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DICHOS Y HECHOS DE GATOS Nazaret Solís Mendoza Silvestre persiguiendo a Piolín y Azrael a los Pitufos.

El gato Félix, el Gato con botas, Garfield, Gatubela, Hello Kitty, Don Gato y su pandilla. Si vas de compras no permitas que te den “gato por liebre”. Algunos dicen que “de noche todos los gatos son pardos”, pero procuremos no caminar por lugares oscuros para no “buscarle tres pies al gato”, ni cruzarnos con un “gato negro”, aunque mucho nos guste el cuento de Edgar Allan Poe o “La Gatomaquia” de Lope de Vega. No teman: en este artículo no “hay gato encerrado”. Gato deriva del latín “cattus” (en inglés y alemán dio “cat” y “katz” respectivamente), palabra que aludía especialmente a los gatos salvajes en contraposición a los gatos domésticos que, en latín, eran llamados “felis”. Estos curiosos animales han sido el centro de atención de innumerables leyendas, cuentos, refranes, etc., incluso desde los orígenes de la humanidad: cuando sucedió el Diluvio Universal, los ratones arrasaban con los alimentos en el arca. Noé pidió a Dios que enviara el remedio a tal situación. Del estornudo de un león salió la criatura que controlaría a los voraces roedores. Dicen que en Chincha el Seco de gato es riquísimo; que en Alemania hubo un piano hecho con gatos y que Luis Pasteur lo consideró el animal más limpio, sin virus y sin bacilos. En el Tibet se los considera guardianes de reliquias y templos e incluso acompañantes de nuestros sueños. Sin embargo, en la Edad Media el gato “se las vio a gatas”, puesto que querían quitarle sus “siete vidas” (creencia proveniente de los egipcios quienes, por cierto, representaban a la diosa Bastet con forma felina). Casi todos querían matarlo ya que se lo consideraba un ser diabólico y signo de mala suerte. Para protegerlos, la Iglesia Católica reconoce como santos patrones de los gatos a San Antonio Abad, San Francisco de Asís y a nuestro San Martín de Porres, quien juntó perro, gato y pericote, hecho inmortalizado por Ricardo Palma en su Tradición “Los ratones de fray Martín”. Y aún falta más: gata es la máquina para levantar grandes pesos, la prostituta o la mujer aguerrida; gato es un baile argentino, el bisoñé, el juego llamado “michi”, la tecla del teléfono, el ladrón habilidoso... Y para finalizar este artículo un consejo: llevémonos bien con nuestros amigos y evitar vivir “como perros y gatos”. ___________________________________________________________________________ Profesor de Lengua y Literatura de la Facultad de Ciencias y Humanidades. Universidad de Piura