Alfonso Reyes, prosa volátil

Jezreel Salazar

No estás allí, rodeado de cemento, y negros corazones de notarios, y enfurecidos huesos de jinetes: vienes volando. Pablo Neruda

desde hace tiempo he tenido el proyecto de escribir un texto en el que realice un recuento de los múltiples modos en que escritores diversos hablan sobre el movimiento del polvo visible en los haces de luz, casi siempre más perceptible cuando el día se encuentra en su más alto esplendor. El escrito estaría constituido por dos elementos básicos unidos entre sí: una antología de fragmentos literarios sobre esa visión casi fantástica de entes diminutos que nos rodean y sobrevuelan a diario pasando prácticamente desapercibidos, ceñida a una reflexión sobre el arte de la descripción. Pongo un ejemplo mínimo. En su novela corta La nube de smog, italo Calvino incluye el siguiente pasaje:
Para concentrarme mejor, escribí el artículo en casa, tendido en la cama. Un rayo de sol que bajaba en diagonal por el pozo del patio entraba por los vidrios y lo veía atravesar en el aire de la habitación una miríada de motas impalpables. El cubrecama debía estar impreg-

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ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO...

nado; un poco más y me pareció que quedaría cubierto de una capa negruzca, como los listones de las persianas, como el pasamanos de la galería.9

La intención de ese ensayo imaginado sería intentar comprobar cómo todo el proyecto literario de Calvino podría ser deducido de esta imagen. Y así con el resto de los autores elegidos. imaginar un texto es siempre anticipar una idea del mundo, de la manera en que lo representamos, y ésta siempre se halla adscrita a una tradición con la que es necesario lidiar, a una corriente de textos previos que han dado forma a la realidad de un modo más o menos similar o lejano. Abrazar la tradición es un modo de combatirla y viceversa. ¿A qué tradición respondía el tipo de texto que había adquirido existencia en mi tintero imaginario? ¿Se trataba de escribir un ensayo de crítica estilística o un catálogo comentado de escenas literarias? ¿Tal escrito iría a parar a una revista académica especializada en cuestiones de estilo y figuras retóricas, o a un libro de ensayos? ¿Era necesario tener eso claro antes de comenzar la redacción de esa obra tantas veces soñada? Conforme estos interrogantes siguieron apareciendo una y otra vez en mi cabeza, me di cuenta que seguramente había sido al leer algunas páginas de Alfonso Reyes como nació en mí la idea de ese extraño texto, mitad inventario, mitad reflexión crítica. Me refiero a aquellos escritos del ateneísta en los cuales lleva a cabo una operación parecida: hacer una relación crítica de los pasajes en los que algunos autores han dado cuenta de cualquier tema por más banal
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Ítalo Calvino, Los amores difíciles, p. 214.

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incluido en su libro A lápiz. a Ovidio. sino en una multitud de escritos en los cuales utiliza la misma estratagema derivada de su ansia coleccionista: la asociación libre 10 Alfonso Reyes. provenientes de universos disímiles (Nietzsche. Pienso por ejemplo en “Estornudos literarios”. Y aunque en momentos resulta descomunal tal universo de alfileres literarios que va situando estratégicamente para construir su arquitectura prosística. 163. Al sumergirnos en ese texto también se nos revelan la erudición y curiosidad intelectuales de Reyes..10 La idea de un catálogo crítico no aparece sólo en sus “Estornudos literarios”. de molestia sonora. p. Ahí observamos no sólo la gracia de Alfonso Reyes para acumular citas referidas al arte de estornudar. 25 . nunca deja de ser entretenido y aleccionador el uso que hace de las referencias y las citas. Homero. las cuales no tienen parangón en la historia del pensamiento hispanoamericano.Jezreel Salazar que pueda éste parecer. El catálogo es incompleto pero monstruoso: el autor cita multitud de autores y obras.. evitando provocar en el lector el mismo gesto de repudio corporal. Plutarco. a la literatura rabínica. Gogol. Menciona de igual modo manuales de urbanidad como el Cortesano de Castiglione o el Galateo español de Lucas Gracián Dantisco. Él mismo enuncia tal preceptiva de esta manera: “Hay que ennoblecer la cita. o en todo caso de tedio o sueño —cuando se acude al bostezo. Jenofonte. Canabes. no ennoblecerse uno con ella”. Obras completas III. que textos de etnología médica como el Mœurs intimes du passé del Dr. Los nombres parecen no tener fin: Quevedo. Remite al Libro de buen amor del Arcipestre de Hita. Góngora. Walter Scott). mellizo contrario del estornudo.

. De algún modo.. una reflexión en torno a los ademanes que no gozan de prestigio literario. Siete ensayos sobre Walter Benjamin. 26 . p. búsqueda de perfección: “Saint-Simon y América”. Susan Sontag afirma que “coleccionar expresa un deseo que vuela libremente y se acopla siempre a algo distinto. en el mejor de los casos. protagonista de una de sus novelas.12 Esto es justamente lo que le 11 12 Beatriz Sarlo. o el primer paso para emprender su búsqueda. “El enigma de Segismundo”. Decía Beatriz Sarlo que la pasión del que colecciona “se alimenta del deseo de completud y del saber que ella es. También recuerdo ahora otro texto titulado “Los gestos prohibidos” incluido en Calendario.. ‘mimesis’ es originalidad. La creación es imposible sin modelos a los cuales acudir. hace pensar que el escrito puede versar sobre infinidad de temas: el arte del maquillaje.11 Se me vienen a la cabeza (un viento ventila los estantes de mi memoria) los siguientes escritos que buscan cumplir con ese ímpetu acumulativo que en Reyes es herencia helenista. “El paraíso vasco” o “Cuaderno de lecturas” son ejemplos claros de lo anterior. provisoria”.) Al describir la pasión fundamental de ‘el Cavaliere’. las fantasías lúbricas de una mujer española.. El amante del volcán. 36. (Tal es uno de los títulos que han revoloteado en mi mente. 34.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. nunca habría ideado el proyecto de ese texto sobre ‘el polvo mágico’. Susan Sontag. las características contemporáneas del tráfico de narcóticos. p. el cual me gusta por su capacidad de evocaciones múltiples. es una sucesión de deseos”. Probablemente si no hubiese leído estos ejercicios del coleccionismo privado de Reyes. entre pensamientos y textos.

volátilmente. ni menos precisas o duraderas. o sencillamente del innoble destino de estar en la colección de otro en lugar de en la propia”. siempre en aras de satisfacer su curiosidad intelectual. “Coleccionar es rescatar cosas. Se diría que escribía ‘al vuelo’. de sus escritos. repentinamente. si no hubiese trabajado en múltiples páginas ‘al vuelo’. lo que no las hace menos bellas. sigue las señales que ésta le sugiere. 27 . De ahí la ligereza e informalidad —que son virtudes— en sus textos.Jezreel Salazar ocurre a Reyes en muchos de sus escritos: se deja llevar por el rastro de una idea. del olvido. al momento. apremiado por asimilar en sus propias palabras los hallazgos que otros le profirieron. Según Octavio Paz. del descuido. desme13 Idem. El arte del citado que tan convenientemente practicó el autor de Grata compañía (casi tan bien como el arte de titular textos). cosas valiosas. en Reyes “la libertad es un acto estético”. De ahí también la invitación a viajar por otros territorios y autores: proviene de la propia forma derivativa. divagadora y súbita.13 Si para Sontag coleccionar es una labor de salvamento y liberación. en un juego imprevisible donde se conjugan azar y memoria. depende no sólo de su gran capacidad mnemotécnica sino sobre todo de escribir dejándose llevar por la meditación asociativa y la especulación espontánea. Difícil imaginar que Reyes hubiera podido redactar su extensísima obra. gracias al cual pasión y forma. coleccionar citas supondría (y esto se comprueba leyendo a Reyes) algún tipo de redención: reproducir y revalorar las palabras del mundo. establece una divagación fortuita que lo lleva a otras voces y otros textos en una asociación libre de fronteras.

p. se dan la mano.. me sorprende tanto que haya quienes afirmen que su obra se ha vuelto inaccesible.. de principio a fin. Christopher Domínguez Michael. Quedo luego de esas exploraciones sorprendido. No obstante. Acaso diez o doce. inhibición. una y otra vez. como una estantería verdaderamente intimidante ante la que se adquieren sentimientos de impotencia. me ocurre que vuelvo a los mismos textos acaso ampliando los horizontes con algunas páginas más que me resultaban desconocidas. mi experiencia de lectura en torno a su obra. 14 15 28 . renuncia. incluso los ya antes explorados. en conjunto. pueden mostrarse. 228.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. con el hecho de que tales escritos. Una ruina fastuosa plena tanto en tesoros como en polvo y baratijas”. sus obras completas.. sura y medida. Christopher Domínguez Michael la compara con “una ciudad amurallada por veinticinco libros. a la obra de Reyes.14 Quizá ese afán libertario. se me revelen como novedosos. es otro de los rasgos que me han hecho volver. Quizá por ello.. en relación con el conjunto de su producción. por esa experiencia de lectura que he tenido con la obra de Reyes. pocos de sus libros. es limitada. 424-425. inéditos. Obras completas 4. aún en proceso de edición (se han publicado 26 tomos). debo confesarlo.15 En efecto. Por una parte he leído. pp. Y cada vez que regreso a enfrentar la prosa del autor de Junta de sombras. que son en verdad muy pocos considerando que escribió más de doscientos. una y otra vez. Diccionario crítico de la literatura mexicana. formidables. Y si como afirma Adolfo Castañón. de vuelo libre. su correspondencia es tan copiosa como la de Voltaire o la de Erasmo (se dice que Reyes escribió alrededor de Octavio Paz.

a menos que deseemos convertirnos en especialistas de su obra y estemos dispuestos a dedicarle una parte importante de la propia vida. Recuerdo que en una plática con un joven escritor mexicano. 137. éste se refería a los autores consagrados de las generaciones previas de manera despectiva. Existe un prejuicio en contra de Reyes y éste tiene que ver con esas nociones de erudición absoluta. pero qué hueva ¿no?” Más allá de la voluntad de parricidio de los nuevos literatos.16 Y no es sólo que las estatuas paralicen sino que. como si sus obras hubiesen sido creadas por tipos de otro mundo que detentaban hábitos incomprensibles. invisibilizan lo que 16 Carlos Monsiváis. Con estas palabras se sinceraba conmigo: “Reyes en efecto lo sabía todo. No me parece saludable reproducir una sacralización de este tipo.Jezreel Salazar 50 epistolarios). de cosmopolitismo a ultranza. La fama de Reyes como polígrafo y su consagración como ‘el humanista mexicano’. e incluso con el hecho de no haber dejado El Gran Libro. 29 . estamos frente a un autor inabarcable. perito del mundo clásico y gran esteta de la prosa. como si el nacionalismo no hubiese abandonado aún sus excesos provincianos. Los rituales del caos. Acaso esto se debe también a la comodidad que provee erigir monumentos a los personajes del ayer: “se yerguen sobre multitudes no forzosamente enteradas de sus hazañas o incluso de su nombre completo”. han creado una neblina que nos impide acceder de modo más auténtico a su escritura. p. paradójicamente. la omnisciencia y la búsqueda del conocimiento universal provocan en no pocos lectores actuales cierta desidia e incomprensión.

Quien se detiene a indagar en la obra de Alfonso Reyes... es una búsqueda de apertura. ágil y duradera. 7. de forma vital. indagar con júbilo sobre los orígenes de la propia tradición. p. todo lo contrario. más que fomento de desarraigos o exotismo erudito. pero un humanista que. es claro. Thomas Mann.17 Más que figura broncínea o cerco de piedra. de inmediato puede percibir que la erudición no es en él algo que encasille el pensamiento o momifique la prosa. 18 José Emilio Pacheco. “Alfonso Reyes: las máscaras trágicas”. Octavio Paz. Su vocación fue ser puente y traducción. acceder a referentes lejanos vueltos ya cercanía y gozo. 46. 17 30 . acosándola como amante y no como bibliotecólogo. José Emilio Pacheco ha dado la clave para aventurarse en Reyes más allá de prejuicios derivados de nuestra holgazanería lectora y nuestra mirada miope: “nunca imponernos su lectura como una obligación cultural sino como un placer”18 Emir Rodríguez Monegal. “inventario: Para acercarse a Reyes”. p. está puesto ya a la vista de todos. la erudición de Reyes me parece una especie de espacio amenísimo donde uno puede tomar conciencia de vínculos culturales. como los mejores de la época moderna (Goethe. Ezra Pound. Lo dice así Emir Rodríguez Monegal: Reyes era un humanista.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. con gesto definitivo y carácter inmutable. un poner en contacto el mundo hispanoamericano con la herencia cultural de Occidente. Haroldo de Campos) hacía suya la materia clásica. con amor o irreverencia.

Reyes: escritor “de minorías” y también de miniaturas. por el hecho de no haber alcanzado. “Literatura de minorías” es como Carballo denomina a estos escritos. magnificar las orillas. Algunos ensayos.19 Y esto es verdad porque en muchos instantes uno siente que está leyendo un libro similar al tan conocido De fusilamientos de Torri o incluso cercano a Cantos de mal dolor de Juan José Arreola. p. sino textos breves sobre las cosas más dispares: el mal tiempo. se estructuran a partir de fragmentos muchas veces legibles de manera autónoma. rastrear oasis a su interior. justo el tipo de libros que más disfruto. e intuye que ya habían sido pre-escritos. Una opción para lograr lo anterior es oponerle a la obra monumental el ejercicio de la miniatura. haces de luz que penetren la efigie de piedra. la improvisación. la unam publicó una antología excepcional de textos de Alfonso Reyes. la serpiente. en el 2002.. el público que merecían. en donde brevedad lúcida e inteligencia creativa se conjugan. La mayoría de los textos no rebasan las cuatro páginas y los que se presentan más amplios. el caos doméstico. es necesario crear huecos en la muralla. “Prólogo” en Alfonso Reyes.. No se hallan ahí los ensayos paradigmáticos o más conocidos de Reyes.Jezreel Salazar es la recomendación del mayor heredero del enciclopedismo humanista de Reyes. 19 Emmanuel Carballo. Cuando las Obras completas se vuelven una pesadumbre. La compilación la hace Emmanuel Carballo y me parece certera: se trata de un rastreo de textos “menores” que conforman un conjunto significativo. en su momento. los graffiti. Hace unos años. 31 . 11.

algunos de ellos han sido leídos como ‘poemas en prosa’: “Teoría de los monstruos”.. la falda. Aunque en muchos casos nos encontramos con meditaciones críticas.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. Cuentos brevísi­ mos de Alfonso Reyes. De hecho. “¿La mujer más bella?”. ‘reflexiones conversadas’ por decirlo de alguna manera.. como quiera. “Diógenes”. “La basura”. ¿cómo clasificar y entender el sentido de las ‘miniaturas’ que Alfonso Reyes fue creando a lo largo de su obra? Un caso claro de este aprieto interpretativo es el texto titulado “Las roncas”. Encontramos entonces que múltiples textos alfonsinos resultan ser cosas diversas: ensayos. poemas en prosa. no estoy seguro que muchos de los escritos incluidos en el libro serían considerados ‘ensayos’ por la crítica literaria. muchos otros (“La crisis de Descartes”. Lo cito completo no sólo por el deleite de escuchar a cabalidad la prosa transparente de Reyes. “El secreto del caracol”. Lo que llama poderosamente la atención es el título de la antología: Algunos ensayos. 32 . Algunos otros han considerado los mismos textos ‘minificciones’. pañuelos verdes al cuello. “Romance viejo” o “El problema” aparecen recogidos en la Antología del poema en prosa en México que compiló Luis ignacio Helguera en 1993.) aparecen también en Ninfas en la niebla... libro que editó la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2006. cuentos breves. incluido en las tres antologías referidas. sino para tener una percepción completa en torno al texto y las dudas que éste suscita: Blusas rojas. Si como se ha dicho muchas veces nuestra experiencia de lectura depende de la manera en que se nos presenta el material literario. Además de los ya referidos.

Mujeres trompos. y hasta gritan algo: acuden al reclamo siempre. echando del busto una voz tan brava que nos desconcierta y nos turba. tembloroso todavía de caricias. pisan el suelo de verdad. mirando fosco. Obras completas II. De allí que la cadera. con instinto y con natural majeza. Y aguantan. usan unas alpargatas planas. p. ¿Qué quieren? Quieren que nos maten. y esas mocitas terribles de quince se pierden al crecer. como la araña. 75. a pie quebrado. Lo han criado en sus curvas. Cuando van a llenarlo a la fuente. como la hembra del alacrán. Cercenarle la cabeza. pero casi siempre se desarrolla en exceso con los años. prestas. echarlo a la calle a puntapiés.20 20 Alfonso Reyes. desgarrarlo. ronco. de fáciles cóleras. siempre en juego. en una lengua hueca y convencional que las defiende mejor que los pudores. como si abrazaran a un amante.Jezreel Salazar Esas hembras de voz tan ronca. Y contestan el requiebro. mujeres ánforas. Entonces hacen corro para comadrear. El botijo les es natural. hablan de tarabilla. ¿No es eso amor? Quisieran devorar al macho. al tiempo de estarlo embriagando: mascullarlo. lo abrazan al pecho y se balancean. sepa quebrarse graciosamente. todas conscientes de la maldición. carcomiendo todas las palabras. Andan con un ritmo animal. todo el mundo puede pedírselo y echar un trago al aire. 33 . Y hablan ronco. si las miramos. Siempre van a la fuente: qué sé yo si quiebran el cántaro. transformando las consonantes para tropezar menos en ellas. lo han brotado de sus cinturas. apropiárselo íntegro. como el espejo o la manzana a la diosa. son todas hembras.

acaso. aquellos poemas en prosa que hicieron célebre a Baudelaire. esas composiciones concentradas sobre la vida moderna..ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. ¿Es una viñeta a la manera de las que se publicaban a finales del siglo xix en los periódicos modernistas? Sí y no. En su ensayo “La ficción como alimento”. Originalmente incluido en Las vísperas de España. a la novela en donde los personajes se dedican débilmente (y vanamente) a que los demás 34 . crítica e inventiva.. en efecto. un suceso reiterativo. en donde es visible la capacidad de depurar el estilo de la prosa hasta volverla poesía. ¿“Las roncas” no nos recuerda. sin caer en el simple lirismo? El gusto literario es además de un asunto personal. de un texto que reflexiona a partir de imágenes y otros recursos poéticos? Lo parecería y estoy seguro que muchos lo afirmarían sin dudar. Por otra parte. este texto es una muestra prototípica de la dificultad para definir el contrato de lectura que establecen muchos escritos de Alfonso Reyes: posee el carácter meditativo del ensayo. pero éste se encuentra encapsulado al interior de un discurso sobre todo descriptivo y en buena medida narrativo. es decir. Chesterton afirmaba que gustaba más de leer novelas en donde ocurría al menos un asesinato y la vida era percibida como peligrosa. articulando la anécdota y la observación con la crítica y el ámbito ficticio —en Reyes pensamiento e imaginación. pues el texto alfonsino va más allá del costumbrismo. que aquellas otras en donde la ausencia de cadáveres estaba acompañada de una existencia repleta de dudas: “Sigo prefiriendo la novela en donde una persona mata a otra. mientras otros tantos preferiríamos abstenernos de tal clasificación. ¿Se trata de un “ensayo lírico”. parecen no ser destrezas disociadas.

95. caballero de la voz erran­ te. y es que en todos sus registros el ateneísta no tiene mella. p. o se adentran en el ensayo y terminan como cuentos. sus textos de vario linaje o sus compilaciones de ‘ensayos impuros’ (por llamarlos de algún modo) me resultan excepcionales y me producen gran placer. En otras palabras: si debiera elegir. 21 22 35 . formados “por acumulación y yuxtaposición de páginas independientes”. orgánicos. no debiera tomarse al pie de la letra: habla más de mis propios gustos que de la calidad literaria de la obra de Reyes.22 Pero esta elección que hago. además de ser imaginaria. Chesterton. En esa caja de Pandora que es su obra. Cfr. ciertos fragmentos de su diario. La cólera de las rosas. pp. 12-15. los que promueven por decirlo así la ausencia de formas fijas y que para muchos han significado un reto interpretativo. el más famoso de los cuales es “La mano del Comandante Aranda”. optaría por sus libros de “agregación casual”. existe una serie de composiciones que llama particularmente mi atención. concebidos desde sus inicios como un todo y que él mismo llamó “verdaderos”. sus anecdotarios. Se trata de ciertos textos que comienzan. Alfonso Reyes. sus evocaciones al mismo tiempo personales y filosóficas.Jezreel Salazar vuelvan a la vida”. sin duda uno de los primeros relatos Gilbert K. frente a aquellos más definibles. Sus apuntes literarios. sus compilaciones de artículos como Símpatías y diferencias o las series de Marginalia y Las burlas veras. Adolfo Castañón.21 Debo confesar que si a mí me dieran a elegir entre las obras de Reyes (disyuntiva a la que por suerte no me he visto enfrentado) escogería justo esos volúmenes con textos que se sitúan en espacios extraños.

). Lo deja claro al hablar sobre su ejercicio narrativo. de manera casi inocente. más que seres de carne y hueso. como aquel incluido. el texto bien pudo haber aparecido en el tomo XXiii de sus obras completas.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. Goethe. el escrito recrea una caminata emprendida por Rousseau un sábado de 1730 por las afueras de Annecy. En medio de una serie de artículos. notas y retratos en torno a autores europeos (Stevenson. Por la manera en que en este relato Reyes se deja llevar por la inventiva. como lo denominó Adolfo Castañón. en el primer apartado de Grata compañía. en un texto titulado “La fea” que por lo demás.. También existen otros textos de extraña factura a los que les tengo mucho aprecio. Proust.. dedicado a sus Ficciones. 36 . que tanto provechó sacó de la lectura de un cuento de Guy de Maupassant (“La mano”) y que seguramente influyó en la redacción de “Estación de la mano” de Julio Cortázar. cuando apenas gozaba de dieciocho años. él mismo la consideraba una debilidad. no podría ser más proteico (y 23 Ibid. En la travesía se narra el encuentro casual del joven Juan Jacobo con unas damas que despiertan su imaginación febril y el modo en que el Casanova ilustrado se ve frustrado por no lograr sus intenciones a un tiempo inocentes y mórbidas. Descartes. A esta tendencia personal...23 Y el propio Reyes lo sabía cuando compuso relatos en donde los personajes. aparece un texto titulado “Juan Jacobo sale al campo”. p. Cargado de mucha imaginación histórica. Pero ya vemos que los límites estancos no son propios de la obra del “Erasmo mexicano”.. mexicanos de literatura fantástica. 89. son ideas y búsquedas intelectuales.

En esta narración. la describe como un proceso de “contaminación”27 de los modelos originales. Rafael Gutiérrez Girardot. 281-282. recuperando una expresión del propio Reyes. 111. p.28 Contaminación de las formas. me interesan las ideas a que ellos van sirviendo de símbolos o pretextos”. pp. 27 Emir Rodríguez Monegal. por su parte Emir Rodríguez Monegal. Yo sería un pésimo novelista. interrumpiendo la acción. Reyes utiliza constantemente la crítica. Alfonso Reyes. James Robb definió muchos de los textos alfonsinos bajo el concepto de “ensayo divagación”. El estilo de Alfonso Reyes. Obras completas XXIII. al reflexionar sobre la voluntad paródica del ateneísta. “La concepción de Hispanoamérica de Alfonso Reyes (1889-1959)”. “Alfonso Reyes: las máscaras trágicas”. pp. 195-196. 12. Acaso por ello. Con ello establece una escritura en donde los géneros parecen no existir. Robb. muy cercana a la tradición del diálogo filosófico. arte y filosofía.24 Debilidad para Reyes: gozo mío. se refirió a la “promiscuidad literaria”26 presente en su obra. José Gaos habló de la “indiferenciación genérica”25 existente en la obra alfonsina. p. 26 Rafael Gutiérrez Girardot. José Gaos. Mucho más que los hechos. 209. 28 James W. 24 25 37 . pero que en último término. p. no logran sintetizar la calidad y complejidad de su obra. “Alfonso Reyes o el escritor”.Jezreel Salazar metaficcional): “Necesito cortar constantemente mi narración con desarrollos ideológicos. para reflexionar sobre cuestiones teóricas de literatura. Quizá por estas características amorfas que uno puede rastrear en sus textos es que se ha intentado leer la obra de Reyes con diversas nociones bastante propositivas.

constituido por narraciones excepcionales. Reyes afirma. sin esquematismos. la vitalidad inclasificable del objeto literario. Quien creó el concepto “centauro de los géneros” para referirse al ensayo. 38 . Obras completas XXI. En sus Apuntes para la teoría literaria. Habría que poner el acento en el título del volumen.. diálogos filosóficos y memorias imaginarias. a lo mejor. En sus “Fragmentos del arte poética” Reyes se pregunta: “¿Cómo orientarse donde lo ostensible resulta indiferente y donde. y “literatura ancilar” para hablar sobre aquellos textos con valor estético pero cuyo propósito no es específicamente literario.. de lo que no es recto sino que parte de una visión doblada. desviado de la horizontal.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. 57. como si la mirada fuese siempre un ángulo indirecto. que 29 Alfonso Reyes. El relato titulado “Los restos del incendio (fragmentos de un manuscrito salvado de la catástrofe)” me parece una joya. como hablando de su propia escritura. intuía la importancia de sopesar. p. donde se expresa ese carácter difícil de definir que permea la obra de Reyes y del cual hemos venido hablando. al especular sobre el valor y la necesidad de los géneros. El plano obli­ cuo contiene ya la imagen de lo que se encuentra sesgado. como si viésemos las cosas a través de un cristal translúcido e inclinado. pero eso supondría pensar que existen formas puras y justo contra esta idea es que Reyes erige su obra. “Deslindar” entre la materia literaria en realidad constituía un grave problema. sí. la fatalidad se sirve de signos inefables?”29 Uno de los libros del ateneísta que más he disfrutado leer es El plano oblicuo.

de filosofía. indecisiones. Ni siquiera se contienen dentro de lo puramente literario: los hay mezclados. no podemos apresarlos con las manos. pero a la hora de querer hablar sobre ellos parecieran evaporarse. La escritura de Reyes... Contra las formas pétreas.31 Resulta paradójico que la obra de Reyes se conciba como un tabique duro de roer. los gozamos. inestable y cambiante. Reyes busca comprender y sintetizar el problema de los textos que no tienen una forma totalmente homogénea o autónomamente perfecta: “Las nupcias entre la forma y la materia —de que resulta el estilo— no paran necesariamente en un matrimonio feliz”. Me corrijo: la conversación de Reyes es —como exigía Baudelaire— un arte de la 30 31 Alfonso Reyes. Obras completas XV. pero también continuador del modernismo.. Y es que es así como concibe la literatura.. noción inmejorable para referirnos a sus propios escritos.] No hay aquí invenciones absolutas [. los tocamos. Al definir el método que seguirá para escribir su teoría literaria (El deslinde) Reyes habla de la literatura como de un “ente fluido”. 431-432. y sin embargo ahí se mantienen.. Se trata de objetos que se nos escapan como el agua. y esto no sólo en cuanto a los asuntos que contienen [.Jezreel Salazar entre los géneros caben modalidades. para seguir hablándonos. de ciencia.]30 Heredero de la tradición clásica (cuya estética de la perfección y la armonía son visibles en su prosa balanceada y en su ideología conciliadora “del justo medio”). pp. cuando su espíritu estilístico era alado. 429.. de historia. 39 . hibridismos. de política.. p. Ibid. como un ser versátil. Reyes escribe. de crítica.

34 Alfonso Reyes. no es dado trazar rayas implacables”. “Prólogo”. Obras completas XV. la ligereza de lo durable. XLi. Pedro Henríquez Ureña. 293. la literatura es un mapa en movimiento sobre el cual no puede tenerse un conocimiento total: “En esta mudanza incesante. p.. Se replicará que nuestro Erasmo no repudió. Lo que afirmo es que hay una veta en la obra de Reyes constituida por textos de difícil clasificación que. Gutiérrez Girardot ha remarcado el hecho de que al escribir su libro El deslinde. p. permea buena parte de los textos alfonsinos. leídos con atención. Digo esbozo no en el sentido de lo previo al tratado. Ensayos. sutileza y de la duración: la persistencia de lo fugitivo.34 Nos encontramos así con Reyes. así como el tratado riguroso: La antigua retórica. en efecto. 31.. Para “el escritor de la pluma libre”33 como lo llamó Henríquez Ureña. Rafael Gutiérrez Girardot. La crítica de la edad ate­ niense y muchos de sus poemas lo comprueban. Hay en Reyes una vindicación de las formas volátiles.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. p. Reyes alteró la noción de ‘crítica’. es decir como una aproximación. Si uno lee su texto “La escultura de lo fluido” puede comprobarlo. andan por el aire. Y al mismo tiempo subsisten. y de hecho practicó. eliminan la interpretación que lo concibe como el escritor de una obra fracasada. en este mar de fugaces superficies. 32 33 40 . la volvió promiscua en la medida en que concibió su libro como unos “prolegómenos” a la teoría literaria. las formas puras. acabada y sin acceso. sino en el sentido de conocimiento imposible de delimitar y que por ello es necesario sólo delinear. Sus textos se mueven ligeramente. No digo lo contrario. como un ensayo.32 La idea de ‘esbozo’.

de hecho esta noción se alimenta sobre todo de discursividades comúnmente tenidas como extra o sub-literarias: el discurso. al referirse a ese libro. que hace unos siglos hubieran llamado ‘Silva de varia lección’. 35 Alfonso Reyes. Con estas palabras inicia el volumen: “Este sueño. sintética y erigida sobre la asociación libre. la entrevista. la ‘varia invención’ supone un espacio donde confluyen formas textuales diversas. el apólogo. Aunque resulta un anacronismo. No es improbable que así haya querido ser leído nuestro infatigable escritor. la glosa. comenzado por agosto de 1923. 41 .35 Más que escritura sin fronteras o acumulación de escritos dispersos. Obras completas XXI. el perfil. que son asimiladas y organizadas a partir de un principio dúctil: la lucidez imaginativa. la poesía o el cuento). mucho de ensayo y no de tratado definitivo. p. el homenaje. aconteció mucho antes del desastre español”. La idea de “varia invención”. y poco después. la carta. Su reflexión en torno a la literatura supone por ello mucho de intuición y no de ciencia dura. Tengo la impresión de que puede hablarse de la obra de Reyes a partir del concepto de ‘varia invención’. en todo caso nos queda esbozarla. Las formas que convergen en la ‘varia invención’ no son sola y necesariamente literarias (como la fábula.. ‘Cajón de sastre’. la anécdota. las memorias. intentar un bosquejo que la exprese. tal percepción.. establece ya un contrato de lectura a partir del cual quien posa sus ojos sobre tal tipo de textos. con toda su carga proteica. quien escribió Los siete sobre Deva ya intuía. 3. ensayarla.Jezreel Salazar el antipositivista: la realidad de tan compleja es inapresable. esa noción que inventó Arreola para definir su propio proyecto literario.

. hazaña ecuestre. 418. pero también de voluntad identitaria. Hay mucho de voluntad libertaria aquí. 42 . Apuntes para la teoría literaria en Obras com­ pletas XV. y la garantía del éxito era la estabilidad en movimiento. La literatura circula por venas incontables y a veces. Su obra huye de las formas fijas. hemos dicho. Sistema de lo no sistemable. va en sentido contrario a la estatuaria. ¡Qué múltiple. rigor en lo instantáneo y fugaz. Un habla ante todo. Y también habría que decir lo siguiente: en muchos sentidos. Pero del ente que corre y se escabulle por entre otros entes apenas menos proteicos. la reverencia y el homenaje —esas expresiones anti-heroicas propias de la industria cultural. se la sospecha. pero sin estrangular las arterias. extraños. un algo indefinido. el habla mestiza.. versátil. sincréticos... qué enigmática la literatura. qué contradictoriamente hermosa. la lengua distintiva. espera precisamente escritos fronterizos. la obra de nuestro máximo helenista atenta contra la interpretación y la clasificación.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. qué movediza. Cuando Girardot habla de ‘promiscuidad’ en Reyes. yo agregaría que también es afán utópico: forjar la expresión americana.36 “Estabilidad en movimiento” dice Reyes. Buena definición de lo que practica. en los flujos mentales. contraria a la parálisis. un corte que nos revelase la actual madurez de las nociones. tanteo del latido. Fenomenología del ente fluido. p. No me resisto a citar el modo en que él mismo lo expresa: Se trataba de abrir. más que se la ve. afirma que se trata de una intención política. pone en jaque el juicio del crí36 Alfonso Reyes.

pero también es verdad que al hacerlo el crítico debe poner el acento en lo que fue el impulso que le dio origen a tales textos: la libertad de la forma.Jezreel Salazar tico que busca reducirlas a un tipo escueto. como ya he dicho. No sólo es que su lenguaje posibilite el placer de sentirte cercano a otro. Quizá resulte extraño que lo diga de esta manera pero la lectura de Reyes es una forma subsidiaria del afecto. un bestiario heterodoxo. cultivador de una prosa volátil. imagino un volumen que sería maravilloso disfrutar: un bestiario alfonsino. “Fábula de la muchacha y la elefanta”. que incluya textos tan logrados como “Las cigüeñas”. a los cánones de escritura vigentes en una cultura específica. “Érase un perro”. Me explico. “El canto del ruiseñor”. El asunto va más allá. el cuidado de la vitalidad y del movimiento de la forma. En efecto puede canonizarse la voluntad anarquista de ciertas formas literarias. buscando desvanecer la pesadez que sobre ella se ha instituido. Me parece preciso. Toda la escritura de Reyes tiene ese carácter impalpable. es parte de los procesos de institucionalización cultural. a la imagen de la roca y la muralla. a un género establecido. Me 43 . “Ratones”. “La cotorrita” y muchos otros que desconozco pero que seguramente se hayan dispersos en esa obra que se constituye. Todo lo contrario. El ensayo que Octavio Paz dedicó a la figura de Alfonso Reyes lleva por título “El jinete del aire”. para un lector azaroso como yo. Reyes. Me queda una cosa por decir antes de irme y ‘abandonar’ este texto. “La cigarra”. no sólo en laberinto borgeano repleto de enigmas y hallazgos. es decir. sino sobre todo en un espacio para la amistad. Si se trata de concebir nuevos modos de organizar la lectura de la obra de Reyes.

39 Alfonso Reyes. Y conjeturo algo más: que la amistad en buena medida tiene que ver con la lectura. son experiencias que me proporciona a cada instante la obra de Reyes. Alfonso Reyes. También supongo que la amistad es una forma volátil que se retiene gracias al diálogo constante. y sobre todo la posibilidad de elegir. las múltiples “afinidades electivas” que cultivó.37 me parece que está hablando sobre su propia obra.39 su prosa nos enseña que leer es un acto contrario a la hipocresía. pero se trata también de una elección plagada de verdades intermitentes. supongo que se trata de un tono o un carácter de su prosa. Acostumbrada a coleccionar sonrisas. y que por lo demás. constituyen rasgos propios de la amistad. 352-355. Lo mismo puede decirse de un libro. que me remite de inmediato a una atmósfera íntima y desinteresada. p. y Reyes lo sabía. 391. Y es que quien ama la literatura mantiene Alfonso Reyes. pp. generosidad que supone ansia de compartir cualquier cosa. el helenista mexicano escribe que “no hay verdadera sabiduría sino en dar cada hombre lo que tiene”. 37 38 44 .. Cuando Reyes escribe que “la comunidad de penas y placeres. p. nace a partir de coincidencias y casualidades. 31. En un texto titulado “El bucanero”..ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO.38 Supongo que de ahí la multitud de conversaciones y cartas que escribió. Un alto sentido de la confidencia. Obras completas II. coincidencia en ciertos preceptos y gustos aunada a un completo desacuerdo en otros tantos. engendra amistades”. Obras completas XXIII. Obras completas XIII. de afectos y odios. pasa que en algunas de sus páginas encuentro recurrentemente algo. la memoria obstinada y la libertad con que se habla y hasta se soporta al otro.

Cuando recibió el premio “Alfonso Reyes”. una piedra. en efecto. George Steiner. p. además de constituir un placer imprescindible. implican una conciencia en acción que asume que el lenguaje sigue teniendo espesor y sentido. por cierto. 56. los últimos lugares capaces aún de comunicar verdades humanas. reflexionando sobre sus visitas a Monterrey y su lectura de algunos libros del ateneísta. p. 45 . Todavía está en el tintero. quisiera creer que aprende a escuchar.41 Aquellos días soleados que Steiner rememoraba fueron capturados con la prosa inimitable de Reyes en muchos de sus retratos literarios. y me parece que debiera ser también esa la actitud para revalorarlo. un material tropiezo.40 Otra vez las imágenes etéreas enfrentadas a la piedra aparecen con el jinete del aire. se trata de nuestros últimos bastiones de resistencia. con seguridad Alfonso Reyes 40 41 Alfonso Reyes. volátiles. Eso nos enseña la obra de Reyes. al pronto. Al morir Enrique Díez-Canedo. absurdamente incrustados en un fluir espiritual”. la lectura y la amistad. es decir. el ensayo que llevo imaginando por muchos meses sobre el polvo de la luz. acaso movida por ese soplo espiritual que parecía no tener fin. en el aire. Obras completas IX. Reyes escribió: “esta interrupción desazona y subleva. actos contrarios a la simulación. “Una mirada a Alfonso Reyes”. como lo haría. definía tales experiencias como movimientos del espíritu: “un dinamismo del alma. Las amistades son también. que para mí define a México” —decía. George Steiner. Contratiempos frente a la prisa moderna.Jezreel Salazar viva la posibilidad de elección y generalmente asume las palabras de los otros como un valor. 390.

La intuición estalla: nace en su mente la figura del átomo material. deja ver.. Me voy ahora sí.42 42 Alfonso Reyes. la vida invisible del espacio. en su curso. todo ese enjambre de polvillo que llena el aire. Red vibratoria que capta. Una zarabanda de puntos luminosos va y viene. será uno de sus protagonistas. no sin antes dejar plasmada la descripción alfonsina de los destellos que la luz emite cuando las partículas de la realidad se vuelven esporas danzantes: Un rayo de sol. Obras completas XXI. como una vela fantasmal de navío. como cardumen azorado que en vano pretende escapar a la redada de luz. la agita levemente y organiza torbellinos de polvo. El filósofo hunde la mano en el sol. tibio todavía de amanecer. que no existiría sin el polvo. cruza la estancia como una bandera de luz.. Simplemente que su escritura es una forma volátil en la cual la interpretación del mundo depende de cómo la conciencia sea capaz de organizar la realidad a través de imágenes con prosa etérea.ARQUEOLOGÍAS DEL CENTAURO. a los ojos del filósofo atónito. En su “Palinodia del polvo” hace esta descripción que confirma lo que hasta aquí vengo diciendo. p. 46 . 63.