Art. Circo Romano - Rebeca Rubio

RUBIO RIVERA, R., “El circo romano de Toledo y la Vega Baja en época romana", en AA.VV., La Vega Baja.

Investigación, documentación y hallazgos, Cuenca, 2011, pp. 35-56.

el circo romano de toledo y la vega baja en época romana

Rebeca Rubio Rivera Universidad de Castilla-La Mancha

el circo romano de toledo y la vega baja en época romana

El circo romano ha sido y es el vestigio más emblemático del Toledo romano, asumiendo un indudable protagonismo en la imagen de Toletum, por lo demás, considerablemente desdibujada ante la exigüedad de testimonios visibles de esa etapa histórica. En el circo confluyen algunos de los componentes más representativos de los toletani que propiciaron su construcción y lograron mantener su vigencia hasta las postrimerías del imperio romano, entre otros, políticos, económicos, sociales e ideológicos. De este modo, los vestigios arqueológicos nos desvelan algunas de las claves más elocuentes de quienes auspiciaron el desarrollo y auge de la ciudad, sus aspiraciones, su nivel de prosperidad o sus aficiones. No en vano, fue uno de los circos romanos de mayores dimensiones del ámbito provincial del Imperio romano.

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LA VEGA BAJA.
INVESTIGACIÓN, DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS.

en Hispania.). denota el despliegue de un programa de obras públicas y una inequívoca voluntad de subrayar. En el caso de Toletum. el prestigio y la relevancia de la urbe. La envergadura y. 295 ss. para acceder al estatuto de municipium. y construyendo antes. la mitad corresponden a los circenses) –además de otras que aluden a aurigas.. De hecho. Los ludi circenses.C. es precisamente la construcción del circo la que indica el afán por destacar de la ciudad. especialmente dignitas y romanitas.C. que debió obtener en época flavia (Alföldy 1987.. del sistema de abastecimiento de agua a la ciudad (el acueducto de La Alcantarilla datado también en el período flavio: Arenillas et al. Se propiciaba así una intensa actividad constructiva. máxime cuando para la celebración de las carreras bastaría con la adecuación de una explanada como pista y la colocación de terraplenes o gradas de madera en sus laterales. en algunas ciudades hispanas los ludi circenses se realizarían en espacios adecuados para esa función. prácticamente. 206). por su monumentalidad y dimensiones se equipara a los de las capitales provinciales de Hispania y se incluye en el grupo de los mayores del imperio. consistentes en carreras de carros. a través de éstas. en la que las comunidades encabezadas por sus élites concentran sus esfuerzos para dotar a la ciudad de un aspecto plenamente romano. además de ser de los primeros en construirse fuera de Roma. Con todo. 57. 37 . del depósito de agua de las Cuevas de Hércules (de la segunda mitad del s. como en muchos otros núcleos urbanos de Hispania y del resto del Imperio. El hecho de que los edificios públicos romanos conocidos –y documentados arqueológicamente. se suma. Rubio 2008a.y en los abundantes testimonios iconográficos de tema circense en mosaicos. adoptando una fisonomía romanizada. II d.en Toledo se cons- truyeran durante el período flavio. la ciudad se habría transformado paulatinamente. con frecuencia.: Tsiolis 2008a) y del propio circo (del tercer cuarto del siglo I d. a la articulación del espacio urbano conforme a un entramado plenamente romano en el que predomina la ortogonalidad (Rubio 1997. GonzálezConde 1987. quien destaca cómo de los 53 alusiones a la organización de ludi en epígrafes hispanos. a pesar de que no son muy numerosos los circos atestiguados en el Imperio. relieves y cerámicas. resultando clave la monumentalización de espacios y edificios públicos. la notoriedad y el éxito de las carreras se ve confirmada en las inscripciones que mencionan la celebración de ludi circenses (Ceballos 2004. un obstáculo a la hora de decidir su construcción en muchos municipios del imperio. Rubio 2005). en consecuencia. por tratarse de una eficaz forma de propaganda personal y política. 138). INVESTIGACIÓN. pues las élites locales no renunciarían a sufragar la celebración de este popular espectáculo. 110). aquellos edificios e infraestructuras que pusieran de manifiesto su adecuación a los cánones inherentes al mismo. 163). en un lapso de tiempo relativamente corto. durante y después de la obtención del privilegio de la municipalidad. Por ello. pinturas. el elevado coste del edificio debió de ser. 80). 318 ss. carentes de estructuras permanentes (Nogales 2008. gozaron de una extraordinaria popularidad. 2009. y aunque el número de circos atestiguados hasta el momento supera a los de otras áreas del imperio (sólo el norte de ˘frica es parangonable: Humphrey 1986.: Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1991. 61. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. los juegos públicos celebrados en el circo. LA VEGA BAJA. etc.El circo de Toletum en su contexto histórico La construcción del circo se inscribe en el marco de un conjunto de iniciativas edilicias de considerable magnitud. pues se trata de un circo que. que con toda probabilidad se vincula a la incorporación de Toletum al contexto de las ciudades privilegiadas del Imperio romano. la construcción de la muralla (de época flavia: Tsiolis 2005.

al recibir el honor del sevirato. especialmente vinculada a la promoción del culto imperial. datada en el siglo II d. 147). recuerda la financiación de dichos juegos por un ciudadano -cuyo nombre se ha perdido por la fractura de la parte superior de la placa. . conforme a lo que estipulaban las leyes municipales. 2) que menciona la celebración de una edición de juegos circenses en Toletum (Ceballos. Mosaico con escena circense de la villa de Can Pau Birol (Museo de Historia de la Ciudad de Girona). la aristocracia local y. De hecho. además de otras ocasiones. poniendo de manifiesto el afán por equipararse a las principales ciudades del imperio.C. congregando no sólo a los habitantes de la propia ciudad. 2002. Se trata de un edificio de excepcional magnitud para un municipium. 2004.. por buscar el reconocimiento y el prestigio y. 2. con bibliografía anterior). como muestra la evidencia arqueológica con niveles de continuidad de uso del circo hasta finales del siglo IV o inicios del V d. evidencia la riqueza de que disponía el erario público municipal. 387). Tan imponente circo debía de ofrecer espectáculos con periodicidad (en la celebración de fiestas.Es precisamente en este contexto en el que el circo romano de Toledo cobra un especial significado. sino también a los ciudadanos del territorium del municipio y de otras poblaciones del entorno. en general. La inscripción. sobre todo. como las que conmemoraban la obtención de cargos municipales: Melchor y Rodríguez Neila. 212-213. la dignidad municipal colegiada y de carácter religioso (por lo general desempeñada por ricos libertos). en Hispania se constata la estrecha relación existente entre los ludi circenses y el culto imperial (Humphrey 1986. Inscripción de Toledo que menciona la celebración de ludi circenses (Foto Museo de Santa Cruz). la pujanza de Toletum en este período.C. 1. Contamos con un relevante documento epigráfico (fig. El éxito de la celebración de las carreras de carros perduró en Toletum hasta época tardorromana.

3). 400). Foto A.C.3. a pesar de la crisis económica que lastraba las manifestaciones públicas urbanas y de las conocidas restricciones de las autoridades cristianas. como sugiere Arce 2001. 282). la extraordinaria popularidad de las carreras en este período se hace patente en Hispania. Por sus características se ha interpretado como un remate decorativo de un mueble y en concreto de una sella curulis (Sánchez-Palencia 1989.: Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001. (con material cerámico y monedas del siglo IV d. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. 39 . En realidad. por la decoración en relieve con escenas del mito del héroe griego. INVESTIGACIÓN. conocido como el marfil de Hipólito (fig. 110). y que por tanto serviría para ocupar alguna de las tribunas del circo. LA VEGA BAJA.la excepcional pieza descubierta en el área del primer graderío del frente noroeste del circo de Toledo. Precisamente a este período se adscribe –en concreto a finales de siglo IV. Se trataría de un rico ornamento de una de las sillas transportables cuyo uso estaba reservado exclusivamente a los integrantes de la élite asistente a los juegos (o incluso de algún alto mandatario de visita en la ciudad. confirmando así la considerable vitalidad de que gozaban aún en este período los ludi circenses en Toletum. Pareja). Márfil de Hipólito (Museo de Santa Cruz.

la más importante de Toletum y coincidente con la puerta de Valmardón (Rubio y Tsiolis 2004. 334). Además las propias condiciones topográficas del terreno en la zona en la que se instala el circo. pues sólo debía rellenarse el flanco noroccidental. al tiempo que permitió acondicionar una amplia superficie para la pista con relativa facilidad. en los circos predomina la ubicación de las carceres al oeste (Humphrey 1986.El circo en su contexto topográfico La elección del emplazamiento del circo responde a varios factores. por un lado se ubica muy próximo a la propia urbe y a la parte de ésta que actuaba como fachada principal. dominando en el área suburbana. 231 s. la orientación del circo en esa situación permitía contar con una disposición adecuada para el circuito de las carreras respecto a la posición del sol durante buena parte del día. probablemente. pues supusieron la reducción de estructuras constructivas en el lateral sureste del graderío. Asimismo. También sería relevante su ostensible presencia desde ese frente norte de la propia urbe. 4. con un leve declive en sentido noroeste.). de modo que ganaba en visibilidad un edificio de representación tan emblemático. que aglutinaba en sí mismo el prestigio y la opulencia de Toletum. de hecho. resultaban idóneas. Reconstrucción virtual del circo romano de Toledo (Fotomontaje Toletum Visigodo). por otro lado contaba con una óptima accesibilidad. junto a la vía que procedente de Emerita Augusta comunicaba con Caesaraugusta y cercana a la puerta norte de la ciudad. .

DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS.80 m. con 433 x 114 m. se puede apreciar la magnitud del de Toledo.El circo de Toletum en el contexto de los circos hispanos El circo romano de Toledo responde a la tipología característica del edificio.. las dimensiones del circo de Toledo son de considerable extensión.800 m2 (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001. al indicar la suma de la superficie de la pista y la anchura de las gradas y. si las dimensiones totales son relevantes. LA VEGA BAJA. Si se tiene en cuenta que el mayor de los circos romanos atestiguados en Hispania es el de Emerita Augusta (considerado además uno de los más grandes del imperio). no menos ilustrativa resulta la comparación de las medidas de la propia arena. siendo habitualmente representado en la iconografía con escenas de carreras de carros. Como ya se ha destacado con anterioridad. y una anchura de 86. mientras que los circos de Corduba y Tarraco. con su forma alargada.20 m. máxime si se tiene en cuenta que Emerita es una de las tres capitales provinciales hispanas. siendo su longitud de 423. INVESTIGACIÓN. las otras dos capitales. En el circo de Toletum ésta alcanza una longitud de 408 m. definida por la pista o arena y las gradas que la rodeaban en su mayor parte. 41 . reduciéndose las diferencias respecto a la pista 5.10 m. cuyos orígenes se remontaban a los de la propia Roma y que fue el circo por excelencia a imitar. No obstante. la envergadura total del edificio. por tanto.. El modelo arquitectónico remite al Circus Maximus de Roma. con una super- ficie total de 40. situado en la vaguada (vallis Murcia) al suroeste de la colina del Palatino. 101). son de menor tamaño. y su anchura de 100. Planimetría del circo romano de Toledo (según Sánchez-Palencia y Sainz)..

adoptando en el hemiciclo una forma abocinada para adaptarse a su trazado curvo.o Mirobriga -360 x 76 m. Valentia -350 x 70 m.). como en Toledo. en el lado opuesto se situaban las carceres. pero mayor anchura (10 m.30 m. En estos sectores todo el graderío se construye sobre bóvedas paralelas de opus caementicium. la parte del edificio que comporta el mayor esfuerzo constructivo y refleja mejor la magnitud del mismo. 42 LA VEGA BAJA. pues la mayor parte de los circos del imperio se erigieron a lo largo del siglo II d. San Román et alii 1930) y en los ochenta del siglo XX (Sánchez Palencia y Sainz Pascual. De este modo.. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. en sus laterales noroeste y sureste y en el hemiciclo que cerraba uno de sus extremos. 2009). como ya se ha señalado. el más extendido en Hispania (como los de Saguntum -354 x 73 m.95 m. el de Segóbriga se adscribe al grupo de los circos de tamaño medio. por tratarse de los dos únicos casos de circos documentados arqueológicamente en el centro de la Península. con las casillas de salida de los carros participantes en la carrera. de planta cuadrada (3. sin que se haya podido precisar su longitud al no documentarse más que las carceres y dos tercios de los graderíos laterales. dispuestas perpendicularmente respecto al podium que delimita la pista. 1987). en especial en la disposición y organización de las estructuras y accesos del graderío. sobre todo. el elemento esencial en cualquier circo. la construcción de un circo era un lujo extraordinario para un simple municipio – al ser innecesario para celebrar los ludi circenses. con una anchura máxima del edificio segrobigense de 82. descubierto en los últimos años (Ruiz de Arbulo et alii. frente a los 6. menos).C. Pero si se edifica con grandes dimensiones y revestido en piedra. resultando en su contextualización extraordinario. Sobre las bóvedas se asentaba el primer cuerpo de gradas (maenianum primum). La arena. En realidad. 1986.). principalmente las efectuadas en la década de los años veinte (en las que se descubrieron amplias áreas del edificio: Castaños et alii 1928.. de anchura máxima de la cavea del circo de Toledo. La arquitectura del circo romano de Toledo En cuanto a su articulación arquitectónica. la articulación específica del graderío y sus accesos. De hecho. se advierte la mayor monumentalidad del circo emeritense. se constatan las diferencias. en este último caso con una metodología estratigráfica. 87 ss. La arquitectura específica del circo de Toledo es bien conocida gracias a las distintas excavaciones arqueológicas realizadas. con su característica forma alargada estaba rodeada en tres de sus lados por la cavea o graderío. INVESTIGACIÓN. 2009.y por ello suelen ser una excepción (Humphrey. además de ser ambas ciudades equiparables en rango –municipia–.).25 m. de pista.del de Emerita que tiene 403 x 96 m. y 74 m. resulta aún más elocuente el empeño por realizar un circo imponente. Confrontando las dimensiones del graderío. 295). Precisamente la cavea del frente noroeste y el hemiciclo -que no se asientan directamente sobre el declive del terreno como el lateral sureste. integrado por cuatro filas de asientos de sillares de granito. el circo de Toledo evidencia una excelente planificación.-.-) y en la parte occidental del imperio.25 x 3.40 m. Del mismo modo. .pone de manifiesto la búsqueda de soluciones arquitectónicas que resultan particularmente idóneas. A ello se suma otra excepcionalidad: su temprana construcción. pues en éste la anchura del graderío alcanza en algunos sectores los 10. el circo romano de Toledo cobra significatividad. que ha permitido precisar la cronología y.. por no llegar a concluirse su construcción (Ruiz de Arbulo et alii. es decir menor longitud (5 m. si se compara con el circo de Segóbriga.

8. 9. Impronta de las gradas en el hemiciclo. Escalera de acceso al primer nivel del graderío.7 6 6. Frente noroeste desde el hemiciclo. 7. Maenianum primum del lado oriental del hemiciclo del circo. 9 8 .

y dos cuerpos de escalera a cada lado. en la parte superior. INVESTIGACIÓN. 20-21). Escaleras exteriores con vano rematado en arco conservadas detrás de la Venta de Aires. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. Pilares de apoyo del segundo nivel del graderío en madera y escaleras exteriores de acceso a la parte superior. que partiendo de la parte inferior del graderío facilitaban el acceso a las cuatro gradas. En la parte inferior la grada tiene una altura de 2 m.25 m.65 m. en la cuarta grada. la cavea del circo de Toledo no se limita a un único cuerpo de gradas. que permitía el ingreso desde el exterior –situado a un nivel inferior-. Los pilares alineados estaban dispuestos en intervalos regulares de 3 m. .como indican las improntas sobre el caementicium conservadas en el graderío del hemiciclo (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. el muro construido también en sillares de granito que delimitaba la arena (y del que se desconoce si contaba con un pretil). a la 10. La estructura de madera de este segundo piso de gradas también se apoyaba en el extremo superior de las escaleras que servían de acceso desde el exterior. por tanto. 11. y estaban realizados con grandes sillares de granito de base cuadrada colocados en sentido vertical. El acceso a este primer graderío se efectuaba a través de unas escaleras que a su vez separaban los sectores (cunei) de la cavea en tramos regulares correspondientes a nueve bóvedas cada uno (véase figura 12). consta de un segundo cuerpo realizado con toda probabilidad en madera (maenianum summum in ligneis).. de la parte exterior de las bóvedas (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. coincidiendo. con la propia anchura de ese segundo cuerpo de gradas de madera. En su lado interior el graderío se adosa al podium. Estas escaleras constaban de un cuerpo central. precisamente. respecto al nivel de la pista y alcanza los 3. Sin embargo. que se sustentaba en la parte superior del primer piso de gradas y en unos pilares situados a una distancia de 1. 44 LA VEGA BAJA. 21).

que también contaba con escaleras de acceso a la parte superior de la cavea de análogas características (como señala Humphrey. 193). 1-4). 68. que además destaca la mayor regularidad y sofisticación del sistema de escaleras del circo de Toledo respecto al anfiteatro pompeyano). 1932. 2001. 22). Estas escaleras estaban alineadas con los pilares y compuestas por dos cuerpos simétricos y contrapuestos de opus caementicium con escalones –cada escalón formado por un sillar de granito-. cuyo frente meridional probablemente se adecuara con gradas de madera (Nogales. en caementicium o mampostería). hasta la reestructuración de Trajano. como indica el propio Dionisio de Halicarnaso (Ant. 45 . LA VEGA BAJA. 11). puesto que en la propia Roma. Por la presencia de este vano central habían sido consideradas tradicionalmente puertas (Rey Pastor.. 2000. 1086. no resta monumentalidad al conjunto del circo. Asimismo. como en los casos hispanos de Saguntum y Valentia (Pascual. 2001. Ribera. 35) y aunque no se ha descartado del todo ese eventual uso (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988.parte más alta del graderío (fig. que se unían en la parte superior. además del circo de Emerita. formando entre ellos un vano central rematado en arco (como la estructura que aún conserva todo su alzado detrás de la Venta de Aires. véase fig. y permanecerían así a lo largo del siglo I d. maenianum in ligneis. I a. al menos las gradas de los niveles superiores del Circo Máximo estaban construidas en madera a finales del s. Rom..C. 3. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. la disposición y forma de estas escaleras se ha puesto en correlación con el anfiteatro de Pompeya. 44). en otros circos provinciales fue una solución adoptada con cierta frecuencia incluso para el conjunto de las gradas (sustentadas sobre estructuras de obra. 353. Por otra parte.C. INVESTIGACIÓN. resulta indiscutible que su principal función fue la de servir de acceso al segundo graderío. 157. El hecho de que las gradas de este segundo piso se realizaran en madera. 10).

Por otra parte. Planta de los cunei. El módulo sigue una pauta. con accesos distintos –las escaleras exteriores. con la quinta bóveda de la serie de bóvedas que integra cada sector). . a los que se destinaban las gradas de madera de la parte alta.y. soportes y accesos es la existencia de un módulo que se repite con exactitud. un valor adicional a la planificación arquitectónica del circo de Toledo. INVESTIGACIÓN. Además la línea de pilares y escaleras del segundo piso de gradas se adaptan regularmente a esta secuencia. separadas por algún tipo de barrera del primer nivel de gradas. en este caso. la disparidad entre los dos niveles de la cavea respondía a la consabida diferenciación social de su uso. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. con toda probabilidad. soportes y accesos del frente noroeste y reconstrucción del alzado exterior e interior (según Sánchez-Palencia y Sainz). en relación a cada sector (cuneus) del graderío. La regularidad y perfecta articulación de este módulo constructivo confiere. Uno de los aspectos más interesantes de esta articulación de estructuras. de modo que cada tramo de nueve bóvedas se separa del sucesivo por las escaleras de acceso al primer piso del graderío –ocupando estas escaleras la misma superficie que una de las bóvedas-. mientras que el vano central de los cuerpos de escalera simétricos corresponde al centro del cuneus (en coincidencia. más próximas a la arena y. sin duda. puesto que de las primeras gradas. con asientos de granito. pues cada uno de los pilares se alinea a su vez con el muro que sustenta cada bóveda. estarían excluidos los grupos de baja extracción social. por tanto. 46 LA VEGA BAJA.12.

al no haberse documentado traza alguna entre los vestigios descubiertos en este frente (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001. 31 y 318). para sustentar el primer graderío. al construirse junto a la escalera dos bóvedas adosadas entre sí. El otro punto que presenta una cierta disparidad respecto al módulo es el centro del propio hemiciclo. se ha sugerido que estaría formado por un simple talud terrero. del que se desconoce en qué materiales fue realizado. apenas conocido. podría haberse adecuado dicho talud para instalar gradas de madera e incluso de granito. flanqueado a cada lado por una escalera de acceso sólo a la parte inferior del graderío (y también de mayor anchura que las restantes escaleras). DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. en mi opinión. 20).. Escaleras exteriores del frente sureste. coincidiendo con el lugar en el que solía ubicarse en los circos la Porta Triumphalis. de las bóvedas). LA VEGA BAJA. Este frente también habría contado con el piso superior de gradas en madera con una disposición análoga a la del lateral noroeste y el hemiciclo. 104). en dos puntos. En efecto. prác- 13. INVESTIGACIÓN. Respecto al graderío del lateral sureste. frente a los 3. respecto a la arena. soportado por pilares y escaleras exteriores. pero perpendiculares a las restantes bóvedas. cabe señalar que el aprovechamiento del talud del terreno natural supuso la aplicación de un sistema constructivo del piso inferior de la grada con cimentaciones de menor envergadura.Esta regularidad sólo se ve alterada.25 m. De hecho. e interpretadas como una posible tribuna (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. se utilizan rellenos y un muro de cierre (balteus) paralelo al muro del podium. Uno en el lateral noroeste. 47 . 14. Sin embargo. como se constata en algún otro circo (así ocurre en los circos africanos de Leptis Magna y Susa: Humphrey 1986. Estructuras del centro del hemiciclo correspondiente al vano de la posible Porta Triumphalis. en lugar de bóvedas. que en este flanco tendrían menos altura al cimentarse en un nivel más elevado. en el centro se abre un vano de mayor anchura (5. en el sector más próximo al hemiciclo. sin que se hubieran realizado gradas de fábrica. Así.25 m. en las estructuras descubiertas hasta la fecha.

70 s. conocemos la disposición de las carceres conforme al tipo más habitual. De nuevo. Sus estructuras fueron excavadas en las sucesivas campañas de los años veinte (Castaños et alii 1928. etc.). con la habitual disposición ligeramente oblicua. sosteniendo la tradicional mappa de tela que agitaba como señal para dar comienzo a las carreras. además del canal con agua o euripus. y figs. eidem 2001.C. Sin embargo. 23. sobre esta puerta y en posición central se solía situar la tribuna editoris. de anchura). Este vano coincidiría con la Porta Pompae a través de la cual accederían los participantes para efectuar el desfile de los carros previo al comienzo de las carreras. edículos. de anchura. A partir de la documentación recabada entonces. 1928. En lo que se refiere a la propia arena (de la que se ha podido documentar su conformación y nivel de uso: Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001. adoptando una forma curva (de arco de círculo) orientada hacia la derecha de la pista –para facilitar la salida de todos los carros en el sentido de la carrera.15. de la que apenas se habrían conservado trazas (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual. consistentes en una batería de compartimentos individuales. En el extremo opuesto al hemiciclo se localizaban las carceres.). Lejos del modelo del Circo Máximo. el célebre obelisco egipcio – puesto por Augusto-. la mayor parte de los circos hispanos disponía de barreras de escasa envergadura (Humphrey 1986. INVESTIGACIÓN. ticamente coincidiendo con la parte superior del primer cuerpo del graderío (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. son las mencionadas excavaciones de los años veinte las que localizarían los muros que delimitaban la spina -de 8. 4). . los muros fueron de nuevo enterrados. aras. San Román et alii 1930) y su trazado se refleja en la planimetría de Rey Pastor (1932 y en el plano publicado en San Román et alii 1930). cuya emblemática spina sí llego a adquirir un aspecto monumental. Sección del circo romano de Toledo (según Sánchez-Palencia y Sainz).en el área de la Venta de Aires (Castaños et alii. Lo cierto es que esta barrera divisoria de la arena. dificultando así su conservación y siendo un elemento del que apenas se documentan huellas (por ejemplo. en las que se situaban las casillas de salida de los carros de caballos participantes en las carreras. no habiéndose efectuado excavaciones en esa área con posterioridad. Además.y con doce casillas (de 5. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. debía tener generalmente una entidad arquitectónica limitada –además de poca altura-. 48 LA VEGA BAJA. en la que se situaba el editor que sufragaba la celebración de los ludi. 107 s. 386). de las que también tenemos en el caso de Toledo un conocimiento algo deficitario. seis a cada lado de un vano central. en torno a la cual se desarrollaban las carreras. concentrándose en ella elementos religiosos (estatuas.) y funcionales (como los célebres cuenta vueltas de las carreras: los siete huevos a los que se sumaron los siete delfines de bronce instalados por Agripa en el 33 a.). 7). estaría dividida en sentido longitudinal por una barrera central o spina. 104). ornamentales (esculturas. fig. suscitando la duda de si llegó a construirse: Ruiz de Arbulo et alii. 20.10 m. 3 y 4).15 m. etc. eidem 2001. en el circo romano de Segóbriga no quedan restos.

el que se localizaba frente a las carceres. precisamente también se articulan en sectores de nueve separados por tramos de escalera. un espacio por espectador de 40 cm. A juzgar por la iconografía circense. 160). 10. y aún con una construcción exigua. unidos sobre un basamento semicircular. entre otros). es uno de los circos mejor conservados de Occidente.625 espectadores.000 espectadores. Por lo general. de modo que la meta prima era la situada en el extremo de la spina más próximo al hemiciclo –por ser la primera sobre la que se giraba tras el inicio de la carrera-. 354). 159). de 15. el circo de Toledo presenta claras analogías con el de Mérida (como ya señalaran San Román et alii 1930. su magnitud y monumentalidad. con un trazado algo oblicuo con el fin de facilitar la incorporación de todos los carros participantes a la pista derecha. como por haberse hecho el cálculo atribuyendo un espacio de 50 cm. 49 . revelan la excepcionalidad del circo romano de Toledo. entre otros). probablemente seguían el diseño de las carceres del propio Circo Máximo de época cesariana y augustea. por espectador. Por lo general. 386). 24). con un cómputo de 5 espectadores cada 2 m. En la actualidad. a la hora de evaluar el aforo en los edificios de espectáculos de la Antigüedad se suele adjudicar menos espacio. las metae estaban coronadas por uno o tres pilares rematados en forma cónica (en el Circo Máximo cada meta estaba formada por tres pilares apuntados. 31. pues el módulo de nueve bóvedas es más complejo al articularse con los pilares y escaleras exteriores. a pesar de los avatares sufridos a lo largo del tiempo (expolio sistemático de materiales. 257). (Humphrey 1986. En su conjunto. La spina solía desviarse del eje longitudinal de la arena en su extremo más próximo a las carceres. Igualmente esenciales eran las metae. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. a modo de pináculos. mientras que la meta secunda estaba en el extremo opuesto. En definitiva. voladura de sus estructuras. siendo probablemente superior (por ejemplo el aforo del circo de Sagunto se ha fijado en 20. su configuración arquitectónica. en el que sin embargo se desarrollan algunos elementos. En cuanto al aforo del circo de Toledo se estimó que sería de 13. la barrera era necesaria para el propio desarrollo de las carreras. por la que se iniciaba el recorrido. que. las carceres de ambos muestran similitudes en su número y disposición (aunque las de Mérida son de menor anchura). 1) y constituían una referencia en relación a la pista y al cómputo de las vueltas de la carrera. éste habría servido de referencia para el de Toledo. al generar el circuito por el que discurrían las mismas en sentido inverso al reloj.En cualquier caso. Aunque no dispone de un sistema de accesos exteriores a la parte superior de las gradas como el de Toledo. De modo que.). tanto por las propias dimensiones del graderío. habría que atribuir al circo de Toledo un aforo. El lado meridional de la cavea emeritense se apoya sobre el terreno natural en pendiente. LA VEGA BAJA. véase fig. si bien está capacidad se ha considerado escasa (Humphrey 1986. y luego Humphrey 1986.000 espectadores (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. como destaca Humphrey (1986. situadas en los extremos de la spina y en torno a las cuales efectuaban el giro los carros. es decir. como mínimo. siendo de menores dimensiones y con menos gradas: Pascual 2001. estaban ligeramente separadas de la propia spina y solían ser estructuras semicirculares (como las conservadas en el circo de Sagunto: Pascual 2001. 386. Asimismo. INVESTIGACIÓN. mientras que el graderío del frente septentrional se construye sobre un sistema de bóvedas que. Dada la cronología anterior del circo de Mérida (de época julio-claudia: Montalvo Frías et alii 1997.

De igual forma. proporcionando unas dimensiones del edificio. En la actualidad no se conserva ningún vestigio visible. 18 s. 159). intra moenia. 16. II).). construido en el segundo cuarto del siglo I d. II). 50 LA VEGA BAJA.) desplazadas de su posición original (con toda probabilidad. Rey Pastor 1932. No obstante. se sitúa en la calle Honda (Amador de los Ríos y Serrano 1845. 326. y su hipotético perímetro –reconstruido a partir de la curva de las estructuras conservadas. 201 s. el emplazamiento destinado al anfiteatro en un área adyacente al noreste del circo. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. y a diferencia del circo. Planta y alzado del anfiteatro de Toledo según A. En concreto. 2) permitió documentar restos de estructuras de opus caementicium de gran volumen (1. y que es uno de los más pequeños del ámbito hispano (Ramallo 2002. 139).C. 1905. En este caso. Así el eje longitudinal aparece con orientación noroeste-sureste. ésta resulta plausible. 18 y lám. siendo un ámbito suburbano óptimo para la construcción de los grandes edificios de espectáculos y. al igual que se hizo en la mayor parte de las ciudades del imperio (Gros y Torelli 1988. 375 s. INVESTIGACIÓN. que aunque aproximadas. en especial. por ejemplo. 110).La Vega Baja en época romana En general. reunía las condiciones más favorables para la expansión urbanística (Rubio 1997. por las propias características topográficas del peñón toledano. en una zona con excelente accesibilidad y aprovechando el pronunciado desnivel natural del terreno para apoyar las gradas de más de la mitad del edificio. La intervención arqueológica realizada hace algunos años en el número 33 de esta calle (García Sánchez de Pedro 2005b. en Covachuelas.) más allá del área estrictamente urbana. al de Segóbriga (74 x 66 m. . pues los restos del graderío se encontrarían sepultados bajo niveles de colmatación de la ladera y de los edificios que flanquean la calle Honda.70 x 70 m. Amador de los Ríos. coincidiendo con la pendiente y el trazado de la propia calle. disfrutaba de análogas ventajas. y fig. consecuencia de las voladuras de los restos del anfiteatro hechas en 1906: Maroto 1991. Ya se ha destacado la idoneidad del terreno elegido para ubicar el circo desde distintos puntos de vista. siendo muy similar en tamaño. A pesar de tratarse de una restitución. lo sitúan entre los de menor tamaño de los anfiteatros hispanos. Rey Pastor. los de mayores dimensiones como el anfiteatro y el circo. Rey Pastor restituyó la planimetría y sección del anfiteatro a partir de algunas bóvedas de caemen- ticium conservadas en la parte baja del interior de algunas casas del lado meridional de la calle Honda (Rey Pastor 1932.tiene unas medidas máximas de unos 80 x 50 m. lám. la vega al norte de la ciudad. se trata de un anfiteatro con una envergadura en consonancia con el contexto municipal..

Pérez Bayer (De Toletano Hebraeorum Templo. 17) –en el solar del actual Colegio de Carmelitas. A este respecto se ha propuesto la identificación de los vestigios situados al noroeste del circo (fig. 357 ss. pero algunos de los integrantes de la aristocracia municipal preferirían construir su residencia en el ámbito suburbano. 51 . Numerosos autores. y disponiendo de la superficie deseada. Tovar (de 1904) con los restos del edificio al noroeste del circo. Paralelamente. con todo. como para áreas ajardinadas y otros anexos (termas entre otros). Gros 2001. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. construido con sillares. INVESTIGACIÓN. De modo que. las élites locales procuran ampliar y mejorar su residencia. También figuran en algunos planos y diversas representaciones gráficas (Carrobles 2001.). LA VEGA BAJA. es improbable que correspondieran al teatro de la ciudad. (es decir. Plano de M.con el posible teatro de la ciudad (Carrobles 2001). adscrito a época tardorromana (Palol 1989). su disposición respecto al circo y sus características. siendo ya a finales del siglo XVIII atribuidas al teatro romano por F. En la medida en que la información disponible sobre estos restos es escasa y contradictoria hacer una identificación resulta algo arriesgado.). Estas estructuras. 125). en la actualidad desaparecidas (con la construcción en los años cincuenta del mencionado Colegio). acorde con sus expectativas de ostentación y suntuosidad. en apariencia adaptada y orientada hacia el frente noroeste del exterior del graderío. su posible vinculación con el circo.En cambio. También al suroeste del circo se descubrió el ángulo de un imponente edificio. en el núcleo urbano aumentan las dimensiones de algunas domus (Rubio y Valero 2007. sobre los que sí había coincidencia en describir como de hormigón. Como consecuencia de una tendencia frecuente en numerosas ciudades romanas. como reflejo de su rango y riqueza (Gros y Torelli 1988. siendo objeto de múltiples especulaciones y diversas interpretaciones (por lo general como templo romano). 441 s. a juzgar por su ubicación.) con trazados y aspecto dispar. 148 ss. junto a la propia ciudad.-. al que por su magnitud y características resulta plausible atribuir un carácter público (Rubio 1997. consistían en varios machones de hormigón de lo que parecen tramos inconexos del perímetro de un edificio. ya desde comienzos del siglo XVII. aunque sólo excepcionalmente se podría exceder los límites de una insula. dada la envergadura que al parecer tenían estos restos. la Vega resultaba también un espacio privilegiado para la instalación de villae suburbanas. 17. cabría conjeturar su adscripción a un edificio público y por su posición. es decir. 1752: Maroto 1991. No obstante. aludieron a dichas estructuras. en mi opinión. tanto para la propia casa. 51 ss. el eventual teatro romano de Toledo nos es desconocido. de las manzanas que conformaban el entramado urbanístico de la ciudad). 375).. contrafuertes exteriores y de grandes dimensiones -siendo el grosor de sus muros de 2 m. de opus caementicium.

situada junto al río.1). de la que únicamente se conocen tres fragmentos de mosaicos del siglo IV d. 75s. INVESTIGACIÓN. 292. era igualmente habitual establecer las necrópolis en el extrarradio de la ciudad y en las inmediaciones de las vías. monedas. Foto A. etc. como en la propia Toletum. Mosaico con escenas portuarias de la fuente octogonal de la villa de la Fábrica de Armas (Museo de Santa Cruz. . Es en este contexto en el que proliferan las villae en las áreas suburbanas (Gros 2001.C.. se halló un gran estanque de caementicium. 75). datado 52 LA VEGA BAJA. Éstas fueron descubiertas en el transcurso de las intervenciones arqueológicas realizadas entre 2005 y 2006 en el área del Proyecto urbanístico Vega Baja I (Rojas y Gómez 2009. entre las que cabría destacar la villa de la Alberquilla. a una villa. (éstos y las escasas estructuras de la villa se describen en un artículo específico en este mismo volumen). Así en la Avenida de Reconquista se descubrieron de forma fortuita tres tumbas de inhumación. Pareja). se recuperaron dos ricos mosaicos figurados. cuyas estructuras y materiales del siglo IV d. siendo buena prueba de ello los distintos hallazgos de tumbas romanas que en ella se han localizado.C.C.. se adscriben a una explotación agrícola (Carrobles y Rodríguez Santos 1988). al sureste de ésta. la villa del Mercado de Abastos. 234 s. Blázquez 1982. de modo que el ámbito de la Vega Baja se adecuaba a la perfección a este uso. Entre los exiguos ejemplos de villae documentadas por excavación arqueológica.) -fenómeno dispar al de las villae en ámbito rural-. 43 y láms.) Otras villae se extendieron en el área suburbana y periurbana de la ciudad –en esta última área ya con una clara vinculación a la explotación agraria de las fértiles tierras de la vega del Tajo-.. cabe mencionar la probable villa de Cabrahigos a la que pertenecería la natatio (Rojas 1996) y otros restos romanos (fragmentos de mosaico.C.) hallados en esa misma zona a mediados del siglo XIX (Rojas 1996. y fig. San Román 1934).entre los siglos III y IV d. Más incierta resulta la posible adscripción de las termas domésticas. ss. fechadas en el siglo V d. la mayor parte sólo atestiguadas por hallazgos de superficie o fortuitos (véase un elenco de éstas en Sainz Pascual 1992. en la intervención arqueológica realizada con ocasión de la construcción de la Consejería de Obras Públicas. en la que contamos con un caso paradigmático: la villa de la Fábrica de Armas (Mélida 1923. A mayor distancia se encuentra. 353 ss.). 34 y 35). datados en el siglo III d. descubiertos en 1929 en el transcurso de las obras realizadas en la vía ferroviaria (Rey Pastor 1929. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. estando una de 18. A unos 100 m. en la que a pesar de descubrirse una mínima parte. 44 y García Entero y Castelo 2008. Por otra parte. e interpretado como un depósito de abastecimiento de agua a la villa (Rojas y Villa 1996.C.

Conjunto con instrumental quirúrgico de la tumba hallada en la Avda. la Vega Baja revela una densidad de ocupación en época romana en consonancia con los rasgos distintivos de la expansión urbanística del extrarradio de las urbes romanas. Este Toletum en el que había arraigado el cristianismo (Tsiolis 2008b). 199). 19.C. 53 . en los terrenos de la Fábrica de ˘rmas. INVESTIGACIÓN. En las inmediaciones del río. 36). La reutilización de inscripciones funerarias romanas más antiguas en la construcción de algunas de estas tumbas indica la continuidad de uso de esta área como necrópolis. se localizaron enterramientos infantiles datados también en época tardorromana (en la actuación realizada en las obras del Pabellón deportivo del Campus universitario: Maquedano et alii 2002. 19) y piezas de freno de caballo (Palol 1972). Pareja). Dada su proximidad a los vestigios de la mencionada villa de la Fábrica de Armas.C. alcanzando la categoría de sede episcopal.ellas -datada a finales del siglo II d. Además. LA VEGA BAJA. (García Sánchez de Pedro 2005a. fueron la vitalidad y la pujanza de la ciudad en época tardorromana las que determinaron la continuidad del hábitat en el núcleo urbano intra moenia y la intensidad y pervivencia de los diversos usos del área suburbana de la Vega Baja. a las opulentas villae privadas y las imprescindibles necrópolis. desde los edificios en los que permanecen vigentes los espectáculos públicos. Fotos A. con cubrición de losas de piedra y carentes de ajuar (García Sánchez de Pedro 1986 y 2005a). Con todo. I d. de Reconquista (Museo de Santa Cruz. que en su caso se ve acentuada por las características del propio entorno de Toletum. en el Paseo de la Basílica se documentaron 17 tumbas de inhumación.integrada por un sarcófago de plomo y un ajuar singular. En su conjunto. sería el precursor de su apogeo en época visigoda. condicionada por el meandro del río y la irregularidad topográfica de los territorios de la zona situada en la margen opuesta. éstos tal vez podrían haber pertenecido a la necrópolis privada de dicha villa.. en su mayor parte realizadas en fosa. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. en el que destaca un conjunto de instrumental quirúrgico (véase fig. al parecer desde el s.

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