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Antonio López Quiles

Antonio Lopez Quiles (Toño) neix a Mèxic


Districte Federal, fill de murcià i valenciana

Els seus pares van ser Antonio López Sánchez,


murcià i la seva mare Mercedes Quiles Kosinski,
els avis paterns Antonio López i María Sánchez –
murcians- i els avis materns Francisco Quiles –
valencià- i Mercedes Kosinski –belga-.

L'avi Antonio va morir abans de la República i


l'àvia María va quedar en el camp. El pare
d'Antonio s’han va anar a Madrid, es va afiliar al
PSOE, va treballar a Telègrafs i durant la guerra
s'incorporà a les forces de seguretat del Partit,
essent nomenat cap de frontera a la Jonquera.
Quan va acabar la guerra s’exilià França on va
ser internat al camp de concentració d’Argelés
Sud Mer.

L'àvia materna Mercedes filla de ferroviaris va arribar a Espanya, amb el pare que ve a
treballar en les primeres construccions dels ferrocarrils. L'avi matern Francisco era
membre del PSOE, treballava com comptable en el que ara és la RENFE, i allà va
conèixer a Mercedes. Després de la guerra surt exiliat a França i és internat al camp de
concentració d’Argelés Sud Mer. Va sortir cap a Mèxic l'any 1941, i l'àvia i la mare del
Toño i les seus oncles es van quedar a Espanya fins que van ser reclamats per Francisco,
arribant a Mèxic el 1945.

L’avia paterna i els oncles s'exilien a Caracas, Veneçuela, i el pare i la família materna
van acabar tots a Mèxic.

Antonio i la seva germana van anar al Colegio Madrid. Antonio va decidir residir a
Barcelona a l'any 2001.

Antonio López Quiles (Toño) nació en México Distrito Federal, hijo de murciano y
valenciana

Sus padres fueron Antonio López Sánchez, murciano y su madre Mercedes Quiles
Kosinski, los abuelos paternos Antonio López y María Sánchez –murcianos- y los
abuelos maternos Francisco Quiles –valenciano- y Mercedes Kosinski –belga-

El abuelo Antonio murió antes de la República, la abuela María quedó en el campo. El


padre de Antonio se fue a Madrid, trabajó en Telégrafos, se afilió al PSOE y durante la
guerra se incorporó a las fuerzas de seguridad del Partido, siendo nombrado más tarde
jefe de frontera en la Junquera. Cuando acabó la guerra se exilió en Francia siendo
internado en el campo de concentración de Argelés Sur Mer.

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La abuela materna Mercedes hija de ferroviarios llegó a España con su padre que vino
a trabajar en las primeras construcciones de los ferrocarriles. El abuelo materno
Francisco, estaba afiliado al PSOE, trabajó como contable en lo que ahora es la
RENFE y ahí se conocieron. Después de la guerra el abuelo Francisco se exilió a
Francia siendo internado en Argelés Sur Mer. Partió para México en el año 1941 y la
abuela con la mamá de Toño y sus tios se quedaron en España, hasta que fueron
reclamados por Francisco, llegando a Mexico en 1945.

Su abuela paterna y los tíos se exiliaron en Caracas, Venezuela, y el padre y la familia


materna terminaron todos en México.

Antonio y su hermana fueron al Colegio Madrid. Antonio decidió residir en Barcelona


en el año 2001.

Entrevista
¿Tu nombre y lugar de nacimiento?

Mi nombre es Antonio López y nací en México Distrito Federal el 4 de mayo de 1949.

¿El nombre de tus padres y de tus abuelos, y sabes el lugar de nacimiento de ellos?

Mi padre era Antonio López Sánchez y sus padres María Sánchez Navarro y Antonio
López Pérez, nacieron los dos en un pueblo que se llama La Paca de Lorca, en Murcia.
Por parte de mi madre, ella se llamaba Mercedes Quiles Kosiski, nació en Valencia, y
sus padres eran Mercedes Kosiski Ibarré, que nació en Bélgica y mi abuelo, Francisco
Quiles Igual, nacido en Valencia.

¿Tienes conocimiento de la vida de tus abuelos y de tus padres durante toda esta
época, de la República, la guerra y del exilio?

Sí tengo conocimientos pero bueno, más o menos hasta donde mi mente lo tenga
presente, porque hay cantidad de cosas que nos han contado desde pequeños y con el
tiempo lo olvidas o lo cambias incluso.

De parte de mi padre es más rápido porque cuando viene la República mi abuelo había
muerto. Mi abuelo y mi abuela eran campesinos, y mi padre a los 18 años sale de
Murcia y se va Madrid. Él se dedica a trabajar un tiempo, hace oposiciones para
Telégrafos y Correos y de hecho cuando viene la República está trabajando ahí. En
Madrid se incorpora al Partido Socialista Obrero Español y a la UGT, en ese tiempo se
ve que era obligatorio estar en los dos lados, y como militante incluso, participa más
activamente en todo lo que tiene que ver con la guerra.

Deja el puesto en Telégrafos y se incorpora a la Policía, trabajó muchos años ahí porque
el Partido Socialista sugirió a sus militantes que trataran de meterse en las fuerzas de
seguridad y él fue uno de los que aceptó. Estuvo prácticamente durante toda la guerra

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trabajando de policía y luego al final lo mandaron a la frontera de la Junquera, -de
Cataluña con Francia-, ahí estuvo como jefe de fronteras durante el último año y
posteriormente sale exiliado a Francia.

¿Qué pasa con tu abuela, porque dices que tu abuelo murió antes, pero y tu
abuela?

Mi abuela de hecho estuvo en el campo, se quedó en Murcia, tenía más hijos, mi padre
era el cuarto y todos los demás se quedaron con ella, conforme fueron creciendo se
fueron desperdigando, pero en particular mi padre fue el único que salió a Madrid.

¿Qué pasa con tu padre cuando termina la guerra?

Sale exiliado a Francia, va a un campo de


concentración, a Argelès Sur Mer y luego
pudo contactar con gente, que a través del
general Cárdenas, alquilan un castillo por
Narbonne, que se llama el Chateau de la
Reinalde. De eso me acuerdo muy bien
porque nos lo contaron siempre, desde
pequeños. Junto con otra gente, él y
algunos familiares pudieron ir a ese
castillo y estuvieron una temporada.

¿Tú padre estaba trabajando en


Francia?

Lo que pasa es que estuvo en el campo de


concentración, se escapó del campo, de
hecho antes de la República había
muchos primos que vivían en Francia, y
él pudo estar con ellos una temporada. Lo
volvieron a coger y lo llevaron a trabajar
a las minas en Francia, vigilado por
alemanes. Se pudo escapar también de ahí
acaba en este castillo, que al final fue la
salvación para poder ir a México. En el
41 me parece, se va a México en barco,
no es de los primeros que emigran.
Abuelos maternos

¿Se va él solo?

Sí es el único, mi abuela con mis tíos se quedan en España, de hecho cuando quieren
salir de Murcia, les toca la parte franquista y se quedan trabajando hasta que en el 49 mi
abuela con sus hijos logran irse a Caracas. Entonces mi padre estaba en México y la otra
parte de la familia en Venezuela, Caracas.

¿Cómo es la historia por parte de tu madre?

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De parte de mi mamá, mi abuelo trabajaba en los ferrocarriles como contador, bueno no
había en aquella época lo que es ahora la Renfe sino que estaba todo por regiones, creo
que era la parte de Levante donde trabajaba y le tocó la guerra siendo contable.
Entonces de alguna manera se incorporó por la parte administrativa, él estuvo como uno
de los jefes de la pagaduría central, estaba en Cuenca y ahí pasó gran parte de la guerra.
Él era también del Partido Socialista y de la UGT.

Mi abuela materna cuando vino la guerra, se quedó en Valencia con sus hijos y cuando
mi abuelo se va a Cuenca, se separan
y ya no se vuelven a ver hasta
México, nueve años después, o sea
se pierde el contacto.

Hay una historia de tu abuela


¿no?

Mi abuela es belga de nacimiento, de


madre francesa y padre polaco.

¿Cómo llega a España?

Sí, lo que pasa es que el padre de mi


abuela y también su abuelo eran
ferroviarios. Mi bisabuelo era
ingeniero y fue de los que se
vinieron a España a hacer las
primeras construcciones de los rieles
de ferrocarriles y luego con el tiempo
se quedaron a vivir en Valencia.
Entonces como mi abuelo también
trabajaba en ferrocarriles ahí se
conoció con mi abuela.

Bisabuela de Toño

¿Sabes el recorrido de cada uno de ellos?

Bueno mi abuela se quedó en España hasta el 45, con mi mamá y sus hermanos, en
Valencia y en Madrid, de hecho mi mamá nace en Valencia, mi tía Paquita también y los
otros dos hermanos en Madrid, en plena guerra. Se quedan hasta que pueden irse al
norte, a Santander y coger un barco que parte a México, para ese entonces mi abuelo ya
estaba ahí y los había reclamado, él había llegado en el 41.

Mi abuelo sale exiliado a Francia, está también en Argelès Sur Mer, ahí conoce a mi
padre, eran del Partido Socialista. Es una cosa muy curiosa porque entre ellos no había
mucha diferencia de edad, mi abuelo nació en 1901 y mi padre en 1908, entre ellos hay
siete años de diferencia. Bueno hacen muy buena amistad porque congenian en muchas
cosas y lo curioso es que estando en el campo de concentración, en una de las cartas que
le manda mi abuelita a mi abuelito, está una foto de mi mamá muy jovencita y mi papá

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conoce a su futura esposa, la conoce por una foto que lleva mi abuelo, una cosa curiosa
¿no?

¿Tienes una idea de cómo fue el exilio para ellos?

En México, al principio fue como en la mayoría de la gente, muy complicado porque


tenías que adaptarte a nuevas costumbres, dejar lo que para ti quizás había sido toda tu
vida, tu desarrollo, la familia. Hay familias que todavía siguen viviendo una en una
parte y otra en otra parte. El buscar trabajo, adaptarse a unas condiciones
climatológicas, sociales, políticas totalmente diferentes. Yo creo que después de haber
pasado toda una guerra la gente ya venía con la mente totalmente abierta para lo que
pudieran encontrar y salir adelante. Son gente muy luchadora y pues que de alguna
manera México, yo
creo, era un campo
abierto para la gente
que venía, porque
había 20 millones de
habitantes en toda la
República Mexicana,
-la Ciudad de México
creo que tenía 2
millones-, estaba todo
por hacer, realmente
faltaba gente, había
mucho trabajo y
pudieron incorporarse
de alguna manera y
salir adelante.

Padres de Toño cuando se casaron

¿Tú sabes si ellos pensaban que iban a regresar a España?

Creo que era una constante, siempre estaba en la mente volver, siempre era “bueno,
dentro de poco volveremos a España”, pero ya se quedó al final como una anécdota
porque no sucedió. Volvieron mucho después, después de la muerte de Franco. De
hecho, mi abuelito murió en México antes de que muriera Franco, o sea él nunca pudo
regresar, mi padre y mi madre sí. Mi abuelita de Caracas se fue a vivir con nosotros,
estuvo 10 años viviendo en México y ahí murió, tampoco volvió ella a España.

De alguna manera por su trabajo profesional cotidiano se incorporaron a la cultura


mexicana, de hecho mi abuelo estuvo trabajando muchos años en un rancho como
administrador y después las cosas le fueron más o menos bien y pudo poner lecherías.
Estuvo trabajando en esto y a la par era director deportivo del Politécnico Nacional en la
Federación Mexicana de Ciclismo. Mi abuelo aquí en España, en Valencia, era ciclista,
de hecho ganó una vuelta a Murcia, una vuelta a Valencia, o sea que era amateur pero
bastante bueno. De esta manera en México pudo reengancharse otra vez a su deporte

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amado, de hecho él fue quien organizó todos los estatutos y reglamentos de la
Federación Mexicana de Ciclismo.

Mi padre estuvo trabajando en lo que encontró, al final pudo caer en una compañía
vinícola mexicana, estuvo muchísimo años de gerente de compras e hizo su vida en
México, aunque yo sé que mentalmente siempre quería volver a España, siempre estaba
esta constante aunque cada vez más guardadita, las neuronas estaban ahí medio
escondidas, pero de alguna manera era algo que tenían siempre presente.

¿Llegaron a mantener actividades políticas relacionadas con la política española,


con los Socialistas?

Mi abuelo y mi papá eran militantes socialistas y de la UGT, estuvieron cotizando,


normalmente iban a las reuniones, esto se fue perdiendo con el tiempo pero en general
me acuerdo que de pequeño iba a las reuniones. A veces nos llevaba mi papá al Partido
para ver qué es lo que pasaba. También estaba la constante de ir al Centro Republicano
Español, en donde de alguna manera congeniaban todas las tendencias, ellos siguieron
de alguna manera militando en ese sentido.

¿En tu casa se hablaba mucho de la guerra, del exilio?

De hecho siempre se hablaba de la guerra, de la República, de lo que podía haber sido y


no fue, se permitía mucho especular. Siempre fueron muy críticos no sólo con la historia
pasada reciente sino incluso con la que se vivía actualmente en España y en México,
porque de alguna manera ellos también estaban siempre atentos a lo que le ocurría en
México.

Pero sí, en las


comidas siempre
había pláticas en
las que salía este
tema, remitía a
la vivencia que
habían tenido en
la guerra civil o
en la República
y que de alguna
manera nos
marcó tanto a mi
hermana como a
mí, porque eso
siempre nos dejó
una huella.

¿Cómo
repercutió en ti la vida del exilio y cómo va siendo tu vida cotidiana desde
pequeño?

Bueno, primero nací yo luego nació mi hermana, con un año y medio de diferencia y
desde que tenemos uso de razón, la política y el exilio estaban siempre presentes, eso

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hizo que a nosotros nos mandaran a estudiar a un colegio formado por refugiados, el
Colegio Madrid y que de alguna manera era nuestro segundo hogar. Ahí siempre había
gente que rascabas un poquito y eran amigos de los padres o de los abuelos.

Nosotros íbamos mucho a la casa Valencia y al Centro Republicano. Siempre nos


movíamos dentro de un parámetro de refugiados españoles. Yo desde pequeño siempre
pensaba en la República Española, de hecho para mí era inconcebible que no hubiera
otra cosa que la República, de hecho todavía sigue siendo. Esto te forma en la mente un
país ideal ¿no?, También alguna cosa que uno cree que puede ser a futuro, porque ya lo
pasado ha pasado, pero bueno que hay ciertos valores y ciertos principios que uno tiene,
los defiende, y te forjan una idea de cómo crees que tiene que ser un país. De hecho ese
país ideal no es una realidad, evidentemente, pero es una posibilidad que yo considero
muy importante que se pueda lograr.

Grupo de clase

¿Cómo era un día cotidiano en tu vida y cómo te influye la escuela?

Un día cotidiano era levantarse, a las ocho de la mañana estábamos en el colegio hasta
las dos menos cuarto más o menos, que era el horario docente tradicional en esa época.
La gente que nos daba clases también eran refugiados igual, había una correa de
transmisión directa entre la casa y la escuela. En la tarde era llegar a la casa y muchas
veces amigos del colegio venían a comer a casa o yo me iba con ellos, pero en el fondo
seguía siendo el mismo grupo y todo esto fortalecía más los lazos de unión que de por sí
ya eran muy fuertes.

¿A qué lugares iban?

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A la casa Valencia, después fuimos al Centro Asturiano porque de alguna manera era un
lugar muy grande, que existía ya desde muchísimos años antes y que acogió tanto a
refugiados como a residentes, eran muy tolerantes.

¿Tu inserción en el mundo mexicano cómo se da? ¿La gente te reconoce como
español o como mexicano? ¿Tenías amigos mexicanos o españoles?

Creo que fue algo muy común en todos nosotros que hasta los 17 o 18 años, que
estudiamos la preparatoria, nuestro medio seguía siendo el de los exiliados,
prácticamente no había contacto con otro tipo de personas y menos con mexicanos,
excepto quizá por donde uno vivía.

Cuando entras a la universidad es el primer choque con una realidad que teníamos
olvidada pero que estaba ahí presente, que no le habíamos dado la suficiente
importancia. Te das cuenta que hay otra gente y que además no tiene ni idea de que
hubo una Guerra Civil, ni que
en España había una dictadura.
Ahí es el primer choque con la
realidad mexicana, que es
constante en casi toda nuestra
generación. Esta situación me
obligó a tratar de recuperar el
tiempo perdido, a darme cuenta
de que nosotros estábamos
insertos en una sociedad, con
una dinámica que en principio
yo no entendía mucho, pero
que poco a poco me obligué a
entender y a incorporarme más,
incluso participé políticamente
en algunas organizaciones.

¿En tu casa, la cuestión


gastronómica era española
regional o hay influencia de
la comida mexicana? ¿Cómo
vas aprendiendo a comer
otras cosas?

Sí bueno, durante toda la vida,


digamos el 90 y tantos por
ciento, era comida española y
sus diferentes variantes porque
mi madre había sido
valenciana, cocinaba muy bien
y no sólo comida valenciana
sino de todas las regiones de
España.
Toño y su hermana Marimé

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La comida mexicana realmente se incorporaba muy poco, había una chica que ayudaba
a mi mamá en la casa y pues alguna vez nos enseñó algunas cosas, que igual no
sabíamos qué eran, pero ahí empezamos, muy lentamente porque no era algo habitual.
En la casa uno no pedía que fuera una comida mexicana sino que se siguiera con la
española que me encantaba, pero algunos platillos mexicanos se hacían una vez a la
semana y lo agradecíamos mucho.

De hecho cuando ya salgo de la universidad, dentro del impacto cultural que uno tiene
también se da el impacto gastronómico ¿no?, la incorporación es totalmente diferente de
comida, sabores, olores y que de alguna manera me abre una perspectiva muy grande y
que poco a poco fui incorporando, pero bueno tampoco mucho.

Cuando salía a reuniones o fiestas con los amigos, nos íbamos acercando a todo lo que
eran los tacos mexicanos ¿no? y al final era clásico después o antes de ir a una fiesta,
comer unos tacos, que me encantan también.

¿Tú trabajaste en México? ¿Tus trabajos tuvieron relación con el exilio, o sea
conseguiste trabajo a través de amigos o relaciones de refugiados españoles?

Estudié Física en la UNAM y un año antes de acabar la carrera pedí la posibilidad de


dar clases en el Colegio Madrid y me la dieron. Mi trabajo fue dar clases de física en el
colegio, luego poco a poco fui dando a otros grupos y acabé dando también
matemáticas, y entonces ahí estaba la relación otra vez con el exilio.

Por otro lado, dos años después, en la universidad tuve la posibilidad de hacer una
oposición y optar por dar una clase, entonces llevaba las dos caras que siempre me han
marcado: la española y la mexicana, por el lado de la docencia.

¿Cuántos años trabajaste en el colegio Madrid?

En el colegio Madrid trabajé 15 años y más tarde salimos del colegio para formar otra
escuela, el Instituto Escuela, que también estaba relacionado con gente del exilio y que
de hecho su nombre tenía una relación muy clara con una tendencia política social
pedagógica que nosotros queríamos mantener en alto y que todavía perdura.

¿Estabas implicado políticamente en México?

De hecho cuando entré a la universidad es 1968, un año clave para todos, entré al
Comité de lucha de la Facultad de Ciencias y estuve unos años colaborando dentro de la
Facultad. Durante muchos años fui representante de los alumnos en este Comité y luego
estuve en el Partido Comunista Mexicano que me desilusionó totalmente y lo dejé. Fui
militante del Partido Socialista Obrero Español en México y estuve en la ejecutiva una
temporada.

¿En qué momento decides cambiar tu vida mexicana por venir a Cataluña? ¿Ya
conocías España? ¿Cuál es el motivo por el que vienes concretamente a Barcelona?

Después de la muerte de Franco evidentemente mis padres vienen a España y poco


después vengo con mi hermana y una prima, entonces empezamos a darnos cuenta de

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que en primer lugar la España que nosotros conocíamos, al menos a nivel oral y de
lecturas y demás, era otra, no tenía nada que ver con la España que yo venía a visitar,
pero había algo muy entrañable que entró todavía, algo qué sentías, que conocías a todo
el mundo en la calle, es como si fuera tu familia aunque no fuera así, pero en última
instancia los sentías muy cercanos.

Toño con Sonia

¿Qué impacto tienes al llegar con respecto a la idea que tú tenías de España?

Claro es que yo siempre en la mente tenía, lo que decía hace un rato, una España
idealizada totalmente, una España que ya había pasado pero que para mi era muy
importante mantenerla. Y al llegar te das cuenta de que el mundo es muy diferente de lo
que te comentaban, desde la perspectiva religiosa por ejemplo, valores que yo no
entendía muy bien; lo mismo con el lenguaje, pues a lo mejor la misma palabra
significaba cosas totalmente diferentes, que te hacía incluso chocar porque al hablar te
decían “tú eres de México ¿no?” “eres mexicano”, cuando uno se sentía muy español
¿no? En México yo era el español y de alguna manera esta ambivalencia la tenemos
toda la vida y la seguiremos teniendo, formará parte de nuestra existencia.

¿Regresas a México con tu hermana y después vuelves otra vez?

Sí hice varios viajes, trabajaba y de alguna manera ahorraba y poco a poco me fui dando
cuenta de que el gusanito de venirme a vivir a España cada vez lo tenía más fuerte me
iba comiendo por dentro y vengo en el 2001.

¿Por qué eliges Barcelona?

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Porque en todos mis viajes que he hecho me encantó, es una ciudad que siempre me ha
gustado muchísimo. Por otro lado está la familia que se había venido de Murcia a vivir
aquí. En casa siempre surgía el tema de Barcelona porque había muchos amigos de mi
padre, que aunque la mayoría eran socialistas, tenía amigos que eran anarquistas y
Barcelona siempre fue un tema muy simbólico, muy importante. Además cuando me
vine de México venía con gente que tenía muchas ganas de radicar en Barcelona.

Por la lengua no en particular porque aunque mi madre era valenciana y algunas veces
en casa hablaba
valenciano con
mi abuela,
nosotros no
participábamos
en esto, y era lo
único que me
ponía un alto
¿no? Pero
bueno de todas
formas mi oído
estaba un poco
acostumbrado y
no tenía ningún
problema.

Padres de Toño

¿Desde que llegaste has tenido curiosidad de ver dónde viven tus padres? ¿Has
estado reconstruyendo el pasado de tu familia buscando raíces?

Sí, sí claro desde que llegué empecé a buscar las raíces, de hecho localicé donde vivía
mi padre, más o menos recorrí los sitios que me contaba mi padre que había estado, los
campos de concentración. De hecho fui un año a Francia, traté de buscar este castillo
donde estuvo, pero no lo encontré porque me di cuenta que me había equivocado unos
cuantos kilómetros, pero tengo la firme intención de volver. Y siempre he seguido con
mucha atención estos movimientos que se han hecho del exilio y en la medida en que yo
puedo, trato de participar e incorporarme, de estar atento ¿no? a todo lo que sea.

¿Cómo te has encontrado en Cataluña? ¿Has sido reconocido como hijo de


exiliado?

Bueno he sido reconocido, sí y no, o sea por un lado me gustaría que las cosas fueran
bastante diferentes de lo que han sido, porque de alguna manera lo que significa el tener
una lengua, una forma de expresión, incluso una concepción del mundo un poco
diferente a lo que yo encontré en Barcelona, me ha puesto como una especie de
parapeto, ¿no? que ha dejado muy marcado que no soy español ni catalán.

Por otro lado he visto que la gente es bastante flexible, tolerante y no he tenido
marginación de ningún tipo en cuanto a acceder a puestos de trabajo o a poder hablar
con la gente, siempre me han hablado con respeto.

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Me he sentido bien aunque hay cosas que me gustaría que fueran diferentes, por
ejemplo que hubiera una reivindicación formal de todo lo que fue el exilio, de todo lo
que significó, que de alguna manera, por ejemplo, no existiese este problema de los
pasaportes, de las nacionalidades, que cuando se recupera la nacionalidad española de
alguna manera parece que hay españoles de primera y de segunda ¿no? Todas estas
cosas que parece que son tonterías y trivialidades en el fondo significa que hay siempre
un puntito de diferencia con respecto a los demás y eso es algo que no me gustaría que
existiese, pero bueno, yo sé que es un problema serio y que no es tan fácil.

¿Para ti ha sido fácil encontrar trabajo aquí?

Por la edad ha sido complicado, yo creo que en todo el mundo es un factor que a partir
de los 45 años influye mucho a la gente que va a contratar a alguien. Por otro lado,
venía con la mente totalmente abierta de encontrar el trabajo que fuera, no tenía ningún
problema, aunque mi formación siempre fue a través de la docencia. También reconozco
que pensé que aquí en España no era tan fuerte como en México el compadrazgo, pero
sí, estas cosas funcionan.

Siempre has sido un activista, entre comillas, político ¿Se ha acercado alguien de la
UGT o del Partido Socialista o te has acercado tú a ellos? ¿Has intentado participar
aquí?

Cuando llegué traje


unas cartas del Partido
Socialista e intenté
dárselas personalmente
a Maragall, pero no
pude, tuve que dárselas
a la secretaria, y para mi
era muy importante
poder transmitir lo que
estaba detrás de la letra
impresa. De hecho
nunca supe si llegaron o
no, no hubo una
contestación escrita y
nunca me incorporé
formalmente al Partido
Socialista.
Carnet de UGT

¿Qué ha significado para ti ser hijo de exiliados? ¿Cómo ha influido esto en tu


vida, en tu manera de pensar y de actuar?

Creo que de alguna manera ser hijo de exiliados te da esta dualidad ¿no?, de que no
estás ni en un sitio ni en otro, ni mental ni físicamente, porque estás pensando siempre
en pasar de un lado a otro. Tu familia está dividida, yo tengo mucha familia en México,
y hay familia aquí, esto es un problema, no es fácil sobrellevarlo, hay momentos en los
que uno quisiera estar más cerca de su gente, de la familia.

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Por otro lado yo creo que ser hijo de exiliado te permite darte cuenta de que al final lo
importante es que no haya fronteras, que somos seres humanos como debe ser, te
permite ser mucho más abierto, más tolerante, te permite darte cuenta de que en todas
las culturas hay cosas buenas y a veces nosotros mismos nos ponemos barreras mentales
y que son absurdas, que de alguna manera puedo hacer cosas que parece que no las
podría haber hecho porque mi ideología me cercenaba una posibilidad real, y que no la
veía.

Te permite darte cuenta que hay un factor muy importante que es el factor humano, que
independientemente de en qué parte del mundo te encuentras, hay que ponerlo en
primera instancia, que permita que todo a su alrededor tenga sentido.

Por otro lado en México conocí muchos exiliados argentinos, uruguayos, de las
dictaduras de Sudamérica y coincidimos muchísimo, parecen muy diferentes las
culturas y las historias, pero hay ciertas cosas que son comunes: estas ideas de ser más
abiertos, tolerantes, de no cerrarse en banda a las cosas, a la gente, sino tratar de ser más
críticos con uno mismo.

Te instalas en Cataluña. ¿Cómo has visto España esta cuestión de la memoria


histórica?

Parto del hecho de que en la transición se dejaron muchísimas cosas que para mi eran
muy, muy importantes, dicen que se avanzó en el sentido de unidad y de progreso
económico, y yo creo que siguen estando ahí presentes muchas cosas, el hacer juicios
políticos realmente a los culpables del golpe del 36. Todavía está latente la cantidad de
cosas que aún no están resueltas, justamente porque no se ha abierto esa posibilidad que
en países de América del Sur se están haciendo. Esto falta en España, muchísimo, aquí
es “olvídate de lo que pasó”, y yo creo que nunca hay que olvidar la historia.

España trata de juzgar en otros países a gente que ha hecho unas burradas, igual que
Franco aquí, que hizo unas barrabasadas, y con qué cara aquí no lo hace, no se atreve, a
mí esas cosas me enferman, me molestan, y siento que en España hay que hacerlo y
cuanto antes sea mejor, pues al final se va a olvidar todo, y se va a perder y se va a
perder una oportunidad importantísima.

Hay que ser valientes y tomar el toro por los cuernos y enfrentar esas cosas que de
alguna manera a la gente como que le da igual y no le importa, pero yo creo que esto de
la memoria histórica es algo que tiene que estar y no perderla nunca de vista. Yo de
hecho participo en una organización de la memoria histórica para recuperar ciertas
cuestiones que son fundamentales y que creo que no se deben de perder. Esto le daría
mucho más sentido a España en cuanto a su proyección internacional.

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