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David Yonggi Cho La Cuarta Dimension 2

David Yonggi Cho La Cuarta Dimension 2

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original

1 YONGGI eH

Con R. Whitney Manzano, Ph. D.
LACUARTA
Más secretos paraunavida de fe exitosa
BUeNOS AIRlS MAMI - NEW YORK - SAN JClSf - SANTIAGO
La Cuarta Dimensión (volumen 2)
Dr. David Yonggi Cho
Publicado por Editorial Peniel
Boedo 25 (¡ 206) Buenos Aires - Argentina
TellFax: (54-11) 4981-6178/6034
web site: www.editorialpeniel.com
e-mail: info@peniel.com.ar
Publicado originalmente con el título:
Tlze Foutlz Dimension (volume 2)
por Seoul Logos Co. (nc.
Seúl. Corea del Sur
Traducción al cspañol: Aricl Kim
Diseflo de cuhierta e interior: arteCdpeniel.com.ar
Copyright 2002 Peniel
ISBN 987-9038-81-9
Producto N°: .,1 CJ099
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida en
ninguna forma sin el permiso escrito de Editorial Penicl.
Edición N° 1 AI10 ]00]
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CONTENIDO
Introducción
5 .
Prólogo, mi historia personal
9 .
1. El Espíritu Santo y tú
17 .
2. La cuarta dimensión
43 .
3. La renovación mental
83 .
4. El poder creativo del lenguaje
95 .
5. El amor: la fuente de motivación
119 ..
Notas
149 .
ex libris eltropical
RECONOCIMIENTOS DEL TRADUCTOR
Dedico esta traducción a mis padres, los pastores Sungkil
Kim y Sunkee Choi, que me enseñaron el verdadero sentido
del sacrificio y del amor incondicional.
Desde lo más profundo de mi corazón, quiero especial-
mente agradecer y glorificar a la Persona más importante de
mi vida y mi ministerio: El Espíritu Santo, que me ha dado la
visión y la bendición de servir al pueblo latinoamericano de
todo el mundo a través de esta obra.
Expreso mis sinceros agradecimientos para David Yonggi
Cho. Joshua Cho Heeseo. Carlos Annacondia, César Castella-
nos, Harold Caballeros, Claudia Freidzon y Sergio Scataglini,
que son de gran inspiración para mi vida y mi ministerio.
Por último, no puedo dejar de mencionar a mis interceso-
res, que nunca se olvidan de orar por mi vida y mi ministerio.
Ariel Kim, Buellos Aires, Argelltillo
4
INTRODUCCIÓN
En el año 1978 escribí el primer volumen de este libro ti-
tulado La cuarta dimensión. En aquella época entendía cómo
era el clima espiritual que se vivía en varios lugares del mun-
do; ahora decidí ampliar aún más los principios revoluciona-
rios que entonces había descubierto. Desde aquel año tuve la
oportunidad de viajar por todo el mundo para ministrar, y tam-
bién logré establecer un ministerio a través de la televisión.
Esos viajes me ayudaron a entender aún más la madurez espi-
ritual de la comunidad cristiana. Esto fue lo que me motivó a
escribir este segundo volumen, pues quiero difundir más pro-
fundamente los principios de éxito, con ejemplos más actuali-
zados, que me permiten pastorear hoy la iglesia más grande del
mundo.
Quizá algunos no entiendan lo que yo quiero decir al hacer
uso del término ""La cuarta dimensión". Para evitar los malos
entendidos, vaya explicarlo muy sencillamente.
La palabra ""dimensión" es un término muy usado en el
área de la física y las matemáticas. En matemáticas, se utiliza
para las medidas. Por ejemplo, el término ""unidimensional" se
usa para indicar la extensión de una línea. Se sobreentiende
5
La cuarla dimensión 2
que en un plano unidimensional no podemos hablar de la den-
sidad, sino solamente de la latitud.
En cambio, cuando hablamos de "dos dimensiones", indi-
camos un plano cuya latitud y longitud son mensurables. Si
decimos "tres dimensiones", hablaríamos no solamente de la
latitud y la longitud, sino también de la profundidad y densi-
dad de un determinado plano.
En la física hay otra manera de medir un fenómeno físico,
y esa medida es el "tiempo". Isaac Newton es reconocido
por sus grandes descubrimientos en la física. Fue el que dio a
conocer el movimiento de los planetas dentro de sus órbitas
a través de la conocida "ley de la gravedad". Sin embargo,
Newton usó solamente tres dimensiones para sus teorías.
Einstein hizo uso del concepto del tiempo y espacio como
otra dimensión física. Para algunos, esto es "La cuarta dimen-
sión". En consecuencia, si hago uso de la teoría cosmográfica
tradicional de Newton, no me equivocaría al usar el término de
"La cuarta dimensión". Pero si me pongo en onda con la teo-
ría de Einstein, tendría que hablar de una "quinta dimensión".
Debido a que los principios espirituales superan las teorías
científicas, no modificaré el término "La cuarta dimensión"
para desarrollar mis principios. Estoy seguro de que el lector
no tendrá ningún inconveniente para entender este término, ya
que he aclarado lo que quiero decir.
Originalmente Dios nos creó como seres físicos. El mismo
Dios que le dio el soplo de la vida a Adán le dio también al
hombre la capacidad para entender y comunicarse con Él en
un nivel superior al físico. Ese nivel es el nivel espiritual. La
Biblia nos dice que "Dios es Espíritu; y los que le adoran en
espíritu yen verdad es necesario que adoren" (Juan 4:24).
En el segundo capítulo de Génesis notamos que Dios tomó
lo más bajo y lo mezcló con lo más alto para crear al hombre.
Tomó la tierra y dio el soplo divino. Aquí está la diferencia: en
6
Introducción
el momento de crear a otros seres, Dios solo dio la orden. Pe-
ro al crear al hombre. tomó la tierra y le dio forma según su
imagen. Si tenemos en cuenta que la imagen de Dios es Jesu-
cristo (Juan 14:9), podemos decir que nosotros fuimos creados
conforme a la imagen y semejanza de Jesucristo.
En Génesis 2: 17 vernos que Dios le dijo a Adán que si de-
sobedecía a sus mandamientos, moriría. Adán pecó, pero no
murió. Siguió viviendo con su esposa Eva, y tuvo hijos. ¿Có-
mo se explica este fenómeno? Adán no murió físicamente, si-
no espiritualmente. No obstante, aún en el día de hoy el
hombre tiene capacidad para comunicarse con Dios y entender
la realidad en su dimensión espiritual. Cuando una persona re-
cibe a Jesucristo como su Salvador personal, nace espiritual-
mente. En otras palabras, nace de nuevo.
Por lo tanto, nosotros, como cristianos, debemos ser cons-
cientes de la realidad espiritual y familiarizarnos con la cuar-
ta dimensión, hasta el punto que esta sea como el plano
tridimensional en el que ahora estamos acostumbrados a vivir.
La cuarta dimensión es el plano existencial donde Dios
mora. Es una realidad de mayor importancia que el plano tri-
dimensional en el que vivimos. "Toda sustancia se encuentra
envuelta por una sustancia más grande." Es el plano espiritual
el que contiene y envuelve las tres dimensiones de la realidad
física. Por medio de este plano podemos medir el largo, el an-
cho y la profundidad del amor de Dios, al igual que otras rea-
lidades espirituales. El Espíritu Santo nos fue enviado con el
fin de cumplir este propósito, para que vivamos y experimen-
temos esta nucva realidad. Voy a tratar de transmitirte los prin-
cipios y testimonios que contiene este libro. con la ayuda y la
iluminación del Espíritu Santo.
David YOllggi C/zo, Seúl, Corea del Sur
7
PRÓLOGO, MI HISTORIA PERSONAL
Nací en Corea del Sur, cuando Corea del Sur era colonia
japonesa. No me alcanzarían las páginas de este libro para
contar todo lo que hemos sufrido durante ese conflicto.
La península coreana se localiza entre Japón y China. A
causa de esto, Corea fue un lugar apropiado, elegido por am-
bos países para librar sus batallas que perduraron por miles de
años. Pero estas dificultades no causaron daño alguno para los
coreanos; al contrario, desarrollaron la independencia de un
pueblo que se distinguía por su herencia particular y su propio
idioma que fue creado hace cinco mil años.
Mi padre era un hombre muy trabajador y muy religioso al
mismo tiempo. Para ser más específico, era un destacado líder
budista de la zona en la que vivíamos. Vaya contar un poco
acerca del budismo a lo largo de este libro. Siento la necesidad
de hacerlo. Y vaya comenzar por decir que aún hoy el budis-
mo que se practica en Corea y Japón es diferente al de otras
partes -por ejemplo al del sur del continente asiático-o El bu-
dismo coreano es más filosófico.
El cristianismo ha ganado el respeto de la gente aquí en
Corea, gracias a la actitud que han mostrado los cristianos du-
rante los tiempos más críticos de la Segunda Guerra Mundial.
9
La cuarta dimensión 2
El patriotismo de los cristianos coreanos de aquella época fue
sencillamente algo apreciable, Apenas terminada la guerra, co-
menzamos a reconstruir nuestra patria, Muchos misioneros
estadounidenses habían venido para darnos una mano y esta-
ban siempre presentes en las situaciones más difíciles, Pero el
anhelo de ver a nuestro país de pie siguió siendo un sueño
inalcanzable, ya que los rusos habían apoyado a los comunis-
tas norcoreanos para que invadieran toda la península, Esto
fue lo que se conoce hoy en día como "el conflicto coreano",
y el caos fue aún mayor en comparación al de la Segunda Gue-
rra Mundial. Después de la guerra contra los comunistas, prác-
ticamente toda Corea quedo en ruinas,
Me tocó vivir en medio de un ámbito muy desalentador
como este, Tuve que abandonar mis estudios para ir a trabajar
ya que, económicamente, mis padres no podían mantener a to-
da la familia. Tenía la mente puesta en cómo sobrevivir, y na-
da más que en eso. Algunos dicen que esto es la motivación
primordial del hombre. Les doy la razón, pues yo buscaba to-
do tipo de trabajo. Lo único que quería era ganar dinero para
comprar comida para mi familia. Tuve que vivir días intensos,
ya que trabajaba en varios lugares en una misma jornada. Un
día, mientras daba clases de apoyo a un estudiante secundario,
empecé a sentir un fuerte dolor. Mi pecho empezó a moverse
convulsivamente, y comencé a tener arcadas. Después de ha-
ber vomitado gran cantidad de sangre por la boca y la nariz,
me desmayé.
Cuando recuperé el conocimiento no sabía cuánto tiempo
había pasado. Pero hice todo el esfuerzo posible para volver a
mi casa. Mis padres tuvieron que vender lo poco que tenían
para llevarme al hospital. Los doctores no tardaron en hacer un
breve análisis sobre mi síntoma, y acordaron en definitiva que
era una tuberculosis terminal. Tenía apenas 18 años de vida, y
me estaba muriendo en medio de la miseria. Me mandaron a
\O
Prólogo, mi historia personal
casa para que mis últimos días fueran un poco más tranquilos.
"Tienes tres o cuatro meses de vida, como mucho", habían si-
do las últimas palabras del médico.
"¿Por qué me sucede esto?" me pregunté, muy disgustado,
mientras me tiraba en una colchoneta. El almanaque parecía
marcar los tres meses de vida que me quedaban. Día tras día
oraba a Buda. "Buda, ¿me ayudas a recuperarme?" Pero no
pasaba absolutamente nada. Me sentía cada vez peor, y lo úni-
co que podía esperar de mi vida era que se terminara lo más
pronto posible, aunque sea para disminuir el dolor.
Pero un día hice una oración que cambió completamente
mi vida. "¡Oh, Dios! Si realmente existes, ven y ayúdame. Si
me ayudas a recuperar la salud, te prometo que viviré para ti y
para el bien de otros."
Vaya contarte algo interesante. En coreano existe una pa-
labra muy particular que describe al Dios único: Hanna-neem.
Hanna significa "uno", y neem, "alguien que merece honra y
respeto". Este último es un sufijo que se usa junto con cual-
quier sustantivo propio. Los japoneses no tienen un término
tan particular y rico como el nuestro para indicar al Dios de la
Biblia. Por lo tanto, tienen dificultades al querer hablar de un
Dios único y todopoderoso.
En el primer capítulo de Romanos Pablo nos dice que la
verdad de Dios fue revelada a todos los hombres. Sin embar-
go, la naturaleza humana se opuso ante esa verdad. Por consi-
guiente, el hombre no tiene excusa alguna para ignorar la
existencia de Dios y sus leyes. Para predicar el evangelio a
gente que no conoce a Dios, solamente tenemos que procla-
mar la verdad con el poder del Espíritu Santo. Es el Espíritu
Santo el que se responsabiliza de revelar la veracidad de la
palabra de Dios. No tengo ninguna duda de que aquellos mo-
mentos de silencio fueron clave para mi vida. Afortunadamen-
te, no tardé mucho tiempo en dejar de lado a un Buda que no
11
La cuarta dimensión l
me respondía, y empezar a buscar el conocimiento de la ver-
dad y a un Dios viviente que fue revelado a través de su hijo,
Jesucristo.
Después de unos instantes de haber orado a ese Dios úni-
co, verdadero y viviente, una joven vino a verme. Aparentaba
ser una estudiante de la secundaria, y noté que tenía debajo de
uno de sus brazos un libro bastante grande. "Yonggi, quiero
hablarte de Jesucristo", fueron sus primeras palabras, que si-
guieron así: "Ahora, tienes que escucharme".
Traté de no ofenderla. "Gracias por tu visita, pero tú lo sa-
bes, soy un buen budista. Estoy a un paso de la muerte, y no me
gustaría cambiar de religión a último momento". En realidad,
ella no sabía cuán desesperado me encontraba en ese instante.
"Bueno, no importa", dijo y continuó como si no se hubie-
ra percatado de mi terrible situación. "De todas formas, vaya
contarte acerca de Jesucristo." Y comenzó a relatarme acerca
de la vida de Jesús: su nacimiento, su vida, su muerte en la
cruz del Calvario y su resurrección. Luego, me explicó cómo
podía ser salvo si recibía a Jesucristo y le pedía el perdón de
mis pecados. Escuché atentamente aquellas palabras. Sin em-
bargo, a decir verdad, me sentía mejor sin ella.
Al día siguiente la joven me visitó otra vez. Me habló so-
bre el gran amor de Dios hacia los pecadores y la capacidad
que tenía para liberarme de todo pecado y dolencia. En reali-
dad, lo único que me preocupaba era la tuberculosis. Pero no
hice ninguna mención al respecto. Oía todas esas historias, pe-
ro lo único que guardaba en mente era el deseo de estar solo.
Sabía que todos los días de la semana recibiría la visita de
la joven misionera que siempre contaba lo mismo, lo que me
disgustaba mucho.
Después de unos días perdí la paciencia y le grité: "¡ Bas-
ta! ¡No me digas ni una palabra más! Estoy cansado de tus
tontas historietas. ¡Déjame morir en paz!"
12
Prólooo, mi historia personal
Por un momento pensé que esto lograría echarla. Pero me
equivoqué. En ese instante, ella dobló sus rodillas y comenzó
a orar por mí, con lágrimas en sus ojos: "Señor Jesús, perdó-
nalo. Está enfermo y no sabe lo que dice". Esto me conmovió
profundamente. No podía entender por qué ella tenía que orar
por mí de esa forma. "¿Qué significan esas lágrimas? ¿Quién
es este Dios que día tras día me manda una misionera a domi-
cilio, que demuestra su preocupación e interés por mí? ¿Podría
ser que el Dios de la joven sea el Dios a quién yo le había ora-
do?", me pregunté.
De repente, sentí algo extraño. Se me había puesto toda la
piel de gallina. Tenía miedo, confusión, esperanza, todo al
mismo tiempo. "No llores más", traté de consolarla tocando su
cabeza. "Disculpa por el enojo. Vaya recibir a Jesús. ¿Sí?" Es-
tas palabras lograron que ella recuperase su sonrisa, hasta el
punto que levantó su cabeza con otro ánimo. Aún seguían ca-
yendo sus lágrimas, pero ya no de tristeza ni dolor, ¡sino lágri-
mas de gozo y felicidad!
"Quiero que tomes lo que más aprecio", dijo mostrándo-
me la Biblia muy de cerca.
La acepté. Pero aún seguía muy enfermo, tosía cada vez
más. Al abrir la Biblia en el libro de Génesis capítulo uno, ella
me interrumpió con cara de preocupación. "¡Oh, no! Como te
encuentras en estos momentos, va a ser imposible que leas to-
do el Antiguo Testamento. Mejor comienza por san Mateo".
Era la primera vez en mi vida que me encontraba con una
Biblia en la mano, y no sabía qué hacer con ella. Pero con su
ayuda no tardé ni un segundo en hallar san Mateo, el primer
libro del Nuevo Testamento.
Pero comencé la lectura y enseguida me encontré muy de-
silusionado. "Abraham enr;endró a Isaac... ". Me pregunté:
"¿Qué clase de religión es esta?" El budismo es bastante sis-
temático y lógico. Sus ritos no son difíciles de comprender.
13
La (uarla dimensión 2
Sin embargo, la religión que presentaba la Biblia parecía un
simple relato de genealogías insignificantes. No podía aceptar
una religión tan aburrida como esta. "Disculpa... pero este li-
bro parece una guía telefónica". Traté de no ofenderla, pero le
devolví la Biblia, la puse en sus manos.
"¡Oh, no! Estás equivocado", dijo con firmeza. Y siguió:
"No te preocupes ahora por estos nombres hebreos. Más tarde,
estos nombres serán de gran bendición para ti. Ahora, sigue le-
yendo, ¡por favor!" Después de que ella salió de mi habita-
ción, volví a leer los evangelios. Aunque las historias no
lograban conmoverme intelectualmente, noté que mi mente se
dirigía hacia una persona: Jesucristo.
Lo que yo necesitaba era el apoyo de "alguien" para lograr
conquistar la victoria. No necesitaba una nueva filosofía que
me conmoviera, sino alguien que fuera capaz de tocar mi co-
razón y mi cuerpo. Ese "alguien" fue, es y será Jesucristo, lo
primordial en mi vida.
A medida que leía más y más acerca de Jesús, mi amor por
Él se incrementaba. Su amor y compasión eran la causa de las
lágrimas en mis ojos. ¿Cómo puede ser que este hombre haya
sufrido todo esto en la cruz por mí?
Aún cuando me encontraba muy débil y enfermo, me atre-
ví a doblar mis rodillas, tal como la joven lo había hecho ha-
cía unos días. Ese fue el momento en que hice la oración que
cambió no solamente mi vida, sino también el destino de mi
país. "Querido Jesús, perdona mis pecados. Sé que no soy dig-
no de recibir tu perdón. Pero si puedes, acéptame. Te entrego
mi vida. Sálvame y dame sanidad para mi cuerpo. Amén". No
pude dejar de llorar mientras hacía la oración.
De repente, sentí que había sido sanado. Me levanté y gri-
té en voz alta, "¡Aleluya! ¡Gracias, Dios!"
Luego de esta experiencia, mi estilo de vida cambió por
completo. Me levantaba todos los días por la mañana bien
14
Prólogo, mi hisloria personal
temprano, y leía la Biblia hasta la noche. Sentí que tenía que
saber más de este Dios lo más pronto posible, pues Él me ha-
blaba directamente. Me había enamorado de Jesucristo.
Este lazo de amor es aún muy fuerte debido a la comunión
que establece y que disfruto hoy cuando ya han pasado más de
cuarenta años. No le había dicho nada a nadie, pero sabía que
iba a sobrevivir. Después de los tres meses que marcaba el al-
manaque, aún seguía vivo. En seis meses me había recupera-
do totalmente, a tal punto que no necesitaba estar acostado en
la cama. Desde entonces no he tenido nunca más ningún pro-
blema de tuberculosis.
Comencé a asistir a la iglesia del evangelio completo de
Bilsan, de las Asambleas de Dios, donde el reverendo L. P. Ri-
chard era el pastor. Gocé de una excelente comunión en ese lu-
gar. Mis padres se dieron cuenta de lo que me había sucedido,
y no tardaron mucho en recibir y servir a Jesucristo.
Después de terminar mis estudios en el seminario de las
Asambleas de Dios, comencé mi ministerio en un barrio muy
pobre que se encontraba en las afueras de Seúl. Dentro de to-
do, no me había ido tan mal. Cuando logré establecer una igle-
sia de seiscientas personas, me sentí realizado. Pensé que no
hacía falta esforzarme y que podía gozar tranquilamente de es-
te ministerio que no paraba de crecer. Sin lugar a dudas, me
había equivocado. Dios tenía otros planes.
Obedecí a Dios cuando me dijo que abandonara ese lu-
gar, y fui a la zona céntrica de la ciudad de Seúl, donde abrí
mi segunda iglesia. La iglesia creció y llegó a tener diecio-
cho mil miembros, lo que marcaba un récord en la historia
del cristianismo coreano, como la iglesia cristiana más gran-
de de la nación. No obstante. esto no sería la culminación de
un ministerio exitoso, sino el comienzo de una nueva etapa
en mi ministerio.
En el año 1969 Dios me dijo que abriera una iglesia en la
15
La luarla dimensión 2
isla de Yoido. El gobierno había designado a esta isla como el
nuevo sitio para los edificios gubernamentales, y el proyecto
estaba dirigido por un t1amantc joven llamado I1-Suk Cha que
era miembro de mi iglesia. Su madre, una de mis mejores
miembros, fue la que lo condujo a la iglesia. Para mi sorpresa,
Il-Suk mostró un gran interés por mi ministerio. Hablé con él
en varias oportunidades e hicimos un proyecto de una futura
iglesia, que quedaría localizada a poca distancia del congreso
nacional.
Con mucho sufrimiento, logramos levantar un templo con
capacidad para diez mil personas, el que luego fue ampliado
con capacidad para veinticinco mil personas sentadas. Si su-
mamos la asistencia al templo central, más todas las iglesias
satélites, estimo que más de setenta mil personas asisten en es-
tos momentos a un mismo culto que se realiza siete veces a lo
largo de la jornada. Como si esto fuera poco, con la incorpo-
ración de la televisión por cable y el Internet, estimo que apro-
ximadamente cien mil personas presencian un mismo culto. Si
tenemos en cuenta la velocidad del crecimiento de la iglesia,
notamos que ni los lugares anteriormente mencionados alcan-
zarán en un futuro muy cercano.
Durante más de cuarenta y dos años de ministerio, he
aprendido muchas cosas. En este libro quiero trasmitirte las
claves del éxito, que me permiten pastorear la iglesia más
grande del mundo en la historia del cristianismo.
16
EL ESPÍRITU SANTO YTÚ
Nos encontramos en la era del Espíritu Santo. Nunca va-
mos a tener éxito en el ministerio si no reconocemos su obra.
El Antiguo Testamento describe al Dios Padre en primer
plano. El Dios Padre obró a través del Espíritu Santo, que usó
a profetas, sacerdotes y reyes de Israel para cumplir su propó-
sito. En el Antiguo Testamento los profetas anunciaron la ve-
nida del Mesías, Jesucristo, por más de trescientas veces. Con
su venida, nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, se convir-
tió en el centro de la figura divina por la que Dios habló y
cumplió su propósito.
Es cierto que Jesús no dejaba de glorificar al Padre; sin em-
bargo, era Él ahora el que se había puesto en el primer plano se-
gún el perfecto plan divino. Aun así. el Espíritu Santo nunca dejó
de obrar. Cabe aclarar que todos los milagros de Jesús se mani-
festaron después de que fuera bautizado por el Espíritu Santo.
Juan el Bautista dijo lo siguiente acerca de Jesús: "Yvo no le co-
noda; pero el que me enviá a hautiz.ar con agua, aquel me dUo:
Sohre quien veas descender el Espiritu y que permanece sohre
él, ese es el que halltiz.a con el Espiritu Santo. Yvo le vi, v he da-
do testimonio de que este es el HUo de Dios" (Juan 1:33-34).
17
La (uarta dimensión 2
Una vez que su ministerio en la Tierra había casi culmina-
do, Jesús resucitó y luego ascendió al cielo. Al poco tiempo
envió al Espíritu Santo para que este siguiera con su misión
que involucra tanto al mundo como a la Iglesia.
Desde aquel día de Pentecostés. hace más de dos mil años,
el Espíritu Santo mora en nosotros. Su presencia se halla en
este mundo, en la Iglesia y en el corazón de cada cristiano. Es-
tamos en la era de la Iglesia. En este período, el Padre y el Hi-
JO han acordado en obrar a través del Espíritu Santo. Aclaro
que no tengo intenciones de tratar y de definir la doctrina de
la trinidad, como si fuera una discusión de moda, ya que el
Dios Padre, el Dios Hijo y el Dios Espíritu Santo conforman
un Dios único. No obstante, digo que Dios ha sido manifesta-
do en tres Personas. En forma sintética. lo que quiero dejar en
claro es que vivimos en la era del Espíritu Santo, y es Él el que
se e¡;cuentra en primer plano en estos tiempos.
Si formar parte de la obra de Dios -en verdad el
deseo que sentimos es del Espíritu Santo- es fundamental que
entremos en una relación personal con Él. No podemos sola-
mente depender de las teorías teológicas. Debemos esforzar-
nos para relacionarnos con el Espíritu Santo mismo. A medida
que lo vayamos conociendo más, desarrollaremos aún mejor
nuestra cOtlwnión con Él.
Antes de comenzar nuestra comunión con el Espíritu San-
to. debemos aprender algo de su persona. Si lo ignoramos se
nos hace imposible conocer la cuarta dimensión; porque es el
mismo Espíritu el que nos lleva a esa dimensión.
¿Cómo es el Espíritu Santo?
Ya que tenemos un conocimiento básico de cómo el Dios
el Padre ha manifestado sus planes a profetas, sacerdotes y re-
18
El Espíritu Santo y tú
yes en el Antiguo Testamento, y como sabemos cómo es un
padre de familia, creo que no tendremos ninguna dificultad en
entender cómo es el Padre. Jesús también ha revelado al Padre
por medio de su vida y de sus enseñanzas. El Espíritu Santo
fue enviado por Dios para que este revelase a Cristo: "Él me
glor!ficará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber"
(Juan 16: 14). Por lo tanto, el Espíritu Santo toma de las Escri-
turas para revelar a Cristo, y hacer resplandecer no solamente
sus enseñanzas, sino también su personalidad. Es cierto que la
Biblia no describe claramente la personalidad del Espíritu
Santo, sino que solo revela sus obras. Pero notemos que su
función no era glorificarse a sí mismo, sino glorificar al Hijo.
Ya que en la Biblia el Espíritu Santo nunca fue descrito en
forma física, no podemos hablar de su apariencia, sino sola-
mente de su característica que obra en nuestro corazón. Hay
una parte de la Biblia que describe al Espíritu Santo en forma
física. Cuando Jesús fue bautizado, dicen las Escrituras que el
Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de paloma. La ra-
zón por la que es descrito como paloma, se debe a su genero-
sa personalidad. Puede entenderse mejor su sensibilidad, si
nos damos cuenta de que el pecado de la blasfemia contra el
Espíritu Santo es imperdonable.
Pablo hace referencia a la personalidad del Espíritu Santo
de esta manera: "Y no contristéis al Santo de Dios,
con el cual fuisteis sellados para el día de la redención" (Efe-
sios 4:30). Debido a que el Espíritu Santo vive la vida de Cris-
to en cada cristiano, se asocia no solamente con nuestra fe,
sino también con nuestros actos. Pablo sigue narrando los ma-
los actos que entristecen al Espíritu Santo de la siguiente for-
ma: "Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería
y maledicencia, y toda malicia" (Efesios 4:31). En el versícu-
lo 32, el apóstol describe los actos que son características de
la personalidad del Espíritu Santo así: "Antes sed benignos
19
La cuarta dimensión 2
unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
como Dios tamhién os perdonó a vosotros en Cristo". Pablo
nos enseña también cómo vivir en obediencia sin entristecer al
Espíritu Santo. Es interesante saber que la fuente del poder de
Dios, que es capaz de darle forma a la Tierra y de mover mon-
tañas, pueda ser limitada o reducida a causa de la desobedien-
cia del hombre.
Nuestro Señor Jesús describió al Espíritu Santo como el
Espíritu de la verdad. Esto nos permite saber que en el Espíri-
tu Santo abunda la verdad. y su misión es guiarnos hacia toda
verdad. Esto es una parte de su personalidad. El Espíritu tam-
bién es conocido como el Espíritu de la sabiduría, el Espíritu
del entendimiento y como el Espíritu del juicio. Por lo tanto,
debemos resplandecer a través de la comunión personal con
ÉL que impartirá su carácter en nosotros.
Tres niveles de comunión
Jesús nos prometió que estaría con nosotros, dentro de no-
sotros y sobre nosotros para siempre. Existen tres niveles de
comunión con el Espíritu Santo.
J. El Espíritu Santo está con nosotros
Debemos saber que el Espíritu Santo obra como soplo
(pneuma) de Dios.
El símil del viento se usa para describir al Espíritu Santo,
pues el viento no se ve, pero se siente. El viento puede ser po-
deroso, pero también suave. Se halla en cualquier tiempo y en
cualquier parte del planeta. Esto significa que el Espíritu San-
to obra según el propósito de Dios en todo el universo. Con la
venida del Espíritu Santo Jesús dejó de tener esa limitación fí-
20
El Espíritu Santo y tú
sica que le impedía estar en varios lugares al mismo tiempo.
Gracias a la obra del Espíritu, Jesús comenzó a obrar en todo
lugar y en todo momento. En realidad, no hace falta buscar al
Espíritu Santo, ya que está presente en todo lugar. Por el con-
trario, Él es el que nos busca.
El Espíritu Santo fue enviado no solamente para los cris-
tianos; por eso es importante que entendamos su rol para con
el mundo. Jesús dijo: "Y cuando él venga, convencerá al mun-
do de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto
no creen en mi; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me
veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo
ha sido ya juzgado" (Juan 16: 8-11). Por lo tanto, la razón por
la que fuimos convencidos de nuestros pecados, y el hecho de
que deseemos recibir a Jesús como nuestro Salvador personal,
significa que el Espíritu Santo es el que ha obrado en nuestras
vidas. Jesús dijo a sus discípulos que el Espíritu Santo estaba
con ellos, pero que al nacer de nuevo, moraría dentro de ellos
(véase Juan 14:17). Una vez que recibimos a Jesucristo como
nuestro Salvador personal somos purificados por su sangre, y
quedamos de este modo sin manchas para que el Espíritu San-
to obre en nosotros.
2. El Espíritu Santo está dentro de nosotros
Podemos estar seguros de que el propósito de Dios se lle-
vará a cabo exitosamente, pues su poder transformador está
dentro de nosotros. "Esparciré sobre vosotros agua limpia, y
seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos
vuestros ídolos os limpiaré. Os daré corazón nuevo, y pon-
dré espíritu nuevo dentro de vosotros, y quitaré de vuestra
carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis
en mis estatutos, v guardéis mis preceptos, y los pongáis por
21
La (uarta dimensión 2
obra" (Ezequiel 36:25-28).
En este pasaje el profeta revela un nuevo pacto de Dios pa-
ra con su pueblo. En el pasado, Israel estaba sujeto a los man-
damientos de Dios, los que tenían que ser obedecidos. Pero el
Señor haría algo nuevo a partir de ese momento. Los limpia-
ría y pondría en ellos un nuevo corazón dispuesto a andar en
los caminos del Señor. Esto se lograría únicamente con el de-
rramamiento del Espíritu Santo en cada una de las personas,
ya que Él se manifestaría a través de sus vidas. Ya se sabe que
esta profecía fue cumplida cuando Jesús envió al Espíritu San-
to a sus discípulos.
3. El Espíritu Santo está sobre nosotros
"Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros
el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Ju-
dea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1: 8).
Lucas nos explica que Cristo respondió al deseo de sus
discípulos al decirles que recibirían un poder más importante
que el político que aspiraban poseer. Los discípulos recibirían
poder para ser testigos, y el mismo no tendría límites geográ-
ficos. Este poder les fue otorgado cuando el Espíritu de Dios
descendió sobre ellos. La promesa del poder divino (dinamos)
también se la puede llamar como la llenura del Espíritu Santo.
En síntesis, el Espíritu Santo viene a nosotros en tres niveles.
Está con nosotros -convicción de pecado- dentro de nosotros
-conversión- y sobre nosotros -Ilenura-.
Esta experiencia del Espíritu en sus distintos niveles, no
solamente nos permitirá gozar de una buena comunión personal
con Él, sino también nos enseñará a trabajar junto a Él. ¡No
podemos quedamos satisfechos solo con una experiencia "con
alguien que obra"! El Espíritu Santo es una Persona y, por lo tan-
to, es fundamental que lo conozcamos en una forma personal.
22
El Espírilu Santo y lú
Jesús no dijo que el Espíritu Santo era un consolador tem-
porario; al contrario, dijo que Él estaría con nosotros para
siempre. Esta verdad nos permite estar junto a la tercera Perso-
na de la trinidad de por vida, y experimentar una transforma-
ción hasta que la imagen de Cristo sea formada en nosotros.
La versión Reina VaJera nos relata: "Por tanto, nosotros todos,
mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del
Señor, somos tran,\formados de gloria en gloria en la misma
imagen, como por el Espíritu del Seíior" (2 Corintios 3:18).
Las teorías teológicas, en caso de que las mismas no sean
experimentadas, dejan literalmente "seca" a la gente. Pero hay
un nivel espiritual más alto que alcanzar, y esto se logra úni-
camente por medio de la comunión personal con el Espíritu
Santo. ¿Cómo logramos eso? Existen cuatro pasos que me
permitieron no solamente gozar de una excelente comunión
con el Espíritu Santo, sino que también han revolucionado
tanto mi vida como mi ministerio.
Primero: El desarrollo de la koinonia (comunión) con el
Espíritu Santo
Para tener comunión con una persona, es primordial estar
juntos, y esto requiere tiempo. Debemos transmitir nuestros
sentimientos, nuestros conocimientos y las aspiraciones que
guardamos en nuestro corazón por medio del lenguaje. En
otras palabras, la comunión requiere expresión. En una rela-
ción de pareja, por ejemplo, el afecto y el cariño que un cón-
yuge siente por el otro debe ser expresado. Al igual, si
deseamos tener comunión con el Espíritu Santo, debemos
aprender cómo adorarlo y darle las gracias. Debemos aprender
cómo orar en el Espíritu. Debemos darle la bienvenida a su
presencia, y expresar nuestro amor por Él. Sin hacer esto, no
podrás tener comunión con el Espíritu Santo. El Espíritu de
23
La cuarta dimensión 2
Dios nunca nos forzará con el fin de manifestar su presencia
dentro de nosotros, pues ese es su carácter. Tal como te digo,
e! Espíritu Santo es todo un caballero, de carácter muy gentil.
La iglesia del Nuevo Testamento experimentó al Espíritu
Santo de una forma dinámica. "Ministrando estos el Señor. y
ayunando. dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a
Saulo para la obra a que los he llamado" (Hechos 13:2). Que-
da en claro que el Espíritu Santo es el que llama a los hombres
para la cosecha.
El Espíritu Santo, Señor de la cosecha, es el que elige a sus
obreros. Esta es la razón por la que la Iglesia debe reconocer
al Espíritu como el Señor de la cosecha y otorgarle todo el re-
conocimiento que Él es digno de recibir. Él es el que nos reve-
la el amor de Dios y la gracia de nuestro Señor Jesucristo.
En el año 1964 Dios me indicó la importancia de desarro-
llar una comunión íntima con el Espíritu Santo. Hasta esa épo-
ca, Él no pasaba de ser una simple experiencia espiritual para
mí. Dios corrigió mi error, y a partir de ese mismo instante
comencé una nueva vida de relación con el Espíritu. Decidí
esforzarme para tener una profunda y genuina comunión con
Él. Antes de subir al púlpito a predicar, le decía: "Amado Es-
píritu Santo, ¡vamos a predicar la palabra de Dios!" Después
de haber dado el mensaje le hablaba de nuevo: "Espíritu San-
to, ¡cuán grande es tu obra! Tus palabras fueron de mucha
bendición".
Aun cuando estaba en mi oficina, mientras preparaba mis
mensajes, solía decirle: "Amado Espíritu Santo, vamos a leer
juntos la Palabra que has escrito. Ayúdame a abrir mis ojos pa-
ra que pueda ver tu verdad, y así proclamar tu mensaje a tu
gente". Por la noche, solía decir: "Buenas noches, Espíritu
Santo. ¡Tuvimos juntos un gran día hoy!" Por la mañana, lo
primero que hacía era saludarlo y reconocer su presencia:
"Buenos días. Espíritu Santo. Vamos hoy también a proclamar
El Espíritu Santo y tú
el mensaje de Jesucristo a los perdidos. Sé que no fallarás. y
por lo tanto yo tampoco fallaré".
Me esforcé para tener más comunión con el Espíritu San-
to, aun en los tiempos más difíciles, lo que me condujo a go-
zar de una plena comunicación con Él. Mi estilo de vida fue
transformado.
Segundo: El desarrollo de la comunión con el Espíritu Santo
No debemos olvidar que es fundamental estar en constan-
te comunión. Ya sabemos cuán importante es la asociación en
el ámbito de los negocios. Cuando dos o tres personas se reú-
nen para formar una sociedad, es de vital importancia que
cuenten con un contacto mutuo y permanente. No solamente
tienen que estar en contacto, sino que también tienen que coo-
perar para lograr de esa forma las ganancias esperadas, ya que
el objetivo de una sociedad es ganar dinero. En caso de que la
sociedad no logre las ganancias previstas dentro de un perío-
do de tiempo establecido, quedaría en bancarrota.
¿Por qué te hablo de negocios? Porque el ministerio es el
negocio de Dios. Somos hombres de negocios y nuestro obje-
tivo no es ganar dinero, sino ganar almas. Lamentablemente,
hay muchas iglesias en el mundo que no logran cumplir con
este objetivo. Muchas iglesias quedan vacías a medida que pa-
san los años.
Cada vez que viajo a Europa me sorprendo más al ver los
templos, muy hermosas en sí, pero vacíos. Algunos de ellos ya
se han convertido en fábricas o en edificios para otras activi-
dades. Me sentí bastante mal al ver todos esos templos que una
vez habían sido dedicados a Dios. Me hubiera gustado mucho
tener varios de ellos en mi país, ya que lo hubiésemos llenado
de almas.
La razón por la que se halla poco o casi ningún progreso
25
La (uarla dimensión 2
en la obra de Dios se debe a los niveles de comunión con el
Espíritu Santo que han desarrollado los ministros. Estoy per-
suadido de que no existen tierras difíciles para que fluya la
obra del Señor.
Si tú mantienes la comunión con el Espíritu Santo, Él se
encargará de traerte las finanzas, la gracia y todo el amor que
necesites. El Espíritu Santo es nuestro socio mayoritario, no-
sotros los SOCIOS menores. En los negocios, la responsabilidad
que tiene un ~ ; o c i o menor es oír atentamente las instrucciones
del socio mayoritario. El mayor es el que se responsabiliza de
hace!" p¡anes y estrategias, mientras que el menor se responsa-
bIliza de ponerlas en acción.
Tenemos el buen ejemplo de Pablo, que había sido Saulo:
era un hombre muy religioso, a tal punto que no cesaba de
acosar a los cristianos pues creía que el cristianismo era una
secta del judaísmo tradicional. Cuando Saulo se dirigía a Da-
masco con el propósito de encarcelar a algunos cristianos,
Jesús lo visitó de una forma extraordinaria. A partir de ese mo-
mento dedicó su vida al ministerio del servicio a Dios. Lucas
nos dice así: "En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas,
diciendo que este era el HUo de Dios" (l-Iechos 9:20).
Sin embargo, los judíos intentaron matarlo varias veces.
Los gentiles tampoco lo aceptaron debido a sus antecedentes.
La iglesia tomó la decisión de enviarlo a Tarso, su pueblo natal.
Después de que Pablo abandonara el lugar, cuenta Lucas
que "las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Sama-
ria" (Hechos 9:31). Había un corazón ardiente dentro de Pa-
blo. Era una persona muy talentosa, muy intelectual y religiosa
a la vez. Sin embargo, le hacía falta una cosa: la comunión con
el Espíritu Santo.
En Hechos 16 vemos que experimentó algo que revolucio-
nó no solamente su vida, sino también su ministerio. Después
del éxito ministerial que había saboreado en Asia menor, el
26
El Espíritu Santo y lú
apóstol pasó por varias dificultades que pudieron haberlo de-
jado en un segundo plano y obligado a abandonar el ministe-
rio. Pablo pasó por una prueba de fe, la que Dios usó para
transformar su estrategia ministerial, que literalmente cambió
el destino de la historia mundial.
Bernabé era una persona clave, ya que era el que había
convencido a los apóstoles de Jerusalén para que aceptaran a
Pablo. Era un hombre muy rico, y estaba dispuesto a dejarlo
todo por la obra de Dios. Su sobrino, Juan Marcos, se sentía
defraudado por su pasado, pues había abandonado el ministe-
rio. Debido a esto, Pablo no quería contarlo dentro de su equi-
po. Sin embargo, Bernabé se mostró más tierno al aceptarlo
como si no hubiese pasado absolutamente nada, y le brindó
una segunda oportunidad. Pablo y Bernabé no terminaron
de ponerse de acuerdo y esto causó la separación de los dos
ministros.
Pablo eligió a Timoteo, e hizo un viaje con el objetivo de
visitar las iglesias que Él mismo había fundado. No podemos
dudar de que el apóstol no haya invertido gran parte de su
tiempo para orar y hacer planes; sin embargo, el Espíritu San-
to guardaba algo más extraordinario para él. Timoteo era la
persona más adecuada que Pablo estaba buscando, ya que te-
nía un conocimiento profundo de la cultura griega. Cuando
Pablo quiso ir a Asia, el Espíritu Santo no se lo permitió.
Luego, cambió el rumbo hacia Bitinia, pero el Espíritu
Santo se lo prohibió nuevamente. Descendió a Troas, pero sin
saber qué hacer. En una noche, el Espíritu le mostró una vi-
sión de un europeo que pedía socorro. ¿Acaso era el propósi-
to del Espíritu Santo que el evangelio fuese proclamado a
los europeos? Si nuestra respuesta es afirmativa, entonces
debemos notar que hay un gran cambio estratégico, hasta el
punto que podría hablarse de un cambio parcial de planes por
parte de Dios.
27
La cuarta dimensión 2
Cabe recordar que Europa fuc cl canal dc bendición por el
que el evangelio fucra luego proclamado en América y el res-
to del mundo.
Pablo debía aprender a afcrrarse no de sus estrategias, si-
no de la comunión con el Espíritu para alcanzar el éxito. Te-
nemos que aprender a esperar en Él, a oírlo. La restauración
de la iglesia primitiva de los primeros dos siglos fuc el resul-
tado de la comunión con el Santo Espíritu por parte de los
apóstoles. ¿Cómo se logra el éxito? Toda persona que aspire al
éxito debe saber que el Espíritu Santo es su socio mayoritario.
Tercero: Moverse en el Espíritu
Se dice que podemos conocer el progreso de una civiliza-
ción por medio de la importancia de su sistema de transporte.
Vivimos en un tiempo donde el transporte es fácil y masivo,
ya que hoy contamos con los últimos avances tecnológicos de
las aeronaves que nos llevan a una velocidad increíble.
He descubierto que para lograr el éxito en nuestras vidas
es primordial que aprendamos a movemos con el Espíritu San-
to. ¿Cómo funciona el sistema de transportes en el mundo es-
piritual? El Espíritu Santo es el canal por el que fluye el amor
y la gracia de Dios. Él es el que toma nuestras oraciones y las
presenta ante Dios.
"Otro ángel vino entonces y se paró ante el altm; con un
incensario de oro; .v se le dio mucho incienso para aíiadirlo a
las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que es-
taba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la pre-
sencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los
santos" (Apocalipsis 8:3-4).
Puede haber grandes obstáculos para que la oración sea
rcspondida. Daniel descubrió que las oraciones podían ser per-
judicadas por las fuerzas de la oscuridad. No obstante. ningún
28
El Espíritu San lo y tú
estorbo podrá impedir el paso de nuestras oraciones si las mis-
mas se encuentran ungidas por el Espíritu. Sin su unción las
oraciones pueden ser severamente perjudicadas. Pero nadie
puede interrumpir el sistema de transportes del Espíritu Santo.
.. y la esperanz,a no a\,efgiienz,a; porque el amor de Dios ha
sido derramado en nuestros cora::.ones por el Espíritu Santo
que nosjúe dado" (Romanos 5:5). ¿Cuál es el secreto para no
perder la esperanza en Dios? La respuesta es depender del Es-
píritu Santo. que llena nuestros corazones con el amor de Dios.
Cuarto: La unidad del Espíritu Santo
Estamos sujetos al Espíritu cuando recibimos a Jesús como
nuestro Salvador personal. A partir de ese momento dejamos de
ser seres individuales e independientes, pues nada nos separará
de Él. Tenemos que estar conscientes de que el Espíritu Santo
forma parte de lo más íntimo en nuestro corazón, y de que so-
mos uno. Me gustaría describir mi relación con Él en términos
cotidianos, como "vivir juntos", "dormir juntos", "levantamos
juntos", "comer juntos", "trabajar juntos", "orar juntos", etc.
El momento en que dejemos de estar conscientes de que el
Espíritu Santo está con nosotros, nuestro ministerio se tomará
insignificante. Nunca debemos olvidar de que Dios observa la
"calidad" de nuestro ministerio, no la "cantidad" del mismo.
No se aceptará ningún fruto del hombre camal en los lugares
celestiales. Se aceptará únicamente el fruto producido por el
Espíritu Santo. Por lo tanto, es importante que mantengamos
una comunión permanente con Él. Nuestros frutos no serán en
vano y perdurarán para siempre, ya que tales frutos serán los
producidos por Él.
Ya que hemos aprendido cómo tener comunión con cl Es-
píritu Santo, ahora estudiemos cómo manejar el principio de la
incubación.
29
La (uarta dimensión
El Principio de la Incubación
En Génesis hay un pasaje que nos llama mucho la aten-
ción: "Y la tierra estaha desordenada y vacía, y las tiniehlas
estahan sobre lafcr;, del ahismo, v el Espíritu de Dios se movía
sohre la faz. de las aguas" (Génesis 1:2).
Aún cuando la Tierra se hallaba en estado de caos, el Espí-
ritu del Señor se movía sobre la faz de las aguas. Literalmente,
"la faz de las aguas" significa que el Espíritu Santo se encon-
traba "incubando" sobre las aguas. Otra expresión podría ser
"empollando". El mundo entero era incubado por el Espíritu.
Luego, la Palabra de Dios dio forma a un nuevo mundo.
Para lograr el éxito en nuestras vidas, es fundamental que
aprendamos el principio de la incubación. Tomemos el ejem-
plo de la gallina y el huevo. No tengo interés en discutir en es-
tas páginas la polémica de cuál es primero. Simplemente,
quiero afirmar que para que haya gallinas, se necesitan hue-
vos. La gallina debe empollar los huevos hasta que los polli-
tos salgan de los mismos.
En Hebreos 11: 1 vemos cómo el Espíritu Santo hace uso
de nuestra cooperación para producir fe: "Es, pues, la fe la
certez.a de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve".
Para que puedas entender mejor el principio de la incuba-
ción, voy a presentarte los siguientes puntos. Son cuatro. Sigue
con atención; a medida que lo hagas, tengo la absoluta convic-
ción de que tu vida cambiará. Estoy seguro de que te converti-
rás en un vIsIonario.
Primero: Necesitamos fijar un objetivo claro.
"La fe es la certeza... ". Puede decirse que "la certeza", si
usamos la comparación anterior, es como el huevo. No hay
que empezar a incubar algo sin aferrarte a tus deseos. Debes
30
El Espíritu Santo I 1]
tener un objetivo claro, y mirarlo como si estuvieses a poca
distancia del mismo. La certeza tiene que dominar por com-
pleto tu corazón e imaginación. Tu ser tiene que llenarse de un
objetivo claro, ya que el Espíritu Santo obrará según la mag-
nitud del mismo.
Dios tenía muy en claro para qué quería que el Espíritu
Santo incubase toda la Tierra. Deseaba que los hombres llena-
sen toda la Tierra. Quería que los seres humanos lo glorifica-
sen, y anhelaba un lugar donde su Hijo sea no solamente el
Redentor, sino el Señor de toda la creación. Por lo tanto, la
Tierra es el lugar donde obra el poder de Dios, y su gloria es
manifestada a toda la creación.
Querido lector, disculpa que te haga una pregunta muy
personal, pero ¿cuál es el deseo de tu corazón en estos mo-
mentos? ¿Es tu deseo que alguien de tu familia vaya a los pies
de Cristo? ¿Es así?
Pero necesito preguntarte lo siguiente: ¿cuál es el grado de
tu deseo? ¿Realmente lo ansías? ¿Anhelas ver a tu hijo o hija
recibir a Jesucristo? ¿Alguna vez soñaste que tu hijo fuese
atrapado por el amor de Días y se convirtiese en un canal del
evangelio de Cristo?
Si tu respuesta es afirmativa, déjame decirte que ese deseo
viene del Señor. El deseo es como el huevo que necesita ser
empollado.
Jesús dijo: "Porque de cierto os digo que cualquiera que
dijere a este mol1te: Quítate v échare en el mar, y no dudare en
su coraz.ón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que di-
f{a le será hecho" (Marcos 11: 23). "Este mol1te" señala el ob-
jetivo claro que debemos tener, pues Jesús no dijo "un monte"
o "algún monte", sino "este l/1onte".
Por lo tanto, tenemos que tener un objetivo claro al orar
por la solución de algún problema o al incubar un sueño. Sin
esto, todas nuestras oraciones y meditaciones serían en vano.
31
La luar(a dimensión l
Necesito contarte estas experiencias personales que ya es-
cribí en el tomo uno. pero debido a que han sido clave en La
Cl/iI!"f({ dimensión, debo volver a contarlas para que todos los
lectores. hayan o no leído el volumen anterior. puedan com-
prender lo que digo.
Aprendí y apliqué este principio desde el mismo comien-
zo de mi ministerio.
El primer lugar que me tocó ministrar fue una zona muy
pobre. Pasaba días y noches en oración y ayuno. pero no por-
que fuera una persona muy "espiritual". sino debido a que no
tenía nada para comer. Como era soltero, vivía en un ambien-
te muy pequeño. Aún cuando estaba dentro de mi habitación.
hacía tanto frío que tenía que envolverme en unas cuántas
mantas para no morir congelado. Aun así, la gente venía a mi
iglesia y recibía salvación.
No tenía nada en mi habitación, ni siquiera una silla don-
de sentarme. Todo lo que había era el piso. Tampoco tenía nin-
gún medio de transporte; entonces empecé a pedirle al Señor:
"Dame un escritorio. una silla y una bicicleta". Mientras oraba.
trataba de imaginar que alguien abría la puerta de mi habita-
ción para entregarme lo pedido. Pasé varios meses así; siem-
pre oraba por lo mismo. pero no pasaba absolutamente nada.
Desilusionado, le dije al Señor: "Tú sabes cuán pobre soy.
Predico a tu gente que deposite su confianza en ti. Y he esta-
do pidiéndote tres cosas que necesito urgentemente. Estuve
orando y orando y no me diste nada. Tal vez tomes un buen
tiempo para responderme. ya que para ti el tiempo es insigni-
ficante. Pero si tardas en responderme. voy a estar muerto
cuando me hayas dado el escritorio. la silla y la bicicleta".
Comencé a llorar. muy desalentado por mi situación. Pero
sentí que la paz de Dios me inundaba. Cada vez que siento la
presencia del Espíritu Santo. sé que ese es el momento cuan-
do Dios quiere hablarme. Me tranquilicé y traté de oír su voz.
32
El Espíritu Santo y lú
Oí que me decía en un tono muy suave:
- "Hijo mío, he oído tu oración desde hace cuatro meses,
cuando oraste por pri mera vez."
- "¿y dónde están, entonces?" grité, un poco enojado.
- "Hijo, cometes el mismo error que muchos cristianos co-
meten. Las oraciones son muy indefinidas e incomprensibles,
tanto que no puedo responderlas. ¿Acaso tú no sabes que exis-
ten muchas clases de sillas, escritorios y bicicletas? ¡Quiero
que seas más específico!"
Estas palabras marcaron un punto en mi vida. Ahora sabía
la clave para que las oraciones fuesen respondidas por Dios.
De repente, surgió un interrogante en mí: "¿Por qué los profe-
sores del seminario no me habían enseñado a orar con efica-
cia?" "Quizá ellos tampoco sepan este principio de oración".
"Y ahora, ¿cómo hago para orar específicamente?", mur-
muré. Luego de un determinado período de meditación, oré de
esta forma: "Padre que estás en los cielos, quisiera un escrito-
rio hecho de caoba de las Filipinas. Tiene que ser lo suficien-
temente grande como para dejar todos mis libros junto a la
Biblia. En cuanto a la silla, quisiera una fuerte, de acero, y que
tenga ruedas para ir de un lugar a otro aunque esté sentado, co-
mo hacen los ejecutivos en las películas". Sonreí, pues me
imaginaba a mí mismo sentado en esa silla dando vueltas y
vueltas de alegría en el mismo lugar.
Cuando llegó el tumo de la bicicleta, pensé y dije: "Padre,
quiero una estadounidense". En esa época, había bicicletas na-
cionales, y las importadas eran de Alemania y Japón. Sin em-
bargo, yo sabía que las estadounidenses eran las más fuertes.
Pero esto requería un mayor grado de fe, ya que no solamente
eran muy caras, sino que tampoco se conseguían con facilidad.
El día siguiente, al despertarme por la mañana, me sor-
prendí al notar que no sentía ninguna unción en especial.
Esperaba algo mágico, pero en realidad seguía caído en un
33
La cuarta dimensión 2
abismo de absoluto desaliento. Es fácil creer en Dios cuando
su presencia se manifiesta en forma innegable. El problema es
que no es fácil mantener en la vida cotidiana un alto grado de
fe todos los días. Es tiempo de darnos cuenta en que debemos
estar firmes no en las promesas que recibimos en oración,
sino en las Escrituras, que es la Palabra de Dios. Al abrir la
Biblia, encontré un pasaje que aumentó mi fe. "Dios da vida
a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen"
(Romanos 4: 17).
Lo confesé en voz alta, y me pregunté: "Si Dios llama las
cosas que no son como si fuesen, ¿por qué no hacerlo yo?"
Dios nos ve en integridad en Cristo Jesús. Pero ¡,cómo es que
Dios nos ve de esa forma, si nosotros vemos que no somos
así? El secreto es que Dios nos ve en Cristo. Él no nos ve tal
como somos, sino que juzga tal como deberíamos ser. Dios
tiene un principio que nosotros debemos aprender a seguir. Él
no mira solo el presente, sino que observa todo desde una
perspectiva que abarca el comienzo y el fin, y llama las cosas
que no son como si fuesen, porque Dios ve culminada su obra,
aunque se encuentre en marcha si observamos desde un punto
de vista humano.
Aprendí también que no solo hacía falta orar específica-
mente, sino que también era necesario visualizar y proclamar
como si fuese un hecho real ya ocurrido.
Un día, mientras predicaba, dije a mi congregación que
Dios me había dado una silla, un escritorio y una bicicleta. Al
escuchar esto, todos murmuraron pues se preguntaban cómo
había hecho yo para adquirir todo eso. Lo peor sucedió cuan-
do tres jóvenes se me acercaron y me dijeron que querían ver
lo que yo había obtenido.
"Y ahora ¡.qué hago, Señor'?'", pregunté desesperado.
"Cuando vean que la habitación está vacía, seguramente deja-
rán de creer en mis palabras. Tendré que mudarme a otro lu-
34
El Espíritu Santo y tú
gar, ya que esta será la última vez que la gente me crea".
Para sorpresa, lo único que vieron los jóvenes en mi pe-
queño cuarto fue una colchoneta. No tardaron ni un segundo
en preguntarme lo esperado: "Pastor, ¿y dónde está la silla,
el escritorio y la bicicleta estadounidense de la que tanto ha-
bló?" No obstante, me encontré dándoles palabras proféticas.
Pregunté:
- "¿Dónde estabas tú antes de nacer?"
- "Pues... en el vientre de mi mamá", contestó.
- "¿Seguro que ya existías?", pregunté.
- "Sí."
- "Pero si nadie podía verte, ¿cómo puedes estar seguro de
eso?", insistí.
- "Aunque no podían verme, estoy seguro que estaba den-
tro de mi madre."
- "Así que existías, pero nadie podía mirarte", dije con fir-
meza, pensando que ellos lograrían entender mis palabras.
"Anoche, durante mi comunión con el Espíritu Santo, quedé
embarazado de una silla, un escritorio y una bicicleta. No se
los ve, pero existen. Como podrán observar, es como si estu-
viera embarazado. Simplemente, hablo sobre las cosas que
Dios me ha revelado, como un hecho real", expliqué sin que-
rer oír ni una pregunta más de parte de ellos.
Entonces comenzaron a reírse; decían: "Pastor, eres el pri-
mer hombre embarazado de la historia". Lo peor fue que esta
anécdota comenzó a difundirse rápidamente de boca en boca
por toda la zona, y lamentablemente el protagonista era yo.
Seguía viniendo gente a la iglesia, pero no para buscar la pre-
sencia de Dios, sino para ver al primer hombre de la historia,
embarazado. Venían y se fijaban una y otra vez en mi vientre.
Y como yo era flaco y alto, me había convertido en el centro
de la diversión: lucía como un payaso.
Un domingo por la tarde, noté a unos jóvenes que se reían
35
La cuarta dimensión 2
fuera de la iglesia, me dijeron: "Pastor, mira tu estómago, es-
tá más grande ahora. ¿Cuándo crees que podrás parir'?" No me
gustaba nada, pero sabía que este era un principio espiritual
muy importante que produciría una gran bendición en los pró-
ximos meses.
Pero al poco tiempo tenía conmigo todo lo pedido. Y las
cosas que recibí fueron exactamente iguales a las que siempre
había soñado: un escritorio hecho de caoba filipina, una silla
Mitsubishi con ruedas y una bicicleta estadounidense casi nue-
va, la que me regaló un misionero norteamericano. Desde
aquel entonces, no he olvidado jamás de hacer las oraciones
específicas. Y Dios nunca falló en responderme.
Segundo: Debemos visualizar claramente el resultado de
nuestro objetivo.
"La fe es la certeza de lo que se espera." Debes arder en
la visión. Si todavía no has podido visualizarla claramente, es-
ta seguirá siendo solo un sueño, nunca se transformará en un
hecho real. Esto se debe a que no tienes en claro qué es lo que
quieres que el Señor haga para ti. Los deseos se alcanzan úni-
camente a través de la visualización de los mismos. El deseo
específico se convierte en una visión, hasta el punto que no
vas a poder dejar de soñar en oración día y noche, aún en tu
lugar de trabajo. Sin haber visualizado los deseos, no podemos
decir que estemos dentro del reino espiritual en una dimensión
"de lo que se espera".
Romanos 4: 17 dice que "Dios da vida a los muertos, y lla-
ma las cosas que no son, como si fuesen". Como las promesas
de Dios son seguras, podemos estar seguros de que "lo que se
espera" ya es una realidad dentro de su perfecto plan. El si-
guiente paso es que "lo que se espera" sea incubado por sus
hijos por medio de visiones. Anímate a recibir la visión de "lo
36
El Espíritu Santo y tú
(il/ e se espera" en tu corazón, y piensa como si la visión fue-
se una realidad. Sueña y agradece a Dios por esta nueva reali-
dad. Visualiza tu sueño. Aplica la palabra de Romanos 4: 17.
Notarás que tu fe ha sido incrementada a tal grado que creerás
a Dios hasta ver los sueños realizados. ¡Dios es un Dios bue-
no! Si Él es el que te ha prometido, será fiel contigo. ¡Ten fe
en Dios! ¡Anímate a creer!
¿Cuál es el resultado de una oración sin la visualización?
Falta de gozo. ¿Por qué? Porque no podemos estar seguros de
que lo recibido ha sido una respuesta de oración por parte de
Dios. Debemos aprender a hacer uso de los sueños. Nunca de-
bemos olvidarnos de visualizar el fruto de lo que pedimos. De
esta manera, nos embarazamos del sueño que queremos alcan-
zar a través del poder del Espíritu Santo.
Tenemos muchos ejemplos de este principio espiritual en
el Antiguo Testamento. Abraham, por ejemplo, tenía noventa
y nueve años de edad, y su esposa Sara, noventa. Dios quería
darles un hijo, pero ellos dudaron de esa palabra ya que eran
muy viejos. Una noche, Dios despertó a Abraham, y pidió que
contara las estrellas del cielo, una labor imposible. El Señor le
dijo: "Así será tu descendencia" (Génesis 15:5). Basado en el
principio de la visión, Abraham empezó a mirar y a contar los
rostros de sus descendientes. No había dudas de que esa visión
sería una realidad. La duda ya no formaba parte de su corazón.
Tenemos aún más ejemplos de este principio no solamen-
te en el Antiguo Testamento, sino también en el Nuevo Testa-
mento. Es vital que comprendamos la importancia que tiene.
En 1958, al comenzar a ministrar en la ciudad de Seúl, na-
da me resultaba fácil. El templo de la iglesia era una carpa, y
los asientos eran nada menos que cartones y bolsas. Así co-
mencé mi ministerio. Muy poca gente venía a oír mis prédicas,
lo que me desalentaba mucho. Sin embargo, cada vez que ce-
rraba los ojos para orar, mi espíritu se llenaba de sueños, veía
37
La cuarla dimensión 2
cómo la obra de Dios se manifestaría a través de mi iglesia.
Veía claramente en la visión los tres mil miembros que Dios
me había dado. Podía visualizarlos sin ningún tipo de incon-
venientes. Mi espíritu se encontraba sumergido en esa visión,
hasta el punto que comencé a actuar y a predicar como si fue-
se un pastor de una iglesia de tres mil miembros.
En el año 1964, ya pastoreaba a tres mil.
Los sueños son la causa de un fuerte deseo de ver la reali-
zación en el mundo real. Querido lector, es fundamental que
poseas un deseo ardiente para alcanzar un ministerio de éxito.
Este deseo se logra únicamente a través de una visión clara y
específica. Dios responde a los sueños. El Salmo 37:4 dice:
"Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticio-
nes de tu corazón".
Tercero: Una vez que poseas la visión, ora con intensidad
hasta obtener la "certeza".
La fe es la "certeza". Para esto, tienes que contar con la se-
guridad en tu corazón. La palabra griega para "certeza" es nu-
postasis, cuyo significado literal es "título de propiedad". Tal
como tú posees en tus manos un título de propiedad por algo
que te pertenece, de igual manera debes estar seguro de la vi-
sión que ya ha sido incubada. Por lo tanto, primeramente de-
bes tener una visión con un objetivo claro, y luego orar para
que tu fe aumente hasta convertirse en "certeza". Puede ser
que se obtenga la certeza rápidamente, pero puede también
ocurrir que tome bastante tiempo. Es allí donde debes volcar
toda la energía en oración. Puedes estar seguro de que sola-
mente será una cuestión de tiempo para ver cumplida la obra
en el mundo real, una vez que Dios te haya otorgado esa segu-
ridad. ¡Este principio es realmente maravilloso!
El Señor quiere que nuestras oraciones sean especificas.
38
El Espírilu Santo y tú
En el evangelio según san Marcos, vemos que Jesús al pasar
por Jericó en camino hacia Jerusalén, escucha a Bartimeo, un
ciego, que le grita: "Jesús, hUo de David, ten misericordia de
mí". La gente reprendió al ciego para que callase y guardase
silencio. Pero él gritó aún más fuertemente, hasta que Jesús le
preguntó: "¿Qué quieres que te haRa?" Jesús sabía que el
mendigo era un ciego, pero lo que pretendía era que fuese más
especifico en su petición. Cuando Bartimeo dijo que quería re-
cobrar la vista, Jesús lo sanó de inmediato.
Mientras yo dirigía una conferencia en el exterior, un pas-
tor me pidió que orara por una dama de su iglesia. Era de unos
treinta años de edad, soltera.
- "¿Qué pedido de oración tienes, hermana?", pregunté.
- "Quisiera casarme. Quiero un esposo", contestó tími-
damente.
- "¿Cómo quieres que sea tu futuro esposo", le pregunté.
- "Bueno, no sé... que sea según la voluntad del Señor",
contestó.
Le expliqué que Dios no respondía a esa clase de oracio-
nes, y que tenía que ser más específica. Le dije que Dios no
había respondido sus oraciones, porque quería darle como ma-
rido a un hombre que ella deseara de corazón, y no a cualquier
varón que ande por allí.
La hice sentar en una silla, y le di un papel y un bolígrafo,
y le hice escribir los números de uno al diez.
- "Te vaya hacer diez preguntas acerca del esposo que te
gustaría tener. Escribe la respuesta en la hoja, ¿sí?" Y empecé
con las preguntas:
- "Numero uno: ¿Quieres que tu esposo sea europeo, asiá-
tico o africano?"
- "Europeo", contestó sin dudar.
- "Número dos: ¿Qué altura debería tener?"
- " l ,85 metros."
39
La cuarla dimensión 2
- "Número tres: ¿A qué se dedica?"
- "Es profesor."
- "Número cuatro: ¿Cuál es su hohhy?"
- "La música."
Seguimos de esta manera hasta llenar los diez detalles del
futuro esposo que Dios tenía en sus planes para ella. Le pedí
que llevara la hoja consigo a casa, y que la pegara justo aliado
del espejo que habitualmente usaba, para mirarla diariamente.
Ella comenzó a orar todos los días por un hombre que
tuviese todas las características mencionadas anteriormente.
Logró visualizarlo, y eso incrementó su fe. Tenía confianza en
que Dios le daría un esposo así. Después de un año, cuando
volví a visitar esa zona, llamé al pastor de esa iglesia.
- "Doctor Cho, ¿podría venir a almorzar a mi casa?", me
dijo entusiasmado. Al llegar, lo primero que me dijo el pastor
fue:
- "¡Se casó, se casó!"
- "¿Quién se casó?", pregunté lleno de dudas.
- "La hermana a la que tú ministraste hace un año", me
respondió, y me narró todo lo acontecido.
Un profesor de una escuela secundaria había visitado la
iglesia para cantar algunas alabanzas en varias reuniones. Era
un hombre alto, flaco y muy lindo. Todas las hermanas solte-
ras de la iglesia parecían estar interesadas por este hombre. Sin
embargo, él no mostraba ningún interés. Pero no fue así al ver
a la hermana por la que yo había orado hacía un año. La misma
semana en que comenzaron a salir, el joven le propuso matri-
monio. La hermana no le había dicho a nadie acerca de las
diez características que estaban anotadas en la hoja, pero a
medida que iba conociendo a este hombre, quedó sorprendi-
da. porque el profesor coincidía con aquél hombre que guar-
daba en su visión. Sin lugar a dudas, era la respuesta de parte
dc Dios.
40
El Espírilu Santo y tú
Me llamó mucho la atención cuando recibí una carta de
una hermana que vivía en Japón. Decía que había leído la
anécdota de esta hermana, y que ella también había comenza-
do a hacer lo mismo. Escribió en una hoja las diez caracterís-
ticas del hombre que guardaba en su corazón, y la había
pegado en la pared. Y había logrado casarse en pocos meses.
La carta terminaba con estas palabras: "Dios respondió a mi
oración al orar específicamente y al visualizar el fruto de mi
deseo".
Quizá este no sea un método eficaz para todas las herma-
nas del mundo. Sin embargo, estos testimonios demuestran el
resultado de una oración específica basada en la visualiz2ción.
Cuarto: Para incubar exitosamente, debes hacer fluir el
poder de la fe por medio de la confesión de la palabra.
En Génesis vemos que la Palabra de Dios vino después de
que el Espíritu Santo incubó el mundo. De igual manera, una
vez que tengas la certeza de la visión, tienes que hacerla fluir
por medio de la confesión. Usa tu boca y confiesa que la vi-
sión será una realidad, tal como tu fe lo asegura. Por medio de
la confesión experimentarás cosas extraordinarias. Hay un pa-
saje en Romanos que explica cómo obtener la salvación: "Que
si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en
tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la hoca
se confiesa para salvación" (Romanos ]0:9-] O).
Marcos ]] :23-24 dice: "Porque de cierto os digo que
cualquiera que d ~ j e r e a este monte: Quítate y échate en el mar,
y no dudare en su corazón. sino que creyere que será hecho lo
que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo
lo que pidiereis orando, creed que lo recihiréis, y os vendrá".
Únicamente la confesión con la boca hará fluir el enorme
41
La cuarla dimensión 2
poder de la fe. Como habrás notado, primeramente debes in-
cubar la visión con el Espíritu Santo, ya que sin Él no podrás
disfrutar de los milagros en tu vida. Muchos creyentes niegan
e ignoran este principio en su vida de oración. "Cualquiera
que (... ) creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le se-
rá hecho" (Marcos 11 :23).
Este es un principio que Dios me ha enseñado y lo he ex-
perimentado. Hoy me animo una y otra vez a confesar y pro-
clamar todo lo que quiero, sin necesidad de pasar por un
tiempo de meditación, ya que he comprendido que los milagros
nunca se manifiestan sin pasar por un período de incubación.
Desde el año 1980 soñé con tener medio millón de miem-
bros en mi iglesia. Por medio de la oración y la ayuda del Es-
píritu Santo establecí esa nueva meta, y en 1984 la alcancé.
Este objetivo fue para mí como el huevo para una gallina. Lo
soñé y visualice; ese resultado no fue una casualidad sino una
realidad ya obtenida en mi espíritu. Ahora mi meta es tener un
millón de personas en la iglesia. Estoy incubando días y no-
ches para alcanzar esta meta. Me encuentro incubando un mi-
llón de personas las veinticuatro horas del día. Paso días y
noches en oración, hasta ver mi fe convertirse en certeza. Esta
es la razón por la que puedo declarar que ya tengo ese millón
de miembros, y vamos a lograrlo.
Tanto en mi corazón como en la visión, ya tengo el millón.
Será solamente una cuestión de tiempo para que la visión rom-
pa exitosamente la cáscara.
42
LA CUARTA DIMENSIÓN
Mi conocimiento actual del concepto sobre la cuarta di-
mensión es el resultado de una experiencia pastoral durante
mis primeros años de mi ministerio. Una mujer que se había
mudado a Seúl decía haber recibido poder para sanar a los en-
fermos. Mucha gente, incluso cristianos, iban a verla y obte-
nían algunos resultados positivos.
Pero al percibir que no glorificaba al Señor ni confesaba a
Jesucristo como el Señor, me di cuenta de que el poder de esa
mujer no era de Dios. Advertí a los miembros de mi iglesia pa-
ra que se apartaran de esa espiritista. La Biblia nos enseña que
debemos probar los espíritus: "Amados, no creáis a todo espí-
ritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos
falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el
Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha
venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no cOf1;fiesa
que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el
espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene,
y que ahora ya está en el mundo" (1 Juan 4: 1-3).
Estas palabras fueron escritas para los cristianos de la épo-
ca del apóstol Juan, que eran invadidos y amenazados por el
43
La cuarta dimensión 2
docetismo herético y el gnosticismo de la ciudad de Corinto.
No obstante, esta advertencia es también para nosotros. Mu-
chos falsos profetas se esfuerzan al máximo para incrementar
la cantidad de fanáticos en cada rincón del planeta. El versícu-
lo uno nos advierte muy claramente que debemos probar los
espíritus.
"Pero pastor, ¿cómo hace ella entonces para sanar a los en-
fermos?", me preguntó un hermano que se veía bastante con-
fundido. Entonces el confundido era yo. Este interrogante me
guió hacia la oración. Comencé a orar con la Biblia a mi lado,
pedía una respuesta de parte de Dios.
Quizá este dilema no sea algo serio en el Occidente como
lo es en Corea. Tuve que luchar por un tiempo, ya que veía-
mos con nuestros ojos a monjes budistas y a practicantes de
yoga hacer todo tipo de milagros y obrar sanidades. Estaba
confundido. Pero tenía la convicción de que Dios iba a darme
la respuesta.
He descubierto que la oración es la clave que tenemos los
cristianos para la solución de los problemas. A veces es nece-
sario que luchemos varias horas, que hagamos guerra espiri-
tual para deshacemos de toda turbulencia mundana y lograr de
esta manera oír la voz de Dios.
Después de unos días el Espíritu Santo me dio la respues-
ta, me reveló la característica de la realidad de una nueva di-
mensión, a la que comencé a pertenecer al recibir a Jesucristo.
Las primeras tres dimensiones están bajo el control del mun-
do material. No obstante, existe una dimensión mayor que cu-
bre todo el esquema: el mundo espiritual, es decir, la cuarta
dimensión. A través del pasaje de Génesis 1:2 he descubierto
la característica de esta dimensión.
Génesis no es un libro de historia; sin embargo, toda histo-
ria que se cuenta en él es real. Tampoco es un libro de ciencia;
sin embargo, la ciencia que contiene es perfecta. En Génesis
44
La cuarta dimensión
vemos cómo Dios revela su propósito a Moisés y a través de
él a nosotros. Vemos el comienzo de la creación del universo,
y sobre todo su eterna relación con el hombre en Cristo Jesús.
En cuanto a la creación del universo, dice la Biblia que
Dios lo ha creado; y ni una palabra más. No explica su proce-
so en forma detallada, pues Dios no muestra interés en esto.
En el versículo dos Dios comienza a relatar que el mundo es-
taba desordenado y vacío. Y, como hemos mencionado ante-
riormente en el primer capítulo de este libro, el Espíritu Santo
puso orden al caos preestablecido. El orden del plano tridi-
mensional fue establecido por el mover del Espíritu Santo en
una dimensión mayor. El Espíritu Santo es el Creador de las
dimensiones materiales a las que estamos acostumbrados.
Existen tres fuerzas espirituales en la Tierra. El Espíritu de
Dios, el espíritu del hombre (véase Génesis 2:7) y el espíritu
de Satanás. Este último se opone al Espíritu de Dios (véase
Génesis 3).
En los tres primeros capítulos de Génesis hallamos las tres
fuerzas espirituales que han tomado el control de la historia.
Estas tres fuerzas espirituales se encuentran en el plano tetra-
dimensional, los que les permite tomar los objetos físicos tri-
dimensionales y ejercer sus poderes. Por supuesto, que tanto
el espíritu del hombre como el espíritu de Satanás tiene sus li-
mitaciones para ejercer su poder tetradimensional en el mun-
do físico. En cambio, el Espíritu de Dios no se limita en nada.
Al meditar sobre estos temas, el Espíritu Santo me iba ilu-
minando la respuesta. "Hijo mío, muchos no saben el poder
espiritual que yo les he dado. Yo quería que el hombre seño-
reara toda la Tierra", aclaró el Espíritu Santo.
"Sí", respondí, al darme cuenta a lo que se refería. Al hom-
bre le fue otorgada la autoridad para colocar el nombre de to-
das las criaturas que Dios había creado, la habilidad para
cultivar la tierra, más toda la capacidad para dominar y no ser
45
La (uarta dimensión 2
dominado. Al pecar, el ser humano perdió la capacidad para
comunicarse con Dios. Los falsos profetas poseen cierto poder
espiritual, ya que tienen conocimiento de su potencial. Pero
todo cristiano puede gozar de un poder mayor, si logra cono-
cer el poder del Espíritu Santo que le ha sido dado.
Al fin parecía encontrar una solución a este problema. En
vez de temer a la gente que ejercía poderes satánicos, empece
a usar el poder que Dios me había dado, el que es mayor, pa-
ra glorificar al Dios viviente.
¿Y cómo explicamos a las personas el fenómeno del poder
del ser humano? El poder del hombre se manifiesta cuando es-
te se da cuenta de su habilidad natural -por ser descendiente
de Adán-. Ese poder es limitado, pero si no está rendido a
Dios, verá que Satanás influye en su destino.
Algo importante que debía enseñar a los miembros de mi
iglesia eran las palabras de Juan: "El poder que está en noso-
tros es mayor que el que está en el mundo" (l Juan 4:4). Al
impartir estas enseñanzas, los miembros de mi iglesia entraron
en un nuevo nivel de conocimiento espiritual, dejaron atrás la
confusión. Después de varios años de haber descubierto esta
verdad, seguí luchando y meditando para que el nivel espiri-
tual de la cuarta dimensión se convirtiera en un estilo de vida
por completo. Es cierto que todavía sigo viviendo en el mundo
material, pero a medida que pasa el tiempo comprendo cada
vez más acerca de las cosas espirituales que son fundamenta-
les para todo cristiano.
¿Qué es el hombre?
¿Qué es el hombre? Este interrogante aparece en el Salmo
8 en forma poética. David lo había cantado mientras se cele-
braba la vendimia. Gitit es un instrumento musical fabricado
46
La (U arta dimensión
en Gat, y posiblemente David lo utilizó para acompañar este
canto de alabanza. Existen dos salmos más relacionados con
este, donde se describe que la gente estaba feliz cuando cele-
braba la excelencia de la gloria de Dios (véase Salmos 81 y
84). No dudo que este salmo fue recitado en una noche, pues
David hace mención de las estrellas del cielo al ver la gran
magnitud de la creación de Dios. Al alzar sus ojos y ver estas
maravillas, tuvo un tiempo de meditación acerca de cuán pe-
queño es el hombre.
Si consideramos solamente lo físico, el hombre no deja de
ser un ser insignificante. Es apenas una partícula de polvo en
la Tierra. ¡Cómo será si lo comparamos con todo el sistema
solar! Si tomamos en cuenta que el tamaño de una estrella vi-
sible es millones de veces más grande que nuestro sistema so-
lar, el ser humano en sí realmente es insignificante. David
sigue exclamando: "¿Qué es el hombre, para que tengas de él
memoria?"
Puede hablarse acerca de la dignidad del hombre en Dios,
pues Dios es el que lo tuvo en su memoria, hasta el punto que
envió a su hijo Jesucristo para salvarlo. El hombre no sola-
mente es dignificado por las consideraciones de Dios, sino que
también lo es por el llamado del Señor: "Le hiciste señorear
sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus
pies" (Salmos 8:6).
Este llamado contiene un cierto riesgo, ya que a causa del
pecado el potencial para señorear puede causar tragedias. En
vez de señorear de acuerdo a los principios de Dios, el hom-
bre ha usado su potencial para señorear sobre otros, y esto es
solamente un aspecto del carácter original del ser humano. El
individuo es capaz tanto de subir a lo más alto, como de bajar
a lo más profundo; de alcanzar tanto lo mejor, como lo peor.
A pesar de que el hombre ha sido creado para emprender gran-
des cosas, ha dejado su potencial en el nivel más bajo.
47
La cuarta dimensión 2
Todo hombre, sea cristiano o no, fue creado conforme a la
imagen y semejanza de Dios. Génesis 1:26 es claro al afirmar
que el hombre no fue producto de la evolución, sino que fue
creado por el Señor. El ser humano fue creado conforme a la
imagen de Dios. Y este le sopló aliento de vida para que fue-
se más que un ser físico. Sé que esta afirmación se opone a la
teoría de la evolución que muchas personas hoy aceptan.
En muchas escuelas a los niños se les enseña que el hom-
bre es producto de la evolución. Quizás esta sea unas de las ra-
zones por las que la moralidad y la calidad de vida son
desvalorizadas. No obstante, este concepto no es nada nuevo.
J. B. de Monet Lamarck, un famoso naturalista francés del
siglo XIX, implementó una teoría en la que insistía que todo
ser vivo era producto del desarrollo de una célula germinal
que Dios había creado. Según esta teoría, el desarrollo de cé-
lulas que eran estimuladas por una energía como el calor o la
electricidad, causaron la sobrevivencia de los seres vivos. La-
marck también hizo mención de que los seres vivos habían
adoptado nuevos órganos según sus necesidades mediante un
proceso de selección. La teoría de Lamarck fue presentada a
través de su libro que se publicó en 1809. En el mismo año ha-
bía nacido Charles Robert Darwin.
¿Cómo podemos explicar este fenómeno? ¿Cómo puede
ser que una célula pueda desarrollarse por sí misma según su
necesidad sin ningún tipo de límites? Sin embargo, cabe afir-
mar que al estudiar la teoría de Lamarck desde un punto de
vista crítico, una persona necesitaría más fe para creer en esta
teoría que para creer en lo que la Biblia enseña.
Aunque las recientes teorías parezcan negar la de Darwin
-lo que añade una nueva dimensión- estas explican el origen
del hombre como una sustancia independiente, y niegan de es-
ta forma la existencia de Dios. Hoy la gente quiere resolver es-
te problema tan solo con añadir el concepto del "tiempo". No
48
La cuarta dimensión
obstante, si el desarrollo resultó imposible en cierto período de
tiempo, tampoco es posible en un período largo, aunque se tra-
te de millones o de billones de años.
La perspectiva bíblica
El hombre es la amada creación del Señor. Esta es la razón
por la que en sociedades donde es considerado desde una pers-
pectiva bíblica, se respeta la vida. El cristianismo muestra que
el ser humano es mucho más de lo que imaginamos, pues fue
creado conforme a la imagen y semejanza de Dios.
El individuo es una trinidad compuesta por cuerpo, alma y
espíritu.
1. Cuerpo
El hombre fue creado primeramente como un ser físico.
Cabe recordar que el soplo de aliento de vida vino luego de la
formación del cuerpo (véase Génesis 2:7). Después de que el
hombre pecó, Dios le dijo: "Pues polvo eres, y al polvo volve-
rás" (Génesis 3: 19). Por consiguiente, el cuerpo es tempora-
rio. Lamentablemente, nuestra mayor atención está dedicada
al cuerpo.
Existen ocho características del cuerpo, según la Biblia.
a. Es el lugar donde mora el alma y el espíritu
(Daniel 7:15).
b. Es afectado por el alma, según lo que esta mire
(Mateo 6:22-23).
c. Puede recobrar vida por medio del Espíritu Santo
(Romanos 8: 10).
d. Se convierte en el templo del Espíritu Santo en el
49
La (uarta dimensión 2
momento de la conversión (1 Corintios 6: 19).
e. Se le requiere un cuidado especial (Colosenses 2:23).
f. Es afectado fuertemente por las palabras (Santiago 3).
g. Es el símbolo mayor de la Iglesia (Efesios 4: 12, 16).
h. Será transformado en el día de la resurrección
(1 Corintios 15: 14).
2. Alma
El alma y el cuerpo aparecen como dos conceptos comple-
tamente distintos en el Antiguo Testamento. Eclesiastés 12:7
dice así: "Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíri-
tu vuelva a Dios que lo dio". En el Nuevo Testamento Jesús
también marca la diferencia entre estos dos conceptos al decir:
"V no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pue-
den matar; temed más bien a aquel que puede destruir el al-
ma .,. el cuerpo en el infierno" (Mateo 10:28). El alma y el
cuerpo se hallan tan ligados entre sí, que en ocasiones se nos
hace difícil distinguirlos.
E! alma controla la voluntad del hombre y tiene una in-
fluencia muy poderosa sobre su cuerpo. He oído a los médicos
cirujanos elccir que la voluntad de un paciente es de vital im-
portancia pa¡'a que una operación resulte exitosa. También
existen algun;,s influencias de la mente sobre el cuerpo, pues
esto es considerado como una parte importante que compone
el alma. Por ejemplo. la mente observa objetos por medio de
los órganos ópticos. escucha por medio de los órganos auditi-
vos y capta por medio de los órganos táctiles.
Otro componente del alma es la emoción. El estado de
emoción como el gozo, la vergüenza y la felicidad también
afecta el cuerpo. Por ejemplo, una persona cuando se enoja,
tanto sus músculos como su corazón se tornan más activos.
El deseo es otro componente del alma del hombre. Es lo
50
La (uarla dimensión
que motiva la actitud de una persona. Todos hemos oído acer-
ca de atletas que por medio de un entrenamiento constante han
alcanzado sus metas. Es el deseo ardiente el que lo logra.
El entendimiento también es un elemento del alma. El al-
ma es el hombre en sí, es decir su consciencia. Al hablar de
una persona, generalmente nos referimos a una personalidad
integral y no a un simple cuerpo físico. En un matrimonio, la
pareja desarrolla entre sí una relación intelectual que supera
todo lo superficial. El cuerpo puede ser la causa del desarrollo
de una relación; no obstante, una persona siempre debe ser
evaluada por su alma, o sea por su personalidad en un concep-
to más amplio.
3. Espíritu
Al considerar lo relacionado acerca del espíritu del hom-
bre, nos encontramos con una gran variedad de conceptos, aún
dentro de la teología.
Charles Hodge, en su Teología Sistemática, aclaró que la
doctrina de la tricotomía de Platón, que una vez fue aceptada
parcialmente por la iglesia en los primeros siglos, fue luego
considerada como una doctrina herética. Los gnósticos consi-
deraban el espíritu (pneuma) como una porción de la esencia
divina y, por consiguiente, incapaz de cometer cualquier pe-
cado. Los apolinaristas insistieron en que Cristo no tenía
pneuma, sino solamente soma (cuerpo) y psucha (alma). No
obstante, la teoría de la distinción entre pneuma y psucha, en
la que los heréticos estaban fundamentados, fue rechazada por
la iglesia. Los semipelagianos enseñaron que el alma y el cuer-
po, sin incluir el espíritu, eran los factores causantes del peca-
do original. Todos los protestantes, tanto luteranos como
calvinistas, mantuvieron el concepto de que el alma (psucha)
y el espíritu (pneuma) era uno, de la misma sustancia y de la
51
La cuarla dimensión 2
misma esencia. Esta teoría ha sido aceptada y fundamentada
por la Iglesia como una doctrina.
Hodge aceptó la teoría de la dicotomía, y rechazó de esta
manera la tricotomía. Según él, el hombre está compuesto por
alma y cuerpo, y no por cuerpo, alma y espíritu. La teoría de
Berkhof, según su libro de teología sistemática, también coin-
cide con la dicotomía.
Estas son las palabras de BerkhoL una porción del libro de
teología sistemática que se titula: La enseñanz.a bíblica acer-
ca de los elementos que componen la esencia del hombre: "En
la Biblia, la representación predominante acerca de la esencia
del hombre es claramente dicotómica. Por un lado, la Biblia
nos enseña que debemos ver la esencia del hombre en unidad
y no en dualidad, la que está compuesta por dos elementos dis-
tintos. Van en forma paralela, y nunca se unen para formar un
solo organismo. El concepto del paralelismo entre estos dos
elementos de la esencia del hombre, que se halla en la filoso-
fía griega, es totalmente ajeno a la Biblia".
Estos teólogos han desarrollado sus teorías en base al pa-
saje de Génesis 2:7, pues el mismo no hace ninguna mención
acerca de un espíritu creado por Dios. Sin embargo, debemos
recordar que en el capítulo 3 dice que el hombre cometió pe-
cado, y que el resultado del pecado era muerte. El hombre fue
muerto, ¿pero qué es lo que se murió? Obviamente, el cuerpo
y la conciencia del hombre siguieron con vida. Lo que había
muerto era su espíritu. En I Tesalonicenses Pablo también
marca una diferencia cuando dice: "Y el mismo Dios de paz os
santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu. alma y
cuerpo. sea guardado irreprensible para la venida de nuestro
Señor Jesucristo" (5:23).
El autor de la epístola a los Hebreos también lo distingue:
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz.. y más cortante
que toda espada de dos/ilos; y penetra hasta partir el alma.v
52
La cuarta dimensión
el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pen-
,\'amientos y las intenciones del corazón" (4: 12).
Pablo ubicó a Adán en contraste con Cristo, y explicó que
el primero introdujo muerte al hombre, y el postrero vida (véa-
se Romanos 5: 17, 19; 1 Corintios 15:22). Y lo hace con mayor
claridad en 1 Corintios 15:45 cuando dice: "Así también está
escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el
postrer Adán, espíritu vivificante". En este versículo Pablo
marca una clara diferencia entre el alma y el espíritu. Adán fue
un ser con alma. En él fuimos muertos por el pecado; pero a
través de Cristo, fuimos vivificados.
Aunque no tenga ninguna intención de encontrar una solu-
ción a esta falta de coincidencia que perdura hasta el día de
hoy, creo firmemente que ambas teorías están fuera del peligro
de la herejía. Tal vez, al hacer mención del espíritu, Pablo se
refería a la nueva condición del alma que había sido redimida.
Lo que no podemos dudar es que la condición del hombre se
convierte en un estado totalmente diferente al experimentar el
nuevo nacimiento. El Espíritu Santo da vida al espíritu del
hombre, e inicia de esta manera una nueva dimensión espiri-
tual a la que este deberá adaptarse. Como consecuencia, el es-
píritu es el elemento del hombre que recobra vida a través de
Cristo, para que pueda comunicarse con el Creador.
Cinco características del espíritu del hombre
1. Dios quiere guiarnos a través de su Espíritu (Romanos
8:14).
2. El hombre, en su condición natural, es incapaz de enten-
der la realidad espiritual. Para el no nacido de nuevo,
lo espiritual es una locura (l Corintios 2: 14).
3. Debido al desarrollo de los sentidos espirituales, el
53
La cuarta dimensión 2
hombre espiritual es capaz de diferenciar las cosas de
Dios y las cosas que son de este mundo o de Satanás
(1 Corintios 2: 15).
4. Solo los que han ejercitado su sentido espiritual son ca-
paces de entender la madurez espiritual (Hebreos 5: 14).
5. Los hombres espirituales son los que restauran a los
que han caído en pecado (Gálatas 6: 1).
Como lo mencioné anteriormente, toda sustancia es envuel-
ta por una sustancia más grande. Sin embargo, vaya aclarar es-
to mejor para evitar malos entendidos. Dios quiere que estemos
conscientes de que no somos tres personas que compiten entre
sí. El hombre no fue creado para ser dividido de esta manera.
Somos una sola persona. No obstante, cada una de estas partes
cumple diferentes roles en nosotros, los que no deben ser igno-
rados si es que queremos desarrollarnos en forma completa.
El cuerpo, que no debe ser descuidado, es sumamente im-
portante. Por lo tanto, uno de los deberes del cristiano debe ser
el cuidado de su salud a través de un régimen alimenticio, del
deporte y de los buenos hábitos. Muchas veces notamos que la
gente tiende a volcar su atención en una sola esfera. Es decir,
parece algo raro que una persona intelectual se preocupe por
su físico, o un religioso por su inteligencia o cuerpo. Sin em-
bargo, no es así. Debe haber un balance en todo. Una sustan-
cia mayor nunca disminuye una sustancia menor, sino que la
primera incluye a la postrera.
Sueños yvisiones: instrumentos clave de la cuarta dimensión
Si un hombre logra entender el carácter de su ser, este se
encontrará asimismo con el deseo de desarrollarse en la cuar-
ta dimensión. El Espíritu Santo fue enviado por Dios para que
54
La cuarta dimensión
nos guíe a toda verdad, ¿pero de qué manera obra el Espíritu
de Dios?
La era del Espíritu Santo dio su inicio en el día de Pente-
costés. Pedro predicó su primer mensaje el día en que el Espí-
ritu se manifestó poderosamente. Su mensaje se basaba en la
palabra de loel 2 que dice: "Yen los postreros días, dice Dios.
derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y
vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y
vuestros ancianos soñaran sueños" (Hechos 2: 17).
Los sueños y las visiones son muy similares en cuanto a su
carácter. Los jóvenes tienden a imaginar su futuro, mientras
que los ancianos lo hacen con su pasado. No obstante, ambos
pertenecen a un mismo esquema.
Antes de fijarnos en el desarrollo de sueños y visiones, es
necesario que comprendamos primero la esfera donde estos se
desarrollan: la imaginación.
La imaginación: el alma del sueño yla visión
En el capítulo 10 de 2 Corintios, Pablo nos advierte que
debemos andar en el Espíritu Santo y no en la carne. La ver-
sión Reina Valera hace uso de la palabra "argumento" en el
versículo 5, pero creo que, según el griego, la expresión "ra-
zonamiento" o "lógica" quedaría mejor. Al mencionar esto,
Pablo no trata de decir que no debamos razonar, sino que nos
advierte que no debemos depender de la lógica que no ha sido
purificada por el Espíritu de Dios.
Muchos de nuestros problemas son más que naturales, y
deben ser tratados y examinados en el plano espiritual. "Por-
que las armas de nuestra milicia no son carnales, sino pode-
rosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando
argumentos y toda altivez que se levanta contra el conoci-
55
La (uarla dimensión 2
miento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obe-
diencia a Cristo" (2 Corintios 10:4-5).
Pablo hace uso de términos militares al referirse al mundo
de la imaginación. La mente que no ha sido convertida es in-
capaz de comprender las cosas espirituales; a esto se refiere al
hablar de "argumento".
El corazón, desde una perspectiva bíblica, es el área del al-
ma que envuelve a la imaginación. Jesús dijo: "No se turbe
vuestro corazón" (Juan 14: 1). Existen siete áreas del corazón
donde se manifiestan los problemas.
1. El corazón puede hallarse endurecido a la realidad
espiritual (Marcos 6:52).
2. El corazón puede quedarse ciego, y esa condición es
incapaz de ver lo que el hombre espiritual puede ver
(Juan 12:40).
3. El corazón es el lugar donde se inicia el pecado (Mateo
15: 19).
4. Las palabras son el fruto de lo que una persona guarda
en su corazón (Mateo 12:34).
5. Satanás ataca el corazón del hombre (Juan 13:2).
6. Las dudas se inician en el corazón (Marcos 11 :23).
7. La tristeza y la turbulencia se hallan en el corazón
(Juan 14:1-16:6).
Por lo tanto, las enseñanzas de Pablo acerca del cuidado
del corazón están basadas en las mismas palabras de Cristo,
que también enfatizó su importancia.
El corazón del hombre es como el cuadro de un pintor pro-
fesional. Lo que el hombre sueña equivale a una pintura. Si un
cristiano toma el pincel de la fe y comienza a pintar las visio-
nes que Dios le ha mostrado en el r:uadro, csas visiones se con-
vertirán en una realidad.
La (uarla dimensión
La inconsciencia
Puede decirse que la preconciencia es en realidad la incons-
ciencia. La inconsciencia es la fuerza de la motivación que ha-
ce que el hombre actúe sin consciencia alguna. He hallado
varios libros acerca de este tema en estos últimos años.
Cad Gustav Jung, hijo de un ministro y alumno de Sig-
mund Freud, desarrolló un área de la psicología conocida co-
mo la psicología analítica, como una crítica al psicoanálisis de
Freud. Según él, lo que motiva la acción del hombre no es solo
la consciencia, sino también la inconsciencia. lung distinguió
la inconsciencia de la siguiente manera: 1. El factor personal
o la inconsciencia individual de una persona; 2. El factor co-
lectivo o la inconsciencia colectiva heredada por los ancestros
de una persona.
Con base en este fundamento, lung desarrolló la idea de
que la inconsciencia colectiva del hombre era buena en sí, y
que las normas sociales habían sido establecidas para contro-
lar y limitar al hombre. Un gran número de antropólogos, ar-
tistas y filósofos viajaron a lugares donde se hallan las culturas
primitivas que nunca fueron deterioradas por las normas de la
cultura occidental, en busca de la bondad e ingenuidad del
hombre.
La idea de la bondad del hombre por herencia, es total-
mente opuesta a la Biblia. "Engañoso es el corazón más que
todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová,
que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a ca-
da uno según su camino, según el fruto de sus obras" (Jere-
mías 17: 9-10).
En el libro de Jeremías el Señor revela tres aspectos del
corazón humano. l. El corazón no es de carácter bueno por he-
rencia, sino malo. 2. El hombre no es capaz de conocer su pro-
57
La cuarla uimensión
pio corazón. Solo el Señor lo conoce y revela lo que en él hay.
3. Los actos de una persona revelan su corazón.
Sí nuestros actos y logros son el resultado de una fuerza de
motivación que supere la consciencia, ¿no sería obvio que el
Espíritu Santo obrara dentro de este plano para purificarlos y
motivarlos para que estos cumplan con el propósito de Dios?
La capacidad para ver ysoñar
En el da de Pentecostés Pedro describe al Espíritu Santo
como un río. Dios había prometido derramarlo en toda carne,
sin requerir ur,a cierta posición social, ni determinado sexo ni
edad. Joel había profetizado que la lluvia temprana y la tardía
(o cosecha) serían derramadas una vez en "el día de Jehová".
Los truenos del Espíritu Santo de Dios formarían un río es-
piritual para que todo cristiano sea lleno y produzca fruto
espiritual.
En el último día de los primeros frutos, el Espíritu Santo
descendió de una forma muy poderosa. Cabe recordar que el
día de Pentecostés -cincuenta días después de la fiesta de la
Pascua- era una fiesta de anticipación. Si la semilla era buena,
el fruto de la cosecha también sería bueno.
La Iglesia nació dentro del período de la fiesta de anticipa-
ción, cuya culminación será el día en que Cristo venga por
segunda vez. Para ese tiempo la Iglesia habrá alcanzado a pro-
clamar el evangelio de Jesucristo a toda criatura, y obtendrá la
victoria porque el Espíritu Santo la ha ungido en un nivel
sobrenatural.
El Espíritu Santo no ha venido en el día de pentecostés solo
para dar al hombre el don de la profecía, sino también la capa-
cidad para soñar.
En el Antiguo Testamento vemos que Dios da a sus sier-
58
La cuarta dimensión
vos sueños y visiones sobre el futuro. ¿Recuerdas que a Sa-
muello llamaban vidente? (1 Samuel 9:9). Daniel fue capaz de
ver, aun cuando estaba en Babilonia, el desarrollo generacio-
nal de varios reinos, hasta la era de la Iglesia y mucho más.
Ezequiel también pudo ver el futuro de su país, cuando estaba
en el extranjero.
Este fenómeno no solo aparece en el Antiguo Testamento,
sino también en el Nuevo. Tenemos ejemplos como el de Ana-
nías, Pablo y Camelia -que era un romano- que vieron visio-
nes proféticas.
Con esto, no quiero decir que nosotros deberíamos estar en
un estado de éxtasis espiritual. No obstante, sí quiero decir que
debemos formar parte de la visión de Dios a través de los sue-
ños y visiones.
Por consiguiente, el creyente no debe limitarse en el plano
tridimensional, sino que debe ir más allá de la cuarta dimen-
sión. Debemos vivir en el Espíritu. Hay que prever los pensa-
mientos negativos. De esta manera lograremos dejar la tela
limpia y sin manchas para que el Espíritu Santo haga su obra
maestra en nosotros. El poder creativo, la percepción, la inte-
ligencia y la motivación espiritual serán el resultado de una
imaginación activada por el Espíritu Santo.
"Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él"
(Proverbios 23:7). Estoy convencido de que nosotros seremos
tal como hayamos pensado, y el resultado puede ser tanto po-
sitivo como negativo. El impacto y la influencia que trajo la
televisión a la comunidad contemporánea es realmente pro-
fundo. Cada vez que escucho a alguien decir que la televisión
no tiene gran influencia en la sociedad, me pregunto: "Enton-
ces, ¿por qué será que las sociedades invierten tanto dinero en
los comerciales'?" La violencia y la inmoralidad sexual, entre
otras cosas que muestra la televisión, son las responsables del
desorden que padece la sociedad contemporánea.
59
La (uarta dimensión 2
Satanás ha luchado para deshacer la mente del hombre, pa-
ra que el hombre no cumpla con su propósito en la Tierra. Las
películas y revistas pornográficas hacen que identifiquemos al
sexo como una actividad puramente animal y pierda de esta
manera la dignidad y la autoimagen del hombre. ¿Por qué?
Porque seremos según lo que pensemos.
Esta es la razón por la que Dios se interesa en nuestros
pensamientos. "Por lo demás, hermanos, todo lo que es ver-
dadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo
amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna,
si algo digno de alabanza, en esto pensad" (Filipenses 4:8).
Este principio no solamente es una palabra de advertencia
para los que tienden a vagar con los pensamientos negativos,
sino que también es una palabra de esperanza para los que de-
sean ardientemente obedecer y someterse a la voluntad de
Dios. Si te paras firme en lo que Dios tiene para tu vida, cum-
plirás con el propósito divino. Yo siempre predico este mensa-
je a los miembros de mi iglesia. Un hombre de negocios nunca
alcanzará el éxito si guarda un espíritu de fracaso. A las perso-
nas que vienen a una consulta pastoral tras un fracaso, les di-
go: "El hecho de que hayas fracasado no quiere decir que seas
un fracaso. Serás un fracaso si es que bajas los brazos de aquí
en más y no lo intentas nuevamente. Piensa en el éxito, y lo al-
canzarás".
Frutos del pensamiento de la cuarta dimensión
Tu éxito o fracaso depende de tu pensamiento en cuarta
dimensión: sueños y visiones. Vemos que este principio fue
aplicado desde el mismo comienzo de la Biblia.
¿Por qué Eva comió el fruto prohibido por Dios? O mejor
dicho, ¿qué fue lo que la impulsó para cometer pecado delan-
60
La (uarta dimensión
te de Dios? Ella estaba consciente de las consecuencias que
podía causar su desobediencia. Pablo explica que Eva fue en-
gañada, ¿pero cómo? La serpiente le dijo a Eva que mirara el
fruto del árbol. Eva, al alzar sus ojos y mirar el árbol, comen-
zó a admirarlo. Fue en ese instante que su imaginación quedó
atrapada. Creo que nunca hubiese sido engañada si no hubie-
se visto el árbol, ya que en este acto captó la imaginación que
estaba en contra de la voluntad de Dios. Su fracaso se debió al
mal uso de su pensamiento en cuarta dimensión.
Sodoma era una ciudad donde abundaban el pecado, la co-
rrupción y la perversión sexual. Dios había decidido extermi-
narla. Pero Lot y su familia hallaron gracia ante los ojos del
Señor. El Señor les dijo que huyeran, sin mirar atrás. A pesar
de esta advertencia, la esposa de Lot se detuvo y miró hacia
atrás, y se convirtió de esa manera en una estatua de sal. Mien-
tras esto acontecía, Abraham observaba la tragedia desde la ci-
ma de un monte. ¿Por qué Abraham pudo observar todo el
acontecimiento, y la esposa de Lot no?
Porque el corazón de la esposa de Lot se sentía cómodo
con el estilo de vida que llevaba en Sodoma. Al mirar hacia
atrás, su imaginación comenzó a desear todo lo que había de-
jado. En cambio, Abraham no había sido contaminado por la
vida pecaminosa, y de esta manera se salvó del juicio.
Génesis 19 no nos relata en detalle cuánto fue el tiempo en
que la esposa de Lot se detuvo para mirar hacia atrás hasta
convertirse en una estatua de sal. No obstante, tengo la convic-
ción de que contempló la ciudad por un largo tiempo, lo que
permitió que su imaginación funcionara pero de una manera
incorrecta, hasta formar parte de la destrucción de la ciudad.
La esposa de Lot es un ejemplo de la consecuencia del mal uso
del pensamiento en cuarta dimensión.
61
La cuarta dimensión
Abraham, un visionario
Las palabras de Dios que describen la fe de Abraham, es-
critas en Hebreos 11, son realmente muy significativas. Abra-
ham se animó a salir de Ur de los caldeos, el centro de la
civilización, para mudarse a un lugar que desconocía por com-
pleto. Me imagino que el problema se le presentó al hablar de
ello con su esposa, Sara.
- "Nos mudaremos", dijo Abraham.
- "¿A dónde iremos?", preguntó su esposa.
- "No lo sé", afirmo Abraham.
- "Entonces, ¿cómo haremos para saber si habremos lle-
gado, si ni siquiera sabemos dónde vamos? ¿Qué es lo que te
pasa? ¿Por qué nos vamos?", preguntaría ella, pensando que
su esposo se encontraba muy cansado después de una dura jor-
nada laboral.
- "Es que Dios me lo ordenó, así que vamos", contestó
Abraham, mientras esperaba que Dios le revelara el1ugar dón-
de ir.
Al salir de Egipto, Dios le dijo a Abraham que alzara sus
ojos y mirara hacia el norte y el sur, hacia el oriente y el occi-
dente de la región de Canaán. Tenía que mirar lo más lejos po-
sible, pues todo el territorio se convertiría en su propiedad.
Dios le hizo heredar de acuerdo al alcance de su visión. Todo
lo que pudo ver marcó el límite de su propiedad.
Nuestra realidad nunca supera la visión. Nuestra experien-
cia se limita al alcance de lo que realmente podemos soñar. Es-
ta enseñanza es realmente importante.
Todos los que estamos en Cristo somos herederos de la
promesa espiritual de Abraham, nuestro padre espiritual. La
inmensa cantidad de los hijos de Dios que han vivido en esta
Tierra desde la época de Isaac hasta el día de hoy, son hijos de
62
La cuarla dimensi6,]
Abraham, sea cual fuese su origen espiritual -judío o gentil-.
¡,Cómo pudo un anciano de cien años de edad convertirse en
un padre como este? El pensamiento de la cuarta dimensión
hizo esto posible. Abraham supo cómo incubar en fe a través
de sueños y visiones.
Fueron veinticinco años los que necesitó para que la pro-
mesa de Dios se cumpliera. Abraham cometió algunas faltas.
Sin embargo, no son mencionadas en la epístola a los Hebreos.
El hecho de que también haya cometido faltas. demuestra que
era una persona vulnerable, y nos hace saber que todos somos
capaces de cumplir con el propósito de Dios en su totalidad.
Dios no necesita a hombres perfectos para cumplir con su plan
perfecto.
El mandamiento de Dios puede ser dividido en tres pasos.
l. Abram tenía que mirar la tierra (Génesis 13:14-16).
2. Dios le dijo que mirase y contase las estrellas del
cielo, las que representaban a sus hijos espirituales
(Génesis 15:53).
3. Su nombre fue cambiado. Su nuevo nombre, "Abra-
ham", significa "padre de una gran multitud" (Génesis
17:5).
l. Al mirar a los cuatro puntos cardinales, Abraham llenó
su imaginación de la promesa divina. Dios no le dijo que ce-
ITara sus ojos, sino por el contrario. que los abriera bien y mi-
rara a algo específico y concreto. Cuando nosotros pedimos
algo a Dios, tendemos a dudar de las promesas del Señor. yes-
to nos priva de la respuesta. No debemos cansarnos de pedir.
Dios quiere que nuestra fe sea certera, que espere algo concre-
to. Por medio de la incubación, el Espíritu Santo transformó
un mundo desordenado en un mundo habitable. Si el Espíritu
Santo no hubiese incubado la Tierra. este planeta hubiese se-
63
La cuarta dimensión 2
guido en su estado de caos como los demás planetas de nues-
tro sistema solar. Dios quiere que nosotros también conciba-
mos nuestra fe, que visualicemos el fruto de su promesa.
Reconozco que mi iglesia, que ahora cuenta con más de
setecientos cincuenta mil miembros, no es producto de mis ta-
lentos. El crecimiento se debe al principio de la visualización.
En el año 1984 vi claramente que tendríamos medio millón de
miembros. Cuando llegó esa fecha pude contarlos. También
empezamos a ver en el Espíritu programas de televisión que
serían emitidos no solamente en Corea y Japón, sino también
en los Estados Unidos y Canadá, donde cubriríamos todo el
programa en inglés. Pude verlo, y puse en mi oficina el mapa
de cada uno de los países nombrados, oraba por ellos y tenía
una clara visión dónde estarían las emisoras que transmitirían
los programas. Cuando llegó el tiempo, todo eso el Señor lo
dio a luz.
2. Dios le dijo a Abraham que mirara las estrellas del cie-
lo, e hizo centrar su atención en la futura descendencia. Dios
quería que la sensibilidad de su siervo no solo captase la mag-
nitud de la visión, sino también que contase las estrellas una
por una, que se fijara en la belleza de cada uno de sus hijos.
Cada uno de ellos sería muy importante para él.
Los hijos, en toda familia, son diferentes, distintos en apa-
riencia y en personalidad. Tengo tres hijos. Son distintos.
Siempre los observo individualmente, nunca los veo iguales.
Estoy persuadido de que Abraham no logró borrar de su
mente las estrellas que había observado con atención aquella
noche. Su imaginación se hallaba llena de la promesa de Dios.
Al despertar y desarrollar el pensamiento de la cuarta dimen-
sión, permitieron que, con cien años de vida, dejara embaraza-
da a su esposa. La visión de la cuarta dimensión envuelve
cualquier circunstancia tridimensional.
64
La cuarta dimensión
3. Dios cambió el nombre de Abram por Abraham. Abram
necesitaba un cambio en cuanto a su autoimagen. Necesitaba
llamarse "padre de una gran multitud". Esto generó un cambio
::n la forma de pensar de su familia. de sus amigos y de sus co-
laboradores. Nadie podía llamarlo como acostumbraba a ha-
~ ' e r l o en el pasado. Cada vez que oía su nombre, Abraham
recordaba la promesa de Dios.
No podemos guardar la promesa de Dios en secreto. De-
hemos trasmitirlas a otros. Al hablarlas, es importante que lo
hagamos como si fuese un hecho real: "Dios llama las cosas
(jue no son, como sijitesen". Respetemos este principio. Dios
nos liberará de las dudas que surgirán de la boca de otras per-
sonas que oigan sobre esta promesa. Sigamos hablando de
acuerdo con la visión.
El milagro tenía que ser también para Sara. Lamentable-
mente, ella se rió al oír la promesa del Señor, pues tenía no-
venta años. Sin embargo, comenzó a mirar en otra dimensión.
Al ponerse firme en la promesa de Dios, su cuerpo físico pa-
recía transformarse hasta el punto de que el rey Abimelec, al
ver su hermosura, trató de tomarla como concubina. Una mu-
jer que piense que es atractiva a sí misma, será así, ya que es-
to no solamente generará un cambio en su físico, sino también
en su autoimagen; empezará, por ejemplo, a vestirse en forma
más atractiva.
Es necesario recordar que el nacimiento de Isaac fue solo
un milagro que involucró a dos personas ancianas que eran fí-
sicamente incapaces de concebir. Dios no les entregó un bebé
desde el cielo. Ambos, Abraham y Sara participaron en el
cumplimiento de la promesa de Dios. Ellos permitieron que el
lienzo de sus corazones fuera pintado con la obra de arte de la
fe en la Palabra de Dios.
.. Porque somos hechura suva, creados en Cristo Jesús pa-
ra bucnas obras, las cuales Dios preparó de antemano para
65
La cuarta dimensión 2
que anduviésemos en ellas" (Efesios 2: 10). La palabra griega
que equivale a hechura es poema; su significado literal es "una
obra de arte". Dios nos creó como una obra de arte en Cristo
con el propósito de cumplir su obra aquí en la Tierra. Aunque
nuestra personalidad sea imperfecta, Dios nos ve completos en
Cristo. "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud
de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la ca-
beza de todo principado y potestad" (Colosenses 2:9-10). Es
Dios el que ha pintado un cuadro de nosotros en Cristo, nos ve
completos y perfectos. Por lo tanto, no podemos dejar de se-
guir su ejemplo.
Isaac no era un visionario
Nos llama mucho la atención al ver que la vida de Isaac no
fue como la de Abraham, su padre. El hijo de la promesa no
era un visionario. Por lo tanto, no encontramos ejemplos de
actos de fe en su vida. Isaac vivió en los sueños de su padre,
nunca permitió al Espíritu Santo establecer una relación firme
con Dios como su padre lo había hecho.
Jacob sí era un visionario
Isaac tuvo dos hijos: Jacob y Esaú. Esaú era un hombre va-
liente al que le gustaba cazar animales. Era fuerte y de gran
confianza en sí mismo, no mostraba interés en las herencias
espirituales, las que le pertenecían por ser el primogénito. En
cambio, Jacob solía quedarse en la casa y se ocupaba de los
quehaceres junto a su madre. Jacob era un impostor. Sin em-
bargo, había una cualidad que lo distinguía de su hermano:
tenía un sueño.
66
La cuarla dimensión
Como engañó a su hermano y a su padre, Jacob tuvo que
huir de su familia, y fue a vivir a la casa de un pariente, en
donde aprendió una gran lección de vida: los impostores tam-
bién son engañados alguna vez.
La condición para casarse con Raquel era trabajar siete
años para su suegro, Labán. Sin embargo, cuando cumplió con
este requisito, Labán no estuvo de acuerdo, no le dio a Raquel.
Arregló las cosas para que sea Lea, su primera hija, la que se
casara primero. Durante la boda Labán engañó a Jacob, pues
cambió su hija menor por la mayor, y de esta manera Jacob, el
impostor, fue víctima del mismo pecado que había cometido.
Debió que trabajar otros siete años para poder casarse con
la mujer que tanto amaba. Al final terminó por casarse con las
dos. No obstante, Dios escogió a Lea, la primera esposa, y le
dio un hijo, el cuarto, al que llamaron Judá -alabanza-o De su
descendencia vendría Jesucristo, el Hijo de Dios.
Labán había sido grandemente bendecido debido al esfuer-
zo de Jacob, y se dio cuenta de que en su yerno había algo
que no era usual, algo que venía de Dios. Pero Jacob deseaba
independizarse de su suegro y le hizo una propuesta.
Le ofreció que pasaría por su rebaño, y que pondría apar-
te todas las ovejas manchadas y salpicadas de color, y todas
las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salpicadas de co-
lor entre las cabras, y que ese sería su salario. Por supuesto
que tales ovejas tenían poco valor. Le aseguró que si encontra-
se alguna oveja blanca en su rebaño, debía ser considerado co-
mo un robo.
Labán se vio algo sorprendido y dijo: "¡Que sea como tú
dices!" En el mismo día, Labán apartó los machos cabríos
manchados y rayados, y todas las cabras manchadas y salpica-
das de color, y toda aquella que tenía en sí algo de blanco, y
todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en mano
de sus hijos; las separó a distancia de tres días de camino.
67
La (uarla dimension ¿
Jacob se quedó sin reball.o alguno. La más lógica de todas
las expectativas era negativa para él. pues sería raro que las
ovejas y cabras blancas pariesen unas de color. pintadas y
manchadas. Labán entonces estaba seguro de que su yerno ja-
más podría independizarse. Tendría de seguro un trabajador
para toda la vida. Sin embargo. Jacob ya había comprendido el
lenguaje de los sueños y las visiones.
El sueño de Jacob comenzó en Bet-el. lugar donde había
hecho su primer altar al Dios de Abraham. Al reconocer la ex-
periencia de su abuelo y al darse cuenta de que sus engaños
impedían que el llamado divino se cumpliera. se arrepintió y
volvió a Dios. El Sell.or le mostró cómo crear algo de la nada.
cómo podía ver lo imposible corno una oportunidad.
Jacob, que estaba a cargo del rebaño de Labán, comenzó a
soñar con ovejas y cabras manchadas y rayadas. Utilizó las va-
ras verdes de álamo, de avellano y de castaño. descortezadas
en mondaduras blancas, para concentrarse en la visión, mien-
tras las ovejas blancas se acercaban para beber el agua.
Estas ovejas que eran todas blancas, comenzaron a parir de
acuerdo a los sueños de Jacab. Para el suegro, esto fue una
sorpresa ¿o era un milagro? Pero Jacob reveló su secreto ante
su familia cuando dijo: "y sucedió que al tiempo que las ove-
jas estahall ell celo, alcé yo mis qjos y vi ell suciJos, y he aquí
los machos que cuhríall a las hemhras erall listados, pintados
v ahigarrados" (Génesis 31: 10).
Los sueños y las visiones. en su cuarta dimensión, fueron
los factores clave que permitieron que Jacob se independizara
de Labán y se llevara con él casi todo el rebaño. Jacob oyó la
palabra y se dejó llenar de imaginación, se fundamentó en la
promesa divina. El engaño de su suegro hizo que el milagro
fuera aún más sorprendente. Labán le había cambiado diez ve-
ces el monto del salario. Pero aún así, cuando la bendición de
Dios fluye en una persona. nada puede impedir el éxito.
68
La (uarta dimensión
José, un visionario
Jacob tenía doce hijos. pero solamente uno de ellos com-
prendió el secreto del éxito: José. Jacob, ahora llamado IsraeL
al volver a su tierra natal encargó el rebaño a José. Este era el
más amado de sus hijos, pues en ese momento era el menor de
todos y lo había tenido en su vejez. Fue esa la causa de envi-
dia por parte de todos sus hermanos. El problema se complicó
gravemente cuando José tuvo un sueño.
"Porfavor, oigan lo que soñé", dijo José a sus hermanos.
"He aquí que atáhamos manojos en medio del campo, y he
aquí que mi manojo se levantaha y estaba derecho, y que
vuestros manojos estahan alrededor y se inclinaban al mío."
Pero las circunstancias que se le presentaron a José a continua-
ción no parecían una garantía para que el sueño se cumpliera,
sino todo lo contrario, ya que fue vendido como un esclavo,
con destino a una tierra lejana.
Fue en ese lugar que los sueños se volvieron aún más im-
portantes en su vida, hasta que se convirtió en Primer Minis-
tro de la potencia número uno de esa época, Egipto. Debido a
una crisis económica mundiaL los hermanos de José tuvieron
que ir hasta donde él estaba para conseguir comida. Allí fue
cuando sus hermanos, aún sin saberlo, doblaron las rodillas
ante José.
Dios, es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. ¿Pero por
qué? Porque el Señor es el Dios de los que siguen su ejemplo.
de los que incuban los frutos por medio de sueños y visiones.
Punto final ala bancarrota
Los últimos años fueron bastante difíciles para el mercado
comercial de nuestro país. Tuvimos que pasar por un túnel de
69
La cuarla dimensión 2
recesión. Los intereses subieron mucho, y la inflación seguía
sin rumbo fijo. A pesar de todo este caos, hemos visto cómo el
principio de Dios puede ser aplicado no solamente en los mo-
mentos fáciles, sino también en los más difíciles.
Durante este período de crisis económica, no dejé de pre-
dicar sobre los principios bíblicos de éxito, y esto marcó un
punto final en la bancarrota de las cajas y cuentas de ahorros
de los miembros de mi iglesia. Los ingresos no disminuyeron,
y esto nos permitió pensar en nuevos proyectos.
Seguimos invirtiendo millones de dólares en extender el
Reino de Dios en todo el mundo. No abandonamos nunca la
edificación de templos, ni dejamos de invertir en cruzadas
evangelísticas, ni tampoco en nuestros programas de radio y
televisión en varios lugares del mundo.
¿Cuál fue la clave para este logro? El uso del potencial de
la cuarta dimensión, es decir, la visualización. Los miembros
de nuestra iglesia nunca aceptan el pensamiento negativo,
siempre hablan positivamente de las circunstancias que se les
presentan. Lamentablemente, en nuestro país no existe una ley
o un programa político para la contribución y mantenimiento
de entidades religiosas. Sin embargo, nuestra gente ha com-
prendido la importancia del diezmo y de la ofrenda.
Los principios de que hablo contigo, amigo lector, son
muy prácticos. Por consiguiente, pueden ser aplicado en cual-
quier parte del mundo. Es una porción de la sabiduría de Dios,
que ha usado a un hombre de un país pequeño, que ahora for-
ma parte del desarrollo mundial, y siendo "el lugar" elegido
por Dios para la implantación de la iglesia más grande del
mundo. Nadie hubiera previsto tal cosa, pero por medio del
proceso de la cuarta dimensión, hemos visto cómo Dios toma
lo más pequeño de lo nuestro y hace grandes obras para im-
pactar no solamente una nación, sino a todo el mundo.
¡Dios puede hacer lo mismo en tu vida!
70
La cuarla dimensión
Incuba tu sanidad
Hace algunos años, en una nochebuena, me llamó un mé-
dico desesperado para decirme lo siguiente: "Pastor Cho, por
favor, venga al hospital ahora mismo. Uno de los miembros de
su iglesia tuvo un accidente muy serio, y no creo que pueda
sobrevivir". Luego supe que este joven, al terminar de traba-
jar se dirigía a su casa. En el camino se demoró pues buscaba
un regalo de Navidad para su esposa. No se percató de un ta-
xi que venía a gran velocidad hacia donde él estaba y lo arro-
lló. Como el accidente había ocurrido muy tarde por la noche,
no hubo testigos.
En esa época, en Corea, en caso de que un automóvil lle-
gase a atropellar a un peatón y este falleciera, debían abonar
una multa de tan solo dos mil quinientos dólares. Sin embar-
go, si la persona sobrevivía, el conductor era responsable de
pagar todos los gastos clínicos hasta que se recuperase por
completo. El conductor, al darse cuenta de que nadie había
visto el accidente, colocó al joven en el asiento trasero y co-
menzó a dar vueltas alrededor de la ciudad por mucho tiempo,
con el fin de que muriese.
Después de varias horas, alguien observó un herido en el
asiento trasero del taxi, y sin dudar un instante llamó a la
policía.
Luego de ser trasladado el hospital, el joven fue diagnos-
ticado y puesto en la sala de terapia. El resultado del acciden-
te fue que la parte intestinal de su cuerpo se había desgarrado,
y en la herida abierta se había producido una gran infección.
En pocas palabras, pronto perdería la vida.
Cuando llegué al hospital, el médico me dijo que su esta-
do empeoraba, que había perdido la consciencia. Me dirigí ha-
cia la habitación donde se encontraba; sabía que ni siquiera
esta situación podía impedir la obra del Señor, pues nada es
71
La cuarta dimensión 2
imposible para Dios. Para Él no existen cosas fáciles ni difíci-
les. Es exactamente lo mismo dividir el mar Rojo que sanar
una fiebre.
Me acerqué a la cama donde se encontraba el joven y oré
en voz alta: "Amado Señor, permite que recupere su conscien-
cia, aunque sea por cinco minutos". En medio de la oración,
me di cuenta de que el hermano me miraba, pero con miedo y
sin esperanzas de vivir. "¿Qué será de mi esposa y de mis hi-
jos?" No oí estas palabras, pero podía percatar sus pensamien-
tos a través de sus ojos.
Al saber que el hermano estaba consciente, intenté hablar-
le lo más rápido y claro posible, ya que le había pedido a Dios
solo cinco minutos.
"Sé en qué piensas ahora", le dije. Y añadí, "Ya piensas en
la muerte, ¿verdad? Pero Dios quiere que seas parte del mila-
gro que está por hacer. Has recuperado la consciencia, porque
Dios quiere que uses el poder de la cuarta dimensión para em-
pezar a pintar una nueva obra en el cuadro de tu corazón."
Percaté que la enfermera se reía de mis palabras. Pero no
era tiempo para preocuparme por esto. Este muchacho se mo-
ría y yo debía obedecer la voz del Espíritu Santo. Seguí:
"Quiero que hagas una nueva imagen de ti mismo en tu ima-
ginación. Estás en camino a tu casa, y no ha ocurrido ningún
accidente. Golpeas la puerta, y tu esposa sale a recibirte. Se la
ve muy hermosa. Es el día de Navidad, ella abre el paquete de
tu regalo, y emocionada te agradece por tu dedicación y amor.
Al día siguiente, te levantas y tomas el desayuno junto a tu fa-
milia. De esa manera borras de tu mente la muerte y dibujas
una obra de felicidad".
"¡, Ya tienes el dibujo hecho? ¡'puedes verlo claramente?"
Pregunté, con la esperanza de que él pudiese entender y apli-
car todas estas palabras. Fue en ese instante que observé por
primera vez brillar sus ojos.
72
La cuarla dimensión
Insistí: "Deja que la oración la haga yo. Vaya orar con fe,
así que tú solamente tienes que seguir la oración. Usa tu po-
tencial para soñar sobre la salud y la felicidad".
Al orar, sentí que la presencia del Espíritu Santo desbor-
daba el lugar. La enfermera me dijo: "Pastor, disculpe que le
interrumpa la oración, ¿pero no le parece que ahora hace ca-
lor? Creo que será mejor abrir la ventana para que entre aire
fresco".
Sabía que la temperatura no se había elevado y hacía mu-
cho frío afuera, ya que era pleno invierno. La enfennera había
notado algo, pero que estaba fuera de su entendimiento. Ese
"algo" era el poder de Dios en acción.
Seguí orando, aferrándome esta vez de la cama. La cama
comenzó a moverse. El milagro de Dios se manifestaba. Unos
días después ese hombre se recuperó completamente y volvió
feliz junto a su familia.
Luego, al compartir su testimonio, me explicó que había
sentido una profunda paz interior en el momento de escuchar
mi oración. Había renunciado a la muerte y alabado a Dios por
su futura sanidad.
El joven actualmente trabaja en una industria química, y es
reconocido y respetado en su área. Cada domingo, al verlo en
la iglesia, me viene a la mente el recuerdo de ese milagro y no
puedo dejar de alabar a Dios por ello.
Una vez Jesús notó que el hombre que se acercaba era cie-
go. Sin embargo, le preguntó: "¿Qué quieres que te haga?" El
Señor quería que el ciego fuera más específico, y al confesar
que Jesús podía recuperar su vista, comenzó a ver su sanidad
en una nueva dimensión. Su fe fue activada hasta el punto de
verse a sí mismo sano. Vio en la visión no a un pobre ciego,
sino a un hombre que miraba, trabajaba y llevaba una vida sa-
na y normal. Jesús le dijo: "Tu fe te ha salvado", y el hombre
recibió sanidad.
73
La (uarla dimensión 2
Dios quiere darnos salud yprosperidad
"Amado, yo deseo que tlÍ seas prosperado en todas las co-
sas, y que tengas salud, así como prospera tu alma" (3 Juan
2). El estado del alma afecta todo el cuerpo. Dios quiere que
todos los cristianos sean prosperados en cuerpo, alma y espí-
ritu. Según Juan, la clave de la prosperidad es el alma.
Una vida espiritual saludable
El Señor desea que nuestra alma goce de buena salud.
Quiere que nuestra mente sea purificada, y que esté sin man-
cha para cumplir su obra. También quiere que nuestros deseos
sean purificados, para usarlos en el proceso de incubación.
Desea que nuestras emociones sean saludables, para que no
nos desilusionemos. De esta manera, permitamos que nues-
tra alma sea lo suficientemente sensible para oír la voz del
Espíritu Santo y poner en acción nuestro potencial en la
cuarta dimensión.
La Palabra de Dios no tiene límites
La gran diferencia que existe en la gente es el grado del
uso del potencial de la cuarta dimensión. El razonamiento es
lo que domina el mundo físico. Nosotros también utilizamos
el razonamiento, pero tenemos algo más: El Espíritu Santo. Él
es el dueño del plano tridimensional que puede llevarnos a un
plano superior.
La Palabra de Dios no tiene límites dimensionales. Pablo
aclaró que él no se avergonzaba del evangelio de Jesucristo,
porque es poder de Dios. Utilizó el razonamiento para expli-
74
La (uarla dimensión
car los grandes misterios del reino de Dios, sin ningún tipo de
límites. Dijo a los corintios que caminaba en manifestación de
espíritu y poder. Por lo tanto, su fe no estaba limitada a la sa-
biduría humana.
El autor de la epístola a los Hebreos dijo que la palabra era
poderosa y eficaz, capaz de discernir no solo la mente, sino
también las intenciones del corazón.
Podemos decir que el cristiano cuenta con la Palabra de
Dios y el Espíritu Santo. Con estos dos poderes a su disposi-
ción, puede confrontar cualquier tipo de obstáculo y salir vic-
torioso.
Las tentaciones de Satanás se manifestarán más poderosa-
mente a medida que se aproxime el fin del mundo. Habrá
hombres que se harán pasar como si fueran Cristo, aún con
manifestaciones increíbles. Sin embargo, de ninguna manera
debemos temerlos. La iglesia contará con la gracia del Espíri-
tu Santo para utilizar las armas espirituales a su disposición y
ver el cumplimiento de la voluntad divina en esta Tierra.
Los engaños del diablo
Vivimos los últimos días de la era eclesiástica; en este pe-
ríodo el diablo engaña al hombre como nunca antes lo había
hecho. No es raro, en el día de hoy, ver cómo las herejías y
sectas religiosas crecen no solo en Europa, sino también en los
Estados Unidos, a una velocidad sorprendente. Cuando sus di-
rigentes ven a los cristianos moverse en el plano de la cuarta
dimensión y recibir los milagros de Dios, muchos imitan e in-
ventan sus propias manifestaciones.
Moisés tuvo que pasar por esta prueba ante Faraón. "Ha-
bló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo: Si Faraón os res-
pondiere diciendo: Mostrad milaxro; dirás a Aarón: Toma tu
75
La (Uafta dimensión 2
vara, y échala delante del Faraón, para que se haga culehra.
Vinieron, pues, Moisés y Aarón, e hiciel"()n como Jehová lo ha-
bía mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de
sus siervos. y se hizo culehra. Entonces llamó también Faraón
sahios y hechiceros, e hicieron tamhién lo mismo los hechice-
ros de Egipto con sus encantamientos; pues echó cada uno su
vara, las cuales se volvieron culebras; más la vara de Aarón
devoró las varas de ellos" (Exodo 7:8-12).
Una de las sectas más populares de los últimos tiempos en
el occidente es la Nueva Era, un desprendimiento del budis-
mo. En los últimos veinte años, muchos centros de investiga-
ciones han aceptado esta secta; algo que en el Oriente ya había
sido descartado.
Tomas Altízer dijo: "Hoy puede decirse que el budismo se
presenta como otro factor importante dentro de la religión tra-
dicional, el que presenta a la meditación como el punto máxi-
mo del hombre, ya que por medio de ella el ser humano puede
convertirse en un dios inmortal. El cristianismo es la única re-
ligión que tiene posibilidades de exterminar esta secta". I
Por un lado, hay un gran número de evangélicos que com-
prenden la importancia del uso del lenguaje del Espíritu San-
to: los sueños y visiones. Por otro, un gran número de
espiritistas desarrollan sus actividades, tanto en América como
en Europa, aún como una amenaza para con las entidades edu-
cativas cristianas. Sus enseñanzas producen experiencias en-
gañosas, incluso milagros.
En un principio no lograba comprender por qué los occi-
dentales pasaban por alto al cristianismo y se fijaban en el
misticismo oriental para llenar su vacío espiritual. Durante
mis visitas a India y Japón, pude observar a muchos jóvenes
americanos y europeos vestidos con la ropa tradicional de
esos países, que aparentemente buscaban una experiencia es-
piritual. Estos jóvenes habían abandonado la herencia socio-
76
La (uafla dimensión
lógica y psicológicamente cristiana, y se afiliaron a las doc-
trinas del diablo.
¡,Cuál fue el motivo que los impulsó a fijarse en los tem-
plos orientales para buscar algo que las iglesia cristiana no
eran capaz de brindar? ¡,Qué pasa con las iglesias en América
y Europa que se muestran débiles e indefensas para llenar el
vacío espiritual de esos jóvenes intelectuales? Esos interro-
gantes me llevaron a pensar en la iglesia de Occidente. Y, a
través de los viajes, descubrí cuál es la causa principal del pro-
blema. Muchas iglesias han perdido la vida y vitalidad del
cristíanismo original. Esta es la razón por la que el número de
los miembros en las iglesias locales ha disminuido dramática-
mente en los últimos veinte años, mientras que en regiones
donde ha penetrado el evangelio por primera vez, el número
de creyentes se ha incrementado.
El vacÍo espiritual en el Occidente
Arnold Toynbee dijo: "El hombre ha sido un éxito en el
área intelectual, pero un fracaso en las cosas espirituales".2 En
su libro "Civilización en prueha", explica cómo el pensamien-
to occidental, que no es otra cosa que el cristianismo bíblico,
fue decayendo de su origen espiritual. La decadencia de la cul-
tura occidental viene manifestándose por varios años, hasta
que en algunos lugares se ha desintegrado casi por completo y
muestra la triste realidad en que se encuentran en el día de hoy.
Ese vacío espiritual permitió que las sectas orientales se infil-
traran en los corazones de los occidentales.
Albert Schweitzer sostuvo que sin un fundamento moral
firme, todos los esfuerzos del hombre, y dentro de ellos los
descubrimientos científicos, las culturas y las civilizaciones,
sufrirían de decadencia y corrupción.' Schweitzer no dudó que
77
La [uarta dimensión 2
la única solución era que el ser humano se volviera a las raí-
ces espirituales del cristianismo.
La cultura europea fue fundada sobre la filosofía espiritual
de Agustín. Su libro "La ciudad de Dios" fue la base donde la
honestidad, el trabajo y la autoimagen positiva se convirtieron
en la parte integral de la sociedad. Sin embargo, antes de que
estos fundamentos fuesen difundidos hacia el norte de Europa,
los germanos y los escandinavos no eran como lo son hoy.
Philip Schaff dijo: "En su pasión, los escandinavos fueron
peores que las bestias salvajes, más feroces que el diablo mis-
mo. La venganza era considerada como lo más noble y el per-
dón como un pecado. El fuego y la sangre que quedaban como
resultado de una guerra era para ellos lo más hermoso de esta
Tierra. La paciencia y la paz era una abominación en sí. Mata-
ban a los misioneros e incendiaban iglesias y escuelas cristia-
nas. Después de un siglo, el cristianismo obtuvo la victoria".4
La iglesia venció, usó el arma más poderosa que pueda
existir: el evangelio de Jesucristo. Después de la decadencia
espiritual que sufrió Europa, cuando la iglesia perdió la fuer-
za moral, surgió La Reforma. Juan Calvino, Martín Lútero y
Juan Knox influenciaron no solamente el sector religioso, si-
no todos los sectores de la sociedad. A pesar de que los refor-
madores no estaban interesados en la misión evangelística,
debían estar alertas a ella, ya que se trataba de una lucha para
lograr la supervivencia del cristianismo bíblico.
El movimiento misionero de los siglos XVII YXIX se ba-
só en el sacrificio de los reformadores. Cuando la iglesia se
fundamenta en la Palabra de Dios, alcanza a ser lo suficiente-
mente fuerte como para transformar la sociedad, y entonces
está preparada para alcanzar hasta lo último de la Tierra con el
evangelio.
No obstante, con la aparición del reconocido teólogo Frie-
drich Schleiermacher (1768-1834), el cristianismo se inclinó a
78
La [uarla dimensión
las teorías de la teología humanística. En vez de creer y depen-
der de la Palabra de Dios como hicieron los reformadores,
Schleiermacher presentó su concepto religioso a través del
siguiente término: "Sentimiento de absoluta dependencia".
Aunque fue ignorado por los tradicionales, su teología alcan-
zó una gran influencia en todas las áreas.
Ritschl, Van Harnack y Kierkegaard fueron otros persona-
jes muy importantes que desempeñaron su papel como teólo-
gos, pero siempre dejaron un vacío espiritual en la Iglesia.
Carl Gustav Jung sostuvo que el hombre contemporáneo
ha perdido todo lo espiritual y trató de llenar su vacío con lo
material. Sin embargo, ni siquiera en lo material se puede ser
optimista, pues se ha ido hasta el extremo, hasta el punto de
que el hombre tiene la convicción de que cualquier avance tec-
nológico causaría una catástrofe mayor.
La ciencia también ha dejado en ruinas lo interior del ser
humano. El rápido avance en el área de la psicología demues-
tra que el hombre contemporáneo ha renunciado a lo material
y se ha inclinado de esta manera a su propio proceso subjeti-
vo. Jung notó que las teorías de Freud ejercían mayor influen-
cia que el evangelio en la sociedad contemporánea.
5
Esto es
solo un aspecto del pensamiento del hombre que ha generado
lo que Rousas Rushdoony llama "esquizofrenia intelectual".
La bancarrota cultural, espiritual, filosófica y religiosa del
pensamiento occidental hizo que la Nueva Era ganara mayor
influencia a lo largo y ancho del continente.
La diferencia del cristianismo
El Espíritu Santo quiere que todo cristiano se adapte a una
nueva dimensión espiritual. Él nos hace orar y meditar, no en
nosotros mismos, sino en la Palabra de Dios. Después de todo,
79
Ld fUdrld dimensión 2
el cristianismo no es producto de una teoría académica, sino el
resultado de una experiencia dinámica con el Espíritu Santo en
el día de Pentecostés. Por consiguiente, el cristianismo no pue-
de tratarse como un ejercicio teológico, sino como una rela-
ción espiritual importante con Cristo Jesús.
Mientras que algunas sectas ignoran o condenan el con-
cepto del pecado, el Espíritu Santo nos libera de él a través de
la sangre de Jesucristo. La Nueva Era hace que el hombre me-
dite en sí mismo, pero el Espíritu Santo nos libera del egoís-
mo y nos hace poner la mente en la gente y sus necesidades.
Además, la Nueva Era sostiene que la perfección espiritual se
logra al entrar en la dimensión del vacío mentaL pero el Espí-
ritu Santo nos guía a una relación personal con Cristo Jesús.
Por lo tanto, puede conocerse a Dios a través de una relación
íntima con su Hijo.
El Espíritu Santo purifica y renueva nuestro razonamiento
para que podamos entender su propósito y contemplar la glo-
riosa creación que nos ha regalado. El Espíritu Santo nos per-
mite experimentar el reino de Cristo aquí en la Tierra.
Las religiones orientales hacen que el hombre experimen-
te un estado de éxtasis por sí mismo a través de la meditación
y la abstinencia, pero el Espíritu Santo hace que el hombre
sueñe y vea visiones del propósito divino, y sea prosperado en
espíritu, alma y cuerpo. Dichas religiones guían al hombre ha-
cia la desesperanza, pero Cristo nos brinda vida y vida en
abundancia. La Nueva Era hace que el hombre quede en la es-
fera de la ignorancia, pero Cristo hace que el hombre conozca
la verdad.
Pablo profetizó así: "Pero el Espíritu dire claramente que
en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escu-
chando a espíritus engarzadores \' a doctrinas de demonios:
por la hipocresía de mentirosos que. teniendo la
conciencia. prohihirán casarse. \' lI1andarán ahstenerse de ali-
80
Ld flldrtd dimensión
!lientos que Dios creá para que con accián de gracias partici-
pasen de e/los los crc\'entes \' ios que han co//ocido la verdad"
(1 Timoteo 4: 1-3).
Pablo previó el caos de los días postreros. Vio que el cris-
tianismo iba a ser amenazado por las sectas. Observó también
que estas doctrinas engallosas obligarían a que algunos renun-
ciaran a las actividades cotidianas corno el casamiento y la co-
mida diaria.
Aún asÍ, tenernos el ejemplo del milagro de la vara de Aa-
rón. Los hechiceros egipcios también lograron hacer que las
varas se conviertan en culebras, pero la vara de Aarón devoró
las varas de los hechiceros. Nos aproximarnos cada vez más al
fin de esta era. cuando observamos las obras de Satanás en
nuestra sociedad, pero sabemos que Cristo ha vencido y ha de-
rrotado al diablo. Nuestro poder es más grande que el de Sata-
nás. No podemos caer en las trampas del diablo porque somos
más que vencedores en Cristo Jesús, Sellor nuestro.
81
LA RENOVACIÓN MENTAL
"No os conforméis a este siglo, sino transformaos por me-
dio de la renovación de nuestro entendimiento, para que com-
probéis cuál será la buena voluntad de Dios, agradable y
perfecta" (Romanos 12:2).
Uno de los misterios más grandes de la historia de la hu-
manidad ha sido el órgano físico llamado cerebro. Pero la
mente del hombre es mucho más que el cerebro. La mente es
el cerebro que se encuentra en acción dentro de la consciencia.
¿Qué diferencia existe entre la mente y el cerebro? ¿Qué
cambios surgen en la mente de una persona en el momento de
la conversión? ¿La renovación mental es de carácter instantá-
neo, o existe un período de proceso de renovación? ¿Cómo
funcionan la mente y el cerebro que se encuentran bajo con-
trol del Espíritu Santo en un cristiano. al aprender a caminar
por las sendas de la cuarta dimensión? Voy a responder a estas
y otras preguntas en este capitulo.
Pero antes de analizar y hallar una solución a estos interro-
gantes que todavía siguen vigentes. creo que es importante
que estudiemos primero el pasaje de la epístola de Pablo a los
Romanos que he citado al comienzo de este capítulo.
83
La filarla dlmenslon ~
Pablo escribió eqa epístola antes de su visita a la ciudad
de Roma. Esta carta es de vital importancia. pues aclara las
doctrinas de Pablo, y fue escrita en una época donde los pro-
blemas en la iglesia todavía no habían surgido. Después de
aclarar la importancia de Israel en los capítulos 9, 10 Y 11. el
apóstol comienza a explicar a los cristianos de aquella ciudad
ei estilo de vida que debían llevar.
Según Pablo, no debían conformarse a la sociedad roma-
na. A. T. Robertson hace su comentario sobre este pasaje de
la siguiente forma: "No tomen el sistema mundano como un
esquema modelo". Tanto las presiones sociales como otras
en contra de la iglesia, podían causar el conformismo por
parte de los cristianos frente a la sociedad romana, que en esa
época tenía todo el poder del mundo. No obstante, Pablo no
solamente da a conocer la advertencia, sino también las de-
bidas instrucciones para evitar tal conformismo: la renova-
ción mental. Al tener la mente renovada, el cristiano puede
entrar en el reposo de la buena voluntad de Dios, agradable
y perfecta.
La renovación mental genera una transformación comple-
ta. La palabra griega que usa Pablo para la palabra "transfor-
mación" es metamorp!zoust!ze, la que Mateo había usado al
relatar la transfiguración de Jesucristo. Pablo hace uso de esta
palabra nuevamente en 2 Corintios: "Por tallto, 1I0S0troS to-
dos, miralldo a cara descuhierta como en UII espejo la gloria
del SeñO/; somos tralls[ort/uu/os de gloria ell gloria e11 la mis-
ma imagen, CO/l/O por el t;spíritu del Se¡)or" (3: 18). En grie-
go, /l/cta/l/orp!zose se usa al describir un cambio de estado o
condición.
Por lo tanto, para no conformarnos debemos ser trans-
formados. ¡.Cómo logramos esto? A través de la renovación
mental.
84
La renovación mental
La mente yel cerebro
El concepto de la mente no es nada nuevo, y no dudo que
para Pablo fue lo mismo. Pablo era un hombre muy intelectual
y tenía conocimientos profundos sobre la poesía y la filosofía
griega. Esta es la razón por la que fue capaz de atraer la aten-
ción de la gente en Atenas.
Hubo una gran polémica en los años 460-370 a.e. sobre la
composición de la mente, entre Democritus y Platón. Pablo te-
nía un conocimiento profundo de esta polémica, y deseaba
evitar debates; por lo tanto, aclaró simplemente que la mente
tenía que ser renovada. Pablo nos señala que la mente es el
centro de nuestra atención. Nuestras vidas tienen que ser guia-
das por una transformación y culminar en una renovación
mental. La mente y el cerebro son dos sustancias o conceptos
distintos.
Para comprender la diferencia que existe entre la mente y
el cerebro, necesitamos primeramente investigar un poco más
los dos conceptos.
El hombre es único dentro de la creación, pues Dios nos
ha creado conforme a su imagen. Somos más de lo que apa-
rentamos ser físicamente, y más de lo que pensamos nosotros
mismos de nuestro ser. Nuestro potencial equivale mucho más
que a nuestra propia experiencia. Dios, al observar la torre de
Babel, dijo que el hombre era capaz de realizar todo lo que lle-
gara a ambicionar. Los avances tecnológicos son una muestra
de ese potencial.
Interpreto que el pasaje citado en la primera parte de este
capítulo es un mensaje de advertencia al conformismo. Pero
también podemos interpretarlo como un gran reto para todo
cristiano. Si queremos ver al mundo salvado, debemos pro-
clamar la Palabra de Dios con el poder del Espíritu Santo. El
objetivo de la renovación mental no es para evitar el confor-
85
La (uarla dimensión 2
mismo solamente, sino también para conocer el poder del po-
tencial que hay en nosotros, que fuimos creados conforme a la
imagen de Dios. De esta manera, logramos traspasar los lími-
tes de conocimiento que el mundo ha establecido. Nuestro po-
tencial se limita únicamente cuando nosotros mismos lo
limitamos.
Después del diluvio, Dios dijo que el hombre era capaz de
hacer todo lo que llegara a ambicionar. ¿Querrá decir que no-
sotros, al tener la mente renovada, podremos entrar en una di-
mensión mayor de visiones? ¿Podría ser que el mundo espera
a gente que tenga la mente renovada y que traspase los límites
establecidos por la sociedad para superar los problemas actua-
les? Antes de contestar a estas preguntas, miremos cómo tra-
baja el cerebro.
El cerebro humano es el sistema más complicado que pue-
da existir en el universo. Si no fuese por la protección del crá-
neo, el órgano sería lo más vulnerable del cuerpo humano. El
mismo puede ser dañado fácilmente por una pequeña presión,
pero también puede sobrevivir a serios daños ya que transfie-
re funciones cruciales desde el área que ha sido dañada hacia
el área que no ha sido afectada. La perfecta combinación de la
delicadeza estructural y aspereza funcional hace que el cere-
bro sea una maravilla para los científicos.
Desde una perspectiva histórica
El hombre no siempre ha pensado que el cerebro ha sido
el centro de las actividades mentales y emocionales. Los grie-
gos pensaban que el pensamiento se originaba en el estómago.
Aristóteles creía que en el corazón nacían los pensamientos.
En el año 1637, en la Uni versidad de Bologna, Italia, algunos
científicos desarrollaron los primeros estudios acerca del fun-
86
La renovación menlal
cionamiento del cerebro; usaron los distintos recursos de hom-
bres y mujeres de todo el mundo.
Desde hace miles de años hasta hoy, el cerebro fue una de
las áreas más estudiadas por científicos, médicos y filósofos.
A pesar de los nuevos descubrimientos, todavía el cerebro si-
gue siendo un misterio para el hombre.
¿Cómo funciona el cerebro?
El sistema nervioso central del hombre está compuesto por
el cerebro y la columna vertebral, de la que sale una cantidad
de fibras, similares a una red telefónica, que unen todo el cuer-
po. Estas fibras se conocen como los nervios. Estos, que cir-
culan en un solo sentido, se encargan de brindar toda la
información al sistema nervioso central, y desde allí transmite
órdenes del sistema central a todo el cuerpo. Los nervios que
transmiten órdenes son conocidos como el sistema eferente, y
se divide en dos categorías: el voluntario y el autónomo. Los
nervios voluntarios controlan aquellas partes que nosotros mo-
vemos conscientemente, como son los músculos. Los nervios
autónomos controlan aquellas partes que no las movemos o
controlamos conscientemente, como el corazón, las glándulas
y la temperatura del cuerpo.
Aunque el cuerpo esté compuesto por muchos elementos,
todo está bajo el mando de un solo centro de control. Al pen-
sar en nosotros mismos, todos somos conscientes de que so-
mos uno solo. No dividimos el corazón, el brazo, la pierna, el
cerebro, etc. Esta es la razón por la que Dios unió todos estos
componentes en un solo cuerpo, y lo dio como ejemplo tam-
bién de lo que tenemos que ser unos con otros. El cuerpo de
Cristo tiene una sola consciencia. Y nosotros, los miembros,
solo funcionamos bajo el orden de la cabeza, que es lesucris-
87
La cuarta dimensión 2
too Todo el cuerpo se encuentra unido por un sistema que es la
personalidad del Espíritu Santo. Él se encarga de brindar in-
formación al sistema central y de transmitir órdenes al resto
del cuerpo cuando oye nuestras oraciones; algunas de ellas re-
quieren obediencia de nuestra parte. pero la mayoría son de
carácter independiente como la justicia, el juicio y la victoria
sobre el pecado.
Esperar en el Señor
Hace miles de años, antes de que se descubriesen los estu-
dios complejos que hoy tenemos, el profeta Isaías reveló:
"Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean
y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas;
levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán;
caminarán, y no se fatigarán" (Isaías 40:30-31).
El mensaje es muy claro. Existe un límite evidente de las
fuerzas que puede tener un joven. Por supuesto que con esto
no quiero decir que un muchacho tiene menos fuerzas que un
anciano. Sin embargo, la verdadera fuerza viene cuando espe-
ramos en el Señor.
He aprendido que una idea es mucho más valiosa que un
recurso material. Hay obstáculos que lo no material no puede
eludir, pero el poder creativo de las ideas sí. La causa princi-
pal de los problemas que tuvo el hombre a lo largo de la his-
toria no fue la falta de recursos, sino de ideas.
Hace unos años, en la bella ciudad de Helsinki, Finlandia.
una iglesia hizo un proyecto de construcción de un templo en
la zona central de esa ciudad. No obstante, no había terreno
vacío para semejante construcci0n. A decir verdad, sí había un
terreno, pero en él se hallaba und ;OC(I gigante. No había posi-
hilidades de adquirir el tcrreno y hacer la construcción, ya que
La renovación mental
la roca era inamovible. En medio de la dificultad, dos jóvenes
se pusieron a esperar en el Señor hasta concebir una idea.
"¿y qué tal si hacemos la iglesia dentro de la roca?" Pen-
saron. Así nació una de las iglesias más hermosas del mundo:
La Iglesia La Roca. Desde afuera es una simple roca inmensa,
pero al entrar se contempla un hermoso templo. La solución
no estaba en remover la roca, sino en perforarla.
Los problemas que tuvimos en el pasado pueden solucio-
narse por medio del pensamiento creativo, si es que aprende-
mos a esperar en el Señor. El profeta Isaías usa una palabra
que se tradujo al español como "tener", pero creo que "cam-
biar" sería una traducción mejor. Esto quiere decir que, al es-
perar en el Señor, nosotros podemos cambiar nuestras fuerzas
por las del Todopoderoso. Esa no es una simple fuerza física,
sino que también es una fuerza mental. Por lo tanto, podemos
adquirir la fuerza creativa de Dios para solucionar los proble-
mas que se nos presentan y que sobrepasan nuestra habilidad.
Si tenemos en cuenta que el mundo material es como una
sombra del mundo espiritual, el conocimiento de lo material
ayuda y enriquece nuestro conocimiento espiritual. Jesús en-
señó verdades espirituales, y para ello tomó ejemplos de lo
material. En cierta oportunidad explicó que la conversión es
como nacer de nuevo. Otra vez, en cuanto al reino de Dios, to-
mó un grano de mostaza para explicarlo, pequeño en sí, pero
que crece hasta convertirse en una planta muy grande. Pablo
también hizo uso de este principio al enseñar a los corintios
sobre la importancia de la resurrección física de Jesucristo.
Por consiguiente, cuando sabemos que el cerebro genera
un pensamiento creativo durante tiempos de descanso de su
vertiginosa actividad, descubrimos una implicación espiritual
muy grande: entendemos entonces que es muy valioso apren-
der a esperar en el Señor.
89
La (uarta dimensión 2
Los sentidos
Adquirimos la mayor parte del conocimiento por medio de
lo que vemos. Mirar implica mucho más de lo que contempla-
mos con nuestros ojos. No solamente vemos, sino que también
percibimos.
Por ejemplo, imagínate que paseas en una hermosa tarde
de otoño. Alzas tus ojos hacia el cielo. ¿Qué es lo que ves? De-
de tu percepción, basada en lo que hayas aprendido y
experimentado en el pasado. En pocas palabras. nuestros sen-
tidos captan mucho más de lo que observamos con nuestros
ojos. Lo que observas es una luz, que luego se reproduce co-
mo información al cerebro.
Si eres un artista, lo que vendrá primeramente a ti serán los
movimientos de las nubes, ya que pensarás en tu próxima
obra. Pero si eres un poeta, te sentirás inspirado a escribir tus
emociones en un papel. Si trabajas en meteorología, tu fijación
será en la composición de las nubes o en los vientos, para pro-
nosticar el cambio de clima en las próximas horas.
Con esto no quiero descartar el hecho de que los sentidos
puedan recibir un estímulo directo desde los objetos que estos
perciben. Por ejemplo, al estar sedientos y observar un vaso de
agua, esta imagen puede producir el estímulo suficiente para
que nosotros bebamos el vaso de agua. No obstante, la in-
fluencia de nuestro conocimiento y experiencia es mayor al
estímulo de nuestros sentidos.
Esta es la razón por la que se nos hace casi imposible
aprender algo nuevo desde el punto cero. Tendemos a acumu-
lar nuevos conocimientos sobre la base de los conocimientos
que hemos adquirido en el pasado. Esto se implica también en
el área espiritual.
En Lucas 9 hallamos este principio. Los discípulos habían
visto dos hechos fundamentales en la vida de Cristo: la trans-
90
La renovación mental
figuración y luego la liberación de un endemoniado. Se impre-
sionaron mucho al ver los actos del Maestro. Fue en estos ins-
tantes que Jesús dijo una cosa muy notable: "Haced que os
penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá
que el del Hombre será entref?ado en manos de hom-
bres". Pero Lucas sigue así: "Más ellos no entendían estas pa-
labras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen;
y temían preguntarle sobre estas palabras" (Lucas 9:44-45).
Los discípulos oyeron las palabras de Jesús, pero no logra-
ron percibir lo que Él pretendía decir. La percepción de Jesús
no era la muerte, sino la victoria. Ellos no lograron percibir es-
ta palabra, porque se basaba en lo que habían visto. Esta es la
razón por la que no creyeron en Jesús hasta verlo resucitado,
aunque las explicaciones del Señor habían sido claras.
Los fariseos observaron los milagros de Jesús, pero no los
percibieron. Si Cristo hubiese venido en otra forma, o si el
concepto de los fariseos sobre el Mesías hubiese sido distinto,
posiblemente no solamente habrían visto los milagros, sino
también lo habrían percibido. Nuestra actitud tiene mucho que
ver con nuestra percepción. Si nos encontramos sin interés de
ver ni oír, no podremos percibir ni recibir lo que se nos trata
de enseñar.
Jesús dijo: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará li-
bres" (Juan 8:32). Si estamos dispuestos a percibir la realidad,
lograremos que nuestro entendimiento se libere del área de
falsos preconceptos; tenemos que conocer la verdad de la Pa-
labra de Dios, y esto involucra no solamente el área mental
,
sino también el área experimental.
Si permitimos que Dios nos guíe a una vida de la cuarta di-
mensión, llena de experiencias, seremos capaces de ver y oír
lo que no hemos podido percibir antes de haber conocido la
verdad.
Tengo un buen ejemplo que te ayudará a entender mejor
91
Ld (Udrtd dimensión 2
este punto. Se trata de una experiencia que tuvo un artista pro-
fesional en un museo europeo. Cuando lo visitaba y apreciaba
las obras de arte junto a un amigo. se detuvieron frente a una
escultura del famoso Miguel Ángel. Mientras el artista con-
templaba extasiado la obra, le coment6 en forma de pregunta
a su compañero de viaje: ¿No es hermosa'? Como respuesta,
este hombre solo recibi6 un gesto de indiferencia como de-
mostraci6n de lo poco que le interesaba. Un querido amigo
mío me contó de este incidente. Entonces yo simplemente le
pregunte: ¡,Cuál de los dos hombres vio el cuadro'?
Las incomparables verdades de la Palabra de Dios fueron
escritas durante miles de años. Gente de todo tipo ha leído es-
tas páginas; sin embargo, no todos han observado las verdades
quc contiene esta Palabra. ¿Por qué'? Porque todo lo que vemos
y oímos se basa no solamente en la interpretación del lenguaje,
sino también en los conceptos mentales que las personas tiene
ya acumulados, en los deseos y experiencias. Jesús dijo: "Pa-
ra juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven,
vean, y los que ven, sean ceRados" (Juan 9:39).
Por lo tanto, nuestra mente puede ser renovada si permiti-
mos que el Espíritu Santo transforme nuestros preconceptos,
actitudes y experiencias. El Espíritu Santo nos guía a un nivel
de experiencias que nos fortalecerán para ir más allá. Así es el
proceso de madurez de un cristiano. El escritor de la epístola
a los Hebreos lo dijo así: "Porque debiendo ser ya maestros,
después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva
a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras
de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de
leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de
la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;
pero el alimento sólido es para los que han alcanz.ado madu-
rez., para los que por el liSO tienen los sentidos ejercitados en
el discernimiento del bien v del mal" (Hebreos 5: 12-14).
92
Ld renovd(ion mentdl
La realización del sueño
Antes de iniciar una obra un artista hace un modelo en su
mente, para luego así volcarlo en el cuadro. Si nos fijamos de-
talladamente en los pasos que da un artista, descubriremos
grandes verdades. La idea siempre se inicia en su mente. Lue-
go que ha sido expresada en el lienzo, en la forma en que la
mente sugirió la idea, también nace la idea de hacer modifica-
ciones para lograr la mejor culminación de la obra. Al al1ista
puede gustarle o no esta modificación; sin embargo, tiene to-
do el derecho y la responsabilidad de decidir cómo terminar su
cuadro.
Bach también necesitó tocar un instrumento musical para
ver si lo que había compuesto sonaba bien. Si uno quiere crear
algo, no puede ser solo algo en la mente, hay que realizarlo pa-
ra saber si es como se lo pensó.
El lenguaje también cumple con la misma función. Hablar
en voz alta es una forma de expresar y de aclarar lo que guar-
damos en la mente. Si no expresamos nuestros sentimientos,
estos no podrán ser analizados. Los psicólogos sostienen que
los niños desarrollan su lenguaje no al hablar con otros, sino
al hablarse a sí mismos.
En el siguiente capítulo voy a explicarte sobre la influen-
cia que ejerce el lenguaje sobre la mente. El lenguaje produce
una imagen de sí misma de acuerdo a las palabras que uno
pronuncia. Este principio tiene un significado muy rico, espi-
ritualmente hablando.
Como lo he mencionado en el capítulo anterior, uno de los
principios de la vida en la cuarta dimensión es aprender a ha-
blar el lenguaje del Espíritu Santo: sueños y visiones.
¡,Cómo utiliza el Espíritu Santo los sueños y las visiones
para comunicarse con nosotros'? Ya hemos visto los ejemplos
de Abraham. José y otros más en un capítulo anterior. Ahora
93
La cuarta dimensión 2
fijémonos cómo funciona este principio.
Existen dos verdades. Una es que nuestro pensamiento es
una serie de imágenes que se generan en la mente, y las mis-
mas se encuentran bajo la influencia de nuestro lenguaje. La
otra es que el Espíritu Santo revela al cristiano el propósito de
Dios. Esto nos lleva a la conclusión de que el Espíritu Santo
se comunica con nosotros, los cristianos, en la parte donde
surge el pensamiento dentro de la mente. Poseemos un mode-
lo interno. Allí es donde hacemos referencia de todos nuestros
actos.
Si es así, ¿por qué no podrá el Espíritu Santo usar este mo-
delo para revelar el propósito de Dios?
El problema es cómo distinguir la voz del Espíritu Santo.
Esto se logra únicamente a través de la Palabra de Dios, la que
nos ayuda a discernir el propósito del Señor.
Sigo insistiendo en que para poder alcanzar un objetivo
debemos visualizarlo primero. Porque nuestro cuerpo siempre
va de acuerdo con nuestros pensamientos. Podemos formar
parte del cumplimiento del propósito de Dios, si tomamos el
pincel del propósito de Dios, lo mojamos con la tinta de la fe
y pintamos su propósito en el cuadro de nuestra imaginación.
Nuestra imaginación cumple una función fundamental en
nuestras vidas, pues es un factor integral de nuestros actos.
Los atletas dicen que la mente ayuda a obtener un buen re-
sultado. Esto es simulación mental. Por lo tanto, los principios
que los científicos están investigando y dando a conocer hoy,
son verdades espirituales que la Biblia ha anunciado por miles
de años. ¿Recuerdas que en un capítulo anterior te hablé sobre
Abraham, que se puso a contar las estrellas del cielo como res-
puesta de la orden de Dios? Abraham pudo visualizar las es-
trellas como sus descendientes. Utilizó la simulación mental
en su imaginación para poder tener un hijo.
94
EL PODER CREATIVO DEL LENGUAJE
¿Sabías que tus palabras tienen un poder creativo? Pueden
usarse tanto positiva como negativamente. Pueden producir
vida o muerte. Las palabras son más poderosas de lo que no-
sotros imaginamos. Psicólogos, médicos y filósofos empiezan
ahora a comprender lo que la Biblia nos ha enseñado durante
miles de años. "Porque todos ofendemos muchas veces. Si al-
guno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz tam-
bién de refrenar todo el cuerpo" (Santiago 3:2). La verdad que
refleja este versículo es muy importante, pues nos permite fi-
jar el impacto que ejercen nuestras palabras sobre todo el cuer-
po. Santiago nos explica que existen tres principios acerca del
poder de las palabras:
Primero. Las palabras pueden ser incontrolables.
¿Cuántas veces has dicho una cosa y tuviste que arrepentir-
te de haberla dicho? Muchas veces nuestras emociones sobre-
pasan nuestra lógica. Tendemos a reaccionar rápidamente hacia
la persona que nos disgusta, pero en la mayoría de los casos nos
arrepentimos de haber reaccionado tan mal. Por esta razón,
95
Ld (lIdrtd dimensión 2
Santiago nos dicc que ofendemos con nuestras palabras.
Nuestro vocabulario puede variar según la gente que nos
rodea. Si a nuestro alrededor encontramos personas que tienen
pensamientos negativos y derrotistas, nuestro vocabulario se-
rá negativo, o más negativo de lo que acostumbrarnos a ser
normal mente.
Nuestras palabras pueden ser controladas por la imagina-
ción. Hablamos de lo que imaginamos normalmente. Si soña-
mos con lo carnal, nuestro lenguaje será carnal.
Segundo. (: CI/ál es la diferencia ql/e existe en una persona
modl/ r o ~ )
Una persona madura es aquella que controla sus palabras.
Por supuesto que esto no Justifica de ninguna manera a aque-
llas que siempre permanecen calladas. Sin embargo. Santiago
nos afirma que alguien que sepa controlar sus palabras es. sin
lugar a dudas, una persona espiritualmente madura. La palabra
griega teleos (perfecto) significa maduro. Pcro la palabra va-
rón, en griego, no es anthropos, sino aner. Kittel señala que
esta palabra, en el griego clásico. se refiere al hombre mascu-
lino en particular l. Y que en el Nuevo Testamento significa cs-
poso.' Robertson coincide con la idca de Kittel. al traducir esta
parte como "esposo perfecto".'
Las pcrsonas casadas entenderán lo que Santiago trata de
decir. Si no guarda precaución en sus palabras. su cónyuge sc-
rá afcctado. Sin embargo, este principio no es solo para el bicn
del matrimonio, sino para todo tipo de relaciones personales.
lácero. Las {}{/{ohms cl/idan tu cuerpo.
Santiago hace referencia al uso de la Icngua y lo compara
con el uso del freno en la hoca de los caballos. El apóstol usa
96
El poder credtivo del lenglldje
el verbo refrenar. El freno en la boca de los caballos sirve pa-
ra avanzar, frenar, y también para cambiar de dirección cuando
se le da un poco de presión hacia un lado. Una parte pequeña
del freno en la boca da la presión necesaria para que el caba-
llo sepa las intenciones del jinete. No se obscrva la presión a
simple vista, pero para el caballo es lo suficientemente fuerte
como para captar lo que el jinete desea hacer. Nuestras pala-
bras son muy similares. A veces sentimos que no tienen nin-
gún significado en especial; sin embargo, pueden causar
grandes efectos en nuestro cuerpo, mente y espíritu.
Santiago, en el versículo 4 del capítulo 3. usa la metáfora
del timón dc una nave. Ni los vientos, ni las corrientes ni las
velas determinan el rumbo de una nave. Únicamente el peque-
ño timón marca el rumbo a seguir. Es muy pequeño. pero su
influencia es realmente muy importante.
Lo que el escritor sagrado trata de explicar a través de es-
tos dos ejemplos, es que cualquier cosa que pueda controlar
tus palabras, también puede controlar tus actos. Si no dominas
tus palabras, serás como un caballo desbocado, sin dirccción y
sin logro alguno. Una persona espiritualmente madura sabe
que sus palabras tienen un poder creativo; por lo tanto, no se
dcjará llevar por las circunstancias. sino que se asegurará de
dominarlas. Maduro es aquel que sabe hacia dónde se dirige,
y usa intcligentemcnte el poder creativo de las palabras.
¿Qué son las palabras?
Antes de reconocer la importancia de las palabras debe-
mos entender el concepto de las mismas. Puede decirse que
nosotros. los cristianos, somos orientados mediante las pala-
bras. Creemos en la Palabra (Jesucristo) tal como lo indica san
.luan 1: 1-3. Reconoccmos también que la Palabra sustenta to-
97
La cuarla dimensión 2
das las cosas de este mundo: "El cual, siendo el resplandor de
su gloria, v la imagen misma de su sustancia, v quien susten-
ta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efec-
tuado la purificación de nuestros pecados por medio de su
mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas"
(Hebreos 1:3).
Nuestra fe se basa en un Dios que se ha revelado por el Es-
píritu Santo. También aceptamos la verdad de la Biblia. la que
está llena de palabras. Sin embargo. ella es mucho más que
simples hojas con letras impresas: es la Palabra de Dios. Jesu-
cristo nos dio la misión de ir y predicar las buenas nuevas por
todo el mundo. Por consiguiente. nuestra fe debe ser expresa-
da por medio de las palabras. Nosotros. los cristianos. debe-
mos saber y comprender mucho más que otros grupos
religiosos, la importancia y el uso eficaz de las palabras.
Centenares de años de estudios e investigaciones lograron
algunos descubrimientos muy importantes en esta área. F. de
Saussure. uno de los lingüistas más destacados, sostuvo que:
"La función del lenguaje produce una interacción compleja
entre elementos objetivos (físicos) y subjetivos (mentales).
Los sonidos, como las actividades físicas. son utilizados como
símbolos que llevan en sí un significado. los que son los fac-
tores que generan el lenguaje como un fenómeno mentaL más
que un fenómeno físico"."' Saussure continúa diciendo que:
"Todo lo lingüístico es básicamente psicológico",'
Lo que este lingüista nos quiere decir es que las palabras
son mucho más ele lo que imaginamos. Las palabras se origi-
nan en la mente en forma ele pensamientos. Esta es la razón
por la que los mudos pueden comunicarse a través de las se-
ñales y ciertos movimientos. Aunque no puedan hablar. pue-
cien comunicar sus ideas a través del lenguaje gestual ·que
equivale a las palabras.
Platón hilO mención sobre la naturaleza dc las palabras.
98
El poder crealivo del lenguaje
Agustín sostuvo que toda palabra tenía un significado. y que
las oraciones eran solamente una combinación de varios signi-
ficados. No obstante, el estudio sobre la influencia de las pa-
labras en el área psicológica, física y emocional. fue toda una
novedad para los científicos.
Varios filósofos occidentales se concentraron para definir
el significado de las palabras. No obstante. Ludwing Wittgens-
tein, que había formado parte de este grupo. sostuvo que nin-
gún objeto podía ser definido tan específicamente debido al
cambio de naturaleza en el mundo del lenguaje. Esta conclu-
sión lo llevó a investigar la esencia misma del lenguaje. "An-
tes de que se genere una idea de una cierta palabra, ¿qué es lo
que realmente precede?". se preguntó. "¿No será como una
imagen? ¿Podría ser una imagen?"ó Lo que él creía era que el
entendimiento se generaba en el área de la imaginación. En-
tendemos algo cuando primero lo imaginamos en la mente.
Así lo definimos. Pareciera que las palabras no pudieran ex-
presar todo el significado de nuestra imaginación. Sin embar-
go. el objetivo de la comunicación es expresar nuestra
imaginación lo más claramente posible.
Por lo tanto, entendemos que las palabras. son originadas
en la mente. Primero visualizamos la idea, y luego la asocia-
mos con un fenómeno. Toda palabra que pronunciamos con la
boca se origina en la mente. Al hablar, hay una dinámica que
se añade al concepto que hemos visualizado, y el sonido de la
palabra también puede añadir otro significado.
En el idioma chino una misma palabra varía su significa-
do según cómo uno la pronuncie. Tanto el tono como el acen-
to de la voz puede añadir una nueva dimensión de significados
a las palabras pronunciadas.
Los chicos parecen comprender muy bien este concepto.
Personalmente, soy padre de tres hijos, y tengo que confesar
que he aprendido muchas cosas por medio de ellos. Un día,
99
Ld (lIdrtd dimensión 2
uno de mis hijos se demoraba en vestirse. Teníamos una cita
cn la iglesia y nos habíamos retrasado, necesitábamos estar
listos urgentemente para salir. Al ver que se demoraba mucho,
fui a su cuarto y le grité: "¡Apúrate!" Como era muy chico, se
asustó al escuchar mi grito y comenzó a llorar. Yo podía haber
usado la misma palabra, pero con un tono distinto, para evitar
que mi hijo llorase. Él sabía lo que yo trataba de decirle. Pe-
ro mis palabras fueron muy rudas. Solamente quería que se
apurara un poquito más. Sin embargo, el tono de mi voz pa-
recía decir: "¡Apúrate! ¡Ahora sí que me hiciste enojar, y voy
a golpearte!"
John William Miller describe que las palabras son como
símbolos que nos dirigen hacia el entendimiento. Por consi-
guiente, las palabras reproducen la imagen de lo que una per-
sona transmite en la mente de otra persona. Miller sostiene que
el arte es también un símbolo, en el que se trata de comunicar
imágenes o ideas que están en la mente de un artista a través
del uso de los símbolos, por ejemplo, una obra de arte.
La Palabra en el Nuevo Testamento griego
Según Kittel, tanto el verbo hablar (lego) como pensar (10-
gisl7los) tienen una misma raíz, se refiere a logos.] Por lo tanto,
los aspectos psicológicos de las palabras era algo que ya los
griegos tenían en mente. Para decirlo en forma más específi-
ca, la idea de la relación que existe entre el pensar, el hablar y
el escribir no es nada nuevo.
La palabra logos, en el idioma griego, tiene un significado
y una historia muy rica. Juan, al describir sobre nuestro Señor,
hizo uso de la variedad de estos matices.
Figuran a continuación, algunos de los significados de la
palabra logos.
100
El poder (fedtivo del lenglldje
a. Un conjunto de informaciones.
b. Contar o calcular algo.
c. Cálculos matemáticos en contabilidad.
d. La evaluación de hechos.
e. La evaluación de las cosas en general y su correlación.
(De esta palabra deri va la palabra "catálogo" en cas-
tellano.)
f. En la época de Homero -un poeta griego- esta palabra
significaba una explicación racional acerca de una cosa.
g. Después de la época de los poetas griegos de la anti-
güedad, logos significó "hablar", y reemplazó de esta
manera a la palabra epos.
La causa del cambio de significado se debe al cambio de
la gente. Como los filósofos ejercían una gran influencia sobre
toda la población, el significado del lenguaje se vio afectado
por ellos. Debido a la importancia que los griegos daban a la
lógica, el verbo "hablar" sufrió varias modificaciones: su sig-
nificado original había sido "un conjunto de informaciones" y
"la presentación de hechos". Esta palabra en particular tenía
otro matiz y se distinguía de las palabras epas y rama, cuyo
significado era "discurso". Estos términos se relacionaban
más con la fonética que con la filosofía. Aristóteles dijo: "El
significado de logos es hacer que algo se observe tal como lo
es, y la posibilidad de orientarse con eso".
Luego, la palabra logos fue utilizada con relación a Her-
mes, el dios mitológico. Hermes, según la mitología, era el
mediador entre todos los otros dioses. Era el revelador de la
verdad. Por consiguiente, logos tuvo una connotación religio-
sa durante el período helenístico. El uso secular de logos era
distinto al del Nuevo Testamento griego, ya que Juan se refi-
rió a Jesucristo cuando hizo uso de esta palabra.
101
La (uarta dimensión 2
Las palabras destacan el peso de la persona que habla
H. Meyer, un teólogo del Nuevo Testamento, indica que la
palabra griega I ( ) ~ ( ) s tenía un significado especiaL el que va-
riaba según quién la pronunciara. A medida que la persona era
más importante, sus palabras cobraban mayor peso. Creo que
Meyer tiene toda la razón. En un país, por más que se pronun-
cien las mismas palabras, las del presidente de esa nación tienen
un mayor peso que las de un ciudadano común.
Jesucristo, Hijo de Dios y Redentor del mundo, abría su
boca y sus palabras acumulaban tanto peso que generaban
vida. En caso de que alguien repitiese las mismas palabras de
Jesús, pero como un dicho propio, no producirían ningún po-
der. La implicación de este principio es que las palabras no so-
lamente transmiten algún significado, sino también el carácter
y la personalidad de la persona que habla.
Puede decirse que las palabras revelan las intenciones de
nuestros pensamientos, pues son el fruto de lo que guardamos
en nuestro corazón. Esta es la razón por la que no es lo que en-
tra en la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de
ella. Cuando tú hablas, todas las personas deben darse cuenta
de la importancia de las cosas que dices, más si eres alguien
respetado e importante.
En Corea, prácticamente toda la población me conoce. Y
la gente toma muy en serio las cosas que yo digo, aunque per-
sonalmente no me considero una persona importante. A causa
de esto tuve muchas dificultades para adaptarme a un ambiente
donde todos tomaban las cosas muy seriamente, aún las cosas
que decía sin darle mucha importancia. He aprendido que no
debo bromear en público. En cada momento tengo que fijarme
en lo que vaya decir. En caso de que yo diga un disparate y la
gente lo tome muy seriamente, entonces esta historia se difun-
dirá rápidamente por todo el país, y la gente lo identificará con
102
El poder creativo del lenguaje
mi persona. Debo ser muy precavido en mis palabras, pues sé
que la gente me escucha atentamente.
Otro factor importante en cuanto a la palabra es la misma
persona que habla, debido a la autoridad de la dimensión del
que la pronuncia. En la época de Jesús los grupos de gente se
acercaban al Maestro y se sentaban en el monte o a la orilla del
mar para oír sus palabras. Eran personas que habían oído a los
sacerdotes en las sinagogas. Sin embargo, notaron que había
una gran diferencia entre ambos; entonces dijeron que Jesús
enseñaba como alguien que tenía autoridad, y no como los
escribas.
Cuando alguien dice algo, la autoridad del que habla de-
termina hasta qué grado sus palabras serán recordadas y obe-
decidas por los oyentes. El centurión romano le dijo a Jesús
que entendía exactamente los términos militares. No era dig-
no de recibir a Jesús en su propia casa, porque sabía que un ju-
dío podía caer en deshonra al ir a la casa de un gentil. Pero
entendía lo que significaba estar bajo autoridad y por lo tanto
cómo ejercerla sobre otros.
Podemos inferir que para él, la autoridad en el reino espiri-
tual de Cristo era igual a su autoridad en el Imperio Romano,
pues .le pidió a Jesús que solamente diera la palabra para que
su cnado fuese sanado (véase Mateo 8:8). Jesús se maravilló
al ver el entendimiento que tenía el soldado romano sobre la
realidad espiritual. ¡Qué gran honor era este!
El centurión sabía que necesitaba solamente una palabra
- I ( ) ~ ( ) s - para que el milagro ocurriera. Comprendía la autori-
dad con la que Jesús hablaba. Esto no significa que el Señor
hablaba a los gritos. No. Debido a su inseguridad, hay gente
con poca autoridad que grita y grita. No obstante, cuando al-
guien habla con autoridad, esta se transmite por la forma, la
función y el carácter del que lo hace. Aquellos que tienen la
oportunidad de oír algunas palabras bajo estas características,
103
La (uarla dimensión 2
comprenden el peso que está sobre esos dichos. aunque ca-
rezcan de explicaciones adicionales.
La Palabra de Dios
En Hechos 6 vemos que los apóstoles se dieron cuenta de
que su deber no era ministrar a las necesidades de los santos,
sino estudiar y enseñar la Palabra -logos- de Dios. Creo que
esta verdad hoyes omitida. Muchos ministros están en sus ofi-
cinas y ocupan su tiempo más en las cosas administrativas que
en la enseñanza de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios tie-
ne varias dimensiones, por lo tanto, no se la puede compren-
der a simple vista. La Biblia no es una mera obra literaria. No
se puede leerla una sola vez, entenderla y darse el lujo de sen-
tirse capacitado para enseñarla a otros. La Palabra de Dios
tiene varias dimensiones y debe ser estudiada una, y otra y
otra vez.
El Espíritu de verdad nos fue enviado para guiarnos a to-
da verdad. ¿Cómo nos guía, entonces? El Espíritu Santo cono-
ce la mente de Dios. Por consiguiente, puede explicarnos qué
tenía Dios en su mente antes de proclamar algo a través de los
profetas, en el Antiguo Testamento, y por medio de los após-
toles en el Nuevo Testamento. Ya sabemos que las palabras
tienen sus limitaciones para explicar perfectamente una ima-
gen en su totalidad. Esta verdad nos hace sentir la necesidad
de una persona que sepa las intenciones de la mente del que
habla. Por lo tanto. es imprescindible que el Espíritu Santo nos
guíe en el estudio de las Escrituras.
También sabemos que las palabras tienen sobre sí el peso
de la persona que habla. Si es así. el logos de Dios tiene una
dinámica tanto espiritual como intelectual que hace que las pa-
labras sean especiales. Si Dios fue el que nos advirtió que sea-
104
El poder creativo del lenguaje
mas prudentes en el uso de las palabras, podemos asegurar
también de que Dios fue prudente cuando usó cada palabra
que está escrita en la Biblia. Si las palabras transmiten una
imagen mental, tenemos que aprender a visualizar la Palabra
de Dios y tratar de entender lo que Él veía. Para esto necesita-
mos la ayuda del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo fue el que inspiró a los profetas. para que
proclamasen la Palabra de Dios "Porque nunca la profecíafue
traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de
Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 Pe-
dro 1:21). El Espíritu Santo es, sin lugar a dudas, el meior in-
térprete de la Biblia, ya que fue su autor.
Jesús dijo que el Espíritu Santo había descendido sobre los
profetas mientras hablaban en el Antiguo Pacto. Estas profe-
cías fueron proclamadas mientras el Espíritu Santo inspiraba a
los profetas para que abrieran sus bocas. Todas estas palabras
son lo que llamamos: Las Escrituras o la Palabra de Dios
(Marcos 12:10; 15:28; Lucas 4:21; Juan 7:38; Hechos 8:32.
etc.). Sin embargo, la Palabra de Dios expresada en el Antiguo
Testamento y los dichos del Señor en el Nuevo, no son las úni-
cas que llamamos Las Escrituras, sino también todo el resto de
las cartas apostólicas son escritos inspirados y a todo el con-
junto denominamos La Palabra de Dios.
"Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas,
procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irre-
prensibles, en paz.. Y tened entendido que la paciencia de nues-
tro SeFíor es para salvación; como también nuestro amado
hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha
escrito, casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas
cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las
cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las
otras Escrituras, para su propia perdi,ión" (2 Pedro 3: 14-16).
Por lo tanto, es el mismo Espíritu Santo el que vino sobre
105
La cuarta dimensión2
los profetas y los movió a hablar. También inspiró a los escri-
tores del Nuevo Testamento, pero ya desde una ubicación di-
ferente. Jesús dijo que el Espíritu estaría en el interior del
creyente. Desde allí inspiró las palabras a dichos escritores.
El Espíritu Santo fue enviado para morar en el corazón de
los que creen y confiesan que Jesucristo es el Señor. Eso no es
producto de una casualidad. Es la vida de Cristo mismo que
mora en nosotros. El Espíritu Santo puede hacernos ver lo que
nadie ha visto, ni siquiera los profetas que han oído la voz de
Dios y lo obedecen cuando proclaman su Palabra. Era impres-
cindible que Cristo ascendiera al cielo para enviar a otro Con-
solador, el Espíritu Santo. Esta es la razón por la que tenemos
que depender del Espíritu a medida que profundicemos nues-
tro entendimiento sobre la Palabra de Dios.
Pablo dijo: "Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio,
la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos
para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este si-
glo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían
crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, no oído oyó, ni han subido en corazón
del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que
lo aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;
porque el Espíritu todo lo escudrüia, alÍn lo projimdo de
Dios" (1 Corintios 2:7-10).
Aunque en el Antiguo Testamento figuran muchos ejem-
plos de cómo la Palabra de Dios vino sobre los profetas, en el
Nuevo Testamento solo hallamos dos instancias donde el Es-
píritu Santo viene de la misma manera: sobre Simeón y Juan
el Bautista. Dice la Biblia que Simeón había ido al templo mo-
vido por el Espíritu Santo al mismo tiempo en que Jesús sería
llevado al mismo lugar para hacer conforme al rito de la ley
(véase Lucas 2:25-30). Cuando miró al bebé Jesús, fue movi-
do por el Espíritu Santo y comenzó a profetizar.
106
El poder creativo del lenguaje
También Juan el Bautista fue movido en el desierto por el
Espíritu Santo, y comenzó su ministerio profético. El término
"palabra", usado en griego es rema Theou. La traducción lite-
ral sería así: "vino la palabra de Dios sobre Juan". Esta fue la
ultima vez que Dios habló de esta forma a través del Espíritu
Santo. Kittel señaló lo siguiente: "Las expresiones logos tou
Theou, logos tou Kuriou y rema Kuriou (la Palabra de Dios y
la Palabra del Señor) no tienen un significado especial en el
Nuevo Testamento, pues son expresiones ordinarias. Pero con
excepción de los dos casos mencionados, estas expresiones no
indican ningún tipo especial de guía divina.
Esto no quiere decir que en el Nuevo Testamento no ha-
ya tal tipo de guía. Al contrario, tenemos muchos ejemplos
de guía divina en la época de los apóstoles. La diferencia es-
tá en que tales manifestaciones fueron expresadas de distin-
ta manera". 8
Llegamos a la conclusión de que a partir de la encarnación
del Señor, la Palabra de Dios nunca más vendría de la misma
forma. Jesús no necesitó recibir una Palabra de Dios, porque
Él era la Palabra de Dios. Al fin, todo lo que se había dicho en
el pasado a través de los profetas, era solamente una revela-
ción parcial acerca de la verdad. Pero cuando Cristo vino, to-
da la verdad fue revelada en una sola Persona. Dios habló de
una manera sobrenatural en el momento de la transfiguración
y del bautismo de Cristo. Sin embargo, la audiencia, en estos
casos, no era Cristo mismo, sino la gente que lo veía.
No es que Dios ha dejado de hablar proféticamente a través
de sus siervos en el Nuevo Testamento, sino que hubo un cam-
bio en el ministerio profético. Por consiguiente, Jesús anuncia-
ba la Palabra, y era él mismo la Palabra de Dios. La esfera
profética tiene sus limitaciones: "Porque en parte conocemos,
y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, enton-
ces lo que es en parte se acabará" (l Corintios 13:9-10).
\07
La cuarta dimensión 2
¿Cómo podemos proclamar la Palabra de Dios de una ma-
nera completa y perfecta? Pedro nos da la respuesta: "Porque
no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro
Seiior Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como ha-
biendo visto con nuestros propios ojos su Pues
cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue envia-
da desde la magnífica gloria l/na vo<: que decía: Este es mi Hi-
jo amado, en el cual tengo complacencia. Y nosotros oímos
esta vo<: enviada del cielo, cuando estábamos con él en el
monte santo. Tenemos también la palabra profética más segu-
ra, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha
que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el
lucero de la maiiana salga en vuestros coraames; entendien-
do primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de in-
terpretación privada" (2 Pedro 1: 16-20).
El lenguaje escrito tiene una característica más permanen-
te que el lenguaje hablado. Los miembros de mi iglesia entien-
den este principio muy bien. Saben que hablar por teléfono
puede causar serios problemas debido a malos entendidos. Por
el contrario, la carta, por ejemplo, ayuda a evitar esos desen-
tendimientos, ya que contamos con una prueba de lo que se ha
comunicado. Nuestra fe no depende de una tradición oral co-
mo en otras religiones. Dios habló al hombre en el Antiguo
Testamento y esas palabras fueron escritas. Dios nos habla hoy
a través de las Escrituras: tanto desde el Antiguo como del
Nuevo Testamento.
Pedro testifica que las Escrituras son más confiables que el
oír la voz de Dios personalmente. Hace una comparación entre
la voz que se escuchó en el monte de la transfiguración y las
Escrituras; dice que estas son una profecía más segura. Esto no
significa que el hombre no pueda hoy profetizar. No obstante,
tampoco significa que cuando alguien predica con base en las
Escrituras es con seguridad una palabra totalmente inspirada.
108
El poder crealivo del lenguaje
Las palabras tienen poder
El rey Salmón dijo: "La muerte y la vida están en poder de
la lengua, v el que la ama comerá de sus frutos" (Proverbios
18:21 ).
En el primer volumen de La cuarta dimensión hice men-
ción sobre un neurólogo que me había dicho acerca de un nue-
vo descubrimiento en su área. Hoy, ese principio dejó de ser
un misterio. El centro lingüístico del cerebro influye directa-
mente todo el sistema nervioso. El rey Salomón aclaró esta
verdad antes de que la ciencia lo descubriera hace poco años.
En una cirugía, se dice que la voluntad del paciente es un
factor vital para lograr una intervención exitosa. La voluntad
del paciente no solamente es la fuente de energía que le per-
mite permanecer con vida durante la operación, sino que tam-
bién es vital para la recuperación en el proceso postoperatorio.
El paciente es sumamente afectado por sus propias palabras.
En caso de que comience a pronunciar la palabra "muerte". es-
ta comenzará a obrar en su sistema; pero por el contrario, si se
proclama "vida", el cuerpo producirá una fuerza natural que
ayudará a superar la enfermedad.
Esta verdad es aún más importante para la gente de edad
avanzada. Uno de los factores más debilitantes de la sociedad
contemporánea es la jubilación a los 65 años de edad. Perso-
nalmente, considero que una persona de esa edad podría se-
guir trabajando normalmente, pues ese es un período de vida
en el que puede realmente comprender, debido a las experien-
cias adquiridas, el verdadero sentido de la vida.
El hecho de no seguir trabajando puede causar serios pro-
blemas. La mente comenzará a pensar de una manera distinta,
y su confesión será: "Ahora he dejado de trabajar. y estoy muy
viejo para hacer algo". El cuerpo comenzará a envejecer más
rápidamente a causa de estas palabras. Esto no significa que
109
La cuarta dimensión l
todos los jubilados sean incompetentes. Sin embargo, eso pa-
rece ser, lamentablemente, una realidad en el mundo de los ju-
bilados. Muchos de ellos desperdician su tiempo cuando
deberían ser usados por Dios y aprovechados por la sociedad
para volcar sus experiencias y sabiduría. La edad de una per-
sona es más que una simple cronología, es el estado mental. El
lenguaje es lo que afecta la condición de una persona.
La pobreza es una maldición de Satanás. Dios quiere que
su pueblo sea prosperado en todas las cosas, y que tengamos
salud, así como prospera nuestra alma (3 Juan 2). No creo que
sean muchos los que hayan experimentado la pobreza como
yo. Especialmente en el Tercer Mundo, la gente vive en medio
de la desesperación, lucha cada día para sobrevivir. Personal-
mente, soy del Tercer Mundo. Sé lo que siente una persona al
no tener nada para comer.
Mi país fue devastado por los japoneses y fuimos víctimas
de dos guerras. Pero ahora nuestra nación prospera económi-
camente. ¿Por qué? Una de las razones primordiales de este
desarrollo se debe al cambio de nuestra autoimagen nacional.
Durante el dominio japonés, nosotros, los coreanos, tuvimos
que enfrentar muchas dificultades para tener una buena autoi-
magen y una sana dignidad nacional. No obstante, frente a to-
dos los pronósticos que indicaban lo contrario, hemos
conservado nuestro idioma, nuestra cultura y nuestra identidad
nacional.
Recuerdo que cuando comencé a ministrar el conflicto co-
reano acababa de culminar. Los miembros de nuestra iglesia
luchaban para sobrevivir. Me percaté de que Dios quería ben-
decimos en lo material como parte del testimonio de su gracia
y poder. Con esto no quiero decir que los cristianos en gene-
ral, exceptuando la gente de clase alta, sean creyentes de se-
gunda clase. Pero sí quiero dejar en claro que debemos creer
que la bendición de Dios es parte de su provisión redentora.
110
El poder creativo del lenguaje
Comencé desde entonces a notar la importancia de ense-
ñar a mi congregación el poder creativo de la confesión de la
palabra. Noté que si seguíamos confesando que éramos po-
bres, creábamos de esa manera una autoimagen de pobreza,
quedaríamos estancados en la miseria y necesitaríamos siem-
pre la ayuda de los occidentales; pero que si confiábamos en
Dios y trabajábamos intensamente, nuestros miembros po-
drían levantarse por sí mismos del abismo de la pobreza y
transformarse en instrumentos de bendición en la obra de
Dios, no solamente en el ámbito nacional, sino también en el
internacional.
Hace algunos años tuve la oportunidad de predicar en Sri
Lanka, durante nuestra Conferencia Internacional de Iglecre-
cimiento. Sri Lanka, que antes se llamaba Ceilán, es uno de
los países más pobres del mundo. Les dije que debían cam-
biar su autoimagen. Que necesitaban saber que Dios es el pro-
veedor de Sri Lanka, y no solamente de los estadounidenses
y europeos.
Una forma estratégica de cambiar el autoimagen en un
grupo de personas es el uso de palabras positivas que produ-
cen dignidad, no solamente en el que confiesa la palabra, sino
también en todas las personas que las escuchan. Sigo recibien-
do algunos informes muy relevantes en cuanto a este tema, de
parte de los quinientos líderes cristianos de todas las denomi-
naciones que participaron en la conferencia durante mi visita
a Sri Lanka.
En el evangelio según san Marcos encontramos un muy
buen ejemplo que describe el potencial de la confesión de la
palabra. Después de la entrada triunfal a Jerusalén, Jesús se di-
rigió directamente al templo. Sabía lo que acontecía, pero no
dijo una palabra; al anochecer se dirigió a Betania con el fin
de pasar la noche en la casa de unos amigos. Al día siguiente
por la mañana, se acercó a una higuera. Pero al buscar algún
1lI
Ld (Udltd dimensión 2
fruto, no encontró nada, solo hojas. La higuera de lejos pare-
cía estar llena de higos, pero no había nada en ella. Entonces
el Señor dijo: "Nunca jamás na;,('a de ti Futo". Inmediata-
mente la higuera se secó, mientras Jesús siguió su recorrido en
dirección al templo.
Todos los actos de Cristo tienen un significado muy espe-
cial. En este caso, la higuera simbolizaba a Israel. Los discí-
pulos, al regresar al día siguiente, observaron la higuera
totalmente seca. Uno de ellos, Pedro, dijo: "Maestro, mira, la
higuera que maldijiste se ha secado". Jesús usó esta situación
para hacer un milagro. Quizá esto nos sorprenda un poco, de-
bido a que Pedro había visto al Señor hacer milagros. Sin em-
bargo, Jesús aprovechó esta ocasión para enseñar el potencial
de las palabras que habían de tener los cristianos.
"Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a es-
te monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su cora-
zÓn, sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga
le será hecho" (Marcos 11:23). El solo pensar no genera mi-
lagros. El milagro se produce al confesar lo que creemos.
Cristo prometió que recibiríamos lo que confesamos. El ejem-
plo del monte era solamente con el fin de dar énfasis en el po-
tencial de la confesión de la palabra. Si los cristianos tan solo
supiéramos el poder que se desata al confesar por fe, usaría-
mos ese potencial con más eficacia los trescientos sesenta y
cinco días del año.
Nuestras palabras son importantes. Malaquías dijo que
Dios guardaba un libro de palabras. El ángel Gabriel dijo a
Daniel que había venido por sus palabras. Pablo nos explicó
que recibimos la salvación de Dios al confesar a Jesucristo
como nuestro Salvador: "Porque con el cora;,Ón se cree para
jusTicia, pero con la boca se conjlesa para salvaciÓn". Tú
puedes ser justo en tu corazón, pero necesitas confesar para
recibir la salvación. El pensamiento en fe no alcanza para de-
El poder uedtivo del lengudje
satar el poder de Dios. Debemos aprender a hablar y a confe-
sar por fe. Nuestras palabras tienen un poder creativo. Pueden
ser utilizadas tanto para el bien como para el mal. Dios nos ha
dado la gracia para aprender a usar este potencial para establecer
el reino del Señor en esta Tierra.
¿Cómo desarrollamos este potencial?
En Génesis observamos cómo Dios mismo hace uso de es-
te potencial. Antes de decir: "Sea... " , tenía un objetivo claro
y específico. Según el relato de la historia de la creación, po-
demos decir que todo fue creado desde una sola perspectiva:
la Tierra. Pero ¿por qué Dios concentraría su creación en este
planeta solamente, si tenemos en cuenta que el universo es in-
menso, en el que se encuentran billones de estrellas aún de ta-
maño más grande que el Sol de nuestro sistema?
La razón por la que Dios ha elegido a este planeta es por-
que era el lugar donde el hombre habitaría. Si no fuese por es-
te objetivo, la Tierra hubiese sido como cualquier otro planeta,
un lugar incapaz de ser habitado.
Pablo muestra el propósito central del hombre, no solo en
esta Tierra, sino también en todo el universo. En Romanos 8
dice que toda la creación fue sujetada a un proceso de deca-
dencia por causa del pecado de Adán, pero cuando el hombre
llegue al lugar de la victoria y redención totaL la creación que
ha aguardado en esperanza, será libre. Aún la ley que la cien-
cia ha Lamado "entropía", será anulada y hasta nuestros cuer-
pos vencerán el proceso de la corrupción.
En la epístola a los Colosenses Pablo dijo que Cristo era la
imagen de Dios, y que mediante Él fue hecha toda la creación,
la visible y la invisible. Pablo sigue sus enseñanzas e identifi-
ca a Cristo como la iglesia, su cuerpo ffsico aquí en la Tierra.
113
La (uarta dimensión 2
En Efesios. Pablo señala que nos encontramos en Cristo antes
de la fundación del mundo. Y al culminar el capítulo uno dice
que somos su plenitud, que todo lo llena en todo. Este pasaje.
en el texto original del idioma griego. tiene un significado
muy especial. La traducción literal del mismo sería: "Llena to-
do lo que se pueda llenar". La deducción es que la Iglesia, lle-
na de la gloria de Cristo, es la que cumple su último propósito
de llenar toda la creación de su gloria. Por consiguiente, nues-
tra influencia no se limita a esta Tierra. sino que abarca toda la
creación de Dios.
Si tenemos en cuenta que antes de ser creados estuvimos
en la mente de Dios. podemos entender claramente el propó-
sito del Señor de haber elegido a esta Tierra para que pueda
habitarla el hombre.
Tenemos que fijarnos en la lección que Dios quiere dar-
nos. antes de aprender a usar las palabras, porque estas tienen
un noder creativo. Hablamos mucho sobre la fe, pero parecie-
ra que nunca establecemos metas claras. No sabemos hacia
dónde nos dirigimos, porque vivimos día a día. Quizás te pre-
guntes: "Y... ¡,no era que Jesús nos había dicho que viviéra-
mos así?" Es verdad, pero este mensaje estaba dedicado a
aquellas personas extremadamente preocupadas por sus pro-
pias vidas. Lo que yo indico es que debemos tener un claro ob-
jetivo y una meta específica para el futuro que hemos recibido
de parte del Espíritu Santo.
Cuando Dios dijo: "Sea.. . p, sabía cómo iba a culminar la
obra. Nos observó claramente. pero no tal como somos. sino
cómo íbamos a ser en Cristo. Dios tenía un objetivo claro:
crearía un planeta, con el propósito de que sea un lugar perfec-
to para que el hombre pueda habitarlo.
Antes de que Dios dijera "Sea... P, el Espíritu Santo obró
dentro del deseo de Dios. El Espíritu trabajó para que las
Palabras de Dios fuesen realizadas en su tiempo. Entenderás
114
El poder creativo del lenguaje
mejor este principio si aprendes a usar el potencial de la con-
fesión de la palabra. Debemos aprender a caminar junto al Es-
píritu Santo, y que Él sea nuestro guía, que nos revele los
deseos de Dios. Una vez que el Espíritu Santo nos dé las ins-
trucciones apropiadas, podemos confesar con autoridad so-
bre las circunstancias caóticas, y de esta manera veremos los
milagros.
Permíteme contarte una historia. Cuando uno tiene más de
setecientos mil miembros en su iglesia, le sobran las historias
para contar. Pero esto que deseo narrar es algo muy personal
para mí. Un día, mientras hablaba en una convención en Co-
rea, recibí una llamada de emergencia. Mi esposa sollozaba in-
controlablemente cuando me dijo: "Nuestro segundo hijo se
está muriendo. Ven pronto". Cuando llegué a casa, en efecto,
encontré a mi hijo que se moría, tendido sobre mi cama. Nun-
ca había visto a una persona que agonizara de esa manera. To-
do su cuerpo temblaba y se retorCÍa. Estaba envenenado.
Durante el recreo de la escuela un grupo de niños habían
comprado algo de comer que había sido contaminado con in-
secticida. Hoy hay mucha gente loca que hace cosas así.
Simplemente le pusieron veneno a la comida, porque sí,
y treinta niños murieron al instante. Mi hijo se desmayó y al-
guien lo llevó a casa. En mi desesperación llamé a todos los
médicos que asistían a mi iglesia -que son muchos- y todos
me dijeron que no podían hacer nada. El veneno era muy
fuerte. No se atrevieron ni a venir para no presenciar a su
propio pastor en semejante situación con su hijo y no poder
ayudarlo en nada. Mi hijo estaba cubierto de sudor. Tembla-
ba de pies a cabeza y me dijo: "Papito, ayúdame, ayúdame".
El corazón se me rompía dentro de mí, tanto que pedí al Se-
ñor que me llevara a mí y no a él.
Después de todo, le dije al Señor: "Yo ya he vivido más de
cuarenta años en este mundo. y esta criatura recién comienza
115
La cuarta dimensión 2
a vivir. Déjame morir en su lugar".
Pero esa actitud no trae ningún resultado. Y por fin me de-
cidí a luchar. Me vino la convicción de que no era la voluntad
de Dios que mi hijo muriera, sino más bien que era algo del
diablo. Por lo tanto no me sometería sin luchar. "Padre celes-
tiaL" comencé a decir, "dale vida a mi hijo". Luego seguí con-
fesando mis pecados, desde mi niñez, y clamé por el poder de
la sangre de Jesucristo. El poder de Satanás era tan horrible
que el orar se me hacía una formidable lucha. Me afiancé de
lo que la Biblia dice en Marcos 16 en cuanto a tomar veneno.
Si no podemos aceptar las promesas de Dios no tenemos
derecho a reclamar victoria e insistir en la oración. Seguí oran-
do por una, dos, tres horas ... Cuando me levanté vi a mi hijo
que ya no respiraba. tenía el color de la muerte. El diablo me
dijo: "Tu hijo ha muerto, de nada te sirve orar ya. Mañana vas
a leer en la primera página del diario la noticia del 'hijo del sa-
nador' que ha muerto. Has predicado por toda Corea la sani-
dad divina y mira ahora, tu hijo está sin vida". El corazón se
me paralizó en ese instante, pero luego me repuse. "Los cielos
y la tierra pasarán, más la Palabra de Dios no pasará. La Bi-
blia dice que el veneno no nos dañará. En el nombre de Jesús
venceré." Con la confesión de esas palabras seguí luchando.
De repente algo se rompió y una inmensa paz llenó mi co-
razón. Me sentí completamente aliviado. Fe, paz y gozo inun-
daron mi espíritu. Sabía que tenía la victoria y comencé a
gritar de gozo y a sonreír. Mi esposa creyó que me había vuel-
to loco, pues mi hijo estaba muerto y yo me reía y me gozaba.
Me acerqué al niño y le dije: "SamueL hijo mío, en el
nombre de Jesucristo, levántate y anda". En el momento se le-
vantó y vomitó sobre la cama todo el veneno. Luego comenzó
a respirar libremente, me abrazó y me dijo: "Papá, papá, ya
regresé. Jesús me trajo. Él está aquí. Dale las gracias al Señor
Jesús". Yo no vi al Señor, pero comencé a darle las gracias.
116
El poder creativo del lenguaje
Luego mi hijo me relató cómo había sentido la muerte y
cómo se había encontrado en los brazos del Señor. Los ánge-
les lo rodearon y vio a hermanos que habían muerto, y todo era
muy hermoso. Luego Jesús le dijo que tenía que regresar por-
que su padre rogaba por su regreso.
Ese hijo ahora estudia en la universidad y cada vez que lo
veo tan alto y sano glorifico al Señor. Si yo no hubiera persis-
tido en la oración, quizás lo hubiera perdido en aquel momen-
to. Pero porque persistí en mi confianza en la Palabra de Dios
,
he ganado a mi hijo de la muerte.
Estamos en una sociedad donde abunda el caos, tal como
estaba la Tierra -desordenada y vacía- antes de que Dios
creara el Sol y las estrellas. A medida que andemos en obe-
diencia junto al Espíritu Santo, aprenderemos a usar el poten-
cial de las palabras con el propósito de establecer orden en
medio del caos.
La confesión de la palabra puede marcar la diferencia, si
tan solo la usamos con eficacia. Nuestra vida cristiana puede
carecer del control de las palabras, pero también puede mani-
festarse la importancia y el poder creativo de la palabra de
acuerdo al propósito original de Dios.
Comienza a confesar palabras positivas. Medita cosas po-
sitivas y creativas. Llena tu mente de la Palabra de Dios y que-
darás sorprendido al observar la Palabra de Dios salir de tu
propia boca. "Sean gratos los dichos de mi hoca y la medita-
ción de mi coraz.ón delante de ti, oh Jehová, roca mía, v reden-
tormío" (Salmos 19:14).
117
EL AMOR: LA FUENTE DE MOTIVACIÓN
¿Qué es lo que te motiva o impulsa a hacer algo? Creo que
esta es una pregunta muy importante que debe ser analizada
cuidadosamente. Los psicólogos han analizado este tema por
muchos años. Ya sabemos que nuestros actos son motivados
por una fuente como la aspiración al poder, al dinero o quizás
por el carácter propio de cada uno. Por ejemplo, los artistas
gastan gran cantidad de dinero para culminar una obra, ya que
serán distinguidos por ella. Entonces, ¿qué es lo que impulsa
a los cristianos a pasar de lo común a lo sobrenatural, de lo
usual a lo inusual, de la tercera dimensión a la cuarta dimen-
sión? ¿Cuál es la causa del impulso que sienten los cristianos
para aplicar los principios espirituales que he descrito a lo
largo de este libro? Quiero analizar junto a ti esta fuente de
motivación.
Antes de hacer el análisis, es importante que comprenda-
mos el significado de la palabra "motivación". La palabra
motivación es un término que se usa para explicar el compor-
tamiento o la conducta de una persona. Esta palabra proviene
de motivo, la razón ya sea interna o externa por la que algo
que se hizo fue hecho.
119
La cuarla dimensión 2
Déjame darte un ejemplo de lo que trato de explicarte.
Puede ser que una persona sepa jugar al tenis, pero en un de-
terminado momento recibe una invitación para ir a jugar, pero
no desea hacerlo. Diríamos que no está motivada para vestir-
se la ropa adecuada y aceptar el desafío. Por otro lado, pode-
mos conocer a otra persona que sí desearía jugar, pero no sepa
cómo hacerlo.
Existen dos factores que determinan los actos de una per-
sona: la habilidad y el deseo. La motivación es expresada por
verbos como querer, gustar, desear, necesitar y procurar. I
Hoy, tanto sociólogos como psicólogos muestran gran in-
terés sobre un aspecto más práctico de la motivación. Se desa-
rrollaron estudios sobre la causa de la diferencia que existía
entre personas que aún con la misma capacidad y los mismos
talentos, llevaban cierta ventaja sobre otros. Si la industria lle-
gase a descubrir la causa de esta diferencia, la productividad
en el ámbito social se incrementaría de una manera increíble.
En los libros más recientes figura que la productividad en
los países industriales varía según el cambio de incentivos
dentro de su economía. En el pasado, los agricultores planta-
ban las semillas porque tenían la motivación y la esperanza de
que pronto cosecharían lo que habían sembrado, lo que haCÍa
que el tiempo de la primavera y del verano fuese bastante sig-
nificativo para ellos. En la época de migraciones, la gente se
mudaba en masas a las grandes ciudades. A partir de ese mo-
mento se olvidó el concepto de la cosecha, y surgieron los che-
ques y los beneficios adicionales.
Debido al énfasis de hoy de la especialidad por áreas, un
obrero nunca puede ver su obra culminada, pues es responsa-
ble solo por una parte del trabajo. Entonces la satisfacción que
un obrero tenía cuando su labor llegaba al final, ha sido reem-
plazada por una cierta cantidad de dinero. El énfasis de la es-
pecialidad causó también una ~ : a n a n c i a de tiempo adicional.
El amor: la fuente de motivación
En el pasado, el hombre invertía su tiempo en el desarrollo de
su personalidad, pero a partir de un cierto punto, comenzó a
invertir su tiempo en vacaciones, tomó el trabajo solo corno un
medio para ganar dinero.
En consecuencia, ni los salarios ni los beneficios adiciona-
les motivan al individuo para lograr una mejor productividad.
Celebro la noticia que parece que ahora los industriales com-
prenden la importancia del tema de la motivación que causa
mayor productividad. La cuestión no está en el salario, sino en
el interior del ser humano.
Los educadores también muestran gran interés sobre el te-
ma de la motivación. Se ha descubierto que existe una relación
sumamente importante entre la motivación y el conocimiento.
Los estudiantes aprenden y retienen lo aprendido en un grado
más alto si consideran que el nuevo conocimiento es aplicable
para sus vidas, que será práctico en el futuro. Por consiguien-
te, nuevos métodos de enseñanza son implementados para que
el alumno desarrolle sus talentos en los primeros años de su
vida a través de talleres especiales.
Nosotros, los cristianos, también somos motivados. Pero
tenemos una fuente que no tienen los que viven alejados del
Señor. Nosotros no somos ciudadanos de este mundo. Nuestra
ciudadanía traspasa los reinos de esta Tierra y nos coloca bajo
la soberanía del reino de Dios. Pablo dijo: "El cual nos ha li-
hrado de la potestad de las tiniehlas, y trasladado al reino de
su amado Hzio" (Colosenses 1: 13).
No solamente contarnos con los recursos de este mundo,
sino también con los recursos eternos de nuestra herencia en
Cristo. A través de la fuente de motivación que tiene el reino
de Dios. somos capaces de soñar y lograr mucho más que los
no cristianos, que solo cuentan con los recursos de este mun-
do. Nuestra fuente no tiene límites, y esta es la que debería
motivar todos nuestros actos. Hablo del amor de Dios.
121
La (uarla dimensión 2
El amor de Dios: la fuente de motivación
Crco quc cl versículo más conocido dcl Nuevo Testamen-
to es el siguiente: "Porque de tal manera amá Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en
él cree, /10 se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3: 16).
W. Frank Scott, en su Comentario homilético, escribió lo
siguiente: "Sin lugar a dudas, Juan era el apóstol del amor. Pa-
reciera que este discípulo hubiese recibido una unción especial
para comprender más la profundidad del amor de Dios, y así
poder explicarlo a la gente. El Espíritu Santo es el inspirador
y elige a los instrumentos que considera más aptos para cum-
plir su obra. Coincidimos que fue Juan la persona más adecua-
da para ser usada como un heraldo del evangelio de esta fuente
eterna, el amor".
La fuente eterna a la que Scott se refería era la causa, el
origen de la motivación del Padre que entregó a su Hijo, Jesu-
cristo, para ser sacrificado. ¿Cuál fue el motivo o la causa de
este sacrificio que estaba dirigido no solo a Israel, sino tam-
bién a la iglesia y a toda la humanidad? La respuesta es: el
amor. La causa del sacrificio fue cl amor. Por lo tanto, debe-
mos enfocarnos en el amor divino sobre todas las cosas.
¿Qué es el amor de Dios? Es su esencia misma. Dios nos
ama a causa de su esencia. Él nunca se esfuerza por amar,
pues su amor es su naturaleza. "El que no ama, /10 ha cono-
cido a Dios; porque Dios es amor" (1 Juan 4:g). Sus actos no
son motivados por sentimientos, Sino por su naturaleza: Dios
es amor.
En el tiempo de la estadía del Señor en la Tierra, el Anti-
guo Testamento era el centro de las controversias. Se discutían
todos los días hasta los puntos más minuciosos de la ley. Los
fariseos y los saduceos tcnían una interpretación muy particu-
lar de los escritos antiguos. Un día, un intérprete de la ley se
122
El amor: la fuente de molivación
acercó a Jesús y, con el propósito de tentarlo, le preguntó lo si-
guiente: "Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?"
Después de todo, si todos los mandamientos vienen de Dios,
¿quién se atrevería a elegir a uno como el más importante? En
caso de que Jesús optara por uno, cometería un grave error, ya
que de esta manera reduciría la importancia de los otros man-
damientos.
Sin embargo, Jesús no tardó en contestar: "Amarás al Se-
1101' tu Dios con todo tu cora::án, y con toda tu alma, y con to-
da tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el
segundo es semejante: Amarás a tu p r r ~ j i m o como a ti mismo.
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas"
(Mateo 22:37-40).
En vez de juzgar la importancia de cierto mandamiento,
Jesús sintetizó todos los mandamientos, explicó la esencia y el
propósito de Dios para con el hombre: debe amar a Dios y a
su prójimo como a sí mismo. Jesús fue el que sintetizó todo el
Antiguo Testamento en estos dos mandamientos. Luego, Juan
explicó que ambos eran uno solo. Juan se pregunta: "Si alRu-
no dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiro-
so. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo
puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos
este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su
hermano" (1 Juan 4:20-21).
A este mandato del Señor se lo ha llamado "el gran man-
damiento"; es tan perfecto que no se le puede añadir ni restar
nada. Sin embargo, muchos han tratado de dividirlo en dos. En
algunas iglesias liberales, el énfasis está en amar al prójimo,
mientras que en las conservadoras. colocan toda la fuerza en
amar a Dios. La historia registra, de una forma objetiva, las
presiones que ejercieron algunos cristianos sobre otros grupos
de creyentes que creían en el mismo Dios, pero de otro modo.
Las personas que ponen énfasis en amar al prójimo, no de-
123
La (uarta dimensión 2
dican su tiempo a Dios en meditaciones devocionalcs. Cristo
Jesús nos enseñó que tanto el amar a Dios como al prójimo
eran de igual importancia como señal de obediencia a Dios.
Llevo más de cuarenta y dos años de ministerio, y tengo la
firme convicción de que cuando amo a Dios, también amo a
su pueblo.
Es cierto que algunas iglesias muy liberales han dejado de
predicar la Palabra y han dedicado su tiempo a la parte social;
se convirtieron de este modo en una entidad de bienestar so-
cial. Las personas que viene a las iglesias lo hacen porque tie-
nen hambre de Dios, y estas iglesias dan mensajes que solo
justifican su bienestar social. El fin de la reunión y la ofrenda
pareciera ser una labor social. De ninguna manera esto justifi-
ca la obra de Dios. Esto no es el amor de Dios. El amor del
hombre es motivado por la responsabilidad y la compasión;
pero el amor de Dios es motivado por el Espíritu Santo.
Sin embargo, en algunas iglesias conservadoras se predica
únicamente el tema de la salvación. Nunca hablan de las nece-
sidades básicas del hombre y la salud de sus cuerpos. Invier-
ten todo su tiempo en adoración y oración, pero ignoran a los
necesitados. El amor de Dios nos trae armonía. El amor de
Dios nos motiva a amar a Dios en integridad, sin ignorar a los
necesitados. Conocemos la iglesia primitiva a través del libro
de los Hechos. Lucas nos describe la manera en que los prime-
ros cristianos amaban al Señor en integridad, y ofrendaban sus
propiedades y sus bienes para suplir las necesidades de otros
hermanos.
La historia de la iglesia nos revela que un cambio social
seguía a los grandes avivamientos. Por ejemplo, el gran aviva-
miento de la Iglesia Metodista salvó a Gran Bretaña del cata-
clismo que había sufrido Francia. A través de una genuina
revolución espiritual por parte de la Iglesia, hubo una efectiva
acción de ayuda para los más necesitados en Gran Bretaña. En
124
El amor: la fuente de motivación
aquel momento fueron fundadas nuevas organizaciones socia-
les con el fin de suplir las necesidades de la gente. Una de ellas
fue el "Ejército de Salvación ", fundado por William Booth en
el año l R65. Esta organización fue uno de los frutos del aviva-
miento británico. Varias organizaciones. como la Cruz Roja,
fueron fundadas durante este período de avivamiento. Si el
amor de Dios fluye en nosotros, este debe fluir naturalmente
hacia otros.
¿Uué es el amor?
Pareciera que todos conocen el significado de la palabra
amor. Sin embargo, considero que dicha palabra esta mal en-
tendida. En la cultura coreana esta palabra tiene una connota-
ción muy particular, ya que implica un acto determinado y no
una simple actitud. Creo que hemos alterado el significado bí-
blico original. A decir verdad, ni siquiera el idioma griego
coincide con el concepto bíblico. Por lo tanto, para entender el
significado del amor de Dios debemos primero fijarnos en la
diferencia que existe entre el concepto del idioma griego y el
bíblico.
La intensidad del amor
.. y wnarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda
tu alma, y con todas tusjúerzas" (Deuteronomio 6:5). No obs-
tante, el hombre contemporáneo dice: "Yo te amo porque tú
me amas y me beneficias". Sin dudas, esta actitud tiene un ca-
rácter temporario. Dios reveló la intensidad del amor cuando
ordenó a Israel que lo amara. Existen varias implicaciones de-
rivadas del pasaje que he citado.
125
La cuarta dimensión 2
a. El amor de Dios está a nuestro alcance.
Dios nunca nos pide algo que esté fuera de nuestro
alcance. Cuando el Señor nos dice: "Tienes que amar",
es porque poseemos en nosotros la capacidad de amar o
podemos elegir hacerlo. El concepto del amor en el oc-
cidente es un resultado de la era romántica. Durante ese
período, la gente pensaba que el amor solo pasaba a ser
un impulso emocional y no lo relacionaba con la volun-
tad. Como veremos más adelante, el amor de Dios no es
emocional, aunque sea emoti vo. Por consiguiente, po-
demos elegir amar al Señor como un acto de obediencia
a Él.
b. El amor es completo.
Dios ordenó a Israel que amara con todo su corazón, y
no con solo una parte. Israel no podía guardar ni siquiera
una porción de amor para brindar a otro dios; el Señor ha-
bía pedido todo.
c. El amor es un acto del cora;:.ón, de la mente (alma) y de
la voluntad (fller;:.a).
Es cierto que el amor comienza por el corazón; no obs-
tante, involucra también a la mente. Hallamos muchos
ejemplos, en los que Dios da al pueblo de Israel una expli-
cación lógica del porqué debían amarlo a Él. Las circuns-
tancias cambian y los desentendimientos surgen, pero el
amor se mantiene por un acto de la voluntad. Amar a una
persona puede causar perjuicio. No obstante, si decidimos
hacerlo por nuestra propia voluntad, entonces verdadera-
mente amaremos con todo el corazón, a pesar de las cir-
126
El amor: la fuente de motivarióll
cunstancias negativas que puedan surgir. La mayoría de la
gente fundamenta el amor en lo emocional, pero la voluntad
no es algo de lo que se habla cuando hablamos de amor,
pero es un ingrediente indispensable. Por eso, cuando pen-
samos en el amor de Dios, vemos que es mucho más que
emocional: es eterno.
Nuestra lógica indica que debemos amar a las personas
que nos benefician. A menudo expreso el dicho que dice que
cuando hacemos buenos actos, la gente los escribe en el
agua, pero en cambio, cuando procedemos mal, los tallan en
las rocas. En un partido de fútbol, se prueba que este dicho
es verdad. Se escuchan los silbidos desde todo el estadio
cuando un jugador hace dos o tres yerros. La gente se olvidó
que ese mismo jugador hizo el gol del triunfo en el partido
anterior.
Dios nos pide que andemos en un mayor nivel de amor.
Debemos tomar ejemplo de nuestro Señor Jesús; Él sí andu-
vo en ese nivel cuando nos enseñó "el gran mandamiento".
Dijo que el amar a los amigos no era nada especial. Después
de todo, esta clase de amor era algo ordinario. Sin embargo,
afirmó que debemos amar a nuestros enemigos. Esa clase de
amor es algo extraordinario. Dios ya ha dado su ejemplo,
pues ama a este mundo.
Pablo nos dice que el sistema mundano está en enemistad
con Dios. El mundo actual se encuentra en oposición a Dios.
Pero este es el mismo mundo que Dios ha amado tanto, hasta
el punto de dar a su propio H¡jo, Dios no ha esperado a que el
mundo se arrepienta y torne hacia Él, sino que tomó la inicia-
tiva. envió a Jesús. sacrificó a su Hijo.
127
La (uarla dimensión
El amor yel pacto
Según la Biblia, la base del amor es el pacto de la relación
entre Dios y su pueblo. Un pacto es un acuerdo legal entre dos
partes. Ambas partes se comprometen a cumplir algo. En elli-
bro de Deuteronomio, Moisés vuelve a relatar el pacto que
Dios había hecho con Israel en el monte Sinaí. Básicamente,
el Señor había prometido darle al pueblo judío la tierra prome-
tida, siempre y cuando obedecieran sus mandamientos. La
promesa incluía no solamente la tierra por heredar, sino que
también Dios prometió protección, prosperidad y crecimiento,
hasta formar de ellos una poderosa y gran nación.
El gran mandamiento era amar a Dios en forma incon-
dicional, eterna, exclusiva e intensamente. Los israelitas acor-
daron este pacto con Dios. Él sería su Dios e Israel sería su
pueblo.
Si nos fijamos atentamente, descubriremos que aquí no
hay ningún tipo de elección. Lo emotivo y sentimental era so-
lamente un aspecto periférico en esta relación. Lo mismo pa-
sa con nosotros, Dios nos ha amado porque decidió hacerlo, y
entonces tomó la iniciativa. Esta relación requiere de nuestra
parte, obediencia. Bajo ningún punto de vista trato de decir
que lo emotivo deba ser descartado. Solo digo que sin obe-
diencia nuestro amor es en vano.
El Señor hizo un pacto para amarnos. Ese pacto de amor
es natural, pues Dios es amor. U¡ misericordia, la compasión,
la generosidad, el perdón, son ingredientes que se añaden al
amor de Dios; sin embargo, lo primordial está en el cumpli-
miento del pacto: I ~ l ama a su pueblo.
Creo que una explicación de la palabra griega agape, nos
ay udará aun más a entender mejor este concepto. En la época
del Nuevo Testamento se usaba esta palabra para distinguir el
amor de Dios del amor del homhre.
128
El amor: la !uente de molivHión
El amor yla fidelidad
El amor de Dios no solamente se expresa de una forma ju-
dicial: debido a un pacto, nos perdonó en Jesucristo y nos
declara sin condenación. Eso es solamente un aspecto del
inmensurable amor de Dios. También debemos entender y co-
nocer el amor del Señor sobre la base de su dedicación y fide-
lidad. El ejemplo en este aspecto puede ser la relación de una
pareja.
En la sociedad contemporánea normal, cuando se estable-
ce un matrimonio, lo que se espera del cónyuge es fidelidad.
Por más que los seres humanos hayan abierto las puertas para
los llamados '"matrimonios abiertos", ya es sabido que eso re-
sultó un fracaso total. El hombre fue creado conforme a la
imagen de Dios. Dios fue el que estableció el matrimonio en-
tre un hombre y una mujer. Aún los no creyentes sienten la ne-
cesidad de abrir la Biblia para ver los principios de conducta
que se espera en una pareja. El hombre debe dejar a su padre
y a su madre y unirse a su mujer, y llegan a ser así una sola
carne. Esto sigue siendo una verdad respetada no solamente en
la época de Moisés, sino también hoy. Sin embargo, la fideli-
dad es apenas una sombra de la relación de amor que Dios ha
elegido tener con su pueblo.
"En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi (mi ma-
ridoJ, v nunca más me llamarás Baa/i (mi Sei'íor)" (Oseas
2: l6l. Pablo nos indica el cumplimiento de esta promesa cuan-
do dice: "Por esto dejara el hombre a su padre v a su madre,
v se I/nirá a sl/ml/jer, v los dos serán l/na sola carne. Grande
es este misterio; más yo digo esto respecto de Cristo v de la
iglesia" (Efesios 5:31-32).
El marido o esposo es Cristo. Él ama, protege, sacrifica y
da su vida por su pueblo. La iglesia es la esposa. Ella debe
amar. obedecer. respetar y entregar su vida solo a Él. En una
129
La cuarta dimensión 2
relación como esa, el amor se mantiene por la fidelidad de
ambas partes. Esta unión es algo más que emocional, es
una relación legal. Tienen los derechos del uno con el otro,
ambos están protegidos por el pacto que acordaron en el día
del casamiento. Aunque la relación carezca de emoción, su
unión como pareja sigue vigente, pues el efecto del pacto es
eterno.
Moisés aclaró que a los israelitas les fue dada la ley del di-
vorcio debido a su incredulidad. No obstante, en la relación
entre Cristo y la iglesia no existe el divorcio. Esta relación tie-
ne un carácter eterno.
Las tres palabras griegas para"amor"
En el griego de la época del Nuevo Testamento, existían
tres palabras que se usaron para trasmitir el término "amor".
Estas tres palabras son: eros, phi/eo y agape.
l. Eros: unajúerte pasión.
La revolución sexual de la sociedad actual no es nada nue-
vo. Los griegos vivían por la pasión. Deducimos esto por los
escritos de Platón, en los que describió el amor como la pa-
sión. Muchos poemas y anécdotas fueron escritos en base del
eros. Según la mitología, los dioses griegos se enamoraban en-
tre ellos. Estos dioses no eran servidos por devoción, sino por
temor; no eran ejemplos de pureza y castidad, sino víctimas de
la misma debilidad del hombre.
Eros es tan contrario al amor que Dios espera de su pue-
blo, que esta palabra nunca se usa en el Nuevo Testamento.
Esto no significa que la pasión no tenga lugar dentro de la re-
lación matrimonial, pero el concepto de pasión con otra perso-
\30
El amor: la fuente de motivación
na, en forma desenfrenada e ingobernable, es estrictamente
ajeno a la Biblia.
No es un accidente que las Escrituras ignoren la palabra
más común que tenían los griegos cuando se referían al amor.
Lo que ocurre es que los escritores del Nuevo Testamento es-
taban demasiado conscientes de ese concepto, y para cualquier
creyente judío, la idea de eros era repugnante, causaba recha-
zo. E s t ~ es una de las razones por la que hubo tal aversión en
predicar el evangelio a los griegos. Dios tuvo que hacer un lla-
mado particular a un apóstol especial, para llevar primero el
mensaje de Cristo a Macedonia.
Pablo tuvo que advertir a los corintios que no se confor-
maran con los hábitos populares del mundo, ya que podían ser
afectados por ellos. Aquellos que habían recibido a Jesucristo
y sus enseñanzas, debían purificar sus vidas y evitar los com-
portamientos que la sociedad griega tenía por costumbre.
2. Phi leo: una amistad genuina basada en e/ afecto.
Otra palabra que sí se halla en el Nuevo Testamento en
griego es phi/ea, que significa "amistad". Platón usó esta pa-
labra para describir la actitud que debía tener una persona
hacia la comunidad. Esta palabra describía lo que se conside-
raba como el sentimiento más noble. Phi/ea no se caracteriza-
ba por la exageración o exceso como eros, sino que describía
la actitud que generaba la admiración de la gente. En la anti-
gua Grecia, la gente desarrollaba su personalidad a través de
la exposición de uno mismo: esto era el phi/eo.
Después de la resurrección, la Biblia relata un diálogo en-
tre Jesús y Pedro. En este pasaje aparecen las dos expresiones:
phi/eo y agape. Cuando Jesús le preguntó: "¿Me amas más que
estos?" Pedro respondió: "Señor, tÚ sabes que phi/ea a ti".
131
La cuarta dimensión 2
3. Agape: e.\presicJlI mUI' panicl/lm: se re¡iere al amor de Dios.
La etimología de agape es incicrta en el griego clásico. Es-
ta palabra nunca implicó la pasión ni la emoción de ems, ni
tampoco la nobleza de phileo. Se dice que agapc se usaba pa-
ra exprcsar prcferencia en algo o en alguien. o una decisión
voluntaria de desear algo. Hubo excepciones, sin embargo: es-
ta palabra no fue usada por los poetas. que mostraron mayor
interés en lo popular. Plotinus hizo uso de ella para referirse a
un acto de generosidad y no a una fuerte emoción.
Por consiguiente. el Espíritu Santo tomó una palabra no
muy conocida, para inspirar a los autores del Nuevo Testa-
mento. pues en él aparece con mucha frecuencia. De esta for-
ma se evitó el problema de que el amor de Dios fuera descrito
dentro del contexto griego. Dios tomó una palabra y la purifi-
có. para que el hombre pueda entender su esencia y su manda-
miento.
El amor yel ministerio de Jesús
La vida y el ministerio de Jesús no solamente cumplieron
con la voluntad de Dios. sino también revelaron al Padre mis-
mo. A través de la vida de Cristo podemos conocer el carácter
de Dios Padre. En el Pacto Antiguo. el Dios Padre era el que
daba a conocer los mandamientos al pueblo de Israel. Su jus-
ticia debía ser satisfecha por medio de los sacrificios.
Dios sigue siendo el mismo. Sin embargo. el Antiguo Tes-
tamento solo nos revela un aspecto de su carácter. La misión de
Jesucristo fue darnos a conocer el carácter del Dios Padre en su
totalidad. Jesús reveló el amor y la misericordia del Padre.
Lamentablemente. los que más sabían de la palabra de
Dios eran los que más ignoraban acerca del carácter de Dios.
Esta es la razón por la quc Jesús tuvo quc dccir: "El ql/e me
132
El amor: la fuente de motivación
ha visto a mí, ha visto al Padre" (Juan 14:9). Cristo no vino a
al rogar la ley. sino para cumpl irla. La venida de Cristo satis-
face la justicia dc Dios. logra que el hombre tenga acceso li-
bre a su presencia.
Cristo revolucionó el concepto del amor. Al decir que no-
sotros deberíamos amar (agape) a Dios. Jesús no se refería a
una emoción temporaria. sino a un acto de relación y obedien-
cia para servir a Dios.
Además. el Señor rompió con la tradición judía. Cuando le
dijo al joven rico que debía vender todas sus riquezas y seguir-
lo como discípulo. Jesús le decía: "Tú no puedes servir a Dios
y a las riquezas". Este joven líder era un ejemplo en cuanto a
las leyes. Guardaba cada punto de la ley; además, era muy fiel
pues pagaba sus diezmos. A los ojos de quienes seguían a Je-
sús, este joven era un buen candidato para ser discípulo. Sin
embargo. el Señor sabía que amar a Dios demandaba un alto
grado de sacrificio. Las riquezas no eran en sí un problema. El
problema era la prioridad. Amar a Dios requiere servicio y na-
die puede servir a dos señores. Las riquezas eran aceptables
siempre y cuando estas no fueran la prioridad número uno en
una persona.
En Mateo capítulo 6 Jesús explica la demanda del amor
(agape). El joven rico tenía a su alcance una oportunidad que
hubiera cambiado por completo la trayectoria de su vida. Sin
embargo, la rechazó. Si había sido lo suficientemente inteli-
gente y listo para adquirir tantas posesiones, también podría
haber ser usado grandemente por Dios, como lo fue Pedro o
Juan. Pero este joven nunca terminó de entender la demanda
del verdadero amor (agape). Cabe recordar que fue el único
hombre al que Jesús le extendió la invitación para que sea par-
te de su equipo de discípulos. Ninguno de los discípulos había
contado con semejante privilegio. El mensaje de este pasaje
no es la capacidad de un cristiano para adquirir grandes rique-
133
La cuarta dimensión 2
zas, sino el servicio exclusivo que el amor demanda al conver-
tirnos en discípulos de Jesús.
Tanto la prosperidad como las riquezas son parte del deseo
y el propósito de Dios. Sin embargo. quiero dejar en claro que
agape demanda un servicio completo.
Amor versus orgullo
Encontramos muchas críticas por parte de Jesús hacia los
fariseos. El Señor estaba preocupado por su religiosidad caren-
te de buenos actos (véase Lucas 11 :43). Los fariseos mostraban
generosidad en cuanto a las ofrendas. Diezmaban regularmen-
te. Sin embargo, estos hechos tenían otro objetivo: el recono-
cimiento de la gente. Como esa era la intención primaria, ya
habían recibido el galardón celestial aquí en la Tierra.
Santiago señala este punto muy claramente al decir lo si-
guiente: "¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del
mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quie-
ra ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. ¿O
pensáis que la Escritura dice en vano: El espíritu que él ha
hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da
ma.vor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da
gracia a los humildes" (Santiago 4:4-6).
Pablo también aclara muy precisamente el tema del amor
de Dios en su epístola a los Corintios. En su primera carta a
esa iglesia, el apóstol trata este asunto ya que consistía en un
gran problema que aquejaba a la iglesia. Los corintios habían
colocado un énfasis exagerado sobre los dones espirituales,
pero carecían de énfasis sobre el fruto del Espíritu Santo. En
el capítulo doce Pablo reveló el ministerio del Espíritu Santo
a través del cuerpo de Cristo. Enseñó que todos eran miembros
de un solo cuerpo, y por lo tanto, que no podían criticarse en-
134
El amor: la fuente de motivación
tre sí ni colocarse en lugares de preeminencia. Después de to-
do, el pie nunca se pone celoso por la mano. Y cuando finali-
za este capítulo dice que la iglesia debía prepararse para un
camino aún más excelente (véase I Corintios 12:31). Es fun-
damental que comprendamos el sentido de este pasaje. Pablo
no dice que lo que seguirá es una cosa aún más excelente, si-
no un camino aún más excelente.
Hay mucha gente que interpreta mal I Corintios 13. el "ca-
pítulo del amor". He leído vez tras vez este capítulo, y siem-
pre pensé que era más importante que los capítulos doce o
catorce, pero estaba equivocado. El amor no es un mayor don
que la fe, la sanidad o las lenguas. Después de todo, el amor
no es un don, sino es un fruto del Espíritu Santo. Lo que Pa-
blo enseñó a los corintios era una mejor motivación en cuan-
do al desarrollo de los dones del Espíritu. Esta más excelente
motivación era precisamente el amor. Alguien que ama nunca
se preocupará por quién sea el predicador. Ya no le importa
que no lo hayan elegido para predicar ese día, pero sí le im-
porta ministrar junto al Espíritu Santo a todo el cuerpo de
Cristo, sin preocuparse por su fama o su reconocimiento.
Pablo dice muy claramente que la motivación para desa-
rrollar los dones espirituales, que incluyen la fe, la profecía o
el discernimiento de espíritus, tiene que ser el amor. Es asom-
broso que define al amor no como lo definiría un diccionario,
sino por cómo el amor actúa. Es este capítulo Pablo especifi-
ca catorce características del amor. Cinco de ellas son accio-
nes positivas del amor, y nueve son comportamientos que
nada tienen que ver con el amor.
Las cinco acciones positivas son:
l. Es sufrido.
2. Es benigno.
135
La (uarta dimensión 2
3. Se goza de la verdad.
4. Todo lo sufre.
S. Todo lo cree.
Los nueve comportamientos negativos son:
l. No tiene envidia.
2. No es jactancioso.
3. No se envanece.
4. No hace nada indebido.
S. No busca lo suyo.
6. No se irrita.
7. No guarda rencor.
8. No se goza de la injusticia.
9. Nunca deja de ser.
Si un cristiano guarda estas cualidades en su personalidad
y las vive en su ministerio, puede decir que es una persona que
complace al Señor, ya que Dios es amor. Y que no solamente
manifiesta la naturaleza, la personalidad y la esencia de Dios,
sino que también recibe el reconocimiento de otros como una
persona digna de imitar.
¿Has experimentado alguna vez que conociste a una per-
sona que se mostraba bastante "espiritual", con conocimientos
bíblicos profundos. pero que no era digna de ser imitada? ¿Por
qué? Porque quizás sabía hablar, había dedicado muchas ho-
ras al estudio y era buena al predicar. pero no sabía amar, no
trasmitía amor en sus palabras. Pablo señala que este acto no
beneficia ni siquiera a ellos mismos.
Primero. la motivación de cada cristiano debe ser el amor
de Dios que es derramado en nuestros coralones por el Espí-
ritu Santo. Esta motivación no solamente cambiará tu vida es-
pirituaL sino también tu vida cotidiana. Sin el amor de Dios,
136
El amor: la fuente de motivación
todos nuestros esfuerzos espirituales edificarán muy poco.
¿Por qué enfatizo tanto que debemos entrar a la realidad
de la cuarta dimensión y aprender a hablar el lenguaje del Es-
píritu Santo? En primer lugar, porque amamos a Dios y anhe-
lamos conocerlo cada vez más. Pablo expresó esta motivación
en su epístola a los Filipenses.
"Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida
por la excelencia del conocimiento de Cristo JesLÍs, mi Señor,
por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por hasura,
para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia
justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la
justicia que es de Dios por lafe; afin de conocerle, y e/ rnder
de su resurrección, ya la participación de sus padecimientos,
llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna ma-
nera llegase a la resurrección de entre los muertos". y sigue
así: "Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado;
pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda
atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la
meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo
Jesús" (Filipenses 3: 8-11,13-14).
El apóstol no solamente expresó cuál era su motivación
personal, sino también reveló sus deseos para aquellos que se-
guían a Jesús, influenciados por su ministerio:
"Por esta causa dohló mis rodillas ante el Padre de nues-
tro Señor Jesucristo, de quien toma nomhre toda familia en los
cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas
de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre inte-
rior por su Espíritu; para que hahite Cristo por la fe en vues-
tros corazones, a fin de que, arraigados V cimentados en
amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los
santos cuál sea la anchura, la longitud, la prqfundidad y la al-
tura, v de conocer el amor de Cristo, que excede a todo cono-
cimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios"
137
La cuarta dimensión 2
(Efesios 3:14-19, énfasis mío).
En segundo lugar, la motivación debe fundamentarse en el
amor hacia nuestros hermanos. "Nosotros sabemos que hemos
pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El
que no ama a su hermano, permanece en muerte" (1 Juan
3: 14). Pedro también hace mención de una motivación hacia
un nuevo nivel espiritual a causa de nuestros hermanos y her-
manas en Cristo. "Habiendo pur(tlcado vuestras almas por la
obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor
fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de
corazón puro" (1 Pedro 1:22).
En los últimos años vimos un cambio en la motivación en
nuestra sociedad. En la década de 1960-1970 surgió una rebe-
lión contra las normas sociales y las autoridades gubernamen-
tales. En esa época el hombre pensaba que cualquier cambio
era posible, y que el mismo sería beneficioso. En los años
1980-1990, el hombre se volvió a sí mismo. Ese período pue-
de ser denominado como la generación de "lo que es bueno
para mí". Los temas que habían surgido en 1960 ya no eran de
su interés, ya que estos demandaban un precio muy alto.
En esa época todas las librerías del mundo se llenaron de
títulos sobre la autoestima y la autoconfianza. En estos días
vemos cada vez más el creciente desarrollo del egoísmo, el
mundo se ha olvidado de la compasión y del amor. La iglesia
también estuvo sujeta a las fuerzas de los cambios sociales que
surgieron en el ámbito mundial. No obstante, la Palabra de
Dios nunca ha sido cambiada. Lo que ha sido verdad en el pa-
sado. sigue siendo verdad en el presente. Dios demanda amor,
no solo a nosotros mismos, sino también a todas sus criaturas.
Personalmente, lo que me motiva para sacrificar mi vida
para el evangelio, es el amor de Dios. Este amor está dirigido
por el Espíritu Santo a Dios, y también enfocado y dedicado a
su pueblo por el mismo Espíritu.
138
El amor: la [uenle de molivación
En estos momentos me encuentro incubando un millón de
miembros en sueños y visiones para tenerlos para el año 2004.
¿Por qué estoy embarazando a esta multitud en el plano de la
imaginación de la cuarta dimensión? Porque no tengo la me-
nor duda de que lo mejor que puede pasarle a una comunidad,
en cada nación y en todo el mundo, es que la Iglesia de Jesu-
cristo se afirme fuerte y poderosamente, motivada por el amor
de Dios, y salga a las calles a predicar el único mensaje de
esperanza. Nosotros somos la sal de esta Tierra y, sin la Iglesia,
esta Tierra carece de futuro.
La fuerza del amor
Cuando yo era joven, vivía atrapado por un sentimiento de
inferioridad. Me sentía incapaz de hacer algo significante en
este mundo. Mi hogar estaba en una zona muy pobre y, como
se esperaba, tampoco había recibido una alta educación. Co-
mo padecía de tuberculosis, cada vez me sentía más débil. No
tenía esperanza alguna. No obstante, fui atrapado por el amor
de Dios.
He descubierto que una persona puede refugiarse a sí mis-
ma en la autocompasión, que junto con el orgullo y el comple-
jo de inferioridad, son algunos de los factores causantes de que
una persona no desarrolle sus talentos personales ni tenga
grandes sueños para su vida. Al enamorarme de Jesucristo,
con la ayuda del Espíritu Santo, no podía esconderme dentro
de mí. Sentí un impulso para romper los complejos que me de-
tenían y salir por medio de la fe, creí a Dios en que debía al-
canzar el éxito.
En estos momentos me encuentro incubando sueños y
visiones que jamás habría ni siquiera podido imaginar. Si al-
guien me hubiese dicho hace diez años dónde estaría hoy y
139
La cuarta dimensión 2
cuál sería mi sueño, me hubiese reído en su cara. Sin embar-
go, siento una poderosa motivación dentro de mí que me em-
puja a creer en lo que Dios me ha prometido.
Tengo en mi mente un proyecto evangelístico aún más
grande para alcanzar todas las naciones del mundo. No mal in-
terpretes esto, por favor. No digo que Dios no ha llamado a
otros ministerios para la última cosecha de este siglo; sola-
mente quiero afirmar que Dios ha puesto en nosotros una in-
quietud por las almas perdidas como si nosotros fuésemos los
únicos canales del mensaje del evangelio. Para poder cumplir
con todo lo que Dios nos ha encomendado, no puedo darme el
lujo de sentirme relajado, incapacitado o inadecuado para esta
obra.
Personalmente, no me es nada difícil sentirme relajado al
pensar en mis cuarenta y dos años de grandes logros ministe-
riales. Podría descansar gracias a mis líderes de células, ya que
cada miembro de mi iglesia es ministrado por estos líderes.
Sin embargo, me encuentro más ocupado que nunca antes. No
solamente predico siete veces solo los domingos, sino que
también viajo permanentemente por todas las naciones de la
Tierra para llevar a cabo las conferencias de iglecrecimiento.
¿Me preguntas por qué no me doy el lujo de tomarme un
descanso o jubilarme? Mi respuesta a esta pregunta es: por el
amor de Dios.
He aprendido a abrir mis ojos y ver los lugares de cosecha.
He hablado mucho con el Señor de la cosecha. el Espíritu San-
to. Él me ha dado un amor especial por cada alma perdida y
por la Iglesia que necesita afirmarse aún más. Esta es la razón
por la que no puedo dejar de ministrar. Así es la fuerza del
amor.
Actualmente notamos que muchos hombres de Dios se
encuentran desanimados, porque no han visto lo que habían
anhelado y creído. Al viajar por todo el mundo. he visto a mu-
140
El amor: la fuente de motivación
chos siervos que han perdido la esperanza.
Hace muy poco recibí una carta de un pastor estadouni-
dense que me decía lo siguiente: "Pastor Cho, yo había estado
muy desanimado. hasta el punto que había perdido todo tipo
de esperanza. Aunque me esforzaba y hacía todo lo que podía,
la iulesia no crecía. Fue en esos momentos de duda que vi su
C'
programa de televisión. Sus palabras me ayudaron a recuperar
la esperanza. He sido cambiado, y mi ministerio también. Mi
iglesia está creciendo". Este pastor, aunque en su interior ya
había bajado los brazos, no estaba consciente de la importan-
cia de cultivar su esperanza en el amor.
Pablo comparte la clave de la esperanza: "Y la esperanza
no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos .lite dado"
(Romanos 5:5).
La causa del desaliento se debe a la oposición y las críti-
cas que reciben los pastores. Al encarar estas circunstancias
sin el amor impartido por el Espíritu Santo, pierden la esperan-
za. El ministerio se vuelve muy monótono, y la gente no reci-
be el alimento espiritual que necesita.
Solo el amor de Dios. fuente de motivación, nos hará so-
brepasar toda clase de desaliento y de desesperanza. El amor
de Dios nos hace actuar y no reaccionar. El amor de Dios nos
hace concentrarnos en lograr el consentimiento del Espíritu
Santo, y no el de la gente. El amor de Dios nos motiva a amar
a los que nos critican. Nos anima a poner nuestros ojos en la
meta que debemos alcanzar. y no en las presentes adversida-
des. Al aprender a caminar en el amor. volveremos a encender
la vela de la esperanza. la que es fundamental si queremos
lograr algo.
El agricultor planta las semillas con esperanza. El arqui-
tecto hace un proyecto de un edificio con esperanza. El artista
pinta el cuadro con esperanza. Sea un trabajo secular o religio-
141
Ld CUdrtd dimensión 2
so, toda obra debe estar fundamentada en la esperanza.
El agricultor visualiza la cosecha, aunque en ese instante
todo lo que alcanza a ver es un terreno vacío. Según su imagi-
nación, todo está listo y terminado. Cuando salgan las prime-
ras espigas, el agricultor espera con mucha paciencia el día de
la cosecha, Existen varios factores que podrán impedir una co-
secha exitosa: una sequía o una inundación, por ejemplo. No
obstante, el agricultor no puede mostrarse preocupado por
esto, sino que debe trabajar como si todo fuese un éxito.
Por lo tanto, el desaliento y la desesperanza pueden ser su-
perados por medio del amor de Dios. Pablo había sido el cen-
tro de la crítica, y tuvo que defender su ministerio en más de
una ocasión. Sin embargo, al escribir la epístola a los Corin-
tios, el apóstol dijo: "No nos recomendamos, pues, otra vez a
vosotros, sino os damos ocasión de gloriarnos por nosotros,
para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las
apariencias y no en el corazón. Porque si estamos locos, es
para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros. Porque el
amor de Cristo nos constriñe" (2 Corintios 5: 12-14, énfasis
mío).
Pablo había aprendido que es el amor de Dios el que nos
obliga -constriñe- en contra de las reacciones naturales que
guardaba de sus acusadores, más la ambivalencia que al mis-
mo tiempo sentía. Agape es el amor del sacrificio, y no nece-
sita de ningún intercambio ni recompensa. El amor de Dios
constriñe nuestras reacciones naturales que causan muchos
conflictos. El amar es un acto de liberación. El acto de amar
es convertirse en un agente del Espíritu Santo, no reaccionar a
las circunstancias ni a las críticas de la gente. Amar es entrar
en una dimensión de existencia que nos libera de todo temor
y frustración que domina este mundo.
142
El dmor: Id fuente de moti Vd ció n
Superar la ansiedad mediante el amor
El hombre contemporáneo padece de muchas presiones y
estrés causados por la ansiedad. Todos los días millones de
personas viajan en automóviles, colectivos o trenes para ir a
trabajar. El tránsito, el ruido y la presión hacen que toda esa
gente vaya a sus lugares de trabajo con mucha carga emocio-
nal. Aún en las oficinas y fabricas la gente padece de un ma-
yor grado de presión; debido a la inestabilidad de la economía
el temor a quedarse sin empleo ha surgido como un p r o b l e m ~
social.
Los que solemos viajar mucho, sabemos la presión que
ejercen sobre nosotros los horarios y las largas horas de estadías
en los aeropuertos. Hay veces en que se pierden las conexiones
debido al atraso de la llegada de un vuelo. Es muy común ver
en las terminales aéreas a gente que corre desesperadamente,
lo que genera mucho estrés y ansiedad.
La Academia Americana de Psíquicos realizó un estudio
que arrojó el resultado asombroso de que dos tercios de sus
pacientes padecían de síntomas relacionados con el estrés dia-
rio. Se estima que hay una pérdida de hasta setenta y cinco mil
millones de dólares anuales por parte de las compañías esta-
dounidenses a causa del bajo rendimiento, ausentismo y cos-
tos médicos por síntomas relacionados con el estrés. En el
ámbito médico, también se cree que la ansiedad es la causa
mayor de enfermedades cardíacas, cáncer, dolencias pulmona-
res, daños accidentales y hasta suicidio. En los más recientes
reportes farmacéuticos figuran que los tres medicamentos más
vendidos en todo el mundo son calmantes, antibióticos para
tratar las úlceras y remedios contra la hipertensión.
No obstante, la mayor causa de esta epidemia social ha si-
do el cambio brusco de los valores. Los psiquiatras sostienen
que los sucios roles sexuales, causados por el cambio de los
143
La (uarla dimensión 2
valores morales, son el mayor problema en los matrimonios.
Los médicos descubrieron que el estrés, producido por la an-
siedad y la adrenalina, puede convertirse en una adicción. Por
ejemplo, hombres de negocios que llevan jornadas muy inten-
sas pueden llegar a quedar adictos a su propia adrenalina.
Thoman Holmes, profesor de la universidad de Washing-
ton, descubrió que la gente que padecía de ansiedad era más
susceptible a cualquier enfermedad en comparación con los
que no eran afligidos por ningún síntoma. También descubrió
que las personas, ante una situación difícil, tenían una mayor
posibilidad de padecer resfríos u otras enfermedades.
El cuerpo produce anticuerpos que combaten contra gér-
menes que entran en su sistema; sin embargo, cuando el cuer-
po sufre de grandes presiones emocionales, estos anticuerpos
demoran en generarse, y el cuerpo pierde resistencia para
combatir contra los gérmenes y virus.
La ansiedad y el estrés no es un problema que padecen so-
lo los occidentales. En el mundo global izado de hoy, todos los
problemas que padece la sociedad moderna se expanden rápi-
damente hasta convertirse en un problema que abarca a todos.
Hay una gran preocupación universal en busca de una solu-
ción a este problema. Debido a los instantáneos medios de co-
municación, el mundo actual no parece estar tan distante como
en el pasado.
El mundo pasa por un período en donde el individuo sien-
te más soledad en medio de la multitud. La gente percibe que
cada vez va perdiendo más control sobre su vida. Las compu-
tadoras, las tarjetas electrónicas y teléfonos celulares han he-
cho impersonal a nuestra sociedad.
Un estudio realizado por la universidad de California de-
mostró que un gran número de personas sufren de ansiedad.
Esto se debe a que la gente se siente incapaz de controlar sus
propias vidas. El doctor Robert Karasek, profesor de la univer-
144
El amor: la fuenle de motivación
sidad de Columbia, descubrió que las personas que apenas po-
dían controlar sus vidas y llevaban jornadas muy intensas te-
nían una mayor posibilidad dc padecer un ataque cardíaco en
comparación de los que manejaban sus vidas con un mayor
grado de responsabilidad.
¿Cómo podemos superar la ansiedad y el estrés en este
universo que se encuentra sumergido en ellos? La solución es-
ta en la Palabra de Dios.
Vivimos en este mundo, pero no somos del mundo. A no-
sotros nos fue otorgado el poder para superar cualquier ansie-
dad. Dios dijo al pueblo de Israel que no temiesen lo que las
naciones temían, y que tampoco tuviesen miedo (véase lsaías
8: 12- 13). El profeta clamaba que las alianzas naturales, mas el
pensamiento sirio no podría ayudarlos en caso de que los is-
raelitas fuesen atacados. Su seguridad estaba en el Dios de Is-
rael. Debían confiar en Dios y mantenerse en adoración. De
esta manera serían libres de toda presión y temor.
Louis Ferman, de la universidad de Michigan, conoció a
un hombre que había quedado vacante en varias oportunida-
des, pero no se quedó allí, y logró superar toda clase de temor
y ansiedad. Esa persona había perdido su empleo en la compa-
ñía de automóviles Chrysler en el año 1962. En esa época el
desempleo había arrasado toda la industria automotriz de la
ciudad de Detroit. El secreto estaba en que esta persona iba to-
dos los domingos a la iglesia y, como era de esperarse, su fe se
incrementaba. Lo que el Dr. Ferman descubrió no es nada nue-
vo para nosotros, los cristianos que ya conocemos la Palabra
de Dios.
En Lucas vemos que Jesús dice que el corazón del hombre
falla a causa del temor. Lo que Jesús profetizó en el primer si-
glo, ahora es una verdad dentro de la medicina. El temor es la
causa mayor de los ataques cardíacos. Si logramos superar el
temor. lograremos también superar la ansiedad y el estrés, más
145
La cuarla dimensión 2
toda clase de preocupaciones. El temor a perder el empleo, en-
tre otros, es el mayor factor causante por el que la gente se su-
merge en el alcohoL las drogas y los calmantes.
Juan dio a conocer la base en la que el temor no puede
asentarse: esa base es el amor petlecto de Dios: "En el amor
no hay temor, sino que el petfecto amor echa .titera el temor;
porqu'e el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no
ha sido petj'eccionado en el amor" (1 Juan 4:18). Tenemos a
nuestra disposición la clave para superar el temor.
La falta de control sobre nuestra vidas produce temor y an-
siedad, pero el amor de Dios nos brinda la confianza de que el
Señor es el que controla todas nuestras circunstancias. El amor
de Dios nos brinda un propósito y un significado especial que
el mundo no puede ofrecernos. Sabemos que el amor de Dios
se dirige a cada individuo, y que Cristo murió por el pecado de
cada persona. Esto significa que cada uno de nosotros somos
signifICativos e importantes. El amor de Dios nos da la plena
confianza de que todas las cosas ayudan a bien, a los que lo
aman y a los que conforme a su propósito fueron llamados. No
somos ni la causa ni el propósito de la casualidad. Todo lo
contrario. Tenemos un llamado y un destino a seguir que es
muy significativo.
Una de las mayores causas de estrés y ansiedad son las re-
laciones personales. La solución a este problema también es el
amor de Dios. Debe tenerse en cuenta de que el amor del S e ~
ñor no es solamente para nosotros, sino también para la gente
que nos rodea. Debemos hacer llegar a ellos este inmenso y
poderoso amor. Solo hace falta tratar a los demás, tal como no-
sotros queremos que nos traten. Pon este principio en' acción y
verás los resultados.
Muchas veces la gente guarda temor, y en algunas oportu-
nidades nosotros también lo hacemos. Las personas esperan
que alguien rompa ese círculo superficial. El calor y la amis-
146
El amor: la fuenle de motivación
tad logran traspasar lo superficial. Dentro de un ascensor, es
fácil observar a personas que miran los números de los pisos
que van pasando. Temen sonreír y actuar generosamente. No
obstante, el amor de Dios no necesita de ninguna reciprocidad.
Tú puedes ser un canal para transmitir sonrisas y palabras de
afecto. Más que nunca, la gente te devolverá la sonrisa y la re-
lación impersonal podrá cambiar para todos.
En los centros urbanos la gente que vive en departamentos
no conocen a sus vecinos. El estrés y la ansiedad, que en cier-
to modo se relaciona con la enajenación, pueden ser superados
por el amor de Dios. Y esto puede comenzar a través de ti.
El amor también nos hace andar en las sendas del perdón.
Podemos edificamos emocionalmente, sin guardar resenti-
mientos y enojos en nuestros corazones. Por consiguiente,
cuando estamos cargados y el estrés nos afecta, contamos con
los recursos emocionales para combatirlo. Así es, Cristo nos
dijo que perdonáramos setenta veces siete cada día; así como
Él nos perdonó incontable número de veces, debemos exten-
der el perdón a otros.
¿Cuántas veces nos perdonará el Señor a nosotros? No
volvemos nuestra mirada atrás cada vez para recordar todas
las faltas que hemos cometido desde que tenemos uso de ra-
zón, sino que sabemos que nuestro pasado ha sido perdonado
por la misericordia y gracia de nuestro Señor Jesucristo, y
nuestro futuro está en sus manos. Por consiguiente, el único
tiempo en el que tenemos que ocuparnos es en el presente. He
descubierto que a la gente que no se siente perdonada, gene-
ralmente le cuesta mucho perdonar a otros. Por lo tanto, el pri-
mer paso hacia el perdón es saber que nosotros hemos sido
perdonados.
Cuando estamos seguros de que Cristo nos ha perdonado,
podremos perdonar a otros sin ningún tipo de inconvenientes
por el resto de nuestras vidas. Si perdonamos, seremos libres
147
La cuarla dimensión 2
de toda tensión, de tc)do temor, de toda ansiedad y de todo el
estrés que surja de las relaciones personales.
El amor de Dios nos hará saber, como dice Pablo, que he-
mos sido llamados para llevar a cabo un ministerio de recon-
ciliación. Cristo es el modelo a seguir. Él se hizo pecador, aún
sin conocer el pecado, para que nosotros fuéramos transforma-
dos por la justicia de Dios. El mensaje de la cruz es el mensaje
de la reconciliación. Nuestra misión es reconciliar a los hom-
bres con Dios. Cuando te des cuenta de que esta ocupación es
apenas una parte de tu responsabilidad y que te fue encomen-
dado un ministerio de reconciliación, habrás cerrado las puer-
tas al temor y a la ansiedad, y las habrás abierto para gozar del
amor a Dios y a sus criaturas.
El amor de Dios no solamente nos motivará a seguir el
propósito de Dios en el plano de la cuarta dimensión, sino que
también será un medio en el que podremos gozar de una vida
saludable y exitosa.
148
NOTAS
Capítulo dos
l. Altizer, Oriental Mvsticism and Bihlical Eschat%gy,
pp. 11, 107.
2. Arnold Toynbee, Civilization on Trial, p. 262.
3. Albert Schweitzer, The Philosophy qf Civilization.
4. Philip Schaff, History of the Christian Church, 2: 109.
5. C. G. Jung, Modern Man in Search ofa Sou/.
Capítulo cuatro
l. Gerhard Kittel, The%gica/ Dictionar.v of the New
Testament, I :361(section 3).
2. Ibid., p. 362.
3. A. T. Robertson, Word Pictures in the New
Testament, 6:39.
4. F. De Saussure, "Course in General Linguistics"
(translated from French) 1959, p. 69.
5. Ibid., p. 71.
6. Ludwig Wittgenstein, Phi/osoplzica/ Inl'estigatio/1S,
3rd Ed., 1968, Part 1, p. 79.
149
La (uarla dimensión
7. KitteL 4:282.
8. ¡bid., pp. 113-5b.
Capítulo cinco
l. Encyclopcdia Briwnllica, 15:919.
150
RECONOCIMIENTOS DEL TRADUCTOR
Dedico esta traducción a mis padres, los pastores Sungkil
Kim y Sunkee Choi, que me enseñaron el verdadero sentido
del sacrificio y del amor incondicional.
Desde lo más profundo de mi corazón, quiero especial-
mente agradecer y glorificar a la Persona más importante de
mi vida y mi ministerio: El Espíritu Santo, que me ha dado la
visión y la bendición de servir al pueblo latinoamericano de
todo el mundo a través de esta obra.
Expreso mis sinceros agradecimientos para David Yonggi
Cho, Joshua Cho Heeseo, Carlos Annacondia, César Castella-
nos, Harold Caballeros, Claudia Freidzon y Sergio Scataglini,
que son de gran inspiración para mi vida y mi ministerio.
Por último, no puedo dejar de mencionar a mis interceso-
res, que nunca se olvidan de orar por mi vida y mi ministerio.
Ariel Kim, Buenos Aires, Argentina
151

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