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Diagnóstico Agropecuario 1998

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Sector agropecuario dominicano, por la Secretaria de agricultura
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PRESENTACION INTRODUCCION ASPECTOS SOCIOECONOMICOS EL PRODUCTO BRUTO INTERNO GLOBAL Y EL SECTOR AGROPECUARIO COMPORTAMIENTO DE LA SIEMBRA, COSECHA Y PRODUCCION DE LOS

PRINCIPALES PRODUCTOS AGROPECUARIOS POR GRUPOS COSTOS DE PRODUCCION DE LOS PRINCIPALES PRODUCTOS AGRICOLAS COMERCIALIZACION AGROPECUARIA REFORMA AGRARIA COMERCIO EXTERIOR

PROPIEDAD Y USO DE LA TIERRA EFECTOS DEL HURACAN GEORGES SOBRE LA AGRICULTURA DOMINICANA SERVICIOS DE APOYO A LA PRODUCCION CONSUMO DE BIENES CREDITO AGROPECUARIO ANALISIS DE LAS VARIABLES RELACIONADAS CON LOS ASPECTOS HIDRAULICOS EL SECTOR AGROPECUARIO EN EL MARCO DE LOS ACUERDOS INTERNACIONALES

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PRESENTACION
La Secretaría de Estado de Agricultura pone a disposición del público en general el Diagnóstico del Sector Agropecuario. Con este documento los usuarios de las informaciones del sector agropecuario, tendrán la oportunidad de conocer sobre el comportamiento experimentado por la actividad agropecuaria durante los últimos diez (10) años. Propicia es la ocasión para señalar que, inspirado por la actual política de producción del Gobierno, enfocada hacia la dinamización del aparato productivo nacional, en el pasado año 1998 se continuó el despegue del sector agropecuario dominicano. Este desempeño fue posible gracias al esfuerzo combinado de las instituciones del sector público con el sector privado en la ejecución de una política agrícola coordinada. Esta coordinación, contó con el apoyo del Presidente Dr. Leonel Fernández, fue fundamental para salir exitoso del reto que implicó el paso del Huracán Georges. La visión que se tiene actualmente de la agricultura respecto a su capacidad productiva y de expansión, ha sido el agente impulsor del establecimiento de nuevos programas y proyectos a ejecutarse en los próximos años. Este año el esfuerzo estuvo dirigido a establecer una política de reactivación de la economía vía el sector agropecuario, que contribuya a la creación de riquezas y el mejoramiento de la calidad de vida de la población. El incremento significativo de la producción interna de los bienes que requiere la población adquiere prioridad en el contexto nacional, por lo que debemos todos juntos aunar voluntades para desarrollar una agricultura más técnica y más dinámica que contribuya a mejorar la eficiencia y competitividad productiva que demanda el proceso de integración económica y apertura de los mercados. Esperamos que la publicación del diagnóstico del sector agropecuario, se constituya en un valioso instrumento de consulta que pueda contribuir a edificar y servir de referencia a los organismos del sector agropecuario y público en general relacionado con la actividad agrícola del país.

ING. AMILCAR ROMERO P. Secretario de Estado de Agricultura

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INTRODUCCION
El Diagnóstico del Sector Agropecuario en el proceso de planificación sectorial, es el resultado de un conjunto de actividades que intervienen en el sector y su interrelación con las variables macro y micro económicas. Estas actividades sectoriales están estrechamente relacionadas con el desarrollo global de la economía, la base estructural de la producción, con el origen del abastecimiento interno y destino de la producción y su comercialización, así como de la oferta interna de alimentos y la situación nutricional de la población en general. Con el desempeño mostrado por el sector agropecuario durante el año recién transcurrido se reconoce ampliamente la importancia que tiene la agricultura en la vida económica del país, por ser este sector, un gran productor de bienes para el consumo de la población, creador de empleos y generador de divisas. Además este sector produce la materia prima demandada por la agroindustria local y los bienes primarios para la exportación, destacando en tal sentido, que una gran parte de la producción se genera en unidades productivas con superficie sumamente limitada. Sin embargo diversos han sido los factores que han incidido para que el ritmo de crecimiento actual no haya sido congruente con las expectativas de bienestar y satisfacción de las necesidades esperadas por la población. El paso del Huracán Georges por el país ocasionó significativos daños a la agropecuaria nacional, principalmente en las plantaciones de rubros de mayor importancia en la canasta familiar agropecuaria y en aquellos que están destinados principalmente a la exportación. La Secretaría de Estado de Agricultura, consciente del rol que le toca desarrollar como institución rectora del sector agropecuario nacional, ha venido ejecutando actividades de gran importancia dirigida a crear una visión en perspectiva que nos permita coordinar esfuerzos para producir con eficiencia y mayor competitividad. En tal sentido, el sector agropecuario en su conjunto estuvo trabajando continuamente por mejorar el material de siembra, empleando nuevas técnicas de producción, preparación de tierra así como la inyección de recursos financieros a tiempo. Las autoridades del sector agropecuario elaboraron y ejecutaron un plan de acción que tenía como objetivo la rehabilitación y fomento de áreas afectadas por el Huracán Georges. Esto permitió que la recuperación se hiciera más rápida y eficiente provocando incrementar los niveles de productividad capaz de propiciar un creciente flujo de inversión hacia el campo para producir los bienes que demanda el mercado nacional e internacional. Este documento tiene una importancia especial para la Secretaría de Estado de Agricultura y para el sector agropecuario en sentido general, en virtud de que viene a constituir el instrumento básico de consulta para el análisis profundo y minucioso del comportamiento de la agricultura nacional durante los últimos diez (10) años. El Departamento de Economía Agropecuaria, espera que este importante instrumento de consulta, realizado con informaciones provenientes de los diferentes Departamentos de esta Secretaría de Estado y de las demás instituciones del sector público agropecuario, sirva de ayuda a todos los interesados en propiciar un desarrollo agrícola sostenible que transforme la agricultura con miras a reducir la pobreza rural y conservando el medio ambiente. En tal sentido, sentimos gran satisfacción al poner a disposición del público en general la publicación del "Diagnóstico del Sector Agropecuario", con la finalidad de mantener el flujo de

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informaciones sobre el comportamiento de la producción agropecuaria nacional. Al tiempo que queremos dejar constancia de la expresión de agradecimiento a todo el que de una manera u otra tuvo que ver con la elaboración de este documento y que en las distintas etapas de la preparación del mismo, prestaron su colaboración, conocimientos y esfuerzos, sin los cuales esta publicación no hubiera sido posible.

ASPECTOS SOCIOECONOMICOS
2.1 Población Rural La población en sentido general, se caracteriza por una impresionante movilidad donde hace 20 años el 80% de la población de los países en desarrollo vivía en zonas rurales, para el año 2,000 casi el 40% de la población vivirá en zonas urbanas. La rápida urbanización del mundo requerirá de una adecuación de las instituciones, los mercados, las infraestructuras productivas y las políticas alimentarias. Los cambios estructurales ocurridos en la población hacen también que se modifique la disponibilidad de mano de obra rural y al mismo tiempo plantean grandes problemas a la seguridad alimentaria de los pueblos. En el país, la población constituye una variable que sirve como parámetro para tomar medidas de política económica, por lo que consideramos pertinente darle la importancia necesaria al comportamiento experimentado en los últimos años. De acuerdo al censo de población y vivienda realizado en 1993, se determinó una población de 7 millones 089 mil habitantes, de los cuales el 55% residen en las zonas urbanas y el restante 45% en zonas rurales. De acuerdo a la tasa de crecimiento de la población dominicana, para el año 1998 existían 8.4 millones, de los cuales 3.1 millones residían en las zonas rurales. Además, quedó establecido que el desequilibrio es tal que la mitad de la población está residiendo en cuatro grandes ciudades, específicamente en el sureste del país, en las que se encuentra el Distrito Nacional. Sin embargo, el desplazamiento ha sido tal que el 69.5% de la población residía en la zona rural, en tanto que para 1981 el censo realizado en ese año la situaba en un 48%, lo que indica que la tendencia que conducía a una movilidad progresiva de la población rural hacia la ciudad. Actualmente se estima que en las zonas rurales del país, existe escasamente un 37% de la población total. Estas migraciones se produjeron debido principalmente, a la falta de oportunidades de empleo en las zonas rurales, lo que afecta considerablemente la agricultura del país. El rápido crecimiento de la población y la pobreza rural han provocado una excesiva migración hacia zonas urbanas con graves consecuencias negativas de carácter social, económico, ambiental y nutricional. Se estima que de los sectores más afectados por la pobreza del país, aproximadamente el 60% de los hogares rurales están por debajo de la línea de pobreza en lo que se refiere a ingresos; mientras que la mitad de ellos son indigentes. El 39.2% de los hogares rurales no disfrutan de la satisfacción de sus necesidades básicas, en tanto que en el área urbana solo el 25.3% no la tiene satisfecha.

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2.2 Empleo, Salario e Ingreso en el Campo Dominicano. En términos generales para el país, el crecimiento de la población económicamente activa (PEA) ha sido considerablemente alto, lo que viene a constituir una razón de gran importancia de que se haya mantenido un alto nivel de desempleo y una ampliación del subempleo. Este crecimiento está fundamentado no solo en los factores básicos, sino de índole demográfico relacionado con la natalidad y otro de carácter sociológico relacionado con la integración de la mujer a la activa productiva. En 1994 el Banco Central realizó una encuesta de ingresos y gastos, con la medición del empleo; arrojando que el desempleo se estimaba para el año 1994 en 25.5% para la zona rural y el promedio nacional fue de 24.8%, de una población proyectada en 7.8 millones de habitantes. Este mismo estudio reflejó que el ingreso promedio mensual por familia rural representaba el 53% del monto devengado en la zona urbana. La Encuesta de Fuerza de Trabajo realizada en el año 1996, por esa misma institución levantó la segunda, que mostró que la tasa global de participación fue de 52.6%, con variaciones marcadas de acuerdo a las regiones geográficas. La más alta tasa de participación de la población se registró en el Distrito Nacional, donde se concentra la mayor oferta de trabajo disponible con el 59.5% y Santiago con 53.8%. Al mismo tiempo se observó altos niveles de desocupación por encima del promedio nacional en los centros de mayor concentración poblacional rural del país, como son sureste y suroeste con 21.7% y 16.2% por ciento, respectivamente. El empleo a nivel nacional ha experimentado un significativo incremento como consecuencia de la inversión que realizan las autoridades dominicanas, de aquí que la tasa de desempleo actualmente es de las más bajas registradas en el país durante los últimos años. Esta afirmación es compartida con el Dr. Peter Gregory del instituto para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, a partir de una exhaustiva evaluación de las encuestas de hogares que sirven como fuente de información sobre la fuerza laboral, llegando a la conclusión de que la tasa de desocupación en sentido general, ha sido sobreestimada. El resultado de estas evaluaciones ha determinado tasas de desocupación muy por debajo de como tradicionalmente se ha afirmado de que la República Dominicana se caracteriza por niveles altos de desempleo. El desempleo en la zona rural, estimulado por la política económica aplicada en el sector agropecuario, había traído como consecuencia el deterioro progresivo del poder adquisitivo de los grupos de más bajos ingresos, tales como los pequeños y medianos productores; y también, a los trabajadores agrícolas. Estos últimos se encontraban afectados por la discriminación, con respecto a los salarios devengados por los trabajadores urbanos. Sin embargo, a partir del año 1997 la población trabajadora ha experimentado mejoría en sus ingresos como resultado del incremento salarial que se realizó, tanto en el sector público como privado, así como a los trabajadores del campo. La política salarial del país ha sido tradicionalmente conservadora, donde la mayoría de las veces las disposiciones oficiales sólo se refieren al establecimiento de salarios mínimos, orientados principalmente a proteger el salario real de los trabajadores de menos ingresos, sin afectar ampliamente los sectores intensivos en mano de obra; el sector agropecuario. Las autoridades del sector agropecuario tienen actualmente su atención, en la prioritaria tarea de estimular la creación de empleo productivo. Esto así porque este sector absorbe la mayor cantidad de mano de obra, como consecuencia de que sus actividades productivas se encuentran ubicadas en las áreas rurales, donde se concentran la mayor pobreza del país y un alto nivel de desempleo.

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En los últimos años en el país se había seguido un modelo de desarrollo que afectaba grandemente el salario y el ingreso de los hombres del campo, caracterizado por la baja participación de los productores en los márgenes de comercialización. Actualmente la población trabajadora rural ha visto incrementar sus ingresos como resultado del aumento experimentado en los salarios en los trabajadores del campo dominicano, y sobre todo, por los altos precios que reciben los productores agropecuarios por los bienes intercambiados. Esto viene dada como consecuencia de una mayor participación de los productores en el que se traduce un cambio experimentado en los márgenes de comercialización de éstos. En los últimos años, la población rural se había convertido en más pobre, en función del ingreso real que recibía la población, como resultado de que los cambios registrados en éstos, mostraban una mayor desigualdad en su distribución, dirigidas principalmente, a favorecer a los grupos de más altos ingresos de la ciudad, en detrimento de los hombres más pobre del campo. Actualmente, los salarios que se pagan están considerablemente por encima del salario mínimo permitido por la ley. De hecho, el salario mínimo agrícola del trabajador del campo que realiza una jornada completa, está relativamente superior al salario mínimo del sector agropecuario establecido. Ante este panorama enfocado, es importante continuar promoviendo una política de inversión en el campo dominicano, dirigida a incrementar en el número de empleos con una consecuente revisión de los salarios devengados por los trabajadores rurales. Esta situación podrá ayudar al mejoramiento considerable de la calidad del empleo agrícola, en términos de la preparación y destrezas requeridas del trabajador rural, las retribuciones recibidas y la regularidad y permanencia en el empleo. 2.3 Salud y Vivienda Para las autoridades actuales, garantizar la salud de la población rural es uno de los compromisos asumidos y un principio constitucional ineludible, por tal razón, todos los pasos dirigidos en materia de reformar el sistema de salud actual, constituye uno de los grandes retos que enfrenta el país hacia la construcción de un modelo de sociedad más justa, que ofrezca a los campesinos el acceso a los servicios esenciales que le permitan una mayor calidad de vida. Entre los años de 1989 y 1990 una cantidad considerable de familias (35%), estaban residiendo en casas inadecuadas. Sin embargo, para 1991 se redujo este panorama a un 15%, mejorando las condiciones a 40%; principalmente en la zona del Distrito Nacional. El mejoramiento en las viviendas se correspondió con los niveles de inversión pública dirigida hacia la construcción de éstas, realizadas durante esos años. No obstante, se registró que las familias de más bajos ingresos varían en condiciones de hacinamiento, ubicándolo en un 79%. Esta situación responde a la distribución desigual de las viviendas construidas, siendo este el patrón en la asignación hasta el año 1996. Este hecho, ha tenido repercusión en los precios de la vivienda en el país, los cuales se han incrementado en un 6.8% de 1994 a 1996. según estudio realizado por el Banco Central a final del último año. La situación de hacinamientos que acaban de ser expuestos en el sector vivienda provocan problemas en la población que conducen a las enfermedades que están muy relacionadas con la dieta y los estilos de vida de la persona. De ahí que se considere el alto índice de pobres que prevalece en la República Dominicana, de acuerdo a investigaciones realizadas por diferentes instituciones nacionales e internacionales.

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Aunque hay que señalar que en cuanto a los servicios de salud, exhiben un mejoramiento en los últimos años, debido a los programas de prevención que se vienen ejecutando de forma sostenida. 2.4 Nutrición La nutrición constituye, uno de los principales indicadores que se dispone para estudiar la evolución de la seguridad alimentaria en base al consumo de alimento percápita a nivel nacional. Este se determina a partir del suministro de energía alimentaria en calorías, sobre las hojas de balances de alimentos y de datos sobre la población. La nutrición, al igual que la salud relacionada con las condiciones de vida de las personas, o sea, con el medio ambiente, los niveles de ingresos, la escolaridad, y la pobreza en sentido general. En ese sentido, se ha determinado que las mayores tasas de desnutrición se encuentran concentradas en los barrios de clase baja y la parte rural que es donde se manifiesta la pobreza en forma alarmante, siendo ésta la causa más importante de la preocupación por una seguridad alimentaria. En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma en 1996, la FAO publicó un estudio en el que señalaba que 67 millones de latinoamericanos están desnutridos, ya que el consumo diario está por debajo de las 2,200 calarías y que la zona del caribe donde está incluida la República Dominicana, consume tan sólo un 8% de ese total. Por tal razón, el Gobierno Central consciente de esta realidad, está en búsqueda de lograr un entorno político, social, económico, pacífico y estable para sentar la base fundamental para lograr una seguridad alimentaria sostenible y erradicar la mal nutrición de la población más pobre del país. La eliminación de la mal nutrición del segmento más pobre de la población debe lograrse, no sólo mediante la ejecución de políticas y programas orientados a elevar la cantidad y mejorar la calidad de la producción agrícola, sino también mediante la implementación de programas de generación de empleos e ingresos de los sectores más necesitados. Al mismo tiempo se logra también, poniendo en mano de los agricultores pobres la tecnología agrícola apropiada y mejorando el acceso de los sectores de escasos recursos de la población rural, al crédito dirigido hacia la producción. 2.5 La Pobreza Social El bienestar de la población es uno de los indicadores sociales que forma parte de un balance económico de una gestión, en razón de que refleja el nivel de la calidad de vida de la población en su conjunto. Osea que este indicador registra el grado de satisfacción de sus necesidades. De aquí que garantizar un máximo grado de bienestar social debe ser en principio, el objetivo central de la economía tanto por el hecho de que el ser humano y la satisfacción de las necesidades son la razón de ser del desarrollo económico. En el país, la pobreza social constituye uno de los problemas principales y más complejos, como consecuencia de la incapacidad de la economía para la generación de fuentes de trabajo. La pobreza retarda el desarrollo del país, a la vez que resulta imposible erradicarla sin las oportunidades económicas que ofrece el empleo productivo. De aquí que ésta (la pobreza) es el factor económico más importante que impide que mejore el acceso de la población a los alimentos. Igualmente, podemos señalar que aproximadamente la mitad de los dominicano no alcanzan los ingresos suficientes para tener un nivel de vida que le permita cubrir sus necesidades y mantener una vida decorosa.

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Asimismo, una tercera parte de la población vive en la indigencia, no logrando siquiera los ingresos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas de supervivencia. 2.5.1Pobreza Rural El desarrollo económico y social del sector seguridad alimentaria para toda la población. varía de un país a otro y dentro de cada país. desarrollo están mal provistas en lo que infraestructura de educación. rural es un requisito decisivo para alcanzar la La pobreza rural es un fenómeno complejo que Por lo general, las zonas rurales de los países en respecta a recursos financieros y técnicos e

Durante la primera mitad de la década actual, se verificó una profunda declinación de los ingresos que produjo importante reducción del salario real de los trabajadores en general y del campo en particular. Esta situación de alta tasa de inflación, provocó una situación distributiva desigual de los ingresos que se hizo más amplia y se incrementaron los niveles de pobreza de la población rural. En la zona rural se acentúa la falta de oportunidades de ingresos, la imposibilidad de crear y mantener sistema de producción, la insuficiencia de productos básicos y de insumos, así como la falta de redes de distribución de bienes de consumo, el acceso limitado a los servicios públicos y la mala calidad de esos servicios son aspectos fundamentales que han de tenerse en cuenta en la implementación de políticas de seguridad alimentaria rural. Los campesinos se encuentran entre los sectores más afectados por la pobreza del país, se estima que casi el 60% de los hogares rurales están por debajo de la línea de pobreza en lo que se refiere a ingresos, mientras que la mitad de ellos son indigentes (es decir reciben ingresos que bastan sólo para cubrir su alimentación). El 39% de los hogares rurales no disfruta de la satisfacción de sus necesidades básicas, en tanto que en el área urbana sólo el 25% no la tiene satisfecha. De ahí, que se requiere de un esfuerzo especial para sacar de la pobreza a este segmento de la población. 2.5.2 Lucha contra la Pobreza

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EL PRODUCTO BRUTO INTERNO GLOBAL Y EL SECTOR AGROPECUARIO.
El Producto Bruto Interno mide el valor de los bienes y servicios finales producidos en el interior del país por los diferentes sectores que intervienen en la actividad económica nacional durante un año. En ese sentido, hay que consignar que el comportamiento del valor de las diferentes actividades económicas realizadas en el país durante el período 1989-1998, de acuerdo a datos preliminares, se caracteriza por un crecimiento sostenido, a excepción del año 1990, cuando se produjo un descenso de 5.8% con relación al año precedente. Al medir el comportamiento del PBI en términos de tasa de crecimiento promedio anual, resulta que hubo un crecimiento de 4.2% en la década. Ahora bien, al comparar los resultados de los dos últimos años se aprecia que la economía creció en 7.3% en 1998, con relación al año anterior. Este resultado parte del hecho de que en 1997 los sectores de la economía lograron producir en valor unos RD$5,326.4 millones, en tanto que en 1998 pasaron a RD$5,712.9 millones a precios del año 1970. Las actividades productivas que impulsaron este desempeño fueron: Comunicaciones que crecieron en un 20.6%; construcción un 11.6%; electricidad y agua un 13.7%; además comercio que escaló un 11.5%; transporte 11.8% y manufactura un 5%. Mientras que el sector agropecuario sólo creció en 1.0%. Los demás sectores exhiben bajos crecimientos durante la década. Entre los principales factores determinantes de este dinamismo en la economía del país que contribuyeron con este comportamiento, se pueden mencionar: incrementos de los precios internacionales de productos de exportación; aplicación de la tasa cero para la importación de insumos, maquinarias y equipos para las actividades agrícola y textil; disponibilidad de materia prima para diferentes procesos productivos; aumento del crédito, por parte del sector financiero público y privado y por la dinámica experimentada tanto del sector turismo, como de las zonas francas. Evaluando la participación relativa de los sectores productores de bienes y servicios en el PBI Global del año 1998, se determina que los que sobresalieron en este aspecto fueron: manufactura con 16.6%; comercio con 12.9%; igualmente dinamizó la economía el sector construcción con un 12.1%. Mientras que transporte y comunicaciones participaron con 6.9 y 4.7%, respectivamente. La actividad agropecuaria en su conjunto redujo su participación en el PBI total. De acuerdo a cifras disponibles en 1998 esta actividad participó con 11.6% en ese indicador macroeconómico, mostrando una reducción de 0.8% con relación al año anterior cuando se registraron 12.4%. No obstante este resultado, la tasa de crecimiento del sector agropecuario es positiva, al establecer la relación en eso dos años, aunque no alcanzó el nivel esperado de acuerdo a la tendencia que se estaba verificando hasta el mes de septiembre, cuando se interrumpió por el paso del Huracán Georges por el país, ocasionando daños importantes que afectaron significativamente la producción agropecuaria nacional. Sin embargo, a pesar de las grandes pérdidas causadas por el fenómeno mencionado a la agricultura del país, las autoridades del sector agropecuario en su conjunto, inmediatamente elaboraron y pusieron en ejecución un Plan de Acción para la recuperación del sector agropecuario. Esta iniciativa contó con el apoyo pleno del Gobierno Central, y para el cual destinó los recursos financieros necesarios para el desarrollo de la actividad agrícola; por lo que sólo se registró una imperceptible reducción en 1998 con relación al año anterior.

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El Plan de Acción de Recuperación y Fomento de Cultivos de Ciclo Corto consistió entre otras cosas en establecimiento de un programa de financiamiento con rápidos desembolsos a través del Banco Agrícola a tasa de interés preferencial de 12%; distribución a nivel nacional de semillas y toda clase de material de siembra y agroquímicos, rehabilitación de platanales, café y cacao, y realización de servicios de roturación de tierra gratuita a los pequeños y medianos productores afectados por el fenómeno natural. Estas acciones fueron realizadas en algunos casos de forma gratuita, y en otros casos a muy bajo costo. Además, hubo reparación de presas y caminos vecinales y asistencia técnica a los productores; así como la ejecución de actividades de recuperación de suelos afectados por los arrastres provocados por las crecidas de los ríos. Los resultados obtenidos en la agricultura gracias a esa iniciativa, son evidentes, al conseguir incrementos muy marcados en la producción de rubros agrícolas, tales como la batata que creció en un 53%; la yuca con 30.40% y el ñame que logró un 21.79%. En igual medida la auyama que creció en 30%, el tomate de ensalada que registra un 29.7% y el ajo que marca un nivel de 20%. Otros rubros que incrementaron su producción en el 1998 y que por tal razón contribuyeron con el aporte positivo del sector agropecuario al PBI total, fueron los tradicionales de exportación café, cacao y tabaco. el café manifiesta un incremento de 67.31%, el tabaco de 58.71%; mientras que el cacao se sitúa en 13% en ese año, con relación a 1997. Entre los factores que propiciaron estos resultados se pueden mencionar: las condiciones favorables climatológicas prevalecientes durante el año, antes del paso del Huracán Georges, los buenos precios internacionales, la incorporación de tareas adicionales, una fertilización adecuada, el control efectivo de plagas y enfermedades como la Broca del café y el Moho Azul y la rehabilitación de las plantaciones. Por su parte, la caña de azúcar que también tiene gran impacto en el PBI agropecuario, exhibe una notable caída en 1998, calculada en 22.71%. Esta caída en la producción obedece a una disminución del área cultivada de caña, a los conflictos entre los colonos azucareros y autoridades del Consejo Estatal del Azúcar, por las grandes existencias de azúcar acumuladas, debido a la gran producción de la zafra pasada en las empresas privadas y por los altos costos de los insumos agrícolas. En cuanto a los cereales, el arroz registró una disminución del orden de los 6.7%, por descender el volumen producido de 7.3 millones de quintales en 1997 a 6.8 millones en 1998. Como factores determinantes de este desempeño, además de los daños causados por el Huracán, que afectó la última cosecha del año, está la presencia de plagas y enfermedades que han reducido la productividad del cultivo. De igual manera se presenta la producción de guineo, la que se redujo en un 17.91%. En este caso, además de lo que pudo afectarlo el Huracán Georges, fueron seriamente dañados por las grandes riadas ocasionadas por el río Yaque del Norte, por la caída de algunas plantaciones, está la falta de mercado para la venta de banano fuera de la cuota de 55 toneladas que el país vende a la Unión Europea, lo que desalienta al productor de la musácea. En lo que respecta al subsector pecuario, el crecimiento experimentado en el año 1998 fue notable en algunos rubros que lo conforman, contribuyendo de este modo con el crecimiento positivo del sector agropecuario. Ahora bien, en su conjunto el crecimiento es de sólo 0.8%. En ese sentido, hay que destacar que en lo concerniente a ganadería el mayor incremento fue alcanzado en la leche, al situarse en 17.91%; la carne de pollo creció en 8.01%; la carne de res acusa aumento de 5.9%. En tanto que en los huevos y carne de cerdo, registran incrementos de 5 y 2.5%, respectivamente.

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Entre los factores determinantes de ese comportamiento, a pesar de los daños que sufrió la agropecuaria con el paso por el país del Huracán, se pueden mencionar en sentido general la reconstrucción de gran parte de la infraestructura instalada, lo que determinó la rápida recuperación del ritmo de crecimiento que exhibía el sector en los meses anteriores al fenómeno. En el caso de la leche, se agrega a lo antes mencionado el alto rendimiento de nuevas razas de ganado que ha adquirido el sector ganadero del país y a la disponibilidad de pastos para el ganado lechero. En tanto que el pollo y el huevo su crecimientos responde a la gran cantidad de huevos fértiles y de pollitos bebés para su proceso de producción, que ha adquirido la industria avícola del país. Además, por la demanda que tiene el pollo para los planes sociales que desarrolla el gobierno a través del INESPRE. Mientras que el crecimiento en la carne de res se explica por los recursos frescos que recibió el sector como parte de los desembolsos del plan de recuperación del sector agropecuario. En tanto que, el aumento en la carne de cerdo obedece al control de la fiebre porcina y al aumento de los desembolsos de crédito por parte del Banco Agrícola al sector productivo del rubro.

COMPORTAMIENTO DE LA SIEMBRA, COSECHA Y PRODUCCION DE LOS PRINCIPALES PRODUCTOS AGROPECUARIOS. 6.1 Cereales El grupo de cereales abarca un amplio número de cultivos, entre los que sobresalen el trigo, arroz, avena, maíz, cebada, sorgo, etc. Ellos prácticamente constituyen la base de la alimentación de la población mundial. De este grupo, por sus características agroclimatológicas en el país sólo se cultivan con fines comerciales el arroz, maíz y sorgo. A seguidas se ofrece una retrospectiva del comportamiento de la producción y otras variables relacionadas con ella de estos cultivos durante los últimos diez años. 6.1.1 Arroz El arroz es uno de los cultivos de mayor importancia en la agropecuaria y economía nacional por su gran aporte al producto bruto interno agropecuario y su presencia casi diaria en los platos de los dominicanos. A ello se debe agregar que en el proceso de producción y comercialización del cereal se genera una gran cantidad de empleos tanto directos como indirectos de los cuales se benefician cientos de familias. En el decenio 1989-1998 se sembraron un promedio anual de 1.64 millones de tareas de arroz. Sólo en 1990, 1993 y 1994 la superficie sembrada del cereal se presentó por debajo del promedio anual en la década. Es oportuno destacar que en los dos últimos años citados, la siembra del cultivo fue menor al promedio en más de 200 mil tareas. Tal situación tuvo su explicación en la sequía que azotó el país en 1994 y las dificultades experimentadas por los productores con el financiamiento a la producción proveniente del Banco Agrícola. Desde 1995 hasta 1998, sin embargo, cada año el área dedicada a la siembra del cultivo ronda los 1.7 millones de tareas. En 1998 se registró un leve incremento de 4.7 por ciento, pasando de 1.64 millones de tareas sembradas en 1997 a 1.72 millones en 1998.

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La producción de arroz en el período 1989-1998 promedia los 673 millones de quintales por año. En el período prácticamente no se registró un crecimiento de la producción, ya que de 6,796,881 quintales producidos en 1989 se pasó a 6,803,740 quintales producidos en 1998, es decir que se observó un incremento de apenas 6,859 quintales. Pero la producción no se ha mantenido estable durante toda la década. En 1992 se produjo la cifra récord de 8.1 millones de quintales y dos años después, en 1994, la cifra más baja del período. En los demás años la producción obtenida siempre superó los 6 millones de quintales. Si en el subperíodo 1989-1994 se percibe un comportamiento inestable de la producción de arroz en el país, en los últimos cuatro años la producción del cereal se ha estabilizado alrededor de los 6.9 millones de quintales anuales. En 1998 la producción de arroz disminuyó en unos 49 mil quintales con respecto al nivel alcanzado en 1997. En términos relativos esa reducción correspondió a un 6.7 por ciento. Este resultado se debió a los efectos negativos causados por el Huracán Georges sobre la agricultura nacional en el último trimestre del año pasado y muy particularmente en la región suroeste, donde el arroz es uno de los principales cultivos de producción de la zona. En cuanto a los rendimientos del cultivo, éstos promediaron los 4.38 quintales por tarea por año durante la década 1989-1998. En 1993 el rendimiento del cultivo superó la barrera de los 5 quintales por tarea, siendo éste el mejor desempeño de esta variable durante la serie. El rendimiento más bajo se registró en el año 1998 cuando por primera vez en el período se presentó por debajo de los 4 quintales por tarea. Este bajo desempeño hay que relacionarlo con los daños causados al sector agropecuario por el Huracán Georges en el último trimestre del año. 6.1.2 Maíz La superficie dedicada a la siembra de maíz en el decenio 1989-1998 muestra un comportamiento muy irregular, aunque se percibe una ligera tendencia a la disminución en esos diez años. La tasa promedio de crecimiento anual fue negativa del orden de 3.1 por ciento. Luego de que se sembraran más de 600 mil tareas en 1989, en el año siguiente la superficie de siembra cae significativamente para recuperarse de nuevo en los años 1991 y 1992 cuando se sembraron alrededor de 550 mil tareas del grano. En 1993 y 1994 la siembra vuelve a caer por debajo de las 500 mil tareas, pero en 1995 se sitúa por segunda ocasión en el período por encima de las 600 mil tareas. En los dos últimos años, es decir 1997 y 1998 el área de siembra de maíz fue de unas 481 mil tareas. El comportamiento de la siembra de maíz indica que con respecto a la producción de este cereal no existe una política clara y definida. A finales de la década de los ochenta se impulsó un amplio programa de incentivo a la producción del grano con el propósito de sustituir las cuantiosas importaciones que se realizaban. La falta de planificación y una desacertada administración de los recursos del programa dieron al traste con la iniciativa. En lo adelante los productores de maíz, pequeños en su mayoría, fueron dejados a su suerte, teniendo que dedicarse a la siembra del cultivo en condiciones muy desfavorables: bajo financiamiento, material de siembra de baja calidad, altos costos de producción, mercado muy limitado, etc. La producción de maíz exhibe un comportamiento similar a la siembra, en el sentido de que se presenta con alzas y bajas en el período 1989-1998. Durante este intervalo de tiempo se registró un decrecimiento de la producción equivalente a 3.7 por ciento promedio anual.

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La producción más alta del período se obtuvo en 1989 con 1.15 millones de quintales del grano producidos en ese año. En 1994 se registró la producción más baja, que representó un 61 por ciento del nivel alcanzado en 1989. En este mismo año (1994) se registraron la siembra (445 mil tareas) y el rendimiento (1.43 qq/ta.) más bajo de la década. Desde 1995 hasta 1998 la producción muestra un comportamiento más estable con un promedio anual de 872 mil quintales producidos. En 1998 se verificó una ligera recuperación con respecto a 1997, ascendente a un 9.1 por ciento. 6.1.3 Sorgo El sorgo es un cultivo destinado exclusivamente a la alimentación del ganado, por lo que su producción está estrechamente vinculada al desarrollo de la ganadería y la avicultura en el país. Por ser un sustituto y complemento a la vez del maíz como alimento para el ganado, su producción depende de los volúmenes de importación de maíz que se realizan cada año. El área sembrada de sorgo muestra una acelerada tendencia a disminuir entre los años 1989 y 1991, cuando pasó de 249 mil tareas a 74 mil tareas. Es decir, que se redujo en más de 3 veces en un lapso de apenas dos (2) años. Aunque en 1992 se observa una notable recuperación que sitúa la superficie sembrada en 138.6 mil tareas, en los dos años siguientes (1993 y 1994) se presenta una nueva caída en la siembra del cereal. En el subperíodo 1995-1997 el área de siembra se estabiliza alrededor de las 107 mil tareas. En 1998 cae a su nivel más bajo de la década (52,495 tareas), que representó el 51.3 por ciento de lo sembrado en 1997 y el 49.0 por ciento con respecto a la siembra promedio en el subperíodo 1995-1997. La producción de sorgo ha experimentado una vertiginosa y considerable caída en los últimos años. De 1.12 millones de quintales producidos en 1989, la producción del cereal pasó a ser de apenas 366 mil quintales en 1991, 276 mil quintales en 1994 y 178 mil en 1998. La reducción de la producción no fue solamente el resultado de una disminución de la superficie sembrada, sino que los rendimientos del cultivo también se han reducido significativamente. En 1989 el rendimiento promedio del cultivo se encontraba en 4.04 qq/ta y en el subperíodo 1990-1995 el rendimiento promedio se situó en los 3.12 qq/ta, es decir que se operó una disminución de casi un quintal por tarea. En 1998 aún cuando el rendimiento fue aceptable, la producción se redujo debido a la disminución que se registró en la siembra; en este año se produjeron 178 mil quintales del cereal, casi tres veces menos que lo producido en 1997. Sin dudas que los efectos del huracán Georges se dejaron sentir sobre la producción de sorgo, pero no es menos cierto que la producción del cereal ha sido descuidada en los últimos años, lo que se demuestra por el comportamiento observado en las variables siembra y rendimiento del cultivo. 6.2 Raíces y Tubérculos El renglón de raíces y tubérculos está constituido por rubros de gran importancia en la dieta del dominicano, como son: yuca, yautía, batata, ñame y papa.

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De igual manera, estos productos han demostrado tener gran participación en las exportaciones del total de los rubros considerados como no tradicionales de exportación, generando con ello divisas al país, ingresos a los productores y empleo rural. 6.2.1 Yuca La yuca durante el período 1989-1998 alcanzó volúmenes de producción satisfactorios, exhibiendo en algunos años variaciones negativas, aunque las positivas fueron preponderantes. Esto así, porque durante el período evaluado los niveles cosechados del rubro, experimentaron crecimientos que en términos promedios, representaron 3.4%. En los resultados obtenidos, es importante resaltar que en el subperíodo 1989-1992 la producción del rubro registró un crecimiento de 6.7%, luego verifica en los dos años siguientes reducciones importantes, recuperándose nueva vez en el año 1995, cuando alcanza los 3.1 millones de quintales. Al comparar los dos últimos años del decenio evaluado, los datos estadístico evidencian que la producción del cultivo citado creció significativamente en 1998, con relación al año precedente, al pasar de 2 millones 138 mil quintales a 2 millones 788 mil en 1998; lo cual equivale a un incremento de un 30% en términos relativos. El comportamiento observado anteriormente obedece a diversos factores, como son: el aumento verificado en el área sembrada del rubro, la distribución oportuna del material de siembra de óptima calidad. Otro elemento de vital importancia lo constituyó la cantidad de agua caída en los primeros ocho (8) meses del año 1998, situación que incidió positivamente en el buen desarrollo del cultivo. Estos factores citados se tradujeron en consecuencia, en un aumento significativo de los rendimientos/tareas del rubro, para 1998. 6.2.2 Yautía La yautía es un rubro que en los últimos diez años 1989-1998, ha presentado un comportamiento irregular, caracterizado por constantes fluctuaciones en los volúmenes de producción. Una evidencia de esto es que en el primer año del período que se analiza, la producción registró 1 millón 177 mil 263 quintales; mientras que en el último año sólo alcanzó 567 mil 821 quintales, para verificar en la década evaluada un decrecimiento en términos promedios de 2.1%. Los volúmenes cosechados más bajos del rubro se alcanzaron durante el subperíodo 1996/98, representando en promedio unos 574 mil quintales. A partir del año 1994 se aprecia una significativa recuperación en la producción del rubro, interrumpida en 1998, cuando ésta vuelve a caer representando tan sólo unos 568 mil quintales. Al comparar el volumen cosechado de yautía en 1998, con el obtenido en 1997, se manifiesta una reducción en el mismo en un orden de 41%, es decir de 403 mil quintales en términos absolutos. Se considera que la disminución en los volúmenes de producción del rubro en 1998, fue debido a la reducción del área sembrada en 1997, la cual se redujo en un 35% con relación a 1996, fruto de la fuerte sequía que se registró en ese año y además, por la falta de mercado internacional; lo cual desincentivó la siembra del mismo. De igual manera, influyó en este desempeño los efectos dejados por el Huracán Georges en el último trimestre del año señalado.

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6.2.3 Batata La batata, que es uno de los tubérculos de gran consumo nacional; muestra un comportamiento muy variado en los volúmenes producidos, obteniendo resultados de 844 mil 727 quintales en 1989 y 975 mil 182 quintales en 1998, reflejando una tasa promedio de crecimiento de 6.9, durante el período 1989-1998. Al desagregar el período en subperíodos, se verifica que en el primer cuatrienio hubo un ritmo de crecimiento acumulativo anual de 11.2%. En el año 1993 desciende la producción de batata en un 40.8%, recuperándose en los tres (3) años siguientes, pero en 1997 ocupa la más baja producción de la década en estudio, al obtenerse unos 637 mil quintales; 283 mil quintales por debajo de lo producido en el año anterior. Sin embargo, al comparar la producción de los dos últimos años, se evidencia un crecimiento absoluto de 338 mil 679 quintales en 1998, respecto a 1997, al pasar de 636 mil 503 quintales, producidos en el 1997 a 975 mil 182 quintales en el último año, lo que en términos porcentual equivale a un 53%. Este comportamiento en la producción de la batata, que se verifica en el último año, es debido a la acción oportuna desarrollada por las autoridades del sector y los productores del rubro, después del paso del Huracán Georges, concerniente a la distribución de material de siembra, crédito necesario, preparación de terrenos, así como la atención adecuada que se le ha venido dando al cultivo, fundamentalmente en el control de las plagas y enfermedades. 6.2.4 Ñame La producción del ñame durante el período 1989-1998, refleja un notable crecimiento sostenido aunque con algunas variaciones negativas registradas en algunos años, exhibiendo durante el período bajo estudio un crecimiento, que en términos de tasa promedio representó 9.1%. Hay que señalar, que en los primeros cinco años de la década se aprecia un decrecimiento en la tasa acumulativa anual de –7.9%; mientras que el quinquenio siguiente del mismo período se caracterizó por registrar un crecimiento notable, equivalente a una tasa acumulativa anual de 18%. Asimismo, al comparar los últimos dos años, en la producción obtenida del rubro se evidencia un significativo aumento calculado en un 21.8% con relación al año 1997, resultando de un incremento en términos absolutos de 51 mil 120 quintales. Entre los factores que han incidido en este desempeño de la producción del ñame, se puede destacar: el aumento de los créditos otorgados a los productores, la entrega de material de siembra en tiempo oportuno, y el incremento en los rendimientos y los precios del mercado. 6.2.5 Papa

Al analizar el comportamiento de los volúmenes de producción obtenidos del cultivo de papa, se aprecia que el rubro en el período 1989-1998, refleja fluctuaciones de considerable magnitud, la cual arrojaron durante el período decrecimiento que en términos de tasa promedio representaron (3.9%). Al evaluar la producción de papa durante el período que se analiza, se puede observar en el subperíodo 1989-1995, que los niveles de producción se mantuvieron con una tendencia fluctuante, con un promedio sobre los 650 mil quintales. En tanto que en el año siguiente se registra una marcada reducción equivalente a un 36.9%.

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Es oportuno afirmar que en el último año del período considerado la producción decreció, al pasar de 490 mil 472 quintales en 1997 a 375 mil 357 quintales en 1998, para una variación en términos absolutos de 115 mil 115 quintales, lo que representa en términos porcentual un 23%. Hay que señalar, que la razón principal de la reducción de los volúmenes de producción en el año señalado, fundamentalmente ha sido consecuencia de la sequía que retrasó la siembra del cultivo, que debe realizarse en los meses marzo a septiembre, lo cual provocó la reducción del área sembrada en 1997; asimismo, los daños causados por el Huracán Georges, que afectaron muy fuertemente la zona de Constanza; cuando se estaba en la etapa de la cosecha del cultivo citado. 6.3 Oleaginosas En el grupo de las oleaginosas se encuentran los cultivos maní y coco; estos productos son destinados básicamente a la agroindustria del país para ser utilizados como materia prima en la fabricación de aceites y golosinas. En el caso particular del coco, parte de su producción se coloca en los mercados de Estados Unidos, Holanda y Canadá, entre otros, e internamente además de utilizarse en la fabricación de dulces, se industrializa también presentándose como leche de coco enlatada y la producción de aceite comestible. 6.3.1 Maní En lo que se refiere a la producción nacional de maní, ésta se ha mantenido con variaciones significativas con un ritmo descendente durante toda la serie 1989-1998, al pasar de 296,587 quintales en 1989 a 141,800 quintales en 1998, que arroja una tasa de crecimiento acumulativa anual negativa de (7.90). En el inicio de la década de los noventa la producción de este rubro comienza a descender, siendo esta reducción más significativa en los años 1993-1994, alcanzando en el primero el volumen más bajo de la serie bajo estudio, cuando se situó en unos 11,413 quintales. Sin embargo, a partir del año 1995, la producción comienza a repuntar y para 1998 se observa un incremento en los volúmenes de producción, a 141 mil 800 quintales, reflejando un aumento en términos absolutos de 102 mil 913 quintales, es decir de un 264.65%, cuando lo comparamos con el año anterior. Es importante resaltar, que los factores que han sustentado la reducción de la producción de esta oleaginosa, fueron las importaciones de aceite crudo de soya, algodón y girasol, cuyo incremento anual ha sido notable, lo que provoca que el maní siga perdiendo progresivamente su importancia relativa en la producción de aceite. Además se debe señalar el incremento sostenido que ha venido registrando en el país la producción de palma africana, de la cual también se extraen grasas comestibles. 6.3.2 Coco Al analizar el comportamiento de la producción de esta oleaginosa durante el período 1989-1998, las estadísticas muestran una tasa de crecimiento acumulativa anual de 2.89%, al pasar de 169 millones de nueces producidas en 1989 a 218 millones para el último año. Al comparar la producción de este rubro en el último año, se aprecia que ésta se redujo en 1998 en un 64% con respecto al año anterior, motivado al paso por el país del Huracán Georges, el cual afectó miles de tareas plantadas del cultivo, llegando a producir 341 mil unidades.

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No obstante al comportamiento señalado anteriormente, se observa que en el subperíodo 19921997 se verificó la mayor producción del período en estudio, siendo el año 1997 cuando se registró el volumen más alto de producción de coco, alcanzando las 341 mil unidades. Hay que señalar, que el crecimiento de la producción de este rubro en los últimos seis años de la década obedece a varios factores que han favorecido a dicho cultivo, entre los que se pueden mencionar: la incorporación de nuevas áreas de siembra, la introducción de nuevas variedades, la instalación de viveros en todo el país. La demanda de coco por nuevas agroindustrias locales para su procesamiento y comercialización interna como externa. Además, el control de malezas, así como la asistencia técnica ofrecida por la Secretaría de Estado de Agricultura. Además de la importancia que tiene el coco como materia prima para varias empresas de agroindustriales del país, sus frutos, sus hojas y sus troncos se utilizan en la confección de arreglos y obras de artesanía. Asimismo, este rubro es usado en la fabricación de dulces y aceite de coco, de amplio consumo entre la población. 6.4 Leguminosas Las leguminosas a que se hace referencia en este apartado son las habichuelas roja, negra y blanca y además el guandul. En la dieta dominicana este grupo es de los principales proveedores de proteína de origen vegetal. Por su parte, la habichuela roja ha sido el cultivo que históricamente ha ocupado la posición cimera en cuanto a producción se refiere; esta realidad es avalada por los resultados del período en estudio (1989-1998) y la preferencia que ha mostrado la población ante sus características organolécticas en estos años. 6.4.1 Habichuelas La producción nacional de habichuela roja decreció al ritmo de una tasa acumulativa anual – 6.3% durante el período en estudio, pasando de una producción de 837,426 quintales en 1989 a 463,872 quintales en 1998. Se debe consignar aquí que este comportamiento no fue uniforme en su tendencia a través de la década 1989-1998. En los años 1990 y 1991 se observa una disminución de la producción del frijol de 17.0 y 23.6% en comparación a lo producido en 1989; mientras que en los años 1992 y 1993 la producción de frijol rojo muestra signos de recuperación, registrando un crecimiento de 12.8 y 18.2 en cada uno de estos años con respecto a los resultados de 1991. En la primera mitad del decenio se verificaron el nivel más alto de producción y productividad. En 1989 se produjeron 837 mil quintales, siendo este año el de mayor producción; aunque este desempeño obedeció al hecho de que en ese año se cosecharon 836.5 mil tareas. En 1992 se obtuvo el mejor índice de productividad, que alcanzó el nivel de 1.42 quintales por tarea. En el segundo lustro de esta década, es decir 1994-1998, la producción de habichuela roja muestra una tasa de crecimiento negativa (-4.6%). En 1994 la producción registró un decrecimiento de un 6.0% con respecto al año 1993; mientras que en 1995 la producción registró un ligero incremento, pasando de 711 mil 300 quintales en 1994 a 723 mil 600 quintales en el año inmediatamente posterior. En los últimos tres (3) años de esta serie la producción de la leguminosa exhibe un comportamiento fluctuante, pues aunque en el año 1995 se presentó un crecimiento de la

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producción con respecto al año anterior, en 1996 la misma decreció a un ritmo de -3.0% en comparación con el año precedente, pasando de 723 mil 685 quintales en 1995 a 701 mil 287 quintales en 1996. Uno de los factores de mayor peso en este comportamiento fue el drástico ataque de la Mosquita Blanca a este cultivo. Para el año 1997 la producción cae en un 24.5% con respecto al año 1996. En este año la plaga de la Mosquita Blanca atacó tan fuertemente el cultivo como en el año 1996. Además, fue el año en que el país fue afectado por una sequía que redujo sensiblemente la disponibilidad de agua para riego y a su vez la siembra del cultivo. En el año 1998 con respecto al 1997, la producción se redujo en un 12.0%, siendo estos dos los años de menor producción del rubro durante la década. Para el año 1998, una de las causas principales que redujeron el nivel de producción fue el paso por el país del Huracán Georges, el cual afectó significativamente el área sembrada en la parte alta del rubro en el Valle de San Juan de la Maguana. Fue éste el año en que menor cantidad de terreno se cosechó durante la década. Cuando en 1989 se cosecharon 850 mil 270 tareas, en 1998 apenas logró cosecharse el 52% de esa cantidad, o sea 446,361 tareas. Cabe destacar el esfuerzo realizado por las autoridades del sector agropecuario para elevar la productividad de este rubro, que gracias a la política llevada a cabo, estos dos (2) últimos años están entre los años de mayor productividad del rubro. Sin embargo, es importante destacar el hecho de que se ha registrado una sistemática reducción de la superficie sembrada en los últimos años. El frijol negro decreció a una tasa acumulativa anual de –13.0% durante el decenio 1989-1998. En el primer lustro hubo fluctuaciones en la producción, siendo el año 1989 en el cual se obtuvo el mayor nivel de producción (175 mil 827 quintales), pero en el año 1990 cayó estrepitosamente a 46 mil 514 quintales. Luego sube en 1991 a un ritmo de 44.3% con respecto al 1990 y cae en el año 1993 con respecto al 1992 a una tasa de 9.0%. La segunda mitad de la década muestra una franca tendencia hacia la baja. La producción de 1994 fue de 83 mil 319 quintales, mientras que en 1995 se redujo a 53 mil 290 quintales. En los años siguientes la producción continuó reduciéndose hasta llegar a obtenerse en 1998 una producción de apenas 50 mil 235 quintales. Las causas por las cuales se registraron niveles de producción tan bajos del frijol negro son las mismas que repercutieron sobre la producción de habichuela roja. De su lado, la habichuela blanca vio crecer su producción a una tasa acumulativa anual de 6.2%, pasando de 12 mil 8 quintales en 1989 a 20 mil 617 quintales en 1998. La producción del grano muestra una ligera tendencia hacia el incremento de la producción a partir del año 1990. El año de mayor producción de la década fue el 1995 cuando se produjeron 31 mil 553 quintales. En 1998 la producción cae ligeramente de 23 mil 443 quintales producidos en 1997 a 20 mil 617 en el año 1998, que en términos relativos equivale a un 12.0 por ciento. 6.4.2 Guandul La producción de este grano exhibe un comportamiento fluctuante pero con una tendencia hacia la baja durante la década 1989-1998. En este período la producción del grano decreció a una

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tasa acumulativa anual de 4.7%, pasando de 684 mil 292 quintales en 1989 a 442 mil 560 quintales en 1998. En el año 1991, es cuando se registra el mayor volumen de producción para el período en estudio, éste alcanzó el millón 46 mil quintales. Para los tres años posteriores, los niveles de producción de la leguminosa se mantuvieron con inclinaciones hacia la baja. Es en el año 1995 cuando se registra una recuperación y la producción crece en un 43.0% con relación al año anterior, al pasar de 469 mil 879 quintales en 1994 a 670 mil 25 quintales en 1996. El nivel de producción más bajo del decenio se registró en el año 1997 como producto de la sequía que sufrió el país durante los primeros once meses de ese año. Sin embargo, con el resultado de las iniciativas del sector agropecuario oficial de apoyo directo a los productores, por el repunte de este producto en las exportaciones no tradicionales, la producción de esta leguminosa, a pesar del paso por el país del Huracán Georges y los efectos negativos que causó sobre la agropecuaria nacional, en el año 1998 la producción creció a una tasa de un 32.0% con relación a 1997. Los niveles de exportación de este rubro crecieron en un 21.0% en 1998 con relación al 1997, al pasar de 7 mil 022 T.M. en 1997 a 8 mil 499 T.M. en el año siguiente; las exportaciones de guandul representaron para el país en el último año unos 7 millones 115 mil dólares por ese. Esta situación coloca a este rubro entre los más dinámicos del sector de exportación de los productos no tradicionales; tanto en lo que respecta al volumen como en el valor. 6.5 Vegetales Este renglón de productos comprende los cultivos cebolla, ajo, ají, berenjena, auyama, tomate de ensalada y tomate industrial. Estos rubros agrícolas tienen una fuerte incidencia en la producción nacional y en el consumo de la familia dominicana. Este grupo de cultivos representa una de las principales fuentes de vitaminas y minerales en la dieta de la población dominicana. 6.5.1 Cebolla Las estadísticas muestran que la producción nacional de cebolla exhibe un comportamiento decreciente para el período 1989-1998, registrando en términos acumulativos anual una tasa negativa de 0.81 durante la década analizada, al pasar la producción de 571 mil 645 quintales en 1989 a 531 mil 475 quintales en 1998. Al comparar la producción alcanzada durante el 1998 con la cosechada en el año anterior, se aprecia que la misma registró un aumento de 0.15%, al pasar de 530 mil 663 quintales en 1997 a 531 mil 475 en 1998. Los volúmenes producidos de este rubro muestran un comportamiento estable en los últimos cuatro años, no obstante que los rendimientos por unidad de superficie cosechada, específicamente en los últimos cinco años, han verificado una notable mejoría, llegando a representar 10.75 quintales por tarea a diferencia de los 8.65 quintales por tarea promedio registrado para los años anteriores. Hay que señalar que en 1989 y 1993 se obtuvieron los niveles de producción más bajos del decenio.

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Entre los factores que han favorecido a la producción de cebolla tenemos la incorporación de nuevas áreas de siembra, el control de plagas, así como la asistencia técnica ofrecida por las autoridades a pequeños y medianos productores del bulbo. 6.5.2 Ajo La producción nacional de ajo para el período 1989-1998 tuvo un incremento satisfactorio al presentar una tasa de crecimiento acumulativo anual, de 6.7%, al pasar de un volumen de 72 mil 045 quintales obtenidos en 1989 a 118 mil 615 quintales en 1998. Sin embargo, durante todo el período se observa un comportamiento fluctuante, con altas y bajas en los niveles de producción anuales. En el inicio del período bajo estudio y en el año 1992 es cuando se obtienen los más bajos volúmenes de producción, sin embargo para el año 1990 la producción nacional de ajo alcanzó los niveles más altos del decenio, registrando 133 mil 63 quintales. En 1998 con respecto a 1997 se aprecia una variación positiva, representando la misma un 13%, al producirse en 1998 15 mil 741 quintales más que en 1997. Algunos factores que han incidido en el comportamiento irregular de la producción de ajo son los elevados costos de producción, altos volúmenes de importación, escasos recursos financieros, así como la presencia de plagas y enfermedades que afectan el cultivo. 6.5.3 Ají Es una de las hortalizas que más consume la población dominicana. Existe una clasificación variada de este rubro, como son: ají cubanela, pimentón dulce y picante. El comportamiento de la producción nacional de este cultivo mantiene un desarrollo satisfactorio para la serie en estudio (1989-1998), al presentar una tasa de crecimiento acumulativa anual de 4.11%, al pasar de 179 mil 240 quintales obtenidos en 1989 a 257 mil 489 quintales producidos en 1998. El mayor dinamismo del rubro se verificó en el año 1998, en donde se mantuvo el más alto rendimiento por unidad de superficie cosechada, llegando a 7.03 quintales por tarea, como consecuencia de una producción ascendente a los 257 mil 489 quintales versus un área cosechada de 36 mil 627 tareas. A pesar de que el cultivo mantiene niveles de crecimientos de la producción en todo el período evaluado, hay que señalar que en los años 1989-1991 la producción se mantuvo por debajo de los 200 mil quintales, representando las cifras más bajas de la década. La producción del 1998 tuvo un descenso de 15 mil 720 quintales, al presentar 257 mil 489 en 1998 con respecto al 1997 cuando se produjeron 273 mil 209 quintales de ají. Las causas fundamentales que ha propiciado que el producto no haya registrado mayores volúmenes cosechados y áreas sembradas, está asociado a la presencia en el país de la plaga denominada Mosca Blanca (Bemisia Tabaci), que a pesar de los grandes esfuerzos que han hecho las autoridades competentes del sector para controlarla, la propagación de ésta ha sido de tal magnitud que ha provocado en consecuencia la veda en las zonas más afectadas, teniendo el rubro que ser sustituido por otro cultivo alternativo.

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6.5.4 Berenjena Los volúmenes producidos de berenjena durante el período 1989-1998 exhiben una ligera disminución, al registrar una tasa de crecimiento anual negativa de 1.27%, al pasar de 164 mil 882 quintales para el año 1989 a 159 mil 729 quintales en 1998. No obstante, hay que señalar que en el subperíodo 1992-1994 la producción nacional de berenjena alcanzó volúmenes satisfactorios, llegando a representar para el subperíodo un crecimiento de 56.6% en términos relativos en comparación al volumen promedio producido en el subperíodo 1989-1991. En los cuatro años subsiguientes se evidenció un rezago en la producción de la hortaliza con respecto a los niveles alcanzados en promedio en los años 19921994. Al comparar la producción de berenjena alcanzada en los años 1997 y 1998, se aprecia un ligero aumento de 2 mil 660 quintales, gracias a un incremento de la superficie sembrada y la productividad del cultivo. El comportamiento de la producción del rubro verificado en los últimos años es debido a diversos factores, tales como: los limitados recursos económicos destinados a pequeños y medianos productores y la falta de un programa eficaz para erradicar la presencia de plagas y enfermedades que afectan el cultivo. 6.5.5 Auyama La auyama representa uno de los vegetales de mayor complemento alimenticio de la dieta diaria de la población dominicana, caracterizada por el alto valor nutritivo que posee. La producción nacional de este producto en el decenio 1989-1998 se caracterizó por una constante variación, en donde no se vislumbró una tendencia definida, registrando una tasa de crecimiento acumulativa anual negativa de 4.1% durante el período analizado, al pasar la producción de 522 mil 982 quintales en 1989 a 361 mil 731 quintales en 1998. El mayor dinamismo del rubro se verificó en el año 1989, cuando también se obtuvo el más alto rendimiento por unidad de superficie cosechada (8.56QQ/Ta), como consecuencia de una producción ascendente a los 522 mil 982 quintales versus un área cosechada de 61 mil 129 tareas. En 1992 la producción de la hortaliza cae extraordinariamente, obteniéndose el nivel más bajo del período (253 mil 973 quintales). Un año después, se observa una leve recuperación en la producción del rubro, obteniendo un volumen de 370 mil 32 quintales, manteniendo su ritmo de crecimiento hasta alcanzar un nivel satisfactorio en 1997 con una producción de 455 mil 487 quintales. Al relacionar el volumen producido en 1998 con el de 1997, se verifica que hay un descenso de 93 mil 756 quintales, producto de una reducción tanto del área sembrada como cosechada. 6.5.6 Tomate de Ensalada El tomate de ensalada o de mesa, ocupa uno de los primeros lugares, tanto en consumo como en comercialización dentro de las hortalizas en la República Dominicana. La producción nacional de este rubro en el período 1989-1998 ha estado matizada por registrar altos y bajos, exhibiendo durante los años de estudio una tasa de crecimiento acumulativa anual negativa de 4.78%, al pasar la producción de 275 mil 668 quintales en 1989 a 179 mil 111 quintales en 1998. Para los años 1993 y 1996, la producción del cultivo alcanzó los más altos volúmenes de la serie en estudio, verificándose en ambos años una producción por encima de los 300 mil quintales,

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como consecuencia de un aumento de las áreas de siembra, proporcional al rendimiento obtenido. Debemos señalar que en 1995, fue donde se experimentó mayor descenso relativo en los niveles de producción durante el decenio, obteniéndose tan sólo 131 mil 135 quintales. Entre los factores que han obstaculizado el desarrollo del cultivo se citan: los daños ocasionados por la presencia de plagas como la Mosca Blanca, que ha afectado significativamente la hortaliza, el mal manejo de plaguicidas y los elevados costos de producción. Por otra parte, cuando relacionamos los niveles de producción registrados en el 1998 respecto a 1997, se aprecia un ligero aumento de 41 mil 253 quintales, por el hecho de que en 1997 se produjeron 137 mil 858 quintales de tomate, mientras que en 1998 la producción ascendió a 179 mil 111 quintales. 6.5.7 Tomate Industrial

La producción nacional de tomate industrial durante el período 1989-1998 ha presentado constantes variaciones en los volúmenes de producción, con una tasa de crecimiento de 4.0% en términos acumulativos anual durante el referido período; al pasar de 2 millones 890 mil 295 quintales en 1989 a 4 millones 175 mil 60 quintales en 1998. Este rubro es de gran utilidad como materia prima en el sector agroindustrial, para el procesamiento y elaboración de pasta de tomate y otros productos. En los años 1989 y 1990 los niveles de producción de la hortaliza alcanzaron cifras importantes, las cuales fueron interrumpidas en 1991, para continuar con su ritmo de crecimiento a partir del 1992 hasta alcanzar sus niveles más óptimos en 1997 con un volumen de producción de 5 millones 455 mil quintales. El comportamiento ascendente de la producción del rubro obedece a diversos factores como son: los esfuerzos realizados por parte del sector oficial (SEA), la Asociación de Fabricantes de Conservas del Agro (AFCONAGRO) y medianos y pequeños productores del rubro con el interés de cambiar las variedades tradicionales y aplicar nuevas y avanzadas tecnologías que incluyen el manejo integrado en la parte fitosanitaria, para enfrentar con éxito la gran cantidad de plagas y enfermedades que atacan al cultivo. Al comparar los volúmenes cosechados de esta hortaliza en 1998 con los alcanzados en el año precedente, se aprecia que hubo una disminución de 23.5%, fruto de pasar de 5 millones 455 mil quintales a 4 millones 175 mil 60 quintales. 6.6 Musáceas Se analizará aquí el comportamiento de la producción de plátanos y guineos por la importancia que revisten desde el punto de vista de su incidencia en la dieta diaria del dominicano y el aporte en divisas que hacen estos rubros a la balanza comercial por concepto de su exportación. 6.6.1 Plátano Entre las viandas de producción nacional el plátano tiene un sitial privilegiado en la canasta familiar agropecuaria, ya que es el producto de mayor consumo en ese renglón. Además, este rubro involucra una gran cantidad de productores de casi todas las zonas agrícolas del país. Aunque este rubro puede cultivarse en todas las zonas agrícolas del país, los niveles de producción de importancia se registran en la zona sur y en el Cibao.

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En la década 1989-1998 la producción del vívere registró un descenso en la producción a una tasa acumulativa anual de –0.9%. Esto implicó que la producción pasara de 1,141 millones de unidades en 1989 a 1,053 millones en 1998. Si se analiza la década bajo estudio por subperíodos, se puede observar que en el primer lustro del decenio (1989-1993), la producción observa una tasa de crecimiento promedio anual 3.4%, al pasar la producción a 1,547 millones de unidades en 1993, siendo este el año de mayor producción del lustro y de la década. Por el contrario, para la segunda mitad del período el desempeño de la producción decreció a una tasa promedio anual de un 0.1%, lo que implicó que de una producción de 1,060 millones en 1994 pasara a 1,053 millones en 1998, siendo este último año el de menor producción de la década. Esto es explicable dado que en el mes de septiembre del año pasado el país fue azotado por el huracán Georges, causando graves daños a la agropecuaria nacional y sobre todo a la producción de plátanos. Es necesario señalar que en los últimos dos años del período, a pesar de la sequía del año 1997 y la reducción del área de siembra para dedicarla al cultivo de tabaco por el repunte que tuvo este producto en los mercados internacionales y el azote del país por el huracán Georges el año pasado, las autoridades del sector agropecuario han hecho un gran esfuerzo por minimizar los efectos de estos fenómenos adversos a la agropecuaria. Esto lo evidencia el hecho de que en estos dos últimos años se logró reducir la tasa de decrecimiento de la producción 4.0 y 2.0% para 1997 y 1998, respectivamente. 6.6.2 Guineo Es notable el crecimiento que ha registrado la producción de guineo en el decenio 1989-1998, dado que la producción creció a una tasa acumulativa anual de un 3.0%, como resultado de que en 1998 se produjeron 13,054 millones de racimos contra 9,969 millones de racimos en 1989. El volumen de producción del rubro mostró altibajos en su desempeño a través de la década. En el subperíodo 1989-1991 la producción del rubro no superó los diez millones de racimos, siendo el último año, 1991, el de menor producción, en el cual se obtuvieron 8,886 millones de racimos. En los años comprendidos entre el 1992 y 1995, la producción de guineos experimentó un decrecimiento, dado que el volumen producido en 1995 se redujo a una tasa acumulativa anual de 1.5%; en 1992 creció a una tasa anual de 90.1%, al pasar de 16,897 millones en 1992 a una caída de 14 millones 740 mil 74 en el año 1996. No obstante, para el año 1993 se logró la mayor producción de ese cuatrienio, en el cual se obtuvieron 18,788 millones de racimos. En el año 1996 la producción fue de 16 millones de racimos, mientras que en 1997 se redujo a 15 millones 894 mil racimos. Por último, en 1998 se acentúala reducción, donde la producción sólo alcanzó 13 millones de racimos. Esta importante reducción en la producción es atribuida a la sequía que castigó al país durante el 1997 y los efectos de la devastación del Huracán Georges durante el último trimestre del año 1998; además de las fuertes inundaciones ocasionadas por el río Yaque del Norte. 6.7 Productos Tradicionales de Exportación Los productos que conforman este renglón son: caña de azúcar, café, cacao y tabaco, rubros que tienen gran incidencia en la economía dominicana, por su contribución en la generación de empleos y divisas. Por tal razón, el comportamiento de su producción en volumen y valor se

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refleja de manera significativa en la rigidez o en la dinámica que registre la estructura productiva de la agricultura del país. Es importante señalar, que en el caso particular de los rubros que integran este renglón de productos, durante el año 1998, los niveles de producción alcanzados no fueron afectados significativamente por los efectos devastadores dejados por el paso del Huracán Georges en el último trimestre del año citado, en virtud de que su producción ya se había recolectado casi en su totalidad, de acuerdo al ciclo de producción de estos cultivos. 6.7.1 Caña de Azúcar Los volúmenes cosechados de caña de azúcar durante el período 1989-1998 exhiben un comportamiento fluctuante, tanto en un orden positivo como negativo, arrojando en el período citado en promedio, un crecimiento negativo de 1.8%. En el subperíodo 1989-1992 la producción de caña de azúcar muestra niveles que registran muy ligeras variaciones, acentuándose éstas en un orden descendente de 16.0 y 14.0% en los años 1994 y 1996. Luego, en los dos años posteriores la producción se recupera de manera sostenida, al registrar aumentos de 13.0 y 10.0%, respecto a 1995 y nueva vez en 1998 se verificó una reducción en el dulce de un 22.7%, al establecer comparaciones con el año precedente. Los factores que han contribuido con el desempeño señalado hasta 1995, se citan: bajos niveles de productividad, disminución del área cultivada de caña, altos costos de los insumos agrícolas, así como los constantes conflictos suscitados entre los colonos azucareros y autoridades del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), por el pago de las deudas contraídas por el organismo estatal, con este sector. En los años 1996 y 1997 gran parte de estos factores negativos que gravitaban en la producción nacional del rubro citado comenzaron a mejorar, como es el caso del pago parcial de la deuda atrasada contraída con los colonos; el aumento verificado en el precio pagado por toneladas métricas de caña cortada a los braceros o jornaleros, lo cual se tradujo en consecuencia en un incremento en los niveles de producción del dulce. Para 1998 la zafra azucarera, a nivel general mantuvo desde su inicio una tendencia negativa con relación a la obtenida el año anterior, debido fundamentalmente a que tres ingenios del Consejo Estatal del Azúcar no se incorporaron a la molienda y al retraso en la entrada en operaciones del Ingenio Río Haina. Esta situación a su vez, fue motivada por la falta de recursos financieros del CEA, para continuar con el pago de las deudas contraídas con los colonos, los suplidores y los trabajadores y por parte del sector privado, en virtud de que las grandes existencias de azúcar acumuladas por la gran producción de la zafra del año pasado, cantidad que se consideraba suficiente para abastecer al mercado local y cumplir con la cuota establecida en el mercado preferencial norteamericano. Por esta razón este sector no realizó en 1998 un mayor esfuerzo, para obtener mayores volúmenes de producción del dulce.

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6.7.2 Café El comportamiento observado en la producción de café, a través de los años 1989-1998 arroja en términos promedio un incremento de 6.5%. En los primeros años de la serie evaluada, ésta presenta estancamiento en virtud de que las variaciones registradas no revisten gran magnitud. Es a partir de 1994, cuando se aprecian variaciones significativas en los volúmenes cosechados del grano aromático, con una reducción de 29.3% en 1994 con relación a 1993; para luego verificar en los dos años siguientes aumentos de 29.7 y 21%, respectivamente, con relación a la recolectada en 1994. Esta tendencia creciente que exhibía la producción de café a partir de 1995 fue interrumpida en el año 1997, por efecto de la gran sequía registrada durante ese año alcanzando unos 750 mil quintales, en contraste con 1 millón de quintales registrados en el año precedente, recuperándose nueva vez en el año 1998, al obtenerse 1.2 millones de quintales; lo cual representa para este último año con relación al 1997, un incremento de 67%, el mayor registrado en la década en estudio. Los factores que favorecieron el desempeño verificado durante 1998 en el rubro citado, se destacan: el incremento de los precios, en el mercado internacional, los cuales se estimaron en un 18.3%; las condiciones climatológicas que permitieron la buena floración y desarrollo del grano de café. Así también, los programas de rehabilitación y renovación de las plantaciones existentes fueron más efectivos, además del control de plagas roedoras y de la Broca del Café, entre otros. 6.7.3 Cacao Es otro de los rubros tradicionales de exportación, cuya producción durante el período 19891998 ha exhibido un comportamiento de cierta estabilidad, verificando en términos promedio en la década, un incremento de 3.7%. El ritmo de crecimiento de la producción del grano se tornó más acelerado a partir de 1994, observándose una interrupción en 1997 al verificar una reducción del orden de 16.7%, con relación a la obtenida el año anterior. Al establecer comparaciones entre los volúmenes cosechados del rubro del 1998 y 1997, se aprecia que la cacaocultura dominicana retomó su ritmo creciente, al verificar una cosecha de 1.3 millones de quintales en 1998, contra 1.1 millones registrados en 1997. Es oportuno señalar, que con la oferta del rubro citado el país se colocó en 1998 como el segundo productor de América Latina, que a su vez le generó cuantiosas divisas, al registrar ventas del producto muy superiores a las verificadas en años anteriores. Es importante resaltar, algunos de los factores internos que incidieron en el repunte presentado por este rubro, entre los que se destacan: el mejoramiento progresivo de la calidad del grano, debido a la introducción de semillas híbridas genéticamente mejoradas de alto rendimiento, los programas de mejoramiento cacaotalero ejecutado por el Gobierno, resistentes a plagas y enfermedades; la eficiente ejecución del programa de control de ratas y carpinteros, y la capacitación a los cacaocultores dominicanos.

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6.7.4 Tabaco La producción nacional de tabaco durante el período 1989-1998, experimentó incrementos que en términos promedios representaron un 14%, verificándose a partir de 1995 un crecimiento acelerado, en donde la producción alcanzó en esos cinco (5) años en promedios, unos 644 millones de quintales, contra 329 millones en promedios, cosechados en los años 1991-1994. Durante el último año de la serie evaluada, fue donde la producción de tabaco registró su cifra récord de la década bajo análisis, unos 941mil quintales; mientras que en 1997 alcanzó unos 593 mil quintales, significando esto un incremento de 59% en 1998, respecto a lo verificado el año anterior. En la expansión de la producción de tabaco, fue determinante el aumento verificado en el área sembrada, pasando ésta en promedio en el subperíodo 1991-1994 de 249 mil tareas a 339 mil tareas durante los años 1995-1998, representando un incremento del segundo período, con relación al primero, de un 36%. Este incentivo a la siembra del rubro en los años citados, obedece a la gran demanda de cigarros a nivel internacional, que provocó a su vez, una mayor demanda de éste para su procesamiento industrial, a nivel nacional. De igual manera, este impulso verificado en la producción de tabaco fue sustentado por el incremento registrado en los precios internacionales del rubro, que se tradujo en un significativo aumento en el precio pagado al productor nacional. Asimismo, por un mayor control del Moho Azul u otras enfermedades propias del cultivo a través de una efectiva aplicación de pesticidas; y por una mayor disponibilidad de recursos financieros por parte del productor del rubro. 6.8 Producción Pecuaria La producción pecuaria nacional representa una actividad de gran importancia, no tan solo por el suministro directo de alimentos y pieles, sino también por su contribución social y económica, fundamentalmente al desarrollo agropecuario sostenible y la seguridad alimentaria familiar. En este apartado, se analizará el comportamiento registrado de la producción de los principales rubros que conforman el subsector pecuario para el período 1989-1998, los cuales son: producción carne de res, cerdo y pollo; así como la leche y huevos. 6.8.1 Carne de Res La evolución de la producción de carne de res durante la década 1989-1998, arrojó una tasa de crecimiento acumulativa anual de apenas 0.7%, como consecuencia del estancamiento experimentado en los volúmenes producidos de 1 millón 590 mil quintales en 1989 a 1 millón 349 mil quintales de carne en 1998. Es notorio el débil desempeño mostrado por nuestra industria pecuaria en el renglón de carne de res, debido a la falta de competitividad y productividad verificada en los bajos volúmenes de producción y rentabilidad del rubro.

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Al realizar un análisis más detallado se puede observar que, después de la gran caída registrada en 1990, cuando la producción de carne de res descendió 400 mil quintales, respecto al año previo, la actividad cárnica mantuvo una tendencia ascendente hasta el año 1996, siendo este último el año de mayor nivel producido del alimento, con 1 millón 631 mil quintales. A partir del año señalado, la producción de carne de res ha estado experimentando contracción, debido a los altos costos de producción y el acceso limitado a recursos financieros suficientes que le permitieran al sector, elevar los niveles de productividad y competitividad. Esto se corrobora al observar la tendencia del rubro para los últimos tres (3) años (1996-1998); ya que se aprecia una notable reducción en los niveles de producción hasta finalizar el año 1998 con tan sólo 1 millón 693 mil quintales, el cual representa una disminución de 6.9%, respecto a la producción del año 1997, que alcanzó 1 millón 598 mil quintales. No obstante, es importante resaltar los esfuerzos desplegados por el sector oficial y los productores privado con el objetivo de impulsar el desarrollo y la competitividad de este renglón, dirigido hacia la construcción de infraestructura física, la distribución de alimentos balanceados para el ganado; así como la puesta en marcha del Laboratorio Veterinario Central de la Secretaría de Estado de Agricultura. Sin embargo, esto no ha sido suficiente para lograr el desarrollo sostenible de esta actividad de gran importancia para el país. Al mismo tiempo, cabe señalar que existen factores que han estado incidiendo de manera negativa, y le han restado competitividad a la producción de res, conllevando a que muchas empresas que dependen de la carne reduzcan sus niveles de capacidad, afectando a decenas de trabajadores que laboran en el subsector. Estos elementos se traducen en: restricción de la oferta del producto, a lo que se agrega la falta de recursos económicos y financieros necesarios, elevadas tasas de interés para préstamos de desarrollo y expansión de infraestructura y el desabastecimiento de materias primas, entre otros. De igual forma, repercutió considerablemente en el suministro de carne de res para el año (1998), el sacrificio del ganado que no alcanzó el peso promedio, por la escasa disponibilidad de pastos, como consecuencia de la sequía que azotó al país en el 1997.Es necesario además, que se incluya dentro de los elementos que han afectado al rubro, la falta de mercado externo para colocar parte de la producción; y la práctica de políticas comerciales restrictivas que imponen otros países; que contrastan con el nuevo esquema de integración comercial regional e internacional. 6.8.2 Carne de Cerdo Es otro renglón de la pecuaria de significativa importancia en la canasta familiar, y para las empresas embutidoras que dependen preponderantemente de la oferta del producto. Para la década 1989-1998, la producción de carne de cerdo aumentó satisfactoriamente, contribuyendo en un sólido resultado que acusó una tasa anualizada de crecimiento de 6.7%, al pasar de 340 mil quintales en 1989 a 607 mil quintales de carne en 1998; siendo este último, el año récord en cuanto a volúmenes de producción de carne de cerdo durante la serie. Al igual que la carne de res, la producción de cerdo descendió en el 1990 respecto al año anterior en un 33.5% considerado el menor nivel del período analizado con 226 mil quintales. Sin embargo, a partir de este rendimiento se ha observado un notable repunte en la producción de carne de cerdo en el lapso comprendido entre 1992-1998. Es importante destacar que, no obstante verificarse una mejoría en la oferta anual del producto durante el período bajo análisis, el mismo no ha sido suficiente para abastecer efectivamente la

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demanda interna, ya que en algunos años, específicamente el 1998, se ha tenido que recurrir a importaciones para suplir la demanda local del producto, en particular a las empresas embutidoras. Cuando comparamos el nivel producido de carne de cerdo de 1998 con relación a lo obtenido en 1997, evidenciamos un incremento en la producción del rubro de un 2.5%, al pasar de 592 mil quintales a 607 mil quintales en 1998. No obstante experimentarse este aumento en la producción de cerdo en 1998, el país registró situaciones críticas que afectaron en alguna medida al sector pecuario. Entre estos factores restrictivos tenemos el resurgimiento de enfermedades como el Cólera Porcino, que obligó a las autoridades a sacrificar miles de cerdos, con el objetivo de controlar la situación; provocando una disminución de la población porcina. También, cabe señalar la presencia del Huracán Georges, que afectó considerablemente las materias primas y alimentos utilizados en la industria cárnica, así como la infraestructura de las granjas porcinas del país. 6.8.3 Carne de Pollo La carne de pollo es uno de los principales rubros pecuarios que componen la canasta familiar de los dominicanos. La actividad productiva es altamente tecnificada, alcanzando niveles de rendimientos satisfactorios, como resultado de una alta conversión del rubro en carne, que le permite un buen grado de competitividad. La producción nacional para el período 1989-1998 acusó una tasa de crecimiento acumulativa anual de 1.9%, al pasar de 3 millones 150 mil quintales en 1989 a 3 millones 725 mil quintales de carne blanca en 1998. Hasta mediados de la década bajo estudio, la industria avícola nacional exhibió un excelente dinamismo, lo que la ubica en el renglón principal de los rubros que conforman el subsector pecuario, en cuanto a su contribución directa de alimentos, empleos e ingresos a productores y granjeros locales. Sin embargo, para el año 1994 la producción de carne blanca registró una caída pronunciada, alcanzando la cifra de 3 millones 120 mil quintales, es decir un descenso de 25% con relación al año anterior, cuando se obtuvo la mayor cantidad producida de la serie. A partir de entonces, el proceso de desarrollo de la actividad avícola se ha mantenido a ritmo ascendente; no obstante presentarse factores que han limitado su efectiva expansión en el mercado interno. Al comparar la producción (3.6 millones) de carne de pollo del año 1998, respecto al año anterior, se verificó un incremento de 6.2%, o sea 181 mil quintales de carne más de lo obtenido en 1997. Este leve incremento en los niveles de producción registrado fue alcanzado, no obstante presentarse en el país diversos factores que afectaron considerablemente la industria avícola nacional, ocasionando la pérdida de millones de pollos, reducción de la productividad de huevos fértiles y la sobre población que hubo en varias granjas que aumentó las enfermedades y problemas sanitarios. Estos factores adversos a la producción avícola fueron: la sequía que afectó al país en 1997, cuyas consecuencias permanecieron hasta los primeros meses del año 1998; las elevadas temperaturas que se registraron en el segundo cuatrimestre de ese año y que provocaron la muerte de más de 70 mil pollos en varias granjas del país. También hay que señalar los estragos ocasionados por el Huracán Georges a la infraestructura de la industria avícola

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nacional, provocando la muerte de 6.2 millones de pollos, 205 mil reproductoras y las pérdidas de 103,000 quintales de alimentos y materias primas. Debido a estos factores señalados, se pronosticó una caída de 6.8% en la producción de la carne blanca para 1998, que de acuerdo a las estimaciones previas a la llegada del Huracán Georges, ésta alcanzaría los 120.5 millones de unidades. Cifra que se elevó considerablemente después del paso del Huracán señalado. 6.8.4 Producción de Leche La leche representa un alimento fundamental para la nutrición y desarrollo de los seres humanos. Sin embargo, a pesar de esta gran importancia que reviste este rubro, la industria lechera nacional se encuentra en una situación de estancamiento, imposibilitando que los niveles de producción obtenidos sean suficientes para abastecer el mercado local, conllevando a que el país tenga que recurrir a la importación del apreciado alimento, para satisfacer la demanda interna. Esto se corrobora, cuando analizamos la tendencia de la producción de leche para el período 1989-1998, ya que nos muestra una caída en su tasa anualizada de 0.3%, al descender de 358 millones de litros en 1989 a 350 millones en 1998. Hasta el año 1995, la producción nacional del rubro en cuestión se mantenía a ritmo ascendente, aunque de poca significación si tomamos en consideración la tasa de crecimiento demográfica del país. La tasa anualizada de producción durante el subperíodo 1989-1995 fue de 2.6%, al pasar de 358 millones de litros en 1989 a 418 millones de litros en 1995, alcanzando este último año el máximo nivel obtenido de la década. Al comparar la producción del año 1998 respecto a la del año previo (1997), se aprecia un notable repunte de un 17.8%, es decir 53 millones de litros más del alcanzado en 1997. Este aumento satisfactorio registrado en la producción de este renglón básico alimenticio fue obtenido, no obstante presentarse en el país factores climáticos y atmosféricos que causaron estragos considerables al sector agropecuario, como fueron: la sequía que afectó al país en 1997, las elevadas temperaturas que afectaron los alimentos para el ganado y los daños ocasionados por Huracán Georges en 1998. 6.8.5 Producción de Huevos Renglón de la pecuaria que muestra el mayor nivel de crecimiento y dinamismo durante la década 1989-1998, arrojando una tasa anualizada de crecimiento de 4.9%, al pasar de 600 millones de unidades en 1989 a 925 millones en 1998, representando este último el mayor volumen de la serie analizada. Debido a esta tendencia favorable del comportamiento exhibido por el producto, le ha permitido al país ser autosuficiente en cuanto a la producción de huevos para consumo; aunque no lo es para la producción de huevos fértiles, los cuales son utilizados para la producción de pollos de engorde; y que regularmente deben importarse determinadas cantidades. Sin embargo, desde el último cuatrimestre del año 1996, la industria avícola nacional está experimentando situaciones críticas, debido a la sobreproducción de huevos registrada como consecuencia de la reducción verificada en las ventas del producto hacia Haití, debido a la agudización de la crisis política en la vecina República.

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Muestra de esto se verificó a mediados del año 1998, cuando el excedente de oferta del rubro que no pudo ser comercializado a ese país, deprimió los precios internos en granja, provocando pérdidas cuantiosas a granjeros dedicados a esta actividad, así también provocó la salida del negocio de pequeños y medianos productores. Al comparar la producción del año 1998 respecto a la registrada en el año precedente, se aprecia un aumento de aproximadamente un 9%; o sea de una producción de 881,9 millones de unidades en 1997 ascendió a 926.0 millones en 1998

COSTOS DE PRODUCCION DE LOS PRINCIPALES PRODUCTOS AGRICOLAS
Los costos de producción de los distintos productos agrícolas alimenticios, sirven de base para establecer niveles de rentabilidad, así como la competitividad en correspondencia con los gastos en lo que incurriría el productor en una actividad agrícola interna alternativa. También, éstos hacen posible determinar los precios a que se pueden comercializar los productos y así reflejar los beneficios que podrían obtener los productores en su actividad de producir rubros alimenticios. En los costos de producción de los cultivos agrícolas están contenidos los costos fijos y los costos variables, así como también otros que participan de manera directa o indirecta en la producción del producto final. Para el presente análisis solamente se toman en cuenta los costos variables de producción de los diferentes cultivos agrícolas alimenticios temporeros no intercalados con otros cultivos, los cuales son utilizados como instrumento para el diseño de políticas agrícolas, con el objetivo básico de lograr un desarrollo agropecuario sostenible en el pais. En ese sentido, las instituciones públicas y privadas que financian el fomento y la producción agropecuaria, usan los costos de producción para instrumentar sus políticas de créditos hacia el sector, ya que con los mismos pueden programar y planificar su cartera crediticia. De ahí que, los costos de producción representan un valioso mecanismo para el incentivo a la producción agrícola, ya que permiten medir la gestión de producción en sentido general. Los costos totales de producción de los cultivos agrícolas manifiestan el comportamiento de cada uno de sus componentes, como son: fertilizantes, pesticidas, semillas, mano de obra, el semillero cuando el cultivo requiere de la producción de plántulas para la siembra, el costo financiero, los gastos de administración, el seguro agrícola, o sea, todos los requerimientos de los cultivos durante el ciclo vegetativo que permita obtener una producción exitosa de los mismos. Durante los años 1989-1998, los costos de producción promedio de los principales rubros agrícolas registraron una tendencia de crecimiento acelerado en los primeros tres (3) años del período. A partir de ahí, los costos de algunos cultivos muestran fluctuaciones muy marcadas, mientras que otras siguieron creciendo en forma sostenida pero de manera muy poco significativa, principalmente en los tres (3) últimos años de la década. En tanto que, hay productos que muestran descenso en su costo de producción en el 1999. Estos últimos resultados obedecen a las medidas de política fiscal y monetaria tomadas por las autoridades, entre las cuales se pueden mencionar la aplicación de la tasa cero a los insumos, maquinarias y equipos utilizados en la actividad productiva del sector agropecuario, lo que ha repercutido en la reducción de los precios de los pesticidas y fertilizantes. Además, influyó la

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reducción producida en los precios de los combustibles, pero de manera especial en el costo del dinero, cuando la tasa de interés en el mercado financiero público estuvo en 12% en el último cuatrienio de 1999. Analizando el comportamiento de los costos promedio por grupo de cultivos durante el período en análisis, en los cereales se observa que en éstos crecieron a una tasa de 15%, al pasar de RD$254.49 promedio por tarea en 1989 a RD$909.79 en 1999. Destacándose que en ese grupo de manera individual vieron crecer su costo el arroz en 17% acumulativo anual, al pasar de RD$4610.24 en 1989 a RD$1845.42 por tarea en 1998, mientras que el maíz y el sorgo presentan tasas de crecimiento en menor proporción con 12% y 14% acumulativo anual, respectivamente. Al analizar el comportamiento del costo por cultivo y subperíodos, se observa que el arroz en el trienio 1989-1991 presenta un crecimiento bastante significativo con una tasa de 68%; similar comportamiento manifiestan el maíz y el sorgo con 56% y 77%, respectivamente. Sin embargo, en los dos siguientes subperíodos, en el trienio 1992-1994 y el cuatrienio 19941998, estos cereales presentan un comportamiento más moderado en el crecimiento de sus costos, al presentar los cultivos de arroz y maíz tasas de 1% y 4% en el trienio 1992-1994; y de 6% para el arroz, 0.2% el maíz y de 10% para el sorgo en el cuatrienio 1995-1999. Al comparar los costos de producción de estos cultivos del año 1998 con el año 1997, se observa que en el arroz su costo varía en escasamente un 3% y en el sorgo 4%, mientras que en el cultivo de maíz varía de manera negativa en un 12%. En lo que respecta al grupo de las leguminosas comestibles, durante el período en estudio se verifica que sus costos expresan una tasa de crecimiento de 17% acumulativo anual, al pasar su costo promedio por tarea de RD$165.81 en el 1989 a RD$660.42 en el 1999. Al analizar el costo promedio de este grupo de cultivos por subperíodos, se observa que en el trienio 1989-1991, manifiesta un aumento bastante significativo al presentar una tasa de crecimiento 70% anual, al pasar éste de RD$165.81 promedio por tarea en 1989 a RD$4710.19 en 1991. En el subperíodo siguiente 1992-1994, presenta una tendencia creciente menos importante que en el anterior, al exhibir una tasa de 5% acumulativa anual. Sin embargo, en el cuatrienio siguiente el comportamiento del costo promedio muestra una tasa negativa de crecimiento de 0.3% anual. En lo que respecta al comportamiento del costo de producción por cultivo, se observa que exhiben tasas de crecimiento muy significativas, presentando la habichuela negra y el guandul las mayores tasas de crecimiento con un 18% acumulativa anual cada uno, mientras que la habichuela roja lo hizo en un 16% anual. En ese mismo orden, al analizar el desempeño de los costos promedio del grupo de cultivos raíces y tubérculos, se observa que durante el período en estudio muestran en promedio una tasa de crecimiento de un 17% acumulativo anual, al pasar su costo promedio de RD$539.87 en 1989 a RD$2,163.10 por tarea en 1999. Se puede verificar, que en ese período el costo de producción por tarea de la yautía y batata en 20%, el de la papa el ñame en 16% y el de yuca en 13% acumulativo anual. Al comparar el costo de estos cultivos, se comprueba que entre 1997 y 1998 se experimentan variaciones poco significativas. En el caso de la papa, el ñame y la yuca su incremento en el costo es menor al 1%; en tanto que la yautía y la batata varían en 2 y 6%, respectivamente. En lo concerniente al grupo de las musáceas plátano y guineo, el costo promedio registra una tasa de crecimiento de 11% acumulativa anual durante el decenio en análisis, al pasar el costo promedio de RD$621.29 en 1989 a RD$1,637.43 promedio por tarea en 1999. Durante este mismo período, el plátano manifiesta una tasa de 11% de crecimiento acumulativo anual en su

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costo de producción por tarea. En lo que respecta al guineo, presenta una tasa de crecimiento de 12% acumulativa anual en el referido período en estudio. En ese mismo orden, al observar la variación experimentada en los costos de las musáceas en los dos últimos años, se verifica que durante 1998 los mismos varían 11% en el plátano y 4% en guineo con relación al 1998. En el mismo contexto se analiza el grupo de los vegetales, conformado por cultivos que requieren para su producción un alto nivel tecnológico en uso de insumos, en el sistema de preparación del terreno y de mano de obra con cierta especialización. Por la cual, revelan los mismos altos costos de producción, como son los casos del ajo, cebolla, berenjena, ají, repollo, tomate de ensalada y zanahoria, entre otros. El conjunto de rubros alimenticios vieron crecer el costo promedio durante la década en estudio en 13% acumulativo anual, al pasar de RD$785.40 promedio por tarea en 1989 a RD$2,278.84 en 1999. Asimismo, ese grupo de cultivo de manera individual verificaron tasas de crecimiento entre 7% y 18% durante este mismo período, comprobándose que el tomate de ensalada crece en 18%, el ají en 14%, el ajo en 11%, la berenjena en 7%, la cebolla en 12%, el repollo y la zanahoria en 13%, respectivamente. No obstante, en este mismo grupo de cultivo, al comparar su costo de producción en el año 1998 con respecto a 1997 se observa que los costos de los tomates de ensalada e industrial se redujeron en 6% y 3% respectivamente, mientras que el de cebolla descendió en 4%.

COMERCIALIZACION AGROPECUARIA
La comercialización entendida como la distribución de los bienes y servicios producidos, es una de las fases más importantes en el proceso producción-consumo. La comercialización de los productos agrícolas en el país se rige por la interacción de las fuerzas de oferta y demanda libremente en el mercado. Sin embargo, el Estado mantiene una mínima participación en la comercialización de importantes productos alimenticios por medio del Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE). Este organismo se dedica fundamentalmente a la compra de productos agrícolas locales y a la venta de los mismos a precios razonables en los sectores populares de Santo Domingo y otras ciudades del interior. Además, en momentos de escasez y carestía de los productos de mayor demanda y consumo de la población, como son arroz, carne de pollo, habichuela, entre otros, el INESPRE dispone su importación para hacer frente al desabastecimiento y mantener una oferta regular de dichos productos. Las actividades del INESPRE experimentaron una enorme caída entre los años de 1992 a 1997. Dicha situación fue el resultado de la estrangulación económica a que fue sometido el organismo durante esos años, el mal manejo administrativo de los pocos recursos que recibía y generaba y a la fuerte campaña llevada a cabo en el último año de ese período, demandando el cierre o redefinición de las funciones del organismo. Desde marzo de 1997 el Gobierno Central a través de la Secretaría de Estado de Agricultura y el Instituto de Estabilización de Precios puso en marcha el “Programa Alimento Para Todos” (PROALTO). A inicios del año 1998 el Programa pasó a ser dirigido y operado solamente por el INESPRE.

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Es por ello que en 1998 tanto las compras como las ventas realizadas por el INESPRE mostraron un espectacular incremento si se les compara a las realizadas en 1998. En el transcurso de 1998 las compras del Instituto de Estabilización de Precios (INESPRE) totalizaron RD$1,042,484,482.00, mientras que hasta septiembre de 1997 el Instituto no había realizado operaciones de compra o venta de productos alimenticios. Las compras de productos locales ascendieron a RD$301,436,683.93, que representaron un 29% del total destinado a las compras; mientras que en las importaciones se invirtieron RD$741,047,799.00, equivalentes a un 71%. El mayor desembolso en la compra de productos locales recayó en el ajo y la habichuela, los cuales absorbieron 96 y 84 millones de pesos respectivamente, es decir el 31 y 28 por ciento del total invertido en las compras locales. Otros rubros de producción nacional adquiridos por el organismo fueron el arroz y la leche líquida, que absorbieron el 15.4 y 13.0 por ciento, respectivamente. En el grupo de los productos importados por el INESPRE, sólo dos productos, el arroz y el pollo, absorbieron el 92% del valor total de las importaciones realizadas. A la compra de arroz en el exterior se destinaron 409.4 millones de pesos, equivalente al 55.1%, mientras que a la compra de pollo se dedicaron 275.26 millones de pesos, igual a un 37%. Las ventas en 1998 ascendieron a RD$1,346,794,099.86, que comparado con las compras totales arroja beneficios brutos por el orden de los RD$304,309,618.00. Los productos que generaron mayores volúmenes por concepto de las ventas realizadas fueron el arroz con RD$783,772,279.95, es decir un 59.2 por ciento de las ventas totales; de su lado, las ventas de carne de pollo ascendieron a RD$313,723,177.61, equivalente a un 22%. Es decir que sólo las ventas de estos dos productos generaron ingresos por encima del 80 por ciento de las ventas totales realizadas por el organismo en 1999. Para el cumplimiento de los objetivos sociales del Programa Alimentos para Todos, en 1998 el INESPRE instaló 682 puestos fijos de venta de productos alimenticios y 461 unidades móviles a nivel nacional. Por otro lado, el Instituto canalizó ventas de distintos productos al comercio organizado (comerciantes mayoristas y detallistas) por un valor cercano a los 500 millones de pesos. 10.1 Comportamiento de los Precios La conformación y comportamiento de los precios tienen una relevancia particular en una economía regida por las fuerzas de oferta y demanda, por lo que merecen ser analizados en detalle. En este análisis se hará referencia al comportamiento de los precios de los principales productos alimenticios de origen agropecuario durante los últimos diez años, poniendo particular énfasis en los resultados de los últimos dos años. 10.1.1 Precios a Nivel de Finca En 1998 los precios de los principales productos agropecuarios en términos generales, no mostraron cambios sustanciales. A nivel de finca el índice de precios presenta un leve incremento de 3.9% con respecto a 1998. Los precios del ají cubanela y el tomate industrial presentaron incrementos de 69.2 y 310.2 por ciento, respectivamente, para ser los rubros que exhibieron el mayor crecimiento. Otros productos que vieron aumentar sus precios ( entre 15 y 23 por ciento) fueron el tomate de ensalada, remolacha y yautía blanca. Un reducido grupo de productos experimentó incrementos en sus precios por debajo del 15 por ciento. Otros rubros, sin embargo, reportaron caídas extraordinarias en sus precios. Entre éstos están la batata y la yuca, que disminuyeron en 35.0 y 21.4 por ciento, respectivamente. La habichuela

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roja y la zanahoria se inscriben dentro de los productos que mostraron bajas más moderadas de entre 10 y 12 por ciento. A nivel de los productores, el precio del arroz creció a un ritmo de 15.6 por ciento anual en el período 1989-1999. Desde 1990 cuando los precios del cereal presentaron un incremento de casi el 100 por ciento con relación al año anterior, el precio del arroz en este nivel de comercialización presenta ritmos de crecimiento menos acelerado. Desde 1993 hasta 1998 los precios del cereal se estabilizaron alrededor de los $370.0 pesos el quintal. Respecto a 1997, en 1998 el precio promedio del arroz en finca registró una leve baja (2.3%). Desde 1989 a 1998 la tasa de crecimiento promedio anual del precio de los plátanos a nivel de finca ascendió a 21.2 por ciento. Se debe señalar que los precios del plátano dependen básicamente de los niveles de producción del mismo; es por ello que en el período bajo análisis, los precios exhiben un comportamiento fluctuante durante estos diez últimos años, lo cual se corresponde con el comportamiento exhibido por la producción de la musácea. En los años 1990 y 1991, el precio de los plátanos presenta aumentos significativos si se comparan a 19810. Este considerable incremento se debió al proceso inflacionario que vivió el país en dichos años y que tuvo su repercusión en los precios de muchos bienes y servicios. A partir de 1992 y hasta 1994 los precios se mantienen más o menos estables con una ligera tendencia alcista y en 1995 el millar de plátanos se cotizó por primera vez por encima de los mil pesos. La buena producción de 1996 deprimió los precios en forma significativa y pasaron a venderse en un 35 por ciento por debajo de su precio del año anterior. Sin embargo, los efectos de la sequía del año 1997 y del Huracán Georges en 1998 provocaron que los precios se dispararan una vez más por encima de los mil pesos el millar. En 1998 se produjo un leve incremento de 4.0 por ciento con relación a 1998. La yuca es otro producto que goza de gran popularidad en el consumo de la población dominicana, ya que se presenta como un sustituto de primer orden del plátano. La tasa de crecimiento promedio anual registrada por el precio del tubérculo a nivel de finca en el período 1989-1998 ascendió a 18.3 por ciento. Los precios de la yuca varían en función de los niveles de producción local y en cierta medida de la producción de plátanos. En 1991, sin embargo, como consecuencia de la inflación registrada en ese año, en el precio de la yuca se verificó un incremento de más del 100 por ciento con respecto al año precedente. En los años siguientes se observan fluctuaciones en los precios del tubérculo. En 1997 el quintal de yuca se vendió por encima de los $200 pesos a nivel de finca. Se debe recordar, que durante todo ese año el país fue afectado por una fuerte y prolongada sequía que redujo enormemente la producción de éste y otros cultivos agrícolas. En 1998 la producción logró recuperarse y los precios disminuyeron en un 21.4% en comparación al año anterior. 10.1.2 Precios a Nivel Mayorista A nivel del comercio mayorista los precios de los principales productos agropecuarios crecieron en apenas 0.6 por ciento en 1998 con respecto a 1997, es decir que prácticamente permanecieron en el mismo nivel. Ahora bien, al hacer un análisis detallado del comportamiento de cada producto en particular, se observa que el tomate industrial, el ají cubanela y el aguacate registraron aumentos que sobrepasaron el 50 por ciento.

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Otro pequeño grupo de productos compuesto por el tomate de ensalada, la carne de res, huevos, naranja dulce y piña registraron incrementos entre 18 y 25 por ciento. Las demás alzas que se observaron en los precios de otros productos comercializados en este nivel, no superaron el 13%. A nivel del comercio mayorista, el precio del arroz creció a una tasa promedio anual de 13 por ciento en el decenio 1989-1998, un ritmo de crecimiento similar al observado a nivel de productores. En el subperíodo 1989-1991, los precios del cereal mostraron una tendencia creciente como resultado del proceso inflacionario que caracterizó la economía nacional en dichos años. Cuando a partir de 1992 se aplican una serie de medidas económicas conocidas como ajustes estructurales (control del gasto público, no emisión de dinero inorgánico, entre otras), el precio del arroz exhibe un comportamiento más estable con relación a los años precedentes. En el subperíodo 1992-1998 el precio promedio de un quintal de arroz ascendió a un RD$400.00, oscilando entre los RD$327.98 de 1993 y RD$472.17 de 1999. En 1998 se registró un leve incremento de 2.13 por ciento en el período del arroz con relación a 1998. Por otro lado, productos de mayor demanda en el consumo popular vieron decrecer o mantener invariables sus precios en 1998 con relación a 1998. El grupo de los productos que experimentaron bajas apreciables en sus precios lo encabezan la batata (49.2%), repollo y berenjena. Los llamados víveres blancos (papa, yautía blanca, ñame y yuca) también presentaron bajas, aunque más moderadas. En su comercialización al por mayor, los precios de la habichuela roja muestran una tasa de crecimiento promedio anual de 10.7% en los diez que van de 1989 a 1999. Luego de verificarse un significativo aumento en 1990 con relación al año precedente, los precios de la leguminosa exhiben un comportamiento irregular, aunque en los últimos tres años de la serie se observa una clara inclinación a la baja. Así, en 1998 se presenta una disminución de más de $100.0 pesos el quintal, equivalente a un 10.5 por ciento en términos relativos. En el nivel mayorista el millar de plátanos empezó a ofertarse sobre los mil pesos desde 1992 y sólo la gran producción de 1996 hizo descender el precio a RD$852.94/millar. Sin embargo, en 1997 y 1998 se verifica un repunte en los precios que los lleva a cotizarse casi a $2,000.00 pesos el millar. En este último año se produjo un aumento del precio de 5.6% con respecto a 1998. 10.1.3 Precios a Nivel Detallista El índice de precios a nivel detallista en 1998 ascendió a 103.78 por ciento, representando un incremento de 3.78% con relación a 1998. En este nivel de comercialización al igual que en los anteriores, las alzas de mayor proporción se observaron en el ají cubanela y los tomates, tanto de ensalada como industrial. Luego del paso del Huracán Georges por el país hacia finales de septiembre, estos vegetales llegaron a venderse entre $30 y $40 pesos la libra. Los plátanos y las carnes también aumentaron de precios, sobre todo en el último trimestre del año 1998, debido a los estragos causados por el fenómeno meteorológico sobre la producción de estos rubros. De los productos que vieron disminuir sus precios, el más notable es la batata, que en algunos meses del año se estuvo ofertando hasta a $0.80 centavos la libra. La yuca, yautía blanca y

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papa también se vendieron a un precio promedio inferior en 1998 con respecto a 1998. Dos productos que casi siempre están presentes en la dieta diaria del dominicano, como el arroz y la habichuela roja, reportaron ligeras bajas en sus precios de venta al consumidor. Por la importancia que revisten tanto en el consumo de la población como en la actividad económica del sector agropecuario, veamos cuál ha sido el comportamiento de los precios de algunos productos en los tres niveles de comercialización durante los diez (10) últimos años. En la comercialización del cereal al detalle, en los diez años que van de 1989 a 1998, la tasa promedio anual de crecimiento de los precios del mismo fue del orden de los 15.4 por ciento, prácticamente a un ritmo similar que a nivel de finca. En el subperíodo 1989-1992 el precio del arroz muestra un acelerado crecimiento que lo lleva de RD$1.63 la libra en el primero de estos años, a RD$4.23/libra en el último año, es decir un incremento relativo del 160.0 por ciento. Sin embargo, desde 1993 hasta 1998 los precios presentan una tendencia alcista pero más moderada, incrementándose en un 38.5 por ciento en 1998 con respecto a 1993. En 1998 la libra de arroz se estuvo ofertando en promedio a RD$5.46, es decir un 2.7 por ciento por debajo del precio promedio registrado en 1997, cuando se vendió a RD$5.61/libra. La habichuela roja junto al arroz son los productos alimenticios que mantienen una presencia casi diaria en la dieta del dominicano. El precio de la leguminosa a nivel de productores en la década 1989-1998 creció a una tasa promedio anual de 12.1 por ciento. En los primeros cinco años se observa una tendencia de acelerado crecimiento del precio del grano, que lo llevó de RD$287.07 por quintal en 1989 a RD$944.65 por quintal en 1993, es decir a un ritmo promedio anual de 15.2 por ciento. En los restantes cinco años, sin embargo, es decir a partir de 1994 se puede notar un comportamiento fluctuante, aunque con una ligera tendencia a la baja. En el quinquenio 1994-1998 la tasa de crecimiento del precio de la habichuela roja fue negativa del orden de los 5.5 por ciento. En 1998 con respecto a 1997 también se verificó un decrecimiento en el precio del rubro de 12.2 por ciento. Al consumidor la libra de habichuela roja estuvo llegando a RD$12.58 en promedio en 1999. Esto representa una reducción en el precio de la leguminosa de 10.7 por ciento con respecto a 1998. En el período 1989-1998 se registró una tasa de crecimiento promedio anual de 11.4 por ciento. En 1990 el precio del grano se elevó en más de un 100%, ofertándose a RD$10.18 la libra. En los años siguiente el precio se estabilizó alrededor de los $13.0 pesos por libra, hasta que en 1994 experimentó un considerable aumento que lo situó en RD$15.67/libra. Desde 1995 hasta 1998 el precio de la habichuela roja muestra variaciones poco significativas, cotizándose entre los RD$12.58 y RD$13.88 la libra. El plátano es un rubro de alto consumo y de gran popularidad en los sectores de ingresos bajos. En 1997 la producción nacional de la musácea se vio seriamente afectada por la fuerte y prolongada sequía que afectó el país durante ese año. En 1998 la producción se recuperó extraordinariamente hasta que en septiembre de ese año se presentó el Huracán Georges, que devastó prácticamente todas las plantaciones del cultivo en la región sur del país. Esto provocó que en los últimos tres meses del pasado año la oferta del rubro se redujera drásticamente y con ello sobreviniera una subida de los precios.

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Los precios del plátano en los niveles de comercialización mayorista y detallista durante la década 1989-1998 muestran un comportamiento similar que a nivel de finca, aunque en ambos casos la tasa de crecimiento promedio anual fue inferior. En el nivel mayorista la tasa promedio anual de crecimiento de los precios fue de 19.7 por ciento y 18.5 por ciento a nivel detallista. En el nivel mayorista de comercialización, los precios del vívere crecieron a un ritmo de 17.7% promedio anual durante el decenio 1989-1999. En 1991 los precios aumentaron considerablemente con relación al año 1990, pero volvieron a caer un año después, es decir en 1992, lo cual es una muestra del comportamiento fluctuante de los precios del tubérculo en el período citado. En 1998 se produjo una reducción en los precios de la yuca con relación a 1997, pasando de RD$255.45 a RD$234.24 el quintal; en términos relativos esta disminución fue igual a 19.7 por ciento. En la comercialización al detalle, los precios de la yuca mostraron una tasa de crecimiento promedio anual menor que en los niveles finca y mayorista, ya que fue del orden de los 15.6 por ciento. En 1991 la yuca alcanzó su precio más alto del período, llegando a venderse a $5.00 pesos la libra. Un año después, sin embargo, la yuca se ofertaba a RD$1.35 por libra. En 1998 los precios experimentaron una ligera baja, equivalente a 7.8 por ciento en comparación a los resultados de 1998. En su venta al detalle, el precio del plátano casi se duplica en 1990- con relación a 19810. Desde entonces (1990), el precio del rubro se sitúa por encima del peso la unidad, cotizándose en algunos años a más de RD$1.50 por unidad. En 1996 se registró una caída significativa con relación al año precedente, pero en 1997 y 1998 la unidad de plátano pasó a venderse a más de $2.00 pesos en promedio. El incremento que se produjo en 1998 con respecto a 1997 fue de 15 por ciento, situación que tuvo lugar debido a los efectos causados por el Huracán Georges sobre las plantaciones de la musácea y que provocaron un aumento de su precio en los últimos tres meses del año. 10.2 Costo de la Canasta Familiar Agropecuaria La canasta familiar agropecuaria es el valor del conjunto de productos alimenticios no industrializados de origen agropecuario de consumo diario por la población. El valor promedio anual de la canasta agropecuaria en 1998 se situó en los RD$2,559.60, lo que representa un incremento en términos absolutos de $138 pesos, es decir de 5.7 por ciento con relación a 1997, que como puede notarse es inferior al índice inflacionario del año, que fue de 8.8 por ciento. El aumento del costo de la canasta agropecuaria pudo haber sido menor o inclusive no haber tenido lugar de no haberse presentado en el mes de septiembre del año 1998 el Huracán Georges, que provocó grandes daños a la producción agropecuaria. Los productos que requirieron de una mayor cantidad de dinero para su adquisición en 1998 con relación a 1997 fueron el ají cubanela y el tomate de ensalada. A éstos le siguieron los plátanos, el ñame y las carnes, tanto res y cerdo como de pollo. Otros productos con un alto peso en el gasto en alimentos de la población, como el arroz, las habichuelas, yuca, papa, ajo y cebolla fueron adquiridos con una menor cantidad de recursos, lo que permitió compensar el aumento de los gastos en la compra de los rubros mencionados en el párrafo anterior. La tasa de crecimiento promedio anual del valor de la canasta familiar agropecuaria en la década 1989-1998 ascendió a13.4%. 1993 y 1996 fueron los años de mejor desempeño, ya que en estos años el valor promedio de la canasta agropecuaria registró una disminución en

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comparación a los años precedentes. En sentido general, en el período bajo análisis se percibe una tendencia de ligero incremento en el costo de la canasta agropecuaria. XII REFORMA AGRARIA Una de las herramientas fundamentales para el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias campesinas es la Reforma Agraria, ya que a través de la misma se logran soluciones socioeconómicas a los hombres y mujeres del campo, esto con la incorporación de grandes extensiones de tierra a la producción agropecuaria, garantizándole así al productor rural, el sustento alimenticio y seguridad de ingresos, para satisfacer las demás necesidades de la familia. El Instituto Agrario Dominicano (IAD) es el organismo del Estado que se encarga de la captación de terrenos para los asentamientos de los campesinos; asimismo el otorgamiento de título a los parceleros, con el objetivo de que puedan lograr financiamiento agropecuario, para un mejor desarrollo del agro dominicano. Por tal razón, el Instituto Agrario Dominicano, es el encargado de aplicar e implementar y darle seguimiento a las leyes agrarias del país. El IAD no sólo contribuye con las diferentes actividades ya mencionadas anteriormente, sino también al fortalecimiento de las organizaciones campesinas, la capacitación técnica a los parceleros y la realización de diferentes actividades culturales. Durante los años 1989-1998, la superficie distribuida, los parceleros asentados y la carga familiar beneficiadas, registraron crecimientos que en términos acumulativos anual representaron 45, 13 y 12%, respectivamente. Al considerar el comportamiento del IAD En los dos últimos años del período evaluado, se observa que las actividades realizadas evidencian un incremento en 1998, con relación al pasado año en la superficie distribuida, reflejando ésta en términos absolutos un aumento de 505,068 tareas, al pasar de 247 mil 099 tareas en 1997, a 752 mil 162 tareas en 1998; asimismo, en el número de asentamientos realizados de parceleros asentados y carga familiar beneficiada. Con el resultado señalado, se aprecia que los asentamientos realizados por este organismo, para el año 1998 sobrepasaron las expectativas trazadas, al incrementarse en un 474 % respecto al año anterior, esto se reflejó en la expansión de la superficie distribuida a nivel nacional, la cual registró un incremento de 204%, beneficiando indirectamente a 9,882 personas, más que las registradas en el año anterior. Es importante significar, que en este extraordinario aumento verificado en las actividades citadas durante el año 1998, se aprecia que se registraron asentamientos en una superficie de 33,667 tareas, en la cual se reubicaron 5,677 parcelas con unos 3,432 dependientes. Los resultados alcanzados en los últimos dos años de la superficie distribuida a parceleros, reflejan que las autoridades están aplicando en forma correcta los procedimientos establecidos, para así cumplir con el bienestar social de los campesinos dominicanos. Hay que destacar el esfuerzo que realizó el IAD en 1992, al fomentar la producción de los diferentes cultivos que inciden en la alimentación del pueblo dominicano. En tal sentido, se sembraron 1,407,632 tareas de arroz y maíz; logrando una producción total de 8,457,138 quintales. De estos rubros, el más destacado es el arroz, con un volumen cosechado de 7,650,865 quintales; luego tenemos la habichuela roja, la de mayor tareas sembradas y la de más quintales cosechados del grupo de las leguminosas.

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Otros cultivos fomentados fueron de la familia de la musáceas, de las cual forman parte el guineo y el plátano, que registraron siembras en un orden de 19,633 y 78,031 tareas, para generar una producción de 6,767,219 racimos y 643,069 millar de unidades, respectivamente; así también el renglón de raíces y tubérculos conformado por la yuca, batata y yautía, que son rubros de gran consumo en la dieta de los dominicanos. De igual manera, se fomentaron las hortalizas como la auyama y la cebolla alcanzando producción en un orden de 266,588 y 321,588 quintales, respectivamente. COMERCIO EXTERIOR Las transacciones comerciales de productos de origen agropecuario del país con el exterior, a través de las exportaciones e importaciones, reflejan la dinámica de la economía dominicana. Por esa razón, se hace necesario considerar en este análisis, el comportamiento de las mismas, durante el período 1989-1999. 14.1 Exportaciones de Productos Agropecuarios Las exportaciones agropecuarias continúan representando un renglón de singular importancia en la captación de divisas para el país. Hacemos esta aseveración en virtud de que, la contribución del sector agropecuario (productos tradicionales, los agropecuarios y los no tradicionales) en el total de divisas generadas por las exportaciones nacionales, alcanzó durante los últimos cuatro (4) años del período evaluado, un promedio de aproximadamente 44%. En el año 1998, según cifras obtenidas hasta el mes de octubre, fue donde se registró la mayor contribución del sector agropecuario en el total nacional de divisas captados del subperíodo citado, alcanzando un 47%, contra 42% verificado el año anterior. 14.1.1 Productos Tradicionales de Exportación

14.1.1.1 Azúcar de Caña Constituye el principal renglón de los productos tradicionales de exportación, por su importancia económica y social en el país. Para el período 1989-1998, el ritmo de los volúmenes de exportación de azúcar y sus derivados acusó una tasa de crecimiento acumulativa anual negativa de 5%, debido al descenso registrado en las cantidades exportadas de 708 mil 600 toneladas métricas en 1989 a 431 mil 556 toneladas métricas en 1999. Mientras que la tasa definida por la evolución de los ingresos percibidos por exportación fue de –4%, al pasar de US$197.1 millones a US$138.7 millones en 1999. De acuerdo al comportamiento de las variables consideradas durante la serie tenemos que, el año 1989 representó el de mayor nivel de exportación del dulce, cuyas cifras fueron descritas en párrafo anterior; a partir de ese año la tendencia de la actividad exportadora de la nación mantuvo oscilando en los 4 y 5 millones de toneladas métricas y US$1.5 millones en ingresos de divisas. Referente al desempeño exhibido por el azúcar y sus derivados en el año 1998, se aprecia una extraordinaria caída tanto en volumen y valor cuando los relacionamos con el año 1998. Con este descenso ocurrido en el último año analizado, el país retrocede al nivel registrado en 1990. La reducción verificada en las cantidades exportadas se cifró en 116 mil 669 toneladas métricas, al pasar de 548 mil 225 toneladas métricas de azúcar en 1997 a 431 mil 556 toneladas métricas en 1998; mientras que la factura de exportación pasó de US$189.4 millones a US$138.7 en 1998, equivalente a una caída de 27%.

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Entre las causas que han incidido negativamente en la producción y exportación del dulce se encuentran: disminución en la cuota del mercado preferencial norteamericano en un 9.6%, disminución en el volumen de producción de azúcar crudo, como consecuencia de que tres ingenios no participaron en la molienda del producto y al retraso en la entrada en operaciones del Río Haina y Porvenir; así como por la sobre producción de la zafra 1996/97 de parte de las empresas del sector privado. Cabe mencionar también, los problemas técnicos y operacional del emporio estatal que se traduce en bajos niveles de rentabilidad y productividad; asociados a la falta de recursos financieros, que imposibilita el cumplimiento de las obligaciones contraídas con los colonos suplidores y trabajadores. 14.1.1.2 Café Para el período bajo estudio (1989-1998), las exportaciones de café registraron un débil comportamiento en cuanto a volúmenes vendidos en el exterior, arrojando una tasa de crecimiento acumulativa anual negativa de apenas 0.57%, al descender de 26,400 TM en 1989 a 25,086 TM en 1999. Sin embargo, las divisas generadas evolucionaron satisfactoriamente acusando una tasa anualizada de 2.8%, al pasar de US$64.7 millones en 1989 a US$83.2 millones en 1999. Al analizar la trayectoria del grano aromático durante la serie en cuestión, se aprecia que en 1990 se registró el máximo nivel de exportación, alcanzando las 32,112 toneladas métricas, reportándole al país divisas en el orden de US$52.5 millones. A partir de entonces, la actividad exportadora de café se ha mantenido en un nivel que oscila dentro de la banda de 20 mil y 27 mil toneladas métricas anual exportadas durante el subperíodo 1991-99. Al comparar el volumen exportado del año 1998 con el de 1997, el rubro registró un repunte de un extraordinario 37.3%, al aumentar de 18,409 toneladas métricas en 1997 a 25,085 toneladas métricas en 1999. En términos monetarios, el grano reportó US$83.2 millones, representando el valor récord por exportaciones ocurrido para la década. Esto equivale a un incremento de 24.1% respecto a los ingresos generados en 1998. Las causas que han dado origen a este extraordinario desempeño de las exportaciones nacionales de café se citan: el fuerte incremento de las producciones de café en cerezo, favorecida por el aumento de los precios en el mercado internacional, el buen clima que prevaleció durante los primeros meses del año cafetalero 1997/99. De igual manera, la implementación de programas técnicos que permitieron un control efectivo de plagas y enfermedades que afectan a las plantaciones, como es el caso de la Broca del Café. 14.1.1.3 Tabaco La exportación de tabaco ha sido variable durante la década 1989-1998, registrando una tasa de crecimiento acumulativa anual negativa de 2.7%, como consecuencia de la caída experimentada en los volúmenes de exportación de 13,700 toneladas métricas en 1989 a 10,682 toneladas métricas en 1999. Sin embargo, las divisas generadas por dicho concepto tuvieron una evolución contraria a la registrada por las cantidades exportadas, al pasar de US$19.4 millones en 1989 a US$28.6 millones en 1998, acusando una tasa de crecimiento acumulativa anual positiva de 4.6%. Al examinar el comportamiento del producto durante la serie bajo análisis, podemos apreciar que el año de mayor nivel de exportación de tabaco se registró en 1990, época en que el país comercializó la cantidad de 15,136 TM, reportando divisas por US$18.1 millones. Desde

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entonces, el rubro se ha mantenido fluctuando en un nivel menor que el año señalado; promediando las 10 mil toneladas, durante el subperíodo 1991-99. No se presenta el mismo comportamiento el caso en las divisas generadas, ya que las cotizaciones de los precios internacionales del tabaco en rama han alcanzado niveles favorables que han permitido mayores ingresos a la nación. Al comparar la variación registrada de las exportaciones de tabaco en 1998 con el 1997, se tiene que las mismas descendieron en un 15%, al caer los volúmenes de 12,632 toneladas métricas en 1997 a 10,682 toneladas métricas en 1999. Mientras que el valor de dichas exportaciones se incrementó en 21%, al aumentar de US$22.7 millones en 1997 a US$28.6 millones en 1999. Es preciso señalar que, no obstante verificarse un incremento en la producción de tabaco para la cosecha 1997/98, motivada por la expansión de un 57% de la superficie cosechada, derivado de la incorporación de nuevos productos en la actividad, incentivados por los atractivos precios que se pagaran hasta el mes de marzo, a nivel local e internacional, el volumen exportado del producto registró una reducción de 15%. La misma se debió al impasse suscitado entre los productores y los exportadores, en vista de que estos últimos pagaron un precio en finca inferior a lo establecido, ocasionando retrasos en la entrega del tabaco para exportación. 14.1.1.4 Cacao Durante la década 1989-1998, la exportación de cacao crudo mantuvo un comportamiento satisfactorio, registrándose para la serie una tasa de crecimiento acumulativa anual de aproximadamente un 5%, al aumentar los volúmenes de exportación de 38,400 TM en 1989 a 59,292 TM en 1999. Por su parte, las divisas generadas por concepto de exportación del grano acusaron una tasa acumulativa anual de 9%, al pasar de US$42.7 millones en 1989 a US$92.6 millones en 1999. Al analizar la evolución de las exportaciones de cacao durante el período bajo estudio, se observa que a partir del año 1992 la comercialización del producto en el sector externo mantuvo una tendencia de constantes aumentos, promediándose para el subperíodo 1992-96 un volumen de exportación de 49 mil toneladas métricas. Este dinamismo se vio interrumpido en el año 1997, cuando la comercialización internacional del cacao crudo experimentó una caída estrepitosa respecto al año previo en un 16%. Sin embargo, el valor por exportación apenas descendió un 4% respecto al nivel de ingresos generados en 1997. En otro orden, al comparar el volumen exportado del año finalizado (1998) y los ingresos de divisas generados con el registrado en 1997, tenemos que las variables señaladas registraron significativos aumentos, representando cifras récord que superaron las reportadas en épocas anteriores. Los volúmenes vendidos en el exterior se incrementaron en un 37.1%, al pasar de 43,561 TM en 1997 a 59,292 TM en 1999. Mientras que las divisas reportadas pasaron de US$55.6 millones en 1997 a US$92.6 millones en 1998, equivalente a un 67.6%. Este buen desempeño de las exportaciones del grano se obtuvo, no obstante,, los productores dedicados a esta actividad padecer las limitaciones que se presentan en el manejo de post cosecha, lo que disminuye la calidad del grano, debido a la insuficiencia de instalaciones físicas, como cajas de fermentación, secaderos manuales, automáticos o a pleno sol que garanticen el mantenimiento en óptimas condiciones la recogida de las cosechas del producto.

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A pesar de las limitaciones señaladas que obstaculizaron el desarrollo sustentable de la actividad cacaotera, es preciso mencionar los factores que motivaron el repunte de las exportaciones del producto, a partir del año señalado, entre los que se destacan: el reforzamiento de plantaciones y control de plagas, apoyo sistemático a las actividades de extensión y capacitación de manejo de cultivo, llevada a cabo por la SEA conjuntamente con los productores. También, el incremento de un 24% en los precios pagados a nivel de finca, que contribuyó en el aumento del volumen exportado. 14.2.1 Productos no Tradicionales 14.2.1.1 Raíces y Tubérculos Dentro de los rubros que conforman esta categoría de productos se analizan batata, yuca, yautía, ñame y papa. Para el período 1989-1998, el ritmo de ventas de estos rubros en el comercio exterior refleja pronunciados descensos, siendo la papa y la yuca los que experimentaron las mayores caídas durante la serie; acusando una tasa acumulativa anual decreciente de 38 y 30% respectivamente, siendo en término de valor monetario de 31 y 30% en igual orden. De igual forma, registraron declives en los niveles exportables la yautía y batata con un 4% y 1% respectivamente. Mientras que el ñame, es el único renglón de las raíces y tubérculos que mostró un leve crecimiento en su tasa anualizada de 0.2%. En lo que respecta a la generación de divisas, el ñame verificó la mayor tasa del período en cuestión, con un 11%, seguido por la batata y la yautía con 5y 3%, respectivamente. Es importante destacar, que no obstante estos rubros acusar tasas de crecimiento negativas durante la década, los mismos exhibieron incrementos satisfactorios en el año 1998, cuando los comparamos con los niveles exportados en el año anterior (1997). Podemos observar, que tanto la yuca y el ñame representaron los rubros de mayor aumento con 165% y 19%, respectivamente, es decir, de 102.4 T.M. de yuca en 1997 ascendió a 271.6 T. M. En 1998; mientras que el ñame pasó de 557.8 T. M. a 661.1 T. M. en 1999. Mientras que en cuanto a generación de divisas se incrementaron en 166% y 56% en igual orden, al pasar de US$29,281 a un valor extraordinario de US$78,010 para la yuca; y de US$347,648 a US$540,531 en el caso del ñame. De estos rubros, solamente la papa registró una caída pronunciada con un 47% en sus volúmenes exportados, siendo un 66% en lo que respecta a la generación de divisas, o sea de US$17,994 generado en 1997, éstos cayeron en 1998 a tan sólo US$6,163. 14.2.1.2 Musáceas El renglón musáceas está integrado por el plátano y el banano, siendo este último el principal rubro de exportación, debido a sus mejores niveles de competitividad a nivel mundial y a su gran demanda por la Comunidad Económica Europea. No obstante esto, el banano está dando señales de estancamiento en cuanto a los volúmenes de exportación, lo que ha conllevado a los sectores del país involucrados en esta actividad, a implementar políticas de desarrollo que tiendan a elevar los niveles de productividad y competitividad que le permitan a la nación obtener la posición preponderante que años atrás ocupaba en el mercado internacional.

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Esto se corrobora cuando analizamos el subperíodo1994-1998, época en que los volúmenes exportados cayeron en un 34%, debido al descenso registrado de 95,128.5 T.M. de banano en 1984 ( siendo ésta la mayor cantidad exportada durante la década 1989-1998), a 63,179.5 T.M. en 1999. Mientras que las divisas generadas por este concepto bajaron en 23%, al pasar de US$18.1 millones en 1994 a US$14.1 en 1999. Al comparar los volúmenes exportados del año 1998 con relación al precedente, se aprecia se verificó una caída de 690.8 T.M. de banano, al pasar de 63,8610.3 T.M. en 1997 a 63,179.5 T. M. en 1999. Sin embargo, no ha sido el caso en ingresos de divisas, ya que las mismas repuntaron un 35%, al pasar de US$10.8 millones en 1997 a US$14.1 millones en 1999. Este aumento saludable en el ingreso de divisas se debió, a los buenos precios internacionales de la fruta que prevaleció en ese año; lo que permitió a la República Dominicana aprovechar esa coyuntura estacional. Sin embargo, es necesario señalar factores que conllevaron a que el producto no tuviera un mejor desempeño el año recién finalizado como fueron: los efectos provocados por el Huracán Georges, destruyendo el 80% de las plantaciones bananeras así como por las presiones que están ejerciendo los países de Centroamérica para que la Comunidad Europea redefina su política de régimen de importación de banano al mercado europeo de los 12 países ACP que gozan de una buena cuota y franquicia arancelaria favorable. En lo concerniente al plátano, su exportación presenta marcadas fluctuaciones para el período 1989-1998, oscilando las 2 mil y 4 mil toneladas métricas anual. Para el período en cuestión, el ritmo de exportación de plátanos acusó una tasa anual negativa de 6%, al caer las cantidades de 4,469.9 T.M. en 1989 a 2,628.4 T.M. en 1999. Al comparar las exportaciones de plátanos realizadas en 1998 respecto al año anterior, observamos que las mismas realizaron los niveles que han caracterizado la serie, el cual es 2 mil toneladas métricas; representando una caída en los volúmenes reportados en un 56%, equivalente a 3,300.3 T.M. de plátanos menos de lo exportado en 1997, que había ascendido a 5,928.7 T. M. en el año señalado. Mientras que las divisas cayeron a US$670,350, esto es US$1.2 millones menos de lo generado en 1998. Gran parte de la caída registrada se debió fundamentalmente a los embates ocasionados por el Huracán Georges, provocando pérdidas cuantiosas al 90% de las plantaciones de plátanos en las zonas de mayor producción del país. 14.2.1.3 Leguminosas Dentro de este grupo alimenticio se ha considerado el guandul, por ser el rubro de mayor importancia en el comercio exterior dominicano. Para la década 1989-1998, las exportaciones de la leguminosa mencionada registraron una tasa de crecimiento anualizada de 7%, al caer las cantidades exportadas desde 17,037.7 T M en 1989 a 8,785.9 TM en 1999. En términos monetarios, la tasa de crecimiento arrojó –4%, al cifrar US$11.4 millones en 1989 y US$8.3 millones en 1999. Cuando analizamos el comportamiento del producto durante la serie, los años 1989 y 1995 se destacan en el sentido de que cifraron los máximos niveles de exportación ascendentes a las 17 mil y 16 toneladas métricas. Con la particularidad de que, no obstante superar el 1989 con 1 mil toneladas métricas exportadas, los reportes monetarios al país fueron menores, con una diferencia de US$2.3 millones de lo generado en 1995, cuando se obtuvo la suma de US$13.7 millones. Esto se explica por los buenos precios internacionales de la leguminosa durante los últimos cinco años.

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En otro orden, el desempeño exhibido por las exportaciones del rubro durante los últimos dos (2) años (1997 y 1998), se mantuvo constante en las 8 mil 700 toneladas métricas. Sin embargo, las divisas generadas registraron un aumento satisfactorio de un 9%, al pasar la facturación exportable de US$7.7 millones en 1997 a US$8.3 millones en 1999. Esto es debido a lo explicado anteriormente, por el efecto positivo de los niveles de precios internacionales. 14.2.1.4 Frutas Esta categoría de productos está conformada por lechosa, aguacate, cítricos, piña fresca, melones y mangos. Para el período 1989-1998, la tendencia de exportación de estos productos reflejan ciertas fluctuaciones, debido a que están condicionadas a las situaciones económicas y climáticas que se presentan durante el año en el país. De los rubros mencionados, tres alcanzaron los dos (2) dígitos en cuanto a sus tasas de crecimiento acumulativa anual, como fueron mango, aguacate y lechosa, con 19, 13 y 11.5% respectivamente; mientras que, cítricos y melón acusaron tasas de 6% y 2%, según el orden establecido. Sin embargo, es cuestionable el comportamiento mostrado por la piña fresca que continuó su descenso en cuanto a volúmenes exportables; y por ende ingresos de divisas que años atrás se caracterizaba por su rol efectivo en la participación económica de los rubros no tradicionales de exportación. Esto es así, ya que para el período en cuestión, la tasa de crecimiento acumulativa de la piña fue de (-27%) en volumen exportado y –21%, en lo que respecta a ingresos de divisas. Los factores que están influyendo negativamente en la producción y exportación de la fruta, cabe mencionar reducción de la rentabilidad y productividad de las empresas dedicadas a esta actividad, la salida del mercado de empresas importantes en el ramo; así como disminuciones de las áreas de siembra. También es preciso señalar la falta de ejecución de una política agroindustrial que permita el desarrollo sostenible del cultivo, con miras hacia una expansión comercial internacional. Al comparar el resultado de las exportaciones realizadas de las frutas en 1998 con relación a 1997, se aprecia una caída estrepitosa de las variables analizadas para la mayoría de los rubros bajo estudio que son melón con 46%, piña 39%, cítricos y aguacate con 12 y 5%, respectivamente. Solamente el mango registró un excelente resultado de 19% en los niveles de exportación y un extraordinario aumento en divisas de 57%. Mientras que la lechosa registró un leve incremento de tan sólo 1% en volumen exportado y de 9.3 en lo concerniente a divisas generadas por dicho concepto. 14.2.1.5 Vegetales Para el estudio del grupo vegetales, se consideró nueve (9) rubros, de los cuales seis (6) registraron tasas de crecimiento anualizadas positivas, como fueron la tayota con 51%, cebolla 27%, apio y repollo con 22 y 16%, respectivamente. Mientras que berenjena y ajíes registraron apenas 1% para ambos productos. Por su parte la auyama, acusa una tasa de crecimiento de 10%; cilantro y tomate acusaron tasas de crecimiento negativas en el orden de 7 y 5%, respectivamente. En lo relativo a divisas devengadas por concepto de exportación, la tayota y cebolla fueron los de mayor nivel de crecimiento con tasas de 59 y 49%, respectivamente; seguidos por los rubros repollo con 14% y la berenjena con 12%. Para 1998, las exportaciones de los vegetales continuaron en ascenso, al relacionarlo con los resultados obtenidos en 1998. Salvo el rubro repollo, que tras un comportamiento

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satisfactorio durante la década fue el que registró la mayor caída para el año finalizado con 72%, continuando con ajíes y cilantro. Este último mantiene su tendencia decreciente, con una disminución de 56%, mientras que el ají se contrajo en 33%. Sin embargo, no obstante el tomate y la auyama acusar tasas de crecimiento acumulativa anual negativa para la serie 1989-1998, sobresalieron entre los rubros de mayor desempeño en los dos (2) últimos años. Tenemos que el tomate registró un incremento de 457%, cebolla 185% y tayota de 62%. En lo relativo a divisas generadas durante el último año (1998), tenemos que la cebolla y tayota fueron los productos que acusaron el mayor incremento en divisas ingresadas con 1,100% y 330.6%. 14.2.2 Análisis de Mercado del Banano

El banano es uno de los productos que ha tomado gran importancia en la economía nacional, por ser uno de los productos no tradicionales de exportación que generan mayor cantidad de divisas por este concepto y contribuye a la generación de empleos. En lo que se refiere al comercio de la musácea, el país suscribió el convenio de Lomé IV en 1989, con la Comunidad Económica Europea y el Grupo ACP del Caribe. Por medio a este convenio el país obtuvo acceso al mercado comunitario europeo en lo referente al banano y se le asignó una cuota bajo la cual, el banano que entre a la Comunidad Económica Europea en el marco de esa cuota tiene un precio preferencial. Dada la importancia que fue tomando este rubro, en el año 1992 el Poder Ejecutivo creó la Comisión Nacional de Política Bananera, la que tiene como objetivo preservar, fiscaliza y regular las actividades productivas y el mercado del banano. Esta Comisión está presidida por el Secretario de Estado de Agricultura. Las expectativas creadas a partir de la fecha y los beneficios que se derivaron del Convenio, hizo que se incrementaran las áreas de siembra; en consecuencia, se incrementó la producción y la exportación del banano extraordinariamente; de manera que en 1994 se obtuvo 113 mil T.M. en una superficie de 100 mil tareas. De la cantidad producida se exportaron 95 mil T. M., lo que constituyó un 85% de la producción del año. El valor de estas exportaciones ascendió a US$18.1 millones. Para el año 1995 en virtud del Reglamento CEE-400/95, se asignó a la República Dominicana una cuota de 55 mil T. M. de bananos para exportar a la Unión Europea; de manera tal que esta cantidad equivale al 61% del total de la cuota que corresponde a los países ACP no tradicionales. Dado el alto costo que representa la producción de este rubro, por la demanda intensiva de alta tecnología, su venta en la Unión Europea fuera de los beneficios de la cuota, representa pérdidas. La zona de mayor producción de banano para fines de exportación es la región Noroeste del país, principalmente en Montecristy, donde se encuentra el proyecto estatal La Cruz de Manzanillo, con una superficie de 10 mil tareas y la Provincia Valverde Mao. Estas provincias están dotadas de las condiciones agroclimatológicas favorables para el desarrollo del cultivo, además de conjugarse esto con una infraestructura de producción avanzada y la especialización de los productores y por la cultura de producción que tienen los mismos de este rubro.

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Otra zona productora de guineo, aunque en menor escala, es la suroeste, específicamente en la Provincia de Azua. La producción de esta zona es, principalmente, en base a agricultura orgánica y por ende goza de gran demanda en la Comunidad Europea, por la tendencia en los países desarrollados a consumir productos obtenidos bajo este régimen de producción, no obstante, los productores que tienen acceso a mayor información sobre el comercio de este rubro en los mercados internacionales, son los de la zona Noroeste, por estar mejor organizados. La actividad bananera en su proceso de producción y exportación, genera una empleomanía directa a unas 50 mil personas. En el año 1997 se exportaron hacia la Unión Europea y otros países que compran el banano, unas 63 mil 8610.6 T.M. del rubro; esta cantidad sobrepasó en 8 mil 8610.6 T. M., la cuota preferencial asignada a nuestro país por la Comunidad Europea. Hay que reseñar, que esta cuota tiene la flexibilidad de que puede fluctuar en más o menos un 10% de su volumen total. Para el año que recién finaliza, el país introdujo a la Unión Europea 62 mil 922.2 T. M. de banano. En el trimestre abril-junio fue la época de mayor exportación, en la cual se exportó un volumen superior a las 24 mil T.M. de banano. Mientras que el subperíodo de menor flujo de exportaciones fue el trimestre octubre-diciembre, en el cual salieron del país sólo 7 mil 361.6 T. M. dirigida hacia ese destino. En ese mismo orden hay que señalar que, después del paso por el país del Huracán Georges se logró hacer un contrato comercial con Puerto Rico, que le permitió a los productores asociados colocar a precios mucho más competitivos que el de los operadores europeos unas 20 mil cajas de banano por semana. Esto constituye un volumen mensual de 1,454.55 T. M. Este hecho constituyó un efecto muy positivo, ya que hizo posible que compradores europeos estén pagando el banano dominicano más caro, por el hecho de Puerto Rico haber entrado al mercado. Se estima que la producción de banano ascenderá a 440,740 T. M. para el 1999, concentrando los mayores niveles de producción, en los dos primeros trimestres del año. Ambos subperíodos podrían reportar volumen de producción por el orden de 113 mil T. M. La menor producción podría registrarse en el último trimestre del año, con un volumen de 106 mil T. M. Además, se estima que para el 1999 las exportaciones de banano a la Unión Europea, superaría las realizadas en 1998 en aproximadamente un 10%. Dado que las exportaciones de 1998 alcanzaron un volumen total de 62,922.2 T. M., mientras que para este año se espera que el volumen supere las 69,395 T. M. La Comisión Nacional de Política Bananera, hace grandes esfuerzos por colocar a los productores nacionales en mejor poder de negociación de su producto. Con una visión de futuro se analizaron las perspectivas de este mercado en la reunión que se celebró el pasado mes de diciembre de 1998, donde se consideró que aunque el mercado puertorriqueño reportó buenos beneficios no es permanente, por lo que no se deben crear grandes expectativas sobre el mismo. Además, otro aspecto que es objeto de análisis por la Comisión de Política Bananera, es el hecho de que se debe tomar muy en cuenta, que en un futuro no lejano el país participará en un mercado abierto en la Unión Europea, donde se tendrá que compartir el escenario con otros países productores más grandes que el nuestro y toda la consecuencia que esto acarrea. Esta aseveración se fundamenta en las constantes solicitudes que han hecho países productores tradicionales de banano latinoamericano y los Estados Unidos a la Organización

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Mundial del Comercio (OMC), para que la Unión Europea modifique el Reglamento 404/93 relativo al régimen de comercialización del banano. En el año 1998, el Consejo de la Unión Europea modificó el reglamento, acogiéndose a las recomendaciones del Organo de Solución de Diferencia (OSD) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para este producto. En esta modificación no se contempló la eliminación de cuota, lo que se acordó que un nuevo contingente arancelario de 353,000 toneladas métricas lo relacionado con las licencias y el arancel en sí. En lo que respecta al pago de arancel, las medidas tomadas favorecen a la República Dominicana, ya que la decisión adoptada por el Consejo fue conocer el derecho de acceso libre de los impuestos para los proveedores no tradicionales para el contingente autónomo de las nuevas 353,000 toneladas métricas y los países terceros sólo deben pagar 75 ECUS de arancel por toneladas. En igual medidas, se aprobó que para la cantidad importada fuera de cuota, los proveedores ACP tradicional y no tradicional podrán exportar con el pago de 100 ECUS de arancel por tonelada, mientras los países terceros deben pagar 200 ECUS por tonelada. La República Dominicana apoyó el nuevo régimen para la política de comercialización del banano aprobado por el Consejo Europeo. 14.3 Análisis de las Importaciones de Productos Agropecuarios (1989-1998). Las importaciones agropecuarias constituyen una variable de significativa importancia para analizar el comportamiento de nuestro sector externo, con una participación destacada dentro del total de las compras realizadas en el exterior. Además, las importaciones proporcionan parámetros sobre estacionalidad en la producción de rubros agrícolas, que por su gran demanda afectan la disponibilidad de los mismos permitiendo dar alertas con el propósito que se reduzcan la vulnerabilidad alimentaria del país. Generalmente, en la producción nacional se presentan desfases entre disponibilidad versus demanda, siendo acentuada esta situación en los bienes agropecuarios de gran consumo nacional, dentro de las cuales se destacan los cereales, las grasas comestibles, leguminosas, vegetales y la leche. Dentro del comportamiento que exhiban las importaciones se observan los cambios ocurridos en el balance del comercio exterior agropecuario, que desde la década de los años noventa se configura una tendencia creciente de importaciones de productos agropecuarios. 14.3.1 Maíz Las importaciones de este cereal responden al rol que juega como insumo vital en un sector de constante expansión como la industria avícola, de ahí que los volúmenes importados en el decenio 1989-1998 muestran una tendencia creciente. Para 1989 las importaciones de maíz alcanzaron los 6 millones 913 mil quintales, pasando a 14 millones 267 mil quintales en 1998, equivalente este crecimiento a un 106%, lo que representa un incremento en términos absolutos de 7 millones 540 mil quintales de maíz. Para los dos últimos años (1997-1998), las importaciones del cereal reflejaron la misma tendencia observada a lo largo del período bajo estudio, ya que en 1997 registraron 11 millones 541 quintales, aumentando en 1998 a 14 millones 267 mil quintales, lo que representa un incremento de 24% respecto al 1998.

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14.3.2 Trigo Al analizar el comportamiento de las importaciones de trigo en el período 1989-1998, las mismas verificaron promedios anuales de 4.4 millones de quintales, registrándose en 1994 el mayor volumen importado de 5.1 millones de quintales, correspondiéndole al 1998 el año de más bajas importaciones del período bajo estudio con 1.9 millones de quintales. En los primeros dos años de la serie evaluada, las importaciones de trigo se incrementaron en un 2%, al pasar de 4.2 millones de quintales en 1989 a 4.3 en 1990. Similar comportamiento se verificó en el gasto en divisa, los cuales se incrementaron en un 6% pasando de 41.9 millones de dólares en 1989 a 44.3 millones de dólares en 1990. Este comportamiento refleja estabilidad en los volúmenes importados del cereal en virtud de que los mismos no sufrieron variaciones bruscas, salvo la caída en el volumen importado en 1999. En cuanto al crecimiento, medido en términos de tasa promedio anual las importaciones de trigo lo hicieron a un ritmo negativo de (39%) en el decenio 1989-1998, significando una erogación en promedio general de 36 millones de dólares en dicho período. Correspondiéndole al año 1991 el de mayor erogación de divisas con 44.1 millones de dólares. En el subperíodo 1996-1998 los volúmenes importados crecieron a una tasa promedio anual negativa (37%), al pasar de 3.8 millones de quintales en 1996 a 1.9 millones de quintales en 1999. En cuanto a la erogación de divisas por este concepto en el trienio arriba señalado, se observa un descenso del orden de (62%), al pasar de 37.1 millones de dólares en 1996 a 13 millones de dólares en 1999. 14.3.3. Arroz Las importaciones de este importante cereal de la dieta diaria de la población dominicana, manifiesta la ausencia de un patrón definido, dado que los volúmenes importados están sujetos a las variantes que se observan en la producción nacional de año a año. En la década 1989-1998 las importaciones de arroz registran una tasa acumulativa anual de 5%, al pasar de 791 mil quintales en 1989 a 1,252 mil quintales en 1999. Debiendo señalar, que en la serie bajo estudio el mayor volumen importado correspondió a este último año. En el primer trienio (1989-1991) las importaciones de arroz registraron una tendencia decreciente al presentar una tasa de crecimiento promedio negativa de (17%). Sin embargo, dicha tendencia se revierte a partir del año 1995 con incrementos continuos en los volúmenes importados, con la sola excepción del año 1996 cuando solo se importaron 62 mil quintales del cereal en el año No obstante, para 1998 las importaciones del cereal descienden en un 25%, con relación a las realizadas en 1998. Esto así, por el hecho que en el 1998 el país compró en el exterior 1 millón 252 mil quintales, en tanto que el año anterior las cifras disponibles se situaron en 1 millón 681 mil quintales de arroz importado. Este comportamiento registrado en los volúmenes importados del cereal en 1998, obedece a que en los últimos tres (3) meses del año se mantuvo un inventario sobre los 2 millones de quintales del rubro. Este hecho es resultado de las medidas estratégicas tomadas por las autoridades del sector, después del paso por el país del Huracán Georges, tendente a mantener la oferta necesaria de los productos de gran consumo nacional, como es el caso del arroz; a sabiendas que el mismo sufrió grandes daños por fenómeno natural.

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14.3.4 Habichuela Roja Este rubro está clasificado entre los de mayor sensibilidad, dado el rol que los consumidores dominicanos le asignaron como productos de la canasta de consumo básica. El comportamiento de las importaciones de esta leguminosa durante el período 1989-1998, observa un curso caracterizado por fluctuaciones continuas de un año a otro, en función de que dichas importaciones se realizan de forma puntual para suplir los déficit provocado por la estacionalidad propia de dicho cultivo, ante una demanda que la producción nacional no cubre a cabalidad. Para los primeros cuatro años las importaciones de la leguminosa decrecieron en promedio a una tasa de un (30%), al pasar de 362 mil quintales en 1989 a 222 mil quintales en 1992. En el trienio 1995-1997 se observa en el comportamiento de las importaciones un incremento de un 88% en términos de tasa de crecimiento promedio. En los últimos dos años de la serie las importaciones de este producto registraron la misma tendencia de crecimiento reflejándose en un incremento promedio anual del orden de 66%, por el hecho que en 1997 las compras de habichuela en el exterior fueron de 549 mil quintales y de 913 mil quintales en 1999. El incremento que se observa en las importaciones de habichuela, conllevó a un gasto en divisas de alrededor de US$20 millones de dólares promedio anual. 14.3.5 Leche Dentro de las importaciones pecuarias, la de leche ocupa un lugar preponderante por ser en este producto donde se manifiesta mayor sesgo entre la producción y el consumo, la cual induce a suplir dicha brecha con masivas importaciones, creándose las condiciones para que ante un escenario de liberalización gradual de comercio exterior, se sucedan debates entre los actores principales: los productores nacionales y el sector importador. En el decenio bajo estudio (1989-1998) las importaciones de leche registraron incrementos continuos, como lo refleja el comportamiento de la tasa de crecimiento promedio 58% anual, que se sitúa al pasar los volúmenes importados de 42 mil quintales en 1989 a 825 mil quintales en 1999. El gasto en divisa que generó el comportamiento observado en las importaciones de leche durante la década, hace que las mismas se incrementen a una tasa de crecimiento anual de 60%, cuando de US$1.3 millones que se requerían para comprar el rubro pecuario en 1989 se elevaron a US$88 millones en 1999. Durante el ciclo 1992-1994, las importaciones de leche crecieron a una tasa promedio anual de 9.5% con registro de 397 mil quintales en 1992 y pasar a 467 mil quintales en 1994, igual comportamiento se verificó en los requerimientos de divisas para dicho ciclo, al pasar de US$33 millones 700 mil en el primer año a US$42 millones 400 mil en 1994, como queda expresado en una tasa de crecimiento de 26%. En el año 1997 se registró el mayor volumen de importación del período bajo estudio con 847 mil quintales, superior en un 3% al volumen importado en el 1998, cuando en ese año se registran 825 mil quintales. La misma tendencia se verificó en los gastos en divisas, los cuales disminuyeron en 4%, debido a que con US$88 millones se adquirió la leche en el mercado exterior en el 1998, necesitando unos US$91 millones en 1997 para realizar la compra.

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14.3.6 Ajo Este rubro se caracteriza porque los volúmenes de producción no satisfacen la demanda nacional. Entre otros factores se señala el ciclo productivo del cultivo, que está bien definido para una época del año, provocando una demanda insatisfecha que se suplen con importaciones que conllevan a fuertes erogaciones en dólares. En el período 1990-1998 las importaciones de ajo manifiestan una clara tendencia a incrementarse, como lo revela la tasa de crecimiento promedio de dicho intervalo, la cual creció en un 35% al variar de 11 mil quintales en 1990 a 124 mil quintales en 1999. Precisamente en 1990 se registró el mayor volumen de importación del subperíodo indicado con tan solo 11 mil quintales. Para los últimos cuatro años de 1995-1998 las importaciones de ajo mantuvieron la tendencia inicial, al incrementarse en un 3% en términos de tasa acumulativa anual con registro inicial de 112 mil quintales en 1995 al final del intervalo con 124 mil quintales. En tanto que, al relacionar el 1998 con 1997 el incremento en el volumen importado es de 38%. Mientras que las erogaciones necesarias para cubrir dichas importaciones para los últimos dos años del período bajo estudio, disminuyeron en un 37%, al pasar de US$6 millones 18 mil en 1997 a US$3 millones 873 mil en 1999. 14.3.7 Cebolla Otro rubro cuyas importaciones en los últimos años resultan significativas es la cebolla, y esto obedece a dos razones: por un incremento en la demanda y porque la producción nacional del bulbo no registró los niveles de productividad satisfactorios. En el período bajo estudio 1989-1998, solo están disponibles las estadísticas de importación de cebolla desde el 1995-1998, observando en esos años un incremento en términos de tasa acumulativa anual de 77% al pasar de 61 mil quintales en 1995 a 338 mil quintales en 1999. De igual manera se registró un incremento en el gasto en divisas para el mismo período de 393% al verificarse en 1995 erogaciones en divisas por un valor de US$349 mil y terminar registrando US$7 millones 800 mil. De la serie 1995-1998 este último año fue el de mayor importación con 337 mil quintales originando un gasto en divisa de US$8.8 millones. 14.3.8 Grasas Comestibles El comportamiento registrado por las importaciones de grasas comestibles para la década 19891998, se caracterizó por un constante crecimiento expresado en una tasa de crecimiento promedio anual de 11%, al pasar de 1 millón 128 mil quintales en 1989 a 1 millón 623 mil quintales en 1999. En la serie bajo estudio, el año donde hubo mayor volumen importado de grasa comestible fue 1994 con 1 millón 686 mil quintales, lo que representó un incremento de un 68% respecto al año anterior. De otro lado, durante el período en consideración, el año de menor importación fue el de 1995 con una reducción del orden del 47% respecto al año precedente, al pasar de 1 millón 686 mil quintales en 1994 a 889 mil quintales en 1995. Retomándose a partir de ese año el ritmo anterior, al incrementarse en un 71% en el 1998. En los últimos dos años del período que se analiza, las importaciones se mantuvieron creciendo a un ritmo menor que el anterior crecimiento del año 1996, tan sólo ascender a una tasa promedio de 3%, en cuanto a las divisas necesarias para hacer las compra en el exterior, el incremento en 1998 fue de un 2% con relación al año anterior. Esto se explica porque en 1997

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los requerimientos en divisas para importar grasas fueron US$410.8 millones y para el año siguiente, 50.7 millones. PROPIEDAD Y USO DE LA TIERRA La tierra constituye para el hombre que la trabaja la base de su estabilidad económica y fundamento para un progresivo bienestar de la familia rural. Sin embargo, a medida que la población aumenta, la disponibilidad de tierra cultivable por habitantes disminuye. Un millón de hectáreas de tierra cultivables desaparecen definitivamente cada año por la acción del hombre. De aquí que se impulsen programas de reforma integral orientados hacia una efectiva transformación de las estructuras del sistema actual de tenencia de la tierra. El país dispone de una superficie total de 42.6 millones de tareas de uso agrícola, de las cuales 21.0 millones de tareas son tierras agrícolas cultivadas que representan el 55% de la superficie total, mientras que el 19.0 millones son dedicadas a pasto y 2.6 millones constituyen los bosques, montes y otros. De acuerdo al último censo agropecuario realizado en el país en 1981, el 32% de los terrenos dedicados a la agricultura se usaban en la plantaciones de caña de azúcar. Sin embargo, como consecuencia del deterioro que en los últimos años había experimentado este rubro de la agropecuaria dominicana, el área había sido significativamente reducida, y gran parte de esta tierra ha sido utilizada para otros fines, a partir de la política de diversificación de los terrenos cañeros. De acuerdo a la misma fuente de los cultivos perennes el café ocupa un 10%, cacao 9% y el resto lo constituyen otros cultivos arbóreos como frutales y coco. EFECTOS DEL HURACAN GEORGES A LA AGRICULTURA DOMINICANA 5.1 Evaluación de Daños Ocacionados por el Huracan Georges Con el paso del Huracán Georges, la agricultura del país sufrió enormes daños como consecuencia de los fuertes vientos y las inundaciones que afectaron gran número de plantaciones agrícolas, árboles y frutas. En igual medida a la avicultura, la ganadería y la silvicultura del país. De igual manera, la población rural fue notablemente afectada no solamente por las pérdidas en el aspecto productivo, sino también en lo referente a caminos vecinales, carreteras, presas, canales de riego, viviendas, o sea, en sentido general. De acuerdo a la evaluación realizada por esta Secretaría de Estado de Agricultura, las pérdidas en la agropecuaria a nivel nacional por los efectos del huracán, representaron en valor monetario alrededor de unos RD$6,700 millones. En términos de superficie se perdieron unas 3,037,863 tareas de cultivos de gran consumo nacional.

Presentando las pérdidas agrícolas en las diferentes regionales, tanto a nivel de superficie como en valor, se demuestra el alcance de las mismas si se toma en consideración la especificidad de la producción de muchos cultivos por regional. En la Regional Central fueron afectadas unas 828 mil 814 tareas, perdiéndose de las mismas 247 mil 094 tareas. De este resultado fueron afectados en mayor proporción los rubros: plátano,

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guineo, remolacha, tomates de ensalada e industrial, repollo, papa, ajíes y cebolla. En tanto que, en términos de valor la pérdida significó unos RD$415 millones 265 mil, equivalente al 9% de las pérdidas en el renglón agrícola. Asimismo, en lo que respecta a la Regional Norte, las pérdidas causadas por el fenómeno atmosférico fueron las menos cuantiosas, representando tan sólo el 6.4% del monto agrícola. En cuanto a la superficie, de un total de 828 mil 814 tareas, sólo fueron afectadas un 30%. Los cultivos que más sufrieron pérdidas fueron el plátano, arroz, café, yuca, aguacate, entre otros. En la Regional Norcentral el huracán ocasionó daños de mucha significación, situándose la misma en pérdidas de valor en unos RD$663 millones 151 mil. Al momento del paso del huracán, en esta regional habían unas 804 mil 756 tareas, de las cuales fueron afectadas 389 mil 535 tareas, lo que significa un 48% del total en cultivo. Los rubros agrícolas más afectados en esta Regional fueron el plátano, yuca, guineo, café y arroz. En el mismo contexto se analiza la Regional Nordeste, verificándose que fueron afectados por el huracán 773 mil 503 tareas, equivalente al 27% de las tareas existentes antes del paso del fenómeno. En términos de valor, los daños fueron de RD$949 millones 832 mil, que representan el 22% del total de las pérdidas agrícolas en todo el país. Los cultivos más afectados en esa regional, fueron el arroz, habichuelas roja y negra, plátano, guineo, yuca, yautía y auyama. En la Regional Este el total de la superficie afectada por la misma causa fue de 653 mil 60 tareas, sufriendo daños los cultivos batata, ñame, yuca, yautía, cacao, arroz, maíz, habichuela negra, entre otros. En cuanto al valor, la pérdida fue de RD$476 millones 35 mil, representando esto el 11% del total de las pérdidas. En ese mismo orden, hay que destacar que la Regional Suroeste fue grándemente afectada, por el hecho que sufrió daños por un valor de RD$604 millones 862 mil, que representan el 16% del total de las pérdidas agrícolas. En cuanto a la áreas afectadas, las mismas fueron unas 567 mil 778 tareas, lo que representa el 49% de la superficie en cultivo al momento del paso del huracán, que eran 1 millón 160 mil 493 tareas en existencia, afectando a los cultivos arroz, maíz, sorgo, leguminosas comestibles, hortalizas, musáceas, café, raíces y tubérculos, entre otros. En lo que respecta a la Regional Sur, el fenómeno provocó daños significativos, además de la agricultura, en infraestructura de riego, en viviendas, en caminos vecinales y carreteras. La pérdida en valor a la agricultura asciende a los RD$796 millones 916 mil, equivalentes al 18% del valor total. En la superficie afectada, ésta registró un 46% del área total en existencia, que eran 953 mil 958 tareas, antes del paso del huracán. Entre los rubros que fueron afectados se encuentran plátano, guineo, habichuelas roja, negra y blanca, así como yuca, batata, hortalizas, cebolla, entre otros. En lo referente a la Regional Noroeste, ésta fue la menos afectada por dicho fenómeno, alcanzando en términos de valor una pérdida de RD$78 millones 596 mil, representando tan sólo 2% del monto agrícola. En términos físicos, ésta manifiesta daños en 38 mil 299 tareas, representando el 8% de una superficie en cultivo de 506 mil 302 tareas. Entre los cultivos que sufrieron mayores daños fueron las musáceas, plátano y guineo, así como el arroz y la yuca.

5.2. Acciones Ejecutadas para la Recuperación del Sector Agropecuario

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Como consecuencia del desastre ocasionado por el Huracán Georges, las autoridades del sector agropecuario se embarcaron en la ejecución de un “Plan de Rehabilitación y Fomento de Rubros Alimenticios, en respuesta a los daños causados por este fenómeno natural. Este es un plan de ciclo corto que contempló acciones de apoyo a la producción, con siembra de cultivos afectados, con el objetivo de mantener adecuadamente abastecidos los mercados con productos de consumo de la canasta familiar agropecuaria. Las condiciones de infraestructura de la agricultura dominicana siguen en condiciones de recuperar el terreno perdido y de fortalecer las superficies sembradas que resistieron los embates, las cuales constituyeron la oferta que estuvo abasteciendo el mercado en los meses siguientes al paso del fenómeno natural. En tanto que, la recuperación de la superficie afectada requirió algunas acciones de apoyo a la producción consistentes con el objetivo de mantener un nivel adecuado de abastecimiento del mercado. Entre las acciones puestas en ejecución por el sector agropecuario en su conjunto, se destacan: El programa de compra de productos comestibles afectados por el ciclón, que tenía como objetivo retirar de las fincas las ofertas disponibles como consecuencia de la caída de platanales y otros rubros, a fin de evitar mayores pérdidas al productor y a la vez garantizar que estos lleguen al mercado de una manera apropiada hasta el consumidor. Asimismo, la ejecución de un programa de ventas con el objetivo de garantizar el abastecimiento a nivel detallista, mientras se restablecen los canales normales de comercialización de productos, sobre los cuales había buenos niveles de inventario. Con el propósito de reiniciar las actividades de siembra fomento de la agricultura en la zonas afectadas, así como otras que presentan condiciones óptimas para el fomento de cultivos seriamente dañados por el ciclón, se ejecutaron diversas acciones, las que requerían de una inversión de RD$353.0 millones para su ejecución en los siguientes 60 días. Estas acciones serán las siguientes: a) Crear un Fondo Especial en el Banco Agrícola para el Fomento de Víveres y Hortalizas, el cual tuvo una duración de tres meses b) Ante la emergencia que implica para la agricultura un fenómeno de esta naturaleza que afecta plantaciones, caminos, sistema de riego, drenajes y todas las condiciones de infraestructura de producción, fue necesario el apoyo de brigadas de trabajadores que ayudaron a restablecer rápidamente las condiciones generales de producción, a fin de que las acciones de apoyo para la siembra y rehabilitación de cultivos pudieran realizarse lo antes posible. c) Ejecución de un programa de preparación de tierras en las regiones aptas para la siembra inmediata de los cultivos alimenticios mas afectados por el ciclón. En tal sentido, la SEA concentró los equipos del PROSEMA en estas áreas, igualmente se reparó la flotilla existente y se adquirieron equipos adicionales para completar el parque de maquinaria necesaria para los esfuerzos que había que realizar en ese momento. d) Realizar un programa de recolección y distribución de Material de Siembra, a fin de evitar la pérdida del material de siembra disponible en esos momentos, así como garantizar a los productores material de siembra para las nuevas siembras que se realizarían. e) A fin de que se lograran los resultados esperados de las acciones de rehabilitación de platanales, las brigadas utilizadas por la SEA para apoyar a los productores de plátanos, se ejecutó un programa de fertilización tendente a asegurar los resultados productivos esperados en los platanales rehabilitados.

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f) En vista de los daños ocasionados en las zonas de producción hortícolas, se llevó a cabo la ejecución de un programa de fomento de hortalizas, las cuales tuvo como resultado una rápida respuesta con productos de ciclo corto para el mercado. g) El fomento de la siembra de habichuelas y otras leguminosas, constituyó una de las prioridades en los esfuerzos para asistir la agricultura de las zonas agrícolas más afectadas. h) Ante la emergencia que implica para la agricultura un fenómeno de esta naturaleza que afectó las plantaciones de café y cacao, se contó con el apoyo de brigadas de trabajadores que ayudaron a restablecer rápidamente la producción. Esto con el fin de que las acciones de apoyo para la siembra y rehabilitación de éstos pudieran realizarse lo antes posible, de manera que no afectará el ingreso de divisas por concepto de exportación de estos dos productos tradicionales. La ejecución de este conjunto de programas tenía como propósito reiniciar rápidamente las actividades de producción agrícola, a fin de poder garantizar a la población el nivel de abastecimiento de todos los bienes de la canasta alimenticia agropecuaria. Como ya indicamos, el conjunto de estas acciones requerirá un apoyo financiero de RD$353.0 millones para ser ejecutados en los siguientes 60 días, de conformidad con el Plan de Rehabilitación y Fomento de Rubros Alimenticios de Rápida Respuesta para Satisfacer Demanda por Efectos del Ciclón Georges. Para tal efecto, el sector agropecuario dispuso de financiamiento con recursos frescos a una tasa preferencial de 12% de interés, roturación de tierra gratuita, así como la disponibilidad de material de siembra en cantidad y calidad suficientes. Los resultados de este plan comenzaron a sentirse en los mercados, con una importante reducción en los precios de la mayoría de los bienes de consumo de la población dominicana. No obstante, debemos hacer constar que junto a estas acciones de corto plazo, continúan los proyectos de mediano y largo plazo que ejecuta esta Secretaría de Estado y las demás instituciones del sector, orientados todos a lograr el fomento y la transformación de la agricultura dominicana, a fin de hacerla cada día más próspera y competitiva para beneficio de los productores agropecuarios y de toda la sociedad dominicana.

SERVICIOS DE APOYO A LA PRODUCCION
Dentro de las políticas que ejecuta la SEA en el sector agropecuario, una de las más importantes es la de los servicios de apoyo a la producción agropecuaria, dirigida principalmente a apoyar a los pequeños y medianos productores. De esa manera, la SEA participa directamente en el mejoramiento de la calidad de vida de los agricultores y la familia rural, poniendo a disposición de los productores, los servicios de suministro de semillas de alta calidad, tanto de granos básicos como de material vegetativo, mecanización agrícola, ofrecen a precios asequibles los insumos agroquímicos y generación y transferencia de tecnología, así como la distribución de biológicos producidos en el Laboratorio Veterinario Central. Estos servicios están orientados, específicamente a áreas determinadas de fomento y producción de este importante sector de nuestra economía. En ese sentido, la SEA facilita simientes de granos básicos a precios asequibles y material de siembra gratis; roturación y preparación de terrenos a precios adecuados, las condiciones económicas de los productores; ventas de agroquímicos y otros insumos que benefician de manera directa a los productores más necesitados. Igualmente, la SEA suministra a los productores más necesitados, pequeñas maquinarias, implementos y equipos agrícolas que son utilizados en el proceso de producción,

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los que de manera directa inciden en el aumento de la producción de alimentos para la población. También, la SEA facilita a los productores tecnologías modernas en los diferentes cultivos, que procuran incrementar la rentabilidad, la competitividad y la sostenibilidad de la producción agropecuaria; el servicio de extensión y capacitación agropecuaria, focalizados en el fortalecimiento de los conocimientos, sistemas de producción modernos, así como en sanidad vegetal y animal. Estas actividades se efectúan en el marco del accionar y de las funciones de la SEA, que es el de fomentar y contribuir con el aumento de la producción agropecuaria, para de esa manera fortalecer y asegurar el suministro permanente de alimentos que cubra una demanda que se incrementa de manera continua en el país. 7.1 Distribución de Semillas y Material de Siembra La Secretaría de Estado de Agricultura, a través de los Departamentos de Producción y de Semillas, distribuye materiales de siembra y granos básicos a pequeños y medianos productores de rubros alimenticios, tales como habichuela roja, blanca y negra, guandul, maíz, esquejes de yuca, hábanas de batata, cepas de plátano y guineo, semillas y plántulas de las diferentes hortalizas, así como plantas de frutales. Durante el año 1998, la SEA distribuyó entre los productores agrícolas 40 mil 044 quintales de semillas de habichuela roja, 4 mil 932 quintales de habichuela negra y 2 mil118 quintales de habichuela blanca, 11 mil 671 millares de cepas de plátano, 401 mil millares de cepas de guineo, 5 mil 689 camionadas de esquejes de yuca, 2 mil 409 camionadas de hábanas de batata, así como 66 mil 501 libras de las diferentes hortalizas, y más de 440 mil 821 plantas de diferentes frutales. Es importante destacar, que por los efectos ocasionados por el Huracán Georges los cultivos de las musáceas en el país, principalmente en la zona Sur, fueron duramente afectados; como medida para contrarrestar esto, la SEA enfatizó su interés de aumentar la producción de estos rubros alimenticios, distribuyendo hasta el mes de diciembre unos 11 mil 671 millares de cepas de plátanos y 401 mil millares de cepas de guineo, superando con esto lo realizado en el año 1997 en un 40% y 63% entre uno y otro cultivo, respectivamente. En lo que respecta a las leguminosas, las semillas distribuidas en el presente año superan en un 77% a las distribuidas en 1997, absorbiendo la habichuela roja el 80% del total de semillas distribuidas en este grupo de cultivos. El 20% se distribuye entre las habichuelas negra, blanca y el guandul, expresados en 10%, 4% y 7%, respectivamente. En lo relacionado con las raíces y tubérculos, la SEA distribuyó 5 mil 689 camionadas de esquejes de yuca y hábanas de batata, contribuyendo con la siembra de 239 mil 820 tareas, lo que manifiesta el importante aporte de la SEA en el renglón de producción de víveres para la población en los próximos meses. En los rubros alimenticios que componen las hortalizas, la SEA distribuyó un total de 66 mil 532 libras de semillas, unas 17 mil 554 libras superior a las distribuidas en el año 1998; representando éstos un 74% en término relativo. Cabe señalar, que de este volumen distribuido, las regionales mayormente beneficiadas fueron la Central 8 mil 411 libras, Suroeste 10 mil 948 libras, Norcentral 8 mil 774 libras y Sur 6 mil 064 libras. Es importante destacar que el cultivo de cilantro fue de los más beneficiados en esta distribución con un total de 14 mil 684 libras de semillas, cebolla 11 mil 607 libras, zanahoria 9 mil 060 libras,

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remolacha 7 mil 440 libras, molondrón 6 mil 651 libras, representando esto el 74% de la distribución de semillas de este grupo; mientras que el 26% le corresponde a los cultivos tales como ajíes, auyama, berenjena, tomate industrial, rábano, lechuga, apio, entre otros. El número de beneficiarios por este programa durante el 1998 fue de 138 mil 844 productores entre pequeños y medianos, representando esto un incremento de 21% más que el número de beneficiarios el año anterior. Se puede observar que los Centros de PROSEMA localizados en las regionales con mayores niveles de pobreza, beneficiaron al mayor número de productores, como es el caso de San Juan de la Maguana, Barahona, Dajabón, Baní y Azua, que concentran el 66% del total de beneficiarios y el restante 34% se distribuye entre los centros localizados en San Francisco de Macorís, Moca, Higuey y La Vega, respectivamente. El promedio de la superficie roturada por beneficiario en los diferentes centros del PROSEMA oscila en 17.6 tareas a nivel nacional, lo que refleja que el programa beneficia a los productores de más bajos recursos económicos. Es importante resaltar que durante el mes de noviembre el programa roturó 589 mil 722 tareas que representa el 26% del total roturado durante el año 1999. En lo que respecta al número de productores beneficiados, durante el mes de noviembre se atendieron unos 35 mil 841 que representa el 25.8% de los 138 mil 844 beneficiados durante el año. Este impulso reflejado en los últimos meses del año, manifiesta que en comparación con los demás meses, fue el resultado del programa de preparación de tierra gratuita en las regiones aptas para la siembra inmediata de los cultivos alimenticios más afectados por el Huracán Georges a través del plan de rehabilitación y fomento de rubros de ciclo corto. Cabe resaltar que el programa consta con una existencia de 722 maquinarias, de las cuales 385 son tractores, 268 rastras y 30 arados, los cuales constituyen el 94.5% de la existencia del parque de maquinarias del PROSEMA. 7.5 Actividades de Generación y Transferencia de Tecnología La Subsecretaría de Estado de Investigación, Extensión y Capacitación Agropecuaria, en su política de seguimiento al programa de Vuelta al Campo durante el 1998 orientó sus actividades a fortalecer, dinamizar y actualizar al personal técnico. El objetivo fue dirigido a lograr condiciones óptimas de poder brindar a los productores un servicio eficiente y adecuado a las exigencias de los mercados nacionales e internacionales. El Departamento de Extensión y Capacitación Agropecuarias (DECA), durante el período 1997 hasta julio de 1998 desarrolló un programa de capacitación, extensivo a técnicos extensionistas, cuya temática y contenido se recogen en 6 módulos aplicados, los cuales se seguirán aplicando a aquellos técnicos que no tuvieron la oportunidad de participar en ellos. Durante el 1998 este departamento desarrollo actividades entre los pequeños y medianos productores, logrando así beneficiar alrededor de 1 millón 544 mil 234 personas en 1 millón 148 mil 471 actividades. Las actividades más destacadas están las visitas a fincas 619 mil 068; visitas a hogares 271 mil 1610. Además, con el objetivo de enseñar técnicas modernas a productores, los técnicos extensionistas desarrollaron 14 mil 424 demostraciones de métodos, logrando con estas actividades beneficiar a unos 618 productores sobre la temática de manejo de post cosecha en tabaco, desinfección cepas en musáceas, métodos de siembra de yuca, control del piogán con fechormona, control del gusano cogollero y de flota, entre otros. Asimismo, se realizaron 5 mil 714 demostraciones de resultado, sobre recomendaciones tecnológicas, las cuales participaron unos 18 mil 438 productores, destacándose las actividades tales como control de plagas con insecticida natural, uso adecuado de pesticidas para el control de áfidos, corte de esqueje y forma de siembra en el cultivo de la yuca, entre otros.

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Durante el año 1998, acudieron en busca de informaciones y/o requisición de asistencia 212 mil 032 productores. Se realizaron además, 83 días de campo con una asistencia de 3 mil 964 productores; se desarrollaron también 99 encuentros, mil 286 jornadas educativas; 192 talleres; se dictaron mil 860 charlas; se instalaron 41 parcelas demostrativas, 52 giras, se construyeron 359 huertos, se formalizaron 10 mil 547 reuniones y 6 mil 989 visitas a asociaciones. Las actividades realizadas a nivel de productores fueron 2 mil 347 con una cantidad de beneficiarios de 34 mil 169 agricultores, mientras que las actividades realizadas a técnicos fueron unos mil 589, siendo beneficiados unos 15 mil 020 técnicos. En lo que respecta a la investigación agropecuaria; cuya misión básica es producir y validar tecnología para satisfacer las necesidades de las diferentes categorías de usuarios. El Departamento de Investigaciones cuenta con un sistema operativo compuesto por seis (6) Centros Regionales de Investigación y Estaciones Experimentales; en la Regional Central se encuentran ubicados los Centros CESDA y CENIP, además las Estaciones El Escondido en Baní y Sabana Larga en Ocoa. El CESDA se fundamenta en ofrecer servicio especializado en el área de suelos, protección vegetal y en frutales. Las actividades de investigación de este centro descansan en el desarrollo de Germoplasma en maíz y sorgo. Se realizaron ctividades de multiplicación de semillas básicas en guandul, musácea, yuca, maíz y en hortalizas (molondrón, berenjena y auyama). El CENIP desarrolla actividades de investigación, principalmente en nutrición animal. Posee estaciones para ganado de leche y doble propósito, así como módulos de caprino y cunícola. En la Regional Suroeste se encuentran los Centros CIAZA y CIAS. En lo que respecta al CIAZA, sus actividades de investigación se concentran en musáceas, hortalizas, leguminosas, manejo de agua y suelo y en la protección vegetal; mientras que el CIAS se fundamenta en el desarrollo tecnológico de leguminosas comestibles. En la Regional Noroeste se encuentran los Centros CEDIA, las Estación Hortícola de Constanza; en el CEDIA se desarrolla tecnología en el cultivo de arroz, enfatizándose en áreas, tales como mejoramiento, manejo de agua y suelo, manejo de cultivos, protección vegetal y socioeconómica; mientras que en la estación se realiza investigación sobre el cultivo de papa. En la Regional Nordeste está ubicado el CENDETECA, que tradicionalmente sólo se ocupa de generar tecnología al cultivo de cacao. Mientras que para la regional Norte está localizado el CENDA. Otras de las actividades relevantes de este departamento se encuentran las III Reuniones del Consejo Directivo, Consulta Nacional del Cardí, la elaboración de su Primer boletín. Sus logros se encuentran la validación de los ensayos de investigación en el Subproyecto PRODAS, liberación de 4 nuevas variedades de habichuela roja; tres roja moteados y una negra; distribución de semilla mejorada de papa en Ocoa y Constanza, la creación de una red de frutales y el inicio del Proyecto de Investigación de Musáceas. En lo relacionado con Organización Rural se desarrollaron a nivel nacional un total de 3 mil 044 actividades, asistiendo a unas mil 825 organizaciones rurales de distintos niveles, beneficiando a un total de 561 mil 507 personas entre los cuales 29 mil 055 mujeres y 27 mil 502 hombres. En lo relacionado con el Control de Vertebrados y Plagas, se desarrollaron actividades de control de ratas en áreas cultivadas de arroz, con el objetivo de disminuir la incidencia de éstas en un área de 185 mil 174 tareas de arroz y 247 mil 528 tareas de cacao, beneficiando a unos 6,188 productores nacionales. Se realizaron además, decomisos de productos agrícolas, así como investigación de plantas y semillas para su introducción al país y exportación de éstas; se expidieron 24 certificaciones de renovación de registro de productos de un total de 56 sometidos,

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cinco certificaciones a empresas representantes y dos registros de fumigadora; se concedieron 243 permisos de importación de pesticidas; 29 permisos de importación de materia prima, 7 permisos de importación de muestra y 40 jornadas de capacitación sobre manejo de plaguicidas. En la actividad de Cuarentena Vegetal, realizaron 33 mil 221 revisiones de vuelo; 18 mil 274 en exportaciones; 6 mil 370 guía de no objeción; 4 mil 384 revisiones de barcos; 4 mil 445 importaciones y 1,444 cartas de no objeción, entre otras actividades. Al mismo tiempo, la División de entomología realizó actividades tales como control del Chinche Marrón de Arroz, brigadas técnicas de fumigación; participación en conferencia sobre Cochinilla Rosada, instalación y supervisión de 10 puntos de chequeo cuarentenario en Bonao, Hato Nuevo, Cotuí, Baní y Hacienda Estrella.

CONSUMO DE BIENES
El consumo aparente de los principales productos agropecuarios es analizado en este acápite, a través de los indicadores consumo percápita anual, consumo recomendado y consumo diario percápita, en gramos/día. Esta variable está directamente asociada al volumen de producción obtenido; a los niveles de ingresos disponibles; a las preferencias o gusto de los consumidores, así como a los volúmenes importados y exportados de bienes agropecuarios. El comportamiento del consumo percápita de los principales productos que conforman la dieta de la población dominicana, presenta variaciones que difieren de un producto y otro, significativamente. En el caso particular del arroz y la habichuela roja, que son los rubros agrícolas de mayor demanda nacional, muestran que el nivel de consumo del primero verificó durante el período 1989-1998, un ligero incremento de 0.5% en términos promedio. En el caso del segundo rubro, éste igualmente presenta durante la década una variación positiva en un orden del 2%, medido en términos promedio. De igual manera, productos tales como la yuca en un 1.8%, papa 11%, guineo 2.4% y el plátano en 3.5%. Es importante significar, que uno de los factores que influye de manera objetiva en el comportamiento del consumo en la serie evaluada, lo constituye el costo de la canasta familiar agropecuaria; cuyo comportamiento en el período analizado ha verificado constantes fluctuaciones, alcanzando en promedio un crecimiento de 14%. Esto contribuyó a que el consumo de los bienes agropecuarios no haya verificado un mayor crecimiento durante el período considerado. Con relación al comportamiento del consumo percápita registrado en los dos últimos años de la serie bajo estudio, se aprecian incrementos de importancia en el consumo de habichuela roja, pasando de 0.13 quintales en 1997 a 0.17 en 1998; de papa al pasar de 0.09 a 0.14 quintales, yuca de 0.27 a 0.34 y la batata de 0.06 a 0.09 quintales. Asimismo, se verificó reducción en el consumo percápita de arroz, yautía y guineo,, en tanto se mantuvo invariable el consumo de plátano en los dos años citados. En términos generales, el aumento verificado en el consumo percápita de los rubros agrícolas citados, obedece en algunos casos, al incremento registrado en los niveles de producción y en otros a las importaciones realizadas de productos, para suplir la demanda nacional, de manera satisfactoria.

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En cuanto al consumo percápita de los productos de origen pecuario durante el período 1989-98, se aprecia incrementos en la carne de pollo, que en términos promedio significó un 2.7%, igualmente incrementos se observan en la carne de res y cerdo. Mientras que el consumo de leche y huevo, verificaron variaciones apenas perceptibles, en vista de que en el caso específico del huevo se mantuvo en los últimos seis (6) años del período evaluado en 0.11 (miles de unidades). Entre los factores que propiciaron este comportamiento en el período bajo análisis, se encuentran el incremento de la oferta interna de estos rubros, así como en la leche se añade además, el componente importado. En tanto que, en el rubro carne de pollo en 1998 incidió de manera significativa el componente citado, debido a los efectos dejados por el Huracán Georges en la Industria avícola nacional, en los últimos meses del año señalado. Un aspecto importante de señalar, es el que se refiere al comportamiento del consumo percápita en gramos/día versus el consumo recomendado; ya que nos aproxima a tener una visión del peso específico de los patrones de consumo de la población y de las variaciones ocurridas en sus preferencias alimenticias. La interpretación se hace más compleja, toda vez que una serie de variables confluyen en la interpretación del comportamiento del consumo anteriormente señalado. El comportamiento del arroz, en términos de consumo percápita gramos/día registró un descenso de un (4%), en relación al año 1997, al caer a 123 gramos/día en 1998, lo que produjo un déficit de (5.0) gramos/día, con relación al consumo recomendado. Para el caso de los rubros papa, carne de res, guineo, carne de pollo, carne de cerdo, leche y huevos, el consumo percápita superó significativamente al consumo recomendado. Los rubros cuyo consumo percápita se mantuvieron por debajo del consumo recomendado en 1998, fueron: el arroz ya citado, la habichuela roja con un consumo percápita gramos/día deficitario en (5.9), el guandul cuyo consumo registró 3.7 gramos/día versus un 28.0 gramos/día de consumo recomendado, lo cual arroja un déficit de (210.7) gramos/día. Otro rubro con déficit fue el ñame, al registrar un consumo de 3.7 gramos/día versus 15.0 gramos/día de consumo recomendado, con el consiguiente déficit de (12.3) gramos/día. De igual manera registraron déficit la yuca, yautía y batata. El comportamiento observado en la relación del consumo recomendado versus el realizado para la mayoría de los rubros, obedece a la persistencia en los patrones de consumo, en una población con segmentos importantes con bajo nivel educativo nutricional, al incremento en el costo de la canasta familiar y a cierta rigidez en la distribución del ingreso nacional.

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CREDITO AGROPECUARIO
El crédito es una herramienta importante para el desarrollo del sector agropecuario, al permitir la introducción a las actividades productivas técnicas agrícolas capaz de incrementar la producción y productividad agropecuaria, traduciéndose esto en elevados niveles de ingresos para el productor. Además, el crédito permite desarrollar un buen proceso de comercialización rural. El crédito agropecuario es canalizado al productor a través de instituciones financieras públicas y privadas. Sin embargo, las instituciones públicas son las que dedican la mayor cantidad de su cartera de crédito al sector agropecuario nacional, destacándose entre éstas el Banco Agrícola que ofrece toda su cartera a pequeños y medianos productores, principalmente a los de la Reforma Agraria, a baja tasa de interés y con garantía prendaria. Otras Instituciones del Estado que ofrecen financiamiento al sector agropecuario son: Banco Central, a través del Departamento de Desarrollo y Financiamiento de Proyectos (DEFINPRO), y el Banco de Reservas, usando como intermediario al Banco Agrícola de la República Dominicana. De las instituciones privadas que se destacan en esta actividad están los Bancos Comerciales y de Desarrollo, Asociaciones de Ahorros y Préstamos, Financieras, entre otros. La Cartera de crédito que la banca privada mantuvo para prestar al sector agropecuario durante la década 1989-1998 creció a un promedio anual de unos 12%, sobresaliendo la de los bancos comerciales que se situó en una tasa de crecimiento promedio anual de 17%. En igual medida, cuando se comparan los dos últimos años del período se exhibe un crecimiento en la cartera total de 17% y en las de los bancos comerciales de unos 4.0%. El monto total de la cartera agropecuaria de la banca formal en el 1997 fue de RD$5,2110.6 millones, mientras en 1998 alcanzó los RD$6,129.2 millones, significando que hubo un incremento en el último año de 17% de los créditos destinados al sector agropecuario por esas instituciones financieras. Ahora bien, esos montos representan una participación de sólo 10%, por el hecho que el monto total de la cartera de crédito de esas instituciones fue de RD$52,460.9 y 63,977.5 millones , respectivamente. En cuanto a la cartera crediticia del Banco Agrícola, las cifras disponibles en los diez años que se analizan, registran crecimiento promedio anual de unos 12%. Mientras que la variación porcentual de dicha cartera de 1998 en relación al año anterior es de 66%, al pasar de RD$1,200 millones consignados en 1997, a RD$1,990 millones el siguiente año. En lo que respecta al Departamento de Desarrollo y Financiamiento de Proyectos (DEFINPRO) del Banco Central, los desembolsos destinados a la agropecuaria muestran crecimiento sostenido en los dos últimos años muy evidente, dándose esta situación principalmente en el subsector pecuario, al situarse en RD$72.7 millones en promedio; mientras que para el agrícola el promedio fue de RD$30.9 millones. Estos recursos llegaron al productor agropecuario a través de las intermediarias financieras a una tasa de interés de un 15% anual, con plazo de 18 meses para cultivos de ciclo corto y con período de gracia hasta de tres años para otras actividades productivas del sector. En el contexto de acción del Banco Agrícola se consideran tres modalidades, a través de las cuales se determina el financiamiento que el Banco destina al productor agropecuario nacional, siendo éstas las formulaciones, los desembolsos y las recuperaciones.

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Con relación a los créditos formalizados, los mismos se comportaron durante los años 19891998 con crecimiento promedio anual de un 18%. En tanto que al evaluar el desempeño de los dos últimos años, se obtiene que en el 1998 hubo un incremento del orden de los 88% con relación al año anterior, porque de RD$1,259.4 millones formalizados en 1989 ascendieron a RD$2,3510.1 millones el último año de la década. En lo concerniente a los créditos desembolsados por el Banco Agrícola, los datos disponibles demuestran que el crecimiento en el período que se analiza, alcanzó una tasa de crecimiento promedio anual de 17%. Ahora bien, al desagregar el período se verifica que en los primeros cinco años, el comportamiento del crédito fue fluctuante, por el hecho que en los dos primeros años mantuvo un promedio sobre los RD$6,600 millones, manteniendo niveles elevados a partir de ahí hasta lograr posesionarse sobre los RD$1,164.9 millones en 1994, lo que representó un acumulativo anual de un 11%. Luego, los desembolsos descienden en los dos años siguientes, pero se recuperan hasta situarse en 1998 en el mayor monto desembolsado por el Bagrícola en su historia, al llegar a los RD$1,869.5 millones equivalente a los 68% por encima a los prestados en 1997 que fueron RD$1,114.2 millones. Este resultado representa el 80% de los créditos formalizados por el Bagrícola en 1999. El incremento tan marcado que se verifica en el financiamiento agrícola para las actividades agropecuarias en el 1998, obedece a la política trazada por el Estado con la finalidad de que el Banco Agrícola retome el papel que éste debe jugar con el productor dominicano, para que se obtengan buenos niveles de producción, productividad y rentabilidad agropecuaria. Para tal propósito se implementó la unificación de la tasa de interés, para los sectores reformados y privados en un 18% y en 12% para proyectos especiales. Además, de esto hay que consignar los grandes aportes que hace el Gobierno Central a esa entidad como los hechos para poner en ejecución el Plan Nacional de Emergencia, para la recuperación del sector agropecuario, el que surgió a iniciativa del gobierno y diseñado por las autoridades del sector agropecuario después del paso del Huracán Georges por el país, siendo entregados los recursos en este caso a todos los sectores productivos con tasa de interés subsidiadas a un 12%.En igual manera, el incremento del desembolso responde a la recuperación oportuna del crédito y al incremento en la captación de ahorros por parte de las autoridades crediticias del Bagrícola. Con la cantidad de recursos desembolsados durante la década considerada, se ha sembrado una superficie que ha crecido a una tasa promedio de 0.8% durante el transcurso de esa época. Debiendo señalar las fluctuaciones bastante pronunciadas que se verificaron en el período, siendo la más notable el descenso que se produce en 1995 calculado en un 37%, cuando después de cinco años de mantenerse el desempeño sobre las 1 millón 500 mil tareas en promedio, pasa a 873,981 tareas las financiadas ese año. Sin embargo, para el penúltimo año hay una recuperación retomando el millón de tareas hasta alcanzar en 1998 las 1,665,499 tareas, equivalentes el aumento a 55% con relación al año anterior. De los recursos financieros que destinó el Banco Agrícola al sector agropecuario durante la década 1989-1998, alrededor de un 50% en promedio fue aportado al sector de la Reforma Agraria Nacional. En ese sentido, hay que subrayar que los créditos formalizados para ese sector crecieron a nivel de 12% acumulativo anual en los diez años que se están considerando. En tanto que, en el 1998 esta categoría del crédito creció en 25%, al estimar formalizar 600.5 millones en ese año contra RD$482.2 millones que se formalizaron en 1998. Dentro de ese mismo escenario se consideran los desembolsos, los que mantuvieron un crecimiento sostenido hasta 1994, calculado en un 22% acumulativo anual, por pasar de RD$2210.8 millones prestados en 1989 a los productores reformados, a RD$621.7 en 1994. A partir de ahí los desembolsos se sitúan en los RD$400 millones en promedio durante los tres

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años siguientes, para dar un salto significativo en 1998 cuando se estima que las cifras alcanzarán RD$520.2 millones. Con los desembolsos realizados por el Bagrícola, le fue posible al sector reformado sembrar una superficie por encima de las 700 mil tareas promedio durante los primeros seis años del período. Se presenta un rezago en los tres años siguientes, pero en el año 1998 exhibe incrementos en el orden de los 29%, con relación al año anterior, por llegar a las 504,425 tareas las financiadas en ese año, mientras en el año 1997 fueron solo 392,440 tareas. Los créditos totales desembolsados por el Banco Agrícola en 1998, beneficiaron al subsector agrícola con RD$1,527.8 millones equivalente al 82% del total; mientras que al subsector pecuario, le fue asignado el 19.29% del total desembolsado, equivalente al monto de RD$332.9 millones. Los datos estadísticos registrados en 1998, reflejan que hubo crecimiento en la asignación de recursos en ambos sectores productivos al compararlos con los resultados de 1998. En el subsector agrícola el crecimiento es notable, ya que en 1997 los desembolsos fueron de RD$857.7 millones, en tanto que con el año siguiente hubo una expansión del orden de los 72%, ya que alcanzaron RD$1,527.8 millones. A nivel de producto se verifica un marcado incremento de los desembolsos en 1998 con relación al año anterior. Tales son los casos del plátano, donde los recursos crecieron en un 516%; en la yuca a un 431%; de igual manera para la yautía con 229%; la batata que registra 194%; la cebolla unos 167% y el arroz un 5%. Otros cultivos para los cuales se aumentó la asignación de recursos fueron la habichuela roja con 162% y el café y cacao con 230 y 50%, respectivamente, se hace oportuno señalar que estos rubros recibieron atención especial para los desembolsos consignados en el Plan de Emergencia, debido a los daños que sufrieron las plantaciones, y porque la estrategia elaborada por las autoridades del sector era recuperar en el menor tiempo posible la producción de los productos de primera necesidad en el consumo nacional. En relación al subsector pecuario, las cifras disponibles sobre los recursos desembolsados evidencian un crecimiento en 1998 con relación al año precedente de 30%,ya que los mismos durante 1997 fueron de RD$255.1 millones, mientras que llegaron a RD$332.9 millones en ese año. De los productos componentes de este subsector que incrementaron su asignación de recursos en 1998 están el ganado de leche con un 95%, el de carne con 17%, también los de doble propósito que crecieron en 5%. En el mismo contexto estuvo la parte avícola que registra aumentos en 81%. Para el Bagrícola realizar sus funciones como institución Crediticia de fomento a la producción recibe recursos de diferentes fuentes como son: del Gobierno Central, del Banco Central, del Banco de Reservas, por la captación de ahorros, por el Programa de Alquileres, de organismos internacionales y por las recaudaciones de los préstamos otorgados. En ese sentido, hay que destacar el aporte del Gobierno al Banco en el 1998, el que alcanzó en total RD$843 millones, siendo de los mismos para gastos de capital unos RD$699 millones y para gastos corrientes RD$144 millones. Mientras que por captación de ahorros fueron RD$98 millones; del Programa de Alquiler entraron RD$82.9 millones; de Organismos Internacionales RD$11.7 millones y por las recaudaciones el Banco recibió RD$1,057.8 millones.

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Las recaudaciones son la principal fuente de ingreso del Banco Agrícola y el indicador de la buena administración de la institución crediticia. Durante la década 1989-1998 los resultados en términos de tasa de crecimiento promedio anual lo sitúan en un 13%. La variación registrada en esta categoría del crédito en los dos últimos años del período en términos relativo fue de 35%, al pasar de RD$781.3 millones recuperados en 1997 a RD$1,057.8 millones en el 1999. Sin embargo, el índice de recuperación con relación a los desembolsos en 1998 se redujo a un 57%, ya que en el pasado año fue de 70%. Claro, hay que tomar en consideración los daños ocasionados a la agropecuaria por el Huracán Georges. El desempeño del financiamiento a la agropecuaria nacional en 1998 fue bastante significativo, y de seguro se recibirán respuestas favorables de las actividades financiadas. Por tal razón, es oportuno sugerir que se incrementen las facilidades crediticias al pequeño y mediano productor, para que puedan producir en el tiempo oportuno, y con los requerimientos tecnológicos básicos que le permitan producir con eficiencia y calidad como lo requieren los nuevos tiempos, a sabiendas que la banca formal presta interés y con garantía hipotecaria.

ANALISIS DE LAS VARIABLES RELACIONADAS CON LOS ASPECTOS HIDRAULICOS
El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), es la institución pública del sector agropecuario que tiene como función básica el manejo y conservación de los sistemas de riego del país, así como trazar los diseños y ejecución de las política sobre riego y construcción de las infraestructuras hidráulicas que realiza el Gobierno central. Durante más de tres décadas, el INDRHI ha venido desarrollando obras de canalización y almacenamiento de agua con el propósito fundamental de ser utilizada en el abastecimiento de agua potable a la población, para el manejo de riego a una inmensa extensión de terreno agrícolamente cultivables; así como para la producción de energía eléctrica. En la actualidad, el país dispone de una capacidad de embalse y almacenamiento de agua en operación para riego, agua potable y generación eléctrica de 1 millón 589 mil 364 metros cúbicos, en catorce (14) presas y embalses en operación y en construcción unas tres (3) presas y embalses con una capacidad de 373.46 metros cúbicos en las de Monción, Guanajuma y Río Cenoví en Los Limones (Salcedo), lo que representa en un futuro inmediato 1 millón 962 mil 824 metros cúbicos. De la capacidad total de las presas y embalses en operación, las de Hatillo, Sabana Yegua, Bao, Jiguey, Valdesia y Taveras representan el 810.3% y el Restante 11.7% se distribuye entre las presas de Sabaneta, Rincón, Aguacate, Controembalse de Las Barías, López-Angostura, entre otras. La capacidad de agua y almacenamiento está distribuida en la Presa de Hatillo 3710.28 millones de metros cúbicos; Sabana Yegua 354.20, Bao 243.88; Jiguey 168.25; Valdesia 138.54; Taveras 138.54; Sabaneta 67.28; Rincón 60.09; Aguacate 4.30; el Contraembalse de las Barías 3.00; López-Angostura 4.40; Maguaca 14.0; Cachuey 17.00 y Mijo (Monte Plata) 2.26; así como las Presas en construcción Monción 370; Guanajuma 2.0 y Río Cenoví en Los Limones (Salcedo) 1.46 millones de metros cúbicos. Cabe destacar que en condiciones favorables la capacidad instalada de las hidroeléctricas es de 355.4 Mega Wats. Esto indica el gran esfuerzo que han desplegado nuestros gobiernos en la última década para incrementar y mejorar la producción y capacidad de embalse, fruto del cual se hace necesario el reforzamiento de las Juntas de Regantes con las Asociaciones de Usuarios, logrando de esta manera un uso más eficiente y racional de los sistemas de riego y de los recursos esenciales agua-suelo, para lograr conseguir que la producción y productividad agrícola

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permitan el retorno esperado de las inversiones que se han realizado en estas importantes infraestructuras. Analizando la evolución de la superficie irrigada en el período en estudio 1989-1998, podemos observar que durante el transcurso de los años 1989 hasta el 1995, se percibe un crecimiento muy tímidamente, resaltándose 1995, donde se registra el tareaje más alto irrigado. Sin embargo, en los últimos tres años se registraron los tareajes más bajos de la década. Si comparamos el 1998 con el año 1997, podemos darnos cuenta que éste aumentó unas 229,261 tareas más que el año anterior. Esto representa un total de 9% en término relativo. El área utilizada en 1998 representa el 63% del área total bajo riego. Dentro de los distritos de riego que incrementaron su área irrigada en el 1998 en comparación con el 1997, se encuentran: Bajo Yaque del Norte con un 33%, Alto Yaque del Norte 23%, Ozama-Nizao 32%, Valle de Azua 14.6% y Yuna-Camú 4.8%; mientras que los demás distritos tuvieron un crecimiento negativo. Los cultivos que fueron más beneficiados durante el 1998 con las áreas irrigadas se encuentran arroz, papa, hortalizas, habichuela, sorgo, maíz, auyama, yuca, batata, plátano y guineo, entre otros. Podemos señalar además, que en relación al número de usuario, esto se refleja de la misma manera que el comportamiento del área irrigada, cuando observamos el período 1992-1998, se muestra un pequeño incremento año tras año hasta 1996 cuando alcanzó su más alto nivel, luego baja en 1997 y se recupera para el 1998, llegando a alcanzar 76 mil 072 usuarios, con un incremento de mil 278 usuarios, representando 1.68%; lo que significa que el promedio de superficie irrigada fue de 30.18 tarea por usuario de riego. Los distritos con mayor número de usuario en ese orden, se encuentran Bajo Yuna, Alto Yaque del Norte, Valle San Juan, Ozama-Nizao, Lago Enriquillo, Yuna-Camú, Bajo Yaque del Norte, Yaque del Sur, Valle de Azua y la Unidad Operativa del Este, los cuales integran los diez (10) distritos de riego de la estructura irrigable del INDRHI. El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), cuenta en la actualidad con una capacidad de infraestructura de riego de 3 mil 650 km. de canales primarios y secundarios, además de 38 km. en construcción. Estos canales cuentan con un caudal promedio agregado 3 de 130 M /segundo; de igual manera el INDRHI cuenta con una cantidad de 198 bombas de agua instaladas para reforzar y ampliar el sistema de regadío en el país. De estas bombas existen en la actualidad 177 en operación; mientras 21 están en proceso de rehabilitación para ser integradas al sistema. El INDRHI maneja una gran infraestructura para el área irrigable, apoyados por los embalses, presas y bombas instaladas en los diez (10) distritos de riego a nivel nacional, los cuales cuentan 3 con un caudal de 647.86 M /segundo, en 2 mil 073.3 km. de canales para irrigar unos 3 millones 185 mil tareas de riego.

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EL SECTOR AGROPECUARIO EN EL MARCO DE LOS ACUERDOS INTERNACIONALES
El proceso de globalización, con su consecuente apertura dentro del contexto de transformación acelerada en que se desenvuelve el mundo contemporáneo, hace necesario que los países estén en capacidad de dar respuestas ágiles para evitar quedar aislado. A partir de esta premisa, es que las autoridades del gobierno dominicano se plantearon la necesidad de adoptar una política de acercamiento regional con el propósito de insertarnos en la economía global. Esta estrategia está cimentada en una visión que está consciente de las limitantes geopolíticas de países como República Dominicana, cuyo peso específico no gravita de manera determinante en las grandes decisiones del ámbito internacional, pero que nos brindan la oportunidad de ampliar nuestra presencia concertando fuerzas estratégicas en el ámbito externo, impulsando conjuntamente las reformas económicas, políticas e institucionales a nivel interno. Para la primera etapa, el país se planteó una estrategia negociadora orientada a concertar acuerdos de libre comercio con Centroamérica y CARICOM, con el objetivo de ampliar mercados y la capacidad exportadora de la región. Agotada esta primera etapa, el país estará en mejores condiciones para las negociaciones pendientes en el ALCA. Desde un principio, las actuales autoridades del gobierno dominicano se plantearon la organización institucional para preparar las negociaciones, con la creación de Comisión Nacional de Negociaciones Comerciales (CNNC), investida de las formalidades legales para realizar las correspondientes coordinaciones interinstitucionales. Asimismo, ésta tenía el mandato para la integración de un Comité Consultivo de la Sociedad Civil, con lo cual se asegura la participación en las negociaciones de todos los sectores nacionales. A su vez, el comité consultivo se organizó en grupos de trabajo especializados en función de los temas que abarca un acuerdo de libre comercio: Salvaguardas, Subsidios, Antidumping, Medidas Fitozoosanitarias, Políticas de Competencias e inversión, entre otros.

15.1 Acuerdo sobre Agricultura ( ASA ) y su Impacto en el Sector Agropecuario
El sector agropecuario, conjuntamente con los demás sectores de la economía del país, se conduce hacia un proceso de ordenamiento y adecuación hacia la apertura de los mercados regionales y mundiales mejora de la eficiencia productiva y competitiva del sector . Para esto el país participó activamente en las negociaciones multilaterales de la Ronda Uruguay del GATT que culminaron con el establecimiento de la Organización Mundial del Comercio ( OMC ), donde los países participantes acogieron crear un marco jurídico mas amplio y transparente para el desenvolvimiento del comercio internacional. El Acuerdo Sobre Agricultura ( ASA ) ha sido concebido como parte de un proceso de incorporación progresiva del comercio de productos agropecuarios a las normas y disciplinas multilaterales. El ASA viene a ser uno de los resultados más importantes de la Ronda Uruguay para nuestros países, prevé en sus objetivos, establecer un sistema de comercio agrícola equitativo a nivel mundial, orientado a eliminar el proteccionismo y las distorsiones del mismo y adopta compromisos con respecto al acceso a los mercados, en materia de ayuda interna y con respecto a la subvenciones a las exportaciones. Los Compromisos asumidos por el país en su oferta de acceso a los mercados presentada durante la Ronda Uruguay, le permitieron consolidar un tope arancelario de 40%, en tanto que el

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país no consignó compromiso en materia de ayuda interna, ni de subvenciones a las exportaciones. Actualmente el Acuerdo sobre Agricultura está pasando por un proceso de consulta y reuniones con miras a una revisión, en virtud del Artículo XX, parte 12, que incluyó una cláusula de continuación del proceso de reforma, reconociendo que el logro de los objetivos de reducciones sustanciales y progresivas de ayuda y la protección es un proceso continuo y que las negociaciones seguirían un año antes del término del período de aplicación. 15.2 Rectificación Técnica de Ocho ( 8 ) Productos Agropecuarios Como consecuencia de la reacción de los sectores productivos del país, a partir de la consolidación de un arancel máximo de 40 % para todas las importaciones, se reclamo del gobierno medidas de mayor nivel de protección a los productores locales . En tal sentido, el sector agropecuario nacional se vio en la necesidad de identificar, entre los mecanismos de protección disponible en la OMC, que permitieran que el país pudiera solicitar una concesión a los compromisos asumidos en el marco de la Ronda Uruguay del GATT. El Mecanismo de protección arancelario identificado fue el arancel - cuota que consiste en mantener el arancel vigente hasta un determinado nivel de importación y se activa a partir de un volumen establecido, aplicando un arancel cuota superior, para cada producto. En tal sentido el Gobierno Dominicano sometió a la Secretaria de la OMC una Rectificación Técnica de los acuerdos previamente firmados para ocho productos agropecuarios considerados más sensibles de la economía del país : Arroz, Ajo, Azúcar Carnes de pollo, Cebolla, Habichuelas, Leche y Maíz. Esta solicitud que fue puesta a circular entre los miembros de la OMC, condujo a una negociación bilateral con los Estados Unidos, como principal suplidor para siete (7) productos y con Dinamarca y Holanda de la Unión Europea, y por Nueva Zelandia, para el caso de la leche. Este trajo como consecuencia que el país tuviera que negociar bilateralmente con estos países a fin de determinar un volumen de importación y un arancel para cada uno de los productos, de los cuales ellos son los principales suplidores al mercado dominicano. Las negociaciones con respecto a la leche concluyeron en el mes de octubre de 1998, con el sometimiento ante la Secretaría de la OMC, con el Memorandum de entendimiento con la Unión Europea y Nueva Zelandia. A partir de este entendimiento nuestra misión permanente ante la OMC le hizo la correspondiente notificación el día 3 de noviembre de 1998, lo que permitió que la rectificación técnica entrara en vigencia a partir del 3 de febrero del presente año 1999 para los ocho (8) productos sensibles de la economía nacional. Para los sectores productivos del país, la Rectificación Técnica implica un mecanismo de protección arancelaria para los ocho (8) productos antes mencionados, que permitirá, con la introducción de un elemento de gradualidad arancelaria, ajustarse a las nuevas condiciones del mercado internacional.

15.3 Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
En las negociaciones que llevan a cabo para la formación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), se ha basado en la conformación de nueve (9) grupos de negociación, entre los cuales se encuentra el Grupo de Negociación de Agricultura. El sector agropecuario ha participado en las reuniones convocadas por este grupo de negociación. Las negociaciones en esta área comprende la identificación y el desarrollo de las medidas necesarias para facilitar el comercio, siguiendo y examinando profundamente las disposiciones contenidas en el Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC.

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En tal sentido, este grupo de negociación deberá asegurarse de que las medidas sanitarias y fitosanitarias no se apliquen de manera que constituyan un medio de discriminación arbitraria o injustificable entre países o una restricción encubierta al comercio internacional, a efecto de prevenir las prácticas comerciales proteccionistas y facilitar el comercio en el hemisferio. 15.4 Sector Agropecuario y Tratado de Libre Comercio con Centroamérica La República Dominicana está embarcada en un proceso de negociación, basándose en el principio de estricto apego a las Constituciones y Leyes de los países. Con la firma de este acuerdo, las partes se proponen lograr intensificar y diversificar las relaciones comerciales, estimulando la complementariedad de sus economías, dirigido principalmente a incrementar las oportunidades de exportación de bienes y servicios, a través de su liberalización y eliminación de las distorsiones al comercio y atraer mayores flujos de inversiones extranjeras mediante mecanismos de protección y promoción de dichas inversiones. Para el país, esta Acuerdo constituye un paso trascendental y firme hacia una integración económica, demostrando así, que estamos firmemente dispuestos a abandonar el aislamiento que mantuvimos durante las últimas décadas y que nuestra nación se está insertando de manera gradual y prudente en la economía global. La participación del sector agropecuario nacional en todas las rondas de negociaciones estuvo dirigida a lograr un mejor acuerdo para la aplicación de las medidas sanitarias y fitosanitarias. En este sentido, en el sector agropecuario que las partes podrán de conformidad con el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC, establecer, adoptar, mantener o aplicar cualquier medida sanitaria y fitosanitaria, necesaria para la protección de la vida y la salud humana (inocuidad de los alimentos) y animal o para preservar los vegetales en sus territorios, aún aquellos sean más estrictos que una medida, norma, directriz o recomendación internacional. Asimismo, cada parte se asegurará de que cualquier medida sanitaria y fitosanitaria que adopte, mantenga o aplique; esté basada en principios científicos y que no restrinja el comercio más allá de lo necesario.

15.5 Tratado de Libre Comercio entre CARICOM y República Dominicana
En términos generales, este acuerdo es de alcance global para iniciar un proceso de apertura del comercio con las islas más grandes (Jamaica, Trinidad-Tobago, Barbados, Guyana y Surinam), con tratamiento diferenciado para los países de menor desarrollo (Estados del Caribe Oriental), en lo relativo a la reducción de aranceles. Dentro de este contexto, la República Dominicana sometió en las negociaciones con CARICOM, la degravación inmediata con opción como la de otorgar un plazo hasta el 2005 para la reciprocidad de los países menos desarrollados. Actualmente, estamos en un proceso de discusión de una Lista Negativa de productos sensibles en la economía de las partes, pendiente a que éstos se determinen mediante una metodología aceptada por ambas partes y para este fin requiere la apertura de una zona de libre comercio entre las partes, cuyo instrumento básico será el acceso a los mercados, basado en reglamentaciones consistentes con los acuerdos OMC

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