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Antecedentes Del Modelo Humanista

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PSICOTERAPIA HUMANÍSTICA: UN MODELO INTEGRATIVO

Andrés Sánchez Bodas

Todo modelo integrativo tiene un punto de partida: el nuestro es la Psicología Humanística. En las décadas de los cincuenta y los sesenta apareció en los Estados Unidos este modelo psicológico, se planteó como la "Tercera Fuerza", junto al Psicoanálisis y al Conductismo. Psicólogos y psiquiatras como Kurt Goldstein (considerado el padre de la Psicología Humanística), Erich Fromm, Fritz Perls, Charlotte Buhler, Ruth Cohn y otros, llegan a ese país emigrados luego del acceso de Adolf Hitler al poder en Alemania. Casi todos ellos tenían las ideas incipientes de la Psicología Existencialista. Estados Unidos estaba reponiéndose de su crisis económica, en un periodo de prosperidad con el programa del "New Deal", con el presidente Roosevelt como mentor. El pragmatismo, la democracia, una filosofía de vida liberal, se vincula con las ideas europeas existenciales fenomenológicas. Autores americanos como Carl Rogers, Abraham Maslow, Rollo May, Gordon Allport y otros, construyendo nuevas teorías y modalidades terapéuticas. Karen Horney desde una concepción Psicoanalítica Culturalista, Harry Stack Sullivan desde lo interpersonal, Wilhelm Reich y la Vegetoterapia, Alexander Lowen y su análisis Bioenergético, la Logoterapia de Víktor Frankl, Eric Berne y lo Transaccional, más la importancia decisiva de la obra del rumano Iacov Moreno (emigrado a Estados Unidos en 1925), da cuenta de un caleidoscopio que como tal junta y multiplica dando origen a ese importante movimiento psicológico. Este es entonces, el resultado de la vinculación de variadísimos abordajes, reunidos no tanto por una teoría común cuanto por una imagen del hombre bastante homogénea y concordancias en principios básicos de trabajo terapéutico. Mientras que la Terapia Conductista y el Psicoanálisis, en sus variadas formas, se fundan desde un edificio teórico relativamente homogéneo, y con un solo autor "padre", John Watson el primero y Sigmund Freud el segundo, la Psicología Humanística y sus terapias tienen varios fundadores (ya citados), heterogeneidad teórica, homogeneidad en su paradigma científico, metodologías congruentes entre sí que permite su con-fluencia y facilita la búsqueda de un modelo integrativo. 1. Postulados básicos En 1962 se forma la AAHP (American Association of Humanistic Psychology); su principal objetivo era nuclear esfuerzos para "abrir la vasta y crucial vida interior del hombre, con vistas a liberar su potencialidad y lograr la máxima autorrealización" (Anthony Sutich). Carl Rogers escribió en 1963: "La Psicología Humanística conducirá a formulaciones teóricas que resultarán sorprendentes para los psicólogos convencionales como lo fueron las teorías del espacio no eucliniano para los físicos convencionales...Conllevará una visión del hombre como arquitecto responsable de sí mísmo, subjetivamente libre y que elige". En 1964 Bugental compara apasionadamente la aparición de esta Psicología con el Descubrimiento de América y con una ruptura similar al final del feudalismo, el descubrimiento de la electricidad o el de los trabajos de laboratorio de la Psicología experimental. Hubo un gran entusiasmo y cierta utopía (¡bienvenida!) en estos fundadores, a los cuales se integraron los que habían llegado de Alemania. Esta Asociación tenía también como motivo el agrupar un conjunto de

personas e ideas que permitieran de manera explícita (organizada) deslindarse de la concepción determinista, mecanicista, causalista (en su tendencia) del hombre, ya sea que tuviera bases biológicas (psicoanálisis) o de mecanismos estímulo-respuesta (conductismo). Lecturas reduccionistas y parciales según el Humanismo Psicológico. En 1964 J.F. Bugental enumera cinco principios básicos de esta postura: 1- El ser humano es más que la suma de sus componentes. 2- La existencia se consuma en el seno de las relaciones humanas (interhumanas). 3- El hombre vive en forma conciente, más menos asequible, esa es la base para la comprensión de la experiencia humana. 4- Desde lo disponible conciente, el ser humano está en situación de elegir y decidir. No es pasivo espectador de su existencia sino que la recrea. 5- La persona vive orientada hacia una meta, objetivos y valores que son la base de su identidad. Tiende a la tranquilidad y la excitación. En síntesis, la persona como tal supera a la suma de sus partes, existe en un contexto interhumano, posee la capacidad de darse cuenta conciente (awareness), puede elegir y elegirse, es intencional y como tal es pro-yecto siendo. Ante estas características la Psicología Humanística: A- Toma como centro a la Persona. B- Se vuelve contra la exigencia científica clásica de objetividad. C- Construye su propio modelo de ciencia humana, basado en la experiencia. D- Confiere más importancia al sentido y la significación que a los procedimientos metodológicos. Se centra en las relaciones de significado. E- Utiliza métodos estadísticos y de convalidación tradicionales, pero los subordina al criterio de la experiencia subjetiva. F- Contrapone a la concepción de la vida entendida como funcionamiento, la de la vida entendida como experimento. En la primera se añaden años a la vida, en la segunda vida a los años. En la primera se convalida desde afuera, en la segunda desde adentro de la experiencia vivida. G- Todo conocimiento es relativo, por lo tanto se invita a experienciar, aprovechando las infinitas posibilidades humanas de representación mental y creatividad para ampliar nuestro conocer. H- No desecha, sino por el contrario, integra los logros de las otras líneas confiando en la Fenomenología como modo de completar y agregar a la total relación una concepción de la experiencia humana. I- Confluye con el nuevo paradigma denominado Holístico. Es entonces que la Psicología y la Terapia Humanísticas desean producir una renovación de la psicología, entendiendo a ésta última menos como término que como "topos". Término, que refiere a conceptos teóricos en alusión a disciplinas científicas el primero, y el segundo implica en cambio guías de acción. En función de esto último sintetizaremos sus raíces filosóficas, las psicológicas y su noción y/o imagen del hombre, que están implícitas o explícitas y que nos indican el camino para comprender el aporte de este movimiento por un lado, y el que debemos proseguir aquellos que estamos en la búsqueda de modos de ayuda que puedan integrarse desde una nueva metateoría. A mediados del siglo se da esa gran transformación, por sobre lo que S. Freud y J. Watson iniciaron a principios del mismo. Quizás cerrando el siglo XX podamos sentar bases para un modelo integrativo, desde el cual comenzar el siglo XXI. Un camino de 100 años...prosiguiendo. 2. Raíces filosóficas El Humanismo (tal como ahora lo entendemos) se manifestó por oposición al dogmatismo de la Edad Media, en el Renacimiento. Es redescubierto el hombre como

individuo en su singularidad, tomando como modelo a los antiguos griegos y romanos se apunta a la autorrealización en libertad. La persona es el eje de sí, dueño de su posibilidad emancipatoria. El hombre es inventor y garante de los valores, es el sujeto de la opción moral. Estos conceptos se redondean y hacen fuertes en la época de la Ilustración, en el siglo XVIII: Lo que se inició en el marco de los siglos XV y XVI como una reacción en favor de la libertad se concreta y define trescientos años después con Herder y otros filósofos idealistas que tomaron a la educación como eje para favorecer un desarrollo libre de los seres humanos. Este pensador es el representante principal de lo que se denomina Humanismo Clásico, a diferencia del Humanismo Socialista ideado por Karl Marx, donde la liberación sólo es posible a través de la lucha revolucionaria llevada a cabo por la clase obrera. Marx, si bien coincide con los objetivos de Herder y los suyos, tilda de utópico y burgués a su planteo. Aparece aquí una clara diferenciación entre aspectos idealistas y otros materialistas, polaridades que se verán repetidas en los diferentes autores del Humanismo, tanto filosófica como psicológicamente. Tenemos entonces un Humanismo Clásico y uno Socialista. Mientras Karl Marx sitúa la fuerza del cambio hacia la libertad en la unión de los hombres bajo metas comunes, aparece (en la tradición clásica) Soren Kierkegaard diciendo: "cada uno debe trabajar para sí en lo referente a su propia salvación". Este autor danés es considerado el padre del Existencialismo. Ambos llaman a los hombres de su tiempo (S. XIX) a luchar por su liberación. Los dos apelan a dos conceptos esenciales del Humanismo: responsabilidad y decisión. "Hay que encontrar una verdad (dice Kierkegaard), que puede ser una verdad para mí, encontrar la idea por la cual quiero vivir y morir". Lo característico de lo humano es la "experiencia personal", el conocimiento del abismo, la muerte, el desgarramiento y el miedo. Sometidos al miedo existencial tenemos varias posibles respuestas, tenemos que decidirnos, "lo tremendo que se ha otorgado al hombre es la elección, la libertad". Para Kierkegaard la realización se hace a través del trabajo, mediante éste el hombre demuestra que es algo más que naturaleza. Se rompe con las antiguas tradiciones al centrarse en la experiencia. Dentro de estas líneas se entroncan Friedrich Nietzsche, Gabriel Marcel y Paul Tillich (en el Existencialismo), pero es sobretodo en la obra de Martin Buber, donde se funda la Psicología Humanística. Este autor destaca en el siendo humano en el mundo con el otro, en la relación yo-tú en tanto "encuentro" es donde se constituye la persona libre. El camino no está en el individualismo ni en el colectivismo sino en la integración del encuentro. El ser humano es dual por ser existente, la actitud orientadora y realizadora, la primera fuente de seguridad, la segunda de crecimiento. La primera basada en un vínculo yo-ello, la segunda en el yo-tú. Polaridades de lo humano. Ante yo-ello aparece el ser propio, que necesita la seguridad para transcurrir, ante yo-tú está el posible encuentro, el crecimiento, la creatividad, el riesgo. Ante el ser propio aparece el "yo soy así" (cerrado y dogmático); ante yo-tú el encuentro, la persona, el "yo soy..." (abierto a la posibilidad). Formas complementarias del Ser. Toda esta temática es retomada por los diferentes autores psicológicos de este enfoque. A partir de la Fenomenología de Edmund Husserl, se produce un cambio metodológico en las Ciencias que enriquece el panorama, que luego dará sustento a estas líneas. Basándose en Hegel, busca fundar un objetivo nuevo en la experiencia misma. El mundo es lo que se percibe en la experiencia vivida, no es posible la objetividad. En la base de todo conocimiento está la intuición, la visión de las esencias. A esto se lo transforma en un método, el de buscar la reducción eidética, poner entre paréntesis todo lo conocido, centrarse en la descripción. El mundo es signo dado por mí, es significado por mi experiencia; si puedo percibir lo que el mundo significa para mí puedo comprenderme. Husserl se basa en Franz Brentano cuando afirma que en la unidad indivisible que somos

nos expresamos intencionalmente. El eje de su trabajo es la descripción. El ser humano (único poseedor de percepción) subvierte, pervierte, transtorna con su presencia al mundo natural. Es por ello que el hombre no es el resultado de una causa, ni la intersección entre varias (policausalidad), al no ser natural, no es simple objeto biológico, ni psicológico, ni sociológico, es experiencia percibida. Podemos observar en estas conceptualizaciones el germen de los nuevos paradigmas holísticos. El fenomenólogo francés Merleau-Ponty, se entrama con Husserl y agrega la importancia del cuerpo haciendo una Fenomenología Corporal, o una Filosofía del Cuerpo. Para Ponty la persona es conciencia encarnada, o cuerpo concientizado. En tanto somos cuerpo con otros cuerpos (concientes), nos constituímos como sí mísmos. Internalizamos al otro, al mundo otro, la realidad está dentro de nosotros, en la experiencia, nuestro yo está afuera. Estamos condenados al sentido. Hay en él una crítica al Humanismo Clásico y al Socialista, los considera planteos teóricos cerrados y polares, para él el Humanismo se vive en una praxis que no tiene meta ni posible estado final, no considera posible en el ser humano hablar de determinismos, la existencia se hace haciéndola. Con los aportes de la escuela Fenomenológico-Existencial francesa, en las voces de Jean Paul Sartre, el mencionado Maurice Merleau-Ponty y Albert Camus -en lo que brinda con su literatura-, culmina un ciclo de influencias que recibieron los fundadores de la Psicología Humanística. Podrían agregarse muchos otros, por ejemplo Henry Bergson, Pico de la Mirándola, Karl Jaspers, Max Scheler, Wilhelm Dilthey, William James, Ernst Cassirer...si no lo hacemos es para no extender demasiado este texto; por otra parte, las concepciones básicas no se verían modificadas aún incluyéndolos. No podemos obviar la influencia del pensamiento oriental, Budismo, Zen, Taoísmo y del Antiguo Testamento. De todas maneras ha llegado en forma más directa la concepción existencial europea, en donde las preguntas por el Ser y el sentido del mundo no se dan por referencia a respuestas absolutas. Es puesta en duda la esencia del hombre. Según J.P.Sartre "la existencia precede a la esencia". El hombre sólo puede ser comprehendido desde "adentro", y desde allí aprehendido. Se enfatiza la noción de temporalidad, en donde está la cuestión de la angustia ante la muerte, la soledad, el cuidado (la cura), la autoelección, el devenir permanente dado como un experimentar en permanente presente. Condenados al sentido (Ponty) y a la libertad (Sartre). Hemos excluído a Martin Heidegger dado que si bien sus ideas son fundamentales para la comprensión del Existencialismo, algunas de ellas dieron pie para un profundo antihumanismo en nombre del mismo. Por otra parte se discute su complacencia con el régimen de Hitler, lo que pone en duda (por ahora) su actitud ante los hombres. De todos modos J.P. Sartre toma muchas de sus ideas y las redimensiona desde un compromiso personal y literario que lo enaltece. 3. Aspectos centrales Hagamos una breve recopilación de las nociones que influyeron en el origen de la Psicología Humanística: 1- Libertad y Miedo. 2- Elección y Decisión. 3- Responsabilidad. 4- Estar en el mundo. 5- Condición de presente. Somos arrojados a un mundo que no elegimos al nacer, pero que debemos hacerlo al existir. Tenemos conciencia del límite temporal, este mismo darse cuenta nos angustia y nos compele a ir hacia...existir. Hay un estado fundamental de miedo al fracaso, de

incompletud, de vacío. Estamos condenados a elegirnos, a ser libres y decidir nuestra vida. Somos, en esta instancia, única autoridad sobre nosotros mismos. Puede haber otras (Dios, Naturaleza, Energía), pero si las hay, no nos exime de hacernos responsables del camino que tomamos y de las conductas que realizamos. Tenemos responsabilidad aún sobre nuestro inconciente. Humanismo es la ética de la autonomía. ¡El hombre no ha muerto, señor! (Michel Foucault). Las modas del atravesamiento, del sujeto no libre, de la castración condicionante, de la sujeción al sistema, del complejo de Edipo como instancia matriz, de complejos y elitistas lenguajes que pretenden decir que no somos lo que creemos ser, que el vínculo no existe y la persona tampoco, y otras del estilo construídas por cierta élite intelectual. Modas humanas, construcciones intelectualoides que se desvanecen ante la lectura de un J.P. Sartre que insiste en decirnos que somos responsables de lo que somos, que quizás no podamos serlo de lo que hicieron de nosotros, pero podemos (y debemos, de lo contrario seríamos cobardes) serlo de lo que hagamos con lo que hicieron de nosotros. "Todo aquel que inventa un determinismo o se refugia en el marco de sus pasiones para justificar algún acto, obra de mala fe" (Sartre). Como nos dice Fernando Savater "el Humanismo ha consistido principalmente en cuestionar y problematizar los sucesivos modelos de esencia humana tomados tradicionalmente por evidentes". Y allí está, en aquel momento histórico en el que un dogma se instala y pone en peligro la dignidad del hombre, su capacidad de autopoiesis. Aquella que lo hizo decir a Hegel "el hombre no es lo que es y es lo que no es". Dejamos último (en este resumen de raíces filosóficas) a Giovanni Pico de la Mirándola, erudito italiano del Renacimiento, que en su "Oratio prohominis dignitate" define al ser humano en su indefinición, dejado a medias por Dios, hecho inconcluso, sin puesto definido en la jerarquía de las esencias entre el ángel y el vegetal, elector de su destino. Si dignidad no estriba en lo que es, en su esencia (bípedo implume, animal racional, hijo de Dios) sino en su capacidad existencial de ser nada ante todo. Estas influencias filosóficas han sido decantadas ideológicamente por incidencia de lo político, cultural y económico en tres posturas, dos de ellas opuestas y la otra integradora. Una, de tinte individualista, vinculada a un Humanismo Clásico e influída por la lectura del "self made man", más instalada en ciertos ámbitos de la costa oeste de Estados Unidos. Otra, en ese mismo país, relacionada con la investigación en Psicología Social y los Grupos Culturalistas, ponen todo el acento en circunstancias sociales, vinculada entonces con el Humanismo Socialista (aunque no comulguen en lo ideológico político). Ambas posiciones polares, pueden derivar en una postura terapéutica que descuide uno u otro aspecto y no logre adecuarse a las necesidades de los consultantes y sus grupos de pertenencia. Una tercera (a la cual adscribimos), toma en buena medida la postura de Merleau Ponty, en la cual el centramiento en la experiencia se va haciendo en una praxis cotidiana, en donde el consultor co- vivencia con su consultante hacia un flujo combinado que denominamos "confluencia de conciencia". En la primera modalidad hay un alguien que facilita la expresión del potencial de una persona -individuo-, fruto de su propio esfuerzo, con cierta despreocupación por el entorno. La segunda entiende que sin una acción sobre el "socius" o circunstancia social no es posible el cambio o la transformación. En nuestro modo de entender (holístico) el compromiso se contrae con el todo, no pensamos que la posibilidad de expresión del potencial está "escondida" en el interior de una personalidad individual ni en la entrama antroposocial, a la espera de la facilitación de su desarrollo desplegado. Un vínculo sólo puede ser "ayudante" en tanto entendido como camino hacia una totalización confluyente. Vamos entonces a las raíces psicológicas.

4. Raíces psicológicas Vimos cómo comenzó este movimiento y quiénes lo fueron fundando. Consideramos a Kurt Goldstein y a Iacov Moreno como los antecedentes más notables. El primero demostró que las leyes de la forma, introducidas por los teóricos de la Gestalt no eran válidas sólo para estudiar la percepción en laboratorio ni se restringían a los fenómenos fisiológicos, sino que eran útiles para entender al organismo como un todo. Es así que extrajo esas nociones para aplicarlas a la Psicoterapia. Es así que desarrolló un concepto holístico de la autorrealización organísmica. Recibe influencias de la Escuela de Berlín de Psicología de la Gestalt (M. Wertheimer, K. Koffka, W. Kohler, K. Lewin), de la Fenomenología a través de Max Scheler, del Existencialismo de M. Heidegger y K. Jaspers. Fue neurofisiólogo y psiquiatra en Francfort, profesor de Fritz Perls. Tuvo que emigrar en 1935 a Estados Unidos (perseguido por los nazis) y llevó su integración gestáltico-existencial. Sus conceptos principales pueden ser resumidos en los siguientes puntos: 1- Elección y decisión. 2- Autorrealización como proceso organísmico unitario. 3- Placer por la tensión. 4- Principios Gestálticos y/u Holísticos. 5- Comprensión fenomenológica de la Ciencia. Para él, el organismo se mueve como un todo, en un estado de tensión entre "ser en orden" y "ser en desorden". Se vive en un estado de "catástrofe", en donde se choca en lucha productiva con el mundo. Existe una superación activa en las con- mociones. La superación de éstas es la que permite a una persona ir hacia la autorrealización. Del desorden al orden y a un nuevo desorden. Contrapone así un concepto freudiano de pasividad ante el mundo interior y el entorno (principio de constancia de G.T. Fechner, en el cual basa Freud su principio nirvánico) en donde el organismo busca la reducción de la tensión por el displacer que ésta le provoca. Goldstein opina sobre esto último (y lo demuestra en sus investigaciones neurofisológicas) que lo orgánico se motiva en la tensión, ésta produce placer ("alegría de superación"). Critica a Freud el que sólo conozca y estudie el placer por la relajación. Piensa que de esa manera no es posible comprender nada que tenga que ver con la salud y la creatividad, aspectos humanos sólo entendibles desde la búsqueda permanente y de la tendencia a una permanente desestructuración-reestructuración- desestructuración. La buena forma, la Gestalt, es una aspiración de funcionamiento que posee todo ser vivo. El objetivo de esta tendencia (que más adelante Carl Rogers conceptualiza como Tendence od Growth, o Tendencia Actualizante) es alcanzar un estado y/o punto de equilibrio inestable, generando una variable de perpetua oscilación, en espera de detonantes para su despliegue. Todo organismo vivo tiene la motivación de búsqueda de estímulos y condiciones que le permitan mantener su estructura en continuo desarrollo. A esta Tendencia Actualizante (Rogers) se la divide en dos subsistemas (cuando estudiamos a las personas): la capacidad de crecimiento y la autoactualización. La primera, genéticamente determinada, es común a todos los seres vivos, mientras que la segunda es propia del ser humano, en tanto éste posee la conciencia de sí. Es a través de esta última condición que la persona regula, dirige, elige (conciente o sin darse cuenta conciente) su despliegue. En este aspecto de autorregulación se entrama lo perceptual (auto y hetero), de allí la posibilidad de procesos "sanos" o "enfermos". En estos conceptos residen las bases para una particular concepción de la Psicopatología y las metodologías de ayuda psicológica propias de la Psicología y la Psicoterapia Humanísticas. En función de ellos, Wolfgang Metzger (psicólogo alemán de la Escuela de Berlín) y su colega Hans Walter nos brindan seis aspectos que la Psicología de la Gestalt aportan para una adecuada acción Psicoterapéutica:

1- La Gestalt no es arbitraria, al organismo no se lo puede forzar contra sí mísmo, sólo es posible desplegar su propia posibilidad. 2- Sólo es duradero lo que es desplegado como fuerza interior, ésta tiene su origen en el ser mismo del consultante. 3- Ningún trabajo terapéutico es arbitrario ni culmina cuando finaliza la relación consultor-consultante. 4- Los procesos del desarrollo personal tienen su ritmo propio y no pueden ser apresurados. Si se lo intenta se fracasa. 5- Desde lo anterior, lo más importante para un terapeuta es la tolerancia y la paciencia. Así la capacidad de conformarse con los rodeos que sean necesarios. 6- Todo proceso de ayuda es recíproco. Nadie puede ayudar si no es de alguna manera u otra ayudado por quien es asistido. Un psicoterapeuta humanístico confía en la capacidad del consultante para autodirigir su propio proceso. No lee resistencias cuando aparentemente hay detenimientos, sino elecciones existenciales respetables. Si las condiciones están propuestas claramente, las personas siempre quieren crecer, a su manera. En referencia a lo antedicho, Carl Rogers nos envió un breve artículo en 1986, en el cual escribe acerca de sus hipótesis centrales sobre lo que él denominó Psicoterapia Centrada en la Persona del Cliente. Hacemos de él, un breve resumen: Si como ayudadores psicológicos creamos un adecuado clima vincular, el consultante posee en sí mísmo potenciales recursos para cambiar su autoconcepto, autocomprehenderse, modificar sus actitudes, sus conductas haciéndolas más adecuadas para sí mísmo y los demás. Existen tres condiciones para constituír este clima terapéutico, a saber: 1- Autenticidad-Sinceridad-Congruencia del Terapeuta: Significan una apertura a sus sentimientos y actitudes, contactando cómo fluyen en el encuentro. Intima concordancia entre lo que experimenta, lo que piensa y lo que es expresado al consultante. 2- Aceptación, Estima o Valoración Positiva Incondicional: Implica que cuando no se califica ni valora negativamente lo que el paciente ES en ese momento, el movimiento es más probable. Un camino de autoexploración en donde fluyen el miedo, la bronca, el resentimiento, la alegria, el coraje, el orgullo. Sentimientos presentes en la inmediatez de la experiencia, que son aceptados tal como son. 3- Comprehensión Empática: Resulta cuando el terapeuta puede estar experimentando lo más precisamente posible los sentimientos y significados personales que están siendo experimentados por el paciente, y puede (el terapeuta) comunicarlos claramente. Propender a estar lo más adentro posible del mundo privado del otro. Escuchar desde allí es una de las formas más potentes de facilitar los cambios personales. Los pacientes pueden clarificar no sólo los significados de los cuales son concientes, sino también aquellos que permanecen inconcientes. Estas condiciones no son privativas del campo psicoterapéutico, pueden extenderse a todos aquellos casos que impliquen relaciones de ayuda, objetivos de desarrollo educacional, relaciones familiares, laborales, paterno-filiales, etc. Este punto de vista es radicalmente diferente al de la mayoría predominante en las instituciones culturales y científicas. Casi todas ellas parten del concepto de desconfianza básica en el ser humano. Estos enfoques confían en la persona. Su perspectiva es lograr una liberación conjunta de los potenciales. Como nos dice Rogers, "la naturaleza fundamental del hombre no es algo a lo que hay que temer, sino liberar, dejándola expresarse de modo responsable". "La tendencia actualizante es lo que nosotros aspiramos a liberar". Las concepciones hasta ahora expresadas no se basan en especulaciones de escritorio, sino que por provenir de países en donde se investiga están siendo (desde la década del cuarenta aproximadamente) permanentemente probadas.

Kurt Golstein investigó sobre la base de abundantes experiencias llevadas a cabo con soldados que habían sufrido lesiones cerebrales en la Primera Guerra Mundial. Carl Rogers y su equipo de la Universidad de Chicago comenzaron en 1949 a realizar investigaciones de consultas terapéuticas. Utilizaron grabaciones, films, tests, antes, durante y después de los tratamientos, comparaciones entre procesos de personas tratadas y no tratadas. Utilizó expertos de distintas líneas que confrontaron sus propias experiencias, muestreos, estadísticos, etc. Estudios sobre cambios y transformaciones de actitudes y conductas. En personas "normales", "neuróticas" y "psicóticas". Un amplio bagaje de datos que prosiguen elaborándose y que en general corroboran las hipótesis hasta ahora vertidas. No sólo los mencionados han realizado pruebas e investigaciones, sino que la mayoría de quienes se adscriben a las Psicologías Humanísticas consideran muy importante la convalidación de sus trabajos, con el objetivo de ir logrando mejores metodologías de ayuda psíquica. Estas raíces filosóficas y psicológicas pueden reunirse entonces en un solo "haz" (con muchas ramas) de Psicología Humanística. De aquí la importancia de sintetizar la imagen del hombre que las integra. 5. Imagen del hombre Hablamos anteriormente acerca de la importancia de las ideas de Iacov Moreno. Es en esta instancia que cobran mayor dimensión. En 1915, en un escrito titulado "Invitación a un Encuentro", sentó bases. Insistió en el aquí y ahora, en el intercambio de roles, en el centramiento en lo corporal, creó el recurso de la "silla vacía" (Fritz Perls en su terapia gestáltica tomó algunos préstamos del aporte moreniano), sus ideas acerca de la creatividad y la espontaneidad, su noción de tele (aproximación antecedente al concepto de empatía de Rogers), la concepción del trabajo terapéutico grupal (de los primeros en la historia de la Psicoterapia Grupal). Fue precursor, no sólo como creador del Psicodrama sino como Humanista. Fue un dador de ideas, de recursos y experiencias. Si mencionamos también a Abraham Maslow y su concepción de la autorrealización como un proceso que depende de la interacción de dos tendencias direccionales, la del Crecimiento y/o Desarrollo y la de la Conservación, más la satisfacción de necesidades en el sentido de una jerarquía en cinco estadios: fisiológicas, seguridad, contacto social (pertenencia y amor), confirmación y estima, crecimiento y realización, siendo las primeras cuatro de carencia y la quinta de despliegue, tenemos entonces un cuadro bastante amplio del origen de la denominada "Tercera Fuerza" en la Psicología y Psicoterapia Contemporáneas. Vamos entonces sí, a una reseña de los cuatro aspectos que dan cuenta de la imagen de la persona, que coinciden con y dan pertenencia a este modo de hacer y pensar psicológico. Nos basamos en un trabajo de U. Volker mencionado por J. Kris en su libro "Corrientes Fundamentales de Psicoterapia": 1- Autonomía e Interdependencia social: desde la dependencia inmadura infantil hacia una búsqueda de interdependencia (dependencia madura de E. Erikson). La persona como ser activo capaz de intervenir en su propio desarrollo y de tomar para sí la responsabilidad acerca de su vida. Cuando elegimos lo mejor para nosotros elegimos lo mejor para los demás y viceversa. Si yo no soy para mí mísmo, quién será para mí? Si soy para mí solamente, quién soy yo? Y si no ahora, cuándo? Misnah Abat. Refranes del Talmud 2- Autorrealización: para explicar la insatisfacción de necesidades primarias son apropiados los modelos de regulación homeostática (psicoanálisis y conductismo). Aunque éstas estén satisfechas se permanece activo y en búsqueda creativa. De allí la aparición de conceptualizaciones y experiencias vinculadas a las tendencias del crecimiento y la realización (Goldstein, Rogers, Maslow).

3- Orientación por la meta y el sentido: Además de la base biológica, los seres humanos, haciendo uso de su capacidad simbólica, erigen valores (culturales y personales) que orientan sus acciones intencionalmente. Toda conducta es siempre intencional (sea conciente o no conciente). La construcción del yo y de la identidad se vincula en forma directa con este punto. La intencionalidad da cuenta de un sentido que nos constituye como somos (Frankl, Fromm, Adler, Allport). 4- Totalidad: se considera al organismo humano (persona) como un todo que se entrama con el todo. Sentir, imaginar, pensar, hacer (Jung, Perls, Moreno). Carne, razón, contemplación (místicos cristianos). Tekné, praxis y teoría (Aristóteles). Jerarquías y/o niveles de integración: físico, biológico, mental, social, causal, omega. Niveles de aproximación a los cuales se accede integrativamente desde: la física y la química, la biología, la psicología, la religión, la sabiduría y el encuentro místico trascendente (paradigma holográfico). Modos de conocer al ser humano que podemos estudiar divididos en tres: sensorial, simbólico e intuitivo. Totalidad atravesada por la emoción que subvierte. Incompletud que dinamiza y facilita la búsqueda. "Decir que todas las cosas son una es tan dualista como decir que son muchas, la realidad es no dos no una". Chang Tzu "No tenemos principio ni fin, no existimos causados ni policausados, simplemente existimos entramados". Andrés Sánchez Bodas 6. La integración Raíces en común, principios comunes, concepción científica compartida han sido haciendo en personas distintas experiencias particulares han ido favoreciendo la aparición de conceptualizaciones teóricas diferentes pero concordantes, metodologías de acción terapéuticas que apuntan a un objetivo u otro, recursos de ayuda, líneas que se integran en un movimiento, que consideramos debe intentar repensarse hacia lo multidimensional. Contamos entonces con: a- El Enfoque Centrado en la Persona (Carl Rogers) b- La Psicoterapia Gestáltica (Fritz Perls) c- El psicodrama (Iacov Moreno) d- Las Terapias de Autorrealización (Kurt Goldstein, Abraham Maslow, Charlotte Buhler) e- El Neopsicoanálisis Humanista (Erich Fromm) f- La Logoterapia (Viktor Frankl) g- El Psicoanálisis Existencial (Ludwig Binswanger, Rollo May) h- La Vegetoterapia (Wilhelm Reich) i- La Bioenergética (Alexander Lowen) como "Escuelas" de Psicología y Psicoterapia estructuradas dentro del Humanismo. Con desarrollos teórico- prácticos, metodologías de trabajo, teorías de la Personalidad y de la Psicopatología. Otros abordajes, derivados de los anteriores o de otros orígenes, pueden componer una urdimbre basal, en algunos casos desde lo teórico y en otros casos desde un aporte de recursos terapéuticos muldimodales, tomamos en cuenta por ejemplo: A- El Focusing (Eugene Gendlin) B- La Psicología Perceptual (Snygg y Combs) C- La Psicología Profunda (Igor Caruso) D- El Ensueño Despierto (Robert Desoille) E- El análisis Transaccional (Eric Berne) F- La Psicoterapia Multimodal (Arnold Lazarus) G- Abordajes para la Autoestima (Autores Varios) H- La Programación Neurolingüística (Bandler y Grinder) I- Abordajes Cibernéticos Sistémicos (Gregory Bateson y Varios)

J- Las Psicologías y Terapias Transpersonales. (Autores Varios) K- Sistemas de Trabajo Corporal (Autores Varios).Ej: Sistema Milderman. L- Otros que cada uno pueda pensar y sentir que puede colocarse en esta lista en concordancia con los principios básicos anteriormente relatados. Estos son nuestros posibles recursos teóricos y prácticos hasta ahora. Todo deviene en el encuentro terapéutico. Para que él exista, y desde allí se construya, tiene que haber dos lugares, dos instancias, dos roles: el de consultante (paciente, cliente) y el de consultado (psicoterapeuta, facilitador, consultor - counselor-). Al principio con papeles claramente diferenciados, posiblemente hacia el final del proceso en similitud de momentos. El que pide ayuda lo hace desde su autopercepción de disconformidad. Alguna constante se le ha perturbado, sus construcciones perceptuales ya no le son útiles, tiene desacuerdos (los cuales percibe de alguna manera) entre su yo y la experiencia organísmica. Su desarrollo como persona está detenido o en deterioro, los conflictos lo invaden y no sabe cómo enfrentarlos, resolverlos. Síntomas, angustia, miedo, temor se hacen carne en su existencia. El displacer predomina sobre el placer. Su vida es difícil o la hace difícil para los demás. No puede ser la persona que quiere ser. Algo (casi siempre sí mísmo) se lo impide. La amenaza lo invade, las defensas habituales no le sirven. Pide ayuda. Cuando hablamos de consultante, no lo hacemos sólo referido a un individuo, puede ser un grupo, una familia, una institución. El principio es el mismo, algo molesta, algo no anda, lo que se desea no se puede alcanzar, un nudo se ha instalado, algo hay que desatar para que siga fluyendo. Hacia donde se quiera. El que consulta sabe lo que quiere, tiene alguna gana, algún gusto, algún objetivo detenido y/o empobrecido. Cuál es entonces el lugar del consultado? Nos plegamos al decir de Bradford Keeney: "el terapeuta trata a un cliente que dirige al terapeuta sobre cómo tratarlo". Disponemos de todo el bagaje ideológico y práctico que poseemos al establecer una relación de ayuda que tiene como condición básica la concepción de libertad experiencial, facilitar la misma es el principal objetivo. Sabemos que la percepción de sí y el autoconocimiento son las claves del proceso terapéutico. Ofrecemos un servicio, realizamos una acción terapéutica (del griego Therapeuein, servir, cuidar). Procuramos establecer un vínculo en el que por lo menos desde nuestra parte exista calidez, respeto, acompañamiento, escucha, tolerancia, libertad de expresión, equidad, ética. Nos colocamos desde una actitud empática (no necesariamente simpática), auténtica y congruente. Nos entregamos a un encuentro. Jugamos nuestro sí mísmo, con el cuidado de no impregnar promoviendo las identificaciones. Nos proponemos favorecer: 1- Un paulatino conocimiento de sí mísmo 2- Apertura a la experiencia vivida en el aquí y ahora 3- Elucidar aquellos aspectos históricos constituyentes que incidan en el hoy 4- Reconsideración de los constructos perceptuales instalados 5- Aceptación de sí mísmo. 6- Descentramiento de miradas condicionales y condicionantes 7- Desconcientización de lo concientizado que perturba 8- Superación de los síntomas 9-Reconsideración de alternativas nuevas para sí mísmo 10- La Creatividad 11- El despliegue del potencial posible hoy, para mañana (los procesos siguen después de haber finalizado los encuentros terapéuticos propiamente dichos) 12- El desarrollo de la persona como un todo, más allá de los conflictos puntuales. Como consta en un trabajo anterior: "Un buen terapeuta debe ser como la serpiente del mito bíblico. Un buen terapeuta debe ser como Prometeo del mito griego. Como la

serpiente favorecer el autoconocimiento, la autoconciencia, sin temor ni culpa. Como Prometeo favorecer la pro-videncia, la capacidad de escrutar el futuro y de proyectarse creando, debe sembrar la semilla de la creatividad. Un buen terapeuta debe ser manzana y fuego, debe tentar la pasión por vivir. Debe ser entonces una serpiente prometeica". Agregaríamos hoy que también debe respetar a aquel que sólo pide ayuda por una coyuntura sintomática y que sólo eso desea, que son sus ganas hoy. Un buen terapeuta debe poner a disposición del otro su persona, su actitud, sus recursos. Establecer un plan de trabajo que emerja del ponerse de acuerdo con objetivos y medios, los propios como profesional y los del consultante, como agente principal del cambio y transformación necesarios. Esto se denomina "estrategias compartidas". No se debe imponer ni ofrecer nada que no sea conocido por el cliente. Este debe decidir cómo avanzar, de qué manera y en qué tiempos. Incluso luego de entrevistado puede elegir hacer nada, y si es una elección con la mayoría de las variables en juego no lo consideraremos una resistencia sino un acto más de libertad. Nuestra postura es humanísticamente radical, somos totalmente libres de hacer lo que querramos con nosotros mismos salvo dañar a un semejante o al entorno. Somos libres de saber que nuestros actos producen determinadas consecuencias, y aún después de ello elegir hacerlos. Como nos legó Aristóteles en su "Etica": "Soy libre de tirar o no tirar la piedra que tengo en la mano, pero no de hacer que si una vez arrojada me arrepiento, vuelva a mi puño". Postulamos las paradojas del prohibido prohibir, no tolerar que no se tolere. En este aspecto estamos con las concepciones morales propuestas a mediados del SXVII por Voltaire (razón y tolerancia). Esta es nuestra actitud básica, de allí construímos el trabajo terapéutico. Hablamos de un plan de trabajo elaborado en conjunto, conocemos por experiencias propias y de colegas de líneas similares que las personas, cuando logran abrirse profundamente a sí mísmas, alcanzan (además de superar sus motivos de consulta): 1- Vivir mejor consigo mismas dado que: 1a- Adquieren mayor autenticidad, naturalidad y congruencia interna. 1b- Se conectan mejor con su sentimiento y emociones respetándose. 1c- Tienen acciones (conductas explícitas o implícitas) favorables para sí. 1d- Aceptan sus límites actuales. 1e- La autoestima responsable (no narcisística) se eleva. 2- Vivir mejor con los demás dado que: 2a- Son más libres de acercarse a los otros. 2b- Comunican abiertamente sus sentimientos y pensamiento a los demás. 2c- Son más empáticos con el mundo. 2d- Son más tolerantes, aunque no ingenuos ni desprotegidos. 2e- Tienden a crear climas dialogales más que enfrentamientos. 2f- Ponen límites adecuados cuando confrontan con amenazas reales. 2g- Tiene en claro sus valores e ideologías y no los imponen. 2h- Adoptan una postura de activa solidaridad social. 2i- Tienen amigos y enemigos. Disfrutan de los primeros y no se preocupan excesivamente por los segundos porque esa es la impronta de los auténticos. Casi sin darnos cuenta estamos ante un modelo de lo que consideramos un adecuado despliegue de la persona, un desarrollo pleno, la autorrealización. Un enfoque integrativo, al que denominamos multidimensional, lo es no solamente en la posibilidad de la utilización de múltiples abordajes sino también en el aspirar a facilitar la autoexploración holística, podríamos decir también transpersonal, no necesariamente en el sentido que le dan otros sino en la dimensión una búsqueda que posibilite alcanzar todas las áreas (muchas o pocas) que quiera abordar nuestro consultante.

Así es como deviene la intención de ir "hacia modos integrativos de ayuda psicológica". Hasta aquí hablamos del backround que sustenta una posición. Hasta aquí nos implicamos en un planteo de elaboración de estrategias acordes a nuestro ideario. Hasta aquí referimos a todo tratamiento como un acuerdo que denominamos "estrategias compartidas". También consideramos que las confluencias son posibles en el marco de epistemologías concordantes, evitando de esa manera un enfoque ecléctico pragmático que olvide una postura y un paradigma al cual adscribimos. Desde aquí un cómo, variadas formas de proponer caminos de ayuda centrados en lo vincular. Tal como lo llamamos "desde la empatía hacia la confluencia de conciencias". Más allá, pero cerca, una metateoría que estamos pensando desde una visión fenomenológica holística, que da cuenta de la emoción como fundante de la persona. Que da cuenta de la naturaleza "antinatural" del ser humano, de un proceso de desarrollo y/o devenir conciente -personalización progresiva y/o en términos de Igor Caruso: Psicología Profunda como Ciencia de la Historia Natural de la Personificación. Tarea de los facilitadores humanísticos: favorecer el Proceso de Convertirse en Persona. Nota: este artículo fue recuperado el 5 de marzo de 2008, de http://www.robertexto.com/ archivo18/psico_humanis.htm Lic. Andrés Sánchez Bodas *Licenciado en Psicología, Universidad de Buenos Aires, 1972. *Ex-Profesor Adjunto de Orientación Psicológica (Carrera de Psicología - UBA), y ex-Profesor Asociado de Psicología Social (Carrera de Psicopedagogía, Universidad del Salvador). *Miembro fundador de la A.E.C.P. (Asociación del Enfoque Centrado en la Persona) *Autor de numerosos trabajos en su especialidad y de los libros: "Escritos y Reflexiones I y II" (1991-1992) y "Couseling, Crear Salud o Curar Enfermedad?" (1993), ambos de Ediciones Holos. *Creador en la Argentina de la Carrera de "Consultoría Psicológica" (Couseling) *Fundador y Director de "Holos" Centro Argentino de Psicología Humanística y Couseling. *Director de la Editorial Holos. El presente trabajo fue publicado originalmente en la revista Observador n° 3 y 4, Buenos Aires, Enero 1994

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