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Veinticuatro ancianos. Esta escena hace recordar a Isa. 24:23 (LXX): "Reinar el Seor..

y delante de los ancianos ser glorificado". El hecho de que estos ancianos estn vestidos con vestiduras blancas, que pueden simbolizar justicia (ver com. Apoc. 3:4), y que tienen sobre sus cabezas "coronas" (stfanos, emblema de victoria; ver com. cap. 2: 10), ha inducido a algunos a sugerir que representan a hombres redimidos. En una interpretacin se explica que la 784 descripcin del trono celestial de los cap. 4 y 5 debe ubicarse en un tiempo antes de que comiencen a suceder los acontecimientos simbolizados por los siete sellos. Si as es, entonces los 24 ancianos, si son seres humanos, necesariamente deban ser hombres que ya estaban en el cielo en los das de Juan. Los adventistas a menudo los han identificado con los santos que se levantaron de sus tumbas cuando Cristo resucit (Mat. 27: 52-53; cf. Efe. 4: 8), pues se es un grupo que se sabe que fue resucitado. La resurreccin principal an se halla en el futuro (1 Tes. 4: 16). Por lo tanto, es un hecho que la presencia de seres humanos en el cielo no puede tomarse como una evidencia de que la resurreccin de todos los redimidos debe preceder a los acontecimientos que se describen en los sellos. Otra interpretacin compara a los 24 ancianos con las 24 rdenes del sacerdocio levtico. As como los sacerdotes ministraban delante de Dios en el santuario terrenal, as tambin Juan ve a 24 ancianos que ministran en el santuario celestial. Otros sugieren que los 24 ancianos simbolizan a Israel en su sentido ms amplio (ver com. Apoc. 7:4): dos ancianos por cada tribu: uno que simboliza al Israel literal; el pueblo de Dios antes de la cruz; y el otro, al Israel espiritual, la iglesia cristiana, el pueblo de Dios despus de la cruz. De esta manera pueden compararse con los 12 patriarcas y los 12 apstoles. Este parecer destaca el carcter simblico de estas representaciones, en vez de considerarlas como santos literales que estn ahora en el cielo (ver com. vers. l). Algunos intrpretes ven en los 24 ancianos a ngeles y no a seres humanos. Ponen el nfasis en que se describe a los ancianos como ministrando las oraciones de los santos (cap. 5: 8), una obra -dicen ellos- que difcilmente sera encomendada a seres humanos. Ropas blancas. Ver com. cap. 3:18.