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HARVINHARRIS

CANIBALES

YREYES

Versión espafiola de la obra Cannibals and kings. The origins of culrures de Marvin Harris

Traducción: Horacio Gonzailez Trejo

cultura Libre

6 1986. Salvat Editores, S.A., Barcelona

O Marvin Harris

Q Editorial Argos Vergara, S.A.

lSBN 84-345-8246-5 Obra completa ISBN 84-345-8373-9

Depósito legal NA 14791985

Publicado por Salvat Editores, S.A., Mallorca, 4 1-49

Impreso por Grilicas Estella. Estella (Navarra)

Printed in Spain

Barcelona

Durante sigla, d mundo occidental ae ha mtido re cOnfor?ado por la creencia de que el progreso material nub

ca cmduit$. Cwno prueba de que vivir es hoy mucho da fW pata nosotros de lo que lo fue para nuestros abuelos, ofrecwnos nuestrc#i &S, nuestron teléfm y nmttit ca-

lefacción central. Aunque reconwemos que el pmgmo pe

de ser lento y desigual - cw contratiempos poco dura&

que, pensándolo bien, será mucho mh fá-

m-,

sen-

cil vivir en el futuro que en el presenie.

las teorías cientificas, en su mayorla fomniladas hace

cien años, dimentan esta creencia. Desde la superioridad del

punto de vista de los cientificos victorianos, la evoIucibn de la cultura pareci6 ser un pemgrinaje por una erscarpadamon- taña dade cuya cima tos puebla civiihadoa Han mirar

hacia abajo a las diversos niveles de salvajismo y barba&

mo que aCin debian aperar las cuihrras uinfcrioresm, im victorianos exageramn le pobrtza material de los aal hm

dos dvajm y, al misma tiempo, idaron-loa beneñcioa de

Ia aciriljzacibnn industriaI. Repmentaron la antigua Edad

de Mra como una 4pma de gran&

ttmorwr e hcgurib

des, en que ia gente pasaba loa días en una haante busca de ahtm y las noches amontonada alrededor del fuqp.

en cuevas ínmórnodas, acosados por tigm de dienten como

sables. S610 cuando se dwbrlb el =reto

de la siembra de

cosechas, nuestma ankpada advajcaw tuvieron dciente

en aldcaa y construir vida-

tiempo libre para establece=

y c o n t a r con titmp0 para - Y --

almrioenar ex-

dan dortablwr. Sdlo entonces pudieron

d e n -

&en*

-atar

nuevas ideas. Esto, a su vez, ss nipm p

dujo a la Invenci6n de la escritura, a ias ciudades, a los g+ biernos organizados y al florecimiento del arte y Ia ciencia. Luego lleg6 la máquina a vapor, que Inició una nueva y mám

rápida etapa de progreso, fa revolucidn industnd, cw m milagrosa abundancia & &quinas producidas en serie, qipb ahorran trabajo, y de tecnología, que realza la vida, No es fhcil superat este tip de abtrhamiento. No obstante. un creciente nhem de personas no puede evitar la serisaci6n de que la mciedad industrial tiene un niiclso

falso y que, a mar de las irnigenes de Ios medios de co-

municaci6n ~ferentesa las placenteras hora de ocio, nua-

que trabajar cada vez mPia dura

El gran

auge industrial no s61o ha esiado contaminando la tima

con dcsperdiciwr y venenos; también ha vomitsdo bienes p servicios cada vez & peor calidad, ntás caros y defecm

898.

mente para conservar los lujos de que hoy goza-.

tms descencüentes ten&

Enestaob~,mipq&itocombewm~~~pb~~d~

dguo punto de vista victoriano del progrew, la categoría de *adelante y arriban, por una expficaci6n más realista de la evolución culhirai. La que ocurre con d nive1 dt vida de nutstn#r dias ya ha ocurrido en el pasado. Nuestra dtura no ea fa phem temoiogío que hp fracasado. Tampoco

Ir priment que ha alcanzado & limites & cmhimto. Las

tecnologias de culturas mteriom fracadiarw mptidm v#xs

y fueron rcmp1azadaa por nuevas tecnologias. h

limites de

Crcchiento fueron dcanzadon y trascendib do para ser

slcawmdus y trascendidos una va m&. Una gran parte de

lo que ddtramoa pgmm contanpdnco w, en rtalidad,

una mped6n de niveles que se gmm plenamente chi-

rana -6

Las poblaciones de la Edad de Pfedra vfrlan vi& &

sanas que loa pueblos que tea sucedieron inmediatamenta:

sn tiempos de Ion romanos había en el mundo más enferme

dadea que en cualquier época pffcadeiite, e incluso en Ia

prehistóricas.

- lngbm de prhcipioa del dglo ~~,

ia wdva

VI

& vida para

n€ñosno era, cm doda probsbiüdad, muy

atr8s. Más aGn, los e

diferente a la de Vetate d

res & la Edad de Piedra trabajaban para wi sustento menrw

hor~de hs que trabajan hs campinos chinos y egifl01

dpic(w

,

y, a pew de sus sindicatos, Ioe obrem fabrilw

de nuestro tiempo. En cuanto a aparr:imientas tala como

buens comida, antreknhientos y placerea cs~,los m-

tiguoei cazadores y mfectores disfrutaban de lujos que sdlo las norteamericanos más ricos de nuestros diaa pueden ~FX-

mih. En la sctuaiidad, familias enteras trabajan y ahorran

durante treinta aúos para obtenw el privilegio de ver unos

pocati metros cuadrados de hierba a travh de mui ventana

Y esos son unos pocarc privilegiados. Los nmkamcti-

dicen que uia carne hace a la comida, y su dieta m rica

(alguna dicen que demasiado rica) en proteinaa animab, pero dos tercios de la poblaci611viven by como vegetarla-

nos involuntarIm. En la Edad de Piedra, bdoa mantdan

una dieta rica en protefnas y pobre en fécula. Y la cme

no se congelaba ni se aahrraba de tllltiica y de cok hcial.

Pero no be dto este libro para desvalodar h nivelm

do vida norteamericanos y europeos modernos. Nadie pubde

negar que hoy vivimos mejor de lo que vivieron nuesttwi

bisabuelos en el sigto pasado. Nadie puede negar, inc1us0, que fa ciencia y Iri tecnología han cantribuido a mejorar ia dieta, la salud, la longevidad y fas comodidada & centena

res de dones de personas. En cuestiones taka como la

canhqción, la seguridad contra las damidadea natun lea y la facilidad del transporte y h comimict&rm hoa

mpc~adu, obviamente, hcluso a las más ophtas de ha

&edades

gar en mi pensamiento no se dere a la determinaci6n da

si la beneficiw de los ú1W ciento cincuenta años 8011 reda, sino a si son permaneñtes. LE1 miente au~indw

precedentes. La cuestión que mpa el primer hi.

tial puede considerame cano el extmm de una única Ilm;a

gráücn, siempre ascendente, de elevaci6n materiai y capid-

tuai, o u la úitimii y voluble ptubeiatlcia de una curva

-

VI1

qrw desciende con tanta frecuencia como dende? Cm

que la segunda perspectiva está más de acuerdo con la evi-

dencia y lee prhipb Cdamhm ds h ~~1~

derak

Mi objetivo consiste en demosttar k -6ai

m0-

entre el bb

nemr material y espitituai y loa CQS~y ñeneñcios & di- vwsos sistemas para incrementar la pduccih y controlar

el cmimiento de la poblacidn. En el pasado, irresistibles presiones reptoductoms surgidas de la falta de medio8 eib

cers y -ros

de contracepción, condujeron reiteradiunente a

la intensificacih de fa pdudh. Dicha iatensificacih ha

conducido, sienqm. d agotamiento ambientai. b que en p

mraI da por multado

nuevos sistemas de

cuda

uno de eUos con una forma catactedstica de violencia, tra- bajos penom, exploración o crueldad institucionaIizadwi.

miento mbientd pamcedan contener la clave de la -

prensi6n de la evolucidn de b organizacih faaiüiar, las re

iiiciona & propiedad, la ecaqmia politica y las creencias

religiosas. incluyendo ias preferencias dietéticas y la taMra slimcntari011. La. moderna técnicas mtracepcivas y aba-

tivu introducen en este cuadro nuevw eleaicnms potencx-

mente decisiva, dado que eliminan la

~tigosm

kl,la @bn reproductora, in in~miñcacióny -el agota-

lacionados con todas las técnicas pm*stcnteii pera hacer

frente directamente a Iris presiona repductoras a tra* dd cuntrol & la natalidad. Pno la nueva tecnologla &

mntmcepcih y aborto pusde baber llegado demasiado tar-

de. Las sociedadm estatalo contemporilneiiis rie encuentran

enhgadas a la in&dhción del do de producci6n ip

dustrial. Apniaa hcms mipaado a pagar el amigo por loa menta ambientalea rclacionadm con esta nuera ton- da de intensbiba y nadie pude predecir qué nutvos to~

amtaier8nnecwrsrioepara~dahIlmf~de~

miwito del orden industrial.

Soy conhmte de que

demin~hist6rico

pmbabie que min tedas 1

una rea&

desfa-

b~.Algurioil~it~~dcndidoi~hviacriloi

-

Vlll

lmoouccm cmdm que atablc~x)entr* wiballsmo, dgb~de ir#it

y mkrida, vegetarianismo, infanticidio, mtm y b ficias de producción. Como multado de do, me pubds acusar de intentar encarcelar al tspiritu humano dentro de

un sistema cerrado & relacionm mdcas, Pero mi intea-

ción a exactamente Iri mtraria. El hecho de qm f- ma ciega de dcterminismo haya gobernado el pd no dica que deba gobernar el fuW.

Antes de seguir adelante, desea aclarar e1 dgdkado de

fa palabra udeterminiom. En el cxintexto de la ciencia dd

siglo veinte, ya no se habla de causa y efecto en el sentido

de una relación mechica en pmprción de uno a uno entre variables dependientes e independientes. Eo la física mba*

mica hace tiempo que impera el riprindpio de indetermins-

ei6nm de Heisenberg, que suple las certezas causa-y-efecto

por las probabilidades causa-yefecto con mpcto a h mi-

cmpartlcdas. Ddc que el paradigma ama excepción refuta

ia reglan ha perdido su dominio en la física, yo, pw lo ntb nos, no tengo 18 tntenci6n de imponerlo en los feii6mena11

culturales. Cuando me refiero a relaciones determinista en-

tre fen6menws culturafes quiero &ir,

bla similares, bajo mdiciones cir consecuencias silnilaas.

meramente, que vati&

semejantes, tienden a prodtl-

Putsto que cm que Ia refacidn mire pmcem mabb

la y preferencias morales corresporide a probabiiidades y i similitudes m8s que a certezas e identidades, no tengo niri.

guna difidtad ea creer que la historia cs?á detmninads y que las sera humanos tienen la cripwidad de ejercer ia el-

ci6n moral y la libre voluntad. De becho, insisto en la p sibilidad & que pueden ocurrir improbables amitecimienta WGQSque impiiqucn la imprevhibie inversi6n de 1m re

Mmes ndm causa-gcfecto en-

pmesa y val-

m

teriala y, en cmmuencia, m que tdoa somrw

blts de nuestra contribución a la historia. Pero asegurar que

los sms humanos tienen la capacidad de ha= que ta mi- ma y la historia se conformen a las pautas de nuestra libre

eW6n no ea lo mismo que decir que la historia a, en

INTROQUCCION

realidad. la exprooI6n de esa capacidad. Nada de eso. Como demostraR. las culturas en general se han deserrolladc a lo 1al¡o de sendas paralelas y convergentes que IOn sumamen- te previsibles a partir de un conocimiento de los procesos de producción. reprodcccíén, intensificación y agotamiento. Aquf Incluyo 101 rituales y creencias aborrecidos y amadOl en todo

ol-mundo.

En mi opinión. la libre voluntad y la elecciÓD moral no

han tenido. prácticamente. ningt1n efecto significativo en la

dirección seguida hasta ahora por los sistemas de&molIados de vida social. Si estoy acertado. importa que quienes se interesan por proteger a la dignidad humana de la amenaza del determinismo mecánico se me alíen para reflexionar en

la siguiente cuestión: ¿por qué hasta el presente la vida SOo

ciaI estuvo compuesta. de manera terminante. de medidal previsibles más que imprevisibles? Estoy convencido de que uno de los más grandes obstáculos existentes para el ejercicio de la libre elección en nombre del logro de improbables me- tu de paz, igualdad y opulencia es el fracaso en reconocer los procesos evolutivos materiales que explican el predominio de las guerras. la desigualdad y la pobreza. Como consecuen- cia del deliberado descuido de la ciencia de la cultura. el mundo está plagado de moralistas que insisten en que han deseado libremente aquello que se vieron obligados a desear involuntariamente. mientras al no comprender las probebí- lidades contrarias a la libre elección. millones de seres que serian librea se han entregado a nuevas formas de esclavi- tud. Con el fin de cambiar la vida oocial para lIIejorarla. es necesario comenzar por conocer la razón por la que gene

ralmen~ cambia para empeorar. Por tal motivo, conaldero

que la ignorancia de 101 factores causales en la evolución

cultural y la Indiferencia por las probabilidades contrarias a

UD reaultado

fOlllllla de duplicidad moral.

ÍNDICE DE CAPÍTULOS

l.

Cultura Ynaturaleza

 

 

1

2.

Asesinatos en el paraíso

 

.

6

3. El origen de

la agricultura

 

21

4. El origen de

la guerra

 

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• .

 

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37

5.

Las proteínas y el pueblo feroz

 

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SS

6. El origen de la supremacía masculina y el del complejo de Edípo .'

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• .

 

67

7. El origen de

los estados prístinos

 

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• .

 

.

83

8.

Los estados precolombinos de mesoamérica

 

,.

lOS

9.

El

reino caníbal.

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122

10.

El cordero de la misericordia

 

······· 141

ll.

Carne prohibida

···.•··········· 162

12. El origen de la vaca

13.

La trampa

bid

'uIi

ra

ca

14. El origen del capitalismo

177

197

················

········ 211

INDKE DE CAP~ULOS

f 5. La burbuja

228

Epfiogo y soliloquÍo moral

243

Agradecimientos, referencias y nobs

248

Bibliagrnh

259

fios e~~ploradoresenviadas por los artopeos durante la

gran épwa de los ~brimicntosfueron lentos en compren- det d modelo global & cosrumbm e instituciones. En al-

guna regiones - Australia, el Artico, los extremos meridio-

nales de Sudamérica y Africa - enconu'amn ppos que w

davía vivían de manera mejante a la de sus antepasah

euqms de la Edad de Piedra, tiempo atrh olvidados: gru-

p de veinte o winta pemnas, diseminados en vastm te-

rritorios, en constante movimiento, que vivfan exclusivamen- te de la caza de mimales y de 1s recolección de plantas sd-

vajes. Esos ~m1parecían ser miembros de

una especie rara y &da.

En otras regbm -1-

b-

qw del este de Amtrica del Norte, 1as junglas de Sudad

rica y d este asiitico- enmntramn poblaciones m& densas que habitaban aldeas m& o menos establa, basadas en le

agricdm y compuestas, quid, por una o dan grandes e+ tmhuas m&, pm, lambién allf ian anxlas y las he rramlentas eran reliquias prehistóricas.

A lo largo de las rikras del Amamm y del Missisaippi

J en las idas del Pacífico, lrts aldeas eran de mayor tamaño

y, a veces, slbergaban a un millar o más de habitantes. Al-

gunos estaban mgadmdos ea Confederaciwea rayanas tn la categorfa de estada. Aqw loa eumpecw exagerami m aalvajismon. La mayorla d& uw coniddada aidwias a lcccionaban laa cabaas & sus enemim como da,asa-

ban viva a ma ptisioneros & guerra y coadan ame

humnnn ea Gwwmllh ritdw. Debe

eI hecho

CAN~SALESY REYES

*ctvilizadosm también torhimbaa a sera

humanos -en procesos por brujería por ejemplo- y que

no se oponían a exterminar la poblacidn de ciudadw ente-

ras (aunque sintieran escrSipulos en comerse entre si). En otras partes, naturalmente, los exploradores encontra-

ron estados e imperios plenamente desarrollados, gobernadm por ddspotas y clases dominantes, y defendidos por ejdrcitos permanentes. Fueron esofi grandes imperim con sus ciuda

des, monumentos, palacios, templos y tesoros, los que atra-

jeron a todos los Marco Polo y a todos los Colón a travh de los &nos y loar desiertos. Exisda China, el imperio mAs

grande del mundo, un mino vasto y whticado cuyos Iíderes

despreciaban a los ubarbaros de cara rojas que suplicaban desde insignificantes reinos más aiii de los limitwr del mundo civilizado. Y existía la India, una tierra donde las vacas emn veneradas y las desiguales mugs de la vida se atstribulm de acuerdo con. lo que cada alma hubiera mete~idoen su encarnaci6n anterior. Y estaban también Ios dos- t lm

ptrios nativos americanos, mundos en si mismos, cada uno

de ellos con sus mes y teligiones pecruiiam: Ios incas, con

sus gmdm fortalaas de piedm sus puentes colgantes, sus

gmmm siempre U-

y su incesante bGsqueda

mentada con corazones hum-

de nuevas saciriios. Tmbi existían los europeas,

mi

sus propias cualidad^ exóticas -la empma & la gucm

en nombre & un príncipe de la paz, la forzada compraventa

podemur3 ds d6 de su htna

de que loa eu-

y su economía mtrolada por el e+

sus dh dentos de sangre ali-

tado; los wkats, m

para obtener beneficios-,

en vfmd de un astuto dominio de la des-

ia ingeniería.

y de

¿Qué dmc6 este mdelo? &Porqtd amua pueblos abandoneron la caza y la rscoleFci6n como forma de vida,

en tanto que otros las conservaron? Y mtre los que adopb ron k agricultura, ¿por que algunoei se conformarun con la

vida aldeana mientras otrwi fueron mrdndose

unilorms

mente a una eategoda de estado? Y entre quienes se orga- nizaron - en estadoe, ¿por qld alguaos maroti im- y

CULTURA Y NATU-

m? &Paqd dgwm adoraban lu ncss micnttaa Mm

alimentaban cm Eorauincr hmunas a diosa uafbalcs? L. hiafori. humins ¿esUi expresada no por wio, sino por diez

mii mülones dc idiot as

pasidn, y M&

el iuego de ia opominidsd y Ii

más? Cm que m. Qco que hay un pm

ceso inteligible qut preside d maat~ento& formr. cul-

turales comunes, que inicia cambios y que detetmlna 8iu

transfom&cion~a lo largo de senda paraleh o divergentes.

El aucleo & este proceso ea la tendtncia a intensificar

1. pducci6n. Li htenrificaci6n - la inversi6n de mil8 ti* m, agua, minerales o energia por unidad de tiempo o Brea -

B, a su vez, una periódica respuesta a las ammanis contra

b nivelea de vida. Ea titmps ptimitivoai, tales amenazas ,@m, prhcipdmen&, de las modificaciones climdticss y

de las mipcioaer de p~nasy saimaia. En los Oltimos tiempoa, eJ principal estimulo ha sido la competencia mbc

Al margen de su causa inmediata, la intensifica-

esta&.

ci6n siempre es mtipmductiva. En ausencia de cambio tee

nol6gico. conduce hcvitablcwntc al a-enm

del medio

ambiente y s la disminucih de la eficiencia productiva, dada

debe aplicarse, tarde o temprano,

a animales, plantas, tierna. minerales y fuentes de energía

que el esfueno &te

m& remotos. menos fiables y mtnoa munificenta.- La- dis- zucioa de-la eficiencia conduce, a su turno. a bajos nt-

vela de vida

rios a lo deseido. Pero este ptoccso no mcluye cuando

o m, prtcisamcnte, a unos efectos contra-

todos, simcillamentt, obtienen menos comida, menoa pm

tunr - inventan medios de pmducd6n nuevos y

cih y metw Ufisf.~~ih& &ras

de m&

nddacle~n cambio

babap. A medida que disminuye d nivel, las al-

mk

ñieienn.,gucardtomapraiovdvc~8ndmndudrd~

Eamiento del entorno natural.

¿Por qué la gen&

intenta rrmlvrr sus pmblaoia ec+

Wando la paaduceí6n'l Taóriammtt. el ca-

mino mbs fdcil para aIcanzar una nuhicih de alta calidad y una ida prolongada y vigotosa, libre de fatigas y trabajos poair, M cmdsb C. aumentar ia pduDd6n aim en ro3

MALES Y RMS

ducir~apob~.~iporalguniirazOnquees~apid~~ humano - un cambio de cüma desfavorable, digama - la

provisi611de recums naturdes per cápita se reduce a la mi-

tad, la gente no necesita triitar de com~~otrabajando el doble. Pcdrí&n, en cambio, reducir a la mitad m pbh

cidn. 0, diriii yo, pdim hacerlo d no fuera a musa de un

grave problema.

Dado que la actividad hetffostxuaf w una dad&

ticmente estipulada de la quc depende la supervivencia de

nuestra apecie, no m tsrea facIl ntennar

la *-has

hu-

mana. En Ios tiempos pfeindustriaiea, la quhción eficaz de la pobhci6n suponía diminuir e1 nivel de vida. Por ejemplo, si ha de reducirse la pobIaci6a evitando las rela-

doma heterosexudes, apenas puede decirse que el nivel & vida de un gnipo se haya mantenido o mejorado. Dc ma- nera sImiIar, si ha de disminuirse la fecundidad del grupo Mendo que las comadmm salten mbm e1 vimtre de la mu-

jet hasta matar al feto - y a menudo

hmbih a la ma-

h-, los suparvivientes pueden comer mejor pero su ex-

pectativa de vida no babd mejorado. De hecho, el mdtodo de control de ia población más ampliamate utüizado du-

rante la mayor parte de la bistoria humana fue, probable-

mente, alguna forma de infanticidio femenino. Aunque los

psiwIdgims dc matar o dejar morir de. hanici6n a las

propias hijas pueden atcmmc cuihireimtflte definidndotm

como nepersonas (al igual que loa partidarios modernos del aborto, entra quienwi me cuento, definen a hs fcta como w&), los ab materiales de nueva m- de mba-

-toa

m no se borran tan fhilmente. EB sensato suponer que

la rnayorh & los pueblos que practica el infanticidio pre

feririan no ver riswir a sus hijlis. Pero las alteinativnsr - dL

minuir drásti~8mcntelos dve1es de nutrición, loa de salud y Ioe sexuales de la totaiidad del grupo- han sido consi-

m

&my tratando de indicar qw la rquhibn & la pobla-

dón a mudo fue un proceso coitw, cuando no trad

ias sriciedada pt'6.estataIa.

deradas, por lo genenif. atín da indmcablw, al

-

CULTUM Y NATURALEZA

dm, y una fuente & tensi611insividuai, mmo Thomai Mal-

thus

sugiri6 que .sería para todas loa ti- futum (hasta

que su emir qucd6 demostrado mediann la Invencián del

picsmativo). Es ea Un -o pd6n nproductm, como

padrla ser designada mls accrudammte - la que expiica h

periódica tendmcia de las &&&S

petalcs a intensi-

ficar la producción como mdida de proteccIbn o de hcm

mento dc los niveles de. vida en general. Si no fuera por la

graves mstm que entraña el unbol de la repmdueción. nues-

tra especie pOMa haber permanecido por siempre organi- zada en pp ~ueños,nlativamtfltc palfims c igu&t&

dos, de dons ncolsrn~.Pero la urenda de mtmdos

eficaces y benignos de control de ia población hicieron inca

table estt modo de vida. h prtsionm reproductoras p

dispusieron a nuestros antepasados de Ii Edad &

Piedra

a recurrir a la htensifidh com~reapuesta al ndmcm de creciente de anlmalea de cuza maga, disminuci6n pm"& por los cambia ciimátiws del fúho periodo @al. La intensificación del modo dc pmdueeih de la caza y de la

ddn abri6, i su vez, la etapa de h odopcMn de h

agricultura que a su turno condujo a una unipetmcia muy

alta mhe los grupos, s una inteasificscih de la gurrn y

la evolución &l estado. Pcro me

anticipsndh

ASESINATOS EN EL PARAfSO

sobre la tnmsih- de fa

vida grupai a las aldeas agn'cob S& ser h siguiente: lm cazadores-rec01ectores ocupaban todo su tiempo en Ia búa-

queda & lo suficiente para oomer. No podían producir un

=exmíente más di de la subsistencia*, de modo que vivían

en el límite dt la extincibn, padeciendo en fe me^ cr6ni-

cas y hambre. En consecuencia, era natural que desearan

cstablecetse y vivir en aldeas permanentes, pero no se Lx wurrib la idea de plantar semillas. Un &a, un gmio m& nimo &cidid dejar caer algunas simientes en un hoyo y muy pronto se iniciam los cultivos en forma reguiar. La gente ya no tenia que trasladame constantemente en bum de la

caza y el nuevo tiempo Iibre favoreció e1 pensamiento. Este

kho condujo a nuevos y mis rápidos progresos en la tec-

nología y, por ende, a m8s alientos - un #excedente más

alla de la subsistenciam-,

La explicación más difundida

lo que finaimente hizo posible

que algunas personas se apartaran de la agricultura y se cm+

virtieran en artesanos, sacerdotes y gobernantes. El primer fdo de esta teorÍa reposa en la miposici6n de que la vida era excepcionalmente difidI para nuestros ante pasados de la Edad de Piedra. Los testimonios arqueol6gim

del paleolitiw superior - alrededor del año 30.000 al 10.000

antes de nuestra era-

ca-

demuestran claramente que h

zadora que vivieron m aquellos tiempos disfnitamn de ni- veles de comodidad y seguridad relativamente elevados. No

eran chapuceros aficionados. Habian logrado e1 controf ab- soluto del praceso de quebrar, picar y dar forma a rwas

midahas, pmm que formaba la base de su teamIogfa y

que los consagró, mtrecidamtno, como ala mejores ardl

ces de ts piedra de todos los ticrnposm. Las &nias

indw

triales modernas no logran reproducir m cuchillas extm

dindamentt delgadas de #hoja de laurel,, frente lami- nadas, de 27 centhetros de largo y de dio un centúnetro

de espesor. Con delicados punumcs de piedra y utensilios

cortantes bdos buriles, crearon puntas de iupones de

hueso y asta intrincadamente dentadas, empuñaduras & asta para lanzar 10s venablos, perfemmente modeladas, y &as agujas de hueso, presumiblemente utiiizadas para confeah nar vdmentas con pieles de animdes. Los articula de nm dera, fibras y pieles haa daaparecido, peto también debieron ditinguirse por su excelente arzda. En opicibn a las ideas populares, los ahbm & las cavemasa sabian construir albergues artii'ciales y su uti- lización de cuevas y salientes rocosos dependía de las pasi-

bilidades regionales y de las necesidades de la tstaciba. En el sur de Rusia, los arqueblogos han descubierto huellas de la vivienda de un cazador, hecha con piela de mimales, en

un hoyo poca profundo, de dwe metros de fargo por treB

y medio de ancho. En Checoslovaquia, hace & de veinte mil años se utilizaban afberguwi invernales cm suelta rp

dondos de seis metros de dihetro. Con ricas pieles a modo de alfombras y camas. y una gran cantidad de excremento animal seco o huesos engrasados para el f&n, dichas vi- viendas pueden ofrecer una cualidad de refugio suprrim, en

muchos sentidos, a los apmtos urbanos

newi.

Es dificil conciliar la idea de pue vidan al borde de ia inanici6n con 1a~enormes cantidades de huam animalw acumulados en diversos matadcm palm1iticos. Grandes m

nadas de rnamuts, caballa, ciervos, renos y bisontes erraban por Europa y Asia. Las huesos de m4s de un diiar dc mamuta - excavados en un paraje de Chdwaquia- y

bs restos de diez mil caballos salva& a Ios que BC hdgah,

a internatos diversoai, hasta precipitarse dade un elevado

-

mtifido

a Solutd (Pmcia). dan testimonio de la

habilidad de los pueblos paleolíticos pm explotar sistwndtica

ah, lm restos de las es-

queletos & h propios cazado=

y &cientemente esas mmadas. M&

daa pruebas del hecho de

que se encontraban exttmdharhmte bien aiimentadoa.

La nmi6n da que las poblaciones palmlíticas trabajaban

de d

a sol para alimentarse también hoy resulta riW~

Como rwolecums de phtas alimenticias no eran, sin duda

afguna, menos chaws que lm chimpands. Diversos &tu-

di- experimentales han demostrado que en su Mbitat natu-

ral los granda simioes pasan tanto ti- acicalhdo~e~ju- gando y dormitando como prweyéndorit & alimentos y m

miendo, Como crtzah, nwtm antepasados del paleoliti- co superior debimia ser tan miles como los leones, anima-

lm que alteman rachas de intmrsa actividad con prolonga-

dos prhfos de dearcanrso y relajamiento. Los estudios rela-

tiva a la forma en que diitribuyen su tiempo los caza-

~~utempránt~ghan arrojado más luz mbrc

y

ata cuesti6n. Richd Lec, de la Universidad de Toronto, llevó un astro del tiempo que emplea el cazador-m16(:tor

bsquimán modwno en La búsqueda de alimentos. A psat

de su habitat -el ex-O del Kaiahari, una regih de&-

tia cuya exuberancia diffcilmente puede comparame a la de

Pda durante e1 periodo paltoiítico supcr£or-, menm de tres horas disrias por addto es todo Io que nccdtan loa

~uimagoesparaob~unadietaricaeaiproteímy~

ahmltos wen*.

ptrueno, mdiadoa por Anen y Orna Johnsm,dedican pmo ~datm~~patadirltoalaproduocibaide

aibniw y obtienen, mcdhte este ducru], maios pmt4

mciba hortlarltorts del Amazaaaa

m animela qw el bosquhh. En Iaa regiww

&e

de Iaw. ia

dtl

madmmr# ciunpesinoa deditan nfredador &

cuarenta y cuatro bom semandes al trabajo @cola

~-~qtlt~*bosquimdnquessrespett#>-

~~-ylorcrmpeifnorj~ran~Ingieron m-

-

8

ASESINATOS EN EL PANSO

fma granjeros ~cri~,para quiera cincuenta o

wnta horas Bcmrinaleo de trabajo son algo corriente, m

men bien, de acuerdo con los niveles de la bquimmo~, pero no puede d*, indudablemente. que dispongan de tanto tiempo libre.

No deseo minimizar las ~ta~inhertfltm a compa-

raciones de este tipo. Obviamente, d trabajo relacionado con

un sistema de producciún ahentaria espedfico no m limita

al tiempo empleado en la obtenci6n de la materia prima.

También ocupa tiempo someter a un proceso de cdmie~~to

las piantaii y animales de manera que multen adenradús para

su consumo y lleva aún más tiempo manufacturar y mantener instrumentos de pmducd6n tales como venablos, redes, pa-

los para cavar, cestas y aradm. Según los cS1h de Ios Jobnsw,el mrrchigutnga Mica apmximadamtnte tres hom diarias adicionaIw a h preparaci6n de la comida y a la

primotdiales amo ropa, berra-

manufactura de artfdw

mientas y vivienda. En m obscmaciona de los bquima-

nos, Lee hbti6 que en uaa jornada una mujer @a rcru- nIr &da sdciente para alimentar a su familia durante

tres días y que pasaba el resto del tiempo descansando, aten- diendo visiha, bordando o visitando otm campmnentoS:

*Las taxleas dom6ticas tala como minar, casar frum

cosa amontonar leña y buscar agua ocupan entre una y tm

horas del dia., Lua pruebes qua he citado conducen a una conclusión:

d demro110 de Ia agticuitum dio