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Año VI, Vol. 2, N° 10 | Cajamarca, II semestre de 2012 - Colaboraciones: kcreatinnorg@yahoo.es

E S P E C I A L:

CÉSAR MORO
Un predestinado fatalmente maravilloso
[Escribir texto]

ARTÍCULOS
César Moro: “La palabra designando el objeto propuesto por su contrario”
Jack Farfán Cedrón
a creación de obras de arte bajo el influjo o dictado del real funcionamiento del pensamiento, –automatismo psíquico–, es lo que en 1924 André Bretón en un polémico manifiesto acuñaría bajo el término de surrealismo. La acción torrentosa de la sinrazón, manteniendo firme la convicción de que la libertad de expresión se sustenta en un desenfreno inusual del reverbero meníngeo, es, para muchos, fuente de las más preciadas obras de arte. Por citar un ejemplo mito– paranoico, el genio español Salvador Dalí. El volcar pensamientos que suceden como en un sueño, sin un orden establecido, sin lógica, y que provocan de la manera más deleitosa, sensaciones que superan al éxtasis, es la acción automática del cerebro, el “automatismo psíquico”. A partir del surrealismo se han empezado a desarrollar diversos modos de expresión, todos ellos partiendo de una ruptura, no sin un previo dominio establecido de la técnica, porque el rompimiento de las formas clásicas de la poesía tiene como pilar fundamental el dominio de la técnica. Así, Vallejo fue en Trilce (1922), “surrealista antes que los surrealistas”; Joyce en Ulysses, publicado el mismo año, muestra una narrativa compleja, que quiso imitar la máquina mental. En el monólogo del último capítulo del Ulysses, exento de signos de puntuación, Joyce desarrolla una intromisión psicológica en el cerebro de Molly Bloom, esposa de Leopold Bloom. Molly, 2

aquel personaje con defectos como cualquier mujer mortal, aspiraciones, y las más candentes fantasías. El desarrollo de este personaje fue un verdadero reto no sólo para el autor, sino para las legiones de lectores que hasta hoy consideran toda una aventura intelectual el leer y entender el Ulysses; entender el Ulysses, aventura poco recomendada para quienes van apegados a formas clásicas de expresión en la novela clásica, muy pareada al folclórico lector de espacios narrativos lineales y diálogos que se intuyen en silvestre lector de tomito obsequiado primorosamente sentado a la mesa de noche. Ulysses. Tan complejo como su lógica con la que fue concebido: la sinrazón.

L

El surrealismo de César Moro
César Moro, quien parte a París en 1925 para estudiar ballet, portando consigo un espíritu de rebeldía intelectual frente a un orden establecido, es sin duda el poeta más representativo de esta corriente en el Perú. Para Moro un general de la milicia podía ser tan hermoso como un vendaval; un muro de agua iluminada podía desvanecerse al influjo del sol al atardecer, y su mismo cuerpo, sucumbir ante una realidad cruda y trastocada, lagrima a lágrima en un mundo de olvido.1 Imágenes limpias en la poesía de Moro. Una fauna vigorosa a lo largo de un caos constante por mantener un paisaje torrentoso. La fatalidad marcada en su destino, ser un poeta fuera de serie, era como su espíritu, rebelde, solar; preocupado por romper esquemas, y ante todo, defendiendo cualquier acto humano artístico, que, opuesto a la muerte constante del espíritu renovador del hombre, evitara su declinación. Pintor, poeta y lúcido intelectual, César Moro fue un ícono del surrealismo y su obra recién se difunde tras su muerte, en 1956.
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[Quispez Asín, Alfredo] (1903-1956). César Moro [seud.] Obra poética 1. Prefacio: André Coyné. Edición, Prólogo y Notas de Ricardo Silva-Santisteban. En: Le chateau de grisou (1939-1941); “El dominio encantado”. Instituto Nacional de Cultura, 1980. 272 págs (e-Book); p. 109.
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Un surrealismo vigente el de Moro, bajo el influjo de una voz personal, la que fue construyendo sobre un fortín de emociones explosivas, detonantes. Una pasión solar que fue incomprendida por el entonces institucionalizado surrealismo, dirigido por André Bretón en los años veinte. Tras abandonar esta corriente del automatismo psíquico, el surrealismo, César Moro vira su expresión hacia formas poéticas más concisas. Deja atrás la lógica deliberada basada en una exacerbada expresión automática, laxa de sentido lógico, la propalada por el surrealismo, y cambia su poética por una lucidez avasallante, plasticidad de imágenes y una economía de las palabras más sólida y sorprendente, la que apreciarían sus lectores en el Perú, en revistas como Las Moradas, dirigida por su amigo, el poeta Emilio Adolfo Westphalen, en los años treinta. Desde la aparición póstuma de su obra maestra, La tortuga ecuestre, en 1957, único poemario escrito en español, su idioma materno, tras su muerte, el Perú recién empieza a tener contacto con el surrealismo. A excepción de esta obra, las demás estuvieron escritas en francés, y es en el año 1980 que se publica en el Perú la obra completa del poeta, cuando recién se constataba que se había mantenido silenciado un verdadero ícono de la poesía surrealista, mucho tiempo exiliado entre París y México. Aquél personaje que bajo el disfraz de profesor de francés que dictaba clases en el Colegio Militar Leoncio Prado, aquél menudo y rubicundo hombre de mirada transparente soportando burlas obscenas en torno a su preferencia sexual –Moro respondía ante el hostigamiento de los cadetes adolescentes, con cierta ironía; aspecto que hacía desistir a los reclutas en el intento de mortificarlo–. Después de las clases de francés, el espigado y ecuestre alarife esplendente, volcaba toda esa rabia en lo extenso de su habitación, “solo como un extranjero enloquecido dentro de una casa vacía”2, en el suave refugio de la poesía, lejos del horizonte del mar. Es ahí, en la soledad de su cuarto donde evocaba momentos de rabia y de amor uranista, plasmados en sublimes versos deliberados bajo la influencia de una energía mental entre la línea del sueño y la vigilia automática. Los breves y contados libros que César Moro publicara en vida son: La Chateau de Grisou (1943), Lettre d´amour (1944) y Trafalgar Square (1954), a parte de algunos poemas aparecidos en revistas que él consideraba honestas.
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Tras la muerte de César Moro, ha quedado en el Perú un legado poético jamás igualado, y su poesía es y seguirá siendo un reto para la mente y el espíritu, “Un grito repetido en cada teatro vacío a la hora del espectáculo indescriptible”3.
En: Diario panoramacajamarquino, 2006

CÉSAR MORO Como una voluntad incendiaria, caídos por puro sosiego de plumas, hoy que recogiésemos sin vilo, sin encantamiento, los más perdidos sueños de perlas, de rocío, parcamente; hoy que ni la pared ni el nepente, ni la propia voluntad para aceptar la desaparición, de frente, larga como un pasillo oscuro a mediodía Caigan los techos, detonen las cúpulas Un desplome de humo cemento El Revelado El Iluminado Afuera simplemente, en lo que escucho desde mí propio, a azules claridades, de repente Si no viramos en torno al talón y a la punta del otro pie, en son de firmes y derecha, como en colegio militar Una bruma desaparece de a dos uno a uno a los hombres heridos de muerte, de otra muerte, sin ser apagado para comenzar La noche de luces como vidas, como luces traviesas retorciendo la lenta mirada del conductor Una montaña todavía oscura y húmeda para la niebla que entristece las calles negras que envejecen
[ Pasajero irreal, 2005]

[Quispez Asín, Alfredo] (1903-1956). César Moro [seud.] Obra poética 1. Prefacio: André Coyné. Edición, Prólogo y Notas de Ricardo Silva-Santisteban. En: Cartas (1939); “ IV”. Instituto Nacional de Cultura, 1980. 272 págs (eBook); p. 78.Cartas. INC. 1980

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[Quispez Asín, Alfredo] (1903-1956). César Moro [seud.] Obra poética 1. Prefacio: André Coyné. Edición, Prólogo y Notas de Ricardo Silva-Santisteban. En: Lettre de amour (1942), traducción de Emilio Adolfo Westphalen. Instituto Nacional de Cultura, 1980. 272 págs (e-Book); p. 135. INC.

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Inmaculado en el idioma todos los días nuevo
Fernando del Val
Los movimientos se demuestran andando, incluso los literarios. Existen autores que adaptan su visión a la que hipotéticamente pueda deglutir el mercado y otros que obedecen el veredicto de las entrañas. No existe un tribunal de cuentas que controle la inspiración, pero vivir al por mayor — apariencia, comercio, trabajo ordinario— puede conllevar consecuencias al por menos. La percepción que el sujeto tiene sobre los objetos depende de las circunstancias orteguianas y no nos convierte ello en escépticos ni en relativistas. Los movimientos verdaderos dejan obra porque andan y eso hay que subrayarlo: si hay una cosa que está bien es el paseo, el andante alemán de Wagner evocado por Mann. El paseo, recordemos la novelita de Musil, a quien toda obligación que le restara tiempo para evocar, mirar al cielo y pensar, le importaba un pimiento. Tomás Moro dedicó mucho tiempo a estar tumbado y paseando. Eso es digno de elogio. Los movimientos son pausados y por eso sus generaciones no se esfuman rápidamente como les ocurre a las que se forman en torno a la actualidad. El peligro de la vanguardia, en todo caso, fue abrir demasiado las puertas del campo, que las tiene. Hay incluso ovejas que desobedecen a su condición y se caen por barrancos. Esto pasa por no tener cerca una cerca. Son animales que se van por el barranco, que no saben obedecer. Ovejas muesas. Desde comienzos del veinte no logramos precisar qué es arte, ese camino excesivamente abierto, ese campo de batalla lleno de dinteles. La cuestión la heredamos de cuando al autor se le permitió felizmente hacer de su 4

capa un sayo y no trabajar bajo los estrechos márgenes del encargo. Puestos a proponer, por qué no un interventor en los movimientos. Sería una medida bien surrealista, mejor que cualquier estatuto fundacional. Un regulador, un vigilante del vigilante. Llegaríamos al absurdo. Y qué. La importancia de Tomás Moro fue saberlo todo y no decir nada. Centrarse en la poesía, que es lo único que importa positivamente en la vida y en la muerte. Hasta tal punto se dedicó que, cuentan, se transfundía versos en una clínica suiza una vez al año. Nunca lo desmintió. Era un hombre discreto y el propio estilo escogido —si no le escogió el estilo a él— lo demuestra. El surrealismo implica una expresión que al biempensante literario le produce escozor en los ojos. A las personas mayores les salen picores en la piel, dolores en los huesos, pérdida de memoria, impotencia sexual, falta de apetito y picor en los ojos. Estas rémoras no son más que una celebración de la existencia. Si hubieran muerto no tendrían padecimientos síquicos ni dolores. El picor de ojos es la imagen viva de la vitalidad. Estas personas a las que les pican los ojos — y, debemos suponer, la mirada— lo que demuestran es que se han hecho mayores. Es lo único que les pasa. Y hacerse mayor de forma prematura —algunos nacen viejos— es algo que no desean a sus descendientes. Es por ese picor de ojos de la vejez siempre prematura por lo que les desagrada, y no comprenden, el lado artístico de la literatura. Todos los poemas de César Moro deberían escribirse en lienzo y no en papel cosido. Él nos recuerda que debemos pedir cita en el médico para que nos haga un repaso de afecciones. Este incardinar la poesía en lo que es, o sea, en el arte, le lleva a dialogar con Bretón en galerías de arte y a maridar experiencias con pintores. Moro es un Pepito Grillo de la conciencia poética, que tanto tiene que ver con la vital.

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Hizo narrativa y drama para demostrar que si no se enfrentaba a esas disciplinas era porque sencillamente no le venía en gana, despejando la duda que existe en torno hacia la mayoría de autores, que, si no hacen un género (piensa el común), que es debido a que no les sale. Tenemos que agradecer a Moro que abriera un cortafuego a base de bolígrafo y palabra, a fin de contribuir en la salvación de la floresta de la palabra. Me habría encantado un paseo a solas entre Gómez de la Serna y él. Los dos se habrían afanado en salvar todos los montes de Venus y de la Tierra. La grandeza no la eliges, te escoge. Y escribir en francés, exiliarse, comprometerse —atreverse a llevar el surrealismo en forma de exposición a Latinoamérica—, son obra rimada, otras manifestaciones de grandeza. La última importancia, esa decisiva, casi en forma de legado que debemos agradecerle antes de dormir, después de acostarnos, fue que se escapara a tiempo, que escogiera el atajo de la enfermedad en un mundo que ya prometía decadencia. Ése es el único momento en que el atajo está permitido. Después de acabar Amour à mourt sólo queda morir. Nosotros, supervivientes, debemos recordarlo.

ENSAYOS
El bicho que aquella vida saldábale su niebla
Jack Farfán Cedrón
Completamente un desconocido, erguido como quien pasa por una ruin humanidad fijada en el traje herrumbroso al viento flameante, César Moro, Lima 1903-†1956, es el pseudónimo de Alfredo Quíspez Asín, nacido a la plúmbea sombra de una Lima provinciana de principios de siglo, en lo que significaba un proceso de modernización, abundancia, dinero fiscal, crecimiento y burocracia. Protestas. Imperialismo. En pleno auge del Partido Aprista Peruano, donde el socialismo se incubaba, pleno de ideales y teorías bien arraigadas en sus seguidores con postura social y escaso valorar estético. Poetas como Augusto Tamayo Vargas, Manuel Moreno Jimeno o Mario Florián, prefirieron lo social o lo político, lo regional, lo citadino, en la expresión poética. Y más adelante, quienes servirían de nexo entre la corriente de Bretón: Xavier Abril, José Carlos Mariátegui, César Vallejo, y él mismo. El primero le proporciona la dirección del mentor surrealista, avocado al funcionamiento y flujo de ideas, el mismo que se le asociaba al Psicoanálisis; el segundo “abrió las páginas de la revista Amauta y puso de relieve la crisis de la civilización capitalista a través del análisis de las propuestas de algunas escuelas vanguardistas que cuestionaron el paradigma del realismo decimonónico”; y un tercero, crítico despiadado, frente al discernimiento de una orquestación vanguardista, la del Surrealismo, de sala trasnochada, para beneplácito de gallinetas Segundo Imperio. La aparición de un poeta deslumbrante, amigo de César Moro, Emilio Adolfo Westphalen (1911-†1999), con Las ínsulas extrañas (1933) y Abolición de la muerte (1935), significó para la poesía surrealista peruana un bastión creativo, que junto a la Tortuga ecuestre (1957) publicada en su versión completa, póstumamente, bajo el título de 5
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La tortuga ecuestre y otros poemas, seguirán dando trabajo a la crítica, inclusive bajo los sesudos cónclaves de lo recreado a partir de las apariencias, únicas premisas ciertas de lo propuesto por la imaginación y el exilio. Partamos de la definición de Surrealismo. La palabra surrealismo proviene del Vanguardismo, que sugiere adelanto, época vigente, nuevos métodos y formas expresivas hasta entonces inéditas. No permanencia, jamás escuela. Apuntando la flecha sorpresiva hacia el cambio y renovación de ideas y estilos, siempre. Desde 1880, según German Bleiberg, “la estética vanguardista se caracteriza por la negación consciente del pasado, la afirmación de la originalidad, el internacionalismo: Marx, confusión y correlación entre todas las bellas artes”. El poeta rumano Tristan Tzara, en 1918 escribió este manifiesto para demostrar que se pueden hacer juntas dos acciones opuestas en una sola y franca respiración: “Yo estoy por la acción y por la continua contradicción. No estoy ni en pro ni en contra, y, además, no lo explico porque detesto el sentido común. “Dadá”: abolición de la lógica, danza de los importantes para crear; dadá: aullidos de los colores crispados, entrelazamiento de las contradicciones grotescas y de las inconsecuencias: la vida”. El dadaísmo fue un movimiento de corta duración, pero preparó la revolución surrealista, que según el rumano “nació de las cenizas del dadaísmo”. “Sur-réalisme”; sobre, supra; superrealismo, según la etimología de la palabra. André Bretón, 1924. Lanza El primer manifiesto surrealista: “Automatismo psíquico puro, por el cual se pretende expresar, sea verbalmente o por escrito, el funcionamiento real del pensamiento. Un dictado del pensamiento con ausencia de todo control ejercido por la razón, al margen de toda preocupación estética y moral”. Philippe Soupault, Paul Eluard, Louis Aragón, Benjamín Péret, Robert Desnos, Queneau, René Crevel, Antonin Artaud… son algunos de los nombres que suelto a la deriva del mar de los imprevistos y de las causas perdidas a faro de guía interdicto. Varios de ellos, amigos de César Moro, quienes incluso firmaron manifiestos y publicaciones de única aparición (Dyn, Le Surrealisme au service de la revolution) El Surrealismo Se manifiesta, de igual modo, en Jean Cocteau, Superville, Michaux; y, cómo no, en el gran refugio y punto de partida para siglos de crítica e influencias a lo largo de la literatura contemporánea, desde su aparición en 1922: Ulysses, concilio, matricial del surrealismo que tiene en el monólogo de Molly Bloom, y último capítulo de la novela, una fantaseada muestra que repite las 6

intermitencias maravilladas e inacabables que la mente humana tiene como sensual quicio, a los horizontes fragorosos que representa el pensamiento inabordable. Pero en las letras españolas, ya antes, Juan Larrea habría de tropezar en esta impronta que no deja huella más que en los seres sorprendidos. E. Hinojosa; posteriormente, Rafael Alberti, con La arboleda perdida (1959). Vivanco, Prados; Altolaguirre, Vicente Aleixandre; todos ellos integrantes de la llamada ‘Generación del 27’; amén de los postsurrealistas como C.E. de Ory & E Chicharru. Dentro de los hispanoamericanos, César Moro representa una propulsión solar en la poesía uranista escrita en francés. Aldo Pelegrini, en Argentina; E. Molina, F. Madariaga; Gómez Correa, y el mismo Octavio Paz, en México, Premio Nobel de Literatura en 1990, para cerrar la fila de lúcidos bardos. Movimientos vanguardistas posteriores surgidos de la misma base surrealista, como el Ultraísmo, muy difundido por Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Nora Borges y Bioy Casares, en la Revista Sur, encontraron un medio muy propalado para ese entonces; lo que representó no sólo la difusión de nuevas formas expresivas, diríase hasta metatextuales, que incluso con el relato volcado de un tirón, como su propio autor lo refiere: “Casa tomada”, de Julio Cortázar, serían el punto de arranque para lo que hoy se conoce, como una vasta obra narrativa de múltiples escisiones de género de la ciencia literaria, vista a entuertos disciplinarios; exentos, eso sí, de gárrulos eventos de salón de fotoparlantes, primeros planos de diario pueblerino, entre otros artificios citadinos. Podríamos llamar hasta sub-géneros, mentores todos de una cuasi literatura experimental, que sigue dando nuevas camadas de intentos y hasta medianamente cuajados narradores en Latinoamérica. Algunos de ellos escriben en inglés. Aparte de este movimiento ultraísta que abolía el cinturón literario en ese entonces impuesto, eliminando la puntuación inútil; dando pie, como se acaba de ejemplificar, a importantes generaciones en los últimos tiempos, tenemos al Creacionismo, con Vicente Huidobro a la batuta, quien tuvo el famoso altercado literario que encontró su máxima expresión contendosa en «Vicente Huidobro o el Obispo Embotellado» (1936), texto de sugerida dosis biliar donde César Moro lo ataca, pertinazmente acre, a raíz de haberlo llamado “plagiador”; panfleto tardíamente publicado en mayo de 1935; y que nació de la dupla surrealista: César Moro y Emilio Adolfo Westphalen, quienes organizaron la Primera Exposición Surrealista Latinoamericana, en la Academia Alcedo de Lima, y donde Moro desvela un rasgo patológico hasta
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megalómano del poeta chileno, de adjudicarse la fecha de publicación de un libro título, anterior a su fecha de aparición. Se propugnaba el creacionismo “no como una escuela que yo haya querido imponer, es una teoría estética general que comencé a elaborar hacia 1912” —afirmaba Huidobro—”. Aquí algunos versos que dan cuenta de su efímera existencia:
“¿Por qué cantáis a la rosa, ¡Oh poetas? ¡Hacedla florecer en el poema! El poeta es un pequeño Dios

Junto con Trilce, de César Vallejo, el Ulysses (1922), de James Joyce, vendría a ser la primera forma expresiva, antinovela, metanovela, collage celestial de ángulos cósmicamente difusos que da muestras de la genealogía de este movimiento, plagado de citas, chistes irónicos tomados al vuelo del oidor salvaje, a quien no se le va un signo, un gemido de ese humano pulular implume, bímano, durante el cenit de la masa bullente y sudorosa que representa a la humanidad en potencia, expresivamente mostrenca desde todos los poros de gracia que la hacen sudar y dignifican su pedestre existencia, acaso perra, existencia, en tarot desgraciado. El Ulysses, como su autor irlandés lo predijo, y mientras se limaba las uñas para que sus personajes hagan y deshagan lo que él maquinaba in vivo, ha dejado trabajo crítico para varios siglos: es, por antonomasia, una obra maestra del surrealismo. El Perú daría a luz una flor maligna, acre, lesiva, del surrealismo, recaída como umbrío punto esplendente en la noche reverberante del pasado, el mayor y más lúcido, solar representante de esta corriente, a borbotones sorpresivo, ininteligible, sudorosamente edulcorado en la palabra en sí como destino que parte de sí, valiéndose a sí misma como objeto con unidad y función propias, tal surrealismo: César Moro. Entre 1925 y 1933, Moro contaba 22 años. Se embarca a París. Su sueño y rebeldía danzaban en su esbeltez corporal de menudo y rubicundo muchacho, prospecto de trasnochado bailarín, que pronto encontraría vida propia y empático génesis poético en los albores de una ciudad luz que comenzaba a intrigar desde los cafés, en sendos grupos de poetas brillantes, su más insigne expresión de corte anarquista (en el buen sentido, de vital rienda para el espíritu, alejado de corrientes supinas a la politiquería). En ese entonces, a un año de haberse lanzado el Primer Manifiesto Surrealista, o superrealismo, César Moro comienza a escribir en francés, a la par que dictaba clases de español, ganándose también el mendrugo, como jardinero, hostelero, entre otros oficios, que le permitían una 7

vida digna de no confundirse con orates vates vagabundos. Él dignificaba su vida de trabajador de la palabra, que no dependía de la extravagancia noctámbula, muy característica en el modus vivendi que aquellos secuaces aedas enarbolaban como baluartes, que más se arrimaban a surrealista árbol en boga, que honraban el campo de batalla creador, para esa época nueva en sus confines. A finales de 1934, Emilio Adolfo Westphalen conoció a César Moro. La poesía del primero evidencia un fragmentarismo que destruye el sentido poético y diluye la voz del poeta. Leyendo el prólogo sesudamente ensayado por el poeta y crítico Ricardo Silva-Santisteban, captamos a juicio de buen lector, un silencio, inacabamiento, como características claves en la poesía de Westphalen, quien no se adjudicaba ser fatigado prosélito de este movimiento; y lejos también, de, por el lado modernista, seguir a Vallejo; más bien apuntaba en este universal y cetrino poeta de “los huesos ajenos”, una gratuita melancolía y ánimo de valerse del sufrimiento como arma literaria, y sí estéticamente contestataria; un indiscernible llorón a palabra batiente; el sufrido vate de café y de tertulia dominical, “universal”, si cabe ejemplo. Westphalen, de 1935 a 1939, escribió poemas eróticos y sociales, bajo la influencia de César Moro, y en los que despegó una militancia activa, protagonizando la Primera Exposición Surrealista del Perú, y también arremetiendo a favor de la República Española, así como también en la polémica con el poeta chileno Vicente Huidobro. César Moro entre 1925 y 1933 participa activamente, siendo uno de sus miembros, de la aparición del Movimiento Surrealista en París. Durante este período de tiempo comienza a escribir en francés. A su muerte, su albacea literario, estudioso de la obra de Vallejo, nos referimos a André Coyné, comenta y publica sus textos críticos y poéticos dejados a su muerte. En vida sólo había dejado algunos poemas publicados en revistas y una plaquette: Lettre d’ amour (1942), publicada en México. Pero es el primer libro, escrito en español, La tortuga ecuestre, hacia 1938-39, y publicado póstumamente en 1957, el legado mayor, de un poeta lúcido, de imaginación solar, desencadenante del flujo que la inconsciencia jamás delimita en los reinos vastos de lo imaginativo, el que traduce su idioma nativo, pleno del fuego, que, incandescente, provecto a la atracción y reflujo de lo cognoscible por medio del apego inevitable de los sentidos hacia elementos terrestres, de una zoología fantasmagórica entre cosas que se atrapan, se repelen y se tocan por esa
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auspiciosa negación verbal que los traza antagónicamente en la metáfora que crean, nombrando ese movimiento vibrátil que designan los contrarios; o, como cabría, en estos casos impensables, desligar arbitrariamente lo volátil de cada signo propulsor de “la palabra designando el objeto propuesto por su contrario”. Mundo a expensas de los mayores flujos que ante cualquier vivo acaricia la pasión, lo táctil, en una sucesión aparentemente dislocada de sensaciones que abarcan lo táctil, lo olfativo y hasta lo que vendrá, a través del verbo intuitivo desmoronándose a través de los muros silentes, bastiones mismos de la expresión castellana dedicada en aquel tiempo a exaltar sensaciones oscurantistas, de bodegón prefabricado hasta ese entonces, por la decimonónica literaria, aún vigente, de un modernismo trasnochado, de una sobremesa indigenista que también en las artes gráficas, como lo refiere Moro, daban muestras de meros arcaísmos y desfases que lo que hacían era exaltar los padecimientos y miserias, de una manera autocompasiva, del indio, no habiendo en ese para la época, el introito y médula que el sentimiento del Ande debieran haber significado, en una veta expresiva que hubiera exaltado, digamos, la pureza de los prístinos signos, por hablar de 5 Metros de poemas, que en 1927 no se alejaba del corazón andino, sin por ello desmerecer la integridad poética indígena, libre de elucubraciones de corriente indigenista, si valga la paradoja. La expresión morista rompe con toda lógica. Su intención, descomponer el propio idioma al que, por medio de la abolición inconsciente y aparente sinsentido de elementos que entre sí repelen sus fulgencias, a la vez toman parte terrestre, de energía solar. Las llamas mismas que se proyectan hacia un universo cósmico creado por la aparente ruptura que el uso magistral de las adjetivaciones eclipsándose en una alteración mental, motora, que mueve a los sentidos y no sólo enerva a estos, sino que su impacto no se limita solamente a la colisión de las palabras en la mente, sino que va de los reinos olfativos, del gusto, la cromaticidad que evocan, explayándose por playas varadas de puntos iluminados, sugeridas al caer pausado de los puntos, al tiempo sugiriendo una 8

irrealidad, y que trasgreden lo imposible hasta el impacto de lo que la fuerte expresión magistral sugiere, en un vaivén que descoyunta el orden mental, para advenimiento de la imaginería caóticamente imposible, cortando la respiración corporal, continuando la extensión del pensamiento, a través ilimitado y nocturno del infinito creador que es Centro y Todo a la vez, mientras la ligazón concrecional es ¡eterna y eterna (…) Oh Poesía! En Lettre d’ amour, la fuerza disminuye el reflujo. El amante padece una pérdida elegida, en ese bosque tempestuoso que el desamor sugiere; esa pérdida fluye con el encuentro del amado a cuya aparición se deben lo caótico de elementos gravitantes a través de las praderas del ensueño. La maravilla corta aquí con la dislexia anterior que fragmentaba imposibles, que unía hemiciclos con lo ilógico anteriormente propalado en su expresión castellana. El vigor expresivo, la vivencia, se centra en una calma por el orden y la resignación ante la pérdida del amado. Las sendas por donde discurre lo magistral de la expresión, van firmes, pero calculadas hacia una separación que anteriormente la violencia inusitada de imágenes había hecho de la explosión, un salvaje estado caótico, ocurrido en La tortuga ecuestre. La verdad perdida en el amante. Éste se ha volcado a la vana sensación del sufriente, que lo evoca con la plena resignación apasionada proyectada para el desencanto con presteza asentado al fondo tranquilo de la expresión transparentada en la calma. Resignación ante el recuerdo inasible del cuerpo que acaricia, alejado en los bastiones de lo deleznable. Entre 1939 y 1941, Le château de grisou asienta al poeta hacia una versificación más elaborada. La calma avenida con la lógica, pero no desembarazadas de la sinrazón heredada por el surrealismo no lo desligan de su mundo encantado, encriptadamente visionario, menos ligado a la ausencia eterna y eterna del amado anteriormente evocada hasta una largueza expresiva que tornaba pesada la expresión, que la viraba fuertemente melancólica. Aquí más bien gana reino lo armonioso, lo arquitecturado y plástico se cuecen notablemente armoniosos. Invade la plástica del texto. El equilibrio sensorial es más reflujo que origen que parte de la
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misma sensación volátil sugiriendo el escape del gas de grisú, expelido de las minas de hulla, una variación de carbón, que al igual que el lignito, la turba y antracita, elevan a la misma muerte a estados donde nada termina por esa propiedad volátil y a la vez cáustica que sugiere la muerte que su creador evoca, eternizando al amado que escapa a su contacto, a través del gas que la amargura y melancolía perpetúan. La ausencia instaura al tomo, como el más consecutivo y hermoso de toda la obra de Moro.

agonizante afasia poblando léxico entre otras fablas sangrientas, fuera transcurridas Erogando fuentes del decapitado por racionalidad de la que tú bebes El peso albuminógeno de la mandrágora también del ahorcado Degollado Y mísero petulante vagabundo sin medias atacando el hundimiento procaz de bota chaplinesca Escapa al rito Llamarada sangrienta del fuego posa su vetusto estado a la representación extremadamente volátil por su inánime presencia designando lo imposible subsumido a chata apariencia Rictus / Imagen deleznable Hasta el proscenio indubitable aplastando aplausos desérticos Esputados a la bestia maravillada Ante el sol interior que crea al rey astro De un solo eco de palmas obsesas sexuales a lobo erigidas Y en lar legionario en que sitiabas Ostracista columpiante de todos los moluscos que para adjudicar el paso insuficiente del agua marina era necesaria la repetición casi exclusivista dignificada a destajo Runa causalidad convergente a paralelismos a través de los cuales entrecruzándose a la perpendicular meridiana Calipso se presta Musas excrementicias de mano Diademas amnésicas quienes le valgan al apertrechado Ulises denostando corpóreo amasijo por senos más recalcados hasta el punto fanal abdicando derecho que erogar simientes entresijo el lunar compreso amianto lo prefigurado si al abad la zorra le cabe Si rodar te ciclas rodar Progresivamente hasta la duda Sólida duda Más sólida hasta duras perras desquiciadas ladrando su maraca batida por chamán inderrocable dimitiendo ofensas además de apenas exclusivistas hasta elípticas amenazas Por las que desciende la barcaza del seño Lord de anillos eclipsados a lo ardid Enorme conmoción ósea de senos hacinados Contra el clarín inasible del mar de La Perla Deglutidor de trombones hasta enjirafado A otrora mimética Aura el desenfreno anillado a dopor Fosforescentes naranjas de una rojez enmudeciendo inermes reptiles dotando a la rocalla ajedrezada de moteaduras solares esparciendo su designio 9

“La palabra designando el objeto propuesto por su contrario”
Sabía que siendo vouyerista ganaba más reino a la maravilla, al castillo de grisú sangriento, volátil, esparcido por el Querubín eterno y eterno. César Moro, ángel de blasón y ébano prieto alzado en un tatoo que el cuerpo evanescente, derecho a la inmortalidad exclusiva a vista de pocos trasnochados, hombres inmortales subsumidos a la megalómana fama de esquizofrénicos, niños, ebrios y alucinados. A ciencia cierta muerto. Exceso megalómano, aquella mitomanía erigida al mito aguado en pos de la búsqueda, a la sazón interminable. Puesta solar estrepitosa del Koricancha más la pléyade rasante, neblina acaecida hacia reinos del albur Del códice presente Al invento latido interfecto Mies y decantada agonía Elevarás a designio el polvo Osario de lo cual entretiene una auspiciosa teoría tu urgida hasta

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Aparecer / desaparecer conminado a rictus procaces evidenciados por la norma sidérea gravitando el espacio de géiseres liliputienses cabidos en la zona de la chaira oteada al vacío circundado por cartablejo subseguido a línea parpadeada Camélidos jamás insolados Por sol alguno que tronar desmerece horizontes flotados Si de pronto grietas alturadas remanecen Para que conmovidos al claror azulando las frentes jamás atestadas de la suertera de pendientes De a mil Así cicladas perlas que no caen Que galopantes predicen el horror de la bosta borboteantemente en tu boca desgraciado insomne palpitando sus cascos elefantiásicos provenientes de la Tentación de San Antonio de la locura inenarrable de Gustave Flaubert hacia la epilepsia de sus siglos ilusos salvándolo un relapso carcomiéndole el reputo osario de su padre que murió de trise verlo lisiado en la escritura Y ardallos galopantes caballos australes al desquicio vaporizadores de mielina inacabada sobre un charco cieno refleje por así desmentirlo surrealidad improbable adjudicadora galoneando promesas a destiempo sobre el hombro De la tristumbre que es más fuerte que el claror Que al amor Si cabe Alisados por una mancha tectónica inescrupulosamente parida por hastiado abjurar antelada cuenta sugiriendo A prórroga erigida Destella babeando los campos las mesas enlucidas con una sub-especie de substancia untuosa resbaladera de blasones en díptico encarar alguna salutación arcangélica alusivamente impresa en una estampita de Primera Demunión y desayuno Hacia el gaznate del responso surreal amatista de un agua cuyo canto boreal sitúa iridiscer el estertor sangriento eludido por el agua erigida Reposada De la maravilla Apostados ante sí Cartas vitrificadas Sobre las que devastar la sistemática rebelde barajando la premura de órficos dioses desencantatorios que el hecho del lugar conforma Maleando castillos en árnica aviesos a dicha compacidad Amarga y amarga En que la caída estrepitosa De un árbol destello Origina la precipitación hacia lo más hondo del centro 10

Atronador devenir abajo hasta lo bajo inframundo encantado descenso hacia géiseres además de reduplicaciones inferidas por albor de furibunda abierta a estados amnióticos que el ajedrez del día levanta en bloque lo soñado Mientras que el asiduo ardor de la noche rebasa cornetas desmintiendo el estado atribulado a que se arrogan Comparecidos los hombres Bajo sábana canta El Sí el Ohm encuadrando la apertura bucal hasta el salto de acuarios superiores y caudas megalíticas unas cien mil millones de veces al mundo celeste en que caben tus maravillas descritas por la palabra solar De pronto César Moro Alarife Mentor de plenas posibilidades Donde el descanso es una tregua para el vano movimiento Apenas perceptible Apenas dador de la sangre en reposo Mientras caudas y blasones juntos Y el destello en morral de San Cristóbal el Santo de los viajeros emperrechinados en la insolación de permanecer de pie Inútil permanecer de pie mientras el día o la debilidad estalla Este inabarcable permanecer de pie Hasta que el impuro desacato entronice las huestes En tanto marcas lapso y bastiones ineluctables paradimensionados Barruntan craso pentagrama Que numen árbol al invento Flameará conforme al rumor in dirección correntosa alisia retumba contrasolada Contra la concha orejada restituidora de oleajes falaces Donde cabe el nombre del vencido mitómano de imposibilidades aviesas Hasta progresar el día a guía enredaderamente dispensario si cabe liar yedras-paraje sobre muros no de tapiales sino de innoble material derrocado conforme surjan nuevas ideas remitidas al rastrero y pendular motivo A destajo entretejiendo la lluvia Horizontal desteje capas alunizadas Cielos más summas agónicas que podrían establecer una mixtura antecedida a la trama que los ángulos Delimitan Para posible hundimiento de toda estructura férrea sobre y a través de las cuales se da entretenido El canto y desarrapado adviento de anillo carnal impuesto sobre el moño jamás centrado de locuela SÍ

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La bloomuela SÍ Mollyuela perniabierta despatarrada mamas al aire babeada por el irlandés borracho hasta la ceguera de sus enaguas meadas por el caballo desflorador de los vientos SÍ Mujer pavorosa enseñando desesperadamente su concha así malformada por la aviesa presunción de un cunnilunguae a través de locuaz entrepierna dada a mordeduras que tú y yo sabemos de textura maleablemente almibarada por detenimiento de cúmulos solidificados en su grávida presencia Por esa manía de aperturar las piernas en pos del vergajo de buey Molly SÍ tres veces SÍ Un estallido en corte abisal del conducto asexuado interfecto compulsivamente aterrando cuerpo a hiera jamás desistido Truena los dedos de ese calvario desde el cual cavernarios despojados delimitan la calavera inservible para que ignominiosa vociferina atusando ensimismadas alturas que enterrarse con nada y cabeza derritieran comprensibles restricciones numismáticas mediante acuñar de heridas Redundad en hostiones de lo abjurado para procedencia casi precisa Voz redoblada adelanta Por el lar y lar de los desposeídos Y te prendas del fetiche a cuya carne te veías preso descubierto más bien que fiel a tu polvo Vas Tal agusanas Tal viniste a ver La luz mundanal que silente Berreando dando alaridos presa del escarnio procedido a mención incalculable de todas las disposiciones ofrecidas en aparente estado amniótico del cual se desprenden letras kharma los cielos yugulados más terrestres que del cuerpo serán desprendidos Nada me pueda convencer ahora decepcionado ya de la carne del mundo Seres enfermando Eclipsa la vista pierde hacia la plena maravilla de lo espiritual lo definitivamente atiborrado aunque irreal para el común masificado de los seres pero finalmente es lo primado linda onírico fase / desfase ya oscurecido para con las mareas & salidas de caballos ensangrentados a la hora lunar acaeciendo la pérdida total de quicio en pro de la elongación minada instintiva hasta una acaballada columnata húmica proveniente de esa tumefacción a la que asisten pocas cuadrillas arcangélicas en proceso melancólico de lo bebido del mismo crepúsculo a la hora y vaivén del oleaje despertando alas en los pies y penumbra eólica que esperpénticos dioses señalan poniendo al vaivén menesteroso 11

El Estro El Estro El Estro Huellas que borradas pierden hacia la enigmática conmoción mundanal Adelantada Así sabemos que no uno sino muchos trístidos mundos numerados o no insertos en ese almanaque virtual encolado a la francesa que unos pocos desquiciados escritores legaron a caballo entre la vida que se les iba Y la lámpara umbríamente maravillada Mientras no sabían lamentando padecer que ni un alrededor viviente malicie siquiera lo que estaba fraguándose En tanto rumor razonando impensado Muchos otros centraban sus preocupaciones en vivir para morir y viceversa es así que unos van siempre van pero a suerte de jamás retornar como quien relee su libro de pecera Abstraído para dentro del viaje Expurgados por una sacrosanta mayoría a la que odioso le es odioso Aun disonar entre personal súcubo Que aquella neurona lubrica palabrita “aeda” cabiéndole a cualquiera si de alertar se pieza un designio Por el cual Bajo el cual la membrana aquaeda se levanta Siendo el espejo de la luz lo que realmente vivirá para renovarse Cal oro del Moro ¡OH Diamante y Pedernal de la Sombra!

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Paul Mendoza Malaver
ADVERTENCIA PREVIA AL ENSAYO (...) Consciente de mis atrevimientos filosóficos, y más aun, de mi malabarismo epistemológico, lo que creo es que la sustancia estética en nuestra realidad no es acendrada, no va más allá, no llega a lo trascendental, y por ende, no puede construir ante lo metafísico. Por ello, toda la cháchara poética de la misma rapsodia modernista y acostumbrada a mediocrizar los sentidos y la sensibilidad. Además, a pesar de que puede que esté pensando que al construir sobre lo gnoseológico, trato fallidamente de enlazar lo ontológico; me torno irracional, tanteo lo místico, culpándome en una crítica moral. Gracias por confiar en que puede resultar de ello una propuesta que haga concientizar sobre lo que afecta gravemente a nuestra realidad artística: la mediocridad del alma, el secularismo poético, los bufones y sopladores que se cuelan entre reyes y verdaderos alquimistas de la palabra. Gracias, además, por ser el bastión de la literatura en una ciudad olorosa a ramplonería e ignorante, tanto religiosa y estéticamente... de su propio pasado. Pidiendo disculpas por mi malformada sintaxis, me despido prometiendo corregir y enviar una versión de mi reclamo... ¡a la conciencia poética..!

Asemejándose4 a la infinidad numérica va engendrando cada número andrógino que a su vez estará inmerso en el movimiento creciente de la magnitud (inmaterial). Tal infinidad tiene sentido cuando sobre un espacio geométrico (morfológicamente caótico, inestable) una infinidad de puntos hacen del espacio “un lugar infinito en vacío” existente en dimensiones progresivamente aprehensibles en la memoria, por la imaginación. Vientre del ser y sus pétalos purísimos, una vez soñados entre la pesadilla y la voz del Más allá, el espíritu encuentra inspiración en una piedra a tallar, cual modelo que fije la naturaleza de la mente donde existen como en abismo estrellado, una infinidad de puntos de agua o mercurio que reposan, danzan, uniéndose y dividiéndose en armonía libre por la sintonía de diversos tonos, a un mismo ritmo dentro de distintas matrices que incitan a componer de lo disperso en signos, sonetos que van visualizando del universo, lo abstracto de su intimidad, de las leyes de su música y configuración.

Emergen desde dentro de una aurora, de entre vórtices luminosos, las figuras geométricas, la línea, el triángulo, hasta lograr unicidad con la esfera. La misma música es un espejo en espiral que va concentrando hacia su centro el universo, plegados los extremos, evolucionando hasta tomar conciencia de sí en un lenguaje que en su movimiento creará de espacio y tiempo a la vez, el caos del logos, hacedor de formas (provenientes de la idea) y profundidades (nacidas en los espacios de la mente)5. La creación en sí tiene leyes que le son propias, una cierta manera de actuar a través del conocimiento. El cuerpo de la idea es el cuerpo material que nos ofrecen los sentidos, simétricamente adquiridos a través del filtro moral, que van construyendo idealizaciones de sensualidad y voluntad, el placer sensual es trascendido por un placer divino; aquel es síntoma de inmadurez estética; éste, una actividad, un avizorar sobre terrenos inexplorados y menos comprensibles (locura divina, desapego de las formas, que exige un ascetismo, una renuncia). El cuerpo de la idea supera su onanismo y se penetra de una voluntad 6 de Sí, su lucidez la desviste; y, desnuda, renuncia a toda belleza que ante el cáliz de la severidad, retroceda. El cuerpo de una mujer es trascendido hacia el cuerpo de su intimidad. La piel de la intimidad, es un tejido de días, de silencios… un meditar hacia el vientre materno. La idea misma se piensa y anhela su origen. Entonces, de los tibios rayos de sol que reflejan superponiendo superficies innumerables a las cosas, luego de una llovizna, el eterno amor de dos aves cobijándose bajo las hojas y su beber tranquilo, es repensado, intenta un develamiento. La idea encuentra misterio en la ignorancia de interpretar este nuevo lenguaje, hecho de códigos tan sutiles y enfermizos, que si no está lo suficientemente atenta, mueren ante su insufrible dolor por resucitarlos en la naturaleza de su lenguaje químico que alcanza a decir… nada, viéndose obligada a preguntar, a escuchar, a imaginar, a recrear… a decir de la nada algo. *** Formar es dar ser, de forma, al ser informe, y movimiento imaginario en el modelamiento empírico,
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“Díjose entonces Dios: “hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza…” (Gén. 1, 26); es necesario que nos replanteemos nuestro conocimiento sobre las escrituras, de los términos “imagen” y “semejanza” como condicionales para la “creación” de forma y de profundidad…

Profundidades psíquicas definidas al cristalizarse fuera del sujeto y que coexisten ligadas a determinados paradigmas modificados a partir de las profundidades psíquicas expansivas que emanan la forma que ha de modificar la estructura de la materia producto de la interrelación dinámica entre el medio natural y humano. 6 Que no es propia de ella, pero que la siente como suya. En el terreno Cristiano dice San Pablo “Vosotros, pues, hermanos santos, que participáis de la vocación celeste…” Heb; 3,1.

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el desplazamiento del espíritu psíquico emocional y racional cubre con un manto de imágenes el caos de forma original libre y sin finalidad7, es necesario ser padre de la idea (amar, engendrar nutrir y desapegarse), significa estudiar (la idea formadora) en un espacio-tiempo (aparente)8, además presentirla en el espacio-tiempo (real) y por un deseo de su proyección ideal, darle apariencia de realidad adoptando sus condiciones físicas (como actividad imaginaria, como modelo matemático o como análisis geométrico9), sufriendo en el tiempo el efecto de una rosa de pétalos de espejo que va hundiendo a su centro la luz de innumerables estrellas, y que pétalo a pétalo va quedando vacía por su oscuridad, hasta tocar el contorno del alba donde toda ella se va volatilizando en puro perfume de imagen diurna, rastro en el aire de un devenir hacia el misterio de su propia eternidad. La idea como tal, es a nuestra conciencia un “formar de materias imposibles, lo invisible”. Ya no sólo se trata de hacer posible lo imposible, si no de descubrir el imposible, lo intangible infatigable, lo innominable, lo mágico, paradójico, y en la sustancia del alma, liberar en esperanza y nostalgia de sí misma. Este estudio implica un descubrimiento de la evolución del formar (de la “idea” tomada en sí misma como un “formar”), primer momento representado en noumeno “aquietado en su perfección” (Cusa) inconsciente (Jung). Formar este noumeno (rehacerlo ante nosotros como fenómeno), requiere que nuestra actividad mental interna se haya estructurado, haya mirado sobre sí misma y reconocido en su plasticidad vital los estratos que su psique contiene10, de tal manera que, como una matriz, un vientre con todas las condiciones dadas a priori y concienciadas para que albergue al “feto mental”, y lo nutra de su simplísima información; es decir, que la idea formadora desarrolle a través del conocimiento, haciendo de ella
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un ente existente cada vez más complejo, dinámico y entrópico. Tal conocimiento la va dotando de un cuerpo formal, como un postulado, un axioma o una hipótesis. En tanto la materia continúa a la espera de su recepción, cambiando lentamente en la psique, toda materia desde la perspectiva creadora es imagen y semejanza, es algo viviente en su informidad, en su caos aun no entendido. Caos que desde la orilla de la ignorancia es desorden, evidente perturbación en el alma que se conmociona y dispersa. Pero así como no existe el no ser11, no existe el caos como un mal; el caos revela la profunda incertidumbre de nuestras sensaciones frente al cosmos. La idea como tal, como idea en sí, como fuente (es inagotable), como voluntad de espíritu (inextinguible). ¿Es esta idea una fuente de modelos (Platón) en un más allá fuera de nuestras condiciones humanas? ¿Una facultad que tampoco puede ser develada por la conciencia que no se eleve desterrándose, por voluntad propia, a un desierto?12 Como si reinos desconocidos en universos de soledad y silencio aguardaran tras los ojos impávidos de un gato…

Jack Farfán Cedrón
CÉSAR MORO Frente a las alegorías de un mar resplandeciente Las dudas caparazones de tortugas fosforescentes Hacen de las imágenes El estar impreciso Afásico ante un mundo Que por completo te pertenece Como otrora tus gemidos Ante la bestia de labios de tigre con disparos inútiles de semen A tus entrañas pobladas de fuego De una flora palpitante Fragor de una selva enferma Perfumando en un amanecer Una tormenta inacabable Que dispara flores como avispas voladoras que desde un orificio Incalculable

En tanto la forma original caótica y libre tiene que ser asimilada desde su estado primigenio histórico deshumanizado como noumeno hasta concebirla dentro del espíritu de la materia y sus leyes como fenómeno a partir de nuestra aprehensión sensual, intelectual, racional y práctica, entendida desde la posición de Kant. 8 Mircea Eliade, teoriza sobre la configuración de dos espacios uno real y otro aparente (Una explicación de la teoría de los dos espacios la tenemos en Mircea Eliade en “Mito del eterno retorno”, y en lo “Sagrado y lo profano”, y reduce las operaciones en el espacio aparente a simple re­producción de las construidas en el espacio real, lo que resta capacidad empírica al modelo.) lo que queda pendiente es un análisis de los efectos sobre el tiempo, si este sufre variaciones, parece que no es concebible los efectos que puedan tener uno u otro, aunque el relativismo de Einstein hace pensar lo contrario, es importante una investigación enmarcada dentro de la teoría epistemológica genética de Piaget. 9 Partiendo de la posición analítica de Spinoza en su “Ética” hacia una teorización física. Se va tornando imposible la investigación estética sin la colaboración de otras ciencias y disciplinas, volviéndose dialéctica. 10 Aquí se entrecruza al proceso del conocimiento la facultad inconsciente del presentimiento, fuente de las relaciones del espacio y tiempo QUE EN SÍ TIENE LA CREACIÓN y que podemos recordarlas a través de los sueños, resaltando las reflexiones que partirían de los estudios psicológicos de los sueños y la teoría del inconsciente y demás estudios de Carl Jung.

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Ver Sofista de Platón. 12 Quizá nuestra sí, pero no en posesión consciente de ella, sino que se la va adquiriendo como una facultad matemática, a partir de nuestra evolución biológica y espiritual, que existencialmente se vuelve sobre sí misma en hipótesis y falsaciones dialécticas...

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CÉSAR MORO Seguramente varadas las rocas Tortugas flotantes inflamadas por el Querubín de rabia observando lujurioso el ahogo de sus ojos durante un claro desesperado de vuelo surreal a compactas brisas encandilando la presencia trascendente en los círculos del planetario Sucediendo El ojo del amor que es un prurito reservado para suicidas en cadena Hará del oleaje argento y niebla El mar apocalíptico de sangre Surgido por esa golpeada ventana doble de gemelas destazadas levitando por intempestivo despertar Sin grito El paisaje lunar enterrado en fragor desconocido de los ahogados despiertos El fragor de las farolas en picada A esa presunción de los borrados con un solo botón de mano ignorando a las masas idiotas Todos reclaman su oveja en la búsqueda secreta del doble reconocido a ojo de buen falso durante el Juicio Seminal de los Burlados Se confunden con frondas escarapeladas con noche en ascenso Fauces luminarias tragan la energía visible únicamente divisada por el volado en loca claridad por los sumidos en espanto Rocas calcinadas vomitando sus fauces ascendidas hasta su otro espejo en oleaje embravecido
[De ventana a ventana, no enfrente -inédito]

Migran hasta desaparecer en la eternidad de las razones Heme aquí César Moro querubín resplandeciente Que por el amor eres en suma todo lo que poseo De esta eternidad que va creciendo Un canto indiferente al vacío a mitad de la cuerda Entre el humano y la bestia Con el ensordecedor momento Que a pausas mastico para ti que lo asimilas Como el fruto de tu isla incandescente Perdiéndose en la memoria de un mapa constelado Por un sueño Por una vida Que por morir se olvida todo principio De luces en lenta desaparición Como las horas que caen Y caen En esta lluvia atormentadora de mi cansancio Que es una luminaria del tiempo Un vaivén de barcos embrujados con damas lascivas y hermosas descubiertas al destapar un sueño en actos lésbicos deliciosos saboreados con lenguas de fuego y sangre El sudor reptando los cuerpos mientras la sal llega hasta el borde En la tempestad Que sigue su obstinada danza de sexo y actos impúdicos Mientras afuera sigue la tempestad Y una tortuga fosforescente ahora Desaparece en la neblina a lo lejos Mientras tu dolor que no cabe en una isla remota se hunde Como las garras de un tigre eyaculando galaxias de esperma En la matriz del Universo
[D14R10]

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Vienes en la noche con el humo fabuloso de tu cabellera
César Moro
Apareces La vida es cierta El olor de la lluvia es cierto La lluvia te hace nacer Y golpear a mi puerta Oh árbol Y la ciudad el mar que navegaste Y la noche se abren a tu paso Y el corazón vuelve de lejos a asomarse Hasta llegar a tu frente Y verte como la magia resplandeciente Montaña de oro o de nieve Con el humo fabuloso de tu cabellera Con las bestias nocturnas en los ojos Y tu cuerpo de rescoldo Con la noche que riegas a pedazos Con los bloques de noche que caen de tus manos Con el silencio que prende a tu llegada Con el trastorno y el oleaje Con el vaivén de las casas Y el oscilar de luces y la sombra más dura Y tus palabras de avenida fluvial Tan pronto llegas y te fuiste Y quieres poner a flote mi vida Y sólo preparas mi muerte Y la muerte de esperar Y el morir de verte lejos Y los silencios y el esperar y el tiempo Para vivir cuando llegas Y me rodeas de sombra Y me haces luminoso Y me sumerges en el mar fosforescente donde acaece tu estar Y donde sólo dialogamos tú y mi noción oscura y pavorosa de tu ser Estrella desprendiéndose en el apocalipsis Entre bramidos de tigres y lágrimas De gozo y gemir eterno y eterno Solazarse en el aire rarificado En que quiero aprisionarte Y rodar por la pendiente de tu cuerpo Hasta tus pies centelleantes Hasta tus pies de constelaciones gemelas En la noche terrestre Que te sigue encadenada y muda 15
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Enredadera de tu sangre Sosteniendo la flor de tu cabeza de cristal moreno Acuario encerrando planetas y caudas Y la potencia que hace que el mundo siga en pie y guarde el equilibrio de los mares Y tu cerebro de materia luminosa Y mi adhesión sin fin y el amor que nace sin cesar Y te envuelve Y que tus pies transitan Abriendo huellas indelebles Donde puede leerse la historia del mundo Y el porvenir del universo Y ese ligarse luminoso de mi vida A tu existencia
De La tortuga ecuestre (1938-1939)

Nunca pasión nunca
Gustavo M. Galliano [Argentina]
Se rebeló a creer en un Dios, omnipotente y jactancioso, y su hoy pagano se arrodilla, ante una cruz, una equis, una esfera. Deseó llegar a ser inmortal, y se tatuó el rostro de Dorian Gray… hoy gime sus lamentos, marcando en el fango su desliz. Se rebeló a creer, creyendo, bebió de su propia bilis candente, se arrepintió y gimió, titubeante, más no hubo ángeles insurgentes. Se despertó y encontró despojos de Sol cocinando una aurora pretérita y ausente, pidió perdón, masculló disculpas, pero era tarde para creyentes o augures. Se lamentó por no creer en algún Dios, se lamentó por deambular en solitario, solo y cansado se entumeció, masticando gusanos, en sombra peñasco, cima hosca de montaña.-

Ser quien fui

S

obre la barca que abarca, No sé si vengo o si voy, No sé si es trascendente, Lo importante resulta si soy. Escudo del guerrero brillante, Murmulla el alma triste, Lento el cuervo lanza su graznido, En el bosque turgente de tu voz. El prado de las gaviotas Encadenados en islas Reclaman su potestad, Sobre la tierra de redes. En el país de anillos de oro, Expuse mis intenciones, Intempestivo, impetuoso, Pleno, confiado en aquél muérdago. Pero el faro de tu frente, Venció a la espada de la boca, Y aquella actitud de Diosa, Transformose en águila que come avena. Fui gentil sedal en primavera, Pero nada floreció ni solicitó carnada, Hoy me retraigo en lecturas, De poetas más prosaicos. 16
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Huirán de mí las golondrinas, Las naves, las flores y las armas, Pero los libros me amarán siempre, Las palabras me acariciaran las sienes. Fui longevo nombre de renombre, Bronce que talla quien ni siquiera conoce, Hoy crecen niños con mis libros, Y soy feliz, desde no sé donde.-

Sin una huella siquiera de deseo adulador Contra natura. Sus impulsos se presentan adobados Sucesivos Sin la menor huella Que acerque a la Felicidad.

Lago Titicaca
Daniel de Culla [España]
“…Por lejos que llegara mi mirada, veía olas brillantes que surgían de todos lados…” Ramakrishna

Me vine al estrecho de Yampupata Montado en la rana gigante del lago Titicaca Telmatobius culeus, se llama Cual “caballito de Totora” Sintiendo los empujones físicos Del Inca Garcilaso de la Vega De Manco Capac Y Mama Ocllo Nacidos en la isla paridora del Sol Y sabiendo que no me encuentro solo Pues, entre Totorillas Cincuenta veces en un minuto Me gritan los Chiripa, los Pucarú Los Tiahuanacota y me dicen: —“Hay que defender el lago Hay que amarlo Hay que arrojar y muy lejos, destruir El riel sinuoso de la depredación La prevaricación Y la cruel economía Que hipnotiza Y que no debe hacer oscilar Nuestras ideas de Felicidad Nuestros deseos de Vida Aun atrapados por un puño de multinacionales Al acecho de su presa En esos impulsos alternativos Del robo y la rapiña.” El Lago Titicaca Salta hasta la Vida Se proyecta a nuestro favor. Dejemos, pues Sin deseo al otro 17
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CIUDAD DE ESPINAS

que mueve los mundos cría espejos Donde cada semilla cobija su luz.

E

sa noche rodearon la mesa cuadrada, en una reunión de los pocos llamados “necesarios”; una de las tantas en el mundo, mientras afuera estremecían tempestades, o la pérdida total en bares, discotecas o prostíbulos, se da, no en un santiamén; se trata de un proceso degradante de violencia infrahumana que deja a los seres despellejados de sentimientos, sin lecturas en el alma corrupta de errores, de padecimientos. El intelectual de tal o cual ciudad o comarca, está en la obligación de mantener firme el pie, “templado el arco”, así lo sugería en sus Prosas apátridas, el sabio relator Julio Ramón Ribeyro. Por ahí que sale una frasecilla, una inquisición icónica: “¿Por qué tanta violencia en estos días”? Rociarnos de ese tipo de caídas libres, sorpresivas, de elucubraciones reunidas, mientras aterrizamos con nuestra nave de bolsillo, al lugar menesteroso donde eternamente enterrarán a tus muertos. En tanto, afuera, que se atasquen, que se peguen, que se estrujen o besen, que se sodomicen para derramar la simiente alumbradora de mandrágoras malditas, más fuertes de mal como desquicio, así como mal individuo a quien honra, meritoriamente, desaparecerlo. Ya acudirán un día al llamado. La energía es un punto que atrae a otros puntos; los encapsula, los fagocita, los apila en un saco de grana, hacia la unidad celular, hacia la conformación de un ser único, culto. Estalla en nosotros esa energía tranquila; una línea como sucede oscilar rosáceamente hacia el álbico crepúsculo de las visiones más gozosas. Atrincherados para soportar la última estampida, nosotros los pocos que rehuimos al ruido, a las convenciones, al consumismo, al estado de sitio violento, a la suerte de hoja arrugada de nuevas cuentas, de fieles tratados de desgracia. Nosotros los poetas, esa crema constelada de vivas maravillas. Creo que los demonios nos los portamos al hombro, a la secreta del bolsillo; nuestras tempestades aquí dentro, componen un llavero que aperturará la percepción de puertas ya abiertas, pero poco cruzadas…

R

espirar, respirar con suave azul el mar del aire que en su movimiento contiene la palabra originaria, agitándose dentro del lúcido espejo de tu imagen, tranquila, de tu beso imaginado, de tu pecho donde nuestros cuerpos yacen, en la isla de tu sangre, disolviéndose, criaturas increadas, ojos que el azar grabó en los acantilados, con la mirada vuelta hacia la dura roca, a la dura oscuridad; de allí surgieron nuestros sueños, de las fosas abismadas, sintiendo el choque de las mareas en nuestras frentes. Afuera, los espacios obedecían, todo se congregaba hacia una sola luz, mientras nosotros anclados en la vacuidad, amamos la hondura de sus raíces, su forma de caracol, su consuelo, sus estrellas, el vientre donde concibió puro el silencio, un ave de un deseo, la promesa que ascendió a ti y esperar, respirar, respirar, tu lejano azul.

V

…al reflejo de la luna de tu frente…
Paul Mendoza Malaver

en hacia la oscura puerta del horizonte a contemplar los jardines que cultiva la luna, las flores rociadas por el sueño y su placer, dormitan aun en el alma; y al oído, serán más dulces las palabras, escucha lo dicho por el aire… sólo nubes, vacíos… tierra, hogar de fantasías; hijo del Agua, hijo de un día puro y perenne en intimidad.

N

A

l reflejo de la luna de tu frente sonríe el alma como extrañada. danza por laberintos de ser errando en el vacío de su sombra, hacia templos de lluvia y soledad, …y el secreto sufrir de estas, sus lejanas apariencias que el viento altera y entrega caóticas al azar, bajo el orden de los ramajes de estrellas, la inaudible melodía 18

o envejecerás, corazón, no probarás de mi sangre las lágrimas. Niño de la luna y del sol, salta hacia las esferas de la imaginación, a la dulce patria, y llámame, desde el balcón y la antigua casa, con mi verdadero nombre que atesoras, sonido a sonido en frutos de árboles de soledad, y acudiré, a la mañana del despertar, en paz de latido. Y jugaremos a escondernos, de los otros, en la eternidad; y probaremos los dulces del Maestro, y del Espíritu; al oscurecer subiremos a la estrella más lejana, y veremos llover, escuchando el origen de las aguas, arrodillados, oraremos, al oscurecer, corazón, no envejecerás, ni probarás la sangre de mis lágrimas.
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D

e pronto dan cuerda a la cajita musical, y alguien que fuiste te llama y alguien que amaste te besa, tocas la piel de esa música deslizándose por una voz materna hacia un juguete olvidado, y cuando estás por descubrir el origen de la composición de tu vida, se detiene inesperada aquella melodía dulce y conocida, sientes que dentro de la cajita tu latir cesa y tu silencio profundo te enerva.

Ésa soledad llovida
Espejo ramaje Paul Mendoza Malaver
Caxamarca Martínez Compañón Editores, 2008

La aislada idea de que un solo brazo contenga la simpleza de una rosa, me conmueve. Es el primer momento de “Mano de pintor”, con el cual, más que satisfecho, doy término a este precioso tomo de una filosofía oriental, deslumbrado y lúcido, con el que Paul Mendoza Malaver (Caxamarca, 1983) nos acerca a su mundo de rodeada agua fantasmal y follajes. Esa soledad llovida, enterrada en vanas sombras de congoja, ese mundo interior de un poeta que siente. Redunda la palabra, así como el corazón que late. Pero no es usual la frecuencia con que La Poesía nos regala momentos ya conocidos en los visos oníricos de la inextricable mente, la batalla de brazos sucedida con la amante, capaz de “convertirnos en vidrios”, con sólo pronunciar nuestro nombre. Literatura que no se recrea, carece de la plasticidad de la que es dueña una fantasía necesaria en la rutina del hombre de letras. Pero este libro escapa a esa frialdad informativa con que las últimas generaciones de poetas nos entregan sus productos librescos. Escapa a esa frialdad, justamente porque ha 19

sido escrita en trance contemplativo, estado “de enganche” poco usual en los poetas actuales: “la belleza de lo simple”. Literatura informativa o referencial, crónicas noveladas, entre otras “enfermérides” con que nos asalta el acontecer noticioso, serán todo, menos literatura. Recrear el evanescente hecho milagroso de un “Verano largo”, tan fugaz en la palabra redimiéndolo, santificándolo, como es capaz de hacerlo un verdadero poeta, con La Poesía en la sangre, es todo un reto para legiones de liróforos protagonistas del infértil mar de publicaciones, que pronto tendrán que tirarse al mar, porque en las bibliotecas, ya no caben. La tarea de escribir Poesía simple, es, pues, más complicada que entregarse al hecho evocativo, autocompasivo o demasiado crudo, de hacer versos a salto de mata, para que el polvo cumpla su cometido de borrar los libros. Materiales: una campiña, un corazón esplendente, y el río de la creación que tiene como estro al acto solitario de escribir, sin nada importarnos, aun si gustaremos o no, que para el caso, cada autor maneja su códice secreto como arma defensiva ante la ignorancia y ramplona plebe que nada comprende o no quiere comprender, en La Poesía. Literatura copiada por el ojo certero de un pintor costumbrista o de una cámara digital, es un texto aproximado a fríos titulares de periódico, artículo de fondo, reseña repetitiva, técnica al servicio de la cinematografía, prólogo sistemáticamente condescendiente “para el amigo que me cae bien”. Espejo ramaje ha saltado muchas barreras como ésas. Piensa las cosas, más que relatarlas a la usanza de una novela. Su yo es la naturaleza en sí misma, la evocación sin nombre de una historia, que va sucediéndose en imágenes sin sentir que lo que leo es un poema, sin apenas percibir las palabras confundiéndome con la interiorización evocada en un terreno paraíso. El yo entrelazado en los laberínticos ramajes que urden los espejos con que el árbol multiplica sus hojas. ¿Qué podrá existir en el vacío del pájaro que no nos ve contemplarlo? ¿Qué ciega ternura alimenta lo no visto? La fuente de la comadre existencia bifurca dos alas como trofeos hacia el enigma del remedio para cuerdos: la lúcida locura de ser poeta, al precio del hambre, del olvido, de las espaldas que nada importan, un mundo que no nos asimila ni jamás. Adentrarnos en un reino reflexivo, que de por sí no muestra un edificio construido en la avenida, pero más bien sí una gruta encadenada a su continuidad de agua parpadeante, en la noche conteniendo la luminosidad, signo inequívoco de que
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he vislumbrado en la palabra dicha, solar. Y la suma de los efectos ambiguos que sugiere el uso del versículo largo, en este tomo bifurcado de hojas, incierta simetría encabalgada, galopante sucesión de imágenes sucediéndose como los crepúsculos repetidos de El Principito, en cada planeta que nos contiene soñadores, melancólicos. En cada planeta planeamos una contemplación distinta, inusual, enfilada en números romanos, tal armazón urdida por Mendoza Malaver en este sagrado ramaje. El yo ramificado reflejando su propio cielo perdido mientras al despertar el monje muerto por rayo no se encuentra en el cielo encharcado que no lo refleja, sino que lo es. Sucesión de hojas, multiplicación de ramas en el claro de bosque. El tomo da inicio con un bicéfalo bestiario, más que descriptivo, ballena/cisne, míticos símbolos del poder, la fuerza; y lo maravilloso, en las comarcas de Oniro. La imagen de la ballena siempre me ha tornado triste desde que la escuché gritar desgarradoramente en el film Orca, la ballena asesina, dirigida por Michael Anderson. El cisne de metamorfosis sorpresiva sugiere lo maravilloso, el camino del sacrificio del hombre, pequeño dios creador, para llegar a la belleza. El patito feo, constante en su trabajo, agachando la cabeza en el lago. ¡Oh, sorpresa!, la belleza reflejada en su yo, el yo sugiriendo el esperado ramaje. Todo sacrificio al final rinde sus frutos. El árbol bien cultivado, la maraña descubriendo una embarcación perdida, en la remota Caxamarca. La imagen del espejo como paradigma de un dios que refleja, a imagen y semejanza de su interior mismo, Narciso traduciendo su hermosura en el reflejo que mira, no en lo que toca. Huele lo sorpresivo de las ansias poetizadas. Si el interior sería el reflejo, lo real tornaría en parpadeo. Noto un detenimiento filosófico en el libro de Paul; de rayo certero en la inconsciencia, cuando la emprende con poemas pequeños y plenos. Iluminación en la fija luz percibida, devana entre alas echando a volar su reflexivo éxtasis, la forma cómo lo dice, apostando más por la fórmula ansiada por cualquier poeta: ¡Cuán profundamente lo dice! El sobrio volumen es una aparición que me ha aliviado esta tarde, por donde transito con la imagen de un geranio rosa dejado en un medidor de energía eléctrica, en el Jirón Amazonas, bajo los cables de la ciudad encaminando un sepelio, entre bandas de música de colegialas tristes, y sonrientes a la vez. Lleva adornado a lo largo de sus páginas, unas extrañas viñetas trazadas a lápiz carbón, por su autor 20

solitario, con los anteojos puestos, enfundado en una casaca negra. Espejo ramaje de deliciosos deslumbramientos fraseológicos que fugazmente delatan la ambigua suerte del quien lee y se existe. Un bello poema, sin duda. [J.F.C.]
*Referencia bibliográfica: Mendoza, P. 2008. Espejo ramaje. Caxamarca. Martínez Compañón Editores. 170 páginas.

La campiña es alimentada por un surrealismo que pocos seres afrontan. Van, extrañados, transitando calles y bordeados paisajes, lomas, ágaves que maceran en su pre-raíz, el tam-tam de una tumba carnavalera y florida. Algún mecenas diría que en Caxamarca, “Ciudad de Espinas”, la “Tierra de heladas”, existe un poeta en cada esquina. Sobrado está que sobreviene la exageración. Lo cierto es que todos los días conforman una variación de ese círculo animal que los canes rodean, atrapando la cola de la felicidad, la cual, similar a la circularidad paradisíaca del espejo de barro, simula aquella contraparte abisal del pálido reflejo. El bienestar espiritual, luego de haber cantado el graznar del cisne viejo, el pitido demencialmente predictor de la cobaya que jamás silba, en lo hondo del fogón donde se cuece la más honda ternura, y los problemas familiares silenciados como pesadillas, que un “mañana es otro día” salva. Una bélica lunar opone a las gentes, a veces, sobre todo en las calles más empinadas de esta ciudad, que padeció en 2001, el índice más alto de suicidios universitarios, será por lo grisáceo de su cúpula celeste, el clima más benigno del mundo, y que esporádicamente atrae hacia sus fauces, algunas víctimas sin ánima, alentando su fuerza nublada al moribundo pollito viviente, el ser humano. Las engulle, las redobla en su graderío imposible de angustias aplastadas al peso de un corazón al que le han arrancado lo balado, sin resuello que reclamarle a la dura patada viviente. Sí, una res destazada por la depresión, el humanoide; una forma estudiantil y pálida portando un fólder negro bajo el ala mendaz de vendedor de versos que estafará tu rutina futura, trabajador responsable. Aquí, completos, disparemos la bocanada surreal, el remolino caótico de plenas bifurcaciones. Amenaza con llover otra vez, pero, ¿es que acaso de aquello no se trata visualizar desde un mismo ángulo, variables fractales deslizadas en único punto de fuga? Amenazados por lo sorpresivo, la numerología a dentelladas reduce a infinito la mitomanía mirando adonde se bifurquen las imágenes que llevan hasta el indecible y padecido infinito.

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COLLAGE FRACTAL, de Edgar Malaver Narro
Estos trece poemas son hijos de un universo caótico: la creación. La idea genésica de su composición deviene de los fractales, fórmulas matemáticas visualizadas como una desmembración infinita. Una poética de laberinto, la de Collage Fractal, de abrir nuevos recovecos en la mente; derivaciones de otras derivaciones; un desmembramiento sutil, como las fórmulas matemáticas de la fractalia. Si a esto le sumamos la antojadiza pinacoteca que sugiere su lectura, obtenemos verdaderas muestras de surrealismo, libre de maquinaciones gratuitas. El mismo frontispicio del libro sugiere una ramificación al infinito de imágenes que se superponen: dos manos que de cada uno de sus dedos hace nacer una mano, y esa mano a su vez da origen a otros dedos provistos de otras pequeñas manos, cada una de ellas con sus cinco dedos, y así, hasta el infinito. Este libro fue maquinado, amasado y sacramentado, cuando no oleado, desde 2001, por el poeta y amigo Edgar Malaver Narro. Todas estas muestras visuales de poesía giran en torno al arte, no ese arte parametrado a reglas fijas, sino a un arte quitasueño. Uno puede leer de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, empezar por el medio e ir a los extremos… esos saltos son propios de la mente y del juego. El juego para la humanidad implica experimentación, un distraerse en las cosas, recreándolas, dándoles vida propia a través del ludens que vaya creando la mente, en este caso, un deleitoso juego de palabras, combinadas a colores e imágenes. Todo en Collage Fractal nos conduce a una reproducción infinita de asociaciones; imágenes echadas a la suerte al universo, desde un cosmos caótico que bien podría ser una bolsa llena de frases recortadas al azar y elegidas al azar para ser pegadas sobre fondos de diversos colores; otras veces, con sendas ilustraciones que podrían ser o no el centro o el tema principal de cada muestra poética. Todo artista innovador es recordado y este es el caso de Edgar Malaver Narro, quien forma parte ya, de contados innovadores que han usado la técnica pictórica del collage para armar poemas con frases 21

recortadas —como otrora lo hicieron los surrealistas—, dando así origen a una libertad de textos poéticos que por su clara premeditación, nos sugieren un caos ¿intencionado?, la dosis necesaria y lúcida para mantener sano el corazón.
*Referencia bibliográfica: Malaver, E. 2007. Collage Fractal. Edición del autor. Cajamarca-Perú.

MITOS DE LA SOLEDAD 2 A la distancia mi quejido busca tu alfombra de luciérnagas Prende tus manos para alcanzarme no dejes que el viento te quite mi alma Alumbra la noche no te engañe la luna ella besa del heno tendido sólo la soledad Anda camina el campo es húmedo se han partido en navajas los espejos ¿Se han partido en navajas los espejos? Anda que se han partido los henos al grito del silencio tendido concentrados los colores para que llegues en bloques cortando los ecos atropellados colección de días lluviosos para tu desnudez hiriente que se viste de tensa frescura al paso de las hojas avizorantes de la niebla. 3 Caminamos aquella tarde acompañados por nuestros sueños recién planchados para relucir Al tiempo le cambié un verso por una hora y nos obsequió tiernamente en los caracoles su sonrisa No nos sobraron palabras quizás llenabas más aprisa los espacios de tu vida los míos escondidos en cada una de tus señales naufragaban al respiro de las últimas luces en la arena Cómo mentí aquella tarde que cambiaste los caminos santamente rutinarios Cómo cambié aquella tarde / que rompiste los mitos de la soledad.
De: Mitos de la soledad (2001)

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La siguiente es una muestra de azar fractal puesto al servicio de aquella variación surrealista del collage:

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Vicente Pavel Montoya Jara
9 Y allá voy en busca de mi amada mi antorcha son unas flores flameantes encendidas do el anhelo de escribir una poesía me consume y las flores a poco se marchitan en tanto aún no la alcanzo mientras corro en la playa mientras la busco entre las olas y las flores que se apagan en los silentes pedregales en su azul en el horizonte donde mi amada va se esconde se disipa

De: Idas y retornos de la poesía (2009) -inédito

LOCUMBA I Porque cambian de colores las arenas y una línea luminosa de azul el cielo enciende porque pueblan fragmentos de desierto negras piedras y un ave ermitaña en mi vuelo se conduce te recuerdo porque cambian tan de pronto ante mis ojos robustos y perfectos los paisajes porque se hunden los caminos de las aguas y esculpe gráciles cinturas en las lomas el viento te recuerdo Porque cortan las arenas unos valles y su intruso verdor copiosamente se expande porque visten de amarillo unas hojas enhiestas y muge y humea la grieta esquiva la grieta inolvidable te recuerdo 24
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El fuego es un aliado, de Doan Ortiz Zamora
Caxamarca Martínez Compañón Editores

El fuego es un aliado, el fuego ruge los destinos y circunscribe determinado círculo de hombres salvajes que cierran paso al enemigo. El fuego arde en el corazón vacío de la tierra y las gotas de fuego vuelan hasta convertirse en magma terrestre. La acción de incinerarse cobra vida a los minerales y a algunas piedras preciosas. Es el espíritu del fuego, individuos. Este grupo de poemas son palabras volcánicas, en proceso de mineralización, suave resplandor de los lados oscuros que suceden a la calma después de la erupción; su lenguaje es acre y por ratos golpea los vacíos que no quieren retornar a su principio. Así como una paradoja del hielo, el fuego une su lenguaje primigenio a las cosas que de una gran explosión se originaron. No es usual que un adolescente hable por todos nosotros, como lo hace en esta su ópera prima, Doan Ortiz Zamora, el apocalíptico autor de estos seres invisibles que urden el tomo, con una voz que trata de abarcar más que el común proceso discursivo poético de algunos encapsulados jóvenes aedas, que se solazan, que se enamoran de las palabras, como frágiles rameras, y no ven más allá de sus palabras, muchas veces triviales y adornadas. Lo acostumbrado, lo repetido, sería encontrar un lenguaje de una sensualidad gratuita, en una primera entrega poética; pero nada hay de gratuito en Gotas de Fuego, de una suave violencia que destroza los ladridos insomnes desde nuestro lecho de vidrios. Este trance de palabras violentas, descarnadas, es patrimonio de los surrealistas que atrapaban al vuelo 25

las emociones plasmadas en no un lamento o una oda aromada de rosas muertas, de un naturalismo exacerbado que dormitaba en viejas cuartillas destinadas a doncellas con cinturón de castidad, en un castillo resguardado. No. El lenguaje de Gotas de fuego sube a expirar en la cima de su propia boca, su origen, un volcán en erupción. Magros cadáveres sus víctimas, crueles plantas carnívoras arrasadas para siempre; arácnidos devoradores de incesantes llamas que los destruyen y volatilizan, convirtiéndolos en gases nocivos cuya nada jamás los reconstruirá; son algunos elementos que tejen su magma, el cual fue amasado a imagen y semejanza de una arcilla rojo Adán, como en las cosmogonías gnósticas de los pueblos arrasados por ríos infames, en las comarcas de El Heresiarca Antiguo, con las manos de herrumbre y el corazón latiendo en otro espacio físico de un cuerpo ajeno. Rumia a Borges, humano, que presto estoy a vomitarte. La sensualidad de Gotas de Fuego no es gratuita, repito. En los intersticios de un cuarto lleno de papeles y ventanas de vacío, en la mesa fría de noche que aparca recuerdos, ahí fueron tramados los poemas que lo integran, a semejanza de un lectorguerrero, no de un lector que asuma estos poemas como un agua gratuita que nos calme la sed de rezos suicidas. Tenemos que cooperar para que las Gotas de Fuego que lleva enclavadas en su magma, como dagas en cuerpos paganos, no nos dé la corriente suave de velo de novia que esperamos. No más la sensualidad de las palabras que arrastren actos confesos, no más la duda de si somos calmos hombres del alba a la noche o del pasado al porvenir, que es un presente lúcido. No. Gotas de Fuego trasluce lo cavernario, lo fatal, el encuentro con las sombras sexuadas que tragan falos sangrientos y los devuelven al corazón del fuego, acto primigenio de la explosión primera del universo, de ese caos que inició con el Big-Bang eterno que como estrellas neuronales vagará para siempre en un caos que no deja de sorprender a diario, como lo sucedido en recuerdos, como lo que acontece recordando un acto repetido, un déjà vu en los pasos que subsiguen a la sombra. [J.F.C.]

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XI De la realidad obtenemos extractos inmóviles (permanece el mismo estribillo) Jamás desearía una época donde el desierto sumerja los rostros anteriores, entiéndeme que ya no recuerdo el olor de un día gastado; Llamaría ocaso al monólogo que hacen los pianos al amanecer y aún así tendría que buscarte… Me convertiría en raíz y mis pasos cederían la distancia como cuando me llamabas de tu horizonte tan profundo que cabía en cajas pequeñas; un acto de valentía dislocaría todos los intentos de camuflarte en partituras de jacarandá Y aún así tendría que buscarte… En el estado más frío, donde las tortugas atesoran a las calles como vigías de los sueños que descienden desde tu imagen Y aún así tendría que buscarte…
Del poemario Estribor

Que perennizan al abrigo Una ridícula forma de seguir siendo parte del frío. (10) El aire es un disfraz antiguo De noches fósiles De caminantes y náufragos De rumbos y navegantes De barcos y oscilaciones. El aire es el más extraño algoritmo…

(17) Ésta vez ya no podré ir a tu Olimpo A ese mágico lugar hecho por tus sueños, que siempre se ocultó en la avenida que nunca existió; sin embargo siempre fuimos. Desde el taxi observábamos la ciudad Asombrados de todo Era el primer sentido del mundo nocturno La sorpresa de que en la noche el mundo sigue en el mismo lugar, que nosotros no dejamos de existir en la oscuridad y nuestras voces son la mordida perfecta para el silencio. Déjame rezar ese himno incoloro Y recitarte los versos de la luz extinguida Déjame rezar una vez más el mismo himno diáfano Ese himno zurcido de días y espacios Himno de histeria con y connotaciones sublimes Al fin nuestro himno
Del poemario Música prohibida

(1) La única forma por la que salí de este infierno… No me acostumbré a su clima Prefiero volver al hielo eterno De voces absurdas Que en su obscena calcomanía de un feriado con horas obreras NO HA REPERCUTIDO EN SU ANATOMÍA DE SER UN BOSQUEJO ENCERRADO DE ARCILLA. (8) Amanecer es el paso más nostálgico Desde los ojos que abren Desde esas pupilas que con su clima Fiel a estados de histeria natos Buscan en la luz Una tenue pero frágil fuga De ser la melodía descifrable De acordes desnudos 26

David Arce Martino
MUJER
Y en el comienzo de los tiempos ya estabas allí. La vía láctea como leche derramada en su espiral noctámbula era testigo de tu presencia.
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Latiendo como un pulsar empezando la generación de toda la humanidad. Hoy, como ayer estás igual, sentada en algún lugar, esperando. Y para qué hablar de tus orígenes si son los mismos que los míos. Eres igual que siempre extraña mezcla de amor y de esperanza. Madre, esposa Hermana, abuela, párvula, senecta, aquí y allá. Donde quiera que estés, siempre estarás en el centro de alguna espiral, de alguna circunvolución, de mi cerebro, eternamente. Gracias por estar aquí y en todos lados, mujer.

sino salva de tiempo y misterio. De las tinieblas nació el fuego y del fuego la arcilla donde la piel / tu piel dejó de ser cansancio para transformarse en escritura inagotable. En el agua también habito espíritu de arquitecto inca soy, aquel ser que por ventura dejó la mortalidad en el desgano y supo inmortalizar la piedra en canal para tus manos noble Oruri. Desde la piedra comprendo la perfección del silencio, después de todo mi cuerpo es el viento en huella de camino transformado.

Conclusión No reniegues del aroma del viento. Sólo a merendar asiste con frutos de esta tierra que te aguardan para siempre, y sin dudar pregúntale al origen de todo lo vivido él te responderá desde las raíces del tiempo. Por mi parte ordenada y a pie juntillas avanzo recordando que del humano no muere su obra mientras cuide su aliento. Sin embargo para el Cosmos la flor otro pretexto para vivir, y para nosotros amor de agua y roca madre pesticidas y cemento jamás borrarán el trazo perfecto de nuestra cosecha primera.
De: Soliloquios de Homo sapiens (2005)

William Guillén Padilla

CAMINO REAL
Para mejor mojar las plumas de las aves Cae esta lluvia de muy alto Y me encierra dentro de ti a mí solo Dentro y lejos de ti Como un camino que se pierde en otro continente CÉSAR MORO

Propuesta Oscuridad, divisar anhelo el instante esquivo por donde la muerte no nació maldita 27
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Silvia Farfán Cedrón

Poemas
19-5-2010 “Nunca retenemos a la voluntad del Señor” “La voluntad de un niño, es la luz en la oscuridad de un adulto, y su valentía, sosiego en un alma desesperada y desolada” “Comprendo más tu fortaleza, admiro más tu valentía, pero mi corazón no comprende tu silencio, cuando una palabra aliviaría en algo el alma”. “La distancia está presente ahora, pero mi corazón duerme con ustedes, mi alma está sentada con ustedes, y los cuida.” Todo cambiará de color. Una luz está naciendo en sus almas, duele un poco, hasta que se instale, duele un poco. Sean valientes. Luego, sus ojos ya no estarán volados. En ellos, habrá vida nuevamente. Esta vez, será la felicidad la que more en todos.” Está terminando este día, creo que el más difícil, hasta ahora. Creo que el día de más grande soledad. El día de ver sombra en los ojos y ruegos en los labios. El día de ser verdugo con el corazón destrozado. El día de decir adiós con un beso y con un beso, dejar caer las lágrimas, las lágrimas de vacío eterno y sentir que lo he tocado y sentir que estoy en él, pero con esperanza de llegar a la gloria 18-9-12, 16:57 El mensaje de amor al mundo parte de una mirada. Una mirada, superficial al inicio. Pero una mirada que es capaz de recorrer el alma, al final. Al final, que es el inicio en realidad. El inicio que flota en los ojos que son ventanas de los más recónditos pensamientos. El mensaje de amor al mundo, partía de una mirada, Es una mirada cuyo poder se mezcla con cada palabra que transforma paso a paso, Aunque esa transformación fuera imperceptible para una mirada sin alma. 28

La mirada, las palabras con espíritu, con el Espíritu Santo Son la única oportunidad de que nuestros mensajes lleguen al alma del mundo a través de esas ventanas maravillosas, transparentes y puras que son nuestros ojos. 17:05 19-9-12, 17:32 Un camino de piedras con luz divina en sus rendijas. Un camino de piedras en el silencio. Un camino que te lleva a una habitación de hotel, donde tejes anhelos, donde borras recuerdos mientras poco a poco esperas que las lesiones del alma desaparezcan.

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Uno da todo para no tener nada. Siempre para comenzar de nuevo. Es el costo de la vida maravillosa. [César Moro]

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F

I

C C I Ó

N

Donde yo termino, tú comienzas (u otro ensayo sobre Henry Miller)
Javier Farfán Cedrón
Hay música de niebla en esta historia que quiero escribir. Veo el último habitante del planeta que busca un autor que lo coloque entre los renglones de una página amarillenta, que lo vista de saco sin corbata y botas con punta de acero, que enrolle sus propios cigarrillos, y que tenga un par de últimas monedas en el bolsillo antes de caminar hacia el crepúsculo de una tarde que nunca acaba de esperar que agonice el sol. Hay música de niebla de sintetizador, programada para una película de misterio barata. Son notas lánguidas, directas, inequívocas, como quien coloca una moneda en la mano de un mendigo. Música de niebla detrás de los árboles que coloca los acentos a mis notas finales sobre la vida de mi personaje de este planeta en donde no encuentra humano alguno y tiene que esconderse de los dragones que vagan por la Tierra, y que ha preservado en una cajita de plástico el aroma de su hembra que se fue con música de sintetizador una tarde de cielo azul. La música de niebla le ayuda a colocar a mi personaje los acentos al final de las frases, como por ejemplo cuando dice, “la tarde se acuesta sobre la mar callada”, o cuando piensa “el olor de los eucaliptos me despierta a mí, el último habitante del planeta, que me he quedado dormido sobre el vómito de la vereda de una esquina”. Ahora escribo sobre el aire estas notas que reconstruyen los últimos momentos del último habitante del planeta y de una catedral invisible que existe en los ojos de sus sueños. Dice el habitante: “mi catedral que respira penurias en el fondo del olvido eterno, que vive en la memoria de las noches tristes de retreta de una plaza llena de botellas vacías de cerveza, vómito, condones y mojones; mientras en la penumbra de una esquina una vieja del tamaño de una niña de cinco años, envuelta en una manta parchada, se ha quedado dormida haciendo guardia a un par de anticuchos fríos sobre una parrilla del tamaño de un cuaderno escolar”. Mi último habitante se pregunta cuándo se abrirán de nuevo las olas de los mares. Termina de 30

enrollar su último cigarrillo, se recuesta sobre un poste de luz que no alumbra. Siente con los dedos dentro de los bolsillos del pantalón los bordes de las monedas, las saca y las tira sobre el pavimento, enciende su cigarrillo con el último fósforo que le queda y piensa: “viajaré por Marte, Júpiter, Saturno, sus estrellas, y calles aledañas hasta encontrarte, porque donde yo termino tú empiezas”; mientras yo, quien escribe su historia, me apuro a apagar la música y retirar la niebla de los contornos de la catedral que empiezan a brillar en los ojos de mis sueños.

Neptalí Quispe Sánchez (NEQUISA)

Mabéker, mi fiel enemigo
—La columna de libre albedrío—
NEQUISA_777@hotmail.com

(PRIMERA PARTE)
“lo que Juanito no aprende, no lo sabrá nunca Juan” Refrán Alemán. “No hay más castigo que la conciencia misma”.

No sé quién o por qué le puso ese nombre, presumo que fue el sobrino más pequeño que vivía en la casa, ¡sí, debió ser él!, porque los nombres que siempre le ponía a las mascotas le parecían inadecuados o absurdos, cuando los contrastaba a conciencia con sus comportamientos auténticos que él mismo tenía; pero, indudablemente, la inexactitud de esos nombres siempre le pareció nunca digna de ellos, por eso fue que siempre los rebautizaba de inmediato. Era como si en su corta edad supiera conscientemente que, por ejemplo, Colón, nunca debió llamar “Indios” a los Americanos, o América debería llamarse Colombia, en honor a su descubridor, y no a ése cartógrafo oportunista llamado Américo Vespucio. En fin, Mabéker, sin duda era un nombre muy extraño, cuyo significado sólo le pertenecía al animal que lo ostentaba. Mabéker era la mascota nueva de la casa, un perro cuya raza se juró a los primeros meses de haberlo traído, ser un pekinés de puro pedigrí. Pero cuando alcanzó la madurez, todos nos dimos cuenta que era un perrito chusco, que si algo tenía de pekinés era sólo el tamaño. Mas debo decir que todos se habían encariñado con el noble animal. Cuando
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alguien llegaba de la calle, el sensitivo can movía testa y cola haciendo mil gracias en honor al afecto que sabe dar el más puro ser a su querido dueño. Es menester revelar que un día al llegar de la calle el pobre animal me desconoció y se echó a ladrar como un pequeño demonio; tal vez fue porque me descubrió borracho, pero esos ladridos fueron como insultos que en mi embriaguez no toleré, y fue por ello que le propiné un puntapié, arrojando al pobre animal, como a un metro de distancia; luego, su patético aullido me conmovió sobremanera, pero no me interesó más. Desde entonces fue como si ambos nos hubiéramos declarado la guerra. El rencor nació para quedarse, tanto que todos los días al llegar a la casa el rudo animal ladraba desesperado, haciéndome saber con creces su puro odio bestial. Trataba de no darle importancia alguna. Ciertas veces, cuando llegaba malhumorado lo perseguía amenazándolo con patearlo, en otras ocasiones lo asediaba con la escoba; en fin, la ofensiva hombre-animal no tenía tregua ante el furor, jamás. Los insultos hechos ladridos me sacaban de quicio; los dos orgullosos seres odiándonos sin ningún remordimiento. Me hacía saber que él nunca se equivocaba, pues cuando llegaba otro miembro de la familia lo recibía con afecto, moviéndole la cola, bailoteando en torno del recién llegado, celebrando la bienvenida. Él sabía que lo odiaba y yo sabía que él no me quería. Más de una vez traté de convencer a todos en la casa que aquél animal era malo, un perverso ser indigno, que debería irse, o tal vez propuse cambiar de mascota, pero todos mis argumentos fueron absurdos y ridículos. Mabéker tenía apasionados y leales defensores. Era imposible desterrarlo, o al menos, hacerlo odiar. El animal siempre ganaba en la mesa de debates, que no era otra que la mesa de la hora del almuerzo, cuando todos estábamos juntos. El odio recíproco se prolongó algunos años. El tiempo había hecho que ambos nos toleremos a duras penas. Era como si fuera una persona muy conocida que se negaba a devolverme el saludo. ¿Pero hasta cuándo ese odio? ¿Hasta cuándo ese rencor gratuito? Traté, entonces, de recordar el momento que nos habíamos sumergido en esa absurda lucha de infame orgullo que nos hacía tanto mal, y una vez más no tenía respuesta alguna. Sabía bien que uno de los dos debería declinar ante esa irracional actitud, y aproximarnos con el fin de amistarnos, y así vivir en paz de una vez por todas. Pero ninguno de los dos se atrevió a nada.

(SEGUNDA Y ÚLTIMA PARTE)
“No hay camino para la paz, la paz es el camino” Gandhi “El perdonar es un acto de los seres más grandes y nobles”.

Un día, Mabéker, mi fiel enemigo, el perrito fiero, el animal probo, la mascota de todos cuyo nombre no tenía ningún significado, se enfermó de gravedad. Los más preocupados fueron los pequeños de la casa, quienes se encargaron de cobijarlo en su antigua cama hecha de cartón y trapos viejos. Se me informó del real peligro de su enfermedad. No lo voy a negar, me preocupé, y no concebía el porqué de mi extraño sentimiento. Me aproximé a su lecho. El pobre estaba sumamente abatido por el mal que le aquejaba. A duras penas respiraba. Sentí un enorme estremecimiento y traté de acariciarlo como si eso fuera un amable gesto, que significaba pedirle perdón; pero el orgulloso y torvo animal, apenas lo toqué, me enseñó los colmillos en señal de desaprobación. Me retiré desalentado, con un dolor en el pecho que me obligaba a llorar. Entonces esa misma tarde, conté a mis amigos aquella luctuosa relación. Se rieron sin dar crédito a lo que, abatido, expresaba; y entonces, libamos hasta muy entrada la noche. Al regresar a casa sumamente ebrio, lo busqué una vez más, y ahí estaba el animalito. Parecía más recuperado. Estaba acompañado por el miembro más pequeño de la casa, justamente con el que le había puesto ese nombre tan extraño. Al acercarme le hablé como si me dirigiera a un ser humano. Le pedí que me perdonara. Empecé a llorar como suelen llorar los borrachos. Le dije que yo era un estúpido, que nunca más le iba agredir de ninguna manera, que viviéramos en paz de una vez por todas. Lo acaricié, y él me consintió, como sabe perdonar un enfermo terminal; movió la cola y lamió mis manos como nunca lo había hecho el noble animal. Muy seguro estaba que él bien sabía que estábamos haciendo las paces, y que desde ese día todo debería cambiar. Esa noche soñé que volaba hacia una paz que pocos han de experimentar. Al día siguiente, mi sobrino me despertó llorando. Su llanto era deplorable, inconsolable, 31
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patético. Tuve que hacer un esfuerzo enorme para entender lo que decía, al comprenderlo la sangre se me heló de inmediato. El infortunado niño sólo repetía: ―¡el Mabéker, el Mabéker se ha muerto¡—, me dijo, ahogándose en su llanto infantil. Corrí a donde estaba el enfermo, y en verdad sólo encontré su cadáver que yacía como un pobre pajarito. Lo envolvimos en un trapo y lo metimos en una caja de zapatos. Todos lamentaron su muerte. Yo estaba sobrio; no obstante, se me escurrían unas lágrimas de tristeza. Recuerdo muy claramente que condujimos aquél singular féretro de cartón hacia la colina Santa Apolonia. Los más pequeños cavaron un agujero en el cual, por fin enterramos su diminuto cadáver. Después de tan extraña ceremonia, y al regresar a casa, le pregunté a mi sobrino qué le había parecido el que yo le haya pedido perdón la noche anterior, y si recordaba que él había lamido mis manos en sumo consentimiento. Pero lo que me dijo me cayó como un chorro de agua helada. El niño me hizo saber con tanta seguridad lo siguiente: ―No, tú nunca te acercaste a él, la tía muy molesta te llevó a palos a tu cama, estabas terriblemente borracho—. Es demás decir que me quedé absortó. Una angustia enorme se apoderó de mí; no obstante, le hice jurar al pequeñito, que lo que me decía era absolutamente cierto. Ahora sé que nunca le pedí perdón a ese desventurado animal. Todo eso no fue más que un sueño de borracho, una noble intención de mi parte, que jamás aconteció en la vida real. Nunca hicimos las paces. Fue muy triste. Es por eso que ahora escribo esta historia, en reminiscencia a ese pobre perro faldero, en memoria a mi fiel enemigo, que un día lo rebautizaron con el nombre de Mabéker, cuyo significado ahora lo sé, estoy seguro que ahora lo sé; ese nombre significa: “te perdono”, en el mundo de los perros, o tal vez en el sueño de los borrachos, lógicamente. ―FIN—

Silvia Farfán Cedrón Ozy
…Ha sufrido ya 5 días. —Es el pulmón —dijo el médico— El corazón también ha fallado —dijo— Hasta hoy se veía tan saludable. Nos sonreía cada mañana y nos regalaba al tacto su piel tan suave como la de mi osito de alpaca. 32

Vengan –dijo mi madre, al descubrirlo–, al costado de mi cama, mirándola, llamándome con su mirada. Respiraba lento y fuerte, demostraba fortaleza aún, pero el dolor era muy fuerte y ya no pudo caminar. Al médico, —dijo mi hermano— ¡Pronto! ¡Al médico! Diagnóstico: Es mejor la eutanasia, su caso es grave, el dolor es muy intenso… ¡No, es imposible!, —pensamos todos—, el médico está equivocado. Ozy es muy fuerte, ¡él es el más fuerte de todos! ¡Él sonríe como el cielo y brilla e ilumina nuestra casa, así como a nuestras almas; no puede ser que ahora esté vencido, ¡eso no! ¡Iremos a otro médico! Llegamos, con él temblando entre los brazos de mi padre. El segundo médico dio el diagnóstico: “Es el corazón y es el pulmón. El dolor es muy fuerte; con los calmantes que le han suministrado, sólo cederá un poco. Eutanasia —dijo también— Han pasado ya cuatro días. Todos hemos comprendido que Ozy es fuerte, hemos comprendido que su sonrisa de cielo está en nuestras almas y nuestros corazones, hemos comprendido que nos llenó los días con su luz y que su gracia está impregnada en cada rincón. Pero sabemos que él tiene ya que descansar. “Eutanasia —dijo también el segundo médico— Todos nos negábamos, pero al fin comprendimos. Ozy sólo quería estar a los pies de mi cama, rogando mi presencia con su mirada, rogando que yo llegue a auxiliarlo y que le dé al fin la libertad de partir a la eternidad… Emprendí el viaje, ni bien me comunicaron la situación. Era grave, tenía esperanzas, como alguien que ama, como alguien que cree en Dios… 12 años a su lado no eran suficientes para dejarlo ir, no quería darle la libertad. Pero el amor es tan extraño que al fin comprendes que el veneno puede ser la salvación y la libertad, que al fin comprendes que regalando el fin, puedes más bien regalar el inicio a la eternidad, y eso es lo más grande, porque en la eternidad La Figura Celestial se encargará de que nunca más haya dolor en tu corazón. *** Llegué, al fin, al quinto día. Al costado de mi cama miraba hacia la puerta, con su mirada triste, con su mirada anhelante, con un halo de vida y con el dolor en las entrañas. Una lágrima se escurrió por mi ojo izquierdo, melancólico y atado a miles de bellos recuerdos que se agolpaban en mi alma joven, dolida, en mi cuerpo sin aura.
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Al verme, sólo una, una sola y ahora, aquí frente a él no sé qué hacer. No sé si sonreírle para que le duela menos su dolor, no sé si sonreírme para que duela menos mi dolor, no sé si acariciarlo para que se engría en mis manos y se sienta protegido, no sé, si ignorarlo para que en nuestras distancias, duela menos la despedida, que jamás dolerá menos en realidad, pues los adioses, te arrancan lágrimas del alma. Lágrimas del corazón que van al mundo. Me acerco, lo acaricio suavemente pidiéndole a Dios que le quite un poco de dolor, en ese mismo instante supe que era hora de darle su libertad, su libertad a la eternidad. La eutanasia… Llegó el médico; todos alrededor, todos queriendo quedarnos con él y sabiendo que él partiría para siempre… Todos, menos yo, porque yo sabía que me reuniría con él, en la eternidad, y ahí volvería a acariciarlo y a reír y a saltar y a recibir su mirada tierna sobre la mía. Ha llegado el momento —dijo el médico—. Es ahora cuando no me gusta ser médico, es ahora cuando siento que somos como plumas en el viento, el viento que es Dios. Lo miré, me acerqué a él, le susurré en el oído que ahora es libre y que pronto nos veremos allá en ese lugar que le dicen Paraíso. Él me dijo con la mirada que el “dar” y “el servir” en esta tierra, es uno de los pasos para llegar allá, junto a la Divina Providencia, allá donde no hay dolores, allá donde la felicidad es verdadera… Allá te espero —me dijo—. Mi mejor amigo sólo había esperado que yo llegase de lejos, para partir… Yo comprendí. Adelante —le dije al médico— Y no pude ver. —El efecto de la ampolla fue instantáneo, no ha sufrido —dijo el médico—, y se fue. El llanto no se contuvo y resonó en toda la casa familiar. Un integrante se había marchado; el más coqueto, dulce y tierno, el mejor amigo. Todos escribieron lo que el corazón de un niño solicitaba, las palabras con nuestros sentimientos más profundos para Ozy. Cada cual escribió… Y en cada carta cayeron muchas gotas tristes y no tan cristalinas. Un hoyo profundo en la parte más hermosa del jardín, el consuelo de saber que no sufre, el consuelo de saber que al cielo va. Lo colocamos con cuidado allí. Dejamos nuestras cartas decoradas sobre él. Oramos:

Que el mejor amigo del hombre en la tierra, también sea el mejor amigo del hombre en el cielo. Tierra sobre las cartas… Y un silencio flotaba en el jardín. Ozy las llevaría consigo, las leería a todas, allá arriba, las leería, y con lágrimas en los ojos comprendería al fin Cuántos talentos había tenido aquí en la tierra, cuántos talentos que dios le había regalado. Comprendería al fin que los Corazones Humanos saben amar al “Mejor amigo del hombre” como a uno de ellos mismos, y cada vez que leyera, sonreiría, con su sonrisa de cielo y esa sonrisa de cielo llegaría hasta mi corazón y mi corazón, tranquilo, iría a pie por el mundo, “dando” y “sirviendo”, hasta que algún día nos volveríamos a encontrar.
21:29. Cajamarca, 30 de Agosto de 2011.

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R E S E Ñ A S
Jack Farfán Cedrón

CÉSAR MORO, de André Coyné
En este ensayo apologético que retrata la personalidad extraordinaria del poeta peruano César Moro (Lima, 1903-1956), André Coyné, a prueba de balas, pone en tela de juicio que un hombre libre lo es “24 horas al día”, afirmación de Geert van Bruaene que levanta polvo en un mundo tan laboral y rutinario como el que nos ha tocado habitar, ya que para poder vivir de manera honesta, al menos ocho horas de nuestro tiempo deben ser arrebatadas de esa “mítica” libertad que Coyné propala en las primeras páginas, no menos amicales que laudatorias, en torno a tan surrealista personalidad.

Más que una nota necrológica ―publicada por vez primera en 1956, año de la muerte del poeta―, este pequeño tomo describe la personalidad de un verdadero poeta apasionado, que aun en los avatares de la vida, jamás renunció a su libertad. Moro rehuía del escándalo vulgar de la prensa o los eventos “culturosos”. Su vida era un escándalo, pero era un escándalo en el sentido de salirse de los cánones establecidos, rehuir del arte adormidera. No escribir a un horario fijo o trabajar a determinada hora. Moro era libre de una libertad rebelde como la poesía, una rebeldía en contra del arte concebido como una experiencia insoportablemente regionalista, lacrimógena y que busca figurar. Ese “otro mundo” en el que vivía plenamente Moro, es el que nos llevará, a muy largo plazo (la memoria no es efímera) a la verdadera libertad, la de los sueños. Moro siempre será el eterno legado de un verdadero poeta. Moro no ha muerto; cada vez que leemos sus poemas revive ―cito a Coyné― “el incendio de un palacio de aire que iluminaba su mirada”. Algunas fotos de Moro y sus pinturas adornan el texto. Y se deja entrever un hálito tardío y persuasivo de que la libertad del hombre es la verdadera poesía que urde a diario sus sueños.
*Referencia bibliográfica: Coyné, A. 2003. César Moro. Ensueño Indescifrable Editores, Lima-Perú.

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CRÉDITOS DE LAS IMÁGENES I) de VÍCTOR AMADO PORTAL VILLENA: “Apu”, oleo sobre lienzo, 100 x 120 cm., pág. 4. || “Alegoría”, oleo sobre lienzo, 100 x 120 cm, pág. 5. Nótense en detalle, la respiración de las 29 mariposas amarillas, que evocan el día interminable, amén del perfil de una muchacha, a espaldas del personaje-árbol, empleando así la técnica que el divino de Cadaqués, Salvador Dalí usó en “Cisnes que se reflejan como elefantes” (1937), oleo surrealista sobre lienzo, 51 cm. × 77 cm., cuadro alojado en el museo de Cavalieri Holding, Co., Inc., en Ginebra, Suiza, y que da cuenta de su período paranoico-crítico, en el que tres cisnes superpuestos a los árboles derraman sobre el reflejo del agua, el de tres cabezas de elefantes, y los árboles representados por sus cuerpos. En “El origen del arco-iris” se refleja esta técnica, cuya fuente de inspiración se encauza A su halo/A su ser/Al perfil de una fémina al viento... Todos los demás elementos son alegóricos. A propósito de ello, en el año 2000, la tela ilustró el catálogo de la exposición individual, “Alegoría”, acaecida en la sala de exposiciones del Banco Interbank, en Cajamarca, con frontispicio introductorio del director de la Revista Kcreatinn, en la época en que descubrió a César Moro en una hostil biblioteca de sochantres académico-endémicos por la lectura. Los datos del cuadro de Dalí, surrealismo en tierra, fueron tomados de: http://es.wikipedia.org/wiki/Cisnes_que_se_reflejan_como_elefant es || “Paleontoescultura”, pág. 8. Contiene joyas de la paleontología. Así como los motivos arbóreos de plástica humana se suceden y seducen en las lonas del pintor, elementos naturales desecados para tal fin, son el leit-motiv surrealista, a lo largo de las esculturas de madera complementadas, en, o desde sus pinturas al oleo, estudios o maquetas que también han sido motivos para carros alegóricos, diseños artísticos de ropa o decoración doméstica. || “A la reconstrucción del imperio Chachapoyas”, es una representación volátil de la cultura de los Chachapoyas, reputados por embalsamar en mantos asombrosos a sus momias enterradas. Oleo sobre lienzo, pág. 9 || “La luna de mi sueño con su luz de plata II”, oleo sobre lienzo, pág. 14 || “Incendio de los poemas trágicos”, incinera una noche volátil y azul cayendo sobre el mundo de líquidas palabras. El surtidor de traquita, las baldosas elevando la perspectiva de barcos de papel entre llamas itinerantes oleando a los seres que recogían sus lánguidos cuerpos hasta el alba del sueño maravilladamente ebrio que no es de este mundo. Oleo sobre tela, pág. 14 || “Caballos”, técnica mixta, 90 X 60 cm., pág. 15 || “Ritual de la lluvia para la vida”, oleo sobre lienzo, pág. 16 || “Kinde”, oleo sobre lienzo, pág. 17 || “El origen del arco iris”, oleo/lienzo, 100 x 120 cm., pág. 24. || “El amanecer sobre las invernas del taller en laguna seca”, Baños del Inca, en Cajamarca. Fotografía del artista. Un ambiente al natural donde imparte talleres de pintura, escultura, máscaras y otros, a niños, jóvenes y adultos; pág. 34. II) sobre César Moro: Carátula de la edición póstuma de La tortuga ecuestre y otros poemas, Ediciones Trigondine (Lima, 31 de diciembre de 1957), a cargo de André Coyné, con un aguafuerte de Fernando de Szyszlo, pág. 2 ||César Moro, dibujo de Wolfgang Paalen, 1940; tomado de L’ombre du paradiser et autres textes. Traducción de Franca Linares. Antares Editores. Lima-Perú, (pág. 3) ||The “Scandalous Life” of César Moro (pág. 38) Photograph of César Moro buried up to his head in sand, ca. 1935, unknown photographer. César Moro papers. The Getty Research Institute, 980029, box 1, folder 20. ‘Art, Exhibitions and Installations’, Getty Rebecca Zamora | September 26, 2012. Research Institute. Link: http://blogs.getty.edu/iris/the-scandalous-life-of-cesar-moro/

BÍO-BIBLIOS DE LOS AUTORES
Fernando del Val (Valladolid, 1978) Ha publicado poesía ('Lenguas de hielo' -2012-, 'Orfeo en Nueva York' -2011- y 'Amanecer en Damasco' 2005-), ensayo ('La ruta del emperador Carlos V' -2011- y 'Viaje por la Castilla de Miguel Delibes' -2010-) y relato ('Once cuadernos de bitácora de la ciudad invisible' -2012-). Coautor de 'Espuma de alquitrán' -2009-. Daniel de Cullá, Poeta, escritor, pintor y fotógrafo, miembro fundador de la revista literaria Gallo Tricolor, de la Asociación Colegial de Escritores de España. Participa en espectáculos que funden poesía, música y teatro. Dirige la revista de Arte y Cultura Robespierre, moviéndose entre Burgos, Madrid y North Hollywood (USA). Tiene más de 66 libros publicados. Gustavo M. Galliano. Poeta, narrador, docente universitario. Nacido en Gödeken, y posteriormente se radico en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, República Argentina, donde centro sus estudios en Economía, Derecho, e Integración (Mercosur). Su pasión por las letras le impulso ha generarse su propio espacio en el medio literario. Ha participado en numerosas e importantes antologías literarias internacionales y publicado en las más prestigiosas revistas literarias de América, Unión Europea, Asia y Oceanía. Actualmente se desempeña como Columnista Especial y Colaborador Permanente en revistas de Literatura y Arte en Toronto (Canadá), Buenos Aires (Argentina), Jerez de la Frontera (España) y Miami (USA). Sus escritos se han traducido en diversos idiomas. Honrado con la designación como Jurado en certámenes literarios de Poesía y Narrativa. Doan Ortiz Zamora. Nació en Cajamarca-Perú, en 1988. Ha publicado el libro de poemas Gotas de Fuego. Alimenta periódicamente ‘Mandrágora Fértil’, bitácora literaria del diario El País, de España. Pertenece al Centro Cultural “El Patio Azul”. Ha publicado artículos y poemas en diferentes diarios peruanos. Silvia Farfán Cedrón. (Cajamarca, Perú, 1976) Bachiller en Administración de Empresas y Literatura, por la Universidad Privada del Norte y la Nacional de Cajamarca, respectivamente. Dedica tiempo a la instrucción en temas de Seguridad Minera y Salud Ocupacional, así como a la consultoría de los mismos. Su labor docente le ha valido el reconocimiento de sus alumnos. Hace algunos años la declamación era su destreza favorita. Vicente Pavel Montoya Jara. (Cajamarca, 1973) Profesor de educación secundaria, en la Especialidad de Lengua y Literatura. Poeta, profesor, cantante. Ha participado en presentaciones de libros y otros encuentros literarios. William Guillén Padilla (Hualgayoc, Cajamarca, Perú, 26 de abril de 1963). Poeta y narrador, es considerado uno de los escritores más importantes de la minificción peruana contemporánea. En el año 2004 presentó su trabajo literario y editorial en la Casa de América Latina de París, por invitación del Centro Cultural Peruano (CECUPE) de la capital francesa; en el 2010 lo hizo en Nueva York, Estados Unidos de América, por invitación de McNally Jackson Books. En el 2011 participó en la Feria Internacional del Libro de Lima, Perú, como uno de los ganadores del Premio Libro de Poesía Breve 2010 de Hipocampo Editores; y en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, donde presentó su libro Microcuentos. En los años 2012 y 2013, en la Casa de la Literatura Peruana, fue ponente en el II y III Congreso Nacional de Escritores de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción Peruana. Radica en Cajamarca, Perú. Javier Farfán Cedrón (Trujillo, 1969) Cursó estudios primarios y secundarios en Cajamarca. Becado en 1987 por el American Field Service (AFS) en calidad de Embajador Intercultural (New York, EE.UU.) Graduado en 1994 en Administración de Empresas, Economía y Literatura Inglesa, por Flagler College, Saint Augustine, Florida (EE.UU.) En 2001 obtuvo una maestría en Administración y Organización, por University College Dublin (Irlanda). Desde 2001 hasta 2007 residió y ejerció su labor profesional en Cajamarca, donde también combinó el teatro y la ficción. De 2007 hasta mediados de 2011 vivió y trabajó en Denver, Colorado (EE.UU.), continuando con su oficio de escribir. En la actualidad reside y trabaja en Cajamarca. En el Reino del Sol Moribundo es su primer tomo de ficción. Edgar Malaver Narro(Cajamarca, 1974) Profesor de Lengua y Literatura, con una Maestría en “Investigación Educativa y Educación Superior” Fue Presidente del círculo literario “Simbiosis” Integró la “Agrupación Literaria VOCES”, además es co-autor de la revista poética trimestral homónima. Actualmente integra “El patio azul”, círculo de amigos artistas. Creador de más de diez poemarios, entre ellos: Caras y poesía, Entre dos alas, Color de las figuras, Armonías del verso, Mito de eternidades, Llaves para un instante, Besando al

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viento, Mitos de soledad (2001), Valor de hombre, Collage fractal, y su poesía reunida en Oráculos del Plancton (2012). Neptalí Quispe Sánchez (Nequisa) Abogado y escritor. Nació en Cajamarca. Ha escrito: El alma de un peruano (antología, 1997); Francisco el ateo (Novela); Libre Albedrio (antología de artículos), además de Macarena y el zapatero (novela, 2012). Víctor Amado Portal Villena nació en Cajamarca, Perú en 1975. Estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes Macedonio de la Torre de Trujillo, La Libertad y en la Escuela de Restauración San Antonio de Cajamarca. Actualmente es director de la Asociación Cultural UNART. Ha presentado exposiciones individuales en el Hotel Costa del Sol, Cajamarca (2005); Alegoría en la Sala de Exhibición del Banco Interbank, Cajamarca (2002); Algún día desde el cielo… en la Sala de Exhibición del Banco Interbank, Cajamarca (2000); Casi es tarde en su libertad en la Sala de Exhibición del Banco Interbank, Cajamarca (1998); y Buffete de Arte El Batán, Cajamarca (1997). Ha participado en diversas exposiciones colectivas, entre ellas, Dioses Prehispánicos en el Centro Cultural Alberto Quintanilla de la Universidad Tecnológica del Perú UTP, Lima (2012); Nair y Nap en el Centro Cultural Alberto Quintanilla de la UTP, Lima (2012); Salón Nacional de Pintores Peruanos Contemporáneos, Chimbote (2009); Cajamarquinos Contemporáneos, Lima (2009); Colectiva Cajamarquinos Contemporáneos IV en el Hotel Costa del Sol, Cajamarca (2006); Autorretratos en la Alianza Francesa de Trujillo (1996). Entre sus méritos y reconocimientos se encuentran el Primer Premio en el Concurso Nacional Amnistía Internacional (1991); Primer Premio en el Concurso de Pintura al Aire Libre, Jaén, Cajamarca (1998); Primer Premio en el Concurso de Pintura UNC FUC, Cajamarca (1999); Segundo Puesto en el Salón de Pintura Mario Urteaga, Cajamarca (1999); Finalista en el IX Salón de Pintura Contemporánea Latinoamericana (2007); Primera Mención de Honor en el Salón Nacional de Pintura Rápida José Sabogal (2009); entre otros. David Arce Martino (Piura, 1964). Médico cirujano especializado en Psiquiatría por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con la subespecialidad en Psiquiatría infantil y de adolescentes por la Universidad Nacional Federico Villarreal. Actualmente trabaja en el Servicio de Psiquiatría Infanto-Juvenil del Hospital Nacional Guillermo Almenara. César Moro (Lima, 19 de agosto de 1903 - 10 de enero de 1956) fue un poeta y pintor surrealista peruano. Tras una formación autodidacta firma su primer trabajo, un dibujo modernista, en 1921 como "César Moro", nombre escogido por él y con el cual a partir de ese momento se movería por el mundo. Gran parte de su poesía está escrita en francés, durante su largo período de estancia en París. En ella se relacionará con la plana mayor del surrealismo francés, como André Breton y Paul Éluard. Luego de estudiar en el Colegio de La Inmaculada de los jesuitas, en 1925, viaja a París, etapa inevitable para la mayoría de los artistas de cualquier actividad en aquellos tiempos. César Moro prueba distintas disciplinas artísticas en esta etapa, asiste a clases de danza en la Academia de Ballet (actividad que abandona por motivos de salud), pinta y escribe poemas. En 1926 presenta su primera muestra pictórica y en 1927 la segunda, ambas son acogidas favorablemente por la crítica. En 1928 ingresa en el surrealismo y empieza a escribir poemas en idioma francés. En el periodo comprendido entre 1928 y 1934 continuará con sus actividades europeas tanto en el ámbito de la pintura pero sobre todo en el de la poesía (Ces poèmes) y regresa a Lima a finales de 1933. En 1935 organiza con el poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen, la primera exposición surrealista de Latinoamérica, en la Academia Alcedo de Lima; participan en ella, además, del propio Moro los chilenos Jaime Dvor, Waldo Parraguez, Gabriela Rivadeneira, Carlos Sotomayor y María Valencia, que ya habían realizado en su país, en 1933, una exposición de arte abstracto. En 1938 y por motivos políticos Moro abandona su país y se refugia en México donde permanecerá 10 años en los que seguirá con sus actividades tanto pictóricas como poéticas. En 1940 organiza con el pintor Wolfgang Paalen y André Bretón la Cuarta Exposición Internacional del Surrealismo para la Galería de Arte Mexicano. Retorna a Lima en 1948, año en que trabajó como profesor en el Colegio Militar Leoncio Prado, donde fue maestro de francés del novelista peruano Mario Vargas Llosa. En 1955 culmina una de sus obras principales, Amour à mort. El 10 de enero de 1956 muere víctima de leucemia. Su amigo, el crítico literario francés André Coyné continuó con la labor de recopilación, edición y difusión de la obra de Moro. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A9sar_Moro

Paul Mendoza Malaver. Jack Farfán Cedrón [Piura, Perú, 1973] ha publicado Pasajero irreal y Vironte, (2005); Cartas y la serie de plaquettes Al Castor (2006); Ángel, Las ramas de la noche y El leve resquicio del amor (2007); Ángeluz, La Hendidura del Vacío y Series absurdas (2009); Gravitación del amor y Aves pestañas vaticinando el horror de las lágrimas (2010); El Cristo enamorado y Amar en la desaparición innombrable (2011). Modera los blogs ‘El Águila de Zaratustra’ & ‘Exquioc’, y edita la revista on-line Kcreatinn, en la que prepara un especial a Henry Miller, al tiempo de publicar este 2012 un volumen de reseñas literarias alrededor de célebres novelas: El fragor de las quimeras, bajo la producción de Kcreatinn Organización, de la cual forma parte. Entre otras revistas virtuales, textos suyos han aparecido en Periódico de poesía (UNAM, México); Letralia (Venezuela); Revista de Letras; La comuna de los desheredados; La comunidad inconfesable (España); Los poetas del 5 (Chile); El Hablador (Perú); Destiempos (México) y Letras hispanas.

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A F I N I D A D E S SE - L E C T I V A S
La Comuna de los Desheredados
1. “Revista digital, enormérrima, con delirios de grandeza”, como conviene a los pasos literarios que trata de ofuscar la censura, muy poco exitosa en acallar esa luz que nunca se apaga –y que nunca será suficiente- como el resto de literatura a cuya revisión se trasminan los lectores de revistas on-line, lanzas en un viaje que no acaba de redimir la distancia rara vez encontrando a quien llega, el lector impaciente, del sello cínico y común, que nos deshereda del InMundo (por alguna sinrazón).

Revista de Letras es una revista literaria que intenta analizar el mundo del libro y sus pormenores, atendiendo, de esta manera, a una exigencia que los creadores nos hemos puesto como norma, a saber, difundir la literatura y todo lo que la envuelve de la mejor forma posible. Siendo la Letra cada uno de los signos con que se representan los sonidos de un idioma, la forma que se les da al escribir y el modo particular de escritura, Revista de Letras pretende incluir, a través de internet y en la medida de nuestras capacidades, todos los signos que representan los sonidos de una época y su literatura. Establecida en Madrid, dirigida actualmente por Josep Antón Muñoz. Co-fundador, Diego Giménez. Dedica sus legajos electrónicos a la crítica literaria, reseñas, entre otros textos tan sesudos y legibles, tal los premiados, ni menos.

Bienvenidos a la tierra verde de hielo: bienvenidos a la Revista Groenlandia, de Literatura, Opinión y Arte en General. Este proyecto nació en Córdoba (España), con la intención de crear un espacio para la libertad de expresión y para publicar diversas modalidades artísticas: cómic, poesía, relatos, poemas visuales, fotografía. Por eso, en nuestra publicación digital encontrarán ensayos de los más variados temas: filosofía, cuestiones sociales, arte, música, literatura, etc, etc; también hallarán obras de nuestros colaboradores, que son los habitantes y los visitantes. Las revistas son totalmente gratuitas. Os animamos a que participéis y hagáis posible la existencia de Groenlandia como un bonito proyecto de artistas, destinado a artistas y a todos los públicos. Si queréis saber cómo participar, cuáles son los participantes groenlandeses o queréis leer las revistas y los especiales, pinchad en los cuadros correspondientes.

Revista Literaria Nuestramericana, Dirige la poeta Gladys Mendía. La idea del Movimiento Nuestroamericano Los Poetas del 5 nace en Santiago de Chile, en otoño del 2004, con el propósito de motivar y dar a conocer la creación literaria emergente de nuestros países, a través de una revista trimestral gratuita y el sitio web www.lospoetasdelcinco.cl

Senderos retorcidos
Un blog establecido en la madre patria; madrileño, pero con el dengue centroamericano de sabrosa estirpe caribeña; su narrador, Pedro Crenes, oriundo de Panamá, encandila una voz tendiente al paradigma narrador de una América con una y todas las voces hermanadas por el lenguaje de lo sorpresivo, que a diario cala en la cultura de esta parte del mundo sabroso, Sudamérica.

:: Hablador :: revista virtual de literatura

El

Revista Literaria AZUL@RTE
Azul@rte
Esta bitácora recoge tribunas periodísticas y, de momento, briznas. Fernando del Val ha publicado poesía (Amanecer en Damasco (2005); Espuma de alquitrán (2009) y Orfeo en Nueva York (2011); ensayo, El secreto azul. Viaje por la Castilla de Miguel Delibes (2010); y relato, incluido en la antología La vía láctea (2011). cuadernodehoras@hotmail.com

Longueuil, Québec, Canada Por el Editor y Poeta Chileno, Jaime SEREY http://jaimeserey.blogspot.com/ & http://revistazularte.blogia.com/ Y su musa francesa, Dominique GASIEWICZ

Letras Hispanas

Revista destiempos - Grupo destiempos
Revista de curiosidad cultural Artículos-ensayos-reseñas-entrevistas-narrativa-poesía

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Letralia, Tierra de Letras, la revista de los escritores hispanoamericanos en Internet. Se publica desde el 20 de mayo de 1996 y es editada por Jorge Gómez Jiménez en Cagua, Aragua, Venezuela.
La Comunidad Inconfesable » Literatura digital
Quiénes somos Seremos breves. El exceso oculta a la palabra desnuda. Hacia ella vamos. Nuestras colaboraciones oscilarán entre nueve y noventa y nueve palabras. El resto será un enlace para “leer más”. Al marcarlo se llegará a una página vacía, quizá porque ya se ha dicho lo esencial. Es un discreto homenaje al cuento de Martínez Estrada, “Marta Riquelme”, por su línea final: Todo lo que sigue es sencillamente estupendo. Y, a continuación, nada. Sin embargo, clique siempre el enlace. Algún día esa palabra resonará, a lo mejor se extienda. Por ahora seremos breves. Esperamos no ser fugaces.” Magdalena Martínez R. (La comunidad inconfesable, número 1, abril de 2009)

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más que un grupo o comunidad cerrada, constituye hoy por hoy una modesta sala de lectura donde convergen una serie de personas interesadas en la construcción de un puente de doble vía, a través de la reflexión y el ameno intercambio de información interesante.

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