RUBIO RIVERA, R., “El circo romano de Toledo y la Vega Baja en época romana", en AA.VV., La Vega Baja.

Investigación, documentación y hallazgos, Cuenca, 2011, pp. 35-56.

el circo romano de toledo y la vega baja en época romana

Rebeca Rubio Rivera Universidad de Castilla-La Mancha

el circo romano de toledo y la vega baja en época romana

El circo romano ha sido y es el vestigio más emblemático del Toledo romano, asumiendo un indudable protagonismo en la imagen de Toletum, por lo demás, considerablemente desdibujada ante la exigüedad de testimonios visibles de esa etapa histórica. En el circo confluyen algunos de los componentes más representativos de los toletani que propiciaron su construcción y lograron mantener su vigencia hasta las postrimerías del imperio romano, entre otros, políticos, económicos, sociales e ideológicos. De este modo, los vestigios arqueológicos nos desvelan algunas de las claves más elocuentes de quienes auspiciaron el desarrollo y auge de la ciudad, sus aspiraciones, su nivel de prosperidad o sus aficiones. No en vano, fue uno de los circos romanos de mayores dimensiones del ámbito provincial del Imperio romano.

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LA VEGA BAJA.
INVESTIGACIÓN, DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS.

carentes de estructuras permanentes (Nogales 2008. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. 295 ss. 61. aquellos edificios e infraestructuras que pusieran de manifiesto su adecuación a los cánones inherentes al mismo. resultando clave la monumentalización de espacios y edificios públicos. 138). pinturas. pues las élites locales no renunciarían a sufragar la celebración de este popular espectáculo. El hecho de que los edificios públicos romanos conocidos –y documentados arqueológicamente. consistentes en carreras de carros.. En el caso de Toletum.). que con toda probabilidad se vincula a la incorporación de Toletum al contexto de las ciudades privilegiadas del Imperio romano. máxime cuando para la celebración de las carreras bastaría con la adecuación de una explanada como pista y la colocación de terraplenes o gradas de madera en sus laterales. y aunque el número de circos atestiguados hasta el momento supera a los de otras áreas del imperio (sólo el norte de ˘frica es parangonable: Humphrey 1986. la ciudad se habría transformado paulatinamente. 37 . los juegos públicos celebrados en el circo. 318 ss. GonzálezConde 1987. en algunas ciudades hispanas los ludi circenses se realizarían en espacios adecuados para esa función. denota el despliegue de un programa de obras públicas y una inequívoca voluntad de subrayar. LA VEGA BAJA. 163). en consecuencia.en Toledo se cons- truyeran durante el período flavio. con frecuencia.y en los abundantes testimonios iconográficos de tema circense en mosaicos. y construyendo antes. pues se trata de un circo que. Rubio 2008a. 80). Con todo. 57. se suma. quien destaca cómo de los 53 alusiones a la organización de ludi en epígrafes hispanos. 110). por tratarse de una eficaz forma de propaganda personal y política. especialmente dignitas y romanitas. la mitad corresponden a los circenses) –además de otras que aluden a aurigas. es precisamente la construcción del circo la que indica el afán por destacar de la ciudad. que debió obtener en época flavia (Alföldy 1987. por su monumentalidad y dimensiones se equipara a los de las capitales provinciales de Hispania y se incluye en el grupo de los mayores del imperio. del sistema de abastecimiento de agua a la ciudad (el acueducto de La Alcantarilla datado también en el período flavio: Arenillas et al. De hecho. Rubio 2005).C. en un lapso de tiempo relativamente corto. Los ludi circenses. relieves y cerámicas. la construcción de la muralla (de época flavia: Tsiolis 2005. el prestigio y la relevancia de la urbe. 2009.: Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1991. el elevado coste del edificio debió de ser. a la articulación del espacio urbano conforme a un entramado plenamente romano en el que predomina la ortogonalidad (Rubio 1997. la notoriedad y el éxito de las carreras se ve confirmada en las inscripciones que mencionan la celebración de ludi circenses (Ceballos 2004. además de ser de los primeros en construirse fuera de Roma. para acceder al estatuto de municipium. a pesar de que no son muy numerosos los circos atestiguados en el Imperio.: Tsiolis 2008a) y del propio circo (del tercer cuarto del siglo I d. un obstáculo a la hora de decidir su construcción en muchos municipios del imperio. 206). a través de éstas. etc.C. gozaron de una extraordinaria popularidad. II d.. prácticamente. en Hispania. Por ello. INVESTIGACIÓN. La envergadura y. Se propiciaba así una intensa actividad constructiva. como en muchos otros núcleos urbanos de Hispania y del resto del Imperio. adoptando una fisonomía romanizada. del depósito de agua de las Cuevas de Hércules (de la segunda mitad del s.El circo de Toletum en su contexto histórico La construcción del circo se inscribe en el marco de un conjunto de iniciativas edilicias de considerable magnitud. en la que las comunidades encabezadas por sus élites concentran sus esfuerzos para dotar a la ciudad de un aspecto plenamente romano. durante y después de la obtención del privilegio de la municipalidad.

la pujanza de Toletum en este período. sobre todo. 2004. 2.Es precisamente en este contexto en el que el circo romano de Toledo cobra un especial significado. 387). conforme a lo que estipulaban las leyes municipales. la dignidad municipal colegiada y de carácter religioso (por lo general desempeñada por ricos libertos). en general. recuerda la financiación de dichos juegos por un ciudadano -cuyo nombre se ha perdido por la fractura de la parte superior de la placa. De hecho. además de otras ocasiones. Se trata de un edificio de excepcional magnitud para un municipium. con bibliografía anterior). evidencia la riqueza de que disponía el erario público municipal. El éxito de la celebración de las carreras de carros perduró en Toletum hasta época tardorromana. en Hispania se constata la estrecha relación existente entre los ludi circenses y el culto imperial (Humphrey 1986. 1. sino también a los ciudadanos del territorium del municipio y de otras poblaciones del entorno. poniendo de manifiesto el afán por equipararse a las principales ciudades del imperio. especialmente vinculada a la promoción del culto imperial. 212-213.C. como muestra la evidencia arqueológica con niveles de continuidad de uso del circo hasta finales del siglo IV o inicios del V d. La inscripción. Inscripción de Toledo que menciona la celebración de ludi circenses (Foto Museo de Santa Cruz). Tan imponente circo debía de ofrecer espectáculos con periodicidad (en la celebración de fiestas. congregando no sólo a los habitantes de la propia ciudad. la aristocracia local y. por buscar el reconocimiento y el prestigio y. Mosaico con escena circense de la villa de Can Pau Birol (Museo de Historia de la Ciudad de Girona). datada en el siglo II d.al recibir el honor del sevirato. 147). 2002.C. 2) que menciona la celebración de una edición de juegos circenses en Toletum (Ceballos. como las que conmemoraban la obtención de cargos municipales: Melchor y Rodríguez Neila.. . Contamos con un relevante documento epigráfico (fig.

Precisamente a este período se adscribe –en concreto a finales de siglo IV. Foto A. conocido como el marfil de Hipólito (fig.3. Por sus características se ha interpretado como un remate decorativo de un mueble y en concreto de una sella curulis (Sánchez-Palencia 1989. Se trataría de un rico ornamento de una de las sillas transportables cuyo uso estaba reservado exclusivamente a los integrantes de la élite asistente a los juegos (o incluso de algún alto mandatario de visita en la ciudad. 3). DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. 39 . por la decoración en relieve con escenas del mito del héroe griego. INVESTIGACIÓN. Márfil de Hipólito (Museo de Santa Cruz. 400). y que por tanto serviría para ocupar alguna de las tribunas del circo. a pesar de la crisis económica que lastraba las manifestaciones públicas urbanas y de las conocidas restricciones de las autoridades cristianas.C. 110). (con material cerámico y monedas del siglo IV d. como sugiere Arce 2001. 282).: Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001. En realidad. Pareja). la extraordinaria popularidad de las carreras en este período se hace patente en Hispania. LA VEGA BAJA.la excepcional pieza descubierta en el área del primer graderío del frente noroeste del circo de Toledo. confirmando así la considerable vitalidad de que gozaban aún en este período los ludi circenses en Toletum.

la más importante de Toletum y coincidente con la puerta de Valmardón (Rubio y Tsiolis 2004. Reconstrucción virtual del circo romano de Toledo (Fotomontaje Toletum Visigodo). con un leve declive en sentido noroeste. dominando en el área suburbana. en los circos predomina la ubicación de las carceres al oeste (Humphrey 1986.). También sería relevante su ostensible presencia desde ese frente norte de la propia urbe. la orientación del circo en esa situación permitía contar con una disposición adecuada para el circuito de las carreras respecto a la posición del sol durante buena parte del día. por otro lado contaba con una óptima accesibilidad. probablemente. de hecho.El circo en su contexto topográfico La elección del emplazamiento del circo responde a varios factores. Además las propias condiciones topográficas del terreno en la zona en la que se instala el circo. resultaban idóneas. al tiempo que permitió acondicionar una amplia superficie para la pista con relativa facilidad. pues supusieron la reducción de estructuras constructivas en el lateral sureste del graderío. 334). pues sólo debía rellenarse el flanco noroccidental. de modo que ganaba en visibilidad un edificio de representación tan emblemático. que aglutinaba en sí mismo el prestigio y la opulencia de Toletum. 231 s. 4. junto a la vía que procedente de Emerita Augusta comunicaba con Caesaraugusta y cercana a la puerta norte de la ciudad. . Asimismo. por un lado se ubica muy próximo a la propia urbe y a la parte de ésta que actuaba como fachada principal.

con su forma alargada. y su anchura de 100. las dimensiones del circo de Toledo son de considerable extensión. siendo habitualmente representado en la iconografía con escenas de carreras de carros. definida por la pista o arena y las gradas que la rodeaban en su mayor parte. reduciéndose las diferencias respecto a la pista 5.. 101). LA VEGA BAJA. las otras dos capitales. máxime si se tiene en cuenta que Emerita es una de las tres capitales provinciales hispanas. al indicar la suma de la superficie de la pista y la anchura de las gradas y. siendo su longitud de 423. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. y una anchura de 86. no menos ilustrativa resulta la comparación de las medidas de la propia arena. con una super- ficie total de 40.20 m.800 m2 (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001.. 41 . son de menor tamaño. cuyos orígenes se remontaban a los de la propia Roma y que fue el circo por excelencia a imitar. mientras que los circos de Corduba y Tarraco. En el circo de Toletum ésta alcanza una longitud de 408 m. No obstante. Si se tiene en cuenta que el mayor de los circos romanos atestiguados en Hispania es el de Emerita Augusta (considerado además uno de los más grandes del imperio). INVESTIGACIÓN.. El modelo arquitectónico remite al Circus Maximus de Roma.10 m. por tanto. con 433 x 114 m. situado en la vaguada (vallis Murcia) al suroeste de la colina del Palatino. se puede apreciar la magnitud del de Toledo.80 m. Planimetría del circo romano de Toledo (según Sánchez-Palencia y Sainz). Como ya se ha destacado con anterioridad. la envergadura total del edificio. si las dimensiones totales son relevantes.El circo de Toletum en el contexto de los circos hispanos El circo romano de Toledo responde a la tipología característica del edificio.

). en sus laterales noroeste y sureste y en el hemiciclo que cerraba uno de sus extremos. frente a los 6. Pero si se edifica con grandes dimensiones y revestido en piedra.95 m.25 x 3. pues la mayor parte de los circos del imperio se erigieron a lo largo del siglo II d. Valentia -350 x 70 m. pues en éste la anchura del graderío alcanza en algunos sectores los 10.. con las casillas de salida de los carros participantes en la carrera. la construcción de un circo era un lujo extraordinario para un simple municipio – al ser innecesario para celebrar los ludi circenses. en el lado opuesto se situaban las carceres. De hecho. principalmente las efectuadas en la década de los años veinte (en las que se descubrieron amplias áreas del edificio: Castaños et alii 1928.-) y en la parte occidental del imperio. La arena. es decir menor longitud (5 m.. de planta cuadrada (3. Sobre las bóvedas se asentaba el primer cuerpo de gradas (maenianum primum). De este modo. el de Segóbriga se adscribe al grupo de los circos de tamaño medio.25 m. descubierto en los últimos años (Ruiz de Arbulo et alii. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS.del de Emerita que tiene 403 x 96 m.C. de pista. En realidad. INVESTIGACIÓN. 1986. pero mayor anchura (10 m.pone de manifiesto la búsqueda de soluciones arquitectónicas que resultan particularmente idóneas. y 74 m. 1987). se advierte la mayor monumentalidad del circo emeritense. se constatan las diferencias. de anchura máxima de la cavea del circo de Toledo. menos). 87 ss.-.30 m. además de ser ambas ciudades equiparables en rango –municipia–. con su característica forma alargada estaba rodeada en tres de sus lados por la cavea o graderío. en especial en la disposición y organización de las estructuras y accesos del graderío.).o Mirobriga -360 x 76 m. 295). la articulación específica del graderío y sus accesos. En estos sectores todo el graderío se construye sobre bóvedas paralelas de opus caementicium. el circo de Toledo evidencia una excelente planificación. sobre todo. 42 LA VEGA BAJA. La arquitectura del circo romano de Toledo En cuanto a su articulación arquitectónica. con una anchura máxima del edificio segrobigense de 82. resulta aún más elocuente el empeño por realizar un circo imponente. Confrontando las dimensiones del graderío. por no llegar a concluirse su construcción (Ruiz de Arbulo et alii.. Precisamente la cavea del frente noroeste y el hemiciclo -que no se asientan directamente sobre el declive del terreno como el lateral sureste. 2009). integrado por cuatro filas de asientos de sillares de granito. la parte del edificio que comporta el mayor esfuerzo constructivo y refleja mejor la magnitud del mismo. el elemento esencial en cualquier circo. sin que se haya podido precisar su longitud al no documentarse más que las carceres y dos tercios de los graderíos laterales. La arquitectura específica del circo de Toledo es bien conocida gracias a las distintas excavaciones arqueológicas realizadas. por tratarse de los dos únicos casos de circos documentados arqueológicamente en el centro de la Península. el circo romano de Toledo cobra significatividad. que ha permitido precisar la cronología y. resultando en su contextualización extraordinario. adoptando en el hemiciclo una forma abocinada para adaptarse a su trazado curvo. Del mismo modo. el más extendido en Hispania (como los de Saguntum -354 x 73 m.y por ello suelen ser una excepción (Humphrey. A ello se suma otra excepcionalidad: su temprana construcción. como ya se ha señalado.40 m. .). dispuestas perpendicularmente respecto al podium que delimita la pista. San Román et alii 1930) y en los ochenta del siglo XX (Sánchez Palencia y Sainz Pascual. si se compara con el circo de Segóbriga. como en Toledo. 2009. en este último caso con una metodología estratigráfica.

Frente noroeste desde el hemiciclo. 8.7 6 6. 9 8 . 7. Impronta de las gradas en el hemiciclo. Escalera de acceso al primer nivel del graderío. 9. Maenianum primum del lado oriental del hemiciclo del circo.

en la parte superior. En la parte inferior la grada tiene una altura de 2 m. y estaban realizados con grandes sillares de granito de base cuadrada colocados en sentido vertical. en la cuarta grada. 21). 20-21). y dos cuerpos de escalera a cada lado. que partiendo de la parte inferior del graderío facilitaban el acceso a las cuatro gradas. El acceso a este primer graderío se efectuaba a través de unas escaleras que a su vez separaban los sectores (cunei) de la cavea en tramos regulares correspondientes a nueve bóvedas cada uno (véase figura 12). por tanto. Estas escaleras constaban de un cuerpo central. En su lado interior el graderío se adosa al podium. respecto al nivel de la pista y alcanza los 3. que se sustentaba en la parte superior del primer piso de gradas y en unos pilares situados a una distancia de 1. que permitía el ingreso desde el exterior –situado a un nivel inferior-. INVESTIGACIÓN. Escaleras exteriores con vano rematado en arco conservadas detrás de la Venta de Aires. coincidiendo. de la parte exterior de las bóvedas (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. Sin embargo.. Los pilares alineados estaban dispuestos en intervalos regulares de 3 m. la cavea del circo de Toledo no se limita a un único cuerpo de gradas. Pilares de apoyo del segundo nivel del graderío en madera y escaleras exteriores de acceso a la parte superior.como indican las improntas sobre el caementicium conservadas en el graderío del hemiciclo (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. con la propia anchura de ese segundo cuerpo de gradas de madera. a la 10.65 m.25 m. 11. 44 LA VEGA BAJA. . el muro construido también en sillares de granito que delimitaba la arena (y del que se desconoce si contaba con un pretil). La estructura de madera de este segundo piso de gradas también se apoyaba en el extremo superior de las escaleras que servían de acceso desde el exterior. precisamente. consta de un segundo cuerpo realizado con toda probabilidad en madera (maenianum summum in ligneis).

Asimismo. además del circo de Emerita. que se unían en la parte superior... 1932. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. 11). 3. 44). véase fig. 22). formando entre ellos un vano central rematado en arco (como la estructura que aún conserva todo su alzado detrás de la Venta de Aires. como indica el propio Dionisio de Halicarnaso (Ant. 353. y permanecerían así a lo largo del siglo I d. como en los casos hispanos de Saguntum y Valentia (Pascual.C. hasta la reestructuración de Trajano. 2000. INVESTIGACIÓN. la disposición y forma de estas escaleras se ha puesto en correlación con el anfiteatro de Pompeya. I a.C. 35) y aunque no se ha descartado del todo ese eventual uso (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. maenianum in ligneis. Ribera. 10). resulta indiscutible que su principal función fue la de servir de acceso al segundo graderío. 2001. Rom. 1-4). Estas escaleras estaban alineadas con los pilares y compuestas por dos cuerpos simétricos y contrapuestos de opus caementicium con escalones –cada escalón formado por un sillar de granito-. que también contaba con escaleras de acceso a la parte superior de la cavea de análogas características (como señala Humphrey. al menos las gradas de los niveles superiores del Circo Máximo estaban construidas en madera a finales del s. 68. que además destaca la mayor regularidad y sofisticación del sistema de escaleras del circo de Toledo respecto al anfiteatro pompeyano). 45 . Por otra parte. 2001. puesto que en la propia Roma. no resta monumentalidad al conjunto del circo. Por la presencia de este vano central habían sido consideradas tradicionalmente puertas (Rey Pastor. El hecho de que las gradas de este segundo piso se realizaran en madera. en caementicium o mampostería). 193). cuyo frente meridional probablemente se adecuara con gradas de madera (Nogales. 157. en otros circos provinciales fue una solución adoptada con cierta frecuencia incluso para el conjunto de las gradas (sustentadas sobre estructuras de obra. LA VEGA BAJA.parte más alta del graderío (fig. 1086.

El módulo sigue una pauta. la disparidad entre los dos niveles de la cavea respondía a la consabida diferenciación social de su uso.12. . con la quinta bóveda de la serie de bóvedas que integra cada sector). Planta de los cunei. con accesos distintos –las escaleras exteriores. Por otra parte. INVESTIGACIÓN.y. soportes y accesos es la existencia de un módulo que se repite con exactitud. pues cada uno de los pilares se alinea a su vez con el muro que sustenta cada bóveda. por tanto. mientras que el vano central de los cuerpos de escalera simétricos corresponde al centro del cuneus (en coincidencia. 46 LA VEGA BAJA. Además la línea de pilares y escaleras del segundo piso de gradas se adaptan regularmente a esta secuencia. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. con toda probabilidad. a los que se destinaban las gradas de madera de la parte alta. soportes y accesos del frente noroeste y reconstrucción del alzado exterior e interior (según Sánchez-Palencia y Sainz). en este caso. más próximas a la arena y. puesto que de las primeras gradas. con asientos de granito. un valor adicional a la planificación arquitectónica del circo de Toledo. La regularidad y perfecta articulación de este módulo constructivo confiere. en relación a cada sector (cuneus) del graderío. Uno de los aspectos más interesantes de esta articulación de estructuras. estarían excluidos los grupos de baja extracción social. separadas por algún tipo de barrera del primer nivel de gradas. sin duda. de modo que cada tramo de nueve bóvedas se separa del sucesivo por las escaleras de acceso al primer piso del graderío –ocupando estas escaleras la misma superficie que una de las bóvedas-.

47 . para sustentar el primer graderío. en las estructuras descubiertas hasta la fecha. prác- 13. se utilizan rellenos y un muro de cierre (balteus) paralelo al muro del podium. se ha sugerido que estaría formado por un simple talud terrero. cabe señalar que el aprovechamiento del talud del terreno natural supuso la aplicación de un sistema constructivo del piso inferior de la grada con cimentaciones de menor envergadura. en mi opinión. Uno en el lateral noroeste. en dos puntos. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. sin que se hubieran realizado gradas de fábrica. al construirse junto a la escalera dos bóvedas adosadas entre sí. 20). De hecho. de las bóvedas). El otro punto que presenta una cierta disparidad respecto al módulo es el centro del propio hemiciclo.. Así. Respecto al graderío del lateral sureste. en el centro se abre un vano de mayor anchura (5. en el sector más próximo al hemiciclo. e interpretadas como una posible tribuna (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. flanqueado a cada lado por una escalera de acceso sólo a la parte inferior del graderío (y también de mayor anchura que las restantes escaleras).25 m.25 m. que en este flanco tendrían menos altura al cimentarse en un nivel más elevado. Escaleras exteriores del frente sureste. 31 y 318). del que se desconoce en qué materiales fue realizado. 104). LA VEGA BAJA. 14. frente a los 3. pero perpendiculares a las restantes bóvedas. INVESTIGACIÓN. podría haberse adecuado dicho talud para instalar gradas de madera e incluso de granito. apenas conocido. respecto a la arena. Este frente también habría contado con el piso superior de gradas en madera con una disposición análoga a la del lateral noroeste y el hemiciclo. soportado por pilares y escaleras exteriores. En efecto. Estructuras del centro del hemiciclo correspondiente al vano de la posible Porta Triumphalis.Esta regularidad sólo se ve alterada. al no haberse documentado traza alguna entre los vestigios descubiertos en este frente (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001. en lugar de bóvedas. coincidiendo con el lugar en el que solía ubicarse en los circos la Porta Triumphalis. como se constata en algún otro circo (así ocurre en los circos africanos de Leptis Magna y Susa: Humphrey 1986. Sin embargo.

20.C. A partir de la documentación recabada entonces. eidem 2001. el célebre obelisco egipcio – puesto por Augusto-. debía tener generalmente una entidad arquitectónica limitada –además de poca altura-. Lo cierto es que esta barrera divisoria de la arena. etc. 107 s. 23. cuya emblemática spina sí llego a adquirir un aspecto monumental. adoptando una forma curva (de arco de círculo) orientada hacia la derecha de la pista –para facilitar la salida de todos los carros en el sentido de la carrera. con la habitual disposición ligeramente oblicua.).15. aras. 104). en torno a la cual se desarrollaban las carreras. San Román et alii 1930) y su trazado se refleja en la planimetría de Rey Pastor (1932 y en el plano publicado en San Román et alii 1930). suscitando la duda de si llegó a construirse: Ruiz de Arbulo et alii. En el extremo opuesto al hemiciclo se localizaban las carceres. la mayor parte de los circos hispanos disponía de barreras de escasa envergadura (Humphrey 1986. concentrándose en ella elementos religiosos (estatuas. son las mencionadas excavaciones de los años veinte las que localizarían los muros que delimitaban la spina -de 8. los muros fueron de nuevo enterrados. 386). edículos. ornamentales (esculturas. 1928. 48 LA VEGA BAJA. conocemos la disposición de las carceres conforme al tipo más habitual. de las que también tenemos en el caso de Toledo un conocimiento algo deficitario.) y funcionales (como los célebres cuenta vueltas de las carreras: los siete huevos a los que se sumaron los siete delfines de bronce instalados por Agripa en el 33 a. en el circo romano de Segóbriga no quedan restos. Este vano coincidiría con la Porta Pompae a través de la cual accederían los participantes para efectuar el desfile de los carros previo al comienzo de las carreras. eidem 2001. 70 s.en el área de la Venta de Aires (Castaños et alii. 4). consistentes en una batería de compartimentos individuales. estaría dividida en sentido longitudinal por una barrera central o spina. sosteniendo la tradicional mappa de tela que agitaba como señal para dar comienzo a las carreras. además del canal con agua o euripus. en la que se situaba el editor que sufragaba la celebración de los ludi. . sobre esta puerta y en posición central se solía situar la tribuna editoris. Sin embargo. De nuevo. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. En lo que se refiere a la propia arena (de la que se ha podido documentar su conformación y nivel de uso: Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 2001. de anchura). etc. Sección del circo romano de Toledo (según Sánchez-Palencia y Sainz).15 m. Además. 3 y 4). fig. dificultando así su conservación y siendo un elemento del que apenas se documentan huellas (por ejemplo.10 m. y figs. 7). en las que se situaban las casillas de salida de los carros de caballos participantes en las carreras.). seis a cada lado de un vano central. Sus estructuras fueron excavadas en las sucesivas campañas de los años veinte (Castaños et alii 1928. de anchura.). de la que apenas se habrían conservado trazas (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual. no habiéndose efectuado excavaciones en esa área con posterioridad. ticamente coincidiendo con la parte superior del primer cuerpo del graderío (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. INVESTIGACIÓN.y con doce casillas (de 5. Lejos del modelo del Circo Máximo.

éste habría servido de referencia para el de Toledo. unidos sobre un basamento semicircular. Dada la cronología anterior del circo de Mérida (de época julio-claudia: Montalvo Frías et alii 1997. es uno de los circos mejor conservados de Occidente. como destaca Humphrey (1986. la barrera era necesaria para el propio desarrollo de las carreras. de modo que la meta prima era la situada en el extremo de la spina más próximo al hemiciclo –por ser la primera sobre la que se giraba tras el inicio de la carrera-. Por lo general. 386. INVESTIGACIÓN. En definitiva. La spina solía desviarse del eje longitudinal de la arena en su extremo más próximo a las carceres. como por haberse hecho el cálculo atribuyendo un espacio de 50 cm. 24). 257). las carceres de ambos muestran similitudes en su número y disposición (aunque las de Mérida son de menor anchura). mientras que el graderío del frente septentrional se construye sobre un sistema de bóvedas que. con un cómputo de 5 espectadores cada 2 m. con un trazado algo oblicuo con el fin de facilitar la incorporación de todos los carros participantes a la pista derecha. su configuración arquitectónica. a modo de pináculos.000 espectadores. por la que se iniciaba el recorrido. Aunque no dispone de un sistema de accesos exteriores a la parte superior de las gradas como el de Toledo. siendo probablemente superior (por ejemplo el aforo del circo de Sagunto se ha fijado en 20. véase fig. Por lo general. como mínimo. y luego Humphrey 1986.En cualquier caso. en el que sin embargo se desarrollan algunos elementos. entre otros). siendo de menores dimensiones y con menos gradas: Pascual 2001. Igualmente esenciales eran las metae. pues el módulo de nueve bóvedas es más complejo al articularse con los pilares y escaleras exteriores. por espectador. tanto por las propias dimensiones del graderío. y aún con una construcción exigua. al generar el circuito por el que discurrían las mismas en sentido inverso al reloj. voladura de sus estructuras. el que se localizaba frente a las carceres. 1) y constituían una referencia en relación a la pista y al cómputo de las vueltas de la carrera. En la actualidad. (Humphrey 1986. El lado meridional de la cavea emeritense se apoya sobre el terreno natural en pendiente. A juzgar por la iconografía circense. es decir. precisamente también se articulan en sectores de nueve separados por tramos de escalera. estaban ligeramente separadas de la propia spina y solían ser estructuras semicirculares (como las conservadas en el circo de Sagunto: Pascual 2001. En cuanto al aforo del circo de Toledo se estimó que sería de 13. revelan la excepcionalidad del circo romano de Toledo. 354). entre otros). LA VEGA BAJA. de 15. un espacio por espectador de 40 cm. situadas en los extremos de la spina y en torno a las cuales efectuaban el giro los carros. habría que atribuir al circo de Toledo un aforo. En su conjunto. Asimismo. a la hora de evaluar el aforo en los edificios de espectáculos de la Antigüedad se suele adjudicar menos espacio. 160). probablemente seguían el diseño de las carceres del propio Circo Máximo de época cesariana y augustea. 49 . 31.625 espectadores. 10.). a pesar de los avatares sufridos a lo largo del tiempo (expolio sistemático de materiales. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. su magnitud y monumentalidad. las metae estaban coronadas por uno o tres pilares rematados en forma cónica (en el Circo Máximo cada meta estaba formada por tres pilares apuntados.000 espectadores (Sánchez-Palencia y Sainz Pascual 1988. que. mientras que la meta secunda estaba en el extremo opuesto. si bien está capacidad se ha considerado escasa (Humphrey 1986. 386). 159). el circo de Toledo presenta claras analogías con el de Mérida (como ya señalaran San Román et alii 1930. De modo que.

intra moenia. los de mayores dimensiones como el anfiteatro y el circo. 1905. consecuencia de las voladuras de los restos del anfiteatro hechas en 1906: Maroto 1991. en una zona con excelente accesibilidad y aprovechando el pronunciado desnivel natural del terreno para apoyar las gradas de más de la mitad del edificio. Rey Pastor. 375 s. 16. coincidiendo con la pendiente y el trazado de la propia calle. lám. En este caso. 201 s. Planta y alzado del anfiteatro de Toledo según A. II). reunía las condiciones más favorables para la expansión urbanística (Rubio 1997.70 x 70 m. 18 y lám. por ejemplo. De igual forma. se sitúa en la calle Honda (Amador de los Ríos y Serrano 1845.La Vega Baja en época romana En general. pues los restos del graderío se encontrarían sepultados bajo niveles de colmatación de la ladera y de los edificios que flanquean la calle Honda. y fig. proporcionando unas dimensiones del edificio. Ya se ha destacado la idoneidad del terreno elegido para ubicar el circo desde distintos puntos de vista. A pesar de tratarse de una restitución.C. II).) desplazadas de su posición original (con toda probabilidad. ésta resulta plausible. lo sitúan entre los de menor tamaño de los anfiteatros hispanos. la vega al norte de la ciudad. disfrutaba de análogas ventajas..tiene unas medidas máximas de unos 80 x 50 m. 326. al igual que se hizo en la mayor parte de las ciudades del imperio (Gros y Torelli 1988. Así el eje longitudinal aparece con orientación noroeste-sureste. que aunque aproximadas. y a diferencia del circo.). el emplazamiento destinado al anfiteatro en un área adyacente al noreste del circo. se trata de un anfiteatro con una envergadura en consonancia con el contexto municipal. 50 LA VEGA BAJA. En la actualidad no se conserva ningún vestigio visible. 139). INVESTIGACIÓN. y su hipotético perímetro –reconstruido a partir de la curva de las estructuras conservadas. Amador de los Ríos. en Covachuelas. No obstante. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. siendo muy similar en tamaño. 18 s. en especial. En concreto. La intervención arqueológica realizada hace algunos años en el número 33 de esta calle (García Sánchez de Pedro 2005b. siendo un ámbito suburbano óptimo para la construcción de los grandes edificios de espectáculos y. 159). Rey Pastor 1932.) más allá del área estrictamente urbana. y que es uno de los más pequeños del ámbito hispano (Ramallo 2002. 2) permitió documentar restos de estructuras de opus caementicium de gran volumen (1. . 110). Rey Pastor restituyó la planimetría y sección del anfiteatro a partir de algunas bóvedas de caemen- ticium conservadas en la parte baja del interior de algunas casas del lado meridional de la calle Honda (Rey Pastor 1932. construido en el segundo cuarto del siglo I d. al de Segóbriga (74 x 66 m. por las propias características topográficas del peñón toledano.

en mi opinión. 125). Pérez Bayer (De Toletano Hebraeorum Templo. 357 ss. 441 s. es decir. Numerosos autores. A este respecto se ha propuesto la identificación de los vestigios situados al noroeste del circo (fig. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. 375). en la actualidad desaparecidas (con la construcción en los años cincuenta del mencionado Colegio). También al suroeste del circo se descubrió el ángulo de un imponente edificio. la Vega resultaba también un espacio privilegiado para la instalación de villae suburbanas. No obstante. de las manzanas que conformaban el entramado urbanístico de la ciudad). También figuran en algunos planos y diversas representaciones gráficas (Carrobles 2001. Estas estructuras. y disponiendo de la superficie deseada. siendo objeto de múltiples especulaciones y diversas interpretaciones (por lo general como templo romano). junto a la propia ciudad.-. INVESTIGACIÓN. LA VEGA BAJA. (es decir. a juzgar por su ubicación. pero algunos de los integrantes de la aristocracia municipal preferirían construir su residencia en el ámbito suburbano. de opus caementicium. las élites locales procuran ampliar y mejorar su residencia. 17. como reflejo de su rango y riqueza (Gros y Torelli 1988. siendo ya a finales del siglo XVIII atribuidas al teatro romano por F. 1752: Maroto 1991. al que por su magnitud y características resulta plausible atribuir un carácter público (Rubio 1997. 51 . Tovar (de 1904) con los restos del edificio al noroeste del circo. 17) –en el solar del actual Colegio de Carmelitas.En cambio. su disposición respecto al circo y sus características. 148 ss. aunque sólo excepcionalmente se podría exceder los límites de una insula.) con trazados y aspecto dispar. sobre los que sí había coincidencia en describir como de hormigón. 51 ss. dada la envergadura que al parecer tenían estos restos. Gros 2001.con el posible teatro de la ciudad (Carrobles 2001). su posible vinculación con el circo. consistían en varios machones de hormigón de lo que parecen tramos inconexos del perímetro de un edificio. acorde con sus expectativas de ostentación y suntuosidad. Paralelamente. en apariencia adaptada y orientada hacia el frente noroeste del exterior del graderío. es improbable que correspondieran al teatro de la ciudad. con todo. Como consecuencia de una tendencia frecuente en numerosas ciudades romanas. De modo que. como para áreas ajardinadas y otros anexos (termas entre otros). ya desde comienzos del siglo XVII. adscrito a época tardorromana (Palol 1989). en el núcleo urbano aumentan las dimensiones de algunas domus (Rubio y Valero 2007. Plano de M. En la medida en que la información disponible sobre estos restos es escasa y contradictoria hacer una identificación resulta algo arriesgado. cabría conjeturar su adscripción a un edificio público y por su posición. aludieron a dichas estructuras.). construido con sillares. el eventual teatro romano de Toledo nos es desconocido. contrafuertes exteriores y de grandes dimensiones -siendo el grosor de sus muros de 2 m.. tanto para la propia casa.).

Así en la Avenida de Reconquista se descubrieron de forma fortuita tres tumbas de inhumación. entre las que cabría destacar la villa de la Alberquilla. en la que contamos con un caso paradigmático: la villa de la Fábrica de Armas (Mélida 1923. Foto A. INVESTIGACIÓN.C. la mayor parte sólo atestiguadas por hallazgos de superficie o fortuitos (véase un elenco de éstas en Sainz Pascual 1992.C. y fig. 75). San Román 1934). como en la propia Toletum.C. Pareja). cuyas estructuras y materiales del siglo IV d.) Otras villae se extendieron en el área suburbana y periurbana de la ciudad –en esta última área ya con una clara vinculación a la explotación agraria de las fértiles tierras de la vega del Tajo-. Entre los exiguos ejemplos de villae documentadas por excavación arqueológica. Blázquez 1982.). A mayor distancia se encuentra.C. 75s. ss. Por otra parte. al sureste de ésta. 43 y láms. datado 52 LA VEGA BAJA. se adscriben a una explotación agrícola (Carrobles y Rodríguez Santos 1988). se halló un gran estanque de caementicium. descubiertos en 1929 en el transcurso de las obras realizadas en la vía ferroviaria (Rey Pastor 1929. 292.entre los siglos III y IV d. . se recuperaron dos ricos mosaicos figurados. a una villa. etc.1). A unos 100 m. datados en el siglo III d. era igualmente habitual establecer las necrópolis en el extrarradio de la ciudad y en las inmediaciones de las vías. (éstos y las escasas estructuras de la villa se describen en un artículo específico en este mismo volumen). Más incierta resulta la posible adscripción de las termas domésticas. la villa del Mercado de Abastos.) hallados en esa misma zona a mediados del siglo XIX (Rojas 1996. de la que únicamente se conocen tres fragmentos de mosaicos del siglo IV d. DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS.) -fenómeno dispar al de las villae en ámbito rural-.C. siendo buena prueba de ello los distintos hallazgos de tumbas romanas que en ella se han localizado. cabe mencionar la probable villa de Cabrahigos a la que pertenecería la natatio (Rojas 1996) y otros restos romanos (fragmentos de mosaico. de modo que el ámbito de la Vega Baja se adecuaba a la perfección a este uso.. fechadas en el siglo V d. en la intervención arqueológica realizada con ocasión de la construcción de la Consejería de Obras Públicas. Éstas fueron descubiertas en el transcurso de las intervenciones arqueológicas realizadas entre 2005 y 2006 en el área del Proyecto urbanístico Vega Baja I (Rojas y Gómez 2009. Mosaico con escenas portuarias de la fuente octogonal de la villa de la Fábrica de Armas (Museo de Santa Cruz. e interpretado como un depósito de abastecimiento de agua a la villa (Rojas y Villa 1996. estando una de 18. 234 s.. 353 ss.. situada junto al río. monedas. Es en este contexto en el que proliferan las villae en las áreas suburbanas (Gros 2001. en la que a pesar de descubrirse una mínima parte. 44 y García Entero y Castelo 2008. 34 y 35).

se localizaron enterramientos infantiles datados también en época tardorromana (en la actuación realizada en las obras del Pabellón deportivo del Campus universitario: Maquedano et alii 2002. En las inmediaciones del río. en el Paseo de la Basílica se documentaron 17 tumbas de inhumación. 19) y piezas de freno de caballo (Palol 1972). con cubrición de losas de piedra y carentes de ajuar (García Sánchez de Pedro 1986 y 2005a). Pareja). (García Sánchez de Pedro 2005a. la Vega Baja revela una densidad de ocupación en época romana en consonancia con los rasgos distintivos de la expansión urbanística del extrarradio de las urbes romanas. Con todo. a las opulentas villae privadas y las imprescindibles necrópolis.C. Este Toletum en el que había arraigado el cristianismo (Tsiolis 2008b). fueron la vitalidad y la pujanza de la ciudad en época tardorromana las que determinaron la continuidad del hábitat en el núcleo urbano intra moenia y la intensidad y pervivencia de los diversos usos del área suburbana de la Vega Baja.integrada por un sarcófago de plomo y un ajuar singular. que en su caso se ve acentuada por las características del propio entorno de Toletum. LA VEGA BAJA. La reutilización de inscripciones funerarias romanas más antiguas en la construcción de algunas de estas tumbas indica la continuidad de uso de esta área como necrópolis. en su mayor parte realizadas en fosa. desde los edificios en los que permanecen vigentes los espectáculos públicos. de Reconquista (Museo de Santa Cruz.ellas -datada a finales del siglo II d. 53 . al parecer desde el s. En su conjunto. en los terrenos de la Fábrica de ˘rmas. 199). Conjunto con instrumental quirúrgico de la tumba hallada en la Avda. alcanzando la categoría de sede episcopal. 36). DOCUMENTACIÓN Y HALLAZGOS. Fotos A. sería el precursor de su apogeo en época visigoda. 19. en el que destaca un conjunto de instrumental quirúrgico (véase fig. éstos tal vez podrían haber pertenecido a la necrópolis privada de dicha villa. condicionada por el meandro del río y la irregularidad topográfica de los territorios de la zona situada en la margen opuesta. INVESTIGACIÓN.. Además.C. Dada su proximidad a los vestigios de la mencionada villa de la Fábrica de Armas. I d.

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