El Gran Dios Pan

Arthur Machen

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I. El experimento
—Estoy contento de que hayas venido, Clarke; de hecho, muy contento. No estaba seguro de que pudieras darte el tiempo. —Pude hacer algunos arreglos por unos pocos días; las cosas no están muy activas justamente ahora. Pero Raymond, ¿no tienes dudas? ¿Es absolutamente seguro? Los dos hombres paseaban lentamente por la terraza frente a la casa del doctor Raymond. El sol oriental aún colgaba sobre la línea montañosa, pero brillaba con un pálido resplandor rojizo que no producía sombras, y el aire estaba en calma; una dulce brisa vino desde el bosque en la ladera, colina arriba, y con ella, por intervalos, el suave y murmurante arrullo de las palomas silvestres. Abajo, en el largo y hermoso valle, el río serpenteaba entre las colinas solitarias y, minetras el sol flotaba y se desvanecía hacia el oeste, una suave bruma, de un blanco puro, comenzó a emerger desde las colinas. El doctor Raymond se volvió seriamente hacia su amigo: —¿Seguro? Por supuesto que lo es. La operación es en sí misma una intervención perfectamente simple, cualquier cirujano podría hacerla. —¿Y no hay peligro durante alguna otra etapa? —Ninguno; absolutamente ningún riesgo físico. Te doy mi palabra. Siempre eres tan tímido, Clarke, siempre, pero tú conoces mi historia. Me he dedicado a la medicina trascendental durante los últimos veinte años. He sido llamado farsante, charlatán e impostor, sin embargo, todo el tiempo supe que me encontraba en el camino correcto. Hace cinco años alcancé la meta, y cada día desde entonces ha sido una preparación para lo que haremos esta noche. —Me gustaría creer que todo eso es cierto —Clarke frunció el entrecejo y miró dubitativamente al doctor Raymond—. ¿Estás perfectamente seguro, Raymond, que tu teoría no es una fantasmagoria —por cierto que una visión espléndida, sin embargo, una mera visión depués de todo? El Dr. Raymond detuvo su marcha y se volvió seriamente. Era un hombre de mediana edad, macilento y delgado, de complexión amarillo pálida, sim embargo, mientras le respondía y enfrentaba a Clarke, un rubor asomó en sus mejillas. —Mira a tu alrededor, Clarke. Puedes ver las montañas, las colinas, como ondulación tras ondulación, puedes ver los bosques y los huertos, los campos maduros de maíz, y las praderas que se extienden hasta los lechos de caña junto al río. Puedes verme aquí a tu lado, y oír mi voz; mas te digo, que todas estas cosas —sí, desde la estrella que acaba de brillar en el cielo hasta el suelo sólido bajo tus pies— te digo, que todas son sólo sueños y sombras; las sombras que ocultan a nuestros ojos el verdadero mundo. Existe un mundo real, pero trasciende este glamour y esta visión, y se encuentra más allá de todo esto, tras un velo. No sé si

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alguna vez algún ser humano ha corrido ese velo; sin embargo, Clarke, sé que tú y yo lo veremos levantarse esta misma noche, en los ojos de otra persona. Quizá piìenses que todo esto es un sinsentido extravagante; puede ser extraño, pero es real, y los antiguos sabían lo que significaba descorrer ese velo. Lo llamaban presenciar al dios Pan. Clarke se estremeció; la bruma blanca que se juntaba sobre el río estaba helada. —Esto es realmente asombroso —dijo—. Estamos parados al borde de un mundo extraño, si lo que dices, Raymond, es verdad. ¿Debo suponer que el cuchillo es absolutamente necesario? —Sí. Una pequeña lesión en la sustancia gris, eso es todo; un insignificante reordenamiento de ciertas células, una alteración microscópica que escaparía a la atención de noventa y nueve de cien especialistas. Clarke, no quiero molestarte hablándote de mi oficio; podría darte muchos detalles técnicos que sonarían imponenetes, mas tú quedarías tan iluminado como estás ahora. Sin embargo, supongo que habrás leido, por casulidad, en las apartadas esquinas de tu periódico, acerca de los inmensos pasos que se han dado recientemente en la fisiología del cerebro. El otro día divisé un párrafo de la teoría de Digby, y de los descubrimientos de Browne Feber. ¡Teorías y descubrimientos! Donde ellos se encuentran ahora yo ya estuve hace quince años, y no necesito decirte que no he estado inactivo durante los últimos quince años. Bastará que te diga que, hace cinco años hice el descubrimiento al que aludí cuando dije que hace diez años había alcanzado la meta. Luego de años de labor, luego de años de esfuerzo y de andar a tientas en la oscuridad, luego de días y noches de desilusiones y, algunas veces, de desesperación, en los cuales, una que otra vez, temblaba y me ponía helado ante el pensamiento de que quizá otros estaban buscando lo que yo buscaba; pero por fin, depués de tanto tiempo, una punzada de alegría estremeció mi alma y supe que el largo viaje había llegado a su fin. A través de lo que parecía y aún parece suerte, por la sugerencia de un pensamiento fútil desprendido de las líneas familiares y los caminos que había recorrido cientos de veces, la verdad me invadió, y ví, delineado en líneas de visión, un mundo completo, una esfera desconocida; islas y continentes, y grandes océanos, en los cuales barco alguno ha navegado (según creo) desde que el hombre alzó por primera vez su mirada y vislumbró el sol y las estrellas del cielo, y la tranquila tierra debajo. Pensarás que esto es sólo lenguaje alegórico, Clarke, pero es tan difícil ser literal. Y, sin embargo, no sé si acaso lo que estoy insinuando no pueda ponerse en términos sencillos y aislados. Por ejemplo, actualmente este mundo nuestro se encuentra completamente conectado con cables y alambres de telégrafo; y con algo menor que la velocidad del pensamiento, cruzan como un relámpago desde el amanecer al atardecer, desde norte a sur, a través de las inundaciones y los desiertos. Supón que un eléctrico de hoy se diera cuenta que él y sus colegas han estado meramente jugando con guijarros, confundiéndolos con las bases del mundo, supón que un hombre como aquél vislumbrara el espacio infinito extendiéndose abierto frente a la corriente, y las voces de los hombres

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viajando a la velocidad del trueno hacia el sol y más allá del sol, hacia los sistemás más alejados, y el eco de la voz articulada de los hombres en el desolado vacío que confina nuestro pensamiento. En relación a las analogías, ésta es una muy buena analogía de lo que he hecho; puedes entender ahora un poco de lo que sentí aquí una tarde; una tarde de verano como ésta y el valle luciendo como ahora. Yo me encontraba aquí y, frente a mí, vi el abismo inefable e impensable que se abre profundo entre dos mundos, el mundo de la materia y el mundo del espíritu; vi el vacío y gran abismo extenderse mortecino frente a mí, y, en aquel instante, un puente de luz saltó desde la tierra hacia la orilla desconocida, y el abismo fue unido. Puedes mirar en el libro de Browne Faber, si lo deseas, y te darás cuenta que hasta el día de hoy los hombres de ciencia son incapaces de dar cuenta de la presencia, o de especificar, las funciones de un cierto grupo de neuronas del cerebro. Aquel grupo es, así como era, tierra de nadie, sólo una pérdida de espacio para poner teorías imaginativas. Yo no estoy el la posición de Browne Faber ni de los especialistas, yo estoy perfectamente enterado de las posibles funciones de aquellos centros nerviosos en el esquema de las cosas.Con un toque puedo hacerlas entrar en juego, con un toque digo, puedo liberar la corriente, con un toque puedo completar la comunicación entre este mundo de los sentidos y... podremos terminar la oración más tarde. Sí, el cuchillo es necesario; mas imagina lo que ese cuchillo realizará. Nivelará totalmente la sólida muralla de los sentidos y, probablemente, por primera vez desde que el hombre fue creado, un espíritu cotemplará un mundo de espíritus. Clarke, ¡Mary verá al dios Pan! —Pero, ¿recuerdas lo que me escribiste?. Pensé que era requisito que ella... —susurró el resto al oído del doctor. —No, para nada, para nada. Esas son tonterías. Te lo aseguro. De hecho, es mejor como está; estoy completamente seguro de eso. —Considera bien el asunto, Raymond. Es una gran responsabilidad. Algo podría salir mal; serías un hombre miserable por el resto de tus días. —No, no lo creo, aún si lo peor sucediera. Como sabes, yo rescaté a Mary de la cuneta y de una muerte casi segura, cuando era una niña; pienso que su vida es mía, para usarla como estime conveniente. Vamos, se está haciendo tarde, mejor entramos. El doctor Raymond encabezó la marcha hacia la casa, a través del hall, y hacia abajo por un largo y oscuro corredor. Sacó una llave de su bolsillo y abrió una pesada puerta, y le indicó a Clarke la entrada a su laboratorio. Éste había sido alguna vez una sala de billar, iluminado por una cúpula de vidrio en el centro del techo, donde aún brillaba una luz triste y gris sobre la figura del doctor, mientras encendía una lámpara de pesada pantalla y la ponía sobre una mesa en el centro de la habitación. Clarke miró a su alrededor. Escasamente un pie del muro se mantenía desnudo; por todos lados había estantes atiborrados con botellas y frasquitos, de todas las formas y colores, y a un extremo se encontraba un pequeño librero estilo Chippendale. Raymond le apuntó: —¿Ves aquel pergamino de Osward Crollius? Él fue uno de los

La mesa en el centro. la sensación de encandilamiento por la luz del sol que lo invadía todo. el olor mezclado de las flores. asombrándose ante los grotescos efectos del contraste entre la luz brillante y la oscuridad indefinida. y se dio cuenta de que Raymond se dirigía a él. en una esquina un mesón de piedra con un desagüe. y oyó los millares de murmullos del verano. Raymond se dirirgió hacia el mesón de piedra. Sólo podía pensar en la caminata solitaria que había tomado. ponte cómodo. quince años atrás. poco conciente. Te pone un tanto soñoliento. sentado en las sombras. todo eso surgía en una luz brillante. y Clarke pasó su mano sobre el terciopelo verde. mientras Clarke. y sintió nuevamente el aire caliente golpeando en ráfagas sobre su rostro. Debemos ponerla en posición. quince años atrás. y ajustando la pisadera. examinó la gran sala en penumbras. las dos butacas en las que Raymond y Clarke estaban sentados. mientras el doctor manipulaba las palancas. aunque pienso que él mismo jamás lo encontrara. pero al hacerse más definido se sorprendió de no evocar una farmacia o un pabellón. ante él. Y por encima de todo llegó hasta su nariz el aroma del verano. no podía salirse de ese letargo. de una temeperatura que era casi tropical. melancólicamente. emanando . Clarke oyó las palabras claramente. Se veía bastante cómoda. y ahora. Clarke la miro y alzó sus cejas: —Sí. en una saliente sobre su instrumental. como una fotografía. eso era todo. lo observaba inclinarse sobre una hilera de frascos y encender la llama bajo el crisol. Pronto tuvo conciencia de un extraño olor en la habitación. poniendo el respando en varios ángulos. —Clarke. y la gente que obeservaba el termómetro hablaba de un registro anormal. al comienzo la mera sugerencia de un olor. el calor había desdibujado con una suave bruma los contornos de todas las cosas y de todas las distancias. ensombrecida como la más grande. Clarke se encontró a sí mismo esforzándose inútilmente por analizar la sensación y. Extrañamente. tuve que dejar algunos asuntos para el final. Yo tengo un par de horas de trabajo ante mí. Se levantó y empujó la silla hacia la luz. Clarke. comenzó a pensar en un día. no hay nada dañino en él. —Espero que el olor no te moleste. y comenzó a elevarla y a bajarla. eso es todo. de los bosques y de los lugares templados en lo profundo de las verdes profundidades. que pasó vagando a través de los bosques y paderas cercanas a su propio hogar. parecía anular las sombras y las luces del laboratorio. Éste es un extraño dicho suyo: "En cada grano de trigo se esconde el alma de una estrella" No habían muchos muebles en el laboratorio. y vio el resplandor elevándose de la turba. dejando el asiento abajo. ésa es la silla —dijo Raymond—. excepto una silla de extraña apariencia en el extremo más alejado de la habitación. era la última visión que tenía desde que era niño de los campos y bosques que había conocido. sin embargo. Clarke. Era un caluroso día de comienzos de agosto.El Gran Dios Pan Arthur Machen primeros en mostrarme el camino. aquel caluroso día de los cincuentas emergió nuevamente en la imaginación de Clarke. El doctor tenía una pequeña lámpara de mano.

la forma de todas las cosas pero desprovisto de forma. El doctor se inclinó y la besó benévolamente en los labios. yaciendo con los brazos abiertos y los labios sonrientes. Es bastante simple. tapándolo apretadamente. Sus pensamientos comenzaron a extraviarse y a fundirse con otros pensamientos. Le parecía como si solamente hubiera pasado de un sueño a otro. y Raymond puso el frasquito verde bajo su nariz. la avenida de hayas se transformó en un sendero entre las encinas. Clarke? Tú eres mi testigo. Pero finalmente la puerta se abrió y el doctor regresó. y eventualmente. Tras de él venía una joven de aproximadamente diecisiete años. Mary. estaba conciente que el sendero que partía de la casa de su padre lo había llevado hacia un país desconocido. el viaje debe haberte agotado. Repentinamente. Eres completamente libre. Y en ese momento. completamente lista. La joven cerró sus párpados. reflexionando. el murmullo del verano fue reemplazado por un silencio infinito que parecía cernirse sobre todas las cosas. querido. y depertar en Londres. desde los campos hacia el bosque. Clarke. como si estuviera cansada y anhelara dormir. Iré por Mary. ni vivo ni muerto. pero Raymond se mantenía inconmovible. alguna parra trepaba de rama en rama. la oscuridad de lo eterno. abrumándolo todo. mientras reflexionaba sobre la extrañeza de todo esto. el sacramento entre el cuerpo y el ama se disolvió y una voz pareció gritar: "déjennos salir". Clarke se despertó de un sobresalto y vio a Raymond vertiendo unas cuantas gotas de un líquido oleoso en un frasquito verde. cuello y brazos se habían sonrojado. Todo está listo. el bosque estaba en silencio. sino todas las cosas a la vez. y el aroma de la buena tierra. estremeciéndose frente a sus propias ensoñaciones. y las escasas hojas verdigrises del olivo silvestre contrastaban con las oscuras sombras de la encina. recorriendo un pequeño sendero entre la maleza brillante de las hayas.El Gran Dios Pan Arthur Machen producto del calor del sol. ha llegado el momento. Su rostro se . que no era hombre ni bestia. ¿Estás dispuesta a confiarte enteramente a mí? —Sí. en los prufundos pliegues del sueño. Bésame antes de comenzar. —Mary —le dijo—. aquí está la silla. —Estuviste dormitando —le dijo—. ¿Estás lista? —Si. —¿Oíste eso. Sólo siéntate y recuéstate. Casi esperaba ver las paredes del laboratorio derretirse y disolverse. —Ahora cierra tus ojos —le dijo. Su rostro. Sus fantasías le hicieron vagar. de más allá de las estrellas. Y por un momento se encontró cara a cara con una presencia. como había vagado hace mucho tiempo atrás. Clarke se reclinó en su butaca. estaré de vuelta en diez minutos. Era tan hermosa que Clarke no se extrañó de lo que el doctor le había escrito. confinando a los oscilantes zarcillos y se inclinaba a causa de sus uvas púrpuras. querido. y entonces vino la oscuridad más oscura. toda vestida de blanco. mientras el hilo de agua que goteaba desde la piedra caliza sonaba como una melodía de ensueño.

casi no podía mantenerse en pie. Sin embargo. —Despertará en cinco minutos —Raymond se mantenía aún perfectamente tranquilo—. percibieron un largo suspiro y. el color perdido regresó a las mejillas de la joven y sus ojos se abrieron. temblando. —Sí —dijo el doctor.El Gran Dios Pan Arthur Machen puso blanco. después de todo. cruzó los brazos sobre su pecho. Estaba completamente inconciente. Clarke osbervó cómo le cortaba el cabello. Raymond presionó con fuerza una de las palancas e instantáneamente la silla se hundió hacia atrás. temblando desde la cabeza a los pies. Los minutos pasaban lentamente. y un gran asombro se dibujó en su rostro. Y luego allí estaba ella. No hay nada más que hacer. como cambian las colinas cuando las nubes del verano flotan sobre el sol. de súbito. trazando un círculo parecido a una tonsura. mirando a la distancia. su alma parecía estremecerse y luchar dentro de ese hogar de carne. Brillaban con una luz impresionante. Ella se encontraba completamente despierta. con el sentimiento de sumisión tan fuerte en su interior. Clarke se volteó estremeciéndose. no se pudo evitar y. en un instante el asombro se disolvió y fue reemplazado por el más abominable terror. mas luego. ella ha visto al Gran Dios Pan. Clarke se sentía enfermo y débil. aun completamente sereno—. más blanco que su vestido. Raymond acercó la lámpara y sacó de su maletín un pequeño y brillante instrumento. El brillo de la lámpara cayó de lleno sobre ella. Repentinamente. luchó suavemente. Al mirar nuevamente el doctor estaba vendando la herida que había hecho. sólo podemos esperar. Fue una visión espantosa. sin embargo. podían oír el lento y pesado tic tac de un antiguo reloj en el pasillo. es una lástima. moviendo su cabeza de lado a lado y gesticulando inexpresivamente. y Clarke observó los cambios pasar rápidamente por su rosotro. . Tres días despues Raymond condujo a Clarke junto al lecho de Mary. como una niña pequeña a punto de decir sus oraciones. Los músculos de su rostro se convulsionaron horriblemente. se ha convertido en una idiota sin remedio. totalmente quieta y pálida. Clarke se amilanó ante ellos. mientras el doctor levantaba uno de sus párpados. y sus brazos se estiraron como para asir lo invisible. mientras vigilaban. sus rodillas temblaban. y Clarke se precipitó hacia adelante mientras ella caía al suelo.

Una vez digerida la cena. no era eficaz. haría una breve pretensión de leer el periódico de la tarde. por unos pocos minutos lo rondaba indeciso. se desvanecía lentamente en su memoria. sin embargo. sin embargo. en el cual. Raymond para presenciar el extraño experimento del dios Pan. aunque su juicio siempre había repudiado las teorías del doctor. sobre un principio homeopático. sin embargo. la antigua pasión comenzó a reafirmarse. su único placer se encontraba en la lectura. poco a poco. rechazando todas las oportunidades de investigación ocultista. Clarke apuró su cena y. Ocupado todo el día en labores tanto serias como lucrativas. era una persona en cuyo carácter la cautela y la curiosidad estaban peculiarmente mezcladas. y se hubiera regocijado de ver confirmada aquella creencia. el mero catálogo de noticias palidecía pronto ante él. y Clarke se descubría echando vistazos de cálido deseo en dirección de un antiguo escritorio japonés.El Gran Dios Pan Arthur Machen II. y Clarke terminaba por acercar su silla. y una botella de algún vino escogido descansaba presto a la mano. Clarke sabía que aún se consumía por lo invisible. una horrible noche de diciembre oscurecida por la niebla y congelada con escarcha. De hecho. y. el remedio. Los horrores que presenció en aquel espantoso laboratorio resultaron. secretamente abrazaba la creencia en la fantasía. era conciente de estar involucrado en un asunto no del todo honorable. esperando que los torpes trucos de aquellos caballeros le llevaran a enemistarse con cualquier tipo de misticismo. que se erguía a una agradable distancia del hogar. compilación y reorganización de lo que él llamaba. especialmente durante los meses de invierno. se aferró firmemente a lo trivial. aunque cáustico. y por muchos años después. entregado a esta ocupación. la tarde parecía volar y la noche parecía muy corta. pero el placer siempre prevalecía. Sus casilleros y cajones rebosaban con documentos acerca de los más mórbidos temas. escasamente. Las Memorias del Señor Clarke Clarke. hasta cierto punto. exhibía una ingenua curiosidad respecto a los elementos más esotéricos y recónditos de la naturaleza humana. prender una vela y sentarse frente al escritorio. estremeciéndose y convulsionado con un desconocido terror. se dignó a observar su acostumbrado ritual de tomar el . en lo profundo de su corazón. el caballero elegido por el Dr. la historia más fantasmagórica dejaba de interesarle si resultaba estar impresa. Como un niño frente a un armario atestado. considerándolas como las necedades más extravagantes. terapéuticos. por algún tiempo asisitió a las sesiones de distinguidos médiums. En sus momentos de seriedad pensaba en lo inusual y lo excéntrico con una abierta aversión. la tentación de relajarse por la tarde era muy grande. y en su espacio cerrado. esmeradamente. Durante una velada en particular. había introducido los tesoros de su colección. descansaba un gran volumen manuscruito. sus "Memorias para probar la Existencia del Diablo" y. Clarke sentía un magnífico desdén hacia la literatura publicada. cuando el fuego echaba un cálido fulgor sobre su cómodo departamento de soltero. al tiempo que el rostro de Mary. Esta última tendencia había prevalecido cuando aceptó la invitación de Raymond y.

quien era un año menor que la anterior. Al parecer. y se esforzó en arreglar de forma dramática las circunstancias. Una de sus gracias era enorgullecerse de una cierta habilidad literaria. Leyó la siguiente historia: "Las personas involucradas en esta exposición son: Helen V. por décima vez. Allí habían tres o cuatro páginas densamente cubiertas por la redonda y ornada caligrafía de Clarke. Se paseó dos o tres veces por la habitación. y Trevor W. al fin. quien. publicó en varios periódicos locales avisos buscando un buen hogar para una niña de doce en una cómoda hacienda. el señor R. R. habitaban en una villa en los límites de Gales. sacó su libro y lo abrió en la última entrada. absorbido por una de esas ensoñaciones de las que era objeto y. abrió el escritorio. De hecho. y se encuentra protegida por un extenso y pintoresco bosque. en la cual se estipulaba que la niña debería tener una habitación para ella sola y afirmaba que sus cuidadores no necesitaban preocuparse por el tema de su educación. Me ha asegurado que todos los hechos relatados aquí son estricta y completamente Verdaderos. Sin embargo. y se convirtió en la favorita . y se sentó. Siendo sus referencias satisfactorias. La joven portaba una carta. o los Lugares donde estos Extraordinarios Eventos sucedieron. el Doctor Phillips. fue adoptada en su infancia por un pariente lejano. ya sea los Apellidos de las Personas Afectadas. pero ahora un caserío disperso de no más de quinientas almas. un granjero acomodado. pero se niega a entregar. la narración... el caballero envió a su hija adoptiva con el señor R. durante el período de la historia. la recibió en la estación más cercana. un lugar de alguna importancia durante la época de ocupación Romana. debe ser una mujer de veintitrés.El Gran Dios Pan Arthur Machen periódico y dejarlo nuevamente a un lado.. ya fallecida. a mano y en una letra algo más grande: "Singular narración relatada por mi Amigo. fue dado a entender que debía permitir a la niña encontrar sus propias actividades y pasar el tiempo como ella deseara. Se reclinó. llegó a la aldea bajo circunstancias peculiares. "Hace unos once años atrás. ella era diferente a la gente del pueblo. siendo huérfana. un idiota. se acostumbró fácilmente a la vida de la granja. aproximadamente a seis millas del mar. Era sabido que. y al principio. Puntualmente. había escrito lo siguiente. Estas personas. pensando que sería mejor para la niña tener compañeros de juegos de su misma edad. de la adea antes mencionada. pensaba bien de su estilo. dando un vistazo de vez en cuando a las notas que había hecho a lápiz cuando su amigo lo sugería. y sus rasgos eran bien marcados. se mantuvo estático por un momento. pues ella estaba lo suficientemente educada para la posición que ocuparía en la vida.. el Sr. Sin embargo. si aún está viva. en cierto modo. Helen V. Rachel M. tenía un tipo extranjero. Se empalma sobre terreno elevado. su piel era de un oliva pálido y claro. El señor Clake comezó a leer. a siete millas de su casa. de 18 años. excepto que se mostraba reservada reapecto a su antigua vida y a su padre adoptivo. Este aviso fue contestado por el señor R. y al parecer no advirtió nada fuera de lo común acerca de la niña. quien la crió en su hogar hasta que cumplió los doce años.

quienes algunas veces la acompañaban en sus vagabundeos por el bosque. dejó a su padre en el trabajo para buscar flores en el bosque. pasaba la mayor parte del tiempo en su dormitorio. el hombré se enteró que el niño. Joseph W. algo de pan y carne para almorzar. llegó a la conclusión de que el niño había despertado con un súbito temor. de aproximadamente siete años en aquella época. era evidente. ya que éste era su pasatiempo favorito. como era usual. Fue durante una de estas expediciones al bosque cuando sucedió el primero de los singulares incidentes con los cuales la niña está conectada. y encontró a Helen V. se horrorizó al escuchar los gritos más espantosos. atisbando a través de las ramas. Joseph W. evidentemente producto de un gran terror. y no retornaba hasta depués del atardecer. Rápidamente dejó sus herramientas y corrió para ver qué había sucedido. no se sintió intranquilo. como a veces les sucede a los . un verde sendero que recorre la parte más alta del bosque. donde dormía sola. una especie de canto —así lo llamó— y. un obrero de nombre Joseph W. a pesar de que el calor del sol era casi tropical. Fue vista por algunos hombres en los campos dirigiéndose hacia la antigua Calzada Romana. y la escarcha se había mantenido por un período sin precedente. que Helen debía hacer lo que eligiera. quién respondió. que procedían de la dirección en que su hijo había ido. Siguiendo su pista por el sonido. de acuerdo a las instrucciones de su pariente. llevando con ella. siendo aproximadamente un año después de su llegada al pueblo. y el hombre. jugando en el pasto con un "extraño hombre desnudo". se comunicó con su padre adoptivo. sentada en el pasto en el centro de un claro. pero ella negó completamente la acusación y se rió de la historia del niño sobre un "hombre extraño". Después de la merienda. Irritadamente la culpó de haber asustado a su pequeño hijo. abandonó la casa para dar uno de sus largos paseos por el bosque. el chico. Mientras pasaba. Fue súbitamente despertado. Se sorprendieron al observar que la niña se había quitado el sombrero. relata que conocía los vagabundeos solitarios de la joven. y el verano siguiente fue igual de notable por su calor excesivo. Dijo haberse sentido terriblemente asustado y que corrió alejándose y llamando a su padre. y se encontraba. o de un espacio abierto dejado por los quemadores de carbón. historia a la cual él mismo no le atribuía mucho crédito. en una breve nota. repentinamente. A las doce de día su hijo Trevor le llevó al hombre su comida de pan y queso. trabajaba en el bosque cerca de la Calzada Romana. que podía escucharlo gritar con deteleite ante sus descubrimientos. En el invierno. Durante uno de los días más calurosos de dicho verano. sintiendose intranquilo de que una jovencita se encontrara sola fuera de la casa por tantas horas.El Gran Dios Pan Arthur Machen de los niños. como relató. salía inmediatamente depués del desayuno. y que. por un ruido peculiar. a quien fue incapaz de describir con más detalle. El invierno anterior había sido extraordinariamente severo. Al preguntarle. la nieve se había acumuldo hasta grandes profundidades. Helen V. El Señor R. cuando los caminos del bosque son intransitables. terriblemente asustado. vio a Helen V. Sin embargo. se dirigió al lugar indicado por su hijo. encontró al pequeño niño corriendo precipitadamente. luego de recoger un ramillete de flores se sintió cansado y se acostó en el pasto quedándose dormido.

un año menor que Helen. y actualmente sufre de una debilidad del intelecto. la que había sido dispuesta en la manera descrita. como histeria violenta. los paroxismos de terror retornaron. y mirando hacia la dirección señalada vio una cabeza de piedra de apariencia grotesca. causó una gran de sensación. evidentemente del período Romano. pero solo para pasar a un estado. y mientras cavaba en las fundaciones de algunas dependencias el hombre encontró una curiosa cabeza. pues ella negaba resueltamente que habia asustado o molestado a Trevor de alguna forma. la hija de un próspero granjero de la vecindad. El asunto.El Gran Dios Pan Arthur Machen niños.. esperando que su madre fuese capaz de consolarlo. El niño fue llevado a uno de los dormitorios. recientemente el dueño de la casa había hecho algunas alteraciones en sus establecimientos. que había sido edificada en la pared sobre una de las puertas. cerca de tres meses después. la impresión pareció desgastarse y. era considerada por la mayoría como la más linda de las dos. y en el curso de dos horas. y alarmando constantemente a la familia al despertar gritando: ¡El hombre del bosque! ¡Padre! ¡Padre!" Con el transcurso del tiempo. Pero al pasar por la recepción. producto de un shock inesperado. acompañó a su padre a la casa de un caballero del vecindario para el cual Joseph W. mientras el caballero daba sus instrucciones a W. sin embargo. ocasionalmente trabajaba. con más violencia. El doctor le suministró un sedante fuerte. y luego de un tiempo recuperó la conciencia. y me asegura que nunca ha percibido una manifestación tan vívida de intensa maldad). "¡El hombre del bosque!". mas Trevor persistía en su historia. Helen trabó una amistad. que ofrece escasa esperanza de recuperación. su cara desfigurada por el terror. este segundo golpe pareció demasiado severo para el joven Trevor.. Al parecer. pero sin resultados. y continúo en aquel evidente estrés hasta que finalmente su padre lo llevó a casa. y es de un carácter aún más extraordinario. Sin embargo. El segundo suceso con el que el nombre de la niña está conectado tuvo lugar hace aproximadamente seis años.. Inmediatamente llamaron al doctor. quien luego de examaminarlo declaró que el niño había sufrido una especie de ataque. Pero cualquiera haya sido la causa. El padre notó que el niño apuntaba hacia algún objeto y oyó el antiguo grito. Pero pocos minutos después. los dos fueron espantados por un grito desgarrador y el sonido de una caída. por varias semanas el niño les dio a sus padres muchas preocupaciones: sus maneras se tornaron nerviosas y extrañas. Los arqueólogos más experimentados del distrito habían declarado que la cabeza era la de un fauno o de un sátiro. El hombre fue conducido al estudio y el pequeño niño fue dejado sentado en la recepción. con Rachel M. de características peculiarmente íntimas. A comienzos del verano de 1882. Esta joven. negándose a abandonar la cabaña solo. descrito por el médico. le declaro capaz de caminar a casa. en aquel tiempo. y Helen fue detenidamente interrogada por el señor R. (El doctor Phillips me cuenta que él ha visto la cabeza en cuestión. Precipitándose fuera descubrieron al chico sin sentido sobre el suelo. a pesar de .

como su amigo la había descrito. que estaban juntas cada vez que fuera posible. notó algo peculiar en el comportamiento de su hija. ya no estaba allí". la una con su clara y olivácea piel. casi de apariencia italiana. Ante él se extendía la oscura visión de la verde calzada en el bosque. Helen aún conservaba su extraordinaria inclinación por el bosque y. narrando su historia.. Clarke lo había interrumpido en un punto algo posterior a este. Phillips había contado su historia hasta el final. y luchan. "¡Dios mío! —exclamó— Piensa. hacía para la mantención de Helen. en varias ocasiones Rachel la acompañaba. eran conocidos en la villa por su excesiva generosidad. triunfantes en la carne humana. sentado junto al fuego. se desvaneció a plena luz del sol. medio desnuda. La señora M. la vieron caminado por una pradera y.. su madre oyó un ruido que sonaba como un llanto reprimido en la habitación de la joven. La tarde en que su amigo se encontraba sentado en esa misma silla. no cosas como estas. pocos minutos después. o quizá caen bajo el dolor y el arrepentimiento. De esta forma. Porque. y la otra con el proverbial rojo y blanco de nuestros distritos rurales.El Gran Dios Pan Arthur Machen que los rasgos de Helen se habían suavizado en gran medida mientras crecía. estas peculiaridades le parecieron demasiado insignificantes como para ser comentadas." Sin embargo. y al entrar la encontró tirada sobre su cama. entronados como estaban. Ambas amigas salían temprano por la mañana y se quedaban en el bosque hasta el crepúsculo. nuestra tierra sería una pesadilla. Phillips. cortando sus palabras en un paroxismo de horror. aunque ahora se arrepienten amargamente de haberlo hecho. Una o dos veces después de aquellas excursiones la señora M. Rachel le relató una extravagante historia." Clarke cerró el libro con un estruendo y volvió su silla hacia el fuego. si tal situación fuera posible. y conquistan. "diferente a sí misma". demasiado monstruoso. los padres de Rachel no se oponían a la amistad de su hija con la joven. que los pagos que señor R. Contó que. Clarke trató de imaginarse el asunto una vez más. evidentemente presa de una gran angustia. donde los hombres y mujeres viven y mueren. se la veía ida y lánguida. se sorprendió frente a tan extraña pregunta. Es demasiado increíble. luego del retorno de Rachel al hogar. alguna salida de este terror. vio las hojas oscilantes y las temblorosas sombras sobre el . e incluso fomentaban la intimidad. cosas como esas no pueden suceder en este modesto mundo. pero no esto. piensa en lo que estás diciendo. y procedió a indagar. madre. y sufren de extrañas suertes por varios años. concluyendo: "Su huída permanece hasta hoy como un misterio. Mas una tarde. Las dos niñas. sin embargo. consternada ante la visión de tales horribles e innombrables elementos. Debe haber alguna explicación. Tan pronto como vio a su madre exclamó: "Ah. ¿por qué me permitiste ir al bosque con Helen?". hombre. exhibían un singular contraste. como ha sido expresado. madre. y era de impresión general que algún día ella heredaría de su pariente una gran suma de dinero. y su mente nuevamente se estremeció y retrocedió. Debe mencionarse.

como está escrito en su libro. ambas figuras se acercaban hacia él. y. vio la luz del sol y las flores.El Gran Dios Pan Arthur Machen pasto. en la distancia. Una era Rachel. . ¿y la otra? Clarke ha tratado de no creer en ello. sin embargo. ET HOMO FACTUS EST. al final del relato. puso la siguiente inscripción: ET DIABOLUS INCARNATE EST.

se encontraba junto al poste de luz examinado a los transeúntes con una abierta curiosidad y con la seriedad sólo conocida por el comensal sistemático. Miró a su alrededor con enojo. Ruego me disculpes Villiers. con el cual había sido feliz y sagaz por doce revueltos períodos académicos. —Mi querido amigo.El Gran Dios Pan Arthur Machen III. lustroso y distinguidamente acomodado. —Vamos. nunca pensé que le estaba mendigando a un antiguo amigo de universidad. ordenado. entonces. y el otro. Toma mi brazo. habiendo recién enunciado en su mente la siguiente fórmula: "Londres ha sido llamada la ciudad de los encuentros. la cara alterada y desfigurada por la pobreza y desgracia. en busca de aquellos misteriosos incidentes y personas que abundan en las calles de Londres a cada hora. La dispar pareja se movió lentamente por la calle Rupert. y extraña también. Mi memoria está estropeada. —¿No recuerdas a Villiers de Wadham? —Así es. y con un súbito impacto se vio confrontado con la prueba encarnada de sus pomposas fantasías. sus reflexiones fueron súbitamente interrumpidas por un lastimero gemido junto a él. esta prisa es innecesaria. el cuerpo escasamente cubierto por unos grasientos y mal traidos andrajos. Herbert! ¿Es esto posible? —Sí. atisbando alrededor en la mortecina luz de la calle. con dolor y desaliento. y hacía seis años que Villiers no veía a Herbert. a esa ruina de hombre. ¿Qué te parece si caminamos un poco por Shaftesbury Avenue? Pero Herbert. y un lamentable pedido de limosna. Villiers sintió . y ahora lo encontraba. pero no iremos allí inmediatamente. Villiers había salido de su restaurant luego de una excelente cena de muchos platos. a su lado. mezclado con una cierta curiosidad respecto a qué espantosa cadena de circunstacias lo habrían arrastrado a tan triste situación. quién se había matriculado el mismo día que él. De esta forma. el uno en sucios y funestos andrajos. Mis habitaciones están cerca de aquí. en aquel marco mental que casi era crónico en él. se había demorado junto a la puerta. Creo que conozco su cara también. no luces muy fuerte. Mas. pero es más que eso. Allí. cuando. así es. se encontraba su antiguo amigo Charles Herbert. Ciudad de Resurrecciones —¡Dios mío. y en esta improductiva ocupación desplegaba una asiduidad que era digna de actividades más serias. Villiers. ¿cómo en nombre del cielo llegaste a esta situación? —Es una larga historia. ataviado en el uniforme reglamentario de un hombre de ciudad. Villiers se enorgullecía de sí mismo por ser un hábil explorador de aquellos oscuros laberintos y desvíos de la vida londinense. pero no recuerdo su nombre. Buenas noches. Ocupaciones diferentes y diversos intereses habían interrumpido la amistad. pero puedes escucharla si así lo deseas. es la ciudad de las Resurrecciones". asistido por un congraciador frasco de Chianti. mi nombre es Herbert.

una muchacha de la más maravillosa y extraña belleza en la casa de ciertas personas que conocía. En la noche de bodas me encontré sentado en su habitación de hotel. y visto... esto. conversando con un amigo cuando de repente. Estaba cantando una canción italiana. Pero tú sabes cómo son los jovenes. visto. Villiers. pervirtió mi alma. Conocí a una joven. sobe el murmullo y barullo de la conversación. mientras yo la escuchaba hablar con su hermosa voz. ¿Por supuesto supiste que me casé? —No. dirigió los pasos hacia una oscura calle pregunta: y más de algún transeúnte un hombre bien vestido con Villiers. me casé Villiers. falleció un año después que dejé Oxford. presentaciones excelentes. Fue durante mi segunda temporada que la marea cambió. dándose cuenta de en el Soho. y me pregunto si es posible que un hombre sea testigo de tales cosas y sobreviva. He visto lo increíble. Me la presentaron esa tarde. y a los tres meses me casé con Helen. —Si. todo el deleite del aficionado a los misterios. Jugaba un poco ciertamente. y lamenté su muerte sinceramente. Yo estaba junto a la puerta. obtuve toda la propiedad cuando mi pobre padre murió. y Londres. ni siquiera en tus sueños más fantásticos y repugnantes podrías imaginar una pálida sombra de lo que yo he oído. Habló de cosas que aún ahora no me atrevería a susurrar en la noche más oscura. horrores tales que incluso yo mismo algunas veces me detengo en medio de la calle. miró sorprendido aquel insólito espectáculo de un indiscutible mendigo aferrado a su brazo. en cuerpo y alma. Villiers. En un año. Villiers. y logré divertirme mucho de una forma sana. Herbert. Aquí repitió su —¿Cómo diablos sucedió. y lo que sucede día y noche en esta horrorosa ciudad.. pero suficiente para pagar los puros y aquellos placeres insignificantes. escuchándola. y se felicitó por sus pausadas especulaciones fuera del restaurant. que no puedes concebir lo que yo sé. aunque estuviera en medio del desierto. podrás haber escuchado las palabras de los más viles. y las pocas apuestas que hice en las carreras me dieron dinero — sólo unos cuantos peniques. puedes creer que conoces la vida. les había contadoque era huérfana. nunca escuché nada sobre eso. y los cautivó tal como me cautivó a mí. —Pero. Tuve. esa mujer. ¿Acaso tu padre te desheredó? ¿Seguramente no? —No. Mis amigos la habían conocido en Florencia. La primera vez que la vi fue durante una velada nocturna. en cuerpo y alma. ¿tu propiedad? Tenías tierras en Dorset. era un hombre arruinado. si es que puedo llamarla mujer. debo pensar que tendría cerca de diecinueve cuando trabamos conocimiento.El Gran Dios Pan Arthur Machen junto con la compasión. Ella estaba sentada sobre la cama. Caminaron en silencio por algún tiempo. Hasta donde puedo imaginarme. por supuesto. Herbert? Siempre creí que asumirías una gran posición en Dorsetshire. escuché una voz que pareció estremecer mi corazón. Sí. pero nunca a grandes riesgos. No podría decirte su edad.. Villiers. hija de padre Inglés y madre Italiana. pero te digo. Fue un buen padre para mí. pocos meses después me vine a la ciudad y entré en sociedad. . nunca la supe. tú sabes—.

un hombre que ha visto el infierno. No creo que tuviera algún nombre. un hombre maldito. no dejaré de llamar si necesito algo en lo que puedas ayudarme. Villiers no pudo desligar su mente de Herbert y su historia. sórdida miseria. Villiers meditó con curisidad acerca de la historia que había oído. se llamaba Austin y era famoso por su íntimo conocimento de la vida . Pasarías el resto de tu vida como yo. no podría decirlo. no sus pobres andrajos ni las marcas que la pobreza había impreso en su rostro. Sí. él mismo era la prueba encarnada de ella. El resto de mi historia no interesa. pero nunca más tendrías un día feliz. —A propósito. pero no te he contado ni la mitad. pero cuál sería su verdadero nombre. —¿Y el dinero? —Se lo llevó todo. los campos y los bosques. y escasamente tocó el vaso de vino dispuesto ante él. Quizá pienses que he exagerado y he hablado para causar efecto. probablemente sólo el comienzo. No —pensó —. no podría decirte nada más. Villiers se levantó dando una mirada sobre su hombro y. lo había pervertido en cuerpo y alma. pero estoy seguro de que si la viera otra vez eso me mataría. —¿Y luego te dejó? —Si. Seguramene el pobre Herbert no es más que una de las cajas exteriores.. Se sentó taciturno junto al fuego. Herbert logró comer un poco. Herbert —dijo Villiers.. y le dio alimento. El hombre salió a la amarga noche. había actuado en escenas de una maldad que está más allá del poder de las palabras. la que pareció más desenfrenada a medida que pasaba la noche. y el frío aire de la mañana se filtraba dentro de la habitación. todo. mientras se separaban en la puerta—. alguna vez su amigo. Un caso como este es como un nido de cajas Chinas. No sé adónde fue. Villiers llevó al desafortunado a sus habitaciones. la mujer. había declarado. y Villiers regresó junto al fuego. abres una tras otra y descubres un exótico artificio en cada caja. ¿cuál era el nombre de tu esposa? Creo que dijiste Helen.El Gran Dios Pan Arthur Machen —La vendí. desapareció una noche. El fuego parecía arder débilmente. eso es todo. Había algo acerca de Herbert que lo impactó inexpresadamente. se fue a la cama. la querida y antigua casa. y Villiers sintió que este hombre. y pareció aliviado cuando Villiers lo despidió con un pequeño presente en dinero. Había reconocido que él mismo no estaba desprovisto de culpa. Su histroria no necesitaba de confirmación. Unos días después encontró a uno de sus conocidos en su club. y se preguntó si había oído tanto el principio como el final de ella. Sólo los seres humanos tienen nombres. hay algunas más extrañas que le siguen. Villiers. Adiós. ciertamente no el final. sino más bien un terror indefinido que colgaba de él como una niebla. Villiers. ¿Helen cuánto? —El nombre por el que pasaba cuando la conocí era Helen Vaughan. estremeciéndose ligeramente. Buenas noches. Podría contarte ciertas cosas que te convencerían.

fue enviado en busca del doctor. como en muchos otros. de esta forma. sospechando una borrachera común.El Gran Dios Pan Arthur Machen londinense. "yendo a casa". la alarma fue dada por una suerte de vagabundo. lejos de Tottenham Court Road. o ambos. y lo siguiente fue ingresar al área. te dejan solo. un hombre de muy buena posición fue hallado muerto. Entonces fue cuando el caso se puso interesante. Por supuesto que la policía no hizo el descubrimiento. Algo captó su mirada en el número 20. Villiers. . ¿entonces no oíste acerca del caso de Paul Street? Causó gran sensación en aquel tiempo. etcétera. El muerto no había sido asaltado. el alguacil se inclinaba a tratar el caso ligeramente. luego de mirar el rostro del hombre. dijo que el pobre tipo había estado muerto por varias horas. El doctor escasamente necesitó un momento de inspección. pensó que quizá Austin podría echarle algo de luz a la historia de Herbert. Mientras tanto. un favorito de la sociedad. mientras el policía golpeaba y llamaba a la puerta de la casa. si te pasas despierto toda la noche y tienes luz en tu ventana.m. bastante absurdamente dijo. lo convirtieron en un espectador de Londres a las cinco de la mañana. no se supo desde dónde ni hacia dónde. un enemigo de nadie. —¿Charles Herbert? ¿No estabas en la ciudad hace tres años? No. abrió la puerta. cambió su tono. hasta donde se puede saber. y en uno de sus bolsillos estaban sus papeles identificándolo como.bueno. por lo que el cuarteto completo bajó pesadamente las escaleras. como un hombre de buena familia y medios. Al comienzo. quien gritó lo suficientemente fuerte para despertar a toda la calle. luciendo más que un poco dormida. partió corriendo en busca del policía más cercano. aún repleto de su encuentro en el Soho y sus consecuencias. El alguacil le señaló el contenido del terreno a la sirvienta. que la casa tenía la fisonomía más desagradable que había visto. tanto en sus fases tenebrosas como luminosas. Villiers. tiesamente muerto. un caballero. o a un hargán de alguna taberna. sino a un caballero. La reja estaba abierta. como dijo. y su rostro vuelto hacia arriba. luego de un poco de charla informal. sus extremidades completamente agazapadas.. En este caso. si sucede que yaces muerto en el patio de alguien. y así. No te digo su nombre. nunca lo había visto en la casa.. sin embargo. bastante rápidamente. lanzó la pregunta: —¿Por casualidad sabes algo de un hombre llamado Herbert — Charles Herbert? Austin se volteó seriamente y miró a Villiers con asombro. Se sorprendió bastante al ver a un hombre yaciendo sobre las piedras. en el terreno de cierta casa en Paul Street. el descubridor original había regresado con el médico. y tuvo la ocasión de pasar por Paul Street entre las cuatro y las cinco a. mas no sabía nada acerca del hombre. no me refiero a un vago común. se dirigió al lugar y. cuyo negocio o placer. Este individuo estaba. —¿Cuál fue el caso? —Bueno. pero que de todas formas había mirado. hasta que una desaliñada sirvienta. el policía llamará a tu puerta. quien había recogido este "gusanito". El madrugador. sin embargo. A nuestro caballero el rostro le pareció extrañamente espectral y.

y de estos apareció que el número 20 tenía muy mala fama en Paul Street. nada se hizo. además no es nada bueno desentrañar estos asuntos de los muertos cuando no hay familiares vivos. pero un cierta intensidad en sus modos me impresionó. por cierto ninguna que diera cuenta de su muerte. nadie parecía saber quién o qué era y. Sin embargo. entre nosotros. Las autoridades estaban moralmente convencidas que el hombre había encontrado su muerte. Supongo que Hacienda no encontró la manera de procesar a los Herberts por asustar a un hombre hasta matarlo. A pesar de que eran entre las cinco y las seis de la mañana cuando el muerto fue removido. pero no pudieron agarrarse de nada. pero eran tan tenues que parecía como si hubiese sido empujado rudamente fuera por la puerta de la cocina. y etcétera. El siguiente punto curioso fue que el médico no pudo acordar cómo encontró su muerte. y el caso se retiró de la mente de los hombres. Blank murió de miedo. como he escuchado de fuentes privadas. La policía. y que realmente no sabes de qué murió aquel hombre?" "Discúlpame —respondió— conozco perfectamente bien la causa de la muerte. se encontraron en aguas más bien extrañas. Los detectives trataron de rastrear estos rumores hacia algún fundamento sólido de los hechos. sabes tú algo sobre Herbert? . fueron dejados en libertad. ¿no es cierto?. quería saber todo acerca de las personas del número 20 de Paul Street. y varios de los vecinos corrieron a ver qué estaba sucediendo. "mejor no ser visto entrando a su casa". Habían algunos ligeros moretones en los hombros. y le pregunte acerca del tema. que te viste desconcertado con el caso. Pero no había nada tangible. lo que impactó a la gente pues Paul Street no era exactamente un lugar en el cual buscar a la burguesía hacendada. imagino que los que se sumergieron tras la historia. pero no podían probarlo. y no arrojado por sobre la reja desde la calle o. algunas cosas muy extrañas salieron respecto a ellos. más aún. Por supuesto que ambos negaron saber algo acerca del fallecido y. de ningún tipo. arrastrado escaleras abajo. y cuando hicieron la autopsia. y le he visto las caras a un sinnúmero de muertos". se decía que él era un terrateniente. Pero curiosamente. y aquí nuevamente. surgieron uno o dos puntos muy curiosos. Un caso singular. Eran bastante desatados en sus cometarios. y algún tiempo después de la investigación me lo encontré. Sin embargo. y la ausencia de indicios de violencia o envenenamiento los dejó impotentes. no habían rastros de veneno. no pude sonsacarle nada más. "¿Realmente quieres decirme —le dije—. Al parecer los ocupantes de la casa eran el señor y la señora Charles Herbert. En cuanto a la señora Herbert. El doctor era usualmente un tipo bastante sereno. sin embargo. Resulta que conozco a uno de los médicos que fue consultado acerca de la causa de muerte. nunca durante el curso de mi práctica he visto rasgos tan terriblemente desfigurados. ¿Por casualidad. no había absolutamente ninguna otra marca de violencia en él. en todo caso. por falta de evidencia en contra de ellos. La gente negaba con su cabeza y elevaban sus cejas pues los Herberts les parecían más bien "raros". en la casa y que había sido arrojado fuera por la puerta de la cocina. hay algo más que no te he dicho. un gran gentío se reunió.El Gran Dios Pan Arthur Machen porque nada tiene que ver con la historia. de alguna u otra forma. de un verdadero y espantoso terror. de cualquier forma. obviamente.

Bueno. Austin. de hecho. habría narrado unos extraordinariamente raros. y te lo aseguro.El Gran Dios Pan Arthur Machen —Bueno —contestó Villiers—. hubiera gustado ver a la señora Herbert. debo irme. y luego. Nunca pensé. se dicen cosas acerca de ella. ¿verdad?. la puerta de la años. Hablé con un hombre que la había visto. Villiers se alejó. ¿no lo crees?. Y nuevamente nos encontramos frente a otro acertijo. casi no sé cómo contártelo. ¿que podría haber querido el señor Blank (lo llamaremos así. separarse de un hombre en universidad o en Paddington. y yo creo que si aquel muerto hubiera podido contar cuentos. nunca. —¿Qué clase de cosas? —Bueno. sobre la que hayan fijado sus ojos. la mujer más hermosa y la más repulsiva. ¿Viste alguna vez a su esposa? —No. pensando en su propia idea ingeniosa de las cajas Chinas. un caso extraordinario. Parece que ella era una especie de enigma. mas no podía decir por qué. Es un caso del todo extraño. al preguntarte por mi antiguo amigo que me encontraría frente a tan extraño metal. buen día. —Realmente lo es. era un antiguo amigo de universidad. Todos los que la vieron en la corte policial dijeron que era. realmente se estremecía mientras trataba de describirme a la mujer. al mismo tiempo. Pero a mí me extraordinarias . no saber nada de él por encontrarlo asomando su cabeza en tan extraño lugar. si no te molesta) en una casa tan extravagante como la del número 20?. aqui había un artificio exótico. —Es extraño. Perdí de vista a Herbert por muchos años. —No me digas.

siempre mantengo los ojos abiertos en las calles. Una botella de vino rojo da alas a estas fantasías. No entró en detalles. excitaba en él. algunos años más joven que él y.El Gran Dios Pan Arthur Machen IV. es muy amable de tu parte venir a visitarme. que lo que . ¿Cuál es la naturaleza del caso? —Es un asunto del todo extraordinario. quien meneó su cabeza pensando que Clarke se estaba volviendo excéntrico. Clarke. No. en forma de supuesto. según dijo. Por más de una semana había logrado mantenerse lejos de sus "Memorias". no podía acallar el interés y la extraña curiosidad que el caso que había escrito. Le había expuesto el caso. El Descubrimiento en Paul Street Pocos meses después del encuentro entre Villiers y Herbert. cuando un repentino golpe a la puerta lo sacó de sus meditaciones —El señor Villiers le busca. ¿Cómo estás. Hace cerca de tres meses venía saliendo de un restaurant una desagradable noche de invierno. Me temo que puedas encontrarla del todo abusurda cuando te la cuente. Clarke. pues sé que eres un hombre pragmático. pero creo que éste. y hacía las peticiones usuales. —Bueno. y me lo dijo. estaré feliz de darte mi consejo. pensando acerca del misterio que hay alrededor de las calles de Londres y de los visitantes que las recorren. —¡Dios mío!. El seños Villiers ignoraba las "Memorias para probar la existencia del Diablo". como era usual. señor. creo que todo lo que tengo en ese sentido está completamente a salvo. y durante esta noche en especial. y me detuve un momento en la acera. Villiers. Dijo que se había casado con una mujer hermosa. y durante mi vida me he encontrado con tipos relamente extraños. los sobrepasa a todos. y casos extraños también. cuidando resueltamente que sus fantasías no erraran en dirección a su escritorio. Le pregunté cómo había llegado a tan miserable pasar. Clarke se esforzaba en racionalizar la historia. Pos supuesto mire a mi alrededor y este mendigo resultó ser lo que quedaba de un viejo amigo mío. Villiers. y allí escuché su historia. Caminamos por una de aquellas largas y oscuras calles del Soho. el señor Clarke se encontraba. a un amigo científico. entra. vine más bien a consultarte sobre una materia realmente curiosa de la cual me enteré no hace mucho. debo pensar que cerca de un año. sin embargo. no te había visto en muchos meses. y me atrevo a decir que debo haber pasado a través de una página pero fui interrumpido por un mendigo que había aprarecido trás de mí. y por esa razón decidí recurrir a tí. un hombre llamado Herbert. o más bien un resumen de él . Tú me conoces. a pesar de sus esfuerzos. Villiers? ¿Necesitas algún consejo sobre inversiones? —No. abrigando esperanzas de una completa auto-reformación. lo había pervertido en cuerpo y alma. A veces yo mismo lo hago. había consumido una cena importante y una buena botella de Chianti. dijo que no se atrevía. Entra. si mi habilidad lo permite. gracias. sentado junto al hogar después de la cena.

la cual. Le di algo de dinero y lo despedí. todas estaban suficientemente sucias y polovorientas. en ingles llano. Era una habitación más bien grande. quienquiera que haya sido. es una calle lúgubre. y. pensé que iba a desmayarme. No sé por qué.El Gran Dios Pan Arthur Machen había visto y oído lo acechaba día y noche. preguntándome qué diablos podría haber en esa habitación que hacía temblar mis extremidades y hacía latir mi corazón como si estuviera en la hora de la muerte. Su presencia parecía congelar la sangre. Fui a la habitación delantera y a la trasera. mas había algo extraño en todas ellas. hay una suerte de fascinación en los desolados cuartos vacíos. de una u otra forma. Por supuesto que todas las casas vacías son sofocantes. los primeros pisos habían sido transformados en negocios de la clase más corriente. no te lo puedo describir. hace cuánto habían dejado la casa y si habían habido otros inquilinos mientras tanto. se fue por las malas. y todo eran de lo más lúgubre. y me dijo que los Herberts la habían abandonado inmediatamente depués de lo enojoso. y otras cosas. y casi cada casa tenía tres campanillas en su puerta. el papel. tan terrible. y alguna vez el papel mural debió haber sido alegre. Aquí y allá. y el polvo acumulado sobre los afeízares de las ventanas. Difícilmente había puesto un pie dentro del pasaje. No podría definirlo. Y lo que vio. y fui donde el agente y obtuve la llave. presenció algo tan espantoso. la pintura. pero estaba allí. Villiers se detuvo por un momento. con los clavos en las paredes. pero esto era algo totalmente diferente. Ya ves —finalizó— casi no hay duda de que este señor Blank. directamente. sólo se que me sentí raro. las casa son sufucientemente antiguas para ser despreciables y terribles. Me miro extrañamente por un minuto. Pero no gocé entrando al número 20 de Paul Street. esucha esto —Villiers le contó a Clarke la historia que había oído de Austin—. — Yo creo que el pobre tipo contrajo un matrimonio imprudente. tiene una mala reputación en el vecindario. cuando noté un extraño y pesasdo sentimiento en el aire de la casa. y cuando entré. muriera de un verdadero terror. y a las cocinas escaleras abajo. Encontré que el número 20 estaba en alquiler. —Siempre me he sentido atraído por entrar a las casa vacías. pero parecía cortar la respiración. Tuve curiosidad de ir y ver el lugar por mí mismo. En una esquina había un montón de períodicos . y al mirar en su rostro supe que decía la verdad. me dominé y me situé junto a la pared del fondo. que le arrebató la vida. y desde entonces la casa ha permanecido vacía. pero no lo suficientemente viejas para ser extravagantes. Sin embargo. pero le pregunté al hombre. en todos los sentidos. Por supuesto que no hubiera escuchado nada de los Herberts en ese cuarto. una de las habitaciones del primer piso era la peor. Sin embargo. como esperarías. sentí rechinar mis dientes al poner la mano sobre la puerta. pero cuando yo la vi. —Bueno. Hasta donde pude observar. y te aseguro que cuando se fue jadeé al respirar. Es una calle del tipo deprimente. seguramente lo vio en aquella casa. como lo llamaba. la mayoría de ellas eran hospedajes. Había algo respecto al hombre que me hacía estremecer. Y la habitación estaba llena de horror. amobladas y no amobladas.

por ejemplo. un hospedaje típico en Marleybone. ¿dónde propones buscar?. ¿no es cierto? —Sí. Villiers. evidentemente crees que hay un misterio de algún tipo. sugiero que pudieron deberse a una imaginación vívida. Era lo usual. —Creo que fumaré un cigarrillo —dijo finalmente. Tottenham Court Road. Pero no pude quedarme en la habitación. —Y esa es la historia. sobresaltándose ligeramente—. Uno de esos días estaba leyendo el períodico y me topé por casualidad con el siguiente titular: "Murió de hambre". y lo más que pude hacer fue llegar donde el agente con la llave e irme a casa. —¡Ah! —dijo. y pasó su mano por el bolsillo palpando la cajetilla de cigarros. el descubrimiento de un muerto en el terreno de la casa de Herbert. es posible que todos esos hechos puedan ser explicados de una forma directa. La gente me miraba mientras caminaba por la calle. En relación a tus propias sensaciones cuando visitaste la casa. pero Herbert está muerto.El Gran Dios Pan Arthur Machen esparcidos por el suelo. ¿verdad?. en un estado semiconciente. si lo que me contó era verdad. Estuve en cama por una semana. Me tambaleaba de un lado a otro de la acera. —Bueno. comencé a mirarlos. Agradecí haber salido de allí al aire abierto. No hay duda que existen circunstancias en el caso que parecen peculiares. despues de todo. Clarke se felicitaba por haber mantenido el personaje de abogado del lugar común. Había olvidado que tenía algo que mostrarte. Los dos hombres estaban en silencio junto al fuego. una puerta cerrada durante varios días. y entre ellos encontré un curioso dibujo —te lo mostraré inmediatamente. sin embargo. sentía que me aplastaba. la mujer con la que se casó. como si hubieran sido usados para embalar. Pero después de todo. sobre lo que habías escuchado."El fallecido — decía el párrafo— era conocido como Charles Herbert. siendo el difunto el inquilino de la casa número 20. sano y salvo. y se cree que alguna vez fue un próspero hacendado. sufriendo de lo que mi doctor diagnosticó como impacto nervioso y agotamiento. ¿Recuerdas que te dije que había encontrado un . esa es la historia. Su nombre fue familiar para el público tres años atrás en conexión con la misteriosa muerte en Paul Street. y un hombre muerto en su silla cuando forzaron la puerta. realmente no sé que decir al respecto. Di vuelta toda la pila. Eran periódicos de hace tres o cuatro años. No veo exactamente qué más podría decirse o hacerse al respecto. Un trágico final. y Villiers se envolvía en sus oscuras fantasías. Ella es un misterio. algunos de ellos medio rasgados y algunos arrugados. y un hombre dijo que estaba borracho. y la extraordinaria opinión del médico respecto a la causa de la muerte. y una tragedia de la suerte más extraña que la que pusieron en las tablillas. la vida de aquel hombre era una completa tragedia. debes haber estado meditando. y estoy seguro que lo era. en cuyo terreno fue encontrado muerto un caballero de buena posición. —Propongo buscar a la mujer. bajo circunstancias no desprovistas de sospechas".

Villiers sacó un pequeño paquete de su bolsillo. dejando caer el papel de sus manos. Clarke miró nuevamente el boceto. Clarke! ¿Que sucede? Estás pálido como la muerte. no era Mary después de todo. y reflexió de manera inconciente sobre las palabras del doctor Phillips: "el presentimiento de maladad más vívido que he visto". ni cuando yacía gesticulando en la cama. las praderas y los maizales. algo que no había visto en los rasgos de Mary cuando entró al laboratorio vestida de blanco con el doctor. Fuera lo que fuera. —¿Quién es esta mujer? —dijo finalmente. tampoco en su horrible despertar. Hubo un silencio mortal en la habitación durante cinco minutos. le trajo a la memoria una tarde de verano. Su voz era seca y rasposa. ya que el alma de la mujer asomaba por sus ojos. y los labios se abrían en una extraña sonrisa. y la blanca y fría bruma elevándose del agua. Escuchó una voz hablándole a traves de las oleadas de años. él miró en sus ojos y su corazón se enfrío en su interior. —No me siento muy bien. Dentro había una segunda envoltura de papel que Villiers sacó. observando la figura que se encontraba tendida en la silla verde bajo la lámpara. Me sentié mejor en unos minutos.El Gran Dios Pan Arthur Machen curioso bosquejo entre el montón de períodicos viejos en la casa de Paul Street?. Clarke observaba inmóvil el rostro. Así fue como la identifiqué como el retrato de . —¡Dios mío. se inclinó en su silla mientras Villiers deshacía con esfuerzo el cordel. Aquí está. hace mucho tiempo. Miraba intensamente el boceto a tinta y lápiz de la cabeza de la mujer. Estaba cubierto con un papel marrón. Villiers recogió el caído boceto y lo volteó como Clarke había hecho. Mary se levantó. la lenta monotonía del sonido despertó una memoria lejana. escuchando el pesado tic tac del reloj. la mirada que venía de aquellos ojos. Villiers saltó violentamente de su silla. el pálido sol rojizo. y en la mente de uno de ellos. Mecánicamente volteó el papel en su mano y miró la parte de atrás. y luego se encontraba en la siniestra habitación junto al doctor. mientras Clarke se reclinaba con un quejido. gracias. —Es la mujer con la que Herbert se casó. A pesar de sí mismo. le alcanzó el pequeño pedazo de papel a Clarke. Los dos hombres estaban tan quietos que podían oír el sonido del anticuado reloj que se encotraba afuera en el hall. —¿Viste eso? —dijo—. diciendo: "Clarke. Clarke sintió curiosidad. pero había algo más. hizo estremecer a Clarke en lo más recóndito de su alma. nuevamente presenció el largo y hermoso valle. era evidente que había sido dibujado con gran ciudado y por un verdadero artista. Indudablemente era el rostro de Mary. la sonrisa en los labois llenos. esperando y observando. Sírveme un poco de vino. soy objeto de estos ataques. y sin una palabra. y asegurado con un cordel. ¡Mary verá al Dios Pan!" . Villiers. esto servirá. y desenvolvía la cubierta exterior. y los nudos ofrecían problemas. el río serpenteando entre las colinas. o la expresión del rostro entero.

hay algunos puntos muy extraños? —Sí.El Gran Dios Pan Arthur Machen la esposa de Herbert. ¿Te retiras ahora? Bueno. ¿Cómo te sientes ahora? —Mejor. y el papel que esta mujer juega en ella. no había ninguna sombra de duda. Ven a visitarme en el transcurso de una semana. o debo decir su viuda. y quizá pueda ayudarte y quizá no. buenas noches. gracias. . —Ahora —dijo Villiers—. realmente. ¿No te dije que su nombre era Helen? Sí. fue sólo un mareo pasajero. buenas noches Villiers. No creo que te entienda claramente. Debes darme tiempo para reflexionar sobre ella. ¿no estas de acuerdo que en la historia que te he contado esta noche. Clarke lanzó un gemido. Helen Vaughan. ¿Qué dijiste que te permitió identificar la imagen? —Esta palabra —Helen— estaba escrita atrás. una extraña historia. realmente es una historia extraña. Villiers —musitó Clarke—.

extrajo la carta y leyó con curiosidad. Nunca le dediques otro pensamiento. sólo soy como un viajero que ha atisbado sobre el abismo y se ha retirado con horror. Dijo que necesitaba ser considerado y me pidió que volviera en el transcurso de una semana. —¿Y que fue de su mujer? —Ah. sin embargo. un hombre de negocios. de hecho. un tipo seco. y se la devolvió a Villiers. eso es lo que me gustaría saber. más allá de mi conocimiento hay profundidades y horrores aún más espantosos. Villiers. sin duda. —Ciertamente es una carta particular —dijo— ¿a qué se refiere el hombre con el retrato? . no despierto en el mero sentido comercial de la palabra.El Gran Dios Pan Arthur Machen V. que poseo alguna información secreta. —¿Lo habías visto? ¿Dónde? —Me pidió limosna una noche en la calle. Pocos días después. he pensado en el caso sobre el cual me consultaste la otra noche. Decía lo siguiente: "MI QUERIDO VILLIERS. debo cofesarte que cuando te pregunté por Herbert hace unos meses atrás. pero reconocí al hombre y lo tuve contándome su historia. He resuelto no explorar ni un ápice más allá. o te arrepentirás. El hombre está muerto ahora. sólo dijo que ella lo había destruido. Pero sólo conozco un poco. y pretendo encontrarla tarde o temprano. y mi consejo es el siguiente. Arroja el retrato al fuego. Lo que sé. y nada conmoverá tal resolución. mientras ambos amigos paseaban serenamente a lo largo de Picadilly una agradable mañana de mayo— sabes que estoy convencido que lo que me contaste acerca de Paul Street y de los Herberts es un mero episodio de una historia extraordinaria? Además. Ven a verme de todos modos. En resumen. La carta de advertencia —¿Sabes Austin —dijo Villiers. Tú comprendes a lo que me refiero. Pensarás. borra la historia de tu mente. y si valoras tu felicidad tomarás la misma determinación. Austin dobló metódicamente la carta. y hasta cierto punto ese es el caso. pero suficientemente despierto. es suficientemente extraño y terrible. llegó a lo siguiente: había sido arruinado por su mujer. Austin tomó el sobre. en cuerpo y alma. —¿De qué forma? —No me lo dijo. recibí esta extraordinaria carta. Se encontraba en la condición más lamentable. o por lo menos un esbozo de ella. le expuse el caso y realmente se impresionó. recién me lo había encontrado. pero hablaremos de temas más alegres que éste. Conozco a un hombre llamado Clarke. sino que un hombre que realmente sabe algo acerca del hombre y la vida. Bueno. más increíbles que cualquier cuento narrado una noche de invierno junto al fuego.

Como ves. —Entonces debe haber visto a la mujer alguna vez. un sentimiento de repulsión.realmente parece que hay algo muy extraño en en fondo de todo esto. Yo mismo no he estado allí. Era como si en cada inhalación. así he oído. puede haber sido el nombre y no el rostro. El nombre. Entonces fue cuando el ataque del que hablo le sobrevino. Parecía intrigado. ¿no te parece? —dijo. hueso y tendón de mi cuerpo. y una agradable pintura en las puertas. Odio el melodrama. —¿Le creíste? —En el momento lo hice. pero ahora no. puede haber otra explicación. ¿Qué crees tú? —No podría decírtelo. fue luego de voltear el retrato en su mano que casí se cae de la silla. y nada me choca más que la trivialidad y el tedio de las historias comerciales de fantasmas. y me cuentan que es . —¡Qué curioso que experimentaras una sensación tan desagradable en aquella habitación! —dijo finalmente—. Una de las casas más agradables de la temporada. Sin darse cuenta. el que le era familiar. mis ojos comenzaron a oscurecerse. de cada alféizar colgaban geranios. y más bien sombría. —¡Correcto! Después de todo. y el interior es aún más alegre. miestras Austin escuchaba en silencio. Te aseguro que lucía cadavérico. es imposible llegar a una conclusión en un caso como este. Escuchó lo que yo tenía que decir con bastante indiferencia. Villiers relató su historia como lo había hecho con Clarke.El Gran Dios Pan Arthur Machen —¡Oh! Había olvidado mencionar que estuve en Paul Street e hice un descubrimiento. Villiers observaba al tiempo que Austín terminaba de hablar. rojos y blancos y cada ventana estaba cubierta con cortinas de color narciso. mas aquí y allá. Hasta donde creo. y cortinas alegres. hasta que le mostré el retrato. que parecía penetrar en cada nervio. en resumen. pero Villiers. Sin embargo. —Sí. fue como la entrada a la muerte. y miró una de aquellas casas. tu amigo confesó que hay una historia muy oscura conectada con esta mujer. respirara alguna emanación mortífera. como sabes. estaba escrito en la parte de atrás. —Sí. ¿Percibiste alguna emoción particular en él cuando le relatabas tu experiencia? —Sí. Se puso muy débil. Difícilmente creo que haya sido una mera cuestión de la imaginación. pero me aseguró que no era más que un ataque pasajero de los cuales era objeto. dirigiéndose al norte de Picadilly. pero he conocido a varios hombres que sí lo han hecho. Era más físico que mental. —Se ve alegre. Me sentí tironeado de pies a cabeza. un gusto más brillante había iluminado las oscuras casas con flores. —No. los dos hombres habían doblado por Ashley Street. Era una calle larga. realmente muy extraño. sí.

agradable y exquisitamente tallado. preservando cada una su propia individualidad. no cabe duda de ello. Era una habitación ricamente amoblada. pero cuando se río ella le dijo que hablaba totalmente en serio y le ofreció mostrarle la jarra. un vino verdaderamente maravilloso. jarra y ornamento parecían ser una cosa aparte. ¿no te parece? Bueno. Por supuesto que luego de eso no pudo decir nada más. extrajo un grueso volumen empastado. lo dejó sobre la mesa. y retomó el cigarro que había dejado a un lado. Lord Argentine me estaba contando al respecto. el pintor? —Algo. Me ha asegurado que nunca había probado un vino como ese y. que debe haberle costado una suma fabulosa. quién es ella es de poca importancia. —¿Algo fresco últimamente? —dijo Villiers luego de un rato. que se encontraba en una oscura esquina del cuarto. Es una mujer muy rica. creo". ¿verdad? —Si. Argentine le preguntó acerca de la antiguedad del vino y. creo que no. no es cierto? Me lo imaginaba. y cada alfombra. —¿Y quién es ella? Arthur Machen —No sabría decirte. ya llegamos a mis habitaciones. —Villiers. He escuchado que posee un claret espléndido. tú sabes. Lord Argentine pensó que lo estaba engañando. como sabes. Austin abrió el cofre. y algunas de las personas más distinguidas se han asociado con ella. ¿qué crees que le respondió?. ¿conociste a Arthur Meyrick. "Al rededor de unos mil años. ¿Ya viste esos cántaros extraños. en busca de alguna nueva rareza. —Murió. eso me recuerda. pero me parece algo anticuado para una bebida. esta señora Beaumont. tenía sólo treinta cuando murió. ¿Qué ha sido de él? No he escuchado la mención de su nombre por algún tiempo. —¿De quién es la casa? —De una tal señorita Beaumont. Argentine es un experto. Lo vi una o dos veces en la casa de un amigo mío. estuvo allí la tarde del domingo pasado. armario y mesa. ¿Quieres pasar? —Gracias. donde cada jarrón. aunque extravagantemente.El Gran Dios Pan notablemente jovial. de estante a estante. He escuchado que viene de Sud América. tengo algo que mostrarte. creo que lo haré. No creo haberme topado con nada durante las últimas semanas. Finalmente. sus ojos se posaron sobre un extraño cofre. Austin examinó la pieza de aparador en aparador. —¡Díos mío! Tan joven. No he visto la tienda de curiosidades hace un buen tiempo. A propósito. . debe ser una mujer del tipo singular. —No. —Ah —dijo— lo estaba olvidando. pero después de todo.

una maldad extraña y monstrousa. en las epantosas Noches de Walpurgis de la maldad. sin un final ni un objetivo muy definidos. la segunda llevaba una pequeña inscripción que decía: "Silet per diem universus. por cierto. Acostumbraba a venir y hablar conmigo durante horas. pero me gustan. Me parece que Nueva York sería uno de sus primeros puertos. y eso es más de lo que se puede decir de la mayoría de los pintores. et tinnitus cymbalorum per oram maritimam". En la tercera página había un diseño que sobresaltó a Villiers y miró imediatamente a Austin. Pero. éste miraba abstraidamente por la ventana. no lo creo. a pesar de sí mismo. Villiers cogió el libro y lo abrió a azar. Incluso podía hablar de la pintura. no diría nada al respecto. y un tipo realmente bueno. Hace aproximadamente dieciocho meses comenzó a sentirse estresado. ¿qué es lo que piensas de estas vasijas Ainu? —Son singulares. ¿Y el libro? —Estaba sellado cuando lo recibí. Aqui está. Es una colección de dibujos en blanco y negro hechos por mi pobre amigo Meyrick. —No es un volumen impreso. difícilmente un coleccionista.El Gran Dios Pan —¿De qué falleció? Arthur Machen —No lo sé. ¿Tú me aconsejarías escribirle al doctor? —Ciertamente. que el artista había plasmado en duro blanco y negro. nec sine horror secretus est. pero nunca supe de él. Dime. Sí. acompañado de una cortés nota de un doctor inglés trabajando en Buenos Aires. chorus Aeipanum undique personatur: audiuntur et cantus tibiarum. afirmando que había atendido al fallecido señor Meyrick durante su enfermedad. No creo que el doctor lo haya mirado. pasaron . las escenas de costas solitarias. Villiers volteó página tras página. en lugares desiertos y rocosos. Sátiros y Aegipos bailaban frente a sus ojos. y en parte siguiendo mi consejo. Lo que sucede es que es un objeto bastante peculiar y no se lo he mostrado a nedie. entonces —dijo. Era un íntimo amigo mío. —¿Y no escribiste para pedir nuevos pormenores? —He pensado en hacerlo. Las figuras de Faunos. la danza en las cumbres. era uno de los mejores conversadores que he conocido. estaba en blanco. Si yo fuera tú. y que el difunto había expresado el intenso deseo de que el paquete sellado debía serme enviado luego de su muerte. Villiers dio vuelta la primera página. —¿No es algo muy extraño? ¿Era Meyrick un coleccionista? —No. Hace tres meses recibí este libro. se embarcó en una especie de expedición errante. la oscuridad de la espesura. en verdes viñedos. lucet mocturnis ignibus. —No. Eso era todo. absorto. ¿no me vas a mostrar el legado del pobre Meyrick? —Si.

El Gran Dios Pan Arthur Machen fente a él: un mundo frente al cual el alma humana se retrae y se estremece. Sella el libro nuevamente. Si yo fuera tú. —Sí. es sólo el principio. sin embargo. había visto suficiente. —¿Que si la conozco? No. —¿Estás seguro? —Estoy perfectamente seguro de ello. y nunca sepamos. Austin. ella regresará. son unos dibujos singulares. o qué vínculo había entre ella y estos diseños? —¿Quién podría decirlo? Es posible que este asunto termine aquí. ¿qué conexión había entre Meyrick y la señora Herbert. Austin. en mi opinión. Volverá a Londres. ¿qué sucede? —¿Sabes quién es? Era el rostro de una mujer. Dudo que sean noticias muy agradables. —¿Quién es? —Es la señora Herbert. —¡Austin! —Bueno. . ¡Pobre Meyrick! Es un capítulo más en su historia. cuando casi cerraba el libro. debe ser una horrible compañía aún estando en un cofre. sola en la página blanca. lo quemaría. esta Helen Vaughan o señora Herbert. por supuesto que no. pierde cuidado. Pero me pregunto. mas el dibujo de la última págna captó su mirada. —Yo sí. Villiers pasó rápidamente las páginas restantes. —¿Qué te parecen los diseños? —Son terribles. y entonces sabremos más acerca de ella.

de esta forma. forzado a ganarse el sustento como fuera. Los Suicidios Lord Argentine era un gran favorito en la sociedad londinense. equipamiento con el cual se las ingeniaba de alguna forma para hacer de esa una batalla bastante tolerable. Lord Argentine había regresado aproximadamente a las once y había informado a su hombre que no requeriría de sus servicios hasta la mañana siguiente. cuyo nombre fue suprimido por los períodicos. y ni el más especulativo de los prestamistas le hubiera confiado 5 peniques sobre la eventualidad de que alguna vez cambiara su nombre por un título y su pobreza por una gran fortuna. sus cenas se hicieron famosas en Londres. era reconocido como causa de alegría para los demás. De este modo. La gente difícilmente lo creía. Argentine aún rehusaba a cansarse y siguió disfrutando de la vida . Mas allí estaba el párrafo: "Lord Argentine fue hallado muerto esta mañana por su asistente bajo circunstancias intranquilizantes. pero el caso era aún un misterio. El testigo principal del interrogatorio era el ayudante del difunto. Aubernon despertó siendo Lord Argentine. aún teniendo el períodico frente a sus ojos y el grito de "Misteriosa muerte de un noble" resonando por las calles. de los siete que se encontraban antes que él en los lugares más altos de su familia. sin embargo. y una invitación para su mesa era algo codiciosamente deseado. De esta forma.. La situación lo divertía inmensamente. no hubiera obtenido más que eso. aunque no se ha encontrado un motivo para el acto. enfrentó al mundo con una armadura no mejor que la toga de bachiler y el ánimo de un joven nieto del hijo. Su padre había estado lo suficientemente cerca de la fuente de las cosas buenas como para asegurar a uno de los miembros vivos de la familia. Lentamente los detalles salieron a la luz. y resolvió que la riqueza sería tan agradable para él como lo había sido siempre la pobreza. A los veinticinco el serñor Charles Aubernon era aún un hombre de luchas y contiendas contra el mundo. no tenía vocación para la orden eclasiástia. adornado por el apellido de una ilustre familia. mirada como una de las bellas artes. como una suerte de infección. pero el hijo." etc.El Gran Dios Pan Arthur Machen VI. Luego de diez años de señoría y cenas. un hombre de treinta años que había enfrentado las dificultades de la existencia.. era quizá la ocupación más entretenida abierta a la humanidad arruinada. Un poco más tarde. en suma. y. A los veinte años había sido un hombre pobre. el sirviente tuvo la . Estos tres. quien afirmó que la noche anterior a la muerte Lord Argentine había cenado con una señora de buena posición. y las había conquistado. y muy querido por sus joviales maneras y su regia hospitalidad. Luego de algunas consideraciones. aún si hubiera tomado los votos. Se ha afirmado que no hay duda de que su señoría se habría suicidado. su repentina y trágica muerte causó una extensa y profunda sensación. no eran a prueba de la lanza Zulu ni de la fiebre tifoidea.aunque "bien vivos". como la mejor de las compañías. además. sin embargo. por lo que. una mañana. El fallecido caballero era ampliamente conocido en sociedad. sólo quedaban tres. etc. Ha sido sucedido por. Argentine llegó a la conclusión de que la cena.

Descubrió que su amo había atado firmemente una cuerda a uno de los postes cortos de la cama. Todos los papeles. estaban en perfecto orden. La policía se vio obligada a decalrarse impotente para arrestar o explicar los sórdidos asesinaos de Whitechapel. el pobre hombre debe haberse dejado caer resueltamente. cuando dentro de las tres semanas siguientes. porque ni siquiera la sola ferocidad que había servido como explicación de los crímenes del East End. y demases. y el doctor que fue llamado declaró que la su vida se había extinguido hacía más de cuatro horas. Varias personas se encontraban presentes en la cena a la que Lord Argentine había asistido.El Gran Dios Pan Arthur Machen oportunidad de pasar por el hall y asombrarse al ver a su amo saliendo tranquilamente por la puerta principal. unos bombachos. y ni siquiera la investigación más detallada pudo descubrir en alguno de los casos alguna sombra de un motivo latente. como era usual. y aunque su amo rara vez se quedaba hasta tarde. y la sugerencia de que Lord Argentine había sufrido de un repentino ataque de manía suicida aguda. enamorados del mundo. y luego de golpear una o dos veces. y el señor Collier-Stuart y el señor Herries habían elegido morir como Lord Argentine. resultó de otra manera. según las apariencias. prósperos y. uno de ellos un noble. Sin embargo. nada más pudo ser descubierto. Había horror en el ire.Y el períodico matutino era abierto en más de algún hogar con un sentimiento de terror. como siempre. cartas. Buscar más pistas parecía inútil. podía servir en el West. para morir lentamente estrangulado. El ayudante no tenía ninguna razón para suponer que Lord Argentine lo había visto. y luego hizo un nudo corredizo y se lo deslizó al redor del cuello. Hasta aquí llegaba la evidencia. Todos estos hombres que habían resuelto morir una muerte tormentosa y vergonzosa eran ricos. ante los horribles suicidios de Picadilly y Mayfair se encontraban atónitos. uno cuantos hechos conocidos: un hombre vivo en la tarde y un cadáver con el rostro hinchado y amoratado. nadie sabía cuándo o dónde atacaría el próximo golpe. Lord Swanleigh fue encontrado una mañana en su vestidor. mas la alteracióm era a su manera muy tenue. dificilmente perceptible. No recibió respuesta. y los hombres se miraban unos a otros al encontrarse. fue ampliamente aceptado. Vestía el delgado traje con el que el sirviente lo había visto salir. colgando de un gancho fijado a la pared. perecieron atrozmente en casi la misma forma. entró a la habitación y vio el cuerpo de Lord Argentine inclinado en ángulo desde los pies de la cama. Ninguno de los casos tenía explicación. fuera grande o pequeño. cada uno preguntándose si el otro sería la víctima de la quinta tragedia sin nombre. Sin embargo. . de hecho. Se había cambiado la tenida de noche y vestía un abrigo Norfolk. y un sombrero bajo color marrón. sin embargo. otros tres caballeros. el asistente afirmó que su amo le había parecido algo agitado al llegar a casa. Los periodistas revisaban en vano sus apuntes en busca de material con el cual mezclar artículos anteriores. en la mañana. y no se descubrió nada que apuntara remotamente a algún escandalo. y dos hombres más de buena posición y abundantes medios. y a todas ellas les pareció que se encontraba de un humor afable. jamas pensó en lo que ocurriría a la mañana siguiente al llamar a su puerta un cuarto para las nueve.

y comenzó a hablar con voz indiferente de sucesos más agradables y de las aventuras de la temporada. Una curiosa expresión asomó en el rostro de Villliers. era en relación a aquella casa en Ashley Street. La manía suicida no es una pequeña infección. Dijiste algo acerca de Argentine cenando allá. parecía indeciso acerca de hablar o no. ha tomado Londres casi por asalto. y mi entendimiento se ve completamente superado al pregutnarme por qué posible causa él —o cualquiera de los otros— podría haber resuelto morir a sangre fría. Si recuerdo correctamente. —Esa señora Beaumont —dijo— de la cual hablábamos. la casa de la señora Beaumont. y su terrible muerte ha sido un gran golpe para mí. —Sí.El Gran Dios Pan Arthur Machen Poco tiempo después del último de estos terribles sucesos. —De hecho. No he podido saber qué ha sido de Helen Vaughan después de dejar Paul Street. bueno. Seguramente sabrás que fue allí donde Argentine cenó la noche antes. parecía sopesar sus pensamientos en una balanza. si.. un gran golpe. y a penas se hubo sentado hizo la pregunta. Pero para serte franco Austin. no le he prestado mucha atención al tema durante las últimas semanas. —Oh. pero todos sabemos que es una tontería. y he tratado por otros canales sin resultados. eso está muy bien para la improvisación del forense. de aquella espantosa manera. Lo conocía bien. y las consideraciones que estaba tomando lo mantenían en silencio. —No —dijo Villiers—. —Nunca experimenté tal sentimiento de horror como cuando leí el informe de la muerte de Argentine. le escribí a Clarke pero sigue inexorable. ya fuera a través de Clarke o de otra fuente. estuvimos hablando de él ese día que viniste a mis habitaciones. Austin se hundíó en un oscuro silencio. observando a su amigo. La conocí la otra noche en . Argenitne era un gran favorito suyo. antes de su muerte. Austin comenzó nuevamente. Tú sabes cómo los hombres murmuran sobre cada personaje de Londres. —Lo creo —contestó Austin solemnemente—. Y respecto a la teoría de manía. Austin trató de quitarse de encima las memorias de tragedias tan imposibles y confusas como el laberinto de Dédalo. —No. La expresión de indecisión aún se movía por su rostro. y te aseguro que cualquier escándalo enterrado o esqueleto escondido habría aparecido en un caso como este. Austin fue a visitar al señor Villiers. conocía íntimamemnte al pobre Herries.. En el momento no lo comprendí. no había escuchado eso. tú sabes que Argentine era amigo mío. Villiers también estaba en silencio. y se comentaba que ella se encontraba en un terrible estado. Sentía curiosidad por saber si Villiers había tenido éxito en descubrir alguna pista fresca de la señora Herbert. es un gran éxito. el nombre fue excluído de los períodicos para ahorrarle molestias a la señora Beaumont. pero nada por el estilo ha sucedido. pienso que deber haberse ido al extranjero. y tampoco ahora.

parecido en cierta forma a aquél en que el artista había escondido su extraño legado. pero la expresión es extraña. eso es lo que lo hace misterioso. Hubiera deseado pensar en pedirte el retrato de ella que posees. y luego. —Exactamente. Villiers asintió y echó un vistazo sin dirección al rededor de la habitación. otro espantoso suicidio. vago pero persistente. La única sensación con la que puedo compararlo es ese extraño sentimiento que se tiene a veces en los sueños. de alguna u otra forma. y haciendo de cada ventana el marco para una cara. estoy seguro que nunca había visto a la mujer. o México. —Sí. y si ese era el caso. informe completo!" .¡Escucha! ¿Qué están gritando esos niños? Mientras los dos hombres conversaban. cuando me dirigía a casa. nunca se me había ocurrido. lo que sentí fue como un recuerdo lejano y velado. Podría haberlo incluido en mi carta al doctor Matthews. si el doctor podía entregarme información sobre ella. Sus ojos se posaron en un antiguo cofre situado debajo de un escudo gótico. Sus rasgos son exquisitos. Debemos enviarlo ahora. —Podrías haberlo hecho. un ruido confuso de gritos había aumentado gradualmente en intesidad. Y según creo. Los gritos y las voces reverberaban a lo largo de la silenciosa calle donde vivía Villiers. curiosa o excitada. Sin embargo. —La debes haber visto en la calle. o San Franciasco. realmente es una mujer extraordinaria. sin embargo. —Sí. No espero recibir respuesta durante otras tres semanas o un mes. Pensé que también debería indagar si Meyrick conocía a alguna mujer inglesa apellidada Herbert. y mientras Villiers hablaba. hay algo en su rostro que no me agradó. tuve la curiosa sensación de que me era familiar. Y durante todo el tiempo que la estuve observando. cuando las ciudades fantásticas. —¿Conociste a la señora Beaumont? Arthur Machen —Sí. —No.El Gran Dios Pan Fulham. estaba rodeada por un verdadero séquito. y es muy posible que esta mujer tenga más de un nombre. como un torrente de sonido. acercándose más y más. posiblemente en busca de algo sobre lo que continuar la conversación. No tengo idea del alcance o dirección de sus viajes. haciéndose más claras a medida que avanzaban. El ruido se elevaba desde la parte este y cobraba fuerzas en Picadilly. —¿Le escribiste al doctor acerca del pobre Meyrick? —preguntó. las tierras maravillosas y los personajes fantasmales nos parecen familiares y habituales. agitando las calles usualmente tranquilas. nunca he visto a nadie como ella. es muy posible que Meyrick se halla encontrado con ella en Nueva York. Supongo que podría decirse que es muy atractiva. la respuesta subió desde la acera: "¡Los Horrores del West End. le escribí pidiéndole todos los pormenores respecto a su enfermedad y su muerte.

Era la de la señora Beaumont. Había escuchado atentamente al informe del períodico. ¿Cómo podría Crashaw haber estado en casa de la señora Beaumont a las . Austin —replicó— he decidido mencionarte un asunto que sucedió anoche. "Otro caballero ha caído víctima de la terrible epidemia de suicidios que. tranquilamente mirando a la calle. Lo ví en Ashley Street. ha prevalicido en West End. de Stoke House. —Dejaré Londres mañana —declaró—. cerca de las dos de esta madrugada. luego de una prolongada búsqueda. como se recordará. colgado a la rama de un árbol en su jardín. pero era evidente que la vida se había extinguido hace tiempo. James Street. Abandonó el club cerca de las diez y. estás en lo cierto. el señor Crashaw no tenía ningún tipo de problema o ansiedad. de hecho. considerablemente más tarde. y la huella de indecisión había desaparecido de su rostro. mientras el alboroto en la calle se elevaba y decaía. La ventana estaba abierta y el aire parecía estar lleno de ruido y terror. Entonces. —¿Viste a Crashaw? ¿Tú. —¿Cómo lo sabes? —Porque por casualidad vi a Crashaw. Miraré nuevamente. ¿Creo que se afirmaba que Crashaw había sido visto con vida en St. —Correcto. Este doloroso suicidio. fue hallado muerto a la una de esta tarde. El señor Sydney Crashaw. de hecho. Las autoridades de Scotland Yard son incapaces de sugerir alguna explicación para estos terribles sucesos. durante el último mes. eso creo. —¡Villiers! Piensa en lo que estás diciendo. esta es una ciudad de pesadilla. Apenas encontrado el cuerpo se llamó al médico. es el quinto de su clase en el último mes. lo viste? —No lejos de aquí. poco después de las diez? —Sí. algo más tarde fue visto caminando sin prisa por St. Precisamente cuando salía de una casa. El difunto caballero cenó anoche en el Club Carlton y su salud y humor se veían como siempre. —¿Dónde. debe haber algún error. Devon. y le leyó a Villiers. Crashaw fue visto después de eso. en nombre del cielo. Si. Hasta donde se sabe. nos separaban tan sólo unos pocos pasos. Fulhan y King's Pomeroy. —Espera. Villiers? —Sí. ¡Qué espantoso es esto. Luego de esto. me encuentro en la posición de contradecir completamente el relato." Austin dejó el periódico con un mudo horror. se le pierde el rastro a sus movimientos. Villiers! El señor Villiers estaba sentado junto a la ventana. —¿Reconociste cuál era la casa? —Sí. lo vi claramente.El Gran Dios Pan Arthur Machen Austin se se precipitó escaleras abajo y compró un periódico. James Street.

Por casualidad hay una lámpara cerca de la casa en cuestión y vi a un hombre en el portal. en resumen. la acometida y estruendo de un coche sobre las piedras y los cascos de los caballos echando chispas. siempre has sido algo fantaseoso. Villiers. lo había visto frecuentemente. aunque su boca estaba cerrada. es imposible.Incluso si hubiera estado soñando. Austin. como sabes. lucía tan oscura y tenebrosa como un bosque en invierno. Es curioso. Estoy seguro que no me vio. Caminaba vigorosamenete pues me sentía algo cansado de estar fuera en la noche. seguro debes haber estado soñando. si lo deseas te contaré lo que vi. No sé cuándo murió. —Muy bien. —No. Sabía que había atisbado en los ojos de un alma perdida. me asaltó la idea de caminar a casa en vez de tomar un cabriolé. Había recorrido casi la mitad de la calle cuando oí el sonido de una puerta cerrándose suavemente y. lo que prensenciaba espero que jamás lo veamos. Casi me desmayé al mirar. sin embargo. y cuando los relojes daban las dos. Puedes juzgar por tí mismo. Recién había cerrado la puerta y su cara estaba hacia mí. lo que ví me hubiera despertado efectivamente. y luego de unos minutos ya tenía las calles para mí solo. —Anoche yo estaba en una casa cerca de Regent's Park y al dejarla. pero todo el infierno estaba detro de él. —¿Por qué? —¿Por qué? Porque verle la cara a ese hombre me congeló la sangre. Austin. miré para ver quién andaba allí como yo. Nunca lo conocí tanto como para hablarle. inmediatamente reconocí a Crashaw.El Gran Dios Pan Arthur Machen dos de la mañana? Seguro. doblé por Ashley Street. —¿Lo que viste? ¿Qué viste? ¿Había algo extraño en Crashaw? Pero no lo puedo creer. El exterior de ese hombre permanecía. las lámparas alargándose en perspectiva. más la pérdida de toda esperanza y la completa oscuridad de la desesperación parecían dar alaridos a la noche. como tú dices. sin embargo. aunque algunos sonidos de gritos aún llegaban repentinamente desde la distancia. estaba completamente despierto. pero cuando pasé por Ashley Street . no veía nada de lo que tú o yo podemos ver. —Bueno. está en mi camino. y el silencio sin vida. y entonces —debo decir la verdad— emprendí una buena carrera y seguí corriendo hasta que estaba en mi propia puerta. supongo que dentro de una hora. lo que creo haber visto. o si te place. por lo que estoy seguro que no confundí a mi hombre. a tales horas. la que. Le miré a la cara por un momento. Villiers. Villiers dio la espalda a la ventana y comenzó a hablar. Estaba más tranquila que nunca y eran pocas las lámparas. o quizá dos. Era una noche lo suficientemente clara y agradable. El ruido y el clamor de la calle se habían extinguido. como es natural. Una lasciva furiosa y un odio que era como el fuego. y quizá de repente. Nunca habría imaginado que una combinación de pasiones como aquella podría haber fulgurado en los ojos de ningún hombre. estar solo en Londres de noche. y el apagado y pesado silencio se parecía a la calma que sigue al terremoto o a la tormenta.

. Veré si puedo saber algo acerca de esa casa a través de algunos canales privados de información. —¿Qué puede significar todo esto? —dijo finalmente. te lo haré saber. Austin había inclinado su cabeza al final del relato. y las manos cubrian sus ojos. Lo que ví fue la cara de un demonio.El Gran Dios Pan Arthur Machen y oí la puerta cerrándose. y si me encuentro con algo. pero creo que será mejor que quede entre nosotros por ahora. sea como sea. La luz estaba menguando y todo el tumulto de una hora atrás se había acallado por completo. quién sabe. Austin. —Quién sabe. Este es un asunto oscuro. el hombre ya no pertenecía a este mundo. Hubo un intervalo de silencio en la habitación cuando Villiers terminó de hablar.

—¿Tienes pruebas de esto? —Sí. Pese a eso. Villiers. pidiéndole que lo visitara aquella noche o la siguiente. De hecho. La vi entrando a una casa en una de las calles más despreciables y de peor reputación del Soho. —¿Cuál es ese nombre? —Herbert. Picadilly. un objeto fantásico. enriquecido con oropel y exóticas escenas pintadas. junto a la ventana. Debes recordar Villliers. sin embargo. o Helen Vaughan. yo había concertado una cita. y sobre ella había una pila de papeles arreglados y rotulados tan pulcramente como cualquier cosa en la oficina del señor Clarke. Eligió la fecha más cercana. . —¿Y estos documentos se relacionan con la señora Beaumont? ¿Era realmente Crashw a quien viste esa noche en la puerta de la casa de Ashley Street? —En relación a ese asunto mi creencia se mantiene inalterada. ninguna de mis indagaciones ni sus resultados tiene alguna especial relación con Crashaw. la mejor de las pruebas. —Todo esto parece muy sorprendente. A su lado había una mesa de bambú. en el mismo lugar y al mismo tiempo. —¡Herbert! —Austin repitió esta palabra aturdido por la sorpresa. —Sí. y hay un informe sobre el cual quisiera llamar tu atención. ¡He descubierto quién es la señora Beaumont! —¿A qué te refieres con quién es ella? —Me refiero a que tú y yo la conocemos mejor bajo otro nombre. al llegar a casa observa el rostro del libro de horrores de Meyrick. pero no puedo llamarlo increíble. aparentemente perdido en meditaciones en el adormecedor tráfico de las calles. Encuentros en el Soho Tres semanas más tarde Austin recibió una nota de Villiers.El Gran Dios Pan Arthur Machen VII. la señora Herbert de Paul Street. mis inventigaciones han tenido un extraño resultado. Tuviste razón al reconocer la expresión de su rostro. que yo he visto a esta mujer en la corriente aventura de la sociedad londinense. He visto a la señora Beaumont. conversando y riéndose. —Bueno. aunque no con ella. ¿o debo decir la señora Herbert? —¿Dónde la viste? —En un lugar donde difícilmente esperarías ver a una dama que vive en Ashley Street. ¿has hecho algunos descubrimientos durante las últimas tres semanas? —Eso creo: aquí tengo uno o dos apuntes que me impactaron por su singularidad. como era usual. cuyas anteriores aventuras desconocía. Encontró a Villiers sentado. y ella estaba precisamente allí. y conoceras la fuente de tus recuerdos.

Siempre me he sido aficionado a sumergime en la Calle Extraña por placer. Ella desapareció nuevamente. hubiera sido inútil dirigirme a Ashley Street y haberle pedido a la señora Beaumont que me hiciera un corto esbozo de su historia pasada. era bastante seguro que en algún período pasado debió haberse movido en círculos no tan refinado como los actuales. —Lo sé. Arpoximadamente cinco o seis años atrás. Como sabes. Pero tú sabes lo que dices. o asociándose con esta gente. con gente común y corriente. y me encontré en posesión de una historia muy curiosa.El Gran Dios Pan Arthur Machen sorbiendo su café en un salón común y corriente. Sin embargo. Después de vivir allí por un año. pues por lo que me contaron. sin embargo. estaban concientes que yo no tenía ninguna comunicación directa o indirecta con Scotland Yard. y cuando pesqué el pez no pensé ni por un momento que ese era mi pez. Resultó ser lo siguiente. asumiendo que. tuve que eliminar una buena cantidad de líneas antes de obtener lo que quería. ese ha sido el resultado. La persona de la cual obtuve la información. —Debes haber estado en lugares extraños. si quieres detalles puedes mirar en el legado de Meyrick. Me equivocaría si dijera que ella encontró su nivel entrando a este barrio en particular. muy atractiva. puede estar seguro que alguna vez estuvo en el fondo. Aquellos diseños salieron de su imaginacón. No era con la intención de descubrir a Helen Vaughan que buscaba a la señora Beaumont en las oscuras aguas de la vida londinense. y nadie del lugar la vio hasta hace unos pocos meses atrás. no un gran puritano como puedes suponer. No. —Sí. y no supieron nada de ella hasta la época del caso de Paul Street. eventualmente he podido prestarles algún servicio. y luciendo como sui vienera del campo. No tiene sentido que entre en detalles acerca de la vida que la mujer llevaba. desapareció tan repentinamente como había llegado. aunque como imaginé. una mujer de apellido Raymond apareció repentinamente en el barrio al que me refiero. asi que no pusieron ninguna dificultad en darme su información. Mi informante me contó que había tomado algunas habitaciones en una casa que me . no la historia que buscaba. probablemente de no más de diecisiete o dieciocho. y premaneció por seis u ocho meses. Sin embargo escuché lo que me decían desde un constitucional aprecio por la información inútil. se estabeció allí como antes. Villiers. Me la describieron como una mujer bastante joven. y me di cuenta que mi conocimiento de la localidad y sus habitantes me era muy útil. como tuve que asumir. sus antecedentes no eran de los más limpios. luego con más frecuencia y finalemente. y como yo jamás había visto a la dama y no podía dar su descripción. pensaría que la peor pocilga de Londres es demasiado buena para ella. he estado en lugares bastante extraños. se estremeció y se puso pálido al contarme acerca de las infamias sin nombre de las que se le acusaba. La gente del lugar me conoce.. Si ves lodo en la superficie del arroyo. no me he permitido ser guiado por conjeturas ni fantasías. tuve que ponerme a trabajar de una manera indirecta. Y yo fui hacia el fondo. Al principio venía a su guarida ocasionalmente. o quzá un poco más. Tal vez sea innecesario mencionar que mis amigos jamás habían escuchado el apellido Beaumont.

Esperaba que realizara una de esas visitas cierto día de la semana pasada. mientras que la señora Beaumont se había ido completamente de mi cabeza. llegué a la conclusión que la señora Herbert tomaría un paseo. cuando vi que un carruaje vacío viró y se detuvo frente a la casa. Me sentí de lo más extraño cuando la vi doblar por Ashley Street. No sé si ella me vio. Además. di un vistazo a mi alrededor y allí vi a la dama a la que había estado siguiendo todo el día. como ves. y luego la seguí. siempre a las diez de la mañana. poniendo especial cuidado en identificar la casa en la que se había detenido. que se encontraba a mis espaldas. Era la casa de las cortinas alegres. está compaginado. ella nos vio y me dirigió una mirada que me tomará tiempo olvidar. la idea de que la señora Herbert era la señora Beaumont vino a mi mente. de casualidad. y la hora y la dama llegaron con igual puntualidad. Mi amigo y yo nos encontrabamos bajo un pasaje abovedado. Esperé en la esquina. y vigilé hasta las cuatro de la tarde.El Gran Dios Pan Arthur Machen indicó. y tuve que mantener gran cuidado de mantenerme a lo lejos. la casa de las flores. y estuvimos conversando a poca distancia del camino por donde pasaría el carruje. Aquella mirada fue suficiente para mí. Después de eso no cabía ninguna duda. me enconré con un hombre que conocía. luego hacia Westminster. Inmediatamente regresé a casa y. considerándolo. y tenía razón. —¿Por qué donde Clarke? —Porque estoy seguro de que Clarke conoce hechos acerca de esta mujer. —Bueno. y . —Pronto te lo diré. algo retirado de la calle. y que tenía el hábito de visitarlas una o dos veces a la semana. Pero iba decirte que mi información no terminaba aquí. "¿Quién es ella?" —le pregunté. pensé que tenía un caso suficientemente bueno como para presentarme donde Clarke. y de acuerdo a ello logré estar vigilando. hechos de los que yo no sé nada. sabía que la señora Raymond era la señora Herbert. Me llevó por el Strand. no. Allí. —¿Jamás irías a una casa como esa? No. No habíamos estado allí ni diez minutos cuando mi amigo se quitó el sombrero. sin embargo. pero parecía demasiado imposible para ser verdad. considera qué resultado. Villiers. acompañado de mi cicerone un cuarto para las diez. Y su respuesta fue: "La señora Beaumont. sino que fue completada de una forma extraordinaria. y a lo largo de Picadilly. vive en Ashley Street". sin perderla de vista en ningún momento. cuando salió. no puedes hacerlo. para continuar por St Jame's Street.. ¿qué pasó entonces? El señor Villiers se reclinó en su butaca y miró reflexivamente un momento antes de contestar su pregunta: a Asutin —Mi idea era que Clake y yo deberíamos visitar a la señora Beaumont.. Entró a la casa. pero sin perder de vista a la mujer. Mira este lindo paquetito manuscrito. pero creo que no lo hizo. en un segundo plano. Casi me estaba yendo con mi descubrimiento. la casa de la cual Crashaw salió la noche en que se colgó en su jardín. Fue una larga cacería.

no son nada comparados con esto. —Nuevamente te digo. no pueden ser imaginadas excepto bajo un velo y un símbolo. De hecho. Villiers. Austin. Austin. un símbolo que a la mayoría nos parece una imagen exótica y poética . escuchando el tañido de las campanas. esperando que el severo rayo retumbe. sin embargo. soplaba una brisa. arrojó los papeles al suelo. Esta mañana el aire estaba muy fresco y agradable. hace mucho tiempo. y. —Llévatelo. Ambos sabemos lo que le ocurre a aquellos que llegan a conocer al Gran Dios Pan.. fuerzas que se encuentran en el corazón de todas las cosas. Villiers. Saldré con vida. como sus cuerpos al electrocutarse. ni los pensamientos del hombre que se encuentra en el aire punzate de la mañana sobre la oscura plataforma. ¿Estás hecho de piedra. angustiado. Los doctores le han dicho que debe haber sufrido algún severo impacto nervioso. El hombre que escribió esto escapó con vida. Es la relación de las diversiones que la señora Beaumont prodigaba a sus invitados favoritos.. no te atreverías. Picadilly se extendía clara frente a mí. —Sí. No lo leeré. y las gotas de sudor resaltaban en su frente. De todos modos. —¿A qué te refieres? No puedes. y Clarke conmigo. Sí.El Gran Dios Pan Arthur Machen tuve que perdonar la atenta coquetería de una banda de cinta roja. no se puede hablar de ellas. y se enegrece. Oh. Austin. puedo imaginarlme lo que viste. no de nada. Tales fuerzas no pueden ser nombradas.. tú y yo hemos conocido algo del terror que debe habitar en el secreto lugar de la vida. manifestado en carne humana. Villiers lo vio realizando un signo sobre su pecho. pensé entonces en dar un paseo. ¿cómo eso puede puede existir? ¿Cómo es que la misma luz del sol no se oscurece frente a esta cosa ni la sólida tierra se derrite y hierve bajo tal carga? Villiers se movía de un lado a otro por la habitación. pero después de todo es una vieja historia. fuerzas ante las cuales el alma de los hombres se marchita y muere. nunca menciones esto nuevamente. su conocimiento de las fuerzas más terribles y más secretas. condenado. Al abrir sus elegantes páginas al azar. Austín cogió el manuscrito pero nunca lo leyó. con los labios pálidos y un sudor frío corriendo como agua por sus sienes. aquello que no tiene forma tomando para sí una forma. y jamás podre conciliar el sueño. Austin se mantuvo en silencio por un rato. mientras para otros es un disparate.. fue bajo un símbolo exquisito que los hombres velaron. un antiguo misterio representado en nuestros días. ¿no serás capaz de entrar en una casa como esa? Jamás saldrías de ella con vida. hombre? Porque ni el temor ni el horror de la misma muerte. es lo suficientemente horrible. incluso por esta calle deprimente. —Muy bien. ¿Cierto que tiene un aire casi legal? Desliza tus ojos por él. y aquellos que son prudentes saben que todos los símbolos son símbolo de algo. en las oscuras calles de Londres en vez de entre los viñedos y los jardines de olivos. —Espera un momento. su mirada fue atrapada por una palabra y una frase que le seguían. pero pienso que no vivirá muchos años. el sol .

De esta forma avancé por la calle. pues el viejo que salió de la recepción. donde parecía no existir la luz del sol ni el aire. dejaré a Helen Vaughan sola con esta soga . sin saber realmente hacia dónde me dirigía o qué estaba haciendo allí. Le pregunté por el negocio y me entré que las ventas no estaban buenas y que los beneficios habían bajado deprimentemente. tambaleándose lentamente entre su mercancía. con la vaga idea de alcanzar alguna meta desconocida. "justo antes que mi padre muriera" —dijo. Villiers abrió uno de los cajones de la mesa de bambú y le enxeño a Austin un largo rollo e cuerda. donde los ladrillos de doscientos años se habían tiznado. ¡Por Dios! No te ensuciarías las manos con sangre —exclamó con una repentina vehemencia—. —No deberías hacerlo —murmuró finalmente—. tal como las que se hacían antes. y canciones cómicas. Villiers. pero eso había sido hace cuarenta años. aún se veía pálido y enfermo.¿Quisieras ver mi adquisición? Austín no dijo nada. Seguí caminando. —Es la mejor cuerda de cáñamo —dijo Villiers—. Era una mañana alegre. tabaco negro. sin embargo. donde las ventanas habían acumulado el polvo de los innumerables inviernos.El Gran Dios Pan Arthur Machen destellaba sobre los carruajes y sobre las hojas temblorosas del parque. y en un extremo había un nudo corredizo. y me mantuve inclinado sobre el mostrador con un extraño rechazo a tomar mi mercadería e irme. pero asintió suavemente con su cabeza. era realmente una calle lúgubre y estuve feliz de volver a bullicio y al ruido. Finalmente me alejé y caminé solemnemente. dulces. Creo que un escalofrío que me recorrió repentinmente fue lo que en un principio me indicó que había encontrado lo que quería. según me dijo el hombre. eso te convertiría en un verdugo? —No. y el viento soplata tan despreocupadamente como lo hace sobre las praderas y el aromático tojo. nueva y resistente. notando el movimiento en la lechería. mas me sentía empujado. creo que pasaron cinco minutos antes de que me calmara y pudiera entrar y pedir con una voz tranquila y un rostro impasible. y merodeaban indecisos por las esquinas y las arcadas. Le pagué lo que pedía. me observó de un manera extraña al envolverme el paquete. que la calle no era la misma que antes de que el tráfico fuera desviado. palideciéndo cada vez más. y sorprendido por la incongruente mezcla de pipas de un penique. Ofreceré la opción. Creo que aún así hubo un ligero temblor en mis palabras. me descubrí caminando lentamente a lo largo de una tranquila y oscura calle. y donde los pocos peatones vagabundeaban al caminar. a explorar aún más allá. que aquí y allá se empujaban unas a otras en el reducido espacio de una sola ventana. Pero de una u otra manera me alejé del bullicio y del alborozo. Miré desde la acera y me detuve frente a un polvoriento negocio sobre el cual la inscripción se había borrado. como a veces uno se siente. ¿no hablas en serio. los hombres y las mujeres miraban hacia el cielo y sonreían mientras se dirigían a su trabajo o a sus placeres. Vi lo que necesitaba. Ni una sola pulgada de yuta de punta a cabo. Austin apretó los dientes y miró a Villiers.

probablemente causado por algún shock severo. . llamaré al policía más cercano. a excepción de una persona que no ostentaba el mejor de los carácteres. que yo también tengo algo que contarte. De acuerdo al doctor. Buenas noches. No puedo quedarme ni un minuto más.. La puerta se cerró. no puedo soportar esto. y casi no conocía a nadie. pero se abrió nuevamente en un momento. —Buenas noches. Pero asegura que el paciente no le mencionó nada. y que desde entonces se ha marchado. el doctor Harding concluye su carta diciendo: "Creo que esta es toda la información que puedo darle acerca de su pobre amigo.El Gran Dios Pan Arthur Machen por quince minutos en una habitación cerrada. Me dice que él atendió a Meytick durante los tres meses anteriores a su muerte.. —¿Hay algo más? —Sí. fue un colapso total del sistema. —Se me estaba olvidando —dijo—. Austin estaba en la entrada. No estuvo mucho tiempo en Buenos Aires. —Debo irme. Austin. Si cuando entre la cosa no está hecha. por lo que se encontraba en cierta desventaja para tratar el caso. no fue la fiebre. —¿Y menciona qué se lo llevó a la tumba en la flor de su vida? ¿No fue la fiebre? —No. una tal señora Vaughan. pálido y cadavérico. Recibí una carta del doctor Hardon desde Buenos Aires. Eso es todo.

me mantuve firme. la carne. para usarlo o quemarlo. incluso hasta el abismo de todo ser. y que yo me encontraba en mis cabales. doctor Robert Matheson. La piel. recreado frente a mis ojos Vi aquella forma oscilando de sexo a sexo. como él estime apropiado. destruiré este texto. XXV de julio de 1888. que causaba la disolucuión y el cambio. en caso de que pudieran ser publicadas. Picadilly. sino además porque los detalles son demasiado abominables. A pesar que dentro de mí surgieron el horror y la náusea. y aquello que estaba en las alturas bajar a las profundidades. a comienzos de 1892. Probablemente. hice todo lo que mis conocimientos me sugería para estar seguro de que no me encontraba delirando. dividiéndose a sí mismo de sí mismo. Fui entonces privilegiado o maldito. no sólo en consideración del juramento que presté libremente a aquellas dos personas que estuvieron presentes. El principio de la vida. y luego nuevamente reunido. todos los esfuerzos de los expertos contratados. pero en poco tiempo estuve seguro que mi pulso era estable y regular. Después de eso fijé tranquilamente mis ojos en lo que estaba frente a mí. luego de una consideración madura y luego de sopesar el bien y el mal. Sé que el cuerpo puede ser dividido en sus elementos por agentes externos. Los Fragmentos [Hoja de un manuscrito. no me atrevo a decir cuál de las dos. pero me hubiera negado a creer lo que vi. mas lo dudo. los músculos. Lo siguiente es la traducción del manuscrito del doctor Matheson] No sé si acaso la ciencia se vería beneficiada por la publicación de estas notas. hasta ahora. y un hedor de podredumbre sofocó mi respiración. Aquí también se econtraba todo el trabajoa través del cual fue creado el hombre. Las notas se enontraban en latín. Luego vi el cuerpo descender hacia las bestias desde donde ascendió. los huesos y la firme estructura del cuerpo humano que yo había creído invariable y permanente como el diamante. confiando en su discresión. muy abreviadas y. El manuscrito fue descifrado con gran dificultad y algunas palabras han evadido. Porque allí había alguna fuerza interna. o por lo menos se lo entregaré sellado a mi amigo D. encontrada entre los papeles del conocido médico. nunca tomaría la responsabilidad de publicar o divulgar ninguna palabra de lo que aquí escribo. La fecha. quien murió repentinamente de un ataque de apoplejía. que crea al . Pero ciertamente. de Ashley Street. cubierta con anotaciones hechas a lápiz. Como era apropiado. está escrita en el costado superior derecho del manuscrito. transformándose frente a mis ojos.El Gran Dios Pan Arthur Machen VIII. de la cual nada sé. evidentemente escritas con gran prisa. Pasmado en el comienzo difícilmente podía pensar. comenzó a derretirse y disolverse. de ver aquello que se encontraba sobre la cama. yaciendo negro como la tinta.

de cómo aquello que ambos vimos perecer sobre la verde y suve hierba. La luz del cuarto se había transformado en oscuridad. Estoy seguro de que lo que vi perecer no era Mary. que presencié todas estas cosas. declarando que todo lo que puse en este papel es verdad. era la negación de la luz. pues como dijo sin el menor titubeo. Villiers. era conocida en sociedad—. dándole un breve resumen. escribo aquí mi nombre. los objetos se presentaban a mi visión. demasiado obsenas para ser nombradas. mitad en la luz mitad en penumbra. La carga era demasiado pesada para llevarla yo solo y. Y si conoces el secreto. sin embargo. No me atrevo a adivina qué puede siginificar esto. no la oscuridad de la noche donde los objetos se perciben difusamente. no sin el gran horror y aversión de mi alma. Sin embargo. Me dio el nombre. cuando finalmente llegó la muerte. como una horrible e indescriptible figura. ese eres tú.. Dr. pero si hay alguien que puede hacerlo. le escribí a mi amigo el doctor Phillips. la cual no describiré en detalle.. no podía contárselo a nadie más que a tí. sin embargo. más bien una insinuación.. posiblemente seas capaz de adivinar dónde. entre las flores del varano. ni hombre ni bestia. llamó y convocó a aquellos compañeros que adoptaron la forma de sólidas figuras sobre la tierra que pisamos.El Gran Dios Pan Arthur Machen organismo. sin ninguna mediación. de lo que había sucedido. He estado en el campo durante los últimos día. quien se encontraba conmigo en el final no sabe nada de aquel terrible secreto del bosque. Sin embargo. depende de tí si lo revelas o no. los padres de Rachel habían fallecido.. sosteniendo la mano de la joven Rachel. por un momento vi un Forma... si puedo decirlo de esta manera. No sé si existe alguien que pueda mostrarme el último eslabón de la cadena de este horrible misterio. Raymond. y pidiéndole que me revelara el nombre de la aldea donde sucedieron los eventos que me había relatado. perfilada frente a mí en la oscuridad .. que colmó en el final la copa del terror. de tal manera que si hubiera habido un prisma en la habitación no hubiera visto ningún color representado sobre él.. el símbolo de esta forma puede ser vista en antiguas esculturas y en las pinturas que sobrevivieron a la lava. Te escribo esta carta inmediatamente al regresar a la ciudad. este es el relato de lo que se y he visto. como prefieras. Med. convocó al terror que nosotros sólo podemos insinuar. *** . se mantuvo siempre mientras la forma exterior cambiaba. Yo. como te había contado.Raymond. aquel que sólo podemos nombrar bajo una figura. y el resto de la . [aqui el manuscrito se hace ilegible] . en la última agonía fueron los ojos de Mary los que me miraron. ni tampoco acerca de aquel parecido que me impactó como un golpe en el corazón al ver el retrato. Mientras en Londres el terror y asombro estaban en su punto máximo —pues la señora Beaumont. Luego ascendió nuevamente el escalafón. No le contaré a Villiers de esto. ROBERT METHESON. Miré y al final no vi nada más que una sustancia gelatinosa. pues yo podía ver claramente y sin dificultad. fue cambiando hasta tomar forma humana.

Helen y Rachel. Estuve en los confines del bosque. y se descuelga hacia el río en el valle. viendo a un lado el alcane del bosque. quién sabe qué.Y en este agradable claro estival Rachel le entregó y le dejó algo a una joven. Al otro lado se encontraba el valle y el río. Pasé la mayoría del tiempo en el gran bosque que se eleva justo sobre la aldea. Yaciendo en la hierba rala de algún claro donde el suave y dulce aroma de las rosas silvestres me era traído por el viento. ya me encontraba en Caermaen Y bajo las desmoronadas murallas romanas. yendo de un lado a otro frente a tu casa. y sumergiéndose en el valle. encerrada a ambos lados por bancos de tierra roja y protegida por los elevados setos de hayas. húmedos y nocivos. un vaho de incienso y podredumbre. y me paré sobre la antigua calzada romana que se abre paso a través de la cresta más alta del bosque. las brillantes casa blancas. no les revelé nada de lo que yo sabía. y la tierra allende del mar. blancas por los inviernos de diecisiete siglos. y colina tras colina como onda tras onda. como aquel que observamos una noche. No me quedé allí por mucho tiempo. evité una parte del bosque. como puedes imaginarte. incluso bajo el sol del mediodía y deteniéndome bajo los inmensos robles. sombríos y helados. y más allá de ellas. La huella ascendía por una suave pendiene y se ensanchaba hacia el espacio abierto. ahora virando hacia la derecha y ahora hacia la izquiera. poco sabían y aún menos habían adivinado. y el bosque. descubrí. La misma tarde del día que recibí la carta de Phillips. Por aquí habían caminado ellas. la gran pared montañosa. otro hermoso y extenso valle. y los lejanos picos azules en el norte. el oceáno amarillo. seis meses atrás. La gente del lugar. Hasta que finalmente llegué al lugar. donde los manantiales bullen desde la roca. y se estrechaba nuevamente. y los maizales. extendiéndose lejos hacia la derecha y hacia la izquierda. sobre la cual me dieron una versión muy trivial y. . y por aquello que había acontecido antes de esa muerte. durante todos mis vagabundeos. a lo largo de esta tranquila calzada. Era la casa donde Helen había vivido. miré hacia la pradera donde alguna vez se irguió el templo al "Dios de los Abismos". Me quedé en Caermaen por varios días. Y. Me dijo que los padres habían muerto. Sin embargo. cuyos aromas mezclados se parecen al hedor que hay en la habitación de un muerto. Y por aquí seguí sus pasos. hacía la espesura de la maleza abigarrada. Raymond. observando toda la pompa y desfile de las dedaleras. una y otra vez mirando a través de los espacios entre las ramas. Aquellos con los que hablé sobre la materia parecían asombrarse de que un anticuario (asi fue como me presenté) se preocupara por la tragedia del pueblo. escalando la ladera. para perderse en la distancia y en la tenue y azulosa niebla de verano. rodeada por una espesa muralla de maleza.El Gran Dios Pan Arthur Machen familia se habían marchado donde un pariente en el estado de Washington. indudablemente. mezclado con el fuerte perfume del saúco. debido al dolor y el espanto causados por la terrible muerte de la hija. y ví una casa brillando en la luz del sol. no fue sino hasta ayer que ascendí hasta la cima de la colina. Por varias horas me extraviaba en el laberíntico bosque. y la pradera. más allá. caminando lentamente a lo largo de pasadizos de maleza. sobre el pavimento de hierba verde. elevándose entre los helechos y brillando rojizas en el pronunciado atardecer. regando los juncos.

forcé la entrada a la casa de la vida. mi teoría no era del todo absurda. acerca de lo que me cuentas sobre Helen Vaughan. sin embargo. Recuerdas aquella tranquila noche de verano. tu viste el resultado de . en aquel espacio abierto donde la calzada romana se ensancha. Lo que dije que Mary vería. puede entrar aquello para lo cual no poseemos un nombre. Hice un funesto trabajo aquella noche en que estuviste presente. sin embargo. monedas y fragmentos de pavimento teselado que contiene el lugar. pero olvidé que ningún ojo humano puede presenciar tal visión sin impunidad. en cierto sentido. Ella era la madre de Helen Vaughan. Tengo la idea de que justo al final me reconoció. cuando te hablé del mundo más allá de las sombras y del dios Pan. si no todo. Jugué con energías que no comprendía. *** .El Gran Dios Pan Arthur Machen En un pequeño pueblo cercano a Caermaen hay un museo. a quien me dices que viste morir bajo ciscunstancias de lo más y del más increíble horror. sin embargo pienso que no cabe duda sobre las otras que puedo proveer. olvidé que cuando la casa de la vida es echada abajo de esa manera. como me enteré indagando. Mary jamás recobró la razón. y luego se estremeció y gimió. el cual había sido recientemente decubierto en el bosque sobre el cual he estado hablando y. que contiene la mayor parte de los vestigios romanos que se han encontrado durante todas las épocas en los alrededores. solemne y correctamente también. y estaba muerta. y la carne puede convertirse en un velo de horror que uno no se atrevería a expresar. Me sentí interesado por tu relato. de lo que me contaste yo ya sabía. Todo el tiempo yació en cama. que. o por alguna dificultad en traducirla. y pocos días después del parto murió. Alguna de las letran han sido borradas. de la cual tomé nota. sino por la circunstancia o rito al que se alude. tú viste a la madre de Helen. El día siguiente a mi llegada a Caermaen me dirigí al pueblo en cuestión. fui llevado ante un pequeño pilar rectangular de piedra blanca. Y ahora. Recuerdas a Mary. los baules. había arruinado la razón de un ser humano a causa de un ridículo experimento basado en una teoría absurda. me encontraba junto a su cama cuando la antigua mirada asomó en sus ojos por un segundo.. Luego de haber visto la mayor parte de las esculturas en piedra. Te recuerdo en ese momento diciéndome. como recién mencioné. sin saber o sin importarme lo que sucedería al entrar allí. Hiciste bien en culparme. Flavius Senilis ha erguido este pilar en consideración del matrimonio que presenció bajo esta sombra" El guardia del museo me informó que los anticuarios locales se encontraban muy intrigados. hace muchos años atras. quien nació nueve meses depués de aquella noche. una buena parte. lo vio.. A un lado del pilar había una inscripción. no por la isncripción. Comprendo el extraño parecido que notaste entre el retrato y el rostro mismo. Y. como tú la viste. mi querido Clarke. anillos. y aproveché la oportunidad de inspecconar el museo. La inscripción es la siguiente: DEVOMNODENTi quaSVIDITSVBVMra FLAvIVSSENILISPOSSvit PROPTERNVPtias "Al gran dios Nodens (el Gran Dios de las Profundidades o de los Abismos).

de hombre a bestia. La cara amoratada. todos estos extraños horrores que presenciaste. El resto de esta espantosa historia. supe lo que había hecho desde que la niña nació. la obsena forma sobre la cama. un horror encarnado... no una vez ni dos. a pesar de que la muerte fue horrible. por lo que mandé a Helen lejos. con un compañero de juegos. me las he ingeniado para conocerlo. hasta casi el último capítulo. de tiempo en tiempo. sino muchas veces. de mujer a hombre. cambiando y disolviéndose frente a tus ojos. .. de bestia a algo peor que las bestias... Para mí era una constante. Y Helen ahora está con sus compañeros.. y todo lo demás que me has contado que tu amigó descubrió. y cuando escasamente tenía cino años la sorprendí. Ahora sabes qué asustó al niño en el bosque. Aquello frente a lo que el doctor que mandaron a buscar vio y frente a lo que se estremeció. no me sorprenden en lo absoluto.El Gran Dios Pan Arthur Machen ello. Helen Vaughan hizo bien al atarse la cuerda al rededor de su cuello y morir.tú puedes adivinar de qué tipo. yo ya lo había conocido hace tiempo. y luego de unos pocos años sentí que no podía soportarlo más.

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