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TÉCNICA DEL INTERROGATORIO POLICIACO

TÉCNICA DEL INTERROGATORIO POLICIACO

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Esta es la gula del.interrogador policiaco más completa y didáctica que se ha publicado hasta la lecha. Una obra de esta categorla sólo fue posible, debido a que sus autores, A. S. Aubry y R. R. Caputo, aportaron a ella experiencia y conocimientos realmente fabulosos, adquiridos durante muchos anos de labor brillante, en investigaciones criminales y la enseñanza de Ciencias Policiacas. Ambos se han distinguido como profesores en academias de policía y autores de libros que cubren, prácticamente, cada aspecto de su profesión. PUNTOS DESTACADOS DE ESTE LIBRO:
• Presenta el interrogatorio policiaco como parte integral del proceso investigativo, orientado a descubrir la verdad de los hechos, antes que confirmar sospechas.

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• Analiza el acto de confesión des~e el punto de vista legal y psicológico, insistiendo que ésta debe ser libre y voluntaria. • Describe distintas clases de mentalidad delictiva, pero, a la vez, destaca el hecho de que un interrogador trabaia con individuos y no • con tipos. • Señala los cualidades que debe tener o desarrollar el oficial que realiza el interrogatorio y presenta los métodos mis efica:;ces para inducir al sospechoso a afirmar lisa y llanamente toda la verdad.

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..t\R'l'HUJ'.{ S. AUllRY ,Jr.
Prof esor de la Escuela '[écnica para Jóvenes, Jfil!edgevil!e, Georgia. Anteriormente: Agenle espe cial del Servicio Secreto de la Marina de Es1ados Unidos, Investigador esper.ial de Delifos de la ('omisión Costera del Puerto de .\'ueva York y Jefe de la lnvesLigación ele !)e . :ilos de la Jefatura de Polir.ía del Es1ado de f"/orida . Oficiai de l?eserva de la I•'lo1a del 4.tlánlico de fa Marina de lisiados Unidos y ex Oficial de Ser vic ios fi",stratégicos.

RUDOLPH R. CAPU1'0
' lnslructor de C'iencias Policiacas, J)rooklyn College, Nueva York, N . Y ., Profesor rle la /\r.a de1nia de Policía de la ciudad de Nueva York, ln ves1 igador !'r ivado de la (.' ornisión ele! /~sla ­ do de Nueva York sobre las C'arreras al 'J'rote, Oficial del Servicio Secreto y ~ ·enien1e de 1\lavíu de la Reserva de la Marina. de L~s1ados ()nidos, re Lirado.

Con un Prefacio de:

ROBERT R. J. GALLA.'l'I
Jns¡.1ector en Jefe Adjunto del Departa1ne11to de Poíícia cie la Ciudad de Nt{eva York, N. Y.

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GRUPO NO RIEGA
EDITORES

Título de la obra en inglés: CRIMINAL INTERROGATION

© Charles C. Thomas, Publisher
Versión española: LEONOR MARLEN LIRA VADO Licenciada en Derecho de la Universidad de Yucatán. Mérida, Yucatán
,

Revisión: ING. JORGE PE1'1A REYES Ex Jefe del Laboratorio Criminalístico de la Procuraduría del Distrito y Territorios; Director del Instituto Técnico de Policía del Estado de México, Toluca
••
.. La presentación y disposición en conjunto de
TÉCNICA DEL INTERROGATORIO POLICIACO son propiedad del editor. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida, mediante ningún sistema o método, electrónico o mecánico (INCLUYENDO EL FOTOCOPIADO, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información}, sin consentimiento por escrito del editor. Derechos reservados: © 1992, EDITORIAL LIMUSA, S.A. de C.V. Balderas 95, C.P. 06040, México, D.F. Teléfono 521-50-98 Fax 512-29-03 Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. Registro número 121

Primera edi ción: 1971 Primera reimpresión : 1976 Segunda reimpresión: 1981 Tercera reimpresión : 1983 Cuarta reimpresión: 1985 Quinta reimpresión : 1988 Sexta reimpresión : 1990 Séptima reimpresión: 1992 Impreso en México (10632)

ISBN 968-18-0765-0

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111is

liijos, Arthur S. Aubry I I l y Eugene Leonar.d Aubry , A. S. A.

A la niemoria de mi cuñada farze Amato, la ''Tía / ane''., y a todos aquellos que la .quisieron R. R. C.

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lución de pensar con valentía y proporcionar los recursos intelectualest profesionales y financieros necesarios para el logro de una avasalladora ofensiva interdisciplí11aria en contra del crimen. E11 la ardua tarea de hacer realidad este despertar de la conciencia civil hacia los 11orrores del crimen, el primer paso a seguir, es hacer patente a la comu11idad la enorme responsabilidad que tiene para con la policía. Los representantes de la ley han soportado los n1ás rudos ataques i11feridos a la comunidad la cual, a su vez, ha respondido con el mínimo de compre11sión hacia los problemas y necesidacles de los 11uy poco apoyo a las aspiracio11es futuras de prin1eros. Ha 11abido 1 las fuerzas policiacas, en tanto que la necesidad de preservar las garantías indi,riduales y aniquilar el delito requieren profesionalismo del más alto nivel. Debe hacerse del conocimiento del público la dedicación de la policía en pro de la justicia, así como también sus esfuerzos encaminados a asegurar la máxima libertad civil, a base de conciliar y respetar los derechos de los cit1dadanos. El siguiente paso hacia esa nueva era de efectiva prevenciór1 del crimen, consistiría en crear un esfuerzo unitario entre los profesionales de carrera qtte, directa o indirectamente, pueda1 1 aportar sus recttrsos a esta lucha total. Una cooperación interjurisdiccional entre profesionistas unidos con un solo propósito y sólidan1ente respaldados por la coordinación i11terdisciplinaria de todas las actividades correspo11dientes, puede fortalecer considerablemente el impulso de la sociedad para enfrentarse al reto implacable del crimen, en los años no transcurridos del siglo xx. Las fuerzas policiacas necesitan el apoyo del público, pero tan1~ bié11 les es indispensable marchar con los fiscales, hombro con hombro con las cortes de justicia, así como con las autoridades correccionales y las de libertad condicional y bajo palabra, para jóvenes y adultos. No 11os podemos permitir el lujo de tolerar métodos autóno1nos y, algunas veces, divergentes y totalmente contraclictorios, si deseamos alcanzar la meta común. Los hombres de buena voluntad deben unificarse en el trabajo de equipo y la inutua co111pre11sión, erradicand.o la discordia, el recelo, la desconfianza y la St)specl1a. La victoria no se obtendrá con fuerzas divididas. Así, pues, la respuesta a este prin1er desafío de nuestra era, es la búsqueda de la perfección en el arte y la ciencia de la aplicació11 de la ley, y la ttnión indisoluble de las operaciones policiacas con todas las actividades vinculadas con la aplicación de jt1sticia en materia criminal. Las oficinas gubername11tales, las asociaciones y recursos de la comunidad, el dinero de fundaciones, así como también todo el potencial de las escuelas de enseñanza superior y un.i·v-ersidades, con s·u

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PREF.·\:ClO

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enorme capacidad de investigación y desarrollo, deben alistarse e11 la lucha por la causa eomún y unirse armoniosamente, de manera que cada uno de los miembros . d e este gran ejército haga un aporte substancioso al esfuerzo total. ¿Podrá lograrse jamás la perfecta coordi11ación de elemento tan variados? La necesidad es tan apren1iante y el problema es tan grave, que no podemos fracasar. Y precisamente con esta perspectiva debemos darle la acogida a este libro como un niagnífico aporte a la bibliografía profesional refere11te a la aplicación de la ley. Un libro avanzado para el estttdio de la ciencia policiaca, nos .ayudará grandemente a lo largo , de la ruta hacia el profe!'ionalismo. Aún nos queda un arduo camino por recorrer, pero he aquí una obra que representa un paso gigantesco hacia nuestras metas. Es un libro escrito por profesionales dedicados con el objeto de guiar a todos aquellos que ejercen .la profesión de policía o de algún modo están vinculados co11 ella. Los autores no se co11formaron con maldecir la obscuridad, sino que trataron de ilu1ninar el camino que conduce al área de las operacio11es policiacas, la cual es esencial aunqt1e, a menudo, es mal comprendida. El modo, tan bien equilibrado, er1 que los autores abordaron uno de los temas de estudio más delicados del servicio policiaco, es un testimonio de su sensibilidad hacia las relaciones hu1nanas, los derechos y las libertades civiles, así como también de su respeto por lo sagrado de las garantías y derechos constitucionales. Se espera que el conte11ido de este libro alentará e11 los oficiale~ <le policía que lo lean, el deseo de e11riquecer su profesión con buena~ obras y ampliar los co11oci1nientos que se tienen con bibliografías completas que reflejen lo mejor del pensamiento de sus militantes. Este libro se recomie11da tambié11 a todos aquellos que aún tienen en rner1te las visiones del potro de torn1ento, y quienes asocian al representante de la ley con la mangt1era de caucho y el piso ensangrentado de una delegación. Es imposible que u11a persona inteligente lea la ''1'écnica del i11terrogatorio policiaco'' y aú11 te11ga una idea distorsionada del oficial de poli.cía. La solución a gran núr11ero de los proble111as ocasionados por la delincuencia estriba en u11a colaboració11 m5s estrecha y en el diálogo entre el oficial de policía y la comunidad a la que sirve. Este libro i11spirará a stts lectores a. a.ceptar mayt1r responsabilidad de la forma en que se 11ace ct1n1plir la ley y a cambiar ciertas actitudes respecto ra esta rama de la ad111inistración d~ jttsticia ¡)enal que es tan impc> tante y demasiado olvidada. L-0 reco1niendo, en particular, a los fisca·
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''interrogatorio'' tiene una conn6'tá6ión biá:..de¿ti'á.'d~a ?¡;i>Ií?a' los críticos de una técnica qu~ es Ja aplicac16n :Jtfe '1b'{!pr~6jpfds~~~~{ suasivos de Aristóteles, el proceso de interrogar 1 ~a1 tió. ib¿péihosó, ~im'~_'t.: 7 1 ca, en conjunto, el control y la dirección dé~ ~a ~Bnil~~ fa- h.u1ú~~~ 1 No hay la menor duda de que esto es v erdad en ~6s ·páí~~8-lt'btíilharib~. Se 1 han reportado y confirmado demasiados· caso~, :p ~t~:; 1 qtié ' ~á<lid 1 dt1de qt1e prevalece es ta situación, respecto a losritiét(>'d9?'tt,iU! ~~ lltj}i:E zan en tales países, con objeto de lograr una total!- ~)~ed1ienc~r:a ~ fk·#~§.B­ luntad del interrogador. <;.:; t:1-12_· \1C, ; :• 1-~ i,i.c':;
LA PALABRA

.

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En los Estados Unidos de América, el inte_ir?i.~~S-rÍf; ~SY,-,R~f~ 1 ticularmente el policiaco, es una faceta del procesór~~yesti&_atitro~· ~ e~Jt~.: recordar a los incrédulos que los investigadores -~ :irirelrog~dbrés ~M~~.l ricanos declaran bajo juramento que respetarán ~ y :;áff~ndétári ra';í~~\jr·~ 1 que por ningún rr1otivo la tergiversarán i1i violarán. , Para los p6~~.8i¡/§ t 1 norteamericanos, el interrogatorio es una ayuda ·err 11<1 1 ihye-stíg~Hf6#; un procedimiento, una técnica y un instrumento poF~med1b del ·éiifil 11Iéia·!(1 rán a la verdad en el asunto que se investiga. · :;;,, .: ·- · . · .•i ,'- ._; :l~Jl' El policía americano no intenta confundir al sosí:$echoso ~con pFopósito de orillarlo a emitir una confesión falsa. Por· ' ei -t~ónttariq; 'btli"cii -. admisiones y confesiones que son, en parte, el iesu1tado"de \lhá fcqfüJ .... pleta y exhaustiva inves tigación; adn1isiones y céfhresio·n es qu~ --S~ reforzar y verificar por n1edio de otra investigación. Ek éo:i)fbsiórt'< tlerl.· sospecl1oso respecto a un asesir1ato no es, por sí sola,- suf'1ciente para·' n1otivar la prosecución o convicció11. Cada detalre de la ·c'ónfés'ióri · de . ' . t 1n il1dividuo se debe verificar repetidas veces; -media'nt-e·nue\tas inves- .· , ' ti gacio11es y reinvestigacio11es; reconstrUCCÍÓI1 de~·la· escena 8.ef Cti111ert C y de los hechos d el n1 is1no; d.e claraciones y relatos· de' testigos, euandtl -~· este ¡)rocedimien to sea posible; ·v erificación de los . fu6viÍe'S' qlib t-úvo ~1;; sospecl1oso para co111eter el crimen oportun iclafl.e'S 1 @~ &otNel;ér1e ;, y.1 -'Ptotí '1 balJilidades de que él lo cometió. Aden1 ás. el cticr.pó ':det ; tielito '-~e·.idehe;f_; establecer satisfactoriamente . . · - · · 1 ' j ·• ·• : : ~~ J if. ~S' El interrogad or no fustiga in1placa ble111ente al· sospechoso 1ar1te- s11 •
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12

INTRODUCClON

1

imp{j)iencia de recordar la hor.a y el minut© e~actQ, ·ni ·11ace ningu11a msim.tación o sugerencia incrimínatorias respecto ,a ·este: lapsus menti, ya que o.o es ni n1ás ni menos 1 que una fa11a comú11 de ' la memoria. Tampoco es su intención hacer aparecer culpable .al sospechoso, a fin de evitar o nulificar sus protestas -de inocencia. ·N i ·trata de inculpar al sujeto para impresionar a sus superiores o a sus co~pañeros con su brilla11te aplic;ación de tácticas tendientes a r,onfundir. No hay duda alguna que los especialistas et1 la 'Pienéia de la conducta h11n1ana pt1ede.n influir e influ_wen e11 ella.. T.ene111osi."como muestra s e .0bl~ga a ad1nitir ;algo, 1 con . o sin :razón. . a Rusia, donde a caalquiera . d icen qué Los anuncios en América, nos . , comer en el dcsayu110; qué pastillas ·nos alivian. las acedías-; qué cigarro es e] más fresco, suave y delicado; inclusive el papel sariitario que debemos usar. Nosotros compramos los artículos que anuncian, poi:que las técnicas pttblicitarias los han introducido y grabado en • nuestro subconsciente. En nuestro sistem· a demoorático, a un inocente no se le pt.tede obligar a co11fesar un 11omicidio que .110 ha cometido, únicamente co11 ·la aplicación de tácticas persuasivas. É.stas ~no son suficie11tes. ·:r.ai:a lograr esa admisión, sería ne.cesari<D golpearlo y tenerlo en ayunas .e incomunicado por largos períodos; estos métodos no son americanos y repugnan a todo hombre que viva en un ambiente de libertad. Una razón de peso a este respecto, .es el 11echo de que el empleo de tales métodos, hacen acreedor al rep.r esentante ·d e la justicia a un pr.oceso judicial. El interroga.t orio es una técnica tan 11onorable como cualquier otro procedimiento .legal. Nadie ,critica ei t1so del ~ontrainterrogatorio o interrogatorio a base de repr(fguntas, usado e11 la .corte tanto po1· el fisca~ como por el abo,gado defensor. El contrainterr.ogatorio es un proceso en extremo fascinante, pero mucl10 más simple que el interrogatorio. En el juzgado el abogado defenso;r tiene toda Ja información disponible y fácil ele adqt1irir en un momento detenni11ado, así ~orno la información ,Je Jos testigos, de los investigadores, y todos los docun1e11tos probatorios que se hayan ad111itido como evidencia. En la sala de interrogatorios, el interrogador trabaja asumiendo qlte, si hay evidencia y ésta se encuentra disponible, entonces, es probable que el sospechoso sea implicado en el delito, según la acusación; que esté octtltando alguna información al respecto; o, quizás, sea inocente del delito que se le imputa. Más aún, en la citada sala de interrogatorios, ni testigos ni sospechosos están bajo jura1nento y pueden me11tir tanto como deseen. Ade1nás, pueden objetar a las preguntas que les hace el interrogador y rehusarse a contestarlas, si así lo · desean. El interrogador competente, no intenta enturbiar el asunto ni de-

lNTRODUCCION

,,.

formar la verdad, jugando sucio y recnrríendo a astt1cias vel7bales· ni rr1ucho menos trata , de obtener la co-n• fesrón a t©d·a eost~,. sifi: imt?-Cilt:. tarle quién resulte"dañado en el' procesow EI ÍRte.rr:crg~d©r qµe: o·bl[ga a t1n hombre inoce11te .'.-l confesar- a·Jgo qu. e. nm ha: hech'-i»,.. es: culpa&le· de doble crimen, y ni11g(1n investigador americano. respet·able~ se· atrevería a violar su ju·rame11to de luci1·ar p0lt la justr€ia1 ,.; ci.rcunsttam.ttlai qpe· demasiadas personas estár1 prestas a : creer~ Los procesos y las técr1icas. d:el · inteaogatorio n-0· se relacion1111: ,. de ningún modo, con la· magia o la bn1jería~ Es. verdad,. qpe· tales: métod0s; se han dram¿itizado en exceso en el· cine~ la radio y· la te1&wisiórr.. En efecto, esos multicitados procesos, procerlimientos; Yi té. cnicas:,. llii>' s0n JJ1ás que prácticas tradicionales y, bien ace.ptadas. '~Ell delito salMrÍ' a. Ia vista'', es un axion1a aceptado, por todos.;. Fretrd dijo que· ''·ell Jimm~ bre no puede g11arda1· un secreto"''; Hal1ts· Gr©ss, el criminólogo',, afinmó·~ , ''el terreno debe estar preparado para. qu:e un hombre· diga~ la. verda<ll"'·... Theodore Reik l1a dedicado un lihro entero· a la teoría de qtte; en1 cada hombre, hay una fuerza latente qne" l©J imp:a:lsa'. a: cm111fesar~. a• re·velar su crimen. El hombre nació para deci1· la ve¡dad ~... Y es· únicamen1te, su:: m~:;. dío ambiente el que le enseña que la verd·a.d con frecuencia la con· dirceal sttfrirnie11to, al dolor, al castigo y a. sentir.se apenacl©'. ET ese.©l~r q~e· reconoce haber lanzado una bolita de chicle al maestro, pronto" lo rccon1pensan con u11 '' tir· ó n de orejas"'~ C'onsec1ttentemente., e11 10" fi.1turo.r si volviera a practicar semeiante juego, se, cuidará Iml<thísimo: de admitir que lo conoce o estuvo implicado· en · é[w L.n· los; :primett0~ añ©S; G'e.' la infancia, son1os sumamente cauros, al e-xpresar nuestra· v.erda-cdera, opinión acerca de la extraña nlanera· de-vestir de la ''Tra Susy~·,. p.0r.:. que mtty pronto descubrimos que .-se enuj-a,, al oí"F que su SQmbtrero lo describen como una maceta y,. por ello, posiblemente, dejaría; d'ehacer regalos. La compulsión del l1on1bre par.a revelar Ia verdad es muy· fuerte._ Cuando un hombre ha cometido un ·crim:en 'Y lo oeu.iftat, este: seenet©~ pesa enormemente en st1 concie11cia. ''Necesito decirle la verdad ª' alguien'', se dice a sí mismo, pero..~Ia imagen. de la prisión,, y ef. heeho. de que, tal vez, tendría qtte renunciar a su propia vida, l1acen que· rápidamente desista de su intento· . · O sea:, lo· aleja por· un\ tfemp. o; ta· idea de hablar sobre stt delito. El interrogador competente· sabe que ·el hombre no· puede: c.cttltal'T tan hondamente la verdad, en el laberinto de su mente y su coBciencia. para que no la desentrañe el interrogador con su astucia. Al intentar de persuadir al sospechoso para qu~ diga la verdad,, se someta, al castigo que se le. imponga y, en esta ·forma, -- -· su readmisión en la . . merezca
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1

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14

-

INTRODUCCION

,

socavar su resistencia. Presentando, l~~g~qt~s.cJ.ógioos que le den1uestran·, al: sospechoso lo inútil de. su· • ~~~i~~rw.ir~, moa~doié Jtompasión queJ le ayuda a comprender que ' !JR/GérM!l w.o~&t»ud> i rque su delito no es , único, el interrogador allana ... aj.,.H:fl1Yin9rdtat31~uo:1el .Sospechoso diga la verdad. · ?- •.. :1 Pi'JtfSstl~µ~;t-Q~µe;'Jhay interrogadores sin escrúpulos de índole moral o fegal. En todas las profesiones y en todas partes, hay individuos sin ~?f~\Í~"l~~§~3J3ttt9.: ttlk>~ r nunca estarán expuestos a las dificultades que 2"3S5;~f,l§Wj ~ ~Pt~ripgador, cuando testifica respecto a la confesión <a~ . J.!,3~¿,ep~Jpjliq~ ·~ ,!,,ffit!Y en especial, respecto a la naturaleza volu11~ft.JJ!a 0ge . Ji~rfllJ§p.1~ ..&~te ,aspecto es precisamente el que siempre se ~TIJ?B~n~ ~~ ¡lªtt:pJte; y el interrogador experto debe ser capaz de jurar lli8W11_;nt~,·ffi,1~,.f!ft> ha empleado la coerción, amenazas, ni ha ejercido ~tíl-ti.1Elf! . i-*-1~ctn-.1.Jntl.ebida ·en el sospechoso, con el objeto de obli$ªf)R¡>-t '1·1r~~º'-Y3~fr1 ~u culpabilidad y, por lo mismo, debe probar el \\~c~9¡~e :5r~enn~'.:l~ pizo ningunas promesas al sospechoso para hacerlo
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Siempre l1abrá gente que tenga la idea de que el interrogador es ~9irfB1PYf1!:"~~;!1Ji SrF~~. como domi11a11te y un representante de la ley ~~t· !:ftó¿g Mªb~,:cf.e.J;9i;zar a las personas a confesar delitos que no han ~91rnet}<;l.9:;?f~ qd}~Í~~}, ..Pa.r a . estas personas verlo como un funcion ario pt¿~liS?·.¡ 5r~~t~~,l~!i t competenty y dedicado, ansioso de servir y prote~e1~~1~J.1 ~~1!±~,i::~·!mF~4e.p.qiendo a los delincuentes y entregándolos a la
tl~tjcja, 1, •)a··1 ·,,,-r,v . . 11 ¡~? J· -.!. r~i ;... i~, -:J ~.1 ... ~1 ..
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q._.~~f)HH7?:)',):J~9i.1 Eig.u¡9;RO,s .exá1nenes y de investigar exhaustiva1nente s-~~rtant~9}j~e~1·~~ - ~;~Jtl.Ol' . de sospechar que tales individuos son cap 0~t~~~:Íif!Sa dé~hgniarp1~~ ~.;_sí_ mistnos y a la profesión que han elegido, eJtyi~~1~5 H'1~BffilJ~~JralrI?~isi_ón? El ~~ombre confía. sus secretos más íntimos a sú esposa, a sus meJores amigos, a sus parientes cercanos; busca li,~fr~\rf ,qri\1 C}lJti&R..-1P.-~r~ci90 po,r sus pecados y faltas a la moral y a lo§".~re~ ~ancf~naientos de ,D .jos, por medio del: Sacramento de la Peni() .. , . .:)~., -. .1c~ tBJl~ J;J"ü . · t~í1~ji~fi:'l\!~ rJ}~ -::~9i::-~ft) cu,~1· 9011fiesa sus pecados y fa!.tas a un sacerdote, s1~}g 5~ fun , 1 PH~f\~g1 :eSt8;11do presen~es solament~ .e~ y el p~~re. Con f J;~.iueiV.:f:l~!l t.~fpp¡ep.;,rre~yla sus delitos a u11 of1c1a1 d: p0l1c1a, a un n~~atr·~ftn1}i~t~flte 1cn!e~-ro7ador. La verdad prevalecera "f !os hombres cÍ1ran ,,1á ver~ad. l Por que, entonces, se ha de dudar un1camente de las ¡evelacio11es hecl1as al. interrogador?
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~-'ó1fi~e\~5fJR·H·r·sie2 ,qfi~~~les de policía se hace solamente, después de

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RECONOCIMIENTOS
Los, auto.res dan las 1nás si11ceras) gracias, y hacen patente· su profundo agradecimiento. al doctor J..,uis D. Souza, médico cirujano, por su ayuda en la. elaboración de parte del material del Capítulo Ocho.

A. S .. A. R . R .. C.

1

Contenido

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Prefacio, por Robert R. J. Gallati . . . . . . . . . . . . . . . . . . Prólogo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Capítulo

7
11

1

2 3 4 . 5 6 7 8 9 10

11
12

13
14 15

Psicología cri1ninal - La psicología del interrogatorio El interrogatorio - Co11sidcraciones generaies . . . . . . . . . El interrogador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . La sala de interrogatorios ..... . ... . ........ . . . ... ~ Forn1as de abordar el interrogatorio . . . . . . . . . . . . . . . . . Técnicas generales para interrogar . . . . . . . . . . . . . . . . . . Técnicas específicas para interrogar . . . . . . . . . . . . . . . La si11tomat0Jogía de Ja mentira . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Categorías del sttjeto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . El interrogador confronta al st1jeto - La fase inicial del interrogatorio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Métodos de interrogar - El st1jeto testarttdo .... ·. . . . . Métodos de interrogar - El sujeto emooiona] . . . . . . . . La psicología de la confesión .... . .......... . .. _. . . . Confesiones - Consideraciones generales . . . . . . . . . . . . Confesiones - Consecución de la versió11 escrita . . . . . . f ndice alfabético . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

21

37 53 71 79 93 105
119 131

141 155
163

169
175 131 191

.-

17

TECNICA DEL INTERROGATORIO POLICIACO
,

CAP1TULO

1

Psicología criminal
,

LA PSICOLOGÍA DEL INTERROGATORIO
I11troducción
EL

encontrará que un conocimiento amplio y profundo de la psicología criminal es uno de los medios básicos necesarios p .ra efectuar interrogatorios en forma congruente y exitosa. Mientras r:1ás completo sea su conocimiento de la psicología e11 ge11eral, y de la psicología criminal en particular, mayores oportunidades te11drá el interrogador de ]levar a un feliz término su labor; así corno también de obtener la declaración incriminatoria y confesión de culpa del responsable del delito. Nos corresponde pues, establecer claramente la definición de la psicología y su aplicació11 a la criminalidad. La psicología se define como la ciencia que trata y tiene por objeto el estudio de la mente humana en todos y cada ttno de sus aspectos. La psicología también se considera corno el co11ocimiento sistemático y la investigación de los diversos fenómenos de la conciencia y la conducta. En sentido amplio, la psicología es el estudio de los rasgos, características, sentimientos, actos. atributos, disposiciones y actitud intelectual de la mente 11umana, considerados por separado o en conjunto. La paJabra ''psicología'', proviene del griego antiguo, y es t1na combinación de las palabras ''Psique'' y ''Logos''. Psiqt1e se considera propiamente como el ''yo mental'', o el ''ego'', es decir la parte esencial del ser humano que constituye su mente o su mentalidad. La Psique puede considerarse también como el alma y la mente huma11as y, en cierto modo, la vida mental del individuo. Logos es el término griego que significa ciencia o estudio. Esta palabra tiene también raíces latinas y se enct1entra como ''Logia'' en el latín clásico. La psicología pues, es la ciencia que estudia la mente httmana. La Psicología Criminal es la rama de esta ciencia qt1e trata y estudia la mente criINTERROGADOR POLICIACO

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22

TECNICA DEL INTERROGATORIO POLICIACO

~

minal y su mentalidad; así como también el producto final de la misma, o sea el delito y la actividad delictiva. La ley hace al individuo responsable de sus actos. También indica lo que es bueno y justo y lo que puede y debe hacerse. En la misma forma, señala lo que es malo e injusto y lo que, por consiguiente, no debe y no debiera hacerse. La misma ley establece que lo 1nalo e injusto es un delito y, por tanto, está prohibido; y el que infringe esta prohibición se hace acreed.o r a un castigo. Las normas legales también reconocen el principio de que el hombre tiene libre albedrío y que, con ciertas excepciones, lo ejercita al cometer cualquier delito. Los delitos pueden ser de diversos gradós, según la grav·edad y consecuencias de los mismos, desde infracciones leves al Reglan1ento de Tránsito, hasta los delitos más graves, como son la traición y el asesinato. La Ley con10 institución humana que es; en forma de derecho escrito, o remontándonos a la antigüedad bajo el rubro de moralidad y tradición, no es más que una reafirmación de la Ley Natura! instituida por la Divinidad, la cual impuso al género humano la obligación de hacer lo que es bueno y justo y evitar lo que es malo e injusto, o dicho brevemente, ' 'haz el bien y evita el mal''. Para abordar el tema de la psicología criminal, sería muy útil clasificar a los delincuentes y actos delictuosos según sus diferentes tipos y manifestaciones. La causa de un delito r10 sirve ni es una base adecuada para dicha clasificación, debido al simple hecho de que la misma, a menudo, es demasiado compleja y cada acto de naturaleza delictiva puede tener de una a un número ilimitado de causas. Como psicólogos o criminólogos podríamos interesarnos en los motivos del delito, pero como interrogadores nos interesa principalmente, el hecho de que el delito se cometió y quién lo cometió. El motivo del delito es ciertamente de interés para el interrogador, pero queda relegado a t1n segundo plano ante la importancia de los hechos: el delito y el infractor. N11estra comprensión de la psicología criminal, se beneficiaría si intentamos clasificar al propio delincuente, considerando las diversas categorías de delincuen.tes. De ·cualquier forma, los infractores no son tipos, sino individuos, y el interrogador policiaco trabaja con personas y no con tipos. Las siete categorías de delincuentes que est11diaremos, se establecieron en 'forma arbitraria, y la experiencia nos . . enseña que la i11mensa mayoría de criminales pertenece a estas siete · clases. Antes de considerar las categorías citadas, debemos estudiar el propósito criminal y el cuerpo del delito. Al considerar cualqt1ier

PSICOLOGÍA CRIMINAL

23

acto delictivo, la ley insiste en que debe haber el propósito de cometerlo, y para que éste sea punible conforme a la ley, la intención debe existir en el momento en que se cometió el delito. En la práctica se debe demostrar que, en efecto, hubo intención antes de la comisión del cri1nen. La intención es parte también del cuerpo del delito. ''Corpus delicti'' es el término y la designación legal del hecho total del delito en sí, el cuerpo del delito; o sea todos los 11echos, incidentes, acontecimientos y circunstancias que contribuyeron al hecho total del delito_; y todo aquéllo relacionado con, perteneciente a, o asociado con cualquier aspecto particular del mismo, y que contribuye al mt1lticitado ''hecho total del delito''. , El principio legal que se deriva de la intención y del propósito de cometer el delito en cuestión, es simple y establece que: para que un acto antisocial o criminal sea punible es indispensable que la intención haya estado presente al cometer el acto antisocial o criminal y ter1ga relación directa co11 "la gravedad del delito. La aplicación particular de la intención, descansa en la determinación de la misma de acuerdo con la gravedad de la ofensa. Por ejemplo, si un individuo mata a otro con pren1editación, se le debe castigar' si se le encuentra culpable, por el delito de homicidio en pti·,ner grado; la premeditación en este caso es un factor calificativo y una coi1sideración de la i11tención existente. Si un sujeto priva de la \'ida a otro, sin premeditación, se le puede hallar culpable de ho1nicidio en un grado menor que el de primer grado y no se le puede encontrar culpable en primer grado, si falta el elemento de premeditació11. La ausencia de intención o un grado menor de la misma, sirve generalmente para reducir la gravedad del delito en relación; desde luego, a la cantidad o grado de castigo que se pueda impo11er.

El delincue11te por imprudencia

)

Básicamente, éste es el individuo que comete un acto criminal, pero que lo hace sin intención de delinquir, y de 11echo, sin ni.ngu11a i11te11ción, sea delictiva o no. La comisión del delito es accidental e incidental al acto efectuado. La intención no entra en juego y no se considera en ni11gún jt1icio relativo al acto o a sus consecuencias. Sin embargo, la responsabilidad delictiva atañe ' al de~:nc uei~te por el delito cometido, porque la ley presume que los i11dividuos normales actúa11 prudentemente y no en forma irresponsable. Ejemplos de delitos culposos qtte comete este tipo de delincue11tes son la~ muertes que resultan de accidentes automo,1ilísticos, originados

24

,

'fECN l CA. DEL I N TERROGATORIO POLI C I A.CO

·

por condL1ctorcs descuidados que manejan en estado <le ebriedad, o bajo la influencia de narcóticos. Au11 cua11do no 11ubo ni11guna intención, la víctin1a perece igual qL1e la de un l10111icidio premeditado. En forma similar, el disparo 11cgligentc de armas de fuego que provoca la muerte de un i11dividuo a una milla de distancia, fácil1nente puede motivar que se le imputen cargos crin1i11alcs al individuo qL1e hizo el disparo. La culpa atañe a las consecuencias de esos accidentes, o en cierto modo a actos culposos por imprudencia an1pliando el principio legal que a la letra dice: el i11dividuo no debe actuar en forma inherc11te o potencialn1ente perjLtdicial o injuriosa con respecto a los demás. . El éxito del interrogatorio hecl10 a ún crin1inal por imprudencia presenta problemas difíciles para el i11terrogador. Casi siempre los hechos, incidentes y circunstancias del caso ya son claros o se pueden determinar fácilmente en la investigación rutinaria. Por lo general, el sospechoso está a la disposición de la policía y, en muchos casos, ya se habrá entregado a ella voluntariamente. También, en muchas ocasiones, es el propio individuo quien da parte a Ja policía, despt1és de ponerse en contacto con ellos para tal propósito. Cuando un ciudadano respetuoso de la ley se ve i11volucrado en un delito por imprudencia como autor del nJismo, una de sus primeras reacciones casi instintivas, es acudir a la policía en busca de ayuda. Actúa así por varias razones; la más importante es el hecho de establecer que el acto fue producto de un accidente y que no 11ubo la menor intención de su parte. En ciertas ocasio11es, el perpetrador de este tipo de delitos actúa impulsado por el pánico que le produce la comisión del acto delictivo, e intenta evitar las co11secL1encias reales o imaginarias del n1ismo. Es por esta razón por la que, con frecuencia, encontramos el caso del conductor que, despt1és de atropellar en la carretera a un transeúnte, se da a la fuga y abando11a o trata de abandonar la escena del crimen. Este tipo de individuos se entregará a la policía en u11 futuro inmediato o remoto. Cuando esto sucede, por lo general, no 11ay necesidad de llevar a cabo un interrogatorio prolo11gado, pues los hechos del accidente se determinan mediante entrevistas de rutina y la recepción y preparación del informe escrito o Ja confesión. Si esta categoría de delincuente, qt1e i11te11ta elttdir su responsabilidad o ev¡'tar las consecuencias de sus actos, fi11aln1entc lo aprche11de la po icía, no será un problema especial para el i11tcrrogéldor. Esto se debe, sobre todo, al hecho de que el peso de la culpa, t111 ido al recuerdo del crimen que lo agobia, se han convertido c11 una carga insoportable; y estará ansioso de librarse <le esa carga. coopcra11d o

PSICOLOGÍA CRIMINAL

25

co11 la policía. El proceso del interrogatorio de este caso, si lo hace, será algo más complicado que una entrevista de rutina, junto con la recepción y preparación del informe o confesión.

f:I delincuente ocasio11al
El delinct1ente ocasional es el individuo que con dolo, con1ete el acto antisocial o criminal, despt1és de 11aber ejercido su libre voluntad al respecto; y que además tuvo el propósito de in.fri11gir la ley media.nte el acto en cuestión. La resolt1ción de violar la ley, surge parcialmente de un proceso mental anterior a la realización del acto criminal. Este proceso mental es el resultad.o de un razonamiento equivocado o quizá egoísta, que permite al sujeto concebir los detalles y circunstancias del delito en forma tal, qtte llene real o imaginariainente sus propias i1ecesidades. El delincuente ocasional se describe perfectamente como la persona qt1\.! delinque por el llamado ''buen propósito''. Todo investigador ha cxpcri111c11tado con el tipo de individuo qui.en, como justificación por haber robado o substraído con1estibles de un mercado, da la excttsa de, "J a comida fue substraída para alimentar la familia hambrienta''; el dinero fue robado, ''para pagar la renta''; o el ''at1tomóvil fue robado para llevar a la esposa encinta al hospital''. Por lo general, este tipo de razona1niento se desarrolla en torno de la idea de que se cattsó el daño, para evitar un nlal mayor, y los argumentos se refieren a la elección del menor de . los males . El razonamiento qtte implica esta forma de pensar puede indicar clara.me11te el propósito del delincuente y el verdadero .motivo de la co1nisión delectiva; o bie11, 11na excusa inventada pronta y fácilmente a fin de aminorar o cuando menos tratar de disminuir la culpabilidad del autor del delito. En cu~lesquiera de los casos arriba citados, precisamente por tratarse de infractores ocasionales, no hay necesidad de un interrogatorio profundo e intenso. Cuando se aprehende y, por primera vez, interroga respecto al delito a este tipo de delincuentes, suelen hacer algunas observaciones tales co1no: ''Sí, robé el automóvil (o la co... mída, o lo que sea, según el caso) pero ... '' La admisión incriminatoria irrt1n1pirá abruptamente, seguida de inmediato por la justificación. La mención de la palabra ''pero'', siempre es indicio infalible de qt1e la explicación justificativa viene a continuación. Como todo investigador sabe por experiencia, el obtener la conresión incrimjnatoria es el punto culminante del interrogatorio; c11ando

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esto se logra, lo restante será rutinario y, por lo tanto, poco complicado. Durante el proceso investigativo de delitos cometidos por el delincuente ocasional, éste ayudará a la policía sabiendo que es culpable y tambié11 que la policía lo puede inculpar, aunque no coopere con la autoridad. Lo que motiva esta actitud, por lo común, es la convicción del individuo er1 el sentido de que si coopera a esclarecer los 11echos sujetos a investigación, su culpa se aminorará de algún modo y, por consiguiente, también el castigo que amerite.

Delincuentes irresponsables

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A este tipo de delincuentes pertenecen todos aquéllos que cometen delitos de gravedad (Jiversa y a quienes no se les puede hacer responsables de los perjuicios que ocasionen sus actos. Son ejemplo de esta clase de delitos los que cometen los infantes y niños pequeños, así como también los actos criminales cometidos por idiotas o imbéciles. En ambos casos, la p ersona involucrada no es apta y, por lo tanto, no puede responder de s11s actos ni de sus efectos. Los delincuentes irresponsables, no tienen la capacidad mental suficiente, ya sea para darse cuenta de la naturaleza de un acto criminal o para apreciar las consect1encias de las actividades delictuosas. Uno de estos casos sería el que un infante apriete el gatillo de un arma de fuego y mate a alguien; o el abrir la llave de gas en un hogar, ocasiona11do la muerte por asfixia de uno o más miembros de la familia; o el poner en marcha un automó,ril con el subsigt1iente atropellarr1ie11to y pérdida de la vida de un tra11seúnte. Otro caso de delito irresponsable, sería el del imbécil que se apodera de un revólver, lo carga, apunta a otra persona y la mata. El delin_cuente irresponsable, por no ser culpable, ni estar consciente de sus actos y de sus consecuencias, no puede ser legalmente responsabilizado de los inismos; y, en virtud de que éste es el caso, no hay razón para interrogar, 8Íno íir1icamente para especificar los hechos y circunstancias del acto, puesto que el interrogatorio en este tipo de individuos no tiene objeto alguno.

El psicópata-sociópata
La gran mayoría de los delincuentes son psicópatas, y por esta misma 1·azón, reqt1ieren un estttdio muy especial y ct1idadoso. El psicópata es el individuo que casi necesariamente será el 1notivo de con-

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tinua y honda preocupación para la policía y el interrogador. Es el tipo de individuo que llena las cárceles y penitenciarías de los Estados Unidos. Los trabajadores sociales, jueces, vigilantes de libertad condicional, fiscales, instituciones correccionales y de beneficencia, así como también las oficinas de investigación y policía, en todos los niveles de gobierno municipal, de condado, estatal y federal, están íntimamente familiarizados con el psicópata.• particularmente con el psicópata criminal. Como sospechoso o sujeto, constituye un problema difí~il para el interrogador policiaco y, tal corno se dijo, co11viene efectuar una investigación exhaustiva al respecto. Los términos ''psicópata'' y ''personalidad ·psicopática'', se usan indistintamente. Las dos acepciones se utilizan para definir un tipo de personalidad anormal que no se presta a una definición exacta, debido a numerosas consideraciones limitativas. Por esta razón, resulta más adecuado prese11tar o describir al psicópata, que intentar definirlo. En los últimos años, el término se ha ampliado al grado de inclt1ir una n1anifestació11 especial de la psicopatía, comúnn1ente denomi11ada sociopatía o sociópata. Quizá la variedad psicopática más conocida por la policía y el interrogador policiaco, es la del ''mentiroso patológico''. En forma similar a la palabra ''psicología'', los términos ''psicópata'' y ''patológico'', se derivan del antiguo griego. La palabra ''psicópata'', es el resultado de la combinación de Psique y de Patos. Como ya hen1os visto, la acepción ''Psique'', se refiere al ''yo mental'', al ''ego'', a la parte esencial del . ser humano que constit11ye su mente o mentalidad. El término ''Patos'', significa enfermedad o dolencia y es empleado generalmente como prefijo. Estos dos términos se combinan en la palabra ''psicópata'' y significan, literalmente, una personalidad menoscabada o enferma. La palabra ''patológico'', está compuesta de dos vocablos, ''Patos'' y ''Lagos'', ambos de raíz griega y con los cuales ya estamos fami~ liarizados. La psiquiatría describe al psicópata como: ''La persona que st1fre de una perturbación tr.lental que, sin llegar a la locura, -se caracteriza ¡1or la excentricidad e inestabilidad err1ocional notorias, fantasías y recelos i11fundados, y por la ausencia total de una o más de las virtt1des importantes de orden moral o social." En esta definición están comprendidas, de hecho, mucl1as más limitaciones y consideraciones; no obstante, el término psicópata i10 se presta fácil1nente para definirlo. En sentido amplio, los vocablos psicópata y personalidad IJsicopática encierran tambié11, en cíerto modo, la idea de inadect1aciones ernocionales y psicológicas, fracasos y gran variedad de ideas y actos
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extraviados y anormales. Inherente a la idea del psicópata, está el hecho de que esa forma de pensar y ese comportamiento descarriado ocurre en individuos que no son ni débiles mentales ni dementes. La mejor actitud que el interrogador policiaco puede tomar al examinar al psicópata, es. considerarlo a un nivel un poco más bajo del normal; porque no es subnormal en el mismo se11tido que el demente, está en pleno contacto con la realidad y con el medio, y no está privado de la razón. La normalidad implica el estar en armonía y acuerdo, tanto con el medio co1no con uno mismo; por lo contrario, la psicosis supone un desacuerdo y falta de armonía totales, entre uno mismo y el medio. El psicópata está situado en algún punto entre el individt10 normal y el extraviado; se describe óptimamente como el sujeto que es incongruente con la realidad, con el medio social y consigo mismo. El psicópata tiene como característica general, la carencia de toda identificación con el medio que lo rodea. Otra característica del psicópata es su inmadurez einocio11al. Este tipo de individuo se encuentra completamente a merced de sus emociones, itnpulsos y compulsiones, de modo que habitualmente acostumbra a obrar en forma irresponsable e irreflexiva, Los diversos tipos de psicópatas · se pueden clasificar en las categorías enunciadas a continuación; los aspectos clínicos que los identifican son mt1y pronunciados y fáciles de reconocer. Las diversas categorías de psicópatas se dividen en: el de personalidad o carácter excitable; el inadaptado; los mentirosos patológicos; el estafador patológico; el de carácter antisocial; el anormal sexual o psicópata sexual. Como fácilmente se puede ver, las diversas clases de psicópatas presentan t1n campo de actividad amplio y fértil para el investigador policiaco, así como un desafío a su capacidad durante el proceso de interrogación. La inadaptación social es una de las primeras manifestaciones de la psicopatía y, por lo general, la mayoría de los psicópatas muestran esta característica. E1 individuo socialmente inadaptado es una persona desdichada e incapaz de conformarse, que expresa su inconforn1idad en forma antagóqica. Por lo general se e11cierra en sí mismo y termina en la cárcel como el tipo de briminal vulgarmente denominado ''lobo solitario'', desde luego cuando se involucra en actividades delictivas. Al psi·c ópata, también, se le puede concebir como el sujeto con. personalidad i11madura, alguien que nunca se ha desarrollado al máximo. Son muchas las causas que pueden originar esta condición, entre ellas se e11cue11tran las físicas , mentales, emocionales, psicológicas y

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psicosexuales. En muchos de los psicópatas que se dedican a las actividades delictuosas, esta condición es el resultado de un estancamiento del desarrollo en una o más de tales áreas y esta condición puede, inclusive, pasar desapercibida aun para el mismo afectado. Si bien es verdad que un alto porcentaje de delincuentes son psicópatas, es importante recalcar el hecho de que no necesariamente todos los psicópatas son delincuentes; aún más, el psicópata, por el 11echo de serlo, no tiene, en lo absoluto, inclinaciones ni tendencias criminales. Al mismo tiempo, y aun cuando parezca contradictorio, es completame11te verídico que la mayoría de los criminales son psicópatas, y que todos sin excepción presentan ttno o más síntomas de psicopatíét en un grado rríuy notorio. La inmadurez que presenta el psicópata, se manifiesta en una personalidad no integrada, la que se ha detenido a cierto nivel. Todos los psicópatas evidencian reacciones tardías y atenuadas ante cualquier estímulo mayor que el más débil. Poseen marcados defectos de carácter y anormalidades, así como también sentimientos y creencias extravagantes, a veces grotescos y contrarios a lo natural. Ellos no escarmientan sea cual sea el daño que han recibido en pasadas experiencias. Cualquier castigo que se · les imponga, por sus violaciones a la ley, constituye una pérdida de tiempo, y ni siquiera las prolongadas estancias en la cárcel tie11en el menor efecto. Los psicópatas no tienen la menor tolerancia a la f rttstración, y a la menor provocació11 son capaces de reñir, de abandonar su empleo, volverse adictos a las drogas o al alcoholismo, o en ctta1qttier forma y al costo que sea, huir de lo que provocó la contrariedad. Pero siempre sabrán justificar sus desahogos, a menudo, en forma elegante • y convincente. Es clásico que el psicópata sea incapaz de aprender por medio de la experiencia y de sus errores; es capaz de cometer el mismo error un número ilimitado de veces. Analizándolo más a fondo, se verá que, en muchos aspectos, no tiene criterio y en realidad es incapaz de diferenciar lo bueno de lo malo. Como fácilmente podemos observar, este raciocinio defectuoso y la incapacidad de distinguir entre el bien y el mal, es muy pertinente en el trabajo del policía y del interrogador policiaco. La clave de un interrogatorio exitoso, tratándose de psicópatas, radica precisan1ente en la personalidad del propio individuo, el cual como sujeto o sospechoso constituye un gran reto a la capacidad del interrogador policiaco. Considérese al mentiroso patológico. El psicópata puede y de hecho miente con naturalidad y convicción ante la provocación más insignificante. Y son precisamente estas aptitudes

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y tendencias la clave para lograr su derrota, ya que nadie, por más inteligente que sea, puede mentir y continuar haciéndolo indefinidamente, sin que toda la trama de sus falsedades se derrumbe como un castillo de naipes. U11a vez que el interrogador haya identificado y comprobado tan sólo una me11tira, tiene ya en sus manos el instrumento que echará por tierra la pirámide de mentiras que tan hábil y convincentemente erigió el sujeto. Otras excelentes oportunidades que se le presentan al interrogador, para tomar ventaja del sujeto, son la · personalidad y los rasgos del psicópata; su marcada excentric!.dad e inestabilidad emocional; sus fantasías y recelos infundados, y su carencia , de uno o varios de los más importantes valores sociales y morales. El psicópata está consciente en cierto grado de estos defectos, conciencia que, por lo general, se limita a considerarse ·' 'algo diferente a los demás''. Hay una fuerte duda y una considerable interrogación en la mente del psicópata acerca de la naturaleza y extensión de esa diferencia, y si el interrogador puede desarrollar el tema y aprovecharlo, logrará aumentar el nivel de ansiedad y frustración que yace bajo la aparente tolerancia del individuo. Cuando éste es impelido más allá del punto máxi1no que puede soportar, generalmente se pone histérico y ''queda hecl10 añic')s''. Este acontecimiento, por lo general, es el punto culminante y crítico del interrogatorio, y es precisamente el momento en que surge la declaración admisoria. Otra caracterítica del psicópata que se presta al éxito del interrogatorio, es precisamente su inseguridad e inmadurez emocional, así como el hecho de que es esclavo de sus emociones, impulsos y compulsiones. Estas fuerzas operantes son tan fuertes, que habitualmente lo hace actuar e11 forn1a irreflexiva. Su límite de tolerancia y de frustración es nuevan1ente la clave que proporciona el éxito en el interrogatorio y si logra empujarlo más allá. de su grado máximo de resistencia, ya se. le pt1ede interrogar con éxito. El psicópata de excitable .p ersonalidad, se irrita y encoleriza a tal grado ante la aplicación inteligente de las técnicas ·de interrogación, qtte pierde. el ~ co11.trol, sea cual f ·tere :su m.edida y emite abru.ptan1eñte' toda. l~: ·historia; algunas ·veces e forma totalmente inesperada, y sin la n1e11or indicación previa de que llegó al punto ·en que la confesión admisoria es inminente. Este tipo de declaración se hace generalmente sin · la ;menor·. consideración, ·ya sea para el propio p sicópata} o para ct1alesqt1iera 'Otros· ~que hayan estado implicados con ·él: . ·· ·. Con : f.rec11encia, se le ' puede motivar . al psicópata· socia11nerite' inadaptado pára que co11fiese mediante la simple insistencia en el hechó de q11e ·el individur '~nunca tuvo una · oportttnidad'', y q ue ' 'el ·des-

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tino, la sociedad y todo aquel que lo conoció o se asoció con él, siempre se aprovecharon del mismo''. El apelar al orgullo del estafador patológico, y el halagarlo diciéndole que demostró ser más inteligente que sus víctimas, lo motiva con notoria frecuencia a confesar. Los psicópatas antisociales se deben abordar con el tema de que no importa lo que haya sucedido a su víctima ya que -con toda seguridad- , le aconteció lo que se merecía, o que no recibió más que su merecido. Al sexualmente anormal o psicópata desviado, a menudo, se le motiva para que confiese sus crímenes sexuales, mediante la hábil insinuación de parte del interrogador en el sentido de que la víctima fue verdaderamente culpable del delito, por haberlo provocado e induel interrogador descubrirá cido a cometerlo. Al adquirir la experiencia, . . . que cada tipo de psicópata es particularmente vulnerable en ciertas áreas y a determinados métodos de ataque, y que la concentración de todos los esfuerzos en esos puntos débiles dará los mayores fruto s.
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El delincuente esquizoide (psicoparanoico)
Los deiitos cometidos por crimin-ªles _ esquizoides, tienen inclinaciones hacia la violencia física extremas, a la crueldad desenfrenada e innecesaria, actúan en circunstancias raras y aparentemente sin motivo. La existencia de estos indicios en un delito, debe indicarle inmediatamente al interrogador, de que es muy probable que se trate de un individuo esquizoide o psicoparanoico. Es bastante difícil hacer un ar1álisis certero y exacto de este tipo (esquizoide) de individuo al nivel del interrogador o del Departamento de Policía; para tal fin se requiere el examen psiquiátrico. En este caso, se recomiendan los procedimientos rutfnarios de interrogación. Por lo que nds incumbe, el esquizoide es un criminal peligroso; tanto por la clase e delitos que comete, como por los que es capaz la perturbación mental sufrida por el esquide cometer. El grado zoide,_es mayor que la del psicópata y, en cierto modo, menor que la hallada en el psicótico. El esquizoide sabe diferenciar. entre el bien y el mal, y se lo puede hacer responsable de sus actos _ante la ley. ~l término psicoide, se usa indistiptament~ con,. esquizoide y paranoico, y por lo que a · nosotros . respecta, las tres acepciones denota11 la misma condición y .el mismo grado_ de extravío mental. El psicótico, es un individuo . que está enfermo de la mente y que µo es res·_ ponsable de sus actos. El esquizoide, presenta muchos aspectos y síntomas del psicótico, inc1t1yendo los actos y procesos mentales raros, la i11sensibilidad eino'
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cional, y la gran carencia de contacto con la realidad. Este tipo de persona apenas si logra el mínimo ajuste a la sociedad, y al medio . que lo rodea. Se las arregla para evitar la actividad delictiva, así como tan1bién evita que se le recluya en un manicon1io, debido a que no hay suficientes bases para declararlo médica o legalmente loco. Además de los aspectos arriba mencionados y de los síntomas de la psicosis, el esquizoide presenta síntomas de voluntad · deficiente y desequilibrada. Una de las características del ésquizoide, fácilmente reconocible, es la tendencia paranoide y el qelirio de persf,cución, en el sentido de que piensa que siempre hay algt1ien que ló atosiga, que trata de arruinar sus negocios, de dinamitar su casa y de matarlo. Estos lamentables hechos podrían suceder, pero, en realidad, sólo existen en la mente del esquizoide: Puede tener o no fantasías y alucinaciones respecto a ~ales atentados. Sospecha de alguna persor1a en especial como la autora-de tales hechos o de la hun1anidad en general. Si sospecha de alguien en particular, no tendrá el menor reparo en nombrarlo; si, por el contrario, st1s sospechas recaen sobre el género huma110 en gen.eral, se referirá a los individuos que imaginarian1e11te lo persiguen, .como ''esos'' o ''ellos''. Estas persecuciones son reales y vívidas para el individuo que padece tal enfermedad me11tal; y n1jentras el individuo esté afectado, esta persecución es para él, una realidad física. Este tipo de individuo, tan1bién es ttna persona extremadamente recelosa, y esto lo lleva a extren1os absolutamente ridículos. Los crín1enes cometidos por · esta clase de sujeto, se caracterizan por su gran violc11cia física y brutalidad que a menudo, son totalmente infu17dadas ·y ·discorda11tes con los otros_hec.:hos y .circunstancias del crin1cnÍ También presenta la evidencia de crueldad innecesaria, que algt1nJs ·veces raya en la perversidad n1ás completa, la aparente falta d~ntido del acto crin1inal eject1tado y, · casi siempre, la falta total de ct1alqt1ier niotivo aparente o pertinente. Esta clase de sujeto presenta una insensibilidad absoluta, resignación total, después de la convicción, así como una actitud casi indiferente ante el c. astigo, no obstante lo prolongado de su condena, si se lo confina en prisión. Jamás tendrá ni disfrutará ninguna relación íntima o valiosa· co!1 otras personas;· está entregado a extraños razonamientos ' y absorto en sus 'ideas; a la con1isión de delitos grotesco~ y poco usuales, con violencia excesiva e innecesaria, sin que se advier- ' ta el menor indicio qtte delate su brutalidad previa. Cuando él se dedica a actividddes delictivas, los crímenes sexuales violentos constituyen la escapatoria usual. Para interrogar con éxito a este tipo de individuo, igual que al

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psicópata, la clave estriba en la propia personalidad del individuo. En la comisión de un acto criminal, su conciencia no obra como freno, y le es extremadamente difícil distinguir entre el bien y el mal; en ocasiones le es imposible hacer esta diferenciación. Por tal motivo, la forma clásica de abordar el interrogatorio con la repetición del tema del bien y del inal, y de lo justo e injusto, tiene muy poco o ningún efecto sobre semejante ind1viduo. Al darse cuenta de esta circunstancia, y al apreciarla el interrogador empleará poco tiempo en apelaciones a la conciencia, y en su. lugar, se co11centrará en las áreas emocionales, impulsivas y compulsivas que abarcan su personalidad. Uno de los mejores métodos de provocar la confesión del esquizoide: es convenir con él respecto a que probablemente tenía buenas y suficientes razones o motivos para cometer el acto criminal. El simple hecho de coincidir con él, a menudo es una técnica eficaz. Insinuar o decir que se vio obligado a soportar más agravio de lo que podría, es otra excelente manera de lograr que el individuo llegue al punto de emitir su declaración admisoria y, finalmente, la confesión completa. Estar de acuerdo con el esquizoide en que el delito más descabellado tuvo sentido; en que tal sujeto tuvo buenos motivos para cometerlo cuando, en realidad, no hubo el más mínimo de ellos, muchas veces propiciará su confesión. I11sistiendo sobre el hecho de que está solo y sin amigos, que no tiene relación cercana con nadie, que tiene ideas raras y extravagantes que a nadie le interesan y que nadie puede entender; algunas veces aumentará a tal grado su autocompasión, que se agobiará emocíonalme11te, se desplomará total1nente y, entre sollozos emitirá la historia entera y verídica. Uno de los mecanismos mentales que intervienen en este proceso, es el deseo inconsciente por pa\te del individuo de agradecer al interrogador la indulgencia y ~en­ tile~a con que lo ha tratado; y correspondiéndole del único modo que sab,,e hacerlo, obedecer a sus deseos y confesar abiertamente. Esta f9"na de interrogar es totalmente infantil, y tendría muy pocas oportunidades favorables, tratándose de gente normal, pero hay que tener presente el hecho que el esquizoide, es un individuo aniñado y responde violentamente a sus emociones.

El delincuente neurótico

En términos de porcentaje, el mayor número de los delitos, los cometen lós psicópatas criminales y les siguen los criminales neuróti· cos. Básicamente, el neurótico es la persona que tiene un problema.

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TÉCNICA DEL INTE RROGATORIO POLICIACO

Este individuo puede afrontar su problema de una o varias 1naneras; los puede aceptar o rechazar y, si lo acepta, será e" n una forma muy calmada y no hará nada al respecto. Tambié.n, puede aceptarlo y luchar contra él violentamente y con toda su energía. Asimismo, puede ignorar que tiene un problema o, conociéndolo, puede no aceptarlo como tal. Es característico que la mayoría de los neuró~icos luchan contra el problema o, cuando menos, intentan hacerlo. Por lo general, luchan en forma impulsiva, ciega e irrazonable. El individuo es real y positivamente incapaz de afrontar cuerdamente su grave problema. Mientras pelea encarnizadamente contra éste, no puede verlo claramente y le es imposible apreciarlo en forma cabal. Se trata de algo que es y será irremediablemente una cosa muy vaga, como lo que uno recuerda a medias de un mal sueño o pesadilla. En esencia, lucha a ciegas. Lanza golpes enconadamente a imaginarios sonidos, formas y movimientos; sin saber exactamente contra quién y por qué pelea; sin saber siquiera en qué fonna se aliviará al acabar con el problema. En una palabra, está confuso, y la confusión mental es la característica común del individuo neurótico. Dicho individuo es médica y legalmente cuerdo. l{econoce que sus actos son delictivos, y que se le podrá castigar por ellos. Cuando interviene en actividades ilícitas, lo hace con pleno conocimiento de causa, deliberadamente y con inteligencia. Al analizar los delitos cometidos por neuróticos, por lo general, se aprecia que tales actos van preci~ samente en contra de sus rr1ejores intereses; que no hubo ni el 1nás rerr1oto motivo que justifique su comisión y que el autor no ganó nada en absoluto con ello y sí, perdió mucho. Los neuróticos están bajo presiones y tensiones tremendas, de las cuales están plenamente conscientes. Sin embargo, no tienen la menor idea dónde radica el mal,· y por lo tanto, les es materialmente imposible adoptar cualquier postura inteligente para aliviar tales presiones. Dichas fuerzas crecen y crecen hasÍa llegar al punto de echarlos al abismo de la delincue.ncia. Análogamente a otras personalidades anormales que hemos venido estudiando, el punto clave de un interrogatorio adecuado de este tipo de criminal, yace en la mente y personalidad del mismo. Si, en el transcurso del interrogatorio, se logra crear y aumentar cuidadosamente las presiones y tensiones, la declaración incrin1inatoria y la confesión relucirán debido a la acción de las mismas fuerzas que lo orillaror1 a delinquir; o sea que lo hará para aliviarse de estas i11to]erables pre-· • • s1ones y tensiones.

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El delincuente profesional
Aun cuando la palabra ''profesional'', usada para describir delincuentes de cualquier tipo, resulta inexacta, proporciona una imagen excelente del criminal muy hábil y experimentado. Es el tipo de delincuente llamado ''listo'', que no suele encontrarse con frecuencia en las cárceles o, en el caso contrario, es probable que sólo purgará en ellas una condena corta. El crimen es el negocio de este delincuente profesional quien usa cada gramo de energía para que el crimen rinda y que rinda bien. Desde un punto de vista psicológico, el delincuente profesional es completamente normal. 'Sabe y comprende a perfección todas las implicaciones que pudieran resultar de la actividad criminal. Tiene toda la intención de efectuar cada uno de sus delitos; y lo hace con conocimiento de causa, sabia y deliberadamente, y con plena conciencia de que comete un delito. Se enorgullece y goza de '~una labor'' hábil e inteligente, ejecutada en forma experta y profesional. Si bien comete errores, no los comete con frecuencia. Un común denominador de esta clase de delincuentes, es que nunca corre riesgos innecesarios; aprovecha las oportunidades donde y cuando hay un porcentaje alto de probabilidades a su favor, pero nunca se aprovechará innecesariamente de la primera oportunidad que se le presente. Prefiere tener más del cincuenta por ciento de probabilidades a su favor y le agradaría aún más un porcentaje que le asegure un éxito irrefutable. Muchos de estos delincuentes son sumamente inteligentes y, a veces, brillantes; la mayoría se especializa en uno o más aspectos particulares de la delincuencia. La actitud y mentalidad torcidas del crimi11al profesional son los factores operantes de su actividad al margen de la ley. En realidad, este tipo de persona comete un error elemental. El error consiste en pensar que el hombre, en vez de ser honesto por naturaleza, es desho11esto; y que el hombre, por inclinación es un mentiroso habitual, un ladrón y un estafador, en lugar de ser honrado y decente, trabajador y respetuoso de la ley. Piensa que únicamente él y los de su calaña, están en el sendero correcto y que todos los demás están equivocados. Podría y debiera aprender por experiencia, pero su principal inconveniente radica en que nunca lo hace. Es capaz de justificar stis acciones en forma elegante y convincente y a menudo ·lo hace; pero lo peor es que..: él mismo se ha convencido de lo acertado de su razo. .. namiento. El delincuente proÍesional es el tipo más difícil de interrogar con éxito. Sabe con bastante exactitud qué clase de pistas dejó tras sí y

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~fÉCN!CA DEL INTERROGATO'Q.10 POLICIACO

qué probabilidades hay de que éstas lo señalen a los investigadores. La mejor forma de abordar un interrogatorio de este género, es efectuar una investigación exhaustiva y cabal, a fin de poder presentarle y obligarlo a considerar el conjunto de evidencias más completo y convincente con pruebas irrefutables en su contra. Si sabe que está perdido, y que no tiene la más leve esperanza de escapar, podría cooperar haciendo u11a declaración. Pero attn en. ello, buscará ventajas e intentará negociar a cambio de la confesión, que se le trate con cierto grado de indulgencia, especialmente en lo que respecta a la reducción de la gravedad. de los cargos, siempre y cuando éstos se le puedan imputar. ,

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CAPÍTULO

2

El interrogatorio

CONSIDERACIONES

GENER~<\LES

EL INTERROGATORIO es una técnica y un proceso que usa la policía y los organismos encargados del cumplimiento de la ley; su propósito es obte11er la admisión de culpabilidad de un individuo que ha cometido un delito. El proceso del interrogatorio tiene cierta analogía con el de entrevistar, y esta similitud consiste e11 que ambas téc11icas se desarrollan a fin de obtener información. El propósito princi· pal del interrogatorio es obtener la admisión de culpabilidad de un individuo responsable de c,on1eter un delito o de participar en el mis· mo. Los interrogatorios también se realizan para otros fines policiacos perfectamente definidos . .Las pregu11tas: quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo, referentes al interrogatorio son de considerable importancia para el inte· rrogador policiaco. El estudio exh~ustivo de las mismas le ayudará a entender el mecanismo del interrogatorio y le proporcionará un panorama completo y general sobre este tema. No cabe duda que estas consideraciones cubren una de las áreas de mayor interés para el reportero policiaco, cuando hace cualquier reportaje que se le asigne. Además, proporciona11 los elementos esenciales para redactar todo informe de investigación policiaca que se lleve a cabo, con motivo de un delito; para que el informe sea completo y exacto, debe presentar la respuesta a la pregunta implícita en cada punto. En forma análoga, el interrogatorio como parte integral de cada investigación policiaca debe ser completo y exhaustivo, siempre y cuando sea necesario realizarlo. El '<quién'' se refiere a aquéllos con los que se lleva a cabo el interrogatorio. Esto · es, con los sospecl1osos y los sujetos. El interrogatorio se practica con delincuentes que se sabe han cometido un crimen, y con los que se sospecha que lo cometieron. El '<qué'' del interrogatorio precisamente se refiere a lo que se hace y logra durante . el mismo. .
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TÉCNICA DEL INTERROGATORIO POLICIACO

El interrogatorio se debe considerar como una entrevista muy directa o muy específica, con un propósito definido, y con un área de acción reducida y perfectamente 4elimitada, así como una finalidad concreta: obtener la admisión de culpabilidad referente a un delito específico. El interrogatorio es esencialmente una entrevista entre el ·interrogador y la persona a la que se interroga. El primero hace las preguntas y el sospechoso las contesta. En este sentido, el acto de interrogar se debe considerar como la técnica o el proceso cuyo propósito es. obtener la confesión de culpabilidad. El ''cuándo'', califica al elemento tiempo del interrogatorio y debe señalar cuándo se practica el interr9gatorio o cuándo es el momento más indicado para hacerlo. De hecho, las circunstancias desempeñan un papel muy importante en esta respuesta. En ciertos casos, el mejor momento para llevar a cabo el interrogatorio es inmediatamente después de la comisión del delito, por ejemplo, cuando el delincuente es aprehendido ''in fraganti''. En otras ocasiones, lo que determina cuál es el momento más adecuado para interrogar, es el tiempo que el interrogador necesita para prepararse debidamente a desempeñar el papel que le toca en el asunto. La condición física del sospechoso influye también en la selección del momento más adecuado para efectuar el • • interrogatorio. El ''dónde'' del interrogatorio, depende, en cierto modo, de las circunstancias existentes. Normalmente, el interrogatorio se lleva a cabo en un salón especial destinado a dicho fin. Sin embargo, puede , practicarse casi en cualquier lugar, lo cual depende de los hechos y cii:cunstancias operantes en el momento dado. Lo ideal es que se interrogue en la sala de interrogatorios. Nuestros planes al respecto, siempre que sea posible, deben hacerse teniendo en mente este propósito. En capítulos posteriores, estudiaremos las razones que hay para esto. El ' 'porqué'' y ''cómo'' del interrogatorio, son evidentes y se han establecido con anterioridad. El ''porqué'' obtener la admisión de culpabilidad; el ''cómo'' física y verbalmente, mediante efectiva realización del interrogatorio al sospechoso, hablándole, haciéndole preguntas y utilizando durante el proceso todos los medios disponibles para motivarlo hasta el punto en que confiese. El porqué del interrogatorio abarca también el hecho de que el obtener esta admisión refuerza considerablemente la prosecución cuando se entabla el juicio; y también constituye un valioso complemento del conjunto de evidencia física que se ha acumulado para la presentación en el juicio. E.n sentido amplio, ser testigo quiere decir tener el conocimiento de algo, y dar fe de este conocimiento, en algún momento posterior
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a la obtención del mismo. En sentido específico, el testigo es un individuo que co11oce personalmente algún hecho o incidente, por haberlo presenciado materialmente o en alguna otra forma. También, se considera como testimonio lo que constituye una prueba o proporciona evidencia de prueba. Asimismo, es testigo la persona que testifica o proporciona evidencias ante un cuerpo judicial. Ser o haber sido testigo implica el hecho de que, si se vio algo, lo vio el propio testigo; que, si se escuchó algo, lo oyó también el testigo y que, en ambos casos, él tuvo conocimiento directo y personal del hecho. Por lo general, no se interroga a los testigos, aunque, en ocasiones, están presentes, cuando los hechos y circµnstancias concomitantes son tales, que requieren los procesos y técnicas del interrogatorio. Sospechar algo o de alguien, quiere decir que miramos una cosa o a una persona con sospecha. Para nuestros propósitos, sospecharíamos de una persona porque pudo cometer un delito, o estar complicada en el mismo. Generalmente, la palabra ''sospechoso'' infiere que la persona está involucrada, como acabamos de 1nencionar. ''Sospechar'' significa también que tenemos dudas respecto a alguien, o dudamos que alguna persona vio o hizo algo, así como también que de cualquier manera tuvo percepción sensorial de cierto hecho. En forma limitada, podemos sospechar que una persona es culpa· ble de un delito, con base en pruebas o evidencias superficiales o no con.cluyentes. En términos policiacos, el sospechoso es el individuo que .Pudo cometer, o probablemente cometió un delito; es tan1bién aquel que pudo participar en dicho delito; asimismo, todo aquel que, de hecho, podría ocultar algún conocimiento acerca del delito o de participación en el mismo. Los sospechosos se someten a interrogatorio ct1and.o lo demandan los hechos o circunstancias. · La palabra ''sujeto'' tiene varios significados, tanto generales como específicos. En términos policiacos tie11e ambos significados y nos im· porta sólo lo que ccncierne a su aplicación en la policía. Desde un punto de vista específico, el sujeto es la persona que cometió el delito; desde u11 pu11to de vista general, el sujeto está relacionado con el asunto que se investiga, por ejemplo: ''el objeto de esta investigación es el robo de una tienda, el incendio inteJ?.cional de un edificio, o el asesinato de un individuo, etcétera." En términos específicamente policiacos, el sujeto es la persona culpable del robo arriba mencionado el que incendió el edificio o el que asesinó al individuo citado. Cuando se señala a un judividuo como el perpetrador de un delito, definitivamente debe ser y es interrogado. El propósito básico de un interrogatorio, es obtener la admisión de culpabilidad de un sujeto que ha cometido un delito. El int2rroga-

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tc'rio tiene también muchos otros propósitos, todos ellos desempeñan u.1 papel sumamente útil en realizar la misión del departamento. Estos y otros fines son los siguientes;
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El propósito básico es obt~ner del sujeto la admisión de culpabilidad. Inducir una admisión de culpabilidad de parte del culpable. Eliminar sospechosos de la comisión de un delito. Determinar los hechos y circunstancias completas de un delito. Determinar los detalles completos concernientes al delito. Determinar la identidad de todos los cómplices. Obtener más infot'mación qué permita recobrar el producto del delito y localizar pruebas adicionales, etcétera. Descubrir detalles de otros delitos cometidos y de otras actividades criminales. Localizar escondites, escondrijos, sistemas de comunicación modus operandi, así como también descubrir la identidad de todas las personas ·involucradas en tráfico ilegal, especialmente miembros de bandas dedicadas al contrabando de joyas, . ,. narcot1cos, armas, etcetera. Obtener más información para usarla en el futuro, como base para i11terrogar nuevamente al mismo sujeto o sospechoso. Ampliar la información e investigar las pistas obtenidas de otras fuentes. Obte11er información e investigar pistas relativas a otros asuntos que interesen a la policía. Cómo preparar la prueba de polígrafo de sujetos y sospechosos.
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Al llegar a este punto, ya estamos perfectamente conscientes del 1 básico y principal del interrogatorio. Es justo mencio11ar aquí hecho in1portantísimo de que el interrogatorio preparado y efectuaen forma correcta nunca provocaría la adrnisión de culpabilidad de "te del individuo que no es responsable del delito sobre el cual le interroga. La razón de esto es básica y está firmemente garan.~da por la Constitución de los Estados Unidos; y por el hecho de •~ todo ciudadano esa nación tiene derechos constitucionales, . r __ ··idos por Dios e inalie11ables derechos que emanan de la Constic1ó11, la cual los garantiza y de los que no se le puede privar al divi ..iuo. · Eri los países totalitarios los individuos no tienen derechos, y las ... : , ".s y procesos interrogatorios . se han desarrollado en tal forma

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que aseguren el logro de la adn1isión de culpabilidad y las subsecuentes confesiones del sospechoso.. testigo, o sujeto que se interroga, haciendo caso omiso de cualquier otra co11sideración al respecto y aun sin importar, en lo absoluto, de que el individuo st1jeto a in~e­ rrogatorio pueda ignorar totalmente el asunto que se investiga. E11 los Estados Unidos y en otras países democráticos, las reglas y normas éticas y legales, especifican claramente lo que el interrogatorio puede y no puede hacer. En los países totalitarios estas consideracion es éticas y legales no constriñe11 al interrogador; él dicta las reglas y las adapta a las necesidades particulares de cada interrogatorio; su único objeto es obtener una confesión . John Gunther, en su libro 'flnside Russia Today'' revela detalles de la llamada conspiración de los doctores. Stalin ordenó el arresto, investigación y enjuiciamiento de un grupo de médicos especialistas por st1 puesta actividad antirrevolucionaria. El qtte presidía el juicio, era el camarada Ignatiev, ex Ministro de Segt1ridad del Estado (la Policía Secreta). Las instrt1cciones de Stalin a Ig11atiev respecto a la manera de llevar el juicio} fueron breves, sucintas y concretas. ''Si no obtienes la confesión de los doctores, te dejaremos sin cabeza;'' Es innecesario decir que Ignatiev conservó la cabeza y que todos los doctores confesaron total y completamente. Posteriormente se llegó a saber que todos y cada uno de los doctores involucrados eran totalmente inocen· tes de la supuesta actividad antirrevolucionaria. Inducir la admisión y confesión del individuo culpable difiere algo de la obtención de la misma. Consideraremos aquí que ''inducir'' significa influir a través de persuasión, lógica y razonamiento, lo cual motiva que el sospechoso emita la primera admisión de su culpabilidad. Una vez que ésta se logra, la persuasión posterior y la aplica· ción hábil de las técnicas de interrogatorio motivará que el sospechoso confiese plenamente. El interrogatorio es un método rnuy valioso para eliminar sospechosos, especialmer1te cuando el elemento tie.mpo es de importancia. En la. inme11sa inayoría de los casos, la investigación serviría probablemente para el mismo fin, pero el realizarla en forma completa y exhattstiva requiere mucho tiempo y puede ser contraproducente, en virtud de las circunstancias particulares e inmediatas. La eliminación rápida y eficie11te de los probables sospechosos, ofrece ventajas obvias en cualquier tipo de trabajo policiaco; y cuando el elemento tiempo es de- importancia, el interrogatorio r10 sólo es el n.1ejor rect1rso, sirio absolutaínente el único. El interrogatorio es un elemento valioso en la determinación de los l1echos y circu11stancias de un delito. Podemos considerar que esta

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parte del interrogatorio es determinante en los elementos esenciales del delito qtte se cometió; de las respuestas a las preguntas previamente mencionadas, respecto a quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo del delito. Obviamente, no podemo .. proceder con lógica y eficiencia en la investigación o interrogatorio de cualquier asunto de interés, hasta que contemos con la respuesta a todos esos puntos, y mientras más pronto determinamos tales puntos o respuestas, mayores serán las posibilidades de lograr la solución rápida y adecuada del caso que se investiga, o el éxito del interrogatorio que se practica al respecto. El interrogatorio también ayuda a determinar todos los detalles del crimen. Se deben obtener las respuestas a las preguntas básicas del párrafo anterior ·antes de lograr cue:1lquier avance notable en la investigación o interrogatorio. Además, los detalles exactos y completos con relación a todas y cada una de las preguntas, son de enorme valor para el que investiga o para el interrogador. Saber que el nombre de la víctima de un homicidio es Robert L. Jones, es una cosa; saber que lo han procesado por contrabando de narcóticos es otra, totalmente distinta. Saber que recientemente lo han amenazado de muerte es aún otra; y conocer la identidad del at1tor de tales an1enazas forma una imagen completamente diferente de la que proporcionaba el simple dato de la identidad de Robert L. Jones. El interrogatorio es, con frecuencia, la única técnica policiaca que puede proporcionar un esquema completo y detallado del deiito en cuestión. El interrogatorio pu~de ser un arma sumamente eficaz para establecer la identidad de los cómplices operantes en un delito. Muchos delitos se cometen con la ayuda de dichos elementos, ya sea antes, durante o después del hecho. Por medio de la investigación se descubre o se confirma la existencia de cómplices, especialmente de aquellos que lo fueron antes y de.spués del hecho. El interrogatorio también puede revelar que los b.ubo durante el hecho, cosa que pudo haber pasado desapercibida por los testigos, debido a muchas razones y, por tanto, los investigadores encargados del caso jamás se enteraron de ello. Cuando se sospecha que ht1bo cómplices, el interrogatorio es una técnica que ahorra tiempo para determinar la identidad de los misn1os. El interrogatorio es de gran utilidad para . ampliar la información que permita recuperar el ''producto del delito''. Por razones obvias • es indispensable lo antes dicho. Dicho producto es la prueba material y pesa mucho en la Corte; también éste es de vital importancia para el investigador, ya que constituye el factor decisivo del éxito o el fracaso de la averiguación. El recuperar el ''producto del delito'', con

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frecuencia, es necesario para establecer el corpus delicti, y como tal es también el elemento de evidencia más importar1te. Además, el proceso de interrogatorio es ideal para recuperar el pr.oducto del delito, particularmente en lo que respecta a objetos robados, contrabando y dinero. El proceso en cuestión es inapreciable para obtener la información relativa a otros delitos y actividades ilícitas en general; muy en particular, en la búsqueda de esco11dites, guaridas, sistemas de transmisión y de la identidad de sujetos i11volucrados en este género de actividades. Muchas veces, se interroga a varios sospechosos respecto a un delito específico, con el resultado final de que, aparentemente, ninguno lo cometió, ni tiene conocimiento imputable al respecto. Algunos de ellos pueden haber cometido oti:os delitos, o pueden saber de otro género de actividad delictiva, ajeno o distinto del que se investiga. Cuando estos individuos comprenden que no están implicados en la averiguación del momento, generalmente proporcionan de ''buena gana'' la información que tengan acerca de aquella otra actividacl delictiva. En la investigación de cualquier actividad criminal, es indispensable tener un conocimiento pleno y exhaustivo del tipo de operación criminal, o bien de la unidad de policía correspondiente. Cuando de un almacén se substrae sistemáticamente valiosa mercancía, y luego se la vende a través de ·un comprador de objetos robados, lo más importante en la investigación, es precisamente el lttgar donde se almacenan los artículos detentados y así como el nombre del comprador de propiedad robada. Si un cargamento se desvía de su legítimo destino después de despacharlo debidamente en el muelle, se debe conocer perfectamente el modus operandi del delincuente, a fin de coordinar una investigación inteligente y efectiva. En forma similar, se deben conocer los sistemas de transporte que se utilizan para el contrabando, en particular el de narcóticos, con el objeto de aprovecl1ar lo más posible el proceso de investigación. También es de importancia capital saber la identidad de los individues involucrados que participan en este tipo de actividad ilegal, ya que, en esta forma, se simplifica notablen1ente el proceso investigativo. Se debe destacar el hecho de que el mencionado proceso de interrogación se considera como complemento del proceso de investigación. En general, podemos decir sin temor a equivocarnos que es u11 complemento, pero nunca t1n substituto. Ya que, si bien es cierto que, en ocasio11es, se emplea como una técnica policiaca totalmente indepen~ diente, estas ocasiones son raras y poco frecuentes. El proceso de interrogatorio es de gran utilidad para ampliar la

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información que servirá como base de interrogatorios futuros que se le harán al mismo sujeto o sospechoso. I-Iabrá casos en que la situación es tal, que será imprescindible practicar un ir1terrogatorio preliminar, con el objeto de determi11ar la respuesta a cuestiones que no se pueden resolver de otro modo. Esto es especialmente cierto, en el caso en que la investigación se obstruyera, y también cuando se han agotado todas la.3 ~)tras pistas o han resultado inútiles. Cuando se interroga er1 estas circunstancias se requiere tener especial cuidado .e n que el sospechoso 110 se dé ct1enta de que tal proceso es t1n 1ne<..iio prelin1inar, una especie de incursión para obtener datos esp· ecíficos; y que, er1 un futuro próxirno o lejano, se le \10Iverá a interrogar en forma profunda y exhaustiva. , El interrogatorio ayuda para aprovechar información que se obtiene de otras fuentes. En muchas ocasiones, varios miembros del Departamento de Polic,-ía recibirán infor1nación general o no específica que puede versar sollre ciertos deli11ct.lentes, o sobre detern1inados aspectos de su actividad crin1inal; y r)uede provenir de fuentes nu1nerosas y diversas. Si esta ii1forrnación se encat1za debida1nente 11acia el Servicio Secreto, y se evalúa y analiza apropiadamente, puede llevar a la conclusión de que detern1inado individuo puede haber cometido, o está, ctiando menos, muy i11volt1crado en la comisión de un delito específico. Aun cuando hasta entonces no se hubiere sospechado de él, se le interrogará ahora, ct1n base en la sospecha que surgió al analizar la información obtenida. E11 ocasio11es semejant~s, el interrogatorio tiene un doble objetivo para el investigador o interrogador, ya que sirve como una valiosa refere11cia cruzada de la veracidad de las personas que dieron la inforc.'lación origi11al a la policía. El proceso de interrogatorio también ayudará a seguir las pistas relativas a otros ast111tos de interés para el Departamento. En ocasiones, otras oficinas de la policía solicitarán la ayuda de este Departa~ mento en casos de investigació11 que les interesen a éstas. Muchas veces se proporcionará esta ayuda gracias al interrogatorio, y en otros casos la investigación realizada llevará indefinidamente a un callejón sin salida, o se paralizará temporal o per1nanentemente. En tales casos, el proceso en cuestión se utiliza como un riesgo calculado, para obtener la información q ue se necesita _ a fin de reanudar la . . . .,, 1nvest1gac1on. El proceso .de referencia, es un excelente in.edio para preparar ia prueba del polígrafo de sujetos y sospechosos. En el curso de la investigación policiaca rutinaria. se pt1ede acu1nular un nú1nero de sospe.~. choso~ demasiado grande, para poder realizar eficientemente la prueba

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del :polígrafo. Esta prueba, o ''detector de rr1entiras'', como se la llarna com(111mente, es un proceso largo y costoso, por tanto, si el número de S()Spechosos se puede reducir a tres o cuatro individuos, son mayores las probabilidades de éxito. El someter a interrogatorio a estos sujetos disponibles, revelará de inmediato quiént·.: } : n inocentes y señalará con el firme dedo de la sospecha, a los sospechosos más probables. Entonces, se debe someter a éstos al detector, lo cual ah.orra tiempo, esíuerzo y dinero. Se han hecho ya muchas alusio11es a la ª'.imisión, particularmente a la incriminatoria, pt1es este aspecto le concier11e plenarr1ente al interrogador. El diccionario defi11e la admisión, como ''la aceptación d.e un argumento o tina situación que no se ha probado plenamente; es decir, una concesión, punto o declaració11 acJ..mitidos''. En general, y en términos .Policiacos específicos, una admisión es el reconocimiento de un hecho, o la declaración total o p9rcia1 del mismo. Este hecho debe ser importante en sí misrr10, y pu.ede serlo ademá.s en la averiguación de otros l1ecr1os adicior1ales o poi;teriores. Descle t1n punto de vista legal, la admisión puede co11siderarse como ur1a confesión parcial de culpa o admisiórt de la ofensa i.:.npl1tada. Las admisiones también se pueden considerar como la declaración de culpabilidad de un sospechoso. Legalmente, las ::1dmisiones están comprendidas en la evidencia, pero el análisis detallado de admisión y evidencia excede el alcance de este libro. En términos generales, el tenia de evidencia se refiere a mucl1os tipos de ésta, e incluye la denomi.nada Regla de Oídas que define la prueba de oídas así como las excepciones a esta regla. Para los efectos legales, la evidencia de oídas es aquella que no se deriva únicamente del valor concedido a la prueba testimonial como tal, sino que desca11sa, en parte, en la competencia y veracidad de otra persona. En general, la evidt-iJ.cia de oídas no se admite en la Corte. Las adrr1isiones perter1ecen a las ex.cepciones a la citada Regla de Oídas y, por tantc•, se aceptan en el tribunal. Las admisiones en cuestión son de gra11 importancia para el interrogador, especialmente las de naturalP,za incriminatoria. Una vez que el sospechoso empieza a hacer admisiones de este tipo, sobre temas de los cuales rehusó hablar hasta entonces, o respecto a los que h:lbía mentido incesantemente, es casi seguro que, por una u otra razón, ya esre motivado· para decir la verdad sobre el incide11te en cuestión e inclusive para confesar de lleno su culpabilidad. El logro de la mttlti- · citada admisión i11criminatoria, se puede co11siderar como el principio del derrumbe total de las defensas del sospechoso. También cor1stituyen u11a ve11taja decisiva para el interrogador aquellas adn1isiones

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del tipo incriminatorio, que el sospechoso hace a cualquier otra persona. La confesión, particularmente la escrita, firmada y protestada bajo juramento, se denomina algunas veces, declaración o declaración bajo juramento. Más adelante, en este mismo capít11lo nos referiremos a las declaraciones o confesiones. Por lo pronto, nos ocuparemos de otro tipo de declaración, o sea, la declaración acusatoria que es verbal y que se hace al sospechoso, en diversas ocasiones y circunstancias. Tanto esta declaración como la manera en que el sospechoso reaccione a la misma o su falta de reacción, son de vital in1portancia para el interrogador. En térnlinos generales, una declaración a<~usato­ ria tiene carácter incri1ninatorio, y es lá que alguien hace, en el iugar del crimen , directamente al sospechoso o en f orn1a tal que éste tuvo que oírla. El hecho de que, normalmente, el sospechoso respondería a dicha declaración está implícito en la misma. La declaración acusatoria es legalmente válida, si se la considera en conjunto, es decir, la declaración, junto con la respuesta correspondiente o la falta de ésta. Las declaracio11es mencionadas se pueden usar, en la Corte, como evidencia en contra del sospechoso. Las declaraciones acusatorias que se hicieron, en el lugar de los hechos, son el mejor medio del que dispone el interrogador para lograr que el sospechoso haga declaraciones incriminatorias y, finalmente, confiese. El bue11 u so de las declaraciones acusatorias, hechas con anterioridad, le proporciona al interrogador una de las pocas ventajas que tendrá sobre el sospechoso; porqtte, en realidad, aun en las condiciones óptimas para interrogar, las ventajas son escasas. Por ello, el interrogador debe tener suficientes conocimientos legales con respecto a este tipo de declaraciones, para poder aprovecharlas plenamente. Por lo general, cuando el acusado o sospechoso enmudece ante una acusación, ésta por sí misma se convierte en declaración acusatoria. Desde el punto de vista legal, el hecho implica que, si el individuo fuera inocente de lo que se le acusa, replicaría de inmediato o negaría veheme.n temente ser el autor del delito que se le imputa. Su mutismo se interpreta como una admisiórt tácita de culpabilidad. Otra ventaja que el interrogador puede sacar de la declaración acusatoria surge de la mentira con la que el sujeto respondió a una acusación directa o implícita que se le hizo e11 la escena del crimen. Aquí está implícito el hecho de que, si fuera inocente, no tendría razón alguna para mer1tir, ante la incriminación que se le 11ace. Otro tipo de declaración acusatoria que será impo~tante para el interrogador, la constituye la conducta del sospechoso ante una imputación en su contra, ya sea expresa o implícita, cuando éste trata. y

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no logra, de comportarse como si fuera inocente. Un ejemplo de mutismo ante una acusación sería el caso del sospechoso que no responde a la pregunta de ' ' ¿por qué no se detuvo después de atropellar al ancia110 ?'' Un ejemplo de falsedad en la rn.isma situación, sería el que tal individuo afir1nara que ni siquiera había estado en la parte de la ciudad en la que se atropelló al anciano. En otros casos, en que el sentido de culpabilidad del sospechoso se puede comprobar a través de sus declaraciones, conducta o acciones posteriores a la comisión del delito, el interrogador debe aprovechar este senti1niento, a fin de obtener la confesión final. El sentimiento de culpa puede manifestarse de muchos modos; por ejemplo: tratar de cohechar al policía encargado del arresto, mentir durante el interrogatorio, dar un nombre falso al ser dete.nido, intentar escaparse en el momento de la aprehensió11, fugarse antes del jt.1icio o, al menos, tratr1r de hacerlo. Para los efectos del interrogatorio, la confesión se puede definir como el reconocimiento pleno y total de culpabilidad, respecto a la comisión de un delito. Las confesiones pueden ser orales o escritas y, para fines policiacos, las orales se reducen sien1¡lre a la forma escrita. La confesión por escrito es un docu1nento 1nuy importante y una pieza de evidencia sumamente valiosa en manos del fiscal, cuando el caso se somete a juicio. En la Constitución de Estados Unidos y en las de cada Estado está11 plasmados cuidadosa y exactamente los procedimiento& legales indicados para obtener la confesión; estos procedimientos se deben seguir sin violar una sola de las garantías individuales que protegen al sujeto sometido a i11terrogatorio. Tales derechos tienen especial apli· cación al interrogador y al proceso y técnica del interrogatorio. La Corte, antes de admitir cualquier confesión como prueba, efectúa una investigación pler1a y exhaustiva. Media11te ésta, se averiguará perfectamente todo lo relativo al contenido de la declaración y, especialmente, la forma en que se obtuvo. Obvio es apuntar, que por su parte, el abogado defensor en tumo hará todo lo posible porque dicha confesión sea rechazada como probanza. Entre muchas otras cosas, la confesión se debe hacer en forma libre y voluntaria por parte de la persona que la hace. Si el fiscal no demuestra plenamente este aspecto, la Corte no tiene otra disyuntiva más que desechar tal evidencia. También se debe probar a entera satisfacción de la Corte, que la confesión se emitió sin esperanza, promesa o expectación de recompensa o beneficio alguno, a cambio de ella. Además de las restricciones contenidas en los dos párrafos ante-

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riores, el fiscal debe establecer ple11amente ante la Cor te que la confesión n.o se obtuvo mediante coerción ni ilegalmente, por medio de violencia o amenazas de cualquier género, ni a través del m.iedo o la fuerza; por amagos real o implícitamente violentos; o en virtud de la oferta de cualquier beneficio ai individuo que hace la confesión. No es obligatorio dar a conocer y explicar los derechos constitucionales relativos. Sir1 embargo~ se recomienda enfáticamente al interrogador que los expliqt1e al sospecl1oso, :pues si se abstiene totalmente de ello, tal omisión puede origi11ar el r.echa.zo de la confesión como elemento probatorio. Esto se debe a que la Corte sabe perfectamente que e·s
rnuy reducido el número de individuos que conocen sus derechos. El sospecl1oso tiene los sigttientes derechos constitucionales respecto a cualquier d.e cíaración incri1 ninatoria qlJe haga: en primer lugar, el i11terrogador debe exponer y explicar estos derechos al sospecl-.1.oso, de preferencia ante testigos fidedignos, que estén en posibilidad de emitir d.eclaración posterior al respecto, o sea, sobre el hecho de que se cumplió con tal disposición; que la explicación fue anterior al logro de la confesión y, sot1re t,Jdo, q1..1e el sopechoso supo y comprendió sus derecl1os cuando se le ex1,licaron. El individuo debe entender que se le está urgiendo a confesar, pero que es totaL"TI.ente libre de hacerlt) o rechazarlo. Asimismo, debe comprender que no está obligado, ni se le puede forzar a emitir una confesión que lo inculpe o degrade, o que tienda a una u otra cosa. También del)e estar conscier1te de que si confiesa, esa confesión se puede t1tilizar en su contra, posteriorrr1ente, en la Corte. En todos y cada uno de los casos en qtte se empleen lot> procesos y técn.icas del ii1terrogatorio, se de.ben l1acer preparativos inteligentes y certeramen.te encaminados. En ese11cia, el momento de llevar a cabo el interrogatoric)~ lo determir1a el total de los antecedentes disponibles. Estos antedece11tes incluyen una consideración valorada de los datos obtenid.o s por medio de la víctima, de los testigos, en caso de haber alguno, y de todas las otras fuentes en conjunto. Se debe prestar especial atenció11 a todas las evidencias materiales. Los antecedentes también deben ir1cluir la reconstrucción del crimen, o reconstn1cción de hechos. Otras circ;unstan.c.ias que reg11lan la decisión, es decir, la de cuándo interrogar, son: el recue1 1to y la determinación adecuados de todos los hechos co11ocidos, de los eventos y sucesos ocurridos y la reflexión acerca de si el momento actual es el óptimo para inte-rrogar. . Son dos !os req11isitos básicos pa'l: a lograr el éxito erí el -interroga. -torio, los '~uales, aparte de ser fun:darnentales, son indispensables. Como ya hemos visto, el interrogador debe poseer tod.o~ los datos asequi-

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bles en relación con el caso. Pues bien, reiteramos tal afirmación, agregando que el interrogador también debe conocer todos los hechos disponibles concernientes al sospechoso y al asunto que se ventila; todo eso constituye precisamente los dos requisitos básicos arriba mencionados. Ahora bien, podemos ver el problema desde otro punto de vista. El interrogador, al poseer todo el material informativo disponible, tiene ya ventaja sobre el sospechoso y mayor oportunidad de triunfar en el interrogatorio. Si el interrogador no está en posesión de todos los datos e informaciones de antecedentes disponibles, pierde la pequeña ventaja que pudiera tener. sobre el sospechoso y sus oportt111idades ret . . ecto al éxito del interrogatorio disminuyen considerablemente. , Se puede hacer una determinación preliminar acerca de si se tiene a mano toda la información existente, por medio de la respuesta áfirmati\ra a todas las siguientes preguntas: ¿Se ha efectuado un escrutinio exhaustivo en busca de pruebas materiales en el lugar de los hechos? ¿Sabemos con certeza que no se ha pasado por alto alguna evidencia? ¿Se examinaron todas las personas que tenían algún conocimiento al respecto? ¿Se les ha tomado declaración bajo juramento? ¿La reconstrucción de hechos demostró compatibilidad entre todos los hechos conocidos y los datos que se poseen? ¿Se obtuvo y valoró todo el material probatorio? ¿El análisis y valoración de todas las pruebas demostró compatibilidad recíproca con todos los hechos y datos obtenidos? ¿Se verificaron los archivos de información'? ¿Concluyó la investigación de a11tecedentes del sospechoso? ¿Se estableció el motivo . del crimen? ¿Se determinó, o al menos se presume fu ndadamente la intención del sospechoso? ¿Se constataron todos los diversos elementos de prueba legal? ¿Se establecieron o investigaron satisfactoriamente los movimientos del sospechoso el día del suceso? ¿Se previeron todas las posibles coartadas del sospechoso? ¿Ha sido terminada la investigación del · caso? ¿Está lista la saia de interrogatorios? ¿Ya trazó su plan el interrogador? ¿Están fijos en su mente todos los hechos conocidos y los datos disponibles? Es casi segt1ro que el sospechoso culpable mienta o trate de hacerlo en el cL1r::;o del interr_ oga_ torio, pero una preparación adecuada pLtede evitar que lo haga con éxi to~ Si. el interrogado es responsable y emite la verdad respecto a stt ct1lpabilidad o a su participación en el delito, se inc.riminará a sí n1ismo. ~n este caso, el interrogatorio conclt1irá exitosan1e1 1te, qLteda11clo por h'acer únican1ente, la confesió11 por escrito. lnfortu11adan1ente, los interrogatorios no son así ele simples, ya qt1 e es muy raro el sospechoso qtie co11 fiesa a la prin1era vez qLte

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se le interroga. Si el sospechoso culpable sostiene con éxito su posición de que él no cometió el delito, o que no está involucrado en él de ninguna forma, tendrá que mentir y hacerlo consistentemente respecto a todo el evento, y a la cadena de sucesos anteriores, del momento y posteriores a la comisión del delito. Si el interrogador posee todos los hechos conocidos y los datos disponibles concernientes al delito en todos sus aspectos, podrá detectar, con facilidad, todas y cada una de las mentiras que diga el sospechoso. La capacidad del interrogador en este sentido para poder identificar las me11tiras como tales, constituye una gran ventaja psicológica sobre el sospechoso, y le cierra Uil() más de los caminos que planea recorr~r e11 su intento de evitar su responsabilidad por el delito. Seguramente el sospechoso mentirá, sin otra razón tal vez, que saber exactamt:nte hasta dónde llega el conocimiento del interrogador sobre los hechos, incide11tes y circunstancias del delito. Si éste es débil e inco1npleto, el sospechoso podrá mentir con facilidad y éxito. Y una vez hecho esto, el interrog~dor no podrá sorprenderlo en puntos específicos, y en tal virtud, el sospechoso será quien obtenga la ventaja psicológica. El resultado final, será probablemente el fracaso del interrogatorio, unido al consiguiente debilitamiento de evidencia en contra del sospechoso. Al poseer plenamente tales datos, el interrogador podrá evitar que el sujeto finja, y en esa forma mantendrá su ventaja psicológica sobre él. Si por lo contrario, no sabe la situación exacta de cualquier punto en especial sobre el ct1al está preguntando, el sospechoso podrá evitar la verdad, mediante toda clase de subterfugios. Ct1ando el interrogador no sabe la situación exacta del asunto, no puede determinar si el interrogado miente, o si únicamente desconoce .la respuesta; y en tal forma, se frustra el propósito de todo el interrogatorio. Los preparativos del interrogatorio deben incluir definitivamente, como norma, el hecho de que se desahoguen en privado, con uno o máximo dos interrogadores presentes. También deben establecer que una vez iniciado el procedimiento en cuestión, no debe haber la menor µerturb ación o interrupción. El interrogatorio es un asunto sumamente delicado, en el cual el sujeto activo del rnismo, o sea el interrogador, par ticipa al igual que el i11terrogado, o sujeto pasivo, en un juego de naturaleza tal, que las oportunidades de ambo~ pueden ser ilimitadas. Se ha comprobado psicológicamente en multitud de casos, que si es posible inducir a un individuo culpable a confesar, esto será más fácil, _mediante el trabajo de uno, o máximo, dos interrogadores, que actúen por .separad<? la mayor parte del tiempo y eventualmente en • equipo.

EL INTERROGATORIO

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La motivación para obligar a confesar, se puede considerar como un proceso acumulativo, que produce tensión en la persona que se interroga y que requiere de toda la concentración del interrogador. La falta de privacía, o las interrupciones d· e cualquier naturaleza, en el curso del mismo, permiten que el sospechoso se relaje de la tensión que el interrogador creó, que recupere la compostura que había perdido casi totalmente, y le proporciona el tiempo necesario para lucubrar nuevas mentiras y métodos para resistir con éxito al interro• gator10. En los momentos inmediatos anteriores al interrogatorio, el sospechoso debe estar en contacto con el menor número de gente, únicamente con aquellas que sea absolutamente necesario. Si es un individuo , peligroso, se le debe conducir bajo guarda a la sala de interrogatorios. Asimismo, se le debe ordenar al guardia que se abstenga totalmente de hablar con el sospechoso, e ignorar las tentativas de éste en el mismo sentido. La sala de interrogatorios ideal, tendrá un recibidor inmediato a la misma, y el sospechoso permanecerá en él hasta que empiece el interrogatorio. El recibidor y la sala de interrogatorios citados, deben estar relativamente separados del resto del cuartel, y deben ser inaccesibles a todo el personal del mismo, con excepción de los interrogadores y sus secretarias. Una vez que el sospechoso tome asiento en la sala de recepción, deben suprimirse al máximo las perturbaciones, de cualquier género que sean. Las razones de todo esto son psicológicas, ya que la soledad ayuda a crear la ilusión de que el mundo se aleja más y más del sospechoso. La secretaria debe estar ausente cuando el individuo en cuestión penetre a la sala de referencia; y esa sensación de vacío la reafirmará el guardia al ignorar totalmente a dicho sujeto, desde el momento en que éste toma asiento. A medida que la sensación de soledad se apodera del sujeto, éste se hace má.s y más consciente de que está solo, completamente solo, y que así permanecerá de ahora en adelante. Y puesto que probablemente había construido sus defensas sobre una estructura de mentiras, tendrá ahora tiempo suficiente para considerar ese punto y percatarse de que su edificio descansa sobre bases falsas y que si quiere salir del embrollo, tendrá que abandonar toda esa maraña de falsedades; y es precisamente este despertar, el que lo pone en seria desventaja psicológica. En la planeación del interrogatorio, se debe considerar el elemento tiempo. Puesto que este tipo de consideraciones varía lógicarpente en cada interrogatorio, sería muy difícil generalizar dictando reglas forzadas e inmutables al respecto. En la rutinaria labor policiaca, los

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TÉCNICA DEL INTERROGA1'0RIO POLICIACO

interrogatorios se llevan a cabo según la voluntad del interrogador, y en otros casos, según lo indiquer1 las necesidades de la investigación. En el mismo estado de cosas, se debe tomar en cuenta al sospechoso al fijar el horario de interrogatorios, ninguno debe llevarse a cabo bajo condiciones coercitivas, o que puedan interpretarse asi de cualquier n1odo. 1,a coerción se define corno una mezcla de dt1reza, severidad y cualqtt i<~r tipo de restricció11 o compulsión. l~s manifiesta la interpretación legal de la coerción durante el : proceso de interrogatorio y en la obter1G ión de la confesión, así es que el logro de ésta bajo condiciones materiales que constituyan ct.1alquier clase de coerción, afectará necesaria111ente el elemento libertad, básico er1 la confesión, y la r1aturaleza voluntaria de la misrna. Por ejemplo, el interrogar a un individuo a.gotado físicamente, sin permitirle la oportunidad de recuperarse y descansar. El elen1ento tiempo es nluy importante en la determinación del horario de interrogatorios, especialmente con relación a la condició11 física del sospechoso; a su nivel general de estabilidad emocio11al, y al l1echo de que esté en plena posesión de sus facultades m.entales. El interrogador debe tener siempre presente un hecho básico y elemental, concerniente al interrogatorio, y es que un interrogatorio no es ni más r1i n1enos, que u11 proceso y una técnica con un fin directo y perfectamente definido; esto es, obtener la confesión de culpabilidad de ·u11 individuo responsable de la comisión del delito, que es precisame11te el objeto de dicho interrogatorio. El interrogatorio no es un fin en sí mismo. Es afín al originario campo de investigación, y aun cuando es un instrumento valioso y eficaz en la práctica de éste, no hay que olvidar que es sólo eso, un auxiliar de la investigación y no un fin en sí mismo.

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CAP ITlJJ..,O

El interrogador
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tar1to en el arte de interrogar como en la práctica de cualquier técnica o especialidad policiaca, requiere estudio y aplica· ció11 asidt1a e intensiva, dedicación y enorme cantidad de energía. Hay otras ci.1alidad.es que el interrogador debe poseer y que mencior1aremos
H.tl.Bi l ,IDAD,

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en este mismo capítulo. Una de ellas sobresale notablemente entre todas y es la de tener la firme e inquebrantable voluntad de llegar a ser un interrogador hábil y competente; voluntad qt1e se debe tra· <lucir en esfuerzos encaminados a tal fin. La Jlreocupación capital de un buen interrogador es la verdad, o sea el ootenerla a través d el examen de testigos y sospechosos. No debe reparar en que la persona a la que interroga sea hombre o mujer, pobre o rica, conmovedora o despreciable, fuerte o débil. Su objeto es detern1inar si dicho sujeto sabe algo acerca de, o está complicado en un delito; si trata de ocultar la verdad, o por lo contrario, quiert> cooperar re\-·elando lo que sabe respecto al as11nto en cuestión. Puesto que el interrogador busca la verdad, debe apre11der las formas de e.bordar un interrogatorio, establecidas para hacer más accesible el iogro de la verdad. Sor1 in11umerables los difere11tes tipos de abordar u n interrogatorio, qt1e se pueden emplear para exhortar a una persona a que diga la verdad. Entre ellos están los in<.i.ividuales y colectivos, también ilitnitados en número, dado que cada i11dividuo es sólo eso, un sujeto parti cular, único en su especie. Sin tomar en cuenta las similitudes su1)crficiales, no ha)r dos perso1 1as iguaies, ni dos caracteres idénticos, en la misn1a forma qt1e dos huellas digitales jamás son iguales. Cada ser humano posee una estructura individual, constituida de billones de células nerviosas, complejos, de tensiones, presiones, temores y ansiedades, qtte responden a una combinación iiimitada de estímulos externos e internos. En el interrogatorio, el sujeto activo está consciente de que no hay dos personas iguales, como ya mencionar11os, y que cada t111a requiere u:i r.cercarr1iento que, aunc111e en principio
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puede ser análogo a otro, analizándolo a fondo revela grandes diferencias de método y aplicación. El interrogador, en virtud de que busca la verdad de un ser humano, se debe interesar en la gente, en su manera de ser, en sus motivaciones y actitudes, en los varios estímulos que la hacen reaccionar. En general, el interrogador debe interesarse, en forma total, en el ser humano y en el conjunto de sus relaciones e interacciones para y en la sociedad. Básicamente, el interrogador debe ser un hombre en todo el sentido de la palabra, con una educación de preferencia a nivel universitario, entrenado y experimentado en el campo de la investigación, que 11aya cursado estudios que incluyan cursos de psicología, fisiología, criminología, sociología y nociones de ciencias físicas, puesto que todas son de gran utilidad para un experto interrogador. También son de importancia, la Literatura, nociones de Derecho y cursos de composición en inglés. El interrogador puede examinar en un mismo día a un analfabeto, un doctor en Ingeniería, un pugilista, u11 escritor, un criminal reincidente y a un miembro del clero. El interrogador que va a obtener información de toda esta gama de individuos tiene que ser capaz de persuadir a todos y cada uno de ellos de que él es digno de su confianza. La gente no revela lo que sabe a todo el mundo, y mucho menos tratándose de secretos íntimos, ya que éstos sólo los confía a perso11as en las que cree ciegamente. Un delincuente sólo admite sus crímenes ante un interrogador que le infunda respeto y que se haya hecho acreedor a su confianza. Ese respeto nacerá del conjunto y combinación de la personalidad e inteligencia del interrogador, así como también del trato que reciban de él. Uno de los más grandes atributos del interrogador, es la fluidez de lenguaje y la expresión. Puesto que comunica sus ideas por n1edio de palabras, es lógico que debe ser capaz de expresarse en formas tan vari~das y certeras como sea necesario. Si trata de obrar sobre las emociones del sospechoso, escogerá las palabras y frases calculadas para lograr su propósito. Si su objetiv-o es hacer que coopere un testigo renuente, lo r..onvence, mediante las palabras adecuadas. Puede darse .. el caso de que se enfrente a un testigo o sospechoso que tenga poco respeto a la policía y a cualquier otra autoridad, y .que haga un gran escándalo y desafíe al propio interrogador. En ur1a situación como ésta, dicho interrogador debe ser firme y salir victorioso en el debate que vendrá a continuación. El interrogador no se puede permitir el lujo de perder un solo argumento de esta naturaleza, ya que no puede dejar que el caso se ''venga abajo'' únicamente por sus limitaciones en el campo de la lógica y la elocuencia.

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Presentamos un ejemplo -del uso simple de la lógica por parte del interrogador encargado de interrogar a un médico acusado de corrupción de menores. Cuando se le preguntó si se consideraba un depravado, el presuntuoso doctor replicó lleno de afectación: ''¿Puede usted definir la palabra depravado?'' El interrogador se percató de que esta pregunta podía originar una discusión que el médico, mejor preparado en tales terrenos, podía prolongar a voluntad, y no sólo vencer, si110 además, envalentonarse al grado de mantener la firme.. · resolución de ocultar la verdad. El doctor quedó totalmente anonadado cuando el interrogador le respondió: ''No tan bien como usted, estudios de 1nedicina.'' El interroseñor médico, y no sólo por sus , gador hizo una larga pausa para dejar que la respuesta causara profundo efecto sobre el interrbgado. Y así fue. I-Iay ejemplos aún más vívidos, que podrían enseñar el empleo de la lógica en manos del interrogador, pero resulta innecesario, dado que toda persona interesada en ello, considera obvio su uso al momento que el citado interrogador trata de persuadir a un culpable o a un testig~ a decir la verdad, o a un inocente a hacerla evidente. Las preguntas correctas, llevan a respuestas correctas, y las primeras se form11la11 precisamente a través de palabras. Los practicantes de esta materia, así como los de profesio11es hermanas, como son la Psicología y la Psiquiatría, comprenden fácilmente la necesidad de poseer don de elocuencia; siendo las dos materias citadas, u11a prueba del valor de la palabra maestría. Hasta cierto punto, el interrogador logra la maestría en su labor mediante profundos estudios y lecturas, a través de un proceso educacional que amplía su horizonte y lo fa1niliariza con palabras e ideas de naturaleza técnica y cultural, las cuales puede ya usar con grandes beneficios en el curso del interrogatorio y sus numerosas facetas. Por lo que se refiere al interés, éste trae consigo un refinamiento en la forma de pensar del individuo en cuestión, la cual lo asiste en su búsqueda de la verdad. Una prueba de esto es el caso de un incid{;nte en el cual se interrogaba a un hombre, en la presunción de que había robado dinero a su hermano; . él lo negaba rotundamente. Sin embargo, cuando un interrogador minucioso le preguntó si había tomado dinero a su citado hermano, lo admitió en seguida. Cuando se le preguntó respecto a la diferencia entre robar y tomar, el sospechoso explicó que juzgaba que el dinero que había tomado a su ¡Jariente, le pertenecía en derecho, puesto qtte los padres de ambos lo dejaron. a su muerte. O sea que dicho individ·u.o sentía que parte del dinero lógicamente era suyo, y lo substrajo sin el conocimiento de su hermar10.

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Hay también otra razón poderosa para el estricto requerimiento de educación y facilidad de palabra por parte del interrogador y es el hecho de que la persona citada es un verdadero representante profe· sional de la ley; está en contacto directo con testigos o sospechosos y, en este aspecto, está a rr1erced total de ~cusaciones de supuesta brutalidad durante el interrogatorio. Prueba de todo lo anterior es el que, aun el interrogador hábil y educado, t;ncuentra que de vez en cuando las acusaciones citadas en el párrafo anterior, las hacen los testigos con base en el escrutinio microscópico legal de todas y cada una de sus palabras; todo con el objeto de determinar si hubo de su parte alguna sugestión ilegal que pueda haber 1novido a confesar al sospechoso. En cierta ocasión, el abogado defensor preguntó al interrogador qt1e obtuvo la confesión de su defenso, si había seleccionado las palabras de la misma. Este respondió que sólo se había limitado a orientar al sospechoso en la preparación de dicha declaración, sin dejar de recordarle que podía decir lo que deseara; asimismo agregó que dicho sospechoso ase11tó· en su declaración escrita únicamente lo que expresó en la verbal. El defensor no supo qué argumentar ante semejante respuesta. . · Es indudable que el interrogador debe ser un actor, y precisamente uno consumado, si ql1iere triunfar. No debe expresar lo que ha ideado a la ligera, sino que debe meditar al respecto para poder argumentar realista y convincentemente. A fin de persuadir al sospechoso de qt1e lo mejor para él es decir la verdad, aun cuando eso signifique para él la prisión o aun la misma muerte, el interrogador debe hacer una representación de aquellas que no se •· ~n ya en el teatro. Esto es de hecho lo que hacen los buenos interrogadores, día tras día, en su esfuerzo por hallar al culpable y dejar libre a los inocenes. Hay ocasiones en que el interrogador, sabiendo que se encuentra en presencia de un ''cliente testarudo'', que hablará únicamente si se percata de que está totalme11te perdido, tiene que mostrarse tan confiado en su éxito, que logre que el sospechoso citado piense que hay ft1erte evidencia en su contra. Un buen interrogador puede lograr esto con una simple sonrisa, con un encogimiento de hon1bros o con un solo movimiento de cabeza. La clave es la actuació11 y el interrogador debe, en tal vi.rt11d, ser actor y hacer un buen papel. En situaciones emotivas no puede dejarse llevar por sus emociones; en circunstancias tensas, no puede dejarse envolver por las mismas; cuando el caso le provoca asco y repugnancia no puede permitirse el lujo de expresarlo, ni siquiera de reflejarlo. En conclusión, debe ser o con,rertirse en ttn verdadero actor, a fin de permanecer calmado, natural, profesional y objetivo. Debe aprender

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a aceptar a .los seres humanos como son en realidad y estar consciente de que pueden cometer los peores crímenes; ha de comprender que la gente hace ese tipo de cosas. Si no las acepta, no pcJdrá identificarse con las perso11as que i11terroga; si no se ide11tifica, no puede establecer comunicación y, sin ésta, no puede l1aber interrogatorio. La capacidad de actuar, de desempeñar un papel como si estuviera en un escenario, ante u11a audiencia, es un requisito básico para el interrogador policiaco. Para mantener el contacto durante el curso del interrogatorio, debe reaccio11ar adecuadan1ente h.acia el sujeto, según las necesidades de cada situación. Debe llevar el mismo paso del inte· rrogado, debe conformar su estado de ánimo al del individuo citado y, no obstante, debe conservar su profesionalismo y objetividad, enfocando siempre sus esfuerzos hacia el objetivo del interrogatorio; esto es: lograr la confesión. Sin embargt), no puede pern1anecer en tal forma y reaccionar apropiadamente hacia el sujeto al mismo tiempo, sino con gran esfuerzo. Es por eso por lo que ha de ser actor y desempeñar su papel convincentemente. En cierta ocasión, ur1 sujeto era interrogado incesantemente, sin resultado alguno. Fina.lmente, el interrogador se alejó unos pasos y murmuró unas palabras al oído de st1 compañero, qttien estaba afuera. Más tarde, mientras el interrogador hablaba con el sospechoso entró el citado compañero, entregó una car¡)eta al interrogador y salió de la hal)itación. El interrogador inspeccio11ó cuidadosamente el contenido de la carpeta y después al sospechoso. Ltiego, so11rió. A continuación, con voz firme y segura, dijo: ''No hay por qué seguir perdiendo el tiempo contigo." ' 'Has tenido stificiente." ' 'Sí señor, ya no te queda la más tnínima oportunidad de rebatir esto." Se levantó y miró al "'---sosp-echoso con indifere ncia. ''Vamos'', dijo. ''¿ A dónde?'', preguntó éste. ''¿A dónde crees?'', dijo el pri111ero. El sospecl1oso se alarmó. Luego dijo: ''Déme una oportunidad más de ccntarle mi versión, no voy a cargar con toda la ct1lpa." Y el sospechoso procedió a confesar plenan1ente su culpabilidad en el deli to en cuestión. La confesión no surgió de lo que dijo el interrogadorj si110 de la forma en qt1e actuó cuando se le di() la ca.r peta. ~['al vez algún lector se diga a sí mismo qt1e el individuo de referencia no pudo haber caído en semejante trampa, espf;Cialmente ahora que ha leído lo anterior. Pero la diferer1cia está en que si el lector fuera el involucrado .. . ¿Cómo hubiera sabido que el interrogador estaba fingiendo? ¿No era acaso probable que fuera. verdad? Es lo desconocido, la duda, el mis~ terio en cuestión, lo qtie movió y mueve al sospechoso a emitir la verdad. Fl interrogador ideal sería aquél con Ja apariencia de Rock I-iudson,

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la voz del actor shakesperiano, J ohn Gielgud y el talento combinado de ambos, aparte del impacto personal de cada uno, sobre el auditorio. Sin embargo, sería casi imposible concebir a un hombre con tales cualidades fuera de un escenario. No obstante, la apariencia y la voz proporcionan una efectividad , de estatura imponente, poseedor completa a un interrogador. Si es alto. de una voz profunda y apariencia agradable, y actúa convincentemente, entonces puede considerarse que tiene el equipo físico ideal para el trabajo de referencia. Infortunadamente, muy pocos de nosotros tenemos una personalidad, arrolladora y otros atributos que nos hagan candidatos a un rol de estrella en, un espectáculo de Broadway. Pero todo interrogador, haciendo caso omiso de sus dones naturales y su apariencia, puede suplir esas deficiencias por medio de trabajo, estudio y esfuerzo. La personalidad, como ya dijimos, es tan importante para el interrogador como la voz, la presencia y demás aptitudes generales. Una definición de personalidad es la totalidad de las cualidades del individt10. La de ttn interrogador brillante, incluye las características generales de firmeza, amabilidad y franqueza; la forma impersonal de soltu.ra y facilidad; el don de aceptar a la gente como es, y la capacidad de darse a e11tender claramente. Específicamente, los rasgos característicos del interrogador deben comprender la habilidad de imponer respeto; de desenvolverse y tomar una actitud profesional; de ser un filósofo y aceptar las cosas co1no son; saber y estar genuinamente interesado en los puntos de vista, actitudes, problemas y comportamiento del hon1bre. Es obvio decir que, a no ser que el interroga4or imponga respeto, .._____w.~.puede esperar eJ éxito. Básican1e11te, el interrogador domina y dirige durante el interrogatorio; y el sospechoso es el dominado y guiado en el mismo, por el prirnero. El in1poner respeto es el resultado del complejo de factores que integran la personalidad, nunca lo puede ser de uno solo de ellos en partict1lar. Un individuo inspira o no respeto, en la misma forma q.u e alguien es honesto o deshonesto. Para dominar, para mandar, para motivar a una persona a que haga una admisión incriminatoria en su contra, y lo q11e es más, para 1noverla a hacer una cor.Jesión que pueda originar su encarcelamiento perpetuo o la pérdida de la vida, es indispensable saber impo11er respeto. La capacidad de asumir una actitud profesional y de obrar en la misma forma, es factor indispensable en la personalidad de un interrqgador. Piense en sus propias experiencias con profesionistas, como abogados, médicos, clérigos. En su trato inspira11 seguridad y confianza en sí mísmos, e infunden lo mismo et1 usted. Usted sabe, por expe-

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riencia, que lo que ellos digan sobre sus problemas y la solución a ellos será lo correcto y, por consiguiente, se aceptará dada su competencia en el campo profesional. Usted sigue tal consejo, porque los respeta, les tiene confianza, cree en ellos y en su capacidad. El interrogador tiene, en gran parte, esa posición respecto al sospechoso. Si logra inspirar esa seguridad y confianza al sospechoso, y tomar una actitud firme y profesional, habrá avanzado un gran tramo en el camino que lleva a la obtención de la confianza del inculpado y, más tarde, de su fe ciega. En la misma forma, habrá ganado mucho terreno en la motivación del citado individuo encaminada a emitir su admisión incri• • m1nator1a. , La indulgencia y la comprensión son características personales insubstituibles, porque son una parte 1ntegral de la actitud y de la fom1a de actuar profesio11ales. Cuando tenemos problemas y preocupaciones, nos hace mucho bien, la mayoría de las veces, hablar de ellos y comentárselos a alguien. Si esas dificultades son extremadamente graves y personales, estaremos renuentes a discutirlos con una persona severa e incomprensiva, aun cuando se halle muy ligada a nosotros. En tal virtud, únicamente co11 ttna actit11d profesional y con el ofrecimiento implícito de condescendencia y comprensión, puede motivarse al interrogado a admitir ciertos hechos y finalmente· a confesar. El interrogador debe ser un filósofo, no en el sentido de tener pensan1ientos profundos, sino simplemente en el de aceptar las fallas de todo ser humano, y hacerlo con calma, paciencia y comprensión. Normalmente, el delincuente está pasando por una crisis emocional, aun cuando aparente serenidad. La actitud serena, paciente y comprensiva del interrogador, especialmente cuando el delito es aborrecible, será un gran ad.elanto en el establecimiento de identificación con el sospecl1oso, y en la obtención de su confianza. ''Lo hecho, hecho está'', es un dicho muy cierto y atinado. Por lo general, somos impotentes para remediar algún error, en la misma medida que desearíamos poder hacerlo. Una vez que un conductor ebrio arrolló y mató a determinada persona, ni el remordimiento más sincero puede volverlo a la vida. En cuar1to se apriete el gatillo de un revólver y una persona yazca sin vida en el piso, no hay poder en la Tierra q.r ..1 e se la devuelva. Lo hecho está irremediable1ne11te hecho. Si el interrogador acepta esta situación, sin recriminar incesantemente al inculpado, podrá establecer una comunicación mutua con éste y desempeñar su labor efectivamente, pues el citado individuo, en agradecimiento a semejante actitud le otorgará su confianza. El interrogador debe poseer un co11ocimiento profundo sobre las diversas formas de pensar del ser humano y estar , además, muy inte-

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resado en ellas. Éstas son el r esultado de la suma total del medio y las experiencias vivid as, a las cuales modifican factores como son: la raza, 1 1erencia, religión, inteligencia, educación, anteceden tes socioeconómicos d e tod a clase; acti t11d pater11a y familiar, la ambición o la ausencia de ella, y todos los otros antecede11tes tomados en conjunto. La acción recíproca de todos estos factores en una multitud de combinaciones, da lugar a la personaiidad del individuo. Y la fo rn1a en qt1e ésta mira y comprende cacla u110 de estos aspectos, es lo que constituye los di·versos modos de pensar del ho1nlJre. l Jn co11ocimiento tan completo corr10 sea posible de los r1umerosos y diversos tipos de personalidad, será de gran beneficio, para el sujeto activo del interrogatorio y lo ayudará a obtener ve11taja psicológica sobre el sospechoso. La comprensión hacia la conpucta h umana es una ayud a enorme par a el in terrogador. El individuo es capaz de realizar las accio11es rr1ás elevad as, buenas y no.bles. Al mismo tiempo es capaz de realizar las más bajas, malas y viles; y son precisamente éstas las· que interesan al in terrogador. El hombre es sujeto a d iversos estados de ánimo y en ocasiones a \'iolentas en1ocio11es. La ira, el miedo, el odio, la codjcia y la lujuria, son err1ociones violentas bajo los estímulos y en las condiciones favorables, y algunas veces producen resultados violentos. En ocasiones, el hon1bre comete alglín delito bajo el influjo de tales e1nociones. Sin embargot puede cometer la misma infracción o alguna peor, er1 forma serena, premeditada y desalmada. E! e;)tudio de la conducta h umana lo constituye la comprensiór1 de los moti·1os que lo 1 nue\·en a actuar como lo l1 ace y la justificación respectiva. El hombre normal actúa en forma normal; los anormales o subnormales lo 11acen en forma anormal o stlbnormal, respectivamente. La gente Cú1..rda actúa cuerdamente. Los dementes y los psicóticos, actúan de un modo deseq_uiiibradc1 o psicótico. Pero, bueno, malo o incliferente; normal, an.or~ rr1al o sulJnorn1al; cuerdo o extraviado, el hombr e sigue siendo hombre y lo que hace constituye el comportamiento humano. Cua11to más sepa el interrogador al Iespecto, estatá mejor preparado para tratar con toda clase de sospecl1oso en ct1alquier situación que se desarrolle ). el interrogatoric E1 comprender los proble1nas 11umanos debe ser otra ct1alidad clel interrogador. 1'od·) el inundo tiene problemas, son parte de la vi(la diari a de todos los hombres, desde el momento en q11e Adán y Eva erdiero11 la gracia en el paraíso ter.renal. La mayoría de la gente pttede superar sus problc111as y los sc1lt1ciona satisfactoriamente. Esta gente e raramente y, en la misma forma, casi nttnca se es normal, deliP.qt1 involucra en actividades delictivas. Otras personas no pueden resolver sus dificultades ;r estas d ificultades, a través de un p roceso de creci-

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miento y desarrollo, alcanzan tales proporciones, que en ocasiones absorben y sepultan del todo a las personas. Los problemas llevan a la gente a la delincuencia y a la prisión. También la recluyen en hospitales e instit11ciones para enfermos mentales. Destruyen a stt familia y a sí misma. Por consiguiente, aniquilan Estados y países. Los problemas se presentan en una infinita variedad de formas, clases y tamaños. Tienen un ilimitado número de causas. La conducta y los problemas humanos deberían ser campos ilimitados de investigación del interrogador que desea convertirse e.n un corr1petente practicar1te de esta especialización. I::.a capacidad de ponerse auténticamente en lugar del inculpado, de ver~ sentir, respirar, sangrar y, en cierto modo, morir si es necesario con él, es una virtud maravillosa en el interrogador. Esta cualidad o facilidad se conoce con el nombre de identificación y se define corno ''la proyección imagi11aria de la propia concie11cia en la de otro ser humano''. Si el Íí1terrogador puede sentir verdaderamente lo mismo que el delincuente, y asume en cierto modo su identidad, e intercambia su ego con el suyo, no tendrá dificultad en establecer contacto con él, ni en i11spirarle confianza y seguridad flesde el principio del interrogatorio. Además, y lo que es aún más importante, podrá obtener y conservar su ventaja psicológica sobre el sospechoso. La misión interrogativa pertenece al más alto nivel poíiciaco especializado y, por tanto, la llevan a cabo interrogadores especialmente entrenados en los procesos y técnicas del mismo. El total de la experiencia, educación, entrenamiento y antecedentes en general, que trae consigo el investigador al papel de interrogador, tendrá una influencia decisiva sobre su éxito como tal. Pues precisamente la calidad de estos antecedentes será la qtte regule su eficiencia en la labor citada y en la obtención del fin que se persigue; esto es: interrogar con éxito al sospechoso. . Como ya se indicó, es preferible ttn grado· universitario en el interrogador. Sin embargo, hablando en forma realista, el grado mínimo admisible es el de secundaria. A falta de estudios superiores a los citados. se requieren, cuand0 menos, cinco años de experiencia policiaca especial y general , además de los estudios relacionados. Cuando rnenos se h< n de pasar dos de esos años en labores investigativas lJona fide, de iolaciones a la ley, de preferencia como de_!ective o agente de 1a polic' secreta. Un curso universitario de Ciencia Policiaca o de Histori21 de l Crimi11ología puede substi tuir. u110 de los cinco años de experie1 1cia reqtteridos. La preparació11 adecuada, edt1cacionalmente hablando, para convertirse en interrogador, puede ser: el grado de bachiller en Ciencia Policiaca, más un año de experiencia en labores

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ee investigación. Para convertirse en sujeto activo del interrogatorio, se requiere u11 entrenan1iento formal en combinación con otro informal. El entrenamiento informal se puede obtener de varios modos y, hasta cierto punto, lo constituye el conjunto de antecedentes educacionales y experiencias hasta la fecha. Uno de los requisitos indispensables para los efectos de nuestro estudio, es el tener un conocimiento pleno y exhaustivo del compol'tamiento y naturaleza humanos, y por supuesto, que los antecedentes del individuo sean de relevante importancia. Una co11sideració11 digna de tenerse en cuenta, es el hecho de que los interrogadores no se entrenan en la misma forma que los hombres de ciencia. Generalmente, los interrogadores se escogen entre un grupo de investigadores experimentados, y capaces, los cuales pasan por un período de entrenamiento intensivo y especializado en los procesos y técnicas del interrogatorio. En esta forma, se capitalizan las aptitudes del individuo, y no se pierde tiempo en entrenamientos investigativos. El entrenamiento formal, como interrogador, se imparte con resultados óptimos en clases individuales; el nlaestro, que es u.n interrogador competente, trabaja con un solo alun1no durante el curso de capacitación. En esta forma el estudiante artovechará al máximo, y el profesor ejercitará la cantidad adecuada de control y supervisión. El lapso de tiempo necesario para que un investigador calificado se convierta en interrogador principiante varía, como es natural, y depende totalmente de las aptitudes personales del alumno. Esta fase de transición debe durar cuando menos seis meses, mismos que necesita ~l instructor para formarse una opinión acertada respecto al futuro potencial del aprendiz. Es indispensable tener presente que todo investigador debe estar familiarizado con el proceso del interrogatorio, y estar básicamente capacitado para efectuarlo cuando menos en casos de emergencia. En la práctica, muchos Departamentos de Policía cuentan con los servicios de uno o dos interrogadores totalmente capacitados; por lo tanto, el objeto de los programas de entrenamient es únicamente el tener siempre reservas para llenar los vacíos, tan pronto como surgen. La eparación general de un buen interrogador incluye estar familiarizado ser competente en un airl?lio campo de materias técnicas y profesionales. Debe poseer también un conocimiento práctico de los principios básicos, formas de abordar y disciplinas de muchas profesiones. También debe estar perfectamente capacitado en el terreno ·legal y en los que estén ligados a éste. Sus conocimientos deben abarcar exhaustivamente la Ciencia Policiaca y la Criminología, en las cuales tiene que estar especializado.

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El interrogador debe ser un experto en los principios legales y en el fundamento y conceptos de la Constitución de los Estados Unidos. En la misma forma, resulta obvio apuntar que debe estar íntimamente familiarizado con la Constitución arriba citada y la particular de su Estado. Debe conocet a fondo las leyes de arresto, con o sin denuncia. Debe saber y entender a perfección el trato que se debe dar a los detenidos. También debe saber y comprender las leyes de su Estado relativas a la búsqueda y aprehensión de infractor-es, y la aplicación de los principios legales y procedimientos de la misma naturaleza aquí contenidos. Asimismo, debe saber lo mismo que un abogado en materia de pruebas y de las reglas que las norman, y de las leyes que rigen los delitos públicos y privados. , El interrogador debe ser tan capaz, técnicamente, en las fases relativas al logro de información y en aplicar la información recibida de fuentes confidenciales, como el propio investigador. Debe comprender los procedimientos policiacos que se ejercitan en el lugar de los hechos y tener conocimientos prácticos de fotografía, particularmente en lo que atañe a toma de prueba's y del lugar del crimen. Como indicamos anteriormente, el interrogador debe ser un entrevistador sumamente hábil y competente; en oonclusión, debe ser un investigador policiaco profesional perfectamente capacitado. Como tal, debe apreciar justame11te el valor y las ventajas que reporta al Departamento el mejor y más elevado tipo de relaciones públicas. Una cualidad decisiva en el interrogador es tener la perspectiva de investigación adecuada. A este respecto, es indispensable que el interrogador tenga siempre presente el simple hecho de que el interrogatorio es una fase de la investigación pe liciaca, y que en tanto que ésta es una práctica básica e indispensable, la primera, por sí sola, no lo es. El ' estar consciente de esto, le ayudará lambién a estimar cuándo ha obtenido el máximo de rendimiento en el proceso de investigación citado y cuál es el momento apropiado para pasar al de interrogación. Esto se basa en qt1e este momento tiene probabilidades de éxito únicamente cuando se apoya en una investigación a fondo, todo lo cual, desde luego, de acuerdo a las circunstancias. Sólo el interrogador que pertenece posee el más alto grado de especialización en el ramo, puede determin cert_eramente y comprender a fondo lo antes dicho. El tener un interés sincero en la ge_ n te, es un requisito indispensable para quien desee llegar a ser un interrogador hábil y capacitado. Si usted no tiene l\al_inquietud, no espere obtener la- confianza del sospechoso, ni mucho menos que éste acceda a emitir ante usted hechos incriminatorios en relación con él. Para lograr esto, el interrogador tendrá que desempeñar, en cierta forma, un papel de actor; pero hay
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que tener presente que ni la representación más brillante puede subs~ tituir al interés básico y· simpatía mencionados. Pues de otro modo, triunfará ocasionalmente, pero nunca llegará a la meta final; esto es: a ser un i11terrogador en todo el sentido de la palabra. La curiosidad intelectt1al es una virtud importantísima en el interrogador. Debe desarrollar un tipo de mentalidad inquisitiva; estar siempre ansioso y sediento de inforn1ación y conocimie11tos sobre los diversos aspectos de la vida y el vivir. Algunas veces el interrogatorio se desenvuelve en medio de una batalla de ingenio entre el interrogador y el sospecl1oso, contier1da qt1e ganará el mejor preparado. Justo es decir que ocasiones de esta naturaleza son raras, pero ya han ocurrido y se repetirán mientras exísta el interrogatorio. Además de la curiosidad intelectual, el interrogador debe saber observar y retener. La observación es un proceso totalmente diverso al de ver sin1plen1ente. Cuando mir"mos algo, lo vemos. Si nos conformamos con sólo mirar, habremos visto simplemente el objeto y nada más. Si al mirarlo, lo sopesan1os, valorarnos, analizamos, comparamos, asimilamos y recopilamos; estamos haciendo mucho más que mirar, estaremos observando. Cuando observarnos detenidamente, lograrnos retener y podernos, posteriormente, reconstruir con exactitt1d en nuestra mente lo que hemos observado. El saber observar y retener lo observado, ayuda notablemente al interrogador a incrementar y ampliar su cúmulo general de información y conocimientos. Otra ayuda valiosísima la constituye el conocin1iento de la conducta y motivaciones del hon1bre. El porqué la gente actúa en la forma que liJ l1ace, el porqué delinque, no es un gran misterio. Las personas actúan e11 determinada forma por alguna razón, a no ser que sean psicóticos y o puedan razonar apropiadamente. El comportamiento y la motivacjón manos, son tu más ni menos las cosas, hechos, ever1tos y circunstancias que impulsan, llevan, guían y compelen a la ge11te a hacer lo que hace. Con frecuencia, hay factores mitigantes y atenuantes, que toman parte en dichos modos de obrar. También jugarán un papel decisivo en }a motivación y con1portamiento huma·· nos: los desequilibrios mentales, emocionales, psicológicos y físicos, así como otros de carácter constitucional o externo, ya sean temporales o permarientes. Por lo general, el hombre se revela ante la idea del canibalismo; sin embargo, si se le deja sin comer diez días en u11a balsa en el mar, su forma de pensar cambiará radicalinente. . Entre 1as cualidades deseables er1 un interrogador se hallan , el estar alerta, Ja perseverancia, la paciencia, integridad perso11al, el fltttocontrol, el don de 1na11do, el saber J1ablar cor1 propiedad , la f aci1iclad de

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darse a entender con pericia ante cualquier tipo de individuos y de evitar el empleo de modales y ademanes inadecuados. El interrogador debe procurar mantenerse a la cabeza del sospechoso, una vez que I1a logrado colocarse en ese sitio. Para llegar a la meta final, el interrogador debe guiar al sospechoso; el primero debe dar la pauta y el segundo adaptarse a ella. Para alcanzar tales objetivos, el sujeto activo del interrogatorio debe estar siempre alerta. Asimismo, debe estar atento para detectar las mentiras tan pronto surjan, ya que para sacar la mayor ventaja posible del hecho de que el sospechoso l1aya mentido, es inminente percatarse de inmediato. El interrogador debe saber notar los cambios de actitud y de estado de ánimo del sujeto, y debe estar' especialmente alerta a las primeras señales que ii1diquen que éste emoieza a flaquear en su intento de resistir al interrogatorio. La perseveran cia y la paciencia, son dos requisitos indispensables en el ínterrogador, y aquél q·ue posee y ejercita estas virtudes, saldrá necesariamente victorioso. Es lógico que una persona normal piense, después de haber formt1lado la misma pregunta cinco a seis veces, que no tiene caso repetirla de nuevo. Sin embargo, la repetición constante de la misma pregunta, debilita más y más la resolución del delincuente de resistir al interrogatorio. Si la respt1esta de éste es falsa, le será muy difícil seguir mintiendo. El interrogador experimentado sabe que su perseverancia y el permanecer en la misma actitud por un tiempo relativa1nente prolongado, son tácticas sumamente efectivas para romper el muro de resistencia del sospechoso en el interrogatorio. El interrogador debe ser íntegro. Por lo que a nosotros respecta, la integridc1d es rectitud moral, honestidad y capacidad de inspirar confianza. El interrogador también debe infundir en la mente del sospecll so la idea de que no abusará de él; que se le tratará bien e te; que no se le va a engañar, ni se le va · a inducir imparc a mediante argt1cias a hacer su admisión incriminatoria. P'arte de la impresión que el interrogador debe crear en la mente del sospechosa, se refiere al trato amable, humano y aun caballeroso que se le dará~ y a que se le interrogará como a un ser humano, con la misma dignidad que el que interroga, y que en forma alguna el inculpado es 'i nferiorél. El a11tocontrol es otra característica esencial en el interrogador. E11 ni11gún lugar, como en el proceso de interrogatorio, resulta tan cierto aq11el viejo refrán que dice: ''Si quieres controlar, co11trólate a ti mismo." El autoco11trol incluye la capacidad de contenerse y h acer lo mismo con el sospechoso. Es la habilidad de aceptar los reveses esporádicos, como por ejemplo c11a11do el interrogatorio toma un curso

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indeseable, y aceptar con calma el hecho de que el sospechoso tome la delantera en el proceso. El autocontrol, en general, supone la habilidad de mantener el ii1terrogatorio dentro de los límites establecidos y en el camino qt1e guía ~ su conclusión lógica. Otro de los requisitos básicos de todo buen interrogador es el tener don de mando, o mejor dicho, el saber mantener el proceso de interrogatorio en la dirección correcta. El sospechoso pondrá en práctica todas las argucias imaginables para evadir las respuestas verdaderas. El don de mando inclt1ye la voluntad y el propósito inflexible del interrogador en el sentido de mantener el proceso dentro del cauce apropiado, no obstante las tentativas del sospechoso de evadir el tema. Es aconsejable emplear la terminología' apropiada durante el proceso. Cuando se trata de un individuo ignorante, es inadecuado usar términos escogidos. También se debe evitar el uso de vulgarismos. Lo indicado en la mayoría de los interrogatorios, sea cual fuere el nivel intelectual y de instrucción del sospechoso, es el simple uso de frases y palabras directas, o lo que es lo mismo, de un lenguaje ''liso y llano''. Deben evitarse a toda costa las preguntas sugestivas. Asimismo, por regla general d· ebe evitar referirse a los delitos en términos técnicolegales. Por ejemplo, si es necesario mencionar el delito de homicidio, es aconsejable decir algo como: ''acabar con'', si es el de violación; ''hacerlo'', si es el de asalto; ''pedir'', si es robo con fractura; ''tomar'' y así sucesivamente a través de toda la gama de infracciones a la ley. Los modales inadecuados son un lastre para el interrogador, e inadmisibles en aquél que desee triunfar. En la misma forma, está vedada la inseguridad, el tamborilear con los dedos en el asiento, el titubeo, tartamudeoi el uso de palabras obscenas o vulgares, así como también de todas aquellas maneras similares, ya que destruyen la impresión de profesionalismo que el interrogador desea causar; además, éstos <lis~ traen al sospechoso, en el sentido de que da motivo para no escuchar lo que dice el mencionado interrogador. La aptitud de darse a entender expertamente es algo que dará gran ventaja al que efectúa el interrogatorio. El expresar las ideas con el menor número de palabras, hace que la atención del individuo esté fija en el punto que se va a discutir. El lograr que el individuo citado 11able continuamente sin tener que decir sino lo estrictamente necesario es ·u n triunfo para el interrogador y dará el resultado que se desea. El comprender las diferencias raciales y nacionales ayudará a establecer primero, y conservar luego, la identificación con gente de diversos antecedentes raciales y étnicos. El vestido y la apariencia hacen trit1nfar o hunden al interrogador. Aquél q_tte sea desaliñado, no infundirá confianza e11 el sospechoso, y

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mientras ésta no exista, no vencerá en el interrogatorio. El vestido y la apariencia deben estar siempre de acuerdo a los cánones establecidos para determinados niveles profesionales, es decir, para ocupaciones como son: la abogacía, la medicina, el magisterio, etc. El abogado, sea cual fuere la época del año, se presenta de traje en la Corte. A.simismo, lo hace el maestro al salón de clases, y el doctor en el desempeño de su cargo. El interrogador, por consiguiente, deb~ cuidar al máximo su apariencia y su actitud profesional en el curso del i11terrogatorio; para tal efecto, se le recomienda la vestime11ta citada. El interrogador, como ya dijimos, debe ser muy cuidadoso de su persona; debe ser escrupulosamente limpio, de modo que su aparie11cia no nttlifique sus esfuerzos durante el proceso de interrogatorio. Jamás debe usar camisas y corbatas escandalosas o llamativas, pues éstas sirven únicamente para acaparar la atención del sospechoso y desviarla de lo que se le está diciendo. El interrogador debe saber exponer sus razones con sinceridad, y de tal manera, que convenzan al sospechoso, tal como es su deseo. Un interrogador de voz · aguda, altisonante, que inquiete al sospechoso, es totalmente Inadecuado. La forma de expresar las ideas, es tan importante como el contenido de las mismas, y co1no la entonación e inflexiones de la voz al momento de hacerlo. El control físico y emocional también es importante al interrogador y combinado con la actuación, constituye una gran ventaja para el mis1no. Por ejemplo, puede fingir enojo y permanecer sereno ei1 su interior al momento en que se hace la admisión incriminatoria. Cualquier cambio inusitado en la expresión o en el tono de la voz puede poner sobre a'viso al inculpado y hacer que se abstenga de confesar, aun cuando ya estaba a punto de hacerlo. Los autores supieron de un caso en que el interrogador encargado de ttn caso de homicidio, ofreció un cigarro al sospechoso y, como al descuido, le preguntó: ''¿Cómo es que lo mataste?'' Tomado de improviso, el sospechoso confesó la razón verdadera. El interrogador en cuestión, que se había preparado para un prolongado y difícil período de intenso interrogatorio, resultó tan sorprendido como el propio sos~ pechoso ante la facilidad con que obtuvo la declaración citada. Una de las cualidades más importantes para cualquier interrogador es el saber ''leer entre líneas'', el percibir de inmediato las mentiras que et1cierra la declaración en apariencia idónea del sospechoso. Esta facultad mental, o mejor dicho agilidad mental, se puede considerar casi como un sexto sentido. Algunos interrogadores, pueden repetir con asombrosa exactitud lo que el detenido emitió una hora antes, así

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como también hacen notar las discrepancias que existen entre una declaración actual y otra contradictoria, bastante a11terior. Después de una hora de intenso interrogatorio, se logró vencer a un sospechoso que insistía en que estuvo en su hogar todo el día e11 que se cometió el homicidio que se inves tigaba, cuando al estornudar dijo que se había mojado los pies en la lluvia. . . siendo que . ésta fue la primera y única qtte había caído despttés de dos meses . .. y fue precisamente el día del asesinato, o sea: cuando el sospechoso afirmaba haber permanecido en su domicilio. En otra ocasión, un inculpado negaba rotundamente ser amigo de un conocido rufián, y luego continuó diciendo, es un tipo hosco que nunca sonríe; todo lo , cual, después de haber jt1rado que jamás lo había visto. Naturaln1ente, el interrogador siempre alerta, sacó ventaja inrr1ediata de estas fallas del sospechoso. Una forma general de acercarse al detenido, es hacerlo con amabilidad, firn1eza y consideración. La edad, educación y antecedentes socioeconómicos del sospechoso, son de gran in1porta11cia en la planeaciór1 del interrogatorio. También es importa11te la gravedad del delito cometido y el probable grado de culpabilidad del sospechoso. Los indicios de este último elemento, o pruebas circunstanciales por parte del sospechoso no son vitales, porque la mayoría de las veces son erróneas. La experiencia nos ha enseñado que algunas veces el sospechoso más inocente, tiene en su contra ma)ror cantidad de evidencia circunstancial que el propio culpable, y si el interrogador se guía únicamente por éstas, se expone a grandes sorpresas. Mientras que la antes famosa forma de abordar el interrogatorio. conocida con el nombre de ''tercer grado'', desapareció del repertorio policiaco, la práctica de la amabilidad, la fir1neza y la consideración continuarán en uso, dados sus magníficos resultados. Otro hecho que reafirma lo antes dicho es el que todos y cada uno de los resultados obte11idos mediante el primer sistema, son totalmente nulos en cualquier "fribunal comprendido en la jurisdicción de los Estados Unidos . Como ya indicamos, se debe advertir al interrogador que evite, a toda costa, el uso de ciertas frases y palabras que pueden ser tachadas de insinuantes o tendenciosas. El interrogador también debe ser quien marque el paso en el interrogatorio. La entonación de st1 voz debe ser firme y formal, y el ritmo, por lo general, lo más rápido posible, dentro de la capacidad del sospechoso. El exceso de ansiedad por parte del interrogador puede causar, la mayoría de las veces, tal hostilidad y resentimiento en el interrogado, que desde el inicio destine al fracaso todo el proceso. Si se emplea cualquier otro tono diferente al

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ya citado, le será relativamente fácil al sospechoso resistir al interrogatorio. Si el rit1no es den1asiado lento, el sospechoso tendrá tiempo suficiente para preparar con cuidado sus respuestas y, de tal modo, lograr su propósito. La proximidad física del interrogador hacia el sospechoso, ayudará a lograr el éxito en el interrogatorio. Por regla general, mientras más cerca estén el uno del otro, será mayor la i11fluencia psicológica del primero hacja el segur1do y, lógicamente, a medida qtte la distancia se prolonga, la presió11 psicológica decrece. Como fáciln1e11te puede verse, el interrogador puede aprovechar al ' máximo esta s.ituac.;ión, con sólo situar al detenido en ur1 asiento sujeto firn1emente al suelo, mientras él se coloéa en otro que pueda moverse según su deseo. El interrogador puede obtener otra gran ventaja psicológica si da la impresión de duración prolongada y de que está en la mejor disposición de continuar en el interrogatorio indefinidamente o, cuando menos, el tiempo necesario para obtener la admisión incriminatoria y la confesión. El proceso del interrogatorio es, por lo general, algo desconocido para el sujeto )' ese temor puede ser tan grande una vez en la sala de interrogatorio, como llega a ser en otros actos solemnes. El Íltmar, además de satisfacer una necesidad física, satisface una necesidad psicológica, particularmente cuando el sujeto de la misma está bajo presiones y tensiones. La imposibilidad de ft11nar en tales cor1diciones, au1nenta e intensifica tales fuerzas, lo ct1al constituye una ve11taja para el interrogador. En beneficio del sospechoso, el interrogador debe abste11erse también de fumar. Si el sospechoso da mt1estras de querer hacerlo, se le pt1ede decir simplen1ente que tal acto contraviene las leyes para prevenir incendios, establecidas en el edificio al que pertenece la sala de interrogatorios en la cual están, y que mientras más pronlo termine el asunto, mejor, ya que podrá salir en seguida y fumar un buen cigarrillo. Ahora bien, el interrogador debe advertir al detenido que puede fumar antes de que empiece el interrogatorio, mas no así a partir de ese momento. Se debe abordar al sospecl1oso según su nivel educacional. O sea que, si es un analfabeto, se deben usar palabras claras y un vocabulario sencillo. Si terminó la segttnda enseñanza, se le debe abordar a un nivel mucho más alto. Y ni qué decir si cursó estudios superiores. El interrogador debe saber identíficarse con todo tipo de persona. Esto es, desde el aristócrata hasta el vulgar pelafustán. Debe saber cómo tratar a la gente y hablar desde el lenguaje más correcto hasta el peculiar del bajo rn11ndo. Debe estar plenamente convencido de que el agobiar al sospecl1oso, el gritar o increparle groseramente, nú
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da ningún resultado positivo, como sería el de lograr la admisión incriminatoria. En este caso, como en ninguno, encuentra su mejor aplicación aquel viejo adagio que dice: ''Se pescan más moscas con azúcar que con vinagre." Sería muy difícil proporcionar al interrogador normas generales de seguridad aplicables durante el interrogatorio. Los sospechosos, como es lógico, tienen diversos instintos, inclinaciones y personalidad ei1 general, y aunque en situaciones normales la posibilidad de que tales individuos ataquen al interrogador es muy remota, se debe prever el caso, teniendo gente cerca y a la expectativa, de modo que pueda prestar ayuda en un momento dado. ,

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CAPITULO

La sala de interrogatorios
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LA MEJOR FORMA de llevar a cabo el interrogatorio, es en la sala destinada especialmente a ese fin. Sien1pre que sea posible, debe hacerse en tal forma. Desde luego que habrá ocasiones en que las circunstar1cias particulares del caso señalen otro sitio para tal efecto, por ejernplo, cuando el delincuente es sorprendido in fraganti. En este caso la ventaja psicológica está de inmediato de parte del interrogador y el ¡)roceso respectivo se debe hacer al momento de la aprehensión, rnien.tras los sucesos están frescos y recientes, y antes de que el sospecl1oso tenga oportunidad de urdir y consolidar su defensa. Pero de no ser éste el caso, el mejor lugar para interrogar es la sala de interrogatorios. Los requisitos materiales indispensables en esta sala son relativamente pocos y simples. La ubicación de la sala es de importancia particular, en relación con las actividades normales y usuales de una oficina del Departamento. Si no hay un lugar especial para el fin de referencia, con un poco de ingenio y de pintura blanca o neutra podemos transformar fáciln1ente cualquier espacio vacío o en desttso del ctiartel, en t1na práctica y adect1ada sala de interrogatorios. Se ha comprobado, por experiencia, que cualquier área se puede convertir econón1ica1nente en sitio para interrogar, y que esto se puede hacer con una fracción del costo total de una instalación nueva. La disponibilidad de fondos y las restricciones del presupuesto, son una preocupación constante para el Departamento; por eso resulta mucho más práctico y econón1ico acondicionar 11n lt1gar existente. Como ya indicamos, los requisitos básicos son relativamente pocos y sencillos. Es de importancia capital que la sala de interrogatorios tenga un recibidor anexo y comunicado con ella por una puerta. Las er1tradas y salídas deben ser precisamente a través de dicho recibidor. Otros reqttisitos básicos incluyen. un sistema simple de comunicación entre las salas de interrogatorios y recepción y entre la sala de interrogatorios y el área de la oficina del interrogad0r, la cual debe quedar
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relativamente cerca de la sala- de interrogatorios . Otra condición elemental y obligatoria es la privacía y el que la sala de referencia esté en el área más tranquila del cuartel, a donde llegue el mínimo de ruido y perturbación externa. Lo ideal sería que la sala fuera a prueba de sonidos y totalmente ajena al an1biente policiaco característico de las Delegaciones. Debe estar sitt1ada en tal forma que dé la impresión de estar distante y completamente aparte del resto del cuartel. Finalmente, hay otras necesidades elementales respecto a los alrededores físicos, mobiliario, alumbrado, ventilación y equipo en general. La sala de recepción es el centro de trabajo de la secretaria que , asistirá al interrogador, tomando taquigráfica y lueg~ mecanográficamente la confesíó11 del sospechoso, una vez obtenida. El recibidor citado se debe amueblar con un escritorio y una silla para la secretaria, aparte de una o dos sillas adicionales. El equipo consiste en un arcl1ivero, servicio de teléfono con con1unicación directa al conmutador y a la parte restante de las oficinas. Como ya indicamos, la sala de interrogatorios y la de recepción tienen acceso recíproco a través de una puerta. Un sistema sencillo de co1nunicación debe poner en contacto al interrogador, desde la sala con la secretaria en el recibidor y con su propia oficina. Un timbre que suene en ambos lugares es un excelente medio par'l lograr tal fin. Para comunicar el centro de trabajo del interrogador con todas las otras secciones del cuartel, se deben instalar los sistemas más prácticos y sencillos posibles. Como ya anotamos, dicho centro de trabajo debe estar comunicado por medio de u11 timbre con la recepción y las oficinas del interrogador. Esto último se requiere en virtud de que el interrogador necesitará estar en contacto con su compañero, en diversos momentos y por varias razones, durante el curso del interrogatorio. A este respecto, discutiremos los pros y los contras de tener un teléfono en la sala de interrogatorios. En realidad, 110 h ay ninguna o muy poca necesidad para tener tal aparato en la sala de interrogatorios, ya que se puede usar el timbre para llamar a cualquier persona que se desea confrontar con el interrogado. Por su parte, el interrogatorio se efectúa óptimamente en medio de la más absolt1ta privacía y con el mínimo de interrupciones, y el timbre de un teléfono puede ser terriblemente desconcertante en fases cruciales del proceso. En tal virtud, es desaconsejable la instalación del aparato. Además, el sujeto sospechará de inmediato que el teléfono está ''arreglado''. Ya es costumbre inveterada que los teléfonos de la sala de interrogatorios estén ''arreglados'', en las películas, tanto del cine como de la televisión. Por tanto, es lógico que todo

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sospechoso espere hallar un sistema de micrófonos conectado a una grabadora , por medio del teléfono que se encuentre en la sala. En cambio, el timbre se puede instalar en cualquier superficie del escritorio que no esté a la vista del sospechoso y que sea accesible al interrogador. Por medio de simples señales del sisten1a de tin1bre, el interrogador podrá ponerse en contacto, tanto con su secretaria con10 con su socio, y pt1ede indicarles que hagan tal o c11al cosa tan pronto como la sitttac.ión dentro del interrogatorio lo haga necesario. I.,a privacía es un requisito ineludible para el interrogatorio. Psicológicamente, una persona admitirá sus malas acciones con m11cha más facilidad ante una o dos personas que ante u11 grt1po de gente. En la sala .de interrogatorios 110 debe haber rríás ser ht1n1ano que los interrogadores y la secretaria. ·y lo ideal es que el sospechoso no tenga contacto sino con uno solo de los interrogadores, tina vez que el interrogatorio ya está encaminado; en la misma forma debe tenerlo con el mínimo de ge11te, una vez que se le ha conducido al área de la sala. El pri1ner contacto con la secretaria debe ser lo más breve posible, y debe restringirse a una presentación rápida, casi brusca . El guardia que conduzca al sospechoso hasta el lugar del interrogatorio debe evita!· todo género de conversación con el individuo en cuestión y hacer caso omiso de los intentos de éste en el mis1no se11tido. La privacía tiene como fin el substraer al inculpado del n1edio ambiente, ade1nás de que ayuda a crear y con.solidar la impresión de que el individuo estará totalmente solo a partir del momento en que penetre en la sala a discusión. Esta sensación de vacío, de soledad, aumentará la tensión del sospechoso y constituirá una ventaja material para el interrogador. La quietud y el mí11imo de ruidos ta1nbién ayudan a crear esa sensación de vacío en el sospechoso. Se recomienda enfáticamente que tanto la sala de interrogatorios, como la de recepción, sean a prueba de ruidos, y si esto es posible únicamente con gran sacrificio del presupuesto, debe b.acerse de cualquier inodo, pues los fondos que se invierten est&rán sabiamente erogados. Nosotros sabemos, porque lo hemos experimentado, que es imposible concentrarnos en lo que estamos haciendo o tratando de hacer, si el ruido nos interrumpe o distrae conti11uam.e nte. En el caso específico del interrogatorio, el sospechoso aprovecl1ará el ruido para distraer su atención del asunto sujeto a discusión, y como motivo para no cooperar con el interrogador. Suprimie11do todo tipo de distracciones, privamos al sospechoso del apoyo psicológico que utilizaría a StJ favor dt1 ra nte el curso del interrogatorio.

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La ilusión o idea de lejanía del resto del cuartel y del continuo movimiento del mis1no, ayu.da ta1nbíén a substraer al sospechoso del medio ambiente, con la subsiguiente 'Ventaja psicológic.a para el i11terrogador. Esta ilusió11 se crea taml)ié11 haciendo dar ur1 rodeo al sospechoso, al conducírsele hacia la sala de interrogatorios haciénriolo pasar, de preferer1cia, a lo largo de dos o tres pasillos largos y solitarios. Se logra el mis1no fin, es decir, la sensación de lejanía, restringie11do al mínimo el contacto con la gente 1 al igttal que el ruido, y mediante la privacía durante el ca1nino y al llegar a la sala de interrogatorios. La leja11ía del ambiente formal de la policía, unida a la sensación. de soledad, a la quietud, a la ausencia de ,ruidos y a la privacía, puede tener ttn efecto repentino y asombroso sobre la co1np()stura del sospechoso recién llegado d.e l a1nbiente normal y activo de la delegación. Esto es particularmente cierto, cuando la transición es radical y se efectúa en el más breve lapso, esto es en medio 1ninuto o menos aún. La abstracción total del a1nbiente policiaco sugiere qt1e no habrá a la vista agentes de 11niforme, ni esposas, armas, escudos, ni cualquier otro género de objetos que se relacionen co11 el medio del cual se desea enajenar al sospechoso. Por supuesto que deben n1antenerse medidas estrictas de seguridad, pero éstas no tienen que ser evidentes. Con una planeación apropiada las med.idas de seguridad d.eben pasar completan1ente desapercibidas. . Los alrededores físicos de las salas de i11terrogatorios y de recep·· ción deben ser en extremo simples y llanos. Lo óptimo sería que estuvieran situados al final de un pasillo, por las razones discutidas. Las actividades policiacas qtte se efectúer1 arriba y abajo del área de interrogatorios deben ser las más apacibles. a fin de redituar el mí· 11imo de perturbaciones. Lo m.ejor sería que la habitación 110 tuviera ve11tanas, para evitar que el individuo st1jeto a interrogación se dis· traiga, o las utilice como apoyo psicológico en su beneficio. Las den1ás inmediacion.es i11ateriales consistirán en paredes, puerta, techo, piso, ilumina.ció11, \rentilación, 1nobiliario y equipo de la sala d.e interrogatorios. El n1obiliario consistirá únicamente en t1n escritorio y una silla para el interrogador y otra para el sospechoso. El equipo co11sistirá en u~ "'~nejo de una sola cara, o un substituto apropiado, un siste1na Qf. ~~~;~:,~} .~ ~.' rJor n1edio de llll botón e instalaciones para .grabar y pro) ......,.ar películas. Hasta hace unos cuantos años, la mayoría de los interrogadores, por decir que todos, opinaban qt1e el interior de u11a sala de i11terrogatorios debería parecer una celda · de ca1npo de concentraciór1; con paredes y tecl1os tota1merite blan.cos y desnudos, tan sombrías y mudas como un cuarto de hospital; con una silla terrible1ne11te incó-

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moda para el sospechoso, y un escritorio y otro asiento de d udoso aspecto para el interrogador; en el escritorio un teléfono al cual deberá estar conectado un micrófono; sin más iluminación que una bujía raquítica (a la que se podía adaptar un micrófono adicional; de suelo encerado, obscuro o barnizado, y el clásico espejo de tina sola cara; la existencia de ventanas era un anatema, y ni qué decir de elementos n1undanales, como calefacción, ventilación y aire acondicionado. Pero los avances de la ciencia y la técnica, especialmente dura11te la última década, har1 alterado en cierta forma la apariencia y formato de la sala de interrogatorios; co11 el resultado de que interrogatorios, tan buenos o mejores, se efectúen en n1edio de mejores condiciones materiales. Se ha comprobado que un 'blanco brillante o cualquier color neutral es mejor que el blanco calizo para el estado psicológico del detenido; aparte de serlo, en cierta forrna, también para el interrogador. El asiento de respaldo totalmente recto, que se hace más incómodo al paso del tiempo, continúa en uso para el sospechoso. La silla destinada al interrogador se ha cambiado, afortunadamente, por una más confortable, y han desaparecido la bombilla raquítica y el teléfono interferido. El tono del piso se h a cambiado por un encerado brillante o neutral, y el espejo de una sola cara, en boga hace diez años, ha desaparecido. Debido a la televisión, se ha hecho tan universalmente conocido el hecho de que se interfiere el teléfono, que ha caído en desuso, en virtud de la poca utilidad que en las pre~ sentes condiciones rendiría, y ni siquiera el interrogador más há.b il podría hallar una razón qt1e justifiqtte lógicamente, la existencia de un espejo en una oficina totalmente desnuda, n1onótona y simple. La prohibición respecto a la existencia de ventan as sigue et1 vigor, pues en realidad 11unca han tenido objeto en la sala de interrogato· rios, y se permitieron en el pasado úniean1ente cuando daban al interior del sistema de ventilación . En este caso se toleraron, algunas veces, debido a su dudoso v•alor como auxiliares de la ventilación, durante los meses calurosos del año. Pero los avances de la ciencia han acabado con todo esto y han traído el confort climático a la sala de interrogatorios, mediante el uso de aire acondicionado, calefacción y ventilación. El n1icrófono se adapta ah.ora en el lttgar 1nás pequeño y desaper~ cibido, de n1odo que ni el escrutinio más minucioso del interrogado pueda descubrir la presencia de alambres o de cualqt1ier otro indicio del mismo. Co11 la supresió11 del teléfono, el sospecl1oso no tiene ya qtte preocuparse del cordón del mismo, ni de si tiene como fin grabar el interrogatorio, en la. misma forma que transmitir conversaciones telefónicas normales.

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Existen dos escuelas respecto al mobiliario y a la forma de disponerlo en la sala de interrogatorios. La primera correspo11de al sistema antiguo y fiel, característico de las oficinas; ai inveterado estilo áspero y a la creencia de g_ue aún se obtienen los mejores resultados mediante el bulbo de luz mortecina y el método de acercarse a interrogar en n1angas de camisa. Ahora la moderna escuela, la cual tiene cada vez n1ayor número (fe adeptos, opina que le) 111ás conducente para practi·· car interrogatorios cada vez superiores es abordarlos en forma seria y firme, y form.aln1ente vestido. En virtt1d de que se ha hecho r1ecesario un mayor perf eccionamiento en la disimulación del espejo es indispensable el empleo de objetos de decoración, especialmente de cuadros pequeños en las paredes. Es más, se puede colocar el espejo en un cuadro, en forma tal, que parezca parte del mis1110. Claro que de ese modo se limitará el área visual del instrumento, pero esto 110 será t1n inconveniente si se coloca de manera apropiada, con referencia al indi,riduo, una vez que tome • asiento. En épocas pasadas, se objetaba ei1fáticamente la presencia de objetos q_ t1e pudieran distraer al sospechoso, y los cuadros en las paredes de la sala de interrogatorios caen dentro de esta categoría. Sin embargo, si se tiene qu.e utilizar el espejo, se escogerá el más pequeño posible y se situará con mucha más 11abilidad y discreción que antes. Un sistema muy bueno para disfrazar el espejo es ponerlo como part~ del cielo o de un lago de la pintura relacionada. Otros detalles importantes de la sala so11 la ilumi11ación, la ventilación y el aire acondicionado. Como ya mencionamos, el antiguo sistema de la bombilla de lt1z mortecina ha desaparecido, para abrir paso a un buen sistema de iluminación en el techo o en las paredes. El espejo debe colocarse tan1bién en ·una sección de la instalación de 1uz que esté fija a una de las paredes. Tanto la ventilació11 como el aire aco11dicionado deben estar bajo el control del interrogador a tra·vés de su sistema de ti111bresj de n1odo que la te1nperatura interna de la sala pueda subir o bajar, según lo indiquen los cambios que se sucedan dentro de la misma. Como ya se indicó también_. las paredes deben pintarse de u11 blanco brillante o de cualq1 1ier colot neutral. últimamente se ha experimentado con colores como azul, gris, verde y café n1tty claros. Si las paredes no son a prueba de sonidos pueden tapizarse, económicamente, con hojas o lá1ninas de rr1aterial a prt1eba de sonidos, las cuales vienen en los colores citados. Los techos también se deben acondicionar a prueba de so11idos por medio de tejas en color blanco brillan.te. La puerta de la sala debe ser igualn1ente a pruel.,a <le so11idos, y
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LA SAI.A DE IN1'ERROGATOlllOS

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acondicionando paneles a la puerta., pueden adaptarse en ellos. un.o o más pequeños espejos. Si los espejos se sitúa11 et1 la puerta que da al recibidor, éste tendrá que pe_ rmanecer obscuro, mientras estén en. uso. Los asientos se deben colocar de manera. que el espejo abarque tina parte de la cabeza y los hombros del sospechoso. No obstante, es preferible que el espejo se coloqtte ei1 un sitio totalmente independiente de la sala de recepción, El piso de la sala de interrogatorios puede ser tanto de madera lustrosa co1no de baldosas. Dicho suelo puede estar pulido o encerado, en virtud de moti~1os que disctrtiremos con n1ás amplitt1d posteriorrr1ente. El asiento del sospechoso debe ser de respaldo muy erecto, duro y sir1 descanso para los brazos. Puede' estar fijo o no al piso. Si no está permanenten1e11te fijo, debe tener gancl1os en las patas, e le manera que le sea irnposible o sumamente difícil al sospechoso el cambiar de posició11. Básicamente, est;1 silla debe ser lo más incó1noda posible para que el sospechoso no pueda man.tenerse en. t1na posiciór1 confortable por largo rato. I... a silla del sospechoso debe estar situada. a un lado del escritorio d.e l i11terrogad.c )r, pero lo suficientemente lejos ~para que n.o pt1eda apoyar los codos en él. La silla del ínterrc.1gadc)r debe ser giratoria con ruedas n1o·vibles. La del sospechoso debe colocarse exactamente enfrente a la del i11terrogador, de modo qt1e éste pt1eda mirar directa.. m.e11te al primero, ya sea rotando la silla o la cabeza ct1arenta y ci11co grados a la derecha o a la. izquierda, segú.n sea el lado del escritoric1 en que esté situado el inculpado. Las ruedecillas pern1iten moverse al interrogador mediante una simple presión de sus pies en. el st1elo. En tanto que los ganchos de la silla del detenido (si no estc'i fija al suelo), le ii11piden todo cambio de posiciór1. En el curso del i11terrogatorio el ii1terrogador podrá acercarse más y n1ás al inculpado. La 1novilidad de la silla del primero y la inmovilidad de la del segundo, ayudará a aquél a lograr su propósito, es decir, acercarse al sospechoso sin ser .notado. Como ya se mencionó, el suelo debe estar pulido o encerado. Este requisito es indispensable porque el ir1terrogador puede elegir libremente entre tener escritorio o 1 10. Cuando esto último sucede, el mobiliario consta únicamente de dos sillas, una para el sospechoso y otra similar, pero mucho 1nás c.onfortable, para el interrogador. Esta no tendrá ruedecitas 9 sino t1nas placas de n1etal st1ave adaptadas a las patas, de modo que co11 una simple presión del citado interrogador se puede mo,rer para adelante o para atrás, con un mínimo de esfuerzo. , Tal vez el interrogador qt1errá experimentar con ambos sistemas, es decir, con y sin escritorio. Las desventajas de este último es

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que hará imposible el uso del sistema del timbre, y que el socio del interrogador tendrá que mirar constantemente a través del espejo para poder de1erminar cuándo se debe hacer presente en la sala de interrogatorios. Por otra parte, dará lugar a trastornos en caso de qt1e el sospechoso ocupe la silla del interrogador, en el lapso que éste demore en entrar. Hay una gran ventaja con este sistema de dos sillas y es que el i11terrogador, sin el obstáculo del escritorio, podrá acercarse gradttal y lenta1ner1te al sospechoso, hasta quedar junto a él, en la forma más disimulada. Cuando, de acuerdo a las necesidades del interrogatorio, este método se 11a planeado con anticipación, puede ser muy efecti, vo, y los autores lo han usado con gran éxito en numerosas ocasiones. Pero no hay que olvidar que el uso del escritorio es mucho más córnodo para el que lleva el interrogatorio. U11 reqttisito último es el de contar con una buena grabadora. La más práctica en este caso sería ttna tamaño miniatura que se pueda esconder en el atuendo del interrogador, adaptando el micrófono a uno de los botones de s11 saco, al fistol de su solapa, a la hebilla del cin.t11rón, o directamente al cuerpo del mismo, debajo de su vestimenta. La pri11cipal ventaja de este procedimiento es que no hay ni cables ni alambres que indiqt1en la existencia de semejante aparato. Psicológicamente, el individuo estará más an.u ente a cooperar si piensa que i10 se va a grabar el interrogatorio. Es deseable que se filme el proceso de interrogatorio. Y en. este caso es ineludible el espejo. Sin emb,1rgo, el común de los sospechosos, está de tal manera a la defensiva, que cada vez es más difícil usar este medio desapercibidameP.te. Tanto el registro auditivo como el visual del proceso de intertogatorio son de valor inapreciable, pues muestran todas y cada t1n.a de las fases del mismo, lo cual sirve para rebatir cualquier ¿;lcusación de ejerc:icio de coerción durante el desempe.ñ o del citado procedimiento. En tal virt11d, esos medios deben constituir, en definitiva, los pasos indispensables del procedimiento de referencia, principalmente para probar irrefutable1nente que se obtuvo la confesión de acuerdo con los principios legales que regulan a la • misma.

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CAPíTUI,O

Formas de abordar . r • e1 1n,.2.r1·ogato.r10
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UNA CAR.\CTERÍSTICA específica del interrogatorio que se debe con1prender perfectamente y no se ha de olvidar en ningún momento, es que las confesiones que se obtien.en bajo coacció11 o condiciones tendientes a la misma, so11 nulas e inadmisibles en la Corte. Anteriormente, definimos la coacción como .la in1posi.ción de castigos y de severidad, así como también de cierto tipo de coerción y compulsión
hacia el sujeto para obligarlo a confesar. El abogado defensor puede probar fácilmente que una declaración se obtuvo en tales co11diciones,. lo cual afecta la í1aturaleza voluntaria de la misma y, por consig11iente, demuestra que la persona t10 la en1itió con entera libertad. La capacidad de elegir libremente entre confesar o no, es un derecho constitucional básico y no se debe violar. Hay tantas buenas maneras de realizar un interrogatorio, cuantos seres humanos existen, y éstas aún deben n1odjficarse, de acuerdo con el estado emocional del interrogado, sus preferencias, temores, simpatías y antipatías. Las personas son, ante todo, individuos únicos y distintos; cualquier similitud entre ellos sólo es aparente o, en el mejor de los casos, superficial. La mejor prueba de ello es que el método que se empleó con cierto individuo, logra11do un éxito rotu11do y u11a confesión cc)n1pleta y pronta, puede resultar inútil cor1 su hermano gemelo. El método adecuado se basa en la combinación de dos factores, los cuales son: la experiencia que adquirió el interrogador a través de numerosos inten·ogatorios y su habilidad para valorar y analizar al sujeto inmediatamente antes de iniciar su labor. Esta valo·· ración y análisis del sujeto, o sea, en cierto modo, el ''tan.tea'' del mismo, se discutirá 1nás adeiante, en el capítulo ''El interrogador se enfrenta al sospecl1oso''. Consideraremos numerosas y diversas formas de abotdar el interrogatorio ya que, mientras más hábiles y eficientes sean el interro79

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gador y su método, especialme.n te adaptado para satisfacer las múltiples y . sie1npre. ca1nbiantes necesidades del interrogatorio, mayores serán las p, JTobabilidades de éxito. Como ya indicamos, las formas de interrog,a r· son casi infinitas·. Los at1tores usaron las que describiren1os a c. o ntinuación, en multitt1d de ocasiones y en diferentes tipos de situación; con éxito algu11as veces, otras sin él; pero de 11echo, todas diero11 resultados positivos en alguna ocasión. El éxito final de ur1 interrogador depende, en gran parte, de su experiencia en el t1so y aplicación de los difere11tes métodos de interrogar y de las tarr1bién diver sas técnicas de interrogatorio. Algo básico, que se debe tener sie1npre en mente, es el hecl10 de qu.e el interrogador l1a de poseer una bolsa de trucos sen1ejante al sombrero de los magos, y en lcl inisma forma que éstos sacan de él conejos y más objetos, el interrogador debe sacar de su bolsa diversos acercamie11tos y hacerlo con la facilidad y destreza que sólo ~e; logra a base de largas horas de práctica, experimentación y aplicación.. El interrogador debe aprender a valorar certera y rápidament~ la naturaleza y rasgos característicos de la personalidad. Lo n1is1no ha de hacer con la ft1erza y debilidades de los demás. Se debe dar cuenta exacta de las suyas propias~ de sus limitacio11es y deficiencias; tan1bién debe conocer su potencial y aptitudes, para aprovecharlas al máximo. J arnás (Jebe presumir o prejuzgar sobre la responsabilidad de la persona que interroga. Debe ser espontáneo en cualquier sit11ación; no se ha de r11ostrar . ansioso o co11descendie11te; y por últiffi(), de.be aprer1der a conservar el ritmo emocional que estableció el sujeto. Las consideracio11es básicas relativas a la forma en que se hará la elección de n1étodo, son de gran importancia para el éxito del interrogatorio. Éstas incluyen el 11echo de que se debe adaptar al tipo, carácter y antecede11tes generales de la persona que se interroga; así com:J también, a los hechos conocidos, eventos e incidentes del crime11 qt1e se cometió; y al género, clase, naturaleza y alcance de la evidencia física disponible. En principio, los métodos son: el directo, el indirecto, el emo- · ti.ve y el del subterfugio. Pero existen numerosos tipos y variedades de éstos, entre los cuales están: el indiferer1te, el compasivo, el i11dt1lgente, el de ''tentación irresistible'', el de ''sólo el hombre actúa de tal modo'' 5 el amable, el servicial, el amistoso, el extenuativo, el mitigante, el de echar la culpa a otro, el de ''frío y caliente'', el de an1inorar el grado de culpabilidad, el de aumentar el grado de culpabilidad, el de aminorar las c;o11secuencias, el del ''hecho consumado'' , el del alardeo (con sus ve11tajas y desventajas), el severo, el práctila evidencia física, el de co, el de mentiras sucesivas, el de simular •

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repetición de un tema, el de alivio mental al decir la verdad, el perseverante, el de llamado a la decencia y al honor, el de ''¿Cuál es su versión de la historia?'', el de destruir y construir, y el de ''diga sólo la verdad''. El dire~to se usa, ge11eralmente, con el máximo de ventajas cuando la culpabilidad es cierta, o razonablemente cierta. En esta situación, el interrogador asume un aire de plena confianza en la culpabilidad del sujeto, y mediante su actitud y su forma de actuar, descarta cualquier posibilidad de que el sujeto sea inocente. El interrogador, en forma calmada y segttra, señala la evidencia que indica la culpabilidad. Insta al sujeto a decir toda la verdad, sin mentiras, excusas ni interrupciones. Durante este proceso, d~be tener el cuidado de evitar las amenazas e insinuaciones y, en caso necesario, se debe poner de parte del sujeto y estar presto a decir que cualquier otro habría hecho lo mismo. El interrogador debe hacer un relato real y exhaustivo de los hechos del crimen, desde que se planeó hasta su comisión, y formular preguntas directas y certeras, como por ejemplo: ''¿Cuándo concibió la idea de cometer el crimen?'' ''¿Por qué lo hizo?'' ''¿Quién le ayudó a efectuarlo?'' ''¿Por qué intervino esta persona?'' ''¿Fue de él la idea?'' ' '¿Para qué deseaba usted el dinero?'' ''¿Dónde se encuentra éste ahora?'' Estas preguntas directas surten efecto con delincuentes profesionales, particularmente cuando existe la certeza razonable de culpabilidad, y cuando ésta se estableció por medio de la evidencia real y del testimonio de testigos fidedignos. El método indirecto se usa comúnmente en las situaciones en las que algo menos que una certeza razonable, indica el grado de culpabilidad. Es éste, también, un excelente método para tratar a sujetos con conocin1iento culpable. En el Directo, se usan preguntas directas, como: ''¿Por qué lo hiciste'', etc. Ahora bien, en el método indirecto se emplean preguntas indirectas, corno son: ''¿Dónde estaba a la hora del incidente?'' ''¿Qué estaba usted haciendo en ese lugar del pueblo?'' En realidad éstas son preguntas directas, pero se pueden considerar indirectas cuando no se refieren específicamente al incide11te sobre el cual se busca información. En el método indirecto se debe invitar al sospechoso a que diga todo lo que sabe respecto al _incidente e insistir en el hecho de que no omita nada, independientemente de que le parezca importante o no. Si dicho sospechoso está involucrado aunque sea levemente, tendrá que admitirlo o tomar la única alternativa posible; ésta es mentir sobre algunos hechos y detalles. Si está mintiendo o intenta hacerlo h~brá discrepancias, distorsiones y omisiones en su relato sobre el incidente.

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F" l interrogador las debe hacer notar y señalárselas al sospechoso, tan pronto aparezcan. Si el sujeto no está profundamente involucrado puede decidir en ese mismo instante, decir la verdad y nada más que la verdad en lugar de involucrarse en una situación que le es ajena. Al usar el método indirecto, el interrogador trata de dar la impresión de que no está convencido de la culpabilidad del sujeto, y de que le está brindando la oportunidad de probar este hecho y decir todo lo que sabe sobre el incidente que se investiga. En estas circunstancias, la cooperación plena del sujeto es un fuerte indicio de que, no obstante lo mucho que sabe al respecto, no está mezclado en él. Si por lo contrario es realmente' culpable, cuando intente explicar sus primeras discrepancias, distorsiones y omisiones, se podrá deter~ minar su mayor o menor grado de culpabilidad. Cuando el interrogatorio toma esta dirección, el interrogador debe tratar de precisar inmediatamente si el sujeto reconocerá o no su culpabilidad, o si la negará y persistirá en esa actitud. El interrogador debe cambiar al mé~ todo directo tan pronto aparezcan las primeras admisiones perjudiciales. El método emotivo tiene por objeto, como su nombre lo indica, hacer que emerjan las emociones básicas y jugar con ellas. ''¿Qué pensarán tu esposa y tus hijos cuando se sepa esto?'' ''¿Qué pensara tu patrón, y lo que es más, qué sucederá co11 tu empleo?'' ''¿Qué pensarán tus amigos y socios?'' Cuando el sujeto empieza a pensar en las respuestas a estas preguntas, quedará turbado, tenso y nervioso. El interrogador debe capitalizar las manifestaciones emocionales de nerviosismo y tensión, señalándoselas al sujeto y discutiéndolas una por una. También debe hacerse un fuerte llamado a las emociones señalando la gravedad moral del crimen y comentando el hecho de que pesa enormemente en la conciencia del culpable. Si el sujeto es religioso, este llamado se debe enfocar sobre el hecho de que traicionó a la religión y a sí mismo, y de que está obligado a sufrir las consecuencias y a pagar por su crimen algún día. El empleo de subterfugios es muy efectivo y en o~asiones reporta grandes beneficios. Aun cuando el subterfugio no es una treta, se considera así en cierto modo. En un interrogatorio normal no se deben usar los diversos subterfugios sino, únicamente, en circunstancias especiales. Para que tenga probabilidades de éxito, es necesario que la culpabilidad del sujeto sea razonablemente cierta. P-0r otra parte, no se debe acudir al subterfugio a menos que fracase en todos los otros métodos. Una precauci611 que se deJ)e seguir es: que el interrogador no lo debe usar, en lo absoluto, hasta adquirir una habilidad y com-

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petencia técnica considerable a través de su experiencia en todo tipo de situaciones de interrogatorio y de una amplia variedad de sujetos que se sometan. al mismo. El motivo de todo esto es que la técnica del subterfugio es en esencia el alardeo del interrogador, y si éste fracasa, sucederá lo mismo con el interrogatorio. O sea, que una vez que el citado interrogador alardee y fracase, .se perderá el asunto. El hecho de que suceda esto es una admisión tácita de que agotó sus municiones, y cuando el sujeto se percata de esa situación, llega a la conclusión de que no se le podrá achacar el crimen. Cuanqo en el interrogatorio la situación toma este cariz, lo mejor que puede hacer el interrogador del mismo, es terminarlo en la forma más rápida posible, ya que lo más probable es que no alcance el éxito, haga lo que haga. Los autores comprobaron que los siguientes tipos de subterfugio triunfaron ocasional y efectivamente, dentro de los estrechos límites que discutimos en párrafos anteriores. Con la certeza de los hechos, eventos e incidentes del crimen, se atribuye una historia hipotética a un testigo ocular, y esta supuesta historia se repite al sujeto, de modo que no se entere que el interrogador la elaboró. Si dicho sujeto es culpable, reconocerá inmediatamente la verdad de la historia, lo cual puede motivarlo a confesar. Otra técnica de subterfugio, que funciona de vez en cuando, es la de poner a dos sujetos uno en contra del otro, mostrándoles entre sí la supuesta declaración bajo juramento de su compañero. Pongamos el caso del sujeto Uno y del sujeto Dos, en el que se sospecha que ambos asaltaron un banco. Se le muestra al primero la supuesta declaración hecha bajo juramento y firmada por el segundo, en la cual admite tener cierta responsabilidad en el delito citado, pero le echa la mayor parte de la culpa al primero. Como es lógico, el sujeto Uno no quiere cargar con toda la culpa, especialmente si en realidad ésta es menor en relación con la del sujeto Dos; en tal virtud, estará más que dispuesto a confesar sobre todo, para sentar el verdadero papel que desempeñó en el delito de referencia. De hecho, el subterfugio es una técnica débil, que no tiene probabilidades de éxito, más que con criminales inexpertos. Com0 arriba indicamos, el subterfugio se debe usar sólo en el último de los casos, y siempre y cuando la culpabilidad sea razonablemente cierta. Muchas veces, el interrogador adopta un aire de indiferencia con · grandes resultados. Con esta actitud implica, y aun establece, que está a tal grado convencido de la culpabilidad del sujeto, que no necesita siquiera hablar sobre ella; que la evidencia física, los testigos oculares y todos los otros aspectos concernientes al caso la indican en forma tan irrefutable, que sería una pérdida de tiempo y energías

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de su parte el discutir sobre ella. Si el interrogador puede actuar convincentemente en una situació11 de esta naturaleza, su aire de completa indiferencia será el factor que motivará, en múltiples ocasiones, la confesión del sujeto. Ese pequeño rol puede convencerlo de que la evidencia en su cor1tra es incontrovertible y plenamente suficiente para probar su respon.sabilidad; de aquí que no tiene por qué continuar resistiendo por más tiempo al interrogatorio. La actitud indulgente es un método excelente y muy eficaz, y se usa de vez en cuando con buenos resultados, particularmente si al principio se puso en práctica uno n1ás directo y áspero, pues el sujeto estará a la defensiva y e11 espera de , que el interrogador trate de vencerla, con toda la destreza, energía y persuasión de que es capaz. El hecho de que el interrogadcr a!Jandone repentinamente estos ataques directos y violentos y empiece a brindar indulgencia y comprensión a un pobre 1nortal que quizás está hundiéndose, cuando en principio era eso lo que deseaba, es desquiciante para el sujeto y puede ser la llave que abra la puerta de la confesión. (Este cambio radical de método se conoce también con el nombre de ''Frío y caliente'', y posteriormente lo discutiremos a fo11do.) El método indulgente, puede aniquilar la compostura del sujeto, cuando se combina con el directo y agresivo, y el interrogador efecttia esta transición en forma rápida y cuantas veces sea necesario, par~ motivar la confesión. El de ''tentación irresistible'' produce en ocasiones óptimos resultados, en especial cuando se fracasó con el directo. En el curso de dicha técnica, el interrogador se concentra en el hecho de que la tentas allá del límite de resistencia del sujeto, y que fue natural ción fue má_ que cayera en ella y cometiera el crimen. La implicación es aquí, claramente, al efecto de que cualquier otro que se viera ante tal alternativa por no ser más que un ser huma11o:j caería al igual que aquél, y en la 1nisma forma, reaccionaría cometiendo el mismo crimen. El llamado ''cualquier ser humano lo hubiera hecho'', es decir, cometer el delito en cuestión, está íntimamente ligado al e.le ''tentación irresistil1le'' y, en realidad más que ser otro, es una variación del mismo. Corno indicamos en un párrafo anterior, ambo•; métodos se pueden fundir en uno solo y emplearse con buenos resultados. La gente sien1pre hace cosas de las que no se puede enorgullecer, y lo que es más, de las que se debe avergonzar profundamente. Pero lejos ' de admitir que es culpa'ble de ellas, razona al respecto disculpándose en el sentido de que hizo lo que sucedió porque es humano y nadie es perfecto. Si el interrogador le dice que actuó en la misma forma que cualquier otro, puede ser el gatillo en1ocional que haga surgir la confesión. Y a que tal afirmación aminora su propia res pon-

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sabilidad a los ojos del s11jeto y puede ser, como ya dijimos, el factor que órigine el logro de la confesión. A veces, la amabilidad produce resultados excelentes, particular· mente en la fase preliminar del proceso de interrogatorio. Cuando el sujeto toma asiento por primera vez, no sabe qué pensar respecto a la forma en que se desarrollará el interrogatorio. Es probable que se haya hecho una idea de lo que le espera; parte de ella consiste en que tendrá un rato mt1y desagradable, con luces deslumbrantes en los ojos, con. tres <) cuatro corpulentos giga11tes, d.e grandes rn(1sculos y cara enrojecida, con las mangas arrolladas y girando a su alrededor en estrecho círculo, gritándole y ordenánqole qtte confiese, que con~ fiese, que confiese. Cuando el interrogador entra a la sala de interrog,itorios y el sujeto ve que es un individuo mesurado, de buenos modales y vestido de traje; que su acercamiento es completan1ente profesional, y que no coincide con 11ingu11a de las nociones que preconcibió respecto a él, queda totalmente desarmado. Cuando se inicia el interrogatorio con gentileza y amabilidad en lugar de la rudeza que se esperaba, el resultado es la confusión total del sujeto citado y esto constituirá una gran ventaja para el interrogador) ya que es posible que el sujeto confiese aun antes de darse cuenta de lo q11e está diciendo. Justo es decir que -Ocasiones de esta naturaleza son raras, pero han s11cedido. La actitud servicial es sin1ilar a la amable, y se basa en la misma estructura, es decir, en la forma totalmente inesperada en que el interrogador se dirige al sujeto. Como ya dijimos, éste no espera en lo absoluto la amabilidad del interrogador, ni n1ucho menos su ay11da o asistencia. Este oÍrecimiento se debe hacer en forma de petición, por ejemplo: ''¿Qué puedo hacer por ti?'' Esta :es la mejor forma de hacer tal ofrecimiento, pues no se tiene que .Precisar la clase de ayuda que se ofrece. E,l mecanismo psicológico que intervie11e es importante y sirve para desconcertar n1on1entáneamente al sujeto y, por consiguiente, para desarmarlo. Durante el relativamente breve lapso en que el sujeto está desprevenido, el interrogador tiene un inmejorable oportunidad <le obtener admisiones incriminatorias y de hacer el sondeo necesario para motivar al mismo a confesar abiertamente. El acercamiento amistoso es llna continuación y una extensión del servicial y la utilidad de ambos se basa en que son ur1 movimiento inesperado del interrogador. Pues como tal, desconciertan al sujeto y le ocasionan muchos mon1entos de confusión, mis1na a la que acompaña una disminución general en sus defensas, y una buena oportu-

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nidad para que el interrogador asegure la primera admisión dañosa, y luego la confesión. La atenuación significa, en general, tratar o representar algo (en nuestro caso el crimen que se cometió) como mucho menor de lo que es o parece ser en realidad. También tiene el sentido de una excusa, o de justificar algo. Un acercamiento que se base en este principio, es de máxima efectividad en múltiples ocasiones. Cuando un individuo cometió un crimen, tiene un gran peso en la conciencia, excepto cuando se trata de un delincuente profesional. El peso de la culpa puede aumentar la gravedad del crimen en proporciones más allá de las normales, en la mente del culpable, y lo puede hacer de , un modo tan abrumador que no se atreva siquiera a pensar en lo que hizo, no se diga ya a discutirlo con un extraño o, finalmente, a confesarlo. El método investigativo en esta situación, consiste en el esfuerzo inicial del interrogador en el sentido de pintar el cuadro en su verd.adera perspectiva, aunque ilumin~ndo parcial e inmediatamente el peso de la culpa que carga el sujeto. La admisión incriminatoria se obtendrá en el momento psicológico en que el alivio de semejante carga empieza a inundar al sujeto. El mitigante es un método que actúa efectivamente en conjunción con el extenuante. Para nuestros fines, la mitigación se puede definir como un ablandamiento o aminoración que modera las cosas. Este método consiste en restar importancia a la gravedad del crimen que se cometió; al grado de participación si el sujeto fue un accesorio; al de gravedad, si dicho sujeto es el autor principal, y así sucesivan1ente. Esta actitud ayudará a aminorar el peso de la culpa que carga el sujeto y le dará el valor necesario para librarse del resto mediante una confesión plena y total. La táctica de ''echar la culpa a otro'' produce con frecuencia buenos resultados. Es psicológica y consiste simplemente en atribuir la culpa del delito a la víctima, o algún otro que tenga cualquier relación con el hecho o, finalmente, a cualquier otro al que se pueda responsabilizar rápida y fácilmente. Por ejemplo, en el caso de un robo de automóvil, se puede culpar al dueño de haber dejado las llaves en el encendido del motor. Asimismo, se puede culpar a la víctima de un asalto a mano armada de haber dado motivo para el apoderamiento, al exhibir un gran fajo de billetes en un bar. Cuando haya dos o más participantes en el delito, se puede inculpar a los otros restantes, cada vez que se interrogue a alguno. A este efecto es n1uy importante echar la culpa al otro sujeto o sujetos y dar a entender al que se interroga, que se piensa que ellos lo involucraron en la comisión del crimen.

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Ya hablamos en cierto modo de la táctica ''frío y caliente''; ésta es, en realidad, una combinación de los modos radicalmente opuestos (como su nombre, frío y caliente) . El i11terrogador empieza con uno y cambia rápidamente al otro, y en la misma forma retoma al primero. Y así ininterrumpidamente hasta que el sujeto empieza a hacer admisiones perjudiciales, momento en el cual el interrogador debe pasar al método directo. El método frío y caliente se presta al trabajo de equipo de dos interrogadores. Uno de ellos se encargará del aspecto caliente y cesará abruptamente en su función ante una señal predeterminada; se levantará y abandonará el recinto. Entra de inmediato el .otro interrogador y se encarga del aspecto frío. Con Ún poco de práctica se puede coordinar este intercambio exacta y adecuadamente, en cuestión de segundos. Un interrogatorio alternado de este género puede ser particularmente efectivo cuando intervienen en él dos interrogadores que a menudó trabajan en equipo. El aminorar el grado de culpa concerniente a un delito es .una táctica de interrogatorio de la cual ya hablamos y que se puede usar como una de ias más eficaces. Como arriba indicamos, el éxito de este método de11ende del sentimiento de culpa y de su peso sobre el sujeto responsable, así como también, del hecho de que bien puede estar agobiado por la misma. La mejor forma de aminorar el grado de culpa es por medio de declaraciones como: ''Considerando la tentación, no fue tan serio lo que hiciste." ''Lo más probable es que los cómplices te involucraron.'' ''Ellos son más culpables que tú, por lo que sucedió'', y otras si1nilares. Esta actitud rinde el máximo cuando se aplica al sujeto emocional, o a alguien que está notoriamente nervioso o descompuesto. El aumentar el grado de culpa es precisamente el opuesto al ante- ' rior y se basa, en forma similar a éste, en el peso de la culpa que soporta el sujeto. Es particularmente efectivo cuando el individuo no se da ct1enta exacta de lo que hizo, o de sus consecuencias, ya sea para él o para otros. Este acercamiento se basa en el mecanismo psicológico de tensión creciente, y sobre el hecho de que es más fácil interrogar a un sujeto tenso y nervioso, que a otro relajado y tranquilo. El aminorar las consecuencias es otro acercamiento psicológico cuya efectividad descansa en enfocar el peso de la culpa que carga el sujeto. Por ejemplo, si éste robó un automóvil, se le debe abordar cor1 palabras como: ''Bueno, no estuvo tan mal, es probable que el dueño del coche que tomaste (evítese el uso de la palabra robar) no lo resienta, ya qt1e tiene otro ... '' ''En realidad no le causaste gran perjuicio a la víctima del apoderamiento, pues tiene un buen traba•

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jo ... '' ''Lo que hiciste no fue tan grave; total, la gente hace esas y aún peores cosas a diario." ''El hecho consumado'' o ''lo hecho, hecho está y no puedes remediarlo'', son tácticas muy efectivas, particularmente con el sujeto que se arrestó in fraganti. En este caso, el enfoque y el énfasis deben ser en el sentido de que ''sea lo que fuere, lo que hiciste fue malo, pero el mentir al respecto, el intentar echar la culpa a alguien y el insistir en negarlo, a la larga va a ser peor para ti." · ''El alardeo'' es un arma de dos filos, que puede reportar un éxito rotundo, o un fracaso total y nliserable y, en este caso, lo más pro· bable es que signifique el fin inmediato del interrogatorio. El alardeo tiene el mismo significado en el interrogatorio que en cualquier otra actividad. Consiste, básicamente, en decirle al sujeto algo que no es así, con la esperanza de qt1e lo motive a confesar. Cuando no hay testigos oculares conocidos o disponibles respecto a la comisión de un crimen, se debe usar este acercamiento e informarle al sospechoso que hay uno o más y que lo inculpan; que lo vieron con un revólver en la mano, que estuvo en el lugar del crimen un minuto ant~s de la comisión del mismo, etc. Si hay coacusados en el asunto, y ambos se niegan a confesar o a hacer una declaración escrito, se le debe decir a cada uno de ellos que el otro ya la hizo y que detalló la participación de los dos en el crimen. En el primer caso, el citado alardeo puede hacer que confiese el sujeto, sin mayor esfuerzo por parte del interrogador si se le convence (la actuación del interrogador es de vital importancia) de que hay testigos oculares en el crimen que pueden inculparle y que, de hecho, ya lo hicieron. En el segundo caso, si se le persuade de que su coacusado lo incriminó, es muy probable que confiese su participación en el crimen e incluya detalles relativos a la de ése. En este caso, se le debe enseñar la supuesta confesión escrita y firmada por su citado coacusado, en la que afirma su inocencia y lo implica a él. En esta situación, si funciona el alardeo, motivará al sujeto a que lejos de car~ar con toda la culpa, haga una confesión exhaustiva en la que involucre a ambos. El alardear ante el sujeto tiene n1uchas ventajas. La primera es que éste no puede precisar exactamente lo que t1sted sabe o desconoce de los detalles del delito. La seg.inda es qtte no puede detern1inar si usted alardea o no. Esto es particularmente cierto cua11do el sujeto en cuestión construyó una cadena de mentiras, apoyando cada una. en la anterior. En este caso, el investigador tiene la ventaja psicol& gica de su parte, en cualquier clase de alardeo que intente. En ocasiones hay testigos oculares y el inculpado lo sabe, pero ignora que

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no se cuenta con los testimonios de éstos, por una o varias razones. Sin embargo, mediante el empleo hábil del alardeo, se le puede hacer creer al sujeto que estas personas ya testificaron y lo ha11 implicado en el delito. Si esto surte efecto se habrá ganado mttcho en la motivación del sujeto a confesar. No obstante, el alardeo por parte del interrogador es una técnica peligrosa y, por lo general, no se usa sino hasta que en apariencia fracasan todas las otras, o son completamente inútiles. Muchos autores opinan enfáticamente que es útil y justificado, que puede ser u11a técnica muy eficaz en el interrogatorio, y que se debe usar con gran precaución y, únicamente, considerap.do los posibles riesgos cuando todos los otros medios fracasaron o se descartaron por una razón de peso. La principal ventaja de este método es q11e se pt1ede practicar cuando todo lo demás fracasó , ya que puede ten.er éxito en situaciones donde ya no había esperanza de ninguna especie. Asimismo, su mayor desventaja es que, como también ya mencio· namos, si falla no tiene caso continuar con el interrogatorio pttes es casi seguro que éste termine en un completo fracaso, y Ei se tiene que recurrir de nuevo al alardeo er1 e,l curso del mismo, no se obtend rá absolutamente nada. Una vez que esto sucede, no hay n1otivo para continuar el interrogatorio, y el mejor consejo que se puede dar en tal caso es ponerle fin en la forma más rápida y hábil posible. En resumen, se debe evitar el empleo regular de este método, y se recomienda al interrogador que no recurra a él si110 después de calcular los ríes.. gos y única y exclusivamente cuando los hechos y circunstancias del caso exigen que, al menos, se lo intente. El modo severo es aquel de ' 'halilar en serio'', en el cual se hace de inmediato la implicación definitiva al sujeto y se le dice que los hechos y circttnstancias del caso están tan claros, e indican de un. modo tan definitivo su culpabilidad, que el i11terrogatorio en sí, no es más que una mera formalidad para darle oportunidad de emitir su versión de la historia y esclarecer los detalles del crimen lo más pronto posible. El interrogador, con este trato severo y ás1.,ero y su actitttd deci· dida, hace que el st1jeto llegue a la co11clusión de que hay evidencia irrefutable en su contra y de qtte pe1·dería ei tierr1po si trata de evitar las consecueacias. El método de referencia es particularmente fructífero en las raras ocasiones en que ya se posee suficiente evidencia incriminatoria y el interrogador la tiene a n1ano. El de compilar las rr1entiras sucesivas es un método excelente y que se puede usar en cualquier situación donde el sujeto ya empezó a mentir. Tan pronto como el interrogador dete~te una mentira en la narración del sospechoso> debe hacer to<lo lo posible para que, a partir

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de ésta, continúe emitiendo otras sucesivas. Esto lo puede lograr fácilmente aparentando creer esa primera falsedad, y dándole, a la vez, oportunidades para que diga ctras y muchas más. El sujeto, para evitar su admisión de culpabilidad, tendrá que falsear gran parte de los detalles, hechos y circunstancias del crimen. Esta tesis es una de las bases más fuertes y sólidas de la ciencia y arte del interrogatorio. También se apoya en el hecho comprobado de que nadie, por inteligente que sea, puede sentar una historia o una computación de hechos supuestos sobre una serie de mentiras, las cuales se apoyan, a su vez, en otras anteriores. Basta que el sujeto diga cierto número de mentiras sin que, en apariencia, las perciba el interrogador, para que empiece a creer que logró b11rlarse de él~ Inconscientemente, el retorno de su seguridad y de su confianza en sí mismo delatará que ya llegó a ese punto. El interrogador puede, en este preciso momento, ''voltearle la situación'' con sólo hacer un resumen de sus mentiras y demostrarle que el objeto de ellas fue, única y exclusivamente, evitar la verdad, misma que lo incriminaría. El hecho de que se le pescó limpiamente en una maraña de ·falsedades puede motivarlo a confesar, con poco o ningún esfuerzo ·del interrogador. U11 método muy eficaz en una gran variedact de situaciones de i11terrogatorio, es el pretender la posesión de evidencia física. Este procedimiento es esencialmente igual _ al de alardear ante el sujeto, pero existe una diferencia importantísima entre atnbos y es que, en el pri~ mer caso, el sujeto no puede saber materialmente que se le está engañando. Por ejemplo, un curioso circunstante deja impresas sus huellas digitales en el arma homicida, al recogerla en el lugar del crimen. El c11lpable sabe que la empuñó; se le puede enseñar el artna, con las huellas ya en1polvadas y con relieves definidos. Como ya dijimos, él sabe que empuñó el ar1na, puede ver las 11uellas digitales, pero lo que no puede saber es que esas huellas no son las suyas. Luego de haber impre.so éstas en una placa, se le deben mostrar ambas, es decir, las del instrumento del crimen y las suyas, afirmando enfáticamente que son las misrrias. Por supuesto que no coincidirán, pero al sujeto se le asegurará que sí. La constante repetición _ de un tema· puede ser un método muy eficaz. Es una técnica muy sL711ple que se puede usar con un máximo de rendimiento y que consiste en repetir las mismas preguntas, o un solo tipo de ellas, incesantemente. Justo es decir que puede ser muy cansado para el interrogador y que requiere infinita pacie11cia. También es muy eficaz el método que consiste en -destacar el hecho de que al decir la verdad y confesar el crimen, el sujeto sentirá --gran

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alivio mental y se librará del peso de la culpa. Otro, igualmente efit;az, es aquel de la simple y pasada de moda perseverancia, es decir, en agotar al sujeto. La experiencia nos enseña que muchas veces se rinde el interrogador porque piensa que está desperdiciando tiempo y esfuerzo y lo hace, precisamente, momentos antes de que el inculpado empiece a flaquear. Esto lo remedia, muchas veces, el segundo interrogador que entra en acción de inmediato y obtiene la confesión fácil y rápidamente. El llamado a la decencia y al hon.or se usa algunas veces con buenos resultados. Estas no son cualidades comunes en los criminales, pero en los casos e11 que delinquieron cegados por la pasión o bajo los efectos de una tentación irresistibfe_, es posible que, básicamente, sean unas personas decentes y honorable3. La táctica más adecuada en este tipo de situación es una simple afirmación y pregunta de este género: ''Usted es una persona decente y 11onesta, ¿por qué lo hizo?'' El hecho de poseer tales cualidades y de darse cuenta de que tiene cierta categoría ante los ojos del interrogador, puede ser el factor que haga irrumpir la admisión y, finalmente, la confesión plena. El invitar al sujeto a que diga su ''versión de la historia'', puede ser un método muy eficaz, principalmente cuando éste piensa que nadie se interesará en ella. Si se pasó todo el tiempo anterior al inicio del interrogatorio elaborando st1s defensas y urdiendo las mentiras con que .respo11dería a las preguntas, quedará totalmente desconcertado al ver que el interrogador le cede la palabra. En un caso de esta naturaleza, lo más probable es que el interrogado diga la verdad antes de poder recuperar su agilidad mental y de adaptarse a la nueva situación. La técnica de ''destruir y construir'' es efectiva en ocasiones y está íntimamente ligada a la de ''frío y caliente''. La primera consiste en decir alternada y súbitamente al sujeto que es una persona maravillosa, y luego que es un caso perdido. Primero, q ue es digno de toda consideración; segundo, que no lo es de la más mínima; tercero, que seguramente nunca pensó hacer algo tan terrible, como cometer un crime11; cuarto, afirmar que no tendrá ningún reparo en hacer lo mismo o algo peor a la primera oportunidad. Esta táctica tiene como fin confundir al sujeto y su resultado neto es debilitar sus defensas. Como ya me11cionamos, esta táctica está íntimamente ligada a la de ''frío y caliente'', la cual es, como también ya dijimos, la rápida alternación de dos acercamientos radicalmente opuestos. Otros sistem.as son el del r.nenosprecio, cuyo objeto es ridiculizar al sujeto; el del desdén, en el cual se trata como si 110 fuera digno de ninguna consideración; el del desprecio, en el ct1a1 se le dice que es ca.si infra-

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humano, que i10 tiene nir1gún valor y que es indigno de la más mínima consideración. Finalmente, uno de los métodos nlás eficaces es aquel que, por lo general, no se cita entre los métodos de interrogar y que consiste en simplemente exhortar repetida, constante y frecuentemente al sujeto a ''decir la verdad'', todo lo cual con voz segura y repitiéndole constantemente que lo único que tiene que hacer es decir la verdad concerniente al asunto sobre el cual se le interroga.

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CAP1TULO

Técnicas generales • para 1r1terrogar
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de interrogatorio dependen en gran parte de una ·variedad de hechos y circunstancias. Fundamentalmente, las regulará el grado de implicación y de participación del sujeto en el crimen; los hechos pertinentes a su aprehensión; la cantidad y tipo de evidencia · que lo liga a dicho crimen, y la forma en qt1e participó en él. Se pudo aprehender al sujeto i1i fraganti; o bien, la i11vestigación reveló que lógicamente él es el sospechoso; o bie11, informantes confidenciales fidedignos pudieron señalarlo como el perpetrador. Diversos tipos de evidencia pueden ligar a un sospechoso específico con el crimen. Esa evidencia se puede presentar en forma de identificación de testigos oct1lares, de evide:i'lcia real o circu11stancial. Otras consideraciones son también importantes, tales como la intención, la forma y grado de participación en el delito; el hecho de que el sujeto sea el autor principal o un cómplice; el de ser el elemento activo o el pasivo y, finalmente, el que su participación sea anterior o posterior a la comisión del delito. Todas estas consideraciones son de gran importancia y la respuesta correcta a ellas lleva directamente a la parte más importante del interrogatorio a través de las más relevantes. ¿Cuál es el grado de culpabilidad del sujeto? Éste puede recorrer toda la escala de la presunta responsabilidad, desde la culpabilidad con certeza PtQbable, hasta la ausencia aparente de ella y la falta absoluta de relación con el crimen. El grado de probable responsabilidad es de máxima importancia para el interrogador, debido al constante peligro de que un sujeto inocente confiese plenainente la comisión de ttn crirnen. Según las estadísticas, mucl1a gente inocente confiesa crímenes que no cometió; no nos co11cierne aquí la motivación individual o las razo11es que tienen para 11acerlo. Para nuestros propósitos, es suficiente entender el hecho
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de que declaraciones de esta naturaleza se hicieron en el pasado y continuarán haciéndose en el futuro. Tomando en cuenta lo anterior, debemos hacer una breve consideración de los tipos de sujeto que se interroga, con referencia al grado de culpabilidad que los une al crimen. Obviamente, interrogaremos a todos los sujetos que lo son con certeza moral. En este caso, dicha certeza moral significa que el sujeto es la parte culpable y que no hay la más mínima posibilidad de que no lo sea. También queremos interrogar a todos aquéllos cuya responsabilidad es probable. Cuando nos referimos a esta categoría de individuos, queremos decir que lo que indica y sostiene dicha respons,abilidad , es una evidencia lo suficientemente fuerte para establecer la presunción, mas no para servir como prueba. Si el sujeto es presunto responsable, es muy posible que resulte culpable. En orden descendente, después de la culpabilidad con certeza 1noral y de la presunta, sigue la razonable. En esencia, esta última significa que es más probable la respor1sabilidad que la inocencia del sujeto. Sería muy difícil establecer reglas rígidas e inflexibles respecto a la conveniencia de interrogar a un sujeto en tales condiciones; esta decisión descansará en la adecuación de tal medio; así, en ciertos casos se le interrogará y en otros no. En ambas situaciones, la decisión se basará en el conjunto de todos los aspectos del asunto en cuestión, y en los hechos particulares, detalles e incidentes del mismo. El elemento conveniencia o adecuación es importante, por ejemplo, cuando no hay otros sujetos lógicos o disponibles y sí buenas probabilidades de que el sospechoso de referencia cometió el crimen, o sabe algo al respecto. La última categoría de sujeto es aquél cuya culpabilidad es incierta. Nuevamente, la decisión relativa a la procedencia del interrogatorio se debe apoyar en el total de los aspectos, hechos, detalles e incidentes que conciernen al crimen. Por lo general, no tiene caso interrogar a este sujeto, a menos que sea el único sospechoso, o que haya algún indicio definitivo, aunque inconcluyente, que lo señale como el autor del crimen, o como sabedor de algo referente a la comisión del mismo. El mejor ejemplo de culpabilidad cierta (con certeza moral) , es la del sujeto que se aprehende al cometer el crimen (in fraganti). No tiene sentido discutjr. sobre la culpabilidad de dicho individuo. Tampoco lo tiene el que niegue su responsabilidad. Se deben afrontar los hechos, y en este caso son patentes. El sujeto sabe que es culpable, el interrogador también lo sabe. Lo que es más, el sujeto está consciente de esto último. Como se Pstableció previamente, el mejor momento para interrogar a esta clase de sujeto es inmediatamente después de

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su aprehensión, en el lugar del crimen; ésta es una regla de ''recordatorio'', tanto para el investigador criminalístico como para el interrogador. Existe la posibilidad de que, en ese momento, el interrogador no esté disponible para entrevistar, en la escena del crimen, al arrestado ; pues sucede que este oficial no está presente, cuando más se lo necesita. Por tanto, es preciso que otros oficiales de Departamento, especialmente los de la sección de detectives, estén capacitados para realizar interrogatorios, cuando menos, ei1 caso de emergencia. Es muy importante efectuar el interrogatorio en tal lugar, porque la ventaja psicológica está firmemente de parte del interrogador. Si no hay uno disponible, el oficial que le siga en competencia se debe poner al frente de la situación. A todos los criminales, excepto los más endurecidos, les será muy difícil dar la impresión de inocencia cuando se les interroga en la escena del crimen, en presencia de la evidencia física. Otro ejemplo de culpabilidad cierta, es la que se basa en la identificación del sujeto por testigos oculares o por personas fidedignas que lo conocen y que lo vieron cometer el crimen. Por supuesto que estamos familiarizados con casos de identificaciones erróneas de este tipo~ hechas en el pasado, y con las subsecuentes injusticias que originaron. Sin embargo, no nos incumbe aquí el mérito o valor de ellas en sí, sino únicamente como medios de llegar a la conclusión de que el sujeto es culpable con certeza moral y esto con el propósito exclusivo de interrogarlo. Por supuesto que el interrogador no aceptará el dicho. de cualquiera que se ostente como testigo ocular y el énfasis de lo arriba indicado está, o debe estar, necesariamente sobre el hecho de que los individuos deben ser dignos de crédito, imparciales y deben testificar sobre hechos objetivos, dentro de sus posibilidades. El acercamiento directo, mismo que discutimos en el capítulo anterior, es el idóneo para lograr óptimos resultados con sujetos cuya culpabilidad es o parece ser indudable. La cantidad y tipo de evidencia física con la que cuenta el interrogador es un valioso indicio del grado de culpa del sujeto. Tal evidencia puede ser y es muy útil para establecer los elementos tan importantes como la intención y premeditación. Ayuda también mucho para establecer los elementos de conspiración, cuando hay más de un participante en el crimen. El interrogador la aprovecha, al entrevistar a1 sujeto, en la misma forma en que lo hace el fiscal, cuando ésta se pre• • • senta a 1u1c10. Cada pieza de evidencia se examina, sopesa, valora y analiza ct1idadosamente; los indicios e implicaciones de culpabilidad se valoran y explican al sujeto, e inclusive se discuten con él, si es necesario. Se

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relacionan unas con otras, se trabajan y pulen con pericia; se integran cuidadosamente al cuadro que trata de pintar el interrogador, en la misma forma que cada parte de un rompecabezas se adapta a otras de un modo simultáneo, hasta que por fin se juntan todas y emerge claramente la figura. La reco11strucción del cu.adro, por medio de sus partes individuales, se hace <le manera silnilar a la siguiente: ''Con toda seguridad tuviste la intención de dispararle a J ones, pues lo amenazaste hace cuatro meses." ''También la tuviste de matarlo, ya que cuatro personas 1,os dicen que te oyeron decir que matarías a ese <<bueno para nada h . de p. Jo11es».'' ''Además, le compraste un revólver a Tommy Smith en cuarenta dólares, el 22 de enero pasado, en un café cercar10 a los muelles de la parte más 1Jaja Sur; el mismo Tommy nos dijo la fecha, el lugar y que le pagaste esa suma por el arma." · ' 'Tú vigilaste su departamento noche a noche, a lo largo de dos semanas; preguntaste por él cuando menos en dos tiendas del barrio; te informaste de que salía por los periódicos todas las noches a las once; anoche lo seguiste hasta el puesto de revistas; le dijiste algo como: <<vuélvete y echa la última mirada» y le vaciaste todo el cilindro en el estómago." ''Hoy c:n la mañana le ve11diste de nuevo el revólver a Tommy en veinte dólares, y él nos dijo todo en el mismo momento; nos dio el revólver, porque supo que mataron a Jones y no se qt1ería involucrar en ello." ''Tus huellas están en toda el arma y tres proyectiles que se extrajeron del cuerpo de Jones coinciden con , los de tu arma." ''Sólo hay algo que no está claro, ¿por qué lo hiciste?'' La evidencia arriba relacionada indica antigua i11tención y premeditació11. Junto con la presunción de que la reconstrucción del interrogador sobre los hechos es verdadera y no un simple alarde, está el que la evidencia real denota la culpabilidad con certeza moral. Aun cuando _se contara únicamente con la estructura de la historia y se conocieran los hechos, eventos e incidentes de la misma, sin poder probarlos, se llegaría a inculpar al sujeto por medio del interroga~o­ rio, con el mismo acercamier1to y técnica. . Como ya in<licamos, la deter1ninación del. grado de culpabilidad a través del análisis y valoración de la evidencia circunstancial, es un problema muy difícil y complicado. Fundamentalmente se reduce a la consideración de: ¿Cuán buena es? ¿Qué indica exactamente? ¿Con qué conclusiones se pueden definir los indicios? ¿Las conclusiones eli1ninan a los otros sujetos? Las respuestas a estas preguntas y a otras similares, son de importancia vital. Por naturaleza, la evidencia circunstancial es esencialmente inco11cluyente, y salvo raras excepcio-

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nes, no se puede confiar en que refleje o indique con gran exactitud el posible o probable grado de culpabilidad. Infortunadamente, en la labor policial los ejemplos clásicos de que todo empieza con ''sólo había dos hombres en la habitación'', se encuentran excepcionaln1ente en situaciones de interrogatorio; por lo tanto, tratar de precisar el grado de culpabilidad por medio de ese tipo de evidencia es en definitiva, un procedimiento peligroso para el interrogador. Por lo general, cuando se tiene a disposición el tipo de evidencia circunstancial, se cuenta también con otros elementos de prueba, o se pueden · obtener a través de una tarea investigadora más completa y exhaustiva. En tal virtud, es una práctica muy deficiente para el interrogador el interrogar a un sujeto con base en esa clase de evidencia, cuando por medio de una investigación más profunda se puede obtener un tipo de evidencia más positivo o concluyente. Por ejemplo, en una investigación o en un interrogatorio en los que interviene la balística, tiene poco sentido, o ninguno, el admitir la evidencia circunstancial, al efecto de que determinado proyectil fue disparado por cierto revólver cuando se cuenta con ambos, para someterlos al análisis y examen correspondientes. En la misma forma, no tiene caso el aceptar ese tipo de evidencia respecto a la presencia de cierto individuo en un lugar y tiempo específicos, si esto puede establecerse definitiva e indiscutiblemente mediante una investigación apropiada. El interrogador sólo debe usar ese tipo de evidencia cuando es fuertemente concluyente, o sea que lleva consigo alguna otra consideración razonable, por ejemplo: ''Tú eres el único que sabe la combinación de la caja fuerte." ''Tú eres el único que ·sabe dónde se escondió el dinero." 'Tú fuiste el único que estuvo presente en ese momento'', etc. E11 realidad, la elección del método es un antecedente o medio preparatorio qt1e sirve para determinar qué instrumentos emplear y qué medidas serán efectivas para motivar al sujeto a confesar; en contraPC?Sición a esto, las técnicas de interrogatcrio son el instrumento real y físico que se utiliza para obtener dicha confesión. O sea que el acercamiento se puede considerar como una teoría del interrogatorio. y la técnica, como una práctica del mismo. Generalmente, se comparan las técnicas con el ejercicio de una operación militar en la cual existe un solo objetivo importante: derrotar y vencer al enemigo. Este objetivo militar raras veces se logra instantáneame11te, y nunca sin un plan adecuado, una elaboración de defensa y, finalmente, un ataque coordinado. Con este fin en mente de vencer al enen1igo, el comandante militar tiene, primero, que destruir los puntos fuertes y las defensas del contr·ario, nulificando así su

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poder de contraataque y su ofensiva. Para lograr esto, ataca las áreas estratégicas y se abre paso en las filas del enemigo; acosa también, individualmente, a las avanzadas enenfi.gas, quienes ptteden derrotar su propio ataque. Con suerte, concluye su ínisión en el tiempo previsto y cada fase de ella descansa en el éxito final de la anterior. Dicho comandante tiene el mínimo de objetivos, en cierto modo, metas individuales para el logro de cada fase de la operación. Avanza lenta y firmemente hacia su objetivo final, aniquila los puntos fuertes, uno por uno si es necesario y de acuerdo al tiempo que se estableció. Le asig11a cierta prioridad en importancia a cada uno de sus blancos conocidos, y toma en cuenta la posible existencia de puntos fuertes adicionales y de blan· cos que pasen desapercibidos o no valoren adecuadamente su servicio de inteligencia. Tiene misiones exactas y específicas para todas sus tropas de com·· bate y le asigna a sus comandantes subordinados el cumplimiento de una o varias de ellas. Las opi11iones concernientes a preguntas como son las intenciones del enemigo, su moral, su capacidad de ofensiva y la cantidad y grado de resistencia que encontrará de su parte, las debe proporcionar su mencionado servicio de inteligencia. Se deben evitar las situaciones y el desarrollo de tácticas que pueden impedir el éxito de su último objetivo. El proceso de interrogatorio tiene gran analogía con el tipo de operación militar arriba referido. El interrogador busca la derrota y rendición final del sujeto, y su meta final es obtener la confesión. Ésta tampoco se logra en seguida y, exceptuando ocasiones extraordinarias, no se logra sin una planeación cuidadosa y metódica; sin una investigación completa y competer1te sobre el hecho total del cri1nen que se cometió, y en resumen, sin el empleo y aplicación de toda la capacidad del interrogador, durante el curso del interrogatorio. Dicho ir1terrogador destruye las defensas del sujeto. Demuestra la intención, la pre1neditación, la oportunidad y los preparativos de la ccr misió11 del crimen. Nulifica los pttntos fuertes de dicho sujeto, demt1estra que miente, echa abajo sus coartadas al señalar lo absurdas e imposibles que son. Y de esta manera, le impide la retirada, debilita su resistencia y su capacidad de continuar en ella. Logra sus objetivos uno por uno. No trata de obt~ner la confesión minutos después de iniciar el interrogatorio. Espera que aparezca la primera mentira, y toma ventaja de ella. Ocupa victoriosamente las posicio:ies, capitalizando las mentiras, las te11tativas en el mismo sentido, los conocimientos culpables, el nerviosismo y el mal estado emocional del mencionado sujeto. Logra estos fines debido al inevitable estado de confusión

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del st1jeto, quien construyó una casa de naipes sobre una base de mentiras las cuales se descubrirán, tarde o temprano. Como el comandante militar, el interrogador trabaja con límite de tiempo, el cual lo establece el ritmo del interrogatorio. Dicho co1nandante basa cada fase de la operación en el éxito de la anterior; en la misma forma que el interrogador funda su siguiente pregunta en la mentira que dio respuesta a la que antecede. Descarta las objeciones una a una, y hace patente cada mentira tan pronto como surge, o las agrupa para acumular su fuerza, efecto e impacto. Lo me11os que puede pretender el interrogador es obtener la admisión inicial, ya sea de culpabilidad o de, posesión de conocimientos o información culpable, según el caso. Por ello, acosa al sujeto y lanza su ataque hacia el logro de la primera admisión. Continúa en el acoso con redoblado esfuerzo, basando su ataque en esa primera admisión. Y en tal forma se obtienen otras, con fundamento en ésta. El interrogador se mueve lenta y firmemente hacia su objetivo final, gana un punto en el momento en que coge al sujeto en la primera mentira; luego en otras subsecuentes, establece la intención y la premeditación; la conspiración cuando procede; obtiene la admisión inicial; otras subsiguientes; luego aquéllas de mayor gravedad; insta incesa11temente al sujeto a decir la verdad; lo motiva a confesar; y por fin, obtiene la confesión. Establece una escala de valores para los objetivos. Uno, establece la intención. Dos, la premeditación. Tres, la oportunidad de cometer el crin1en. Cuatro, descubre la primera mentira. Cinco, obtiene la primera admisión, etc. El lapso que se previno está presente, pero no se cumple con él, como en el caso del comandante militar. Como antes indicarnos, dicho tiempo depende del ritmo del interrogatorio. El interrogador sacará ventaja de su servicio de inteligencia y preverá los puntos fuertes adicionales en la resistencia del sujeto mediante tina revisión al esfuerzo investigador en conjunto, a fin de determinar si está completa o es necesario ampliarla. Considerará la capacidad total de dicho sujeto, cuáles son sus intenciones, su grado de resistencia al interrogatorio, su moral, cuáles son sus potencialidades de ofensiva y ataque, si ya se eliminaron definitivamente todas las coartadas que dará, o intentará dar. En caso de orillársele, qué cantidad de resistencia opondrá a confesar y a emitir su declaración bajo juramento. El comandante militar obtiene las respuestas correspondientes a estas pregu11tas a través de su servicio de inteligencia; el interrogador lo hace mediante la revisión del esfuerzo investigador total y a través de su propia valoración y análisis inicial del sujeto, o sea, el ''tanteo'' <lel .mismo.

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El destruir las defensas es, generalmente, u11a técnica muy efectiva y se puede con1binar con la mayoría de las formas de acercarse a interrogar; aparte de que reporta grandes resultados en los casos en que una cert~za razonable, probable o moral es la que indica la culpabilidad. Sin embargo, se deben conocer exactamente los hechos, detalles e incidentes del crimen, pues dicha técnica no se adapta al acercamiento que se basa en el alardeo. Esta técnica consiste simplemente en echar abajo las defensas, tan pronto como surgen. ''No me digas que no estuviste en esa parte de la ciudad; Jones, Smith y Peterson nos informaron que estuviste enfrente del bar, precisamente cinco minutos antes de la balacera.'' ''No me digas que trabajaste hasta las , 3.00 p. m.; tu supervisor me dijo que te retiraste por enfermedad, a la 1: 20 p. m.'~ ''Deja de mentir respecto a que no manejaste el vehículo, tus huellas digitales están . por todo el volante.'' ''¿Esa noclte, llegaste a tu casa a las seis? Tu esposa nos dijo que fue después de las 011ce, porq11e ella se acostó a esa hora." Si el sujeto miente con insis~ tencia, en lugar de hacer su primera admisión, no podrá mantener su compostura por más tiempo, bajo t1n ataque directo de esta naturaleza. La técnica de destruir las defensas, se. basa en el principio de que el sujeto tendrá que mentir y lo hará para evitar las admisiones y, en tal forma, incriminarse. Sea cual fuere el área en que desarrolle su defensa, tendrá que mentir; y una vez que se inicie en ello, tendrá que hacerlo indefinidamente si desea librarse de las consecuencias de • su crimen. El sujeto fundará sus defensas en el hecho de que es un btten padre de familia; que va al te1nplo todos los domingos; que tiene un buen en1pleo y trabaja mucho; que es sobrio y laborioso y no ha bebido una copa en seis meses; que nunca se metió en problemas de ninguna especie, y mucho menos con la ley. Si esto es falso y sus protestas de ser ttn hombre justo y recto son ú.nicamente para impresionar al interrogador (co1no sucede generalmente con el sujeto culpable), la investigación lo revelará y el interrogador deberá sacar el máximo de ventajas de tal información, . durante la fase en que planea el interro• gator10. El sujeto proclama que es buen padre de familia, y que va al templo cada domingo (una defensa usual y normal) . Pero la investigación saca a la luz qu_ e desde hace dos años, abandonó a su familia, y que ninguno de los vecinos, a quienes se les entrevistó respecto a su reputación en el barrio, recuerda 11aberlo visto jamás en .la iglesia. Las protestas ~especto a que tiene un buen empleo y trabaja muy cluro se pueden prever a través de la investigación de rutina. El hecho de que no tiene antecedentes policiacos, como es obvio, se puede deter•

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minar exacta y fácilmente, por medio de procedimientos policiales de rutina como son: los archivos municipales, de condado, estatales y federales; de la policía, de las oficinas encargadas del cumplimiento de la ley, de la investigación, de seguridad, de inteligencia y demás instituciones especializadas. La sobriedad y el honesto modo de vivir se puede comprobar con una simple investigación en el vecindario en que reside el sujeto en estudio. Deshacer las defensas es una técnica excelente y su valor y efectividad descansa en una investigación e información completa y exhaustiva puesta a ,disposición del interrogador, y en la preparación y planeación adecuada de su parte. ''El lograr poco a poco'' algo· del sujeto, es también una técnica general muy efectiva. Si éste muestra aversión a hablar sobre el crimen, pero parece dispuesto a discutir. algún aspecto del mismo, se le debe alentar a l1acerlo. Es posible que dicho aspecto sea la clave del logro de la confesión. Una vez que empiece a hablar, puede ocurrir una de las múltiples posibilidades de que, sin darse cuenta, diga algo que no pensaba revelar. Los autores interrogaron a sujetos, quienes al principio del interrogatorio, y aun antes de él, durante la investig&ción, negaron inclusive que conocían a la víctima del crimen. Cierta vez, en una tentativa de homicidio, en la que se hirió a la víctima, el aspecto más difícil y relevante del interrogatorio fue el obtener la simple y ordinaria admisión de que el sujeto la conocía. Finalmente, el interrogador obtuvo dicha admisión al alabar la aparente habilidad de la víctima para los negocios, mencionando que tenía muchas cosas materiales (bienes) . El sujeto mostró inclinación a hablar sobre ese tema y mencionó que él mismo tenía un automóvil nuevo. Después de discutir por varios minutos sobre esto, el interrogador ·hizo una pregunta al parecer inocente: ''¿Fue Roger (la víctima) tan listo .como para ganar todo ese dinero?'' La respuesta impremeditada del sujeto fue: ''¡Qué diablos!, él fue únicamente un tonto H. de P. y un maldito ladrón.,, Después de percatarse de que se atrapó a sí mismo, admitió que no simpatizaba con la víctima, y finalmente, que lo odiaba. En resumen, admitió todo el incidente y confesó su tentativa de homicidio. Otra técnica efectiva es el hacer preguntas específicas que requieren respuestas de la misma especie. Las preguntas de este tipo, mismas que se calculan para producir óptimos resultados, son breves, exactas, sin rodeos y buscan resolver únicamente un aspecto del asunto a la vez. Se las debe librar de vocablos superfluos y la meta constante debe ser la economía de palabras. La adición de unas cuantas de ellas, en t~nto que las hace sonar mejor y . torna más correcta su forma gramatical, tiene como único propósito enturbiar el te1na, confundir al sujeto o

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hacerJe inás fácil evadirlo y responder a él. Las preguntas que se co1nponen <.le dos o más partes y que requieren respuestas iguales, sirven para el mismo propósito, aparte de que con ellas el sujeto puede evitar la respuesta verdadera. Las preguntas exactas y específicas, que se contestan con un simpi.e ''sí'' o ''no'', son las ideales. ''¿Por qué estabas enfrente del bar a las ocho, y quién estaba contif;o ?'', el reunir todo esto. en una sola pregunta, es un buen ejemplo de técnicas deficientes de interrogar, porque se implican en ella cuando menos seis puntos o elementos de información. El individuo estuvo enfre11te del bar, o en algún otro lado; la hora fue las ocho, o cualquier otra, y él estuvo solo o con alguien m ás. Todos los puntos que contiene esta pregunta son importantes~ en tal virtud, se puede obtener la información que se desea en una mejor forma, de modo que 110 dé al sujeto la oportunidad de evadirse. Todo lo cual se logra mediante una serie de preguntas breves y específicas. Como por ejemplo: ''¿Estuviste anoche enfrente del bar Ryan's?'' ''Sí." ''¿A qué hora llegaste allá?'' ''Aproximadamente minutos antes o después de las ocho.'' ''¿Estuviste con alguien más en ese momento?'' ''Sí." ''¿Con quién?'' ''Con Pete Rogers y Jimmy Hamilton'', etc. Si el interrogador conoce tales hechos, puede constatar la veracidad general del sujeto, haciendo las mismas preguntas de manera tal q.ue se tengan que responder con un sí o un no. ''¿Estuviste anocl1e frente del b:ir Ryan's?'' ''Sí." ''¿Fue como a las ocho?'' ''Sí.'' ' ' ¿Pudo ser aproximadamente unos minutos después de esa hora?'' ''Sí." ''¿O unos mintttos antes?'' ''¿O antes del cttarto para las ocho?'' ''l'¡o." ''¿Viste a alguien conocido?'' ''Sí." ''¿Viste a Peter Rogers?'' ''Sí." '' ¿J....e hablaste?'' ''Sí." ''¿Viste a Jimmy Hamilton?'' ''¿Se juntaroI1 los tres y hablaro11 sobre algo?'' '' Sí." ''¿Sobre algo en especial''; y así sucesivame11te, con otras pre· g untas similares. Este tipo de ellas es exacto y específico y sólo se pueden interpretar de una forma. Por otra parte, como se tienen que responder con un sí o un no, cuando miente el sujeto la mentira resulta eviclente para el interrogador. Las técnicas adecuadas para interrogar eli1ni11an las preguntas que puedan generar opinión. Si un cómplice sabe los motivos que tuvieron para delinquir los autores principales, será mticho más efectivo preguntarle 'dire.~tamente sobre ellos, que dar lugar a que opi11e sin1ple·· mente. Este tipo de preguntas, es decir, las que generan opinión por parte del sujeto, son muy fáciles de evitar, y aun en su mejor aspecto, son una téc11ica. eser1cialmente cl~bil y se deben excluir del proceso de interrogatorio. ''¿Por qué te habló Peter Rogers anoche?'', es u11a forma de pregu11tar rr1ucho más adecuada, que la sigttiente: ''¿Para qué crees qLte te l1abló Peter Rogers anocl1e?'' Esta clase de preguntas

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favorece al individuo que trata de evadir la verdad y, de hecho, facilita la emisión de respuestas falsas. Qué cosa tan natural es el responder a la pregunta de : ''¿Para qué crees que te habló Peter Rogers anoche?'', con lo siguiente: ''No tengo la menor idea." Las preguntas sugestivas o aquéllas que dan a entender una respuesta determinada se deben evitar, porque son una técnica débil e ineficaz por naturaleza. También es un tipo malo de pregunta porque, psicológicamente, el individuo responde lo que se le sugiere en ella. Por ejemplo, una pregunta como: ''Tú no viste quién empuñó el revólver, ¿verdad?'', sugerirá automática y necesaria1n ente al individuo que no se qt1iere involucrar en lo absoluto, o aún meí's, la respuesta de ''No." , La misma pregunta, hecha del modo opuesto, a saber: ''Tú viste quién empuñó el revólver, ¿no es verdad?'', indicará lógicamente a un sujeto co11 las mismas intenciones que el anterior, la respuesta de ' 'No." Las preguntas sugestivas jttegan un papel muy importante en el aspecto anterior y al final del interrogatorio, y se deben usar con ventaja cuando ya se venció totalmente la resistencia del sujeto, cuando éste ya hizo significativas admisiones dañosas. ''Tú lo mataste, ¿no es así?'' ''El fue por el revólver y tú le metiste tres tiros en el estómago, ¿no es verdad?'' ''Tú le disparaste y lo mataste, y todo lo demás es mentira, ¿verdad?'' ''Tú mentiste sobre todo este asqueroso lío, ¿no es así?'' Estas son las técnicas generales que conducen a lograr el éxito en el interrogatorio. Es decir, destruir las defensas al establecer el moti· vo, la pre1neditación, la posibilidad y oportunidad de cometer el crimen. Establecer y demostrar la intención. Acosar incesante1nente al sujeto, desmenuzar cada una de las capas del pastel, mismo que representa el interrogatorio. Concentrarse en las migajas, no tomar bocados demasiado grandes para masticar. No tratar de engullir todo el pastel a la vez. I-Iacer preguntas coi1cisas, breves y exentas de palabras superfluas. Ser específico. Exacto. Hacer preguntas que se puedan responder exclusivamente con un sí o un no. Practicar y buscar la economía de palabras. No hacer preguntas que generen la opinión del sujeto. Evitar éstas y las st1gestivas, porque ambas so11 técnicas débiles e i11eficaces; y estas últin1as son, en cierto modo, desagradables al sujeto.

CAP1TULO

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Técnicas específicas para interrogar
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técnicas específicas de interrogatorio que la mayoría de los interrogadores usan regularmente. Todas ellas se han puesto en práctica y comprobado, aparte de que los autores las emplearon con diversos grados de éxito. La descripción de dichas técnicas se puede resumir como sigue: Unidad de propósito. . . Hablar en forma directa. . . Ser práctico y mantener la calma. . . No escandalizarse, sea cual fuere la provocación. . . Permitir que el sujeto prosiga con su relato. . . Dejar qut el sujeto diga unas cuantas mentiras. . . Una pérdida de tu tiempo y del mío. . . Sólo estás hiriendo a tus seres queridos. . . Mentiras comprobadas, así es que di la verdad. . . Insistir sobre el bien y el mal. . . ¿Dónde está tu conciencia? . . . Descubrir los motivos ... No quisiera estar en tu lugar ... Las cosas lucen muy mal para ti. . . Confundir al sujeto tergiversando algunas ·declaraciones suyas ... Hacer creer que el coacusado confesó; y la confesión genuina de· éste. · · La unidad de propósito es una técnica particularmente efectiva cuando se emplea en co11tra del sujeto emocional o impresionable, y que consiste en crear y dar la impresión de qtte lo único que puede poner un fin lógico al interrogatorio es la confesión del sujeto. Para ' llevarla a cabo se necesita de toda la paciencia del interrogador y de su capacidad para hacer las mismas preguntas una y otra vez. El sujeto pronto llegará a la conclusión de que si está en la sala de interroga• • • tonos no es para 1ugar, sino para tratar un asunto muy grave con un individuo inteligente cuyo único pensamiento es responsabilizarlo por el crin1en que cometió. · Esta técnica puede tener un efecto tan desquiciante sobre el sujeto, que muchos dicen después del interrogatorio que .el sujeto activo del mismo no era un ser humano y que confesarían cualquier cosa que él quisiera con tal de finalizar el asunto y librarse de su presencia .
EXISTEN .VARIAS

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Claro que esto no es verdad, pero es un ejemplo vívido del estado mt!ntal que se crea en algunos sujetos; estado que muchas veces los orilla a confesar. La a.ctitud, apariencia y método profesional y de negociante, es otra técnica específica qtLe funciona bien, y la razón de esto es básica. Se reduce al simple hecho de que inspira fe y confianza en el interrogador. Y cuar1do alguien siente eso por alguna persona, también simpa-· tiza con ella. Al inismo tiempo, el i11terrogador estin1a a la gente y se interesa sinceran1ente en ella y en su bienestar. Y puesto que es t1n estudioso de la conducta hun1ar1a, sabe que si bien no puede aceptar algunas de las cosas particularmente diabólicas, repugnantes y censurables que l1ace dicha gente, pttede al menós simularlo, y dar la impresión de que acepta tanto a la persona como a su compor tamiento. Los sujetos tienen algunas veces, motivaciones raras y poco usuales para co11fesar. En ciertos casos, ésta puede ser el simple hecho de que simpaticen y crean en el interrogador. Este es un sencillo aspecto del interrogatorio, y a todos los ir1terrogadores competentes les han dicho, en alguna ocasión, que el único motivo que los movió a confe sar fue el agrado y confianza que les inspiró. Es precisamente la citada confianza y simpatía que tenemos hacia el profesional la que nos impulsa a ct1mplir con las demandas que nos hace en el ejercicio de su profesión. ''De acuerdo doctor, necesito una operación, ¿cuándo desea que ingrese al hospital?'' Sí, señor Notario, debería hacer t1n i1ucvc> testan1ento, ¿a qué 1 1ora le parece bien?'' Esos mismos factores so11 los que están en jttego cuando el interrogador profesional lleva a cabo ttn interrogatorio, o sea que el sujeto cree y confía en él y sigue sus indicaciones. Confiesa por el mismo motivo que nosotros acepta1nos el consejo del profesionista con el que tratamos. La técnica y t~ctitud tranquila y de hecho, funcion.a C(;n el máximo de efectividacl cuando se aplica al sujeto descon1pt1esto, nervioso y emocional. 'fambiér1 es 11na e)~celer1te técnica inicial para calmar al sujeto hostil y beligerante; es la esencia de la sencillez. Entre lenta y deliberada111ente a la sala de interrogatorios. Deténgase y mire al sujeto por espacio de breves minutos. Diga algo como· ·'Así es qt1e tú eres Jimmy H amilton'', en forn1a tal, que piense que esperaba un tipo de perso11a por co1npleto diferente. Presé.n tese. can1ine hacia el escritoric) y tor11e asi0nto. Dé u11a ligera hojeada al expt.~die11te q.1Je trajo ~~en.sigo, Diga a1go co1n0: "Ah, sí, Timmy 1-Ian1ilt<Jt1." ~~or1ría al si.1 jeto. Empiece a l1atJ1ar. ' 'E11tie11do que tienes algo c.1ue decirrnc, Ji1r1my; t11e dio mucho gtisto saber que decidiste revelárselo a. algui . .·11 .• y[! qtte cosas como ésta pueden enloquecer a las personas qt1e no lo I·\a<:en.~' Extien~
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da unas cuantas hojas de papel y una pluma al sujeto. ''Bien, ¿en dónde quieres empezar?'' ''¿Deseas que yo escriba, o quieres hacerlo tú mismo?'' Como se puede imaginar, la reacción lógica del sujeto es la siguiente: ''Oiga, espere un minuto, i10 tengo nada que decirle, se equivocó de persona." Abra sorprendido el expediente y mire la primera hoja. Alce la vista hacia el sujeto y diga: ''¿No?'' (Enfatice realmente la pregunta.) ''Tú eres Jimmy Hainilton, ¿no es así?'' ''Sí, yo soy Jimmy Hamilton, pero le repito que se equivoca de persona." ''No, no me r1ilton." ''Este informe dice que la otra equivoco si eres Jimmy Ha1 noche derribaste a Peter Rogers y que fue cuestión de segundos antes de que él hiciera lo mismo contigo; el reporte lo afirma y dice ta1nbién que lo hiciste por una buena razón." ''Tambié11 dice que lo sentiste mucho y qt1e deseas quitártelo de la mente y acabar con ello a la primera oportunidad." ''¿Qué te hizo cambiar de opinión?'' Esta clase de técnica confunde terriblemente al sujeto, porque es un movimiento del interrogador, totalmente inesperado. El sólo aceptar a un individuo que cometió un crimen especialmente diabólico, puede ser una técnica sttmamente efectiva en las raras ocasiones en que delitos de esta naturaleza ameritan este tipo de interrogatorio. A falta de uno mejor, los autores no1nbraron esta técnica, no se impresione, sea cual fuere la provocación. La gente que comete crímenes especialmente crueles y sádicos, estará acosada por la culpa y los remordi1nientos, a no ser que sean casos psiquiátricos o fuera de lo normal. Este sentimiento de culpa lleva a un estado mental en el que la persona se siente tan miserable que piensa que está por debajo del desdé11 y del menosprecio; de hecho, se siente infrahumano. Piensa que la única reacción que cualquiera puede tener ante su horrible crimen, en el mejor de los casos, es repulsión, y en el peor, odio manifiesto y abuso físico. Por st1puesto que no espera jamás indulgencia, comprensión y aceptación. Y cuando el interrogador le demuestra tales características y ct1alidades, y lo acepta en su valor intrínseco (?), le estará profundame11te agradecido y ansioso de corresponder. Lo cual dará por resultado el logro de la confesión en forma rutinaria y si11 ninguna de las dificultades que se esperan no~­ malmente en una situación de esta naturaleza. Hay aquí una consideración de importancia q·ue el interrogador debe tener en mente, la cual concierne al hecho de su aceptación hacia el sujeto. En sentido figurado, el cri.men e 11 sí está desligado de su perpetraclor; y la aceptació11 se extiende a la perso11a y no a lo qt1s hizo. En el Trabajo Social, se expone así el rnísrr10 principio: '':tt;I,,. ;1grac1as tú, pero no t1ecesarian1erttf: las <:osas q·~1~ haces." !~l sujeto

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tampoco acepta sus propios actos, y llega aún a considerarse infrahumano, por lo depravados que son. Si el mismo sujeto siente de este modo, ¿cómo es, posible que el interrogador pueda aceptarlos con aparente convicción'? La ·respuesta es simple: no puede hacerló; o en caso contrario, se pone de inmediato en una situación precaria con el sujeto. La contradicción aquí es obvia, y será notoria para el sujeto .quien a su vez entrará en sospechas. El interrogador, a fin de ganarse la confianza del sujeto, debe fi1 1gir que acepta el hecho criminoso. l'ro obstante, la citada contradicción sigue presente, y cuando el sujeto la nota, pierde dicha confianza y se torna hostil y receloso, ya que en este caso, todo lo anterior sirve únicamente para restablecer y reafirmar ' su antigua opinión sobre sí mismo, o sea que es infral1umano. En la mente del sujeto tiene lugar el siguiente proceso psicológico: Hice algo tan terrible que nadie puede ni podrá aceptar o aprobar; es tan ,monstruoso, que ni siquiera yo puedo hacerlo, debo ser una bestia. Sin embargo, este individuo (el interrogador) dice que lo acepta. No puede ser que logre lo que ni yo mismo pude, me está mintiendo. Pero,· ¿por qué? Ya entiendo, para que yo confiese. Y si mintió a este respecto, también lo hizo cuando m.e dijo que le agradé. Al diablo con él si entonces habló verazmente; pude decirle todo, porque tengo que revelárselo a alguien y quitármelo de la mente, antes de que me vuelva loco. Para prevenir lo anterior y manejar correctamente la situación, el interrogador debe exponer enfáticamente los siguientes puntos específicos en las primeras fases del interrogatorio. Primero;Iue algo terrible lo que hiciste, y por tanto, no puedo aprobarlo, como tampoco tú ni nadie podría. Segundo, con toda seguridad la provocación que sufriste es, o consideras que es, una buena excusa (se tiende a aminorar el sentimiento de culpa, sin cambiar de ningún modo la situación) . Tercero, el hecho qe que hiciste tal cosa no significa d.e ningún modo que me desagrades, tú pensaste que tenías una buena' razón para ello y, no obstante, pareces una persona muy decente. Fundamentalmente, es muy difícil para el interrogador sin experiencia separar el crimen que se cometió del comitente, y considerar a ambos separada y objetivamente. Dicho crimen pu· e de estar más allá de toda aceptación y, sin embargo, el criminal es aún un ser humano, con dignidad, y que por ese solo hecl10 merece dicha aceptación. Otra técnica específica que funciona bien con una gran variedad de sujetos, es la relativa al simple hecho de invitar al sujeto a que diga su historia, o su versión de ella, y permitir que lo haga sin ninguna interrupción. Esta técnica es una ayltda excelente para constatar

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la veracidad general del sujeto, y al mismo tiem.p o, la de otros, a saber, testigos y sospechosos que ya se entrevistó e interrogó. Es particularmente efectiva en los casos en que se conoce el total de los hechos, eventos y detalles del crimen; así co1no también el grado exacto de implicación y participación del citado sujeto. Psicológicamente, la inmensa mayoría de los sujetos no espera tener gran oportunidad de hablar constantemente durante el proceso de it1terrogatorio; por tal motivo, una invitación a decir la historia completa con sus propias palabras, los puede hacer perder· la con1postura. Se sabe de sujetos que empiezar1 a hablar, y de repente, sin que el interro· de un modo tan penoso gador intervenga en lo absoluto, se confunden , en su misn1a maraña de mentiras, que se rinden y emiten toda la verdad. Justo es decir que tales casos son raros, pero llegan a ocurrir en las situaciones de interroga.torio. Cuando se les pide que digan su historia, el promedio de les sujetos titubea por unos cuantos segundos, para ordenar sus ideas y entonces iniciar su relato. Los frecuentes titubeos y las pausas prolongadas son buenas señales de que miente o trata de hacerlo. Cuando el interrogador se percata de esto, tiene por lo menos tres alternativas. La primera es aguijonear al sujeto, diciéndole que deje d.e hacerse al inocer1te. La seg11nda, no hacer 1 1ada al respecto. Y la tercera, alentarlo a que se tome todo el tiemp'J que necesite. Considerare1nos estos tres puntos por separado. Primero, como ya dijimos, aguijonear al sujeto. . Éste debe estar nervioso, alterado o altamente sensible, estado me11tal más o me11os lógico en el sujeto cttlpable. El hecho del crimen y de que se le interrogue sobre él, le causa tensión; y al hacérsele mar~ chat a un ritmo superior a su capacidad, aumenta notablemente tanto ·la cantidad, como el grado de tensión. A medida que esto sucede so11 mayores las oportunidades de obtener la confesión. El interrogado hace estas pausas, relativamente prolongadas, con el fin de ganar tiempo para pensar las mentiras que dirá al interrogador. Bste puede percatarse fácil y rápidamente de este proceso mental, particularme11te si el sujeto no exhibe ninguno de los otros síntomas físicos y emocionales de decepción. El acosarlo con corr1entarios como: ''Deja de hacer tiempo y dame tu versi6n." ''No necesitas todo ese. tiempo, si estás diciendo la verdnd.'' ''N'o te preocupes de cómo suena la verdad, limítate a decirla'' produce los resultados que se desea, es decir, aumentar la tensión y la confusión en la mente del sujeto. El interrogador puede decidir abstenerse de hacer algo en relación con tales titubeos y pausas. 1'odo lo cual con el objeto de que posiblemente el sujeto se confunda y diga la verdad; o para que continúe mintiendo; hecho que, posteriormente, constituirá una ventaja a su

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favor. Cuando el interrogador perciba el titubeo y las largas pausas, debe alentar al sujeto a prolongarlas aún más, diciéndole que piense cuidadosamente lo que dice y que se tome todo el tiempo que crea necesario para hacerlo con exactitud. Esta técnica tiene un doble propósito. El primero es dar la impresión de que el sujeto miente con éxito, y de que logra convencer al interrogador sobre la autenticidad de lo que dice. El segundo es que alienta al sujeto a decir más y mayores ITI.entiras . .Pero, en realidad, lo · que hace el sujeto es cavar su tun1ba al doble de profundidad y lograr que su c.aída sea el doble de ft1erte, cuando el ir1terrogador le jale la alfo1nbra por debajo de los pies... en algún momento posterior del , i11terrogatorio. El interrogador puede acosar al sujeto que hace pausas prolongadas, puede abstenerse por completo de hacer algo al respecto, o bien, puede animarlo a alargarlas aún más. Las tres situaciones constituyen una ventaja para el interrogador; en el primer caso, porque aumenta la tens.ió11 d.el inte.rrogado y le dificulta el mentir; en el segt1ndo y tercer casos porque, ei1 contraposición, se lo facilita, al animarlo a ello. Debe hz.~erse aq·uí evidente un hecho básico del interrogatorio. l!ste es que cualquier mentira del sujeto, no importa cuán intrascendente sea o parezca, constituye una ventaja para el interrogador. También se debe pedir al sujeto que diga la versión de su historia, con otro propósito definido: para ver si puede repetir la misma cuando se le pida. El interrogador puede dar cualquier pretexto convincente para solicitar la repetición. Estos pretextos se deben exponer en la siguiente forma: ''.Volvan1os a eso de nuevo, es mt1y complicado y quiero asegt1rarme de que lo tengo claro en la mente." ''Repite eso de nuevo, porque hay ciertas cosas que no entendí como se debe." ''Volvamos a eso de nuevo, porque no concuerda con la forma en que lo refirió la otra gente." El principal motivo de hacer que repita la misma l1istoria, es compararla con la versión original, y así descubrir las discrepancias que hay entre ambas. Si el sujeto mintió en la pri1nera (y tendrá que hacerlo respecto a muchas cosas, si r10 es honesto y admite su culpabilidad) se verá obligado a continuar mintiendo en la repetición, si quiere que concuerde con la versión original; lo que significa que dirá la misma mentira o mentiras. La consecuencia más importante del citado pro~ ceso de repetición, es que las falsedades en ambas versiones serán totalmente diversas, de lo cual se percatará inmediatamente el interrogador. Quien pondrá de ma11ifiesto específicamente las diferencias y las señalará enfáticamente al sujeto; no se mencionará que tales disimilitudes existen, ptecisamente porque el sujeto miente. En lugar de eso, el intettogador hace una observación inocente, como por ejemplo:

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''Bueno, esa es una historia completamente diferente a la que acabas de decir; debes estar muy nervioso y alterado por algo." Calla por varios minutos, para que su observación cause todo su efecto. ' 'Di cómo estuvo, repite por tercera vez, para que aclaremos perfectamente el asunto." En este punto, el sujeto estará totalmen te atrapado en su propia red de 1nentiras; en tal virtud, el hecho de que se le pida qt1e repita por tercera vez su historia, puede ser la gota que rebose el vaso y motive la confesión. Si el sujeto continúa con esta versión y otras subsiguientes, llegará a tal grado de azoramie1ito, que q ueda totalme11te inmóvil. Cuando aparecen la.s mentiras en 1 ,a tercera y siguie11tes versiones, ya no se consideran como muestras de nerviosisn10 o alteración emocional, sino como lo que son, falsedades, y lo que es más, que tienen como único objeto evadir las consecL1e11cias del crimen que se cometió. El insistir sobre el 11echo de las mentiras y de que algt.1nas no van de acuerdo con las anteriores, P.uede ser lo que motive la

confesión.
Como arriba indicamos, el dejar que t~l sujeto diga unas cuantas m.entiras, y c1ue en apariencia salga avante de ellas, es una técnica excelente que funciona con muchos tipos de sujeto. Ya dijimos también que las mentiras de éste, so1 1 u11a ve1 1taja para el interrogador. Esta técnica combina mara·villosarr1 ente con la que ~1cabamos de discutir; ésta es la de permitir que el sujeto diga Ja historia con sus propias palabras. Las falsedades del s11jeto sen la llave de la cerraclt1ra perteneciente a la puerta, que al abrirse, revela la culpabilidad del sujeto. Son la partícula de pólvora que se introduce al cartt1cho y explota en la confesión. Otra técnica específica que funciona efectivamente en cualquier tipo de interrogatorio es la de ''pérdida de ttt tiempo y del mío'·' . Ésta se b asa en la constante repetición del siguiente tema: '' Estás perdiendo tu tiempo y el mío, tú eres culpable y lo sabes, yo también lo sé; lo que es más, sabes que yo lo sé." Subconscientemente, el sujeto trata de agradar al in terrogador. Este mecanismo mental se lleva a cabo ·er1 el subconscie11te, e irrumpe en el co. n sciente bajo la forma de temores y sentimientos indefinidos, relativos al d año que p uede recibir de <lich() interrogador y quien, según: piensa, se lo causará por todos los medios a su alcance. Bajo esta creencia, el sujeto trata de agradar al 1nterrogFtdor, con la esperanza de que ''no sea tan duro con él''. Si éste repite una y otra vez que ''estás perdiendo tt1 tiempo y el mío'', el sujeto se percata de que el interrogador está disgustado y que lo estará aún más cada vez que tenga qtte repetir· lo mismo. Inclusive, que

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ptonto las cosas se van a poner muy difíciles para él si continúa agraw viándolo al rehusar brindarle su cooperación. Tal estado de cosas origina aprensión en el sujeto, misma que se transforma en tensión. A medida que aumenta dicha tensión en el sujeto, éste empieza a presentar señales físicas de la misma. Cuando esas aparecen, el interrogador puede redoblar la frecuencia e intensidad de sus observaciones relativas a la pérdida de tiempo, y asii.11ismo, dejar traslucir cierto matiz de enojo en su voz. Este proceso continúa el incremento de aprensión y tensión en el sujeto. Y puede ser, a la larga, el ''gatillo'' que origine las admisiones y luego la confesión. La técnica que se basa en evidenciar que: ''Sólo te estás lastimando y a tus seres queridos'' es n1uy eféctiva en una gran variedad de situaciones de interrogatorio, y prácticamente, con toda clase de sujetos. Salvo raros casos todo el mundo tiene seres queridos, padres, esposa, esposo, 1 1ijos y otras clases de parientes. La identidad y residencia de éstos se puede determir1ar por medio de una investigación de rutina. Aun, en el caso excepcional de que el sujeto no los tenga, el interrogador puede utilizar stt recuerdo con gran ventaja. E11 realidad, el sujeto lastimó a sus familiares con la comisión del crimen. La implicación directa a este respecto se puede hacer con declaraciones de este tipo: ''¿Qué pensar::i.n de ti tu esposa y tus hijos cuando averigüen esto?'' ''¿Qué pensarán tus chicos de su padre?'' Lo inás probable es que el sttJeto pensara poco desde su aprehensión; en tal virtud, cuando el in.terrogador le infunda abruptamente sen1e· jantes ideas en la n1e11te, intensificará sus temores y ansiedades. ''¿Qué mejor para el interrogador que capitalizar sus esfuerzos en esta situación? Indica11do al sujeto que ya los lastimó lo st1ficiente, para contiw n11ar i1aciéndolo con su cobardía y sus tentativas de evadir las consecuencias. Por st1puesto que este argumento es débil e ilógico, y que nadie, en estado n1en.tal normal, pondría atención alguna a tal tipo de razonamiento. Sin en1bargo, al sujeto que se le acusa de un crimen; que se le aprehende y se le imputa el mismo, particularmente cuando se le interroga al respecto, no está en aptitud de usar, adecuadamente, sus facultades mentales. En caso de que algunas de éstas funcionen, será en el área psicow lógica y en1ocional. Un individuo en estado nervioso, alterado y altamente emocional, es muy susceptible a las sugestiones y tiende a seguir las que se le hacen, en la roisma forma que lo hacen los reflejos condicionados. De tal forma, cuando el interrogador hace sus observaw ciones respecto a lastin1ar a los seres queridos, el sujeto responde y es muy probable que lo h aga en las áreas citadas, y no en la intelectttal o del raciocinio.

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Si está lo bastante alterado, no intenta escuchar exactamente y no presta atención a las palabras, ideas y sugestiones que se le · repiten lo suficiente, como para que se abran paso abruptamente en el consciente. ''Esposa, niños, ¿qué pensarán?'' ''Niños, esposa, ¿qué dirán?'' ''No hagas más penoso el asunto para tu esposa y tus hijos, mintiendo." ''Lo hiciste, y ni modo; pero ya es lo bastante malo para que lo empeores con tus mentiras." Esta clase de técnica emocional, aplicada en el tiempo y área en que el sujeto es particularmente susceptible a la sugestión, es un método muy efectivo para inducir las admisior1es, y luégo la confesión. Recuérdese, para convencer al sujeto, de que su familia estará mejor si él confiesa, se requiere un total dominio de la situación y cierta cantidad de habilidad para la actuación. Esta técnica es efectiva y triunfa en un alto porcentaje · de situaciones de interrogatorio. Funciona especialmente bien con individuos de tipo excitable y emocional, y en los casos en que el crimen se cometió al calor de la pasión. También se utiliza con gran ventaja en criminales jóvenes, especialmente cuando son primerizos. Asimismo, con individuos que están lejos de su hogar y en lugares que no les son familiares; y finalmente, cuando son jóvenes miembros del ejército que están lejos de su casa por primera vez. Una técnica que algunas veces es efectiva, es aquélla que se basa en el hecho de que el sujeto está mintiendo, únicamente para evitar las consecuencias de sus acciones posteriores, y que las falsedades no le reportarán ningún beneficio porque ya se comprobó que lo son y, además, que él sabe esto último. Dicha técnica, se ~erfecciona con declaraciones y preguntas, como: ''¿Qué caso tiene mentir? Todo lo que me dijiste es falso, porque ya lo comprobamos; además, tú sabes . perfectamente que nosotros ya lo sabemos." Dos técnicas efectivas son: Insistir sobre lo correcto y lo erróneo, y ¿Dónde está tu conciencia? La efectividad de ambas se basa en que la inmensa mayoría de la gente ·es capaz de distinguir entre el bien y el mal, y ·cuando se les orilla a escoger · entte uno y otro, por lo general escogen el primero. Claro que ésta es una generalización, y como tal, su radio de aplicación directa es más bien limitado .. La efectividad ·de la segunda técnica descansa también en que todo el mundo tiene una conciencia, y se guía· por ella en un mayor o menor grado. Esta es también una generalización y por lo tanto, se le deben aplicar todos los acostumbrados factores limitativos que le comprenden como tal. ·· · . El insistir sobre lo correcto y lo erróneo es en realidad una nueva versión de la Ley Natural, misma que consiste simplemente en hacer el bien y evitar el mal. Es normal y natural que la gente haga el bien

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y que desee hacerlo, aun en el caso en que se le dé a escoger entre ambos" El obrar mal, por lo contrario, es anormal y antinatural, asi1nismo lo es el deseo de actuar en tal forma. Por supuesto que no toda la gente vive segú11 esa ley, ya que gran parte de ella prefiere seguir el camino del mal. En vitud de esto, la técnica de referencia sería una pérdida de tiempo cuando se aplicara a los oídos sordos de personas que no viven según la ley citada. Lo cual sería absolt1tamente cierto, si un mecanismo piscológico no viniera en auxilio del interrogador, cuando trata co11 individuos de esta • especie. Dicho mecanismo psicológico, es el simple 11echo de que la gente es co11forn1ista, y 110 le gusta que la cónsideren diferente a las otras personas. A la gente que no se conforma a los demás, se le consid era como ''extravagantes'' , ''maniáticos'' , ''excéntricos'' ' ''ilusos'' ' ''raros'', etc. La gente está bajo la influencia de cierto instinto de agrupación, y simplemente evita qt1e se le considere ''diferente''. Relacionemos lo anterior con el sujeto nor1nal, en la situación de interrogatorio. Bl debió 11acer lo qt1e es correcto, pero en lugar de ello, hizo lo erróneo y cometió ttn crimen. Ya es demasiado tarde para volverse atrás, pero aún se espera que actúe ahora en forma tan correcta como sea posible, que remedie lo que hizo, que lo expíe en cierto modo, y enderece su senda; y la única forma de hacerlo, ya en este tiempo, es confesando el crimen. Puesto qt1e de tal manera st1bsana su error hasta donde le es posible. Al st1jeto anormal que no se apega a la Ley Natt1ral, se le acerca en forma ligeramente diversa. En realidad, la técnica es la misma, salvo algunas variaciones. Este tipo de individuo ailte una elección, no prefiere adherirse a dicha ley, sino que el interrogador tiene que persuadirlo a ello, con su propio esfuerzo. Dicho interrogador, tomándose ciertas libertades con la verdad, afirma que todo el mundo se apega a esa verdad. Excepto los ''diferentes''. Porque éstos son extravagantes, excéntricos, maniáticos y ''raros''. A la gente no le gusta que se le considere así; si el interrogador sabe aprovechar esta situación, por medio de ella motivará al sujeto a confesar. ''¿Dónde está tu conciencia?'', es otra técnica excelente en la que se utiliza la repetición de un mismo tema. Como en la anterior, el éxito depende del mecanismo psicológico que se basa en el hecho de que todo 11ombre tiene conciencia. En realidad, no es completamente cierto, ya que en las prisiones de todo el mt1ndo, hay un alto porcentaje de reclusos que, por decirlo así, destruyeron la suya a base de ignorarla por tanto tiempo, la nulificaron al grado de desaparecerla.

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Luego, ¿cómo podrá motivárseles con este tema, si ellos ya lograron someterla exitosamente, por latEOS años? De hecho no es posible: sin la previa intervención del mecanismo psicológico que gira sobre el hecho de ser diferente a todo el resto de la humanidad. El establecer los motivos es una excelente técnica para inducir admisiones y confesiones; aparte de que trabaja eficazmente en una amplia variedad de situaciones. Muchos sujetos son de la original opinión de que ''no me pueden atrapar'', o mejor dicho, ''espero que no lo hagan''. Es por eso, que la técnica citada es un excelente método de ''atraparlo'', en forma tal, que pueda ver y entender perfe,ctamente. ''Tú necesitaste dinero, debías la renta y la letra del automóvil, estabas en un brete por sesenta dólares, que debías desde el viernes pasado, y se te dio como último plazo este viernes. Hoy es sábado, '-Yer pagaste y el dinero está faltando. La caja estaba cerrada, y tú eres el único que sabe la combinación; tú necesitaste urgentemente el dinero, y lo tomaste." Hay otras dos técnicas cuya efectividad descansa en la función de un mecanismo psicológico. i;:stas son: ''Real y positivamente, odiaría estar en tus zapatos'', y ''Las cosas lucen muy mal para ti." El interrogador le da a enten.der exhaustivamente al sujeto, que a él no le gustaría estar en su lugar, y que su situación es caótica. Pero no le da ninguna razón al respecto. Lo que se dice con ellas, es que sea lo que fuere lo que se avecine, no será nada agradable para el sujeto. La duda, el miedo y lo desconocido hacen que el sujeto espere todo tipo de consecuencias, y que se sugestione con la idea de la prisión perpetua, o en la ''Isla del Diablo'', de la cámara de gases, la silla eléctrica, del fusilamiento o de la horca. ''Las cosas lucen muy mal para mí'', piensa dicho sospechoso. ''No hay duda de que el interrogador odiaría estar en mis zapatos; en cierta ocasión escuché que los zapatos salen disparado• s cuando se aprieta el encendedor de la silla eléctrica." ''Todo el asunto luce negro para mí, ¿comó puedo salir de él?'' ''Quizá si le digo todo a este individuo (el interrogador), me ayude un poco, de cualquier modo yo lo hice, y él lo sabe, así es que mejor confieso y tal vez él pueda ayudarme. Total, ¿qué puedo perder?'' Este mecanismo psicológico, le hace ver las posibles consecuencias, como una especie de sino implacable que pende sobre su cabeza, y desciende irremediablemente sobre él. Esto le ,.,.ea un estado de incertidumbre y ansiedad que se acrecienta a cada minuto qtte pasa. Con la ansiedad viene el miedo, y cuando pierde el control y se desboca, la resistencia del sujeto se suaviza como una bolsa de papel mojado. De nuevo interviene la actuación del interrogador al pintar el cuadro del sino implacable. ''Tú sabes lo que hiciste, y cómo está penado." La

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mirada abatida; el lento movimiento negativo de la cabeza; el ligero fruncimiento del entrecejo; la mirada de lástima; las palabras lentas y deliberadas, y el ''Hombre, no me gustaría ser tú, odiaría estar en tus zapatos''. Confundir al sujeto puede ser una téc11ica muy efectiva, y consiste en desorientarlo a tal grado, que diga la verdad. Esta es una técnica muy sutil, que requiere de una excelente habilidad para la actuación, e igual agilidad mental, por parte del interrogador. Exige mucho más del interrogador que del sujeto, por lo tanto, no se debe empre.n der sino como un método experimental, y con un interrogador compete11te y de considerable experiencia. Esencialmente, el interrogador debe hacer preguntas estúpidas, pero en fórn1a tal, que no lo parezcan. Debe tener una respuesta rápida y convincente en cualquier situación que se le presente dentro de este proceso, y asimismo, la facilidad necesaria para idear un escape adicional, cuando se le corta la retirada por los cauces nonnales. Esta técnica tiene una seria desventaja y es que el it1terrogador p·uede, fácilmente, quedar tan co~fuso como esperaba dejar al sujeto. Para ilustrar esto, supongamos que la investigación revela cttlpa cierta; ya se invitó al sujeto a decir su versión de la historia, e hizo la primera. El interrogador puso cuidadosa atención al relato y seleccionó tres o cuatro puntos pertir1entes de información con los cuales piensa confundir al sujeto. Éste hizo un relato intachable, y si miente, no podemos identificar exactamente sus falsedades como tales, por una variedad de razones. Si pudiéramos, sería muy efectivo usar la técnica de ''decir la historia con tus propias palabras'' (y repetirla tantas veces como sea necesario) . Pero cuar1do no es posible, se puede usar, con gran ventaja, la técnica en estudi9. Se escogieron como agentes de confusión determinados puntos de inf<Jnnación. Lo ideal es que conciernan directamente al sujeto, porque no sería positivo seleccionar, por ejemplo, el tiempo exacto de un incidente, detalles del vestido, etc. Se interroga Roger, el sujeto, s9bre un asalto ·a mano armada con violencia física, mismo que cometió la noche anterior en la Avenida 12 esquina con la Calle 14, a las 1l.30 p. m. La información incriminatoria provino de informantes confidenciales cuyas identidades no . se pueden revelar. El sujeto dio su versión. El interrogador la emprende co11: ''Roger, esa historia parece muy verídica, no obstante, hay unas cosas en ella que deseo que me aclares." Las bases sobre las cuales el ~nterrogador trata de . confundir al sospechoso, las ·torr16 directamente de sus propias declaraciones (de Roger) , como son: ''Cerca de las 11.30 me bajé del Metro en la Calle 14, y ·caminé· hacia el Oeste, l1asta la Avenida 12.

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Al llegar a ella, vi dos ambulancias y varios policías corriendo por todas· partes." ''Roger, dijiste que anoche llegaste a la Avenida 12 a las 11 .30, lo cual te puso en el lugar clel robo, ¿estás seguro de que no viste quién lo cometió?'' ''¿Qué?'' ''¡Ah! Tú no dijiste que estabas en la Avenida 12 a las 11 .30, sino que estabas saliendo del Metro en la Calle 14, ¿,no es así?' ' ''¿Estás seguro de eso? Podría jurar que dijiste que estabas en la Avenida 12 a esa hora." ''Me imagino que podría equivocarme, pero no sé cómo." El interrogador todavía está en buenas condiciones. Le dijo claramente al sujeto (Roger), que puede haber alguna duda respecto a la secuencia de lugar y tiempo, sin hac~rla extensiva a su declaración. Por lo contrario, Rc>ger no estará en mtty buena posición. ~1 sabe que estuvo en la Avenida 12 a las 11.30, y empieza a preguntarse si el interrogador también ya lo sabrá. De ahora en adelante, habrá un elemento de conft1sión en su mente. Está completan1ente seguro, y no le preocupa esto en particular. Pero sí lo hará, y enormemente, con relación a la parte restante de su relato, a causa de la probabilidad de que tenga algún fallo que no pueda recordar por ahora. ''¿Qué tal si la astuta observación respecto a que estuvo en la Avenida 12 fue 1to si realsólo un golpe a ciegas? ¿Estará alardeando?'' ''Me pregu1 mente no sabrá nada." En su relato, Roger puntualizó: ''Como a las doce y diez, vi por allá a Eddie Lawrence, recuerdo que hacía mucho frío, y me pareció inuy extraño que estt1viera ei1 playera.'' El interrogador infunde ahora un poco más de confusión. ''Roger, desde luego que es algo sin importancia, y no significa nada pero, ¿por qué dijiste que Eddie Lawrence estaba con una playera cuando lo viste?'' ''Pues esta mañana hablé con él y le pregunté cómo iba vestido, y me dijo que llevaba una camisa sport blanca y en el brazo un saco, ¿de dónde sacaste lo de la playera?'' La confusión . se extiende un poco más. ''¿Qué es esto?'', piensa Roger. '(Este tipo primero ldnza un golpe deliberado, respecto a dónde estaba yo, y casi rr1e alcanza; ahora, me está asediando por una miserable camisa, que no puede significar nada, para nadie; espera un minuto, a lo 111ejor vi a Eddie Lawrence en playera a las 11 p . m. a una cuadra de la Avenida 12." ''Es por eso, . que este tipo me está acosando con la maldita camisa; Eddie ya le dijo que me vio por esa avenida, entre once y once y media, de modo que él sabe que no pude salir del Metro a las once y media." ' 'Seguro que está tramando algo respecto a mí; desearía que ésta, mi boca necia, no hubiera dicho que vi al tal Eddie Lawrence." El giro de este interrogatorio puede

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cambiar radicalmente a medida que el interrogador crea incidentes de esta naturaleza y saca ventaja de cada uno de ellos. Y mientras crece la confusión de Roger, éste se convencerá cada vez más de que el interrogador sabe mucho más de lo que él se imaginó, y esta sospecha aumentará aún más su estado de confusión. En realidad, el interrogador no tiene nada sólido en contra de Roger, aparte de que no puede delatar a sus informadores confidenciales. En esta situación particular, es probable que el i11terrogador permanezca a la expectativa, y deje caer a Roger en el mar de confusión que él mismo creó. A falta de otras pistas, ésta es la única lógica qu.e puede tomar dicho interrogador. Por ,la descripción, la técnica de confundir al sujeto parece muy sencilla. Pero la realidad es que se requiere de mucha habilidad, y de un alto grado de agilidad mei~tal. ' Finalmente, consideraremos la técnica de la confesión\' del coacusado. Si se tiene la suerte de obtener una confesión genuina, se cuenta ya con un excelente medio de lograr la del sujeto. ''Bueno, Roger, Tommy ya nos reveló el papel que tuvo en el asalto; dice que tú fuiste el de la idea, y que tú planeaste todo; co11 su confesión, las otras evidencias que tenemos, no habrá la menor dificultad para procesarte." ''A no ser que desees cargar con toda la culpa, es mejor que te sinceres y digas tu versión de la historia por escrito." Roger está a disgus to porque Tommy confesó; también porque lo señaló, y aún más, porque tendrá que cargar con toda la culpa y las consecuencias. Esta combinación de hechos puede motivar la confesión. El simple alarde, respecto a que Tommy ya declaró, con frecuencia motiva la confesión, especialmente cuando se trata de criminales jóvenes e inexpertos. Inclusive, en caso de ser necesario, se puede preparar una supuesta declaración y usarla para convencer al sujeto de que su cómplice ya declaró. Una precaución a seguir por el interrogador es aquí, el no intentar lo de dicha confesión si no es sobre hechos positivos.

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CAPÍTULO

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La sintomatología de la mentira
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EL I NTERROGATORIO crea e11 el sujeto, ansiedad, tensión nerviosa y un estado de alteración n1ental. Dicho sujeto tiene que engañar al interrogador, o tratar al menos de hacerlo, si desea escapar a las consecuencias del crimen q ue co1netió; en otras palabras, tie11e que ''mentirle con éxito'' . A estas tentativas de engaño, acompaña una variedad de síntomas o 1 nanifestaciones de culpa. Mismos que se evidencian, por lo general, en uno o más, o en una combinación de síntomas físicos, emocionales y n1entales. Entre las manifestacio11es físicas están el flujo de transpiración, el sonrojo o la palidez de la piel; aceleración o decrecimiento del pulso; lo cual se i1otará por la aparición de venas visibles en el área de la cabeza, cuello y garganta; la resequedad de la lengua y de la boca; la salivación excesiva, y los cambios en el ritmo de la respiración. Bste, por lo general decrece, aunque en ocasiones Sttcede lo contrario, o se torna irregular. Otras manifestaciones físicas de las tentativas de engaño son los movimientos involuntarios, como por eje1nplo, los espasmos mt1sculares y la tensión muscular; el humedecerse los labios con la lengua; los movimientos fugaces de los ojos; los tics faciales; el ansia excesiva de cigarrillo; el entorpecimiento del habla (dificultad o coníusión) , y la confusión general de la misma. Los sínto1nas emocionales de engaño se prese11tan tarn.bién en forma de tensión, nerviosismo y ansiedad incipientes. Dichos sínto1nas estarán en el área del temor, odio e ira; de las vehementes protestas de inoce11cia; et1 la impotencia de ''ver de fre11te'' al interrogador; y en los i1otorios esfuerzos por restablecer el control que se pierde vertigi; nosamente. Tatnbién son visibles ciertos sí11to1nas n1entales, a saber: la confusión; la memoria deficiente; el titubeo y las pausas prolongadas; así como también la alteración nerviosa que se generaliza y afecta todo el cuerpo.
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El instinto básico y más fuerte en el ser humano es el de reproducción. El que le precede inmediatamente en importancia es el de conservación. El interrogatorio es el ataque más directo a la integridad del hombre; y el admitir la culpabilidad en él, es claudicar de este instinto. La gente se aferra al mismo, contra toda esperanza, porque la voluntad de vivir, es la segunda en prioridad, entre todas las emociones e instintos del citado ser humano. Cuando se le interroga, tiene que mentir y hacerlo ''con éxito'', si espera mantener su integridad. La ciencia médica reconoce aproximadarn.ente 115 tipos distintos y específicos de mentiras que se relacionan con el instinto humane de conservación. , Como ya indicamos, la mentira es la reacción y defensa básica y principal, cuando se amenaza el instinto de conservación. El mentir origina un trauma mental en el sujeto, por lo tanto, la comprensión de los diversos procesos y mecanismos que se involucran en la falsedad, constituyen una ventaja para el interrogador. El instinto de conservación se localiza y concentra en el área cerebral del hipocampo, y el acto de mentir, e inclusive de ''pensar la mentira'', causa una perturbación abrupta e inmediata en dicha área. El hipocampo se encuentra aproximadamente en el centro del cerebro, inmediatamente atrás de las áreas sensoriales frontales. El fluido cerebral circula libremente a través del hipocampo, pero cuando se emite una falsedad, se provocan de inmediato drásticos cambios bioquímicos y un violento desequilibrio en dicho fluido. El área motor subtalámica del cerebro, se encuentra atrás de las sensoriales, y a medida que aumentan los cambios bioquímicos del fluido cerebral en el área subtalámica, se afecta material y drásticamente el ritmo de los reflejos condicionales que se encuentran en las diversas áreas del cerebro. Asimismo,. cuando bajo el influjo de la mentira se multiplican los cambios bioquímicos del fluido cerebral, se acelera también el ritmo de los reflejos condicionales q_ue se localizan entre el área subtalámica y las motoras; todo lo cual provoca una alteración posterior y adicional en el hipocampo. Al mismo tiempo decrece el ritmo de los reflejos condicionales, mismos que se hallan entre las áreas sensoriales frontales y occipitales. Por una parte, el incren1ento en determinada área y la disminución en la otra, ocurriendo al mismo tiempo, origina un desequilibrio adicional en el hipocampo debido a que ambos cambios se dirigen a la par hacia esta área. El incremento ca11sa perturbaciones en la parte post~rior del área en cuestión. Y la disminución en la anterior. El resultado neto de tal desequilibrio, se une al hecho de que la coordi-.

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nación física y emocional sufrió serios daños, '- al igual que el funcionamiento apropiado del i11telecto. Una de las glándulas endocrinas de la cabeza, desempeña también un papel importante en la detección del engaño. Esta glándula, la pituitaria, es un órgano pequeño, con forma de frijol, que se encuentra adherida a la base del cerebro. La mentira origina un desequilibrio directo e inmediato en el lóbulo anterior de la pituitaria, y provoca un exceso instantáneo de sec.reción de hormona antidiurética en el área del hipocampo. Este exceso de secreción produce un desequilibrio y una perturbación mayor en el área citada. Antidiurét~co significa ''contra el flujo de la transpiración'' y se manifiesta por la resequedad de la lengua y de la boca, por el excesivo humedecimiento de los labios con la lengua e igual salivación; lo cual se origina por la falta de secreción (saliva) de las células de la n1e1nbrana rr1ucosa que se e11ct1entra en los labios, boca y lengua. La adrer1ali11a, misma que es un producto de las glánd11las adrenales, situadas en los extremos de ambos riño11es, también se secreta en grandes cantidades, bajo el influjo de la mentira. La adrenalina, el estimulante más fuerte qt1e se conoce, pasa de las glándulas adrenales al torrente sanguí11eo y después directamente al cerebro y al fluido <le la columna vertebral. Y de este modo, se abre paso hasta llegar al hipocampo y se convierte en otro factor que perturba el equilibrio normal del hipoca1npo. Esta pertttrbación y desequilibrio en particu~ lar, ocurre en las áreas motoras y sensoriales del cerebro. · El nervio óptico, el segundo nervio craneal, pasa directamente a través del hipocampo a la llamada área visttal, misn1a que se encuentra en la parte posterior del área occipital del cerebro. A medida que los impulsos visuales llegan al citado nervio óptico a través del hipo:eampo, se encuentran con diversos factores que perturban el equilibrio bioquím.ico del fluido cerebral; con el ritmo anormal de it1tercambio de los reflejc)s condicionales, de las áreas anterior y posterior del mismo hipocampo; con el desequilibrio en la cantidad de hormona antidiurética, la cual secretó en demasía la porci6n anterior de la ~lándula pitt.1itaria, y finalmeí1te con el señalado desequilibrio en la can~ tidad de adrenalina, ahora presente en el fluido cerebral. E11 estas condiciones, el sujeto es incapaz de ''mirar a los ojos'' al interrogador y su mirada de soslayo vacila y baja. La razón de esto es simple: los impt1lsos visuales no pt1eden penetrar ma.terial· mente, a causa de las múltiples pertt1rbaciones presentes en el hipocampo. Los mecanismos físicos., que dis.c utinws anteriormente, son la base de la aparición de- todos los- síntomas de engaño, o tentativas

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del mismo. Es por eso que la comprensión de sus diversas manifestaciones ayudarán al interrogador a saber cuándo miente el sujeto. El aumento del flujo normal de transpiración, es un indicio de la tensión nerviosa que produce la creciente actividad de las funciones normales del cuerpo. La aparición de transpiración excesiva, o de sudor como se le llama normalmente, en varias partes del cuerpo bajo condiciones atmosféricas donde no se amerita, es una señal excelente de engaño o tentativas ei1 el mismo sentido por parte del sujeto. Los lt1gares más notorios son e11tre los ojos y en el labio superior~ sitios en los cuales aparece primero y es más patente dicha transpiración; también en la frente, cerca de la línea del cabello, en donde se manifiesta en forma de peqt1eñas gotas: y luego se extiende y cubre toda la cara; en las palmas de las manos, las cuales transpiran en grandes cantidades; y en el área de las axilas, donde el flujo de la misma también es excesivo. La transpiración en el área axilar será particularmente notoria si el sujeto rio ttsa saco, es 1)or tal razó11 que no se debe i11terrogar al s11jeto cuando tiene encima tal prenda de vestir; también se forma en la espalda y en el pecho, y humedece gradualmente la camiseta y la camisa. Cuando aparece dicho fenómeno en forma excesiva, el interrogador queda e11 inmejorable posición de hacerlo notorio al sujeto e indicarle que es ''señal irrefutable'' de que está nervioso, molesto, y que miente, lo qt1e es más, que eso prueba que 1niente. E11 la práctica, esto no es concluyente para el interrogador, porc1ue puede ser tan sólo una·· señal de que se está a un alto grado de difícilmente emotividad. Sin embargo, la causa de la transpiración . ayuda al sujeto, pttes es n1uy fácil convencerlo de que se debe a sus • mentiras. La palidez o el sonrojo excesivos de la piel del rostro y del cuello son inmejorables signos de qt1e el sujeto no es veraz. La primera, es la reacción natural de la piel d.el rostro, al decir una mentira. El color normal de la piel resulta de un delicado balance q11ímico entre el potasio y el cloruro de sodio, mismos que se hallan e11 las células periféricas, en las capas de las epidérmicas y . subdérmicas. Bajo el estímulo de la mentira, se acelera enormemente el balance normal de ambos, los cuales sobrepasan en mucho el ritmo normal, y a causa de esta terrible aceleración, se pierde el· cloruro de sodio, lo cual hace que el rostro se torne pálido. I_,a vertiginosa reacc.ió1 1 química y el intercambio entre el potasio y , e l ·clorure> de sodio, expele el flttjo del primero de las células epi<lérmicas a las subdérn1icas, a u11a velocidad extremadamente rápida, lo cual a su vez contri buye a la palidez de la piel. Esta in,stantánea

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pérdida de potasio es también el instrumento que produce el flujo excesivo de transpiración que mencionamos anteriormente y, asimismo, provoca algunas veces un deseo irreprimible de orinar. En este estado de cosas, el aspecto de la piel del rostro y del cuello es característicamente pálido, húmedo y viscoso. El aspecto sonrojado de la piel de los citados lugares es nor1nalmente una reacció11 posterior al mon1ento en que el interrogador descubre la falsedad. y que aparece en el instante en que dicho sujeto se da cuenta de q~1e lo ''pescaron en la roen.tira''. A estos síntomas acompañan otros como son: un estado de rigidez en todo el cuerpo; primero los puños apretados, y luego, las n1anos que juegan alternativamente la una con la otra~ El resultado final es la disminución de la circulación sanguínea periférica, unida al incre1nento de bombeo de adrenalina dentro del torrente sanguíneo. Este conflicto de condiciones físicas, retardará y congestionará la sangre del rostro y del cuello, los cuales enrojecerán al n1ismo tiempo qtte un sudor frío y viscoso invadirá la palma de las manos. La notoria aceleración del pulso es también un excelente síntoma de engaño. El mentir es una emoción muy fuerte que produce un exceso de secreción de adrenalina, misma que va de los riñones al torrente sanguíneo. E11 la misma forma, la n1e11tira provoca una excesiva reacción de los nervios parasimpáticos del sistema nervioso central. · Esta fuerte y rápida reacción nerviosa se transmite desde el nervio vago, décimo nervio craneal, hasta el 1narcapaso, peg_ueña porción del corazón qt1e regula las palpitaciones; lo cual hace que se acelere el ritmo del mis1no y que el pulso aumente. Al mismo tiempo, aumenta el exceso de secreció11 de adrenalina, lo cual acelera, a su vez, las palpitaciones. Cualquier emoción que amenace el instinto de conservación, produce un exceso de secreción de adrenalina. No obstante, este fenón1eno no ocurre si el sujeto padece de diabetes, de los riñones, catarros severos o influenza. En virtud de esto, las variacio11es del pulso se deben valorar en relación con el estado general de salud del sujeto. y se debe practicar una averiguación respecto a la presencia o historia de estos desórdenes. La emoción qt1e surge de. la mentira produce, algunas veces, 11n pulso notorio en las ve11as 'visibles de la cabeza, rostro y cuello. El lado derecho del corazón controla la prodt1cción de sangre en dicho órgano, y la parte izquierda del mismo efectúa la compe11sación entre el au1nento y disminu.ciór1 de presión sanguínea que ocurre normalmente a ca·usa de los diferentes estados de tensió11 que produce la actividad diaria. El mentir y otras emocion.es fuertes producen un desequilibrio temporal entre los lados derecho e izquierdo del corazón; y es pre-

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cisamente esta difere11cia de presión entre ambos, lo que produce la congestión de las ve11as. La pulsación de las visibles se nota de inmediato. Los labios, la boca y la lengua seca son señales de engaño, y como ya vimos, estas condiciones tienen una relación directa con las amenazas al instinto de conservación, así como ta1nbién con el exceso de producción de hormona antidiurética, y el · flujo de ésta dentro del hipocan1po. La mentira cat1sa. tarr1bién una su.perestimulación del nervio estilogloso, décimo nervio craneal, el cual se extiende desde la. punta de Ia lengua. Este exceso de esti1nulación, produce una seria mucosa de la lengua, los restricción en las células de la membrana , labios y la boca. Tres glándulas de la cabeza regulan y controlan el flujo de sali· va y el estilogloso lo hace} a su vez, con ellas, Debe hacerse r1otar que no sólo el mentir, sino todas las emociones fuertes producen esas reacciones; por lo tanto, el interrogador debe ser muy cuidadoso _al atribuir tales signos, es decir, los labios, la. boca y la lengua secos, el 11echo aparente de qt1e el sujeto miente. J_,a salivación excesiva resulta del xnismo mecar1ismo que origina el fenó1neno inmediato ante~ rior. El exceso de saliva también puede ser la cat1sa de la salivación superabundante, aunque por lo general, la regla es el mecanismo de la boca seca. Los cambios en la respiración, aumento y disminució11, también son síntomas de que el sospechoso 1niente. El nervio vago, décimo nervio craneal, controla el ritmo de las palpitaciones y la función de los pulmones y el diafragma. l.os pulmones, corazór1 y diafragma tral1aja.n al unísor10 y reg11lan el ritmo normal de la respiración. Bajo la emoción de la 111entira, la respiración aumenta, haciéndose más breve y rápida, aproximadamente en un treinta por ciento de ocasiones. Bajo el influjo d.e die.h a emoción.~ el nervio vago se puede volver espas1nódico en cierto n1odo, casi inV{)lu11tario. Esta condición de dicho nervio afectará la acti'i1idad normal ~Y la arrr1onía del ·corazón, los p·ulmo11es y el diafragm.a, así com,o también el rit1no de la respiración, misma qt1e car11biará de lenta a rápida. El cambio que en la respiración i1ormal .prod11ce la mentira, consiste en q11e· se hace más lenta y profu11da, "J' en q11e su ritmo se vuelve notoriamente lento. Este fenómeno ocurrirá en el setenta por ciento de los casos e11 que se modifica la respiración por la causa citada. El decrece .lentam.ente, -b ajo -ia reacción fttncio·n amiento del nervio vago . . . del sistema nervioso parasimpático y afecta en forma gradual el del diafragma. Con este decrecimier1to gradual de estimulación se aminora el ritmo de la respiración, el cual se torna lento y profundo, ca.si

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jadeante. El decrecimiento de la respiración es mucho más común que el de aumento. Su ritmo se pued.e volver irregular, alternativamente más rápido y luego más lento, aunque esta co11dición será poco común.. El mecanismo que interviene en el ritmo irregular, es el mismo que origina la disminución de la respiración. Los movimientos involuntarios del sujeto a quien se interroga, también son indicios de tentativas de engañp. La pérdida temporal o parcial de control sobre los movimientos voluntarios, mismos que la persona controla ordinariamente, es lo que ocasiona dichos movimientos involuntarios. Éstos consisten en sacudidas y convulsiones de las manos, el rostro, las piernas, los brazos y los pies, y en raros casos, en contracciones de todo el cuerpo. El sujeto da la impresión de que no puede sentarse tranquilamente. Estos movimientos resultan del desequilibrio y falta de coordinación de las áreas motoras y sensoriales del cerebro; desequilibrio que provoca la alteración de ambas y termina en la pérdida de control sobre los movimientos vo~ luntarios. · Los espasmos musculares y los temblores, son también perceptibles en el sujeto que miente o trata de hacerlo. Dichos fen6me11os se manifiestan por medio de sacudidas espasmódicas y convulsiones, particularmente de los brazos y las piernas, las cuales son el resultado de la falta o el debilitamiento del control en el área motora. La tensión muscular también puede ser evidente. J!sta tiene por origen la perturbación del sistema sensorial autónomo, y abarca los músculos sobre los cuales el individuo tiene buen control. Esta tensión es notoria cuando el sujeto hace visibles esfuerzos por controlar tales contracciones y convulsiones, en el miembro específico que parece actuar con voluntad propia. El tartamudeo y el titubeo son excelentes indicios y manifestaciones de tensión muscular. El primero es una conseooencia natural de la mentira y se caracteriza por, un período en el que se contiene la respiración, mismo al que precede un raudal ~e palabras. Las cuales -· · surgen luego de un visible esfuerzo y una mueca inicial; ·después de todo lo cual se llega al habla normal. Ta1nbién indican la mentira, la tensión inicial de la lengua y de otros órganos del habla, a las cuales precede el olvido. Es posible que el sujeto diga algo como: ' 'Lo tengo en la punta de la lengua, pero no encuentro las palabras adecuadas." El tartamudeo y titubeo llevan al sujeto a un círculo vicioso, él em- . pieza a tartamudear, porque teme que se le descubra, y este temor hace que trastabillee y titubee aún más. En tal forma se completa el círculo mencionado y el entorpecimiento del habla se hace cada vez peor.
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El humedecerse constantemente los labios con la lengua es también una buena señal de engaño, y asimismo, como ya vimos, es una reacción ante las amenazas que se infringen al instinto de conservación. Este fenóme110 se asocia con las perturbaciones del hipocampo, mismas que resultan del exceso de secreción de hormona antidiurética, la cual va del lóbulo anterior de la glándula pituitaria al interior del hipocampo, el cual al mis~o tien1po, priva de humedad a las células de la membrana mucosa qt1e cubre la lengua, los labios y la boca. El humedecerse los labios, es t1n i11tento de estimular y producir el flujo de saliva que se interrumpió. exageradamente señalados Los tics faciales (espasmos musculares, , en varias partes de la cara), son signos positivos de la mentira. Estos tics, se presentan en forma de extraños gestos de todos los músculos faciales en general; algunas veces, estos tics se extienden y abarcan los brazos, las piernas, e inclusive todo el cuerpo, lo cual se manifiesta por tina aLtsencia característica de coordinación muscular. Los tics faciales y el movimiento convulsivo muscular, los temblores y espasmos mt1sculares de todo el cuerpo, pueden ser también de naturaleza histérica, especialmente aquéllos que consisten en contracciones abruptas, repentinas e involuntarias de un músculo o grupo de músculos, como son el parpadeo, el encogimiento de hombros, las contracciones faciales, la protusión de la lengua y los ligeros movimientos C:e las manos, brazos, pies y piernas. Los espasmos musculares de naturaleza histérica, se manifestarán independientemente de la voluntad del sujeto y d. e sus esfuerzos por controlarlos. El sujeto que se vuelve histérico, se encuentra muy cerca del pt1nto en que perderá todo control sobre sí mismo. Ya discutimos considerablemente las alteraciones del habla e indicamos que son buenas señales de que el sujeto miente; asimismo, que aparecen casi necesariamente, tan pronto como éste se inicia en ello. El entorpecimiento del habla también se origina parcialmente en el estado de ansiedad que se produce e11 el sospechoso que trata de mentir. El ansia excesiva de cigarrillo, y los movimientos furtivos y rápidos de los ojos, resultan también del notorio estado de ansiedad en que se halla el mismo sujeto. Y a a11alizamos el instinto de conservación y observamos que está en relación directa con los cambios físicos del cuerpo, los cuales surgen a causa de la ft1erte emoción que produce el mentir. Otro mecanismo que podemos examinar con gran provecho es el del odio-furia, y el del temor-ira, mismos que tienen lugar en el hombre. Estos mecanismos están íntimamente ligados con el instinto de conservación, y ambos tienen importancia directa e inmediata para el interrogador.

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Estos dos mecanismos son el resultado de la primera adaptación del hombre en su vida sobre la Tierra, y a1nbos se conservan aún fuertes en el ser humano. Como ya indicamos, tales mecanismos datan del primer período de la existencia del hombre sobre la Tierra, de aquél en que éste tiene que estar presto, tanto a huir del peligro como para rechazarlo cuando éste amenaza. Esta es simplemente la ley de la jungla, la st1pervivencia del más apto. La ira surge de los instintos pugnativos que sobreviven en el hombre de la era moderna, en la que el temor estimula secreción de adrenalina que va al torrente sanguíneo. Es la emoción de la ira la que aume11ta la habilidad combativa del hombre (la de mentir con éxito) cuando el interrogador amenaza su instinto de conservación ar pedirle que diga la verdad. El sujeto es físicamente incapaz de burlar ese ataque. Pero la adrenalina viene a su rescate en estas condiciones, y grandes canti·dades de ella irrt1mpen en el torrente sanguíneo. Sin embargo, él no puede ''repeler'' al interrogador, por lo cual, su único recurso es mentir o tratar de hacerlo. El odio se puede considerar como una ira crónica y arraigada; la furia se define como ira agravada y extendida por doquier. Hay un gran valor de supervivencia en este ''gatillo'' del mecanismo temor-ira. Aquellos de nuestros ancestros que no poseían este temor, con la correspondie11te habilidad de huir inmediatamente ante el peligro, que no pugnaban ante un ataque, no sobrevivieron a la lucha diaria por la existencia. Esta fue la supervivencia del más apto, y el que no lo era, moría rápida y espantosamente. Como ya dijimos, el hombre aún posee este mecanismo y cada ser humano confronta la necesidad de educar, someter, reaccionar o sublimar estos medios primitivos de protección contra la destrucción. Esta es simplemente otra forma de decir que el instinto de conservación es aún uno de los más poderosos impulsos en el 11ombre. Alguna gente es excesivamente irreflexiva al verbalizar su resentimiento; tiene muy poca paciencia, se irrita fácil y rápidamente y ' 'levanta la mano'' a la menor provocación. La introducción de grandes cantidades de adrenalina al torrente sanguíneo fortalece notoriamente el poder y la volt1ntad de resistir, ya que la secreción de adrenalina es el estimulante más adecuado y poderoso que existe. Como ya indicamos, el sttjeto no puede enojarse con el interrogador, y así manifestar su rabia y su ira. Er~ lugar de esto, debe repri~ir estas emociones lo mejor posible; lo que hace que quede más y más tenso; y a medida que aumenta esta tensión, sucede lo mismo con su enojo. Con el resultado final de que se enoja, enerva y molesta, en proporción directa al progreso del interrogatorio.

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Otros síntomas de engaño que se presentan ocasionalmente, son las vehementes protestas de inocencia del sujeto; su incapacidad de ''mirar a los ojos al interrogador' 1 ; los visibles e intensos esfuerzos por establecer el control; la confusión, la memoria deficiente; el nerviosismo extremo; la lústeria y la histeria conversiva. Las vel1eme11tes protestas de inocencia y el ''míratn e a los ojos'' se relacionan directamente con el instinto de conservación y son, a la vez, la consect1encia directa de la acción de este instinto. Un malentendido que persiste, y que en apariencia nunca muere, es la suposición de que si una persona es i11ocente de lo que se le acusa, puede mirar al interrogador, o a cualquiera, directamente a los ojos, y que puede sostener valienteme11te tal inocenéia. El hecho de que no pueda hacerlo se interpreta como un indicio inmediato, casi prueba irrefutable de que miente, o tiene que estar haciéndolo. Nada puede. estar más lejos de ser cierto. Porque algunos individuos poseen una personalidad de estructura y rasgos característicos tales, que les es extremadamente difícil y aun imposible ' 'mirar directamente a los ojos'', sea cual fuere el motivo o la situació11; así como también el fin o propósito de la conversación. El interrogador debe tener esto en cuenta, para i10 dar absoluto crédito al hecho de que el sujeto no1 pueda ''mirarle a los ojos''. Esta impotencia del sujeto se debe sopesar y valorar en relación con los hechos totales del in• terrogator10. Los esfuerzos notorios por establecer el control, resultan de la perturbación y desequilibrio del sistema sensorial autónomo. A su vez, la co11fusión tiene por origer1, orientación Íinpropia, o la falta de ·confianza en sí mismo, a la cual genera el hecho de que el interrogador no crea la mentira. La memoria deficiente es un síntoma ocasional del engaño y está íntimamente asociada con la catatonia (extrema rigidez) y retardo ·nQtorio de la integración y la función motora. El nerviosismo es un resultado de la falta de confianza en sí mismo, y surge ·del i11adecuado control metabólico y balance del sistema nervioso · central. La . histeria es un síntoma común del engaño, y consiste simplemente en que lejos de encarar la desagradable realidad,. se pierde el control. Todos 11osotros estamos familiarizados con la persona qt1e pierde el co11trol bajo c;ondiciones extremas de presión y tensión. Es probable que esta persona grite y dé alaridos, a un ritmo continuo y acelerado. La histeria conversiva es otr-o síntoma de engaño, y consiste en la pérdida del control voluntario y en una crisis total y. pasajera en el área mental y emocional. La verdadera histeria co~versiva es un escape temporal a la realidad. Las palabras pierden su signifi-

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cado para el sujeto en verdadero estado de histeria conversiva; éste puede-. tratar d'e· hacerse daño; puede jurar y maldecir en gran escala, y asimismo, puede fácilmente desmoralizarse por completo y pasar a un estado de catatonia. Básicamente, la histeria conversiva tiene por orig€n' el fracaso del suj.eto, al tratar de adaptal!'se a la frustración que. le produjo el hecho de que el interrogador no creyera su mentira.

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CAP1TULO

Categorías de sujetos

Es U N DEBER básico para el intérrogador, el saber apreciar y conocer los diversos tipos de sujetos con los que tendrá contacto. Todos ellos pertenecen a alguna de estas amplias clasificaciones, a saber: niños, adultos jóvenes, personas de mediana edad y ancianos. Éstas a la vez se clasifican, según el sexo específico del sujeto, en masculino y femenino. Determinadas clases de acercamiento tienen mayores probabilidades de éxito que otras, con algunas de estas categorías; es por eso, que dicho interrogador debe saber algo respecto a los rasgos físicos, mentales, emocionales y psicológicos, de los individuos que pertenecen a cada una de ellas. Y de este modo, con la práctica y la experiencia, puede utilizarse este conocimiento para su ventaja, durante el curso del interrogatorio. Ta1nbién poden1os co11siderar los múltiples tipos de sujetos que resultan de la clasificación de las diversas clases que mencionamos arriba. El tipo específico de sujeto, objeto de nuestro estudio, se encuentra en ttno, o en una combinación de algunos de los siguientes: El despreocupado; el alcohólico o ebrio; el ''gárrulo''; el reluctante; el honesto; el deshonesto; el desconfiado; el falso; el iracundo; el atemorizado; el antisocial y el distraído. En relación con el atemorizado, el interrogador se encuentra con muchos sujetos que caen en esta categoría, y qt1e lo están, por alguna buena razón, así como con otros qtie no tienen ningttna que lo amerite. En el curso del interrogatorio de rutina, es posible que el interrogador tenga que tratar con un cierto porcentaje de individuos perturbados, incluyendo al tipo más común, éste es el de personalidad psicopática, co11ocido también como psicópata o sociópata; asimismo con el mentiroso patológico, y con un cierto número de individuos psicóticos. Discutiremos ampliamente sobre estas categorías de individuos anormales, para que el interrogador los reconozca ta.n pronto · c?mo se enfrente a ellos en la sala de interrogatorios. El interrogador también tendrá contacto con muchos sujetos ''testarudos'' y ''emocio131

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nales'', a quienes se dedicará un capítulo aparte, a fin de analizarlos exhaustivamente. Un procedimiento general de interrogatorio que el interrogador debería seguir en todo tiempo, es el que consiste en que siempre que interrogue a un sujeto del sexo femenino, debe haber presente un testigo del mismo sexo. La razón de esto es simple y debe ser obvia. Siguiendo dicho procedimiento, no se verá jamás en la grave situación de que tal sujeto del sexo femenino lo acuse de que intentó o la amenazó con tener relaciones sexuales con ella; acusación que se le puede hacer fácilmente, cuando la testigo no dio fe del proceso de interrogatorio. Generalmente, la celadora es la que desempeña esa función, cuándo y dónde es necesario; si se trata 'de miembros del ejército, se comisiona a un oficial del sexo femenino para desempeñar el papel de referencia. Aun cuando no es un procedimiento normal de rutina, habrá ocasiones en que el interrogador tenga que trabajar con niños, particular1nente cuando s~ cometió un crimen mayor. Dichos niños, son especialmente susceptibles a las amonestaciones que se les hacen para que digan la verdad y eviten la mentira. Por lo general, los niños crecen en la creencia que origina la educa~ión y los preceptos morales, de que es malo mentir, y que se debe decir la verdad, bajo cualquier circunstancia. En la misma forma, se les educa en la idea de disciplina, misma que se les aplica con un mayor o menor grado de severidad, y con la actitud firme de sus padres. La mayoría de ellos se adapta a este comportamiento de sus padres o tutores; en tal virtud, si el interrogador al interrogar a un niño asume esa misma actitud, obtendrá los resultados que desea. La testigo antes citada, debe estar . ·presente siempre que se . mterroga a una runa. Los adultos jóvenes de ambos sexos tiende11 a ser más emocionales e idealistas que los de edad madura; es por eso, que muchas veces, la misma exhortación a decir . la verdad tiene éxito con los primeros y en cambio fracasa con los segundos. Los adultos jóvenes miran el mundo a través de un cristal color de rosa; la p~rspectiva de la juventud es optimista; y los problemas de hoy, desaparecen en la contemplación del prospecto del mañana. Los prejuicios, aun cuando ya surgieron, todavía no se arraigan; el mundo es bueno y la perspectiva es .fresca. · La gente mayar, aquélla que está en sus cincuenta o sesenta, ya vivió lo suficiente para superar el optimismo de la juventud. Aprende que las cosas no sol.1 como parecen; ve c6mo personas buenas, honestas y decentes caen en desgracia, y ya sabe que las rosas también tienen espinas. A través de los años, su actitud se transforma gra1

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dualmente de optimista en pesimista; sus prejuicios se desarrollan y · florecen en ocasiones a un grado tal, que los consume. El mundo ya no es bueno, ni tampoco la perspecti''ª es fresca. El acercamiento adecuado para esta categoría de sujetos, mismo que tiene mucho mayor efecto en ellos que en los adultos jóvenes, es el severo, el realista, el de ''afrontemos la situación, sin tolerar las tonterías''. En contraposición, el idealjsta, por lo general, no es efectivo con ese tipo de sujetos. ¿La razón? Básicamente es el hecho de que el idealismo no tiene ya un papel importante en la vida de la gente madura. Las actitudes cínicas ya se arraigaron, y al cínico sólo se le impre, siona con hechos, con realidades duras y frías, martilladas, forjadas y soldadas en una cadena de evidenci~s. El alardeo no es tan adecuado para éstos, como lo es para los adultos jóvenes. Esa cadena convincente de evidencias funciona mucho mejor con los primeros. La cortesía, el respeto, la consideración y la deferencia, significan mucho más para personas de edad que para los jóvenes. ~stos no son tan susceptibles a esa clase de trato como los primeros. El llamar ''Jones'' a un sujeto de cincuenta años, puede hacer que antagonice con el interrogador y se resista al interrogatorio, mucho más de lo que lo haría si se le llamara ''señor Jones''. En cambio, .no tendrá el menor efecto negativo el dirigirse en los primeros términos a un individuo de veinte años. La mejor forma de interrogar a los ancianos, aquéllos que están arriba de los sesenta y setenta, es con una combinación de firmeza y cortesía. Es aconsejable que el interrogador recuerde que el tratar con respeto a esta clase de gente, no resta efectividad a su labor como tal, ni al mismo proceso de interrogatorio. Muchos interrogadores, cuando interrogan a un anciano, le llaman, casi automáticamente, ''abuelo''. Pero es un error, pues no les ayudará en lo absoluto a identificarse con ellos. Nada, como esto, se halla más lejos de la verdad, pues familiaridades de esta naturaleza sirven únicamente para indisponer al sujeto y lograr que el asunto se 'dificulte y complique mucho más. Recuerde, el .nombre es una de las más caras posesiones de la persona, por lo tanto, resentirá profundamente que se le trate con familiaridades indebidas. Los ancianos algunas veces, son en cierto modo infantiles; es por eso, que el acercamiento firme que se emplea con los niños, unido a la cortesía que demanda su edad, conduce a los mejores resultados con ellos. El sujeto despreocupado, o mejor dicho, aparentemente despreocupado, es un tipo que el interrogador encontrará con mucha frecuencia

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en situaciones de interrogatorio. Esa actitud, o la de ''no me puede importar me11os la situación'', es, por lo general, una ''pose'' para disimular la honda y sincera preocupación que le causa el interrogatorio. Por medio de su aparente indiferencia, el sujeto espera demostrar al interrogador que no está involucrado en el crimen y que, por lo tanto, no le inquieta en lo más mínimo. Por asociación, dicho s11jeto cree que si no demuestra interés, el interrogador perderá las esperanzas y dará fin al interrogatorio. Esta es la misma filosofía que consiste en ignorar algo, con la creencia de que así desaparezca. Aun cuando no es muy común el tener que interrogar a un sujeto en estado de embriaguez, se da el caso en una variedad de diferentes situaciones. Este tipo de sujeto, usualmente, es una buena fuente de información y con frecuencia relata voluntariamente hechos e incidentes, que ni en sueños diría estando sobrio. El alcohol aligera las inhibiciones y ''afloja'' la lengua, por lo tanto, la información se obtiene con muy pocos esfuerzos . .Los hechos que se obtienen del sujeto ebrio, se usan luego como base para el proceso formal . de interrogatorio, mismo que se perfecciona cuando el sujeto ya está sobrio. El sujeto reluctante es un tipo muy común, pues salvo raras excepciones, todo sospechoso reaccionará reluctantemente ante un proceso de interrogatorio. Esta categoría se caracteriza porque en apariencia no toma una decisión. Su reacción natural es contradictoria y titubeante, ya que, a un mismo tiempo, parece que desea relatar los hechos, y a la vez, no s· e decide plenamente a hacerlo. Si el interrogador entiende esto y es lo suficientemente hábil para instarlo a decidirse, obtendrá · el resultado que desea. A toda costa se debe hacer que este sujeto hable ininterrumpidan1ente, para que en tal forma, no tenga oportunidad de detenerse a ordenar sus ideas y planear sus defensas. Otro tipo de sujeto que se encuentra de vez en cuando en situaciones de interrogatorio, es el sujeto ''gárrulo''. Esta categoría de sospechoso puede desviar el asunto con la mayor facilidad, por lo cual es necesario hacer que retorne al cauce principal, re¡Jetidas veces. Este sujeto, inconscie11temente se sale del camino que señala el interrogador, y en la misma forma trata de llevar a éste por el que él desea seguir. Se le debe interrumpir constantemente, durante el curso del interrogatorio, porque siempre hay una buena oportunidad de que cometa un error y diga mucho más <le lo que pensaba, Por lo tanto, tan pronto como se salga del tema, se le debe interrumpir y hacer que vuelva al punto sujeto a discusión. Ocasionalmente, el interrogador encontrará al tipo de sujeto 110nesto. Este individuo tie11e conciencia, valores y principios morales bien cimentados. En este caso, el interrogador le debe decir que él

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sabe que los posee, y por lo tanto, debe ser fiel a ellos diciendo la verdad, sin importar cuán duro o desagradable le resulte. El acercamiento de ''di la verdad'', es el más adecuado para este tipo de individuo. El totalmente opuesto al de referencia, es el deshonesto. Al cual se le dice rudainente que está mintiendo, y que sus mentiras son obvias, y que en definitiva no se le cree en lo absoluto. De vez en cuando, el interrogatorio se lleva a cabo con sujetos extremadamente suspicaces. Por lo común, la manifestación de suspicacia es u11 índice exacto de la culpabilidad del s11jeto, y por lo general, tiene con10 fin saber exactamente qué y cuánto sabe el interrogador. La forma de vencer la resistencia de este su.jeto es decirle , si1nple y concisatnente todos los hechos q11e se co11ocen. Este acercatniento se refuerza diciendo, aderr1ás, que los hechos son hechos, que el interrogador los conoce y el sujeto sabe que en efecto son hechos verdaderos. Algunas veces también, se interroga al tipo de sujeto engañoso. Este tipo de individ110 es aquel a q11ien gustan los juegos de palabras y del significado de ellas. Y que es muy há.bil ei1 esto. Puede leer dos o n1ás significados en las frases o preguntas, y asimismo, puede ser muy hábil para ''confundir'' verbalmente al interrogador. En un sentido estricto, este individuo dice la verdad por lo cual es muy difícil demostrarle que miente. No obstante, se puede llegar a este -punto a través de preguntas breves, exactas y específicas, y usando una terminología fácil de comprender y que sólo permite una interpretación. El in.dividuo iracundo, es uh tipo muy común en las situaciones de interrogatorio, y esta reacción iracunda la discutimos ya en el capítulo anterior. La ira es una reacción y un mecanismo primitivo que surge siempre que se amenaza al instinto de conservación. Como tal, es ur1 excelef'.te i11dicio de culpabilidad por parte del sujeto que se sabe culpable. La mejor forma en que el interrogador puede contrarrestar esta reacción del sujeto, es señalándole el hecho de que si es inocente, ¿p<)r qué se enoja? Este sujeto está co11fuso, y la ira es su· reacción instintiva. Las preguntas relativas a este estado emocional lo confundirán aún más, lo ct1al aumentará su ira. • El interroga.dar también se puede encontrar con el sujeto ate1norizado. Éste se subdivide en aquél q11e lo está con motivo y el que, por lo contrario, carece de él. El sujeto culpable pertenece a la primera categoría, porque ti~ne el temor de que se le descubra. Ahora bien, podemos interrogar a un sujeto por 11na razón diversa a la élnterior, es decir, para comprobar su responsabilidad, y sin embargo, éste tiene un tern.or profundo, sin que pueda determinar las razones ,d.e
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ello. A este sujeto se le identifica fácilmente, porque presenta todas estas características en situaciones que realmente no lo ameritan. Ambas clases de temor son instintivos, y están íntimamente ligados al instinto de conservación. Es muy común hallar al sujeto antisocial en un interrogatorio. Este tipo de individuo puede estar, en cierto modo, psicológica, mental o emocionalmente perturbado; perturbación que se manifiesta desde un ligero desagrado, hasta un profundo odio a la humanidad. El hecho de ser antisocial constituye una ventaja para el interrogador, porque es precisamente su desagrado ante dicha humanidad el instrumento con que se obtiene su confesión. Prácticamente, todo hombre miente en alguna ocasión, o mejor dicho, lo hará en el curso del • • 1nterrogator10. En realidad, todos los criminales poseen una personalidad psico. pática, y un alto porcentaje de ellos son mentirosos patológicos. Estudiaremos detenidamente a éste, porque el interrogador criminalístico debe 'saber lo más posible sobre esta categoría de individuo. El término psicópata, o personalidad psicopática, no se presta a una definición exacta, a causa de diversas consideraciones limitativas. En los últimos años, este término se amplió basta incluir la manifestación de psicopatía que se conoce por el nombre de sociopatía o sociópata. Otra de ellas, y quizás la que más conoce el público, es la del mentiroso patológico. Es muy común encontrar a este tipo de sujeto en la sala de interrogatorios. · El término ''psicópata'' se deriva del griego antiguo, y resulta de la combinación de las pal~ras Psique y Patos. El término psique se define como el alma, la mente, la vida mental y, en cierto modo, el ego, el ''yo''. El vocablo patos se usa generalmente como prefijo, y significa padecimiento o enfermedad. El diccionario define al psicópata como: ''La persona que sufre o padece un desorden mental, especialmente del tipo que no llega a la locura, y que se manifiesta por una excentricidad, inestabilidad emocional, agudeza o suspicacia infundadas, y por la ausencia de algunos .' de los más importantes valores morales, éticos y sociales.'' En un sentido amplio, el término personalidad psicopática encierra también la idea ~e inadecuaciones y fracasos emocionales y psicológicos, así como tambiénr una extensa variedad de pensamientos y acciones anormales; en . dicho término está implícito el hecho de que desviados, ocurren en los indiesta forma de pensar y comportamiento , . viduos que no son ni débiles mentales, ni psicóticos. El estado normal ' implica estar en armonía y concordancia, tanto con el medio, como con uno mismo; la psicosis implica desarmonía. El psicópata está en

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lugar que se describe mejor como desarmonía con · e l medio, con la sociedad y consigo mismo. Una de las características distintivas del psicópata es la imposibilidad de permanecer en concordancia con el medio y de conformarse con los diarios requerimientos y convenciones de la sociedad. La inadecuación social es una de las primeras manifestaciones del psicópata. El individuo socialmente inadecuado o inadaptado, es esencialmente un infeliz, incapaz de conformarse o adaptarse, y que usualn1ente expresa esta impotencia con una actitud antagónica. Por lo general, . no es amistoso, y lo abandona toda la gente que lo conoce bien. En esencia, es del tipo ''lobo solitario'', quien desecha todas las ideas de una vida social normal y de hacer amigos. A medida que pasa el tiempo, tiende a substraerse e introvertirse aún más. Si el psicópata tiene tendencias criminales, es más probable que intervenga en actividades de ese género, que un individuo normal. Si, como ya dijimos, se involucra en actividades criminales, es muy probable que sea del tipo de ''bandido solitario'', y esto se debe, básicamente, a que no sabe entablar una amistad significativa con nadie, ni siquiera con otros criminales. Desde otro aspecto, se considera que el psicópata es un individuo de personalidad inmadura, que nunca llegó a su punto máximo de desarrollo. Esta falta de desarrollo se puede atribuir a una o varias causas, o a la combinación de cierto número de ellas. Entre las cuales están las físicas, mentales, emocionales, psicológicas y psicosexuales. Muchas veces, la condición de psicópata resulta de una fijación o estancamiento del desarrollo, en un área más allá del conocimiento, y desde luego, del control del propio individuo. Se debe pensar que el psicópata posee una personalidad inmadura. Inmadurez que se debe considerar como la manifestación de una personalidad no integrada que se estancó a un nivel indebido. Todos los psicópatas dan muestras de afectos violentos o indiferentes, o sea que no están a un nivel específico. Asimismo, poseen muchos' defectos o anormalidades de carácter, y creencias y sentimientos más bien raros, bizarros, y fuera de lo normal. Presentan síntomas directos de personalidad no integrada o desequilibrada; y son entre sí, similares en cuanto a su incapacidad de adaptarse y vivir en armonía con el medio y con ellos mismos. !Jos psicópatas son, básica y necesariamente, egocéntricos a un mayor· o menor grado. Actúan, en gran parte, con base en el principio placer-dolor; buscan lo agradable y lo que causa placer. Evitan el dolor, si11 importarles si es correcto o erróneo, moral o ético; ni quién resulte o pueda resultar lastimado en dicho proceso. Y puesto que son

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egocéntricos, resultan altamente egoístas. Semejan la esponja que absorbe el agua; toman. todo para sí y no dan nada a cambio. Su filosofía, metas y ambiciones básicas, así como su~ motivaciones, las enfocan en ''algo por nada''. Estos individuos carecen de vida interior, y 110 se preocupan, más qtte inuy superficialmente, de ideas extravagantes como son la culpa, el arrepentimiento, la vergüenza y el remordimiento. Clásica1ner1tc, el psicópata no aprende por experiencia, y comete los mis1nos errores, una y otra vez. Al analizarlos de cerca, se ve que el típico p sicópata tiene un juicio defectuoso, y muchos de ellos son incapaces de distinguir entre lo correcto y lo erróneo. Como fácilmente se puede ver, dicl10 juicio erróneo )r la incapacidad de distinguir entre lo correcto y erró11eo, tienen 1n·ucl1as aplicaciones a los aspectos criminalísticos del trabajo policiaco, particularmente al del interrogador criminalístico en la sala de interrogatorios. El psicópata excitable, a menudo responde en forma inapropiada y da muestras de reacciones emocionales de explosiva intensidad ante estímulos relativamente leves. Con frecuer1cia grita y da alaridos, y se violenta física y verbalmente, inclusive, ataca; lo cual depende del graclo de ser iedad que vea en las cosas. Ta.n1bién m.anifiesta su condición por medio de profundos estallidos de pena y desesperación; o se puede voíver totalmente infantil, hosco e irritable. Asimismo, puede substraerse e introvertirse, e inclusive llega a hablar de st1icidio. El psicópata inadecttado o inadaptado sólo vive el presente. En apariencia, no puede hacer planes a largo plazo, ni mucho menos establecerse y seguir en proyectos del mismo género, sea cual fuere su naturaleza. Le es muy difícil conservar un empleo; no puede h acerse cargo de sí mismo y siempre tiene det1das. Algunas veces le gusta pensar que es un gran derrochador, y en t1n intento de competir con personas que perte11ecen a un nivel socíoeconómico mucho más elevado que el suyo, malgasta el dinero en lujos que no desea, ni necesita. Los mentirosos patológicos y estafadores son quizá, los psicópatas más hábiles y abundantes. lJn nú111ero comparativamente grande de éstos se involucra en la actividad criminal, y es un constante problema para la policía. Un alto porcentaje de los sujetos que se encuentran en la sala de interrogatorios pertenecen al grupo citado. Este tipo de individuo es completamente egocéntrico, y no duda por un solo instar1te que es el centro del universo y que todos giran alrededor de ~l. Es te sujeto miente por costumbre y lo hace en forma fácil y experta. El jndividuo en cuestión puede ser y, generalmente, es atractivo y agradable, inclusive encantador. Usualn1ente posee muchos rasgos característicos positivos; es extrovertic1o, de btten corazón, adaptable

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y agradable; y a menudo, tiene especial facilidad para hacer vida social; establece relaciones de este género y causa una excelente primera impresión, con notoria facilidad. Todo interrogador está fan1iliarizado con este tipo, y fácilmente puede reconocer en él al típico estafador. El rnentiroso patológico, por lo g~neral, trata d.e especializarse en un área estrecha y deli1nitada, en el campo de la música, la ópera, el teatro, la literatura, el arte, la política, las inversiones, las transacciones bancarias, el mercado de valores, las altas fina11zas, etc. Co11 este conocimiento especializado trata de dar la impresión de que es u11 conocido experto en ese campo en particular, e inclusive; en un i11tento de lt1crar con la. reputación del experto' que personifica, se llega a presentar como una autoridad mundialme11te conocida en dicha área, todo lo cual, a expensas de una. ingenua víctima. Dicho individuo, trata de promover ardides, como son sttpuestos · pozos de petróleo y minas de oro con ''información confidencial'' del mercado de valores, o con el de ''duplique su dinero en dos semanas'', etc. Ardides que se basan en la citada filosofía de algo por nada, e incluyen toda la variedad de truhanes y estafadores que se asocian con criminales psicópatas de esta naturaleza. Este tipo, ese11cialmente, trata de comprar, estafar, ilusionar, defraudar y engañar, en su paso por esta. vida, todo lo cual a expensas de todos y cada uno de aqt1ellos con qttienes se encue11tra. Cuando se le aprehende, no demuestra culpa ni remordimiento. En este capítulo discutimos ya, con cierta amplitud, al sujeto antisocial. Este individuo tambié11 puede ser un psicópata, y básicamente, no tiene compasión ni sentimientos hacia los demás. El sujeto de esta especie, por lo general, no tiene ningún aprecio, ni consideración por los patrones éticos y morales ele la sociedad; ni por la forma apropiada y c6múnn1e11te aceptada de hacer las cosas. Básicamente, no tiene sen.tido de responsabilidad, ni más vida emocional que sus propios egoísmos. Son excesivamente engreídos, y por lo general, arrogantes e inflexibles. Se ofenden m11y fácilmente, y 110 experimentan el 1nás mínimo senti111iento de culpa, vergüenza o remordimiento. Porque éstos son, a su juicio, sentin1ientos intrascendentes y estáticos; y desconocen por completo cosas como la gratitud y el afecto. En forma similar a otro tipo de psicópata, son expertc>s y exagerados exponentes de la filosofía de ''algo por nada'' . . El psicópata sexual, con toda frecuencia, será objeto de la atención del interrogadc1r, y asimismo, casi siempre tiene un comporta1niento sexual anormal, e inclusive, algunas veces criminal. De vez en cuando se asocia a este tipo de sujeto, una terrible compulsión, y por lo gene-

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ral, hay dos tipos principales de anormalidades en relación con dicha condición: los impulsos anomiales y las expresiones anormales de estos impulsos. Un ''test'' que el interrogador puede aplicar fácilmente para saber si el mencionado impulso es normal, es aquel que consiste en determinar si se dirige a una meta normal o anormal (en la misma forma lo aplicará al acto s·exual que intervenga). Las anormalidades de expresión sexual incluyen cowportamientos desviados de ese género, como son la homosexualidad, el lesbianismo, el sadismo, el masoquismo, la sodo1nía oral y anal, y el exhibicionismo. Tal es el psicópata en algunas de sus manifestaciones. Y llena nuestras cárceles, salas de jurado, de interrogatorio, instituciones sociales y diversas prisiones y establecimientos corteccionales, en un nún1ero siempre creciente. Es la principal preocupación del Departamento de Policía desde que éste se creó; y lo seguirá siendo en el trabajo especializado y de rutina de cada uno de ellos. Es un deber ineludible para el interrogador el conocer exl1austivamente al psicópata en todas sus manifestaciones y en sus formas de pensar erróneas y desviadas.

CAPÍTULO

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El inteJ;.r ogador c. o, n fronta. al sn'j.e to',
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LA FASE INICIAL DEL INTERROGATORIO
MucHos INTERROGATORIOS fracasan desde un principio, y otros, aun antes de él. Al igual que una obra mala de Broadway, la historia se hace pedazos en la. primera escena, y lo que sigue es una total catástrofe. Gente capacitada para ello, dice que la ciencia, el arte, el corazón, los pulmones y las entrañas del teatro, es su preparación, preparación, preparación, y aún más preparació11. También se dice que es una absoluta tontería y una locura, el que un actor salga a esce11a dudando de sus lí11eas, sus· señales, o cuando se preparó con líneas ineficaces, titubeantes y que ton1ó· a toda prisa del dramaturgo. Aún hay interrogadores, o mejor dicho ''supuestos interrogadores'', que voluntaria y confiadamente entran a la sala de· interrogatorios, inician el proceso respectivo y esperan ingenuamente, que por medio de alguna combinación mágica de suerte, destreza y simple alardeo, lograrán que confiese el sujeto. E·s ta clase de interrogadores, que. p.o r fortuna son muy pocos, tienen una idea totalmente falsa del interrogatorio, no lo consideran como el drama más puro y elevado que afecta, como en realidad lo hace, la libertad, y algunas veces la propia vida del sujeto y, por lo tanto, se la:tJ.zan a un espectáct1 lo, sin preparación y sin darse cuenta del significado e implicaciones de su falta de pre, parac1on. El interrogatorio se debe considerar como el. faro y el acto final de la investigació11 que le antecede. Es el momento en que se pide su versión al sujeto, mismo a. quien· se localizó y aprehendió después de mucho tiempo y esfuerzo, y muchas veces, a costa de fuertes gastos. Tambiéa es el momento en q.u e se sabe si los primeros esfuerzos investigativos se dirigieron en forma apropiada .º inadecuada; ·si el in-

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vestigador criminalístico es culpable o no de las omisiones de dicha investigación, y si el exceso de celo nos cegó en el ejercicio del interrogatorio. Es aquí cuando nos enteramos de todo lo que se hizo incorrectamente, tanto en el curso de la investigación con10 del interrogatorio. El éxito de este último concluye el caso y lo envuelve en un limpio paquete, con un listón rojo, listo para enviarlo al Fiscal. La pieza de teatro se escribió bien; la investigación constit11ye los dos primeros actos, mismos que pavimentan el camino para el acto final, el interro• gator10. En tal virtud, es evidente que no pode1nos desperdiciar el gasto, sangre, sudor y lágrimas que se esfuerzo y las interminables horas de , sufren norn1almente en las grandes investigaciones, con los primeros indecisos y titubeantes momentos de un interrogatorio que se organizó y preparó pobremente, q·ue ''nunca salió del punto de partida''. Aún más, es m11y triste el hecho d· e que casj todos los interrogatorios que fracasan por cualquier motivo, se hicieron en los primeros instantes. I.,os atltores presenciaror1 interrogatorios que aminoraron el paso, se estancaron y se convirtieron en un completo fracaso, por la simple razón de que el interrogador, al entrar a la sala de interrogatorios, falló en su intento de hacerse cargo de la situación en forma inmediata y positiva; y por lo contrario, dio la impresión de que se dejaba llevar a su ptopia ejecución. Otros interrogadores fracasaron aun antes de empezar, sencillamente porque tanto el interrogador como el interrogado, chocaro11 abierta y verbalmente antes de qt1e se iniciara dicho proceso. En situaciones de este tipo, la ct1lpa es del primero de ellos. En última instancia, el fracaso de cualquier interrogatorio debe atribuirse al interrogador. Sin embargo, esto no quiere decir que si el interrogatorio concluye sin la confesión, ni las admisiones <lañosas o la información útil dei sujeto, el interrogador es quien tiene la culpa. Pero sí, cuando en el proceso de investigación o de interrogatorio, se omitieron los antecedentes investigativos y el acercamiento apropiado, en este caso, el i11terrogador falló en su principal responsabilidad que es la de efectuar una preparación completa y adecuada. La previa corrección de los procedimientos investigativos defectuosos, también es responsabilidad del interrogador, porque él es quien interrogará al sujeto, con base en la evidencia e 111formación que el investigador obtuvo del mismo. Incidentalmente, ésta es una de las principales razones por la que el interrogador debe ser un investigador competente y capacitado. Habrá ocasiones, y todos los interrogadores se ei1cuentran algu11a vez en ellas, en que el sujeto se limita a asentar qtte no tiene 11ada qué decir. N ecesariatnente, este tipo de interrogatorios termi11a en un coro-

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pleto fracaso. Sin embargo, ninguno de este género se puede atribuir al i11terrogador. Las situaciones de esta clase son relativamente escasas, pero es evidente que hay unos cuantos ''cabeza dura'' en las situaciones de interrogatorio, mismos que simple y llanamente se rehud a la pericia y competencia y aun san a rendirse y resisten con éxito to_ al interrogador criminalístico más diestro y preparado. Por fortuna, este tipo de situaciones no se preserita frect1entemente. ·u n interrogador eficiente es mentalmente duro, tenaz y temerario. Al estar solo con el sujeto en la sala de interrogatorios, se encuentra en constante peligro de que éste le cause un daño o lo ataque físicamente. De nuevo, debe hacer p reguntas y exigir respuestas del sujeto en casos en que el comú.n de la gente no se atrevería a hacerlo. Además de ser un tipo temerario, y en parte, como consecuencia de esto, el interrogador exitoso debe ser u11 individuo con don ele mando. Esto i1nplica el hecho de que al pisar el t1n1bral de la sala de interrogatorios, se haga cargo de la situación en forma fácil, rá~ pida, completa y natural. Sólo hay y puede haber un hombre en dicha sala, y éste es el interrogador. Cuando se posesiona de dicho cargo, no lo a11u11cia en voz alta y resonante, ni salta sobre la silla o el escritorio, o se golpea el pecho con los puños apretados, gritando: ' 'Yo soy el Número Uno en esta sala." De hecho, lo hace sin decir una sola. palabra. Por regla ge11eral, la gente se impresiona mucho más por lo que ve, que por lo que oye; la plática es barata y, en cambio, una pintura equivale a 10,000 palabras. El interrogador penetra a la sala de interrogatorios y se encue11tra con el sujeto de un modo calct1lado para ganarse el respeto del hombre al que ve por vez primera, y con el que está a punto de enfrascarse en un proceso formal de interrogatorio. Se aconseja al interrogador que recuerde que no está participando en un concurso de popularidad; por lo tanto, su objeto es obtener, no la simpatía, sino el respeto del sospechoso. O traspone jubilosamente el umbral,, o penetra serenamente en la sala de interrogatorios; pero, sea cual fuere el modo en que lo haga, debe ser con un aire intangible, lo cual aumenta su confia1iza en sí mismo y en su capacidad de llevar a cabo con éxito el interrogatorio; debe inspirar un aire de confianza, er1 la m.isma forma en que lo 11ace el vendedor que tiene un producto fabuloso, que casi se vende por sí solo. En realidad, el interrogador es un vendedor, cuyo propósito es efectuar una venta, es decir, ''vender'' al sujeto la idea de que diga . la verdad. Durante este enc11entro inicial, los escritores opinan que la postura y apariencia son importantes. Nosotros respetamos en cual-

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quier humbre, la. espalda- derecha, la cabeza erguida y las muestras, de c. o nfiarrza"eni sí mism0~. Err l'a misma follma;~ respetam©s en· cual<qmer indi:Vidu©, sea· doctor, abo-gado~ © inter.roga· d©r criminalístico, ; el traje, y1e-I~ aspecto profesional. El sujeto piensa· igual que nosotros al respecto. Así como no creemos- necesario que el interrogador, con el objeto de· templar su voz, recite Hamlet antes de entrar a la sala de interrogatorios, sí creemos conveniente que al presentarse no se excuse en cierto modo, por su nombr.e· y posición, indicand0. débilmente al sujeto: '' Mi nomb·r e es Brown, soy,: detective, o agente especial'', ·o cualquiera q:µe fuere su.rango o·posic.ión. Estos hechos no necesitan decirse · a vo-ces,. o enfatizarse en modo alguno;, basta con establecerlos. La mejor forma de hacer que· cause impacto la presentación, es con voz normal. Básicamente, esta introducción tiene un propósito bueno y útil que es el identificarse con el sujeto e imponerle autoridad. Recuerde que usted es el ''anfitrión'', aunque, dicho sujeto no buscó en lo pa.rticular la invitaci611; Iinne. d iatamente después de presentarse., haga que el sujeto se identifique~ ''¿Cuál es su nombre com¡.,leto ?'' es la pregunta del interrogador· que sirve para múltiples propósitos. En primer lugar, lleva al sujeto a hacer su primera declaración y le proporciona una momentánea sensación. de agrado. A todo hombre le gusta su nombre, y el oír que otros lo digan. Esto es real, aun en conversaciones ordinarias, y es notorio cuando oímos que nuestros amigos repiten cosas como: ''Entonces el jefe me dijo, Jim, su trabajo mejora cada día." Dicha pregunta, ta,n1bién crea el ambiente para el interrogatorio oficial, ya que significa que pronto se sucederán eventos importantes. Hay dos opiniones respecto a la forma en que el interrogador se debe dirigir al sujeto, una vez que finaliza la presentación. Algunos estudiantes de psicología creen que el dirigirse a una persona por su nombre de pila ayuda a establecer contacto con ella, y alivia en algo la tensión que forma parte de cualquier interrogatorio. Otros piensan que la persona resiente "tal familiaridad, en y durante la situación de interrogatorio. Y aun otros, ·opi11an que la mejor regla a seguir es dirigirse a la perso11a que se interroga, por su apellido, ya sea antecediér1dolo con el título fuicial de ''señor'', o sin él. El nombre de una persona, a menos que suene ridículo, es su más cara posesión. Por lo tanto, goza escuchándolo, diciéndolo, repitiéndolo, escribiéndolo y viéndolo escrito. únicamente los pretenciosos o engreídos insisten en que se les llame por su apellido, al que debe anteceder el ''señor''. Como ya dijimos, el sujeto no es el que controla el interrogatorio, porque si lo hace, el interrogador del mismo pierde la iniciativa psicológica y le es doblemente difícil concluir con

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éxito el interrogatorio. Si el sujeto J ones insiste en que se le llame ''señor Jones'', y el interrogador accede a ello, el resultado neto pÜ"t~de·· ser el que dicho sospechoso se sienta superior. Y el mencionado in~ · terrogador, mal puede llevar a cabo el interrogatorio, con un sujeto que está por encima de él en cualquier forma. · No hay objeción alguna respecto a llamar por su apellido y por señor a un testigo. De hecho, es el procedimiento que se tvcorilienda.·· Por lo que toca al sospechoso, o al sujeto de la investigación, lo mejor es dirigirse a él únicamente por su primer nombre, o por . su apellido · sin el señor. Durante el interrogatorio que se avecina, el interrogador . del mismo tiene que atosigar al sosp,echoso con toda la destreza· y· • habilidad de que es capaz. Lo cual será muy difícil de lográr si colocó al sujeto en. un elevado pedestal, de importancia artificial. La 'meta básica es obtener la confesión, no hacer amigos. ~l busca la · verdad, no trata de vender enciclopedias. . . Habrá ocasiones, cuando las circunstancias particulares así lo pidan, en que se llamará al hombre por su título, por eJemplo, si es doctor, o tiene un rango o grado militar. Pero esta forma de dirigirse a él durante el interrogatorio, no tiene por objeto envanecerlo, ni hacerle pensar que el interrogador le tiene especial consideración. Para el hombre que está acostumbrado a que lo llamen ''doctor'', o ''capitán'', o lo que sea, según el caso, no significa nada oír lo mismo en la sala de interrogatorios. Se presume que es un título que se ganó, y asimismo, es la forma en que se le llama comúnmente. El hombre que insiste en qu~ se le llame ''señor'', únicamente trata de satisfacer su va11idad. Hay mucha sabiduría y psicología en aquel viejo adagio que dice así: ''No me importa como me llames, mientras no lo hagas tarde para las comidas." Sin embargo, es indispensable ·que el interrogador insista en que el sujeto le · diga señor, lo cual no se ha de considerar como una sobreestimación a su propia importancia como tal. Sino que tiene como único fin, el lograr que mantenga su ventaja psicológica sobre dicho sujeto. ' Sólo bajo circunstancias extraordinarias, el interrogador puede desviarse de este procedimiento y permitir que el sujeto omita et· señor. Afortur1adamente dichas circunstancias no ocurren con fre• cuencia. El interrogador sentó precedente al hacer que el sospechoso le ·diga señor, implícitamente en la forma en que se le presentó, ''buenas tardes, Tom, yo soy el señor Caputo' y deseo hablar ' .con usted . . . , ' . . ' . respecto . ·a. . . , etc. . . · El interrogador es quien marca el tono en el interrogatorio. Debe dar J~ impresión d~ que 'e stá . plenamente . c: o nvencido de la cuipabilidad del 'sujeto; de acuerdo con las circunstancias del caso, en el que
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el sujeto será quien tenga que convencerlo de lo contrario. Y es precisamente cuando éste está a merced de cometer los más graves errores. Consideremos el caso en que un amigo nos relata cómo utiliza stt encanto personal, su ingenio e ingenuidad, para conquistar a una chica atractiva. Supongamos que lo escuchamos con los ojos muy abiertos ú a su recital con creciente por la admiración. El citado' . an1igo contin_ seguridad en sí mismo, y convencido de que captó toda nuestra atención y que nos. impresionó como deseaba. Y suponiendo que exagera en lo que dice, ¿no se sentirá seguro de su habilidad para impresionarnos respecto a la veracidad de su relato, con base en nuestra actitud y nuestro aspecto? Al1ora bien, supongamos que· lo miramos con una sonrisa maliciosa, con el ceño ligeran1ente fruncido, los ojos ei1trecerrados y con gestos que expresan incredulidad. Entonces, se confundirá a tal grado que tratará frenética1nente de convencernos, agregando más y más detalles a su cuento. Si estuvo inventando la mayor parte de ellos, a fin de impresionarnos, pronto se enredará en la madeja e interrumpirá el recital, admitiendo con una sonrisa tímida que todo fue invento en 11uestro beneficio. Lo que estimuló a nuestro amigo~ en el primero de los casos, fue la aceptación que dimos a su relato. Lo mismo sucede en la sala de interrogatorios. . Si el interrogador . demuestra una ·absoluta seguridad en la culpabilidad del sujeto, éste emitirá su historia en forma semidescorazonada, sabiendo que el que lo escucha no la cree. Así, empieza a luchar y a esforzarse más para que la acepte, trata con más y más ansia de convencer. Empieza a cometer errores cada vez de mayor seriedad, y que hacen más obvias las discrepancias inherentes. Consideremos el ~'método'' que se utiliza para vender. Escuchamos que el vendedor efectúa su lanzamiento. Sacudimos la cabeza y resoplamos urtas cuantas veces. El citado vendedor trata con más afán. Ahora está listo para damos una subscripción gratis por cinco años, cua11<lo en un principio la ofreció por sólo uno. Nos considera un prospecto ·difícil, y en efecto, nosotros convenimos en ello y lo retamos a que nos convenza. Esfuerza 'su imaginación y emplea todas las tretas que reserva para los clientes de nuestra especie. Y nosotros nos . . escabullimos y regateamos por un convenio más favorable, y en el . . . vendedor pronto surge un saludable respeto por el cliente difícil, el llamado ''cliente testarudo''. :El grado de confian:za en la culpabilidad del sujeto, con que el interrogador se acerca a éste, depende de la cantidad de iníormación que posee, información que ata a · dicho sujeto al crimen que se cometió. Si ·el caso. lleva· todas las de ganar, el citado interrogador debe . .

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adoptar la actitud de seguridad más alevosa y agravante de que es capaz (aparte del énfasis que pone en su habilidad para la actuación). No hay nada qt1e aliente más al interrogador, y que lleve al éxito final en la sala de interrogatorios, que el tener en la palma de la mano todos los hechos, detalles, incidentes y circunstancias del crimen que se cometió; y el saber con certeza moral que la persona que está en el asiento enfrente a su escritorio, en la referida sala, es el sujeto culpable. Todo lo necesario para terminar con éxito y cerrar con broche de oro el interrogatorio, es la confesión del sujeto. Sin embargo, para ser sinceros, casos de esa naturaleza son extraordinariamente raros. Aun cuando los mismos interrogadores presencien y sean testigos de la comisión de un crimen, siempre habrá cierto grado de duda respecto a la identidad del perpetrador; de las otras personas involucradas en el mismo; y alguno o todos los hechos, detalles e incidentes del crimen. Una consideración objetiva respecto a todas estas circttnstancias, creará necesariamente alguna duda en la mente del interrogador. Y es esta duda, y la sensación de que el sujeto puede burlarlo, lo que impide que el interrogador demuestre plena confianza en la culpabilidad del sujeto, y por lo mismo, requiere de un alto grado de excelente actuación por parte del primero. La actitud en cuestión, es decir, la de mostrar plena seguridad en la culpabilidad del sujeto, tiene también otro aspecto. J;:ste es: ¿Qué efecto tiene sobre el st1jeto? ¿Teme que el interrogador esté predispuesto hacia él? ¿Que no tiene oportunidad de establecer su inocencia ante el severo rostro que evidencia esta presunción de culpabilidad? ¿Co11sidera que el interrogador está predispuesto y sólo busca la confesión, sin importarle si esto es correcto o erróneo? ¿En estas circunstancias, mentiría diciendo que cometió el crimen sólo porque no sabe otro modo de salir ·del dilema? Ningún interrogador que se precie de serlo trata de involucrar en un crimen a una persona inocente si tiene la certeza de que lo es. Pero si el interrogador asume la actitud de referencia, debe ser lo suficientemente capaz para indicar al sujeto que son los hechos y únicamente ellos, los que hacen aparecer culpable al sujeto, y no así cualquier gesto o expresión personal del interrogador. ''Tú estuviste allá cuando le dispararon a Brown." ''Te vieron parado junto a su cuerpo.'' ''Te vieron correr, alejándote del cuerpo, y saltar dentro del automóvil." ''Tú fuiste el único que sabía dónde se escondió el dinero robado." ''Tú necesitaste el dinero, y fuiste el último que lo vio.'' Estas son las líneas de ataque que destruyen la confianza del sujeto. Decirle a un hombre: ''Creo que eres culpable, porque tienes cara de ladrón o asesino'', creará , ciertamente, un sentimiento de angustia y desespera-

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ción en el sujeto que no tiene la menor relación con el crimen. Sin embargo, el interrogador no actúa entre un vacío. No utiliza al sospechoso como un sujeto que refleje sus propias actitudes. Tan pronto como concluyen los procedimientos apropiados de identificación, y e] interrogador se posesiona totalmente del control del asunto, debe apegarse a un importante_procedimiento. l!ste es, el ''tanteo'' del sujeto. Lo cual consiste, esencialmente, en analizar rápida y eficazmente la personalidad, temperamento y rasgos característicos del mismo. ¿Qué clase de. persona es? Testarudo, nervioso, dócil, asustadizo o temeroso, agobiado por la culpa, por los remordimientos, a causa de lo que hizo? Descompuesto emocionalmente, y como un grano de pólvora, listo a volar hasta el cielo ante la níenor chispa de un adecuado mecanismo del gatillo. Es desafiante, endurecido, altamente inteligible, parlanchín, flemático, introvertido, y plenamente agobiado por la enormidad del mal que hizo. Algo esencial para el análisis exacto que ya mencionamos, es el hecho de que el interrogador tenga en las manos toda la información disponible respecto al sujeto y . al total de sus antecedentes. Se aconseja al citado interrogador no iniciar el interrogatorio sino hasta que obtenga toda esa información. l!sta no ayudará a esbozar un cuadro exacto de los antecedentes y rasgos psicológicos del carácter del individuo, pero sí ayudará mucho a que el interrogador mantenga la ventaja psicológica e iniciativa sobre el sujeto. A este particular debemos darle mucha importancia. No todos los interrogadores, ni diversos individuos que practican interrogatorios bajo los auspicios de la policía, están entrenados en la ciencia y técnica de la psicología; en sus múltiples manifestaci.ones y aplicaciones; aunque al interrogador competente y experimentado se le puede llamar, con justicia, estudiante del ser humano y de. las e~o­ ciones y actividad de éste. Aun cuando no está capacitado para establecer con certeza clínica que el sujeto es un psicótico, sociópata, neurótico, esquizofrénico, o cualquier clase de individuo desequilibr~do; lo está, ciertamente, para discutir las manifestaciones obvias de estas múltiples condiciones, en el lenguaje propio del interrogador, es decir, en el suyo .Y en términos significativos para el sujeto. El interrogador puede fácilmente apa-· - valorar al sujeto, como: en . riencia ansioso, atemorizado, despreocupado. o que en la misma forma abras; o que trata de encubrir la verdad con el uso excesivo de pal_ intenta desviar, o evadir compl~,tamente el. asunto o asuntos .sujetos a interrogatorio.· El sociópata (a . quien conocimos previamente . . como de personalidad .psicopática) , y el paranoide,_ son dos tipos de sujeto que el interrogador encuentra con ;regularida~ en -la situación de in-

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terrogatorio. No tiene que saber identificarlos por su nombre, ni ea.. blecer el hecho de su particuiar perturbación en los mismos tér~ que un psicólogo, o un psiquiatra. Simplemente debe saber reconocer en el .sociópata, a la persona que no distingue entre el bien y el mal, y que miente habitual e infaliblemente. Debe ser capaz de reconocer en la personalidad paranoide, a la persona que cree que la gente se confabula en contra suya, y de su bienestar, y que ''alguien o todos lo persiguen'', sin razón aparente, o que pueda determinar. Los vocablos y la terminología psicológica, no .tiene ningún signi~ ficado real, ni un propósito útil durante el proceso de interrogatorio, exceptuando cuando se utiliza para un propósito específico y dentro de límites muy estrechos, por ejemplo: para confundir e i11comodar al sujeto. Los escritores son definitivamente de la opinión de que el len guaje y la· fraseología profesional del psicólogo y psiquiatra, ·se debe emplear, únicamente, con sujetos entrenados en esas disciplinas; y que los interrogadores que utilizan un lenguaje que está más allá de su propia competencia profesional, lo único que logran e~ buscarse problemas, y que éstos no tarden en prese11tarse en la situación de interrogatorio. Esencialmente, no hay en el interrogatorio ningµna prohibición de usaí' la terminología adecuada para describir el aparente desequilibrio del sujeto, partiendo de la base que la descripción no es clínica, . y esté en términos que pueda entender el hombre común y corriente. ·El psiquiatra, después de estudiar y observar detenidamente al 11ombre qt1e con frecue11cia corre · por las calles, desnudo, con una larga y afilada lanza en la mano, y apretando entre los dientes una rosa de tallo largo, hará su diagnóstico finalmente, en los términos psiquiátricos exactos y precisos. En cambio, basta con que el interrogador identifique al mismo individuo como un ''loco'', ''chiflado'' o ''tarado''; y por supuesto que no se le criticará por describirlo en tal form,a. La primera descripción es clínica y profesional; la segunda, completamente acientífica, pero no obstante, muy gráfica y en términos que el hombre común sabe y entiende. Es la habilidad del interrogador, para ''tantear'' al sujeto, lo que contribuye a su éxito cómo tal; es eso lo que determina que un interrogador sea mejor que otro, y lo que, finalmente, lleva al que sobresale a la cumbre de su profesión. Ese, para tener un éxito duradero, debe ''conocer'' a la gente; saber diferenciar la conducta y motivación normal de la anormal; y realmente saber, entender y simpatizar con la esta habilidad no es íácil de desarrollar. Hay hombres que, gente; y · en apariencia, nacen con la habilidad intuitiva de ''tantear'' exacta e instantáneamente a las personas; otros tienen que desarrollarla, por4

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que· pueden ·hacerlo; y otros, nunca lo logran; el interrogador que n0 puede desarrollar esta aptitud, se debe encamin;:tr hacia una fase del trabajo ·policiaco que requiera menos de él, porque nunca alcanzará el éxito final como interrogador, no obstante lo que se esfuerce o cuán preparado esté. El requisito básico. para desarrollar esta habilidad, es simplemente el 'interés en el ser humano y en su motivación. Los autores recuerdan un caso en que el hombre a quien se interro. gaba como el sospechoso lógico de un homicidio, actuaba en forma .totalmente calmada, fría y extremadamente serena, durante todo el curso del prolongado interrogatorio. En ningún momento demostró temor, culpabilidad o cualquier otra emoción identificable. Permaneció, como ya dijimos, absolutamente tranquiÍo, frío y sosegado; completamente despreocupado, de principio a fin, y aún se las arregló para dar la impresión de que incluso, gozaba el asunto. Sonrió frecuentemente y miró . al interrogador, fijamente a los ojos, como si le diera lástima ver todos sus sinceros esfuerzos frustrados. Sin saber cómo (y el interrogador aún insiste en que no sabe de dónde le vino la idea), le preguntó al sujeto: ' '¿Cuándo te vas a suicidar?'' ''A la primera oportunidad'', le respondió éste impávido. Ante semejante situación, el citado interrogador, a través de la combinación de sus impresiones y del aparente desinterés del sujeto, se percató de que éste reac. c ionaba en forma distinta de la normal, ante el proceso de interrogatorio. Además, los hechos indicaban fuertemente la culpabilidad del sujeto. ¿Por qué entonces esta completa indiferencia ante el citado proceso, mismo que se perfeccionaba en extremo acertada e inflexiblemente, a no ser que algo de gran n1agnitud se avecinara? Lo único que podía hacer que el sujeto estuviera ta11 a gusto con su culpabilidad, era el hecho de que supiera que no estaría allá, para pagar ·por el crimen a su debido tiempo; por tanto, había una buena probabilidad ·de que el sospechoso pensara en el suicidio. El interrogador dio con la respuesta. Después de admitir que planeaba suicidarse, confesó el homicidio. El análisis del sujeto necesariamente se debe sopesar con la siguiente información: ¿La culpabilidad del sujeto, es cierta? ¿Razonablemente cierta? ¿Existe alguna duda razonable respecto á su culpabilidad, o a que esté involucrado? Supongamos que su culpa es cierta y que actúa en forma excesivamente desafiante. ¿Es esta actitud un intento de encubrir su propio temor? Si está notoriamente nervioso, ¿esto se debe a que .se sabe culpable? Si es extremadan1ente locuaz, ¿es esta volubilidad una treta para esconder su culpabilidad? Si entra repentinamente en un estado y toma l,ln aspecto letárgico, ¿es este le-

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targo una prueba y una tácita admisión de que sabe que está perdido y se encuentra a punto de dejar de mentir para confesar? ¿O es simplemente un indicio de que se está cansando? ¿Son sus protestas de inocencia una simple consecuencia de su habilidad para la actuación? ¿Qué sucede cuando la culpa es sólo razonablemente cierta? ¿Puede darse el caso de un hombre que actúe en forma desafiante, porque se sospecha de él y se le acusa erróneamente? ¿O son los últi1nos y desesperados intentos del hombre que ve cómo se van sus últimas esperanzas de escapar a las consecuencias del crimen que cometió? El interrogador ¿debe enfatizar su propia actitud de certeza en · la culpabilidad, o aparentar que le convencen las protestas de inocen, cia, y en tal forma guiar al sujeto a través del camino, para luego desenmascararlo, hacer que revele más y más, y cuando se incrimine ·profundamente, volver a la actitud antes citada? ¿Protesta demasiado el individuo? ¿Debe entonces el interrogador simular que claudica diciendo: ''Quizás eres inocente, y la evidencia circunstancial no basta para probar lo contrario''? ¿Y qué !.al si la culpabilidad del sujeto es absolutamente dudosa? ¿Lo acusa tan fuerte y definitívamente el interrogador que hace se cubra con el manto del miedo, miedo a que se le castigue injustamente? ¿O el saber que no tiene esperanzas de evitar el castigo que merece, lo motiva a confesar el crimen qt1e cometió? Infortunadamente, el interrogador no tie11e reglas duras e inflexibles a segttir en los casos arriba enumerados, por tanto, la solución correcta al problema descansa, en cierto modo, e11 los hechos incidentes y en el conjunto de las circunsta11cias del crimen; así como también en la estructura total del interrogatorio. ¿Cuál es el objeto del análisis que efectúa el interrogador? ¿Es un simple estudio que se compilará en un texto sobre la conducta humana, mismo que se incluye en una publicación policial? ¿O quizás formará parte, como un estudio del carácter, de la próxima novela deI inte1Togador? Por supuesto que no; el propósito fundamental del ''tanteo'' .del sujeto es ayudar al proceso y técnica del interrogatorio, porquY. responde a todas las preguntas importantes del interrogador, y a la de ¿qué clase y cantidad de resistencia se espera que el sujeto opondrá al interrogatorio? En efecto, el concepto de la sigttiente pregunta contiene todo el del interrogatorio: '.' ¿Cuánto tiempo, cuán duro lucl1;ará el sujeto por encubrir la · verd.ad, y cuáles son los tnétodos más adecuados para motivarlo a decirla?'' . ¿Parece ser esencialmente un sujeto ''fácil'' de motivar, de obtener de él la confesión, de persuadirlo a que diga la verdad? ¿Es su ner'

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viosismo la base para un método perfectamente planeado y hábilmente aplicado? ¿Cuál es el método más adecuado. para producir los resultados que se desea? Si es duro y fuerte, es decir, un ''cliente difícil'', es esto una simple fachada para encubrir su temor profundo? Suponiendo que tenemos un cliente difícil en nuestras manos. ¿Nos debemos iniciar con un torrente de preguntas, o con un acercamiento tranquilo, construyendo lentamente, paso a paso, para luego nutrir el fuego? En gran número de situaciones, el sujeto, mismo a quien se describió como cliente testarudo, o ''cabeza dura'', hace admisiones irunediatamente después de que el interrogador entra a la sala de interrogatorios, mira fijamente al sujeto y le ' pregunta con sencillez: ' ¿Por qué lo mataste? Y hay casos en que se le hace creer, al asesino que se cataloga en la misma forma, que su víctima no murió, pero sí identificó a su verdugo; lo cual da por resultado que el sujeto confiese cuando el interrogador dice simplemente: ''Por fortuna para ti, • no murió." Sin embargo, los autores no quieren dar a entender que sólo los clientes testarudos se resisten al proceso de interrogatorio. El tipo de individuo tímido ~ introvertido, también puede oponer gran resistencia, por miedo al castigo que se le aplicará. Este tipo de individuo, en la creencia de que no lo descubrirán, puede permanecer firme en sus protestas de inocencia, porque cree que convencerá al interrogador; piensa que, finalmente y de algún . . modo, tal vez milagroso, se le descartará como sospechoso y lo dejará libre el interrogador. En una situación de interrogatorio de esta naturaleza, se tiene que determinar si la timidez del referido sujeto esconde bajo la superficie un duro e impenetrable núcleo de resistencia. Es prudente hacer notar aquí, que el análisis y valoración que el interrogador hace del ·s ujeto no se efectúa en forma distinta e independiente del restante proceso de interrogatorio. El interrogador no ' entra a la sala correspondiente y observa al sujeto por un período específico de tiempo, y a resultas de esto efectúa los citados análisis y valoración. Básicamente, éstos son un proceso más bien informal, mismo que normalmente se efectúa durante la identificación y presentación, así como también durante la fase preliminar del propio interrogatorio, el que consiste en establecer el lugar, fecha de nacimiento y domicilio actual del sujeto. El interrogador se debe adaptar al sujeto, y sin demora debe hacer las observaciones necesarias tan rápida e imperceptiblemente como sea QOsible. El interrogador que se comporta en forma austera, y mira

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intensamente durante ~ período de ''tanteo'', personifica la imagen que la T.V. proporciona del interrogador, pero provoca únicamente la risa del sujeto, y en consecuencia, hace que le pierda el respeto. Generalmente, con respecto a los pasos iniciales del interrogatorio, el interrogador se porta como profesional, a no ser que sea conveniente iniciar el proceso con un espectáculo, en cuyo caso, desempeñará su papel en forma tal que logre convencer al sujeto. Cuando las circttnstancias particulares no necesiten o indiquen otra cosa, el interrogador debe enfrentarse al sujeto con un aire de firmeza y resolución. Esto no excluye la posibilidad de un acercan1iento amistoso, ni dicha actitud de firmeza y resolución debe ser tan prohibitiva, que haga pensar al sujeto que el interrogador decidió atraparlo ''ctteste lo que cueste''. Armado con la infonnación que le proporcionan los investigadores, o que obtuvo por sí mismo, debe tener una idea exacta de la forma en que el sujeto intervino en el asunto; y debe permanecer lo suficientemente flexible para cambiar rápida y efectivamente de método, a medida que progresa el interrogatorio, y que se transforma la situaciór1 del mismo. Finalmente, en la fase inicial, ¿con qué clase y tipo de st1jeto está tratando? Tomando en consideración el análisis y la valoración, ¿cuán fttertemente y por cuánto tiempo resistirá el ii1terrogatorio? ¿Qué métodos, o qué combinación de ellos, son los más adecuados para persuadir al sujeto a decir la verdad? Estos pasos no están en orden de importancia, ni siquiera en uno lógico. Pueden ocurrir simultáneamente, o en forma individual y separada. Pueden ser fácilmente evidentes, o desenvolverse en forma fácil y natural. Ante el mismo estímulo se pueden poner en práctica, uno por uno, media11te el ejercicio de toda la habilidad, paciencia y persis· tencia del interrogador. En caso de que éste sea un miembro o agente del ejército de los Estados Unidos, debe cumplir con ciertos requisitos que tienen prioridad sobre toda consideración. En d.icho caso, debe hacer saber al sujeto la naturaleza de la violación por la que se le interroga; asimismo, que no tiene obligación de responder, si no lo desea; y que cualquier declaración que haga, se utilizará como evidencia en su contra, cuando se le enjuicie en consejo de guerra. El artículo 31 del Código Uniforme de Justicia Militar es muy específico en sus exhor· taciones, y respecto a la persona que ha de conducir el interrogatorio (si es un miembro o agente del ejército), debe hacer las advertencias citadas. Al tenor de la Quinta Enmienda de la Constitución de los Esta-

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·dos Unidos,, se ordena a los agentes de las Oficinas F'ederales de Investigación de ·dicho país, qrre instruy, a n al sujeto e.n relación con ·sus der-ec·hos 'Contra la ;a utoinc.r iniinación, :y asimismo,, se les hace :s.a:her Ja facultad que trenen de no.m brar defensor.. ;C , uando nv se :reqilllii e.re mngun;a 'exhortación especial, el interrogatorio :dehe comen;zar .cu.and· o ·concluyen lo.s trám'ite.s ·d e identificación.

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CAPITULO

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Métodos de

interr~gar

EL SUJETO TESTARUDO
EL LLAMADO su JEro testarudo, constituye un problema vara ,CE'alquier interrogador. Pero ·éste :no es :insuperable, -ya que todo :ser humano, no obstante s us características inherentes o externas, posee emociones, sentimientos, ;ansias, impulsos, inhibiciones, temores, esperanzas, deseos, etcétera., mismos que el interrogador con experiencia puede fácilmente poner en juego, y en cierto modo, ''forzar '' al sujeto a expresarlos. El interrogador entrenado sabe que todo hombre tiene un punto de ruptura, aquél en que ya está en disposición de decir la verdad, sin importarle las consecuencias y aspectos en contra. Sin embargo, el sujeto ''testarudo'', por alguna razó11 psicológica, fisiológica o emocional, p·uede tardar en llegar a ese punto de ruptura, porq·u e posee rasgos y características que lo capacita11 a resistir mejor a las presiones y tensiones del interrogatorio. La mejor forma de describir al sujeto testarudo es como la persona que al encontrarse en una situación tensa, es capaz de ejercer un gran control sobre sus emociones. Esa capacidad se debe a determinados factores fisiológicos que le donó la Naturaleza, o bien, como resultante de una vida entera de afrontar incidentes, lo cual desarrolló patrones fisiológicos que tuvieron como producto fin al una personalidad ''testaruda''. El criminal que preferentemente vive en el delito, y que pasó la mayor parte de sus días huyendo de la policía; el rufián que se convierte en enemigo del país, y mata para sobreviv·ir; el agente que lucha contra el contrabando de drogas, y que se infiltra en una banda y tiene que permanecer alerta en todo momento, porqt1e un paso en falso lo puede 1nandar a la eternidad; y el ofic. ial de policía que enca.ra ininterrumpidamente, d. ía a día, la nluerte vioelva una personalidad ''testaruda'', porque lenta, es lógico que se vt1 tiene qt1e hacerlo para controlar estrechan1ente sus emocio11es, con el propósito específico de reducir al mínimo el temor y el pánico.
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Los autores opinan con autoridad, que no hay ser viviente que sea tán duro y testarudo, que un buen interrogador no pueda ''alcanzarlo'' emplea;ndo los métodos y técnicas establecidos. No nos referimos aquí al psicópata o sociópata que ya conocen1os, puesto que· no se les clasifica como poseedores de una personalidad ''testaruda'', sino como perturbados que difícilmente distinguen entre el bien y el 1nal. '"fambién es in1portante tener siempre .en rnente que mientras que el interrogador puede ''alcanzar'' al sujeto, no siempre puede ''encerlo, y lograr que confiese. Con suerte lo 11ará, pero también es muy posible que no. El sujeto testarudo puede experimentar momentos desagradables bajo el ataque verbal de un interrogador competente, pero, a despecho del más acervo de ellos,' se las arregla para evadir el asunto objeto del interrogatorio y la confesión. Cuando se presenta esta situación de interrogatorio, y de hecho sucede con regularidad, el interrogador debe conformarse con saber que lo que motiva la resistencia del sujeto es un estado mental aue significa mucho más para él que cualquier argun1ento que se le pueda presentar. Algunos sujetos simplemente no claudican. Los autores recuerdan una situaci()n en que una chica insignificante resistió con éxito las técnicas y procedirr1ientos que le aplicaron dos competentes interrogadores, trabajando alternativamente. Lo que alentaba su resistencia, fue su pla11 de suicidarse, a la prirr1era oportunidad. Ésta se le presentó, y la aprovechó sin tener que confesar. Muchas veces, la argume11tación lógica, mejór aplicada, es punto n1e11os que una pérdida de tiempo, ante semejante perspectiva. El mejor acercamiento, y el anna más fuerte contra el sujeto testarudo, es el frío y lógico; el que l1ace caso omiso de sus más frecuentes y vigorosas negativas respecto a implicación o culpabilidad en el crimen que se cometió, porq.ue los hechos demuestran lo co11trario. Si la i11vestigación aportó elementos que prueban que el sujeto está involucrado, tan sólo ellos, si el interrogador los presenta con habilidad y fuerza, son suficientes para sacudir fuertemente al sujeto. Cuando se cuenta con esos hechos, se le deben presentar al interrogador, pieza 'por pieza, y elemento por elemento. En un caso de homicidio, un sujeto con gran número de arrestos previos, se sentó tranquila y serenamente mientras el interrogador le for1nulaba las preguntas pertinentes. Luego, con un aplomo que ya desearían las más grandes estrellas de Hollywood, respondió: ''No'', a todas .Y cada una de las preguntas relativas a si conocía o no a la víctima; a si la vio antes del homicidio; y finalmente, si tenía algún motivo ·p ara desear su muerte. Cuando el interrogador dejó que negara esto repetidas veces, hizo brotar la infor111ación que tenía: primero,

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respecto a que, sin lugar a dudas, el sujeto y la víctima fueron amigos íntimos y estuvieron · asociados en varios líos; segundo, que ambos estuvieron juntos en un restaurante, precisamente momentos antes del homicidio, y que se les vio juntos en una mesa con otros varios ami· gos; tercero, que los individuos de referencia tuvieron una violenta discusión, la cual se pudo oír fácilmente en todo xl restaurante; y cuarto, que esto sucedió poco menos de una hora antes de que mataran a la víctima. La pose del sujeto empezó a desaparecer desde la primera referen· cia de estos hechos, y cuando el interrogador efectuaba la segunda, dicho sospechoso estaba prácticamente deshecho y listo, y en condiciones para . el método que le arrancaría su confesión de culpabilidad. Cuando el interrogador dijo: ''No pareces pertenecer a la clase de individuo que mata sin motivo, seguramente que Jones (la víctima), te orilló a ello." El sospecl1oso replicó: ''Estás en lo cierto, ese sucio H. de P., me estaba estafando, después de que yo fui un socio honesto." No obstante lo que vemos en los cines y en la televisión, no siempre es posible encontrar testigos que estén en posibilidad de propor· cionar una información real, misma que al ser integr-ada, constituya una historia completa y coherente. Los interrogadores que están f ami· liarizados con I~ psicología del testigo, especialmente del ocular, saben cuán rápida y fácilmente se confunden y escapan los hechos, detalles, incidentes e identificaciones. En los casos en que se involucran ''revoltosos'', ''nadie ve nada''. No obstante, es evidente que los hechos c~ando son completos, pueden vencer la resistencia del sujeto testarudo que participó en el crimen. Pero para esto, se debe disponer de tales hechos y éstos deben ser irrefutables, si el interrogador espera motivar al sujeto en cuestión a que declare. iOué sucede cuando el interrogador no tie1ie todos los hechos y antecedentes ,1necesarios a mano? Asimismo, ¿qué ocurre cuando los : puntos y elementos que indican ·1a ctilpabilrdad del sujeto son escasos, y ninguno de ellos determinante? Forzosamente, este tipo de situación se presenta con frecuencia, y permite al interrogador poner en ·prác· tica .toda su capacidad de actuación y de exhibicionismo, así como también, sacar mucho fruto de algo insignificante. Por ejemplo, si se vio. en .la escena del.:crimen, antes o después de que ocurre, . al sujeto . pero no se sabe nada más respecto a la f onna en que posiblemente se involucró en el mismo, el interrogador debe, entonces, hacer de . ese dsito un hecho pertinente, de valor evidenciario, mucho más gran- · ' de del dudoso del que se le .pudiera atribuir. Para ampliar este ejemplo, tenemos a un sospechoso a quien se le interroga por el delito de · homi<;idio, .cometido en la persona del dependi~nte de una · tienda •
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de licores,}. mismo a quien se puso bajo custodia policial, porque se le identificó como la persona que estuvo en el área donde ocurrió el asesinato, cuando menos en dos ocasiones anteriores. Sin embargo, el día que se cometió el crimen, no se reportó su presencia en el área citada. Se sospechó, hasta cierto punto, del l1echo de que estuvo previamente en el área citada, puesto que su modus operandi evidenciaba ttn cuidadoso y detenido estudio del lugar que seleccionó para el crimen. Al principio del interrogatorio, el sospechoso conservó la calma del individuo que visita frecuenteme11te los diversos cuarteles de detectives, y que ya se enfrentó . a múltiples interrogadores, en diversas ocasio11es. El interrogador le preguntó si éscuchó algo sobre el homicidio. El sospechoso admitió que leyó algo al respecto, en los periódicos. Cuando se le preguntó si estuvo en el área donde se cometió dicho crimen, respondió que era posible, pero que no recordaba exactamente. Después, en forma casual y con gran calma y seguridad, el detective que conducía el interrogatorio le dijo: ''Te vieron salir corriendo de la tienda de licores, después de los disparos." El sospechoso empezó a protestar, y el detective agregó, con estudiada calma: ''Y, ¡ah sí!, se te vio observando el lugar, en mttchas ocasiones, y la gente que nos lo dijo fue la misma que te vio salir corriendo de la tienda de licores." ''Cometiste un grave error al observar por tanto tiempo ese sitio." ''Los testigos son personas de sólido prestigio; si ellos testifican que te vieron, nadie podrá rebatir su afirmación." ''Creo que no tienes la. menor probabilidad de escapar, y eres lo suficientemente listo para pensar que puedes echar abajo esa clase de evidencia, al menos pienso que lo eres." El sujeto medita por unos cuantos segundos, levanta la vista y le pregunta al detective: ''¿Y ahora qu6?'' Y éste le responde: ''Dinos dónde está el revólver, para evitar que algún niño travieso lo recoja y se hiera, o lastime a otra persona." Sin pensarlo, el sospechoso responde: ''No -pausa- ningún chiquillo podría hallar el lugar donde lo arrojé." El sujeto testarudo respeta al que parece ser tan terco, o inteligente como él, o aún más. El interrogador que trata de obtener información y hacer que confiese el sujeto endurecido, debe tener esto en mente, durante todo el proceso de interrogatorio, porqtte cúalquier indicio qe debilidad de su parte, puede afectar y de hecho lo hace, . con lo que sucederá post.~riormente. Desde luego que esto no significa que el interrogador debe actuar rudamente, y hacer uso de vulgaridades o majaderías, para crear la imagen que desea. El ·resultado final que se éspera, se logra ·óptimamente a través de una firmeza

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constante, y al dar el interrogador la idea de que jugará en forma tan dura y prolongada, como lo requiera el logro de su fin; asimismo, haciéndole ver al sospechoso que no le convence ningún aspecto de su historia, y que no terminará con el interrogatorio ni se desalentará en el curso del mismo. Esta impresión de firmeza, por parte del interrogador, es indispensable en esta clase de interrogatorio; porque ' es evide11te que individuos fuertes no se rendirán (en un interrogatorio) , ante los débiles. El interrogador está siempre al mando, durante este -tipo de interrogatorio, o sea que está ''en el asiento del conductor'', por lo que se refiere a la plática. Recuerden que el sujeto testarudo posee un.a personalidad autosuficiente y dominante, que se siente superior a todo el mundo, y cree que todos se tornan sumisos ante él; debe dominar en todo tiempo, para mantener su superioridad. En un caso en que se trataba del desfalco de cerca de mil dólares, mismo que cometió un empleado de la tienda, quien estuvo a cargo del interrogatorio fue un detective, cuando menos ocho pulgadas más bajo que el sospechoso, un gigante de seis" pies, cinco pulgadas. En un principio, el sospechoso trató de imponerle su autoridad al ''pequeño'', pero en virtud de que éste no se acobardó, sino lejos de ello actuó en forma mucho más ''dura'' que el propio ''grandulón'', éste, no obstante la poca evidencia real en su contra, se rindió. Posteriormente, cuando se le preguntó cómo fue que dijo la verdad respecto al desfaleo, admitió que tuvo la impresión de que el interrogador no cejaría hasta lograr su objetivo; y que si algo admiraba en él, era que ''demostró ser un sujeto realmente testarudo, con verdaderas 'agallas' ''. El sospechoso también confesó que le hubiera fascinado estar en el ejército bajo las órdenes de un tipo como el detective. La sola actitud de éste fue el factor determinante que roo· tivó al sujeto a confesar. Aunque los autores no creen en ninguna de las llamadas ''reglas de oro'', hay una norma que piensan que todo interrogador debe seguir infaliblemente, en cualquier interrogatorio que perfeccione. :E:sta es, que se debe motivar al sujeto a que haga su primer~ admisión, no importa cuán pequeña o trivial parezca. Si dicha admisión se relaciona con el crimen, o con el sujeto en tomo al cual gira el interrogatorio, existe gran probabilidad de que ella guíe a otras, y finalmente, a la confesión plena. El logro de esa primera admisión, es la base más sólida cuando ~e .trata del sujeto testarudo. Una vez que se logra esto, lo demás es relativamente sencillo. Por algúna razón psicológica, que no nos concierne con relación al sujeto en estudio, ''la presa se rompe a resultas de la primera grieta~'. Dicho estado de cosas es aún

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más evidente cuando se observa _ c on qué absoluto abandono llora el sujeto que pierde el control de sus emociones. Cualquier estructura es tan fuerte, como su 1nás débil elemento, por lo cual se puede predecir su colapso total, cuando este último empieza a flaquear. El asunto relativo a la evidencia circunstancial, puede tener aplicación posterior al sujeto testarudo. El que se pasa toda la vida interviniendo en actividades criminales es más susceptible a un recital sobre ese tipo de evidencia, que uno que no conoce las leyes, ni su .tplicación. El criminal experimer1tado sabe cuán efectivamente se .pue* F <"!e construir una cadena de evidencias circunstanciales, y aunque puede discutir con el interrogador, respecto a que varios elementos de ella no constituyen pruebas, sabe que todos los hechos se pueden mol·dear en su patrón evidenciario cuando se combinan con otros factores. Y el hecho de que se le condenó anteriormente con bas·e en ese tipo de evidencia, lo hace particularmente susceptible a un método de esa. naturaleza. El sujeto testarudo también es vulnerable a los métodos que !'abe son verdaderos, y que se basan en hechos. Esta situación se aplica particularmente, cuando se le interroga respecto a un crime~ en el que se involucró. Múltiples acercamientos similares al siguiente, se usaron con provecho en el pasado; en mérito de esto, con experiencia, todo interrogador puede crear una variedad de ellos, basándose en el: total de sus conocimientos, antecedentes educativos y prácticas de interrogatorio. Estos métodos, mismos que se prestan a un número infinito de variaciones, son:
"La verdad relucirá, tal vez no sea hoy, ni mañana, pero ciertamente algún día." "Crímenes enterrados por veinte años, salieron a la luz, y el culpable . pagó por ellos." • "Eres listo, pero en fin, eres sólo un hombre en contra de la sociedad entera. ¿Estás listo para luchar contra el Departamento de Policía, de la Oficina Federal de Investigación, del Fiscal de Distrito y de todo el mundo?" "Sí, eres listo." "Pero no tanto como crees, pues de lo contrario, no esta· rías aquí, para que se te interrogue." "Vamos, di tu historia, después dé todo, puedes decir lo que quiera's para justificar lo que hiciste. ¿Quién te va a decir ·que mientes?" "Sujetos más testarudos que tú cometieron errores. No cometas tú el de ser estúpido." "Reconozco que eres inteligente, y tú .sabes que estás perdido, deja de actttar como un idiota." · ''Me alegra que seas testarudo, veamos qué tanto lo eres, cuando el juez te condene." , ·· ·
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Debemos enfatizar aquí, que el sujeto testarudo vive en una sociedad donde todo el mundo está bajo la influencia de la publicidad, llamados a la caridad, y una variedad más de presiones, tensiones y ansiedades, que n1odifican y moldean nuestra forma de pensar. El sujeto testarudo no vive en un vacío. En su vida diaria sucumbe a la persuasión, ya sea de la publicidad que se le da a una película, o a una pasta dentífrica, o qt1izás, a las arengas de algún político que busca un puesto público. Como todos, se le puede ''convencer''. Aunque s L1 resiste11cia es mayor cuando se le interroga sobre un crimen en el que it1tervino, es posible que haya una ''aguja en el pajar'', misma que el interrogador pueda encontrar. Esa aguja puede ser pequeña, y estar bien disfrazada, pero está presente y el interrogador la hallará.
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EL SUJETO EMOCIONAL
tiene emociones, y se excita bajo la acción de cierto tipo d·e estímulos externos. Esto es así, a no ser que por algún capricho de la Naturaleza el individuo carezca de sus mecanismos emocionales, y ya no pueda reaccionar emocio11almente. Todo individuo normal tiene una porción de equipo emotivo, y por consiguiente, se le puede estimular con los medios apropiados. La clasificación de individuo emocional se determina, principalmente, con base en el crimen que se comete; y por la forma en que reacciona el sujeto, cuando se le interroga respecto al mismo. En múltiples ocasiones, encontramos a este tipo de sujeto en la sala de interrogatorios, y para nuestros fines, co11sideramos al sujeto emocional como aquél que comete un crimen, sin gran planeación previa y que no requiere una ejecución fría y profesional. El sujeto en estudio, generalmente se involucra en robos pequeños, accidentes de ''pega y huye'', en todo tipo de delitos que comete, ya sea al calor de la ira o de la pasión; y también, en todo género de crímenes, motivados por la pérdida del control sobre las emociones que normalmente contienen estrechamente, los impulsos criminales. La mejor f arma de llegar al sujeto emocional es por medio de acercamientos que activen mejor los mecanismos emotivos, de forma que éstos lleguen a un grado tal, que el sujeto escuche y ponga en práctica las sugestiones del interrogador; acercamientos que actúen más sobre sus sentimientos, instintos y emociones, que sobre su intelecto, o la aplicación de cualquier proceso intelectual. Por ejemplo, el brindar a este su.jeto un comprensivo entendimiento, puede originar ur1a respuesta del mismo género; y entonces, una vez que el sujeto esté presto a convenir, se le 11acen las sugestio11es reales o implícitas, y se obtiene la verdad. En los mismos términos, la actitud firme y severa del interrogador puede crear tal angustia en el sujeto, que éste emite
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la verdad para librarse de la ''negra se11sación'' que tiene desde la comisión del crime11. En muchos casos, el delito que comete el sujeto emocional es el primero en su vida. El hombre que roba por necesidad real o imaginaria; el que mata bajo el influjo de una rabia violenta o incontrolable, puede ser porque ·fue impotente para luchar contra esa poderosa tentación o 1notivació11 psicológica, misma que lo llevó a cometer el crime11. En múltiples ocasiones en qt1e el crimen es de naturaleza esencialn1ente emocional, surge un i11ten.so remordimiento, i111 nediata1nente después de que se comete el crimen, y de que el sujeto se da cuenta de las consecuencias de st1 acción. A medida que crece el remordimiento, sucede lo mismo con la sensación de culpa qtte se asocia al crimen; el peso de la culpa se hace cada vez más grande y agobiante; ''la obscura sensación'' se vuelve más negra. La habilidad de resistir con éxito al interrogatorio, decrece en proporción directa al incremento del sentimiento de culpabilidad y del remordin1iento. Se sabe de criminales a qttienes esto los lleva a la estación de policía a confesar voluntarian1ente su crimen, sin necesidad que se les interrogue sobre él. De modo que es notorio qtte el método básico p.qra el sujeto emocional, es aquél que consiste simplemente, en determinar si existe o no el remordimiento; en este último caso, se debe infiltrar este sentimiento ei1 el sospechoso. Lo que se puede lograr fácilmente con palabras como ''¿No sientes ni un poco lo que le sucedió a esa pobre niña que atropellaste?'~ ''¿Y qué me dices de su familia?'' ''¿Y de que ella ya nunca más verá la luz del día?'' ''Sé que lo sientes, lo veo en tu rostro." ''Libérate de una vez, deja que esa pobre niña des·· canse en paz." Otro método general y efectivo, es el que al tenor dice: ''Si pudiera mirar al interior de tu corazón, probablemente encontraría un núcleo de remordimiento; tú no deseas ocultar lo que hiciste, tienes la verdad en la 'punta de la lengua', y lo que es más, no puedes engañar a tu propio corazón." Cuando se aborda ei1 esta forma al sujeto emocional, con frecuencia surgen en él los sentiinientos citados, mismos que i11tensifica el interrogador con sus palabras. Cuando se desbocan en el sujeto los sentimientos y emociones que trata de reprimir, hay una gran tendencia a que se sincere completamente y diga todo lo que deseaba ocultar. Se aconseja combinar, en todo tiempo, el método arriba descrito co11 aquél qt1e podemos llamar ''aminorar el crimen''. El decirle al st1jeto que aparte de robarle a su patrón, traicionó la confianza que puso en él, enfatiza las dos faltas, lo que hace cada vez más difícil para el sujeto, el admitir su participación en el crimen. Sin embargo, cuan~o se le informa que el crimen no fue tan grave,

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particularmente en comparación con los de otra gente que roba a r.d iario millones de dólares, siente qt1e no es un criminal verdadero y endurecido, sino alguien que cometió un error que se puede corregir ahora. En un caso de esta naturaleza, se puede, inclusive, hacer sentir al sujeto que no era neces'a rio hacer lo qt1e en realidad hizo a su jefe, puesto que éste le pa,g¡aba un sueldo par,a vivir. También. se logra aminorar el crimen con un método como éste: ''Mira la buena calidad del trabajo que hiciste para tu patrón, ¿él lo aprecia?'' ''Si lo hiciera, no te habrías visto forzado a substraer los pesos extra, que en derecl10 podían ser tuyos." Los criminales emocionales cometen muchos y violentos crímenes sexuales, y en estos casos, se aconseja culpar a la víctima. Palabras como: ''Seguramente intentaste violar a esa chica -yo también lo haría-; p.o r la forma en que se viste, es un verdadero milagro que no la hayan violado en múltiples ocasiones." ''Algunas chicas piensan que los hombres no tienen sentimientos. No se le puede pedir a un hon1bre saludable como tú, que permanezca frío ante la presencia de una chica tan bien formada, que camina en forma tal, que parece invitar a .. . '' El ''a'', se puede dejar a la imaginación del sujeto. Aun cuando la víctima sea una niña, el interrogador hace creer ;qt1e ella provocó ·e l atropello. Esto se logra con preguntas y observa-ciones como: ''Uno no se puede imaginar lo que los niños de ahora ~tienen en mente." ''Aunque sólo tiene nueve años, los niños de hoy \VC n tantas películas y pro, g ramas de T.V., que ya saben cómo excitar a u11 ho1nbre.'"' Es verdad que un método de este género, p artict1larn1ente cuando la víctima es una niña, puede hacer que se rebelen los más profundos instintos del interrogador, pero con el fin de evitarlo, éste debe !Pensar que son meras palabras, lln rol de actuación ' «;rue se debe repeitiir, a fin de .o btener la primera admisión. FinaJmente, se ·d ebe intimar con el st1jeto y convencerlo de que el crimen q'lte cometió f ue accidental, lo cual no es una tarea difícil. El atribuir la culpa del faliecin1into de la víctima de ''pega y huye'' a fall a de · los frenos <lel automóvil, es un razonamiento infantil, pero muy lógico para el sujeto emocior1al. Aun en el caso en que el sujeto mata a su esposa o n0via, se pue.de poner en práctica y enfatizar el método ''accidental'': ''Joe, tú ne querías dispararle a tu esposa, sino únicamente atemorizarla, y como es lógico, le apuntaste, esos gatillos ceden fácilmente, y con la fuerza que tienes en el puño, es lógico que se dispare; el revólver se disparó, y antes de q.ue supieras lo que s~cedió, tu esposa yacía e11 el piso.'' Áun en el caso en que el revólver ''se dispare'' varias veces, es más, hasta vaciar el ciiindro, el interrogador puede emplear este mismo

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método; ''Cuando el revólver se disparó, dedo se .a ferró al gatillo y los tiros se sucedieron; no es extraño, pues :µi.tich.a gente pierde el control cuando ve caer a alguien, y posiblemente es eso 1o que te sucedió." Contrario al sujeto tes tarudo, el emocional desea relevarse del peso . de la culpa que · soporta, porque no tiene la costumbre de llevarla sobre sus hombros psicológicos. La función del interrogador es pene~rar por . esa brecha y prepararle el terreno al sospechoso, facilitárselo, haciéndole pensar qt1e la liberación vendrá al decir la verdad. Recientemente se practicó un i~terrogatorio . en un sospecl1oso que En principio, se consideró accidental, pero luego ultimó a su espOSél. . . se . determi11ó que el r~vólver se obtuvo por medio de elementos del bajo mundo. Una investigación posterior reveló la existencia de elementos de preme.ditación, y los detectives que tenían a su cargo dicha investigación, que el sospechoso tenía . pronto esclarecieron el hecho de , una aman~e y deseaba ''librarse'' de su esposa. Cu.ando se confrontó al sujeto con tales hechos, éste rehusó confesar. La situación se con• sideró emocional, y el crimen; aunque se pla11eó, no llegó a la premeditación. , . Uno de los interrogadores decidió dar otro giro al interrogatorio, el cual consistió en ct1lpar a la víctima de lo que ocurrió. ''Joe, dime la verdad, tu esposa no era muy honesta ¿verdad?'' ''Entiendo que andaba con varios tipos, mientras tú trabajabas duro para ganarte el st1stento." La expres1ón en el rostro del sujeto se ilun1inó con el inicio de una idea, misma· que le proporcionaba el interrogador. Sin embargo, permaneció a la expectativa y dijo; ''Bueno, no sé nada de eso; no me gusta hablar de la muerta." ''No importa q11e no desees hacerlo - continuó el interrogador-, un · hombre tiene derecho a defenderse de una m11jer sin moral qtte. profana su hogar, ¿no es así?'' El sujeto nada respondió a. es~o. El interrogador siguió: ''Di la verdad Joe, ¿te dijo descarada1nente que te era infiel?'' ''¿Y no es verdad que te alteraste repenti11ame11te, tomaste un revólver y la arr.lenazaste con él?'' ''¿Y que en ese mo1ne11to se disparó el revólver?'' El sospechoso asintió, y entonces con ''profunda sinceridad'' dijo: ''Compañero, parece que estuviste en la habi~ tación cuando eso sucedió, porque todo ft1e precisamente como dices.'' Claro que después se probó y de1nostró que los hechos eran falsos , pero sirviero11 para motivar al sujeto a hacer la adn1isión más perjudicial · posible, ésta es, la comisión real del crime11. Es mucho más fácil alardear con éxito ante el sujeto emocional, que ante el endltrecido. Al pri1nero, con algo si1nple se le sact1de y perturba, con 1a ansiedad, la culpa y el remordin1iento, a un grado
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METODOS DE INTERROGATORIO

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tal, que su proceso de raciocinio se aminora considerablemente, Y n1uchas veces llega al l)Unto de que ' 'no puede pensar derecho''. Una ' técr1ica efectivia er1 este tipo de situación indica un cuestionario corno el siguiente: "~Y·a te tenemos en nuestras manos, así es que todo lo que deseo ahora, es ver si eres realmente un tipo a quien se atrapó e11 un infortunado predicamento, o si por lo contrario, eres un criminal que i10 merece ninguna consideración." E11 cierto caso, un interrogador programó su período de interrogar, de n1aner.a que en determ.inado momento entró en la l1abitación un segundo interrogador, y dijo en alta voz: ''No pierdas más tiempo con este individt10, ya tenemos todo lo que n·ecesitamos, si desea ser testarudo, deja que lo sea ." ''Tú sábes el sentir de la Corte hacia esa clase de sujeto; olvida el ast1nto." Cuando dicho interrogador abandonó la habitación, el pri1nero guardó silencio por unos momentos. Después levantó la vista hacia el sujeto, y con voz segura dijo: "Bueno, así es y creo que está en lo cierto, realmente no necesitamos tu confesión. Sabemos la verdad del asunto, y es todo lo que necesitamos." El sujeto meditó sobre esto por unos cuantos segundos, decidió que lo mejor era hablar, y confesó exhaustivamente. Los sujetos emocionaleE han demostrado ser susceptibles a todo método que les permita establecer contacto entre ellos mismos y el interrogad.or; y muchas veces, estos métodos ponen a prueba la habilidad de éste para la actuación. La indulgencia y su n1anifesta~ ción 11acia . el suj.eto es cor1 frecuencia un paso seguro I1acia el establecimiento ( de cor1tacto. El viejo axioma que ;d ice: ''Con azúcar se atrapan más mos.cas que COiil. sal'', se aplica a la situación de interrogatorio porqt1e, en mucl1as ocasiones, el sujeto emocional da señales de ansiedad y nerviosismo extremos. Un método indulgente y com~ prensivo es excelente para tran.quilizarlo, aliviar su ansiedad y modificar su forma de pensar, de. modo que quede listo para aceptar, sin grar1 .resistencia~ el camino que le sugiere el interrogador. No obstante,, no se debe ex.clt1ir el método firme y directo, ct1ando fracase e1 indulgente. El método firme altera el balance einocional del sujeto, e i11cren1enta su estado de ansiedad, aminorando en tal forn1a su resistencia. Se puede considerar que el sujeto emocional tiene cierto grado de sensibilidad, misma de la que, por lo general, carece el testarudo. A causa ele esta sensibilidad, es posibie que el sujeto en1ocional reaccione ante las técnicas de interrogatorio con tina facilidad que no existe en el criminal endurecido. Los siguientes tipos de acercan1iento tienen éxito en los interrogatorios que se pr,1ctican e11 el sujeto qt1e se estudia en el presente capítulo. Como en el pri.;cedente, dichos n1étodos se prestan a múl-

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TECNICA DEL INTERROGATORIO POLICIACO
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tiples variaciones, y se pueden extender a cualquier tipo particular de situació11 o individuo.
''Ciertamente, tú no eres un · criminal. No trates de actuar como tal, ocultando la verdad." _ "Si cometiste un error, no trates de repetirlo actuando como un pillo." "Da gracias de que el crimen no fue peor, pttdiste ir más lejos y matar a ese hombre." "Así es que forzaste a la chica, probablemente ella te excitó, pero le dio miedo quedar encinta y acudió a la policía." "No dejes que te haga parecer .un criminal desalmado." "Tú tienes conciencia y ella no te dejará descansar, libérate de su peso, di la verdad." "Mírate a la cara, no eres t1n criminal, si1nplemente no puedes nlentir y escapar, tu culpa está escrita en todo tu ser." "La ley no está ar1siosa ele herir al hombre honesto que comete un error, pero puede ser realmente dura con aquéllos que piensan que se pueden burlar de la justicia." "E-lasta la gente buena y decente se mete en problemas, pero no miente con insistencia; tú pareces ese tipo de persona, estoy seguro. de que .. no me equivoco al juzgarte así." ."No lo olvides, esta noche tienes que dormir con la conciencia limpia, sin ella, no podrás, así es de simple." · "Cualquiera pudo hacer lo mismo que tú; tar1 sólo lee los periódicos. la gente hace a diario cosas como esa." "El mundo está presto a perdonar al hombre que demuestra que ya se preparó para que se le perdone. Pero tiene que probarlo. Y la única forma de hacerlo es diciendo la verdad." "¿Recuerdas cómo te perdonaba tu madre ct1ando . hacías algo malo y decías la verdad? Así es el sentir del mundo hacia quien comete un error y lo admite." "Es necesario ser un verdadero hombre para decir ]a verdad; prueba que tú lo eres, di la verdad." "Sólo · un cobarde miente con insistencia; demt1estra que no eres uno de ellos."

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Los métodos de interrogatorio son, en su mayoría, una combinación de buena fraseología y actuación, mismos que tienen por objeto pulsar la ·cuerda que haga respon.d er al sujeto emocional, y que lo motive a confesar. En cierta forma, el interrogador competente es muy similar al escritor de éxito, aunque éste tiene la ventaja de · para luego que puede estudiar y pensar y pensar exhaustivamente, . . escribir con todo cuidado. El interrogador, pbr lo contrario, debe hacer el mejor trabajo posible con ]o que tiene a mano; debe adecuar sus palabras á la situación particular; y luego ha de poner sus cartas sobre la mesa sin nir1guna: práctica o preparación previa. ¿Parece una ardua labor? Lo es. Cuando se trata del sujeto en1ocional, se debe substituir todo esto por una suavidad que se haga pate11te al sujeto, al pl'oporcionarle comprensión y al exhortarlo con lógica e indulgencia.

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·C APfTULO

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La psicología de las confesiones

EL HOMBRE forma parte de la raza 11umana, tiene afinidad y se iden, tifica íntimamente con ella. El hombre lo manifiesta cuando actúa mal, porque es precisamente un ser humano, y debe hacerlo para seguir formando parte de la raza humana. En todo individuo existe una poderosa necesidad de que los otros seres humanos lo acepten y lo aprueben. Esta necesidad se expresa con el hecho de que. los hom-: bres se comunican entre sí; la forma 1nás t1sual de expresar esta comunicación es a través de la palabra hablada. Así, el hombre se comunicará verbalmente, at1n cuando exista la fuerte probabilidad de que se encuentre con la desapropación de su confidente. únicamente los criminales verdaderos y endurecidos, son los que rehusan enmendarse ante la sociedad, luego de hacer algo malo e inaceptable a11te la misma. La forma y el medio n1ás usual y directo de enmendarse es el hacer una admisión o confesión de cttlpabilidad. En esta forma, el hombre purga su culpa y prepara el terreno para su reincorporación al núcleo social, y a la aprobación de éste. No obstante, el que es un verdadero criminal no piensa en esa forma. El odia a la sociedad, y culpa a sus miembros de sus acciones y de su propia condición de criminal. Este odio puede nublar seriamente su juicio, y de hecho, se niega a actuar como los demás, en virtud del antago11ismo qtte siente hacia ellos. No obstante lo anterior, si se prepara co11ven.ientemente el terreno, se puede motivar la confesión de dicho sujeto. Por lo general, el hombre está preparado, dispuesto y en posibilidad de hablar. Algunas veces, la sociedad se lo dificulta mediante la imposición de u11 castigo al hombre que comete un crimen, y luego h.abla sobre él (lo confiesa). Sin en1bargo, la estructura mental y emocional del hombre está dispuesta en forma tal, que se le hace más fácil decir la verdad que rnentir, y corno éste es el caso, experimenta múltiples y variados problemas cuando encuentra necesario o conveniente ocultar la verdad, y la substituye por la mentira.
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T·E C.N ICA ·DEL INTERROGATORIO POLICIACO

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_ ¿F>.or '. q ué., entonce-s, escuchamos h.a blar tanto de que el criminal co11fiesa únicamente luego de gGlpearlo, amenazarlo o coercion<1rlo }lar.a q11 e confiese? Si111plerr1ente, porque hay demasiados i11dividuos ;prestos :a ·pirrta.r ·un '.c uadr() de la :policía, de sus 1niembros y de todas lt-is lDfic1nas er1carga.d a·s del . cttmplimiento de la ley, con10 algo más :qa e ·crueies -sádicos~ siempre listos .a gol¡Jea.r a ·u n hornbre con. el fin de ·que admita u 11 crimen en .el ·que no .p.a rticipó. Este tipo de perso'11a . ·o1vida por .eon1pleto que ·al moderno .oficial de policía se le ent·r.ena .en los < clíversos aspectos y esp.ecialidades policiales, particular·m ent e ;e n múltiples Jeyes federales y estatales concer11ientes a las <Confesiones y .admisiones,. 1'. a n sólo ·se req,uiere un con.ocimiento rt1di-· me:ntairio ,de la. lley :par.a ;s.aber qL1e la -.confesión que se o: b tiene n1ediante golpe·s o '.coerción., no se puecle usar con1L) .e\riden·cia en c~ontra de su autor, :c t1 a11do se le ·somete . .a jucic1. Todos estamos prestos a ,decir la v:erd&i~d., y a .que .nos persuadan · e n este sentido. . Somos .bianoo de la mf.lue-ncia. :,Nos ·p reparan el ca-· . n1ino para que nos gus~e :d:eitermi:n:ad·a p.elicula o ;p rqgrama de televisión, un trabajo literario~ de .arte, ( etoétera, mismo.s que en realidad 11os agradarán,. porque nos co.n.w:enceu .de qtl:te así debe 13er; o 'Sea: nos . motivan a ello. El sujeto cri1 ninal vive en ia sociedad; está a .m erced del misrno tipo y clase de influencias que r1osotr:os. ·Por tan.to,, ',e.s lógico creer que se le pue:d e persuadir :a que ad1111J.ta el crimen • q ue cometió, aunque sepa q11e se le castigará por él. J.Ja psicología del interroga:clor se entiende mejor, ,(lesrnen. uzn111do las partes y e1e1nentos que la · c·ompo11en. El in.terrogador .es .u n . f,ac.to; r de importancia capital, en cualquier interrogatorio. Entre·n ado .e n 1a investigación, observa1.: ió!i y com¡)rensión de la gente; es eficaz • en cerner y catalogar todos 1os elerrrentos 1.1e1 crime11; es i1n individu,o que, a través d.e su 'destreza, co110. ci1nientos, preparaciór:t y experiera.cia, trata de motivar al sujeto en un área p.a11:icular, la de decir la verdad en todo lo que a éste conciern.e. Bt1sc<:1 y enc11entra lo.s . métodos que le reportarán el resultado que desea sobre el sujeto reluctante; los qtte persuadirán, influirán y convencerán al sujeto de que debe decir la verdad. Aquéllos que están tiempre prestos a gritar que la confesión se obtuvo bajo coacció11, rara vez consideran la poderosa acción e influe11cia del interrogador entrenado y competen.te; dicha gente está sierr1pre dispuesta a olvid.ar que el inter rogador es una persona muy capaz, con una amplia y variada experiencia en la obtención de confesiones y en la conducción de exitosos i11terrogatorios. Lo. que es más, el i11terrogador competente y bien entrenado puede . desempeñar un papel ta.n perfecto dt1ra11te el proceso correspo11diente, que impida n1e11tir al st1jeto, o que le irn.pida continuar 11aciéndolo.
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LA PSlCOLDGÍA DE LAS CONFES IONES

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bste puede creer lo qu· e dice aquél, y convencerse de que la única forma de reincorporarse a la :sociedad y al resto de la humanidad, es diciendo la verdad. Naturalmente, aquéllos que nunca lidiaron con 1m interroga·d or del tipo descrito, ,difícilmente pueden creer y aceptar una tesis de esta índole. No obstante, dicho in. d ividuo es el mismo que ron1pe a llorar a11te t1na película de cine, sin1plemente porque se conmueve profundamente por la maravillosa actua·ció11 del actor principal. En tal virtud, es lnucho más fácil influir al sospechoso que cometió lln ·c rimen, por medio de la indiscutible lógica, ca¡Jacidad y exhortaciones de1 i11terrogador. Ocftsionalmente~ la gente critica sin sa.b er, y dice que el sc;spechoso no habría confesado un crimen tan terrible, si11 que se le goipee para obligarlo a ello. Tratemos de explicar a dichas personas, que el interrogador no necesita más que palabras, y posiblemente, sólo unas cuantas, para lograr su propósito, y nos responderán: ''Palabras, palabras, ¿a quién se le convence sólo con palabras?'' Sin embargo, esas son las mismas personas que compran polvo para baño de burbuias, porque ''explotan en el agua'', ''ejercen su poder en la ropa'' y porquese ha comprobado su eficacia en la limpieza de todo tipo de ropa ''noventa y nueve, cuarenta y cuatro y cientos de veces''. · Asimismo, compra ropa, no para gente gorda, sino para ''el tipo ejecutivo'·', para el hon1bre que no pt1ede hacer ejercicio, porque su trabajo es n1ental, no físico. Este mismo individU(), ¿compraría ·ropa que se anuncie para ''gordos torpes que comen n1ucho?'', o para ''siluetas fofas, a las qt1e dieron origen las interminables hora$ de perma- · necer sentado''. Es probable que el interrogador no conozca ¡Jlenamente la sernántica, pero sí sabe la fuerza y el efecto de las palabras. Éstas crean, . durante el interrogatorio, cambios químicos en la personas, en su cerebro, sangre y fluido de la colurr1na \1ertebral, activa ciertas emociones, origina transformaciones biológicos y fisiológicas, todas las cuales se enfocan a la motivación del sujeto a decir la verdad. La brutalidad no forma parte del equipo de un interrogador; y quien la emplea, no permanece por mucl10 tiempo en las oficinas encargadas del cu1nplimiento de la ley. A las aptitt1des del interrogador se une el hecho del crimen en sí inismo. Si el in.clivicluo a quien se i11terroga cometió el crimen, ¿qué sucede co11 su equilibrio, sus represiones y con sus procesos mentales, físicos y psicológicos'? ¿Permanecen perfectan1ente balanceados? ¿ Es esto posible? ¿Se sienta trar1quila.n1ente. y con despreocupación, como si estuviera en casa? ¿Y respecto a las preguntas constantes y penetran-

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tes que le hace el detective? ¿Es posible que no le hagan mella'? ¿ Se puede liberar de ellas en la mis1na forma que el pato deja el ·agua a sus espaldas? Definiti,rame11te ''No'' y ''No'', es la respuesta a to.das y cada una de estas preguntas. De hecho, ct1alquier sospechoso admitiría su cri1nen, si st1piera que no se le castigará por él. ¿Y cuál :sería el factor .m ás importa11te de esta decisión ? Simplemente el hecho .d e qt:1e al cori.fesar, se rei11tegra a su especie y a la sociedad que ofendió con su crime11, asimismo, el que en tal forma restaura su equilibrio mental, físico, psicológico y einocional. El h01nbre co1n.ete un delito, porque siente o cree que su resultad0 le hará sentirse mejor. Quizás tuvo qt1e m atar para librarse de ·un rival, cuya presen.cia y existencia constituye unsi amenaza para su rropio bienestar. Tal vez roba porg_ ue necesita dinero y ese delito se lo proporcionará. E:s probable que falsifique un cheque porque esto cubrirá ciertas neoesid· a des, le dará mayores comodidades y prestigio de cualquier género. Todo·s nosotros hacemos Jo que nos causa satisfacción . Y siendo éste el caso., ¿có1no podemos .dudar que un hombre confiese y se incrimine a sí m ismo para sentirse me:jnr, para liberarse del peso de la .culpa y del remordimiento, 1ni.sm. o que aumenta y se profundiza con cada 1nentira qu.e tiene q11e decir ¡paira ao11Tutar .su participación en ct1alquier acto crin1inal? Se ha dicho en algunos lugares que los derecho.s del hombre se violan, por el simple hecho de que la policía interrogue respecto a la comisió11 de un crimen. De que se mante11ga firm.emen:te en el proceso de interrogar sir1 que les ir1comode el sufrimiento de la ''víctim:a~'', asimismo, que es ilegal el que .se le haga saber sus d erechos a la víctima citada, antes de herirla de muerte. De acuerdo con lo que mucha gente dice, interrogatorio es algo semejante a la Inquisición, en la que se amenaza al ho1nbre con privarlo de comida, de su f amilia, de su posiciór1 y de todas sus más caras posesiones, y se le obliga a permanecer de pie contra la pared, con los brazos abiertos, o se le sttspende de los pulgares, hasta que confiese el crimen de que se le acusa. ~ " . _En primer lugar, la sola confesión no es suficiente para condenar; los elementos de ésta se tie nen que confirn1ar mediante la i11vestigación. Un hombre puede confesar diez crín1enes y aún salir libre le~al­ mente, si dicha confesión no tuvo el apoyo de cualquier otra evidencia. Es por esto, que resulta obvio que la policía y otros oficiales encargados del cumplimiento de la ley, no desean qtte un l1oml)re admita un crimen sin1plemente para crear a un criminal. El fiscal de Distrito debe preparar el caso y seguirle un juicio al criminal. Dicho fiscal, por serlo, necesita pruebas y' hechos, antes de presentar el caso a la Corte . .
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Luego, por lo que respecta al interrogador, el obtener una confesión que sabe falsa, le resulta el método más fácil y rápido para que cualquier departamento u organización investigativa prescinda de sus servicios, además de que en tal caso, se le sujeta a las leyes penales y al desdén universal de la profesió11 que se encarga del cumplintlento de la ley. El interrogador que es realmente capaz, sabe que si sus métodos y técnicas son correctos, en la mayoría de los casos obtendrá la confesión; y si el sujeto es inocente, podrá establecer ese hecl10 a través de la inforn1ació11 que obtenga del mismo; todo lo cual, mediante la aplicación de los ya establecidos procedi1nie11tos rt1ti• narios de investigación. , También sabe que son necesarias las condiciones físicas apropiadas, para motivar al sujeto a decir la verdad. Q11e el nlejor lugar para perfeccionar un i11terrogatorio es en una habitación privada, do11de pueda establecer relación con el sujeto; y en el que éste pueda decidirse a ''confiar'' en él y relatarle todos los detalles relacionados coi1 su participación en el crimen. El interrogador compete11te también tiene conciencia de que el sospechoso, en principio, tratará de mentir; y negará su implicación en el crimen. Entiende que para facilitarle al sujeto la co11fesión, tiene qt1 e preparar convenientemente el ca111ino que guía a ella, y tiene qt1e motivarlo, y en cierto modo, hacer surgir en él el deseo de reincorporarse de nuevo al mundo y a la sociedad. Una de las principales obligacio11es del interrogador, es encontrar la llave adecuada para abrir la puerta de la verdad, y hacerlo en forma tan efectiva como sea posible; asimismo, encontrar al 1nétodo apropiado para debilitar la resisten.cia del sujeto al proceso de interrogatorio, y la que en principio opone a decir la verdad. Debe motivar y alentar al sujeto a decir la verdad; y en la misn1a forma, hacer que su miedo al castigo pase a segundo término. Finalmente, es el efecto que causa el interrogador, el crimen, la privacía de la sala de interrogatorios y su propia involucración en. el crimen, lo que efectúa una co11stante presión en el sujeto. Él cometió un crimen y está tratando de ocultarlo y de mentir al respecto. Desea hablar, dejar de mentir, liberarse de esa tórrida sensación en el estómago; alejarse de ese interrogador ta11 inteligente )7 que hace pregt1ntas tan hábiles. Sabe que si habla, lo más probable es que lo co11denen a prisión . Y el interrogador ya dijo bien claro, que confiese o no, existe evidencia que lo liga al crirr1e11. No está seguro de que r10 dejó huellas suyas o de su presencia en la escenc:t del crimen. Quizás este interrogatorio se prolongue indefinidamente, hable o no. Y a medida que pasa el tiempo, dará oport.unidad a que vengan investigadores o interrogadores con pruebas positivas. ¿Por qué no decir la verdad

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ahora? ¿Y hacerla· parecer un accidente;7 ¡;y que un, a compulsión irrefr€nable lo guió al crirrien? ¿Cuánto, más tiempo, puede sentarse aquí y· apilar una, mentira sobre otra? hl desea hablar, sí, lo desea fervientemente. Y el implacable interrogador con su insistencia, está por '' atraparlo'' usando múltiples argumentos que no dejan lugar a respuesta; ni a u11a retirada. Es mucho mejor decir simplemente la verdad y terminar con todo el asunto. No hay oportunidad de derribar el peso de· to.d o lo qtte lo presiona. No puede mentir para siempre, no hay. o.p o.r tunidad de vencer; la verdad relucirá. Luego, esta es la psicología de ,las c. onfesiones. Es probable que en la discusión falte algo de académico y de· pulimento. Tal vez toda discusión se podría resumir en esta simple afirmación: ' 'El l1ombre q11iere decir la verdad y lo hará en las corrd!ciones adecuadas."

CAP1TULO

Co.n fesiones

CONSIDERACIONES GENERALES
LA CONFESIÓN, tanto verbal como en cualquiera de sus formas escritas, es de gran y vital importancia para el i11terrogador, qt1ien debe tener ur1 conocin1iento completo, exhaustivo y especializado de todos los aspectos, formas, llaturaleza y contenido de las mismas .. En el c·urso de cualqt1ier jtticio pena] en que el fjscal ofrece una confesión en calidad de evidencia, ésta puede fácilmente, ser el factor determinante para establecer la culpabilidad en dicho proceso. Para que dicha confesión sea legal, operante como evidencia y admisible como tal, es necesario que se apegue a una variedad de rígidas n.ormas y es¡)ecificaciones. Dedicarernos un gran espacio a la completa discusión de las . confesiones, y a la consideración de todos sus aspectos importantes. La confesión debe apegarse a todos los reqt1isitos, o de lo contrario, se le excluirá de toda consideración y no se admitirá como evidencia. El primer elen1ento y tal vez el más importante que se requiere en toda confesión, es que el individuo que la emita, lo h aga libre y voluntariamente. Si la defensa logra demostrar lo contrario, la confesió11 no se puede prese11tar con10 evidencia, no obstante que se apegue estrictan1ente a todos los otros requisitos legales. En forma sin1ilar, la que se hace bajo cualquier tipo, forma o clase de compulsión, no se puede introducir como evidencia. Lo mismo sucederá con las que se obtienen por medios ilegales. Entendiéndose por esto el obtener una confesión a través del miedo, amenazas, coerción, e inclusive, por medio de esperanzas o promesas de cualqttier beneficio. En este aspecto, se enfatizan particularn1ente las últimas. Se entie11de por coerción, la violencia real y las ameriazas en el mis1no se1 1tido. Éstas ptteden ser reales o implícitas. Cuando el interrogador exhorta o alienta al sujeto a que emita t.ina confesión verbal o escrita, de culpabilidad en el crimen que co175

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metió; hace lo mismo respecto a stis derechos constitucionales, mismos que impiden que se obtenga su confesión en contra de su propia voluntad. Estos derechos también lo protegen de hacer una confesión que lo incrimine o degrade, o que tienda a hacerlo. Para estar seguros de que el sujeto entiende lo antes dicho, se le deben explic<1r, completa y exhaustiv·amente, stts derechos constitucionales. Se recalca aquí el hecho de que ''se le deben''. Una vez hecl10 esto, se debe tener la seguridad de que los entiende. El interrogador debe estar en posición de testificar que se Je explicaron sus derechos al sospecl1oso, y que éste los comprendió. En. tértninos generales, tales · derecl1os son ci11co. Primero, el individuo no tiene obligación de confesar. Segt1ndo,. no se le puede forzar, inducir o coaccionar, para que lo haga. Tercero, cualquier confesión que haga, debe ser totalmente libre y voluntaria. CuartoJ no se pueden emplear promesas, amenazas, o inducciones ilegales, para obtener la confesión. Quinto, el hecho de que toda confesión que haga se usará en su contra posteriormente. La confesión qt1e se obtiene legalmente, es una pieza vital de evidencia real, aunque en sí misma, no es lo más importante. Ningún interrogador honesto tiene nada que ver con una confesión o declaración que se obtiene de cualquier modo diverso al legal. Las citadas declaraciones y confesiones, son un eslabón importante en la cadena de evidencia; sin embargo, no pueden st1bstituir a los eslabones faltantes; y cuanclo no la apoya otra u otras evider1cias, no se puede emplear. ¿Otté es una confesión exactamente? Básicamente, es la aceptación de· culpabilidad. Se pt.1ede saber con 111ayor exactitud el término ''confesión'' comparándolo con el de admisión, y recuerden que )'ª discutimos-, y con frecuencia, este último término en capítulos anteriores. Una admisión es la aceptación de un hecho, ya sea total o parcialmente; hecho que es importante para establecer o probar otro adicional. En cambio, la confesión es una aceptación total de culpabilidad. La Corte puede y de hecho aplica un examen a la confesión antes de admitirla, por tanto, se aconseja al interrogador que haga lo mismo durante el período et1 que la obtiene, la prepara y ve qt1e se firme. Ya mencionamos, con mucho énfasis, el hecho de que se ha de obtener libre y voluntariamente. Adetnás, el prosecutor debe probar a entera satisfacción de la Corte, que la confesión se hizo, sin esperanza, promesa, o a can1bio d'e recompensa o beneficio de cualquier nat11raleza, misn1os que se ofrezcan al st1jeto para que co11fiese. Adicio11al1nente, el fiscal debe establecer a satisfacción de la Corte, que la confesión no se indujo ilegalmente, o bajo coacció11, amenazas, o se forzó con base en cualqt1ier gé11ero de ÍL1erza o miedo; o

CONFESIONES

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mediante violencia real o implícita; u ofreciendo cualquier beneficio al sujeto que la emite. En sentido estricto, el interrogador no tiene que explicarle sus derechos constitucionales al sujeto, sino que puede proceder a interrogar, sin mayor trámite. Sin embargo, y en este último caso, lo hace bajo su propio riesgo, porque el omitir la explicación citada, puede hacer que la confesión se excluya por lo que a esto respecta. Generalmente, la Corte presume que los individuos están conscientes de sus derechos constitucionales, y la pregunta relativa a si se le explicaron o no al sujeto y si los entendió, puede ser, o no, un tema integrante del juicio. En el primer caso, es decir, Si dicha pregunta surge en el juicio y se cumplió con ella, todo está perfecto; pero si no fue así, ya será demasiado tarde para cuidar de ese importante detalle dentro del juicio. Con esto en ·mente, y tomando en cuenta que la exr~!cación de esos derechos y el asegurarse que el sujeto los entiende al emitir y firmar su confesión escrita, es un procedimiento de interrogatorio saludable y aceptado; el interrogador debe explicárselos al sujeto en el momento citado. De hecho, relativamente pocos individuos conocen sus derecl1os constitucionales relativos a la confesión, es por eso que muchas Cortes consideran esta situación. Para estar a cubierto, el interrogador los debe explicar siempre. El sujeto a quien se le requiere confesar su culpabilidad, tiene los siguientes derechos, mismos que se enumeran y discuten a continuación. Los autores , recomiendan enfáticamente que se le expliquen exhaustivamente al sujeto, uno por uno, y si es necesario, que se . discutan con él. También aconsejan que, de ser posible, lo hagan en presencia .de testigos fidedignos, que estén en posición de testificar · en un futuro, que presenciaron la explicación y en su caso, la discusión correspondiente; asimismo, que el sujeto escuchó y comprendió sus derechos, cuando el interrogador se los explicó. Estos derechos son: se debe requerir al individuo a hacer su declaración (confesar), y éste debe entender claramente que está en completa libertad de hac.erlo, o rehusarse a ello. Se emplea. ·aquí el término ''declaración'', en el sentido formal de confesión escrita. También se le debe decir al sujeto, y éste ha de entender, que no tiene obligación, ni se le puede forzar a declarar o confesar, en sentido incriminatorio o degradante, o que tienda a esto. El punto final consiste en que el individuo entienda claramente que si decide confesar, su confesión se usará en. su contra, posteriormente en el juicio. Los más _ altos Tribunales Superiores de los Estados Unidos sostienen que la c.onfesión que se hace en mérito de la oferta de cual•

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quier beneficio, es nt1la e inadmisible como evidencia. Este punto es de vital i1nportancia para el interrqgador, quien debe saber que si ofrece, sugiere o infiere cualquier beneficio real o implícito a cambio de la confesión, de hecho, la nulifica inmediatamente. A lo largo de múltiples años de experiencia en obtener confesiones, los autores opinan que el método mejor y seguro de lograr una confesión es una simple demanda o exhortación, que se repita cuantas veces sea necesario, y que se h aga al sujeto para que simplemente diga la verdad concerniente- al asunto; y asimis1no, hacerlo sin mentiras ni exageraciones de cualquier especie. El obtener una confesión legalmente aceptable o admisible, es un proceso cuidadoso y exacto; ii1cidentatmente, puede ser, y de hecho con frecuencia es, un trabajo duro, eficaz, pleno y anticuado. El interrogador debe saber· y valorar en su justo precio, el hecho de que cualquier desviación st1ya en relación con los métodos legales usados y ap10bados a fin de obte11er la confesión, d.a por resultado que ésta no se admita en la Corte. El empleo de coerción i11valida la confesión. Dicha coerción se define co1no: El acto, proceso o poder de constreñir. Coercionar quiere decir restringir forzosamente, en especial por medio de la ley o autoridad; reprimir y refrenar. También quiere decir, compeler a cualqt1ier acció11. En el proceso de i11terrogatorio, la coerción usualmente denota fuerza física y el empleo de la misma. Su empleo para obtener una confesión, se considera históricam·e nte como el ''tercer grado''. En términos generales, se entiende por método de ''tercer grado'' el en1pleo excesivo de fuerza o violencia al interrogar a un individuo, con el objeto de obtener su confesión. Se aconseja a los interrogadores que no olviden el hecho de que los métodos pertenecientes al ''tercer grado'', so11 totalmente ilegales y fuera de ética; que el Departa.m ento no los tolera; y que las admisiones y confesiones q11e se obtienen por su intermedio son, en sí mismas, inadmisibles en la Corte. El uso de esos métodos es, además, una grave violación a las garantías indi·viduales que contiene la Constitución de los Estados lJnidos. Y cuando constituyen el delito de ataque, hacen acreedor al interrogador a las leyes civiles y penales relativas a dicho delito. El empleo de coacción para obte11er una confesión, la hace también inadmisible en la Corte. La coacción se define como: Dureza, severidad y reclusión; también como re.c;tricción o compulsió11. Y se aplica al interrogatorio criminalístico, e11 el sentido de que restringe las actividades físicas o el comportamie11to normal y natural. Un ejemplo de restricción de derechos, actividades y comportamiento, puede ser la infracción de los derechos del individuo, encerrándolo en una celda

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obscura, o 'Jien privándolo de comida, bebida, del sueño; o imponiéndole cualquier tipo de incomodidad física excesiva; el interrogarlo e1 1 condiciones inl1erentemente coercitivas; o por períodos en extremo prolongados. También se debe considerar la edad y condición física del individuo, ya qt1e estos dos factores son de suma importancia, cuando el fiscal trata de introducir la confesión en calidad de evidencia. Normalmente, cualquier Corte acepta como procedimiento absolutamente legal para obtener la confesión, el someter a un saludable joven de veinticinco años, a tres horas de intenso interrogatorio. Pero el hacer lo mismo con un enfermizo anciano, de setenta años, puede considerarse como empleo de coacción, debido a la edad y débil condición física de dicho sujeto. El empleo de constreñimiento también invalida la confesión, e impide que se pueda i11troducir a la Corte con carácter de evidencia. El constreñimiento se define como un acto, proceso o medio de restricción; con10 una fuerza o influencia limitativa; como el de restringir o ser restringido. También se entiende como el establecer control sobre la forma de pensar, o sobre los sentimientos o la expresión de los mismos. Constreñir significa obstaculizar, contener, reprimir o suprimir, limitar o restringir. El constreñimiento tiene aplicación directa al interrogatorio, por lo que hace al libre albedrío del sujeto. Normalmente, se constriñe a éste al amenazarlo o atemorizarlo. Las amenazas pueden ser de fuerza o violencia real o implícita. Asimismo, pueden ser contra el sujeto o los miembros de su familia. El uso de otros agentes ilegales, también invalida la confesión e in1pide que se pueda presentar como evidencia. Dichos agentes pueden ser por ejemplo, la influencia o inducción ilícita, las ya citadas amenazas de violencia, o de daños corporales, ya sea que se hagan al sujeto o hacia algún miembro de su familia; el hecho de que el factor qt1 e motive la confesión sea un confinamiento ilegal, o las amenazas en el mismo sentido; así co1no también la privación de las necesidades fisiológicas que ya enumeramos. También es nula la confesión que se obtiene a través de promesas ilegales . Por lo general, éstas consisten en asegurar al sujeto que se le pondrá en libertad tan pronto como confiese; o en levantarle la acusación; en obtener, o en asegurar el logro de perdón, cuando se le condene; el decir al sujeto que si confiesa, la sentencia será menos estricta, o que el interrogador intercederá porque así sea; decirle que si confiesa, se suspenderá la sentencia, o que él (el interrogador) lttchará por que así sea; comunicarle que si declara, se le enjuiciará,

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o procesará, por un delito menos grave; o que su crimen se considerará como de un menor grado. Otras promesas ilegales que invalidan las co1úesiones son: la de inmunidad; la de cualquier tipo de clemencia; la de que no se probará nada en su contra; la de cualquier clase de recompensa a cambio de la confesión; y finalmente, la de cualquier benefic.io. Son muchas las garantías que tier1e el sujeto, y todas ellas se basan en el conocido principio de procedimiento legal de los Estados Unidos, que dice: ''Es mejor que muchos individuos culpables escapen a las consecuencias justas y legales de su actividad criminal, que condenar por error a un in9cente." Cada una de las garantías que protegen al ' sujeto durante la obtención de su declaración, pueden ser, y de hecho son, una trampa para el interrogador desprevenido; y si éste viola alguno de los puntos arriba citados en relación con cualquier aspecto de la confesión, la Corte no puede y de hecho nunca la admite como evidencia. En muchas fases del trabajo policial especializado, un error no es necesariamente fatal, pues cuando se descubre a tiempo se puede corregir fácilmente. Sin embargo, no ocurre lo mismo en el campo especiali, zado del interrogatorio. Ya que, por ejemplo, una vez que se violan los derechos, o que se emplean procedimientos ilegales, ya no se puede utilizar como evidencia en la -Corte. .

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CAP1TULO

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CONSECUCIÓN DE LA VERSIÓN ESCRITA
EN EL LOGRO material de la confesión, y en el proceso de redttcirla a la forma legal escrita, misma que es aceptable en la Corte como evidencia, intervienen una veriedad de técnicas especializadas y procedimientos legales. El interrogador se encuentra ante múltiples preguntas, como son: ¿Tomará notas dutante el proceso de obtener la confesión? ¿Utilizará realmente esas notas dttrante el período en que se escribe la confesión, si el st1jeto lo hace por sí misn10? Hay do~ tipos principales de confesión escrita: la que se hace en forma de preguntas y respuestas, y la 11arrativa. ¿Cuáles so11 las ventajas y desven"tajas de cada una? Y ¿cuáles las de tomar apuntes durante el lapso e11 que se . obtiene la co11fesión? ¿Cuál es el mejor tipo de confesión, la narrativa o la de preguntas y respuestas? ¿Es alguna de ellas superior a la otra? ¿Cuáles son las pri11cipales ventajas de esta última? ¿Y sus desventajas? ¿Cuáles las de la narrativa? Entre las consideraciones generales relativas a las confesiones, está el uso del lenguaje escrito, la terminología, constrt1cción y gramática adecuada al nivel educativo del individuo que la emite. Si se escribe a mano, lo debe hacer el mismo sujeto, con su propia fraseología y terminología. La confesión debe apegarse estrictamente, en su totalidad, a los hechos conocidos; si existen algunas discrepancias, se deben aclarar perfectamer1te antes de que se la reduzca a la forma escrita. La confesión escrita debe contener t111a sección en que se asiente el historial del sujeto q.ue la efectúa. Dicha sección debe contener la fecha y el lugar de nacimiento; las escuelas a las que asistió y las fechas en que lo hizo; una_reseña de la forma en que está compuesta su familia; y la descripción de su registro de trabajo y antecedentes relativos al mismo. Ust1almente, este tipo de información la conoce
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únicamente el sujeto·; en tal virtud, el incluirla en su declaración o confesión da un toque de autenticidad a las mismas. En la confesión escrita debe haber intencionalmente, un número relativamente alto de errores ortográficos, de puntuación, gramaticales, etcétera, y también algunos relativos a los hechos. El sujeto tachará la primera clase de errores, de modo que éstos formen parte de la confesión, y mismos que serán de su puño y letra. Dicho sujeto debe indicar estos errores, y las correcciones subsiguientes. Las páginas de que consta la confesión, se deben numerar en orden progresivo, a partir del uno. El sujeto debe ta1nbién inicialar separadamente cada una de ellas. El sujeto debe leer la confesión, una vez que esté escrita o mecanografiada. Debe haber testigos presentes que puedan luego declarar que leyó, entendió y firmó dicha declaración. Asimismo, ésta debe contener una autenticación hecha por el sujeto, en la que afirme que además de l~erla y firmarla, sabía lo que significaba; que es realmente suya; que es la verdad; que la hizo en forma absolutamente voluntaria. El interrogador criminalístico se debe interesar en las ventajas y desventajas de la confesión escrita; en la preparación y escritura a máquina de la narrativa; en los procesos y técnicas de las confesiones y en la inclusión en ellas del cuerpo del delito que se cometió; la existencia de cómplices; la información total y pertinente a la recuperación de las armas y frutos del crimen, cuando ésta sea procedente. El interrogador criminalístico también debe saber el papel que desempeñan los testigos en la confesión, y lo que en realidad testifican. En ningún momento del trabajo policial es más importante tomar notas, que en el período en que se trata de obtener la confesión escrita; es por eso que el interrogador debe ser muy cuidadoso en este aspecto. Es sorprendente la facilidad con que un recital de admisiones inculpatorias se ''detien.e en seco'' y se estanca, ante el débil aspecto del papel y el lápiz, y el firme inicio de la toma de notas. Cuando el sujeto empieza a hacer adrnisiones de culpabilidad, el interrogador lo debe alentar calurosamente, por cualquier medio posible, a que continúe hablando el tiempo necesario para decir todo lo pertinente en relación con el interrogatorio. Tan pro11to como el sujeto termine su recital, el interrogador debe exhortarlo a que lo repita de nuevo, para que ''tenga bien claros los hechos en la 1nente''. · Cuando ya dijo la historia dos o tres veces, normalmente. no pondrá objeciones a la toma de apt1ntes. Pero aun en este punto, es tina técnica débil de interrogatorio el simplemente tomar u11 papel y un lápiz, y empezar a escribir sin más trámite; se le debe preguntar

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si tiene algo que oponer a esto. La observación del interrogador, en el sentido de que lo que dice el sujeto es tan importante que necesita tomar apuntes para recordar y captar todo correcta y exactamente, basta para obtener su consentimiento en relación con la toma de notas. Como ya indicamos, cuando ya se repitió . dos o más veces la historia, normalmente no habrá objeción al procedimiento cítado. Con experiencia, el interrogador encontrará que es capaz de retener todos los d.etalles necesarios, y en virtud de eso, la toma de notas se hace cada vez 1nenos i11dispensable. Sin embargo, aun cuando dicl10 interro,.. gador ya sea capaz de retener todos los ·detalles pertinentes, d.ebe co11tinuar tomando notas en el curso del interrogatorio, porque son mt1y útiles en diversos aspectos, partiéular1nente cuando el sujeto; luego de confesar verbalmente, rehusa hacer una declaración escrita y bajo juramento. Los apuntes tienen dos propósitos buenos e inmediatos. El primero es la ventaja psicológica que constituye el tener un registro más o menos completo del crimen, plasmado en el papel. También sirven para evitar que el sujeto cambie su historia cuando hace su declaración escrita. La mayor ventaja de dichas notas es que el tener en tal forma la ent1meración de los hechos, le facilita al interrogador el logro de la co11fes~ón escrita. Ahora. bien, dicl1as notas también son un valioso apoyo de la declaración bajo juramento, ct1ando ésta se prese11ta co1no evidencia en la Corte; y el hecho de que ésta se preparó con base en las r1otas, es relativame11te fácil de probar ante la Corte. Los apu11tes deben ser breves y en forn1a de bosquejo; no obstante . debe11 contener todos los hechos y detalles significativos. Cuando termina este trámite, el sujeto las debe autenticar de algún modo. La mejor forma de lograr esto es requiriendo al sujeto en forma casttal, a firmarlos o inicia]arlos, y a ponerles fecha. Una razón excelente para tomar notas es el hecho de que el i11terrogador puede basarse en ellas para testificar en la Corte, en caso de qt1e, por cualquier causa, se le requiera a ello. Las notas también son muy útiles cuando el sujeto trata de repudiar su confesión en la Corte; o cuando la confesión, por algún motivo, no se introduce como evidencia . Existe una gran desventaja respecto a la toma de apuntes durante el logro de la confesión, y es que si se hace antes de tiempo, puede interrumpir el recital el momento en que aparecen el papel y el lápiz, 1nomento a partir del cual el sujeto se niega a seguir cooperando en el proceso de interro• gator10. Con10 arriba indicamos, hay dos tipos principales de confesión escrita. La que se hace en forma de preguntas y respuestas, y la narrar a mano o a máquina. La primera forma tiva. Ambas se pueden hace,

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se presta más a este último sistema, es decir, a ser escrita a máquina. Si se 11ace a mano, pueden escribirla ya sea el sospechoso, el interrogador o la secretaria del mismo. Más adelante, en este mismo capítulo, discutiremos las ventajas de este tipo de declaración escrita; en la misma forma se hará con las ventajas de que el sujeto la ejecute de su puño y letra. Posteriormente, también discutiremos los méritos generales del tipo narrativo. Al preparar la declaración escrita, se debe poner especial cuidado en que la terminología, gramática y fraseología que se empleen en ella, estén de acuerdo con la preparación y nivel educativo general del sujeto que la emite. Esencialmente, esto significa que sería una tontería y una imprudencia el hacer que Ia confesión de un sujeto que no estudió sino hasta la primaria, parezca la de un profesionista. Muchos interrogadores cuando preparan una confesión escrita, naturalmente tienden a hacerlo, de acuerdo con su propio nivel educacional y conocimientos académicos. En este caso (o sea del sujeto con los estudios referidos), el resultado neto es que sea obvio el hecho de que el sujeto en cuestión no fue quien ''hace la plática''. Y en tal forma, se pierde el tenor de la veracidad y surge la sospecha natural de que la declaración no la hizo el sujeto. Y puesto que éste y el interrogador son los únicos a quienes concierne el preparar dicha declaración, es evidente que si ésta es superior a la preparación del sujeto, el interrogador tiene que ser el que la elaboró. O sea que obviamente se presume que la declaración es del interrogador. Si la confesión tiene que hacerse a mano, desde luego es preferible que la haga el sujeto de su puño y letra. También es importante que elabore las palabras, frases, construcción y gramática que emplea en su conversación normal. Se debe tener siempre en mente, que la palabra escrita debe ''sonar'' como la hablada. Es de suma importancia que la declaración se apegue, aun en los detalles más insignificantes, a los hechos, incidentes y antecedentes que se conocen del crimen. que se cometió. El investigador criminalístico que esté a cargo del caso, debe constatar dos o más veces este punto. El estilo narrativo debe contener la historia personal del sujeto, en la que se asienten. los datos que, normalmente, sólo él conoce. Información de esta naturaleza, proporciona un tono de autenticidad a la declaración, y aporta todos los antecedentes del sujeto. Además, este tipo de información personal hace difícil que el sujeto clame posteriormente que no fue el autor de la misma, y que alguien la hizo por él; en efecto, no es su propia declaración. En esta sección de antecedentes personales, se debe asentar el lugar y fecha de nacimiento del sujeto; las escuelas a las que asistió,

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y las fechas en que lo hizo; los elementos de que se compone su familia y su actual domicilio; el nombre de soltera de su esposa (si es casado); y la fecha de su matrimonio; y en resumen, sus antecedentes laborales hasta la fecha. Aunque esto parece que ocupa mucho espacio y cuesta gran trabajo, en realidad se puede hacer rápida y fácilmente y en un pequeño espacio. Los buenos procedimientos de declaración escrita incluyer.. una variedad de errores, mismos que se cometen intencionalmente. Por lo común, estos errores son de ortografía, o consiste11 en el uso incorrecto o impropio de algunas palabras; y asimismo, pueden también. incluir unos cuantos errores intencionales de hecho. Todos ellos se cometen con el objeto de que los corrija el sujeto. Deben estar diseminados por todo el texto de la declaración; ha de haber alguno en cada hoja, o de ser posible, en cada párrafo o afirmación ... Básicamente, nos referimos aquí a la declaración narrativa, escrita a máquina. Cuando ya se mecanografió la declaración, se le proporciona una copia al sujeto, y se le pide que la lea y que señale todos los errores, tan pronto como los vea. Apenas encuentre el primero, no importa cuán pequeño sea, se le facilita una plun1a, y se le pide que lo tache y que haga la corrección correspondiente. Este procedimiento tiene por objeto asegurarse de que el sujeto leyó la declaración y que la entendió, puesto que ha identificado todos los errores tan pronto como llegó a ellos; qt1e en la misma forma los tachó, precisamente por ser errores; y que necesariamente entendió lo que leía, porque señaló y corrigió los errores. Si hay uno o dos de éstos en cad.a párrafo, y el sujeto los corrige de su puño y letra, le será prácticamente imposible sostener en un futuro que no leyó o entendió la declaración, en el momer1to de hacerla o firmarla. Además de hacer todo lo anterior, y en específico, de tachar los errores e insertar las correcciones respectivas, se debe requerir al sujeto a que iniciale cada uno de ellos. Esto sirve para comprobar, posteriormente, que el sujeto hizo dichas correcciones; y que necesariamente, tuvo que leer y entender la declaración, para poder corregir e inicialar cada corrección. Si se cometen errores intencionales en cada párrafo, ·y éstos se corrigen como ya explicamos, es incontrovertible la presu11ción de que el sujeto leyó y entendió toda la declaración. Muchas confesiones hechas bajo jurame11to, constan de dos, tres o más hojas a máquina. En este caso, se deben t1t1merar progresivamente a partir del uno. Un buen sistema a.l respecto es hacer una anotación adicional que especifique que cada página es el número particular de un total de las mismas. Por ejemplo, en una declaración

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que conste de tres . pági11as, la primera se debe numerar en la siguiente forma: ''Página uno de tres páginas''; la número dos, ''página dos de tres páginas''; y la número tres, ''página tres de tres páginas''. Sin embargo, no se usan los signos específicos ntin1éricos. · Otro método aceptable es el que consiste en nun1erar una declaració11 de tres hojas en la siguiente forma: ''Primera de tres hojas; ''segunda de tres hojas''; y finalmente, ''tercera (o última) de tres hojas''. Los números correspondientes, como ya dijimos, no se utilizan. Al numerar las hojas en cualquiera de esas dos formas, es imposible que el sujeto reclame posteriorn1ente, que se suprimió o adicionó una o inás l1ojas a la declaración, una vez que ia firmó . Tambié11 es un buen sistema el inicialar las hojas en un lugar visible, por ejemplo, en el extremo inferior derecho de cada una. El texto ta1nbién debe contener una observació11 pertinente al hecho de que se enlistaron, corrigieron e inicialaron los errores; respecto al número de hojas (total), que contiene dicha confesión; al hecho de que se firmó la última hoja; y que todas: sin excepción, se inicialaron e11 un lugar determi11ado. Tam.b ién es conveniente hacer 11otar por cs(~ríto que el sujeto leyó y entendió la declaración. Lo3 detalles q_ue se me11cio11an en los cuatro párrafos anteriores, se puerlen aseritar en la declaración, por n1edio de una nota del siguiente estilo: ''Leí y ente11dí esta declaración, qtie consta de tres hojas. Firmé la última página e inicialé las dos primeras en el extremo i11ferior derecho . . Corregí e inicialé todos y cada uno de los errores . que encontré en ella." Lt1egc> que el sujeto 11ace la confesión, y que ésta se transcribe a la forma final escrita, se pide al Sltjeto que la lea y la firme. Es iinportante el hecl10 de que la lea y entienda, así como ta111bién qt1e la autentique en la forma que indicamos eri el párrafo anterior. Debe haber presentes testigos que den fe de que el sujeto hizo lo antes dicl10, y también fle que corrigió los errores existentes en el texto de la declaración, No es necesario q.ue testifiqt1en sobre el contenido ele la rnisma, pero sí respecto a la lectura, comprensión y firrr1a. El sujeto también debe a.u tenticar por escrito la confesión, en el sentido de que es la suya propia; que la einitió voluntarian1ente y que es la verdad. Todo lo cual se logra con tina simple anotación del siguiente género: ''Esta es mi declaració11, la hice voluntariamente y es la ver<lad." Como ya indicamos en otra parte, la confesión escrita o declaración es u11a pieza de evide11cia real de gran valor e importancia, pues el juez y el jurado le otorgan mayor crédito y validez, que el que pone11 en un testimor1io verbal en el inismo sentido, aun cuando lo

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rindan testigos acreditados en la Corte. Al sujeto le es extremadamente difícil repudiar en la Corte una confesión legal y válida, ya que ésta probablen1ente, es la pieza de evidencia más perjudicial que se pt1ede introducir en su contra durante el juicio. Hay notorias ventajas y desventajas en el hecho de que el sujeto escriba su confesión de su puño y letra. La mayor ventaja co11siste en que surge la presunción de que el sujeto necesariamente la hizo, ya que es su propia escritura. Y por ser así, es evidente q_ ue sabía lo que estaba escribiendo y, por consiguiente, lo ad1nitió. Además, tt1vo la oportunidad de leer y co1nprender lo que escribía. Las desventajas de ese tipo de confesión escrita son muchas, entre ellas está el hecl10 de que la mayoría de la gente escribe en forma casi ilegible. Otra, que este proceso, por lo general, es n1uy lento, laborioso, tedioso y embarazoso; y que, materialmente, se tiene qt1e ''dirigir'' al sujeto en el mornento de efectuarla; y como es obvio, si se le ''gttía'' su declaración no es completamente l!bre y voluntaria. Si por lo contrario no se le guía, sino que se le deja en absoluta libertad, es mt1y probable que on1ita o distorsione detalles, hechos, incidentes y circunstancias materiales; así como también, antecedentes informativos. La confesión escrita, tanto la que se hace en forma de pregL111tas y respuestas, como 13. narrativa, debe11 contener y establecer ple11a1nente el cuerpo del delito que se cometió. Asirnismo, debe contener una relación real y n1aterial, y una información exhaustiva concerniente al grado de participación e implicación del cómplice o cómplices existe11tes en el crimen. La co11fesión escrita también debe establecer los 11echos y detalles relativos a la recuperación de las armas usadas en el crimen, así como también el objeto del contrabando, la propiedad robada y otros n1ás. Los detalles del crime11 se deben establecer en orde11 cronológico, ya que esto asegura una inejor continuidad al indicar materialmente en qt1é consiste el crimen, y en realidad qué sucedió. Tan pronto con10 esté lista la declaración escrita, el sujeto debe leerla y revisarla con1pletamente. J_,a mejor forma de lograr esto, es proporcionándole una copia al sujeto, y utilizando otra el interrogador. Un buen sistema al respecto es hacer que di.cho sujeto la lea en voz alta, al tien1po en que que el interrogador sigue con la vista el texto de la copia. Antes que nada, el sujeto debe leer el contenido total de la declaración. El sujeto se percata de los errores tan pronto llega a ellos; el interrogador ta1 nbién. Si el primero pasa por alto alguno, el segundo se lo señala, y se discute respecto a la 11ecesidad de corregirlo. El interrogador debe determinar ·el lugar exacto de cada error, y debe asegurarse de qt1e el sujeto localice todos los errores contenidos en el

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texto. Cuando el sujeto y el interrogador finalizan la lectura referida, se repite la operación, para asegurarse de que el sujeto la comprendió. En el curso de la tercera vez, el sujeto debe tachar, corregír e inicialar cada error. Asimismo, en la tercera lectura se debe cuidar de detalles como inicialar las páginas. Normalmente, el tipo narrativo se escribe a máquina, operación ·que puede ejecutar ya sea el interrogador o su secretaria. Se debe hacer un original, y cuando menos cuatro copias. La oficina para la que trabaje el interrogador es la que, ien último térmi110, establece el número de copias que se requieren. Por lo general, dicho tipo de ·declaración se hace a un solo espacio ; en cambio la que sigue el sistema de preguntas y respuestas se efectúa a dóble espacio. El margen de cada lado de la hoja debe ser de una a una y media pulgadas de ancho. Los márgenes amplios facilitan las correcciones, mismas que el sujeto debe hacer de su pt1ño y letra, y asimismo, permiten el proceso de inicialar dichas correcciones. Cuando están al centro de la línea, se debe trazar una raya desde el error hasta el margen, lugar donde se hace la correcció11. Los párrafos se deben separar entre sí, cuando menos con dos líneas, ya que este espacio da lugar a las correcciones que se deben hacer en la última línea del que finaliza, o en la primera del precedente. Cuando ya se cuidó de todos los detalles preliminares, el sujeto firma la confesión y todas las copias al carbón. A. los individuos que fungirán como testigos, se les debe llamar a la sala de interrogatorios, para que den fe de qt1e el sujeto plasma su firn1a en la declaración, y et1 cada una de las copias. Sin embargo, es posible que el sujeto se niegue a firmar en presencia de dichos testigos; por eso es re.comendable que el sujeto firme la confesión y sus copias, únicamente en presencia del interrogador. Los sujetos admiten fácilmente que firmaron los documentos, y que la firma qtte aparece al calce de los mismos es sttya; pero también pueden negarse rotundamente a hacerlo, en presencia de los testigos. Inmediatamente después de la fir.ma, se llama a los testigos a la sala de interrogatorios, para q11e den fe de que la declaración es absolutamente legal. Dicho proceso, normalmente implica que uno de ellos le pregunte al sujeto si la declaración es suya y si la hizo voluntariamente. También da pie a interrogar respecto a sus derechos constitucionales relativos a la confesión de culpabilidad. Sobre otros aspectos de la misma, so.bre los errores, las correcciones y la forma en que se hicieron, sobre la inicialación d· e las mismas y de las hojas, y finalmente, en relación con la firma que aparece al calce de las mismas. Una vez hecho esto, los testigos estampan su firma y fecha en los

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lugares adecuados, o indicados. La del sujeto aparece normalmente en el extremo derecho de la hoja, unas cuantas líneas más abajo de la última del texto. Los testigos citados firman abajo del sujeto, y en el extremo izquierdo. Cuando ya se preparó la declaración es preferible el estilo narrativo. No obstante, el sistema de preguntas y respuestas tiene numerosas ventajas. Entre éstas está el que sólo se puede hacer una pregunta y una respuesta a t,tn mismo tiempo. Lo cual impide que la declaración sea ambigua. La ventaja principal de este sistema está en que hace más difíciles las objecio11es del defensor, cuando el fiscal trata de introducir la confesión en calidad de evidencia. Y en caso de que se admita la objeción referida, se desecha únicamente esa pregunta. En tanto que en el estilo narrativo, cuando se admite la objeción, se desecha todo el documento declaratorio. Otra ventaja decisiva del primer sistema, es que la narrativa, a no ser que la prepare un experto, es inherentemente defectuosa. Lo cual es así, porque en esta última se incluyen todos los hechos mate. riales con gran detalle; cosa que sugiere la idea de que el interrogador ''guió'' al sujeto y que lo ayudó notablemente al referir la historia en el papel; y que, por decirlo así, la confesión fue más bien producto del primero que del segundo. Además, es muy difícil ser específico en el tipo narrativo; por lo cual es más factible que el sttjeto pueda rechazarla; situación que no ocurre con frecuencia por lo que se refiere a la de preguntas y respuestas, ya que es una sola y específica pregunta para cada respu.esta. La declaración se prepara tan pronto como el sujeto adrrtite el . crimen, e inmediatamente después de que repite íntegramente la historia dos o tres veces. Una regla cardinal que el interrogador debe seguir es la de que, tan pronto como humanamente sea posible, tenga lista la declaración; desde luego, tan pronto como confiese el sujeto. Frecuentemente cuando hay una dilación al respecto, el sospechoso cambia de opinión y rehúsa. firmarla. La ausencia de firma no afecta la admisibilidad de la declaración en la Corte, si es legal en todos los otros aspectos. Pero, por razones obvias, es mucho mejor llegar a la Corte con una declaración firmada que con una que no lo está. Los procedimientos adecuados indican que en una declaración se confiese únicamente un crimen, a no ser qtte Ia comisión de dos o n1ás esté íntimamente relacionada entre sí. Psicológicamente, es desaconseja.ble hablarle de ''confesión'' al sujeto, es mucho mejor usar el término ''declaración''. También se debe emplear un sinónimo del verbo ''firmar''. Lo cual se ·logra fácilmente con unas cuantas palabras~

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como ''pon tu no1nbre en esta línea'', o ''escribe tu nombre en esta línea'', etcétera. Se debe grabar todo el proceso de interrogatorio, porque el valor de este procedimiento es obvio. También se debe filmar, desde luego cuando se Cl1enta con el equipo necesario. Ambos se emplean · para denegar cualquier objeción del sl1jeto, en el sentido de que se violaron sus derechos en cualquier forma ; de que no la hizo voluntariamente o de qt1e el interrogador se comportó en f onna ilegal o sin ética dt1rante el proceso.
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Indice

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Aborrecimie11to, 169 Accesorio, 86, 93 Acciones "desviadas", 137 pensamientos, 137 Aceleración de la respiración, 124 Acercamiento directo criminal profesional, 81 Acercamiento real, 132 Acercamiento vel1emente y apacible, 81,

84
cambio de táctica, 86 confesiones perjud iciales a, 86 coordinación de, 86, 87 desviar los inter1tos de acercamiento,

86 dos formas dífe rentes de interrogar, 86
dos interrogadores, 86 regulación de tiernpo, 86, 87 Actitud atnistosa, 80, 86, 152 movin1ientos i11esperados, 86 utilidad, 86 Actitud.e s cínica, 133 con10 pose, 134 del interrogador, 163 clesinteresada, 134 i\ctitud indifere nte, 81 grado de culpa, 81

saberse culpable, 81 Actitt1d mental del sos.pechoso, 90 Actitud severa, 89, 1.32
directa, 89 cvide11cia incriminatoria, 89 Actividades ilegales, 157 Adaptarse a la frustración, 129 193

Adrenalina, 121 Aumento de secreción, 123 diabetes, 123 enfermedad de los riñones, 123 estimulantes poderosos, 121, 127 exceso de secreción, 123 influenza, 123 secreción de, 121 severo resfriado, 123 y mentira, 121 y ten1or, 126 Afectar, 138 monóto110, 139 violento, .138 Afecto, 27, 137 psicópata antisocial, 140 Afectos indiferentes, 139 Afectos violentos, 139 Agencia ilegal, 180 r'\.gencias Investigadoras, de los Estados Unidos, 153 Agente de la Policía Militar, 153 Agente d.e la Policía Secreta, 65 Agobiado por la culpa, 147 Agotan1ie11to, 80 acercamiento, 80, 86 definición, 86 Agota1niento de defensas, 100 Alardeo, 80, 88 aproximación, 80 con10 norma de acercamien to, 89' con10 riesgo calct1lado, 89 desve11tajas de, 80, 89 e inierrogació11, 141 el st1jeto emotivo, 166 historia hipotética, 83 incri1ninación del coacusado, 88 interrttpción del interrogatorio, 89

ÍNDICE

motivar al sujeto, 88 normalmente en desuso, 89 objeto del in.terrogatorio, 89 resultados obtenidos, 88 tern1in.ación del inte-rroga torio, 88 testigos oct1lnres disponibles, 88 una táctica deficiente, 89 usado con caute!a, 89 \'enfajas, 80, 89 ve.r.tajas psicológicas, 89 y coacusados, 88 y confesión, 118 y co11fesió11 escrita, 88 Alcoh5!ico, el, 131, 134 "Algo por nada'', 139

Atribuir la culpa a o(ro énfasis en, 86 técnica psicológica. 87 Ausencia de valores sociales, 13 7 At:toincriminación, 153 Autorreprod ucción, 120 Autoridad del interrogador . 144 ,t\.xilas, 122

B
Balíst ica, 96 Boca, 124 células de la ·n 1embrana n)ucosa. 124 Boca seca, 119, 121, 123

Amabilidad, 81, 85 corno táctica, 81
Amenaza implíci ta, 175 Amer1azas, 175

Brutalidad, 171

de violc11cia, 175 ilegales, 179 irnplícitas, 180 sugeridas, l 79 A1ni11orando las consecuencias, 80, 87 Am.istoso, 80 Análisis de la personalidad, 14 8 tiel sujeto, 150, 153 Anormal, 113 .Anormalidades d.el (.:a rácter, 138 Anorrnalidad sexual, 139
sospechoso, 114 Ansiedad, Ansiedades, 115, 119, 120, 161 , 166 ar1siar un cigarro, 126 entorpecimiento del habla, 126 Ar1tecedcntes, 170-171 .l\.pariencía profesional , 106 Aptitud, 94

e
" Cabeza dura", 151 Caln1a, 105 Cámara de gases, 11 5 Can1l)ios bioquímicos, 120 respiratorios, 124 Carácter. 91 defectos del psicópata, 138 sujeto "gárrulo", 148 Carcelera, 132 Catarro severo, 123 Catatonia, 129 e historia conversiva, 128 Categoría de sujetos, 131 Cegado por la ira, 113 Celo excesivo, 142 Células de la piel, epidérmicas, 122 subcutáneas, t 22 Cerebro, 119 Certeza clínica, 149 Certeza rr1oraf, 100 significado de, 94 Certeza probable, J00 Certeza razonable, 100 Certidun1brc, 148 clínica, 148 .cµlpa con, 94 . Circulación periférica, 123 esencialn1en te inconcl\IYCn-te, Q6

Areas visuales, 121
Arresto y tensión, 112 Artículo 31, C.U .J.M., 153 A.rtículo 3 1, del Código Uniforn1e de Justicía Iv1~li~ar, 15.3 advertencia específica, 154 necesidad de advertir, 153 y e/ derecho a defensor, 153, 154 Asesir1ato, delito g rave, 22
.~Jt~ue, ..fJ~i°"

..

del sujeto, 143 ... \i~\fidepcia física . 1''f'eiéty~r la posesión de la, 80

I N DICE

,

195
y colegios a los que asistió, 185

evidencia circunstancial, 93, 160 preguntas concernientes a , 96 Clases de problemas, 61 "Cliente terco", 152 Cloruro de sodio, 122 pérdida de, 122 reacción química, 122 Coacción, 79 definición, 52, 79, 178 Coartada, 49 Coerción, 79, 176, 178-179 connotaciones de, 178 <lefir1ición de, l 79 definida, 178 , Complicación nerviosa, 119 Con1portamiento humano, 60 emociones, 79 Compostura del sujeto, 156 Comprensión, 163, 168 como técnica, 108 con la gente, 170 Conciencia, 82, 105, 135 falta de uso, 114 ignorar, 114 inoperante, 114 mecanismo psicológico, 114 Co11fesión at1téntica, 105 Co11fesión (es) , 169 adición de fojas, 186 adn1isibilidad, 47, 175 admisión de ct1lpabilidad, 176 admisión de evidencia, 47, 180 . aspectos de, 175 autentizado por el sospechoso, 187 como evidencia, 47 confinamiento en celdas, 179 copias al carbón, 185 e incriminación, 184 e información personal, 184 imposibilidad de ser forzado, 48 intentos de repudio, 186 lenguaje aprOJJiado, 184 oportunidad de obtener, 110 por coerción, 48 por el coacusado, 105, 117 por el sospechoso ii1ocente, 94 por inducciór1 ilegal, 48 terminología apropiada, 184 y admisión, 176 y amenazas, 48 y coacción, 52

y comida y bebida, 179
y composición de la familia, 185

y compulsión, 176 y constitución, 47 y contrabando, 187
y declaración de hechos, 45 y defectos fatales, 180

y degradación, 48 y de naturaleza voluntaria, 79 y el cuerpo del delito, 187 y fecha de nacimiento, 185 y hechos conocidos, 184 y la esposa del sospechoso, 185 y lugar de nacimiento, 185 y malestar físico, 178 y récord de trabajo, 185 y tomar apuntes, 182 Confesión escrita de puño y letra desventajas de, 187 escritura ilegible, 187 guiando al s11jeto, 187 omisión de hechos, 187 proceso laborioso, 187 proceso lento, 187 tedioso y agotador, 187 Confesión narrativa, 183 Confinamiento ilegal, 179 inducción, 179 influencia, 179 promesas.. 179 Conformistas, 113 Confundiendo al sujeto, 116 discutido, 116 desventajas de, 116 Confusión, 120, 128 falta de confianza en sí mismo, 128 orientación inadecuada, 128 Confusión del habla, 119 Confusión extrema, 85 Confusión mental, 119 Conmociones del sujeto, 155 Consideración, 133 Constitución de los Estados Unidos, 47 Constreñido, 178 Constreñimiento, 79, 175 Contacto, 133 establecimiento de, 144 Co11trabando, 187 Contracciones nerviosas, 126 contraccio11es involuntarias, 126


, INDICE

196

de las piernas, 126 en los brazos, 126 en todo el cuerpo, 126 faciales, 119, 126 Control metabólico, 128 Convulsiones espasmódicas, 1?5 Corazón, desequilibrio entre arabos ventrículos, 123 y el 11ervio vago, 124 Corte Marcial, juicio por, Cortesía, 132-134 , Cree11cias erróneas del psicópata, 138 Crimen, 114 cegado por la pasión, 91, 113 considerado objetivamen te, 108 culpar a la víctima, 165 disminución de, 165 esencialmente emocional, 164 expiación por el, 114 forma de cometerlo, 93 grados de, 22 grados de participación, 93 premeditación, 81 sádico, 107 tentativa, 93 violento, sexual, 165 Crín1encs sexuales, 138, 165 del su jeto, 131 Criminal antagonismo del, 169 carácter del, 91 criminalidad, 61 delincuentes primarios, 113 del psicópata, 138 el neurótico, 33 evidencia circunstancial, 93 evidencia real, 93 experiencia del psicópata, 138 experto, 160 expresiones del psicópata, 138 identificación por testigos oculares, 93 in1prudencial, 6 inclinacio11es, 163 inclinacio11es c iel psicópata, 138 inexperto, 118 intento, 23 interrogador cri111i11al y la psicología criminal, 21 irn1sponsable, 27

joven, t 18 patrones básicos de, 138 personalidad psicopática, 136 p rofesional, 36 sexual, 138 psicoparanoico, 31 psicópata, 26, 137 p síquico, 31 sitttable, 25 tendencias, 137 tener u n estad.o legal, 91 Criminales irresponsables, 26 capacidad mental, 26 culpabrlidad, 26 ejemplos de, 26 y responsabilidad legal, 26 Criminal neurótico, 33 aspectos del interrogatorio, 34 estado de confusión, 34 interrogatorio del, 34 legalmen te sano, 34 presiones y tensiones, 34 Criminal p rofesional interrogatorio del, 35 Crimit1al psíquico, 31 discusió11 de, 32 ' extensión de la desviación, 32 Crisis emocional, 128 Crisis me11tal, 128 Crisis nerviosa, pérdida del control, 128 Cualidades externas, 155 Cuello apariencia sonrojada, 122 congestión sanguínea, 123 Cuerpo del delito, 22, 187 e intento, 23 C. U. J. M., 153 Culpa, 138, 166 clasificación de, 94 con certeza, 94, 116 con certeza moral, 94 grado de determinación, 157 incierta, 94 incremento de, 164 incttlpabilidad, 94 índice de, 135 oportu11idadcs de, 94 prest1nción de, 94 probabilidad de, 94 probable, 94 razonable , 94

ÍNDICE

197

razoria1niento de, 84 psicópata antisocial, 28 valorar el grado de, 97 Culpa cierta, ejemplos de, 94 identiÍicación por testigos oculares, 95 posibiiidad de, 94 probabilidad de, 94 Culpa razonable, 94 significado de, 94

D
,

Daño físico al interrogador, 142 Débil mental, 137 Decepción, 170 ansiedad, 119 boca seca, 123 catatonía, 128 combi11ación de :>íntomas, 119 confttsión, 128 contracciones nerviosas faciales, 126 glándulas endocrinas, 121 histeria, 128 histeria convers iva, 128 labios secos, 123 lengua seca, 123 mala memoria, 128 • • nerv1 os1smo extre mo, 128 " puños apretados", 123 rigidez del cuerpo, 122 rigidez extrema, 128 ruborizarse, 122 síntomas en1ocion ales, 109, 119 sonrojamiento, 122 sudor viscoso, 123 Declaración, 177 acusatoria, 45 y confesión, 45 Declaraciones de preguntas y respuestas objeciones susten tadas, 188 ventajas de, 188 Declaración narrativa i11herente defectuosa, 189 Defectos, carácter del psicópata, 138 Defere11cia, 132 Defi11ició11 de la restricción, 179 Delincue11te emocio11a l, 164 sujeto, 132 ''Delincuente habitual", 147

Delincuente imprudencial conciencia de culpabilidad, 48 conductor de pega y huye, 7 cooperació11 con el interrogador, 7 cooperación con la policía, 7 declaración .acusatoria, 45 discusión de, 6 en el lt1gar del crimen, 46 in1plicaciones del, 45 interrogación del, 6 naturaleza incriminatoria, 46 perma11ecer mudo ante, 46 significado para el interrogador, 46 significado legal, 46 y el peso de la culpa, 7 y mintiendo fingiéndose inocente, 46 Delincuente ocasional aspectos de interrogatorio, 8 cooperación con la policía, 8 el sujeto, 147, 149 propósito fundamental, 151 "tan te ar", 153 y "buenos propósitos", 8 y razo11amiento, 8 D elincuentes juveniles, 113 Delinc uentes primarios, 113 "Dentro de la Rusia de hoy'', 41 Derecl1os constitucionales, 40, 48, 176 actitud hacia el sujeto, 68 a1nenazas de violencia, 48 amenazas in1plícitas, 48 apariencia inocente, 95 apuntes, 183 archivos de información, 49 aspectos degradantes, 175 aspectos incriminatorios, 175 auxilio de notas, 183 bajo coacción, 79 coacción, 179 cambios radicales, 117 coerción inherente, 179 comprendido por el sujeto, 186 comprensión de derechos, 176 concepto completo de, 151 confinamiento ilegal, 180 conocimiento, 160 consideraciones éticas, 40 constreñido ilegalmente, 176 construcción y gramática, 184 correcciones de, 185

-

91

/

198

ÍNDICE

correcciones firmadas con iniciales, 185, 186 correcciones inicialadas, 185, 186 corregir errores, 185, 186 cuando se está preparando, 184 declaración, 177 declaración del sujeto, 186 definido, 47, 176 desarrollando la información, 42 de vital importancia, 175 discrepancias, 81, 177 distorsiones, 81 duración de, 186 elementos de la, 172 elernentos de la investigación, 37 eliminación de sospechosos, 42 "el timbre de la verdad", 184 empleo de coerción, 178 enumerar las fojas, 185 errores corregidos, 185 errores intencionales, 185 historia personal, 184 identificación de cómplices, 42 implicación de cómplices, 187 innecesario de hacer, 48 intei:isiva, 179 invalidez, 178 Jegalmente admisible, 4 7 leído por el sujeto, 186, 187 libertad de escoger, 48, 52, 79 métodos empleados en la Corte, 128 motivación hacia, 50 narrativo, 184 naturaleza de, 175 oferta de be11eficios, 4 7, 178 oportu11idad de hablar, 109 oral o escrita, 47 páginas inicialadas, 186 páginas numeradas, 186 palabrería de, 184 participación de cómplices, 187 pregunta por hacer, 177 preguntas y respuestas, 184 preparación ct>n1pleta, 142 procedimientos, 186, 187 procedimientos correctivos, 185 procedimier1tos ilegales, 180 procedimientos para testigos, 188, 18q proceso del cun1plimie11to de la ley,

37
prueba de admisibilidad, 176

recuperación de armas, 187 psicología del, 175 supresión de fojas, 185 temor a la violencia, 48 tendencia a la degradación, 48 "tercer grado", 178 termina en fracaso, 143 terminar el caso, 142 testigo de, 187 Derechos Constitucionales y Confesió11, 176 Desafío, 116 Desarmonía, psicosis, 137 Desdén, 91 Deseos del sujeto, 155 Desequilibrio adicional, 121 afición a la 1nentira, 121 área del hipoc~mpo, 120 área motor subtalámica, 120 área occipital, 120, 121 área sensorial, 120, 121, 125 área sensorial frontai, 120 áreas motoras, 125 área subtalámica, 121 cambios bioquímicos, 120 circulación del flt1ido, 120 coordi11ación, 120 coordir1ación mental, 120 defectos de coordinación, 125 desequilibrio bioquímico, 121 desequilibrio del, 125 fluido, 120 fluido de la columna vertebral, 12t glándula pituitaria, 121 "planear la mentira", 119 reflejos condicionales, 120 y adrenalina, 121 Desfalco, 159 Destreza, 170-171 e interrogatorio, 141 Detección de mentiras, 42 Detective, 61 del desarrollo y la p~icopatía, 1.:3 Diabetes, 123 Diafragma, 124 respiración, 124 titnidez, 153 y el nervio vago, 124 Diagnosis del psiquiatra, 149 Di la verdad, 81, 92 acercamiento, 1.35

,

INDICE

199

Disminución del pulso, 119 aceleración, 119, 123 Distribución de asientos en Ja sala de i11rerrogatorio, 74 :Duda, 115

E
Econotnía de palabras, 102 Ego, 138 .P sicópata egocéntrico, 138 El alcohol y las inhibiciones, 134

debe conocer a la gente, 149 defectos de, 141 deficiencias, 80 demuestra intenció11, 98 demuestra oportu1 1idad, 98 den1uestra premedi tación, 98 den1uestra prepa1·aciór1, 98 demuestra que el sospechoso miente,

98
destruye la coartada, 93..99 dirigirse a él con10 "Sr.", 145 el co1nportan1iento humano, 60 el mecanismo del n1ledo y la ira, 127 el m ecanisrno del odio y la furia, 127 " er1 el asiento del conductor", 159 enfa tizar las actitudes, 151 entrenamiento formal, 62 entrcna1nie11to informal, 62 establece la identidad, 144 establece la intención, 99 establece Ja premeditación, 99 establecer "contacto", 59,· 144 experiencia de, 54, 116, 148 experiencia en general, 61 explicar los Derechos Constitucionales, 48 facilidad para a¡;tuar, 115, 146 facultades del sospechoso, 99 frustración del sujeto, 98 habilidad para con1unicarse, 69 hacer concesiones a la verdad, l 14 impo11er la autoridad, 144 in1poncr respeto, 58, 59 impresió11 de durabilidad, 69 impresión de poder, 158 información exacta, 50 interés en la gente, 63, 106 involucra a inocentes, 147 la educación, 61 la importancia de las adn1isiones, 45 la vestime11ta en generai, 66 limitaciones, 79 los problemas humanos, 60 los pun tos de vista 11umanos, 59 maneras objelables, 66 manter1er el contacto, 57 n1otivaci611 y comportan1iento, 64 nulifica )as objeciones, 98 obje tivo y fines, 99 observación y retención, 64 paciencia infinita, 91

El. alrna, 137

El delito de asalto. 178 i11tcrrogador responsable, 178 n1étodos. 1. 78 El escritorio e11 la sala de interrogatorios, 77 El cstancan1ie11to del desarrollo y el p sicópnta, 138 El habla, 119, 126 a media 1 ~11gua . J. l 9 confusiór: de, 119 torpeza, 119 ~1 interrogador, (es) tccrcamicnto general, 68 actitud dt~, 159, 163 artLiar, l 08 act\1ar rudan1ente, 158 • acus= 1c1ones e11 contra, 132 agil idad mental, 116, 118 nl ardear~ 83 alardeo del sospechoso, 50 análisis de, 151 apariencia de estupidez, 116 aparlencil:t importante, 144 aspectos inhun1anos, 105 "bolsa de tretas", 79 "cabeza dura", 143 corr10 u11 actor, 56, 88 como un filósofo, 59 como un vendedor, 56 con1petencia de, 62, 116, 148 con base de en1ergcncias, 62 con don de manclo, 143 conocimie11to .incon1pleto, 50 conocin1iento insuficiente, 50 control e1nocional, 67 control físico, 67 curiosidacl il1telectual, 64

,

200

~

INDICE

palabras fuertes, 68 perseverancia, 65 personalidad del, 58 persuación, 83 propia flaqueza, 80 rasgos característicos, 58 recusado, 116 refutar la defensa, 98 requerimiento de antecedentes para,

62
responsabilidad principal, 142 silla para, 75 si1npatía por el sospecl1oso, 105 ventajas sobre el sujeto, 46, 49 vestido y apariencia, 66 y declaraciones i11criminatorias, 46 y de las profesiones, 62 y el ' autocontrol, 65 y el campo legal, 62 y el comportamiento humano, 62 y el énfasis, 61 y el motivo del crimen, 22 y fumar, 69 y la actividad humana, 148 y la conciencia de culpabilidad, 47 y Ja criminología, 62 y la dureza, 143 y la educación, 54 y la emotividad, 56 y la integridad, 65 y la naturaleza humana, 62 y la osadía, 143 y la personalidad esquizofrénica, 32 y la personalidad P\icopática, 136 y las emociones hum~nas, 148 y los Derechos Constitucionales, 47 El mecanismo emocional, 163 del odio y la ira, 127 del temor y la furia, 127 mentir, 120 El mecanismo psicológico, 86, 87, 114 consecuencias inminentes, 11 5 ruina inrninen te, 115 y la conciencia, 114 El miembro del ejército, 153 El nervio estilogloso, 124 12~ nervio craneal, 124 situación de, 124 y las glándulas craneales, 124 El nervio ''ago, 123 10~ nervio craneal, 124

medida de las palpitaciones, 124 reducción de las funciones, 124 se vuelve involuntario, 124 y el diafragma, 124 y el espasmo, 124 y los pulmones, 124 y mentir, 124 El sociópata, 131, 138, 148, 156 el sociópata, 27 y el psicópata, 27 El sujeto dócii, 113 El sujeto (\'er Sospechoso) abrumado por la culpa, 148 acusado erróneamente, 151 agobiado; 148 alcohólico, 131 análisis de, 151, 153 ancianos, 131 ansia de, 155 antecedentes psicológicos, 148 antisocial, 131, 136, 139 artict1lar, 147, 148 ataque físico de, 143 aterrorizado, 131 . 136, 147 atormentado por el remordimiento, 147 carácter de, 147 categorías de, 131 clasificaciones amplias de, 131 "clie11te testarudo", 151 confuso, 136 conocimiento de las clases, 131 constatar la veracidad, 109 convencer, 170 cualidades externas, 155 culpabilidad dudosa, 151 cuipa de, 151 debe ser motivado, 159 decisión justa para, 147 delincuente experto, 148 desafiante, 148 deshonesto, 131, 135 desinteresado, 131 dócil, 148 ebrio, 131 ejercer presión en, 173 emocional, 132 emocionalmente trastornado, 141 emociones de, 155 engañoso, 131, 135 en la escena del crimen, 157

,

INDICE

201

enojo, 131, 135 equilibrio del, 156 esper anza de, 155 esquizofrér1ico, 148 estar consciente de la culpab ilidad , 151 fácil de motivar, 152 flemático, 148 grado de .involucración, 153 ho1nbre, ~ 31 honesto, 131, 135 in1pt1lsos., 155 indiferente, 133 influencia del alcohol, 134 , influenciar, 170 inhibiciones de, 155 jóvenes adultos, 131 la persona culpable, 39 locuaz, 131, 148 los niños, 131 manera de actuar de la policía, 39 rrtentiroso patológico, 136 n1ujer, 131 nada que decir, 143 naturaleza emocional, 131 naturaleza física de, 131 naturaleza menta] , 131 naturaleza psicológica, 131 nervios, 147 nerviosismo, 15 1 r1eurótico, 148 observación ele, 153 obviamente 11ervioso, 151 personalidad psicopática, 136 personalidad sociopática, 137 persuadir, 170 perturbad.o, 132 perturbado emocionalme11te, 136 perturbado niental, 136 perturbado psicológicamente, 136 punto de ruptura, 155 reacción excesivamente atemorizada, 136 reluctante, 131, 134, 170 resiente la familiaridad, 144 retirado, 148 sentimiento de superioridad, 144 sentimiet1tos de, 155 sexo del, 131 psicótico, 148 signiíicado específico, 39

sig11iÍicado ge11eral, 39 psicó1,ata, 137, 148 sospecl1oso erróneamente, 15 1 suspicaz, 131, 135 "tantear", 147, 149 temores de, 155 temperamento de, í48 terror con causa, 136 terror sin causa, 136 testarudo, 132, 148, 155

tipo de persona, 148 valoración del, 153

volubilidad, 151 y !a conciencia, 135 "El tono de voz en el interrogatorio" 146 El "Yo'', 137 En1ite tu versió11, 109 Emociones, 79, 123, 163 ca1nbios biológicos, 171 cntnbios . psicológicos, 171 del sujeto, 155 en jóvenes adultos, 132 estimulación apropiada, 163 estimulación exte~na, 163 mentir, 123 pulso notable, 123 Emociones personales, 138 Emociones violentas, 60 Emoti·v idad y grado de creciente de culpa Encogi111iento de. hombros, 126 Encubrimiento de la verdad, 17ü Enfático, 111 defir1ición, 61 Enfer1nedad mental, 137 Enfrentarse a la realidad, 128 Enfrentémo1 1os a, 133 En la escena del critnen y el sujeto, 157 Entorpecimie11to de la función motora, 128 de la integración motora, 128 Equilibrio del Sistema . Nervioso Ce11tra], 128 Error fatal, 180 Esfuerzos, 161 extremos, 128 Esfuerzos para establecer el cor.t1·ol, 128

202
Espasn10 muscular, 119, 125
naturaleza histérica, 126 Espasmos musculares, 1. 13, 119 Espcctacularídad, 157
Esp cra11za de beneficio, 176 Esper anza del sujeto, 155

,

lNDlC E

F
Facultades mentales, en el área emocional, 113 e11 el área psicológica, 113 falsedades. 89 Falsedades sucesivas, 80 Falta de confia11za en sí mismCJ, 128 Fnlta de valores éticos, 137 1''amiliaridades con los ancianos, 133 con los su,ietos, 144 l'irmeza, 152 ancianos, 133 f'irrneza, 136, 89 corno táctica 80 f luido d e la columna vertebral, 121 Flt1ido del cerebro, 120 desequilibrio bioqttímico, 122
desequilibrio de, 120 discusión de, 120, 121 Frirma de cometer el c rimen, 93 l~ra caso de la juslicia, 95 Fracasos e1r1ocionalcs, í38 Frontal, 122 l<'rustraciGn de la ji.1sticia, 95 f'u11cior1es o rgánicas, 121 n1otor, 128 Fu11ción motora, 128

Esposos, 112
Esquizofrénico, 148 burlas del sujeto, 91 desdén, 91 distancia 1:!e, 91 Establecer el cor1trol, 120, 1'28 motivar, 105, 114 nervios autónomos, 128 Estab!ecin·1iento del control, 120 Eslablecin1iet1to de n1otivos, 105 · Estilogloso, 124 Estimula la adrenalina, 121 Es un.a persona muy sociable, 139 ftica, 138 Excentricidad. 137 Excéntricos, 114 I~ xceso de esfuerzo, 128 f~xc~so de secreción de la glándula pituitaria, 121
E;~~eso

e le ten.::.ió11, 128 I::;(liibicionismo. 14-0
Exhortacionc-, del Experie11cia, 170 Ex¡>eriencia critninal, 160 Expresiórr d~l resentin1lento, 121 Esquizoide, y las fantc.1sías, 32 aspecto . del i11terrogatorio, 3·) ausencia de n1oiivos criminales, 33 delitos coi11ctidl}S por, 33 d1;litos f.cxu~les v iolcr1tos, 33 sintornas de, 32 y las alucinaciones, 32 Evidencia, circunstat1cia l, 160 . en la escenn del crimen, 49 (ísica, 90 identificación por tesl.igos oculares, 93 implicaciones de culpabilidad, 95 inicios de culpabilidad, 95 simular la posesíó11 de, 90 uso de, 170 varias clases de, 93 y ios a ncianos, 133

Furia, ira agravada . 127

G

Geilgud John, 58
Gentileza, 85 GcsticuJJcio11es, 125 espasrnos 1 11uscuJares, 126 (~ l á11dula pituitaria, 120 desequili brio de las, 12 1 exceso de secreciór~ de la, 121 lóbulo a nterior, 121 Glándulas, 12 i adrcnales, i 21 cabeza y saliva, 124 endocrinas, 121 Grabación, 78 destrt1ir y con struir 80, 91 G rado creciente de culpa, 87 (.Jrad.o de comisión delictiva, 93 (.Jrado de culpab ilidad, 80

-

INDI CE

,

203

Grado de implicación . 93 de p articipación, 93 Grado decreciente de culpabilidad. 87 Gratitud, psicópata antisocial, 140 Gunther John

n1odificaciones en la respiració11, 124

1novimiento leve de las manos, 126 n1oviinien to ieve de los pies, 126 n1ovimientos involuntarios.• 125 n1ovin1ientos leves de las p iernas, 126 movimientos leves de los brazos, 126
palidez, 122 pérdida del cor1trol, 128 protestas de inocencia, 127

H
Hablar c onfus<) ansiedad, 126 discusiór1 de, 126 rr1otivo parcial, 126 , Jtablar durante el interrogatorio, 109 Hecho consumado, SO, 38 Hechos pertinentes de aprehensión, 93 Herir a los seres queridos, 105. 11 2 implicaciones de, l 12 intensificacíón <le Ja ansiedad, 112 intensificació11 tie tc1nores, 112 Hipocampo, 120 anterior, 122 camjnos a través, 121 coordinacíó¡1 física. 121 desequilibrio adicional, 121 dísc11sión acerca de las fu nciones, 129 equilibrio-desequilibrí<>, 122 J1ormo11a antidiurélíca. :12 1 perturbació11 de, 120 pcrtt1rbaciones n1últiplcs, 122 ¡Josterior, 122 situació.n de, 120 y el intelecto, 121 y el ilervio óptico, 122 y l1un1edeci1niento de los labios, 126 y las áreas visuales, 122 y n1entir, 120 · , . 1? H 1stor1a, ·~ 8 pérdida del cor1rrol, 128 sí11tomas de decepción, 128 tensión y esfuerzl>, 128 Histeria conversiva. 127, 128 2celcración del pulso, 123 agr&vación .me11tal. ¡ l9 causado por, 128 defectos en el h::i!Jla, 126 <lisrn.iDución de la rc:.>piració11, 124· e21cogin1iento de hon1l>ros, 126 espasmos mt.1sculares, 125 l1urr1edecimjento de los larJios, 126 mentir con éxito, 119

protusión de lengtta, 126 ruptura cor1 la realidad, 128 sí11torn.as de, 119 sí11tomas de decepción, 128 síntomas físicos, 119 síntomas mentales, 11 g tartamt1dear, 125 ten1biores, 125 tensiór1 nerviosa, 119
122 trastabilleo, 125 y catatonia, 128 y e) significado de las palal•ras, 128 Histeria h!r-otética, 83 Homosexuzlidad, 140 Hormona, ar1 tid 1u:ética, 121 Hudsor1 I~ock.. 58 Humedecerse los labios .. 119, 121, 126 discutido, 126 instinto (fe conservación, 126
tr~nspírac(ó11,

I I de:ilisn10
en ]os adultos jóvex1es, 132 en los ancianos, 132 l tle11tificaci0n, del interrogatorio, 144 f)t0cedimlentos, 152 Ic.ientif icación por testigos oculares, 93 culpabilidad cierta, 95 debe ser objetivo, 95 en erro•-, 95 medios para obtener un fin, 95 n1éritos de, 95 por inJivid11os imparciales, 95 .Por personas fidedig nas, 95 testi1no11io de calidad, 95 Ignatiev, 41. J1npulsos anormales, 140 Inadect1aciones, emocionales, 137

204

1

I N DI CE

psicópata i11adecuado, í38 psicologías, 137 Inadecuación social, 137 Incidentes falsos., 105 In criminación, del "yo'', 153 derechos en contra, 153 Indicios de culpabilidad, 135 Indiferencia ante el interrogatorio, 150. Individuo honesto, 131, 135 principios morales, 135 valores morales, 135 l ndiviciuo 11ecío debe dominar, 159 esfuerzos, 161' evidencia circunstancial, 160 la n1ejor manera de acercarse a, 156 persuasión, 161 puede ser alcanzado, 155 resistencia, 161 tensiones, 161 Individuo reacio, 132, 147, 155 ansiedades, 161 de carácter dominante, 159 y argumentos lógicos, 156 y Ja publicidad, 161 Indivicluos reluctantes, 132, 134, 170 Individuo (a) , a11orn1al, 113 carácter tímido, 151, 152 conformista, 114 débil mental, 137 de gran resistencia, 153 diferencias entre, 114 "difere11te", 114 emocional, 113 excitable, 113 inad aptado social, 137 instinto de agrupación, 114 necesidad de aceptación, 169 nor mal, 114 per turbado mental, 132 psicótico, 137 temor al castigo, 152 tipo distraído, 152 y n ormalidad, 114 I nducción ilegal, 179 amenazas, 176 an1enazas de violencia, 176 amenazas implícitas, 176 coerción, 175

esperanza de beneficio, 175 p romesa de beneficios, 175 violencia, 175 y temor, 175 Inducir admisión ir1icial, 41 definido, 4 1 técnicas del interrogatorio, 41 Inestabilidad e111ocional, 138 Influenza, 123 Infor1nación real, 156 Inforn1ación verídica , 156 Inforn1antes confidenciales, 117 Inhibiciones, 134 del sujeto, 155 Iniciativa, del sujeto, 148 psicológica, 144 Inocencia, 128 protestas de, 120 Impulsos visuales, 121 In quisición, 172 Insistencia sobre el mismo ter11a, 80, 91 máxima, 91 una técnica simple, 91 Instinto, 120 de conservación, 120 de repr oducció11, 120 pt.1gnativo, 1.27 I nstinto básico, 120 Insti11to de conservación, 120 ame11azado, 120 cambios corporales, 127 cuando es amenazado, 123 discusión de, 120 e ira, 135 el mecanismo del miedo-ira, 127 el mecanismo del odio-furia, 127 h urnedecerse los labios, 126 "mírame a los ojos", 127 protesta de inocencia, 127 In tegración de la función motora , 128 I nt~lecto, 164 e h ipocamp o, 120 Interrogatorio por la policfa, 171 especialidades, 170 secre to, 4 1 Investigación, esfuerzos de, 142 gastos de, 142

'

Í NDICE

205

.

Investigadores crirninalístícos interrogatorio por, 94 Investigat ivo lágrimas, 142 "sangre", 142 sudor, 142 Ira, 112, 1:0 agravada, 127 algo por nada, 139 cariño, 139 contrarrestar, 136 e inocencia, 136 . el rneca11ismo de Ia defensa, I 35 , lf . · ir1dicios de culpabjlidad , 136· . ' odio, 127 · preguntas concernientes a, 136 prin1era reacción, 135 reacción instintiva, 136 remordimiento, 139 sentimientos estéticos, 139 psicópata antisocial, vergüenza, 139 Integración de la función motora , 128 Interrogatorio, las ad1nisiones, 44 y el alarde, 14 1 f y el plan completo, 49 y la coacción, 52 y la concentració11, 50 y las adrrtisiones de culpabilidad , 40 y los coacusados, 88 y los Derecl1os Constitucion ales, 47 y los frutos del crimen, 42 y los sucesos, 49

J
John Gunther, 41 Jóvencs adultos como sujetos, 131 Juicio defectuoso y psicología, 133 Jungla legal, 127

l,
L,a adn1isión. co1no técnica, 109 contradicción en la ad1nisión , 109 del crimen cometido, 108 del sospechoso, 108

en el Trabajo Social, 108 en sentido figurado, 108 Labios, 124 Labios secos, 123 células de la membrana mucosa, 124 La carcelera, 132 la prisión, 132 La Ciencia Policiaca, 62 actitud p rofesional, 58 adaptarse al sujeto, 153 aspecto profesional, 66 compasió11 y co111prensió11, 58 cualidades de la voz, 67 distinguir las mentiras, · 49 el estudiante de la conducta huma n a, 106 emociones patentes, 80 encargarse de, 142 entrenamiento, 59 experiencia especializada, 61 instigar al sujeto, 109 investigador entrenado, 61 permanece flex ible, 153 pose importante, 143 prejuzgar acerca de la culpabilidad, 80 presión psicológica, 69 presunción de, 80 proceso introductorio, 153 proxin1idad al sujeto, 69 recon strucción verbal, 96 selección de, 62 trabajar con lín1ite de tiempo, 98 uso de insolencias, 158 uso de vulgaridades, 158 uso de vulgarismos, 66 venta,ia psicológica, 50 \ 'OZ de mando, 55 "La conspiración ele los doctores", 41 La Constitución, 153 La criminología y las causas de Jos crín1enes, 22 J.,a disciplina en los niños, 132 La evide11cia de rurnores admisibilidad, 45 La gente comprensión de, 170 observaci611 de, 170 • La gente de n1ediana edad, como su1etos, 131 La horca, 115

,
20b
ÍNDICE

La lc11gua, 124 células de la membrana mucosa, 124 protusión, 126

La L.ey,
d e la jungla, 127 instittlcjones l1urnanas, 22
L a J,~y Natural, 114 n1oralidad v . tradición.. 22 La Ley Natural, 22, 114 el sujeto anormal. 114 I,a n1ente, 137 IJa rnentira y la r igidez, 122 extrema, 128 La paln1a de las manos, 121 La p iel células epidér1nicas, céltilas subcutáneas, 122 J1(1m<.;dO, 122 Inad aptación social, 137 pign1entación nor1nal, 122 reacción ante la falsedad, 122 viscoso, 122 I,a policía secreta, 4 l J..a Quinta Enn1ienda, 153 agencias de investigación, 153 La regla de rumores, 45 La respiración, 124 lado derecho del, 123 "Las cosas l11ce11 n1al '', 105 T~as esposas, 112 IJas g1á11dulas craneales y la saliva, 124 La sociedad y el psicópata , 137 Lástima, 80, 168 acercan1iento, 80 como técnica, 108 Las venas aspecto de las, 119 visibles, 123 I,a tentativa y el cuerpo del d elito, 23 La traición, delito grave, 22 l.,engua seca, 119, 1.21, 123 Lesl1ianismo, 140 J~íqu ido de la colun1na vertebral, 12 1 Llan1ado de la decencia, 80, 89, 9 1 Liamado al honor, 80. 91 Lo b11eno y lo malo, 105 téc:nica, 113 IJogía, 22 Lógica, 168 Logos, 21

!Jos adultos jóvenes como sujetos, 131 discutido, 132 emotividad en, 132 idealismo, 132 y el fanfarro11e.:), 132

Los ancianos
acercamiento emocio11al, 132 a ctitudes, 132 actitud fir1nc, 132 a11tagonizar co11, 133 · cotno sujeto, 131 consideraciones para, 132 cortesías cpn, 133 método idealista, ideal, 132 severidad ron, 133 tratar co11 respeto , 133 y alardeo, 132 y fa111iliarídades con. . 13 3 Los Estados Unidos

agente, 153
de ]as fuerzas armadas, 153 Los padres, 112 Los seres queridos, 112

M

l'.'v1artera de actuar del ser h umano, 80,
84

afro11tar la situación, 133 alivio me11tal, 80, 91 al sujeto anorn1al, 114

a1nabilid ad, 80, 85

an1inorar las consec11cncias, 80, 87 co1npasivo, 80
decjr la verdad, 80 destruir y reconstruir, 80, 91 desviar la culpa, 80, 96 empleo de s11btcrfugios, 82 e 11 sent~Jo ¡>rofesio11al, 98 grado creciente de culp abilidad, 87 grado clecreciente de culpabilidad, 87 gran número de, 80 idealista, 132

indiferente, 80
indirecto, 80 interrogación, 79 intolerancia a las futilcz.ns, 132 menosprecio, 91

derivado de, 27

mitigación. 80 86

ÍNDICE

1nodificaciones, 114 opuesto, 9 1 persevera11cia, 80, 91 por medio de la ley natural. 114 pretensión de evidencia, 90 realista, 132 repetición del tema, 80, 91 ridiculizar al sospechoso, 91 severidad, 89, 165 severo, 133 si1nular la evide11cia física, 80 subterfu gio. 80 tentación irresistible, 80, 94 teoría del interrogatorio, 98 único y mejor, 80 " versión de st1 historia'', 80, 91 "Maniáticos'', 114 Manos, 125 n1ovirr1iento vagos, 126 sudor viscoso. 123 Marca paso, 12.3 r egula las palpitacio11es, 123 Masoquismo, 140 , .. Meca11is1no del odio y la ira, 127 Mecanismo d el temor y la ira, 127 el valor de la supervivencia, 127 entrenan1iento del, 127 reacondicionamiento de, 127 sometimiento de!, 127 sublimación de, 127 Mecanismo físico boca seca, 124 salivación excesiva, 124 Medidas de seguridad, 69 Medios ilegales, 179 Membrana mucosa, 121 célt11as, 124 Memoria deficiente, 120, 128 al castigo, 174 a lo desconocido, 115 del sujeto, 155 fuera de control, 115 sus efectos en la sangre, 127 te1nor, 115, 120, 156, 176 y adre11alina, 127 Mental, agilidad , 11.6 agravación, 119 alivio, 80, 91 desorden, 137 mecanisino, 11 i

pertt1rbación, 136 testarudez.. 143 tra11ma, 120 vida, 137 Mentir aspecto de . la piel, 122 aumento de adrenalina, 123 discutido, 90 emociones fuertes, 123 estímulos de, 122 . g1ándt1la p ituitaria, 121 · involucración de los mecanismos, 120 inodelo de, 100 , nervios parasirnpáticos, 123 · órganos de la loc ución, 125 i)alidez, 122 pigmentación n ormal de la p iel, 122 primera reacción, 120 procesos implicados, 120 pulso notable, 123 reacción básica, 122 rutina de, 100 trau1na m ental, 122 "triiJnfalmc11te", 121 y los sujetos, 136 y tartam11dear, 125 y titubear, 125 Mentiras, ide11tificables, 116 obvias, 135 Mentiras comprobadas, 105 Mentiras obvias, 135 Mentiras sucesivas, 89 Mentiroso patológico, 132, 136, 137 Método accidental, 165 Método directo, 80, 106 actitud directa, 106 Método eficaz instinto de agrupación, 114 n1ecanismo psicológico, 86 Método emocional, 80 emociones básicas, 82 gravedad del crimen, 82 manifestaciones de . nerviosidad de tensión, 82 pago por el crimen, 82 y la co11ciencia, 82 y la religión, 82 y subterfugios, 82 Métodos, 53, 79 alardear, 83

. .

I. ;.

,;¡

208

~

INDICE

antecedentes, 160 l\1odelo de evidencia, 160-1 61 Moralidad, 137 basado en la aptitud, 94 "bolsa de tretas", 80 Motivación como punto de referencia, 42 del sujeto, 159 co11ducido e11 cualqt1ier tiempo, 52 psicológica, 164 co11sistencia de los hechos, 49 Motivación emocionai, 85 datos obtenibles respecto a los ante- Motivación psicológica, 164 cedentes personales, 49 Movimientos invoiuntarios, 119, 125 de la cara, 125 defiz1ici6n de la confesión, 47 de las manos, 125 discusión acerca del alarde, 88, 89 de las piernas, 125 fracaso del alarde, 83 de los pies, 125 importancia de las técnicas, 98 de todo interrumpir, 83 , el cuerpo, 125 Movimientos leves de los brazos, 126 investigación de antecedentes, 49 Movimientos oculares, 119 parte básica de, 109, 110 Movitnientos voluntarios, 125 preparación de anlecedentes, 38 Músculo riesgos calculados, 42 contracción repentina, 126 ternlinología apropiada, 65 control, 125 Método de in,terrogar, 79-85 tensión, 119 "accide1 1tal", 165 adecuado al sujeto, 80 alardear, 80, 88 N amigable, 80, 86 "apasionado e indiferente", 80, 84, 86 Nacimiento del cabello, 121 aproximaciór1 directa, 80 "Nadie vio nada", 157 combinación de, 165 Naturaleza del sujeto, 147 consideraciones para_, 80 Naturaleza emocional del sujeto, 131 decir la verdad, 91 Naturaleza física del st1jeto, 131 desdén, 91 r..¡aturaleza mental del sujeto, 131 emocional, 80 Nervio craneal, 119-124 extenuación , 80, 86 12~ nervio craneal, 124 grado de culpabilidad, 80 nervio .Styloglossi1s, 124 habilidad para analizar, 80 vago, 10~ nervio craneal, 123 habilidad para valorar, 80 Ní~rvio óptico, 121 "hecho consumado", 80, 88 i1r1pulsos visuales, 122 llamado a la dece11cia, 80 y el hipocampo, 121 llamado a la decencia y al honor, 80, Nervios 91 el sujeto, 147 mentiras sl1cesivas, 80, 89 la tensión, 119 N ervios, plan de negocios, 80 servicial , 80, 85 el sisten1a n ervioso central, 123 y evidencia física, 80 el sistema p arasimpático, 124 y l1echos con,ocidos, 80 notable r eacció11 de, J 23 parasimpático, 123 Micrófono oculto, 75 reacciones inn1ediatas, 123 Miembros cie las fuerzas armadas, 153 sistema nervioso autónomo, 125 mie1nbro de, 153 N ervios autónomos, 125 Ministro de Seguridad del Estado, 41 establecer control, 128 Mitigación, 80, 86 Nerviosisn10, 120 como táctica, 80 ex:trerr10, 128 definiclo, 86 y extenuación, 86 falta de confianza en sí n1isn10, 128
J

ÍNDICE

209

Nerviosisrn.o extremo, 128 Nervios parasimpáticos, 123, 124 Netirótico, 148 Niños, 112 co1110 sujetos, 131 en delito grave, 132 y disciplina, 132 Normalidad, 136 en ar1nonía con el 1nedio arnbiente .
13~

en armonía con uno mismo, 136 en concordancia con el medio ambiente, 137 en concordancia con uno n1ismo, 137 ' implicaciones de, 28, 136 Normas morales sujeto antisocial, 139 "No te ~larmes", 105

o
Objetivos en la vida, 137
Observación de la gente, 170 del sujeto, 153 Odio, 120 e ira, 127

ira crónica, 127
ira permanente, 127 Ojos, 121 n1ovimientos furtivos, 126 Olvido de palabras, 125 Omisió11 en la in,restigación, 142 Omisiones en la investigación, 14 2 óptico, 121 Origen del térn1i1 10, 27 Orinar, 122

p

Pausas, 109 . infundir valor a, 110 largas, 120 señales de falsedad, 109 y ordenar las ideas, 109, 11 O Pausas prolongadas, 12C Pelotó11 de fusil3miento, 115 Perder el control, 126 histeria, 128 Pérdida del control, í28 "Pérdida de tiempo", 105 de ttt tiempo, 111 Perseverancia, 80, 91 agotando al sujeto, 91 Personalidad, 147 análisis de, 147 definición, 58 inmadura, 137 "mirar a los ojos", 128 psicopática, 132, 136 sociopática, 136 y puntos de vista, 59 Personalidad desintegrada, 137 Personalidad encantadora, 138 agradable primera impresión, 139 "algo por nada", 139 de buen corazón, 139 de personalidad agradable, 139 egocéntrico, 138 el típico estafador, 139 en la sala de interrogatorios, 137 es agradable, 138 es atractivo, 138 es extrovertido, 139 • miente expertamente, 138 psicópata, 27, 136 Personalidad inmadura, 137 psicópata, 137 Pers11ación, 161 Persuasivo, 83

Perturbación Palidez, 119, 1.22
mentira, 122 pérdida de cloruro de sodio, 122 Pánico, 156 Participante en el crimen, 93 activo, 93 pasivo, 93 Patológica Patrones éticos, 139 sujeto antisocial, 139 emocional, 136 mental, 136 psicológica, 116 Perturbación emocion.al, 136 equipo, 163 fracasos, 137 imperfecciones, 137 i11estabilidad, 137 Perturbado mental, 131 Pesar, 137

210

ÍNDICE

Piel hú1neda, 122 I'iel vi3cosa , 122 transpiración de la paln1a de las ma-

r1os, 123
Piernas, 125 m ovim.ientos vagos, 126 f)º { ies, 12:J movimientos v agos, 126 sujeto femenino, 131 Pint'J:;:a de las paredes 1.~n la sala de i11tcrrogatorios, 75 Potasio 122 aspecto de la pif!l , 122 reaccio11es quírnicas, 122 urgencia de orin a, 122 y transpiración, 122 Preguntar índifc::re1'1cia ante, 150 Pregi:ntas, 135 ahorro de ¡Jalabras, 103 del tipo de opinio;1, 103 de tipc• doloroso, 103 específicas, 135 exactos, 135 que sugieren .la respuesta, 103
s~Jgestivas,

102

Pregur1tas breves, 135
Preguri.tas exactas, 135 Preguntas sugestivas, 102 Pren1editació11, 166 Premed.ita: J~s inentiras, 120 Prest'.~1ció11, 136 Presunción de ct1lp~bilidad, 94 Pri.ncioio moral, 135 placer-dolor, 137 Principio del placer-dolor, 137 Principios morales, 135 Privacín en el cuarto de interrog"1tcrios, 73 Probabil1.dad de culpa, 94

sig>1ifícado de, 9,i
f>romesa de beneficios, 176 de in:nunidad, 180 ilegal, 180 Promesa .:le recompense, 180 l)romcsas ilegales, de abandonar !a prosecución, 180 de clt~rn.enciH, 180 de co11seguir el perdón, 180 de ct1alquier beneficio,. 180

de inmediato excarcelamiento. 179 de r10 ser juzgado, 180 de una sentencia menos severa, 179 de reco1nendar el perdón, 180 de recompensa, 180 de suspender la sentencia, 180 pr on1esa de 1nmunidad, 180 ProtestRs d e inocencia, 120, 180 Psicología, ciencia de Ja, 148 definido,. 21 del griego antiguo, 21 del interrogatorio, 171 de los testigos, 157 técnicas de Ja, 148 y el criminal, 22 v las causas del crimen, 22 • Psicolc)gica, inadecuaciones, 137 iniciativa, 144 naturaleza del sujeto, 131 perturbación, 136 Psicópata antisocial, 139 Psicópata (s), 132, 156 actitud antagónica, 137 afectos indiferentes, 29, 137 a nor1 nalidades de carácter, 137 aproximación a, 31 características, 29, 137 castigo, 29 causas emocionales, 137 causas físicas, 137 causas psicológiras, 137 causas psicosexuales, 137 con la sociedac, 137 consigo mismo, 137 creencias anormales, 137 creenc~as errónea~, 13 J crin1inal, 9 criminalidad, 137 defectos <le carácter, 29, 137 defiPJcióri, 13í de origer1 mental, 13 7 desc1 ipción, 27 desc1:ipci6n psiquiátric9, 27 desviación, 28 dis :::ordantP. con el medio am bier; te,

l3í discutido, 26, 27
~ 1 .... egos1mo, JJ/ el ~)eneficio tlc la exp'!.ierc.:ia, 138

INDICE

,

211

el medio ambiente, 28 estafador, 28 estancamiento del desarroilo, 28 esta11cam1.ento del d esarrollo, 137 1."!xcitab le, 138 falta de desarrollo, 137 falta <le pacie11cia, 29 egocé11trico, 1.37, 133 hablar. del suicidio, 138 ir11plica discordancia, 137 inaclaptación, 138 ir1co11fC)rmc, 1:58 ir1conforn1idad, 137 i11fantil, 138 infeliz, 137 ininadurcz emocional, 28 interrogatorio de, 29 introversión, 137 irritabilidad, 138 juicio dufcctuoso, 138 lo torrecto y lo erróneo, 29 malt1un1crado, 138 nJanera 0e pensar anormal, 27 n1an.ifes~aclones de, 13í mr.ntiroso, 28 11.entiroso pilt()lógico, 137 1notivació1., filosófica, 137 :;10 definiuo concretamente,. 27 no e~ psicopático, 27 1)rigen del térn1ino, 27 ¡;.1sic)ne~ violentas, 137 paf rór~ de comportamiento anormal, 27 pcrso'1a1idad a11tisocial, 28 persuna!i<lad desintegrada, 29, 137 perso1la1idad excitable, 30 ;ersonalidad inadaptada, 28, 30 personali<lad inn1adura, 28, 137 personalidad psicopática, 27 pE'isonalidad psicopática, 28, 132, 136 pla z~cs a largo pla:::o, 138 retirado, 137 sexual, 140 siempre end.eudado, 138
• • ps1cos1s

y alcoholismo, 29 y definición, 136 y el empleo, l38 y el individuo n ormal, 28 y la estructura ele la personalidad, 29 y la mayoría de los criminales, 29 y racioci11io, 29 y tendencias criminales, 137 Psiquis, 21, 27, l?i6 definición literal, 136 Psicótico, 1:52, 137, 148 Publicidad., 160 Pulr11ones, , la respiración, 124 y el nervio vago, 124 Punto de ruptur~1 del sujeto, 155 Puntos de vista, 59 Puños, 122 Puños apretados, 122 y mentir, 122

Q
¿Qué te dicta tu conciencia?, 114 Quinta Entnie11da, 153

R
"Raros'', 113 Razonar, 84 Reacción excesiva de, 123 Reacción histérica, 125 Reacción instintiva, 136 Reacción química, 122 e intento, 95 elemento de conspiración, 95 evidencia material, 93 instintiva, 136 y premeditac!ón, 95 Reconocimiento ;ncriminatorio, 45 Reflejos condicio11ales, 121 condicionados, 113 discusión de, 121 Registro de archivos, 101

tipo "lobo solitario", 137 una clefi11ici6n exacta, 27 un despilfarrador. 138 valores 1.11orales y sociales, 30 y actividad criminal, 137 y adición a la droga, 29

Reglas del interrogatorio, 159
Relajación mental confesión del crimen, 91 decir la verdad, 91 Reluctancia, 134 Remordin1íento, 137, 164, 166

2 12
Resistencia, 115, 160 destru ido por la, 135 Resolución, 152 Respetuoso, 133 Resp iración, 124 aumento de, 119 aumento en, 124 cambios, 124 corazón, 124 diafragm a, 124 d ismint1ción, 119 disminución en la, 124 irregular, 119 pulmones, 124 ritmo de, 119 volverse irregular, 124 Retractarse del crimen, 114 Revisión de registros, 101 Rigidez extrema, 128 Riñones, 12 1, 123 enfermedad de, 123 Ritmo d e la respiración, 119 Rostro, 125 apariencia sonrojada, 122 congestió n sanguínea del, 123 contracciones faciales, í 19, 126 espa smos musculares, 126 indicios de falsedad; 126 11aturaleza l1istérica, 126 parpadeo, 126 Rudeza, 159 R uptura con la realidad, histeria conversiva, 128

INDICE

,

s
Sadismo, 140 Sala de interrogatorios, 72 acceso a, 72 alrededores físicos, 72, 74 alumbrado, 72, 74 apariencia y forn1ato, 75 área tranquila, 72 asignació11 privada, 75 comodidad de , 75 distracciones, 73, 75 el equipo, 72, 74 en orden adecuado, 49 espejo de una sola cara, 75 impresión de lejanía, 74

micrófono oculto, 75 m obiliario, 72, 74 muebles, 75 necesidad de privacía, 72 películas de cine, 75, 78 piso, 74 piso encerado, 75 puerta, 74 requ erimientos físicos, 71 salida de, 72 sin lím ite, 5 1 sistema de comt1nicación, 72 sisten1a de timbres, 72, 73 situación, 72 techo, 74 y atmósfera policiaca, 74 y juegos de entretenimiento, 105 Sala de recepción, 51 , 72 agentes de restricción, 74 agentes de seguridad, 75 a pr1..1eba de sonidos, 72 disposición de íos asientos, 75 el teléfono, 72, 73 el sistema de dos sillas, 77 grabación de son ~ dos , 75 grabadoras, 72 la pintura de las paredes, 75 la secretaria, 72 la silla del sospechoso, 75 las ventanas, 74 lugar apartado, 72 material a prueba de sonidos, 75 paredes, 74 planeación del sistema de seguridad, 74 procesos de grabación, 78 ventilación, 72, 74 Saliva, 121 salivación excesiva, 124 y las glándulas de la cabeza , 124 Salivación, 121 excesiva, 124 Salivación excesiva, 119, 124 Sangre, alza de la presión, 123 baja de la presión, 123 at11nento d.e adrenalina, 123 circulación periférica, 123 congestión de, 123 efectos del miedo, 127 y adrenalina, 121

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,

213

Se1 11ál)tica , 17 l Sentin1icntos, 164 del sujeto, J55 Se'.,reridad, 79 Sexualidad anorn1al, 139-140 anor1na1idad , sexual, 139- i 40 corn pulsión, 140 exhibicionisn10, 139 expresión anorn1al, 140 hoinosexualid ad, 139 impulsos anormales, 139 lesbia11isn10, 139-140 , masoquisn'lo, 139-140 metas anormales, 140 metas nori:nales, 140 sadisn10, 140 sexuali dacl criminal, 140 y psicópata, 140 psicópata scxttal, 140 sodomía anal, 140 sodon1ía ora!, 140 Silla eléctrica .• 11 5 Simular, 157 capacidad, 146 capacidad del interrogador, 113 confesiones, 43. 170 declaración del sosptchoso , 45 definido, 45 en sentido legal, 45 excepción a la regla de Rumores, 45 irnpor tancia de, 45 incrin1inaciórt, 45, 46 regla de rumores, 46 S inton1as de e ngnño, 119 aceleración del p ulso, 123 boca seca, 123 catatonia, 128 co1nb inación de, 119 confusión, 128 conf usió11 del l:iabln, 126 co11traccioncs n erviosa5. faciflles, 126 encogimiento ele hombros, 126 espas111os i11usculares, 125 11isteria, 128-129 histeria conversiva, 128 humecleci111icnto de los labios , 126 incapacidad de 'nirar a los ojos, 128 labios secos, í23 lengua seca, 123 ligeras co11vulsiones faciales, 126

1necanismo f ísico, 122 rnemoria deficiente, 128-129 modificaciones en la respiración , 124 movin1iento de las n1anos, 126 movimiento de las piernas, 126 movimiento de los pies, 126 n1ovimientos involuntarios , 125 movimie11tos leves en los brazos, 126 nerviosismo extremo, 127 protestas de inocencia, 127 protusió11 d e lengua, 126 "puños apretados", 122 rigidez del cuerpo, 122 rigidez extrema, 128 tartan1udeo, 125 temblores, 125 titubeo, 125 Sínton1as emocionales, 119 ansiedad, 120 establecer el coi1trol, 120 furia, 120 incapacidad de Inirar a los ojos, 120 miedo, 120 nerviosismo, 120 odio, 1.20 protestas de inocencia, 120 tensión, 120 Síntomas físicos, 119 aceleración del pulso, 119 aminoración de la respiración ,. 119 aminor ac:ión del pulso, 119 ansiedad de cigarrillo, 119 aspecto de las venas, 119 aumento de la respiraci611, 119

boca seca, 119 confusión del habla, 119 co11tracciones faciales, 119
entorpccirriiento del habl a, 119 espas1nos musculares, 119 flujo ele transpiración, 119 garganta seca, 119 htlmedccimiento de los labios, 119 n1ovin1iento de los ojos, 119 movimientos involu11tarios, 119 palidez, 119 respiraci611 irregt1lar , 119 ritmo de la respiración, 119 rt1borizarse, 119 salivación excesiva, 119 tartamudeo, 119

214
tensión muscular, 119 torpeza al hablar, 119 Síntomas mentales, 119 confusión, 120
m~111oria deficiente. 120

INDICE

,

11erviosísmo, 120 pausas prolo11gadas, 120 titubeo, 120 Siste1na de tin1brcs, 7 1, 72 Sistetna Nervioso Ce1itral, 123 equilibrio del, 128-129 ~>ociopático, 132 personalida;J, 136 Sodomia a11al, 140 Sodotnía oral, 140 Sonrojo, 119, 122 Sospecl1a, 136 discusión. 135 " h echos son 11ecf1os", 135 manifestació11 c..e, 135 resistencia del, 13~ sujeto sospechoso, 131, i35 SrJspechoso(s) (ver Sujeto) aceptación de, 107 actitud 1nental, 90 ar1or1nal, 114 aprcl1en d ido ei1 la escena, 94 aprerLen.sió11, 93 aprehé:nsíó11 en., 11 1, i 12 aptítt1des de, 184· asegurar, 90 · "atrapados e n la 1nentira", 122 atrapado por sí m1s1110, 101 Hutoi11crin1inació11, 49 bajo ct1stodía, Sl beligera11te, 106 capacidad de a11al~zar, 80 capacidad d~ valorar, 80

convicto por e rror, 179 cooperación de, 73 cuando es inocente, 93 culpa cierta, 93 culpa incierta, 94 c1.ilpa probable, 93 debilidad, 80 dedu~ción, 39 defensas "echadas abajo", 98 defensas usuales, 101 deseos del, 155 destruir y construir, 9 1 edad de, 179 elaborar la. defertsa, 91 el criminal contra el c rimen, 108 emocional, 105, 107 emotividad, 98 estabilidad crr.ocional, 52 estabilidad 1nenta~, 52 estado meni.:al, 106 evidencia ·-:ircunstanci~l. 93 expectación del subconsciente, 9 1 expiación de! crimen, 114· falca de con.sídc1·ac1ón, 91 fa11f<ltroneu de , 48 for1 na de com·~te r el crirr1en, 93 "fuera de toda co11sideraciór1'·, 9!. f ltcrzas, 80 f~ra<lo de ct1Jpabili<:lad, 68 grado <le irr~plicación, 93 grado de particip<lción, 93 gra<lo Je resistencia, 99 "h.acer te.da la plática", 91

l1 echos pertinentes a la aprehensió11, 93
hostil, 107

hostilidad, 69
h 1J1 uedcci1nien to de los labios, 126 identificació11 errónea, 95 identificación 11e cl~ a por testigos ocu~

c0artadas, 49 como ticces.:>rio, 93 como infrahu1:i.ano, 91 como prlncipal, 93 completarr1ente i11(1til. Y1 co111ienza a mentir, 89 condicióx1 física, 179 confianza er1 sí misn10, 91 confusión de, 1l7 cor1f11sión extre1na, 85 conocir11iet1to de culpa, 82
considerado objetivan1ente, 108 contumacia, 91

lares, 93 imagc11 mP-ntal, 85
imposibili<iad de estar;)e quieto, 125 impresionable, 105 ir11presión de i11ocencia, 95 · in.i1;ialar lo adn1itido, 101 inteligencia d el, 184intenciones, 99 ir~tento de co1neter el crime11, 93. i11te11 tos de falsear , 119 íntcnt0s de mentir. 49

INDICE

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215

in terrogador agradable, 106 mecaµis1no de la mentira, 109 mentiras sucesivas, 89 mentir con éxito, 50 motivación anormal, 106 naturaleza de la personaiidad, 80 negar la culpabilidad, 82 11ervios 87 ' nocio11es preco11cebidas, 85 participante activo, 93 participante })asivo, 93 pausas del, 109 persecuci611 implacable del, 106 perso11aliclad, 69 , posesión de facultades, 52 posición de la silla, 75 programación del interrogatorio, 52 proximidad al interrogador, 69 razo11ablemente cu]pable, 94 reacciones del, 107 resentimiento, 69 resistencia al colapso, 115 resistencia del, 98 resistir el interrogatorio, 51 , 69 " retiradas", 127 sentimiento de culpa, 107 suprirnir las emocio11es, 128 st1sceptible a la sugestiór1, 113 "tantear", 80, 10() terr1or a lo desconocido , 69 tenso, 87 titubeo del, 109 trauma mental, 120 un caso psiquiátrico, 107 tin riesgo cierto, 51 veracidad general, 101 y aislamiento, 51 y confesión falsa, 118 y evidencia rea1, 93 y Íact1ltades i11telect\1ales, 113 y fumar, 69 y mentir. 49 y plática, 51 y tensión, 50 Stali11, José, 41 .Subconscien te, .111 So bterfugios, 80, 82 como táctica, 80 con1pcte11cia técnica, 8.3 esencialmente una far1farronada, 83

n ormas para usar, 83 y tretas, 8.3 Sudar, 122 Suerte, ¿ interrogatorio, 141 Suicidio, 156 Sujeto antisocial, 131 , 136, 139 arr<.1ganci a, 139 aversión a la huro.anirlad, 136 con criterio propio, 139 ií1flexible, 139 norn1as éticas, 139 nQrmas morales, 139 perturbado emocio11almente, l .36 perturbado ,·nental, 136 perturbado psicológicamente, 136 sentido de responsabilidad, 139 susceptible a la ofensa, 139 Sujeto aterrorizado, 131, 136, 148 Sujeto atormentado por los remordimientos, 148 Sujeto confuso, 136 Sujeto desafiante, 148 Sujeto deshonesto, 131, 135 mentiras evidentes, 135 método directo, 135 Sttjeto ebrio, 131, 134 S1ljeto emotivo, 166 acercamie11to, 168 actitud fi rme, 167 ansiedad, 166 arranque de cólera, 163 aumento de ansiedad, 167 comprensión, 164 condescende11cia con, i 64 insti11tos, 164 intelecto, 164 mecanismo, 163 ne:viosismo, ! 66 pasi0nes, 16.) robos sin1ples, 163 sensihilidad de, 167 sentimiento, 164 tipos de crimen, 163 y alardear, 166 "Sujeto fácjl", 151 Sujeto falso, 131, 135 Sujeto flemático, 148 Sujeto intelegible, 147 148 Sujeto iocuaz, 131, 134

216

,

INDICE

"dirigir al interrogador", 134 discutido, 134 Sujeto lnasculino, 131 Sujeto retraído, 148 Suprema importancia del grado de culpabilidad, 94

T
1'artamudeo, 125 tensión muscular, 125 torpeza al mentir, 125 síntomas de engaño, 125 Técnica, actitud, 106 actitud firme, 106 actitud 11etamente comercial, 105 alentarlo en sus mentiras, 110, 111 apariencia profesional, 106 , conciencia, 105 no se impresione, 105 confesión del coacusado, 106, 117 confesión genuina, 105 cor1fundir al individuo, 91 confundir al sujeto, 116 correcto y erróneo, 105 cuenta tu hjstoria, 109 defi11ición de la técnica, 91 dejar mentir aí st1jeto, 105 de hecho, 105, 106 destruir y construir, 91 ¿dónde está su conciencia?, 11-t e¡1 general, 103 estal,lecer los inotivos, 105 estableciendo los motivos, 114 "estar en tus zapatos", 105, 115 herir a los seres q ueridos, 105, 112 experi1n e11tal, 116 incidentes falsos, 105 inspira confianza, 106 confia11za, 106 fe , 106 jnstigar "a diestra y si11iestra", 113 las <:osas lucen n1al, 105 mentir, 113, 114 mentiras comprobadas, 105 objetive>, 98 .. pierdes tu tien1po, 102, 105 práctica del interrogatorio, 98 preguntas cort::~, 101

preguntas específicas, 1O1 reacción an te, 106 reconocin1iento del strjeto, 107 sutil, 116 técnica de "caliente y frío'', 86 todo luce rnal para ti, 115 trar1quilidad, 105 t1nidad de propósito, 105 un poco cad a momento, 101 Técnica del cumplimiento de la ley, 37 actitud profesional, 85 amenazas e insint1aciones, 80 búsqueda de evidencia física, 49 ciencia y arte, 90 consideraciones legales, 40 constatación de los elementos lega· les, 49 cuadro completo de, 151 cuando es conducida, 38 cuándo interrogar, 49 declaraciones, 49 del crinlinal 11eurótico, 33-34 de los niños, 132

descubrir detalles, 39
determinar las ide11tidarles, 39 determinar los detalles, 39 determinar los hechos y circunstancias, 39 dos requerimientos básicos, 49 el elemento tiempo, 51 el peso de la culpa, 86 eliminar sospechosos, 39 en casos de emergencia, 94 entonació11 ele, 146 entonación y "pasos incsurados", 98, 99 escena del crimen, 49 escenario de planeación, 68 evidencia física, 49 exceso d e celo, 142 fase de plancación, 101 i11clucir reconocimientos de culpa, 39 información material, 49 información significativa, 48-49 interpretar la información, 39 interpretar pistas, 40 la prin1era admisión., 99

largos períodos de, 179
localizar escondites, 39 medidas de seguridad , 69 rnentiras del sospechoso, 49

,

INDICE

217

omisiones, 81. países totalitarios, 40 palabras "gruesas", 68 palabras premeditadas, 68 per:.onas ii1terrogadas, 49 preparación adecuada, l42 pre1)a ració11 significativa, 49 prepara tivos para 50

priv<1cfa,

5()

propósito prirnario, 37 recor1.;;trt1cció11 de ia escena, 49 reconstrucción del crimen, 96 , reglas ele, 159 relajar11iento, 51 represe11taci611 del crimen , 49 requerimie11tos co11 carácter de mando, 49

seis ele1nentos, 37
psicología de, 171 significado de ]a tocuica, 98 suplementario a la investigación, 42 técnicas, 93

testigos de, 132
testigos militares, 131-132 tiempo óptimo, 49 trso ciel :polígrafo, 42 uso fle vulgarisn1os, 65 ventaja psicológica, 50, 94 'franspirac.ió11 alto grad.o de en1otivida(i, 122 axilas, 121 chaqueta, 121 flujo, 119 flujo n ormal, 121 frente, 12í nacir11iento del cabello, 122 nerviosismo, 122 ojos y labios~ 122 palma de las manos, 122 sttdor, 122 tensión, 122 Técnic.'\ en1ocional, 113 efcclividad de, 112-113 ejent1)lo de, 112.. 113 sus1~c.ptlble a la sugestión, 113 1'e1nblo·res, 125 cor1tra~:c1ones 11erviosas, 125 p1e-gu1ltas específicas, 135 ·rc.:mor al cast~go, 152 'I empcra1n ,'nto, ·147 Tensión, 112, 120

evidencia de, 112 m úsculo, 119 Tensión creciente, 87 ' Tensiones, 161 extremas, 128 Tensión muscular, tartamudeo, 125 titubeo, 125 Tercer grado, 178 Terror fund ado, 136 inft1nd::.do, 136 "Testarudo", 143 Testigo, 145, 158 conocimiento directo, 39 cor1oci1nie11to p ersonal, 39 disposición de las pruebas, 39 e información real, 156 interrogar al sujeto, 188 la carcelera, 132 la celadora, 132 la psicología, 157 militar, 132 procedimientos escritos, 188 procedimientos verbales, 188 veracidad del, 109 Testigo, la, 132 apariencia, 85 y el elemer1to 42 . "tiempo", . y el uso del polígrafo, 40 y la d estreza, 141 y el tercer grado, 68 y la detección de mentiras, 42 y la entrevista, 37 y la jnvestigación, 42, 52 y la suerte, 141 y la tensión, 109 y los acontecimientos, 49 y los apuntes, 183 y los hechos con ocidos, 49 Tipos de personalidad, 155, 156 de represión, 79 de st1jetos, 13 1 Titubeo, 119, 125 señales de engaño, 125 tensión n1uscular, 125 Tittrbeo, 109, 120, 134 á11imo de, 109 indicios de falsedad, 109 y ordenar las ideas, 109 Toma de notas, 182 anotadas prematuramente, 183 autenticadas por el sujeto, 183

. -'

218
breves, 183 en forma de bosquejo, 183 firma y fecha, 183 forma de, 183 propósito de, 183 testimonio del, 183 ventajas psicológicas, 183 y técnicas del interrogatorio, 183 Tórax, 122 Trabajo y errores de la policía, 180 Trampas, 83 Tratamiento afectuoso, 133 Trato amable, 133 conocimiento, 160, 170 Trauma mental, 120 "Tu versión", 80 Turbación emocional, 147

INDICE

,

descripción de, 34 mentalmen te sano, 35 útil, 80

V
Vago, 123 Valoración del sujeto, 153 Valores éticos, 136 morales, 136 sociales, 136 Valores morales, 135 ausencia de, 136 Vehemente y apacible, 86 Ven taja psicológica, la ventaja de mantener, 145 la ventaja de obtener, 145 ventaja sobre el sujeto, 148 Vergüenza, 137 psicópata antisocial, 139 Vida mental, 137 Violencia, 175

u
"Una tentación demasiado grande", 84 Unidad de objetivos discusión de, 105 paciencia, 105 sujeto emocional, 105 Uso de lenguaje profano, 158 Uso de vulgaridades, 158 actitud y aspecto, 35 aspectos del interrogatorio, 35

y
Y minas de oro, 139 pozos imaginarios de petróleo, 139· rasgos característicos, 139

1

,

1
ESTA OBRA SE TERMINÓ DE IMPRIMIR EL DÍA 2 DE ENERO DE 1992, EN LOS TALLERES DE TECNOIMPRESOS LARC, AHUEHUETES 69 COL. SAN BARTOLO ATEPEHUACAN MÉXICO, D.F. LA EDICIÓN CONSTA DE 1,000 EJEMPLARES Y SOBRAl'1TES PARA REPOSICIÓN

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TEXTOS BASICOS PARA LAS ACADEMIAS DE . POLICIA. INVESTIGACION DE DELITOS Charles G. Vanderbosch Este libro proporciona un fundamento sólido al oficial de policía que desempeña funciones especializadas en el campo de la investigación criminallstica. Las técnicas de investigación y los conceptos expuestos en estas páginas detallan las prácticas tradicionales aceptadas, así como los métodos más modernos desarrollados para satisfacer las necesidades actuales. Es una obra muy práctica y didáctica. El oficial principiante hallará en ella buenos conse;os para evitar tropiezos y abordar con con· fianza los rompecabezas que se presentan, tan a menudo, en la investigación. Al oficial experimentado, el libro ayudará a recordar algunos fundamentos olvidados y le señalará los métodos nuevos para resolver antiqu{simos problemas. EL INFORMADOR EN LA INVESTIGACION POLICIACA Malach,i L. Harney y John C. Cross Este interesante libro sobre el informador y los servicios que presta a la Policía define claramente su funcitfn y muestra su utilidad para proteger del crimen a la sociedad . A la vez, el libro rectifica muchos conceptos err~neos que se tienen acerca de este misterioso personaje. Los autores se basan en la experiencia adquirida en muchos años de lucha contra el crimen y citan numerosos eiemplos, donde el informador desempeñó un papel decisivo para aprehender al culpable o prevenir un delito. Describen diversos tipos de informadores e indican dónde buscarlos, cómo protegerlos y valerse de sus servicios. Hacen hincapié en el deber del ciudadano de comunicar a la Policía o Fiscal cualquier hecho que les ayude en su labor. Es una obra muy valiosa por lo inédito de su tema y por la forma competente y profesio· nal de exponerlo. Constituye un medio excelente para aleccionar a los oficiales de policía en los métodos de trabajo con los infor111adores y una lectura amena para toda persona interesada en este tema.

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ÁREA: POLICIA

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