DISCURSO POR EL DÍA DE LA TIERRA La Geografía y el estudio de la tierra Por José Manuel Mamani Una vieja tradición para

una ciencia renovada El origen de la tierra hace 4500 millones de años marca el punto de inicio de este planeta al que rendimos homenaje hoy día. El ser humano ha poblado la faz de la tierra solo desde hace apenas 200 mil años1, lo que es menos de una milésima parte en la vida de la tierra. Sin embargo a partir de ese grandioso momento en que nuestra especie comienza a transformar la superficie del globo, siguiendo nuevos patrones de actividad, cada vez más alejados de lo que dictan las leyes naturales; hemos dejado huellas que perduran hasta nuestros días. En efecto, ¿Podemos acaso atribuir el reciente terremoto en Japón a una catástrofe natural y culpar a nuestro planeta de castigarnos con “desastres naturales”? Ciertamente no. La naturaleza ha obrado de acuerdo a sus leyes, y somos nosotros, moradores pasajeros de este planeta quienes hemos transformado las costas en balnearios y las praderas en ciudades. Pero las leyes de la naturaleza se siguen aplicando implacablemente, nuestro poder de control sobre ellas es incipiente. No podemos negar que el avance técnico ha sido asombroso en el poco tiempo que tiene el hombre poblando la tierra, y quién sabe si no hallan ya actualmente intentos de controlar los sismos o las precipitaciones que tengan cierto éxito. Sin embargo aún así, las leyes de la naturaleza seguirán rigiendo nuestro devenir, quizá no del mañana de nuestro día a día, pero sí de nuestro futuro a largo plazo. ¿Por qué presentamos este discurso en el inicio de una disertación sobre el día de la tierra? ¿Para generar miedo y temor sobre nosotros los pobres humanos frente a una naturaleza todopoderosa? O en sentido contrario ¿Para elogiar la audacia del hombre como transformador de este planeta? En realidad nuestra propuesta es la de una convivencia armónica del hombre con la naturaleza y sus leyes. Después de todo en la historia de la tierra, nosotros somos, si no los protagonistas, los actores principales en este momento de su vida, y nos toca desempeñar un buen papel para que la función continúe. En ese sentido, la geografía en un saber que desde sus inicios en la lejana Grecia cuando Eratóstenes calculó por vez primera el diámetro la tierra, ha buscado generar el ambiente más idóneo para que esta convivencia del hombre y la naturaleza sea de lo más armónica. Un primer paso en la búsqueda de este conocimiento ha sido el desarrollado por naturalistas y exploradores, quienes dieron inicio al estudio científico de la tierra. Muchas figuras se pueden destacar de esta época que duró entre el medioevo y finales del siglo XIX, sin embargo destacamos una que es icónica: Alexander Von Humboldt, naturalista alemán que recorrió el mundo descubriendo nuevas facetas de la tierra para la ciencia. Acaso a él debemos la primera descripción de la corriente marina de aguas frías que bañan nuestro litoral, y que actualmente lleva su nombre2. Horacio Capel, gran

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geógrafo español, ubica a Humboldt como uno de los dos referentes centrales en el origen de la moderna ciencia geográfica que hoy conocemos3. A fines del siglo XIX las ciencias se compartimentan y dan origen a la Ecología, la Geología, la Sociología, etc. Con ello, la geografía pierde unidad y notoriedad. Entonces surge la duda de si existe ese conocimiento llamado Geografía como un saber específico. Esto llevó a varias discusiones y debates que surgieron a inicios del siglo XX, siendo uno de los más memorables el sostenido entre Schaefer y Hartshorne, que dio como resultado la discusión sobre el “excepcionalismo en Geografía” esto es ¿Qué tan particular es ese conocimiento que llamamos geografía? Lo que siguió ha sido una evolución espectacular y fructífera de la Geografía a partir de mitad del siglo XX, hacia un panorama amplio y plural que es el que hoy domina. ¿Cómo la geografía de hoy se sigue preocupando por los problemas de la tierra? Es obvio que la geografía de hoy ya no abarca el campo de conocimientos que sí lo hacia antes del siglo XX. Por ejemplo, la causa que determina el origen de un terremoto es campo de estudio propio de los geólogos o sismólogos, más no de los geógrafos, puesto que los factores que explicarían su distribución espacial se encuentran en el interior de la tierra. Sin embargo, en este mismo ejemplo, un geógrafo podría estudiar como diferentes realidades (Perú y Japón por ejemplo) pueden estar preparadas diferentemente para un terremoto, es decir, ¿Qué tan vulnerables son cada uno de estos espacios? Esta claro que el nivel de desarrollo técnico de ambos países es muy diferente, en lo cual Japón estaría más preparado ante un sismo que el Perú, sin embargo no es el único factor que determinaría las diferencias espaciales de vulnerabilidad; el emplazamiento de ciudades como Tokio o Lima sería un factor más a considerar. Así, la geografía centra su atención en las causas que determinan que existan diferencias espaciales en los hechos geográficos; que un sismo de similar magnitud tenga diferente grado de afectación entre una región u otra, es sin duda una cuestión geográfica. Entonces ¿Cómo esta nueva geografía afronta el estudio de la tierra en nuestros días?, sin duda existe un nuevo escenario en el conocimiento de nuestro planeta y su problemática. A fines del siglo XX, la problemática del equilibro entre la vida del hombre y su medio ha tocado fondo. La “crisis ambiental” de los 80s culminó con importantes acuerdos globales como “La agenda 21” o “El Informe Burtland”. Desde entonces hemos vivido una nueva etapa en la búsqueda de nuestra convivencia armónica con la tierra, caracterizada por su universalidad, al dejar de ser un problema solo académico y estar incluso en boca de las personas de a pie, pero a la vez, por sus múltiples contradicciones:  Hoy más que nunca hablamos más de “medio ambiente” y su importancia, y sin embargo hoy más que nunca, la cantidad de emisiones de desechos de todo tipo y problemas de contaminación son más frecuentes.

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 Se ha aumentado tremendamente las partidas económicas dedicadas a temas ambientales, a través de ONGs, fuentes de cooperación, etc. Empero los resultados parecen ser cada vez menos halagüeños.  Se tiene noción de lo importante que es saber ¿Cómo funciona el ambiente?, pero se invierte muy poco en investigación. Así, se priorizan estudios que valorizan económicamente recursos que la más de las veces son apenas conocidos en sus características intrínsecas y menos aún en sus relaciones con otros factores. La geografía al igual que otras ciencias debe tener en cuenta este nuevo escenario en las discusiones sobre “lo ambiental” o mejor dicho, sobre la convivencia del hombre con su medio. Ciencia puente entre la tierra y el hombre que la mora. Cada saber puede reclamar como suyo una parcela en el conocimiento del ambiente, ya sea estudiando las rocas y el relieve, el clima, las aguas superficiales o subterráneas, los océanos, la flora o fauna, los patrones sociales-culturales en el uso de recursos, etc. De este mosaico de conocimiento desagregados del ambiente, la geografía no ha de hacer alguno suyo; sino, mantendrá su mirada orientada a comprender el todo, el cómo se interrelacionan todos los factores en un mismo escenario. El hecho de que estas interrelaciones sean diferentes de un lugar a otro, constituye el problema central existencial de la geografía; si el mundo fuese una repetición de condiciones idénticas en cualquier punto del globo, la geografía no tendría lugar como ciencia ni tan siquiera como conocimiento de interés. Hablábamos hace rato que el tiempo del hombre en la vida de tierra es hoy, y en el tiempo que lleva el hombre morando sobre su faz, nunca como nuestros días en pleno siglo XXI, la problemática de la interrelación hombre-medio había estado tan presente. Quizá las disertaciones de hoy, brinden un poco de luz sobre cómo llevar a buen término estas relaciones de la manera más armónica, sea desde enfoques diversos, no solamente geográficos. Quiero finalizar este breve discurso, dando lectura a una cita del gran geógrafo Milton Santos en su libro “Metamorfosis del espacio habitado”: “Señor del mundo, patrón de la naturaleza, el hombre utiliza el saber científico y los inventos tecnológicos sin aquel sentido de medida que caracterizan sus primeras relaciones con el entorno natural. El resultado, como veamos, es dramático”. Muchas Gracias.

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Se toma como referencia el homo sapiens, cuyos restos más antiguos fueron encontrados en Etiopía hace 195 000 años. Citado en su libro “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente” 3 En “Filosofía y ciencia en la geografía contemporánea” (Capel, 1983) Capel declara a Humbolt y a Ritter como los “padres putativos de la geografía contemporánea”

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