cuales mataba siempre a los hijos que tenía la otra. en otro. Khoahlakhubedu y sus compañeras se bañaron en un sitio. dejando a su hija Polo al cuidado de sus abuelos. Salieron del agua y prosiguieron el . que formaban un grupo muy reducido. porque en cuanto nació la revistieron con la piel de una serpiente de agua. Masilo se había subido a una colina para verlas llegar. allí también le hicieron pasar los ritos de la nubilidad. Polo llegó seguida de sus compañeras. la revistieron con otra piel más grande. a la que llamó Polo. Polo y Khoahlakhubedu Había una vez un jefe que tenía dos mujeres. Así. Un día.

Llegó Masilo y saludó a todas. llegaron junto a un arroyo que corría precisadamente al pie de la colina donde estaba Masilo. y le dijo a esta: —Khoahlakhubedu. dame un poco de tabaco. Masilo tomó un poco y lo sorbió. —Les dijeron: —Buenos días. Los dos grupos de jóvenes se sentaron separadamente: a un lado el grupo de Khoahlakhubedu. Después fue al grupo de las compañeras de Polo. observadas siempre por Masilo. Masilo se decía: —Allá. en el grupo más reducido. Las compañeras de Khoahlakhubedu dijeron: —¡Huy! ¡Va al grupo de la serpiente! ¡Riamos! Se echaron a reír. La joven tomó la tabaquera y le vertió tabaco en la mano. que él sorbió. a otro el de Polo. Masilo exclamó: —¡Qué hermosa joven! Esta será mi mujer. Le devolvieron el saludo. Al fin. Masilo se sentó y dijo: —Polo. Después se sentó junto a las compañeras de Khoahlakhubedu. Las compañeras de Khoahlakhubedu exclamaron: —¡Huy! ¡Toma tabaco en la mano de la serpiente! Pero Masilo les dijo: 337 . qué fea está mi mujer en cuanto la visten con esa piel tan horrible! Las jóvenes prosiguieron el camino y llegaron junto a Masilo. leyendas y cuentos africanos) camino. hay una joven enteramente negra. Cuando vio que sus compañeras la cubrían con tan fea piel. Polo le dio el tabaco. exclamó: —¡Ay. dame un poco de tabaco. Las jóvenes se despojaron de nuevo de sus ropas para bañarse.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. al quitarse la piel de serpiente he visto lo hermosa que es. preciosas. quisiera yo saber que vestimenta rara lleva puesta. Cuando Polo se quitó la piel de serpiente.

y. Una vez hecho esto dijo: —Toma otro más grande y llévaselo a Polo. lo mismo que Khoahlakhubedu. Después dijo a sus servidores: —Tomen una oveja. Khoahlakhubedu y sus compañeras exclamaron: —¡Huy! ¡Come con una serpiente! ¡Riamos! Se rieron. Enseguida. Su madre lo hizo así. Polo era solamente una servidora de Khoahlakhubedu. mátenla y llévensela a Khoahlakhubedu. La hija de la primera mujer era Khoahlakhubedu. Entonces se levantó Masilo y fue a casa de su madre y le dijo: —Toma un gran puchero de gachas y llévalo al grupo de la serpiente. le doy de comer. aunque Masilo no le diese más que una oveja flaca. mátenlo y llévenselo a Polo. Masilo dijo a sus servidores: —Tomen un carnero muy gordo. después salió y fue junto a Polo y sus compañeras. Masilo volvió junto a su madre y le dijo: —Toma un jarro de yoala y llévaselo a Khoahlakhubedu. Las compañeras de Khoahlakhubedu exclamaron: —¡Oh! ¡A una serpiente le dan carnero cebado! Masilo les respondió: —Es hija de jefe. y se detuvo un breve momento. Su madre lo hizo así. Les dijo: Capítulo XVI s Cuentos de amor . Masilo salió. Entonces. habiéndose prendido en la ropa una cucharilla de hierro. Cuando el sol se puso Masilo dijo: —Khoahlakhubedu y sus compañeras pasarán la noche en la choza de mi madre. Se sentó junto a Khoahlakhubedu. Así lo hicieron. tomó con sus manos un poco de gachas y comió.colección los ríos profundos 338 —También es hija del jefe. Después se levantó y fue al grupo de Polo. Entró en la choza donde estaba Khoahlakhubedu. sin embargo. Polo y las suyas pasarán la noche en mi choza. toma otro más pequeño y llévalo al grupo de Khoahlakhubedu. el carnero cebado fue para ella.

¡Qué hermosa es!» Khoahlakhubedu lloraba de rabia y no cesaba de sollozar. así llegó a la choza de la madre de Masilo. si quieres. Su madre tomó unas esteras y las extendió por todo el terreno que separaba su cabaña de la de su hijo. Polo es así. hasta la mañana Entonces salió. En el momento de poner el pie fuera de la cabaña. Masilo gritó: —Polo. Después mandó sacrificar unos bueyes y preparar una gran fiesta. porque es la misma piel con que ha venido al mundo. fue en busca de su madre y le dijo: —Madre. Cuando las compañeras de Polo quisieron revestirla con la piel. pero es en vano. toma unas esterillas y cubre con ellas el suelo desde tu cabaña a la mía. Ellas respondieron: —No es que lleve puesta una piel. es su cuerpo. —Se lo ruego.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. tiraron al suelo un ancho collar de cobre. Dispuesto todo. la desgarró y la echó a la lumbre. al levantar los broqueles por encima de sus cabezas. leyendas y cuentos africanos) —Quiten a Polo esa piel tan fea. Entonces Masilo exclamó: —¡Qué hermosa joven! Con esta me casaré. Enseguida los formó en dos hileras. le dijeron: —Prueba tú a quitársela. Masilo se apoderó de ella. Estuvo suplicándoles mucho tiempo que hiciesen lo que pedía. Al fin. una frente a otra. Se estuvo hablando con ellas toda la noche. para que el sol no la dañase. al ver aquello. Khoahlakhubedu. al fin cedieron a sus súplicas. y arrancaron a Polo la piel de serpiente que la cubría. sal ahora. Polo avanzó a la sombra de los broqueles que los jóvenes mantenían elevados sobre su cabeza. Continuó suplicando. quítensela. Salió Polo. de modo que. y el sol recobró su brillo. se entristecía. el sol se oscureció. formasen un camino cubierto que iba de la cabaña de Masilo a la de su madre. La gente se preguntaba: ¿Qué va a salir de ahí? Entonces Masilo ordenó a su gente joven que tomase los broqueles y pusieran en ellos los airones de plumas de avestruz. Todo el mundo exclamaba: «Vengan a ver la mujer de Masilo. Masilo le dijo: 339 .

los broqueles por encima de sus cabezas. Al siguiente día Masilo eligió el ganado que había de dar por la dote de las dos mujeres. Dijo a sus gentes: —Que el sol no haga daño a Polo. se regocijaron y bebieron hasta la noche. defendida de los rayos del sol. 1 . Mataron bueyes. Khoahlakhubedu no se había enterado. También tú serás mi mujer. y lo llevó a casa de Rakhoahlakhubedu. sin duda. Cuando llegaron en tan gran número a la vista de la aldea de Rakhoahlakhubedu la madre de Polo exclamó: —¡Ay! ¡Pobre serpiente mía! La han matado. y se dirigieron al Khotla1 . Háganle un refugio con los broqueles. y Polo caminó en medio. Capítulo XVI s Cuentos de amor . Todos los asentamientos tienen un khotla . Después se puso en camino con ambas. Masilo le presentó el ganado que había traído para casarse con Polo y Khoahlakhubedu. Entonces fue cuando la gente de la aldea supo que Mapolo tenía otra hija. a Rakhoahlakhubedu. celebraron la boda. Polo fue su mujer principal. No la veré más. Hasta entonces nadie había visto lo hermosa que era Polo.colección los ríos profundos 340 —No llores así. Hicieron mucha fiesta. Los jóvenes se levantaron. y Khoahlakhubedu fue la sirvienta de Polo. como la víspera. y Masilo se volvió a su casa con las dos mujeres. lugar donde la población se reúne para discurrir los asuntos del pueblo (en Lesoto: país de la República de Sudáfrica). ¡Pobre serpiente mía! Masilo y su gente entraron en la aldea. hasta entonces no lo había sabido.

entre dos peñascos. pero ella rehusaba. Cierto día. quien prohibió a las demás jóvenes que los acompañasen. por cierto.73. nunca consentiré en casarme contigo. Entonces Masilo se arrojó sobre ella. Masilo llevó a su hermana a un lugar retirado. donde. Entonces Masilo dijo a su hermana: —Ven conmigo. Te llevaré a un sitio donde encontrarás leña muy buena. y que puedo matarte si quiero? Thakané le respondió: —Aunque me mates. —¿Te atreves a decírmelo también ahora? ¿No ves que estás sola conmigo. la amarró de pies y manos y le dijo: —¿No comprendes que si continúas negándote vas a morir? Thakané le respondió otra vez: 341 . Masilo y Thakané Masilo quería casarse con su hermana Thakané. se abría una sima angosta y profunda. Masilo dijo a Thakané: —¿Te niegas resueltamente a casarte conmigo? Su hermana le respondió: —Sí. Una vez allí. Thakané se fue sola con su hermano. estando los jóvenes en el campo con el ganado. ¿cómo has de casarte conmigo? Por más que ella se negaba. digna de la hija de un jefe. Masilo volvía a la carga diciendo: —No hay en el mundo entero una joven tan hermosa como tú. en ocasión de una fiesta. diciéndole: —Soy tu hermana. nunca consentiré en casarme con mi hermano. las muchachas salieron juntas del pueblo a buscar leña.

Y los dejaba solos todo el resto del día. cantaba: Thakané. pero a estas les dio miedo decir lo que sabían. se sentaba en lo alto. pues cuando Masilo regresó con su ganado. habla. tomaba un pedrusco de basalto y. ¿qué he de decir? Mi hermano Masilo quiso casarse conmigo.» Un día. Unas a otras se decían: «Si no tuviésemos miedo de Masilo contaríamos que este la ha llamado y la ha conducido a lo espeso. De este modo se encaminaba a la sima en cuyo fondo había precipitado a Thakané. pero en vano. cuando Capítulo XVI s Cuentos de amor . continuaba cuidando su ganado. abandonándola a una muerte segura. llegaron incluso al que habitaba su abuela. Después se marchó. y lo he rechazado. en ninguna parte la habían visto. la buscaron por todas partes. no consiento en casarme contigo. De tarde. vuelto el ganado a la aldea. golpeando con fuerza en la roca. Thakané ya no venía con él. En cuanto a Masilo. como si nada hubiese sucedido.» Mucho tiempo estuvieron buscando a Thakané. Entonces Masilo la agarró y la precipitó al fondo de la sima. hija de Madi-a-khomo.colección los ríos profundos 342 —Aunque haya de morir al punto. que eres mi hermano. hablaré. Masilo se iba contento. Interrogaron a sus compañeras. cerca de la boca. Más. recorrieron vanamente todos los pueblos circunvecinos. como advirtieran que Thakané no había regresado. hay por allí un pájaro al que quiero echar mano. que yo te oíga. y que no sabemos lo que después ha sido de ella. prohibiéndonos que los siguiéramos. Al oír esto. su hermano menor se dijo: «Quisiera yo saber que pájaro es ese que no se deja cazar. Como Masilo dejaba todos los días el ganado. Entonces Thakané le respondía: Si tengo que hablar. pero todos los días decía a sus compañeros: —Quédense aquí con el ganado. nadie podía decir adónde había ido.

hermanito? —Me duele el vientre. no sabemos qué tiene. el niño dijo: 343 . el hermano menor se escapó sin que lo notasen y lo siguió a escondidas. Llegado a la aldea. Sin embargo. y en realidad ha matado a mi hermana. se sentó y rompió a llorar. según costumbre: «Quédense aquí. hija de Madi-a-khomo. Thakané le respondió como de costumbre. hijo mío? ¿Por qué lloras? Tampoco yo ceso de verter lágrimas desde que perdimos a tu hermana Thakané. Cuando el padre llegó. El niño respondió: —Llama a mi padre. La madre preguntó: —¿Para qué? El niño dijo: —Me duelen muchos las tripas. leyendas y cuentos africanos) Masilo acababa de decir. que no hace más que llorar. Le preguntó: —¿Qué tienes. sin cesar en su llanto y enrojecidos los ojos. Masilo dejó en el suelo su broquel. Llegado Masilo a la boca de la sima. Cuando Masilo regresó los otros jóvenes le dijeron: —Ahí tienes a tu hermano. Entonces Masilo dijo a dos de sus compañeros que acompañasen a su casa al jovencito. su madre se sintió pasada de dolor y rompió también a llorar. cantando: Thakané. hay por allí un pájaro al que quiero echar mano». el hermano menor llegó a entender lo que decía.» Después se retiró sin ser visto. Masilo le preguntó: —¿Qué tienes. —¿De veras? —Sí. pero su voz se había debilitado tanto que apenas se oía. y. Y se dijo: «¡Vaya! Masilo aparenta que va a caza de pájaros. el jovencito se ocultó tras un arbusto. tomó un pedrusco de basalto y golpeó con fuerza la roca. que yo te oiga.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. volviendo a su ganado. habla.

pobre hija mía? —Masilo me ha echado aquí. tan débil. y golpea con fuerza. puedo llevarlos al sitio donde está. sin cesar de llorar. entremos en la cabaña. Le preguntaron: —¿De que manera? ¿Cómo lo sabes? El niño respondió: —Masilo ha matado a Thakané. En la noche oscura. se asomó por el borde de la sima y gritó: —¡Thakané! ¡Thakané! Thakané respondió: —¡Padre! —¿Cómo has venido a dar ahí. que apenas pudo entender lo que decía. se preguntaba: «¿Qué haremos? ¿Cómo sacarla?» Por más que buscaba. no lo duden. Cuando llegaron. guiados por el hijo menor. El padre tomó el pedrusco e hizo como se lo indicaban. no se le ocurría el medio de sacarla de allí. pero. que yo te oiga. El padre. Entonces se tendió en el suelo. estaba tan oscuro que nada se veía. cantando: Thakané. Le preguntaron: —¿Tanto te duele? Respondió él: —Padre. sus padres lo siguieron. en lo alto de la sima. el padre y la madre se pusieron en camino. muy emocionado. habla. madre. llorando también. Oyó la voz de su hija. el niño dijo: —Padre. hija de Madi-a-khomo. Al fin dijo a su mujer: —¿Te da miedo quedarte aquí sola mientras voy al pueblo a buscar auxilio? La mujer respondió: Capítulo XVI s Cuentos de amor . Entró. Masilo ha dado muerte a Thakané. madre.colección los ríos profundos 344 —Padre. toma ese pedrusco que pesa demasiado para que yo lo levante.

puedo hacerlo. Pasado cierto tiempo. Entre los jóvenes que lo acompañaban iba uno de los que la noche antes había sacado a Thakané de la sima donde Masilo la había precipitado. Así se hizo. Entonces las gentes se dijeron: —Como no puede tenerse de pie. después la trasladaron a la cabaña de sus padres. donde la hicieron tragar gran cantidad de grasa derretida para humedecer y dilatar el gargüero. no te quedes echada. pero delgada en extremo. Thakané respondió: —No puedo tenerme de pie. sin sospechar lo sucedido. pero la sima es tan estrecha que me cuesta trabajo valerme de las manos. como de costumbre. Cuando su padre y la gente tiraron de las correas para sacarla de la sima. puedes ir. se las ató a los pies. se las pasó por los sobacos. no tengo miedo. Thakané no recibió ni un arañazo y llegó a lo alto en buen estado. procura ponerte de pie. La dejaron descansar un momento. aquí me encontrarás cuando vuelvas. se asomó de nuevo a la sima y gritó a su hija: —¿Podrás atarte a los pies y los brazos con las correas que vamos a echar y pasártelas por los sobacos? Thakané respondió: —Sí. leyendas y cuentos africanos) —No.» Se encaminó a hurtadillas hasta la sima y se escondió detrás de un arbusto. Su padre le habló: —Cuando probemos a levantarte. di a los del pueblo que la sima es muy profunda y que vengan provistos de correas y de sebo. y dijo: —Ya está. y se dijo para sí: «Es menester que yo compruebe si Masilo ha querido efectivamente matar a su hermana. el marido regresó con veinte hombres de su aldea. a dar pasto al ganado. un instante después vio 345 . Al siguiente día fue Masilo. como la grasa había puesto lisas y escurridizas las paredes y mitigado las asperezas.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. hay que derretir sebo y verterlo por las paredes de la sima para que se pongan lisas y escurridizas. Entonces le echaron unas correas.

y cantó: Thakané. No obtuvo respuesta. cuando regresó con el rebaño. tú que no quisiste estar conmigo! Después regresó a su rebaño. gritando: —¡Ah! ¡Ya has muerto. muy contento. Al fin pregunto: —¿Dónde está la cabeza del carnero? ¿Por qué no me la traen? Después envió a decir a su padre: —Envíame la cabeza del carnero para comérmela. tocando alegremente la flauta y diciendo: —¡Muerta está! Cuando llegó cerca de sus compañeros. cantando: Thakané. lo arrojó violentamente al suelo. pero nadie le llevó carne. De modo que Masilo tuvo que privarse de carne. que yo te oiga. habla. Continuó varios días cuidando el ganado. Entonces Masilo blandió el broquel y saltó de gozo. ¡thu!. y te pudrirás. aunque ha matado a su hermana» Aquel día su padre había sacrificado un carnero para hacer el caldo de Thakané. se dijeron unos a otros: «Masilo es un mal hermano. que yo te oiga. Masilo estuvo esperando mucho tiempo. no se oía ruido alguno. De noche. Decían: «¿Cómo podrá estar tan contento. Prosiguió: —¿Hoy estás enfadada? Después golpeó por segunda vez la roca.colección los ríos profundos llegar a Masilo. hija de Madi-a-khomo. Siguió sin respuesta. tomó el pedrusco de basalto. habiendo matado a su hermana Thakané?» Capítulo XVI s Cuentos de amor 346 . vean qué contento está. quien dejó en tierra el broquel. hija de Madi-a-khomo. habla. sin sospechar que habían encontrado a Thakané. aun con más fuerza que antes. El padre respondió: —Díganle que me la he comido yo. Todo el mundo se asombraba y avergonzaba de verle tan contento.

arreglaban las pieles para ella. apoyándose en las paredes de la cabaña. el sol se oscureció. leyendas y cuentos africanos) Mientras tanto. Las gentes decían: «Han llorado. Entonces el padre. hoy ya tengo consuelo. Ahora también pudo romper a hablar y contó a sus padres cómo la había tratado Masilo.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. apenas había salido. el padre de Masilo dijo a sus suegros: —Mucho tiempo he llorado.» Sacrificaron cantidad de toros. entonces sus músculos. porque preparo una fiesta. en medio de la aldea. En tanto. huyó veloz a refugiarse en un país lejano. En cuanto a Masilo. Entonces el padre y la madre se cortaron los cabellos que durante el luto se habían dejado crecer desmesuradamente. El pueblo entero gritó: —¡Cómo! ¡Es Thakané! ¡Aún vive! Alegría general. Salió de la choza. que el suegro no falte. esteras de junco. No tardó en ponerse tan gruesa y de buen porte como antes. la madre y la abuela de Thakané. contraídos desde hacía mucho. sobre todo. Después mandó extender por el suelo. le gritaron: —Ahora sal de la choza. Durante algunos días estuvieron aún llevándole manjares suculentos. le mataban carneros. la muchedumbre. Al fin. y al comenzar el reparto de los manjares. sentada en tierra. Reunidos todos en la fiesta. los padres continuaban lavando todos los días a Thakané con agua caliente y ungiéndola con grasa. se distendieron con ruido. ya están consolados y se quitan el luto.» Entonces el padre envió a uno de sus servidores a casa de sus suegros para decirles: «Dénse prisa a venir. prepararon una comida colosal. pasado cierto tiempo. 347 . De noche salía de paseo con su madre. comía y bebía. pudo levantarse. volvieron a ungirse con grasa y recobraron el aspecto de buena salud.

y hete aquí que se encuentra con un niño guinné. Pasado ese tiempo.colección los ríos profundos 348 74. El viejo le aconseja que se meta en la selva y no vuelva más al poblado. y le ha preguntado qué debía hacer. —¿Eres tú. permanecerás con nosotros. Le trae alcuzcuz para que coma. Hammat responde que sí. y había declarado no querer dejar nada a Hammat. Transcurrido poco tiempo. y el otro tenía por nombre Mandiaye. murió su madre. Hammat ha ido en busca de un viejo que cuenta cien años. Ven conmigo. Antes de su muerte. Hammat se ha estado meses en casa de la guinné. Hammat? —le pregunta. Hammat y Mandiaye El jefe de una aldea diolof tenía dos mujeres. agarra al niño por el brazo: el niño chilla y acude la madre. —Has de irte —le dice—: toma ese camino y síguelo durante dos meses. Uno se llamaba Hammat. el jefe había designado a Mandiaye para sucederlo en el mando del pueblo. Ya lleva un mes y veintitrés días caminando. La guinné le ha ordenado que no diga nada . Hay una guinné que reina sobre nuestra raza. cada una de las cuales le había dado un hijo. Hammat se ha puesto en camino. por lo menos. después le regala un bastoncillo. la guinné lo ha llamado. —Adivino lo que hay en tu corazón —dice la guinné —. le tocó morir al padre. Procura llegar a ella sin hacer tonterías. Hammat se pone en camino. y sé muy formal hasta que la encuentres. Al llegar Hammat a la edad de la adolescencia.

el hombre lo despide. Hammat mira. Pide agua a la mujer. hijo mío. En aquel momento encuentra a una mujer junto a un pozo. después le dice: —Está bien. deseándole buen viaje. Buen viaje. Hammat camina otros seis días. La mujer se sirve de su propia calabaza. Hammat se detiene largo rato. para ofrecerle de beber. Hammat bebe sin vacilación en aquel vaso de nuevo estilo. Cocido el arroz. Al cabo de una hora ve a un hombre que. anda. La marmita le pregunta entonces: —Si encuentras a alguien en el camino. que Hammat se come. Hammat prosigue su camino. —Está bien —aprueba el hombre. para cocer. y la mujer le pregunta: —Si encuentras a alguien. y que lleves buen viaje. En cuanto acaba de comer. 349 . Halla una marmita en que se cuece el arroz. Ya no falta más que uno para llegar a casa de la reina de los guinné. golpea un baobab y lo derriba a la primera vez. llena de más arroz. blandiendo su propio bengala como una estaca. ¿qué le dirás? —Que he visto a una mujer.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. después se soloca sobre la lumbre. ¿qué le dirás? —Diré —responde Hammat— que he encontrado a mi padre derribando panes de mono (fruto del baobab) y que me ha dado algunos. ¿qué le dirás que has visto? —Le diré —responde Hammat— que he encontrado a mi madre cociendo arroz y que me ha dado de él para comer. una honrada mujer. la marmita se vuelca sola. a guisa de recipiente. Entonces la marmita le da arroz para que coma. El hombre le pregunta: —Si encuentras a alguien. leyendas y cuentos africanos) de lo que encuentre en el camino. le he pedido de beber y me ha dado agua sin hacer remilgos. sin proferir palabra. Y le da unos panes de mono. Hammat tiene mucha sed. —Está bien.

La mujer le pregunta qué dirá si encuentra a alguien en el camino. No por eso interrumpe el trabajo. los asnos se levantan. el león. ven a lavarme la espalda. después agua de beber. El espinazo es afilado como una navaja. el tercero y el cuarto. y que me ha dado de comer. un brazo. y el quinto. que recogían el agua que le salía del sexo para echársela otra vez dentro. la guinné le lame las manos. Hammat comienza a frotar el espinazo punzante de la guinné y se corta las manos profundamente. —Bueno. agua para lavarse el cuerpo. La mujer le da de comer y de beber. la serpiente. Concluido. Ha cargado su bengala en los cien animales. Hoy llegarás a su casa. Cuando se le pasa. Hammat responde que dirá haber encontrado una buena mujer que le ha dado primero de comer y. ha sacado. los asnos se caen al suelo. que se quedan incólumes como antes. En el momento de presentársele Hammat. No tenía más que una pierna. y después dice: —Adivino lo que hay en tu corazón. el segundo. provistas de calabazas. Su hijo mayor es el elefante. Feliz viaje. Hammat prosigue el camino y se encuentra a una mujer tumbada en el suelo. A su lado estaban cien jovencitas. —¿Qué dirás —pregunta el hombre— si encuentras a alguien? —Diré que he visto a un hombre que llevaba cien asnos cargados con una sola carga. La guinné le responde: —¿Eres tú. Hacía un año que la mujer no fornicaba. Hammat le da los buenos días. Hammat? —Sí. Entonces el hombre dio de comer a Hammat. la pantera y la hiena. Vas a visitar a la reina de los guinnés. un ojo. porque estarán en la selva.colección los ríos profundos 350 Hammat se ha encontrado aún con un hombre que llevaba consigo cien asnos. está bien. No los encontrarás en su casa. una oreja y un agujero de nariz. Capítulo XVI s Cuentos de amor . Cuando entra en erección. Hammat llega cerca de un poblado y encuentra a la reina de los guinnés. —Bueno —dice—.

Antes de que se hiciese el alcuzcuz. mi espalda o la de tu madre? —La tuya —afirma Hammat. A la mañana siguiente la guinné le da dos calabazas esféricas como las que sirven para guardar tabaco. Después la guinné da una aguja a Hammat. La hiena. La hiena olfatea por todas partes y pregunta: —¿A qué huele? ¡Huele a hombre! —¡Estás loca! —responde la guinné —. —Dos o tres veces llama a sus hermanos—. Entonces Hammat la pincha levemente. y le dice que rompa la primera después de un mes de viaje. Verás por qué te doy esta aguja: te echas debajo de la cama. leyendas y cuentos africanos) —¿Cuál es mejor —pregunta ella—. Hammat obedece. La hiena y los demás hijos de la guinné regresan. Salgamos —les dice—. porque el mijo ya estaba majado.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. porque esta noche hay en la cama una cosa que me pica. si la hiena empieza a orinar. y se dirigen juntos a la cabaña de la reina. el león y la pantera se van. Hammmat lleva el alcuzcuz y la carne a la reina de los guinnés y se ponen a comer. Hammat cuenta a la reina guinné todo lo que su hermano le ha hecho. Idos. La segunda no debe romperla hasta llegar cerca de su aldea. Te acostarías conmigo en la cabaña. y muy pronto la hiena empieza a orinar. Saca un hueso rancio y pelado y tan seco como si lo hubieran desollado tres años antes. 351 . le das un ligero pinchazo. Añade lo necesario para el alcuzcuz. Preparado todo. —Ponlo en la marmita con agua. Me pica una cosa. —Mis cinco hijos —dice la reina— se han ido a la manigua y no han vuelto aún. Entonces la guinné le ordena que la siga. tanto que llenaba la marmita. el hueso se cubrió de carne. la serpiente. —Hoy tú vas a prepararnos la comida —dice ella. —¡Oh! —dice el animal—. el elefante. ¿A qué iba a venir un hombre a nuestra casa? Todos se acuestan.

Le pregunta cómo se las ha arreglado para adquirir todo lo que posee. Pide a las gentes de las provincias vecinas que se reúnan. —Diré que he visto una marmita que cuece arroz. le da los mismos consejos que a su hermano. —¡Ah! —dice— ¿Así te portas? No tendrás la suerte de Hammat. Sin embargo. pero no harás tan buen viaje como Hammat.. Acude la madre del niño. Hammat entra en el poblado. lo agarra y lo ata. para volcarse de nuevo. hienas. Ya los soldados que acompañan a Hammat han dado muerte a todos esos animales. Hammat le informa.colección los ríos profundos 352 Cuando Hammat llega a la mitad del camino rompe la primera calabaza. Cantidad de bueyes. Capítulo XVI s Cuentos de amor . él nos manda. que después vuelca y cuece más arroz. —Bueno. Mandiaye encuentra enseguida al hombre que derriba los baobab con su bengala. todo le pertenece. Sigue su camino hasta dar vista a la aldea. y quedan de acuerdo para colocar a Hammat como jefe. —¿Qué dirás de mí a los que encuentres? —Diré que he visto a un hombre derribar baobab con su miembro. en el puesto de Mandiaye. Les habla. leones. Entonces la madre de este último dice a su hijo: —Hammat ha acertado a tener de todo. —¿Qué dirás de mí si encuentras a alguien? —le pregunta. No tendrás viaje feliz. Todos lo acompañan. Puedes seguir. pero no salen de ella más que animales antropófagos: elefantes. ¿Por qué no vas tú también a ver? Mandiaye va en busca de Hammat. Ahora es jefe. Sigue tu camino. Entonces rompe la segunda calabaza. Entonces Mandiaye se pone en camino.. Primeramente encuentra al niño guinné que Hammat se había tropezado en primer lugar en su camino. No tarda en encontrar la marmita maravillosa. —Bueno. Le da una bofetada. caballos y guerreros salen de ella. Mandiaye prosigue su camino.

tú eres la indicada para casarte con el hombre del bengala gordo que he encontrado en el camino. y que necesita cien asnos para que le lleven el miembro viril. 353 . como lo ha hecho Hammat —dice la reina guinné. —¡Anda! —exclama—. —Tú —dice a la mujer—. ¿Así sacan agua? —Sí. por el camino. —¡Vete! Tu viaje no será dichoso como el de Hammat. cuando vuelvas te acompañaré y me enseñarás quién es. —¡Ah! —dice—. Encuentra enseguida al hombre que con su bengala carga cien asnos. —¡Ah! Tú tienes una cosa nunca vista. Mandiaye llega por fin a casa de la reina guinné. leyendas y cuentos africanos) Mandiaye pasa cerca de la mujer que sacaba agua con su tiaper. Estás en celo. ¿Tú mandas en los guinnés? No había visto hasta el presente persona tan fea como tú.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. No lo tocaré nunca. Advierte inmediatamente que no tiene más que una pierna. —Es menester que me rasques el espinazo. no quiero agua tomada con el sexo de una mujer. —¿Y qué dirás a los que encuentres? —Que por vez primera veo a un hombre que necesita cien asnos para que le lleven el miembro. —Sigue tu camino. —Bueno. —Allá lejos. Pero Mandiaye. —Pues bueno. Y exclama de nuevo que nunca ha visto cosa igual. como él. Mandiaye se aleja y encuentra a la mujer a quien vuelven a echar en el cuerpo el agua que se sale del sexo. al verle la espalda afilada como una navaja: —¡No! —exclama—. —¿Dónde has encontrado a ese hombre? —pregunta la mujer con ávida curiosidad. un brazo y una oreja. No harás tan feliz viaje como Hammat.

y traeré lumbre para verlo mejor. No me basta. Mandiaye. se lo lleva a la guinné. se han arrojado sobre él y lo han devorado. Mandiaye prepara la comida. recoge a la mujer a quien había ofrecido acompañar hasta que encontrase al hombre del bengala grande. —Si la hiena comienza a orinar. Los animales llegan. ten cuidado. Han salido todos los animales. En cuanto el hombre la ha visto se ha excitado. —Hoy te toca hacernos la comida. La guinné ha entregado a Mandiaye dos calabazas exactamente iguales a las que había regalado a Hammat. Mandiaye la pincha fuerte. Se acuestan. Ponlo en la marmita y prepara el alcuzcuz. La cual le dice: —Mis hijos van a regresar. A mitad de camino. no la otra. diciendo. Se acabó. Mandiaye rompe primero la segunda calabaza. le dice: —Esta es la que debes abrir primero. Indicándole una. —Eso no te concierne. no muy fuerte. la pinchas ligeramente. que manda salir a todos los animales y les ordena que se alejen. Capítulo XVI s Cuentos de amor . Cuando todo está en su punto. —Voy a ver qué me ha picado —declara el animal—. y se ha metido en la calabaza de la mujer con los cien asnos. a su regreso. —¡No! —protesta la guinné. la misma que la guinné le había recomendado expresamente que rompiese de última. La guinné da una aguja a Mandiaye como se la había dado a Hammat y le dice que se meta debajo de la cama. La hiena empieza a orinar. —¿Cómo se va a cubrir de carne este hueso? —pregunta Mandiaye. —¡Bah! —declara la mujer—. porque si te ven te devorarán. Enseguida lo deja que se vaya.colección los ríos profundos 354 La reina guinné le entrega entonces el hueso y el mijo molido.

Capítulo XVII Cuentos humorísticos .

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Los estragos de Funtinnduha (cuento gurmantié). Mala educación (cuento wolof).Sátiros. Habladores Bambara (cuento peul). 76. 75. La aldea de los locos (cuento khassonké). 77. La joven astuta (cuento bornú). Pilletes. Chistosos. 79. El gallo y el asno (cuento soninké). . 78. 80.

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hemos venido a buscarte. que vienen a buscarme? Ellos responden: —Somos rivales. Pero al siguiente día. El padre lo escucha y les dice: 359 . se levantan. El padre escucha esas palabras y repone: —Vayan esta noche a dormir a sus casas. hijos míos.75. Dos jóvenes rivales se presentan un día. en cuanto amanece. El padre se levanta. dos jóvenes han venido a mí. henos aquí. va a buscar a su padre y le dice: —Mira. como dijiste ayer. Ella les pregunta: —¿Qué quieren de mí? Ellos responden: —Hemos venido a ti porque te queremos. va en busca de los mozos y les pregunta: —¿Qué desean. sale. y veía que todos los jóvenes se enamoraban de ella a causa de su hermosura. y nos hemos acercado a tu hija porque la queremos por mujer. La joven se levanta. Los jóvenes obedecen a estas palabras y regresan a sus casas a dormir. La joven astuta Érase un hombre que tenía una hija guapa. van al encuentro de la joven y le dicen: —A ti venimos. y vuelvan mañana. verán quién ha de recibir a mi hija por mujer. vuelven a casa del padre y le dicen: —Bueno.

Anuda hebras cortas para el que amaba. porque voy al mercado a comprar una pieza de tela.colección los ríos profundos 360 —Quédense y espérenme. y yo no tengo más que una hija. continúa anudando el hilo y ellos cosen. y para el que no amaba. Los jóvenes cortan los vestidos y se apresuran a coserlos. toma el dinero y va al mercado. y el primero que acabe de hacer un vestido será el marido de mi hija. aquí tienes mi tarea concluida. Los jóvenes obedecen las palabras del padre. pero el que tenía las hebras largas no había acabado aún. Ellos cosen. y esperan mientras él se levanta. Pero la joven era astuta. el joven que tenía las hebras cortas había concluido de coser. la cortaré en dos. ustedes son dos. toma el vestido y dice al padre: —Padre mío. Ya se había decidido por uno de los dos. El padre se va. diciendo: —Aquí tienes el hilo. y ni su padre ni los jóvenes lo sabían. compra una pieza y regresa adonde estaban los jóvenes. Sin embargo. diciéndose.» La joven comienza a anudar el hilo. Pero la joven era astuta. toma el hilo y se lo da. les dice: —Hijos míos. Cuando el padre de la joven se levanta y viene a buscar a los mozos. Uno de ellos se levanta. y los pretendientes toman agujas y se ponen a coser. cuando la traiga oirán lo que les diré. toma el hilo y se sienta al lado de ellos. Y allí. entra en su casa y espera a que los jóvenes hayan cosido los vestidos. hebras largas. A las tres de la tarde. y. en cuanto llega. y ella anuda el hilo. La del otro no estaba terminada. en tanto que el padre los mira. El padre los mira y ellos lo miran. Obediente a su padre. ¿A cuál he de dársela? ¿Y a cuál he de negársela? Aquí tienen una pieza de tela. a mediodía. con ella presente. y el vestido está sin concluir. ve que no han concluido de coser. Llega al lugar donde vendían las telas. les dice: —Han estado cosiendo hasta ahora. llama a su hija y. «El que concluya primero será el marido de mi hija. anúdalo y dáselo a estos. Al fin les dice: Capítulo XVII s Cuentos humorísticos . Entonces llama a su hija al sitio en que estaban los pretendientes.

¿Han comprendido? Los jóvenes responden: —Padre. pero el que había concluido el vestido. Empezaron a trabajar y les dije: El que primero concluya el vestido será el marido de mi hija. El padre había razonado de este modo: «Si el hombre que ha terminado de coser se lleva a mi hija. Es esto: el hombre que ha terminado el vestido debe ser el marido de tu hija. hacia hebras cortas para el hombre que amaba. y el que no lo ha terminado no será su marido. El padre no sabía que su hija. comprendemos lo que nos dices. cuando vinieron los dos a pedirme mi hija única no tenía preferencia por ninguno. 361 . se la di y llamé a mi hija para anudar las hebras. La joven astuta decidió la contienda de los dos jóvenes.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. leyendas y cuentos africanos) —Hijos míos. se acaba la historia de la joven astuta que he oído contar. trabajará bien y la mantendrá. ¿trabajará bien y podrá mantenerla si se casa con ella?» Entonces los dos jóvenes se levantan y se van a su pueblo. ni que las hacia largas para el que no amaba. Con esto. pero el que no haya concluido de coser. Por eso traje una pieza de tela. diciendo: Háganme estos vestidos. se lleva a la joven por mujer. la corté. No sabía que su hija hubiese escogido el marido. al anudar el hilo.

colección los ríos profundos 362 76. el pastor se alejó. se acercó a él. me voy del pueblo. ¿Qué enredo es este? ¿Me acusas de haberte robado la cabra? Vamos a ventilar el asunto con el jefe del pueblo. vámonos! La mujer confió a una criada que tenía al lado: —Lo que es yo. vio pasar al labrador con quien ya había hablado. al caer la tarde. Busca y hallarás. para pasar la noche al raso. como le faltase una cabra. no puedo continuar viviendo con un hombre que no hace más que hablar de divorciarse. si me brindas hospitalidad. y le preguntó: —¿No has visto en tu campo una cabra perdida? —Mi campo empieza delante de mí y concluye detrás de mí —dijo el hombre—. En cuanto llegaron a su presencia. Un día un pastor y su rebaño se perdieron en las proximidades de aquel pueblo. esto no puede continuar. reunió el rebaño que balaba. Encontró a un labrador. Cuando hubo encontrado la cabra. —Y dirigiéndose a su mujer. mírala. . le dijo: —He encontrado la cabra que se me había perdido. el pastor se puso a buscarla por las inmediaciones. el jefe del pueblo exclamó al querer hablar al pastor: —¡Vamos! ¿Otro lío de mujeres? Verdaderamente. Viendo que no sacaba nada. La aldea de los locos Existía un pueblo cuyos habitantes eran todos locos. —¿Cómo se entiende? —exclamó el labrador—. De pronto. y. y para predisponerlo a su favor. te la doy de buena gana. porque ignoraba que hubiese un pueblo en las cercanías. que trabajaba en su campo. le dice—: ¡Ven.

leyendas y cuentos africanos) La criada se ocupaba en descortezar cacahuetes. alabado sea Dios. y en el momento de hablarle su ama. se presentó un mendigo pidiendo limosna. 363 . pone los cacahuetes en el capacho que tendía el mendigo. La criada dice al mendigo: —¿Puedes creer. pobre hombre. el cual se fue diciendo: —Bueno. que desde esta mañana estoy ocupada en esta tarea y que aún no he comido? Y sin más.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. muchas gracias.

—Querrás decir quince mil cauris —exclamó el marido—. que degolló. que fornique». dijo a Funtinnduha: —Como sólo hay una cabaña. llamado Funtinnduha. quiero ver si saco quince cauris. y recibió. La mujer puso cantidad de carne a guisar. Funtinnduha había ya trabajado a la mujer. en cambio el carnero. comió de ella inmoderadamente.colección los ríos profundos 364 77. quince cauris. . Antes que regresase. por el contrario. Los estragos de Funtinnduha Un hombre muy celoso de su mujer. ¿O son verdaderamente quince cauris tan sólo? —Sólo pido. para ponerla en la imposibilidad de engañarlo. y yo entre los dos. Apenas se habían echado en las esteras. se guardó de probar la grasa. —Voy a vender este carnero al rey Utenu —le respondió Funtinnduha—. es decir. te acostarás al lado de la puerta. En el momento de acostarse. El marido. Así fue que le acometió una diarrea violenta. Otro hombre. se había retirado a vivir fuera del pueblo. resolvió acostarse con aquella mujer. en efecto. El marido se apresuró a ofrecer a Funtinnduha los quince cauris. El vendedor lo ayudó a desollarlo. Salió corriendo a las letrinas. con profusión de grasa. el marido sintió retortijones en el vientre. mi mujer dormirá al fondo de la cabaña. Llegó la noche antes de que hubieran concluido de descuartizar la res. pero temeroso de atrapar una diarrea. Funtinnduha comió con ellos. Este le interrogó sobre el propósito de su viaje. Pero no vayas a intentar trabajarla mientras duermo. Escogió en su rebaño un carnero bien cebado y se fue a casa del marido desconfiado. «despiértame.

e incluso se ha acostado conmigo. A la mañana siguiente. el primer marido engañado. Funtinnduha se juntaba a la mujer del huésped y aprovechaba el tiempo concienzudamente. y así sucesivamente. Serían las seis de la tarde cuando el herrero acabó la sortija. Trabajó a la mujer. A cada salida. leyendas y cuentos africanos) El marido volvió. se fue. Y al entregársela a Funtinnduha. se lanza a perseguir a Funtinnduha. Por la mañana. pero como el vientre comenzó a movérsele otra vez. Furioso el marido con su mujer. Entró en la cabaña y dijo a la mujer: —Tu marido me ha hecho donación de ti. Este había llegado a casa de un labrador que le recibió muy bien y le dio de comer una calabaza llena de arroz. —Cierto —confirmó la mujer del herrero—. Ha dormido aquí esta noche. Llegó a casa de un herrero. A la hora de acostarse. que estaba ausente. y se fue. La prueba está en que te ha dado mi sortija para que la lleves. se presentó en casa del herrero. En tanto. dando las gracias al marido y declarando que iba a visitar al rey Utenu. —Acaba de pasar por aquí Funtinnduha —respondió el artesano—. la mujer contaba al marido lo que había pasado. Es hombre de elevada estatura. se vio obligado a salir de nuevo. a quien entregó un pedazo de hierro para que le fundiese una sortija. este le dijo: —Dásela a tu mujer. y le preguntó si no había visto a un forastero. Esa misma noche volvió a casa del herrero. 365 . recuperó la sortija.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. hasta siete veces en el transcurso de la noche. y le confesaba que Funtinnduha se había acostado con ella. Funtinnduha preguntó al huésped a qué hora podría marcharse sin molestar a nadie. con el firme propósito de vengarse. Los dos cornudos se precipitaron sobre el rastro de Funtinnduha. mañana vendré a recogerla.

le contestó: —Mi hijo no está aquí. Al día siguiente. ven a refrescarme un poco los recuerdos. y los arrojó a la lumbre. pequeños y grandes. la misma vieja le declaró: —Hace mucho tiempo que no lo cato. Funtinnduha dio en una aldea. Nos ha trabajado a las mujeres. Hecho esto. Enseguida. el labrador halló todas sus gallinas muertas. se puso en camino. A la mañana siguiente. En la huida. en el lugar donde estaban acampados unos griots. el cual había caminado el día entero. cogió los tam-tams. Me ha matado todas las gallinas. entró en el gallinero y retorció el pescuezo a todos los volátiles. temiendo por sus hijas. no quede ni una virgen en ninguna aldea. La vieja. —Vamos a buscarlo los tres juntos —dijo el labrador—. Capítulo XVII s Cuentos humorísticos . para secarse y calentarse. los tres hombres que lo perseguían llegaron a donde estaban los griots. Los griots habían encendido una gran hoguera. Al mismo tiempo. —Utenu —soltó él a toda prisa— me envía de mensajero para ordenar que. Cuando todos dormían. Ven.colección los ríos profundos 366 —No tienes más que levantarte al primer canto del gallo (literalmente: retuércele el pescuezo al gallo) —respondió el labrador. y haz lo necesario para que mis hijas cumplan la voluntad de Utenu. los cuales se les juntaron para correr en seguimiento del bromista. antes de ponerse el sol. huyó. Al verlos dormidos. Funtinnduha se tendió en medio de ellos. calados por la lluvia. donde una vieja le preguntó por qué iba tan apurado. Los tres se lanzaron en persecución del tunante. Cuando concluyó. te lo suplico. —Con nosotros ha sido peor —dijeron los dos cornudos—. Al atardecer se halló al borde de un estero. Funtinnduha. Funtinnduha fue a desvirgar a todas las hijas de la vieja. siguiendo el consejo al pie de la letra. los dos cornudos llegaron a preguntarle si no había visto a Funtinnduha.

El palafrenero obedeció. Quítales la razón y te regalaré tres idiotas. Funtinnduha le aconsejo que disminuyese el volumen. 367 . el labrador. Se enfadó. El haz pesaba demasiado para sus fuerzas. los griots y el hermano de las ex vírgenes. Y a cada intento que hacía para cargárselo. El rey prometió absolverlo. Enseguida prosiguió su camino. Van a venir unas gentes a querellarse contra mí. quien había llegado por fin. —¡Rey de reyes! —le anunció—. Salió. ¿Qué tenían que reclamar? En cuanto a las hijas de la vieja. Utenu deshaució primero al celoso. ¡Cómo! ¡Había tenido la imprudencia de no pagar más que quince cauris por un carnero cebado! Despidió también al herrero. es decir: he comenzado por lo mejor y concluido por lo peor. —Ahora —le dijo Funtinnduha—. voy a buscarte los tres idiotas que te he prometido. —Mi nombre —respondió él— es Dinndinama Sarbiari. a casa de Utenu Bado. no sólo para ellas. ¿Qué se había propuesto al echar a la hoguera los tam-tams? Alimentar la lumbre. después de enseñársela a Funtinnduha. poca razón tenía para quejarse de un trato que ella misma había solicitado. terminada la tarea. Apostrofó duramente al labrador por haber dicho al demandado que agarrase el cuello del gallo. y se encontró a un palafrenero. sino para su placer personal. que había entregado la sortija a su mujer. se unió a ellos para perseguir a Funtinnduha. leyendas y cuentos africanos) Funtinnduha no quiso negarle tan pequeño servicio. La trabajó a conciencia.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. quitaba los ataderos y añadía más forraje a la carga. y también a los griots. y como se presentaron las otras víctimas del tunante a pedir noticias. que se disponía a cargarse en la cabeza un haz de forraje que acababa de atar. Después lo invitó a que le siguiera así cargado. Utenu desestimó de ese modo todas las querellas. la vieja quiso saber su nombre. tratándolo de ladrón. y esta le contó lo sucedido. Llegaron entonces los dos cornudos. que no habían sabido apreciar las buenas intenciones de Funtinnduha. Regresó el hijo de la vieja.

juzgando que el rey era el indicado para completar el trío de imbéciles. después llevó a este al sitio que había quedado libre. de manera que no les diese el humo en la cara. sin ocurrírsele la idea —tan sencilla— de coger el fruto a que se enredaba el palo. regresó a su pueblo. Cada vez el palo se enredaba en las ramas y se quedaba entre el follaje. Entonces el hombre gateaba al árbol. En la explanada. después de explicar las razones que había tenido para considerarlos idiotas cabales. mientras que el rey se había puesto al otro lado. e invitado por Funtinnduha. Los mensajeros se mantenían en la parte de donde soplaba el viento. Descendió enseguida. ardía una gran hoguera de paja. Entonces. de suerte que se había ahumado como carne puesta a desecar. y moco de la nariz. Lágrimas le brotaban de los ojos. desenredando el palo. Llegaron los tres a la morada de un rey. y le hizo don de ellos. recogió el fruto. lo siguió. en medio de las cabañas. descolgaba el palo y descendía. Funtinnduha le gritó: —¡Pero coge el fruto de una vez! El hombre siguió el consejo y dejó caer el pan-de-mono. Hecho esto. al mismo tiempo que el palo. En el momento que el bobo aquel estaba en el árbol. lo llevó con los otros dos a casa del rey Utenu. Capítulo XVII s Cuentos humorísticos . Funtinnduha tomó a un mensajero de la mano y lo hizo sentar en el sitio del rey.colección los ríos profundos 368 Llegaron a un baobad contra cuyas ramas un hombre disparaba un palo para hacer caer panes-de-mono.

tendido en el suelo. y verás. Samba Dungunotu agarra el pozo como si fuese un simple jarro y vierte agua para que beban sus compañeros. Samba Kurlankana no cesa de alabarse delante de su mujer. Cada uno mata una docena. muy lejos. Es muy bonita. y se comen el producto de la caza el mismo día. Salieron juntos de viaje.78. Y lejos. Se han puesto en camino a las seis de la mañana y han andado hasta las dos. el segundo Samba Kurlankana. Después. ¿Será una montaña? 369 . que se llama Kumba Gumné. Y se casa con ella. Samba Kurlankana encuentra a una mujer guinnaru. Acompáñame a casa de mis padres. Encuentran un pozo. Samba Dungunotu. han visto al padre de Kumba. de ser la persona más fuerte del mundo: Un día tuvieron sobre ello una disputa. —¿Qué se ve allá lejos? —pregunta Samba a su mujer—. Se van a la manigua a cazar elefantes. Samba Bimbiri se echa el pozo al hombro. Tenía replegada una pierna: dijérase una montaña. El primero se llamaba Samba Bimbiri Bambara. y el tercero. Entonces se aparta de sus compañeros para quedarse con la guinnaru. y Kumba dijo a su marido: —No presumas de ser más fuerte que nadie. Le dice: —Te quiero. —¡Así lo haré! —responde Samba. y no más alta que una mujer corriente. Habladores Bambara Había tres camaradas.

no hables de mi padre a la ligera. Los tres hermanos de Kumba: Hammadi. de modo que no pudo salirse de ella. —¡Cómo! —exclama—. Y al ofrecimiento que Samba Kurlankana le hizo de ayudarle a llevarlos. estaban de caza en aquel momento. el guinnaru hermano de Hammadi. voy a su encuentro. Lo mismo que este. Primero encuentra a Hammadi. Samba y Delo. respondió: —Ve al encuentro de mi hermano pequeño. Aún estuvieron andando cuatro horas antes de llegar a la aldea donde estaba acostado el padre de Kumba. y solamente me traen esa poca carne para ponerla en el alcuzcuz! Mira en torno. Por fin. que sólo había matado cuatrocientos elefantes. Y arrojó su sandalia a Samba Kurlankana tapándolo todo entero. Samba se halla en presencia de Delo. —No puedes con ellos. Su padre los apostrofa. Al ver el gran tamaño de su suegro. Samba ha sentido miedo. encontrarás a mi hermano. En el momento de cruzarse con el marido de su hermana. Sigue tu camino. Samba Kurlankana encuentra a Samba. Ha matado quinientos elefantes y los lleva en un paquete colgado de la cintura. ¡Tenemos un forastero. Lo que ves. reprochándoles que hubiesen cobrado aquel día tan poca caza.. —¡Por ahí! —le dicen. quizás puedas aliviarlo de su carga. pero recoge mi sandalia y llévala al pueblo. —Bueno —responde—. —Dámelos. —No podrías llevarme los elefantes —dice Delo—.. Samba había matado quinientos elefantes y los llevaba consigo. Delo se reúne con sus hermanos en el pueblo. Samba Kurlankana se informa del sitio en que podría encontrarlos. el marido de mi hija. la correa de la sandalia de Delo se rompe.colección los ríos profundos 370 —¡Oh! —responde Kumba—. que yo los lleve —le responde Samba. y pregunta: Capítulo XVII s Cuentos humorísticos . es su pierna.

No sé que podrá ser. llaman a Samba para comer con los otros. Has de ver cosas mejores. pero la calabaza era demasiado alta y Samba no podía tomar de ella el alcuzcuz. cuya correa se había roto. Tienta con el dedo y agarra a Samba Kurlankana. Hammadi pregunta: —¿Dónde andará Samba Kurlankana? Anoche cenamos juntos. trae agua y lo friega. Una vez aderezada la cena. También Syra es guinnaru. y como se trata de su marido. leyendas y cuentos africanos) —¿Dónde está mi yerno? —Me encontré con él —declara Hammadi—. Y Samba: —Yo le he dicho que fuese a buscar a Delo. pero se lo he enviado a Samba. Kumba Guinné acude. Viendo sus apuros. responde que le encargó traerle la sandalia.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Pero esto no es nada aún. Lo extrae de la muela y lo deposita en el suelo. y al levantar la sandalia. —Siento una cosa que se me mueve en la muela —dice Delo—. lo encuentra debajo. demasiado onerosa para las fuerzas de Samba Kurlankana.. llamada Syra. y si empieza a mear un lunes. Delo lo levanta y se lo pone en la rodilla. interrogado a su vez. tomándolo por un pedazo de carne. ¿Qué habrá sido de él? Samba se había quedado en la caries de una muela de Delo. no termina antes del lunes de la semana siguiente. llevando Kumba la sandalia. Juntos vuelven al pueblo. Al siguiente día. Voy a ver. Entre los cautivos de los guinaryi se cuenta una mujer. —Ya ves —le hace observar— que haces mal en creerte más que nadie. En el acto se ha puesto a buscar a su marido. Delo. —Mira lo que es —le aconsejan sus hermanos. 371 . —Quizás se ha quedado debajo de la sandalia —piensa Kumbara—. y Delo.. lo envuelve en una albondiguilla de alcuzcuz y se lo mete en la boca. pero Samba se cae en la calabaza.

y no quiero más aventuras de este género. Tu raza me da mucho miedo. le dice Kumba: —Hoy por la mañana le toca a Syra ponerse a mear. Cuando llega su mujer. —¿Qué es eso? —pregunta Samba. Tiende una esterilla en el vientre de Syra para acostarse. Y Kumba responde: —Desde que nos casamos has estado diciendo que no había nadie más fuerte que tú. Al ir a entrar en la cabaña. Quiero irme solo. Y así continúa hasta que dejan muy atrás la inundación. El agua llega rápidamente. —Ahora reconozco que estaba equivocado. le cuenta lo ocurrido: —Me he llevado el gran susto —confiesa—. —Syra lo oye. y lleva a Samba como si fuese un niño. pero de pronto oyen un tumulto semejante al de una cascada que se precipita de una montaña. no en la cabeza. —¡Bissimilaye! —exclama.colección los ríos profundos 372 Le han encargado que encienda fuego en la cabaña donde Kumba y su marido se han de acostar. de madrugada. y deja a su marido en el suelo. —Kumba —dice el marido—. Andan hasta las diez. creyendo que es la puerta. Samba Kurlankana penetra en el trasero de la cautiva. Entonces Kumba se agranda. te doy las gracias. Démonos prisa. —Eso —responde Kumba —es que Syra comienza a soltar agua. De modo que mañana temprano nos iremos. En este momento Kumba recobra la talla humana. Yo saldré del paso sin dificultad. Se agacha para encender la leña. se agranda. porque si nos alcanza la orina. Regresa con tus semejantes. Samba sale más que aprisa. Sin tardanza se ponen en camino. Capítulo XVII s Cuentos humorísticos . —¡Sal de ahí! —le dice—. Su faldellín está agujerado por detrás. Separémonos. pero déjame. Te me has metido en el vientre. Al día siguiente. no tienes salvación.

disputaban entre sí. Samba Dungunotu se ha puesto a horcajadas sobre el río. metiéndose cada vez más en la manigua. que yo lo vea. Este lo ve. Su madre le dice: —Ven. —Y yo mando en la selva —declara. un pie en cada orilla. lo cuece al calor del sol y se lo come. caídos en el suelo. Todo lo que pasa a su alcance. aunque sea un elefante. caimanes. En esta disputa llegaron a las inmediaciones de un río. el ojo ha absorbido a los dos Bambara. Se agacha. Mientras ocurrían estos sucesos. Samba Bimbiri Bambara. Y de ello se alimenta. atrapa todo lo que encuentra a su paso. Grita que se le ha metido una cosa en el ojo. La niña se lleva un dedo al ojo. continuaban pegándose. lo agarra. junto a un guinnaru ciego que se ocupaba de cuidar su lugar. y al igual que su compañero. Y los dispara lejos. Samba Bimbiri se ha metido en la manigua. lo levanta a pulso. Los dos adversarios van a caer en la calabaza donde una guinnaru preparaba el alcuzcuz. sosteniéndolo a pulso. Llegan. Helos en la honda. con la cual dispara piedras a los pájaros para ahuyentarlos y que no le coman el mijo. lo tuesta al sol. Quiere meter la mano en el agua para robar los peces a Samba Dungunotu. Nadie tiene derecho a creerse el más fuerte. puesto que estos tres hombres han encontrado quien los pueda.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. y hunde su mano en el agua. hipopótamos. los otros dos compañeros de Samba Kurlankana. 373 . sin dejar de pegarse. altanero. Pone la mano en los dos Bambara. Llega al borde del río. Pero antes de que llegue junto a su madre. leyendas y cuentos africanos) Y se separaron para siempre. llorando. —Ya pasó —dice a la madre guinnaru. que. y comienzan a pelear. peces. El guinnaru tiene una honda. Cree haber agarrado un canto. La guinnaru los coge con dos dedos y los echa a un lado. Así van a caer en el ojo de una niña guinnaru que estaba mamando. sosteniendo cada cual que no había otro más fuerte que él. —¡Soy el dueño de las aguas! —proclama Samba Dungunotu.

Cuando Kumba se peaba. Pierna rota. Se casaron. Al mismo tiempo. Entonces. en el pueblo de Sagata. Quisiera que me apuntasen el trasero en la dirección que lleva en su fuga. que le pregunta: —¿Por qué lloras? —¡Ah! —gime el otro—. y vivieron juntos cerca de un año. se quebraba como una paja.colección los ríos profundos 374 79. Mi mujer me ha roto una pierna peyéndose encima. Mala educación En N’Dugumane. en el Salum. Kumba se pee. Mademba se queda en su cabaña llorando. un uolof llamado Mademba Dieng. Un día riñen. —¿Por qué estás aquí? —interrogó Mademba. Mademba tuvo que largarse de Sagata por el mismo motivo. —¡Anda! —exclama Mademba—. todo lo que su soplo encontraba a su paso. Kumba respondió: —Me han obligado a marcharme del pueblo. temiendo la furia de su marido. Pasa uno. para peerme también y romperle una pierna. Ambos se encontraron en la maniagua. y da en una pierna a Mademba. Justamente por eso me han expulsado del mío. Kumba se da a la fuga. porque su cañón natural había estropeado a mucha gente. De suerte que la expulsaron de su pueblo. había una uolova que llamaban Kumba N’Dao. vivía en Diolof. cerca de Kahone. porque cada vez que me peaba mataba a mucha gente. .

—¿Qué pasa? ¿Pero qué pasa? —se preguntan los aldeanos. Kumba cae muerta la primera. Después se remontó por el cielo. Se oye venir el pedo de Mademba con el estrépito de un trueno. leyendas y cuentos africanos) El pasajero le prestó el servicio que pedía. y con ella todos los que se encontraban en sus inmediaciones. y todo quedó concluido. 375 . Entonces Mademba tronó en la dirección que llevaba Kumba. El pueblo se incendia. Siete años estuvo el pedo girando como una tromba sobre las ruinas. El pedo irrumpe en la aldea. Kumba había llegado ya a un pueblo. despavoridos. como el aire removido al paso de un guinné.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. —Es un pedo de mi marido —les explica Kumba.

. —¡Oh! —dijo el asno—. antes de rebuznar. El gallo y el asno Un gallo y un asno se enredaron en una disputa. como ves. A mí eso me sienta muy bien. he de azotarme los ijares y eso me fatiga. porque. porque. me peo. y quedo muy desahogado. No me hagas hablar tanto.colección los ríos profundos 376 80. —¡Ah! —dijo el gallo—.

Capítulo XVIII Cuentos de colmos. charadas y refranes .

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La hiena y la Luna (cuento zulú). 81. 85. 89. 84. Adivinanza soninké. Algunos refranes engudas. Algunos refranes sesutos. Excesos. Algunos refranes fan.Cuentos de exageraciones. 83. Los tres hermanos y los tres grigris (cuento mossi). 82. . 88. Bromas. Algunos refranes haussas. Concurso matrimonial (cuento gurmantié). 86. 87. Algunos refranes mossis.

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y trata de hacer presa. creyendo apoderarse de la Luna. La hiena vuelve a la orilla y se queda quieta. morderla. dándole tranquilamente la espalda a la otra. Como ese día la Luna brillaba con hermosa luz. sólo coge un poco de agua. el agua estaba en calma. lo toma. y escurrírsele el agua de las fauces. viéndola correr continuamente al agua. La hiena da un salto. la hiena suelta el hueso al ver la Luna en el agua y quiere apoderarse de ella. y volver una y otra vez sin alcanzar nada. rieron mucho a costa de la hiena. que se le escurre de las fauces.81. Llega otra hiena. se apodera del hueso. porque veía la Luna en el agua.» 381 . pensando que era carne. se dice: «Eres como la hiena que tiró el hueso y no logró nada. Vuelve otro día. La hiena y la Luna Sucedió una vez que una hiena se encontró un hueso. Para reírse de un hombre. Hunde la cabeza en el agua hasta más arriba de las orejas y no encuentra nada. El agua se agita y se enturbia. La hiena se retira a la orilla. hasta que el lugar donde nada encuentra está todo pisoteado. El agua se aclara. Por fin amanece. y se lo lleva en las fauces. Entonces. que le parece carne porque la ve brillar en el agua. La hiena fracasa. y se va. y se enturbia nuevamente. y la Luna se atenúa con la luz del día.

reúne flechas de cazador y se sirve de ellas para pasar. Y caminando uno en pos de otro. el segundo. se encaminan a un estero grande. —¿Cuál tenía mejor talismán? . Heredan la hacienda de su padre y se reparten treinta mil cauris. deja tres hijos. El mayor toma entonces una tira de tela. la arroja al agua. pasa. Después. el más pequeño se calza un par de sandalias y atraviesa el estero. el tercero. Después. Habían decidido reunirse pasado tres años. Cumplido el tiempo. pero no pueden atravesarlo. levantándose. en efecto. el siguiente toma el segundo. regresan. y el más joven. el mayor toma un camino.colección los ríos profundos 382 82. y. sirviéndole de camino. llegaron al cruce de tres caminos. Los tres hermanos y los tres grigris Un hombre. al morir. y se sientan en la encrucijada. Se sientan en la encrucijada.

Masidia se adelantó a su vez. que todos los granos salieron de las espigas. A los tres quería por igual. soltando un pedo. Saga se presentó el primero. toda la paja voló y desapareció por el aire. Masidia y Badanuti. Con sólo un golpe de su bengala.83. ¿Cuál de los tres habría usted escogido por marido? 383 . —Voy a llamarlos para que vengan a trillarme el mijo. Badanuti se tiró de la piel de los testículos y la alargó tanto que envolvió todo el grano trillado y echado por sus rivales. En aquel momento. Se sentó sobre el montón de mijo trillado y. llamados Saga. y para ello tomaré por marido al más fuerte de los tres. Escogerás por marido al que trabaje mejor. Concurso matrimonial Una joven muy bonita tenía tres pretendientes. Un día dijo a su padre: —Quisiera deshacerme de dos de mis pretendiente. trilló tan reciamente el mijo.

Pronosticaban sequía. Más aprovecha el trato de los ricos que el de los pobres. La rata se impone a la familia como la ceja al ojo. Ver el ojo no estorba para comer la cabeza. y come. La mentira florece.colección los ríos profundos 384 84. síguelo mucho tiempo. El mensajero deja reposar los pies. no a las piedras. no fructifica. se baila como un demonio. te devora. . Uno sólo es traicionado por los suyos. Algunos refranes haussas El hombre es aborrecido por sus riquezas. La mentira puede estar corriendo un año. Dios ha hecho llover. Uno es esclavo de sus pasiones. la verdad la alcanza en un día. El silencio salva. Que el hombre sincero compre un buen caballo y huya cuando ha dicho la verdad. Corazón preso. Si sueltas la lengua al león. Quien quiera mentir. Despacio se va lejos. Más vale una tarde feliz que un año de miseria. Más fácil es comerse una liebre que un elefante. Con reuma en la rodilla. no el corazón. cuerpo esclavo. se escapa antes que el dueño lo vea. Ve a casa. Si encuentras camino seguro. El hombre paciente cocerá una piedra hasta beberse el caldo. hable del tiempo. Si el mono estropea algo. Con el agua del cuerpo se extrae la del pozo. El piojo se come al hombre.

leyendas y cuentos africanos) Las mujeres inventarán noventa y nueve trapacerías.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. pero a la centésima se descubrirán. 385 .

Algunos refranes mossis Quien no busca de qué vivir. Llena la panza de tu alcuzcuz. apaña su cerveza donde escarban las pintadas. y tú no tienes más que un leño para roer y llevas a rastra la marmita. Quien nada tiene. .colección los ríos profundos 386 85. el forastero corre en busca de una mujer. en el basurero. morirá sin enfermedad.

Dos gallos no se ayudan a escarbar el suelo. Cuando un jefe promete un buey. ya puedes construir el kraal. El fuego a que te calientas te ha de quemar. El ladrón es un perro. Algunos refranes sesutos La cordura no habita en una sola casa. En los pliegues de la capa está la muerte. En la trampa cae quien la puso. Un hombre cae con su sombra. Los negocios de un muerto nunca andan bien. Un leopardo muere con sus colores. no quien lo recibe. Quien causa un mal. No hay médico que alguna vez no se ausente. olvida. un montón de basura. Nunca falta palo con que pegar al perro. En la casa del hombre valeroso hay llanto. La guerra es una vaca a la que se ordeña entre espinas. vista desde afuera. La aldea es bella. paga. en la del cobarde nunca se llora. no se arriesga solo. La muerte siempre es cosa nueva. El sudor del perro no hace más que mojarle el pelo. El hombre valiente combate en medio de sus tropas. Las sonrisas se devuelven. El accidente mortal no avisa. por dentro.86. La lengua no tiene ataduras. 387 . Ladrón es quien se deja prender. con la cabeza. La astucia devora a su amo.

La fuente lejana deja morir de sed. El alfarero guisa su comida en puchero roto. Uno levanta la caza y otro la mata.colección los ríos profundos 388 Al chacal que se rezaga lo ven los perros. es que ya está en el vientre. La hiena coja lo disimula. Capítulo XVIII s Cuentos de colmos charadas y refranes . Los leones de la misma leonera se conocen. Comida por la que se da las gracias. No te duele el divieso si tú mismo te lo rascas.

ten en cuenta lo que dicen tus mujeres. pero daña al hombre. Mañana y hoy. no se pudre el elefante. la misma Luna. El hábito de mañana es igual al de hoy. el mismo Sol.87. Algunos refranes fan Por un día más. El trabajo asiduo fatiga a la mujer. 389 . Si quieres paz.

guárdalo. instálate en una choza. Los pájaros nuevos no pueden volar. Cada tela de color tiene su nombre. En cama pequeña no caben dos personas. El indiscreto sólo calla lo que ignora. El huevo será gallo. mal cazador. Si no puedes empezar construyendo una casa. El vacío no sirve para apoyarse. La mosca no se preocupa de la muerte. el eco lo repite. Algunos refranes engudas Cuando sopla viento. Porque siempre se ve a Venus al lado de la Luna. hace frío. Basura acumulada hace gran montón. se cree que es su perro: Venus no es el perro de la Luna. aunque tienen plumas. Perro desorejado. No pongas tus gallinas a la vista del alcotán. A ningún desmemoriado se le olvida la boca. El solterón se guisa solo. La palma de la mano no engaña. El carnicero no conoce la calidad de la res. Si cortas leña en el bosque. se casa con su tormento. sólo piensa en comer. Una noticia es interesante en boca de quien la trae. . El hombre astuto camina tortuosamente.colección los ríos profundos 390 88. Lo que tú no quieras. Quien casa con mujer guapa. La vejez es sin remedio.

sólo puede perderse. 391 . si usted no caza a la serpiente. no puede tirar y matar la pieza. Quien no tiene más arco que su ojo. no la vendería el dueño. esta lo caza a usted. No va tan lleno el río que no se vean los peces. No falta razón cuando se corre en medio de las espinas. Trepa el caracol. si fuese buena. leyendas y cuentos africanos) Encuentras una gallina en la feria y te apresuras a comprarla.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. La fuerza sin objeto engendra pereza. llevando consigo su concha. El que pueda tomar una hormiga y se encarna con el elefante.

mata a sus hijos.colección los ríos profundos 392 89. Mahdi-Kama dice: —Quien se casa con mujer de cuarenta años. vende a sus hijos. . Quien hace el amor con una mujer ajena. da a sus hijos. Adivinanza soninké Mahdi-Kama pregunta: —¿Quién es el hombre que mata a sus hijos? ¿Quién es el hombre que vende a sus hijos? ¿Quién es el hombre que da a sus hijos? Cuando todos los presentes se han esforzado en vano por responder. Quien hace el amor con una cautiva.

Capítulo XIX Fábulas .

La liebre. La rubeta. La tortuga. La araña. El elefante. El león. La serpiente. El mono. La gallina. La hiena, etcétera. 90. El ciclo de la rubeta (cuento ba-ronga). 91. El zorro y la hiena (cuento haussa). 92. La liebre y la Tierra (cuento lur). 93. La chocha y la tortuga (cuento onnioro). 94. La liebre, el elefante y el hipopótamo (cuento mossi).

90. El ciclo de la rubeta
1. ¡Pues, señor! Cierto día, la gacela prepara la cerveza y llama a unos amigos para que la ayuden a labrar su campo. Van a labrar en la colina, labran todo el terreno. Entonces, la gacela dice a la rubeta: —¿Y si jugásemos a correr, mientras regresamos a casa? El primero que llegue, el que adelante al otro, volverá al encuentro del que se haya quedado atrás y le dará un jarro de cerveza. Jugaron a correr. La rubeta se arrastraba por el suelo, la gacela brincaba en el aire, y llegó en un instante a su choza. Vuelve con un cántaro de cerveza, detiene a la rubeta en el camino, y le dice: —¡Toma, bebe! Te he adelantado. —Está bien —dice la otra—. Es verdad, me has adelantado. Entonces se ponen a beber cerveza. 2. Cuando ya casi han acabado, la rubeta dice a su compañera: —Puesto que dices que has corrido más que yo, juguemos otra vez a correr. La gacela dice entonces: Bueno, ¿dónde iremos a jugar? La otra responde: —Voy a enseñarte dónde podremos jugar a correr. La rubeta entra en la choza; después, la gacela hace un parapeto en torno al boquete de entrada; la rubeta dice: —Pega fuego a la choza, puesto que me has ganado a correr.

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Y, en efecto, la gacela pega fuego a la choza. Entonces, la rubeta grita: —¡Eh, gacela! ¿Dónde me refugio? Responde la gacela: —Métete en la marmita grande. —Ya hay otros en la marmita grande. ¿Dónde me refugio? —Métete en el cesto grande. Responde la rubeta: —Ya hay otros en el cesto grande. Entoces dice la gacela: —¡Pues bueno, muérete! Quémate con tu casa y conviértete en un carboncito consumido. Pero la rubeta se enterró; abrió un boquete y se escondió dentro. La choza ardió completamente, desapareció. Comenzó a llover... La rubeta salió al mismo tiempo que sus hermanos, sus mujeres y sus hijos. Su pueblo creció mucho, y formó un gran corro. La gacela le dice: —¡Oh, amiga mía, has corrido más que yo! Me has adelantado. Se fue a dormir a otra parte, lejos, temerosa de la vecindad de un pueblo tan grande. Y fue la rubeta la encargada de dar de comer al antílope, por ser la más importante. Entonces, le dice la gacela: —¡Bueno, ea! Yo también voy a entrar en la choza. Pégale fuergo. La rubeta le dice: —De ningún modo, porque tú eres una saltarina, en tanto que yo soy habitante de la tierra. Pero la gacela insistió, y dijo: —¡No y no! Yo lo quiero. Y si ardo con la choza, importa poco. La rubeta contesta: —Si de veras ese es tu gusto, bien está. Yo tenía lástima de ti. La gacela entra, pues, en la choza, y también sus cuernos. La rubeta rodea de espinas la choza, y la cierra bien. Toma lumbre y la incendia. La gacela dice:
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—Madre rubeta, me quemo. ¿Dónde me refugio? La rubeta dice: —Métete en la marmita grande. —En la marmita grande ya han entrado otros. —Métete en el cesto grande. —En el cesto grande ya hay otros. La rubeta dice: —Bueno, pues ásate, y quédate reducida a un carboncito consumido; que no quede nada de ti. Desaparece, y también tus cuernos. La otra miró al suelo, probó a escarbarlo con los cuernos, el fuego llega a ella y la quema... Se queda tendida boca arriba, estiradas las patas..., y sus cuernos se cocieron y consumieron. 3. Entonces la rubeta empezó por cortárselos; después puso a la gacela a la sombra, en la plaza del pueblo, y la descuartizó; le cortó las cuatro patas, las de delante y las de atrás, e hizo con los huesos una trompeta. Después se fue muy lejos, por los caminos, y abandonó el pueblo. Se hizo un montoncito con hojas, trepó a él, y allí se instaló. Entonces siente caer la lluvia, y se pone a cantar: Bvembveleku-bveku. Tú, antílope, me decías: juguemos a correr. ¿No he corrido yo más que tú, amigo? 4. Pasó la liebre, y dijo: —¿De dónde sale ese sonido de trompeta que se oye, amiga mía? Respondió ella: —¡Oh! sale de allá lejos, muy lejos, de junto a aquella higuera. Anda allá. Llegada la liebre al sitio, la trompeta vuelve a sonar a sus espaldas. Llega una gacela, después otra; la rubeta le dice: —Vayan a buscar allá, junto al árbol grande... También vino el león. La rubeta le dice:

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—Ve a buscar allá...Escucha esas trompetas. Allí las tocan. Pasa también el elefante, y dice: —¿De dónde sale ese sonido, comadre, hija del cocodrilo? La rubeta contesta lo mismo. 5. También pasa el hipopótamo. Se queda en pie, junto a ella; no va al sitio. Se esconde, y dice: —Esta individua nos engaña. El sonido sale de aquí, de junto a su misma boca. Este montón que ha fabricado, ¿por qué lo ha hecho? Lo ha fabricado para tocar la trompeta. Voy a ver. De pronto, el sonido resuena a sus espaldas. Vuelve al galope... Llega, y dice: —¡Ah! ¿De ese modo engañas a estos grandes personajes, cuando el sonido se oye junto a ti? 6. El hipopótamo toma la trompeta y se pone a tocar. Pero no era capaz de hacerlo. Hace: ¡Pff! Y no salía ningún sonido. La rubeta recobró la trompeta y el sonido era perfecto. El hipopótamo le dice: —¿Con qué has hecho esas trompetas? Ella responde: —Con los huesos del antílope. Hemos jugado a correr... le he adelantado... he hecho unos agujeros en sus huesos y le toco la trompeta. Prueba tú. El hipopótamo no acierta, y dice: —Préstamela, iré a trompetear en casa. La rubeta rehusó, diciendo: —De ningún modo. ¿Cómo iba yo a tocar? Tienes ganas de enojarme. —¿Y por qué habría de enojarte? Te pasas de lista. ¿Crees que por haberte procurado una trompeta eres ya un jefe? La rubeta responde: —No soy jefe, pero me niego, porque dices que quieres irte a tu casa con mi trompeta.

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7. El hipopótamo se apoderó de la trompeta e hizo que apareciese un gran río. Pasó a la otra orilla y se fue con el instrumento. La rubeta dice: —¡Hu, hu! Se golpea en los labios, y dice: —Volveremos a vernos, la trompeta y yo. Lo que es esta agua, no me importa. Entonces se infla, se redondea, e hinchada, pasa flotando a la otra orilla. Nota el rastro del hipopótamo y lo sigue. Entonces el hipopótamo produce un calor muy fuerte. La rubeta lo vence enterrándose en la arena. Avanzó sin miedo. Al ponerse el sol, salió, a pesar de las avispas y abejas que el hipopótamo había enviado contra ella para que la picasen y se volviese atrás. La rubeta escretó un líquido pegajoso en torno de su cuerpo, y las avispas volaron. Prosiguió adelante. El hipopótamo puso una laguna en el camino. La rubeta la atravesó. Entoces creó un nuevo río. La rubeta se detuvo en el vado, edificó un pueblo, lo edificó con cuidado. Después tomó una hoja, se metió en ella con sus azagayas, cruzó el agua y fue a sorprender al hipopótamo, el cual estaba tumbado boca arriba, las patas en el aire, sobre la arena calentándose al sol. 8. La rubeta salió de la hoja, llegó muy cerca de él; pero en el momento de ir a matarlo con su azagaya, pasó volando un pájaro, y dijo: —Tírate al agua, hipopótamo de patas gordas, van a matarte. El hipopótamo se precipita al agua, haciendo bó-ó-ó. Entra en el río con la trompeta. La rubeta se asusta de repasar el río, y allí se queda. A la mañana siguiente la rubeta acecha al pájaro y lo mata. Lo despluma, enciende lumbre y arroja en ella al pájaro, que arde y se consume. Abre un hoyo, entierra los huesos y los cubre con arena.

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Por la mañana encuentra al hipopótamo tumbado boca arriba, incapaz de tocar la trompeta. Pero en el momento de ir a atravesarlo, resucitaron las plumas del pájaro y le dijeron: —Ponte a salvo, hipopótamo de patas gordas, que te matan. El hipopótamo hizo bó-ó-ó en el agua y se arrojó a ella. Por la mañana la rubeta quemó la hierba del campo, y las plumas se consumieron. A la mañana siguiente encuentra al hipopótamo tumbado. Dispara la azagaya. Pero en esto se levanta una pluma, sale del hueco de un árbol, donde había caído y dice: —Sálvate, hipopótamo de patas grandes, que te matan. El hipopótamo hace bó-ó-ó en el agua y desaparece. La rubeta se fue a dormir tres días seguidos. El hipopótamo se dice: Seguramente está ya cansada. Conservaré la trompeta. Sale del agua para ir a aprender solo a tocar. Pero la rubeta lo acechaba. De mañana lo encuentra tumbado boca arrriba, las patas en el aire, tocando la trompeta. Lo atraviesa con tres azagayas. Y él dice: —¡Déjame, querida amiga! Te lo suplico. Toma tu trompeta. La rubeta le dice: —De ningún modo. Quisiera agujerearte los huesos y hacerme con ellos otra trompeta. Lo mata, recobra la trompeta, la tira al agua, toma un cuchillo y empieza la carnicería. El cuchillo se rompe. Toma un hacha y la afila; al querer cortar la carne el hacha se mella. 9. En estas, pasó el camaleón y dijo: —¡Eh, amiga! ¡Cuántas provisiones! ¡Ánimo! Yo también soy caminante, y de buena gana me daría un hartazgo en tu compañía. La rubeta respondió: —¡Ay! ¿Cómo darnos un hartazgo? Mira, no tengo con qué descuartizar la res. Mis cuchillitos y mis hachas se han roto. El camaleón repuso:
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—¡Oh! Poco importa. ¿Y si probásemos este instrumento? —Sacó de la alforja unas astillas de caña— ¿Probamos? —¡Ah! —dijo la rubeta—. No lo lograrás. Es muy duro el hipopótamo. El camaleón tomó una pata, la levantó y dijo: —¡Anda! Verás si corta esta astilla. Esta pata la corto muy bien. En efecto, descuartizó la res de punta a rabo, hasta lo último de lo último. Entonces dijo: —Lo que es yo, aquí me quedo. Soy tu hijo, amiga mía. ¡Cuánta carne! La rubeta acepta el trato y dice: —Está bien. Comieron carne hasta ahitarse, le dieron fin. En aquel mismo sitio edificaron un pueblo. 10. Entonces la rubeta dice a su compañero: —Tengo que marcharme. Puesto que eres mi hijo, quédate aquí y cuida de mi pueblo y de mis mujeres. Recogió un manojo de tabaco y se lo entregó. Va en busca de una pipa y se la regala. Toma también unas tenazas y se las entrega; toma una trompeta y se la da. Después va a poner huevos en el camino y dice al camaleón: —Ves aquí estos huevos. Que el caminante siga su camino. Si los aplasta, que los aplaste; si los deja, que los deje. Se va a la montaña a forjar azagayas para su amigo el camaleón, que, como no era más que un simple particular, no tenía armas. 11. Pasó la gacela. —¡Salve, amigo camaleón! Responde él: —¡Salve! —¿De quién son estos huevos?

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—De la rubeta, hija del cocodrilo; y ha dicho: «Que el caminante siga su camino. Si los aplasta, que los aplaste; si los deja, que los deje.» Entonces dice la gacela: —No tengo el menor deseo de aplastarlos. Me da miedo, porque ya me ha matado a un pariente. Y se fue corriendo. Pasó la liebre y dijo: —¡Salve, camaleón! ¿A quién pertenecen estos huevos? —Son de la rubeta, hija del cocodrilo; y ha dicho: «Que el caminante siga su camino. Si los aplasta, que los aplaste; si los deja, que los deje.» Entonces la liebre huye dando grandes brincos, grandes brincos. Hela ya lejos, muy lejos. Huye por el bosque. Llega el gran antílope, galopando, ¡hiri, hiri, hiri!, hasta junto a los huevos, se para en seco, adelantados los cascos, muy cerca, salta atrás y pregunta al camaleón qué era aquello. Cuando lo supo se alejó diciendo: —Por poco los aplasto. Se fue por un lado, dando un gran rodeo, muy lejos. 12. Pero en estas, pasa el elefante. Dice: —¡Salve, amigo mío! El camaleón responde con voz débil y asustada: —Buenos días. El elefante se acerca, ve los huevos y dice: —¿De quién son estos huevos? El camaleón responde temblando de miedo: —Son de... la... rubeta...; y ha dicho: «Que el caminante siga su... camino... Si los aplasta..., que los aplaste...; si los deja..., que los deje...» Cuando llega junto al camaleón, el elefante dice: —Dame la pipa. Se la da. El elefante pone tabaco en la pipa, toma un ascua con las tenazas, enciende y se pone a fumar con todas sus fuerzas, soltando grandes nubes de humo. Pronto está consumiendo el
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tabaco. Hecho esto, el elefante se vierte en la mano la ceniza, la muele y se la arroja en los ojos al camaleón. Después lo agarra, le arranca los miembros y los esparce lejos, a los cuatro vientos. Después va a romper los huevos, los aplasta, los hace tortilla con los pies y se va. 13. Sopla el viento sur. Y ve ahí que la cabeza del camaleón vuelve, después una pata delantera, después otra. Se le pegan al cuerpo como antes, la cola vuelve también y ocupa su sitio. Comienza a revivir un poco, echa a andar y va a ver los huevos... Los contempla. Después va a buscar la trompeta, que estaba en el hueco de un árbol, en el pueblo; se pone en el rastro de la rubeta y canta: ¡Pchiyo-yo! Rubeta, hija del cocodrilo... ¡Pchiyo-yo! Han aplastado los huevos. El elefante los ha aplastado... El elefante, de trasero pesado. ¡Pchiyo-yo! Caminó, cantando día y noche, hasta llegar al sitio donde estaba la rubeta. Ella le oyó desde lejos. Mandó callar a los herreros en torno de las fraguas, diciéndoles: —Silencio. Alguien viene —y le gritó—: Ven hasta aquí. La rubeta escucha, escucha la canción sin decir nada. Cuando el camaleón llega le pregunta todos los detalles y añade: —Está bien. Dense prisa a forjar. Forjaron todas las azagayas que quiso. Se las dio. Se las repartió. Ella también tomo una. —No me despido de ustedes —dijo—. Me voy. 14. Todos se pusieron en camino... Véanlos andando, incluso de noche. Al amanecer andaban todavía; andan día y noche, hasta llegar a su pueblo. Toman el rastro del elefante, lo siguen por donde había ido, llegan a un pueblo, donde preguntan:

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—¿Ha pasado por aquí el elefante? Le contestan: —Sí, el año pasado, durante el invierno, atravesó este país. Se van y continúan andando, siempre sobre el rastro. Llegan a otro lugar, interrogan a las gentes, que responden: —Hace algún tiempo pasó por aquí. Apenas hará una luna; sigan, no más. Siguen otra vez el rastro, y van a informarse a otra aldea. —Acaba de pasar —les dicen—. No tardarán en encontrarlo. Continúan su camino y van a preguntar en otra parte. Les dicen: —Hace un momento estaba aquí. Bebíamos cerveza con él en este sitio. Trasponen la aldea y lo encuentran. El elefante se vuelve, mira atrás y los ve. —¡Eh, amigo! —le gritan—. Detente, espéranos. Pero él no les hace caso y prosigue andando. 15. Entonces el camaleón se adelanta a la rubeta, llega junto al elefante y le dice: —¿No fuiste tú quien me mató, allá, junto al frutal, en mi pueblo? La rubeta llega y lo traspasa con la azagaya. El camaleón hace otro tanto. El elefante arranca una rama seca y se la arroja. El camaleón la atrapa con la cola, la enrosca y la dispara lejos. La rubeta lo traspasa de nuevo, y el camaleón hace lo mismo. El elefante empieza a huir. Los otros lo persiguen, lo alcanzan, lo atraviesan una vez y otra. El elefante, vencido, muere. 16. Ya muerto, comenzaron a edificar allí un pueblo y descuartizaron la res. El primero que hizo acto de sumisión fue la liebre. Les ayudó en la carnicería. En tanto, la rubeta dijo al camaleón:
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—Es menester que me meta bajo tierra; llueve, y el calor me hace daño: El camaleón dice: —Está bien. Preparó un gran tambor. Antes de meterse bajo tierra les dio esta orden. —Construyan una valla de espino alrededor del pueblo; que haya dos puertas nada más, y tú, liebre, las cerrarás cuando se ponga el sol, no sea que los ladrones vengan a comerse nuestras provisiones de carne que están aquí colgadas de los árboles. Dicho esto se metió en tierra. 17. Entonces el camaleón tomó el tambor y fue redoblando por el exterior de la valla; hizo una gran caminata, cantando: ¡Plan, plan, pataplán! Animales del campo, vengan a ver la rubeta. La rubeta ha muerto. Fueron todos, y entraron todos dentro de la valla. Eran el elefante, el antílope, el lagarto grande, la tortuga, la pantera y muchos otros... Acudieron presurosos, porque la rubeta los había atormentado mucho con los huevos, tendiéndoles un lazo para matarlos. Entonces el camaleón fue a cerrar la puerta durante la noche. Cerró las aberturas y fue luego a despertar a la rubeta con estas palabras: —Rubeta: yo te lo digo, despierta, despierta. Ven a ver lo que hay aquí. Vuelta en sí, tomó de mañana la azagaya y comenzó a ensartar a todos los animales. Unos huyeron, otros se quedaron. La liebre enseñó a sus camaradas las liebres un agujerito en la valla por donde tenía costumbre de salir. Muchas se escurrieron por allí y se escaparon. Quedaron los muertos. Algunos animales fueron reducidos a esclavitud, y también la liebre quedó por esclava de la rubeta.

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18. Descuartizaron las reses muertas, y daban las tripas a la liebre, diciendo: —Ve a lavarlas en el río. Al principio volvía con las tripas. Pero cierto día se encontró a su madre y le dio toda la carga que llevaba. Después se arañó con unas ramas secas, buscó un sitio donde hubiese espinas y se arrojó a él. Las orejas le colgaban desgarradas cuando llegó al pueblo. Y dijo: —Jefe, un águila me ha robado las tripas. Le contestaron: —No importa, es un simple contratiempo. Le dieron otras. Fuese y regresó, trayéndolas. Otra vez fue al río; pero dio las tripas a su madre y volvió diciendo: —Un alcotán me las ha robado. Entonces enviaron al elefante, diciendo: —Ve a lavar las tripas. Veremos si te las roba un alcotán. Cuando iba de camino para limpiarlas, llegó la liebre madre, la que se había quedado en su casa. Tuvo miedo del elefante, y se dijo: «¡Calle! Hoy viene otro a lavar las tripas; ya no es mi hijo el que hace ese trabajo cada día.» El elefante volvió al pueblo con las tripas. Hicieron esta reflexión: —Bueno, hoy traes las tripas. ¿No había ningún alcotán? El elefante dijo: —No he visto alcotán que valga. Lo que he visto, sencillamente, es una liebre. La rubeta dijo a los suyos: —Vayan a cazarla y mátenla. En efecto, fueron a matar la liebre madre. 19. Entregaron de nuevo tripas a la liebre, diciéndole: —Ve a limpiarlas. Se fue a buscar a su madre, pero ya no la encontró. Volvió, pues, con su carga. Entonces la rubeta preguntó a su gente: —¿Ha vuelto con las tripas?
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Y la liebre oyó entonces contar que habían matado a su madre. Fue a sentarse en medio del humo y comenzó a llorar a su madre. Le preguntaron: —¿Por qué lloras? —Es que estoy sentada en medio del humo y me hace salir las lágrimas a los ojos. 20. Acabaron de comerse las tripas; después empaquetaron sus cosas, liaron las cargas de carne y regresaron todos al pueblo de la rubeta, allí donde había jugado a correr con la gacela. Por el camino dijo la rubeta al camaleón: —Deseo volver a mi pueblo natal. Quizá tú deseas ir a otra parte. Respondió él: —No me separaré de ti; iremos juntos. La rubeta dijo a todos sus súbditos: —Decídanse ustedes también; el que quiera separarse de mí que lo diga. Respondieron ellos: —Todos iremos contigo, jefe; no nos separaremos de ti. Entonces, llevando sus bagajes, se fueron con ella.
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91. El zorro y la hiena
Verán qué historia. Pero no la sé entera; sólo sé una parte. Va el zorro al agua, coge muchos peces, los saca, se los come; está muy satisfecho. Deja las sobras, diciendo: —¿Quién me ayuda a comer estos peces? —y dice—: ¿Quién me da un vientre muy grande? —Aguarda un poco, y aparece la hiena. Ve a la hiena y dice: —Ven aquí, hiena. La hiena va. El zorro dice: —Mira, aquí tienes mucha comida; si quieres comértela, cómetela. La hiena se come todos los peces. El zorro se encoleriza con la hiena. Llega una gallina, se posa en un árbol, cacarea. La hiena ve a la gallina, su lindo cuerpo con dibujos; dice la hiena: —¿Quien me dará tan bellos dibujos como los de la gallina? El zorro dice: —Esos dibujos tan bellos los hago yo. Dice la hiena: —¿Quiere hacerme algunos dibujos así? Responde: —Si quieres dibujos, tráeme un cuchillo y tierra blanca. La hiena no tiene malicia. Va y trae un cuchillo y tierra blanca. No sabía que el zorro estaba encolerizado con ella porque se había comido todos los peces. El zorro toma el cuchilo; la hiena se sienta. Le hace unas incisiones en el lomo y canta:

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Te comiste los peces, tus lomos lo pagan. La desuella con el cuhillo, le hace grandes incisiones. La hiena se va, se siente mal. Y el zorro se ríe de haber desollado a la hiena.
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que salió corriendo. ando más que tú. con la certidumbre de haber vencido. Cuando se detuvo. Repitió la prueba. comprobó que aun tenía la Tierra bajo los pies.colección los ríos profundos 412 92. . La liebre y la Tierra La liebre dijo un día a la Tierra: —¿Es que tú no te mueves nunca? ¿Estás siempre en el mismo sitio? —Te engañas —replica la Tierra—. después de dar una gran carrera. —Eso es lo que está por ver— repuso la liebre. de tal modo que cayó agotada y murió.

expuestos a un peligro seguro. cayó asfixiada por el humo y murió. prendió fuego a las hierbas de la llanura. sino que puedo volar. el fuego estrechó su círculo en torno a los dos animales. para cazar. arrastrándome. pero la chocha. perece en la prueba. La chocha y la tortuga Un día dijo la chocha a la tortuga: —Estoy mejor dotada que tú. La tortuga se escondió en el hoyo que había dejado la pata del elefante. que quiso remontar el vuelo. Pero sucedió que un hombre. Quien mucho se alaba. atender a mis asuntos. Yo gracias que pueda.93. —Dichosa tú —exclamó la tortuga—. 413 . y se salvó del riesgo. puesto que no sólo camino de prisa.

. Y el elefante busca a la liebre. El hipopótamo dice al elefante: —Ve a buscar la liebre en la manigua. que es un buey. prometiéndole en pago un buey. y se comió lo que le había prestado el hipopótamo. El elefante tira y el hipopótamo tira. ve a la liebre. da al elefante una cuerda. El hipopótamo sale del agua y ve al elefante. El elefante dice al hipopótamo que una liebre le ha comido el préstamo y le ha prometido un buey. La liebre le responde: —En verdad una liebre que llevaba un escupitajo me ha escupido. Y dijo al elefante: —Dentro de siete días te daré en pago un buey. y después al hipopótamo que estaba en el estero. Dice al elefante que tire de la cuerda. Dijo al hipopótamo: —Dentro de siete días te daré en pago un buey. que es un buey. Cumplidos los siete días.colección los ríos profundos 414 94. y el elefante ve también al hipopótamo. La liebre. El elefante dice al hipopótano: —Ve a buscar la liebre en el estero. la otra punta de la cuerda. lleva al elefante a la orilla del estero. el elefante y el hipopótamo Una liebre se comió lo que el elefante le había prestado. y dice al hipopótamo que tire de la cuerda. y dice a la liebre: —Busco a una liebre. El elefante pregunta al hipopótamo y el hipopótamo pregunta al elefante: —¿Por qué tiras? Y el hipopótamo dice al elefante que una liebre le ha comido el préstamo.

Volvió el elefante. Entoces el hipopótamo dice: —Al salir del agua veo una liebre. pero la liebre le dijo: —Voy a escupirte. 415 .Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. se disfrazó con la piel. leyendas y cuentos africanos) Habiendo encontrado la liebre una corza podrida. lleno de miedo. pudriéndola de aquella manera. Después la liebre se fue a esconder la piel de la corza podrida. Y la liebre dice al hipopótamo que una liebre a quien reclamaba la devolución de un préstamo le ha escupido. Y el elefante. huyó. habiendo regresado la liebre le pidió un cauris. y. Y la liebre va al estero.

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Capítulo XX Poesías y canciones de baile .

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100.95. El pájaro fantasma (chinfanya). Cántico del cocodrilo (mossi). 96. 99. El viento (bushmen). Canto de los elifam (mossi). Tam-tam fúnebre de Baraguana (mossi). 97. Cántico del fusil (mossi). 101. . Danza de los animales (pigmé). Cántico de los pigmeos (pigmé). 98. 102.

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Se convirtió en un ser con plumas. y otra. en efecto voló. Se convirtió en un ser con plumas.95. habitó en una gruta de la montaña. vuela lejos. la tiraba. retorna a su casa. vuela lejos. Va a dormir en ella. Como otra vez. otra vez. y habitó en la montaña. de nuevo. porque sentía que era una persona. El viento En otros tiempos el viento era una persona. 421 . y voló. porque ya no podía andar como antes. y otra. retorna a su casa. y entonces voló. vuela. por eso en otros tiempos rodaba una pelota. Sale. se despierta temprano y sale. Retorna a su casa porque siente que necesita buscar sustento. vuelve a ella para dormir. En otros tiempos era una persona.

che. el propietario de la piel fue al jardín. . y lo mataron. se hizo un tambor. el metamorfoseado. llamó a las gallinas y salió el chelecheteche. bailó el chelecheteche. de rodillas delante de la puerta. Retira de la lumbre las patatas.colección los ríos profundos 422 96. che. A ne ngo ku tu ng’ande. A na ngo tu ng’ande chelecheteche. che. agarró un pollo para comérselo. le arrancó la piel y la puso a secar en el techo. El pájaro fantasma Érase un hombre que mató un gran pájaro. He molido potes de habas. llamó a las gallinas. che. que se queman. La piel se cambió de nuevo en un pájaro igual. La piel se cambió en un pájaro igual. y entro. Después. vieron aquel pajarraco. Chelecheteche Che. Acabado esto. che. Al siguiente día los propietarios de aquella piel de pájaro fueron al jardín. Las gentes se habían escondido para ver cómo lograba comerse todos los pollos.

Entonces me compraron un pollo. Mujer. y tomando mi cuévano y mi carcaj. Me pongo en camino. mi compañero. —Aquí está la tumba —me dijeron. pero se habían encaminado a Dodnoko. Fui a buscarlos. penetró en mi casa. Veo una termitera. después mandé dar mijo al pollo. y allí los vi. padre mío! —exclamé—. Le devolví el pollo. cuando encontré a un niño que llegaba para comunicarme la muerte de mi querido Baraguana. Compraron una torta. —Ni fiemo de buey —repliqué. la tumba del querido Baraguana? Otra vez me dicen que siga andando. —Se han ido —me responden— al mercado de Samba. La llanura apareció ante nuestros ojos. pregunto. trae mijo y dámelo. —¿Es esta la tumba de Baraguana? —pregunto. Me dicen que siga camino adelante. El niño. Entonces compraron para mí unos buñuelos. —Es demasiado vieja —exclamé. Entonces me entregaron una anguila. —¡Oh. que la muerte me arrancaba. Tam-tam fúnebre de Baraguana Había venido yo en busca de reposo. —No quiero fiemo de asno —objeté yo. —Este pollo —repetí— es demasiado viejo. levantándose. y veo ante mí una fosa abierta en el suelo. Quiero saludar a tus hijos en su duelo y desolación. salió para que yo fuese a los funerales de Baraguana. 423 .97. —¿Es aquélla.

colección los ríos profundos Pero sucedió que un alcotán robó el pollo. ¡Kum de kume la lag da mhume! ¡La. ¡Ah! ¡Ah! ¡Sin socorro! Capítulo XX s Poesías y canciones de bailes . khum ko kum dwelle. corta la madera verde. puesto que vivo aún. que un cazador derribó al elefante. me ha dejado a mí! ¡Ah! ¡Ah!. que el agua apagó el fuego. A mi amigo se lo lleva la muerte. que el fuego consumió la flecha. que un elefante se bebió el agua. ¡La! ¡La! ¡Ye! ¡Siligha dikke m dwelle m zwetta! ¡La! ¡La! ¡Ko paongho! El lagda corta. la ko paongho! ¡M dwelle kum dikke m! ¡M dwelle m turhde nô lebugho! ¡La muerte ha matado y el sepulturero ha enterrado! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ay! ¡El alcotán se lleva a mi amigo. 424 Tam–tam fúnebre. hyeda di bili. que una flecha de paja mató al alcotán. y sigue rodando. ¡Mi amigo se va para no volver! Laghda kyeda. ¡Ah! ¡Ah! ¡Ay! ¡El alcotán se lleva a mi amigo. kyeda daosea massa. sin posesión. y va huyendo. La muerte no ha matado a mi amigo. ti no be m tore. que la piedra rueda. que un escorpión mordió en el pie al cazador. corta los leños. la! ¡Ye! ¡Siligha dikke m dwelle. bâse mam! ¡La. que una piedra aplastó al escorpión. y el pobre Baraguana descansa en su tumba.

Fam. vengan aquí. ebilam. ven aquí. vengan. El jefe 425 ¡Oh. oh hombres. oh! El jefe ¡Oh! El Fam ha salido del interior de los bosques. Canto de los elifam ¡Oh hombres. padre. ven. vengan aquí oh! ¡Vengan. canten! ¡Eh! Ven aquí a nuestro padre Fam. ¡oh! ustedes. oh. oh! . oh. ¡oh! Coro ¡Vengan. oh! Coro ¡Vengan. vengan aquí. vengan aquí. elifam! ¡Oh. canten! Coro ¡Vengan. canten. vengan aquí.98. oh! El jefe ¡Oh. oh! ¡Vengan. vengan aquí. oh! ¡Vengan. protector. padre. oh. vengan aquí. oh. padre! ¡Oh.

¡oh. hombre. vengan! ¡Oh. oh! 426 El jefe Es el jefe de los hombres para ahuyentar los cuidados. oh! Coro ¡Vengan. vengan aquí. el fundador de los hijos de Fam. oh! Capítulo XX s Poesías y canciones de bailes . vengan aquí oh! ¡Vengan. oh. vengan aquí.colección los ríos profundos El jefe El Fam ha sido el protector. oh. vengan aquí. ¡oh! Coro ¡Vengan. oh! El jefe Es el padre de nuestra raza. oh. vengan aquí. el sostén de la nación ¡oh! sí. Coro ¡Vengan. oh! ¡Vengan.

oh fusil. sólo por ti. ni tampoco a los gallos que gustan del ruido. en las selvas. Estribillo Sí. por ti sólo. Sin oír ya a los perros chillones. Lejos en los bosques. oh fusil mío. ustedes. he caminado mucho tiempo en la selva. por ti sólo. Sin oírles ya. el cántico del fusil! Cántico Por ti sólo. lejos. Alejándome de las arpías. escuchen. ¡oh fusil mío!. . todos nosotros escuchamos. escuchamos el cántico. escuchen el cántico del fusil! Coro ¡Oh. Cántico del fusil Invitatorio 427 ¡Oh. tampoco a los gallos. Lejos. en las selvas he caminado. alejándome de sus chozas sombrías. por ti sólo.99.

428 Coro Todos nosotros venimos. lo ceñí al costado. cántico amado del espíritu. por ti sólo. colgado en bandolera. cuchillo pendiente del garfio del pilar. Coro Y sin rudio escuchemos atentos. oh fusil mío. ¡oh! fusil mío!. Cántico amado del fusil. por ti sólo por el bosque adelante. alcancé el cuchillo. sí. tomé el gran cuchillo de los hombres. y escuchen sin ruido. por ti sólo en las selvas. escuchamos todos el cántico del fusil. escuchen bien. en las selvas he caminado. Invitatorio Vengan. sin que nadie me viese. ¡oh fusil!. escuchen todos el cántico del fetiche. Capítulo XX s Poesías y canciones de bailes . vengan todos. alejándome siempre de la aldea. por ti sólo.colección los ríos profundos Invitatorio Todos vengan. sin que nadie me viese. Cántico Por ti sólo.

Cántico Por ti sólo. mezclemos el esoar. después. Les robé la vestimenta. hábito de sangre roja. ¡Oh fusil mío! por ti sólo. por ti sólo. Penando todo un día.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Coro . Salvado montes. el evin y el oyo. 429 Coro Todos nosotros venimos. Cántico amado del fusil. En busca del esoar. Invitatorio Todos vengan. leyendas y cuentos africanos) por el bosque adelante. fusil!. su carne al desnudo. escuchen todos el cántico del fetiche. Invitatorio Todos ustedes vengan. escuchamos todos Alcanzó el cuchillo. cruzado los arroyos.Encantemos el fusil. Allí mora el espíritu de la selva. el evin y el oyo. ¡oh. El esoar. sin que nadie lo viese. en los senderos de caza He lacerado mi pie en el camino. y colinas. un día entero.

Encantemos al fusil. mezclemos el esoar. Moliendo su vestido. Hábito de sangre roja. dejando su carne al desnudo. para vestir esta arma. el evin y el oyo Encantemos al fusil.colección los ríos profundos Venimos todos. 430 Capítulo XX s Poesías y canciones de bailes .

volvamos reculando. no cierres los oídos. 431 . Protector de nuestros padres. Volvamos aquí. Protege a tus hijos. Volvamos aquí. es dura esta tierra. No demores tu socorro. No esté tu fuerza silenciosa. resbalado con un desecho. Removida la piedra del hogar. Empújalo a izquierdas. Este árbol se inclina. ahora se inclina de aquí. Las fiestas de iniciación se hacen para sus sucesores. Nuestros antepasados lograron la victoria. inerte. levántalo en alto. Ahora se inclina de allá. empújalo a derechas. volvamos allá la trampa está dispuesta. ¡oh padre cocodrilo! Quiero permanecer al filo de la orilla. Cántico del cocodrilo El elefante ha resbalado.100. Te hemos preparado alimentos.

¿Quién la lame hasta hincharse? —¡Pobre Nku! Recógela con todo. te dejarán la cera. Los Blancos están ahí. por aquí. por allá. con todo... Por aquí.. ¿Quién baila? —El Nku..colección los ríos profundos 432 101. Sin casa. ¿Quién se llevará los colmillos? —¡Pobre Nku! Derríbalo. Cántico de los pigmeos Grande es la selva. ¿quién se lo come? — ¡Pobre Nku! Descuartizado. ¿Quién recoge la miel? —El Nku.. con todo. el arco al brazo. . ¿Pero quién se fumará el tabaco? ¡Pobre Nku! Siéntate. Adelante los Be-ku. ¡Un cochino! ¡Quién mata al cochino? El Nku. te regalarán la cola. ¡Pan! Un elefante al suelo. ¿Quién lo ha matado? —El Nku. buenos Blancos.. por allá. y tiende la mano. con todo. —Más. como los monos. Saborearás las tripas. el viento es bueno.

Danza de los animales Mba-Solé Hace el pez. Todos ¡Viss! Mba-Solé Hace el nené... Todos ¡Guam! Mba-Solé 433 .. Todos ¡Hip! Mba-Solé Hace el pájaro....102.

brinca. vuelve. sube.colección los ríos profundos Me tiendo a la izquierda. Giro a la derecha. Hago el pájaro. Se retuerce. pasa. con su cría. canta! 434 Todos El pez: ¡Hip! El pájaro: ¡Viss! El nené: ¡Guam! Mba-Solé El pájaro vuela. Va. brinca y salta. La boca llena. ¡Todo vive. baila. con su mujer. se cierne. ¡Vean aquí el mono! ¡Vean aquí el mono! Capítulo XX s Poesías y canciones de bailes . Hago el pez. vuela. baila. baja. canta. errante en el agua. Todos El pez: ¡Hip! El pájaro: ¡Viss! El nené: ¡Guam! Mba-Solé El mono. Todo vive. corre. el rabo al aire. de rama en rama. vuela. vuela.

todo baila.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. leyendas y cuentos africanos) Todo vive. todo canta. Todos El pez: ¡Hip! El pájaro: ¡Viss! El nené: ¡Guam! Andang: ¡Mwing! Ngug: ¡Viss! Môn: ¡Nya! 435 .

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Capítulo XXI Cuentos modernos .

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El diablo celoso (cuento bambara). 104. 106. 107. El munu del Faleme (cuento torodo).103. Abnegación de Yamadu Habe (cuento khassonké). 105. Cabezota (cuento ronga). . El spahi y la guinné (cuento wolof).

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no pudo ya ir a mendigar el sustento. un criado joven. Todo lo necesario para escribir había salido con él del seno de la madre. siendo así que todas las mujeres lo hacen cuando dan a luz? —Pero. Antes siquiera que le cortasen el cordón. Después. no tengo esterilla. y le dieron un guisate. por causa del guisante. dijo: —¡Eh! Madre mía. ve a buscar un papel para que escriba una cosa: te lo daré y lo llevarás. una vaca para que la ordeñasen. Cabezota respondió: —Madre mía. Cabezota Una mujer echó hijos al mundo. La vieja lo coció y se lo comió. descubrió que su hijo no tenía piernas. Y eso que era muy vieja (se parecía a Memannuayana). un saco 441 . Estos se hartaron. para sustentarse. la mujer vio que estaba preñada. Murieron todos. Mendigaba de los blancos. también el tintero había salido con él del seno de la madre. Su madre fue a recoger un papel en las calles y se lo dio. para pedir. iba a situarse en las puertas de los blancos. Cuando durmió dos noches más. pecho y manos. Al día siguiente se encontró muy hinchada.103. hijo mío —respondió ella—. cuando llegaron los dolores y parió. Su nombre fue Cabezota. Entonces. No tenía nada más que cabeza. Cuando la preñez avanzó. ¿cómo se entiende? ¿No pones una esterilla en el suelo para mí. Después envejeció y no podía labrar su campo. Cabezota escribió al gobernador pidiéndole una sábana para cubrirse. una pieza de tela para cortar un vestido a su madre. los crió.

una cabra. a fin de que Mitina fuese encarcelada y condenada a muerte. depositaron su carga. y llamó a su hija Mitina. Es menester que toquen las músicas y que se la lleven a Cabezota. y dio la carta al gobernador. La madre de Cabezota se fue la primera. y rehusó devolvérselo a la madre. Capítulo XXI s Cuentos modernos . La madre de Cabezota pidió permiso para entrar. Su padre. tomaron un poco de carne de cada miembro. quien la leyó. El gobernador se sintió muy feliz. de mañana. Mitina dejó de comer. para que la llevase al gobernador. Que no saque ropa alguna para mudarse. porque si la matase dejaría de padecer. Incluso quiso suicidarse. Los hombres descuartizaron la cabra. y le dijo: —¡Qué es eso! Has rehusado muy buenos partidos que se te han presentado para casarte. entró. irá con lo puesto. guisantes. Se pusieron en camino y fueron a ver al gobernador. entonces. que yo lo vea. ¿y te enamoras de Cabezota? Es una vergüenza para mí. se alegró mucho. incluso señores blancos. Cuando Mitina tomó en brazos al bebé. La mujer les dijo: —Descuarticen la cabra para que yo coma igual que comen las nodrizas. mijo. se encolerizo. y comieron. en fin. Reunidos todos. y los convocó para discutir el asunto. Cuando llegaron los mandaderos. el padre de la joven les dijo: —No quiero matarla. Una vez allí. Llamó a unos mandaderos para transportar aquellas cosas.colección los ríos profundos 442 de arroz. Su madre se fue con el papel. la mujer calentó agua. entonces. durmió tres días sin tomar alimento. sorgo. le quitó el niño por fuerza y se lo dio a la madre. La autorizaron. Después el gobernador escribió una carta para decir a Cabezota que fuera a verlo al día siguiente. Escribió entonces a las autoridades de los blancos. comprendió lo que significaba y dio a Cabezota cuanto pedía. se lavó y bañó al niño. la cual regresó a su casa. y encontró un guardián en la puerta. el gobernador dijo a la madre: —Dame al niño. Después se marcharon. Desde entonces. Su padre se enfadó. Cuando acabó de escibir dio la carta a su madre.

Trabajaba. Cuando la hubieron expulsado. Cuando Mitina abrió. salió durante la noche. Salieron también criados y criadas. de enojo que tenían por no haber traído al mundo una hija más regular. que aparezca una casa donde yo pueda dormir. diciendo: —El gobernador me ha prestado un gran servicio. No tenían casa decente. leyendas y cuentos africanos) Así lo hicieron. antes de levantarse. Puedo con él. las piernas. mi anillo! Anillo de mi padre. Pero Cabezota. y mira las habitaciones y lo que hay en los baúles. otra para él y su mujer. junto a nuestras cabezas. y le dijo: —¿De dónde salen estas cosas? Su corazón rebosaba de alegría y escribió una carta para hacérselo saber a su madre y a su padre. diciéndoles: —Aunque me han echado. diciendo: —Déjamelo. La madre le decía: —Dámelo para que descanses un poco. verdaderamente. 443 . Mitina rehusaba. una fue para su madre. quizá mis sueños son realidad. Para dormir. estiradas. se les salían fuera. Ve a abrir. como no las había visto nunca. Se volvió a la choza. Interrogó a Cabezota. no carezco de nada desde que vine aquí. visto que no tenía casa decente. De mañana. Era una choza mísera. Pero sus padres no le respondieron. llevándolo a cuestas. madre. y dijo: —¡Mi anillo.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Mi corazón es feliz. Mitina le tuvo mucho amor. Aparecieron también baúles llenos de ropa para él y su mujer. partió muy alegre. la madre dijo a Mitina: —He tenido un sueño: busca las llaves con que he soñado: están ahí. vio ropas muy buenas. Me envían con Cabezota. Su hija rehusaba los buenos partidos y quería a un ser falto de piernas. No cabían en la choza más que las cabezas. Entonces aparecieron dos casas europeas de blancos.

a que digas esas cosas. fue a abrir el baúl. Mitina se entristeció mucho. no quieres darme de comer y obsequias a tus amantes. se desnudó volvió a entrar en su cabeza y se durmió. Cuando. te castigaré. sin más ni más o incluso que me pegues. Terminada la lectura de la carta. ¿Quién puede habérselo comido? Cabezota le dijo: —Nadie se lo ha comido. sus galones. Una vez que salió. y el casco de jefe. y se puso sus ropas. Nunca había hecho tal cosa. puesto el sol. porque tú eres quien se come las cosas y por tu culpa me insultan —regañó a la joven. Mitina dijo entonces a una criada joven. fue a buscar el alimento y se encontró con que no había nada. Las amenazas de muerte asustaron a la criatura. se sentó a la mesa y se comió todo lo que habían dejado dispuesto para el desayuno al día siguiente. y lloró. Hizo un agujero en la manta. Capítulo XXI s Cuentos modernos . Releyó en voz baja lo que había escrito. que era del tamaño de Domengo: —Mandaré a unos hombres que te maten. para poder ver con sus ojos quién se comía las cosas. pero si te comes lo que ha sobrado esta noche. en vista de que Mitina estaba muy contrariada por llevarlo siempre a cuestas. mandaré a unos hombres que te maten. temeroso de despertar a Mitina. —Madre. haré contigo lo que ya hicieron tus padres. Cabezota probó a salir de su propia cabeza. el sable. y a continuación tomó un pedazo de papel y escribió. Cuando empezaba a rayar el día. Es que tú quieres privarme de ello.colección los ríos profundos 444 Una noche. Mitina se levantó. llamó a Mitina y le dijo: —Levántame y caliéntame el alimento. y lo hizo bastante grande. la joven se acostó. se fumó un cigarro. estando todos dormidos. Prefiero que me insultes. Te echaré de casa. cuando la verdad es que no he buscado a ningún hombre. sobre todo porque no se había comido nada. diciendo: —Me duele que digas que doy de comer a mis amantes. no hay nada para el desayuno. para que coma. y añadió—: Hoy te perdono. Cuando estuvo satisfecho.

Fue a buscarlo. Cuando se acostaron. tú que eres un hombre magnífico. Hoy te daré una cuerda. comió. porque estás abusando de mí. Cabezota empezo a salir de su cabeza y se transformó en un hombre provisto de piernas. Cabezota se enfureció contra ella. no encontró nada. Mitina respondió: —De ningún modo. el marido escribió también. y al igual que la víspera. leyendas y cuentos africanos) miraba por el agujero que había hecho. y lo verás: pero no te precipites a ir de una parte a otra. Hizo lo mismo que la víspera. te adelantas y lo sorprendes. tomó el alimento. y les dijo que si deseaban venir. cuando Cabezota trató de quitarse la ropa para reingresar en su propia cabeza. La muchacha. y se dijo: «Quieren matarme a mí. no fuesen ese mismo día. Entonces Mitina se irritó con la chicuela y quiso matarla. Cabezota se apresuró a despertar a Mitina. despertó a Mitina. que tengo muchas ganas. es que el cielo le reservaba este. la joven lo vio. y le dijo: —Dame de comer. Cabezota dijo: —Déjame.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. que vió todo en realidad. porque ese día se casarían. Entonces. no me mates. Yo lo he visto por el agujero que he hecho en la manta. cuando sale de su cabeza. Mitina se adelantó y lo agarró. Cuando comió. y es él quien se lo come. Cuando vaya a su cuarto a quitarse la ropa. Cabezota empezó a salir de la cabeza. déjame. mientras los otros dormían. De mañana. Si había rechazado otros partidos. Nunca hemos visto un blanco tan hermoso como él.» Al acercarse el día. se puso su ropa. Al ponerse el sol. tiraré de la cuerda. mediante la cuerda. te despertaré. Mitina escribió a sus padres para hacerles saber que tenía un marido espléndido. No te suelto. hizo como todos los días. Mitina. 445 . regresar a mi cabeza nada más que hoy. Al salir Cabezota. —Y añadió—: El que se lo come todo es Cabezota. Pero la muchacha le dijo: —Madre mía. mañana me matarás. Cuando la mujer hubo escrito. te la atas a una pierna. sino al siguiente.

Cabezota dijo: Mi anillo. Desapareció con los objetos que allí estaban. En el momento de irse a dormir. y otras gentes. anillo de mi padre. recogían también monedas..... musulmanes. Cabezota salió. pero cuando vino al mundo ya sabía escribir. Los suegros llegaron. Cuando se hubieron ido.. su suegro. Cabezota rehusó y dijo: —No: yo me quedó aquí. el cielo está contigo.. a la que he llorado. Salieron juntos y llegaron a la ciudad. hasta llegar a la puerta de mi padre. de vino y de ginebra. Yo decía: El que se case con mi hija gobernará el país. El suegro dijo. Mañana es el día de su boda. Que esta hermosa casa desaparezca. mi anillo. ba-kuas. Sólo quedaron su mujer y su madre. Prepárense para que vayamos a verle mañana. anillo de mi padre.. que aparezca moneda roja y moneda blanca y que llene todo el patio de esta casa mía. Me hace dichoso lo que en otro tiempo me ponía de mal humor. saludaron al yerno. mi anillo. mi anillo. para que se vea claramente que me caso con la hija del gobernador. Cabezota dijo: —Mi anillo. el padre de Cabezota. dicen que es ahora una mujer como es debido.. y dijo: —Mi anillo. que comiendo las carnes del festín. empezó a declarar su agradecimiento: —Verdaderamente. y de todo cuanto hay que beber. hijo mío. no quedaba más que gente borracha de aguardiente y de otras bebidas que habían consumido. Yo lo vi muy bien cuando nació: nació sin piernas. Una vez en ella. y volveré a casa solo. anillo de mi padre. que salga una casa grande con muchas habitaciones en cada piso. además: —Está bien.. escribió a los principales blancos y les anunció esto: «Mi hija. y que esté Capítulo XXI s Cuentos modernos . hijo mío. y yo volveré a ser como un niño. Vinieron banyanes. Muy regocijados. Acabada la comida.colección los ríos profundos 446 Cuando el gobernador lo supo. Volvamos juntos a la ciudad.» Ya puesto el sol. Yo afirmo que esto es obra del cielo. Que aparezcan toneladas de aguardiente.

que sea la casa de mi madre. su mujer. Entonces. Por la mañana. Cabezota y Mitina. se reunieron. 447 . ¿Iremos ahora a morir de hambre? Pero el suegro. y que por otro lado aparezca una casa guarnecida de monedas de plata.. que conocía los milagros realizados por el yerno. Que sea para mí la casa.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. cuando las gentes salieron rumbo al trabajo.. que causaban miedo a causa de su esplendor. Las gentes se alejaron atemorizadas. Entonces. les dijo: —No teman: es que ha llegado el gobernador que ha de regir el país. aparecieron las dos casas. En efecto. vivieron en los honores de la realeza. los patronos que les habían enviado al trabajo. Les da miedo el esplendor de las casas que hay ahí. y decían: —Los obreros se han marchado. vieron las casas. Tal es la conclusión del cuento. leyendas y cuentos africanos) guarnecida de monedas de oro.

disparará la flecha sobre el grueso de los enemigos. se determinaron a una resistencia encarnizada. les declararon la guerra. que yo me sé. Al comenzar el combate. El pueblo poco a poco adquirió importancia. uno de ustedes. uno de sus conciudadanos más amado. Morirá en el combate. Todos se ofrecieron para el mortal honor. fundaron un pueblo llamado Bambero. pero. Propuso a los peules prepararles un grigris que les aseguraría la victoria. que más tarde había de fundar el reino del Bundu. y movidos de envidia y codicia. miembro de la familia de Diadie. Un morabito de Suyama Toran. que toma su nombre de una montaña vecina. Entonces declaró el morabito: . pero Malick Sy se mantuvo inquebrantable. bajando de Diadie. Los peules eran muy pocos aún para resistir a tantos enemigos. Los tomaranké vieron con malos ojos la rápida prosperidad de los recién llegados. hasta que se ofreció un joven llamado Mamadu o Yamadu. unos peules. pero. a pesar de ello.colección los ríos profundos 448 104. Abnegación de Yamadu Habe Hace cuatrocientos años aproximadamente.. —¡Habla! —dijeron los peules. Se llamaba Malick Sy. y no tardó en contar 333 flechas o guerreros. llegó entonces a Bambero. —La condición es esta: clavarán el grigris en la punta de una flecha.. y que en aquel momento viajaba por el Alto Senegal para instruirse. a pesar de su gran inferioridad numérica: —Pero —añadió— deberán suscribir la condición que voy a ponerles. a ese precio les garantizo la victoria.

El primero es Sego Dohi. Ha peleado valientemente y no ha sucumbido hasta el momento en que los malinké se daban a la fuga. y los peules pagaron su deuda a los hijos del héroe. uno de los defensores de esta ciudad con Paul Holl. Queridos peules: se los confió. Estoy listo: pero tengo tres hijos: dos niños y una niña. Al comenzar la acción. Sus adversarios habían perdido a su rey. y el intérprete Alfa Sega. que fue aliado del emir Abdul Rhady en la guerra del Diolof. los sankaré.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. a su vez. Había allí cuatro tribus peules: los diallo. hablo de mujeres libres y que puedan casarse sin infringir los preceptos de Alá. —El morabito —prosiguió Yamadu— ha dicho que por la virtud del talismán. a ellos y a sus hijos. Los educaron convenientemente. Pido que sus descendientes manden en los peules del Khasso. Deseo que puedan casarse con mujeres de vuestra raza. Diurka Sambala. 449 . jefe del Medin. La victoria quedó por los peules. La predicción del morabito se cumplió por completo. los sidibé. —Bien está —dijo Yamadu a los peules—. Por supuesto. Los peules. Kinty Sambala. declararon que se haría conforme a sus deseos. De Sego Dohi descienden: Mojacé Sambala. y la tercera. hasta el centro de los enemigos. flecha en mano. También desciende de él Hava Demba. leyendas y cuentos africanos) —Este es el hombre que yo esperaba. y con ella los hiere. El choque entre los malinké y los peules se produjo en la laguna de Tombi-Fara. los diakhité. les pido que. moriré mañana por la salvación de mi raza. el segundo Mamadu Dohi. hicieron rey a Sego Dohi en cuanto fue mayor. en tiempos de Napoleón I. y mantuvieron a sus descendientes en el poder supremo. y su ejército fue aniquilado. La paz quedó asegurada por muchos años. consientan ustedes en lo que pida. Todas dieron el consentimiento. unánimes. Si envenenaron a Mamadu Dohi a causa de su arrogancia intolerable. Yamadu Habé se precipita. Sané Dohi. pero puesto que me sacrifico para salvarlos. aliado de Francia.

colección los ríos profundos 450 105. spahi de segunda clase. estando en su casucha. Y empezó a hacer tonterías. que se acostaba con su mujer en N’Dar. dame un pico de tabaco. Entonces Mandoy se hizo él mismo su café. se lo bebió. una joven aparece ante él. Toma un trozo de tabaco para llenar la pipa.. —¡Ah. levántate. pero llevo prisa. Surge enteramente desnuda. levántate y hazme el café. Allí se pone al paso. La mujer no quiso y se negó categóricamente. diciendo: —Vamos.. . e imaginándose ver el día a causa de la gran claridad de la Luna. la Luna le ha engañado. declarando que seguramente iba a faltar a la lista. Si me detengo. Se despertó a las dos de la madrugada. se fue. Es muy temprano todavía. Hay un spahi llamado Mandoy N’Gom. y así llega hasta la mezquita de N’Dar. sin más que un cinturón de cuentas de vidrio. —No tengo tiempo —responde Mandoy—. de pronto. Llega corriendo hasta la cárcel civil. cortándole el paso. —Querido amigo —le dice—. llegaré tarde a la lista. La joven no lo deja pasar: —No pasarás —le dice—. —Eso no es cosa tuya. El spahi y la guinné Sabemos este suceso por Amadu Diop. Quería besar al spahi. y tomando el látigo. Mandoy N’Gom! —respondió la mujer—. Una noche. Y. Te lo daría de buena gana. Necesito tabaco. Vamos. ha despertado a su mujer.

a las ocho de la mañana.. ¿te has vuelto loco? A las dos de la mañana vienes a aullar en el cuartel como un chacal. Allí ha pasado ocho días. Pero Mandoy no podía ya hablar. y se queda uno velándolo. como la sirena de un barco. ¡Aún no ha amanecido y ya me pide tabaco! La joven no quería dejarlo.. y empezaba a mejorar y a hablar. leyendas y cuentos africanos) —¡Cómo! —se dice Mandoy—. y declararon que estaba mejor. porque su mujer le llevaba grigris y medicamentos de los negros.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. escondiéndolos debajo de la ropa para entrarlos en el hospital. Durante los ocho días le han cuidado de esa manera. Mandoy le suelta un latigazo en la cara. Desde mañana. Cuenta con ello. De seguro que no es una mujer. lo trasladan al hospital. Lo acuestan. Se apresura hasta el cuartel. le tomaron el pulso. ¡Uuuh!». y se ha curado. gritando también: «¡Uuuh! ¡Uuuh!» El suboficial de semana se dirige a él: —Mandoy. Grita: «¡Uuuh!. Al siguiente día. y huye. Los médicos no sabían cómo había podido ser así. El suboficial y el brigadier de semana lo agarran. Ya está en el patio. lo hacen subir la escalera. que son sabios. La joven rompe a llorar. cuatro días de calabozo. han dicho: —Esto lo ha hecho una guinné. Entonces dice Mandoy que ha visto una cosa fantástica. Se había vuelto loco. 451 . Los morabitos. Vinieron. es una guinné. —¡Ah! —dice Mandoy—. vaya un fastidio.

como todas las diablesas. los hombres tienen poca costumbre de hacerse de rogar. a su encuentro. y sin más rodeos le preguntó: —¿Adónde vas? —Voy a mi lugan. Como puedes figurarte. por otra parte. Bandingu se aprovecha para escaparse a todo correr. a causa del río Baninko. En el camino encontró a una diablesa que. Él y la diablesa hacían lo que se hace siempre en casos tales. . llamado Bandingu Kulubaly. porque. porque eres muy bonita. El diablo celoso En el país de los bambaras hay una región que llaman Baninko. a unos tres días de camino de esta ciudad. El diablo lo recogió para sí. era muy bonita y. lo había visto venir y lo encontraba a su gusto. que la cruza antes de ir a arrojarse en el Dioliba (Níger). Comienza a injuriar a su marido y a disputar con él. dejándose el fusil. La mujer pensaba que Bandingu no le haría ascos. iba un día a su lugan. —Bien. Salió. que llevaba siempre consigo para el caso de encontrar una corza. Bandingu deja en el suelo el fusil. se enfada. pues. cuando de pronto apareció el diablo. y descarga al hombre un estacazo. Comenzó a hacer «tonterías». la diablesa no se alegró. Ante aquel espectáculo. Un hombre de esta aldea. no lejos de Bamako. Es una ciudad más grande que Faranah y muy próxima al río Baninko.colección los ríos profundos 452 106. desde el árbol donde estaba oculta. y la conversación tocaba a su fin. Y el joven: —No deseo otra cosa. En el país de Baninko se encuentra una aldea llamada Tiendugu. quiero que seas mi buen amigo.

No te olvides de mi bunia. pero los que los han visto dicen que tienen el pelo largo. No puede ver a ninguno de la aldea sin pegarle como un energúmeno. No he visto ninguno.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. que les sirve de almohadón para sentarse. leyendas y cuentos africanos) Pero desde aquel día. pero todos tienen cuatro ojos: dos en el sitio ordinario y dos en la frente. el diablo de que te cuento está furioso y como loco. tan largo. 453 . Es todo lo que sé de ellos. otros bajos. Unos son altos. Hasta ha llegado a matar a una pobre mujer. porque su cólera era tal que no acertaba a vengarse de otra manera. Me preguntas de qué hechura son estos diablos.

El dueño del lugan pensó: «Mañana he de ver yo mismo quién me roba el mijo por la noche. guardó el guinnaru durante mes y medio. No tienen pulgares en las manos.colección los ríos profundos 454 107. porque los guinnaru las rompen todas. El comandante del puesto. Hacia la medianoche. Cuando Umar vio que los saqueadores parecían . pero al cabo de este tiempo el guinnaru murió. Junto a la fosa de que he hablado. nos lo ha contado. y encima puso un pequeño techado de paja. y también amarillos o verdes.» Abrió en el suelo un hoyo de cincuenta centímetros de hondura. Hay en el Bundu una aldea que llaman Debu. Todas las noches los guinnaru iban a robarle mijo. los munus salieron del agua y comenzaron a recolectar mijo. indígena de Debu. Una vez capturaron uno de ellos y lo llevaron a Bakel. Hombres y mujeres llevan el cabello largo. y muchas personas lo vieron. intérprete del puesto de Koyah. Llegada la noche. A los guinnaru del agua que acechan el paso de la gente. y de una longitud un poco mayor que la de un cuerpo. rojos como ustedes. de modo que no pudiesen verlo. Cerca de la aldea pasa el río Falemé. En cuanto a sacar allí agua. perteneciente a Umar Fano. Tienen. poco más o menos la apariencia de seres humanos. como las mujeres de los tratantes sirios. Se forma allí una fosa de un kilómetro de largo. se les conoce con el nombre de «munu». fue a tenderse en este escondite. El munu del Falemé Amady Si. no hay ni que pensarlo. se encontraba un lugan. ni siquiera las piraguas pequeñas. que se llamaba Pinel. Ningún barco puede pasarlo. Son de diferentes colores: negros como nosotros.

todo ha concluido. resuelto a no hacerles fuego. en efecto. entonces habría empezado a hablar contigo y te habría enseñado muchas cosas.Bl a ise Ce ndr a rs Antología negra (mitos. Concibió un hijo de su marido. Umar la retuvo en su cabaña como mujer. ni come? Yo. Debes suponer. Umar le tomó la mano. Entonces. a pesar de sus gritos. Pero. Ella señaló con el dedo un punto del río. A la noche siguiente. Por entonces. la agarró por un pie y la sujetó. ni bebe. ¿Guardas contigo una mujer que no habla. un vecino fue a ver a Umar Fano: —¡Cómo! —le dijo—. leyendas y cuentos africanos) seres humanos. La munu continuó avanzando lentamente hasta que el agua le llegó al pecho. ni comía ni bebía. Pero no hablaba a nadie. Trabajaba con buen ánimo. y cuando le llegaba a la rodilla. que si me he quedado a tu lado todo ese tiempo. sin embargo. Umar se la llevó a su casa. —Mañana mismo lo hago —declaró Umar. —¿Por qué? —Me has tenido dos años en tu casa y durante ese tiempo te he servido de mujer. era porque no me desagradabas. Ni la verá nunca. dejó a un lado el fusil. Después te has enojado conmigo. No volvió a verla. y el hombre retornó a su choza. que llevo en mí un hijo tuyo. 455 . entraron juntos en el agua. Después de amarrar a su cautiva. y hacía lo que él mandaba. aprovechándose de que una de las jóvenes de la banda pasaba al alcance de la mano. Si me hubieses guardado hasta el nacimiento del niño. ni siquiera a su marido. Ahora. ¡Adiós! Desapareció. En casa. la llevó al borde del Falemé: —¿De qué sitio del río saliste? Indícamelo. la devolvería a donde la encontré. Ahora. en tu lugar. me abandonas. le dijo: —Regresa a tu lugar de origen. por tu impaciencia. sin que ella opusiese gran resistencia. Entonces volviéndose a Umar: —Mala suerte tienes —le dijo. Los otros munus huyeron y se arrojaron precipitadamente al agua.

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El Cielo. Personificaciones panteísticas 5. Por qué fue poblado el Mundo 6. Los guinnés 10. El muerto y la Luna 8. Animales guinnés 14. Leyenda de los orígenes 3. Leyenda de la creación 2. Leyenda de la separación 4. Fetichismo. Fetichismo. Los espíritus en la madriguera de la rata 53 58 60 61 Capítulo IV. Leyendas cosmogónicas 1. El género humano 9. El origen de la Muerte 7. Arondo-Jenu 12. Kammapa y Litaolané 69 .Índice Introducción Capítulo I . Fetichismo. La estación húmeda y la estación seca 13. Bulané y Senkepeng 11. Leyenda de Bingo 13 14 20 33 Capítulo II . la araña y la Muerte 43 44 45 46 47 Capítulo III .

Hombres guinnés 19. Una canasta llena de hijos 133 138 142 150 154 157 Capítulo VIII . Ntotoatsana 27. La Mentira y la Muerte 32. La calabaza que habla 24. La Mentira y la Verdad 163 165 Capítulo IX . Seedimwé 17. El espejo maravilloso 29. Khoedi-Sefubeng 35. La cola de Ibumbuni 30. Kumongoé 23. La hiena y su mujer 111 122 124 Capítulo VII . Marandenboné 97 98 102 Capítulo VI . Abstracciones 31. Fetichismo. Kaskapaleza 21. Takisé 26. Historia del pájaro que daba leche 72 74 78 88 Capítulo V. Fetichismo. Fetichismo. Moselantja 18. El antepasado de los griots 20. Fetichismo. Grigris 25. El Totemismo 33. Huevo 28.15. Murkwé-Leza 16. Vegetales y minerales guinnés 22. Leyenda del elefante 34. El Retozón de la llanura 173 179 182 .

Por qué los monos viven en los árboles 49. Historia de Tangalimilingo 190 Capítulo X . La gesta de Samba Gueladio Diegui 197 38. Leyenda de la plantación del maíz 44. Leyenda de los monos 54. Leyendas históricas 37. Nuahungukuri 57. Cuentos maravillosos 55. Origen de los toneletes 235 236 237 239 242 Capítulo XII . el padre envidioso 58. El pájaro maravilloso del caníbal 265 267 269 276 287 . El leopardo y el perro 50. Longoloka. La codorniz y el cangrejo 53. Por qué el cocodrilo no se come a la gallina 47. La conquista del dunu 42. El elefante y la musaraña 52. el hijo del cocodrilo 215 39. Ciencia de fantasía 46. Descubrimiento del vino de palma 43. Amaavukutu 56. Evolución y civilización 41. Daura 227 40. Los bachoengs 230 Capítulo XI .36. Los cuatro jóvenes y la mujer 45. Sikulumé 59. La leyenda de Ngurangurane. El cultivador 249 250 251 252 253 254 255 257 259 Capítulo XIII . Por qué el rinoceronte desparrama su estiércol 48. El gallo y el elefante 51.

Cuentos morales 66. Los estragos de Funtinnduha 78. La aldea de los locos 77. Lanseni y Maryama 72. Observaciones de un hijo a su padre 63. Al fin del Mundo 289 291 Capítulo XIV. Mala educación 80. Por qué la mujer está sometida al hombre 67. El gallo y el asno 359 362 364 369 374 376 . el hombre y el chacal 69. Tyaratyondyorondyondyo 64. novelescos y de aventuras 62.60. Hammat y Mandiaye 329 333 336 341 348 Capítulo XVII . Habladores Bambara 79. La joven astuta 76. El caimán. Seetetelané 61. La araña 313 314 317 321 Capítulo XVI . Los cambios 301 302 305 306 Capítulo XV. Polo y Khoahlakhubedu 73. La mujer y la hiena 65. Cuentos humorísticos 75. Ingratitud 68. Masilo y Thakhané 74. Cuentos de amor 70. Cuentos anecdóticos. Historia de dos mozos y cuatro mozas 71.

El zorro y la hiena 92. Algunos refranes haussas 85. charadas y refranes 81. Concurso matrimonial 84. El pájaro fantasma 97.Capítulo XVIII . Adivinanza soninké 381 382 383 384 386 387 389 390 392 Capítulo XIX. Cuentos de colmos. Algunos refranes sesutos 87. Cántico del cocodrilo 101. La hiena y la Luna 82. El viento 96. La liebre. Cántico de los pigmeos 102. Abnegación de Yamadu Habe 105. La liebre y la Tierra 93. Cabezota 104. La chocha y la tortuga 94. Poesías y canciones de baile 95. Cuentos modernos 103. El ciclo de la rubeta 91. Tam-tam fúnebre de Baraguana 98. el elefante y el hipopótamo 397 410 412 413 414 Capítulo XX . Algunos refranes mossis 86. Fábulas 90. Algunos refranes fan 88. El spahi y la guinné 441 448 450 . Canto de los elifam 99. Danza de los animales 421 422 423 425 427 431 432 433 Capítulo XXI . Algunos refranes engudas 89. Cántico del fusil 100. Los tres hermanos y los tres grigris 83.

106. El munu del Falemé Bibliografía 452 454 457 . El diablo celoso 107.

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Venezuela s .Los 1000 ejemplares de este título se terminaron de imprimir durante el mes de abril de 2007 en Fundación Imprenta del Ministerio del Poder Popular para la Cultura Caracas.

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