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MIQUEL BARCELÓ (1983-2009): “LA SOLITUDE ORGANISATIVE” BIOGRAFÍA Miquel Barceló es uno de los artistas plásticos de mayor reconocimiento internacional. Nació en 1957 en Felanitx (Mallorca). Desde 1972 asiste a l'Escola d'Arts y Oficis de Palma de Mallorca. En 1974 celebra su primera exposición individual en una galería de Cala d'Or y se instala en Barcelona matriculándose en la l'Escola Superior de Bellas Artes de Sant Jordi. Aunque continúa inscrito en la Escuela hasta 1978 asistirá muy poco a las clases. Vive estos años entre Barcelona y Palma de Mallorca, en cuyo medio artístico está muy integrado. Pertenece al grupo mallorquí Taller Llunátic en donde se dan cita jóvenes artistas plásticos y escritores en un ambiente reivindicativo y politizado. Es una época de formación con abundantes e intensas lecturas y de las primeras influencias sobre su arte. En su primer viaje a París en 1974 se había interesado especialmente por pintores como Paul Klee o Wols, y por obras de la tendencia artística de Art Brut de la que Jean Dubuffet era uno de sus más notables exponentes. El informalismo de Lucio Fontana y el expresionismo abstracto de Jackson Pollock están también entre sus referencias más directas en los inicios de su carrera artística. Asimismo pintores catalanes como Joan Miró y Antoni Tàpies. Por lo demás, el mismo grupo Taller Llunátic recoge y asimila corrientes como las del arte conceptual, el dadá, el surrealismo o el pop tal como se muestra en sus acciones e instalaciones (happenings, perfomances). En otra vertiente, la pintura francesa del XIX hasta el impresionismo; la pintura española de Velázquez y Ribera; la pintura veneciana de Giorgione y Tintoretto se encuentran entre sus primeras referencias. A lo largo de los años siguientes Barceló irá asimilando todas estas influencias y acogiendo otras que ha estimado que impulsaban su genio. Puesto que la muestra que voy a comentar tiene un carácter de retrospectiva indico a continuación únicamente algunos de los hitos más significativos en la trayectoria de Miquel Barceló. En 1981 está presente en la Bienal de Sao Paulo y en 1982 en la Documenta VII de Kassel que le supone un reconocimiento internacional habiendo transcurrido menos de diez años desde sus primeras exposiciones. En este momento la crítica internacional buscaba jóvenes artístas y había una fuerte tendencia de retorno a la figuración. La obra de Barceló se ajustaba bastante bien al tipo de renovación en la pintura que se esperaba en ese momento. Sin embargo, el éxito no le llevará a la reiteración, sino que se trata de un pintor que continuamente ensaya nuevas formas y es además un trabajador infatigable. En 1983 tiene un estudio en París pero un cierto nomadismo es algo característico en la vida de Barceló, con largas temporadas en Italia, Portugal, Suiza, Mallorca, Nueva York... .. África finalmente. En 1985, con 28 años, hace su primera exposición individual en un museo, el CAPC de Burdeos. Al año siguiente pinta la cúpula del vestíbulo del Mercat de les Flors de Barcelona, expone en Nueva York, recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas de España. Así pues, desde mediados de los años 80 la carrera de Barceló es una sucesión de éxitos con la presencia de su obra en numerosos lugares, homenajes y distinciones. Sus incursiones en la escultura, la ilustración de libros o la creación de escenografías amplía el campo de su trabajo. En 1988 viaja por primera vez a África a donde volverá en numerosas ocasiones en los años siguientes , en estancias cada vez más prolongadas, instalando en 1992 una nueva casa-taller en Gogoli (Mali). Los paisajes africanos y las técnicas artesanales que ve en Mali ejercen sobre él una atracción que se reflejará en su obra hasta la actualidad. Entre las obras de más repercusión en los últimos años están: la intervención en la catedral de Palma de Mallorca en la Capella de Sant Pere y en la Capilla del Santísimo (2006); el perfomance que realiza junto con el coreógrafo Josef Nadj en la Église des Célestins en Aviñón el mismo año; y los trabajos de decoración de la cúpula de la Sala XX del Palacio de Naciones Unidas en Ginebra (inauguración en 2008). En 2009 representa a España en la 53 Bienal de Venecia. LA EXPOSICIÓN La exposición Miquel Barceló ( 1983-2009): “La solitude organisative” ha tenido lugar en Madrid primero y después en Barcelona en el pasado año. Organizada por la Obra Social “La Caixa” su comisaria fue Catherine Lampert. La muestra permite recorrer parte de la trayectoria artística de Barceló desde hace 25 años. La exposición de las obras se organiza en torno a siete espacios distintos: “El mar, el museo, la biblioteca y el estudio”; “La solitude organisative”; “Cuadros del mundo terrenal”; “Huir del exceso”; “Un diario”; Chemin de lumiére”; y por último “Retratos”. Consta de 180 obras, desde cuadros de gran formato pintados a partir de 1982 hasta obra reciente, así como obra escultórica y piezas de cerámica, dibujos, carteles, libros y cuadernos de viaje. En CaixaForum de Barcelona en el exterior se encontraba la escultura Gran Elefant dret, un elefante boca abajo realizado en bronce fundido de unos 8 metros de altura y 5 toneladas de peso y que es una muestra de una de sus actividades recientes: pinturas y esculturas de grandes mamíferos. En la primera sala “El mar, el museo, la biblioteca y el estudio” nos encontramos con obras de su primera etapa que nos remiten a paisajes marítimos, mediterráneos, a la figura del artista que crea un mundo desde su taller inmerso en la naturaleza y en el conocimiento, la biblioteca. Una pintura que refleja esto a la perfección es L'amour fou (1984) en gran formato (285x403), pintada en Cala Marçal, representa su estudio en continuidad con el paisaje que le rodea y lo invade apenas delimitado por ristras de libros y un gran ventanal, con la figura del artista yacente al fondo. La figura del artista, un retrato idealizado del propio Barceló coronado de laureles y en la postura de una estatua clásica, es el motivo del cuadro Giorgione a Felanitx (1984) y una evocación al verano que ha pasado entre Portugal y Mallorca mostrándonos el Atlántico y con el Mediterráneo a su espalda; una langosta y un melón nos remiten también a un ambiente idílico de agricultores y pescadores en el que la jarra abajo a la izquierda con forma romana nos conduce también al mundo clásico. Es la jarra que tenía, apunta Barceló, en su taller. Puede decirse, pues, que el cuadro representa el triunfo del pintor, de su maestría para reflejar su propia condición aun cuando esto sea hecho de una manera en la que no está exenta la ironía como sucede aquí. The big spanish dinner (1985) es otro cuadro de gran formato en el que dominan los tonos ocres y terrosos en la simple representación de una cocina con las cazuelas y sartenes sobre ella, haciéndose la comida: “la comida cociéndose como la pintura: los mangos pueden ser pinceles y las cazuelas, botes de pintura”, apunta Barceló, no siendo esta la única ocasión en que asocia el cocinar con pintar y que supone también una reivindicación de lo sensorial y material en su pintura. El tema característico de la modelo en el estudio es el de Atelier sépia avec modéle (1993), pintura casi monócroma en la que el espacio del taller y de la misma modelo se configura mediante arrugas o plieges de la tela. Paisajes marítimos, naturaleza muertas, libros y bibliotecas a veces entre el mismo medio natural, como los libros flotando en el mar, su representación como artista en un retrato o pintando su taller son los temas de esta primera sala en la que el último de los cuadros que se ha citado anuncia ya una nueva etapa de su pintura. El uso de una paleta de colores rotundos con incorporación de pigmentos orgánicos, a base de amplias pinceladas que pueden hacernos recordar en algún momento la pintura neoexpresionista y el uso de la técnica del collage son quizás los aspectos en cuanto a la técnica pictórica más significativos de esta etapa en la que el dominio en la composición es también relevante, sobre todo apreciable en los cuadros de gran formato. En la sala 2 encontramos una muestra de dibujos hechos por Barceló en los años 90 entre los que sobresalen las acuarelas para ilustrar La Divina Comedia que realizó entre finales de los 90 y 2002. La sala 3 recoge una serie de cuadros de los años 1994 y 1995 que suponen un cambio notable con los que hemos visto en la primera sala. Los motivos figurativos son aquí menos evidentes o están hipertrofiados, como ocurre con los cuadros de frutos o de vegetales. La paleta de colores se ha reducido sin hacerse menos intensa. En Ex-voto à la chèvre/ Exvoto a la cabra (1994) los motivos figurativos son formados por las arrugas de la tela sobre un fondo casi monocromático. Pescados y vegetales se despliegan de forma desorganizada dejando amplios espacios limpios alrededor de la cabra que abierta en canal parece retorcerse, dando al cuadro una sensación de agitación y dramatismo que casa bien con lo que quiere representar: un sacrifico ritual o simplemente el instante en que la vida se extingue. Los mismos pescados y verduras se representan abiertos o machacados anunciando su inminente transformación en materia orgánica sin frescor. El cuadro Eplucher I / Pelar I (1997) muestra aún más claramente el cambio en la pintura de Barceló en estos años al que se aludìa al comienzo del comentario sobre esta sala. Los colores se han reducido prácticamente a dos con débiles variaciones en las tonalidades y ha desparecido cualquier atisbo de figuración. Cascaras de almendra y otros restos orgánicos nos hablan de un bodegón pero lo que vemos son restos y las manchas que han dejado las frutas o las verduras, y que también desaparecerán. Así pues, el tiempo, su transcurrir y sobre todo la representación del cambio que es posible adivinar parece que es una de las preocupaciones o interés de Barceló en esta etapa. Se encuentra en esta sala una vitrina con obras de cerámica hechas por el artista en 1996. En su mayor parte sus formas y decoración nos remiten al mundo del mediterráneo clásico: erizos, pulpos, racimos de uvas, animales pariendo... El ámbito temporal de la sala 4 es más o menos el mismo que el de la sala anterior y en ella podemos ver aún con mayor claridad el cambio experimentado por la pintura de Barceló. Me detengo en dos obras. Bodegón rosa (1995) en el que ha empleado moldes de piedra de Farrutx transformándolos en pescados, frutas y pequeñas cabezas que han sido incrustados en el lienzo, ocupando el centro de la composición sobre un fondo de tonalidades predominantemente rosaceas y azuladas en menor medida a base de gruesas y uniformes pinceladas, teniendo el conjunto un aspecto de fantasía hasta este momento algo inédito en la obra de Barceló en la que su ligazón con lo terrenal es una de las características más acusadas. La otra pintura Des potirons / Calabazas (1998), una naturaleza muerta ocupando casi todo el cuadro de gran formato sobre un fondo de una consistencia y tonalidades minerales en la que se mezclan calabazas abiertas, limones, alcachofas... cocinándose o acabándose de cocinar con los humos o los líquidos que desprenden en un proceso de transformación, predominando los tonos cobrizos, a base todo el lienzo de gruesas capas de pintura que se acumulan formando rugosidades que junto a los predominantes tonos minerales se consigue la extraordinaria materialidad que tiene esta pintura, algo por otro lado común a gran parte de la obra de Barceló. En la siguiente sala, la denominada “Huir del exceso” reúne una serie de cuadros de gran formato pintados cuatro de ellos entre los años 1988 y 1989 y uno en 2008, y que suponen un avance en la radicalidad de su pintura. Barceló, como he indicado en la nota biográfica, viaja a África por primera vez en 1988, desde Argelia recorrerá el Sahara terminando el viaje en Mali. El impacto del paisaje africano está en la base de estos cuadros blancos: la luz, el viento, una mínima vegetación...Hay asimismo una mirada distinta sobre el paisaje con la que parece querer mostrar lo esencial de unos espacios aparentemente idénticos. La travessia del desert / La travesía del desierto (1988) es un lienzo de gran formato, como el todos los cuadros de esta sala, en los que el color blanco domina absolutamente la representación de una paisaje vacío, erosionado, únicamente salpicado por guijarros y la débil sombra que proyectan. En la parte superior, una gruesa línea negra se va difuminando al poco de comenzar su trazo figurando el horizonte. Realizado a base de espesas capas de pintura que parece que va a desbordar en algunas de sus partes los límites de la tela. En Paysage pour aveugles sur fond vert II / Paisaje para ciegos sobre fondo verde II (1989) nos muestra lo que puede ser una tormenta de arena que arrastra pequeñas piedras que no podemos percibir más que como pequeños puntos abultados sobre el lienzo y que oculta cualquier vegetación, cualquier otro color que el blanco, y que se hace visible solamente en la banda verde que rodea casi toda la pintura en sus márgenes. El cuadro está realizado a base de gruesas capas de pintura que se superponen como se ve especialmente en sus extremos y en las rugosidades e irregularidades obteniéndose una sensación de veloz movimiento gracias a unos brochazos rápidos y orientados en la misma dirección. El título hace referencia a la semejanza con un texto en braille causada por los las hendiduras y pequeños abultamientos que salpican el lienzo y también a que en una tormenta en el desierto no se ve nada, para ciegos. La sala Un diario contiene más de 70 obras y, por tanto, es difícil de abarcar aquí. Se trata de bocetos sobre papel, acuarelas, pequeñas pinturas y algunos cuadros de gran formato. Están también dos cuadernos de bocetos: el Cuaderno de Gogoli (1992) y el Cuaderno de animales (2009). Entre los cuadros de mayor formato destaca en primer lugar el Sin título (2009) en el que aparecen pintados cuatro tomates cortados y algo espachurrados de un intenso color rojo sobre un fondo de tonalidad blanca azulada lleno de rugosidades y con unas hendiduras hechas con los dedos que vienen a representar la huella dejada por los tomates que ya se han podrido. Fácilmente, y a ello apunta la obra, podemos imaginar el cuadro sin los tomates maduros. En “Chemin de Lumiére”, aparte de alguna obra como la que da título a la sala, encontramos los trabajos más recientes de la muestra, así como obra escultórica. Un mundo marítimo lejos de las pinturas “mediterráneas”, llenas de colorido, de su primera etapa. Destellos de luz en la noche. Oscuros fondos marinos donde habitan cefalópodos agitando las negras aguas y dejando su rastro reflejado como en un espejo. Dos marinas en pequeño formato, de 2002, Sourise de la mer /Sonrisa de la mar y Petite grande tempête / Pequeña gran tormenta, en las que mar y nubes se funden en una misma luz cambiante a base de tonalidades del blanco y del gris extendidas por el lienzo mediante amplias pinceladas y sobreponiendo capas de pintura de un modo que hemos visto en obras anteriores, al igual que las rugosidades y la acumulación de pintura en diferentes zonas de la tela.. En Chemin de lumiére (1998), en gran formato, quiere representar la bahía enfrente de su estudio en Mallorca en una visión nocturna con las alejadas luces de la costa como diminutas manchas blanquecinas. Los agrestes acantilados con sus grutas y vegetación en los que rompe furioso el oleaje y el azul del agua de la bahía iluminado por dos lámparas blancas, una de las cuales es sólo una gran mancha de luz. La pintura se ha aplicado en algunas zonas en facetadas veladuras, acentuando los contrastes lumínicos originados por el oleaje, el viento y la lluvia. El cuadro Proyecto de crucifixión Nº 1 tiene un carácter muy diferente. Se trata de la crucifixión de un conejo,que aunque pueda remitirnos a ritos animistas africanos de sacrificio de animales no pierde aquí su carga simbólica. El terror y al crueldad de esta imagen revulsiva es consecuencia de la crudeza y exasperación de la imagen, con el animal descoyuntado dibujado en silueta sobre un fondo vacío, blanco, que destierra de la escena cualquier contexto o alusión a la iconografía de uno de los símbolos religiosos más representados en la historia del arte. Encontramos en esta sala una muestra del quehacer escultórico de Barceló. Se trata de piezas en bronce, en el caso de las de mayor tamaño, que parecen extraídas del fondo marítimo y trabajadas por la erosión incesante del movimiento de las aguas y la oxidación. El bronce ha sido batido para adaptarse a unos moldes que perfilan unas formas lisas y sinuosas en el caso de Cráneo grande (1998) o unos volúmenes abruptos y rugosos en Marx, Engels y Lenín (1998) en lo que parecen ser tres cráneos trabajados intensamente por la erosión y a los que se han adherido corales, crustáceos solidificados y otros materiales orgánicos del medio marino. El título quizás sea una referencia con algo de ironía a la propia ideología del artista. La última sala, Retratos, está presidida por el cuadro de gran formato que da título a la exposición: La solitude organisative. La gigantesca figura de cuerpo entero de un gorila. Sobre un fondo blanco lleno de rugosidades, manchas y de las huellas que dejan las gotas caídas desde lo alto, puesto que el lienzo ha sido hecho con telas que recubrían el suelo bajo la cúpula de la sala de las Naciones Unidas de Ginebra que Barceló ha pintado, se encuentra el animal sentado ocupando casi el centro de la composición, en una esquina que forman las líneas que surgen de los vértices inferiores del cuadro uniéndose formando un triángulo. La corpulenta figura está realizada a base de pinceladas arremolinadas que van definiendo a grandes trazos su anatomía, en una actitud de inmóvil tranquilidad, como si estuviese posando para el artista en su taller. Hay quizás algo de ironía en el hecho de que una sala en la que los retratados son todos amigos del pintor esté presidida por un gorila. Los retratos, que lo son únicamente de los rostros, en pequeño o medio formato con la excepción del retrato del marchante, no son psicológicos: Dore Asthon, biógrafa de Barceló, aparece en una actitud relajada; su compañero en alguno de sus viajes, Achille, muestra un semblante atento o expectante; y el escritor e influyente crítico de arte John Berger concentrado como si estuviese manteniendo un diálogo con el artista mientras posa.. Contrastan estos retratos de sus amigos europeos con los pintados de sus amigos africanos, tanto en la técnica pictórica, habiendo empleado en éstos materiales minerales y pequeñas piedras, hojas de plantas y raíces, como y sobre todo en su aspecto mucho más vivaz y expresivo. Por último hay un autorretrato, Moi / Yo (2005). Con un aspecto algo felino y un semblante enormemente serio parece que desde el marco se asomase a la sala, efecto conseguido gracias a que su rostro sale como una abultada protuberancia de la misma tela. Hasta aquí el recorrido por la exposición. Paisajes marítimos: el mar, la costa, los acantilados, grutas rocosas en amplias perspectivas. El artista en su taller, la modelo, los materiales con los que realiza la obra, los libros que le rodean como expresión del conocimiento. Los vegetales y los frutos transformados en la cocina o por el paso del tiempo, al final restos o su huella. El paisaje africano, el desierto, sinuosos cauces de ríos por los que navegan barcazas y en cuyas orillas se atarea una humanidad; los ritos y ceremonias... La representación de los cambios de luz y del paso del tempo en marinas tempestuosas. El mundo animal, tanto terrestres como marinos, en esculturas, en pintura sobre lienzo o en los bocetos en papel de sus cuadernos. Estos son algunos de los temas más recurrentes de la muestra. Temas de la historia del arte que Barceló conoce muy bien. Y la influencia de sus viajes por distintos lugares y especialmente su estancia en Mali. El artista adapta su mirada al mundo que le rodea que le exige un modo distinto de representar y la elección de nuevas técnicas. Así pues, los viajes, los distintos lugares en los que ha ido realizando sus obras ( Mallorca, Portugal, París, Palermo, Aviñón, Argel, Mali, Guatemala...) influyen de manera notable en los cambios que ha ido experimentando su pintura, tanto en el tratamiento de los temas como en la experimentación con nuevas técnicas. El empleo habitual de grandes formatos y la evidencia de la materialidad de los elementos que emplea en su ejecución son característicos en este artista. Pinceladas y brochazos fuertes y abundantes en materia pictórica; superficies rugosas y raspadas o arañadas, horadadas con los dedos, con los puños, con los pies o las rodillas. La incorporación de elementos o sustancias que encuentra en la naturaleza y que utiliza para acentuar la materialidad de la obra: algas, arenas, raíces, piedras, termitas, moscas, pigmentos que él mismo elabora, el barro que trabajado en distintas formas ha ido ocupando un lugar cada vez más importante entre los elementos que emplea, también los sintéticos tradicionales., la técnica del collage... todo ello sometido a una intensa transformación en su taller y sobre el mismo lienzo. En los dos encargos monumentales llevados a término en los últimos años, los de la Capella de Sant Pere y la Capilla del Santísimo en la catedral de Palma de Mallorca y la decoración de la cúpula de la sala XX del Palacio de Naciones Unidas en Ginebra, así como la perfomance que en colaboración con el coreógrafo Josef Nadj realizó primero en Aviñón y después en distintos lugares, Barceló, que ha gozado de una total libertad, ha llevado quizás a término y radicalizado propuestas suyas anteriores, siendo estas últimas obras en gran medida una síntesis de todas ellas.. El extraordinario éxito de sus obra, el reconocimiento internacional, su elevada cotización en el mercado artístico, la presencia en museos y las galerías más importantes, la alabanza de gran parte de la crítica, no debe ocultar el que, por otro lado, se trata de un artista discutido. Aunque seguramente no habrá muchos que cuestionen la calidad como pintor de Miquel Barceló, sí que se han expresado reservas sobre el lugar que debe ocupar su obra en el arte contemporáneo y de su pretendida originalidad. (Para escribir este texto me he basado sobre todo en mi visita a la exposición de Barcelona. Asimismo me he apoyado en la visita virtual a que se puede acceder desde la web de la Obra Social La Caixa, en algunas notas de prensa y en la cronología que se encuentra en una web sobre el artista.).