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Biografía Van Leeuwenhoek - 100 Grandes Científicos Jay E. Greene

Biografía Van Leeuwenhoek - 100 Grandes Científicos Jay E. Greene

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Breve biografía de Van Leeuwenhoek.
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ANTONIO

VAN

LEEUWENHOEK

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ban dispuestos a creer en la teoría corpuscular de Newtcji la cual proponía la idea de que de la fuente de luz saU diminutas partículas. Tanto Huygens como Newton tenían zón, ptles los científicos de nuestros días han podido cO' binar amhas teorías aJ buscar la verdad de esta cuestión. A~ que ochenta porondulatoriade de Huygens fenómenos luminosos, 111 la teoría explicaba corre~tame'¡¡'1 el ciento todos los teoría de Newton fue la que se aceptó en los siguientes cien añ, Al envejecer Huygens, se dedicó una vez más a estudiar cielo, para lo cual construyó lentes de gran distancia focal' q montaba en enormes soportes. La Universidad de Leyden tie: un modelo de estos telescopios aéreos, cuya percepción foca,r: de 63 metros. Huygens se dedicó a la astronomía hasta su mu te, ocurrida en La Haya en 1695. Sus manuscritos y descu~ mientos han sido objeto de recientes estudios y" en, opinión muchos expertos, Cristián Huygens fue igual a Newton cQ¡ fisicomatemático, lo cual es un encomio muy digno para ca quier hombre.
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BmLIOGRAF.tA

Bell, Arthur E. Christian Huygens and the Devetopment Science in The Seventeenth Century. Moulton, F. R., Y Schiffers, J. J. The SciJernce.

ANTONIO
(1632-1723)

VAN LEEUWENHOEK

EN EL CUARTO de Antonio van Leeuwenhoek hacía un ca insoportable, y los once distinguidos ciudadanos holandeses preguntaban cómo fue posible que se dejaran convencer p ir a él. Dos de ellos eran sacerdotes; uno, notario público, y' demás eran burgueses de la ciudad de Delft, clientes que cuentaban la tienda de lencería de Leeuwenhoek. Uno a u: se acercaron a la ventana iluminada por el sol y sostuvieti, las lentes que pulió Leeuwenhoek para contemplar el fantásq mundo de los "animalejos" (bacterias) que se movían bajo doble lente convexa. Repentinamente se olvidó el sofocante cal cuando cada uno de estos respetables testigos tuvo la 0POl:t nidad de contemplar un espectáculo que nadie, fuera de Lee wenhoek, observara antes.

Cuando se saciaron de mirar y quedaron convencidos de que ;ran ciertos los rumores acerca de las proezas científicas de su vecino, los burgueses firmaron los testimonios que' tenía preparados el previsor Antonio. El testimonio de los testigos presendales se agregó a una carta que Leeuwenhoek en 1674 a la Sociedad Real de Londres, asociación de los hombres de ciencia más notables de la época. Aunque la carta, que se titulaba "Muestra de algunas observaciones hechas con un microscopio Illventado por el señor Leeuwenhoek, del moho de la piel, I:arne, etc.," reflejaba la falta de educación formal del holandés, Ilemostró a los miembros más perspicaces de la Sociedad Real IjUe se desarrollaron procedimientos científicos excelentes y que luuy bien podría suceder que los resutados tuvieran significación Il'ascendental. Esta nueva estrella en la constelación de los científicos, An· f,mio van Leeuwenhoek, nació en Delft, Holanda, en 1632; fue I\prendiz en un negocio de lencería de AmsteTdam y luego volvió a Delft para abrir su propia tienda. Debido a que una ¡le sus funciones consistía en examinar las telas con una lente, I conocimiento que tenía Van Leeuwenhoek resultó normal Itra un hombre acostumbrado a hacer las cosas por sí mismo, 1;11 parte a causa de su natural ahorrativo, pero, sobre todo, Ikbido a su habilidad manual. Por lo tanto, si se rompía una li'lIte, pensaba en hacerla él mismo en lugar de pagar un precio ~x.orbitante por un nuevo pedazo de vidrio pulido. En conseIllencia, aprendió los rudimentos del pulimento· de las lentes ideó su propia técnica para montarlas en marcos metálicos. I~IIS primeros esfuerzos superaron a la lente comercial, y vio sus Illlas ampliadas en grado notable. El hombre común piensa en construir un instrumento mejor, 11(:ronunca se decide a hacerlo. El hombre superior piensa en ~llo, lo construye, y ahí se detiene. Los Van Leeuwenhoek del 1I11mdovan más allá que los demás: conciben, ejecutan, refinan perfeccionan. Y así sucedió que el tendero de Delft se dedicó ~ sus lentes, mejorando y aprendiendo, hasta que construyó los 111:\s oderosos del m,undo. p El sostén ideado para sus lentes de aumento tenia, aproxiI!ladamente, dos centímetros y medio de ancho y cuatro centíI"etros de largo. Consistía en dos planas de latón unidas con l'l:maches. En cada placa un orificio que estaba directamente ¡I'cnte al otro, y entre las dos placas descansaba el lente de Vidrio, que encajaba con exactitud en los orificios. Una aguja lI¡.¡regada a una de las placas servia de sostén para los objetos _Midos que Leeuwenhoek deseaba examinar. Cuando se aburrió de examinar las telas, usó sus lentes para observar otras cosas. Pelos de animales, insectos, piel humana, II"lillas de madera, el ojo de un buey; todo ello lo colocó bajo 1.1lente mágica, y en cada caso tuvo un¡{ experiencia singular,
y

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CIEN GRANDES

ANTONIO VAN LEEUWENHOEK

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TORNILLO DE ENFOQUE ESPEJO

PORTAOBJETOS

TORNILLOS DE AJUSTE

MicroscoPio

de Leeuwenhoek

pues fue el primer hombre que "realmente vio" cada uno estos objetos. Al parecer, el negocio de la lencería comenzó ocupar un lugar secundario con respecto a la afición de Lee' wenhoek, pues sus cuadernos de notas revelan una preocup ción creciente por la composición de los objetos que examina!b e indican que a observarparte anotar sus observaciones. a puJl' I nuevas lentes, la mayor y a de sus días los dedicaba Sabiendo que serían pocas las personas de la ciudad hola desa que se interesarían seriamente en su trabajo, rara v. hablaba de él. Invitó a varios amigos íntimos a mirar por precioso cristal, pero no abría la boca cuando los pulidor. profesionales y los fabricantes de anteojos le pedían que l~ explicara su técnica especial. Sin embargo, habló con un horIJ bre al que respetaba, el doctor Regnier de Graaf, distinguial sabio y médico, que fue el' primero en apreciar 10 realizad Fue De Graaf quien cual abriótend,'m a escribir quelaelSocied,\1 Real de Londres, la instó al el ca~ino para a munlill reconociera su notable aportación. No fue sino hasta que Leeuwenhoek comenzó a examinar l' líquidos, cuando hizo el importante descubrimiento de los "an' malejos". En un tubo de agua estancada de un lago, que pu bajo sus lentes, vio millares de pequeños animales en movi: miento, que' nadaban y' tropezaban unos con los otros como 10, automóviles eléctricos que chocan actualmente en los lugarel de recreo. Muy pronto descubrió que también el agua de los barn les en que se recogía l~ lluvia y de los charcos de las calles: tenían colonias de animales. Con la experiencia, Leeuwenhoe distinguió los diferentes tipos de "microbios" descubiertos. N tardaron en llenarse sus cuadernos de notas con observacione: sobre las colas, los cuernos y las patas de aquellas creatUl': mil veces más pec¡.ueñasque el más diminvto de los insecto:

que podía percibirse a la simple vista. El observador inocente sonreiría al ver las travesuras de las juguetonas creaturas, sin advertir su enorme poder. Para usar las palabras de Paul de Kruif: "Eran 'animales de una especie que destruía y aniquilaba a razas enteras de hombres millones de veces más grandes que ellos. Eran animales más terribles que los dragones que escupían fuego o los monstruos de cabeza de hidra. Eran silenciosos Ilsesinos que mataban a los niños en las cunas y a los reyes en los palacios protegidos". ¿Vivían estos llamados animales en todos los líquidos? Ésa era la pregunta que deseaba responder Leeuwenhoek. Se le ocurrió pensar que las creaturas que observaba en el agua de lluvia vendrían del barril mismo o de los caños de plomo por los que bajaba el agua. Por lo tanto, intentó recoger agua pura de lluvia, colocando en su patio un plato limpio de porcelana sobre la parte superior de un cubo de madera que tenfa unos <:uarentay cinco centímetros de altura. De esa manera, esperaba evitar impurezas en el líquido. El examen inmediato del agua pura no reveló ninguno de los microbios conocidos. Leeuwenhoek siguió estudiando la misma agua de lluvia qos veces al (lía hasta que, cuatro días después, vio que los diminutos "animalejos" nadaban como solían hacerlo. Al describir el tamaño de los bichos, Leeuwenhoek los comparó con pequeños gorgojos del queso, que apenas son visibles a la simple vista: "Yo diría que la proporción es esta: el tamaño de los animalejos del agua es al tamaño de un gorgojo, como el de una abeja al de un (;aballo" Llegó a la conclusión de que los microbios eran trasportados por el polvo y el viento. I Los omnipresentes animalejos siguieron asombrando a Leeuwenhoek. Los encontraba en todas partes, inclusive en las raspa(1urasde sus propios dientes. Hablaba de sus hallazgos en cartas Informales que divertían a la Sociedad Real. Aunque no se negaba el mérito científico de las investigaciones de Leeuwenhoek, a algunos miembros más importantes de dicha sociedad les decepcionaba su extravagante corresponsal holandés. Después de que Leeuwenhoek fue elegido para formar parte de la Sociedad Real en 1680, uno de los dignatarios, el doctor Tomás Molyneux, dio su impresión del nuevo miembro: "Un hombre muy cortés y agradable, sin duda de grandes aptitudes; pero, 111 revés de lo que yo esperaba, ignorante de las letras ... lo cual es un gran obstáculo en sus razonamientos sobre las observaciones que hace, pues como ignora los pensamientos de otros, confía excesivamente en los suyos". La obra de Leeuwenhoek se difundió en círculos concéntricos, e hizo más descubrimientos que ningún otro cient!fioo. En 1674 logró ver los vasos capilares por los que pasa la sangre de las venas a las arterias; de esta manera, confirmó la teoría de

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CIEN

GRANDES

CIENTíFICOS
BIBLIOGRAFíA

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Harvey sobre la circulación de la sangre. Hizo la primera representación exacta de las bacterias, fue el primero en ver las levaduras, detalles del tejido muscular y nervioso, protozoarios, espermatozoides y muchisimos otros objetos. Su estudio de la historia de la hormiga demostró que lo que comúnmente se tomalillj por huevos de las hormigas eran, en realidad, sus pupas, las cuales contenían al insecto entero, pronto a salir al mundo exterior. En su estudio clásico de la mosca, Leeuwenhoek describió su estructura con precisión y examinó su historia a satis;, facción de los expertos; al hacerlo, terminó con el mito acerca i de la generación de la arena o el polvo, y probó que la mosca;

Dobell, Clifford. Antony van Leeuwenhoe~ an~ His "Little Animals". Schierbeck, A. Measuring the Invisible World. Shippen, K. Men, Microscapes and Living Things.

ROBERTO HOOKE
semejantes para demostrar que las anguilas, se generabany lCilS,. almejas crustáceos se como cualquiernormalmente yalado.lasOfreció pruebas I no el1~ se reproduce reproducían otro insecto el lodo o la arena. ili, No pasó mucho tiempo sin que todo aquel que tuvier~',i alguna importancia quisiera mirar al través de las lentes de!¡ Leeuwenhoek. El rey y la reina de Inglaterra fue,ron a Delft, lo mismo que el emperador de Alemania. Pedro el Grande, zar de Rusia, le hizo una visita en 1698, y también invitó a Leeuwenhoek a enseñarle su lente de aumento. Durante varias horas Pedro contempló fascinado mientras Leeuwenhoek le mostraba la circulación en la cola de una anguila, el cerebro de una mosca, los microbios tomados de sus dientes y muchos otros objetos asombrosos. La curiosidad de Leeuwenhoek se extendió inclusive a la natu- ':
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( 1635-1703)
EN 1669, UN catedrático de la Universidad de Oxfotd deslTibió a los miembros de la Sociedad Real de Londres, que ~c acababa de fundar, diciendo que eran individuos que "sólo "Ilmiran las moscas, los piojos y a sí mismos". El maligno I~laque estaba dirigido principalmente a Roberto Hooke, encarf(¡\do de experimentos de la Sociedad, el cual publicaba hacía poco su Micrografía. En este libro, Hooke describía la diminuta "structura de algunas plantas y animales conocidos que observó I(In un microscopio construido y perfeccionado por él mismo. No se sabe si Hooke contestó alguna vez a esta pulla; pero ijll popular libro, que contenía dibujos exactos y detallados de lit estructura microscópica de muchos animales, comprendiendo mosca y el piojo, despertó el interés y la curiosidad de los "Icntíficos jóvenes y ¡¡¡.resagió el papel tan significativo que "onquistaría el microscopio en el futuro progreso de la biolo, Kla. Aunque casi se ha olvidado la identidad de su crítico, el Ilclmbre de Hooke se ha inmortalizado entre los científicos por )JlIber dado nombre y descrito por primera vez en esta obra ¡I:\sica a los pequeños componentes de unas rebanadas muy ¡ldgadas de tejido de corcho. Les dio el nombre de células, p:llabra que hoy se usa universalmente para designar las estructllras fundamentales que componen los tejidos de todos los ()I"ganismos. Todos los estudiantes de biología conocen los dibujos de Hooke, Il'ccuentemente reproducidos, en los que aparecen las "células" ¡Id corcho y el microscopio primitivo que usó para observarlas. I.os estudiantes de física han aprendido de memoria la ley de 1 (ooke. Pero pocas personas conocen el extraño genio y la pcrsonalidad paradójica del hombre que se codeó con muchos ¡le los grandes científicos y tuvo una gran autoridad en el lápido progreso de la ciencia realizado en Inglaterra durante III segunda mitad del' siglo XVII.
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tuvo a la años raleza las suficientes energías para enviar edad cartasnoventa Socie-: 11 de su enfermedad mortal. A la dos de
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en Real describiendo dad una enfermedad delel diafragma". El 26 de agosto su origen¡',I' ataque sufrido, "que tenía de 1723:, la infección de propagó a los pulmones y Antonio van Leewenhoek sucumbió durante el día. Dio antes instrucciones a SUl¡ hija María para que enviara a la Sociedad Real una caja de,1 laca que contenía veintiséis de sus mejores lentes de aumentd'l "para manifestar mi gratitud por el honor de que he disfrutadq:1 y que he recibido de Sus Excelencias". Todo bacteriólogo moderno reconocerá la deuda que tiene la humanidad con el comerciante holandés que abrió el camino, para Spallanzani y Pasteur. En la iglesia de Delft se puso un monumento que lleva la siguiente inscripción: "A la querida y eterna memoria de Antony (Antonio) van Leeuwenhoek, miembro de la Sociedad Real Inglesa, quien, al descubrir mediante la aplicación y el escrutinio los misterios de la Naturaleza y los secretos de la filosofía natural por medio de microscopios ,inventados y construidos maravillosamente por él, y al describirlos en el dialecto holandés, ha merecido la aprobación más alta del mundo entero".

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