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Marco Legal en Salud Sexual en Argentina.

Marco Legal en Salud Sexual en Argentina.

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Breve reseña de la Salud Sexual y Reproductiva en la República Argentina. Donde se
abordan en profundidad las Leyes Nacionales 23798 “Ley Nacional de SIDA, la Ley Nacional 25.673, la Ley Nacional 26.130 y la Ley Nacional 26.150, leyes que dan forma a la salud sexual, planteando su definición, objetivos y su ámbito aplicación.

Recabarren Bertomeu, J. A. (2012). Marco legal en salud sexual en Argentina. Revista Ciencias de la Salud, 1, 89-96.
Breve reseña de la Salud Sexual y Reproductiva en la República Argentina. Donde se
abordan en profundidad las Leyes Nacionales 23798 “Ley Nacional de SIDA, la Ley Nacional 25.673, la Ley Nacional 26.130 y la Ley Nacional 26.150, leyes que dan forma a la salud sexual, planteando su definición, objetivos y su ámbito aplicación.

Recabarren Bertomeu, J. A. (2012). Marco legal en salud sexual en Argentina. Revista Ciencias de la Salud, 1, 89-96.

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Vacío alrededor del cual se da el trayecto de la pulsión que culmina en el hacer-se cuando logra una respuesta fantasmática.

En éste recorrido se incorporan, en algunas ocasiones, los tatuajes en la sociedad actual.

Bibliografía
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Marco legal en Salud Sexual en Argentina.
Recabarren Bertomeu, José Antonio.

Resumen
Según la OPS, la salud sexual es definida como la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad. Por lo tanto al concebir a la salud, debemos considerar también el ámbito de la salud sexual. En Argentina, desde mitad del siglo pasado la salud sexual ingresó a un periodo donde fue cobrando cada vez mayor importancia, que hasta ese momento fue de carácter pasivo. Proceso que comienza con el predominio de ideas pronatalista, la consideración de la mujer a través de su función reproductora, y la venta de métodos anticonceptivos y actividades de control de natalidad. Sin embargo, esto último fue rápidamente coartado por parte del gobierno peronista en el año 1974, reafirmado posteriormente por la dictadura militar a través de un decreto que prohibia estas actividades. Al retornar la democracia, comienza en Argentina un proceso donde los derechos sexuales y reproductivos comienzan a tener mayor relevancia, comenzando por la derogación de decretos restrictivos, y la adhesión a pactos internacionales, que años más tarde cobrarían carácter constitucional a partir de la Reforma de la Constitución de la República Argentina, continuando en la actualidad con la sanción de leyes vinculadas a la promoción de la salud sexual. En la presente investigación se abordarán en profundidad las Leyes Nacionales 23798 “Ley Nacional de SIDA, la Ley Nacional 25.673, la Ley Nacional 26.130 y la Ley Nacional 26.150, leyes que dan forma a la salud sexual, planteando su definición, objetivos y su ámbito aplicación.

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Contenido.
Para la presente investigación se trabajo empleando como metodología el rastreo de fuentes documentales, a partir del sitio web Información Legislativa (www.infoleg.gov.ar), y el sitio Legislación en Salud de la República Argentina (www.leg.msal.gov.ar), como así también la lectura de bibliografía referida a la temática de la salud sexual. Se hizo hincapié en las leyes más influyentes de los últimos años en la temática, que ahondan sobre los derechos sexuales y reproductivos, y la promoción de la salud sexual. La salud sexual se define como “un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; no es meramente la ausencia de enfermedad, disfunción o debilidad. La salud sexual requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos.” (OMS, 2006). Por su parte la Organización Panamericana de la Salud, ha definido a la salud sexual como “la experiencia del proceso permanente de consecución de bienestar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la sexualidad”(OPS, 2000). El derecho a la salud, tal como lo promueven los derechos humanos, va a implicar también el derecho a la salud sexual. Por ello, cuando hablamos de salud, también debemos considerar al ámbito de la sexualidad y la reproducción. Los derechos sexuales y reproductivos en Argentina pasaron por diferentes altibajos. Partiendo por consideraciones hasta entonces consideradas “radicales” para la época, donde nuestro país se mostraba al mundo comprometido con la salud sexual, pasando posteriormente por momentos donde el estado limitada y prohibía el acceso a los mismos, hasta llegar a la actualidad donde pareciera que nos encontramos en un verdadero auge de los Derechos Sexuales y Reproductivos, y con ello la Salud sexual y las temáticas relacionadas.

Este primer punto que se resalta, refiere concretamente a los abortos no punibles, contemplado en el artículo 86, párrafo segundo, inciso 1 y 2, del Código Penal de la Nación. El cual fuere sancionado en el año 1921 por el Congreso de la Nación. Artículo que menciona que la realización de un aborto no va a ser motivo de pena, cuando “se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios” (inc. 1); o si “el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente”. En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto (inc. 2). A pesar de la sanción de este artículo a principios del siglo pasado, los derechos reproductivos en Argentina estuvieron teñidos por la no delimitación entre políticas sanitarias y políticas demográficas, salud y control poblacional. En este sentido, las ideas pronatalistas fueron defendidas, rechazando el derecho a tomar una propia decisión sobre la procreación. En 1949 existió un auge del natalismo, donde la maternidad y la función reproductora femenina eran considerados “aportes patrióticos” (Lubertino, 1996). La información vinculada a la función sexual de la época, estaba en relación a las enfermedades de transmisión sexual, llamadas en ese entonces enfermedades “venéreas” y existían, en el ámbito de la salud pública, los “Dispensarios de Enfermedades Venéreas”. Por su parte, empresas que comercializaba toallas higiénicas, concurrían a las escuelas de mujeres para explicar el empleo de las mismas. Hasta mediados de los años ’60 esto era todo lo que se hacía en materia de educación sexual. No había una intencionalidad de parte de las autoridades sanitarias ni educativas de realizar actividades sobre la salud y educación sexual. A fines de la década 1960 e inicios de los ‘70, con los programas de planificación familiar, surgió el interés por la educación sexual, centrándose esta en el uso adecuado de los métodos anticonceptivos. Sin embargo, se pudo demostrar posteriormente, que la simple explicación del uso de estos no era suficiente, ya que aun así surgían defectos en el su uso.

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Ante esto, los directivos de los diferentes programas, quienes se encontraban bajo la promoción de la Federación Internacional de Planificación Familiar, crearon dentro de sus programas departamentos de “Información y Educación”, con el fin de realizar actividades, campañas educativas y material informativo. De esta manera, en el año 1968 se funda en nuestro país la “Asociación Argentina de Protección Familiar” (AAPF), la cual desde sus comienzos tuvo un departamento dedicado a la Información y Educación Responsable (Aller Atucha, 2005). Por estos tiempos, también aparecen los primeros centros de información y servicios para el control de la natalidad. Sin embargo, el gobierno peronista en 1974, ya bajo las órdenes de Isabel Martínez de Perón, estableció por medio del decreto Nº 659 limitar la venta de anticonceptivos, y prohibir el desarrollo de actividades de control de la natalidad, bajo el pretexto de que estos programas y servicios no se adecuaban al modo de vida de los argentinos, y que desalentaban la consolidación de la unidad familiar, desnaturalizando la fundamental función maternal. Decreto que fue apoyado posteriormente por el régimen militar durante la dictadura por el decreto Nº 3938 de 1977 y el decreto Nº 3998 de 1978, denominado “Política de población” (Lubertino, 1996; Ramos, et al., 2001). A partir del advenimiento del gobierno democrático en 1983 en la República Argentina, se dio lugar a una “salida del silencio” (Pecheny y Petracci, 2006), donde los derechos reproductivos pasaron a ser concebidos como derechos humanos y de política de salud, tendencia que permanece en el presente. De este modo, la Argentina adhirió a tratados internacionales a los cuales se les otorgó jerarquía constitucional, a partir de la Reforma de la Constitución de la Nación Argentina, llevada a cabo en el año 1994, entre los que se destacan: La Declaración Universal de Derechos Humanos, (1948); Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948); La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (1965); El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966);

La Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (1969); La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) (1979); La Convención sobre los Derechos del Niño (1989): La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994); La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995). La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995); y La Cumbre Mundial a favor de la Infancia (Estados Unidos, 2002) (Chaves, Di Leo, Schwarz, 2008). La Reforma de la Constitución en 1994 no solo posibilitó y exhortó el cumplimiento de dichos tratados, si no que también fue un punto de partida para la sanción de nuevas leyes referidas a la temática. En este sentido, en las últimas décadas, se han promulgado en Argentina leyes que comienzan a regular la Salud Sexual, la Educación Sexual, La Unión Civil entre parejas del mismo sexo, entre otras. Expresadas en las Leyes Nacionales: Ley 23798 “Lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA)” en el año 1990; la Ley 25673 “Ley Nacional de Salud Reproductiva” en el 2003; la Ley 26130 “Régimen para las intervenciones de contracepción quirúrgica”; la Ley Nacional 26150 “Programa Nacional de Educación Sexual Integral” en el 2006 (las cuales se ampliarán a continuación); como también la reciente Ley Nacional 22618 “Matrimonio Igualitario” en el 2010; y la Ley Nacional 26485 “Protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres” reglamentada en el 2010; Ley Nacional 26743 “Ley de identidad de género”, sancionada recientemente, entre otras. A fines de la presente investigación, se destacan principalmente la Ley Nacional 23798, la Ley Nacional 25673 y, finalmente, la Ley Nacional 26150. La primera declara de interés nacional la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, mientras que en las ultimas dos leyes se determina la creación de Programas Nacionales referidos a la temática.

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La Ley Nacional 23798, tuvo sanción el 16 de agosto de mil novecientos noventa, y promulgada el catorce de Septiembre del mismo año, siendo publicada seis días después en el Boletín Oficial. Los objetivos que se destacan de la presente ley son la capacitación de recursos humanos; la aplicación de métodos que aseguren la efectividad de requisitos de máxima calidad y seguridad: la promoción de concertación de acuerdos internacionales; entre otros (Recabarren Bertomeu, 2012). Declara de interés nacional a la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, la cual comprende la detección e investigación de los agentes causales, el diagnóstico y su posterior tratamiento, la prevención, asistencia y rehabilitación. Así mismo, las medidas tendientes a evitar su propagación, a partir de la educación a la población (Art. Primero). La aplicación de la misma, esta a cargo de la autoridad del Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, a través de la Subsecretaría de Salud. Por lo que, dicha ley, contempla la aplicación en todo el territorio de la República Argentina. La ejecución en las jurisdicciones de nuestro país, está a cargo de las autoridades sanitarias respectivas, expresadas en el (Art. Tercero). Las autoridades sanitarias serán las encargadas de desarrollar programas destinados al cumplimiento de los objetivos mencionados anteriormente. Mientras que el Poder Ejecutivo deberá establecer medidas para dar a conocer a la población las características del SIDA, y sus posibles causas y/o medios de trasmisión y contagio, como también las medidas de prevención y los tratamientos más adecuados para su curación (Art. Cuarto). Así mismo, también es competencia de las autoridades sanitarias establecer y mantener actualizada la información de sus áreas de influencia correspondiente a la prevalencia e incidencia de portadores, infectados y enfermos con el virus del HIV, los casos de fallecimiento y causas de su muerte (Art. Decimoprimero). Los actos u omisiones que impliquen la transgresión a las normas de profilaxis de esta ley y a las reglamentaciones que se dicten en

consecuencia, serán considerados faltas administrativas, sin perjuicio de cualquier otra responsabilidad civil o penal en que pudieran estar incursos los infractores (Art. Decimotercero), (Boletín Oficial, Septiembre 20, 1990). Esta ley se encuentra reglamentada bajo el decreto nº 1244, sancionado el primero de Julio del año mil novecientos noventa y uno. Aquí se establece la incorporación de la prevención del SIDA en los programas de enseñanza de los niveles primario, secundario y terciario de educación, a cargo del Ministerio de Cultura y Educación. Así mismo, se establece que para la aplicación de la ley 23798, se deberá respetar las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, también llamada Pacto de San José de Costa Rica, aprobada por ley 23054 y de la ley antidiscriminatoria, 23592 (Boletín Oficial. Julio, 8, 1991). A su vez, cuenta con la adhesión en nueve provincias de nuestro país: En Entre Ríos, a través del decreto nº 4369, de 07 de setiembre de 1992; en Jujuy mediante la ley nº 4784, de 19 de mayo de 1994; En la provincia de La Pampa, ley nº 1985, de 02 de mayo de 2002; San Juan, ley nº 6878, de 30 de julio de 1998; San Luis ley nº 5370, de 27 de noviembre de 2002 y la ley nº 5428, de 04 de marzo de 2004; En Santa Cruz, ley nº 2330, de 01 de julio de 1993; Tucumán, ley nº 6388, de 26 de agosto de 1992; y finalmente en la provincia de Formosa, ley nº 1042, de 05 de agosto de 1993. La Ley Nacional 25673, fue sancionada el 30 de Octubre del año dos mil dos, siendo promulgada el 21 de Noviembre del mismo año, siendo publicada en el Boletín Oficial al día siguiente. Sin embargo el programa comienza a funcionar a partir del año dos mil tres. Dicha ley dicta la creación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en el ámbito del Ministerio de Salud. Programa que tiene como objetivos alcanzar en la población niveles más elevados de salud sexual y procreación responsable; prevención de embarazos no deseados; la promoción de la salud sexual en adolescentes; entre otros (Recabarren Bertomeu, 2012).

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La creación del programa implica también, el establecimiento de un adecuado sistema de control de salud para la detección temprana de enfermedades de transmisión sexual, VIH/SIDA y cáncer genital y mamaria. Proporcionando diagnóstico, tratamiento y rehabilitación en el caso de que así se requiriese; la prescripción y suministración de métodos y elementos anticonceptivos; como también efectuar controles periódicos posteriores a la utilización de los mismos (Art. Sexto). Las prestaciones serán incluidas en el Programa Médico Obligatorio en el nomenclador nacional de prácticas médicas y en el nomenclador farmacológico (Art. Séptimo), (Boletín Oficial. Noviembre 22, 2002). La Ley Nº 25673 se funda en el cumplimiento de los derechos consagrados en Tratados Internacionales, con rango constitucional, reconocido por la reforma de la Carta Magna de 1994, como la Declaración Universal de Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer; y la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, entre otros (Boletín Oficial. Mayo 26, 2003). La Ley Nacional 26130, sancionada el nueve de Agosto del dos mil seis, establece la modificación de la Ley 25673 en el artículo 6º, inc. b). Donde se establece la inclusión del siguiente texto: “Aceptándose además las prácticas denominadas ligadura de trompas de Falopio y ligadura de conductos deferentes o vasectomía, requeridas formalmente como método de planificación familiar y/o anticoncepción.” (Boletín Oficial. Agosto 29, 2006). La Ley 25673 a su vez, cuenta con la adhesión de las provincias de Córdoba - ley nº 9099, de 19 de marzo de 2003; Corrientes - ley nº 5527, de 01 de julio de 2003; Entre Ríos - ley nº 9501, de 22 de julio de 2003; La Rioja - ley nº 7425, de 21 de noviembre de 2002; San Luis - ley nº III-0069, de 21 de julio de 2004; Santa Cruz - ley nº 2656, de 26 de junio de 2003; Santiago del Estero - ley nº 6759, de 06 de setiembre de 2005; Jujuy - ley nº 5654, de 26 de agosto de 2010; Chubut - resolución nº 422, de 15 de octubre de 2010; y finalmente, de la provincia de Misiones - ley nº 4494, de 01 de octubre de 2009.

La ley nacional 26130, denominada “Régimen para las intervenciones de contracepción quirurgica”, sancionada el día 9 de Agosto del año dos mil seis, siendo promulgada diecinueve días después, el 28 de Agosto del mismo año, y publicada en el Boletín Oficial al día siguiente de su promulgación el 29 de Agosto de dos mil seis (Boletín Oficial. Agosto 29, 2006). El artículo primero expresa que toda persona mayor de edad tiene derecho a acceder a la realización de las prácticas denominadas “ligadura de trompas de Falopio” y “ligadura de conductos deferentes o vasectomía” en los servicios del sistema de salud (Art. Primero). Estas prácticas están autorizadas para toda persona capáz y mayor de edad que lo requiera formalmente (Art. Segundo), cuando se tratare de una persona declarada judicilamente incapáz, es requisito la autorización judicial solicitada por el representante legal de este (Art. Tercero). La presente ley también hace también hincapié en el denominado “consentimiento informado”, en este caso, el profesional interviniente debe informar al solicitante sobre la naturaleza e implicancias sobre la salud de la práctica a realizar; las alternativas de utilización de otros anticonceptivos no quirúrgicos autorizados; las características del procedimiento quirúrgico, sus posibilidades de reversión, sus riesgos y consecuencias, dejando constancia en la historia clínica de haber proporcionado dicha información (Art. Cuarto). Las intervenciones de contracepción quirúrgica, tal como se manifiesta en el artículo quinto, deben ser realizadas sin cargo para el requirente en los establecimientos del sistema público de salud (Art. Quinto). También se contempla la objeción de consciencia, donde toda persona (médico o personal auxiliar), tiene derecho a ejercer su objeción de conciencia sin consecuencia laboral. En este caso, las autoridades de la institución estarán obligados a disponer los reemplazos necesarios de manera inmediata para la efectiva realización de la intervención solicitada (Art. Sexto). La presente Ley Nacionales cuenta con las adhesiones de las provincias de Santa Cruz - ley nº 2937, de 12 de octubre de 2006, y la provincia de Corrientes - ley nº 5758, de 12 de octubre de 2006.

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La Ley Nacional 26150, fue sancionada el 4 de Octubre del dos mil seis, siendo promulgada y publicada en el Boletín Oficial el veinte días después. En esta ley se establece la creación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Se define a la Educación Sexual Integral, como aquella educación que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos. Expresando que todos los educandos poseen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos, de gestión estatal y/o privada; de las jurisdicciones nacional, provincial y municipal, quienes garantizarán la realización obligatoria de acciones educativas sistemáticas en los establecimientos escolares, para el cumplimiento del presente programa nacional (Art. Primero). La educación sexual integral, se aplicará en los diferentes niveles de formación, desde el nivel inicial hasta el nivel superior de formación docente y de educación técnica no universitaria (Art. Cuarto). Los objetivos del Programa Nacional de Educación Sexual Integral refiere a la incorporación de la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas existentes; asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los diferentes aspectos involucrados en la educación sexual integral; la promoción de actitudes responsables ante la sexualidad; la prevención de problemas relacionados con la salud general y la salud sexual y reproductiva; entre otros (Recabarren Bertomeu, 2012). El articulo 7º de la presente ley, estable que los lineamientos curriculares básicos, contará con el asesoramiento de una comisión interdisciplinaria de especialistas en la temática, convocada por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, quienes elaborarán documentos orientadores preliminares. Así mismo, aportar al Consejo Federal de Cultura y Educación una propuesta de materiales y orientaciones que puedan favorecer la aplicación del programa (Art. Séptimo).

Las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal, con el apoyo del programa, deberán organizar, en todos los establecimientos educativos, espacios de formación para los padres o responsables que tienen derecho a estar informados. Con el objetivo de ampliar la información sobre aspectos biológicos, fisiológicos, genéticos, psicológicos, éticos, jurídicos y pedagógicos en relación con la sexualidad de niños, niñas y adolescentes; promover la comprensión y el acompaña en la maduración afectiva del niño, niña y adolescente ayudándolo a formar su sexualidad y preparándolo para entablar relaciones interpersonales positivas; y poder establecer un vínculo mas estrecho entre la escuela y la familia para el logro de los objetivos del programa (Art. Noveno). La ley 26150 propone una aplicación gradual y progresiva, acorde al desarrollo de las acciones preparatorias en aspectos curriculares y de capacitación docente. Se establece un plazo de ciento ochenta días para que la autoridad de aplicación establezca un plan para el cumplimiento de la presente ley a partir de su vigencia, estableciendo a su vez un máximo de cuatro años (Art. Décimo), (Boletín Oficial. Octubre 24, 2006). Dicha ley cuenta con la adhesión de las provincias de Río Negro - ley nº 4339, de 27 de junio de 2008 y el de la provincia de La Rioja - ley nº 8431, con fecha 13 de noviembre de 2008. En las leyes mencionadas anteriormente, Ley Nacional 25673 y Ley Nacional 26150, en ambas se establece que uno de los grandes aciertos fue la concepción integral que estas aportan sobre la educación sexual, lo que no solo implica enseñar a los adolescentes el uso de métodos anticonceptivos, sino también formación de identidad y de valores, derechos, afectos, como educar a chicos y a chicas (Camacho, 2011). Por su parte, también se destacan diferentes proyectos de ley que hoy se debaten en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, y la Honorable Cámara de Senadores de la Nación, entre ellos los referidos a la legalización/despenalización del aborto, entre otros proyectos presentados en el poder legislativo nacional.

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Conclusión
La salud sexual y los temas relacionados con ellos, sufrieron un proceso gradual en Argentina que surge a mediados del Siglo XX, continuando aun en la actualidad. Esto no podría haber sido posible sin la adhesión a diferentes tratados internacionales realizados luego del retorno a la democracia en Argentina, y otorgarle jerarquía constitucional a partir de la reforma de la constitución realizada en el año mil novecientos noventa y cuatro. Momento a partir del cual estas temáticas fueron ubicándose en la agenda de nuestros gobernantes y en los diferentes poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Lo cual nos lleva hoy a la posibilidad de contar por primera vez en latinoamérica una ley que permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo; contar con leyes de protección contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, contra la violencia realizada hacia las mujeres, ley que respeta la identidad de género; como leyes que dieron lugar a programas nacionales como el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable y el Programa Nacional de Educación Sexual Integral. Sin embargo, aun hay mucho por hacer. A más de 90 años de la sanción del artículo 86, inciso 1 y 2, de Código Penal Argentino, en marzo del 2012 la Honorable Corte Suprema de Justicia se expresó en como debía ser la interpretación de dicho artículo, sentando jurisprudencia por un lado, y por otro exhortando a la adhesión o a la creación propia de las provincias de protocolos que posibiliten el aborto no punible. A pesar de ello, en la actualidad son solo doce provincias del territorio argentino que adhirieron al protocolo presentado a nivel nacional o crearon una protocolización propia para su territorio provincial; mientras que otras provincias dieron lugar a audiencias públicas colocando el debate en la sociedad, hay provincias que no se han expresado en función de lo manifestado por la Honorable Corte Suprema de Justicia, prosiguiendo con la negación del derecho al aborto terapéutico aun cuando este fuera contemplado desde el año mil novecientos veintiuno.

Así mismo, en octubre próximo la ley 26150 cumplirá seis años de su sanción, a pesar de que en dicha ley se expresa la obligatoriedad de su aplicación y que esta no debe superar los cuatro años, existen provincias que hasta el día de la fecha no han aplicado la educación sexual integral en sus instituciones educativas. Otros datos de público conocimiento como el aumento en los embarazos adolescentes y/o no deseados, como así también el aumento de enfermedades de trasmisión sexual, como el VIH/ SIDA, lleva a concebir que en materia de la salud sexual, aun cuando las leyes existen y los programas nacionales también, no poseen un funcionamiento idóneo, perjudicando seriamente la salud de los individuos, contraponiéndose a los objetivos planteados por los mismos. En la actualidad, nos encontramos insertos en un clima ideológico-político que hace necesario y posible establecer planes de acción que promuevan en la población niveles más elevados de salud sexual y procreación responsable, la toma de decisiones libres de discriminación, coacción y/o violencia, la reducción de la morbi/mortalidad materno-infantil, como también la prevención de embarazos no deseados y la promoción de la salud sexual en los diferentes estratos sociales y jerárquicos. Conocimientos que deberían transmitirse como expresión del respeto por los seres humanos, sin distinciones y dando lugar a su libertad de consciencia, son objetivos expresados en las Leyes Nacionales 25673 y la Ley Nacional 26150, que sin embargo pareciera que son ignorados por nuestros gobernantes, como también por parte de la población. Muchas veces este desconocimiento, tanto de las leyes como de los programas que surgen de las mismas, va a dificultar su correcto funcionamiento, conllevando a demás el desconocimiento, por parte de la sociedad, sobre sus propios derechos y cuales son las obligaciones del estado. A pesar de la incoherencia que se plantea, esto dejaría de ser un problema si hubiera una correcta promoción de las leyes existentes en nuestro país, como de los programas públicos en relación a la temática, garantizando el derecho de cada uno de los ciudadanos argentinos.

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“Taller: Preparándonos para prevenir la Diabetes e Hipertensión”
Fernandez, Stella Maris Ibañez Paez, Teresa Beatriz

Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades

Resumen de Presentación
El reconocimiento de la diabetes e hipertensión como enfermedades crónicas que afectan a gran parte de la población mundial, ha motivado la búsqueda de diversos ámbitos de atención de salud, enfoques y metodologías que favorezcan un acercamiento real al problema, principalmente en relación con los conocimientos, las percepciones, las actitudes, los temores y las prácticas de los pacientes en el contexto familiar y de la comunidad. Por ello, consideramos prioritario trabajar en la Prevención de Diabetes e Hipertensión y en la Promoción de la Salud para las mismas.

El abordaje de estas problemáticas fue llevado a cabo en una Institución Educativa Pública de la Ciudad de San Luis Capital, Secundaria de Arte Nº 4 “Nicolás Antonio de San Luis”. Participaron 90 (noventa) alumnos de 4to Año “A” “B” y “C”, especialistas del medio y alumnos avanzados de la Licenciatura en Psicología. La estrategia metodológica empleada (Taller) permitió enriquecer de manera significativa el aprendizaje de los alumnos al incorporar conocimientos relevantes, significativos y, actividades que promueven la colaboración. Llevamos a cabo el abordaje de una problemática cotidiana en nuestra población, teniendo en cuenta, que actualmente se conocen cada vez con mayor frecuencia casos de personas que padecen estas enfermedades (Diabetes e Hipertensión), que no discriminan nivel social o condición económica de los sujetos afectados.

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Revista Ciencias de la Salud

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