Está en la página 1de 1

TAREA ETICA Y SOCIEDAD CAPITULO VI DE ETICA PARA AMADOR

Hernndez Trejo Luis Alberto

Este capitulo empieza diciendo que para tener una buena vida, el nico requisito es no ser imbcil. El autor define la imbecilidad tica desde el origen de la palabra misma: baculus, trmino en latn que etimolgicamente significa bastn. Todas las personas utilizamos bastones, es decir, pretextos para poder evadir la responsabilidad, que no ayudan a poder desarrollar el buen uso de nuestro albedrio y nuestra autocritica. Esta imbecilidad puede definirse en 5 clases principales: El que todo le da igual y dice no querer nada. El que todo lo quiere, no sabe decidirse. El que no sabe lo que quiere, no le interesa y se limita a hacer lo mismo que hacen los dems. El que sabe lo que quiere, pero quiere que llegue de una manera fcil, no tiene voluntad. El que confunde lo que quiere, vive en la fantasa eterna, pero se ha engaado. Este tipo de conductas necesitan elementos externos para justificar la nula reflexin de la vida y el fracaso en distintas reas de la vida, pero sobre todo el no poder llevar la buena vida. Sin embargo al tener conciencia, se puede llevar el propsito de ser sinceros con nosotros mismos y con nuestro entorno. La conciencia consiste en saber que las cosas no dan igual, ser responsables de que lo que hagamos sea con el mayor esfuerzo posible y sea lo mejor. Ser crticos en nuestra propia moral y ser responsables de nuestras acciones, sin intentar disfrazarlo bajo excusas. A esto, el autor menciona, que para lograrlo hay que ser egostas, pero no como regularmente solemos conocer el egosmo, sino como el saber qu es lo mejor para cada uno y esforzarse al mximo por conseguirlo. Esto refleja nuestro propio respeto y que de verdad nos valoramos: lo que pensamos, decimos y sentimos. Al deformar nuestras acciones con mentiras, terminamos deformando y estropeando nuestros objetivos y sueos, y al final, hasta nuestra intencin de vivir una buena vida; entonces se produce el remordimiento: saber que nos hemos tendido una trampa y no hay vuelta atrs para cambiar los hechos. La responsabilidad de reconocerlo nos da fuerza para ver que cada acto nos construye (o por el contrario, nos destruye) y modifica lo que fuimos inclusive el da anterior. Ser responsable es fabricar hoy, con aparentemente insignificantes decisiones, las personas que queremos ser maana.