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02/07/2014

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Frin

Luis M. Pescetti
Ilustraciones de O'Kif

ALFAGUARA © del texto: 2000, Luis M. Pescetti © de la ilustración: 2000 O'Kif © de esta edición: 2003, Santillana Ediciones Generales, S. L. Torrelaguna, 60. 28043 Madrid Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S. A. de Ediciones Beazley, 3860. 1437 Buenos Aires Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S. A. de C. V. Av. Universidad, 767. Col. del Valle, México, D.F. C.P. 03100 Distribuidora y Editora Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S. A. Calle 80, N.° 10-23 Santafé de Bogotá, Colombia Diseño de la colección: MANUEL ESTRADA Editora: MARTA HIGUERAS DÍEZ I.S.B.N.: 84-204-6574-7 D.L.: M-913-2003 Printed in Spain - Impreso en España por Anzos, S. L., Fuenlabrada (Madrid)

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A Nara Araújo y Blanca Martinelli .

Pescetti Frin 1 6 .Luis M.

Luis M. otro hizo una broma. Hacia la mitad del año ya nadie le hacía bromas. Dado que él no lo iba a querer. estúpidamente odiosa. y Frin supo que sería un largo año de clases de gimnasia con ese tipo que lo había desechado de entrada. Frin no hubiera conseguido competir ni aunque hubiera enfermado el curso completo. Desesperadamente lento. Ferraro. La clase de Educación Física era otra cosa. se levantaba y trotaba. —¡Frin! ¡Si te sigues haciendo el gracioso. A ese tipo sólo le importaba lo que él hacía. La clase. que apenas llegaba a ser trote. el más grande del curso. Lento. sino porque había dejado de ser novedad. Desde un primer momento el profesor se dio cuenta de que a él no le apasionaba el deporte. y Ferraro y todos sus atléticos preferidos que lo iban a hacer figurar en alguna olimpiada. El tipo se desesperaba y le gritaba. daba lo mismo. estirarse lo menos posible y. Pero él seguía a su paso. pero de caracoles! Tampoco le dijo nada. El grupo entendió perfectamente y aprovechó para burlarse. Cuando el tipo lo descubría lo hacía trotar alrededor de la cancha. que había sido el único superviviente de una explosión o algo así. Iba más despacio que si caminara. Entonces Frin sentía que le ganaba. Podrían ser hermosas mañanas sintiendo un poco de frío. Frin no decía nada. vas a trotar hasta que termine la clase! (gritó el tipo). Que Frin estuviera haciendo ejercicios con todos. Frin decidió correr más lento. gritó: —¡Frin! ¡Corres como una gallina! Como el profesor no lo regañó. Las primeras veces nadie le prestó atención al asunto. de no tener que estar a las siete en la cancha para la clase de Educación Física. pero no. hacer una flexión menos. —¡Frin va a competir en las olimpiadas. Una 7 . Esas estúpidas clases de Educación Física. Cuando lo volvieron a mandar a dar vueltas a la cancha. de hecho no le entusiasmaba mucho. no porque se hubieran vuelto buenos. era que estaba trotando. Iba a trotar despacio hasta que al tipo le explotara el cerebro como una olla de espaguetis. el profesor. Que a Frin le gustara o no correr es otra cuestión. Pescetti Frin Odiaba el deporte. cada vez que el tipo estuviera mirando a otra parte. saltar más bajo o más cerca. pero no al punto de odiarlo. Parecía que se iba a caer en cualquier momento. o dando vueltas solo. entrenar a los que iban a participar en las olimpiadas.

los primeros 10 metros. En el fondo. sería más divertido 8 . lo que sea. al lado de ella. cosa a la que Frin dijo que sí. Había un lugar. sentía que en el mundo había un lugar para él. chicos. hombres. Ésa era su conclusión. pero nunca nadie va a pedir que lo dejen seguir yendo a la escuela. La directora llamó al profesor de gimnasia y. Por uno que salta muy alto. sin mentir ni obedecer. La directora se sintió satisfecha y levantó la sanción. El tipo no dijo ni una palabra. hay montones que son dejados de lado. pero no fue una verdadera regañina. —Me vas a decir a mí lo que es justo o no. mi tío. porque en la Dirección se oyen cualquier clase de argumentos: Lo olvidé antes de salir. Voy a faltar porque mi papá. Frin no lo podía creer. pidió una cita. —¿Y por qué no vendrías? —Me suspendieron por no correr rápido. Frin se dio cuenta de que se hacía la enojada.Luis M. profesor (dijo Frin). pero no lo estaba realmente. gente en sillas de ruedas. caminando al lado de alguien que fuera en una silla de ruedas. el título de esa nota podría haber sido: El tipo está equivocado. Frin sintió que le hubiera gustado correr en esa maratón. y tal vez muchos lugares en los que no pensaban como el tipo. porque le hizo prometer que iba a tratar de correr más rápido. charlando. ¿a quién no? Que ella lo viera ganando. el año que viene. los últimos tres minutos. sea corriendo o caminando. Esa tarde Frin fue a la Dirección. haciendo amigos. El tipo se retiró apenas despidiéndose de la directora. Mañana se lo traigo. junto a ella. ni siquiera de los que podrían haber llegado segundos o terceros. esperó. ¿Por qué no había olimpiadas para todos? ¿Cuál es la ventaja de que un tipo salte dos metros de alto? Las olimpiadas no representan un beneficio a la humanidad. viejos. hubiera sido maravilloso). Si lloviera. riñó a Frin. —Hasta luego. grandes. sin mentir. Había mil maneras de decir que sí. hay muchos que ni lo intentan. pero estaba furioso. él sabía exactamente qué había pasado allí. En una revista que compró en la librería de Elvio había leído sobre una maratón en la que participaba todo el mundo. un abuelo. Frin le contestó: —No es justo. Sólo que él sabía que no era de los mejores. Pero además. El tipo lo suspendió por dos días. ◊ Lo cierto es que a Frin le hubiera encantado ganar en una olimpiada. Cuando lo atendieron dijo: —No quiero dejar de venir a la escuela. Pescetti Frin vez le aplicó una sanción. Sería divertido así. Lo importante era participar como cada uno pudiera. Iba a tratar de correr más rápido. seguramente habría más. Esperó. él estaba ganando. sólo porque no corro como usted quiere (él sabía que no era por eso). Fue una excelente primera frase. mujeres. y esto es lo más importante. delante de él. trotando otro poco. Por unos pocos que lo hacen muy bien. ¿Existía realmente algo así? (era como si le estuvieran dando la razón.

pero el ave no se movió. No se suponía que dejaran de invitarlo por errar un tiro. Un pensamiento no muy glorioso que digamos. le ofrecieron el rifle de aire comprimido a él también. se la devolvió. Se sintió fuerte. Se puso contento porque eso quería decir que Ferraro lo había invitado de verdad. El mal humor le duró el resto del día. No habían cazado nada en toda la tarde. Pescetti Frin todavía. pero a cualquier otra cosa. En un campo cercano pasó un avión fumigador. Frin se enojó consigo mismo por haberle dado una oportunidad tan servida al tipo. sino porque Ferraro le daba miedo y más vale hacerse amigo del que te da miedo. No era algo que pasaba todos los días. Le apuntó al pájaro. no por el hecho de ir a cazar. Hasta le dieron palmadas en la espalda. Ahí estaban todos esperando su tiro. Todos lo habían hecho. Por un instante se le cruzó la imagen de amigarse con su profesor. De hecho. Sintió un fugaz alivio porque le pareció que había encontrado una manera de resolver las dos situaciones al mismo tiempo.Luis M. No a cazar. hasta se hacían bromas. 9 . pero se había acordado tarde. Ferraro lo invitara a cazar esa tarde. Y no pasaba nada. Sólo que tampoco quería que lo dejaran de invitar a otras cosas. Nadie se daría cuenta. Cometió un error. los demás gritaron contentos y lo felicitaron. Decidieron regresar porque ya se hacía de noche. No sabía cómo salir de la situación. La tomó sin leerla. Cuando apoyó el mentón en la culata del rifle. y mientras les decía a los demás que prepararan las jabalinas. Recortó la nota y la llevó a la clase de gimnasia para mostrársela al tipo. no para que cargara con algo. porque si daba en el blanco les demostraría a Ferraro y a los demás que él no sólo era el que trotaba alrededor de la cancha. Matar animales le parecía odioso. Con ese solo gesto había conseguido hacerse sentir rechazado y perder la buena sensación que la nota le había dejado. El pájaro cayó fulminado. y apretó el gatillo. Él devolvió el rifle con un nudo en el estómago. pero ¿qué hacer con uno que te lleva como dos cabezas? No era a cualquier cosa. Entonces sucedió algo raro adentro suyo. todos tenían mala puntería. era a cazar. A él no le gustaba cazar. Se le ocurrió que podía errar el tiro a propósito. Su cabeza pensaba todo lo rápido que se pueda. Nada más darse cuenta. Erraban el tiro. y lo tomó de sorpresa que. se dio cuenta de qué estaba haciendo. Pero a la vez lo tranquilizaba saber que su puntería era pésima: por más que apuntara no le daría. precisamente. y ahí estaba ese pájaro en una rama a varios metros. y aceptó. ¿Qué pensó? ¿Que organizaría una para el fin de semana? El tipo ni siquiera la miró.

El de verde caminó tímidamente y se puso último en la fila. Allí hizo formar una hilera. El chico estaba solo. —(el que estaba al lado de Frin) Es que si no lleva la mochila se le apaga la sudadera. ellos formaron en el patio. Frin sintió el impulso de acercarse y saludarlo. Frin trataba de inventar otro chiste. disimulando. ¿viste la sudadera que trae? —Sí. porque si sólo fuera lo verde. puede dejar la mochila en su lugar. es verde loro. Sin saludar y sin que nadie lo saludara. Apareció el de Educación Física. las maestras. No. En realidad estaba asustado y quería esconderse.Luis M. (miró hacia el nuevo. los salones de clase. debe de llevar una batería en la mochila. —No. que lo miraban sin disimulo y sin ocultar que se reían. les dijo a los demás: —Con esa sudadera debe de gastar un montón de electricidad. El patio ya estaba lleno de ruidos y chicos. no. caminó hasta ellos.. como si allí hubiera algo mucho más interesante que esta escuela nueva. Siguió caminando hasta la puerta y se fueron con él. hasta la cancha. —. Él se acercó. —Uno nuevo. y a ellos. ¿Quién podía ser tan tonto de ponerse eso para ir a la escuela? Se acercó a un grupo de los de su curso y preguntó quién era ése. Pescetti Frin 2 Frin hizo el camino a la escuela viendo el humito de su boca. le llamó la atención uno que iba con una sudadera verde fosforescente. En cuanto entró.. Pensaron que iba a decir algo. En realidad miraba el patio nuevo para él. Entonces él clavaba la vista en su cuaderno. lo llamó. llegó a la escuela. Concentrado en las formas que le daba a su aliento. los que corrían.. —Buenos días. pero no. pero lo interrumpió). profesor. verde radioactivo. Sin embargo. 10 . el techo. pero tiene las rayas rojas en las mangas y unos dibujos atrás.. La respiración es blanca o invisible. —Buenos días.. nadie se la va a robar. Los demás entraron a sus clases. Se sonrió. se detuvo al ver al nuevo.. como si leyera algo en un cuaderno que tenía en sus manos. —Para colmo tiene esas rayas. Se reían. En otoño y en invierno es blanca. Sonó el timbre.

hasta que terminaron caminando los últimos.. ◊ Terminó la clase. 11 . dígame. se desesperó Frin. ya sé. —.... (hizo que sí con la cabeza).. es estúpido. pero Frin ya estaba queriendo ver qué tramaba el tipo. aprovechando que estamos solos (pero dicho casi a gritos). pensó. Qué lento es. miró al grupo que se reía. —. —. hubiera sido una burla. —Hola.. Él se había cuidado de que el chico no lo oyera porque. Como si tuviera que mostrar que él también se reía de eso. —. e intentó una sonrisa. es un idiota. —No le hagas caso. y Lynko aceptó las bromas. no es igual. Sí. ¿Para qué se gira cuando dice eso? ¿Para ver cómo nos reímos de su frase? Qué idiota que es este tipo. me llamo Frin. Así que es nuevo. dejó la mochila en su lugar y se acercó al profesor. le hicieron alguna broma sobre la sudadera verde.. El chico regresó... Justo entonces algunos de los del grupo lo saludaron. —¡Aquí usamos sudaderas azules! ¡¿Entendió?! ¡Azules! ¡Vuelva a su lugar! Terminó de decir el profesor. y alcanzó a ver que Frin no se reía. que estamos solos y nadie nos oye (ahí miró al grupo). usted. No es gracioso. Mira. y dígame (siguió el profesor). (Frin levantó los hombros) Lo único que le importa es entrenar a los mejores para las olimpiadas. qué gracioso. pero le estaban hablando por primera vez. ¿cuánto le pagaron por iluminar la ciudad? El grupo soltó la carcajada. así que es nuevo. ¿Ésa era la broma? ¿Ésa era? ¡Qué idiota!. —Es nuevo. Aunque se pareciera a la que él mismo había hecho antes.. —A ver. Pescetti Frin Risas otra vez.. El profesor siguió: —A ver. —¿Y cómo se llama? —Lynko. (sacó la foto de la maratón).. lo dijiste antes. sí. —Hola. El nuevo se quedó serio. lo arruina. (volvió a asentir).. ja. como si la broma le causara gracia a él también. Una sudadera verde. Lynko sonrió con un poco de vergüenza. ya nos dimos cuenta de que no estamos solos. Ahá.. tratando de mantener un poco la sonrisa.. señor. En realidad. Los demás se rieron.Luis M. lo sabemos.. si no. pensaba Frin. por favor. —. Bajó la mirada. Eso ya no tenía gracia.. ja. Eso no es una broma. regresaron a la escuela. —¿Por qué te mandó a trotar? —. se cree muy importante.. ¿Cómo puede ser tan lento para pensar un chiste?. Ellos retrasaron su paso. y yo Lynko. Frin no. Tiene arena en el cerebro. con un tono como si estuviera diciendo cómo son las cosas en este planeta. pero a Frin le pareció lo más estúpido del mundo.

(hizo un gesto de que no le creía). —Es muy brillante.. yo prefiero como estas maratones.. Lynko le preguntó: —. —¿Acabas de llegar a la ciudad? (preguntó Frin)... caminando sin hacer ruido). (ladeando la cabeza) Un poco.. (se hizo un breve silencio). —En serio.. pero está enfermo. La casa de Lynko era grande y silenciosa. o que no se usaban tantos colores.. —Es que mi papá está durmiendo. (Lynko asintió). quería saber. de-co-lo-res! (se rieron los dos). Frin buscaba las palabras para convencerlo de que no se pusiera más esa sudadera. te lo pregunté sólo por saber. pensó).. hasta mañana. es más divertido. ¿no? (preguntó Lynko. —Me la trajo mi papá de un viaje. —. Frin acompañó a Lynko hasta la suya. mientras pensaba cómo decirle lo de la sudadera).. Los demás no tienen por qué meterse.. que saludó a Frin en voz baja.. ¿Dónde compraste la sudadera? —Sí. Guardó la foto y siguieron en silencio. —¿Faltaste a la escuela dos semanas? —. ¿Tu papá viaja mucho? —No. Iba a decir algo así como que aquí los chicos hacían demasiadas bromas. señora... pero tampoco quería ofenderlo. ¿Y por qué no? Si tu papá te la regaló es porque pensó que te iba a gustar. Lynko lo acompañó hasta la puerta. gracias. ya sé. —. pero ¿te imaginas si estuviéramos en otro país? Te hubieran dicho: ¡Aquí usamos sudaderas de colores. Pescetti Frin ésta es una que puedes hacer corriendo o caminando. —Hace dos semanas. Había dejado para después el tema de la sudadera. voy a mi casa.Luis M. ¿me entiende?! ¡No azules. Cuando volvió del viaje se sentía mal.. —¿Por eso no fuiste a la escuela antes? —Sí. —¿No trabaja? —Sí. —¿Por qué habló en voz baja? (preguntó Frin. —. —El mío se pasa el día viajando. no me la voy a poner más.. —A mí me gusta el deporte. —No. les abrió la mamá. pero ya no la voy a llevar a la escuela.. ¿juegas al fútbol? —No (es que soy malo. —Chao. hasta mañana... por el trabajo. Bueno. Llegaron a la escuela y allí tiró cada uno para su casa.. 12 .. no es por eso.. —¿Te quedas a comer? —No. —(Frin miró adentro de la casa y vio pasar a la madre de Lynko.... sonriendo).

Luis M. Pescetti Frin 13 .

eso no tenía lógica. me llamo Frin. Lynko no tenía por qué saber cuánto le gustaba Alma. Frin se encontró a Lynko hablando con ella. él era conversador. que pedía ir al baño cuando ella lo hacía. Hizo como que miraba en otra dirección y no le habló en toda la tarde. (Para colmo el muy tarado es amable. ¿quieres caramelos?. Frin no respondió. hablando con Alma. que le ofrecía caramelos cada vez que conseguía articular dos palabras cerca de ella.Luis M. él hacía como que enfocaba los ojos más lejos. Por supuesto que todos se dieron cuenta y Alma también. al entrar a la escuela. Si ella no estaba. estás enojado? (Lynko). Tampoco. me llamo Frin. Si lo hubiera sabido.. ¿Cómo no lo iba a buscar? ◊ Alma era una chica del mismo grupo. —¿Qué te pasa. con su ridícula sudadera verde. pero si Alma estaba cerca. si no se lo había dicho a nadie. había llegado hacía varios años. les decían Batman y Robin porque siempre estaban juntos y del lado de la justicia. enmudecía. La primera vez se le ocurrió lo de los caramelos. ¿Quieres caramelos? no es una frase que haya que tomar apuntes para no olvidarla. Pescetti Frin 3 Una mañana. No importaba. Frin. Si hay algo que odio es estar enojado con uno que insiste en ser amable). Para qué me habré acercado. Hola. mejor le digo mi nombre después. había que poner a los caramelos primero. me llamo Frin. —. la observaba. Para hablar con ella había que acercarse. Nada más verla. levantando el brazo para llamar su atención. seguramente 14 . y. Tampoco. Frin se había convertido en su mejor amigo. ¿quieres caramelos? No. como si estuviera mirando más allá. cuando estaban en segundo grado. Cuando le parecía que nadie lo estaba viendo. En realidad. no me habría hecho su amigo. Se llenó de celos y se sintió traicionado. Frin sintió que se le caían los botones. Porque ése era otro problema. ¿Quieres caramelos?. Le pareció buena idea acercarse y saludarla. ¿Quieres caramelos? Y listo.. Hola. si alguien lo descubría. Cómo no iban a notar a alguien que asomaba de atrás de una columna. Ahí estaba otra vez. Lynko lo saludó contento. El primer día lo pasó distraído y no hacía otra cosa que mirarla en secreto. hola. pero si se acercaba no podía decir una palabra. Ahí estaba.

Decía que la Luna quedaba cerca de la Tierra y era de queso. ¿Cómo hubiera hecho Ferraro? El maestro les contó el libro de un tal Italo Calvino. él lo diría: Frin. qué frase iba a decir. Sonó el timbre. No sé. convenía esperar a que estuviera sola. ¿Quieres caramelos? no era un largo parlamento. Bueno. Eso estaba bueno. Algo elemental. Pero estaba tan nervioso que el movimiento fue un poco brusco. Frin (dijo la maestra. tampoco era una obligación. No. se chocó con una maestra que pasaba detrás de ella. qué sonrisa pondría. ¿y el tuyo? Cuando ya tenía perfectamente calculado cómo iba a acercarse. —Gracias. ¿cómo estás? Pero a él no le quedaba ni una sola consonante en su cabeza. porque si no la noche olería como las patas del de gimnasia. tomó un caramelo y siguió su camino). pensando que era una broma. La Luna no puede ser de queso. Aprovechó la clase de Lengua para repasar el plan. casi la hizo tropezar. ni la más mínima vocal. Mejor paraba de contarlos. qué caramelos ofrecería. ahora. pero lo iba a hacer. No. No podía ser. (negó con la cabeza). Las cosmicómicas. Regresó por ellos. como ratas que escapan de un barco que se hunde. lo mejor es llevar un chiste bien pensado y que parezca que a uno se le ocurrió en el momento. —No eran para ella (protestó Frin. Lo único que pudo hacer fue sacar la mano del bolsillo llena de caramelos. Pescetti Frin ella diría algo.. o ¿Caramelos?. cuando movió un pie para dar el primer paso. ¡Qué idiota! ¿Cómo no se dio cuenta antes? Por poco queda como un tonto. y ya. ¿quieres que te lave unos caramelos? Se quedó sola. No quedaba más remedio que acercarse. —¿Y para quién eran? (preguntó Alma) ¿Sólo para ti? —. con la mano extendida). cómo estiraría la mano. ¿cómo se iba a presentar con el nombre? Era evidente que cada uno sabía el del otro. se dio cuenta de algo crucial.. Alma lo señaló a él. y ahí sí. es más. ¿Y si se acercaba con un chiste? ¿Y qué tal si en el momento no se le ocurría ninguno? ¿Qué le iba a decir? Lo siento. y al final: ¿Quieres un caramelo? O: ¿Quieres unos caramelos? Sí. ¿vamos a buscar queso a la Luna? Frin se rió de su propia idea. Ella lo saludó: —Hola. algo así. Alma. Faltaba uno. Alma. será para otra vez. Alma. Alma estaba hablando con su amiga Vera. o le preguntaría su nombre. Alma dio un respingo. él mismo lo había pasado al otro bolsillo. Pero a medida que se fue acercando se puso más nervioso. mejor.Luis M. que lo clavó en el suelo y lo frenó. Al hacerlo. que seguía con la mano extendida. Se dio cuenta de que se había olvidado los caramelos en su pupitre. —¿Puedo tomar uno? 15 . Hola. Aquí está. Sin darse cuenta. Cuando sonó el timbre y salieron al patio sintió que era un poco más difícil de lo que había calculado. contando los caramelos en su bolsillo. Frin sentía que las palabras empezaban a huir de su cabeza. Frin. Hola. al menos podría decir eso. Estaban en el mismo curso. había que pensar otra cosa. porque si no iban a quedar un poco manoseados. podía hablar mañana. Dio vueltas por el patio.

Si ella había aceptado uno. caminando uno en cada acera. Éste estaba envuelto de fábrica. —Ey. Además. idiota! (replicó Lynko). ni se burló. Eran un asco. una frase que jamás se le hubiera ocurrido. las encontró. (asintió). y eso había sido hacía años. No sólo estaban arrugados. había estado charlando con ella de lo más tranquilo. había estado charlando con ella de lo más tranquilo. están un poco arrugados. ◊ Pero todo eso le había costado acercarse a Alma. extendió la mano nuevamente. —¿Qué? —Éste estaba envuelto de fábrica. —Gracias. y eso había sido hacía años. Él miró los caramelos en su mano. ¿qué te pasa. —Ey. No había estado nada mal. no se rió. ◊ Pero todo eso le había costado acercarse a Alma.. envolvió los caramelos. Metió la mano en el bolsillo. no se rió. Y se fueron rumbo a sus casas. estaban arrugados y pegajosos. Lynko. Lynko. ¿qué te pasa. No había estado nada mal. y él no había tenido que decir ningún chiste. No era justo.Luis M. algunos estaban sin la envoltura.. Él miró los caramelos en su mano. Y ahora. —¡Piérdete tú. Si ella había aceptado uno. Frin? ¿Estás enojado? —¡Piérdete! (gritó él). Además. Eran un asco. Éste estaba envuelto de fábrica. Frin? ¿Estás enojado? 16 . un recién llegado a esta escuela. Pescetti Frin —. un recién llegado a esta escuela. Frin los miró. No era justo. ni se burló.. era que le había ido realmente muy bien. y él no había tenido que decir ningún chiste. —Éste (dijo Frin). era que le había ido realmente muy bien. Y ahora. (sonó el timbre. Alma lo tomó y fue hacia el aula). Ella puso cara de asco.. —Uy. estaban arrugados y pegajosos. una frase que jamás se le hubiera ocurrido.

caminando uno en cada acera. 17 . idiota! (replicó Lynko). Pescetti Frin —¡Piérdete! (gritó él).Luis M. —¡Piérdete tú. Y se fueron rumbo a sus casas.

Frin se agachó a recoger lo y exclamó: —¡Un hueso! —¡. Este.. lo cerca que estaban. Se habría quedado tieso como una estatua en medio del patio de la escuela. Había cruces oxidadas. Soltaron una risa nerviosa al ver que sólo era una rama. blanda y con la forma de un hueso. ¿qué haces el sábado por la tarde? (Alma). —. ◊ El cementerio abandonado quedaba en un monte cerca del pueblo. también por el silencio del lugar. le regaló tantos caramelos que el dentista de Alma podría haberse vuelto millonario. Sólo que Frin se hubiera convertido en papel de caramelos. No se atrevían a romper el silencio del lugar.. él hubiera pasado al estado gaseoso. aunque parecía ir al lado suyo. Una caída. A pesar de que era de día y había buena luz. Estatua de Frin ofreciéndole caramelos a Alma. (Frin tiró el hueso al suelo). si es mujer. o en la flor del ceibo. Alma no le soltó la mano. se detuvo. —. Primero cruzó Frin.. El camino era de tierra y fueron en sus bicicletas. Luego pisó el alambre de abajo y levantó el otro. Pescetti Frin 4 ¿Qué había pasado desde la primera vez en que Frin se acercó a ella hasta ahora? Sencillo. Pero resultó ser una rama de color marrón oscuro.. delgada.. y le agarró la mano). para que pasara Alma.. Como una de esas leyendas indígenas en las que un indio se queda transformado en un pájaro que canta. Si Alma hubiera hecho el más mínimo chiste al ver que Frin la buscaba. Pero nada de eso había ocurrido..Luis M. y Frin pasó de dejar que ella le tomara la mano a tomársela él también. (Jugar con Lynko).! (Alma dio un grito ahogado. iban caminando lentamente entre algunas lápidas caídas. Claro... nada. otra apenas inclinada. ella lo seguía.. Allí era Frin quien guiaba los pasos. (triple «glup»). Un mito más para la humanidad. —Hola. Él creyó ver algo. Alma también. la soledad. ¿vamos a verlo? —. Lo hizo con 18 . Las apoyaron en la alambrada que lo rodeaba y entraron. —Mi abuela me contó una historia del cementerio viejo.. Frin. Callados.. Siguieron adentrándose.

Él fue entrelazando sus dedos en los de ella. En el de las vueltas alrededor de la cancha. La luz entraba atenuada por los árboles. en voz baja). pero le apretó la mano). sin saberlo. entonces? (en el oído de él). había una gran cruz de metal. uno a uno. ella respondió igual. lo acercó hacia ella. Tal vez dejó pasar una oportunidad de darle un beso. o de acariciarle la cara. Pero no quitó su mano. le soltara la mano.. que levantó los hombros y continuó caminando.Luis M. del lado opuesto al que habían entrado. En Frin el tímido. —¿Qué?. No te oí (también susurrando). —¿Y para qué tiene flores. Alma susurró: —Mi abuela me contó que. El suelo estaba lleno de hojas y húmedo. y ella le devolvió la mirada con una sonrisa. estaba en el borde del cementerio. Frin no quería que ese momento terminara nunca. Otra cruz oxidada. y llegaba hasta la altura del pecho. Clavada en la parte de arriba. desde todos lados por igual. Es verdad que también se pierden cosas por no tomarlas. un olor ácido les hizo fruncir la nariz. que abrazaban los dedos de él. Se quedaron en silencio. inclinadas. —Frin. 19 . la mayoría de las veces. porque los cerrados árboles del monte no dejaban que el sol diera a pleno. atento a si ella iba a quitar su mano. Cuando él la tomó. pero no siempre es fácil saberlo.. En él. Toda la construcción tenía un paso y medio de ancho. —¿Tienes miedo? (preguntó Frin.. Al acercarse. todavía? (preguntó Alma en un susurro). así como llegaba la luminosidad. a pocos pasos de la alambrada.. ¿habrá alguien enterrado ahí. No pudo evitar mirarla a los ojos. ◊ Avanzaban pisando con cuidado. Caminaron entre plantas y árboles altos hasta el centro del cementerio. Como un papel que da vueltas sobre sí mismo. Frin aflojó su mano. —No creo (respondió Frin al oído de ella). Y a veces. Había una pequeña construcción de ladrillos con el revoque caído. Casi deseó que todo el mundo fuera un cementerio viejo.. le volvió a preguntar. un musgo verde lo cubría. y con los labios casi rozando su oído. Muy oxidada. Había una pequeña capilla. Sus pies se hundían en el suelo blando. para que Alma nunca. A Frin le dio tanta emoción sentirla así de cerca. Pero eso sólo puede pensarlo quien nunca haya sentido tener algo tan cerca y a la vez poder perderlo todo de golpe. cobijándose un poco más. Sin pensarlo. Alma se detuvo.. nunca. Siguieron caminando hasta el otro extremo. igual que el viento. muertas ellas también. con unas flores de plástico enroscadas. La más grande del cementerio. Descoloridas. hay que decidir. En Frin. En varias partes. ella apretó suavemente sus dedos. —Shhhh (hizo Frin con un dedo). Alma continuó ese gesto. —. Pescetti Frin mucho cuidado. tomó a Frin de un brazo. (ella hizo que no con la cabeza. Sólo llegaba el aire fresco. como si vigilara el lugar. como si fueran los dedos de Frin que abrazaban los dedos de ella.

cenizas y restos que indicaban que alguien había comido y había usado el lugar como baño. Al poco rato ya no quedaba nada de la magia anterior. —¡. y les chocó el contraste entre esta realidad congelada y el mundo de afuera. pasó ella. Se subieron a las bicicletas y tomaron el camino que los devolvía al pueblo. ¿Y? —Me gusta Arno.. Sintieron miedo de que volviera y los encontrara allí. (Frin seguía jugando con su ramita).. donde otros iban al banco. A Alma le gustaba otro..... (Alma lo miró) —.. Frin levantó la vista y vio el campo que estaba pegado al cementerio. Pedaleando callados. tratando de disimular su desconcierto. Nada. Sus respiraciones. Regresaron hacia el lugar de la cruz grande. hasta ahora. (silencio mirando el suelo). —Te digo que no.. Frin.. ¿Te enojaste? —No. dime. no disimules. Alma le preguntó: —¿Te puedo decir algo? —¿Lo que te contó tu abuela? (Frin tomó una ramita). —Está bien. Pasó él. Frin hizo algún comentario sobre la escuela. Tan sencillo y tan corto como eso. «cuic cuic». a la escuela. —No.. Quitaron algunas ramas y se sentaron uno al lado del otro.. mientras seguía mirando el suelo. Volvieron a quedarse callados... Se oía el ruido de las ruedas en la tierra. —Te quedaste serio. Pescetti Frin La capillita no tenía puertas ni ventanas.Luis M. Frin no ofreció la mano a Alma. 20 . Se levantaron y regresaron.. El ruido de las cadenas de la bicicleta de Frin.. donde todo seguía igual..! —.. Un mundo aparte. —Ya entendí. les había recordado el mundo exterior. Después de un largo silencio. —. El mundo donde ese señor estaba cosechando.. Ellos todavía estaban en el que no sucedía nada de eso. el avión de fumigar hacía una pasada. En ese momento. —. Había ladrillos caídos en el suelo. ni ella la buscó. —.. ¿por qué? —¿Por qué pusiste esa cara? —No puse ninguna cara. además. no. Se alejaron.. donde ladraban los perros. el olor era insoportable. donde picaban los mosquitos. que va a ser nuestro secreto.. me tienes que prometer que no se lo vas a contar a nadie. Pero tan largo o tan imposible también. —. Separó los alambres..

Pescetti Frin 21 .Luis M.

Corría despacio a propósito para ponerse a su lado. —No... por las cosas imaginarias. idiota (aguantando la risa).. —¡Abrió la boca! Esto va mejorando. Estaba en eso cuando vio que el profesor le decía algo a Lynko.. perdón.. fue. Perdón por las bicicletas sin cambios de velocidad.. debo seguir. ¿me vas a decir qué te molestó? —No. —No lo hagas... Ferraro gritó: —¡Lynko! ¿¡No te molesta correr con ese mariquita?! Él se paró en seco. ¿por la lengua del maestro de Lengua? —¡Para.. fue. —De acuerdo.. —. Cuando llevaban la mitad de una vuelta. ¿fue eso? —Para. —. fue. notó que Lynko estaba cada vez más cerca. Pescetti Frin 5 En la clase de Educación Física Frin hizo los ejercicios con desgana y el tipo lo había castigado otra vez.. idiota! (lo empujó con el hombro). todo lo que existe en el mundo.... Tenía que caminar y correr alrededor de la cancha. lo que puedo hacer es empezar a pedirte disculpas por todo. oh. ¿fue porque estuve hablando con Alma? En ese momento.. Bueno. ¿por qué te enojaste? —. —. Ey.. a ver..... Se acercaban las olimpiadas interescolares.. por los arbolitos de Navidad.. debo seguir (con tono melodramático). Sí. fue. intuyo que vamos bien.. de verdad te pregunto..... (trotaba callado). así nunca te voy a poder pedir disculpas. (Frin sonrió).. vamos bien. es por ahí.. —Voy a empezar. eh? —. —Oh. debo seguir. —. A ver... —Oye. ni le dio tiempo a decir nada a Frin y gritó 22 . que empezaba a trotar. ¿fue eso? —.. ¿qué te pasa. (hizo que no con la cabeza). seguiré. Mientras tanto.. sí... —Frin. así que se concentró en su paso. en el cielo. Frin.. ¡Lo mandó a correr alrededor de la cancha a él también! ¿Por qué habrá sido? Frin se acordó de que seguía enojado con él... y el tipo estaba como loco. amigo. Oye.Luis M. se aproximaban a donde estaba el grupo entrenando con el profesor.

imbécil cara de vaca!!! Los demás se rieron. Frin lo miraba. Cuando volvieron. que 23 . —Oye. Lynko le tiró un puñetazo que le pegó en la nariz. junto a otros chicos. Aunque todo había empezado por él. pero. pero eso era lo único en que estaban pensando todos. —Que no me gustan los bocazas (Lynko). a Lynko por gritarle a un compañero. Y siguió cruzando la puerta. En cambio. Lynko se pasó todo ese tiempo clavándole la mirada a Ferraro. El profesor los seguía regañando. ¿cuál es tu problema? (Ferraro). La mole Ferraro se fue encima de Lynko y lo hizo caer. Que los iba a llevar a la Dirección. El grandote se agarró la cara con las manos.Luis M. pero logró pegarle otra piña en la nariz que lo hizo sangrar. Miró a Lynko con vergüenza. Ferraro lo agarró del hombro. Frin se dio cuenta de que iba a haber pelea. Pescetti Frin furioso: —¡¡¡Métete en lo que te importa. Lynko quería patearlo y zafarse. ◊ Ya casi terminaba la clase. ¿fue por eso? Pero el profesor los estaba llamando. —¿Y yo por qué? Dijo Frin. Mientras los regañaba. Cuando lo tenía en el suelo. pero él estaba sacándose la tierra de la ropa y seguía mirando furiosamente a Ferraro. pensando que se demoraba horas en decirles algo que ya habían entendido. trabándole los dos brazos abiertos. Los gritos de todos los demás. Lynko siguió como si eso no hubiera importado. los mandó a dar una vuelta más. lo empezó a golpear en la cara. —¡No habíamos empezado todavía! ¡Pegas a traición como los mariquitas! Lynko le tiró una patada que el otro alcanzó a esquivar. furioso. antes de que se diera cuenta. Frin estaba paralizado ante la pelea. ya sabía. habían llamado la atención del resto del grupo. Frin. Los hizo parar delante de todos y los regañó. se abalanzó encima de Lynko. A Frin lo recorrió un frío de miedo en las piernas. pero inmediatamente sintió que no tendría que haber dicho eso. que regresó corriendo a ver la pelea. alentando a su amigo contra el-reciénllegado-de-la-sudadera-verde. Ni le hacía caso a lo que el profesor estaba gritando. volvió a preguntarle: —Oye. Lynko atajaba algunas. el grupo estaba saliendo de la cancha. Los separó a gritos y empujones. Harto de los tres. por qué al tipo. Ferraro estaba parado al lado de la puerta. Iba a haber pelea. recibía casi todas. pero era su favorito para las olimpiadas y le dijo algo por compromiso. El profesor también. pero no podía. tirándolo hacia dentro de la cancha. Les dijo que estaba harto. que era más grande y también lo miraba desafiante. Lynko siguió caminando tranquilo. su amigo se había liado en una pelea para defenderlo y a él lo único que se le ocurría era decirle Y yo. A Frin por correr mal. y a Ferraro también. Qué estúpido. Ferraro.

. perdón. pero después asintió con la cabeza). —.. —Que no se metan contigo.. No me gusta pelear... Frin. —¿Por qué? —No.. —Yo no sabía que te gusta.... que. —Júralo. ¿oíste? —¿Y qué hablabas con tanto entusiasmo.. llevas días enojado por tonto. —¿Qué miras?. (Frin primero levantó los hombros. ¿verdad? —. Pero tampoco funcionaría. —Sí. Frin! ¡Júralo! (riéndose)... entonces? —Ella tiene una tía que también viaja por su trabajo y yo le hablaba de mi papá. que. Oye.. —Ah. de verdad te felicito. —Nadie lo sabe. ¿y? —. Pescetti Frin llamaría a sus padres. (Lynko lo empujó).. —Si fue conmigo con quien se metió. no te dejes decir mariquita. ¿por qué me lo iba a decir si no es cierto? —No sé. (lo empujó. qué va. (levantó los hombros). estás delirando por los golpes. —. Siguieron en silencio. —Lynko.. ¿por qué no le pegaste? —. —A mí me gritó mariquita. —(sonrió) No es por eso... Tú eres mi amigo. uno medio pelirrojo.. es linda. —¿Cuál es? —Se sienta al fondo. es muy linda. que...... Frin buscó caminar al lado de Lynko. (por miedo). que. —Por eso. —Sí que importa.. ya.. ¿Por? —Yo tendría que haberme peleado. ¿De verdad? —(riéndose) Te lo juro. que. por no preguntar y por imaginarte eso (se reía). —. —. —Está bien... ¿y tú le creíste? —Claro. ¿¡Qué?! ¡No! ¿Tú pensaste que yo estaba hablando con ella porque me gusta? —No.? (lo miró sorprendido).... para darte celos. Estaban siendo buenos amigos. —Eres un idiota por no decírmelo.. Frin... ¿vale? —.Luis M... —.. qué se cree. también riéndose). ¿oíste? Se tomaron de los hombros. ¿por qué viaja tanto tu papá? 24 . —Gasta demasiada electricidad (riéndose).... —¿. ¿qué miras? (y entendió). te puedo prestar mi sudadera verde para que la enloquezcas. el otro día fuimos a pasear al cementerio viejo. Romeo. del lado derecho. —Oye. Regresando a la escuela.. en serio. —. hasta que Lynko habló: —Fue porque estuve hablando con Alma. Lynko. Me contó que le gusta Arno.

Pescetti Frin —Por el trabajo (contestó. frunciendo la boca). Ya estaban llegando a la escuela. ¿para qué Alma me iba a querer dar celos? Para nada. con una sonrisa de oreja a oreja. ¿no? Lynko levantó los hombros.Luis M. Casi nunca está con nosotros.. ¿Y si Lynko tenía razón? No. 25 .. —Pero te debe de traer cosas bonitas. pensaba Frin.

y jugaban a las cartas. La mamá trabajaba en una fábrica de ropa de baño. Allí comían. que tenía un baño dentro. No hubo palabra ni silencio que no tuvieran una telenovela o un programa de concursos de fondo. él hacía la tarea. que los papás podían ir al baño sin salir al pasillo. la familia de Lynko tenía mucho. Estaban abriendo la nevera para buscar zumo de naranja. Frin pensó en la mesa de su casa. ensuciarían la alfombra. El papá era administrativo en un hospital. Y a veces todo eso al mismo tiempo. Recordó la sala de su casa y las visitas que iban allí. el cuarto de sus papás. No recordaba una sola conversación con sus papás sin que la televisión estuviera encendida. pensó. amplio. uno para la madre. una para la señora que trabajaba en la casa. la televisión estaba en un cuarto aparte. Se oía y se olía. mucho dinero. Una para lavar y planchar. Jamás las dejarían entrar aquí. Sus dos trabajos quedaban cerca de la casa. Además había un cuarto para las visitas y hasta otro para el televisor. Pescetti Frin 6 A Frin le molestaba que sus papás se pasaran el día viendo la tele. apoyando su cabeza en las piernas de su papá. pero era el tipo más divertido del mundo. Durante ese tiempo no había ningún televisor enfrente. también tejía por encargo. Había un cuarto de juegos. y que Lynko la veía acostado a lo largo del sillón. 26 . radios sí. El papá viajaba demasiado. que era más o menos del tamaño de donde en aquélla guardaban los paraguas. su casa era mucho más grande que la de Frin. un estudio para el padre. Frin se acordó de que en su casa el único baño quedaba cerca de los dos únicos cuartos y siempre se oía cuando alguien lo usaba. Pero antes de decirse hola. Frin no lo podía creer. lleno de colores. Para empezar. un garaje para la cortadora de césped. una sala para recibir a visitas importantes. Había como cuatro habitaciones para cada cosa. El cuarto de Lynko. La cocina era ocho veces el tamaño del dormitorio de Frin. Cierta vez se lo dijo. Las primeras veces que Frin entró a esa casa se hizo una idea muy clara. la voz del televisor era la primera que se oía en la casa cuando entraban. La casa de Lynko era muy distinta. hablando al mismo tiempo que todos. dejaban los avisos de pago de impuestos. o sea. Lo más increíble es que no la usaban mucho. eso les permitía almorzar juntos y que no fuera tarde cuando llegaban. un comedor diario. o robarían un cenicero.Luis M.

. Se dio cuenta de que en todo ese tiempo que habían estado hablando. abandonando su lugar en la fila. en medio de una comida.. le decía siempre. con la misma tranquilidad.. casi no probó bocado.. Se giró sonriente y se acercó a ellos. aun cuando le había quedado toda la comida para él. —Hola. Lynko podía dejar la puerta de la nevera abierta un minuto.. Tu casa es más grande para jugar. sentado a la mesa. En casa de Frin. él es Frin! El papá estaba vestido con jeans nuevos y una camisa azul a cuadros. aunque ya tenía la panza llena. no sé. pero no se oía nada. Miró cómo salía el vapor de la cacerola apoyada en un trapo para que no quemara al plástico. Se llenó su vaso dos veces. porque era un argumento muy estúpido. Frin dijo que sí. media hora. Lynko estaba de su mano y dio un grito: —¡Papá. ¿cómo hicieron tus papás para tener tanto dinero? —. notando que en muchos lugares la pintura de las flores estaba un poco corrida. Yo creo que no.. si tuvieran mucho dinero mi papá no tendría que trabajar y viajar tanto y estaría todo el día en casa.. le decía: —Estoy muy contento de que Frin sea amigo de Lynko.. mucho gusto.?? ¿Qué no? —Bueno. mientras le acariciaba la cabeza. Y. o la mamá. ¿no? Frin no supo qué responderle. No quería que pisara su casa ni que conociera a sus papás. su mamá se levantó y fue a encerrarse en el cuarto con los ojos llorosos. Saludó a su papá también muy amablemente y.. con sus codos apoyados en el mantel de plástico azul con flores pintadas. No se caía el cielo. Recorrió el mantel con la vista. Nada de nada. Frin se quedó solo. No coincidía bien. Se armaban verdaderas peleas en las que se echaban la culpa uno al otro sobre quién había dejado la puerta abierta. la puerta de la nevera había estado abierta. Revolvió un poco la comida de su plato con el tenedor.. se pelearon y se dijeron cosas tan fuertes. No hace 27 . Una vez. Aunque muy cierto. lo único que se le ocurría era decirle: Lynko. sólo las voces del programa de televisión. 10 minutos. en tu casa hay zumo de naranja en la nevera. el papá se enojaba y daba un grito. pero ni abrió la boca. no se partían las paredes. No pasaba nada. Pescetti Frin —Oye. porque en su casa no había. —¿¿. Por eso le molestó tanto esa mañana en la que fueron a la panadería y se encontraron con Lynko y su papá. Y todo había empezado porque alguien había dejado la puerta de la nevera abierta.Luis M. que su papá dio un portazo y se fue a la calle. Y cuando él mismo sentía que había hecho mal. si alguien se olvidaba la puerta de la nevera abierta. ◊ Frin nunca invitaba a su casa a Lynko. Frin. Lynko le preguntó si no quería más. Prestó atención a si oía llorar a su mamá en el cuarto.

Y aun así se oían las voces del televisor. Frin se fue a su cuarto. De esclavo en el hospital. Su papá le contó a su mamá que habían conocido al papá de Lynko. Frin tomó el paquete apurado y dijo: —Vamos. —¡Oye. Y sufría porque el papá de Lynko preguntaría lo mismo. y que él se había portado fatal. 28 . Frin caminaba serio. aunque él sólo hacía que lo atendía y sonreía de vez en cuando. ¿qué te pasa a ti?! Frin no pudo evitar que volvieran a saludarse y a decirse de nuevo que había que visitarse. enojado). ¿no? —¡Ya está. papá. Pescetti Frin otra cosa que hablarme de él. Pero no había cómo salir de la situación. con los ojos llenos de rabia.. Cuando quedaron solos. el papá lo regañó por haberse mostrado tan maleducado. espera que ellos compren. que le hablaba de la empresa y que eran demasiados viajes. —Sí. Fueron avanzando lugares en la fila mientras Lynko le hablaba. Frin se enojo muchísimo porque sonaba como si le hubiera pedido trabajo. sacó su artículo de la maratón y se puso a leer. caminando rumbo a la casa. que parecía un tipo muy amable. él sólo deseaba que se callara la boca e irse cuanto antes. En realidad estaba oyendo que su papá le preguntaba en qué trabajaba al papá de Lynko. Frin. ya está. sin embargo. Cuando el padre de Lynko dijo: Bueno. cerró la puerta. que era un buen muchachón y que estaban orgullosos.. No podían irse sin haber comprado nada. Lo hizo y oyó perfecto cuando dijo. Frin oyó que su papá decía que sí. vamos! (repitió.Luis M. tenemos que visitarnos un día de éstos.

quería que Arno fuera su amigo. la pasearía al lado suyo. ¿Qué se supone que debía hacer Frin en ese caso? ¿Avisarle a Arno? Qué tonto soy. estaba solo. Era pelirrojo. ¿Qué era.Luis M. ni por la altura: no era más alto que Frin ni más inteligente. ¿Qué tenía de especial? ¿Por qué a Alma le gusta ese idiota? Se imaginó que un grupo de científicos ponían a Arno encima de una mesa del hospital donde trabajaba el papá y le sacaban las tripas investigando qué tenía de especial. qué hermosas tripas! —¿Será por eso. Se contuvo por vergüenza. pero no debía de ser por eso. doctor? No parecía tener nada especial. Sin embargo. Tal vez era un secreto entre ellos dos. pero lo que en realidad sentía era que quería estar cerca de Arno. Luego abría su mochila y sacaba lo que traía. ser como él. pero Arno no lo sabía. (Ahora va a ir con él).. que apoyaba su cara en una mano. se preguntaba cuando vio entrar a Alma. ni hacía chistes. Arno era muy callado. pensaba Frin. todo lo ponía a un costado y seguía buscando. Frin sintió el impulso de acercarse y ayudarlo a encontrar lo que fuera que se le hubiera perdido. Entró seguro de que la iba a encontrar con Arno. No disimularía. Ése sí que sabe guardar un secreto. pensó. Pescetti Frin 7 Frin iba pensando que cuando Alma le hablaba era como si sus ojos preguntaran algo. —. entonces?. Cuadernos. distraído.. sentado en el borde del pasillo que separaba el patio de las clases. ¿Será que no le gusto a Alma porque hago chistes? Debo ser más serio. Frin. no buscaba hacerse amigo de nadie. Pero Alma pasó enfrente sin mirarlo. Entonces se le ocurrió que tal vez fuera precisamente eso. —¡Mira. ◊ 29 . como él. sí. o tal vez a Alma le gustara él. Nunca me aguanto si puedo hacer un chiste y así quedo como un payaso. Y Arno tampoco se había fijado en ella. Si yo le gustara a Alma. ¿Cómo había logrado que a Alma le gustara? Peor aún. Qué raro. ¡Qué chica va a querer estar con un payaso! Seguía viendo a Arno. lápices. ¿cómo voy a decirle eso? En todo el tiempo que siguió observándolo no notó ni una sola vez que Arno mirara hacia el grupo en el que estaba Alma.

(lo empujó). —Si quieres le podemos preguntar a Arno: ¿Oye. ¿y ahora por dónde sigues? —...Luis M. (A mí me gusta Alma).. ni se miran. mira. qué? ¿Tengo que buscar a alguien a quien yo le guste? —Vas bien. le gusta y punto. —A ver.. —. Comenzó a resolverlo mientras seguía pensando: ¿Entonces. —Muy bien. —Frin. ¿vamos a hacer una salida en bicicleta? ¿Un picnic? —Bueno. Frin. —Me vas a desprender la retina. —¿No es raro? —No. No. —. —(la maestra terminó de anotarlo) ¿Lo entiendes? —(¿Y si yo le dijera a ella que me gusta?).... qué tienes para que a Alma le gustes? —No seas tonto.. al revés. —Oye. Frin. —Tú me dijiste que me la siguiera poniendo (Lynko). Pero eso no quiere decir que yo vaya a empezar a gustarle.. no que eran novios (y siguió jugando a la pelota con una bola de papel).. porque ella te dijo que le gustaba. tenía razón.. Frin. el domingo. (¿Alguien a quien yo guste. (Lo mejor sería que yo le gustara a alguien que me guste mucho). Oye. Yo tendría que hacer algo. —¿Nunca te vas a quitar esa sudadera verde? (Frin). En el recreo largo de mitad de la mañana. deje de quererlo. Oyó que la maestra lo llamaba a la pizarra.... —¿Qué estás mirando? —Nada. ¿cómo puede ser? —¿Todavía estás con eso? Le vas a hacer un agujero en la nuca de tanto mirarlo. —(A Alma le gusta él aunque no haya hecho nada). Maldita claridad de Lynko. si no sabes hacerlo vuelve a tu lugar (se oyeron algunas risas en el aula). vamos a hacer este problema juntos. ni se hablan. —. ¿no? Frin sintió que se hundía. Sí. es en serio. ¿Eh? Sí (Sería un tonto.. porque ella ya me dijo quién le gusta).... despeja éste.. 30 . En la clase de matemáticas estuvo pensando: ¿Realmente se puede querer a alguien para toda la vida? Tal vez cuando Alma vea que a él ella no le gusta. Podían no ser novios en toda la vida y de todas maneras gustarle a Alma.. —Oye. no te olvides el cuatro. sí lo sé.. ¿estás prestando atención? —. Lynko. —No. Pescetti Frin Lynko se sentó a su lado.. ¿por qué será que a alguien le gusta otra persona? —Nada. —. algo debe de haber. el domingo llevamos hamburguesas. Frin se acercó a Lynko. —No.. aunque ella no me guste a mí?). cruzando su brazo por la espalda..

—Si encontraste lo que estabas buscando hoy. Sacaba la lengua. le hacía señas de que estaba loco y ponía los ojos bizcos.. Se lo había tirado Lynko. que se reía de él. dije. sin ver que la maestra se había parado detrás de él.Luis M. Frin le señaló la sudadera verde y movió la boca diciendo: Apaga tu maldita sudadera verde. y se sentó tenso y derecho. Ojalá todo esto fuera como resolver una operación en la pizarra: si a mí me gusta Alma y a Alma le gusta Arno. Frin se sentó. —¡Lynko! ¡¿Se puede saber por qué estás haciendo el payaso?! Lynko casi pegó un salto del susto. —. (Arno puso cara de ni saber de qué le estaba hablando). regresá a tu lugar. Toda la clase dio una carcajada y Frin se agarraba la panza de la risa. Frin. Fue hasta su lugar. 31 . Pescetti Frin —Perfecto. no a conversar (la maestra). No entendía nada de nada. Alma tenía la vista clavada en su cuaderno.. Un papelito le pegó en la cara. ponía los ojos bizcos y cruzaba las manos. Pero se acercó donde Arno y le preguntó: —¿Encontraste lo que se te había perdido? —¿¿Qué?? —¡Frin! A tu lugar. Lynko volvió a hacerle señas de que estaba loco. y Arno quién sabe sobre equis.

Elvio lo miraba serio. —¿. sentía el viento en la cara y su cuerpo lleno de energía. por eso se cuidaba de no pedirles. sea o no sea su hijo. La cadena de la bicicleta hacía «cuic. Dobló una esquina y vio a Fede. —Te pagaría así. —(sacó dinero de la caja) Ve al quiosco a comprarme una caja de cigarrillos. no hay dinero.. ¿Qué quería decir tres? ¿Tres pesos? ¿Treinta? ¿Trescientos mil? Se subió feliz a su bicicleta y pedaleó hasta su casa. y tomó otro trago.. cuic. en realidad. Frin. Gritó entusiasmado.Luis M. no porque fuera muy ahorrativo.. cuic. No había entendido que le estaban ofreciendo el primer trabajo de su vida. como si fuera más poderoso que antes. Iba a mil. ¿adónde vas?! —¡¡¡Tengo trabajo!!! («cuic. Esas respuestas lo llenaban de vergüenza y hacía todo lo posible por evitarlas. un amigo del curso: —¡Ey. el dueño de la librería. si sigues con ese lápiz le vas a tener que sacar punta a tu dedo (dijo la mamá). lo enojaba muchísimo oír que le decían: No podemos. Pescetti Frin 8 Una tarde. Elvio lo miraba como si lo estuviera estudiando. Frin fue a comprar un lápiz. porque ya estaba escribiendo con un pedacito que casi ni se podía agarrar. cuic»). —¿Y no te gustaría ayudarme aquí por las mañanas? Frin ladeó un poco la cabeza porque no sabía si iba tener ganas de venir todas las mañanas. Frin casi rebota en el techo por la sorpresa. sin dejar de pedalear de pie para ir más 32 . Él había entendido que tenía que seguir viniendo como un favor. Elvio. Enseñó la mano mostrando tres dedos. y le preguntó: —¿Estás trabajando en algún lado? —¿Yo?. le vendió el lápiz y le preguntó: —Oye. no que le iban a pagar tres. Él sabía que sus papás no tenían mucho dinero. como un reloj loco. Cuando regresó y entregó el paquete de cigarrillos y la vuelta.?) Sí. ¿puedes hacerme un favor? (tomó un trago de una copa). Frin tomó el pedido con naturalidad: es normal que un adulto le pida a un niño que haga un trabajo. Frin. cuic» a toda velocidad.. no.. un señor un poco calvo y panzón.. —Frin.

Llegó a su casa y encontró a su madre preparando la comida. ¿o se lo pediría su mamá? A la hora de la comida se lo mostró a sus padres.. vas a ir juntando tu dinero (explicaba su papá). a él le había encantado la idea y su madre le preguntaba dónde. Frin creía que la madre estaba contenta por la noticia y también se reía.. —Te puso a prueba. todo suyo. que era todo. Frin regresó a su casa y contó tres veces los billetes en el camino. Elvio se lo había ofrecido. —(Frin negaba con la cabeza).. La madre se reía porque le divertía ver a Frin tan excitado. como si el que hubiera conseguido trabajo fuera él. El viernes cobró su primer sueldo. no era un premio.. Lynko no se cansaba de hacerle sugerencias. Mientras su madre seguía cocinando.. yo prefiero ir comprando y así igual voy a ir comprando más. él se paró al lado y con el mismo entusiasmo le contó cómo había sido. señor. si ibas a ir. no lo había pedido. hablando rápido.. Después hicieron más planes para la salida del domingo. No. pero Frin estuvo sentado en el escaparate desde las siete y media. —¿Y qué vas a hacer con todo ese dinero ahora? Le preguntó su papá. pero no vas a descuidar la escuela. Se lo habían dado por su trabajo. que ya sabía la noticia. —¿A prueba? —Ahá. lo que no entiendo es para qué me mandó a comprar cigarrillos. Los dos se alegraron y lo felicitaron. Cuando Elvio lo vio. Esa noche. No se lo habían regalado. con cariño. Pescetti Frin rápido.. Le dio un dinero en la mano e hizo que levantaba su copa para brindar. o sea. dando saltos. contento. por qué no me lo dijo antes. sonrió. Ahí se dio cuenta de que ya era un hecho.. No lo podía creer. Y esa pregunta quería decir varias cosas: no le iban a pedir el dinero. cuando ya estaba acostado. si ibas a devolverle el dinero. Frin! 33 . que inmediatamente se lo contó a su madre. ◊ La librería abría a las ocho y media de la mañana. Frin. —Bueno. ya era un hecho. —¿Y para qué? —Para poder comprar más cuando hayas juntado bastante. tengo trabajo! —¡Ey! ¿Y dónde? (curiosa y divertida por la agitación de Frin). Fue hasta su cama y le preguntó: —Papá. llamó a su padre. Sí. Frin. —¡Mamá. y ellos no se iban a meter en lo que hiciera con ese dinero. No hubo quien lo convenciera de que era demasiado temprano.Luis M. Era la primera vez que tenía un dinero que era suyo. —¡Claro que no. mamá! Por la tarde fue a contarle a Lynko. —Mirá. Llegó la hora de la comida y Elvio le dijo: Toma. Se pasó tres días sin saber en qué gastarlo. —¡Mira esa pelota. él lo podía gastar sin que nadie le dijera nada. apretándose los dedos. si lo ahorras.

. Era una enciclopedia que también se vendía en fascículos más pequeños y que Arno siempre llevaba cuando tenían que consultar algo en la escuela. pero también a que era bonito estar así con Frin. Nunca había visto a nadie leer de esa manera. 34 . —¿Qué estás leyendo? —Mira. Para su sorpresa.Luis M. Frin siguió leyendo en voz alta. —. —¡Una mochila para irnos de campamento! —(No). Uno de fenómenos extraños que habían pasado en toda la historia. y ella le prestaba atención a lo que él decía. No era fea la voz de Frin... —Hola. Aprovechando que no se había dado cuenta de que ella estaba ahí. costaba menos de lo que creía. hola. —¡Mira esa caña de pescar! —(No). Al rato entró Alma por la puerta del patio. Entró y compró el primer tomo. Alma se sentó a su lado.. que sostenía con una mano. Y no se había hundido. Ah. en 1953 desapareció un barco con toda su tripulación. Le gustó verlo con ese libro abierto... Pescetti Frin —(No). —¡¿Y qué vamos a llevar el domingo. era una linda voz. Un barco había desaparecido con toda la tripulación. Cerca. Cuando llegó a su casa guardó el tomo de la enciclopedia en la pequeña biblioteca del comedor y fue a sentarse en el patio a leer el otro libro. mientras que la otra estaba apoyada en su cabeza. Frin.. Estaba tan serio. entonces. Así gastó su primer dinero. parecía que estaba en otro mundo. Frin?! Hasta que en una librería vio un tomo de una enciclopedia y supo que lo quería. Era bonito que estuviera tan concentrado. Y leía bien. se quedó observándolo. Es más.. mientras él leía en voz alta para los dos. Parecía más importante. Le alcanzó para comprar otro libro.

Pescetti Frin 35 .Luis M.

slurp. uno de catchup. ¡Se los echas! —No.. —¿Cómo hice para ponerme salsa en la espalda? Nunca me di cuenta. no. Frin? —De tomate. se los pongo todos. —(Lynko soltó una carcajada) Debo de haber apretado la hamburguesa y la salsa me atacó por la espalda. y refresco extragrande. se me chorreaba todo por todas partes. uno de mostaza y otro de salsa.. —¡O una hamburguesa! A mí me encantan las hamburguesas. mejor hazte uno de jamón y queso. (Frin seguía riéndose). así...... y «ñam. Tenía salsa hasta en la espalda. —¡¡¡Y dale con eso!!! ¡¡¡Me vas a hacer un agujero!!! ¿¡No puedes llevar otra cosa!? ¿¡Una hamburguesa. —. (Frin se reía). Estaba buenísima: creo que la ahogué a la hamburguesa. —No. no. —¡Y paf ¡Se los echas! —¡¡¡Que no!!! Primero me gusta tenerlos todos abiertos para no perder tiempo. Y luego empiezo a ponérselos encima de la hamburguesa.. Cuando regresé a casa mi mamá me dijo: Lynko. y voy a pedir 25 sobrecitos para batir mi propio récord.. splash». cluch. Cuando me las dan.. —¿Y no se te vuelca al morderla? —¡Para eso se los pongo! La vez que más le puse fueron 20 en total. —... siempre pido más sobrecitos de mostaza. —¡Y paf. ¿qué hiciste?.. despaciiiiiito... el domingo me voy a pedir una triple hamburguesa con patatas fritas triples también. —.. Pescetti Frin 9 Si el domingo por la mañana salían en bicicleta... no... 12 de catchup y ocho de mostaza.Luis M. no.. ¿no? —¡Y paf. todos.. ñam. flop. ¡Se los echas! —No.. —. —Te habrás puesto la hamburguesa en la espalda. uno de tomate. ¿Tú qué vas a llevar. No. y me voy a sentar y regreso y le pido más sobres para mi hermanito. había que ponerse de acuerdo en el delicado tema de los sándwiches. los voy abriendo despacio. por ejemplo!? 36 .. Los pongo en hilera: uno de mostaza. (Lynko). Por eso. —¡Yo me voy a hacer uno de tomate! (Frin).

El padre se había terminado de poner los zapatos. entusiasmado. porque inventaron unos caminos que no existían. que estaba poniéndose los zapatos. y se lo iba a hacer notar todo el camino. mamá! (con furia e impotencia). Frin pensó que su papá iba a darle conversación. no tienes por qué venir a decirle nada a papá! —¡Pero es que ya había quedado. Después ya verían. O hasta que le pidieran perdón.. —Mami. como no tenían coche. que vamos a ir de excursión con Lynko. mirando lejos. Se detuvieron en una floristería. Frin la siguió con la mirada. —¡Basta! Dijo ella. No era exactamente un mapa. —¡Yo me voy a ir en bicicleta con Lynko! —¿Ah. ◊ El papá conducía con cuidado. ¡Mamá. no es tan terrible. pasas a buscar a Lynko. O todo el día. Le estaban arruinando su plan con Lynko. Dibujaron un plano de los caminos de tierra por los que iban a ir en bicicleta. sin levantar la vista). porque el coche se lo había pedido prestado a un vecino. porque él ya se va a haber ido con otros chicos! Contestó enfadado. prepárame un sándwich de tomate. y eso quería decir que no le haría caso. Cuando llegaron al cementerio. Frin decidió insistir con su papá. —¡Es que no me acordé! ¿Qué culpa tengo? Pero la mamá seguía preparándose. pasó a su lado y le dijo: —Frin. El problema es que. Todo lo puso en una bolsa de plástico. con la bolsa de plástico apoyada a sus pies. Frin dijo. ¿Qué podía saber su papá si era o no terrible? Eso lo hizo enojar más todavía.Luis M. y fue a buscar unas tijeras de arreglar el jardín. 37 . La madre bajó a comprar un ramo. Frin se levantó temprano. sí? (dijo. sin convicción: —Me quedo en el coche a oír la radio. y listo. una botella con agua y un trapo viejo. pero ya quedamos con Lynko! —No hubieras hecho un compromiso si tenías otro. —(la madre llegó al cuarto enojada) ¡Frin! ¡Si ya te dije que vas a venir con nosotros. pero siguió callado. Fue todo el viaje con una cara que dejaba muy en claro que él no quería ir.. Al lado iba su mamá. —No vas a ninguna parte (dijo ella). —¿Por qué? —¿No te acuerdas de que hoy vamos al cementerio a llevarle flores al abuelo? —. cuando regresemos. —¡Sí. Atrás iba Frin cuidando de mantener su cara de enojo. a él le encantaba cuando su papá conseguía uno y salían a pasear. Pescetti Frin —A mí me gustan los sándwiches de tomate que hace mi mamá. ◊ Llegó el domingo.

tan distinto al del cementerio abandonado al que había ido con Alma. Frin se sentó a su lado. El papá señaló una. Ella arrojó el agua suavemente sobre la pequeña puerta de mármol donde estaba el abuelo. la volvió a acomodar y le dijo en voz baja a mamá: —Así está mejor. Le dijo su madre. (a Frin le parecía que estaba igual que antes). El papá se sentó en un banco de cemento que había enfrente. Hasta la gente con la que se cruzaron hablaba en voz baja. Si le parecía que alguna quedaba muy larga. Luego tomó las flores. o decían un buenos días. Y cuando pasaban al lado apenas inclinaban sus cabezas. El papá asintió. se la alcanzó a la madre y se volvió a sentar en el banco. A Frin le pareció que ese gesto había sido muy discreto.. El papá se incorporó un poco. pero no lo hizo. Finalmente. 38 . y como se inclinó. destapó la botella que habían traído y se la alcanzó. tomó esa flor y la puso en otra parte de la jarrita.. agregó del verde que les habían dado. Su papá había agachado la cabeza. Frin vio cómo pasaba el trapo sobre el cuadradito de metal con el nombre del abuelo y dos fechas. Entonces se bajó. como diciéndole: Vale ya. Ella se agarró de su brazo. se levantó y se puso de pie cerca de la mamá. Pensó en tomarle la mano. Luego su papá fue a llenar la botella con agua. —Vamos. no le habían pedido nada. No sabía qué hacer. Dieron varias vueltas por los pasillos y llegaron hasta donde estaba el abuelo. Le pareció que lo acariciaba. Frin iba atento al silencio. —(pero su mamá contestó con un murmullo). La mamá regresó. Pescetti Frin —Como quieras.. si quieres (dijo su mamá). también). tiró el agua vieja de la jarrita y la volvió a colocar en su lugar. —Papá. las cortó con las tijeras y las fue acomodando en la jarrita con el agua nueva. se levantó. La madre quitó unas flores marchitas y las tiró en un cesto. Se alejó para verlas. La madre la tomó y fue vertiendo el agua fresca. que era más un susurro que otra cosa. Después tomó el trapo y la limpió. y se bajó. le cortaba otro poco de tallo y la acomodaba nuevamente.Luis M.. Sí. Frin. sin dejar de mirar adelante. —. En estas cosas serias su papá era muy discreto. ése señor estaba llorando (comentó él con voz baja. Lo estrujó y lo volvió a pasar hasta que dejó todo seco. Su papá se dio la vuelta y sólo lo miró. Sintió que mejor se ponía al lado de ellos.

y en un salto ya estaba de regreso. mientras ponía la bolsa en la canasta de la bicicleta.. Pidió muchos sobrecitos. estaba Lynko con su bicicleta. que voy por la bici! Gritó Frin. mirando a sus papás. Su mamá se había quedado sosteniendo la bolsa con las hamburguesas y conversando con Lynko. también sin decir nada. porque no quería gastar mucho. mami (dijo Frin). Saludaron a una señora. además. Les dio un beso a cada uno. Arrancó el coche y regresaron con el mismo cuidado de antes. —¡Frin! ¡Mira lo que nos preparó mi mamá! Y abrió su mochila para mostrar dos gigantescos sándwiches de tomate. Solamente callados. eso sí. —Portaos bien. —Gracias. ¿Puedo? El papá ya le estaba dando el dinero. No compró de las extratriples que decía Lynko. Pescetti Frin ◊ Regresaron al coche caminando callados. porque no existían. y patatas fritas y refrescos grandes. ¿eh? Dijo la mamá.. Sin que él se diera cuenta. 39 .Luis M. —¿Quieres comprarte algo para el picnic? —(sorprendido). Frin quería sorprenderlo mostrándole que había comprado hamburguesas: ¡Mira. Frin le tomó la mano a su papá. y entró a la casa. Frin iba bien sentado. su papá frenó frente a un negocio de hamburguesas. —¡Espérate. Ni enojados ni serios. tragahamburguesas! Pero Lynko se le adelantó. Su papá fue a devolver el coche al vecino. sonriendo. esperándolos. pero. que iban callados. Cuando llegaron a casa.

con la cabeza en la Luna. mira que yo no estoy raro. Frin la observaba desde lejos. Algo pasaba. Durante las clases la miraba. ¿sí? —¿Estás ocupado el sábado? —. En cualquier caso. Alma tampoco miraba a Arno.. ¿eh? Puedes acercarte cuando quieras. Alma. y como tú eres muy amigo. —¿Frin? (era Vera). Pescetti Frin 10 De repente. quería ayudarla. sin embargo. ¿por qué? —Quiero invitar a Alma a que hagamos un picnic.. como una secretaria que no dejaba que nadie se acercara a Alma... Alma se volvió más callada. Lo primero que pensó fue que ya se había ennoviado con Arno y por eso ahora no quería ni mirarlo.. ¿No será que Vera la quiere de amiga sólo para ella y le habla mal de nosotros? Seguro que esa estúpida y presumida idiota hace eso.. No..! Eh. Frin sentía un enorme alivio de que Alma no sólo no estuviera enojada. —¡. —¿En qué piensa? —Sus papás se pelearon.. Ella estaba todo el tiempo con su mejor amiga. En los recreos. —Pero no debe de ser tan vergonzoso como yo (se decía Frin). si vas. —. tal vez quiera. como decía la maestra: siempre se le perdía algo o se olvidaba alguna cosa. no. Por eso Alma no me puede mirar. —Es que está callada todo el día. A Frin le parecía que Vera era la chica más estúpida del curso. sí. y ella no levantaba la vista. Le preguntó a Vera: 40 . que ella podía acercarse si quería. entonces su papá se fue a un hotel y hace unos días que ella no lo ve. Vera. y dice que es culpa de la mamá. pero ella no quiere. ¿no?. ¿Sería un secreto? No creo. y yo quiero que salgamos para que piense en otra cosa.. Ya se había decidido. Le tocaron el hombro. no quería acercarse y que lo rechazara. sino que si él iba ella querría ir. ¿Le habría hablado ella o él? Seguro que fue Arno. se le declaró y ahora son novios. desordenado... Pero entonces se le mezclaba con lo que le pasaba a ella. bueno.. así. Pero ¿qué hacer? No podía decirle: —Hola. y le daba tristeza. no le devolvía una sonrisa ni nada. Era un poco raro. ¿Sí? (de rechazado a querido a la velocidad de la luz). —¿Y si ella también cree que el que está raro soy yo? Entonces sentía que tenía que mostrarle que él no estaba raro...Luis M.

claro! Eh.. Sonó el timbre. ¡Ay. Pescetti Frin —¿Puedo invitar a Lynko? —(se le iluminaron los ojos) ¡Sí. ¿Qué sentiría él si su papá se fuera a un hotel? Y sólo por eso. Se le ocurrió que debía llevar ese libro al picnic. pero que no era seguro y no se acordaba bien. ¡¿Para qué?! —Porque es más divertido.. La única que sonreía como si todo estuviera bien era Vera. ◊ En la clase de Lengua le pidieron a Lynko que leyera un poema de Lorca. ¿no? —. sino muy simpática y muy buena amiga también. El viernes que cobrara.. (Entonces.. se ponía nervioso. Pero me dijo que tenía que ir a no sé dónde con su mamá.. Por el papá de Alma en un hotel. No se entendió nada.. ¿soy o no el importante?) —. yo invité a Arno. Inmediatamente. qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Por tu amor me duele el aire. Y porque si un día sus papás se pelearan tanto sería horrible. que nunca había leído un poema y se le hacía la cosa más aburrida del mundo.. él. Frin sintió que Vera no era una estúpidaidiotaimbécil. Y porque si los versos le habían hecho levantar la cabeza a Alma. y esta tristeza de hilo blanco para hacer pañuelos? Se hizo un gran silencio en el aula. —. 41 . Y por Alma. y daba miedo sólo de pensarlo. ¿Quién me compraría a mí este cintillo que tengo. cambiaba la puntuación de los versos. Frin notó que Vera seguía a Lynko con la mirada. el corazón y el sombrero. Acentuaba mal las palabras. Vera le agradeció que fuera tan buen amigo. sintió que quería leer poemas. El maestro se desesperó. podía ir a comprarlo. debían de ser más fuertes que todos sus problemas. sin su papá en la casa.Luis M. el maestro decía muy bien los versos. Alma había levantado la mirada y estaba oyendo. le pidió el libro y leyó.. Lynko leía poemas igual que Frin jugaba al fútbol. porque a Alma la distraía.

Houston. —¿Y una chamarra para quién sería? —No es lo mismo.. (estiró los brazos). Houston. que vas a llegar tarde. para mi cumpleaños quiero algo para mí.. que estaba agachada frente a él. —Mientras no seas un chico resfriado. que no te puedo cerrar la chamarra. —¡De acuerdo! (empujó a su mamá. En este planeta llueve. Con ésta parezco un astronauta.. —Si nunca la tiramos. estamos frente a una forma de vida muy extraña.. —Porque está vieja. —Me gustaría una chamarra verde como la sudadera de Lynko. Frin estiraba sus brazos abiertos y se balanceaba. —. —Mamá. que tenía una capucha..Luis M. —Vete ya. —(sonriendo) Estate quieto. un regalo es distinto. siempre va a servir. Pescetti Frin 11 Se veían nubes cargadas. aquí Houston. Houston. le puso su chamarra impermeable. A Lynko le compran ropa aunque no sea su cumpleaños. y la hizo caer sentada)... —Frin. mientras yo no consiga otro trabajo... —¡Tú serás una forma de vida muy extraña! —¿Atacamos. que esto no cierra. 42 . Houston? ¿Atacamos? Confirme. —Una chamarra es algo que se usa. —Pero si tienes un montón que no leíste. —Todavía sirve. —No.. —Aquí Houston. me quiero comprar un libro. Su mamá le dijo que buscara las botas. —Para tu cumpleaños. mamá. Me gustaría una nueva. parezco un astronauta. no importa lo que parezcas. —De versos no tengo ninguno. —Frin. —¡Uf! ¡Siempre el trabajo y el dinero! —Cuando seas mayor vas a tener tu propio dinero y te vas a comprar todas las chamarras que quieras. Además.

Pescetti Frin —(riéndose) ¡Frin! —¡Ataque exitoso. Oyó unos pasos que se acercaban. Tocó en la casa de Elvio. 43 . oh! Houston. «Cuic. La librería todavía estaba cerrada. se subió a su bicicleta y se fue riendo. Pasó un rato sin oír nada. Salió corriendo hasta el patio. Houston! —¿Sabés qué les va a pasar a Houston y a ti? —¡Oh. creo que dejamos la eliminación para otro momento.Luis M. Volvió a golpear más fuerte. y esperó. Qué raro. cuic».

. ¿Eh? (como si saliera de un sueño). Puso el cartel de «Ya vuelvo». Bajó la radio.. Después de un largo rato lo vio aparecer. Lo hizo y se lo dejó en la mesita al lado de la cama.. La llovizna seguía cayendo. Hizo que tocaba la guitarra eléctrica con una regla. que no le escribía nunca y nada más lo llamaba cuando necesitaba dinero. Se le ocurrió que podía sacar el libro de la biblioteca.. Encendió la radio bien fuerte. El olor era más fuerte. Volvió al negocio pensando en algo que había oído una vez.. Elvio se sentó del otro lado del mostrador. Elvio tenía una hija que vivía en otra parte. —¿Y te dejó a ti al frente del negocio? —.. (respiraba lentamente. sin hacer nada. Se acercó a abrir la puerta sin decir nada. Frin subió el volumen de la radio y volvió a tocar la guitarra eléctrica con la regla. otra vez por el reúma. mirando hacia la calle. Puso el cartel 44 . Pescetti Frin —¿Sí? —Soy yo..Luis M. en vez de poner la llave en la puerta. La camisa fuera del pantalón. se la dejó en la mano a Frin y se fue. caminando despacio. Fue hasta la casa. porque confió o porque todo le daba lo mismo. Después se dio cuenta de que no iba a cobrar. Decidió prepararle un té. A media mañana se le ocurrió ir a ver cómo estaba Elvio. Fuera por cansancio.. ¿Cómo iba a hacer para comprar el libro que quería leerle a Alma? Se puso a leer su artículo sobre la maratón. ◊ Toda la librería para él. No se atrevía a pedirle su dinero. (asintió con la cabeza).. durmiendo.. —.. Ya otras veces lo había visto con una copa en la mano. —¿No quiere que me quede yo?. Elvio. Entró una clienta. —En serio. Vaya a descansar y yo atiendo. —Hoy que cobro mi paga me voy a comprar un libro. y le había dicho que era por el frío. hizo un leve balanceo). Frin levantó las persianas.. Le vendió un mapa. Frin sintió olor a alcohol. —¿Se siente bien? —. La mujer preguntó por Elvio. y respondió que había tenido que ir a arreglar unos asuntos. Venía de la respiración y de la ropa de Elvio: olía a vino. Se asomó a su cuarto y vio que estaba tirado encima de la cama. o en la llovizna. —¿Le pasa algo? —.. Fue a sentarse en el escaparate y esperó.. Elvio se quedaba con la vista fija en la ventana. o en cualquier cosa. Elvio. Sin afeitar. Ya voy. Hoy vamos a cerrar. (le pasó una mano por la cabeza). —. —¡Cuánta confianza te tiene! La mujer pagó y se fue. —¿Quiere que prepare café? —. Empezaba a lloviznar. vaya. Entraron.

Su mamá no podía comprarle la chamarra. pedaleando lo más fuerte que podía. Pasó a dejarle la llave a Elvio. Frin esperaba que se incorporara. Frin tomó el paraguas. como si sucediera en una película. Le salía sangre. La taza estaba en el suelo y el té estaba derramado.Luis M. como una flor panza arriba. Caminaron lentamente hasta una casa en la que había un señor mirando afuera. Ella lo tomó. Dejó la llave en la mesa de la cocina y se fue hacia su casa. Qué mañana más rara. Cruzó la calle y la ayudó a levantarse. pero se demoraba y se tocaba la nariz. Vio que ella sacaba un pañuelo viejo y remendado. —Oh. La señora se recostó contra un árbol. «Cuic. No se había levantado. 45 . En la acera de enfrente una abuela se cayó como un tronco. Lloviznaba como si se hubiera girado un barco. Pescetti Frin y salió bajo la llovizna suave y persistente. se despidió y salió corriendo. Encontró el libro en la biblioteca. La mujer traía una bolsa de compras en un brazo y un paraguas que había quedado al revés. le entregó el paraguas. pero ya se sentía grande. Todavía no lo tenía. Y lloviznaba. Fue tan raro que Frin no reaccionó enseguida. o como si las nubes pedalearan llovizna hasta poner el mundo patas arriba. cuic». Levantó la taza. ahora mi marido se va a preocupar (dijo ella). En la puerta. Frin se ofreció a acompañarla y le dio su brazo. casi ni alcanzó a poner las manos para atajar el impacto. Su mamá le había dicho que cuando fuera mayor iba a tener su propio dinero. Volvió al negocio: era hora de cerrar. Elvio no podía trabajar y esa viejita no podía caminar sola. tenía que llevar a engrasar la bicicleta antes del picnic. lo enderezó y la cubrió. Maldición. Secó el suelo. Se secaba la sangre de la nariz.

—¡¡¡Mamá. pero lo voy a pasar a buscar igual! —Frin.. pero mejor paso a buscarlo por si tengo que ayudar con algo! —Os vais a cruzar en el camino y os vais a pasar toda la mañana buscándoos.. (Lynko puso los ojos bizcos y sacó la lengua.. ¡Ya son las ocho y 35. tranquilízate (Lynko). A Frin le pareció un chiste buenísimo.. —. A las ocho y 20. y con Arno. —Quedamos a las ocho y media. le inflaran bien las ruedas. Salió disparado hacia la puerta del patio. ¿no? —¿¡Y si tampoco las dejaron avisarnos!? —. ya llegó!!! Entraron abrazados. La mamá terminó de preparar su vianda. Frenó de golpe. —¡No. No podía salir con Alma y Vera si hacía «cuic. Frin estaba excitadísimo. como diciéndole que estaba loco). (Frin entró nuevamente. Pescetti Frin 12 Llegó el sábado tan esperado. le dio un beso como si se fueran de viaje..... desde las seis y media que te oigo dar vueltas. —¿Será que no las dejaron? —Hubieran avisado.Luis M. Saldrían de picnic con Alma y Vera. no de picnic ahí cerca. A las ocho y 27. Prometió que a lo mejor no podía. A las ocho y 23.» en cada vuelta del pedal. regresó corriendo. Lynko! ¿Qué hacemos? ¿Las vamos a buscar? 46 . amigo. Bueno. ¿por qué no esperas tranquilo? Ya va a llegar. Salieron a esperar a la acera. Pero en ese preciso instante Lynko abría la puerta.. de hola.. Frin entró a ver qué hora era a las ocho y cuarto. quería que Lynko metiera la bicicleta. así. saludó con un grito a su mamá. —¡Mamá. pero sobre todo para que le pusieran aceite en el piñón. cuic. me voy a buscar a Lynko! —¿No habíais quedado aquí? —¡Sí. no fuera que se la robaran y no pudieran ir de picnic por tener que hacer la denuncia o perseguir a los ladrones. regresó agitado). Se rió. le dio un beso a su mamá y volvió a salir. que fue cuando se desesperó. Revisaron lo que cada uno llevaría y lo que pensaban hacer. aunque Arno tal vez no. no lo prometió. Le mostró que él había ido a la tienda de bicis para que le ajustaran los frenos. Eran las ocho menos cuarto y habían quedado en salir a las ocho y media.

Luis M. 47 . No. —(se agarró la cabeza). —Quedamos en encontrarnos aquí. —¡Uy!. no va a venir. Frin no salía de su asombro. no se habían puesto de acuerdo en nada. Sino que venía caminando. Ellas se bajaron de sus bicicletas y acercaron sus mejillas. A media manzana. (Frin lo miró enojado: ¿Por qué diablos no te callas?). claro. Otra vez sentados a esperar. ¿no quieres que hagamos juntos el trabajo de la capa de ozono? —. —Lynko. Cada cinco minutos. de picnic? Yo entendí que nos quedábamos a jugar aquí. Entonces. Sí. seguro que va a llegar. —¿Ah. pero íbamos de picnic. dijo que a lo mejor no venía (intervino Lynko). —Es que se nos va a ir la mañana. —(¿Entonces sí es su novio?. sonriendo). —¡Perfecto! ¡No lo dejan! ¡Arno. Frin proponía: —Vamos. ¿cómo no pensamos en eso? ◊ —¿Vamos? (propuso Lynko). ¿no te estarás volviendo loco? Llegaron. Pero dijo que lo más seguro era que no iba a venir. pensó Frin).. y saludaba). Qué imbéciles. pero. Frin. En la escuela no se saludaban así. Arno. ¿no? (recordó Alma). —¡¡¡Lynko. ¿cómo vamos a ir de picnic si no? (Alma. Era la primera vez que se saludaban dándose un beso. Lentamente... —¿Era en bicicleta? (distraído).. —Falta Arno. no seas mal amigo!!! Pero Lynko saludaba a Alma y Vera. vamos! ¡Quedamos a las ocho y media! —¡Mira. —No. —¿Y tu bicicleta? (preguntó Lynko). que se acercaban a media manzana. ellas les llevaban ventaja. ahí viene! (dijo Vera. Él y Lynko estaban perdidos. pero ahora conversaban entre los cuatro. Ahí venía. —. no quiero. esto no era la escuela. —¿¡Ya son las nueve!? ¡Entonces. Y no sólo venía. ¿Se habrían puesto de acuerdo antes de venir para aquí? Si era así. lo miraba a Lynko como diciendo: «És-te-mede-ses-pe-ra». —Espera un minuto. gracias por haber venido. ellos reaccionaron saludándolas con un beso... Pescetti Frin —¡No! ¡¡¡Quédate aquí sentado. Frin se sentó a la velocidad del rayo y cambió de conversación. te digo!!! —Si quieres las vamos a buscar y le puedo pedir a mi mamá que nos acompañe y les hable a los papás para que las dejen. mejor esperémoslo (dijo Vera). Frin no lo podía creer. puedes quedarte a leer mis revistas! ¡Vámonos! —¡Frin! ¡No seas mal amigo! (dijeron entonces Alma y Vera). yo no sé si me dejan (dudó Arno). —Sí. que ya vienen. —Claro. —Apenas son las nueve.

aguantándose la risa. Caminaron junto a sus bicicletas hasta casa de Arno. agarrándose el cuello y sacando la lengua. Pescetti Frin Vamos a acompañarlo a su casa a buscar la bicicleta. le hacía señas a Lynko. porque sabía que era lo último que Frin quería hacer). te acompañamos a arreglarla (dijo Lynko.Luis M. Es que tiene una rueda pinchada. Pero.. fuera como fuera. Arno lo sacaba de las casillas. —Y qué. 48 . —. cada tanto. ya había empezado el paseo.. sin que lo vieran los demás. mientras Frin.

Silencio. 49 . En la otra punta de donde quería estar.. como si al despertarse tampoco hubiera estado la mamá. luego seguía Vera. Siempre así. con su camisa saliéndose del pantalón. Que no había silla para él. como todos. A su lado estaba Lynko. Frin miraba la acera de enfrente. Sí. Estaba cerrada con llave. Se quedaron sorprendidos. —Id si queréis. ¿Tú no tienes llave? —. luego Alma. Arno se dio la vuelta. estaban sentados juntos. (hizo que no con la cabeza). miró al resto con cara de que el avión ya se fue. así con el pelo despeinado.. No. y hasta Frin estuvo de acuerdo. cosa que ya había sentido otra vez que estaba en la otra punta de donde quería estar. o que su silla la estaba ocupando otro. y les dijo: —Mi mamá no está. y los miró con una cara de cordones abandonados. pero la puerta no. que quiso abrir. Pausa. despeinado.. que Lynko propuso que lo acompañaban hasta que llegara la mamá. volvió a hablar Arno. Se quedaron como si se hubiera ido la luz.Luis M. Pescetti Frin 13 Llegaron los cinco a casa de Arno. uno desatado y otro hecho con un nudo que jamás se desataría. Lo dijo con un tono de camisa fuera del pantalón. y luego Arno. y todo él. sólo Vera atinó a preguntar: —.. sus cordones. Probó de nuevo. y él estaba en la otra punta. Qué día de porquería.

—¿Y me pediste permiso? —. Pescetti Frin En eso llegó la madre. y no cambió la cara de enojada. —Es que era un picnic. Frin se dio cuenta de que Arno estaba como si siempre tuviera a su mamá gritándole tonto. Sólo se dirigió a Arno: —¿¡Se puede saber qué haces aquí.Luis M. Respondió Arno con su tono confundido. —¡Contéstame. burro! ¿¡O no oyes que te estoy hablando!? Arno levantó los ojos confundidos. sentado como un tonto!? Se quedaron tiesos al oír cómo le hablaba. y la miró como si esperara un golpe. por más que todos la saludaron correctamente. Frin se dio la vuelta y dijo: 50 . —¡Eres un inútil.. (mirando el suelo).. caminando rápido. imbécil. que ahora se explicaba por qué. no vas a aprender nunca! Se metió en la casa dando un portazo y cerrando otra vez con llave.

Frin fue hasta la puerta y tocó el timbre. Tú lo que quieres es matarme. ahora con dificultad. Yo tampoco (Lynko). ¿está Arno? Venimos a buscarlo porque queremos que vaya a un picnic con nosotros (en un tono que parecía amable. y Frin reaccionó nuevamente. fue hasta la puerta. —.Luis M. Con sus naranjas flotando de adiós. —¿No te dije? (Vera). si ellos lo habían visto. Él no hizo caso y volvió a tocar.. la puerta se cerró con un golpe. Frin preguntó con voz firme: —Hola. la mamá se va a poner furiosa (Vera). Arno seguía callado. —. y como si eso ya hubiera ocurrido otras veces. No podían creer lo que habían visto.. Dentro seguían oyéndose los gritos. —Hola. con su tono de confusión. cuando la puerta se volvió a abrir. y antes de darle tiempo a que la mamá gritara. (ninguno entendía nada). burro! —¿Lo deja ir de picnic con nosotros. Los tres lo miraron sorprendidos. La señora dio un portazo y se metió adentro.. —. —(pero ella ni la miró) ¡A ti te pregunto! ¡Pasa! Arno entró.. 51 . Eres un burro. ◊ —Yo nunca había venido a casa de Arno (Alma). Arno se levantó cansinamente. —.. hundido como un barco que se está hundiendo. Pescetti Frin —Oye. pensando si iba a tocar de nuevo el timbre o qué. Tonto. Pasó un rato. Era Arno con su bicicleta. Arno volvió a tocar el timbre. ¿ésa es tu mamá o es la que mató a tu mamá? Los demás lo miraron con cara de reproche. —No. —. Tonto. La puerta se abrió de golpe. pero levantando la voz).. Lynko habló: —Ve a pedirle permiso. Frin vio que la chamarra de Arno le quedaba grande y apenas asomaban sus dedos por los puños. Contestó Arno. ¿está Arno? Esa pregunta la desconcertó: ¿cómo que si estaba Arno?. nos lleva la corriente. como un barco de transportar frutas que se está hundiendo a metros de la costa.. vamos (Alma). señora.. te acompañamos (dijo Alma). Ni yo (Vera). —¡Qué quieres. estaba ahí parado. —No. resignado. —Frin.. señora? (preguntó Alma).. tocó el timbre. mejor iros. La puerta se abrió bruscamente. Es mi mamá. adiós. Bueno. adiós. adiós. Pero Frin no la oía. señora. Demoró un segundo en dar el grito que traía preparado.. te esperamos.. ve. —Me dijo que me vaya con vosotros.

por tomarlos sin soltar la bicicleta. Lynko y los pantalones arrugados. —Nosotros traemos. como en el juego de la oca. Se acordó de la vez que se había liado a puñetazos por él. Lynko miró de reojo a Frin. (Arno hizo que sí con la cabeza). la chamarra demasiado grande de un barco de frutas que medio se hundía. Pescetti Frin —Pero no tengo qué comer y la rueda está rota. Vera. y mezclando su perfume con el de este sábado por la mañana. que caminaba mirando al suelo.Luis M. El paseo empezaba de nuevo. Alma le ofreció caramelos a Arno que.. —. Alma.. un cordón desatado. Vamos a la tienda de bicis. y lo juntaba con lo que había hecho hoy y no parecía el mismo.. pero desde otra casilla. Salieron los cuatro caminando con sus bicicletas al lado. ¿Tienes dinero para el arreglo? (Lynko). el pelo despeinado. en silencio. la camisa salida.. llenando la corriente de naranjas ajenas al barco que naufraga. él. a metros de la costa. 52 . Siguieron caminando. casi se cae.

—Oíd.. Pescetti Frin 14 La bicicleta de Arno.Luis M. —Oíd. con los estúpidos de los demás. que tampoco va dándole conversación al jinete. Arno. engrasada y aceitada hasta chorrear el estúpido aceite. tenía que ir a hacer la denuncia. Era la única que hacía ruido. —Yo conozco un monte que queda por aquí. pero no me acuerdo bien del camino (Vera). Y así mil cosas y nunca llegaba a comprar el maldito sándwich de jamón. ¿Cuándo iba a parar de hablar e iba a dejar hablar a los demás? 53 . ¿no le diste de comer? (Lynko). antes de llegar a comprarlo. Frin ya quería que terminara el chiste. Arno empezó a hablarles de un niño que tenía que comprar un sándwich de jamón y al que. en otro planeta como siempre. —¿Vamos al cementerio viejo? (propuso Lynko). Una cosa era que Arno lo salvara de la broma de Lynko y otra cosa era que acaparara toda la atención. la de Frin. que os sigo contando (Arno). (Frin se sorprendió. vieja y emparchada. cuic». —¿A ver? (dijo Frin para desviar la atención). seguía haciendo «cuic. —Frin. pero después se la pedía prestada un viejito. ¿Le dará vergüenza de cuando fuimos juntos?). que tenemos que decidir adónde vamos. que no paraban de reírse del estúpido chiste del estúpido Arno. Nunca habían oído un chiste tan largo. —. —Espérate. Frin estaba furioso con el estúpido de Arno. En cambio. la encontraban. con el estúpido niño del estúpido chiste.. después porque pasaba un coche de bomberos. iba en silencio. recién pasadita y todo por la misma maldita tienda de bicis. Frin estaba furioso. que os sigo contando (Arno). Hasta con el estúpido sándwich del chiste. Pero realmente de todo. interrumpió: —Yo sé un chiste. enseguida). Todos se reían. como debe hacer toda bicicleta o caballo. porque llegaron al límite del pueblo y al chico del cuento de Arno le seguían pasando cosas y todavía no podía comprar su sándwich. Llevaban media hora pedaleando y el chico del cuento de Arno no podía comprar el famoso sándwich de jamón porque tenía que ayudar a una viejita a que cruzara la calle. le pasaba de todo. después porque le robaban la bicicleta. —Vamos a ése y lo buscamos (Lynko). Empezaba el camino de tierra. —No (dijo Alma.

falta poco. Trataba de que se le ocurriera algo gracioso para hacerlos reír él también. muerto de risa). —. pensaba Frin. me parece que no es por aquí (interrumpió Vera. —Pero os dije que no me acordaba tanto. —Sí. —Sí tiene. —¿Y ahora? (Alma). alegre y con una risa maravillosa. ◊ Más se alejaban del pueblo y más divertidas eran las cosas que se le ocurrían a Arno para alargar el chiste. de hacer «cuic. —. Todos menos Frin que... Todos se rieron. cuando estaba por llegar al negocio. pero sonaba encantada). (¿Quién la entiende?. trataba de ver si por el camino que iban aparecía algún monte. Arno inventaba más y más cosas. disimuladamente. porque Arno no paraba de hablar. de reírse. Arno! ¿¡Y qué pasó!? (decía Alma. cuic». pero con ganas de volverlo a tapar. este lugar es horrible! (Alma y Vera). que sus papás estaban con problemas. porque. Juró que no le leería un solo poema a Alma. y porque Arno jamás había hablado tanto. basta Arno.. tratando de tener iniciativa en algo). Pero nada. ya no porque importara el cuento. pensó Frin). los demás. tu chiste no tiene final! (Alma simuló enojo. Pero él no. Pescetti Frin —¡Ya. —¡Sí. y eso los hacía pedalear más lento. —Os sigo contando (dijo Arno). desesperada y divertida). —Si queréis. En un momento tuvieron que detenerse porque Alma casi se caía de la risa. Frin.. —¡Termina el maldito cuento! (gritaba Lynko. (Lynko se dio cuenta de que estaba mintiendo y que lo decía para alardear delante de todos). que hacía «cuic. —Vamos (insistió Frin. —No. sino porque no acababa nunca. un momento. Se le habrá destapado algún caño en la cabeza. —Creo que sé cuál es (Frin). mandarlos a todos al diablo. —¡Arno. —¿No sabías? (preguntó Lynko). si de todas maneras con cualquier chiste estúpido se olvidaba de sus problemas. Hasta la bicicleta de Frin. se le cruzó un perro con una manchita blanca. estaba seria por eso que le había contado Vera.. Siguieron pedaleando y riéndose. Pero ahora era la misma de siempre. rogando que se le ocurriera algo). —¿Y si nos perdemos? (Alma).Luis M. —Sigamos. quería regresar. Frin notó que Alma se reía despreocupada. —Oye. nos quedamos y os termino de contar (Arno). cuic». ir a devolver el libro a la biblioteca. hablemos de otra cosa! (aprovechó Frin). Por suerte. Cuando llegaron. Arno seguía distrayéndolos con su 54 . seguro que es cerca (dijo Frin.. y su bicicleta. todos frenaron). todavía falta. pero ni podía pensar. Seguían pedaleando y riéndose. —¡De eso nada. déjalo que siga (de nuevo Alma).

pero este idiota ni siquiera silbaba. «Cuic. aunque todos iban oyendo y riéndose con el chiste. ¿cómo termina tu chiste? (Lynko). «Cuic. —Bueno. Ya estaban llegando a la esquina del campo. pidió un sándwich de jamón. hipócrita.Luis M. el muy idiota. cuic». —¡Ay. haciendo un gesto de discúlpame). en serio. —Sí. Pero que primero lo tragara a Arno. —No. muy molesto). «Cuic. cuic». quería llegar (Vera). Arno. —¿No será que estás inventando? (dijo Lynko para hacerse el gracioso). Y el más sorprendido de todos fue Frin. ◊ Por no quedarse callado y mostrarse seguro.?! (Vera) 55 . Y el mecánico de bicis también era un imbécil porque ni siquiera sabía engrasar bien una bicicleta. hay que doblar a la derecha. intentando parecer seguro). Lo cierto es que ese comentario fue la gota que colmó el vaso. —¿Falta mucho? (preguntó Alma). «Cuic. ya querían llegar. el señor se metió. tardó como una hora. Para qué habré dicho eso. Frin no veía nada por ninguna parte y ni tenía idea por dónde estaban. ya tengo hambre. pensó Frin. y ahora resulta que era graciosísimo y Alma estaba feliz con las idioteces que decía. Los demás se pusieron a aplaudirlo. cuando llegó a la casa. Él siempre contaba chistes. ¿sabéis qué había dentro de los panes? —¡No. pensó. su mamá lo abrió. «Cuic. —¡Claro que sé! (Frin. con árboles altos y hojas en el suelo. entonces estaba bien que fuera gracioso. cuic». porque siguió con su maldito chiste de dos años de duración. salió y se lo dio. «Cuic. era un chiste nada más (Lynko. ¿Qué iba a hacer cuando dieran la vuelta y no hubiera nada? Quería que la tierra lo tragara. cuic». —Ya termino: entonces el niño por fin llegó al negocio. «Cuic. ¿Seré adivino?. cuic» que. no (contestó Frin. El monte era verdaderamente hermoso. porque. Encontraron un claro en el que dejaron las bicicletas y sacaron sus cosas.. de la noche a la mañana. Así. Lynko se bajó de su bicicleta y lo abrazó. Y Alma era bastante idiota si se reía de estos chistes tontos. Pero Arno no le dio mucho tiempo de disfrutar su éxito. pero Frin seguía con la boca abierta: no podía creer su buena suerte. estúpido que había conocido nunca. «Cuic. cuic». resulta que era gracioso. cuic». y el niño lo agarró sin mirarlo y. porque a unos 500 metros de ese cruce de caminos había un monte grande y hermoso. —Sí.. de repente. —No te enojes... qué bueno! (dijo Alma). cuic». y. así podemos jugar a algo (Alma). ¿qué. No se puede ser gracioso de golpe. dijo: —Cuando lleguemos a la esquina de ese campo. Le pareció que Arno era el chico más mentiroso. Pescetti Frin chiste. Arno.

..... ¿Jamón? (repitió Alma). ¿¡Ése es el final del chiste?! (Lynko). —. Alma y Vera se agarraban la cabeza y medio se reían y gritaban. —¿...Luis M. Y no lo iba a hacer. que creyó haberse perdido alguna parte). Entonces Lynko se tiró encima suyo. —Jamón. —. —.? (sorpresa en todos).. Frin. y el libro del poeta se había manchado de mantequilla en la tapa. (Arno asentía muy divertido de haberlos engañado). —. —. No era mucho.. —. (se miraron desconcertados). Sí. lo hizo caer e hizo como si le pegara de verdad.. dio las gracias de que por lo menos hubiera terminado. Arno se reía a carcajadas. Jamón. porque no podían creer que el chiste fuera tan malo y tan largo. Pescetti Frin —.. ¿Cómo? (preguntó Lynko.. jamón. silenciosamente... 56 . ni se defendía. lo suficiente como para que sintiera que de verdad tenía ganas de regresar ya. pero sólo por vergüenza con los demás... Abrió su mochila y se encontró con que el papel en el que su mamá había envuelto los sándwiches se había abierto durante el viaje.

arqueándose despacio. —¡Bravo! ¡Bravo! (Alma y Vera aplaudían). hasta que tocó el suelo con las manos. (las levantaba). Frin conseguía dar la palmada y decir el nombre. El otro tenía que dar una palmada antes de recibirla y. no con la cara.. Todos se reían. La única vez que pudo sostenerse unos segundos. (risas). sobre sus manos. poniéndose patas para arriba. directa a su nariz. —¿No os digo que es cuadrúpedo? (Lynko).. ¿comprendido? Arno asentía riéndose. incluido Arno. ¿cuáles son las manos?. —Perfecto. normal. Debes poner las manos. Sobre él fueron sacando lo que habían llevado y comieron en silencio. Arno se inclinó y se sentó en el suelo. Lynko se vio obligado a intentarlo. ahora que ya están identificadas. en lugar de aprovechar y vengarse con un chiste. Le daba en la nariz o en un ojo. —. Se pusieron en corro y practicaron un poco de voleibol. y Arno dijo: Mirad esto. los brazos le temblaban como cuerdas. como si fuera una silla. eres un envidioso! (lo riñó Alma). se ponía al lado y le enseñaba cómo hacerlo. —¡Hazlo tú. las-ma-nos. y entonces las manos de Arno no sabían si dar la palmada abajo o arriba. en vez de reírte! (Vera). Lynko! ¿Sabes hacer esto? Desafió Arno.. que podía ser de planta o animal. al lanzarla. decir otro nombre. Pescetti Frin 15 Lo primero que hicieron fue poner un gran mantel en el suelo. —¡No lo puedo creer! ¡Arno. perdía.Luis M. pero la pelota iba para cualquier lado. que era por donde venía la pelota. Arno era tan despistado que. —¡Lynko. levántalas (Lynko). me entiendes. 57 . y empezando a caminar en perfecto equilibrio. —¡Mira. Lynko se apresuró a sentarse encima de él. Tenían una pelota.. El que la dejaba caer. Después había que tirarla a un compañero diciendo un nombre. eres un cuadrúpedo! ¡Te equivocaste de especie! —. —A ver. pero le fue imposible. Lynko se desplomó una vez más. riéndose). Arno casi no usaba sus manos para recibir la pelota. —¡Arno! ¿¡Tienes un agujero en las manos!? (le gritaba Lynko. Se reiniciaba el juego. Y empezó a dejarse caer hacia atrás. debes atrapar la pelota con las manos.

Pescetti Frin —¿Y por qué sabes hacer esto? (Vera). pero ninguno comentó nada. Sin embargo. sorprendida).... porque era un plan igual a Arno: confuso. y Vera dijo: —Yo no los hago para vender. —... ◊ —Yo quiero ser bióloga (Vera).. para venderlos después (Lynko). —... —. Porque me gustaría trabajar en un circo. Todos lo regañaron. —¿Sí? (le preguntó Alma. Había un escarabajo que estaba coloreado.. callados. perdona. No.. —Para eso están las olimpiadas. —¿Y por eso estás entrenando estas acrobacias? ¿Para irte a trabajar a un circo? (preguntó Lynko). (levantó los hombros). nadie se rió.. ---¡¿En serio?! (preguntaron asombrados). —Mi papá se pasa el día viajando y ya está harto. en voz baja. y Arno asintió con la cabeza. —¿Y para qué.. —Porque los dibujo. Grande y quieto en medio de la hoja del cuaderno.. cuenta. —¡Huau! ¡Increíble! (exclamó Lynko. —Sí (sacó un cuaderno de su mochila). —¿¡A verlos!? (Lynko). nunca está en casa. yo quiero viajar. Pueden ser 10 plantas o 10 insectos. Dijo Frin. me gusta mirarlos y saber cómo son. y después busco cómo se llaman. 58 . con la camisa fuera. A Arno le daba vergüenza confesar su plan. —¡Son perfectos. —Uno se cansa de viajar siempre (Lynko). Vera! ¿Por qué nunca me los enseñaste? (Alma)..Luis M. desaliñado. —Me encantaría dibujar así de bien. Se hizo un silencio un poco incómodo. Vera abrió su cuaderno de hojas lisas. Todos se quedaron viendo el dibujo. —No. que nunca había contado a nadie. Sólo dijo un tímido sí. (frunció la boca) No sé.. —. en serio. —. Me gustan las acrobacias. en el que todos se acordaron de la mamá gritando. —Parece que se fuera a mover. Porque me gusta. Eran realmente hermosos. —¿Adónde? (Alma). Aquí anoto 10 cosas nuevas cada vez que salgo. que son mejores que un circo (Frin). —Yo lo que quiero es irme (Arno). —Yo no (Arno). entonces? —Para mirar. —.. que no podía creer que alguien dibujara tan bien). —¿Y cómo te acuerdas? (Frin).

—¿Cómo que como si les hablaras? (Frin). —. siento como si les hablara (Vera).. Frin? ¿Qué vas a hacer? —(sintió que se trababa).. os juro que no sé.. —¿Por? (le preguntó Frin). Ah. Me imagino que Dios. cuando seamos mayores nunca más nos volveremos a ver? —¿Por qué? (preguntó Vera).. muy convencido).. Sí. —Pueden ser las dos (dijo Frin). mejor dicho.... A Arno lo dibujó con cuatro patas (dijo Lynko. como si los oyera. Pescetti Frin —Estás loca... —Bueno. —¿Y tú qué quieres ser? (preguntó Vera a Lynko). una de dos. yo sé que no es cierto. —¡De eso nada... Alma? Asintió en silencio.. Cuando los hago. en un laboratorio. (¿Ir en bicicleta?.. No. Sí. —Hagamos una votación.. en un circo. (Lynko). pero dibujas muy bien (susurró Lynko).. Qué sé yo.Luis M. —Pero no sé si me gustaría ser física o matemática (terminó Alma). encima de un barco (lo interrumpió Frin).. que nunca lo había pensado así). que si ellos me dijeran algo. Se quedaron callados por un momento. ¿Y tú. —.. y Alma preguntó: —¿Y tú. Vera. —. —¿¿Tú crees en Dios?? (la interrumpió Lynko).... Alma.. —¿Frin? —.. —Yo sí (contestó Vera). es que Dios existe. se preguntó Frin). y si ganan los que creen.. —Algo te gustará (Lynko). (levantó los hombros.. ¿Qué ibas a decir. Arno. —Bueno. que yo me imagino. (Arno no tenía ni idea). —.. eso sí (reconoció Lynko). —¡Spuajjj! (Lynko hizo como si vomitara).. jugando al fútbol. en una selva... creo que sí. Vera? —No. ¿no? (dijo Lynko. ¿no?.. —Jugador de fútbol o fabricante de barcos. o sea.. yo no creo. Se hizo un pequeño silencio y habló Lynko: —Oídme.. —Mejor física (dijo Arno). —Pero podemos quedar para comer (dijo Arno). —Sí. ¿y tú. —. Arno? —. 59 .. No sé. y se rieron). para entendernos. ¿Y tú.. —Yo no. yo. —¿Y qué sabes hacer? (Vera).. pero me gusta pensar que Dios así nos dibuja en un cuaderno. Que Dios exista no tiene nada que ver con que nosotros votemos quiénes creen. —.. ¿os dais cuenta de que si hacemos lo que cada uno dijo. como siempre)... Alma? —A mí me gustan mucho las matemáticas. No sé. pero pasa algo que me asusta y reacciono como si no creyera.. Lynko! (dijo Vera con énfasis).. —Porque cada uno va a estar haciendo algo diferente. para nada (Lynko. —. yo los entendería.

qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! Eran como las cinco de la tarde. —Sí. —¡Buenísimo. Fue hasta su mochila. ¿qué quieres de mi deseo? Lo oían un fabricante de barcos y famoso futbolista. Sólo se escuchaba la voz de Frin leyendo: Morena de luna llena. Frin se incorporó lentamente. se alejó un poco. con un nudo en la garganta. y se sentó cerca de Vera). pero eso no es una profesión. léenos algo! (Lynko). —No. Pescetti Frin Pero Alma se acordó de esa vez que entró a la casa de Frin. 60 . Abrió el libro y comenzó a leer: ¡Ay. sacó el libro. un acróbata de circo y una bióloga. el sol ya no daba tan fuerte y en el monte había un gran silencio. preguntó: —¿Qué os leo? —Cualquier cosa (Vera). —Sí. como en un teatro (pidió Lynko.Luis M. Estaban lejos del pueblo y de cualquier parte. sonrojado). es cierto (Alma). y dijo: —Sabe leer. Lo frotó contra su pantalón para quitarle la mantequilla con la que se había ensuciado. pero Vera y Arno también se lo pidieron. una física y matemática. Nervioso. —¡Que nos lea algo! ¡Que nos lea algo! Frin intentó resistirse. —De eso nada (se defendió él. pero ponte ahí enfrente.

se acercó al árbol y.. callada. —Tengo una idea (dijo Arno).. Buscaron el árbol más grande. a menos que sea una «A» cuadrada. vamos a escribir nuestros nombres en un árbol. que podría haber sido de una F o de una A cuadrada. apretó la mandíbula. Pero eso sólo hizo que se pusiera colorado. Vera tomó la navaja. aunque fuera para él solo. y con la cara tensa. —¡Ay. cuidadosamente. mejor que cada uno escriba el nombre de otro.Luis M.. ¿Va a tallar una «F»? ¿Qué hago si talla una «F». pero entonces Alma va a pensar que me gusta Vera. comenzó a tallar una raya derecha. 61 . Lynko sintió que una vergüenza le corría por todo el cuerpo. Qué lío. pero se detuvo. Pescetti Frin 16 En algún momento de la tarde decidieron emprender el regreso. Pero en vez de hacer otra rayita arriba. ni Arno. Estaba por empezar a escribir su nombre. Porque eso que Vera estaba haciendo no estaba dirigido a Lynko solamente. o en sus vidas.. pensaba Frin. sin duda.. sí! Me encanta (Alma). Después voy a tener que escribir su nombre. Al que le tocara después iba a tener que decidir si ponía cualquier nombre o el que más le importaba. Sin apurarse. de todos modos. pensó Frin. Alma no va a ser.. Nadie lo estaba mirando.. ¿Por qué no se me ocurren esas cosas a mí?. —Hagamos otra cosa (le acercó la navaja a Vera). —¿Qué esperas? (la apuró Alma). Una L. Era algo que a todos los ponía colorados. Esas pequeñísimas rayas en el árbol eran como una gran raya en el suelo. siguió con una rayita debajo.. Vera no contestó. Como no quería que nadie se diera cuenta de lo que le pasaba. Lynko sacó una navaja de campamento que su papá le había traído de un viaje. no el suyo. Ella continuó. Se quedó mirando el árbol. Nadie dijo nada.

fascinados por esas pequeñas rayitas que avanzaban trabajosamente en la corteza del árbol. Frin sintió un frío en el estómago. Ella sabía qué estaba haciendo. Pero no dijo nada. Por eso.Luis M. Frin no hizo un chiste. Todos estaban atrapados. Vera acabó con la O. Lynko creyó que le iba a devolver la navaja. más para siempre era eso que escribían. Frin sintió una mezcla de enojo y frustración. le entregó la navaja a Arno. Cuanto más duro fuera el árbol. Arno comenzó a tallar una A. 62 . Ya no iba a ser lo mismo. Miró el nombre con las letras desparejas. y Vera no quería que escribiera el suyo por obligación. Arno no hizo un comentario de otro planeta. Vera tallaba despacio. pero no. Pescetti Frin Vera seguía con la Y. eso casi hubiera sido obligarlo. Sopló la corteza para quitar las astillas que estaban sueltas.

quitando las astillas al nombre de Frin. Y alivio porque así él se convencería de una buena vez y dejaría de hacerse ilusiones. Luego regresó a la V. Una «F».. podía venir a leer el árbol. También sopló y le pasó la mano. siguió mirando hacia el árbol. porque desde que Vera dijo que había invitado a Arno. y comenzó a tallarla.. ¿Qué iba a decir? Pero Arno observaba cómo tallaba Alma. Sintió que este picnic había empezado mal desde la mañana.. Frin se quedó helado. y tienen que estar todos (Lynko). Apoyó una mano en el árbol y. Luego avanzó en dirección a Alma y le dio la navaja. porque faltaría uno. De todas maneras. raspó un poco con la navaja y sopló él también. Sin mover la cabeza. Le podría sacar una foto al árbol.Luis M. y él sentía que la había perdido para siempre. Y listo. Una efe. Ella la tomó y se acercó al árbol. y si a él le daba por ponerse a soñar como un idiota.. el nombre de Alma ya lo tenía en su corazón. él sabía. mi efe. miró de reojo a Arno. leyó. tímidamente. Desde hacía tanto. No le quedó más remedio que tallar «Arno» en el árbol. Terminó y se puso al lado de todos a mirar el árbol que de ahora en adelante. ¿Por qué ni se le ocurrió quedarse? Se habría evitado todo esto. Una efe. Pescetti Frin No es seguro que se hubiera atrevido a tallar el nombre de Alma. Perfectamente sabía. Se alejó un poco. miró hacia Alma y Frin. Para que no quedaran dudas de su decisión. para dejarlo más legible. miró cómo había quedado. Mi efe. con la misma cara de estar contando meteoritos de siempre. Alma terminó de escribir «Frin». trazó una F. De aquí a la China. Se dio la vuelta. una «F». rayó rápidamente el nombre de Vera. Frin sentía una mezcla de tristeza y alivio.. Él la tomó. como si no le importara lo que fuera a pasar. mi erre. Dudó un instante. Alma estiró un poco su brazo y. Vera no se dio la vuelta a mirarlo. al lado de su nombre. 63 . Arno terminó y le dio la navaja a Lynko. Una efe. ¿O cómo se pensaba él que iban a ser las cosas? Se enojó consigo mismo. se dio la vuelta y preguntó: —¿Se puede repetir un nombre? Silencio. pero Arno lo estaba haciendo. Se dio la vuelta y. encima de los otros nombres. le dio la navaja a Frin.. —No. ¿O acaso ella misma no se lo había dicho la vez del cementerio viejo? ¿Para qué había seguido pensando estupideces? Alma iba a escribir el nombre de Arno. Terminó de hacerlo. Lo miró buscando un lugar que le gustara. Se acercó al árbol. Tristeza porque se iba a confirmar que era novia de Arno. y pegarla en la puerta de su cuarto o cocinarla en agua y tragársela en una sopa.

Dos más atrás. pero volvió a dar la vuelta a la cabeza como un rayo. Es que Lynko y Vera venían caminando de la mano. Dijo Frin. va muy rápido en el espacio. o porque ellos tres iban más rápido. Arno y Frin se fueron adelantando. se habría visto a cinco niños caminando por un camino viejo. recogieron las cosas en silencio y salieron caminando del monte. como todos sabemos. Sea porque Vera y Lynko comenzaron a caminar más despacio. y así ellos podrían seguir de la mano. o si con una cámara muy poderosa se hubiera tomado una foto desde un satélite. 64 . Cuando terminaron de salir del monte. Frin miró si se habían retrasado mucho. Visto desde el aire. En la Tierra que. sin subirse a la bicicleta. no había empezado a oscurecer. Buscaron sus bicicletas.Luis M. Con ellos caminando de regreso a sus casas. Tres adelante. Llevando sus bicicletas con una mano. Pescetti Frin El primer árbol. Alma. Podían seguir a pie por el camino. —Vamos. A fin de cuentas.

Luis M. Pescetti Frin 65 .

Miró hacia ella y. sino que jamás le había robado la 66 . lo que más había sentido al verlos fue vergüenza y nervios. Como si él fuera el de la mano. Pescetti Frin 17 Esto de darse la mano era como un pegamento: había que dejarlo un rato más para que agarrara bien. Dos y medio. pero Lynko la tenía sudada y ella le dijo: ¡Spuajh. No podía darle la mano a Alma si justo Arno lo miraba sonriendo. Ése fue más corto. Lo intentaría de nuevo en tres pasos. Quería preguntarle a Lynko: Oye. porque volvió a tropezar con quién sabe qué cosa y otra vez fue a parar la bicicleta al suelo. Pero ahí estaba de todos modos.Luis M. estaba Alma caminando a su lado. No sólo nunca había ido de la mano con ninguna chica. miró hacia aquí. lo más seguro es que Alma sintiera que le convenía Arno. ¿No era traición si él le daba la mano a su novia delante de él? Bueno. Se detuvieron. atendiendo todo? Bueno. al mismo tiempo. vio que Arno. ¿cómo hiciste para tomarle la mano? ¿Qué se siente? ¿Te sudaba la mano? ¿Te la secaste en el pantalón y después se la diste. ¿Esperaría que él le tomara la mano? Lo más seguro es que sí. tan atendiendo todo no. Frin volvió a mirar hacia delante. tu mano parece una catarata! —¿De qué te ríes? Le preguntó Alma. ¿Cómo iba a tomarle la mano si estaba Arno ahí mismo. ahí fuera. ¿Qué hacía ese cara de huevo sonriendo hacia aquí? ¿Por qué no mira para otro lado? Frin se ponía nervioso. porque ella había escrito su nombre en el árbol. del otro lado. No cuenta. y ahí estaba Arno sonriendo otra vez. Frin siguió pensando. y no dentro de su cabeza. Tenía que tomarle la mano o estaba perdido. No tenía experiencia. Si se subían a las bicicletas enseguida no iba a pegar igual y tal vez después se arrepintieran de haberse dado las manos. Pero sobre todo. Uno. o eso no importa? ¿O fue ella la que te dio la mano? Se rió al imaginar que Vera fue la que buscó su mano. La levantó. pero sería más fácil darle la mano a Alma si Arno no estuviera viéndolo todo. sonriendo. Miró. y ahí se dio cuenta de que mientras él se imaginaba esas cosas. pero quizá lo hizo para no herirlo como amigo. Sí. Lynko. Tres. ¿Y si ni eran novios? A Frin le corrió un frío por las piernas cuando pensó que tal vez no eran novios del todo y que en ese momento Alma estaba decidiendo si iba a ser novia del todo con Arno o con él. si él no estuviera también sería traición. Y si él seguía pensando como un idiota en vez de hacer algo. A Arno se le cayó su bicicleta. Dos.

. —Espero que no dure como el otro (suplicó Frin). en un triple nudo de cordón de zapatos. Si él hubiera sido el que le hubiera tomado la mano a Alma. porque le daba vergüenza la mirada de Frin). y un segundo después estaba con todos y como si nada hubiera pasado... pero sí. —.. él ahora estaba a la orilla del mar o a la orilla de Alma. en nada. No sé. Pero para estar más seguro tendría que preguntar: Oye. vamos. Ahí. la luz del atardecer le daba en la cara y el sol no era tan fuerte como para cerrar los ojos. Y si los ojos de Alma eran el mar. Eran como un mar. y la luz roja del sol daba en ese mar.. Eso era todo un descubrimiento. porque sabían cuánto podía llegar a durar un cuento de Arno si empezaba con un chico yendo a comprar algo. Lynko había estado tomándose de la mano con Vera y ahora se acercaba con tanta naturalidad. Entonces.. pero la vio tan seria. Se agarraron la cabeza. ahí cerca. ¿Conoces el mar? —Sí. entonces. ◊ Miró hacia Alma. que le dio miedo ser rechazado. y después me lo enseñas. Alma advirtió que la miraba y se dio la vuelta. ¿por. Eso estaba buenísimo. Vera y Lynko ya los habían alcanzado. Frin no podía creerlo. dura un poco más. ¿vamos en bicicleta? Porque se hace tarde (Lynko). 67 . Ni siquiera toser mientras se acercaba. se dio cuenta de que eso era lo que hacía el poeta del libro. podemos seguir siendo amigos? ¿¡Y cuándo a él le había interesado ser amigo de Arno!? Preguntar eso era la cosa más imbécilmente idiota que jamás se le había cruzado por la cabeza. en ese preciso instante. Todos se rieron y Arno empezó la historia de otro chico que había ido a comprar clavos a una ferretería. Arno. —Oídme. al acercarse se habría convertido en un moño.? ¿En qué pensabas? —No. Error. a veces vamos a veranear allí. No.. tomarle la mano a una chica era mucho más fácil de lo que él se había imaginado... —. —Bueno. Tenía que hacerlo. no está confirmado que fueran novios. pero os va a gustar. Qué ojos más hermosos. Estaba preciosa. Un segundo antes estaba de la mano de Vera. Darse cuenta de que estar frente al mar y viendo los ojos de Alma era lo mismo. —Oídme.Luis M.. ¿Lo vas a hacer? —Claro. —¿Qué piensas? (preguntó Alma. —No. No había tenido que explicar nada a nadie. tan concentrada. —Yo no quiero llegar a mi casa (dijo Alma). —Dímelo. escríbelo. lo estuviera mirando Arno o no. sé otro chiste (Arno). que podía darle la mano sin que eso significara que se la estuviera quitando... o sea. ¿si le doy la mano a Alma y deja de ser tu novia. Pescetti Frin novia a nadie. Alma iba con su mano suelta.

sus papás se estuvieran peleando. tú vas al mar cada verano. que uno no tenía por qué dar explicaciones y ni siquiera tocar el tema de que venía de darle la mano a una chica. Todo se le caía a la tierna viejecita esa. con mucho alivio.!!!???? —¿¿¿¿¡¡¡. Vera y Lynko querían quedarse juntos otro rato. que le gritaba burro y tonto por cualquier cosa. y se rieron). ¿sabéis qué encontró? —Sí.. Lynko hizo que lo perseguía con su bicicleta para pegarle. ◊ —Frin. pero cada uno debía ir a su casa... un anillo. El chico del chiste de Arno subía y bajaba montañas. En el vagón del tren había una tierna viejecita a la que primero se le cayeron las gafas. Frin también. Le dijo esa noche su mamá. El chico bajó a buscarlo. Alma. Para el sándwich de jamón del otro cuento (terminó de decir).. y el niño hizo lo mismo.. porque había descubierto. el audífono (dijo Lynko). —Y al dar la vuelta a la esquina. apaga tu luz. probablemente. a la viejecita del chiste se le cayó el audífono por la ventanilla del tren. porque la ferretería quedaba lejos. —¿¿¿¿¡¡¡¡. esa viejecita (dijo Frin. hasta el punto de que tenía que tomarse un barco y después un tren.!!!!???? —. 68 . antes de que llegaran al pueblo. y a la tierna viejecita se le caía el sombrero. Pescetti Frin El sol se fue haciendo cada vez más grande y rojo. y todos juraron que le prohibirían contar chistes por un mes. Cuando Arno se dio cuenta de que faltaba poco para llegar. y el niño se las recogió del suelo. y se puso a repasar lo que había escrito).. El campo empezó a oler frío y húmedo. Alma no quería regresar a la suya. Pero ya estaba el pueblo cerca y ninguno dijo una palabra más. Luego se le cayeron sus agujas de tejer. —Estaba toda como mal pegada. Pero después se le cayeron los dientes postizos.Luis M. Ya se veía la cúpula de la iglesia del pueblo... Y. queso. decidió terminarlo. en la que. —Sí (contestó él. Y Arno quería encontrar cuanto antes un circo con el cual irse de su madre. Pasó una bandada de pájaros buscando un árbol. como lo habían estado haciendo últimamente. Se reían del chiste de Arno. pero yo vi el atardecer en tus ojos y me imagino que así debe de ser. —No.

. que.. —Pero si yo no me burlé. y caminaba apoyándose contra la pared. —. los ojos seguían de largo. ◊ 69 .Luis M. Lynko lo persiguió. Frin jugaba con Lynko en los recreos. —A ti también te molesta cuando te hacen burlas. cof. Además. Vera. Sí. Te preguntaba en serio. no me digas nada. y se alejó. gritándole que lo había sorprendido. Pero esa tarde no la encontró en el patio. ni ella a él. ¿no? Fueron pasando las horas. dile a Frin. por algo habría hecho la broma. me dijo: Si me muero. —Eres una tonta.. cof. como si ahí no hubiera nadie. le había gustado oír que Alma lo quería. Entonces. —.. —.. cof. regresaron al aula abrazados. creo que sí. ¿¿¡En serio!?? —. ¿no? —Sí. Se protegían de los demás. cof siempre lo quise. Pero.. porque él no se acercaba a Vera. —No te enojes conmigo. —No se habrá puesto mala.. y le preguntó a Vera: —Oye. y listo... —Ya. ¿no viste a Alma? —No. lo hizo caer de un empujón y salió corriendo. para mostrarle que quería ser su amigo. —Bueno. No querían bromas...... —¿Y por qué no te metes en tus cosas? (contestó Lynko). Y me dijo algo para ti. cof. ayer cuando la vi tosía y escupía sangre. —¡Qué tonta! Dijo Frin.. —¿Y por qué no vas y le das la mano de nuevo? (le preguntó Frin). copió el poema y lo metió en su mochila. ni que nadie se metiera. ya. ¿no? Frin sintió que no era el mejor momento para preguntarle lo de si la mano le había sudado o no. La verdad es que ni se miraban.. —¿Va a venir? —Supongo que sí. Si se cruzaban con la mirada... Cuando sonó la campana. Pescetti Frin 18 Al día siguiente arrancó una hoja. aun cuando había sido una broma de Vera...

. más o menos.. —¡Pero ¿cuándo?! —¡No sé. Salía la mamá de Alma. me dijo que por unos días solamente.. —¿Y? —Espérate. —Frin. pero enseguida la escondió... —¿Sabes algo? Ella hizo que no con la cabeza.! ¡¿Cómo se fue sin decir nada?! (enojado).. —¿Cómo que no está? —Anoche sus papás la llevaron a Nulda. Frin! Te digo lo que me dijo la mamá. —¿Quién te lo dijo? —Ella.. Siguieron caminando callados.Luis M. En el momento de la salida.. digo. ¿son novios? —Ah.. Vio cómo Vera golpeaba la puerta. —. A Vera se le escapó una sonrisa. pero ya estaban llegando a casa de Alma. porque... —¿¡A Nulda!? ¿Se fue a vivir allí? —No.. Arno y Alma. una vez me dijo que le gustaba Arno. —¿Y? ¿Qué pasó? (preguntó Frin). —Pero a nadie. estoy pensando.. —¿Qué pasa? —(sonriendo) Nada. que la llevaron anoche y que ella nos iba a llamar. Frin se quedó más lejos. a casa de sus abuelos. no.. (dijo Vera). Vera le dijo a Frin: —Oye. hazla ya de una vez.. —¡Y yo qué sé. Y ella regresó muy seria. no seas pesado. ¿Son novios? —¿¡.. —¡Pero tiene amigos aquí! ¡Podría haberse quedado en tu casa o. los papás se están separando y. —¿Alma? —.. La mamá se inclinó. nada de eso..!? ¿¡Con Lynko!? —No.. Bueno. Hablaban... —Si la pregunta ya la sabías... ¿Quién te lo dijo? —. —Te reíste. ¿me acompañas a su casa? —Vamos. Pescetti Frin Alma no apareció. —Pero ¿me prometes que no le contarás a nadie que te pregunté esto? —Sí... pero desde allí no se oía qué decían. en serio que no sé qué le pasó. Esperaba. nadie. dime qué pasa. Frin! ¿¡Quieres ir a preguntarle tú!? 70 . Frin.. Seguro que Vera sabía algo. —Nada. Eso le pareció más sospechoso todavía. ¿¿¿No??? —No. saludó con un beso a Vera. —Alma no está. —. ¿Puedo hacerte una pregunta? —Ahá.

.. Pescetti Frin —¿¡Y por qué no se podía quedar!? ¿¡Se están tirando tiros los papás. La mamá regresó a la cocina. Mientras oía cómo su mamá recogía las cosas.. —¡Oye! ¡Si vienes enojado de la escuela.... —¡Frin! ¡Responde cuando te hablo! —. —. Frin! ¡No me grites a mí! —(se contuvo). —. buscó el poema en su mochila. (se fue a su cuarto).. ¿Tú tienes el teléfono de sus abuelos? —No. Vámonos. pero él dijo que no tenía hambre. te vas a quedar en casa hasta que se te pase.. —... Lo rompió sin volver a leerlo. o algo así!? ¿¡Por qué la tenían que llevar a otra parte!? —¡Qué sé yo. y que nos iba a llamar.. —¿¡Se puede saber por qué contestas así!? —. Ve tú si quieres.Luis M.. si con ésas andamos. La mamá le había preparado tostadas. Me dijo que les pareció mejor que fuera con sus abuelos. Frin llegó a la suya.. —Bueno. Frin pensó que igual no quería salir a ningún lado... 71 . pero no quiero pedírselo.. Se fueron caminando hasta que cada uno tomó para su casa. aquí no tenemos la culpa! —¡Vosotros también venís enojados del trabajo! (replicó él).

. Frin. Ahá. —(sonriendo). y que no le mande dinero. Pescetti Frin 19 Frin sintió que ése era el peor día de su vida. ¡y me escribió seis hojas! —¿Y está bien? —Muchachita loca.. ¿no quieres volver a tu casa? —... ¡Orgullosa como el padre! ¡Dime tú.. enjugándose las lágrimas. ahá.. Ahá. Frin seguía ordenando unas carpetas.. —¿Qué es? —¡Una carta de mi hija! Desde que se fue no tenía noticias. (negó con la cabeza). que quiere arreglarse sola. —Sí..Luis M... mira (dijo Elvio.. ¿qué? —No. —¡Cof. cof (tosió más fuerte). Y terminaron tosiendo los dos al mismo tiempo. —Mira. Ahá (repitió). Dijo Elvio. Llegó a la librería tan triste que Elvio se dio cuenta y lo trató con cuidado. sí que está bien. que estaba muy contento porque por fin tenía noticias de su hija: había recibido una carta de ella. y sacó un sobre)......... ¡AHÁ!.. hasta se había afeitado. Ahá. 72 . —Hoy no hay mucho trabajo. el trabajo que hacen pasar los hijos a los padres! —(regresó a su seriedad) Los papás también dan mucho trabajo.. mmm.. Casi a gritos. cof. nada más. Elvio hizo que se agarraba del mostrador y como que se caía de la tos tan fuerte que tenía. Frin. (eso ya sonaba un poco raro).. ¿Estaban locos esos dos tosiendo a gritos? Su reacción les dio un ataque de risa. Ahá.. Eso lo ponía de un ánimo simpático y generoso.. —.. dice que ya le ofrecieron un trabajo. ahá.. —. —. —. ahá. ahá y mmm. ¡COF! ¡COF! Pasó una señora enfrente del negocio.. ahá (repitió Elvio). nada. ahá y cof. ¡Cof! (Frin tosió aún más fuerte y agarrándose la panza).. Sí. —. —(Frin también tosió) Cof...

¿eh? —¿Tu mamá sabía qué te había pasado? —. (negó con la cabeza). Pescetti Frin —¿Puedo preguntar qué pasó? Si no es indiscreción.. Tienes razón. ¿cómo podía adivinarlo? —Ellos tampoco me cuentan todas sus cosas.. 73 .. Frin le contó que Alma se había ido y que él llegó a su casa y que las tostadas y que él no tenía hambre y que se pelearon con su mamá.. si esto pasó anoche.Luis M. —Y entonces. —No. ¿Y ya te llamó esa chica. no. No siempre se puede hablar todo.. no.. claro.. Alma? —No.. y cómo ella no se daba cuenta.

pero si me meto en lo que no me importa. hoy no hay mucho trabajo.. Esa idea sí que era buena... —Ah.. —Pero si yo se lo pido no me va a hacer caso o me va a decir que sí. A lo mejor ella estaba otra vez con las tostadas y justo llegaba él con las flores. —¿Y qué? ¡Seguro que no me dejan ir! —Tan cerquita. pero igual es otro pueblo. y fue a buscar un puesto de flores. podía pedirle a Lynko que lo acompañara). ¿no te parece? Frin sintió que tenía razón.. claro.. —Ahá. yo decía sin correo.. —. Aparecer con flores para su mamá. ¿y dónde dices que la mandaron? —A Nulda.. dígame. sus papás se están separando. «cuic. bueno. y luego tirará la carta. pero. digo.. pero. es sólo una ocurrencia mía.. pero. claro. está bien. no a él solo. Mejor ponía manos a la obra... y ella estaba pensando en él y que le quería preparar tostadas. tú no querrás escribirle. ¿qué peligro puede haber? —. bueno. ¿no? Como ésta es una librería y en Nulda también hay librerías. (Frin sintió que estaba trabajando en el mejor lugar del mundo con el mejor amigo del mundo).. (hacía que miraba esos papeles).... claro.... —Mira. —Imagínate. y justo llegaba él con las flores. dio un salto y. Él se había ofendido como si ella lo hubiera abandonado. —¡Ey! ¿Qué te piensas que somos los adultos? —. no querrás escribirle. claro..Luis M. salió corriendo a la acera. —Sí. pero a todos... y te entiendo. ¿y cómo vas a hacer? Frin levantó los hombros. que era el más bueno de la galaxia. Frin.? —.. —Puedes escribirle también. Tú estás enojado porque ella se fue sin avisar. ¿¿¡¡Y!!?? ¿¡Eso qué tiene que ver!? —No. con toda la energía de sus zapatillas.. —No tendrías que estar enojado con Alma. Pescetti Frin —Ah. —¿Por qué no? —Hay 20 kilómetros a Nulda. cuic». y ni se le había ocurrido que lo estaba necesitando. Se subió de un salto a la bicicleta. pero dígame: ¿cómo sin correo? —No.. —No. yo decía. —¿. Había un montón de cosas que podía hacer. pero es ella la que precisa que los amigos no la abandonen ahora. ¿por qué no aprovechas y le compras una flor a tu mamá y haces las paces? Frin sintió un chorro de cohete por dentro. como el proveedor es el mismo y va de pueblo en pueblo. no. eso no es tanto problema. Le dio las gracias a Elvio.. No. —.. y ella estaba haciendo las tostadas con 74 ... ¿no? —¡Uf! ¡Con lo que tarda el correo! —No. —Pero pasan autobuses cada rato.. me imagino. yo decía sólo. claro. (se quedó pensando: ¿Ir solo?. mejor me callo. ¿no?. la llevan a otro pueblo.

se le escapaban chorritos de pis. Frin lo alcanzó y el perrito se tiró panza arriba para que le hiciera mimos. no sé de quién será. perro. Podía comprarle flores a Elvio también. —Oye. pero era muy inquieto. Frin dejó la bicicleta en el suelo y lo persiguió. todo el año. Hacía que se escapaba para que Frin lo persiguiera. le dieron todos los horarios. No entraba por nada que lo hubieran mandado sus papás ni nada del trabajo. y hasta le prestaron un bolígrafo y papel. pero de ésas de los velatorios. Y no era que se había cruzado de casualidad: había salido al encuentro de Frin. lo atendieron amablemente. mientras le acariciaba la cabeza.Luis M. mientras le rascaba la panza y sentía que no podía dejarlo en la calle. —Oye. eh? Le preguntó Frin. de repente corría y daba vueltas en círculo. pero también a café y a un lugar que está abierto todo el día. Eso estaría perfecto. de contento. ¿y tú de dónde me conoces. para que se las mandara a. como a cigarrillo y gasolina. pensó Frin. Sintió su olor especial. Por poco lo pisa. que no es de nadie?. ¿Ir solo? Se bajó de la bicicleta y entró a la terminal. y por eso seguía 75 . ¿Y si averiguaba a qué hora salían autobuses para Nulda? Total. porque se metía entre las piernas a cada rato. ¿Y si lo descubrían? ¿Y si se ponían a investigarlo? ¿Que por qué andaba preguntando eso? Pero fue a la ventanilla. Otra vez sintió esa electricidad rara de las aventuras. Pescetti Frin su papá. —¡Ey! ¡Vete a tu casa. ◊ Se dio cuenta de que pasaba cerca de la terminal de autobuses. que no te puedo llevar! Pero el perrito entendía perro y no humano. ¿de dónde nos conocemos? Le ladraba jugando. Pero el perrito se ponía a correr a su lado. por lo menos. regresaba a provocarlo. Movía la cola y. y como él se quedaba en su lugar. Se subió a la bicicleta. lo deben de haber abandonado (dijo la señora. Iba a comprar las flores. tenía que cuidarse de no pisarlo. Era tan chiquito que en dos pasos lo pasaba. Tampoco podía llevarlo a su casa. no paraba de saltar. Se despidió haciéndole un mimo en la cabeza. ¿Y si Lynko no podía acompañarlo? No iba a poder ir. A menos que fuera solo. Y al de Educación Física y a Ferraro. ¿O sea. Pasó una mujer con una bolsa de compras y Frin le preguntó: —¿Es suyo. su hija. señora? —No. Buenísimo.. —¿Desde ayer? —Sí. saltaba al lado de su bicicleta. desde ayer está dando vueltas por aquí. Le ladraba y le movía la cola. y retomó su camino). era para saber nada más. Sus patas eran tan cortitas que por cada vuelta de rueda de la bicicleta de Frin. como si fuera dos perritos juntos. Preguntó. pero de pronto se le atravesó un perrito. Se subió a la bicicleta y siguió. para él era como cruzar el mundo. Sobre todo. porque su mamá le montaría un escándalo.. El perrito era apenas más grande que las dos manos juntas.

(lo rascaba). hasta que llegó a su aula. lo tomó cuidadosamente con un brazo y. manejando con una sola mano. rascándole el lomo). fue hasta donde estaba Frin. Tenía el problema de que le ladraba a los clientes. En la escuela no lo dejaron entrar. El perrito fue olfateando por todo el patio. la cosa es que se cayó y dio un aullido de dolor. finalmente le permitieron pasar. Mira. —¡Mira. pero no hizo pis. ¿Tú eres sabueso? (le tocó el hocico). y pedaleó más fuerte. ¿Sabes cuál es el problema?.. Pescetti Frin corriendo con mucho esfuerzo. El perrito creyó que le venía a pegar y se encogió dando pequeños aullidos. Todos se rieron. no. Interrumpió la clase. que preguntó cómo se llamaba.. —¡Mamá! ¡Te iba comprar flores y mira lo que encontré! 20 Frin convenció a Elvio de que lo dejara ir a trabajar con el perrito. ¿no ves que no te hago nada? (le decía Frin. que tú puedes oler a 20 kilómetros? Sin pensarlo más. siguiendo el olor de Frin. Frin saltó de la bicicleta y fue a ver si se había lastimado. amigo. ¿Tú quieres venir conmigo? (lo acariciaba).. muy buen olfato. lo vamos a alcanzar! Dijo Frin. y podemos estar ordenando cosas dentro.. y como se quedaba llorando en la puerta. el perrito lo quiso alcanzar. —No. se dirigió hasta el escritorio del maestro y ahí se echó. verdad? ¿Y me ayudarías a encontrar a Alma? ¿Puedes oler de aquí a Nulda? (le acariciaba la cabeza) ¿No es cierto que sí. porque así sabemos cuando entra alguien. hasta el maestro. resulta que a mí me gusta una chica y se fue a vivir a Nulda. ¿Tienes buen olfato? —. como si ya estuviera más tranquilo. feliz de sentir el viento en la cara. lo llevó en bicicleta hasta su casa.. Encima de ellos pasó el avión fumigador. al lado de la bicicleta. pero Frin no consiguió hacerlo regresar. Lo cual tampoco era muy cierto. 76 . pero no sabía correr o se tropezó en sus propias patas o con un átomo o quién sabe. —Todavía no le puse nombre (contestó Frin).. Y. con su paso tímido. movió la cola. ¿Por qué será que eso les gusta tanto? Llegaron. sí? ¿Tienes muy.Luis M. Frin pedaleó más fuerte. porque cuando iban adentro el perrito los seguía. —¿Ah. El perrito iba con la lengua fuera... Miró toda la sala. (el perrito ladró jugando). —¡Eso es buenísimo! (argumentaba Frin).

¿Te vas a quedar para siempre? Frin Repasó la carta que había escrito. Qué manera más idiota de perder el tiempo. el que le había dicho mariquita y con el que Lynko se había peleado. espero que te haya gustado lo que te escribo. Pescetti Frin —Perfecto. dejaba entrar al perro. y escribió el nombre de Alma. Vio que había puesto Ojalá dos veces. alzó al perrito y le hizo unos mimos en la barriga. Frin se molestó. Lo cerró con pegamento y también le puso cinta adhesiva. Frin sintió rabia. lo desafió con un gesto. El único que lo echó de su clase. Frin protestó por lo bajo. ¿Quién se creía este tipo? Pero así los tuvo hasta que terminó la clase. pero el tipo le tiró unas patadas y lo asustó. Frin lo odiaba por esas cosas. además. El de Educación Física hoy nos tuvo mirando la nuca del de enfrente. ◊ Esa noche le escribió la primera carta a Alma. o sea. Y como Frin protestó. vamos a hacer una lista de nombres (propuso el maestro). Preparó montones de hojas. levantando la cabeza. Querida Alma: hola. Después al tipo se le volvió a freír el cerebro. Uno detrás del otro. Quedaba horrible. Se quedó esperándolo fuera de la puerta y movía la cola cuando pasaba Frin. mientras caminaba alrededor de la fila). Cuando vio que Frin lo estaba mirando. como diciendo: ¿Qué miras. fue el de gimnasia. Borró el segundo y puso Tal vez. que iba caminando y charlando con el profesor. ¿Qué tiene que ver estar sentados mirando la nuca del otro con ser más hombres?. Bueno. La colocó dentro de un sobre. mirando la nuca del compañero de enfrente. aunque después usó una sola. ¿me ayudas a buscarle uno? Ya se hizo pis mil veces porque se pone contento. —Esto os va a ayudar a haceros más hombres (les dijo. como pidiéndole disculpas por no haberlo defendido como había hecho Lynko con él. eh? Frin se dio la vuelta hacia el frente. pensaba Frin mientras veía a Ferraro. y miedo. Ojalá me respondas. y los castigó haciéndolos sentar en fila. Quiero tener noticias tuyas y también saber cómo estás. Empezaron a gritar nombres. Cuando entraron a la escuela. No dijo nada. Entonces el otro le tiró una patada al perrito. Ferraro se puso a su lado y le dio un empujón con el hombro. 77 .Luis M. Lo borró y volvió a poner Ojalá. Ojalá estés bien cuando te llegue esta carta. Volvieron a la escuela caminando en silencio. El perro quiso seguirlo. soy Frin. que mejor no decía nada. enseguida. por supuesto. Tengo un perro que no tiene nombre todavía. lo mandó a dar tres vueltas a la cancha. ¿Por qué no se metían en sus cosas y dejaban que él le pusiera el nombre que más se le antojaba? Pero el maestro no lo había hecho con mala intención y. Lo leyó: Tal vez me respondas. pero no dijo nada. Dejó que el chico se fuera.

viven a media manzana de la librería de Nulda.. Tu carta me pareció un poco seria. fíjate que el correo este que te digo funciona de lo más bien. además de estar escrita. la carta.. tú sabes que la correspondencia es secreta. cómo no dice nada en el sobre. Fue una gran sorpresa cuando el abuelo me dio tu carta. Frin la agarró de un manotazo. no te la puedo dar. Un poco más adelante de los árboles había dos hileras muy llenas de flores que apuntaban hacia un lado y el otro.. Pues sí. que ocupaba casi toda la hoja. sólo que.. amigo. por suerte. Ellos son muy cariñosos conmigo.. cof. —¿¡Es para mí!? —. Sólo tosió un poco: —Cof. de verdad! ¡Negrito! ¡Mata! ¡Mata! ¡Atácalo! El perrito movió la cola contento. Pero estaba dado la vuelta y no se veía a quién estaba dirigido. pero los extraño mucho. como la que había usado él. Eran dos árboles juntos. había un sobre encima del mostrador. Si otra vez fuéramos al cementerio viejo. A mí también me gustan porque son muy juguetones conmigo. quién sabe. ¿estás enojado conmigo? Espero que un día de éstos me sigas escribiendo y no te enojes si mi carta es un poco triste. y yo no hice ningún dibujo! Y la leyó. Era una hoja de cuaderno.. Los abuelos me miman mucho... se tiró panza arriba y echó un chorrito de pis. ◊ Cuando llegó a trabajar. Elvio se hacía el distraído y no decía nada. espero que tú también estés bien. que se la dio al proveedor. Querido Frin: gracias por escribirme. pero voy a pensar. 78 . —¡Ey! ¡Ciérrale la manguera a tu guardián! —¡Yo limpio! ¿Es para mí la carta? —Ah. pero así estoy. Frin.. rompió el sobre y reconoció la letra de Alma. podríamos llevarlo. cof. Luego se agachó y le habló al oído al perrito: —Tenemos suerte. ¡Uy (pensó Frin). sí. pero yo estoy un poco triste y extraño a mis papás y no me gusta lo que está pasando. un sol grande en el cielo pintado de azul.. Pescetti Frin Al otro día le entregó la carta a Elvio. ¿Qué cosa? —¡Elvio! ¡En serio! ¿¡Es para mí!? —Cof. al otro día.. entusiasmado.Luis M. Pero el perrito lo único que sintió fue viento en su oreja y se rascó con una pata. tenía dibujos en lápices de colores.. También extraño la escuela y Vera y me acuerdo de cuando fuimos al cementerio viejo. pero si yo los conozco.. Con cariño. que miró el sobre y dijo: —Ah. Ahora no se me ocurren muchos nombres.. ¿qué cosa? —¡No sea malo... Qué bien que tengas un perrito. ¿quieres que se la lleve a ellos? —¡Claro! Dijo Frin. Es que no sé de qué estás hablando.

Pescetti Frin Alma. 79 . y una moto también.Luis M. ¿Un día de éstos?. ¿Qué podía dibujarle? Dudó un segundo y comenzó con algo que le salía bastante bien. Los pintó y después empezó la carta: Alma.. al lado. ya lo había hecho una vez: era un barco con cañones.. no: ¡ahora mismo! Le pidió una hoja a Elvio. no te preocupes. Y siguió.

Negrito? El perro seguía dormido. que puedo ir. Negrito. Enseguida sintió que Negrito quería subirse y no alcanzaba.. te estoy hablando. Oye. —. —(susurrando) Oye. —Bueno. El perro siguió durmiendo. Y se oyó desde el cuarto de los papás: —Frin. eso sería mentir. sin abrir los ojos. y punto.. —El viaje a Nulda dura 20 minutos solamente.. ¿y si la encuentro pero ella no quiere verme? Se quedó con los ojos abiertos en plena oscuridad. Quería verla.. ¿entiendes?. Ya llevaba como cuatro cartas. estiró sus patas. si no la encuentro. Negrito. —Tendría que ir a Nulda. ¿Le pediría permiso a sus papás? ¿Y si no lo dejaban? —De todas maneras. pensando.. ¿no? Ir solo a Nulda.. y ni pasaron dos horas. una lancha de doble motor. bostezó. si estás dormido no puedo contarte mi plan. Pescetti Frin 21 Eso de las cartas estaba muy bien. apaga tu luz. en la tercera. le hizo cosquillas en la panza y él... o sea.. el barco con cañones y la moto. ése era el nombre provisional del perrito. podría decir que me fui a jugar con Lynko. Se metió dentro de la cama. que es como si hubiera ido a jugar a la casa de Lynko. ¡ey!. ◊ 80 . oye. pero quién sabe por qué. no te duermas. En la primera no había dibujado nada. Bajó al perro con cuidado. Pero el perro no le hizo caso. estar una hora con Alma. Eso sí que nunca lo había hecho. pero Frin quería ver a Alma.. en la segunda. estaba dormido y lo más que hizo fue sacudir la oreja. movió la cola y se fue arrastrando para que lo acariciara).. ¿no? No. pero Frin no conseguía conciliar el sueño. Frin se acercó. volver.. Apagó la luz. Negrito? Pero eran como las 10 de la noche y Negro. me vuelvo y listo... ¿entiendes? (mientras lo acariciaba). un coche de carreras. si no la encuentro. movió la cola y levantó una pata. Para la quinta ya no sabía qué porquería dibujarle.. —Sí... (abrió un ojo. —¿No es cierto. Lo ayudó. lo apoyó en el suelo. O sea.. ¿Y si no la encuentro... en la cuarta. no te duermas.Luis M. Oye...

te quiero decir un secreto: voy a ir a Nulda a ver a Alma. —Oye. habló con Lynko. —¿Con tus papás? —No. ¿Tú solo? —Sí.. ¿A Nulda? —Sí. Pescetti Frin Al otro día... —.Luis M. —.. 81 . en la escuela.

Cuando llegó a la escuela.. ya averigüé todo. en la terminal de autobuses. ¿prometido? —Sí. Pescetti Frin —. 82 . todos se le acercaban y le preguntaban susurrando y haciendo misterio: —¿A qué hora salimos. Cuando llegó el jueves. ◊ Esa noche del jueves Frin se acostó entre triste y enojado.. porque él había prometido eso. ¿Y Alma lo sabe? —No. ¿no? —¿¡Allí.Luis M. y se enojó cuando Frin le recordó que él le había prometido no contárselo a nadie. Se corrió la voz por todo el curso. Estaba superguay la aventura. Pero no sólo lo sabían todos. no en procesión de una multitud. volvió a confirmar los horarios de los autobuses. ¿hay que llevar sándwiches o los compramos allí? —¡¡¡¡¿¿¿. Fede se acercó y le preguntó: —Oye. Frin terminó de almorzar más rápido que nunca. No se lo digas a nadie fue lo que Lynko le dijo a Vera cuando se lo contó. y contestó: —A las tres.. ya lo sabían hasta los marcianos. Llegó el sábado. y todos decían No se lo digas a nadie. Ah. dónde!? —¡En Nulda. Frin está organizando que vayamos a saludar a Alma. Con lo que me paga Elvio puedo ir y volver mil veces. mastica la comida. sólo a Vera. Y todo el mundo susurraba en el aula lo que Frin iba a hacer. para el sábado. salió corriendo. En el recreo siguiente. —¿Y si no hay autobús y. Otra palmada. —Frin. como en una confabulación secreta. —Te pido una cosa.. El pasaje es superbarato. Pasaban y le daban palmadas en secreto. Frin. El viernes. Y miraban a Frin con más respeto. El viaje ya no sería lo mismo.. a hablar con Lynko. antes de ir a la escuela. y sólo levantó los hombros.. no se lo digas a nadie. pero con Vera era distinto. —¿Quieres que te acompañe? Le daba vergüenza decirle que no. Tocó el timbre.???!!!! ¿¡Cómo!? —Porque yo digo que mejor los compramos allí. furioso. Miraba la hoja con cierta tristeza. —¿Y si no está? —(levantó los hombros) Me vuelvo. Arno se lo contó a otros dos amigos y les dijo No se lo digáis a nadie. sino que había planes de acompañarlo. Quería ir solo. Frin! ¡¿Dónde va a ser?! Ni le contestó. —Lynko. Frin era un ídolo. Eso es lo que decían. Él le juró y le rejuró que no se lo había contado a toda la clase. Pero de pronto se le ocurrió una idea. Frin? ¿Dónde nos encontramos? Él estaba hundido y triste porque su plan se había ido a pique como un barco agujereado. Y Vera se lo contó a Arno y le dijo No se lo digas a nadie.

metió al perrito en la mochila. Fue hasta un rincón. había poca gente. cuídate (y le dio un beso). y eso ayudó. Fue a la ventanilla. Tomó su mochila vacía. Llegó a la terminal. ése es un tractor. Sí.Luis M. papá. señor. invitar a Alma a un helado. El autobús iba tranquilo. Mira. se le ocurrió: —. 83 . Subió el chófer.. mira todos esos pájaros. Compró su billete del autobús de las dos. Y el perro olía por todas partes. bueno. encendió el motor. Esto es un campo. Sobraba. y todavía sobraba. pero nadie se dio cuenta. Ayudó a secar los platos sin que su mamá se lo pidiera. Le dijeron que no. papá. Para él todo era igual de nuevo. distinto y en movimiento. grande. revisó el dinero que había cobrado el viernes como cinco veces. sólo que era una vuelta a Nulda. salieron de la terminal. el autobús retrocedió. Pero su mamá se inclinó y dijo: —Bueno. Podía ir y volver. El chófer encendió la radio para escuchar un partido. Alcanzaba. Aunque no podemos saber si miraba los pájaros que le señalaba Frin o el cristal verde de la ventana del autobús. Ya estaba viajando. por el susto. Ah. se sentó. y Frin le iba explicando. Pensó en la cara que iban a poner todos los del curso cuando llegaran a las tres. Mira. Llamó al perro. Mira.. Abrió la mochila. El chófer puso la marcha. El perrito se movía bastante dentro de la mochila. para que le hiciera compañía. Buscó un asiento. no había mentido.. Y Negrito miraba abriendo los ojos y levantando las orejas y oliendo. pero te estás tragando los pedazos enteros. A las tres no salía ninguno para Nulda. Además. El chófer miró por el espejo. se acercó al autobús. Luego avanzó. Negrito. Para Frin también. dijo él como si nada. como si estuvieran pasando las noticias. Antes de llegar a la terminal.. Oyendo el partido por la radio. Y así ni se acordaba de su miedo. y con un nudo en la panza. Negrito. Le dio el billete al chófer sin saber si lo iba a dejar viajar solo o no. Me voy a dar una vuelta. Llegaron a la carretera. Sí. esto es un autobús. Pescetti Frin —Sí. El perrito ladró. allá hay vacas. Frin respiró. ni rápido ni lento. —Mirá. —Sí. preguntó si se podía viajar con animales. porque para eso había llevado al perro. Dentro suyo estaba imaginando de lo que podía pasar ahora. porque no se escucharon un par de ladridos del perrito. Éstos son los coches. estaba todo. El autobús iba casi vacío. ¿Qué le iba a decir? No quería mentir. Frin sonrió y lo saludó con una mano. Se subió.

Luis M. Pescetti Frin

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Cuando se quisieron dar cuenta, ya estaban entrando en la terminal de Nulda. Mucho más pequeña que la del pueblo de Frin. Primera medida de seguridad: volver a meter al perro dentro de la mochila. Primer problema: no quería. Frin abrió bien la mochila, lo sentó encima y le empujó la cabeza. Por suerte, el chófer había ido hasta la ventanilla y no oyó los ruidos. —¡Negro! Te juro que nunca más te voy a dejar acompañarme si te portas así. Segundo problema. En la terminal había perros. Durmiendo la siesta, pero perros grandes. —Oh, oh... ni te muevas, Negrito. —... (de repente dejó de sacudirse y se quedó helado, olfateando desde dentro). —... Hola, lindo perrito que duermes la siesta, no te despiertes. Negro comenzó a ladrar. —¡No te hagas el valiente ahora! Lo regañó y salió corriendo fuera de la terminal. Esos perros eran tan grandes que con un bostezo se hubieran comido a Negrito. Caminó una manzana, abrió la mochila y lo dejó salir. El perro olfateó toda la acera, milímetro a milímetro, desde la pared hasta el primer árbol, y ahí dejó su firma. Era desesperante caminar así. No avanzaban ni medio metro por año. —¡Vale ya, Negrito! ¡Basta de oler todo! —... (el perrito adelantaba un paso, retrocedía cinco y repasaba lo que ya había olido). —¡Si no me haces caso, te voy a meter dentro de la mochila! Pero el perro no le hizo ni un poco de caso, entonces lo alzó. ¿Para dónde quedaría la casa de los abuelos? La calle estaba vacía, era la hora de la siesta. Ni a quien preguntarle. Caminó cinco manzanas y llegó hasta la plaza. ¿Alma estaría en el parque? No, no estaba. ¿Estaría tomando un helado? Se fijó si alrededor de la plaza había una heladería. Sí, pero estaba cerrada. Se sentó en un banco. Se había imaginado que iba a ser más fácil. Pasaron tres chicos en bicicleta; pero lo miraron sin dejar de pedalear y siguieron de largo. Frin sintió hambre. Pero no era hambre, porque acababa de comer, sino que se sentía perdido. ¿Cómo podía ser un pueblo tan pequeño y de todas maneras uno perderse tanto? Qué ganas de regresar.

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Luis M. Pescetti Frin ◊ —¡Qué tonto soy! (dio un salto). ¿¡Cómo no me acordé antes!? (Negrito lo miró con cara de susto). El proveedor que le traía las cartas había dicho que la casa de los abuelos quedaba cerca de la librería. Encontrando la librería... ya estaba cerca de la casa. Buenísimo. Se sentía el campeón del mundo. —¡Vamos, Negrito! Te apuesto que en 10 minutos estamos tomando helado con Alma. Revisó si no había perdido el dinero. Todo bien. Tenía para invitarla a ella y a sus abuelos y a los vecinos, por si había visitas. Bueno, que alguno se pague el suyo, ¿no? —No, mira, mejor nos quedamos aquí, porque no sabemos si nos estamos acercando o alejando... Negrito, ¡atento a la primera persona que veas pasar! Y lo volvió a dejar en el suelo para que olfateara a gusto. —¡Oye, Negrito! ¡Si estás mirando el suelo no vas a ver a nadie! Lo regañó en broma. Nunca se había imaginado que con tan poco viaje uno podía irse tan lejos. Por una de las esquinas de la plaza apareció una mujer caminando lentamente, inclinándose a cada paso. Frin alzó al perro y se le acercó. —Buenas tardes, señora, ¿dónde queda la librería? —(lo miró extrañada). Está cerrada, ahora. —Ya sé, pero no importa. —... ¿Tú no eres de aquí, no? —... (Uf)... No. —¿Te perdiste? —No, busco la librería porque ahí cerca vive una amiga. —¿Y este perrito tan lindo? (preguntó la señora, agachándose). ¡Ay, qué gracioso! —... (Frin no lo podía creer, ¿estaba loca esta vieja?). —¡Lindo! ¡Lindo! ¿Y cómo se llama? —Negro, oiga, señora... —¿Negro? ¡Pero si no es todo negro! —No, se lo puse por... —¡¿No es todo negro y le pusiste de nombre Negro?! —...(Uf)... Sí. —¿Y por qué le pusiste así, eh? (y volvía a pellizcar al perro). ¡Bonito! —Es un nombre provisional, señora. Le contestó, pero ya queriendo sacársela de encima; para colmo, el perro le hacía una fiesta increíble, movía la cola, le lamía la mano, faltaba que le diera el teléfono. —¿¡Provisional!? ¡Ay, qué ocurrencias tienen los chicos hoy día! ¡Imagínate, ponerle un nombre provisional! —... (Desaparezca, señora, pensaba Frin). —¿Y a quién me dijiste que buscabas? (preguntó sin dejar de acariciar a Negro, que estaba feliz, el muy estúpido). —A una amiga. —Sí, bueno, pero cómo se llama. 85

Luis M. Pescetti Frin —(¿Para qué me pregunta?)... Alma. —¡Ah, bueno! Tú buscás a la nieta de Remo. —¡¡¡¡¡¡...!!!!! ¿Usted la conoce? —¡Ay, mi amor! En Nulda todos nos conocemos... (puso otra cara). Esa pobre chica, con los papás que se están separando... yo no sé... —... (No estaba tan loca la vieja, pensó). ¿Y por dónde viven? —Vamos, yo te acompaño. ¡Ay, bonito! (volvió a pellizcar al perro). —¿Viste qué buena la señora, Negrito? (y se dio cuenta de que regresaban por donde ella había venido)... Oiga, pero usted iba para el otro lado. —¡Ay!, no importa, mi amor... es un minuto, están aquí, a dos manzanas... Vas a tener que tener paciencia, mi amor, porque yo, con esta pierna, no puedo ir más rápido. —No, no hay apuro, señora. Dijo él, viendo cómo avanzaba apoyando el pie con cuidado, y sintió algo así como que le gustaría inventar alguna cosa que la sanara. La señora era de lo más buena. Muy habladora, eso sí. No paraba de preguntarle cosas y hablarle; pero muy buena. Con lo que le costaba caminar, estaba regresando dos manzanas. ◊ Se detuvieron frente a una casa que tenía una pequeña tapia. La señora pasó y, en vez de tocar el timbre, fue hasta la puerta del patio y gritó: —¡Remo! ¡Visitas! —¡Eh, Rosa! ¡Adelante, adelante! Se oyó desde dentro, y apareció un señor de pelo blanco, muy alto y grande. Debía de ser el abuelo de Alma. Era enorme. —¿Y este muchachito, Rosa? (preguntó, mientras se acercaba). —Busca a tu nieta. Alma estaba dentro y supo que era Frin. No podía ser otro. Sintió el impulso de salir a verlo; pero fue más fuerte la vergüenza. ¿Qué hacía aquí? ¿Para qué había venido? Quiso esconderse, pero el abuelo la llamó. —¡Alma! ¡Te vino a visitar un amiguito! Adelante, Rosa, ¿te vas a quedar aquí fuera? —No, yo sigo viaje. —¿No pasas a tomar un cafecito ni siquiera? —No puedo, Remo, me espera mi hija; si no, después protestan. —Pero... qué apuro (dijo el abuelo, y volvió a llamarla) ¡Alma! Frin sintió el impulso de pedirle que no se molestara, que ya iba a salir, o que no importaba, que tal vez estaba ocupada y mejor volvía otro día. Alma se asomó por la puerta, sin saber qué hacer. Vio al perrito y se le escapó una sonrisa. Qué lindo era. Estaba en los brazos de Frin, que lo alzó como si la visita fuera el Negrito y él nada más un acompañante. Como vio que Alma sonreía, lo dejó en el suelo, ella se acercó un poco agachada, porque el perrito iba hacia ella hecho un ovillo. Moviendo la cola, agachando la cabeza, medio echándose panza arriba, arrastrándose. Como si la conociera desde siempre. 86

Negro. Agachó un poco la cabeza. Alma.. La ventaja es que si no lo hubiera llevado. Y ella decía: Pero qué perro más chachi. decía Frin. y era como si le contestara: Qué bueno que viniste.Luis M. De su cuarto en la otra casa. que se estaban separando. Del otro pueblo. perro. Sintió que le venían lágrimas. pero era como si dijera: Hola. Exclamó el abuelo. Alma y Frin se hubieran quedado más fríos que los bancos de la plaza. perro bonito. pero no quería que la vieran. Parecía que no iba a poder volver nunca. así se decían cosas a través del Negro. De sus papás. De los amigos.. Y se dio cuenta de lo lejos que estaba. porque el perrito no se aguantaba la emoción. De un golpe le llegó todo lo que extrañaba. Pero los chorros del Negrito eran su única desventaja. 87 . divertido. Frin. cuántas ganas de verla... qué bueno. En cambio. pórtate bien. y dijo: Perro. Y se acordaba de Vera.. De la escuela. Pescetti Frin —¡Epa! Éste tiene la manguera rota. para disimular..

. pero solamente es provisional. —.. (se apresuró a decir. entre tú y yo.. —No... si quiere les hablamos por teléfono y les pregunta.. ¡Uy!. puede ser ése. —No te gustó.. no hace caso. y sí. —¡Resorte! —Uy. —Frin. por ahora. probemos (y lo llamó. —(Alma se rió). y también jugó al baloncesto. entonces tiene nombre: Negrito. y después. ¡Ey! ¡Vamos! Hace una hora que estás leyendo ese árbol. juntos. puedes dejarle Negrito... —No. ya habrá llegado la abuela y os prepara una merienda. yo creo que no le gustó Resorte.. es lindo también. —No. le decimos Negrito. pero quiso que lo repitiera). pero lo traje para que le busquemos uno. Eso de haber ofrecido hablar por teléfono lo convenció de que estaba mintiendo. cualquier cosa podía defenderlos. está bien. como dijo el abuelo. —¿Luchador? ¡Huau! —Hizo muchos deportes. Mejor. bueno. —Qué grande que es. Resorte. para cuando hay que regañarlo o llamarlo. y. —. no. ¿fue boxeador? (preguntó Frin). —¿Cómo? (había entendido. con alivio). digo.Luis M. ¿no? 88 .. cuando regreséis.. Pescetti Frin 23 El abuelo de Alma no le creyó a Frin cuando afirmó muy serio: —Mis papás saben que vine. luchador. lo que pasa es que es más desobediente.. sí. Claro.. sí. —¿Por qué no vais a dar una vuelta a la plaza. y una vez que vivieron cerca de un río hacía remo. Resorte.. hiciste trampa.. —Él solo hizo más deportes que toda mi familia juntos.. hasta que se acostumbre a que lo llamemos Resorte.. pero no quiso meterse más. Alma estaba contenta con la visita.... —¡Vamos. eh? Se fueron con Negrito que... bueno. no.. y antes viajaban todos los años al Sur y hacía montañismo. pero dime uno que te guste. se lo puse. pero como si siguiera hablando con Alma). sí.. ¿no? —¿Eh?. Negrito! —Ah. —Te juro que no.. venga. jugó al fútbol. No... Resorte.

—¿Vamos a casa? Ya debe de haber llegado la abuela. gracias. que salieron hasta la acera. pero que era muy cálida y alegre.. Frin quería exprimir los pocos minutos que quedaban. arreglada sin ningún lujo. ¿no quieres tomar un helado? —No. pero el chófer no.. Alma lo vio tan serio y tan concentrado. mira que traje dinero. Eran un trío muy divertido y ruidoso. Contestó Frin. —Oye. como aquella vez que lo había encontrado leyendo en el patio. Se despidió de los abuelos.. ◊ Llegaron hasta un banco de la plaza y se acomodaron.. gracias. no tengo hambre ahora. sí. —No es por eso. Pescetti Frin —¿¡Y cómo se va a acostumbrar si siempre lo llamamos Negrito!? —Por eso. Se hizo un silencio y Frin preguntó: —Oye. Sí. para que sus papás no sospecharan nada... que se acordó de que tenía que regresar rápido. Frin se moría de ganas de quedarse con Alma y en esa casa de los abuelos.. Que ella. Alma se reía como hacía rato no soltaba tantas carcajadas. Les ofreció una rica merienda. ladraba y medio perseguía a cuanto perro pasaba lejos. y tus papás. Negrito entendió cualquier cosa y ladró a unos perros. De repente Frin era más grande que todos. ¿sabes algo? —(levantó los hombros).. Muertos de vergüenza y sin encontrar palabras para despedirse. Negrito ya se sentía más seguro. Se hizo un silencio más incómodo. Alma sonrió y nuevamente le dijo que muchas gracias. eh. —¿Sí? —Quiero hacerte una pregunta. ¿puedo? —. dejándole la cabeza fuera y salieron con Alma rumbo a la terminal. —No hay problema. Pero se quedó callada. tomó la vuelta y la guardó.Luis M. Alma comenzó a preguntarle por la escuela y Frin la puso al día de todos los chismes del grupo.. ¿Y ahora qué hago con el dinero?. que Vera. pensó Frin. —¿Te molestó que viniera? 89 . vamos. Alma. ◊ El autobús ya estaba en el andén. Puso al perro en la mochila. Frin entendió que no quería hablar de eso y la volvió a invitar a un helado. Se pararon enfrente. La abuela era una señora gorda que se teñía el pelo y le gustaba mantenerse bien arreglada. —Sí. pero no. En la ventanilla sacó el dinero. No sé. pero llegaron callados. estaba con la cola bien quieta. imitando a los amigos.. que Lynko. Alma. pidió el billete. bueno. que sintió algo especial.

Luis M. ¿Y eso es cierto? Ya estaba llegando el chófer. ¿Ésa era la pregunta? (con decepción). Entonces el chófer tironeó la mochila y lo bajó de un golpe. —Yo tengo que viajar (y subió otro escalón). Se estaban acercando otros pasajeros. —¿Qué? (Frin. asustado. —. —Bueno. Faltaba poco para el turno de Frin. ¡Si quieres viajar. no se puede viajar con animales... pero me dijiste que te gustaba. y subiendo un escalón. —No. no sigas subiendo. —. —Sí es lo mismo. no es verdad. —No. abajo. no lo es (dijo Alma. le dijo: —No se puede viajar con animales. —. vamos. Alma no quiso que se fuera sin contestarle. —¿Entonces? —¿Es cierto que eres novia de Arno? Si Frin hubiera hecho esa misma pregunta en la escuela. —Te dije que te bajes. o en dos. —Yo no vivo aquí (protestó Frin). —Bueno.. chico. —No es lo mismo. Frin se zafó y volvió a poner un pie en el autobús. que tiene que subir la gente. Negrito gemía. —¿¡Y por qué me dijiste eso!? —Yo no te dije eso. —Ya compré el billete. avanzando un lugar en la fila). —(el chófer lo tomó de la mochila y casi le gritó). o con más tiempo. o quién sabe. El chófer lo 90 . Pescetti Frin —No. —No. Empezaba a pedir los billetes a la gente que iba subiendo. no era ésa. —Que no.. —No. no importa. Los demás pasajeros se pusieron tensos por la situación. —Lo que oíste.. sonriendo más todavía y extendiendo el billete al chófer. Dijo Frin tímidamente. Entonces contestó la verdad. Alma le respondió: —Ya te dije que no era cierto. de muy malas maneras. sorprendido). —No me vengas con cuentos. levantando la voz. bajando la voz). Pero Frin estaba a punto de subirse al autobús y tal vez se vieran en una semana... deja al perro! —¡Es mi perro! Dijo Frin. ¿quieres que lo publique? Y el chófer. me gustó. y quítate. Pero (balbuceó Alma). Y todo ocurrió al mismo tiempo.. y volvió a ordenarle. El chófer levantó los hombros. —¿¡Que no!? Repitió él. —¿¿¿Cómo??? (preguntó Frin. quién sabe cómo la hubiera contestado.

Vicente.. —¿Cómo que no se puede viajar? —¡Esto es una vergüenza! —¡Yo tengo que regresar a mi casa. pero retrocedía).. La gente se alarmó. —¿Por qué? ¿Por qué es valiente con los niños nada más? (le dio otro empujón). Frin le tiró una patada que dio en el aire.. venga. por eso. —¿¡Que por qué me meto!? (dijo el abuelo furioso).. querido. Alma. ¿no se puede salir de Nulda? (preguntó una señora que no daba crédito a lo que oía). con cara de pocos amigos. —¡Quítele las manos de encima! (tronó fuerte la voz del abuelo de Alma). —. y el chófer lo zamarreó bruscamente. —Atrévete. cómo estás. —Remo. tiró los pasajes y se subió al autobús). dame el gusto. —¡No me toque! (gritó el chófer). —Ven a que te devuelvan el dinero. explicó: —Porque han cortado la carretera. —¡Bájense y arreglen sus cosas sin molestar a los demás! (siguió otro). ni entrar. (el chófer se hizo el ofendido. La gente exclamó un «Oooh». preguntó: —¿¡Y por qué no se puede!? El abuelo.Luis M.. y luego vamos a casa 91 . está tomada la carretera (y se dirigió a Frin): ¿Compraste billete? Frin asintió con la cabeza. Ah.. querido. a ver si se apuran! —¡Eso! ¡Siempre hay problemas con esta empresa de mierda! —¡La culpa es del Gobierno! El abuelo levantaba la mano pidiendo que lo dejaran hablar. muy serio. volvamos a casa. El abuelo no estaba mintiendo: era algo realmente serio. El amigo le preguntó: —¿En serio.. los obreros se declararon en huelga y tomaron la carretera por los dos lados. porque no se puede viajar. ¿¡Que por qué me meto!? (y le dio un buen empujón). vamos. —Entonces. por favor. el molino amenazó cerrar.. —¿Sabe qué es alguien como usted? ¡Un miserable! ¿Oyó? El chófer hizo como que amagaba levantar un brazo. —¡Le dije que me quitara las manos de encima! (amenazaba. claro que es en serio. La gente se preocupó más todavía. Remo? —Como para bromas estamos. —. pues no podía creer algo tan grave. señora. —Ni salir. Un pasajero. vamos. pero la gente estaba muy molesta. Pescetti Frin volvió a bajar violentamente. (lo desafió el abuelo). —¿¡Y usted por qué se mete!? (contestó entonces el chófer). devuelvan sus billetes. ¿qué está pasando? (le preguntó un amigo). —Señores (dijo el abuelo a todos los pasajeros).

92 . Pescetti Frin para llamar a tus padres antes de que se asusten: ya están dando la noticia por radio.Luis M.

. como había dicho Frin.. como turistas que perdieron 93 . —¡Él no tiene nada que ver! (Vera). —¡Ay. Justo cuando Lynko se reía. En ese momento se cortó la discusión porque entró el papá de Frin al patio.. sino porque se había dado cuenta del plan de Frin. para nada! Tiene razón Fede... es mucha diferencia (Vera). riéndose). Pescetti Frin 24 —¡La culpa fue tuya! (le dijo Fede a Lynko). —¡¡¡Si SE RÍE ES PORQUE LO SABÍA!!! (gritó otra chica). —¡Cierra la boca! (dijo Lynko. Así es que fue todo el grupo. y entonces tendrías que estar enterado! (otra compañera). —¡Ay. y le parecía buenísima la manera en que se había escapado de todos. burlándose). riéndose). —¡Si a mí tampoco me dijo nada! (Lynko. serio). —¿Qué hacemos? (Arno. mejor vamos a mi casa. —¿¡Para qué!? (preguntó otra compañera). —.. Pero él no estaba. —¿¡.Luis M. Se quedaron esperando.. no opuso más resistencia. dijo uno. Lynko se atacaba de la risa por este lío. no faltaron los que sacaron sus sándwiches y se los comieron allí mismo. nene! ¡Porque tú eres muy amigo de Frin. Como Vera tampoco entendía qué estaba pasando. para ver por qué no vino. y después lo llamamos por teléfono. vamos a su casa.!? ¿¡Y por qué va a ser mía!? (preguntó Lynko. Algo le hizo sospechar a Vera que ésa no era una buena idea: —Mmm. (Fede).. —Vamos a buscarlo a su casa... Ya va a llegar. a Lynko se le ocurrió ir a ver los horarios del autobús a Nulda y ahí se dio cuenta de que a las tres no salía ninguno. ¿no?. más tarde. (terminó de inventar Vera). —¿¡Vosotros sois idiotas!? ¿¡No veis que si no avisó es porque quería ir solo!? (Vera). Frin no aparecía.. —¡Sí. perdido con su cara de perdido). —No creo. —¡Sí es tuya. porque el próximo sale a las cinco... seguro que te contó. pero no porque supiera. Como tardaba en venir. y. y como sois muy amiguitos no nos lo contaste! (otro).. Lo que ocurrió fue que los del curso se encontraron en la terminal de autobuses a las tres. sí! ¡Su noviecita lo defiende! (dijo otro.. —¿Se habrá equivocado? (Arno)..

¿está Frin? —Hola. señora. —Se lo puedo averiguar. pero él se equivocó y a las tres no salían autobuses. Aquello era un hervidero de la-culpa-es-tuya-no-idiota-la-culpa-es-tuya. otros por quién sabe y otros por las ganas. Les hicieron mil preguntas a los compañeros de clase. —¡Mentira. y corrió hacia el teléfono. Cuando lo encontraron y le contaron. Estaba cerrada. —¿¡Cómo que ir juntos a Nulda!? (preguntó la mamá). —No. Y fue en ese momento cuando abrió la puerta del patio y encontró a los compañeros de Frin discutiendo. Algunos porque Lynko tendría que haber sabido. pero. pero lo tomaba con calma y risa. Fede. —¡Ves! (gritó otra niña. —. El papá dio las gracias y regresó a la casa rápido para contarle a la mamá de Frin. qué peligro va a haber. otros porque al venir así es como si lo hubieran acusado a Frin. ¡No seas mentirosa! —¿¡Y qué ibais a hacer en Nulda!? —A visitar a Alma. Pero ¿¡vosotros sois idiotas!? ¿¡No veis que si no le avisó a nadie es porque quería ir solo!? (Vera). Llamó al club para buscar al papá de Frin. furiosa). lo que pasa es que quedamos en ir juntos a Nulda.. Les dijo. ¿no le dijo Frin? (Fede).. Frin se había ido sin permiso. pero ellos contestaban cualquier cosa. A Elvio se le hizo muy probable que Frin se hubiera ido a Nulda a visitar a Alma.. Asomó la mamá. pero Federico le ganó de mano: —No. señora. pasad al patio. —Espérese. no era seguro (quiso disimular Vera). tocó en la casa. —A ver. El papá salió corriendo hacia la librería... caminando hasta casa de Frin. el papá regresó volando. y porque se estaban echando la culpa unos a otros. ¡¡¡Si SE RÍE ES PORQUE LO SABÍA!!! ◊ La mamá estaba tratando de calmarlos y aprovechó el silencio para preguntar: —¿Averiguaste algo? —En media hora Elvio nos consigue el teléfono de los abuelos de 94 . —¿Sí? —Hola. Tocaron el timbre. chicos. deme media hora. Dentro de su cabeza se hizo como un chispazo. Elvio (lo cortó secamente el papá. —¿Lo tiene? (preguntó afligido el papá). dijimos que a lo mejor. Pescetti Frin el avión.Luis M. Lynko se mataba de la risa de todo este lío que se había armado. espérese. deme media hora y lo llamo con el teléfono de los abuelos. porque no sabían nada. a ver. —Muchas gracias. señora. —Son cosas de muchachos.. nena! (la callaron entre todos). y se dio la vuelta). ¿no está jugando con vosotros? Vera quiso hablar porque se dio cuenta del lío que se iba a armar.

—¿¡Pero cómo te vas a ir así!? ¡Sin permiso.... El papá pidió el teléfono. alguna solución tendrá esto. y bien.. Frin está en casa. Frin está aquí. —¿¡En media hora!? (se quejó impotente la mamá). Del otro lado.. pero del otro lado también había cambiado de manos el teléfono y volvió a sonar el abuelo. mamá. soy la mamá de Frin.. que se habían vuelto a desatar. —Muchas gracias. —Hola.. —¿Te das cuenta de que no tuvimos que esperar tanto? Ya lo consiguió. está perfectamente bien. eh!? Le contestó otra compañera. —¿Hola? ¿Es el papá de Frin? —Sí... e igual mañana ya se arregló todo. habla el abuelo de Alma.. 95 .. —Completamente. No se asusten. y disculpe toda esta molestia.. —Pero ¿Nulda está aislada. sin avisar! —. seguro. podía oírse cómo el teléfono cambiaba de manos. Miren.. hijo! ¿¡Qué hiciste!? —. —¡Veis.. No creo que dure mucho. idiotas! ¡Ahora por vuestra culpa los papás de Frin están asustados! (gritó Vera).. —¡Sí. señora. ¿mami? —¡Frin. desorientado). por favor... No. mire.. Hola. —¡Ah! ¿¡Y qué querías que hiciéramos.. Yo ahora pido el coche a un vecino y lo vamos a buscar inmediatamente. ¿Frin? Dijo muy serio. al lado mío. (Porque no me hubierais dejado. Perdón. soy Remo... ahora se lo paso.. yo no les recomiendo que intenten cruzar. —. —.Luis M... —¿¡Cómo!? —El molino harinero de Nulda amenaza con cerrar. el abuelo de Alma.. tranquilo.. Vamos a averiguar cómo está la situación. el problema es que cortaron la carretera.... en medio de las protestas y acusaciones de todos contra todos. (se oyó una voz grave).. La mamá sintió que le volvía el aire al cuerpo. entonces? (el papá).. —Por eso ustedes no se preocupen. mire. en casa. mucho gusto... por eso yo digo que mejor Frin se queda a dormir aquí. Frin está aquí. no sólo por lo que ofrecía el abuelo. no se asuste.. —¿Y cómo vamos a hacer? (preguntó el papá. entonces los obreros se declararon en huelga y tomaron la carretera por los dos lados. Vine a visitar a Alma. Pescetti Frin Alma. La mamá corrió a atender. —.. —No es ninguna molestia y. El papá volvió a agradecer. mami. —¿¡Cómo no nos dijiste nada!? —. Y esta vez los hizo callar el timbre del teléfono. —Mucho gusto. pero como que no era momento para ese comentario).. dígame! —Ah. —Hola.

un desierto. acomodándose a la situación. ◊ —Allí antes sólo había campo. no se los veía en misa. no pasaba ningún coche. No lo iba a regañar delante de los compañeros del curso. no. Negrito se acomodó como para dormir en las piernas de Frin. El problema era que ella. a media manzana. no había carreteras. no porque se estaba quedando... —¡Abuela!. encendieron la radio para seguir las noticias. ni trenes. La mamá pidió el teléfono y le dijo algo parecido. por lo mismo. Alma estaba callada. contra la luz de un foco que estaba en la esquina. y pidió hablar con Frin.... Frin les pidió disculpas por estas molestias. Y lo que es peor. Después de cenar. no venían a la fiesta del pueblo. Buena gente. Frin! ¿Te acuerdas que te dije que ella sabe algo? Antes no estaba ahí (se giró hacia la abuela) ¡Por favor. Allí había una casa de una gente muy.Luis M. pero eran trabajadores. —Después vais a soñar (dijo el abuelo).. ni delante del abuelo. —¡Buenísimo! ¡Vamos a la carretera a ver! (dijo Fede entusiasmado. Una 96 . pero no dejaban pasar. Más adelante. Ellos lo irían a buscar cuanto antes. La nube subía alta. el de los abuelos y otro en el que estaba Alma. Colgaron. La abuela no se veía. pero habló tan serio que era casi lo mismo.. Colgaron.. y muy serio le recomendó que le hiciera caso a los abuelos y que se portara bien. Por una parte se sentía incómoda porque él iba a estar demasiado cerca.. que ya había oído lo de la huelga. pero todos lo miraron muy serios). el papá. Había una larga fila de coches que hacían maniobras para regresar. pero también estaba contenta. Fueron hasta la carretera. y el papá cruzó a la de un vecino. muy pobre. Había sólo dos cuartos. alta. La calle estaba tranquila. no. no estuvo siempre. en la terminal. Los papás explicaron lo que estaba pasando. En casa de los abuelos. cuéntale! —No (dijo ella). salieron con sillas a sentarse en la acera.. Era una familia joven. Se lo pasaron. no se mezclaban. Colgaron.. la mamá y un bebé. ¿por qué no le cuentas lo de la casa del campo? (se acordó Alma). El abuelo sonrió y le acarició la cabeza.. sólo su silueta. Pescetti Frin sino por la calma que le transmitía. —No. —¡Es del cementerio viejo. La abuela le indicó que él dormiría en el sillón grande que había en la sala. había contestado esas preguntas porque Frin se estaba yendo. una negra y densa columna de humo salía de unas gomas quemadas que cruzaban todo el camino. Volvieron a sus casas. ◊ Se hizo un largo silencio a los dos lados de esa llamada... pero que hacían su vida. no hablaban con nadie.

Cuando le dieron la noticia a la señora. Parece que no se dieron cuenta de que la máquina estaba levantando demasiada presión. en la oscuridad. como una bomba. de las piedras. —Nadie las tiraba.... pero lo que contaban es que si uno quería entrar a lo que había quedado de la casa.. —No puede ser el mismo (dijo la abuela). cargó su pala. toc».. Se sentían los golpes.. caían del cielo. Entonces el jefe mandó a decirle al muchacho este. —Decían que era el fantasma del papá. Pescetti Frin vez.. Entonces.. Los abuelos a su cuarto. que era el hijo de ellos.... 97 .Luis M.. que le pusiera más carbón. que había vuelto.. Yo creo que debe de haber sido algún vagabundo. y se fue.. Levantaron las sillas y se fueron a dormir. —¿Quién? (Frin). Querían terminar rápido porque se venía una tormenta.. —¿Era el señor que las tiraba? (Frin). le prendió fuego a la casa. que no sabía de esas máquinas. Alma al suyo.. Otros.. a vapor. los del pueblo dijeron que ahí había que hacer un cementerio. —Siguió viviendo en el cementerio (el abuelo).. que seguía con los ojos abiertos. Pasaron los años y un día se vio que ahí vivía alguien. —Hay gente que tiene más de 100 años (Alma)... toc. —¿Te acuerdas de que nosotros vimos algo? (le recordó Alma a Frin). Qué día más largo. llovían piedras en el techo. esto pasó hace mucho. el papá. «toc. encima de Frin. —¿Y qué pasó con el señor que vivía en la casa? (Frin).. Frin al sillón.. estaban trabajando en unas máquinas muy grandes. y él. no se fijó en la aguja de la presión.. Tendría más de 100 años si viviera. juntó a sus cosas... y la máquina explotó. Negrito..

Yo no sé. un desastre. —Ah. Les contó que su hija es empleada del molino.. que si se quedan sin trabajo es un desastre. Rosa! (saludó Alma. se parecía más a ésta. señalando la radio). Se sintió raro despertando en esta sala en la que había pasado su primera noche fuera de casa. Se le acercaron. Frin y Alma salieron a pasear con Negrito. como decía el abuelo? ¿Será así despertarse en hoteles? No. moviendo la cola. dejar al pueblo incomunicado. Por suerte. Ellos evitaban lo que se habían dicho en la terminal. Entrenaba el músculo de ser valiente.. Saludó a los abuelos con un beso. Cerró los ojos para hacerse el dormido. ◊ Después de desayunar. pensó Frin. que cargaba un bolso y caminaba con dificultad. su casa parecía tan bonita como la de Lynko. y enseguida sintió el hocico olfateándole la oreja. sí. la parejita! ¿Cómo os va? —. Les dio la bolsa y. ¿ya estás despierto? Arriba. —O sea. eh. contenta). no paró de hablarles. Se hundió en las sábanas. Frin fue a la cocina. —¡Hola. y su yerno también. La vieja enloqueció otra vez). Se les adelantaba y ladraba. ¿Será así despertarse en distintos hoteles? La luz daba en las cortinas encendidas y se oían ruidos en la cocina. ¿Será que iba a poder volver hoy. —Negrito. no digo que no tengan razón. ¿Te ayudamos? —Ay. a Alma. por la oreja no se sabe si la gente está despierta. (le comentó el abuelo. Negrito lo ladró. por las dudas. la radio estaba puesta muy bajita y daba las noticias. que ya se creía de Nulda.Luis M. porque Negrito venía caminando por su espalda. Al lado de la casa de Lynko. qué majos sois. como era su costumbre. pero hacer este lío.. es una locura. —Parece que va para largo... (¿La parejita?. le dijo hola. 98 . Pescetti Frin 25 Frin abrió los ojos. Se acordó de todo lo que viajaba el papá de Lynko. vamos. pero no porque hubiera visto un perro. Extrañaba su casa. Eran los abuelos que hablaban en voz baja para no despertarlos. sino así. —¡Hola. Al lado de ésta. Vio una pared que nunca había visto. a desayunar (se asomó el abuelo).. no debía de ser así. se encontraron con la señora Rosa. Frin miró la pintura vieja de la pared.

uno de esos cuadros de la revolución que tenían en la escuela. Sólo que éste era más pobre. Les llevaba sándwiches y frutas. como puso Fede en un examen. Él se había imaginado que los de la huelga eran peligrosos. Frin se sorprendió. Tenía las manos sucias de carbón. ya estaban corriendo todo. A medida que se acercaban se veía la hilera de gomas quemándose. Otro de los sin camisa. con su paso cojo. y no había tanta gente. Uno vino a darle un beso a Rosa. Era el marido de la hija. que asomaban por debajo de la sábana. Finalmente se acercó una muchacha joven y le dio un beso a Rosa. sin que le hicieran caso. Bueno. estaba embarazada.. Se imaginó él mismo en una huelga. yo no sé. Él había visto muchas ambulancias en el hospital donde trabajaba su papá. La señora Rosa seguía avanzando como un barco roto y constante. no era oficinista. había perros jugando. —¡Dejen pasar! ¡Es una emergencia! Los de la barrera se apuraron a retirar los neumáticos. levantaba los hombros a cada rato y movía los brazos para cada palabra que decía. pero le hacía recordar a uno. Los niños dejaron de jugar. la ambulancia hizo chirriar sus gomas con una frenada. nada que ver con un cuadro de la revolución. ¿para qué la sirena? Se le hizo sospechoso. En dirección a la carretera se veía una espesa columna de humo. Frin pensó que no había que hacer eso. Lleno de héroes y próceres después de alguna batalla de cuando se fabricó la patria. y ella seguía hablando con uno que también estaba con el torso desnudo: era muy panzón. Había alguien acostado sobre la camilla. hasta descalzo estaba. una ambulancia se acercaba a toda velocidad. sin parar de hablar. Negrito iba escondido tras los pasos de Frin.Luis M. Tan densa que subía con esfuerzo. Tenían palos largos y estaban acomodando los neumáticos para que se quemaran mejor. ni nadie miraba al cielo y aquí quemaban gomas. cruzada sobre la vía. a llevarle frutas a su hija. Ya no había coches a los dos lados. Unos niños corrían alrededor de una señora que los regañaba. pero éste tenía los zapatos puestos. pidiéndole a su mamá que le llevara sándwiches de tomate. A Frin le recordó una pintura. Ésa era la hija. ◊ De pronto se oyó una sirena que pedía paso. ni soldados. Se abandonaron las conversaciones. Sus preferidos. que terminó por alzarlo con su mano libre. y el avión pasaba fumigando un campo cercano.. El que parecía médico 99 . no. El chófer se puso nervioso e hizo sonar la sirena. pero a ésta nunca. y resulta que aquí estaban. Se escabulló entre el grupo y consiguió mirar a través de los cristales. ni una bandera. Ay. Otros dos conversaban y se pasaban una botella de vino. Eso lo había visto muchas veces. Unos tipos se habían quitado las camisas y se las habían atado en la cabeza. acompañando a la señora Rosa. A pocos metros. Pescetti Frin tiene dos hijitos. Apoyaron el bolso en el suelo. pero sí un revuelo de gente. bebían directamente de la botella. El chófer se asomó por la ventanilla.

Luis M. escondido en esta ambulancia porque mi vida corrió peligro. y el paciente iba con los zapatos puestos. —Espera.. La señora Rosa les dijo que mejor se fueran a casa.. Explicaron agitadamente a los abuelos.. —. —.. le faltaba la cosa esa que apoyan para oír: terminaba en el tubito simplemente. Se alejaron caminando. querido (lo calló el yerno. que pasó por el espacio que le abrieron. y se fue a poner las gomas a su lugar). —Así lo usan.. y resulta que somos nosotros los peligrosos.. El chófer volvió a hacer sonar la sirena. ¡Imagínese! ¡A una ambulancia! —¡Qué mentiroso! (Alma.. yo tengo mi programa. escapar escondido. —¡Es cierto! ¡Es la que vimos! (gritó ella)... en vez de alterar el orden de esta manera. Pescetti Frin sudaba nervioso. pero éste lo agarró y lo alejó de la ambulancia. —¡Qué miserable! Quieren hacer su negocio mandando el molino a la quiebra. —¡Viste.. —El médico que estaba con el paciente tenía el estetoscopio colgando del cuello. y le dijo a Alma: —El médico tenía el estetoscopio roto. —¿Qué? (preguntó extrañada). ¿no? —Sí. —¡Por favor. Antes de la cena. niño. y no nos querían dejar pasar. Alma. —Es que.. —¡Ay.Ese pueblecito tendría que estar agradecido por la fuente de trabajo. que no era un paciente de verdad! (Frin).. —.. Remo! —No.. literalmente.. Hoy tuve que escapar... —¡Alma! ¡Mira la ambulancia! (exclamó Frin).. —. encendieron la televisión. Frin alcanzó a ver algo. que dio un salto y subió el volumen). (el abuelo buscó el canal). 100 . Mientras iban cambiando de canales.. estaba la ambulancia que vimos hoy! (Frin). Nos amenazaron. y poner ellos mismos sus trabajos en peligro. —¡Es el gerente del molino! (exclamó el abuelo. había algo raro. Frin bajó a Negrito. porque allí los ánimos estaban un poco caldeados.. pero estaba roto. —¿Se le habrá roto en el apuro? —No creo.. Frin quiso advertirle al yerno de Rosa. Frin llamó a sus padres.. indignada). Frin! ¡Mira en lo que te fijaste en medio de todo eso! ◊ A la tarde.. —. Remo! ¡Alma. mientras veían cómo el periodista entrevistaba a un señor que vestía la parte de arriba del traje. y dijo: —¡Ése! ¡Vuelva a ése.. —Después. no. no.

Quedaron en reunirse temprano por la mañana.. —Se está pidiendo que esta noche no se encienda ninguna luz. hay que apurarse. Miró a Frin. nervioso). —¿¡Nosotros también!? (Alma. no. el alcalde se reunió con el abuelo y otras personas. no podían permitir que mintieran sobre lo que sucedía allí. El abuelo la miró muy serio. no. Les pidió que buscaran los teléfonos de algunas radios. tímidamente: —. y les explicó. orgullosa. urgente! ◊ Al día siguiente. cuando llegó a casa. abuelo. —¡No. —¡Vamos a la carretera a avisarles! (Frin). Decidieron que todo el pueblo debía apoyar a los de la huelga. Llamemos a la tele. Cambiaba la situación.Luis M.. Aprobó la abuela. y Frin propuso. —¿Velas tampoco? (preguntó Alma). y a las nueve de la noche va a haber una marcha hacia la carretera en señal de apoyo. Frin alzó al perro y le dijo: —¡Negrito! ¡Va a venir la televisión! ¡Vas a tener que transformarte. pero con ustedes. vosotros os quedáis aquí! (el abuelo.. también. el molino era la principal fuente de trabajo. lo pasaron con Noticias. —Eso sí. Además. vamos con ustedes! —¡Sí. Llamó a la tele. —¡No. Él sólo había llamado para desenmascarar la mentira. No podemos quedarnos de brazos cruzados. contó: —A partir del mediodía se va a hacer un cierre simbólico de todos los negocios. que si hace falta algo de comida. La radio local empezó a hacer correr la noticia. sopesando la idea. Alma se quedó pensando. La abuela asentía con la cabeza. o sea. Y ahí las noticias pasaron a otra cosa. pero ahora resulta que venían los de las noticias. 101 . Le dijeron que iban a enviar unas cámaras. y llamó al alcalde de Nulda para explicarle lo sucedido y avisarle que iba a venir la televisión. entusiasmada). sin ella peligraba Nulda. Eso lo tomó por sorpresa. y el abuelo. —¡Viste que no era un médico de verdad! —¡Tenías razón! (Alma). indignado). —¡Y seguro que va a seguir mintiendo y van a cerrar el molino! —Pero. una camioneta con una gran bocina encima. Tenían que unirse. ¿¡y qué podemos hacer!? Preguntó la abuela. Colgó excitado. Vamos a hacer un apagón: en todo Nulda no tiene que haber una sola luz prendida. y dijo: —Tienes razón. —Velas sí (contestó sonriendo el abuelo). hay que ir! ¡Ese señor está mintiendo! —¡Claro que está mintiendo! (el abuelo. Pescetti Frin Exclamó enfurecido el abuelo..

Muertos sí. 102 . ni loco pensaba resfriarse. —. Pescetti Frin —No. no los vamos a dejar solos en casa. y él sonándose la nariz. pero resfriados no. Frin no lo podía creer. niños. Se acordó del que había en la escuela y se imaginó a sí mismo en el cuadro. y ahora estaba metido en un cuadro de la revolución... las banderas. él había querido hacer un viaje de dos horitas nada más. en medio de los héroes nacionales. —. —Y vamos a pasar la noche allí (terminó de decir el abuelo). De eso nada... vosotros os quedáis (el abuelo).Luis M.. (la abuela).. Se imaginó que venía un pintor y que él miraba al cielo y sostenía alguna bandera. No... —Remo. Así que hay que abrigarse. el humo y la gente mirando el cielo. Que vengan con nosotros.. —¡¡¿¿En la carretera??!! (gritaron entusiasmados Alma y Frin). no quiero resfriados. mientras Negrito le mordía el tobillo al enemigo. —(pensó).. Frin trató de acordarse: ¿había visto en alguno de esos cuadros de la revolución a alguno resfriado? No. claro.

. las velas. Pescetti Frin 26 Escogieron ropa abrigada y rústica. servilletas. ayudadme: la bolsa con los sándwiches. Agua (repasó Alma).. que a paso lento.. Con luz de estrellas y de velas. pero allí hay gente también. aplausos.. porque iban a estar sentados en la carretera.. —¡Abuela. Alma y Frin se divertían como en una aventura. —.Luis M. —. Salvo el hospital.. con gritos.. Se echaron a reír los cuatro y Negrito debió de haber entendido que estaban ladrando. —Bueno. estamos haciendo demasiados sándwiches! (Alma). una mano que se apoyaba en un mantel. —¿Hace falta algo? —Tranquilo.. toques de tambor. Hasta ese momento. porque él también ladró. le dijo él con los ojos. Frin miró a Alma.. Se pusieron a hablar con otros niños. El abuelo se había ido a organizar la marcha. viejos.. A las nueve fueron hasta la plaza. Si en Nulda somos dos gatos locos. ¡Pero él quiere estar ahí! ¡No se aguanta! (y se reía). Pero cuando empezó la marcha y se formó la columna de gente. se encaminó hacia la salida del pueblo. el tic-tac de los relojes. Las mantas (dijo Frin).. Silencio. Había una multitud de gente: jóvenes. guiñándole un ojo a Alma y Frin).. las pisadas. —. respondió ella con su mirada. Nunca en mi vida viví algo así. cuando llegó el abuelo. Finalmente llegó la noche. los termos con el café. A ver. todo brillaba de oscuro. Alma y Frin sintieron que estaban en algo grande. —¡El Negrito! (Frin). niños. Yo tampoco. niños. Agua (repitió la abuela). guerrero (respondió la abuela. Los de la carretera los recibieron con gritos. Se hizo la tarde y empezó a llegar la oscuridad sin nada que la empujara: no había luces encendidas en Nulda. y ellos respondían. silbidos... así que iría con un suéter que le prestaba Alma. bamboleando sus velas y sus faroles. Frin no tenía más ropa que la puesta. también. La abuela decía: —Organizar la marcha. ya está todo. La abuela repasaba las provisiones. Las mantas (repitió la abuela). Los huelguistas se adelantaron y se fundieron en abrazos y gritos 103 . —. levantando las velas y los faroles. Todos con faroles y velas en las manos. ¿no? (contestó sonriendo). Se oían todos los ruidos.

no. nada. El abuelo destapó su botella y le ofreció a un viejo amigo. Respondió Alma. ◊ La multitud se acercó a la llamas. Negrito ladraba a unos perros que ni le hacían caso. Alma y Frin ya habían hecho varios amigos y los dejaron hacer el fuego con los palos. Gritaban y hablaban en voz alta o se reían. La abuela acomodó más sándwiches encima del mantel. Se acomodaron juntos. familias y amigos. que estaba con su familia. y siguieron su camino. Más tarde todavía. divertida: 104 .Luis M. Negrito mordía un hueso. lo más grande del mundo. Algunos ya habían empezado a cenar. —¿No tenéis sueño? (les preguntó la abuela. los de la televisión. se hizo un círculo con faroles y velas. La abuela comentó. Eran lo más grande. llegó un periodista y sacó fotos. Como a la hora. Fueron pasando las horas. El abuelo ya estaba bastante alegre y cantaba abrazado a otros señores. que también llevaba la suya. Alma y Frin mordieron sus sándwiches como si fueran los primeros de sus vidas. y se asustó cuando uno se acercó a olerlo. —No. una radio entrevistó al alcalde. y poco a poco iban llegando más periodistas. Pescetti Frin invencibles. cuando los vio pasar).

Fueron hasta la barrera de neumáticos quemándose. que caen blancos y oscuros. (Alma asintió callada. y es la cabeza de Alma que apenas se cansa. —Vamos a caminar (dijo Alma a Frin). sin dejar de mirar el cielo).. ¿ves allí? (Alma). sin regresar a su lugar. Partieron los cinco hasta la entrada de un camino entre dos campos.. Se quedaron como dos ramas. que no sólo se veía el cielo. —. Con sus soles. bisbiseando). —. Pescetti Frin —Se hizo tenor.. apoyadas una en la otra. inclinado). hasta que los demás medio se asustaron y se fueron. Callados. —¿Oyes? (musitó Frin). pero se mueve (Alma. y todo tan quieto y tan lento. como juguetes de cristal con agua dentro. —Sí (sin alejarse de él).. y era la mano que otra vez daba la vuelta al juguete de cristal con agua dentro para que los copos suban con los caballos del silencio y la luz blanca de la Luna que mira al gigante que juega para que Frin y Alma vuelvan a ver cómo caen los copos blancos y oscuros. Así caían los caballos del silencio. la mano daba la vuelta al juguete y subían.. es un satélite. —Es cierto. (Frin hizo una seña con la mano.. 105 . No... susurrando). —Parece un cielo dibujado por Vera (dijo Frin.Luis M.. que cuando se les agita cae la nieve. Y era la noche que se caía como en esos juguetes de cristal con agua dentro y copos blancos. Discutieron sobre si ese hombre podía vivir todavía o no. y era el silencio que bajaba con sus caballos. Alma se acordó de la vez que fueron al cementerio viejo y les contaron a los demás. —¿Qué cosa? —Ésa que parece una estrella. ¿Qué cosa? —. (Frin. Se acercaron tres niños a invitarlos a caminar... y era la noche y eran los copos y alguna mano más grande que el mundo que estaría dando vueltas su juguete de cristal con agua dentro para ver cómo caen los copos de los caballos blancos y oscuros del silencio. cometas y planetas invisibles. ¿ves? —Sí (Frin. sí. rodeando la luz en que flotaba la noche.. Era el silencio que bajaba con todos sus caballos.. sino que se sentía el espacio... Y cuando los copos llenaban el campo.. Ésa (inclinó su cabeza hacia Frin. Y que la Tierra es un astronauta flotando. con los ojos bien abiertos). no me doy cuenta cuál. abarcándolo todo). lejos de las luces.. como el silencio con sus caballos blancos y oscuros. agregando la historia de la abuela. ◊ La noche era tan oscura y limpia y cargada de estrellas. ésa. y esos juguetes con agua dentro. que se cansa un poco y descansa apenas descansa de que se cansa un poco en el hombro de Frin. inclinándose hacia Alma para ver lo que ella veía). como esos juguetes de cristal. —. —.. y es el hombro de Frin que como dos ramas apoyadas una en la otra descansa un poco. como de nieve.

delicadamente. Frin quiso mirarla. en la cabeza de Alma. los labios de Alma con sus labios. Luego. Cuatro millones de ondulomil de mil millones de infinitos. Frin sintió a Alma con sus labios. Se dio la vuelta hacia ella. Se quedaron. Y ella. Pescetti Frin apenas. Primero Frin sintió. desde que era bebé y estaba como esos juguetes de cristal con agua dentro. Mirando los copos blancos de los caballos del silencio del cielo dibujado por Vera se quedaron un millón de para siempres. corrió su brazo y levantó despacio su cabeza. Frin se inclinó hacia delante y cerró los ojos. Alma también quiso mirarlo. y Alma sintió a Frin con los suyos. Muy cerca de la nariz que está cerca de la nariz de los ojos de cascabelito. Y los copos volvieron a bajar y los rodearon de espirales blancos en el blanco o negros en el negro. sino que algo profundo y sencillo se le aflojó dentro. y Frin pasó su brazo por el hombro de Alma. Ojos muy cerca de los ojos de cascabelito lindo. como si hubiera esperado ese gesto desde toda la vida. cascabelito lindo. Alma cerró los ojos y se inclinó. 106 . No fue que Alma se acercó. que cuando se dan la vuelta cae la nieve. Y eso era un beso. delicadamente. los labios de Alma con sus labios. Frin sintió. se aflojó en el brazo de Frin.Luis M.

Les contó que los de la televisión ya habían llegado. Algunos sin camisa corrían los neumáticos con sus palos para hacer un pasadizo. soltaba su llovizna. Ya había amanecido. Hacía fresco. O sea. Los del canal acababan de llegar y preparaban sus cámaras. volaba al ras. llenando todo con sus cables. Frin regresó donde la abuela. Alma seguía dormida. entonces el abuelo se incorporó rápido. Alma bostezaba. —Así es esto (comentó entonces el abuelo. ¿las seis?. y remontaba altura cerca de una hilera de árboles. Del otro lado de la barrera vio un camión grande. se acomodó el pelo con las manos y fue con la taza hacia la barrera. Saludó a la abuela. habían venido. —. otros a los obreros del molino. hasta que se fue despertando. Frin se refregó los ojos con la mano. que le ofreció un poco de café con leche. —Esperamos que hagan la entrevista. Se dejó caer sobre la manta. Tenía las letras del canal de televisión. Pescetti Frin 27 Frin soñaba con un ruido de motor. Por todas partes había gente durmiendo. en el noticiero de la mañana. apoyaba su cabeza en el regazo de la abuela. que sí. y ahora veía que ella los había cubierto con la misma manta. —¿¡Nada más!? (exclamó Frin).Luis M. Algunos de los sin camisa estaban hablando con los periodistas. Entreabrió los ojos y vio que era el ruido del avión que fumigaba un campo. —¿Vamos a casa? (Alma). El abuelo dormía profundamente del otro lado. —Deben de ser las seis. Negrito se había hecho un ovillo debajo de un brazo del abuelo. unos al alcalde. Saldrían al aire en vivo. Fue hasta donde había más movimiento. Se sentó. lo alzó en brazos. Se sentó y tomó el primer sorbo mirando hacia la barrera. ¿no? (la abuela).. El avión hacía un picado. El abuelo ya estaba sentado.. —¿Qué hora es? (Frin). nunca se levantaba tan temprano. tomaba una taza de café. Los de la televisión no tenían tiempo de grabar y enviar el vídeo: iban a transmitir directamente. La abuela le alcanzó la taza de café con leche. Se acordó de que habían venido a recostarse cerca de los abuelos. Negrito salió a su encuentro. De algunas radios estaban entrevistando.. (le contestó). Eso les contó el abuelo. Tres minutos. desencantado).. 107 .

. —(Niño idiota). confundido). abuela? (Alma). Pero los de la tele ya estaban otra vez a gritos. otra lo peinaba. pensó Frin. señores. atención! —¿Únicamente dos minutos? (Frin lanzó una mirada al abuelo). mientras se volvía a peinar). como si se clavara un puñal en el pecho). entre nerviosa y divertida). mi amor. no saluden! ¡Si les hacen una pregunta tienen que contestarla muy rápido! ¡Tenemos dos minutos solamente! ¡Dos minutos. La transmisión había empezado. desarréglate un poco (se fue). Pescetti Frin ◊ Los encargados de producción del canal caminaban gritándose y dándole órdenes a la gente.. —. —Me llamo Frin (lo corrigió). señores (decía a la cámara con tono melodramático). dinos. —¡Qué prepotentes son! ¿No.. otro de producción había venido sigilosamente por detrás.. Sí.... Frin vio cómo una maquilladora le ponía maquillaje al reportero. ◊ Se dirigían hacia él. El de producción lo despeinó. Lo despeinó. —¡Cuando se acerque la cámara. Frin (Alma. y él. —Niño.. querido (hizo como que le acariciaba la cabeza. —¡No! ¡Sangre! ¡Ellos quieren sangre! (se rieron). pero lo despeinó). le desarregló el suéter y quiso desatarle sus zapatillas. —¡Frin! ¡Despéinate! (Alma. Negrito! ¡Arráncame un pedazo! Vio que uno de producción le hacía señas de que se callara. Saquen esa comida de ahí. Ella abrió los ojos y la boca. el tipo le mostró los dientes furioso: ¿Qué le pasa a este chico? Pero se tuvo que retirar porque las cámaras ya estaban ahí. Dinos tu nombre. y el reportero venía diciendo: —.. y le gritó a otro que estaba lejos: —¡Aquí está el chico que no puede regresar con sus padres! Frin sintió un frío en el estómago.. incluso tenemos el caso de un niño que no puede regresar con sus padres. miró a Alma. Se rieron todos. Frin (se acomodó el pelo. ¿verdad? ¿Estás 108 ..Luis M. quedó atrapada. a-tra-pa-da. —Se creen los héroes (Frin). Que nadie se mueva. extrañas a tu familia. Rin. Frin se volvió a acomodar todo. En cinco minutos estamos en el aire. Uno de la tele se acercaba a ellos. ¿Atrapada? De eso nada. ¡Muérdeme. —¿Por qué? (protestó Frin. Encendieron unas luces blancas. Sin que se diera cuenta. —. echándose hacia atrás. apresado de este lado de la barrera de los huelguistas. —Esta pobre criatura. con su cara de vaca aburrida. ¡¿Qué le pasa a éste?! —Para impresionar a la audiencia. Dos tipos se cargaron sus cámaras al hombro..

cómo? (balbuceó el reportero). que cortaron la transmisión. El reportero tomó el micrófono para cerrar la entrevista. —Yo. Ya no estaban en el aire... y eso le ponía peor el ojo del tic. Justo ahí. porque pierden su trabajo. —(Maldito niño). claro y que tú estés separado de tus padres. digo.. pero estarás angustiado.. —Claro. Entonces se puso peor. Claro. tomaron a la gente dando ese grito. —. porque parecía que transmitía en clave morse)... y uno de producción le hizo señas de que se apurara a hablar. Pescetti Frin asustado? —(¿Qué le pasa a éste? ¿Por qué pierde tiempo conmigo?).. que lo despidan del noticiero.. que duró menos de un segundo... ¿te parece peor que estos vándalos corten una carretera nacional? —¿Cómo? (Ni siquiera pregunta bien). desesperado. simulando que era amable. claro. Al reportero le apareció un tic nervioso en un ojo.. yo puedo perder unos días de escuela.. estoy aquí con mis amigos. perdiendo días de escuela (irritado).. mi amor. Como el estallido de una tribuna. 109 . miró al reportero y soltó lo primero que le vino a la cabeza: —Imagínese que a usted lo despidieran del noticiero. ¿verdad? —No. Frin estaba cada vez más nervioso: no le gustaba esa presión sobre él... pero el grito de la gente fue como una explosión. —. si ellos se quedan sin trabajo es peor. Se hizo un terrible silencio en el ambiente. pero dime. El reportero quería salvar la entrevista e insistió.. Todos lo miraban.. pero en el que todo quedó suspendido de un hilo. habrás hecho amigos. Imagínese que a usted lo echen... —. Los camarógrafos tenían la orden de acabar la entrevista enfocando al reportero. (Frin le miraba el ojo del tic. y otro le hacía señas de que se despeinara. —. El pobre tipo quedó convertido en una pasa de uva.. las cámaras y que los rodeara la gente. a los del canal les pareció tan buena la toma.. c. en vez de enfocar al reportero. ¿qué haría? Como si toda la gente se hubiera puesto de acuerdo. un pañuelo de papel.. —.. pero uno de los producción le hizo una seña de No va más. estallaron en un grito festejando la ocurrencia de Frin.. No. por reflejo. criatura.. ¿Co. pero la escuela ahí está y vuelvo.Luis M.. Y justo ahí. Maldito niño. Entonces. los que están asustados son ellos. pero poniendo la voz más tensa. ¿no? Frin notó que su respuesta no le agradó al reportero y se puso más nervioso.

Bravo. ¡Frin! ¡Te vi! ¡Estuvo buenísimo! ¡Vamos a ser ultramegafamosos! Colgaron. Alma le preguntó: —¿Qué decías que conseguiste? —Que Frin pueda volver con sus papás. ◊ Regresaron a casa y el abuelo insistió en llevarlo en los hombros. Colgaron.. Luego pidió que le pasara al abuelo. La mamá estaba que no cabía en sí misma del orgullo. creo que ya encontré la manera. mi amor! ¡Te echo de menos y te quiero mucho. —¡Te mando un beso enorme. Uy. mucho. Negrito ladraba a todos.. —¡No. (Negrito ladraba). Y colgó. Se apuraron a abrir. al mediodía me lo confirman. Respondía el abuelo orgulloso. —¿Van a abrir las carreteras? (Alma. ¿¡Viste a Frin!? ¿¡Viste a Frin. 110 . —Perfecto. había llegado a todo el país. que les avisaban que habían visto a Alma y a su amiguito en la tele. divertido).. Sí... —. Frin.. Era Vera. Colgaron. y carga los productos en tu pueblo. Remo! ¡No! (Frin. fue muy valiente tu respuesta. Y después volvieron a pasarla en el noticiero de las 12 y en el de la noche. que había visto el noticiero y gritaba tanto que casi no se le entendía... desconcertada). ¿Viste ese avión que fumigaba un campo por ahí cerca? Lo pilotea el hijo de unos amigos. y quiero verte pronto! Le pasó el teléfono a su papá. Lo cierto es que la toma de Frin haciéndole esa pregunta al reportero. ¡Así firmo algún autógrafo yo también! Cuando llegaron. el teléfono estaba sonando. sí. alborotada. Era un amigo del abuelo que le preguntaba si el de la televisión no era el amiguito de Alma. Pescetti Frin La gente aplaudía a Frin. Alma!? Colgaron y volvió a sonar. señor. mucho. La televisión es increíble. Frin miró a Alma y levantó los hombros. y la gente estallando en un grito. —Frin. al contrario. porque creía que los estaban atacando o porque la televisión lo ponía nervioso o porque le había dado por hacerse el guardaespaldas. —¡Todo el mundo llama para avisarnos de que estabas en la tele! Ya no estaba enojada. Ella ponía los ojos bizcos y se reía feliz. Bromeó el abuelo. Eran otros amigos de los abuelos.. que quería hablar con Alma. señor. pensó Frin. como diciendo. para criticar al reportero. Era Lynko.Luis M. y volvió a sonar. Frin saltó al teléfono. —¡Hace media hora que llamamos y da ocupado! —Y. Volvió a sonar. y el teléfono volvió a sonar.. —¡Ey! (el abuelo hacía que protestaba). no es fácil comunicarse con una estrella. Y en un programa de humor también la usaron. que lo felicitó por cómo había respondido. Era la mamá de Frin. ¿volaste alguna vez? —No. que le decía: —No es ninguna molestia. y me dijo que sí.

Vamos a estar bien. ¡Me los quisiste dar sin papel! —¡No fue a propósito! ¡Se me desarmaron en el bolsillo de lo nervioso que estaba! —¡Eran un asco! —¡Yo no pensé que los ibas a querer! ¡Creí que los tirarías a la basura! —Nunca hubiera hecho eso... —Nosotros... Si no te dejan venir. Ya sabían cómo era un beso.. Pescetti Frin —. Pero encontraron su momento. Frin se agarró la cabeza. Y se dieron otro. con un nudo en la panza). Siguieron hablando sobre cómo harían para verse.. —(Alma sonrió). mirándola a los ojos). sí.. —¿De veras? —(Alma besó sus dedos cruzados).... yo no me quiero ir.. Dejaron a Negrito con los abuelos y ellos salieron a caminar.. 111 . —. —Bueno (respondió él. pero no me quiero ir ahora (miró a Alma)... voy yo. el abuelo me lleva. ¿Que sí qué? (sonó la voz tímida de Frin). encantados de que te quedes.. Frin. iban de la mano. De repente. no quiero dejarlos. —¿Te acuerdas de cuando te regalé caramelos? (Frin. —.. ¿no? —Ah. —¿No quieres ver a tus papás? —Sí. Estoy bien aquí. —Que esta tarde te puede llevar con él. sonriendo). de acuerdo (se rindió el abuelo. —¿Por qué? —(levantó los hombros). No era fácil estar solos. Los esperaba en el aeroclub a las cuatro.. claro.. y se rieron.Luis M. ¿verdad. ¿Ya lo somos... Me gustó que te acercaras. De repente. —Te prometo que nos vemos el sábado.. Pero. se soltaban porque alguien había visto a Frin en la tele y se acercaba a saludarlo. —Alma. —¿Qué? —¿Quieres ser mi novia? —... abuelo? —Bueno.. Ésa fue una de las tardes más raras de sus vidas. Desde anoche. Muy callados y cerca. sorprendida por la pregunta). no? (afirmó Alma. —. —¿Ves? (dijo Alma). sonriendo). Es que. Sí.. —¿Sí? —.. —. Se hizo un silencio que Frin rompió. pero tus papás ya quieren verte (dijo el abuelo).... ◊ El piloto confirmó el viaje. Puedes volver tranquilo (Alma..

.. —.. Un eje transversal... Ahá. Ahá (y se sonaba los mocos).. El hangar había quedado a sus espaldas. Frin trataba de aguantarse. El piloto quería ponerlo de buen ánimo y le daba un curso de vuelo en cinco minutos. —Estamos probando el motor.... bamboleándose en la pista de tierra.. con el cual sube o baja el morro. Hasta los abuelos soltaron su lágrima. patas arriba o con la cola adelante (se rió de su propio chiste). 112 .. porque a veces no se ve la tierra y no tienes referencia si estás derecho.. pero también hay que coordinar apretando el pedal derecho. mueves el bastón hacia la derecha. El piloto tiró de una palanca y el motor se aceleró. y con el bastón controlamos el eje longitudinal. —Mira. torcido. por el que el morro del avión va a derecha o a izquierda.. Pescetti Frin 28 —Un avión tiene tres ejes. Iban andando hacia la cabecera de la pista. que es el que va de la hélice a la cola. y éste es el que mide el volteo. ◊ Movió los pedales y el avión empezó a virar hasta quedar enfilado con la pista enfrente. se dé la vuelta. y le explicaba: —Uno vertical. porque la despedida de Alma lo había emocionado. ¿ves? Le decía el piloto a Frin. Negrito ya no sabía dónde oler. mide la velocidad del viento que da de frente. —. Frin hizo un movimiento rápido para enjugarse una lágrima sin que lo viera el piloto.Luis M. los magnetos. para que el avión se voltee. que va de una punta a la otra. ¿ves? —... —Éste marca la presión de aceite. ya casi llegaban a la cabecera de la pista). para arriba y para abajo. con los pedales controlamos el eje vertical y el transversal.. entra por un tubo que se llama pitot. y un eje longitudinal.. El avión seguía carreteando tranquilo en dirección a la cabecera. (Frin asentía en silencio. —Para un viraje hacia la derecha. y por el cual subes un ala y bajas la otra. —. Éste es el velocímetro..

Negrito miraba asustado. Enfilaron nuevamente sobre la pista.. —¡Bravo! Ya te debo una reparación.. mientras viraba hacia la izquierda). —En la parte de arriba de los pedales está el freno. que agitaban sus brazos.. Frin! ¡Grita! ¡Cuando pasemos cerca de ellos. acelerándose cada vez más.. viró hacia la derecha. El piloto dio un amplio giro. Él también levantó el suyo. pero más poderoso y más libre. Pero no alcanzó a contar a cinco y ya estaban muy alto. justo enfrente. y enseguida se perdió. y aguantamos con el freno. Pescetti Frin Frin veía a lo lejos el hangar.. Frin! ¡Saluda! Frin sacó el brazo por la ventanilla y pasaron enfrente de ellos. ¡Grita. yyyyy. Frin! ¡Grita! Los abuelos saludaban. Ahora mira lo que vamos a hacer. Subían rapidísimo. sino para pasar cerca de Alma y los abuelos.. Era como flotar en algo más ligero que el agua. da tu grito! Otra vez la columna de humo quedó delante. 113 . porque de golpe las cosas desaparecían y volvían a aparecer. El hangar se veía como una casita de juguete.. el avión vibraba con toda su fuerza sostenida por los frenos. pero no para aterrizar.. —¡Grita. allá delante. por las dudas).. y el morro del avión obedeció bajando. El motor sonaba más fuerte. Frin percibió una extraña sensación cuando las ruedas se despegaron del suelo. —¡Saluda. el avión se inclinó más que la otra vez. Entraron en un suave picado. —Subimos a dos mil revoluciones (levantó la voz. —¿¡Ves para qué sirve el eje longitudinal!? ¡Para saludar como caballeros elegantes! Frin sonreía. Luego comenzó a inclinarlo y aparecía otra vez la pista.! —. Enseguida pasaron enfrente de Alma y los abuelos. porque el motor rugía a toda potencia). Frin sacó sus brazos y dio su grito: —¡Aaaaaaaaajúúúúúúúúúúúúúúúú. el coche del abuelo y a ellos tres..Luis M. Levantó el avión terminando de dar un viraje suave. la columna del humo de las gomas en la carretera. —¡Aaaaaaaaajúúúúúúúúúúúúúúúú. ¡Despégate.. Negrito temblaba. —¡Mira esta porquería! (protestaba el piloto mientras golpeaba una brújula que tenía delante). inclinó suavemente el bastón. aceleramos. Empujó el bastón. Alma agitó sus brazos. El piloto ladeó el avión. picando con fuerza. inclinando y subiendo las alas.. Lo fue nivelando a toda velocidad. (Negrito ladró.. como un coche de la montaña rusa. El hangar se acercaba rápidamente. Alma saltaba y mandaba besos con una mano. El hangar estaba cada vez más cerca. El piloto movió el bastón hacia él y el avión ascendió súbitamente.! (gritaba el piloto.. maldita! —A ver yo (Frin le dio un golpe y la brújula se despegó). ¡soltamos los frenos! El avión dio un empujón hacia delante y empezó a carretear.

Luis M. Pescetti Frin —¡Eso es! (decía el piloto, dándole unos puñetazos al techo de la cabina). —... (Éste está loco, pensaba Frin, y se reía). —¡Así se hace, muchacho! Ahora sí nos podemos ir tranquilos (levantó el morro del avión). —Gracias (Frin, lleno de emociones, miró a Negrito)... Pobre, él no entiende nada, porque vinimos en autobús y regresamos en avión... Negrito, la próxima vez viajamos a Nulda en avión y volvemos en autobús. Así se te endereza todo. —Vamos a hacer una cosa... vamos a dar una vuelta, así hacemos tu bautismo de vuelo. —¡Superguay! (dijo Frin, contento). ◊ Pasaron al lado de la columna de humo que subía de las gomas. El piloto saludó a los sin camisa con las alas; ellos levantaron manos y palos. Por la carretera, en dirección de Nulda, venía un coche. —No lo van a dejar seguir. Le comentó Frin al piloto. Y siguió viendo el aire, las casitas de juguete. Los árboles de plástico. Para que el primer vuelo fuera realmente emocionante, le ofreció a Frin que probara pilotear un poco. No era nada fácil. Frin quería tener el bastón quieto, pero el avión se inclinaba sin hacerle caso. El piloto lo corregía, y le devolvía el mando. Frin lo tomaba. No había manera. Como iban apretados en el único asiento de la cabina, el piloto se apartó más y le dijo que pusiera los pies en los pedales, sin sacar los suyos, y sostenía la mano de Frin. Casi le dejaba el mando del avión. Era difícil y hermoso. Frin sintió que quería seguir haciendo eso toda la vida. Eso, y algo como lo del poeta que había leído en el picnic. La poesía era como volar, o al revés, o todo junto.

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Luis M. Pescetti Frin

EPÍLOGO

Lo que no sabían ni Frin ni el piloto es que, en el coche que vieron pasar, iban unas personas a negociar con los obreros en huelga. Todo el país había visto las noticias, y no querían que el escándalo creciera. El motor suena como un trueno. Negrito estira la nariz para oler la corriente de aire que se filtra por las ventanillas. Desde arriba todo se ve tan colocado. Como si las personas fueran las criaturas más ordenadas que existen. Nada parece moverse bruscamente. Como eso que pensó una vez que encendió un fósforo. Lo vio tan pequeño; sin embargo, para una hormiga era más grande, y para un microbio, más todavía. Quizá el Sol sea grande para nosotros, y sólo es un fósforo que se acerca a una cocina como una galaxia; y nosotros creemos que va despacio; pero va rápido. Vuela el avión, y flota en el aire de los pensamientos, como una palabra del libro que Frin llevó al picnic. Como si el avión fuera lo único que se queda quieto mientras la Tierra gira. El avión está quieto en el aire, y la Tierra da vueltas. Cuando el lugar donde queremos ir se pone debajo nuestro, el avión baja. ¿Y para qué sirve el motor? Para que el avión suba y se quede quieto. Si no fuera por el motor, la Tierra arrastraría al avión, y siempre estaríamos en el mismo lugar. El avión y el motor son como los poemas, que sirven para dejar quietas las palabras, mientras nosotros giramos y nos movemos hasta entenderlas. Negrito se acomodó en las piernas de Frin, que empezaba a divisar su pueblo. Abajo, el coche pasaba cuidadosamente entre las gomas. El molino seguirá trabajando. Levantarán la barrera; los abuelos llevarán a Alma, que también sentirá que está quieta, o que flota, mientras sus papás se acercan, y querrá ver a Frin. ¿Vivirá alguien en el cementerio? Tendría que regresar con Alma y ver si es cierto. ¿Será la misma persona de la historia de la abuela? ¿Tendrá más de 100 años, o ella se habrá equivocado en las cuentas? El piloto lo está dejando llevar el avión juntos. Esto es una de las cosas más maravillosas que le pasó en la vida. Conocer a Alma. Hacerse amigo de Lynko. Encontrar trabajo. Sus papás. Encontrar a Negrito; no, que Negrito lo encontrara, mejor dicho. Y quién sabe qué más 115

Luis M. Pescetti Frin sucederá; porque, ¿dónde termina lo posible, cuando empezamos a vivir cosas que creíamos imposibles? ¿Le voy a contar a Lynko lo del beso? ◊ El piloto tomó nuevamente el mando del avión y le dijo que lo había hecho muy bien. Frin sintió orgullo, y una catarata de pensamientos o de decisiones. Le iba a decir a sus papás que en las vacaciones quería ir a algún lugar con montañas y mar. Que vieran menos televisión. Que no importaba si la puerta de la nevera quedaba abierta. Que quería zumo de naranja. Dos vasos. O tres. Que aprendería a pilotear aviones, de verdad, no un rato solamente. Que participaría en las olimpiadas aunque llegara último. Que se iba a comprar una sudadera superverde. Que si Ferraro lo empujaba, se la iba a devolver (es más, ojalá que lo empujara, porque ahora tenía ganas de devolvérsela). Que iba a escribir un cuento para el concurso de fin de año, y le propondría a la directora que hicieran una revista de la escuela, con noticias y bromas (podían llamarla Sándwich de tomate, y Lynko encargarse de los deportes). Que volvería a visitar a los abuelos de Alma, y le pediría que le contara de cuando fue luchador, y le diría que organizaran una maratón de ésas de caminar, en Nulda. Que quería pegar fotos en la pared de su cuarto, y si la pintura se estropeaba, no importa, él la pintaría de nuevo, o no se pintaría nunca más (Cuarto del escritor Frin, pintado por él mismo). Que le iba a decir a Lynko que podía venir con sus papás a visitarlos a su casa; aunque no fuera tan linda como la de él y su papá hiciera esas bromas. El piloto metía una palanca, y el motor del avión se desaceleraba. Frin sabía que en el aeroclub lo esperaban sus papás. No se imaginaba que también estaba Elvio, y que Lynko, Vera, Fede, Arno y todo el curso habían ido a recibirlo con unos carteles pintados. Pensaba en Alma y en que pronto la volvería a ver. Respiraba hondo, y el aire de la altura, fresco y profundo, entraba en él.

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También actúa en un programa de televisión para niños y en espectáculos de humor. donde dirige un programa de radio. los Destacados de ALIJA y el Premio Casa de las Américas.Luis M. entre otros. Actualmente reside en México. Es escritor y músicoterapeuta. El pulpo está crudo. Santa Fe (Argentina). Ha publicado en Alfaguara Caperucita Roja (tal y como se lo contaron a Jorge) Natacha. 117 . como The White Ravens 1997. PESCETTI Nació en San Jorge. Ha recibido muchos premios internacionales por sus obras. Frin y es antólogo de Los mejores relatos de humor en la colección Antologías de Alfaguara Juvenil. Pescetti Frin LUIS M.

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