LAGARTO, mosca, grillo

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LAGARTO, mosca, grillo, reptil, sapo, asquerosos seres, para mi alma sois hermosos. Porque Iris, señala con su regio pincel, vuestra sonora ala y vuestra agreste piel. Porque, por vuestra boca venenosa y satánica, fluyen notas habidas en la siringa pánica. Y porque todo es armonía y belleza en la naturaleza.

RELOJ RUSTICO
Aquel tajo cerril de la montaña, El campesino y yo Tenemos por reloj: la una es un barranco, Otro las dos; las tres, las cuatro, otros; la aguja es la gran sombra de un peñasco que brota con pasión; la esfera, todo el monte; el tic-tac, la canción de la cigarras bárbaras, y la cuerda la luz…¡Espléndido reloj! ¡Pero sólo señala puntualmente las horas, en los días que hace sol!

(LA LLUVIA)
Ha enmudecido el campo, presintiendo la lluvia. Reaparece en la tierra su primer abandono. La alegría del cielo se desconsuela a veces, sobre un pastor sediento. Cuando la lluvia llama se remueven los muertos. La tierra se hace un hoyo removido, oloroso. Los árboles exhalan su último olor profundo dispuestos a morirse.

LA PALMERA LEVANTINA La palmera levantina, la columna que camina. La palmera... la palmera... La palmera levantina, la que otea la marina, la mediterránea era. La que atrapa la primera ráfaga de primavera, la primera golondrina. La que araña los luceros y se ciñe los encajes de las nubes a los zancos datileros. La que brinda sol en grano al verderol. La que se arroja de bruces contra el Sol. El magnífico incensario que se mece solitario. La palmera... la palmera... Al final de una colina, contra azul extraordinario... la palmera levantina. La palmera lo primero que ve el ojo marinero de los mares de levante. La palmera la que encuna al arcángel de la luna, la palmera de Alicante. Vedla, fina, palpitar en el confín. Vedla, presa, en la retina de Azorín. Como manos compañeras, al dejar mis anchos valles y marchar de una mentira bella en pos, como manos, desde fondos de horizontes y colinas me dijeron las palmeras levantinas, «¡adiós!»

LA GRANADA
Sobre el patrón de vuestra risa media, reales alcancías de collares, se recorta, velada, una tragedia de aglomerados rojos, rojos zares. Recomendable sangre,enciclopedia de rubor, corazones, sin mollares,

con un tic-tac en plenilunio,abiertos, como revoluciones de los huertos.

Azahar
Frontera de lo puro, flor y fría. Tu blancor de seis filos, complemento, en el principal mundo, de tu aliento, en un mundo resume un mediodía. Astrólogo el ramaje en demasía, de verde resultó jamás exento. Ártica flor al sur: es necesario tu desliz al buen curso del canario.

FLOR - del almendro
Flor del almendro temprano: preliminar inocencia. Aún no ha hecho el frío cano discursiva su abstinencia. Aún la verde diligencia es ociosidad sutil; y ya, a pesar del hostil, en su detrimento, enero, por su testigo primero se propone blanco abril.

ROSA DE ALMENDRA
Propósito de espuma y de ángel eres, victima de tu propio terciopelo, que, sin temor a la impiedad del hielo, de blanco naces y de verde mueres. ¿A qué pureza eterna te refieres con tanta obstinación y tanto anhelo?.... ¡Ah, sí!: tu flor apunta para el cielo en donde está la flor de las mujeres. ¡Ay! ¿por qué has boquiabierto tu inocencia en esta pecadora geografía, párpado de la nieve, y tan temprano? Todo tu alrededor es transparencia, ¡ay pura de una vez cordera fría, que esquilará la helada por su mano!

Limon
OH LIMÓN amarillo, patria de mi calentura. Si te suelto en el aire, oh limón amarillo, me darás un relámpago en resumen. . Si te subo a la punta de mi índice, oh limón amarillo, me darás un chinito coletudo, y hasta toda la China, aunque desde los ángeles contemplada. . Si te hundo mis dientes, oh agrio mi amigo, me darás un minuto de mar.

ELEGIA AL GALLO MIGUEL HERNÁNDEZ Pirotécnicas pompas; y esplendores aunque no fugitivos; ufanía con peines de colores -de arreboles altivos. Gabriel en una sola pata puesto, cojo por la mañana, la barba capuchina, doble y grana, y a lo pirata, a lo prelado el gesto. Intérprete feliz de los donjuanes; sultán de los sultanes de los patios, harenes,

en donde tú, galán entre galanes por turno amaste a cada concubina: ¡Ay!, sus noches en círculo, sartenes quema la inquisición de la cocina, panderos de carbón por concordancia, para que baile, en partes, tu arrogancia. Afeitado el colgante que se plisa como concha de púrpuras plurales al pie de tu garganta bajo tu canto, guía de corrales; depuesta tu soberbia, que se pisa y tropieza en andando de ser tanta, sobre la porcelana de los platos; adán, sin tus ornatos como un triunfo en tu cola surtidores: ¡Tú!, a quien avergonzaban las mejores vestiduras, desnudo, dejas frío al corral y al dìa viudo. Ya no alzarás tu mano de espolones, colmillos cabriteros, para con tu rival, los dos saltones, batir tus ambiciones de rey galante de los gallineros. Ya tu amor caballista, en el instante de las sucesiones, a la potra imprevista, como por lujo y gala, no abrirá arcos de triunfo con el ala, mientras, segundo sexo, clava el pico sobre el lugar en amarantos rico. Trillos de pluma y parvas cantadoras, américas de bulla a tu conquista, ya no darás, ni escolta a sus puestas. ¡Sin pronóstico quedan las auroras y sin esposo un clavelar de crestas! Galán, tus arrebatos de claveles, en corros de manteles y cristales me espera; tu vanidad guerrera, tu cadáver tenorio, así como el conducto anunciatorio de las luces, en roldes de madera, mientras tus plumas van, arcos sin tino. sus flechas disparando a tu destino.

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