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13) La Catedral Gótica - Historia Ilustrada De Los Inventos, Umberto Eco.pdf

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LA CATEDRAL GÓTICA | HISTORIA ILUSTRADA DE LOS INVENTOS, UMBERTO ECO Tras el terror del año mil, en el siglo XI, una

nueva necesidad de acción reanuda la actividad en el arte y el saber. Una historia de la técnica edilicia medieval comenzaría con el florecimiento del arte románico, con una nueva visión que enriqueció su técnica con un nuevo sentido de los volúmenes contrapuestos y la función recíproca de las masas. Los caminos a Santiago de Compostela se cubrieron de catedrales e iglesias albaciales románicas -sólidas, cuadradas, firmemente asentadas- que convocaban multitud de artesanos. Pero el siglo XII es el de los portentos de equilibrio y técnica constructiva: de 1050 a 1356 se erigieron -en Francia- más de 80 catedrales y 500 grandes iglesias, con más piedra que las pirámides egipcias. Se dice que -por el culto de sus antepasados celtas- el hombre medieval quiso emular una selva de piedra en sus iglesias. Pero la estructura de la catedral gótica está determinada por elementos más concretos, ligados al renacer urbano de la burguesía y las primeras libertades cívicas tras el feudalismo. Una comunidad con mayor conocimiento de sus derechos y propósitos necesitaba un lugar que fuera símbolo de unidad y expresión religiosa, y la autoridad eclesiástica debía reunir esos intereses en una sede donde trabajo, fe, recreación y cultura se condensaran. Además , las personalidades, la naciente burguesía comercial y las corporaciones artesanales que estructuraban la sociedad, exigían un símbolo de su potencia y actividad. Por ende, la catedral debía poder contener a toda la comunidad, no sólo para cubrir para su necesidad de culto, sino para todas las actividades sociales. Centro de interés religioso y profano, sus vitrales muestran tanto escenas sacras, como de grupos profesionales, cooperativas y vida artesanal. Entre la aglomeración de casas bajas de la ciudad medieval, la catedral debía elevarse sobre cualquier otra construcción, representando el bienestar y la potencia de la burguesía naciente y la autoridad eclesiástica, frente a cuya magnificencia se consolaban los pobres.

La luz es un elemento esencial de la catedral, no sólo a fines prácticos y ni para utilizar el recurso figurativo en los vitrales, sino desde una concepción filosófico-teológica: se presenta como una manifestación directa de la potencia creadora de Dios, por lo que su presencia adquiere un significado místico para el fiel. Con tal motivo teológico, la técnica constructiva se empeñó en construir una estructura vertical muy elevada y amplia, que aparentara solidez pero a la vez que se inundara de luz a través de amplios ventanales. Para permitir esa fusión mística con la claridad exterior, la catedral debía sostenerse con una estructura lo más sutil posible, como si estuviera toda perforada y compuesta sólo por esas nervaduras de piedra que en realidad eran su esqueleto, ya que paredes y bóvedas oficiaban de cierre, de resguardo, y no de sostén. Tal milagro fue posible tras una serie de inventos sobre los que descansa toda la concepción de la construcción gótica: el arco ojival, el crucero ojival y los arcos rampantes. El arte románico utilizaba una especie de semicírculo redondo, sólido, robusto y no muy elevado, que daba una estabilidad maciza y horizontal a la construcción, sosteniendo el peso superior con cada una de sus partes. Pero en algún momento aparece el arco ojival, donde los dos semiarcos apuntan hacía arriba y se unen ya no en círculo sino en punta, ofreciendo un empuje vertical que muda el peso superior a los pilares y establece un nuevo equilibrio. Y luego surge el crucero ojival, donde dos arcos ojivales se entrecruzan de modo que sus semiarcos converjan en un centro y sus nervaduras sostengan los gajos triangulares de la bóveda, trasladando su peso a los pilares. Pero si el arco y el crucero ojivales aparecen el período románico, es en el gótico -tras un pasaje lento y combinaciones graduales- que éstos se unen con los arcos rampantes, órganos de contraimplusión que soportan el empuje hacia fuera de los primeros, reemplazando los robustos contrafrentes románicos. Cada elemento reclama y necesita al otro, en un sistema único, organizado como un razonamiento lógico y perfecto. Se ha intentado restar importancia al crucero ojival, sosteniendo que no es una estructura de sostén sino un ornamento que pretendía dar un efecto de sostén, y que la cantidad de material de la bóveda no podría ser sostenida sólo por sus nervaduras. Pero se ha argumentado que de ser así, los monjes cistercienses no lo hubieran usado en sus iglesias -ya que rechazaban severamente cualquier tipo de ornamento-, y que según un cálculo prolijo, los materiales de la bóveda tienen un peso inferior al de la nervadura -sutil pero fuerte y equilibrada-.

El estilo gótico -nacido de algunas premisas técnico-culturales y desarrollado en relación a los movimientos culturales de la época- está asentado sobra la obra de una multitud de artesanos, que fabricando sus instrumentos de trabajo, elaboraron invenciones pequeñas pero importantes. Por ejemplo, los ladrillos eran transportados por dos obreros en una camilla, pero la invención anónima de la carretilla dividió la mano de obra de todo un sector. También se perfeccionó cada vez más el tallado de piedra, la preparación de argamasas y toda una serie de instrumentos. Bajo la guía de los arquitectos y según reglas precisas de organización y administración, estos hombres humildes concluyeron empresas desproporcionadas respecto a los métodos técnicos que tenían. Eran gente afecta a las reglas de su oficio, que solía transmitirse secretamente -de forma oral o con diseños rudimentarios- para privar al profano de conocer el complejo ritual técnico al que dedicaban la vida por generaciones. Esta tendencia a la iniciación secreta hizo que de estas corporaciones de albañiles que vivían contra los muros de la catedral en construcción -y en especial de los más expertos- nacieran aquellas fraternidades de albañiles libres -free masons, francs maçons- que darían origen a la masonería.

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