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El 12 de febrero celebramos el Día de la Juventud

Se celebra el Día de la Juventud en Venezuela, en conmemoración a la Batalla de La Victoria, ganada en 1814 por José Félix Ribas con jóvenes del Seminario y de la Universidad de Caracas. El 10 de febrero de 1947, la Asamblea Constituyente Decreta celebrar el 12 de febrero el Día de la Juventud. El acto central se realiza en la ciudad de La Victoria, en la plaza principal que lleva el nombre del héroe José Félix Ribas y donde existe el grupo escultórico integrado por él y varios jóvenes que reciben instrucciones sobre el manejo del fusil.

La historia registra como ese día un puñado de universitarios y seminaristas, al mando de José Félix Ribas y Campo Elías se cubrieron de gloria al derrotar en La Victoria a Boves y Morales el 12 de febrero de 1814. Después de haber dejado bien protegida a Caracas mediante la construcción de una «ciudadela» formada por 25 manzanas en torno a la Plaza Mayor, Ribas reúne un puñado de jóvenes inexpertos en el uso del fusil, armados con el coraje que inspira la defensa de la patria y con ellos, los soldados que no pasan de 1.500, marcha a La Victoria a enfrentarse a las tropas Realistas, que tienen unos 2.500 hombres.

La batalla comenzó antes de las 8 de la mañana y a las cinco de la tarde aún no se había decidido por ningún bando. Finalmente, cuando ya empieza a oscurecer y los patriotas están más comprometidos resistiendo los ataques de Morales, aparece Vicente Campo Elías con un valioso refuerzo de 220 soldados, lo cual fue suficiente para que con el empuje de Mariano Montilla, Cedeño, los hermanos Padrón, Campo Elías y el propio Ribas, se obtuviera el espléndido triunfo de La Victoria.

Unos cien patriotas murieron, entre ellos el Coronel Rivas Dávila. Fue una batalla que, si se atiende a la enorme diferencia numérica, era imposible que ganaran los patriotas; sin embargo, el coraje, el encendido patriotismo de Ribas, «airado e imponente como el ángel terrible de Exequias», así como el oportuno auxilio de Campo Elías, lograron el milagro, el triunfo de la juventud que heroicamente se inmoló en esa batalla impide el intento realista de cortar las comunicaciones entre Caracas y Valencia. Como estímulo a esos jóvenes, el Libertador otorgó al hijo de José Félix Ribas, el título de Capitán vivo y

efectivo de Infantería de Línea, con el goce de sueldo de tal desde hoy, y con la antigüedad del día en que empezare a hacer el servicio. Lo admirable es que el Capitán Ribas Palacios apenas tenía tres años de edad. Ese mismo día, el Libertador, que estaba en

Valencia, en una emocionada proclama, titulaba a José Félix Ribas “El Vencedor de los

Tiranos en La Victoria

Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo de la patria; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que será memorable, ni aun podemos optar entre vencer o morir: ¡necesario es vencer! ¡Viva la República!

Soldados: Lo que tanto hemos deseado realizará hoy: he ahí a Boves. Cinco veces mayor es

José Félix Ribas y Herrera

Nació en Caracas el 19 de septiembre de 1775. Su familia era de las más distinguidas en la Caracas Colonial y también de las más numerosas, pues sus padres tuvieron once hijos, siendo José Félix el menor de ellos. Recibió una excelente educación, incluso fue alumno del Seminario que más tarde sería parte vital en la famosa batalla de La Victoria. Sus padres fueron Marcos Ribas y Bethencourt y Petronila Herrera Martínez. El 1 de febrero de 1796 contrajo matrimonio con María Josefa Palacios, tía de Simón Bolívar. Este hecho lo convirtió en tío político del futuro libertador de cinco naciones. Estudió en Caracas y en sus primeros años de vida sintió inclinación por ser religioso de la orden de los Franciscanos, pero pronto desistió de la idea y se dedicó al negocio de la agricultura.

Desde muy joven, Ribas se apasiona por las ideas libertarias provenientes de Europa, llegando a ser uno de los organizadores del movimiento independentista que condujo al 19 de abril de 1810. Más aun, Ribas llegó a ser uno de los más cercanos colaboradores del Libertador Simón Bolívar. Sólo su temprana muerte, producto de una traición, pudo detener el impulso indoblegable de este forjador de libertad.

LA SOCIEDAD PATRIÓTICA

En 1799, Ribas presenció la ejecución de José María España, quien organizó junto con Pedro Gual una de los primeros intentos de rebelión contra la corona española. Ya el pueblo venezolano estaba empezando a manifestar su descontento con el sistema colonialista español. Poco tiempo después, en 1808, se forma en Caracas un grupo de valientes criollos convencidos de la idea de preparar un plan de Independencia. Como militar de carrera, Ribas era un hombre sospechoso para la corona española. Durante casi tres años no recibe cargo correspondiente a sus méritos y aptitudes.

José Félix Ribas era, en efecto, apasionado partidario de la revolución y uno de los primeros en la prédica y en el ejemplo. El movimiento, sin embargo, es descubierto y muchos de aquellos jóvenes son apresados. En los interrogatorios, declaran que iba a la cuadra de los Bolívar "a divertirse". Esa era la excusa que debían dar a la férrea vigilancia de las autoridades españolas los jóvenes pardos para justificar aquellas reuniones nocturnas y sospechosas. Lo que ocurría era que la sociedad caraqueña se enteraba que las monarquías europeas estaban en crisis y que existían formas de gobierno más justas e igualitarias

EL 19 DE ABRIL DE 1810

Escogido ese día para la movilización, “José Félix Ribas se multiplicó por calles y cuarteles, animando en medio de la muchedumbre incierta, venciendo resistencias tímidas, pero embarazosas, esforzando a los débiles, llenando los pechos de su osadía y entusiasmo”. Su actividad y reconocido patriotismo lo llevan al Ayuntamiento. Al ser

depuesto el General Emparan, fue miembro de la Junta Suprema que se organizó para gobernar a Venezuela. En octubre de ese año, como líder de los pardos caraqueños, organizó una protesta pública por el asesinato cometido en Quito (Ecuador), el 2 de agosto de 1810, de 28 patriotas por parte de las autoridades realistas. En esta segunda movilización importante del año, Ribas conducía la masa de la casa del Ayuntamiento a la plaza pública. La marcha la presiden José Félix Ribas y sus hermanos. El Dr. Francisco José Ribas tomó la palabra y a nombre del pueblo exigió de los miembros del gobierno una política decisiva, la expulsión de los “españoles equívocos” y medidas enérgicas de seguridad. La Junta Suprema prometió en adelante más celo y vigilancia para con los intereses públicos, y ofreció acordar honores fúnebres a las víctimas del trágico incidente.

Ribas siguió organizando a la gente, poseedor de un ascendiente sobre la población, se convierte en uno de los primeros defensores de la clase de "pardos". En sus discursos condenaba la indecisión del gobierno. Por esas razones, la Junta Suprema decide expulsar de Venezuela con destino a Jamaica, a los hermanos Ribas y a otros revolucionarios, por espacio de cinco meses.

A su regreso en abril de 1811, se le encomienda su primera tarea militar: la creación del batallón de Milicias Regladas de Blancos de Barlovento, con el grado de coronel. En 1812, durante la campaña contra Domingo de Monteverde, Ribas se encontraba bajo las órdenes del general Francisco de Miranda. Es enviado con su batallón en refuerzo del coronel Juan Pablo Ayala, quien defendía el Portachuelo de Guaica. De allí pasó a Caracas en calidad de comandante militar de la ciudad, en sustitución de Juan Nepomuceno Quero. Después de la caída de la Primera República, escapa con Bolívar a Curazao, en su segundo exilio en menos de dos años. De allí, partieron a Nueva Granada. En esas tierras, Bolívar organiza la famosa Campaña Admirable, que culminará exitosamente con la conquista de la ciudad de Caracas.

LA CAMPAÑA ADMIRABLE

Al entrar en territorio neogranadino, Bolívar pasa a Cartagena; para iniciar en ese

territorio la campaña de Santa Marta. Ribas fue comisionado para pedir al Gobierno de la

Unión y al General Nariño, auxilios y "la orden para continuar nuestra marcha victoriosa”.

En Ocaña se unió al ejército comandado por Simón Bolívar y con él marchó a San José de Cúcuta, para vencer en la batalla contra el general Ramón Correa, el 28 de febrero de 1813. El 18 de marzo, el Gobierno de Bogotá envió las órdenes para entregar a Ribas 150 hombres y algunos elementos de guerra. Cuando el general Bolívar inicia la Campaña Admirable en Cúcuta el 14 de mayo de 1813, Ribas comandaba la división de retaguardia.

El 20 de junio, apresura la marcha para reunirse con Girardot en Boconó. Como se creía la posibilidad de una incursión realista, proveniente de Barinas, Bolívar proyectó interceptarlos cayendo sobre ellos con las tropas de Ribas que todavía no habían salido de Mérida (21 de junio de 1813).

En tanto, Ribas bajó por Las Piedras a Santo Domingo y por el Norte buscó el río Burate para salir luego a Niquitao y Boconó, donde llegó el día 30 de junio. Siguió sin detenerse, hasta la Boca del Monte donde se reunió con Urdaneta. Bolívar, a su vez, había llegado a Biscucuy.

Conoce Ribas de la marcha de un destacamento realista al mando de José Martí, por la vía de Calderas hacia Niquitao. Retrocede para darle combate. El 1º de julio llega a Niquitao (13 leguas de marcha); el día 2 está frente a los españoles en La Vega. Estos disponían de unos 800 hombres, mientras Ribas sólo contaba con 400. Desde un terreno quebrado y peñascoso, Ribas continúa el combate y hace subir la caballería patriota sobre unas alturas dominantes de la retaguardia realista. Apoyada esta acción por ataque frontal, las filas españolas ceden y se dispersan. Tras la victoria, Ribas tomó 450 prisioneros y gran cantidad de armas y municiones. El 11 de julio continúa su marcha hacia Caracas triunfando sobre Francisco Oberto en Los Horcones.

Bolívar, por su parte, había seguido en rápida marcha hacia Guanare, donde batió a Olmedilla. Entró en esa ciudad el 1º de julio de 1813. Allí lo alcanzó Girardot con el resto de las tropas. Desde allí informó a Ribas del avance de Martí, y si lo ha batido le ordena reunirse velozmente. En caso de derrota debía salir por el mismo itinerario tomado por Bolívar (Boconó-Guanare). Bolívar continuó su marcha sobre Barinas, la cual fue abandonada por los españoles al saber de su derrota en Niquitao; el 5 de julio de 1813 Bolívar lanza a Girardot sobre Tízcar quien al dejar Barinas había abandonado artillería y cinco escuadrones de lanceros.

El 9 de julio, había ordenado a Ribas batir una columna enemiga de más de 500 hombres al mando del Gobernador Fuentes y de otro Jefe de apellido Cañas, en El Tocuyo; el 17, ya informado de la retirada enemiga, le ordena seguir sobre Araure "por el camino más corto". En Araure podría tropezar con el Comandante Oberto y debería destruirlo. Luego se le reunirán Urdaneta y Girardot. El 18 de julio, Ribas está en El Tocuyo; el 20 se mueve contra las fuerzas de Fuentes y Cañas, quienes se retiraron. En tanto, Oberto retrocedió a Barquisimeto donde reunió fuerzas procedentes de Coro y las de Fuentes y Cañas. En total unos 800 hombres a pie y 100 jinetes. Tenía cuatro piezas de artillería. Ribas no esperó a Urdaneta, en tanto que Girardot; conocedor del movimiento realista, los buscó por la vía de Barquisimeto, para encontrarlos en Los Horcones el 22 de julio de 1813. Ribas disponía de 500 infantes en tierra y 100 a caballo. Empeña la acción y luego de dos intentos rechazados, al tercero los corta y derrota totalmente. Con 50 jinetes los persigue. Entró en Barquisimeto el mismo día 22, donde reorganizó su gente.

Al seguir a Oberto, Ribas desobedecía a Bolívar, quien le había impuesto marchar por el camino más corto a la reunión. Su carácter impetuoso le hizo aprovechar el ascendiente tomado sobre el enemigo y la voluntad combativa de sus tropas. Urdaneta había llegado el 20 a Araure y siguió tras de Ribas; el 23 supo el éxito de éste y contramarchó para unirse a Girardot. Marcha Ribas por San Carlos (que había sido desocupada el 2 de agosto por Izquierdo) buscando reunirse con Bolívar (quien el 31 en

Taguanés deshizo al mismo Izquierdo), en la ciudad de Valencia. Es nombrado Comandante de San Carlos.

De San Carlos, Ribas pasa a Caracas. Había concluido victoriosamente la Campaña Admirable. Bolívar lo nombró entonces gobernador militar de la ciudad de Caracas y comandante de la provincia de Caracas. En estas funciones recibe el aviso del posible arribo a La Guaira de una expedición española. Se trataba de la fragata "Venganza" (40 cañones), una goleta y 6 transportes en los cuales viajaba el Regimiento de Granada (unas 1.200 plazas) al mando del Coronel Miguel Salomón. Ribas procedió a preparar una celada con el objeto de capturarla u ocasionarle grandes daños. Al efecto, vistió las tropas con uniforme español y se izaron las banderas españolas en las fortalezas.

EL VENCEDOR DE LOS TIRANOS EN LA VICTORIA

Por instrucciones del Libertador, Ribas tenía la misión de defender la entrada a Caracas, y ante el estado desastroso de sus tropas, organizó como soldados lo único que tenía disponible, como eran los 800 estudiantes de la Universidad de Caracas, jóvenes inexpertos en el uso del fusil, y con ellos unidos a los soldados, todos en total no pasaban de mil 500, marchó a La Victoria para enfrentarse a las tropas realistas, que tenían aproximadamente 2 mil 500 hombres. El nerviosismo y el miedo se habían apoderado de los jóvenes que por vez primera empuñaban una lanza, un rifle o una espada, cuando en el horizonte ven la nube de polvo que viajaba junto con las tropas de Boves. La carga enemiga se aproxima, mientras los jóvenes estudiantes invocan sus oraciones al cielo ante la muerte inminente. Ribas se dirige a los muchachos con palabras efervescentes de patriotismo:

“Soldados: lo que tanto hemos deseado va a realizarse hoy: he ahí a Boves

Cinco

... veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para

disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo patrio; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que ha de ser memorable, ni aún podemos optar entre vencer o morir: necesario es

vencer… Viva la República”

Por su parte, relata el escritor Eduardo Blanco:

“el enemigo descarga su furia sobre la plaza que valientemente defienden los estudiantes: crece el fragor de la impetuosa carga; ruge el cañón vomitando metralla; y una inmensa granizada de balas que se cruzan con fatídico silbido, rebota sobre la plaza

convertida de súbito en un circo de fuego, que lanza como rayos la muerte y cubre la

tierra de cadáveres, mientras Boves contempla la matanza con júbilo insensato” …

Ribas llegó el 10 de febrero de 1814 a La Victoria, espantando a los realistas que la ocupaban. La población en su mayoría, temerosa de las crueldades de Boves y de la inminente lucha, había abandonado sus casas y marchado hacia Caracas. El 12, a las 7 a.m.

se presentaron las tropas realistas y a las 8 a.m. se generalizó el combate. Morales ejercía el mando realista por estar Boves herido; tenía unos 4.000 hombres, 1.800 eran fusileros y el resto, lanceros. Su artillería, cuatro piezas. Encarnizada por ambos bandos, la caballería cargo 9 veces contra las defensas patriotas siendo igual número de veces rechazada con enormes pérdidas en defensores y atacantes.

Tras 9 horas de agobiante lucha, extenuados y a punto de rendir armas ante una nueva arremetida realista, los heroicos jóvenes recibieron un aliento inesperado. Desde lo alto del campanario de la iglesia alguien divisa un contingente de jinetes acercándose por el camino de San Mateo. 220 hombres al mando de Campo Elías se lanzan sobre las líneas realistas rompiendo el cerco, Ribas y los suyos abandonan las defensas y cargan con furia inaudita sobre los destacamentos de Morales. Y así una jornada que parecía ser aciaga para las armas republicanas se trocó en victoria inmortal. Más de un centenar de jóvenes perdieron su vida en esta memorable acción.

Si algún Jefe ha estado a la altura de su misión, ninguno como Ribas en La Victoria; sobreponiéndose a todos los peligros, oponiéndose con el fuego o el arma blanca a los ataques enemigos, atacándolo a su vez, sin reposo ni cuartel inutilizó la superioridad numérica enemiga con un sabio uso de la defensiva. En la tarde, a las 4:30, una polvareda por el camino de San Mateo y la vacilación del enemigo, le anunciaron el arribo de refuerzos.

Dispuso Ribas una salida al mando de Mariano Montilla para ayudar a la entrada del destacamento auxiliar. Los gritos de "Campo Elías, Campo Elías!" en las filas españolas identificaron al Comandante de las tropas auxiliares y esparcieron en aquéllas, desasosiego, transformado por el choque en temor. A las 5:30 p.m., los realistas levantaron el cerco y en desorden se retiraron no sin antes abandonar algunas tropas cercadas por los independientes en las calles adyacentes a la plaza. Ribas ordenó a Montilla y a Campo Elías perseguir a los desmoralizados realistas. El 13 de febrero, algunas tropas de Boves y de Morales amenazaron un retorno, pero fueron batidas en Pantanemo por el incomparable Campo Elías.

Al día siguiente, como estímulo a la juventud que se inmoló en La Victoria, el Libertador otorgó al hijo de José Félix Ribas, de apenas tres años de edad, el título de “Capitán vivo y efectivo de Infantería de Línea, con el goce de sueldo de tal desde hoy, y con la antigüedad del día en que empezare a hacer el servicio”. El capitán Ribas Palacios

apenas tenía tres años de edad, ya que nació el 14 de febrero de 1811. Ese mismo día, el

Libertador, que estaba en Valencia, tituló a José Félix Ribas “El Vencedor de los Tiranos en La Victoria”.

La Municipalidad de Caracas le acuerda una estatua, Ribas contesta: "La sangre de

los caraqueños derramada en La Victoria y la protección visible de María Santísima de la

Concepción fueron los que salvaron la Patria en aquel memorable día…" "Los mármoles y

bronces no pueden jamás satisfacer el alma de un republicano". Ribas había cumplido con

honor, y de aquel tremendo combate que contribuyó poderosamente a levantar el espíritu de las tropas patriotas en vísperas de entendérselas con el grueso del ejército de Boves en San Mateo, pasó a otros: a defender su ciudad natal de la invasión de Rosete.

Con unos 2.000 hombres había penetrado por los Valles del Tuy el Jefe español, uno de los más miserables y feroces. El 11 de febrero de 1814 hizo una degollina en Ocumare del Tuy, no perdonó sexo ni edad, profanó el templo, en el cual se había refugiado parte de la inerme población, masacrándola en presencia de altares y santos.

Rosete prosiguió su marcha con unos mil hombres y sin ánimos para atacar Caracas, quedó en Charallave. Ribas dejó en La Victoria una pequeña guarnición y luego de enviar auxilios a Bolívar, marchó a Caracas para seguir sobre Rosete; llevaba unos 700 hombres.

LA PÉRDIDA DE LA II REPÚBLICA

El 20 de febrero de 1814, Ribas destruyó en Potrerito una avanzada enemiga. A las dos de la tarde, con el grueso de sus tropas atacó las burdas fortificaciones de Rosete, fijándolo por el frente, mientras hacía pasar a través de unos camalotales, una columna, para atacarlo sobre la espalda. Una hora después, los realistas se dispersaron, luego de sufrir grandes bajas.

Desgraciadamente ni la situación ni sus fuerzas permitieron a Ribas una persecución exhaustiva. Boves decidió que Rosete insistiese sobre Caracas y al efecto le proporcionó nuevas tropas; sumadas a los efectivos escapados el 20 de febrero, constituyeron una fuerza de 3.000 hombres. Con ellos, de nuevo volvió Rosete. La situación de los patriotas era gravísima, sucedían los combates de San Mateo y creían los caraqueños que el Libertador no podría desprenderse de ningún cuerpo para socorrerlos. Ribas estaba enfermo de cuidado. Casi no habían tropas veteranas. Ante el peligro, se reunieron voluntarios y los efectivos disponibles, en todo unos 800 hombres con los cuales marchó Arismendi. Este cometió el error de atacar a Rosete en Ocumare sin explorar previamente los accesos; en los cacaotales Rosete había emboscado numerosa gente, la cual tomó de sorpresa a los patriotas y los destruyó. Escapó Arismendi con unos 200 hombres. La derrota sumió a Caracas en el más grande terror. Pero Bolívar, el 10 de marzo envió en socorro a Mariano Montilla con 400 hombres; estas tropas entraron a Caracas el 12, donde Ribas asumió la Jefatura y reuniendo los restos de la fuerza de Arismendi y voluntarios, pudo salir, llevado en una especie de litera, con unos mil hombres, el 17 de marzo de 1814. El 20 de marzo estaba frente a Rosete, quien se encontraba en el pueblo de Ocumare, privándose de la buena utilización de sus jinetes y de poder actuar en fuerza. Había dispuesto otra vez partidas en los cacaotales. Ribas las hizo batir por Leandro Palacios, quien siguió sobre la izquierda de Rosete. En tanto, el Comandante Gogorza atacó la derecha. Ribas, en persona, llevó el ataque sobre el centro y en dos horas de pelea lo rompió e incendió las casas ocupadas por el enemigo. La caballería realista fue interceptada al iniciar una carga por los jinetes. A poco lo españoles

comenzaron a huir, declarándose luego en total derrota. Ribas los persiguió hasta Cúcuta, de donde regreso a Caracas a la cual entró en triunfo. Mariano Montilla y Leandro Palacios continuaron la persecución. Serían éstos abnegados Oficiales quienes encontraron a la División de Bermúdez, ocupada en destruir el resto de Rosete. Con ello se juntarían los esfuerzos de Oriente y Occidente. Ribas, el 19 de mayo de 1814, lleva 600 soldados de refuerzo a Bolívar y como Jefe de las reservas de combate en la primera Batalla de Carabobo. Del campo regresó a Caracas con una pequeña escolta. La derrota de La Puerta significó la caída de la República en manos de Boves, el 15 de junio de 1814. El 25 de junio de 1814, Ribas destruye en Las Cocuizas una avanzada realista y detiene su marcha de reconocimiento, permanece a la expectativa y regresa a Caracas de orden de Bolívar. El 6 de julio, Bolívar y Ribas derrotan en Antímano a una columna realista. En la noche en una

Junta de Guerra, sus amigos querían hacerlo nombrar Jefe Supremo… Moción que fue

descartada y Bolívar de nuevo recibió el encargo de "salvar la Patria". Decídese la emigración y más de 20.000 personas marcharon a Oriente en la esperanza de salvarse de Boves -7 de julio de 1814-. Ribas parece haberse opuesto al abandono de la capital y dicen que gritó a Bolívar: "Simón, Simón, deja reparar los males que has hecho!". Derrotados los patriotas en Aragua de Barcelona, pierden la cohesión, la disciplina y hasta el principio del objetivo. !Cada uno o quiere mandar o ver por su vida!. En Cumaná, Mariño convocó a reunión y se dispuso a partir por Güiria; las tropas que quedaban, al mando de Ribas salieron para Cariaco. Mariño había perdido el primer puesto de Oriente. ¡Y a Bolívar lo suplantaba su fogoso tío!. De nuevo repitieron (ahora aumentado por la reunión realista) el error de lanzarse al combate sin unidad de mando, sin unidad de criterio, con una oficialidad desorientada por aquel continuo discutir y disminuidos en número.

LA DERROTA DE LA REPÚBLICA

El 5 de diciembre de 1814 se dio la batalla de Urica. Boves ordenó tres gruesas columnas y al llegar los patriotas avanzó sobre ellos; Bermúdez lo combate obligándolo a volver a su línea. A favor de este movimiento los patriotas se abrieron y marcharon sobre los españoles, quienes les hicieron un violento "fuego de cañón y fusilería". Ribas continuó su avance; a menos de un tiro de fusil ordenó fuego y lanzó sobre la derecha de Boves tres escuadrones escogidos y bien ejercitados, eran éstos los "Rompelíneas"; conducidos por Zaraza, Monagas y Barreto, cargaron con tal denuedo que rompieron y dispersaron a los realistas. Boves al ver el éxito de la carga patriota cargó a su vez con el centro; recibió un lanzazo y a poco murió. Pero su carga y el ataque de su ala izquierda rompieron el centro patriota y los envolvieron por la derecha. La infantería patriota pereció en el campo de batalla. La caballería huyó después de haber peleado flojamente. La derrota de Urica significa el fin de la resistencia organizada en tierra firme; la República seguirá viva gracias al empeño de Páez, Cedeño, Zaraza y otros, que continuaron el combate en las más duras condiciones. Bermúdez y Ribas escaparon. Morales se hizo reconocer como Jefe de los realistas y marchó sobre Maturín donde el 10 de diciembre en la noche y el 11 en la mañana Ribas y Bermúdez le hicieron una resistencia tanto más heroica cuanto sólo tenían unos 450 hombres. Derrotados, huyeron.

Ribas es Jefe, de aquellos muy escasos, capaces de infundir terror al enemigo, alientos a la población civil y de hacer que los soldados le crean. Con ello obtenía resultados donde otro hubiese perecido. Sus combates son acciones de pequeños efectivos y hoy es difícil juzgar sobre las maniobras efectuadas; pero en Urica, dispone una masa de caballería bien disciplinada y combativa y con ello hace romper la línea de Boves. Pero, se ha lanzado a la batalla sin meditar que sus Jefes y soldados no son los caraqueños o aquellos héroes de la Campaña Admirable. No ha tenido tiempo de consolidar su autoridad, discutida, criticada, para algunos de los más importantes habida en forma de traición. Además, no conoce bien las aspiraciones de los Jefes y soldados orientales para quienes él es un Jefe de Occidente. Va pues a la batalla, sin cohesión y por ello se pierde.

CAPTURA Y EJECUCIÓN

Ribas fue capturado por los realistas en compañía de un sobrino y de un criado. Los

había delatado un esclavo de nombre Concepción González. El Justicia Mayor de Tucupido ordenó su muerte el 31 de Enero de 1815, luego de grandes vejaciones. La cabeza frita en aceite fue enviada a Caracas, fue colocada en la Puerta de Caracas (donde aún se conserva) dentro de una jaula. El hombre que delató al Mariscal de Campo José Félix Ribas

y “vencedor de los tiranos de La Victoria”, Concepción González sobrevivió, huido en los montes, hasta comienzos de la Guerra Federal, cuando una guerrilla del General Zamora lo tropezó. El Jefe al reconocerlo dijo: ¡"ah caráa… Concepción… vamos a arreglar el asunto del General Ribas…! Y lo hizo ahorcar.

EL DÍA DE LA JUVENTUD

El 10 de febrero de 1947, la Asamblea Constituyente decreta que se celebra el 12 de febrero como Día de la Juventud en Venezuela, «en reconocimiento a los servicios prestados a la república por los jóvenes». Los actos centrales se realizan en la ciudad de La Victoria, en la plaza principal que lleva el nombre del héroe José Félix Ribas. Allí se erige un homenaje escultórico, integrado por el héroe y varios jóvenes que reciben instrucciones sobre el manejo del fusil. El monumento lo decretó el Presidente Andueza Palacio, pero se vino a erigir durante el gobierno de Joaquín Crespo, inaugurándose el 13 de febrero de 1895. El escultor fue Eloy Palacios.

Como un estímulo a la juventud creadora de Venezuela, el antiguo Congreso de la República estableció en 1987 la Orden «José Félix Ribas», la cual es entregada desde

entonces por el Presidente de la Republica con el propósito de “premiar a los jóvenes por

su destacada participación en actividades culturales, artísticas, científicas y de investigación, tecnológicas, docentes, conservacionistas, deportivas, rendimiento

estudiantil y de otro orden, que contribuyan al desarrollo integral del hombre y del país”.