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EL LIMONERO LÁNGUIDO SUSPENDE…

Este poema escrito por Antonio Machado pertenece al libro Soledades; Soledades.
Galerías. Otros poemas, perteneciente a la primera etapa poética del autor y
publicado en 1919.
El tema principal del texto es el recuerdo de su infancia que provoca la nostalgia del
autor.
La métrica del poema es la siguiente: se trata de una silva de 33 versos distribuida en
6 estrofas desiguales en extensión. Se combinan versos heptasílabos y endecasílabos
y la rima es variable.
En El limonero lánguido suspende…se describe la imagen del patio de la antigua casa
del poeta, de la casa de sus padres.
En la primera estrofa concretamente se habla de una parte del patio, de un limonero
que tiene debajo una fuente. Esta imagen sitúa el recuerdo del autor y en ella
encontramos algunos símbolos. El agua de la fuente simboliza el paso del tiempo y
también la vida, y la infancia simboliza también el paso del tiempo.
Encontramos algunos recursos de estilo interesantes como los frutos de oro
(metáfora) o limonero lánguido y pálida rama (epítetos).
En la segunda estrofa el autor sitúa la acción de su recuerdo en una tarde clara y
alegre cercana a la primavera con una temperatura agradable. Se habla mucho de la
soledad del poeta en el patio (estoy solo, en el patio silencioso) y de su deseo de
sentirse acompañado por alguien (buscando una ilusión cándida y vieja: alguna
sombra sobre el blanco muro). La adjetivación es muy importante en esta estrofa ya
que sugiere el pensamiento del poeta y sus sensaciones: patio silencioso, blanco
muro, ilusión cándida y vieja…
Ya en la tercera estrofa se alude al ambiente de aquella tarde, cargado de un aroma de
ausencia según el poeta. Se contrapone lo que siente el alma del poeta (esos recuerdos
nunca volverán) y lo que siente su corazón (espera y desea que estos vuelvan).
En los siguientes dos versos se relaciona ese aroma con los fantasmas del pasado, ya
muertos.
En la quinta estrofa continúa con su recuerdo y hace una especie de resumen de este.
Vuelve a repetir como era la tarde y ahora nos describe el perfume de las macetas de
su madre (única persona a la que se hace referencia en el poema).
Finalmente en la última estrofa del poema se explica una acción que recuerda el
poeta: Que tú me viste hundir mis manos puras en el agua serena para alcanzar los
frutos encantados. Los frutos encantados son los limones del limonero (metáfora), y
cuando se dice que estos frutos sueñan (personificación) se da una gran importancia
al hecho de que ellos no han muerto aún siguen allí.
En definitiva este es uno de los muchos poemas de Machado que tratan el tema de la
nostalgia y del recuerdo, unido fuertemente con el tema del paso del tiempo y el
problema existencial. La composición está cargada de símbolos y adjetivos esenciales
para su interpretación.