Revista Taller | Sociedad, cultura y política, 2007, No.

24 Artículo revisado el 24/11/2007

Eduardo Basualdo. Estudios de Historia Económica Argentina (desde mediados del siglo XX hasta la actualidad), Siglo XXI, Buenos Aires, 2006.
Sebastián Rodríguez
Resumen A primera vista, Estudios de Historia Económica Argentina es un trabajo sólido, bien conducido, bien estructurado y mejor argumentado. No obstante, una lectura más atenta devela algunas sensaciones un tanto ambiguas.

La primera de ellas podría referirse a la escasa originalidad del trabajo, teniendo en cuenta anteriores escritos del mismo autor, o inclusive del centro de estudios económicos que él mismo co-dirige (FLACSO). Basta leer las conclusiones del ya clásico Nuevo Poder Económico, o sus trabajos más recientes sobre los noventa y la convertibilidad, para encontrar allí, en buena medida, muchas de las reflexiones y conceptos que vertebran este nuevo libro. Quizás sí sea una novedad que, esta vez, el autor retrotrae la mirada hacia la década del 40 y parte desde allí, para trazar un derrotero que tiene su punto culminante en los últimos treinta años de la historia argentina. No obstante, persiste la sensación de que Estudios. . . , es un libro ya leído. En este sentido, los capítulos se van sumando unos a otros, con una lógica conductora, pero que permiten a su vez una lectura fragmentada e individual de cada uno de ellos, no por eso carente de coherencia. Esto puede deberse, quizás, a la intención de construir un libro pasible de ser compartimentado para su mejor abordaje, o tal vez denote que el producto final es una –clásica en la profesión– sumatoria «aumentada y corregida» de trabajos anteriores. La segunda cuestión de forma que sería interesante señalar, es una ambición que se queda en una declamación un tanto pretensiosa. El libro lleva como subtítulo «Desde mediados del siglo XX hasta la actualidad», cuando la argumentación se cierra en la crisis de la convertibilidad y la transformación económica y política de diciembre del 2001. No es poco, claro, pero mucha agua a corrido bajo el puente, y un lector ávido de un análisis sobre la actualidad –avidez alimentada por el subtítulo– deberá esperar una eventual nueva publicación para enterarse qué piensa Basualdo del período que nos toca vivir. Amén de las formalidades señaladas, el trabajo de Eduardo Basualdo es un intento satisfactorio –en términos generales– de abordar la historia económica de la Argentina de los últimos 60 años. La nota que diferencia a éste, de otros similares, es que Basualdo escapa a los rígidos esquemas económicos y se mete de lleno en los vericuetos de las lógicas sociales y sectoriales que determinan el devenir de la economía argentina. La intención del autor se expresa con claridad a lo largo de todas las páginas, y es la de indagar en el comportamiento de las clases dominantes los «por qués» de la Argentina actual. Para esto, se apoya en un arsenal empírico de indudable solvencia y contundente argumentación, que denota años de investigación y de preocupación por comprender la dinámica de estos sectores, sus camaleónicas transformaciones y su capacidad de manipulación de las instituciones estatales para su beneficio. El libro está estructurado en siete capítulos. Sin embargo, claramente pueden diferenciarse dos núcleos históricos que evidencian los desvelos del autor. El primero, más escueto comparativamente en sustento empírico, recorre los primeros gobiernos peronistas y traza los lineamientos económicos del tercer cuarto del siglo. Allí, Basualdo discute los tópicos más comunes y más frecuentes, que tendieron a simplificar la dinámica de las capas sociales, y que desnudaron de su real complejidad los años más controvertidos de la historia argentina. Por ejemplo, el autor se encarga de demostrar la real incidencia del capital trasnacional en la economía argentina ya desde los primeros gobiernos peronistas. Asimismo, destaca que difícilmente podría simplificarse el enfrentamiento sectorial de esos años en la dicotomía «campo vs industria». Complejizando esa ecuación, Basualdo insiste en el peso de la oligarquía diversificada, con un pie en el agro y sus muchos otros, no sólo en la industria sino fundamentalmente en el comercio y las finanzas, jugando versátil y estratégicamente a ganador.

en todo caso analíticos. De hecho. No obstante. es el «giro copernicano» que vive la Argentina en 1976 a partir de la instauración de lo que Basualdo llama un «nuevo régimen social de acumulación». eso no necesariamente debiera invalidar la idea del empate. Los cortes son. tal vez Portantiero debería revisar el sustento de su hipótesis. revisar las implicancias conceptuales de su material empírico. las distintas fracciones de la burguesía. Si como demuestra Basualdo. y que se lleva sin duda la parte del león del trabajo. que dista de explicarse en toda su dimensión. se basaba fundamentalmente en el agotamiento definitivo del ciclo sustitutivo. La historia misma no está disociada. que él define como la segunda fase del ciclo sustitutivo de importaciones. si la industrialización estaba en marcha. En la vereda de enfrente de la teoría del empate hegemónico de Juan Carlos Portantiero. con sus marchas y contramarchas. pero si estratégicamente ubicado). Persiste un bache explicativo. ambigua y de escasa resolución. Evidentemente los dos momentos que estructuran el trabajo de Basualdo. imprime un giro en la política económica que se lleva consigo el proceso de acumulación de capital de los últimos treinta años de la Argentina. Esta caracterización. nuestro autor muestra como contracara de su solidez empírica. así como la clase obrera y los sectores populares en general. convence a fuerza de pruebas y de un impecable manejo técnico de los mecanismos económicos. en este punto nodal del trabajo de Basualdo. donde nos deja un sinsabor de respuesta. con la intención de destruir las bases materiales de la alianza peronista. la desindustrialización con sus devastadoras consecuencias sociales.Sin embargo. Es difícil sentar las bases del golpe 2 . y suma al análisis una interpretación profundamente social del derrotero de la Argentina desde 1945 hasta el fin del siglo XX. Basualdo exprime con inteligencia y ductilidad la documentación empírica. colocaba a la oligarquía diversificada como un sector no dominante en términos cuantitativos. que no termina de rellenarse con la noción de una fracción que. a punto de un despegue definitivo en la conformación de una economía integrada. entender los giros tan bruscos en la implementación de proyectos de largo plazo. presupone algo tan discutible como que la alianza peronista –clase obrera y burguesía nacional– se halla. mantuvieron el poder de veto que se manifestó claramente –como indica el mismo Basualdo– en mayo del 69 para el caso de los últimos. y la apropiación de una ingente masa de recursos financieros por parte de los sectores diversificados de una oligarquía pampeana remozada. es un trabajo que requiere mucho más que de una masa de datos y de variables estadísticas. Es quizás. En este sentido. La masa documental no deja dudas sobre los efectos del ciclo perverso del endeudamiento y fuga de capitales. quien señalaba que la situación de «suma cero» en el juego de fuerzas políticas. quizás. el autor nos guía a través de la compleja lógica económica que comienza con la reforma del sistema financiero de 1977 y se extiende. Por otra parte. hasta diciembre del 2001. y mucho más drásticamente en marzo de 1976 de acuerdo con los intereses de la oligarquía diversificada. por cierto– de la «revancha oligárquica». Allí. el interés de Basualdo pasa fundamentalmente por discutir las hipótesis «clásicas» del período que se abre en 1955 y se cierra en 1976. El segundo núcleo histórico que aborda el libro. una relativa flaqueza conceptual. basado en la Valorización Financiera. antes que subirse a la ola de la industrialización ya en marcha (proceso que. hacía tiempo que venía transformándose lo suficiente como para dejar a una clase obrera huérfana de las conquistas que supiera obtener durante los dos primeros gobiernos de Perón. pero no menos cierto es que la situación de empate persistió en la Argentina hasta 1976. Cierto es que esta situación de impugnaciones cruzadas no podría deberse ya al agotamiento de una industrialización incompleta. es una y continua. según el mismo Basualdo. el autor señala con justeza que el ciclo de la industrialización nunca estuvo tan vivo como hacia fines de la década del 60. Basualdo sale al cruce de una interpretación que ha tenido vigencia desde su publicación en los tempranos años setenta y rebate el núcleo de la explicación de Portantiero. Sin embargo. y nuevamente a fuerza de series y datos incontrovertibles. Toda la argumentación acerca de por qué se establece un patrón de acumulación tan regresivo termina reduciéndose en la rápida mención de la idea –no liviana. el ciclo sustitutivo había logrado consolidarse en la segunda fase. en plena década del 60. comprender la naturaleza de los actores que impulsan estas transformaciones. por lo menos con fuerza suficiente para impulsar a una oligarquía diversificada a optar por la implantación de la valorización financiera. no están disociados. aquéllas bases materiales de la alianza peronista de los años 40. si no intacta. la articulación de los dos núcleos. así como Basualdo debería. Así. la licuación de las deudas privadas desde un estado totalmente cooptado y desguazado por el poder económico. cuando menos.

Sin embargo. y otra muy distinta es el problema mucho más complejo que remite al proceso de creación del valor. Si esto es así. Basualdo sostiene que el excedente no surge en realidad del endeudamiento. esta idea presenta un problema de acuerdo con la argumentación de Basualdo. a través de los cuales la oligarquía diversificada pasa a embolsar sumas astronómicas de dinero merced la lógica de entradas y salidas de divisas del país. imprimiendo el rumbo de la valorización financiera como una maquinaria perfecta de expoliación no solo hacia los trabajadores y sectores populares. lo cual impugna y hace caer en un oxímoron insalvable las ideas contrapuestas de «valorización» por un lado y el «mundo financiero» por otro. y que él mismo sustenta indicando la progresión de los porcentajes según el reparto del ingreso entre los distintos sectores sociales–. por momentos. adolecer. el uso 3 . ¿Revancha clasista o conflicto interburgués? ¿O quizás ambos elementos? Sin duda que Basualdo acierta al manejar estas variables. entiéndase. se desprenden algunas cuestiones que denotan un dejo de despreocupación a la hora de definir y precisar una serie de nociones teóricas. y en honor a la verdad. fuerza necesariamente a quien lo hace a emplear cierta rigurosidad metódica de la que Estudios. Más bien. sino de la transferencia regresiva de los obreros hacia el capital. quien afirma a caballo de su hipótesis «revanchista». el autor se arriesga a caracterizarla como la manifestación de un cambio en el «régimen social de acumulación» incurriendo en una contradicción que pone en riesgo el nudo gordiano de su argumentación. Pero. pero no termina de dejar en claro una articulación clara entre ellas. para Basualdo. O bien. No parece que Basualdo se proponga discutir la teoría del valor trabajo. por cierto. concepto de por sí complejo y que puede suscitar discrepancias sustanciales. Tal distribución interna del ingreso –que es lo que permite. hablar de una revancha clasista. Por lo demás. entonces se hace necesario repensar si efectivamente ocurre una transformación en el régimen social de acumulación a partir de la valorización financiera. En otras palabras: o bien el valor se crea en la circulación –finanzas– y hablamos de valorización financiera. La valorización. ni del aumento diferencial de las tasas de interés internas. . En primer lugar. remite sin más al viejo concepto acuñado por Marx sobre la forma en que se valoriza el capital. parece. proceso que es. escudándose en una masa de datos de abrumadora consistencia. como bien menciona Basualdo. Asimismo. una tercera alternativa –quizás dentro de la cual podríamos ubicar al autor de este libro– es que no se utiliza la idea de valorización en su cabal dimensión. olvida por momentos la tarea de la conceptualización. Esto no inhabilita. no se define sino por su funcionamiento. pero en una explicación que dista de ser satisfactoria. y se utiliza livianamente como una forma de mencionar un mecanismo económico específico. lo cual redunda en una descripción impecable e indiscutible. de la apropiación de trabajo no retribuido en la esfera de la producción. entender los mecanismos por los cuales los sectores dominantes se apropian del Estado «colonizándolo». según Marx. según el autor. donde una fracción del capital local diversificado terminó de imponer sus condiciones por sobre los monopolios y oligopolios extranjeros. si el excedente surge. al proceso de valorización propiamente dicho. Quizás el problema más discutido/discutible sea la propia idea de valorización financiera.de estado de 1976 en la intención de destruir algo que hacía tiempo funcionaba. acumula capital (ya sea en su forma dineraria o de medios de producción). En todo caso. una cosa es referirse a la forma histórica específica en que una fracción de la burguesía se apropia del capital. o bien el capital se valoriza en la producción. que el giro de la política económica respondió también al enfrentamiento interburgués. en la esfera de la producción y a través de la creación de valor mediante la aplicación de trabajo humano. sí es viable pensar ese golpe como la decisión de la clase dominante –en su conjunto– de cerrar definitivamente la crisis orgánica que desangraba su capacidad de dominación por lo menos desde mayo de 1969. y de acuerdo con lo que afirma el propio Basualdo). También en el caso del transformismo gramsciano. habitados por una densidad de sentidos y referencias obligadas. . aparecen elementos que no terminan de ser utilizados con la precisión que requieren. concepto que permite para Basualdo. la manera impecable en que Basualdo da cuenta de los circuitos monetarios y financieros. inseparable de la producción material de mercancías. con una lógica que ya no podría reconocer su filiación en el proyecto de industrialización de Perón y «su» burguesía nacional. no sólo hacia la burguesía de capital nacional sino fundamentalmente hacia los grandes consorcios industriales trasnacionales. si el excedente no se genera en la esfera de las finanzas (de acuerdo con la teoría del valor trabajo. pero la utilización de ciertos conceptos.

Es. pero que son sugeridos en su misma argumentación. no es su «espíritu de riesgo». Estado que muestra a partir de 1976 su carácter instrumental más notorio y pronunciado de todo el siglo XX argentino. La clase dominante en la Argentina moderna. obviando la discusión que se desprende casi groseramente de las evidencias que presenta. persiste entre líneas aquél dejo moralista que tanto perturbó al autor de La clase dominante en la Argentina moderna2 en su definición de la burguesía local. El trabajo no tiene pretensiones teóricas más allá de lo efectivamente desarrollado. y su predominio en el mundo de las finanzas por encima de cualquier actividad productiva de cierto riesgo. de quien muchos han bebido. y no han tenido la deferencia de citarlo por considerarlo «políticamente incorrecto» o por calificarlo peyorativamente como un «autodidacta» sin profesión. y es. maximizando sus beneficios. el que incurre en riesgo. Por otra parte. La obra se sustenta en la solidez empírica. Buenos Aires. La crítica. Jorge F. Sin embargo. como fundamentalmente en la cooptación de un sistema po1. Por último. pero que conducía en forma estratégica en alianza con otras fracciones de los sectores dominantes y en enfrentamiento con los sectores populares. sin dudas. subsiste en la caracterización de esa fracción que interrumpe el proceso de industrialización. No se desarrolla en absoluto. además– deuda de Basualdo con autores como Jorge Sábato y Milcíades Peña1 en su conceptualización de las clases dominantes multiimplantadas en la Argentina. quizás una mirada constructiva sobre lo que el libro nos deja. de acuerdo con esta interpretación. Si no es lo que Basualdo se propone en el libro. por momentos. la vieja y tradicional noción de una burguesía con racionalidad improductiva y especuladora –léase una burguesía que no invierte en capital fijo y que no arriesga–. el comportamiento de la oligarquía diversificada. termina por interrumpir y dilapidar un proceso de acumulación de capital que se encontraba en vísperas de un verdadero take off industrial –proceso que no encabezaba esa fracción. Vale aclarar que esto no implica que Basualdo se coloque como un apologista de las políticas económicas del período. paradójicamente «poco burgués» de ese sector que no responde a la definición clásica del «buen capitalista» (es decir. no solamente por ese afán que la lleva a devastar a los sectores populares sin miramientos. en el comportamiento «especulativo y parasitario». Por esto mismo. ni que el autor desconozca la regresiva distribución del ingreso de la argentina de los años 60 y 70. es sin dudas lo que la constituye en la más burguesa y «eficiente» de todas las fracciones del capital. el autor abre una puerta pero no cruza el umbral. Imago Mundi. sino su afán maximizador. que lo que caracteriza el comportamiento de la burguesía como tal. deba orientarse a sistematizar una serie de interrogantes que el autor nos muestra y nos provoca a pensar. el autor se vale del tranformismo como noción fundamental y es por eso que se hace más notoria aún la ausencia de un desarrollo más minucioso. es interesante señalar la evidente –porque el propio autor se encarga de aclararlo. surge claramente de los baches que el autor deja sin cubrir. De hecho. cuando menos una aclaración hubiera sido elocuente. 2. que por ansias revanchistas para con una alianza populista asentada en el peronismo de antaño. perdiendo de vista. 4 . En este último sentido. que tiene su momento de clímax en la gestión de Krieger Vasena. sino por su capacidad para subsumir en su lógica al sector más concentrado del capital trasnacional. Esa fracción de la clase dominante. en todo caso. Todo el libro está teñido de la tesis sabatina y en definitiva. en términos cuantitativos. Formación y características. Nuevamente. Es de notar la honestidad intelectual de Basualdo citando a Milcíades Peña. No obstante. Sábato. como bien lo demuestra Basualdo. 1991. que fuera presentado por Jorge Sábato casi como una entelequia omnisciente. las críticas para con ese período son contundentes y no hacen dudar del posicionamiento del autor. que este escurridizo actor. es quizás uno de los méritos más destacables del trabajo de Basualdo. sagaz y versátil merced su posición estratégica. Gramsci no es precisamente un intelectual «liviano» de conceptos y un tratamiento más exhaustivo de la política y su relación con los sectores económicos se hace necesaria. No se discute en todo el trabajo una conceptualización del Estado como manifestación de una relación social.del transformismo sólo es nominativo. No es por el «comportamiento anómalo» de la burguesía local que la Argentina padece un atraso relativo. y apenas si se mencionan sus implicancias. Sin embargo. el innovador. tanto en la economía. no es lo que Basualdo se propone en el libro. en ese sentido inobjetable. porque su burguesía se comporta como cualquier otra burguesía. el entrepreneur) donde radican las miserias de la economía argentina. pero que tendremos que esperar de una próxima publicación.

con nombre y apellido. comience a cobrar forma y a delinear sus diluidos contornos y aparezca. 5 . sin eufemismos.lítico moldeado a su imagen y semejanza.

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