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Palabras del Ing. Juan Fernando Perdomo Bueno en el homenaje al Ing.

Fernando
García Roel, ex rector del ITESM, con motivo de su fallecimiento (06/03/2009)

“Nunca deja de brillar la llama de los que trascienden; mucho menos


si derramaron Amor”

Buenas tardes.
Familia García Molina.
Distinguidos Asistentes.

Hace una semana a las 8 de la mañana recibí la llamada de un


querido profesor del Tec quien me dio la noticia de que había fallecido
Don Fernando García Roel.

Enseguida comencé a mandar correos electrónicos informando a los


exalumnos que tengo en mi lista.

Inesperadamente recibí muchos correos con anécdotas del Ingeniero


porque, es imposible imaginarse Don Fernando García Roel sin una
historia.

Hoy, todos los que formamos la inmensa familia de estudiantes en la


etapa de Don Fernando, ya sea como profesor o como Rector del Tec
de Monterrey, tenemos a flor de piel una historia y un grato recuerdo,
que deseamos sean recibidos con el mismo cariño por las
generaciones que nos sucedieron.

Fernando García Roel, carismático y perfeccionista, junto con Laurita,


su compañera y confidente, su esposa, lograron cautivar a
generaciones de alumnos, consejeros, directivos, profesores y
empleados.

Fue de una manera natural, con la intensidad de un enamorado de su


profesión de ingeniero, la pasión por la educación y algo esencial que
ahora es más difícil encontrar en nuestro país: Liderazgo enérgico,
pero brindando la confianza a sus colaboradores, en los que
descansaba sus proyectos.

La vida de Don Fernando está plena de vivencias que se transforman


en leyendas a través del tiempo.

Pero, no es mentira que siempre fue puntual y comprometido con su


responsabilidad de profesor; excepto, claro –siempre hay una
excepción- la ocasión en la que arribó al mundo su primogénito,
Fernando, en horario de clases. Para evitar que esto se repitiera,
relatado por Laurita, el nacimiento de Héctor, su segundo hijo, fue
debidamente programado para un hora que no interrumpiera su
quehacer docente: A las 9 de la noche.

Era intenso en su labor como directivo.


Palabras del Ing. Juan Fernando Perdomo Bueno en el homenaje al Ing. Fernando
García Roel, ex rector del ITESM, con motivo de su fallecimiento (06/03/2009)
Ninguno de los que participamos en actividades extraacadémicas
podemos soslayar su presencia, como espectador, en la revista
musical, el futbol americano, el concierto ensamble, el básquet bol, el
teatro, los festivales de la canción o los eventos de los internos y
siempre, al concluir la función, subía al escenario a saludar a los que
habíamos participado, o entregaba diplomas, reconociendo en
muchos, a hijos de sus exalumnos de la década de los 50´s.

En un evento así fue que estreché su mano por primera vez y de


inmediato recordó el nombre de mi padre, y me pidió que lo saludara.

Es histórico hablar de su impresionante memoria, y yo lo pude


constatar, pues recordaba a sus alumnos por su nombre y sus dos
apellidos; pero también que guardaba las boletas de calificaciones
aún pasados 30 o más años de que les había dado clase. Así una vez
me dijo: Mira las calificaciones de tu papá cuando fue mi alumno,
para que no te presuma que sacaba puros dieces.

Por ello, desde mi niñez, en mi casa escuchaba su nombre con


familiaridad -de labios de mi papá- ligado siempre al nostálgico TEC,
con historias añejas que me hicieron querer al TEC antes de
conocerlo.

Pero si fue pleno con el alma mater, fue tanto o más comprometido
con el crecimiento del Tec en el país empezando, no se porque razón,
pero me lo imagino, en el estado de Sonora. Porque no hay
coincidencias: Laurita Molina es Sonorense.

La forma en la que impulsó el crecimiento de las entonces llamadas


unidades, con el respaldo de muchos Exatec, nos dio la oportunidad
de recibirlo siempre, como un acontecimiento en el cual, siempre con
inteligencia y humildad, dejaba más huellas en su andar, en su sueño
de sembrar más y mejor educación para México, inspirado en la visión
inicial de Don Eugenio Garza Sada.

En las ocasiones- que fueron varias- en que Laurita lo acompañaba, la


motivación de las esposas de los consejeros se incrementaba y el
resultado siempre fue positivo ganándose más compromiso con
nuestro querido TEC.

Pero un día nos lo dijo: -Ya voy a retirarme. Ya me jubilo.


-¿Por qué?, le preguntamos.
Respondió: Es tiempo de que sangre nueva venga a multiplicar y
consolidar lo que se ha iniciado.

Con discreción y con decoro, Don Fernando “pintó su raya” y, con


sabiduría dejó los espacios para que nuevas generaciones siguieran
construyendo sobre los cimientos que, con Don Eugenio Garza
Laguera, Presidente de EISAC, y cientos de consejeros y socios
activos, habían asentado en casi la mitad del país.
Palabras del Ing. Juan Fernando Perdomo Bueno en el homenaje al Ing. Fernando
García Roel, ex rector del ITESM, con motivo de su fallecimiento (06/03/2009)

Pero Don Fernando si se equivocó. Aunque quiso establecer un


espacio con el TEC, el TEC nunca se ha separado de él, porque el TEC
somos todos nosotros, los alumnos, exalumnos, profesores,
empleados, directivos y consejeros de todos los campus que le
rendimos un homenaje en vida y, ahora, un reconocimiento en su
partida física.

Queridísima Familia García Molina.


Laurita, Héctor…
Amigas y Amigos.

Se, estoy seguro, que esta ceremonia para Don Fernando, es un


homenaje a los que llevan su sangre. A los que forman su círculo más
cercano.

Especialmente a Laurita. Una mujer inteligente, llena de juventud y


de emoción que jugó un papel más que importante, sustantivo en
muchas de las acciones, proyectos y retos del Ing. García Roel.

Y es que pocas parejas, pocos matrimonios, han sostenido una


relación de complicidad y coordinación; de cariño y admiración
mutuo; de UNIDAD, como Don Fernando y Laurita.

Queremos manifestarles a ustedes y a todos sus familiares, que


dentro de cada edificio, dentro de cada espacio del TEC de
MONTERREY está y estará siempre la huella del Ingeniero García Roel.

Y hoy Laurita, tengo la respuesta más clara a la pregunta ¿Qué


pasará? que hace 25 años nos hiciéramos, cuando se despedían del
Campus Central de Veracruz, en donde la Biblioteca lleva el Nombre
de nuestro ilustre ex rector. ¿Se recuerda, Laurita?

¿Qué pasará cuando todo termine? ¿Regresaré otra vez desde ahí, de
otro estado, otra tierra y encontraré a mis amigos de aquí?

Lo que pasa es que estamos aquí: Sus alumnos, los consejeros, sus
colaboradores, las personas que él formó, para decirles que les
agradecemos los 40 años de vida dedicados al Tec de Monterrey, los
25 como Rector – y como el decía: No los sumes porque no da la
cuenta- deseando que sepan que cada paso que dieron por los
diferentes lugares de México, ahí está la presencia de Don Fernando y
Laurita.

Y nunca, de verdad…, nunca, los dejaremos irse de ahí.

Dios los bendiga!

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